Los colonos que en la última parte del Siglo 19 comenzaron a instalar talleres en lo que hoy es Las Parejas, seguramente no imaginaron que estaban sentando las bases de un símbolo de la maquinaria agrícola en la Argentina.
La ciudad santafesina alcanzó tal grado de desarrollo fabril que el 28 de noviembre de 2012, mediante la Ley Nacional 26.804, fue declarada “Capital provincial de la Pyme agroindustrial”.
Actualmente, está a la par de Armstrong en lo que respecta a emprendimientos vinculados con las máquinas agrícolas.
De hecho, Las Parejas ocupa el segundo lugar en el ránking de las ciudades fierreras de la Argentina, tomando en cuenta la cantidad de empresas del rubro radicadas.
Según el relevamiento del IERAL, en la localidad santafesina existen 73 compañías fabricantes de maquinarias y agrocomponentes, apenas un peldaño por debajo de su vecina Armstrong, que lidera el listado con 74 empresas.
Las posiciones se revierten cuando se considera la participación del rubro en la generación de empleos. En este caso, Las Parejas salta al primer lugar del ránking nacional, con 21,8% de la Población Económicamente Activa de la ciudad ocupada en compañías fabricantes de máquinas y accesorios.
El cuadro productivo de Las Parejas en el sector metalmecánico incluye un amplio abanico de compañías, que van desde las fábricas de maquinaria agrícola propiamente dicha, hasta proveedores de agrocomponentes y elaboradoras de materias primas.
Fundación CIDETER
Otro punto destacado de la Capital de la Pyme agroindustrial es su caracter de sede de la Fundación CIDETER, institución que brinda servicios de asistencia tecnológica e impulsa la capacitación y la renovación de procesos productivos.
Su función es reconvertir a las Pymes que constituyen el Polo Productivo de Máquinas Agrícolas, elevando los niveles de calidad, competitividad y rentabilidad.
A su vez, el Centro Industrial de Las Parejas es una de las Cámaras Regionales que posee la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) en la Provincia de Santa Fe.
Tradición
Las raíces de lo que en la actualidad es un conglomerado agrofierrero se hunden en un terreno abonado por diversos emprendimientos.
Un símbolo de esa historia es FUN CAS, una empresa que iniciaron los hermanos Lorenzo y Bautista Castellano.
El objetivo fue fundar una industria integrada en forma vertical, desde la fundición hasta la producción de implementos agrícolas.
FUN CAS se convirtió en una suerte de fábrica-escuela, porque las personas que ingresaban aprendían oficios como moldeadores en fundición, soldadores, torneros y armadores de máquinas agrícolas.
Fue el semillero o “madre de industrias”, como la denomina el Centro Industrial en su reseña histórica, porque formó a emprendedores que después crearon sus propias fábricas.
Con el correr de los años, florecieron fundiciones, firmas agropartistas y fabricantes de máquinas agrícolas que hasta el presente son líderes en el mercado argentino y se proyectan al exterior.
Equipos fabricados en Las Parejas están trabajando en lugares tan distantes como Europa del Este, África, América del Norte y Oceanía.
Área Industrial
Las Parejas cuenta con un Área Industrial Municipal, compuesta por 200 lotes vendidos, donde funcionan más de 110 empresas industriales.
El Área Industrial tuvo su origen en 1974 y fue creada a través de la Ordenanza Municipal 84, con una superficie inicial de 30 hectáreas.
Posteriormente, se realizaron dos ampliaciones de 40 y 25 hectáreas, hasta llegar a las actuales 95 hectáreas que nuclean la mayor proporción de empresas industriales de la ciudad.
Empezó una opereta sincronizada entre el Palacio San Martín, el State Department y el Bundesministerium des Auswärtigen, la Armada Argentina, siempre subordinada a la superioridad (el State Department). Esta nueva troika va a joder a los fabricantes de submarinos más exitosos del Occidente moderno, franceses que hoy se dicen Naval Group.
Naval Group es el astillero más viejo del planeta. Lo fundó el cardenal Richelieu, entonces primer ministro de Luis XIII, en 1631 para competir con tremenda Royal Navy. Y la Marine Royale lo hizo con todo éxito hasta la Batalla de Trafalgar, en 1802. Con Nelson no se metía ni el Almirante Brown.
El Bundesministerium des Auswärtigen no es un modelo de Volkswagen, sino la cancillería alemana, dirigida por la beligerante militante Verde Annalena Baerbock. El State Department es la casa matriz de su sucursal más austral, la Casa Rosada, y hasta tiene una Sala Oval parecida a la de la Casa Blanca, aunque esos copiones de Washington DC hablan mejor inglés. Bueno, un poco mejor.
El arma que custodia el Mar Argentino fue fundada por el Almirante Brown. Junto a su colega y continuador, el Almirante Segundo Storni, se tirarían de los pelos porque el reloj dice siglo XXI y aún no tenemos submarinos de diseño y fabricación criollos, en lo posible libres de tripulación. Pero ahora va a comprarse tres derivados buenísimos del Thyssen Krupp Type 209, los NG.
El precio, según Zona Militar, va a andar entre los U$ 2700 y 4200 millones, según los retrasos que impongan la deuda externa argentina y la plata que quieran perder los alemanes. No tienen problema, mientras el presidente Macron quede fuera de juego y Washington levante el muerto, si por el muerto se entiende deuda argentina (la deuda eterna, sin X, no la deuda interna). Esta compra no afecta a la población dependiente del PAMI, entiéndase bien. La multiplica, y volverá dependientes del PAMI a los nietos de argentinos veinteañeros que acaban de perder su trabajo y que aún no llegaron a abuelos.
Baerbock no garantiza Submarino Amarillo, pero hasta tres verdes, nos banca. Eso dice Zona, ver abajo.
¿El resultado va a ser mejor para los argentinos o peor para los argentinos? No es un tema que le importe a Zona Militar, pero veamos entre criollos industrialistas quién gana, cómo , con qué y para qué.
GANADORES, PERDEDORES, Y DE YAPA, ARGENTINOS
Una buena para los ut supra mentados criollos industrialistas: aquí supimos tener astillero y de yapa alemán, montado a partir de 1974 por acuerdo entre el Almirante Emilio Massera y la Howaldtswerke-Deutsche Werft. La HDW iniciaba una campaña tremebunda de venta de submarinos costeros Type 209 al Tercer Mundo, que nadie llamaba Sur Global. Nadie vendió tantos U Booten ni tan buenos, y el secreto, amén de la calidad, fueron la transferencia de tecnología y la fabricación local bajo restricción de reventas a terceros bajo contrato.
A nadie le importó esoi. Las ventas a milicos de países deudores nunca faltan. En 30 años, un submarino sin mantenimiento (como le pasó siempre a los argentinos) es chatarra a espera de naufragio y hay que reponerlo.
El ARA San Luis que peleó en Malvinas, un HDW alemán Type 209, en lo posible con la bandera, en los posible con tripulantes sobre cubierta, en lo posible bien abollado y miserable en cuanto al aspecto. Así estaba cuando regresó de la guerra.
Nuestro mejor submarino en Malvinas (y también el único en condiciones de llegar rengamente hasta el teatro de operaciones navales) fue el Type 209 ARA San Luis. Heroico es decir poco, a esos pibes el Alte. Anaya los mandó al muere.
El San Luis peleó 799 horas en inmersión total, con torpedos que fallaban por falta de testeo previo, pegado al barro del fondo como un pez guitarra, sin hacer ruido alguno y bajo una lluvia bastante británica, por lo previsible y densa, de bombas y torpedos de profundidad. Les tiró tres torpedos vengativos, los ingleses los detectaron los tres. Pero con más de 200 radares e hidrófonos británicos escrutando el paradero del San Luis, uno de sus torpedos, el tercero, estalló. Buuuum, se oyó, lejos, a través del casco.
La Reina Isabel jamás confesará a qué le pegó ese torpedo, nunca dirá si le pegó a algo flotante, y como quedó ese algo. Mala época para ser ballena franca, 1982, pero para formar en la Task Force fue un año especialmente feo. No camelear es una de las pocas ventajas de una reina muerta. Igual, en vida, la Isabelita Windsor nunca habló de más, y sólo se esperaba que dijera pavadas. Cumplió a conciencia. No debe haber sido fácil: era inteligente. Muy.
