Un resumen del XV Plan Quinquenal de China. De interés para el resto del mundo, también

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Entre el 20 y el 23 de octubre se celebró en Beijing la cuarta sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), órgano compuesto por aproximadamente 300 miembros que anualmente se reúnen para definir las grandes líneas políticas del Partido, y cuyas deliberaciones determinan la orientación estratégica de la República Popular China.

Esta sesión plenaria acaparó la atención internacional, dado que en ella se sometieron a discusión los lineamientos fundamentales del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el cual será debatido y aprobado a principios del año próximo por la Asamblea Nacional del Pueblo y marcará los principios rectores del desarrollo económico, social y tecnológico del país durante el quinquenio entrante.

En un contexto internacional caracterizado por la agudización de las tensiones geopolíticas y una tendencial transición hacia un mundo multipolar, en el cual persisten importantes incertidumbres económicas, acelerados cambios tecnológicos y conflictos globales, las decisiones adoptadas en esta plenaria no solo definirán la trayectoria interna de China, sino que también tendrán un impacto significativo en la dinámica económica y política mundial.

La importancia de la IV Sesión Plenaria

La cuarta sesión plenaria del XX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) adquiere una relevancia particular, al definir la dirección estratégica del XV Plan Quinquenal (2026-2030) que orientará a la economía emergente más grande del mundo durante un período decisivo para la modernización socialista planteada hacia 2035.

La atención internacional sobre esta sesión refleja la profunda integración de China en el sistema mundial: el país es hoy el primer o segundo socio comercial de la mayoría de las naciones, primer productor manufacturero mundial y motor del dinamismo económico global. Por ello, los debates sobre los próximos cinco años en China no solo moldean la trayectoria interna del país, sino que también tienen un impacto significativo en la economía y la política mundiales, que abren oportunidades y despiertan esperanzas en Sur Global, y despiertan preocupación en el Norte Global.

El XIV Plan Quinquenal de China (2021-2025) ha mostrado resultados extraordinarios, incluso frente a desafíos de gran magnitud, como los efectos de la pandemia de COVID-19 que paralizaron la economía mundial, el aumento de las tensiones geopolíticas globales (con especial impacto en las cadenas de suministro alimenticias y energéticas, de las cuales China es peligrosamente dependiente) y las repercusiones de la guerra comercial impulsada por la administración Trump, que incluyó amenazas, bloqueos y sanciones a países con crecientes relaciones económicas con China. A pesar de este contexto adverso, la economía china experimentó un crecimiento sin precedentes: entre 2021 y 2024, medida en paridad de poder adquisitivo (PPA), China fue la economía que nominalmente más creció en el mundo, aportando aproximadamente 20% del crecimiento económico global total, frente a 13% de Estados Unidos. Durante ese período, el PIB chino aumentó en 8,75 billones de dólares, mientras que el estadounidense creció 5,5 billones, lo que amplió la diferencia entre ambas economías de 5,76 billones de dólares en 2021 a 9,01 billones en 2024 y consolidó la ventaja de China como principal motor del dinamismo económico mundial.

Habiendo cumplido ya en 2021 la meta del primer centenario de la fundación de su Partido Comunista, consistente en erradicar la pobreza extrema y construir una sociedad modestamente acomodada, China se encamina ahora hacia la materialización de la modernización socialista básica para 2035, aspirando a convertirse en un país socialista moderno en todos los aspectos para 2049, cuando se cumpla el centenario de la República Popular. En este marco, el XV Plan Quinquenal representa una etapa crítica para consolidar logros, reforzar estructuras estratégicas y proyectar los esfuerzos necesarios para alcanzar los objetivos nacionales e internacionales para continuar el camino, a paso paciente pero seguro, hacia el sueño chino de rejuvenecimiento nacional.

La planificación en China: oportunidades estratégicas

No es ninguna novedad decir que la planificación constituye un pilar estratégico en la República Popular China. Como nos mostró Francois Jullien, podemos rastrear en autores chinos clásicos como Sun Tzu la idea de planificación. De hecho, el primer capítulo de El Arte de la Guerra se titula “計篇” (Jì Piān), que se suele traducir como “Planificación” o simplemente “Plan”; en dicho capítulo, el autor enfatiza la importancia de conocer el terreno, las fuerzas propias y las del enemigo, y las condiciones generales antes de actuar.

Sin embargo, a diferencia de Occidente, en China la planificación no se concibe como simple elaboración de un modelo a aplicar, sino como un proceso dinámico de evaluación y sopesamiento de la realidad concreta. Los Planes Quinquenales chinos, en este sentido, describen objetivos, estrategias, prioridades y orientaciones políticas en diversos ámbitos, pero lo hacen partiendo de la flexibilidad: buscan identificar los “factores facilitadores” y aprovechar la “ventana de oportunidades” que ofrecen las circunstancias para acelerar cuando es necesario, y “mantener un perfil bajo” (como señala la famosa frase de Deng Xiaoping) cuando el momento se torna inoportuno.

Esta concepción ayuda a entender la persistencia y adaptabilidad de los Planes Quinquenales: más que hojas de ruta inamovibles, son marcos de orientación capaces de ajustarse a coyunturas internas y externas. De hecho, entre 1953 y 2001 (período que abarcó 10 planes quinquenales) se los denominó 五年划 (wǔ nián jìhuà), “plan de cinco años”, y desde 2006, bajo Hu Jintao, se los redefine como 五年划 (wǔ nián guīhuà), enfatizando su carácter de directriz o regulación flexible. Esta modificación de (jì) por  (guī), aunque pueda parecer menor, representa la idea de “plan” entendida como una orientación flexible y adaptable al contexto que, aunque guiado por directrices estratégicas, puede ser adaptable a las coyunturas cambiantes del actual momento geopolítico.

Aplicada al XV Plan Quinquenal, esta concepción implica que los debates actuales no buscan solo proyectar metas lineales para 2026-2030, sino evaluar activamente tendencias nacionales e internacionales, identificar oportunidades estratégicas y preparar a China para actuar con eficacia hacia la modernización socialista de 2035, guiando la iniciativa histórica más que intentando predecirla.

Centralismo democrático: participación y dirección estratégica

El XV Plan Quinquenal refleja no solo objetivos económicos y sociales del pueblo chino, sino que encarna la práctica del centralismo democrático, principio fundamental del Partido Comunista de China. Este enfoque combina la unidad y disciplina central del Partido con mecanismos de consulta y participación, permitiendo que la formulación de políticas incorpore múltiples voces sin comprometer la coherencia estratégica del Estado. En este marco, el Plan Quinquenal no es impuesto desde arriba hacia abajo, sino que es resultado de profundas deliberaciones que emanan desde los distintos rincones de China, incluyendo las perspectivas de las 56 etnias que conforman la República Popular, los trabajadores urbanos, el campesinado rural, el empresariado emergente (las fuerzas avanzadas de la producción) y los intelectuales (las fuerzas avanzadas de la cultura).

Entre el 20 de mayo y el 20 de junio de 2025, se llevaron a cabo consultas públicas masivas a trabajadores, expertos y empresarios, mediante las cuales se recibieron más de 3.113 millones de sugerencias. Estas aportaciones proporcionaron información valiosa sobre prioridades sociales, desarrollo tecnológico, medio ambiente y bienestar, sirviendo como referencia para ajustar las directrices del Plan Quinquenal. Paralelamente, los departamentos internos del Partido y los comités provinciales analizaron y evaluaron estas contribuciones junto con estudios técnicos de académicos y think tanks, siguiendo la lógica china de planificación: identificar factores facilitadores, aprovechar oportunidades y adaptar las estrategias a las tendencias nacionales e internacionales.

Los más de 300 representantes del Comité Central del Partido Comunista de China, que en esta oportunidad debatieron los lineamientos estratégicos del XV Plan Quinquenal, son expresión de la diversidad tanto étnica, regional, económica y social del pueblo chino. Ellos prepararon el terreno para que, entre febrero y marzo, los más de 3.000 representantes que conforman la Asamblea Nacional del Pueblo terminen de darle forma al nuevo Plan Quinquenal.

Así, el centralismo democrático no se limita a un principio formal, sino que se traduce en un proceso dinámico de interacción entre dirección central y aportes locales y sociales, asegurando que el XV Plan Quinquenal sea al mismo tiempo flexible, participativo y coherente con los objetivos de modernización socialista hacia 2035.

Comprender la coyuntura para planificar el futuro

No existe en China planificación en abstracto. La formulación del XV Plan Quinquenal parte de un diagnóstico integral del contexto nacional e internacional, concebido como condición indispensable para orientar la planificación estratégica. Decíamos que en la tradición política china, planificar implica primero estudiar la situación en su totalidad: evaluar con precisión las tendencias históricas, los factores favorables y los riesgos emergentes.

En este marco, desde el Partido Comunista de China se sostiene que el país atraviesa una “etapa de cambios sin precedentes en un siglo”, donde las oportunidades y desafíos coexisten y se transforman con rapidez. En el plano nacional, el reconocimiento de que “las principales contradicciones de la sociedad han cambiado” resume un giro profundo: el desafío ya no es solo crecer, sino equilibrar, innovar y mejorar la calidad del desarrollo, atendiendo las demandas de una población que busca una vida mejor en un contexto de inestabilidades globales, tensiones ambientales y diferencias regionales.

En el plano internacional, el diagnóstico oficial señala un entorno caracterizado por una multipolarización acelerada, la fragmentación de la globalización, el ascenso de nuevas tecnologías y el aumento de la inestabilidad geopolítica. Este cuadro exige una lectura dinámica del mundo, capaz de identificar oportunidades en medio de la incertidumbre.

Eje I del nuevo plan: innovación y nuevas fuerzas productivas de calidad

En sintonía con los objetivos estratégicos promovidos por la República Popular China para las próximas décadas, el XV Plan Quinquenal situará la innovación tecnológica y el desarrollo de nuevas fuerzas productivas de calidad en el núcleo de la estrategia de modernización china para el próximo quinquenio. Estos conceptos, junto con el de “desarrollo de alta calidad”, reflejan una transición estructural: el paso de un modelo impulsado por la expansión cuantitativa a otro basado en la eficiencia, la creatividad y la sostenibilidad.

Durante el XIV Plan Quinquenal, China consolidó una posición de liderazgo en sectores estratégicos (desde la exploración espacial con Tiangong y Chang’e, hasta la inteligencia artificial, los vehículos eléctricos y la robótica avanzada), transformándose en una de las fuentes de innovación más dinámicas del planeta. En los próximos cinco años, la planificación económica y la gobernanza estatal buscarán fortalecer ese impulso mediante reformas institucionales, inversión en I+D y modernización industrial. Con más de 510.000 millones de dólares invertidos en investigación y desarrollo en 2024, el país proyecta ampliar el peso de su economía digital, que ya representa un 10% del PIB, y elevar al 17% la participación de las nuevas industrias.

