Argentina en el mar I – El territorio que ganamos

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Daniel Arias publicó este artículo el 25 de septiembre de 2017 en el blog personal de este editor. Encaraba un nuevo tema, o un nuevo aspecto de nuestras posibilidades, siempre con confianza en lo que podemos hacer los argentinos. Aún en circunstancias difíciles, como las actuales.

(Una tosecita modesta: La pelea por estos territorios la sigo desde mayo 2009, cuando subí a en «El hijo de Reco», la presentación argentina ante las Naciones Unidas. Pero fui demasiado modesto en cuanto a lo que podríamos conseguir. Y conseguimos).

48% más de territorio soberano

Lector@: los tengo un poco podridos con ciertos aparentes zigzagueos temáticos. Admito que me confunden a mí también, pero es que la realidad se ha puesto tan sinuosa o perpleja para los argentos como se volvió para los ingleses aquel mediodía del 22 de junio de 1986, en México DF, cuando un tal Maradona se apiló a la selección británica en un “slalom” de leyenda.

No se asusten, lector@s, ésta vez el gol también es nuestro y de yapa, legal. Lo que no sabemos es qué hacer con La Copa.

Yo les estaba hablando de portaaviones perdidos, no de terrenos ganados, pero son temas que se tocan. La CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, UNCLOS en gringo), y un muy buen trabajo científico, legal y diplomático de la COPLA (Comité sobre Límites Externos de la Plataforma), un organismo de la Cancillería, nos dieron soberanía limitada al fondo sobre 1,782 millones de km2 cuadrados de corteza terrestre MUY sumergida. Es el 48% de nuestra superficie seca, o el 35% si suma “las 200 millas desde la línea de base”, de las cuales somos dueños desde los ’70.

El pequeño detalle es que los nuevos territorios empiezan a los 200 metros de profundidad y promedian los 4000, aunque hay zonas de 6000 y más.

¿Qué hay por hacer ahí tan abajo? ¿Qué podemos, qué podríamos, qué nos dejarán, qué nos permitiremos? Son zonas casi inaccesibles. No tenemos fierros para explotarlas y mucho menos, defenderlas, lo que nos devuelve al tema portaaviones. ¿No lo empieza a extrañar un poco al ARA 25 de Mayo, viejo y menguado como era? ¿Y de submarinos cómo venimos? Cualquier estadista que Ud. tropiece utilizaría esta noticia para revivir y “complejizar” nuestra industria naval, la estrictamente civil, la dual y la otra. Como sea, todavía de eso no habló naides. Hagámoslo nosotros, pues.

fondos marinos argentinos

El mapa que sintetiza los espacios marinos reclamados por Argentina en 2009. ¡Y obtenidos!

La noticia quizás le resulte vieja o borrosa. Tiene razón, es un archifiambre: se dio en marzo de 2016, cuando estábamos demasiado asombrados de tarifazos y despidos como para registrarla, y menos aún, pensarla. Veo su pestañeo atónito. No se eche culpas por haberla borrado del rígido, compatriota. Esto apenas si salpicó los medios y las mentes. En un contexto político-económico menos temible, tanto en lo nacional como en lo regional, serían buenas nuevas. Pero en el cuadro actual se mentaron inevitablemente poco y se evaporaron rápido. Sin embargo, son muy importantes.

Por este logro, la Dra. Frida Armas, coordinadora general de COPLA y su presidente, el vicecanciller Carlos Foradori, recibieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, galardón “top” del Senado de la Nación.

Es un raro reconocimiento a algo aún más raro en nuestra historia: dos décadas de agotadora continuidad de un elenco que incluye al Ministerio de Economía, al Servicio Hidrográfico Naval (SHN) de la Armada, y a un plantel fijo de geodestas, hidrógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, diseñadores de sistemas de información geográfica, abogados y juristas en derecho internacional. Y ni hablar de oficiales, suboficiales y marineros de la Armada. Y de los convenios con muchos organismos y universidades públicas, que se mantuvieron a rajatabla, y no fue fácil.

Este reclamo la Argentina lo inició en 1997 y en 2001 estuvo a punto de perderlo por el colapso de su antiguo poder militar, la desinversión en ciencia, la indiferencia de los medios y “last but not least”, debido a que alguien desvalijó a COPLA de sus fondos. Eran U$ 40 millones que incautó, seguramente para bien de la Argentina, cierto Ministro de Economía abocado entonces a un megavaciamiento bancario que hizo implotar el país.

El reclamo de COPLA, inicialmente por “apenas” 1,5 millones de km2, no era barato: la Argentina carecía de barcos de investigación cuyos ecosondas tuvieran la potencia necesaria para escudriñar fondos a entre 3000 y 6000 metros. Contratar barcos ajenos aquel año salía U$ 700.000 sólo el traerlos aquí desde la prospección petrolera más cercana. Generalmente los tienen contratistas de petroleras o de “telcos” que buscan el mejor fondo para el tendido de fibra óptica submarina. También –y con equipamiento más complejo y diverso- hay barcos aún mejores en los institutos oceanográficos de países como EEUU, Francia y Alemania, que se toman la ciencia marina en serio, porque es plata y es poder.

Cantar propiedad sobre terrenos tan remotos es salado. En marzo de 1997 CONVEMAR decidió la posibilidad de reclamos soberanos ya no sobre las 200 millas desde la “línea de base” costera, sino incluso hasta las 350, si correspondía. Pero las últimas 150 la agencia las restringió sólo al uso de fondos, sin soberanía sobre la columna de agua, y aclaró que las daría exclusivamente a los países que acreditaran con buenos estudios científicos la tenencia potencial de recursos energéticos, mineros y biológicos a pie de talud.

Fuimos beneficiarios indirectos. Esto venía manijeado por EEUU, Canadá y Australia, países con grandes plataformas y mucho territorio para ganar, y los rusos, japoneses y chinos en cambio no ganaban mucho, por cuestiones de geomorfología de pie de talud. Si ahí hay sedimentos blandos gruesos acumulados en una lomada llamada “emersión”, el país reclamante puede pedir las 350, “The Full Monty”. En escenarios sedimentarios menos gloriosos, el pedido puede restringirse a apenas 60 millas más desde el pie del talud. Eso desató una demanda febril de barcos bien equipados y una pandemia de estudios de límites externos de plataformas.

Llovía sopa y nosotros con tenedor. No éramos los únicos apurados: el 13 de marzo de 2009 CONVEMAR dejaba de recibir reclamos. Lo que no hubieras fundamentado como tuyo antes de esa fecha, se volvería “patrimonio de la Humanidad”, lo administraría la International Seabed Authority (ISA), creada ad-hoc por la ONU, y si a futuro querías prospectar tales sitios por recursos… alpiste, poniéndose estaba la gansa.

ISA

Logotipo de la joven International Seabed Authority (ISA). Por fin una agencia internacional a la que al parecer no tendremos que pagarle un gomán.

Y efectivamente, hoy si golpeás la puerta de la la ISA en Kingston, el número 20 de Port Royal Street, Kingston, Jamaica, te van a dar un café Blue Mountains que te hará entender que has vivido en vano, van cobrarte un ojo por una concesión de 150.000 km2, van a extenderte una licencia transitoria de 15 años y darte un catálogo de recomendaciones ambientales, nada fáciles de respetar a profundidades de llanura abisal, y eso como para que la pienses 10 veces antes de lanzarte. Luego te van a decir “Ojo con el ‘bentos’, attenti a los clastratos, cuidame los holutorios, good luck, Bro!”, espaldarazo y… su ruta.

Mientras te vas con tu mapa de prospección, algunas aclaraciones: el “bentos” no es un Volkswagen ni la torre de dólares que acabás de pagar, sino los organismos fijos del fondo, entre ellos esa clase de equinodermos llamados holutorios, sobrerrepresentados por los pepinos de mar. Cuando hayas averiguado para qué y cómo, también podés explotarlos, según la ISA, pero sin exterminarlos, ojo.

Sigo aclarando mientras oscurece en Kingston y vas por otro Blue Mountains. Los clastratos no son señores emasculados en su niñez para cantar con voz de soprano o mezzo el resto de su vida. Son cúmulos abisales de metano congelado. Si encontrás el modo de traerlos encapsulados a la superficie para quemarlo, pero sin que burbujeen y se dispersen en la atmósfera (eso agravaría el calentamiento global), te espera un Nobel, fija.

Los pepinos de mar por ahora no nos sirven de un ídem, pero sólo porque la ciencia tiene menos currículum abisal que fóbal la revista “Para Ti”. No descartes que estén llenos de soluciones en busca de problemas médicos o de tecnología de materiales. No descartes que no. Si son tan frecuentes en el extraño ecosistema abisal, alguna función cumplen en la química global del mar. No te olvides de que esas llanuras barrosas de las que ahora tenemos ideas muy vagas son el paisaje más frecuente del planeta: cubren el 50% del mismo. Conocemos más la Luna, en comparación.

Los hidrocarburos y metales valiosos y/o raros presentados como nódulos o como costras (con bastante cobre, cobalto, la familia química del platino) parecen, por ahora, el premio gordo de los fondos. Son cosas que ranquean en los mercados de commodities. Pero el petróleo o la minería tan profundos todavía no son competitivos con su extracción terrestre u “off-shore” en las mucho más someras plataformas continentales.

Pese a ello, la ISA ya expidió 15 licencias, mayormente de minería de nódulos de manganeso en la zona abisal Clayton-Clipperton, que va desde el límite externo del reclamo mexicano sobre fondos del Pacífico hasta las inmediaciones de las islas Hawaii. Es que entre los países que se toman en serio sus intereses marítimos, hay estrategas que ya tratan de afilar la tecnología porque anticipan décadas las jugadas de los mercados, donde ganarán plata gracias al pelotón de giles que corren tras la pelota. Cuando el Mingo dejó sin plata a COPLA, nos puso en un tercer grupo: los que no juegan.

Salir de ese exilió costó aproximadamente 1 millón de horas/hombre de trabajo argento experto. El asunto, estimad@s, es que ganamos. Qué desconcierto… ¿y ahora qué hacemos?

Continuará.

Por el incremento de producción en Sudamérica, habrá sobreoferta mundial de petróleo en 2026

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La Agencia Internacional de Energia (IEA) ve un potencial exceso de oferta de petróleo crudo de cerca de cuatro millones de barriles diarios en 2026. Esta sobreoferta se explicaría principalmente por producción nueva de Medio Oriente y de América, esta última con un aporte destacado de países de Sudamérica. El desbalance global ya esta impactando en los precios internacionales del petróleo crudo, con el precio del barril Brent, que es referencia para las inversiones en Vaca Muerta, cayendo de 65 a 61 dólares por barril hasta comienzos de esta semana. Si bien el Brent tuvo un rebote en las últimas 24 horas producto de nuevas sanciones contra Rusia y cotiza a US$ 66 por barril al cierre de esta nota, los precios seguirán reflejando la preocupación por la saturación de oferta.

Un reporte del IEA sobre el mercado petrolero publicado la semana pasada reforzó la visión general de un mercado saturado de oferta. La agencia observa que el exceso de oferta promedió 1,9 millones de barriles por día entre enero y septiembre de este año.

El aporte de Sudamérica

Hacia adelante, la agencia enfatiza que la oferta de petróleo crudo seguirá aumentando por encima de la demanda, con un aporte diferencial de Estados UnidosCanadá y países de Sudamérica.

El suministro global de crudo esta en camino de promediar este año unos 106,1 millones de barriles por día, lo que implica un aumento anual de 3 millones de barriles respecto de 2024.

La agencia indica que buena parte de esta producción nueva proviene de Medio Oriente y de América. En este último caso, destaca la producción nueva de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Guyana y la Argentina.

Los países que están por fuera del esquema de la Organización de Países Exportadors de Petróleo y aliados (OPEP+) terminarán este año aportando 1,6 millones de bpd de nueva producción. La agencia pronostica que sumarán otros 1,2 millones en 2026.

Sin embargo, en una nota publicada el viernes, IEA observa que el mercado ya podría estar en un punto de inflexión que conduzca a recortes de producción, ya que «el aumento repentino de oferta en Medio Oriente y las Américas apunta a un excedente insostenible de casi 4 millones de bpd en 2026, lo que deja cada vez más claro que algo tiene que ceder».

Pronósticos

Otros pronósticos más moderados igualmente apuntan a un crecimiento en la sobre oferta global el año próximo. El banco JPMorgan Chase & Co. estima un excedente diario promedio de 2,3 millones de bpd en 2026, mientras que la Administración de Información Energética de los EE.UU. (EIA) predice 2,06 millones de bpd.

A pesar de la sobre oferta global de crudo, la Agencia Internacional de Energía prevé una oferta global de combustibles más ajustada, producto de los ataques ucranianos a refinerías en Rusia y sanciones y presiones económicas para que los países reduzcan sus compras de combustibles rusos.

Nicolás Deza

La Argentina nuclear, desaprovechada

Un mundo turbulento y cambiante siempre brinda oportunidades para aquellos países que saben lo que quieren. Los que tienen un rumbo claro. Los que no viven peleándose internamente. Los que no adhieren irracionalmente a ser furgón de cola de alguna potencia. La Argentina debe debatir un proyecto nacional que contemple su estrategia tecnológica, incluyendo por supuesto el ecosistema nuclear.

En las últimas siete décadas se construyó el ecosistema nuclear, conformado por la Comisión Nacional de Energía Atómica, Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), INVAP y CONUAR. La energía nuclear es la piedra angular del futuro energético mundial. Ya hay 448 reactores actualmente en operación que producen alrededor del 11,5 por ciento de la electricidad mundial y se están construyendo actualmente 50 más, la mitad de ellas en China.

La Argentina está preparada para co-liderar esta revolución por disponer de tecnología desarrollada localmente por nuestros tecnólogos, reconocidos entre los mejores del mundo. Como ese potencial tiene una enorme capacidad de generar riqueza, hay que protegerlo y ser muy cuidadosos de cómo se adoptan las decisiones y el rumbo a tomar. Es fácil desarmar los equipos y muy difícil rearmarlos. Y mientras tanto, los demás países siguen avanzando. Desde hace tiempo que la CNEA está perdiendo recursos humanos de primera calidad, a fuerza de salarios miserables o cajoneando buenos proyectos. Sin embargo, no todo ha sido malo. El reactor multipropósito de INVAP RA-6 desplazó hasta los equivalentes norteamericanos del mercado global.

Si bien hasta ahora el desarrollo nuclear lo financió exclusivamente el Estado, es posible pensar que sería conveniente explorar asociaciones con el capital privado, en la medida que no se exija la paralización de los buenos proyectos existentes: el CAREM, cuyo diseño generaría 27 MW eléctricos y el CANDU, que sigue generando 600 MW eléctricos. Mantener esos proyectos significa la preservación de nuestra soberanía energética nuclear, que desde hace tiempo se la está dejando morir, por jubilación y muerte del personal especializado.

El CAREM, muy avanzado

El concepto de SMR (Small Modular Reactor) es un invento argentino y se llama CAREM. Es el proyecto más avanzado entre los SMR de mundo. Desde 1984 avanzó únicamente por la férrea voluntad de la CNEA, de INVAP y también de NA-SA en dirección de obra. Turquía, Japón y Corea estuvieron interesados en él. Fue diseñado para demostrar la capacidad tecnológica de hacer un reactor modular replicable en serie. Durante décadas se han invertido cientos de millones de dólares para desarrollar el proyecto, y la formación nuclear de unos 400 profesionales.

El valor estratégico del CAREM se asienta en el aprendizaje realizado por nuestro sistema nuclear para diseñar y fabricar un reactor desde cero. Este know how propio permitirá avanzar desde el prototipo hasta los diseños comerciales competitivos que requiera el mercado.El problema del CAREM no es tecnológico. Otros SMR ya están funcionando: reactores navales rusos, un reactor novedoso chino y otros en Japón e India.

Que el CAREM es realmente valioso lo reconoció la NEA (Nuclear Energy Agency), agencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La NEA comparó entre sí casi 80 SMR. El CAREM quedó entre los cuatro primeros del mundo según una puntuación que mide avances en seis dimensiones: financiamiento, licenciamiento, emplazamiento, elementos combustibles, cadenas de suministros y compromisos para futuros desarrollos. Pese a tantas trabas, zigzagueos indecisiones e indefiniciones durante cuatro décadas, el CAREM sigue vivo gracias a los mejores profesionales nucleares de Suramérica. No es poco.

Pero su proyecto comercial aún no se ha completado, debido a dificultades geopolíticas, financieras y de gestión. Todos problemas solucionables en la medida que haya voluntad política y liderazgo nacional.

Problemas geopolíticos

El CAREM funciona con uranio enriquecido, y la Argentina no tiene ninguna instalación competitiva industrial de enriquecimiento de uranio. La estratégica planta de Pilcaniyeu, opera con una tecnología antigua, 10 veces más cara que la moderna, llamada “por centrifugación”. Su escala es muy reducida y fue parada en el 2016. Argentina no podría, por sí sola, garantizar la provisión del combustible a sus clientes. Para el CAREM haría falta comprar uranio enriquecido a otro país situado dentro del “Nuclear Suppliers Group” (NSG), Grupo de Proveedores Nucleares,obviamente muy reducido. Pese a las guerras en curso en territorio de Ucrania, hasta hoy Rusia le provee ese material a EEUU. Pero en caso extremo EEUU podría auto proveerse. Por lo tanto, el combustible del CAREM se convierte en un problema geopolítico para Argentina, del mismo modo que la adopción o compra de centrales nucleares que utilizan esa tecnología, como lo son las Westinghouse de EEUU, las EPR francesas, las Lialong china o las Rosatom rusas. Cualquier asociación con el proveedor de uranio enriquecido para el CAREM o de centrales nucleares con dicha tecnología requiere un análisis y de decisiones geopolíticas nacionales. Hoy parece complejo, ya que estamos lejos de tener claro un proyecto nacional soberano.

