Arias comenta «El poder militar argentino» de De Vedia

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El 15 de este mes de julio reproducimos un artículo de Mariano de Vedia «El poder militar actual de Argentina: fantasía y realidad» Hoy, Daniel Arias contesta:

Estamos en un 50% de acuerdo con La Nación. En autodefensa, estamos entre La Pampa y la vía. Ese diagnóstico común con pelucones de paladar negro nos preocupa. ¿Nos estaremos volviendo viejos? ¿U olvidadizos?

Lo que nos da un poco de tranquilidad es que no nos alineamos con la OTAN, porque todavía recordamos la de Malvinas. Eso ya es mucho.

Lo otro que certifica nuestro desesperado optimismo respecto de nuestro estado cognitivo es que desde 2018 venimos incordiando nunca con juntar nuestros científicos y tecnólogos para volver a fabricar armas argentinas en la Argentina en un nuevo complejo militar-industrial. Tuvimos uno y era bueno, hasta 1982. La derrota de Malvinas terminó con él. Alegría y festejos en Whitehall y en el eficio Truman.

Para saber qué queremos como rearme, sugieron abrir algunos links. El siguiente, un somero análisis de por qué, cuando, cómo y a beneficio de quién fracasaron los proyectos aeronuticos del viejo IAME, nos representa. Por favor, apriete este botón.

Si se tienta, tenemos más historias de la historia del Pulqui 2. Ahí les van: primera parte, segunda, tercera, la cuarta ya la vio, y va la quinta: the end. Se pueden en cuaquier orden. Explica cómo desde 1945 partimos de ser 15 millones fuimos de argentinos razonablemente defendidos, por una alineación infrecuente de educación pública y desarrollo de una industria local de armas, a los actuales 46 millones de idiotas encerrados y perdidos en un país gigantesco en extensión y recursos, sin aviación.

Somos un país sin estado. Es decir, sin marina, sin ejército, con una aviación virtual, munición para dos horas de combate terrestre, y no muy lejos de perder provincias enteras. Particularmente la Patagonia Austral, y nuestra tajada de Antártida, con su lugar más valioso: la Península.

El mar, ya lo perdimos. Tenemos alguna ideas de cómo ir recuperándola con paciencia y sin misilazos. y también cómo seguir perdiéndolo. Eso último tal vez la interese más. Ahi les va.

Si ya leyó nuestras monsergas ¿se entiende por qué miramos las cosas desde un agujerito muy distinto de casi todos? No somos cúpulas militares compradoras, no somos antimilitares aunque sí antimilitaristas, somos industrialistas y creemos en nuestras capacidades tecnológica. Todavía las tenemos.

Tampoco somos mamertos patrioteros de escritorio, que nunca olieron la pólvora, que se levantan con un viva la patria, y a los que en materia de ideas, no les entran las balas. Y la Patria nos importa, como que vivimos en ella, no de ella.

LA DESDICHADA E INCREÍBLE HISTORIA DE UNA CÁNDIDA FÁBRICA Y DE SU AERONÁUTICA DESALMADA

Esto sucedió en la Fábrica Militar de Aviones, que ya cumple 98 años y cambió demasiado de nombres cuando perdió su propósito. Era equipar a la Fuerza Aérea Argentina con aviones buenos y propios.

El Pulqui II, quizás la obra maestra de esa planta, fue uno de los tres mejores cazas de los años ’50, superior al Sabre F-86 de los modelos A, B, C y D. Para ser neutrales, también habría sido una pesadilla sudaca para el MiG-15 soviético. ¿Por qué? Porque su relación potencia/peso duplicaba la del caza estadounidense, y superaba en un 20% la del ruso. Ergo, subía como un barrilete en ascensor.

La trepada, techo, alcance operativo y armamento del Pulqui II fueron los mejores de su tiempo. Y sin embargo, no era un interceptor de bombarderos. Era, casi por accidente, el primer caza multifunción del mundo, apto para escolta, ataque a tierra y mar, y patrulla. En vuelo «ferry» con ala limpia, el 4to modelo del Pulqui llegó a 3000 km. de alcance lineal,, su trepada, y techo eran mayores que la de los interceptores soviéticos y estadounidenses,TODOS ELLOS, y su armamento era más preciso en tiro largo, y más letal.

Diseñado por Argentina y para Argentina, en un país que en 1948 adolecía de aeródromos precarios, carente hasta de rutas asfaltadas e incluso de fabricación de aluminio o turbinas, el Pulqui 2 podía operar desde pistas de tierra y pasto. Eso le queda enérgicamente prohibido al Sabre y el MiG. Los cuatro cañones de 20 mm. en proa del Pulqui 2 agrupaban los corchos mucho que el combo demasiado desparejo de un Nudelman Suranov, un monstruo antitanque de 37 mm subido a la marchanta a un avioncito sensacional, y dos de Nudelman Richter 23 mm del MiG, bastante más sensatos. Y los del Pulqui cargaban más munición.

Los tiros de armas tan disímiles como las del MiG 15 golpeaban como un ariete y dos mazas. Sin embargo la trayectoria de las del 37 mm. divergían mucho en la vertical de las de 23 mm. La bala de 37, más lenta y pesada, se caía a corta distancia mientras las otras volaban al menos un kilómetro y medio en línea recta antes de ceder ante la gravedad. En tiro por deflexión, inevitable en «dogfight» a distancia visual, uno no le apunta al blanco sino al sitio donde cree que este va a atravesar. Ergo, el cañón de 37 no le pegaba a nada que no fuera un galpón volador, preferiblemente aterrizado.

El del MiG 15 era un combo de armas diseñado exclusivamente para hacer pedazos un enorme bombardero estadounidense B-29. Pero para trenzarse con otros cazas se quedaba corto de cañones chicos de largo alcance, y peor aún, tenía una mira atrasada 20 años. Era un interceptor puro, no una escolta o un animal viable de superioridad aérea.

Por el contrario, en términos de artillería, el Sabre F-86, con sus 6 metras calibre .50, era casi irrelevante. Ese mismo armamento y en igual cantidad, en el P-51 Mustang había sido bastante efectivo contra los cazas pistoneros alemanes.

Definitivamente, las leyes de combate aérro de la Segunda Guerra ya no regían en los tiempos del jet. Un Sabre necesitaba varias ráfagas de un segundo de duración, a 100 tiros por ráfaga, y a distancias no mayores de 600 metros, para bajar un MiG 15. Cosa insólita porque la construcción del MiG era muy liviana (3200 kg. de peso vacío). Una cascarita muy peligrosa, por zigzagueante.

El MiG tenía las mismas ventajas y desventajas comparativas que el viejo Zero japonés: agilísimo, fragilísímo.

Bastaban unos pocos tiros calibre .50 que pegaran en la raíz de las alas, donde están los tanques de combustible, para volverlo una nube llameante. Eso sucedía en mílésimas de segundo, porque para ahorrar peso, los tanques no eran autosellantes.

Sin embargo acertarle era difícil, como ponerle el cascabel al gato. Su tamaño reducido, agilidad, trepada y bajo peso (3600 kg. vacío) lo volvían un blanco elusivo, incluso de ver. El punto fuerte de este MiG era pegarse a la cola de un Sabre y hacerlo estallar como un petardo. Se podía hacer con una sola bala de 37 mm diseñada para bajar bombarderos bestias, de 32 toneladas de peso vacío, como el B-29. Sin embargo, se necesitaba que el píloto (ruso o chino, jamás norcoreano) fuera un maestro para agrupar los tiros en un Sabre, aunque éste era más pesado (5050 kilos), ergo, menos culebreante y ágil por su considerable peso vacío (5050 kg).

Las superioridad del Pulqui 2 sobre estos dos íconos de la Guerra de Corea es teórica. Sale de especificaciones. No pudo demostrarse jamás en la práctica. Podría haber sucedido, sin embargo.

Por alguna causa, en 1951 Perón se negó a venderle la fabricación bajo licencia a Lockheed. Así las cosas, en Corea Lockheed concurrió con su miserable Shooting Star como caza diurno, alimento balanceado para MiGs. Nada permitía adivinar que desde los ’90 Lockheed Martin se transformaría en la principal fábrica de defensa de los EEUU. Menos aún, que en 1991 Carlos Menem le entregara a la firma yanqui y con un moñito nuestra vieja Fábrica Militar de Aviones, para su canibalización.

Cuarenta años antes, el mundo entero estaba un poco fascinado por el insólito caza argentino. En una palabra, era PICANTE.

El príncipe consorte de Países Bajos era don Bemhard von Lippe-Biesterfeld, elegante «dealer» de armas de origen «No preguntes», ser un poco aficionado a quedarse con vueltos, a pedir coimas, a hacer negocios puercos y coso, le pidió a Perón un show de capacidades del Pulqui 2. Perón aceptó y nombró a Kurt Tank como showman aéreo. Era un pilotazo, y éste avión suyo, un hijo de la vejez. No se entrega.

Cuantimás, Tank odiaba al príncipe consorte holandés, por consorte con suerte (no pun intended) para el braguetazo monárquico con la reina Juliana, y por traidor a su Alemania natal. Había nacido en Jena y su título lo hacía príncipe del río Lippe y la aldea de Biesterfeld, donde fue a nacer este cristiano, caserío que juna nadie, pero está irremediablemente en SüdbrookmerlandDistrito de AurichBaja Sajonia. Eso es medio cerca de Hamburgo. Menos holandés y más aleman, no se consigue.

Tank obedeció muy a su modo. Despegó desde el Instituto Aerotécnico, llegó en una rugiente hora a Aeroparque, allí se mandó varios números acrobáticos y pasadas de ametrallamiento sobre

Tank obedeció muy a su modo. Despegó desde el Instituto Aerotécnico, llegó en una rugiente hora a Aeroparque, allí se mandó varios números acrobáticos y pasadas de ametrallamiento sobre don Bernhard Leopold Friedrich Eberhard Julius Kurt Karl Gottfried Peter Prinz zur Lippe-Biesterfeld, y se volvió a Córdoba sin aterrizar ni saludar. Le debe haber arrancado uno o dos de sus catorce nombres de pila. A todo esto, Perón, que conocía perfectamente a Tank, impertérrito, quizás puteando, quizás divertidísimo. Andá a saber. Perón era tan escondedor que ni él sabía qué estaba pensando.

