En estos 2 años se multiplicó el transporte de electricidad y las líneas de alta tensión

Aumento salarial a partir del 1° de agosto para los investigadores del CONICET

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  • La medida anunciada en junio alcanza a 15.000 investigadores/as y personal de apoyo y a más de 12.000 becarios/as doctorales y postdoctorales.

A partir del 1 de agosto comienza a regir el incremento salarial del 10 por ciento dispuesto por el Gobierno Nacional para becarios, becarias, investigadores, investigadoras, técnicos, técnicas y profesionales de apoyo del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). La medida, que se suma al acuerdo paritario, fue publicada por Boletín Oficial (Decreto 443/2022) y alcanza a 15.000 integrantes de la Carrera del Investigador/a Científico/a y Tecnológico (CIC) y de la Carrera del Profesional y Técnico/a de Apoyo (CPA). También ese 10 por ciento alcanza a más de 12.000 becarios y becarias doctorales y postdoctorales del CONICET. En este sentido, la presidenta del CONICET, Ana Franchi sostuvo: “Hoy, mediante el decreto 443/2022 se oficializó el incremento salarial del 10% desde el 1° de agosto para los investigadores, investigadoras, Personal de Apoyo del CONICET, que anunciamos el 13 de junio pasado junto al Presidente de la Nación, Alberto Fernández, y el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus. También el 10% para los estipendios de los becarios y becarias”. Y detalló: “Para nosotros esto es muy importante. La pérdida salarial durante el gobierno anterior fue muy grande. Sabemos que falta mucho, pero seguimos trabajando, y a esta suba salarial y de los estipendios, se le suma la mejora en las condiciones de investigación, proyectos de equipamiento e infraestructura, con fuertes inversiones como los programas Construir y Equipar Ciencia. En un momento tan difícil para el país, esto es una clara apuesta a la Ciencia y Tecnología y de esta como elemento clave para el desarrollo del país”. El aumento en concepto de “Suplemento Especial Remunerativo No Bonificable” se da en el marco del “Programa de Jerarquización de la Actividad Científica y Tecnológica”, que busca jerarquizar el sector científico tecnológico a través de la reasignación de recursos en las Carreras del Investigador Científico y Tecnológico y del Personal de Apoyo a la Investigación y Desarrollo del CONICET. Con esta nueva jerarquización, los estipendios de los becarios habrán recuperado en términos reales, desde diciembre de 2019, un 29,1 por ciento y los sueldos de los Técnicos e Investigadores del CONICET un 17,5 por ciento. Esta jerarquización se suma al acuerdo paritario para el sector que implica un incremento salarial del 60 por ciento en cinco tramos hasta marzo de 2023. Se trata de una nueva jerarquización planteada al igual que las anteriores desde la Presidencia de la Nación, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Previamente, el Gobierno nacional había otorgado un 10 por ciento en noviembre de 2020, un 10 por ciento en abril 2021 y un 10 por ciento en noviembre 2021.

El stand de la CNEA en Tecnópolis recibió más de 40.000 visitantes en 2 semanas. Y sigue

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Más de 40 mil personas visitaron el espacio de la CNEA en donde pudieron conocer todo el desarrollo nuclear argentino

¡Gracias por ser parte de esta megamuestra que nos acerca a la ciudadanía y nos permite despertar vocaciones!

Bajo el lema “Tecnológica nuclear, soberanía nacional”, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) se presenta en la onceava edición de Tecnópolis con una propuesta totalmente renovada que busca acercar a los y las visitantes de todas las edades al desarrollo científico y tecnológico que el país ha alcanzado en materia nuclear en más de 70 años de historia.
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Una de las principales atracciones del stand es la sala inmersiva en la que el público podrá conocer el interior de un reactor de investigación y las aplicaciones de la tecnología nuclear en nuestra vida diaria, además de los grandes proyectos en marcha que tiene la CNEA: las obras de los reactores CAREM y RA-10, la Nueva Planta de Uranio de Dioxitek en Formosa, y el avance en la construcción del Centro Argentino de Protonterapia.
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En otro espacio, se presentan cuatro maquetas interactivas que representan el Ciclo de Combustible Nuclear, desde la purificación del mineral del uranio (que realiza la empresa Dioxitek) hasta la fabricación de los elementos combustibles tanto de los reactores como el CAREM, el RA-10 y los de investigación, como los de las centrales de potencia que opera Nucleoeléctrica Argentina.
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Los visitantes también podrán recorrer una pared de 7 metros de ancho por 3 metros de alto que simulará ser una montaña con reservas uraníferas. Allí estarán representadas las características del uranio en la naturaleza, muestras de rocas mineralizadas, sus etapas de purificación y fabricación hasta las pastillas de dióxido de uranio.
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Cerrando este espacio, estarán expuestos los combustibles nucleares que se utilizan en los reactores de investigación y potencia, y las fuentes de uso médico e industrial.
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Dentro del stand, además, podrá apreciarse un sector llamado “Estudia en CNEA” con toda la información acerca de las becas y las posibilidades que ofrece el organismo a través de los institutos académicos Balseiro, Dan Beninson y Sabato. Asimismo, contará con una trivia donde el público podrá participar de juegos de preguntas y respuestas relacionadas con el sector.
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Los más chicos también pueden disfrutar su paso por el espacio de la CNEA en un sector lúdico especialmente pensado con juegos, un laboratorio imantado y figuras para colorear. A la entrada del stand, pueden recorrer un laberinto que simboliza un combustible del reactor modular CAREM.
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Te esperamos nuevamente en Tecnopólis a partir de este jueves 4. Jueves y viernes de 10 a 18 hs, sábados, domingos y feriados de 12 a 19 hs.

La entrada es libre y gratuita.

El Tanque Argentino Mediano 2C tiene historia ¿Pero tiene futuro?

«Personal técnico del Ejército Argentino se encuentra desarrollando la actualización del ícono armamentístico del país que viene siendo prometida hace tiempo.

TAM 2C-A2. Crédito: Fuerzas Armadas ArgentinasTAM 2C-A2. Crédito: Fuerzas Armadas Argentinas


TAM 2C-A2. Crédito: Fuerzas Armadas ArgentinasTAM 2C-A2.