Su gemelo (el del San Luis, no el de la Isabel gringa) fue el ARA Salta. Llegó a la guerra Malvinas hecho percha, cubierto de lapas e incrustaciones, con ruidos de flujo turbulento y de árbol de la hélice que lo volvían más fácil de detectar con hidrófonos que una murga en el Teatro Colón. Cautamente, lo dejaron en Bahía Blanca. En una prueba de torpedos, faltó nada para que éste estallara sin haber logrado salir del tubo de lanzamiento.
Es que el Almirante Cero, ese fúnebre Isidorito Cañones, se había gastado la plata náutica en vuelos de la muerte, en gomina, en torturar monjas y en alquilar mesa en Mau Mau y algunas putas verdaderamente caras. ¿Tercer Mundo, dijo alguien?
En fin, el San Luis, y sus valientes entre los valientes de la Armada Argentina, ahí solos con su alma en su desolada y descuidada gloria. Aquí en AgendAR nunca los hemos olvidado. Nos importa un carajo qué pensaban en materia de política. A la hora de la hora, son compañeros, son amigos, son familia. Uds, y casi nadie más.
Pero Massera ni hizo todo mal. Cualquier otro maringote más mamerto no habría reforzado el pacto con HDW con otro contrato más con Thyssen Krupp, para adquirir seis peligrosísimos TR-1700 codiseñados a medida con Argentina.
No he conocido ningún submarino diésel eléctrico con semejante masa de baterías, el doble de toneladas de lo que cualquier otro submarino de ese desplazamiento chico. Los TR-1700 debían ser seis, pero no llegaron nunca a Malvinas, la cláusula 5ta de la OTAN retrasó la entrega de los dos construidos en Alemania en tiempos de Alfonsín.
Cuando los gringos juzgaron su desempeño en maniobras conjuntas con otras armadas sudacas, se espantaron: los TR-1700 hundían portaaviones y submarinos nucleares con silenciosa indiferencia. Jamás dejaron que el astillero que luego se llamó Alte. Storni construyera los 4 restantes.
Una foto de la nave principal del astillero Storni, donde se vean con lujo de detalles y tamaño los dos submarinos cuya terminación no ocurrió jamás por decisión de Carlos Menem, cuando cerró al astillero argentino de submarinos entonces llamado Domecq García, echó al personal experto a la calle y vendió las máquinas herramienta de corte, de matrizado y de sutura como chatarra, por tonelada de fierro. Menem no pudo desmontar los dos submarinos a medio construir, porque las chapas de acero alemán Hy 80 y sus suturas están hechos para aguantar 6000 atmósferas de compresión. Hecho demostrado porque el ARA San Juan implotó sólo a 600 metros de profundidad.
El presidente Carlos Menem, otro Isidorito siempre a la orden de ajenos, hundió el astillero y seis submarinos usando apenas una lapicera. Cerró el Storni, dejó en la calle a expertos formados una década y más en Alemania, logró que los dos TR-1700 se comieran, en plan caníbal, los componentes de los 4 nonatos a construir, y la Reina Isabel no se quejó de nada. El bizco Néstor Kirchner intentó reflotar el astillero, pero la gente se había muerto, jubilado o volvió sabiendo que la cosa era precaria.
Efectivamente, no se construyó más nada que anduviera bajo el mar, y lo que se reparó en tiempos de Néstor, estaba reparado para la mierda por gente menos calificada, sin un gomán en la caja chica y con repuestos de ocasión que habrían hecho aullar de furia a los nibelungos de Thyssen Krupp.
De modo que volver a pedirles a los mismos proveedores tres copias muy mejorads del viejísimo y chatarreado San Luis, el submarino más vendido de Planeta Posguerra, es un acierto no buscado. Somos el comprador erróneo en el momento erróneo y por motivos erróneos. El objetivo de esta compra no es reclamar territorio marino alguno para la Argentina. Es endeudar más al país con un crédito que no podrá repagarse jamás, en una operación diplomática perfecta con el Rey Carlitos y Trump para que Francia no se vuelva lo que ya es, la potencia proveedora de submarinos de Brasil, Chile, Perú y siguen las firmas.
Pero, sobre todo, para que la Argentina no tenga jamás una flota como la que intentó Massera: bastante argentina y “made in casa”, con 6 barcos veloces y con autonomía diésel eléctrica de sobra para navegar desde Marpla hasta Perú a puro snórkel, llegar silenciosamente a teatro de ejercicios navales, y cargarse un par de bestias navales yanquis sin ser siquiera detectado. El día del arquero nos iban a dejar tener seis monstruos así.
¿Y por qué el lujurioso Comandante Cero los quiso tan potentes? Porque a Alemania le importaba cuatro velines cualquier intento de bloqueo de la Embajada Yanqui, y don Emilio el Engominado soñaba con llenarse de gloria fusilando a torpedo a toda la Armada Chilena en sus puertos y amarras, y cuantimás por sorpresa, el Pearl Harbor criollo.
En 1978 aquel decano de la universidad de la tortura, llamada Escuela de Mecánica, se masturbaba con empezar una guerra con Chile por el triunfo mismo, y vivir luego en la gloria, que lava todo crimen de lesa humanidad y de vulgar choreo.
Viendo a la Argentina tan derrotada por sus propios presidentes, la Elizabeth Winsurf se limitó a reclamar para su reino 2,12 millones de km2 de Mar Antes Argentino. ¿Qué había en casa para defenderlos? Toc-toc, ¿alguien en casa? Los Argies no contestan, Su Majestad.
¿Eso cambia? No, da igual submarinos franceses que alemanes. Aquí nadie va a pedir construcción local como “offset”. Los alemanes fueron y son el terror de la Royal Navy, y de yapa, si ellos quisieran y nosotros pudiéramos, les pediríamos un Type 209 más pulsudo, con un casco más largo, y en el espacio vacío creado podríamos poner una planta de potencia nuclear bien Argie.
Un TR-1700 alemán que haya navegado muy bien, como el ARA San Juan, que naufragó en 2017 por mal mantenimiento, o el ARA Salta, que fue liquidado por el Ministro de Defensa, Oscar Aguad, cuando cerró el astillero Storni donde debía hacer reparación de media vida.
¿Tenemos esa planta? AgendAR tiene los planos. Hasta lo que entendemos de energía nuclear, es fantástica por su gran potencia y su escaso volumen, como que se hizo para uno de los 4 TR-1700 alemanes que jamás se construyeron. La diseñó el reactorista suma cum laude doctor Pepe Converti de la CNEA para la Armada en tiempos de Alfonsín.
Y los hijos de Brown y de Storni, pero más hijos de Massera, felicitaon a la CNEA por un año de laburo impagable e impensable en cualquier otro país al sur del Ecuador terrestre. Y los tales gorras le explicaron al citado Converti y al combustiblero doctor Carlos Aráoz que no había un mango para el proyecto. Para alegría imaginable de la CNEA. Si la Armada la había salvado del desguace académico y científico del Proceso sólo para tener un submarino nuclear. ¿Qué destino le esperaba entonces a la CNEA, el tuerto en el país de los ciegos, la institución científica con ínfulas tecnológicas y contactos fabriles, sin ese paraguas de acero? Le sucedió lo obvio, y el resultado es el actual.
Si un presidente hoy inimaginable de un partido político hoy inexistente decide renacionalizar la Argentina y además la Armada, tal vez tenga submarinos alemanes para ensayar el motor nuclear de Pepe Converti. Da entre 10 y 50 MWe de potencia bruta, y un casco fusiforme como el de un Type 209 volaría bajo el agua, con esa potencia, y como podría estar en cualquier parte del mundo sin que lo detecte naides, nuestro socio comercial favorito, Brasil, se interesaría, porque con la propulsión nuclear del futuro submarino Alvaro Alberto vienen con veinte años de retraso. Es un asunto sencillo; nosotros podemos darles una mano, ellos no quieren, y Francia se caga en ellos.