Tank se volvió a Córdoba sin aterrizar ni saludar a Su Alteza Serenísima. Perón, impertérrito, quizás puteando, quizás divertidísimo.

Tomar nota técnica: Tank aterrizó el avión diseñado por Tank y equipo de 60 krauts en el Aerotécnico a las dos horas de haber despegado. Al tocar tierra, había viajado unos 1600 km. a un promedio de 1000 km/hora, incluídas las repetidas pasadas para despeinar el engominado Bernhard. Debe haber cortado clavos lo que duró el show. Nadie le habia dicho que ese Pulqui venía sin balas.

Y ése era el segundo Pulqui, «de poca autonomía», según Wikipedia. El Pulqui 4, ya con 3000 km. de autonomía, podría haberle asustado otra vez al principito saliendo desde Trelew y volviendo sin repostar. Poca autonomía tu abuela, señora Wikipedia.

Por algo en 1951 se vinieron discretamente hasta estas pampas dos delegaciones aeronáuticas con ánimo de compra y chequera: Pakistán, estado nuevecito y casi sin fuerza aérea, pero debutante de una guerra con la India que sigue desde 1948. El otro aspirante a Pulqios era Egitp, estado viejo pero sin un buen jet para luchar contra otro nuevecito, Israel. El pedido de los egipcios fue, según antecedentes, piramidal. ¿Qué cantidad de unidades querían, el effendi Air Marshall? Bueno, todas la que pudiera fabricar Argentina. Sic.

Bernhard etc, etc, etc. etc. Biesterfeld, fiel a su crianza en el Butantán de las monarquías europeas, quiso que la Argentina le vendiera la tecnología y la fabricación local a Fokker, fabricante top en la Europa del Norte hasta la preguerra. Todo bajo la debida licencia de la Fuerza Aérea Argentina, y con una turbina Rolls Royce inglesa, igualmente armada en Holanda bajo licencia británica.

No eran condiciones extraordinarias. Pero la planta de Fokker había sido destruida al ras por los alemanes, y parte de sus ingenieros había muerto. Perón olfateó, como tal vez lo hizo con Lockheed, que el Biesterfeld nos iba a joder de algún modo con la letra chica para romper las restricciones de reventa, y mandó a su Alteza Serenisima a cultivar tulipanes en Noordoostpolder. Pero con onda.

En suma, el Pulqui 2 se perfilaba en el mundo rico y pobre como un proyecto «Tier 1» hecho ad-hoc para países industrialmente devastados (Holanda lo era) u obligados a luchar a distancias enormes. Para el caso, desde El Cairo a Tel Aviv hay 450 km. en línea recta. Un Sabre o un MiG sólo llegarían con tanques subalares, pero sin bombas, y con pocos minutos de combustible para enfrentar oposic on.

Uno supone que Perón, que no era tonto, y entre otras cosas porque Tank había sido alto groupie de Hitler, no quería pintar a la Argentina como cobeligerante en una guerra contra Israel. En Washington DC se habrían hecho una fiesta.

En suma, el Pulqui 2 no era bueno por diseñado por Tank o por construido por la Argentina. Era bueno por diseñado PARA la Argentina, y con la insistencia de tábano ultrajado de 3 jovencísimos ingenieros aeronáuticos argentinos. Fueron Norberto Morchio, Enrique Cardeilhac y Humberto Ricciardi. Los 60 Krauts venidos de la Focke Wulf los ninguneaban por poco arios y por no hablar alemán. Pero este trío le impuso al Pulqui 2 un tren de aterrizaje descomunalmente robusto, adaptado a un país sin pistas, o a una guerra en que las pistas están bombardeadas, pero hay que operar igual.

Tank no pudo no estar de acuerdo.

¿Y QUÉ HAY DE LA LOCKHEED?

Cedido a la Lockheed y bajo un nombre de fantasía para disimular su origen sudaca y alemán tirando a nazi, el Pulqui podría haber bajado MiGs a lo pavote. Para ello, tenía 4 Oerlikon de 20 mm en proa: en un segundo, esta batería antiaérea aerotransportada disparaba 67 balas explosivas, de penetración e incendiarias a 820 metros por segundo. Y tales balas, imbuídas de su velocidad, volaban recto y destruían cualquier estructura aeronáutica a 2 o 3 kilómetros. Con que pegarara un par en la cabina, los tanques de querosene, la turbina o el empenaje del alevoso enemigo, era muñeco al suelo y gran hoguera.

Perón habrá pensado: «La Lockheed es una fábrica menor, perp eson yanquis, les gusta patentar hasta la boleadora, exportan a lo pavote y van a violar las restricciones de venta a terceros. Ése es un país de abogados, y estos cosos van a exigir que el contrato se firme bajo ley estadounidense en caso de litigio».

Es una suposición mía, pero en los hechos, los yanquis se volvieron a California con las manos inexplicablemente vacías y la chequera sin estrenar.

No estamos haciendo flamear la bandera y cantando el himno al Pulqui y La Marchita. Explicamos las cosas en términos técnicos y comerciales, y lo que es suposición, lo preavisamos.

El Pulqui 2 podría haber enfrentado de igual a igual a los dos íconos de la Guerra de Corea. En ventas, podría haber tenido un breve momento monopólico, póngale entre 1948 y 1953. Habría sido suficiente para mejorar la imagen de comercio exterior del país. Por alguna causa, uno gana peso diplomático cuando puede vender el garrote más duro del mundo. Vendiendo trigo y carne uno alimenta a humanos, a ingleses. Y vendiendo soja, alimenta no a humnos chinos: sólo a sus chanchos.

Pero vendiendo fierros picantes, uno se vuelve mejor negociador y le pregunta a la Su Majestad, doña o don Windsor, cuánto tiempo necesitaría para cedernos voluntariamente las Malvinas. Pero por las buenas, y sin quemar pólvora.

Alguno se vio venir este escenario y, desde otro continente, le bajó el pulgar al Pulqui 2. En 1956, el programa se canceló.

No diremos nombres pero fue el Comodoro Heriberto Ahrens. Tampoco diremos qué gobierno hizo aquella chanchada, pero fue el del Almirante Rojas y el general Pedro Eugenio Aramburu. Tampoco especularemos sobre el «cui bono» de la ut supra mentada traición a la Patria, aunque fueron los EEUU e Inglaterra. Nunca añadiremos que operaron tras bambalinas para defender su mercado de un arribista sudaca, sin papeles pero con mejores fierros. Los tuvimos al menos hasta la primera mitad de 1953.

Cuando unos criollos dieron la orden de comprar 100 Sabres a Canadair en lugar de 100 Pulquis al Instituto Aerotécnico, estaban haciendo una genuflexión muy profiláctica de obediencia debida, felletiocum, a un par de embajadadores.

Sin embargo la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer. Si el Instituto Aerotécnico hubiera concentrado sus recursos desde 1945 en el proyecto Pulqui, y en otro menos fachero pero mucho más vendible (el transporte y bombardero Huanquero). Era más fabricable, no habría causado terror en el mundo militar del Atlántico Norte, no estaba lastrado por restricciones comerciales (los motores El Indio eran patentes argentinas) y le habría dado volumen económico a cualquier acuerdo paquete.

Esto habría hecho olas no sólo en las fuerzas aéreas del Tercer Mundo, sino empresas aerocomerciales de todas partes. Sin embargo, para llegar a esa concentración de láser, el brigadier Juan de San Martín debería haber degollado en la cuna 7 u 8 otros proyectos bellísmos, que Ud. encontrará en los links. Y San Martín no lo hizo, porque no era un Herodes o un Henry Ford. Era un mecenas renacentista que cultivaba un jardincito de formidables ingenieros locos europeos que se habían quedado sin país, y a todos ellos había que darles sol, agua y nutrientes para evitar que regresaran a Francia, Alemania, Italia y Polonia.

Perón. por su parte, también tenía su corazoncito de adolescente romántico en todos aquellos aviones prodigiosos que iban naciendo en Córdoba. Amaba incluso al patito feo entre todos, el «Naranjero» de Reimar Horten. Fue diseñado únicamente para traer naranjas desde Salta, Tucuman y Corrientes a la capital, antes de que pudriera la cosecha. La naranjada Bilz y la Hesperidina iban a volverse carísimas, pero el país era rico. Lo destruyeron y quemaron los propios aviadores.

Obviamente, ni don Juan de San Martín ni Perón pudieron capear el bajonazo de ingresos federales desatado por el Plan Marshall, que sacó de un codazo a la Argentina del mercado europeo de alimentos. Toda la fábrica se fue frenando, y su cerebroteca se dispersó. Tomá mate, argento, volvé a la tristeza del tango-canción. Milonga, firulete y «la fiesta y la inocencia del coraje» (siempre cito a Borges) es para gringos rubios.

En suma, Ahrens y La Libertadora la tuvieron demasido fácil. Nosotros, mientras entraban divisas, fuimos demasiado ambiciosos y dispersos. Y el que pretende arrastrar al catre a todas las percantas del bailongo generalmente termina volviendo a casa solari, silbando bajito, fumando el pucho de la derrota.

DE RANAS Y DE PAVOS, TENEMOS EL SARTÉN LLENO

Esas cosas las hemos dicho hasta el coma por agotamiento. De la historia del Pulqui II, nunca nos creímos la fábula fácil de peronchos buenos y gorilas malos. Preferimos miradas divergentes, como la de Alejandro Artopoulos, analista de ecosistemas industriales.