Las potencias nucleares, ejercen su control geopolítico desde la NSG, supuestamente para evitar la existencia de nuevas capacidades de enriquecimiento, necesarias para las armas nucleares. Irán y sus famosas centrífugas son la expresión clara del tema. Lo hacen en nombre de la “no proliferación de armas nucleares”, pero obviamente tiene su influencia sobre las posibilidades soberanas de aquellos países que poseen, o aspiran a poseer, reactores nucleares que trabajan con esa tecnología.

Problemas financieros y de gestión

La Argentina sigue siempre endeudándose para pagar deudas a la usura internacional y no se aplica a grandes proyectos de alto valor reproductivo de la inversión.

Hay problemas de gestión porque cada gobierno viene con una solución distinta a la anterior. No hay consenso en políticas de Estado.

El desarrollo tecnológico concreto puede tener múltiples diseños, los cuales dependen de cada mercado: exportación o para ser utilizado internamente y favorecer el desarrollo del interior del país. Tal como se hizo con los radares del INVAP: se parte de distintos modelos de valuación tecnológica hasta llegar a los requerimientos de cada mercado. Para el CAREMse lo podría usar para dar energía y agua potable en zonas áridas, o para desalinizar agua de mar (todo el litoral del sur argentino). También para dar electricidad sin cortes a todos los pueblitos del interior y con ello conectividad de internet y posibilidades de crear múltiples industrias pymes. Y empleo diversificado masivo en industrias electrointensivas en vidrio, cemento, acero, papel, química, bienes tangibles. Conectado a la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) sería un potenciador de la radicación de población permanente. El polo petrolero también podría beneficiarse ya que necesita agua libre de sal. Evitaríamos los repetidos cortes de electricidad en todo el país durante el verano.

Plantas nucleares CANDU

Nuestra fortaleza son las centrales de uranio natural y agua pesada o enriquecida tipo CANDU. Fueron las primeras máquinas modulares del mundo. Todas las CANDU del mundo (con India utilizándolas masivamente) utilizan elementos constitutivos similares e intercambiables (cañerías, elementos combustibles) para toda potencia entre los 220 y los 1000 MW. Las CANDU funcionan en siete países, entre ellos Canadá, Argentina y la India. Nunca ocurrió un accidente importante desde 1962 hasta la fecha.

Embalse, una CANDU de los años ‘70, es una generadora de base, siempre disponible, segura y confiable. Como esta licencia tecnológica fue comprada a Canadá hace 50 años, podemos replicarla las veces que necesitemos e inclusive actualizándola, sin pagar nada extra. Tenemos la capacidad de fabricar las partes nucleares, e íntegramente el combustible de reactores CANDU, de uranio natural y agua pesada.

Obviamente seguir con este proyecto largamente probado requiere no dejar morir la planta de agua pesada (PIAP) de Arroyito, elemento esencial para esta tecnología, que es una de las dos más grandes del mundo. Como la tecnología mundial está virando a las de uranio enriquecido y agua natural, su provisión está escasa, por lo que hay demanda mundial en los siete países que poseen esa tecnología. Como siempre el problema argentino es financiero; o mejor dicho es totalmente político.

Luego de 30 años el gobierno de Canadá está virando su política nuclear. En la provincia de Ontario, Atkins Realis (emprendimiento estatal privado) está planificando la construcción de diez centrales CANDU de similar potencia a la de Embalse, unos 6.000 MW, con las actualizaciones de seguridad necesarias. Como Canadá ha perdido toda capacidad de fabricación de agua pesada, tenemos un mercado excepcional. Además, ya ha solicitado su provisión. No sólo eso sino ciertas capacidades de ingeniería y eventualmente la fabricación de ciertas partes nucleares.

Asociarse con Canadá sería una magnífica oportunidad de fabricar agua pesada, de piezas nucleares del CANDU, favorecerá empresas nacionales, además de retener y hacer el recambio generacional de nuestras capacidades de ingeniería nuclear. Junto a Canadá podemos actualizar nuestros diseños y nuestros conocimientos que podrían exportarse al mundo CANDU. Siempre se aprende a innovar, haciendo, produciendo y nunca comprando tecnologías llave en mano.

El aumento consumo de electricidad global y la necesidad de aumentar la generación nuclear hasta el 20% del total en el 2050, por razones del cambio climático, nos lleva a la necesidad de construir al menos 400 reactores de 1.000 MW simultáneamente. Hay mercado para todas las tecnologías.

En este marco la propuesta del gobierno (un supuesto “Plan Nuclear”) parece la peor de las opciones. Reducir a su mínima expresión todo lo construido n 40 años de inversión y trabajo: asociarse a financiamiento norteamericano para desarrollar un SMR que ellos no pudieron resolver competitivamente; poner varios SMR en el sur para generar energía sólo para minar IA, destruir la red de fibra óptica para que entre la red satelital STARLINK proveedora de Internet, quedar dependiente financieramente de las empresas norteamericanas de energía atómica y de Elon Musk en general, es rifar la soberanía política para siempre.

Ricardo Auer

EE.UU. y China llegan a un «acuerdo preliminar» para postergar restricciones y aranceles

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El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció ayer domingo (26.10.2025) un acuerdo para que China postergue las restricciones de exportación de tierras raras y reanude la compra de soja estadounidense. El presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado con un arancel adicional del 100 % si Pekín limitaba la exportación de tierras raras, pero «creo que hemos evitado eso», dijo Bessent en el programa ‘This Week’ de ABC.

En una comparecencia al término de las conversaciones, que tuvieron lugar en la Torre Merdeka 188 de Kuala Lumpur, el representante de Comercio Internacional de China, Li Chenggang, afirmó que ambas partes lograron un «acuerdo preliminar» y exploraron «propuestas adecuadas para abordar las preocupaciones mutuas». El acuerdo preliminar debe aún, no obstante, someterse a procesos de aprobación interna por ambas partes, añadió Li, aunque no proporcionó más detalles.

Un «marco exitoso» para la reunión entre Xi y Trump

«El siguiente paso será que cada parte cumpla con sus respectos procedimientos internos de aprobación», aseveró Li, de acuerdo con la transcripción difundida por la agencia oficial Xinhua. El Wall Street Journal citó también al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que se había establecido un «marco exitoso» antes de la reunión prevista entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping en Corea del Sur el próximo jueves.

Aún no está claro si ambos líderes anunciarán una resolución formal de la disputa comercial. El tiempo apremia, ya que los aranceles adicionales anunciados por Trump entrarían en vigor el 1 de noviembre. Durante el fin de semana, China y Estados Unidos celebraron dos reuniones en Malasia, al margen de la cumbre de la ASEAN, en lo que es la quinta ronda de negociaciones comerciales con el objetivo de resolver el conflicto que se ha prolongado durante meses.

Una reforma laboral para un país donde la mitad de los que trabajan no está «en blanco»

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No es la primera vez, ni va a ser la última, que este Gobierno anuncie que va por una reforma laboral. Durante la gestión Javier Milei se habló de esto en varias ocasiones (ver acá o acá). Como casi todo lo que se hace en economía, no le afecta a todo el mundo igual. En este tema concreto hay dos bailando el tango: empresas y trabajadores. Pero hay bailarines de todo tipo y color.

Formal e informal

La economía argentina es lo que se denomina una “economía dual”, con un sector formal y otro informal. En el primero, las empresas y los trabajadores tienen relaciones reguladas por convenciones colectivas y leyes, y operan con estándares “de oficina”. O sea que más o menos hay un horario, llegás a las nueve, te hacés el café, saludás a tus colegas, tu jefe te dice lo que hay que hacer, tenés un escritorio y una compu, a la una parás para almorzar y a las cinco te volvés a tu casa en el bondi. A fin de mes cobrás un salario, tenés vacaciones pagas, obra social y no es tan fácil que te echen.

En el segundo, te levantás todos los días para ver cómo juntar el mango, tal vez consigas hacer changas, vender chocolates en el subte, manejar un vehículo y transportar pasajeros o burgas, y no tenés prácticamente ninguna legislación específica que te ampare. Tu ingreso a fin de mes depende de cuánto puedas vender, lo que está en función de cuánta plata sobra en la calle y cuántas personas como vos salgan día a día a hacer lo mismo. Tal vez trabajes fines de semana y feriados y probablemente no tengas vacaciones o no cobres si las tenés, y estés rezando para no enfermarte porque nadie te cubre. Casi todo el mundo, si le dan a elegir, prefiere un trabajo formal con todos los derechos.

Por supuesto, la cosa no es blanco o negro, existen colores. Tal vez en algunas “oficinas” haya laburantes informales, o muchas microempresas — o familias — contraten algunos trabajadores y no les den los números para registrarlos. Para que te des una idea, sumando la informalidad por todo concepto, se estima que en nuestro país estas formas de trabajo precario representan un 43,2% del empleo total, o sea una bocha.

Tradicionalmente se asume que los países más ricos tienen un sector informal muy pequeño: por algo son ricos. Las economías de plataforma y las nuevas tecnologías han cambiado un poco esto y dejaron a un sinnúmero de trabajos en un limbo, pero a grueso modo, países ricos tienen economías “muy” formales y, viceversa, países más pobres tienen un enorme sector informal.

¿Por qué una reforma laboral?

A grandes rasgos, hay dos razones que justifican discutir las leyes laborales. En primer lugar y por desgracia, existe algo llamado “paso del tiempo” que deja obsoletas las normas vigentes y obliga a discutirlas periódicamente. Obviamente, se necesitan escribir leyes laborales que den cuenta del nuevo contexto.

En segundo lugar, y también por desgracia, muchos países tienen economías con mucha informalidad y algunos economistas consideran que una reforma laboral es la solución. Vale decir, si hay informalidad es porque las leyes hacen que las empresas que pueden ofrecer empleos formales no quieran crearlos.

Otros economistas, entre los que me gusta pensar que me incluyo, consideran que la informalidad a grandes rasgos depende de que el sector formal de la economía crezca lo suficiente como para albergar a todos los compatriotas que quieran trabajar en él. Como diría Milei, “o sea digamos”, es como el juego de las sillas: cuando para la música, siempre hay más “retaguardias” que apoyar que sitios sobre los cuales sentarlas. El chiste está en que cada vez tengamos más y más sillas. Para esto no hay mucha vuelta: es necesario crecer y desarrollarse. Por supuesto, una buena regulación y unas normas bien diseñadas ayudan a incrementar el número de sillas, pero marginalmente. Lo más importante: una reforma no tiene por qué ser en contra del trabajador.

¿A mí cómo me afecta una reforma?

Desconocemos la letra chica de la reforma laboral que piensa el oficialismo pero, por las afirmaciones del oficialismo, sospechamos que eliminaría derechos y buscaría minimizar el poder de los sindicatos, de modo tal que sea más fácil para las empresas contratar y echar trabajadores (ejemplo: al eliminar la indemnización por despidos). A esto se lo llama “flexibilización laboral” y es lo que suelen recomendar los programas de reforma tradicional.

¿Cómo te pegaría una reforma de este estilo? La respuesta no es unívoca: es un gran “depende”, en particular, de qué lado del mostrador estás y de si habitás el sector formal o el informal. Todo lo que sigue es de carácter especulativo y busca que tengas elementos para entender qué podría pasar si viene una reforma.

Si sos trabajador con un empleo formal y la reforma afecta tu sector, convenio o lo que sea, bueno, perdés derechos. Vos ya estás arriba cuando los bondi vienen llenos y te obligan a bajarte. Además, como plus el Estado podría perder aportes patronales y contribuir al desfinanciamiento del sistema previsional, si una reforma los rebaja.

Si sos un trabajador sin un empleo formal que labura en una panadería de barrio “en negro” o en algún sector como la construcción o en casas particulares, me cuesta creer que tengas mucho por ganar. A lo mejor tenés alguna chance adicional de pegar un trabajo que pague más en una multinacional o, al quedarte donde estás, puedas lograr que te blanqueen, pero seguramente no te van a dar muchos derechos (porque no poder dártelos posiblemente era la razón por la que te tenían informal en primer lugar). Lo mismo aplica si sos un chofer de aplicación, trabajás en casas particulares o estás desempleado. Me cuesta creer que esta medida puntual te cambie la vida.

¿Qué pasa si tenés una empresa? Si sos dueño de una multi o un gerente te felicito, estabas viajando en primera clase y te acaban de agregar otra copa de champagne en la cena. Ahora tenés más poder frente a tus trabajadores y seguramente pagarás menos por contratarlos (tanto en salarios como en cargas y aportes).

En cambio, si tenés un pequeño comercio o tu familiar maneja una PyME, a lo mejor una reforma es un alivio importante, y ciertamente yo creo que acá está el sector en donde es importante atender una situación que los ahoga, porque hace rato que laburan en un limbo.

Abrazo, medalla y beso para el sector público, que sistemáticamente abusa de un mecanismo que es contratar empleados como monotributistas para lo que es una relación de dependencia hecha y derecha. Si hay un empleador que negrea es el propio Estado. Ciertamente, una flexibilización laboral no haría más que facilitar el statu quo.

Qué forma tiene la reforma

¿Puede ser que una reforma laboral tenga éxito para empresarios y trabajadores? Para que esto ocurra, los primeros deberían crear mucho empleo de calidad. ¿Es posible? Como vimos, acá las aguas están divididas: algunos dicen que sí, porque piensan que el exceso de regulaciones hace que las empresas formales no crezcan y se desarrollen; los más escépticos consideran que esto es poco probable si la economía no arranca, pero si arranca y crece, la reforma probablemente no sea tan importante para la suba del empleo, siempre que el crecimiento se sostenga en el tiempo.

No obstante, esto no significa que no haya que revisar las normas laborales porque hay convenios colectivos de trabajo que no se actualizan desde la época del moño. Por otra parte, existe el desafío de tener un mercado de trabajo que genere ingresos suficientes y proteja a los trabajadores, sin fundir a pequeñas empresas y particulares que contratan regularmente o podrían hacerlo. Se podrían considerar cuestiones como una rebaja de aportes patronales para nuevas contrataciones de empresas nuevas o pequeñas y algo de empleo formal se podría crear, sin ahogar a estas empresas.

Finalmente, es imperioso reconocer la triste realidad: la informalidad laboral es un hecho y por más que nos llenemos la boca con los derechos de los trabajadores, sólo una parte accede a ellos. Y, si no encontramos un conjunto de políticas que nos permita recuperar la estabilidad macroeconómica y volver a crecer, difícilmente la cosa cambie. Esto, más que la reforma laboral, es el quid de la cuestión: como reconoció el propio presidente, el empleo privado está estancado desde el 2011 y el poco dinamismo que se observó en el mercado laboral en estos dos años se asocia a changas y cuentapropismo. Los hechos son contundentes. Si de chiquito jugaste al juego de las sillas, probablemente estarás de acuerdo conmigo en que por más que discutamos sus reglas, si no traemos más sillas, sentarse va a ser cada vez más complicado para todos.

Emiliano Libman

El largo camino hacia el primer submarino nuclear de la Marina de Brasil

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Como parte de una política de Estado orientada a consolidar la soberanía tecnológica y la proyección marítima de Brasil en el Atlántico Sur, el desarrollo del submarino nuclear SN Álvaro Alberto representa uno de los emprendimientos más ambiciosos y prolongados de la historia de la Marina. Enmarcado en el Programa Nuclear de la Armada (PNM) y en el Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), este proyecto combina la búsqueda del dominio del ciclo del combustible nuclear con la construcción de una planta de propulsión naval, dos pilares que sustentan la aspiración brasileña de integrar el selecto grupo de naciones con capacidad de propulsión nuclear marítima.

El PNM, concebido en 1979, simboliza una política de largo aliento en la que convergen objetivos de defensa, desarrollo científico e independencia tecnológica. Estructurado en torno a dos ejes: el dominio completo del ciclo del combustible nuclear y la creación de una planta de propulsión naval, el programa trasciende el ámbito militar para convertirse en una apuesta estratégica por el desarrollo industrial nacional y la consolidación de la llamada Amazonia Azul, el extenso y rico litoral marítimo bajo jurisdicción brasileña. El futuro SN Álvaro Alberto, primer submarino nuclear del país, será la expresión cabal de esa visión.

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Desde su gestación, el programa ha atravesado ciclos de expansión y estancamiento, determinados tanto por el contexto político interno como por los vaivenes de la economía nacional. Durante la década de 1980, la conjunción de un entorno geopolítico favorable y un consenso estratégico sobre la necesidad de la disuasión permitió avances significativos, culminando en 1988 con el dominio del ciclo del combustible nuclear. Sin embargo, el fin de la Guerra Fría y la reorientación de las prioridades nacionales hacia lo social y económico en los años noventa provocaron una drástica reducción de los recursos asignados.

La firma del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1998 marcó un punto de inflexión, al imponer nuevas restricciones y limitar las inversiones en el área. El programa sobrevivió gracias al esfuerzo institucional de la Marina, que mantuvo viva la investigación en condiciones adversas. Recién en 2008, con la Estrategia Nacional de Defensa (END) y el lanzamiento del PROSUB, el tema volvió al centro de la agenda política, revitalizando la cooperación internacional con Francia y dando inicio a la construcción de una moderna base industrial en Itaguaí, estado de Río de Janeiro.

Primer corte de acero del futuro submarino nuclear Álvaro Alberto (SN-10)

El PROSUB contempla la producción local de cuatro submarinos convencionales clase Riachuelo, derivados del diseño francés Scorpène pero adaptados a las necesidades brasileñas. Dos de ellos, el Riachuelo (S-40) y el Humaitá (S-41), ya se encuentran en servicio; el Tonelero (S-42) avanza en sus pruebas de mar, mientras que el Almirante Karam (S-43) se aproxima a su conclusión. No obstante, el núcleo del programa reside en el desarrollo del submarino nuclear SN Álvaro Alberto (SN-10), cuyo reactor experimental y secciones iniciales de acero naval se encuentran actualmente en construcción, con miras a su entrega hacia 2034.

