Nucleoeléctrica acuerda con Candu Energy. Prestará servicios de ingeniería en el exterior

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Nucleoeléctrica Argentina y la empresa canadiense Candu Energy, perteneciente al grupo AtkinsRéalis, firmaron un acuerdo con el objetivo de cooperar en la provisión de servicios de ingeniería, asistencia técnica y mantenimiento a centrales nucleares del tipo CANDU en distintos países del mundo.

El Memorando de Entendimiento (MoU) fue suscripto este lunes en la Embajada de Canadá en Buenos Aires por el presidente de Nucleoeléctrica, Demián Reidel, y el CEO de Candu Energy, Gary Rose.

El acuerdo consolida una alianza estratégica que combina la experiencia operativa y técnica de la empresa argentina con la plataforma internacional y la red global de Candu Energy. De esta manera, ambas compañías podrán ofrecer soluciones integradas tanto para plantas actualmente en operación como para futuras centrales CANDU.

Reidel y Rose firmando el acuerdo en la Embajada de Canadá

«El mundo vive un renacimiento nuclear, y Argentina está preparada para ser protagonista en este nuevo capítulo. La firma de este acuerdo con Candu Energy refleja nuestra capacidad para transformar la experiencia y excelencia técnica acumuladas a lo largo de décadas en valor concreto. No se trata solo de vender servicios, sino de proyectar el conocimiento nuclear argentino en el escenario internacional”, destacó Reidel durante el evento.

Reactores CANDU

La tecnología CANDU, desarrollada en Canadá, es un diseño de reactor que utiliza uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Este tipo de centrales tiene presencia en Canadá, Corea del Sur, China, Rumania, India y Pakistán, y es
reconocida por su confiabilidad, eficiencia y versatilidad. En Argentina, la Central Nuclear Embalse, ubicada en la provincia de Córdoba, es un referente de esta tecnología y una de las plantas CANDU con mejor desempeño a nivel mundial.

Nucleoeléctrica Argentina ejecutó con éxito su proyecto de extensión de vida, uno de los más complejos de su tipo, que permitió asegurar su segundo ciclo de operación.

La experiencia técnica y la capacidad de gestión desarrolladas en Embalse posicionan a la empresa como un socio confiable para proyectos internacionales de renovación, modernización y mantenimiento. Además, Nucleoeléctrica continúa fortaleciendo sus capacidades mediante obras estratégicas como la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I y la construcción del segundo almacenamiento en seco de combustible gastado, consolidando así su perfil exportador de servicios de ingeniería y operación nuclear.

Este acuerdo representa un paso decisivo en la estrategia de internacionalización de Nucleoeléctrica Argentina y reafirma el potencial de la industria nuclear nacional para aportar soluciones de alto valor tecnológico en un contexto global que demanda energía limpia, segura y confiable.

FAdeA y el futuro de la industria aeroespacial argentina

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En estos días FAdeA vuelve a ser noticia por su situación crítica que anticipa un muy posible cierre a menos de dos años de que cumpla los 100 años de vida. El escenario en torno a la principal industria aeroespacial de la Argentina es sumamente complejo y difícil de resolver, por lo que es necesario hacer un análisis de todo lo que la rodea y de lo que sucede internamente para intentar encontrar posibles soluciones.

El primer punto a tener en cuenta es que hoy el problema va mucho más allá de una empresa que está al borde de desaparecer, ya que su situación refleja el desastroso manejo que por décadas se hizo de la industria aeroespacial en la Argentina. Toda la historia de la fábrica, desde sus comienzos en 1927 como Fábrica Militar de Aviones, fue un reflejo de los vaivenes políticos y económicos de la Argentina, pero, sobre todo, de la falta de un rumbo definido. Así, tuvo épocas de desarrollo y éxito, épocas de uso político y muchas épocas en donde distintos gobiernos plantearon cerrarla, la primera de todas a muy poco de su creación, en la década de 1930. En general siempre careció de una política clara de largo plazo, con directivos que hasta su privatización eran personal militar sin formación en manejo de una empresa aeronáutica y desde su reestatización su directorio fue conformado de manera política, especialmente durante los períodos de gobierno kirchnerista. Así, en una primera etapa sus directores variaron entre aquellos que pensaban que la fábrica solo debía atender a las necesidades de la Fuerza Aérea, quienes pensaron también en la aviación civil y quienes soñaron con exportar sus productos, pero ninguna línea tuvo larga vida, por lo que muchos proyectos que prometían fueron cancelados y otros fueron construidos cuando no tenían un mercado que los vuelva rentables.

Desde su reestatización en diciembre de 2009 la empresa pasó por dos tipos de gestiones según la orientación política del gobierno de turno: Entre ese año y diciembre de 2015 y entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2023 los gobiernos kirchneristas pusieron a la cabeza de la empresa a personas sin conocimiento del sector y que se enfocaron en que la empresa tenga como único cliente al estado argentino. La producción fue ínfima, aunque los anuncios fueron muchísimos. Se dilapidaron recursos, se infló la planta de personal con partidarios políticos y la imagen de la empresa cayó en picada, al igual que sus cuentas. Entre 2015 y 2019 la gestión del gobierno de Macri intentó recuperarla y logró sanearla en gran medida, obteniendo contratos, reduciendo el déficit y la planta de personal, dejando una empresa que podía volverse atractiva para posibles inversores, ya que el objetivo era privatizarla. De haberse seguido ese camino, hoy no costaría encontrarle un comprador.

A partir de 2023 la situación fue más compleja, ya que el estado de FAdeA al asumir el gobierno actual era mucho peor, tal como explicamos en este artículo. Volverla rentable se ha vuelto un imposible sin una inversión muy grande para sanear sus cuentas y hacerla eficiente, en un contexto de un estado que a diciembre de 2023 estaba quebrado y con un gobierno que acertadamente no quiere gastar más de lo que recauda. Por otro lado, la Argentina aun no tiene capacidad para adquirir material de defensa en gran escala como para asegurar contratos que justifiquen a alguna industria a producir o ensamblar en el país usando las instalaciones de FAdeA, lo cual la vuelve poco o nada atractiva para posibles compradores.

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¿Tener o no tener industria?

Ante este escenario es preciso hacerse varias preguntas. La primera de ellas es si para la Argentina es positivo tener industria aeroespacial, ante lo cual la respuesta es que hoy todos los países desarrollados la tienen y que, como toda industria tecnológica, es una gran generadora de riqueza para los países, tanto por el retorno directo por cada dólar invertido como por la generación de conocimiento y demanda de mano de obra calificada que repercute de manera directa en todo el desarrollo económico y social. Así, la respuesta a esta pregunta es que hoy la Argentina debería tener una industria aeroespacial desarrollada, tal como posee Brasil. No hay desarrollo posible sin industrias de alto nivel tecnológico.

La segunda pregunta es si debe haber participación estatal o no en dicha industria. En el mundo hay muchos casos de empresas estatales o mixtas exitosas (especialmente en Europa e Israel, además de países comunistas como China) y no solo en el sector aeroespacial, pero la Argentina ha tenido el problema de que las empresas estatales en casi todos los casos (INVAP es la excepción y es una empresa estatal muy exitosa), han sido rehenes de los vaivenes políticos, lo cual hoy se ve en el desastroso estado de la casi totalidad de las empresas estatales argentinas. La experiencia argentina indicaría que conviene que la industria aeroespacial sea privada, pero si el país apunta a no repetir los errores del pasado y hacer las cosas bien, debe tener esto en cuenta a la hora de gestionar sus industrias.

De la misma manera que tras décadas de pésima gestión del gobierno nacional hoy se busca salir adelante con una gestión eficiente, no necesariamente la solución pase por quién es el dueño de la empresa, sino por cómo se gestione. Por eso, el hecho de que FAdeA sea estatal, privada o mixta no es algo fácil de responder y dependerá más bien de cómo se gestione y no tanto de quién sea el dueño de su paquete accionario.

La tercera cuestión tiene que ver con quiénes son sus clientes. Durante las gestiones kirchneristas la empresa solo apuntó a tener como cliente al estado argentino, un cliente cautivo que pagaba sobreprecios para mantener una fábrica que nunca le cumplió los contratos durante esos períodos. El resultado fue que las Fuerzas Armadas de Argentina prefieren no contratarla, lo cual es parte del problema actual, en que la empresa no tiene ningún contrato firmado con las fuerzas. Esta decisión de vender solo al estado argentino fue desastrosa y solo apuntó a la comodidad de sus directivos, que así no tenían que salir al mercado a ganar clientes, lo cual hubiera evidenciado sus serias limitaciones. Sin embargo, cuando entre 2015 y 2019 la empresa salió a buscar negocios, fue consiguiendo clientes y logrando acuerdos que permitieron sanear sus cuentas. El problema actual es que en el estado en que se encuentra la empresa es muy difícil que consiga clientes fuera del estado argentino. Un punto central es que ni FAdeA ni ninguna otra industria aeroespacial o de defensa argentina, sea pública o privada, ha contado con el apoyo de algún banco para otorgar financiación, algo único en el mundo. En todos los países con este tipo de industrias existe una decisión de apoyar a las empresas brindando financiación, en la mayoría de los casos a través de bancos estatales como el BNDES de Brasil o directamente a través del gobierno, como el caso de los programas FMS y FMF del gobierno de Estados Unidos.

También es preciso tener en cuenta que cuando se trata de industrias de defensa o donde la mayor parte de sus productos y servicios se orientan hacia la defensa (como ocurre con FAdeA), los clientes principales serán estados y no particulares, y en la mayoría de los casos, el cliente principal es el estado del país donde está asentada la industria, tal como ocurre en Estados Unidos, Europa y casi todos los demás países con industrias de este tipo.

En el caso de Estados Unidos, toda la industria de defensa es privada, pero depende casi exclusivamente de los contratos del gobierno estadounidense (hay que tener en cuenta que las exportaciones siempre se hacen por programas como FMS y FMF donde es el gobierno estadounidense quien compra y luego vende a los operadores extranjeros). Sin un estado comprador, no hay industria posible.

En el caso de la Argentina hoy tenemos un estado que busca recuperarse del desastre económico, lo que vuelve muy difícil que sea un comprador de material de defensa producido localmente al punto de sostener de manera eficiente a empresas como FAdeA. Sin embargo, no solo FAdeA, sino todo el conglomerado de industria aeroespacial y de defensa dependerá siempre en gran parte de las compras que les haga la nación. Hay que tener en cuenta que cuando el estado importa productos de defensa en muchos casos también le está comprando a empresas estatales o mixtas, solo que de otros países, como es el caso de los OPV comprados a Naval Group (consorcio donde el estado francés es dueño del 62,25 % de las acciones).

Un cuarto punto a tener en cuenta es que hoy FAdeA es la única empresa que puede darle sostén a la flota de IA-63 Pampa, por ser su fabricante, y el único taller habilitado en el país para hacer el mantenimiento mayor de la flota de C-130 Hercules, la cual ya está en una situación crítica debido a la falta de contratos de mantenimiento y pueden haber problemas muy grandes en la próxima campaña antártica, que está por comenzar.

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¿Qué hacer?

Como se puede apreciar, el escenario es muy complejo. Cerrar FAdeA, lo cual es alentado por varios sectores, implicaría que haya que buscar un reemplazo a los Pampa y contratar el mantenimiento de Hercules en el exterior, con el incremento de costos y la pérdida de capacidades e independencia, además de un impacto directo en la operatividad de la Fuerza Aérea Argentina. El costo de hacerlo compensaría lo que se deja de perder por una FAdeA ineficiente. En otras palabras, cambiaría poco en la cuenta final que paga el estado.

Transferir las capacidades de mantenimiento a la Fuerza Aérea Argentina y liquidar el resto, algo que se ha planteado, no implicaría reducir todos los costos, sino trasladar gran parte de ellos de una institución a otra, con la desventaja de que no se podrían ofrecer esos servicios a terceros para generar ingresos y ser más eficientes en el uso de la mano de obra. Un ejemplo a tomar en cuenta es el de Suiza, que siguió el camino contrario: al ver que los talleres de mantenimiento de sus Fuerzas Armadas tenían capacidad ociosa, crearon una empresa, RUAG, que pasó a gestionar esos talleres y así ofrecer esa capacidad a terceros, reduciendo considerablemente el costo del mantenimiento de sus Fuerzas Armadas al hacer más eficiente el uso de los recursos.

Privatizarla es una opción, pero no en el escenario actual. Para que una empresa tenga interés en comprar FAdeA ésta debería ser atractiva, para lo cual debe cumplir al menos una de estas dos condiciones: que el estado argentino contrate productos o servicios al comprador de FAdeA en un volumen que le justifiquen la inversión. O que los costos productivos de la Argentina la conviertan en un país competitivo para producir para terceros países.

En el primer caso, dependería de una decisión política de aumentar considerablemente la inversión en defensa en el corto plazo y priorizar la participación de la industria local en los contratos (hay que tener en cuenta que hoy la mayor parte de los países pone como condición en sus contratos de compra de equipamiento de defensa que haya participación local de algún tipo y/o transferencia de tecnología). En el segundo caso, la Argentina hoy todavía está lejos de tener ventajas competitivas en este segmento, ya que tiene costos de producción más altos que el resto y una historia de volatilidad que hacen que el riesgo sea aún considerado alto. Así, no hay nada que genere interés en comprar FAdeA.

Esperar que FAdeA salga adelante sola sin ningún apoyo del estado, consiguiendo ganancias del sector privado mientras ofrece productos sin financiación es también un imposible porque la empresa ni siquiera tiene fondos para salir a vender. Tampoco tiene un área comercial con experiencia en exportaciones y, si bien tiene ingresos por producción y servicios a otros clientes fuera del estado argentino (la producción para Embraer y el mantenimiento de aviones comerciales), no llegan siquiera a cubrir los costos de funcionamiento.

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Soluciones

Un primer paso debería ser determinar una política de industria aeroespacial e industria de defensa para la Argentina, definiendo objetivos concretos de corto, mediano y largo plazo, con metas realistas y con el apoyo que sea necesario desde los distintos organismos del estado, como el Ministerio de Defensa, Cancillería, bancos, etc., con el objetivo de que el sector sea un generador de riqueza y desarrollo tecnológico para la Argentina. Dentro de ese plan debería tenerse en cuenta un proceso para que el peso del sector privado sea cada vez mayor y se vaya reduciendo o eliminando la participación del estado como accionista, aunque la experiencia global indica que el estado siempre tendrá un rol relevante en este tipo de industrias, sea como comprador, financiando o directamente produciendo.

Dentro de esta idea, una alternativa puede ser convertir a la planta de FAdeA en un polo de la industria aeroespacial argentina, cediendo parte de sus instalaciones a otras empresas del sector para trabajar de manera integrada, lo cual inmediatamente impactaría en una reducción de costos de la empresa para empezar a eliminar el déficit. Este esquema puede incluir la venta de acciones de FAdeA a dichas empresas y eventualmente convertirla en un consorcio de la industria aeronáutica, donde el estado mantenga solo una parte del paquete accionario o se desprenda de todas sus acciones.

A la vez, buscar una mayor eficiencia en la estructura restante, firmar los contratos de mantenimiento y servicios que están pendientes con las Fuerzas Armadas y apoyarla para que salga a buscar clientes en el exterior, para lo cual va a necesitar apoyo de bancos para poder ofrecer financiación. Aunque se deben buscar cada vez más clientes externos, es fundamental que el estado siga siendo cliente, ya que es lo que le da confianza a otros posibles clientes de que la empresa va a seguir existiendo y le brinda cierta estabilidad, tal como ocurre con casi todas las grandes empresas de defensa del mundo.

Es fundamental organizar un directorio compuesto por personal con experiencia en gestión de industrias aeroespaciales, para lo que muy posiblemente haya que contratar ejecutivos en el exterior, ya que en la Argentina hay muy poca experiencia exitosa gestionando este tipo de empresas. A la vez, se debe determinar que la presidencia de la empresa no sea política, sino que sean personas con amplia experiencia en el área y se garantice continuidad a lo largo de los años, tal como ocurre en el caso de INVAP.

En producción, debe trabajar en ampliar la participación en programas como el KC-390, produciendo piezas y componentes para terceros en lugar de aviones enteros (aunque podría mantener la producción de lo que ya existe, como el Pampa y el IA-100), ya que le permitiría una mayor eficiencia en la línea de producción, apuntando a producir en cantidad para empresas que ya tienen líneas de producción con alta demanda. A la vez, se encargaría de hacer contratos con menos clientes (otras industrias en lugar de operadores) y resolviendo el problema del mal apoyo postventa que siempre ha dado la fábrica. Un ejemplo de esto es el caso de OGMA en Portugal, que produce componentes para industrias como Airbus, Embraer, Leonardo y otras, lo que le permite enfocarse en un área determinada de la producción en la que es eficiente y tener un flujo de trabajo mayor que si intentara competir en el mercado con productos propios.

