Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre las afecciones neurológicas que más contribuyeron a la pérdida de salud fueron los accidentes cerebrovasculares (ACV). Solo en Argentina, es la cuarta causa de fallecimientos.
Los especialistas alertan sobre el incremento de afecciones neurológicas, lo que las convierte en la principal causa de discapacidad en América Latina. Asimismo, resaltan que, pese a la alta incidencia, el avance de la medicina ofrece tratamientos innovadores que contribuyen a restaurar la salud y mejorar la calidad de vida del paciente.
De acuerdo con un nuevo estudio publicado por la revista The Lancet Neurology, más de 3 000 millones de personas en el mundo padece alguna afección neurológica 1 , y las cifras de personas que viven con estas patologías o que fallecen por esta causa han ido en aumento, debido a factores como el envejecimiento de la población, estilos de vida pocos saludables, entre otros.
Este reporte además visibiliza que, del 80% de los casos de muerte por motivos neurológicos se producen en países de ingreso bajo y mediano, y el acceso a tratamiento es variable , mientras que entre las diez afecciones neurológicas que más contribuyeron a la pérdida de salud fueron los accidentes cerebrovasculares (ACV).
En América Latina, esta situación no estaría alejada de la realidad. Por ejemplo, en países como Argentina, se registra un ACV cada 17 minutos y constituye la principal causa de discapacidad de origen neurológico en los adultos mayores a 40 años.
En esa línea, diversos especialistas en neurología alertan sobre el incremento de afecciones neurológicas y resaltan que es crucial garantizar que la salud cerebral se comprenda, valore y proteja desde los primeros años de vida, y no solo en la edad adulta.
Síntomas
De acuerdo con el Dr. Fernando Ramirez de Noriega, neurocirujano y especialista en Estimulación Cerebral Profunda, es clave reconocer los síntomas de las enfermedades en una etapa temprana.
“Ante cualquier malestar, como dolores de cabeza inusuales, más aún si se asocian a náuseas o vómitos; mareos, problemas de memoria, asimetría en la cara, debilidad en alguno de los brazos o piernas, cambios en el comportamiento, movimientos involuntarios, entre otros, es recomendable acudir a un especialista para obtener un diagnóstico oportuno”, agrega.
Impacto en la calidad de vida
Por su parte, el Dr. Carlos Ciraolo, neurocirujano, indica que algunas de las enfermedades cerebrales pueden tener un alto impacto en la calidad de vida de los pacientes y sus familias, por lo que es necesario un diagnóstico y tratamiento oportuno.
“Gracias a los avances tecnológicos, ahora contamos con tratamientos innovadores y con mayor tasa de respuesta para mitigar el impacto de los efectos generados por estas patologías y mejorar la calidad de vida de los pacientes", señala.
Enfermedades cerebrales
Con motivo del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, los especialistas en neurología dieron a conocer algunas de las enfermedades cerebrales a las que se debe prestar atención:
1. Los accidentes cerebrovasculares (ACV), son una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en Argentina y el mundo. Los síntomas suelen ser muy variados y estos pueden incluir dolor de cabeza, somnolencia, dificultad para hablar, entumecimiento, asimetría facial, debilidad en las extremidades, problemas al caminar, entre otros. El diagnóstico y tratamiento temprano es de suma importancia, ya que aumentan las probabilidades de recuperación de las áreas afectadas del cerebro.
2. La enfermedad de Parkinson es una patología neurodegenerativa que afecta el movimiento, la postura, el equilibrio y, en muchos casos, la función cognitiva. Se caracteriza por provocar en distinto grado temblor, rigidez y lentitud de los movimientos, lo que afecta la calidad de vida de las personas. En Argentina, aproximadamente 100,000 personas están diagnosticadas con esta enfermedad 3 .
3. La epilepsia es una patología cerebral que afecta la actividad eléctrica de un grupo de neuronas, manifestándose típicamente en movimientos involuntarios de cierta parte del cuerpo, conocidos como convulsiones, que suelen comenzar de manera abrupta y en algunos casos pueden llevar a la pérdida de conciencia. “Se estima que entre el 1% y el 1,2% de la población padece epilepsia, siendo el 20% de estos casos refractarios al tratamiento médico”, comenta Ciraolo.
4. El tumor cerebral es una lesión que ocupa espacio dentro del cerebro. Es importante destacar que no todos los tumores son cancerosos. Se trata de un grupo de células que se desarrollan de manera anormal formando una masa y puede causar una variedad de signos, como dolores de cabeza inusuales, convulsiones, entre otros. Sin embargo, atribuir síntomas específicos a esta patología es complicado debido a la diversidad de presentaciones clínicas que pueden manifestarse.
Diagnóstico y tratamiento
Las enfermedades cerebrales se diagnostican mediante una evaluación exhaustiva. Estas pruebas incluyen la revisión detallada de la historia clínica del paciente, un examen físico y exámenes especializados como la tomografía, resonancia magnética nuclear y angiografía, según sea el caso.
“Una vez establecido el diagnóstico, el tratamiento se adapta a las particularidades del caso. Este puede incluir desde opciones farmacológicas hasta tecnologías innovadoras”, señala la Dra. Ximena Pizarro, neuróloga.
Tratamiento del Párkinson
Para la especialista, la neurología es una de las disciplinas médicas que ha tenido mayores avances tecnológicos en los últimos años, sobre todo para el tratamiento de Párkinson y otros trastornos del movimiento. “Lo que más ha avanzado es la terapia de Estimulación Cerebral Profunda (DBS, por sus siglas en inglés), la cual ha ayudado mucho a personas que presentan trastornos del movimiento”, apunta.
Esta terapia corrige la actividad eléctrica del cerebro que causa problemas motores, y Medtronic, compañía con 75 años de experiencia en tecnologías para la salud, ha desarrollado el Percept RC, un neuroestimulador de doble canal más pequeño y delgado disponible para la DBS. Además, existen otras opciones terapéuticas para las diversas enfermedades neurológicas, como los estimuladores del nervio vago, tratamientos endovasculares y cirugías resectivas, entre otras.
El proyecto minero Los Azules en San Juan es uno de los más prometedores que hay en la provincia y la apertura de una mina ocasiona grandes expectativas acerca de puestos de trabajo que se pueden llegar a generar.
En su visita al programa Banda Ancha que se emite por el Canal 13 de San Juan, el gerente de Sustentabilidad, Mario Hernández, dijo que en Los Azules quieren iniciar la construcción en 2026 para comenzar a producir en 2029 y que estiman una producción anual de 155.000 toneladas de cobre al año. Esta iniciativa demandaría unos 2.500 trabajadores directos y 5.000 en total recién dentro de varios años.
Los Azules tiene una proyección importante para la producción de cobre, ya que en el país no existe ninguna mina activa de este mineral tras el cierre de Bajo la Alumbrera, en Catamarca. Con una Argentina que por ahora importa todo el cobre que se utiliza, Los Azules prevé una producción superior a la que llega desde el exterior.
«Las 20.000 toneladas que estamos importando (en el país), pueden salir de San Juan, pero Los Azules va a producir un poco más que eso, va a tener una producción promedio de 155.000 toneladas por año. Pero también está la expectativa de que la Argentina va a utilizar más cobre porque se viene en el mundo un gran cambio que es la electromovilidad: motos eléctricas, bicicletas eléctricas, autos eléctricos, el transporte público eléctrico, entonces hay una gran revolución en término de terminar con los motores a combustión y pasar a los motores eléctricos», aseguró Hernández.
Siguiendo con ese análisis, el gerente de Sustentabilidad dijo que «esa demanda implica 4 o 5 veces más cobre en la industria automotriz y ese cobre lo tiene que producir Argentina y lo va a producir Calingasta».
Acerca de los planes que tienen en la minera, Hernández explicó que «el cronograma nuestro es empezar la construcción en 2026 para comenzar a producir en 2029. Esto lo explicamos mucho, especialmente en Calingasta, donde la gente pregunta esto», y añadió que se encuentran trabajando en un entrenamiento de empleo en las comunidades donde se emplaza el proyecto.
¿Qué es el proyecto Los Azules de San Juan?
Los Azules ocupa el octavo lugar entre los yacimientos de cobre no explotados más grandes del mundo. De hecho, sus recursos actuales de cobre han aumentado a 10.900 millones de libras con una ley de 0,40% Cu (categoría Indicada) y 26.700 millones de libras adicionales con una ley de 0,31% Cu (categoría Inferida) a partir de la Evaluación Económica Preliminar (PEA) de junio de 2023.
Semanas atrás se informó que la temporada de exploración 2023/2024 en el proyecto ubicado en el departamento sanjuanino de Calingasta finalizó recientemente con 70.000 metros perforados, lo que la convirtió en la más grande de su historia. Pero a raíz de los estudios preeliminares, pudieron determinar que han identificado una fuerte evidencia de un gran sistema de pórfido a tres kilómetros al este del proyecto original.
Aunque los resultados de los ensayos aún están pendientes, la compañía precisó que dentro de este nuevo objetivo se han reconocido vetas estilo pórfido y vetas de cuarzo con mineralización de óxido de cobre, lo que da indicios de otro sistema de pórfido de cobre cercano.
La PEA estima una valoración en recursos de $2.700 millones después de impuestos a un precio de $3,75 la libra de cobre, un costo de producción promedio bajo de $1,07/lb Cu, un período de recuperación de 3,2 años y una vida útil de la mina de 27 años.
Los Azules busca más inversiones para su proyecto de cobre
El mes pasado la minera McEwen Copper recibirá una inyección de u$s70 millones para continuar con el desarrollo del proyecto de cobre Los Azules en San Juan, que lleva invertidos en el país unos u$s230 millones desde 2021.
Michael “Mike” Meding, vicepresidente de McEwen Coppery gerente general del proyecto Los Azules, aseguró a Energy Reportque este anuncio de inversión de u$s70 millones es una gran noticia para San Juan y toda la comunidad de Calingasta por varios factores.«En primer lugar, demuestra la confianza que tienen nuestros accionistas para seguir invirtiendo en la provincia. Además de la consideración San Juan tiene la capacidad y las herramientas necesarias para desarrollar la actividad minera», dijo Meding.
