Ya se vendieron 1,2 millones de entradas para Qatar-2022

Los organizadores del Mundial anunciaron que dos millones de boletos siguen disponibles para los aficionados y que estarán en venta en una tercera fase que no será por sorteo sino por orden de llegada.

El número de entradas vendidas para partidos del Mundial-2022 se eleva a 1,2 millones tras la segunda fase de ventas, «con una demanda récord», declaró el secretario general del comité de organización, Hassan Al-Thawadi, ayer miércoles 22 en el Qatar Economic Forum. En total, los organizadores de la primera Copa del Mundo en un país árabe, del 21 de noviembre al 18 de diciembre, precisaron que se registraron más de 40 millones de reservas, 17 millones en la primera fase de venta y 23.5 millones en la segunda. «Pienso que la demanda es un récord», declaró Al-Thawadi. La fase más reciente de venta de entradas, un sorteo de selección aleatoria, se cerró a finales de abril con solicitudes procedentes en mayor número de Argentina, Brasil, Inglaterra, Francia, México, Qatar, Arabia Saudí y Estados Unidos, según la FIFA. Hay en total un poco más de 3 millones de entradas disponibles (2 millones a la venta y 1 millón reservado a la FIFA y a sus patrocinadores).

Ya no habrá sorteo de boletos

Para la próxima fase de ventas se aplicará el principio del primero que llegue será el primero en ser servido, por lo que ya no habrá un sorteo.
WM 2022 Katar | Al Thumama Stadion in Doha
«La gente compra y tiene ganas de venir, de eso no hay duda», celebró Al-Thawadi, cuando algunas asociaciones de aficionados se preocupan de los precios de los vuelos, de los alojamientos o de sus derechos en el rico y conservador emirato del Golfo. «Intentamos crear un ambiente en el que la economía saque beneficios, pero que sea también abordable y accesible para los aficionados, lo que no es siempre fácil de equilibrar», concedió el dirigente. «Nuevos hoteles entran regularmente en la plataforma de albergue destinada a los espectadores con entradas», aseguró. «El alojamiento no es un problema. Todo está hecho para que haya suficientemente aquí y en los países vecinos», con los cuales se pondrán vuelos de ida y vuelta diarios para los aficionados, añadió Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Patentes: el conocimiento que pierde Argentina

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El 23% de las solicitudes de patentes de proyectos que fueron financiados con fondos públicos tienen titulares extranjeros. «El financiamiento es de nosotros, las patentes son ajenas».

Son los datos de un relevamiento para la Agencia I+D+i de investigadores especializados en propiedad intelectual de distintas instituciones públicas. Encontraron que en su mayoría son de propiedad de empresas y, en menor medida, de organismos de investigación y educación superior, de otros países. Esto se opone a las normas vigentes, que establecen que la institución empleadora debe ser la titular de las invenciones realizadas en el marco de las actividades laborales. “Es como si en el ámbito de una empresa un trabajador desarrollara una invención y la titularizara otra empresa”, reflexiona el investigador Santiago Liaudat, de la Universidad Nacional de La Plata y uno de los autores de este trabajo. En rigor, más de la mitad de las patentes solicitadas no tienen como titulares a los organismos públicos que financiaron la investigación mediante salarios, subsidios, infraestructura y otros aportes, pero los investigadores decidieron mantener el concepto de “apropiación cognitiva” en un sentido estricto para empresas y organismos de investigación y educación superior de otros países. En el caso de las personas físicas y empresas locales se podría analizar en qué medida una apropiación local de estas invenciones de organismos nacionales redundaría en un proceso de desarrollo local, algo que este relevamiento no aborda sino que deja planteado para indagaciones futuras. “Tenemos estos dos grupos sobre los cuales se puede discutir qué está sucediendo con esa situación. Encontramos uno que no es marginal, sino que es muy significativo, que va en detrimento de las distintas estrategias de desarrollo nacional del conocimiento. Puede haber muchas razones, pero que esos conocimientos queden en titulares extranjeros, no parece ser conveniente”, dice el investigador Mariano Zukerfeld, coordinador de la Unidad de Activos intangibles y Propiedad Intelectual (UAyPI) de la Agencia I+D+i, y agrega que otra de las tareas que queda pendiente a partir de este relevamiento es analizar en profundidad de qué manera se efectivizan esas apropiaciones cognitivas en el exterior.  

Solicitudes de patentes que incluyen inventores que hayan sido investigadores registrados en PICT

