¿Cuánto aumentaron las muertes en Argentina en 2020, el 1° año de la pandemia?

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El Ministerio de Salud adelantó datos sobre la mortalidad en la Argentina durante el primer año de pandemia, que creció un 10% en comparación con los datos registrados en 2019. La tasa de mortalidad fue superior entre los varones y el rango etario que mayor variabilidad demostró fue el de 50 a 54 años.

Durante el año 2020, en la Argentina, la enfermedad por COVID-19 fue la segunda causa de muerte en personas de 18 a 59 años (la principal fue por tumores malignos) y la tercera en mayores de 60 años, por debajo de enfermedades del corazón y tumores malignos. Ese primer año de pandemia se registraron 376.279 defunciones en la Argentina, con una tasa de mortalidad de 8,3 por mil habitantes, un 10% superior con relación a la registrada en 2019. “Todo lo que está por encima de lo esperado es exceso de mortalidad, que podría ser adjudicable a la pandemia, y en 2020 fue de 8,9%, en relación a los cinco años anteriores”, afirmó Analia Rearte, directora Nacional de Epidemiología e Información Estratégica del Ministerio de Salud de la Nación, en una presentación realizada por las autoridades sanitarias en un encuentro virtual con integrantes de la Red Argentina de Periodismo Científico (RAdPC), del que también participó la ministra Carla Vizzotti. Rearte advirtió que el exceso de mortalidad era esperable y que fue “bastante menor” al de otros países, debido en gran parte a las medidas sanitarias que se tomaron cuando todavía no había vacunas contra el SARS-Cov-2, así como al “tiempo ganado” en los primeros meses de la pandemia, que permitieron ampliar el sistema de salud para poder responder a la urgencia sanitaria de entonces. La tasa de mortalidad de los varones fue superior a la de las mujeres, de 11,2% frente a un 5,5%, respectivamente. En cuanto a las edades, el rango etario que mostró más variación fue el de los 50 a 54 años. “Si bien más del 83% de fallecidos por COVID fueron las personas mayores de 60, sabemos que este es un grupo poblacional que siempre se muere más por otras condiciones. Por eso, si bien fue el grupo más afectado en la pandemia comparado con el año 2019, el exceso de mortalidad no fue tanto como en el grupo de 50 años”, puntualizó Rearte y detalló que los menores de 40 años tuvieron menor mortalidad en 2020 que en 2019 y los mayores de 40, más. En cuanto a las causas de fallecimiento (sin considerar a la COVID-19), excepto las enfermedades del corazón y la diabetes mellitus, todas fueron menores a las de años anteriores. Las muertes por lesiones o envenenamientos ocasionados por causas externas registraron un descenso cercano al 15%, mientras que las defunciones debidas a accidentes fueron las que mayor disminución tuvieron, seguidas de las provocadas por lesiones autoinfligidas. Asimismo, disminuyeron las tasas de mortalidad para la enfermedad por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), tuberculosis, Chagas, enfermedades infecciosas intestinales y enfermedades parasitarias. En situaciones normales, el registro de defunciones se realiza a través del monitoreo de estadísticas vitales, pero eso cambió con el advenimiento de la pandemia. No solo en la Argentina, sino en todos los países del mundo, la mortalidad pasó a reportarse también a través del denominado Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS). En paralelo, también comenzaron a hacerse estudios de exceso de mortalidad, que incluyen aquellas producidas por la COVID-19 en sí misma, pero también por otras causas vinculadas, como podría ser el desborde del sistema sanitario. Para ello, la información se fue recolectando a través de datos preliminares aportados por los registros civiles y oficinas de estadísticas de las 24 provincias del país. “Uno de los principales problemas de la pandemia fue el registro de mortalidad, que se hizo a través de sistemas de vigilancia epidemiológica que no son registros de defunción, lo que llevó a un subregistro”, advirtió Rearte, pero destacó la robustez de los datos y la calidad del trabajo realizado, que sirvió también para medir la efectividad de políticas públicas. Si se comparan las muertes por COVID-19 que surgen de las estadísticas vitales, con las notificadas en el SNVS, en la Argentina se detectaron 1,14 veces más muertes con el primer registro que las notificadas por el SNVS, lo que indica una diferencia mínima en comparación con otros países. Una revisión sistemática publicada en la revista académica The Lancet da cuenta de esta situación: reportó que la razón entre lo registrado y lo estimado por exceso de mortalidad fue de 3,07 a nivel global, de 1,2 en Argentina, 1,82 en Alemania, 5,03 en Finlandia, 3,18 en Dinamarca, 1,44 en Canadá y 6,02 en Japón.
“Uno de los principales problemas de la pandemia fue el registro de mortalidad, que se hizo a través de sistemas de vigilancia epidemiológica que no son registros de defunción, lo que llevó a un subregistro”.
“Los sistemas de vigilancia de mortalidad no estaban diseñados en ningún país del mundo para lo que significó la pandemia. Sin embargo, nuestro país tuvo una sensibilidad y confiabilidad muy alta en relación a las muertes por COVID-19”, coincidió la ministra de Salud Carla Vizzotti y destacó el “esfuerzo enorme” de la provincia de Buenos Aires para aportar información, no solo al SNVS, sino también para la actualización de mortalidad de diferentes fuentes. Además, la ministra adelantó que ahora ya están trabajando en el análisis del exceso de mortalidad durante 2021, que se espera que sea superior por la segunda ola de Covid, que fue “mucho más importante y más prolongada que la primera”, y en una comisión de análisis para desagregar la información por tipo de fallecimiento. Vizzotti también recordó que, desde inicios de agosto, el indicador para definir las medidas que se toman para minimizar el impacto de la pandemia ya no está centrado en el número de casos sino en las internaciones en terapia intensiva provocadas por el SARS-Cov-2. “Sabíamos que con las vacunas no íbamos a dejar de tener casos, sino que buscábamos que no hubiera internaciones y muertes, por eso se cambió el parámetro”, afirmó la funcionaria y advirtió que, en esa evolución, se coincidió a nivel local y regional en la importancia de empezar a notificar semanalmente y de hacer una transición hacia una vigilancia integrada de las enfermedades respiratorias.