Si las cosas fueran de otro modo y mi abuela fumara en pipa, don Carlos III tendría el equivalente de un Derringer apuntándole a las reales y minúsculas pelotas, bien disimulado bajo la imperturbable mesa diplomática. Onda que de pronto estaríamos recibiendo ofertas ventajosas sobre soberanía en Malvinas, sin saber por qué ni cómo.
Nadie quiere eso, al menos en el Palacio San Martín. No va a suceder, pero con submarinos alemanes, podría suceder. Alemania, ocupada por la OTAN por haber perdido la Segunda Guerra, se interesaría no poco por cómo le va a un submarino Thyssen Krupp con una propulsión nuclear argentina. Hasta los brasileños mismos se pondrían más frígidos que cachondos con su proveedora de submarinos, Madame la République, llamada Francia por otros, y de cuyos desaires imperiales los almirantes brasucas están más que podridos, y Lula ni te cuento.
No va a suceder, pero podría. No se alegre. Pero tampoco se desespere, compatriota y lector. Este partido recién empieza.
Daniel E. Arias
ooooo
Zona Militar. – Uno de los principales esfuerzos de la actual gestión al frente del Ministerio de Defensa es concretar la adquisición de nuevos submarinos de ataque para la Armada Argentina. Si bien durante el año 2024 se han registrado importantes hitos, como la firma de una Carta de Intención por unidades de la clase Scorpène, el proceso de estudios de propuestas y selección no ha finalizado. Así dan cuenta recientes reportes de medios internacionales, que indican que el gobierno de Alemania avanzaría en la aprobación de garantías a fin de apoyar la propuesta por submarinos Tipo 209NG presentada por TKMS al gobierno argentino.
Al día de la fecha, y como ha sido reportado de forma oficial a través de presentaciones de la Jefatura de Gabinete, el programa para recuperar las capacidades y medios de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina cuenta con dos importantes propuestas. La primera, emanada de la empresa francesa Naval Group basada en la provisión de submarinos de ataque clase Scorpène; mientras que la segunda se posa en los submarinos Tipo 209NG de ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS). Ambas propuestas tienen en común la cantidad de unidades a ser ofrecidas a la Argentina, consistiendo en tres submarinos. También, como sucede en esta clase de operaciones de venta de equipamiento militar de envergadura, las propuestas de ambas empresas cuentan con el apoyo de sus respectivos gobiernos.
Durante el año pasado se registro un imporante hito con la confirmación de la firma de una Carta de Intención con Naval Group, la cual tuvo como marco la visita del Ministro de Defensa de la República Argentina, Luis Petri, a Francia. Si bien el documento no es vinculante, sienta las bases para el avance de las negociaciones. No obstante, esto no impide a otras empresas de presentar propuestas revisas, al igual que los gobiernos involucrados de redoblar su esfuerzos y apoyos a estas.
Esto último pareciera ser el caso del gobierno alemán, el cual, siguiendo lo reportado a finales de enero pasado por la agencia de noticias Reuters, estaría por avanzar en la autorización de garantías estatales por un valor de 4.270 millones de dólares para apoyar a la propuesta de TKMS para equipar con sus submarinos a la Armada Argentina.
Como ha sido recalcado por las autoridades al frente del Edificio Libertador, la cuestión del financiamiento de la operación de compra de lso tres submarinos pretendidos por la Armada es central para la definición en favor de algunas de las propuestas. Así quedó plasmado en el Proyecto de Presupuesto 2025, el cual no sería aprobado, prorrogando el Presupuesto Nacional 2023, que señalada operaciones de toma de créditos por un valor de US$ 2.300 millones para la adquisición de submarinos.
Sin embargo, algunas cuestiones reportadas por la agencia son llamativas, como la fecha de plazo mencionada, situando las entregas de los submarinos de origen germano para el año 2034 y 2035; añadiendo que se espera en las próximas semanas la aprobación de las mencionadas garantías por parte del Comité de Presupuesto del gobierno germano.
Por último, y como viene siendo observado, las negociaciones han adquirido un bajo perfil en los últimos meses por parte del Ministerio de Defensa y la Armada Argentina, teniendo presente que esta clase de adquisiciones requieren del aval del Poder Ejecutivo debiendo pasar por el tamiz del Ministerio de Economía de la Nación, el cual ha fijado una férrea e inamovible politica presupuestaría de déficit cero.
El 4 de febrero de 1976 se generó un conflicto naval entre Argentina y el Reino Unido en aguas cercanas a las Islas Malvinas. Fue un acontecimiento que marcaría un antes y un después en la relación entre ambos países y en la historia del reclamo argentino por su legítima soberanía en el Atlántico Sur
Este episodio, conocido como el «incidente Shackleton«, es menos recordado que la guerra de 1982, pero su impacto en las relaciones bilaterales fue importante.
El enfrentamiento se inició cuando el destructor argentino ARA Almirante Storni, al mando del capitán de fragata Ramón Arosa, persiguó a un buque británico de investigación oceanográfica, realizando operaciones en una zona de jurisdicción marítima argentina. Se trataba del RRS Shackleton.
Al ordenar la detención del buque británico para su inspección, el comandante Arosa recibió la negativa del RRS Shackleton. Por su parte, el ilegítimo gobernador de Malvinas, Neville French, ordenó a la embarcación continuar con su rumbo.
Ante esto, el ARA Almirante Storni realizó disparos de advertencia y comenzó una persecución. A partir de ese momento, la tensión se intensificó, con el apoyo de un avión de exploración SP-2H Neptune que respaldó las acciones del destructor argentino.
Sin embargo, el Shackleton logró refugiarse en Puerto Argentino. Más tarde, el conflicto diplomático escalaría debido a la protesta de los usurpadores británicos ante la ONU.
Este incidente no fue un hecho aislado, sino que ocurrió en un marco de creciente tensión entre ambos países.
Desde 1971, Argentina había intentado establecer lazos más cercanos con los habitantes de las Malvinas, proponiendo acuerdos de cooperación mediante vuelos de la Fuerza Aérea y la provisión de servicios básicos.
Sin embargo, la llegada en 1975 de la misión británica, encabezada por Lord Shackleton, para evaluar los recursos económicos de la región, generó alarma en Buenos Aires.
El posterior informe Shackleton, publicado en 1976, reveló el alto potencial pesquero y petrolero de las aguas circundantes a las Islas Malvinas. Años después, el emblemático enfrentamiento encontraría una continuidad con la guerra de 1982.
El anuncio oficializado ayer por el Gobierno de que la Argentina se retirará como miembro pleno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) tuvo repercusión inmediata no solo interna, sino también en el exterior. Pero, ¿qué implica para el país esa decisión política?
Después del anuncio, en las sedes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) –oficina regional de la OMS– en el país y en Washington derivaban cualquier definición sobre la decisión argentina al organismo ubicado en Ginebra. Los ministros de Salud de las provincias se expresaban en desacuerdo con la decisión, que para titular de la cartera sanitaria bonaerense, Nicolás Kreplak, “al menos debería haber sido discutida en Consejo Federal de Salud (Cofesa) con todos los ministros y ministras”. Para Mario Lugones, ministro de Salud de la Nación, “salir de la OMS no significa salir de la OPS, que es preexistente y depende de la Organización de Estados Americanos (OEA)”.
Lo cierto es que el país adhirió a la constitución de la OMS en 1948 y, mediante ese acuerdo, contrajo obligaciones en cuestiones de salud pública, por lo que quienes analizan la medida consideran que el proceso no sería inmediato y demandaría por lo menos un año. Además, en concepto de cuota y contribuciones, el país le abona a la OMS $ 1.248.740.889 y a la OPS $ 406.489.472, si se tiene en cuenta la previsión presupuestaria declarada en 2024. Al 30 de enero de este año, la Argentina adeudaba a la OPS un total de US$ 10.176.812 por tres cuotas acumuladas desde 2023, de acuerdo con información de la oficina de ese organismo en la Argentina.