Yo mezclo la imparcialidad de Artopoulos con mi propio millaje de periodista científico, otrora piloto (muy malo), y con décadas de trotar aeródromos y hablar con pilotos en serio, civiles y militares en general canosos, escépticos y fogueados, algunos de ellos veteranos de Malvinas, otros dedicados al ensayo en vuelo de aviones que la Fuerza Aérea no pensó ni piensa fabricar en absoluto. Me refiero a Pucarás y Pampas, que no se construyen por malos, sino por bastante buenos.

Últimamente está pasando con la última esperanza de la FAdeA, el entrenador primario militar y civil IA-100 Malvina. Es muy hermoso, es barato para su nivel de equipamiento en aviónica (U$ 1,2 millones la unidad). Sucesivamente lo abortó Macri, Fernández se olvidó de construirlo, la Fuerza Aérea lo detesta y Milei lo cajoneó para privatizar o cerrar fábrica, lo que le manden en el cielo.

VOLVIENDO AL TEMA

Por eso a AgendAR declara cretinadas las opiniones de La Nación, y las de de Vedia en especial, sobre el Gran Desarme Argentino. Son lamentos de verdugo mientras ahorca al preso. No se cura de desarme a la Fuerza Aérea Argentina comprando chatarra a Dinamarca. Tampoco barcos a Francia o a Israel. Tampoco se curó jamás cuando nuestras vacas gordas, comprando fierros nuevos llave en mano, con cero fabricación local.

Se curaría desarrollando y fabricando sistemas de armas y de sensores argentinos, e invitando a socios como Sudáfrica, Brasil o Indonesia o Turquía a asociarse y compartir tecnologías, costos, fabricación de partes, mercados y utilidades de venta. Hablo de drones más que de sistemas tripulados. Son más costo efectivos. Mire el Mar Negro. Desde que Ucrania salió a escena con sus drones navales y antibarco, lleva hundidas 22 naves rusas, y el resto no sale de puerto, pero además es atacada en puerto.

¿Es buen negocio fabricar drones? Ningún país se ha empobrecido vendiendo armas, pero mire, chamigo, comprándolas lo que uno compra son agachadas diplomáticas.

El tren de fabricantes lo venimos perdiendo desde 1956 porque, salvo por excepciones raras, las cúpulas militares, empresariales y políticas del país están en manos de cholulos incultos, tan renuentes a ocuparse de nuestra industria de defensa como la revista Hola.

De Vedia es un ejemplo, muy conectado con gorras de su mismo palo. Es su repetidora.

Lógico, los militares o dirigentes industriales retobados a la coima son echados de sus puestos con cargos fraguados. Eso le sucedió a los 17 brigadieres condecorados por el Congreso como héroes de Malvinas. Fueron acusados de narcotráfico de cocaína en 2005 mediante una opereta de prensa muy bien armada, en la que participaron La Nación y el grupo Clarín, con dirección de obra de nuestros servicios y la CIA.

Tenía hasta un nombre marketinero: el escándalo de las narcovalijas. ¿Qué lobbista acuñó ese título? Un aplauso. Pero 17 inocentes con medallas y ganas de «Compre Nacional» atravesaron la noche de la difamación, y de causas penales ante los corsarios de los Poderes Judicial y Legislativo, que los habían condecorado como héroes de guerra. Fueron echados sin honores o jubilaciones esa fuerza por la cual se jugaron la vida en combate. Por supuesto, no hubo condenas porque la causa estaba fraguada. No se necesitaban: el objetivo era pringar a estos jefes, y asustar a los cagones.

No sé si asustables por pavos o por ranas, o por ambas cosas. «De ranas como vos, tengo el sartén lleno», leí en 1965 en la puerta trasera de un camión en Miramar, y se me pegó.

Estos brigadieres, con Carlos Rohde a la cabeza, además de barcos hundidos de la Royal Navy, tienen en su haber una militancia tercnológica que arranca en los años ’70. Lucharon para que la Argentina desarrollara sus propios radares. Algo que no gusta demasiado a demasiados. Si nuestra Fuerza Aérea ve en la oscuridad y a 400 kilómetros, en caso de podrida, los ingleses pierden aviones y barcos. A los comodoros más cómodos (pun intended), porque pierden otros objetos voladores: cometas.

Lo mismo le ha pasado a dirigentes proteccionistas del empresariado nacional, mayormente metalúrgicos, electromecánicos y electrónicos, los abastecedores inevitables de las cadenas de provisión de armamento, cuando fabricábamos armamento. Por oponerse al deguello de la industria argentina de don José Martínez de Hoz, los de directivos de la CGE fueron perseguidos por justicia, y esa central patronal terminó clausurada en 1976.

Sucedió ante el silencio de popes y caciques de la UIA, mayormente exportadores de cascotes de mineral, de petróleo, de gas, de soja y otras variantes de la naturaleza cruda. También se admiten en ese templo de la manufactura, la UIA, a multis que añaden a granos y porotos esa torre de valor agregado. Viene de transformar harina y azúcar en galletitas, o millones de toneladas de soja en aceite. Tiemblan Mark Zukerberg y la Raytheon.

A esos cristianos no les pasó ni pasará nunca nada. Y no es que desde los puertos privados del Gran Rosario se exporte poca frula, bajo la mirada benevolente de la Bolsa de Comercio local. Son, como argentinos de bien. ¿Acaso no dirigen el país? Carlos Pellegrini, el larguísimo y bigotudo fundador de la UIA en 1887 tenía posiblemente otra visión de la industria..

¿Sabe don de Vedia que la Argentina ya no produce siquiera su fusil de combate, fabricado aquí desde 1947? Fue estandarizado en las tres fuerzas desde 1958. Los produjo el Ejercito en la Matheu de Rosario fábrica fundada en 1926 hasta que la cerró Menem en 1996. ¿Por que aquel presidente no lo iba a hacer, a un año de haber hecho volar por el aire la fábrica de cañones y munición de Embalse? ¿Por que no darle lo suyo a cada quién? Hay que tratar con igualdad a todas las provincias. Eso es federalismo.

NI EL FAL, MIRÁ

En 2007, el FAL argentino dejó de fabricarse definitivamente en el país. Por fin, fuiste, FAL.

Desde 2001 la excusa del Ministerio de Defensa de Fernando de la Rúa para dejarlo en la banquina había sido «modernizar» nuestras armas chicas. Tal vez los Kirchner compraron ese pescado podrido por poca nariz. Andá a saber. Según el verso vigente, nos equiparíamos con el FARA, un rifle de lo más nacional (??) pero copiado de la copia del rifle israelí Galil, copiado a su vez del RK 62 finlandés, copiado a su vez del viejo AK-47 soviético.

Se fabricaron 100 FARAS, un montón. Como para equipar a dos comisarías. No eran malos, pero andaban en casi 5 kilos con munición, lo mismo que el FAL, tan criticado por pesado y reculón.

Los FARA (esto es lo principal) usaban la munición standard de la OTAN actual, la 5,56 mm., que la Argentina (¡ups!) no produce, cruz diablo. ¿Por qué? Porque se emperró en seguir fabricando la 7,62 mm. Esta munición es más larga, más gruesa, más pesada y más potente. Por ello fue el standard OTAN hasta los años ’60 y la adoptaron 90 países. Pero en aquella década a los EEUU se les cantó cambiar al cartucho 5,56 y forzar al los dóciles de la OTAN, a a lo mismo.

Unos 80 países «libres» (haceme reir) debieron destruir su armamento anterior, y para así poder comparar los M16 y las carabinas M4 estadounidenses. Hocicaron casi todos, unánimes. ¿Cuándo no? Sólo se ortivaron los franceses. ¿Cuándo no?

Los chicos de la OTAN deben ser «interoperables»: si un inglés le pide munición a un yanqui o a un chileno para liberar Santa Cruz de ocupantes ilegales argentinos, las armas de los tres deben ser de igual calibre. Estoy apuradísimo por que nuestros fusiles todos disparen la misma cosa que los de la OTAN, y nos volvamos todos lo mismo, volvamos todos lo mismo, escolares de guardapolvo blanco siguiendo a la maestra, pollitos lindos piando a coro mientras corren tras Mamá. la Gallina Turuleca.

Encantador.

De modo que así, en los ’90, nos quedamos sin fusiles, sin municiones y de paso sin colimbas. Sucedióp cuando mataron a golpes al soldado Omar Carrasco, en el batallon de artillería 161, Zapala, Neuquén. Menem, justiciero, abolió el servicio militar, en lugar de garantizar la salud física y mental de los soldaditos y castigar a los cuadros que habían encubierto el asesinato casi un mes.

Simultláneamente, el gobierno Ignoro si el Pinguino se dio cuenta de la gansada que estaba reabriendo con voluntad (pero sin poner una rupia) los talleres de submarinos de Puerto Nuevo, cerrados por Menem en 1993 para levantar su propio Puerto Madero. Kirchner era una luz para la rosca política, pero de armas no entendió jamás un comino ni le importó entender . Y por eso quizás lastró a Fabricaciones Militares de nabos caros. Los ingleses, que sí entienden, muertos de risa.

Ahora que Milei fusiló el FONDEF por fin, tal vez nos volvamos interoperables para manguear legalmente munición 5,56 a chilenos y Brits.Es el mejor modo de defender la Patagonia de chilenos y Brits. Pidamos precio. Los chilenos nos aman, y la OTAN siempre nos trató bien. Como en 1982.

EL BREVE RENACIMIENTO FIERRERO ARGENTINO

En agosto de 2023, el Ministro de Defensa Jorge Taiana reabrió la fábrica Domingo Matheu, se olvidó por fin del FARA y el país volvió a fabricar municiones 7,62 para los centenares de miles de FAL recauchutados dispersos en cuarteles, bases, apostaderos y comisarías de todo el país.