“Redistribuir la renta inesperada”: el proyecto que se prepara en el Ministerio de Economía

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El proyecto para “redistribuir la renta inesperada”, adelantado por el ministro de Economía Martín Guzmán este lunes, abarcaría a todas aquellas materias primas que experimentaron fuertes subas de precios como consecuencia del cambio en las condiciones internacionales, particularmente granos, minerales, petróleo y gas.

Se tratará de un proyecto de ley que será enviado a la Cámara de Diputados para su tratamiento. Todavía resta definir si será un impuesto por única vez, o permanente, o un aporte. También cuáles serán los valores que la iniciativa tomará como referencia a los efectos de determinar la ganancia extraordinaria. El propósito del gobierno nacional es destinar los fondos que se obtengan por esta vía fundamentalmente a atender a los trabajadores no sindicalizados, cuyos ingresos se han visto deteriorados por la suba de la inflación y que no cuentan con el recurso de negociar en un paritaria. Una de las ideas que se barajan en el Ministerio de Economía es dar un ingreso como un bono para los trabajadores en negro y monotributistas semejante al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que se otorgara durante la crisis sanitaria desatada por el coronavirus. Cabe señalar que estudios de mercado registran un debilitamiento en el consumo de los sectores cuyos ingresos están inmediatamente por encima de los mínimos. Estos últimos son alcanzados por distintos programas asistenciales del gobierno (AUH, planes, canastas, tarjeta Alimentar), pero no sucede lo mismo, por ejemplo, con cuentapropistas que se encuentran en situación precaria.

La próxima misión espacial de China: hallar el primer planeta habitable «Tierra 2.0»

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Después de enviar robots a la Luna, aterrizarlos en Marte y construir su propia estación espacial, China ahora está observando sistemas solares distantes. Este mes, científicos chinos publicarán planes detallados para la primera misión de su país para descubrir exoplanetas.