¿Qué recibe el país a cambio? De la relación con la OMS, según coinciden exfuncionarios nacionales consultados, está la posibilidad de coordinar acciones con otras regiones, no solo con América Latina, Estados Unidos y Canadá, que integran la OPS. También recibe asistencia técnica mediante la oficina regional que en muchos casos es con el financiamiento de la OMS a partir de las cuotas que abonan los estados miembro. En el presupuesto oficial, por ejemplo, también se puede ver que existe financiamiento para el trabajo de la Red de Vigilancia de la Resistencia a los Antimicrobianos, además de entrega de algunos insumos a la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis Malbrán).
“El calendario de vacunación está asegurado y la cooperación internacional no se corta. La realidad es que Argentina no recibe financiamiento directo de la OMS. Los proyectos específicos de cooperación técnica que sí reciben fondos se gestionan a través de la OPS y seguirán vigentes, como el funcionamiento y la provisión de reactivos y controles de calidad para los laboratorios y centros de referencia nacionales y regionales”, expresó, hace instantes, Cecilia Loccisano, secretaria de Gestión Administrativa del Ministerio de Salud de la Nación.
Según confirmaron desde esa cartera, el país no se retiraría de la OPS, organismo con el que mantiene una relación activa en asesoramiento técnico y formación de recursos humanos, como en el caso del dengue, por ejemplo, o la compra de alrededor de un 80% del calendario nacional de vacunación y de medicamentos de alto costo. Eso, los países de la región lo hacen a través de un Fondo Rotatorio y un Fondo Estratégico: a partir de lo que cada país miembro solicita, la OPS negocia con la industria farmacéutica por volumen y a precios mucho más bajos que los que un solo país o un grupo de países podrían conseguir.
Pero, sin embargo, la Argentina ingresó en mayo de 2019 al grupo de 36 países que la OMS certificó libres de malaria, como dio cuenta este diario, y también era parte del Comité Directivo de ese organismo mundial.
Adolfo Rubinstein era ministro de Salud de la Nación cuando el país recibió esa certificación en el auditorio del Palacio de las Naciones de Ginebra durante la 72° Asamblea Mundial de la Salud. Tras conocer el anuncio de la Casa Rosada, señaló a este medio: “Salir de la OMS para un país implica estar fuera de las políticas sanitarias globales, marcos regulatorios y el Reglamento Sanitario Internacional, la preparación coordinada para pandemias, las innovaciones; también, ser parte de la agenda sanitaria mundial con alguna influencia mínima. ¿Son organizaciones perfectas? No, tienen sus grandes limitaciones, con errores estratégicos como pudimos ver con el manejo de la pandemia de Covid”.
El exfuncionario, ahora director del Centro de Implementación e Innovación en Políticas de Salud (Ciips) en el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), consideró que el apoyo técnico que recibe el país a través de la OPS/OMS es un insumo importante para las autoridades sanitarias al tomar decisiones.
Negó, como también coincidieron ministros de Salud provinciales consultados, que de algún modo la OMS haya tenido injerencia en la soberanía o decisiones políticas que se hayan implementado. “Son siempre decisiones que toma el Gobierno nacional a través del Ministerio de Salud y pueden o no seguir las recomendaciones de esos organismos”, agregó Rubinstein. “Esta es una decisión demagógica, populista y equivocada, no solo en lo sanitario, sino también en lo político y estratégico para el país”, sostuvo sobre el anuncio realizado por el vocero presidencial Manuel Adorni.
Marcelo García Diéguez, exdirector de Capital Humano del Ministerio de Salud de la Nación y profesor asociado de la Universidad Nacional del Sur (UNS), opinó ante la decisión oficial que “son muchos los aspectos” por los que “la participación en organismos multilaterales permite poner la voz de nuestro país en contexto”.
Por fuera de la preocupación por la gestión de las enfermedades trasmisibles emergentes, que es lo que más preocupa tras la experiencia internacional con Covid, consideró que existen “otros desafíos globales que requieren discusión más allá del ámbito regional, como los recursos humanos en salud y las migraciones”. Al respecto, citó como ejemplo que la OMS “promueve prácticas éticas en el reclutamiento y la retención de personal sanitario, lo que facilita la armonización de directrices y legislaciones en materia de salud internacional”.
En este momento, como dio cuenta este medio, también la Argentina “enfrenta una doble dinámica migratoria: la emigración de médicos locales en búsqueda de mejores oportunidades y la inmigración de profesionales de la salud de la región”, dijo García Diéguez. “Colaborar con la OMS –explicó– permite a la Argentina desarrollar políticas migratorias informadas y consistentes con las de otros países”.
En esa línea, expresó que “el reciente reconocimiento internacional de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau) es un ejemplo claro de cómo la interacción con organismos internacionales permite insertar a nuestro país en el concierto mundial y le permite obtener el reconocimiento que merece”.
El mundo se ha embarcado en un renacimiento nuclear sin precedentes. Ante una demanda eléctrica ‘in crescendo’ los países buscan fuentes de energía que les permitan incrementar la oferta de su mix energético, al tiempo que siguen dejando atrás las energías más contaminantes. La nuclear está llamada a jugar un papel importante en ese nuevo mundo, pues sus bajas emisiones se complementan con un suministro estable. Países como EEUU están rehabilitando plantas malditas como la de Three Mile Island, al tiempo que proclaman que intentarán convertir todas sus centrales de carbón en nucleares. Japón también incrementará su capacidad y extenderá la vida de sus centrales, que estaban destinadas a desaparecer tras Fukushima. China y los países europeos (excepto España y Bélgica) están deteniendo sus planes de cerrar centrales e incluso mirando opciones de expandir su infraestructura. En ese sentido, los ojos del mundo se han posado en Francia, el gran adalid de la nuclear que debería estar siendo recompensada su apuesta histórica… pero que la realidad es que está atrapada en un gran problema con sus plantas.
La historia de Francia con la energía nuclear es, hasta el momento, una historia de éxito. El país empezó a invertir en centrales en los años setenta y gracias a ello su mix es del 60% de este tipo de energía por las 56 plantas que alimentan su enorme red. Para entender la dimensión de esta gran flota, se trata del segundo país con más centrales del mundo solo por detrás de EEUU (93). Esto le permitió pasar de ser importador neto de energía al mayor exportador neto de electricidad del mundo. De hecho la electricidad es la cuarta fuente de ingresos de exportación del país.
Sin embargo, el renacimiento para la energía nuclear llega a Francia con tres problemas que se han mezclado: su operador nuclear está enormemente endeudado, hay unos altos tipos de interés por parte del BCE y cuenta una flota envejecida que hay que renovar o, al menos, mantener a base de inversiones de miles de millones de euros. Según las cifras de EDF (la firma que opera todas las centrales) la media de edad de los reactores es de 37 años, con la práctica totalidad conectándose a la red por primera vez en los ochenta. No se trata de una edad crítica, dado que la vida útil puede extenderse a los 60 años. De hecho, en declaraciones a elEconomista.es la World Nuclear Asocciation (WNA), los expertos defienden que incluso pueden seguir funcionando hasta los 80 años con renovaciones. «Hay algunos expertos que creen que incluso se podría llegar a extender hasta los 100 años» sentencian desde el WNA.
Sin embargo, a pesar de que su vida útil no esté en peligro, la realidad es que a partir de los 30 años se considera que estas plantas entran en un periodo de madurez, donde deben ser revisadas cada diez años «para que puedan tener un funcionamiento continuo». Francia, en ese sentido, debe prepararse para ir sustituyendo los reactores que puedan ir superando esa cifra de 60 años para 2050, a medida que sigue ampliando su flota para abastecer la demanda futura. En julio de 2010, la misma EDF comentaba que para que un reactor durase más de 40 años habría que «sustituir todos los generadores de vapor y realizar otras reformas con un coste de entre 400 y 600 millones por cada unidad«. Según la WNA esto implica que para algunas versiones «prolongar la vida útil no resultaría económico».
Francia se encuentra ahora intentando equilibrar estos problemas al tiempo que levanta seis nuevos reactores que empezarían en 2027. El coste estimado de este proyecto, que se calculó en 2022, era de unos 52.700 millones de euros. En 2023 está cifra ya tuvo que ser revisada a los 67.400 millones debido a los mayores costes de materiales e infraestructura. En ese sentido, el Elíseo está experimentando el lado oscuro de la energía nuclear, los elevados costes que requiere para mantenerse en marcha.