TAM 2C-A2. Crédito: Fuerzas Armadas ArgentinasTAM 2C-A2


Comentario de AgendAR:

Aún si a la Argentina le sobrara la plata -y no es el caso-, antes que quemar la Mastercard en fierros nuevos y ajenos, lo primero y más sensato es modernizar a estándares actuales los viejos sistemas de armas de fabricación propia. Obviamente, no todos sino los que probaron calidad. Ha sido el caso del entrenador avanzado Pampa, ese pequeño jet subsónico de la Fuerza Aérea, avión diseñado a fines de los ’70 y que hoy se está tratando de actualizar a estándar III bloque II. Esa actualización tiene una turbina nueva y más potente, sensores, aviónica y equipos de comunicación encriptados Data Link que permiten «volar en red», compartiendo datos en tiempo real con el resto de una escuadrilla y con la dirigencia operativa en tierra, y una aviónica compatible con apuntadores láser, armas de tubo y también lanzables. Lo mismo vale para el aún más viejo Pucará. Con éste, la idea es remotorizarlo, radarizarlo, dotarlo de sensores radáricos, ópticos e infrarrojos de considerable potencia, y volverlo un aparato de patrulla, observación e incluso de control aéreo. Por supuesto, esto no subsana la ausencia de un caza supersónico, algo que hoy por hoy es imposible de diseñar y construir aquí, y resulta muy difícil de importar, por plata y por presiones de EEUU y la OTAN, que tanta chatarra -inútil hasta para desfile- nos han vendido. Pero si un país de mediano desarrollo como el nuestro entra en guerra, los supercazas y los tanques supuestamente imparables duran unos pocos días, y suelen ser masacrados por armas mucho más baratas. Lo genial del petiso David no fue romperle la cabeza a aquel urso inabarcable, Goliath, sino haberlo hecho desde lejos y al costo de una piedra. Que además, no le tuvo que comprar a nadie. Desde 1973, cuando Israel perdió la mitad de sus aviones y tanques en los 4 primeros días de la Guerra de Yom Kippur, se entiende que toda contienda no asimétrica, es decir entre estados-nación, es hiperletal. Lo que después de unos días define si se puede seguir en pelea no son los resultados hasta el momento sino los medios remanentes de cada participante. Por ello y para esa segunda etapa, vale más tener equipos modernizados que uno puede reparar, e incluso producir. Es ahí cuando el que no tiene reposición mediante fabricación propia se ve obligado a firmar la paz, y en general, en términos muy malos. La modernización del ya venerable TAM va exactamente en ese línea. En los ’70 era un tanque mediano muy lógico para la Argentina. El nuestro es un país raro, cuyo tamaño un poco desaforado privilegia más el despliegue rápido que el mucho blindaje, o el portar un arma principal de gran calibre. Chile, para el caso, compró tanques mucho más poderosos, 374 Leopard «de dos cosechas distintas» (234 modelos 2A4 y 140 antiguos V1). Ambos pesan casi 63 toneladas y llevan  cañones de 120 mm: unos terribles Goliaths. Pero recordando la piedra de David, no estoy seguro de que haya sido una adquisición muy sensata. En nuestro caso, lo único mejor que el TAM, allá a fines de los ’70, habría sido algo técnicamente inferior a un TAM a orugas: algún multirruedas de tracción integral. Esa opción da más velocidad y autonomía, y disminuye un poco la vulnerabilidad de la logística de combustible en la retaguardia. Podés dejar los camiones-tanque 200 o 300 km. a tus espaldas y no tener que abandonar el tanque y volverte a pie hasta tus líneas. La opción multirruedas es, sobre todo, más barata: la misma plata compra más unidades. Porque nuestro punto flaco no es la calidad de los tanques, que no se cuestiona, sino el hecho de que 74 son terriblemente pocos. Los multirrueda fueron la opción de otros países con grandes desiertos y más realismo, como Sudáfrica. Y terminó siendo la de Brasil, con mucho más territorio y chequera. Hoy tiene 470 tanques a oruga, con 91 vetustos M60 estadounidenses y 378 casi igualmente viejos Leopard 1 A, de los modelos 5 y 1. Significativamente, Brasil nunca quiso construir a gran escala su tanque pesado, el Ossorio, aunque era excelente. Pero se impuso una lógica más geográfica: en un conflicto largo, el país dependería mucho más de sus 1150 multirruedas Guaraní, Urutú y Cascavel, aunque muchos de ellos no son propiamente tanques sino blindados de combate, y el resto transportes de infantería más o menos artillados. Lo central es que son más nuevos, son más rápidos y, sobre todo, son más propios. Tenemos 74 TAM, y su diseño muestra un cóctel muy argentino: se partió de la batea del transporte de personal Marder, de ThyssenKrupp, se dejó el motor diésel al frente y a la derecha. Sólo el Merkava israelí usa esa configuración, y es útil para proteger a la tripulación y la munición de la penetración de tiros frontales. A la batea del Marder se le añadió una torreta muy chata, a la que es difícil pegarle desde lejos, pero capaz de albergar una versión alemana del cañón inglés Royal Ordnance L7A1 de 105 mm, que data de la 2da Guerra Mundial y aunque es estriado (la moda hoy son los cañones de ánima lista) es muy preciso y veloz. Éste modo de armar el TAM como un «collage» es bien distinto del de otros países medianos, que es ir al supermercado y llevarse en el carrito el que, según la publicidad en los anaqueles, es el mejor. Es el modo de comprar de un Ejército que, mal que mal, todavía seguía dominado por la herencia mental del general Savio, y dueño absoluto de las mayores -y mejores- industrias pesadas del país: FM, o Fabricaciones Militares. El TAM no habría sido posible en un ecosistema industrial distinto del argentino. Se priorizó que la presión ejercida por la oruga sobre el terreno fuera baja, y que el tanque pudiera llegar rápido y por la propia a cualquier ecosistema argentino continental, ya que el sistema ferroviario del país estaba en pleno desmantelamiento. Curiosa reflexión: el TAM lo diseñaron militares procesistas para que pudiera sobrevivir a la canibalización de la logística nacional desatada por OTROS militares procesistas que de cuartel para adentro, eran industrialistas, y de cuartel para afuera, liberales aperturistas, y profundos vendepatria. ¿Cómo se iban a imaginar que después llegarían gobiernos civiles que les cerrarían o venderían también las empresas militares? No ha sido una digresión, sino el modo de entender ciertas opciones acertadas. Por todo lo anterior, el TAM sólo pesa de 30 a 35 toneladas, según modelo, y gracias a los 28 caballos que rinde el motor por cada kg. de peso, alcanza casi 80 km/h. en caminos horrorosos, y por supuesto, soporta campo traviesa en megadosis. Tiene la velocidad de un multirruedas, pero la tracción de un vehículo a oruga de tren muy ancho, de esos que casi flotan sobre el barro. Y sin embargo no, no tiene un tren tan ancho. Lo que ahorra combustible y alarga autonomía. El motor logra respirar bien incluso a 4800 metros sobre el nivel del mar. Al TAM se lo critica por su bajo blindaje frontal (55 mm), pero por si no quedó claro, el motor es parte del blindaje frontal, y esto permite llevar a bordo 50 tiros, y en un tanque que es un blanco elusivo justamente por chiquito, petiso y rápido. Eso no es algo que uno quiera estropear añadiéndole blindaje reactivo, u otros perendengues y estoperoles. Es un diseño tan imbuído de sensatez y preferencia por lo sencillo que quizás nuestro gran error fue no vendérselo a los soviéticos. Lo habrían explotado del modo que les gustó siempre a ellos, y que en el fondo es el más lógico: producir muchas, muchísimas unidades. No es una plataforma que valga la pena rifar, no sólo porque nos costó un Perú poner la fábrica en Boulogne, provincia de Buenos Aires, sino porque hay -o hubo- toda una cadena de proveedores locales de partes y componentes. Pasados más de 40 años del TAM, sigue siendo una plataforma muy buena. Quizás ya no es, como en los ’80, el tanque de batalla más temible de la región. Llevado al standard 2C-A2, sin embargo, podría serlo durante un tiempo. Las actualizaciones en estabilización del cañón y apuntamiento en casi cualquier meteorología o condición lumínica son las que necesita para seguir siendo disuasivo: incluso en maniobras rápidas, a 2 km. agrupa hasta el 50% de los tiros en blancos móviles de algo más de un metro cuadrado. Si se trata de combate entre tanques (algo que cada vez sucede menos), uno puede estar más contento en un TAM que en sus oponentes regionales: más daño hace un corchazo subcalibrado de 105 mm. puesto donde se debe, que uno de 120 que pasa cerca pero no pega, o pega muy de chanfle. Es como tener una carabina .22 y estar a los tiros con un tipo que tiene una escopeta del 12. De cerca, te hace relleno de empanadas. Pero a 100 metros, es tuyo. ¿Qué más se puede decir? El sistema Intercom VIC 500I es como un Data Link aeronáutico: le permite al TAM operar «en red» con otros blindados, además de con su acompañamiento de artillería, logística y comando. Lo vuelve un instrumento de una orquesta. El sensor de infrarrojo ELAW está para advertirle al jefe que su TAM está siendo iluminado por un apuntador láser, y que se viene cohetazo y hay que eludir mientras se busca rápidamente al