La demanda china de granos gira hacia Sudamérica. Brasil, poroto de soja? Argentina, sorgo?

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La escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China volvió a sacudir los mercados agrícolas. Tras la decisión del gobierno chino de aplicar un arancel del 84% sobre los productos estadounidenses, Donald Trump respondió con una suba del 125% sobre todas las importaciones del gigante asiático. En tanto, puso en pausa por 90 días los aranceles a otros países para dejarlos en 10%. En medio de este cruce, los analistas comenzaron a trazar escenarios sobre el futuro del comercio de soja y Sudamérica aparece como una de las regiones mejor posicionadas para captar la nueva demanda. Mientras la Argentina colocó el año pasado en China poco más de 3,6 millones de toneladas de poroto de soja, Brasil lo hizo por 73 millones.

La primera consecuencia de este enfrentamiento, según los expertos, sería una reorientación de las compras chinas. En este nuevo escenario la demanda apuntaría principalmente a Brasil y, en menor medida, a Argentina. Aunque Sudamérica aparece como una posible ganadora coyuntural, el gran beneficiado sería Brasil, ya que China solo importa poroto de soja, mientras que la Argentina se especializa en exportar harina y aceite, productos que el gigante asiático no adquiere por razones proteccionistas. Esto limita el potencial argentino, aunque se reconoce que sigue siendo una oportunidad para captar parte de esa demanda.

No obstante, a ello se suman otras restricciones que tiene el país, como los derechos de exportación, la competencia interna por el producto con la industria aceitera —que absorbe entre el 80 y el 90% de la producción— y la capacidad de producción disponible. Por eso, el impacto positivo para la Argentina podría ser limitado, pese a la ventana de oportunidad que se abre. Por otro lado, apuntan que en donde sí se podría abrir una oportunidad importante es para el sorgo.

“En este escenario, comprar soja en Estados Unidos se vuelve prácticamente imposible”, sostuvo Gustavo López, analista de mercados de Agritrend. Según detalló, el mercado estadounidense está paralizado: no se registran nuevas operaciones de compra, y los reportes semanales de export sales siguen congelados en 21 millones de toneladas, cifra que no se modificó pese a que China suele adquirir cerca de 110 millones por año. Esa demanda, concluyó, “inevitablemente se redirigirá hacia Argentina y Brasil”.

Según el especialista, la demanda china ya comenzó a concretarse: “Ayer se negociaron más de 20 cargamentos para mayo en Brasil: se cerraron operaciones por 180.000 toneladas con destino a China. Para junio ya se acordaron otras 190.000 toneladas y para julio, casi 200.000”. Y agregó: “También se está comprando mercadería a la Argentina, aunque no se sabe con precisión cuánto. Aparentemente, para junio y julio se sumarían unas 200.000 toneladas más”.

La disputa comercial también generó movimientos en los precios internacionales y en las primas. “Ya aparecen diferenciales de hasta US$20 por encima de Chicago. En el caso de Argentina estaban casi US$20, y en el caso de Brasil llegan a diferenciales de unos US$35”, indicó López.

Para el analista, esta situación representa una oportunidad coyuntural para la región: “Con un arancel del 104%, prácticamente se duplica el valor del producto. Es evidente que es imposible competir. Así que, en el corto plazo y en el marco de esta guerra comercial, esto le viene bien a Sudamérica”.

En cuanto a otros productos, López destacó que el impacto en el maíz es menor: “Estuve viendo los futuros en Chicago y están prácticamente iguales. Habían bajado mucho en los últimos días, pero ahora se mantienen entre 50 centavos de dólar para arriba o para abajo. No cambia demasiado”.

Desde la perspectiva de Bruno Todone, analista de granos de A-Z Group, hay expectativas moderadas. “Es poco probable que aumenten de forma significativa las exportaciones de poroto de soja desde la Argentina hacia China a partir de esta guerra de aranceles, a menos que el 30 de junio sigan bajando los derechos de exportación de la oleaginosa, algo poco probable”, sostuvo en diálogo con este medio.

Todone explicó que en los últimos años la Argentina exportó en promedio cinco millones de toneladas de poroto de soja, salvo en la campaña 2018/19, cuando se registró una gran cosecha de 55 millones de toneladas y alcanzó exportaciones totales por mas de 8 millones de toneladas de poroto. “Por eso, aún si se presentara una ventana de oportunidad, los incrementos serían limitados en volumen”, indicó.

Además de China, Todone sugirió prestar atención a otros grandes compradores como la Unión Europea, que importa entre 13 y 14 millones de toneladas de poroto de soja, además de derivados como la harina. “Actualmente ese bloque se abastece en un 50% desde Brasil y en otro 50% desde Estados Unidos. Si continúa la guerra comercial, es probable que Europa empiece a reemplazar parte de esas compras norteamericanas con mercadería de origen sudamericano, entre ellos la Argentina”, señaló. En ese sentido, afirmó que “será clave ir monitoreando los precios FOB en ambos países sudamericanos”.

El analista también advirtió que, ante un aumento en la demanda internacional de poroto, podría producirse una competencia interna entre los exportadores de grano y la industria aceitera local, que tradicionalmente absorbe entre el 80 y el 90% de la producción nacional. “Si aparecen más oportunidades para embarcar poroto, los exportadores —que muchas veces son los mismos que venden harina— van a disputar ese producto con la industria, y eso puede recalentar los precios en el mercado interno”, afirmó.

El nuevo escenario comercial generó subas de precios en el mercado local
El nuevo escenario comercial generó subas de precios en el mercado localSusan Walsh – AP

En relación con la evolución de los precios internacionales, y considerando que el valor FOB de exportación se compone del precio en Chicago más una prima —que fluctúa según la época del año y las condiciones del mercado—, advirtió que la guerra de aranceles podría provocar una caída en Chicago acompañada por un aumento en las primas de Brasil y la Argentina, tal como ocurrió en 2018 durante la primera disputa comercial impulsada por Trump.

Además, señaló que advirtió que el conflicto comercial también puede impactar en el mercado interno. “Si los compradores del exterior empiezan a mirar más a la Argentina, se va a generar una competencia entre la exportación del poroto y la molienda. La industria aceitera tiene un límite de capacidad de pago, que depende del valor del aceite y la harina en el mercado global”, sostuvo y agregó: “Con los precios actuales del aceite bajando y la harina en valores bajos, esa capacidad de pago cae. Y eso puede provocar que los exportadores terminen pagando más, presionando al alza los precios internos del poroto”.

Por último, Todone señaló que el sorgo podría convertirse en una oportunidad para la Argentina, dado que China importa entre siete y ocho millones de toneladas anuales, de las cuales el 80% proviene de los Estados Unidos. “Ante esta situación, China deberá buscar nuevos proveedores o reducir su consumo, aunque esta última opción es poco probable, ya que el sorgo se utiliza para elaborar una bebida alcohólica tradicional muy consumida en ese país”, contó.

En ese contexto, los países con más chances de abastecer esa demanda serían Australia y la Argentina. “Australia tiene ventaja por su cercanía, pero si el conflicto comercial persiste, la Argentina podría ganar terreno de cara a la próxima campaña e incluso cerrar algunos negocios en la actual”, evaluó.

Pilar Vazquez

China y Rusia protegen a Irán de un ataque de EEUU e Israel. Un rompecabezas nuclear

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Rusia y China estrechan vínculos y protegen a Irán mientras EEUU refuerza la flota que mantiene los ataques contra los hutíes en el oeste de Yemen. Israel sigue postergando su reacción al programa nuclear iraní ante la falta de decisión de Washington.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov, advirtió el 1° de abril que cualquier ataque contra la infraestructura nuclear iraní desencadenaría consecuencias “catastróficas”. Fue un modo de avisarle a EEUU que la alianza entre iranies y rusos sigue vigente. El aviso fue reforzado por la vocera de ese ministerio, María Zajárova, quien calificó de “ilegal e inaceptable” el uso de medios militares contra el programa nuclear iraní y alertó sobre las “consecuencias radiológicas y humanitarias a gran escala. El mensaje de Putin es claro. La declaración hubiera sido otra más dentro de las acciones retóricas del Kremlin, de no haber coincidido con la del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Guo Jiakun, que también le recomendó públicamente a Trump que tome el camino de las negociaciones.

Trump ya había dicho que prefiere un pacto para que Irán limite su desarrollo nuclear antes que una acción militar, pero el anuncio del envío de un segundo portaaviones a Medio Oriente, el USS Carl Vinson, puso en marcha las advertencias de Moscú y Pekín. También el despliegue de bombarderos B-2 en la base de la isla Diego García por parte de EEUU y el envío de aviones de ataque A-10 a sus bases en Medio Oriente. Irán respondió amenazando con un ataque de misiles y drones a la base angloestadounidense en el Indico. Teherán reveló un supuesto plan para lanzar un millar de misiles balísticos contra Israel si es atacado por fuerzas combinadas de estadounidenses e israelíes. Y de paso advirtió a los países de la zona con bases de EEUU que no permitan su uso para un ataque en su contra.

Esto plantea un problema adicional porque Israel ya dijo que el ataque contra las instalaciones nucleares de Irán sucederá este año y al no tener capacidad propia para afectar las instalaciones subterráneas iraníes sin la ayuda de EEUU, se supone que deberá ser un ataque conjunto.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ya rechazó cualquier negociación directa con EEUU en respuesta a una carta que le envió Trump con la mediación del gobierno de Omán. El ayatolá Ali Khamenei respaldó al presidente y dijo que un acuerdo solo traerá sanciones más duras”.

En una visible coreografía arreglada, Putin se ofreció como mediador entre EEUU e Irán dentro de las conversaciones que mantienen por el cese el fuego en Ucrania, lo cual hace suponer que Trump comienza a quedar enredado en una trama que lo condiciona en varios escenarios. En algunos círculos políticos se intentó justificar los roces con sus aliados occidentales por temas como el de Ucrania, los aranceles y las amenazas a Groenlandia y Canadá con un supuesto plan para alejar a Rusia de China y atraerla a su lado. China refutó la idea. El mismo día en que Rusia y China protegían a Irán, el canciller chino Wang JI dijo que su país aplica con los rusos el principio de “amigos para siempre, nunca enemigos”. La declaración la realizó en Moscú tras un encuentro con su colega ruso, Sergei Lavrov.