En segunda instancia, pero no menos importante, «Mike» destacó el potencial que tiene el proyecto para una inversión a largo plazo. «De esta manera continuaremos con los trabajos de ingeniería que nos permitirán factibilizar el proyecto hacia fines de primer trimestre 2025, luego de una campaña histórica como la que terminamos este año y con el objetivo empujar Los Azules hacia una mina en producción hacía el 2029, que es nuestro objetivo principal», detalló el ejecutivo.
Meding recordó que todavía esperan por la aprobación del Informe de Impacto Ambiental presentado en abril del año pasado. «Ya hemos tenido intercambios y devoluciones positivas con las autoridades de la comisión evaluadora, que por cierto hacen un gran trabajo detallado de revisión en las mas que 4.000 hojas que hemos presentado», sostuvo en declaraciones a este medio.
Pero el empresario aprovechó para remarcar que al mismo tiempo también esperan por la aprobación de ley Bases junto al RIGI. «Pondrá a Argentina cerca de otros países mineros en materia impositiva, y de seguridad jurídica, ya que esto como venimos sosteniendo nos darían reglas claras para los años venideros y posibilitaría que San Juan tenga una mina de cobre, o muchas más de nivel mundial en producción«, sentenció el vicepresidente de McEwen Copper.
Sobre esta nota de Enrique Carrier, la opinión de AgendAR va después, según usos y costumbres. Como spoiler: SÍ, PONELE.
Sale LEO, entra GEO:
Para quienes siguen el devenir de la industria satelital no quedan dudas de que la aparición y multiplicación de las constelaciones LEO está reconfigurando completamente al sector. Lo que en algún momento parecía simplemente una idea loca de Elon Musk terminó convirtiéndose en un punto de quiebre para la industria satelital.
Anunciada en 2015, el despliegue comercial de Starlink comenzó en mayo de 2019, con el lanzamiento de los primeros 60 satélites operativos. El servicio beta público de Starlink comenzó en octubre de 2020 en ciertas áreas de Estados Unidos y Canadá, y se ha ido expandiendo gradualmente a más regiones del mundo desde entonces a través del lanzamiento regular de satélites para ampliar la cobertura de la red.
No obstante, el quiebre en la percepción del potencial de las constelaciones LEO se produjo a partir de la utilización de Starlink en los inicios de la guerra entre Ucrania y Rusia, a principios del 2022, demostrando que sí funcionaba en distintos escenarios, con el plus de ser más difícil de sabotear. Desde entonces, los gobiernos de los principales países avanzan con proyectos propios de constelaciones satelitales LEO, consideradas como una pieza estratégica fundamental en sus sistemas de defensa.
Sobrevolando a una mucho menor altura que sus ancestros, los satélites GEO, los LEO tienen dos ventajas fundamentales: mayor velocidad (o ancho de banda) y menor tiempo de respuesta (o latencia). Se trata de características emergentes de las leyes de la física que los GEO no pueden empardar.
Esta situación ha puesto en jaque al negocio de transmisión de datos satelital para los operadores GEO, planteando un gran interrogante respecto del devenir de toda una industria que creció y se desarrolló alrededor de una tecnología satelital a la cual le llegó el relevo. Por lo pronto, todos los operadores de servicios satelitales están procurando ampliar su oferta con satélites LEO. La verdadera amenaza es para los operadores y propietarios de los satélites propiamente dichos, pero no para quienes comercializan servicios sobre éstos que están sumando la oferta LEO a sus carteras.
El avance de los LEO sobre el negocio de transmisión de datos se está dando a pasos acelerados. Por lo pronto, iniciando un proceso de migración hacia Starlink, a quien se le suma OneWeb (ya operativa aunque más limitada en capacidad) y, en principio el año próximo, Kuiper (de Amazon). Pero hay otras en el tablero. Lo concreto es que quienes están en el negocio estiman que en un plazo no mayor a 3 años, el grueso de la transmisión de datos satelital habrá migrado de GEO a LEO. Una velocidad arrolladora.
Otro servicio satelital impactado por los LEO es la conectividad móvil. Con los GEO se trata de conectar radiobases en lugares remotos. Pero con los LEO llegan los servicios D2D (Direct to Device) que utilizan los satélites como radiobases, asegurando por primera vez, una cobertura global en serio. También son la base para una conectividad IoT total.
Ante este escenario, la pregunta natural es: ¿qué será de la vida de los GEO? Así como en materia de transmisión de datos el timer ya está corriendo, algo más atrás viene el broadcasting y multicasting, tecnologías de difusión en un solo sentido, aptas para transmisiones de TV y de radio. No obstante, la duda está en qué pasará con la radiodifusión satelital ante el avance de los OTT que se verá favorecido por la banda ancha satelital LEO. Así las cosas, todo indica que los usos de los satélites GEO se circunscribirán a aplicaciones militares, de seguridad, recuperación de desastres, aunque esto será también transitorio. Quedan otros usos, como el de GPS o servicios meteorológicos. Lo concreto es que hoy no parece interesante construir un nuevo satélite GEO y considerando que tienen una vida útil limitada (de aproximadamente 15 años), quizás en un decenio los GEO sean el recuerdo de una primera generación satelital.
Esta revolución introducida por los satélites LEO necesariamente lleva a preguntarse cuál será el destino del Arsat SG-1 (aka Arsat 3), que aunque más moderno y capaz que los Arsat 1 y 2, nacerá viejo. En principio su desarrollo está avanzando (se estimaba su lanzamiento en el 2025) así también como la inversión necesaria, originalmente de US$ 250 millones (la mitad de los US$ 500 millones que invirtió el Estado británico para quedarse con el 45% de OneWeb).
El Arsat SG-1 estaba previsto originalmente para el 2019, aunque la política fue postergando los tiempos. Una decisión que, vista la evolución del sector, resultó ser peor que haberlo desactivado. El mismo estuvo incluido dentro del marco del Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035 aprobado mediante la Ley 27.208. Pensar que seguiríamos hablando de satélites GEO en el 2035 demuestra que la planificación central de la tecnología es un acto más de voluntarismo político que de sensatez tecnológica y de negocio.
Enrique Carrier, consultor especializado en Telecomunicaciones.
ENTRA CARRIER, SALE SARASA (Opinión de AgendAR)
No soy un fan del «argumentum ad hominem». Pero desde que empecé a trabajar como periodista científico en ARSAT SA, siempre tuve la sospecha de que don Enrique Carrier tenía la misión de liquidar esa empresa de mi propiedad. Y de la de otros 45 millones de argentos, incluido Ud., lector/a. Puedo incluso colegir que lo público y lo nacional a Carrier no lo copan.
Pero lo planificado, en realidad, no lo molesta.
Al menos, mientras venga planificado de arafue y por países y/o empresas de bolsillos abisales (en el caso de EEUU y Elon Musk, son la misma cosal). Sobre esto, vuelvo al final.
Carrier reduce a un «Boca vs. River» la elección de órbitas GEO y LEO. Pronostica que los satélites GEO están más muertos que los faraones y los LEO dominarán el panorama comunicacional. Y creo que Carrier no se equivoca.
Otra cosa es que diga la verdad, porque la dice a medias. La gente del palo (y Carrier lo es) sabe que hay límites físicos, geopolíticos y comerciales como para que LEO se coma a GEO. En la práctica, no puede, y de yapa, no quiere. Quien sabe y anda sobrado de chequera, tiene activos en las tres órbitas básicas, GEO, MEO (las de media altura) y LEO. Y no se baja de ninguna. Ni a palos.
Lo que Carrier también sabe es adónde apuntar, aquí. Su idea es bajar a la Argentina de la GEO. Con los satélites ARSAT-1 y 2 entre 2014 y 2015 Argentina se volvió el octavo país del mundo en tener satélites GEO, y de yapa de diseño y construcción propia. Pero ya jugaba desde 1996 en liga mucho más numerosa de los constructores de satélites LEO. Nuestra entrada al estrechísimo mundo GEO en 2014 pudo ser un «game changer» tecnológico e industrial para el país.
Pero la expansión de Argentina en esa zona orbital GEO se murió en 2016. Y no expiró de muerte natural, sino por entreguismo vocacional, declarado, incontaminado y puro del gobierno de Mauricio Macri, y del regreso de los «living dead» de Carlos Menem al mundo de las telecomunicaciones. Los dueños de la pelota espacial no nos quieren ver en LEO ni en GEO. Cucha, perro. El espacio es para países serios.
Hace décadas que no pone nada nuevo en órbita LEO. Si, Ud. me dirá que en 2018 lanzó a órbita polar heliosincrónica baja el SAOCOM 1A y en 2020 el SAOCOM 1B. Pero le recuerdo, oh lector, que esos satélites de observación terrestre con radar en banda L se diseñaron en los ’90.
Entonces eran revolucionarios. Envejecieron 20 años en tierra, sin juntar polvo pero casi sin avances de obra, en la sala limpia de integración satelital de INVAP en Bariloche. A la propietaria de la misión, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) no le estaban dando ni un mango. Cuando estos satélites de prevención de catástrofes se dispararon por fin, ya eran viejos, tanto así que tienen baterías de cadmio, no de litio. Digo más, en los planes originales iban a ser 4 SAOCOM, no 2. Hubo hacha.
Si el SAOCOM-1A rinde su vida de servicio planificada (5 años, lo habitual en LEO), en pocos meses tendremos que deorbitarlo y dejar que se queme ingresando a la atmósfera. El SAOCOM-1B se la bancará hasta 2025. Ojo, están MUY bien construidos, podrían durar más.
La misma runfla postmenemista que no nos quiere en órbita LEO tampoco nos quiere en GEO, donde resistiremos al menos hasta 2029 y 2030.
Carrier dice que en GEO ya no se hacen buenos negocios. Raro, porque ahí venimos cobrando entre U$ 40 y 50 millones/año con sólo 2 satélites. De tener al menos 5 según planes y leyes que a Carrier le molestan, probablemente estaríamos facturando U$ 150 o 200 millones/año. Para no ganar guita en GEO hay que ser un gil de lechería. Debemos serlo, como pueblo, porque dejamos que Macri incumpliera el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035 aprobado por ley 27.208. Y tampoco exigimos su cumplimiento posterior.
Todas las órbitas de la Tierra tienen uso dual. La constelación Starlink, aún si estuviera formada únicamente por satélites de telecomunicaciones, ES dual. Tanto depende Ucrania de ella en inteligencia y guiado de misiles y drones, que su dueño (Elon Musk o el Pentágono) le apagó el servicio. Lo hizo cuando el contraataque de 2022 de la Milicia Territorial estuvo a punto de llegar a la frontera rusa: pelear por el Donbás hasta la última gota de sangre ucraniana le cierra bien a los EEUU, pero no así meterse en la tierra de los ivanes y desatar una guerra global. Si es horroroso tener de enemigo a los EEUU, no quieras ver lo que es tenerlo de aliados.