La misión tendrá como objetivo estudiar planetas fuera del Sistema Solar en otras partes de la Vía Láctea, con el objetivo de encontrar el primer planeta similar a la Tierra orbitando en la zona habitable de una estrella como el Sol. Los astrónomos creen que tal planeta, llamado Tierra 2.0, tendría las condiciones adecuadas para que exista agua líquida, y posiblemente vida. Ya se han descubierto más de 5.000 exoplanetas, la mayoría con el telescopio Kepler de la NASA, que estuvo en uso durante 9 años antes de quedarse sin combustible en 2018. Algunos de los planetas eran cuerpos rocosos similares a la Tierra que orbitaban pequeñas estrellas -enanas rojas- pero ninguna se ajusta a la definición de una Tierra 2.0. Con la tecnología y los telescopios actuales, es extremadamente difícil identificar pequeños planetas similares a la Tierra, cuando sus estrellas anfitrionas son un millón de veces más pesadas y mil millones de veces más brillantes, dice Jessie Christiansen, astrofísica del Instituto de Ciencias de Exoplanetas de la NASA en California, en el Instituto de Tecnología de Pasadena. La misión china, llamada justamente Tierra 2.0, espera cambiar eso. Será financiada por la Academia de Ciencias de China y está finalizando su fase inicial de diseño. Si pasa la revisión de un panel de expertos en junio, el equipo de la misión recibirá los fondos para comenzar a construir el satélite. El equipo planea lanzar la nave espacial en un cohete Gran Marcha antes de finles de 2026. «Siete ojos» El satélite Earth 2.0 está diseñado para transportar siete telescopios que observarán el cielo durante cuatro años. Seis de los telescopios trabajarán juntos para estudiar las constelaciones Cygnus-Lyra, la misma porción de cielo que recorrió el telescopio Kepler. “El campo de Kepler es una fruta madura, porque tenemos muy buenos datos de allí”, dice Jian Ge, el astrónomo que lidera la misión Tierra 2.0 en el Observatorio Astronómico de Shanghái de la Academia de Ciencias de China. Los telescopios buscarán exoplanetas detectando pequeños cambios en el brillo de una estrella que indiquen que un planeta ha pasado por delante de ella. El uso de múltiples telescopios pequeños juntos brinda a los científicos un campo de visión más amplio que un solo telescopio grande como el Kepler. Los 6 telescopios de Tierra 2.0 observarán juntos alrededor de 1,2 millones de estrellas en un parche de cielo de 500 grados cuadrados, que es aproximadamente 5 veces más ancho que la vista de Kepler. Al mismo tiempo, Tierra 2.0 podrá observar estrellas más tenues y distantes que el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA, que examina estrellas brillantes cerca de la Tierra.
“Nuestro satélite puede ser de 10 a 15 veces más poderoso que el telescopio Kepler de la NASA en su capacidad de estudio del cielo”, dice Ge.
El séptimo instrumento del satélite será un telescopio de microlente gravitacional para inspeccionar planetas «rebeldes» (objetos celestes que deambulan libremente y no orbitan ninguna estrella) y exoplanetas que están lejos de su estrella, similares a Neptuno en el Sistema Solar. Detectará cambios en la luz de las estrellas cuando la gravedad de un planeta o una estrella distorsione la luz de la estrella de fondo por la que pasa. El telescopio apuntará al centro de la Vía Láctea, donde se encuentra un gran número de estrellas. Si se lanza con éxito, este sería el primer telescopio de microlente gravitacional que opera desde el espacio, dice Ge. “Nuestro satélite esencialmente puede realizar un censo que identifique exoplanetas de diferentes tamaños, masas y edades. La misión proporcionará una buena colección de muestras de exoplanetas para futuras investigaciones”, dice. Duplicando los datos La NASA lanzó Kepler en 2009, con el objetivo de averiguar qué tan comunes son los planetas similares a la Tierra en la galaxia. Para confirmar que un exoplaneta es similar a la Tierra, los astrónomos necesitan medir el tiempo que tarda en orbitar alrededor de su sol. Dichos planetas deberían tener un período orbital similar al de la Tierra. Chelsea Huang, astrofísica de la Universidad del Sur de Queensland en Toowoomba, dice que los astrónomos necesitan al menos tres tránsitos para calcular un período orbital preciso, lo que requiere aproximadamente tres años de datos y, a veces, más, si hay lagunas en los datos. Pero cuatro años después de la misión Kepler, partes del instrumento fallaron, lo que hizo que el telescopio no pudiera observar una parte del cielo durante un período prolongado de tiempo. Kepler estaba a punto de encontrar algunos planetas verdaderamente similares a la Tierra, dice Huang, quien ha trabajado con el equipo de Tierra 2.0 como consultor de simulación de datos. Con Tierra 2.0, los astrónomos podrían tener otros cuatro años de datos que, combinados con las observaciones de Kepler, podrían ayudar a confirmar qué exoplanetas son realmente similares a la Tierra. “Estoy muy entusiasmado con la perspectiva de volver al campo de Kepler”, dice Christiansen, quien espera estudiar los datos de la Tierra 2.0 si están disponibles. Ge espera encontrar una docena de planetas «tipo» Tierra 2.0. Él dice que planea publicar los datos dentro de uno o dos años de su recopilación. “Habrá una gran cantidad de datos, por lo que necesitamos todas las manos que podamos obtener”, dice. El equipo ya cuenta con unos 300 científicos e ingenieros, en su mayoría de China, pero Ge espera que se unan más astrónomos de todo el mundo. “Tierra 2.0 es una oportunidad para una mejor colaboración internacional”. La Agencia Espacial Europea también está planeando una misión de búsqueda de exoplanetas, llamada Planetary Transits and Oscillations of Stars (PLATO), cuyo lanzamiento está programado para 2026. El diseño de PLATO tiene 26 telescopios, lo que significa que tendrá un campo de visión mucho más grande que Tierra 2.0. Pero el satélite cambiará su mirada cada dos años para observar diferentes regiones del cielo.

La OMS advierte sobre dos nuevos linajes de la variante Ómicron del Coronavirus

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este lunes que está siguiendo dos nuevos linajes de la variante Ómicron (BA.4 y BA.5), cuyas mutaciones adicionales “deben estudiarse más a fondo para comprender su impacto en el potencial de escape inmunológico” y pidió a los países que “sigan colaborando y compartiendo sus datos sobre la pandemia”. Hasta el momento, según informó el organismo, solo se notificaron unas “pocas docenas de secuencias de estas variantes en un puñado de países”, pero alienta a que se “siga vigilando el virus” y que compartan rápidamente los datos para “tener un mejor conocimiento del virus, incluidos sus nuevos linajes”. El mismo día lunes 11 se reunió el Comité de Emergencias de la Organización para estudiar la evolución de la pandemia de coronavirus y emitir recomendaciones a los Estados, según publicó el portal de la OMS. El director general de la Organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que “es gratificante ver una tendencia a la baja en las muertes registradas por coronavirus” y que la semana pasada “fueron las más bajas en los dos últimos años”. Sin embargo, advirtió que la pandemia “está lejos de terminar”. “La transmisión sigue siendo muy alta y la cobertura de vacunación sigue siendo muy baja en demasiados países y la relajación de muchas medidas sociales y de salud pública está permitiendo que la transmisión continúe, con el riesgo de que surjan nuevas variantes”, dijo. Además, detalló que en los países con alta inmunidad de la población, hay una “disociación entre casos, hospitalizaciones y muertes”, mientras que en otros con menor acceso a las vacunas “el aumento masivo de casos provocó un gran número de hospitalizaciones e incluso un mayor número de muertes” que en oleadas anteriores. A su vez, remarcó que hay tres factores que lo preocupan: el cansancio de la población, la duración de la inmunidad y la incapacidad de predecir cómo evolucionará el virus.