agresor. Que difícilmente logre eludir la detección por TVHD, telescópica y auxiliada por visión en infrarrojo. Todo bien moderno, y de una época en que un tanque vale no sólo por bien diseñado o porque se puede reparar con partes nacionales, sino por sus sensores, sus capacidades de «conciencia situacional», y las informáticas. El TAM actualizado formará parte de nuestro futuro. Sin duda alguna, y hasta que no ardan las velas. Dicho esto, la pregunta es si el tanque en sí, y hablamos de todos, no de éste, tiene algún futuro como arma. El jurado todavía está discutiendo el asunto. Y desde la mentada Guerra de Yom Kippur, nada menos. Los tanques rusos, desde los viejísimos T72 hasta los mucho más modernos -pero escasos- Armata en Ucrania probaron ser muy vulnerables a los misiles portátiles antitanque estadounidenses, ingleses, suecos y alemanes de la infantería. Y esto ha probado ser cierto con misiles Javelin, una munición inteligente que vale U$ 27.000 dólares la pieza, a los Panzerfaust 3 alemanes, que -mirados con bronca- no son mucho más refinados que los toscos RPG, o granadas autopropulsadas soviéticas. Y tales tanques soviéticos y rusos no son malos blindados en absoluto. Sólo son más chicos, baratos y veloces que los tanques occidentales, y llevan rutinariamente un tripulante menos. Fueron diseñados para abrumar por movilidad y número. Pero incluso a los Abrams, Leopard y Challenger de última cosecha de la OTAN, a todos esos Goliaths les iría muy mal metidos en tejido urbano, donde serían atacables desde balcones y azoteas. Porque el lugar más flaco de estas armas campales, hechas para la guerra en llanuras, son sus blindajes superiores. En terreno abierto, en cambio, los tanques rusos han mostrado ser muy vulnerables a ataques con drones aeronáuticos, desde los refinados Bayraktar turcos hasta engendros baratísimos hechos con cuadricópteros de filmación que dejan caer viejas granadas antitanque soviéticas de la 2da Guerra Mundial. De puro terror a los misiles portátiles, los tanques de hoy literalmente vienen alfombrados de blindaje reactivo, que explota hacia afuera para contrarrestar el vuelo o la explosión de una munición perforante. Y eso los coloca en una trampa lógica: los tanques pesados de hoy son difícilmente acompañables desde proximidad por infantería propia. Y esto los deja desprotegidos frente al soldado ucraniano escondido, como francotirador, con un misil lanzable desde el hombro. La vieja discusión entre la lanza y el escudo vuelve a favorecer a la lanza. La única guerra reciente entre estados, la de Azerbaiyán contra Armenia, cuyas fuerzas blindadas eran considerables, la ganó Azerbaiyán en un mes y días con drones israelíes y turcos, algunos de ellos municiones voladoras de baja autonomía tipo kamikaze. Son absurdamente baratas. No estamos pronosticando la desaparición del tanque. Esos vaticinios se escuchan desde hace casi medio siglo, y sin embargo se siguen diseñando y fabricando tanques de batalla, cada vez mejores y más refinados. El problema es cuando un Goliath de U$ 10 o 15 millones sucumbe fácil ante una munición mucho más barata, el canto rodado de David. Para el caso, lo que me preocupa es el entorno industrial en que un arma adquiere sentido. El que tenía el TAM fue el un país en el cual Fabricaciones Militares hacía de todo, desde ácido sulfúrico a explosivos para la minería, desde el mejor cable eléctrico (junto con el Pirelli) hasta aceros especiales, y todas las armas de tubo del Ejército, y todos los proyectiles de esas armas, e incluso una cantidad de misiles. Ese ecosistema desapareció en los ’90, por cierre o concesión trucha de más de 18 plantas fabriles refinadas, y el último clavo en su ataúd lo puso Macri, al cerrar FANAZUL, en Azul. El TAM sigue, pero se ha vuelto un sobreviviente muy precario. Si uno sabe mirar, hay componentes que cuentan historias. El T-34 soviético fue tal vez el mejor tanque de la 2da Guerra porque se bancaba temperaturas y terrenos espantosos, sobrevivía sin casi ningún mantenimiento, y además estaba hecho con una terminación pésima pero sobre ideas avanzadas: todos sus blindajes eran oblicuos para rechazar impactos, aunque no fueran muy gruesos, ni el acero muy bueno, y no hablemos de la calidad de las soldaduras. Pero esas orugas anchísimas le permitían flotar sobre la «rasputiza» del deshielo de primavera o de las lluvias de otoño, que se tragaba a tanques mucho más fuertes y mejor hechos, como los Tiger y Panther. Que además, por refinados, no sobrevivían a la falta de mantenimiento. Las orugas de nuestro TAM cuentan una historia parecida pero distinta. No son muy anchas, pero el tanque es tan liviano que ejercen muy baja presión sobre el terreno. Es un tanque que, por tracción, llega a casi cualquier lado, pasa bastante rápido sin que le sobre un HP de potencia. Por supuesto, para el país habría sido mejor negocio un blindado multirruedas, como los sudafricanos y brasileños. Aunque un multirruedas no soporte vadear ríos de 1,40 metros de profundidad, o andar triscando sobre las piedras a alturas de altiplano. En «la milla final», como dicen los yanquis, el TAM llega adonde debe. Pero como sistema de despliegue rápido, habría sido bueno conservar la vieja traza ferroviaria. En 1948, cuando se nacionalizaron los ferrocarriles ingleses, la traza ferroviaria argentina medía 48.000 km., era una de las mayores del mundo. Desde tiempos de Arturo Frondizi no hubo gobierno civil o militar que no cerrara ramales, mientras el Banco Mundial nos aseguraba que eso era un sano ahorro de recursos. El TAM se hizo en otro ecosistema logístico, no sólo industrial. Ferrocarriles Argentinos estaba en demolición, Bernardo Neustadt nos decía cada día desde la tele que la empresa acababa de perder un millón de dólares ÉSE día. Pero todavía aquel sistema en los ’80 te permitía poner en dos días un TAM fabricado en Boulogne en la Quebrada de Humahuaca, o en Malargüe, o en Zapala, o en Bariloche. Y mientras el TAM se diseñaba, el Dr. José Alfredo Martínez de Hoz venía amputando la red de a varios miles de kilómetros cada año. En el nuevo sistema logístico que supimos conseguir, tan carretero, este tanque de despliegue rápido carece de despliegue. ¿Cómo llega a Zapala en un apuro? ¿En camión? ¿Deberá pagar los peajes? Perder industria es un modo casi garantizado de perder guerras. Para el caso, los soldados y generales del Sur, durante la Guerra de Secesión de los EEUU, a lo largo de los 4 años de conflicto probaron ser mucho mejores que los del Norte. Al menos, mientras tuvieran armamento británico, que el sur pagaba con algodón cosechado por esclavos. ¿Qué hizo entonces el Norte? Les bloqueó los puertos. Me impresiona saber que con su sistema modernizado de apuntamiento y estabilización, el cañón del TAM sea devastador, más por preciso que por potente, a 2 km. de distancia, con esas municiones de subcalibre con forma de flecha que viajan a 1500 metros/segundo. Lo que me genera desazón es que esas municiones del TAM se fabriquen sólo en Israel y Corea del Sur y cuesten en dólares. ¿Cómo no se fabrican aquí? Bueno, ya se sabe qué pasó con la planta de Río Tercero de Fabricaciones Militares, reducida a polvo -junto con media ciudad- en 1995 para ocultar un contrabando de cañones del presidente Menem, asunto cuya investigación se fue frenando, y frenando, hasta desaparecer. Ya no importa Menem. La pregunta de hoy es cuántos días puede pelear un TAM con munición importada. Nuevamente, uno da gracias que ELBIT pertenece a Israel, estado que por ahora no se deja dar órdenes por la OTAN. Y gracias a eso podemos resolver la informática y la electrónica del TAM para conseguirle 10 años más de vigencia, aunque quizás deban ser el doble. Pero ¿cómo olvidar que hasta los ’80 tuvimos una empresa como FATE-Cifra que llegó a copar entre el 30 y el 50% del mercado de la electrónica liviana de la región, según el país? ¿Y que fue cerrada cuando estaba por sacar al mercado la primera computadora de escritorio del mundo? ¿O tal vez -seamos realistas- una de las dos primeras, porque la otra era la Apple II de un tal Steve Jobs? ¿Y que Martínez de Hoz cerró esa fábrica con pleno acuerdo de la Junta de Comandantes que lo había instalado como mandamás en el Ministerio de Economía? Según nuestro desarrollo en electrónica de fines de los ’70, hoy deberíamos ser no tanto clientes sino competencia de ELBIT. El TAM hay que modernizarlo, y estará con nosotros bastante tiempo. Pero necesitamos desarrollar misiles de infantería, baratos y buenos. Hablo de tecnología y fabricación PROPIAS. Y sobre todo, tenemos que desarrollar drones. De todo tipo, terrestres, aéreos y marinos. No sólo son el futuro: son baratos. Son, blanco sobre negro, el futuro posible. Si el sentido de tener una industria de defensa es la disuasión, lo primero que tenemos que tener es una industria. Bastante diversificada, además. Y protegida. Nadie empata siquiera una guerra con armas prestadas. Ucrania no lo está logrando. El general Manuel Savio, al que recordamos aquí, habría entendido bien por qué. San Martín sabía que tenía que fabricar su propio arsenal. Lo que necesitamos es otro Fray Luis Beltrán.