No hay objetos en órbita que no sean duales. Los citados SAOCOM-1, midiendo la humedad del suelo y la profundidad de las napas freáticas, pueden pronosticar encharcamiento, inundaciones, o muerte de cosechas. También deslaves de laderas. Pero -y esto fue una sorpresa de usuario nuevo- las imágenes generadas por radar en banda L puede detectar las estelas de una flota de guerra. No hay cosa que uno pueda hacer en órbita alguna que no sea de utilidad civil y también militar. Eso nos hace competidores económicos y/o adversarios demasiado informados.
Para el caso, la gavilla ut supra citada menos aún nos querría ver en órbitas medias, o MEO, de posicionamiento global. Son muy aptas para guiado de misiles y drones.
Esa gentuza no nos quiere en el espacio, punto.
Pero hoy todo país es más o menos espacial, salvo estados fracasados u ocupados. Lo que Carrier et al. no quieren es que seamos un país con industria espacial propia, con su cadena de proveedores (y eventuales exportadores) de componentes y servicios satelitales. Nos prefieren de usuarios y clientes cautivos, pagando como duques y sin hacer preguntas. ¿Vio la relación que tiene Ud. con su «telco» o proveedora de telefonía celular, o de internet? El mismo trato de amo y esclavo.
En la CONAE nadie se atreve a retomar los dos SAOCOM que nos faltan para completar la misión original, de 4 y además «en vaquita» con los Cosmo-SkyMed de la Agenzia Spaziale Italiana. Habría que rediseñar toda la arquitectura, desde las baterías a las placas fotovoltaicas, y de éstas a las antenas, las plataformas y sus sistemas de mantenimiento de órbita y apuntamiento. Lector, a la CONAE ya no le dan plata ni para terminar la misión SABIAMAR, que es de control marino de productividad biológica marina y de costas, aunque resulta mucho más barata porque es óptica. Depende de cámaras, no de antenas espaciales del tamaño una cancha de squash.
Carrier señala correctamente la escasa potencia y ancho de banda de nuestros GEOS, que es remediable, y también su irremediable «latencia» que obstaculiza una conversación telefónica entre ansiosos o el uso de videojuegos de combate. Punto para don Enrique. Pero esos satélites todavía seguirán en el espacio hasta 2029/30, haciendo algo tan rutinario como vender TV y otras yerbas de «broadcasting», y ganando tanta plata que mantienen al resto de la empresa ARSAT.
Ésta a su vez mantiene (mediante subsidios MUY escandalosos) a todas las telcos y grandes corporaciones multimedia, los mayores usuarios de los 38.000 km. de la Red Federal de Fibra Óptica, o REFEFO. No pusieron un gomán en su construcción y menos aún en su mantenimiento, y comen ancho de banda como leones. Pero ARSAT les cobra tarifas como las que pagan las pequeñas cooperativas telefónicas de los pueblitos casi deshabitados de las provincias áridas. ¿Bastante perverso, no?
Si ARSAT cobrara tarifas lógicas a los grandes usuarios de la REFEFO, tendría plata suficiente como para encargar sus propias misiones satelitales, y hoy ya tendría en vuelo un SG-1, mucho más potente que los ARSAT 1 Y 2. Al Club Macrimenemista anidado en nuestras telecomunicaciones lo volvería bastante loco estar financiando satélites como el SG-1, fácilmente pagaderos cobrando tarifas justas a telcos y proveedoras de servicios de internet, por uso de la REFEFO. Líbrenos Dios de pecados capitales como tenerlos, exportarlos, o incluso veniales como exportar no satélites enteros sino componentes, y de paso asesorías de diseño, construcción y puesta en órbita. Ya los pone de la nuca que exportemos señal. ¡Y a EEUU y Canadá!
No les queda tanta vida útil, tampoco, a nuestros GEO. Están diseñados para durar 15 años, 3 veces más que los satélites LEO habituales. En 2029/30, cuando los ARSAT-1 y 2 agoten su combustible, estén medio quemados de electrónica por el «viento solar» y no logren mantener sus sistemas de «stationkeeping», deberemos sepultarlos 400 km. más hacia arriba en la «órbitas» del cinturón geoestacionario.
Si le hacemos caso a Carrier y no hay nuevas misiones GEO de nuestro país, para el nuevo megadueño del espacio circumterrestre, don Elon Musk, la minúscula Argentina deja totalmente de ser una preocupación, minúscula quizás. No es que le saquemos el sueño ni un minuto al Elon. Pero INVAP tampoco le sacaba el sueño en 1990 a General Atomics, AECL, SIEMENS, FRAMATOME, KAERI, ROSATOM y otros dueños de la pelota nuclear. Y eso les costó el mercado de los reactores nucleares multipropósito. Por ahora, es nuestro.
Mientras el proyecto SG-1 siga vivo, y su diseñadora-fabricante sigue viva, y sobre todo sigan vivas ARSAT SA, y dos 2 satélites, la señal y la plata viajan en dirección equivocada. Pagan EEUU y Canadá y cobra el estado argentino. Ups. Poca plata, pero es comerse a los caníbales. No les gusta.
Quién te dice, y con otro gobierno menos de mierda, esta empresa no termina resucitando, se sacude sus garrapatas y ñoquis implantados desde 2016, y metemos 5 o 6 satélites argentos más en las únicas 2 posiciones orbitales que nos quedan. Quién te dice. Una de ellas, la 82o Oeste, con aspirante a dueño que se babea de ganas de tenerla desde… ¿fines del siglo pasado? Tal cual. Sí, acertó, el Reino Unido.
Para matar en el huevo nuestro mayor proyecto espacial, que es GEO, bastó tener el Poder Ejecutivo y colonizar el a veces ministerio, otras secretaría de Telecomunicaciones, y luego la empresa ARSAT con el mix adecuado de rábulas, cipayos, mamertos y ñoquis. Esto ya se hizo de sobra, se deshizo (un poco) y se volvió a hacer.
¿Por qué sus muchos enemigos no cerraron ARSAT y chau? Les resulta imprescindible. El segundo mayor multimedio del hemisferio sur, el grupo Clarín, a través de empresas de vidriera y sus convenios de trastienda con la red Intercable paga el ancho de banda que una cooperativa telefónica puneña. No conviene matar a ARSAT. Pero tampoco dejarla vivir.
Ese equilibrio entre parásito y parasitado se alcanzó fácil. Hubo que eliminar a INVAP SE como diseñador y constructor de satélites de ARSAT, discontinuar la serie, y ya le estábamos comprando el ARSAT-3 a la Hughes Space and Communications. Poníamos 2/3 de la plata y nuestra propia tecnología, pero a nombre de una sociedad de fantasía en cuyo directorio Hughes tenía mayoría. Venía mal de aritmética el asunto. Se armó quilombo de medios y no bastó con la tarjeta Banelco para apagar el incendio en el Congreso. Eso, sin embargo, no resucitó los satélites GEO de ARSAT.
Pero como la Argentina es impredecible, podría salir de la galera un gobierno tecnológicamente muy nacionalista, más puma que conejo. Sí, es pura política-ficción. Hoy no resulta imaginable.
Pero tampoco era imaginable en 2001 Néstor Kirchner como presidente en 2003. Creo que ni para el propio Néstor Kirchner.
En caso de resucitamiento cardiopulmonar asistido por un presidente hoy impensable, ARSAT podría recaer en sus perversiones fundacionales y volver a sus satélites. No habrá paz ni garantías de ello mientras INVAP siga viva. No contenta con dominar el mercado mundial de reactores nucleares, para poca alegría de la OTAN la empresa barilochense ha sembrado la Argentina con sus radares civiles y militares, y de yapa los está exportando.
Hasta el Ejército Argentino, cuyo nacionalismo fierrero parecía muerto y enterrado tras el cierre y desguace (Menem lo hizo) de Fabricaciones Militares, apoyó esperanzadamente entre 2014 el proyecto SARA de INVAP (Sistema Argentino Robótico Aéreo). Visto lo que hacen y deshacen los drones de los múltiples actores en conflicto en Ucrania, el Ejército, que aprendió de estas maquinitas robóticas con INVAP, quisiera que la firma barilochense le desarrolle un sistema antidrón. Por si las moscas.
El SG-1 todavía no se construyó porque, en fin, ha tenido muchos enemigos, y debo darle mérito a don Enrique de figurar con nombre y apellido entre los visiblemente visibles y visuales. Soterrados, lector, los hubo y hay por tonelada.
En mi descripción (no en la de don Enrique), el SG-1 es un GEO muy moderno, dos generaciones enteras más adelantado que nuestros cautelosos ARSAT-1 y 2. Un SG-1 trae el combo de bajo peso, microcohetes iónicos de ascenso LEOP y «statiokeeping», alta potencia eléctrica en antenas, gran ancho de banda y emisión reconfigurable por software. En fin, un chiche.
Ergo, si el satélite SG-1 no es un nonato viejo y su único pecado es no existir, y además eso se remedia, don Enrique debe convencernos de que en realidad lo viejo, lo démodé, lo descartable, lo obsoleto, lo casi mersa, es la órbita misma para la que se lo diseñó, la GEO.
No parece el caso. De los aproximadamente 9900 satélites activos que envuelven la Tierra en distintas órbitas bajas (LEO), medias (MEO) y altas geoestacionarias (GEO), el 12% son GEO, el 3% MEO y el 84% LEO. Pero curiosamente se siguen pidiendo, diseñando y construyendo GEOs, la curva bajó de 18 por año a 11, y ahora rebotó de nuevo a 18.
Sin duda, en el sector telecomunicaciones de banda ancha el sector de mayor expansión es el LEO, traccionado por el crecimiento explosivo de la constelación Starlink, subsidiaria de la empresa espacial Space-X, propiedad de Elon Musk. Buena suya, don Enrique.
Pero el Éxodo Jujeño de GEO a LEO parecería no estar ocurriendo. Una causa posible es que Starlink, nacida durante la pandemia mientras el mundo estaba distraído, se ha vuelto (por asuntos incontestables de la física, don Enrique) la mayor causa de riesgo de impacto por basura espacial.