Entró en vigor la adhesión de Argentina a la Ruta de la Seda impulsada por China

El Gobierno argentino formalizó ayer lunes 11 de marzo su adhesión a la iniciativa financiera y comercial de la República Popular China conocida como Ruta de la Seda, a través de la publicación en el Boletín Oficial del Memorándum de Entendimiento suscripto el 4 de febrero por el canciller Santiago Cafiero y el presidente de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, He Lifeng, en el marco de la visita de Alberto Fernández a Beijing. La expectativa de nuestro gobierno es que así se amplían las posibilidades de financiamiento de una serie de proyectos de infraestructura y tecnología, estimados por el Ministerio de Relaciones Exteriores  en alrededor de US$ 23.700 millones. El Memorándum, a cuyo texto completo se acceder cliqueando aquí, entre sus principales objetivos fomenta el uso de las «monedas nacionales» en las inversiones y el comercio bilateral, así como «posibles transferencias de derechos especiales de giro (DEG) en la plataforma del Fondo Monetario Internacional». En el Memorándum, ambos países aspiran a «promover intercambios de bienes, tecnología, capital y personal mediante la conectividad mutua y el aprendizaje mutuo».

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El economista y magister en Relaciones Internacionales Gustavo Girado, director de Posgrado sobre China Contemporánea en la Universidad de Lanús, destaca la importancia del acuerdo: «formalmente, se abre la posibilidad de financiamiento a una serie de proyectos que la Argentina tiene en carpeta» y que estaban «parados». Asimismo, evaluó como «razonable para las dos economías» la utilización de monedas locales en el intercambio comercial, en función de que «desde hace varios años que el yuan renmimbi le disputa la hegemonía al dólar «, en especial desde que en 2017 pasó a incorporarse como quinta moneda en la composición de la canasta de DEG del FMI, junto al mismo dólar, el euro, el yen y la libra esterlina. En cuanto al interés argentino, «el país tiene necesidad de divisas y existe un convenio con China que le permite realizar intercambio comercial con el gigante asiático sin demandar dólares». Al referirse a las características de los proyectos a financiar, Girado advirtió que «la propuesta que plantea el gobierno de Xi Jinping es bastante flexible», y señaló que «la oferta está básicamente constituida por lo que a China le sobra, que es financiamiento, tecnología e infraestructura». Para Girado, el acuerdo «no afecta sustantivamente la relación con Estados Unidos«, que viene planteando reparos a la incidencia de China en las economías latinoamericanas. Girado señala que para la Casa Blanca «esto no puede representar una sorpresa porque es un proyecto de larga data. En todo caso, el Memorándum es la cereza del postre».

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Reflexión de AgendAR: En un texto escrito en julio de 2014, en ocasión de la visita a la Argentina del presidente Xi, y luego revisado muchas veces, decíamos: «… Las relaciones comerciales con la República Popular China han sido muy convenientes para nuestro país – también para China, naturalmente; su profundización, que está en marcha, es probable que nos beneficie aún más: un mercado gigantesco, en crecimiento previsible, para nuestras exportaciones agropecuarias y mineras –que son las que nos dan recursos para políticas sociales y educativas-, una fuente alternativa de financiación, y de inversiones. En especial en transportes, una infraestructura vital para un país moderno, que Argentina necesita mejorar. Por supuesto, el futuro siempre es incierto, pero no existe fuera del continente suramericano otro vínculo estratégico que reúna ventajas actuales y potenciales como éste. Nuestro gobierno, y los empresarios –que hoy están de acuerdo en pocas otras cosas– coinciden en verlo así. Para la otra parte, China, también hay una conveniencia estratégica: podemos ser – ya somos – un proveedor confiable, sólo comparable a Brasil. Los países africanos son inestables, sus técnicas agrarias y extractivas todavía son rudimentarias, y sujetas a turbulencias políticas; y el otro gran productor de alimentos, EE.UU., … bueno, es concebible que en un futuro se presenten dificultades diplomáticas que pongan en riesgo el abastecimiento. El punto es que algo parecido podría haberse dicho, sin variar una coma en relación a nosotros, sobre nuestras relaciones comerciales con Inglaterra hace 150 años. Y las halagüeñas promesas que se hicieron los gobernantes en ese tiempo resultaron ciertas. Los ingresos del comercio con el Reino Unido, además de beneficiar a los propietarios de grandes extensiones rurales, permitieron crear un Estado moderno, un ejército profesional, una escolarización primaria (la ley 1420) y una salud pública del Primer Mundo… de esa época. Al mismo tiempo, el consenso de muchos pensadores argentinos es que se distorsionó el desarrollo nacional, y se creó una red de intereses y una dependencia cultural en la mayor parte de nuestras clases dirigentes. Cuando el mundo cambió –y siempre cambia– Argentina encontró muy difícil elaborar un nuevo camino de desarrollo y, sobre todo, la cohesión nacional para emprenderlo con éxito. Si todavía hoy, la nostalgia de esa «Arabia Saudita de las vacas y el trigo» que fue la Argentina de 1910 –que nadie vivo hoy conoció– perdura en la imaginación de muchos argentinos y les impide apreciar con realismo las probabilidades y los riesgos del presente.» Debemos tener la visión estratégica y la prudencia para evitar que nos pase lo mismo.