El fortalecimiento de las “nuevas fuerzas productivas” implica también reducir la intensidad energética, optimizar la estructura productiva y anticipar las industrias del futuro, entre las cuales se encuentran la inteligencia artificial avanzada, la robótica, computación cuántica, biotecnología avanzada y medicina personalizada, la industria aeroespacial y exploración espacial y las tecnologías de comunicación de sexta generación (6G). Así, la innovación se convierte no solo en motor del crecimiento, sino en principio ordenador de la gobernanza económica y piedra angular del camino hacia la modernización socialista.

Eje II del nuevo plan: desarrollo equilibrado, coordinado y verde

Uno de los pilares del XV Plan Quinquenal será la búsqueda de un desarrollo equilibrado, coordinado y verde, orientado a reducir las brechas territoriales y avanzar hacia una modernización inclusiva y sostenible.

En el pensamiento chino de planificación, el país se concibe como “un solo tablero de ajedrez” (全国一盘棋): cada región, cada sector y cada nivel de gobierno deben actuar de forma articulada dentro de una estrategia nacional común. Este principio guía las políticas destinadas a promover la coordinación regional, la revitalización integral del campo y la integración urbano-rural, buscando que la prosperidad se distribuya de manera más equitativa entre las zonas costeras desarrolladas y el vasto interior del país.

En el nuevo quinquenio, la expansión de la demanda interna se consolidará como el motor central del crecimiento, apoyada en medidas para dinamizar el consumo, aumentar la inversión productiva y estimular la innovación local. Paralelamente, el país profundizará su transición ecológica, fortaleciendo industrias limpias, energías renovables y tecnologías ambientales. China, que ya lidera sectores clave de la economía verde, aspira a combinar desarrollo y sostenibilidad, demostrando que la prosperidad material y el equilibrio ambiental no son metas contrapuestas sino componentes de un mismo proyecto histórico.

De este modo, el XV Plan Quinquenal apunta a un crecimiento más armónico: territorialmente integrado, socialmente inclusivo y ecológicamente responsable.

Eje III del nuevo plan (III): prosperidad común

La prosperidad común se consolida como una de las ideas rectoras del XV Plan Quinquenal, expresión de un principio esencial del pensamiento chino contemporáneo: el desarrollo centrado en las personas. Este enfoque coloca al bienestar de la población en el corazón de la estrategia nacional, no como un resultado colateral del crecimiento, sino como su propósito fundamental.

En el marco del nuevo plan, la prosperidad común implica avanzar hacia una distribución más equilibrada de los ingresos, fortalecer la red de seguridad social, garantizar el acceso equitativo a la educación, la salud y la vivienda, y consolidar un sistema de gobernanza orientado a la justicia y la inclusión. Se busca que el progreso económico y tecnológico se traduzca en mejoras concretas en la vida cotidiana, reduciendo las brechas entre regiones, entre campo y ciudad, y entre distintos sectores sociales. Este ideal, arraigado en la tradición socialista china, se actualiza hoy como una respuesta a los desafíos del siglo XXI: desigualdad, exclusión y fragmentación social.

En el plano internacional, el modelo chino propone una alternativa a la lógica de exclusión y desigualdad que domina la globalización neoliberal, demostrando que una nación de más de mil millones de habitantes puede aspirar a la equidad como horizonte civilizatorio, al tiempo que contribuye a construir una comunidad de destino compartido para la humanidad. Así, la prosperidad común no es solo una meta nacional, sino una contribución al debate global sobre qué significa el desarrollo en una era de incertidumbre y cambio.

China, arquitecta del futuro El XV Plan Quinquenal expresa la voluntad de China de pensar estratégicamente en un tiempo dominado por la contingencia. Frente a un orden mundial en transición, el país se propone articular desarrollo interno y proyección global mediante un diagnóstico integral de sus capacidades y limitaciones. No se trata solo de crecer, sino de preservar cohesión social y estabilidad política en un mundo en transición sistémica. En esa clave, la planificación quinquenal reafirma la centralidad del Estado como arquitecto del futuro y como garante del interés colectivo.

Sebastián Schulz

Argentina en el mar III – Una propuesta nuclear

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Publicado en El blog de Abel el 7 de octubre de 2017

Arias nos contó en los capítulos más inmediatos de la epopeya pacífica que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de fondos marinos equivalente al 48 % de todo su territorio. Aquí acerca una propuesta sobre lo que podemos hacer en otra extensión que reclamamos: la Antártica Argentina. Detalla las capacidades que podemos adquirir. Y las que ya tenemos.

Barcos para reflotar a la Argentina

Estimad@s, tenemos 1,78 millones de km2 de de territorios nuevos y muy profundos a entender y defender. Pero nos falta conocerlos mucho mejor para ver qué hay allí a explotar, o guardar para cuando haya cómo. Para ambas cosas, necesitamos reconstruir nuestra industria naval.

Son dos pájaros que se matan de un tiro, con un cambio de “target”: TANDANOR y los Astilleros Río Santiago (ARS) tuvieron un pasado glorioso AM (antes de Menem): construían no sólo mercantes medianos, sino locomotoras, turbinas para centrales hidroeléctricas, componentes pesados de centrales nucleares, etc. Y ganando plata. Tras su resurrección en épocas de NK y CFK, construyeron graneleros y tanqueros de gran tamaño, para autoequipamiento y exportación a clientes puntuales (Alemania, Venezuela). Y nuevamente, ganando plata.

Pero en materia de barcos de transporte comunes, es difícil morderle mercado a Corea del Sur, China, Japón, Filipinas y Vietnam: a fuerza de automatización, escala y dumping humano tienen unos costos de morondanga. La plata se puede ganar con naves especiales, nichos de mercado donde tal vez podamos reinar todo lo que se pueda, como INVAP lo hace hoy –con gran trabajo y riesgo- en el campo de los pequeños reactores atómicos.

Por eso, si hay que darles una tercera vida a TANDANOR y los ARS pondría muchas fichas en dos posibles “showrooms flotantes”: un oceanográfico polar a lo bestia, para 80 científicos, y además otro rompehielos aún mayor que el ARA Irízar. Pero ojo, esta vez hablo de propulsión nuclear. Es decir, esta propuesta no es sólo para los astilleros sino también para la CNEA e INVAP.

Veo su dedo en su sien, haciendo ese gesto ingenieril de “falta tornillo” en que mis lectores incurren con frecuencia. Ud. piensa que con el Irízar y los dos buques oceanográficos que tenemos (el ARA Deseado y el ídem Austral) estamos casi sobreequipados en oceanografía. No vaya a creerlo ni por un minuto. Pero el mundo está subequipado para trabajos de todo tipo en el nuevo escenario antártico, y personalmente creo más en adelantarse a la demanda que en correr tras la pelota.

Para probarme lo sobreequipada que está la Argentina en navegación antártica, Ud. me va comparar el Irízar contra cualquier rompehielos yanqui ochentoso, como el USCGS Polar Star, de la Coast Guard. La gente vive refutándome con el Polar Star, me para en la calle y me muestra fotos y especificaciones, mostrándome cuán inferior es al Irízar. Justamente a mí, que nunca lo puse en duda.

rescate

Invierno de 2002. El Irízar se trae al Magdalena Oldendorff a remolque, pero el hielo se cierra cada vez más rápido: habrá que abandonar el barco alemán para que pase la invernada como mejor pueda.

Me gritan hasta despeinarme que nuestra nave, con unas 15.000 toneladas y “apenas” 27.000 HP en hélices puede abrirse paso por banquisa de hasta 6 metros de grosor. Y de hielo viejo, es decir durísimo, sin burbujas y color azul. Esa locura el Irízar la hacía incluso antes de su reconstrucción –y repotenciación- en TANDANOR, entre 2010 y 2016. El Polar Star, en cambio, con 13.600 toneladas y 75.000 HP (que sólo alcanza en apuros, cuando debe sumar turbinas a su propulsión diésel-eléctrica), a duras penas rompe 4 metros de hielo. Señor@s, no me digan lo que ya sé: el Irízar es un titán. ¿Y entonces por qué los vengo a incordiar con que necesitamos otro rompehielos y de yapa, uno nuclear?

Hay un único país que se está construyendo una super-industria naval polar de doble uso (civil y militar) a expensas del cambio climático: Rusia. Podemos ser el segundo país en hacer algo parecido, mientras el Hemisferio Norte está distraído en sus propias cosas.

Los EEUU están realmente muy distraídos: a la Coast Guard yanqui le queda sólo el Polar Star en operaciones y ya cerró los dos astilleros especializados en su costa atlántica para poner rompehielos quilla. Rusia en cambio ya navega 40 rompehielos, básicamente liderando y pastoreando convoyes de barcos tanqueros y gasíferos a través de las nuevas rutas marítimas transpolares. Y vienen 11 unidades más en construcción.

De los 40 rompehielos rusos operativos, 9 son nucleares. Pero también lo es una rarísima “conteinera” con proa para romper hielo, el Sevmorput. De los 9 barcos atómicos rusos, 2 son rompehielos fluviales (bestias desconocidas en el resto del planeta). Los cascos de estas naves menores, llamadas Taymir y Vaigach, se pidieron a unos astilleros finlandeses (NHS en Wärtsila) que son los mismos que nos vendieron el Irízar. Rusia reconoce que sus vecinos son imbatibles diseñando cascos, pero la motorización nuclear y el equipamiento de ambos barcos es 100% ruso. Si Ud. googlea a ambos barcos, por fuera le parecerán casi idénticos al Irízar.

Todo esto es parte de un esfuerzo naval-ártico ruso que no se ha interrumpido desde 1890, y que hoy implica 16 bases de ejército, 16 puertos y 13 bases aéreas militares, protegidas por 400 misiles SAM (tierra-aire) S-400 de largo alcance en pleno polo. En contraste, los EEUU prácticamente carecen de activos militares dentro del Círculo Ártico.

Esto de construir un super-rompehielos nuclear cada 8 años, y ahora cada 4, lo hace un país cuyo PBI no difiere mucho del de Brasil, pero que se toma en serio cuatro cosas: el calentamiento global (vive de él en varios sentidos), el petróleo y el gas (exporta básicamente eso, ver ítem anterior), el átomo (lo usa para poder tener más hidrocarburos exportables aunque EEUU y Arabia Saudita les pisen lo precios), y last but not least, dominar el hielo el año completo (sin motores nucleares, olvídate de ello, cariño). Algunos imperios (ver caso de los otomanos en la Ruta de la Seda) se construyen cobrándole peaje a otros imperios.

Los russkis han inventado no sólo el rompehielos (el primero del mundo fue el Pilot, botado en 1864), sino también descubierto el negocio polar turístico. El Yamal debutó en él en 1977 vendiendo pasajes a U$ 25.000 por gorra a quienes quisieran bañarse en el Polo Norte geográfico en slip y mostrar la foto si sobrevivían. Su sucesor, el 50 Let Pobedy (“50 Años Tras la Victoria”), lleva hasta 128 pasajeros interesados a veces en esta forma de tortura. Su diseño dedica toda una cubierta a camarotes (hay de 5 categorías, de Carísima a La Maldad). Los rompehielos rusos más pulsudos eran los clase Arktika nacidos en tiempos soviéticos, de 25.000 toneladas, pero ahora Rosatomflot acaba de añadir el Sybyr, de una clase enteramente nueva: desplaza 33.000 toneladas y costó U$S 1700 millones.