Con una empresa más eficiente, sería más atractiva para vender el resto del paquete accionario a inversores extranjeros, terminando el proceso y contando con una industria aeroespacial productiva, eficiente e innovadora. Todos estos procesos son complejos y pueden demandar tiempo y mucho trabajo, pero son la mejor solución a largo plazo para que la industria aeroespacial apoye al desarrollo nacional.

Santiago Rivas

Ley de Glaciares: Milei quiere desnacionalizarla, para destrabar inversiones mineras

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El presidente Javier Milei anticipó este jueves que enviará un proyecto de ley al Congreso para modificar en sesiones extraordinarias la Ley de Glaciares y que sea cada provincia la que determine cuál es la zona donde se puede desarrollar la actividad minera. El objetivo oficial es destrabar una serie de inversiones, fundamentalmente en grandes proyectos de cobre.

“Ustedes tienen la zona glaciar y la periglaciar es el perímetro a partir del cual se puede empezar a hacer actividades mineras. Hoy eso no está bien definido. Lo que permite este proyecto de ley que estamos enviando al Congreso es que cada provincia determine cuál es la zona periglaciar. La contracara va a ser una gran inversión en minería”, aseguró Milei en el Congreso de Economía Regional organizado por el Club de la Libertad en la provincia de Corrientes.

El gobierno viene desde hace tiempo evaluando distintas opciones para modificar la Ley de Glaciares. Una de las alternativas que estuvo en carpeta fue introducir cambios por decreto, pero finalmente la idea fue descartada por temor a que fuera bloqueado por la Justicia.

“Qué mejor que cada provincia determine cuál es la zona periglaciar», sostuvo Milei.

La opción de un proyecto de ley cotizaba en baja, pero luego del triunfo electoral de octubre, el gobierno apuesta a destrabar las inversiones con un mayor número de legisladores propios y el apoyo de las jurisdicciones mineras.

De hecho, las provincias mineras son las que más vienen presionando para que se modifique la ley de Glaciares. El gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, se juntó esta semana con el flamante ministro del Interior, Diego Santilli, y le aseguró que la legislación actual constituye un freno para el desarrollo de proyectos mineros como El Pachón y Vicuña.

Lo mismo había señalado el mes pasado el titular de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros, Roberto Cacciola. “Hay una ley de Glaciares que no solo protege glaciares, que protege glaciares y cualquier otra cosa que se le ocurra a cualquiera. Eso hay que cambiarlo, hay que modificarlo. Si eso no se modifica, lo que va a pasar es que nadie va a poner la plata en Argentina”, remarcó.

“Qué mejor que cada provincia determine cuál es la zona periglaciar y que de una vez por todas nos pongamos a aprovechar las riquezas naturales”, sostuvo Milei, quien reveló que la idea se la acercó el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo

Qué dice la ley

La ley 26.639 de 2010 prohíbe la exploración y explotación minera e hidrocarburífera en las zonas glaciares y periglaciares. Sin embargo, la norma no es clara en lo que respecta a la definición de las zonas periglaciares.

El artículo 2 de la ley dice que “se entiende por ambiente periglaciar en la alta montaña, al área con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico. En la media y baja montaña al área que funciona como regulador de recursos hídricos con suelos saturados en hielo”. Identificar esos suelos requiere criterios científicos que la ley no detalla.

El Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) ha sido el organismo encargado de aplicar criterios científicos para identificar en el terreno aquello que la ley manda proteger y elaborar el Inventario Nacional de Glaciares, que identifica y caracteriza glaciares y geoformas periglaciales.

Ese inventario ha recibido varias objeciones por parte de organizaciones ambientalistas porque afirman que el inventario no incluye glaciares de menos de una hectárea. Al mismo tiempo, las empresas afirman que el inventario obstaculiza sus proyectos y buscan que se revise la interpretación técnica de dónde hay glaciares o periglaciares protegidos.

Centralismo o federalismo ambiental

El debate sobre la Ley de Glaciares estuvo atravesado desde su inicio por la dictomía federalización/centralización que ahora resurge de la mano del proyecto que enviará el gobierno al Congreso.

Las organizaciones ambientalistas defendieron la necesidad de que el inventario de zonas glaciares y periglaciares fuera realizado solo por el IANIGLIA porque aquellas áreas trascendían los límites políticos-administrativos y era indispensable utilizar una metodología uniforme a lo largo de toda la Cordillera de los Andes.

Además, cuestionaban que las auditorías ambientales fuesen realizadas por autoridades provinciales ya que con este instrumento se podía llegar a demorar la efectiva implementación de la Ley de Glaciares, como había sucedido en algunas jurisdicciones con la Ley de Bosques Nativos.

Por el contrario, los gobernadores de las provincias mineras plantearon que las instituciones provinciales debían participar en la elaboración del inventario y de las auditorías. Estos actores sostenían que como los recursos naturales son dominio de las provincias.

Como recuerda la investigadora de la Universidad de Buenos Aires, María Laura Isla Raffaele, en un paper donde repasa las discusiones y controversias sobre el federalismo ambiental que motivó la ley de Glaciares, los mandatarios de ocho provincias cordilleranas (Jujuy, Salta, San Juan, La Rioja, Tierra del Fuego, Catamarca, Río Negro y Santa Cruz) firmaron incluso un documento en el cual se comprometieron a impulsar legislaciones provinciales sobre glaciares, como una forma de rechazo a las discusiones parlamentarias a nivel nacional

En cumplimiento de ese acuerdo, Jujuy, San Juan, La Rioja, Salta y Santa Cruz sancionaron leyes de protección de glaciares, cuyo objetivo fue reforzar la autonomía provincial sobre los recursos naturales y la potestad de decidir sobre el desarrollo de la megaminería.

La disputa incluso llegó a judicializarse hasta que en junio de 2019 la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la validez jurídica de la norma y determinó que las autoridades nacionales y provinciales debían arbitrar los medios necesarios para potenciar su cumplimiento. Sin embargo, el tema nunca terminó de resolverse y ahora el debate se reabre.

Fernando Krakowiak

En defensa de la producción local de alimentos

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50 de las 51 políticas alimentarias que implementó el Gobierno desde que asumió van, paradójicamente, en contra de la producción local de alimentos. Así lo detalla un relevamiento elaborado por el CELS, la Fundación Rosa Luxemburgo y el Programa de Estudios Regionales y Territoriales (IGEO-UBA). Uno de los ejemplos más significativos fue la intervención y el vaciamiento del Instituto Nacional para la Agricultura Familiar Campesina Indígena (INAFCI), del que fueron despedidos la mayoría de sus trabajadores.

A eso se le suman los despidos y la reducción de personal y presupuestaria que viene sufriendo el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), así como la eliminación de programas destinados a ese sector que el instituto venía desarrollando desde hacía más de 30 años. Uno de ellos fue el ProHuerta, que fue discontinuado en abril de 2024, a pesar de que era un programa de referencia a nivel internacional. Un caso similar fue el de Cambio Rural, que jugaba un rol clave para los pequeños establecimientos productivos en todo el país pero fue cerrado en octubre de ese mismo año.

“Durante el año pasado, ya habíamos perdido el 10% de la planta del INTA, alrededor de 300 compañeros se fueron de la institución”, cuestiona Sebastián Fajardo, delegado de ATE en INTA AMBA, y agrega que, en febrero de este año, el Consejo Directivo del instituto votó a favor del cierre de la Agencia Experimental del AMBA, con sus nueve agencias de extensión. “Sería la primera vez en los 70 años de historia del INTA que se cierra una experimental”, destaca Fajardo, y advierte que eso no solo afectará al personal de la institución, sino también a decenas de familias productoras que perderán el acompañamiento y la asistencia que los profesionales y técnicos del INTA les ofrecen desde hace décadas. Además, agrega que la dinámica de ajuste fue “muchísimo mayor” desde que asumió el nuevo presidente en el INTA (que es designado por el Gobierno nacional), Nicolás Bronzovich.

La situación del INTA y los productores del cordón frutihortícola del AMBA se repite en distintas partes del país.

Por todo eso, a fines de octubre, trabajadores del INTA junto a organizaciones de productores del cordón hortícola de la zona del Gran La Plata, Berazategui, Florencio Varela y alrededores realizaron un festival en la ciudad de La Plata, para visibilizar sus preocupaciones y defender no solo sus fuentes de trabajo y el futuro de la institución, sino también el de las unidades productivas de la zona.

“¿Cómo no apoyar al INTA en la situación que está pasando, si para nosotros es una parte principal, nos aporta tecnología y el trabajo de ingenieros que estudiaron y vuelcan su experiencia en nuestros campos, con análisis de agua, de suelo y de nuestros productos?”, se pregunta Luis Pérez, uno de los productores de la Asociación 1610, de Florencio Varela, que en 2009 comenzó a producir de manera agroecológica y trabaja con el INTA desde entonces.

Ahora, Pérez sostiene que no solo carecen de la asistencia que recibían por parte de los técnicos del INTA: también deben afrontar otras dificultades en la producción y comercialización de sus productos, y eso también impacta en toda una cadena que incluye a quienes producen o comercializan los insumos que ellos necesitan, como maderas y otros materiales que ya no pueden reponer debido a la crisis que están atravesando.

“Los productores de la región son principalmente arrendatarios: con costos de alquileres encarecidos, costos fijos altos, problemas comerciales y dependencia de insumos externos dolarizados, es muy difícil sostenerse. Muchos productores están endeudados y cuando ya no sostienen el endeudamiento, se terminan yendo”, advierte Camila Gómez, coordinadora del Proyecto Regional de Ambiente y jefa de la Agencia de Extensión La Plata (recientemente cerrada). Gómez afirma que muchos ya se han ido hacia zonas con más disponibilidad de tierras, en las que el valor de los alquileres no es tan alto, como Magdalena o Brandsen, pero muchos otros directamente no están más porque se dedican a otra cosa, hacen changas o vuelven a sus países de origen.

La especialista agrega que muchas de las personas del INTA que trabajaban en las nueve estaciones experimentales que dependía de la experimental de AMBA fueron trasladadas al Instituto de Investigación para la Agricultura Familiar (IPAF), donde los objetivos de trabajo son diferentes, lo que les dificulta continuar con sus líneas de trabajo previas. Esto se traduce en un debilitamiento con el vínculo con los productores, a los que, por ejemplo, ya no pueden seguir visitando con la misma regularidad que antes.

“Hay una desvalorización hacia el trabajo destinado a la agricultura familiar en general, no solo en esta región, sino dentro del INTA en general”, cuestiona Gómez, y agrega que desde las agencias de extensión no solo asesoraban a las familias productoras sobre productos y formas de producción más sustentables, sino que también les proveían semillas producidas por el INTA y otros materiales “más versátiles, con menos exigencias de incorporación de insumos externos”, para cultivos como tomate, pimiento y zanahoria. Además, ayudaron con la inclusión de papas y otras hortalizas denominadas pesadas, para diversificar sus producciones.

Durante el festival hubo feria de producciones locales, talleres y debate sobre la preocupante situación del sector y el rol del Estado en las políticas agroalimentarias.

“También trabajamos mucho, desde la Agencia de La Plata, en la reparación de suelos”, explica Gómez. “Tratamos de trabajar todas estas cuestiones con los productores y las organizaciones, promoviendo prácticas más sustentables y amigables con el ambiente”, agrega. Por ejemplo, menciona procesos como incorporar materia orgánica vegetal, triturar los restos de cultivos e incorporarlos, compostar con restos de cultivo y promover la biofumigación.

La especialista dice que desde la experimental del INTA también estaban trabajando en otras problemáticas sociales, como las que genera el avance de la urbanización sobre zonas más rurales, que terminan rodeadas de grandes barrios cerrados.

“Nos trasladamos cuidando nuestros lugares de trabajo pero seguimos reivindicando que no se cierra la Experimental, así como las tareas que veníamos teniendo en el territorio desde las distintas agencias de extensión, porque si no lo hace el INTA, es una zona vacía”, coincide Fajardo, que trabaja desde hace años con productores de la ciudad de La Plata, y subraya que “esto afecta al cinturón hortícola más importante del país y a un montón de producciones de alimentos frescos que abastecen no solo a la Capital Federal, sino también a muchas ciudades del área metropolitana de Buenos Aires, que es la zona más densamente poblada del país”.

Soberanía alimentaria

La situación del INTA y los productores del cordón frutihortícola del AMBA se repite en distintas partes del país. Así como se visualizó esta situación durante el festival del INTA, tras el Día Mundial de la Soberanía Alimentaria, que fue el 16 de octubre, también se realizaron diversas manifestaciones y eventos para seguir defendiendo el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas agrarias y alimentarias, y los riesgos que corre hoy este sector.

Ese mismo día, investigadores y especialistas de las Cátedras Libres de Soberanía Alimentaria (CALISAS) presentaron el último Informe Anual de Soberanía Alimentaria, con indicadores y datos sobre el sector. Además, se refirieron a la relevancia de la lactancia materna como primer alimento, cuestionaron el modelo agroindustrial hegemónico, advirtieron sobre la concentración en la distribución de productos y recordaron que la alimentación es un derecho constitucional en el país desde 1994, cuyo acceso debe ser garantizado.

Al día siguiente, las organizaciones de productores se manifestaron en Plaza de Mayo. Estos colectivos, nucleados en la Mesa Agroalimentaria Argentina, realizaron lo que denominaron un «alimentazo» frente a la Casa Rosada, para mostrar la crítica realidad que viven productores campesinos y cooperativos en todo el país.

Vanina Lombardi

Paolo Rocca pide una “política industrial” para la Argentina

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Reformas, apertura racional y política industrial fueron los temas de la conversación que mantuvo el CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, en la Conferencia Anual de la Unión Industrial Argentina (UIA). El empresario aportó su mirada sobre la agenda que impulsa el presidente Javier Milei y las oportunidades del sector productivo.

En cada una de sus apariciones públicas, Rocca habla de política industrial. “El hecho de que se haya desprestigiado este concepto por los abusos, la falta de transparencia y la intervención no le quita valor ni relevancia“, sostuvo.

El empresario reconoció el reordenamiento de la economía a cargo de la gestión de Milei, pero también planteó que quedan cosas por hacer: “Debemos hacer política monetaria e industrial“. De hecho, Rocca se manifestó en contra de que el desarrollo de la Argentina dependa solo de una cadena de valor porque “eso no alcanza”.

El CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, habló de las reformas que impulsa el Gobierno
El CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca, habló de las reformas que impulsa el Gobierno

En consecuencia, introdujo la idea de decisiones sectoriales. En palabras de Rocca esto equivale a “entender en qué cadena de valor aceptamos un rol distinto y a cuál apoyamos y cuidamos”.

El empresario destacó que el sistema impositivo es una de las principales trabas para el sector productivo. “La industria necesita reducir la carga impositiva, reducir la informalidad laboral, ampliar las bases de recaudación con equilibrio fiscal y distribuyendo el peso del Estado”, señaló, al tiempo que cuestionó la presión tributaria a nivel nacional, provincial y municipal.

“Nuestra empresa tiene un 4% o 5% de impuesto a la exportación industrial. No hay que desalentar la exportación”, afirmó Rocca.

En ese sentido, consideró que una reforma tributaria debería tomar como referencia modelos que diferencian los impuestos sobre utilidades distribuidas y reinvertidas. “Los tres principios —reducir la informalidad, favorecer la inversión y no obstaculizar las exportaciones— son elementos de orientación de una reforma”, sintetizó.

A su vez, Rocca no le escapó en sus comentarios a la reforma laboral como otro eje prioritario. “El tema laboral es la segunda reforma importante, y en el corazón de esto está la reducción de la informalidad”, sostuvo. “Una reforma laboral debería apuntar a reducir la informalidad, reducir la litigiosidad y permitir la flexibilidad que aumente la productividad”, añadió, y remarcó la necesidad de “construir consenso y una posibilidad de transformación positiva”.

Además, fuera de agenda planteó la necesidad de una reforma educativa que permita mejorar los resultados del sistema. Este es otro de los temas que el empresario suele repetir en sus discursos. “Hace falta una reforma educativa: en 1994 se provincializó, tenemos 9 millones de alumnos y 800.000 docentes; gran parte de esto está en manos de las provincias”, dijo. Acto seguido, propuso “poner al Estado en control de contenidos, evaluación y performance, para que no quede fragmentado”.

Por último, consideró que el desarrollo de la infraestructura y la logística es clave para la competitividad industrial. “La empresa para ser competitiva necesita logística, un tema muy relevante para la transformación”, aseguró.

Ignacio Grimaldi

«Acuerdo comercial» ¿qué exige EE.UU. en servicios digitales y transferencias de datos?