A. B. F.

Menú del día: microplásticos. Cada año se desechan 9 millones de toneladas que no se degradan

Las cifras de la contaminación causada por el plástico son difíciles de entender. Estudios recientes sugieren que cada año, a nivel global, se tiran a basureros, ríos y mares entre 9 y 14 millones de toneladas de residuos provenientes de envases de alimentos y embalajes. El número es tan grande que solo hay dos maneras lograr entenderlo: una analizar las fotos que ilustran este artículo. Y el otro es un número inquietante: comemos hasta 5 gramos de plástico por semana. ¿Cómo lo comemos? Es que el plástico no se degrada, sino que se rompe y achica, y hay infinidad de micropedacitos de plásticos ocupando espacio en el ambiente, flotando en el agua o sirviendo de indigesta comida para peces. O sea que buena parte del plástico que tiramos a la basura termina volviendo a nosotros ya sea en una comida o en una bebida: así, una investigación realizada por expertos de la Universidad de Newcastle sobre microplásticos y medio ambiente, determinó que una persona promedio podría estar consumiendo hasta 5 gramos, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito, cada 7 días. Esos pedacitos de tamaño microscópico ya circulan por nuestra sangre, tal como se publicó en el journal científico Environment International hace apenas dos semanas. La investigación detalla el hallazgo de partículas de PET, poliestireno y polietileno en muestras de sangre tomadas al azar de ciudadanos holandeses. Y hay para todos y todas. Los plásticos, aparte de ubicuos, prácticamente no se biodegradan por lo que la mayor parte del material producido desde que se «inventó» aún persiste en el ambiente. Se calcula que hasta ahora, se han producido 7.8 billones de toneladas de plástico, lo que significa una tonelada por persona en el mundo. ¿Cómo llegamos a este número? A partir de mediados del siglo pasado el plástico comenzó a ganar mercados y por su practicidad, durabilidad y conveniencia fue reemplazando a otros materiales: al acero en autos, al papel y al vidrio en embalajes, a la lana y al algodón en los textiles y a la madera en muebles, entre otros usos. «El plástico contamina durante todo su ciclo de vida: desde la extracción de la materia prima, hasta el proceso de fabricación, su uso y -sobre todo- su disposición final. Y su ingesta y acumulación en nuestro metabolismo o respirar los vapores de plástico «quemado» nos expone a diversas concentraciones de sustancias cancerígenas y neurotóxicas», resumió María Verónica Torres Cerino, jefa de Toxicología del Hospital Austral y profesora en la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral. «Esos compuestos se acumulan y pueden afectar desde nuestra fertilidad al crecimiento del feto. Sus efectos conocidos van desde deteriorar el funcionamiento de los riñones a dañar el sistema endocrino e inmunológico, entre otras cosas». Obviamente, también se han detectado relaciones causales entre plásticos y ciertas moléculas que los caracterizan y la aparición de diversos cánceres. El problema de la contaminación por plástico es global y eso explica que a principios de marzo la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente los delegados de los 175 países miembros acordaron por unanimidad negociar un tratado para hacerle frente a la contaminación plástica. La resolución dio mandato para desarrollar un acuerdo que sea legalmente vinculante para el año 2024, y que ese acuerdo aborde el ciclo de vida de los productos plásticos, incluyendo su producción, diseño y eliminación. Por supuesto, la Argentina no está exenta de este problema de contaminación y salud. De hecho, como en otros rubros ambientales, está aun más atrasada que otros países tanto en acciones preventivas como en legislación. Y no solo va por detrás de las naciones europeas sino también de la región, comparando con regulaciones de Chile o Uruguay. Contaminacion por plasticos «Nos faltan datos de uso y también de los desechos de plástico. Y, por supuesto, no tenemos legislación adecuada», resumió Consuelo Bilbao, Directora Política del Círculo de Políticas Ambientales (CPA), una ONG especializada en estas temáticas. Según el equipo de CPA las estadísticas oficiales argentinas de reciclado de plástico son de 2013. Luego solo hay datos sueltos, de algún municipio o cooperativa. Incluso el CEAMSE dejó de publicar datos desde hace años, «lo que implica que nos sabemos realmente cuanto se recicla y cuanto plástico termina en un basural a cielo abierto, relleno sanitario o cuerpo de agua». Aparte de no conocer la magnitud real del problema, algo básico para encarar políticas públicas efectivas, tampoco contamos con legislación adecuada. Bilbao explicó que «en nuestro país no tenemos ni siquiera una hoja de ruta comprensiva que proponga como remplazaríamos los elementos de plástico, en cuanto tiempo y con que materiales». Más bien hay esfuerzos que, a veces, parecen espasmódicos. Un ejemplo de esa falta de coordinación central lo demuestran las famosas «bolsitas» para la compra de supermercado, prohibidas -pero permitidas- respectivamente a uno y otro lado de la Avenida General Paz. No se puede de un día para otro prohibir todos los elementos de plástico sin contar con alternativas en materia de envases, sean de vidrio o de otro tipo. Prohibir todo de un día para otro no solo afectaría a las industrias y comprometería puestos de trabajo sino que, incluso, afectaría la seguridad alimentaria. Qué hacer Las soluciones pasan por repensar su uso y producción, volcándose a materiales que tengan múltiples usos como contenedores de vidrio, cerámica o acero inoxidable para reducir la producción de plástico. Y en el mientras tanto, para minimizar cualquier riesgo a la salud si el uso del plástico resulta imprescindible Torres Cerino recomienda «solo recurrir plásticos de la mejor calidad, que no contengan ftalatos ni bisfenoles y jamás usar recipientes de plástico para calentar alimentos en un microondas o en el lavavajillas, porque el calor, con el tiempo, puede descomponerlos y permitir que algunas moléculas tóxicas se filtren hacia la comida. También descartar cualquier recipiente plástico que muestre deterioro en sus superficies a simple vista, las bandejitas de telgopor y rechazar las bolsas de plástico de «un solo uso». Una de las soluciones de base que proponen los ambientalistas es involucrar los estímulos adecuados para la mejora en todo el ciclo de uso. «Tenemos que incorporar la responsabilidad del productor de elementos de plástico en el ciclo de vida completo de sus productos, incluyendo la disposición final. Esa manera de internalizar el costo es la única que les genera incentivos reales a las empresas para que reduzcan su uso o cambien el material y desarrollen soluciones más sustentables», explicó Bilbao. Daños colaterales En nuestras costas bonaerenses, y de acuerdo a los resultados de los Censos de Basura Costero-Marina que organiza la Fundación Vida Silvestre desde 2016 en equipo con una veintena de ONGs de la Provincia de Buenos Aires, se encontró que el 80% de los residuos de las playas bonaerenses son plásticos. El dato se corresponde con informes de Naciones Unidas que relevan que cada año se desechan 13 millones de toneladas de plásticos a los océanos. El mayor porcentaje de esa basura proviene del continente debido a la mala disposición de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas y una parte la aportan los barcos comerciales y pesqueros. Estos plásticos generan numerosos peligros para la vida marina. Su ingestión, por ejemplo, puede conducir a deficiencias nutricionales o inanición por obstrucciones estomacales. Pero los residuos plásticos también pueden enredar, ahorcar y ahogar a animales como peces, tortugas, ballenas, lobos y aves marinas y delfines.