Ya no es «el que trajo el borracho a la fiesta, que se lo lleve». Van a ser 42.000 borrachos, sólo con Starlink, sin contar competidoras y rivales. Y los que tienen que bancárselos somos el resto de los países con activos propios o alquilados en esa zona, entre ellos nosotros, los argentos, con nuestros 2 SAOCOM.
En septiembre de 2019 la superconstelación Starlink de Elon Musk recién empezaba su despliegue, tras testear 2 prototipos en 2018. Pero tras la brusca inyección a LEO de un primer lote de 60 Starlinks a bordo de un Falcon 9, hubo un primer casi encontronazo. La ESA, Agencia Espacial de la Unión Europea, tuvo que obligar a su satélite Aeolus a hacer maniobras evasivas para que no se lo llevara puesto el Starlink número 44. Apa.
Eso mostró cómo seguiría el show.
En agosto de 2021, Starlink seguía en pleno despliegue.
¿Quién le iba a tocar silbato? Musk había pedido autorización de la USFCC (US Federal Communications Commission) para desplegar 12.000 satélites, y tenía otra presentación a espera de luz verde para 30.000 más. Me encanta eso de que una oficina de gobierno de los EEUU decida qué se hace con un bien común de todos los países, como la órbita baja. Y de yapa, que este destino lo fije una empresa aparentemente privada.
Volviendo a septiembre de 2019, Hugh Lewis, jefe del Austronautical Research Group de la Southampton University, Reino Unido, llamó a Starlink la mayor amenaza mundial de colisión de satélites en LEO: ya generaba el 50% de los «casi choques». Mejor aún, los cálculos indicaban que cuando esa constelación llegara a 12.000 Starlinks, estos iban a protagonizar el 90% de los eventos que podríamos llamar, en cauto lenguaje de ingeniería orbital, «zafó de puro pedo».
Corrijo: «Zafamos». Porque, como país espacial (y hoy todos lo son, activa o pasivamente) ya estamos metidos en el Síndrome de Kessler. Para los de otros palos del quéhacer humano, no es una enfermedad, sino la inutilización completa de la LEO, las órbitas bajas entre 150 y 2000 km. de altura, la zona industrial por excelencia del espacio terrestre.
Sobre el Síndrome de Kessler vuelvo después.
En septiembre de 2019, en plena pandemia, Musk inyectaba satélites en órbita baja a lo loco, y Lewis en su universidad británica detectaba 160 eventos por semana en que los Starlink, todavía no tan numerosos, pasaban a distancias de 600 metros de de satélites de terceros en órbita baja. En términos geopolíticos, Musk ya era un okupa del Pentágono en plena apropiación de un bien común, la LEO, ventajeando por varios cuerpos a dos empresas yanquis como One Web y Kuiper, y por varias vueltas de circuito a la UE, Rusia, China y la India. Que van por lo mismo y en la misma dirección.
Volvamos a las estadísticas de Lewis, que ya envejecieron 5 años: 160 casi choques semanales por 600 metros o menos entre objetos que convergen a decenas de veces la velocidad de una bala de FAL, es algo tecnológicamente insostenible. No puede ser que no suceda un desastre Corrijo: no puede suceder que no sucedan desastres, en plural.
Musk está bancado por, o dirigido por, o dirigiendo al Complejo Militar-Industrial yanqui, como lo llamó el general Dwight Eisenhower al dejar (vivo) la presidencia de los EEUU en 1961. No es el individuo sino esta banda la que amenaza los intereses en órbita baja de los 81 países que la usan. Hasta hace poco, sin matarse entre sí por su dominio.
La LEO hasta hace muy poco fue un patrimonio común de la humanidad.
Pero como decía mi abuelo, que era gallego y campesino: «Vaca de muchos se la comen los lobos».
TODO LO CUAL ME LLEVA AL EXTRAORDINARIO ELON MUSK
El lobo de la cuestión, Elon Musk es básicamente un okupa con patente de corso. Lo paga una difusa nube de CEOS, congresistas y generales del Pentágono, el US Defense Deparment, Lockheed Martin, General Dynamics, Boeing, Raytheon, Northrop Grumman y otros grandes contratistas aeroespaciales, y sumadas al corso, las GAFAM del Silicon Valley, cuna tecnológica de Musk. Y entreverado ahí, el intraducible mundo financiero, Black Rock, Templeton, esa gente.
Los modernosos y conspiranoicos a esta maffia la llaman «the Deep State». Pero de profundo no tiene nada, y de estado, sólo una parte. En realidad todos sus integrantes están bien a la vista. Su actividad también: inventar guerras y volverlas plata, no importa si (ver Corea, Vietnam, Siria, Irak, Libia, Afganistán) no se ganan jamás. El asunto no es ganarlas. Es sembrar julepe, obediencia, endeudamiento y cobrar.
Esta alegre muchachada tiene membrecía permanente en el poder real, y que a su país lo presidan Donald Trump o Kamala Harris les da un poco lo mismo. Viven en la duda libriando: prefieren al que les cobre menos impuestos (Trump). Pero también al que les genere más guerras (Harris, probablemente). Si me atengo al nombre Military Industrial Complex (MIC) que le puso a este corso el general y expresidente Dwight Eisenhower, es porque no era un conspiranoico y algo sabía de guerras y de su país.
Nuevamente, está todo a la vista. A los líderes del MIC no les hace falta vestirse con máscaras venecianas, vestirse con capas ni reunirse en palacios subterráneos. El más bocón del grupo, Musk, twittea sus opiniones día y noche. Hasta se compró Tweeter para hacerlo a sus anchas.
Tren de satélites Starlink recién lanzados pasando sobre Uruguay en 2021, foto de Mariana Rodríguez.
Su flota de ocupación es la constelación Starlink, que ha vuelto al mundo de 2017, con apenas 1700 satélites activos en LEO, un recuerdo de un pasado que recordaremos como idílico. Elon, ya se dijo, quiere primero 12.000 Starlinks, y luego 30.000 más, y cuando tenga 42.000 tal vez tome aliento para a ver cómo la sigue.
Ojo, vale repetirlo: la UE, Rusia, China, Corea y la India, así como jugadores subnacionales de los EEUU y del Reino Unido (Amazon y One Web) están tratando de construir sus propias superconstelaciones LEO. Sólo que a diferencia de Musk, no tienen en los bolsillos al Pentágono y sus contratos. Pero sobre todo, carecen muy especialmente de una compañía propia de puesta en órbita como Space X. Y resulta que SpaceX tiene el lanzador más confiable a órbita LEO de la historia espacial: el Falcon 9.
Ningún país enemigo o competidor logró llegar al Falcon 9. Ni Francia, con Arianéspace, estuvo cerca de lograr este éxito. El Falcon 9 es un ícono de este tiempo. Es LA máquina de puesta en órbita. Su primera etapa es reciclable, aterriza sola y lo hace «de dorapa».
Este lanzador carga por lo habitual 52 Starlinks hasta LEO de un saque. Su desarrollo tomó décadas de prototipos y demostradores que estallaban en plataforma, o en vuelo, o que no alcanzaban altura orbital, o que se hacían puré al intentar aterrizar en vertical. ¿Y de adonde sacaba la guita don Elon para financiar semejantes fuegos artificiales? Bueno, SpaceX es su empresa privada, ¿o no?
Pero desde los autos Tesla hasta la vieja Tweeter, hoy «X», son un recordatorio del punto en el cual empresas de Musk que pintaban buenas se fueron al cuerno: cuando su dueño empezó a manejarlas de taquito y con el inconsciente al aire. Si no se caen del todo es porque está el gobierno de los EEUU detrás, regándolas con un Niágara de contratos y otro de dispensas judiciales.
Las que más le importan al MIC hoy por hoy son SpaceX y Starlink. Ésas son las que tienen que producir resultados, incluso drenando de plata a Tesla y a X. Si el «autodrive» de Tesla es muy malo y mata imparcialmente a peatones, ciclistas y pasajeros, y si X ha sido a la comunicación social lo que el cianuro a la comida de bebés, nada de eso importa mientras paguen.
De todos modos, la plata en serio la ponen los contribuyentes.
Musk quiere 42.000 satélites suyos en órbita baja. Los aspirantes apuntan mucho más bajo: Kuiper, de Amazon, se contentaría con 3263, One Web ya tiene 588 y la rusa Sphera aspira a 162. Ninguna de las nombradas tiene ya posibilidad alguna de alcanzar a Starllink, que viaja a LEO en Falcon 9 como quien va haciendo dedo. Es como tirarse del pelo para salir volando. Desde que existe la industria espacial, jamás existió una integración vertical tan perfecta y monopólica como la de estas dos empresas.
Es más, aunque las mencionadas competidoras salgan a recoger las migajas que se le caen a Elon de entre los colmillos, perderán plata a lo pavote por costos de aseguramiento. Y justamente la misión de don Musk no es intercomunicar al mundo entero, y cobrarle. Eso es casi un blanco de oportunidad. La misión principal es embarrarle la cancha a la perrada que lo persigue, destruyendo la viabilidad económica de la actividad espacial en LEO por la multiplicación exponencial de la basura orbital.
Es algo más viejo para el gauchaje espacial que hacer pis contra el ombú, pero que en el lenguaje tecnocheto-milicoide de la OTAN se llama «Area Denial». Es un simple estrangulamiento económico del resto de los actores o usuarios espaciales mediante un apalancamiento de una escala que no la podés creer, aunque la tengas delante de la nariz. Dejás a casi todo el mundo afuera.
Con la LEO se quedarán sólo los que puedan tolerar que su satélites jamás lleguen a una provecta edad de 5 años, y en cambio se transformen en súbitos géyseres de chatarra espacial. Eso, tras ser embestidos a velocidades absurdas por una tuerca, o un pedazo de honeycomb de titanio inocente de toda inocencia, pero que en algún momento fueron parte de otro satélite.
Y los que se a la larga se queden en la LEO y con la LEO, lo harán pagando unos seguros y reaseguros de la ostia. Fuera de ALGUNOS miembros de la OTAN, China, Rusia y quizás la India y Japón, en la órbita LEO ya sonó la campana que inicia Titanes en el Ring: ¡Segundos afuera! Terceros en nuestro caso. Pero afuera.