Esto se hizo con plata disponible (primera vez que pintó un mango en 40 años.) Salió de un fondo supuestamente más intocable que Elliot Ness, que en 2023 llegó juntar U$ 500 millones/año. Lo habían votado habian votado las dos cámaras del congreso por aclamación, por unanimidad, sin abstenciones. el Congreso, a dos cámaras y por unanimidad, sin abstenciones. Se llamó FONDEF, y fue creado por el predecesor de Taiana en el MinDef, Jorge (a) «El Chivo» Rossi. Dos tipos raros, ambos. «Buenos vasallos si ovieran buen señor», como se dijo del Cid.

De movida nomás, y dado que la industria estatal es, (y así lo afirma La Nación), inherentemente corrupta e improductiva, la Matheu entregó municiones de alto calibre para el mortero de 120 mm; de artillería de 105 mm para cañones OTO Melara; y de cohetes de 105 mm SLAM Pampero para las Fuerzas Armadas. Adjuntó millones de balas 7,62 y 9 mm. No perdían el tiempo en la Matheu. La Nación y Clarín, cero bola, estaban distraídos.

Afortunadamente, ahora sobrevino (o cundió ) Javier Milei y volteó de un decretazo el FONDEF, decreto mata ley. ¿Por qué el Congreso no habrá chillado? La fábrica Matheu es enorme, verde y arbolada, buena para armar un barrio cerrado y zamparle shoppings paquetes, todo a tiro de Rosario. Todavía no sucedió, pero no es imposible que la Patria Inmobiliaria esté de acuerdo.

¿Quién quiere una fábrica de armas y municiones cerca de Rosario? ¿Y si explota? ¿Si hace PUM y lanza granadas a centenares de metros en torno? ¿No sucedió acaso en agosto 1995, con la Fabrica de Municiones de Embalse, Córdoba? También era de FM. Cerremos FM.

Pero Menem hizo volar Embalse (sólo la fábrica, no la central nuclear). La cadena de explosiones mató a 7 personas, hirió a más de 300, destruyó la mitad de la ciudad y dejó a sus sobrevivientes en eterno post-trauma.

En 2014 el Tribunal Oral Federal de Córdoba Nº 2 dictó sentencia sobre el caso, y condenó a cuatro altos funcionarios de FM, todos ellos nombrados por Menem, a penas a de trece y diez años en cafúa por estrago doloso (intencional) agravado por la muerte de personas.[2]​ El tribunal concluyó también «por unanimidad y con plena certeza» (sic) que el móvil de la explosión fue el encubrimiento del contrabando de armas a Ecuador y Croacia realizado entre 1991 y 1995. Ah, bueno. Y… sí.

No fue traición a la patria, ni asesinato doloso. Estos cosos no merecían cadena perpetua, aunque los 7 asesinados cumplen muerte perpetua desde 1995, y los 300 heridos, discapacidad, pérdida familar o trauma psíquico perpetuos. ¿Quién los mandó a vivir o trabajar en un sitio tan peligroso?

​Menem siguióp libre porque era senador nacional, ergo intocable. El Senado es acogedor si uno tiene un pasado como el de Don Carlos Saúl. Hoy. para proteger a la reabierta Domingo Matheu de robos de armas y de munición por los florecientes narcos de Rosario, el presidente Javier Milei, trascartón de cancelar el FONDEF, decretó esta planta fundada a fabrica en 1924, como Zona Militar.

¿Cuándo no lo fue?

LAS FUERZAS DESARMADAS ARGENTINAS.

Estas cosas las debió haber pintado don Arturo Jauretche, pero se nos murió, y nosotros no tenemos esa pluma genial. Nos sobra rencor y nos falta ironía.

Pero si quiere ver cómo pensamos las cosas nosotros, y cómo no piensan los tilingos que celebran las importaciones de chatarra OTAN Israelí cara, lea AgendAR, compatriota. Se va a enterar o va a recordar cosas sépticas que eluden las asépticas revistas argentinas del palo militar, cultoras de la Lockheed, de IMI y de Tadirán.

Aquí somos industrialistas ingenuos y fierreros, casi de alpargatas llevar.

Creemos en el rearme argentino como opcion menos piojosa que perder la Patagonia o llenarla de bases aeronavales yanquis (es lo mismo), Por ahora, parecemos de esa plácida demencia senil en lo histórico, lo criminal y lo geopolítico, típica de los multimedios, y tan patente el el senador de la Nación don Carlos Saúl, en sus últimos días.

Daniel E. Arias

Libro de pases: los CEOs de multinacionales que vuelven. Y los que se van

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En espejo al comportamiento de la actividad económica, los movimientos de ejecutivos de empresas en Argentina se mueven de forma heterogénea. Gerentes y CEOs de sectores considerados estratégicos en el marco del programa económico de Javier Milei, que previamente emigraron del país para ocupar puestos en el exterior, ahora quieren volver. Mientras que aquellos pertenecientes a rubros que sufren más la recesión están pensando en alternativas, en otros destinos.

Un 60% de los ejecutivos que viven en el exterior considera la posibilidad de repatriarse, indicó un estudio de High Flow, una consultora especializada en reclutamiento corporativo. De ese total, un 25% ya está buscando la forma de regresar en el corto plazo y el otro 35% prevé hacerlo en el mediano plazo, pero está esperando que se acomoden ciertas condiciones o que pasen las elecciones de octubre para tomar la decisión final.

¿Cuáles son los sectores que generan optimismo?

La gran mayoría de los directivos que están en el grupo de los optimistas tienen su pericia en actividades como el oil & gas, minería, servicios financieros, e-commerce y grandes importadoras. Todos sectores que vienen de un año y medio de recuperación o crecimiento, favorecidos por un modelo económico que privilegió un dólar barato, la suba de costos en dólares y estrategias de mercado con altos rendimientos.

Según el último Estimador de la Actividad Económica (EMAE) del Indec, la categoría de intermediación financiera creció un 25,8% en el último año y la explotación de minas y canteras un 4,7%. Las exportaciones de petróleo y gas tuvieron un superávit en el primer semestre de 2025 de más de USD 2.300 millones y, en el total de la balanza comercial, las importaciones ganan terreno con un salto del 35,9%. En el caso del courier, el aumento es del 303%, tal como adelantó este medio.

Salarios más competitivos y un granito de arena

Mauro L’Estrange, CEO y fundador de High Flow, explicó que esos directores ejecutivos y gerentes interesados en volver a habitar su tierra natal ven un abanico de factores que van desde lo salarial hasta la intención de “contribuir en esta nueva ola de ‘sacar el país adelante’”. “En términos salariales, en 2023 la brecha con países como México y Brasil era de 212%, ahora esa diferencia se acortó a 50%”, señaló en diálogo con CNN Radio.

Los sueldos de un junior en Argentina van de los $8.000.000 a los $12.000.000; mientras que un profesional con mayor seniority puede aspirar a $15.000.000 o $20.000.000; y los CEOs tienen la posibilidad de superar ese último monto. “Son sueldos mucho más competitivos que los de años atrás”, advirtió el consultor.

Los sectores pesimistas expulsan a directivos

En cambio, gerentes y ejecutivos de compañías vinculadas al consumo masivo, la industria metalúrgica, textiles, entre otros rubros, viven el efecto contrario. “Firmas multinacionales tienen un gran pasivo en Argentina relacionado a regalías, ganancias y dividendos a los que no pueden dar salida o mejorarlos, por lo que las extranjeras prefieren irse del país, limpiar sus balances globales antes que sostener esos pasivos”, explicó a PERFIL un ejecutivo de un gigante industrial local.

Otro dirigente de una firma alimenticia planteó que “muchos directivos con seniority están mapeando lo que pasa a nivel internacional, ven la apertura comercial y el levantamiento de barreras proteccionistas en el mundo y entienden que su expertise en consumo, por ejemplo, va a ser más rentable en otras partes”.

Por ejemplo, es el caso de Antonio Mosteiro, quien estaba al frente de Clorox, que después de que la empresa terminara su salida del país, en 2024 pasó a ser CEO de la chilena Softys. Fuentes del mundo corporativo señalaron el caso de Procter & Gamble que, luego de ser vendida a la fueguina Newsan, algunos de los ejecutivos que estaban en la estructura que absorbió la fábrica de Rubén Chernajovsky aún buscan el pase. Las mismas voces pusieron el foco en Carrefour y Makro, un hipermercado y un mayorista que están buscando comprador en Argentina y sus directivos un pasaje con posibilidades de migrar al exterior.

En contraposición a las cifras de los sectores que están viviendo una buena performance en el escenario económico actual, en el consumo masivo las cifras son de caída sostenida. Un informe de la consultora Scentia mostró que en junio los supermercados volvieron a sufrir una caída significativa de 6,4% y acumularon una merma de 5,6% en el semestre. Según la encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA), prendas de vestir, cuero y calzado cayó un 5,4% en el acumulado 2024, creció un 8,3% respecto a ese año, pero también se contrajo un 7,7% en relación a 2023. En el caso de insumos industriales la suba es del 2,3%, del 0,8%, y una merma del 14,7%, respectivamente.

Eugenia Muzio

Ranking de la industria láctea: una empresa canadiense superó a La Serenísima en el top

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El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) publicó su informe actualizado con el ranking de industrias lácteas correspondiente al período 2024/2025, donde se detalla la distribución del procesamiento de leche en el país.

El relevamiento dejó un dato clave: la consolidación de Saputo Argentina S.A. como líder del sector, con un volumen diario de 3,5 millones de litros de leche. En segundo lugar, se posiciona Mastellone Hnos. S.A. (La Serenísima), con 3,3 millones de litros, mientras que Savencia Fromage & Dairy Argentina S.A. (Milkaut) completa el podio, con 1,6 millones de litros diarios.

El ranking continúa con Punta del Agua S.A., que procesa 1,3 millones de litros diarios, seguida por Adecoagro, con 0,93 millones de litros. En sexto lugar, se ubica Noal S.A., con 0,90 millones de litros diarios.

