Scott Bessent, de Soros a Trump. Perfil de un miembro de las élites de EE. UU.

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Antes de ocupar el centro de la escena en la relación con Buenos Aires, Bessent ya era un nombre conocido en Wall Street. Fundador del fondo Key Square Group, es un economista atípico dentro del trumpismo y un actor clave en la turbulenta guerra comercial de Trump contra China y Europa.

Su protagonismo quedó en evidencia en uno de los momentos más tensos de aquella disputa: minutos después de que Trump anunciara una pausa de 90 días en un plan arancelario que había desatado el pánico en los mercados, fue Bessent quien salió de la Casa Blanca para explicar el abrupto giro. “Trump se creó la máxima capacidad de negociación. Esta fue su estrategia desde el principio”, justificó.

Desde entonces, su papel ha sido claro: traducir y articular las políticas comerciales de Trump en un lenguaje que los mercados financieros puedan asimilar. Ese mismo rol lo cumple hoy con la Argentina, convertido en el nexo entre el poder político de Washington y la incertidumbre de los inversores globales.

Varias fuentes cercanas a la Casa Blanca señalaron que Scott Bessent, un exgerente de fondos de cobertura, era visto como “el adulto en la sala”: la voz más sensata dentro de un equipo de asesores en comercio que incluía a Peter Navarro, principal arquitecto de la política arancelaria de Estados Unidos, y al secretario de Comercio, Howard Lutnick.

“El presidente fue quien finalmente… modificó su estrategia”, explicó Stephen Moore, economista de la Fundación Heritage y asesor de Trump de larga data. “Pero creo que fue Scott [Bessent] quien siempre intentó enfrentarse a los proteccionistas de la Casa Blanca, que presionaban a Trump para imponer aranceles a gran escala”.

En público, Bessent se mantuvo alineado con el discurso oficial y defendió la política arancelaria inicial. Sin embargo, según una fuente cercana al gobierno, en privado instaba al presidente a abrir la vía de la negociación con otros países. Sus intervenciones acabaron imponiéndose, al menos de manera temporal.

La fiscal general de EE. UU., Pam Bondi; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; y el secretario de Estado, Marco Rubio, escuchan al presidente de EE. UU., Donald Trump, dirigirse a una sesión conjunta del Congreso en el Capitolio el 4 de marzo de 2025 en Washington, D.C.
La fiscal general de EE. UU., Pam Bondi; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; y el secretario de Estado, Marco Rubio, escuchan al presidente de EE. UU., Donald Trump, dirigirse a una sesión conjunta del Congreso en el Capitolio el 4 de marzo de 2025 en Washington, D.C.WIN MCNAMEE – GETTY IMAGES NORTH AMERICA

“Hubo un cambio en el orden jerárquico”, señaló otra fuente de la Casa Blanca al describir cómo Bessent pasó a ocupar un rol destacado en el equipo comercial de Trump. Esa influencia también fue reconocida por el excongresista republicano Charlie Dent, quien lo definió como “un verdadero adulto en la sala” que entendía las consecuencias económicas de las decisiones presidenciales.

Hoy, como secretario del Tesoro, Bessent no solo tiene peso en la definición de la política comercial, sino que además gestiona la participación dominante de Estados Unidos en instituciones clave como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

De los demócratas al trumpismo

Habiendo ganado la confianza de Trump y de su círculo más cercano, Bessent fue elegido para estar al frente de una agenda económica republicana centrada en reducir impuestos, recortar regulaciones federales e implementar aranceles generalizados.

Esta elección coronó una carrera extraordinaria para un inversor que alguna vez fue protegido del filántropo liberal y multimillonario George Soros, y que donó dinero a destacados demócratas como Hillary Clinton, John Kerry y Barack Obama. En 2000, organizó una recaudación de fondos para Al Gore en su casa de los Hamptons.

Se trata de un un capitalista con debilidad por la realeza. Un sureño de raíces profundas con gusto por los lugares elegantes de Nueva York. Un hombre gay, casado y con hijos, firme defensor del matrimonio igualitario, que abrazó al Partido Republicano, pese a que este en ocasiones ha vilipendiado a elementos —y personas— del movimiento LGBTQ.

Entre sus amistades figuran elegantes socialités y mujeres del mundo, cisnes capotianos de otra época, como la ex cuñada de Trump, Blaine Trump; la princesa Firyal de Jordania y la reina Camilla, a quien una vez hospedó en su casa de los Hamptons —y obligó a fumar afuera. También es amigo del rey Carlos III, quien lo ha recibido regularmente en el Palacio de Buckingham.

Amigos y antiguos colegas lo describen como una persona guiada por los datos, intelectualmente curiosa y con la capacidad de trabajar con personas de todos los espectros ideológicos y políticos.

Bessent ya no tiene casa en la ciudad de Nueva York. Actualmente educa a su hija e hijo, de 11 y 15 años, en Londres junto a su esposo, John Freeman —ex fiscal asistente del Bronx—, con quien se casó en 2011. La familia también tiene residencias en Charleston, Carolina del Sur (el estado donde Bessent creció), y en Lyford Cay, una comunidad cerrada en Nassau, Bahamas, que se promociona como “uno de los enclaves más elegantes y exclusivos del Caribe”.

Pero su historia familiar también está marcada por dificultades, como las dos bancarrotas de su padre —en 1969 y 1979—, un promotor inmobiliario, y la muerte en 2022 de su hermana menor, Wyn Nicole Bessent, quien trabajó como defensora pública y llevó una vida aparentemente más sencilla, alejada del brillo de su hermano.

Criado en un pueblo pesquero de Carolina del Sur, Bessent estudió en la Universidad de Yale, donde fue tesorero de su clase, escribió para el Yale Daily News y mostró interés en convertirse en periodista.

Durante la universidad, Bessent reflexionó sobre los desafíos de ser sureño en Nueva Inglaterra. En 1981 escribió en el periódico que “era el único en el dormitorio que se sintió devastado cuando George Wallace decidió no postularse a la presidencia”.

Reunión de Scott Bessent, Secretario del Tesoro de EE.UU. en el Ministerio de Economía
Reunión de Scott Bessent, Secretario del Tesoro de EE.UU. en el Ministerio de EconomíaGonzalo Colini

Aunque estudió Ciencia Política, terminó trabajando en finanzas luego de obtener una pasantía con Jim Rogers, un inversionista y socio de negocios de Soros. En los años 90, trabajó como socio en Soros Fund Management, ganando notoriedad al apostar en contra de la libra esterlina, lo que generó mil millones de dólares para el fondo. Después de fundar su propio fondo, regresó en 2011 como jefe de inversiones de Soros.

Alguna vez firme partidario de los demócratas, su política giró hacia la derecha con el tiempo. Para entonces, Bessent ya se había convertido en un gran donante de candidatos republicanos. Según un resumen de sus donaciones, ha aportado unos 15 millones de dólares a causas políticas, de los cuales solo 300.000 fueron a demócratas. Donó un millón de dólares a la investidura de Trump en 2016.

Aunque no participó en la primera campaña ni en el primer mandato de Trump, Bessent conoce a la familia Trump desde hace décadas y fue amigo cercano del difunto hermano del presidente, Robert. Su vínculo más cercano con la familia Trump es con Blaine Trump, madrina de su hija. Ambos han estado en la junta de God’s Love We Deliver, organización fundada en los 80 para asistir a personas con VIH/SIDA. También ha apoyado causas LGBTQ+, como la Fundación Elton John contra el sida y la desaparecida Empire State Pride Agenda.

Durante la campaña, cuando muchos líderes empresariales evitaban respaldar públicamente a Trump debido a sus problemas legales, Bessent adoptó una visión distinta. Veía a Trump como “una acción que sube con las malas noticias”, según explicó al analista político Mark Halperin, ya que cada revés aparente parecía fortalecer su candidatura.

Aún así, su relación estrecha con el presidente no empezó a consolidarse sino hasta el año pasado. En agosto, Trump lo presentó en un mitin en Carolina del Norte diciendo que era “muy apuesto” y “uno de los hombres más brillantes de Wall Street”. En esa ocasión, Bessent predijo que una eventual victoria de Kamala Harris provocaría un colapso del mercado y de la economía.

Trump sonrió: “Es de reparto central de casting”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firma una orden ejecutiva mientras el secretario del Tesoro, Scott Bessent (2.º por la derecha), y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, observan en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 9 de abril de 2025 en Washington, DC
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firma una orden ejecutiva mientras el secretario del Tesoro, Scott Bessent (2.º por la derecha), y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, observan en la Oficina Oval de la Casa Blanca el 9 de abril de 2025 en Washington, DCSAUL LOEB – AFP

Preocupado por la creciente deuda nacional y la necesidad de reformar el sistema comercial internacional, Bessent organizó más tarde una reunión con Trump y comenzó a intercambiar ideas sobre política económica.