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La Casa Blanca anunció que nuestro país concretará un acuerdo con los Estados Unidos en materia de comercio e inversión. El texto inicial detalla, en el apartado “Comercio digital”, que “Argentina se ha comprometido a facilitar el comercio digital con Estados Unidos mediante el reconocimiento de Estados Unidos como jurisdicción adecuada bajo la ley argentina para la transferencia transfronteriza de datos, incluyendo datos personales, y a no discriminar servicios digitales o productos digitales estadounidenses. Argentina también tiene la intención de reconocer como válidas para su legislación las firmas electrónicas que sean válidas bajo la ley estadounidense”.

Aunque el texto no tiene validez de ley, y es apenas una declaración de intenciones, insiste sobre algunos puntos relacionados con el mundo digital que llamaron la atención de los expertos locales.

Traspaso de datos personales

Aunque aún falta que se redacte el texto final y la letra chica, varios especialistas y abogados ofrecen su visión sobre cómo afectará a nuestros datos personales este acuerdo, y el valor que tienen y tendrán, sobre todo si son datos íntimos que compartimos sin saberlo (o sin tenerlo en cuenta).

Algunos aseguran que mejorará la operatoria diaria de las compañías y no afectará a los usuarios finales; mientras otros advierten que podría poner en peligro nuestra intimidad. Entre estos últimos se encuentra Javier Pallero, especialista en políticas públicas de la tecnología. “El texto que se ha publicado sobre datos personales implica que Argentina no podrá aplicar controles más estrictos sobre cómo se manejan los datos de argentinos al usar aplicaciones de empresas estadounidenses -analiza-. Hoy la ley que rige en Argentina tiene algunos aspectos más proteccionistas que los que se usan en los Estados Unidos. Esto se hace para facilitar la operatoria de empresas estadounidenses y de su gestión de los datos personales, a contramano de otras tendencias regulatorias como la europea, que son más estrictas, y hacia los cuales la Argentina iba orientándose a través de convenios y proyectos de reforma”.

David Mielnik, abogado especializado en tecnología y en la aplicación de IA al Derecho, explica que este apartado del texto del acuerdo se relaciona con nuestra ley de proyección de datos personales, que es la ley 25.326. “Es relativamente vieja porque data del año 2000 y no contempla los desarrollos tecnológicos de los últimos años. Pero en el artículo 12 prohíbe la transferencia transnacional de datos personales a países que no ofrezcan adecuadas garantías de su protección. Entonces, con este acuerdo, Argentina reconocería expresamente que los Estados Unidos es un país que ofrece garantías adecuadas de protección. Esto facilita la adopción de software, en particular de inteligencia artificial, que por su propia naturaleza maneja datos. En otras palabras, facilitaría la adopción de tecnologías donde el procesamiento ocurre en los Estados Unidos y lo colocaría en lugar de preferencia, en relación con otros países como China”, analiza.

La Agencia de Acceso a la Información Pública es quien determina qué países ofrecen las garantías de protección de datos personales adecuadas. “Con este acuerdo ya no sería necesario tomar esa decisión respecto de Estados Unidos”, explica Mielnik.

Definir los detalles

Beatriz Busaniche, directora de la Fundación Vía Libre (una ONG dedicada a gobierno digital y derecho en línea) ve con preocupación los detalles de este acuerdo marco. “Nos preocupan dos grandes campos: la propiedad intelectual y el comercio electrónico. La agenda de comercio electrónico, sobre todo la cuestión del tráfico transfronterizo de datos y el reconocimiento de Estados Unidos como jurisdicción adecuada en términos de la ley argentina es un problema muy grave, especialmente por el hecho de que EE.UU. no tiene a nivel federal una ley de protección de datos que garantice el mismo marco de derechos que tenemos los ciudadanos argentinos sobre nuestros datos personales”, señala.

Aunque reconoce que tenemos una ley “viejita”, destaca que está basada en el marco legal de Europa, que es muy garantista de los derechos de protección de datos. “Hoy gracias a esta ley tenemos plenas capacidades sobre nuestros datos personales. El problema de nuestro país que tiene que ver con la baja capacidad de observancia de la ley y la falta de una cultura de protección de datos, pero un acuerdo de esta naturaleza con Estados Unidos no va a mejorar de ninguna manera los derechos de los argentinos sobre sus datos, sino que va a debilitar todavía más los magros resguardos que tenemos sobre ellos”, agrega Busaniche.

Para esta experta, será necesario tener una gran espalda financiera para poder litigar con una empresa estadounidense en territorio norteamericano sobre gestión de datos de un argentino, que es lo que habilita a priori el texto del acuerdo.

Visión positiva

Desde el otro lado, Pablo Palazzi, abogado, director del Centro de Tecnología y Sociedad (CETYS) de la Universidad de San Andrés y socio estudio Allende & Brea, considera que el acuerdo es muy positivo para el país y su economía. “Aunque hay que ver la letra chica una vez que se implemente en materia de datos personales, Argentina hace un cuarto de siglo que sigue el sistema europeo; además, fue el primer país de la región en ser considerado adecuado, es decir que se permite la transferencia de datos de la Unión Europa a Argentina. Mientras que el modelo norteamericano se focaliza más en la innovación y la tecnología, y menos en la regulación. En otras palabras, permite hacer más cosas con los datos personales, incluida la IA sin ningún límite. En cambio, en Europa ponen más límites. Con este acuerdo los datos van a fluir más fácil entre Argentina y Estados Unidos, sin tener que implementar otras medidas legales”, señala.

Según Palazzi, esto facilitará el comercio electrónico y ayudará a que haya más socios comerciales de ambas naciones. “Un tema a analizar a futuro es que los Estados Unidos es un país federal, y solo 20 estados de 50 tienen leyes generales de privacidad. Por lo tanto, hay que ver a dónde van los datos”, resalta.

Para Raúl Martínez Fazzalari, abogado especialista en tecnología, no hay conflicto entre las leyes locales y este acuerdo, ni con lo que establece sobre la transferencia de datos. “Cuando aceptamos el uso de cualquier servicio como Uber, Spotify, Netflix, por poner algunos ejemplos, estamos cediendo datos personales con consentimiento, porque aceptamos el uso de la política de privacidad. Para los usuarios individuales, en materia de datos personales, no significará ningún cambio. Las empresas deberán adaptar o incluir una condición en su contrato, como que ‘cualquier conflicto derivado de datos personales se podrá solucionar con la jurisdicción de Estados Unidos’. De hecho, Facebook, por ejemplo, tiene jurisdicción para los no residentes en Estados Unidos y Canadá, en Irlanda. Así que es exactamente lo mismo. En la práctica no veo ningún tipo de conflicto”, dice.

Opiniones cruzadas

Sobre la aceptación del uso de datos personales que hoy damos al utilizar redes sociales y servicios de empresas estadounidenses, Busaniche considera que “cuando se habla de asimilar jurisdicción en términos de adecuación, hay un montón de otros datos personales que van a empezar a fluir, que hoy no necesariamente están fluyendo, al menos legalmente, y con este marco se los va a habilitar. Hay mucha información personal que no es la que se otorga cuando se usan las redes sociales, como los datos bancarios, de salud, de compañías de seguro, por dar algunos ejemplos. Esa no es información que circula internacionalmente y no hemos avalado que ahora lo haga. La sensibilidad del asunto está en todos los otros datos que componen la economía hoy, de lo cual se extrae valor económico y que con una armonización de este tipo pueden fluir sin que los ciudadanos argentinos tengamos el control”, argumenta.

Para Martínez Fazzalari, en cambio, ya circula mucha de esta información, incluso en el marco de la ley contra lavado de dinero. “La información fluye. Por lo general, las personas dan sus datos personales si una compañía del exterior les presta un servicio. A mí, por ejemplo, no me importa que sepan si estoy asegurado o brindar los datos que me piden. El conflicto existe cuando afecta un derecho como puede ser la venta de esos datos, pero hoy eso ya ocurre. Cuando buscamos algo en Instagram a los pocos minutos vemos publicidades de ese producto. Hoy ya se comparten datos. Los organismos bilaterales específicos comparten datos, obviamente en investigaciones o por un tema de seguridad o ciberseguridad, pero los comparten”, opina.

Según Martínez Fazzalari, el sistema que usamos hoy se llama autorregulación de servicios: “la empresa que te presta cualquier tipo de servicio establece términos y condiciones para el uso de su aplicación y vos aceptás o no. Esto es lo que se está usando hace años en todas las plataformas y funciona. Es cierto que hay conflicto y que hay prácticas desleales, pero en términos generales el sistema funciona”.

Lo que deberá definirse en la letra chica del acuerdo (cuya implementación todavía no tiene fecha fija) es cuál es el alcance de ese flujo de datos de usuarios argentinos de servicios estadounidenses, si será bidireccional, y qué potestad tendrán el Estado, las empresas y los ciudadanos argentinos a la hora de reclamar ante un eventual problema.

Cintia Perazo

El primer amparo para frenar la privatización de Nucleoeléctrica

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Pocos días después de que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo pusiera en marcha la privatización de Nucleoeléctrica Argentina, una diputada nacional presentó el primer amparo para frenar la operación, mediante la cual el Gobierno busca  vender el 44% de las acciones de la compañía estatal que opera las centrales nucleares. 

Gabriela Estévez, del Frente de Todos, impulsó la medida, una acción de amparo individual y colectivo, en la que solicita la nulidad e inconstitucionalidad del Decreto 695/2025 y de la Resolución 1751/2025 del Ministerio de Economía. El expediente está en manos del juzgado federal N° 3 de Córdoba, a cargo de Hugo Vaca Narvaja. Según se conoció, en los próximos días se realizarán planteos similares en otros tribunales.

De acuerdo con el texto, la demanda denuncia que el decreto fue dictado fuera del plazo de la delegación legislativa, violando el artículo 76 de la Constitución Nacional. Además, se omitió la Audiencia Pública obligatoria, exigida por el artículo 42 Constitución Nacional y la doctrina “CEPIS” de la Corte Suprema, lo que “vulnera el derecho de los usuarios a participar en decisiones que afectan tarifas y calidad del servicio”.

En su escrito, la diputada también recuerda que Nucleoeléctrica Argentina es una empresa estatal que opera las tres centrales nucleares del país y genera más del 7% de la energía eléctrica del Mercado Eléctrico Mayorista. “No es deficitaria ni prescindible. Según datos oficiales, en el primer trimestre de 2025 acumuló ganancias por 17 millones de dólares, y lleva adelante proyectos clave como la extensión de vida de Atucha I (725 millones USD) y el almacenamiento en seco de combustible gastado (173 millones USD), ambos financiados con deuda respaldada por contratos de venta de energía”, prosigue.

“La privatización no tiene justificación técnica ni económica. Por el contrario, pone en riesgo la continuidad de obras estratégicas, la seguridad radiológica y la estabilidad tarifaria de más de 2,5 millones de hogares. Como advierte el amparo, una vez transferido el 44% del capital accionario, el daño sería irreversible”, señala el texto. 

La acción judicial invoca la defensa de derechos de incidencia colectiva (Art. 42 CN), el derecho a un ambiente sano (Art. 41 CN) y el derecho a una vida digna (Art. 4.1 CADH). “La gestión de activos nucleares exige máxima transparencia y control estatal, no negociaciones opacas ni cesión patrimonial a grupos privados sin experiencia ni compromiso con el interés público”, detalla. En consecuencia, la diputada solicita la suspensión “inmediata” de cualquier acto de licitación, oferta o transferencia de acciones de NA-SA.

Por último, se remarca que el plan nuclear que anunció el Gobierno Nacional hace casi un año “carece de un rumbo claro” y tampoco ha mostrado ningún avance concreto: su único resultado palpable es la paralización del proyecto CAREM, uno de los pequeños reactores (SMR) de mayor avance en el mundo.   “Los trabajadores de las centrales nucleares vienen resistiendo el desguace nuclear, mediante un plan de lucha permanente en los lugares de trabajo y repudiando a la conducción entreguista de la empresa”, finaliza.

El acuerdo que plantea Trump a Argentina y otros países latinoamericanos. Comentario  editorial

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Aclaramos en el título de esta nota que el acuerdo que anunció la Casa Blanca ayer, 13 de noviembre, es, en sus líneas generales, el mismo que la administración Trump negocia, al mismo tiempo, con otros países de la región, Guatemala, Ecuador y El Salvador.

Este hecho no niega el peso de la «relación especial» que mantendrían Donald Trump y el presidente de nuestro país, Javier Milei. Ni que Argentina sigue siendo la 3ra. economía de la región, detrás de Brasil y México. Pero esos factores no serían decisivos para las políticas estratégicas de Washington.

Subrayamos este enfoque porque la mayoría de los sectores políticos, y de los comunicadores locales, hablan como si Argentina fuera un caso único en el mundo, para bien o para mal. En AgendAR hemos tratado de tomar con pinzas este mito.

 Qué hay, hasta ahora, de concreto en el proyectado acuerdo EE.UU.-Argentina. Y qué falta para que se haga realidad

La administración Trump, anuncia un acuerdo marco (framework agreement) para el comercio recíproco e inversiones con Argentina. No es un tratado de libre comercio completo firmado, sino un marco preliminar que se espera finalizar y firmar en las próximas dos semanas. Este plazo, y los correspondientes anuncios, estarán influidos por las necesidades políticas del presidente Trump, que ya sufrió cuestionamientos de la oposición Demócrata y de productores agrarios estadounidenses en este tema.

Sobre las medidas incluidas en este «acuerdo marco» ya informaron esta mañana extensamente, y con distintos enfoques, los medios gráficos y digitales argentinos. Son tentativos, porque este tratado, como los demás propuestos, deberán pasar por los Congresos de cada país latinoamericano, y en la mayoría de los casos con más dificultad, por el Congreso de los EE.UU.

Igual, ya este anuncio es un paso importante en el plano político interno de nuestro país y en su posicionamiento geopolítico, impulsado por la relación entre Trump y Milei, y la dependencia financiera del actual gobierno argentino del apoyo del Tesoro estadounidense.

Para EE.UU. este paso forma parte de una iniciativa más amplia para reducir barreras arancelarias en la región.

Todos estos futuros acuerdos están en una fase preliminar y se centran, en general, en facilitar el intercambio de productos tradicionales de los países de la región (agrarios y minerales)  por manufacturas estadounidenses.

En el caso argentino, hay dificultades especiales: nuestras exportaciones agrarias más importantes compiten con las de Estados Unidos. Y la insistencia de décadas de Washington en que se respeten con rigurosidad  sus patentes (medicamentos, semillas) afecta a intereses locales poderosos.

También, ha surgido en la última década una preocupación estratégica a propósito de la economía digital por parte de EE.UU. Pero todavía no está claro lo que puede exigir o imponer.

Vale la pena repasar brevemente el panorama general de los tratados de libre comercio de EE.UU. con países de América Latina: 

  • Panamá: Firmado en 2012, en vigor desde octubre de ese año. Cubre comercio de bienes, servicios, inversión y propiedad intelectual.
  • Perú: Firmado en 2006, en vigor desde 2009. Ha impulsado exportaciones peruanas como textiles y agro productos.
  • Colombia: Firmado en 2012, en vigor desde ese año. Similar al de Panamá, con énfasis en manufacturas y agricultura.

Son parte de una red más amplia: EE.UU. tiene seis acuerdos de libre comercio con 11 países latinoamericanos en total (incluyendo México y Centroamérica vía CAFTA-DR). Además, hay Acuerdos de Marco Comercial e Inversiones (TIFAs) con otros, como Brasil o Chile, que sirven de base para futuras negociaciones. Entendimientos, pero en fase de «marco» por ahora.

Las opiniones sobre estos tratados son muy diversas, por ambas partes. Pero el hecho evidente e indiscutible es que no favorecen el desarrollo industrial y tecnológico autónomo de la parte no estadounidense.

Son asimétricos, como inevitablemente lo son todos los que se firman entre un país más fuerte y otro más débil. Como lo era el tratado Roca-Runciman, firmado entre Gran Bretaña y Argentina en 1933.

Pero ese tratado no le impidió a la Argentina la industrialización sustitutiva puesta en marcha bajo Agustín P. Justo. Ni la industrialización mercado internista y el desarrollo tecnológico impulsado por Juan Domingo Perón.

Los países con población educada y alguna base industrial no marchan a la irrelevancia porque las Grandes Potencias los obligan. Serán irrelevantes si sus gobernantes tienen esa vocación.

Abel B. Fernández

Raúl Podetti denuncia un negociado en la compra de submarinos a Francia

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El ingeniero naval Raúl Podetti, consultor independiente y exdirectivo de Astillero Río Santiago, intensifica su denuncia contra lo que el define como la «corrupción naval militar argentina».

