La situación de la economía argentina a mediados de 2021

El economista Juan Manuel Telechea publicó en Cenital a principios de este mes un detallado informe «La semana económica, en números». Creemos que su primer párrafo es un resumen, no sólo de la situación de ese momento, sino de la coyuntura en que se encuentra la economía argentina, de la que el gobierno y sus funcionarios del área económica «no le encuentran la vuelta». Lo reproducimos:

La actividad económica se contrajo 2% en mayo, algo previsible ante el aumento de los contagios y las restricciones a la circulación establecidas por el gobierno. Tanto los precios mayoristas como los de la construcción se desaceleraron en junio. La Canasta Básica sigue aumentando por encima del nivel general de precios. En junio se mantuvo el elevado superávit comercial, de la mano del mayor aumento de las exportaciones en siete años.

Esta es la descripción de una economía con superávit comercial y un superávit fiscal primario, cuestionable desde un enfoque riguroso, pero que brinda más respiro que en cualquier momento de los últimos tres años.

Si el país fuera una empresa, los contadores diríamos que sus «fundamentals» son buenos. Pero la «sensación térmica» de la economía, y la realidad de la mayoría de sus habitantes, es mala.

Y eso se debe a que el empleo y el consumo están muy por debajo de cualquier índice aceptable. El gobierno no consiguió reemplazar con diversos incentivos, el IFE, ATP, los planes sociales ni con las obras públicas, a la inversión privada ni tampoco al consumo: el turismo interno, la gastronomía,…

Y no se atreve a recurrir a la «solución Milton Friedman: tirar dinero desde helicópteros», ni tampoco, como le gustarí,a «poner más dinero en los bolsillos de la gente» porque considera, con algunos buenos motivos, que una parte considerable se irá a comprar dólares.

La destrucción de la moneda argentina como reserva de valor tiene un precio alto.