El calentamiento global abrió rutas polares entre Europa y Asia, pero 9 meses por año son impracticables sin rompehielos. Eso sí, acortan el viaje hasta 40 días, y eso es plata. Allí en el Océano Ártico hoy los ivanes son como la suma de Vialidad Nacional, el Automóvil Club y las policías provinciales para los argentinos ruteros. En fin, leyendo los diarios veo que tal vez haya que tachar “Vialidad Nacional”.

turismo ártico

Turismo ártico. El Yamal, de Rosatomflot, pastoreando turistas finolis en el Polo Norte Geográfico. Los audaces se dan incluso un baño en el mar. El “core business” de la flota polar, sin embargo, son los servicios a Gazrpom y abrirle paso y darle escolta a grandes convoyes de mercantes entre Asia y Europa.

En 2011 Vladimir Putin dijo que el tránsito que Rusia ya habilita (y controla) entre decenas de países alguna vez será mayor que el del Canal de Suez. El Vlad será petiso pero ve lejos: 71 tránsitos boreales en 2016 están lejos de los 16.596 de Suez, pero ¿cómo serán las cosas en 2060? El termómetro, el reloj y Rusia trabajan activamente para Rusia, y contra Egipto.

Lo que nos remite a lo nuestro. No hay nada más poderoso que el Irízar en el Mar Antártico. Es un solitario titán. Pero en 2002 nuestro titán no fue suficiente para sacar de su varadura en hielo al barco polar alemán Magdalena Oldendorff. Logró abrirse paso a través de 350 km. de banquisa gruesa hasta el mismo, lo reabasteció, y luego trató de remolcarlo hasta aguas abiertas, pero de julio se pasó a agosto y la temperatura andaba en -50º C, el hielo empezó a cerrarse mucho más rápido de lo que el Irízar lograba romperlo, y la banquisa o “pack” iba alcanzando su apogeo de agosto. La propia deriva del hielo frenaba el convoy, que no lograba superar los 2 nudos. Los helicópteros Sea King, mandados como baquianos al frente, no lograban encontrar rajaduras largas por donde abrirse paso.

El capitán de navío Raúl Benmuyal dijo que había que dejar al Oldendorff en un sitio a salvo de corrientes y témpanos e irse: mejor un barco atrapado y sujeto a los riesgos de una invernada que dos. Tampoco fue tan fácil salir: el regreso a aguas abiertas fue de 1200 km. El “Uuuff” de alivio de la Armada fue unánime: no estaba para perder más barcos.

No sé si soy claro, pero el Polo Norte es moco de pavo, glaciológicamente hablando, comparado con la Antártida. Así como el Mar Ártico se va volviendo por primera vez navegable, o casi, al menos en tiempos históricos, el Antártico se está poniendo cada vez peor. Los más nuevos y gigantescos rompehielos rusos, de la clase “Líder” o LK-60, el Arktika y el mentado Sybyr, con el doble de desplazamiento del Irízar y 181.000 HP nucleares en hélices, están hecho para romper hielo de 3 metros, y si no hay más remedio, 4.

“Aquí abajo” no valdrían de mucho. Amén de lo cual está el hecho de que sus reactores dobles RITM-200 probablemente se recalentarían en la parte más tropical del trayecto entre ambos polos. (“¡Eso es una leyenda urbana!”, refutan en la US Coast Guard). Como sea, aquí los rusos no pintan con naves propias. Están tan hipnotizados en volverse a escape los amos del Polo Norte que suelen alquilar barcos polares (como el Madgalena Oldendorff) a Alemania, para reabastecer sus bases antárticas, como Novolaska-Reskaya en el caso citado. No se puede estar en todo.

Y parece que sí logran atravesar el trópico y operar en ambos polos. Obviamente, los rusos mienten. Siempre lo hacen.

Olvídese de “oil & gas” en la Antártida: toda minería está prohibida por el Pacto Antártico de 1959. Sin embargo, o por ello, se está llenando de turistas, especialmente en su sitio más vistoso y desembarcable, la Península, francamente bastante más bonito y lleno de fauna marina y costera que la chatura blanca del Polo Norte.

De ese solitario dedo torcido con el que la Antártida trata de señalar a Sudamérica somos –junto con Chile- el vecino más a tiro.

catamarán

Este catamarán (Sea Spirit) es tan polar como amazónicos los absortos pingüinos que lo miran…

Y con EEUU y el Reino Unido y hasta China muy dedicados a prospectar fondos marinos en la Antártida, en parte debido a los derechos expedidos por CONVEMAR, es decir Naciones Unidas, alrededor del Continente Blanco hay cada vez más barcos polares “que no están pa’ la bota de potro”. Es lo que pasó con el Oldendorff en 2002, y con el “Akademik Shokalsky” ruso en 2013 (en ambos casos, barcos polares). Cuatro rompehielos de distintas naciones (Argentina, Sudáfrica, Australia, China) trataron de desatrancar a estas naves y ni siquiera el nuestro –por lejos el mejor- pudo.

Se está armando un mercado, estimad@s. Ni hablar de los cruceros llenos de “gente linda” que se ven por la zona, y que parecen tan hechos para el hielo como los tapires. En suma, que cada vez habrá más científicos a rescatar, y aún muchos más turistas.

Sí, rescatarlos y cobrarles, y reconstruir nuestros astilleros. Y mostrar la bandera argentina en la zona. Y de tanto en tanto, venderle uno de estos barcos al mundo, salir de una oferta que sólo tiene “naves commodity” y pasar a las “especialty”. La soberanía para la Argentina puede ser “big business”, señor@s.

Y me anticipo a su objeción: el Tratado Antártico no prohíbe la propulsión nuclear. Y no me venga con la contaminación. Cuando está navegando en “ramming”, rompiendo hielo de sólo 3 metros, ¿adivina cuánto combustible líquido gasta el viejo USCGS Polar Star? 100 toneladas/día. Si eso es ecología, me como el sombrero…

¿Alguien me presta un sombrero?

Tettamanti: “El gobierno avanza un proyecto extranjerizante para el Paraná y el Plata”

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El ingeniero naval y ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación Horacio Tettamanti denuncia “el proyecto extranjerizante” que el gobierno libertario busca imponer sobre la vía navegable troncal de los ríos Paraná y de la Plata.

Para poder llamar a una licitación, “primero hay que tener un proyecto que, en este caso, no se ha publicado”.

Tettamanti explicó que “el gobierno insiste y avanza con una licitación del río Paraná y el río de la Plata, mal llamado Hidrovía”, y que ese proceso “carece de proyecto, de estudio ambiental y de todos los instrumentos mínimos para ser licitada”.

Este ingeniero naval ya se ha pronunciado en contra de la licitación de la traza Paraná-Río de la Plata y consideró que ello implicaría la pérdida de la soberanía logística argentina. Su mirada propone destacar el desarrollo de infraestructura propia como el Canal Magdalena, para integrar el río Paraná con el océano Atlántico. 

Luego recordó que “ya habían intentado una licitación a principios de año que les salió muy mal y tuvieron que darle de baja con denuncias penales y una denuncia de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas. Ahora vuelven a intentarlo”. 

–¿En qué se basaron esas denuncias?

–Como uno de los cuestionamientos que le había hecho la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) fue la ausencia de la audiencia pública, ahora están simulando una convocatoria, y lo estamos denunciando.

–¿Cuál es la contraindicación de la licitación, en este caso?

–Lo sintetizaría en tres puntos. Uno es la cuestión ambiental porque el procedimiento que se somete a consulta carece de un instrumento legal indispensable como el Estudio de Impacto Ambiental. La Ley 25.675 exige expresamente que toda obra susceptible de degradar el ambiente cuente, antes de su ejecución, con un Estudio de Impacto Ambiental, y la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) reemplazó ese requisito por un Informe de Gestión que ella misma reconoce que no es un estudio de impacto ambiental. De este modo está violando la legislación vigente y desnaturaliza la audiencia convocada. La propia autoridad ambiental nacional confirmó en sede judicial -causa UPVA c/ Ministerio de Transporte- que nunca se inició un procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, así es que la audiencia del lunes carece de objeto legal válido. Y a esto se le suma que el único estudio ambiental mencionado es del año 2011, y no puede usarse un informe que tiene catorce años. El segundo tema es una cuestión económica y técnica

–¿Cuál sería el problema?

–La elección entre profundizar el Canal Punta Indio o construir el Canal Magdalena no es técnica: es estratégica. El sistema actual es una vía única, alternada y con demoras que explican el 65 % de los retrasos del comercio exterior argentino. El Canal Magdalena, en cambio, ofrece doble vía, navegación continua y alineación con los vientos y corrientes predominantes. Aunque su inversión inicial sería mayor, su mantenimiento cuesta la mitad y el ahorro fiscal anual se estima en unos 18 millones de dólares, mientras que los beneficios logísticos y la captación de servicios prestados, ahora, desde Uruguay superan 200 millones de dólares al año. 

–¿Qué ventaja financiera tendría el Magdalena?

–El período de repago estimado de la inversión es de sólo tres años, con un aumento estructural de la competitividad y la seguridad de la navegación. Y, por último, la tercera cuestión es acerca de nuestra soberanía, porque este debate tiene una dimensión geopolítica ineludible. La extensión del Canal de Acceso al puerto de Montevideo y la supresión del Canal Magdalena transforman a la Argentina en un mero alimentador de un puerto extranjero. 

–¿Por qué?

–Porque las interferencias con el Canal de Montevideo hacen inviable profundizar Punta Indio más allá de 12 metros, mientras Uruguay ya avanza a 14 metros de profundidad. Y si no se concreta el Canal Magdalena, Argentina perdería su única vía soberana de acceso directo al mar, resignando control, competitividad y soberanía. Ni hablar de que en el tramo argentino del río Paraná observamos una creciente invasión de barcazas extranjeras que limitan el movimiento de buques nacionales. Defender la Vía Navegable Troncal y construir el Canal Magdalena no es un capricho: es una necesidad para recuperar el control del comercio exterior y garantizar el futuro logístico, económico y ambiental de la Nación.

–Igual una audiencia pública nunca es vinculante.

No, pero son obligatorias, y esta, además, es fraudulenta porque para poder llamar, primero tenés que tener un proyecto. Licitar algo que no tiene proyecto es un disparate. El proyecto no existe y, por lo tanto, no se puede hacer un estudio de impacto ambiental de un proyecto que no existe.

–Si usted tuviera que hacer una denuncia concreta acerca de los objetivos de esta licitación pública, ¿por qué cree que la están haciendo?

–Antes mencioné los tres ejes de nuestro razonamiento basados en lo ambiental, también demostramos que desde el punto de vista fiscal tiene un perjuicio muy grande para la Argentina porque toma una traza muy larga, muy peligrosa, que tiene como objetivo solamente consolidar el monopolio de Montevideo, y no tiene en cuenta que hay que bajar costos logísticos. Es un absurdo que el gobierno presente un proyecto o intente llevar adelante una traza de navegación que hace a la Argentina más pobre y más dependiente. Y después tenemos una consideración geopolítica que además va a hacer que la Argentina pierda su salida al mar, genera una situación muy compleja y que entrega la soberanía del río Paraná. 

