“En Argentina se piensa que el mundo está mirando a Vaca Muerta y no es así”

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Gustavo Rossi , fundador y CEO de Duralitte y Duxaoil, dos empresas argentinas que operan desde Estados Unidos, conversó en la Offshore Technology Conference y afirmó que Vaca Muerta está en la agenda de Estados Unidos, pero compite con otros mercados más estables y más visibles, lo que requiere constancia y esfuerzo del empresariado local. Además, se refirió a la estructura de costos en Argentina y afirmó que la carga a impositiva hoy representa un 45%: “Las empresas tienen que ajustar sus márgenes”, ponderó.

La empresa Durallite se instaló en 2004 en Estados Unidos y desde hace 16 años se muestra en la OTC de Houston: “Antes estábamos en una carpa afuera muriéndonos de calor”, recuerda Rossi desde el pabellón que ahora luce en la edición 2025 de la OTC.

Allí ilustró cómo esa presencia constante le dio la posibilidad de instalarse en el mercado estadounidense a pura perseverancia. Hoy su compañía es una de los principales auspiciantes de la OTC -la feria que es reconocida como una de las más importantes para la industria petrolera- y fue la que motorizó que Argentina contara con un espacio notablemente visible por primera vez y estratégicamente ubicado lejos del de Brasil para acaparar más atención. Quienes entraban a la feria podían ver el cartel de Argentina destacándose desde cualquier punto. 

En este contexto, Rossi afirmó que las compañías argentinas deben entender que instalarse en el mercado estadounidense es un trabajo de muchos años y afirmó que para Estados Unidos “hay muchas prioridades. Vaca Muerta está en la agenda, pero el argentino piensa que todo el mundo nos está mirando y no es así. Nosotros tenemos que salir a vendernos y eso se hace estando acá, generando atracción, dinámica y credibilidad”. 

En esa línea, el pabellón de Durallite, no solo buscó mostrar los beneficios de las cuencas petroleras del país, sino que el objetivo que se planteó el CEO es mostrar un movimiento permanente de personas a través de charlas que organizó en el stand y además, lo hizo exhibiendo uno de los autos del equipo argentino Juncos Hollinger de la IndyCar Series, la competencia automovilística más importante de EE.UU. Así logró acaparar la atención de los visitantes de la OTC y generar una conexión con algunas de las 140 empresas argentinas que estuvieron presentes. 

Desde ese lugar, Rossi opinó que el contexto para las pymes argentinas hoy es más beneficioso y aseguró que “estamos ante un escenario único con un alineamiento político de dos países con la misma visión. Hoy Argentina tiene una oportunidad enorme de mostrarse, pero el argentino tiene que entender que competimos con mercados mucho más estables.  Esto es el inicio de una etapa diferente, con una libertad cambiaria y un libre juego diferente que las empresas argentinas no están acostumbradas y el desafío es adaptarse”. 

Sin excusas

“El año que viene tenemos que redoblar la apuesta porque no podemos aparecer y desaparecer”, agregó el CEO de Durallite, quien invitó a más compañías argentinas a sumarse a la OTC y afirmó que “no hay excusas”. Es que el pabellón de Argentina esta vez fue financiado por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional. Las empresas que querían participar debían abonar un monto de US$1.500 que les incluía la entrada a la OTC, a la cumbre bilateral de la Cámara Argentino-Texana de Comercio, un espacio de ronda de negocios y el servicio de catering permanente. 

“En otros años era fácil echarle la culpa al gobierno de que no teníamos presencia y hoy no hay excusas”, afirmó Rossi. 

Costos

Por otro lado, se refirió al pedido del presidente de YPF, Horacio Marín, quien había convocado a las empresas de servicios petroleros a bajar sus costos operativos, apoyado en que perforar un pozo en Vaca Muerta cuesta tres veces más que en Estados Unidos. En este sentido, Rossi aseguró que “se pueden bajar costos si se bajan impuestos. Comparto lo que dice Marín que las empresas deben ajustar sus márgenes y costos, pero también los sindicatos deben alinearse y ser más operativos”. 

Aún así, el empresario afirmó que existe una diferencia de competitividad muy marcada con ese país y ponderó que en Argentina la carga a impositiva representa un 45% versus un 25% en el país del norte: “Estamos camino a flexibilizar eso”, cerró. 

Laura Hevia

Brasil: hidrógeno verde a partir de bio etanol

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Si el hidrógeno es el vector energético del futuro, el bioetanol podría ser la llave que desbloquee su inmenso potencial. La Universidad de São Paulo (USP), junto a el Research Center for Greenhouse Gas Innovation (RCGI) —un centro de investigación creado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo (FAPESP) y Shell para desarrollar soluciones de energías limpias— ha sorprendido al mundo con la puesta en marcha de la primera planta que produce hidrógeno verde a partir de bioetanol. La iniciativa no solo marca un hito tecnológico, sino que podría sentar las bases para una futura revolución energética global.

Una inversión estratégica

Con una inversión de 50 millones de reales (9 millones de dólares), el proyecto reúne a gigantes como Shell Brasil, Raízen, Hytron, el SENAI CETIQT y fabricantes líderes como Toyota, Hyundai y Marcopolo. Esta alianza multisectorial refleja la magnitud de la apuesta: aprovechar la infraestructura ya consolidada del bioetanol en Brasil para producir y distribuir hidrógeno verde de manera económica y sostenible.

¿Por qué el bioetanol?

A diferencia del hidrógeno puro, que enfrenta desafíos logísticos por su baja densidad y dificultad de almacenamiento y transporte, el bioetanol ofrece una solución práctica y eficiente. Puede almacenarse y distribuirse utilizando redes ya existentes, especialmente en países productores como Brasil y Argentina. En otras palabras: el bioetanol actúa como una batería líquida que facilita el transporte y la entrega del hidrógeno donde se necesita.

Cómo es la planta que produce hidrógeno verde a partir de bioetanol 

La planta utiliza un proceso conocido como reformado de etanol con vapor, donde el bioetanol reacciona con agua a altas temperaturas, liberando hidrógeno. A diferencia de otros métodos, el dióxido de carbono (CO₂) generado es de origen biogénico, es decir, puede ser compensado en el ciclo del cultivo de caña de azúcar, lo que minimiza el impacto ambiental.

Con una capacidad para generar 100 kilos de hidrógeno por día, el combustible se destinará a tres autobuses y dos vehículos livianos, incluyendo los modelos de hidrógeno Toyota Mirai y Hyundai Nexo. Además de alimentar el transporte público de São Paulo, los datos recolectados evaluarán la eficiencia de conversión y consumo, abriendo el camino a futuras aplicaciones industriales.

Más allá de los autos: descarbonizar la industria pesada

Según Julio Meneghini, director científico del RCGI, el verdadero impacto de esta tecnología trasciende la movilidad. «Estamos habilitando una revolución energética que puede reducir las emisiones en sectores de alta demanda como el acero, el cemento y la petroquímica. Incluso fertilizantes y transporte pesado podrían beneficiarse del hidrógeno renovable derivado del bioetanol», afirmó.

Un proyecto con respaldo político y científico

Durante una visita oficial, el Gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, subrayó el papel estratégico de la planta para liderar la transición energética en Brasil. «Contamos con ciencia de punta, infraestructura y una fuerza laboral calificada. Estas capacidades nos posicionan para ser exportadores de soluciones energéticas limpias», destacó.

El rector de la USP, Carlos Gilberto Carlotti Junior, complementó: «El rol de la universidad es crear tecnologías que aún no existen y convertirlas en innovación para la sociedad. Esta planta es un claro ejemplo».

Perspectivas: de la planta piloto al despliegue masivo

El próximo paso será analizar los datos de producción y eficiencia, con vistas a ampliar la escala y replicar el modelo en otros contextos. «Nuestra meta es demostrar que esta solución no solo es técnica y económicamente viable, sino que puede integrarse con rapidez en la infraestructura existente», explicó Meneghini.

Una hoja de ruta hacia el futuro

A medida que el mundo avanza hacia una economía baja en carbono, tecnologías como la desarrollada por la USP podrían acelerar ese cambio. Con su capacidad de aprovechar los biocombustibles líquidos para superar las barreras logísticas del hidrógeno puro, el bioetanol se perfila como un catalizador esencial de la nueva economía energética.

¿Será esta pequeña planta paulista el primer ladrillo de un puente hacia el futuro del hidrógeno? Todo indica que sí.

Nuestros investigadores científicos se están yendo del país

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Se cancelaron los contratos con todas las grandes editoriales del mundo. Se suspendieron casi la totalidad de las actividades vinculadas con el programa Raíces, establecido como política de Estado por la Ley N° 26.421. Se desfinanciaron prácticamente todos los programas de colaboración internacional y multilaterales de cooperación científico-tecnológica. Se eliminaron de hecho los sistemas nacionales de grandes equipamientos científicos. La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (ANPCyT) sigue incumpliendo con los contratos vinculados con los proyectos PICT, no realizó nuevas convocatorias, y no financió las ya evaluadas y aprobadas. Hay parálisis del Consejo Interinstitucional de Ciencia y Tecnología (CICYT) creado por la Ley N° 25.467. Se interrumpieron los programas Construir Ciencia y Equipar Ciencia. Es imposible gestionar los certificados ROECyT (que permiten la exención de gravámenes impositivos para la importación de bienes y aceleran los trámites aduaneros). 

Tal es el diagnostico sucinto que dio a conocer el Consejo Interuniversitario Nacional, creado en 1985 y que reúne a los rectores de universidades públicas sin distinción partidaria o ideológica, sobre la gravísima crisis que enfrentan esas casas de estudio y, por consiguiente, el sistema de ciencia y tecnología en su totalidad, ya que allí se origina el 70% de la producción científica local. 

Uno de los síntomas que más claramente delata el impacto de estas decisiones es la pérdida de empleos en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que de acuerdo con un estudio del grupo Economía, Política y Ciencia (EPC), del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti), perdió más de 4148 empleos desde el inicio de la gestión de Javier Milei. “Tan solo en los últimos tres meses, se perdieron 531 puestos. Se trata de un hecho de enorme gravedad si se tiene en cuenta el nivel de profesionalización y especialización del sector”, advierte el informe. Otros organismos calculan una cifra incluso mayor.

