Diputados aprobó el proyecto de Educación a Distancia

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La Cámara de Diputados dio media sanción ayer jueves -248 votos a favor, dos en contra y una abstención- en su segunda sesión virtual el proyecto que regula la educación a distancia en todos los niveles educativos, en el marco de la pandemia por coronavirus. La iniciativa consiste en la modificación del artículo 109 de la Ley nacional de Educación para habilitar la modalidad de enseñanza a distancia El texto del proyecto, consensuado entre los bloques, la habilita como alternativa a la educación presencial en todos los niveles educativos y modalidades previstas, en condiciones de excepcionalidad -como epidemias, pandemias, catástrofes naturales o aislamiento geográfico. Vale recordar que la norma vigente solo permite sostener estudios a distancia a los mayores de 18 años, y a los alumnos rurales del ciclo orientado del secundario, que no pueden concurrir a la escuela por vivir en aislamiento. La nueva iniciativa establece que «excepcionalmente, previa declaración fundada del Ministerio de Educación en acuerdo con el Consejo Federal de Educación cuando la escolaridad presencial -total o parcial- sea inviable, y únicamente en caso de epidemias, pandemias, catástrofes o razones de fuerza mayor que impidan la concurrencia a los establecimientos educativos, será permitido transitoriamente el desarrollo de trayectorias educativas a distancia para los niveles y las modalidades de la educación obligatoria para menores de 18 años». La normativa determina que para aplicar esta metodología de estudio «deberá atenderse la provisión de recursos tecnológicos y de conectiviad que promuevan la igualdad educativa con condiciones de calidad». Al aprobar el proyecto, los diputados insistieron en su excepcionalidad. La escuela presencial todavía tiene un peso muy fuerte en las estructuras educativas y en la imaginación de nuestra gente. Aún así, en AgendAR creemos que la prolongada circunstancia de la pandemia, va a acelerar un proceso que de todas formas ya estaba en marcha. La «educación a distancia», formal e informal, ocupa y ocupará cada vez más lugar en le aprendizaje de los jóvenes. Esto no significa que el papel del educador pueda ser reemplazado por un programa. Ya se dijo hace tiempo que la mejor estructura educativa era un pequeño bosque en los alrededores de Atenas… si se consigue a Sócrates de profesor.

Suecia: la estrategia de «no cuarentena» e «inmunidad de rebaño» no está dando resultados

Suecia ha revelado que, a pesar de adoptar medidas más relajadas para controlar el coronavirus, solo el 7.3% de las personas en Estocolmo habían desarrollado los anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad a fines de abril. La cifra, confirmada por el Ministerio de Salud y Asuntos Sociales sueco, es más o menos similar a otros países cuyos datos de muestreo miden muy por debajo de ese 70-90% de personas con anticuerpos necesario para crear «inmunidad colectiva» en una población. Suecia había adoptado una estrategia muy diferente a la de casi todo otro país para detener la propagación del coronavirus. Impuso restricciones muy leves a la vida cotidiana. Por número de casos, la enfermedad sigue tan activa en Suecia que se ha vuelto un foco regional: sus vecinos (Dinamarca, Noruega y Finlandia, países que han hecho cuarentenas estrictas) le han cerrado sus fronteras para evitar contagios. El epidemiólogo en jefe de Suecia, Anders Tegnell, dijo que el número de portadores suecos de anticuerpos era «un poco más bajo» de lo esperado «pero no notablemente más bajo, tal vez un uno o un dos por ciento». «Se ajusta bastante bien con los modelos que tenemos», agregó, mientras hablaba en una conferencia de prensa en Estocolmo. El estudio realizado por la Agencia de Salud Pública de Suecia tiene como objetivo determinar la «inmunidad potencial de rebaño» en la población, en base a un muestreo de 1.118 personas testeadas en una semana. Su objetivo es llevar a cabo la misma cantidad de pruebas cada siete días durante un período de ocho semanas. Los resultados de otras regiones se darán a conocer más tarde, dijo un portavoz del Ministerio de Salud y Asuntos Sociales. Suecia ha adoptado una estrategia diferente a otras naciones nórdicas durante la pandemia, eligiendo evitar un cierre y mantener abiertas la mayoría de las escuelas, restaurantes, salones y bares. Sin embargo, le pidió a la gente que se abstuviera de hacer largos viajes, haciendo hincapié en la responsabilidad personal. La estrategia fue criticada por investigadores suecos desde el principio, quienes dijeron que intentar crear inmunidad de rebaño tenía poco fundamento. En entrevistas recientes, el Dr. Anders Tegnell admite haberse sorprendido del número de muertes en la población sueca envejecida (casi el 88%): el Covid-19 ha pasado por los geriátricos suecos como un incendio. Pero insiste en que su estrategia ha sido la correcta. La inmunidad del rebaño se alcanza cuando la mayoría de una población dada, del 70 al 90%, se vuelve inmune a una enfermedad infecciosa, ya sea porque se infectaron y se recuperaron, o por vacunación. Cuando eso sucede, hay una masa constante de personas con 2 tipos de inmunidad (anticuerpos y con linfocitos T «de memoria») que separa a los pocos y potenciales contagiadores de los potenciales y también pocos contagiables. La sociedad se ha vuelto resistente colectivamente a la circulación viral. Ninguna comunidad ha logrado esto aún y una vacuna «nos llevará a la inmunidad colectiva más rápido» que la infección, dijo en una entrevista reciente Michael Mina, Profesor Asistente de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Tegnell aparentemente confió más en la enfermedad como vacuna que en las 110 fórmulas aspirantes de devenir «la vacuna». No ha sido el único en el Norte de Europa, donde las cifras de mortalidad son altísimas: el premier británico, Boris Johnson, apostó a que la economía siguiera abierta y a que el SARS CoV-2 «vacunara» naturalmente a la población del Reino Unido. Cambió 180 grados de ideas cuando terminó infectado, en terapia intensiva… y se curó. Muchos suecos que acaban de perder a sus consortes, a sus padres y/o a sus abuelos parecen a favor de un retiro espiritual semejante para mover las ideas del imperturbable Dr. Anders Tegnell. (Agregamos que, de acuerdo a los datos reunidos por statista.com, Suecia es el 6° país en el mundo en la cantidad de muertes por coronavirus por millón de habitantes: 384,44., que deben compararse contra los 96,77 de Dinamarca, los 55,45 de Finlandia, los 44,22 de Noruega, y si se quiere una referencia sudamericana, los 9,73 de Argentina. Resulta evidente que -más allá del servicio de salud y la disciplina de la sociedad- restringir los contactos personales es la forma más eficaz de reducir los contagios. Y las muertes).

Seguirá la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires, hasta el 8 de junio y más allá

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«Los números se expusieron en la mesa y fueron determinantes: después de tres horas de reunión, el presidente Alberto Fernández; el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, coincidieron en que por el aumento de contagios en el área metropolitana no hay margen para flexibilizar la cuarentena.