En ese contexto, China, Irán y Rusia realizaron ejercicios militares conjuntos en el golfo de Omán a partir del 11 de marzo. En las maniobras ejercitaron maniobras de “combate contra objetivos marítimos”. El ejercicio militar se desarrolló frente a la ciudad portuaria de Chabajar. La ciudad de Chabahar es otra de las claves porque es allí donde Irán está sellando un pacto estratégico con otro de los grandes actores regionales, la India. Los dos países acaban de sellar un acuerdo por 10 años para que ese puerto sea usado por la India para expandir su comercio. India acordó en mayo de 2024 invertir 250 millones en la terminal de Shahib-Behesti. El gobierno de Modi intenta así limitar la presencia pakistaní en esa zona marítima y asegurarse el acceso al petróleo iraní si se lograra un acuerdo para levantar las sanciones.

Las sanciones contra Irán por lo opaco de su plan nuclear son la clave de todo el asunto. China y Rusia presionan a Trump para que retome los acuerdos JCPOA de control sobre el programa atómico de Teherán, el mismo que abandonó durante su primera presidencia en mayo de 2018. En 2015, Irán aceptó frenar su programa nuclear y someterlo a un sistema de inspecciones que garantizaran que solo fuera dedicado a fines civiles. A cambio, se acordó levantar las sanciones en su contra impuestas desde 1979 y reforzadas en 1995 y 2006.

En 2018, Trump denunció que Irán no colaboraba según lo pactado y dejó el acuerdo firmado junto a Alemania, China, Francia, Reino Unido y Rusia. En reemplazo, prefirió retomar en noviembre el sistema de sanciones para prohibir las exportaciones de petróleo y gas iraní. La salida de EEUU provocó que se retiren los otros firmantes occidentales. Las sanciones fueron efectivas para poner a la economía de Irán en serios aprietos. Su producción de crudo cayó de 4,2 a 2,9 millones de barriles de petróleo anuales de 2018 a 2019 y a 2,6 millones en 2020.

El impacto fue severo porque Occidente compraba una parte del crudo iraní y bloqueó la otra gran parte que importaban otros países con amenazas de sanciones. Entre ellos la India. Pero China hizo caso omiso y comenzó a aumentar sus compras a Irán. El relato económico no se desvía de la cuestión nuclear porque de la mano de China, que pasó a comprar más del 90% de las exportaciones de crudo iraní, el régimen persa pudo recuperar su ingreso y para el año 2024 ya había logrado producir 3,28 millones de barriles anuales.

Lo más importante para Irán es que, sin la verificación de EEUU y el resto de los países occidentales, pudo retomar su programa nuclear. Solo quedó la OIEA como veedor y sin el respaldo de una potencia, sus inspectores tuvieron acceso limitado a las instalaciones iraníes. Desde que se terminó el pacto JCPOA, la OIEA denunció en varias oportunidades que Irán no cooperaba con sus inspectores y en particular con el programa de verificación del destino que tenía el material procesado por miles de centrifugadoras de material de uranio. En enero de 2024, el jefe de la OIEA, Rafael Grossi, advirtió que Irán contaba con suficiente material para producir armas nucleares. Con más recursos y una vigilancia débil, los iraníes avanzaron más rápido. En enero de 2025 Grossi volvió a advertir: Irán “pisó el acelerador”.

La prisa del programa nuclear iraní tiene también que ver con Rusia. Desde 1995 es el proveedor central de tecnología nuclear de Irán. En 1995 le vendió el proyecto para construir la central nuclear de Busher y en 2014 firmó un contrato para proveerle de 2 reactores adicionales. A partir de la segunda invasión a Ucrania en febrero de 2022 se estrechó el vínculo con Irán. La entrega de municiones y misiles, junto a la cesión de tecnología iraní para que Rusia produzca los drones Shahed, es la parte visible de ese acercamiento. En ese pacto no quedaba claro cuál era el beneficio que recibía Irán. El oro enviado a Teherán no explicaba la desproporción del respaldo a Rusia. El acuerdo de venta de aviones Su-35 y baterías antiaéreas S400, tampoco alcanzaban para equilibrar la balanza.

Se sospecha que Rusia, con su industria ocupada en cubrir la desastrosa cantidad de bajas que sufre en Ucrania, reemplazó el apoyo militar por exportaciones tecnológicas para que Irán cubra los vacíos que tiene en el desarrollo en varios rubros militares. Eso explica la aparición súbita de nuevos modelos de misiles balísticos y antiaéreos iraníes. El temor es que dentro de las lagunas tecnológicas que cubrió Putin, estén aspectos clave para el desarrollo de armas nucleares como la miniaturización y el sistema de detonación.

En septiembre de 2024 Rusia e Irán acordaron un Tratado de “cooperación integral” que incluiría un capítulo para colaborar en la producción militar. El acuerdo se firmó en enero de este año y es aquí en donde todos los elementos terminan de ordenarse. El 17 de enero de 2025, Putin y Pezeshkian se reunieron en Moscú para firmar el pacto. Además de cooperar en el área militar hubo un acuerdo para respaldarse mutuamente en caso de agresión de terceros. En el artículo 3° establecen las bases para ese respaldo.

Irán ya había firmado un acuerdo similar con China el 27 de marzo de 2021, pero sin el capítulo de la defensa mutua. También preveía una colaboración en el campo de la producción militar y la presencia de modelos chinos presentados como desarrollos iraníes, da fe de ello.

Ahora tiene otro sentido la advertencia de Putin y Xi Jinping a Trump ante un posible ataque a Irán. Rusia se vería obligada a acudir en ayuda de su socio y China debería respaldarlos. La provisión de crudo a precio de oferta desde los otros dos vértices del triángulo, la obligaría. Aun si China decidiera no intervenir, un escenario de guerra que complique el flujo de petróleo hacia su economía es un desastre que prefiere evitar. Y el tener que respaldar a Rusia por esa “amistad para siempre” implicaría dejar las ambigüedades que hoy le reditúan bien.

Rusia ya está comprometida con EEUU en la búsqueda de un pacto del cese el fuego en Ucrania que la favorezca. Un ataque de EEUU a Irán lo colocaría en un predicamento. Obligado por los pactos y la necesidad militar, debería decidir si traiciona a los iraníes.

Pero Trump es un personaje de lealtades volátiles, todo lo contrario a su aliado iraní, que ha sabido proveerle de armas incluso cuando estaba enfrascado en una guerra con Israel tanto directamente como por medio de sus proxies. E Irán tiene algo que EEUU no puede ofrecer. Irán es clave para sostener su precaria presencia en las bases de Tartus y Latakia en Siria. Las milicias alauitas y Hezbollah son un motivo para que Putin pueda negociar a través de los iraníes con líder sirio Al Sharrah en unas tratativas en las que Rusia no tiene buenas cartas. Y si tiene que marcharse, Irán es el único territorio amigo que le queda en la región, además de ser la vía directa para conservar el papel rector sobre el Caspio. Los coqueteos gasíferos de Azerbaiyán con Turquía y Europa no le dan garantías de sostener ese flanco.

Todos tienen motivos para reclamarle a Trump que se siente a negociar con los iraníes en lugar de hacer lugar a los reclamos belicistas de Netanyahu, y que deje de especular y habilite una solución alternativa que le asegure a Israel que Irán no tendrá armas nucleares.

Es posible que esa circunstancia explique el interés de Putin por mediar entre ambos.

También el de Arabia Saudita para intervenir en el caso ucraniano. Un arma atómica en manos de los persas es tan riesgosa para su seguridad como un ataque que riegue de radiación a la región. Irán sabe que, pese a que quedó debilitada por el fracaso de Hamas y Hezbollah a manos de Israel, cuenta con una ventaja a la hora de navegar en un ambiente con tantos intereses cruzados. Además, tiene claro que Rusia necesita la alianza común por motivos varios. Los iraníes van por un juego en el que hay dos caminos de éxito posible. Si China y Rusia fuerzan a Trump a regresar al JCPOA, se levantarían la mayor parte de las sanciones y con ello podría fortalecerse también en un escenario político interno sacudido por la crisis económica.

De esa manera podrían suspender el programa nuclear y en todo caso el acuerdo con Rusia les dejará la instancia de seguir su plan por rutas más discretas. Si Trump no acepta, podrán apelar a acuerdos y enfrentar lo inevitable con un respaldo mayor que en el pasado. A diferencia de 2018 la guerra ya dejó de ser un tabú y el rumbo abierto por Rusia en Ucrania permite pensar que el camino de las armas que va de Teherán a Moscú es el mismo que conduce de Moscú a Teherán. También sabe que Trump desea ser visto como el gran pacificador.

Un ataque podría involucrar a EEUU en los mismos frentes que Israel, porque Irán no se va a quedar inerte. Es un panorama en el que Trump debería desandar su promesa de traer la paz e involucrar a su economía en un conflicto aún más costoso y complejo que el de Ucrania.

Europa está ahora ocupada ayudando a Ucrania luego de la defección de EEUU y con un divorcio en trámite por los aranceles, su favoritismo a Putin y su pasión por provocar miedos territoriales a Canadá y Dinamarca. Trump podría quedar peleando solo junto a Israel. Si consideramos que Europa invirtió más en Ucrania que EEUU y la diferencia entre la capacidad de aporte que pueden realizar europeos por un lado e israelíes por el otro, tenemos una medida. O Europa puede pedir a cambio del respaldo que reanude el gasto a favor de Ucrania.

Putin sabe que Trump les prometió a sus electores que no iba a provocar más guerras. Una conflagración con Irán, que tiene el potencial de arrastrar a Rusia y va para el lado contrario de donde dijo dirigirse el presidente norteamericano. Es posible que Putin se lo haya comentado.