En 2022, su novela “L’Affaire Argentine” ya había revelado la «vergonzosa» y “sobrepreciada” compra de cuatro patrulleros oceánicos (ARA Bouchard (P-51), ARA Piedrabuena (P-52), ARA Storni (P-53) y ARA Contraalmirante Cordero (P-54)); al astillero estatal francés DCNS Naval Group —señalado por organismos internacionales como el más corrupto del mundo—. Dicha operación (iniciada por Macri y continuada por Fernández) se cerró en U$D 400 millones, a pesar de informes que aconsejaban la construcción nacional a mucho menor costo.

Tres años después, Podetti acusa al actual gobierno de Javier Milei de impulsar una nueva compra directa y «sobrepreciada» de otros cuatro patrulleros idénticos a los OPV ya adquiridos, y que están inactivos en Mar del Plata por falta de fondos para operarlos; más una flotilla de submarinos, al mismo proveedor francés, esta vez por U$D 3.000 millones, con presuntas comisiones del 11%.

Podetti sostiene que esta «Política de Estado» desvía recursos -el nuevo gasto equivale a 100 años del FONDEF- y relega a la industria naval argentina, tal como lo comprobó una investigación de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre compras militares con «alevosas irregularidades».

El ingeniero naval ha elevado todas sus revelaciones a la Oficina Anticorrupción, buscando frenar lo que considera un «fraude naval militar» que se mantiene sin importar el signo político.

L´Affaire Argentine II

Este debería ser el título de la segunda parte de mi anterior novela, basada en el negociado realizado entre la Argentina y Francia en el 2018. Fue en ese año cuando se compraron, en forma directa y al doble del precio de mercado, 4 barcos patrulleros al astillero estatal francés, el más corrupto del mundo, según el Compendium of Arms Trade Corruption – Fletcher School). El estudio detalla sobornos franceses por 1 billón de dólares pagados en Brasil, Paquistán, Malasia, Arabia y Taiwán, y una serie de asesinatos para su encubrimiento.

Sólo Argentina compró esos barcos a pesar del rechazo por mal desempeño de todas las Marinas, incluso la de Francia. Quizás sea por eso que desde su llegada casi nunca han salido a patrullar, y son una estática postal turística de Mar del Plata, amarrados siempre en la Base Naval, mientras los pesqueros ilegales hacen su festín cerca de la milla 200.

Para explicar esta nula actividad, el gobierno ha manifestado que NO HAY PLATA para operarlos. Sin embargo, Milei acaba de anunciar la compra directa sobrepreciada de otros cuatro inútiles barcos patrulleros iguales y una flotilla de submarinos, siempre al mismo astillero estatal francés, único y preferido proveedor de los funcionarios civiles y militares navales argentinos. Así el gobierno francés recibiría 3000 millones de dólares, menos las correspondientes comisiones del orden del 11%, según el estudio de corrupción naval militar citado.

Debe reconocerse que hay un trabajo en equipo. Estas nuevas compras fraudulentas fueron iniciadas en el anterior gobierno y el actual las impulsa con vigor, demostrando que la corrupción naval militar argentina es una verdadera Política de Estado.

A la compra de submarinos y patrulleros-que-no-patrullan se sumó también, en ese mismo año, la compra de una flotilla de Super Etendard franceses, con una característica especial: se trata de aviones-que-no-vuelan o, al menos, que no lo han hecho en los siete años desde que llegaron.

Pero nada de esto debería sorprendernos, pues hace ya varios años que la Argentina está rankeada entre los países más corruptos del mundo en compras militares. Según el Global Defense Integrity Index (GDI) de Transparency International, nos ubicamos al nivel de Angola, Camerún, Sudán, Nigeria, Bangladesh, Irn, Irak, Jordania, China, Rusia y Venezuela. Nuestras chances de mejorar son muy bajas pues los que deberían generar el cambio son justamente los que se benefician con mantener el mismo status quo de corrupción.

¿Cómo se financia este fraude naval?

Los 3000 millones de dólares (más intereses) que se lleva el gobierno de Francia en contratos navales equivalen a casi 100 años de la tasa (0,8%) sobre el presupuesto nacional fijada en el Fondo Nacional de la Defensa (Ley 27565 – FONDEF) para el reequipamiento militar. En otras palabras, cuatro generaciones de argentinos aportaremos un 0,8% de nuestro Presupuesto para dar trabajo al astillero estatal francés, incumpliendo el objetivo de “sustitución de importaciones en el reequipamiento de Defensa” definido para el FONDEF. No en vano, estas siglas se reinterpretan hoy como FOndo para el DEsarrollo de Francia.

¡Dejar de Robar!

En el lanzamiento de mi reciente libro CAIN, Relatos Salvajes del Fratricidio Nacional hice la siguiente reflexión:

Si a los ocho barcos patrulleros franceses, se suman los otros cuatro comprados en forma directa a un astillero israelí en 2017, también inútiles y al doble del precio de mercado, la Argentina obtendría el récord mundial de inversión en barcos patrulleros (1000 millones de dólares en sólo ocho años). Pero lo más increíble de este billonario fraude naval militar en curso actual es que no sirve para nada, pues el patrullaje real de la Argentina es casi nulo.

Es obvio que esos 12 sencillos barcos patrulleros podrían haberse construido a la mitad de precio en otro astillero o en algunos de los 16 astilleros argentinos (14 privados). Pero a la industria naval argentina se la mantuvo excluida de esos contratos, y agredida con pésimas medidas económicas al punto que, en ese mismo período de ocho años, sólo construyó barcos por un valor de 100 millones de dólares. Con estos datos concretos les pregunto a nuestros geniales economistas superdotados a cargo del gobierno: ¿Qué medida económica puede multiplicar por diez la actividad económica de un sector productivo y reducir el gasto público a la mitad?

Y la única respuesta que me surge es: ¡Dejar de Robar!

Investigación y Denuncia

Cuando reúno suficiente evidencia de corrupción, mis investigaciones concluyen en denuncias administrativas, judiciales y mediáticas que suelen parecer pérdidas de tiempo. Pero a veces no lo son: una de mis denuncias ante la Oficina Anticorrupción terminó siendo elevada a la Justicia Penal y avanza, aunque con lentitud y, en otro caso, la Auditoría General de la Nación (AGN) tomó mi denuncia por el fraude en la compra de patrulleros e inició una larga investigación que culminó en un informe lapidario (#12010800). En noviembre 2024, la AGN identificó alevosas irregularidades propias de un sistema de corrupción organizado dentro del Ministerio de Seguridad: el 91% de las compras eran ilegales, el 74% de los contratos no tenían garantía, el 69% eran compras directas sin justificación ni comisión evaluadora y más del 33% no tuvieron requerimiento ni especificación técnica.

Algunos de los casos antes mencionados terminaron con varios funcionarios extranjeros presos por corrupción: directores del astillero israelí, un presidente del astillero estatal francés, un presidente y dos ministros franceses, y varios almirantes y funcionarios de Brasil, Malasia, Taiwán y Paquistán, todos clientes-socios del astillero estatal francés. Tarde o temprano a esta lista se sumarán también funcionarios civiles y militares argentinos. Será justicia.

Les Misērables

El famoso musical se basa en la obra cumbre del siglo XIX francés donde Víctor Hugo denunciaba el abuso de poder del gobernante que empobrecía a la sociedad. En la obra, los miserables eran los oprimidos que vivían en la miseria heroicamente representados por Jean Valjean, un hombre perseguido por el poder por robar una rodaja de pan.

Sumándome a Víctor Hugo en su denuncia, me pregunto: ¿Quiénes son hoy y aquí, los “miserables”? Y encuentro primero una dolorosa coincidencia con la obra francesa original: hay millones de argentinos que siguen sumergidos en la miseria. A esto contribuye, sin dudas, la corrupción sistémica que anida en la cumbre del poder y roba los recursos que podrían ayudarlos a salir de esa condición. Sin embargo, la interpretación coloquial más actual del término “miserable” no se refiere tanto ya sólo al pobre inocente oprimido y tiene una carga mucho más negativa y acusatoria que meramente descriptiva, asociándose, por ejemplo, al explotador, al maldito (“al muy miserable”) que desde el poder roba, no una rodaja de pan como Jean Valjean, sino millones para su propio beneficio.

El robo desde el poder político se llama corrupción, y su máxima expresión mundial (40%), se da en la venta de armas, que en la Argentina, uno de los peores países en esta materia, alcanza actualmente niveles críticos con las reiteradas compras al astillero estatal francés.

En el último capítulo de CAIN, Relatos Salvajes del Fratricidio Nacional planteo un nuevo el guion para el exitoso musical, adaptado a la realidad nacional de la última década. Los invito a Los Miserables, el Musical de la Corrupción.

Nadie Importa

Posiblemente estas líneas te indignen, pero también quizás llamen a preguntarte que hacer para terminar con el flagelo de la corrupción que nos mantiene sumergidos en el subdesarrollo. Seguramente ese proceso termine llevándote a pensar que la corrupción, y en especial la militar, es algo demasiado grande comparado con tu tamaño haciéndote sentir que “no sos nadie” para solucionar esto. Y justamente ahí anida la fuerza de la corrupción que, como una planta que crece en la oscuridad de un rincón oculto, se alimenta de nuestra pasividad.

Yo intento que cada vez más gente se anime a denunciar, iluminando así ese rincón húmedo y oscuro de nuestra Argentina. Intento que los argentinos nos empoderemos y que nos convenzamos que la acción de cada uno de nosotros realmente importa. Eso intento transmitir en este breve video:   www.youtube.com/watch?v=TfKIav7QZVs

Argentina en el mar VI – Átomos, naves y submarinos

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Desde el blog de este editor se propuso un proyecto demasiado ambicioso para este tiempo desalentador: instalar en una nave argentina un reactor CAREM, como medio de propulsión. Aquí se analizan los -pocos- antecedentes del asunto.

A.B.F

El CAREM: duro de re-navalizar

No seríamos el primer país en subir un reactor convectivo, o de circulación natural a una embarcación. Lo hizo primeramente la entonces llamada República Federal Alemana (RFA) con el transporte de minerales Otto Hahn, botado en 1964 y retirado de servicio en 1979. En esos 30 años navegó 1,2 millones de km. gastando unos 60 kg. de uranio levemente enriquecido; lo que le ganó el calificativo de “un éxito irrelevante” por parte de GCaptain, un newsletter de la industria naval que ama las externalidades.

¿Cuáles externalidades? Sigue siendo mejor operar una flota comercial térmica movida a “bunker oil”, el residuo último y más berreta del proceso de “cracking” del petróleo. Es casi carbón líquido (bueno, bastante líquido). Scientific American, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y hasta la OMI (Organización Marítima Internacional) coinciden en que el bunker genera humo con hollines tan llenos de HAPS (hidrocaburos aromáticos persistentes), y además tantos óxidos de azufre y de nitrógeno, que está matando prematuramente de tumores respiratorios y EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) a 90.000 personas/año en puertos y “choke points” (cuellos de botella de la navegación marítima).

Los 15 mayores barcos  del año 2009, en general containeras con motores de 109.000 HP promedio, generaban tantos HAPS como la flota mundial automovilística, aquel año integrada por 790 millones de autos. Los 90.000 mercantes enlistados aquel año por Lloyds produjeron el 30% de los óxidos de nitrógeno y el 9% de los de azufre que contaminan la atmósfera por acción humana. Otro modo de ver el asunto es que cada nave mercante aquel año mató a su ñato. Me limito a medir el impacto del bunker-oil sobre la salud humana, y dejo de lado su impacto climático por contribución al calentamiento global. Evitar 90.000 muertes prematuras/año, entonces, retomando la opinión tan naviera de GCaptain, debería considerarse un éxito comercial relevante.

Hago estas aclaraciones porque si algún día la Argentina va al frente con planes de navegación nuclear, Greenpace y similares nos acusarán de tramar Chernobyles flotantes, mientras la diplomacia de los poderosos y preocupados emite anónimos y consternados “white papers” para conmover a nuestros diplomáticos, políticos, jueces y periodistas “al uso”. No descarto intervenciones más brutales, como la que se vio en Brasil en 2015. Ya llegaré a eso.

savannah

El reactor PWR “no compacto” que movía al Savannah, nave con líneas más cerca de transatlántico de 32 nudos que de carguero patachón de 12 nudos. Las cuentas no cerraban ni a palos.

El Otto Hahn compitió unos pocos años con el US Savannah, botado en 1959 y movido por un PWR convencional, con los circuitos primario y secundario separados. Veloz, esbelto y aerodinámico como un transatlántico (rara tipología para un carguero), el Savannah salió de servicio en 1965 por sus altos costos de mantenimiento. Hoy funge de museo flotante en Baltimore. Como experimento, dejó en claro que para transportar cargas de bulto y poco valor por tonelada, es más barato un mionca que una Ferrari.

El barco oceanográfico japonés Mutsu no logró sus objetivos científicos porque debido a fisuras en su contención, su reactor “fugaba” neutrones a lo pavote: perdía su potencia irradiando a la tripulación. Hubo quejas y cajoneo. Hoy el Sevmorput ruso es el único carguero nuclear del planeta, pero por buenas razones: como conteinera mercante polar, gasta mucha potencia en romper hielo. Sólo en los mares polares este tipo de propulsión logra cerrar las cuentas.

Cuando tuvo su bautismo de mar, sólo 2 años tras la catástrofe de Chernobyl, lo que le cerraban al Sevmorpout eran los puertos, incluso los soviéticos, porque hasta los camaradas estibadores temían que su reactor NKL-40 tuviera algún parecido técnico con el RBMK que se acababa de hacer puré radioactivo en Ucrania. Para felicidad de Atomflot, el dueño actual, de la nave, la planta es un PWR de lo más convencional, con bastante “back-up” en sistemas de seguridad.

El extraño nombre de esa nave es un apócope de  Северный Морской Путь. Significa “la ruta del Norte” en buen cirílico, como Ud. habrá deducido. No es que haya muchas otras para navegar en la Santa Madrecita Rusia, país continental como pocos…

ártico

Las rutas del Sevmorput en 2016: 9 meses por año de hielo y más hielo, incluso en verano.

Con su proa acucharada de rompehielos y sus casi 40.000 HP (muchos burros para un mercante no tanto mayor que un Panamax), el Sevmorput logra avanzar a 2 nudos por hielo de 1 metro de grosor: caminando a la par sobre hielo liso, Ud. lo sobrepasaría apurando el paso: el hielo no es para impacientes. Y hablamos de la endeble banquisa Ártica, un chiste al lado de su cada vez más robusta contraparte Antártica.

¿A qué va tanta introducción? A que hoy decir “naval y nuclear” es cosa no de marineros sino de submarinistas. La US Navy se enamoró de la simplicidad y buen desempeño del reactor alemán del Otto Hahn, porque era de circulación natural, integrado (con los generadores de vapor encapsulados en el recipiente de presión) y muy silencioso. Lo tomó como base del S5G, cuyo modelo de ensayo se construyó y testeó en los Idaho National Labs. Entre 1969 y 1999, una copia plenamente navalizada de esa planta fungió de unidad motriz del submarino SSN Narwhal, una bestia considerable de 5300 toneladas de desplazamiento, demasiado grande para una nave “de caza” (es decir, un submarino “killer-hunter”, o cazasubmarinos). El Narwhal era un experimento.

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La centralita nuclear integrada del Otto Hahn, tan compacta que podía viajar armada en un camión, y silenciosa por su circulación convectiva. La marina yanqui la copió al hartazgo.

Su andar, más furtivo que el del resto de las naves de ese oficio sigiloso, le permitía hacer cosas raras: fue tal vez el primer submarino hacker de la historia. Pinchaba cables  intercontinentales de telecomunicaciones mediante el uso de robots teleguiados (ROVs), para pispear sin deschavarse las charlitas de enemigos y aliados. También escrutaba las fuentes marinas de sonido a grandes distancias, arrastrando un largo tren de sonares pasivos detrás de sí. Eso le daba a la US Navy un primer mapa de amenazas soviéticas marinas a escala de todo un océano en tiempo casi real.

Además de eso, el Narwhal brillaba en su métier más aburrido, “caminarle la nuca” a submarinos soviéticos y rusos sin que estos se avivaran, tratando en lo posible de no chocarlos (ha ocurrido). Su historial de servicio es una suma de vaguedades, ergo: sigue secreto. Su motor nuclear S5G tenía una potencia térmica de 90 MW que movían una turbina acoplada directamente al árbol de la hélice, sin engranajes reductores ruidosos. Así, podía pasar sumergido bajo la Flota Soviética del Báltico sin que a ningún almirante se le derramara siquiera el vodka, y a 22 nudos, que no es chiste para un sub: nuestros TR-1700, realmente rápidos para su propulsión diésel-eléctrica, dan sólo 25. Pero para un escape o un flanqueo, el Narwhal se cree que tiraba 40 nudos o por ahí (la US Navy lo niega, pero sin énfasis). Para ello, el reactor debía pasar a refrigeración mixta, asistida por bombas, y entonces no mezquinar potencia ni ruido aunque el enemigo “le largara los perros”: las bombas son la principal fuente sónica de cualquier submarino nuclear.