La prioridad estará puesta en el control de los barrios vulnerables y el transporte públicouna de las medidas que se anunciarán hoy es que se reducirá la movilidad urbana e interurbana. En esto hubo coincidencia entre las tres administraciones. «Es inocultable que hubo un aumento de los casos. La idea es trabajar coordinados. En todos los países del mundo cuando crecen los contagios se restringe más la circulación, no es un problema político, es epidemiológico», dijo Kicillof a la salida de la quinta presidencial de Olivos. No habrá modificaciones ni se volverá atrás, pero el mensaje que emanará hoy en la reunión que mantendrán los equipos técnicos de Nación, provincia y ciudad es que la batalla contra la enfermedad está lejos de la victoria. ¿Por qué no se avanza en la flexibilización? La razón es simple: de los 474 contagios de ayer, 435 fueron en Capital y provincia. Eso puso de manifiesto que en la Capital y los 40 distritos que la rodean la tasa de duplicación de casos tiene un ritmo sensiblemente superior al del resto del territorio nacional y que, por ello, el estado de cuarentena se prorrogará. El Presidente anunciará, probablemente mañana o el sábado, la extensión del aislamiento hasta el 8 de junio. La situación epidemiológica se conjugó con la tensión política que se profundizó en los últimos días entre la ciudad y la provincia. En el encuentro, el cuarto entre los responsables de la Nación, provincia y ciudad desde que se impuso la cuarentena, se analizaron también varios aspectos frente a la pandemia, como la evolución de los casos de coronavirus. En el último informe difundido ayer se reveló que hubo 475 nuevos casos, lo que llevó la cifra total de infectados a 9.284, de los cuales 403 fallecieron. Además, los mandatarios abordaron la articulación entre el Estado nacional, provincial y de la Capital para abordar la problemática en los barrios vulnerables, la movilidad y el transporte en el área metropolitana, a fin de comenzar a definir cómo seguirá la cuarentena.

La situación de las villas

Preocupados por el brote de la enfermedad en los barrios vulnerables de la ciudad, el Presidente le ofreció a Rodríguez Larreta espacios para el aislamiento de los contagiados, sumar testeos y recursos humanos. La reunión, a la que convocó el jefe del Estado, tuvo por objetivo unificar criterios y bajar la tensión entre las administraciones de Kicillof y Rodríguez Larreta. Ayer, antes de este encuentro, Kicillof anunció que no flexibilizará el aislamiento en el territorio bonaerense. «El aislamiento es la política más efectiva contra el coronavirus, y en este contexto de aumento del contagio no sería lógico pensar en una flexibilización», aseguró el mandatario provincial tras recibir el consejo de un comité de expertos. En la antesala del nuevo cara a cara con el jefe de gobierno porteño, el gobernador del distrito más importante del país volvió a expresar su malestar por la flexibilización que se registra en comercios y en materia de esparcimiento en la Capital Federal. «Cuando crecen los casos se tiene que ser más rígido. No más flexible. Si en la ciudad van a abrir los comercios, que no vaya a trabajar la gente de la provincia», sostuvo Kicillof, aunque horas después aclaró que no tiene diferencia con Rodríguez Larreta en la pelea contra la enfermedad. Si bien el jefe de gobierno porteño y su segundo, Diego Santilli, tienen decidido que no responderán a los cuestionamientos, en la sede administrativa de Uspallata en los últimos días creció el mal humor. Fuentes cercanas al jefe de gobierno advirtieron que el objetivo de Kicillof es «montar un relato» para evitar cargar con la responsabilidad del brote en la provincia. Al Presidente lo acompañaron el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Transporte, Mario Meoni, y la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti; mientras que junto a Rodríguez Larreta estuvieron Santilli; el ministro de Salud, Fernán Quirós, y el secretario de Transporte, Juan José Méndez, y por el lado de provincia asistieron el ministro coordinador, Carlos Bianco; el ministro de Salud, Daniel Gollán, y el subsecretario de Infraestructura, Alejo Supply. Finalmente, los esfuerzos del Presidente por llevar calma rindieron sus frutos. Primero fue la fotografía con el jefe de gobierno el último viernes, como mensaje para los propios. Ayer, se dio el segundo capítulo. Para que no haya dudas, Kicillof dejó en claro que todos los interesados levantaron la bandera blanca: «Venimos trabajando muy bien en conjunto con Larreta», cerró el gobernador.»

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#BastaDeCuarentena fue «Trending Topic» ayer durante algunas horas en Twitter. Más significativo, un diario de gran circulación militó contra las medidas de aislamiento social, con un mecanismo habitual en el periodismo: si se leían sólo los títulos de las notas mientras se repasaban las páginas, el objetivo quedaba claro. Como era previsible, no tuvieron el menor éxito. Ayer mismo se informaron otros 474 casos, nuevo récord de infectados en un día. Y estos tristes récords se van acumulando, sugiriendo el acercamiento del «pico» tan temido. Y si no se demuestra excesivo temor en nuestra población, es por un consuelo pobre pero efectivo: la situación en la mayor parte del resto del mundo es peor. EE.UU., Rusia, Brasil… En el resto de la América del Sur, Ecuador, Perú, Chile están pasando por un muy mal momento. En Europa, Dinamarca, Noruega y Finlandia cerraron sus fronteras con Suecia, cuando este país pasó a encabezar el número de casos en la Unión Europea. En nuestra opinión, el ruido mediático contra la cuarentena, refleja la real angustia que muchos sectores sienten ante una situación que sí los está perjudicando en forma grave. Y también, es inevitable, las operaciones políticas que tratan de conseguir el favor de esos sectores. Pero, por ahora, no tendrá peso en las decisiones. Si esos sectores -en gran parte opositores- son en promedio los que más cumplen con la cuarentena. Como decían nuestros abuelos «el miedo no es zonzo». En otro plano, el entendimiento entre Fernández, Kicillof y Larreta, que tanto disgusta a los «verdaderos creyentes» de ambos lados de la grieta, es imprescindible para manejar la situación. Basta imaginar lo que sucedería si alguna de las tres administraciones tomara medidas contradictorias con las otras. Pero los gobiernos locales y, sobre todo el gobierno nacional, en un país con una tradición presidencialista como el nuestro, deben tener presente que este consenso se mantendrá mientras la amenaza del coronavirus esté muy presente. Es necesario prever no sólo las medidas económicas sino las políticas que deben acompañar la futura flexibilización de la cuarentena.

EE.UU., China y la Organización Mundial de la Salud: una etapa en un conflicto más grande

Ayer informamos en AgendAR sobre la la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde los representantes de 194 países, incluida la Argentina, participaron este lunes -por video conferencia, claro: Estados Unidos se opone a que las vacunas para el coronavirus tengan patente libre. Por cierto, ese es un tema de interés inmediato para todos los países, y para la poderosa industria farmacéutica global. Pero también debe verse como un episodio de un enfrentamiento mayor. Compartimos ahora este análisis del chileno Alejandro Tapia. Desde una mirada distinta a la nuestra, Chile también se preocupa por cómo será el orden, o desorden, mundial que surgirá después de la pandemia.