Trump maneja el sistema militar más poderoso del momento, pero también un deseo por obtener el Nobel a la Paz que le resulta difícil de manejar. En ese rumbo, tiene para ofrecerle a Rusia e Irán un relajamiento de las sanciones. Las de EEUU al menos y por ahora. Netanyahu conoce cada aspereza de ese tablero y quizás es por eso que busca congraciarse con Putin al ofrecer una mediación discreta para que Rusia conserve sus bases en Siria. Es una oferta en la que Rusia podría mantener su presencia y quedar en deuda con Israel. A Israel le interesa que Irán no logre tener un arma nuclear. Si lo hace destruyendo sus instalaciones o mediante un acuerdo efectivo que controle cada centímetro del suelo iraní, el resultado es el mismo. Finalmente, entendemos por qué el ajedrez se juega hace milenios en Irán.

Sucede que un acuerdo con Irán a la fuerza va a tener efectos en otras zonas. Irán no va a negociar solo un plan nuclear, queda claro que va a buscar un pacto de coexistencia pacífica y que eso va a incluir sus intereses en toda la región y eso es malo para Israel.

Si Irán pacta con EEUU y tiene a Putin cerrando acuerdos cruzados para Ucrania y Medio Oriente, algo que Trump parece admitir al utilizar al mismo delegado, Steve Witcoff, en ambos escenarios, la resultante podría ser un corsé para lo que pueda hacer Israel en el futuro.

Israel tiene un problema grave en un arma nuclear iraní, pero otro cotidiano en la acción de los grupos terroristas amparados por Irán. El riesgo atómico es potencial, el 7 de octubre y el bloqueo del Mar Rojo son realidades tangibles e igual de urgentes. Una normalización de la relación de EEUU con Irán patrocinada por Rusia y respaldada por China convertiría a Netanyahu en un actor sujeto a las decisiones de terceros sobre los asuntos de seguridad de Israel. Allí reside el riesgo oculto del juego político en curso.

Una tregua podría regresar el ciclo de resiliencia del terrorismo antiisraelí. Y en la debilidad de Trump por ganarse el cetro al pacificador del siglo está el problema que afronta y que lo hará revisar el tipo de vestimenta que usará la próxima vez que vaya al Salón Oval.

Teherán ya da señales de aceptar que hay un campo para negociar. Tras la campaña de bombardeos de EEUU a los hutíes dejó ver cómo retira a los miembros de la Guardia Islámica de la zona. La excusa es preservarlos de las bombas, las mismas que caen hace meses. Ese gesto, junto a las advertencias a Trump frente a la idea de un ataque conjunto con Israel a Irán, seguidas de una invitación para resolverlo todo en una negociación, son el hilo que une lo que parece disperso. Incluso, el mareo de demandas al que someten a Ucrania.

Si Putin obliga a Trump a un acuerdo con Irán y China, les sigue dando margen para sostenerse firmes, entonces Israel deberá revisar su plan político para el futuro. Más aún si los países árabes apoyan un pacto urgidos por el miedo militar y económico a una escalada.

Y hay más interesados en un pacto que permita que se levanten las sanciones a Irán. India podría volver a pensar en el Gasoducto de la Paz para recibir gas barato iraní y el oleoducto frenado por presión de EEUU en 2005. Turquía retomaría la idea del gasoducto Tabriz-Ankara. A Trump también le interesa que regrese la oferta de crudo y el gas iraní a los mercados globales, tanto como la de Rusia, para afrontar su política económica con precios de la energía más favorables. Irán tiene la tercera reserva mundial de petróleo y la segunda de gas.

Como vemos. La situación en Oriente Medio sigue mutando cada día. EEUU está lejos de atraer a Rusia y alejarla de China. El cumulo de intereses estratégicos comunes entre ambos es demasiado denso como para deshacerse en cien días o con tres gritos. En este juego de atracciones y rechazos EEUU es solo uno de los muchos actores de un drama geopolítico. Irán, Rusia, China, Israel, Europa, Irán y Turquía son parte del reparto de esta historia, mucho más compleja que la trama de «Hiroshima, mon amour”.

Ignacio Montes de Oca

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En el siguiente link van a encontrar los documentos y la planilla de adhesión que utilizamos para el CAPITULO ARGENTINO del Jubileo 2025 gqr.sh/AnE7

Trump y el modelo chino. Con una introducción actualizada al artículo de Ricardo Auer

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Introducción de AgendAR:

Ayer, 9 de abril, el presidente Donald Trump postergó por 90 días la aplicación de los aranceles que había anunciado una semana antes, el «Día de la Liberación». Al mismo tiempo, anunció que aplicaría un arancel de 125% a los productos que EE.UU. importa de China.

¿Lanza una nueva Guerra Fría? ¿Capitula ante la presión de los mercados financieros, que habían perdido en una semana billones de dólares? En opinión de este editor, ni una cosa ni la otra.

Trump sigue empeñado en «hacer grande a América (U.S.A.) otra vez», y, como paso necesario, reindustrializar a su país, Pero enfrenta una realidad inescapable: sus industrias, toda su economía, requieren una proporción gigantesca de insumos importados.

(Los argentinos que queremos una industria nacional vigorosa también enfrentamos esta limitación, que Aldo Ferrer estudió ya hace medio siglo: nuestra industria debe ser competitiva, para conseguir las divisas que financien sus importaciones).

Como sea, el peligro cierto de un salto inflacionario en lo que consumen sus compatriotas lo obliga a retroceder… para negociar. También con China, seguramente. Porque librecambio y proteccionismo son planteos teóricos del siglo XIX, casi tan lejanos de la economía real como la fantasía de un capitalismo sin Estado. Donald Trump, a la cabeza de su país, está usando el poder del Estado para tratar de conseguir sus objetivos.

En este importante artículo, el estudioso Ricardo Auer analiza con lucidez como los chinos aprendieron de los norteamericanos sobre el capitalismo moderno, y ahora le están enseñando a ellos (y al resto del mundo) lecciones actualizadas para el siglo XXI.

Abel B. Fernández

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En 1972 Kissinger y Nixon se reúnen con Mao Zedong para capitalizar las diferencias entre la URSS y China. En 1976 muere Mao. En 1978 Deng Xiaoping, considerado el “Arquitecto de la China Moderna”, comienza a liderar un proceso acelerado de desarrollo, basado en el masivo ingreso de capitales extranjeros y de apertura de su mercado, pero con reglas fijadas por la estrategia china, donde un eje central era la transferencia de tecnología, utilizando cierta obligatoriedad de establecer empresas conjuntas. La idea de los norteamericanos era incorporar a China al sistema global basado en normas, como proveedor de manufactura liviana, sostenida por salarios relativamente bajos. Los EEUU “adoctrinaban” a los chinos contra el proteccionismo, los impulsaban a eliminar barreras a la inversión extranjera y que no usaran subsidios para impulsar su política industrial. Los chinos escuchaban, sin debatir. Luego de la caída en 1989 de la URSS y durante toda la década de los 90 parecía que China avanzaba inexorablemente hacia la liberalización económica, ya que reestructuraba empresas estatales, despedían a millones de sus trabajadores, se incrementaban las actividades del sector privado, mientras monitoreaban los avances de su plan de modernización tecnológica e industrial. China ingresa en la OMC como “país en desarrollo”, disfrutando así de un “trato especial y diferenciado”, para acceder preferentemente a mercados del mundo desarrollado.

Los chinos tenían sus propios planes y el “adoctrinamiento” del liberalismo norteamericano fue soslayado a la china, es decir con mucha amabilidad, excusas y promesas, que nunca terminaban cumpliéndose. China siguió ejecutando una clara estrategia industrial de creciente valor agregado y siempre manteniendo altas tasas de empleo, cuidando así que no hubiese algún desborde de la cuestión social. Para esa misma época, acá teníamos el gobierno de Menem, sus relaciones carnales con EEUU y una política de desindustrialización y remate de los bienes públicos.

En China nunca se llevó a cabo una reforma política liberal, pero, al tradicional capitalismo de Estado se le incorporó un fuerte desarrollo privado de la economía. Se convirtió en un capitalismo mixto y flexible, con atención a lo social y con orientación nacionalista. El resultado fue un avance impresionante. El PIB de China (en millones de USD) creció de 350.000 (1989) a 1.700.000 (2003) a 18.000.000 (2023), según el Banco Mundial. La amplia financiación occidental acoplada al proyecto nacional chino sacó a más de mil millones de personas de la pobreza en un corto período de tiempo. China promovió el fortalecimiento de “campeones nacionales” en sectores estratégicos a través de subsidios estatales masivos. El Estado no liberó totalmente su mercado interno; lo fue modelando y controlando, mientras masivas exportaciones chinas baratas aceleraron la tendencia hacia la desindustrialización en los países más desarrollados. China se convirtió en la “la fábrica del mundo”, superando a Japón y Alemania en la primera década de este siglo. Cuando Xi Jinping llega al poder en 2012, China inicia una nueva etapa hacia el dominio de tecnologías críticas, aumentando la producción manufacturera hasta el punto de la sobrecapacidad e impulsa aún más sus exportaciones, siendo acusada de prácticas de dumping. La importancia comercial de China en Asia es innegable e hizo fracasar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), alentado por EEUU. No es fácil competir en China por las permanentes restricciones a su mercado; China siempre mantiene sus preferencias para las empresas nacionales y usa los subsidios para cumplir con sus metas estratégicas. Tanto EEUU como Europa o Japón se han quejado reiteradamente de esas prácticas, pero poco cambió.

Trump y Xi JinpingTrump y Xi Jinping

En 2004, China representó el 9% del valor agregado manufacturero del mundo, saltando a un masivo 29% en 2023, según el Banco Mundial. Actualmente la manufactura china es 3 veces más grande que la de EEUU, 5 la de Alemania y 9 la de Japón. En el sector automotriz, tiene la capacidad de producir casi el 60% de la demanda automotriz mundial y produce más del 50% de la provisión mundial de acero, aluminio y barcos.