Esto ha llevado al «Tribunal de Cuentas» de Francia, el organismo máximo que audita los fondos públicos del país galo, a afirmar que el estado está «realmente lejos» de poder realizar estos planes nucleares. En un informe este mes de enero, la institución comenta que «desde que se aprobase el plan el contexto ha cambiado radicalmente. En aquel entonces la industria se beneficiaba de un contexto más favorable».
La auditora comenta que, para empezar, «hay un serio problema pues el programa está marcado por retrasos y hay ausencia de un presupuesto final y un plan de financiación». Todo esto sumado a que «EDF está tremendamente endeudada. Unos elementos que nos hacen recomendar aplazar la decisión de inversión hasta que haya un proyecto que garantice unos beneficios cuantificados». De hecho, el tribunal concluye con que la situación de la empresa nacionalizada en 2023 por Francia «pone en riesgo su capacidad de financiar el EPR2 (el programa de crecimiento nuclear».
La montaña de deuda de EDF
Según los últimos datos disponibles (junio de 2024) la deuda financiera neta de EDF se situaba en los 54.200 millones de euros. Una cifra mucho menor que los 64.200 millones de 2023, pero bastante crítica. Con una ratio de endeudamiento (deuda sobre patrimonio) del 118%, es decir que el pasivo supera a sus propios recursos, la empresa se encuentra en una situación complicada, en particular para financiar nuevos proyectos. Esto llevó a que Fitch Ratings revisó la perspectiva de EDF a «Negativa» en octubre de 2024, manteniendo su calificación crediticia en ‘BBB+’.
La situación a la que se ha llegado ha sido una conjunción de grandes problemas. Por un lado, varios de los proyectos en marcha han tenido importantes sobrecostes y retrasos. El ejemplo claro es el Flamanville 3 que ha pasado de un coste estimado de 3.300 millones de euros en 2006, cuando se inició el proyecto, frente a unos 23.700 millones en 2023 con 12 años de retrasos. También el Hinkley Point en Reino Unido, que tiene sobrecostes de 11.500 millones de euros y dos años de retrasos. Ha habido otros ejemplos de dificultades financieras en proyectos que están lastrando de forma clara a EDF, como son Sizewell C o Olkiluoto 3.
Con estos problemas de telón de fondo 2022 fue el año que terminó de desencadenar la crisis que sigue dejando a la empresa endeudada a día de hoy. En aquel momento con los precios del gas disparados por la invasión rusa de Ucrania, EDF tuvo que vender electricidad por debajo del precio de mercado debido a las medidas que implementó el Eliseo para detener la hemorragia energética, algo que lastró sus ingresos. Ese mismo año la producción se desmoronó dado a que se desencadenaron problemas de corrosión en numerosos reactores, lo que obligó a parar y revisar muchas plantas y efectuar reparaciones muy costosas. Según cifras del Banco de España esto costó a Francia 16.000 millones de euros. En total la producción nuclear se desmoronó hasta los 282 tervatios hora en 2022, cuando el promedio de la década es de 395.
Esta situación llevó a Francia a nacional la operadora nuclear al 100% en 2023 que se enfrentaba ahora, también a este megaplan de expansión y modernización del parque nuclear francés que puede rondar los 80.000 millones de euros (según el tribunal de cuentas) y todo ello en un entorno de altos tipos de interés, con el BCE realizando una de las mayores alzas en el ‘precio del dinero que se recuerdan».
Esta situación ha provocado que Fitch tenga serias dudas sobre su capacidad de asumir la ola de inversiones necesarias que se tendrían que materializar sobre EDF entre 2025 y 2030. «Hay una alta probabilidad de que tenga que aumentar sus inversiones para poder apoyar los nuevos reactores y ampliar la vida útil de las que ya tiene». En ese sentido, la gran esperanza de Fitch es que sea el propio estado francés, a través de su presupuesto el que salve la situación de su flota nuclear, apoyando sus balances para que pueda asumir la financiación del ambicioso programa, al tiempo que lidia con su exagerada deuda, los retrasos y los sobrecostes.
Un problema para Francia
En ese sentido, dado que para Francia es imperativo lograr sus objetivos energéticos, parece que, a pesar de que el camino estará plagado de dificultades, sí que podrá lograrlo, pero pagando un precio muy alto. El motivo es que el país se encuentra actualmente con un elevado déficit que ha prometido reducir año tras año hasta el objetivo del 3% que marca la UE. Actualmente este es del 6,1% en 2024, pero las proyecciones de la propia Comisión Europea apuntan a un 5,3% para 2025 y un 3,6% para 2026. Solo lograría el objetivo, y por la mínima (2,9%) ya en 2027. En ese sentido, Francia deberá encontrar la vía para poder asumir ese gran proyecto nuclear en un contexto realmente complicado.
La necesidad de cuadrar las cuentas se mezcla con un equilibrio muy complicado a nivel político donde el ascenso de la coalición izquierdista de Jean Luque Melenchon y la extrema derecha de Marine le Pen no dejan espacio a reformas que reduzcan el gasto. Según Unicredit, «el gobierno no está en condiciones de introducir recortes más audaces en el gasto público, dado el reducido apoyo del que goza en el Parlamento, donde carece de mayoría»
La nuclear seguirá creciendo
A pesar de todo, desde World Nuclear Association explican que «en los próximos años, deberíamos asistir a un aumento de la producción nuclear francesa«. En particular con la conexión a la red de Flamanville 3 a finales de 2024, que lleva ya 12 años de retrasos pero que finalmente llegó a finales del año pasado, «podemos esperar un nuevo impulso en la producción». EDF estima una producción de 358-364 TWh para 2024, y de 335-365 TWh tanto en 2025 como en 2026″. Esto frente a los 324 teravatios hora de 2023.
Además descartan nuevos incidentes como los de 2022, cuando se paró muy buena parte de la producción, a medida que la flota siga envejeciendo. «Esa crisis se debía a problemas de corrosión, por problemas de mantenimiento por el covid y una posterior huelga». Por lo tanto, a pesar de que sus efectos «seguirán notándose hasta finales de 2025, se trata de un problema que no tiene precedentes y es muy poco probable que vuelva a ocurrir».
En cualquier caso, una cosa es segura, la frágil situación de EDF sumado a los ambiciosos proyectos y a la monstruosa flota envejecida que hay que mantener serán uno de los grandes desafíos para Francia. Una situación que toda Europa debería seguir con gran expectación, pues el 25% del mix energético del continente proviene de la nuclear y el 70% de esta energía sale del país galo. En resumen, el éxito o fracaso de un proyecto que, según el tribunal de Cuentas «está lejos de poder implementarse» puede determinar el equilibrio energético de todo el continente las próximas décadas.
La Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), una de las pocas que existen en el mundo, consolida su valor e importancia estratégica para la defensa nacional, al tiempo que busca posicionar sus productos en el mercado nacional e internacional. ¿El objetivo?, lograr la mayor rentabilidad posible.
Sin embargo, desde la provincia de Córdoba, la firma es consciente de que su principal cliente en el presente es la Fuerza Aérea Argentina. En ese sentido, hay tres proyectos clave que buscan ganar su lugar en la industria aeronáutica.
El detalle: éstos no sólo suponen la actualización de los medios con los que cuenta la Fuerza Aérea, sino también un efecto derrame en centenares de proveedores locales que ven en la Defensa una oportunidad para el desarrollo.
¿Por qué es importante la Fábrica Argentina de Aviones?
A principios del 2024, FAdeA enfrentó rumores de privatización. Sin embargo, finalmente la firma quedó fuera de la Ley Bases.
De todas maneras, ese mismo año, la firma encaró un proyecto de reestructuración con miras a aumentar su rentabilidad y poder salir al mercado con nuevos productos.
El detalle: el principal cliente de la fábrica sigue siendo la Fuerza Aérea Argentina. Y, de hecho, que nuestro país cuente con una empresa como FAdeA es de suma importancia a la hora de pensar en las capacidades estratégicas que ésta le puede ofrecer al ámbito militar. Sin ir más lejos, en Estados Unidos, Boeing y Lockheed Martin mantienen con el Estado de su país contratos fundamentales en términos militares.
