Todo en Invap es raro. Desde su «doble» fundación -nació en 1972 pero formalmente comenzó a operar en 1976- hasta su presente al que llegó destruyendo preconceptos y ofreciendo respuestas originales.
¿Una empresa eficiente y flexible, capaz de adaptarse a entornos económicos cambiantes pero de propiedad estatal? Invap. ¿Que comenzó trabajando para la industria nacional y luego se dedicó a exportar? Invap. ¿Una plantilla integrada básicamente por recursos humanos calificados que se cuadruplicó, se achicó por tres y volvió a multiplicarse? Invap.
Es, además, una empresa nac&pop pero sus ofertas compiten habitualmente con los productos de compañías como General Electric, Lockheed Martin, Boeing, Airbus, Raytheon, Thales,Siemens, Mitshubishi, Rosatom y siguen las firmas, incluso chinas. Y, tal vez lo más extraño, es que mientras muchos ajustan sus negocios por el Covid, sus directivos imaginan una expansión a nuevos mercados, incluyendo soluciones para los años de transición energética, la industria del litio y del hidrógeno «verde». Todo eso mientras sigue ampliando su oferta en radares, satélites y negocios relacionados con la energía nuclear en reactores de investigación y de usos médicos.
El porqué esta compañía se ha convertido en una organización emblemática en la Argentina, y especialmente para las actuales autoridades nacionales, lo resume muy bien Diego Hurtado de Mendoza, actual Secretario de Planeamiento en Ciencia e Innovación del Ministerio respectivo y con una extensa trayectoria como investigador. historiador de la ciencia y la actividad nuclear: «Invap no solo es un ejemplo como compañía de tecnología sino también por su resiliencia a través de los años. En países con altísima inestabilidad como la Argentina, eso es algo que necesita ser destacado», dice.
Para este experto, la empresa es también un faro a seguir en materia de desarrollo organizacional. «Vale la pena destacar que es una empresa estatal, pero opera con las reglas del mundo privado: se autofinancia, compite y le facilita al Estado nacional una capacidad de liderazgo no menor frente a otros jugadores y grupos muy concentrados que apuestan a lo financiero en lugar de a lo productivo», agrega. Según este funcionario, Invap puede jugar un rol regulador y ayudar al país a establecer reglas de juego democráticas en la cultura empresarial que necesita la Argentina.
Algo parecido considera Fernando Peirano, economista, y actual presidente de la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación: «La empresa posee un know-how exportador de soluciones de alta complejidad que logró con sus experiencias pasadas exportando soluciones nucleares, de salud y radares. Ese saber también es aprovechable en otros rubros y es un acervo importante a agrandar y compartir».
En números
1400 trabajadores tiene hoy
1976 año de nacimiento
8 satélites construidos
33 radares
$ 2.451 millones fue la utilidad bruta del período 2020-2021.
PARTO SIN FECHA CIERTA
«Oficialmente nacimos en 1976, de la mano de un grupo de científicos del Centro Atómico Bariloche. Pero la verdad es que ya venían trabajando desde 1972, bajo el paraguas del «Programa de Investigación Aplicada» que lideraba el físico Conrado Varotto«, recordó Vicente Campenni, CEO de la empresa.
La lógica de la por entonces flamante «startup» seguía las ideas de otro físico legendario, Jorge Sabato, que en la década del ´60 postuló que el desarrollo tecnológico de un país «se alcanza por medio de la interacción conjunta y permanente entre el Estado, el Sistema de Ciencia y Tecnología y las empresas». El caldo de la época era propicio y eso explica que en la misma época FATE -sí, la empresa de neumáticos- abría una división de ¡microelectrónica! para fabricar calculadoras mientras Aluar inauguraba el mayor laboratorio de investigación y desarrollo del país.
Con lógica -casi todos los miembros de la flamante empresa provenían de la comunidad atómica y la administración estaba en una habitación de la residencia estudiantil del Balseiro- sus primeros proyectos se enfocaron en resolver necesidades de la entonces pujante industria del átomo. A pedido de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desarrollaron desde cero una planta de fabricación de esponjas de circonio. Y lo hicieron en tiempo récord. Encadenando contratos se graduaron de confiables e innovadores con el diseño y fabricación del reactor de investigación y docencia RA-6 que le ahorró a la CNEA comprarlo afuera «llave en mano».
El siguiente salto dio pie a otra de sus actuales líneas de negocios: la medicina nuclear. En 1977 comenzaron a ofrecer un procesador de biopsias para anatomía patológica y desde entonces fueron complejizando la oferta y los dispositivos dedicados al diagnóstico y cura del cáncer.
El negocio del espacio, que hoy la encuentra con varios satélites operativos, comenzó a principios de los noventa, cuando –otra vez de la mano de Varotto que dirigía la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE)–, les encargaron la serie de satélites SAC. Esta se continuó con el Arsat y los Saocom y ahora tienen avanzado el SABIA-Mar, en conjunto con Brasil.
Finalmente, la cuarta área en la que se especializa son los radares. Nacida como lógica expansión de su know-how en equipamiento satelital, a partir de 2003 comenzaron a colaborar con la Fuerza Aérea en el programa de radarización nacional. Eso la obligó a desarrollar equipos para uso militar pero también tecnologías de radarización civil.
EL PRESENTE
Vicente Campenni es actualmente gerente general de INVAP. Doctor en física de la Universidad de Córdoba, especializado en ciencia de materiales, ingresó en 1988. En la década del noventa pasó al área de ensayos mecánicos y trabajó en control de calidad satelital. Y desde 2017 es su máximo directivo.
Según nos explica: «En los últimos dos años atravesamos un cambio organizacional importante, en parte porque se registró un giro político que reactivó varios proyectos de inversión tecnológica nacional de gran envergadura», dice. Sin embargo, ese cambio se vio atemperado por la pandemia. «Impactó en nuestro trabajo con clientes locales y generó dificultades extra en los proyectos de clientes del exterior», reseña.
¿En qué estado está hoy la compañía? «Volvimos a crecer y nuestro staff suma ya 1.400 personas. Con eso nos estamos adaptando para afrontar, en tiempo y forma, una mayor carga de trabajo que la que teníamos hasta 2019», desarrolla.
Obviamente la pandemia los obligó a repensar las operaciones y la ejecución de proyectos, tanto los locales como en el resto del mundo. «Te doy un ejemplo: al comenzar la pandemia trabajábamos para la India, Holanda, Turquía, Arabia y Bolivia. Muchos de nuestros profesionales estaban en esas locaciones y debieron volver. Ahora, cuando nuestros expertos regresaron a esos países se toparon con nuevas olas de Covid.»
Claro que eso complejiza la planificación de tareas «algo esencial para nuestra performance como compañía: tuvimos que pasar de pensar en términos de ‘meses’ a planificar en el lapso de ‘semanas’, porque el contexto dinámico condiciona todo y nos sumó una nueva capa de complejidad». Tampoco ayuda que cada proyecto se apoya en una cantidad de proveedores, nacionales e internacionales, muchos de los cuales son pymes, por lo que sus entregas también se ven afectadas por aislamientos y contagios. «Tradicionalmente los directivos nos preocupábamos por conseguir nuevos negocios. Bueno, en los últimos 18 meses tuvimos que enfocarnos en cómo hacer para cumplir los contratos de manera eficiente.»
En azul, los mercados donde INVAP dejó huellaLO QUE VIENE
Hoy Invap domina cuatro áreas de negocios que comparten ejes: comenzaron siendo ejecuciones de proyectos tecnológicos complejos, hechos para clientes nacionales. Y, tras lograr hacerlos en forma competitiva, salieron a ofrecer esas soluciones al exterior Según Campenni, ya están consolidados en el desarrollo de reactores de investigación y en otro nicho íntimamente asociado: las plantas de radioisótopos para tratamiento medicinal. En esta línea sus caballitos de batalla actuales son el RA10, que construyen en el Centro Atómico Bariloche y tiene asociado un gran centro médico. «Por otra parte, estamos construyendo el reactor Pallas en Holanda. Y tenemos proyectos, en distintos grados de avance, en India, Argelia y Arabia.»