Reacción norteamericana. EEUU finalmente se convence, tardíamente, que China no podrá ser incorporada a su red de influencia y menos aún, evitar que vaya creando un fuerte poder alternativo. Tal como advirtiera Kissinger, hasta las erróneas maniobras de la OTAN contra Rusia, donde EEUU se involucró directamente desde su base militar en Wiesbaden (Alemania), fortalecieron, indirectamente a China. Finalmente, el grupo político que encabeza Trump llega a la conclusión de que la mejor opción estratégica para EEUU es adoptar (parcialmente) el modelo chino. Tras décadas de criticar a China por imponer aranceles de importación y otras restricciones selectivas, EEUU ahora procede siguiendo esas prácticas. No sólo Trump, en su primera presidencia elevó de un 3% a un 19% (promedio) la tasa a las importaciones chinas, sino que Biden las mantuvo y añadió otras y a más productos chinos, como vehículos eléctricos, baterías y acero. En cuanto a las inversiones EEUU también cambió su enfoque: antes alentaba los flujos de inversión bilateral y ahora restringe severamente la inversión china en EEUU y la inversión norteamericana en ciertos sectores sensibles de China. La inversión anual china en EEUU se desplomó de 46.000 millones de dólares en 2016 a menos de 5.000 millones de dólares en 2022. Anteriormente Biden ya había apostado por disponer de una política industrial, destinando al menos 1,6 billones de dólares a la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo de 2021, la Ley CHIPS y Ciencia de 2022 y la Ley de Reducción de la Inflación de 2022.

Más allá de la Muralla china. La estrategia de Trump de trasladar la producción de vuelta a EEUU necesitará flexibilizar la entrada de inversiones de empresas extranjeras. Hoy parece una medida anticuada que tantoBiden como Trump se opusieron a la adquisición de US Steel por parte de la empresa japonesa Nippon Steel. Una alternativa para Occidente (EEUU+EU) sería utilizar a su favor el enfoque inicial del modelo chino: a cambio de reducir las altas tarifas aduaneras para ingresar al valioso (por calidad y tamaño) mercado occidental, exigir a las empresas chinas (u otras) que establezcan empresas conjuntas con empresas nacionales y participen en transferencias de tecnología. Ello permitiría entender los “secretos” de buena calidad y bajos precios que ofrecen los chinos, por ejemplo, con los vehículos eléctricos donde China innova con mayor rapidez y producen vehículos de alta calidad a un precio mucho menor que otros. Europa parece dispuesta a transitar esta modalidad de asociación con China en la producción de vehículos eléctricos para lograr mantener el empleo y la capacidad de fabricación. Sin embargo, no sabemos aún si Trump estaría dispuesto a desarrollar esta asociación, tal vez confiado en las propias fortalezas de los EEUU o porque crea conveniente seguir prohibiendo los vehículos eléctricos chinos en EEUU debido a su potencial para rastrear los movimientos de los ciudadanos o paralizar el tráfico. Japón ha dado un paso adelante: en alianza con Corea del Sur y el conjunto de ASEAN Group se han asociado a China, para que en conjunto hagan la región de comercio libre más poderosa del mundo. Una jugada geopolítica de comercio internacional, que lo muestra en actitudes de independencia estratégica respecto de EEUU.

¿Puede Estados Unidos superar a China copiando parcialmente su modelo?

La agitación de todos los mercados financieros frente a los anuncios de EEUU poniendo una ola gigante de “aranceles recíprocos”, en línea con algunas modalidades del modelo chino, nos interroga sobre sus posibilidades de éxito en relación a su confrontación estratégica con China. Las decisiones de Trump están de algún modo limitadas por el régimen republicano, donde la oposición demócrata tiene casi la mitad de los votos, además de la activa participación de los lobbies de los intereses comerciales. Del otro lado, el régimen de Beijing tuvo siempre la capacidad, casi ilimitada, para movilizar capital y manipular la política comercial y de inversión al servicio de sus objetivos a largo plazo, lo que le permitió crear un mundo industrial real y tangible, que trae tanta preocupación a todo Occidente.

Otra pregunta que habría que hacerse es: cuán importante es, para una nación tan poderosa como los EUU, la agitación de las bolsas financieras cuyos cuantiosos “activos” están cargados de pura virtualidad, de especulación; de un gran software con poco hardware; porque en realidad son sólo papeles impresos o registros contables (fondos de inversión) o de bits de internet (bitcoins, criptomonedas); es decir son futuras promesas de pagos intangibles en las que se ha basado todo el andamiaje financiero del mundo. Lo que siempre importa, al final del día, es la economía real. Porque hay que recordar que las garantías de esas promesas virtuales no se podrían sostener seriamente si no existiese un poder real y tangible que las sostenga; FFAA poderosas (caso EEUU) o una fortaleza industrial (caso China). En otros términos, la agitación financiera contraria a las decisiones de Trump que intenta fortalecer industrialmente a EEUU podrían ser consideradas un “tigre de papel”, si es que el grueso de la nación norteamericana se encamina resueltamente a reconstruir ese poderío perdido por las desmedidas andanzas de la especulación financiera. Veremos que sucede; en gran medida las expectativas están divididas ya que el procesopara recuperar el liderazgo mundial es largo e incierto.

La tabla presentada por Trump en el “Día de la Liberación” sobre los aranceles compensatorios, es en realidad una base para comenzar a negociar los equilibrios en las balanzas comerciales entre EEUU y cada uno de los países. El grueso de los países de Hispanoamérica (Brasil, Colombia, la Argentina, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras y El Salvador)se han beneficiado con los aranceles mínimos (10%). A sus aliados de Europa les impone un 20%, indicando que aquellos son doblemente proteccionistas (40%). A Japón y Corea del Sur se los carga con un 24%; a India con 26% y a Taiwán, con un 32%. A China le recarga un 34%, sobre la base de un 67% de protección que cobrarían los chinos. Automóviles 25% para todos. Obviamente Trump no presentó ninguna explicación sobre los cálculos que está utilizando para justificar los aranceles, pero se entiende que a los aranceles aduaneros les sumó otras restricciones no arancelarias que ponen casi todos los países. El ordenamiento de los valores asignados a cada país guarda relación con su grado de proteccionismo, su competitividad, su interés geopolítico y de necesidades de provisión de insumos. A la crítica sobre un aumento momentáneo de la inflación, Trump cree que se compensaría con alguna baja en el precio del petróleo. El plan no puede estar basado únicamente en simples barreras arancelarias; seguramente habrá un capítulo de reactivación de los centros de innovación y de las instituciones educativas y de ciencia y tecnología, necesario para despejar algunas dudas que surgieron por recortes iniciales en esos campos de las partidas presupuestarias. Veremos cómo se desempeña EEUU usando las reglas de juego creadas por China. No hay modelos de desarrollo universales; cada país deberá adaptar su propia versión.

Desde hace una década que otros países, defensores de sus soberanías y de sus intereses nacionales, ya habían comenzado a imitar, pero no a copiar literalmente, el modelo de desarrollo chino, protegiendo primero el empleo y el consumo interno, sus industrias y sus exportaciones. India es el mejor ejemplo, pero no lo son menos Vietnam, Indonesia, Turquía, Sudáfrica y tantos otros. Las bases del desarrollo exitoso de China, visibilizado globalmente por su liderazgo en vehículos eléctricos y tecnologías limpias, no se debió a políticas económicas ultraliberales ni a un estatismo obsoleto. Respondieron a una planificación estratégica con intervenciones flexibles estatales, pero sin renegar de objetivas reglas de mercado capitalistas; todo ello enlazado por claros objetivos nacionales. En ese sentido, ¿Quo vadis, Argentina?: Abyssus vado iterum crucifigi (voy hacia el abismo para ser nuevamente crucificado).

Ricardo Auer

Demián Reidel, el mesadinerista y factótum de Milei, asumirá la presidencia de Nucleoeléctrica

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Perdónandos, oh Señor, por las frecuentes intercurrencias de AgendAR que perpetraremos en el siguiente artículo de nuestro excelente colega, Nicolas Deza, de Econojournal. No somos Econojournal, y tampoco Infobae. Somos Industria Argentina. No estamos de moda. Y que nos sigan los buenos.

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El físico y economista Demian Reidel será oficializado a la brevedad como nuevo presidente de Nucleoeléctrica, la empresa operadora de las centrales nucleares. El jefe del Consejo de Asesores del presidente Javier Milei y responsable de elaborar «un nuevo Plan Nuclear» (comillas a cargo de AgendAR) liderará un nuevo directorio.

Éste incluirá al presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Germán Guido Lavalle, quien mantendrá su cargo actual y a la vez asumirá como vicepresidente de la empresa. También asumirá como director el titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher.

El nuevo directorio de NA-SA (Nucleoeléctrica es una SA del estado) será el tercero designado durante la presidencia Milei. También supone un retroceso del asesor presidencial Santiago Caputo sobre el control que supo construir en los directorios de las empresas del área nuclear. Desde la presidencia de NA-SA, Reidel buscará cimentar su propuesta de construir cuatro reactores modulares de 300 MW «de diseño nacional» (comillas nuevamente a cargo de AgendAR) en el complejo nuclear de las Atucha I y II.

Ahora, algunos datos añadidos por AgendAR al buen artículo fuente de Nicolás Deza, a quien ya pedimos perdón como rapsodas, y sin miramientos por el peculiar copy-paste de Deza en Infobae. Este servicio de poner las cosas en contexto AgendAR lo otorga por el mismo precio, para que entiendan de qué viene la cosa los lectores ajenos al palo nuclear. Lo nuestro va en tipografía itálica.

El predio de las Atuchas es por ahora el único lugar habilitado por la Agencia Regulatoria Nuclear para poner centrales nucleoeléctricas nuevas. El embalse de Río Tercero no da para otra central nuclear mediana: con el lago frecuentemente en sequía, el enfriamiento de la CNE, la Central Nuclear Embalse, descarga agua 4 grados Celsius más caliente que la que toma del lago. No es mucho, pero en un verano caliente y con el lago bajo, suma.