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A mediados de abril, cuando Estados Unidos estaba camino a convertirse en el epicentro del coronavirus a nivel global, Donald Trump lanzó toda su artillería contra la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la que acusó de «encubrir» la propagación de la enfermedad. Además, anunció el congelamiento de los fondos que su país entrega al organismo y criticó el hecho de que la OMS se opusiera al veto a los viajeros procedentes de China. «La OMS ha fracasado y debe rendir cuentas», dijo en esa ocasión. Un mes después, Trump volvió a la carga contra la OMS. Esta vez nuevamente amenazó con cortar los fondos, aunque fue más allá al anunciar que Estados Unidos podría abandonar el organismo si no hay «mejoras sustantivas» de aquí a 30 días. Tanto en abril como ahora, la crítica del Presidente estadounidense lleva implícita una munición contra China, país con el que se ha enfrentado en el marco de la «guerra comercial» y que ahora culpa por albergar el origen de la pandemia. En sus conferencias en la Casa Blanca, Trump suele refirse al coronavirus como el «virus chino». El mandatario estadounidense ha dicho que tiene una excelente relación con Xi Jinping, pero que por ahora no quiere reunirse con él. China, por su parte, acusó a Trump de utilizar a Beijing para eludir sus responsabilidades y obligaciones internacionales ante la OMS. Según The New York Times, Estados Unidos aporta el 20% del presupuesto de la OMS, algo así como 550 millones de dólares anuales. ¿Cuál es el trasfondo de toda esta disputa? Razones hay muchas. Primero, el escenario interno que vive Trump. Estados Unidos sigue siendo el epicentro del Covid-19, con 1,5 millones de contagios y más de 92 mil muertos, mientras que China ya logró aplanar su curva y al día de hoy mantiene 82 mil casos y 4.634 víctimas fatales. Para Trump el «cierre» de la economía ha sido fatal, ya que en noviembre se juega su reelección. Así, si la economía va mal a esa altura, el mandatario podría perder los comicios. Pese a que Trump ha dicho que la situación va a repuntar en los próximos meses, desde marzo se han perdido 36,5 millones de empleos. Esta cifra es sólo comparable a la Gran Depresión. Algunos, en todo caso, ven las críticas de Trump contra la OMS y China como el chivo expiatorio que el Presidente estadounidense necesita para recuperar la confianza interna. Este enfrentamiento verbal se da también en momentos en que ambos países compiten contra el tiempo en la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus. El lunes se informó que la compañía estadounidense Moderna obtuvo resultados prometedores en una prueba con 45 personas. Al mismo tiempo, investigadores chinos dijeron el martes que desarrollaron un tratamiento capaz de detener la pandemia sin vacuna. Para otros el trasfondo es distinto, uno mucho más profundo y soterrado. En una reciente entrevista, Graham Allison -autor de Destined For War: Can America and China escape Thucydides’s Trap? (Destinados para la guerra: ¿Pueden EE.UU. y China evitar la trampa de Tucídides?)- señaló que la actual rivalidad entre Washington y Beijing es la historia más relevante a la que se enfrenta hoy la humanidad. Según Allison, del desenlace de esa disputa surgirá finalmente el orden mundial que reemplazará al nacido tras la Segunda Guerra Mundial. Nada más ni nada menos.

El regreso de Nucleoeléctrica Argentina, NA-SA

La empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) volverá a ser la encargada de gestionar la construcción de proyectos de energía nuclear, tras haber sido desplazada por el Gobierno anterior de su rol como constructora y responsable de las licitaciones en el área. Para conocer la intención del gobierno nacional al decidir este paso, acercamos este reportaje de Matías Alonso a Lucas Castiglioni, director ejecutivo de NA-SA: «Durante la gestión de Cambiemos se licitaron dos obras en el Complejo Nuclear Atucha que terminaron siendo adjudicadas a Techint, para la construcción del CAREM, y a la constructora Caputo, para un edificio para el almacenamiento en seco de los elementos combustibles gastados. El argumento esgrimido para realizar este cambio era que se le daría mayor previsibilidad a las obras, con un costo fijo y fecha de finalización, y que el riesgo sería responsabilidad de la empresa y no del Estado. Sin embargo, la crisis macroeconómica que se inició en 2018 cambió las condiciones en que se habían acordado las licitaciones y por lo tanto generó renegociaciones permanentes e incumplimientos, tanto de las empresas como del Estado. El edificio para almacenamiento de combustible debe completarse de manera urgente, ya que tendrá que albergar los combustibles que se encuentran en las piletas de las centrales nucleares en funcionamiento, y que ya están casi llenas. Si en 2021 no está terminada su construcción, las centrales nucleares no podrán gastar más combustible y, por lo tanto, estarán obligadas a interrumpir la generación de energía eléctrica. Castiglioni afirma: “Creemos que vamos a llegar a tiempo con la construcción del edificio de almacenamiento en seco para no tener que bajar los rendimientos de las centrales eléctricas. Sabemos que es difícil y vamos a tener que apurarnos todo lo que se pueda. Hemos llegado a esta situación porque la decisión del directorio anterior ha sido sostenerla en el tiempo. Con tres meses en el directorio hemos tomado medidas de alto impacto y que ya veníamos analizando desde antes de asumir, con ganas de encontrar una salida lo antes posible. A esto se le suman las medidas de aislamiento, lo que hace que tengamos que tomar una serie de precauciones para preservar la salud”. En el caso del CAREM, se trata de un prototipo de central nuclear modular que, de poder exportarse, podría representar un negocio de miles de millones de dólares para la Argentina. Otros países tienen proyectos similares en carpeta pero ninguno ha empezado su construcción, lo que le da una oportunidad a la Argentina para tomar la delantera en este nicho de la industria nuclear. En el año 2006 se creó en NA-SA la Unidad de Proyectos Nucleares, que tenía como finalidad concluir las obras de Atucha II y encarar nuevos proyectos, entre ellos, la construcción de las nuevas centrales nucleares acordadas con China. Según Castiglioni, “esa unidad de gestión aglutinó una capacidad técnica que permitió, entre otras cosas, capacitar a 5000 trabajadores en distintos oficios relacionados con esta actividad”. Sin embargo, en diciembre de 2015, a poco de asumir el Gobierno anterior, se produjeron los primeros despidos y posteriormente renunciarían cinco directores de NA-SA. El nuevo directorio decidió dar de baja la Unidad de Proyectos Nucleares y la convirtió en una dirección con menor capacidad y presupuesto, y decidió desligar a 240 trabajadores especializados. “Gracias al trabajo y a la lucha de muchos gremios hermanos que están dentro del sector energético se pudieron parar esos despidos y evitar otros. Esta herramienta de gestión, al quedar así, nunca más tuvo presupuesto ni capacidad de gestión. Por eso fue que el proyecto del edificio de almacenamiento de combustibles se llevó a cabo de otra manera y las obras quedaron en manos de Caputo y Techint”, afirma Castiglioni. En la asamblea de accionistas del pasado 20 de abril se decidió recrear la Unidad de Proyectos Nucleares y devolverle a NA-SA su rol de constructor. Ya se empezaron a realizar los primeros presupuestos para continuar con las obras. “Hemos decidido revocar la licitación del edificio de almacenamiento en seco de combustibles nucleares gastados por el retraso considerable que tiene la obra, lo que pone en riesgo la operación de las centrales nucleares. La calidad de trabajo también dejó mucho que desear. A través de varios pedidos se le ha solicitado a Caputo que hiciera obras y como la empresa no cumplió se rescindió el contrato, pero seguiremos con los subcontratistas”. Marcha atrás En el año 2015 estaban firmados los acuerdos marco para la construcción de dos nuevas centrales nucleares que contarían con financiamiento de China, pero el presidente Macri ordenó una revisión de los contratos hasta que en 2018, debido a la crisis y al acuerdo con el FMI, se tomó la decisión de no avanzar con las obras. Sin embargo, de los dos proyectos con China, solo el segundo, en el que no se pueden aprovechar las capacidades existentes en la Argentina en la tecnología CANDU, parece estar firme: “Hoy tenemos la posibilidad de tener financiamiento con China para poder hacer una obra de gran importancia energética que nos daría 1200 MW más de energía de base. Los contratos con China ya fueron discutidos y debatidos desde lo técnico, ahora queda la voluntad política, que claramente está, y se conseguirá el financiamiento para poder hacer realidad el proyecto”, dice Castiglioni. Y agregó: “Estamos trabajando en el proyecto CANDU y la decisión del Gobierno es darle una posibilidad también a esa tecnología”. El contrato de construcción del CAREM fue dado de baja unilateralmente por Techint apenas se produjo el cambio de Gobierno y empezará la mediación judicial, al igual que en el contrato con Caputo, para definir las obligaciones incumplidas entre las partes. “Techint tomó la decisión de rescindir el contrato sin ponerse a negociar. La decisión no afecta solo al CAREM, sino que paró todas las obras que tenía. Techint despidió a 1600 trabajadores, así que nosotros nos haremos cargo de la parte que nos toca para poder continuar las obras. Trataremos de salir lo más rápidamente posible para generar empleo y evitar que esos proyectos se paren. Hoy nos encontramos en esta situación, tratando de poner todo en marcha, sabemos que es una situación difícil por la situación en la que está el país en el marco del aislamiento social obligatorio. Cuando se pueda volveremos a las obras”, sostiene el director de NA-SA. Desde que empezó la cuarentena, NA-SA tomó la decisión de trabajar con guardias mínimas en su rol de gerenciador de las centrales nucleares. Si bien se ha declarado a la generación de energía eléctrica como servicio esencial, la gerencia decidió que sus trabajadores tengan 15 días de guardia y 15 de descanso. Castiglioni explica: “Recién hablábamos de cómo hacer cuando tiene que haber una persona sujetando a otra para hacer una tarea, estamos usando los elementos de protección personal para proteger a las personas y evitar riesgos”. “Esperamos volver a las obras lo más rápido posible. No podemos empezar las obras del CAREM hasta que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) resuelva la situación con Techint. También sabemos que vamos a ir a un proceso judicial con Caputo porque ellos reclaman dinero que NASA no pagó y eso es cierto, pero ellos tampoco han cumplido con lo acordado, así que la única forma de terminar el proyecto es con un acuerdo, como se hizo con la gestión de Atucha II, llevando la dirección de los proyectos y sosteniendo a los trabajadores”.»