Daniel E. Arias

Científicos emprendedores argentinos: transformando desechos en alimentos de alta calidad

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Esta es la historia de cómo un equipo de científicos y emprendedores argentinos desarrolló un negocio sin precedentes, descubriendo la forma de transformar miles de toneladas de deshechos en alimento de alta calidad. Sí, de desechos a alimento. La idea nació en 2010, en pleno auge de la industria del biodiesel en Argentina, cuando el biólogo molecular Hugo Menzella @hugomenzella, que había vuelto a Argentina después de renunciar a un puesto en Silicon Valley, detectó problemas para potenciar la producción de biodiesel con aceite de soja. Menzella se asoció a tres investigadores del CONICET y cofundó Keclon, una empresa que hoy dirige el Ing. Leonardo Marraffini y que ya cuenta con planta propia, capacidad para 80 puestos de trabajo de calidad para científicos argentinos y proyección global. Como las enzimas son catalizadores que facilitan las reacciones químicas, son 100% biodegradables, ahorran energía y reducen el consumo de agua y otros recursos, los investigadores pensaron en crear una preparación enzimática que potencie el rendimiento industrial. ¿El resultado? Un tratamiento enzimático de bajo costo y alta eficiencia para purificar biodiesel, que se traduce en un 2.5% de eficiencia en el proceso de extracción (+250 mil toneladas de aceite en Argentina).

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Keclon: el potencial de las enzimas al servicio de la industria

Los investigadores del CONICET María Eugenia Castelli, Andrés Aguirre, Salvador Peirú y Hugo Menzella fundaron la empresa biotecnológica Keclon, que desarrolla y comercializa enzimas. Para hacer la combinación enzimática, toman bacterias naturales y, mediante técnicas de modificación genética, les eliminan los genes que no necesitan para crecer en un fermentador y les agregan otros que les sirven para potenciar el crecimiento de las enzimas. Cuando en el proceso de extracción del aceite se incorpora la preparación enzimática para purificar el biodiesel, se logra una baja muy grande del nivel de desechos derivados del proceso y un aumento del rendimiento final. Es decir, se convierten residuos en alimento. Este desarrollo biotecnológico tiene una proyección inmensa a nivel global porque permite mejorar el rendimiento de industrias como la alimenticia, oleoquímica y farmacéutica de forma sustentable con técnicas de ingeniería genética, biología sintética y evolución dirigida.

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Como siempre digo, en Argentina hay cientos de proyectos con un potencial enorme y que nos están posicionando a nivel global en la industria de la biotecnología. Más ciencia es más trabajo de calidad, más divisas extranjeras ingresando al país, más crecimiento y desarrollo.

Gabino Rebagliati

En el mundo hay 27 millones de personas que sufrieron covid, con problemas de olfato o gusto a largo plazo

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Un nuevo estudio analiza la pérdida duradera de sentidos en las personas infectadas con SARS-CoV-2, lo que podría contribuir al aumento de la carga de «covid largo». Los autores encontraron que, a los 30 días de la infección inicial, solo el 74 % informó de la recuperación del olfato y el 79 % del gusto.