Aunque el Narwhal fue un prototipo que no se repitió, su éxito se mide por el hecho de que el reactor S8G, planta motriz de los 18 enormes submarinos misilísticos yanquis clase Ohio es, se dice, un S5G “on steroids”: tira 220 MW térmicos, y sólo en raras ocasiones tiene que hacer uso de refrigeración asistida por bombeo. Con 24 misiles Trident que llevan 8 cabezas termonucleares independientes cada uno, 4 de estas naves alcanzarían para transformar a 768 ciudades y blancos estratégicos rusos en otras tantas playas de estacionamiento radioactivas, y eso desde 11.000 km. de distancia y en 2 horas. Esa capacidad, a precio de amigos, sale U$ 2000 millones la unidad. Y a no preocuparse, que ese poder de aniquilación lo manejan Donald Trump y sus sensatos seguidores.

Daniel E. Arias

Expedición Cretácica I: “Un huevo de dinosaurio que se habría perdido en una temporada más”

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Durante la segunda jornada de la Expedición Cretácica I, Federico Agnolin, jefe científico del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales (LACEV-MACN-CONICET), notó algo inusual en el suelo. Matías Motta, investigador y explorador de National Geographic, filmaba la escena: “Varios de grupo quedamos más atrás y lo veo a Fede, que estaba delante. Se agacha, extiende la mano, mira al piso… y ahí estaba el huevo”, recuerda.

Lo que encontraron, transmitido a miles de espectadores, se convirtió en el momento más emocionante de la expedición: un huevo de dinosaurio carnívoro de 70 millones de años en estado casi perfecto. El yacimiento, ventana privilegiada al mundo previo a la extinción de los dinosaurios, ya había revelado en campañas anteriores al menos diez especies nuevas sin nombre.

La expedición forma parte del proyecto internacional El fin de la era de los dinosaurios, que reúne a más de 80 investigadores en una iniciativa que busca reconstruir la vida antes del impacto del meteorito que habría causado su extinción. Además del MACN y el CONICET, cuenta con el respaldo de National Geographic Society, la Fundación Félix de Azara y la Secretaría de Cultura de Río Negro.

El descubrimiento constituye el primer nido de dinosaurio carnívoro documentado en toda América. Mientras los huevos de titanosaurios, los gigantes herbívoros de cuello largo, abundan en la Patagonia, los de carnívoros son extremadamente escasos. Hasta ahora, solo un par de huevos incompletos se habían atribuido con certeza a Bonapartenykus, otro terópodo de la región.

El descubrimiento constituye el primer nido de dinosaurio carnívoro documentado en toda América.

La cáscara fina con ornamentación suave y el contorno ovoidal indica que perteneció a un dinosaurio carnívoro, posiblemente un raptor. Del tamaño de un huevo de ñandú, su nivel de preservación hace que parezca de un animal actual, según describen los investigadores.

En general, los huevos quedan rápidamente enterrados por sedimentos, lo que los protege de la descomposición. Con el tiempo, los minerales reemplazan los tejidos originales en un proceso llamado fosilización, que conserva su forma durante millones de años. Más tarde, la erosión remueve las capas superiores y deja el material fósil expuesto.

Pero la misma erosión que los expone también puede destruirlos. Jordi García Marsà, geólogo del equipo, explica: “Cuando un huevo está rodeado de roca, los agentes erosivos (agua, viento, hielo) empiezan a separarlo de la roca por la superficie de erosión”. El ejemplar probablemente estuvo expuesto durante cientos o miles de años: “En una o dos temporadas más, el huevo se habría perdido”, estima.

Durante las transmisiones en vivo, algunos espectadores se alarmaron al ver a los investigadores sostener el fósil con las manos desnudas pero la práctica responde a criterios técnicos: “No usamos guantes porque no hay riesgo de contaminación y la piel proporciona mejor control», explica Julia D’Angelo, paleontóloga especialista en reptiles marinos. El huevo siempre se sostiene con ambas manos y sobre una superficie firme: “Sabemos manipularlo y no lo íbamos a poner en riesgo”.

Durante las transmisiones en vivo, algunos espectadores se alarmaron al ver a los investigadores sostener el fósil con las manos desnudas pero la práctica responde a criterios técnicos.

¿Qué esconde el huevo?: De la tomografía al museo

El próximo paso es un estudio tomográfico, técnica no destructiva que permite explorar su interior sin romper la cáscara. “Pueden pasar dos cosas: que el embrión se haya degradado o que se haya conservado. Las tomografías nos permitirán verlo”, explica Mauricio Cerroni, paleontólogo especializado en vertebrados.

El equipo evaluará el uso de un tomógrafo médico convencional o de un microtomógrafo de alta resolución en la Comisión Nacional de Energía Atómica. El tomógrafo realiza miles de cortes digitales, permitiendo ver sección por sección el interior del huevo: “Los embriones iniciales son cartílago y no se preservan, así que solo podrían observarse si estaban muy avanzados, casi listos para nacer”, aclara Cerroni.

Hace unos años, el único modo de ver dentro del huevo era abrirlo y destruir parte de la cáscara. Hoy, el proceso conserva el fósil intacto y permite extraer un modelo 3D sin tocarlo. Incluso, evalúan transmitir la tomografía en vivo, para que el público pueda compartir el momento del hallazgo junto con el equipo.

Un objetivo clave es estudiar el color original del huevo, técnica que ya se ha logrado con fósiles asiáticos y ahora se puede replicar en la Argentina. Este análisis, junto con la disposición de los huevos en el nido y restos vegetales, permitirá conocer los comportamientos reproductivos de estas especies.

El lugar parece haber sido un sitio recurrente de nidificación durante millones de años. Cercano al mar y atravesado por antiguos ríos, ofrecía microambientes ideales para la reproducción, lo que habría atraído repetidamente a distintas especies de dinosaurios. La posibilidad de encontrar nuevos nidos es concreta: “Podría haber otros nidos en capas cercanas, y el equipo espera seguir investigando”, explica Eric Del Campo, paleontólogo del equipo.

“Nos preguntaban mucho qué vamos a hacer con el huevo, si se lo llevan o dónde queda”, cuentan los investigadores. La Ley Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico regula que todos los materiales deben regresar al museo correspondiente, en este caso por su ubicación geográfica. Así, el destino del huevo será el Museo Patagónico de Ciencias Naturales, en General Roca, Río Negro. D’Angelo destaca que esta política garantiza la soberanía científica: “Cada provincia define qué institución actúa para su preservación. El huevo quedará disponible para cualquier investigador del CONICET o del exterior”.

La legislación adquiere sentido al compararla con otros países: “En muchos lugares, los fósiles se venden. Acá en cambio, gracias a la ley, el patrimonio es público y queda en la Argentina. Eso es fundamental para nuestro trabajo y para la soberanía científica. Muy pocos países tienen una norma así”, señalan los investigadores.

Una campaña que superó las expectativas

El huevo acaparó la atención mediática pero la Expedición Cretácica I fue mucho más que eso. En tres semanas, el equipo identificó fósiles que podrían expandir el conocimiento sobre la fauna del Cretácico Superior en Sudamérica: hadrosáuridos (dinosaurios herbívoros de pico de pato), otro de cuello largo apodado “pie pequeño”, restos de mamíferos fósiles, lagartos, una víbora diminuta y huevos de aves primitivas.

La expedición fue liderada por el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales (LACEV-MACN-CONICET)

La transmisión en vivo desde el campo fue, en muchos sentidos, una apuesta. “Siempre habíamos fantaseado con esta idea de mostrar directamente cómo se saca un fósil. Hace un año esto era impensado y para llevarlo a cabo, necesitábamos internet”, cuenta Motta.

La incorporación de una antena Starlink generó debate dentro del equipo. “Muchos no querían tener conexión en el campo porque es un momento de desconexión, de contacto con la naturaleza y con lo que estás haciendo. Tener señal para subir fotos parecía que iba a hacer perder algo de esa experiencia”, comentan.

Aún así, el equipo coincide en que uno de los grandes logros del proyecto fue su impacto comunicacional. “La gente realmente tiene interés en la ciencia y tienen la atención de estar horas escuchando cómo hablan de una estrella de mar o de un dinosaurio patagónico”, cuenta D’Angelo.

La experiencia fue una oportunidad de acercar la ciencia al público desde otro lugar: “Es un formato nuevo para contar ciencia. Estamos acostumbrados a ver documentales o notas donde todo ya está editado. Acá era en vivo, sin filtro, mostrando los tiempos reales de la ciencia. Si un fósil tarda media hora en salir, tarda media hora. Y eso también es parte de la verdad científica”, concluye Del Campo.

Se pueden seguir todos los resultados y detalles de la expedición en la cuenta de Instagram del equipo: @paleocueva.lacev

Matías Ortale

La nueva fase de la competencia tecnológica: chips, datos y poder

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La disputa entre Estados Unidos y China por el control de la inteligencia artificial está entrando a una etapa de reconfiguración estructural. Ya no se trata solo de comercio o sanciones, sino de dos modelos tecnológicos y políticos en competencia.

China: autosuficiencia y movilización nacional

  • La semana pasada, Beijing ordenó que todos los nuevos centros de datos financiados con fondos públicos usen exclusivamente chips de IA producidos en China, excluyendo así a Nvidia, AMD e Intel.
  • Los proyectos en curso que no superen el 30% de avance deben retirar chips extranjeros o cancelar sus compras.
  • La medida busca acelerar la independencia tecnológica y proteger la infraestructura crítica, incluso a costa de menor rendimiento inmediato.
  • Beneficia a fabricantes nacionales como Huawei, Cambricon, MetaX y Moore Threads, y consolida la estrategia de “soberanía digital con características chinas”.

Estados Unidos: contención y control estratégico

  • Washington mantiene su política de bloquear los chips más avanzados de Nvidia (series B200 y H200).
  • Donald Trump afirmó que permitirá a China “deal with Nvidia” pero no con “los más avanzados”, es decir, solo versiones degradadas.
  • El objetivo declarado es evitar usos militares de los chips, pero el subtexto es preservar la ventaja tecnológica estructural de EE.UU.
  • Estas restricciones, sumadas a las limitaciones de exportación de equipos de litografía, han reducido la cuota de mercado de Nvidia en China de 95% en 2022 a 0% hoy.
  • Mientras tanto, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, advirtió que en estas condiciones, China “va a ganar la carrera de la IA”. Según Huang, China tiene energía más barata, subsidios estatales y menos trabas regulatorias, mientras que EE. UU. “se está paralizando en su propio cinismo y exceso de reglas”. Para Huang, la fragmentación regulatoria de Estados Unidos corre el riesgo de generar 50 marcos regulatorios de IA, uno para cada estado. El punto de más divergencia de Huang con Trump es que para el CEO de Nvidia, mantener a China dependiente del hardware americano sería más útil que bloquear sus compras.

Tendencias estructurales: el giro hacia la ventaja china

Un análisis reciente del Financial Times, apoyado en el AI Index Report 2025 de Stanford, muestra que el liderazgo de EE.UU. sigue siendo fuerte, pero ya no indiscutido. En la tabla de abajo, tomé algunos datos del reporte de Stanford, más otros del US Council of Economic Advisers y de Air Street Capital. 

De estos informes, mi lectura es como sigue: Estados Unidos mantiene el liderazgo en investigación de frontera, en grandes empresas globales y en el dominio de capital de riesgo, pero China está liderando en volumen de producción científica y patentes, una señal de que la brecha del talento se estaría cerrando. Las restricciones de Trump a las visas H-1B ayuda al gobierno chino a que esto suceda. China tiene una ventaja en diseños de aplicación masiva y rápida de modelos abiertos, como DeepSeek-V3 o Gwen 2.5-Max, que son menos potentes que GPT-4, pero más eficientes. De hecho, China ya supera a EE.UU. en descargas mensuales de modelos de IA. No menos importante: China puede canalizar recursos de todo el sistema (universidades, empresas, provincias) con un nivel de coordinación imposible en economías más fragmentadas. En síntesis:

  • China se desacopla de la tecnología estadounidense, apostando por autonomía y escala.
  • EE.UU. intenta contener sin aislar completamente, preservando su liderazgo científico.
  • Nvidia y otras firmas occidentales quedan atrapadas entre ambos sistemas.
  • La carrera por la IA ya no es solo una disputa de talento o de ciencia. Es una prueba de capacidad de organización nacional y de quién puede mover más rápido el trípode de energía, capital y datos.

Federico Merke

Un desarrollo de la Fundación Leloir, en proceso, detendría la metástasis de cáncer colorrectal

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Uno de los principales obstáculos de las terapias oncológicas personalizadas es la reaparición de los tumores. Las células malignas no son todas iguales, dentro de un mismo tumor pueden coexistir subpoblaciones genéticamente distintas y algunas logran escapar a los tratamientos convencionales. De ese modo, generan resistencia y propagan la enfermedad a otros órganos.

Frente a este desafío, un equipo de la Fundación Instituto Leloir (FIL) liderado por el doctor en Ciencias Biológicas Osvaldo Podhajcer y el doctor en Bioquímica Eduardo Cafferata desarrolló un virus oncolítico capaz de eliminar metástasis hepáticas de tumores humanos implantados en animales de laboratorio. El trabajo, que fue publicado en la revista científica Molecular Therapy: Oncology, describe la construcción de un adenovirus modificado genéticamente, derivado de un virus del resfrío, al que los científicos bautizaron AR2015.

Administrado por vía endovenosa, el virus logró destruir las células malignas sin afectar las sanas. Además, su efecto se potenció cuando se combinó con bajas dosis de quimioterapia, logrando en algunos casos la erradicación completa del tumor.

“Dentro de un tumor coexisten diferentes tipos de células malignas. Esta diversidad genética, o heterogeneidad celular, favorece la resistencia del cáncer a la respuesta inmune y a los tratamientos, y constituye la principal causa de la reaparición del tumor y su diseminación metastásica”, explicó Podhajcer, jefe del Laboratorio de Terapia Molecular y Celular del Instituto Leloir.

El investigador remarcó que esa variabilidad es también la razón por la cual muchas terapias dirigidas, como los anticuerpos monoclonales, pierden eficacia con el tiempo. “Las terapias personalizadas apuntan a una característica específica de la célula tumoral, pero cuando dentro del mismo tumor existen otras que no la comparten, esas células terminan prevaleciendo”, señaló.

Virus que atacan el cáncer

Desde hace más de una década, el grupo del Instituto Leloir trabaja en transformar virus del resfrío en soldados microscópicos capaces de infiltrarse en los tumores y destruirlos desde adentro. Estos virus oncolíticos (AOLs) se modifican por ingeniería genética para que se multipliquen solo en las células malignas, provocando su muerte sin dañar los tejidos sanos.

Mediante inteligencia artificial, los científicos identificaron los genes A33 y vWA2 y ensamblaron un promotor híbrido que permite al virus actuar solo en células tumorales
Mediante inteligencia artificial, los científicos identificaron los genes A33 y vWA2 y ensamblaron un promotor híbrido que permite al virus actuar solo en células tumoralesGentileza Grupo Mass

“Los virus oncolíticos están siendo paulatinamente incorporados a la terapia del cáncer a medida que los organismos regulatorios los aprueban”, indicó Podhajcer. “A fines de 2016 se autorizó en Estados Unidos el primero, para melanoma, y desde entonces se sumaron otros en Europa, Japón, China y distintos países. En 2024 se aprobó incluso un adenovirus para cáncer de vejiga y está por autorizarse otro para tumores de cabeza y cuello en Japón”, agregó el experto.

El investigador subrayó que el desarrollo argentino representa un salto adicional en esta línea. “En términos del uso de virus oncolíticos para atacar la heterogeneidad tumoral, este sería el primer caso diseñado específicamente con ese objetivo”, afirmó.

Un promotor híbrido para abarcar más células malignas

En el nuevo trabajo, el equipo de Leloir reemplazó una secuencia clave del adenovirus —el promotor que regula su multiplicación— por un promotor híbrido específico de tumores. Este “interruptor genético”, creado en el laboratorio, se activa únicamente en células cancerosas donde ciertos genes se encuentran expresados.

“En el genoma del adenovirus, la proteína E1A regula toda la actividad del virus, permitiendo su multiplicación”, detalló Cafferata. “Reemplazamos el promotor nativo del gen E1A por un promotor híbrido que une dos promotores tumorales diferentes, ampliando así el rango de células malignas susceptibles al ataque.”

