Un sector de los residentes en CABA están recibiendo este mensaje:
«El virus respiratorio sincicial es una de las principales causas de las enfermedades respiratorias, como la neumonía en adultos y la bronquiolitis en niños. Hoy no existen opciones de prevención o tratamiento.
Con tu participación podés ayudar en el avance de una Nueva Vacuna contra el virus. ¡Los logros del mañana comienzan hoy! El estudio se realiza en el Hospital Militar por un equipo médico de excelencia, que anteriormente desarrolló el mayor estudio de la vacuna contra el COVID.
– Cubrimos los traslados – Inscribite ahora y enseguida nos ponemos en contacto para brindarte más información.
En AgendAR tenemos entendido que es la Fase III de los ensayos de una nueva vacuna, que lleva adelante un importante laboratorio multinacional.
Ahora, el Hospital Militar Central «Cirujano Mayor Dr. Cosme Argerich» es un establecimiento sanitario dependiente del Ejército Argentino. Nos preguntamos ¿el Ministerio de Defensa, el Estado argentino, reciben alguna compensación por el uso de sus instalaciones y el esfuerzo de su personal?
Si es así, la comunidad debería saberlo. Y si no es así, también.
A partir de esta semana nuestro país ya habrá consumido los recursos naturales que puede producir durante todo el año. Esto indica que, durante los próximos meses, estaremos consumiendo a crédito los recursos futuros, al haber utilizado el capital natural y presupuesto ecológico previsto para todo el 2022.
Basado en datos de la Huella Ecológica, que mide los recursos naturales que tenemos y cómo los utilizamos, este año el Overshoot Day o Día del Exceso de la Tierra en Argentina es el 24 de junio, momento a partir del cual nuestro país agotará los recursos naturales disponibles para todo el año y generará una nueva “deuda ambiental”.
Esta iniciativa, realizada por Global Footprint Network (GFN), busca generar conciencia y actúa como indicador global de la velocidad en la que estamos “consumiendo el planeta”. Esta fecha calendario no corresponde a una fecha fija sino que se modifica año a año, basada en el consumo y uso que la humanidad realiza de los bienes y servicios naturales y la capacidad de respuesta que tienen los ecosistemas para reponer esos recursos. En Argentina se estimó para el 24 de junio, un mes antes de la fecha global que será el 28 de julio.
Los resultados son un indicador de la presión sin precedentes que las actividades humanas están ejerciendo sobre la naturaleza.
Al ritmo que consumimos, la cantidad de recursos y servicios ambientales requeridos para abastecer nuestras necesidades equivalen a 1.75 planetas Tierra, esto significa que estamos usando un 75% más de recursos naturales de lo que los ecosistemas de nuestro planeta pueden regenerar en un año. En otras palabras, estamos en default ambiental: la humanidad está en números rojos y tiene en su cuenta lo que se conoce como “deuda ecológica”.
“Para nuestro país, la fecha es un mes antes que el promedio global y los datos dejan en evidencia que si todo el mundo viviera como lo hacemos en Argentina, se necesitarían alrededor de dos planetas para abastecer los recursos naturales que sostienen nuestro sistema de producción y consumo” afirma Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.
Y agrega: “La única manera de retrasar esta fecha es a través de un verdadero cambio en nuestra forma de vida. Desde el modo que consumimos y producimos los alimentos, hasta la manera en que nos movemos, cómo conseguimos nuestra energía e incluso en qué invertimos nuestro dinero. Y si bien todas las personas podemos hacer algo para demorarla, hacen falta también cambios a gran escala desde los gobiernos y el sector privado. Nuestro país, por ejemplo, tiene la posibilidad de aumentar los compromisos asumidos en el Acuerdo de París. Podemos plantear un compromiso mucho más ambicioso de reducción de emisiones si buscamos enfrentar realmente el problema del cambio climático, a través de la inversión en políticas de eficiencia energética o energías renovables, en el transporte, en la construcción e incluso en los sectores agropecuario y forestal”
Según datos de Global Footprint Network, la Argentina se encuentra dentro de los países que aún cuentan con reserva de biocapacidad -entendida como sus reservas en términos ecológicos- para producir recursos y proveer servicios ambientales, detrás de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Sin embargo, hay datos alarmantes de nuestro país que dan cuenta que aún hay mucho por hacer al respecto, considerando además que a pesar de nuestra alta biocapacidad estamos por encima de la media a nivel mundial.
“Hay muchas estrategias que permiten combinar lo económico, lo social y lo ambiental y no podemos seguir esperando para ponerlas en marcha. Estamos en números rojos, cada año la situación empeora y la deuda ambiental se agranda. Es imprescindible poner el foco en la regeneración, la eficiencia y la sostenibilidad en el aprovechamiento de los recursos ecológicos. La naturaleza nos ha dado indicadores de su capacidad de respuesta si reducimos nuestra huella ecológica, recordándonos que necesitamos mucho más al planeta, de lo que él nos necesita”, concluye Jaramillo.
¿Cómo se han degradado los ecosistemas a nivel global y en Argentina?
– Las poblaciones mundiales de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución promedio del 68% debido a la destrucción ambiental por las actividades humanas. En América Latina la reducción, en promedio, fue del 94% y las principales amenazas son la alteración de bosques, humedales, pastizales y sabanas, la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies exóticas (Informe Planeta Vivo 2020)
– Cada año en el mundo se deforestan 10 millones de hectáreas de bosques, el equivalente al tamaño de la República de Corea, o el doble de la superficie de Costa Rica. (FAO y PNUMA, 2020). El Gran Chaco se encuentra entre uno de los 24 frentes de deforestación a escala global, y entre los 9 que están en América Latina. (Reporte “Frentes de deforestación; impulsores y respuestas en un mundo cambiante” WWF)
– Desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos en 2007, se perdieron 3.500.000 hectáreas de bosques nativos en Argentina y con ellos todos los beneficios asociados. Además, mucha de esa deforestación se realizó de forma ilegal. (Diagnóstico actualizado del estado de implementación – Ley N° 26.331)
– En nuestras costas bonaerenses, el 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses fueron plásticos. Una alarma que nos indica que la contaminación por plástico y el manejo de los residuos derivados, necesita ser parte de las soluciones para proteger los océanos del mundo. (Censo de Basura Costero Marina que Fundación Vida Silvestre Argentina)
– En Argentina se descartan al mar más de 110 mil toneladas de merluza en buen estado al año, manifestando un manejo deficiente de los recursos pesqueros. A nivel global el 30% de los recursos pesqueros del planeta se encuentran sobreexplotados. (descarteilegal.vidasilvestre.org.ar/)
– Nuestra matriz energética se basa, principalmente, en el uso de combustibles fósiles, cuya combustión emite gases de efecto invernadero y otros contaminantes a la atmósfera, que son los principales causantes del cambio climático y el calentamiento global.
– A nivel global, alrededor de un 40% de los alimentos se desperdicia antes de ser consumidos, lo que implica también se desperdician los recursos naturales que fueron utilizados para producirse. Esto sucede a la par de que más de 800 millones de personas en el mundo padecen hambre y 3.000 millones no pueden permitirse una dieta saludable. (FAO). Asimismo, en nuestro país, alrededor del 30 % de niños, niñas y adolescentes sufre emergencia alimentaria.
Es «más complejo». Las alarmas de los ambientalistas en muchos casos están mal fundamentadas. Pero apuntan a problemas y peligros reales.Ahora, cuando se trata de recomendar políticas económicas sin analizar antes sus consecuencias sociales, en AgendAR nos inclinamos a compartir la opinión del periodista Nicolás Deza
En Brasil se logró la radicación y desarrollo de una industria eólica potente gracias al dinamismo de su sector exportador primario (granos y petróleo). Eso que llaman "mal desarrollo" es la palanca para el desarrollo en cualquier país de ingresos medios-bajos. Son burros. t.co/AzPBen3NBI
En la Universidad Nacional de Río Cuarto y el CONICET trabajan en el desarrollo de suplementos alimenticios -probióticos- que buscan reemplazar a los antibióticos como promotores del crecimiento animal. Los primeros productos elaborados con esta tecnología están próximos a salir a la venta a través de una empresa creada por los propios investigadores.
«Los precios globales de las commodities que exporta la Argentina están, en promedio, entre los más altos de la historia reciente, y también los volúmenes exportados. Las liquidaciones de las divisas por los exportadores acompañan ese crecimiento. Pero las reservas del Banco Central no crecen, y faltan divisas para las importaciones necesarias».
Estas afirmaciones -las hemos corregido para darles más precisión, pero el sentido no varió- pertenecen a José del Río, secretario general en un medio opositor como es La Nación.
Del Río -un buen profesional- lista en la nota los motivos que encuentra para el problema. También aquí tenemos diferencias de detalle, pero en general las encontramos válidas, y las reproducimos como aparecieron:
Siete de cada diez autopartes que se utilizan para la producción local de coches terminados vienen del exterior.
Un 55% de las drogas que tienen como insumo las farmacéuticas para la producción de remedios no habla castellano.
El 90% de los celulares y LCDs que dicen fabricado en Tierra del Fuego cuentan con tecnología externa.
Los tubos de acero sin costura que fabrica Techint para exportar al mundo necesitan del mineral de hierro importado.
Cabrales requiere de los granos de café y Arcor del cacao para sus chocolates. Ninguno tiene sustitución local.
Seis de cada diez insumos que se importan no tienen un proveedor local que pueda abastecerlos, según la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).
Nueve de cada diez empresas grandes utilizan al menos un insumo importado y el 67% de las pymes requieren de un proveedor externo porque no tienen alguien que localmente pueda abastecerlos.
Por otro lado, este editor -que expresa aquí sus opiniones pero siempre trata que se diferencien claramente de las noticias- tiene un blog personal donde ayer trató este mismo tema. Lo enfoqué desde la óptica del oficialismo, y señalé que también desde ahí se pasaba por alto un dato clave. Reproduzco mis comentarios (los lectores de AgendAR disculparán el estilo informal del blog):
El «festival de importaciones» por el que estamos atravesando -casi 9 mil millones de dólares en mayo, casi la quinta parte de lo que el FMI le prestó al Mauricio, en un mes– provocó indignación en la vicepresidenta Cristina Kirchner y preocupación en el nuevo ministro, Daniel Scioli (No recuerdo ahora qué habrán dicho Alberto Fernández y Martín Guzmán, pero supongo que sería en tono resignado).
Empecemos por reconocer aquí -todas esas autoridades ya lo tienen claro, así como los que saben algo de economía- las raíces estructurales del problema: 1) la industria argentina consume más divisas (dólares) importando sus insumos que los que produce exportando; cuando la economía crece (y ahora está creciendo), aparece la «restricción externa». 2) el consumo de la numerosísima clase media argentina (desde hace 60 años se puede leer en los medios «Las políticas del gobierno /todos, en estos 60 años/ la están destruyendo», pero parece ser difícil de matar) tiene un % muy alto de productos importados, incluido (obvio) el turismo al exterior.