Fiat 600, el primer amor de los automovilistas argentinos, cumple 60 años de su debut en Argentina

Hace 60 años salió de la línea de montaje el primer «Fitito» fabricado en la Argentina; un modelo récord de ventas, que le puso ruedas al sueño del auto propio a cientos de mis miles de personas.

Durante la década de 1950 comenzó en la Argentina el desarrollo de la industria automotriz, inicialmente con impulso del Estado (Institec Justicialista, Rastrojero y otros modelos), pero también con la radicación de empresas. Primero europeas, en busca de mercados para resurgir de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, y luego norteamericanas. Así comenzaron a comprometer y establecer plantas industriales Mercedes-Benz (1951), Fiat (1953) e Industrias Kaiser Argentina -IKA- (1955) en una primera oleada. Esa apuesta industrialista se aceleró a partir de 1959, cuando el presidente Arturo Frondizi sancionó el decreto N° 3693/59, conocido como Régimen de Promoción de la Industria Automotriz, que dio origen a la presentación de 23 proyectos de vehículos (automóviles y pickups en su mayoría) de fabricación nacional. Entre ellos, los de marcas que ya estaban, como Fiat, que fabricaba tractores y material ferroviario; De Carlo (1959); Renault, Peugeot y Citroën (todos en 1960, igual que las desaparecidas Siam Di Tella y Auto Unión), y las «refundaciones» de los tres «grandes de Detroit»: Chrysler (1960), General Motors (1960) y Ford (1961). En ese auspicioso y pujante contexto, el 8 de abril de 1960, hace 60 años, se fabricó la primera unidad de un modelo emblemático en la historia de la industria automotriz argentina: el Fiat 600. Ese decreto le abrió las puertas a Fiat para fabricar automóviles en el país. Sin demoras, el 30 de septiembre de 1959, el gobierno le aprobó una inversión de 4,5 millones de dólares para la construcción de una nueva planta. Si bien Fiat tenía un gran centro productivo en Ferreyra (Córdoba), factores como la cercanía con proveedores, el puerto y la concentración del mercado le hicieron tomar la decisión de erigir la nueva factoría en Caseros, en pleno Gran Buenos Aires. Allí se fabricó inicialmente el popular «Fitito», el primer automóvil de Fiat 100% producido en la Argentina. Por un incendio A principios de la década del ’50, Fiat comprendió la necesidad de reemplazar al 500 Topolino, tan exitoso como obsoleto por sus conceptos de preguerra, por otro auto más moderno y barato. Asi, la casa de Turín puso en marcha el Proyecto 100, que llevó al jefe de diseño, Oreste Lardone, a convencer a los Agnelli de desarrollar un pequeño auto con motor trasero refrigerado por aire, al estilo del Escarabajo de VW. Quiso el destino que en la primera prueba en pista el pequeño vehículo se incendiara, nada menos que con el mismísimo Gianni Agnelli al volante. Lógicamente, Lardone renunció y el proyecto quedó cancelado. Sin embargo, su sucesor, el célebre Dante Giacosa (que durante casi medio siglo puso en la calle modelos como los Fiat 500, 1100, 128, 125 y 133, entre otros), retomó el proyecto de Lardone en 1951 y convenció a los Agnelli de confiar en él, pero esta vez con un motor refrigerado por agua. «Tenía terror al fracaso, ya que se habían invertido millones y millones de liras», recordó tiempo después el propio Giacosa (un «todoterreno» que no solo definía el diseño, sino también la mecánica de cada modelo). En esta ocasión el destino sonrió: el Fiat 600 fue un éxito que perduraría durante 30 años. En efecto, presentado oficialmente en el Salón de Ginebra el 10 de marzo de 1955, el 600 era una clara expresión del tipo de auto europeo que surgió de la escasez de recursos materiales y de la abundancia de ingenio después de la devastadora guerra mundial, y se convirtió en un hito generacional, especialmente entre las mujeres y los jóvenes, que lo adoptaron como un símbolo de identidad. Se lo fabricó hasta 1985 en varios países. En total se produjeron 4.939.642 unidades. En Italia, hasta 1969, 2.695.197; en la ex Yugoslavia (se lo vendía como Zastava 750; así llegó hasta Colombia), hasta 1985, 923.487; en España, como Seat 600 hasta 1973, 814.926; en la Argentina, entre 1960 y 1982, 304.016; en Alemania (NSU-Fiat), unos 172.000 vehículos, y en Chile, aproximadamente 12.000. El pequeño sedán de dos puertas que abrían a contraviento (del tipo «suicidas») y cuatro plazas (3,215 m de largo; 1,38 de ancho; 1,405 de alto y 2 de distancia entre ejes), fue revolucionario: se trataba del primer auto italiano con todo la mecánica «a popa». El motor naftero era un 4 cilindros en línea montado en forma longitudinal con la caja-puente por delante, casi debajo del asiento posterior. El propulsor 100.000 (tal su denominación), refrigerado por agua y alimentado por carburador, desplazaba 633 cc y tenía una potencia de 22 HP o 21,7 CV a 4600 rpm. Suficientes para alcanzar 95 km/h. La caja de velocidades de 4 marchas no tenía sincronizada la primera. Tenía suspensiones delanteras independientes con brazos en ambas ruedas, un elástico (o ballesta) transversal y amortiguadores telescópicos, mientras que atrás montaba también un sistema de ruedas independientes con brazas semiarrastrados, con espirales y amortiguadores. El 600 original se fabricó entre 1955 y 1960 en Italia, dejándole paso al 600 D, con una performance superior, porque al motor (100 D. 000) se lo llevó a 767 cc de cilindrada y a una potencia de 32 HP SAE a 4800 rpm, lo que permitía, según el manual, alcanzar los 110 km/h. El hito nacional Entre 1960 y 1962, Fiat Someca SA ensambló en Caseros el 600 original (motor de 633 cc) íntegramente con piezas italianas (el conjunto motor-caja llegaba armado desde Ferreyra), mientras nacionalizaba los componentes y terminaba de construir una nueva planta, sobre 240 hectáreas, en El Palomar (hoy del grupo PSA). Ahí se instaló en 1963 la producción de carrocerías, estampado, chapa, pintura, montaje y pista de pruebas. Ese año se presentó en la Argentina el Fiat 600 D, que desde 1964 (segunda serie) fue el primero 100% argentino. Ya con el con el motor de 767 cc, era reconocible