Pérdida de empleos en el sistema científico

De acuerdo con este análisis, entre los distintos organismos científicos, se destaca la fuerte caída registrada en el Conicet, que ya perdió 1.513 puestos de trabajo. Le siguen en orden descendente el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) con 734 pérdidas y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con 436. Se deben a despidos de personal administrativo, jubilaciones que dejan lugares vacantes y no son reemplazados, y a un éxodo de científicos que ya está dejando de ser anecdótico. Es una sangría que no cesa y representa una enorme amenaza para la supervivencia de la ciencia local. 

Por otro lado, además de la incertidumbre y la falta de fondos, el deterioro salarial empuja al poliempleo y a buscar alternativas fuera del país. 

Leonardo Amarilla es investigador asistente del Conicet y profesor adjunto en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Trabaja conservación de la biodiversidad en relación con el agro. Este licenciado en genética y doctor en Biología, soltero y sin hijos, se vio obligado a pensar en alternativas para sostenerse precisamente por la pérdida de poder adquisitivo. “Tengo una dedicación exclusiva en la UNC y la diferencia que recibo del Conicet es de apenas 200.000 pesos. Literal. Soy solo, pero tengo responsabilidades. Mis padres fueron muy, muy humildes y hoy están jubilados con la mínima gracias a la moratoria. Nosotros, con mis hermanos, somos la primera generación de universitarios. En el grupo familiar el deterioro fue tremendo. Tenemos que ayudarlos entre todos para que la familia sobreviva. Eso me lleva a tener que optar por el pluriempleo. Pero por ser mis tareas de dedicación exclusiva, tengo muchas incompatibilidades. Por eso, hago Uber”. 

Leandro Amarilla, tiene que manejar un taxi de plataforma para llegar a fin de mes

Con una formación de grado y posgrado que ya llega a los 20 años (tiene 41), y con la exigencia de tener que afrontar evaluaciones constantes a lo largo de la carrera científica, Amarilla sin embargo subraya que no considera que el trabajador científico o el docente universitario deba gozar de más derechos que otro. “Para mí, lo grave acá es que las personas tengamos que tener tres o cuatro laburos para para comer y satisfacer las necesidades básicas –destaca–. Como otros, tengo que trabajar 14 horas, porque cumplo como debe ser mis ocho horas diarias en la Universidad, con mis alumnos, que los amo, y con el Conicet, y a la salida trato de hacer entre cinco y seis horas de Uber por día. La verdad es que no doy más”. 

Por eso, contra su voluntad, aclara, el científico es uno de los que viene pensando en emigrar; por lo menos, por un tiempo. De hecho, en estos momentos está tratando de cerrar un convenio con colegas brasileños para hacer una estadía en el país vecino. “Soy de los que siempre quiso volver a dejar algo en mi país, que tanto me dio, pero ahora ando medio arrepentido –confiesa, emocionado–. A cada uno nos toca desde diferentes lugares. Algunos con hijos, ya no pueden pagar la escuela; otros, como es mi caso, no alcanzan a pagar el alquiler. Pero lo más grave es la pérdida de expectativas de futuro”. 

Ayelen Branca, secretaria general de ATE Córdoba, es graduada en Filosofía y terminó su tesis de doctorado en Estudios Sociales de América Latina. Se presentó a un posdoc, sin muchas esperanzas, porque ya se había adelantado que no iba a haber recursos para el área de humanidades. “En la convocatoria de Proyectos de Investigación Plurianuales (PIP), directamente no figuran. Entonces, la esperanza de poder concretar un futuro trabajo de investigación en la Argentina es bastante nula”, cuenta. 

Aunque trabaja algunas horas como docente de nivel medio, y viendo que las condiciones de trabajo son deplorables, la única alternativa que encuentra viable en este momento es irse con una beca posdoctoral al exterior

Ayelén Branca, filósofa, teme que no haya lugar para las ciencias sociales en el país y está buscando sitio de trabajo en el exterior

Tengo contactos porque durante mi licenciatura y doctorado hice estancias en el exterior (principalmente en México, Brasil y España) –explica–. Ya me presenté a varias”. 

Si recibe una respuesta positiva , Ayelén recorrería el camino que ya transitaron dos de sus tres hermanas, que viven en Australia, y que tal vez tome la menor de la familia. “Me gustan las estancias en el exterior, me encanta que la academia tenga una dimensión internacional, pero siempre mi base fue Córdoba –comenta–. Pero dadas las condiciones… Por un lado los ajustes que hay en cantidad de becas otorgadas, la falta de ingresos y los sueldos… Por el mismo trabajo que haría acá, en México ganaría cinco veces más. En las ciencias sociales lo único que necesitamos es una computadora. Y ni siquiera eso tenemos en el instituto. Es como imposible…

En las Islas Baleares ya es de noche cuando Manuela Funes responde la comunicación desde Buenos Aires, una de las que ya se fue. Nacida en Puerto Madryn y formada en la Universidad Nacional de la Patagonia, de la misma ciudad, hizo un doctorado en el Centro Nacional Patagónico (Cenpat) sobre impactos en el ambiente de la pesquería trabajando en el Golfo San Jorge, donde se pesca merluza y langostino para exportar. A continuación hizo un posdoctorado en la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde también dio clases. 

Manuela Funes

“Para ingresar a la carrera del investigador del Conicet, fui seleccionada con un proyecto sobre pesca artesanal del que estoy enamorada –recuerda–. Me notificaron alrededor del 23 de noviembre de 2023. Fue un viernes, pero ni llegué a festejar porque el domingo ganó Milei. Presentamos todos los papeles, tratando de llegar antes de que se fuera [la expresidenta del Conicet] Ana Franchi, que renunció el 10 de diciembre, pero nunca se efectivizó el ingreso”. 

Manuela integra el grupo de 845 investigadores cuyo ingreso a la carrera fue aceptado, pero que todavía no fueron incorporados. Y aunque se considera una “afortunada” porque tenía una prórroga automática que entró en vigencia el día que le notificaron el ingreso, se le hizo imposible seguir esperando. 

“Con mi marido, que también trabaja en la universidad, no podíamos subsistir –se emociona–. Nuestro poder adquisitivo se desplomó, como el de la mayoría de los argentinos. Vivíamos a 40 minutos, en las afueras de Mar del Plata, y un día yendo al trabajo se nos rompió el auto y no nos alcanzaba para arreglarlo. Ahí tuve un click emocional y empecé a buscar opciones para no pasarla tan mal. Me presenté a una beca de posdoctorado “Marie Curie”, armé un proyecto tratando de seguir conectada con lo que había presentado para mi ingreso a la carrera, le adjudicaron excelente puntuación (92%), pero no me la otorgaron. Seguí viendo si podíamos conseguir financiamiento hasta que me ofrecieron una plaza donde estoy ahora, en el Instituto Español de Oceanografía. Pedí licencia de mi beca de posdoctorado y acepté un contrato por cinco años. Pero lo que hablamos con mi director es que en un un principio estaría un año. Me gustaría volver”. 

Aunque su puesto es más técnico, le pagan el doble de lo que recibiría en la Argentina. En estos días se reunirá con su marido, geólogo, y su hijito de cuatro años. Mientras tanto, sigue manteniendo proyectos en el país. “El lugar en el que trabajo es hermoso, me recibieron super bien, pero se padece el desarraigo –lamenta–. Quedan hermanos y padres en la Argentina… Esperemos que vengan a visitar y poder volver”.  

Otra científica joven que también se fue es Camila Neder, doctora en ciencias biológicas. En el Conicet trabajaba en el Instituto de Diversidad y Ecología Animal, en el Grupo de Ecosistemas Marinos y Polares (Ecomares), pero cuando a fines de 2023 empezó a conocer los planes del actual gobierno (“Conicet, ¡afuera!”), tuvo que tomar la difícil decisión de buscar otros horizontes. Hoy está haciendo un segundo posdoctorado en Chile, en el Instituto de Biodiversidad, Ecosistemas Antárticos y Subantárticos de la Universidad de Concepción. “Por suerte, siempre en la misma temática, que es la ecología antártica”, comenta a través de una comunicación telefónica. 

Camila hizo tanto su carrera como el doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), pudo capacitarse también en Alemania, y trabajar en colaboración con colegas de España, Bélgica e Inglaterra. 

Camila Neder ya se fue a trabajar a Chile, donde gana el doble y no teme perder su trabajo

“Me vine con una gran tristeza, pero pensando en un crecimiento profesional, siempre en contacto con la Argentina, generando puentes, porque soy bien argentina y deseo también el crecimiento de mi país. A fines de octubre de 2023, empecé incluso a tener problemas de salud, estaba estresada, nerviosa. Las situaciones en la universidad eran muy difíciles, sobre todo por esta frase del gobierno actual de ‘Conicet… afuera, educación… afuera’, que nos hacía pensar que no hay futuro, que se venía el ‘sálvese quien pueda’. Eso fue lo más doloroso. Ya estaba en el primer año de posdoc y no quería dejar la ciencia, no quería ver mi carrera tronchada tan joven, entonces decidí buscar alternativas. Y entre las posibilidades surgió la de venir a este instituto. Podría haberme quedado un período más dentro de Conicet, pero ya se empezaba a ver que no había perspectivas de trabajo, incluso no se estaba recibiendo el dinero [que se adeudaba] de los proyectos financiados. Obviamente que es un poco desgarrador estar en un país que no es el propio. Mi deseo es contribuir de alguna manera, pero también es complicado con el contexto actual en el que no hay interés en financiar la ciencia, la educación y la tecnología”. 

Camila dejó aquí padres, tres hermanos y su parejaEn Chile, gana aproximadamente el doble de lo que recibía del Conicet. “Si bien los costos acá también son altos, por lo menos hay mayor tranquilidad –comenta–. En la Argentina no sabías si mañana te echaban, como a muchos de los empleados administrativos a los que les renovaban el contrato cada tres meses. Creo que lo que más me costó es tomar una decisión individual y no poder acompañar a mi grupo. Y lamentablemente vislumbrar que se te puede acabar el camino profesional a corta edad. Es como estar en el borde de un abismo y con el viento en contra”.

Y concluye: “Estoy agradecida de la educación que tenemos en la UNC, ¡es impresionante! Cada vez más lo corroboro por mis experiencias en el exterior”.