Lo que quiere don Enrique es que si después de Menem, Macri y Milei todavía nos quedan veleidades espaciales, que las mudemos de la órbita GEO a este barrio bajo que es la LEO. Donde costará conservar la vida, porque se está volviendo bastante bravo.
Si One Web, con 588 satélites la segunda flota de LEOs existente, se vendió al RU por una bicoca, es porque el mercado ya lo sabe: en LEO Musk es DIOS. Casi como Maradona en Paternal. Pero además está vivo.
PERO EL MUNDO ESTÁ LLENO DE AGNÓSTICOS
El empiojamiento progresivo y geométrico de la LEO por chatarra espacial es un tema MUY viejo. Tratar de discutirlo es terraplanismo puro, de modo que lo mejor es no mentarlo.
Fue anticipado en 1978, cuando la órbita LEO todavía era un casi desierto, por dos físicos de la NASA en la más importante revista de geofísica del mundo. Digamos que esto es conocimiento común en la industria, e injustamente para el segundo físico firmante, hoy se llama «Síndrome de Kessler».
Donald Kessler y Burton Cour-Palais, físicos del Johnston Space Center de la NASA, en Junio de 1978 publicaron en el Journal of Astrophysical Research la constatación de que la basura orbital generada por la actividad espacial humana ya estaba haciendo efecto cascada, es decir generando impactos y más basura. Lo describieron adecuadamente como una reacción en cadena. El efecto inevitable si no se hacía algo al respecto sería la inutilización industrial de las órbitas más explotadas (la LEO ante todo).
La GEO, a 35.786 km. de altura, no están yéndose al diablo tan rápido. Y es que ahí las cosas tienen dueño, al menos transitorio, por llegada y explotación activa, porque el número de satélites que puede alojar esta banda orbital no es infinito ni mucho menos. Y por ello, estuvo regulado por la ITU (International Telecommunication Union), agencia de la ONU, casi desde que se la empezó a usar.
Los ingresos y egresos de la GEO se deciden y declaran ante una ITU que, como casi todas en la ONU, es una agencia politizada, tramposa y dominada por algunos pocos estados y empresas. Pero ha logrado generar cierto método en la locura y bastante más orden que caos, porque las posiciones valiosas para ocupar con satélites geoestacionarios son poquísimas. Las escasas que se liberan por muerte de un satélite, de no reocuparlas el dueño, a los dos años caen en manos de otro país solicitante.
Antes de decidir si el cinturón GEO va a ser un recuerdo, entrá en la ITU y medí la longitud de la cola de solicitantes.
La ITU siempre quiso que perderíamos las dos que nos dio cuando aquí las explotaba Nahuelsat, una empresa traída por Carlos Menem. Bajo su nombre folklórico, telúrico, nostálgico e indígena, Nahuelsat no dejaba de ser una multinacional francoalemana. Y bastante maldita. Nos cagó desde la palmera y de todos los modos imaginables, y no paró hasta fugarse debiéndonos un satélite entero que estuvimos años solicitándole, y dejándonos con otro que funcionó desde el vamos como el demonio y se negó siempre a reponer. Como el demonio, con perdón del demonio.
La aparente inepcia de Nahuelsat era pura mala leche. Lo que se quería era que Argentina perdiera ambas posiciones. Valen guita, si se las sabe explotar.
ARSAT, by the way, se fundó en 2006 para ocuparlas, y de yapa (y ésto fue audacia sumada de Kirchner y de INVAP) con fierros propios. Mientras no estuvieran listos, ambas posiciones se ocupaban con satélites alquilados, y fueron una larga lista entre 2006 y 2014.
ARSAT Se fundó muy especialmente asegurar la más valiosa de ambas posiciones. Es la 82o Oeste, con vista a las Tres Américas, el equivalente orbital de un departamento en Libertador con vista al Río de la Plata. Si no se fundaba ARSAT, en dos años caía en manos de Su Graciosa Majestad, entonces Isabel II. Su Graciosa venía pidiéndola con real insistencia.
Otra vez le cuento, lector, las cabronadas que hicimos para que Su Graciosa no la tuviera. No le hicieron gracia. Tampoco a su hijo Carlos, creo.
Volviendo al punto: lo importante es que la ITU es una mafia técnicamente inobjetable. No tolera que los satélites geoestacionarios, aunque sean de un mismo país o empresa, se agrupen demasiado en una misma posición. En primer lugar, para no interferirse entre sí con sus emisiones de radiofrecuencia, y en segundo lugar, para no chocar.
Si dos GEOs están a 60 km. uno de otro, los de la ITU ya empiezan a chillar por teléfono. Y con toda razón: dado que el «lebensraum» común en el cinturón geoestacionario es ínfimo, las colisiones en este inmenso y a la vez escueto cinturón son muy mal vistas. Lo último que queremos es emporcar el cinturón GEO de detritus letales para otros satélites.
Si Elon Musk quisiera hacer con la órbita GEO lo que ya está haciendo con la LEO, se le armaría un megombo político mundial de consideraciónes. A excepción de los EEUU, casi todo el Consejo de Seguridad de la ONU pediría su cabeza, y ni hablar de la Asamblea. Por supuesto, sería un «todos contra EEUU», porque don Elon no es exactamente una persona o su grupo de empresas, sino el corsario oficioso de todo un estado nación.
Pero la ITU existe, y gracias a la ella a 35.786 km. de altura sobre el Ecuador hay demasiados satélites, algunos a 60 km. unos de otros en las posiciones más «hot». La cuestión es que, blanco sobre negro, allí todavía hay más orden que caos. Los satélites que agotaron su combustible o se quedaron sin electricidad y empiezan a derivar a tumbos, se llaman «zombiesats» en la jerga.
Y son muy impopulares.
Las tres grandes zonas orbitales terrestres en explotación. Hay varias más, esto es una simplificación.
Para evitar que tu zombiesat haga daños, cuando se va quedando sin combustible o ya está demasiado quemado de electrónica, se desorbita prudentemente unos 400 kilómetros «para arriba», en una de las cuatro llamadas «órbitas cementerio». La GEO no carece totalmente de zombiesats ni de basura, pero es más tranquila que la LEO. Y porque es más limpia. Y es más limpia porque está administrada.
Como viene el mambo, hoy cualquier cosa es más limpia que las órbitas LEO. En términos legales, la zona LEO siempre funcionó un poco como la altamar, más allá de la milla 201 desde la costa: está más allá de toda administración de pesca de la superficie y de los derechos de minería sobre fondo por parte de los estados ribereños. Por ende, contaminar o sobrepescar en altamar es gratis.
La LEO se parece un poco, en eso del que quien la ocupa, la tiene, y quien la tiene, se la queda. Sólo que con la lentitud con que se la iba ocupando desde el Sputnik soviético de 1957 hasta que Kessler y Cour Palais anunciaron problemas, parecía matemáticamente estúpida la sola idea de que alguna vez pudiera saturarse de cosas.
Después de todo, haciendo cuentas, la LEO es un enorme casquete esférico de espacio vacío, con una superficie interna a 150 km. de la superficie terrestre y otra externa a 2000. Ergo, tiene un volumen de 27, 6 millones de kilómetros cúbicos, donde hasta hace no mucho casi todo contenido material eran gases enrarecidos y ionizados. Técnicamente, todo eso es alto vacío.
Bueno, ya no. Según la USAF, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, sólo contando esquirlas mayores de 10 cm., allí flotan (es un decir) al menos 9000 toneladas de chatarra, y según su altura, viajando a un promedio de 10 km/segundo. Las pérdidas anuales por colisiones ya andan entre U$ 86 y 103 millones/año, pero ya antes de Starlink la cifra iba creciendo, y ahora ni te cuento. Eso se está volviendo una galería de tiro. Los datos son de Scientific American, mayo de 2024, y el artículo completo se accede aquí.
Según el tratado del Espacio Exterior de la ONU, de 1967, los daños por colisión son pagaderos por el estado que originó el cacho de chatarra involucrado. En términos forenses, eso hoy es más difícil que descubrir al autor de un cuesco en un colectivo lleno. Pero además, como reconoce con rara imparcialidad la USAF, ese tratado vuelve corresponsables de los aparentes desvaríos de Elon Musk a todos sus conciudadanos. Alguien está abriendo al paraguas.
En 1978 las agencias espaciales de casi todo el mundo se julepearon con la lectura del informe de Kessler y Cour-Palais. A partir de los ’80 se fueron volviendo de práctica obligatoria, pero a voluntad de cada país espacial, diversos sistemas automáticos de «deorbitación» en todo satélite de órbita baja que se queda sin comandos, sin combustible, discapacitado o a la deriva.
En LEO los satélites réquiem se deorbitan siempre hacia abajo. Se confía en que la atmósfera y la fricción del satélite contra la misma funcionará como un horno de plasma, capaz de transformar objetos de toneladas en bolas de gases ionizados. Y para añadir color, algún meteorito artificial que seguramente caerá en el mar, y preferentemente en el Océano Pacífico.
Los sistemas automatizados de deorbitación por diseño frenaron un poco el crecimiento de una bola de nieve que ya iba para alud. Pero de ningún modo pararon el alud.
En parte por los militares yanquis, rusos y chinos, y sigue la lista. Los militares normalmente no están bajo control de agencias espaciales civiles, siempre quieren probar sus chiches nuevos. Y ya que están, intimidar al enemigo y mostrar quién la tiene más larga.
UNA PEQUEÑA GALERÍA DEL CRIMEN EN ÓRBITA BAJA
Para eso, hay que tener ASATs, armas antisatélite. El 13 de Noviembre de 1985 un misil ASAT estadounidense de la USAF lanzado desde un caza F-15 hizo volar en pedazos el satélite científico Solwind P78-1, ya viejo e igualmente estadounidense a 555 km. de altura.
En caso de que algún enemigo se hubiera olvidado de su temor, el 21 de febrero de 2008 la US Navy destruyó a 247 kilómetros de altura otro satélite propio, esta vez de espionaje, el USA-193, que había sido lanzado aquel mismo año pero venía perdiendo 500 m. de altura diarios. ¡Duro con él! Tras el exitoso impacto, los radares detectaron 174 pedazos grandes, mucho de los cuales se incineraron en reingresos a la atmósfera relativamente rápidos. Pero otros fueron lanzados hacia arriba, y andá a saber adónde andan, nadie es perfecto. Ni siquiera en la US Navy.