Este segmento es muy particular y cualquier negocio del rubro se incuba muy lentamente. «Pero la Argentina ya tiene una posición global ganada y sabemos que hay oportunidades para seguir creciendo. De hecho varios países están evaluando ahora inversiones para reemplazar sus reactores de investigación y generadores de radioisótopos, desde China y Japón a algunas naciones europeas. En muchos casos Invap podría presentarse, sola o asociada a proveedores locales», dice.
En la línea de negocios de medicina nuclear, soluciones que literalmente pueden entregar «llave en mano», tienen en carpeta varios proyectos. Uno en Buenos Aires, encargado por la CNEA y la UBA: el Centro de Proton-Terapia que será la primera unidad de este tipo en toda América latina. «Y estamos en Bolivia con tres centros. También ahí pensamos expandirnos porque en varias regiones del mundo la medicina nuclear recién se inicia».
NEGOCIOS ESPACIALES
Por encargo de Arsat actualmente retomaron el desarrollo del tercer satélite de comunicaciones, el «SG1». «Para el SG1 nos asociamos con una empresa de Turquía, lo que también nos abre más puertas para ofrecer soluciones en el mercado satelital internacional». A éste se se suma el avance de otros satélites orientados a la observación de la Tierra. Tras los exitosos Saocom, la Conae está diseñando nuevos aparatos «y es muy posible que nosotros ganemos la licitación para fabricarlos. Son satélites que recopilan datos que le servirán a la Argentina pero también a otros países». Y tienen profesionales trabajando, aseguran que a buen ritmo, en el satélite Sabia-Mar, cuya fecha de lanzamiento prevista es 2024.
La compañía, por otro lado, empezó a explorar el negocio de la radarización en 2004, con un equipo «secundario» para las Fuerzas Armadas. «También desarrollamos radares primarios que permiten dar seguridad a la aeronavegación. Ya tenemos firmado un contrato para encargarnos de la actualización de «media vida» de todo el sistema de radarización argentino de control de tránsito aéreo»
Según Campenni, disponer de estas tecnologías no solo otorga independencia sino también baja de costos: «son sistemas que tienen una vida útil de 20 a 30 años y su mantenimiento supera varias veces la inversión inicial. Tener la tecnología y el know-how para hacerlo nosotros permite ahorrar muchos dólares». Apalancado en este desarrollo, y cumpliendo con el «paradigma» Invap, a fines de 2021 lograron hacer pie en el exterior y vendieron dos radares de control de tránsito aéreo para sendos aeropuertos de Nigeria.
En qué otras áreas podrían involucrase en los próximos años, es la pregunta obligada. «Creo que varias. Una está asociada a la transición energética, donde el cambio climático y la sostenibilidad ambiental nos obliga a cambiar. En ese sentido, las energías alternativas -como la nuclear y la eólica- deberán cumplir nuevos roles. De hecho hoy la nuclear está siendo revalorizada en términos ‘ecológicos’ por no emitir gases de efecto invernadero. Además es clave en una matriz energética porque es una gran opción para generación eléctrica de ‘base’ y combinarla con la eólica y la solar. En esta misma línea tenemos pensado que podríamos sumarnos a la obtención de hidrógeno verde que tiene proyectos recién presentados en la Argentina, especialmente en lo relacionado con transporte y almacenamiento», desarrolla Campenni.
Algo parecido considera Hurtado: «Tal vez especulando un poco podría imaginar a Invap jugando un rol importante en el terreno de semiconductores y en soluciones aeronáuticas». Y agrega: «Pienso también en una posible potenciación de colaboraciones con otras empresas ‘pares’ como VENG (dedicada a cohetería espacial) o la aeronáutica FAdeA». De acuerdo con este experto, «en materia de semiconductores hay muchas necesidades y es clave para un país ser autónomos en ese rubro, especialmente en micro y nanoelectrónica aplicada a sectores en los que el autoabastecimiento y la capacidad de exportar es estratégica. Pienso en los chips que se necesitan para armar la computadora de vuelo de un avión de combate o en drones de uso militar o de vigilancia. También para los radares».
Otro punto que Hurtado propone como negocio posible es el de soluciones para la transición energética. «Ya sea incursionando en energía eólica y en el desarrollo y producción de componentes complejos para aerogeneradores. Obviamente podría participar de proyectos para la producción de hidrógeno verde», detalla.
Por su parte Peirano, de la Agencia de Promoción de la Ciencia, suma su visión a este punto: «Creo que un nicho importante donde Invap podría aportar soluciones es en el área los vehículos no tripulados. Es algo tangible y bastante inmediato y, de hecho ya tienen proyectos en ese rubro. Se trata, además, de una tecnología que -como los radares- es de uso dual, con aplicaciones tanto militares como civiles». El funcionario considera que los drones militares podrían usarse en varias temáticas. «Imagino, por ejemplo, equipos autónomos colaborando en la logística de zonas patagónicas o de la Antártida. Podría ser un vehículo del tipo helicóptero capaz de operar sin piloto en zonas complejas. También servirían para misiones de control de fronteras o para hacer rastrillajes y seguimientos mucho más eficientes y con mejor aprovechamiento de los recursos humanos de seguridad».
Según el funcionario esos vehículos autónomos no solo podrían servir para el aire. «También hay un nicho para desarrollar drones anfibios o minisubmarinos que puedan estudiar, tomar muestras y ayudar a controlar nuestros grandes espacios marinos».
Finalmente, también imagina aportes para la industria eólica. «No digo que Invap juegue un rol en todo el segmento, sino sumando soluciones de valor agregado a determinados componentes de los equipos eólicos. Por ejemplo, colaborar con IMPSA en el diseño de nuevas palas, o en piezas del aerogenerador que requieren materiales compuestos y diseños muy complejos».
Más allá de las tecnologías en sí, el funcionario de la agencia encargada de otorgar fondos para el desarrollo científico también considera clave el aporte que esta empresa puede hacer al paradigma del desarrollo nacional: «La empresa tiene un know-how exportador de soluciones de alta complejidad que acumuló a lo largo de décadas. Ese ‘saber’ también es aprovechable en otros rubros. Y eso es clave porque sin tecnología no tenemos ciencia con impacto y sin hacer ciencia básica tampoco tendremos tecnología propia». Y concluye: «Invap puede ser el modelo para superar esas contradicciones y facilitar nuestro desarrollo como país».
Otra iniciativa argentina es destacada en el mundo. Estudiantes de distintas carreras del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), quedaron entre los finalistas de la CanSat Competition, una competencia de diseño, construcción y lanzamiento de un satélite a escala, que organiza la American Astronautical Society (AAS) con auspicio de la NASA.
El equipo de alumnos argentinos resultó finalista entre más de 100 equipos que participaron de la etapa clasificatoria en enero y febrero, y será uno de los 20 equipos que viajarán en junio a Estados Unidos en junio a la final, donde será evaluado el satélite creado y deberán realizar un lanzamiento con cohetes provistos por la NASA.
Según explicaron desde la institución, el satélite de los estudiantes argentinos «cuenta con una estructura rígida de varillas de fibra de carbono que soportan los alojamientos para los sensores y actuadores tanto del módulo principal como del desplegable, que se encuentran impresos en 3D».
«Dichos componentes electrónicos (sensores de presión, temperatura, magnetómetros, entre otros) integran el sistema de control encargado de regular el descenso, el despliegue de los paracaídas y estabilizar el giro del módulo desplegado, mientras envían la información recopilada por radio a una central de operaciones instalada en tierra», agregaron.