–Pero ¿en dónde o en qué radica la intencionalidad de fondo?

–En el viejo proyecto de hacer el Paraná internacional, separar a los productores de materia prima de los puertos de embarque para que los monopolios de compra sean más fuertes y fragmentar a la Argentina de tal forma que los argentinos no podamos navegar de norte a sur, que tengamos una especie de cabotaje con una cabina de peaje en el medio. Están construyendo el intento de hidrovía, palabra que yo denuncio porque es un fraude porque no es una palabra castellana, no pertenece a nuestro idioma, no figura en los diccionarios de nuestro lenguaje. Y por otro lado, porque no es un sujeto jurídico ni geográfico, con lo cual se habla de una entelequia, de algo inexistente. No existe nada llamado hidrovía, existe el río Paraná, existe el río de la Plata, existe el río Uruguay, existe el Paraná-Guazú, existen sujetos geográficos definidos desde el punto de vista geográfico y territorial. Y además -jurídicamente hablando- son ríos interiores, federales, provinciales, ríos de soberanía exclusiva o compartida. La palabra hidrovía es todo un gran paquete que hace que el Paraná sea utilizado exclusivamente para poder sacar la soja de las grandes multinacionales que no son argentinas sino de otros países y no responden a las necesidades locales.

Guillermo Lipis

Energía nuclear en Argentina: un desarrollo atrapado en un laberinto legal

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Desde la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1950, el país construyó una infraestructura científica y tecnológica única: tres centrales en operación –Atucha I, Atucha II y Embalse-, centros de investigación de referencia y empresas como INVAP, reconocida mundialmente por sus exportaciones de reactores y sistemas de control. Sin embargo, esa fortaleza técnica contrasta con un marco jurídico disperso y una política que avanza con lentitud frente a los desafíos del siglo XXI.

Así lo plantea el informe “La energía nuclear en Argentina y su encrucijada político-legal”, elaborado por Thomas Viscovich y Gonzalo D. Aranda, que analiza con precisión la situación regulatoria del país.

Los autores advierten que mientras la Nación conserva la titularidad sobre las actividades nucleares, las provincias tienen dominio originario sobre los recursos naturales (artículo 124 de la Constitución).

Esa superposición ha generado un entramado normativo que, lejos de impulsar el desarrollo, muchas veces lo paraliza.

El mapa provincial: entre la promoción y la prohibición

Las provincias mantienen posiciones divergentes frente al desarrollo nuclear. En Río Negro, la Legislatura prohibió en 2017 nuevas centrales de potencia tras la polémica por una planta con tecnología china. Chubut también aplica restricciones a las actividades consideradas de “riesgo ambiental”.

En contraste, Mendoza, Neuquén y La Rioja han mostrado una postura más abierta, vinculando la energía nuclear con la exploración de uranio y la generación de empleo calificado.

En Buenos Aires, donde operan las centrales Atucha, la normativa permite la continuidad del complejo atómico, pero exige actualizaciones ambientales y audiencias públicas. Este mosaico de leyes de fomento, moratorias y restricciones configura un federalismo nuclear fragmentado, donde la política nacional se ve condicionada por intereses locales.

Según Viscovich y Aranda, la falta de un marco armonizado impide avanzar en proyectos estratégicos como los reactores modulares pequeños (SMR), que requieren licencias simplificadas y coordinación entre jurisdicciones.

Uranio, el eslabón perdido

Uno de los puntos más sensibles es el acceso al uranio, mineral indispensable para el ciclo del combustible nuclear. Argentina posee recursos relevantes en Río Negro, Chubut, Mendoza, La Rioja, Córdoba y Salta, pero no tiene minas activas.

La reapertura de yacimientos como Sierra Pintada o Los Adobes se encuentra bloqueada por restricciones ambientales o falta de consenso social.

La Ley 25.018, que regula la minería del uranio y torio, sigue vigente, pero su aplicación depende de permisos provinciales que rara vez se conceden. Esto compromete la autonomía del país: sin uranio nacional, la industria depende de importaciones y pierde ventaja estratégica.

“El cuello de botella del programa nuclear argentino no es tecnológico, sino político y legal”, concluyen los autores.

Licencia social y conflictos provinciales

El informe recuerda dos hitos que marcaron la relación entre energía nuclear y sociedad. En Esquel (Chubut), en 2003, el 81% de los votantes rechazó en plebiscito un proyecto minero de oro y uranio, lo que impulsó leyes restrictivas en otras provincias.

En Río Negro, en 2017, las protestas contra la instalación de una central nuclear llevaron a prohibir nuevas plantas, pese a que el proyecto contaba con financiamiento y tecnología garantizados.

Ambos casos muestran cómo la “licencia social” se transformó en una variable decisiva: aun con respaldo técnico, las obras nucleares requieren consenso político y comunitario. Sin diálogo temprano con las comunidades, los proyectos pueden naufragar y convertir el debate energético en un conflicto ambiental o identitario.

Una encrucijada normativa

La Ley 24.804 regula la seguridad radiológica y otorga a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) la potestad de fiscalizar las actividades con materiales radiactivos. La Ley 25.943 reafirma el uso pacífico de la energía nuclear y la responsabilidad estatal sobre su desarrollo. Sin embargo, ambas dependen de la cooperación provincial.

El artículo 41 de la Constitución garantiza el derecho a un ambiente sano y el 124 otorga a las provincias la propiedad de los recursos naturales. Esa dualidad permite a los gobiernos locales vetar proyectos federales invocando competencias ambientales.

Constituciones provinciales como las de Chubut o Río Negro incluyen cláusulas restrictivas que limitan la radicación de residuos o la instalación de centrales de potencia.

El resultado es un marco donde las leyes nacionales promueven el desarrollo, pero las normas locales pueden bloquearlo. Viscovich y Aranda definen este fenómeno como una “federalización asimétrica de la energía nuclear”, en la que la Nación conserva la responsabilidad estratégica pero pierde capacidad ejecutiva.

Los desafíos hacia adelante

El estudio plantea que el futuro del sector dependerá de la capacidad política para armonizar las competencias y diseñar un marco normativo integral. Argentina necesita una ley federal de energía nuclear que establezca criterios comunes para evaluación ambiental, localización de proyectos y distribución de beneficios.

También urge consolidar una política nuclear de Estado que trascienda los cambios de gobierno y garantice inversiones en investigación, mantenimiento y construcción de nuevas unidades. El país cuenta con una base tecnológica de excelencia, pero carece de previsibilidad institucional para sostenerla.

Finalmente, la licencia social será un componente clave: sin diálogo y participación territorial, los proyectos seguirán enfrentando resistencia. Argentina posee la capacidad científica y los recursos necesarios, pero su laberinto político-legal amenaza con dilatar el potencial de una industria estratégica para la transición energética.

La energía nuclear no enfrenta un problema técnico, sino político y normativo”, concluyen Viscovich y Aranda. El desafío no es construir reactores, sino ordenar las reglas que permitan que la ciencia y la tecnología argentinas se traduzcan en desarrollo real.

La reunión de Trump y Xi Jinping ¿quién ganó?

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Cuando Xi Jinping say lió de su reunión con el presidente Donald Trump el jueves, proyectaba la confianza de un líder poderoso que podría hacer que Washington cediera.

El resultado de las conversaciones sugirió que lo había conseguido.

Luego de ostentar el cuasimonopolio chino sobre las tierras raras y su poder como comprador de soya, o soja, estadounidense, Xi obtuvo concesiones clave de Washington: una reducción de los aranceles, la suspensión de las tasas portuarias sobre los buques chinos y el aplazamiento de los controles estadounidenses sobre las exportaciones, que les habrían impedido a más empresas chinas acceder a la tecnología estadounidense. Ambas partes acordaron también ampliar una tregua a la que llegaron a principios de año para limitar los aranceles.

“Lo que está claro es que se han vuelto cada vez más osados a la hora de ejercer presión y que están encantados de embolsarse todas las concesiones estadounidenses”, dijo Julian Gewirtz, quien fue un funcionario de alto rango de política china en la Casa Blanca y en el Departamento de Estado durante el gobierno del presidente Joe Biden.

Casi como si estuviera dando una conferencia, Xi le dijo a Trump que los “recientes giros y vueltas” de la guerra comercial deberían ser aleccionadores para ambos, según un resumen del gobierno chino de las declaraciones de Xi en la reunión de Busan, Corea del Sur.

“Ambas partes deben tener en cuenta el panorama general y centrarse en los beneficios a largo plazo de la cooperación, en lugar de caer en un círculo vicioso de represalias mutuas”, dijo Xi.

Por círculo vicioso, Xi se refería probablemente a los últimos meses, o casi un año, de medidas de represalia en forma de aranceles, sanciones y controles a la exportación. A principios de este mes, China intensificó drásticamente esta escalada y reforzó su postura al anunciar límites nuevos y generalizados a las ventas de tierras raras, minerales esenciales y necesarios para casi toda la tecnología moderna. Cortar su suministro podría paralizar las industrias estadounidenses.

El mensaje de Xi parecía ser: Pekín ha demostrado su capacidad para devolver el golpe y Washington haría bien en recordarlo.

“Después de que Trump lanzara su guerra comercial y arancelaria, China fue el único país que igualó a Estados Unidos golpe por golpe”, dijo Zhu Feng, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Nankín, quien señaló que la mayor victoria para China podría ser que Estados Unidos tuviera que pensar dos veces antes de imponer nuevas medidas a China.

“Si Trump hubiera obligado a China a aplicar sus controles completos a la exportación de tierras raras, ambas partes habrían salido perdiendo”, dijo.

Xi, por su parte, también pareció entender lo que Trump necesitaba: un acuerdo que pudiera vender como una victoria en su país. El resultado le permitió a Trump atribuirse una victoria para los agricultores y las empresas estadounidenses, a pesar de que China había restablecido en gran medida el statu quo al aceptar comprar soya y abstenerse de restringir aún más la exportación de tierras raras.

Trump levantó el puño al subir al Air Force One, y luego dijo en el avión que Xi había acordado tomar más medidas para impedir que el flujo de sustancias químicas utilizadas para fabricar fentanilo llegara a Estados Unidos. También dijo que China había prometido comprar más soya estadounidense. “¡Nuestros agricultores estarán muy contentos!”, publicó después en Truth Social. “Me gustaría dar las gracias al presidente Xi por ello”.

Tras la reunión de ambos dirigentes, el Ministerio de Comercio chino declaró en un comunicado que suspendería las restricciones sobre las tierras raras por un año que había anunciado en octubre. (El ministerio no mencionó los controles anteriores dados a conocer en abril).

Trump también dijo que reduciría a la mitad los aranceles del 20 por ciento que había impuesto a los productos chinos para presionar a China a hacer más para detener el tráfico de fentanilo. La reducción anunciada el jueves disminuye los aranceles generales sobre productos chinos del 57 por ciento a alrededor del 47 por ciento, señaló. El Ministerio de Comercio chino también aseguró que las dos partes habían acordado prorrogar un año la tregua para limitar los aranceles adicionales, que originalmente expiraba el 10 de noviembre.