porque las puertas (aún contraviento) tenían ventiletes, los paragolpes eran más pequeños y con uñas de acero cromado con un aplique de goma, además de una nuevo escudo en la trompa. En el interior, la llave de arranque estaba en la columna de dirección con traba del volante, que era también nuevo con un aro concéntrico para accionar la bocina y bolsillos portamapas en las puertas. La mecánica era igual que la del europeo: motor de 767 cc y 32 HP, con un nuevo filtrado de aire doble (uno en seco y otro en baño de aceite) y la refrigeración sellada, con líquido refrigerante en vez de agua. Tres años después, en 1965 (ya como Fiat Concord SAIC), se lanzó el 600 E, con un cambio fundamental: las puertas con apertura convencional, a favor del viento. En 1967, el 600 E tuvo un ligero restyling que incluyó nuevos faros delanteros, llantas ventiladas aunque con las mismas tazas y una renovada pseudo-parrilla cuadrangular con dos «bigotes»; además de otro filtro de aire, con cartucho recambiable. En 1968, se modificaron los paragolpes, que adoptaron defensas redondas en vez de planas. En su test drive de septiembre de 1970, la genial revista Parabrisas Corsa ponía a prueba el último de los Fiat 600 E y decía: «El auto más chico y uno de los más ancianos de nuestro parque automotor. Un diseño de más de 20 años de antigüedad que aún hoy sigue siendo un producto codiciado por el público. Su éxito se debe a razones bastante notables. Buena maniobrabilidad. Bajo consumo. Agilidad para circular por el tránsito urbano. Velocidad agradable para viajar en ruta (95-100 km/h). Mecánica noble». Algunos datos interesantes del test: la Bolita de prueba calzaba neumáticos Fate 5.20 S 12 (con cámara, por supuesto), alcanzó una velocidad máxima de 109 km/h en 4ta. y aceleró de 0 a 100 km/h en ¡41 s 8/10!. Frenó de 100 km/h a 0 en 50,1 m, mientras que el consumo a 40 km/h era de 5 L/100 km y a 100 km/h solo gastaba 6,7 L/100 km. Eso sí, aunque ágil y maniobrable en ciudad, a 90 km/h había que «llevarlo» porque la estabilidad direccional nunca fue el fuerte del noble 600. Siete años igual El Fiat 600 R llegó en noviembre de 1970 con más cilindrada y potencia del motor (100 D. 039), que pasaron a 797 cc y 36 HP, prometiendo unos 120 km/h de máxima. Estéticamente dejaba de lado todas las baguetas y ornamentaciones, además de adoptar una falsa parrilla cromada rectangular con el nuevo logo, por entonces, de Fiat. Incorporaba las llantas ventiladas sin tazas y con un cono central cubriendo el rodamiento (que muchos llamaban «las del potenciado» y que luego usaron otros Fiat). En el interior, se destacaba el nuevo volante de dos rayos de aluminio ya sin el aro de la bocina. El tapizado bitono negro-beige de la cuerina de los asientos, pasó a ser todo negro desde 1972. Sin otros cambios el 600 R se fabricó hasta 1977. En el camino, en 1976, el Fiat 600 llegó a la producción de la unidad N° 250.000. Fue el primer modelo en alcanzar esa cifra récord en la industria automotriz argentina. La unidad se vendió como cualquier otra. Años después, Fiat descubrió que había sido comprada en General Pico, La Pampa, por Miguel José Ughetti al concesionario Celestino Fernández SA. Este hito no era casual: el 600 fue casi siempre el auto más barato del mercado, tenía gran reventa y una buena relación costo-beneficio. Montaña, ruta y pista El noble 600 también tiene una larga trayectoria en el automovilismo nacional desde que algún 600 E incursionó en los famosos Grandes Premios de Turismo Anexo J en 1966, pasando luego por el Turismo Grupo 2 y el título de Campeón Argentino de Rally del ingeniero Gustavo Durán en 1971, además de las categorías zonales Fiat 600 Semipreparados (1969) y, desde principios de los ’70, dos que aún subsisten y todavía tienen a los 600 (aunque con mecánicas diversas, incluyendo la 1.4 L del Fiat 147) en plena competencia: la Fórmula 07 (desde 1971) y la ALMA (Asociación Libre Mil Agrupados), que se fundó en 1970 en Pilar (a la que alguna vez se llamó «La Capital del Fiat 600»). No fueron pocos además los 600 preparados para las clásicas «picadas» del cuarto de milla los viernes por la noche en el Autódromo de Buenos Aires y otros escenarios. El último de la dinastía En julio de 1977, Fiat presentó el 600 S. Por entonces, la marca italiana ya había lanzado el 133, que también tenía motor trasero. Muchos aseguraban que los días del 600 habían llegado a su fin, pero no fue así. Ambos modelos convivieron durante cinco años de forma bastante cercana. Luego de casi dos décadas, el Fiat 600 cambió la mecánica con la adopción del motor 100 R7 038. El mismo que usaba el flamante 133, pero con algunas modificaciones: los blocks y el diámetro de los cilindros eran iguales (65 mm), pero la carrera de los pistones del 600 era más corta (63,5 mm contra 68 del 133) por lo que la cilindrada de la Bolita pasó a 843 cc (el R tenía 797 cc con 62 x 66 mm), en tanto el 133 desplazaba 903 cc. Además, al motor del 600 S se le bajó la relación de compresión a 7,4:1 (en el R era de 7,8:1) para que no tuviese una potencia similar a la del 133 (40 CV DIN), por lo que en la práctica podía usar sin problemas nafta común. Así, el 600 S entregaba una potencia de 32 CV DIN a 4800 rpm. Un detalle singular de este motor, que quizás pocos conozcan: el cigüeñal giraba «al revés»; es decir, contra las agujas del reloj, cuando lo convencional es que giren a favor. Esto implicó cambiar la disposición de varios elementos como el flamante alternador (que reemplazó al dínamo), el ventilador, la bomba de agua y otros. En 1981, el S ya no tenía ninguna bagueta, los aros cubre faros y la falsa parrilla eran de plástico negro y los paragolpes no tenían defensas: solo las uñas con el centro de goma. Por entonces, Fiat se había fusionado con Peugeot en Sevel SA, en 1980. La nueva empresa decidió discontinuar al 600 S y al 133 para reemplazarlos, en abril de 1982, por el 147. El diseño y la tecnología habían cambiado y las exigencias del público también. Así se despidió el querido 600 de la producción, pero no de las calles, donde todavía hay muchos.