Saputo, compañía de origen canadiense, produce, comercializa y distribuye en Argentina y en el mercado internacional una gran variedad de quesos, manteca y crema, así como también ingredientes lácteos incluidos leche en polvo, caseína y proteína de suero; todo esto bajo las marcas La Paulina, Ricrem y Molfino.

En conjunto, las cinco principales empresas concentran el 36% del volumen total de leche industrializada en Argentina, una cifra muy inferior a la concentración que se observa en otros países lecheros, donde las cinco mayores compañías suelen superar el 80% de participación.

El informe del OCLA señala que la empresa líder en Argentina recibe apenas el 11,6% del total de leche producida, mientras que en los principales países lecheros del mundo esa participación oscila entre el 25% y el 90%. A mediados de los años 90, la principal empresa argentina procesaba el 23% de la leche y el Top 5 superaba el 55%.

Ranking de empresas lácteas de la Argentina

Además, se detalla que dentro de las 20 principales industrias, algo más del 40% de la producción está en manos de empresas multinacionales. Sobre el total de la leche producida en Argentina, aproximadamente el 30% es procesado por compañías de capital extranjero.

El informe también pone en evidencia el retroceso del cooperativismo industrial. En la actualidad, las cooperativas representan menos del 5% del volumen total procesado, muy lejos del 33% que ostentaban en 1994, llegando incluso a 35% en algunos años de esa década. Por contraste, en los principales países lecheros, cerca del 50% de la leche es gestionada por cooperativas.

En Argentina, si bien las cooperativas mantienen cierto peso como prestadoras de servicios en la producción primaria, su participación industrial es marginal.

En cuanto a la producción, el OCLA informó que durante el primer semestre de 2025 la producción nacional de leche cruda creció un 11,4% respecto al mismo período del año anterior. Se estima que el volumen anual superará los 11.190 millones de litros, lo que representa un incremento del 5,72% en comparación con 2024.

En el período analizado, la producción total de Argentina fue de 11.112,1 millones de litros, lo que implicó un incremento del 4,2% respecto al ciclo previo, con un aumento diario promedio del 4,4% considerando los días de cada período.

Sancor y Verónica, dos casos que reflejan la crisis

Según OCLA, las empresas más grandes crecieron por debajo del promedio nacional, mientras que las medianas se ubicaron dentro o algo por encima de ese promedio, y las más pequeñas fueron las que más aumentaron su participación.

El informe remarca que, desde comienzos de los años 2000, se observa un cambio en la titularidad de las empresas, con una mayor presencia de grupos multinacionales, aunque sin registrarse una concentración marcada como ocurre en otros mercados lecheros.

El ranking también exhibe la ausencia de SanCor, la histórica cooperativa que supo liderar la industria. Desde la firma explicaron que no participaron del relevamiento por encontrarse en proceso de convocatoria de acreedores y reestructuración operativa, lo que afecta sus volúmenes habituales de procesamiento y no permite comparaciones válidas con otros períodos.

Por otro lado, la santafesina Verónica atraviesa una profunda crisis y podría abandonar el grupo de las diez principales empresas del sector. Actualmente, ostenta cerca del 2% de la participación en la industrialización de leche, pero su continuidad está comprometida por la falta de procesamiento.

Diego Ruso Mañas

Quequén, un puerto clave en el Atlántico. Y el debate político sobre su futuro

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Popularizada como balnearia, la ciudad bonaerense de Quequén es a la vez atractiva por sus playas y por ser un puerto marítimo de excepción sobre la costa atlántica argentina.

Ubicada en el sur de la Provincia de Buenos Aires, está separada de la también balçaria ciudad de Necochea por el río Quequén Grande y diríase que montada a unos 15 metros sobre el nivel del mar, lo que es una ubicación estratégica de cara al Océano Atlántico.

Con alrededor de 15.000 habitantes, Quequén debe su fama al turismo y a sus ancestros Puelches, pero sobre todo al hecho de ser acaso el más extraordinario puerto exportador cerealero de la República Argentina.

Fundada en 1584 por la primera expedición al sur del Río Salado, que comandó el segundo fundador de la Ciudad de Buenos Aires, Don Juan de Garay, siempre se describieron esas tierras como fértiles y maravillosas, por lo menos desde el derrotero del primer explorador y cartógrafo de esa región, el jesuita Cardiel que hacia 1748, e impresionado por las barrancas del Quequén, coincidió con Thomas Falkner, misionero inglés de la Compañía de Jesús que recorría la región y fue el primero en señalar la importancia de construir allí un puerto.

Desde entonces devino lugar común aseverar que la terminal portuaria de la ciudad de Quequén es la mejor del país. La operatoria allí es considerada una “perla” de la costa Atlántica desde que fue concesionada hace unos 30 años y cuyo contrato se venció hace 2. Pero la Provincia, por decisión del gobernador Axel Kiciloff, postergó esa concesión con buen tino ya dos veces y en lo que fue una medida muy valorada porque la Terminal Quequén no es todo el Puerto, ya que con Necochea forman dos riberas. Y es en su ribera exportadora, la que está sobre el lado de Quequén, donde ahora se venció la concesión desde la que se exporta un 37% del total de lo que comercia ese puerto al exterior.

Junto con dos terminales más, una que pertenece a ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas) y la otra a COFCO, empresa agroindustrial de capitales chinos, entre las tres exportan unas 7.500.000 toneladas anuales, o sea entre un 7 y un 8% del total de la exportación granaria del país.

En cuanto a la Terminal Quequén –que no es lo mismo que el puerto– ocupa las instalaciones que eran de la Junta Nacional de Granos privatizada en tiempos de Menem y es una sociedad integrada por exportadoras. «Y En ese panorama –explica Miguel Bayón, referente muy respetado por su tenacidad en la defensa de esta terminal– la Provincia de Buenos Aires lo que ha hecho hasta ahora es postergar la licitación, objetivo producto de nuestras luchas con las que hemos logrado demorarlas por dos años. Que fue lo que no sucedió en el Puerto de Bahía Blanca, donde cuando hace tres años también venció esa concesión, se la renovaron a Cargill hasta el año 2041, en un caso muy similar y en instalaciones que eran de la Junta Nacional de Granos».

En la actualidad la lucha sigue siendo dura, y muchos reconocen el buen juicio del gobernador Kicillof al extender la concesión esas dos veces. Claro que, coinciden otros informantes, la provincia lo que ha hecho hasta ahora es diferir el asunto por dos años, que son valiosos pero no suficientes, porque la suficiencia se dará sólo cuando nuestra lucha termine con el buen final que aspiramos».

Como sea, es un clamor creciente en la ciudadanía local reclamar que se preserve la virtud de este puerto y por ello son incontables los reclamos para que nunca más vuelva a ser concesionado. Porque la Terminal Quequén además está considerada uno de los mejores puertos bonaerenses y de la Argentina toda.

Como en otros casos similares, lo verdaderamente conflictivo de este tipo de decisiones pasa por quienes se oponen a la imperativa reafirmación de Soberanía, que ha sido el factor históricamente más descuidado por casi todos los gobiernos de las últimas décadas. De hecho, la desaprensión y mal manejo de casi todas las administraciones oficiales ha sido un fácil atractivo para concesiones privadas que durante 30 años recibieron ingresos por muchos millones de dólares pero con pérdida absoluta de la Soberanía Argentina.

De ahí que, como legítima dueña de las instalaciones portuarias, la Provincia parece ahora decidida a abrir un proceso de recuperación de las instalaciones con el objeto de que –según diversas estimaciones– sólo con el manejo operacional se obtengan millones de dólares anuales para la Provincia. Se estaría incluso considerando abrir una oficina u organismo para comercializar exportaciones que se estima dejarían ganancias por otros 250 millones de dólares anuales netos. O sea, unos 7.500 millones en 30 años, si se extendiera la concesión.

Así las cosas, lo cierto es que más allá de seguir concesionando a monopolios privados, la recuperación del Puerto de Quequén es de extraordinaria importancia y oportunidad para que la Provincia recupere las instalaciones e inicie la comercialización autónoma sin pagar indemnizaciones, lo que en las actuales circunstancias es obviamente importantísimo. Y es que durante 30 años los resultados de la concesión hasta hoy vigente han sido muy beneficiosos para las compañías exportadoras, pero no para los pequeños productores de Quequén, Necochea y la Provincia en general. Los resultados han sido extraordinarios, pero solamente para las grandes exportadoras.

Por cierto, hace varias semanas fue creada, en la ciudad de La Plata, la Comisión Asesora Canal Magdalena con el objeto de articular la puesta en funcionamiento de dicho Canal con la recuperación de la Terminal Quequén para la Provincia. Ideas ambas que a mediano plazo podrían perfeccionarse con la creación de una primera Plataforma Offshore, en línea con el Canal para futuros beneficios económicos y afirmación de la soberanía nacional.

El puerto de Quequén tiene hoy unos 50 pies de profundidad, lo que lo convierte en uno de los más importantes de la Argentina. De hecho, es el único puerto de estas características en toda la costa bonaerense. Por eso mismo es tan importante en términos económicos, y también por eso es imperativo que no se entregue. El gobernador parece saberlo a cabalidad.

Y es que, como se viene consolidando la idea, y con muy buen tino, es cada vez más potente el acompañamiento a la decisión de Kicilloff, quien no sólo postergó la licitación dos veces consecutivas sino que lo hizo en base a una convicción clara e incontrastable: la provincia de Buenos Aires es real, legal y legítimamente la dueña de las instalaciones portuarias.

La recuperación de las mismas permitiría a la provincia, solo con el manejo de las operaciones, obtener beneficios por millones de dólares que de lo contrario pasarían a manos privadas claramente antinacionales durante otros 30 años. Lo que significaría perder muchísimos millones de dólares, con la consiguiente pérdida de soberanía. La complejidad de la cuestión está a la vista. La solución también.

Luego de 30 años se puede comprobar que los resultados sólo han sido beneficiosos para las exportadoras y siempre en detrimento de los pequeños productores, la región necochense y la provincia toda.