A mayor calor ambiental y con un lago contaminado por las descargas cloacales de varias ciudades costeras, la ARN no quiere favorecer el «boom» de algas cianófitas inevitables en un cuerpo de agua caliente. Que no está lleno de tritio, sino hiperfertilizado de un modo más banal por el nitrógeno y el fósforo de la caca y del pis de toda la comunidad ribereña. Un goberna cordobés ahí, que obligue a los intendentes a hacer plantas de tratamiento de las cloacas. ¿Antes van a criar trenzas las ranas?

La habilitación nuclear del predio de las Atuchas data de los ’60, y se debe a años de estudio geológico que aseguran muy baja sismicidad. Pero sobre todo, se debe al Paraná de las Palmas, que aseguró siempre, incluso con una sequía de tres años al hilo como la de 2020/2023, el enfriamiento de dos Atuchas. Y todavía sobra río para otras máquinas.

El caudaloso Paraná de las Palmas iba a asegurar también la refrigeración de Atucha III CANDU modelo argentino, de 700MWe, y de yapa quizás también el de la majestuosa central china Hualong-1, de 1220 MWe, ambas, y según leyes y pactos internacionales refrendados en 2014. Estipulaban que, primero se comenzaba la CANDU, y dos años después, la Hualong-1, en sitio a elegir.

El Paraná iba a enfriar el circuito terciario del por ahora igualmente finado proyecto CAREM de 32 MW. Todos estos proyectos estaban anclados por leyes de firmadas en 2014 por ambas cámaras del Legislativo argentino, e incluso por pactos internacionales con China. Pero desde tiempos de Mauricio Macri fueron asesinados serialmente por una ringla de presidentes de la Nación.

Incluso con un cenagoso parlamento donde decreto voltea ley, Macri y seguidores usaron el sencillo procedimiento de desfinanciarlos todos de facto «porque no hay plata». No hay plata aunque se le apague la luz de 50 millones de argentinos y sus vecinos de frontera, como en 2018, o en la propia Casa Rosada, como en febrero de este año.

Pero el que cree haberle pegado el tiro de gracia a todos estos tres proyectos, fue el mesadinerista nuclear del Presidente Javier Milei. Hace alarde indebido de un título de físico nuclear otorgado por el Instituto Balseiro, pero como van las cosas en la Argentina y en el mundo, terminó trabajando en Goldman Sachs y en Morgan Stanley Chase. Ahora la CNEA y NA-SA están dirigidas por el Dr. Demián Reidel, (a) «el lobo de Wall Street».

Y El Lobo dictaminó que el CAREM es inviable. La Agencia Internacional de Energía de la UE lo había puntuado como el 4to proyecto de reactor modular más avanzado en el mundo, detrás de dos centralistas chinas y una rusa. Entre otras cosas, por su consenso social, su autorización regulatoria, y su etapa avanzada de construcción (un 65%). Pero el Lobo es EL LOBO… mientras Caperucita Criolla no le gane de mano al Cazador y lo devuelva a Wall Street, con toda su manada timbera.

Por otro lado, la designación de Chaher supone que se buscará avanzar con la apertura de la empresa al capital privado, finalmente habilitada en la Ley de Bases. (Es decir, el remate de NA-SA, traducción a cargo de AgendAR).

Añadido de igual cosecha y por el mismo precio: NA-SA es una diseñadora y constructora exitosa, de prestigio mundial, ha terminado Atucha II, considerada «Misión Imposible» por el menemismo, el radicalismo y el macrismo, que son un poco lo mismo, «no pun intended». También retubó Embalse para 30 años más de vida útil, y reparó Atucha II, que venía con errores de diseño de internos, a una décima parte del precio ofertado por Alemania, y en una sexta parte del tiempo.

NA-SA literalmente fuma bajo el agua desde 2006, cuando Néstor Kirchner redescubrió el átomo. NA-SA es el mundo al revés: le vendió expertise a China para retubar sus propias centrales CANDU. NA-SA Jamás ha dado pérdidas. Lo que hace de diferencia de caja en el año, se lo lleva el agujero negro del Tesoro Nacional, o se reinvierte en mantener los fierros. NA-SA necesita tanto de una privatización total o parcial como Uds. y yo, lectores, de un agujero en la cabeza.

Pero sigamos con el artículo original del colega Deza. Prometo que no entrometernos más en él.

No nos crean.

Además de Reidel, Guido Lavalle y Chaher, el directorio de cinco miembros se completará con el doctor en ingeniería nuclear, Axel Larreteguy, y el ingeniero nuclear Marco Campolonghi. A excepción de Chaher, un abogado sin relación con el sector nuclear, el resto son egresados del Instituto Balseiro.

El doctor José Balseiro, cuya tumba está en el Instituto que lleva su nombre, estaría indignado. En otros tiempos, un egresado de esa universidad nuclear, la mejor del Hemisferio Sur, venía con el patriotismo tatuado en el cuero. En fin…

La designación de Guido Lavalle generó sorpresa en algunas fuentes consultadas. La CNEA tiene una silla permanente en el directorio de Nucleoeléctrica, pero sería la primera vez que un presidente de la institución es a la vez vicepresidente en la empresa. “Esa designación no es irrelevante, porque por supuesto que Reidel no va a estar en el día a día (de la empresa)”, analizó una de las fuentes.

Por otro lado, habría cambios en las Gerencias General, Operativa y de Desarrollo, para las que suenan el doctor en física, Marcelo Famá y el ingeniero nuclear, Alejandro Sanda, ambos también egresados del Balseiro.

Punto final para Atucha III

El desembarco de Reidel se produce en un momento particular para la empresa y el gobierno nacional. El poder ejecutivo dejaría caer definitivamente el contrato comercial firmado entre Nucleoeléctrica y China National Nuclear Corporation (CNNC) para la construcción de una cuarta central nuclear en el país con financiamiento de China. El proyecto original Atucha III de un reactor Hualong de 1200 MW sería descartado para liberar los terrenos para la eventual construcción de al menos un reactor modular diseñado por ex ingenieros del INVAP.

«Eventual» debe leerse como «imposible», interrumpe nuevamente AgendAR, que vuelve a la opinión como un exfumador al faso. El ACR-300 es un dibujito patentado por EEUU gracias a una empresa, Meitner Energy, inventada por el State Department y fondeada por U$ 50 millones, bajo leyes de los EEUU. Meitner Energy es tan argentina como el café lavado y las donas insipidas. No se culpe a INVAP de que Reidel, Milei y (lamentablemente) el argentino que dirige el Organismo Inernacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, la hayan regalado a este salvavidas de plomo.

INVAP se calla la boca por el mismo motivo por el que ha durado desde 1974, cuando la fundó Varotto. Está esperando en resignado silencio a que desaparezcan los esperpentos y lobizones para poder volver a lo que hace mejor, exportar reactores nucleares reales. Entre 1997 y 2016 estuvo a punto de venderle el CAREM en joint ventura con varios estados asociados, especialmente Turquía.

Añadimos con dolor personal: Mala tuya, Rafael. En tiempos de tu mentor, el embajador Adolfo Saracho, a quien llora,ps desde 2018, no te hubieras avenido a condonar esta porquería ante una cadena nacional de televisión. Un horror.

¿Es tan de humo el ACR-300? La ARN en cumplimiento estricto de sus potestades regulatorias, tardaría no menos de dos años en aprobar el diseño del ACR-300, y unos seis más en aprobar el diseño de sus sistemas de seguridad, y hasta llegar a la autorización del inicio de obra, otros cuatro, mínimo. Doce años, mínimo, para excavar cimientos de una centralita que, por ahora, no existe en ninguna parte del planeta. Humo puro. ¿En doce años seguirán en funciones Milei, Reidel y su laya?

El contrato EPC (ingeniería, compras y construcción) firmado en febrero de 2022 fue prorrogado en dos oportunidades debido a la falta de avances concretos para firmar el contrato financiero. La última prórroga, que vence a fines del presente mes, fue rubricada con el visto bueno del entonces ministro de Economía Sergio Massa en octubre de 2023, en plena negociación con China para ampliar el swap de monedas.

Seguimos opinando. Massa es Massa, un señor muy inteligente y «de bandera blanca»: sirve en cualquier gobierno argentino donde las órdenes vengan de La Embajada. Supongo que sabía que el contrato con China decía expresamente que primero iba el CANDU-700 MW modelo argentino, y la Hualong-1 seguía dos años después. Se emperró en discutir el contrato con China justamente para que no se construyera ni la CANDU 700 ni la Hualong-1.

Reidel y el director general del OIEA, Rafael Grossi, en el evento de la Fundación TAEDA, junto con Alejandro y Bettina Bulgheroni. Reidel es el que no usa corbata ni pierde el tiempo con un peine. En este gobierno, es casi la firma identitaria de un mesadinerista «cool».

ACR-300

Desde que fue empoderado por Milei para encargarse de la agenda del sector nuclear, Reidel dijo en varias oportunidades que uno de los objetivos es la construcción de cuatro reactores modulares en Atucha. “Nosotros tenemos el ACR-300, un reactor modular de 300 megavatios, desarrollado por ingenieros de INVAP, pero de capitales privados”, dijo el asesor del presidente.

No podemos no interrumpir. ¿El ACR-300 fue desarrollado por INVAP, minga? Es un «download» de una biblioteca de diseños posibles de reactores chicos del OIEA, y tiene tanto valor argentino agregado como un poroto de soja. En realidad, mucho menos. Los porotos RR de la Monsanto al menos existen físicamente.

El ACR-300 es un diseño conceptual de reactor modular revelado en diciembre pasado. La patente es de INVAP, aunque el desarrollo del reactor es vehiculizado a través de Meitner Energy. “La fase 1 de nuestro Plan Nuclear es el desarrollo de estos reactores. La idea es construir una nueva planta nuclear con cuatro de estos módulos en lo que iba a ser Atucha 3”, añadió Reidel en una nota con Infobae.

Reidel no miente. Infobae tampoco miente. Por algo es el diario que ha reemplazado a Clarín, que tampoco miente.