Reconocido esto, queda el hecho que despertó las alarmas: las importaciones han llegado a niveles mucho más altos de lo que puede explicar el aumento de la producción industrial (no es tan grande) y un boom de consumo que no existe. Por eso, esas responsables personas que mencioné hablan de «maniobras especulativas».
Eso sí, ninguna quiso mencionar el hecho obvio detrás de la especulación (además de que a todo el mundo le gusta la guita, claro). Como este blog no tiene ninguna responsabilidad, lo digo: el dólar está barato.
Tengo que apurarme a señalar algo: en nuestro país, para la percepción de casi todo el mundo, el valor «real» del dólar es el «blue» (hoy, $219+, no?). El dólar CCL, el MEP, es cosa de los gerentes de finanzas; el «cripto», de un círculo aún ménor). Pero el dólar al que se importa y exporta y se gasta en el exterior (más impuestos) –es decir, el 99% de todos los dólares que entran y salen de Argentina– es el oficial. $ 128, si Pesce no dispone otra cosa. Por eso lo de «país trimonetario» en el título de este post.
Es el dólar oficial el que está barato. ¿En qué me baso para decir esto? Obvio: en el festival de importaciones. Como no se puede comprar más de 200 dólares al mes en el mercado oficial -salvo que uno tenga una petrolera, o fabrique caños para un gasoducto que se necesita desesperadamente- se compran mercaderías en el exterior. En la jerga, los que pueden «stockean».
Para defenderse, porque no saben a qué valor tendrán que reponer los productos que venden; para conservar el valor de su dinero; para especular… los motivos son de interés para psicólogos o confesores. No son de la expertise de este blog. El hecho es que lo van a hacer, lo tienen que hacer, en una economía capitalista.
Hay otros sistemas, claro. La URSS tenía el Gosplán; el Incario, los Qollcas, almacenes comunitarios. Pero el Gosplán sabemos que no funcionó bien: esa economía se derrumbó. No tengo idea si los qollcas eran eficientes o no, en el Perú pre-Pizarro. Pero en todo caso es teórico.
Como no debería sorprender a nadie, en el capitalismo funcionan los incentivos capitalistas. Si el precio «real» del dólar, el de las importaciones y exportaciones y gastos en el exterior, se encarece, se va a importar menos (y viajar menos a Europa, el Caribe y Miami, que pesa menos que las importaciones pero no es insignificante).
Claro, las consecuencias son mucho más graves que el previsible titular de La Nación «El gobierno persigue a los que pueden viajar al exterior«. Como todo lo que se consume en Argentina tiene insumos importados (pensemos en el combustible, sólo para empezar) la devaluación del dólar oficial alimenta la inflación (que ya está bastante gordita, gracias).
¿Hay solución a esto? Y sí. La gran mayoría de los países que tenían altas tasas de inflación en los ´80 lo solucionaron (después Putin invadió Ucrania, pero nada es para siempre).
Quedó demostrado que es posible (Aquí lo habíamos hecho en 1952, pero en el nutrido folklore peronista no se pone énfasis en eso. Raro). Requiere poder político, un funcionariado eficiente y decidido, y sobre todo tiempo. ¿Ustedes dicen que son las tres cosas que este gobierno no tiene? Pero, che…»
Once agroempresas dedicadas a la importación del herbicida glifosato –entre ellas las trasnacionales Bayer–Monsanto y Dow Agrosciences– interpusieron 43 juicios de nulidad contra el gobierno, luego de que ésta emitiera el decreto para prohibir paulatinamente el uso del agroquímico en México.
Las trasnacionales Bayer-Monsanto y Dow Agrosciences, así como Agricultura Nacional y ocho compañías más dedicadas a elaborar o importar agroquímicos interpusieron 43 juicios de nulidad en contra de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con el objetivo de echar abajo el decreto que prohíbe la importación y el uso del herbicida cancerígeno glifosato.
Los juicios se empezaron a entablar luego de que la Dirección General de Gestión Integral de Materiales y Actividades Riesgosas (DGGIMAR) les negara autorizaciones para la importación de glifosato o su componente activo. Los juicios se han interpuesto ante el Tribunal Federal de Justicia Administrativa (TFJA), que hasta el momento ha dado la razón a la Semarnat. A la fecha quedan cinco pendientes de ejecutoria en segunda instancia.
Sin embargo, continúan los embates legales, pues la agroindustria ha utilizado todos los recursos jurídicos para ir en contra de la política de Estado impulsada por el presidente Andrés Manuel López Obrador de ir disminuyendo paulatinamente el uso del agroquímico en el campo mexicano, hasta que quede absolutamente prohibido.
El 1 de enero de 2021 entró en vigor el decreto que ordena a las dependencias que integran la administración pública federal a “sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato…”
La batalla legal contra las disposiciones de la DGGIMAR ha sido encabezada por Agricultura Nacional, SA de CV, con 27 juicios de nulidad; le siguen: Monsanto Comercial, S de RL de CV; Química Lucava, SA de CV; y Síntesis y Formulaciones de Alta tecnología, SA de CV, con tres juicios cada una.
También han promovido recursos legales Dow Agrosciences de México, SA de CV; Vitacultivos, SA de CV; Agroquímicos Versa, SA de CV; Helm de México, SA de CV; Paloquimia, SA de CV; y Pilarquim de México, SA de CV.
Glifosato y “revolución verde”
El glifosato está asociado a la llamada “revolución verde” impulsada por las grandes industrias y se usa para atacar las malezas o plantas diferentes al cultivo que se quiere desarrollar, explica Isaías Solórzano Manzano, ingeniero agrónomo y consultor en materia productiva para el campo.
Al respecto, critica que las trasnacionales “vendieron la falsa idea” de que se trataba de una sustancia inocua y que no era residual en los suelos. “Hemos visto con preocupación que eso es una falacia: ha habido grandes afectaciones nuestros cultivos y en salud humana”.
Estas empresas, señala Solórzano Manzano, han sido réplicas de Bayer-Monsanto en la producción y comercialización de glifosato, “que tantos problemas ha dejado en las personas que nos dedicamos a trabajar en el campo, tanto por su contacto, su inhalación, y muchos problemas que genera en la degradación de los suelos”.
El glifosato es el herbicida de mayor uso en el mundo, ligado a la expansión de cultivos transgénicos, como parte de la estrategia corporativa a nivel mundial de armar paquetes tecnológicos que incluyan semillas modificadas genéticamente y herbicidas o insecticidas tolerantes a estas mismas, explica Fernando Bejarano, doctor en estudios latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente, dice, hay un vacío en el control de uso de estos agrotóxicos.
“México ha sido una piedra en el zapato para las estrategias de expansión de estas empresas, considerando que estamos en frontera con uno de los principales usuarios a nivel internacional [Estados Unidos]”, dice el también maestro en ciencias con especialidad en desarrollo rural por el Colegio de Postgraduados en Ciencias Agrícolas.
“El hecho de que el país haya impedido el cultivo de maíz transgénico a escala comercial y que a raíz del decreto presidencial se suma la prohibición del glifosato es una barrera para la expansión de ese mercado. Por eso hacen alianza con las empresas genéricas que venden el agroquímico y juntos se lanzan, con el Consejo Nacional Agropecuario, en una crítica permanente de que esto ha sido un error, y llevan los juicios”, señala el experto.
Agricultura Nacional, SA de CV, es la empresa que más juicios ha interpuesto desde septiembre de 2019 hasta el 25 de marzo de 2021. Ejemplo de ello es el juicio de nulidad 08/20-EAR-01-7, del que el Décimo Segundo Tribunal Colegiado en Materia del Primer Circuito dictó que “no ampara ni protege” al particular para permitir la importación del glifosato.
Esta compañía de agroquímicos tiene 85 años en el mercado y es la productora de la marca Dragón que comercializa insecticidas, herbicidas, fungicidas y rodenticidas. Según su información empresarial, cuenta con dos plantas formuladoras de agroquímicos en Izúcar de Matamoros, Puebla, y en el Parque Industrial Lerma, Estado de México. Además, ofrece servicio de maquila a empresas multinacionales.
De los 27 juicios de nulidad que ha promovido para seguir importando el glifosato, quedan pendientes de sentencia tres que se encuentran en segunda instancia, bajo el folio: 1930/20-EAR-01-3, 199/21-EAR-01-6 y 658/21-EAR-01-9.
Por su parte la subsidiaria Monsanto Comercial, S de RL de CV, promovió los juicios de nulidad 1384/20-EAR-01-11, 1385/20-EAR-01-3 y 1386/20-EAR-01-9, de este último queda pendiente la sentencia. Mientras que de los dos primeros, la justicia mexicana ya resolvió que no “ampara” a la empresa.
La compañía, filial de Bayer, fue reconocida como la empresa más importante en la generación de organismos genéticamente modificados en el mundo, y llegó a acaparar los permisos para la siembra de transgénicos en México hasta 2016, otorgados por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (hoy Sader).
Por su parte Química Lucava, SA de CV, llevó los juicios de nulidad 93/20-EAR-01-4, 413/20-EAR-01-11, 417/20-EAR-01-5, de los que el Décimo Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primero Circuito declaró sin amparo en la segunda instancia.
La compañía, representada por Eduardo Mesinas Cruz, se describe como una “organización internacional sin fines de lucro encargada de determinar qué insumos están permitidos para su uso en la producción agrícola y procesamiento de alimentos orgánicos”. Produce agroquímicos para el control de plagas, malezas y enfermedades de los cultivos, desde su plata ubicada en Celaya, Guanajuato.
En el caso de la empresa Síntesis y Formulaciones de Alta Tecnología, SA de CV (Sifatec), se presentaron los juicios de nulidad con los folios: 382/20-EAR-01-2, 383/20-EAR-01-5 y 398/20-EAR-01-10. A los que se les ha negado el amparo, indica la relación de la DGGIMAR.
Sifatec es una empresa especializada en el sector agroquímico, encargada de elaborar herbicidas, insecticidas, fungicidas y bactericidas. Señala que su “misión” es “proveer al campo mexicano soluciones químicas y biológicas para el crecimiento sustentable, partiendo de una tecnología superior”.
Los daños
El uso de productos químicos en la agricultura ha dejado problemas directos en la salud de los trabajadores del campo, además de que “hay una problemática directa en el suelo y en el medio ambiente”, señala Jesús Ignacio Simón Zamora, presidente de la Asociación Mexicana de Productores de Bioinsumos, AC.