El virus AR2015, diseñado a partir de un adenovirus común, eliminó metástasis hepáticas de cáncer colorrectal en modelos animales y podría aplicarse a otros tumores gastrointestinales
El virus AR2015, diseñado a partir de un adenovirus común, eliminó metástasis hepáticas de cáncer colorrectal en modelos animales y podría aplicarse a otros tumores gastrointestinalesASEBIO – ASEBIO

El resultado fue el virus AR2015, cuya replicación está controlada por un promotor compuesto por fragmentos de los genes A33 y vWA2. En muestras de pacientes con cáncer colorrectal, los investigadores demostraron que al menos uno de esos dos genes estaba activo en todos los tumores primarios y metástasis analizados, lo que garantiza que el virus pueda multiplicarse selectivamente en las células enfermas.

Inteligencia artificial

La selección de esos promotores no fue aleatoria. Para encontrarlos, los investigadores recurrieron a un extenso análisis bioinformático apoyados en algoritmos de inteligencia artificial.

“Analizamos dos bases de datos con muestras de pacientes y, a partir de casi 6000 genes, generamos algoritmos que nos permitieron identificar los asociados con la progresión de la enfermedad”, explicó Podhajcer. “De ese filtrado quedaron 126 genes; luego realizamos estudios funcionales con seis de ellos y finalmente seleccionamos los dos que usamos para construir el promotor híbrido.”

El proceso fue minucioso. Los investigadores analizaron grandes bases de datos con información genética de cientos de pacientes con cáncer colorrectal, comparando cómo se comportaban los genes en las distintas etapas de la enfermedad. Luego cruzaron esos datos con la sobrevida de los pacientes para identificar cuáles genes estaban vinculados con una evolución más agresiva.

Después eliminaron aquellos que también aparecían activos en tejidos normales, para asegurarse de apuntar solo contra las células malignas. Al final de esa depuración, que combinó análisis computacional e interpretación biológico, quedaron dos genes clave, validados como marcadores pronósticos de la enfermedad. De sus regiones promotoras los científicos tomaron los fragmentos necesarios y los unieron en un solo diseño genético, dando origen al promotor híbrido que guía la acción del virus.

“Lo innovador es que el flujo de análisis bioinformático puede adaptarse a otros tipos de tumores. La inteligencia artificial nos permitió reducir miles de posibilidades a solo dos promotores con relevancia biológica comprobada”, celebró Podhajcer.

Próximos pasos

El grupo ya presentó la patente internacional que protege el desarrollo, desde la etapa bioinformática hasta la generación del virus. Mientras buscan financiamiento para completar los estudios preclínicos necesarios, los científicos planean avanzar hacia ensayos clínicos en pacientes con cáncer colorrectal y, eventualmente, otros tumores gastrointestinales.

“Como demostramos en el paper, el AOL que diseñamos puede combinarse con quimioterapia y, por estudios que aún no publicamos, también con inmunoterapias que ya se usan para tratar el cáncer colorrectal”, señaló Podhajcer. “Hemos mejorado la potencia del virus manteniendo su especificidad. Está todo dado para avanzar hacia un ensayo clínico”, aseguró.

Además del equipo de la Fundación Instituto Leloir, participaron investigadores del Hospital Carlos Bonorino Udaondo, del Hospital Eva Perón y de la startup Theravax, con financiamiento de la ONG Afulic (Río Cuarto, Córdoba) y de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Con su trabajo, los investigadores argentinos se suman a una tendencia global que combina biotecnología e inteligencia artificial para enfrentar uno de los dilemas más complejos del cáncer.

Alejandro Horvat

INVAP negocia con Brasil la construcción de un reactor multipropósito

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INVAP ingresó en la recta final de la negociación con el gobierno de Brasil para la construcción de un reactor multipropósito. El Reactor Multipropósito Brasileiro (RMB) será el corazón de un complejo de investigación y desarrollo nuclear que se ubicará en el Estado de San Pablo y que supondrá un salto en las capacidades del programa nuclear brasileño, además de garantizar la provisión doméstica de radioisótopos médicos.

La principal empresa argentina de proyectos de alta tecnología y la Comisión Nacional de Energía Nuclear de Brasil (CNEN) firmaron en septiembre un memorando de entendimiento (MoU) para avanzar hacia el contrato de ingeniería, provisión y construcción (EPC) del complejo tecnológico que albergará el RMB, incluyendo laboratorios, infraestructura operativa y apoyo logístico.

El gerente del Área Nuclear de INVAP, Felipe Albornoz, explicó que el memorando abre la puerta a las negociaciones definitivas para concretar el proyecto. “Además de expresar la voluntad de trabajar en conjunto, tanto a la CNEN como a nosotros nos sirve para tener conversaciones con otros stakeholders que necesitamos que se involucren también con el proyecto. Por el lado de CNEN son las autoridades regulatorias, es su gobierno, que es la fuente de financiación del proyecto. Nosotros jugamos el rol de nuclear vendor, pero necesitamos también sumar en las conversaciones a quién va a ser la parte de la construcción civil”, dijo Albornoz.

La CNEN estima invertir unos 500 millones de dólares solo en el reactor RMB, cuya construcción demorará unos cinco años. El nuevo complejo nuclear estará emplazado en Iperó, una localidad ubicada a 100 km de la ciudad de San Pablo, en donde este año ya comenzaron las primeras obras civiles en el sitio. La instalación estará cercana al Centro Industrial Nuclear de ARAMAR (CINA), en donde la Armada brasileña está desarrollando el prototipo del submarino con propulsión nuclear.

RMB, “primo hermano” del RA-10 argentino

El reactor RMB tiene origen en un acuerdo suscrito entre la Argentina y Brasil en 2011 para el desarrollo conjunto de reactores multipropósitos. Es por este motivo que en INVAP definen al proyecto brasileño como un “primo hermano” del RA-10, proyecto que está construyendo para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el complejo nuclear de Ezeiza y que se espera que alcance su primera criticidad a fines de 2026.

Ambos reactores tienen una potencia de diseño de 30 MW térmicos y un conjunto de capacidades y facilidades anexas similares. Por ejemplo, podrán brindar el servicio de dopaje de silicio, codiciado por la industria electrónica internacional. También servirán para apoyar la investigación con técnicas neutrónicas y desarrollo de nuevos combustibles nucleares.

“Con el desarrollo de los requerimientos de los distintos tipos de usuarios que cada país va a tener y de elecciones propias, la ingeniería resultante de cada reactor tiene algunas características propias. Por ejemplo, el combustible no es exactamente el mismo. El combustible de RA-10 lo hará la CNEA, con las especificaciones que nuestra comisión de energía atómica es capaz de fabricar. El combustible del RMB lo va a fabricar Brasil. La distribución de las facilidades alrededor del núcleo tampoco es exactamente igual, cada uno eligió priorizar distintos aspectos de la ubicación de los sistemas y de la circulación de materiales y de personas, y el tipo de ensayos que quería hacer Argentina y Brasil son levemente distintos”, graficó Albornoz.

Esas diferencias se encarnan también en el diseño y la construcción del tanque reflector, el corazón tecnológico en este tipo de reactores. INVAP fabricó el tanque reflector para el RA-10 y quiere fabricarlo también para el RMB. “Es lo que llamamos un equipo propietario. Es parte de nuestras fortalezas y parte de lo que nosotros normalmente vendemos junto con la ingeniería. Es un componente que no muchos talleres en el mundo pueden hacer. De la forma en la que ese tanque está fabricado, está dimensionado y está ensayado, depende muchísimo la performance del reactor”, explicó.

Modelado del proyecto RMB en Iperó.

Radioisótopos médicos

Brasil busca con el RMB alcanzar el autoabastecimiento en la provisión de radioisótopos destinados a aplicaciones medicinales, principalmente vinculadas con el diagnóstico y tratamiento de enfermedades cancerígenas. “Además del reactor nosotros estamos trabajando en la ingeniería de la planta de producción de radioisótopos. Es una planta muy importante, muy ambiciosa para Brasil”, dijo el principal responsable del área nuclear de INVAP.

El radioisótopo más requerido es el molibdeno 99, que sirve como precursor para el tecnecio 99, el isótopo más utilizado en medicina nuclear para procedimientos de diagnóstico por imagen. Además de suplir este radioisótopo crítico, el reactor RMB también podrá generar Lutecio 177, un radioisótopo que sirve a la vez para diagnóstico y para terapia, de creciente aplicación internacional. “Es un poco la niña bonita de los radiosótopos en medicina nuclear, porque todo el mundo quiere desarrollar esto”, añadió Albornoz.

“La visión de Brasil es conseguir la autosuficiencia en producción de radiosótopos. Tendrá una parte que estará dedicada solo a molibdenos y otra parte importante que será para obtener radiosótopos producidos por captura N-gama. No provienen de la fisión del uranio, sino de la activación de otros materiales. El Lutecio es uno de estos, pero además hay una gama de unos 20 radiosótopos que se producen de manera similar y en los que Brasil quiere incursionar”, dijo.

La firma del memorando también habilita a que INVAP y la CNEA acuerden los términos de la asistencia tecnológica y de la transferencia de tecnología relativos a la planta de radioisótopos medicinales. “El know-how tecnológico de cómo extraer molibdeno desde la fisión de una placa de uranio es de CNEA. Nosotros lo que hacemos es el desarrollo de todos los servicios asociados pero la propiedad intelectual del proceso de extracción es de CNEA”, explicó.

Brasil como cliente estratégico para INVAP

La empresa radicada en Bariloche, cuyo accionista es la provincia de Río Negro, está atravesando uno de sus mejores momentos en lo que respecta a proyectos en la división nuclear. El gobierno de Países Bajos dio este año luz verde definitiva al comienzo de construcción del reactor PALLAS, cuyo diseño fue provisto por INVAP. La empresa también está por poner en marcha un reactor de entrenamiento de personal que construyó en Arabia Saudita y que será el primer reactor nuclear de ese país.

En paralelo, la empresa está ejecutando un contrato con Uganda para el estudio de factibilidad y los estudios geotécnicos de un centro de ciencia nuclear y tecnología, que estará ubicado dentro del predio de una universidad y que tendrá el foco puesto en la preparación de recursos humanos. Uganda busca que ese centro eventualmente albergue un reactor multipropósito, de forma tal de poder hacer experimentos e irradiaciones.

Más allá de estos proyectos, en INVAP destacan el carácter estratégico del proyecto RMB. “Brasil es un socio importantísimo para Argentina en temas nucleares. Tenemos una relación muy particular desde hace ya muchos años y que es ejemplar en el mundo. Realizar este tipo de trabajos reafirma ese vínculo estratégico que tenemos. Al igual que Argentina, Brasil tiene un plan nuclear que nosotros estimamos que va a generar más oportunidades de trabajo y más proyectos en el futuro. Creemos que nos posiciona bien, nos afianza como líderes regionales”, concluyó Albornoz.

Nicolás Deza

Primeros frutos del acuerdo Xi-Trump. China suspende restricciones a la exportación a EE. UU.

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El gobierno de China anunció ayer la suspensión temporal de las restricciones a la exportación de minerales estratégicos hacia EEUU, en un nuevo gesto de distensión entre las dos principales potencias económicas mundiales.

La medida, que estará vigente hasta el 27 de noviembre de 2026, alcanza al galio, germanio y antimonio, componentes críticos para la fabricación de semiconductores y baterías de litio, según confirmó el Ministerio de Comercio de Beijing en un comunicado oficial.

La suspensión, que entró en vigor inmediatamente, revierte las restricciones impuestas en diciembre de 2024 y refuerza la tregua comercial acordada entre el presidente chino Xi Jinping y su par estadounidense Donald Trump durante su encuentro del 30 de octubre pasado en Busan, Corea del Sur.

Además, el viernes último China había anticipado la suspensión por un año de otras medidas de control sobre exportaciones implementadas el 9 de octubre, que incluían límites ampliados sobre materiales de tierras raras y grafito de doble uso, esencial para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético.

Beijing también levantó las restricciones sobre materiales superduros como diamantes y carburos industriales, utilizados en procesos de manufactura y perforación.

El paquete de flexibilizaciones comerciales forma parte del acuerdo bilateral que contempla la reducción de aranceles y la suspensión de medidas proteccionistas durante un año, en un intento por estabilizar la relación entre las dos economías más grandes del planeta.

Proyectos de base tecnológica destacados en el concurso IB50K del Instituto Balseiro

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La jornada de premiación del IB50K 2025 fue desarrollada en el Instituto Balseiro, institución dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo. Allí, se entregaron los premios y menciones especiales en la 15° edición de este concurso que fomenta la creación de Empresas de Base Tecnológica en Argentina, mediante la convocatoria a jóvenes a presentar planes de negocios que se enmarcan en el desarrollo tecnológico-industrial, la transferencia y la innovación.

El primer premio fue otorgado al proyecto Calíape que a través de una aplicación móvil utiliza Inteligencia Artificial para reconectar al médico con el paciente. El segundo premio del IB50K y premio especial del CONICET fue entregado a Bio H41 que presentó un innovador activo cosmético natural inspirado en levaduras patagónicas; y el tercer premio a Odycell Nanotherapies que desarrolla terapias celulares de nueva generación para tumores sólidos con nanotecnología e inmunoterapia.

El proyecto premiado Calíape transcribe consultas médicas, genera historias clínicas precisas y envía indicaciones claras al paciente. “Nosotros decidimos usar el método científico en el abordaje de la solución que proponemos. Las IA generativas son programas de computadora de tal complejidad que recién se los está empezando a comprender, con estudios desde una variedad de disciplinas. Nuestro proyecto usa una serie de IA generativas, cuyo comportamiento debe ser validado en el consultorio médico a partir de métricas precisas, determinadas en condiciones conocidas y reproducibles”, expresó Flavio Colavecchia investigador del CONICET, del Centro Atómico Bariloche, en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Y añadió: “En nuestro caso usamos la estadística, el análisis de señales, y metodologías del procesamiento del lenguaje natural para estudiar el flujo de información que va a manejar nuestra aplicación. Esta etapa de validación científica es fundamental para asegurar el éxito en el uso de Calíape”.

A su vez, Colavecchia, experto y mentor en Calíape, explica que distintos tipos de IA se utilizan en la vida cotidiana, y la salud no es ajena a este cambio de paradigma, “en la actualidad en el sector salud vemos IA específicas, sobre todo en el área de diagnóstico por imágenes. Por ejemplo, en Fundación Intecnus estamos trabajando con IA específicas para la determinación de densidad mamaria en mamografías, el cálculo de magnitudes clínicas relevantes a partir de resonancias magnéticas cardíacas, e incluso, sistemas de asistencia a la planificación de tratamientos en Radioterapia. El uso de IA generativas es todavía incipiente, pero sin duda va a marcar un antes y u después en la adquisición y gestión de datos médicos”.

Sobre el reconocimiento especial del CONICET de Enfoque Transdisciplinario en Innovación Tecnológica María Celeste Ratto, directora del CONICET Patagonia Norte, destacó: “Para el CONICET es muy importante apoyar esta iniciativa del Instituto Balseiro que hace tantos años viene incentivando la innovación. Gran parte de los proyectos está integrado por personal del CONICET lo que muestra nuestro compromiso con el desarrollo de soluciones a los problemas y desafíos de nuestra sociedad”. Asimismo, Ratto destacó que “este año nuestro premio estuvo dirigido a los mejores proyectos que mostraran enfoque interdisciplinarios a fin de fortalecer una visión de la ciencia colaborativa y multidisciplinar”.

Bio H41, proyecto ganador de este premio especial y del 2do. premio del certamen, se trata de una startup que desarrolla ingredientes cosméticos innovadores a partir de levaduras patagónicas. Es una alternativa biotecnológica y sustentable para la industria cosmética global basada en la fermentación de precisión para activos con propiedades antioxidantes y fotoprotectoras con un enfoque que se centra en los bioprocesos sostenibles de bajo impacto ambiental.

“En este premio hay gran relevancia del CONICET. En nuestro equipo hay investigadores que hace más de 20 años pertenecen al organismo y han estudiado durante mucho tiempo. Es importante el premio de una institución tan reconocida para validar toda esa investigación”, expresó Matías Altilio, líder de Bioprocesos y Operaciones de Bio H41. Y resaltó el impacto y la cadena de valor que genera la sinergia entre el CONICET y la industria privada.

Con visión a futuro Altilio aseguró que “en el corto plazo pensamos concretar nuestras primeras ventas en el mercado local y validar comercialmente nuestro producto. A 10 o 15 años proyectamos contar con una planta propia de producción”. Y agregó: “Soy fermentadorista y es un sueño que compartimos tener nuestra planta para cultivar los grandes microorganismos y captar el mercado global. Pero no solo eso sino también generar fuentes de trabajo para la economía local y para el sistema científico, necesitamos más industria privada para reinvertir en ciencia”. Del equipo forman parten los especialistas del IPATEC (CONICET-UNCo) Diego Libkind como responsable de vinculación y asesor científico, Martín Moliné responsable de I+D, y Nazarena Ansaldi, investigadora I+D.