Algunos expertos dijeron que China tenía inevitablemente las de ganar en la lucha comercial porque el gobierno de Trump nunca tuvo un objetivo claro.

Xi sentado en una mesa junto a funcionarios chinos, todos de traje.
Xi y su delegación salieron de las conversaciones con una reducción de los aranceles, la suspensión de las tasas portuarias sobre las embarcaciones chinas y el retraso de los controles estadounidenses sobre las exportaciones.Credit…Haiyun Jiang/The New York Times

“Creo que se trata de un enfoque que puede describirse con seguridad como táctica sin estrategia”, dijo Jonathan Czin, miembro de la Brookings Institution y que anteriormente analizó la política china en la CIA.

“Ostensiblemente, el objetivo era abordar algunas de las cuestiones comerciales más espinosas que durante tanto tiempo habían enturbiado la relación. En lugar de ello, la RPC ha orquestado con éxito un juego de aplastar topos para el gobierno de Trump”, dijo Czin, utilizando la abreviatura de la República Popular China.

Aun así, en una posible concesión de Pekín, el resumen oficial chino de la reunión no mencionó Taiwán, la democracia insular que Pekín reclama. Es un tema que los dirigentes chinos suelen sacar a colación cuando se reúnen con sus homólogos estadounidenses para presionar a Washington a fin de que reduzca el apoyo de Estados Unidos a la isla.

Los acuerdos a los que se llegaron el jueves podrían significar al menos una calma temporal en la compleja relación entre Estados Unidos y China. Trump dijo que los dos líderes también hablaron de “trabajar juntos” para poner fin a la guerra en Ucrania. Dijo que viajaría a China en abril y que Xi visitaría Estados Unidos después.

Xi también jugó con la preferencia de Trump por la relación personal apelando a la agenda de política nacional de Trump, diciendo que creía que el desarrollo de China “va de la mano” con la “visión del presidente de ‘hacer a Estados Unidos grandioso de nuevo’”. Trump, por su parte, elogió a Xi, a quien se refirió como “gran líder de un gran país” y “gran amigo”.

“Es un estilo personalizado de diplomacia que juega bien con los instintos de ambos líderes”, dijo Lizzi Lee, investigadora sobre la economía china en el Instituto de Política de la Sociedad Asiática. “Por ahora, estos gestos de buena voluntad parecen marcar la pauta de un periodo de estabilidad controlada”.

Aun así, cualquier avance del jueves podría borrarse con facilidad por maniobras de cualquiera de las partes que se interpreten como una violación del acuerdo. Un acuerdo al que llegaron el mes pasado estuvo a punto de deshacerse cuando Estados Unidos amplió el abanico de empresas a las que se prohibía el acceso a la tecnología estadounidense, lo que habría afectado a muchas empresas chinas. China anunció entonces sus controles a la exportación de tierras raras. Esto llevó a Trump a amenazar con suspender la reunión del jueves e imponer aún más aranceles a los productos chinos.

A falta de un acuerdo definitivo, no está claro cuánto durará la distensión actual.

“Tal vez esté hastiado porque he visto esta película demasiadas veces, pero se trata de cuestiones que son relativamente fáciles de echar para atrás y también de acusar a la otra parte de mala fe”, dijo Ja Ian Chong, profesor de ciencias políticas en la Universidad Nacional de Singapur, sobre el estado de la tregua.

Trump, visto de espaldas y en lo alto de unas escaleras, abordaba en un avión.
Antes de que Trump abandonara Busan, el jueves, Xi apeló a la “visión del presidente de ‘hacer a Estados Unidos grandioso de nuevo’”.Credit…Haiyun Jiang/The New York Times

Los avances del jueves estuvieron amenazados por un anuncio que Trump hizo justo antes de la reunión. Dijo que Estados Unidos reanudaría las pruebas de armas nucleares por primera vez en más de tres décadas. Pero Trump pareció sugerir en el Air Force One que la medida no iba dirigida a China, y los analistas afirmaron que no estaba claro que Xi la considerara una provocación.

Lo más importante, dijeron los expertos en China, es que el presidente estadounidense está enfocado en trabajar con China.

“Si Trump quiere realmente poner en práctica algo, si quiere ir hacia el este, su personal no se atrevería a ir hacia el oeste”, dijo Xin Qiang, experto en Estados Unidos y China en la Universidad de Fudan en Shanghái.

Lily Kuo y David Pierson

El unicornio argentino Aleph se afianza en Medio Oriente asociado a un gigante saudí

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El unicornio de origen argentino Aleph, especializado en publicidad digital en mercados emergentes, anunció la firma de un acuerdo preliminar con SMC Media -el brazo de medios y publicidad del fondo saudí SMC Group- para establecer una alianza estratégica en Medio Oriente, el Norte de África y Turquía. El entendimiento también prevé que SMC Media adquiera una participación minoritaria en las operaciones globales de Aleph.

El acuerdo fue firmado en Riad por Gastón Taratuta, fundador y CEO de Aleph, y Mohamed Al-Khereiji, presidente de SMC Group. Con esta operación, Aleph busca consolidar su presencia en una región considerada clave para el crecimiento de la economía digital y fortalecer su rol como socio estratégico para plataformas tecnológicas y anunciantes en mercados emergentes, indicó la empresa en un comunicado.

La operación está sujeta a procesos de due diligence, la firma de documentación definitiva y aprobaciones regulatorias y corporativas en las jurisdicciones correspondientes. Por otro lado, la cifra de la transacción no fue divulgada, pero según confirmó Taratuta a este medio, se trata de la segunda más importante en la historia de Aleph. “La transacción más grande fue en 2021, de US$470 millones. La última transacción de equity fue cuando Snapchat invirtió en Aleph, a una valuación de US$2400 millones», indicó.

El joint venture integrará la infraestructura tecnológica y la red global de Aleph -está presente en más de 150 países y trabaja con más de 50 plataformas como Google, TikTok, Amazon, Spotify, Uber y X-, con la escala de SMC Media, que posee el mayor inventario publicitario de Medio Oriente y opera activos estratégicos en medios, deportes y entretenimiento. Por ejemplo, SMC Media gestiona derechos comerciales en eventos y estadios como Al Awwal Park -donde juega el Al-Nassr FC de Cristiano Ronaldo- y colabora con beIN Sports, DAZN MENA y Saudia Airlines, además de trabajar con plataformas digitales como Mawdoo3, Webedia Group y Webook.

Según el comunicado, el objetivo de la alianza es ofrecer un portafolio completo de soluciones de publicidad digital y servicios fintech para anunciantes, marcas y pymes en toda la región, combinando el conocimiento regional y el inventario de SMC Media con la tecnología, el alcance comercial y las capacidades de pagos globales de Aleph —a través de su unidad Local Payment— así como con su plataforma educativa Digital Ad Expert, orientada a formar talento digital junto a gobiernos y organismos internacionales como la Unesco.

“Nos entusiasma dar la bienvenida a SMC Media como socio estratégico”, afirmó Gastón Taratuta, fundador y CEO de Aleph Group. “Su liderazgo en la región Menat complementa perfectamente nuestra misión de acelerar el crecimiento digital a nivel mundial. Juntos, crearemos nuevas oportunidades para marcas, pequeñas empresas y jóvenes profesionales para que prosperen en la economía digital a través de servicios de marketing y fintech”, agregó.

“Medio Oriente está viviendo un cambio radical. Estamos siendo testigos de un cambio muy importante en la forma en que el Golfo se muestra al mundo, con transformaciones estructurales muy profundas. ¿Sabés qué encuentro también en Arabia Saudita y en esa zona del mundo? Una ansiedad muy grande por ponerse al día. Se trabaja quince horas por día», agregó el emprendedor.

Por primera vez, un argentino es el ganador del mundial de emprendedores: “EY World Entrepreneur of the Year 2022”. El galardón fue para Gastón Taratuta, CEO de Aleph
Por primera vez, un argentino es el ganador del mundial de emprendedores: “EY World Entrepreneur of the Year 2022”. El galardón fue para Gastón Taratuta, CEO de AlephEY

Al referirse a la alianza, el presidente de SMC Group, Mohamed Al-Khereiji, comentó: “Este partnership representa un paso estratégico para avanzar en nuestra experiencia en medios a nivel global en un contexto de rápido crecimiento del sector. Además, refuerza nuestro compromiso con el avance de la transformación digital y la innovación en la región MENAT. Al combinar el inventario publicitario más grande de SMC Media y su conocimiento regional con las capacidades globales de Aleph, estamos en una posición ideal para ofrecer soluciones publicitarias digitales de vanguardia que beneficien a los anunciantes con soluciones más integradas y eficientes, generando nuevas oportunidades y contribuyendo al crecimiento de la economía digital regional”.

Sobre una eventual salida a Bolsa, Taratuta señaló que seguir siendo una compañía privada resulta conveniente en momentos complejos, mientras que en ciclos favorables el mercado público permite capturar mejor el valor de anuncios estratégicos. En este sentido, indicó que el IPO siempre estuvo contemplado, sujeto a las condiciones macro y financieras, y que un escenario de tasas más bajas en Estados Unidos y mayor apetito por acciones podría reactivar esa opción para Aleph en el futuro.

Lucas Parera

China y EE.UU. habrían acordado en varios temas, incluido soja ¿Cuál sería el impacto en Argentina?

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Luego de que el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijera que China acordó comprar 12 millones de toneladas de soja norteamericana durante la temporada actual, hasta enero, y que además se comprometió a adquirir 25 millones de toneladas anuales durante los próximos tres años como parte de un amplio acuerdo comercial con Beijing, el mercado internacional reaccionó con una suba inicial, aunque todavía prevalece la cautela entre los operadores porque no se conocen los detalles del programa comercial. En tanto, también hay cautela sobre el eventual impacto que podría tener para la Argentina que China reactive más compras en EE.UU. En el mercado sudamericano el impacto en los precios podría ser bajista.

El anuncio, realizado durante una entrevista con Fox Business Network, generó optimismo en el sector agrícola norteamericano, pero los analistas advierten que aún no se conocen los detalles logísticos ni los embarques concretos que ratifiquen la magnitud del compromiso chino.

“Se prolonga la racha alcista en las cotizaciones de la soja, con las primeras posiciones bordeando los US$404 por tonelada. Las primeras posiciones están registrando ganancias superiores a los US$7″, explicó esta mañana a LA NACION Eugenio Irazuegui, analista de la corredora Zeni.

Sin embargo, indicó que “en paralelo, ceden levemente las primas sudamericanas, previendo un redireccionamiento de la demanda china a orígenes de Estados Unidos”.

El especialista recordó que, hasta ahora, el gigante asiático “venía asegurándose una serie de cargamentos de poroto tanto desde Brasil como desde la Argentina, una gran parte para ser despachados entre noviembre y diciembre próximos”
El especialista recordó que, hasta ahora, el gigante asiático “venía asegurándose una serie de cargamentos de poroto tanto desde Brasil como desde la Argentina, una gran parte para ser despachados entre noviembre y diciembre próximos”Paulo Whitaker – Reuters

El especialista recordó que, hasta ahora, el gigante asiático “venía asegurándose una serie de cargamentos de poroto tanto desde Brasil como desde la Argentina, una gran parte para ser despachados entre noviembre y diciembre próximos”.