Científicos del Conicet trabajan para detectar el coronavirus en aguas residuales

Mientras no se cuente con una vacuna para poder avanzar en las siguientes fases del descongelamiento social y «abrir» la cuarentena se vuelve cada vez más importante la vigilancia epidemiológica detallada. Esto es poder detectar, lo antes posible, si el virus vuelve a circular en una población o comunidad y encarar acciones preventivas a tiempo. «El coronavirus se esparce, básicamente, por vía aérea, ya sea en microgotitas o aerosoles de toses y estornudos. Pero los portadores también excretan partícula virales a través de materia fecal. Y por eso tuvimos la idea de buscar su presencia analizando muestras de aguas cloacales», explicó la viróloga Viviana Mbayed, investigadora del Conicet en el Instituto de Bacteriología y Virología Molecular de la Facultad de Farmacia de la UBA. «Es una técnica que no sirve para identificar casos individuales, pero creemos que puede ayudar a hacer vigilancia epidemiológica y registrar los «movimientos» del virus a nivel poblacional». Mbayed y un grupo de colegas van a llevar adelante esta idea financiados por un subsidio de US$ 100 mil que la semana pasada les otorgó la Agencia de Promoción de Investigación, Desarrollo e Innovación. La intención es analizar muestras periódicas de líquidos cloacales, tomadas a lo largo de varias horas. Esas muestras se llevan al laboratorio para filtrarlas, procesarlas y concentrarlas. Y luego se las somete a diagnósticos de PCR en tiempo real. «Como ya se ha determinado que el virus está presente en las excretas, haciendo un seguimiento de las aguas servidas que eventualmente pueden tener los restos virales de miles de personas pensamos establecer correlaciones epidemiológicas útiles entre la cantidad de virus hallados y el número de casos confirmados y el de portadores asintomáticos del SARS-CoV2», explicó Mbayed. ¿Porqué esto es especialmente útil? «Cruzando datos biológicos de la carga viral en muestras de aguas residuales, con datos de densidad poblacional, de caudales de las aguas residuales, y en base a estimaciones de la carga viral en la materia fecal de personas infectadas, si se dispone de una cantidad suficiente de muestreos es posible estimar el grado de circulación comunitaria del virus, explicó la doctora Irina Izaguirre, investigadora del Conicet que trabaja en el Instituto de Ecología, Genética y Evolucion de Buenos Aires (Iegeba). «Estas conclusiones», agregó, pueden servirle a las autoridades para tomar decisiones y hacer intervenciones precoces. Por ejemplo, si se encuentra un aumento de circulación viral es posible adelantar una restricción o cuarentena, incluso varios días antes de que los pacientes con síntomas comiencen a ser detectados por el sistema de salud». Lo interesante de estos proyectos, que ambos equipos están desarrollando en forma paralela, es que ya hay antecedentes que probaron su funcionamiento en Italia, España, Inglaterra y EE.UU. «Incluso se publicó un estudio holandés en el cual comprobaron la circulación del coronavirus en muestras de agua residuales tomadas antes de que se confirmara el primer caso de Holanda», contó Izaguirre. Por otra parte el equipo de Mbayed -que trabajará con colegas de la Universidad Nacional de Salta, tiene una larga experiencia en este tipo de tareas. «Venimos trabajando en virología ambiental desde 2008, y lo hemos hecho con patógenos como norovirus, enterovirus y adenovirus, entre otros. O sea, el método funciona. Ahora tenemos que ajustarlo para SARS-CoV-2 que es un diferente a los virus que se caracterizan por su transmisión fecal-oral como -por ejemplo- los responsables de la hepatitis A». El equipo no solo planea registrar la circulación viral sino también caracterizarlo. «Pensamos en secuenciarlo y saber si el virus en circulación sufre mutaciones. Si bien por ahora se sabe que su genoma es bastante estable, es importante hacer un seguimiento especialmente con muestras que circulan entre los asintomáticos y no solo -como pasó hasta ahora- hacer relevamientos genéticos usando hisopados de personas que ya tuvieron algún síntoma y llegaron al sistema de salud». Mbayed contó que «ya estamos avanzando con los protocolos del trabajo y -si todo resulta bien- esperamos tener resultados preliminares para hacer este tipo de vigilancia epidemiológica dentro de un par de meses». También en aguas superficiales Aunque estas ideas están pensadas, en principio, para analizar líquidos cloacales al momento en que estos ingresan a las diferentes plantas depuradoras, también es posible hacer estos controles que buscan partículas virales de coronavirus en arroyos y cauces de zonas geográficas donde no hay cloacas y donde los desechos de este tenor terminan en pozos negros, zanjas y cauces de agua. «Estamos planeando hacer un proyecto piloto que incluya estudiar que pasa con este tema en una zona del arroyo San Franciso-Las Piedras, en la localidad de Almirante Brown, que atraviesa varios barrios y asentamientos sin cloacas», contó Irina Izaguirre del Ingeba. «También tenemos una colega que va a hacer muestreos en aguas superficiales de la zona de Junín, en provincia de Buenos Aires. E, incluso, podríamos comenzar a trabajar con muestras recogidas en algunas zonas de la cuenca del Riachuelo Matanza».

El largo y difícil camino a una vacuna. Pero nunca se avanzó tanto en tan poco tiempo