En los meses previos a la investidura de Trump, Bessent promovió un plan llamado “3-3-3”: buscar un crecimiento económico del 3%, reducir el déficit presupuestario al 3% del PIB y aumentar la producción nacional de petróleo en 3 millones de barriles por día. También propuso una idea para que el presidente pudiera dejar de lado, en la práctica, al presidente de la Reserva Federal, aunque abandonó esa propuesta tras recibir oposición.

En algunas áreas, Bessent ha mostrado inclinación a moderar los impulsos económicos de Trump. Sugirió que la idea de aplicar una tasa del 15% a las empresas que produzcan en EE.UU. podría violar leyes internacionales de comercio. También describió el plan arancelario de Trump como una estrategia de negociación “maximalista”, recomendando implementar los aranceles de forma gradual para permitir que los mercados se ajusten.

El primer secretario del Tesoro de Trump, Steven Mnuchin, solía tratar de disuadirlo de imponer nuevos aranceles y buscaba calmar a los mercados en momentos de tensión comercial. Aun así, logró mantener la confianza del expresidente.

Stanley Druckenmiller, inversor de fondos de cobertura que trabajó con Bessent en Soros Fund Management, dijo que aunque Bessent es de trato suave, también puede ser “firme y persuasivo”, y que tiene el carácter adecuado para trabajar con un jefe exigente como Trump. “Si alguien puede hacerlo, es Scott”, afirmó Druckenmiller.

«Es una trampa espiralizada». Sobre los préstamos que hacen las potencias

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“Es una trampa espiralizada”. La generala Laura Richardson, anterior titular del Comando Sur estadounidense, calificó de ese modo a los préstamos provenientes de la República Popular China en una conferencia que dio sobre las relaciones de las potencias con América Latina ante el Foro de Seguridad de Aspen, en Abril de 2022. El dinero, dijo, “contiene ataduras”. Continuó su exposición: “Es tentador, pero es una trampa de deuda (…), los préstamos se pagan. O bien con dinero o bien cediendo soberanía”.

No requiere más esfuerzo que cambiar el nombre de la superpotencia para darnos cuenta de que había, en aquel discurso de Richardson, contenida una receta -casi un manual- para que los Estados Unidos intervengan en el continente. Es imposible leer el hilo de tuits de Scott Bessent con el que amanecieron ayer los mercados sin pensar en los costos que, en dinero o soberanía, deberá pagar la Argentina por lo que, sea lo que sea que signifique cuando se conozcan los detalles, aparece como una generosidad inédita del Tesoro estadounidense.

Las razones de esa generosidad hay que buscarlas en el propio liderazgo de Donald Trump, cuya intervención acaba de cerrar el cuarto salvataje político para la Argentina, tras el fracaso al menos relativo de los dos que negoció en el Fondo Monetario Internacional para el Gobierno de Macri y el que garantizó al de Javier Milei hace apenas unos meses. El mensaje de tempranísimo apoyo a la reelección presidencial, los elogios y la caracterización del peronismo como parte de la “izquierda radical” evidencian un auxilio que no es al Estado argentino sino a su Gobierno y que tiene una contundencia difícil de empardar por su significado no sólo en la política exterior -por el peso de los Estados Unidos- sino por el que mantiene en el seno del círculo rojo, tanto entre la política como en el empresariado.

Por eso no llama la atención que la negociación haya descansado, más allá de la comunicación oficial de Luis Caputo con Bessent, en un backchannel oficioso, que se activó con el viaje del secretario del Tesoro estadounidense en febrero. Aquel día, minutos después que el de Bessent, aterrizó el célebre avión negro con dos empresarios relacionados a CPAC, el Comité de Acción Política Conservadora. Transportaba a los empresarios MAGA Rob Citrone -de histórica relación con Caputo- y Matt Dellorfano.

Citrone hizo de oficiante ante Bessent, horadando la resistencia del ala técnica. En el Departamento de Estado, la presión a través de canales informales correspondió al asesor de campaña Barry Bennet, que se involucró directamente en el tema. La Cancillería se ocupó de garantizar la reunión con Trump en la Asamblea, una tarea que completó con prolijidad.

Del contenido de la asistencia se conocen apenas unas líneas. Si bien no llega tan lejos como Mario Draghi y aquel famoso “whatever it takes” con el que dio reaseguro a los inversores de que detrás de la deuda italiana, española o portuguesa no estaban sus estados quebrados, sino el Banco Central Europeo, se le parece bastante. “What is needed within its mandate” (lo que se necesite, dentro de su mandato) es la fórmula para la intervención con la que el Tesoro estadounidense calificó el apoyo a la Argentina, un “aliado estratégico” de los Estados Unidos y del Gobierno de Trump.

En su declaración, Bessent subrayó que “todas las opciones para la estabilización están sobre la mesa” y detalló tres instrumentos concretos, aunque sin descartar otros: las líneas de swaps, que permitirían al Tesoro estadounidense y al Banco Central argentino intercambiar divisas para aliviar tensiones de liquidez; las compras directas de moneda, una forma de intervención que apuntaría a sostener el tipo de cambio o recomponer reservas; y las adquisiciones de deuda soberana en dólares a través del Fondo de Estabilización de Intercambio.

De todas las opciones mencionadas, el único instrumento disponible con facilidad en la práctica es el Fondo de Estabilización de Intercambio (ESF), que el Tesoro puede usar por decisión presidencial y sin aprobación del Congreso. El ESF cuenta hoy con alrededor de 22 mil millones para intervenir ante riesgos para la estabilidad financiera global o regional. Los préstamos son por seis meses, prorrogables a un año por también por orden del Presidente, con reportes al Congreso y a la Reserva Federal. Entre los restantes instrumentos disponibles, aquellos que tienen alguna potencia deberían pasar por el Congreso estadounidense. Según los trascendidos, Trump estaría dispuesto a pagar el costo político de enviar el instrumento como parte de un proyecto y hacer valer su dominio casi absoluto de la estructura republicana.

Una asistencia que justifique el “what is needed” de Bessent sería impensable con un Gobierno estadounidense normal. Si algo no genera la Argentina -con su crisis de más de una década, en la que empresas e inversores redujeron sistemáticamente su exposición al país-, es un riesgo sistémico de contagio, global o regional. El antecedente más relevante de uso del ESF es el dinero que la administración Clinton otorgó a México en 1995, durante la crisis del tequila. Si los montos son comparables, las coincidencias terminan allí. México comparte una extensa frontera con EE.UU., que podría haber significado un drama migratorio en vísperas de una elección presidencial, el acuerdo de libre comercio de América del Norte (NAFTA) se había puesto en marcha apenas un año antes, México era -es- un socio comercial de los más importantes para su vecino, con un stock importante también de inversiones estadounidenses y los zapatistas eran aún considerados algo así como una insurgencia. Aún así, el Congreso estadounidense protestó fuertemente la asistencia -unos 20 mil millones en un paquete de alrededor de 50 mil millones totales que incluyó al FMI- e impuso diversas condiciones a las autoridades mexicanas, incluyendo garantías sobre recursos petroleros.

Al contrario de México, es imposible pensar estos anuncios desde una racionalidad norteamericana puramente económica. Los motivos son, entonces, políticos y de seguridad. El borrador de la Estrategia de Defensa Nacional elaborado por el Pentágono y bajo análisis de la Administración Trump prioriza el “hemisferio occidental” (eufemismo gringo para el continente americano) como área privilegiada de intervención e influencia estadounidense, junto con la seguridad interior. Las preocupaciones globales que dominaban las formulaciones de gestiones anteriores aparecen postergadas.

La estrategia continental se refleja de múltiples maneras. El reciente despliegue militar en el Caribe, con buques de guerra y aviones caza avanzados para poner presión sobre Venezuela, es reflejo de esta idea, del mismo modo que la reciente des-certificación de Colombia como país que lucha contra el narcotráfico -condicionando la futura asistencia a acuerdos entre el Gobierno de Trump y quien suceda a Gustavo Petro- y una fuerte preocupación sobre la presencia de potencias de fuera de la región -China- en la logística y el comercio de los países del continente. La adquisición por Blackrock de los puertos ubicados a ambos lados del Canal de Panamá, antes en manos de empresas chinas, tras la amenaza de una reocupación militar estadounidense con la que Trump coqueteó en público en diversas ocasiones desde su asunción, es un ejemplo que debería complementarse con las amenazas sobre el puerto de Chancay, en Perú. Desarrollado por la china COSCO Shipping Ports, es el primero inteligente y automatizado de Sudamérica, capaz de recibir los buques más grandes del mundo, y podría integrarse por ferrocarril con Brasil. Sería la plataforma exportadora más importante de la región, con vocación bioceánica. Cerca de Trump, sugirieron en su momento aplicar aranceles del 60% a cualquier mercadería que salga de ese puerto.