Sin embargo, el plan para el sector nuclear aún no fue formalizado y solo están los lineamientos generales anunciados por Reidel en diciembre. En ese momento se anunció la conformación de un Consejo Nuclear Argentino para impulsar el desarrollo de reactores modulares pequeños de diseño y tecnología nacional y la minería de uranio con proyección de exportación de combustible nuclear. El desembarco en Nucleoeléctrica podría marcar el puntapié inicial de una propuesta más estructurada.

Nicolás Deza

Añadido final de AgendAR: el programa nuclear de Milei tiene como objetivo principal destruir el programa nuclear argentino que fuimos construyendo y defendiendo como se pudo durante ya 75 años. De haber salido las cosas según estaban programadas en 1983, tendríamos unas 30 centrales nucleares tipo CANDU. Tenemos sólo tres. Pero INVAP al menos logró ser el más importante exportador de reactores nucleares del planeta.

El vapuleado programa nuclear argentino viejo no es perfecto. PERO ES REAL.

Este lunes se reanudan las exportaciones de carne aviar a China: Nos reabre su mercado

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En medio de la volatilidad internacional, generada por la guerra comercial que tiene su foco en la disputa entre China y los Estados Unidos, el sector avícola argentino festejó la reapertura de los envíos al gigante asiático: el lunes próximo comenzarán a realizar los primeros embarques después de dos años de veda por la influenza aviar. Si bien la Administración General de Aduanas y el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China anunciaron el levantamiento de la prohibición a la importación de estos productos hace tres semanas, recién este martes se habilitó el último paso para realizar los envíos a ese destino.

Desde hace varios días, y tras el levantamiento de la prohibición por parte de las autoridades de ese país, el sector avícola exportador esperaba que la Administración General de Aduanas de China (GACC) publicara las plantas autorizadas a exportar. Las firmas autorizadas recibieron el visto bueno para comenzar a cargar. “Se puede cargar”, fue el mensaje entre los empresarios, tras la modificación del Registro de Empresas de Importación de Alimentos de China (Cifer).

El Cifer es el procedimiento de registro para los establecimientos extranjeros que fabrican, procesan, almacenan alimentos y productos agroalimentarios que son exportados a China. Este trámite lo deben realizar las empresas exportadoras que hacen envíos a la República Popular de China.

En ese contexto y, a partir del aumento de los aranceles de Estados Unidos a China, que pasarán a ser del 104% desde este miércoles, en el sector empresario esperan que también haya un incremento en la demanda de estas proteínas del gigante asiático. Como sucede en los otros sectores afectados por los aranceles impuestos por Donald Trump, se espera que el sector avícola pueda potenciarse y afianzarse aún más en el mercado asiático.

De acuerdo con una fuente del sector empresario consultada, si se aplican los aranceles recíprocos, al igual que Europa, “debería incrementarse la demanda”. Reconocen que estos primeros meses del año están perdidos, por ende, se prevé que los ocho meses y medio siguientes que quedan del año, el sector avícola puede hacer envíos a China por US$150 millones, y de a poco restablecer ese mercado.

La Argentina había perdido la habilitación para realizar envíos de productos avícolas a China
La Argentina había perdido la habilitación para realizar envíos de productos avícolas a ChinaShutterstock

Aseguran que el levantamiento de la prohibición trajo aparejado un aumento en los pedidos de los importadores de ese país. Sin citar números, deslizaron que hay “muchos pedidos” hasta ahora en marcha, cuyas operaciones se tienen que concretar a partir de la semana próxima.

China representaba, antes de la influenza aviar, el destino del 45% de las exportaciones del sector avícola: era el principal mercado de los productos y subproductos avícolas como las garras y alas de pollo de la industria nacional. Como se mencionó anteriormente, esta decisión supone un alivio para la industria avícola local, que había sufrido, después de dos años de veda, una caída en sus exportaciones tras la detección de casos de influenza aviar en el territorio argentino.

Según el sector empresario, la medida restrictiva había impactado tanto en productores primarios como en la cadena exportadora, quienes no lograban ubicar los productos que se destinaban al gigante asiático. Vale recordar que la Argentina suspendió las exportaciones en febrero de 2023 tras detectar la influenza aviar altamente patógena (HPAI) en aves de corral comerciales, y que llevó a China a imponer una prohibición en marzo de ese año.

En agosto de 2023, la Organización Mundial de la Salud Animal (OMSA) le devolvió el estatus de “país libre de HPAI” a la Argentina, pero China no devolvió la aprobación de los envíos. A raíz de esta situación se comenzaron a generar negociaciones entre los organismos sanitarios de ambas naciones y el sector empresario para volver a aprobar los protocolos sanitarios, y, por ende, la autorización de las plantas proveedoras de estos productos aviares.

En rigor, las demoras en esas negociaciones provocaron pérdidas estimadas en cerca de 400 millones de dólares desde que se cerraron los envíos, de acuerdo con las estimaciones del sector exportador. “Hemos tenido otros mercados donde derivamos la producción de este tiempo y dentro de esos mercados hay que cumplir compromisos que todavía tenemos por semanas y, en algunos casos, por un par de meses para producir garras y alas como mínimo, que es lo habitual que se exporta a China”, comentó Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).

Belkis Martínez

«Mundo Atómico», un modelo de país que apostaba a la ciencia

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Un excelente proyecto de universidades del conurbano bonaerense: recuperación y digitalización de la colección de revistas Mundo Atómico.

Mundo Atómico fue una revista de ciencia y tecnología editada por Haynes, que se publicó entre 1950 y 1955 con una atractiva propuesta gráfica y contenido nacional y popular. Como su perfil editorial era marcadamente peronista, su difusión se interrumpió con la Revolución Libertadora. El grupo Conusur, conformado por seis universidades nacionales, recuperó la colección con el objetivo de rescatar algunas de sus ideas. La revista –23 números de 100 páginas cada uno– es una joya de época. Una publicación que propone la idea de una “ciencia para el pueblo” y de un Estado interventor y rector de la política científica.

A menudo se suele citar a Bernardo Houssay como el único artífice de la consolidación de la ciencia en Argentina. Como desde su perspectiva la ciencia no necesariamente debía estar conectada con las necesidades del país, usualmente confrontó con las aspiraciones del gobierno peronista. En esa disputa, conforme transcurrió el tiempo, el debate quedó saldado en favor del Nobel. Cómo resultado, a menudo se olvida el enfoque que el gobierno de Juan Perón tuvo con respecto a la producción de conocimiento del país.

La antropóloga Alejandra Roca, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y de la Universidad Nacional de José C. Paz, es una de las impulsoras del proyecto Mundo Atómico. La revista era desconocida. Estaba invisibilizada, nadie sabía nada», destaca en diálogo con Página/12. De hecho, quienes nos formamos en política científica, solemos aprender que el Conicet lo creó Houssay y que el peronismo directamente no había tenido política científica. Mundo Atómico sirve, precisamente, para demostrar una direccionalidad muy clara del gobierno de Perón para con la política en el sector”. Las revistas también están disponibles en Ahira: el Archivo Histórico de Revistas Argentinas ahira.com.ar/revistas/mundo-atomico

Roca desarrolla una hipótesis que podría explicar el olvido por parte de la comunidad de científicos y científicas de esta publicación. “Quizás nunca se le prestó demasiada atención porque era inaceptable para la comunidad científica que Perón tuviera grandes ideas para la ciencia. Durante su gestión se crearon o gestaron los organismos científicos que llegan hasta nuestros días”, observa. De hecho, durante la administración peronista se fundan las empresas públicas de petróleo, gas y transporte, y se crean organismos para investigar problemas concretos. 

Diego Hurtado, investigador del Conicet, físico e historiador de la ciencia y la tecnología, estudió el tema en profundidad. “La revista destinaba espacio a la fabricación nacional de instrumentos científicos. Había una industria nacional pujante, a partir de los planes quinquenales peronistas, que es retratada en la publicación”. Oceanografía, Antártida, ciencias biomédicas y deporte, ciencias de la tierra y recursos naturales: todo vinculado al modelo de país. Y agrega: “La idea de ciencia y tecnología para el pueblo; eso era Mundo Atómico, realmente una revista asombrosa”.

Entre 1950 y 1955, Mundo Atómico publicó 23 ejemplares de 100 páginas cada uno. Conusur, un consorcio de colaboración universitaria de ciencia, arte, tecnología, innovación y saberes del sur, se las ingenió para rearmar el rompecabezas. El espacio colaborativo, integrado por seis universidades conurbanas (José C. Paz, Quilmes, Hurlingham, Arturo Jauretche, Moreno y Avellaneda) adquirió la colección completa y creó un repositorio digital. La revista, que tenía una existencia fragmentada y sus números aparecían de manera desordenada en las bibliotecas de quienes resistían luego del 55, ahora es accesible.

Sobre el contenido, Roca destaca: “La revista disputa sentido con una academia que por aquel entonces era completamente eurocéntrica, elitista, encerrada en los problemas foráneos y no conectados con las demandas del país”. Y remata: “Es un ejemplo que deja en claro cuál era la mirada científica del peronismo. El Instituto Antártico fue el primero en el mundo, fuimos pioneros en un montón de sentidos y no lo tenemos tan en claro como deberíamos”.

El peronismo y la ciencia

“Uno tiende a pensar que el peronismo era reactivo a eventos científicos, congresos y simposios internacionales que se realizaban en el país. Y en verdad fue todo lo contrario. El propio Houssay en una correspondencia privada que pude ver decía: ‘Resulta extraña la cantidad de eventos internacionales que promueve este gobierno’. Mundo Atómico realiza crónicas de estos acontecimientos, que en general tienen alguna foto que muestra la presencia y el discurso de Perón o Evita”, detalla Hurtado.