Fuente: Políticas de promoción del conocimiento y derechos de propiedad intelectual: experiencias, propuestas y debates para la Argentina, Capítulo 7, CIECTI.
Las patentes son títulos de propiedad que, en caso de ser otorgadas, generan exclusividad de uso y comercialización de la invención o desarrollo patentado, por parte de sus titulares. Están reguladas a nivel internacional por la Organización Mundial del Comercio (OMC) pero son de aplicación nacional, es decir que deben ser aprobadas en cada país, de acuerdo a los criterios locales establecidos en cada uno de ellos. “Necesitamos pensar una estrategia de desarrollo que nos permita valorizar nuestros conocimientos y poder acceder de la forma más económica posible a conocimientos generados por otros actores. Hay algo de pragmatismo cognitivo que nos parece muy importante como estrategia de desarrollo y que a veces no se nombra o es un tema silenciado, como si fuera tabú, que para nosotros es importante poner sobre la mesa”, destaca Zukerfeld. Según el investigador, esto es relevante en dos sentidos: para evitar la apropiación de conocimiento financiado por el Estado y en busca de oportunidades para que la Argentina utilice conocimientos que están disponibles o en el dominio público, en marcos normativos que les permiten a los actores nacionales utilizarlos. Patentamiento ajeno Según el relevamiento, cuando se consideran las oficinas donde se radican las solicitudes de las patentes, mientras que aquellas solicitadas con titularidad de organismos públicos fueron gestionadas mayormente ante la oficina argentina (67%), solo unas pocas solicitudes de titulares extranjeros (9,7%) se registró localmente. Por el contrario, la mayoría de las solicitudes de patentes con titulares extranjeros fueron tramitadas en oficinas de otros países: el 11% en Europa, el 14% en Estados Unidos y el 54% a través del denominado Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por su sigla en inglés), al que Argentina no está suscripto. “Estos datos dan una información muy contundente con respecto a un problema que hasta ahora no había sido evidenciado de esta manera”, destaca Liaudat. Titulares de las solicitudes de patentes de investigadores en proyectos PICT, según adjudicación
Fuente: Políticas de promoción del conocimiento y derechos de propiedad intelectual: experiencias, propuestas y debates para la Argentina, Capítulo 7, CIECTI.
Otro de los datos que se desprenden del estudio es que si bien la apropiación cognitiva está distribuida entre los distintos tipos de tecnologías o desarrollos, esta se destaca en las actividades vinculadas a Ciencias Médicas o Veterinaria, y en Química Orgánica, mientras que se produce en menor medida en Física y Agricultura y Ganadería, adonde se destacan las titularidades de organismos públicos. “Esto coincide con otros trabajos previos, como el que hizo hace unos años Darío Codner, que analiza las citas de papers locales en patentes extranjeros, en un proceso que denomina transferencia tecnológica ciega”, advierte Liaudat. El especialista también agrega que otro dato relevante que obtuvieron al analizar los datos es que el grupo de inventores que más solicitudes de patentes presenta es, además, el que más publicaciones académicas tiene. “Eso implica que es el sector más productivo del sistema científico y tecnológico, y confirma que no hay una dicotomía entre innovación y publicación, como suele considerarse”, advierte Liaudat. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la información registrada en distintas bases de datos. Específicamente, partir del entrecruzamiento de la del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT), de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), y de la denominada Patentscope, de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI). Así, identificaron 932 solicitudes de patentes en las que figuraban como inventores o solicitantes 784 investigadores responsables de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) -adjudicados o no. La búsqueda se restringió a los denominados PICT, porque constituyen el instrumento de financiamiento más relevante del MINCYT, para promover la investigación científica nacional, que se entregan mediante convocatorias que todos los años lanza la Agencia I+D+i a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT). Por eso, para este relevamiento, los investigadores solo consideraron a que quienes postularon a estas convocatorias, hayan resultado adjudicados o no (que además, reciben sus sueldos de organismos públicos de ciencia, tecnología e innovación o de universidades argentinas).
“Necesitamos pensar una estrategia de desarrollo que nos permita valorizar nuestros conocimientos y poder acceder de la forma más económica posible a conocimientos generados por otros actores”, considera Zuckerfeld.
“Metodológicamente, no había más que indicios indirectos o anecdóticos de este fenómeno que medimos. No había ninguna evidencia directa, más allá de casos puntuales narrados en forma de vivencias personales”, recuerda Zukerfeld y afirma estos son los primeros resultados obtenidos pero a futuro se puede seguir profundizando. “Esta investigación nos arroja evidencia empírica sistémica y es la primera vez que se hace un estudio de esta escala: trabajamos sobre un universo de más de 8000 investigadores responsables de proyectos PICT, es un volumen que no se había trabajado hasta el momento”, agrega Liaudat. El trabajo completo está en el capítulo 7 del libro Políticas de promoción del conocimiento y derechos de propiedad intelectual: experiencias, propuestas y debates para la Argentina”, de descarga libre y gratuita, que sirvió de base empírica para la definición de los lineamientos para una política de propiedad intelectual en la Agencia I+D+i, que fueron presentados el mes pasado en el MINCYT, para todos los proyectos que financie. “En el mundo académico, no siempre tenemos la suerte de que nuestras investigaciones tengan tanto eco y sean apoyadas y retomadas desde la gestión política para que se transformen en políticas públicas”, concluye Zukerfeld.

«Hace 25 años que crece la producción orgánica argentina”

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Pese a la falta de políticas que incentiven al sector, la superficie se multiplicó 750 veces y la cantidad de establecimientos creció más de 300%. El destino principal de los productos es la exportación. La ganadería ocupa 95% del área bajo la modalidad y la lana es su emblema.

Cuando la producción orgánica nació en los años ’40, sus promotores advertían sobre las consecuencias de la agricultura a gran escala; en particular, de las migraciones del campo a la ciudad. Hoy se asocia más con los precios elevados, la moda y el cuidado del ambiente, y crece de forma constante tanto en el mundo como en la Argentina. Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) analizó la evolución de la actividad en nuestro país desde la década del ’90 hasta el presente, y halló que la superficie aumentó de 5,5 mil a casi 4,3 millones de hectáreas, y que la cantidad de establecimientos subió de 322 a 1343. Además, el estudio sostiene que los productores orgánicos argentinos anteponen sus principios a lo económico, y que su mayor problema es convivir con la producción convencional. “La producción orgánica es una modalidad de producción diferente a la que llamamos convencional o agroindustrial. Se la conoce más por la prohibición de uso de agroquímicos, pero tiene principios mucho más amplios como preservar la biodiversidad y contemplar la salud humana y el bienestar animal. En la actualidad, se transformó en un atributo diferencial de calidad que se respalda en la certificación de los productos, y es cada vez más importante en el mundo”, comentó Silvia de Bargas, docente de Producciones Animales Alternativas en la FAUBA. ¿Qué sucede en la Argentina? De Bargas estudió cómo evolucionó la producción orgánica en el país desde 1995 hasta la actualidad. “Hoy, nuestro país cuenta con 1.343 establecimientos bajo seguimiento para la certificación orgánica, que ocupan aproximadamente 4,3 millones de hectáreas —casi dos veces la superficie de la provincia de Tucumán—. Ocupamos el segundo lugar en el ranking de los países con mayor superficie con producción orgánica, y tenemos algunas características particulares”. En este sentido, detalló: “El 95% de la superficie orgánica corresponde a la ganadería; la mayor cantidad de hectáreas se ubica en la Patagonia, y el principal producto es la lana para exportar. Entre 1999 y 2000 se incorporaron 2,9 millones de hectáreas, y 1 millón pertenecía a un solo empresario textil. En menor medida producimos miel, carne bovina y huevos de gallina. En cuanto a lo agrícola, nos destacamos como exportadores de peras y manzanas, y sus procesados, y también de cereales, oleaginosas y cultivos industriales”. Los motores orgánicos Como parte de su estudio, de Bargas entrevistó a más de 60 productoras y productores orgánicos y analizó qué motivaciones tuvieron para ingresar a la actividad. “Encontré que el motor principal para adoptar esta modalidad de producción es una cuestión de principios relativos, sobre todo, al cuidado del ambiente, a la salud de los consumidores y a la calidad de los productos. Recién en segundo lugar, el aspecto económico”. “Si bien los productos orgánicos son más caros, producir de esta manera no implica una mayor rentabilidad. La producción orgánica incluye una mirada del mundo que rechaza los paquetes tecnológicos basados en insumos de síntesis química y organismos modificados genéticamente, entre otros. Muchas personas creen que es antigua o ‘atrasada’, pero no es así. Las tecnologías no son buenas ni malas en sí mismas, pero tampoco son neutras. Incorporan los valores de quienes las crean y de quienes las adoptan”. Además, la docente destacó algunas diferencias entre la producción orgánica argentina y la de otros países. “Por ejemplo, las motivaciones para adoptar este método no tienen vínculo con el género. También observé que la mayoría de los productores orgánicos ya eran productores agropecuarios antes de ingresar a la actividad. Otra cuestión es que el Estado no subvenciona a quienes se quieren iniciar o sostener en el rubro. Estos son resultados preliminares y forman parte de mi tesis de maestría en Desarrollo Rural en la Escuela para Graduados de la FAUBA”. Problemas y políticas Silvia de Bargas afirmó que la actividad se enfrenta con varios problemas, y que uno de los principales es la convivencia con la producción convencional. “Imaginate un predio orgánico dentro de una zona donde se aplican agroquímicos de forma constante. La contaminación llega por suelo, agua y aire. En la Argentina, quienes producen orgánico se las tienen que arreglar como puedan y defender sus campos con barreras físicas o alejándose de las aplicaciones. Esto limita la superficie disponible para orgánicos, y no hay ley que los proteja”. “Otra cuestión es que faltan políticas públicas para apoyar al sector. Incluso, cuando existen, no están muy bien dirigidas. Hoy, quienes promueven la producción orgánica son los consumidores que la demandan por cuestiones de salud y de cuidados del ambiente”. Asimismo, añadió que falta mercado interno. “Ante condiciones desfavorables para exportar, el negocio se perjudica notablemente. El productor tiene que vender sus productos al mismo precio que los convencionales, aun cuando sus costos son distintos. Los orgánicos requieren más mano de obra. Los productos convencionales no incorporan los costos ambientales, en términos de contaminación y pérdida de recursos naturales. Éstos los paga toda la sociedad. Si bien el precio de los orgánicos es mayor, no lo definen los productores. Como en muchas cadenas de comercialización, los intermediarios tienen un peso fuerte”. “Desde hace años trabajo en producción orgánica y conozco sus inicios. Me gustaría que mi trabajo contribuya a aclarar el panorama y a conocer qué piensan sus protagonistas. Esto contribuirá a plantear mejores políticas públicas. También quiero traer luz a su historia en la Argentina, para que no sea vista como un negocio de moda que aparece con la certificación y que está destinado a encarecer los productos”, cerró de Bargas.