Enrique Garabetyan

La tarifa residencial promedio del gas bajó un 10% este año, aunque el precio internacional es récord

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El portal especializado en petróleo y gas, EconoJournal, publicó ayer un trabajo de la consultora Economía & Energía que muestra que la tarifa media del conjunto de los hogares, incluyendo valores plenos y diferenciales, era de $ 1485 en junio de 2021, y en marzo de este año, luego del aumento de 20% que aplicó el gobierno ese mes se ubicó en 1338 pesos, un 10% por debajo en valores nominales. Esta descenso de la facturación promedio fue producto de la ampliación de las Zonas Frías que aprobó el Congreso en junio del año pasado e introdujo rebajas de entre 30% y 50% para 3,1 millones de usuarios.   En pesos constantes, la caída acumulada de las tarifas de gas desde junio de 2019 llega al 64% evidenciando una licuación extraordinaria. La contracara del abaratamiento de las tarifas fue el crecimiento de los subsidios y del déficit de la balanza energética, situación que se agudizó todavía más en el contexto de la invasión rusa a Ucrania. Según detalla el especialista Fernando Navajas, los subsidios podrían crecer este año entre 3.500 y 4.200 millones de dólares, mientras que el déficit de la balanza energética, según una proyección de Economía & Energía, podría multiplicarse por ocho en 2022, llegando a los 5.000 millones de dólares. Por nuestra parte, debemos señalar que en AgendAR no compartimos la superstición que cree que todo subsidio es necesariamente «malo» y los aumentos de tarifas «buenos» para la economía. La mayoría de los países usan subsidios para, sin abandonar la lógica del mercado, establecer prioridades de interés general. Pero surge una patología, cuando los ingresos más importantes de cualquier actividad son los subsidios que brinda el estado. Así, esas empresas terminan combinando lo peor de ambos mundos: los controles débiles o ausentes de la empresa privada, y la despreocupación por la eficiencia que aparece en los malos ejemplos de empresas públicas.

El Ministerio de Salud creo la categoría «Productos vegetales a base de cannabis»

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Mediante la Resolución ministerial número 781/2022 publicada hoy en el Boletín Oficial, el Ministerio de Salud creó la categoría de “Productos vegetales a base de cannabis y sus derivados destinados al uso y aplicación en Medicina humana”. Así, el ministerio define una regulación propia para este tipo de productos con fines terapéuticos, garantizando la calidad en su producción y la seguridad para las y los usuarios. Además, esta resolución promueve el desplazamiento del mercado de productos que no garantizan calidad y seguridad.