Hay muchas declaraciones explícitas acerca de cómo el segundo plan quinquenal pensaba el rol del peronismo en el desarrollo de la universidad, en la matriz productiva del país. Sin ir tan lejos, destaca la creación de facultades al interior de la UBA y de la Universidad Obrera Nacional (más tarde devenida en la Universidad Tecnológica Nacional), con el propósito de conectar la producción de conocimiento con el modelo productivo de país. La evolución de la matrícula y de la inversión en el rubro a partir de la gratuidad (en 1949) es notable: si en 1940 a la UBA asistían 20 mil estudiantes, para 1952 ya eran 56 mil.

En uno de los números más recordados se muestra al avión Pulqui (el primero de Latinoamérica en su tipo), un emblema por aquel entonces de la industria nacional que se estaba desarrollando. Ilustraciones futuristas que permiten mirar desde un punto de vista peronista cómo serían las sociedades del porvenir atravesadas por ciencia y tecnología. “La tecnología era el símbolo de la entrada en el mundo moderno. Un proyecto de país que en el fondo disputa con el modelo agroexportador”, subraya Roca.

Mundo atómico es una joya de época. Una publicación que habla de política científica, cuando parecía que todavía no se había inaugurado el tiempo de discusiones de política científica. Tiempo después, a partir de los 60, con figuras como Bernardo Houssay y los debates acerca del modelo de ciencia y de país, que sostenía con referentes como Rolando García u Oscar Varsavsky, se daría un nuevo tono a las discusiones al respecto.

Interés nuclear

Se llama Mundo Atómico, en parte, porque tuvo mucho que ver con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (1950) y el empuje de la energía nuclear. Fue una herramienta de divulgación del clima de época, marcado por los grandes proyectos gubernamentales. En el mundo despuntaba una gran inversión de los Estados que veían la necesidad de apostar a la producción del conocimiento científico. A inicios de la Guerra Fría, EE.UU. y la URSS continuaban su enfrentamiento en el terreno científico. La carrera espacial, por ejemplo, fue un territorio de disputa fundamental para ambos bloques.

“La revista aparece unos años después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Es natural que lo poco que conocía el mundo sobre la energía nuclear fuera su poder destructivo. Por eso, en cada número la publicación hizo énfasis en las aplicaciones pacíficas de la energía”, advierte Roca. Un esfuerzo por educar en las chances de aplicaciones valiosas para la energía atómica en el campo de la salud, la química y los alimentos. Discusiones de aquel entonces que también se reflotan en el presente. 

En 1955, Naciones Unidas desarrolló en Ginebra la Conferencia de usos pacíficos de la energía atómica y Argentina concurrió a ese encuentro con una delegación de casi 40 científicos, en un momento en que muy pocos países sabían de qué se trataba el asunto. Hurtado aclara: “No se llamó Mundo Atómico porque solo se dedicara a la energía atómica, sino por el sentido de futuro, por la promesa que traía el campo. Había notas escritas por los propios científicos o tecnólogos. Recuerdo un artículo de José Balseiro sobre rayos cósmicos, pero en general eran escritas por periodistas, especialistas en comunicación”.

“Apuesta a audiencias amplias, a diferencia de Ciencia e Investigación, revista editada por la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, que era muy dura y no era muy de divulgación que digamos”, compara el físico. En Ciencia e Investigación participaban Houssay y compañía. La grieta estaba planteada y los debates, por aquel entonces, también se expresaban en forma de revista. 

Trabajo de detectives

La colección entera no estaba en ningún lado; formaba parte de todos esos objetos materiales del peronismo que, después del golpe del 55, la gente prendía fuego, escondía, enterraba. Hubo una destrucción sistemática de esa memoria; de hecho, los militares al frente del gobierno de facto cambiaron el nombre a muchas instituciones científicas para que Perón no se llevara el crédito.

En este marco, Roca cuenta: “Fue un trabajo casi de detectives reunir los 23 números: colegas, maridos, gente entusiasmada que nos ayudó a recopilar todo. Hubo una búsqueda frenética, loca; estábamos muy tercos porque sabíamos que había un patrimonio que debíamos recuperar”. “La digitalización en alta calidad de todo el material fue un trabajo impresionante; es un archivo abierto”, destaca.

En la actualidad, cualquier usuario puede recorrer la colección. Aunque está accesible a cualquier persona, resulta de especial relevancia para los investigadores que quieran investigar el período, como una fuente de consulta autorizada. Ayuda a pensar, básicamente, que si a partir de los 60 las instituciones científicas adquirieron un lugar de creciente relevancia en la vida pública, fue gracias al caldo de cultivo que lo motorizó todo. 

Ese caldo de cultivo que habilitó el derecho a la ciencia fue el peronismo. 

Pablo Esteban

Una oportunidad estratégica que los aranceles de Trump abren para Argentina

Las decisiones que redefinen el lugar de una Nación en el mundo no siempre vienen anunciadas por los consensos, sino por las coyunturas inesperadas.

Hoy, una medida tomada por un país ajeno -el alza indiscriminada de aranceles impulsada por Donald Trump- afecta severamente a Japón, y sin proponérselo, crea una ventana estratégica para Argentina. Este nuevo contexto global obliga a Japón a diversificar mercados, acelerar su búsqueda de aliados confiables, y garantizar el abastecimiento seguro de alimentos, energía y minerales críticos.

La Argentina, está obligada a la redefinición de su modelo productivo y su inserción internacional, puede y debe ocupar ese espacio, no solo como proveedor, sino como socio tecnológico y estratégico. La historia no suele dar segundas oportunidades. Esta lo es. Esta propuesta no es un paper: es una hoja de ruta para actuar ya.

Abstract

La relación entre Japón y Argentina presenta una oportunidad estratégica única en un contexto global signado por la reconfiguración de las cadenas de valor y el resurgimiento del proteccionismo. Este artículo examina las complementariedades estructurales entre ambas naciones y propone una lectura actualizada de su vínculo, a la luz de los recientes cambios en la política comercial estadounidense bajo el liderazgo de Donald Trump. La suba de aranceles a las importaciones hacia Estados Unidos afecta particularmente a Japón y abre una ventana inesperada para redefinir alianzas económicas. Se plantea que Argentina, con su dotación de recursos naturales y necesidad de modernización tecnológica, puede ser un socio clave para Japón, mientras que la nación asiática puede convertirse en un inversor estratégico con capacidad de transferencia tecnológica. El texto propone una agenda bilateral proactiva basada en la cooperación soberana, la complementariedad productiva y la sustentabilidad.

Introducción

A lo largo del último siglo, la relación entre Argentina y Japón ha tenido momentos de acercamiento y distanciamiento, marcados por coyunturas políticas, económicas y culturales. Más allá de las fluctuaciones, ambas naciones comparten elementos de fondo que invitan a una articulación estratégica más profunda. Este artículo propone una lectura actualizada de las posibilidades de cooperación entre ambos países, subrayando la existencia de una oportunidad que surge de una coyuntura global inesperada: el giro proteccionista de los Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.

Complementariedades estructurales: más allá de los estereotipos

Argentina y Japón presentan economías no competitivas entre sí, sino complementarias. Japón requiere alimentos, energía y materias primas que Argentina posee en abundancia, mientras que Argentina necesita tecnología, innovación y financiamiento, todos ellos atributos presentes en el aparato productivo japonés. A esto se suma una afinidad cultural inesperada: el respeto por la naturaleza, el valor del trabajo y la apreciación por los vínculos afectivos son valores compartidos que pueden facilitar una cooperación de largo plazo.

Desde una perspectiva productiva, la combinación de la biotecnología agrícola argentina con la robótica japonesa ofrece un horizonte de innovación agroindustrial con impacto global. Lo mismo puede decirse del sector salud, donde la experiencia japonesa en longevidad saludable y tecnología médica puede aportar soluciones concretas a los desafíos del sistema de salud argentino.

Barreras históricas y desafíos compartidos

La distancia geográfica y la falta de una política de Estado sostenida han sido históricamente dos obstáculos para el desarrollo de una relación más intensa. A ello se suma una mirada occidentalizada de la política exterior argentina, que ha privilegiado su vínculo con Europa y Estados Unidos en detrimento de alianzas con Asia. En el caso japonés, su estrategia internacional ha estado centrada en Estados Unidos como socio comercial prioritario, lo que limitó su proyección hacia América Latina.

Sin embargo, el cambio en las dinámicas globales y el avance del multilateralismo, impulsado por las nuevas potencias emergentes, exige repensar las alianzas en clave de beneficio mutuo y complementariedad estructural.

Una oportunidad inesperada: el nuevo proteccionismo global y la ventana estratégica para Japón y Argentina

El escenario internacional actual ofrece, sin que haya sido su propósito original, una oportunidad inesperada para la profundización de los vínculos económicos y estratégicos entre Japón y Argentina. La reciente política arancelaria impulsada por Donald Trump, caracterizada por una suba generalizada de aranceles a las importaciones hacia los Estados Unidos -sin distinción entre aliados o competidores comerciales- afecta de forma directa a Japón, uno de los principales exportadores industriales del mundo. Esta redefinición proteccionista del comercio global impulsa a los países afectados a buscar alternativas en sus alianzas internacionales, reposicionando así a actores que tradicionalmente estuvieron en la periferia de sus estrategias de inserción global.

En este contexto, Argentina emerge como un socio potencial para Japón por múltiples motivos: la complementariedad estructural de ambas economías, la necesidad japonesa de diversificar sus destinos de exportación y abastecimiento de insumos estratégicos, y la capacidad argentina de ofrecer recursos alimentarios, energéticos y naturales en un contexto de creciente incertidumbre global.

Japón, al verse parcialmente excluido del mercado norteamericano, necesita activar nuevas rutas de comercialización y cooperación. Argentina, por su parte, requiere avanzar en un proceso de transformación productiva que incorpore tecnologías de última generación, cadenas de valor sustentables y un modelo de desarrollo menos dependiente de la exportación primaria sin agregación de valor. En este nuevo tablero geoeconómico, las inversiones japonesas pueden encontrar espacio en sectores clave de la economía argentina: minería sustentable, energías renovables, salud, movilidad eléctrica y agroindustria inteligente.