Los marinos yanquis explicaron que habían hecho aquello por razones de salud pública, no por exhibir su luenga virilidad técnica: había que destruir el tanque de combustible del USA-193, que cargaba con 450 kg. de hidrazina, que es muy tóxica. Gracias, chicos, qué haríamos sin ustedes.
Los soviéticos registran al menos 21 lanzamientos de prueba de su sistema IS (Istrebitel Sputnikov, cazador de satélites), un ASAT desprolijo que no requería de impacto cinético: la destrucción del blanco satelital dependía de una espoleta de proximidad y una carga explosiva. Ésta liberaba un nubarrón de miles de balines de tungsteno. Así funciona casi toda munición antiaérea de la posguerra.
No se sabe si la URSS logró abatir 21 de sus satélites con sus 21 lanzamientos de IS públicamente admitidos. Pegarle a algo en el espacio no es coser y cantar, y a nadie le gusta contarle al mundo sus pifiadas. Pero alcanza con 21 cabezas de fragmentación, exitosas o no, para generar mucha, dura y duradera chatarra espacial. ¡Un aplauso para los tovarichii!
Cuando Juri Andropov sucedió a Leonid Brezhnev como premier, aunque don Juri era un duro venido de las tripas mismas de la KGB, desactivó ese programa ASAT por demasiado provocador…. con la consecuencia de que EEUU reactivó el suyo al toque.
Por ende, la Rusia moderna y postsoviética desarrolló un ASAT mejor, con el cual en Noviembre de 2021 destruyó su viejo satélite Kosmos 1408. Parte de la cascada de esquirlas le pegó a la ISS, la Estación Espacial Internacional, de la cual Rusia ya había sido echada. Ups, sorry, no harm meant, boys.
Aquella habrá sido una jornada excepcional, porque la ISS recibe rutinariamente 2 o 3 impactos diarios de basura espacial. Se defiende de la misma con blindajes tipo Whipple, placas finas de aluminio soldadas con varitas a unos 25 centímetros por fuera de las paredes de los módulos habitados. La ISS está literalmente entubada en estos blindajes livianos.
Es el mismo tipo de defensas que uno ve en los tanques en Ucrania: rejas y chapas interpuestas para que esas cosas malditas que vienen a velocidad hipersónica hacia tu tanque exploten afuera, dañando un poco las chapas blindadas, pero sin penetrarlas. En la ISS la basura más micro atraviesa los blindajes Whipple y se desintegra en conos de polvo y gas, que llegan a quemar o dañar un poco las paredes agujeros.
Pero una tuerca chiquita haría un desastre. A 300 km. de altura, la ISS está en el barrio más contaminado de chatarra de las órbitas LEO. Lo que circula y persiste a esa altura anda, promedio, a 28.000 km/hora. Ser astronauta de la ISS da prestigio y las chicas (e incluso los chicos) te miran, pero es como vivir en medio de una agarrada a tiros permanente, y también una explicación de por qué esa estación puede ser un excelente sitio para hacer queso gruyere, pero no para hacer ciencia.
Cómo el espacio orbital terrestre se fue llenando de chatarra, año tras año. La rampa de la curva azul marca el despliegue inicial de Starlink. Como quien dice, lo mejor está por suceder.
China no se iba a quedar atrás en esta fiesta. El 11 de Enero de 2007, le disparó un ASAT SC-19 de impacto, es decir sin explosivo a su satélite meteorológico polar Fengyun 1C y lo hizo puré. La India se enculó: no iba a tolerar ser el grandote bobo del barrio sin un misil ASAT, qué te parece. El 27 de Marzo de 2019 hizo crema otro satélite propio y descartable, ésta vez con un misil ASAT Shakhti, y a 300 km de altura.
La explicación del gobierno indio fue que necesitaba ganar capacidad de negociación si sobrevenían tratados internacionales de limitación de armas antisatelitales. Por ahora, no pinta ninguno. Pero la justificación del gobierno de Narendra Modi habría sido celebrada por Tucídides: soy malo porque puedo.
Estas son las misiones ASAT que esas 4 potencias y subpotencias espaciales admiiten haber protagonizado, mayormente porque tuvieron éxito. Hay que suponer muchas más poco exitosas, salvo en lo de generar basura. Porque Bro, el problema no es el choque de satélites contra satélites: el problema es que a 300 km., las esquirlas de choques anteriores circulan a velocidades de terror, lo que en términos de energía cinética vuelve casi irrelevante su masa. Y es que el impacto depende del cuadrado de la velocidad.
Una visión estimativa de la NASA del anillo de chatarra orbital creado por la destrucción deliberada del satélite chino Fengyun-1 con un arma ASAT.
En 1983, cuando nadie hablaba de basura espacial, la misión TSS 007 del Taxi Espacial Challenger logró aterrizar con una placa de sus parabrisas blindados parcialmente agujerada por chatarra suelta. La investigación mostró que había sido un fragmento de pintura de no más de 3 gramos de peso. Y la inyección de nueva basura a LEO, al menos con la tecnología actual de lanzamiento, es incontrolable. Toda vez que la segunda etapa de una misión desprende una tercera etapa, o éstas su carga de satélites, lo hacen sin maldad, pero por detonación de tuercas explosivas.
El costo de aseguramiento de un satélite LEO se va a ir tan para arriba que incluso los países aliados geopolíticamente con los EEUU empiezan a escupir veneno contra Starlink. Seguramente Ud., lector/a, lo haría con un intempestivo idiota que obstruye la salida de su garage con una enorme antena de telecomunicaciones.
A Ud. le importaría poco que se trate de un amigo y de que las telecomunicaciones sin latencia sean TAN importantes. Si ese cusifai insiste en no dejarlo salir de su garage, Ud. le haría un par de reflexiones acerca de su prosapia, e incluso le sugeriría un posible destino proctológico para su antena. Luego, si la policía no actúa, y en este caso parece distraída, tal vez se bajaría del auto para acomodarle el mate a piñas al ofensor. Musk obra, sin duda, bajo el paraguas de un enorme e informal organismo colectivo, el MIC, pero al mismo tiempo le está escupiendo el asado a demasiados actores chicos y medianos, que los países de la UE y del Sudeste Asiático extra-chino se bancan por disciplinamiento de la OTAN.
Pero la cosa pasa de castaño a oscuro, y en un mundo crecientemente multipolar, hay que ver si los aliados se la bancan.
Volviendo al artículo de don Enrique, que nos aconseja olvidarnos de nuestro satélite SG-1, viejo sin haber nacido, y por extensión, de no volver jamás a un sitio tan perimido como la órbita GEO. Antes de darle mi opinión, déjeme contarle este cuentito.
Si Macri y pestes subsiguientes no hubieran detenido nuestro programa GEO, probablemente tendríamos 4 o 5 GEOs en nuestras posiciones, la 71,8o Oeste y 82o Oeste. Estaríamos vendiendo mucho ancho de banda en las Tres Américas. ARSAT no se limitaría a pagar sus gastos: le estaría generando entradas al estado nacional.
Los ARSAT-1 y 2 los hicimos deliberadamente pesados, redundantes, conservadores y de baja potencia y poco ancho de banda para disminuir el riesgo. Son realmente dos camionetas F-100: se bancan todas. Porque en 2014 éramos un pajuerano que se sienta sin invitación a una mesa de póker para tan pocos jugadores, como la zona geoestacionaria, no puede permitirse tropezar y que se le caigan las tres fichas que logró comprarse.
Por eso mismo, los ARSAT-1 y 2, a fuerza de robustos, pagaron los precios de aseguramiento más bajos del mercado.
La idea era ir llegando al actual SG-1 en etapas sucesivas, con el mínimo de riesgo, y cobrando plata, con cada satélite pagando la construcción del siguiente. Macri cercenó a ARSAT de INVAP y ésta tuvo que reinventar cómo seguía el baile sola. Fiel a viejas tradiciones de supervivencia, INVAP se escapó hacia el futuro y diseñó el ARSAT-5.
Eso es el SG-1. Si la actual colección de dementes que dice gobernar el país desguaza a ARSAT, el único destino del SG-1 va a ser la exportación. Sería difícil, puesto que nadie compra un satélite nuevo, y menos de un fabricante emergente, si no ha sido testeado antes.
Eso es un SG-1. No es una Ford F-100, ni siquiera es una Toyota Hilux, ni tampoco una 4×4 es una Baidu «full electric» BJ-40 china. Es un fierro argentino diseñado y hecho en Bariloche, y sólo 8 países pueden construir algo siquiera parecido, pero por ahora, es un sátiro virgen.
De haber hecho el camino planificado según la ley satelital de 2015, hoy el país estaría facturando no U$ 50 millones de venta de señal, sino arañando los U$ 200 millones. Si ésta tecnología SG-1 es mala o buena sólo nos enteraremos si lo construimos, y para eso hace falta un gobierno libre de pilotos kamikaze, uno que gobierne para construir el país, no para destruir el estado.
Respecto de la afirmación de don Enrique de que la tecnología del SG-1 será vieja al nacer, si nace, ¿qué puedo decir? Mire, lector/a, en telemática todo cambia tan rápido que todos somos viejos a muy poco de nacer, casi terminada la adolescencia. Si la Argentina ha de seguir siendo un estado-nación o termina volviéndose un mero lugar o un estado fracasado, tal vez los consultores en telecomunicaciones que supimos conseguir del menemismo tengan razón.
La energía nuclear une a la Argentina con Canadá hace más de 40 años a través de la central de Embalse. El reactor de tipo CANDU de 656 MW de potencia emplazado en Córdoba fue el segundo construido en el país siguiendo la línea tecnológica de centrales con uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Hasta allí se dirigió en los últimos días una comitiva de máximo nivel de Candu Energy, la compañía nuclear que tiene los derechos comerciales sobre la tecnología CANDU, encabezada por su CEO y presidente, Gary Rose. Además, visitó la Planta Industrial de Agua Pesada de Neuquén que podría proveer a las centrales que proyecta construir la firma canadiense. En una entrevista exclusiva con EconoJournal, Rose se explayó sobre las necesidades de Candu Energy, las potenciales áreas de colaboración con la Argentina, las proyecciones de nuevas centrales nucleares, la demanda de agua pesada que podría ser provista por Argentina y el reactor Candu Monark que están diseñando.