En Argentina, la traducción de esa preocupación logística y de infraestructura es Tierra del Fuego, que recibió variadas y consistentes muestras de interés por parte del Comando Sur, por la negativa, advirtiendo sobre un posible puerto o centro logístico chino, al que recientemente se sumó la sugerencia de establecer una instalación, posiblemente una base militar estadounidense en la isla, relevante como nodo tanto para la conexión antártica como interoceánica, en caso de una crisis disruptiva de cualquier índole sobre el Canal de Panamá como la que afectó al tráfico en el Canal de Suez por el accionar de los Hutíes en Yemen. Los márgenes de una Argentina dependiente de los recursos estadounidenses para rechazar la cesión de soberanía que implica una posible presencia militar de una potencia extranjera parecen acotados. La importancia de Tierra del Fuego en la negociación fue confirmada por una fuente muy encumbrada en la anterior administración estadounidense a un importante dirigente político de la oposición.

Son importantes también los costos que se pagarían en la relación con otros países. ¿Podría el Gobierno de Estados Unidos exigir también el cierre de la estación de observación del espacio profundo, construida por y operada en conjunto con la República Popular China? Se trata de una vieja obsesión norteamericana que hasta el momento nunca fue apañada por ningún gobierno: ni CFK, ni Macri, ni Alberto Fernández. En su tiempo de canciller, Diana Mondino se había pronunciado en el mismo sentido. ¿Cambiará algo? ¿Qué pasará con el swap que cuestionó en voz alta Mauricio Claver Carone? Dudas sobre la soberanía, que acompañan al dinero.

Otras pretensiones estadounidense que aparecían en carpeta se vinculan a los recursos naturales. Minerales estratégicos como litio y cobre, y recursos hidrocarburíferos, que podrían aparecer incluidos en el contexto de la negociación comercial en curso. Los márgenes del Gobierno nacional en estas áreas, sin embargo, son limitados. Cualquier concesión especial a los Estados Unidos debería atravesar la barrera que supone el dominio originario de las provincias sobre los recursos naturales.

Con todo, sería imposible entender la asistencia del Tesoro si no existieran razones políticas más coyunturales. Si uno busca en la red social de Elon Musk el anuncio de Bessent sobre Argentina, encontrará un tuit después otro sobre el agravamiento de las sanciones contra Alexandre de Moraes, juez del Tribunal Supremo de Brasil que acaba de liderar la investigación que condenó a Jair Bolsonaro a más de dos décadas y media en la cárcel. La administración Trump dijo, de forma bastante inequívoca, que no pretende dejar caer al Gobierno de Javier Milei y que está dispuesto a hacer incluso más que lo que hizo por el de Macri. No ya con el voto en el Fondo Monetario, sino aportando recursos propios.

El anuncio no es un mensaje sólo para los mercados. Para las diversas opciones que se ubican en la oposición más o menos dialoguista, que se expresa entre otros sectores en el armado de Provincias Unidas, el respaldo explícito hacia Milei de la administración estadounidense supone un dilema. La eventual amenaza de llevar los enormes diferendos causados por las políticas oficiales hasta las últimas consecuencias y hacer valer la debilidad legislativa de La Libertad Avanza se convierte no ya en un enfrentamiento con el Gobierno nacional, sino con su garante externo.

Para el peronismo, las perspectivas también aparecen complejas. El volumen del respaldo al aliado local y las sanciones en curso contra gobiernos como el brasileño o colombiano -que están lejos de haber adoptado políticas de confrontación radical con el norte- muestran una posible tensión que enfrentarán en una situación sumamente vulnerable. El Gobierno estadounidense podrá, en el futuro, apalancarse en cualquier asistencia que otorgue ahora, que se sumará a la capacidad que ya tenía de condicionar la negociación con el Fondo Monetario Internacional, las negociaciones comerciales en curso y hasta, lateralmente, el juicio que se sigue en Nueva York por la estatización de YPF.

El dinero calma, pero no resuelve los problemas de sostenibilidad del modelo económico, particularmente en lo monetario. Fue eso lo que estalló la semana pasada -empujado, pero no causado- por la mala gestión de la política parlamentaria. Las tasas de interés que precedieron la elección bonaerense muestran la credibilidad que los mercados otorgaban a la capacidad del Gobierno de sostener el valor de la moneda, un problema agravado por la no acumulación de reservas en los primeros meses del año. ¿Estados Unidos va a desembolsar o comprometer recursos en estas condiciones? El anuncio sobre las retenciones podría dar una pista. Los plazos burocráticos podrían retrasar la intervención estadounidense hasta después de las elecciones, cuando podrían obrar como respaldo de un esquema monetario más sostenible, con exigencias de ajuste niveladas con otras vinculadas a la sostenibilidad externa y acumulación de reservas que garanticen el pago de la deuda. La devaluación aparece en el horizonte postelectoral casi como una certeza.

¿Qué va a hacer el Congreso? ¿Permitirá un nuevo endeudamiento, o incluso un rolleo de deuda existente, en las condiciones que fije el Tesoro estadounidense? ¿Se animará a rechazar un decreto escrito a la medida de una decisión de Trump? El Gobierno de la que todavía es la principal potencia global decidió apostar un pleno a la suerte de Milei. Los frutos del alineamiento incondicional que ordenó la política exterior del presidente colocan al país en una transformación que hace imposible la vuelta a un estado anterior. El Gobierno acaba de ganar márgenes económicos a costa de márgenes de decisión para el Estado argentino en el futuro, cuyo ejercicio se ha vuelto irremediablemente más costoso. En un mundo en transformación, donde los intereses nacionales no se solapan por sí mismos con los de ninguna gran potencia, la pérdida de autonomía es uno de los precios más elevados posibles por cualquier beneficio efímero.

Iván Schargrodsky

Ya se utiliza en Argentina una terapia de precisión para el cáncer de próstata avanzado

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Una nueva terapia llamada 177Lutecio-PSMA-617 comienza a utilizarse en la Argentina para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado. Esta técnica combina en un mismo procedimiento el diagnóstico y la posibilidad de aplicar radiación dirigida sobre las células tumorales, algo que ya se emplea en otros países y que ahora está disponible localmente para determinados pacientes.

Se enmarca dentro de la llamada medicina de precisión, un enfoque que ajusta el tratamiento a las características moleculares de cada persona, con el objetivo de mejorar la eficacia, reducir efectos adversos y permitir un seguimiento más detallado de la evolución de la enfermedad en casos de cáncer de próstata resistente a la castración metastásico (CPRCm).

En la Argentina, el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en hombres y la tercera causa de muerte por cáncer. Si bien la incidencia bajó un 40% entre 2007 y 2014, desde entonces crece un 3% anual. En estadios avanzados, el tumor suele dejar de responder al bloqueo hormonal, que apunta a la testosterona. Es en ese punto cuando los pacientes desarrollan el llamado cáncer de próstata resistente a la castración.

“Casi todos los pacientes en estadio avanzado progresan a esta etapa de la enfermedad, que ocurre cuando el tumor sigue creciendo a pesar del bloqueo de la testosterona. En estos casos, el gran desafío es contar con opciones de tratamiento adicionales, con nuevos mecanismos de acción que retrasen aún más la progresión, prolonguen la supervivencia global y mejoren el control de la enfermedad”, explica Juan Pablo Sade, jefe de la Unidad de Tumores Genitourinarios en el Instituto Alexander Fleming y en el Hospital Austral.

Cómo actúa este tratamiento

El 177Lutecio-PSMA-617 es un radioligando, es decir, una molécula que transporta una partícula radioactiva hasta la célula tumoral. “Viaja por el cuerpo, se adhiere a las células tumorales y lleva una partícula radioactiva que las destruye. Funciona como un misil guiado: el ligando (PSMA-617) busca un marcador (PSMA) en la célula tumoral, se une a ella y entrega radiación (con 177Lutecio) para destruirla desde adentro”, detalla Gonzalo Taetti, oncólogo del Cemic.

La precisión del procedimiento depende de un estudio previo de imágenes (PET-PSMA) que permite identificar a los pacientes con presencia de ese marcador. “Podemos tener primero un test diagnóstico y, tras su identificación, el paciente se convierte en potencial candidato a recibir esta terapia”, agrega Sade.

“Esta terapia nos permite ver y tratar la enfermedad, es lo que en medicina nuclear llamamos teragnosis: la combinación de diagnóstico y tratamiento. La misma molécula permite revelar dónde está la mayor concentración de células cancerígenas y luego dirigir radiación específica para destruirlas”, destaca Isabel Hume, jefa de la Sección de Terapia con Radiofármacos del Hospital Italiano y vicepresidenta de la Asociación Argentina de Biología y Medicina Nuclear.