Tras la reciente reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, Irazuegui sostuvo que “se renueva el optimismo por la concreción de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China”. Señaló que el impacto inmediato en el mercado sudamericano será bajista.

Vale recordar que China compra principalmente poroto de soja —no aceite ni subproductos— porque cuenta con una capacidad de procesamiento casi tres veces superior a la de la Argentina.

Según datos de Gustavo López, de Agritrend, los chinos demandan entre 106 y 110 millones de toneladas al año. “En el ciclo que terminó fueron casi 110 millones, de los cuales 23 millones de toneladas fueron de origen norteamericano, casi 80 millones brasileño, unos 7 millones de toneladas argentinas y algo de Uruguay”, detalló.

Para este nuevo ciclo comercial (septiembre 2025-agosto 2026), proyectó “unas 107 millones de toneladas de demanda, donde Brasil ya le vendió 30 millones y la Argentina más de 8 millones; pero los norteamericanos nada”.

El analista explicó que normalmente las ventas norteamericanas se concretan entre septiembre y noviembre, pero que los chinos “tuvieron que cubrir esa brecha y los brasileños exportaron entre 6,5 millones en septiembre y octubre y 3 millones en noviembre, y la Argentina más de 2 millones”.

Por su parte, Lorena D’Angelo, analista del mercado de granos de AZ Group, consideró que, pese al entusiasmo inicial, los operadores mantienen una postura prudente. “Si bien el anuncio generó optimismo, los mercados mantienen cautela, ya que todavía no se han confirmado los volúmenes mediante embarques concretos ni se conocen detalles logísticos del acuerdo”, señaló.

La especialista recordó que, en las semanas previas, “China había comenzado a reingresar al mercado norteamericano con algunas compras iniciales de menor escala con la empresa de ese país, Cofco”, consideradas por los analistas como “un paso previo al cumplimiento de los nuevos compromisos”.

En este sentido, D’Angelo advirtió que el encuentro entre Trump y Xi Jinping “dejó sabor a poco, principalmente por la falta de definiciones respecto de cómo se concretaría este acercamiento”.

Según la analista, la expectativa previa a la cumbre “había sido muy favorable, con la esperanza de que China volviera a comprar poroto americano”, pero ahora, “sin definiciones, el mercado empieza a descontar que lo que se pensaba era mucho más de lo que finalmente se concretará”.

De todos modos, D’Angelo subrayó que China ya había cubierto gran parte de sus necesidades con compras a Brasil y la Argentina. “Las necesidades actuales se concentran en noviembre, diciembre y enero, porque en febrero comienza a ingresar la cosecha brasilera. Por eso, el mercado estima que el país asiático podría comprar entre 6 y 8 millones de toneladas adicionales en estos momentos, aunque sin certezas sobre el número final”, explicó.

Para D’Angelo, el efecto del acuerdo será “bajista para el mercado sudamericano en el corto plazo” y, en el largo plazo aunque, “si efectivamente se concretara un volumen mayor de compras en las próximas semanas, podría tener un impacto más neutro o incluso positivo en el mediano plazo”.

Bessent señaló que “otros países del sudeste asiático también acordaron comprar 19 millones de toneladas de soja norteamericana”, aunque no precisó el período de esas operaciones.

“Así que nuestros grandes productores de soja, a quienes los chinos usaron como fichas políticas, ya no estarán en esa situación, y deberían prosperar en los próximos años”, afirmó el funcionario norteamericano.

En paralelo, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, celebró las palabras del expresidente Trump sobre la soja y el sorgo a través de una publicación en X (exTwitter), reforzando el mensaje de optimismo del Gobierno republicano.

“En la rueda de la noche de Chicago subió seis dólares más, con lo cual estamos en 402 dólares en las posiciones más cercanas; ya la posición de enero en 407, marzo en 410 y mayo en 415 dólares, cuando sale la nueva cosecha argentina”, dijo López.

Advirtió que, “automáticamente, cuando sube Chicago, empiezan a bajar las primas argentinas porque se vuelve más atractivo Estados Unidos”. En ese contexto, señaló que los exportadores locales “tienen DJVE para cumplir, más un ritmo de molienda récord, de más de cuatro millones de toneladas el último mes”. Actualmente, “ya hay casi 12 millones de toneladas declaradas que deberán embarcarse en la campaña 2024/25”.

López recordó que la participación argentina en las compras de China ronda el 5%, aunque este año aumentó “por la salida de los norteamericanos”. Aun así, consideró que “es preferible vender y mantener el liderazgo que la Argentina tiene a nivel mundial de aceites y subproductos”, y no competir directamente con Estados Unidos en la venta de poroto.

“Es muy probable que el precio de la soja como poroto se empiece a deprimir, pero va a haber un sostenimiento quizás por el lado del aceite y de los subproductos, porque el industrial argentino va a necesitar poroto”, sostuvo.

Por ello estimó que “los premios de soja como poroto bajen, pero se compense con una gran necesidad de la industria que permita mantener los precios actuales”.

En ese sentido, advirtió que entre diciembre y enero “va a haber una escasez notable”, porque “todavía no hay mercadería nueva en Brasil y la Argentina da prioridad a las fábricas”.

Para los operadores argentinos, el foco estará puesto en cómo evolucione el comercio de soja en las próximas semanas. “Más allá de lo que pase en Estados Unidos, que China compre soja norteamericana es bajista para el mercado local, tanto para el disponible como para la soja nueva”, dijo D’Angelo.

Mariana Reinke

Los abogados de Argentina ven señales positivas para la apelación en el juicio por la renacionalización de YPF

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Era la última oportunidad que tenía la defensa argentina para presentar los argumentos en contra del fallo de Loretta Preska, jueza de primera instancia del Distrito Sur de Nueva York, que condenó al país a pagar US$ 16.100 millones a Burford Capital en el caso Petersen Energía y Eton Park Capital Management contra la República Argentina por la reestatización del 51% de YPF en 2012. Como parte de ese proceso, la magistrada también intimó al gobierno de Javier Milei a entregar las acciones del Estado en la petrolera que preside Horacio Marín para garantizar el cumplimiento de la sentencia.

Se preveía una jornada cuesta arriba para el equipo legal liderado por los subprocuradores Juan Stampalija y Julio Pablo Comadira, junto al equipo de abogados del buffet Sullivan & Cromwell encabezados por Robert Giuffra. Sin embargo, la lectura mayoritaria de aquellos que presenciaron la audiencia que transcurrió este miércoles al mediodía en la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York coinciden en que el trámite de ayer salió mejor de lo esperado.

De mínima, el peor escenario para la Argentina, que ocurriría si los tres magistrados de la cámara —Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson— no mostraran interés en intervenir en el pleito y dictasen una sentencia rápida ratificando los duros términos del fallo Preska, parece estar descartado. Por el contrario, a contramano de lo que se preveía, el curso de la audiencia no pivoteó sobre de la defensa argentina, sino que se apoyó sobre la interpelación a los abogados de Burford.

Dos de los tres jueces —Chin y Robinson— interrogaron y repreguntaron durante buena parte de la audiencia a los abogados del hedge fund acerca de por qué el reclamo millonario contra la Argentina debía ser dirimido por la Justicia estadounidense y no en los tribunales locales, como sostienen desde hace años en la Procuración del Tesoro. En un intercambio con el letrado líder de Burford, el juez Chin incluso dejó entrever que “sentía que era un caso que no debió tratarse en EE.UU”, según indicaron a EconoJournal dos fuentes que presenciaron la audiencia en Nueva York. Está claro que ese comentario en sí mismo no significa nada y allegados a la defensa argentina aclararon que “no tiene sentido realizar interpretaciones telegrafiadas, aunque sí es cierto que los jueces mostraron incomodidad por la línea de acción que siguió Preska”.

Jueza Loretta Preska.

Con todo, no será sencillo que la cámara revise una sentencia de primera instancia. Las estadísticas de la justicia norteamericana juegan en contra de la Argentina porque sólo un porcentaje minoritario de los expedientes que llegan a cámara son rectificados en segunda instancia. Pero aún así existen antecedentes a favor. De hecho, Cabranes fue el autor intelectual del fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que en 2012 desestimó que el Banco Central (BCRA) fuese un álter ego del Estado argentino, como había interpretado el fallecido juez Thomas Griesa.

¿Cuál sería el mejor escenario para la Argentina?

Que la cámara neoyorquina dictamine que la Justicia de EE.UU. no es el fuero conveniente —basado en la teoría del «forum non conveniens«— para resolver el caso y envíe las actuaciones a tramitar a nuestro país, tal como parecieron deslizar ayer los magistrados Chin y Robinson. Pero no será fácil que eso suceda: debería existir un convencimiento pleno y un acuerdo de fondo entre los tres jueces para viabilizar un fallo de esas características. Si no existe ese consenso, es complejo que una solución tan disruptiva tenga lugar.

Si esa apuesta de máxima no vuela, la defensa argentina aspira a que la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York corrija algunos aspectos centrales de la mecánica legal con lo que Preska impuso una sentencia astronómica —que a la fecha asciende a más de US$ 18.000 millones entre capital e intereses— contra la Argentina.

Si esa fuese su opción, los tres magistrados deberán embeberse primero de las múltiples leyes argentinas que inciden sobre el caso para definir si coinciden o no con la aplicación del marco jurídico argentino que realizó la jueza de primera instancia. En esa clave, deberán analizar unos cinco puntos a través de los cuales la defensa argentina impugna lo actuado por Preska.

En esa lista figuran, por ejemplo, la prelación de la Oferta Pública de Acciones (OPA) prevista por el estatuto de YPF por sobre un conjunto de leyes argentinas que avalan la reestatización de la compañía en los términos que se la llevó adelante y cuestiones laterales que derivan del derecho público argentino por las cuales la Argentina cuenta, desde la óptica de la Procuración del Tesoro, con un sistema integral y exclusivo para resolver reclamos relacionados con expropiaciones, incluso los impulsados por terceros como Burford Capital. “De hecho, el derecho privado argentino dispone un sistema integral para abordar las presuntas infracciones de los estatutos sociales”, indicó la Procuración a través de un comunicado.

Tipo de cambio

Un último aspecto neurálgico que deberán analizar los jueces de cámara, el único que deberá resolverse aplicando el derecho estadounidense, es el de la metodología técnica a través de la que Preska fijó la indemnización por daños y perjuicios en favor de Burford. El monto de US$ 16.100 millones surgió, en rigor, de una cifra establecida en pesos que, en última instancia, dependió del tipo de cambio que se utilizó para calcularla. Preska tomó la cotización del dólar vigente al 16 de abril de 2012, cuando se aprobó la reestatización de YPF, que era de 4,42 pesos.

La defensa argentina sostiene, en cambio, que según las normas procesales de Nueva York que aplican para determinar indemnizaciones en moneda extranjera (como en este caso es el peso), tendría que haberse usado la cotización de septiembre de 2023, cuando se publicó la sentencia definitiva de Preska. En esa fecha, la divisa oficial rondaba los 315 pesos. Si los jueces de cámara hicieran lugar al argumento de la Procuración, el monto en dólares de la sentencia se reduciría de US$ 16.100 millones a apenas unos 250 millones.