El desafío de sostener una política de Estado a lo largo de cinco décadas

Pese al reconocimiento oficial, la ejecución del PNM y del PROSUB enfrenta un obstáculo persistente: la discontinuidad del financiamiento. Entre 2015 y 2025, las vicisitudes políticas y las restricciones fiscales comprometieron la previsibilidad presupuestaria, afectando los cronogramas de inversión. Así, la distancia entre la retórica política y la realidad financiera refleja la falta de un consenso estatal que impide consolidar estos programas como políticas permanentes, sujetas a planificación plurianual y no a los vaivenes administrativos.

A la inestabilidad presupuestaria se suman las dificultades para generar un consenso social amplio. La limitada comprensión pública sobre la relevancia de la defensa nacional ha derivado en un apoyo fragmentario, a menudo vulnerable a debates coyunturales o a campañas de desinformación. La sociedad brasileña, tradicionalmente enfocada en cuestiones sociales inmediatas, no ha desarrollado una conciencia sólida de los riesgos asociados a la pérdida de soberanía marítima. En consecuencia, proyectos estratégicos como el submarino nuclear carecen aún del respaldo ciudadano sostenido que exige su magnitud.

El riesgo de interrupción de los programas estratégicos trasciende lo técnico. Sin un marco legal que garantice su continuidad presupuestaria y sin mecanismos eficaces para retener a su personal especializado, tanto el PNM como el SNCA están expuestos a la pérdida de capital humano y de conocimiento acumulado. Este escenario podría comprometer décadas de avances y debilitar la posición de Brasil como potencia emergente en materia de defensa y tecnología nuclear pacífica.

En este contexto, resulta indispensable establecer una Estrategia de Seguridad Nacional coherente, con mecanismos de articulación entre la política de defensa, la planificación presupuestaria y los objetivos de desarrollo. Documentos como la Política Nacional de Defensa (PND) y la Estrategia Nacional de Defensa (END) requieren actualización periódica y coordinación efectiva con los instrumentos de gestión pública, para garantizar que programas como el PNM y el PROSUB no dependan de voluntades circunstanciales, sino de compromisos institucionales de Estado.

El submarino nuclear brasileño, más que un sistema de armas con alto poder disuasorio, encarna una política de Estado destinada a proyectar soberanía, conocimiento y capacidad industrial. Su éxito dependerá de la capacidad del país para sostener una inversión estable, fortalecer la cultura de defensa y comprender que el desarrollo tecnológico y la seguridad nacional son dimensiones complementarias de una misma estrategia. Convertir el PNM y el PROSUB en programas estructurales y permanentes no solo garantizará la autonomía estratégica de Brasil, sino también su proyección internacional como potencia marítima moderna y tecnológicamente soberana.

El engaño burocrático de los «OVNIS»

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La expectativa era enorme. Luego de varios reportes publicados desde 2021, en marzo de 2024 el Pentágono publicaría un informe exhaustivo sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), esos que siempre conocimos bajo el nombre de ovnis. Pero como nunca podemos tener cosas lindas, sus conclusiones fueron, en un sentido, menos apasionantes de lo esperado. 

Tras revisar archivos clasificados y desclasificados desde 1945, la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) concluyó que no había encontrado “ninguna evidencia empírica” de naves extraterrestres ni “la existencia de un programa clasificado que no haya sido informado adecuadamente al Congreso”. Hasta ahí lo de siempre, pero donde sí se pone interesante la cosa es en que hubo encubrimiento.

Si bien el Pentágono no ocultó la existencia de vida extraterrestre, el propio informe sí fue parte de una especie de ocultamiento, aunque quizá uno menos sorprendente. Siguiendo la propia pista de este informe, una investigación del Wall Street Journal encontró que el gobierno estadounidense no solo permitió que los mitos sobre ovnis proliferaran, sino que “a veces, deliberadamente, alimentó las llamas”.

Para nuestra profunda decepción, el misterio ovni tiene muy poco que ver con visitantes de otros planetas, y mucho más con una compleja trama de desinformación con doble propósito: por un lado, crear una cortina de humo para ocultar el desarrollo de programas militares avanzados y altamente secretos y, por otro, evitar la revelación de vulnerabilidades en la seguridad nacional. Esta promoción deliberada de relatos en torno a los extraterrestres, apalancada en la dinámica de propagación de creencias en círculos cerrados, explica en gran parte la persistencia de las teorías conspirativas sobre los ovnis.

Dónde están los aliens

Según el informe de la AARO, bajo la dirección del científico Sean Kirkpatrick, la gran mayoría de los avistamientos reportados tienen explicaciones mundanas: identificaciones erróneas de objetos y tecnologías convencionales, como drones comerciales, globos meteorológicos, lanzamientos de cohetes o fenómenos atmosféricos y naturales. Aunque esto es exactamente lo que diría alguien que quiere ocultar la existencia de marcianitos, estas conclusiones son consistentes con investigaciones anteriores, incluyendo el documento preliminar de 2021 sobre 144 incidentes reportados por personal militar y el histórico Proyecto Blue Book, que operó entre 1952 y 1969 y culminó con la publicación del Informe Condon, el cual concluyó que difícilmente el estudio de los ovnis devolviera algo interesante.

Por su parte, las agencias gubernamentales argumentan que la principal barrera para resolver el pequeño porcentaje de casos que permanecen como no identificados es la falta de datos de alta calidad: incluso videos que parecían inexplicables, como el de aquel famoso objeto esférico en 2015, fueron atribuidos a distorsiones de cámara. Pocos aliens, muchos datos pobres y malas interpretaciones.

Lo que omitió el informe de 2024 es que el Pentágono cumplió un rol fundamental en el desarrollo de la mitología que ahora intenta desacreditar. Durante décadas, la Fuerza Aérea y otras agencias usaron el folclore de los platos voladores de manera organizada y premeditada para manipular el discurso público en torno a las ambiciones bélicas y estratégicas de los Estados Unidos.

Desinformación como política de Estado

El caso perfecto es el Área 51. Hasta bien entrados los años 80, prácticamente nadie había escuchado esa designación antes. No es un nombre oficial, ni uno que el gobierno de Estados Unidos use en su propia documentación, sino el resultado de una invención mediática y conspiranoica.

Pero fue allí, en Groom Lake —como verdaderamente se llama— que en aquella gloriosa década un coronel de la Fuerza Aérea estadounidense le entregó al dueño de un bar cercano fotos manipuladas de supuestos platos voladores. La realidad era que ahí nomás se desarrollaba el caza furtivo Lockheed F-117 Nighthawk, ese avión de diseño tan peculiar de bordes y planos rectos para evitar la detección por radar y, al menos por un tiempo, al gobierno de Estados Unidos le interesaba que la gente pensara que venía de Andrómeda.

Otro de los incidentes que reporta el Wall Street Journal, uno de los favoritos en los círculos ufológicos, es el que ocurrió en Montana en 1967. Varios oficiales reportaron que luego de que objetos luminosos sobrevolaran sus instalaciones, se desactivaron diez misiles nucleares. En realidad se trató de una prueba secreta de la propia Fuerza Aérea, que produjo pulsos electromagnéticos (EMP) para simular los efectos de una detonación nuclear y evaluar la vulnerabilidad de su arsenal. El dispositivo emitía un resplandor naranja y liberaba una descarga que inutilizaba los sistemas, pero contarle esto al personal era imposible: hubiera sido como revelarle directamente a la Unión Soviética una falla crítica en su defensa.

La cultura de secretismo del Pentágono, con sus “programas secretos dentro de programas secretos”, también dio lugar a prácticas internas que alimentaban el mito, como un bizarro y abusivo ritual de iniciación conocido como Yankee Blue, donde a nuevos comandantes se les informaba falsamente sobre un proyecto de ingeniería inversa de tecnología alienígena. El objetivo era una prueba de lealtad, pero la consecuencia fue la aparición de generaciones de oficiales de alto rango convencidos de que el gobierno ocultaba información sobre extraterrestres.

Un montón de nada

Aunque el Estado ha sido un motor de desinformación, el fenómeno es sostenido y amplificado por individuos y grupos privados. La organización To the Stars, cofundada por Tom DeLonge, guitarrista de blink-182, jugó un papel central en reavivar el interés moderno por el tema. En 2017, en colaboración con el New York Times, filtró una serie de videos de la Marina que mostraban encuentros de pilotos con objetos aéreos anómalos. Esta acción catalizó un renovado interés mediático y político, llevando al Congreso a exigir informes oficiales y, finalmente, a la creación de la AARO.

Otras figuras como los exoficiales de inteligencia Luis Elizondo, asociado a To the Stars, y David Grusch, ganaron notoriedad promoviendo la narrativa de un encubrimiento masivo, aunque sus afirmaciones no han sido respaldadas por evidencia verificable. Cuando el equipo de Kirkpatrick siguió una pista proporcionada por Elizondo sobre una caja fuerte que supuestamente contenía pruebas irrefutables, la encontraron abierta y completamente vacía.

Este suele ser el patrón de las afirmaciones extraordinarias: nunca cuentan con respaldo fáctico. Un caso ejemplar es el de una supuesta pieza de metal de Roswell, popularizada por el locutor Art Bell en los 90. Décadas después, cuando la organización To the Stars compró los fragmentos por 35.000 dólares, logró que el propio Ejército de EE. UU. los analizara en busca de propiedades antigravitacionales. Las pruebas definitivas, sin embargo, concluyeron que se trataba de simple chatarra industrial de la Segunda Guerra Mundial.

Creíble por repetición

Para Kirkpatrick el mecanismo central que perpetúa estas narrativas es la “información circular”: la mayoría de las acusaciones pueden rastrearse hasta un pequeño y cerrado grupo de personas interconectadas que se citan mutuamente, creando la falsa impresión de múltiples fuentes independientes que corroboran una misma historia. Con el tiempo, la veracidad de la afirmación parece aumentar debido a la frecuencia de su repetición pero no a la existencia de evidencia que la respalde. El propio informe del Pentágono hace eco de esta conclusión, atribuyendo la persistencia de las teorías a “informes circulares de un grupo de individuos que creen que este es el caso, a pesar de la falta de cualquier evidencia”. La mentira se vuelve creíble por repetición.

En este contexto, no es extraño que algunos académicos vean el fenómeno ovni como una forma de religiosidad contemporánea, donde las experiencias se interpretan a través de lentes espirituales. Para el astrónomo Andrew Fraknoi, la creencia en visitantes alienígenas refleja una fe casi infantil en protectores espirituales, “padrinos extraterrestres que podríamos consultar sobre nuestros problemas”.

Esta idea es explorada en profundidad por la académica Diana Walsh Pasulka, quien argumenta que los fenómenos UAP se han convertido en una nueva forma de religión, una descentralizada y adaptada a la era de internet. Pasulka traza paralelismos entre los encuentros modernos con ovnis y los relatos históricos de visiones de ángeles, demonios o seres feéricos. Para ella, la narrativa cambia —el plato volador reemplaza al carro de fuego—, pero la estructura de la experiencia anómala y transformadora persiste. La tecnología y la ciencia ficción ofrecen un nuevo lenguaje para interpretar un impulso humano perenne: la búsqueda de contacto con algo que trasciende nuestra realidad cotidiana. El famoso “elijo creer”.

Incluso, y a pesar de la prevalencia de la desinformación y la falta de evidencia, expertos como Mick West y Mark Rodeghier subrayan que la presencia de fenómenos anómalos no identificados sigue siendo un ‘problema real’ de seguridad —e interés científico— que exige investigación seria y transparente, datos de alta calidad y el despliegue de tecnología avanzada.

Hasta ahora, no contamos con buenos motivos para creer que haya alguien ahí afuera, quizá exceptuando la ecuación de Drake. Lo que sí sabemos es que el gobierno más poderoso del mundo contribuyó a crear una mitología moderna para ocultar operaciones y en el proceso erosionó la confianza pública de una manera casi irreparable, porque la creencia en conspiraciones es contagiosa y cambia fácilmente de dominio.

A todo esto, si los extraterrestres están allá afuera, se nos están muriendo de la risa.

Valentin Muro

Se aceleró el patentamiento por innovaciones en las universidades nacionales

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La Universidad Nacional del Litoral (UNL) actualizó su informe de patentamiento de las Universidades Nacionales, revelando una aceleración significativa en el ritmo de protección de desarrollos a través del sistema de patentes y nuevas tendencias en la protección de la propiedad intelectual en Argentina.

esDLa publicación, que recupera la actividad de las universidades que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y destaca que en los últimos cinco años se generó cerca de un tercio del total histórico de patentes, lo que refleja un notable impulso en la innovación tecnológica.

Se trata de una valiosa herramienta para la academia y el sector productivo, detalla la evolución histórica del patentamiento, los campos tecnológicos de mayor actividad y los países donde se protegen los desarrollos.

La publicación fue elaborada por un equipo perteneciente al Cetri Litoral y al Área de Comunicación de la Secretaría de Vinculación Tecnológica e Innovación de la casa de estudios.

El informe completo en: www.unl.edu.ar/vinculacion/vigilancia-tecnologica-sobre-produccion-de-patentes-de-invencion-en-las-universidades

Los principales sectores en los que Argentina genera y patenta innovaciones tecnológicas.

Las universidades nacionales impulsan una década de innovación sin precedentes

El informe se basa en un riguroso trabajo con la base de datos internacional Patbase, que da acceso a más de 100 millones de publicaciones de patentes a nivel mundial. A nivel nacional, la información se complementa con la información disponible del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). La búsqueda se centró en las solicitudes de patentes publicadas hasta marzo de 2025, con un análisis específico del período 2020-2024 para identificar tendencias recientes.

De las 70 instituciones del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), 36 han presentado al menos una solicitud de patente. El informe se enfoca en las 11 instituciones más activas, que son aquellas con más de 20 familias de patentes en su historial. Además de los datos históricos, esta edición incluye un análisis del estado legal de las solicitudes en Argentina, proporcionando un panorama completo de los resultados del proceso de patentamiento.

Crecimiento acelerado y liderazgo en biotecnología

A lo largo del tiempo, la biotecnología y los productos farmacéuticos han mantenido su posición como los campos tecnológicos líderes en la actividad de patentamiento de las universidades nacionales. Sin embargo, en el último período, se observó un notable crecimiento en el campo de la tecnología médica, que se consolida como un área de alta relevancia en la investigación y el desarrollo.

En el período 2020-2024, se publicaron 208 nuevas familias de patentes, lo que representa el 28.6% del total histórico. Esto demuestra un crecimiento en la actividad, ya que en tan solo cinco años se ha acumulado una gran parte de la producción total.

Países en los que se presentaron y aprobaron las patentes de las universidades.

UNL, UBA y UNC lideran el patentamiento en Argentina

El informe ratifica el liderazgo de la Universidad Nacional del Litoral (fuertemente asociado con la biotecnología y tecnologías para la salud) y la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la producción de patentes a nivel histórico. A la UNL le corresponde el 17,3% de las familias de patentes a nivel global, mientras que a la UBA tiene el 15,9%.

En tercer lugar, se consolida la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), con el 9,3%. Asimismo, el informe también destaca un cambio en las posiciones durante el período más reciente (2020-2024), en el que la UBA acredita 33 nuevas familias de patentes; la UNL 29 nuevas familias de patentes y la UNC, 25. Estos datos subrayan la capacidad de las instituciones para generar conocimiento con potencial de aplicación y demuestran el impacto de las políticas institucionales de vinculación tecnológica.

Estrategias de protección y vinculación con el sector productivo

El informe señala que, un total de 728 familias de patentes o desarrollos que las instituciones universitarias pertenecientes al CIN han decidido proteger a través del sistema de patentes, de los cuales el 58% comprenden al menos una solicitud en cotitularidad con Conicet, lo que subraya la fuerte sinergia entre ambos organismos. Además, se identificaron colaboraciones entre universidades, con empresas y con otras instituciones de ciencia y tecnología como la Comisión Nacional de Energía Atómica, YPF e Inis Biotech.

Estas 728 familias de patentes comprenden 1286 solicitudes de patentes registradas en 42 territorios, evidenciando una estrategia de protección tanto nacional como internacional de los desarrollos de las instituciones universitarias. La mayoría de las invenciones (94.5%) incluyen a Argentina como uno de los territorios de protección, y de ese grupo, un 17.44% también busca protección a nivel internacional, principalmente en Estados Unidos, Brasil, Australia, México y China.

La protección intelectual

El 51,4% de los desarrollos protegidos incluye, al menos, una solicitud de patente que ha sido concedida, ya sea por una oficina nacional o internacional de propiedad intelectual. Este indicador constituye un elemento central al evaluar la efectividad de las estrategias de protección implementadas por las universidades, al tiempo que permite estimar la madurez tecnológica de los desarrollos patentados.

Este informe no solo es un registro de logros, sino también un reflejo de las políticas institucionales que impulsan la valorización del conocimiento. Muestra la creciente capacidad del sistema universitario para convertir la investigación en innovaciones concretas, generando un impacto tangible en la sociedad y en el sector productivo del país, comentó Javier Lottersberger, secretario de Vinculación Tecnológica e Innovación de la UNL. Y agregó que, “Asimismo la publicación, permite analizar la colaboración de las universidades con otros organismos científico tecnológicos y con empresas, para la generación de nuevos conocimientos.

El rol de la propiedad intelectual en las universidades

La propiedad intelectual es un pilar fundamental para impulsar el desarrollo tecnológico y la transferencia de conocimientos. En el ámbito universitario, sirve como un conjunto de herramientas —que incluyen patentes, modelos de utilidad, derechos de autor y marcas— para proteger las creaciones intelectuales. Las patentes de invención, en particular, son un indicador clave de la capacidad innovadora, ya que protegen soluciones técnicas a problemas existentes, incentivando la investigación y la inversión.

Las universidades utilizan la propiedad intelectual para facilitar el aprovechamiento socio-económico de sus investigaciones. Esto puede darse mediante la transferencia directa al sector productivo, la prestación de servicios tecnológicos o la creación de empresas de base tecnológica (spin offs). Este proceso no solo beneficia a la comunidad académica al reconocer la contribución de los inventores, sino que también estimula la investigación científica para encontrar soluciones a necesidades sociales.

Derechos territoriales

Las patentes son derechos territoriales, lo que significa que la protección debe solicitarse en cada país o región de interés. Por eso, el informe de la UNL analiza las “familias de patentes”, un indicador que agrupa las solicitudes de una misma invención presentadas en distintos países, lo que permite una visión global y precisa de la actividad de patentamiento.