Nueva categoría

Por medio de la resolución serán incluidos en esta nueva categoría aquellos productos cuya composición esté claramente definida y comprobable con porcentajes de THC menores o iguales a 0.3%. Cuando la concentración de THC supere el 0.3% al producto se le aplicará el régimen correspondiente a las sustancias psicotrópicas. La creación de esta categoría genera una regulación propia a los derivados del cannabis diferenciándola de las ya establecidas para las especialidades medicinales y los medicamentos herbarios. Esto permitirá no solo ampliar su uso en diferentes patologías, sino que asegurará la certificación de los procesos en cuanto a las buenas prácticas de cultivo y elaboración requeridas por las agencias regulatorias nacionales e internacionales. Los productos deberán ser indicados por una médica o médico prescriptor, quien definirá la formulación de una concentración conocida de principios activos (cannabinoides) y hará el control correspondiente, con la seguridad de la calidad del producto indicado.

Bajo receta

Por otro lado, la dispensa se realizará a través de farmacias bajo receta, mientras que la habilitación de los laboratorios de elaboración estará a cargo de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), que fiscalizará la producción. La nueva resolución se enmarca en la decisión política y las acciones desarrolladas por el Ministerio de Salud de la Nación “para proteger, promover y mejorar la salud de la población a partir de la regulación de este tipo de productos”. “Con esta nueva categoría se está dando una respuesta acorde y equilibrada que garantiza la seguridad sanitaria con concentraciones de principios activos conocidos, libres de contaminantes y con el asesoramiento médico e información sobre sus beneficios y riesgos. A su vez, también permite sacar de circulación aquellos productos sin controles de calidad”, explicaron desde la cartera. “Cabe destacar también que esta categoría genera un nicho de mercado y de valor agregado a los muchos proyectos de cultivo de cannabis hoy ya aprobados por el Ministerio de Salud de la Nación, generando el desarrollo de plataformas y servicios orientados a dicha producción”.

Argentina recibió más de un millón de turistas del extranjero en la temporada de verano

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Durante la temporada de verano 2021/2022, ingresaron 1.072.213 visitantes del extranjero a nuestro país, lo que generó un ingreso de 740 millones de dólares.

La tendencia está en aumento, en línea con el nuevo contexto sanitario: mientras que en enero de 2022 ingresó un 18,7% de turistas internacionales en comparación con 2020, en la última semana de marzo de 2022 ya se alcanzó el 47% comparado con la prepandemia. Entre los que eligen Argentina como destino, el mercado de Brasil representa más del 35,5%. Paraguay (15,8%) Chile (7,4%) y Uruguay (6,7%) completan los primeros lugares, mientras que Estados Unidos lidera entre los países no limítrofes que aportaron mayor caudal turístico. Este ranking fue elaborado entre diciembre de 2021 y marzo de 2022. “El turismo receptivo es la gran apuesta de esta nueva etapa. Tuvimos una temporada histórica a nivel interno y además recibimos a más de un millón de turistas extranjeros, lo que ya generó un importante ingreso de divisas al país», reflexionó el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens. «Estas cifras, la eliminación de los requisitos para el ingreso al país y las nuevas rutas aéreas que anunciamos nos muestran que la recuperación en nuestro país será más rápida de lo que se proyecta a escala internacional. Seguimos trabajando con la convicción de que el turismo es un sector estratégico para el desarrollo económico de los próximos años», agregó. La noticia se da en el marco de las últimas novedades en la recuperación de la conectividad prepandemia, como el regreso de Emirates, el anuncio del inicio de operaciones de Viva Air, el incremento de frecuencias de Level, Iberia y Air Europa y las nuevas rutas de Aerolíneas Argentinas (Salta y Bariloche a San Pablo y Aeroparque a Brasilia, Curitiba y Porto Alegre), entre otras.

«Lo que no debemos hacer es ir contra la tendencia mundial y abrir la economía cuando las potencias se están cerrando»