Los principales productos de la FAdeA para el país
En este sentido, FAdeA se destaca por determinados desarrollos clave para la industria militar local. Otros, a su vez, son demandados por empresas privadas e, incluso, existen convenios con firmas extranjeras.
Por tan solo nombrar a algunos de sus desarrollos, la Fábrica está en capacidad de producir aviones(como el Pampa o el IA 100), realizar el mantenimiento de los Hércules C-130, fabricar partes y aeroestructuras (como el caso de la elaboración de componentes para Embraer, contrato surgido a partir de una asociación con la brasileña para integrar el programa KC-390) y ofrecer servicios de ingeniería de último nivel.
La empresa, instalada en la provincia de Córdoba, cuenta con equipamiento moderno para estar a la altura de las demandas de la industria aeronáutica (Foto: Fernando Calzada).
Asimismo, la FAdeA hace mantenimiento, reparación y overhaul(similar al service de un automóvil) para el ámbito aeronáutico comercial y para el militar (servicios conocidos como MRO comercial y MRO militar, respectivamente).
Fabricantes del avión Pampa
En cuanto a la fabricación de aviones, el Pampa (utilizado en la Escuela de Pilotos de Caza en Mendoza) está en la línea de montaje de FAdeA. De hecho, en Córdoba apuntan a estandarizar la flota de estos aviones (que ya tuvo tres modernizaciones).
Cabe destacar que el primer vuelo del prototipo del Pampa fue en octubre de 1984. Cuando se creó fue pensado como aeronave de entrenamiento biplaza (en tándem). Por entonces, uno de sus mayores atractivos era su fácil mantenimiento.
Recién en 2011 fue presentado el prototipo del IA 63 Pampa II: una evolución remotorizada del original. Cuatro años después, se presentó el Pampa III que, a diferencia del anterior, es propulsado por un motor más potente, cuenta con una cabina modernizada, nueva aviónica y un sistema de entrenamiento virtual con enlace de datos.
A su vez, la Fábrica se encarga de realizar la inspección mayor del Pampa II: una vez que alcanza las 1.200 horas de vuelo, la aeronave debe trasladarse a Córdoba para su mantenimiento más profundo. En esta oportunidad, se la desarma por completo y se la reconstruye. “Como fabricantes del Pampa, tenemos toda la ingeniería necesaria para atender cualquier novedad que tiene el avión”, contó el personal de FADEA.
Otro aspecto importante vinculado al Pampa: FAdeA también estuvo a cargo del desarrollo y producción de un simulador de vuelo de esta aeronave (instalado en Mendoza).
El renacer del histórico Pucará
Otro de los aviones que FAdeA apunta a modernizar es el emblemático Pucará (en el marco del proyecto “Pucará Fénix”): una aeronave bimotor de la década del 70 y de la cual la firma se encargó del diseño, la fabricación y el mantenimiento.
Cabe destacar que la versión IA 58 “Pucará Fénix” pensada por FAdeA es una aeronave de ataque polivalente monoplano de ala baja y biturbohélice diseñado para ser utilizado, por ejemplo, en misiones de apoyo de fuego cercano. De hecho, cuenta con un piso blindado y, según explican los expertos, puede ser empleado en tareas de inteligencia, vigilancia y control del espacio aéreo nacional.
FAdeA apuesta a esta versión modernizadapara su relanzamiento. Una vez que exista una previsión contractual presupuestaria, a la aeronave –utilizada por los pilotos argentinos en la Guerra de Malvinas– se le harán las modificaciones necesarias según el nuevo diseño. Entre otros cambios, se renovarán los motores, se le hará un mantenimiento completo y se le modernizará la cabina (todo su instrumental pasará de ser analógico a digital).
Por qué el IA 100 promete revolucionar el mercado aeronáutico local
En FAdeA también se está produciendo -íntegramente con material compuesto- el IA 100. El detalle de este avión: la Fábrica Argentina de Aviones se encarga de su diseño y su fabricación.
Este avión está pensado para ser utilizado en el aprendizaje de las destrezas de vuelo de los cursantes de la Fuerza Aérea Argentina.
El IA 100 podrá posicionarse como una aeronave de entrenamiento y de enlace (Foto FAdeA)
De hecho, la producción de esta aeronave supone la tercerización de componentes y partes con proveedores locales. En este momento, FAdeA está enfocada en el armado del primer prototipo de lo que será un avión de entrenamiento.
¿En qué se diferencia del Pampa?, en que en el IA 100 el instructor y el cursante pueden ir sentados uno al lado del otro (en el Pampa vuelan en tándem, uno detrás del otro). Además, tiene capacidad de transportar hasta cuatro pasajeros, lo que permite que también pueda ser considerado como avión de enlace. “Nosotros estamos en el armado del prototipo, queremos validar que el diseño corresponda con lo fabricado”, contaron desde FAdeA.
¿En qué etapa se encuentra el desarrollo del IA-100?, ya alcanzó casi un 80% de avance general y consolidó hitos importantes en su proceso de fabricación. Actualmente, se produjeron la totalidad de las piezas primarias, moldes y herramentales necesarios para la construcción de la aeronave.
“Pucará Fénix” se denomina la iniciativa para modernizar los emblemáticos aviones que fueron utilizados en la Guerra de Mavinas (Foto: FAdeA)
Una vez que finalice la fabricación de la estructura, se procederá al montaje final. Luego, se instalarán los principales sistemas (hidráulicos, aviónicos y de propulsión) y elementos fundamentales para el desempeño operativo del avión. Y, por último, se pondrá a prueba su funcionamiento.
Desde la fábrica explicaron que, como en esta aeronave se utiliza material compuesto sin ningún tipo de remache, el proceso de pegado de cada una de sus piezas debe ser controlado y supervisado. Pues, una vez en vuelo, la aeronave hará vuelos acrobáticos(maniobras con altos niveles de fuerza G) y alcanzará una velocidad de 250 kilómetros por hora.
Un aspecto clave de esta fabricación es que, además de tener un efecto derrame importante en los proveedores locales, es el orgullo de la firma. Como explicaron desde FAdeA, el proceso de producción es tan intenso y complejo, que el producto final se vive como un logro colectivo. En particular, considerando su versatilidad y características, esta aeronave puede ser uno de los productos que FAdeA venda en el mercado internacional.
Estas son observaciones superficiales, de coyuntura. Pero se han puesto en marcha acciones, y reacciones, que nos afectarán a todos los habitantes del planeta. Y quiero aportar una mirada que tratará de ser realista.
Primero: nada de lo que está haciendo Donald Trump en estos días iniciales de su administración dejó de ensayarlo en su mandato anterior. Sólo que ahora sus medidas son más urgentes y brutales. Y este cambio en el ritmo y en la actitud provoca a su vez reacciones de los otros estados nacionales. Represalias, acuerdos o concesiones, según sea su cohesión interna y su dependencia o no del mercado estadounidense.
Estos distintos tipos de respuesta provocarán cambios en el sistema internacional, que a su vez serán causa de nuevas medidas del gobierno de EE.UU. Esto recién empieza, gente.
El objetivo del Donald parece muy claro: reindustrializar a EE.UU. Pero hay que tener en cuenta que su consigna M.A.G.A., Hacer a América Grande Otra Vez, es algo más que un slogan de campaña y una ilusión de muchos de sus votantes. Incluye una idea de esa «América» (EE.UU.) que se remonta a 70 años atrás.
Más que retornar a una relación de poder en el sistema global (mejor para ellos que la actual, sí, pero tampoco de hegemonía indiscutida), hay una aspiración, expresada a medias, de volver a ese país, más «blanco» y con valores tradicionales menos cuestionados y con muchos empleos industriales bien pagos.
Atención: también sus votantes afrodescendientes, latinos y asiáticos comparten mucho de ese ideal. Es el rechazo a la sociedad actual, fragmentada y sin valores comunes. La «mayoría silenciosa» de la que ya hablaba Nixon en los ´60. Algo de eso podemos encontrar hoy en Argentina y en países europeos…
Como sea, Trump no es un sociólogo, sino un político intuitivo y un empresario. Y emplea un arma muy tradicional, que desde hace siglos usan los estados para favorecer a sus industrias: los aranceles.