El informe completo, disponible en el sitio web de la UNL, ofrece un panorama detallado del ecosistema de innovación en el sistema universitario argentino y su contribución al desarrollo tecnológico del país.

Informe de la Fuerza Aérea sobre los F-16: «No es posible mantener pistas y hangares»

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La Fuerza Aérea Argentina redactó un durísimo informe sobre la capacidad técnica para sostener los aviones F-16 que el gobierno de Milei anunció que empezarán a llegar a fin de este año. 

El informe, publicado por el medio iProfesional, advierte quela división a cargo de brindar logística y mantenimiento a pistas y hangares sufre graves deficiencias operativas por la falta de inversión, cuenta con maquinaria obsoleta y es incapaz de garantizar la correcta operatividad de las áreas de despegue.

En ese sentido, la fuerza área remarca la necesidad de «recuperar la capacidad de respuesta plena para el mantenimiento de la infraestructura crítica y reducción de accidentes en pistas de aterrizaje y helipuertos a lo largo del territorio nacional». 

El informe revela que el «Grupo Construcciones del Área Logística Palomar (ALP) enfrenta serias dificultades operativas debido a su incapacidad para realizar el mantenimiento adecuado de las pistas en las bases aéreas de la Fuerza Aérea Argentina (FAA)».

«A pesar de ser responsable de construir, reparar y mantener las 25 pistas (3.750.000 m2) y 15 helipuertos (29.452 m2) en todo el país, el Grupo Construcciones (GC) no cuenta con los medios adecuados para llevar a cabo estas tareas de manera eficiente, lo que impacta directamente en las operaciones de la Fuerza Aérea», continúa. 

El informe enfatiza que «la maquinaria obsoleta y los equipos en mal estado impiden la realización de trabajos necesarios para reparar daños en las plataformas, calles de rodaje y caminos de hormigón, lo que reducen la capacidad operativa de las bases aéreas». 

«El equipamiento en mal estado, como motoniveladoras, carretones de carga, camiones, rodillos vibradores, topadoras y pisones, presentan una antigüedad promedio de 30 años, revistiendo altos costos de mantenimiento y baja capacidad productiva por su obsolescencia técnica», agrega. 

El equipamiento en mal estado, como motoniveladoras, carretones de carga, camiones, rodillos vibradores, topadoras y pisones, presentan una antigüedad promedio de 30 años, revistiendo altos costos de mantenimiento y baja capacidad productiva por su obsolescencia técnica

El informe de la Aérea detalla además  que las pistas deterioradas generan restricciones en las operaciones aéreas, limitando los vuelos y afectando la capacidad de despegue y aterrizaje de aeronaves.

«Este problema afecta no solo las misiones de transporte y abastecimiento, sino también la disponibilidad de aeronaves, ya que las bases aéreas no pueden garantizar una infraestructura segura y operativa para las aeronaves y helicópteros. El ALP se encuentra operando a sólo el 50% de su capacidad», indican.

Lapidario informe de la Fuerza Aérea sobre los F-16: "No hay capacidad técnica para mantener pistas y hangares"

«Además, la falta de un adecuado mantenimiento de las pistas/helipuertos también afecta la seguridad operacional, aumentando el riesgo de incidentes y accidentes durante el despegue y aterrizaje de aeronaves/helicópteros. La infraestructura deteriorada contribuye a la ineficiencia en las operaciones, lo que repercute directamente en la seguridad nacional, afectando no solo a las aeronaves desplegadas en el SINVICA (Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial) para el ejercicio del control soberano, sino también a las actividades de adiestramiento de los aviadores militares», subraya.

Para finalizar, el informe propone un plan de recuperación de la capacidad de asistencia y mantenimiento de pistas y hangares a desarrollar hasta diciembre de 2028 para recuperar la capacidad de respuesta plena para el mantenimiento de la infraestructura crítica, reducir accidentes en pistas de aterrizaje y helipuertos.

Esta situación es grave y preocupa hace tiempo a los militares. Pero lo que antes decían por lo bajo ahora se animan a hacerlo público en medio de la sucesión de crisis que atraviesa Luis Petri en el ministerio de Defensa y la cuenta regresiva para su salida del cargo para asumir como diputado por Mendoza.

Un militar de la fuerza aérea dijo que «no hay ni partida presupuestaria para horas de vuelo porque achicaron en el presupuesto 2026 los gastos operativos de las Fuerzas Armadas son menos. Todavía está muy en veremos no solo las obras civiles sino todo lo que es maquinaria de mantenimiento y maquinaria vial que necesitan las pistas. De eso la fuerza aérea no tiene casi nada».

No hay ni partida presupuestaria para horas de vuelo porque achicaron en el presupuesto 2026 los gastos operativos de las Fuerzas Armadas son menos. Todavía está muy en veremos no solo las obras civiles sino todo lo que es maquinaria de mantenimiento y maquinaria vial que necesitan las pistas. De eso la fuerza aérea no tiene casi nada

Este militar insiste con que «en promedio la hora de vuelo del F-16 sale entre 10.000 y 12.000 dólares y contando no solo el combustible sino el desgaste de las piezas que cada tantas horas de vuelo hay que cambiar, en este momento si tuviéramos los 24 aviones se los podría hacer volar dos horas a cada uno en el año». 

La llegada de los F-16 es la única medalla que puede colgarse la gestión Petri en una gestión que acumula problemas graves. Sin embargo, la crítica respecto de la compra porque Petri le concedió al Reino Unido que los F-16 no tengan radares para vigilar las Malvinas.

Además, Milei eliminó el fondo para equipamiento de las Fuerzas Armadas que complica la operación de los F-16 dado que el Presupuesto 2026 propone derogar la ley que establecía el 0,8% de los ingresos para el reequipamiento de las Fuerzas Armadas.

Existen dudas respecto de la llegada de los F-16 porque se adquirió mediante el Programa de Ventas Militares el Extranjero (FMS) cuya condición primordial es pagarlo y no hay certezas que eso ocurra en el corto plazo. Además, todos la operación bajo un sospechoso secreto militar que aumenta el escepticismo y la incertidumbre.

Augusto Taglioni

Privatización de represas del Comahue: menor competencia de la prevista por una decisión dudosa

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Hoy jueves 23 se presentan las ofertas para re-privatizar por 30 años las cuatro represas del Comahue, un pulmón estratégico del sector energético. Se esperaba una mayor participación de inversores privados. La mayoría de las empresas solicitó una prórroga de 10 días con la intención de disipar el ruido electoral, pero el gobierno no accedió al planteo. El grupo Edison Energía, creado este año, es el principal interesado por fuera de los candidatos habituales.

“Fue una decisión de Las Fuerzas del Cielo, no la tomamos nosotros”, respondió por elevación un funcionario de segunda línea del área energética cuando un directivo de una empresa eléctrica quiso saber por qué el gobierno no corría la fecha de presentación de ofertas en la licitación para reprivatizar las cuatro represas del Comahue; prevista en el pliego original para este jueves 23 de octubre, apenas tres días antes de las elecciones legislativas.

La definición oficial de no postergar la presentación de propuestas técnico-económicas para después de los comicios del próximo domingo —tal como pretendían los privados con el aval del sentido común—, fue tomada, en rigor, por el director de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher, un funcionario que responde al asesor presidencial Santiago Caputo. Esa decisión motivó que las principales compañías de generación de energía del país trabajen por estas horas contrarreloj para determinar si se presentan o no mañana en la primera privatización de activos energéticos que impulsa la administración de Javier Milei.

Según un relevamiento realizado por este medio entre fuentes privadas de primer nivel, hasta este martes a la noche sólo estaba confirmada la participación de unas pocas empresasCentral PuertoEnel y AES —los tres concesionarios actuales de las centrales Piedra del Águila, El Chocón y Alicurá, respectivamente—, junto con Pampa Energía, uno de los dos mayores jugadores del mercado de generación, y el recién creado grupo Edison Energía, un holding que este año adquirió varios activos energéticos y que nuclea a empresarios locales de distinto rubro como Rubén Cherñajovsky y Luis GalliGuillermo Stanley y Federico Salvai, ex dirigente del PRO y cuñado del ex Citi Bank (está casado con Carolina Stanley); Carlos Giovanelli y Damián Pozzoli, accionistas de Havanna; y los hermanos Patricio y Juan Neuss, este último con excelente relación con Santiago Caputo.

A ese grupo de cinco podrían llegar a sumársele otros jugadores relevantes del sector eléctrico como Genneia, el mayor generador de energías renovables del país, que es presidida por Jorge Brito; y Aluar, el único productor de aluminio del país que, como industria electrointensiva se expandió en el negocio de energía eólica y controla la represa hidroeléctrica de Futaleufú, en Chubut. Sin embargo, por estas horas su participación no está confirmada.

Otra incógnita es qué posición tomará Aconcagua Energía Generación, la sociedad que opera la represa Planicie Banderita-Cerros Colorados que, pese el default del holding petrolero (los activos hidrocarburíferos pasaron a manos de Tango Energía), continúa bajo el control de Diego Trabucco y Javier Basso, los accionistas originales de Aconcagua. No obstante, aunque cumple con los requisitos técnicos para presentarse en la compulsa, su frágil situación financiera debilita sus chances. También resta saber si otras compañías con peso dentro del sector eléctrico, como por ejemplo Integra Energía, el holding que controla Edenor, estarán entre los oferentes.

Frente a ese escenario, a contramano de la expectativa inicial de edificar un proceso competitivo con más de 15 actores en pugna e incluso generando interés entre inversores internacionales, la licitación que marcará el destino por los próximos 30 años de las represas hidroeléctricas del Comahue, un pulmón estratégico para el sector energético, convocaría finalmente menos competencia que la prevista. Aún así, fuentes cercanas a la Secretaría de Energía indicaron que «se recibieron más de 300 consultas por el pliego y estimamos que se van a presentar alrededor de 10 ofertas. Las represas son activos superavitarios que generan mucho interés».

Represas del Comahue: mal timing

Según afirmaron varias fuentes relevadas por este medio, existió un pedido mayoritario de las empresas interesadas para que el gobierno postergue por 10 o 15 días la presentación de ofertas con el objetivo de despejar el escenario político una vez que se conozcan los resultados del próximo domingo. Sin embargo, la Agencia de Transformación, que está a cargo de definir los aspectos formales del proceso, hizo caso omiso al pedido.

Represas del Comahue: Piedra del Águila, la central de mayor potencia del complejo hidroeléctrico.

La Secretaría de Energía, que encabeza María Tettamanti, diseñó el esquema contractual con el que se re-concesionarán las centrales del Comahue, pero la gestión administrativa de la licitación en sí misma depende del organismo que conduce Chaher, que reporta de manera directa de la Oficina del Presidente.

Desde una lectura básica, el planteo de los privados tiene asidero. “Es muy complejo decidir aspectos centrales de una licitación que involucra montos millonarios como ésta tres días una elección que se será determinante para el rumbo del gobierno”, indicó el gerente general de una compañía eléctrica. “La decisión de no postergar va a contramano de las buenas prácticas del mundo del M&A (fusiones y adquisiciones). Es imposible valuar activos y cerrar operaciones de este tipo en medio de una incertidumbre política como la actual”, razonó en la misma línea otro alto directivo del sector.

Aspectos críticos

Desde lo técnico, uno de los aspectos centrales del pliego licitatorio para re-privatizar las represas del Comahue establece que obligatoriamente las empresas interesadas en participar del concurso deben poseer experiencia en operar centrales hidroeléctricas de al menos 100 megawatt (MW) de potencia. El primer borrador del pliego que se filtró a mediados de año establecía ese número en 300 MW, pero finalmente se decidió flexibilizar ese antecedente y bajarlo a 100 MW para incentivar la participación. Entre los candidatos que siguen en carrera, sin embargo, el grupo Edison Energía fue el único que consiguió el aval técnico —es propietario de Cemsa, la sociedad que opera el dique Potrerillos de 181 MW— a partir de la reducción de esa barrera de entrada.

Otras generadoras sin trayectoria en el negocio hidroeléctrico, pero con una presencia relevante en el segmento térmico o de energías renovables, cuestionan además que el Ejecutivo haya fijado como condición necesaria para participar del concurso que las empresas o consorcios que se presenten estén integrados en un 25% de capital accionario por un operador de represas hidroeléctricas. Ese requisito complicó a varios players locales que apuntaban a participar rubricando un contrato de Operación y Mantenimiento (OyM) con alguna operadora de centrales hidroeléctricas, pero sin que esa firma comprometa equity (capital accionario) en el proyecto, como terminó exigiendo el pliego. Ese segundo requisito también atentó contra una mayor competencia en la licitación.

Diego Chaher, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas.

Así las cosas, habrá que esperar hasta este jueves para conocer qué empresas finalmente se presentan. Las propuestas deberán radicarse de forma digital bajo la plataforma Contrat.Ar, el portal de compras del Estado que creó la Oficina Nacional de Contrataciones, que dirige María Soledad Vallejos. Es la primera vez que una licitación de activos energéticos —que podría involucrar ofertas por hasta 700 u 800 millones de dólares— se resuelve informáticamente y no a través de ofertas físicas por escrito en sobres lacrados como funcionó históricamente. Una particularidad más de una licitación que seguramente dejará hilo por cortar.

Nicolas Gandini

Contra la venta del sector nuclear

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Los intentos de privatización de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa que gestiona las centrales nucleares en el país, son resistidos por la oposición en el Congreso pero los aliados del Gobierno allanan el camino. ¿Cuáles son los motivos para vender una empresa superavitaria y estratégica? «Es preocupante y no hay ninguna ventaja», dice la expresidenta de la CNEA, Adriana Serquis.

En el Senado se impidió la semana pasada un freno a la privatización de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal que gerencia las centrales nucleares argentinas. El senador José Mayans (UxP), de Formosa, había intentado la semana pasada avanzar con un proyecto para evitar la venta de las acciones de la empresa pero los radicales encabezados por Eduardo Vichi se negaron a que sea tratado sobre tablas, lo que exige que dos tercios de los presentes estén de acuerdo. En cambio, exigieron que primero se tratara en comisiones pero esta semana los senadores aliados del Gobierno, con Carlos “Camau” Espínola a la cabeza, faltaron a las reuniones de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles, y a la de Ciencia y Tecnología, y así las dejaron sin dictamen. De esta manera, el Ejecutivo gana tiempo para poder avanzar con los trámites y negociaciones para poder vender las centrales.

La expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y hoy candidata a diputada nacional por Río Negro con Fuerza Patria, Adriana Serquis, dijo: “No se entiende la urgencia del Gobierno para privatizar Nucleoeléctrica, ya que es una empresa superavitaria y es estratégica para el desarrollo del sector nuclear porque no se ocupa solo de su mantenimiento y operación, sino también tiene un conocimiento del desarrollo de la tecnología que le permitió hacer reparaciones heroicas como la última de Atucha II. Esta reparación, si hubiéramos tenido que depender de quien diseñó originalmente la central, que fue Alemania, se habría tardado muchísimos años y habría requerido invertir 10 o 20 veces más de lo que costó hacerlo acá. Ahí se ve la importancia de tener a esta empresa. La excusa para privatizarla viene de la necesidad de tener dólares ahora, lo más rápido posible, regalando nuestro patrimonio y capital”.

¿Por qué no privatizar el sector nuclear?

La naturaleza del negocio de las centrales nucleares lleva a que tengan gastos muy altos de construcción. En la Argentina, se estima que las centrales de Atucha I y Atucha II costaron 1300 millones de dólares y 3800 millones de dólares, respectivamente. Esa inversión fue hecha por el Estado nacional y, por lo tanto, pagada por los contribuyentes. Por el contrario, el costo de operación de las centrales es bajo y la energía que inyecta a la red es más barata que la proveniente de las demás fuentes de energía. Esto hizo que Nucleoeléctrica haya tenido una ganancia de 17.000 millones de pesos solo en el primer trimestre de 2025. Este monto es girado al Tesoro Nacional, por lo que se traduce en beneficios para el Estado y para la población que financió la construcción de las centrales.

El otro costo grande que tienen las centrales nucleares es el de cierre y remediación del área de la central, un vez que hayan terminado su vida útil. Se estima que una central puede llegar a funcionar durante unos 90 años. En el caso de Atucha I, esto sería cercano al año 2058. En caso de que un privado gestionara las centrales nucleares, sería importante saber si se haría cargo de gastos de construcción de nuevas instalaciones y de la remediación de su vida útil, y no solamente de absorber las ganancias que conlleva la gestión de inversiones ya realizadas.

Otro aspecto relevante y por el cual la gestión pública es importante es que en una central nuclear siempre la prioridad sea la seguridad, antes que el lucro, ya que los costos que puede conllevar un accidente nuclear son mucho más importantes en dinero y en vidas humanas que cualquier gasto que se pueda recortar.

Las centrales nucleares argentinas producen energía que inyectan al sistema interconectado nacional, para dar estabilidad al sistema y bajos costos a los ciudadanos, y no buscan vender la energía a un actor privado como podría ser un data center. Los planes para instalar en la Patagonia centros de datos de empresas de inteligencia artificial requerirán energía que todavía no se sabe bien de dónde saldrá y los intentos de privatización en el área nuclear podrían ser parte del plan.

El nuevo plan nuclear

El gobierno nacional había presentado un nuevo plan nuclear a fines de 2024. El presidente Milei, junto al jefe de sus asesores, Damián Reidel, y el director del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, anunciaron un plan para construir reactores pequeños para alimentar data centers para inteligencia artificial ubicados en la Patagonia. Estos reactores, con patente de la empresa rionegrina INVAP, no tienen ni siquiera hechos los planos de ingeniería ni un estudio ambiental para emplazarlos, entre otros tantos requisitos que se necesitan. El anunció llegó de la mano de la suspensión de la construcción del reactor modular CAREM, cuya obra está muy avanzada en el predio de Atucha pero está siendo descartada por el Gobierno.