Además, entre los equipos finalistas se presentaron proyectos con participación de especialistas del Consejo que buscan soluciones innovadoras con impacto económico, social y en salud, que fueron distinguidos con premios especiales brindados por distintos patrocinadores del IB50K.

Entre ellos se encuentran, Circa Therapeutics, una start up biotecnológica que desarrolla fármacos innovadores para cánceres raros sin opciones terapéuticas; H2Hydra que desarrolla una plataforma de software especializado en el diseño y evaluación tecno-económica de proyectos de hidrógeno verde; InTest.Ar un test domiciliario, no invasivo y multibiomarcador que permite detectar de forma temprana lesiones precursoras de cáncer colorrectal, y Scargoth de construcción de hábitats modulares inteligentes, ultraeficientes y desmontables.

Geopolítica de la Inteligencia Artificial

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Sobre la prospectiva de la Inteligencia Artificial operan varios grupos que impulsan variados análisis, bastante contradictorios, lo cual complica conocer cuál es la situación objetivamente real y su probable evolución.

Para pasar en limpio cuáles son los jugadores en las cuestiones de Inteligencia Artificial, conviene repasar uno por uno. Tenemos:

1) entidades financieras que invierten en la IA asociados a las poderosas empresas high tech;
2) grupos políticos de ideología libertaria de extrema derecha, asociados a los anteriores;
3) élites políticas que quieren controlar a los high tech por la real pérdida del poder propio o la de los estados;
4) otros grandes grupos económicos que manejan economías bien tangibles (medios, alimentos, energía, minería) y que ven disminuido su poder financiero relativo;
5) países que compiten geopolíticamente en la frontera del desarrollo de la IA;
6) sectores militares interesados en tener bajo control las nuevas aplicaciones de la IA para las tareas de inteligencia o del desarrollo de nuevos sistemas de armas.

Principalmente se argumenta sobre tres aspectos del desarrollo de la IA:

a) los grandes apostadores, las inmensas inversiones directas necesarias, su valor en las bolsas accionarias y la disputa sobre el mercado;
b) las de índole geopolítica, y
c) los problemas sociales que sus aplicaciones pueden provocar. Veamos en detalle el primero.

La carrera competitiva de la IA se libra entre los barones de la high tech (pocos, pero poderosos): Peter Thiel, Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Sam Altman, Elon Musk y Larry Page, que no solo actúan en búsqueda de riqueza, sino de poder político, aunque muy mezclado con quimeras científicas.

Ray Kurzweil profetizó el “momento de singularidad”, un instante mágico “cuando la IA alcanzara el nivel de la inteligencia humana y la máquina fuera más eficiente que el hombre en todas las disciplinas”.

Sam Altman, creador de ChatGPT en 2022, lanzó ahora el GPT-5, en búsqueda del codiciado grial, la super IA (ASI), que superaría a la inteligencia humana en todas las áreas (ciencia, creatividad, intuición). No solo está Altman, sino también Google (con Gemini 3.0), Microsoft (OpenAI), Amazon (Anthropic), Elon Musk (Grok 4.2) y Mark Zuckerberg, (Meta Llama A4). Todos ellos construyendo enormes data centers, con inversiones que son una potencial burbuja en construcción.

Frente a este panorama Altman ha dicho recientemente que “cuando surgen las burbujas, la gente inteligente se entusiasma demasiado con un núcleo de verdad. Si miras la mayoría de las burbujas históricas, como la tecnológica, había algo real. La tecnología era realmente importante. Internet fue un asunto enorme. Pero la gente se entusiasmó en exceso”.

Actualmente tenemos un círculo, que no sabemos si es virtuoso o vicioso: OpenAI pagará cientos de miles millones de dólares a Oracle por capacidad de cómputo que le entregue. Oracle pagará decenas de miles de millones a Nvidia para que entregue chips para esos centros. Y Nvidia promete a su vez reinvertir buena parte de esa cifra en OpenAI. Pero nadie tiene certezas sobre la rentabilidad futura de estos negocios.

Las encuestas indican que casi el 80 por ciento de las empresas que adoptan IA no percibe mejoras sustanciales en resultados. Todos quieren ser ganadores. Pero no habrá lugar para todos. Esto recuerda anteriores burbujas tecnológicas, cuando el colapso de las criptomonedas se desencadenó a partir de círculos de crédito cerrados y autosostenibles.

Estas estructuras de inversión tan sofisticadas traen a la memoria las prácticas de los bancos que empaquetaron hipotecas en valores de alto riesgo y vendieron productos complejos bajo apariencia de seguridad. La burbuja financiera que terminó en la “crisis de los derivados”, que provocó el crac global del 2009. Además, hubo otros fracasos: el Metaverso de Zuckerberg (2020) y las puntocom (2000), cuya caída hizo quebrar a miles de empresas y destruyó varios mercados;

El gasto en IA representa más del 90 por ciento del crecimiento del PIB estadounidense en la primera mitad de 2025, superando al consumo de los hogares. Las señales de fragilidad afloran en la economía estadounidense: aunque los valores tecnológicos se dispararon desde 2022, porque las tres cuartas partes del crecimiento del valor accionario del S&P 500 se explican por el impulso de firmas tecnológicas vinculadas a la IA. Pero lamentablemente la participación de sus beneficios sobre el S&P 500 fueron muy pobres.

La prospectiva comercial está llena de riesgos y de dudas: los data centers se degradan a gran velocidad, los chips se tornan obsoletos en pocos años y cada generación de IA genera menores incrementos de eficiencia. Las mejoras de cada nuevo modelo ya no logran justificar las inversiones multimillonarias, lo que alimenta el escepticismo sobre la viabilidad de las inversiones para alcanzar la superinteligencia. La inquietud en el sector es creciente, ya que el valor actual de Nvidia es 94 veces el de Ford y es peligroso para cualquier nación que el crecimiento económico dependa crecientemente de un solo sector y, peor aún, de un solo gigante tecnológico.

Altman está convencido de que la burbuja de la IA se pincha. Lo asume y divulga para salvar su empresa, la primera del sector de la IA. Considera que no hay en el mundo tanto dinero en las bolsas para invertir los billones de USD necesarios para todas esas compañías. Es decir, cree que algunas caerán y muchos inversores perderán bastante dinero en toda la burbuja de los data centers que han montado. Actualmente, existen entre 11.000 y 11.500 data centers en el mundo (40 por ciento en EEUU, 25 por ciento en Europa y 20 por ciento en Asia-Pacífico), según estimaciones de Cloudscene y Synergy Research Group. Todos voraces consumidores de computadoras de almacenamiento, electricidad, agua para refrigeración y capitales colosales. Entre servidores, energía eléctrica (el mayor costo operativo), redes y conectividad (fibra óptica), refrigeración (agua y sistemas de refrigeración), así como mantenimiento y seguridad, el gasto global oscila entre 300.000 y 400.000 millones de dólares anuales.

Pero en realidad, la verdadera inquietud para concentrar esfuerzos del gobierno de Trump y de los barones de la high tech es poder competir con China, desde el momento en que una startup de Liangzhu, considerada la Silicon Valley china, presentó su revolucionario DeepSeek, con código abierto de entrenamiento, muy competitivo con sus rivales occidentales. Se construyó en un año y con costos muy bajos.

Ricardo Auer

Argentina en el mar V – Pampa Azul 2.0

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«Publicado en El blog de Abel el 31 de octubre de 2017»

Estos posteos que escribe Daniel Arias – Argentina nuclear, satelital, marina – pueden ser agrupados -estoy pensando en la forma de hacerlo- con un título como «La Argentina que puede ser» (aparte del libro que muchos reclaman). Pensando en publicista, siento que la condición principal es que bastantes argentinas quieran que sea.

A.B.F.

Pampa Azul 2.0

El cauto silencio de los lectores en relación a mis propuestas de construir barcos nucleares indican que una parte de ellos se pregunta qué me fumé. Hoy el asunto les parece “Fantasy & Science Fiction”.  Están con el síndrome de postrauma electoral, compañer@s. Y lo comparto.

En tiempos de perder libertades, derechos e industrias, los argentinos nos ovillamos como perros apaleados. Perdemos esa capacidad de “¿Y por qué no?” que algunas veces nos hizo renacer de las cenizas. Pero uno, amig@s, es lo que uno hace con lo que hicieron de uno, y lo mismo vale para los países. De los laberintos se sale por arriba.

Veo su sonrisa escéptica. Yo hablo de ponerle átomos a un programa del gobierno de CFK (Pampa Azul) que todavía goza de buena salud, bajo la precaria protección del  Ministerio de Ciencia y Tecnología, mientras en la práctica éste va degradándose en medios y autoridad al nivel de una Secretaría. Entre tanto, el gobierno le prende fuego, incansable, a todas esas ramas del árbol industrial argentino “que nos separan del mundo” con su terquedad en existir, algunas tan diferentes entre sí como la del calzado, la metalmecánica, la láctea, la textil, la ferroviaria y la electrónica; pero la preferencia por exterminar rápido y bien los brotes nucleares, espaciales, radarísticos, biotecnológicos, de armamento y aeronáuticos surgidos desde 2004 es clarísima. Son gravosos para ciertas embajadas. Y arden fácil, como las incursiones en alta tecnología de cualquier país, chico, mediano o grande, cuando no tienen demanda, sostén o licenciamiento estatal.

Entre tanto, la rampa de deuda externa que garantiza que no la vuelvan a tener ya la pagan chicos sin escuela, adultos sin empleo, discapacitados sin pensiones y jubilados sin medicamentos. Lo de hoy hará sangrar a millones de argentinos que aún no nacieron, y a sus hijos. Pero nacerán y algo habremos de dejarles, además de deudas y dudas.

Yo elijo dejar un programa de largo alcance. Formular un plan y atenerse a él es resueltamente ajeno al pensamiento y la práctica del político argentino promedio, un referente en enroques y en roscas. Se entiende: no se forman buenos coreógrafos en un teatro en llamas.

Este programa en particular es parte de algún plan mayor de reindustrialización y complejización (perdón por la palabreja) de la economía, y de reconstrucción del estado. Son asuntos inseparables, pero eso lo dejo a otros que entiendan más. Me atengo a la parte que más me interesa: reconstrucción naval y nuclear, haciendo sinergia.

¿Es un aporte mío? No mucho. Logro imaginarlo porque –perdón, don Newton- pude pararme, medio tambaleando y mareado, sobre los hombros de gigantes, en este caso Segundo Storni, Jorjón Sabato, los hermanos Carlos y Oscar Varsavsky, Carlos Castro Madero, Franco Varotto, Mario Mariscotti, Becho Murmis, Renato Radicella, Roberto Cirimello, Cacho Otheguy, Carlos Aráoz y sigue la lista. ¿Es viable el plan? No sin intentarlo. ¿Nos dejarán? No, pero ¿volveremos a dejar que no nos dejen? Amig@s, en la cancha, como siempre, se verán los pingos.

De modo que aclaro nuevamente:

Estoy planificando para la reconstrucción, con otro gobierno. Ni estos lograrán matar a la Argentina ni ésta morirá con nosotros.

Tenemos 1,87 millones de km2 de territorios nuevos –casi todos abisales- de los cuales sólo gozaremos de soberanía indisputada en 370.000 km2. El resto, a discutir, y la pulseada principal será con el Reino Unido.

Por un efecto paradójico del calentamiento global, la banquisa antártica está en expansión, las tormentas en ese océano se han vuelto más frecuentes y peores, y la navegación local cada vez más peligrosa. Más tarde abundaré en dudas sobre este desconcierto.

Es indudable que en esta crisis hay una oportunidad: podemos ser el primer país del mundo en construir dos barcos diseñados específicamente para bancarse a año completo ese escenario antártico empeorado, y vender sus servicios oceanográficos y de rescate a terceros países. Con los “fierros” adecuados, en ese infierno ululante hay plata a hacer y soberanía a ganar.

Soberanía práctica, porque las cosas que averigüemos sobre nuestros fondos serán los anchos de espadas, de bastos, y los sietes de oros y espadas en una mesa de truco peligrosa pero inevitable. Sin una idea científica detallada de qué hay ahí en las llanuras abisales y un rearme de la Armada con naves propias, no podemos ni sentarnos a negociar titularidades, sea con Su Graciosa Majestad o con Magoya. Sin ese valor agregado, nuestra autoridad es verso. Eso lo dijo Vicente Palermo, del Club Político, al toque de que CONVEMAR nos diera esos papeles. Pero creo que Palermo subestima a mi país.

Sí, claro, me dice Ud. Venirle con fierros propios a la Armada. Para ridiculizarme, me tira una cita de un tal Arias, autor que me suena familiar:

Una revisión somera del catálogo Histarmar de buques de la Armada entre 1900 y 2013 arroja un total acumulado de 318 naves de todo tipo, de las cuales 56 fueron construidas en la Argentina. Si dejamos fuera las ensambladas aquí bajo licencia extranjera, quedan 47 naves realmente Nac & Pop, con apenas 12 de combate. Pero si estrechamos la búsqueda a barcos exclusivamente de guerra de diseño y construcción local, la lista se abrevia a 10, y chicos: 8 rastreadores y 2 patrulleros, muchos impuestos por un tal presidente Perón. 10 barcos sobre 318.  Sí, el 3,78% del catálogo”.

En suma, Ud. me echa en cara que mi plan no sólo contraría la cultura política sino la naval que padecemos. Y añade, en plan de guapo, que es más fácil encontrar ratas en una caja fuerte que keynesianos en los partidos, en la UIA o en la Armada.

¡Tenga mano, compañer@!, retruco, gauchesco. ¿Iraolagoitía, Quihillalt y Castro Madero no eran navales, o sólo me parecieron? ¿Y acaso leyó “Nuestros intereses marítimos”, del Alte. Segundo Storni? Buena mía, no lo leyó.

Ud. me contesta, tajante, que la Armada a Storni tampoco lo leyó. Se limitó a hacerle grandes homenajes fúnebres para enterrar mejor sus ideas, de las que se olvidó hace mucho. Y luego me acorrala otra vez con mis propias palabras: los almirantes que en 1988 impidieron darle nueva motorización diésel-eléctrica y 30 años más de vida útil al portaaviones ARA 25 de Mayo, según la propuesta del Ing. Ernesto Marta,  también eran navales.

Y luego de pensar un segundo, añade con maldad que esos lograron mucho más que el desguace posterior de esa nave. Lograron  el desguace de los Astilleros Río Santiago (ARS) y TANDANOR, de paso y cañazo. Su Graciosa habrá aplaudido… ése era el blanco principal. Los astilleros, no el portaviones.

Para mayor claridad, ARS llegó a construir las 4 mayores naves sudamericanas: los petroleros Ingeniero Huergo, Ingeniero Silveyra, José Fuchs y Presidente Illia, de doble casco y 60.000 toneladas, entre 1979 y 1983, pedidos por YPF. Desmontar los ARS y TANDANOR, la Fábrica Militar de Aviones (hoy FAdeA), y la CNEA e INVAP deben haber sido artículos principales en algún Tratado de Versailles secreto que la Argentina habrá firmado, supongo, entre 1982 y 1983, acaso para poder rendirse en Malvinas sin bancarse horas después una guerra mucho peor con Chile. El que viva lo sabrá, si quedó algún papel escrito de todo ello. Lo que yo quiero es romper ese tratado, pero sin alharaca.

ARS nunca recuperó su salud pre-menemista, en parte por cambios de la tecnología de construcción naval, en parte porque el eje geográfico de la misma se desplazó al Lejano Oriente, y fundamentalmente por la desaparición del concepto de que el estado puede y debe comprarle al estado.

En los ’60 y ’70, traccionados por los pedidos de ELMA (Empresa Líneas Marítimas Argentinas), YPF, la CNEA y Ferrocarriles Argentinos, más algunos de la siempre renuente Marina, estos enormes talleres daban trabajo directo a 8000 personas, ranqueaban como los mayores del subcontinente, hacían graneleros, “bulk carriers”, containeras e incluso tanqueros de doble casco de 60.000 toneladas, y ganando plata. Había que ver a los ARS en sus épocas de gloria. Sí, tiene razón, en 1988 el 25 de Mayo fue un blanco de oportunidad. Lo importante no era tanto destruir el portaaviones sino la capacidad argentina de rehacerlo a nuevo en casa. No fuera que luego quisiera hacerse también una flota propia.

Aunque en su resucitamiento kirchnerista ARS llegó a fabricar 4 graneleros de 27.000 toneladas para Wilhelm Finance Inc., de Alemania, su mayor comprador (Venezuela) empezó a fundirse cuando ya se le había entregado el “Juana Azurduy” y se daban los toques finales al “Eva Perón”. Éste quedó sin entregar. Era el segundo de una orden de 4 petroleros de 47.000 toneladas para PDVSA, pero Chávez se estaba fundiendo, o lo estaban, o ambas cosas. Son situaciones que vaya a saber por qué jamás le pasan a los emires y jeques petroleros. Esta vez como blanco de oportunidad, a ARS lo jodieron de nuevo.