No es una herramienta sin consecuencias no deseadas. No existen en el mundo real. Los aranceles encarecen las mercaderías que se importan. Y también los insumos con que se producen en el propio país. Lo hacen menos competitivo, al provocar el aumento de sus costos. Es decir, inflación.
Es probable que en la mayoría de los casos Trump quiera usar el alza de aranceles sólo como amenaza. El principal instrumento de poder económico que puede manejar EE.UU. ya no es su industria, sino el acceso a su mercado. 330 millones de habitantes, con alto poder adquisitivo promedio. Sólo la Unión Europea muestra algo comparable, y la UE depende mucho más de la importación de energía.
Ese es el otro factor que encara Trump en su objetivo de reindustrialización. Y a las condenas de los ambientalistas contra los combustibles fósiles les hará tanto caso como a las de la Escuela Austríaca y los librecambistas clásicos contra los aranceles.
¿Funcionará esa política? En mi falible opinión, al principio y en varios casos, sí. México y Panamá, por ejemplo, dependen mucho del mercado estadounidense. Y de las remesas que hacen a sus hogares los connacionales que viven y trabajan en EE.UU.
Hay que aclarar que, por todo el sesgo xenofóbico que aparece en el discurso de Trump y le sirvió para fidelizar sus votantes, no va a expulsar a todos los inmigrantes. Hay demasiadas tareas que los estadounidenses nativos no hacen. (Mucho de eso lo vemos en Argentina, en la construcción, en el cultivo de hortalizas,…).
Otro punto a observar es que en la página del Departamento de Estado parecen haber disminuido las referencias a la «cuestión Taiwán», y no hay cuestionamientos al concepto de «una sola China». Por su parte, la República Popular no se muestra alarmada porque Panamá anularía su contrato con la empresa china que trabaja en el Canal. Pero es demasiado pronto para atribuir esto al diálogo Trump-Xi.
En todo caso, dar demasiada importancia a estos escarceos iniciales sería caer en la actitud que reprocho a muchos compatriotas que escriben sobre política internacional: preguntarse «¿Quién va ganando?». Los enfrentamientos en la arena global son largos, y complejos.
Sí se pueden hacer, creo, algunas observaciones inmediatas. El comercio internacional de manufacturas sufrirá restricciones importantes. Primero, obvio, en el acceso al mercado estadounidense. Pero los aranceles no transformarán a esa industria en competitiva, los otros países industriales buscarán mercados.
China está en una posición favorable. Su mercado es menos atractivo -el poder adquisitivo per cápita es menor- pero son muuuchos habitantes. Esto es aún más cierto de India. La economía global seguirá volcándose hacia Asia.
En lo que hace a nosotros, creo que se valida lo que escribí hace algunos meses en «Geopolítica desde el Extremo Sur«. Estamos demasiado lejos de EE.UU. para que el concepto de «nearshoring» se aplique. En el futuro inmediato, nuestras exportaciones de productos agrarios y minerales, de las que depende nuestra industria para adquirir sus insumos, encontrarán sus mercados más prometedores en Asia. Un tratado de libre comercio con los EE.UU. de Trump sería, en el mejor de los casos, un gesto vacío.
Pero soy el primero en insistir que estas observaciones sólo toman en cuenta los pasos iniciales de probables cambios profundos en el sistema global. La última vez que se produjo una restricción gigante en el comercio global fue hace 95 años, en el comienzo de la Gran Depresión. Estoy sugiriendo abrir el paraguas ante las primeras gotas, pero pensemos que puede haber una tormenta.
En todo caso, como sugerí en X ayer a la mañana, la tensión entre EE.UU. y Canadá muestra que lazos históricos y culturales no se tendrán muy en cuenta. Estamos yendo hacía un sistema internacional darwiniano. Siempre lo fue, pero ahora, parece, se notará más.
El extitular del Pami, Carlos Regazzoni, advirtió este viernes sobre las consecuencias de la eliminación de los intermediarios en los aportes a las prepagas.
«Todo el dinero que le descuentan de su salario va a su prepaga, así que desde el punto de vista de la gente es bueno en lo inmediato. El punto es que para el sector y al final del camino para la gente, yo creo que no es bueno porque la prepaga no va a poder dar el mismo servicio que da la obra social», sostuvo el sanitarista.
«Lo que antes lo tenía en la obra social por un porcentaje de su salario, ahora lo va a tener por la cuota completa. La pregunta que queda acá es si ocurre cualquier cosa y no puede seguir pagando la cuota, ¿adónde va?«, se interrogó.
¿Sin cobertura?
«Usted antes tenía la obra social de origen y ahora no la va a a tener. Cuando usted deja de poder pagar la cuota de la prepaga, que es mucho mayor que lo que daba a la obra social, automáticamente se queda sin cobertura«, explicó Regazzoni.
«Podría optar por ir a la obra social, pero la obra social tendría la misma libertad de incorporarlo que antes tenía con la prepaga. Es decir, podía elegir ir a la prepaga “X” o quedarse en su obra social. Si usted se fue con todo a la prepaga “X”, después no es que tiene la obligación la obra social de recibirlo«, agregó en declaraciones a Mitre Córdoba.
Además consideró que «por supuesto que favorece la libertad de la persona, pero en los momentos difíciles podría ocurrir que la persona quede sola».
Seguros sociales
«Cuando uno rompe los seguros sociales, la situación termina siendo más precaria, aunque en lo inmediato parezca que favorece a la persona», alertó Regazzoni.
«Los seguros sociales, como las obras sociales, eran seguros obligatorios, y le daba la misma salud a usted ganase 10, ganase 100 o ganase 1.000. El punto que la prepaga es una empresa privada, no puede hacer lo mismo que la obra social por múltiples razones», precisó.
También planteó que «el segundo problema es que estas derivaciones las van a hacer las personas que puedan pagar la cuota de una obra social y las personas que puedan pagar la cuota de la obra social son las personas de ingresos más altos, entonces se rompe el sistema solidario».
«El presidente está siendo consecuente con lo que cree»
Cuando se le preguntó por las motivaciones de la medida, el médico respondió: «Yo creo que el Gobierno lo hizo conforme a su posicionamiento de ideas, de hecho lo había dicho antes de la campaña. No se puede negar que el presidente está siendo consecuente con lo que cree».
«Los países más desarrollados, todos tienen seguros sociales, excepto EE.UU que tiene una crisis de salud que la estamos viendo en estos días. Tiene la salud más cara de mundo y la menos eficiente de los países desarrollados porque no tienen seguros sociales», ejemplificó.
Y luego aclaró: «Por supuesto que ha habido distorsiones, las obras sociales muchas veces no dan el servicio que corresponde, dan menor, y también en muchos casos hay corrupción. Eso es lo que hay que corregir«.
Al preguntársele cuál era la elección más adecuada para cada situación, Regazzoni aseguró que «lo que a la gente le conviene es siempre tener una obra social porque es lo que con mayor seguridad le va a dar cobertura en la eventualidad que no pueda pagar una cuota«.
«El problema lo tiene que resolver el Estado»
«El problema lo tiene que resolver el Estado porque la gente que sí tiene buena posición, tiene propiedades, que sabe que eventualmente va a tener un respaldo, va a elegir llevarse todos sus aportes a la prepaga. Eso va a terminar desfinanciando a las obras sociales», volvió a advertir el extitular del PAMI.
» Y por otro lado va a favorecer que las obras sociales que antes le daban el servicio por el 9% del salario, van a empezar a cobrar extras. Van a tener lo que se llama planes superadores. El punto es si el Estado va a ser capaz de fiscalizar que el plan superador y el plan básico den estrictamente el mismo servicio de salud», concluyó.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ordenaron aranceles de represalia sobre bienes de Estados Unidos, siguiendo adelante con sus amenazas después de que el presidente Donald Trump desató una guerra comercial al anunciar tarifas generalizadas sobre las importaciones procedentes de Canadá, México y China.