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Reproducimos esta nota donde Nora Bär reúne la información de especialistas, aquí y en el exterior. Realista, pero también estimulante, al comprobar que los científicos de tantos países son capaces de asumir un objetivo primordial y la urgencia para obtenerlo. El camino no es lineal, por cierto. Ayer mismo se hundían en EE.UU. las acciones de la biotech Moderna, al desvanecerse las expectativas que se formaron de un pronto resultado. También, esta nota enfoca en sus últimos párrafos el problema de la producción y las patentes, cuando la vacuna sea obtenida. Pero eso lo tratamos más ampliamente en otro lugar. «A cinco meses del descubrimiento del nuevo coronavirus y hasta este viernes 15 de mayo, la Organización Mundial de la Salud llevaba registrados 110 proyectos de vacunas en distintas etapas de desarrollo. A un ritmo de publicación de trabajos científicos que abruma, probablemente nunca antes se haya avanzado tanto en tan poco tiempo. «La secuencia genética del SARS-CoV-2 se publicó el 11 de enero de este año -afirma la bioquímica Aída Edith Sterin Prync, titular de la cátedra de Biotecnología del Instituto Universitario del Hospital Italiano, que escribió una revisión de los esfuerzos que se están realizando en todo el mundo para desarrollar una inmunización. La primera candidata ingresó en pruebas clínicas en seres humanos con una rapidez sin precedentes». Se están probando ocho enfoques distintos, «una combinación de estrategias clásicas e innovadoras», explica Andrés Wigdorovitz, investigador principal del Conicet y del INTA. Es aventurado saber cuál tendrá mayor efectividad. Por lo menos ocho grupos ya comenzaron a inocular voluntarios y otros iniciaron pruebas de laboratorio, in vitro o en animales. Algunas son parecidas, pero difieren en la formulación o vía de administración. Otras son ideas que hasta ahora no se habían explorado. Unas se basan en virus completos, otras en subunidades de proteínas o ácidos nucleicos. «Para generar una vacuna hay que comprender el mecanismo inmunológico que desata el virus -explica el inmunólogo Gabriel Rabinovich-, y eso todavía no se entiende del todo. Éste es un virus que transgrede muchas de las reglas que conocíamos de la inmunidad anti viral. Es un enorme desafío comprender los mecanismos que desencadena para diseñar terapias y vacunas racionales». Despertar las defensas «Todas las vacunas tienen como objetivo exponer el cuerpo a un antígeno que en sí mismo no cause la enfermedad, pero que provoque una respuesta inmunitaria eficaz que pueda bloquear o eliminar el virus si una persona se infecta», escribe Sterin Prync. Contra el SARS-CoV-2, varios equipos de compañías privadas, universidades e institutos de investigación estatales están utilizando el propio virus, pero atenuado o inactivado (el proceso que se emplea contra el sarampión y la polio) o vectores virales (por ejemplo, un adenovirus, como en la terapia génica). Según un artículo de Nature de fines de abril, por lo menos 23 grupos utilizan directamente secuencias de ADN o ARN con las instrucciones para que el organismo exprese una proteína de coronavirus que desate la respuesta inmunitaria. Otros proponen inyectar proteínas recombinantes de SARS-CoV-2 (que se obtienen por la expresión de un gen clonado). Y otros, intentan crear partículas similares al virus (en inglés: Virus Like Particles o VLP), algo así como cápsulas vacías que imitan la estructura del coronavirus, pero que no son infecciosas porque no pueden replicarse en el organismo. Pero aunque se dispone de varias tecnologías, el camino para llegar a la meta no está libre de obstáculos. «Todas las vacunas contra la Covid-19 exigirán evaluaciones de seguridad cuidadosas, en particular por la inmunopotenciación que podría conducir a una respuesta adversa -advierte Sterin Prync-. Por ejemplo, este síndrome que se presenta en algunos niños, parecido al Kawasaki (un cuadro raro que provoca inflamación en los vasos sanguíneos) , aparece como un mes después de que la infección haya pasado inadvertida. Esto da que pensar, porque en determinadas poblaciones una vacuna también podría provocar una reacción exacerbada tiempo después de la aplicación». Por otro lado, el proceso de desarrollo y aprobación de una vacuna no es sencillo. Primero hay que cumplir con la frase preclínica, in vitro o en animales; luego, con la Fase I, en la que se administra a pocas personas solo para probar seguridad, que no sea tóxica ni provoque efectos adversos; en la Fase II, se ensaya en más casos la efectividad, formulación y dosis; y por último, si todo esto resulta, se pasa a la Fase III, en la que debe probarse en más de 1000 personas con la formulación, via de administración y dosis con la que se registrará. «En la Fase III tiene que emplearse un lote (de vacunas) prácticamente productivo, donde ya no haya modificaciones -aclara Sterin Prync-. Tendrá que ser en un sistema que no se modifique, porque el escalado productivo puede introducir cambios». Por otro lado, habrá que evaluar si los anticuerpos que se generan son neutralizantes y cuánto duran. «Diferentes anticuerpos se crean en distintos momentos de la infección y los que persisten durante plazos más largos también exigen esperar más tiempo. Y lo mismo ocurre para probar estabilidad. Si uno afirma que se mantendrá estable durante un año, tendrá que aguardar un año», agrega. Para acelerar el proceso, se está considerando que las agencias regulatorias puedan emitir aprobaciones de emergencia que permitan ir completando los datos mientras la investigación está en curso. La OMS contempla hacer un ensayo colectivo y simultáneo con todos los desarrollos para poder realizar una evaluación comparativa. Ya se elaboraron los criterios para poder ingresar en ese ensayo multicéntrico donde se valorarán los resultados obtenidos por medio de un puntaje asignado a la seguridad, inmunogenicidad, duración. Para el médico brasileño Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, «Para una fase III tenemos que testear entre 20.000 y 30.000 personas. No es realista pensar que en tres meses vamos a tener una vacuna. Si todo va bien, a fin de año tendremos un resultado favorable y ahí podríamos comenzar con la etapa de producción». «Todo el proceso regulatorio va a estar superacelerado -destaca Wigdorovitz-. Hacer una vacuna no es tan complejo si pensamos que es un virus que se conoce en salud animal. Los desarrollos que se están logrando son muy interesantes. Es esperable que para mediados del año que viene ya haya algo, pero después habrá que encontrar la forma de producirla en gran cantidad. Lo difícil es, en una situación tan urgente, fabricarla para miles de millones de personas«. Éste será, precisamente, el núcleo de la reunión de los Estados miembros de la OMS, que se comenzó via teleconferencia este lunes 18 y en la que los 192 países que integran la organización internacional deben consensuar cómo se abastecerá al mundo entero. Italia, Francia, Noruega y Alemania, junto con la Comisión Europea, llamaron a compartir justa y equitativamente fármacos y vacunas contra la Covid-19. «Si desarrollamos una vacuna que sea producida por el mundo para el mundo, será un bien público único para el Siglo XXI», afirmaron en un comunicado. Asegurar el acceso de los países pobres a una vacuna también será la posición de la Argentina, según adelantó el ministro Ginés González García hace un par de días en su presentación de los nuevos tests rápidos de detección viral desarrollados en el país. Pero, por ahora, la solución a este problema sigue pendiente.»

Estados Unidos se opone a que las vacunas para el coronavirus tengan patente libre

GINEBRA. – La OMS abogó por la liberación de la vacuna contra el Covid-19, pero EE. UU. rechazó el concepto. Y la fuerte presión de Trump, que amenazó con abandonar el organismo, hizo que ayer la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aceptara iniciar una “evaluación independiente” de la respuesta de la institución a la pandemia del coronavirus, que ya se cobró más de 318.000 vidas en el mundo. Sin embargo, contra la resistencia del presidente Donald Trump, el organismo emitó una declaración donde destaca la necesidad de que una futura vacuna contra la enfermedad sea “un bien público global”. Los 194 países miembros de la OMS cerraron así la Asamblea Anual del organismo con una resolución que prevé iniciar “lo antes posible un proceso de evaluación imparcial, independiente y completo” de la acción internacional coordinada por la OMS ante la epidemia global. El acuerdo es una respuesta a las acusaciones del presidente Trump, quien argumentó que la institución es una “marioneta de China”, amenazó con congelar indefinidamente la financiación de esta agencia de la ONU e incluso con retirar la membresía de su país si no hace “mejoras sustanciales” en 30 días. Pese a las respuestas de China, que acusó a Trump de atacar al país para “eludir sus obligaciones” ante la OMS, y otras potencias como Rusia o la Unión Europea, el organismo terminó aprobando esta resolución que encomienda realizar una “evaluación independiente” de su actuación en la pandemia, aunque sin dar precisiones respecto a tiempos y formas. Por otro lado, en una derrota relativa de Estados Unidos y de Gran Bretaña, el organismo reclamó en su declaración final una flexibilización de las normas sobre patentes respecto a una eventual vacuna contra la pandemia, para brindar un “acceso universal, rápido y equitativo y la justa distribución de todos los productos y tecnologías esenciales para la salud”, subrayando que el medicamento debe considerarse como “un bien público mundial”. Sin embargo, la resolución no obliga a las empresas farmacéuticas a compartir sus patentes. Estados Unidos se sumó al consenso sobre una resolución de la Unión Europea planteando la necesidad del manejo global de la pandemia del coronavirus, pero se distanció de sus recomendaciones sobre la propiedad intelectual. En un comunicado, la misión estadounidense ante Naciones Unidas en Ginebra dijo que la revisión de la pandemia garantizará «una comprensión completa y transparente de la fuente del virus, elcronograma de los hechos (…) y el proceso de toma de decisiones para la respuesta de la OMS». Al mismo tiempo, se «disocia» de las referencias en la resolución a la propiedad intelectual bajo el denominado acuerdo «TRIPS», que permite a los gobiernos exigir la licencia obligatoria de medicinas y vacunas durante una emergencia sanitaria. Este lenguaje «enviaría un mensaje equivocado a los innovadores, que serán esenciales para las soluciones que necesita todo el mundo», afirma el comunicado del gobierno de los EE.UU. Por supuesto, todavía está pendiente el tema decisivo en los hechos: ¿En cuál país o países se desarrollará primero una vacuna eficaz y en condiciones de ser producida en gran escala? Recién entonces se sabrá la política que será aplicada.