Itatí Ibañez es licenciada en Biología Molecular y farmacéutica por la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), especialista en Química Ambiental y doctora en Biología por la UBA, y Magister en Propiedad Intelectual (FLACSO). Como responsable del Laboratorio de Ingeniería de Anticuerpos del Instituto de Química Física de Materiales, Medio Ambiente y Energía (Inquimae, de doble dependencia, UBA/ Conicet), trabaja en el desarrollo de anticuerpos y nanoanticuerpos para diversas aplicaciones en ciencia básica y aplicada. Junto con su equipo, generó, por ejemplo un sistema de diagnóstico del virus de Hepatitis E. Durante la pandemia obtuvieron nanoanticuerpos neutralizantes del coronavirus y acaban de validar un sistema de diagnóstico para pacientes infectados con el virus del dengue. Además, participa en proyectos para detección de virus de papa y bacterias que afectan al cultivo de cítricos, que están bastante avanzados, y colabora con investigadores de todo el país y de Brasil, en proyectos relacionados con patógenos que afectan al arroz, abejas, ganado bovino, equinos y varias enfermedades humanas como ataxias, histoplasmosis, tuberculosis, enfermedades virales, toxinas, entre otros.

Itatí Ibañez (Foto: Luisa Cavalcante/NEX Ciencia)

A mediados de 2023, cuando empecé a considerar la posibilidad de que el sistema científico de  la Argentina fuera desmantelado/bloqueado/paralizado, pensé que era un buen momento para reorganizar un poco los objetivos a mediano plazo y buscar hacer algo diferente fuera del país –cuenta–. Desde ese momento no tomé más estudiantes para formación y me enfoqué en terminar, con el dinero que quedaba, los proyectos propios o en colaboración. También di prioridad a la organización de los proyectos de tesis de las estudiantes que tengo a cargo para que puedan terminar sus doctorados a pesar de la desfinanciación de los proyectos”.

Así fue como decidió volver a la ciudad de Gante en Bélgica, donde había hecho un posdoctorado y ahora le ofrecieron trabajar en un proyecto muy complejo, y que representa un gran desafío a nivel metodológico para el cual necesitan a una persona con experiencia en varias técnicas moleculares.

“Me ilusiona la posibilidad de aprender y participar en temas desafiantes, para poder poner en práctica todo mi conocimiento y experiencia, algo que en la Argentina se desestima o desprecia totalmente –subraya–. A esta altura de mi vida siento que me corresponde empezar a devolver lo que he recibido, formado estudiantes, generando nuevas ideas y soluciones a problemas, desarrollando nuevas metodologías. Me duele no poder devolver lo que recibí a mi país, porque toda mi educación fue pública, pero tampoco me parece bien quedarme frustrada y enojada, en un escritorio, recibiendo solo mi salario y sin dinero para poder desarrollar ideas y proyectos, ni transferir el know-how a otras generaciones. El hecho de que un gobierno o personas, que no tienen la suficiente visión de futuro (para decirlo suave) para entender que la ciencia, la educación y la cultura, son pilares fundamentales de la sociedad y que son las bases para su desarrollo, no va a determinar que no pueda hacer algo con mi conocimiento. Por eso busqué otras opciones”.

Siempre que estuvo fuera del país aprendiendo nuevas metodologías, uno de los objetivos de Itatí era volver para implementar en el laboratorio esas técnicas de frontera, pero esta vez reconoce que parte con otra idea: “El instituto al que voy me ofreció un contrato de duración indeterminada y sólo volvería si se dan las condiciones, no para frustrarme. El hecho de que personas formadas se tengan que ir del país me hace pensar en los dilemas que hay a veces con la venta al extranjero de granos o minerales. Se escucha con frecuencia que al exportarlos se están enviando los nutrientes o recursos de la tierra, que no se recuperan. Pero al menos a cambio se recibe un pago y el dinero se puede invertir en otras cosas. Me pregunto qué gana el país cuando se van los recursos humanos, sin pago alguno y estás perdiendo importantes capacidades que podrían aportar de diversas maneras a que el país avance. Pero claro, si considerás que la ciencia no sirve para nada, te estás sacando de encima una mala inversión. El futuro dirá si fueron buenas decisiones o no”.

También científico, a fin de año el marido de Itatí podría emprender el mismo camino.  

Alfredo Stolarz. Lo echaron sin siquiera avisarle o darle un motivo.

Alfredo Stolarz trabajó en el Comité Nacional de Ética en Ciencia y Tecnología casi desde su creación. El organismo se ocupaba del análisis de controversias en el uso de tecnologías, de las prácticas de la investigación, análisis de políticas públicas o pedidos de consejo respecto de la formulación de políticas. Se incorporó en 2004 y se desempeñó primero como asistente y después como coordinador durante 20 años en los que se sucedieron distintas administraciones. «Fue un un proyecto que trascendía lo meramente laboral», subraya

Sin mediar notificación alguna, y habiendo tenido poco antes una reunión con la subsecretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, en la que había planteado líneas de trabajo más allá de las que por iniciativa propia se propusiera el comité, un día simplemente no pudo entrar porque le cortaron el acceso. Eso fue todo. Los integrantes de la comisión (diez investigadores que se desempeñaban ad honorem) pidieron reuniones con esta autoridad, pero jamás les respondieron

Después de ese despido abrupto y sin motivo, renunció el resto de la comisión. «No solo no los recibieron, sino que no respondieron las notas de pedido de reunión ni dieron acuse de recibo de las renuncias –cuenta Stolarz–. El destrato es lamentable no solo en lo personal. La Comisión fue pionera en el mundo en un movimiento que crece por las potencialidades que tienen los avances científicos y tecnológicos. No había muchos en 2001, cuando se creó. Solo Noruega y un par de países europeos tenían organismos con las mismas incumbencias”.

Carolina Mengoni se fue a trabajar al mundo privado

Carolina Mangoni es bióloga y trabajó en el ámbito académico-científico. Además de apostar a una carrera en investigación, siempre disfrutó y ejerció la docencia en diferentes niveles. En 2020 terminó su posdoctorado y quedó fuera del sistema, pero siguió presentándose a la carrera del investigador. Su última presentación fue en 2021 y a fines de 2022 recibió la noticia de que le habían otorgado el ingreso. En octubre de 2023 salió la resolución de alta.

“Estaba viviendo en Buenos Aires y el lugar de trabajo propuesto era Bariloche, lo que significó organizar una mudanza junto con mi pareja –recuerda–. Tomé posesión del cargo en febrero 2024. Pero el 29 de febrero me llegó una notificación informándome que no podían incorporarme a la nómina de pagos por falta de presupuesto. El mismo mensaje recibieron aquellos que tomaron posesión los meses posteriores a diciembre 2023. Ese grupo incluía a personas que residían fuera del país y habían vuelto a la Argentina con sus familias, ¡y se encontraron sin trabajo ni respuesta más que ‘no hay prespuesto’! Trabajamos mucho en difundir nuestra situación, además de consultar cómo podíamos reclamar habíamos ganado. Finalmente -y por sorpresa-, en diciembre de 2024 nos llegó un mensaje que decía que debíamos tomar posesión dentro de las 48 horas, caso contrario perdíamos el cargo. Nos movilizamos para que todos se enteraran. Una fracción del grupo siguió adelante con el proceso, pero había varios que se encontraban en situaciones en las que les era imposible hacerlo en tan poco tiempo”.

Así fue como Carolina inició sus tareas luego de estar casi cinco años fuera del sistema (aunque siguió realizando colaboraciones y participando en publicaciones). “Me encontré cansada, sin subsidio propio ni posibilidad de solicitarlo, en un ambiente abatido y desmotivado –cuenta–. El grupo al que pertenecía había perdido a quienes venían cursando sus doctorados, posdocs o cargos técnicos y se había reducido significativamente. Aun así, seguían adelante cubriendo estas ausencias, pero con un desgaste en aumento. Y un sueldo estancado. Y una obra social suspendida por falta de pago. La vida científico-académica siempre tuvo sus falencias, conocidas y aceptadas por aquellos a los que nos gusta realizar ese trabajo. Yo seguí apostando a eso, incluso luego de varios rechazos. Cuando finalmente estuve en la posición de ‘estabilidad’, me encontré en una situación precaria donde no iba a poder ejercer mi cargo. ¿Cómo hacer investigación sin subisidio, sin recursos humanos? Esta es la situación actual de toda la comunidad científica, y tememos que va a seguir así durante varios años”.

Mientras estuvo fuera del sistema, se desarrolló en el área de análisis de datos y ofreciendo servicios en el ámbito de la salud pública. “Encontré mucha gratificación en esto. Es un hermoso ambiente donde el fruto de tu trabajo es valorado de manera expresa, y donde se practica el trabajo en equipo y el refuerzo positivo”, dice.

Renunció el 1° de mayo. 

Para llegar a fin de mes, algunos doctorados y posdoctorados recurren a manejar taxis de plataformas digitales

Algunos de los numerosos investigadores e investigadoras no quisieron dar su nombre para no alterar a su familia ni perjudicar su posición actual.  Es el caso de Fernando (no es su nombre real), químico que trabaja en almacenamiento de energías renovables (de calcio, potasio y otros materiales), y en degradación de pesticidas principalmente en el agua, pero al que cada vez se le está haciendo más difícil continuar con sus líneas de investigación. “Considero que son importantes para el país y para la gente, pero al no tener la posibilidad de obtener subsidios ni tesistas [este año se presentaron un 30% menos que en años anteriores], estoy viendo qué hacer y evaluando posibilidades”, cuenta.

Casado con una científica que quedó en “el limbo” de los aceptados del llamado de 2022, pero que no fueron incorporados, y padre de dos hijos de ocho y 11 años, se encuentra con que sus ingresos están casi al límite de la línea de pobreza. “Confiábamos en que en algún momento la situación se iba a revertir –afirma–. No digo mejorar sustancialmente, pero sí que al menos podríamos trabajar, que es lo que queremos hacer.  Ella ya tuvo ofertas del exterior, pero por ahora decidimos por lo menos quedarnos hasta fin de año. Si no se resuelve, vamos a tener que tomar una decisión porque va a ser insostenible. Emigrar es una posibilidad cierta. No lo hicimos hasta ahora por cuestiones más bien familiares. Pero todo tiene un límite”. 

No es que no conozcan lo que es vivir en el extranjero. Entre 2019 y 2020 toda la familia estuvo en Alemania. Fernando tenía un contrato de trabajo por tres años, pero después del primero decidieron volverse porque quería trabajar en su país. “Ahora –confiesa– me siento decepcionado. Cuando era chico y hasta no hace tanto, de alguna manera sentía que la sociedad nos protegía, que sentía que podíamos contribuir. Muchos de nosotros renunciamos  a sueldos muy superiores en el exterior y a una vida más tranquila porque sentíamos que teníamos que volver a trabajar para nuestro país, para nuestros vecinos. Pero ahora incluso somos foco de ataques de un sector que decidió minimizar la importancia de las universidades, del Conicet, de la investigación. Por este programa de gobierno, se han perdido proyectos valiosísimos”. 