Sobre este plan, Serquis dijo: “El nuevo plan nuclear de Damián Reidel, asesor del presidente, es ridículo, porque promete tener listos cuatro reactores nucleares modulares en el predio de Atucha, adonde estaba prevista la construcción de la Hualong One, de capitales chinos, que ya estaba autorizada por la Autoridad Regulatoria Nuclear. El proceso de llegar a tener un reactor en papel a tenerlo funcionando y andando en cinco años es completamente absurdo. Si mirás los desarrollos de reactores nucleares que hay en el mundo, se puede ver que todos los proyectos tienen de 10 a 15 años. Con la excusa de este nuevo reactor pequeño mataron al único proyecto de reactor que realmente estaba cerca de ser finalizado, el primero en su tipo en el país, que era el CAREM 25. La injerencia de Estados Unidos sobre nuestros recursos estratégicos es tremenda y no sabemos qué condicionamientos se nos imponen. El hecho de seguir tomando deuda nos pone en una condición de extrema debilidad y pérdida de soberanía. Creo que son todas excusas de un país que no quiere que nos desarrollemos. Con un nuevo proyecto matás al anterior y el nuevo nunca arranca”.

Con la excusa de este nuevo reactor pequeño mataron al único proyecto de reactor que realmente estaba cerca de ser finalizado, el primero en su tipo en el país, que era el CAREM 25″, dijo Serquis.

Desde muchos sectores se ha cuestionado la decisión de privatizar el sector nuclear en nuestro país y no ha habido defensores públicos de esta decisión. La única explicación posible sería el poder conseguir dólares frescos a cambio de liquidar activos nacionales. “No veo nada positivo de privatizar Nucleoeléctrica. Y me preocupa que luchamos mucho para eliminar el Artículo 8 de la Ley Bases pero solo logramos que se exigiera mayoría accionaria del 51% en manos del Estado. Eso es muy mentiroso porque se reparte en el 20% que tiene la CNEA y un 31% del Ministerio de Economía y un 44% del actor privado que terminaría siendo el socio mayoritario, entonces podría determinar los destinos de la empresa a futuro. Es preocupante y no hay ninguna ventaja. Si se buscaran inversiones privadas sería bueno ponerlas en una empresa nueva, en inversiones en reactores nuevos como el CAREM comercial, adonde hay espacio para inversiones y conocimiento de privados pero con cláusulas claras y con un control de la tecnología, cuidado ambiental y la seguridad por parte del Estado”, explicó Serquis.

La Planta Industrial de Agua Pesada

La Argentina cuenta con la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) más grande del mundo. Fue proyectada durante la última dictadura militar para proveer este insumo a las seis centrales nucleares que se iban a construir con esta tecnología. Hoy, muchos países usan otra tecnología pero Canadá e India siguen construyendo centrales nucleares que usan uranio natural y agua pesada. En 2016, el Gobierno liderado entonces por Mauricio Macri suspendió el plan de construcción de una central nuclear similar a la de Embalse, que iba a usar agua pesada, y por lo tanto detuvo la operación de la PIAP. Según explica Serquis, el nuevo Gobierno tiene planes para esta planta: “Me preocupa mucho cómo las autoridades de la CNEA actuales están entregando la PIAP. Está circulando un expediente adonde se entregarían las acciones de la Nación a la provincia de Neuquén, que es una forma de desprenderse de la responsabilidad para luego poder entregársela a Canadá, que podría ser un buen socio si se contemplaran cuestiones de soberanía y poniendo como prioridad el futuro de nuestro ecosistema nuclear”.

Matías Alonso

Corredor bioceánico: un túnel de 14 km atravesará la Cordillera en la región de Cuyo

El proyecto del túnel de Agua Negra, largamente esperado en la región de Cuyo, vuelve a ocupar la agenda binacional entre Argentina Chile. Con 14 kilómetros de extensión y ubicado a más de 4.000 metros de altura en plena Cordillera de los Andes, la obra se presenta como un paso clave para la integración comercial y cultural entre ambos países.

Actualmente, el cruce de Agua Negra funciona como un camino de montaña que se habilita únicamente en verano debido a las condiciones climáticas adversas. Esta limitación restringe el tránsito de personas y mercancías, generando una fuerte dependencia de otros pasos fronterizos. El túnel propuesto permitiría un tránsito seguro durante todo el año y abriría nuevas oportunidades logísticas para las provincias argentinas del centro y noroeste.

La megaobra cordillerana que promete unir dos países y abrir mercados internacionales

El proyecto no es nuevo: fue impulsado dentro del marco del Eje Capricornio, una estrategia de corredores bioceánicos que buscan vincular el Atlántico con el Pacífico. Aunque en su momento contó con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la iniciativa quedó paralizada por falta de consenso político y restricciones presupuestarias.

En la actualidad, el debate se reaviva. El cónsul de Chile en San Juan, Mario Schiavone, aseguró que el proyecto sigue en pie: “Pensando en lo que viene, el túnel de Agua Negra sigue siendo una aspiración muy fuerte, un proyecto que no se va a perder nunca».

“Tendremos paciencia, esperaremos y en algún momento se concretará. Los sanjuaninos esperan cruzar por Agua Negra y en Chile se espera su llegada. Ese vínculo ya es un hito histórico y se seguirá sosteniendo”, señaló en declaraciones a Diario Huarpe.

Schiavone explicó además que del lado chileno las obras mostraron avances. “Se está tratando de sumar varios kilómetros más para esta temporada. No es sencillo, porque hay tramos conflictivos en los que pavimentar es complejo, pero el progreso es constante y se nota que se puede trabajar cada vez mejor”, afirmó. Sin embargo, reconoció que en Argentina los trabajos todavía no se iniciaron: “Tengo entendido que desde aquí todavía no, pero hay voluntad de comenzar. Lo importante es que el paso siga siendo un espacio de integración y desarrollo, porque más allá de los plazos del túnel, la integración ya es una realidad que se vive año tras año”.

Paso Agua Negra, cruce internacional entre Chile y Argentina. Foto: Argentina.gob.ar.

Sin embargo, la importancia estratégica del túnel va más allá del transporte. Por un lado, permitiría reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de las exportaciones argentinas hacia los mercados asiáticos. Por otro, fortalecería el intercambio turístico, cultural y académico, consolidando un corredor bioceánico que integraría economías regionales y potenciaría sectores como la minería, la agroindustria y las energías renovables.

El desafío ahora está en la coordinación política y en garantizar el financiamiento necesario para reactivar una obra que lleva décadas de planificación. Mientras tanto, tanto en San Juan como en la Región de Coquimbo se mantiene la expectativa de que Agua Negra pase, finalmente, de ser un sueño postergado a una realidad concreta de integración sudamericana.

El gobierno de Santa Cruz ratifica acuerdo con bancos chinos para reactivación de represa

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El ministro de Energía y Minería de la provincia de Santa Cruz, Jaime Álvarez, confirmó que ENARSA y los bancos chinos firmaron la carta que habilita el reinicio de obras de infraestructura hidroeléctrica sobre el río Santa Cruz “A pesar de los profetas del Apocalipsis”, aseguró, al destacar el trabajo conjunto entre el Gobierno Provincial, las empresas y las entidades financieras.

El ministro confirmó que continúa avanzando el proceso de reactivación de la represa La Barrancosa, con 360 MW, con acuerdos de financiamiento en marcha, licitaciones abiertas y trabajadores convocados.

En declaraciones radiales, el funcionario destacó que “ya están aprobadas las cartas enviadas por ENARSA a los bancos chinos” y que la empresa Gezhouba “inició la compra de insumos y la convocatoria de trabajadores santacruceños”.

Álvarez remarcó que la iniciativa forma parte de una agenda de trabajo que viene impulsando el Gobernador Claudio Vidal, con el objetivo de garantizar la continuidad de una obra estratégica para el desarrollo energético del país. “A pesar de los profetas del Apocalipsis, las represas se activarán”, afirmó el ministro.

Según precisó, ya se están realizando tareas de reacondicionamiento en los campamentos, comedores, alojamientos y sistemas eléctricos para la puesta a punto de las bases operativas. “Primero ingresará un equipo técnico para reactivar las instalaciones, y luego se sumarán progresivamente los operarios”, explicó.

En este sentido, confirmó que representantes de la empresa china Gezhouba se encuentran trabajando en Buenos Aires y mantendrán nuevas reuniones con el Gobierno Provincial para coordinar la puesta en marcha definitiva de los proyectos.

El ministro también destacó el envío de 2.600 telegramas de reincorporación a ex empleados de las represas, en cumplimiento con la Ley Provincial N° 90/10, que establece que el 90% de los puestos deben ser ocupados por santacruceños con residencia comprobada.

“Se está verificando que los domicilios sean reales y no solo legales. El Ministerio de Trabajo cruzará datos con municipios y organismos provinciales para confirmar residencia, servicios a nombre, escolaridad de los hijos y patentamientos en Santa Cruz”, explicó Álvarez.

Finalmente, subrayó: “El gobernador Vidal lo dijo claramente: Santa Cruz debe prepararse para una nueva etapa de desarrollo energético, con generación hidroeléctrica, eólica y solar. Esta obra es el punto de partida”, concluyó el titular de Energía y Minería.

Un avance en el Congreso para defender la ciencia

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La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Ley de Emergencia y Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología, e Innovación y ahora deberá pasar al Senado, adonde se espera su aprobación final con el objetivo de recuperar la inversión del Estado en el sistema científico-tecnológico.

La votación en la Cámara de Diputados que finalmente aprobó el proyecto de Ley de Emergencia y Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología, e Innovación se vivió como una fiesta por parte de toda la comunidad científica porque significaría un principio de solución al calvario de sueldos bajos y falta de financiamiento para los proyectos de investigación. Además, el proyecto incluyó considerar algunas empresas públicas del sistema científico como bienes estratégicos del Estado, por lo que no se podrían privatizar. Allí se incluyen algunas empresas como Nucleoeléctrica Argentina, Fabricaciones Militares y FADEA, hoy en procesos avanzados para ser entregadas a capitales extranjeros. Una vez aprobada esta legislación será necesario que para privatizar una de estas empresas públicas se haga una ley específica que sea votada en el Congreso.

El proyecto se logró aprobar con 132 votos a favor y ninguno en contra. Esto es porque todo el arco oficialista y aliados se retiraron del recinto para intentar que la sesión perdiera el quórum necesario de 129 diputados presentes a la hora de votar.

Jorge Geffner, director del departamento de Microbiología, Parasitología e Inmunología de la Facultad de Medicina de la UBA, y miembro de la Red Argentina de Autoridades de Institutos de Ciencia y Tecnología (RAICYT), dijo: “Desde que asumió Milei hay un desfinanciamiento absoluto de la ciencia y la tecnología por parte del Estado y salarios que han perdido de un 25% a un 35% de su capacidad de compra. En el CONICET está cerrado el ingreso a la Carrera de Investigador Científico y el financiamiento de proyectos que venía de la Agencia I+D+i, cuya presidenta es Natalia Avendaño, no financia absolutamente nada. La convocatoria actual la prorrogaron por séptima vez consecutiva y la previa, que deberían haberla ejecutado en esta gestión, tiene dictamen y proyectos aprobados pero la desconocieron. Eso se traduce en una crisis muy importante y en el éxodo de muchos jóvenes de forma masiva”.

Función CyT (2015-20125)

La Función Ciencia y Tecnología del Presupuesto Nacional se proyecta para fin de este año en 0,16% del PBI, valor mínimo histórico, incluso por debajo del valor de 2002 (0,17%). Fuente: CIICTI/Grupo EPC.

El proyecto aprobado repone en funcionamiento la Ley 27.614 de Financiamiento de la Ciencia, que había sido suspendida dentro del articulado de la Ley Bases y que se pretendía derogar completamente en el próximo proyecto de Ley de Presupuesto. Esta ley plantea un aumento progresivo del financiamiento de la ciencia como porcentaje del PBI hasta llegar al 1% del mismo en 2032. En este año, el gasto en ciencia según esa ley debería ser de 0,45% del PBI, pero el Gobierno bajó la Función Ciencia y Tecnología del Presupuesto Nacional a 0,16% del PBI para 2025, valor mínimo histórico, incluso por debajo del valor de 2002 (0,17%), según datos de Grupo EPC/CIICTI. Esto llevó a la paralización total del sistema y al nivel más bajo desde la vuelta de la democracia. Además, se exige la actualización de los sueldos del personal del Sistema Científico Nacional de acuerdo al índice de inflación del INDEC tomando como base el de diciembre de 2023, de la misma forma que lo estipuló la recientemente aprobada, e insistida, Ley de Financiamiento Universitario.

¿Hay posibilidad de que el Gobierno no cumpla la ley una vez aprobada? “Con este Gobierno existe esa posibilidad, como pasó con la Ley de Discapacidad que hoy está vigente, y con la excusa de preguntar de dónde se sacan los fondos la mandan de vuelta al Congreso, algo no previsto en la Constitución Nacional. Ellos sacan fondos alegremente de donde quieren cuando los necesitan. Pero igual es un paso importante tener los acuerdos y poder tener una ley vigente para después reclamar judicialmente porque este proyecto impone sanciones penales a su incumplimiento. Ahí aparecerá la pelea para que aparezcan los fondos, que cuando el Gobierno quiere los consigue enseguida”, dijo Geffner.

El dinero invertido en el sistema deberá usarse para cumplir los objetivos del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, formulado por el exsubsecretario de Políticas y Planificación del exMINCYT, Diego Hurtado, en diálogo con la comunidad científica, ya que el gobierno actual no formalizó ningún plan de ciencia.

«En el CONICET está cerrado el ingreso a la Carrera de Investigador Científico y el financiamiento de proyectos que venía de la Agencia I+D+i, cuya presidenta es Natalia Avendaño, no financia absolutamente nada», dijo Geffner.

El proyecto original, al que luego se agregaron modificaciones, fue presentado por el diputado Daniel Gollán de ña Provincia de Buenos Aires (UxP), y contó con el apoyo de los radicales que responden al diputado Facundo Manes, y los socialistas Esteban Paulón, y Mónica Fein.

La paralización de los proyectos es dramática pero hay un problema que será muy difícil que solucionar en el largo plazo: las renuncias de personal y el abandono de las carreras científicas. Geffner dijo: “Se están perdiendo muchos recursos humanos, poco más del 20% en cada centro de investigación, muy concentrado en los jóvenes, que son el semillero. Eso desarticula los grupos, hace que no se puedan cumplir compromisos con empresas, con institutos del extranjeros y, mientras no se abran los ingresos a CONICET, no hay forma de tener más científicos. El que terminó su doctorado en tiempo y forma no tiene cabida en el sistema y son carreras que tomaron muchos años y mucha inversión. Si yo veo hasta marzo del año que viene y hago el análisis de los dos años de este Gobierno, perdí el 25% de los recursos humanos en mi grupo de investigación, especialmente los profesionales de entre 28 y 38 años. Acá tenemos muchos que se reciben de médicos entre los 25 y los 27 años, después hacen su tesis doctoral, que terminan a las 30, o 32 años, y ahí se les están cerrando los caminos para investigar. El otro día hablaba con Raquel Chan, que hizo una semilla resistente a la sequía, patentada y que se vende y cultiva en muchos países, y me contaba que se le está desarticulando el grupo de investigación porque no hay continuidad para la gente que se está formando. Y eso esta pasando en todas las áreas de investigación. Es angustiante ver cómo se están disgregando los grupos”.

Geffner también lamentó el destrato hacia la comunidad científica de las autoridades actuales, como Genua (secretario de Innovación Ciencia y Tecnología y Avendaño (presidenta de la Agencia I+D+i. “No plantean ninguna meta, no saben, no consultan, solo vinieron a hacer un ajuste y no se les cae una idea”, dijo.

Matías Alonso

Rafael Grossi: «Hay un cambio del eje del poder global hacia Asia»

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Desde Washington, donde encabezaba reuniones clave sobre el programa nuclear de Irán, Rafael Grossi participó de forma remota en el Coloquio de IDEA. Invitado como expositor especial, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aportó una mirada geopolítica al escenario argentino. «Me señalan por hablar con Vladimir Putin o con Volodímir Zelenski. Pero la esencia de la diplomacia es esto, no la cancelación del otro», sostuvo.

—El Coloquio de IDEA este año tuvo un marcado tono internacional e hizo hincapié en los desafíos en torno al cambio del eje de poder global a Asia. ¿Qué lectura tiene al respecto?

El Coloquio de IDEA es uno de los foros más prestigiosos de la República Argentina, que nuclea a empresarios, emprendedores del sector privado en general. Es obvio que vivimos en un contexto económico y financiero que está inextricablemente ligado a la realidad internacional. No hablemos aquí de globalización, que es un concepto diferente, sino que lo que sucede en Argentina —la formación de precios, los problemas tarifarios internacionales, los flujos de inversiones—, está determinado e influenciado en gran medida por factores puramente económicos. Pero en un tiempo histórico como el que estamos viviendo, con tremendas fragmentaciones, con el retorno de guerras y conflictos armados —en Oriente Medio, en Europa, inclusive en África—, tensiones en el Indo-Pacífico y demás, yo creo que es indispensable que a la lectura económico-financiera puramente profesional se agregue una mirada desde la política internacional.

Existe, naturalmente, un rebalanceo de las tendencias económicas y de inversiones en el plano internacional, con relación a un cambio de eje del poder global hacia Asia. Creo que el mensaje debería ser quizá un poco matizado. Sí, es natural que, teniendo economías de la talla y la dimensión de China o de la India, Japón, el sudeste asiático, naturalmente existe un porcentaje del producto bruto global en esa región que la hace muy determinante, también como mercado presente y futuro en particular para la Argentina, que ya es un actor y exportador importante en esa región, pero debe serlo aún más, y esto requiere una fina lectura de inteligencia económica, comercial y también política.

—Recientemente Argentina firmó el programa FIRST con Estados Unidos. Sectores de la oposición denuncian que conlleva una «cesión de soberanía» del Gobierno de Javier Milei en temas nucleares. ¿Cuáles son las implicancias del acuerdo?