Lejos de representar un obstáculo, la imposición de barreras arancelarias por parte de Estados Unidos puede habilitar, paradójicamente, una dinámica de reconfiguración de alianzas estratégicas Sur-Sur y Este-Sur, que rescate la experiencia histórica compartida entre Japón y Argentina, pero que la proyecte hacia los desafíos del siglo XXI. Esta vez, sin tutelajes ni dependencias, sino en un esquema de cooperación soberana, tecnológica y sustentable.

Epílogo

La relación entre Japón y Argentina, anclada en una historia común de respeto mutuo y complementariedad productiva, enfrenta hoy una coyuntura global que puede convertirse en catalizadora de una nueva etapa. El giro proteccionista estadounidense, aunque adverso en principio, abre la posibilidad de pensar alianzas bilaterales que se inscriban en un nuevo paradigma geoeconómico. Aprovechar esta oportunidad requiere visión estratégica, voluntad política y capacidad de ejecución. Argentina y Japón tienen, en este cruce de caminos, la posibilidad de trazar una hoja de ruta conjunta hacia un desarrollo inclusivo, tecnológico y sustentable. El tiempo para actuar es ahora.

Argentina necesita dólares, inversión, tecnología, empleo exportador y previsibilidad. Japón necesita mercados seguros, acceso a alimentos y minerales estratégicos, y socios confiables en un mundo que se repliega.

La oportunidad está servidaFalta el actor que la tome con visión de Estado.

Esta es una propuesta para pasar de las relaciones protocolares a la estrategia binacional de desarrollo mutuo. No hay necesidad de inventar lo que ya existe: solo falta liderazgo.

Pablo Tigani

Director de Fundación Esperanza. Profesor de Posgrado en UBA y universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de seis libros.

ARC Energy construirá una nave industrial en el predio de IMPSA en Mendoza

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La nave industrial, que fabricará equipamientopara la industria petrolera y energética, estará ubicada en el predio de IMPSA en Mendoza. Es el primer movimiento estratégico de ARC Energy tras adquirir la empresa mendocina en febrero. “El potencial de IMPSA como proveedor estratégico del sector del Oil & Gas es invaluable en todo el continente», dijo el presidente de ARC Enegy, Jason Arceneaux.

La empresa estadounidense ARC Energy anunciará un acuerdo con IMPSA para construir una nueva nave industrial en la provincia de Mendoza que será destinada principalmente a la fabricación de equipamiento para la industria del petróleo y gas. El presidente de ARC Enegy y director de IMPSA, Jason Arceneaux, había destacado en el Foro Económico Internacional de las Américas (IEFA) la importancia que tiene el desarrollo de Vaca Muerta en los planes de la compañía.

ARC Energy e IMPSA rubricarán una alianza estratégica para desarrollar una nueva nave industrial destinada a la fabricación de equipamientos y componentes para la industria petrolera y energética. La nave estará ubicada en el Centro de Desarrollo Tecnológico que IMPSA posee en Mendoza.

El acuerdo contempla una inversión conjunta que expandirá las capacidades fabriles de IMPSA en su predio en Mendoza, donde actualmente realiza trabajos para diversos actores de la industria petrolera, como YPF, para quien está desarrollando un horno especial de 178 toneladas destinado a la conversión de petróleo en gasoil.

Estrategia regional

El anuncio será el primer movimiento estratégico de ARC Energy tras la adquisición de IMPSA en febrero pasado, dentro de una estrategia más amplia que está implementando para fortalecer su posicionamiento en la región mediante alianzas y asociaciones estratégicas con actores regionales de primer nivel.

“El potencial de IMPSA como proveedor estratégico del sector del Oil & Gas es invaluable en todo el continente. Esta alianza estratégica será un catalizador para el crecimiento de ARC Energy en Argentina y en toda la región”, destacó Arceneaux.

“El capital humano con el que cuenta IMPSA en su Centro de Desarrollo Tecnológico en Mendoza posee una capacitación y especialización únicas en la región. Este será un diferencial clave al momento de proyectar esta alianza estratégica hacia nuevos mercados”, agregó.

Para desarrollar la estrategia en la Argentina, IMPSA acaba de designar a Pablo Magistocchi como Country Manager. Magistocchi es un ingeniero industrial de la Universidad Nacional de Cuyo y posee estudios de posgrado en Australia y Estados Unidos, donde recientemente culminó una maestría en Chief Sustainability Officer en el MIT.

«IMPSA es hidro»

Ademas de los planes en oil&gas, ARC Energy realizará una apuesta fuerte por el negocio hidroeléctrico. Arceneaux destaco en el foro IEFA las capacidades de IMPSA en la fabricacion de turbinas hidroelectricas. «Para mi, IMPSA es hidro, es top tres mundial», dijo.

Uno de los objetivos de ARC Energy es reactivar los contratos para la instalacion de turbinas en la represa de Tocoma en Venezuela y analizar las eventuales oportunidades en la Argentina.

«No soy experto en exportación hidroeléctrica, pero sin duda hay 6, 8, 10 o 12 proyectos hidroeléctricos que estan en renovaciones, y creo que muchos de ellos utilizan productos de IMPSA, así que estamos entusiasmados. Queremos involucrarnos a fondo», analizó.

Grúas pórtico y energía nuclear

Arceneaux también brindó algunos detalles sobre la eventual fabricación de grúas portuarias con destino a los Estados Unidos. «Las grúas se van a fabricar aquí en la Argentina, aproximadamente en un 60%, luego serían enviadas a la costa oeste, a El Salvador, para empaquetarlas y enviarlas a Estados Unidos», apuntó.

Por otro lado, el presidente de ARC Energy tambien habló de la relevancia de la energía nuclear. «El presidente Milei y el presidente Trump estan promocionando la energía nuclear. Pienso que es una de las mejores formas de energía sostenible. Es energía de base», dijo.

Nicolás Deza

Las firmas que manejan las exportaciones de granos y subproductos de Argentina

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Viterra, Cargill y COFCO lideraron las ventas al exterior, casi el 40% de las exportaciones de granos y subproductos, en la campaña 2023/24, según un reporte de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Con el cierre de la campaña 2023/24, la Bolsa de Comercio de Rosario [BCR] dio a conocer el ranking de las diez principales empresas exportadoras de granos y subproductos. El informe se basó en los registros de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) que permiten identificar tanto los volúmenes vendidos por cultivo como las compañías que lideraron las colocaciones externas durante el último ciclo. El total exportado del ciclo 2023/2024 se ubicó en 89,82 millones de toneladas de granos y subproductos

Viterra encabezó el ranking con 13,55 millones de toneladas registradas; fue la empresa con mayor participación en las exportaciones agroindustriales del ciclo. En segundo lugar se ubicó Cargill, con 11,37 millones de toneladas, seguida por COFCO, con 10,35 millones. “Estas tres compañías explican cerca del 39% del total anotado en exportaciones de los principales productos agroindustriales del ciclo 2023/24″, detalló el informe.

El top diez de exportadores se completó con Bunge, exportó 8,72 millones de toneladas, seguida por AGD con 8,65 millones, y LDC (Louis Dreyfus Company), que despachó 8,57 millones. Más abajo en el listado aparecieron ADM, con 8,04 millonesACA con 5,65 millones de toneladasMolinos Agro con 5,15 millones de toneladas, y CHS, que completó el grupo con 1,37 millones de toneladas.

El posicionamiento de cada empresa exportadora
El posicionamiento de cada empresa exportadoraBCR

Por otro lado se destacó el fuerte desempeño del complejo soja y maíz con niveles que superaron los promedios de campañas anteriores. “A partir de los registros de Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE), se observa que del complejo soja se registraron 40,88 millones de toneladas, lo que representa 29% por encima del promedio de las últimas tres campañas”, precisó el informe de la BCR. En tanto, el maíz alcanzó 37,86 millones de toneladas declaradas, “superando en 16% el promedio trianual”.

La contracara fue el trigo, afectado por la sequía que golpeó la producción de la campaña 2022/23. “Con solo 3,62 millones de toneladas exportadas, las DJVE cayeron 61% respecto al ciclo previo y 70% frente al promedio de las últimas tres campañas”, señaló el informe. Esta fuerte caída también estuvo influida por la existencia de declaraciones “rolleadas” desde campañas anteriores, lo que distorsionó los registros.

La cebada se mantuvo estable, con 3,83 millones de toneladas, mientras que el girasol tuvo una mejora más marcada, alcanzando 2,37 millones de toneladas. Por último, el sorgo mostró un repunte importante con 1,26 millones de toneladas, aunque aún por debajo del promedio de las últimas tres campañas.

El informe también analizó el arranque del ciclo comercial 2024/25. Las ventas anticipadas, habituales en el sector, mostraron un ritmo más bajo que en campañas anteriores. “En comparación con las últimas cinco campañas, la proporción de ventas anticipadas para la campaña 2024/25 se encuentra en su nivel más bajo”, dijo la BCR.

Este comportamiento responde, según el análisis, a una combinación de factores: cambios en las condiciones macroeconómicas, eliminación de cupos de exportación y nuevas estrategias comerciales. “Más allá del costo financiero que implica un anote anticipado de DJVE´s, dejaron de regir los cupos de exportación que implicaban grandes distorsiones en el mercado de granos y una necesidad de asegurar cupos por parte de las empresas más allá de las decisiones en base al negocio”, indicó el documento.

Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior [DJVE] en la campaña 2023/2024
Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior [DJVE] en la campaña 2023/2024BCR

La dinámica habitual refleja que las empresas registran DJVE meses antes del inicio formal de cada campaña, aunque esto varía según el cultivo. “Específicamente, el ciclo comercial de trigo/cebada comienza en diciembre, girasol en enero, maíz/sorgo en marzo y soja en abril”, indicaron. A pesar del bajo nivel de ventas anticipadas, los registros van creciendo progresivamente a medida que se acerca cada cosecha y predominan los embarques cercanos.

La Bolsa rosarina concluyó que “los cambios en el contexto macroeconómico y de regulación terminan generando cambios en los incentivos y estrategias comerciales”, lo que explica el comportamiento más prudente de las exportadoras de cara al nuevo ciclo.