Rumbo a EE.EU.
En la final, que se realizará entre el 9 y el 12 de junio en la universidad Virginia Tech, se evaluará que el satélite presentado pueda completar el vuelo de forma satisfactoria, desplegando dos paracaídas independientes, y transmitiendo datos en vivo a una estación de control en tierra. Además, deberá desplegar un satélite secundario que grabará el descenso a velocidad controlada.
La iniciativa es llevada a cabo por los alumnos María Candelaria Ruiz Casas (Ing. Electrónica), Franco Nicolás Estévez (Ing. Informática), Jorge Pedro Torres (Ing. Mecánica), Juan Bautista Valero (Ing. Mecánica), Malena Vásquez Currie (Ing. Informática), Manuel Luque Meijide (Ing. Informática), Matías Calamaro (Ing. Mecánica), Tamara Raquel Canillas (Ing. Química), Tomás Donadu (Bioingeniería) y Tomislav Marko Separovic (Ing. Mecánica); y contaron con la coordinación de la Dra. Mariana Di Tada (Directora del Departamento de Investigación y Doctorado del ITBA).
“Estamos muy contentos, ya que es el resultado de un proceso que comenzó hace dos años cuando quisimos participar por primera vez del concurso, donde, si bien llegamos a la final, por las condiciones epidemiológicas no pudimos viajar. En esta oportunidad, esperamos aprovechar esta experiencia al máximo y representar favorablemente al ITBA y la Argentina”, destacaron los alumnos.
El uso de «vapeadores», o «cigarrillos eléctricos» está cuestionado por las autoridades de nuestro país, en particular la ANMAT. En cambio, en otros países, como Gran Bretaña y Nueva Zelandia, se lo estimula como un mecanismo válido para combatir la adicción al tabaco.
Esteban Terranova, nuestro Director de Marketing Digital & Social Media, quien tiene experiencia personal en el tema utilizando este tipo de métodos para dejar el cigarrillo, acerca esta mirada global del asunto.
Su evaluación, resumida, es que los riesgos de los vapeadores son menores que los asociados con el cigarrillo.
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«Los datos de 2021 indican que las opciones de reducción de daños ya están siendo utilizadas por aproximadamente 112 millones de personas en todo el mundo: cerca de 82 millones usan dispositivos de vapeo de nicotina, 20 millones usan productos de tabaco calentado y 10 millones bolsas de nicotina sin tabaco o snus.»En 2021 se contabilizaron 82 millones de vapeadores en todo el mundo. Esta es la cifra a la que llegó la actualización de datos del proyecto Global State of Tobacco Harm Reduction (GSTHR), que muestra un incremento muy destacado en relación al año anterior, cuando se contabilizaron 68 millones de vapeadores.Desde el registro de patente en 2004, su llegada a los mercados europeos y estadounidense en 2007 y la extensión a la mayoría de los mercados del mundo en el año siguiente, los dispositivos de vapeo de nicotina han ganado popularidad de manera exponencial. Son elegidos naturalmente por los fumadores como la principal opción para dejar de fumar y seguir consumiendo nicotina, una de las drogas más populares del mundo, junto al alcohol y la cafeína.
Productos de riesgo reducido: una oportunidad
Desde el principio, los productos de vapeo de nicotina han sido rápidamente adoptados en algunos países de Europa y América del Norte. En el Reino Unido, la proporción de población adulta que usa productos de vapeo con nicotina aumentó del 1,7% en 2012 al 7,1% en 2019. Los datos de este país sugieren un efecto de sustitución por el cual muchas personas que consumen nicotina eligen productos más seguros. Así, los productos de vapeo de nicotina son ahora la principal herramienta que usan los fumadores cuando quieren dejar de fumar cigarrillos en Inglaterra. Las investigaciones científicas también han demostrado lo que los usuarios perciben empíricamente: que tienen más probabilidad de éxito que otros métodos de cesación tabáquica.
“Los dispositivos de vapeo de nicotina y otros productos de nicotina más seguros (SNP, por sus siglas en inglés), incluidas las bolsas de nicotina, el snus y los productos de tabaco calentado, son innovaciones potencialmente disruptiva que tienen un potencial considerable para mejorar la salud de la población al desplazar el tabaquismo. Una pregunta clave es la velocidad a la que los SNP están reemplazando los cigarrillos de tabaco. Por lo tanto, es importante mapear la absorción de productos de vapeo de nicotina, pero es extremadamente difícil para muchos países debido al costo”.¿Cómo funciona el proyecto?Desde 2018, el GSTHR ha estado recopilando información sobre la prevalencia del vapeo de nicotina, así como sobre otras categorías de productos de nicotina más seguros. El proyecto mapea la disponibilidad y el uso global, regional y nacional de SNP, las respuestas regulatorias a ellos y el potencial de salud pública de la reducción del daño del tabaco. Esta información se recoge de la literatura sobre el tema, así como de una red de corresponsales nacionales y regionales en 201 países (262 incluidos territorios y regiones significativas dentro del país). La base de datos GSTHR compila información de los distintos países a lo largo del tiempo y según distintas categorías de productos. Hubo varios puntos de datos nuevos en 2021. El más grande fue el Eurobarómetro especial 506 (27 Estados miembros de la UE), que se publicó en febrero de 2021. Otros puntos de datos nuevos incluyen a Reino Unido, Jordania, Nueva Zelanda, Taiwán y los Estados Unidos.Para analizar los datos y llegar a los números los investigadores utilizan tres factores: el estado de las ventas, las regiones de la OMS y los grupos de ingresos del Banco Mundial (BM). “Ajustamos los datos de encuestas anteriores a 2021 utilizando datos sobre cambios en el mercado. Utilizamos datos de Euromonitor sobre el tamaño del mercado de productos de vapeo de 2015 a 2021”, explican los organizadores en el comunicado a la prensa.
Los cifras importantes
El mercado más grande con la tasa de crecimiento más rápida es América del Norte, representado principalmente por los EE. UU., cuyo tamaño de mercado en 2021 se estimó en $10,3 mil millones, mientras que el de Canadá fue de $1,4 mil millones. Le siguió Europa Occidental con $6.600 millones, Asia Pacífico con $4.400 millones y Europa del Este con $1.600 millones. Los mercados más pequeños estaban en Medio Oriente y África con $490 millones, América Latina con $122 millones y Australasia con $118 millones.Esta variación se traduce en las siguientes tasas de crecimiento absoluto del mercado desde 2015: Australasia 1.010, América Latina 1.012, Medio Oriente y África 1.028, Europa del Este 1.106, Asia Pacífico 1.272, Europa Occidental 1.480 y América del Norte 1.976.