Alrededor del 5 % de los adultos pueden desarrollar cambios duraderos en su sentido del olfato o del gusto tras una infección por covid-19, según sugiere una investigación publicada por The British Medical Journal. Con más de 550 millones de casos confirmados de coronavirus hasta la fecha, esto significa que al menos 15 millones y 12 millones de pacientes adultos pueden experimentar deficiencias olfativas y gustativas a largo plazo, respectivamente. La alteración de ambos sentidos es común en los pacientes infectados con SARS-CoV-2, con una media del 40-50 % de personas afectadas que declaran estos síntomas Dada la enorme repercusión que la pérdida del olfato y el gusto puede tener en la calidad de vida y la salud en general, esto podría contribuir a la creciente carga de covid de larga duración, advierten los investigadores. Para abordar esta carencia de conocimientos, un equipo de investigación internacional liderado por expertos de la Universidad Nacional de Singapur analizó datos de 3.699 pacientes. Descubrieron que la pérdida del olfato puede persistir en el 5,6 % de ellos, mientras que el 4,4 % puede no recuperar el sentido del gusto. Los pacientes con una mayor gravedad inicial de la pérdida de olfato y los que tenían congestión nasal tenían menos probabilidades de recuperar este sentido Asimismo, a los 30 días de la infección inicial, solo el 74 % informó de la recuperación del olfato y el 79 % del gusto. Eso sí, las tasas de recuperación aumentaron con el paso de los meses, alcanzando un máximo del 96 % para el olfato y del 98 % para el gusto después de seis meses. Las mujeres tenían menos probabilidades de recuperar el sentido del olfato y del gusto que los hombres, mientras que los pacientes con una mayor gravedad inicial de la pérdida de olfato y los que tenían congestión nasal tenían menos probabilidades de recuperar este sentido. Limitaciones del estudio Los científicos reconocen varias limitaciones en su análisis. Por ejemplo, la calidad de los estudios incluidos variaba y se basaba en el autoinforme, lo que, según dicen, “puede sobreestimar la recuperación, lo que sugiere que la verdadera carga de la disfunción olfativa es aún mayor”.
Se espera que la mayoría de los pacientes recuperen el olfato o el gusto en los 3 primeros meses tras la infección
De hecho, los autores afirman que, aunque se espera que la mayoría de los pacientes recuperen el sentido del olfato o del gusto en los tres primeros meses, “un grupo importante podría desarrollar una disfunción duradera que requiere una identificación oportuna, un tratamiento personalizado y un seguimiento a largo plazo”. “Es probable que nuestros hallazgos tengan una relevancia sustancial para los médicos generales y los otorrinolaringólogos en el asesoramiento de los pacientes con trastornos del olfato y el gusto después de la covid-19”, concluyen. Para acceder a la investigación original (en inglés) cliquear aquí.

INVAP anuncia nuevas oportunidades laborales

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INVAP tiene abiertas distintas búsquedas laborales, para cubrir en sus sedes de Bariloche, Buenos Aires, Córdoba y de forma remota.

Hay vacantes destinadas a estudiantes, técnicos y profesionales. Entre los puestos ofrecidos hay oportunidades para ingenieros electrónicos, desarrolladores de software, analistas funcionales, arquitectos de sistemas y especialistas en ciberseguridad, entre otros. En el sitio web de la empresa se encuentran todas las vacantes, con detalles de la ubicación, los requisitos para postularse y las tareas a realizar. Desde allí también se puede realizar la postulación, para la que se requiere completar un formulario online y adjuntar un CV. El proceso de selección incluye una etapa de entrevistas, que se realizan de forma online o presencial. En ellas participarán personas de las áreas solicitantes, junto con el área de Personas y Organización. Luego, los involucrados analizarán los perfiles que más se ajusten a la búsqueda. En caso de quedar seleccionado, el postulante será contactado por un integrante del área de Personas y Organización, para realizar la propuesta formal. También se notificará en el caso de no quedar seleccionado. Para acceder a la página de búsquedas laborales de INVAP, cliquear aquí.

Nueva York y San Francisco declaran emergencia por casos de «viruela del mono»

Nueva York y San Francisco en estado de emergencia ante disparada de casos de viruela del mono.

El Departamento de Salud Pública de San Francisco ha confirmado 261 casos mientras que California tiene un total de 799 casos. Nueva York tiene 1.247 casos probables o confirmados de la viruela símica. «Todos los estadounidenses deberían ponerle atención a la viruela del mono. No es como el covid-19, pero es contagiosa, es dolorosa y puede ser peligrosa», señaló el secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Xavier Becerra, en una conferencia de prensa. La inmensa mayoría de los casos en ese país y en Europa se han reportado entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. Sin embargo, expertos y las autoridades han enfatizado que cualquiera expuesto al virus puede contraerlo. Ya se han registrado algunos contagios de niños y mujeres, aunque siguen siendo un pequeño porcentaje del total.

Recordando al General Manuel Savio, en el Día de la Siderurgia Nacional

«Un 31 de julio como hoy pero de 1948 se despedía Manuel Nicolás Aristóbulo Savio, militar, ingeniero, docente y uno de los padres del desarrollo económico autónomo de nuestra Nación.

En su honor se conmemora el Dia de la Siderurgia Nacional.

Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1892. Hijo de la argentina María Gazzano y el inmigrante italiano Sebastián Savio. Entre 1899 y 1904 cursó sus estudios primarios en el Colegio de Graduados e ingresó al Colegio Nacional Central (hoy, Nacional Buenos Aires) para completar sus estudios secundarios. Pero en 1909 sorprendió a propios y extraños: decidió ingresar al Colegio Militar de la Nación de donde egresó a finales de 1910 con el grado de subteniente del arma de ingenieros. En 1913 fue ascendido a teniente, en 1915 a teniente primero, en 1920 alcanzó el grado de capitán, en 1925 el grado de mayor, en 1929 el de teniente coronel, en 1936 ascendió a coronel, en 1942 a general de brigada y en 1946 a general de división. Su primer destino fue el Batallón 5º de Ingenieros de Tucumán; su jefe fue Alonso Baldrich, muy vinculado al proyecto de autonomía petrolera de Enrique Mosconi, que tendría una influencia decisiva en sus acciones futuras. A principios de 1917 fue destinado al Batallón 1º de Ingenieros, convirtiéndose a partir de abril en Oficial Subayudante encargado de la instrucción de los cadetes ingenieros del Colegio Militar. A partir de agosto de 1920 ocupó el cargo de profesor en la cátedra Metalurgia y Acción de Explosivos en el Curso Superior. Su rol ejemplar como docente llevó a que sus superiores tomaran la decisión de denegarle el mando de tropa e impulsarlo a dirigir la formación de los futuros ingenieros militares. A finales de 1921 fue nombrado Jefe de Trabajos Prácticos del Curso Superior y en 1923 fue destinado a la Comisión de Adquisiciones en el Extranjero. Este destino tenía sede en Bruselas, Bélgica, su objetivo era la compra de material bélico para el Ejército Argentino y estaba encabezada por el coronel Juan Pistarini. Fueron tres años de trabajo en los cuales adquirió conocimientos esenciales sobre las industrias asociadas a la actividad militar. A su regreso fue designado jefe del Curso Superior y Especial del Colegio Militar y, luego, profesor del Servicio de Ingenieros y de Organización Industrial Militar, con dedicación exclusiva. Al mismo tiempo, trabajó como secretario general de Ferrocarriles del Estado. En 1930 elevó el proyecto de creación de la Escuela Superior Técnica y el presidente Uriburu, a modo de compensación histórica luego de haber encarcelado al general Enrique Mosconi, firmó el decreto 751 el 6 de noviembre de ese año que dio nacimiento al establecimiento y le facilitó los medios para su concreción. Estuvo inspirada en la Escuela Politécnica de Francia, articuló su currícula con los cursos de ingenieros que se impartían en el Colegio Militar y fue abierta a los oficiales de todas las armas. Además, se fabricó un tiempo para levantar la escuela Nº 30 en San Nicolás de los Arroyos, que hoy lleva su nombre. En julio de 1931 se graduó como ingeniero militar. En 1933 tradujo del francés obras sobre fabricaciones mecánicas, organización general de las fábricas y organización del trabajo y escribió su primera obra titulada “Movilización Industrial”. Luego publicaría “Política Argentina del Acero” y “Política de la Producción Metalúrgica Argentina”. En 1934 egresaron los primeros ingenieros militares de la Escuela Superior Técnica. Había cumplido un sueño y había demostrado que era posible profesionalizar a las fuerzas armadas. En 1937 asumió la presidencia de Fabricaciones Militares, empresa dispersa y con pocos establecimientos en funcionamiento. Su idea fue transformarla en un puntal de la industrialización argentina y para cumplir esa premisa debía lograr concentración de esfuerzos, coherencia en la gestión y peso específico en la economía. Plasmó esas intenciones en un proyecto de ley -del cual fue autor- que denominó “Ley orgánica de la Dirección de Fabricaciones Militares». En simultáneo fue nombrado Cuartel Maestre General del Interior que le permitió difundir sus ideas con dirigentes provinciales. La segunda Guerra Mundial aceleró el avance del proyecto y en 1941 se votó la Ley Nº 12.709 que dio nacimiento a la Dirección General de Fabricaciones Militares como ente autárquico. Constaba de cinco fábricas de armas portátiles, pólvora y explosivos, comunicaciones, aviones y acero. A su vez, se la autorizaba a explorar y explotar metales estratégicos como el cobre, hierro, plomo, estaño, manganeso, wolframio, aluminio y berilio o no metales, como el azufre. Savio fue su primer presidente y director general. En siete años creció exponencialmente. Encontró hierro en Puesto Viejo, al sur de Palpalá, Jujuy; uranio en Comechingones y Mendoza, cobre en Tinogasta, Catamarca; hematita en Pastos Grandes, Salta, cobre y rodocrosita en Capillitas, Catamarca, arcillas y caolines en la provincia de Buenos Aires. Inauguró nueve fábricas: de Acero, Pólvora y Explosivos de Villa María, de Armas Portátiles “Domingo Matheu”, Munición de Artillería Río Tercero, Munición de Artillería “Borghi”, Vainas y Conductores Eléctricos E.C.A., Munición de Armas Portátiles “San Francisco”, Materiales Pirotécnicos, Tolueno Sintético y Altos Hornos Zapla. Además, organizó sociedades mixtas con aportes privados: Industrias Químicas Nacionales, Elaboración del Cromo y sus Derivados; Atanor, Compañía Nacional para la Industria Química, Aceros Especiales y Siderurgia Argentina. Una mención especial. En la Planta Industrializadora de Altos Hornos Zapla se construyó un horno en hormigón armado (único en el mundo) por la escasez de materiales y la primera colada de arrabio se produjo 18 meses después dando un impulso decisivo a la siderurgia nacional. Ante la falta de carbón mineral, la energía era alimentada a carbón vegetal, trasladado desde Vivero del Pirané, en Formosa -que Savio promovió- que constaba de 30 millones de eucaliptos en 15.000 hectáreas. En 1946 elaboró el Plan Siderúrgico Nacional con el objetivo de producir acero en el país utilizando materias primas y combustibles nacionales. En 1947 se aprobó. Fue la ley Nº 12.987 que permitió, entre otras cosas, la creación de SOMISA (Sociedad Mixta Siderurgia Argentina) de la que Savio fue primer presidente pero que no llegó a ver en producción plena. Recién en 1960 instaló sus altos hornos en Ramallo, provincia de Buenos Aires, y fue una referencia a nivel regional y nacional. Su último aporte fue el diseño del plan de producción de caucho natural y sintético, y un proyecto de ley para proteger las industrias de materias primas básicas. Un frío 31 de julio de 1948 se produjo inesperadamente la muerte del general Savio y nos quedamos sin un conductor nato para el desarrollo industrial argentino. Disciplinado, perseverante, estricto con los tiempos de ejecución de las obras, seguidor de los detalles, cultor de la independencia económica, cumplidor de sueños que mejoraron la calidad de vida de millones de habitantes de la Argentina… Salú, General Savio!! Por tu capacidad de construir, tu ingenio para superar trabas burocráticas y sainetes políticos, por tu firmeza para lograr los objetivos trazados, por trabajar sin verso para el bienestar colectivo

#efeméridesdelPelícano

El CARI pide asegurar el acceso a uranio enriquecido para evitar la dependencia de China

El Comité de Asuntos Nucleares del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) planteó en un informe la necesidad de que el país asegure la producción de uranio enriquecido para avanzar en la autonomía energética en este terreno y evitar la dependencia de China.

En el documento titulado “Consideraciones sobre el programa nuclear argentino” el cmité de trabajo que encabeza Roberto García Moritán* destaca que el propósito es “contribuir a la toma de decisiones del Gobierno Nacional sobre la estrategia y tácticas actuales y venideras para el desarrollo nuclear argentino”. *(Diplomático de carrera, fue vicecanciller. No es el marido de Pampita) El texto señala que el uranio enriquecido es de origen importado, por lo que advierte que de prosperar la adquisición en el país de una central de origen chino, “se deberían tomar las previsiones para asegurar el suministro de este insumo”. “Asegurar el suministro de combustible para la generación nucleoeléctrica y tomar las previsiones correspondientes es responsabilidad del Estado, entre otros, considerando la necesidad de contar con una reserva estratégica de combustible”. Destaca además que la energía nuclear es un componente fundamental de una matriz energética “compatible con las altas exigencias actuales en relación al cambio climático y de cara a la desactivación del quemado de los recursos fósiles”. En el documento, de 12 páginas, los especialistas en energía nuclear que han colaborado advierten sobre la necesidad de la independencia argentina en materia energética.
«Argentina cuenta con tres centrales de potencia, las que en la actualidad aportan aproximadamente el 5% de la energía eléctrica generada pero que en el pasado contribuyeron en alrededor del 16 por ciento».
Según el documento, los objetivos estratégicos principales del programa nuclear argentino deberían estar orientados hacia el beneficio para la salud, la educación, la capacidad científico-tecnológica, la generación de electricidad, la industria, la medicina, la agricultura y la seguridad alimentaria, la investigación y el desarrollo, promover las exportaciones nucleares y propender a la autosuficiencia en materia nuclear. La participación de la energía nuclear en la matriz energética nacional debería incrementarse con vista, entre otros objetivos, a reducir la huella de carbono con relación a la generación de energía eléctrica y reservar el uso de combustible y materiales no renovables para el desarrollo industrial y agropecuario argentino. En ese contexto, destacan que la Argentina cuenta con tres centrales de potencia, las que en la actualidad aportan aproximadamente el 5% de la energía eléctrica generada pero que en el pasado contribuyeron en alrededor del 16 por ciento. “La participación de la energía nuclear en la matriz energética nacional debería incrementarse con vista, entre otros objetivos, a reducir la huella de carbono con relación a la generación de energía eléctrica y reservar el uso de combustible y materiales no renovables para el desarrollo industrial y agropecuario argentino”, remarcaron en el documento. Y se remarca la relevancia de “continuar el desarrollo alcanzado en reactores del tipo PWR (agua pesada y uranio natural), acelerar el desarrollo de la tecnología asociada a uranio enriquecido para centrales nucleoeléctricas que beneficia la proyección del programa nuclear y potencia las capacidades existentes, especialmente de los sectores industrial y empresarial”. La cuestión está relacionada tanto con la proyección exportadora argentina como vinculada al posicionamiento nuclear argentino en el mundo. En ese sentido, advirtieron en el documento que “esas exportaciones, actuales y futuras, no deberían depender, en lo que hace a los elementos combustibles, únicamente de proveedores externos”. Por último, desde el CARI se concluye: “Es menester que, en el papel de conductor nuclear, la CNEA elabore un Plan de Acción que contemple los diferentes desafíos que se deben encarar en el futuro incluyendo nuevas tecnologías con respecto a las Centrales Nucleares que se necesitan para las próximas décadas. Dicho Plan debería maximizar la participación de la industria nacional y asegurar la independencia en el suministro de combustibles nucleares”.