Graciela (tampoco es su verdadero nombre)trabaja actualmente en oncología en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. Empezó un posdoctorado hace menos de un año, pero está evaluando renunciar porque hace exactamente un año que el estipendio de su beca está congelado, lo cobra en negro y sin aportes. “Con ese monto, me es difícil llegar a fin de mes y además, debido a que en la ciencia experimental se trabaja mucho (inclusive feriados y fines de semana muchas veces), no puedo conseguir un trabajo adicional. Y como hay menos gente, cada vez más trabajo recae en nosotros/as. No veo que haya un futuro para una carrera en investigación en este país. Tengo posibilidades de irme al extranjero o al mundo privado, y es lo que estoy por hacer”.

Nora Bär

Las divisas generadas por la cadena de valor sojera: casi iguales a las gastadas en turismo al exterior

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Esta semana el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger afirmó, frente a la limitación de los beneficios arancelarios para las ensambladoras de celulares de Tierra del Fuera, que esa provincia tiene un gran potencial turístico por explotar.

“La isla es como una mini Nueva Zelandia, pero en una ubicación mucho más cercana a los EE.UU. y Europa y en un huso horario más amigable para esos mercados. Considerando que Nueva Zelandia recibe más de 3 millones de turistas al año, el potencial es claro”, señaló el funcionario en redes sociales.

“Tierra del Fuego es mucho más que Nueva Zelandia, porque tiene una mística increíble (Estrecho de Magallanes, el faro del fin del mundo), aguas cristalinas para la navegación o el buceo, lagos y ríos, glaciares a minutos de las ciudades, esquí en contra estación al hemisferio norte. Montañas para trekking. ¡En Tierra del Fuego un adulto como yo puede cruzar los Andes en un día! Tiene también una gastronomía única. Pero sobre tiene un gran potencial porque es el puerto ideal para el abastecimiento de la Antártida un negocio que hoy nos arrebata Chile”, añadió.

Se percibe en los comentarios del ministro un panorama muy alentador, el cual se desvanece cuando se observan las estadísticas públicas (BCRA) del balance cambiario turístico argentino, que muestra que en el primer trimestre de 2025 registró un déficit de 2750 millones de dólares.

Tal como sucedió en otros momentos en los cuales el “atraso” cambiario fue evidente, el “subsidio” cambiario aportado por la política estatal es aprovechado por el sector más acomodado de la población con el propósito de viajar al exterior.

El dato es que el ingreso neto de divisas generado por el sector sojero argentino –el mayor aportante de divisas de la economía argentina– fue en el primer trimestre de este año de 2857 millones de dólares.

Es decir: el esfuerzo de decenas de miles de productores, agrónomos, asesores, transportistas, acopiadores, industrias y trabajadores portuarios que contribuyeron a fabricar divisas con las exportaciones de poroto, harina y aceite de soja, además de biodiésel, se despilfarró para realizar viajes al extranjero.

Está claro que Tierra del Fuego –junto con muchos otros destinos argentinos– tiene un potencial turístico gigantesco, pero el mismo nunca va a ponerse en marcha con un tipo de cambio apreciado. Se requiere un incentivo cambiario para atraer a turistas extranjeros.

Científicos del CONICET estudian efectos de los antibióticos en las comunidades bacterianas

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Las bacterias, los primeros seres vivos en habitar la Tierra, aunque invisibles al ojo humano, son la población de organismos más numerosa del planeta. Conformados por una sola célula y expuestos a un entorno cambiante lleno de amenazas han desarrollado diversos mecanismos que les permiten resistir, tolerar y sobrevivir a condiciones inhóspitas como las temperaturas extremas, ambientes hiper salinos o la presencia de sustancias químicas que interfieren con procesos fundamentales de su fisiología: los antibióticos. Aunque muchos de los mecanismos desarrollados por las bacterias para resistir a los antibióticos son de base genética e implican que adquieran genes específicos que les brinden tolerancia a ciertos agentes biocidas, existe también una respuesta de resistencia de tipo fisiológica -que otorga a las bacterias protección frente a un amplio abanico de peligros- a partir de la formación de estructuras denominadas biofilms que les permiten vivir en comunidad.

Se considera que más de la mitad de las bacterias patógenas que generan infecciones crecen en comunidades de biofilms. En este marco, un equipo del CONICET en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR, CONICET-UNR) bajo la dirección del investigador Diego Serra, busca, con resultados hasta ahora prometedores, compuestos que puedan inhibir la formación de estas estructuras protectoras, para que actúen en sinergia con otros antibióticos.

En los biofilms las bacterias crecen contenidas en una matriz fabricada por ellas mismas que les permite adherirse a superficies y congregarse en verdaderos ecosistemas que muchas veces, incluso, pueden estar formados por varios tipos de bacterias y hasta hongos unicelulares. “Casi todas las bacterias tienen la capacidad de formar y vivir en biofilms; incluso se piensa en estas estructuras como el prototipo más antiguo de lo que luego con la evolución serían los organismos multicelulares, porque los biofilms funcionan como un tejido, con coordinación y división de tareas”, explica Serra, director del laboratorio de Estructura y Fisiología de Biofilms Microbianos en el IBR.

Esta organización requiere que las bacterias que se encuentran en el estrato superior del biofilm sean las productoras de grandes cantidades de los componentes que forman la matriz extracelular. Esto no sólo es algo muy trabajoso y costoso energéticamente para estas bacterias, sino que, a medida que generan la matriz y protegen a las bacterias que se encuentran por debajo, también se alejan de la fuente de nutrientes. Según explica Serra, cuando se quedan sin nutrientes, se estresan y utilizan sus últimos recursos para rodearse con un poco más de matriz y “dormirse”. Entonces “cuando un antibiótico se enfrenta a un biofilm, sólo puede actuar sobre la capa inferior de bacterias que se encuentra en activo crecimiento cerca de los nutrientes, mientras que las bacterias dormidas de la capa superior sobreviven. Esto es un problema en el área clínica ya que entre un 50 y un 80 por ciento de las infecciones están relacionadas con el crecimiento de las bacterias patógenas en comunidades de biofilms”, remarca.

Serra comenzó su formación en biotecnología en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), para luego realizar un doctorado en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) que le permitió trabajar ocho años en la Universidad Humboltd en Berlin, Alemania. “En mi etapa formativa siempre me preocupé en entender cómo las bacterias se juntan y viven formando estos biofilms –relata Serra- cuando decido volver al país, quise combinar todos los conocimientos que teníamos sobre por qué y cómo las bacterias forman estas comunidades, para darle una aplicación en el ámbito de la salud, siento que es importante tener esta retribución hacia la sociedad y que la ciencia atienda estas problemáticas”.

En su laboratorio desarrollan dos líneas de investigación principales una dedicada a conocer los detalles sobre la tolerancia de los biofilms a las concentraciones letales de antibióticos, para desarrollar estrategias efectivas para atacar a todas las bacterias dentro de la comunidad y otra que estudia los efectos de las concentraciones subletales de antibióticos sobre los biofilms.

Hay muchas circunstancias donde las bacterias quedan expuestas a concentraciones muy bajas de antibióticos. Según Estefanía Cordisco, investigadora del Consejo que realizó su trabajo posdoctoral en el laboratorio de Serra, un caso frecuente es cuando se administran antibióticos por vía oral. “Se toma una concentración muy alta calculando que luego de pasar por vía sistémica, llegue al sitio de acción la concentración efectiva. Pero, por un lado, no todos los organismos son iguales y en muchos casos ese antibiótico llega a una concentración reducida al sitio de la infección, y, por otro lado, están los efectos sobre otras bacterias no patógenas que viven en el organismo y también quedan expuestas a concentraciones bajas de antibiótico que les llega por el torrente sanguíneo”. Por su parte, Serra advierte que también estas concentraciones subletales existen en el ambiente: “Se pueden detectar antibióticos en casi todos los ambientes, porque hay un abuso en el uso. En los ríos, por ejemplo, suele encontrarse antibióticos que llegan a través de efluentes industriales o como desechos de orina y heces derivados de la actividad ganadera, avícola e incluso de la piscicultura”.

La actividad de los antibióticos “bajo la luz de la luna”

El término moonlighting (derivado del inglés: luz de luna) fue acuñado en los años 50s por la sociología, para referirse a la actividad que realizaban los trabajadores que tenían un segundo empleo, usualmente nocturno, bajo la luz de la luna. En biología se empezó a usar para definir las funciones secundarias de ciertas proteínas. “Se nos ocurrió que podíamos usar este término para sintetizar la diversidad de efectos que vemos que pueden tener los antibióticos, más allá de su principal función, que es matar a las bacterias”, indica Serra, quien junto a Cordisco fueron invitados por la revista Trends in Microbiology, del grupo Cell Press, para escribir un artículo donde recopilan, analizan y discuten las investigaciones previas y el estado del conocimiento actual sobre este tema, que ilustra la tapa de uno de los últimos número de la publicación.

“Sabemos que los antibióticos a concentraciones subletales generan una señal de estrés en las bacterias, y que, en la mayoría de los casos, promueven la generación del biofilm. Sin embargo, recientemente en nuestro laboratorio hemos demostrado que también puede darse el efecto contrario. Encontramos el caso de un antibiótico que inhibe la formación del biofilm. Estos casos excepcionales son buenos para definir nuevos mecanismos para explorar”.

Ocurrió mientras buscaban sustancias de origen microbiano que actuaran inhibiendo la formación de biofilms. Vieron que la especie Bacillus subtilis podía impedir la formación y el avance de otras bacterias creciendo en forma de biofilm. La sorpresa fue cuando lograron identificar cual era la sustancia responsable de este efecto, y resultó ser un antibiótico llamado baciloína, que esta bacteria produce y libera naturalmente.

“Esto nos mostró que dependiendo del antibiótico y su mecanismo de acción los efectos podían ser muy diferentes. Al estudiar la interacción de baciloína a concentraciones subletales con el biofilm de la bacteria receptora, vimos que la baciloína puede inactivar la matriz del biofilm sin que la bacteria se dé cuenta, es decir, sin generar una señal de estrés”, relata Cordisco.