Los resultados no han sido beneficiosos en forma pareja ni para los productores ni para la provincia; los únicos grandes beneficiados –guste o no que se diga pero está a la vista– han sido los consorcios exportadores. Ya es hora de dar vuelta la taba.

Mempo Giardinelli

Soledad y aislamiento en la vida moderna: aumentan riesgo de enfermedad y acortan la vida

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En todo el mundo, una amenaza invisible está aumentando el riesgo de enfermedad, acortando vidas y deshilachando el tejido de nuestras comunidades. La desconexión social –cuando una persona carece de suficiente contacto social, no se siente apoyada en sus relaciones actuales o experimenta conexiones negativas o tensas– es un peligro cada vez más grave, pero a menudo ignorado para la salud y el bienestar. Existen varias formas de desconexión social, como la soledad y el aislamiento social.

En la actualidad, casi una de cada seis personas en el mundo afirma sentirse sola. Entre los adolescentes y los adultos jóvenes, así como entre las personas que viven en países de renta baja, la tasa es aún mayor. Pero la soledad y el aislamiento social no son solo estados emocionales: pueden ser letales. Entre 2014 y 2019, la soledad se asoció con más de 871.000 muertes anuales, lo que equivale a 100 muertes por hora. Ahora tenemos pruebas irrefutables de que la salud social, nuestra capacidad para formar y mantener conexiones humanas significativas, es tan esencial para nuestro bienestar como la salud física y mental. Sin embargo, los sistemas sanitarios y los responsables políticos la han ignorado durante demasiado tiempo.

El informe de la Comisión de la OMS sobre Conexión Social llega un mes después de que la Asamblea Mundial de la Salud adoptara la primera resolución sobre conexión social. El informe marca un punto de inflexión para esta grave amenaza sanitaria mundial y pone de relieve la necesidad de un liderazgo y una acción decisivos. El documento de la comisión traza un camino claro con estrategias basadas en pruebas para invertir esta lacra, y reforzar los vínculos que permiten prosperar a las personas y las sociedades.

Los seres humanos estamos programados para la conexión. Desde nuestra más tierna infancia, las relaciones moldean nuestro cerebro, nuestras emociones y nuestras posibilidades de llevar una vida sana. Por el contrario, la desconexión, ya sea por soledad o por aislamiento social, puede tener efectos devastadores: aumenta el riesgo de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, depresión, ansiedad, demencia y muerte prematura. También puede dar lugar a un bajo rendimiento escolar y laboral, y cuesta a las economías y sociedades miles de millones al año.

Pero la buena noticia es que existen soluciones. El informe de la comisión expone intervenciones que funcionan, desde políticas nacionales y programas comunitarios hasta campañas y estrategias de apoyo individual. Destaca una serie de ejemplos de éxito: el apoyo entre iguales a las personas mayores con bajos ingresos en Sudáfrica; la “prescripción social” de actividades para los adultos mayores en la República de Corea, como la narración musical, la jardinería y los grupos de autoayuda; la integración de la conexión social en una política de desarrollo más amplia en Yibuti; su incorporación como parte de las políticas de envejecimiento en Albania y en la política de salud mental en España; el establecimiento de estrategias nacionales específicas en países como Dinamarca, Alemania, Japón, Finlandia, Países Bajos y Suecia; y campañas para fomentar pequeños actos de bondad en Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos.

Un llamamiento a todos los países

Hacemos un llamamiento a todos los países para que den prioridad a la conexión social.

No se trata solo de la salud y el bienestar personales. También es una piedra angular de la prosperidad económica, la resiliencia nacional y la cohesión social. Las sociedades que fomentan la confianza y la conexión son más innovadoras, más seguras y más capaces de responder a las crisis. La pandemia de Covid-19 puso de manifiesto esta verdad. Cuando los cierres forzaron la separación física, la necesidad humana de conexión se hizo inconfundible y también los costos de su ausencia.

Vivek Murthy, exdirector de salud pública de Estados Unidos
Vivek Murthy, exdirector de salud pública de Estados Unidos

La comisión de la OMS propone una hoja de ruta mundial basada en cinco pilares fundamentales: políticas, investigación, intervenciones, medición y compromiso.

Las acciones claves que pide son desarrollar políticas nacionales que integren la conexión social en las agendas sanitaria, educativa y laboral; invertir en investigación para comprender mejor lo que funciona; ampliar las intervenciones culturalmente relevantes y rentables; recopilar mejores datos para hacer un seguimiento del problema y medir los progresos; y crear un movimiento mundial para cambiar las actitudes y reducir el estigma.

Es fundamental que este movimiento incluya las voces de quienes han sufrido el dolor de la soledad y el aislamiento social para que sepan cómo son las soluciones reales.

Como líderes, no podemos permitirnos permanecer pasivos. Cada día que nos retrasamos es un día más de potencial perdido, sufrimiento innecesario y muertes evitables. Pero si actuamos con valentía, colaboración y compasión, y a gran escala, podemos construir sociedades más sanas, más conectadas y más resilientes.

La salud social no es un lujo. Es una necesidad humana. Y ahora, más que nunca, debe ser una prioridad política.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, Chido Mpemba y Vivek Murthy

ACINDAR frena el 85% de su planta en Santa Fe y suspende a más de 500 trabajadores

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La empresa siderúrgica Acindar frenó la producción en el 85% de su planta en Villa Constitución, Santa Fe, y suspendió a más de 500 trabajadores durante más de una semana. La medida estuvo a cargo del grupo ArcelorMittal, que, a su vez, planea implementar la detención de actividades en otras cuatro fábricas de la Argentina debido a la crisis económica que atraviesa.

Según informó el medio local La Capital, las causas de la paralización son la caída del consumo interno y el aumento de la importación de acero, principalmente desde China. Si bien la suspensión de actividades ya estaba prevista, la empresa fue más allá implementando la medida en sectores enteros.

Durante todo 2024 y el primer semestre de 2025, Acindar operó alrededor del 50% de su capacidad, lo que generó también notables caídas en su producción: el año pasado cerró con 600 mil toneladas, después de alcanzar las 1,2 millones en 2023. La reducción se produjo a raíz de la contracción de dos sectores clave para la demanda de acero: la industria -que bajó un 12,4%- y la construcción -en un 19,5%-.

En diálogo con Radio UNR, Pablo González Piparra, secretario general de UOM Villa Constitución sostuvo: “Esto responde a la caída de la producción y las ventas. La empresa aplica suspensiones a compañeros y esperamos que esto cambie, porque se vienen tiempos difíciles y pronto pueden llegar los despidos”.

Por su parte, la empresa recibió el respaldo de algunos funcionarios opositores al gobierno nacional, como la diputada Florencia Carignano, que expresó en sus redes sociales: “No es noticia, porque a los gobiernos de Javier Milei y Maximiliano Pullaro no les conviene que se sepa, pero Acindar está paralizada desde el 26 de julio al 4 de agosto, y esto implica que hay 500 trabajadores suspendidos. Tiene un excedente mensual entre 15.000 y 20.000 toneladas de acero y eso que está funcionando con un solo horno. Discutan boludeces y digan que la pobreza bajó, pero está todo paralizado en este país. No hay consumo. Y no te lo cuenta nadie por que no quieren que se sepa. Esto pasa en Villa Constitución, provincia de Santa Fe, donde el intendente jugó en la última elección para Pullaro, el radical con peluca y rodilleras que le vota todo a Milei. Hay manera de frenar esto. En octubre no tiene que ingresar un solo diputado de ellos al Congreso”. A su vez, desde la UOM de Villa Constitución replicaron el mensaje.

Meses atrás, Acindar también paralizó la producción en cuatro plantas en la Argentina por la caída de las ventas de entre 35% y 40%, tal como informó Diario UNO de Santa Fe. En esa ocasión, la empresa le otorgó a sus trabajadores vacaciones y francos compensatorios atrasados. “Tenemos en claro que lo principal en este momento es generar un diagnóstico de la situación, el cual nos lleva, en el corto plazo, a tratar de ajustar los niveles de producción a este nuevo nivel de actividad, y eso implica, que vamos a estar parando todas las instalaciones en marzo. Las fechas se están por terminar de cerrar, pero a partir del 18 vamos a hacer una parada en todas las instalaciones”, dijo Facundo Velasco, director de Relaciones Institucionales del grupo.

ArcelorMittal Acindar posee cinco plantas en el país: Villa ConstituciónRosarioSan NicolásLa Tablada y Villa Mercedes, mientras que opera bajo un esquema de “producción intermitente”, una estrategia que consiste en buscar un equilibrio entre la actividad y la baja demanda. En noviembre de 2023, la empresa tenía 1230 empleados propios, los cuales bajaron, hasta el día de hoy, a 930, tras retiros voluntarios y cortes de contratos.

Pese al entusiasmo que se vió en la Rural, en el agro están cayendo empresas líderes

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La postal del agro argentino está lejos del relato de una potencia en ascenso. Aunque las exportaciones de granos aportan divisas vitales para la economía, el núcleo empresarial del ecosistema agrícola, particularmente las compañías de insumos, tecnología y servicios, atraviesa una profunda crisis estructural, que combina márgenes cada vez más ajustados, caída del financiamiento, sobreendeudamiento y cambios en el modelo productivo.

A la cabeza de este derrumbe se encuentra Los Grobo, uno de los mayores grupos agroindustriales del país, que en febrero solicitó su concurso preventivo de acreedores con una deuda superior a u$s200 millones. La empresa, que había diversificado operaciones en acopio, producción y venta de insumos, reconoció pérdidas acumuladas por $36.619 millones y una caída del 12% en sus ingresos medidos en dólares. Su controlada Agrofina, especializada en agroquímicos, también pidió concurso y su casa matriz avanza con un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para obtener alivios laborales.