“Al tener en cuenta tanto el año real de los datos de la encuesta como las tasas de crecimiento absolutas reales de las regiones, nuestro pronóstico se ajusta al crecimiento del mercado regional, lo que lo hace más confiable”. El número global estimado de vapeadores en 2021 es de 81,9 millones. “En comparación con estimaciones anteriores, la cifra de 2021 muestra un crecimiento significativo. Debemos tener en cuenta que las regiones y los grupos de ingresos subrepresentados tienen un gran impacto en la distorsión de nuestros resultados”.Número de «vapers» a 2021
Los desafíos pendientes
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que todavía hay 1.100 millones de fumadores; aproximadamente una de cada cinco personas de la población adulta mundial. Esta cifra no ha cambiado desde el 2000. La disminución de la prevalencia del tabaquismo en algunos países y grupos de población se ha visto compensada por aumentos en otros lugares, así como por aumentos de población. El aumento gradual pero constante en el número de vapeadores significa que las ambiciones de lograr un mundo libre de humo a través de alternativas menos riesgosas son factibles. El principal ejemplo de ello es la aceptación del público fumador y la rápida sustitución de los cigarrillos por alternativas más seguras, como el vapeo, pese a todas las adversidades sociopolíticas, regulatorias y legales, que son la realidad en muchos países, junto a la muy presente desinformación y la contrapropaganda en los medios corporativos.Entre los desafíos está también la sensible diferencia entre las realidades del norte y del sur global. En los países de mayores ingresos, los principales debates sobre el vapeo de nicotina se centran en la percepción de una supuesta amenaza de estos productos hacia los jóvenes, mientras se marginan los datos y logros del debate, así como el importante potencial de reducción de daños para los adultos que todavía siguen fumando por la creencia de que no vale la pena el cambio. Además de esos problemas, en buena parte del hemisferio sur y en los países de bajos o medianos ingresos (PBMI), las malas regulaciones, las prohibiciones y las campañas difamatorias del vapeo financiadas por organizaciones extranjeras son parte relevante de los desafíos. Las organizaciones de salud, los fabricantes de productos de vapeo y otros productores de SNP también han descuidado el potencial de los productos de nicotina más seguros en los países de ingresos bajos y medios, donde vive el 80% de los 1.100 millones de fumadores del mundo. Con poco o ningún acceso al apoyo para dejar de fumar, los ciudadanos de los PBMI se ven afectados de manera desproporcionada por las muertes y enfermedades relacionadas con el tabaquismo, ya que los sistemas de salud frágiles, con recursos insuficientes, sobrecargados, están mal equipados para diagnosticar y tratar, o, cuando no es este el caso, son vulnerables a influencias políticas contrarias a esas alternativas menos riesgosas.
“La reducción del daño del tabaco mediante alternativas más seguras ofrece una estrategia de salida sin precedentes para más de mil millones de fumadores en todo el mundo. Durante décadas, el control internacional del tabaco y la OMS han centrado sus esfuerzos en la prohibición de los cigarrillos combustibles, la estigmatización del tabaquismo y, posiblemente, de los fumadores. Preocupantemente, ahora tienen en la mira productos de nicotina y vapeo más seguros. En última instancia, esta política será reconocida como contraproducente. Por primera vez, estos productos ofrecen una gama de incentivos positivos para que las personas dejen de fumar, para sumarse a los muchos desincentivos”.Los efectos sobre la salud de fumar tabaco son bien conocidos, con una estimación de ocho millones de muertes prematuras por enfermedades relacionadas con el tabaquismo cada año. Esto es tres veces más que el número de personas que mueren a causa de la malaria, el VIH y la tuberculosis combinados. Para acelerar el fin del tabaquismo y al mismo tiempo ayudar a los 1.100 millones de fumadores actuales a dejar el tabaco combustible, la reducción de daños debe convertirse en una parte integral del viaje hacia un futuro libre de humo.
El proyecto busca potenciar el trabajo de la Cooperativa Dulce Esperanza de Simoca, que se dedica al cultivo de la batata y que actualmente tiene superproducción. Los investigadores de la UNT luego desarrollarán productos de panadería aptos para celíacos.
Un grupo de docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la Universidad Nacional de Tucumán (FACET) desarrollará una mezcla a base de harina de batata, con la que podrán elaborarse a futuro bizcochos, galletas saladas, prepizzas y masas dulces.
La iniciativa fue seleccionada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, en una convocatoria para Proyectos de Tecnologías para la Inclusión Social. Los científicos trabajarán con la Cooperativa Dulce Esperanza, de Simoca.
Los científicos ensayarán una mezcla de harina de batata en el laboratorio de Alimentos de la FACET. Primero lo harán a escala micro y luego pasarán a escala piloto, con la idea de producir unos diez kilos de mezcla por prueba. Buscarán optimizar el sabor, la consistencia y las propiedades nutricionales de la preparación. Luego, trasladarán sus conocimientos a la cooperativa, para que la elaboración de harina represente una alternativa de trabajo y, al mismo tiempo, se convierta en una opción alimenticia apta para celíacos.
Emilia Cozzitorti, investigadora que encabeza el proyecto, es docente de la FACET e integra el Departamento de Ingeniería de Procesos y Gestión Industrial. La especialista señaló a Argentina Investiga: “Actualmente, la harina de batata no está reconocida en el Código Alimentario Argentino y, si alguien la prepara en su casa, es para consumo interno. La que se consigue en el mercado es de origen chino”. Y agregó que, la harina de batata es rica en fibra, lo que aporta nutrientes que potencian el sistema inmunológico de quienes la consumen.
Cozzitorti comentó que el desafío es obtener una premezcla de harina de batata para personas celíacas e intolerantes al gluten que, además de harina, contenga otros componentes que le ayuden a comportarse como si tuviese gluten. Buscan un preparado con consistencia esponjosa y cuyos ingredientes se compacten perfectamente.
La investigadora comentó que el proyecto fue seleccionado por la Nación, porque busca contribuir a resolver problemas sociales. “Nos propusimos enseñarles a las familias de la cooperativa diversificar las líneas de producción de alimentos en base a la batata. Obtener la premezcla, pero también conseguir productos de panadería, que sean libres de gluten y que se comercialicen a un precio más económico que el del mercado. Está pensado como salida laboral para gente de escasos recursos y puede imitarse en otras jurisdicciones”, puntualizó.
Los investigadores de la UNT y del Instituto de Tecnología Industrial (INTI) participaron en el desarrollo de la receta del dulce de batata de la fábrica “Dulky”, que se estableció hace poco en Simoca. A partir de ese momento, los científicos se vincularon también con la Cooperativa Dulce Esperanza que aportaba la materia prima.
Cozzitorti afirmó que, con el subsidio recibido, comprarán equipamiento para desarrollar la propuesta: secadero, estufa, mesada de acero inoxidable, balanza, báscula y otros elementos de laboratorio. Los profesionales que integran el equipo de investigación, además de Cozzitorti, son la doctora Paula Araujo, de la cátedra de Termodinámica de Procesos; el doctor Daniel Valdeón, de la Cátedra de Microbiología Industrial; la doctora Carolina Saracho, de la cátedra de Operaciones Unitarias I y la doctora Nora Perotti, investigadora y secretaria de Gestión y Extensión de la FACET.
En Punta Colorada, Río Negro, se hará hidrógeno verde. Pero, ¿cuán verde será el hidrógeno? El doble estándar de la Unión Europea en el contexto internacional de pandemia, guerra, cambio climático y crisis energética, dota de claroscuros al proyecto de hidrógeno verde en la provincia patagónica.
Antes de analizar los detalles de este proyecto en particular, repasemos cómo se produce el hidrógeno verde en general. Es decir, ¿Cuándo es verde? Por un lado, el hidrógeno (H2) puede producirse a partir de hidrocarburos (CxHy), tal como ocurre en el reformado de gas metano (CH4). Este se denomina hidrógeno negro, porque en el proceso se liberan monóxido de carbono (CO) y dióxido de carbono (CO2), los principales gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.
Si existe una tecnología para capturar estas emisiones, pasa a llamarse hidrógeno azul. Y si, en cambio, el hidrógeno se produce mediante electrólisis de agua (H2O), es decir, dividiendo la molécula de agua utilizando electricidad proveniente de energías renovables, se denomina hidrógeno verde. El hidrógeno verde es, entonces, aquel hidrógeno que se obtiene al dividir la molécula de agua con energía eléctrica renovable.
¿Y cómo será el proyecto anunciado por el Presidente en noviembre del año pasado, en el marco de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26)? El martes pasado, en Bariloche, autoridades del Gobierno de Río Negro, el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación y la empresa australiana Fortescue Future Industries (FFI) presentaron el equipo tecnológico encargado del proyecto de hidrógeno verde en Punta Colorada, Sierra Grande, ante académicos, científicos, funcionarios y empresarios del país especialistas en la materia.