Serra explica que esto tiene un sentido ecológico muy claro cuando se plantea un escenario de competencia: “El bacilo libera la baciloína a su alrededor y si hay otro microorganismo a cierta distancia protegido en su biofilm, lo primero que hace es quitarle la protección de la matriz extracelular, provocando la desintegración del biofilm. Entonces, a medida que el bacilo sigue creciendo y se acerca al microorganismo desprotegido, puede finalmente eliminarlo y prevalecer”. Aplicado al campo de la salud, “esto resulta interesante porque por síntesis química se podría obtener un compuesto que emule este comportamiento o incluso podrían implementarse tratamientos que combinen el uso de antibióticos con compuestos anti-biofilms”, concluye.

Sigue disminuyendo la natalidad en Argentina. El problema demográfico y un comentario de AgendAR

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Aunque la tendencia viene marcándose hace tiempo, esta es la primera vez que los números muestran claramente una inclinación de la balanza: en la Argentina son más los hogares en los que no hay niños o adolescentes que aquellos en los que sí crecen. Así lo revela un informe del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad de la Universidad Austral, que en base a datos del último censo, de la Encuesta Permanente de Hogares y del Registro Nacional de las Personas (Renaper), da cuenta de los cambios estructurales que vienen transformando a la familia argentina.

En la actualidad, en el 57% de los hogares no hay chicos menores de 18 años. En tanto, en 1991, había sido el 44%. “Las bajas en la natalidad se reflejan en las estructuras de hogares con menores de 18 años”, dice el informe que fue realizado por las investigadoras Lorena Bolzon, Dolores Dimier de Vicente y María Sol González. “La Argentina inició el siglo con una tasa de fecundidad por debajo de la tasa de recambio (1,7 hijos por mujer), pero con el censo 2022 descendió a 1,4, acumulando una caída de más del 40% de la natalidad en menos de una década. La disminución de la fecundidad se presenta más en zonas urbanas que en las rurales, y se acentúa al aumentar el estrato social y el nivel educativo, acompañado de otros eventos demográficos como una reducción del tamaño de los hogares”, señala el informe.

Una tendencia que se asienta

Una tendencia que se asienta

Fuente: Universidad Austral

“Si bien la caída en la natalidad y el descenso en la cantidad de hijos por hogar tiene múltiples causas, las cuestiones económicas inciden significativamente. La evidencia empírica muestra una fuerte correlación entre la cantidad de nacimientos y variables clave como el Producto Bruto Interno (PBI), la población económicamente activa (PEA) y el número de ocupados. Esta asociación acredita que los ciclos económicos influyen de manera significativa en las decisiones procreativas. En particular, los datos muestran que, en contextos de inestabilidad económica y deterioro del empleo, las familias tienden a postergar o reducir la decisión de tener hijos”, señala el informe entre sus conclusiones.

Fecundidad

El informe apunta que a nivel mundial las tasas de natalidad continúan en franco descenso y que la Argentina no es la excepción, registrando un descenso de la natalidad del 40% en menos de una década, una de las caídas más bruscas en América latina.

“La natalidad en la Argentina ha disminuido significativamente a partir del año 2014. Ello implica una caída de más del 40% en menos de una década. Este cambio demuestra una reducción notable en la cantidad de hijos por familia, que afecta la estructura y dinámica familiar, pero también a la proyección futura de la sociedad argentina”, explica el informe del Observatorio.

“Cae la fecundidad entre las mujeres jóvenes”, dice el informe. El promedio de hijos por mujer bajó a 1,4 a nivel nacional, con mínimos sostenidos la ciudad de Buenos Aires, donde hay menos de un hijo por mujer: la tasa es de 0,9. Mientras que en Santiago del Estero, Misiones y Formosa su promedio es de 1,7, con un leve descenso en relación al censo 2010.

Según los datos de los últimos censos, en la franja de edad entre los 30 y los 34 años las mujeres con hijos nacidos vivos crecieron 10 puntos porcentuales entre 2001 y 2022. El 70,5% de las mujeres de esa edad tienen hijos. Mientras que la misma proporción disminuyó en las mujeres de entre 20 y 24 años, edad en la que solo el 31,2% son madres.

“Este dato condice con los cambios que podemos observar en cuanto a la edad de las madres en el momento de producirse los nacimientos. Según informa el Ministerio de Salud de la Nación, hace menos de diez años, los nacimientos se producían en mayor proporción en la franja etaria entre los 20 y los 24 años y, en segundo lugar, en las mujeres entre los 25 y los 29. Actualmente la tasa mayoritaria de nacimientos se produce en mujeres de 25 a 29 años y el segundo lugar lo ocupa la franja etaria entre los 30 y los 34. En el mismo período es posible observar un aumento en la maternidad de mujeres en el rango 35-39 y 40-44 años”, dice el informe.

Y agrega: “Teniendo en cuenta el máximo nivel educativo alcanzado por las mujeres en viviendas particulares entre los 14 y los 49 años con hijas e hijos nacidos vivos censadas en 2022, el 40,6% no tienen secundario completo, el 37,9% finalizaron ese nivel educativo y el 25,5% tienen estudios superiores o universitarios completos o incompletos. Estos datos reflejan que a mayor nivel educativo, menor cantidad de hijos”, dice.

Embarazo adolescente

Los centros urbanos presentan valores relativamente estables en cuanto a los hogares con hijos y sin hijos durante los últimos nueve años, se afirma. También se registra un crecimiento de hogares con un solo niño por sobre los con dos o más. “A nivel nacional estos datos también acreditan familias cada vez más pequeñas, con menos hijos. Así, pasamos de 1.533.421 de mujeres con más de cinco hijos en 2001 a 608.617 en 2022”, detalla.

El porcentaje de mujeres de 15 a 19 años con hijas e hijos era de 12,4 en el censo 2001, mientras que para 2022 es de 6,4. Esto significa una importante reducción del embarazo adolescente.

Al analizar los datos de las estructuras de los hogares según tienen o no hijos, se puede ver que mientras que en el censo de 2001, había un 2,7% de mujeres menores de 14 años que tenían hijos y ahora son menos del 0,5%.

Otro dato que resulta relevante y que explica la nueva forma que va adquiriendo la pirámide poblacional, del triángulo a la cebolla: el aumento de la esperanza de vida y el crecimiento de los mayores de 65 años. “Paralelamente, la esperanza de vida de las personas alcanzó los 72,8 años, lo que supone una mejora de unos nueve años con respecto a 1990, estimándose que, en 2030, casi el 12% de la población mundial tendrá 65 años o más y la longevidad media mundial en 2050 se situaría en torno a los 77,2 años. Este proceso se expresa en un aumento del envejecimiento poblacional”, dice el informe.

Más hogares y menos habitantes

Otra de las tendencias demográficas que analiza el informe del Observatorio es el aumento de la cantidad de hogares, mientras que se advierte una disminución en la cantidad de habitantes de los hogares. En 1991, solo el 13% de los hogares eran unipersonales. Hoy representan el 25% de las viviendas. Los hogares crecen más rápido que la población: entre 2010 y 2022, aumentaron un 31%, pero la población solo un 15%, se explica.

Se advierte una disminución en la cantidad de habitantes de los hogares
Se advierte una disminución en la cantidad de habitantes de los hogaresPexels

“En los cambios en las estructuras de hogares argentinos es notorio el crecimiento de hogares de tipo unipersonal, por encima de los multipersonales. Los de un solo miembro en 2022 superan a los que había en el censo 1991, por 12 puntos porcentuales (25% vs. 13%), lo que denota un crecimiento constante de hogares singulares en los últimos 30 años”, se lee en el documento.

Los hogares multipersonales a nivel urbano de núcleo incompleto van en aumento con marcada jefatura monoparental femenina: aumentaron más del 50% entre 1991 y 2010. Los últimos análisis de los datos indican que ocho de cada 10 hogares de tipo monoparental se encuentran a cargo de mujeres.

“Esto ha traído aparejado un crecimiento de hogares superior al crecimiento de habitantes en el país, especialmente a partir del censo 2010. De esta manera los hogares aumentaron entre 2010 y 2022 un 31%, mientras que las personas crecieron solo un 15% en el mismo período de tiempo. Por su parte la cantidad promedio de miembros por hogar ha disminuido, pasando de 3,6 (1991) a 2,9 (2022)”, dice el informe.

Si se observan los datos respecto de la cantidad de personas por hogar, en el censo 2022 se destacan los de un solo miembro, siendo superiores respecto de cualquier otra conformación. En el censo anterior (2010) preponderaban los hogares con 2, 3 y 4 miembros por encima de los unipersonales.

Cuando la jefatura del hogar es femenina, aumenta la presencia de adultos mayores, lo que pone en evidencia la carga de cuidado que recae sobre las mujeres de distintos grupos de edad.

“Los cambios sociales que inciden en las estructuras familiares no son anecdóticos: son señales que interpelan al Estado, a la sociedad y a las empresas. Repensar políticas familiares que integren aspectos de población, educación, vivienda, salud, cuidado y empleo con base en esta nueva realidad es urgente”, afirma Bolzon.

Evangelina Himitian

Comentario de AgendAR:

El descenso de la natalidad es una tendencia global. La vemos en todos los continentes, con la excepción -por ahora- de África. Pero la caída de los nacimientos en Argentina, a partir de 2016, es más brusca y acentuada que en la mayoría de los países del globo. Merece un estudio más profundo que el que se ha dado hasta ahora.

De todos modos, tomemos en cuenta un factor que está ayudando a aliviar este problema demográfico. Argentina es, todavía, un país que recibe inmigrantes. Significativamente, más que el número de compatriotas que emigran.

En realidad, nuestro país ha sido desde hace siglo y medio un país de inmigración. Y uno de los más exitosos -no el único, por cierto- en incorporar a los hombres y mujeres que querían habitar nuestro suelo, y transformarlos en ciudadanos argentinos.

Por eso es lamentable que el gobierno actual haya cedido a la imitación de actitudes antinmigratorias que aparecen en otras sociedades, más asustadas por la pérdida de su identidad.

Los gobiernos conservadores de hace un siglo tenían la Ley de Residencia para expulsar extranjeros indeseables (agitadores anarquistas,…). Pero sabían que Argentina se enriquecía con la inmigración. Ahora imitaríamos a conservadores asustados.

Oswald Spengler, el autor de «La decadencia de Occidente», (un prusiano que no tenía nada de globalista) decía que la señal de identidad de un pueblo fuerte es su capacidad de incorporar al extranjero y transformarlo en propio.