Comentario de AgendAR:

Las opiniones que se discuten en el CARI sobre asuntos nucleares son dispares: vienen de personas generalmente muy expertas, pero con visiones muy distintas y rara vez alineadas. Lo que es excelente en una entidad que, básicamente, es un foro. Pero ésta declaración es más bien «una acordada judicial». Y el tema de consenso es impecable. Igualmente, cabe señalar que la dependencia del uranio enriquecido con China será relativa. El 46% del mercado mundial de enriquecido por ahora lo abastece Rusia. Hoy ambos países están diplomáticamente muy alineados: China necesita sí o sí del petróleo y gas rusos, y Rusia de capitales chinos. Pero desde 1949 ambas potencias no siempre estuvieron de noviazgo, como hoy, y no hay por qué creer que seguirán estándolo siempre. Más nos importa esto: han competido bastante más de una década por venderle una central nuclear a la Argentina. Somos la referencia regional. Si vendés aquí, vendés en Sudamérica. Las centrales VVER rusas están mucho más testeadas que la Hualong-1 china, y se han vendido por décadas, en muy diversos modelos y potencias, en Turquía, Belarús, Bulgaria, Eslovaquia, Irán, Alemania, Finlandia, la República Checa, Hungría, Ucrania (!!), Bangladesh, Armenia, Finlandia, la India e incluso China. Todas han funcionado sin problemas. China, como exportador, es mucho más incipiente: Pakistán, y todavía parece lejos de inicios de obra en el Reino Unido y en Argentina. Y pará de contar. Algo con lo que los ivanes se vienen pisando el poncho, al menos en esta rareza que es la Argentina, es su insistencia inelástica en vender bajo condiciones BOO (Build, Own & Operate). Con eso no sólo dejan tu industria afuera de la construcción, sino que además quieren operar ellos la máquina hasta término de su vida útil. Con lo cual ésta planta se convierte legalmente en una embajada extraterritorial, y el comprador en un mirón. Pero no somos Egipto o Belarús. Con 72 años de trayectoria nuclear, industria propia y exportaciones de reactores y componentes a decenas de países, Argentina nunca aceptaría este trato. Los rusos lo saben y probablemente flexibilizarían su enfoque hasta llegar a una operación llave en mano, e incluso mejorada con participación de la industria argentina y operación por NA-SA. Pero hay otra causa más importante para no comprarles: Rusia tiene un PBI apenas superior al de España, y por eso carece de espaldas para ofrecer grandes financiaciones. A China, en cambio, la plata le sobra. Y es claro que entre bueyes hay cornadas, y que China pretende sacarle a Rusia su corona actual de mayor exportador de centrales de potencia, algo que probablemente hayan logrado en un par de décadas. Como sea, el tema a subrayar es que por muy alineados que estén ambos países, máxime hoy  cuando ambos se enfrentan diplomáticamente y al borde de los tiros con la OTAN, el AUKUS y el QUAD (ver Ucrania, ver la carrera naval militar del Mar de la China del Sur), en el área nucleoeléctrica Rusia y China siguen siendo competidores rabiosos. La pesca a distancia ya nos genera un problema de fronteras con China, pese a que está tan lejos. La Zona Económica Exclusiva del Mar Argentino vive invadida por entre 400 y 600  pesqueros piratas, y aunque en esa runfla hay españoles, coreanos, taiwaneses, China pone el menos la mitad. Si saliéramos seriamente a capturar intrusos y decomisarles las artes de pesca (valen mucho más que los barcos) no sería imposible que China nos castigue con un boicot de uranio enriquecido. Con los 1150 MWe de la Hualong-1, es decir Atucha III, sin combustible, tendríamos un apagón masivo y duradero en al menos la mitad del AMBA. No creo que eso suceda, porque la imagen de China en el mercado nuclear se iría a pique. E incluso si sucede, dado que entre bueyes hay cornadas, no sería imposible que los rusos nos saquen del paso. Ya lo hicieron en 1981 cuando ellos se llamaban a sí mismos «soviéticos», no rusos, y los autodenominados americanos nos aplicaron un boicot de uranio enriquecido. Estaban castigándonos por nuestra primera exportación de reactores a Perú. A los soviéticos literalmente, les canjeamos uranio enriquecido por trigo. Las cosechas de la URSS eran un desastre. De modo que tal vez los rusos vuelvan a tirarnos un salvavidas si China se enoja tanto con nosotros. Pero como ser seguro, no lo es en absoluto. Todas las potencias nucleares con armamento atómico odian a los países advenedizos que tratan de dominar el enriquecimiento de uranio, aunque los aspirantes puedan mostrar una larga trayectoria más pacífica que la Madre Teresa. Brasil pudo avanzar lentísimamente con su programa de enriquecimiento, porque EEUU ha vivido haciéndole zancadillas desde los ’70. Una de ellas -la más dura- fue el golpe de estado blando que en 2016 derribó a la presidenta trabalhista Dilma Rousseff y que luego terminó el empapelamiento judicial del líder trabalhista Luis Lula de Silva, y en su consecuencia actual: el gobierno de Jair Bolsonaro. Los primos no la tienen fácil. En esto del enriquecimiento Brasil se las tuvo que arreglar solo con su alma. No parece que haya recibido ayuda técnica siquiera de Francia, su socia en la construcción de su fuerza de submarinos. Ojo con esto, porque Francia probablemente sí ayudó secretamente a Israel en los ’60 y ’70 a desarrollar su programa no declarado de bombas atómicas. Y hablamos de bombas, no de centrales. Pero Brasil, en cambio, está por la propia, sin padres ni padrinos. Por ello no logró construir todavía la capacidad instalada de enriquecimiento como para suplir el consumo de sus únicas dos centrales activas. Y eso, teniendo ya tecnología de centrifugadoras de la buena, 100% propia. La renuencia de las potencias del Consejo de Seguridad a la vulgarización de esta tecnología  es explicable. Se usan las mismas máquinas para enriquecer uranio a grado central (entre 3 y 5%) que para llevarlo a grado reactor (un 20%) o a grado bomba (arriba del 90%). Lo que varía es el tamaño de la fábrica y su cantidad de etapas de enriquecimiento, porque éste es un proceso tediosamente incremental. Estimados, si hay algo claro del «Club de la Bomba», es decir el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, es que quieren membrecía chica. Dicho de otro modo, pretenden -y no lo