En cuanto a la afectación de los usuarios de glifosato, expone que incluyen intoxicaciones de leves a severas. “Tenemos datos del efecto en la comunidad El Mentidero en Autlán, Jalisco, donde se analizó la orina de 93 niñas y niños de preescolar y primaria y 53 de secundaria, y el ciento por ciento de los menores tuvieron residuos de pesticidas donde había una gran cantidad de herbicidas y la que más predominó fue el glifosato”.
El productor de bioinsumos observa que ha sido recurrente el uso de pesticidas porque a la gente se le ha cerrado la información de las posibles alternativas que pudiera tener. También, “ha sido muy promovido su uso por la gran industria de los pesticidas, incluso llegan hasta asustar a la gente con el argumento de que si no aplica el pesticida se va a acabar la producción, no vas a cosechar, y la gente se pone nerviosa”.
En agosto de 2020, se reveló un estudio ordenado por el presidente Andrés Manuel López Obrador al Conacyt en el que se descubre que “el glifosato ha dejado en México una estela contaminante, dispersa en cultivos y aguas. Los resultados son desalentadores: hay presencia de este herbicida carcinógeno en tortillas, harinas, leche materna, sangre y orina, pero también en Áreas Naturales Protegidas.
El expediente científico sobre el glifosato y los cultivos GM señala que se “demostró la presencia de transgénicos y glifosato en varios alimentos hechos a base de maíz, de alta demanda y de fácil acceso. Los productos analizados fueron: tortillas, harinas, totopos, cereales para el desayuno y botanas”.
Entre los principales impactos a la salud que se han documentado se encuentran: dolores de cabeza frecuentes, fatiga, ansiedad, irritación de mucosas y piel, alergias en personas que están expuestas ocupacionalmente. Asimismo, daños en distintos órganos y sistemas. También está relacionado con el desarrollo de enfermedades metabólicas, neurológicas y es causante de serios desórdenes en el sistema reproductivo.
La producción total de petróleo fue en mayo la más alta desde noviembre de 2011, y el crudo y gas no convencional volvió a batir su récord de producción mensual, según informó la Secretaría de Energía.
La producción de petróleo alcanzó en mayo un total de 584.000 barriles por día marcando un crecimiento interanual del 14%.ES la más alta en 20 años. La del gas llegó a los 136 millones de metros cúbicos por día, un 12% más que el mismo mes del año pasado.
El segmento no convencional también sigue en alza y marcó dos nuevos récords históricos: La producción de petróleo no convencional alcanzó los 241 mil barriles aproximados por día y representó el 41% de la producción total del país, con un crecimiento interanual del 57%.
Por su parte la producción de gas no convencional también fue la más alta de la historia con 76 millones de metros cúbicos aproximados por día y representó el 56% del total del país, ya que durante mayo se produjo un 39% más de gas no convencional que en el mismo mes del 2021.
A partir de estos datos, el secretario de Energía, Darío Martínez, expresó que «estos números son muy buenos para la economía, porque significan más gas y petróleo argentino, producido por trabajadores y trabajadoras argentinas, con pymes nacionales que aportan tecnología y valor agregado».
«Con reglas claras y previsibilidad le dimos impulso a un sector estratégico para nuestro desarrollo energético en un contexto global donde la energía es central. Tenemos una actividad en permanente crecimiento, gracias al fuerte impulso que le dimos a Vaca Muerta», agregó Martínez.
Para el funcionario este récord histórico de la producción no convencional se da en momentos en que «la puesta en marcha del nuevo gasoducto Néstor Kirchner va a permitir poder escalar aún más la producción de gas, aumentar las exportaciones, sustituir importaciones con gas argentino y generar miles de puestos de trabajo».
Finalmente, el secretario también remarcó el éxito del Plan Gas y aseguró que «permite seguir construyendo y afianzando un país más federal, porque el aumento de la actividad, le permite a las provincias recibir más regalías para destinarlas a educación, salud, seguridad o lo que crean prioritario».
La provincia de Neuquén le planteará al gobierno nacional una salida a través del consenso para el futuro de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP). Así lo anticipó el gobernador Omar Gutiérrez, quien señaló que el jefe de Gabinete, Sebastián González, llevará la propuesta a la administración federal.
El objetivo de Neuquén es añadir a esa planta, vital para el sistema nuclear argentino, la posibilidad de producir hidrógeno y fertilizantes, entre otras alternativas.
Como se adelantó aquí, es una opción que no descartan las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEA), que sostuvieron en una entrevista que el complejo ubicado junto a la costa del Limay, en Arroyito, podría destinar una de sus líneas de producción al objetivo que plantea la provincia.
La salida permitiría garantizar fuentes de trabajo luego del proceso de parálisis que se remonta a los últimos cinco años. Activar alguna de las posibilidades productivas adicionales, con todo, requerirá una gran inversión.
Durante los últimos años, la PIAP produjo agua pesada, un refrigerante para reactores del tipo CANDU, si bien sólo en la cuota necesaria que los necesitan las centrales nucleares argentinas. De hecho, lo seguirá haciendo. Pero el mercado mundial es más acotado, tal como lo reconocieron autoridades de la CNEA.
Con todo, su producción sigue siendo determinante para el funcionamiento de las centrales argentinas, incluso ante la posibilidad de una nueva central nuclear para el país.
“A veces caemos en la tentación, cuando planteamos una cosa o la otra. La PIAP no es una confrontación respecto de agua pesada versus nitrógeno o hidrógeno verde o azul, o fertilizantes. Es la posibilidad de encarar esos cuatro andariveles, para integrarlos y poner en valor y concretar en nuestros recursos el desarrollo económico y social generando trabajo y energía”, dijo Gutiérrez.
“Para nosotros es importantísimo, y no hay ningún problema; está eximida impositivamente esa planta y no hay ningún problema, cuando hay un precio de la energía totalmente subsidiado respecto de lo que le cuesta al país salir a comprar gas afuera, seguir promoviendo el desarrollo de la planta”, afirmó el mandatario, en alusión a la posibilidad de abastecer con gas de Vaca Muerta un eventual emprendimiento vinculado al hidrógeno azul, la variante que requiere de gas para para generación eléctrica en el proceso de electrólisis, paso central para la producción de ese combustible.
En ese contexto, Gutiérrez afirmó que “el jefe de gabinete va a presentar en Buenos Aires las distintas alternativas: reconversión, fortalecimiento desarrollo, de la matriz de esa planta que es importantísima”.
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Mañana viernes 24 publicaremos declaraciones de la presidenta de la CNEA, Adriana Serquis, sobre el tema. Además de una opinión de AgendAR.
Los organizadores del Mundial anunciaron que dos millones de boletos siguen disponibles para los aficionados y que estarán en venta en una tercera fase que no será por sorteo sino por orden de llegada.
El número de entradas vendidas para partidos del Mundial-2022 se eleva a 1,2 millones tras la segunda fase de ventas, «con una demanda récord», declaró el secretario general del comité de organización, Hassan Al-Thawadi, ayer miércoles 22 en el Qatar Economic Forum.
En total, los organizadores de la primera Copa del Mundo en un país árabe, del 21 de noviembre al 18 de diciembre, precisaron que se registraron más de 40 millones de reservas, 17 millones en la primera fase de venta y 23.5 millones en la segunda. «Pienso que la demanda es un récord», declaró Al-Thawadi.
La fase más reciente de venta de entradas, un sorteo de selección aleatoria, se cerró a finales de abril con solicitudes procedentes en mayor número de Argentina, Brasil, Inglaterra, Francia, México, Qatar, Arabia Saudí y Estados Unidos, según la FIFA.
Hay en total un poco más de 3 millones de entradas disponibles (2 millones a la venta y 1 millón reservado a la FIFA y a sus patrocinadores).
Ya no habrá sorteo de boletos
Para la próxima fase de ventas se aplicará el principio del primero que llegue será el primero en ser servido, por lo que ya no habrá un sorteo.
«La gente compra y tiene ganas de venir, de eso no hay duda», celebró Al-Thawadi, cuando algunas asociaciones de aficionados se preocupan de los precios de los vuelos, de los alojamientos o de sus derechos en el rico y conservador emirato del Golfo.
«Intentamos crear un ambiente en el que la economía saque beneficios, pero que sea también abordable y accesible para los aficionados, lo que no es siempre fácil de equilibrar», concedió el dirigente.
«Nuevos hoteles entran regularmente en la plataforma de albergue destinada a los espectadores con entradas», aseguró.
«El alojamiento no es un problema. Todo está hecho para que haya suficientemente aquí y en los países vecinos», con los cuales se pondrán vuelos de ida y vuelta diarios para los aficionados, añadió Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
El 23% de las solicitudes de patentes de proyectos que fueron financiados con fondos públicos tienen titulares extranjeros. «El financiamiento es de nosotros, las patentes son ajenas».
Son los datos de un relevamiento para la Agencia I+D+i de investigadores especializados en propiedad intelectual de distintas instituciones públicas. Encontraron que en su mayoría son de propiedad de empresas y, en menor medida, de organismos de investigación y educación superior, de otros países.
Esto se opone a las normas vigentes, que establecen que la institución empleadora debe ser la titular de las invenciones realizadas en el marco de las actividades laborales.
“Es como si en el ámbito de una empresa un trabajador desarrollara una invención y la titularizara otra empresa”, reflexiona el investigador Santiago Liaudat, de la Universidad Nacional de La Plata y uno de los autores de este trabajo.
En rigor, más de la mitad de las patentes solicitadas no tienen como titulares a los organismos públicos que financiaron la investigación mediante salarios, subsidios, infraestructura y otros aportes, pero los investigadores decidieron mantener el concepto de “apropiación cognitiva” en un sentido estricto para empresas y organismos de investigación y educación superior de otros países.
En el caso de las personas físicas y empresas locales se podría analizar en qué medida una apropiación local de estas invenciones de organismos nacionales redundaría en un proceso de desarrollo local, algo que este relevamiento no aborda sino que deja planteado para indagaciones futuras.
“Tenemos estos dos grupos sobre los cuales se puede discutir qué está sucediendo con esa situación. Encontramos uno que no es marginal, sino que es muy significativo, que va en detrimento de las distintas estrategias de desarrollo nacional del conocimiento. Puede haber muchas razones, pero que esos conocimientos queden en titulares extranjeros, no parece ser conveniente”, dice el investigador Mariano Zukerfeld, coordinador de la Unidad de Activos intangibles y Propiedad Intelectual (UAyPI) de la Agencia I+D+i, y agrega que otra de las tareas que queda pendiente a partir de este relevamiento es analizar en profundidad de qué manera se efectivizan esas apropiaciones cognitivas en el exterior.