Panorama extensivo del turismo interno, como lo mostró este fin de semana extra largo

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Más de 4,4 millones de personas visitaron destinos turísticos argentinos en este fin de semana largo, lo que representó una suba de casi 120% respecto del feriado similar de 2019. Gastaron unos 55 mil millones de pesos, informó el Ministerio de Turismo y Deportes. El ministro Matías Lammens anticipó «una temporada de invierno absolutamente récord». El informe, con datos del área Turismo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), precisa que esa cantidad de viajeros se compone de 2.324.680 turistas y 2.092.212 excursionistas (4.416.892 en total), 119,2% más en comparación con su balance del 17 de junio de 2019, tras un fin de semana de tres días.
La nieve siempre muy elegida en invierno Foto Eugenia Neme
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El impacto económic, fue de más de 55 mil millones de pesos en los diversos componentes de la cadena turística, lo que significó un incremento de 1.375,8% contra los 3.731.600 pesos generados en el mencionado feriado prepandemia, aunque se manejaban otros precios. Sobre este balance de CAME-Turismo, que incluye datos propios, del Ministerio y de cámaras y federaciones regionales, Lammens sostuvo que «estos números anticipan una temporada de invierno absolutamente récord con el fuerte impulso que le va a dar la llegada de un millón de turistas extranjeros». El informe menciona que desde el jueves último Aerolíneas Argentinas realizó 250 salidas diarias, con una ocupación del 87% de sus asientos y trasladó a más de 300.000 pasajeros. Los aeropuertos con mayor cantidad de vuelos receptivos fueron los de Córdoba, Puerto Iguazú, Mendoza, San Carlos de Bariloche, Salta, Ushuaia, San Miguel de Tucumán, Neuquén, El Calafate y Comodoro Rivadavia, que concentraron el 56% de los pasajeros.
Foto Ramiro Gmez
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Como regiones más visitadas señala al Noroeste (NOA) y el Litoral, con «destinos de altísima afluencia», y menciona a Cafayate, Quebrada de Humahuaca y Las Termas de Río Hondo, en la primera, y Puerto Iguazú, Esteros del Iberá, Rosario y Colón de Entre Ríos, en la segunda. En Cuyo, se destacaron las ciudades de Mendoza, San Juan, Merlo y Potrero de los Funes, y en Córdoba, apunta a Villa Carlos Paz, Santa Rosa de Calamuchita y Villa General Belgrano. En territorio bonaerense resalta a Tandil, Mar del Plata y Pinamar, y de la región Patagonia a Bariloche, San Martín de los Andes, Puerto Madryn, El Calafate y Ushuaia.
Foto Ramiro Gmez
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Lammens señaló que se observan «dos fenómenos muy auspiciosos: por un lado, la consolidación de destinos emergentes que están ampliando la oferta turística de nuestro país; y por otro, como sucedió en la temporada de verano que se extendió entre diciembre y marzo, hoy vemos que la temporada de invierno ya se adelantó a junio». «Esto es una gran noticia para el sector turístico, que hoy es uno de los principales motores de la recuperación de la actividad económica y de la generación de empleo», agregó el ministro de Turismo.
Foto Diego Izquierdo
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Las provincias más visitadas