logran- mantener el monopolio del Armagedón. Lo que tenemos que asegurarnos los argentos, más que la posibilidad de autoabastecer totalmente la Hualong-1 o el CAREM (¡¡cuando los tengamos!!) es el manejo pleno de una tecnología de enriquecimiento propia y suficientemente avanzada. Es decir, necesitamos algo muy superior al sistema de difusión gaseosa que desarrollamos secretamente entre 1981 y 1983 en la plantita de Pilcaniyeu, Río Negro. Pilca nos sirvió para ponernos a salvo de más boicots de uranio pesado, como aquel de los autodenominados americanos en 1981, dirigido a discapacitar nuestras exportaciones. Los problemas de Pilca son dos: la difusión es un sistema ineficiente y muy costoso en energía. En los ’80, cuando los EEUU todavía no lo habían jubilado, se comía el 9% de la producción eléctrica nacional. Y el otro es que Alfonsín, Menem y Macri cerraron la planta. Todo lo cual le va sacando credibilidad. La próxima Pilcaniyeu debería ser una unidad con centrifugadoras, que son el estándar actual, o incluso el enriquecimiento por láser, que quizás el sistema dominante dentro de 30 años. Y esto lo deberíamos tener no a escala industrial, sino en una mucho más modesta plantita de demostración. Pero esi sí, impecable. Demostración es un nombre bien puesto, para el caso. Lo hemos utilizado con todas las tecnologías nucleares que EEUU y el Concejo de Seguridad preferían que no tuviéramos. ¿No nos venden agua pesada, muchachos? OK, desarrollamos la tecnología por la propia, con una planta de demostración. Hecho lo cual, pasen y vean. Eso normalmente hace que los provedores renuentes el día anterior se tiren de palomita para ser los primeros en vendernos el fierro de escala industrial. Ha sido así con otros insumos duales, no sólo el uranio enriquecido o el agua pesada. La idea de base es que los dueños de la pelota te venden la tecnología con tal de que no te desarrolles como fabricante independiente. Dicho esto, nadie podría aconsejar sensatamente avanzar a una planta de producción industrial de uranio enriquecido: los costos económicos y diplomáticos serían muy altos, y los carpetazos judiciales, operaciones sucias de prensa, serruchadas de piso y eventuales los golpes de estado, duros o blandos, formarían parte del menú. Ya ha sucedido. Por eso, mi opinión sobre esta rara acordada del CARI es simple. TIENEN RAZÓN. Sin embargo, en materia de mercado nucleoeléctrico interno, prefiero seguir con lo que ya tenemos pagado e instalado: tres centrales de uranio natural y agua pesada, Atucha I, Embalse y Atucha II, cuyo combustible hemos sabido producir sin ayuda porque en general no requiere de enriquecimiento. Son 60 años de inversión, fueron miles de físicos, químicos e ingenieros nucleares formados en esta tecnología a lo largo de 3 generaciones. Y son tres máquinas buenas. Tanto son de buenas que en circunstancias extraordinarias (como estos años de sequías hidroeléctricas prolongadas), con apenas el 5% de la capacidad instalada de fabricación eléctrica han llegado a producir arriba 15% de la electricidad circulante, y en momentos más normales, no menos del 10%. ¿Hay que rifar todo eso? Pregunto eso al CARI porque prefiero defender primero nuestra autonomía nuclear sobre lo existente, antes que sobre lo futuro. Atucha I, Embalse y Atucha II, a diferencia de la Hualong-1 china, YA EXISTEN. Y debido a que el gobierno de Mauricio Macri cerró la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén, como antes lo hicieron también Carlos Menem, y antes incluso Alfonsín, hoy tienen un déficit anual de alrededor de 20 toneladas de auga pesada. Y debido a que este gobierno no parece tan apurado por reabrirla, estamos importando un insumo crítico, y por la casualidad de que Rumania todavía tiene algunos excedentes. Sin agua pesada estas centrales sencillamente no lograrían siquiera arrancar. El uranio natural es un combustible demasiado pobre en el isótopo 235, el realmente físil. El agua pesada le permite aprovechar mucho mejor los neutrones que permiten su reacción en cadena. Pero si hoy alguien quisiera, por el motivo que sea, paralizar nuestros aproximadamente 1800 MWe instalados a uranio natural, sólo tiene que armarnos un desabastecimiento prolongado y multilateral de agua pesada. ¿Se puede? Técnicamente, es coser y cantar. No hay stocks excedentes de agua pesada en el mundo. Cada país con centrales de uranio natural (Canadá, la India, China, Corea, Rumania, la Argentina) se autoabastecen apenas. Pero no es política-ficción. En lo que se refiere a tejemanejes, las cancillerías de las potencias cobran por lograr ese tipo de estrangulamientos. Por eso, me encanta la propuesta del CARI. Hoy comentaba con mi jefe, Abel Fernández, y con un físico nuclear de la CNEA que hace mucho se fue a EEUU que eso de coincidir 100% con el CARI nos sucede poco. Pero cuando tienen razón, tienen razón. Resucitemos un programa chico de enriquecimiento con mejor tecnología. Reabramos Pilca. Es el modo de ir avisando a los de afuera que ni se les ocurra armarnos un boicot. Pero la prioridad hoy por hoy es reabrir la Planta Industrial de Agua Pesada. Ya pierdo la cuenta de los entreguistas que la cerraron. Hay que reconstruir esa unidad, hecha percha tras 5 años de abandono. Pero más difícil aún, hay que crear nuevos recursos humanos para operarla, ingenieros químicos muy expertos. Que además deberán ser muy valientes, casi kamikazes, porque saben que a quienes los antecedieron en el cargo, en tiempos de Menem y de Macri, les dieron el olivo. La unidad de Neuquén se terminó en 1994 contra viento y marea, a un precio final que, debido a demoras, perradas, zancadillas, tackles e interferencias, excedió largamente los U$ 1400 millones. Pero se terminó igual. La foto de la inauguración es elocuente: están Menem y Domingo Cavallo, con una cara de alegría como no la provoca ni un mes de estreñimiento. Ésa, lectores, es la mayor planta del mundo, potencialmente, la única capaz de producir 180 toneladas  de agua pesada/año, y a U$ 700.000 la tonelada. Nueva, la instalación costaría más de U$ 3000 millones. Sólo que no te la vendería nadie. Ya  nos ocuparemos de blindar la Hualong-1 contra puñaladas en la espalda. Pero antes hay que terminar de negociarla. Y -asunto no menor- de construirla.

Daniel E. Arias