Luego de un intercambio con expertos locales, y mostrando intención de interactuar con la CNEA y el INVAP, se pusieron sobre la mesa algunos detalles técnicos del proyecto, el cual se encuentra actualmente en la etapa de pre-factibilidad. Para esta etapa, ya se adjudicó a IMPSA la provisión de 17 mástiles e instrumentos de medición de vientos.
Paralelamente, el mismo martes se presentó el proyecto en la Legislatura de la provincia para ser sometido a una sola vuelta de discusión. Se espera su aprobación para después de Semana Santa.
En el proyecto se contemplan las etapas de desarrollo de una planta de generación de energía, un sistema de transmisión eléctrica, un sistema de suministro de agua, una planta de producción de hidrógeno y amoníaco verde, y un puerto de despacho marítimo. En la siguiente Figura se ilustra la cadena de valor del proyecto.
El doble estándar europeo de lo “verde”
Se sabe que en la Patagonia contamos con los mejores vientos del mundo, tanto en lo que respecta a velocidad y densidad de potencia como constancia, lo cual se traduce en inmejorables factores de capacidad para los parques eólicos emplazados allí. Pero por más constantes que sean, debido a la intermitencia natural de los vientos, tanto diaria como estacional, no se tendría un abastecimiento de electricidad constante a la planta a lo largo del día y del año.
Para mitigar posibles interrupciones en la operación y ganar fiabilidad a largo plazo, es decir, para tener potencia firme, se está estudiando la opción de interconectar la planta a la línea de transmisión de 500 kV del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), la red eléctrica de tendidos de alta tensión del país.
Como nuestra matriz eléctrica depende de aproximadamente un 60% del gas natural, un 30% de hidroeléctrica, un 5% de energía nuclear y otro 5% de energías renovables (eólica, solar, biogas, minihidroeléctrica), entonces, con un 20% de electricidad proveniente del SADI, podría decirse que el hidrógeno sería 81% verde, verde oscuro, digamos, pero más verde botella que verde petróleo.
¿Y si consideramos al gas natural y a la energía nuclear como verdes en esta carrera de descarbonización? En ese caso, tendríamos un hidrógeno 94% verde, más brillante, un verde esmeralda. Pero también podríamos clasificar a las centrales hidroeléctricas grandes, de más de 50 MW, como verdes. Y entonces tendríamos un hidrógeno 100% verde, totalmente verde, verde trébol, menta, helecho, verde verde.
Pero, quién dice qué fuente es verde y cuál no? En febrero de este año, la Comisión Europea presentó un acto delegado complementario para “acelerar la descarbonización”, en el cual se propone clasificar como verdes a la energía nuclear y al gas natural. Si cuán verde será el hidrógeno depende de una taxonomía climática europea, la cual pretenden cambiar ahora por sus propias urgencias en el contexto geopolítico internacional, ¿por qué nos debería preocupar a nosotros? Al ser Europa uno de los principales mercados de interés de FFI, los avances del proyecto en Río Negro dependen de lo acordado entre europeos, al mismo tiempo que éstos exigen el criterio de “adicionalidad”, es decir, que todo el hidrógeno verde sea producido con electricidad generada en proyectos verdes nuevos, lo cual dejaría abierta la dificultad para que los costos del hidrógeno argentino sean o no competitivos.
Respecto a este tema, Michael Dolan, director de Ciencia y Tecnología de la firma australiana, comentó: “interconectarse a la red existente es una solución técnica, pero tiene complejidades en cuanto a lo comercial y a lo político. En la Unión Europea, hoy hay un proyecto para excluir a aquellos que se llamen “verdes” y tienen mezcla de energías. Se pagaría la energía verde sacándola de otro lado. Hay ambigüedades de cuán verde es. Esto resuelve algunos de los problemas, pero tenemos que tener cuidado cómo se regula, porque Europa es uno de nuestros mercados clave. Es un problema interesante que estamos tratando de resolver”.
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En cuanto a la electrólisis, FFI pretende invertir en fabricaciones globales para desarrollar los electrolizadores, pensando en una escala de producción de cientos de GW. La primera inversión de FFI es una Join Venture con una empresa de tecnología de Estados Unidos.
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El problema del agua
Ante la preocupación pública sobre el origen del agua para producir el hidrógeno en una provincia donde hay serios problemas de abastecimiento de agua potable, Dolan subrayó: “es una preocupación válida, tenemos el mismo problema en Australia con la sequía. Las tecnologías convencionales de hidrógeno consumen mucha agua, no solo para hacerlo, sino también para enfriarlo en las plantas del proceso. Lo primero que tenemos que hacer es minimizar la cantidad de agua para enfriamiento. Y respecto del impacto ambiental, ¿qué tecnologías podemos desarrollar para que estos procesos se ejecuten minimizando el consumo de agua? Las ciencias ambientales son las que deben encontrar una solución para minimizar este impacto. No queremos crear el problema. Si somos parte de él, tendremos que mejorar las prácticas, dejar un impacto mínimo en los ecosistemas.”
¿Desalinización de agua de mar?
Desde la Secretaría de Estado de Planificación de Río Negro, a cargo de Daniel Sanguinetti, se complementó la respuesta respecto del agua aclarando que se están realizando estudios técnicos y de impacto ambiental de una eventual planta desalinizadora de agua de mar. ¿Cuánto aumentaría en este caso el precio final del hidrógeno? ¿Será competitivo? Respecto de los costos, vale aclarar también que el amoníaco que se producirá a partir del hidrógeno sirve de almacenamiento. Es hoy la forma menos costosa de almacenamiento para transportarlo por barcos.
Y yendo un poco más lejos, cuándo se alcanzará el nivel de factibilidad necesario para avanzar con el proyecto en estos tiempos inciertos y cambiantes del contexto geopolítico internacional? Aun cuando se establezca en la Unión Europea la taxonomía verde para el gas natural y la energía nuclear, ¿será certificado como verde el hidrógeno argentino producido con parte de la electricidad de la red existente, la cual no proviene de proyectos “nuevos”? Una taxonomía y una política del “viejo continente” para el mercado global pueden verse como un mero cambio de colores de fuentes primarias de energía, pero también pueden significar puntos claves para un proyecto estratégico del país.
Muy breve comentario de AgendAR:
La preocupación por el mercado europeo es razonable, porque probablemente las posibilidades de exportar son claves para el Grupo Fortescue. Que, después de todo, es el inversor.
Pero creemos que el autor de la nota, Agustín Sigal, no toma en cuenta el baño de realismo que la guerra en Ucrania está provocando en el Hemisferio Norte. Las preocupaciones ambientales han pasado a un segundo lugar, frente a la necesidad de calentarse y mantener funcionando las industrias.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó ayer miércoles que el índice de precios al consumidor (IPC) subió en marzo 6,7%. Así, la inflación anual, medida entre abril 2021 a marzo 2022, alcanza a un 55,1%.
La inflación en el mes pasado llegó al nivel más alto desde abril de 2002, cuando registró 10,4%, en el marco de la gran devaluación que marcó la salida de la Convertibilidad. Vale la pena entonces indicar cuáles son los rubros que tuvieron en marzo los aumentos más grandes:
El que tuvo mayor incremento en el mes fue Educación -tradicional en marzo- (23,6%), por los aumentos observados en los servicios educativos de todos los niveles. Siguieron Prendas de vestir y calzado (10,9%) –producto de las subas por cambio de temporada– y Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (7,7%). En este último caso incidió el incremento de las tarifas de electricidad, gas y agua registrado en la mayoría de las regiones.
En el rubro Equipamiento y mantenimiento del hogar (4,4%) impactó el incremento de servicios domésticos por el aumento fijado en paritaria.
Un rubro a destacar, porque golpea con más fuerza a los sectores más vulnerables, es Alimentos, que subió un 7,2%, también por encima del aumento general de precios al consumidor.