Es, a priori, una jugada ambiciosa de la defensa argentina, pero el trámite positivo de la audiencia de ayer no cierra la puerta de esa alternativa. En cualquier caso, para conocer el fallo de la Cámara de Apelaciones habrá que esperar, cuanto menos, algunos meses. La mayoría de las fuentes consultadas por este medio ubica esa fecha en el segundo cuatrimestre de 2026.

Declaraciones

Sebastián Soler, ex subprocurador del Tesoro durante el gobierno de Alberto Fernández, señaló en su cuenta de X (ex Twitter): «Es difícil conseguir que una cámara de apelaciones revoque la sentencia de primera instancia. Pero el tenor de las preguntas de 2 de los 3 jueces (Chin y Robinson) al abogado de los demandantes sugiere que Argentina tiene chances. No es poco».

Para la Procuración, el fallo de Preska deriva de “una controversia puramente doméstica, regida por la ley argentina y que debió tramitarse ante la jurisdicción argentina. Burford adquirió el reclamo por apenas 15 millones de euros y ahora busca una ganancia superior al 37.000 por ciento, a expensas del pueblo argentino”.

El máximo órgano de asesoramiento jurídico del Poder Ejecutivo informó que durante la audiencia, la defensa destacó la responsabilidad del tribunal de aplicar correctamente el derecho argentino, tal como lo haría un tribunal local; subrayó la importancia del caso para la República y sus habitantes, y apeló al sentido de justicia del tribunal y a la integridad del sistema de los Estados Unidos.

En la audiencia, que se pudo seguir en vivo por Youtube, la defensa resaltó: «El tribunal de distrito resolvió varias cuestiones que, según su criterio, constituían una nueva impresión bajo la ley argentina. Al dictar sentencia sumaria, dicho tribunal no ofreció alegatos orales, no cotejó la jurisprudencia argentina vinculante ni consideró precedentes directamente aplicables al caso. Este tribunal tiene la difícil tarea de actuar como tribunal de apelaciones argentino y, por supuesto, debe realizar una revisión de novo».

«La exposición dejó en claro que el caso se basa en una interpretación errónea del derecho argentino y en una serie de ficciones jurídicas de graves consecuencias que deben ser definitivamente dejadas de lado”, agregó.

A su vez, la defensa planteó al presentar sus argumentos que “este litigio no es un caso de derecho bursátil estadounidense, ni se refiere a supuestas declaraciones efectuadas en el prospecto de oferta pública inicial de YPF de 1993. Los demandantes no adquirieron sus intereses en YPF en dicha oferta pública, sino quince años más tarde, principalmente en transacciones privadas realizadas en España con Repsol, rodeadas de serias sospechas de corrupción”.

La postura del país señaló que los demandantes obtuvieron su participación accionaria con una inversión de capital mínima y, junto con Repsol, drenaron los recursos de YPF en el período previo a la expropiación mediante el pago de dividendos exorbitantes. “Eran plenamente conscientes de que cualquier controversia relativa a la aplicación del estatuto de YPF debía resolverse conforme a la ley argentina y ante los tribunales jurisdiccionales, utilizando los remedios procesales y sustantivos previstos en nuestro ordenamiento jurídico”, expresó la representación del país.

Por el contrario, se resaltró que tras la expropiación, “los demandantes optaron por no acudir a los tribunales argentinos y presentaron sus reclamos en los Estados Unidos varios años después. La sentencia resultante, que pretendió aplicar el derecho argentino, llegó a conclusiones a las que ningún tribunal argentino había llegado ni llegaría jamás”.

La defensa, finalmente, cuestionó que Burford Capital manifestó públicamente su intención de “poner arena en los engranajes del proceso de normalización de la Argentina, es decir, obstaculizar los esfuerzos del país por reinsertarse en los mercados internacionales de capital y participar plenamente en la economía global”.

Nicolás Gandini e Ignacio Ortiz

Un nuevo tipo de reactor nuclear de Bill Gates, aprobado en EE. UU.

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El proyecto Natrium, respaldado por Bill Gates y desarrollado por TerraPower, ha logrado un avance sin precedentes en la industria nuclear de Estados Unidos. La Comisión Reguladora Nuclear (NRC) completó la revisión ambiental final del reactorque la empresa planea construir en Kemmerer, condado de Lincoln, Wyoming, y no identificó impactos negativos que impidan su desarrollo.

Este hito convierte al Natrium en el primer reactor nuclear avanzado a escala comercial del país que supera este riguroso proceso regulatorio, acercando la posibilidad de una nueva generación de energía nuclear en territorio estadounidense.

La aprobación ambiental obtenida por TerraPower representa un paso decisivo en el complejo camino regulatorio que enfrentan los proyectos nucleares en Estados Unidos. Tras la recomendación oficial de la NRC para que se emita el permiso de construcción a la filial USO, el proyecto entra en su última fase de evaluación: la revisión final de seguridad, que se prevé concluir antes del 31 de diciembre de 2025.

TerraPower presentó la solicitud de permiso de construcción en marzo de 2024, convirtiéndose en la primera empresa en hacerlo para un reactor avanzado de uso comercial. La NRC ya había anunciado su intención de acelerar el calendario de revisión, con el objetivo de finalizar el proceso seis meses antes de lo inicialmente previsto.

Chris Levesque, presidente y director ejecutivo de TerraPower, subrayó la importancia de este logro al señalar que la planta Natrium en Wyoming, Kemmerer Unidad 1, es la primera tecnología de reactor avanzado que completa exitosamente una declaración de impacto ambiental ante la NRC, lo que acerca a la empresa a la entrega de la próxima central nuclear estadounidense.

Cómo es el reactor Natrium

El reactor Natrium se distingue por su tecnología innovadora frente a los reactores tradicionales de agua ligera. El diseño incorpora un reactor rápido enfriado por sodio de 345 megavatios eléctricos (MWe), conectado a un sistema de almacenamiento de energía basado en sales fundidas.

Natrium utilizará sodio fundido paraNatrium utilizará sodio fundido para enfriar su núcleo (azul). La sal fundida que circula desde (rojo) y hacia (naranja) el reactor disipará el calor. (TerraPower)

Este sistema permite mantener una producción estable y confiable, y otorga a la planta la capacidad de funcionar como una batería de gran escala. Gracias a esta tecnología, el reactor puede almacenar calor y aumentar su producción hasta 500 MWe en momentos de alta demanda, adaptándose con rapidez a las necesidades de la red eléctrica. Según TerraPower, se trata del único diseño avanzado que ofrece esta flexibilidad operativa.

El avance del proyecto Natrium no se limita al ámbito regulatorio. Mientras continúa la evaluación de los componentes nucleares, las obras en las áreas no nucleares del sitio comenzaron en junio de 2024. El cronograma prevé que, una vez completada la revisión de seguridad, la construcción de la planta pueda avanzar hacia su fase principal, con la meta de poner en marcha la primera central nuclear avanzada a escala comercial del país.

Impacto en la transición energética

La ubicación del proyecto en Wyoming responde a una estrategia de transición energética. La planta Natrium está diseñada para reemplazar la capacidad de generación eléctrica de las centrales de carbón que se retirarán en la región, contribuyendo así a la reducción de emisiones y al fortalecimiento de una matriz energética más limpia y flexible.

Así va el avance delAsí va el avance del reactor Natrium. (TerraPower)

Para asegurar el suministro de combustible necesario para esta nueva generación de reactores, TerraPower firmó un acuerdo con ASP Isotopes. Este convenio contempla la inversión en una planta de enriquecimiento de uranio de bajo enriquecimiento (HALEU) en Sudáfrica, que utilizará tecnología de enriquecimiento por láser desarrollada por ASP Isotopes. TerraPower adquirirá el HALEU producido en esa instalación, garantizando así el acceso a un recurso clave para el funcionamiento de sus reactores Natrium.

Cuando la planta Natrium entre en operación, se convertirá en la primera central nuclear avanzada de escala comercial en Estados Unidos, marcando un punto de inflexión en la evolución tecnológica del sector energético nacional.

Renzo Gonzales

Comentario de AgendAR:

Hice un artículo para AgendAR sobre esta centralita ingeniosa.

El sodio como refrigerante es difícil de almacenar: se come los caños, los tanques y los álabes de las bombas de circulación.

Descular los problemas de corrosión del sodio a los rusos les tomó medio siglo de fracasos. Recién ahora lo tienen dominado. Los franceses no pudieron. Los japoneses tampoco.

«Pa’ conocer a un rengo/hay que verlo caminar», escribió José Hernández.

Daniel E. Arias

Argentina en el mar II – Como se peleó por una mitad más de Argentina

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(Esta es la 2ª parte del artículo que escribió Daniel Arias. La 1ª está aquí. Se publicó, también en 2 partes, en septiembre de 2017. También en tiempos de «grieta». Pero parece que eso no nos impide a los argentinos perseguir y obtener logros).

Segundo de los capítulos dedicados a una epopeya que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. A diferencia de las conquistas que conocemos de la historia, esta no requería armas y astucia, sino esfuerzo y preparación científica. Y también coraje personal. Tenemos heróes en nuestro tiempoArias menciona aquí a algunos.

Además, agrega un enlace a un documental de 50 minutos: La nueva frontera. Plataforma submarina.

Científicos argentinos, al agua

En 2001 la COPLA cargaba con otro problema nada ajeno a don Mingo, cuya opinión de los científicos argentinos sigue siendo famosa. Debido a más de una década de atraso tecnológico en los sensores de los barcos oceanográficos del CONICET, COPLA debía alquilar “arafue” las naves de prospección de las petroleras.

Ellas tienen mucho y muy buen equipo para “ecografiar” e incluso sacar muestras de fondos profundos. COPLA también venía acumulando datos “de ocasión”, vendidos y a veces donados por las potencias oceanográficas, cuyos buques curiosean nuestros ámbitos, pero ya se sabe: a veces uno encuentra plata tirada en la calle. Lo que no se puede es vivir de encontrar plata tirada en la calle.

Y sorpresa, en sus infinitos recortes del gasto estatal, el que te dije le acababa de “chafar” sus 40 palos verdes a la COPLA.

Las tormentas del Mingo son perfectas. El 20 de diciembre de 2001, tras la mayor fuga de capitales al exterior de su historia y el robo de los ahorros de millones de pequeños ahorristas, mientras el presidente Fernando De la Rúa decretaba el estado de sitio, ascendía en helicóptero y hundía al país en asesinatos policiales (39 personas, 9 de ellas adolescentes, la menor una nena de 13); entre los saqueos, los incendios y el caos, un capitán noruego le pasó un mensaje al canciller saliente o el entrante, le daba igual, a saber: que COPLA abonara de una puta vez lo debido o tiraba a los científicos argentinos al mar (sic). Por suerte los noruegos son “cool” y ya el Mingo hacía ya una década que no afligía al Palacio San Martín con su moderna visión de la economía. De otro modo, nuestros científicos todavía seguirían lavando platos a bordo, para cubrir la deuda.