La provincia de Ontario en Canadá proyecta que necesitará 18 GW nuevos de energía nuclear para cumplir con sus metas de cero emisiones al 2050. Gary Rose, que asumió la conducción de Candu Energy hace poco más de un año y previamente lideró las extensiones de vida de varias unidades CANDU en la central nuclear de Darlington, cree que la Argentina puede ser un potencial socio estratégico en la provisión de agua pesada, servicios de ingeniería, equipamiento nuclear y más.
Este es el motivo que lo llevó primero a Córdoba y luego a visitar la Planta Industrial de Agua Pesada en Arroyito, que se encuentra parada desde 2017 por falta de demanda de agua pesada grado reactor. Ya de vuelta en Buenos Aires mantuvo reuniones con la plana mayor de la Comisión Nacional de Energía Atómica, con Nucleoeléctrica Argentina, con Conuar y con la canciller Diana Mondino.
Gary Rose, CEO y presidente de Candu Energy.
–¿Qué lo trae de visita por el país?
–Soy presidente y CEO de Candu Energy. Hace un año que estoy en este puesto y mi principal razón para venir fue ir a Embalse. Nuestra primera prioridad es asegurarnos de que estamos brindando servicios operativos, servicios de campo, servicios de paradas de mantenimiento a todos nuestros clientes en todo el mundo. Tenemos gente de Canadá que estará aquí durante las próximas semanas para brindar apoyo en relación con la parada programada que está por comenzar. La segunda razón por la que estamos aquí es realmente contar la historia de lo que Candu está haciendo en este momento como empresa. Estamos apoyando extensiones de vida en todo el mundo. En Rumania, ciertamente en Ontario, probablemente en China, tal vez en Corea del Sur. Por eso queríamos asegurarnos de que se entendiera de qué se trata, porque creemos que Argentina puede ayudar. Finalmente, compartir la historia de nuestro crecimiento y planes de construcción. Rumania va a completar dos nuevas plantas CANDU y estamos desarrollando lo que llamamos Monark, que es un nuevo reactor CANDU de 1000 MW. Teniendo en cuenta que en la Argentina ya existe una planta CANDU, que tenemos un acuerdo de cooperación nuclear entre Canadá y Argentina y que ustedes tienen una experiencia sustancial aquí, vemos oportunidades de trabajar juntos para ayudar al mundo a renovar o construir nuevos reactores CANDU. Por supuesto, si construimos una nueva flota de reactores CANDU requerirán agua pesada. Así que el motivo por el que visitamos la planta de agua pesada es para entender la tecnología y cómo funciona esa operación, para hablar sobre posibles oportunidades de colaboración en el futuro entre Canadá y Argentina. Estamos aquí para hablar sobre cómo Argentina y Canadá pueden colaborar en beneficio de las futuras extensiones de vida y nuevas construcciones de CANDU.
–¿Quieren comprar agua pesada o están buscando una asociación estratégica?
–Es demasiado pronto para comentar lo que haremos. Esta fue la primera reunión. Queríamos entender la naturaleza de la tecnología, entender cómo funciona y ahora tendremos conversaciones sobre lo que podríamos hacer juntos y si eso implica apoyarnos mutuamente o si es algo más grande que eso. Pero volvemos a este punto clave: si vamos a planificar y construir nuevos reactores necesitaremos agua pesada. El hecho es que Argentina tiene una planta de agua pesada y Canadá no. Por lo tanto, hay muchas oportunidades para que colaboremos y aprendamos de la gente de aquí y potencialmente compremos agua pesada o servicios de ingeniería para producir agua pesada en otros lugares.
–El gobierno canadiense incluyó a la energía nuclear en sus planes de descarbonización al 2050. ¿Cuánta energía nuclear nueva se necesitaría en Canadá?
–En Canadá, el gobierno federal establece la política y los gobiernos provinciales deciden cómo cumplirla, ya sea utilizando energías renovables, hidroeléctrica o nuclear. Actualmente en Ontario tenemos unos 13 GW de energía nuclear en las instalaciones de Darlington, Pickering y Bruce Power. Representan el 60% de la energía de Ontario. Aproximadamente el 93% de la energía producida en Ontario ya es energía limpia. Estamos hablando con otras provincias sobre el potencial de la energía nuclear. Nuevo Brunswick también tiene una planta nuclear en este momento. Probablemente necesitarán más energía nuclear y planean construir más. Saskatchewan está construyendo reactores modulares pequeños (SMR), Alberta está hablando de construir SMR y ambos también están contemplando la posibilidad de desarrollar una gran planta nuclear. Quebec ha dicho que no tienen suficiente agua, quizás la nuclear sea requerida. Pero creo que como varios de los países del mundo, Canadá reconoce que no se puede llegar a cero emisiones netas sin energía nuclear. Si tienen energía hidroeléctrica, genial. Pero para aquellos países que no tienen energía hidroeléctrica, la siguiente mejor opción limpia para la energía de base, independientemente del viento o el sol, es la nuclear. En la COP28, 24 países se comprometieron a triplicar la cantidad de energía nuclear. Ahora, volviendo a Ontario, a finales de 2022, publicaron un informe llamado Pathways to Decarbonization. Este informe dice que, para lograr cero emisiones netas en 2050, necesitamos otros 18 GW de energía nuclear en Ontario además de los 13 actuales. Así que eso es más del doble de la cantidad de plantas nucleares que tenemos. Actualmente tenemos 18 plantas CANDU en funcionamiento en Ontario. Nos gustaría ver más. Por lo tanto, estamos en el proceso de diseñar el Monark para satisfacer esa necesidad. Los operadores tomarán las decisiones, en última instancia, y pasarán por un proceso de adquisición para seleccionarlo. No damos nada por sentado, pero CANDU es, en mi opinión, la mejor tecnología del mundo, porque utiliza uranio natural, no necesita parar para reponer combustible, lo que le confiere un alto factor de capacidad, y produce isótopos médicos. Ninguna otra planta nuclear hace esto. Por eso, CANDU es única, especial y diferente.
—¿Qué tan preparados están los proveedores en Canadá para responder a estos planes?
–Las plantas CANDU en Canadá, en este momento, están pasando por una remodelación. Como lo hizo Embalse entre 2016 y 2018. Debido a esto, la cadena de suministro realmente se ha fortalecido. Tenemos muchas empresas que proporcionan materiales a la flota canadiense de CANDU, y también proporcionan materiales de herramientas a nivel mundial a otras CANDU, principalmente a través de nuestra empresa. Entonces, hemos tenido un muy buen comienzo debido a esas renovaciones. Tenemos una cadena de suministro calificada en materia nuclear realmente buena. Pero si vamos a construir la cantidad de nuevas plantas que queremos necesitaremos más proveedores calificados. Entonces, esa es otra parte de la conversación aquí. Ahora estamos asumiendo más renovaciones en Rumania, por ejemplo. Nuevas construcciones con Cernavoda 3 y 4. Necesitaremos fortalecer la cadena de suministro y esa es otra oportunidad para la Argentina. Ustedes tienen una sólida cadena de suministro que se desarrolló en torno a su reactor CANDU para suministrar materiales para la construcción original, así como para la renovación. Parte de nuestra conversación del sábado trata sobre eso, cuál es su capacidad de suministro y cómo podemos aprovechar parte de ella. Creo que probablemente haya muchas más conversaciones con proveedores sobre eso. Queremos crecer y fortalecer la capacidad de la cadena de suministro. En nuestra mente, queremos desplegar 25 Monarks en Canadá, tal vez 100 en todo el mundo antes de 2050. Por lo tanto, eso requerirá mucho esfuerzo. Si el mundo necesita 1000 reactores grandes según el Organismo Internacional de la Energía Atómica, no hay razón por la que Canadá no pueda proporcionar 100 reactores CANDU.
–Entonces, usted ve a la Argentina y su industria nuclear como un socio probable en este renacimiento nuclear.
–Sí, absolutamente. La palabra colaboración es probablemente la palabra más mencionada en nuestro viaje. Cómo podemos colaborar y, en última instancia, asociarnos con los proveedores de agua pesada, con Nucleoeléctrica y su capacidad en ingeniería, con la capacidad de Conuar en la cadena de suministros. Cómo podemos trabajar juntos para aprovechar esa experiencia en beneficio de la Argentina y de otras naciones que están interesadas en tener energía nuclear.
La comitiva de Candu Energy visitando la Planta Industrial de Agua Pesada en Neuquén.
–¿Qué pasó con la producción de agua pesada en Canadá?
–El último reactor CANDU que construimos en Ontario fue en los años 90 y la planta que suministraba esa carga original de agua pesada ha sido desmantelada. Por lo tanto no tenemos una planta de agua pesada en Canadá a gran escala. Hay algunos procesos pequeños que están produciendo agua pesada por razones no nucleares. El agua pesada se utiliza en nuestros teléfonos en estos días, en las pantallas OLED. Pero actualmente no tenemos una planta de producción. En mi perspectiva, si voy a construir 100 Monarks, o nuestro reactor CANDU-6 también necesitaremos un montón de agua pesada. Habrá algunos clientes que querrán un CANDU-6. Ahora lo llamamos CANDU-6 mejorado (EC6), porque lo hemos mejorado después de Fukushima. Pero, en ese período, construimos el último reactor en la década de 1990. Ya sabes, no se construyeron muchos reactores nucleares en los últimos 20 años y la planta era de tecnología más antigua y diferente a la actual. La tecnología de agua pesada que teníamos en Ontario no estaba a la altura de los estándares modernos. La planta argetina sí lo está. Por lo tanto, necesitamos determinar cómo puedo suministrar suficiente agua pesada para una flota de nuevos CANDU. Esa fue parte de la razón por la que estamos aquí y es parte de las conversaciones.
–-¿Existe una estimación de cuánta agua pesada necesitará Canadá en los próximos años?
–Cada reactor Monark requiere 1000 toneladas de agua pesada y un EC6 requiere aproximadamente 550, 560 toneladas de agua pesada. Por lo tanto, si quiero 25 Monark, eso son 25.000 toneladas de agua pesada en Canadá. Si quiero 100 Monarks en todo el mundo, son 100.000 toneladas de agua pesada. Eso es mucho más de lo que esta planta puede producir aquí. Pero la realidad es que estamos explorando todas las opciones. Podría incluir acuerdos de producción o compra de energía o de descarga con esta planta. Podría requerir que repliquemos esta planta en Argentina o en otras jurisdicciones para cumplir con ese tipo de capacidad. Esas son decisiones que aún están por tomarse.