«La geografía del poder mundial está cambiando, pero todavía es difícil anticipar cómo va a ser el nuevo tablero internacional». Así comienza el planteo de Sérgio Amaral, que fue embajador de Brasil en Gran Bretaña (1999-2001), en Francia (2003-2005) y en Estados Unidos (2016-2018), y ministro de Industria y Comercio Exterior entre 2001 y 2002, en el último gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Un hombre de Itamaraty, y del «establishment» brasileño. Lo que dice en este reportaje es, en la opinión de AgendAR, de lo más lúcido que leímos de un diplomático brasileño. En realidad, de cualquier diplomático de la América del Sur. Lo que considera evidente Amaral es que el nuevo orden internacional no va a definirse en cumbres diplomáticas, sino como resultado del enfrentamiento y las negociaciones entre las potencias. En ese marco, cree que “el Mercosur necesita un nuevo impulso político”. «—Creíamos que la pandemia iba a ser el gran evento de este siglo y comenzó la guerra en Ucrania. ¿Cómo impacta en el escenario internacional? —Estamos en un momento de transición desde la «Pax Americana» hacia un nuevo período de lucha por el poder. Hoy predomina un equilibrio entre tres grandes superpotencias, un triunvirato de imperios: el imperio que ya fue, el ruso; el imperio que es, el estadounidense; el imperio que quiere ser, el chino. Hay otro cambio importante en el plano militar. Desde la Guerra Fría existía una estrategia de disuasión nuclear. Las armas nucleares estaban diseñadas para no ser usadas. ¿Qué pasó ahora? Rusia construyó armas nucleares de corto alcance, que tienen una capacidad de destrucción limitada. Son armas diseñadas para ser usadas. Por otro lado, hay un instrumento nuevo en esta guerra y son las sanciones que impusieron las grandes potencias a Rusia. Un dato relevante: en EE.UU. las sanciones financieras eran manejadas por el Departamento del Tesoro y pasaron a la órbita del Departamento de Estado. Es decir, a ser parte de la diplomacia. Otro cambio geopolítico fue el fortalecimiento de la unidad dentro de la Unión Europea y la OTAN, contra los propios intereses de Vladímir Putin. —¿Cómo será ese nuevo orden internacional? –Todavía no está definido. Cuando empezó la Pax Americana, las reglas del juego de la economía, la política y las relaciones internacionales ya habían sido fijadas en Bretton Woods. Ahora eso no existe. Comparto la opinión de Henry Kissinger de que el nuevo orden va a ser plasmado por el eje entre EE.UU. y China, ya sea para la cooperación como para el conflicto. Lo que estamos viendo ahora es que Rusia también quiere ser parte de ese juego. Creo que no se puede anticipar cómo va a ser la nueva geografía del poder. Las reglas no se van a definir en una conferencia diplomática, sino en la práctica, en función de los encuentros y desencuentros que van a ir estableciendo los límites. Lo que sí está claro es que es imposible pensar en una alianza entre EE.UU. y China, que son los dos actores estratégicos. —Una consecuencia de la disputa entre China y EE.UU. es la política de relocalización de empresas en territorio estadounidense. ¿Volvió el proteccionismo? –Sí, hay una vuelta al proteccionismo, que comenzó en el gobierno de Barack Obama y tuvo su mayor impulso con Donald Trump. Ahora Joe Biden la continúa. Tiene que ver con la estrategia de desacople con China. Washington desalienta la integración de compañías chinas y estadounidenses, busca separarlas para proteger la tecnología americana y estimular la producción dentro del país. Esta situación se agudizó con la guerra en Ucrania porque todos los países tomaron conciencia de que tienen que ser más independientes, que no deben estar atados a nadie para abastecerse de energía o alimentos. Y no es solo en EE.UU. Alemania cambió mucho su visión estratégica. Durante los años de Angela Merkel había colaborado con Rusia, en lo que se llamó la (nueva) ostpolitik, lo que explica su alta dependencia del gas ruso. Eso ahora está en revisión. —¿Cómo repercute en América Latina este aumento del proteccionismo? —No es una buena noticia para América Latina. Nuestras exportaciones dependen sobre todo de China, Europa y EE.UU. Y el proteccionismo puede afectar al comercio, pero también a las inversiones. Es un intento de frenar la globalización, lo que no quiere decir que la globalización vuelva hacia atrás, pero sí que habrá menos acciones para expandirla. Es un cambio de paradigma. Lo que no debería hacer América Latina es ir contra las tendencias mundiales y apostar por abrir las economías en un momento en el que sus socios principales se están cerrando. —¿América Latina debería definirse por un bando si esta disputa se agrava? —De ninguna manera. América Latina tiene que fortalecer sus espacios de autonomía, no elegir entre las grandes potencias. Quizás la única manera de hacerlo es fortalecer internamente el Mercosur y la cooperación con Europa. ¿Por qué? Una forma de generar espacios de autonomía es acercarnos a otra región que también quiera tener los suyos propios. Y Europa es una de ellas, ya que no quiere ser un actor secundario. Por eso es absurdo que esté estancado el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. —¿Qué debería cambiar en el Mercosur? —El Mercosur está pasando por un momento difícil, pero afortunadamente no es terminal. Dos datos: el comercio entre Mercosur y China llegó al 18% de la economía total del bloque, mientras que el comercio intra-Mercosur está desde hace mucho tiempo en el 11%. Esto quiere decir que nos estamos integrando con China y no entre nosotros. Para resolver este asunto hay que entender un hecho sencillo, pero muy importante: los procesos de integración no son el resultado de decisiones económicas, sino políticas. Esto es algo que a veces los economistas no comprenden. La integración no viene de la economía, es una intervención contra el funcionamiento del mercado. Y el Mercosur necesita un nuevo impulso político, porque es más importante que nunca. —¿Por qué es más importante que nunca? —El Mercosur es la única forma que tenemos de competir con China, que además está aumentando su presencia en la región. Hay que evaluar estos temas y adoptar políticas conjuntas para enfrentar estos problemas. Yo no soy contrario a China de ninguna manera, fui presidente del Consejo Empresario Brasil-China por mucho tiempo. El problema es de nosotros, que hemos perdido la capacidad de definir nuestros puntos estratégicos. Argentina y Brasil tienen la obligación de mostrar el camino para Mercosur. Tienen que ser un eje económico y político, como la relación entre Alemania y Francia fue en la Unión Europea. —Si le pido una reflexión rápida sobre Argentina, ¿qué le viene a la cabeza? —Siempre vi la relación entre Argentina y Brasil como una relación entre la calidad de Argentina y la dimensión de Brasil. Argentina es un país con un potencial muy grande, pero tiene un problema parecido al de Brasil: no consigue liberarse de las herencias del pasado para tener una visión más moderna y compatible con las demandas del siglo XXI.