En el detalle de provincias y ciudades, el documento brinda datos precisos como los 81.000 turistas nacionales e internacionales que visitaron la Ciudad de Buenos Aires, que tuvo una ocupación del 76% de sus más de 70.000 plazas. De la provincia de Buenos Aires afirma que hubo localidades con ocupación del 100%, como las serranas Tandil (8.000 plazas hoteleras) y Sierra de la Ventana (7.500). En Córdoba, con 170.000 camas en toda la provincia, la ocupación promedió el 70%, con gran afluencia en Villa Carlos Paz, Villa General Belgrano, Miramar, La Cumbre, La Falda, Santa Rosa de Calamuchita, Mina Clavero, Nono, San Javier y Alta Gracia.
Foto Eugenia Neme
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Entre Ríos tuvo ocupado el 90% de sus 54.000 camas hoteleras y parahoteleras, en especial en Gualeguaychú, Colón, Federación, Villa Elisa, Concepción del Uruguay, Paraná, La Paz y Victoria. En Misiones, el promedio de ocupación fue del 65% de sus 20.000 plazas, con Puerto Iguazú en el 95% sobre las 15.000 que dispone, y la también litoraleña provincia de Santa Fe vio ocupado un 89% de sus 26.000 plazas.
Foto Ramiro Gmez
(Foto: Ramiro Gómez).
En la provincia de Jujuy, el feriado empezó el 16 y fue de cinco días, durante los cuales recibió más de 24.000 visitantes, con estadía promedio de cuatro días y gran concurrencia a San Salvador, la Quebrada de Humahuaca, La Quiaca, Yavi, San Pedro y las Yungas. Salta tuvo fuerte movimiento debido a actividades por el aniversario del deceso de Martín Miguel de Güemes, y los destinos más concurridas fueron la capital, Cafayate, Cachi, Rosario de la Frontera y Coronel Moldes.
Foto Diego Izquierdo
(Foto: Diego Izquierdo).
También en el NOA, La Rioja tuvo un nivel de ocupación del 90% en promedio, y sus ciudades más visitadas fueron Villa Unión, Aimogasta, Chilecito, Capital, Arauco y Famatina, en tanto Catamarca registró un 80% en San Fernando del Valle (2.300 camas) y las zonas de la puna y cordillera trabajaron a pleno, mientras Tucumán fue visitada por más de 20.000 personas. En Cuyo sobresale Mendoza, con ocupación del 93% de sus 40.000 plazas, con buen balance en San Rafael (80% sobre 10.000) y buen movimiento en el departamento Malargüe gracias al atractivo de la nieve en Las Leñas, que abrió el viernes último.
El regreso en las rutas Foto Diego Izquierdo
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En la misma región, San Luis tuvo un promedio de ocupación del 90% de las 31.000 de la provincia, con gran afluencia en Potrero de Funes, Merlo, Juana Koslay, Molles y la capital.
Foto Ramiro Gmez
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En Río Negro, Bariloche recibió más de 20.000 turistas y la ocupación fue del 90% de sus 38.000 plazas, mientras en la vecina Neuquén el promedio fue del 80% de las 30.000 camas provinciales. Chubut, con la inauguración de la temporada de ballenas, tuvo una ocupación del 85% de sus 15.000 plazas, que superó al mejor promedio histórico, de 2013, con 65%. Sobre otras provincias patagónica menciona que La Pampa estuvo en un 60% de ocupación de unas 6.500 plazas y Santa Cruz recibió más de 10.000 turistas. La CAME consideró que «el fin de semana podría haber sido mejor sin los problemas de desabastecimiento de combustibles, que desalentaron a muchas familias a viajar».
Foto Eugenia Neme
. Más de 1.300.000 turistas visitaron durante este fin de semana largo destinos de la provincia de Buenos Aires, donde gastaron unos 20 mil millones, lo que supone un crecimiento del 114% en cantidad de visitantes que en el mismo feriado de 2019, de tres días, informó el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense.
«Así nos preparamos para vivir una gran temporada de invierno, reafirmando la reactivación de la industria del turismo bonaerense» escribió en su cuenta oficial de Twitter el Gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien compartió las cifras del movimiento turístico de este fin de semana largo. Aseguró que «después de un verano impresionante, seguimos trabajando para fortalecer en todos los distritos el #TurismoTodoElAño«. El relevamiento provincial indica que hubo 697.404 turistas y 628.459 excursionistas, que gastaron alrededor de 19.500 millones de pesos, lo que comparado con el período de prepandemia mencionado implica un aumento del 35,4 % en el gasto. Un comunicado de esa cartera señala que esta afluencia turística reafirma la reactivación del sector turístico bonaerense, que viene de concretar la mejor temporada de verano en una década y que se prepara con las mejores perspectivas de cara a las vacaciones de inverno. Augusto Costa, ministro de Producción bonaerense, sostuvo al respecto que «el sector turístico fue muy golpeado durante la pandemia y por eso desde el gobierno provincial trabajamos intensamente para lograr extender la temporada a través de distintos programas y herramientas, generando trabajo y actividad económica». «Estos son números que nos entusiasman con vistas a una nueva temporada de invierno que promete ser muy buena como fue la de verano», añadió el funcionario. Los municipios que más turistas recibieron durante el feriado fueron General Pueyrredón (212.000), La Costa (151.000), Villa Gesell (97.000), Pinamar (96.000), Alvarado (37.000) y Tandil (35.000). La provincia recordó en un comunicado que como parte de su política de Turismo Todo el Año lleva adelante diversas herramientas para promover los atractivos de sus municipios, como los Viajes de Fin de Curso en destinos bonaerenses durante la «temporada baja»; como el respaldo económico a las fiestas populares o la promoción de calendarios de festividades, de oferta turística y de agenda cultural a través de la plataforma ReCreo.

Distribución de tareas en el hogar entre hombres y mujeres, después de la pandemia

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8 de cada 10 personas encuestadas en distintos centros urbanos de la Argentina aseguraron haber modificado sus hábitos de limpieza del hogar durante y después de la pandemia de coronavirus, y los cambios incluyen también una mayor participación de los hombres en las tareas de aseo de las viviendas.