Hume lo grafica con una metáfora: “Es como si primero pudiésemos identificar una cerradura (el marcador PSMA) y luego acceder con la llave precisa, que sería el tratamiento. Esto nos permite dar dosis de radiación altas pero muy selectivas, minimizando efectos adversos”.

Una decisión consensuada

Silvina Racioppi, jefa de Medicina Nuclear del Instituto Alexander Fleming, destaca que la indicación de este tratamiento se define en conjunto. “En general surge de un acuerdo entre el oncólogo o urólogo de cabecera y el médico nuclear. Una vez consensuada la posibilidad, se analizan criterios clínicos y se programa la administración del radiofármaco”, expresa.

El procedimiento se hace en forma ambulatoria: el paciente recibe la dosis intravenosa, vuelve a su casa ese mismo día y, por lo general, se indican hasta seis dosis. “La experiencia con nuestro primer paciente fue muy buena. Conocía el proceso y lo llevamos a cabo con mucha seguridad”, relata Racioppi.

El tratamiento se realiza de forma ambulatoria y permite un seguimiento más preciso gracias a imágenes que muestran cómo actúa en el organismo
El tratamiento se realiza de forma ambulatoria y permite un seguimiento más preciso gracias a imágenes que muestran cómo actúa en el organismoshisu_ka

Este tipo de terapias no puede aplicarse en cualquier lugar. “Debe realizarse en unidades especializadas, con equipos multidisciplinarios integrados por oncólogos, médicos nucleares y especialistas en imágenes”, indica Sade. Hume añade que “los centros deben contar con habilitación específica y cumplir con las normativas de seguridad radiológica”.

Evidencia clínica y aprobación

La aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) se basó en los resultados del estudio internacional VISION, que mostró que este radiofármaco prolonga la supervivencia y mejora la calidad de vida en pacientes con CPRCm ya tratados con hormonoterapia y quimioterapia. “Este tratamiento mostró un perfil de efectos adversos moderado y bien tolerado. El objetivo no es solo que el paciente viva más, sino también que viva mejor”, afirma Sade.

El principio que guía esta terapia también se investiga en otros tumores sólidos. “Ya se usa en tumores neuroendocrinos con otros radioligandos, y hay estudios para cáncer de mama, vejiga, glioblastoma y melanoma”, señala Hume.

Racioppi remarca que el avance radica en la biología molecular: “El conocimiento más detallado de las características de los tumores permitió identificar nuevas marcas específicas. Hoy es el cáncer de próstata, mañana podrían ser otras enfermedades”.

Aunque por ahora el perfil es muy específico –pacientes con cáncer de próstata avanzado, resistente a la castración, metastásico y con PET-PSMA positivo–, los especialistas estiman que cientos de pacientes en la Argentina podrían beneficiarse.

Alejandro Horvat

Retención 0: ganan las exportadoras. Los sojeros locales gruñen, y en Chicago también

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La implementación de un régimen de suspensión temporaria de derechos de exportación en la Argentina promovió una baja generalizada de los granos en el mercado estadounidense CME Group.

El régimen abarca todos los productos –cereales y oleaginosos–, pero tiene un mayor impacto en soja, dado que el poroto hasta la semana pasada estaba gravado con una alícuota del 26,0%, mientras que en el caso del trigo y el maíz la misma era del 9,5%.

La medida, si bien comenzó formalmente a regir este martes, ya enpezó a evidenciarse en el mercado de futuros agrícolas de la Argentina (A3) con subas intradiarias del orden del 18% para los contratos de Soja Rosario del presente ciclo 2024/25, mientras que para los de la campaña nueva (2025/26) el alza supera el 8,0%.

El régimen consiste en promover el adelantamiento de divisas por parte de las compañías agroexportadoras a cambio de acceder, por tiempo limitado, a la suspensión de los derechos de exportación. La medida expira el 31 de octubre de 2025, pero puede finalizar antes en caso de que los agroexportadores adelanten ingresos por 7000 millones de dólares.

En ese marco, para reducir el impacto financiero del régimen, los agroexportadores realizarán grandes esfuerzos por agilizar embarques de granos y productos agroindustriales con el propósito de recuperar cuanto antes las divisas transferidas al Estado argentino.

Ese efecto distorsivo, generado por la desesperación presente en el gobierno de Javier Milei –que se quedó sin reservas de divisas para poder seguir interviniendo el tipo de cambio– representa un claro factor bajista a escala global.

No se trata de la mejor noticia para los “farmers” de EE.UU., quienes, además del bloqueo comercial de facto por parte de China, ahora deben soportar un aluvión bajista provocado por una política económica argentina.

Los anteriores paquetes de asistencia financiera de EEUU a Argentina: malos presagios

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Al contrastar las formas de asistencia financiera sugeridas por el Secretario del Tesoro de EE.UU., con el paquete de 2000 implementado por José Luis Machinea durante el gobierno de Fernando de la Rúa, este artículo muestra que dichas estrategias de financiamiento externo no solo fracasaron en sus objetivos, sino que también agravaron las crisis económicas y políticas subsiguientes. Este breve articulo está basado en evidencia empírica, documentos técnicos e investigación, concluye que estas políticas recurrentes prolongan las crisis económicas en lugar de resolverlas. En lugar de ofrecer soluciones, reflejan una incapacidad estructural para generar políticas de desarrollo soberanas y sostenibles.

Introducción

La historia no siempre se repite exactamente, pero a menudo lo hace de manera muy similar, con el mismo diagnóstico:

1) Restricción de financiamiento externo e interno

2) Caída del nivel de actividad y caída de expectativas del consumidor

3) Caída de recaudación y dificultad para cumplir déficit cero

4) Elevado riesgo-país

5) Contracción del crédito y altas tasas de interés

El reciente anuncio de un nuevo acuerdo de crédito entre el gobierno de Javier Milei y los Estados Unidos de Norteamérica, evoca una fuerte sensación de déjà vu. Este anuncio se asemeja mucho al de diciembre de 2000, cuando el presidente Fernando de la Rúa anunció un “paquete de asistencia financiera” que supuestamente marcaría el comienzo de la recuperación económica de Argentina. Un año después, el país no solo no había crecido, sino que se encontraba en un estado de colapso social y económico generalizado.

Este artículo no es solo un ejercicio de memoria. Es una advertencia documentada: la historia económica reciente de Argentina está plagada de intentos de estabilización a corto plazo respaldados por ayuda externa, y todos, sin excepción, han fracasado. Este fracaso no es accidental, sino sistemático. Basado en pura investigación doctoral y análisis exhaustivo de documentos técnicos relacionados con el paquete de asistencia financiera de Machinea, podemos afirmar que estas estrategias agravan las crisis que pretenden prevenir. Este el segundo intento en 2025-el primero fue hace solo cinco meses -calificación del FMI por U$S20.000 millones-. Hoy en un contexto global más hostil, con mayores niveles de deuda, menor capital político y un gobierno más guiado por la improvisación que por el análisis, repetir la estrategia es aún más arriesgado. Este artículo busca comprender por qué ocurre esto, cómo sucede y a dónde conduce.

Paralelismos históricos: 2000 y abril 2025

El plan de rescate financiero de 2000 alcanzó casi los 31 mil millones de dólares, combinando apoyo multilateral y financiación local. A pesar de su magnitud, no logró recuperar la confianza de los inversores ni estabilizar el perfil de riesgo de Argentina. En 2025, con la deuda externa en niveles récord y los indicadores de riesgo peores que en 2000, el gobierno de Milei reintroduce el mismo modelo, endeudarse más, para ganar tiempo.

La lógica macroeconómica es la misma, abordar una crisis de liquidez, apostar por el optimismo de los inversores y forzar reformas estructurales bajo las condiciones del FMI. En 2000, esta estrategia generó un círculo vicioso de deterioro político y fragilidad institucional. Hoy, todos los indicadores son peores, y el equipo económico luce desacreditado.

El error fundamental de los planes de rescate

Los planes de rescate se basan en una falacia fundamental, que las inyecciones de liquidez a corto plazo pueden solucionar problemas de solvencia a largo plazo. Estos acuerdos financieros suelen ignorar las limitaciones políticas, la resistencia social y las debilidades institucionales. Tanto en 2000 como ya vimos en abril de 2025, dentro del marco teórico elegido por el presidente, las reformas del Consenso de Washington se posponen, la credibilidad se erosiona y el optimismo inicial del lunes, va a desaparecer rápidamente.

Al posponer las decisiones que empiezan a exigir los prestatarios y depender de la validación externa, los gobiernos pierden autonomía y profundizan su dependencia. En lugar de crear sendas de crecimiento sostenibles, generan ciclos de fragilidad financiera, desconfianza próxima del mercado y eventual colapso.