El programa FIRST de los Estados Unidos es de promoción de reactores nucleares, especialmente de reactores modulares y pequeños. El contenido del programa de cooperación será el que la Argentina le quiera dar. Firmar acuerdos de cooperación con un país no implica necesariamente una cesión de soberanía. Creo yo que, si se lo plantea en esos términos, el concepto es absolutamente desproporcionado.

El sector nuclear argentino, que nace en 1950, ha atravesado todos los vaivenes y las oscilaciones a veces erráticas de la política nacional. Más allá de eso, es bastante notable destacar que ha tenido una relativa continuidad en materia nuclear (digo porque hubo momentos muy sombríos). Argentina es un país que tiene tres centrales nucleares, capacidad de diseño, de producción e inclusive de exportación. Tiene el manejo del ciclo de combustible nuclear: desde la minería de uranio, el enriquecimiento y demás. Por tanto, tiene capacidades demostradas.

Y siempre ha buscado en el desarrollo de su programa nuclear un amplio factor de localización. Esto significa que aun habiendo importado tecnología —en los años 60 la tecnología alemana, luego en los años 80 la tecnología canadiense y ahora desarrollando sus propios diseños—, la Argentina siempre ha logrado mantener un altísimo componente local que le ha permitido, por ejemplo, obtener el éxito que ha tenido con INVAP, también con la Comisión Nacional de Energía Atómica, obviamente exportando reactores nucleares.

—Su nombre suena como posible candidato a la Secretaría General de las Naciones Unidas. ¿Cómo viene ese poroteo diplomático?

Efectivamente, voy a ser candidato a la Secretaría General de las Naciones Unidas. La República Argentina, mi país, formalizará mi candidatura cuando el proceso de selección se abra formalmente. Estimo que en un lapso muy corto, en un mes y una semana más. La postulación surge de mi convencimiento personal, forjado no a través de bibliotecas sino de mi experiencia al frente de un organismo como la OIEA, donde he tenido el manejo de crisis internacionales de alta tensión, como en el Oriente Medio, lo referido a Irán o a Siria, o naturalmente en el conflicto entre la Federación de Rusia y Ucrania, en relación a la central nuclear de Zaporiyia, tensiones entre China y Japón, y muchas otras situaciones de altas tensiones, en las que hemos logrado desde la OIEA ejercer una diplomacia técnica y científica —pero diplomacia al fin— muy activa y con buenos resultados.

Esto ha llevado a muchos a pensar que las Naciones Unidas, que se encuentran en una profunda crisis de credibilidad y de efectividad, requieren un liderazgo que vuelva a ejercer con convicción, con determinación, un papel importante en algo que ha sido absolutamente abandonado: el manejo de la paz y la seguridad internacional. Si usted se fija en todas las recientes crisis que mencioné y muchas otras —Camboya, Tailandia, India, Pakistán, Azerbaiyán, Armenia, Sudán del Sur, Gaza—, hay un común denominador: la ausencia de las Naciones Unidas. Esto no puede continuar. Las Naciones Unidas están en una crisis existencial, y creo que debemos hacer todos un aporte para que esta plataforma —que sigue siendo indispensable, más allá de sus carencias y de sus falencias— vuelva a ser creíble y efectiva.

Eso es lo que alimenta mi convicción y mi candidatura. Por supuesto, en este estadio, donde el proceso está comenzando, sería aventurado empezar a jugar con especulaciones acerca de apoyos o falta de ellos. Sí le puedo decir, sin temor a equivocarme, que en mi diálogo con los grandes líderes internacionales existe una muy buena receptividad a este mensaje que acabo de dar y también a la labor que yo he desarrollado al frente de la OIEA.

La carrera armamentista y las negociaciones con Irán

—El mundo parece haber vuelto a una lógica de disuasión nuclear, con las grandes potencias rearmándose. ¿Estamos frente a una nueva carrera nuclear encubierta?

Precisamente esta pregunta se encadena muy bien con el tema de las Naciones Unidas. Mi experiencia puesta al servicio de eso: existe un reverdecer —lamentablemente— de la disuasión nuclear. Las potencias poseedoras de armas nucleares mantienen sus arsenales e inclusive los están aumentando y modernizando.

Al mismo tiempo, existen fuertes presiones de proliferación en otros países que acaso están considerando, de manera más y más intensa, dotarse del arma nuclear como disuasivo en un momento donde las garantías de seguridad —inclusive las alianzas estratégicas que existían— parecen estar menos sólidas que en el pasado. Por tanto, no sé si podemos hablar de una nueva carrera nuclear encubierta, pero sí, claramente, de que la dimensión nuclear de las tensiones internacionales está creciendo, indudablemente.

—¿En qué estado está la relación con Irán? ¿Sigue con seguridad personal?

La cuestión de Irán sigue en el tapete y las negociaciones continúan de manera discreta. Justamente acabo de regresar de Washington, donde estuvimos manteniendo conversaciones importantes. Estoy en contacto permanente también con las autoridades iraníes, europeas, rusas, chinas, tratando de buscar una solución duradera. Es obvio que la guerra de 12 días (NdR: con Israel) produjo un cambio importante en la situación en Irán, pero ciertamente no ha terminado de dar a esta situación —que se prolonga ya por décadas— un cierre claro. Se mantienen en Irán capacidades importantes: 400 kg de uranio enriquecido al 60% (esto es a un nivel casi militar o de derivación para la fabricación de armas nucleares) siguen allí. Debe haber un comienzo de las labores de inspección sobre la base de un acuerdo marco en el cual se está trabajando en este momento.

Las amenazas de muerte sobre mi persona, naturalmente, han sido muy traumáticas. Lamentablemente, continúo con seguridad personal, porque los expertos en la materia consideran creíbles las amenazas, y que aún sus orígenes no han desaparecido. Pero más allá de eso, creo que, especialmente en momentos de tensión como estos, no se debe claudicar —y mucho menos frente a amenazas—, así que sigo con la misma determinación y la misma confianza de siempre.

—Lo han acusado de tener un doble estándar o ser «pro israelí» en varias oportunidades, un país que no permite inspecciones a diferencia de Teherán. ¿Qué opina sobre este punto de fricción?

En el puesto que ocupo, y por las materias que trato y que he descrito en esta conversación, es común —forma parte de la realidad cotidiana— ser criticado por unos y por otros. Hay quienes dicen que soy un títere sionista y otros que dicen lo contrario. Un día, los proucranianos dicen que estoy en el bolsillo del presidente Putin porque me veo con él, y otro día, cuando estoy con el presidente Zelenski, los prorrusos dicen que estoy del otro lado.

Esta es la labor de la diplomacia internacional. Esto es lo que se debe hacer: dialogar, conversar, proponer soluciones concretas a los problemas graves que existen. Por supuesto que hay mucha gente —tribunos, opinantes y sectores— cuya función es precisamente condenar o criticar a otros que no piensan como ellos. No es la mía.

Yo tengo una función en este caso específica, que es la protección del régimen internacional de no proliferación, evitar un accidente nuclear. Y esto me lleva, justamente, a tener que dialogar y conversar con todos. Si el precio de eso son amenazas o críticas infundadas, bueno, es un precio que debo pagar. Pero es absolutamente infundado.

—En la planta de Zaporiyia, Ucrania, el riesgo de accidente persiste. ¿Cuál es la situación actual?
Efectivamente, en la planta de Zaporiyia, el peligro persiste. Hoy quizá es un buen día para hablar de esto, porque hemos logrado en la OIEA, después de una mediación entre Rusia y Ucrania, comenzar las tareas de reparación de las líneas de alta tensión externas que alimentan la planta y que habían sido destruidas o interrumpidas, y que hacían que la planta estuviese en un alto estado de riesgo por haber perdido justamente la alimentación externa y tener que ser refrigerada con generadores portables del tipo diésel, como los que se pueden tener en una residencia privada, lo cual es un sinsentido para la planta nuclear más importante de Europa.

Esto es una prueba más de dos cosas: por un lado, la fragilidad de la situación en esa región, que continúa siendo sumamente volátil e inestable. Y segundo, la importancia de la presencia permanente de los expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica en el terreno.

—Con base en su experiencia diplomática, ¿cómo evalúa la coyuntura actual? Hablamos de un mundo donde una guerra con acusaciones de genocidio (Gaza) se transmitió por redes sociales; donde existe desde el riesgo de escalada nuclear a una disputa comercial caracterizada por el unilateralismo de Estados Unidos.

Es cierto que vivimos una escena internacional marcada por fenómenos inéditos: el retorno de la guerra convencional en Europa, la situación de la crisis humanitaria en Gaza —que finalmente parecería comenzar a encaminarse a partir del plan propuesto por el presidente Trump—, la necesidad de estabilizar esta región, el programa nuclear de Irán al que me refería anteriormente, la situación en Sudán, en el Cáucaso, tensiones en el Indo-Pacífico. A eso se suman —como usted bien señala— manifestaciones de uso político de políticas tarifarias. Evidentemente, ¿cuál es el denominador común de todo esto? La fragmentación, la polarización y la conflictividad.

Es por esto que el gran desafío de los organismos internacionales —no solamente del OIEA, pero de las Naciones Unidas, regresando al tema de mi candidatura— es volver a tener un papel efectivo en la articulación con otras instancias que han aparecido, como el G20, los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái, y otras que existen y que son muy importantes, como el G7, y que son manifestaciones caleidoscópicas en distintas presentaciones de las esferas de poder en el mundo. Somos actores sobre la realidad geopolítica, a la cual tenemos que moldear de modo tal de evitar el conflicto. Ese es el desafío de la diplomacia, hoy y siempre.

Cecilia Degl’Innocenti

La inteligencia artificial, ¿la próxima burbuja en pincharse?

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Se proyecta que las empresas de tecnología estadounidenses gastarán sólo este año más de 500 mil millones de dólares en inteligencia artificial, una cifra que no guarda demasiada relación con las ganancias que produce. Por eso, y desde hace largos meses, suena recurrentemente la misma alarma: la posibilidad de que estemos ante otra burbuja económica y, peor, la de qué sucederá cuando estalle.

En apenas unos pocos años, el asunto de la IA pasó de ser un tema de nicho con el que se coqueteaba desde la ciencia ficción y la filosofía, a los laboratorios de ciencias de la computación; de ahí, a un dudoso concepto marketinero (“¡pongámosle IA a todo !”); luego, a una ubicua presencia en cada conversación hasta el hartazgo, para finalmente alcanzar un lugar privilegiado en las discusiones sobre la economía global.

No habría industria de la tecnología sin la industria de las promesas difíciles de cumplir y la seductora futurología de los vendedores puerta a puerta que traen en sus maletines un montón de escenarios posibles aunque no plausibles en los cuales seremos más felices, tendremos más tiempo libre, lograremos nuestros objetivos y un montón de máquinas harán nuestro trabajo, nos servirán el café e incluso, ahora también, escribirán poemas, canciones y libros, para que la humanidad pueda alcanzar su postergado destino de ser reducida a una patética sombra de lo que alguna vez fue.

De inversiones billonarias

Aunque por el momento no contamos con convincente evidencia a favor de la mayoría de las promesas que nos han hecho, es indiscutible la nauseabunda cantidad de dinero que se invierte: las mayores empresas tecnológicas del mundo despilfarran a diario miles de millones de dólares en infraestructura, chips y centros de datos. Las comparaciones no se hacen esperar: estamos ante una revolución, equiparable a la invención de internet o el ferrocarril. O, tal vez, estemos cómodamente al interior de una burbuja especulativa donde el entusiasmo desplazó peligrosamente a la realidad.

Una burbuja, en su definición más simple, ocurre cuando el nivel de inversión en un activo se desliga persistentemente de la cantidad de ganancias que podría generar de manera plausible. Es una historia tan vieja como el capitalismo. Como documentó Charles Kindleberger en su clásica historia de las crisis financieras, el patrón se repite: un evento inesperado genera nuevas oportunidades de lucro, la codicia se desata, la inversión se exagera y, cuando el error se hace evidente, llega el pánico. Lo que distingue a la burbuja de la IA no es su existencia sino su naturaleza material: de qué están hechos los activos.

Las grandes transformaciones de infraestructura del pasado, como los ferrocarriles o la fibra óptica, también atravesaron fases de burbujas calamitosas. Se construyeron más vías de las necesarias, se tendió más cable del que se podía usar. Pero una vez que el humo de la especulación se disipó, quedó algo tangible: una red de vías de acero o tendidos de fibra óptica que, con el tiempo, se convirtieron en columnas vertebrales de la economía. La infraestructura sobrevivió a sus creadores. Con la IA, el panorama es distinto. No sin ser objeto de inagotables réplicas arrogantes en redes sociales, el inversor Paul Kedrosky tomó postura de una forma desafiante: los chips de GPU, la materia prima de esta “revolución”, son más parecidos a “las bananas que al acero”.

Ciclos frágiles

Aunque las estimaciones varían, su vida útil suele ser de apenas dos o tres años. Son activos que se deprecian rápidamente, como suele ocurrir en la industria tecnológica. Ciclos de gasto de 3 a 10 años obligan a las empresas a reemplazar instalaciones completas antes de recuperar la inversión inicial, no solo porque los chips pierden valor, sino también porque la infraestructura física se desgasta con el uso intensivo y los avances tecnológicos dejan obsoletos los sistemas antiguos.

Esta fragilidad material contrasta brutalmente con la escala de la inversión. Se estima que, para fines de 2025, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Tesla habrán gastado colectivamente 560 mil millones de dólares en capital relacionados con la IA, frente a unos 35 mil millones de ganancias. La única empresa que verdaderamente está haciendo un negoción es NVIDIA, que fabrica las bananas, por así decir.

Incluso los grandes de la IA generativa como OpenAI y Anthropic, con valoraciones estratosféricas, están lejos de ser rentables. Además, al ser empresas privadas que no cotizan en bolsa, no están sujetas a la transparencia financiera de las compañías públicas, lo que blinda sus números y obliga a depender de estimaciones y filtraciones. OpenAI dice que necesita al menos un billón de dólares (un millón de millones) para invertir en infraestructura de centros de datos, mientras que sus ingresos este año apenas representan un 1,3% de ese número.

Aunque ChatGPT tiene 800 millones de usuarios, solo un 5% paga, generando el 70% de sus ingresos anuales. La empresa perdió 8 mil millones en la primera mitad del año, y para su CEO, Sam Altman, la rentabilidad no está “ni entre sus 10 principales preocupaciones”.

De tiempo y ganancias

La estrategia es “apalancarse en los balances de otros” para ganar tiempo. Su plan de negocios a cinco años se basa en la confianza absoluta en el crecimiento exponencial, la idea de que “10 veces más cómputo” se traducirá en “10 veces más ingresos”, y en explorar nuevas líneas de negocio. Para sostener este circo, han surgido prácticas financieras que recuerdan a los peores excesos del pasado: los acuerdos “circulares”, donde una empresa pone dinero en otra para que esta le compre sus propios productos. Vimos a NVIDIA invertir 100 mil millones en OpenAI para que OpenAI le compre sus chips y a xAI de Elon Musk levantar 20 mil millones, en parte de NVIDIA, para hacer lo mismo.

Tan groseramente especulativo es esto que hasta los propios protagonistas lo reconocen en voz baja. Sam Altman ha calificado algunas valuaciones de “locas”, y Jeff Bezos —con AWS en el negocio de vender servicios a las empresas tecnológicas— admite que estamos en una burbuja. Pero el estallido podría no ser un evento único y dramático, sino una sucesión de malas noticias: una startup clave que se queda sin fondos, una caída en la demanda de chips o incluso un movimiento geopolítico, como una eventual restricción de China a la exportación de materiales críticos.

Que la ecuación financiera no cierre no implica necesariamente que la promesa tecnológica sea falsa. Pero es en este frente que las alarmas son más sencillas de explicar. La supuesta revolución de la productividad no se está reflejando en los números: un riguroso estudio de METR —que no puede tildarse de tecnófobo— encontró que los desarrolladores de software experimentados eran un 20% más lentos al usar herramientas de IA.

El problema radica en la brecha entre capacidad y fiabilidad: los sistemas pueden realizar tareas impresionantes, pero con una inconsistencia que exige una supervisión humana constante, lo que anula cualquier supuesta eficiencia. Otro tanto podría decirse de las ganancias económicas: un estudio del MIT encontró que el 95% de los proyectos con IA analizados no aumentaron el rendimiento de las empresas; un informe de McKinsey & Co encontró que más del 80 por ciento de las empresas que adoptaron IA en sus procesos no obtuvieron un “impacto tangible” en las ganancias; y la consultora Gartner ya ubica a la IA en la fase de la desilusión de su ciclo de sobreexpectación (hype cycle).

A la espera del impacto

Aunque la industria recicla propuestas alterando su lenguaje —ahora estamos en la era de los “agentes”, que sugieren una autonomía que no existe— si el rédito y el impacto real no llegan, el mercado no perdonará. Tal vez los usuarios no queremos un chatbot en cada producto digital.

Claro que también existen argumentos en contra. A diferencia de las startups de la era puntocom, las grandes tecnológicas que hoy impulsan la burbuja generan enormes flujos de caja, gracias a otros negocios existentes, y tienen espalda para aguantar la sangría. Los optimistas apuestan por la “curva J de productividad” de Erik Brynjolfsson: una caída inicial de la productividad mientras las empresas aprenden a integrar la nueva tecnología, seguida de un despegue exponencial. Y ahí sí, al infinito y más allá.

O quizá los beneficios reales no estén en las aplicaciones de consumo, sino en el detrás de escena de compañías que usan LLMs para mejorar su eficiencia de formas poco glamorosas.

Puede ser. Pero la historia enseña que la fe es una mala consejera en materia de inversiones. La burbuja de la IA es, en última instancia, una cuestión de timing: el problema no es si la tecnología será transformadora, sino si la montaña de capital invertido en activos que se pudren como bananas puede sostenerse hasta que esa transformación ocurra.

Empuje del sector privado

Hoy, el gasto en IA funciona como un programa masivo de estímulo del sector privado que sostiene a la economía estadounidense: en la primera mitad del año aportó más del 90% al crecimiento de su PBI, más que todo el gasto de los consumidores combinado, ocultando noticias económicas negativas como la inflación persistente o el debilitamiento laboral.