La consulta, realizada a un total de mil hombres y mujeres de CABA, Córdoba, Rosario y Mendoza por el Observatorio de Conductas de Consumos GZ, arrojó que un 44% dijo haber modificado «mucho» sus hábitos de limpieza, en tanto que un 33,2% señaló que cambió «algo» y un 19,9% indicó haber cambiado poco o nada sus costumbres. «El aislamiento en nuestras casas y el temor a que el virus entre en nuestros hogares produjo un notorio cambio de hábitos. Fue a partir de allí, que la limpieza comenzó a ser realizada por todos los integrantes de la familia» Teniendo en cuenta la edad de los que respondieron, se desprende que el 65% de los jóvenes menores de 29 años cambiaron sus hábitos de limpieza, pero el porcentaje asciende al 81% en los adultos mayores de 65 años, en tanto que la opción «tuve pocos cambios», fue elegida por 3 de cada 10 jóvenes y por 1 de cada 10 adultos mayores. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a través de la primera Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2021), informó que las mujeres tienen más participación en el trabajo productivo total de la población porque, si bien ocupan menos puestos remunerados que los hombres, son quienes más asumen las tareas domésticas y de cuidado. Según el relevamiento, las actividades en el hogar son realizadas por el 91,6% de las mujeres consultadas, frente a un sorpresivo porcentaje del 73,9% de los hombres, que antes de la pandemia no superaban el 40%. «El aislamiento en nuestras casas y el temor a que el virus entre en nuestros hogares produjo un notorio cambio de hábitos. Fue a partir de allí, que la limpieza comenzó a ser realizada por todos los integrantes de la familia, ayudada por los consejos sobre cómo dejar las superficies libres del virus que se repitieron mediante todos los medios de comunicación», indicó el trabajo del Observatorio de Conductas de Consumo. Otro de los cambios experimentados en los hábitos de limpieza incluye la utilización creciente de lavandina, desinfectantes y mopas, que ahora se utilizan mucho más en reemplazo de los tradicionales trapos de piso que deben ser enjuagados con las manos y para ello es necesario utilizar guantes, indicó el informe citando testimonios del especialista Julián Casamayor, vocero de Industrias Iberia, dedicada a la fabricación de elementos de limpieza.

Una científica argentina entre los ganadores del Premio Rousseeuw, un «Nobel» de la Estadística

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Andrea Rotnitzky recibió, junto a cinco colegas, el Premio Rousseeuw. Se otorga por contribuciones extraordinarias que se hayan aplicado de manera difundida en la práctica estadística. El premio distribuye entre quienes lo reciben un millón de dólares. La investigación de la que participó nuestra compatriota tiene aplicaciones en el análisis de las epidemias. La matemática argentina Andrea Rotnitzky amaneció con la noticia de que su equipo de trabajo ganó el Premio Rousseeuw a la Estadística, un galardón que reconoce la excelencia en la investigación en ese campo y el impacto significativo de esa iniciativa en la vida diaria de las personas. El premio, que se entregó por primera vez, otorga un millón de dólares a los ganadores, que en esta ocasión se repartirá entre el líder del proyecto distinguido, el investigador de la Universidad de Harvard, James Robins, y sus cuatro colaboradores, entre los que se encuentra Rotnitzky. La experta tiene 62 años, estudió la licenciatura en Matemática en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego se especializó en estadística en la Universidad de California, en Berkeley. Dicta clases en la Universidad de Harvard y en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), por lo que vive un semestre en los Estados Unidos y el otro, en la Argentina. “Cuando terminé la carrera de matemática en la UBA, antes de irme a Estados Unidos, fui becaria del Conicet y, por entonces, comencé a leer las notas de estadísticas de Víctor Yohai, un estadístico argentino muy prestigioso. Me interesó mucho y dije: ‘esto es lo que quiero hacer’, porque me parecía una buena escisión de la matemática. Entonces, me fui a hacer el doctorado afuera para abrir el mundo y ver otros aspectos de la estadística de los que se veían en la Argentina. La estadística no son solo datos aburridos, sino también toma de decisiones importantes, lo cual te hace sentir muy bien, porque estás trabajando por algo útil”, comentó Rotnitzky. El premio es entregado por la Fundación Rey Balduino y financiado por Peter Rousseeuw, un estadístico de la Universidad de Leuven, en Bélgica, que quiere visibilizar este campo.   “La Argentina me formó y yo después volví, aposté al país porque lo quiero y quiero a la gente de acá. Me da mucha alegría y es un gran orgullo poder representarla con este logro académico. También es un orgullo muy grande ser la única mujer del equipo y ojalá sirva de modelo para muchas otras mujeres. Comencé mi carrera con mi hijo chico, separada a los pocos meses, y siendo profesora en Harvard con muchísimas responsabilidades y estrés, pero se puede”, sostuvo Rotnitzky. La investigación El equipo ganador fue reconocido por su investigación pionera en inferencia causal que ha provisto nuevas perspectivas y métodos estadísticos para abordar cuestiones epidemiológicas centrales, como, por ejemplo, cuándo es mejor iniciar la terapia antirretroviral en personas con HIV. El trabajo ha tenido una gran influencia en la práctica estadística en medicina y en salud pública y se ha expandido a otros campos como la economía y la psicología. Rotnitzky explicó que el reconocimiento no refiere a un estudio particular, sino al aporte general que hizo el grupo liderado por Robins a la inferencia causal, una disciplina que existía muy fragmentariamente y con mucha reticencia. “La inferencia causal es tratar de pronosticar qué es lo que ocurriría si intervenimos para cambiar el curso de los acontecimientos. Es decir, hacemos asociaciones y tratamos de buscar soluciones estadísticas a un problema para discernir si, por ejemplo, cierta medicina tiene un efecto beneficioso en la salud o no. Buscamos alternativas analíticas que permitan inferir lo que pasaría en mundos contrafácticos que no alcanzamos a ver. Gracias a estos métodos estadísticos, se han podido cambiar protocolos de tratamientos de pacientes que han salvado vidas”, afirmó Rotnitzky. Como hitos en su carrera que la llevaron a recibir el premio, señaló el hecho de haber apostado por una rama de la ciencia que, en sus inicios, era básicamente paria, no aceptada, pero que ella estaba convencida de su importancia. En la misma línea, destacó un artículo científico que publicó en 1994 junto a Robins que, según señaló, fue visionario y revolucionario. Y por último, el haber trabajado con David Cox, un “semidios de la estadística”, según definió. “El trabajo galardonado ha transformado completamente la manera en que los estadísticos, epidemiólogos y otros infieren los efectos de las intervenciones, tratamientos y exposiciones a sustancias potencialmente dañinas. Ha mejorado enormemente la credibilidad del análisis causal en la medicina y la salud pública con gran beneficio para la sociedad”, sostuvo el comunicado de prensa de la Fundación Rey Balduino en el que informaron la noticia.

Argentina, Bolivia, Chile ¿una OPEP del litio?

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Esta breve nota de Ezequiel Chabay para El Cronista trae a la luz pública un tema que hasta ahora se ha discutido en medios especializados y mencionado en las redes sociales. Y que, en general, los expertos descartaban. Pero la guerra en Ucrania ha hecho que las cancillerías, y las empresas internacionales, reevalúen la importancia de las «commodities», y, necesariamente, de los países que los poseen. Y el litio aparece como un mineral fundamental en la etapa que comienza. Vale la pena abrir el debate.