Optimismo alucinado y calendario electoral

Tanto en 2000 como en 2025, estas políticas coinciden con el calendario de elecciones de mitad de mandatoEn 2001, el gobierno de De la Rúa perdió las elecciones legislativas. Dos meses después, no habiendo otra opción, la congelación de los depósitos bancarios provocó protestas masivas y el colapso del gobierno.

El gobierno actual enfrenta riesgos similares: aislamiento político, promesas incumplidas e inestabilidad social. Los gobiernos recurren a los planes de rescate para llegar a las elecciones-también sucedió con Macri 2018-2019. Esta táctica prolonga la crisis sin resolverla. Mientras tanto, el mercado evalúa el riesgo, al principio con euforia optimista y luego con realismo, mostrando una respuesta de euforia durante los anuncios y luego, expresando un alto grado de escepticismo sobre la recuperación a largo plazo.

Conclusión

Todos intentaron solucionar los problemas de confianza con dólares extranjeros. El resultado siempre fue el mismo, un remedio temporal con fecha de caducidad. En 2000, este mecanismo mantuvo al gobierno en el poder hasta las elecciones de medio términoTras la derrota, Argentina colapsó. En 2025, volvemos a aplicar la misma fórmula de abril por segunda vez en cinco meses, con menos margen de maniobra, menor legitimidad y mayor exposición. Este nuevo mecanismo financiero no resuelve nada. Solo gestiona la espera. Y esa espera tiene un límite.

Pablo Tigani

Una red social tuvo un papel clave en la revuelta en Nepal. Movilizaciones juveniles en el siglo XXI

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El asesinato de Charlie Kirk y la inédita elección online de la primera ministra nepalesa tuvieron en común el uso de una plataforma digital alejada del mainstream

Las maneras en las que los jóvenes se vinculan con la política pueden ser un verdadero enigma para los adultos. Y si no, que levante la mano el que hubiera sospechado que dos eventos determinantes a nivel global de los últimos días, la revuelta de la generación Z en Nepal y el asesinato de Charlie Kirk, iban a estar vinculados a una misma plataforma digital alejada del mainstream.

De la inteligencia artificial (IA) a las redes, la relación entre la tecnología y los procesos políticos cambia a la velocidad de la luz. Si en 2009 el mundo se enteró de cómo los manifestantes se organizaban por Twitter durante las protestas en Irán y en 2016 el escándalo de Cambridge Analytica demostró hasta dónde llegaba el poder electoral de Facebook, 2025 bien podría marcar un hito como el año en que un país, Nepal, eligió a su primer ministro por Discord.

Discord es una plataforma de mensajería y redes sociales lanzada en 2015 por Jason Citron y Stan Vishnevskiy en San Francisco. Originalmente, fue creada para que los usuarios de videojuegos pudieran comunicarse fácilmente mientras jugaban. Pero durante la última década se fue transformando y pegó un salto importante durante la pandemia, como un lugar que ayudó a comunidades a mantenerse conectadas. Hoy tiene más de 200 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo.

“Lo particular de este tipo de tecnología es que funciona en servidores: para poder participar alguien debe invitarte a ingresar. A diferencia de plataformas abiertas como Twitter o Facebook, estos son espacios cerrados que generan comunidades con una lógica propia, centradas en temáticas específicas y con moderadores, lo que además permite que no sean fácilmente monitoreadas desde afuera”, dice a LA NACION Juan Ignacio Belbis, profesor de la maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral.

El hecho de que a los espacios se acceda por invitación puede ofrecer una sensación de mayor seguridad y cercanía en comparación con plataformas de difusión masiva, como X, Facebook o Instagram. Además, al no tener feeds infinitos, Discord no tiene un flujo interminable de contenido, lo que la vuelve más atractiva para discusiones específicas.

Un stand de Discord en una convención en San Francisco
Un stand de Discord en una convención en San FranciscoJeff Chiu – AP

Aunque mantiene una fuerte base de usuarios de videojuegos, su atractivo se extendió a múltiples intereses como la música o el deporte, y también sirvió para armar comunidades que debaten temas que prefieren mantener alejados del escrutinio público, como las criptomonedas o las apuestas.

La expansión de Discord también alcanzó el terreno político, a medida que la plataforma dejó de ser un espacio casi exclusivo para gamers y comenzó a ser utilizada por activistas y grupos con agendas ideológicas. Este paso estuvo cargado de varias polémicas, que le valieron a la plataforma ser señalada como un lugar que puede incentivar conductas radicalizadas e incluso se usado como sitio de reclutamiento de grupos neonazis.

El primero de esos episodios ocurrió en 2017, cuando supremacistas blancos recurrieron a Discord para coordinar la marcha “Unite the Right” en Charlottesville, que terminó con múltiples hechos de violencia y dejó un muerto. En 2022, Discord quedó en la mira por la masacre de Buffalo, en la que un joven de 18 años asesinó a diez personas en un supermercado. El atacante utilizaba la plataforma para registrar pensamientos, conversar con conocidos y compartir memes racistas. Y el caso más resonante probablemente sea la filtración de documentos clasificados del Pentágono en 2023 por parte de un joven universitario, que expuso la seguridad nacional norteamericana.

Miembros del Ku Klux Klan estuvieron presentes en los enfrentamientos violentos en Charlottesville, Virginia, en 2017
Miembros del Ku Klux Klan estuvieron presentes en los enfrentamientos violentos en Charlottesville, Virginia, en 2017Reuters

Lejos de aceptar ser considerada como un caldo de cultivo para la extrema derecha y la radicalización, la plataforma lanzó varias iniciativas y afirma que esas actividades son minoritarias en sus servidores. “Discord hizo varias cosas, como el filtrado de grupos, han dado de baja usuarios. Pretende seguir siendo una plataforma vendible, popularmente aceptada”, dijo Belbis.

Pero volvió a quedar en el centro del debate tras el asesinato del activista conservador Charlie Kirk. El acusado, Tyler Robinson, de 22 años, usó la plataforma pocas horas después de disparar y confesó ante un grupo privado de amigos. “Fui yo, lo siento por todo esto”, escribió, antes de anunciar que se entregaría. Discord colaboró con el FBI aportando copias de estos mensajes y datos sobre la actividad de Robinson.

Foto policial de Tyler Robinson, el presunto asesino de Charlie Kirk.
Foto policial de Tyler Robinson, el presunto asesino de Charlie Kirk.

La noche anterior a su detención, Robinson también había participado en distintos chats en los que bromeaba sobre las imágenes difundidas por la policía. También trascendieron comentarios sobre la necesidad de recuperar armas y municiones escondidas, aunque la empresa aclaró que esos intercambios probablemente ocurrieron en otra aplicación de mensajería y no en su plataforma.

Discord suspendió la cuenta de Robinson por violar su política de “comportamiento fuera de la plataforma” y afirmó que no encontró pruebas de que hubiera planificado el ataque dentro de sus servidores. Sin embargo, el caso reavivó el debate sobre el rol de este tipo de espacios en procesos de radicalización de los jóvenes. El gobernador de Utah, Spencer Cox, denunció que Robinson habría adoptado posturas extremistas en “los rincones más oscuros de Internet”, entre los que incluyó foros, memes políticos y chats de Discord.

El contraejemplo de Nepal

El papel de Discord en la crisis en Nepal puede verse como un contraejemplo. El arco narrativo no está exento de cierta ironía: un gobierno prohíbe las redes sociales, es derrocado por una ola de protestas y luego reemplazado por uno interino elegido a través de una de las plataformas digitales que había intentado bloquear.

“El Parlamento de Nepal ahora es Discord”, dijo un creador de contenido de 23 años citado por The New York Times, cuando la plataforma ya desempeñaba un papel central e inédito en la toma de decisiones políticas.

¿Cómo se llegó hasta aquí? Después de la turbulenta abolición de una monarquía absolutista en 2008 se inició un período democrático de nuevas libertades que se fue deteriorando. Este mes, la decisión del gobierno de bloquear 26 plataformas de redes sociales desencadenó un estallido de los jóvenes de la Generación Z. El bloqueo fue la punta del iceberg de un malestar más profundo con el autoritarismo, la desigualdad y la corrupción de la élite política.

La represión a las protestas dejó 30 muertos y retroalimentó la ira. Lo que siguió dio la vuelta al mundo: el gobierno colapsó en una Katmandú en llamas. Cuando el ejército entró en acción para restablecer el orden e impuso un toque de queda, miles de nepalíes recurrieron a Discord para debatir el futuro del país.

“Discord se convirtió en un espacio de encuentro para que los jóvenes nepaleses se reunieran y debatieran el camino a seguir”, dijo a LA NACION Pranaya Rana, un periodista residente en Katmandú que escribe el newsletter Kalam Weekly.