Abel B. Fernández

Argentina ya no es un gran exportador de alimentos, y retrocede también en la región

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¿A dónde quedó esa idea de que la Argentina era la gran proveedora de alimentos del mundo? Evidentemente, anclada nada más que en nuestro imaginario colectivo, porque al día de hoy eso parece ser más una consigna vacía que una descripción de la realidad.

Las cifras son elocuentes: El país ocupa el puesto número 52 en el ranking de exportadores mundiales y quedamos a años luz del séptimo lugar que supimos tener tras la Segunda Guerra Mundial. Así lo señala un informe difundido por Argendata, la consultora de la organización Fundar, que alerta por el particular estancamiento exportador que se registra desde 2007 en adelante.

De ser el país que más exportaba en la región, un título que conquistamos a mediados del siglo pasado, hoy Argentina está en el cuarto lugar y fuera del podio. Nuestra participación en el mercado mundial es del 0,3%, “siete veces menor a la de México (2,1%), casi 5 veces inferior a la de Brasil (1,3%) e incluso es inferior a la de Chile (0,4%) que tiene menos de la mitad de la población argentina”, aclara el informe.

Un dato extra preocupa aún más: El valor es menor comparado con nuestra participación en el PIB mundial, que es del 0,7%. Eso indica que exportamos poco para el tamaño de nuestra economía. ¿Teléfono para la política?

El año pasado, las exportaciones argentinas de bienes y servicios alcanzaron los 96.000 millones de dólares, 8 veces más que en 1970, 17 veces más que en 1920 y más de 6500 veces que en 1810. Es engañoso quedarse con ese dato monetario si no se lo compara con lo que pasó los últimos años: Los volúmenes exportados en 2024 son casi idénticos a los del 2007, un “pobre desempeño”, afirman desde Argendata, que denota estancamiento.

Lejos estamos del 4% de participación que tuvimos en el mercado mundial cuando nos jactábamos de nuestro modelo agroexportador. De la mano de la producción primaria, vendíamos cereales y carnes, y los primeros años del siglo XX estábamos a niveles que hoy tienen el Reino Unido o Francia.

¿Qué pasó luego? Se reconfiguró la matriz productiva y mucho de lo que antes se exportaba se destinó al mercado interno, en un primer momento por la expansión de la clase media y el desarrollo de la industria argentina; y, posteriormente, por el cambio de modelo hacia la década del setenta, con la política de Martínez de Hoz.

“El desempeño exportador argentino desde el fin de la Segunda Guerra Mundial ha sido de los menos dinámicos del mundo”, señala el informe, que estima que, medidas en dólares, sólo cuatriplicamos nuestras exportaciones desde entonces, mientras que en el mundo crecieron hasta 32 veces más.

El acercamiento de México con Estados Unidos, sumado a la creciente especialización brasilera y chilena, nos dejó más abajo de la tabla, y no nos hemos movido prácticamente desde el 0,3% de participación mundial en las últimas 5 décadas. Si en 2024 exportamos el mismo volumen que hace 17 años, evidentemente el problema es nuestro.

En cuanto a la composición de nuestras ventas al exterior, la misma consultora ya había advertido en un informe anterior el retroceso de nuestro sector agropecuario en el mapa mundial. Así y todo, en el portfolio todavía es clave, pues un 82% de lo que exportamos son bienes y un 50% corresponden al agro, entre manufacturas y productos primarios. Los bienes industriales representan un 22%, y la energía sólo 10%.

En cuanto a los servicios, que representan el 17,7% del total de las exportaciones, sobresalen el turismo y aquellos basados en el conocimiento, como los profesionales y los derivados de la industria del software.

En épocas en que la discusión en torno al comercio mundial está más vigente que nunca, con movimientos proteccionistas y aperturistas simultáneos, debe discutirse qué rol puede -y debe- ocupar el país. “Argentina tuvo momentos donde se pudo acoplar virtuosamente a esta tendencia y otros donde no”, detalla el estudio de Argendata.

En ese sentido, si lo que se mira es la película completa, pueden encontrarse hilos de los que tirar. Entre los únicos 2 momentos de aumento de la participación en las exportaciones mundiales que tuvimos en las últimas 3 décadas, se destaca el período 1992-1998, cuando se puso en marcha el Mercosur y se abrieron las puertas al comercio internacional. El otro momento fue entre 2003-2011, en el que la demanda asiática infló los precios de los commodities y Argentina se vio beneficiada.

China en América Latina: Xi Jinping apoyó a Panamá frente a EE.UU. por el Canal

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El presidente de China, Xi Jinping se ha comprometido a apoyar a Panamá frente a las presiones de EE.UU. sobre la propiedad de sus puertos y ha prometido una mayor cooperación con los países de América Latina, mientras Pekín corteja a una región que Washington ha considerado tradicionalmente su patio trasero.

En un discurso pronunciado el martes en Pekín ante una cumbre de líderes de 33 países latinoamericanos y caribeños, el presidente chino ofreció formación y equipamiento para las fuerzas del orden, además de otras medidas como la exención de visados y una línea de crédito de 10.000 millones de dólares para el desarrollo de la región.

La reunión de Xi con los líderes latinoamericanos señaló la determinación de Pekín de desafiar a Washington por la influencia global, y se produjo un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, acordara una tregua en su guerra arancelaria con China.

China ya es el mayor socio comercial de América Latina, con un comercio bilateral que superó los 500.000 millones de dólares el año pasado.

China «apoya a América Latina para salvaguardar su soberanía nacional e independencia y oponerse a la interferencia externa», dijo Xi en la reunión China-Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, entre cuyos asistentes se encontraban el líder brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el colombiano Gustavo Petro.

Xi invocó las manifestaciones que se celebraron en China en los años 60 en solidaridad con los manifestantes panameños que se oponían al control estadounidense del canal en el país.

Trump ha presionado a Panamá por lo que ha denunciado como influencia china sobre el canal, que ha amenazado con volver a poner bajo control estadounidense.

Esa presión llevó al conglomerado CK Hutchison, con sede en Hong Kong y propietario de instalaciones a ambos lados de la vía navegable, a aceptar en marzo venderlas a un consorcio liderado por BlackRock como parte de un acuerdo de 22.800 millones de dólares para sus operaciones portuarias.

El acuerdo enfureció a Pekín, que instó a CK Hutchison a reconsiderarlo. Las autoridades antimonopolio chinas también han abierto una investigación sobre la venta propuesta, un paso inusual para una operación en la que participa una empresa de Hong Kong.

En un golpe para EE.UU., Petro reiteró el lunes durante una visita a la Gran Muralla china que Colombia planeaba adherirse a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta, la emblemática iniciativa internacional de infraestructuras de Xi, que ha contribuido a extender la influencia de Pekín.

Petro, que ostenta la presidencia de turno de la Celac, saludó la medida como un «profundo paso adelante entre China y América Latina».

El Gobierno de Lula también anunció en Pekín que empresas chinas invertirían 27.000 millones de reales (4.800 millones de dólares) en Brasil, incluidos 6.000 millones de reales del grupo automovilístico chino Great Wall Motors y la compra de una mina de cobre en el nororiental estado brasileño de Alagoas por parte del grupo chino Baiyin Nonferrous, informaron los medios brasileños.

Yu Jie, investigador senior de Chatham House, afirmó que China valora cada vez más América Latina como mercado y destino de inversiones, así como fuente de materias primas.

La región era también una importante fuente de apoyo geopolítico para Pekín en organismos mundiales como la ONU. «China se considera a sí misma como el líder del Sur global y, obviamente, Latinoamérica engloba a un gran número de países del Sur global», afirmó Yu.

La promesa de Xi de destinar 10.000 millones de dólares a créditos para el desarrollo en América Latina se produce en un momento en el que Trump ha recortado drásticamente los compromisos de ayuda internacional, así como la financiación de programas prodemocráticos y emisoras como Voice of America.

El presidente chino también se comprometió a cooperar en una serie de áreas relacionadas con la seguridad, como la ciberseguridad, la lucha contra el terrorismo, la lucha contra la corrupción, el control de drogas y la lucha contra el crimen organizado internacional.

Afirmó que China también ayudaría a los países de la región a «esforzarse por mantener la seguridad y la estabilidad regionales» mediante la puesta en marcha de «proyectos de formación para el cumplimiento de la ley» y «asistencia en materia de equipamiento».

Xi desveló otras medidas de cooperación, como la exención de visados para cinco países no especificados de la región, que se ampliaría «a su debido tiempo». En los últimos meses, China ha ampliado el acceso sin visado a numerosos países europeos.

Joe Leahy

La CNEA y Candu Energy firmarán un acuerdo para reactivar la Planta industrial de Agua Pesada

Introducción de AgendAR:

El artículo de Nicolas Deza que prologamos reaviva las brasas de un segundo renacimiento argentino real. Entiéndase por «real» el Programa Nuclear tal como venía hasta 2014 según pactos nacionales y leyes nacionales ignoradas olímpicamente a posteriori. En materia de potencia eléctrica, ese programa tenía prioridad en tres centrales: una CANDU de 700 MWe a instalarse junto a las Atuchas, un modelo de demonstración del CAREM de 32 MWe en el mismo sitio, y una Hulaong-1 china en lugar a pactar con provincias interesadas.

La CANDU y la Hwalong venían con el mismo paquete financiero de CNNC (China National Nuclear Corporation): 75% de los gastos cubiertos, y repago a los 8 años la puesta en línea de ambas obras.

Esto sigue firme en mentes y corazones de casi todos los integrantes de la CNEA, Nucleoeléctrica SA, la empresa estatal rionegrina INVAP y joint ventures adjuntas de capital estatal y privado como CONUAR SA. También en más de 160 privadas metalúrgicas, metalmecánicas, electrónicas y electrónicas involucradas en la terminación y reparación de Atucha II, la extensión de vida de Atucha I.

Hablamos de organizaciones que están esperando que desaparezca la cáfila de farsantes en tren de hacer borrón y cuenta nueva de lo existente durante 75 años en nombre de un programa nuclear imaginario. Éste se basa en reactores igualmente imaginarios (los ACR 300) para abastecer de potencia eléctrica imaginar no a las ciudades e industrias reales del país, sino a Data Centers igualmente imaginarios. Destinados además a producir no bienes y servicios reales, sino bitcoins y otras monedas imaginarias.

Es lo que pasa cuando un programa nuclear serio, el máximo competidor de pequeños reactores del mundo, queda en manos de una gavilla financiera con fobia por los fierros y experta sólo en bicicletas.