Si las inversiones se frenan, el impacto podría ser recesivo, aunque probablemente sin la magnitud sistémica de 2008. Como dice el crítico Ed Zitron, el mercado de la IA generativa es uno de 50 mil millones que se hace pasar por uno de 1 billón. Algo de esto debería mencionarse ante compromisos masivos de capital, como el de instalar un centro de datos de 25 mil millones de dólares en Argentina como parte del proyecto Stargate de OpenAI, apoyado en el esquema RIGI.

La burbuja del ferrocarril al menos nos dejó vías. La de las puntocom, tendidos de fibra. A ver qué nos deja esta.

Valentin Muro

China no le compra soja a EE.UU. Argentina vende lo último que resta de la cosecha anterior

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Argentina va camino a quedarse sin reservas internas de soja si EE.UU. no logra llegar a un acuerdo comercial con China en las próximas semanas.

El informe mensual oficial publicado este jueves por la Secretaría de Agricultura actualizó la estimación de exportación argentina de poroto de soja 2024/25 para ubicarlo en 12,3 millones de toneladas versus 9,0 millones previstas apenas un mes atrás

En ese marco, el stock final de soja del ciclo 2024/25 ahora es previsto en 4,1 millones de toneladas contra 7,2 millones en septiembre pasado.

Las previsiones realizadas hasta el mes pasado por la Secretaría de Agricultura iban camino a quedar obsoletas en la actual coyuntura de enfrentamiento entre China y EE.UU.

Faltan tres meses para el inicio de la cosecha brasileña de soja, período en el cual, si China sigue sin habilitar el ingreso de poroto estadounidense, seguirá abasteciéndose del producto sudamericano de manera casi exclusiva.

El poroto de soja argentino, además de tener un precio mucho más competitivo, cuenta –por razones geográficas– con un menor nivel de humedad, lo que permite garantizar un mejor almacenaje, un factor clave en el actual contexto.

El problema es que el dato clave no depende de un factor de mercado, sino de una decisión política en el marco de negociaciones muy difíciles, en las cuales, ciertamente, la personalidad del presidente Donald Trump no ayuda demasiado.

El agotamiento de las reservas internas de soja no sería una variable circunstancial en el sistema de formación de precios de la oleaginosa, aunque parte de ese fenómeno podría ser compensado a partir del mes de febrero con el ingreso de la cosecha paraguaya de soja en el marco del régimen de admisión temporaria.

Información adicional de AgendAR:

Las exportaciones de soja estadounidense a China han caído drásticamente debido a las tensiones comerciales y aranceles retaliatorios impuestos por Beijing, que han hecho que la soja de EE.UU. sea mucho más cara (hasta un 34% de aranceles efectivos).

Caída general en 2025:

Hasta julio, las exportaciones de soja de EE.UU. a China bajaron un 51,29% en valor (equivalente a unos 2.600 millones de dólares menos) en comparación con el mismo período de 2024. En volumen, de enero a agosto, solo se exportaron 218 millones de bushels, frente a casi 985 millones en todo 2024.Paralización reciente:China detuvo completamente las compras en mayo de 2025, y no ha registrado importaciones en junio, julio ni agosto. Es la primera vez en dos décadas que no hay pedidos para la temporada pico (octubre-enero).

Comparación mensual:

En abril, las importaciones chinas de soja estadounidense fueron de 1,38 millones de toneladas métricas, un 43,7% menos que en abril de 2024.
Impacto en el sector: Todas las exportaciones agrícolas de EE.UU. a China cayeron un 53% en los primeros siete meses de 2025. China ha diversificado hacia Brasil y Argentina, que ahora cubren la mayoría de su demanda (por ejemplo, Brasil exportó un récord de 12,28 millones de toneladas en agosto solo a China).

Esto forma parte de una tendencia más amplia de diversificación de fuentes por parte de China, impulsada por la guerra comercial, pero el 2025 ha sido especialmente abrupto.

Una minera de Eduardo Elsztain explotará oro y plata en San Juan

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La minera Austral Gold, de capitales argentinos, entre los que se destaca el empresario Eduardo Elsztain, comenzó la producción comercial de oro y plata en la mina Casposo, ubicada en la provincia de San Juan. Se trata de una reactivación del proyecto luego de haber paralizado la producción en 2019.

La compañía informó a través de un comunicado que, después de la finalización del reporte técnico y la actualización de reservas y recursos minerales, las reservas totales de Casposo ascendieron a aproximadamente 80.000 onzas de oro y 3 millones de onzas de plata. Además, se estima que la producción del cuarto trimestre de este año será de entre 4.000 y 6.000 onzas de oro equivalente.

El proyecto Casposo tiene una vida útil de seis años con mineral propio. Austral Gold comenzó con los trabajos para remodelar la planta de producción en 2024. De este modo, Casposo se suma a los proyectos de oro que están en producción en el país, sobre todo en la provincia de Santa Cruz y el Noroeste Argentino.

Según datos de octubre de la Secretaría de Minería, en el acumulado de los primeros nueve meses del año, los minerales metalíferos sumaron exportaciones por US$ 3.485 millones. Esto implica un incremento interanual del 32,9%, donde el oro aportó US$ 2.911 millones, es decir, el 69% del total exportado.

El oro acaba de llegar este miércoles a precios históricos al superar los US$ 4.200 la onza, marcando una suba de la cotización de 60% en lo que va del año y duplicando su valor desde enero de 2024.

Casposo

Con la reactivación de Caposo en la Argentina, Austral Gold ahora contará con dos minas de oro en operación comercial, ya que opera también la Mina Guanaco en Chile. “Nos complace anunciar el reinicio de las operaciones en Casposo, un hito importante para la empresa, ya que ampliamos nuestra base de producción junto con las operaciones mineras existentes en Guanaco”, expresó el CFO de Austral Gold, José Bordogna.

A partir de la reapertura del proyecto, la minera aumentó su plantilla en Casposo a 116 empleos de forma directa y 100 empleos indirectos, “marcando el inicio del nuevo ciclo en la minería argentina”, según expresa el comunicado.

En tanto, Eduardo Elsztain, que preside IRSA, la mayor empresa de bienes raíces del país, también pisa fuerte en el sector minero. Además de Casposo, también es el principal accionista de la minera canadiense Argenta Silver, empresa que tiene el 100% de los derechos del proyecto de plata El Quevar. También de la minera australiana Challenger Gold, que posee el proyecto aurífero Hualilan, en San Juan, ubicado a cerca de Casposo.

Roberto Bellato

Los motivos de Trump. Argentina, en una dinámica riesgosa entre EE.UU. y China

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El profesor emérito de MIT, el politólogo Stephen Van Evera, acuñó un principio que considera aplicable a las grandes potencias: NUPIMBY (No Unfriendly Powers in My Backyard). En breve, remite a la idea de que ningún poder inamistoso se inmiscuya en el patio trasero de una superpotencia. Al menos tres supuestos parecen guiar el predicamento de Van Evera.

El principio de NUPIMBY

Primero, los actores poderosos se tornan beligerantes cuando contrapartes consideradas hostiles se acercan a su vecindario próximo; lo cual es percibido y codificado como una amenaza a la seguridad nacional. Se trata de la construcción del “otro” en clave adversarial, haciendo hincapié en los recursos tangibles más la intención aviesa de ese otro. Segundo, se entiende que las grandes potencias procuran afianzar su preponderancia exclusiva sobre una determinada esfera de influencia territorialmente específica. Por ejemplo, durante la Guerra Fría, América Latina y el Caribe constituyeron tal esfera para Estados Unidos y los países de Europa Oriental lo fueron para la Unión Soviética. Se trata de un axiomático diktat geopolítico que gravita decisivamente en el comportamiento de las partes. Y tercero, en general se suele resaltar la existencia de alguna doctrina subyacente que contribuye a racionalizar el principio de NUPIMBY.

Por ejemplo, como destaca Stephen F. Jackson, en el caso de Estados Unidos la Doctrina Monroe de 1823; en el caso de la URSS la Doctrina Brézhnev (o “doctrina de la soberanía limitada”); en el caso de la India la llamada Doctrina Indira respecto a Asia del Sur; y en el caso de Nigeria la denominada Doctrina de Jurisdicción Continental respecto a África Sub-sahariana. Se trata, en esencia, de doctrinas de exclusión regional para impedir la proyección de poder de potencias contendientes.

En consecuencia, ¿cómo localizar el principio enunciado por Van Evera en la dinámica entre Estados Unidos, China y la Argentina? Esto exige algunas precisiones básicas. En primer lugar, es importante recordar que los atentados del 11 de septiembre de 2001 facilitaron una decisión terminante respecto a la gran estrategia a desplegar por parte de Estados Unidos: la primacía, que significa que Washington no toleraría la existencia de un poder de igual talla. En ese sentido, China fue, básicamente, el principal punto de referencia para la implementación de tal grand strategy. Con sus particularidades y matices, George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump I y Joe Biden procuraron darle continuidad a la primacía como eje central de la política exterior y de defensa. En ese sentido, Trump II expresa la enorme dificultad de Washington de sostenerla por el debilitamiento de los pilares internos y las mutaciones notables en el terreno internacional.

Una triple brecha entre aspiraciones y logros, entre medios y fines, y entre las condiciones domésticas y la realidad mundial incide para hacer hoy difícil, si no inviable, una gran estrategia tan inmoderada. En otras palabras, la sobre-extensión de Estados Unidos enfrenta límites críticos; lo cual implica que, en la práctica, se ha ido pasando del activo repliegue externo (mayoritariamente militar) a un relativo repliegue interno (revitalización de la economía). La segunda administración Trump refleja esto, con una singularidad: ambiciona recuperar América Latina y el Caribe como su “America’s Backyard”. Ello, a su vez, convierte a la región en laboratorio de control de la Casa Blanca y una prueba de su capacidad para disciplinar al área. Si no lo logra en este continente, a duras penas lo podría alcanzar en otras regiones donde la proyección de poder material y militar de distintos actores es creciente.

En segundo lugar, históricamente China no ha desarrollado algo que se asemeje a la Doctrina Monroe. A diferencia de Estados Unidos que ha convivido y convive en una zona muy segura donde ningún país del continente o coalición de países de América ha puesto en riesgo los intereses vitales de Washington, Beijing ha tenido y tiene relaciones tensas y hasta conflictivas con naciones como Japón, India, Rusia (en especial, durante la existencia de la URSS) y Vietnam, entre otros. No hay, por tanto, una ponderación idéntica entre dos partes que coinciden respecto a sus hipotéticas doctrinas; por el contrario, persiste una lectura unilateral y cultural de su propia experiencia histórica entre los decisores en Washington que asumen que Beijing es su espejo en materia doctrinal. Por ello, para algunos analistas Washington y Beijing (y quizás sumando a Moscú) debieran concebir un regreso a las tradicionales esferas de influencia; algo complejo de acordar y cumplir en medio de vertiginosos y profundos cambios de diversa índole y ante la irrupción de un Sur Global que no se contentará con ser un espectador pasivo y condescendiente de los asuntos internacionales.

En tercer lugar, la presencia hoy de China en América Latina no se parece a la de la Unión Soviética en la región después de la Segunda Guerra Mundial y hasta 1991. Moscú enfatizó la dimensión ideológica en su intento de aproximación al área, lo hizo sin cash y buscó obstruir la manifiesta superioridad de Estados Unidos en su proverbial “patio trasero” durante el cenit de su hegemonía continental. Beijing incrementó notablemente su influjo latinoamericano y caribeño de modo pragmático, con aportes materiales concretos, procurando revertir los vínculos diplomáticos de varias naciones con Taiwán y evitando irritar a Washington. Como bien lo consigna un informe de febrero de 2025 del Parlamento Europeo, “los intereses principales de China en América Latina y el Caribe continúan siendo económicos y diplomáticos. El involucramiento militar no es un aspecto significativo de las actividades chinas (en el área) ni constituye un objetivo prioritario de su estrategia hacia la región. Los y las analistas consideran que la probabilidad de que China establezca una esfera de influencia militar en Latinoamérica y el Caribe es relativamente baja”.

Que algunos actores civiles y castrenses en Estados Unidos sobredimensionen el componente militar de la creciente relevancia de China para América Latina  —en particular, en América del Sur— no significa que tal perspectiva deba ser aceptada sin cuestionamiento en la región. Por ejemplo, si bien China ha avanzado en su capacidad de provisión de armamentos, aún está muy por debajo de la venta de armas a nivel internacional en comparación con los países de la OTAN y difícilmente los pueda alcanzar o suplantar en los años por venir. Adicionalmente, según un estudio de 2023, el porcentaje de las exportaciones chinas de armas a Latinoamérica en 2017–2021 en comparación a Estados Unidos, Europa, Rusia e Israel fue de apenas 0.03%.

Es un hecho, a su turno, que China ha demostrado un mayor interés por proyectar su presencia en puertos de América Latina. Sin embargo, las paradas de buques militares chinos en puertos de la región en el período 1997–2024 fue escasa — 6.3% — por debajo de Medio Oriente (23%), Sudeste de Asia (19.9%), África (13.6%), Europa (13.6%), Asia del Sur (9.4%) y Oceanía (8.7%). Como señala Isaac B. Kardon, “la correlación de fuerzas en el hemisferio occidental hace desaconsejable para el liderazgo chino testear su capacidad militar contra Estados Unidos en el Canal de Panamá o en las cercanías”. Las ventajas estadounidenses en materia militar en el área son tales que Beijing no puede llevar a cabo algún tipo de acción en ese frente; entre otros por los costos de diverso tipo que ello generaría para China. De hecho, según el autor, “es improbable que la inversión china en puertos en el hemisferio produzca una amenaza a la seguridad nacional estadounidense o desafíe su preponderancia militar en la región”. Y agrega, “el control militar chino de los puertos en el hemisferio occidental es improbable y es contrario a los objetivos estratégicos de Beijing en la región”.

Y en cuarto lugar, en tiempos más recientes — especialmente desde la primera presidencia de Donald Trump — se ha tornado más evidente el deterioro, en particular en el Sur Global, del soft power de Estados Unidos y el persistente ascenso del poder blando de China. Ello repercute en la percepción positiva de Beijing y su proyección de poder en lo diplomático, económico y asistencial. A su vez, la fabricación del omnipresente “peligro chino”, principalmente en Estados Unidos, se ha vuelto menos creíble en muchas latitudes; incluida América Latina. Por ejemplo, la opinión favorable de China en una encuesta de julio de este año del Pew Research es de 56% en México, de 51% en Brasil y de 47% en la Argentina. En otra encuesta de The Economist, y ante la pregunta de quién respetaba a la región, China superaba con creces a Estados Unidos en Colombia, Venezuela, Brasil y la Argentina, con los mayores márgenes en los dos países andinos. Lo mismo ocurría respecto a la transparencia y lo justo en el trato comercial: Beijing aventajaba claramente a Washington.

Sintéticamente, desarticular o romper lazos con China puede resultar disfuncional para las naciones de la región; más aún cuando Washington despliega muchos garrotes y promete exiguas zanahorias. Latinoamérica no necesita una nueva Guerra Fría; salvo que actores domésticos la alienten como una forma de asegurar sus propósitos y privilegios. La distensión y no la exacerbación de las relaciones entre Estados Unidos y China es fundamental para una región que enfrenta desafíos internos y retos externos extraordinarios.

La dinámica triangular en cuestiones sensitivas

El Diccionario de la Real Academia Española nos recuerda que “complejo” remite, en una de sus acepciones, a un “conjunto o unión de dos o más cosas que constituyen una unidad”. En ese sentido y en términos geopolíticos estamos ante un “complejo estratégico”. Asistimos a una revaloración simultánea de los recursos críticos (alimentos, agua, energía, minerales y metales) terrestres y marinos; de los estrechos como conectores claves en materia comercial y militar; de los océanos por su enorme y variada significación; y de los polos con sus vastas riquezas y su trascendencia ambiental. Más allá del actual gobierno del presidente Javier Milei es fundamental recalcar que la Argentina es parte de un reducido puñado de países en el mundo en el que se manifiesta nítidamente ese complejo estratégico. A la hora de una evaluación de la dinámica triangular entre Buenos Aires, Beijing y Washington, este es, a mi entender, un dato esencial.

En ese contexto, y apelando al principio NUPIMBY mencionado es posible preguntarse si tal idea aplica a esa dinámica. De entrada, eso exige ver las condiciones objetivas reales que facilitan (o no) su concreción. Eso implica distinguir los factores que empujan y los que lo traen, por igual. En otras palabras, los tomadores de decisión en Estados Unidos pueden creer que la Doctrina Monroe aún está vigente, que Washington puede recuperar su esfera de influencia en la región y que la amenaza china es de tal envergadura y perentoriedad que resulta imperativo disciplinar por la fuerza o por la cooptación a los países de América Latina. Pero es indispensable que determinados gobiernos y sus elites, así como sus comunidades epistémicas (comunicadores, intelectuales, organizaciones sociales, etc.) afines conciban que eso es necesario, benéfico y posible.

Bajo ese marco, la administración del presidente Javier Milei es una suerte de caso testigo del entrelazamiento de los factores que empujan (Estados Unidos) y los que atraen (Argentina) mediante una combinación de convencimiento y conveniencia. En ese sentido, la clave es la sincronía de ideología y negocios entre sectores influyentes en ambos países y los vínculos inter-personales en el mundo político/partidista y empresario/financiero. La cuestión esencial para descifrar remite a la economía política: ¿cui bono? Ahora bien, mientras que en Washington predominan las motivaciones estratégicas para rehabilitar su poderío, en Buenos Aires sobresalen razones circunstanciales para asegurar la supervivencia del proyecto de La Libertad Avanza.