Con el Parlamento cerrado y un toque de queda, Discord se convirtió en una suerte de asamblea en la que participaron más de 100.000 jóvenes. El punto culminante fue la selección de un candidato para ocupar el cargo de primer ministro interino hasta las próximas elecciones. Los organizadores del canal, miembros de la organización cívica Hami Nepal, se reunieron con los jefes del ejército, quienes les pidieron que propusieran un nombre. Después de horas de debates y varias encuestas realizadas en la plataforma, el grupo de Discord se unió en torno a Sushila Karki, una expresidenta del Tribunal Supremo de Nepal, conocida por su oposición a la corrupción.

Así proponían a Sushila Karki como nueva primera ministra de Nepal.
Así proponían a Sushila Karki como nueva primera ministra de Nepal.

“La votación no fue vinculante, sino más bien una encuesta de percepción sobre la opinión de la Generación Z respecto a los candidatos. La decisión fue bien recibida por las instituciones estatales, especialmente el ejército y el presidente, que coincidieron en nombrar a Sushila Karki como primer ministro interino, respetando la decisión de los manifestantes de la Generación Z”, relató Rana.

Las conversaciones y decisiones tomadas en el canal de Discord fueron tan relevantes que se debatieron en la televisión nacional y se transmitieron en vivo en sitios de noticias. Shaswot Lamichhane, moderador del canal, afirmó que el servidor de Discord llegó a “negociar con el ejército”.

¿Estamos entonces ante una utopía digital de una revolución con final feliz? No tan rápido. La plataforma también enfrentó desafíos y cuestionamientos: las discusiones a menudo eran desorganizadas, caóticas y ruidosas, y los moderadores tuvieron que bloquear los llamados a la violencia y combatir las fake news.

Las manifestaciones de la Generación Z en Nepal
Las manifestaciones de la Generación Z en NepalAryan Dhimal – ZUMA Press Wire

“Dado que Discord permite identidades anónimas, cualquiera puede participar en la discusión. No es necesario ser de la Generación Z ni siquiera nepalí. Además, si alguien lo desea, podría movilizar fácilmente a un grupo de personas para que se infiltren en el grupo de Discord e influyan en el rumbo de la conversación”, explicó Rana.

Pero los resultados, de todas maneras, fueron sorprendentes. Steven Feldstein, experto de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional en el papel de la tecnología en los movimientos sociales, dijo a The New York Times que el protagonismo político de Discord fue “bastante sin precedente”. Y sobre todo un logro para una camada que está haciendo sus primeras armas en política.

“Las generaciones anteriores de nepalíes, millennials y la Generación X, probablemente ni siquiera habían oído hablar de Discord hasta la semana pasada”, concluyó Rana.

El experimento también plantea el interrogante de si logrará inspirar a jóvenes en otros países. Nepal no es un caso aislado en Asia. Indonesia, Tailandia y Timor del Este son otros tres países en los que la Generación Z ha salido a la calle en las últimas semanas, por disparadores distintos, pero con un malestar con una raíz común: el descontento con los privilegios políticos.

“En muchos otros lugares del mundo, los jóvenes están completamente hartos de la política”, dijo al sitio Gzero Joshua Kurlantzick, del Consejo de Relaciones Exteriores norteamericano.

Discord parece especialmente exitosa en captar ese malestar, pero también plantea una advertencia sobre cómo tendencias y conversaciones pueden pasar totalmente inadvertidas para la mayoría de la sociedad.

“Después de la pandemia Discord fue uno de los lugares donde las ideas de Javier Milei tuvieron gran acogida. No de forma militante, sino orgánica. Ahí surgieron memes, sobrenombres. Esas conversaciones pasaron muy fuera del radar”, explicó Belbis.

Juan Landaburu

YPF negocia con ExxonMobil para sumarla a su proyecto de exportación de GNL

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ExxonMobil, la mayor petrolera de EE.UU., salió del negocio hidrocarburífero en la Argentina en octubre de 2024 cuando vendió su activos en Vaca Muerta a Pluspetrol a cambio de US$ 1700 millones. Sin embargo, un año después de que se concrete esa operación, la major norteamericana podría sumarse a uno de los proyectos emblemáticos que impulsa la industria petrolera en el país. En concreto, ExxonMobil está negociando con YPF el ingreso al proyecto Argentina LNG, la megainiciativa de licuefacción de gas natural que impulsa la petrolera bajo control estatal. Así lo indicaron fuentes cercanas a la empresa que preside Horacio Marín, que esta semana participó del Gastech, una de las ferias de gas natural más importante del mundo que se realizó en esta ciudad.

ExxonMobil podría convertirse en uno de los offtakers del LNG —tal como se denomina en el sector a los compradores de los volúmenes de gas— que se exporte desde la Argentina hacia finales de la década, agregaron las fuentes consultadas. Son conversaciones que si bien están avanzadas, aún no están cerradas.

Marín señaló en el Gastech que la inversión global estimada para materializar y sostener el ritmo de producción de GNL de las etapas dos y tres del plan asciende a US$ 50.000 millones.

“Solo en infraestructura hablamos de 25.000 millones de inversión, más otros 25.000 millones en upstream, afirmó Marín. «Son entre 2000 y 2500 millones de dólares por año en upstream para sostener la venta de los barcos», añadió.

La decisión de YPF y sus socios en estas etapas del plan, la petrolera italiana Eni y la angloholandesa Shell, es incrementar la producción de gas principalmente en la ventana de gas condensado en Vaca Muerta, que es una ventana intermedia entre las ventanas de gas y de petróleo.

Infraestructura y un nuevo oleoducto

Otra de las novedades que dejó el paso de Marín por Italia fue la intención de la mayor compañía de energía de la Argentina de analizar la construcción de un nuevo oleoducto para exportar crudo desde Vaca Muerta, que tendría una capacidad mínima de transporte de 110.000 barriles por día (bpd). «Será más grande que el de OTASA», graficó una fuente de la empresa ante una consulta de este medio.

OTASA es la empresa que opera el Oleoducto Trasandino, un ducto de exportación de crudo de la Argentina a Chile con una capacidad diaria de transporte de 110.000 bpd.

Líquidos

El gas natural proveniente de la ventana húmeda es rico en líquidos como propano, butano y etano. El plan de inversión de YPF incluye la construcción de una planta para separar y luego monetizar esos líquidos a través de su exportación, de forma tal de obtener un gas seco, apto para su licuefacción.

El proyecto involucra una planta de separación, un poliducto y una planta fraccionadora que se localizará en Bahía Blanca. La inversión estimada en esta faceta del plan Argentina LNG asciende a US$ 6000 millones.

Exportaciones

YPF proyecta que con la ejecución completa de las tres fases del Argentina LNG en la provincia de Río Negro las exportaciones de gas natural licuado se ubicarán en un rango de entre 24 y 30 millones de toneladas anuales (MTPA).

La petrolera controlada por el Estado está acelerando las tratativas con Eni por la tercera etapa del plan y con Shell para la segunda etapa. Eni informó que tomaría una decición final de inversión (FID) en el primer trimestre del 2026.

El primer hito de producción y exportación de GNL ocurrirá en 2027, con la etapa uno del plan que involucra al consorcio Southern Energy, que YPF integra junto a Pan American Energy (PAE)Pampa EnergíaHarbour Energy y la noruega Golar.

Los proyectos con Eni y Shell estarán localizados en Punta Colorada. La fase con Eni involucra la instalación de dos terminales flotantes de licuefacción de seis millones de toneladas de capacidad de producción anuales cada una. La fase con Shell involucra otro buque de seis millones de toneladas, con potencial para incrementar la producción.

El proyecto que se instalará al sur de Las Grutas, en el Golfo San Matías, consiste de dos terminales flotantes de licuefacción con una capacidad conjunta de producción de seis millones de toneladas de GNL por año. Marín afirmó en Gastech que la construcción del gasoducto dedicado para este proyecto comenzará en abril.

La terminal licuefactora Hilli FLNG con la que Southern Energy comenzará a producir GNL desde 2027.

Los proyectos en Punta Colorada compartirán infraestructura crítica. Marín explicó que el gasoducto que transportará el gas previamente separado y tratado será de 48 pulgadas, un diámetro de ducto inédito para el país. «Son 75 millones de metros cúbicos de gas por día, y puede llegar a 100 millones de metros cúbicos día si se suma plantas compresoras», dijo.

El CEO y presidente de YPF explicó que no licitarán la construcción de los buques licuefactores para la etapa con Eni y que irán por contratación directa con la empresa constructora china Wison«Eso acelera un año o más todo el proyecto», dijo. La expectativa es que se firme un biding contract con Wison en los próximos dos meses.