Canadá es un socio bajo asedio, y no el más leal a sí mismo ni a sus clientes. Pero aunque se deje colar alguna central experimental pequeña GE Hitachi de 300 MWe, tiene una decena larga de CANDU de entre 600 y 880 MWe a reabrir con extensión a 30 años de vida operativa, y 18.000 MWe nuevos a cumplir probablemente con el nuevo diseño CANDU Monark, de 1000 MWe por unidad.

Toronto, la capital federal canadiense, no tiene una sola central nuclear, y recibe toda la presión diplomática y mediática de los EEUU a favor de la oferta de General Electric. Pero CANDU Energy y Atkins Realis tienen a su favor el renaciente nacionalismo canadiense, y la decisión de Ontario de no volver a generar electricidad de fuentes térmicas. Cosa que logró ya en los ’80.

Pero además está el antecedente de que las CANDU y sus imitaciones indias no han tenido un accidente digno de nota en 67 años en 7 países, cosa que no puede decirse de las General Electric, y menos que menos desde el desastre de 4 de esas centrales en Fukushima, Japón, en 2011. La versión tuneada de las GE de Fukushima son las GE-Hitachi BWRX-300, y EEUU aprieta todas las teclas de Ottawa para ubicar una en Darlington, Ontario.

Pero Ontario es la provincia que inventó el CANDU en 1962, construyó 19 en suelo propio y exportó 30 a 7 países. Uno de ellos, la India, tiene 13 variantes propias, los NPCIL, y 13 más en construcción o planeados, aprobados y financiados. Rumania tiene 4 operativos y 2 en construcción. China le está dando extensión de vida a sus dos CANDU, y uno de ellos ya regresó a línea para 30 años más de servicios.

Como sea, mientras duró la ventolera antinuclear proveniente de los EEUU, Canadá cerró la mitad de su inmensa flota CANDU. Las centrales CANDU fueron la última exportación de alta tecnología local de un país que en sus mejores años (los ’60 y ’70) supo fabricar aviones y satélites, pero que hoy exporta mayormente minerales, petróleo y gas.

EEUU en los últimos 40 años sólo produjo 2 centrales, Vogtle 1 y 2, ambas Westinghouse. Le pasan el trapo a las GE. Pero tardaron el triple del tiempo pactado en montaje, y salieron el cuádruple de lo presupuestado. Y es que se quedaron sin empresa especializadas de construcción nuclear. Gran diferencia con Ontario, que nunca persió su considerable cadena de proveedores industriales de centrales CANDU.

Las CANDU no funcionan sin agua pesada. Desde los ’90, mientras se bancó ser un país teledirigido desde Washington, Canadá se dio el lujo de cerrar una capacidad de producción propia de agua pesada de alrededor de 800 toneladas/año en su complejo de Bruce, ya totalmente chatarreado. Hace ya años que le tienen el ojo echado a la PIAP de Neuquén, la última gran planta de agua pesada del mundo, fuera de las de la India, que producen 584 tonelada año, mayormente para su mercado interno.

De modo que este anuncio de un MOU canadiense-argentino para reflotar la PIAP ha sido el producto del esfuerzo titánico de un grupo de argentinos y canadienses, pero debe tomarse con pinzas. Va a contrapelo de la política del State Department hacia Canadá y hacia la Argentina. Expresa la resistencia interna de ambos países a convertirse respectivamente en el estado 51 de los EEUU, y de la Argentina industrial y profunda a ser el municipio militar y minero más austral de Washington.

Pero ambos países abundan en vendepatrias bien encumbrados, aunque los de ellos son menos ruidosos.

Aún si el asunto se resuelve a favor de reabrir la PIAP, habrá que discutir con los canadienses quién se queda con su primer «batch» de producción. Atkins Realis, la firma de ingeniería a cargo de construir las CANDU, necesitará al menos 1000 toneladas para su primer Monark. Nosotros necesitamos 600 toneladas para Atucha III CANDU, y casi 30 más por año para mantener en marcha las dos Atuchas y Embalse.

Pero la PIAP, aunque da un producto de una pureza mayor que la que tenían las plantas canadienses, tiene una capacidad teórica de 200 toneladas/año. Ojo, en la práctica nunca fueron más de 180, ya que tuvo el honor de ser clausurada por Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Mauricio Macri y ni hablar del presidente actual. Con tanto «stop and go», la enorme instalación rara vez pudo alcanzar su punto óptimo de funcionamiento.

Habrá que negociar bastante. Ellos se están llevando cantidad de cerebros nucleares argentinos, y vienen (de la mano de Eurnekián) por nuestro uranio. Algo van a tener que dar a cambio. Nosotros podemos transferir a los canadienses nuestra tecnología de amoníaco, superior a la que tenían ellos de sulfuro de hidrógeno, tal vez cobrando en ampliación de planta. Eso se verá.

Para citar al Eternauta, versión original de 1957, este acuerdo, por más que no sea más que una declaración de intenciones, le va a caer como un tiro en la rodilla a los cascarudos, manos, gurbos, hombres robot y Ellos infusos en al menos tres cancillerías, incluido el Palacio San Martín. Pero la energía nuclear está renaciendo en todo el mundo, la Argentina es la mayor potencia mundial en reactores de investigación, y proveedor internacional de componentes CANDU.

Y estas plantas de uranio natural y agua pesada rivalizan incluso con las 26 grandes PWR chinas, que son de tres marcas bien distintas y requieren enriquecido. Justamente porque funcionan con uranio natural, las CANDU son el tipo de máquina nucleoeléctrica que más se está construyendo en el mundo.

Daniel E. Arias

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) firmará esta semana con la empresa canadiense Candu Energy un acuerdo para reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada en Neuquén. Se trata de un memorando de entendimiento (MoU) en el que la contraparte canadiense asegurará el financiamiento para reactivar la planta.

El memorando establece algunos lineamientos generales de una negociación que avanzará en los próximos meses para arribar a contratos definitivos. La planta es propiedad de CNEA y está operada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), una sociedad conformada entre la CNEA y la provincia de Neuquén, que tiene la mayoría accionaria.

Según el acuerdo que las partes suscribirán el jueves en Buenos Aires, Candu Energy se compromete a conseguir el financiamiento para reactivar la planta, que por su capacidad de producción es la más grande del planeta y es única en América. A cambio, la CNEA pagará con la producción y entrega del agua pesada.

La PIAP tiene una capacidad nominal para producir 200 toneladas de agua pesada por año, distribuida en dos líneas de producción de 100 toneladas cada una. No esta definido aún si la intención es reactivar una sola linea o toda la producción.

«Las líneas comparten equipos en ciertas etapas del proceso. Cada línea tiene una capacidad de diseño de 100 toneladas año, lo que te da 200 en total. Sin embargo, se toma un valor de 80 toneladas anuales por línea en función de los datos históricos de producción real«, apuntó una fuente conocedora del sector.

Demanda de agua pesada

Ubicada en la localidad de Arroyito, sobre el margen izquierdo del Río Limay, la PIAP dejó de operar en 2017 y se encuentra desde entonces en estado de conservación mínima por falta de demanda doméstica e internacional. Sin embargo, Candu Energy proyecta que se necesitarán miles de toneladas de agua pesada si en Canadá se avanza en la construcción de nuevas centrales de diseño CANDU.

El agua pesada es el nombre coloquial del óxido de deuterio. Los reactores CANDU utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador de la reacción en cadena y refrigerante.

Como este insumo prácticamente no se agota durante la vida útil de la central nuclear y las empresas operadoras suelen tener algún stock de agua pesada en caso de pérdidas marginales, la demanda suele estar atada a la aparición de nuevos proyectos nucleares.

En paralelo, la industria electrónica también será otra fuente de demanda de óxido de deuterio. Los mercados que demandan deuterio para usos no nucleares incluyen la fabricación de semiconductores, pantallas OLED y fibra óptica, así como los sectores de ciencias biológicas y ambientales.

Los planes de Candu

Candu Energy, la compañía canadiense dueña de los derechos comerciales de la tecnología CANDU y que forma parte del holding Atkins Realis, esta avanzando en el diseño de un reactor de 1000 MW de potencia, el CANDU Monark.

Como cada reactor Monark demandaría 1000 toneladas de agua pesada, la empresa busca asegurar la provisión del producto en caso de que se construyan reactores de este tipo. La provincia de Ontario proyecta que necesitaría 18.000 MW de energía nuclear para cumplir con los objetivos canadienses de descarbonización.

El problema es que hoy no existen fuentes de producción de agua pesada a la escala industrial necesaria para un relanzamiento de la línea CANDU. Las plantas productoras que existían en Canadá fueron discontinuadas y utilizaban una tecnología considerada por la empresa como muy poco competitiva. En el plano internacional, la India es la principal productora de agua pesada del mundo, pero la empresa canadiense busca alternativas.

Es en esa ecuación en la que se inscribe el interés de Candu Energy en reactivar la PIAP, cristalizado en una visita al país que realizó el año pasado el CEO y presidente de la compañía, Gary Rose. «La tecnología de agua pesada que teníamos en Ontario no estaba a la altura de los estándares modernos. La planta argentina sí lo está. Por lo tanto, necesitamos determinar cómo puedo suministrar suficiente agua pesada para una flota de nuevos CANDU», explicó Rose.

Nicolás Deza

FAdeA suspende el primer vuelo del IA-100 Malvina en medio de su crisis más profunda

Las autoridades de FAdeA decidieron suspender el primer vuelo del nuevo modelo IA-100 Malvina, planeado para el pasado viernes 9 de mayo, debido a la situación crítica que atraviesa la empresa, que debió pagar solo el 30 % de los salarios de abril a los empleados, dada la falta de recursos. Esta situación, que no se ha resuelto, está poniendo en peligro el futuro del programa IA-100 (que tampoco cuenta hasta ahora con ningún contrato de compra), el cual es el único proyecto de desarrollo que posee la empresa por el momento. Según indicó una fuente de la fábrica: “el vuelo se suspendió por una decisión relacionada con gestión de los factores humanos en un contexto de reclamo salarial y del personal por falta de contratos, además de sueldos impagos. Los gerentes presentaron la situación al directorio y acordaron suspender el vuelo para atender con prioridad el reclamo del personal”.