Surcos, otra insumera de peso, enfrenta un frente aún más complejo. A la par de su convocatoria, acumula más de $1.000 millones en deudas con casi 600 acreedores y está bajo investigación penal por presunta estafa financiera, luego de colocar ON por u$s100 millones apenas semanas antes de declararse en default. La denuncia presentada por la CNV a la Justicia de Santa Fe alerta sobre posibles ocultamientos de información clave durante la emisión de deuda, que habría engañado a inversores sobre la solvencia real de la compañía

Bajo presión del mercado

El estrés financiero no es exclusivo de firmas tradicionales. También afecta a empresas tecnológicas de alto perfil como Bioceres y su controlada Rizobacter, líderes en el desarrollo de semillas y bioinsumos. A comienzos de julio, la calificadora FIX rebajó la nota de Rizobacter de A+(arg) a A(arg) y colocó su deuda en vigilancia negativa, advirtiendo sobre una estructura de capital muy tensionada.

La compañía muestra un nivel de deuda cercano a u$s194 millones, con un apalancamiento neto de 7,1x y un margen EBITDA de solo 10,6%, lejos del promedio del 23% que ostentaba hasta hace pocos años. Esta fragilidad se acentuó luego del default de Bioceres SA, un vehículo local escindido del holding global Bioceres Crop Solutions (BIOX), que dejó impago un vencimiento por u$s5,3 millones en pagarés bursátiles. Si bien BIOX no tiene responsabilidad directa sobre ese default, el hecho repercutió en el acceso al crédito del grupo.

Para contener la crisis, la firma logró en febrero un préstamo de u$s17 millones del Rabobank, pero enfrenta restricciones para nuevos fondeos si no logra estabilizar sus indicadores financieros. FIX advirtió que una recuperación dependerá de que la compañía eleve su EBITDA por encima del 20% y reduzca su ratio deuda/EBITDA a niveles más sostenibles.

El estrés financiero no es exclusivo de firmas tradicionales. También afecta a empresas tecnológicas de alto perfil como Bioceres.

El estrés financiero no es exclusivo de firmas tradicionales. También afecta a empresas tecnológicas de alto perfil como Bioceres.

Pymes, cambio de modelo y feroz competencia

En paralelo, empresas medianas del interior también empiezan a ceder bajo presión. Uno de los casos más relevantes fue el Campo de Avanzada, una Pyme entrerriana dedicada a la producción agrícola y al transporte de granos, que ingresó en concurso preventivo y declaró el default de una Obligación Negociable PyME por $7,5 millones. El vencimiento finalmente fue cubierto por la SGR Garantizar, que actuó como avalista, pero dejó en evidencia la fragilidad del mercado de capitales agropecuario.

El trasfondo común en todos estos casos es un cambio drástico en el paradigma productivo. El auge del “modelo financiero” con insumos en canje, siembras apalancadas y financiamiento barato quedó atrás. Hoy prima un esquema defensivo y conservador, con productores que ajustan dosis, compran menos insumos, alquilan menos hectáreas y postergan inversiones. En un contexto de precios internacionales deprimidos, presión fiscal y alto costo local, las compañías proveedoras son las primeras en pagar el precio.

A eso se suma el impacto acumulado de tres campañas con sequía y la irrupción de plagas como la chicharrita del maíz, que alteraron los rindes y generaron incumplimientos. El mapa que deja la crisis es claro: menos empleados, más deuda, default, reestructuraciones, concursos y ajustes incluso en empresas que hasta hace poco eran consideradas modelos de innovación o eficiencia. La ola expansiva ya está en marcha y no distingue tamaños ni rubros. En el agro argentino, la rentabilidad se achica y el riesgo crece.

Otras firmas en problemas

En este marco tan complejo para el sector productivo, otros casos del entramado industrial local reflejan diferentes etapas de deterioro. Vicentin, la agroexportadora que estuvo en el centro del escándalo económico más grande del sector en la última década, se encamina al traspaso definitivo de su control en el marco del cram down, lo que pondría fin a uno de los concursos más polémicos de la historia argentina. El proceso, que comenzó a fines de 2019 con una cesación de pagos de u$s1.500 millones, está a punto de concluir con la entrada de nuevos accionistas luego del fracaso del acuerdo preventivo original.

En paralelo, SanCor continúa inmersa su concurso de acreedores, con avances lentos y sin una salida clara en el horizonte. La cooperativa láctea, que supo liderar el mercado, sobrevive gracias a contratos de elaboración fasón, mientras acumula conflictos laborales y apenas logra sostener una parte de su estructura productiva.

Por último, Lácteos Verónica, una histórica pyme santafesina, presentó recientemente un Procedimiento Preventivo de Crisis ante el Ministerio de Trabajo para aplicar despidos, aduciendo una fuerte caída del consumo y acumulación de deuda. Aunque mantiene cierta actividad enfrenta tensiones gremiales y atrasos en los pagos, en un contexto de demanda interna deprimida.

Un cambio estructural

Lo cierto es que el colapso simultáneo de firmas emblemáticas, el retroceso de inversiones y el ajuste operativo son síntomas de un cambio más profundo. El modelo que durante años combinó expansión, innovación y acceso a financiamiento barato entró en crisis. Las empresas de alimentos enfrentan la caída del consumo interno, mientras que las compañías del agro ajustan su estructura frente a precios internacionales que están lejos de los máximos históricos.

La transformación es estructural: el sector dejó atrás el “boom de insumos” y se mueve hacia un esquema de supervivencia, con menos escala, menor riesgo y más incertidumbre. Todo esto impacta de lleno en el entramado productivo del interior del país, donde la agroindustria es motor de empleo, crédito y actividad. La reconfiguración del agro argentino ya está en marcha, y los costos comienzan a sentirse mucho más allá del campo.

Yanina Otero

La UBA creará un centro de producción de anticuerpos para la investigación médica

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Los anticuerpos son esenciales para la salud, vitales para detección y seguimiento de enfermedades, y fundamentales para la investigación médica. La UBA los fabricará para suplir su demanda interna, y tener la posibilidad de venderlos a otras instituciones académicas e incluso a empresas privadas.

Esenciales para la salud y la ciencia, los anticuerpos son moléculas que nuestro cuerpo produce para identificar y neutralizar amenazas. De esta habilidad se valen las vacunas, análisis y tests de enfermedades, y casi toda la investigación científica en salud. Son importados, costosos, y difíciles de conseguir en la situación que está atravesando la ciencia argentina.

Es por ello que en la Universidad de Buenos Aires se ha iniciado un proyecto para crear un Centro de Producción de Anticuerpos que cubra las demandas internas de la Universidad, como así la posible venta a otras instituciones. Es uno de los proyectos PIDAE de la UBA, que buscan cubrir líneas de investigación en áreas estratégicas para el desarrollo del país, y que responden a necesidades concretas tanto de la Universidad, como de la sociedad.

“Buscamos que este proyecto pudiese beneficiar a la mayor cantidad de grupos de investigación de la facultad y de la universidad, así como a cualquiera que pueda utilizar la tecnología de los anticuerpos”, contó Martín Monte, profesor e investigador de la UBA y CONICET, y director del proyecto.

Monte es el director técnico del proyecto que está siendo llevado adelante por grupos de investigación del Departamento de Química Biológica y el Departamento de Fisiología, Biología Molecular y Celular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Centinelas y buscadores

Los anticuerpos son moléculas que produce el sistema inmune para defender al organismo de invasores como virus y bacterias. Son como llaves maestras para cerraduras específicas, llamadas antígenos, que se encuentran en la superficie de los invasores. Al unirse, los anticuerpos marcan a los invasores para que otras células del sistema inmune los destruyan.

Pero los anticuerpos no solo son importantes dentro del cuerpo humano. Son vitales tanto en la medicina como en la investigación científica en salud. Muchas pruebas de diagnóstico se basan en anticuerpos que reconocen marcadores específicos de la enfermedad en cuestión, como por ejemplo en cáncer. Se usan en investigación principalmente para encontrar una proteína específica en una mezcla compleja de miles de otras proteínas, lo que les permite a los científicos luego estudiarlas en detalle. Esto sirve para desarrollar nuevos tratamientos, terapias y métodos de diagnóstico de casi cualquier enfermedad.

“Los anticuerpos son una herramienta fundamental en la investigación científica. Si bien son comercializados por muchas empresas, son importados y costosos. Un único tubito puede llegar a costar de 500 a 800 dólares. Por eso diversos grupos de investigación de la facultad están aportando su experiencia y conocimiento para poder generar esos anticuerpos a un precio competitivo”, explicó Monte.

Fabricar centinelas buscadores

Existen diversas formas de producir anticuerpos. La más tradicional consiste en inyectar un antígeno en un animal, como un conejo o un ratón. El animal produce anticuerpos en respuesta, que luego se pueden recolectar de su sangre.

Sin embargo, existen tecnologías más modernas para producirlos, como los anticuerpos monoclonales, descubiertos por el premio Nobel de la UBA César Milstein. Estos anticuerpos se producen a partir de células llamadas hibridomas, que al ser casi inmortales pueden generar grandes cantidades de un anticuerpo específico. También existen tecnologías más recientes que utilizan ingeniería genética para desarrollar anticuerpos en células o incluso in vitro. Todas esas técnicas ya son utilizadas por los equipos que se han unido para este proyecto, y la idea es potenciarlas para centralizar todo en un Centro de Producción de Anticuerpos.

Un centro clave para la salud

La Facultad de Exactas ya creó un proyecto similar, que funciona desde hace 5 años, que es el Centro de Producción y Purificación de Proteínas.

“Estamos uniendo fuerzas entre los grupos de investigación de nuestros departamentos para establecer este centro de producción cuyo objetivo es el de producir anticuerpos de uso común a un costo más bajo, lo que beneficiará a muchos laboratorios de investigación de nuestra universidad y, potencialmente, a otras instituciones académicas e incluso empresas privadas”, explicó Monte.