Nicolás Deza

Inteligencia artificial: Oportunidades, riesgos y desafíos para Argentina

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Cómo nos informanos, dónde compramos, qué comemos y hasta qué pensamos: desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, prácticamente todo lo que hacemos está mediado por lo digital. La adopción de tecnologías de inteligencia artificial (IA) está cada vez más presente en todos los ámbitos de nuestras vidas y eso tiene, como todo, consecuencias positivas y negativas.

Si se analiza a nivel macro, la IA es un conjunto de herramientas que puede generar una importante transformación productiva en países en desarrollo como la Argentina. Sin embargo, para aprovechar ese potencial, los países deben mejorar sus habilidades, la infraestructura y la disponibilidad de datos, y todavía existe una brecha digital importante respecto a los países desarrollados. Además, la difusión de estas tecnologías conlleva riesgos éticos, económicos y políticos que pueden afectar la gobernanza de países con débil marco institucional.

Para debatir sobre esos aspectos, la Escuela de Economía y Negocios (EEyN) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) organizó la mesa de diálogo “Inteligencia artificial y estrategias de desarrollo: aprovechar el potencial, gestionar los riesgos”. El panel, que se realizó el miércoles 10 de septiembre en el auditorio de la EEyN, contó con la participación de Carlos Chesñevar, investigador del CONICET en la Universidad Nacional del Sur (UNS) y Natalia Debandi, investigadora del CONICET en la UNSAM; y con la moderación de Valeria Arza y Lilia Stubrin (EEyN–UNSAM).

“Es necesario pensar estrategias de desarrollo en relación a la inteligencia artificial, cuáles son las condiciones que hacen falta para impulsar ese desarrollo y cuáles son los riesgos que hay que prevenir, regular y mitigar”, indicó Chesñevar, especialista en IA e investigador del Instituto de Ciencias e Ingeniería de la Computación (ICIC–UNS/CONICET), un centro que trabaja en la temática desde hace 35 años.

Por su parte, Debandi, que es investigadora de la Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) de la UNSAM, planteó: “Todos queremos hacer cosas con IA. Pero, ¿con cuál IA?”. La experta dividió a la inteligencia artificial en tres grandes grupos. Por un lado, está la que funciona como herramienta para trabajar grandes volúmenes de datos. Por otro lado, está la IA predictiva, que sirve para tratar de anticiparnos al futuro y tomar mejores decisiones. En tanto, el tercer grupo comprende la IA generativa, que puede “crear” contenido nuevo a partir de grandes conjuntos de datos existentes, simulando el proceso de razonamiento humano, como el ya masivo ChatGPT.

Oportunidades: Aprovechar la trayectoria productiva del país

Para analizar las oportunidades que puede tener la IA para el desarrollo del país, Debandi señaló que es necesario pensar en qué tipo de desarrollo sería más conveniente incursionar. En ese sentido, señaló que es posible hacer «desarrollo con IA», que sería simplemente adoptar tecnología desarrollada en otros países y utilizarla en sectores productivos y de gobernanza. Por otro lado, se puede hacer «desarrollo en IA», lo que implica diseñar modelos de lenguaje propios. En este punto, la investigadora remarcó que si bien puede ser algo positivo, hay que analizar cuántos recursos (económicos pero también otros, como el agua) está dispuesto a invertir el país para saber si vale la pena.

Asimismo, una tercera posibilidad es hacer innovación con IA, sobre todo en sectores donde el país tiene un largo recorrido. “Argentina tiene una trayectoria histórica previa a la IA en ámbitos como la biotecnología y los DD.HH., donde el desarrollo de modelos específicos puede darnos un plus importante. Hay muchos temas en los que podríamos generar innovación que nos permita posicionarnos con nuestra propia identidad”, indicó Debandi.

Al respecto, Chesñevar agregó que el país tiene una gran capacidad de innovación tecnológica profunda (conocida como deep tech), que son tecnologías que pueden brindar soluciones disruptivas en diversos ámbitos. “Si miramos Latinoamérica, el 23% de la deep tech viene aportado por la Argentina, donde la biotecnología tiene el potencial principal”, precisó.

Para Debandi, un puntapié clave es preguntarse qué brechas puede ayudar a reducir la IA. Puso el ejemplo de la deserción temprana en educación y señaló que muchas veces se piensa en elaborar herramientas que diagnostiquen el problema, pero no se avanza en una solución. “El agente nos dice ‘hay tantos chicos que pueden dejar la escuela’ cuando seguramente el docente ya lo sabe. Entonces, ¿estamos realmente adquiriendo más información o estamos generando una gran infraestructura para resolver algo que en realidad nuestros maestros ya sabían, cuando lo que hay que hacer es darles los instrumentos para resolverlo?”, apuntó.

Riesgos: La IA “mágica” y una falsa ilusión de razonamiento

Si se piensa en riesgos, los expertos coincidieron en que uno de los más latentes es la ausencia de pensamiento crítico en torno a la IA generativa. “Este tipo de inteligencia artificial ha copado el escenario social, se ha robado el nombre y lo ha mistificado. Hay autores que incluso la llaman, de manera burlona, inteligencia artificial degenerativa, por todos los perjuicios que aparecen asociados al deterioro y sedentarismo cognitivo. Son elementos tecnológicos que generan la sensación de que hay que apurarse a hacer algo porque sino la competencia lo va a hacer antes, en vez de construir el pensamiento crítico sobre qué hace falta tener”, explicó Chesñevar.

“Argentina tiene una trayectoria histórica previa a la IA en ámbitos como la biotecnología y los DD.HH., donde el desarrollo de modelos específicos puede darnos un plus importante», señaló Debandi.

Para el especialista, la IA generativa crea la ilusión de que hay una especie de magia que viene a propulsar una productividad impensada para la sociedad. “Si queremos que la IA cumpla el rol de herramienta, no puede tener componentes de tipo mágico”, remarcó. Además, hay importantes vacíos legales en cuanto a la propiedad intelectual de los textos, videos, entre otros, que la IA utiliza para crear un contenido supuestamente nuevo, lo que puede terminar convirtiendo a estos sistemas en “máquinas gigantescas de plagio”.

“Los textos que se generan con estos modelos de lenguaje son artificiales y no tienen un significado desde la perspectiva humana. No podemos olvidar que la IA nunca tuvo contacto con la realidad. El ChatGPT nunca vio una nube, un pájaro, un árbol, y solo sabe lo que son a partir de lo que otras personas ven y sienten. Todo ese modelo está basado en una falsa ilusión de razonamiento, que en realidad es un manejo de probabilidades sumamente efectivo que genera un diálogo que es una ficción”, sostuvo el investigador.

En la misma línea, Debandi señaló que algo que a ella le preocupa bastante es la sobrelegitimidad de la información que proviene de modelos como el ChatGPT y que su uso masivo termina rompiendo los procesos de aprendizaje tradicionales. “Cuando le pido información, aunque le pido que me dé citas comprobables, este tipo de IA termina mezclando todo o cita artículos que no existen. Hay una sobrelegitimidad de la información, muchas veces por falta de tiempo, que hace que confiemos y no chequeemos, y esto nos hace más vulnerables ante la IA”, advirtió la investigadora.

Desafíos: crear un lenguaje común, regular más y retener talentos

Para pensar en los desafíos que tiene por delante un país como la Argentina para tratar de amplificar las oportunidades y reducir los riesgos del uso de IA, Chesñevar señaló que es importante generar un lenguaje común, que tiene que estar consensuado desde las distintas miradas de la sociedad y no desde un interés comercial. En ese sentido, espacios como las universidades son clave para crear una sensibilización y capacitación en torno a un núcleo conceptual que sea separado del lenguaje comercial que se puede imponer desde actores privados, que tienen intereses particulares.

Durante la mesa de diálogo, los investigadores debatieron sobre cómo aprovechar las herramientas que brinda la IA para el desarrollo productivo y reducir los riesgos a los que nos exponen estas tecnologías.

“Hace falta una alfabetización en temas de inteligencia artificial. Si no sabemos lo que estamos comprando no podemos ser buenos compradores ni realizar una adopción adecuada de esas herramientas. Para esto se necesita un abordaje interdisciplinar: no se puede pensar en IA sin las humanidades. Un ejemplo es generar más charlas que crucen a especialistas en derecho y en informática”, subrayó el especialista.

Por su parte, Debandi señaló que es importante avanzar en el diseño de regulaciones y sistemas de evaluación de modelos de IA (benchmarks) hechos en y para nuestra región. “En general, están hechos con exámenes de Estados Unidos o Inglaterra, que no sabemos si son buenos para nosotros –seguro que no–. Lo que tendríamos que hacer es diseñar un benchmark latinoamericano”, indicó. También señaló que, desde el ámbito de la gobernanza, falta una mirada integral, transversal y estratégica que coordine los desarrollos en IA y marque el camino a seguir.