Declaración de especialistas en la gestión de políticas públicas

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Nos parece apropiado publicar esta declaración de prestigiosos especialista en un campo clave. Especialmente porque compartimos la agenda que proponen: «el fortalecimiento de las capacidades estatales … en planificación estratégica, uso intensivo de las tecnologías sociales y digitales en la coproducción de políticas, orientación hacia resultados, monitoreo y evaluación de las iniciativas, transparencia y rendición de cuentas, profesionalización del empleo público, democrática articulación con los actores sociales, entre otros. (En especial) avanzar en la digitalización, los mapeos digitales, el uso de grandes datos y la inteligencia artificial, … dentro de un accionar sujeto a las reglas de la democracia y los resguardos necesarios en un estado de derecho.»

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Declaración de especialistas en el campo de la gestión de políticas públicas. El Estado y las políticas públicas ante la pandemia Argentina y casi el mundo entero atraviesan un momento inédito y crítico como consecuencia de la pandemia derivada del COVID-19. Esta situación puso en evidencia (una vez más) que el Estado es la llave indispensable para asegurar los derechos de la ciudadanía. Ningún Estado en el mundo estaba preparado para enfrentar el COVID-19. El Estado argentino no fue la excepción. A pesar de lo inédito de la pandemia y el desconocimiento sobre sus alcances, nuestras autoridades fueron dando respuestas a problemas complejos en tiempo real y haciendo las correcciones necesarias en un escenario global, regional y local absolutamente trastocado, vertiginoso e incierto. Por ello, nosotras y nosotros, especialistas en el estudio de la gestión de políticas públicas, queremos destacar el protagonismo asumido por el Estado para enfrentar la pandemia, y proponer un conjunto de desafíos para fortalecer sus capacidades. En este contexto adverso e inesperado, las instituciones estatales, en articulación con la sociedad civil y la ciudadanía, asumieron que la vida de los ciudadanos y la atención a la dimensión sanitaria de la crisis eran la prioridad. Se diseñaron y acordaron estrategias y se actuó tempranamente en ese sentido, hasta hoy con resultados significativos a nivel nacional y comparado. No se trata de aventurar pronósticos ni ser exitistas sino de reconocer los resultados hasta el momento por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, tal como lo demuestra el achatamiento de la curva de contagios y de la cantidad de muertes. Ello ha implicado un deterioro en la situación socioeconómica ya crítica desde hace varios meses; por eso es importante señalar que el Estado mostró una gran capacidad de reacción para enfrentar los complejos y múltiples problemas derivados de la emergencia sanitaria a través de un conjunto de políticas públicas tales como el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia); los créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos; y la asistencia a las pequeñas y medianas empresas a través de la reducción de las contribuciones patronales y los aportes del tesoro al pago de salarios. Estas políticas buscan atender los emergentes más críticos que la pandemia puso de manifiesto y que representan a su vez problemas estructurales de nuestra economía, son políticas activas más acordes para estas situaciones que las que propugnan “abrir la economía”. Los países que así lo hicieron, relegando la cuestión sanitaria, muestran hoy indicadores críticos en ambas dimensiones. Por lo tanto, observamos que gestionar esta incertidumbre no implicó improvisación, sino una decisión. Esta opción involucró importantes consensos entre el gobierno nacional y las autoridades de todos los gobiernos provinciales y municipales, de diversos signos partidarios, un elemento central para acrecentar el federalismo. También vale destacar la elaboración de políticas públicas sanitarias basadas en las evidencias aportadas por la comunidad científica a través de un intenso diálogo interdisciplinario. Gestionar en tiempos de pandemia actuó como un importante acelerador de innovaciones públicas y a su vez visibilizó capacidades y debilidades estatales para llevar adelante políticas inéditas en su extensión y complejidad. Más allá de algunas inconsistencias y contramarchas provocadas por la urgencia del COVID-19, el protagonismo relevante del accionar estatal se convierte en fuente de aprendizajes y abre posibilidades para implementar innovaciones. Estos escenarios complejos y con nuevas incertidumbres, tan evidentes en la pandemia, no desaparecerán cuando esta concluya, sino que serán parte de la nueva “normalidad”. Por eso, un Estado eficiente en garantizar bienes públicos en estos tiempos es un Estado que debe a la vez producir sentido público y gestionar políticas públicas de calidad e innovadoras. Esto nos lleva a impulsar una agenda orientada al fortalecimiento de las capacidades estatales compuesta por diferentes elementos que se retroalimentan, a saber: planificación estratégica, uso intensivo de las tecnologías sociales y digitales en la coproducción de políticas orientación hacia resultados, monitoreo y evaluación de las iniciativas, transparencia y rendición de cuentas, profesionalización del empleo público, democrática articulación con los actores sociales, entre otros. Particularmente relevante consideramos avanzar en la digitalización, los mapeos digitales, el uso de grandes datos y la inteligencia artificial, los cuales se muestran como aliados de la gestión de las políticas, dentro de un accionar sujeto a las reglas de la democracia y los resguardos necesarios en un estado de derecho. Esta agenda orientada a garantizar el acceso a los servicios públicos a toda la población, requiere a su vez de reformas sobre el sistema de financiamiento del Estado que inevitablemente deben incluir una revisión del régimen tributario hacia una mirada más progresiva. Gestionar lo público en los próximos años va requerir un conjunto de conocimientos, destrezas y habilidades sin antecedentes. Otorgarle un lugar relevante al fortalecimiento de las capacidades estatales, es un paso importante en la hoja de ruta orientada a construir una sociedad más justa. Mayo de 2020 Carlos H. Acuña, Sergio Agoff, Juan Carlos Aguilo, Natalia Aquilino, Alberto Bonifacio, Gustavo Badía, Horacio Cao, María Esperanza Casullo, Andrea Catenazzi, Magdalena Chiara, Sergio De Piero, Mercedes Di Virgilio, Cristina Díaz, Sebastián Etchemendy, Daniel García Delgado, Rita Grandinetti, Melina Guardamagna, Fernando Jaime, Germán Lodola, Patricia Nari, Nerio Neirotti, Oscar Oszlak, María Laura Pagani, Diego Pando, Adriana Rofman, Margarita Rozas Pagasa, Eduardo Salas, Guillermo Schweinheim.