Solicitudes de patentes que incluyen inventores que hayan sido investigadores registrados en PICT
Fuente: Políticas de promoción del conocimiento y derechos de propiedad intelectual: experiencias, propuestas y debates para la Argentina, Capítulo 7, CIECTI.
Las patentes son títulos de propiedad que, en caso de ser otorgadas, generan exclusividad de uso y comercialización de la invención o desarrollo patentado, por parte de sus titulares. Están reguladas a nivel internacional por la Organización Mundial del Comercio (OMC) pero son de aplicación nacional, es decir que deben ser aprobadas en cada país, de acuerdo a los criterios locales establecidos en cada uno de ellos.
“Necesitamos pensar una estrategia de desarrollo que nos permita valorizar nuestros conocimientos y poder acceder de la forma más económica posible a conocimientos generados por otros actores. Hay algo de pragmatismo cognitivo que nos parece muy importante como estrategia de desarrollo y que a veces no se nombra o es un tema silenciado, como si fuera tabú, que para nosotros es importante poner sobre la mesa”, destaca Zukerfeld.
Según el investigador, esto es relevante en dos sentidos: para evitar la apropiación de conocimiento financiado por el Estado y en busca de oportunidades para que la Argentina utilice conocimientos que están disponibles o en el dominio público, en marcos normativos que les permiten a los actores nacionales utilizarlos.
Patentamiento ajeno
Según el relevamiento, cuando se consideran las oficinas donde se radican las solicitudes de las patentes, mientras que aquellas solicitadas con titularidad de organismos públicos fueron gestionadas mayormente ante la oficina argentina (67%), solo unas pocas solicitudes de titulares extranjeros (9,7%) se registró localmente. Por el contrario, la mayoría de las solicitudes de patentes con titulares extranjeros fueron tramitadas en oficinas de otros países: el 11% en Europa, el 14% en Estados Unidos y el 54% a través del denominado Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por su sigla en inglés), al que Argentina no está suscripto.
“Estos datos dan una información muy contundente con respecto a un problema que hasta ahora no había sido evidenciado de esta manera”, destaca Liaudat.
Titulares de las solicitudes de patentes de investigadores en proyectos PICT, según adjudicaciónFuente: Políticas de promoción del conocimiento y derechos de propiedad intelectual: experiencias, propuestas y debates para la Argentina, Capítulo 7, CIECTI.
Otro de los datos que se desprenden del estudio es que si bien la apropiación cognitiva está distribuida entre los distintos tipos de tecnologías o desarrollos, esta se destaca en las actividades vinculadas a Ciencias Médicas o Veterinaria, y en Química Orgánica, mientras que se produce en menor medida en Física y Agricultura y Ganadería, adonde se destacan las titularidades de organismos públicos.
“Esto coincide con otros trabajos previos, como el que hizo hace unos años Darío Codner, que analiza las citas de papers locales en patentes extranjeros, en un proceso que denomina transferencia tecnológica ciega”, advierte Liaudat.
El especialista también agrega que otro dato relevante que obtuvieron al analizar los datos es que el grupo de inventores que más solicitudes de patentes presenta es, además, el que más publicaciones académicas tiene. “Eso implica que es el sector más productivo del sistema científico y tecnológico, y confirma que no hay una dicotomía entre innovación y publicación, como suele considerarse”, advierte Liaudat.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la información registrada en distintas bases de datos. Específicamente, partir del entrecruzamiento de la del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT), de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), y de la denominada Patentscope, de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).
Así, identificaron 932 solicitudes de patentes en las que figuraban como inventores o solicitantes 784 investigadores responsables de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) -adjudicados o no.
La búsqueda se restringió a los denominados PICT, porque constituyen el instrumento de financiamiento más relevante del MINCYT, para promover la investigación científica nacional, que se entregan mediante convocatorias que todos los años lanza la Agencia I+D+i a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCYT). Por eso, para este relevamiento, los investigadores solo consideraron a que quienes postularon a estas convocatorias, hayan resultado adjudicados o no (que además, reciben sus sueldos de organismos públicos de ciencia, tecnología e innovación o de universidades argentinas).
“Necesitamos pensar una estrategia de desarrollo que nos permita valorizar nuestros conocimientos y poder acceder de la forma más económica posible a conocimientos generados por otros actores”, considera Zuckerfeld.
“Metodológicamente, no había más que indicios indirectos o anecdóticos de este fenómeno que medimos. No había ninguna evidencia directa, más allá de casos puntuales narrados en forma de vivencias personales”, recuerda Zukerfeld y afirma estos son los primeros resultados obtenidos pero a futuro se puede seguir profundizando.
“Esta investigación nos arroja evidencia empírica sistémica y es la primera vez que se hace un estudio de esta escala: trabajamos sobre un universo de más de 8000 investigadores responsables de proyectos PICT, es un volumen que no se había trabajado hasta el momento”, agrega Liaudat.
El trabajo completo está en el capítulo 7 del libro “Políticas de promoción del conocimiento y derechos de propiedad intelectual: experiencias, propuestas y debates para la Argentina”, de descarga libre y gratuita, que sirvió de base empírica para la definición de los lineamientos para una política de propiedad intelectual en la Agencia I+D+i, que fueron presentados el mes pasado en el MINCYT, para todos los proyectos que financie.
“En el mundo académico, no siempre tenemos la suerte de que nuestras investigaciones tengan tanto eco y sean apoyadas y retomadas desde la gestión política para que se transformen en políticas públicas”, concluye Zukerfeld.
Pese a la falta de políticas que incentiven al sector, la superficie se multiplicó 750 veces y la cantidad de establecimientos creció más de 300%. El destino principal de los productos es la exportación. La ganadería ocupa 95% del área bajo la modalidad y la lana es su emblema.
Cuando la producción orgánica nació en los años ’40, sus promotores advertían sobre las consecuencias de la agricultura a gran escala; en particular, de las migraciones del campo a la ciudad. Hoy se asocia más con los precios elevados, la moda y el cuidado del ambiente, y crece de forma constante tanto en el mundo como en la Argentina.
Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) analizó la evolución de la actividad en nuestro país desde la década del ’90 hasta el presente, y halló que la superficie aumentó de 5,5 mil a casi 4,3 millones de hectáreas, y que la cantidad de establecimientos subió de 322 a 1343. Además, el estudio sostiene que los productores orgánicos argentinos anteponen sus principios a lo económico, y que su mayor problema es convivir con la producción convencional.
“La producción orgánica es una modalidad de producción diferente a la que llamamos convencional o agroindustrial. Se la conoce más por la prohibición de uso de agroquímicos, pero tiene principios mucho más amplios como preservar la biodiversidad y contemplar la salud humana y el bienestar animal. En la actualidad, se transformó en un atributo diferencial de calidad que se respalda en la certificación de los productos, y es cada vez más importante en el mundo”, comentó Silvia de Bargas, docente de Producciones Animales Alternativas en la FAUBA. ¿Qué sucede en la Argentina?
De Bargas estudió cómo evolucionóla producción orgánica en el país desde 1995 hasta la actualidad. “Hoy, nuestro país cuenta con 1.343 establecimientos bajo seguimiento para la certificación orgánica, que ocupan aproximadamente 4,3 millones de hectáreas —casi dos veces la superficie de la provincia de Tucumán—. Ocupamos el segundo lugar en el ranking de los países con mayor superficie con producción orgánica, y tenemos algunas características particulares”.
En este sentido, detalló: “El 95% de la superficie orgánica corresponde a la ganadería; la mayor cantidad de hectáreas se ubica en la Patagonia, y el principal producto es la lana para exportar. Entre 1999 y 2000 se incorporaron 2,9 millones de hectáreas, y 1 millón pertenecía a un solo empresario textil. En menor medida producimos miel, carne bovina y huevos de gallina. En cuanto a lo agrícola, nos destacamos como exportadores de peras y manzanas, y sus procesados, y también de cereales, oleaginosas y cultivos industriales”.
Los motores orgánicos
Como parte de su estudio, de Bargas entrevistó a más de 60 productoras y productores orgánicos y analizó qué motivaciones tuvieron para ingresar a la actividad. “Encontré que el motor principal para adoptar esta modalidad de producción es una cuestión de principios relativos, sobre todo, al cuidado del ambiente, a la salud de los consumidores y a la calidad de los productos. Recién en segundo lugar, el aspecto económico”.
“Si bien los productos orgánicos son más caros, producir de esta manera no implica una mayor rentabilidad. La producción orgánica incluye una mirada del mundo que rechaza los paquetes tecnológicos basados en insumos de síntesis química y organismos modificados genéticamente, entre otros. Muchas personas creen que es antigua o ‘atrasada’, pero no es así. Las tecnologías no son buenas ni malas en sí mismas, pero tampoco son neutras. Incorporan los valores de quienes las crean y de quienes las adoptan”.
Además, la docente destacó algunas diferencias entre la producción orgánica argentina y la de otros países. “Por ejemplo, las motivaciones para adoptar este método no tienen vínculo con el género. También observé que la mayoría de los productores orgánicos ya eran productores agropecuarios antes de ingresar a la actividad. Otra cuestión es que el Estado no subvenciona a quienes se quieren iniciar o sostener en el rubro. Estos son resultados preliminares y forman parte de mi tesis de maestría en Desarrollo Rural en la Escuela para Graduados de la FAUBA”.
Problemas y políticas
Silvia de Bargas afirmó que la actividad se enfrenta con varios problemas, y que uno de los principales es la convivencia con la producción convencional. “Imaginate un predio orgánico dentro de una zona donde se aplican agroquímicos de forma constante. La contaminación llega por suelo, agua y aire. En la Argentina, quienes producen orgánico se las tienen que arreglar como puedan y defender sus campos con barreras físicas o alejándose de las aplicaciones. Esto limita la superficie disponible para orgánicos, y no hay ley que los proteja”.
“Otra cuestión es que faltan políticas públicas para apoyar al sector. Incluso, cuando existen, no están muy bien dirigidas. Hoy, quienes promueven la producción orgánica son los consumidores que la demandan por cuestiones de salud y de cuidados del ambiente”.
Asimismo, añadió que falta mercado interno. “Ante condiciones desfavorables para exportar, el negocio se perjudica notablemente. El productor tiene que vender sus productos al mismo precio que los convencionales, aun cuando sus costos son distintos. Los orgánicos requieren más mano de obra. Los productos convencionales no incorporan los costos ambientales, en términos de contaminación y pérdida de recursos naturales. Éstos los paga toda la sociedad. Si bien el precio de los orgánicos es mayor, no lo definen los productores. Como en muchas cadenas de comercialización, los intermediarios tienen un peso fuerte”.
“Desde hace años trabajo en producción orgánica y conozco sus inicios. Me gustaría que mi trabajo contribuya a aclarar el panorama y a conocer qué piensan sus protagonistas. Esto contribuirá a plantear mejores políticas públicas. También quiero traer luz a su historia en la Argentina, para que no sea vista como un negocio de moda que aparece con la certificación y que está destinado a encarecer los productos”, cerró de Bargas.
Más de 4,4 millones de personas visitaron destinos turísticos argentinos en este fin de semana largo, lo que representó una suba de casi 120% respecto del feriado similar de 2019. Gastaron unos 55 mil millones de pesos, informó el Ministerio de Turismo y Deportes. El ministro Matías Lammens anticipó «una temporada de invierno absolutamente récord».
El informe, con datos del área Turismo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), precisa que esa cantidad de viajeros se compone de 2.324.680 turistas y 2.092.212 excursionistas (4.416.892 en total), 119,2% más en comparación con su balance del 17 de junio de 2019, tras un fin de semana de tres días.
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El impacto económic, fue de más de 55 mil millones de pesos en los diversos componentes de la cadena turística, lo que significó un incremento de 1.375,8% contra los 3.731.600 pesos generados en el mencionado feriado prepandemia, aunque se manejaban otros precios.
Sobre este balance de CAME-Turismo, que incluye datos propios, del Ministerio y de cámaras y federaciones regionales, Lammens sostuvo que «estos números anticipan una temporada de invierno absolutamente récord con el fuerte impulso que le va a dar la llegada de un millón de turistas extranjeros».
El informe menciona que desde el jueves último Aerolíneas Argentinas realizó 250 salidas diarias, con una ocupación del 87% de sus asientos y trasladó a más de 300.000 pasajeros.
Los aeropuertos con mayor cantidad de vuelos receptivos fueron los de Córdoba, Puerto Iguazú, Mendoza, San Carlos de Bariloche, Salta, Ushuaia, San Miguel de Tucumán, Neuquén, El Calafate y Comodoro Rivadavia, que concentraron el 56% de los pasajeros.
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Como regiones más visitadas señala al Noroeste (NOA) y el Litoral, con «destinos de altísima afluencia», y menciona a Cafayate, Quebrada de Humahuaca y Las Termas de Río Hondo, en la primera, y Puerto Iguazú, Esteros del Iberá, Rosario y Colón de Entre Ríos, en la segunda.
En Cuyo, se destacaron las ciudades de Mendoza, San Juan, Merlo y Potrero de los Funes, y en Córdoba, apunta a Villa Carlos Paz, Santa Rosa de Calamuchita y Villa General Belgrano.
En territorio bonaerense resalta a Tandil, Mar del Plata y Pinamar, y de la región Patagonia a Bariloche, San Martín de los Andes, Puerto Madryn, El Calafate y Ushuaia.
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Lammens señaló que se observan «dos fenómenos muy auspiciosos: por un lado, la consolidación de destinos emergentes que están ampliando la oferta turística de nuestro país; y por otro, como sucedió en la temporada de verano que se extendió entre diciembre y marzo, hoy vemos que la temporada de invierno ya se adelantó a junio».
«Esto es una gran noticia para el sector turístico, que hoy es uno de los principales motores de la recuperación de la actividad económica y de la generación de empleo», agregó el ministro de Turismo.
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Las provincias más visitadas
En el detalle de provincias y ciudades, el documento brinda datos precisos como los 81.000 turistas nacionales e internacionales que visitaron la Ciudad de Buenos Aires, que tuvo una ocupación del 76% de sus más de 70.000 plazas.
De la provincia de Buenos Aires afirma que hubo localidades con ocupación del 100%, como las serranas Tandil (8.000 plazas hoteleras) y Sierra de la Ventana (7.500).
En Córdoba, con 170.000 camas en toda la provincia, la ocupación promedió el 70%, con gran afluencia en Villa Carlos Paz, Villa General Belgrano, Miramar, La Cumbre, La Falda, Santa Rosa de Calamuchita, Mina Clavero, Nono, San Javier y Alta Gracia.
.Entre Ríos tuvo ocupado el 90% de sus 54.000 camas hoteleras y parahoteleras, en especial en Gualeguaychú, Colón, Federación, Villa Elisa, Concepción del Uruguay, Paraná, La Paz y Victoria.
En Misiones, el promedio de ocupación fue del 65% de sus 20.000 plazas, con Puerto Iguazú en el 95% sobre las 15.000 que dispone, y la también litoraleña provincia de Santa Fe vio ocupado un 89% de sus 26.000 plazas.
(Foto: Ramiro Gómez).En la provincia de Jujuy, el feriado empezó el 16 y fue de cinco días, durante los cuales recibió más de 24.000 visitantes, con estadía promedio de cuatro días y gran concurrencia a San Salvador, la Quebrada de Humahuaca, La Quiaca, Yavi, San Pedro y las Yungas.
Salta tuvo fuerte movimiento debido a actividades por el aniversario del deceso de Martín Miguel de Güemes, y los destinos más concurridas fueron la capital, Cafayate, Cachi, Rosario de la Frontera y Coronel Moldes.
(Foto: Diego Izquierdo).
También en el NOA, La Rioja tuvo un nivel de ocupación del 90% en promedio, y sus ciudades más visitadas fueron Villa Unión, Aimogasta, Chilecito, Capital, Arauco y Famatina, en tanto Catamarca registró un 80% en San Fernando del Valle (2.300 camas) y las zonas de la puna y cordillera trabajaron a pleno, mientras Tucumán fue visitada por más de 20.000 personas.
En Cuyo sobresale Mendoza, con ocupación del 93% de sus 40.000 plazas, con buen balance en San Rafael (80% sobre 10.000) y buen movimiento en el departamento Malargüe gracias al atractivo de la nieve en Las Leñas, que abrió el viernes último.
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En la misma región, San Luis tuvo un promedio de ocupación del 90% de las 31.000 de la provincia, con gran afluencia en Potrero de Funes, Merlo, Juana Koslay, Molles y la capital.
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En Río Negro, Bariloche recibió más de 20.000 turistas y la ocupación fue del 90% de sus 38.000 plazas, mientras en la vecina Neuquén el promedio fue del 80% de las 30.000 camas provinciales.
Chubut, con la inauguración de la temporada de ballenas, tuvo una ocupación del 85% de sus 15.000 plazas, que superó al mejor promedio histórico, de 2013, con 65%.
Sobre otras provincias patagónica menciona que La Pampa estuvo en un 60% de ocupación de unas 6.500 plazas y Santa Cruz recibió más de 10.000 turistas.
La CAME consideró que «el fin de semana podría haber sido mejor sin los problemas de desabastecimiento de combustibles, que desalentaron a muchas familias a viajar».
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Más de 1.300.000 turistas visitaron durante este fin de semana largo destinos de la provincia de Buenos Aires, donde gastaron unos 20 mil millones, lo que supone un crecimiento del 114% en cantidad de visitantes que en el mismo feriado de 2019, de tres días, informó el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense.
«Así nos preparamos para vivir una gran temporada de invierno, reafirmando la reactivación de la industria del turismo bonaerense» escribió en su cuenta oficial de Twitter el Gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien compartió las cifras del movimiento turístico de este fin de semana largo.
Aseguró que «después de un verano impresionante, seguimos trabajando para fortalecer en todos los distritos el #TurismoTodoElAño«.
El relevamiento provincial indica que hubo 697.404 turistas y 628.459 excursionistas, que gastaron alrededor de 19.500 millones de pesos, lo que comparado con el período de prepandemia mencionado implica un aumento del 35,4 % en el gasto.
Un comunicado de esa cartera señala que esta afluencia turística reafirma la reactivación del sector turístico bonaerense, que viene de concretar la mejor temporada de verano en una década y que se prepara con las mejores perspectivas de cara a las vacaciones de inverno.
Augusto Costa, ministro de Producción bonaerense, sostuvo al respecto que «el sector turístico fue muy golpeado durante la pandemia y por eso desde el gobierno provincial trabajamos intensamente para lograr extender la temporada a través de distintos programas y herramientas, generando trabajo y actividad económica».
«Estos son números que nos entusiasman con vistas a una nueva temporada de invierno que promete ser muy buena como fue la de verano», añadió el funcionario.
Los municipios que más turistas recibieron durante el feriado fueron General Pueyrredón (212.000), La Costa (151.000), Villa Gesell (97.000), Pinamar (96.000), Alvarado (37.000) y Tandil (35.000).
La provincia recordó en un comunicado que como parte de su política de Turismo Todo el Año lleva adelante diversas herramientas para promover los atractivos de sus municipios, como los Viajes de Fin de Curso en destinos bonaerenses durante la «temporada baja»; como el respaldo económico a las fiestas populares o la promoción de calendarios de festividades, de oferta turística y de agenda cultural a través de la plataforma ReCreo.
8 de cada 10 personas encuestadas en distintos centros urbanos de la Argentina aseguraron haber modificado sus hábitos de limpieza del hogar durante y después de la pandemia de coronavirus, y los cambios incluyen también una mayor participación de los hombres en las tareas de aseo de las viviendas.
La consulta, realizada a un total de mil hombres y mujeres de CABA, Córdoba, Rosario y Mendoza por el Observatorio de Conductas de Consumos GZ, arrojó que un 44% dijo haber modificado «mucho» sus hábitos de limpieza, en tanto que un 33,2% señaló que cambió «algo» y un 19,9% indicó haber cambiado poco o nada sus costumbres.
«El aislamiento en nuestras casas y el temor a que el virus entre en nuestros hogares produjo un notorio cambio de hábitos. Fue a partir de allí, que la limpieza comenzó a ser realizada por todos los integrantes de la familia»
#DatoINDEC En 2021, 9 de cada 10 mujeres y 7 de cada 10 varones realizaban trabajo doméstico no remunerado; y 3 de cada 10 mujeres y 2 de cada 10 varones desarrollaban trabajo de cuidado no remunerado a miembros del hogar t.co/ExBQxlbPIppic.twitter.com/g3lSJG7JVI
Teniendo en cuenta la edad de los que respondieron, se desprende que el 65% de los jóvenes menores de 29 años cambiaron sus hábitos de limpieza, pero el porcentaje asciende al 81% en los adultos mayores de 65 años, en tanto que la opción «tuve pocos cambios», fue elegida por 3 de cada 10 jóvenes y por 1 de cada 10 adultos mayores.
Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a través de la primera Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT 2021), informó que las mujeres tienen más participación en el trabajo productivo total de la población porque, si bien ocupan menos puestos remunerados que los hombres, son quienes más asumen las tareas domésticas y de cuidado.
Según el relevamiento, las actividades en el hogar son realizadas por el 91,6% de las mujeres consultadas, frente a un sorpresivo porcentaje del 73,9% de los hombres, que antes de la pandemia no superaban el 40%.
«El aislamiento en nuestras casas y el temor a que el virus entre en nuestros hogares produjo un notorio cambio de hábitos. Fue a partir de allí, que la limpieza comenzó a ser realizada por todos los integrantes de la familia, ayudada por los consejos sobre cómo dejar las superficies libres del virus que se repitieron mediante todos los medios de comunicación», indicó el trabajo del Observatorio de Conductas de Consumo.
Otro de los cambios experimentados en los hábitos de limpieza incluye la utilización creciente de lavandina, desinfectantes y mopas, que ahora se utilizan mucho más en reemplazo de los tradicionales trapos de piso que deben ser enjuagados con las manos y para ello es necesario utilizar guantes, indicó el informe citando testimonios del especialista Julián Casamayor, vocero de Industrias Iberia, dedicada a la fabricación de elementos de limpieza.
Andrea Rotnitzky recibió, junto a cinco colegas, el Premio Rousseeuw. Se otorga por contribuciones extraordinarias que se hayan aplicado de manera difundida en la práctica estadística. El premio distribuye entre quienes lo reciben un millón de dólares. La investigación de la que participó nuestra compatriota tiene aplicaciones en el análisis de las epidemias.
La matemática argentina Andrea Rotnitzky amaneció con la noticia de que su equipo de trabajo ganó el Premio Rousseeuw a la Estadística, un galardón que reconoce la excelencia en la investigación en ese campo y el impacto significativo de esa iniciativa en la vida diaria de las personas.
El premio, que se entregó por primera vez, otorga un millón de dólares a los ganadores, que en esta ocasión se repartirá entre el líder del proyecto distinguido, el investigador de la Universidad de Harvard, James Robins, y sus cuatro colaboradores, entre los que se encuentra Rotnitzky.
La experta tiene 62 años, estudió la licenciatura en Matemática en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y luego se especializó en estadística en la Universidad de California, en Berkeley. Dicta clases en la Universidad de Harvard y en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), por lo que vive un semestre en los Estados Unidos y el otro, en la Argentina.
“Cuando terminé la carrera de matemática en la UBA, antes de irme a Estados Unidos, fui becaria del Conicet y, por entonces, comencé a leer las notas de estadísticas de Víctor Yohai, un estadístico argentino muy prestigioso. Me interesó mucho y dije: ‘esto es lo que quiero hacer’, porque me parecía una buena escisión de la matemática. Entonces, me fui a hacer el doctorado afuera para abrir el mundo y ver otros aspectos de la estadística de los que se veían en la Argentina.
La estadística no son solo datos aburridos, sino también toma de decisiones importantes, lo cual te hace sentir muy bien, porque estás trabajando por algo útil”, comentó Rotnitzky.
El premio es entregado por la Fundación Rey Balduino y financiado por Peter Rousseeuw, un estadístico de la Universidad de Leuven, en Bélgica, que quiere visibilizar este campo.
Es un enorme orgullo para la Univ. Torcuato Di Tella @utditella que Andrea Rotnitzky, Profesora Plenaria del Depto. de Economía, haya recibido, junto a colegas de diferentes lugares del mundo, este importantísimo premio en Estadística. ¡Felicitaciones! t.co/ecsbMVQgDi
“La Argentina me formó y yo después volví, aposté al país porque lo quiero y quiero a la gente de acá. Me da mucha alegría y es un gran orgullo poder representarla con este logro académico. También es un orgullo muy grande ser la única mujer del equipo y ojalá sirva de modelo para muchas otras mujeres. Comencé mi carrera con mi hijo chico, separada a los pocos meses, y siendo profesora en Harvard con muchísimas responsabilidades y estrés, pero se puede”, sostuvo Rotnitzky.
La investigación
El equipo ganador fue reconocido por su investigación pionera en inferencia causal que ha provisto nuevas perspectivas y métodos estadísticos para abordar cuestiones epidemiológicas centrales, como, por ejemplo, cuándo es mejor iniciar la terapia antirretroviral en personas con HIV.
El trabajo ha tenido una gran influencia en la práctica estadística en medicina y en salud pública y se ha expandido a otros campos como la economía y la psicología.
Rotnitzky explicó que el reconocimiento no refiere a un estudio particular, sino al aporte general que hizo el grupo liderado por Robins a la inferencia causal, una disciplina que existía muy fragmentariamente y con mucha reticencia.
“La inferencia causal es tratar de pronosticar qué es lo que ocurriría si intervenimos para cambiar el curso de los acontecimientos. Es decir, hacemos asociaciones y tratamos de buscar soluciones estadísticas a un problema para discernir si, por ejemplo, cierta medicina tiene un efecto beneficioso en la salud o no. Buscamos alternativas analíticas que permitan inferir lo que pasaría en mundos contrafácticos que no alcanzamos a ver. Gracias a estos métodos estadísticos, se han podido cambiar protocolos de tratamientos de pacientes que han salvado vidas”, afirmó Rotnitzky.
Como hitos en su carrera que la llevaron a recibir el premio, señaló el hecho de haber apostado por una rama de la ciencia que, en sus inicios, era básicamente paria, no aceptada, pero que ella estaba convencida de su importancia. En la misma línea, destacó un artículo científico que publicó en 1994 junto a Robins que, según señaló, fue visionario y revolucionario. Y por último, el haber trabajado con David Cox, un “semidios de la estadística”, según definió.
“El trabajo galardonado ha transformado completamente la manera en que los estadísticos, epidemiólogos y otros infieren los efectos de las intervenciones, tratamientos y exposiciones a sustancias potencialmente dañinas. Ha mejorado enormemente la credibilidad del análisis causal en la medicina y la salud pública con gran beneficio para la sociedad”, sostuvo el comunicado de prensa de la Fundación Rey Balduino en el que informaron la noticia.
Esta breve nota de Ezequiel Chabay para El Cronista trae a la luz pública un tema que hasta ahora se ha discutido en medios especializados y mencionado en las redes sociales. Y que, en general, los expertos descartaban.Pero la guerra en Ucrania ha hecho que las cancillerías, y las empresas internacionales, reevalúen la importancia de las «commodities», y, necesariamente, de los países que los poseen. Y el litio aparece como un mineral fundamental en la etapa que comienza. Vale la pena abrir el debate.
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«El Gobierno argentino aspira a cartelizar los precios del ‘oro blanco’ por medio de una alianza regional. Alberto Fernández negocia con sus pares de Chile, Bolivia y México conformar una suerte de «OPEP del litio». El proyecto no está exento de generar rispideces con empresas chinas y de los Estados Unidos.
Un mineral que se esconde en las montañas del Norte Argentino promete convertirse en un recurso estratégico con capacidad para traer una época de bonanza para el país. El litio es el nuevo «oro blanco», por su papel clave en las baterías de los autos eléctricos, y en la fabricación de celdas para guardar energía.
El precio del carbonato de litio de mayor pureza se ha visto acrecentado en más del 400% en un año y en China se comercia por encima de los u$s 70.000 la tonelada. Junto con el NOA, los depósitos de Bolivia y Chile conforman una suerte de «triángulo del litio» que está llevando a los tres gobiernos y a otros aliados en trabajar en pos de una cartelización de los precios.
La idea de una «OPEP del litio» viene trabajándose desde hace tiempo, y cierto avance hubo con Bolivia desde la llegada a la presidencia de ese país de Luis Arce. Ahora, con Gabriel Boric gobernando Chile, la propuesta volvió a abordarse en los márgenes de la Cumbre de las Américas, ocurrida en los primeros días de junio, en Los Ángeles.
Alberto Fernández y Gabriel Boric discutieron en Los Ángeles incrementar la cooperación para el desarrollo de esta industria, y lanzaron un «Grupo de Trabajo Binacional de Litio y Salares», ámbito que permite desarrollar acciones de cooperación binacional. Con esta iniciativa, el Gobierno pretende intervenir en una disputa global generada por el control de los yacimientos, la explotación, industrialización y comercialización del litio y la hegemonía tecnológica y energética mundial.
Fernández había recibido una invitación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para visitar la capital azteca a su regreso de la Cumbre de las Américas y allí anunciar, junto con chilenos y bolivianos, el lanzamiento de la «OPEP del litio».
Pero Fernández consideró imprudente un encuentro de regreso de una cita a la que López Obrador faltó. Además, México es un proveedor de litio de inferior calidad y sería, de concretarse, un miembro de segundo nivel en esta alianza.
La «OPEP del litio» incluso fue transparentada en la Cumbre de las Américas por el presidente chileno. El último día de deliberaciones Boric contó que se estaba trabajando en tal sentido, «a boca de jarro», lo que no gustó entre sus aliados, en especial en la delegación argentina, por saber que lo que se negocia podrá disparar molestias entre las compañías que demandan en mineral, de origen chino y estadounidense.
La conformación de una cooperación más o menos institucionalizada para acordar reglas de competencia en un mercado que seguirá creciendo ya tiene en la práctica algunos avances. Las provincias productoras argentinas –Jujuy, Salta y Catamarca– mantienen conversaciones informales antes de aceptar inversiones en proyectos extractivos, de modo de no vender la tonelada por debajo de ciertos valores preestablecidos.»
«Ir a ciegas o planificar, esa es la cuestión: las dos principales emergencias sanitarias de estos tiempos tienen características diferentes; una, subrepticia; la otra, que se cocina a fuego (no tan) lento.
Con la pandemia de coronavirus el mundo, los gobiernos, ciudadanos y expertos estuvieron casi a ciegas palpando estrategias para controlar una situación que en todos los lugares, con sus más y sus menos, quedó fuera del alcance de la planificación y llevó a un desastre de al menos 15 millones de muertos.
La crisis del cambio climático, en cambio, es de las más anunciadas de la historia; pasaron al menos cinco décadas desde que los primeros científicos advirtieron que se iba por un camino que conduce al cataclismo y, por una curiosa suma de negaciones, egoísmos e incomprensiones, el avance por la ruta de la emisión de gases contaminantes no ha hecho más que acelerarse desde entonces. E incluso más profundamente en las últimas dos décadas, cuando las consecuencias ya están a la vista hasta del sentido común.
Y, sin embargo, hay un aspecto en especial olvidado y no precisamente de los menos importantes: los sistemas de salud no se preparan para lo que viene, por ejemplo en términos de más enfermedades infecciosas, de la baja calidad del agua y los alimentos, y de más afectados por eventos puntuales como inundaciones u olas de calor como las que ya se ven (sin ir más lejos, hace unas semanas en India y Pakistán, y por estos días en el sur de Europa, con temperaturas insólitas para la primavera boreal).
Se trata de un déficit que excede a la prevención: en términos de investigación también faltan datos para saber con detalle cómo el cambio climático incide en la salud. Según consignó Vijay Limaye, un epidemiólogo de la ONG Natural Resources Defense Council (NRDC), menos del 1% de las investigaciones sobre cambio climático se enfocan en la salud y el bienestar. “Desconocemos cuáles son los costos sociales y en salud del consumo de combustibles fósiles y así vamos camino a un desastre en los sistemas de salud”, dijo durante una reciente exposición en la Universidad de Ohio.
“Hay mucha evidencia que dice que el cambio climático es fundamentalmente un problema de salud y bienestar humano, esa es la lente que hay que tener. Por la forma en que se afrontó el tema hasta ahora, se hizo más foco en lo exclusivamente ambiental y se olvidó de lo humano, fue un tema dejado de lado muchos años y no se previeron las consecuencias de esos impactos específicos”, dice por su parte Marina Romanello, la investigadora argentina que es la directora ejecutiva deLancet Countdown, un reporte que genera la tradicional revista británica de temas médicos.
The Lancet decidió hacerlo hace poco más de una década, cuando advirtió la centralidad de la cuestión: el cambio climático es la amenaza más grande para la salud global del siglo XXI que, además, revierte muchos de los avances conseguidos durante el siglo pasado.
A diferencia del IPCC, que es el panel intergubernamental que resume el estado científico de la cuestión climática, Lancet Countdown es un proyecto de investigación académica y científica con cien autores y oficinas en diversos lugares del mundo (la de América del Sur está en Lima), que busca cerrar con informes anuales -el de este año se conocerá en octubre– esa brecha de poca investigación para que se actúe en consecuencia. “Los países no tienen planes de acción para las olas de calor, no hay monitoreos de esas infecciones que pueden ser sensibles a los cambios de temperatura, por ejemplo el dengue”, añadió Romanello en un diálogo por zoom desde Gran Bretaña.
Entre lo que debe cambiarse está cierta concepción de los médicos que resulta problemática no solo en el contexto de la crisis ambiental. “El saber médico se concentra en el daño, que ya está hecho cuando llega alguien enfermo a que lo curen”, define María Alejandra Silva, investigadora del Conicet y doctora en Ciencias Sociales dedicada a la salud. “Hay que llegar antes”, dice, y cuenta que hace poco plantearon realizar un posgrado en Santa Fe para médicos sobre estas conexiones y no lograron quorum. “Hubo pocos anotados, por esta misma idea de que los médicos asisten a la enfermedad más que ocuparse de la salud de manera integral”, describe.
De todos modos, no es pesimista y afirma que ve cambios en la formación médica. “Pero el sistema no funciona pensando en la participación y la interdisciplina y en el antes, sino en la asistencia, y ahí hay un problema”, plantea. En eso coincide con Romanello, para quien “hay mucho compromiso individual de los médicos, pero falta lo institucional”.
Silva advierte estos déficits en la planificación y en la necesidad de que los sistemas de salud pongan el eje en el medio ambiente. “Está pendiente entender que hablar de salud humana incluye la salud animal y vegetal. En ese sentido es que hay que pensar en equipos interdisciplinarios; pero falta un trabajo conjunto y ese es el desafío que propone la ley de educación ambiental al hablar de un proceso educativo permanente. La sustentabilidad debe ser un proyecto social”, dice.
Es que la sola enumeración de lo que ya sucede y lo que se viene en términos de crisis ambiental puede adquirir un tono cataclísmico de esos que para muchos no contribuyen a la acción (que es necesaria por lo menos para paliar algunos efectos): las ya mencionadas olas de calor, con sus posibles consecuencias vitales para niños y ancianos, pero también para la productividad de todos los demás; más enfermedades infecciosas (como, tal vez, la viruela del mono); más dispersión de la actividad de los mosquitos, más déficits nutricionales y sigue la lista. Son “males sensibles al clima” y a su variación. ¿Cómo no ver en esto un tema de salud?
Para Romanello, los impactos de la inacción serían catastróficos, por el contrario, “actuar ya sobre los daños climáticos podrían generar cobeneficios en términos de aire más puro, mejores dietas, mayor seguridad energética y actividad física”.
Las posiciones de Silva y Romanello se enlazan con el concepto que promueven las agencias de las Naciones Unidas: hablar de “Una Salud”(One Health), que englobe el bienestar humano y el de los ecosistemas sin los cuales la vida de las sociedades resulta una quimera, bajo la idea de que hay una interacción y son interdependientes. Otra vez el ejemplo es la pandemia: si hubiera habido una sana relación con los animales de los mercados como el de Wuhan, desde donde hizo el salto el coronavirus en 2019, es posible que no hubiéramos tenido la pandemia de Covid, que ya lleva tres años de calamidad. Lo cierto es que por la fuerza de los hechos empezaron a cambiar las retóricas. “Es que, claro, con 40ºC en países como Canadá, inundaciones en China y Alemania, fuegos en Australia, California y la Patagonia es muy difícil ignorarlos, el impacto es muy tangible”, destaca Romanello.
La ola de calor «Lucifer» azota a España. En algunos lugares la temperatura llegó a 50°
Además, están los efectos indirectos, donde lo social se mezcla y borra fronteras respecto de si la causa es cambio climático o no (como si las definiciones fueran vitales): en muchos sitios, problemas ligados a la tierra – como la desertificación, entre otros– promueven la aparición de migrantes internos que se acumulan en los suburbios de ciudades que no siempre tienen maneras de acogerlos como es debido. Esto da origen a lo que para algunos es un concepto nuevo, el de “migrantes climáticos” (internos o externos), como cuenta por ejemplo en su libro Refugiados climáticos (Rayo verde, 2021) el académico de la Universidad de Barcelona y escritor Miguel Pajares.
“Eco-ansiedad”
Otro de los aspectos más impactantes y con efectos a largo plazo de los años de pandemia de coronavirus es el deterioro de la salud mental. Los indicadores de bienestar han bajado en todos los países, algo que casi se puede palpar en las calles (agravado con dificultades de orden económico y con el trasfondo de una guerra en Europa que complica el abastecimiento alimentario).
También la crisis ambiental pega en el costado del bienestar psíquico; de hecho, lo hace por varios lados. Por ejemplo, la incertidumbre que genera saber que es necesario seguir una ruta y que, sin embargo, el mundo no la está tomando (dejar de consumir combustibles fósiles) y anticipar el tipo de mundo con el que deberá lidiar la generación de los que hoy son niños.
Aunque es un trastorno todavía no estandarizado, en muchos lugares se habla de “angustia climática” o “eco-ansiedad”, y ya hay psicólogos que lo tienen en cuenta. Una encuesta cuyos resultados se publicaron en la revista Nature en septiembre del año pasado mostró esos daños también en la población de entre 16 y 25 años en la que “el cambio climático causa estrés, bronca y otras emociones negativas”. Fueron 10 mil jóvenes los consultados en diez países. “Esta eco-ansiedad –sigue el artículo– tiene impactos negativos en la vida cotidiana y es parcialmente causada por la sensación de que los gobiernos no hacen lo suficiente para evitar la catástrofe climática”.
Lo cierto es que todo lo anterior, en definitiva, implica reconocer que se ha perdido la otra parte de la lucha contra el cambio climático: la de dejar de emitir gases de efecto invernadero (la llamada mitigación, en la jerga). Como eso por ahora no está sucediendo y el planeta va camino a superar en breve el aumento de 1,5º/2º respecto del siglo XVIII que se propuso como límite el Acuerdo de París (2015), queda la estrategia de convivir con el calentamiento (algo similar a lo que llamamos “convivir con el virus”) y tratar de adaptarse a un contexto mundial peor al actual.
Incendios en los esteros del Iberá, Corrientes, Argentina
Sin embargo, para cerrar con alguna luz de esperanza, el sector salud también puede aportar lo suyo en disminuir la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. De hecho, hay un trabajo importante en ese orden llevado a cabo por la ONG Salud sin Daño, que busca reducir el impacto ambiental de los hospitales y otras instituciones similares, así como darle espesor al programa de salud que se propuso en la cumbre COP26 de las Naciones Unidas en Glasgow en diciembre último, para reducir emisiones y a la vez ganar en resiliencia. Se trata, igualmente, de poner en agenda un tema históricamente tan soslayado que debería hacer enrojecer al movimiento verde.
Cómo evitar la próxima pandemia
En un informe reciente, la revista Nature mostró qué se debe hacer para detener una pandemia incluso antes de que surja. Lo hizo a través del trabajo de seis investigadores que dieron cuatro claves para evitar la dispersión viral.
El primero es proteger las selvas y bosques, especialmente allí donde podría haber reservorios de enfermedades infecciosas. El segundo es regular de manera estricta el comercio de animales salvajes y respetar la vida de las comunidades locales e indígenas. Luego, mejorar la seguridad e higiene de las granjas y de los productos de la agricultura en general. Por último, invertir en las personas y mejorar la economía de la gente, para evitar así actividades que puedan exacerbar estas vulnerabilidades. Los científicos reconocen que cumplir estos puntos no es algo fácil ni barato. De hecho, el cálculo es que implicaría alrededor de 20 mil millones de dólares por año. Pero sería una inversión rendidora si se tiene en cuenta que los costos económicos de la pandemia son del orden de los billones de dólares (trilions, en inglés) .
Otro informe había mostrado que al menos 10 mil especies de virus con la capacidad de infectar a seres humanos hoy circulan de manera silenciosa entre animales salvajes. La deforestación y la modificación del clima podría obligarlos a cambiar de zonas geográficas e interactuar más con humanos.
Por otra parte, el cambio climático en sí tiene una relación costo-efectividad notable: durante 2021 hubo solamente en Estados Unidos 20 desastres relacionados con el clima, cada uno de los cuales costó más de mil millones de dólares, con un total de 145 mil millones de dólares en pérdidas. Prevenirlo hubiera salido más barato.»
Esta semana 18 especialistas de diferentes países, entre los que se encuentra un representante argentino del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), se reunirán en Francia para comenzar a trazar el camino que modificará la forma de medir el segundo.
Su implementación permitirá realizar mediciones más precisas que repercutirán especialmente en el ámbito científico.
La ciudad francesa de Sèvres ubicada a mitad de camino entre París y Versalles, será el escenario elegido para una reunión histórica del Comité Internacional de Pesas y Medidas, donde se trazará la hoja de ruta para redefinir el segundo de acá al 2030. Entre los 18 expertos que participarán de este evento clave se encuentra el argentino Héctor Laiz,gerente de Metrología y Calidad del INTI, único representante sudamericano en el Comité desde el 2016.
La redefinición del segundo no va a impactar en los relojes utilizados en la vida cotidiana ni implicará tener que ajustar el horario -como sucedió el 30 de junio de 2015 y en más de veinte ocasiones, que hubo que retrasarlo un segundo. Donde sí se va a sentir el cambio va a ser en el campo científico porque la nueva medición será cien mil veces más precisa que la actual.
«Con una medición más exacta del tiempo se podrá mejorar la precisión de los sistemas de posicionamiento (como el GPS) o prevenir desastres naturales a través de estudios de tensión en la corteza terrestre. Incluso se podrá verificar si las constantes fundamentales de la naturaleza (como la velocidad de la luz) tenían el mismo valor miles de millones de años atrás», explica Laiz.
Hasta 1972 la definición del segundo se regía por la velocidad de rotación de la Tierra, pero la falta de uniformidad de este fenómeno —condicionado, por ejemplo, por efectos gravitatorios o la fuerza de mareas— llevó a utilizar relojes atómicos basados en la frecuencia de resonancia atómica.
Desde entonces, el Sistema Internacional de Unidades (que rige las mediciones en el mundo) determinó que la unidad de tiempo se define estableciendo el valor numérico fijo de la frecuencia del cesio, un metal que se puede hallar en la naturaleza en formaciones rocosas.
“Se va a reemplazar el átomo de cesio por otro, pero todavía no se decidió cuál va a ser. Los que están en carrera son el iterbio, el estroncio y otros iones que permitirán realizar experimentalmente la definición del segundo con menor incertidumbre que la actual”, detalla Laiz.
Esta semana el reloj comenzará a correr y avanzará la carrera por la nueva definición del segundo. Es un desafío para el mundo y para el INTI, donde el Instituto Nacional de Metrología se ocupa de realizar, mantener y diseminar a la industria y la sociedad los patrones nacionales de medida en el país.
La Patagonia se prepara para fuertes nevadas que podrían dejar un acumulado de hasta 50 centímetros de nieve en cuestión de días; en el centro y norte del país, el frío llegará hacia la mitad de la semana.
En el marco de la llegada oficial de la temporada de invierno, que comienza hoy 21 de junio, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierte que esta semana se destacará por la presencia de valores términos especialmente bajos, sobre todo en la Patagonia.
En el sur argentino, en promedio, las temperaturas mínimas diarias oscilarán entre los -10 y -2°C. Durante las tardes se prevé que los valores del mercurio estén entre los -4°C y los 6°C. Según el SMN, las temperaturas más bajas se esperan para el oeste patagónico, donde es posible que algunos días de esta semana no superen en ningún momento los 0°C.
“De manera simultánea, la presencia de un sistema de baja presión sobre el Océano Pacífico contribuirá aportando humedad a toda la región”, advirtió el SMN en un comunicado difundido hoy. Este factor favorecerá la ocurrencia de nevadas sobre la región cordillerana del sur de Neuquén, que no será el único episodio con precipitaciones en la semana.
Así, a partir del martes 21, y al menos hasta el viernes 24 de junio inclusive, las nevadas se darán en una zona más amplia, de manera recurrente y más intensa. “En este periodo afectarán la cordillera y la meseta del norte de Chubut, Río Negro y Neuquén, así como también la cordillera de Mendoza y San Juan”, asegura el SMN, que advierte que se espera que al final de la semana, algunas de las zonas hayan acumulado entre 20 y 50 centímetros de nieve.
Centro y norte del país
De manera paulatina, se espera también el descenso de temperatura hacia el norte del país. Llegará a partir de mediados de la semana con menor intensidad. La segunda parte de la semana volverá a tener heladas moderadas a fuertes en la zona central del país, con máximas entre los 9 y los 15°C.
Mientras que en el norte las mañanas tendrán temperaturas entre los 2°C y los 8°C, y máximas que oscilarán entre los los 13°C y los 18°C. “En esta región del país el evento frío será más breve”, asegura el SMN.
El ADN de más de 1.200 especies de invertebrados, incluidas arañas e insectos, se encontró en muestras de té y hierbas secas compradas en comercios.
Suena poco higiénico, pero estos no eran restos de insectos: eran rastros de ADN ambiental (eDNA), que los organismos arrojaron a su entorno al caminar, masticar o interactuar con las hojas.
El objetivo, dicen los investigadores, es comprender mejor cómo han cambiado las poblaciones de insectos. “Cuando se publicaron por primera vez los estudios de disminución de insectos, mucha gente se quejó de que no hay datos reales de plazos realmente largos”, dice el genetista ecológico y coautor Henrick Krehenwinkel.
Se inspiró en el banco de especímenes de su universidad en Alemania, que ha estado recolectando muestras de árboles durante 35 años. «Y lo que me pregunté es: ‘¿No podrías monitorear también el ADN de los insectos que han vivido en esta hoja?».
Comentario de AgendAR:
El título -que lo pusimos nosotros- es metafórico. El DNA ambiental no implica transmisión de genes. Encontramos que esta breve nota sobre una investigación biológica sirve para recordarnos que la incorporación de genes entre distintas especies es tan vieja como la vida en la Tierra.
Pero debido al «complejo de Frankestein», que se extiende cada vez más en nuestra sociedad, si esa incorporación la hace un bioquimico/a, temen que pueda causar consecuencias no especificadas pero horribles.
Toda forma de vida es transgénica, y así ha sido desde sus comienzos. Los genes, algunos de ellos inmemorialmente viejos, fluyen a través de las especies, colecciones efímeras y cambiantes.
Para acceder a la investigación (en inglés), cliquear aquí.
La minería argentina tiene en distintas etapas de desarrollo ocho megaproyectos en cinco provincias para la producción de cobre. Demandarán inversiones por más de 22 mil millones de dólares en los próximos años, y se estima que permitirán aumentar las exportaciones del mineral hasta superar los 11.000 millones de dólares al año.
Estas son las conclusiones de un trabajo de la Secretaría de Minería. Se dio a conocer en la presentación del Gobierno nacional del nuevo régimen optativo y progresivo para los derechos de exportación de cobre. Este permitirá a las compañías elegir entre la continuidad de una alícuota fija de 4,5% o un esquema de tasas variables según la evolución del precio del mineral.
El alto potencial cuprífero de la Argentina se ubica en la zona de los Andes centrales, junto a Chile y Perú, con un volumen aproximado de reservas de cobre por 1.033 millones de toneladas métricas para al región, lo que representa el 40% de las reservas mundiales de cobre.
La Secretaría de Minería afirma que Argentina tiene la posibilidad de crecer exponencialmente en términos de cobre, ya que tiene, no sólo el potencial geológico necesario, sino que también tiene proyectos en carpeta que están muy avanzados en cuanto a su evaluación técnica y económica.
En el país la producción de cobre a gran escala comenzó en 1997, con la puesta en marcha de la operación Bajo de la Alumbrera, al noroeste de Catamarca, y hasta su cierre en 2018, aportó, a la economía argentina, ingresos fiscales que alcanzaron un valor total de US$ 5.037 millones y generó exportaciones por US$ 17.300 millones, a lo largo de toda su vida útil.
El aumento de la demanda global de cobre por los requerimientos de la transición energética hacia una mayor electrificación, y el salto exponencial de la electromovilidad generan la oportunidad de abrir en el país una nueva era del cobre.
Para ese desafío, la Argentina dentro de numerosas localizaciones de cobre tiene identificados y en distintas etapas de desarrollo avanzado ocho mega proyectos.
Se trata de los proyectos Josemaría, el único que inició la etapa de construcción, con un capex anunciado de US$ 4.100 millones; El Pachón que atraviesa la etapa de factibilidad con una inversión inicial de US$ 4.500 millones; El Altar en exploración avanzada que requerirá unos US$ 3.000 millones, y Los Azules, en estudio económico preliminar (PEA) por US$ 2.363 millones, todos estos en la provincia de San Juan.
En Catamarca, el proyecto Minera Agua Rica Alumbrera (Mara), avanzó a la etapa de Prefactibilidad y tiene un capex previsto de US$ 3.100 millones; en la zona norte de Mendoza, el proyecto San Jorge también en Prefactibilidad con una inversión inicial de US$ 370 millones; en Salta la mina Taca Taca que en estudio económico preliminar por US$ 3.583 millones y finalmente, Filo del Sol en etapa de Prefactibilidad con un costo de construcción de US$1.266 millones.
Los más importantes en términos de reservas son El Pachón, Los Azules, y Taca Taca, proyectos que sumados representan el 62% de las reservas totales de cobre de Argentina y su construcción y puesta en marcha demandarán más de US$ 10.000 millones, casi la mitad de la inversión total proyectada, de US$ 22.200 millones, para los 8 proyectos.
En cuanto a la producción, aportarían una capacidad de 693.000 toneladas; que significarían, al nivel de producción de 2020, un 3% de participación mundial, pero si todos los proyectos estuviesen funcionando a plena capacidad, la participación de Argentina subiría a 5%, con un volumen máximo que superaría las 1,2 millones de toneladas anuales.
En cuanto a los efectos de estos grandes emprendimientos mineros en la balanza comercial, el reporte realizó una estimación de la progresión de acuerdo a la entrada en operación de los proyectos con los volúmenes de producción máxima de cada uno de ellos.
Con esta información, y teniendo en cuenta que no existe en Argentina la escala suficiente que amerite la instalación de refinerías en el país, se ha supuesto que el volumen total producido se exportará, con el primer proyecto entrando en operación en el año 2026.
En términos de valores, se han estimado para ese año un total de US$ 814 millones, lo que aumentaría exponencialmente en 2027, a casi US$ 4.200 millones, de concretarse la entrada en operación de 4 proyectos adicionales.
Para el año 2031, suponiendo un escenario en donde los 8 proyectos se encontrarán produciendo a plena capacidad, esto implicaría, en un escenario de precios conservador, un ingreso de divisas adicionales que podría superar los US$ 11.100 millones anuales.
El resultado de esta proyección cobra una trascendencia aún mayor, ya que las exportaciones sólo de estos ocho proyectos podrían más que duplicar el valor exportado por todo el sector minero en su conjunto, en su mejor año.
Es decir, Argentina tiene la posibilidad de crecer exponencialmente en términos de cobre, ya que tiene, no sólo el potencial geológico necesario, sino que también tiene proyectos en carpeta que están muy avanzados en cuanto a su evaluación técnica y económica.
Además, en términos de demanda se trata de un metal cuyas aplicaciones han aumentado a medida que avanza la tecnología, con lo cual, resulta imperioso que Argentina forme parte de este mercado en crecimiento, ya que en términos de intercambio presentes, se trata de una industria que mueve aproximadamente US$ 150 mil millones al año, esto es, un tercio del PBI de la Argentina.
El consumo de cobre refinado ha aumentado en los últimos 20 años a una tasa promedio anual de 2,6%, y se espera que continúe creciendo en el futuro, ya que este mineral constituye un insumo fundamental para la producción industrial y un elemento clave en el desarrollo sostenible a largo plazo de la economía mundial.