Canadá advirtió durante meses que respondería a cualquier arancel estadounidense, mientras que México adoptó un enfoque más cauteloso. Pero al final, ambas naciones hicieron lo que habían anticipado: tomar represalias.
El primer ministro Justin Trudeau y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum hablaron por teléfono el sábado después de que la administración Trump impuso aranceles generalizados -25% sobre bienes de Canadá y México, y 10% sobre importaciones de China- aunque todavía no hay indicaciones de que los dos países estén coordinando respuestas o vayan a realizar acciones concertadas en los próximos días.
A diferencia de México, cuya presidenta solo anunció que impondrá aranceles de represalia sin mencionar ninguna tasa ni productos, Trudeau anunció que Canadá responderá con aranceles del 25% contra 155.000 millones de dólares en bienes estadounidenses, incluyendo alcohol, muebles y jugo de naranja, e incluso sugirió que los canadienses no deberían comprar productos estadounidenses ni vacacionar en Estados Unidos.
Canadá y México ordenaron los aranceles el sábado a pesar de la amenaza adicional de Trump de aumentar los derechos cobrados si se imponen gravámenes de represalia sobre bienes estadounidenses.
“No queremos estar aquí. No lo pedimos. Pero no retrocederemos”, dijo Trudeau el sábado. “Ciertamente, no buscamos escalar, pero defenderemos a Canadá”.
A nivel local, algunas autoridades en provincias como Ontario, Columbia Británica y Nueva Escocia retirarán marcas de licor estadounidenses de los estantes de las tiendas gubernamentales. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, dijo el domingo que cada año, la Junta de Control de Licores de Ontario (LCBO) vende casi 1000 millones de dólares en vino, cerveza, espirituosos y seltzers estadounidenses.
“Ya no más”, declaró Ford en un comunicado. “A partir del martes, estamos retirando productos estadounidenses de los estantes de la LCBO. Como el único mayorista de alcohol en la provincia, la LCBO también eliminará productos estadounidenses de su catálogo para que otros restaurantes y minoristas con base en Ontario no puedan pedir o reabastecer productos estadounidenses”.
Y además de las respuestas oficiales, la gente ya está pensando en sus propias maneras de enfrentar la decisión de Trump, y una de las reacciones iniciales ha sido compartir en redes sociales listas con alternativas a productos estadounidenses.
Trudeau, de hecho, se dirigió directamente a los estadounidenses, diciendo que los aranceles “tendrán consecuencias reales para ustedes”.
“Cuidado Trudeau. La economía de Texas es más grande que la de Canadá. Y no tenemos miedo de usarla”, publicó en X el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, después de que Trudeau habló.
Los canadienses sienten una innegable sensación de traición por parte de sus viejos aliados y amigos más cercanos. Trudeau recordó a los estadounidenses que las tropas canadienses lucharon junto a ellos en Afganistán y ayudaron a responder a innumerables crisis, desde incendios forestales en California hasta el huracán Katrina.
Los aficionados canadienses al hockey abuchearon el himno nacional estadounidense en dos juegos de la Liga Nacional de Hockey el sábado por la noche.
En México, el enfoque público oficial ante la amenaza arancelaria de Trump ha sido diferente, limitando las declaraciones públicas a decir que el gobierno estaba preparado para lo que viniera y que aseguraría que el país fuera respetado.
Recordando cómo en 2019 México al final pudo evitar la amenaza arancelaria de Trump añadiendo el control de la inmigración a las responsabilidades de su recién formada Guardia Nacional, México esperaba esquivar nuevamente los aranceles o al menos encontrar una manera de que se levantaran rápidamente.
Pero la acusación de alianzas criminales con la administración de Sheinbaum la impulsó a contraatacar. Le recomendó a Estados Unidos resolver sus propios problemas con las drogas y las armas y a no meterse en los asuntos de México. Trump dijo que estaba imponiendo los aranceles para detener el flujo de inmigrantes ilegales y drogas a través de las fronteras sur y norte de Estados Unidos.
Más allá de los aranceles, académicos y diplomáticos en México criticaron duramente la “cláusula de represalia” que Trump incluyó y que amenazaba con elevar aún más los niveles de aranceles si los objetivos respondían.
La presidenta de México Claudia SheinbaumLUIS CORTES – AFP
Martha Bárcena, exembajadora de México en Washington durante la primera administración de Trump, aseguró que “nunca había habido un pronunciamiento oficial tan duro del gobierno de Estados Unidos sobre el gobierno de México” y, en su opinión, eso “indica no solo falta de confianza, sino la consideración del gobierno mexicano como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos con todas sus implicaciones”.
“México no quiere confrontación. Partimos de la colaboración entre países vecinos”, indicó.
Duro golpe a México
El anuncio de los aranceles ya ha generado ansiedad en algunos rincones de México.
Thor Salayandia, líder de un colectivo empresarial en Ciudad Juárez, en la frontera norte de México, opinó que los aranceles “van a causar más estragos a lo largo de la frontera porque el 60% del empleo formal está en las plantas de ensamblaje”. Las fábricas que puedan irse, se irán, dijo.
Gabriela Siller, directora de análisis económico del grupo financiero mexicano Banco Base, dijo que los aranceles podrían desencadenar una crisis económica en México, resultando en un golpe para las industrias clave, aumento del desempleo y alzas de precios.
En el corto plazo, es probable que el gobierno de Sheinbaum tenga que “aplicar en México una política fiscal contra cíclica para que no hubiera un desplome y una crisis económica”.
Un trabajador selecciona piñas para su distribución en el mercado Central de Abastos en Guadalajara, estado de Jalisco, México, el 31 de enero de 2025.ULISES RUIZ – AFP
A largo plazo, el gobierno necesitaría buscar nuevos acuerdos comerciales, pero la dependencia excesiva de los lazos comerciales con Estados Unidos dificultará que México diversifique rápidamente sus exportaciones, explicó.
“Es que en realidad a Estados Unidos no le conviene que México haya una crisis económica porque va a haber más gente que va a cruzar hacia Estados Unidos buscando oportunidades de empleo”, señaló Siller.
Después de que Trump ganó las elecciones en noviembre, los líderes canadienses dijeron abiertamente que México era el problema en el comercio y la frontera, no Canadá. Y algunos siguen diciéndolo.
“Puedo asegurarles lo que el presidente Trump subestima: la resiliencia del pueblo canadiense, la fuerza del pueblo canadiense. No importa de qué corriente política vengamos, somos de Canadá, estamos unidos”, dijo el primer ministro de Ontario, Doug Ford. “Puedo decirle al pueblo estadounidense, Canadá no es el problema. El problema es la frontera mexicana y China. Ahí es donde está el problema”.
La guerra comercial llega mientras Canadá entra en un ciclo electoral. El Partido Liberal de Trudeau anunciará un nuevo líder el 9 de marzo y se espera una elección primaveral.
“Los aranceles impuestos por Estados Unidos hoy son una clara violación de nuestros acuerdos comerciales y requieren las respuestas comerciales y económicas más serias en nuestra historia”, expresó Mark Carney, considerado el favorito para reemplazar a Trudeau. “Canadá no se inclinará ante un abusador”.
La respuesta de China
En tanto, Estados Unidos “impuso un arancel adicional del 10% a las importaciones chinas con el pretexto de la cuestión del fentanilo: Pekín deplora y se opone firmemente a esta medida y tomará las contramedidas necesarias para defender sus derechos e intereses legítimos”, dijo el ministerio de Comercio de China en un comunicado.
Agregó que “la posición de China es firme y consistente” y “las guerras comerciales y arancelarias no tienen ganadores”.
China “es uno de los países más severos del mundo en la lucha contra el narcotráfico, tanto en términos de política como de aplicación”, sostuvo Pekín, en respuesta a las acusaciones de Trump, quien dijo que los aranceles permitirán que “China, México y Canadá asuman su responsabilidad por no haber detenido la ola de drogas venenosas en Estados Unidos”, en referencia al fentanilo, la droga más poderosa que la heroína que mata a millones de estadounidenses.
”El fentanilo es un problema para Estados Unidos: con un espíritu de humanidad y buena voluntad, China ha apoyado la respuesta estadounidense al problema”, dijo.