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Observaciones de AgendAR:
Es necesario asumir que -salvo en alguna medida en más aumen el rubro Alimentos- no hubo en marzo impacto directo de la guerra en Ucrania ni de la inflación internacional en los productos y servicios que se encarecieron más. Ni siquiera en Combustibles, aunque sin duda lo habrá en los próximos meses.
Es necesario asumir, entonces, que en nuestro país hay una inflación inercial -«todo aumenta porque todo aumenta». La otra cara de la continua desvalorización del peso. Y las circunstancias exteriores, y la especulación de los de adentro la agravan pero no la causan.
Esta inflación que se autoalimenta es es el problema que el gobierno, cualquier gobierno, debe encarar. No será fácil, porque es el mecanismo que le permite equilibrar, en parte, sus egresos con los ingresos. Pero es ineludible.
Por eso, volvemos a publicar en AgendAR una nota sobre un Plan Antiinflacionario que funcionó en nuestro país -la inflación minorista cayó del 37% al 4% anual en dos años-… 70 años atrás. Muchas cosas, y algunas herramientas de la economía, han cambiado. Pero la lección, creemos, sigue vigente.
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El plan antiinflacionario que se aplicó en Argentina en 1952
Hace sólo un mes -pero parece más tiempo- publicamos el estudio que había hecho sobre ese plan el historiador Claudio Belini. La primera parte describe las condiciones económicas de la Argentina al asumir el primer gobierno peronista estáaquí. La segunda, detalla las circunstancs que provocaron en 1951 la primera crisis está aquí. Reproducimos la tercera parte, sobre el plan en sí.
III – El primer programa de estabilización de posguerra
El 18 de febrero de 1952, Perón anunció un “Plan de Emergencia Económica” que partía del diagnóstico según el cual el fuerte crecimiento del consumo no era acompañado de un incremento similar de la producción. Por lo tanto, era imprescindible restaurar el equilibrio entre ambos, alentando la producción en todos los sectores, pero fundamentalmente en el agro pampeano que era el principal generador de divisas.
Asimismo, señaló que la población debía moderar el consumo y anunció una política de aliento al ahorro. Perón anunció el nuevo programa por medio de la Radio del Estado. En su discurso afirmó: “Los hombres y los pueblos que no sepan discernir la relación del bienestar con el esfuerzo, no ganan el derecho a la felicidad que reclaman”.
El plan suspendió por dos años las paritarias y al mismo tiempo ordenó el congelamiento de los precios. Estas medidas buscaban frenar la puja distributiva entre capital y trabajo, que era una de las causas de la inflación. Luego del fracaso de las negociaciones entre las partes en el marco de la Comisión Nacional de Precios y Salarios (Sowter, 2013), el gobierno fijó una escala de aumentos salariales. De esta forma, el Estado asumía un papel central en la búsqueda del equilibrio entre capital y trabajo.
El equipo económico identificaba otra causa de la inflación en las políticas fiscales y monetarias, que en el pasado habían acompañado el crecimiento del ritmo inflacionario. En este plano, el programa anunciaba un recorte de los gastos públicos mediante la suspensión de las obras públicas en marcha y la reducción de “los gastos superfluos”, la postergación del Segundo Plan Quinquenal para 1953 y la imposición de nuevas restricciones al otorgamiento de créditos. En cuanto al sector privado, se anunció también una contracción del crédito oficial hacia la industria y el apoyo a la producción agraria.
Con el propósito de resolver la crisis del sector externo, que se adjudicaba sobre todo a la grave sequía de 1951-1952, se dispuso que el IAPI otorgara precios más remunerativos para los productos agrícolas. Esta medida se tomaba en el momento en que los precios internacionales continuaban declinando, lo que implicaba de hecho un subsidio al sector agrario. En cambio, el equipo económico rechazó la idea de devaluar el tipo de cambio. Principalmente, se temía que la devaluación tuviera efectos más negativos sobre los salarios reales, ya afectados por el incremento del ritmo de la inflación. Al mismo tiempo, estaba presente la idea de que la devaluación monetaria no constituía por sí un instrumento suficiente para alentar las exportaciones.
Era imprescindible superar algunos problemas estructurales del agro pampeano, alentar una mayor mecanización y el uso de agroquímicos. En el caso de la carne se confiaba en esa situación de emergencia, en moderar el consumo interno a fin de dejar disponibles mayores saldos exportables. En cualquier caso, la modificación de los tipos de cambio traería más inconvenientes que beneficios. En el caso de las exportaciones no tradicionales, el equipo económico intensificó las medidas tomadas a partir de 1948 de conferir tipos más beneficiosos para los exportadores de bienes primarios con algún grado de elaboración –como tops de lana y aceites vegetales– o incluso de manufacturas como textiles y productos metalúrgicos (Belini, 2014a).
En todos los casos, el nuevo Ministerio de Comercio Exterior, dirigido por Antonio Cafiero, intensificó la política exportadora, buscó abrir nuevos mercados y reclamó precios equitativos en los organismos internacionales.
El equipo conducido por Gómez Morales rechazaba la idea de volver al tipo de cambio único y flotante, que era propuesto por el FMI como un requisito para la integración al organismo. Y aunque el gobierno peronista reinició las conversaciones con los organismos internacionales para beneficiarse de los créditos que otorgaban los bancos, rechazó la incorporación al FMI (Keldar, 2012).
La aplicación del “Plan de Emergencia Económica” durante el duro 1952 –el año de la muerte de Evita– quedó grabado en la memoria popular por la escasez de energía y el consumo de “pan negro”, debido a la escasez de harina de trigo (Anguitta y Cechinni, 2020).
La política de congelamiento de precios implicó una severa fiscalización del Estado, a través del Ministerio de Industria y Comercio y con el auxilio de la Dirección Nacional de Vigilancia de Precios. Apoyado por un aparato del Estado que mostraba entonces capacidad de fuerte intervención, se pusieron en marcha campañas contra el agio y la especulación que involucraron grandes multas para las grandes empresas y duros castigos para los comerciantes minoristas, que iban desde clausuras temporarias hasta cierres definitivos de comercios que violaban los precios máximos y alentaban el “mercado negro”.
Se aplicó una fuerte contracción monetaria y crediticia –especialmente para la industria– pero hubo que financiar los créditos al sector agrario, los quebrantos de las operaciones de exportación del IAPI y los subsidios a otras empresas. También surgió con fuerza el déficit de las empresas públicas –especialmente la Corporación de Transportes de Buenos Aires y los ferrocarriles–, lo que traslucía un problema de mayor envergadura hacia el futuro.
No obstante, el programa de 1952 pasó a la historia por ser el primer plan de estabilización de posguerra que alcanzó cierto éxito. La moderación de la lucha por la distribución del ingreso mediante el congelamiento de precios y salarios, y las políticas monetarias y crediticias contractivas, derrumbaron la inflación minorista del 37% en 1951 a sólo un 4% anual en 1953. Es cierto que en gran medida el freno a la inflación se produjo a costa del nivel de actividad de la economía urbana –la industria sufrió una recesión particularmente aguda en los sectores textiles, confección y calzado– y los salarios reales. Pero la crisis no se prolongó demasiado. De hecho, no se observó un incremento sustancial de la desocupación. Lo interesante es que además el programa evitó el uso de la devaluación monetaria como instrumento para corregir la crisis externa –algo que sería usual en los programas de estabilización que, apoyados por el FMI, se implementaron a partir de 1958. Tampoco se comprometió al país aumentando su deuda externa. Es cierto que entonces las posibilidades de tomar deuda eran muy limitadas y que la decisión de no adherir al FMI significaba que el país no podría recurrir al apoyo financiero del organismo.