“Este esfuerzo no solo ayudará a reducir los costos y mejorar el acceso a los anticuerpos, sino que también brindará oportunidades para la capacitación de estudiantes y la investigación en nuevas tecnologías de producción de anticuerpos”, concluyó el investigador.

Qatar amenaza a Europa con no venderle GNL si no flexibiliza su nueva directiva ambiental

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Uno de los principales países exportadores de GNL del mundo advirtió a Europa que dejará de venderle gas natural licuado si no flexibiliza una nueva directiva en materia ambiental. Se trata de Qatar, el segundo país suministrador de GNL a Europa luego de Estados Unidos, que rechaza la obligatoriedad de notificar o medir las emisiones de nivel 3.

En una carta dirigida al gobierno de Bélgica fechada el 21 de mayo, el ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, informó que el país reaccionará contra la directiva de diligencia debida en materia de sostenibilidad corporativa (CSDDD por sus siglas en inglés) de la Unión Europea. La carta fue reportada primero por el medio alemán Welt am Sonntag y vista también por la agencia Reuters.

La amenaza qatarí

La Comisión Europea viene tomando nota de los rechazos tanto a esta directiva como de otras medidas de proteccionismo verde, por lo que en febrero propuso cambios importantes. Sin embargo, la carta del ministro qatarí deja en claro que los cambios propuestos no son suficientes y explicita la amenaza de redirigir los cargamentos de GNL a otros mercados.

«En pocas palabras, si no se realizan más cambios en el CSDDD, el Estado de Qatar y QatarEnergy no tendrán más remedio que considerar seriamente mercados alternativos fuera de la UE para nuestro GNL y otros productos, que ofrecen un entorno comercial más estable y favorable», dice la carta.

Un requisito de la directiva que Qatar rechaza de plano es que las empresas deben contar con un plan de transición al cambio climático alineado con la prevención de un calentamiento global superior a 1,5°C, el objetivo del Acuerdo de París.

«Ni el Estado de Qatar ni QatarEnergy tienen planes para lograr cero emisiones netas en un futuro próximo», afirma la carta.

Directiva ambiental europea

La CSDDD fue aprobada por la UE a medidados de 2024 y deberá ser integrada a la legislación nacional de cada uno de los Estados miembros de la unión. Su objetivo es introducir requisitos obligatorios de diligencia debida medioambiental y en materia de derechos humanos para las grandes empresas de la UE y de fuera de la unión que operen dentro de esta.

Específicamente, la directiva alcanzará a todas las empresas fuera de la Unión Europea que generen un «volumen de negocios neto en la Unión» de cómo mínimo 450 millones de euros por año fiscal. Las empresas podrían recibir multas de hasta el 5% de sus ingresos anuales globales si no abordan sus impactos sobre los derechos humanos o el medio ambiente.

Entre los requisitos que establece figura la medición y/o notificación de las emisiones de alcance 3, una categoría de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) originadas en operaciones comerciales por fuentes que no son propiedad directa de una organización o no están bajo su control.

El tema es seguido de cerca también entre las empresas interesadas en exportar GNL argentino al viejo continente. «Lo que esta en discusión es que esa obligación se la van a poner a los importadores, que en general son las terminales de regasificación que están allá», señaló un directivo de una operadora involucrada en un proyecto de GNL en la Argentina consultado por este tema a comienzos a año.

Nicolás Deza

Recursos energéticos y exportaciones, un enfoque federal

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Los recursos hidrocarburíferos posicionan al país como un actor relevante en el mapa energético global. Vaca Muerta posee reservas técnicamente recuperables suficientes para abastecer la demanda local y regional durante décadas, con costos de producción altamente competitivos. Actualmente se explota apenas el 10% de su potencial. Según proyecciones del sector, al 50% de su capacidad podría generar exportaciones superiores a los 33 mil millones de dólares anuales durante medio siglo. A esto se suman las expectativas de revitalización de la producción convencional en Chubut y Santa Cruz, y la exploración off-shore en el litoral marítimo bonaerense.

En el plano de las energías renovables, Argentina tiene algunos de los mejores recursos eólicos y solares del mundo. La Patagonia tiene los mejores vientos on-shore del planeta, con factores de capacidad que alcanzan el 60% frente al 25-45% promedio mundial. Ya aporta más del 70% de toda la generación renovable no convencional del país. Su mayor potencial es la capacidad para producir hidrógeno verde, que podría generar más de 60.000 puestos de trabajo en la región; mientras que en el Noroeste y Cuyo existe una radiación solar que está entre las mejores del mundo, y que aporta a una generación solar que ya representa más del 16% de la generación renovable no convencional en Argentina.

La matriz agroganadera del país también habilita un gran potencial bioenergético: los recursos biomásicos y la materia orgánica disponibles en la Pampa Húmeda, el Litoral, el NEA y el NOA permiten impulsar proyectos bioenergéticos eficientes con alto potencial regional, con una producción que ya supera el 4,8% de la generación renovable no convencional. 

Además, el país cuenta con tres centrales nucleares operativas en Buenos Aires y Córdoba, y con un polo de desarrollo tecnológico de energía nuclear en Río Negro a través de INVAP. A esto se suma un desarrollo histórico del potencial hidroeléctrico, aún con márgenes de crecimiento.

Estos recursos no son solo una ventaja comparativa: son un activo estratégico nacional. Son clave para construir soberanía energética, reducir la vulnerabilidad frente a shocks externos como aumentos en los precios del petróleo o interrupciones en el suministro global de gas natural, y garantizar el acceso a la energía para hogares, industrias y economías regionales. También permiten dotar de mayor competitividad a la economía nacional y generar exportaciones de energía que contribuyan al ingreso de divisas.

Argentina en el contexto internacional 

Hasta ahora, la competitividad energética argentina estuvo sustentada principalmente en los precios. Sin embargo, en el nuevo escenario internacional, no alcanzará con tener energía barata: también será fundamental su huella de carbono. La capacidad de ofrecer energía limpia y trazable será una ventaja para atraer inversiones industriales e intensivas en energía, que enfrentan crecientes exigencias ambientales por parte de sus mercados de destino.

En este contexto, Argentina enfrenta desafíos pendientes. La infraestructura de transmisión eléctrica en alta tensión no se ha ampliado en la última década, lo que impide mejorar el suministro en muchas zonas y limita la incorporación de nueva generación renovable. La infraestructura de gas natural aún no permite cubrir la demanda nacional en los picos de invierno, a pesar de contar con reservas suficientes en Vaca Muerta para más de dos siglos de consumo local. En zonas urbanas de todo el país, cientos de miles de hogares aún deben recurrir a garrafas, mientras que el sistema eléctrico muestra vulnerabilidades cada verano.

Además, el proceso de transición energética que atraviesa el mundo impone nuevos desafíos. Esta transición, que excede las decisiones locales, avanza con ritmos y reglas que cambian constantemente. La política energética nacional y provincial debe comprender estos cambios, identificar oportunidades y riesgos, y evitar abordajes estáticos o lineales. 

Uno de los riesgos más importantes es el surgimiento de barreras comerciales verdes: aranceles o exigencias ambientales que podrían restar competitividad a productos argentinos si no se logra demostrar una huella de carbono reducida. Esto no se limita al origen de la energía: también incluye la logística interna, el transporte al puerto y el envío marítimo internacional.

Hacia un pacto federal energético

El potencial energético ofrece a Argentina la oportunidad de fortalecer su pacto federal. Las provincias pueden encontrar en los recursos energéticos un impulso para el desarrollo, ya que acceder a la energía de forma barata y segura puede transformarse en una oportunidad para hacer más eficientes las producciones locales. 

En ese marco, resulta imprescindible diseñar una estrategia energética federal de largo plazo, que articule acciones entre todos los niveles del Estado y los actores del sistema. Esta estrategia debe contemplar la planificación de infraestructura, la actualización del marco regulatorio y legislativo, la política exterior y comercial, y el posicionamiento internacional del país. 

Es necesario un planeamiento indicativo, federal y flexible, que brinde a cada jurisdicción un horizonte claro, pero que habilite trayectorias diversas para alcanzarlo, según sus capacidades y prioridades. Una hoja de ruta consensuada, que combine distintos grados de participación del Estado y el mercado, puede dar mayor previsibilidad a todos los actores: generadores, distribuidores, industrias, proveedores de tecnología, provincias, municipios, transportistas.

El desarrollo energético, por su naturaleza, exige horizontes largos de acción. Montar una central, tender una línea de transmisión o desplegar una red de gas lleva años. Recuperar esas inversiones, décadas. Por eso es tan importante ordenar las prioridades, visibilizar los beneficios sociales, económicos y ambientales de las obras, y generar información técnica y confiable para facilitar el acceso al financiamiento.

En este sentido las provincias trabajan con el Consejo Federal de Inversiones (CFI) en el diseño de planes estratégicos y en programas específicos destinados a brindar asistencia técnica y financiera a sectores productivos. En el marco del Programa Federal de Gestión Energética, se avanza en la promoción de las energías renovables y en la optimización del consumo energético de las empresas. Para ello, se capacita a profesionales locales que realizan asistencias técnicas, que incluyen un diagnóstico y un plan de acción. En línea con este trabajo, 21 provincias ya utilizan herramientas de financiamiento verde del CFI, que busca financiar a PyMEs de todo el país para dar impulso a proyectos de eficiencia en el uso de recursos naturales y energéticos.  

El potencial está. Las necesidades también. Es necesario avanzar en una estrategia que contemple los recursos que se pueden aprovechar hoy y aquellos con un gran potencial en el futuro cercano. Desarrollar una herramienta de planificación y gestión para la priorización de obras de corto, mediano y largo plazo. Especialmente en lo referido a infraestructura de transporte y distribución de energía, que representa uno de los mayores desafíos del desarrollo energético del país. No sólo para impulsar lo que existe, sino para sentar las bases para lo que viene: un mundo que demandará más energía accesible, segura y soberana.

Guillermo Bormioli