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«El Gobierno argentino aspira a cartelizar los precios del ‘oro blanco’ por medio de una alianza regional. Alberto Fernández negocia con sus pares de Chile, Bolivia y México conformar una suerte de «OPEP del litio». El proyecto no está exento de generar rispideces con empresas chinas y de los Estados Unidos.

Un mineral que se esconde en las montañas del Norte Argentino promete convertirse en un recurso estratégico con capacidad para traer una época de bonanza para el país. El litio es el nuevo «oro blanco», por su papel clave en las baterías de los autos eléctricos, y en la fabricación de celdas para guardar energía. El precio del carbonato de litio de mayor pureza se ha visto acrecentado en más del 400% en un año y en China se comercia por encima de los u$s 70.000 la tonelada. Junto con el NOA, los depósitos de Bolivia y Chile conforman una suerte de «triángulo del litio» que está llevando a los tres gobiernos y a otros aliados en trabajar en pos de una cartelización de los precios. La idea de una «OPEP del litio» viene trabajándose desde hace tiempo, y cierto avance hubo con Bolivia desde la llegada a la presidencia de ese país de Luis Arce. Ahora, con Gabriel Boric gobernando Chile, la propuesta volvió a abordarse en los márgenes de la Cumbre de las Américas, ocurrida en los primeros días de junio, en Los Ángeles. Alberto Fernández y Gabriel Boric discutieron en Los Ángeles incrementar la cooperación para el desarrollo de esta industria, y lanzaron un «Grupo de Trabajo Binacional de Litio y Salares», ámbito que permite desarrollar acciones de cooperación binacional. Con esta iniciativa, el Gobierno pretende intervenir en una disputa global generada por el control de los yacimientos, la explotación, industrialización y comercialización del litio y la hegemonía tecnológica y energética mundial. Fernández había recibido una invitación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para visitar la capital azteca a su regreso de la Cumbre de las Américas y allí anunciar, junto con chilenos y bolivianos, el lanzamiento de la «OPEP del litio». Pero Fernández consideró imprudente un encuentro de regreso de una cita a la que López Obrador faltó. Además, México es un proveedor de litio de inferior calidad y sería, de concretarse, un miembro de segundo nivel en esta alianza. La «OPEP del litio» incluso fue transparentada en la Cumbre de las Américas por el presidente chileno. El último día de deliberaciones Boric contó que se estaba trabajando en tal sentido, «a boca de jarro», lo que no gustó entre sus aliados, en especial en la delegación argentina, por saber que lo que se negocia podrá disparar molestias entre las compañías que demandan en mineral, de origen chino y estadounidense. La conformación de una cooperación más o menos institucionalizada para acordar reglas de competencia en un mercado que seguirá creciendo ya tiene en la práctica algunos avances. Las provincias productoras argentinas –Jujuy, Salta y Catamarca– mantienen conversaciones informales antes de aceptar inversiones en proyectos extractivos, de modo de no vender la tonelada por debajo de ciertos valores preestablecidos.»

«El cambio climático es fundamentalmente un problema de salud y bienestar humano»