Por cierto, el programa de 1952 dejaba entrever una percepción clara de los problemas estructurales que enfrentaba la economía argentina: el deterioro de los términos del intercambio, el estancamiento del agro pampeano y la dinámica de una inflación impulsada por la puja distributiva. A la hora de pensar en nuevos instrumentos, durante la vigencia del Plan de Emergencia, el equipo analizó un proyecto de ley de inversiones extranjeras que sería finalmente sancionado por el Congreso a mediados de 1953. El proyecto incluía cláusulas restrictivas al ingreso de capitales especulativos y al egreso que las inversiones generaban, de forma tal que implicaba una comprensión de los límites impuestos por las inversiones extranjeras.
Entonces, afirmaba Gómez Morales que: “No hemos proyectado esta ley con la idea de que nos van a venir una lluvia de capitales extranjeros al país. (…) La ley ha sido promovida entre otros con el propósito de aliviar nuestro balance de pagos. (…) Si se radica una empresa que produce aquí lo que actualmente tenemos que importar y se lleva un diez por ciento de lo que produce, eso no puede ofrecer una situación de dificultades” (Ministerio de Asuntos Económicos, 1954: 46).
La resolución de la crisis externa no vendría de una llegada irrestricta de inversiones norteamericanas, como poco después apostarían Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio. Aunque la Ley 14.222 de Inversiones Extranjeras rectificaba la postura nacionalista inicial del peronismo –como ha sostenido la historiografía clásica–, no dejaba de imponer condiciones a las multinacionales que se proponían ingresar al mercado nacional. Esas prevenciones serían abandonadas luego de 1955 y tendrían resultados disímiles.
Por un lado, alentarían la instalación de nuevas y complejas industrias; pero al mismo tiempo provocarían un fuerte proceso de transnacionalización del sector manufacturero. Esto es, el sector más dinámico de la economía argentina quedaría en manos de capitales extranjeros. Pero esa es otra historia.»
Se trata de dos restos rotulados en el museo como «Cráneos Nº 134 y Nº 135 de la Tribu de Namuncurá» y pertenecen a una de las colecciones más antiguas del Museo de La Plata, que contiene 300 cráneos de hombres y mujeres originarias.
Representantes de la Comunidad Mapuchede San Ignacio, en Neuquén, se reunirán con autoridades del Museo de La Plata para reclamar que se concrete la restitución de dos ancestros de Toki Calfucurá que integran las colecciones de esa institución y cuya devolución ya fue aprobada por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) el año pasado.
«En la comunidad aguardamos con cierta ansiedad la llegada de quienes fueran separados violentamente de sus familias. Queremos que se siga avanzando en las restituciones, es una gran muestra de respeto y humanidad», expresó Gustavo Namuncurá, capitán cona de la Comunidad Mapuche de San Ignacio.
El representante tiene previsto llegar a La Plata el 19 de abril «Día del Aborigen Americano» para solicitar reunirse con las autoridades de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, y reclamar que se ponga fecha a la restitución de los dos ancestros a su comunidad.
De esta colección ya se han restituido a los individuos catalogados y rotulados con los Nº 292 «Mariano Rosas» en 2001; con los cráneos Nº 309 de Manuel Guerra, Nº 317 de Gherenal, Nº 333 de Indio Brujo y el Nº 337 de Gervacio Chipitruz restituidos al lonko Lorenzo Pincén en el año 2016.
También se restituyeron los cráneos de la «Tribu Catriel» con el Nº 136 a Nº 141 en 2017, al lonko Domingo Catriel de la «Comunidad General de Las Pampas Cipriano Catriel».
En esa colección está también el cráneo Nº 241, del Toki Calfucurá esperando su restitución desde el año 2001.
El antropólogo del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) Fernando Miguel Pepe confirmó que «desde la comunidad están reclamando que se concluyan los tiempos burocráticos, que con la pandemia se fueron estirando mucho, lo cual es muy comprensible».
«Desde el 17 de octubre de 2019 que realizamos la restitución del Qom Polvareda a Santa Fe desde el museo platense no se pudo coordinar otra restitución con esta institución, por eso están viajando desde la comunidad desde Neuquén a La Plata», precisó.
Adelantó que «seguramente nos reuniremos con ellos y la presidenta del INAI, para coordinar bien cómo seguir, aunque esperamos que las nuevas autoridades de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo asuman y todo se normalice», concluyó Pepe.
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) escaló 54 posiciones en el ranking SCImago 2022 y se ubica en el puesto 141 entre 8.084 instituciones académicas, científicas y gubernamentales a nivel global dedicadas a la investigación.
En un año subió 54 posiciones respecto del ranking anterior, correspondiente al año 2021, que lo ubicaba en el puesto 195.
Además, ascendió al puesto 17 en el SCImago Institutions Ranking (SIR) 2022, que mide la evolución de 1.745 instituciones gubernamentales centradas en la investigación a nivel global.
Mantiene la primera posición como la mejor institución gubernamental de ciencia de Latinoamérica
SCImago Institutions Ranking (SIR) es un ranking de instituciones de educación superior y centros de investigación que se realiza desde 2009, enteramente centrado en la investigación, utilizando como fuente la base de datos científica Scopus.
El proceso de medición se realiza a partir de 17 indicadores, que miden el impacto normalizado de la producción científica, la excelencia medida en función de la publicación en los que la institución es el principal contribuyente, el total de publicaciones realizadas en el período, el liderazgo científico adquirido a nivel institucional, la colaboración internacional y el porcentaje de documentos publicados en revistas Acceso Abierto.
Según establece en sus políticas, el objetivo principal que persigue este ranking es el de contribuir a la toma de decisiones, al desarrollo de políticas públicas e institucionales y al establecimiento de hojas de ruta para el impulso la actividad investigadora y mejora continua de las instituciones.
Entre los criterios de medición, Scimago considera como factor más relevante lo relacionado a la Investigación, que se basa en el total de publicaciones, el factor de impacto, el liderazgo científico adquirido a nivel institucional, la colaboración internacional, la calidad de las publicaciones (Q1 a Q4) y el porcentaje de documentos publicados en revistas de Acceso Abierto, entre otras variables, y que en su conjunto tienen una valoración del 50%.
El siguiente factor más ponderado se relaciona con la Innovación, en particular mide el conocimiento innovador y el impacto tecnológico valorados en un 30% del total de las mediciones. En último lugar y con un 20% de ponderación se encuentra el Factor Social que reúne indicadores relacionados a las menciones de la producción científico tecnológica realizadas en las Redes Sociales (almétricas o métricas alternativas), la cantidad de páginas asociadas a la web del organismo (tamaño web) y la cantidad de enlaces entrantes al dominio CONICET (vínculos al dominio).
El Factor de Innovación ha sido en esta edición del Ranking el que más se ha destacado el CONICET subiendo 80 lugares respecto a la medición anterior, al pasar del puesto 442 al 362. El siguiente Factor de Crecimiento lo obtuvo de las menciones en redes sociales, tamaño web y enlaces al sitio del CONICET, avanzando 13 posiciones respecto a la edición anterior del SIR. En cuanto a la variable de Investigación, el crecimiento fue de 10 posiciones, pasando del puesto 86 al 76.
Cabe destacar que el actual posicionamiento del CONICET en el Ranking Scimago 2022, es el mejor lugar, desde el origen de las mediciones del SRI (2009).
Entre las 8.084 instituciones, en el puesto número uno del ranking SCImago se ubicó, una vez más, la Academia de Ciencias de China.
Para acceder al informe completo, haga click aquí.
Según la información que brinda Trenes Argentinos, más de 31 mil pasajeros utilizarán el tren para visitar las ciudades turísticas de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán, durante el fin de semana largo por Semana Santa. La empresa estima que las formaciones que se dirigen a la costa bonaerense trasladarán al 63% de las personas que viajen.
Los servicios dispuestos para este fin de semana largo por Semana Santa, con destino a Mar del Plata, Divisadero de Pinamar, Junín, Rufino, Bragado, Rosario, Córdoba y Tucumán circularán completos al haberse vendido la totalidad de pasajes disponibles.
