Australia y el Este de Asia, mercados para reactores nucleares pequeños ¿Llegaremos con el CAREM?

El gobierno de Australia -como reveló The Guardian el 20 de mayo– está estudiando la inclusión de reactores modulares en su plan para la descarbonización del sector eléctrico. Es una noticia significativa para la industria nuclear en el mundo, porque los australianos solían ser con Alemania los principales «fans» del ecologismo antinuclear. Y lo es especialmente para nosotros, porque INVAP ganó allí la licitación frente a las empresas más poderosas del mundo, y les construyó su reactor de radioisótopos para la medicina nuclear, el OPAL (lo contamos en la 1° parte de El camino de INVAP). Si ahora los «aussies» se interesan por la energía nuclear…

Pero eso es apenas el aperitivo. Todo el Este de Asia, como detalla aquí el periodista Nicolás Deza, se está interesando en reactores modulares pequeños para producir energía. Rusia y China son los principales proveedores, pero su especialidad han sido las grandes centrales nucleares (aunque Rusia ahora tiene su central flotante). EE.UU. está procurando desplazarlos, con su proyecto NuScale.

¿Y Argentina? Tenemos el CAREM, un proyecto que comenzó hace más de 20 años y avanza… a paso de caracol (un caracol que ha debido además eludir los pisotones de distintos gobiernos). Pero todavía, si se emplean con inteligencia los recursos humanos y tecnicos que ya tenemos, el prototipo puede estar listo en poco tiempo. Secretario Lanziani, Ministro Kulfas, Presidente Fernández, la pelota ahora está en la cancha de ustedes.

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Como conté aquí, la nueva política que el Departamento de Energía (DoE) le propuso al gobierno federal destaca el rol estratégico del sector nuclear en las relaciones internacionales de EE.UU. Vender tecnología nuclear es establecer «relaciones por 100 años».

Pero la comercialización de grandes centrales nucleares en el mundo es hoy un negocio de Rusia y China, a través de sus empresas estatales. EE.UU. no tiene políticas públicas para financiar su construcción y los plazos para el retorno de la inversión ahuyentan a los privados.

Para recuperar terreno, el DoE propuso que las empresas nucleares recurran a dos herramientas públicas para la promoción de exportaciones y el financiamiento de inversiones en el extranjero: el Eximbank y la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional (CFDI).

Sucede que la CFDI tiene vedado el uso de sus fondos para el financiamiento de proyectos nucleares civiles en el extranjero. Pero esta semana, su board propuso revisar dicha prohibición. El dato: la propuesta tiene apoyo bipartidario en el Comité de Energía del Senado.

No es la única propuesta nuclear puesta en marcha: en marzo, Trump reservó fondos en el proyecto de presupuesto 2021 para crear una reserva estratégica de uranio extraído localmente. Si prospera, le va a dar un mayor dinamismo a los proyectos privados.

Ocurre que el gobierno apuesta principalmente al desarrollo del segmento de los “reactores avanzados”, unos proyectos que hoy solo existen en los papeles. Por ese motivo, el DoE anunció financiamiento por 230 millones de dólares para acelerar su desarrollo.

El DOE, a través de los laboratorios nacionales, esta conduciendo una demostración de producción de HALEU con tecnología estadounidense de enriquecimiento. Pero también existen proyectos privados aparentemente prometedores:

Nuevos impulsos para la producción comercial de combustible para reactores nucleares avanzados HALEU

Los esfuerzos para comercializar la producción de combustible de uranio de alto enriquecimiento y bajo enriquecimiento (HALEU), que se necesita para una variedad de reactores avanzados, se intensificaron esta semana con dos anuncios importantes

Diseño y desarrollo de reactores avanzados. Se diferencian de los convencionales en que sus prestaciones energéticas se adaptan a las necesidades del cliente, son versátiles (cumplen distintas funciones) y más seguros de operar. Y, algo muy importante, más baratos.

View image on TwitterCon nuevos reactores (más baratos que los convencionales, a eso apuntan) y políticas de financiamiento en el horizonte, la pregunta necesaria es a qué mercados se esta apuntando. Van algunas pistas contextuales:

1) Las mayores proyecciones de crecimiento en la demanda de energía se concentran en Asia. El carbón y el gas natural jugarán un papel protagónico, pero la demanda de fuentes energéticas no fósiles (nuclear y renovables) viene en aumento: la polución del aire es crítica.

2) Exceptuando a la India y China, el foco del crecimiento de la demanda se ubica en el sudeste asiático (+60% para 2040). Allí, los países nucleados en ASEAN manifestaron intenciones de desarrollar programas nucleares civiles (ninguno de ellos tiene centrales).

3) El partido Liberal de Australia (cogobierna con el Nacional) empuja en el parlamento el estudio e inclusión de reactores modulares dentro del plan australiano para la descarbonización del sector eléctrico.

4) EE.UU. quiere a Japón como mercado testigo para sus reactores. El titular de la cartera de Comercio, Wilbur Ross, viajó en diciembre a cabildear por una mayor integración con la industria nuclear nipona. El proyecto emblema es el Versatil Test Reactor

5) Creada por el Congreso en 2018, la CFDI integra dos agencias de inversiones privadas en el extranjero (una pertenece a USAID). Contará con un presupuesto de USD 60.000 millones. Además participa en la nueva iniciativa diplomática “América Crece”.

En síntesis, Asia (y el sudeste en particular) puede ser la región por la cual reingresar al mercado internacional (¿Latinoamérica también?). El segmento elegido refleja la preferencia de su sector privado por el retorno rápido de las inversiones. ¿No more big american utilities?

Como reflexión final, Argentina deberá acelerar las inversiones y elevar su juego diplomático si quiere competir en dicho segmento con el reactor CAREM (más real hoy que cualquiera de esos proyectos). La competencia se va a poner seria.