«Ir a ciegas o planificar, esa es la cuestión: las dos principales emergencias sanitarias de estos tiempos tienen características diferentes; una, subrepticia; la otra, que se cocina a fuego (no tan) lento. Con la pandemia de coronavirus el mundo, los gobiernos, ciudadanos y expertos estuvieron casi a ciegas palpando estrategias para controlar una situación que en todos los lugares, con sus más y sus menos, quedó fuera del alcance de la planificación y llevó a un desastre de al menos 15 millones de muertos. La crisis del cambio climático, en cambio, es de las más anunciadas de la historia; pasaron al menos cinco décadas desde que los primeros científicos advirtieron que se iba por un camino que conduce al cataclismo y, por una curiosa suma de negaciones, egoísmos e incomprensiones, el avance por la ruta de la emisión de gases contaminantes no ha hecho más que acelerarse desde entonces. E incluso más profundamente en las últimas dos décadas, cuando las consecuencias ya están a la vista hasta del sentido común. Y, sin embargo, hay un aspecto en especial olvidado y no precisamente de los menos importantes: los sistemas de salud no se preparan para lo que viene, por ejemplo en términos de más enfermedades infecciosas, de la baja calidad del agua y los alimentos, y de más afectados por eventos puntuales como inundaciones u olas de calor como las que ya se ven (sin ir más lejos, hace unas semanas en India y Pakistán, y por estos días en el sur de Europa, con temperaturas insólitas para la primavera boreal). Se trata de un déficit que excede a la prevención: en términos de investigación también faltan datos para saber con detalle cómo el cambio climático incide en la salud. Según consignó Vijay Limaye, un epidemiólogo de la ONG Natural Resources Defense Council (NRDC), menos del 1% de las investigaciones sobre cambio climático se enfocan en la salud y el bienestar. “Desconocemos cuáles son los costos sociales y en salud del consumo de combustibles fósiles y así vamos camino a un desastre en los sistemas de salud”, dijo durante una reciente exposición en la Universidad de Ohio. “Hay mucha evidencia que dice que el cambio climático es fundamentalmente un problema de salud y bienestar humano, esa es la lente que hay que tener. Por la forma en que se afrontó el tema hasta ahora, se hizo más foco en lo exclusivamente ambiental y se olvidó de lo humano, fue un tema dejado de lado muchos años y no se previeron las consecuencias de esos impactos específicos”, dice por su parte Marina Romanello, la investigadora argentina que es la directora ejecutiva de Lancet Countdown, un reporte que genera la tradicional revista británica de temas médicos. The Lancet decidió hacerlo hace poco más de una década, cuando advirtió la centralidad de la cuestión: el cambio climático es la amenaza más grande para la salud global del siglo XXI que, además, revierte muchos de los avances conseguidos durante el siglo pasado. A diferencia del IPCC, que es el panel intergubernamental que resume el estado científico de la cuestión climática, Lancet Countdown es un proyecto de investigación académica y científica con cien autores y oficinas en diversos lugares del mundo (la de América del Sur está en Lima), que busca cerrar con informes anuales -el de este año se conocerá en octubre– esa brecha de poca investigación para que se actúe en consecuencia. “Los países no tienen planes de acción para las olas de calor, no hay monitoreos de esas infecciones que pueden ser sensibles a los cambios de temperatura, por ejemplo el dengue”, añadió Romanello en un diálogo por zoom desde Gran Bretaña. Entre lo que debe cambiarse está cierta concepción de los médicos que resulta problemática no solo en el contexto de la crisis ambiental. “El saber médico se concentra en el daño, que ya está hecho cuando llega alguien enfermo a que lo curen”, define María Alejandra Silva, investigadora del Conicet y doctora en Ciencias Sociales dedicada a la salud. “Hay que llegar antes”, dice, y cuenta que hace poco plantearon realizar un posgrado en Santa Fe para médicos sobre estas conexiones y no lograron quorum. “Hubo pocos anotados, por esta misma idea de que los médicos asisten a la enfermedad más que ocuparse de la salud de manera integral”, describe. De todos modos, no es pesimista y afirma que ve cambios en la formación médica. “Pero el sistema no funciona pensando en la participación y la interdisciplina y en el antes, sino en la asistencia, y ahí hay un problema”, plantea. En eso coincide con Romanello, para quien “hay mucho compromiso individual de los médicos, pero falta lo institucional”. Silva advierte estos déficits en la planificación y en la necesidad de que los sistemas de salud pongan el eje en el medio ambiente. “Está pendiente entender que hablar de salud humana incluye la salud animal y vegetal. En ese sentido es que hay que pensar en equipos interdisciplinarios; pero falta un trabajo conjunto y ese es el desafío que propone la ley de educación ambiental al hablar de un proceso educativo permanente. La sustentabilidad debe ser un proyecto social”, dice. Es que la sola enumeración de lo que ya sucede y lo que se viene en términos de crisis ambiental puede adquirir un tono cataclísmico de esos que para muchos no contribuyen a la acción (que es necesaria por lo menos para paliar algunos efectos): las ya mencionadas olas de calor, con sus posibles consecuencias vitales para niños y ancianos, pero también para la productividad de todos los demás; más enfermedades infecciosas (como, tal vez, la viruela del mono); más dispersión de la actividad de los mosquitos, más déficits nutricionales y sigue la lista. Son “males sensibles al clima” y a su variación. ¿Cómo no ver en esto un tema de salud? Para Romanello, los impactos de la inacción serían catastróficos, por el contrario, “actuar ya sobre los daños climáticos podrían generar cobeneficios en términos de aire más puro, mejores dietas, mayor seguridad energética y actividad física”. Las posiciones de Silva y Romanello se enlazan con el concepto que promueven las agencias de las Naciones Unidas: hablar de “Una Salud” (One Health), que englobe el bienestar humano y el de los ecosistemas sin los cuales la vida de las sociedades resulta una quimera, bajo la idea de que hay una interacción y son interdependientes. Otra vez el ejemplo es la pandemia: si hubiera habido una sana relación con los animales de los mercados como el de Wuhan, desde donde hizo el salto el coronavirus en 2019, es posible que no hubiéramos tenido la pandemia de Covid, que ya lleva tres años de calamidad. Lo cierto es que por la fuerza de los hechos empezaron a cambiar las retóricas. “Es que, claro, con 40ºC en países como Canadá, inundaciones en China y Alemania, fuegos en Australia, California y la Patagonia es muy difícil ignorarlos, el impacto es muy tangible”, destaca Romanello.
La ola de calor «Lucifer» azota a España. En algunos lugares la temperatura llegó a 50°
Además, están los efectos indirectos, donde lo social se mezcla y borra fronteras respecto de si la causa es cambio climático o no (como si las definiciones fueran vitales): en muchos sitios, problemas ligados a la tierra – como la desertificación, entre otros– promueven la aparición de migrantes internos que se acumulan en los suburbios de ciudades que no siempre tienen maneras de acogerlos como es debido. Esto da origen a lo que para algunos es un concepto nuevo, el de “migrantes climáticos” (internos o externos), como cuenta por ejemplo en su libro Refugiados climáticos (Rayo verde, 2021) el académico de la Universidad de Barcelona y escritor Miguel Pajares. “Eco-ansiedad” Otro de los aspectos más impactantes y con efectos a largo plazo de los años de pandemia de coronavirus es el deterioro de la salud mental. Los indicadores de bienestar han bajado en todos los países, algo que casi se puede palpar en las calles (agravado con dificultades de orden económico y con el trasfondo de una guerra en Europa que complica el abastecimiento alimentario). También la crisis ambiental pega en el costado del bienestar psíquico; de hecho, lo hace por varios lados. Por ejemplo, la incertidumbre que genera saber que es necesario seguir una ruta y que, sin embargo, el mundo no la está tomando (dejar de consumir combustibles fósiles) y anticipar el tipo de mundo con el que deberá lidiar la generación de los que hoy son niños. Aunque es un trastorno todavía no estandarizado, en muchos lugares se habla de “angustia climática” o “eco-ansiedad”, y ya hay psicólogos que lo tienen en cuenta. Una encuesta cuyos resultados se publicaron en la revista Nature en septiembre del año pasado mostró esos daños también en la población de entre 16 y 25 años en la que “el cambio climático causa estrés, bronca y otras emociones negativas”. Fueron 10 mil jóvenes los consultados en diez países. “Esta eco-ansiedad –sigue el artículo– tiene impactos negativos en la vida cotidiana y es parcialmente causada por la sensación de que los gobiernos no hacen lo suficiente para evitar la catástrofe climática”. Lo cierto es que todo lo anterior, en definitiva, implica reconocer que se ha perdido la otra parte de la lucha contra el cambio climático: la de dejar de emitir gases de efecto invernadero (la llamada mitigación, en la jerga). Como eso por ahora no está sucediendo y el planeta va camino a superar en breve el aumento de 1,5º/2º respecto del siglo XVIII que se propuso como límite el Acuerdo de París (2015), queda la estrategia de convivir con el calentamiento (algo similar a lo que llamamos “convivir con el virus”) y tratar de adaptarse a un contexto mundial peor al actual.
Incendios en los esteros del Iberá, Corrientes, Argentina
  Sin embargo, para cerrar con alguna luz de esperanza, el sector salud también puede aportar lo suyo en disminuir la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. De hecho, hay un trabajo importante en ese orden llevado a cabo por la ONG Salud sin Daño, que busca reducir el impacto ambiental de los hospitales y otras instituciones similares, así como darle espesor al programa de salud que se propuso en la cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow en diciembre último, para reducir emisiones y a la vez ganar en resiliencia. Se trata, igualmente, de poner en agenda un tema históricamente tan soslayado que debería hacer enrojecer al movimiento verde. Cómo evitar la próxima pandemia En un informe reciente, la revista Nature mostró qué se debe hacer para detener una pandemia incluso antes de que surja. Lo hizo a través del trabajo de seis investigadores que dieron cuatro claves para evitar la dispersión viral. El primero es proteger las selvas y bosques, especialmente allí donde podría haber reservorios de enfermedades infecciosas. El segundo es regular de manera estricta el comercio de animales salvajes y respetar la vida de las comunidades locales e indígenas. Luego, mejorar la seguridad e higiene de las granjas y de los productos de la agricultura en general. Por último, invertir en las personas y mejorar la economía de la gente, para evitar así actividades que puedan exacerbar estas vulnerabilidades. Los científicos reconocen que cumplir estos puntos no es algo fácil ni barato. De hecho, el cálculo es que implicaría alrededor de 20 mil millones de dólares por año. Pero sería una inversión rendidora si se tiene en cuenta que los costos económicos de la pandemia son del orden de los billones de dólares (trilions, en inglés) . Otro informe había mostrado que al menos 10 mil especies de virus con la capacidad de infectar a seres humanos hoy circulan de manera silenciosa entre animales salvajes. La deforestación y la modificación del clima podría obligarlos a cambiar de zonas geográficas e interactuar más con humanos. Por otra parte, el cambio climático en sí tiene una relación costo-efectividad notable: durante 2021 hubo solamente en Estados Unidos 20 desastres relacionados con el clima, cada uno de los cuales costó más de mil millones de dólares, con un total de 145 mil millones de dólares en pérdidas. Prevenirlo hubiera salido más barato.»

El Comité Internacional de Pesas y Medidas redefine el segundo

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Esta semana 18 especialistas de diferentes países, entre los que se encuentra un representante argentino del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), se reunirán en Francia para comenzar a trazar el camino que modificará la forma de medir el segundo. Su implementación permitirá realizar mediciones más precisas que repercutirán especialmente en el ámbito científico. La ciudad francesa de Sèvres ubicada a mitad de camino entre París y Versalles, será el escenario elegido para una reunión histórica del Comité Internacional de Pesas y Medidas, donde se trazará la hoja de ruta para redefinir el segundo de acá al 2030. Entre los 18 expertos que participarán de este evento clave se encuentra el argentino Héctor Laiz, gerente de Metrología y Calidad del INTI, único representante sudamericano en el Comité desde el 2016. La redefinición del segundo no va a impactar en los relojes utilizados en la vida cotidiana ni implicará tener que ajustar el horario -como sucedió el 30 de junio de 2015 y en más de veinte ocasiones, que hubo que retrasarlo un segundo. Donde sí se va a sentir el cambio va a ser en el campo científico porque la nueva medición será cien mil veces más precisa que la actual. «Con una medición más exacta del tiempo se podrá mejorar la precisión de los sistemas de posicionamiento (como el GPS) o prevenir desastres naturales a través de estudios de tensión en la corteza terrestre. Incluso se podrá verificar si las constantes fundamentales de la naturaleza (como la velocidad de la luz) tenían el mismo valor miles de millones de años atrás», explica Laiz. Hasta 1972 la definición del segundo se regía por la velocidad de rotación de la Tierra, pero la falta de uniformidad de este fenómeno —condicionado, por ejemplo, por efectos gravitatorios o la fuerza de mareas— llevó a utilizar relojes atómicos basados en la frecuencia de resonancia atómica. Desde entonces, el Sistema Internacional de Unidades (que rige las mediciones en el mundo) determinó que la unidad de tiempo se define estableciendo el valor numérico fijo de la frecuencia del cesio, un metal que se puede hallar en la naturaleza en formaciones rocosas. “Se va a reemplazar el átomo de cesio por otro, pero todavía no se decidió cuál va a ser. Los que están en carrera son el iterbio, el estroncio y otros iones que permitirán realizar experimentalmente la definición del segundo con menor incertidumbre que la actual”, detalla Laiz. Esta semana el reloj comenzará a correr y avanzará la carrera por la nueva definición del segundo. Es un desafío para el mundo y para el INTI, donde el Instituto Nacional de Metrología se ocupa de realizar, mantener y diseminar a la industria y la sociedad los patrones nacionales de medida en el país.

Advierte el Servicio Meteorológico Nacional: esta semana llega una ola polar

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La Patagonia se prepara para fuertes nevadas que podrían dejar un acumulado de hasta 50 centímetros de nieve en cuestión de días; en el centro y norte del país, el frío llegará hacia la mitad de la semana.

En el marco de la llegada oficial de la temporada de invierno, que comienza hoy 21 de junio, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierte que esta semana se destacará por la presencia de valores términos especialmente bajos, sobre todo en la Patagonia. En el sur argentino, en promedio, las temperaturas mínimas diarias oscilarán entre los -10 y -2°C. Durante las tardes se prevé que los valores del mercurio estén entre los -4°C y los 6°C. Según el SMN, las temperaturas más bajas se esperan para el oeste patagónico, donde es posible que algunos días de esta semana no superen en ningún momento los 0°C. “De manera simultánea, la presencia de un sistema de baja presión sobre el Océano Pacífico contribuirá aportando humedad a toda la región”, advirtió el SMN en un comunicado difundido hoy. Este factor favorecerá la ocurrencia de nevadas sobre la región cordillerana del sur de Neuquén, que no será el único episodio con precipitaciones en la semana. Así, a partir del martes 21, y al menos hasta el viernes 24 de junio inclusive, las nevadas se darán en una zona más amplia, de manera recurrente y más intensa. “En este periodo afectarán la cordillera y la meseta del norte de Chubut, Río Negro y Neuquén, así como también la cordillera de Mendoza y San Juan”, asegura el SMN, que advierte que se espera que al final de la semana, algunas de las zonas hayan acumulado entre 20 y 50 centímetros de nieve.

Centro y norte del país

De manera paulatina, se espera también el descenso de temperatura hacia el norte del país. Llegará a partir de mediados de la semana con menor intensidad. La segunda parte de la semana volverá a tener heladas moderadas a fuertes en la zona central del país, con máximas entre los 9 y los 15°C. Mientras que en el norte las mañanas tendrán temperaturas entre los 2°C y los 8°C, y máximas que oscilarán entre los los 13°C y los 18°C. “En esta región del país el evento frío será más breve”, asegura el SMN.