En las ocho frecuencias que la empresa despacha diariamente entre Constitución y la ciudad de Mar del Plata, viajarán 18.141 usuarios y usuarias, mientras que en segundo orden se encuentra Rosario donde serán 3.159 y luego Junín con 3.042.
Martín Marinucci, presidente de la entidad, resaltó que «gracias a los precios accesibles y al aumento en las frecuencias, logramos completar todos los trenes durante este feriado de Semana Santa, brindando un servicio de calidad».
A su vez el ministro de Transporte, Alexis Guerrera, indicó que «cada vez más argentinos y argentinas pueden viajar seguros en nuestros trenes para descansar durante los fines de semana largos. Esto se ve reflejado en las formaciones que están saliendo completas desde las cabeceras hacia todos los destinos. Servicios que les permiten a las familias disfrutar de unas merecidas vacaciones a un costo más accesible, con mayor comodidad y a la altura de lo que se merecen nuestros ciudadanos y ciudadanas».
Por otra parte, ya se encuentran a la venta los tickets para mayo que se pueden adquirir vía web con un 10 % de descuento a través de la página oficial de la empresa, o en las terminales de Retiro, Constitución, Once y las estaciones intermedias. Los jubilados tienen un 40% de rebaja y las personas con discapacidad que posean CUD podrán trasladarse en forma gratuita.
El subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, declaró ayer que “el Estado Nacional apuesta al crecimiento del sector nuclear y a consolidar los proyectos que aportan energía de base, limpia y segura, a la matriz de generación eléctrica nacional, y que también tienen un impacto muy importante en el desarrollo tecnológico e industrial argentino”.
La declaración se dio en el marco de una recorrida por el Complejo Nuclear Atucha (en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate) que el funcionario de Energía realizó invitado por el Directorio de Nucleoeléctrica Argentina y sus pares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Junto con autoridades nacionales, municipales, provinciales, sindicales y empresariales, visitaron la central nuclear Atucha II y recorrieron la obra del reactor CAREM, al tiempo que se describió el estado del Plan Nuclear Argentino.
El presidente de la NA-SA, José Luis Antúnez, el vicepresidente Jorge Sidelnik y los directores Gabriel Barceló, Isidro Baschar y Alejandro Estévez, recibieron a los invitados en el Auditorio de Ingeniería de Atucha.
Antúnez y la titular de la CNEA, Adriana Serquis estuvieron a cargo de la presentación de la visita de la que participaron más de 100 autoridades de diferentes sectores clave. Durante el encuentro Antúnez aseguró que “la industria nuclear está aquí para quedarse”, y que “es una industria de base, estable y necesaria”.
“Atucha II va a tener una vida útil de 90 años. El proyecto Atucha III va a traer 700 empleos fijos a la región, y va a dejar alrededor de US$ 500 millones de insumos comprados a la industria metalmecánica nacional”, indicó el presidente de Nucleoeléctrica.
Antúnez afirmó: “lo más importante para nosotros es que los proyectos tengan el máximo contenido nacional posible, que produzcan empleos locales y que tengan un Sistema de Gestión Ambiental incorporado desde el diseño”.
Nucleoeléctrica es la empresa a cargo de la operación de las tres centrales nucleares en funcionamiento en el país: Atucha I, Atucha II y Embalse. La potencia instalada total de sus tres plantas es de 1.763 MW y la cantidad de trabajadoras y trabajadores directos de la empresa es de 3.000.
Nucleoeléctrica Argentina es una sociedad anónima cuyo capital social accionario se encuentra distribuido entre el Ministerio de Economía de la Nación (79%), la Comisión Nacional de Energía Atómica (20%) e Integración Energética Argentina S.A (IEASA).
La empresa también está a cargo de la comercialización en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) de la energía producida por sás plantas y del gerenciamiento de proyectos que aseguren la normal operación de sus instalaciones, así como también de aquellos que tengan por objetivo la construcción de futuras centrales nucleares en territorio nacional.
LA CONSTRUCCION DE ATUCHA III
En cuanto a los proyectos nucleares establecidos, el 1 de febrero de 2022, Nucleoeléctrica Argentina y la Corporación Nuclear Nacional China (CNNC) firmaron el contrato para la construcción de Atucha III, un reactor de 1.200 MWe y una vida útil inicial de 60 años que se instalará en el Complejo Nuclear Atucha. El proyecto supone una inversión de US$ 8.300 millones y permitirá incrementar en más de 60 % la generación eléctrica de origen nuclear.
El contrato EPC (ingeniería, compras y construcción) prevé la provisión de la ingeniería, construcción, adquisición, puesta en marcha y entrega de una central del tipo HPR-1000, que utilizará uranio enriquecido como combustible y agua liviana como refrigerante y moderador.
El contrato establece que la construcción de la Central será financiada en un 85 % por China, pero en las últimas semanas trascendió que habría gestiones en procura de acordar su financiamiento total, habida cuenta de las restricciones que padece la economía argentina.
“Las obras de construcción comenzarán a fines del corriente año y requerirán la creación de más de 7.000 empleos durante el pico de obra, 700 empleos fijos para su operación y una integración aproximada del 40 % con los proveedores nacionales”, refirió NA-SA.
La empresa tiene un enorme capital humano especializado gracias a la experiencia en la operación de sus plantas, de la construcción y finalización de Atucha II y del Proyecto Extensión de Vida de la Central Nuclear Embalse, entre muchos otros desafíos. Ese conocimiento permitió que Nucleoeléctrica venda servicios de ingeniería y asesoramiento técnico a centrales en China, Canadá y Brasil.
La generación de energía de origen nuclear en el país permitió ahorrar en 2021 la emisión de 4,7 millones de toneladas de CO2 al ambiente.
Las centrales nucleares ocupan un lugar clave en la lucha contra el cambio climático y en el camino hacia la transición energética, porque no generan gases ni partículas causantes del efecto invernadero, uno de los responsables del calentamiento global.
EXTENSION DE VIDA DE ATUCHA I
La licencia para Atucha I emitida por la Autoridad Regulatoria Nuclear se termina en 2024 marcando el final de su primer ciclo de vida útil. Desde el año 2006 se comenzaron a realizar los estudios necesarios para evaluar el proyecto de extensión de vida y se concluyó que Atucha I podría generar energía limpia y segura por dos décadas más.
La parada de reacondicionamiento tendrá una duración de 2 años a realizarse entre 2024 y 2026 e implica una inversión de US$ 450 millones, la creación de 2.000 puestos de trabajo directo e indirecto y la generación de oportunidades para proveedores nacionales calificados para las tareas de construcción y fabricación de componentes.
La Central Atucha I inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina, al ser conectada al Sistema Eléctrico Nacional en marzo de 1974. “Si bien es la primera central argentina, todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales”, se puntualizó.
Del encuentro y la recorrida al Complejo Nuclear participaron el secretario de Municipios de la Nación, Avelino Zurro, la ministra de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, Daniela Villar, y los diputados nacionales Agustina Propato y Lisandro Bormioli.
También, el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, el secretario general de Luz y Fuerza, Guillermo Moser, el secretario de la Unión Obrera de la Construcción Argentina (UOCRA) de Zárate, Julio González y el secretario general de Asociación de Profesionales Universitarios del Agua y la Energía Eléctrica (APUAYE), Jorge Casado, entre otros.
Además, participaron los intendentes de Zárate Osvaldo Cáffaro, de Carmen de Areco Iván Villagrán, de San Pedro Ramón Salazar, de Baradero Esteban Sanzio, de San Andrés de Giles Miguel Gesualdi; el senador provincial Facundo Ballestero, el gerente general de CAMMESA, Sebastián Bonetto y directivos de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA).