“Es la primera vez que hago los números para ver si cierro”, comentó, angustiada, la dueña de una fábrica de compuestos de caucho. Es una de los muchos empresarios industriales que dio por finalizado el «falso oasis» de la recuperación tímida y heterogénea de la actividad que los llevó a aguantar sus estructuras hasta ahora. La ola de importaciones, la suba de los costos en dólares, la falta de ventas y la promesa incumplida por el Gobierno de liberar impuestos llevaron a una situación en la que un horizonte de mejora está difuso.
Esa es la atmósfera que tomó Somos Industria, el evento organizado por Red Parques y la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), para celebrar el Día de la Industria del pasado 2 de septiembre, que reunió a compañías de distintos sectores pero cuyas lecturas sobre el escenario actual fue unánime entre los stands de uno de los salones de Costa Salguero, en los que los industriales se encontraban para charlar.
Un fabricante de zapatos contó que su negocio se derrumbó un 30% con respecto a diciembre 2023 con la siguiente particularidad: las ventas en los locales de su marca tuvieron menores caídas que su actividad principal, que es la confección de partes del calzado para empresas que reemplazaron sus productos por insumos importados más baratos. “La torta se achica, quedan más jugadores para una misma porción del mercado”, graficó.
Una «avalancha de importaciones chinas»
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, fue contundente respecto del reemplazo de los productos locales por extranjeros: “Hay una avalancha de importaciones chinas”. “No buscan participar ni competir, sino directamente quedarse con todo el mercado local. Un claro ejemplo es la venta por courier. Por un lado, refleja la agresividad en la estrategia comercial, pero por el otro demuestra la gran desigualdad impositiva respecto de la producción nacional. El resultado final es conocido: cuando los peligros productivos desaparecen, lo que queda es la dependencia y la concentración en un solo origen”, determinó.
El reclamo principal es la diferencia en la velocidad de la apertura comercial con la de mejora de las condiciones para la producción. “Es la incertidumbre de no saber si este es el piso o incluso viene algo peor”, lanzó en diálogo con este medio una voz fabril que, movilizado, admitió haber empezado a echar empleados ante la imposibilidad de sostener su estructura.
«Paolo Rocca me salvó»
A esa emotividad apeló el titular de la UIPBA, Alejandro Gentile, en el discurso de apertura. “A mí me salvó Paolo Rocca, me sacó de la pobreza. A mi me salvó un industrial, ustedes me rescataron”, resaltó luego de hacer un repaso por su historia de vida, sus orígenes humildes y cómo llegó a pertenecer al sector de la mano del magnate del Grupo Techint, holding del que es director de Relaciones Institucionales.
Luego, cuestionó el modelo económico de Javier Milei cuando planteó la dificultad de “competir con importaciones cargadas de subsidios”, mientras que ellos compiten “con productos cargados de impuestos”. “Le están regalando nuestro mercado a China por un swap”, lanzó y sumó: “No le dan a la Aduana las herramientas para luchar contra el contrabando”.
En los pasillos del complejo ubicado en la Costanera entendían que el contexto recesivo que viven en carne propia es en parte una explicación de la derrota feroz de La Libertad Avanza en las urnas bonaerenses. “Fue el niño que advierte que el rey estaba desnudo”, simbolizó un industrial de ese territorio haciendo un paralelismo conEl traje nuevo del emperador,la historia que cuenta cómo un pueblo hacía la vista gorda de la desnudez de su líder hasta que alguien se anima a señalarlo.
La expectativa sobre el rumbo económico es mala. Los dueños de empresas apuntaron al desconocimiento de la estrategia política de Milei, de su hermana Karina y el resto del Gabinete. La ausencia de un interlocutor claro con el sector —tras la salida de Marcos Ayerra— es un reclamo central y el camino a seguir es el consenso con el resto de las esferas de la política y la sociedad.
Es un clima en el que el optimismo no está en la conducción de los dirigentes, sino en los proyectos que parten “desde la industria” y los toma la política. En cuanto a las elecciones de octubre, no hay una preferencia clara. “Estamos entre Drácula y Frankenstein”, sintetizó un hombre de industria, en referencia al mandatario y del otro lado, al gobernador Axel Kicillof.
Gobernadores y entidades empresarias comparten la falta de diálogo con el Gobierno nacional y, en conjunto, ya miran las presidenciales de 2027, con distancia de la actual gestión libertaria. Las propuestas están dentro de un modelo productivo, excluido del plan económico del presidente Javier Milei, para que las lleve adelante una gestión surgida del armado político de los mandatarios provinciales, si es que logran ganar con un candidato propio.
El Ejecutivo mantiene diálogo con ciertos sectores de la economía, pero dejó de tenerlo con otros interlocutores, como el caso de los sectores industrial y pymes. Empresarios señalaron a PERFIL que sienten la falta de comunicación y coordinación con el Gobierno, con el que se logra llegar a veces un “acuerdo a nivel técnico” pero no logra “prosperar en la política».
La Unión Industrial Argentina (UIA) presentó en Córdoba un documento con diez principios productivos. Según pudo saber este medio, el esbozo de la entidad es el decálogo para cualquier gobierno, pero hasta ahora fue cobijado por la liga de gobernadores. El texto planteó los siguientes puntos: institucionalidad y vínculo público-privado; orden macroeconómico; competitividad sistémica; exportaciones e inserción internacional; desarrollo federal equilibrado; modernización laboral; financiamiento productivo; inversión en infraestructura y logística; capacitación, innovación y tecnología, y compromiso con la ética y la sustentabilidad.
Desde Santa Fe también se sumaron al apoyo del decálogo presentado por la UIA. El gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro, sostuvo que “lo que necesita Argentina es un acuerdo político que permita tener un acuerdo productivo”. “Que gobernadores de provincias productivas nos hayamos juntado con un plan productivo para la República Argentina es muy importante para ser una alternativa al Gobierno nacional, que esa alternativa seamos nosotros, sea Provincias Unidas”, agregó.
El espacio de gobernadores, con radicales, del PRO y peronistas es una apuesta no solo para las elecciones intermedias de octubre, sino en la búsqueda de colocar un presidente en 2027. Este grupo de mandatarios provinciales intentará mostrar corpus político el viernes, cuando se reúnan en la Sociedad Rural de Río Cuarto.
Cada vez son más las provincias que marcan distancia con Nación. Incluso, un funcionario provincial de la cartera de Hacienda de su distrito expresó en diálogo con este medio que el ministro de Economía Luis Caputo “no atiende a sus pares provinciales”, sino que «sólo se reúne con ciertos gobernadores».
El vínculo del Ejecutivo nacional con las provincias se fue deteriorando a medida que los gobernadores alzaban la voz por recursos y la restauración de la obra pública para las rutas que recorren el país.
Quedará por verse en el transcurso de los próximos días cómo evoluciona el diálogo con las provincias con la implementación de la “mesa federal”, tras la derrota de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires y ante la necesidad de conseguir consensos para el Presupuesto 2026, como así también de cara a la serie de reformas (tributaria y laboral) que buscará la gestión de Milei después de los comicios de octubre.
Pero varios Ejecutivos provinciales colocaron distancia, como el gobernador de Salta, Gustavo Saénz, uno de los que mejor relación tiene con la Casa Rosada, quien denunció que hubo una «falta de respeto y consideración» del Gobierno nacional y lo acusó de «no cumplir con la palabra», al referirse a convenios de obra pública firmados en junio de 2024, que “no se cumplieron”.
La presencia de Caputo en la mesa de diálogo político con las provincias abre la posibilidad de que la nueva relación con los gobernadores pueda implicar también el envío de fondos.
El reclamo de las provincias
Desde que Milei asumió la Presidencia, las provincias se vieron fuertemente afectadas por el recorte de las transferencias discrecionales, el parate en la obra pública y la caída de recursos coparticipables para sostener las cuentas fiscales de las arcas nacionales. Pero también sintieron el impacto de la macro, el freno de la actividad que tuvo su correlato en los distritos provinciales y en el empleo. En lo que va de la gestión libertaria, solo cinco provincias registraron un neto de aumento de empleo.
Dos ítems de mayor disputa fueron la ley de coparticipación del impuesto a los combustibles y de los aportes del Tesoro Nacional (ATN). Los ATN tienen un costo fiscal del 0,05% del producto, y las negociaciones están para ver si el Gobierno mantendrá el veto o no. En tanto, el tributo a los combustibles, impuesto por los gobernadores, representan unos 0,16% del producto.
La obra pública, y en particular las rutas, es uno de los pedidos que los gobernadores piden con mayor urgencia que se trate, en especial para poder darle un impulso a la actividad económica y a sectores claves como Vaca Muerta. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), basado en datos de Vialidad Nacional, revela un fuerte retroceso en el estado de las rutas nacionales pavimentadas. En 2024, sólo el 47,5% se encuentra en buen estado, frente al 55% de 2022.
Además, las rutas en mal estado crecieron al 29%, lo que implica que un tercio de la red vial presenta deterioro crítico. El IAG atribuye este deterioro a una caída del 82% en el gasto de capital del Estado nacional durante 2024, a valores constantes. La inversión actual en obra pública es de apenas 3,5 dólares mensuales por habitante, muy por debajo de los más de 20 dólares registrados en 2023.
Otro de los ítems de reclamo de los distritos provinciales es la deuda que reclaman a Nación. En esa línea, ayer Caputo firmó junto al gobernador de Chubut, Ignacio Torres, un convenio para regularizar la deuda entre ambas partes en el marco del régimen de extinción de obligaciones recíprocas. Otros distritos provinciales que llegaron a un acuerdo con Nación para ponerse al día con los pasivos fueron Entre Ríos y Córdoba, esta última sólo en relación 60 mil millones de pesos se imputan a cuenta del ejercicio de 2025 y no al stock correspondiente entre 2020 y 2024 y que estiman en alrededor de 1 billón de pesos.
Por mencionar algunos casos que siguen en reclamo, Santa Fe reclama un guarismo de cerca de 1 billón de pesos también referidos a tres créditos principales: aportes de Anses para compensación del déficit de la Caja de Jubilaciones, por la obra Autovía Ruta Nacional 19 y por el alojamiento de presos federales en cárceles provinciales. La provincia de Buenos Aires exige al Estado central más de 7,8 billones de pesos.
Los jóvenes adultos hoy tienen muchas menos chances de comprar la vivienda en la que viven que las generaciones anteriores. Hace unos días, el INDEC difundió los datos que reflejan esta tendencia: el porcentaje de jefes y jefas de hogar de 30 y 40 años propietarios de la vivienda que habitan disminuyó de 64,2% en 1991 a 51,9% en 2022. Esta tendencia refleja la creciente inquilinización de la población de las principales ciudades del país.
En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, los hogares inquilinos ya son casi el 40% del total y el acceso a la propiedad de la vivienda parece una misión imposible para la población joven. Según el Observatorio del Mercado Inmobiliario del Colegio Profesional Inmobiliario, sólo el 19% de los propietarios tiene menos de 65 años. La contundencia de estas cifras pasó totalmente desapercibida en el debate político, mostrando la desorientación que tiene la política respecto de la profundidad de los problemas habitacionales de la Argentina.
El caos de la Ley de Alquileres
En la última campaña electoral presidencial, Javier Milei tuvo, entre sus principales ejes discursivos, la denostación de la ahora inexistente Ley de Alquileres. La estrategia fue eficaz porque culpó a una regulación mal diseñada por las fallas del mercado y captó el malestar que la situación generaba en inquilinos y en propietarios. Los primeros asfixiados por el peso del alquiler sobre sus ingresos y desesperados por la falta de oferta, los segundos disconformes con las reglas de juego y la rentabilidad del negocio.
El contexto macroeconómico en el que la Ley de Alquileres fue cuestionada no podía ser peor. Alta inflación, enorme brecha cambiaria y boom de alquileres turísticos temporarios. La oferta formal de viviendas en alquiler se redujo en su máximo histórico y se dolarizó, mientras que la relación entre el precio del alquiler y los salarios alcanzó su peor ratio.
Con la derogación de la Ley y la precaria estabilización de la macroeconomía, los números duros del mercado formal muestran un nuevo equilibrio que visto de lejos pueden presentarse como una leve mejoría, producto de un importante aumento de la oferta y cierta caída del peso del alquiler sobre el salario. Sin embargo, tal como refleja el Índice de Emancipación elaborado por el Instituto de Desafíos Urbanos (IDUF), el acceso a la vivienda sigue siendo un problema sofocante para las personas que alquilan. En el último trimestre de 2024 el costo del alquiler de un monoambiente representó más del 50% del ingreso promedio de un joven con trabajo formal.
Más allá del Estado
Hasta acá la discusión política puso el foco en el rol del Estado para mediar entre propietarios e inquilinos, defender a unos o comprender a otros. Presencia o ausencia del Estado, la discusión sobre cuál es el punto justo en el que la regulación tiene que mediar entre las partes dominó la conversación de la política, impidiendo realizar un análisis más profundo sobre la problemática y su alcance social real.
Por lo pronto, las discusiones sobre los alquileres se redujeron, hasta ahora, siempre al análisis de la oferta formal y el precio de los alquileres que publican los portales inmobiliarios. Sin embargo, una encuesta nacional realizada en 2023 nos ofrece datos muy relevantes para comprender el problema de los alquileres con otra perspectiva. Dicha encuesta mostró que el 49,5% de las personas que alquilan encontraron su vivienda por fuera del mercado, a través de familiares, amigos o conocidos. Sólo el 27% declaró alquilar a través de inmobiliarias tradicionales o portales inmobiliarios. Y casi el 40% de los inquilinos lo hace sin contrato. El acuerdo en esos casos es sostenido por las redes no mercantiles, donde la confianza y el conocimiento de las necesidades económicas de las partes suele atravesar consideraciones diferentes a las lógicas del mercado.
La situación en CABA
En la Ciudad, por caso, una investigación cualitativa del IDUF a partir de grupos focales arrojó hallazgos similares: la emancipación residencial de los jóvenes parece ser hoy en día un problema que se resuelve en la enorme mayoría de los casos gracias a la ayuda familiar y con un esfuerzo económico asfixiante para quienes deciden dejar el hogar familiar. Entre las principales conclusiones de dicha investigación, se destacan dos aspectos. El primero de ellos es que, entre los jóvenes, emanciparse del hogar familiar depende principalmente de la posibilidad de acceder a una vivienda de algún integrante de su familia ampliada.
De hecho, los jóvenes de todos los barrios y sectores sociales identifican a esas redes familiares como imprescindibles para su emancipación. Y en muchos casos, aún sin enfrentar costos de alquiler prohibitivos y contando con ingresos laborales, tienen dificultades para enfrentar todo el resto de los gastos que supone la experiencia de vivir solos. El segundo aspecto que surge de dicha investigación es la identificación de barreras más exigentes para aquellos inquilinos hijos de inquilinos, donde las redes familiares no logran cumplir la función de amortiguador de la crisis habitacional.
Las familias, al límite
En la medida en la que no se tome en cuenta el limite al que están llegando las redes familiares y sociales para saldar el problema de acceso a la vivienda de una parte cada vez más importante de la sociedad, cualquier política pública que trabaje exclusivamente sobre el mercado formal de alquileres va a desatender al universo mayoritario de la población inquilina, que está por fuera de esa formalidad.
Es imprescindible que la política entienda la coyuntura crítica alrededor del problema de la vivienda y abra una etapa de diálogo orientada a alumbrar una nueva mirada. Se está agotando el “bono habitacional” que heredamos de nuestro maltrecho Estado de Bienestar del siglo XX.
Mientras no trabajemos para gestionar a tiempo la provisión de un nuevo flujo de vivienda accesible (priorizando la propiedad pública y la tenencia en alquiler) y omitamos que hoy en día las fallas del mercado de alquileres están siendo amortiguadas por diversas estrategias personales (convivir, endeudarse, tener pluriempleo, etc.) y redes de solidaridad familiares y comunitarias a la que acuden las personas que alquilan, veremos cómo se va consumiendo lenta y silenciosamente el stock habitacional de la última generación de adultos propietarios. Consumido el stock, indefectiblemente el problema de los alquileres en la Argentina irrumpirá con el dramatismo que irrumpe en la escena política de otros países y probablemente ya sea demasiado tarde y costoso corregirlo.
(En AgendAR somos escépticos de que los gobiernos de la UE aprueben los acuerdos propuestos. En todo caso, nos oponemos al acuerdo que se propone con el MERCOSUR, en su versión actual, como lo manifestamos públicamente hace años. Pero las intenciones de la Comisión que dirige la UE desde Bruselas también son noticia),
La Comisión Europea ha presentado al Consejo sus propuestas para la firma y celebración del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA) y del Acuerdo Global Modernizado UE-México (MGA). Estos acuerdos históricos constituyen una parte fundamental de la estrategia de la UE para diversificar sus relaciones comerciales y reforzar los lazos económicos y políticos con socios afines de todo el mundo.
Estas asociaciones generarán oportunidades de exportación por valor de miles de millones de euros para empresas de la UE de todos los tamaños, contribuirán al crecimiento económico y la competitividad, respaldarán cientos de miles de puestos de trabajo europeos y promoverán los intereses y valores de la UE. Fortalecerán las cadenas de valor y ayudarán a la UE a ampliar su gama de fuentes fiables de insumos y materias primas esenciales. En un momento de creciente inestabilidad geopolítica, estos acuerdos nos vinculan más estrechamente a socios estratégicamente importantes, proporcionando una plataforma común para reforzar la confianza mutua y abordar retos globales compartidos, incluida la modernización del sistema comercial mundial basado en normas.
Ambos acuerdos reafirman nuestro compromiso conjunto con los derechos humanos, el multilateralismo y la paz y la seguridad internacionales. También reforzarán nuestro compromiso en cuestiones clave como el desarrollo sostenible, la delincuencia organizada transnacional y la migración.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado: «Nuestros acuerdos con Mercosur y México son hitos importantes para el futuro económico de la UE. Seguimos diversificando nuestro comercio, fomentando nuevas asociaciones y creando nuevas oportunidades de negocio. Las empresas de la UE y el sector agroalimentario de la UE cosecharán de inmediato los beneficios de la reducción de los aranceles y los costos, lo que contribuirá al crecimiento económico y a la creación de empleo. La UE ya es el mayor bloque comercial del mundo, y estos acuerdos consolidarán esta posición».
Oportunidades sin precedentes para las exportaciones y las inversiones de la UE en Mercosur
El acuerdo con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (Acuerdo de Asociación UE-Mercosur) creará la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado de más de 700 millones de consumidores. Las empresas de la UE disfrutarán de la ventaja de ser las primeras en llegar, beneficiándose de aranceles más bajos en una región en la que la mayoría de los demás países se enfrentan a aranceles elevados y otras barreras al comercio.
Se estima que el acuerdo puede aumentar las exportaciones anuales de la UE al Mercosur hasta en un 39 % (49 000 millones de euros), lo que supondrá más de 440 000 puestos de trabajo en toda Europa. Reducirá los aranceles a menudo prohibitivos del Mercosur para las exportaciones de la UE, incluidos los productos industriales clave, como los automóviles (actualmente 35 %), la maquinaria (14-20 %) y los productos farmacéuticos (hasta 14 %).
El acuerdo facilitará a las empresas de la UE la inversión en cadenas de suministro clave, incluidas las de materias primas esenciales y productos relacionados, todo ello con un alto nivel de protección medioambiental y laboral. Esto puede desempeñar un papel fundamental en el avance de las transformaciones económicas ecológicas y digitales de ambas regiones, al tiempo que garantiza cadenas de suministro predecibles y estables.
Nuevas oportunidades para las exportaciones de alimentos, fuertes defensas para los agricultores de la UE
Se prevé que las exportaciones agroalimentarias de la UE al Mercosur crezcan casi un 50 %, ya que el acuerdo reduce los elevados aranceles sobre productos agroalimentarios clave de la UE, en particular el vino y las bebidas espirituosas (hasta un 35 %), el chocolate (20 %) y el aceite de oliva (10 %). El acuerdo también apoyará el crecimiento de las exportaciones de productos agroalimentarios tradicionales y de alta calidad de la UE. Además, pondrá fin a la competencia desleal de los productos del Mercosur que imitan a los productos auténticos de la UE, al proteger 344 indicaciones geográficas de la UE.
El acuerdo ofrece una protección completa y exhaustiva para todos los sectores sensibles de la UE en el ámbito agrícola. En primer lugar, limita las importaciones agroalimentarias preferenciales procedentes del Mercosur a una fracción de la producción de la UE (por ejemplo, el 1,5 % para la carne de vacuno y el 1,3 % para las aves de corral). En segundo lugar, establece sólidas salvaguardias que protegen los productos europeos sensibles frente a cualquier aumento perjudicial de las importaciones procedentes del Mercosur. En este sentido, la Comisión propone complementar el acuerdo con un acto jurídico que ponga en práctica el capítulo sobre salvaguardias bilaterales del EMPA. Este acto, que deberá ser adoptado por el Parlamento Europeo y el Consejo, tiene por objeto, en particular, proteger los sectores agrícolas cruciales y más sensibles de la UE, reconociendo las preocupaciones de los agricultores europeos. La Comisión abordará la cuestión con los países del Mercosur con vistas a garantizar la aplicación fluida del Acuerdo.
La Comisión seguirá adelante con una serie de iniciativas complementarias, entre las que se incluyen medidas para la posible armonización de las normas de producción en materia de plaguicidas y bienestar animal aplicables a los productos importados. En consonancia con la Visión para la agricultura y la alimentación, la Comisión pondrá en marcha en breve evaluaciones de impacto sobre estas cuestiones.
El EMPA no modifica ningún requisito sanitario y fitosanitario (SPS) de la UE en materia de importaciones. Nuestras normas de salud y seguridad alimentaria seguirán aplicándose a todos los productos del mercado de la UE, tanto los producidos aquí como los importados. En consonancia con el objetivo fijado en la Visión para la agricultura y la alimentación, la Comisión también está intensificando los controles SPS de las importaciones, aumentando el número de auditorías y controles en terceros países y reforzando los controles sobre el terreno.
Por último, la propuesta de Política Agrícola Común (PAC) después de 2027 incluye un presupuesto específico de al menos 300 000 millones de euros para el apoyo a los ingresos, lo que garantiza que los agricultores de la UE sigan percibiendo ingresos sólidos y estables. La Comisión también está introduciendo la nueva red de seguridad Unity para medidas de crisis, con una capacidad total de 6 300 millones de euros, lo que supone duplicar la reserva agrícola actual. Este refuerzo de las ayudas contribuirá a proteger a nuestros agricultores en tiempos de perturbaciones del mercado y crecientes incertidumbres geopolíticas.
Apertura del mercado mexicano a las exportaciones de la UE
El nuevo acuerdo seguirá apoyando el crecimiento económico e impulsando la competitividad de ambas partes. México es uno de los socios comerciales más antiguos de la UE y el segundo mayor socio comercial de América Latina, con un acuerdo original que se remonta al año 2000. La UE exporta cada año a México bienes y servicios por valor de más de 70 000 millones de euros en virtud del acuerdo comercial vigente, lo que supone más de 630 000 puestos de trabajo en la UE.
México es un país importador neto de alimentos, por lo que el acuerdo beneficiará enormemente a los exportadores agrícolas de la UE. El acuerdo modernizado entre la UE y México eliminará los aranceles prohibitivos que aún gravan las exportaciones agroalimentarias de la UE a México, como el queso, las aves de corral, la carne de cerdo, la pasta, las manzanas, las mermeladas, el chocolate y el vino. La eliminación de estos aranceles, que actualmente alcanzan hasta el 100 % en determinadas exportaciones de la UE, hará que los productos agrícolas de la UE sean mucho más competitivos en México. Además, la simplificación de los procedimientos permitirá a los exportadores agroalimentarios vender sus productos en el mercado mexicano de forma más rápida y económica. El acuerdo también amplía la protección contra las imitaciones a 568 productos alimenticios y bebidas europeos tradicionales emblemáticos de alta calidad (indicaciones geográficas).
El acuerdo modernizado proporcionará un acceso de vital importancia a materias primas esenciales, lo que beneficiará a industrias estratégicas de Europa, ya que México es uno de los principales proveedores de fluorita (utilizada en una amplia variedad de procesos químicos, siderúrgicos y cerámicos), bismuto (utilizado en productos farmacéuticos y cosméticos) y antimonio (utilizado, por ejemplo, en retardantes de llama, baterías de plomo-ácido, vidrio y cerámica).
El acuerdo modernizado reforzará el compromiso con el desarrollo sostenible, la delincuencia, la migración y la igualdad de género. Promueve y protege los derechos humanos, el multilateralismo y la seguridad, y facilita la cooperación estratégica en cuestiones clave como la reducción de riesgos en las cadenas de suministro, la obtención de materias primas esenciales y la lucha contra el cambio climático.
Próximos pasos
El EMPA y el MGA requieren la aprobación por separado del Parlamento Europeo y los Estados miembros antes de que puedan entrar en vigor. Las propuestas de la Comisión para su celebración y firma incluyen dos instrumentos jurídicos paralelos para cada acuerdo:
el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA) y el Acuerdo Global Modernizado UE-México (MGA), sujetos a ratificación por separado por todos los Estados miembros; y dos acuerdos comerciales provisionales (iTA), uno para Mercosur y otro para México, que abarcan únicamente aquellas partes del EMPA y del MGA que son competencia exclusiva de la UE, y que se adoptarán mediante el proceso de ratificación exclusivo de la UE, es decir, con la participación del Parlamento Europeo y del Consejo de la UE. Los iTA expirarán cuando el EMPA y el MGA entren en vigor.
El Ejército Argentino marcó un hecho histórico al estrenar el radar RPA-200M, desarrollado por la empresa estatal INVAP en San Carlos de Bariloche. Este sistema de vigilancia aérea 3D de largo alcance debutó operacionalmente el 26 de agosto, durante el Ejercicio Libertador, en el aeropuerto de Presidencia Roque Sáenz Peña.
La operación, que reunió a más de 3000 efectivos en una compleja maniobra aerotransportada, fue la primera prueba de fuego del nuevo radar. El sistema controló en tiempo real el espacio aéreo, detectó aeronaves de transporte C-130 Hércules y helicópteros de asalto, y supervisó los descensos de paracaidistas en saltos de apertura manual.
Además, el dispositivo operó en conjunto con aeronaves IA-63 Pampa y un puesto de comando multidominio desplegado desde Resistencia, demostrando su integración plena en escenarios operativos de alta exigencia.
Alcance de detección del radar RPA-200M frente a distintos tipos de objetivos aéreos.
Tecnología de vanguardia nacional
El RPA-200M representa un salto estratégico en materia de defensa. Con un alcance de 250 kilómetros y capacidad para detectar objetivos a 100.000 pies de altitud, permite una vigilancia eficaz para defensa aérea, control de fronteras y lucha contra el narcotráfico.
El sistema integra un radar primario 3D, un sensor IFF de identificación amigo-enemigo y un sensor ADS-B, todo contenido en un módulo ISO de 20 pies, transportable en semirremolques, helicópteros o aviones Hércules C-130.
Entre sus innovaciones destacan el procesamiento doppler en todo el volumen de cobertura, conformación digital de haces, amplificación GaN, capacidades de aprendizaje automático y avanzadas contramedidas electrónicas, que lo convierten en un verdadero “Smart Radar” capaz de operar aun bajo interferencias adversas.
Capacitación y versatilidad operativa
Previo a su puesta en marcha, oficiales y suboficiales de la Agrupación de Artillería Antiaérea 601 y de la Dirección General de Investigación y Desarrollo realizaron una capacitación intensiva en Bariloche, combinando teoría a distancia con prácticas presenciales en simuladores y equipos reales.
El radar RPA-200M producido por INVAP.
La versatilidad del radar le permite ejecutar múltiples roles de manera simultánea, optimizando recursos y aumentando su valor operativo. Puede funcionar de manera local o remota e integrarse a sistemas de comando y control ya existentes.
La adquisición incluye dos radares, seis simuladores y equipos de laboratorio, consolidando una inversión estratégica que posiciona a la Argentina a la vanguardia regional en tecnología de defensa.
Liderazgo tecnológico en la región
Con el RPA-200M, Argentina no solo refuerza sus capacidades militares, sino que también demuestra su potencial en el desarrollo de tecnología de punta. La innovación del sistema fortalece la soberanía nacional y reduce la dependencia de equipos extranjeros, consolidando el liderazgo regional del país en defensa y vigilancia aérea.
El Centro de Ensayos de Alta Tecnología, CEATSA, una empresa pública que se dedica a hacer ensayos en satélites, en la industria automotriz y artefactos como antenas de radar, entre otros, anunció de forma sorpresiva con un cartel en su sitio web sitio web que se encuentra en proceso de liquidación.
Las instalaciones de CEATSA son las segundas más grandes de América Latina, detrás de unas similares en Brasil. Se diseñó en 2010 y empezó a trabajar en 2012 con la finalidad de poder hacer los ensayos que debían hacerse a los satélites ARSAT 1 y 2. Antes, un satélite debía enviarse a Brasil, Europa o Estados Unidos, lo que implica un riesgo extra para un equipo que puede tardar unos 10 años en construirse y cientos de millones de dólares de inversión, y además puede suponer retrasos en un cronograma ajustado para poder llegar al momento del lanzamiento.
La propiedad de CEATSA está conformada en un 20% por INVAP y el 80% restante es de ARSAT. Esta última está dentro del paquete de empresas que el Gobierno tiene luz verde para privatizar y anunciaron que abrirá su paquete accionario para la inyección de fondos privados. Recién esta semana se aprobó el presupuesto 2025 para la empresa, que arrojó un superávit de 30.000 millones de pesos para este año.
La razón de ser de este centro de ensayos es el plan satelital argentino. En este momento ya deberían haberse ensayado allí el ARSAT 3, bautizado SG1, y deberían seguir también los reemplazos del SAOCOM, pero el área satelital lleva un año y medio con una muy escasa financiación.
En CEATSA se hacen los ensayos que simulan el momento de lanzamiento del satélite y la operación en órbita. Se prueba el rendimiento del satélite luego de vibraciones, vacío, ruido y compatibilidad electromagnética. En su cámara de vacío hay una presión 10.000 millones de veces inferior a la de la superficie de la tierra, con temperaturas de más y de menos de 150 grados celsius. El sistema de acústica expone al radar a 141 decibeles, el triple que en un recital de rock, que son sonidos que puede sufrir durante el despegue en cohete. También tiene una cámara anecoica y un shaker que puede sacudir al satélite en todas las direcciones.
Desde INVAP todavía no hubo una voz oficial que explicara qué pasará con el centro de ensayos que ocupa parte de su predio en Bariloche pero dijeron que están redactando un comunicado para explicarlo, aunque no estaba disponible al momento de la publicación de esta nota.
ARSAT es una de las empresas públicas en las que los salarios de sus trabajadores están bajando mucho más que en el resto de la administración pública. Se trata de ingenieros y técnicos con mucha formación y muy demandada en el mercado internacional. Por esto es que viene perdiendo al 0,8% del personal cada mes según el Informe de Dotación de Personal de la Administración Pública Nacional. El Gobierno anunció que antes de fin de año esperan reducir un 10% más su personal antes de hacerla cotizar en bolsa.
Guillermo Rus, quien fue director de ARSAT durante los años 2012 a 2015, dijo: “Cuando se estaba construyendo el ARSAT 1 surgió la necesidad de hacer los ensayos y la instalación de Brasil no era apta para hacerlo, así que teníamos que llevarlo a Estados Unidos o Europa, lo que era un riesgo logístico. El Ministerio de Planificación Federal, durante la presidencia de Cristina Férnandez de Kirchner, decidió invertir en estas instalaciones unos 40 millones de dólares para ganar la capacidad para hacerlo en el país e impulsar el desarrollo de esta industria”.
CEATSA fue pensada específicamente para hacer ensayos en satélites pero también puede dar servicios a otras áreas de la industria electrónica, automotriz y de telefonía móvil, y se sospecha que podría ser privatizada por parte del Gobierno.
De todas formas, la razón de ser de este centro de ensayos es el plan satelital argentino. En este momento ya deberían haberse ensayado allí el ARSAT 3, bautizado SG1, y deberían seguir también los reemplazos del SAOCOM, pero el área satelital lleva un año y medio con una muy escasa financiación. El ARSAT 1 se diseñó para una vida útil de 15 años, por lo que aumenta el riesgo de seguir usándolo después de 2029 y lo ideal sería ya tener su reemplazo en vuelo para ese año. Por cómo fue lanzado y la operación que tuvo hasta ahora se espera que pueda funcionar algunos años más.
“Mover un satélite es una operación riesgosa, se puede dañar o puede atrasar el lanzamiento del satélite, puede no haber disponibilidad de la instalación. Los procesos de fabricación de los satélites son muy complejos y a veces cuesta cumplir con los plazos planteados, y si se llega a tardar más tiempo la fecha de lanzamiento es muy difícil de mover. No disponer de una instalación propia puede afectar el cronograma de una misión. Además, la idea no era usarlo solo para los satélites de ARSAT sino también aprovecharlos para ensayar satélites de otros operadores a los que les pudiéramos vender satélites o que estuvieran fabricando los suyos, como Satellogic. A su vez, lo usaba bastante INVAP para otros proyectos no espaciales y para los satélites de la CONAE”, explicó Rus.
Frente a la pregunta sobre si tiene sentido tener a CEATSA activo si no se hacen satélites nacionales, Rus respondió: “Lo que no tiene sentido es dejar de hacer satélites nacionales. INVAP sigue con la idea de hacerlos y tiene las instalaciones y conocimiento para hacerlo”.
Actualmente, el ARSAT SG1 tiene financiamiento asegurado por CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y en teoría se avanzará en su construcción y debería poder ensayarse en CEATSA. El proyecto tuvo retrasos porque el Banco Central estaba impidiendo girar divisas al exterior para poder comprar insumos pero supuestamente esa situación ya está solucionada.
La estatal rusa Gazprom anunció la firma de un acuerdo gubernamental vinculante para avanzar en la construcción del gasoducto Power of Siberia 2. Rusia lleva años impulsando el proyecto que le permitiría pivotear su exportación de gas natural al Asia, tras perder gran parte del mercado europeo. «Podría representar una oportunidad para el GNL que exporta Argentina a largo plazo», analizó Roberto Brandt.
Vladimir Putin parece haber dado en China un paso importante para destrabar uno de los más ambiciosos proyectos internacionales en la industria del gas natural. El presidente de Rusia habría acordado con su par Xi Jinping avanzar en la construcción de Power of Siberia 2, un mega gasoductopara exportar gas a China a través de Mongolia. Además de cambiar significativamente las proyecciones en la demanda china de gas natural licuado, el proyecto podría alejar definitivamente al gas ruso de la Unión Europea.
El gigante ruso del gas natural, Gazprom, informó que los líderes de gobierno firmaron un «memorando de construcción»legalmente vinculante sobre el proyecto durante la visita de Putin en China para asistir a la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shangai (SCO).
El acuerdo es relativo a la construcción del gasoducto Power of Siberia 2 y el gasoducto de tránsito a través de Mongolia, Soyuz Vostok. Todo el proyecto implica construir dos trazas con un total de más de 6000 km de longitud.
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, dijo que las fechas de implementación y los aspectos financieros del proyecto de construcción serán anunciados una vez finalizado el diseño. El CEO de Gazprom, Alexey Miller, informó que la empresa será la que anunciará primero el inicio de la construcción del gasoducto.
Tsiviliov añadió que el proyecto en este momento se encuentra en la etapa de estudio preliminar de factibilidad y que el mecanismo de financiación podría estar listo el próximo año.
El jefe del gobierno de Mongolia, Gombojavyn Zandanshatar, agradeció a Putin «por la decisión política tomada en la reunión trilateral de jefes de Estado en Pekín sobre el gasoducto que une Rusia con China a través de Mongolia». El gobierno chino aún no se pronunció oficialmente sobre las novedades informadas por Gazprom.
Volúmenes y precios
Power of Siberia 2 tendría la capacidad de entregar a China 50.000 millones de m3 de gas por año. No hay información oficial sobre los precios que las partes estan discutiendo, aunque el mercado evalúa que la negociación es favorable para China. Medios europeos afirman que el gobierno chino estaría presionando por conseguir un precio de US$ 60 por metro cúbico exportado.
Putin afirmó en las últimas horas que el precio del gas ruso que se exportará a China a través del futuro gasoducto se calculará según la misma fórmula que para las exportaciones de gas a Europa.
«La fórmula es la misma. Pero los componentes de esta fórmula, los precios de los diversos productos en los que se basa el precio del gas, simplemente difieren en las distintas regiones del mundo. En Europa es un precio, en Asia otro. Pero la fórmula para determinar el precio es la misma. Está totalmente basada en el mercado», afirmó el presidente ruso.
Implicancias para el mercado del GNL
Rusia es la parte que se viene mostrando más interesada en la concreción del proyecto Power of Siberia 2. La necesidad rusa de pivotear su exportación de gas natural al Asia tras perder gran parte de las exportaciones a la Unión Europea tras la invasión y guerra en Ucrania no fue correspondida hasta el momento por China. Pero de confirmarse el proyecto, el mercado europeo podría abrirse aún más para los países productores y potenciales exportadores de GNL como la Argentina.
Roberto Brandt, consultor internacional en temas energéticos, evaluó el potencial impacto del proyecto. «Si bien sólo se ha firmado un Memorando de Entendimiento, que requerirá de negociaciones adicionales complejas y prolongadas, se trata de un hecho sumamente relevante que modificará la geopolítica internacional del gas. Adicionalmente, si se confirmase el precio de venta del gas difundido hasta ahora por diversos medios, de 60 USD/m3, que, dependiendo de su poder calorífico en yacimiento, podríaoscilar entre 1,60 y 1,80 USD/MMBtu, posiblemente implique a largo plazo el reemplazo de importaciones de GNL de China por gas natural de Rusia», respondió Brandt.
«Dado que esto parece confirmar la interrupción de los flujos comerciales de gas de Rusia hacia la Unión Europea, y sujeto a la competitividad con la que podamos abordar ese mercado, podría representar una oportunidad para el GNL que exporta Argentina a largo plazo«, añadió.
Europa también empuja a Rusia a buscar otros mercados. La Comisión Europea presentó este año una hoja de ruta para dejar de importar gas natural de Rusia para el 2027. El poder ejecutivo europeo esta poniendo el ojo especialmente en las importaciones de GNL ruso, que siguen siendo elevadas.
Las importaciones de GNL en Europa cayeron un 19% en 2024, según los datos que recopila IEEFA. No obstante, los volúmenes de GNL importados de Rusia aumentaron con respecto al 2023. La consultora noruega Rystad Energy informó que las compras europeas a Rusia totalizaron 17.8 millones de toneladas de GNL, un nuevo récord.
Power of Siberia 1 y 2
El proyecto que Rusia impulsa consiste en la construcción de un gasoducto a China desde la estratégica península de Yamal, en el Ártico ruso, pasando a través de Mongolia. Power of Siberia 2 tendrá una capacidad para exportar unos 50.000 millones de m³ de gas por año.
Putin y Xi Jinping junto al primer ministro de la India, Narendra Modi en la cumbre anual de la SCO.
Las mayores reservas de gas en Rusia se encuentran en el oeste de Siberia, destacando las reservas en la península de Yamal, en el noroeste. Power of Siberia 2 permitiría conectar esas reservas con el punto de entrega en China. De momento, el gas que se extrae de sus mayores reservas solo puede ser exportado a Asia como GNL.
Gazprom ya suministra gas a China por gasoducto a través del gasoducto Power of Siberia, inaugurado en 2019. El ducto de más 3000 km de longitud es fruto de un acuerdo comercial a 30 años y con un valor de US$ 400.000 millones.
La empresa rusa elevó en 2021 su contrato de compraventa de gas con China National Petroleum Corporation (CNPC) a 48.000 millones de m³ de gas exportados a China por año a partir del 2025.
El contrato es por 30 años y se espera que Gazprom comience a entregar a partir de este año 38.000 millones de m³ anuales a través de Power of Siberia. Los restantes 10.000 millones de m³ son transportados a través de la ruta del lejano Oriente o “Far East Route”, otro gasoducto que exporta el gas extraído en los campos de Sakhalin en el extremo oriente del país.
nLa inversión en bienes de capital y equipamiento para ciencia se redujo 65% desde que asumió Milei. La falta de equipamientos e insumos está paralizando la investigación científica en todo el país. Es necesario aprobar la ley de emergencia de la ciencia ya!!!
Daniel Filmus
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Desde que Robert F. Kennedy (RFK) Jr. fue nombrado secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han estado bajo presión para que abandonen su enfoque tradicional basado en la evidencia en materia de salud pública en Estados Unidos y en todo el mundo.
Esa presión llegó a su punto álgido la semana pasada con el despido de la recientemente nombrada directora de los CDC, Susan Monarez. Según sus abogados, la veterana científica del Gobierno, que llevaba menos de un mes en el cargo, fue objeto de represalias tras negarse a «aprubar sin más directivas poco científicas e imprudentes».
Monarez será sustituida por Jim O’Neill, subdirector del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Los críticos señalan que no tiene formación médica ni científica.
El mismo día del despido de Monarez, tres altos funcionarios dimitieron. Entre ellos se encontraban el director médico de los CDC y otras dos personas con funciones de liderazgo en áreas como las vacunas y las enfermedades emergentes.
Trabajé en los CDC entre 1986 y 1995. Casi todo mi trabajo se centró en actividades en el extranjero.
Si bien los CDC son una institución clave que supervisa y financia la salud pública en Estados Unidos, también desempeñan un papel fundamental en la salud mundial. Por consiguiente, la agitación en los CDC podría tener repercusiones no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.
El escepticismo ante las vacunas: una amenaza para la salud pública
Poco después de la toma de posesión del presidente estadounidense Donald Trump por segunda vez en enero de 2025, se hicieron evidentes las amenazas para la salud pública estadounidense. RFK Jr fue confirmado como secretario de Salud y Servicios Humanos en febrero, con autoridad sobre los CDC.
En abril, el 25 % del personal de los CDC había sido despedido y su gasto contractual se había reducido en un 35 %. Entre los programas cancelados por los CDC se encontraban los centrados en la prevención del envenenamiento por plomo en niños, la salud ambiental y las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH.
Cabe destacar que RFK Jr tiene un largo historial de escepticismo respecto a las vacunas.
En 2019-2020, más de 5700 personas se infectaron cuando un brote de sarampión asoló la nación insular de Samoa. Unas 83 personas murieron, la mayoría de ellas niños.
En los días previos, varios anuncios difundieron información errónea sobre las vacunas en Facebook, sembrando dudas sobre la seguridad de la vacuna contra el sarampión. Se descubrió que algunos de ellos habían sido financiados por Children’s Health Defense, una organización fundada por RFK Jr.
El departamento de RFK Jr ha destituido y sustituido a los 17 miembros expertos del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización por ocho personas nuevas, algunas de las cuales, según se informa, han expresado opiniones contrarias a la vacunación.
Durante el mandato de RFK Jr. hasta ahora, su departamento ha:
reducido el acceso a las vacunas contra el COVID para niños y mujeres embarazadas
cancelado contratos para desarrollar nuevas vacunas de ARNm por valor de 500 millones de dólares
reactivado la búsqueda de una relación entre las vacunas infantiles y el autismo que hace tiempo que se ha desmentido.
RFK Jr. es posiblemente la figura más importante en la supervisión de la salud en los Estados Unidos. Es difícil sobreestimar el daño que sus acciones causarán a la confianza y la aceptación de las vacunas en Estados Unidos y en todo el mundo.
Una larga trayectoria en ayuda internacional
Aunque los CDC llevaban mucho tiempo asesorando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el control de la malaria, su primera iniciativa importante en el extranjero fue como socio activo en el exitoso programa mundial de erradicación de la viruela de la OMS. Junto con la Unión Soviética, los CDC se centraron inicialmente en África Occidental en la década de 1960 y luego en la India y Bangladesh en la década de 1970.
La primera respuesta sanitaria internacional de emergencia de los CDC se produjo durante el conflicto de Biafra, que provocó una hambruna generalizada en la parte oriental de Nigeria. En 1968, a petición del Comité Internacional de la Cruz Roja, los CDC movilizaron a su personal para supervisar la nutrición y diseñar programas para combatir la desnutrición.
La mayor intervención internacional de la agencia comenzó en marzo de 2014, cuando se produjo un brote de ébola en Guinea, Sierra Leona y Liberia. En julio de 2015, los CDC habían destinado 3000 empleados al ébola, 1200 de ellos sobre el terreno en África Occidental, incluidos países vecinos como Nigeria y Senegal. El personal de los CDC proporcionó asesoramiento técnico sobre el refuerzo del diagnóstico de laboratorio, el rastreo de contactos y la vigilancia.
Tras el brote de ébola, se estableció la Agenda de Seguridad Sanitaria Mundial como una iniciativa coordinada de preparación para epidemias con miembros de más de 60 países, agencias de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales. La administración Obama financió generosamente la participación de Estados Unidos, con los CDC a la cabeza de las contribuciones estadounidenses.
Amenazas para la salud mundial
La primera señal de la retirada de Estados Unidos de la salud mundial se produjo poco después de la toma de posesión de Trump, cuando firmó órdenes ejecutivas por las que se cancelaba la pertenencia de Estados Unidos a la OMS y se suspendía toda la ayuda exterior estadounidense al desarrollo.
Esto provocó la cancelación de importantes programas de prevención y tratamiento del VIH y el sida, la malaria, la tuberculosis y la hepatitis.
Poco después, se ordenó a los funcionarios de los CDC que cesaran toda comunicación con la OMS, lo que provocó, entre otras cosas, que los expertos de los CDC abandonaran los comités consultivos mundiales.
El desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha provocado la pérdida del 83 % de sus programas y la cancelación de 5200 contratos. Esto ha obstaculizado su capacidad para prestar eficazmente ayuda vital, incluso en países devastados por conflictos y hambrunas, como Sudán. Un estudio predijo que los recortes en la financiación de la USAID podrían provocar 14 millones de muertes adicionales para 2030.
Los recortes presupuestarios y de personal han reducido gravemente la capacidad de los CDC para participar en iniciativas mundiales. Por ejemplo, se cerró la División de Salud Maternoinfantil y se despidió a los 22 empleados. Esta división ayudaba a los países de ingresos bajos y medios a implementar programas para prevenir el VIH en las mujeres embarazadas y sus bebés.
La pérdida de recursos financieros y de un gran número de personal experto significa que la agencia se enfrenta a un futuro incierto. La interferencia en sus procedimientos para desarrollar políticas sanitarias basadas en la ciencia afectará gravemente a su capacidad para llevar a cabo su mandato tanto a nivel nacional como mundial. Los CDC han perdido la confianza del pueblo estadounidense y ya no se les considera la agencia de salud pública más destacada del mundo.
Los gobiernos, los institutos de investigación y las agencias de desarrollo sanitario de todo el mundo deben unirse para condenar esta pérdida de experiencia en salud global. Millones de vidas dependen de que se tomen medidas enérgicas.
Un equipo del CONICET desarrolló una herramienta web que busca mejorar el diagnóstico temprano mediante la aplicación de inteligencia artificial. Permitiría aliviar la carga de los especialistas y democratizar el acceso a estas tecnologías mediante su uso en hospitales públicos.
El cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres argentinas, con más de 22.000 nuevos casos diagnosticados cada año, según el Instituto Nacional del Cáncer (INC). Cuando se identifica en estadios iniciales, la tasa de supervivencia supera el 90%, mientras que en etapas avanzadas las posibilidades de curación disminuyen drásticamente.
Aunque en la mayoría de los casos afecta a mujeres, los hombres también pueden desarrollar la enfermedad y constituyen aproximadamente el 1% de todos los casos del país. En ellos, el diagnóstico suele llegar en estadios avanzados debido a que no son conscientes de los síntomas.
Frente a este desafío, una inciativa de un equipo de científicos liderado por Ernesto Rafael Pérez, profesional de la Carrera del Personal de Apoyo del CONICET en el Instituto de Química Básica y Aplicada del Nordeste Argentino (IQUIBA-NEA, CONICET–UNNE) busca aportar una herramienta que sirva como asistencia en el diagnóstico. La propuesta fue presentada en distintos concursos, fue finalista en el Premio IA Transformadora 2024 y en Ideatón Salud 2023, de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME).
El funcionamiento de MammoInsight consiste en transformar las imágenes mamográficas en matrices de valores numéricos, donde cada píxel de imagen representa un nivel de gris. Estos datos pasan por filtros especializados que resaltan bordes, texturas y anomalías. Posteriormente, las redes neuronales artificiales comparan los patrones detectados con ejemplos aprendidos previamente.
De esta forma, el sistema genera mapas de calor que marcan regiones sospechosas, asignándoles un valor de probabilidad de malignidad. Uno de los modelos más relevantes se especializa en detectar microcalcificaciones: “Son pequeñas acumulaciones de calcio que, aunque generalmente benignas, pueden indicar malignidad. Es muy importante detectarlas porque son un indicio clave, pero son pequeñas, milimétricas y se ocultan fácilmente en el tejido mamario”, explica Pérez.
Es importante remarcar que el sistema no reemplaza al médico: “El modelo puede marcar una región sospechosa y dar un valor alto de probabilidad, pero no es decisivo. Siempre es el profesional quien evalúa y decide los pasos a seguir”, aclara el investigador. La plataforma funciona como un asistente médico, aliviando la carga de los especialistas, quienes deben identificar una cantidad enorme de anomalías diminutas todos los días.
El equipo trabaja para incorporar datos regionales y locales, un paso crucial para afinar los modelos según características genéticas, ambientales y socioeconómicas de la población argentina.
Inicialmente, el proyecto utilizó datasets de la Sociedad de Radiología Norteamericana, garantizando estándares de calidad internacional. Aún así, el equipo trabaja para incorporar datos locales y regionales, un paso crucial para afinar los modelos según características genéticas, ambientales y socioeconómicas de la población argentina. Además, el sistema también integra información clínica relevante como edad, peso, antecedentes genéticos e historial reproductivo para calcular factores de riesgo individuales.
Una de las características más distintivas del proyecto es que busca ser una solución accesible para todos los pacientes, ya que actualmente existen desarrollos similares que son privados y costosos. MammoInsight apunta a ser gratuito en hospitales públicos: “El software actual suele ser cerrado y solo comercial, lo que significa que no todas las personas van a poder acceder. La idea de esta plataforma es llegar a la mayor cantidad posible de personas”, sostiene Pérez.
La elección de un formato web permite que los médicos ingresen desde cualquier lugar, sin instalaciones complejas. Esto es fundamental en el interior del país, donde muchos profesionales trabajan en varias instituciones y no siempre pueden acceder al historial completo de sus pacientes. La plataforma centraliza la información clínica y las imágenes, facilitando el acceso integral para el especialista.
Desarrollo a futuro
Para funcionar a gran escala, MammoInsight requiere infraestructura de servidores que permitan almacenar y procesar imágenes: “Mientras más médicos accedan a la tecnología, mayor será la demanda de servidores”,explica Pérez.
El equipo trabaja con la Unidad de Vinculación del CONICET para avanzar en convenios con instituciones públicas y privadas. Actualmente, el sistema se prueba en los servidores de la facultad con algunos médicos profesionales, y el objetivo es implementarlo primero en hospitales regionales y luego expandirse a nivel nacional: “Lo ideal sería que se pueda usar en hospitales públicos de manera gratuita”, afirma Pérez, aunque reconoce que depende de acuerdos institucionales y de la inversión en infraestructura.
Otro paso indispensable es la autorización de ANMAT, que evalúa, entre otros aspectos, la protección de datos de los pacientes. La plataforma ya cuenta con sistemas de encriptación que aseguran que solo el médico registrado pueda acceder a la información clínica y a las imágenes. La presentación formal ante la agencia se realizará cuando existan convenios concretos para su implementación.
Más allá de las mamografías, el equipo busca ampliar los alcances de la herramienta: “Tenemos la idea de agregar multimodalidad para analizar no solo mamografías, sino también ecografías y tomografías”, anticipa Pérez. También planean sumar información genética para hacer análisis predictivos más precisos.
La tecnología, además, podría aplicarse a otros tipos de cáncer: “Las arquitecturas buscan anomalías en una imagen. Si cambiamos los datos de entrada y reentrenamos el modelo, es totalmente posible”, concluye el investigador.
Dos equipos de colegios técnicos de los barrios porteños de Balvanera y Monserrat obtuvieron distinciones en la Copa Robótica, que convocó 3600 alumnos todo el país.
Los estudiantes de la Escuela Técnica N°26Confederación Suiza y de la Escuela Técnica Otto Krause fueron premiados en la última edición de esa competencia. Participaron escuelas públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Salta, Córdoba, Jujuy, Mendoza, Neuquén y Río Negro.
El escenario no fue menor: chicos de entre 15 y 18 años compitieron en vivo, resolviendo desafíos de lógica y creatividad, probando en público lo que antes se pensaba reservado a laboratorios universitarios. La final fue en Neuquén; las semifinales se habían disputado en el estadio de River Plate.
La Copa Robótica Argentina 2025 es una competencia internacional que, desde su creación en 2017, convoca cada año a jóvenes de más de 190 paísesGentileza Educa
La Copa Robótica Argentina 2025 es una competencia internacional que, desde su creación en2017, convoca cada año a jóvenes de más de 190 países para enfrentar problemáticas globales inspiradas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODES). Educabot organiza el certamen junto con First Global Challenge (FGC) y tiene el respaldo de la Experiential Robotics Platform (XRP).
Los equipos debieron diseñar, programar y presentar robots capaces de resolver en vivo diversos desafíos que combinaban lógica e innovación tecnológica. El proceso implicó meses de preparación y la superación de instancias clasificatorias.
En la final nacional, el equipo “ALT + Suiza”, integrado por Thiago Capone, Kiara Ventura Díaz, Muriel Morena Soiffer y Jesús Ibáñez Huaco, con la mentoría de Javier Blanco, alcanzó el tercer puesto por alianzas y el cuarto lugar por puntaje individual.
La escuela Otto Krause, con el grupo “Nanoelectrodos” –formado por Franco Migale, Gabriel Ortíz Valderde, Daiana Jamachi e Ian Ibern, acompañados por el mentor Alexis Maldonado Reynoso– recibió la mención a la Innovación.
En el mapa más amplio, la Copa Robótica tuvo su podio: el primer puesto fue para la Escuela TécnicaN° 5.138 “Alberto Einstein” de Salta; el segundo, para el Centro de Educación Técnica N°27 de Río Negro y tercero, para el colegio secundario N°60 de Jujuy.
Desde la gestión porteña señalaron que esta participación se enmarca en la política educativa que impulsa programas de innovación, como TUMO: una propuesta extracurricular que ofrece cursos de robótica, programación, diseño web, música y desarrollo de videojuegos.
Además, con el programa BA Aprende se dio otro un paso clave hacia la transformación de los métodos de enseñanza en lengua, matemática y educación digital, buscando actualizar la forma en que los alumnos aprenden y los docentes enseñan.
“En la Ciudad trabajamos para potenciar el talento y la creatividad de nuestros estudiantes, porque lo más importante que tenemos los porteños es el capital humano. Por eso, nuestro desafío es una mejor educación”, afirmó Macri.
Para la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, “fue emocionante ver todo el esfuerzo, la pasión y el trabajo que pusieron los 22 equipos de las escuelas técnicas de la ciudad para llegar preparados a esta competencia. Ese aprendizaje será una experiencia que quedará para todas sus vidas”.
Rafael Grossi, el argentino que dirige el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), participó vía streaming de la 46º Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se desarrolla en el hotel Llao Llao de esta ciudad. Grossi, que se reúne permanentemente con múltiples líderes mundiales, advirtió que “la Argentina tiene una alta consideración en cuanto a su potencialidad y no solo por cuestiones políticas”.
Grossi, que tiene más de 40 años de experiencia en materia de energía nuclear y que se formó en Bariloche, se refirió ante una gran audiencia a la “compleja y traumática transición” que el mundo vive a nivel geopolítico. En ese sentido, mencionó diversas caracterizaciones que palpa en las negociaciones que lleva adelante en distintos países por su cargo: “Los políticos y los ejecutivos de finanzas deben ver que el orden internacional experimenta una fragmentación creciente. Hay una multiplicación de polos de poder. Basta con pensar en el G2 (Estados Unidos y China) dentro del G20”.
Asimismo, el diplomático advirtió sobre la ampliación y diversificación de las esferas de competencia: energía, manejo de datos con inteligencia artificial, materias primas y minerales críticos, entre otras. “También se observa la reaparición de una conflictividad que parece propia del siglo XX, un retorno de la guerra con artillería, como el conflicto entre Rusia y Ucrania. Y eso coexiste con la ciberconflictividad y con la desinformación. Esos actores influyen en la estabilidad política de los países. Y se suman las sanciones como elemento fuerte en la caja de herramientas de los Estados”, dijo Grossi.
El propio director general de la OIEA se encuentra bajo un fuerte operativo de seguridad en Viena tras detectarse una amenaza concreta vinculada a sectores próximos a Irán. Las intimidaciones contra el argentino se intensificaron tras la guerra de 12 días entre Israel e Irán, en junio, cuando Teherán lo acusó de inclinar sus informes a favor de Israel y de contribuir a escalar el conflicto.
Si bien evitó opinar a título personal, Grossi señaló que “para competir hay que tratar de entender el mundo a través de una visión desapasionada, especialmente en tiempos de grieta global”, y agregó: “El desafío de políticos y ejecutivos de finanzas es acercarse con ojos bien abiertos, y ver la realidad tal como es”.
Sumó que la Argentina debe tener conciencia de sus fortalezas y debilidades. Fue en ese tramo cuando subrayó la “alta consideración” que existe de el país en el mundo. Además de poner el foco en cuestiones como la energía, la alimentación y la minería, Grossi puntualizó la capacidad tecnológica. Ejemplificó con países como Singapur y Corea, en los que ese factor “fue clave en el salto cualitativo”.
En esa línea, Grossi se mostró “razonablemente optimista” de cara a las oportunidades para la Argentina. Además de decir que Bariloche es una suerte de Silicon Valley de la energía nuclear, el diplomático indicó que ese tipo de energía experimenta “un retorno fortísimo en el mundo tras años de ser estigmatizada”.
Se refirió así a las perspectivas sobre los Small Modular Reactors (SMR o pequeños reactores modulares), y en el desarrollo y la implementación de esta tecnología nuclear clave para diversificar la matriz energética. “La Argentina es el único país que exporta reactores nucleares en el sur del mundo. Eso trae también desafíos, pero hay una oportunidad enorme. Las grandes empresas se vuelcan a los pequeños reactores a causa de los centros de datos voraces de consumo energético. Es un mercado de US$30.000 millones en los próximos 15 o 20 años”, afirmó Grossi.
Y contó sobre el inédito acuerdo que la OIEA firmó con el Banco Mundial, que hasta hace poco tiempo prohibía inversiones en energía nuclear. Y dijo que en la misma línea se mueven actualmente otras entidades como el BID.
Hace algunas semanas anunciamos el Proyecto Sidersa+, una inversión que va a marcar un antes y un después en la historia de la industria de nuestro país. Se trata de la construcción de una planta siderúrgica de última generación en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos (Provincia de Buenos Aires), que demandará una inversión de US$ 300 millones.
La planta proyectada, la primera de aceros largos de capitales argentinos, permitirá abastecer al mercado con insumos, como el acero de construcción y el alambrón (360.000 toneladas anuales) indispensables para la industria nacional y el apoyo local a las cadenas de producción. Esta es la primera vez en más de 63 años en que se construirá desde cero una siderurgia integrada en la Argentina.
Por eso no se trata de cualquier inversión: vamos a construir la planta siderúrgica más moderna, eficiente y sustentable del mundo. Y lo decimos sin ponernos colorados ni como un slogan. Lo decimos con hechos. Lo demostramos con datos.
Mientras las acerías tradicionales demoran 24 horas en sus procesos productivos, nosotros vamos a transformar chatarra en hierro de construcción en apenas 2 horas. Velocidad es eficiencia. Eficiencia es competitividad. Eso significa más productividad, menos desperdicio y un ahorro enorme de energía: después de la chatarra, el segundo insumo más importante del acero es la energía. Por eso, cada minuto que ganamos en eficiencia y cada kilowatt que ahorramos se traducen en competitividad frente al mundo.
En sustentabilidad el contraste también es enorme. Las siderurgias en el mundo emiten en promedio 1.000 kilos de CO₂ por tonelada de acero. Nosotros vamos a estar en apenas 370. Tres veces más amigables con el ambiente que el promedio global. Por eso, cuando decimos que vamos a construir la siderurgia más moderna, eficiente y sustentable del mundo, no es un slogan. Lo demostramos.
Construir una planta siderúrgica siempre ha sido el sueño de nuestra empresa. Una compañía que tiene una historia de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio. Que nació en el patio de atrás de la casa de José Spoto, mi abuelo, quien, con más esperanza que recursos, empezó a producir arandelas con sus propias manos a partir de descartes de chapa. Jesús Spoto, mi padre, por necesidad, comenzó a trabajar junto a él desde muy joven. Con esfuerzo incansable y determinación llevó a Sidersa a lo más alto de la siderometalurgia argentina. En los 90 dimos el gran salto: compramos en San Nicolás un galpón de 3.000 metros cuadrados donde trabajaba apenas un puñado de personas. Hoy ese predio tiene más de 100.000 metros cuadrados productivos y centenares de colaboradores en una de las plantas más modernas de América Latina. Todo esto fue posible porque siempre reinvertimos nuestras utilidades en la Argentina.
Por eso siempre estuvimos convencidos de que podíamos concretar este nuevo sueño. Esa convicción inicial se transformó en acción gracias a dos razones muy concretas: primero, porque nunca dejamos de invertir en el país, ni siquiera en los peores momentos; y segundo, porque contamos con herramientas como el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y la adhesión de la Municipalidad de San Nicolás, que nos dieron el respaldo y la previsibilidad necesaria para encarar un desafío de esta magnitud. La Provincia de Buenos Aires también aprobó en la Legislatura su propio régimen, pero aún no fue reglamentado. Eso brindaría aún más respaldo a proyectos como el nuestro.
La nuestra representa la primera (y, por ahora, única) presentación netamente industrial que se incorpora al RIGI y, por su impacto económico, sus características tecnológicas únicas y la relevancia de las inversiones requeridas, se convierte en un proyecto estratégico para nuestro país.
Participar del RIGI, por supuesto, tiene sus exigencias. Por ejemplo, que un porcentaje de los insumos y los servicios sean brindados por proveedores locales. Nosotros dimos un paso más. Desde el primer día tomamos una decisión: el 100% de nuestra inversión se hará con trabajo argentino. Solo vamos a importar la tecnología.
Queríamos que nuestras pymes estuvieran presentes, aunque sus precios no fueran los más competitivos. Porque detrás de cada pyme hay una familia. Hay trabajo argentino. Durante la etapa de obra, en nuestro predio van a trabajar más de 1.000 personas contratadas por estas pymes argentinas.
Una vez concluida, la planta prevé crear más de 3.500 puestos de trabajo entre directos e indirectos, lo que impulsará la economía circular que abarca desde los sectores de la recolección de chatarra y la construcción, hasta la logística, los servicios y otras actividades vinculadas.
Por otro lado, cuando la planta esté en marcha, vamos a conectar a quien recolecta la chatarra con quien desarrolla la tecnología del futuro. Así, pensamos en cómo podemos colaborar con la comunidad en el corazón siderúrgico de nuestro país. Por eso, estamos trabajando con instituciones locales (universidades, gremio, escuelas técnicas) para reactivar carreras universitarias y terciarias relacionadas con el sector. De esta manera, se podrá capacitar a los jóvenes de hoy con la tecnología del mañana. Esto no sólo genera trabajo, sino que ayuda a preparar a la comunidad nicoleña para el futuro.
Somos una empresa apasionada por lo que hace, que trabaja para ser cada día mejor. Por eso, reinvertimos nuestras utilidades para seguir creciendo. Defender la industria es invertir en ella. No desde el relato. No desde la queja. Sino desde la acción. Invertimos para crecer. Invertimos para competir. Invertimos para transformar.
Luego del éxito que fue el streaming del CONICET donde mostraron en vivo la exploración del fondo del mar argentino, ahora los científicos redoblarán la apuesta con una nueva propuesta: transmitirán en tiempo real una expedición paleontológica en Río Negro, a cargo del Laboratorio deAnatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (Lacev).
Durante tres semanas consecutivas situadas en el mes de octubre, los investigadores se centrarán en mostrar y explicar cómo se buscan, extraen y estudian fósiles en plena Patagonia, en un esfuerzo por acercar el trabajo de campo al público general, tal y como sucedió anteriormente.
Nueva expedición del CONICET Foto: Instagram
La transmisión incluirá desde la detección e identificación de restos fósiles hasta la logística cotidiana de una campaña en territorio inhóspito, así como el posterior traslado de los hallazgos al Museo Argentino de Ciencias Naturales, donde son analizados. La idea es que el público pueda interactuar con los paleontólogos, hacer sus preguntas, ponerle nombres simpáticos a los fósiles y compartir sus conocimientos.
“Queremos compartir parte de nuestro día a día en campaña, explicar lo que vayamos encontrando y mostrar cómo los fósiles viajan después hasta el museo para ser estudiados”, anticiparon los científicos en redes sociales.
Nuevo streaming del CONICET: una ventana al pasado
La transmisión que se realizará en octubre se perfila como una oportunidad única para asomarse a las expediciones arqueológicas y comprender cuáles son los desafíos técnicos y científicos del terreno a explorar. Al mismo tiempo, aprender cómo se reconstruye la historia de los dinosaurios en nuestro país.
Con el antecedente de la expedición submarina, que capturó la atención de miles de seguidores, se espera que esta nueva campaña despierte el mismo entusiasmo entre los amantes de la ciencia, la naturaleza y la historia de la vida en la Tierra.
El escenario será, por supuesto, la Patagonia, ya que allí se descubrieron algunos de los ejemplares más colosales conocidos hasta hoy, como el Patagotitan mayorum, considerado el animal terrestre más grande de la historia.
(Para acceder a la 1ra. nota de esta trilogía acerca de la guerra en el siglo XXI, cliquear aquí. Para la 2da., aquí)
¿Que hace la Argentina en materia de drones? ¿La verdad seria y más bien horrible? Desde que el presidente Mauricio Macri degolló el desarrollo de drones argentinos SARA de INVAP entre 2013 y 2015, nada, pero nada de nada. Un par de empresas que trabajó bastante con INVAP, FixView y ARG ensaya sistemas de láser antidrone (al final de este artículo mandamos el press-release).
El propio Ejército Argentino, la única fuerza armada interesada en el tema, discute con INVAP la continuación del dron de observación para tiro de artillería de cañones de 155 mm. Macri lo mató en el huevo, y es algo que por pura necesidad quizás vuelva al candelero si este gobierno nacional se muere antes que el país que viene estrangulando.
El Sistema Argentino de Robots Aeronáuticos (SARA) fue un contrato importante del Ministerio de Defensa en tiempos en que éste trabajaba para la Argentina. Tenía el objetivo de hacer robots de navegación autónoma, fuera preprogramada o autoprogramada en vuelo, con capacidad de observación, inteligencia, vigilancia marítima y de fronteras, y eventualmente de ataque.
A diferencia de la Fuerza Aérea, no se proponía hacer enormes aeromodelos facheros a control remoto para mostrar en los shows de armas. Y mucho menos, importar material israelí menos inocuo. Eso ante la evidencia práctica, comprobada decenas de miles de veces en Ucrania y por ambos bandos, de que hace dos décadas que se vienen gastando plata al cuete. Un dron sin capacidades autónomas mínimas de despegue, navegación, búsqueda e identificación y eventual aterrizaje, no sirve para nada. Es demasiado fácil interferir el contacto por radiofrecuencia entre el operador y el vehículo.
Todo dron militar autónomo pero con capacidad de transmisión de imagen en tiempo real, y especialmente los cuadricópteros tipo FPV (First Person View) generalmente será interferido por el enemigo y pierde la señal. Eso Ud. lo puede ver todos los canales de análisis bélico de Youtube que cubren la guerra aérea en Ucrania.
Hay muchas grabaciones escalofriantes que nos llegan del Donbás, de Donetsk y de Kursk. Muestran «en primera persona» las últimas imágenes que graba y emite un cuadricóptero kamikaze que arremete contra un tanque, una 4×4 o un camión. En las más morbosas, se ve a los tripulantes intentado saltar del vehículo, sin mucho éxito. La historia visual termina antes del final, y no por un pudoroso recurso de edición: la visión previa al impacto está desesperadamente interferida por un «jammer», una antena a bordo del blanco. Emite un pulso electrónico de alta intensidad en decenas de frecuencias.nco».
El jammer trata de generar corrientes parásitas de inducción en el microcableado de los chips del dron. El objetivo de mínima es enloquecer sus sistemas de imagen y de apuntamiento. El de máxima, freírlos por sobrecarga con un PEM, o pulso electromagnético. Eso exige demasiada potencia eléctrica y el alcance efectivo es mediocre. Pero en su vuelo terminal un cuadricóptero kamikaze mantiene su dirección y velocidad por inercia, como una piedra. Ya no recibe, procesa o emite señales.
Y de acuerdo a la cantidad y potencia de sus motorcitos eléctricos, la carga explosiva puede ser considerable. Los primeros cuatricópteros ucranianos eran importados y chinos, marca DDJ, hechos para aerofotografía, y llevaban como carga útil una botella Mólotov hecha en una cervecería artesanal de Lvov, casi en la frontera con Polonia.
Pero luego el profesor Sinan Kivrak, de la Universidad Técnica Ostim, desarrolló con sus estudiantes un hexacóptero capaz de cargar tres municiones de mortero; una de 81 mm. y dos de 60 mm. El método de ataque suponía sobrevolar un blindado ruso sobre su vertical, y dejar caer los obuses por gravedad. Barato y efectivo, pero no imparable.
En el día a día, lo que hace diferencia es atacar al enemigo en la profundidad de su territorio con drones de largo alcance, categoría que incluye a los misiles de todo tipo y precio. Y en lo que se refiere al frente, la nueva estrella y terror de la infantería, es el cuadricóptero kamikaze liviano.
La carrera por la supremacía tecnológica en ambos renglones va bastante pareja entre Rusia y Ucrania. Pero lo que probablemente desempatará las cosas es la capacidad industrial, la de fabricar mucho y más barato.
El armamento que suministra la OTAN a Ucrania es maravillosamente sofisticado y caro y se pagará con recursos naturales y endeudamiento externo y eterno, algo que en la Argentina conocemos bien.
No es sostenible una guerra que no podés pagar. Algo que en la Argentina conocemos bien.
Demasiado bien.
EL JAMMING ES VIEJÍSIMO PERO SOLÍA SER EFICAZ
El «jamming» ya era un recurso habitual en las grandes campañas de bombardeo por gravedad de la Segunda Guerra. Como la RAF sólo se atrevía a bombardear Alemania de noche, y las enormes metalúrgicas, fábricas de rulemanes, químicas y otras plantas estratégicas del valle del Ruhr solían estar cubiertas de nubes o de smog, había que marcar el blanco con bengalas para no bombardear tan a ciegas.
La tarea de detectar y marcar el blanco de cada noche la tenía un bombardero Mosquito, llamado «pathfinder» (baquiano o rastreador) y dos sistemas de triangulación de radiofrecuencia. El primero, llamado Gee, te dejaba a 10 minutos de vuelo del blanco y era relativamente fácil de interferir. El segundo, llamado Oboe, era mucho más resistente.
El Oboe lo formaban al menos dos grandes antenas de radar 2 D en Inglaterra. Un radar de este tipo «interroga» un trasponder a bordo de un avión colaborativo. Este responde emitiendo un algoritmo larguísimo de autoidentificación alfanumérica casi imposible de imitar en tiempo real. Esa suerte de «password» se llamaba IFF (Identification Friend or Foe).
El radar en Inglaterra recibía la señal, la verificaba, y medía la distancia en línea recta hacia el avión.
La antena maestra era «Cat» (el gato), y emitía un tono para guía del suboficial navegador del Mosquito. Cuando éste tono alcanzaba una nota musical predeterminada y continua, la distancia en línea recta entre la antena Cat y el Mosquito era la correcta. Entonces el avión marcador, había llegado al borde de un arco imaginario que atravesaba el blanco a 10 minutos exactos de vuelo a velocidad y altura constantes. Ese primer Pathfinder empezaba a recorrerlo, siguiendo la levísima curvatura del arco.
En ese momento, 10 minutos antes del desastre, las defensas alemanas, decían: «Ése jueputa ya inició el búmerang», y ya sabía cuál iba a ser el blanco. No es demasiado tiempo.
Si en esa enorme curva el Mosquito derivaba un poco hacia el oeste, es decir acercándose a Inglaterra, el Cat emitía puntos como los del código Morse, y el piloto enderezaba su trayectoria. Si el avión por el contrario se alejaba del arco hacia Berlín, Cat emitía rayas de Morse, y nueva corrección. Si el piloto conservaba bien el rumbo, Cat lo recompensaba con un pitido continuo.
Con este sistema y un piloto nocturno ducho en corregir la deriva por viento, el margen de error se reducía apenas a 35 metros a cada lado de la trayectoria ideal. A esa altura de las cosas, el avión iba literalmente teledirigido desde Inglaterra.
El «Mouse» medía también su propia distancia hacia el avión, pero todavía sin opinar. Al estar en otro lugar del suelo inglés relativamente alejado del emisor Cat, Ambos radares trazaban dos círculos con iguales radios pero distintos centros: sus arcos por ende no coincidían, salvo en un par de puntos. La coincidencia de arcos que le interesaba el piloto del Pathfinder era una sola, la ubicada sobre la vertical de la fábrica o planta eléctrica, playón ferroviario o astillero elegido.
Cuando el receptor a bordo del Mosquito recibía ambas señales, las de Cat y Mouse, soltaba automáticamente las bombas pirotécnicas que iluminaban el objetivo en tierra. Si la cobertura de nubes era total, bajaban en paracaídas e iluminaban las nubes sobre la vertical del blanco invisible, pero visibilizado.
Detrás de este primer avión marcador venían otros Pathfinders. Guiándose por la vista nomás, corregían todo error del marcado inicial. Lo «repintaban» con bengalas de fósforo verdes, rojas o amarillas usando los códigos de color vigentes sólo para aquella operación y aquella noche.
Eso dejaba sin tiempo a la defensa antiaérea para armar señuelos luminosos en zonas rurales, destinados a mandar el lento tren de hasta 800 cuatrimotores Lancaster que venía a la zaga, a soltarle 3200 toneladas de bombas a bosques, lagos y vacas perfectamente inocentes. Pasó más de una vez.
Desorientar geográficamente al atacante hoy se llama «spoofing», y los alemanes lo practicaban sistemáticamente pero éxito relativo, porque el orden de los colores de los señuelos no era fácilmente imitable en tiempo real. Además, uno de los Pathfinders actuaba de «master bomber» volando una o dos horas en círculos a alturas de 12 o 13 mil metros, difíciles de alcanzar por los cazas nocturnos alemanes o la artillería antiaérea. No era fácil jubilarse como master bomber.
El master bomber podía romper el silencio de radio para ordenar «repintados» del blanco a una segunda ola de Pathfinders que volaban en rasante, debajo de los rayos del radar, demasiado rápidos (700 km/h) y pegados a los techos como para ser fácilmente abatidos por artillería liviana.
Hoy el «spoofing» en Ucrania no es visual sino electrónico y codificado. Y las contramedidas son muy ingeniosas aunque casi obvias. Para engañar sobre su paradero a un dron de ala fija, se le pueden mandar falsas señales desde tierra que imiten las de la constelación satelital estadounidense GPS, que la usan hasta los rusos.
Si eso falla, se lo puede engañar con señales truchas de la constelación rusa Glonass, que la usan hasta los ucranianos. Pero si el dron no quiere ser engañado, discrimina como falsas las señales de posicionamiento que le llegan desde abajo, en lugar de desde arriba. Elemental, pero alguien tuvo que descubrirlo.
Por otro lado, no es imposible que al minuto de prenderse (y señalar así su paradero en alguna arboleda del Donetsk), los operadores de una antena móvil de spoofing se liguen un misil, dron o bala de artillería, si no apagan el emisor y se rajan a tiempo. Otra profesión en la que es difícil jubilarse.
Volviendo 80 años para atrás, en la prehistoria de la guerra electrónica, el Oboe era difícil de interferir por fuerza bruta, es decir emitiendo radiofrecuencia para ensordecer a los Pathfinders. Estos tenían antenas receptoras muy sensibles y filtros de «ganancia» muy alta. Eso significa la capacidad de distinguir señal de ruido electromagnético y cancelarlo, aunque fuera fuera brutal y la señal de Cat y de Mouse muy débil, a fuerza de distancia.
El primer límite de Oboe era de radiofrecuencia. En los primeros modelos, tanto Cat como Mouse y el trasponder en el Pathfinder emitían en longitudes de onda de 1,5 metros, lo que supone una frecuencia de 200 MHz. Los radares del Reich podían interferirla fácilmente. Los modelos ulteriores de Oboe emitían en longitud de 10 cm., es decir microondas de 1,5 GHz. Ese tipo de antena, llamada magnetrón, lo inventaron los físicos John Randall y Harry en Wembley a principios de los 40, destruyó la industria y la infraestuctura alemanas, y hoy calienta comida en cualquier horno de microondas.
Cuando terminó la guerra ningún radar alemán había logrado emitir en frecuencias tan altas. Máxime con la industria electrónica holandesa (Phillips) y la alemana Telefunken, GEMA, AEG y Siemens bombardeadas al ras, gracias al magnetrón.
El segundo problema de Oboe era incurable: la esfericidad del planeta. La línea recta entre emisor y receptor es forzosa en ondas de radio, salvo entre las muy bajas, entre los 6 y 30 MHz y únicamente sobre agua salada. En esas frecuencias, las ondas de radio se pegan al mar. Si querés comprobarlo científicamente, manejá por la RN11 a lo largo de la costa de la bahía de Samborombón.
Entre Pipinas y Villa Roch vas a escuchar con un sonido muy claro la programación musical del SODRE, con antenas en Montevideo, a 160 km., bien abajo de la línea del horizonte. El SODRE cumple ya 93 años de excelencia. Fuera de la bahía, FMs rebosantes de reguetón, aullidos publicitarios y que te ayude Dios.
En frecuencias mayores que 30 MHz, el límite es el horizonte visto en un día claro desde el tope de la antena. Por muy alta que fueran las antenas Cat y Mouse en Inglaterra y aunque el primer Pathfinder volara cerca de sus 12.000 metros techo técnico, a unos 500 km. de distancia las señales inglesas al este del Ruhr quedaban bajo la curvatura terrestre.
Eso explica que cuando en el segundo semestre de 1944 los aliados occidentales pudieron hacer pie en Italia y Francia y Holanda, se llevaran algunas antenas y capturaran todas las pistas aéreas que pudieran. Con ellas, el Oboe en su versión 2.0 llegó a Berlín y a Prusia, y las capitales de casi toda Alemania fueron reducidas a polvo y cenizas.
Los Mosquito tenían ventajas únicas para abrir camino a los bombardeos masivos. Primero, que ningún caza alemán, diurno o nocturno, podía volar en la tropopausa (límite entre la tropósfera y la estratósfera), a 700 km/h y con un rango operativo de casi 3000 km. Salvo por los dos motores Merlin, inevitablemente metálicos, las células del Mosquito estaban hechas de laminados de madera balsa, pino spruce, tela de algodón y todo pegado con metacrilato, es decir «La Gotita».
La invisibilidad al radar fue una virtud más emergente que buscada. El fabricante, Geoffrey De Havilland, muy a contramano de los gorras de la RAF y de la USAF, era loco por los aviones de maderas, y considerado además un loco. Hoy las llamaríamos resinas epoxídicas reforzadas con fibras de lignina y celulosa. Y como casi todo «composite» aeronáutico, unía rigidez estructural y bajo peso. Pero los gorras querían aluminio, que además escaseaba.
Cuando el Ministro de Adquisiciones de Guerra, Lord Beaverbrook, un magnate de prensa canadiense, le impuso al Mosquito a los jerarcas de la RAF, estos pilotos de sus escritorios lo recibieron con el mismo beneplácito que un enema de portland. Pero los pilotos de aviones reales, los de reconocimiento aéreo y los del Bomber Command, se enamoraron. Jamás habían volado semejante combo de alta potencia y bajo peso.
Nadie hablaba siquiera entonces de estructuras stealth. Pero los Mosquitos resultaron, como quien no quiere la cosa, ser bastante transparentes para el radar. Fueron los aviones cuyos pilotos tuvieron la mejor tasa de supervivencia entre los aliados: el 98% seguía vivo al término de la guerra.
Los alemanes podían estar atrasados un año y monedas en radares, pero sabían buscar las frecuencias operativas de los sistemas Gee y Oboe para interferirlas selectivamente, y por fuerza bruta. Ya sobre finales de la guerra, los sistemas de navegación de los bombarderos de la RAF y los de la Octava Fuerza Aérea estadounidense se basaban derivados del Oboe y en radares «look down» situados en la nariz de cada bombardero.
Las formaciones eran muchas, con trayectorias distintas y erráticas. Sólo convergían y se sumaban en línea recta hacia su objetivo cuando estaban a pocos minutos del mismo, inevitablemente había adelantados, atrasados y adónde me pongos. Iban haciendo «piernas» entre distintas ciudades para disimular el «target» de aquella noche, tratando de evadir además los corredores aéreos más repletos de flak, y sólo encaraban la recta final hacia el blanco cuando lo veían ardiendo en rojo, amarillo y blanco. Entonces, trataban de conservar su línea recta de vuelo, su velocidad y su altura.
Hacia fines de la guerra la aviación de caza alemana estaba hecha pedazos, pero no así las baterías de flak guiadas por radar y computadora. Es más, casi todas las existentes en la inmensidad territorial del Reich en 1941 se habían agrupado en un territorio alemán cada vez más reducido. Alfombraban el camino del tren de bombarderos de explosiones regladas por espoletas de altura. Cada ojiva antiaérea alemana de 88 mm. desprendía 1500 astillas de acero.
Si la explosión sucedía a 8 metros de distancia, era destrucción garantizada y muerte inmediata. Pero el radio efectivo de dispersión de las esquirlas era de 200 metros, y la que no te hería, te mataba. Cuando ya se estaba en la final del blanco no se podía cambiar de altura para quedar fuera de este radio, porque te ibas a llevar puesto a otro bombardero, cosa por demás frecuente. El amontonamiento y la oscuridad de los trenes de hasta 1000 bombarderos aliados garantizaban caos y terror, y eventualmente ligarse el racimo de bombas de alguno que volaba, invisible, 300 o 400 metros más arriba.
Excepción hecha de los Mosquitos, las tripulaciones de bombardeo pesado de los aliados fueron los servicios que tuvieron las peores bajas, superiores a las de todas las otras ramas de todas las otras armas. En sus B-17 y sus B-24 murieron 27.000 tripulantes, y en los Lancaster, Halifax y Wellingtons de la RAF, 55.000 sobre un total de 125.000 hombres: el 44,4%. Sólo el 30% de los integrantes del Bomber Command llegaron con vida y sin heridas discapacitantes a la rendicion de Alemania.
En el último año de la primera guerra absolutamete electrónica de la historia, con los radares «look down», como el H2 británico, los blancos se veían en una pantalla de rayos catódicos por detalles topográficamente inocultables: las formas de los ríos, los canales y las costas marinas. Y los alemanes seguían sin magnetrones capaces de interferir los H2.
Ésas eran «las guerras de rayos» en los cielos de Alemania, cuando la aviación real era la tripulada. En Ucrania, 80 años más tarde, el arte de hacer navegar un tetracóptero por la estepa, dejar que identifique un blanco, y darle la orden de ataque (o más bien que la ejecute en forma autónoma) es algo física y matemáticamente más complejo. También el arte de engañar a ese dron.
Pero no por nada, ya desde antes de la guerra, tanto Ucrania como Rusia eran paraísos de jóvenes hackers que se hacían ricos vendiendo su pericia en «black hat», atacando informáticamente bases de datos, de bancos, de sistemas de salud, o de ejercer el «ransomware». Para los legos que la miramos pasar, eso es encriptarle toda la información a una persona o una empresa, y devolvérsela a cambio de alguna suma de gran estrépito en el anonimato bastante mafioso de las monedas virtuales. No se aceptan e-Libras.
Hoy esos pibes dirigen la única guerra europea desde 1945. Por una vez en sus vidas, trabajan en blanco.
Cuando Macri canceló el proyecto SARA e hizo intervenir la FAdeA por una runfla de bogas, exjefes de personal de la Fiat artistas en la escritura de telegramas de despido, e incluso un fabricante de lácteos (pero radical y cordobés, ojo), nos hizo más daño militar que la Task Force británica en 1982. Sólo que a la Task Force no la votamos.
El objetivo del programa SARA, desde el principio, fue el rearme de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del país con poca plata, mucha cabeza y vuelo autónomo. En dos años, INVAP llegó a un pequeño demostrador tecnológico de ala fija, con un motorcito de cortadora de pasto, algo que todo cabeza de termo, con o sin gorra, consideró un dron de juguete de los que uno se compraba en Easy.
Sólo que éste demostrador, por hardware y software, era semiautónomo, es decir empezaba a parecerse a un dron militar en serio. El ministro de defensa. Agustín «El Chivo» Rossi, estaba poniendo plata para avanzar con el demostrador y los prototipos clase 1 y clase 2, plenamente autónomos, de largo alcance y dotados de ópticas pancromáticas e infrarrojas de FixView, y de radares de apertura sintética de INVAP. La firma barilochense ya le había encargado un motor pistonero «boxer» refrigerado a aire al Oreste «El Mago» Berta, el jefe de desarrollo de motores de la Escuadra Torino, la que en 1969 ganó las 84 horas de Nurburgring.
Los clase 1 y 2 ya libres de ñañas de dentición serían entregados a la resucitada empresa estatal Fabricaciones Militares, para su produccion en masa. Había todo un plan escalonado de drones de ala fija y capacidades crecientes.
El cuarto en la lista tenia propulsión turbojet o turbofan, para lo cual se estaba en aprontes con dos fabricantes brasileños, Motorav y Turbomachine. El proyecto se llamaba cautelosamente BLAAV, por Blanco Aéreo de Alta Velocidad, no fuera que nadie lo tomara por un arma, líbrenos Dios.
Los analistas militares de la barra brava de Racing Club, no por nada llamado «La Academia», comentaban: «Ma qué blanco aéreo, éste es un Exocet argentino de aquí a la China, transónico, y de mil kilómetros de alcance ferry, porque viaja de ida, mirá bó. Ojalá que no gane eñ Gato, porque este proyecto es boleta».
Evidentemente a ciertas cancillerías que no nombraré, pero las llaman Whitehall y el State Department, todo el programa SARA y especialmete el BLAAV les caía fatal. Por lo que se pudo ver, al «rank and file» del Palacio San Martín también, pero ése sólo recibe órdenes.
Cuando Macri mató el modesto demostrador tecnológico (y cuando Alberto Fernández se olvidó de resucitarlo), este demostrador, bajo la atenta mirada del Ejército Argentino, estaba aprendiendo a despegar y aterrizar solo.
En 2018, tiempos de macrismo explícito, INVAP incurrió en la demasía de desarrollar un helidron de 160 kg, el RUAS 160, junto con «Pirincho» Cicaré, el único fabricante de helicópteros del país, y la empresa contratista rural Marinelli, de Santa Fe. En Expoagro ganó el campeonato de «selfies»: todo expositor se sacaba una con el aparato, pero de hablar de amor, de eso, nada.
El RUAS podía navegar en forma autónoma entre los árboles de una plantación de frutales, haciendo fumigación de baja altura y alta precisión imposibles para un avión de ala fija.
Pero al no tener «boom» ni rotor de cola, el RUAS podía también operar desde la cubierta de un aviso, una corbeta, un guardacostas o una patrullera de altura, en general llena de obstáculos que impiden despegar o aterrizar con un helicóptero convencional y tripulado, máxime con vientos de 70 nudos y oleaje de 6 metros, situación tan frecuente en lo que nos quedó de Mar Argentino. El defecto letal del RUAS es no venir de un país de la OTAN, no costar un ojo de la cara y no generar viajes «tout compris» de nuestros émulos del almirante Nelson.
Desde 2018 la Armada se rasca haciendo dormir el expediente, a cambio de promesas voladoras de helicópteros importados por parte del ministro de defensa Luis Petri. El ex jefe del Estado Mayor Conjunto, el general (RE) Juan Paleo, considera a Petri el peor ministro de defensa desde el regreso de la democracia.
La Argentina va acelerando en su infatigable carrera hacia nuevas pérdidas de territorios continentales y terrestres. Pero eso si, Petri se visitió de Maverick y se fue a Dinamarca a comprarle 24 cazas F-16 de 45 años de edad a la Fuerza Aérea Argentina. Quiso incluso volar «de paquete» en el asiento trasero de una versión biposto de ese Viper. Pero la prudente Flyvevåbnet sólo le concedió un rodaje de pista. Minga de hacerlo volar en uno de esos bellos fósiles aeronáuticos, al menos sin haberlos pagado antes.
Paleo se queda corto. Don Luis no es sólo el peor. Es el más ridículo.
Los daneses, aliados incondicionales de EEUU mientras no les roben Groenlandia, juran -sin mentir- que están en un excelente estado de conservación, y que en su casi medio siglo de operaciones expedicionarias, probaron ser excelentes para bombardear países sin aviación y con defensas aniquiladas.
En AgendAR, visto lo que sucede en Ucrania, donde el vuelo pilotado es un recuerdo, creemos que son perfectamenta inútiles para toda guerra entre estados en este siglo. Pero en el siguiente, si logran salir del hangar aunque más no sea arrastrados, se podrán revender a precio de colección.
Los jefazos hasta el 8 de septiembre estaban «aggiornándose» y preparándose para el vuelo robótico. Desde el 10 de diciembre de 2023 le llueven ofertas de drones israelíes casi todos los días.
HAY QUE NACIONALIZAR AL MINISTERIO DE DEFENSA
Mientras no sucede nada, pero lo que se dice nada de nada, seguimos con un press-release de esas dos empresas argentinas de tecnología dual. Tienen una buena trayectoria en sensores ópticos y electromagnéticos. FixView trabajó con INVAP en la cámara multiespectrial y estabilizada de uno de los P3 Orion. Fue testada en vuelo por la Armada, era buena, y ahí quedó. El expediente data de 2004, y está juntando polvo junto al del helidrón RUAS.
FixView también estuvo con INVAP haciendo los sensores ópticos del Pucará Fénix de vigilancia aérea, proyecto radarizado que la Fuerza Aérea por fin logro enterrar tras 14 años de lucha.
A espera de tiempos menos canallas, estas tres empresas nacionales se obstinan en lo suyo.
Que viene a ser lo nuestro.
Daniel E. Arias
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PRESS RELEASE
El uso de tecnología láser en los escenarios de defensa está ampliamente estudiado y probado, pero más que todo con láseres de emisión continua de alta potencia en el orden de decenas o centenas de kilowatts, equipos que, si bien pueden ser transportados, no son de reducidas dimensiones ni de bajo peso para ser portados por una sola persona, además de requerir una notable inversión de recursos monetarios.
Una de las ventajas principales en la utilización del láser es por su velocidad en llegar al blanco, siendo esta la velocidad de la luz: aproximadamente 300.000 km/s.
En el caso del desarrollo que están realizando FixView y ARG Scientific, la iniciativa se basa en la utilización de tecnología láser de Alta Energía Pulsada de Estado Sólido, mediante la generación de pulsos de muy corta duración (en el orden de los nanosegundos). Con sistemas ópticos lineales y no lineales se puede lograr que cada pulso tenga la energía suficiente para dañar y destruir diversos tipos de sensores EO modernos, ya que la potencia instantánea alcanzada está en el orden de decenas de Mega Watts por pulso.
Desde FixView se detalló que fue todo un desafío poder generar y conformar un haz láser en longitudes de onda y niveles energéticos útiles para la función, “…ya que es muy alta la complejidad de la generación y manejo del haz láser pulsado en altos niveles de energía, requiriendo el dominio de ópticas y dispositivos fotónicos especiales, más aun tratando de lograr que el sistema sea de reducidas dimensiones y peso para poder ser portable por una sola persona…”.
Ensayos preliminares y resultados
Los ensayos consistieron en generar y dirigir los pulsos de láser sobre sensores reales (CMOS, CCD y cámaras FPV) en funcionamiento. En todos los casos se observaron y documentaron efectos destructivos, desde el deterioro parcial de la imagen hasta la inutilización total del sensor.
Es de destacar que, si bien las pruebas fueron a escala, la distancia hasta los sensores prácticamente alcanzó los 100 metros, demostrando que el límite en rango efectivo es perfectamente escalable mediante los sistemas ópticos y fotónicos adecuados.
Escalabilidad y perspectivas
El sistema probado por FixView y ARG Scientific utiliza ópticas compactas y pulsos de energía y potencia pulsada moderadas, siendo escalable en potencia/energía y longitudes de onda. El proyecto contempla la capacidad de adaptarse para anular, degradar o cegar diferentes tecnologías de sensores EO, dependiendo del tipo de amenaza y su aplicación: drones comerciales, tácticos o militares.
Los drones se han convertido en la primera amenaza en los campos de batalla actuales, por lo que contar con contramedidas resulta casi obligatorio. Foto: MinDef Taiwán
La tecnología puede integrarse en sistemas móviles terrestres o plataformas aéreas y navales estabilizadas, así como combinarse con sensores de adquisición de blancos para lograr una neutralización efectiva sin empleo de municiones. Los conflictos que están teniendo lugar en Europa y Medio Oriente han demostrado la necesidad de contar con un sistema defensivo anti-drones integrado, el cual está compuesto por diversas capas donde operan medios complementarios.
Vale destacar que en conflictos como el de Ucrania, las defensas anti-drones evolucionan muy rápidamente a los fines de responder a la constante amenaza que representan los vehículos aéreos no tripulados. Es por esta razón que, dentro de las posibilidades, unidades y subunidades establecen su sistema defensivo compuesto por medios activos y pasivos que se complementan entre si. Los desafíos pasan por una rápida detección y capacidad de anular la amenaza a distancias seguras.
El sistema láser es una herramienta adicional que es perfectamente compatible en cualquier entorno de defensa, ya que fue pensado para ser puesto en condiciones operativas en pocos segundos, no requiere grandes exigencias técnicas ni recargas de municiones, y con el avance en los sistemas de baterías actuales dispondría fácilmente de varias horas o días de autonomía. Estas características le permitirían operar en entornos altamente disputados, donde una baja firma logística, movilidad y flexibilidad son aspectos cruciales.
En el caso de Argentina, la identificación de objetivos estratégicos como son plantas eléctricas y de energía nuclear, podrían verse notablemente beneficiados a la hora de complementar su dispositivo de seguridad con sistemas anti-drones de desarrollo local, con todos los beneficios que esto implica en el aspecto de capacitación, adiestramiento y mantenimiento.
Proyección estratégica y continuidad tecnológica
Además del desarrollo con láser pulsado de alta energía, FixView SRL y ARG Scientific continúan ampliando sus capacidades en el dominio de defensa anti-drone. Esto incluye la investigación en sistemas ópticos de adquisición de blancos, módulos de seguimiento automático, inhibidores electrónicos, radares compactos y soluciones modulares integrables, tanto en plataformas terrestres como aéreas o navales.
Ambas empresas mantienen una visión estratégica a la hora de generar localmente tecnologías de defensa de nueva generación, utilizando talento local, recursos propios y con una filosofía de diseño que prioriza la portabilidad, simplicidad operativa y bajo costo relativo frente a soluciones extranjeras.
Etapa actual y apertura a colaboraciones estratégicas
Tras superar exitosamente la fase de diseño, construcción y pruebas funcionales, el proyecto entra en una nueva etapa: la de escalamiento, robustecimiento industrial e integración operacional en sistemas más amplios de defensa.
Tanto FixView como ARG Scientific reafirman su compromiso con el desarrollo nacional de tecnología critica, iniciativa que podría expandir sus horizontes y alcances gracias a colaboraciones estratégicas, alianzas con agencias del Estado, centros de investigación y vínculos con capital privado especializado.
La meta es consolidar un camino de industrialización ágil, fortalecer el ecosistema tecnológico nacional y contribuir activamente a la protección de las Fuerzas Armadas y de Seguridad ante amenazas asimétricas.
Dioxitek esta diseñando un modelo de negocio para hacer rentable la empresa. Una de las alternativas que explora es producir y exportar hexafluoruro de uranio, una opción que sería compatible con la producción de dióxido de uranio en su planta sin terminar en Formosa. Mientras tanto, avanza con las obras para revitalizar la producción en su planta en Córdoba.
La empresa estatal que provee los servicios de conversión a dióxido de uranio firmó la semana pasada un memorando de entendimiento (MoU) con la empresa estadounidense NANO Nuclear Energy. Dioxitek resaltó que la Argentina «cuenta con una oportunidad estratégica para abordar la escasez mundial de hexafluoruro de uranio (UF6), mediante el desarrollo de capacidades nacionales de conversión que reduzcan la dependencia de proveedores externos, a partir de la inversión de NANO».
Operación en Córdoba
Dioxitek importa concentrado de uranio y lo transforma en dióxido de uranio en su planta en Córdoba, que luego es entregado a la empresa Conuar, encargada de la fabricación final de los elementos combustibles para las centrales nucleares argentinas. En la empresa estan trabajando para garantizar e inclusive incrementar la producción en Córdoba.
La empresa renegoció a finales de 2024 la tarifa que Nucleoeléctrica abona por el servicio de conversión a dióxido de uranio. La nueva tarifa le permitió a Dioxitek solucionar la urgencia económica en la que se encontraba la empresa y afrontar obras vitales para mantener la operación en la planta de Córdoba.
La inversión de capital requerida en Córdoba asciende a US$ 14 millones, en un plan diagramado a cinco años. Las obras están en ejecución, aunque la inversión global esta sujeta a sellar un acuerdo con la municipalidad de la Ciudad de Córdoba para seguir operando allí.
Con esta inversión sería posible elevar la producción en Córdoba hasta por lo menos 200 toneladas de dióxido de uranio por año. «El punto es poder ampliar la produccion, no tenemos un número fijo pero sí vemos un potencial de expandirla», indicaron desde la empresa.
El parque nuclear argentino demanda actualmente 230 toneladas de dióxido de uranio por año, más un poco de uranio enriquecido importado, que se mezcla con el dióxido para producir combustibles con uranio levemente enriquecido (ULE) para la central Atucha I. Nucleoeléctrica trabaja para poder utilizar combustible ULE también en Atucha II, lo que generaría un ahorro de 50 toneladas anuales en el consumo de dióxido.
Hexafluoruro de uranio
En paralelo, Dioxitek evalúa oportunidades nuevas, como la producción y exportación de hexafluoruro de uranio. La empresa ve factible brindar servicios de conversión tanto a dióxido como a hexafluoruro en la planta sin terminar en Formosa.
El hexafluoruro de uranio, cuya denominación química es UF6, es el compuesto que se utiliza como materia prima en el proceso de enriquecimiento de uranio. Las centrales nucleares argentinas utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador de la reacción en cadena y refrigerante, por lo que una eventual producción de hexafluoruro sería para abastecer a la demanda internacional de combustible con uranio enriquecido.
La Comisión Nacional de Energía Atómica posee tecnología de conversión de concentrado de uranio a hexafloruro en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu en Río Negro. El presidente de la CNEA, Germán Guido Lavalle, estableció como un objetivo del organismo volver a enriquecer uranio en el país utilizando tecnología de centrífugas.
Desde la empresa aclararon que cualquier oportunidad y decisión de producción de hexafluoruro en el país no esta necesariamente vinculada a la planta NPU en Formosa. La finalización y el montaje de los equipos en la planta estan paralizados y por el momento se están realizando tareas de conservación para evitar la depreciación o reducir riesgos sobre la planta y sus equipos.
La planta sin terminar de Dioxitek en Formosa.
Acuerdo con NANO
Representantes de Dioxitek y de NANO Nuclear Energy firmaron un acuerdo no vinculante para «evaluar las capacidades actuales de la empresa estatal en la conversión de concentrado de uranio a materia prima para enriquecimiento y su infraestructura de apoyo en la Argentina, con el objetivo de realizar una inversión estratégica».
La visita de los representantes de NANO incluyó una reunión en Casa Rosada con el director de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher. «Se hizo un repaso normativo de Dioxitek y de las alternativas que hay para celebrar un contrato asociativo o hablar de una asociacion público privada. Chaher mostró el abanico de posibilidades», explicaron a este medio. Dioxitek quedó fuera del listado de empresas estatales a privatizar o concesionar incluido en la Ley de Bases.
Diego Chaher junto a los representantes de NANO y Dioxitek en Casa Rosada.
NANO Nuclear Energy es una empresa estadounidense sin trayectoria en la industria nuclear y de capital abierto, con una cotización de más de mil millones de dólares en la Bolsa de Nueva York. Su fundador y presidente es Jay Jiang Yu, un empresario estadounidense de origen asiático. En el directorio de Asesores Ejecutivos se encuentra el ex Secretario de Energía de los EE.UU., Rick Perry.
Una de las verticales de negocio que la empresa esta desarrollando es la producción de HALEU, un tipo de combustible nuclear con los niveles de enriquecimiento necesarios para reactores modulares pequeños (SMR) y avanzados (de cuarta generación). Para esto selló un acuerdo estratégico con LIS Technologies (LIST), una empresa que tiene patentada una tecnología de enriquecimiento de uranio por método laser.
La empresa también fue noticia a finales del año pasado por adquirir los activos tecnológicos de Ultra Safe Nuclear Corp. Entre estos figura el sistema patentado de reactor micro modular de USNC, rebautizado como Kronos MMR. Se trata de un diseño de reactor de alta temperatura refrigerado por gas, con una potencia eléctrica de 15 MW.
Modelo de negocio
En Dioxitek afirman que la empresa hoy no tiene problemas operativos, económicos o financieros que le impidan empezar a pensar en el mediano o largo plazo. El trabajo actual es dotar a la empresa con un modelo de negocio que le permita ser rentable.
La empresa resolvió en el último tiempo deudas que tenía con Kazatomprom por la importación de concentrado de uranio, con la Comisión Nacional de Energía Atómica, y con proveedores del proyecto NPU en Formosa.
La renegociación de la tarifa de conversión con Nucleoeléctrica contribuyó en gran medida a sanear las deudas. Desde la empresa también apuntan que estan mejorando los ingresos por la venta de fuentes selladas de cobalto-60, generando rentabilidad en ese negocio.
“La importancia del sector nuclear” fue el título del panel dedicado a esta energía dentro del marco del Foro Industrial. Con la moderación de la geóloga y especialista Marita Ahumada, el panel contó con la mirada del sector académico y del privado. De este modo, participó Luis Rovere -vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)-, Mariano Cantero, director del Instituto Balseiro, Néstor Masriera, de la empresa INVAP, Martín Chimenti de Impsa y Guillermo Pensado, presidente de la Cámara Mendocina de Empresas Mineras (Camem).
El panel fue uno de los más llamativos en el primer día de la Expo y el Foro Industrial Mendoza 2025 Producción Sostenible por ser unan temática diferente para la provincia. Por este motivo, captó la atención de los participantes que escucharon con atención los desarrollos que se hacen desde el país hacia el mundo. En su discurso de apertura, Marita Ahumada destacó que la energía nuclear proporciona una fuente de energía eléctrica limpia, segura y estable que no depende de las condiciones climáticas.
La profesional también explicó que la tecnología nuclear se utiliza en campos tan diversos como la medicina, la agricultura y la industria. Por caso, en la producción de radioisótopos de uso medicinal e industrial como el cobalto 60, rubro en el que Argentina es uno de los principales proveedores a nivel mundial. “En este panel resaltaremos la importancia del sector nuclear en el país por su contribución a la matriz energética nacional, al desarrollo tecnológico y científico, y a la generación de empleos de alta especialización”, destacó Ahumada.
Esta industria posee un alto potencial e impacto, que ha desarrollado grandes capacidades tecnológicas, industriales y en formación de recursos humanos. En este sentido, sumó la profesional, representa una gran oportunidad para el sector energético de la provincia y para los distintos eslabones de la cadena de valor. De este modo, aunque no se trata de una energía tan conocida o popular, lo cierto es que la nuclear es un tipo de energía que tiene una alto potencial por las características mencionadas.
En este punto, Ahumada subrayó que Mendoza posee posibilidades importantes para la explotación no convencional del uranio lo que representa un desafío y una oportunidad, sobre todo en el sur mendocino, ya que bajo esta tecnología se obtiene más de la mitad de la producción mundial.
Sinergia y posibilidades de crecimiento
“Con el presente panel buscamos poner en tema la estrategia provincial con relación a la energía nuclear y así poder impulsar el desarrollo tecnológico y de conocimiento para una energía nuclear moderna y sostenible”, expresó Ahumada. Agregó que se trata de una matriz relevante para la transición energética de Mendoza por lo que es clave promover alianzas estratégicas, investigación aplicada, transferencia tecnológica y desarrollo de capital humano.
En este marco, Mariano Cantero expresó la importancia de plantear la discusión sobre qué matriz productiva pretende la Argentina y cómo desarrollarla. El director del Balseiro relató que recientemente se habían ido cuatro docentes a causa de los bajos sueldos, “un recurso humano en el que se ha invertido mucho”. Así, en medio de la explicación de la oferta y pergaminos del Instituto Balseiro, Cantero reflexionó acerca de cómo desarrollar conocimiento y agregar valor. “Hay una necesidad de planificar el desarrollo de la matriz productiva y hacerlo de modo tal que genere un círculo virtuoso con los recursos humanos”, comentó Cantero.
En línea, Luis Rovere de la CNEA hizo un interesante repaso sobre la historia de la Comisión de Energía de la que es vicepresidente, pilar del desarrollo nuclear argentino. Los logros alcanzados por este importante organismo siempre han ido de la mano de la investigación así como de la aplicación hacia el sector privado. Rovere reflexionó sobre las posibilidades que ofrece el intercambio público-privado y académico así como instó a potenciar esa colaboración.
Néstor Masriera, de INVAP remarcó en este punto que esta empresa es un actor importante que cuenta con vasta experiencia en el sector nuclear. “Hay oportunidades para la ciencia y la técnica nacional”, observó el representante del Directorio. Entre otras, expresó que una línea tien que ver con la capacitación en el mercado del conocimiento de la mano de la experiencia de los organismos académicos. Otra posibilidad está relacionada con el desarrollo de combustibles que, no obstante, representa un gran desafío. “Hay oportunidades para el personal de ciencia y técnica alrededor de lo nuclear y vemos participaciones posibles y necesarias de varios de los actores del sistema”, destacó el referente de INVAP.
Desde Impsa, Martín Chimenti también hizo hincapié en el potencial de unir academia y privados y explicó que esta tradicional empresa mendocina es un claro ejemplo de integración entre ambos sectores. “Hemos tenido experiencias fantásticas de trabajo conjunto y pronto estaremos ante un nuevo desafío importante”, contó Chimenti. Impsa ha sido conocida por construir diversos desarrollos, pero desde hace un tiempo se ha convertido en diseñador de sus propios productos.
Aquí entra el contendor co-60 o bultos que se utilizan para transportar cobalto 60 que es un subproducto de la central nuclear embalse, detectar defectos en materiales, soldaduras, con fines medicinales y agroindustria. “Pensamos que en el mundo hay muchos reactores nucleares donde Impsa puede salir a ofrecer estos productos y posicionarnos para crecer en el tiempo”, comentó Chimenti Hay que recordar que la compañía también creó el reactor CAREM 25 y recientemente uno que se instaló en la refinería para mejorar la calidad del diésel.
Por su parte, Guillermo Pensado estuvo a cargo de explicar el origen de la energía nuclear. “Nuestro país posee un alto potencial geológico de uranio, que es desde donde arranca todos estos proyectos que se mencionaron”, dijo Pensado. Agregó que por el momento esto no se desarrolla en el país y que existen grandes oportunidades para poder hacerlo. El geólogo y especialista explicó cómo se obtiene el recurso, cuáles son los principales proveedores mundiales y cómo Argentina posee cuencas sedimentarias desde donde podría extraerse uranio con bajo costo e impacto ambiental a partir de un método de producción denominado In Situ.
La trayectoria de la energía nuclear en Argentina
El panel fue un momento para conocer el desarrollo de la energía nuclear en Mendoza y en el país debido a que se trata de un proceso clave que no muchos conocen. En primer lugar, Luis Rovere habló sobre los proyectos que lleva a adelante la CNEA. Desde su creación en 1950 se encarga de la investigación y el desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos. Luis Rovere mostró la evolución de la Comisión en la que, entre otras actividades, es responsable de reactores de investigación y de la producción de radioisótopos para diversas aplicaciones.
Rovere explicó que la CNEA se ha caracterizado como una fábrica de empresas de tecnología. Entre otras, INVAP en 1976, la firma Combustibles Nucleares 1982, la empresa neuquina de servicios de ingeniería y diversos centros de medicina nuclear. En 1992 de la mano de esta organización se creó en Mendoza la Fuesmen y luego se profundizó en el trabajo a partir de terapias con protones mientras que para el año 2027 va a estar operativo uno de los principales proyectos de la CNEA que es el reactor 10.
Por su parte, Mariano Cantero destacó que el Instituto Balseiro depende de la Universidad Nacional de Cuyo y de la CNEA se creó en 1955 y es fundamental para la formación de recursos humanos altamente especializados en el área. Aunque comenzó con la carrera en Física, ahora cuenta con cuatro carreras de grado y nueve de posgrado. Entre ellas, muchas relacionadas con la medicina para trabajar. Más allá de todo, Cantero destacó que el Instituto tiene intención grande de impactar el sector productivo a través de diversos programas de la Secretaría de Innovación.
El referente de INVAP, una empresa argentina de alta tecnología que ha desarrollado proyectos nucleares de gran envergadura a nivel mundial contó que la firma nació en el año 72 como un grupo de investigación aplicada. En 1976 se independizó como empresa del Estado aunque funciona como una compañía privada ya que no recibe subsidios y viven de lo que venden. Con una facturación anual de 200.000 millones anuales, posee 1800 colaboradores que participan de las ganancias de la empresa. El primer reactor fue hecho en 1982 y el último fue OPAL en 2006 para Australia aunque también ha vendido en India y en otras partes del mundo.
Con relación a la mendocina IMPSA, Martín Chinati expresó que la empresa pasó de ser constructora a convertirse en diseñadora y desarrollista. La empresa posee más de 40 años de experiencia, ha suministrado equipamiento clave para las centrales de Atucha II y Embalse; también ha diseñado y fabricado componentes esenciales para el reactor Carem 25. Cuenta con una sala nuclear que es una de las más grandes y modernas del mundo, y la única en la región con certificación propia, sin depender de terceros. “IMPSA es una empresa de talento argentino con impacto global que ha desarrollado proyectos en 40 países”, subrayó Marita Ahumada. Agregó que es la única en Latinoamérica con la certificación ASME N de diseño y fabricación de componentes nucleares.
(Una primera parte de este artículo fue publicada ayer. Para acceder, hacer click aquí)
Usando minúsculos drones FPV, soldados adolescentes con cascos de realidad virtual y comandos de «gamers», resguardados con minucia en los sótanos de ruinas, se matan unos a otros a 40 kilómetros de distancia. Es que ahora, por falta de otros más imponentes, estos pibes se empiezan a volver el blanco más letal, más valioso y el mejor oculto. Durante varias semanas de llegados al combate no dejan títere con cabeza en ese vacío llamado, con justicia, «tierra de nadie». Y un día les toca a ellos.
¿Es robots contra robots? Todavía no. No del todo.
La chatarra ardida de miles de tanques, camiones, ambulancias y motocicletas se pierde a la distancia en caminos vecinales. Muestra que cosas tan básicas como una buena logística en retaguardia, las trincheras en zigzag, los nidos de ametralladora, la línea de frente, las agrupaciones que se preparan para una disrupción, los búnkeres para repelerla, la artillería, vieja madre y abuela de las batallas, las fintas de distracción, las atropelladas de tanques, las maniobras de flanqueo y el apoyo aéreo cercano, todo eso en esta Ucrania es asunto del siglo anterior.
Es la estepa del Donetsk, ese océano de pastos. No hay personas a la vista en ninguna dirección. Pero todos los días robots intempestivos como moscardones allí matan a centenares.
Nunca existió una guerra semejante, y en la que el arma principal, el dron FPV, cambiara tanto día a día.
Por eso, le cedo la palabra a una experta que está viendo suceder la guerra ante sus ojos. Como ucraniana, Inna Varenytsia tiene partido tomado. Cree que el sistema de desarrollo y adquisición de drones por parte del Ministerio de Defensa Ruso es centralizado, burocrático y que eso pone a Rusia en posición de desventaja tecnológica permanente.
Personalmente, creo que Rusia atrasa, pero que la perspectiva de mi colega Inna también, al menos un poco. Sin proponérselo, los ucranianos le han estado enseñando ya casi tres años a los rusos a pelear con armas sofisticadas, simples, baratas y empleadas en cantidades abrumadoras.
Es decir, a pelear como rusos.
Creo que cuando en Argentina se nacionalice el Ministerio de Defensa, habrá mucho por aprender.
DE LA CORRESPONSAL UCRANIANA INNA VARENYTSIA
Introducción: El nuevo rey del combate
La guerra ruso-ucraniana se ha convertido en un crisol de innovación militar, pero ningún desarrollo ha resultado más disruptivo, omnipresente o emblemático del carácter del conflicto que el dron armado con vista en primera persona (FPV). Antaño dominio de aficionados y pilotos de carreras civiles, estas pequeñas y ágiles aeronaves se han transformado en potentes misiles guiados, convirtiéndose en lo que muchos analistas denominan el nuevo «rey del combate». Su proliferación representa un cambio de paradigma en la guerra moderna, un cambio que algunos comparan con la introducción de la pólvora o la mecanización de los ejércitos en siglos anteriores. Estos drones no son simplemente una nueva arma; son una forma democratizada y atractiva de poder aéreo que ha transformado radicalmente las realidades tácticas, operativas y estratégicas del campo de batalla.
Este informe presenta un análisis exhaustivo del papel del dron FPV en la guerra ruso-ucraniana. Argumenta que el dron FPV, originado en el mercado comercial, ha catalizado un ciclo acelerado de innovación, contramedidas y adaptación, creando un campo de batalla transparente e hiperletal. Este nuevo entorno ha anulado en gran medida los conceptos tradicionales de maniobra en masa, consolidando una brutal guerra de desgaste y obligando a una reevaluación fundamental de la doctrina militar moderna. La magnitud de esta transformación es asombrosa; con decenas de miles de FPV consumidos mensualmente y Ucrania aspirando a producir millones al año, estos sistemas se han convertido en un componente esencial de su estrategia de defensa nacional.
Este análisis explorará el impacto multifacético de esta tecnología. Comenzará rastreando la génesis del dron FPV, desde un dispositivo recreativo hasta una necesidad en el campo de batalla. A continuación, analizará minuciosamente el manual táctico desarrollado por ambos bandos, examinando cómo se emplean estos drones contra blindados, infantería e infraestructura. Posteriormente, el informe profundizará en la asimétrica carrera de innovación entre el modelo ágil y descentralizado de Ucrania y la respuesta estatal y centrada en la escala de Rusia, destacando las adaptaciones tecnológicas cruciales que definen este duelo. A continuación, se realizará un examen exhaustivo del complejo ecosistema de contramedidas, que ilustrará la constante lucha por la ventaja en los ámbitos electrónico y cinético. Finalmente, el informe evaluará las profundas consecuencias estratégicas y humanas de esta nueva forma de guerra, sopesando los argumentos sobre si el dron FPV constituye una verdadera revolución militar y ofreciendo recomendaciones cruciales para los ejércitos occidentales que lidian con las implicaciones de esta nueva realidad.
Sección 1: Los inicios del arma FPV
El auge del dron FPV como instrumento decisivo en el campo de batalla es una historia de improvisación, necesidad económica y el aprovechamiento de tecnología civil con fines militares. Sus orígenes no se encuentran en laboratorios de defensa avanzados, sino en el mercado abierto y global de la electrónica para aficionados, hecho que resultó ser el factor clave para su rápida y generalizada adopción, especialmente en Ucrania.
Definición del dron FPV. FPV, o Vista en Primera Persona, describe un método de pilotaje de un vehículo no tripulado donde el operador ve lo que la cámara a bordo del vehículo capta en tiempo real. Esto se logra comúnmente mediante la transmisión de video en vivo desde el dron a unas gafas protectoras que usa el piloto, creando una experiencia inmersiva «en la cabina». Este método contrasta marcadamente con el pilotaje tradicional de drones, conocido como Línea de Visión (LOS), donde el operador controla la aeronave mientras la observa desde tierra.
El método FPV es lo que otorga a estos drones sus características de combate únicas. La perspectiva inmersiva permite un control excepcionalmente preciso, lo que permite a los pilotos realizar maniobras ágiles y de alta velocidad en entornos complejos como bosques, trincheras y ruinas urbanas. Mientras que un dron fotográfico de consumo típico está optimizado para la estabilidad, un dron FPV está diseñado para la velocidad y la maniobrabilidad, capaz de alcanzar velocidades muy superiores a los 100 km/h, con algunas variantes militares modificadas para misiones de interceptación que alcanzan los 300-400 km/h. Esta combinación de velocidad y precisión es lo que los convierte en armas guiadas tan eficaces.
Orígenes civiles, adaptación militar. Antes de la invasión a gran escala, los drones FPV eran utilizados principalmente por una comunidad global de entusiastas para actividades como carreras de alta velocidad, vuelos acrobáticos y la captura de imágenes cinematográficas dinámicas. La tecnología estaba impulsada por un mercado civil competitivo que valoraba el rendimiento, la personalización y la asequibilidad. Este ecosistema preexistente de componentes, motores potentes, cámaras de alta resolución, transmisores de video y controladores de vuelo era maduro, accesible globalmente y relativamente económico.
Cuando Rusia lanzó su invasión a gran escala en 2022, Ucrania se enfrentó a la urgente necesidad de una capacidad de ataque de precisión y bajo costo para contrarrestar la superioridad numérica rusa en blindados y artillería. Los canales tradicionales de adquisición militar eran demasiado lentos y costosos para satisfacer esta demanda inmediata. Fue en este momento crítico que los soldados y voluntarios civiles ucranianos, muchos de los cuales eran entusiastas de la FPV antes de la guerra, iniciaron un proceso de improvisación radical. Tomaron estructuras de drones de carreras FPV disponibles comercialmente y las modificaron para convertirlas en lo que, en realidad, son municiones de merodeo o misiles guiados. El proceso era a menudo rudimentario, e implicaba sujetar ojivas de granadas antitanque, como las de un RPG-7 o granadas antitanque RKG-3, al chasis del dron. Esta filosofía «hazlo tú mismo», nacida de la necesidad, sentó las bases de toda la estrategia de guerra con drones de Ucrania.
El origen civil de estos drones no fue una simple anécdota histórica; fue el catalizador indispensable de la respuesta asimétrica de Ucrania. La existencia de una sólida cadena de suministro global de componentes para aficionados permitió a los ingenieros y voluntarios ucranianos eludir los engorrosos procesos de adquisición de equipos militares tradicionales. Podían obtener piezas de proveedores comerciales y comenzar a ensamblar drones de combate casi de inmediato, a menudo en pequeños talleres descentralizados, laboratorios universitarios o incluso desde casa, con poco más que un soldador y un destornillador. Este modelo de «guerra participativa» permitió a Ucrania alcanzar una escala y una velocidad de producción que habrían sido imposibles a través de los canales convencionales de la industria de defensa, lo que le proporcionó una ventaja crucial en la carrera de innovación en drones contra el sistema ruso, más centralizado y controlado por el Estado.
La ecuación económica imbatible. La característica más disruptiva del dron FPV es su extraordinaria rentabilidad. Un dron de combate típico puede ensamblarse por entre 300 y 500 dólares, una fracción del coste del equipo militar convencional. Esto crea una ecuación económica profundamente asimétrica en el campo de batalla. Un solo dron de 500 dólares, pilotado por un operador experto, puede inutilizar o destruir un tanque de batalla principal multimillonario, un sistema de artillería autopropulsada o un sofisticado radar de defensa aérea.
Esta ventaja económica es fundamental en la estrategia bélica de Ucrania. Permite a las fuerzas ucranianas mantener un ritmo operativo elevado e infligir costes desproporcionados al ejército ruso, incluso ante la escasez de municiones convencionales como los proyectiles de artillería. Los drones se consideran activos prescindibles, similares a una granada o un proyectil de mortero, lo que permite su despliegue en grandes cantidades sin el importante riesgo financiero asociado a los sistemas de armas más avanzados. Esta dinámica ha permitido a Ucrania, una nación con una economía y un presupuesto de defensa más reducidos, mantenerse en la lucha y librar una rigurosa guerra de desgaste contra un adversario de mayor tamaño. El gran volumen que permite este modelo económico es revolucionario; se informa que Ucrania pierde hasta 10 000 drones al mes, una tasa insostenible con cualquier otro tipo de munición guiada de precisión, pero manejable con drones FPV económicos.
Especificaciones técnicas y capacidad de carga útil. Un dron FPV de combate básico consta de unos pocos componentes principales: una estructura de cuadricóptero sencilla (generalmente de fibra de carbono), cuatro o más motores eléctricos potentes, un controlador de vuelo, un receptor de radio, una cámara de video y un transmisor de video. El piloto utiliza una estación de control remoto para enviar comandos y usa gafas protectoras para recibir la señal de video en vivo.
A diferencia de los drones de fotografía comercial, como el DJI Mavic, que tienen una capacidad de carga limitada, los drones de carreras FPV están diseñados con una alta relación empuje-peso. Sus motores más potentes les permiten transportar una cantidad considerable de munición. Un dron kamikaze FPV típico tiene una carga útil de unos 2 kilogramos. Sin embargo, Ucrania y Rusia han desarrollado versiones más grandes y de mayor capacidad de carga, como el «Queen Hornet», que puede transportar más de 7 kilogramos de explosivos, o el hexacóptero «Baba Yaga», que puede transportar hasta 20 kilogramos.
La versatilidad de las cargas útiles es una característica clave de la guerra FPV. Las municiones más comunes son las ojivas de los cohetes RPG-7 o las granadas antitanque RKG-3 de la era soviética, que utilizan una carga hueca para penetrar el blindaje. Sin embargo, el arsenal se ha expandido drásticamente para incluir una amplia gama de municiones personalizadas e improvisadas:
Munición de fragmentación: diseñada para uso antipersonal, estas municiones están repletas de metralla para maximizar las bajas contra las tropas en campo abierto o en trincheras.
Ojivas termobáricas: estos explosivos de combustible y aire crean una onda expansiva devastadora y una bola de fuego de alta temperatura, ideales para destruir edificios, limpiar trincheras y atacar posiciones fortificadas.
Municiones incendiarias: Los llamados «drones Dragón» utilizan cargas útiles basadas en termita que gotean material fundido para iniciar incendios, capaces de quemar líneas de árboles utilizadas para ocultamiento en una sola misión.
Minas lanzadas desde el aire: algunos FPV están modificados no para ataques kamikaze, sino para lanzar con precisión minas antipersonal o antivehículo en ubicaciones estratégicas.
Municiones tipo Claymore: Los drones pueden transportar y detonar de forma remota minas antipersonal direccionales para cubrir un área amplia con metralla, actuando como un Claymore volador.
Esta modularidad permite a las unidades FPV adaptar sus ataques a objetivos específicos, transformando una estructura simple y de bajo costo en una plataforma universal para ofrecer una amplia gama de efectos tácticos.
Sección 2: Cómo los drones FPV redefinieron el combate terrestre
La introducción del dron FPV no solo ha añadido una nueva herramienta al arsenal, sino que ha reescrito fundamentalmente las reglas del combate terrestre. Su versatilidad, precisión y gran número le han permitido asumir funciones antes reservadas a activos especializados y de alto coste, creando un entorno de batalla definido por la vigilancia constante y la amenaza inminente desde arriba. Esto ha generado una realidad táctica donde la maniobra tradicional de armas combinadas se ha vuelto extremadamente difícil, obligando a un retorno a la guerra de desgaste librada por unidades pequeñas y dispersas.
El arma antitanque principal. Si bien los misiles guiados antitanque (ATGM) avanzados, como el Javelin, siguen siendo altamente efectivos, el dron FPV se ha convertido en el arma antitanque principal y más utilizada en la guerra, en gran parte debido a su costo y disponibilidad. Los operadores de FPV se han convertido en expertos cazadores de tanques, explotando las vulnerabilidades incluso de los tanques de batalla principales más modernos. Las tácticas a menudo implican apuntar a puntos débiles específicos, como la óptica, el anillo de la torreta, el compartimento del motor o las orugas.
Un solo ataque FPV, especialmente con una ojiva RPG estándar, no siempre resulta en una «muerte catastrófica» que destruya el tanque por completo. Sin embargo, a menudo es suficiente para lograr una «muerte por movilidad» al dañar las orugas o el motor, dejando al vehículo fuertemente blindado inmovilizado y vulnerable. Una vez que un tanque queda inutilizado, puede ser destruido sistemáticamente por ataques FPV posteriores o ser blanco de otros recursos como artillería o drones lanzagranadas que pueden lanzar municiones con precisión en escotillas abiertas. El análisis de secuencias de combate sugiere que destruir un tanque a veces puede requerir diez o más drones FPV, pero dado su bajo costo, sigue siendo una alternativa muy ventajosa. La tasa de efectividad varía considerablemente según la habilidad del operador, las defensas del objetivo y las condiciones de la guerra electrónica, con estimaciones de éxito de ataques contra vehículos blindados que van desde un mínimo del 5% hasta un máximo del 50% para unidades de élite. Independientemente del porcentaje exacto, el gran volumen de ataques ha convertido a los FPV en la principal causa de pérdidas de vehículos blindados para ambos bandos.
El azote de la infantería y el destructor de fortificaciones. El bajo coste y la abundancia de drones FPV implican su uso generalizado contra objetivos tradicionalmente considerados de bajo valor, incluyendo soldados individuales. Para la infantería en primera línea, esto ha creado un estado de peligro constante. Los soldados que se desplazan al descubierto, en vehículos ligeros como camiones o motocicletas, o que ocupan trincheras, son perseguidos sin descanso por los FPV armados con ojivas de fragmentación o termobáricas. El impacto psicológico del zumbido incesante y agudo de un FPV que se acerca ha sido profundo, creando una condición que algunos soldados denominan «dronofobia» y obligando a las tropas a permanecer ocultas bajo tierra durante largos periodos, lo que limita gravemente su eficacia operativa.
Los drones FPV también son muy eficaces para romper defensas estáticas. Su precisión les permite volar directamente hacia las troneras de los búnkeres, a través de las ventanas de los edificios o hacia las entradas de los refugios antes de detonar. Los drones equipados con cargas termobáricas pueden arrasar edificios y derrumbar sistemas de trincheras, mientras que las municiones tipo Claymore pueden detonarse por encima de una línea de trincheras para arrasar a los ocupantes con metralla. Esta capacidad ha vuelto mucho más vulnerables las fortificaciones de campaña tradicionales y ha sido un factor clave en los intensos asaltos de infantería en torno a ciudades como Avdiivka y Bajmut.
La Artillería del Cielo: Contrabatería e Interdicción Logística. Con un alcance operativo que ha aumentado constantemente desde los 5-15 kilómetros iniciales hasta un estándar de 20 kilómetros, e incluso mucho más, los FPV han asumido funciones tradicionalmente asignadas a la artillería y el poder aéreo. Una de las misiones más exigentes y de mayor impacto es el fuego de contrabatería. Esto implica que un operador de FPV pilote hábilmente su dron a lo largo de muchos kilómetros para localizar una pieza de artillería enemiga y luego realice la maniobra increíblemente precisa de volar directamente hacia el cañón del arma o mantenerse a centímetros de un componente crítico antes de detonar una carga hueca.
Igualmente importante es la campaña sistemática de interdicción aérea en el campo de batalla (BAI) dirigida a la logística enemiga. Ambos bandos utilizan ahora FPV para establecer control de fuego sobre líneas terrestres de comunicación (GLOC) críticas, convirtiendo esencialmente carreteras y rutas de suministro clave en zonas de aniquilación. Camiones de suministro, camiones cisterna de combustible y vehículos de evacuación médica son objetivos prioritarios. Esta amenaza constante dificulta el suministro de munición, alimentos y refuerzos a las unidades de primera línea, reduce la moral y puede aislar a las fuerzas defensoras, creando las condiciones para un asalto terrestre. Las fuerzas rusas, en particular, han utilizado eficazmente FPV, incluyendo modelos de mayor alcance, para controlar las principales carreteras del Donbás, obligando a la logística ucraniana a recurrir a rutas más lentas y menos directas.
Los cazadores-asesinos: El surgimiento del dron interceptor. Una evolución significativa en la guerra con drones ha sido el surgimiento del combate aire-aire a nivel táctico. Reconociendo la importancia de los drones de reconocimiento para dirigir la artillería y observar los movimientos de tropas, ambos bandos han desarrollado interceptores FPV dedicados a cazarlos y destruirlos. Ucrania, por ejemplo, ha desplegado el interceptor FPV «Shrike», un dron de bajo coste diseñado específicamente para derribar plataformas ISR rusas como el Orlan-10, el ZALA, el Supercam y el Forpost.
Estos interceptores son aeronaves de fuselaje reducido, construidas con un único propósito: la velocidad. Con velocidades máximas que, según se informa, alcanzan los 300-400 km/h, pueden alcanzar objetivos de ala fija, mucho más lentos, a altitudes de varios kilómetros. El mecanismo de desactivación suele ser un simple impacto cinético, una estrategia de «golpe mortal» en la que el interceptor embiste al objetivo. En algunos casos documentados, los drones ucranianos han empleado métodos aún más improvisados, como colocar una simple palanca para derribar la hélice de un dron ruso. Esta guerra entre drones ha creado un nuevo nivel de conflicto en los cielos del campo de batalla, donde cada bando lucha no solo para cegar al otro, sino también para proteger sus propios «ojos». En julio de 2024, esta capacidad alcanzó un nuevo hito cuando, según se informa, un dron FPV ucraniano destruyó un helicóptero ruso Mi-8, lo que marcó la primera vez que un helicóptero en combate fue derribado por un arma de este tipo.
Expansión del Dominio: Aplicaciones Navales y Estratégicas. Los principios tácticos de la guerra FPV se aplican ahora en otros dominios operativos con impacto estratégico. En el ámbito naval, Ucrania ha sido pionera en el uso de drones FPV lanzados desde buques de superficie no tripulados (USV) o lanchas no tripuladas. Esta táctica amplía drásticamente el alcance de los FPV, permitiéndoles funcionar como armas de ataque de precisión de corto alcance lanzadas desde una plataforma móvil marítima. Estos FPV lanzados desde USV se han empleado en audaces ataques contra activos rusos de alto valor en la Crimea ocupada, incluyendo estaciones de radar avanzadas y sistemas de defensa aérea, volando a baja altura sobre el agua para evadir la detección.
Quizás la demostración más dramática de la evolución del rol del FPV fue la «Operación Telaraña» en junio de 2025. En esta misión altamente coordinada, operativos ucranianos presuntamente introdujeron drones FPV en territorio ruso. Los drones fueron lanzados desde posiciones ocultas dentro de camiones civiles modificados para realizar ataques simultáneos contra múltiples bases aéreas estratégicas rusas, destruyendo o dañando valiosos bombarderos de largo alcance. Esta operación marcó una clara transición para el dron FPV: de un arma puramente táctica a un instrumento capaz de lograr efectos operativos e incluso estratégicos, poniendo en riesgo activos a cientos de kilómetros de las líneas del frente.
La ubicuidad táctica del dron FPV ha creado lo que los analistas denominan un «campo de batalla transparente», donde la vigilancia constante y la amenaza omnipresente de un ataque aéreo han roto radicalmente el modelo tradicional de guerra de armas combinadas. La capacidad de los drones ISR para detectar movimiento y la de los FPV para atacarlo casi instantáneamente hacen que la concentración de fuerzas para un intento de avance sea excepcionalmente peligrosa. Grandes formaciones de tanques e infantería, pilares de la guerra de maniobras del siglo XX, se convierten en objetivos concentrados y de alto valor. En consecuencia, ambos bandos se han visto prácticamente incapaces de llevar a cabo operaciones ofensivas a gran escala, que dependen de la concentración de fuerzas para lograr un resultado decisivo. En cambio, el combate se ha convertido en un brutal estancamiento por desgaste. Los combates se caracterizan ahora por acciones de unidades pequeñas, con la infantería infiltrándose en grupos de dos o tres, a menudo utilizando transportes rápidos pero no blindados, como motocicletas y vehículos todoterreno, para minimizar su tiempo de exposición antes de desaparecer en posiciones fortificadas. Por lo tanto, el principal efecto estratégico del inmenso éxito táctico del FPV no ha sido permitir la victoria, sino imponer una guerra posicional agotadora y con muchas bajas, donde la capacidad de mantener el terreno se ha vuelto más viable que la capacidad de tomarlo.
Sección 3: El duelo de la innovación entre Kiev y Moscú
La guerra en Ucrania se ha convertido en una carrera armamentística de alta velocidad, y en ningún otro ámbito esta dinámica es más evidente que en el de los drones FPV. Ucrania y Rusia han entrado en un ciclo incesante de innovación, adaptación y emulación, en el que cada bando desarrolla nuevas tecnologías y tácticas para obtener una ventaja temporal. Sin embargo, sus enfoques reflejan sus diferentes estructuras nacionales e industriales: el modelo ágil y descentralizado de Ucrania frente al impulso centralizado y estatal de Rusia hacia una mayor escala.
La ventaja asimétrica de Ucrania: agilidad y adaptación basada en datos. El programa de drones de Ucrania es un testimonio del poder de la innovación ascendente. Se caracteriza por una red descentralizada de cientos de pequeñas empresas tecnológicas, organizaciones de voluntarios, laboratorios universitarios e incluso ciudadanos que ensamblan drones en sus hogares. Este enfoque de «mil flores floreciendo», como algunos lo han llamado, permite una iteración del diseño extremadamente rápida y la adaptación a las condiciones cambiantes del campo de batalla, un marcado contraste con la naturaleza lenta y burocrática de las industrias de defensa tradicionales.
Este ecosistema ágil se apoya en plataformas nacionales como Brave1 , que actúan como un vínculo crucial entre las necesidades de primera línea y la capacidad industrial. Esta estructura crea un circuito de retroalimentación increíblemente estrecho y eficaz. Una unidad de primera línea identifica una nueva táctica o tecnología rusa; este requisito se comunica rápidamente a la red de desarrolladores; un fabricante desarrolla una posible contramedida; y la eficacia del sistema se valida inmediatamente mediante imágenes de combate e informes de operadores registrados en sistemas de conocimiento de la situación como Delta .
Este enfoque basado en datos permite una forma de meritocracia en el campo de batalla. Las tecnologías que demuestran su eficacia se identifican rápidamente y se puede priorizar la adquisición para escalar su producción. Esto evita la lenta burocracia tradicional, permitiendo que los recursos se dirijan a las soluciones más exitosas y garantizando que las soluciones de eficacia demostrada se reabastezcan con prontitud. Este ciclo autooptimizante, que fusiona I+D, pruebas, adquisición y doctrina táctica en un único proceso rápido, constituye una profunda lección para los ejércitos occidentales que luchan contra la esclerosis de adquisiciones.
Respuesta descendente de Rusia: Escala y sofisticación. Inicialmente sorprendida por la velocidad y la escala de la guerra improvisada con drones de Ucrania, Rusia ha movilizado sus importantes recursos estatales para contrarrestarla y superarla. Su enfoque es fundamentalmente descendente y centralizado, centrado en lograr una producción masiva abrumadora mediante la reorganización de fábricas civiles (como una fábrica de pan en Tambov) y el uso de todo el peso de su Ministerio de Defensa. Si bien quizás menos ágil que el modelo ucraniano, la capacidad industrial de Rusia le permite producir drones FPV a una escala abrumadora, superando, según se informa, la producción ucraniana en ocasiones y produciendo decenas de miles de drones al mes.
Además de la escala, Rusia se ha centrado en adaptaciones tecnológicas clave diseñadas específicamente para superar las defensas ucranianas:
Drones de fibra óptica: Esta ha sido la innovación más significativa de Rusia en el ámbito de las FPV. Para contrarrestar la amenaza generalizada de la guerra electrónica (EW) ucraniana, los ingenieros rusos adaptaron los drones FPV para que utilizaran un cable físico de fibra óptica, que se desenrolla del dron durante el vuelo, para el control y la transmisión de vídeo. Dado que estos drones no dependen de señales de radiofrecuencia (RF), son completamente inmunes a las interferencias y son indetectables por los radiogoniómetros de RF. Si bien el principio de las municiones guiadas por cable tiene décadas de antigüedad, su aplicación a los FPV económicos y ágiles creó un nuevo y difícil dilema en el campo de batalla para las fuerzas ucranianas, que inicialmente carecían de una contramedida escalable.
Drones «Durmientes»: Una innovación particularmente insidiosa son los FPV «durmientes». Estos drones están modificados con un módulo «Gibernator» (hibernador) que les permite colocarse en posición delantera y entrar en modo de espera de bajo consumo durante días o incluso semanas. Posteriormente, pueden activarse remotamente para lanzar un ataque sorpresa contra un objetivo que pase cerca. Suelen usar una fibra óptica para su control, lo que los hace pacientes e inmunes a la guerra electrónica.
Drones de Repetición: Para ampliar el alcance de sus FPV y adentrarse más en la retaguardia ucraniana, las fuerzas rusas utilizan UAVs de ala fija más grandes como repetidores de radio aéreos. Esta táctica puede aumentar el alcance efectivo de un FPV estándar de menos de 15 kilómetros a 50 kilómetros o más, lo que les permite interceptar las líneas de suministro ucranianas lejos del frente.
La doctrina rusa enfatiza la integración de estos FPV en una cadena de aniquilación sistemática. Una operación típica implica un dron ISR, como el Orlan-10, que identifica un objetivo. Las coordenadas se transmiten a una batería de artillería o a un equipo de drones FPV dedicado para el ataque. Un dron de seguimiento se utiliza a menudo para la evaluación de daños en combate (BDA), confirmando el aniquilamiento. Este enfoque metódico aprovecha las fortalezas de Rusia en activos convencionales e integra los FPV como un componente de ataque de precisión.
Sección 4: El mundo en constante evolución de la guerra antidrones
La proliferación de drones FPV ha desencadenado una evolución igualmente intensa y rápida en las contramedidas. Por cada nueva innovación en drones, surge una táctica o tecnología defensiva correspondiente, lo que crea una lucha dinámica y compleja por la supervivencia en el campo de batalla. Esta contienda se libra a través del espectro electrónico, con armas cinéticas, a través de barreras físicas y apuntando al componente más crítico de todos: el operador humano. Esto ha resultado en una «paradoja tecnológica», donde las amenazas más avanzadas obligan a depender tanto de defensas primitivas como del desarrollo de sistemas robóticos de nueva generación.
El campo de batalla electrónico: interferencias y suplantación de identidad. La primera y más extendida línea de defensa contra los drones FPV es la guerra electrónica (EW). El objetivo principal de la EW es interrumpir los enlaces vitales del dron: la señal de control de radiofrecuencia (RF) del operador y la señal del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) utilizada para la navegación. Ambos bandos han desplegado una amplia gama de sistemas de EW, desde inhibidores de trinchera portátiles y portátiles hasta potentes sistemas montados en vehículos que crean una cúpula protectora de señales de interferencia alrededor de una posición o convoy.
Cuando tiene éxito, la interferencia puede provocar que un dron pierda el control y se estrelle, o una técnica llamada «spoofing» puede proporcionarle coordenadas GPS falsas, provocando que se desvíe de su rumbo o regrese a su punto de despegue. En ocasiones, la guerra electrónica ha sido muy eficaz; algunos informes sugieren que más del 50 % de los drones FPV son derribados por interferencias, incluso por fuego amigo. Sin embargo, la eficacia de la guerra electrónica se cuestiona constantemente. Los fabricantes de drones contrarrestan las interferencias utilizando un rango más amplio de frecuencias, implementando algoritmos de salto de frecuencia que cambian rápidamente de canal o empleando protocolos de comunicación más resistentes. La medida más significativa para contrarrestar la guerra electrónica ha sido el desarrollo de drones que abandonan por completo el espectro de radiofrecuencia, en particular los drones de fibra óptica utilizados por ambos bandos, que son completamente inmunes a las interferencias de radiofrecuencia.
Defensas cinéticas y físicas. Cuando las contramedidas electrónicas fallan, las fuerzas deben recurrir a medios físicos y cinéticos para detener un dron que se aproxima. Esto ha dado lugar a una estética del campo de batalla que es a la vez futurista y arcaica.
Barreras Físicas: Las defensas más visibles son las barreras físicas diseñadas para detonar o enredar prematuramente un dron. Estas incluyen las ahora omnipresentes «jaulas de protección», blindaje de láminas metálicas rudimentarias soldadas a tanques y otros vehículos blindados, así como extensas redes antidrones tendidas sobre trincheras, posiciones de combate e incluso carreteras enteras. Estas redes pueden ir desde redes de pesca reutilizadas hasta mallas de acero industriales. Si bien estas medidas pueden ser efectivas, presentan limitaciones significativas. Un piloto experto de FPV a menudo puede encontrar un pequeño hueco por el que volar, y un solo impacto de dron puede abrir un agujero en una red, creando una abertura para ataques posteriores.
Soluciones cinéticas: La defensa cinética más básica es el fuego de armas pequeñas. Se ha vuelto común que los soldados de ambos bandos porten escopetas para atacar drones que vuelan a baja altura, ya que la dispersión de los perdigones ofrece una mayor probabilidad de impactar en un objetivo pequeño y rápido que un fusil. También se están desarrollando e implementando rápidamente soluciones cinéticas más avanzadas. Estas incluyen cañones antiaéreos montados en camiones, como el ZU-23-2 de la era soviética, que puede crear una barrera de fuego contra los drones que se aproximan. Ucrania también ha sido pionera en sistemas robóticos innovadores para proteger a los operadores del fuego de respuesta. Algunos ejemplos incluyen el «Kvertus AD Berserk», un vehículo terrestre no tripulado (UGV) equipado con un sistema de guerra electrónica, y otro UGV desarrollado por la 28.ª Brigada Mecanizada que monta un sistema de defensa aérea portátil (MANPADS) 9K38 Igla, que permite al operador disparar un misil termoguiado desde la seguridad de un búnker. Sin embargo, el contraataque cinético definitivo es el propio dron interceptor, que utiliza otro FPV para cazar y destruir al atacante.
El Operador como Objetivo. A medida que los drones y sus cargas útiles se vuelven más resistentes a las contramedidas, se ha producido un cambio táctico crucial: ambas partes reconocen cada vez más que la parte más vulnerable y valiosa del sistema es el piloto humano experto. Matar a un operador de drones experimentado puede tener más impacto que derribar un solo dron, ya que elimina una capacidad de combate crítica del enemigo. Esto ha llevado a un esfuerzo concertado para localizar y apuntar a las posiciones de los operadores de drones, que suelen estar situadas en búnkeres o sótanos a varios kilómetros de la línea del frente. El indicio del escondite de un operador suele ser la antena necesaria para comunicarse con el dron. Este enfoque ha provocado un fuerte aumento de las bajas entre los pilotos de drones, que ahora se consideran objetivos de alto valor para la artillería, las bombas planeadoras y otros drones. En un desarrollo más siniestro, las autoridades rusas informaron de un complot en febrero de 2025 en el que se enviaron gafas FPV cargadas de explosivos a soldados rusos, diseñadas para detonar al activarse, cegando o matando a los pilotos.
Detección: El Desafío Invisible. Antes de implementar cualquier contramedida, es necesario detectar un dron que se aproxima. Este es un desafío formidable, dado el pequeño tamaño, la alta velocidad y el perfil de vuelo a baja altitud del FPV. En el caso de los drones que emiten radiofrecuencia, la detección se puede lograr con analizadores de espectro que captan sus señales de control o video. También se pueden utilizar redes de sensores acústicos para escuchar el zumbido característico de sus rotores.
Sin embargo, la proliferación de drones de fibra óptica inmunes a la guerra electrónica, que no emiten señales de radio, ha dejado obsoletos estos métodos. Esto ha creado una necesidad urgente de nuevas tecnologías de sensores. La solución más prometedora es el despliegue de pequeños sistemas de radar móviles capaces de detectar objetivos que vuelan a baja altura y no emiten señales. Unidades ucranianas como la Brigada de Aves Magiares afirman estar desarrollando redes de estos radares de corto alcance, colocándolos cada pocos kilómetros para crear un campo de detección superpuesto cerca de las líneas del frente. Esto les permite detectar drones de fibra óptica entrantes y lanzar sus propios interceptores. La lucha contra los drones se está convirtiendo, por lo tanto, en una batalla de sensores tanto como de inhibidores e interceptores.
Todo el panorama de contramedidas ilustra una paradoja fascinante. La aparición de amenazas altamente sofisticadas, como los drones guiados por IA o de fibra óptica, ha obligado a un retorno parcial a las defensas más rudimentarias imaginables, como las redes de pesca y las escopetas. Al mismo tiempo, las limitaciones inherentes de estos métodos sencillos contra un posible enjambre de estos drones están impulsando el desarrollo de la próxima generación de contramedidas, incluyendo torretas robóticas autónomas y redes de radar móviles. Esto crea un campo de batalla extraño y desafiante donde un arma del siglo XXI se enfrenta simultáneamente al acero del siglo XX y a conceptos para la robótica del siglo XXII, lo que aumenta la complejidad defensiva a un nivel sin precedentes.
Sección 5: ¿Es el dron FPV una revolución militar?
La revolución táctica y tecnológica causada por el dron FPV repercute a nivel estratégico, impulsando un debate fundamental sobre su lugar en la historia militar. ¿Ha revolucionado esta arma improvisada la guerra o se trata simplemente de una evolución significativa? Para responder a esta pregunta es necesario examinar su impacto en la naturaleza del combate, la economía de la guerra y la experiencia humana del conflicto. La evidencia sugiere que, si bien los drones FPV por sí solos no pueden ganar guerras, han alterado tan profundamente la forma en que se libran que representan un avance profundamente transformador, si no totalmente revolucionario.
El motor de desgaste y la muerte de la maniobra. El impacto estratégico más significativo del dron FPV, en conjunto con otros recursos ISR, ha sido la creación de un espacio de batalla hiperletal y transparente que ha aniquilado eficazmente la guerra de maniobras a gran escala. La constante amenaza de detección y ataque de precisión desde arriba hace que la concentración de fuerzas, la base misma de un avance de armas combinadas, sea prohibitivamente costosa y arriesgada. Como resultado, tanto los ejércitos ruso como ucraniano se han visto privados de su movilidad táctica y operativa, obligando al combate a degenerar en una guerra de desgaste posicional y agotadora que recuerda a la Primera Guerra Mundial, pero con tecnología del siglo XXI.
En este entorno, el dron FPV actúa como el principal motor de desgaste. Es el arma que impone el estancamiento, proporcionando la «fuerza de frenado» para detener los avances enemigos e infligiendo un número constante y sostenido de bajas en personal y equipo. En lugar de propiciar una victoria decisiva, el dron se ha convertido en la garantía del agotamiento mutuo, desplazando a las fuerzas hacia la clandestinidad y convirtiendo la captura de territorio en un proceso lento, metódico y sangriento.
El cálculo económico de la guerra . Estratégicamente, el dron FPV ha alterado el cálculo económico tradicional de la guerra moderna. La capacidad de intercambiar sistemáticamente un arma de unos pocos cientos de dólares por un activo enemigo valorado en millones, ya sea un tanque, un sistema de artillería, un radar o un sistema de guerra electrónica, constituye una poderosa ventaja asimétrica. Para una nación como Ucrania, con una economía más pequeña y una dependencia limitada de la ayuda de sus socios, esta capacidad ha sido un salvavidas estratégico. Ha permitido a sus fuerzas armadas infligir pérdidas insostenibles al ejército ruso, desequilibrando el poder en una guerra de desgaste.
Esta disrupción económica tiene implicaciones globales. Demuestra que los ejércitos más pequeños y con menos fondos pueden aprovechar tecnologías comerciales de bajo costo para desafiar a las potencias militares más grandes y consolidadas. Es probable que esto desencadene un cambio global en las prioridades de adquisición militar, con las naciones reevaluando el equilibrio entre plataformas costosas y de alta gama y una masa barata y atractiva.
¿Evolución, no revolución? Un debate con matices. El debate sobre la importancia a largo plazo del dron FPV gira en torno a la definición de «revolución militar».
El argumento de la «Revolución»: Sus defensores argumentan que el dron FPV es el nuevo «rey del combate», una tecnología que ha democratizado el poder aéreo y transformado permanentemente la doctrina militar. Señalan su ubicuidad y su responsabilidad por la mayoría de las bajas como evidencia de un cambio fundamental en la naturaleza de la guerra, una auténtica revolución militar.
El argumento de la «evolución»: Los escépticos, si bien reconocen el impacto transformador de los drones, argumentan que se trata de un desarrollo evolutivo, más que revolucionario. Su argumento principal es que los drones son tácticamente efectivos, pero estratégicamente indecisos. Los drones FPV no pueden, por sí solos, tomar, mantener o despejar territorio, requisitos fundamentales para la victoria en la guerra terrestre. Se entienden mejor como una extensión y mejora de las capacidades existentes, en particular de las fuerzas terrestres y la artillería, más que como un sustituto. Argumentan que un gran número de drones pequeños aún no puede igualar el enorme volumen destructivo de un bombardeo de artillería sostenido.
Este informe concluye que la verdad se encuentra entre estos dos polos. El dron FPV representa una evolución profundamente transformadora. Si bien no cumple los criterios clásicos de un arma revolucionaria capaz de lograr por sí sola una victoria estratégica, ha transformado de tal manera el entorno táctico y las condiciones en las que deben operar las armas tradicionales que su impacto resulta revolucionario. No ha reemplazado a la artillería ni a la infantería, pero las ha obligado a operar en una realidad completamente nueva y más peligrosa.
El dron FPV ha actuado como un gran factor de equilibrio estratégico en este conflicto. Rusia comenzó la guerra con una enorme superioridad convencional en blindados, artillería y personal. Según la lógica militar tradicional, esta ventaja debería haber permitido avances rápidos y decisivos. Sin embargo, el despliegue rápido y escalable de drones FPV económicos por parte de Ucrania contrarrestó directamente esta ventaja. Al reducir sistemáticamente los activos rusos de alto valor a un precio favorable, los FPV anularon la capacidad de Rusia de concentrar sus fuerzas para maniobrar, obligándola a recurrir a los asaltos de unidades pequeñas que han caracterizado la guerra. Si bien Rusia se ha adaptado, el ágil ciclo de innovación de Ucrania ha impedido que su adversario recupere una ventaja decisiva. Por lo tanto, la contribución estratégica definitiva del dron FPV para Ucrania no ha sido ganar la guerra directamente, sino evitar que Rusia ganara con su poderío convencional. Es el gran ecualizador que ha convertido el conflicto en una guerra de desgaste donde el ingenio ucraniano puede competir eficazmente con la masa rusa.
La dimensión humana: Dronefobia y el guerrero remoto. La guerra de drones ha tenido un profundo y multifacético impacto humano. Para los soldados afectados, la presencia constante de drones ha inducido un estado de estrés psicológico y ansiedad conocido como «dronofobia». El zumbido constante de un enemigo invisible que puede atacar con precisión en cualquier momento tiene un alto costo, obligando a los soldados a una existencia subterránea y fomentando una sensación de impotencia.
Simultáneamente, ha creado una nueva clase de guerrero: el piloto FPV. Estos suelen ser individuos muy jóvenes, expertos en tecnología, antiguos estudiantes de medicina, profesionales de la informática o aficionados civiles, que se han convertido en algunos de los combatientes más letales de la guerra, todo ello operando desde la relativa seguridad de un búnker a kilómetros de la violencia física. La historia de «Darwin», un antiguo estudiante de medicina de 20 años convertido en piloto estrella de la 92.ª Brigada de Asalto de Ucrania, o la de Kateryna «Meow» Troian, una célebre piloto con más de mil misiones de combate antes de su muerte, ejemplifica esta nueva realidad. Su entrenamiento suele comenzar en escuelas de drones dirigidas por civiles, practicando en simuladores y pilotando drones en pistas de obstáculos antes de pasar al combate real. Sin embargo, su seguridad no está garantizada; al ser objetivos de alto valor, su tasa de bajas aumenta a medida que el enemigo se vuelve más hábil en cazarlos.
La dimensión moral: Guerra remota y rendición de cuentas. Esta nueva forma de guerra remota plantea complejas cuestiones éticas. La distancia física y psicológica entre el piloto FPV y su objetivo puede generar una sensación de distanciamiento del acto de matar, un fenómeno que los especialistas en ética militar siguen estudiando.
Por otro lado, la misma tecnología proporciona una herramienta sin precedentes para la rendición de cuentas. Las transmisiones de video de los drones que se utilizan para confirmar las muertes también sirven como evidencia irrefutable de los sucesos en el campo de batalla. Los drones ucranianos han capturado imágenes de posibles crímenes de guerra, incluyendo la ejecución de prisioneros de guerra desarmados y ataques contra civiles. Esta documentación puede utilizarse en futuros procesos judiciales, lo que aumenta la probabilidad de que los responsables de atrocidades rindan cuentas algún día. El dron, por lo tanto, es una herramienta de doble uso en el panorama moral de la guerra: un instrumento que puede tanto facilitar la violencia a distancia como registrarla de forma inmutable.
Conclusión para los ejércitos occidentales
La guerra ruso-ucraniana ha servido como un laboratorio brutal y de alta intensidad para el futuro de la guerra, y el dron FPV ha sido su experimento más transformador. Este informe ha demostrado cómo una tecnología simple, de origen comercial, se ha adaptado a un arma omnipresente que ha alterado profundamente el panorama táctico, operativo y estratégico. Ha creado un campo de batalla transparente e hiperletal que prioriza el desgaste sobre la maniobra, ha alterado el cálculo económico tradicional de la guerra y ha impulsado un ciclo sin precedentes de innovación y contramedidas. El dron FPV ha demostrado ser un gran ecualizador, permitiendo a un ejército más pequeño infligir costos desproporcionados a un adversario más grande e imponer un punto muerto que de otro modo habría sido inalcanzable.
Mientras la guerra continúa y se siguen aprendiendo lecciones, la trayectoria de la guerra con drones en Ucrania plantea imperativos claros y urgentes para los ejércitos occidentales. Ignorar estas tendencias supone correr el riesgo de no estar preparados para la naturaleza de futuros conflictos. Con base en el análisis presentado, las siguientes recomendaciones son cruciales para la OTAN y sus fuerzas aliadas:
Adoptar la producción masiva y descentralizada atractiva: Las adquisiciones militares occidentales se centran abrumadoramente en plataformas exquisitas, de alto costo y tecnológicamente complejas. El modelo FPV demuestra el inmenso valor estratégico de los sistemas económicos, prescindibles y numerosos. La cantidad tiene una cualidad propia.
Desarrollar capacidades anti-UAS integradas y multicapa: No existe una solución milagrosa para la amenaza de los drones. La experiencia ucraniana demuestra que una defensa eficaz requiere un enfoque integrado y multicapa.
Reformar radicalmente los procesos de adquisición e innovación: El ciclo tradicional de adquisiciones de defensa, de varios años de duración, se ha vuelto peligrosamente obsoleto en una era donde la tecnología del campo de batalla evoluciona en meses o incluso semanas. El éxito de Ucrania es resultado directo de su capacidad para innovar y adquirir al ritmo de la guerra.
Priorizar el factor humano en un entorno saturado de drones: El futuro campo de batalla estará saturado de drones, y todo soldado debe estar preparado para operar en él. Además, el «guerrero remoto» es una especialización militar nueva y crucial.
Prepárense para el próximo salto: IA, autonomía y enjambres: Los drones FPV en Ucrania aún son en gran parte pilotados por humanos. El próximo salto tecnológico será la integración de inteligencia artificial avanzada, que permitirá una verdadera autonomía y la coordinación de enjambres de drones.
INNA VARENYTSIA
(Mañana publicaremos qué se está haciendo con drones para las Fuerzas Armadas, que es NADA desde hace varios años. Pero -esto es Argentina- dos empresas exploran algunas ideas interesantes. Se lo contamos)
Los datos son abrumadores. En lo que va del año, los países de la Unión Europea perdieron un millón de hectáreas, equivalente a la mitad de Gales, a causa de los incendios, el peor año desde 2006 cuando comenzaron los registros.
¿Pero qué hay del Amazonas? Las noticias son más escasas, pero los datos son igual de catastróficos. Según el último informe del Monitoring of the Andes Program (MAAP), en 2024 se perdieron 4.5 millones de hectáreas (o sea poco más de dos Gales enteros) entre los 9 países que contienen al Amazonas. Brasil se lleva el podio por lejos: casi 1 millones de hectáreas de pérdida debido a deforestación primaria y casi 2 millones de pérdida de bosque debido a incendios.
El dato
El MAAP, creado por la organización Amazon Conservation en 2015, se convirtió en una de las herramientas más sofisticadas para vigilar la deforestación en la cuenca amazónica. A través de imágenes satelitales de alta resolución, drones, radares y algoritmos de detección temprana, el programa monitorea en tiempo casi real el 100% del bioma amazónico que abarca nueve países. Sus reportes identifican con precisión los focos de pérdida de bosque y las causas detrás de ellos: minería ilegal, expansión agrícola, incendios provocados o infraestructura.
Lo distintivo de MAAP es que no se limita a producir mapas técnicos: sus informes se entregan a gobiernos, comunidades indígenas, periodistas y sociedad civil, funcionando tanto como inteligencia operativa para autoridades como herramienta de presión pública. En Perú, por ejemplo, la información de MAAP permitió coordinar acciones contra la minería ilegal, reduciendo de manera significativa la deforestación en la zona de Madre de Dios.
En un contexto donde la Amazonía enfrenta un punto de no retorno (el riesgo de transformarse en una sabana seca por la combinación de tala e impactos climáticos), MAAP demuestra cómo la tecnología puede acortar la distancia entre el dato científico y la decisión política. Su aporte es doble: generar evidencia inmediata y hacerla accesible para que distintos actores puedan reaccionar antes de que el daño sea irreversible.
¿Qué necesitás si estás en un tanque, en jeep artillado o de a pie y te ataca un enjambre de drones FPV? Son esos cuadricópteros teledirigidos por un operador remoto y cargados con explosivos. Hace 25 años, sólo los usaban los cineastas con plata para tomas aéreas.
Hoy sos un soldado en las llanuras de Ucrania y no tenés adónde esconderte de los drones FPV. Por su origen cinematográfico, tienen lentes perfectas, con un zoom de mucha definición, más cantidades asombrosas de procesamiento de imagen y transmisión a distancia. Un FPV observa, a veces otro retransmite, el operador a 40 o 50 km. de distancia «adquiere» tu imagen, la estudia, mide la distancia… Y entonces pica hacia vos a entre 130 y 340 km/h, a veces pegado al suelo, otras zigzagueando.
Para rezar no hay tiempo, para escapar, tampoco. ¿Necesitás una defensa cinética? ¿Baratita?
Puede ser una escopeta a repetición, como las que usa la policía, pero la verdad es que no te da chances de nada. Podés acertarle una perdigonada a un pato que se te escapa por lateral, si disparás delante de él, con ese tiro de intercepción (de deflexión, en la jerga) que se adquiere en años con la práctica de caza. Siempre delante: el animal debe atravesar la perdigonada, no la inversa.
Pero un dron FPV es más veloz que un pato, se te viene de frente, hay que darle de lleno y además lo más lejos posible; trae una carga explosiva de 1 o 2 kilos de semtex o de C4. Si explota a 30 metros de vos, buen viaje.
Los drones de tipo kamikaze, teleguiados por radiofrecuencia o autoguiados por TV, de considerable masa y con ala fija, se usaron bastante desde mediados de la Segunda Guerra Mundial. Las bombas voladoras V-1 alemanas eran drones, pero no cambiaron el desarrollo de la guerra, tampoco el modo de hacerla o el resultado previsible.
Los FPV, sin embargo, acaban de cambiar todo, y recién empiezan. Según la tecnología y lógica bélicas anteriores a 2022, Ucrania ya debería estar derrotada, o al menos ocupada por Rusia desde el río Dnieper hacia el Este. Pero los drones pusieron patas para arriba el desarrollo de esta guerra, sus doctrinas tácticas y estratégicas, y el resultado al día de hoy.
Con o sin drones, la derrota de Ucrania pareció sellada desde el vamos. Pero desde que éste, el más viejo de los países eslavos se vio obligado a reinventar y robotizar la guerra, también desde el vamos, viene ganando sólo a fuerza de no perderla del todo. Y continúa.
Detrás de la enorme orquesta de drones desarrollados por Ucrania están sus universidades, sus colegios técnicos, centenares de talleres barriales, decenas de miles de nerds y hackers zaparrastrosos y… en fin, la OTAN tirando dólares, chips y software en camionadas, cómo negarlo. Los más disruptores han sido los FPV. Ahora ya no se telecomandan dentro de la línea directa de visión. Pueden estar lejos, y ocultos por árboles o por debajo de la línea del horizonte. Desde 2023, se pilotan mayormente con un casco de visión en primera persona (First Person View). Sí, como los que usan nuestros gamers con plata.
Y estos pibes liquidan un tanque ruso T-90 de U$ 5 millones con un tetracóptero de U$ 500, y eso antes de desayunar. Navegan con drones de cuatro o seis hélices de eje vertical, que nacieron en la industria del cine. El precio del dron es 10.000 veces menor que el de su blanco, plataforma de vuelo y carga útil incluídas.
Ucrania hizo del dron FPV el arma de mayor letalidad de la historia para soldados y vehículos. Lo que Kiev tiene en innovación técnica y doctrinaria, Moscú lo viene compensando con producción en masa. Y a eso acaba de sumar un cambio fenomenal en el proceso de adquisición.
A fuerza de innovación y sencillez, Ucrania obligó a Rusia a luchar con armas cada vez más simples y baratas. No como alemanes: como rusos.
Era hora.
Esa concepción de tiempos soviéticos se ve en el arma antiblindado más barata de la historia, el cóctel Molotov. Nació en la Guerra Civil Española. En su versión más actualizada, es una botella de vidrio llena de nafta mezclada con ácido nítrico y espesada con cola de carpíntero, para adherirse al blanco como napalm. Se tira, se rompe y se autoenciende al romperse, por estar envuelta dentro de una bolsa de nylon espolvoreada con perclorato de potasio. El perclorato y el sulfúrico hacen ignición instantánea al mezclarse.
La receta original española era más simple, riesgosa y urgente: una mecha de tela embebida de nafta como tapón, y la botella se tiraba pre-encendida. Y que te ayude Dios si los del tanque se enojan.
Eso varió rápidamente. En 1939, cuando la Guerra de Invierno entre Finlandia y la URSS, el sistema de ignición consistía en un «fósforo de tormenta», del tamaño de un cirio de misa y a prueba de viento y agua. Se lo ataba bien a la botella y se lo encendía antes de lanzarla. El nombre Molotov parece haber sido una cargada de los finlandeses.
El canciller del Pepe Stalin, Svyatislav Molotov, el género de quía que hasta La Nación llamaría «polémico», explicó por la radio el bombardeo aeronáutico de Finlandia como entrega de canastas de ayuda alimentaria. Otra que la cajita feliz de Ronald McDonald.
Al toque, los finlandeses empezaron a llamar «canastas Molotov» a las bombas soviéticas. De ahí la joda pasó a las botellas incendiarias que empezaron a surtirle a los tanques T-26: los bautizaron «cócteles Molotov», y el Ejército Rojo fue el elegante convidado. Ojo con los finlandeses cuando se ponen ingeniosos.
Toda fuerza inferior utilizó botellas parecidas contra fuerzas superiores, incluso el US Marine Corps en Fallujah. A falta de mejor cosa, esas botellas fueron el arma de los krasnoarmiich y los ryadovoy, los partisanos soviéticos que operaban tras la retaguardia de los invasores nazis cuando la Operación Barbarroja.
En aquel momento, aquellos guerrilleros atraparon totalmente la atención favorable de la prensa occidental y aliadófila. ¡Por fin rusos buenos! Era estadísticamente imposible que no existieran.
Usada por unos para rostizar a los otros y viceversa, ese arma tan económica y ecuménica sigue llamándose cóctel Molotov en todo el mundo. Bien podría haberse llamado cóctel Stepán Bandera. Las milicias nacionalistas organizadas por Bandera las usaron mucho contra barrios judíos y polacos de Lviv, antes, durante y después de la ocupación nazi de Ucrania. A esa carnicería y peores se unieron con dos regimientos, el «Ruiseñor» y el «Roldán». En la historia, quedó sin embargo el cóctel Molotov, porque cuando sucedía esto, Bandera tenía muy mala prensa en Occidente, y don Molotov era mejor visto.
Pero vamos a lo técnico: el dron FPV mide más alto que cualquier botella en eficacia vs. costo.
El riesgo de atacar un tanque de 55 toneladas con una botella es disparatado, mientras que las chances de que el mal día lo vayan a tener los tripulantes es muy bajo. En cambio el operador del dron FPV puede estar muy lejos, encerrado en el sótano de una finca en ruinas, y sus resultados son predecibles: hoy son la mayor causa de muerte de soldados en el frente, y también decenas de kilómetros a retaguardia.
La retaguardia enemiga es transparente, porque los FPV son casi invisibles para la vista y el radar, pero observan y atacan todo lo que se mueve o que se esconde, y que no parece propio. Y así como la retaguardia se volvió transparente, también es intransitable: las posiciones adelantadas son imposibles de reabastecer con camiones, jeeps o motocicletas. Los caminos que llevan hasta ellas están jalonados de chatarra de centenares de móviles detonados por drones.
La única logística posible para los tres gatos locos en primera línea son los drones FPV, cuya capacidad de carga rara vez excede los 2 kilos. Un litro de agua pesa un kilo. Un peine de 30 balas 7,62 x 39 mm. pesa otro kilo. Lo único más insalubre que estar en la primera línea es tratar de llegar hasta ella.
La mayor parte de la soldadesca, por ende, muere en la retaguardia tratando de conectar con la presunta vanguardia y bajo un chaparrón de drones. Válido incluso para heridos evacuados hacia los hospitales de sangre en camilla. La camilla va montada sobre cuatriciclos que disparan zigzagueando entre cascajos quemados. Son autopilotados, obviamente. Y es que ya no sobran choferes.
Y olvÍdate, cariño, de reunir a retaguardia una fuerza numerosa de choque de soldados y vehículos capaz de cargar gritando «Urraaa» a través de la tierra de nadie. Los cultos y versados dicen «línea de contacto», aunque no se ve un alma y el contacto visual entre soldados, tanto enemigos como propios, brilla por su ausencia.
Pero que hay una línea, aunque invisible y más bien cartográfica, la hay.
Éste vacío jalonado de ruinas y chatarras es el paisaje emergente de una guerra robotizada, en la que si te juntás con uno o dos de los tuyos, fuiste.
No por nada el frente sigue estático desde principios de 2024, al estilo del Frente Occidental entre 1915 y 1918. Pero a diferencia de aquella vez, el triunfador final de esta matanza por goteo probablemente gane el título por cuestiones demográficas. Sólo puede ser el país con más jóvenes, y tolerancia para perderlos.
No es Ucrania.
TODO ESTO YA SUCEDIÓ HACE AYER, PERO HOY ES PEOR.
En 1914, la ametralladora pesada Vickers alimentada por cinta, fabricada bajo licencia por TODOS los bandos en contienda, puso un precio imposible de sostener a las cargas de infantería.
Tras cuatro años de cargar sin esperanza contra ametralladoras enemigas, sólo porque atrás venían suboficiales y oficiales que te pegaban un tiro si no lo hacías, llegaron las rebeliones. Hubo un pico inicial de fusilamientos desde que la guerra se estancó en trincheras opuestas e inmóviles, descartando durante casi 4 años la lucha móvil y de maniobra. TODOS los ejércitos adoptaron trámites abreviados sin derecho a defensa, o deliberadamente limitado.
Desde 1917 los soldados empezaron a retobarse en todos los frentes y en todos los ejércitos. Estos episodios culminaron casi todas en fusilamientos de soldados, particularmente en Francia.
Allí los ejecutados sistemáticamente por sus propios generales «para dar ejemplo» tienen monumentos reivindicatorios pero sin nombres: 429 en Souain-Perthes les Hurlus, víctimas del general Fernand de Langle de Cary. La pequeña lápida dice «Muertos por Francia». Como quien se olvida un detalle, añade 14 nombres.
El último es de un soldado bretón de 29 años, Francois Laurent. A la hora de su minuto ante la corte marcial, no pudo defenderse: no hablaba ni entendía el francés. Por ende, no pudo explicar que en una carga contra la trinchera enemiga se hubiera ligado en la mano derecha la bala de una ametralladora propia que hacía fuego de supresión.
A Laurent lo fusilaron el 19 de Octubre de 1914 por haberse herido para no pelear. Se fue en compañía de otros 13 como él, acusados de cobardía, y 6 cabos para que el mensaje fuera escuchado por los sargentos. Habían sido elegidos al azar: la orden era fusilar unos cuantos. Resignados, los milicos sortearon sus destinos sacando papelitos plegados en un casco.
Al general Langle de Cary todavía le sobraba patriotismo. El 10 de Marzo de 1915 y en la misma localidad, la Compañía 212 de la División 336 de Infantería se negó a una carga a la bayoneta contra los nidos de ametralladora alemanes. Imparcial, el generalato volvió a sortear al azar a qué compatriotas matar en la misma localidad.
Bastien Lachaud, diputado ante la Asamblea, declaró que en 2017 llegó a haber entre 40 y 60.000 amotinados en el Frente Occidental, pero en 2015 Langle de Cary se conformó con sólo unos 30. Habrá decidido que era más saludable para él matar a «les boches» que a propios.
Por lo demás, en 1916 el Raymond Poincaré reformó de apuro el código de justicia militar y se atribuyó la potestad de indultar las penas capitales. Conmutó el 90% de los casos.
Traigo esto a colación para subrayar la novedad absoluta de la Primera Guerra en todos sus muchos frentes: el salir de la trinchera a toque de silbato y cargar cien o doscientos metros de alambradas a la carrera, pisoteando cadáveres putrefactos de varias añadas, contra las Maxim de diversas naciones era un viaje de ida. Los presuntos «amotinados» en general eran los tipos que desobedececían el silbato, nada más. De motines, nada. Pero era el paso siguiente.
En Noviembre de 2014, el ministro Ader Kadif, diputado por las Fuerzas Armadas francesas, inauguró un espacio en el Museo de Les Invalides, París, dedicado a 639 soldados fusilados para dar ejemplo.
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La única insurrección de trincheras que triunfó fue la de los soldados rusos. Tras tres años de derrotas continuas, ateridos de frío u hambre porque entre fabricantes y oficiales logísticos revendían las botas, los capotes, las frazadas, las raciones e incluso la munición, a los mujiks les cayó por fin la ficha de que tenían alguna posibilidad de volver a casa si daban cuenta de los oficiales del zar antes que de los soldados austrohúngaros.
El asunto es que la Vickers, con sus 450 tiros por segundo y sus vastos arcos de fuego cruzado, fue la mayor causa técnica de 4 años de guerra de trincheras, estática, horrorosa y sin maniobras. El día empezaba con carga suicida al amanecer, dejar miles de muertos en esos 100 metros de infierno, tomar a veces la otra trinchera y no dejar vivo ni al loro, y perderla en el amanecer siguiente.
Por elevación, la Vickers fue también la causa de la Revolución Rusa, y de yapa de las tres olas de gripe H1N1 pandémica entre 1917 y 1921. Saltando de soldado en soldado, la gripe se agigantó en la mugre, el hacinamiento y la inmunodepresión de las trincheras, y mató a mucha más soldadesca que las cargas, a través de las alambradas.
Sumando muertes en todos los frentes y en la posguerra, aquella gripe mató a más civiles y militares que la suma de todas las escaramuzas, acometidas, retrocesos bajo fuego y batallas que duraban meses. Nadie contó los muertos en el mundo, pero se supone que en esos 4 años murió de gripe al menos el 5% de la población humana. Según los informes del Raj Británico en la India, unos 7 millones sólo en aquella colonia.
No fue el único cambio civilizacional causado por un desarrollo tecnológico. La Vickers literalmente transformó a la caballería, un arma con 5 milenios de tradición aristocrática, en una fuerza ceremonial, es decir, al pedo.
La revolución tecnológica siguiente se atrasó un siglo. En 2020 el Ejército de Azerbaiyán demolió en tres semanas a las tres poderosas -y convencionales- fuerzas armadas de Armenia. Los azeríes usaron drones kamikaze de ala fija Harop israelíes y Bayraktar de aterrizaje y despegue convencional turcos, armados con misiles TOW. Desde la llegada de la Vickers, habían pasado 102 años sin que pintara otra tecnología tan disruptiva como los robots aéreos.
Pero la revolución está en lo cuantitativo: aquellos robots aéreos mancionados, todos de ala fija y U$ 2,5 millones la unidad, hoy ya son obsoletos por tamaño y costo. Un cuadricóptero FPV sin pretensiones tiene menos autonomía, pero es indetectable, inatajable y cuesta 5000 veces menos.
Los «tories», esas eternas Casandras de la política británica, partidarios a todo trance del rearme de Su Graciosa Majestad, lloran porque el Royal Army tiene más caballos de desfile que tanques. Y es cierto.
Sólo que desde 2022 los tanques se han vuelto aún más inútiles y ceremoniales que los caballos.
UN POCO DE EQUINOTERAPIA
En su solitario plan de desburrar a nuestros militares y políticos, AgendAR acerca dos textos.
El segundo muestra el esfuerzo de FixView y ARG, viejos proveedores de INVAP y de la Fábrica Argentina de Aviones, para desarrollar láseres antidron. La tienen difícil.
Desde tiempos de Mauricio Macri, «dron» se ha vuelto mala palabra, salvo que sea israelí y muy, pero muy caro. Efectivamente, el Mauri canceló en 2016 todo el programa SARA, o Sistema Aéreo Robotico Argentino de INVAP, cuando ya apuntaba a un primer dron autónomo para el Ejército Argentino.
Ésta es la única fuerza armada argentina que mostró interés en adquirir drones propios. En parte por cierta tradición industrialista residual, pero también porque en la discordia de nuestras armas, el Ejército es la única sin activos en el cielo. Sí, ese sitio donde la Aviación y la Armada se rascan desde hace décadas, a caza de algún presidente o ministro ganosos de importar esa chatarra bélica occidental de descarte, su plato favorito. Ver el caso de los Viper F-16 daneses, añejos de 44 años, y hoy tan útiles como las boleadoras.
El comandante en jefe del Estado Mayor Conjunto, Brigadier General Xavier Isaac, nunca se atrevió a dar luz verde a esta compra hasta que pintaron Javier Milei y el ministro Luis Petri, gran alivio. Esto confirma todos mis prejuicios sobre las cúpulas aeronáuticas posteriores a 1955. Hago excepción de los 13 brigadieres dados de baja deshonrosa en 2005 con una causa armada por presunto tráfico de cocaína. Todos héroes de Malvinas condecorados por el Congreso, y encolumnados tras el Briga Gral Carlos Rohde.
Rohde sí que metió los dedos en el ventilador. No tenía maldita la intención de comprarle equipos a la OTAN, que consideraba una fuerza hostil. Fue el mayor promotor de la fabricación de radares argentinos por parte de INVAP, y tenía seguidores. Mire Ud. qué coincidencia.
Degollados en la cuna el desarrollo y la fabricación de drones argentinos, hoy INVAP está abocada a algún programa de defensa contra drones del que prefiere no hablar. Con el nivel de experticia y de honestidad vigentes en materia de defensa desde el 10 de Diciembre de 2023, ese elocuente silencio tiene motivos.
Spoiler alert: FixView y ARG pelean por su vida, en soledad, y a espera de tiempos menos podridos. Son las empresas que iban a desarrollar los sensores ópticos y sistemas de puntería no sólo de los drones SARA, sino del Pucará Fénix. Proyecto dado de baja por adivine qué Brigadier General. Sí, ése.
Dado que la conversión de energía eléctrica en energía radiante de los láser es muy ineficiente, con estos emisores de luz coherente color verde no derribás drones FPV ni tirándoselos encima. No es un problema de la tecnología argentina. El US Army y la US Navy quieren láseres para derribar los drones kamikaze que les regalan los Houthi en el Mar Rojo. Eso, para no quemar plata usando misiles inteligentísímos contra misiles de crucero, que clasifican como drones de ala fija bastante pavotes, pero baratos y numerosos.
Para no quemar plata, están quemando más plata, algo que al Pentágono y sus cinco grandes contrasitas de defensa se les da genial. Hasta ahora, a un dron atacantes, sea misil crucero o una mínima mosquita FPV, quizás les enceguecés las cámaras en un día claro y sin humedad, o le quemás los chips de navegación. Eso si tienen la cortesía de quedarse quietos para la foto.
Pero si ya te vieron y vienen por vos, date por muerto. Otros sistemas electrónicos de defensa, como la interferencia de los sistemas de comunicación o guiado de un FPV, muy probados o más bien reprobados en Ucrania, no sirven de nada si esa mosca voladora ya está apuntada hacia vos y en trayectoria final.
Ya sin ánimo de spoilear, mando un texto sobre drones FPV de Inna Varenytsia, ucraniana, corresponsal de guerra multimedia desde hace más de 10 años. Es una revista exhaustiva de la historia de este arma nueva, el FPV, y de sus perspectivas. Lo mejor que pude leer hasta el momento, y estoy en el tema desde… ¿el siglo pasado? Joder, era joven. Bueno, no mucho.
Varenytsia es fríamente imparcial, pese a creer -sin fanatismo- que el proceso descentralizado de desarrollo de drones FPV de Ucrania es cualitativamente superior al ruso, más centralizado y burocrático. En mi irrelevante opinión, eso fue cierto hasta 2024, cuando Rusia creó oficialmente el Centro Rubicón para tecnologías militares robóticas.
Rubicón transforma a irrelevantes videogamers en letales pilotos acrobáticos de FPVs. Los mejores son capaces de zigzaguear a 300 km. por hora a través de redes, puertas, ventanas y otros obstáculos, y colarse en el ánima de un «Howitzer» estadounidense de 155 mm, y Bang. Rubicón forma a «los pibes», y luego los reparte en las unidades de combate, en una redefinición aeronáutica del rol de francotirador.
Mezclando gamers, nerds e ingenieros industriales, Rubicón hace otra cosa más: genera nuevas tecnologías militares FPV de forma descentralizada, en general por ingeniería inversa de las últimas novedades ucranianas en la materia. Cuando Rubicón tiene algún «game changer», propio o ajeno, lo deriva directamente a los fabricantes estatales o privados, sin molestarse mucho en avisar a los carcamanes del Ministerio de Defensa.
Rubicón era el nombre del arroyito cercano a Roma, que ningún general romano victorioso podía atravesar a la cabeza de sus ejércitos sin ser considerado un golpista. Volviendo de una campaña exitosa, la conquista de las Galias, Julio César lo cruzó sin ascos y cambió la historia de su patria y de toda Europa. El nombre del Centro Rubicón informa al resto del mundo: «Ojo que aquí venimos».
La doctrina de adquisición militar rusa se está simplificando. Cuando copian a los ucranianos, lo que buscan no es tanto perfeccionar los drones sino hacerlos más fáciles y baratos de fabricar en masa. No importa tanto que los drones de los ivanes del este sean mucho mejores que los de los ivanes del oeste, sino que sean muchos más.
En Octubre de 1941 los alemanes estaban a las puertas de Moscú, el 23% de los integrantes del Ejército Rojo había nacido en Ucrania, y en su balcón sobre la Plaza Roja, el Padrecito Josip Stalin fumaba su pipa, pensativo, y miraba desfilar miles de tanques T-34. Fabricados a la que te criaste, no habian sido siquiera pintados y los manejaban, a la que te criaste, unas tripulaciones de adolescentes casi libres de entrenamiento.
Rodaban directo hacia el frente, en Krasnaya Polyana, a sólo 15 km.
Ahí el Tío Tolba, mirando rodar ese estrepitoso e interminable río de acero, tuvo una de sus frases: «Hay algo cualitativo en lo cuantitativo».
Lo dicho, no hay como los ucranianos para hacerle recordar a los rusos de qué modo pelean los rusos.
Daniel E. Arias
(Esto sigue. Los drones y las largas guerras de desgaste, como fue la carnicería en la Gran Guerra de 1914/18. Y, lo quemás nos interesa, cuáles sons las capacidades argentinas en este escenario)