El problema viene generado de la gestión anterior, que usó fondos de los distintos contratos para cubrir gastos corrientes en lugar de pagar proveedores, así como por la decisión de la gestión de Mirtha Iriondo de enfocarse solo en abastecer a las Fuerzas Armadas argentinas y no buscar nuevos clientes en el sector privado o en el exterior, lo cual hizo que FAdeA dependa casi exclusivamente de la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército argentinos, mientras que era el  Ministerio de Defensa el que firmaba los contratos sin tener en cuenta la opinión de las fuerzas.

Además, la fábrica, que no presentó balances en ese período, fue sostenida con aportes del tesoro nacional, por lo que su dirección entre 2020 y 2023 no se preocupó en ser eficiente y el equilibrio alcanzado en la gestión entre 2015 y 2019 se echó por la borda. Entre 2020 y 2023 se priorizó la política, tal como se había hecho en los desastrosos años entre 2010 y 2015, nombrando un directorio ignorante del tema, pero con la arrogancia del que cree que sabe.

Esto llevó a que la gestión iniciada en 2024 encontró una fábrica deficitaria e ineficiente, con pocos clientes a los cuales no se les estaban cumpliendo los contratos en tiempo y forma.

Ahora, el Ministerio de Defensa definió que cada fuerza se encargue de contratar a FAdeA y lo haga según sus necesidades, sin que estén obligadas a contratar a la empresa.

Foto Santiago Rivas.
Foto Santiago Rivas.

Sin contratos

En ese escenario, por un lado, la fábrica ya terminó su contrato con el Ejército Argentino por la modernización y puesta en servicio de los Agusta Bell AB-206, decidiéndose que los tres aparatos que aún quedan en la fábrica no van a ser recuperados al servicio dado el estado de sus células. En el caso del Comando de Aviación Naval, la Armada canceló el contrato por la recuperación del P-3B Orion matriculado 6-P-56 y el contrato de modernización de los T-34C Mentor, por lo que estas dos fuerzas ya no tienen ningún contrato pendiente con FAdeA ni tienen en sus planes hacerle nuevas compras.

En el caso de la Fuerza Aérea Argentina, que mantiene una deuda de 1.100 millones de pesos (cerca de un millón de dólares) de los contratos ya vigentes, están pendientes los contratos por las inspecciones mayores del C-130H Hercules matriculado TC-61 y del KC-130H matriculado TC-70, mientras el TC-60 debería ser enviado a inspección en el corto plazo, que incluiría su modernización, y se debe definir el futuro del L-100-30 matrícula TC-100 que está hace tiempo en la fábrica a la espera de que se contrate su inspección. La demora en la firma de estos contratos se debe principalmente a que la fuerza no tiene asignados aún los fondos, lo cual pone en serio riesgo la operatividad y seguridad de la flota de Hercules, ya que, de no avanzarse en el corto plazo, en poco tiempo solamente los TC-64 y TC-69 estarían en servicio. Es importante tener en cuenta que las inspecciones mayores demoran mucho tiempo, donde la fábrica recién comienza a ordenar la provisión de repuestos y componentes cuando se firma el contrato y las entregas de los mismos llevan varios meses (normalmente las inspecciones mayores se contratan hasta un año antes de que el avión sea enviado al taller, para que la empresa que hará el trabajo vaya ordenando con tiempo la entrega de los repuestos y estos estén disponibles a tiempo).

Además, se ha frenado el programa de modernización de los Pampa 2, de los cuales se entregaron dos y se comenzó el trabajo en el tercero (E-812), el cual debería extenderse al resto de la flota de Pampa II (doce aeronaves más el E-801 que nunca fue llevado a Pampa II), mientras la producción de los seis aparatos nuevos que comenzaron a ser ensamblados está completamente detenida, a pesar de que la entrega de tres de ellos ya está contratada, pero durante la gestión anterior se usaron estos fondos para cubrir gastos corrientes de la empresa, por lo que hoy no se tiene el dinero para pagar a los proveedores.

Por su parte, el programa Pucará Fénix también está frenado y su futuro es totalmente incierto. Y en el caso del IA-100, si bien la Fuerza Aérea Argentina firmó una orden de compra inicial por 25 aviones, luego el interés se redujo a solo diez, pero por ahora no tiene un contrato firmado, por lo que el programa también tiene un futuro incierto.

Intentando mantenerse

Como medida paliativa, se negocia la cesión a la Fuerza Aérea Argentina de que compre los nueve Grob G-120TP de propiedad de la empresa, que le alquilaba las horas a la fuerza para uso en la Escuela de Aviación Militar. Esto se haría por un valor de 26 millones de dólares en compensación por los pagos de la Fuerza Aérea ya realizados por contratos que no se han cumplido, como el caso de la entrega de Pampa nuevos. Sin embargo, aún no se ha llegado a un acuerdo.

A todo esto, se suma la mala gestión anterior que llevó a que se caiga la certificación de la ANAC de Argentina y la DGAC de Chile para el taller de mantenimiento de aeronaves civiles, para lo cual se trabajó durante 2024 en recuperar ambas. Esto implicó una caída en la generación de ingresos por mantenimiento de aviones civiles que recién ahora comienza a recuperarse.

El programa Pucará Fénix se encuentra totalmente frenado. Foto Santiago Rivas.
El programa Pucará Fénix se encuentra totalmente frenado. Foto Santiago Rivas.

Todo esto lleva a que la fábrica hoy casi no tiene ingresos por parte de quienes eran sus mayores clientes, mientras la dirección actual está trabajando arduamente en conseguir nuevos clientes, con acuerdos como el alcanzado con Akaer para producir componentes para el nuevo D328eco y otros que están actualmente siendo negociados. Sin embargo, dichos acuerdos, que deben convertirse luego en contratos, generarán un impacto de mediano y largo plazo, cuando la fábrica tiene una crisis en el corto plazo.

Por otro lado, esta falta de ingresos llevó a que parte de los ingresos por la producción de componentes para el Embraer KC-390 deba emplearse en cubrir gastos corrientes de funcionamiento, como salarios y pago de servicios, en lugar de cubrirse los pagos a proveedores. Esto llevó a que los proveedores cesen la entrega de materiales, generando demoras en las entregas a Embraer. Mientras Embraer acordó adelantar pagos por 1,8 millones de dólares, a la vez amenazó con cancelar el contrato por incumplimiento por parte de FAdeA, lo cual no solo significaría un golpe fatal para la empresa, sino que la obligaría a compensar a la empresa brasileña por incumplimiento.

Por otro lado, Elbit reclamó el pago de 2,5 millones de dólares por la aviónica de los Pampa 3 antes del 31 de mayo, planteando una penalización de 2 millones si no se cumplía el pago a tiempo. Por ahora se pudo arreglar pagando 500.000 dólares aportados gracias a la gestión del Estado Mayor Conjunto, pero se debe conseguir el resto de los fondos en el corto plazo. A la vez, IAI reclama el pago por diez sets de trenes de aterrizaje para los Pampa III en línea de producción y para algunos de los aparatos a ser modernizados, cuyos trenes se usaron a lo largo de los años para reponer los de aeronaves en servicio que tuvieron accidentes.

El primer Pampa de serie, E-801, permanece en FAdeA a la espera de su recuperación y modernización. Foto Santiago Rivas.
El primer Pampa de serie, E-801, permanece en FAdeA a la espera de su recuperación y modernización. Foto Santiago Rivas.

Posibles salidas

Si bien se intentó negociar con la provincia de Córdoba la cesión de la empresa, el acuerdo no tuvo éxito debido a que la provincia tenía interés en la fábrica si ésta se cedía sin costo y con contratos firmados por el estado, mientras que el gobierno nacional quería entregarla a cambio de parte de la deuda que tiene con la provincia y que la nueva gestión se encargue de conseguir nuevos clientes para la empresa. La provincia tampoco tiene fondos para inyectarle ni podría aportarle algún tipo de ayuda en la gestión, ya que nadie en el gobierno provincial conoce sobre industria aeroespacial, por lo que muy seguramente sería solo prolongar una agonía a costa del contribuyente cordobés. El estado nacional, por su parte, no vería ninguna necesidad en contratar a una empresa cuya eficiencia no le genera ningún rédito ni costo político.

Desde FAdeA se quejan de la falta de decisión desde la Secretaría de Investigación, Política Industrial y Producción para la Defensa, dirigida por Mario Katzenell, quien no tiene experiencia en el sector, lo cual lleva a que no se pueda definir qué se quiere hacer con la empresa, si se la quiere recuperar, se la quiere vender o se la quiere cerrar.

Si se desea privatizarla, es preciso tener en cuenta que nadie va a tener interés en una empresa en el estado en que se encuentra FAdeA. Cuando entre 2015 y 2019 se buscaron posibles interesados, todos plantearon que solo les podía interesar si había un contrato importante de producción por parte del Estado argentino, que permita por un lado justificar la compra de una empresa en Argentina y, por otro, le de un horizonte de sostenibilidad en el corto plazo. Hoy esa situación se sigue mantiene, ya que el país no brinda ventajas competitivas para la industria aeroespacial que justifique comprar o instalar una fábrica en la Argentina: no es un mercado interesante ya que casi no hay demanda, no tiene políticas de incentivo a la industria ni costos competitivos debido a una alta carga impositiva, costos muy altos en dólares y escasa financiación, tiene una larga historia de inestabilidad y cambio de reglas, etc.

La línea de producción de Pampa III se encuentra detenida. Foto Santiago Rivas.
La línea de producción de Pampa III se encuentra detenida. Foto Santiago Rivas.

Si se la quiere cerrar, se debe tener en cuenta que la Argentina estaría renunciando finalmente a tener una industria aeronáutica, mientras se debería encontrar una solución al mantenimiento de flotas como las de Hercules y Pampa de la Fuerza Aérea. Una opción sería transferirla a la Fuerza Aérea Argentina como un simple taller de mantenimiento, aunque la fuerza solo necesitaría de una pequeña parte de sus instalaciones y personal.

Si se la quiere recuperar, además de hacerla eficiente, se la debe sostener hasta que pueda generar ingresos genuinos, como había logrado en 2019, para que luego pueda crecer sin depender de los contratos con el estado nacional.

La decisión de qué hacer debe tomarse no solo teniendo en cuenta la cuestión coyuntural, sino una visión de largo plazo sobre qué futuro se quiere que tenga la industria aeroespacial argentina, y que las decisiones las tomen quienes conocen la industria, sus tiempos y sus requerimientos para ser exitosa.

Mientras tanto, FAdeA necesita una solución urgente a su problema de corto plazo para pagar salarios y a sus proveedores y mantenerse funcionando hasta poder volver a sostenerse sola.

Santiago Rivas