En este segundo y más modesto pico de ocupación, ARS llegó a tener 2700 ingenieros, técnicos y operarios muy especializados.

Había 23 barcos más pedidos por contrato que aseguraban teóricamente 12 años de trabajo continuos, pero la deuda venezolana dejó a ARS sin nafta a algunos kilómetros de la siguiente estación de servicio. Al rescate sin mayor resto, CFK ordenó construir en ARS 5 patrulleras oceánicas multipropósito para la Armada, de las cuales una llego a ponerse en quilla. Los planes navales de CFK –completar 2 submarinos Thyssen TR-1700, modernizar los 2 destructores y las 3 fragatas Meko- siempre avanzaron muy despacio, salvo el de la reconstrucción del rompehielos Irízar en TANDANOR. Y luego llegó El Que Te Dije y se acabó todo.

Mi plan es juntar lo nuclear con la construcción naval. A no olvidar que ya hubo dos intentos de trabajo conjunto. Es debido a Castro Madero que hoy tenemos en construcción en Lima, provincia de Buenos Aires, el prototipo de una central nuclear argenta para vender al mundo, el CAREM, ahora de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Es un proyecto tan tecnológicamente sensato, tan testeado y vuelto a testear en modelos físicos, y con un potencial de mercado tan disruptivo que ni siquiera el Mejor Ministro de Energía de la Shell lo quiso parar. Tampoco lo está apurando, ojo. Vendrán gentes de muchos colores y países a ver esa centralita.

CAREM

Avance de obra civil del CAREM en 2014, sin todavía ningún componente nuclear instalado. En aquel año debería haber estado en retoques finales antes de irlo poniendo crítico. 

Pero no puede haber una vidriera más impactante para esa planta terrestre que la naval: ponerla en un par de barcos que dejen al mundo con la boca abierta. Llámenlo Pampa Azul 2.0, si quieren.

Daniel E. Arias

Nota del autor en 2025:

Siete años después de escrita la 5ta parte de «Argentina en el Mar», me queda en claro que el CAREM no va a ser jamás una planta de propulsión marina. No tanto porque haya sido exitosamente frenada una vez más por el actual gobierno y tantos otros anteriores, sino por motivos técnicos.

Un CAREM necesita una verticalidad perfecta del recipiente de presión para garantizar una suficiente circulación convectiva del refrigerante. El submarino resultante carecería de potencia motriz en situación de maniobra. Debería usar sus baterías para maniobrar mientras no logre recobrar la vertical. Y un submarino de caza, al igual que un avión de caza, debe poder hacer maniobras muy cerradas y a bastante velocidad.

Hace cuatro años, el Dr. Carlos Aráoz, metalurgista y «combustiblero» de la CNEA, me hizo llegar los planos de una planta de potencia distinta y diseñada específicamente para motorizar un TR-1700. Es la del Dr. José Converti y su equipo. Es un PWR convencional, refrigerado por bombeo, y adaptado a un casco de presión pequeño como el de este Thyssen. Tendría una potencia eléctrica menor de 10 MW, que no es poca. Fue presentado ante el Almirantazgo.

El proyecto fue silenciosamente discontinuado ya no recuerdo por cuál administración nacional. Elija la que le parezca desde Carlos Menem en adelante.

El motor de Converti probablemente sea muy bueno, pero no nos enteraremos: lo que ya no quedan son cascos de TR-1700. El del ARA San Juan se perdió con el submarino en el accidente de 2017. El del Santa Cruz, cortado en dos como una sandía para un reequipamiento a nuevo de baterías, sensores y sistemas de combate, quedó como estaba: en dos partes, Ud. elija la que le parezca.

La modernización del Santa Cruz fue cancelada por el entonces ministro de Defensa, Oscar «El Milico» Aguad, que adujo motivos de seguridad. Así la Argentina quedó sin submarinos. Aguad tiene criterios raros de seguridad. Son coherentes: en su tenida en el Ministerio de Telecomunicaciones había cancelado todos los satélites argentinos ARSAT desde el 3 en adelante, pero concedió 21 habilitaciones para que la Argentina recibiera servicio de otros tantos satélites. Todas empresas de países de la OTAN, sorpresa.

Aráoz, un espíritu invencible, dice que todavía podríamos ofrecerle ayuda técnica a Brasil, que hace 20 años viene luchando con su propio PWR para motorizar su primer submarino nuclear, el Almirante Alvaro Alberto. Es difícil que los primos brasucas nos den bola. La última vez que se metieron en un proyecto tecnológico complejo con la Argentina, los jodimos.

Sucedió a fines de los ’80, con el diseño y construcción del avión de cabotaje a turbohélice Vector.

Al costo de una pérdida de U$ 360 millones ya invertidos por la Fábrica Militar de Aviones y en tiempos de Alfonsín, el presidente Carlos Menem nos retiró del proyecto cuando ya había 2 aviones en exhibición, dando vueltas por las ferias aeronáuticas y generando pedidos de informes. También había un tercero en construcción, hoy un cascajo sin terminar en la Fábrica Argentina de Aviones en Córdoba.

Desde entonces, Brasil tuvo su propio Menem, el presidente Fernando Collor de Melo, pero lo eyectó del cargo de un patadón. Demasiado chorro y vendepatria, dijo el Parlamento, incluso para los criterios de los ’90. Pero de ahí en más, Brasil se abstuvo de otros proyectos tecnológicos con Argentina. Entre ellos, los satélites SABIAMAR de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Personalmente, no renuncio al CAREM. Pero me gustaría, cuando se pueda, poner al menos un módulo de 120 o 125 MWe en una base antártica argentina intracontinental, al sur de la Pensínsula Antártica, en un sitio poco accesible desde el mar, y al cual el combustible para generar electricidad sólo puede llegar por aire. Sería un gesto geopolítico, además. ¿Lo permite el Tratado Antártico? Sí, mientras dure.

Los EEUU tuvieron una plantita nuclear en la Antártida entre 1967 y 1972, el PMA-3, llamado también «Nukey Poo» porque era una mierda y perdía refrigerante en forma continua. Ningún país miembro del Tratado hizo objeciones. Supongo que con el CAREM nos podría ir mejor.

A condición de que testeado del modelo de demostración en el predio de las Atuchas, y construido un CAREM comercial de cuatro módulos y sin inconvenientes en otro lugar del país.

Obviamente, no sucederá con este gobierno, ni con ninguno que se le parezca. Como suele decir el director de AgendAR: «El que viva lo verá».

1er. semestre 2025: EE.UU. creció casi exclusivamente por inversiones en IA y conexas. Desarrollo tecnológico y burbuja financiera

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Según el economista de Harvard Jason Furman, el crecimiento del PIB estadounidense en la primera mitad de 2025 se debió casi en su totalidad a la inversión en centros de datos y tecnología de procesamiento de información. Excluyendo estas categorías relacionadas con la tecnología, Furman calculó en una publicación del 27 de septiembre en X.com que el crecimiento del PIB habría sido solo del 0,1 % en términos anualizados, un estancamiento casi total que subraya el papel cada vez más fundamental de la infraestructura de alta tecnología en la configuración de los resultados macroeconómicos.

Las conclusiones de Furman, compartidas en línea y repetidas por analistas financieros como Robert Armstrong, de Unhedged del Financial Times (el mismo autor que acuñó el término «TACO trade»), se hacen eco de varios meses de observaciones sobre el notable auge de la infraestructura de los centros de datos. En agosto, Renaissance Macro Research estimó que, hasta la fecha en 2025, el valor en dólares aportado al crecimiento del PIB por la construcción de centros de datos de IA había superado por primera vez el gasto de los consumidores estadounidenses. Esto es notable si se tiene en cuenta que el gasto de los consumidores representa dos tercios del PIB.

Técnicamente, como señala Furman, la inversión en equipos y software de procesamiento de información solo representó el 4 % del PIB de EE. UU. durante la primera mitad de 2025, pero también supuso el 92 % del crecimiento del PIB durante ese periodo. Furman añadió que probablemente no es el caso de que la economía estadounidense no hubiera registrado casi ninguna expansión sin esta expansión, razonando que «sin el auge de la IA probablemente tendríamos tipos de interés [y] precios de la electricidad más bajos, lo que supondría un crecimiento adicional en otros sectores. En términos muy generales, eso podría suponer aproximadamente la mitad de lo que obtuvimos del auge de la IA». Pero aún así, es mucho.

Gigantes tecnológicos como Microsoft, Google, Amazon, Meta y Nvidia han invertido decenas de miles de millones de dólares en la construcción y mejora de centros de datos, en respuesta a la explosiva demanda de inteligencia artificial y grandes modelos de lenguaje que requieren enormes recursos informáticos.

Lisa Shallet, directora de inversiones de Morgan Stanley Wealth Management, señaló el 29 de septiembre que el gasto era realmente enorme entre los llamados «hiperscalers», que se esfuerzan por conseguir una enorme capacidad de computación, almacenamiento y redes.

«En los últimos años, la inversión en capital de los hiperescaladores en centros de datos y elementos relacionados se ha cuadruplicado y se acerca a los 400 000 millones de dólares anuales», escribió. «La velocidad de crecimiento y el tamaño de la inversión están sesgando su impacto económico agregado, ya que los diez principales inversores representan casi un tercio del gasto total… Para ponerlo en perspectiva, se estima que el gasto relacionado con los centros de datos está añadiendo aproximadamente 100 puntos básicos al crecimiento del PIB real de Estados Unidos».

El «misterio» de la economía

Este auge del crecimiento impulsado por la tecnología se produce en un contexto de ralentización económica generalizada y, paradójicamente, de fuerte crecimiento del PIB. La creación de empleo se ha ralentizado, lo que ha suscitado la preocupación de que, sin la inversión en tecnología, la economía estadounidense podría haber entrado en recesión. Otros sectores, desde la industria manufacturera y el inmobiliario hasta el comercio minorista y los servicios, contribuyeron poco o incluso restaron valor a la producción total en la primera mitad de 2025.

Y, sin embargo, como ha señalado Torsten Sløk, economista jefe de Apollo Global Management, las cifras del PIB apuntan a una economía (estadísticamente) fuerte.

«El consenso ha sido erróneo desde enero», afirmó Sløk en una nota distribuida a sus clientes a principios de octubre, añadiendo que la media de las previsiones de los economistas apuntaba a que la economía estadounidense se ralentizaría durante nueve meses consecutivos. «Pero la realidad es que simplemente no ha sucedido… Los profesionales de la economía debemos mirarnos en el espejo».

El análisis de Furman se suma a la observación sarcástica y acertada de Rusty Foster, de Today in Tabs, quien bromeó: «Nuestra economía podría ser simplemente tres centros de datos de IA con gabardina», en alusión al auge de la construcción de centros de datos y al tropo de los dibujos animados/gag visual de varios niños que se unen para disfrazarse de adultos.

El economista jefe de Morgan Stanley, Michael Gapen, aventuró el 6 de octubre una hipótesis sobre «el misterio» de la economía de 2025, «entre datos sólidos de gasto y una contratación débil». Argumentó que «puede explicarse por un sector empresarial que absorbió el costo inicial de los aranceles y redujo los costos laborales unitarios y la rentabilidad en lugar de subir los precios».

En otras palabras, algo que no tiene nada que ver con la construcción de centros de datos que está alimentando ampliamente los temores de una burbuja, incluso entre el propio fundador de Amazon, Jeff Bezos, quien insiste en que estos centros de datos son una «burbuja industrial» más que financiera, y que algún día todos nos alegraremos de tener a nuestro alcance una potencia informática tan increíble con tantos cientos de miles de millones gastados. La cuestión del crecimiento sostenible del PIB es otra cuestión aparte.

Nick Lichtenberg

La COP30. El equilibrio de Lula entre el desarrollismo y la ortodoxia climática europea

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Un nuevo informe de la UE cuestiona la desinformación climática en internet.

La mayoría de la población mundial respalda las políticas contra el cambio climático. Aun así, la desinformación climática sigue siendo generalizada, especialmente en internet.

Un nuevo informe del observatorio Climate Action Against Disinformation (CAAD) ha analizado la desinformación climática en la antesala de la COP30 y a los grandes actores que la alimentan. Detecta un aumento masivo de contenidos engañosos relacionados con la conferencia climática de la ONU.

¿Cómo se manifiesta?

El 87 % del planeta apoya las políticas frente al cambio climático, según una encuesta de 2024. De acuerdo con YouGov, entre el 62 y el 76 % de los europeos están preocupados por el cambio climático.

Pero la desinformación sigue generando escepticismo.

La diferencia entre información errónea y desinformación es importante. La información errónea es falsa o descontextualizada y se presenta como un hecho. La desinformación, en cambio, es deliberadamente falsa y pretende engañar al público.

A principios de este año, CAAD y el Observatorio para la Integridad de la Información (OII) detectaron un aumento del 267 % en la desinformación relacionada con la COP entre julio y septiembre.

Hallaron unos 14.000 ejemplos en línea. Uno de los más ilustrativos fue una publicación, creada con inteligencia artificial generativa, con un reportero de pie en una ciudad inundada que recuerda a Belém, donde la COP30 se celebra. En pantalla aparece el título ‘LA VERDAD SOBRE LA COP30 EN BELÉM EN 2025’ para atraer al público. Sin embargo, el reportero, la inundación e incluso la ciudad eran totalmente ficticios.

Un análisis reciente del OII también constató que la COP30 era un tema recurrente en grupos brasileños de Telegram dedicados a teorías de la conspiración. El OII ha identificado más de 285 menciones a la COP30, atacando la propia conferencia, Belém y las soluciones climáticas en general.

En el escenario global, la desinformación climática también ha sido promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En septiembre, calificó el cambio climático como «el mayor timo».

¿Quién está detrás de la desinformación climática?

El nuevo informe de CAAD analiza a los grandes actores que alimentan el ecosistema de la desinformación, torpedeando la acción climática al sembrar dudas entre las audiencias.

Las empresas que queman combustibles fósiles para energía y transporte y la agricultura a gran escala, denominadas ‘Big Carbon’, figuran entre los principales responsables de la desinformación climática.

Según el informe, «la desinformación de ‘Big Carbon’ está diseñada para que la gente corriente subestime la solidez del consenso científico sobre el cambio climático». «También hace que se subestime la fuerza de la solidaridad a la hora de exigir acción«.

Sin embargo, las empresas tecnológicas también son responsables por permitir que esos mensajes se propaguen sin control. No es un problema nuevo y ya ha lastrado anteriores citas climáticas.

Un informe anterior de CAAD concluyó que, en la antesala de la COP28, las compañías de combustibles fósiles pagaron hasta 5 millones de dólares (4,3 millones de €) por anuncios de desinformación climática que aparecieron en Facebook. Shell, ExxonMobil, BP y TotalEnergies fueron los principales financiadores, responsables del 98 % de los anuncios.

El nuevo informe señala que «difundida con rapidez y a bajo coste a través de plataformas de redes sociales y motores de búsqueda (‘Big Tech’), esta desinformación está socavando las políticas y saboteando la acción».

La desinformación climática, a debate en la COP

Por primera vez, la conferencia climática de este año contará con la Iniciativa Global para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático. Es un esfuerzo conjunto del Gobierno de Brasil, Naciones Unidas y UNESCO, dedicado a reforzar la investigación y las medidas para abordar campañas de desinformación.

En la Cumbre de Líderes del 6 de noviembre, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y el presidente francés, Emmanuel Macron, alertaron sobre los peligros de la desinformación climática.

Lula afirmó: «Fuerzas extremistas fabrican noticias falsas para obtener réditos electorales y encarcelan a las futuras generaciones en un modelo obsoleto que perpetúa las desigualdades sociales y económicas y la degradación ambiental«.

Macron secundó ese mensaje. Dijo, «La desinformación climática hoy amenaza nuestras democracias, la agenda de París y, por tanto, nuestra seguridad colectiva». A principios de este año, un informe concluyó que los medios franceses difundían desinformación climática, amplificando narrativas que desacreditan la ciencia y las soluciones climáticas.

El secretario general de la ONU, António Guterres, también condenó a las empresas que se benefician de esta desinformación.

Afirmó, «Demasiadas corporaciones obtienen beneficios récord de la devastación climática, con miles de millones dedicados al lobby, a engañar al público y a obstaculizar el progreso». «Demasiados líderes siguen cautivos de estos intereses enquistados».

Pedro Sánchez compartió una cifra real sobre el impacto del calentamiento global y cambio climático en España, más de 20.000 personas murieron en España en los últimos 5 años debido a sus efectos.

 Hannah Docter Loeb