En ese cruce, y en medio de profundas transformaciones globales, el lugar de China es singularmente gravitante. A lo que se suma, una Latinoamérica y el Caribe en la que la inmensa mayoría de los gobiernos negocia o concede para no ser objeto de represalias comerciales, migratorias y militares de la Casa Blanca; el mandatario estadounidense tiene varios fieles seguidores en el Ejecutivo (El Salvador, Ecuador, Paraguay y la Argentina) y como candidatos presidenciales a decisivas elecciones próximas (Chile, Perú, Colombia y Brasil); los regímenes autoritarios se encuentran severamente debilitados; y hay, al momento, escasa oposición asertiva a Trump en el área. Este no es un dato menor pues, en ese marco, la Argentina de Milei es prácticamente el único caso donde la Casa Blanca parece tener disposición a prometer zanahorias en vez de aplicar garrotes.

Ahora bien, la implícita y resignada aceptación de parte de Buenos Aires de que China es, en el fondo, tanto una amenaza letal para Estados Unidos como un peligro efectivo para la Argentina, es un dato inédito y a la vez incongruente respecto a la política exterior del país. La inflación discursiva respecto a la naturaleza de ese fenómeno — la amenaza china — para la Argentina no se condice con la evidencia disponible. Los ejemplos son varios. Voy paso a paso.

De acuerdo con Ryan Berg y Rubi Bledsoe, y según la base de datos del Stockholm International Peace Research Institute, para el período 2000–2022, los porcentajes de armamentos adquiridos por la Argentina fueron, respectivamente, 94.90% provenientes de Estados Unidos y 0.34% de China. Durante el gobierno del presidente Milei se descartaron los aviones de combate JF-17 de China y se optó por comprar, bajo acuerdo con Estados Unidos, aviones F-16 adquiridos a Dinamarca. El valor de este acuerdo es de US$ 941 millones. Además, Washington aprobó la venta de aviones Basler BT-87 por valor de US$ 143 millones. En 2016, durante el gobierno de Mauricio Macri, la Argentina, a través del Ministerio de Defensa, firmó un acuerdo con la Guardia Nacional del Estado de Georgia. El compromiso se inscribió en el marco del National Guard State Partnership Program en el contexto de los Security Cooperation Programs del Departamento de Defensa. En la actualidad hay acuerdos de distintas guardias nacionales con 30 naciones latinoamericanas y caribeñas bajo la órbita del Comando Sur. Con la llegada al gobierno de La Libertad Avanza se relanzó el vínculo con la Guardia Nacional de Georgia en sintonía con una estrecha colaboración con el Comando Sur. No debe sorprender, por lo tanto, que en 22 meses de gestión de la presidencia de Milei los comandantes del US Southcom hayan visitado el país en tres oportunidades: en una ocasión la comandante Laura Richardson y en dos el comandante Alvin Hosley.

Por supuesto que en años recientes ha habido algunos contactos y cierta cooperación — cursos, intercambios, visitas — entre las fuerzas armadas argentinas y chinas, pero de ningún modo en la intensidad, profundidad y alcance histórico que existe en el vínculo militar entre la Argentina y Estados Unidos. No es serio hacer una comparación fáctica entre los lazos militares argentino-estadounidenses y argentino-chinos. Las diferencias en la hondura, la diversidad, la magnitud, la ascendencia, la trayectoria y la trascendencia de una y otra han sido y son elocuentes.

Previamente, se mencionó la sensibilidad de Estados Unidos ante una paulatina presencia portuaria china en América Latina. Entre los más relevantes emprendimientos de Beijing en el área no figura la Argentina — a diferencia de México, Perú, Venezuela y Brasil, en particular. Más aún, en agosto de 2023, la Terminal Portuaria Bactssa, en Buenos Aires, del grupo chino Hutchinson cesó sus operaciones en el país después de treinta años de presencia en el país. La eventualidad de un puerto construido por China en Tierra del Fuego constituyó una maniobra y un objetivo provincial, pero nunca tuvo refrendación ni apoyo a nivel del gobierno central. Probablemente ahora se esté invirtiendo eso: el gobierno nacional prefiere que Estados Unidos sea la contra-parte de un eventual puerto y el gobierno provincial denuncia una presunta base militar en Tierra del Fuego. Cabe recordar, por lo demás, que en marzo de 2024, Estados Unidos y la Argentina firmaron un Memorándum de Entendimiento entre el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y la Administración General de Puertos, para desarrollar intercambio de información y capacitaciones sobre hidrovía y ríos interiores. Como se sabe la empresa china CCCC Shanghái Dredging Co. Ltd. quedó fuera de la licitación de la hidrovía Paraná-Paraguay debido a que se incluyó en el pliego de condiciones la exclusión de empresas controladas o financiadas por los Estados.

Paralelamente, la Argentina solicitó ser Socio Global de la OTAN; se sumó, como único miembro de América Latina, al Grupo de Contacto sobre Asuntos de Defensa en Ucrania organizado por el Pentágono y se incorporó a las Fuerzas Marítimas Combinadas, con sede en Baréin, creadas por Estados Unidos. Además, el gobierno de Milei rechazó la invitación del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) a sumarse como miembro pleno y en las votaciones en Naciones Unidas en 2024 la coincidencia de la Argentina con China, como mostró Esteban Actis, fue tan baja como la de 1971; esto es, en el marco de un gobierno militar y en un año en que el país aún reconocía a Taiwán. Conviene recordar que China ha respaldado a la Argentina en el tema Malvinas desde 1965. Y que desde 2009 a la fecha gobiernos de distinto signo — incluidos los de Macri y Milei — han logrado formalizar y renovar el swap con Beijing sin generar condicionalidades para las administraciones de turno.

Asimismo, mientras que en febrero de 2022 el gobierno de Alberto Fernández, a través de Nucleoeléctrica, firmó un acuerdo con la Corporación Nuclear Nacional de China para la construcción de la central nuclear Atucha III, la administración Milei congeló el acuerdo y prefirió, mediante Nucleoeléctrica, avanzar un plan sobre reactores modulares pequeños destinados a proveer energía a centros de datos de inteligencia artificial. En particular, la relación que cultivó Javier Milei con Sam Altman, CEO de OpenAI y quien desplazó a Elon Musk y ganó un espacio prominente en la cercanía del presidente Donald Trump, apunta a lograr inversiones en esa área. Trump y Altman coinciden en frenar y desplazar a China ante los avances de Beijing en el área de la inteligencia artificial. Quizás resulte importante subrayar que un centro de datos consume millones de litros de agua; aproximadamente lo que diariamente usa “una ciudad de 10.000 a 50.000 habitantes”. En asuntos energéticos, resultaba y es expresiva la inclinación por Estados Unidos y adversa a China. No obstante, vale la pena mencionar que, en materia de desarrollo de energía renovable en la Argentina, “China ha sido clave” según Javier Lewkowicz. Conviene añadir que en 2024 la inversión de China en energías limpias fue de US$ 680.000 millones y la de Estados Unidos alcanzó a US$ 315.000 millones. En el frente externo, Beijing ha dedicado desde 2023 unos US$ 100.000 millones en ese tipo de energías, superando largamente a Washington: varios proyectos de ese tipo los lleva a cabo en la Argentina.

Otro frente sensible en la dinámica triangular entre Estados Unidos, China y la Argentina ha sido el de los llamados minerales críticos. Según la información disponible, la presencia china en el país ha sido ascendente atravesando gobiernos de distinta orientación política, al tiempo que la estadounidense ha sido reducida. Es ya habitual en el último lustro que Washington comunique su “inquietud” por el avance de Beijing, pero también lo es el hecho de que los inversores privados estadounidenses no se han movilizado en la Argentina, en particular, y en buena parte de América Latina, en general. Por ejemplo, de acuerdo con un informe de 2024 de la Bolsa de Comercio de Rosario, China viene invirtiendo en proyectos de litio por valor de US$ 3.400 millones de dólares, superando ampliamente a Estados Unidos. (A su vez, Rosario será un nuevo puerto de exportación de litio a China). Un trabajo del Institute for Development & Security Policy, ubicado en Estocolmo y con nexos con el conservador think-tank American Foreign Policy Council ubicado en Washington, destaca el lugar crucial de China en torno al litio argentino y el menor rol de Estados Unidos al respecto; subrayando la intensificada competencia geopolítica en cuanto a este activo estratégico.

Al litio se suman el cobre, el manganeso, el níquel, entre otros, como productos centrales en la contienda por recursos estratégicos. A ese tablero hay que añadir las tierras raras que, aunque la Argentina no es un jugador mayor en ese frente, sí posee una combinación relevante y atractiva de minerales, metales e hidrocarburos. Resumiendo, la mayor visibilidad china en relación a esos productos es debido a sus evidentes inversiones, en oposición, no premeditada, a la falta de movilización e interés de capitales estadounidenses; no se ha tratado de una disposición política pro-China y anti-Estados Unidos de las diferentes administraciones argentinas del siglo XXI.

También es foco de atención el ámbito tecnológico. Washington ha insistido en que la Argentina restrinja el acceso a tecnología china. Pareciera que los líderes políticos y empresariales argentinos desconocen lo que está sucediendo en ese campo. Desde hace lustros el Australian Strategic Policy Institute realiza un seguimiento de lo que denomina “tecnologías críticas”. Entre 2003 y 2007 Estados Unidos lideraba en 60 de las 64 y para 2019–2023 su liderazgo se redujo a 7. China apenas comandaba en 3 de las 64 entre 2003 y 2007; para 2019–2023, China pasó a liderar en 57 de las 64. La innovación en materia de patentamiento, producto de los resultados de las crecientes inversiones en ciencia y tecnología, muestra un fenomenal avance de Beijing. China pasó de representar el 45% de las nuevas patentes en 2014 a llegar al 74% en 2024. Desaprovechar las oportunidades que China — tal como otros países, por supuesto — ofrece en materia de tecnología en virtud de presiones de Estados Unidos y debido a razonamientos dogmáticos constituye un error mayúsculo para el país si es que aspira a tener un proyecto productivo sustentable. En el cuadro internacional presente y futuro los países que carezcan de autonomía tecnológica serán apenas espectadores de la política mundial.

Ahora bien, el asunto más delicado en las relaciones argentino-estadounidenses con impacto en el tipo y alcance del lazo del país con China ha sido el de la Estación del Espacio Lejano (EEL) en Neuquén, derivado del acuerdo firmado en 2012. Cabe aclarar que China ha acordado compromisos similares en materia de estaciones espaciales con Namibia, Pakistán y Kenia.

Las conjeturas y sospechas han marcado la posición de Washington, ya sea en gobiernos demócratas como republicanos, ya sea entre sectores civiles como militares. En los últimos años han sido los responsables del Comando Sur quienes han asumido la voz crítica más audible respecto a China en la región y en la Argentina. En la presentación de 2024 ante el Congreso de la postura de US Southcom, Laura Richardson uso la palabra “maligna” 24 veces: “actor maligno”, “influencia maligna”, “esfuerzo maligno”, “actividades malignas”, “intención maligna”, “narrativas malignas”, “conductas malignas”, “agenda maligna”, “acción maligna”. El “misterio” en el exterior sobre la estación es un dato recurrente. La “imaginación geopolítica” respecto a la EEL también ha sido notable en los medios de comunicación argentinos como lo ha mostrado Daniel Blinder.

En ese contexto, es fundamental examinar las conclusiones de dos textos distintos desde sendas miradas militares. Por un lado, existe un informe del Ejército de Estados Unidos en el marco de un proyecto específico del Pentágono sobre seguimiento de la influencia militar de China en el mundo. En ese caso, se trata de una evaluación de los instrumentos chinos de influencia en la Argentina. Después de analizar exhaustivamente los componentes diplomáticos, informacionales, militares y económicos de la proyección de Beijing en el país, la investigación concluye que: a) “la influencia (en esas cuatro áreas) actual de China en Argentina se evalúa como baja” y b) respecto a la estación neuquina, ella “no ha sido empleada para propósitos militares y no hay razón para esperar un cambio al respecto”.

Por otro lado, está la tesis de maestría del capitán de la Armada Argentina, Juan Espíndola, obtenida en la Marine Corps University que versa sobre las relaciones militares argentino-estadounidenses-chinas; tomando en consideración la estación espacial mencionada. Su argumento central es que “la presencia de China en la Argentina no compromete la asociación e interoperabilidad entre Estados Unidos y la Argentina pues China prioriza su desarrollo estratégico fundamentalmente en la región del Indo-Pacífico, mantiene limitadas sus acciones en América del Sur y encuentra resistencia en aspectos de la diplomacia argentina”.

A modo de reflexión final

La Argentina de Milei ha aceptado y promovido una lógica inapropiada y anacrónica en materia de inserción internacional: internalizar la política exterior de la administración Trump respecto a China, coquetear con una agenda anti-Beijing que no reditúa para los intereses nacionales y exponerse a una relación patrón-cliente con Washington que condiciona el futuro de la diplomacia en momentos de hondas transformaciones globales que se caracterizan, principalmente, por el tránsito hacia un mundo pos-occidental y un orden no hegemónico.

Confiar ciegamente en Trump, habilitar su intervención en la política interna, supeditarse a él y su imprevisibilidad es no solo improcedente, sino sumamente riesgoso para la nación. La sumatoria de mayores concesiones a Estados Unidos y potenciales restricciones contra China no garantizan más supervivencia al gobierno y mayor bienestar general para la sociedad. Beijing no es una amenaza a la seguridad nacional argentina por más que Milei y Trump coincidan en sus visiones reaccionarias. El país no debiera ser el testcase donde se libra la presunta “hostilidad” de China contra Estados Unidos ni puede ser el espacio de una contienda geopolítica en la cual la Argentina no tiene control efectivo de variables cruciales. No corresponde que el principio de NUPIMBY sea tácitamente bienvenido, así los partidarios de Milei crean que de ese modo la Argentina ingresa a las “ligas mayores” de la política internacional y los principales opositores guarden un inquietante silencio táctico.

Una política exterior binaria, incapaz de mantener relaciones simultáneamente balanceadas, positivas y benéficas para el país, hará de la Argentina un actor altamente vulnerable, paulatinamente irrelevante y crecientemente dependiente en las actuales circunstancias mundiales.

Juan Gabriel Tokatlian

“Contención de amenazas biológicas”: Argentina tiene el primer laboratorio de máxima bioseguridad

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En el centro donde se procesaron muestras de hantavirus durante el brote epidémico en Epuyén o la pandemia de gripe A H1N1, ya están operativas las nuevas instalaciones certificadas con la máxima calificación internacional de seguridad y contención biológica para el manejo de patógenos de alto riesgo infeccioso o tóxico.

Se trata del primer laboratorio de nivel de bioseguridad 4 (BSL-4, en inglés) de la región, funciona en el Centro de Contención Biológica de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” (Anlis-Malbrán) y se sumará a la red internacional de laboratorios con las condiciones –desde las prácticas y procesos hasta los equipos de protección y tratamiento seguro del aire o los efluentes– para manipular microorganismos de alto peligro para la salud pública.

Los anuncios sobre este nuevo laboratorio comenzaron al menos hace dos años y, ahora, las instalaciones certificadas comenzaron a operar, según informaron en el Ministerio de Salud de la Nación. Ante la consulta, indicaron en esa cartera que la revisión para “validar las instalaciones y los protocolos de procedimientos operativos” estuvo a cargo de un grupo del Programa de Colaboración en Biocustodia del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

“Permitirá trabajar con virus y patógenos como el Ébola, el Marbugo, hantavirus y fiebres hemorrágicas, desarrollar pruebas diagnósticas rápidas y precisas, investigar nuevos antivirales y tratamientos y diseñar vacunas preventivas”, enumeraron desde la cartera sanitaria. “También –agregaron–, fortalecerá la respuesta del sistema sanitario ante enfermedades emergentes al permitir realizar una caracterización rápida de los agentes infecciosos, facilitar el monitoreo de nuevas variantes e investigar reservorios animales para prevenir posibles saltos interespecies.”

Análisis de riesgo

La unidad operativa Centro de Contención Biológica (Uoccb) de Anlis-Malbrán contaba ya con un laboratorio de nivel de bioseguridad 3 (BSL-3), como se publicó en 2019 cuando expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recorrieron sus instalaciones por la amenaza del virus del Ébola de este lado del océano dado un brote que crecía en África.

Su equipo de técnicos trabajaron ahí, en el verano de 2018-2019, con las muestras del brote de hantavirus en Epuyén para confirmar diagnósticos, el virus de dengue de las epidemias y el virus de la gripe que había provocado la pandemia de 2009. En ese centro, ahora se puso en funcionamiento el laboratorio BSL-4.

¿De qué depende qué grado de bioseguridad se necesita para manipular patógenos o sustancias de riesgo para la salud? “El análisis de riesgo es lo fundamental para evaluar si se usa el laboratorio de nivel 3 o 4, más que el nombre del patógeno”, ampliaron desde Anlis-Malbrán. “No solo depende del nombre del patógeno, sino principalmente del volumen y de las prácticas que se van a realizar con ese patógeno. Las recomendaciones internacionales señalan que [la manipulación del virus del] Ébola es mejor en un laboratorio BSL- 4.”

Se necesitaron, según detallaron, $500 millones para finalizar las obras pendientes: las instalaciones termomecánicas. Eso, de acuerdo con la información de obra oficial, incluyó “la colocación de sistemas de aire con presión negativa, filtros de alta eficiencia (HEPA) y válvulas herméticas que detectan fallos y que aíslan al laboratorio en caso de accidentes o fugas; un sistema de autoclave de frontera que elimina bacterias, virus y esporas para garantizar la seguridad en las investigaciones; la implementación del sistema que recopila y procesa los datos de todos los sensores y equipos del laboratorio para lograr un control total y eficiente del edificio”.

El listado se completó con la compra de los compresores y los tanques de aire requeridos por las normas de seguridad “para asegurar el suministro constante a los trajes presurizados” del personal que ingresa al laboratorio.

Al finalizar una recorrida por las instalaciones, de las que participó el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, las autoridades de Anlis-Malbrán y Salud destacaron la capacidad técnica de este nuevo laboratorio “en la prevención, detección y contención de enfermedades emergentes de alto riesgo y de posibles emergencias sanitarias o amenazas biológicas naturales o deliberadas”.

Fabiola Czubaj