Lo que se pactó en 2002 con la empresa de geofísica de fondos fue pragmático. Zarpado desde Marpla el 10 de diciembre de 2001, el 20 de aquel mes el barco con los científicos de COPLA avanzaba despacio hacia el Sur. Cuando el capitán mandó su elocuente mensaje a un país acéfalo, trabajaba a 400 millas de la costa, frente a la desembocadura del Río Colorado. ¿Para qué hacerlo volver? Eso no evaporaría la deuda, argumentó COPLA, casi hablando sola ante la puerta giratoria de por la que 4 presidentes interinos entraban y salían de la Casa Rosada en 10 días.

Quedó Eduardo Duhalde al frente del incendio social, con pronóstico presidencial reservado. Sobre esa base, COPLA acordó con los noruegos que la prospección continuara hacia el Sur, como si tal cosa. Si la Argentina implotaba, la firma podría apropiarse de los datos generados: interesados sobrarían, cuantimás si aparecían evidencias de cosas valiosas. Como sabe el mundo entero, (ver Somalía), lo primero que pierde un estado costero fracasado son sus mares, empezando por los peces. Si en cambio la Argentina sobrevivía y garpaba, los estudios eran nuestros. En 2003 COPLA puso la plata y manoteó la data.

Pero se necesitaba mucha más geofísica para mover el amperímetro en nuestra dirección en CONVEMAR.

Cancillería cambió. Se acabaron los ositos de peluche para los kelpers y con Néstor Kirchner llegó el reequipamiento en investigación para el CONICET y un espíritu de “¿Y por qué no?” que creíamos muerto. El país cambió: se retomó el Programa Nuclear tras 23 años de abandono, se creó ARSAT para poner satélites propios en las posiciones geoestacionarias argentinas (a punto de ser reclamadas por el Reino Unido), se decapitó a la Suprema más cortesana de la historia y se instituyó una de lujo, se negociaron quitas a cara de perro con los acreedores externos, se abolieron el Punto Final y la Obediencia debida “e tante altre belle cose”…

En 2006 la nave oceanográfica insignia del CONICET, el ARA Puerto Deseado, operado por el Servicio de Hidrografía Naval para el organismo científico, fue reequipado con sensores respetables en potencia y resolución: desde minúsculas sondas descartables que se arrojan por la borda y bajan reportando en tiempo real la temperatura del agua y la profundidad, hasta “sacabocados” que recuperan “cores”, o cilindros de 6 metros de largo con muestras de los barros de fondo, así estén a 4000 o a 6000 metros. Hay más chiches (los habituales): redes de arrastre que recogen neuston (organismos macroscópicos móviles) y plancton (microscópicos) en la columna de agua, así como el ya mentado bentos (fauna abisal inmóvil) en los misteriosos fondos.

Con tanto por ganar para la patria, equipamiento decente y 18 laboratorios a bordo, el Deseado era un “wet dream” para nuestros científicos. “Very wet”, porque se tiraron al agua en un mar de pésima y merecida reputación, a bordo de un barco bastante chico (71 metros de eslora, 12,2 de manga). Igual, es preferible bailarse “un pesto” (tormenta, en jerga naval criolla) a que un capitán vikingo te haga caminar la planchada. El Deseado era un “gap filler” entre el “éramos tan pobres” y un buque oceanográfico moderno que todavía no tenemos. Y monopolizó la tarea vorazmente la tarea. Basta de contratos externos y datos mangueados. Pero había que correr: quedaban 2 años para completar la presentación ante las Naciones Unidas.

Nuestro viejo barco ya tenía un gravímetro y un magnetómetro útiles para detectar y medir la posición de la corteza basáltica terrestre. Lo que se ligó de yapa fue una ecosonda monohaz informatizada y coordinada a GPS. Eso es un sonar de alta frecuencia y con una potencia muy grande, capaz de generar mapas 3D de las “emersiones” de esos barros, derrumbados por gravedad a pie de talud en las zonas abisales, y que recubren el fondo pétreo. Es como medir desde la terraza del Alvear Tower el espesor del dulce de leche de una tostada en la vereda.

Las emersiones gruesas de sedimento fino son infrecuentes. Con taludes empinados, como los de la Plataforma Continental Argentina, pueden tener grosores kilométricos. En revancha, el 90% de las planicies abisales del mundo están tapizados por no mucho más de entre 0,1 y 1 metro de sedimentos gruesos (arena, canto rodado), en general económicamente menos interesantes.

Lo que le falta todavía hoy al Deseado para dejar de ser un pesquero dignificado y devenir un oceanográfico “world class” es la capacidad de operar ROVs (robots submarinos a control remoto) y una ecosonda multihaz, que en lugar de leer “líneas” en vertical sobre el fondo, lo “ilumina” en abanico con su haz sónico y levanta “calles” de un ancho kilométrico. Hoy se está dotando al segundo barco del CONICET, el ARA “Austral”, con un multihaz.

Durante 2007 y 2008, con el Puerto Deseado levantando data a todo vapor, COPLA fue haciendo un macramé informático de la nueva data con la de bancos de datos oceanográficos de libre acceso, más la info “de oportunidad” que ya tenía. Esto culminó en un mapa resultante de más de 20 millones de sondajes constatables e indiscutibles, todos georreferenciados con GPS mucho más precisos que los automovilísticos.

En aquella masacre de trabajo, el Deseado sólo paró unos meses, por reparaciones, después de que otra tormenta perfecta (Mingo, are you there?) tratara de hacerlo naufragar a 1500 millas de la costa en el Estrecho de Drake, al Sur de Tierra del Fuego y sobre la falla de Shackleton. Eso fue el 17 de mayo de 2008.

En un excelente documental de Canal Encuentro -pueden verlo cliqueando aquí– los protagonistas directos narran su gesta ante cámara. El comandante Maximiliano Mangiaterra sabe, como todo marino criollo, que desde otoño en más, el Drake fabrica “depresiones ciclónicas”. Sólo excepcionalmente llegan a las velocidades de viento de los huracanes caribeños “clase 1” en la escala Saffir Simpson, que arranca en los 64 nudos. Pero nuestras depresiones casi ciclónicas se suceden cada 36 o 40 horas: salís de una, te agarra la otra. Aquella sucedió la peor vista jamás por gente del SHN. Todo barco en zona se había refugiado en tierra. El Deseado, tan en altamar, con sus 14 nudos de máxima no llegaba a puerto ni dibujado. Empezó una solitaria huida al Sur: era la única nave en zona.

Empezó el baile, y el teniente de fragata médico, Roberto Genaro, por una vez no se dedicaba a mitigar vomitaderas con dramamina. La gente que no estaba en servicio prefería apalancarse en las cuchetas y deshidratarse a chorros por boca, siempre mejor que terminar fracturada. Hay momentos en que un marinero sabe que el planeta lo odia y va a exterminarlo.

ola

Foto mala de una ola peor. Ya alejándose cien metros de la popa, la ola claramente sobrepasa en altura el puente de pastecas usado para levantar redes. ¿18 metros en la cresta? Una coctelera, la cubierta del Deseado aquel 17 de mayo de 2008, y el fotógrafo podía ser enjuagado de ella por la siguiente ola, que se venía desde proa, o por el viento, cuya velocidad nunca se pudo medir. 

El capitán Hernán Mon recuerda tres cosas: el anemómetro llegó a su máxima de diseño (65 nudos) y dejó de registrar: el viento probablemente estaba en 90 nudos, lo que te da un huracán categoría 2 en la escala Saffir Simpson. Pero en su huída hacia el Sur, Mon se encontró rodeado de una intempestiva patota de témpanos. En la oscuridad, son pésima compañía y prefirió recular para el Norte y batirse cuerpo a cuerpo con el dios Eolo.

Al rato los frentes de oleaje que podía ver, uno tras otro, llegaban al nivel mismo de la timonera: 12 metros en las crestas. Luego la altura subió a 14 y luego a 18 metros. Había que sostener los vidrios blindados de la timonera con las manos para que la presión de agua no los rompiera, cuando esas olas pasaban por encima del Deseado.

Los barcos de la Armada en general son muy estancos y se bancan pasar a través de una ola sin embarcar agua, pero el Deseado tuvo que salirse del libro para conservar la estabilidad. En lugar de atacar la ola que llega por proa en un ángulo de 30º, de modo de subirla y bajarla por una pendiente atenuada por la diagonal, Mon tenía que lidiar con rachas cruzadas que le podían tumbar el barco y dejarlo panza para arriba. Para impedirlo, intentaba escalar la pared de cada ola que se le venía encima enfrentándola a 90º, en ángulo recto, e iba trepando despacito ese cerro de agua color negra a la velocidad más baja a la cual el barco retuviera comandos de timón.

Cuando sobrepasaba el pico de la ola, el Deseado se quedaba varios segundos levitando en el aire huracanado, como dudando de no ser un zepelín, y luego se precipitaba de panza en el valle entre la ola dejada atrás y la que ya se venía. Las repetidas caídas terminaban en planchazos que iban doblando costillas, arrancando tuberías y destartalando cuadernas. A evitar como la peste: caer muy de proa e “irse por ojo”, es decir seguir viaje en picada hacia el fondo. Para que nadie se aburriera, en medio de la zarabanda estallaron focos de incendio y se abrieron rumbos de inundación. Ya nadie se acordaba de vomitar.

Las reparaciones duraron meses, y al mar otra vez. Había que llegar con los mapas antes del 13 de marzo de 2009. Lector@s, se llegó. Entregada en la ONU, la presentación argentina pesa 840 kilos. Perdió hace poco el título de la mayor biblioteca cartográfica de fondos del mundo: los australianos se vinieron con otra mayor. Es competencia desleal: tienen 18.000 km. lineales de costa y una plataforma aún mayor que la nuestra.

El reclamo argentino, calculado inicialmente en 1,5 millones de km2, se amplió a 1,78 millones, y tuvo suficiente geofísica como para que se reconociera como legal de toda legalidad para la ONU. Y ojo: hoy, la OTAN y Rusia están amagando agarrarse a cohetazos por “real estate” marítimo en el Mar Ártico, y Vietnam, Filipinas, Japón (con EEUU detrás) se patotean con China por el Mar del Sur, la legalidad internacional vuelve a valer más que un papelito. Sobre todo con tanto posible contendiente con armas termonucleares.

Para poner en mayor valor aún nuestros fondos abisales habrá que estudiarlos mucho más, y desarrollar toda una tecnología de explotación abisal. Es tarea de muchas generaciones. El jefe científico del Deseado fue el Dr. Sergio Osiroff, ingeniero naval en la UTN, capitán de ultramar y profesor en diseño de pesqueros en la regional académica de Río Grande. Osiroff cree que los que se pueden beneficiar de esa base de datos son los hijos de nuestros hijos. Resume el teniente de navío técnico, Néstor Casanova: “Eso lo hicimos nosotros. Eso no tiene precio”.

Si me pongo a politizar la cosa, es fácil. En 2001 todo esto lo perdíamos. Las decisiones ganadoras se tomaron entre 2003 y 2009. “La Década Perdida, y otros relatos”.