Finalmente, los investigadores reflexionaron sobre la dificultad de retener talentos en el área de informática e IA, ya que muchos estudiantes abandonan la carrera porque consiguen trabajo en el sector privado mucho antes de terminar. “En la UNSAM, tenemos la Licenciatura en Ciencia de Datos y se está por recibir la primera camada. Ingresaron 180 estudiantes pero en cuarto año solo tenemos siete. Se va reduciendo porque, ya en segundo año, el 80% tiene un trabajo muy bien pago. Creo que hay que generar estrategias distintas, entre ellas, articular más con el sector privado y repensar la extensión de las carreras”, finalizó Debandi.

Nadia Luna

Lula y Pedro Sánchez impulsan el acuerdo UE-Mercosur en respuesta a los aranceles de Trump

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Los presidentes de Brasil y de España están empeñados en aprovechar la compleja coyuntura para el comercio internacional que Trump ha creado para que Mercosur y la Unión Europea aprueben definitivamente el acuerdo que alumbraría la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado de 700 millones de personas. Luiz Inácio Lula da Silva y Pedro Sánchez reafirmaron este viernes, en conversación telefónica, “la importancia estratégica del acuerdo birregional en el contexto actual de guerras tarifarias”, según una nota de la Presidencia brasileña. El tema también estaba en la agenda de la vicepresidenta de la UE y jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, este viernes en Brasilia, en su primera visita a América Latina.

La estonia Kallas ha mantenido una reunión privada con el presidente Lula antes de encontrase con el canciller, Mauro Vieira, y comparecer juntos ante la prensa, “El Mercosur está listo para firmar”, le ha dicho el diplomático brasileño a la alta representante de la UE en referencia al bloque que su país forma con Argentina, Paraguay y Uruguay.

La representante de la UE ha recalcado que “se ha enviado la propuesta [de pacto] al Consejo Europeo” y que ahora los 27 países de la Unión deberán debatirlo. “Discusión en la que todos esperan que vaya todo bien”, ha añadido sin mencionar fechas, informa Efe. La jefa de la diplomacia de la UE ha recalcado la voluntad política de la UE para cerrar definitivamente un pacto que se empezó a gestar en 1999.

Con cierto optimismo, la expectativa tanto de Lula como de Sánchez es que ambos bloques sellen el acuerdo definitivo en diciembre, en la cumbre semestral de Mercosur que se celebrará en Brasilia. Quieren aprovechar la ventana de oportunidad que supone que dos países partidarios del pacto, Dinamarca y Brasil, coincidan este semestre al frente de los respectivos bloques.

Un acuerdo Mercosur-UE sería para Lula un logro que presentar con la vista puesta en las elecciones de 2026 en un momento en que Donald Trump ha castigado a Brasil con los aranceles más altos del mundo (un 50%) en un intento, infructuoso, de que Jair Bolsonaro no rindiera cuentas ante la justicia por organizar un golpe.

Francia y Polonia han sido los países más reticentes, pero tanto Brasil como España consideran el momento actual especialmente propicio también a causa del caos que ha creado Donald Trump con su guerra tarifaria. La UE y Brasil, como otros bloques y países, están embarcados en diversificar sus relaciones comerciales para mitigar el impacto de la caída de sus exportaciones a EE UU.

En Brasilia, Kallas ha criticado duramente a Putin por la guerra de Ucrania, en general, y por el incidente más grave del día, la incursión de tres cazas rusos en el espacio aéreo de su patria, Estonia. “Es una provocación extremadamente peligrosa, Putin está poniendo a prueba la determinación de Occidente. No debemos mostrar debilidad”, ha dicho la alta representante de la UE. También ha instado a “los países que tienen una relación más próxima con Rusia” —y eso incluye a Brasil— “a presionarla para convencerla de la necesidad de la paz y de sentarse a una mesa a negociar”.

Lula y Sánchez tienen previsto verse en Nueva York la semana que viene, con motivo de la asamblea general de la ONU. Ambos comparten el repudio por “las graves violaciones del derecho humanitario en la franja de Gaza y el desplazamiento forzado de la población”, según la nota de Presidencia brasileña, y tienen previsto participar de los esfuerzos para “resolver la cuestión palestina de manera pacífica”. También presidirán, con sus homólogos de Chile, Colombia y Uruguay, el evento En defensa de la democracia: combatiendo los extremismos.

Naiara Galarraga Gortázar

Los barcos licuefactores que YPF negocia con la empresa china Wison para exportar GNL

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Una característica central de los proyectos de exportación de gas natural licuado del plan Argentina LNG es que utilizarán terminales de licuefacción flotantes. Los principales fabricantes de este tipo de unidades, la empresa china Wison y la surcoreana Samsung, exhibieron su músculo industrial con imponentes stands en la feria Gastech en Milán. Precisamente, YPF busca cerrar cuanto antes un contrato con Wison que permitiría acelerar el desarrollo de una etapa del plan exportador.

El plan Argentina LNG contempla tres etapas o proyectos a desarrollar en la costa de la provincia de Río Negro con una capacidad de exportación anual total de entre 24 y 30 millones de toneladas por año (MTPA) de GNL.

Negociaciones con Wison y Samsung

En YPF, que lidera las etapas dos y tres del plan Argentina LNG, creen que la negociación con Wison es clave para acelerar el desarrollo de la tercera etapa con la petrolera italiana Eni, empresa que aún debe tomar una decisión final de inversión (FID). En paralelo, la petrolera controlada por el Estado negocia con Wison y Samsung el tercer barco, que corresponde a la fase dos con la angloholandesa Shell.

El CEO y presidente de YPF, Horacio Marín, explicó que se evitará la licitación y buscará cerrar un binding contract en los próximos dos meses, a los fines de poder adelantar la etapa tres.

«Wison está haciendo el FEED (diseño de ingeniería de los barcos) y en un par de meses va a pasar con el valor final. Esto habría sido dentro de un año, nos salteamos ese tiempo porque no hicimos licitación sino directa y eso acelera un año o más todo el proyecto», dijo Marín.

Buques de máxima capacidad

Por el momento, la negociación más avanzada es con Wison por la etapa tres del plan, que prevé la instalación de dos buques licuefactores con una capacidad de producción total de doce millones de toneladas de GNL por año. La empresa china destaca que los buques para este proyecto serán los de mayor capacidad de producción construidos hasta el momento.

Wison no es un jugador desconocido en el nicho industrial de los buques licuefactores. La empresa fabricó de cero la terminal flotante Tango FLNG, que tuvo un breve paso en 2019 por la Argentina, cuando YPF la contrató para exportar gas licuado.

La unidad, que hoy se encuentra operativa en un proyecto de GNL de Eni en el Congo, tiene una capacidad de producción de 0,5 MTPA. El contraste con los dos buques que se construirían para YPF es total, ya que cada barco tendrá una capacidad de 6 MTPA, y serán de la mayor capacidad construida hasta ahora por la empresa.

Maqueta del modelo de buque licuefactor
que Wison construiría para YPF.

El manager general de Producto FLNG de Wison, Xiaogang Liu, brindó detalles sobre el trabajo de ingeniería que están realizando pensando en los dos buques para YPF. «Estamos trabajando con una empresa estadounidense llamada Chart. Nos proporciona su tecnología patentada, que puede maximizar la producción por tren hasta dos MTPA. Así que instalaremos tres trenes para alcanzar 6 MTPA«, explicó Liu a EconoJournal.

La clave para instalar tres trenes de licuefacción por cada buque pasará por instalar en tierra la planta de pretratamiento, para así liberar espacio para los trenes. «Todos estos módulos requieren cierto espacio y peso. Por lo tanto, para esta gran escala, estamos considerando trasladar esta instalación de pretratamiento a tierra. En la planta flotante de licuefacción de gas natural, solo estamos considerando los módulos de licuefacción«, dijo Liu.

El manager general de Producto FLNG de Wison, Xiaogang Liu.

Tiempos de construcción

Marín piensa que la firma del binding contract permitirá adelantar la ejecución de la etapa tres del 2030 al 2029. En Wison destacan que los tiempos de construcción están en línea con esa perspectiva.

El representante de la empresa explicó que el contrato para la construcción de otra unidad, el FLNG Nguya, con una capacidad de 2,4 MTPA, se firmó en diciembre de 2022 y el buque zarpará este mes para ser remolcado al Congo para sumarse al proyecto de Eni.

«Estamos en septiembre de 2025. Son 33 meses, más dos meses para el transporte de China al Congo y quizás otros dos meses para la conexión y la puesta en servicio», graficó Liu sobre los tiempos que podría insumir el proyecto con YPF y Eni.

Nicolás Deza