–¿Cuándo necesitaría Canadá un primer lote de producción de agua pesada?
–Nuestros planes actuales son estar listos para iniciar la construcción del primer Monark a finales de esta década y estar en servicio produciendo electricidad a mediados de la próxima década, en 2035. Lo que significa que necesitaríamos 1000 toneladas de agua pesada para 2034. Si desplegáramos reactores en general en los sitios, generalmente los desplegaríamos en lo que llamamos paquetes de 4. Es decir, el primero en 2035 y luego cada año a partir de entonces. Considerando que la planta de agua pesada aquí tiene una capacidad de 200 toneladas, eso sería cinco años de trabajo para un solo reactor. Es por eso que necesitamos considerar muchas opciones. Tienen una planta que puede comenzar a producir agua pesada y un diseño que potencialmente podría replicarse y tal vez modernizarse en algunos aspectos, pero ciertamente hay una ventaja sobre otras naciones en este momento desde nuestra perspectiva. El agua pesada existe en el mundo y hay reservas generalmente en las empresas con reactores CANDU en varios lugares. Por lo tanto, un primer Monark no necesariamente necesita el agua pesada que se produciría aquí o en alguna otra planta. Sin embargo, tan pronto como se llega a los múltiplos, entonces se requiere agua pesada en grandes cantidades.
–¿Cuál es el propósito de diseñar un reactor CANDU de 1000 MW?
–Estamos diseñando el Monark porque el mundo necesita muchas más plantas nucleares y la tecnología CANDU es fantástica. El hecho de que el reactor CANDU utilice agua pesada es la razón por la que se pueden obtener isótopos nucleares para fines médicos y alimentarios. Los isótopos nucleares son algo realmente positivo para la sociedad. Todas las características del reactor CANDU lo convierten en un reactor realmente seguro y eficaz y proporciona seguridad energética a las naciones que no tienen capacidad de enriquecimiento. Se puede procesar uranio, comprar uranio y crear los paquetes de combustible ellos mismos, como lo hace Argentina. No hace que las naciones como Argentina dependan de otras naciones para proporcionar capacidad de enriquecimiento. Con nuestros clientes en Ontario, en nuestras conversaciones con ellos, decidimos que un reactor de mil megavatios sería bueno para sus necesidades. Es un poco más grande que las que tenemos actualmente, lo que la hará más económica. Tradicionalmente, cuanto más grande es la unidad hasta un umbral, ha sido más atractiva económicamente. Y vemos esto cuando comparamos una unidad CANDU de 800 megavatios con una unidad CANDU de mil megavatios. Será más atractiva económicamente por megavatio para esto. Así que el diseño fue para satisfacer las necesidades de Ontario. La otra cosa que queríamos hacer es no crear un diseño desde cero. Esta es una evolución del diseño CANDU, no una revolución. Está utilizando características de diseño existentes que ya están autorizadas en Canadá. Utiliza una calandria. Utiliza los mismos tubos de presión que utiliza Darlington, que son muy similares a los que utiliza Embalse. 480 canales frente a 380 en Embalse. Pero la estructura, el diseño de la planta es en realidad más parecido al CANDU 6 de Embalse que a las plantas actuales de Ontario. Así que es una sola unidad. Por lo tanto, no depende de otras unidades. Muchas de las plantas CANDU en Canadá tienen sistemas compartidos en 4 unidades. Por lo tanto, esta es una unidad independiente, autónoma, como Embalse. Estará mucho más modernizada con controles digitales, dispositivos de monitoreo digital para reducir el costo de operación, todas características de seguridad mejoradas para cumplir con el diseño del reactor de tercera generación+. Estamos muy emocionados. Tengo alrededor de 300 personas trabajando en Monark ahora mismo para completar el diseño en 2027, de modo que podamos comenzar esa primera construcción en 2029. Incluso hablamos de que la NASA y la gente de Embalse podrían venir y contribuir con sus experiencias al diseño.
–Dicen que el diseño tendrá una vida útil de 70 años. ¿Esto es con o sin extensión de media vida?
–Es con extensión. Sí, nuestras plantas aún requerirán una renovación a mediano plazo. Pero lo que estamos haciendo es diseñarla para que esa renovación a mediano plazo sea mucho más fácil y más corta. También estamos diseñando estrategias para que sea mucho más fácil obtener isótopos médicos de los reactores. Estamos aplicando todos esos aprendizajes de esa primera generación de reactores CANDU en este reactor.
–Hay un debate en la industria nuclear sobre el costo de los nuevos proyectos nucleares y las ventajas que los reactores modulares pequeños podrían ofrecer sobre los reactores de gran potencia. ¿Cuál es su posición al respecto?
–Mi posición es que necesitamos todo lo anterior y no voy a hablar de costos ni por un segundo. Voy a hablar de la aplicación. En la zona de Buenos Aires hay 14 millones de personas. Esos son muchos reactores modulares pequeños que se necesitarían para dar servicio a esta zona si se optase por la energía nuclear. Pero en la provincia donde está la planta de agua pesada no hay tanta densidad de población, ¿verdad? Así que se podría poner un reactor modular pequeño allí, pero probablemente no se pondría un reactor nuclear grande porque no se necesita la energía allí. Así que, en primer lugar, cuando pienso en reactores grandes o pequeños, los necesitamos todos. Grandes y pequeños, los necesitamos todos. Necesitamos reactores modulares pequeños para comunidades remotas. En Canadá, tenemos comunidades que obtienen su electricidad a partir de diésel. Es muy caro y no es respetuoso con el medio ambiente. Veo un futuro en el que los microreactores pueden descarbonizar estas comunidades remotas, proporcionar electricidad pero también vapor para la desalinización del agua o calefacción para invernaderos. Se trata de comunidades del norte que son muy frías y necesitan invernaderos para la seguridad alimentaria. También necesitaremos SMRs para la descarbonización industrial. Es decir, industrias que necesitan una gran cantidad de vapor, como la petroquímica, minería, petróleo y gas. Esos serían SMRs de alta temperatura, generalmente de cuarta generación, que crean vapor para aplicaciones industriales. X-Energy es un ejemplo de eso. Luego tenemos SMRs como el BWRX 300 de GE Hitachi, que es el que Darlington está implementando. Mi equipo trabaja en ese proyecto. Apoyamos a GE Hitachi en el diseño estándar y trabajamos con Ontario Power Generation en la entrega integrada de productos haciendo un diseño específico para el sitio. Entonces, aunque soy el OEM (NdR: original equipment manufacturer) de CANDU, también apoyamos este programa SMR. Considero que esos reactores BWRX 300 son ideales para aquellas partes del mundo que no requieren un reactor de gran tamaño. También veo reactores de gran tamaño en áreas densamente pobladas, como en Argentina. Creo que los reactores de gran tamaño son más eficientes en términos de uso de la tierra. Utilizan menos tierra que los SMR. Opino actualmente que los reactores grandes bien construidos serán más económicos que los pequeños. Tal vez cuando se produzcan cientos de SMR en forma fabril se vuelvan competitivos. Pero el tiempo lo dirá. Nuestro objetivo es producir reactores CANDU de gran tamaño que sean muy atractivos económicamente en comparación con cualquier otra opción.
–Cameco y Brookfield compraron Westinghouse el año pasado. Parece que Canadá quiere volver a tener un papel de liderazgo en la industria nuclear mundial.
–La tecnología CANDU es propiedad del gobierno canadiense. La tecnología Westinghouse es propiedad financiera de dos empresas en Canadá, pero es tecnología estadounidense. CANDU es tecnología canadiense. En el último presupuesto federal de Canadá, el CANDU fue señalado como un activo estratégico canadiense. Por lo tanto, creemos que si Canadá va a seguir siendo una nación nuclear de primer nivel debemos implementar la tecnología que poseemos. Westinghouse es una gran tecnología, y se necesita tanta energía nuclear en el mundo que Westinghouse, EDF, KHNP, e Hitachi, todos debemos cumplir con nuestros proyectos. Hay una gran necesidad, pero creemos que los reactores CANDU tienen un lugar en Canadá y en los países que tienen uranio natural y no quieren depender del enriquecimiento. Creemos que países como Australia, potencialmente como ejemplo para el futuro, tienen suministro de uranio. En la actualidad, la energía nuclear no está permitida en Australia, pero sin duda hay un gran impulso para cambiar eso y creemos que CANDU sería una opción perfecta.
–¿Cómo ve las perspectivas de financiación privada para nuevos proyectos nucleares?
–Diría que hace tres años las perspectivas eran malas y podría decirse que hoy en día la financiación privada es difícil debido a los grandes proyectos nucleares que no han ido bien en el mundo. Proyectos con retrasos en los EE.UU. y en Finlandia. Tuvimos un proyecto que ha ido bien, al menos técnicamente, que es la planta de Barakah en los Emiratos Árabes Unidos. Pero creo que hay un reconocimiento de que no vamos a llegar allí sin nueva energía nuclear. Mi esperanza es que podamos demostrar en los primeros reactores que construyamos en Ontario que planificaremos ese trabajo extremadamente bien, de modo que se ejecute a tiempo y dentro del presupuesto. Digo esto como si fuera una declaración frívola, pero esa es la realidad de cómo hay que gestionar estos grandes proyectos. Si podemos demostrar que podemos desplegar uno, dos o cuatro de estos reactores a tiempo y dentro del presupuesto, cuando empiece a analizar una flota, será cada vez más barata, porque se acumula experiencia. El objetivo es tener un diseño estándar que se pueda implementar una y otra vez, y no cambiarlo en la medida de lo posible. Eso reducirá el precio al entregar a tiempo y dentro del presupuesto esos primeros proyectos y abrirá la oportunidad a la financiación privada. En este momento, la mayoría de los proyectos son grandes y generalmente tienen algún tipo de respaldo político, respaldo gubernamental. Pero necesitamos llegar a un punto en el que podamos demostrar la entrega una y otra vez. Las últimas siete plantas CANDU que se construyeron se hicieron a tiempo y dentro del presupuesto. En algunos casos antes de tiempo y por debajo del presupuesto. Candu lo ha hecho en el pasado y lo haremos en el futuro. La conversación en Ontario en particular sobre la nueva construcción solo es posible porque hemos entregado resultados a tiempo y dentro del presupuesto de 13.000 millones (NdR: de dólares canadienses) asignado para las extensiones de vida en Darlington en particular. Eso ha llevado a la provincia a tener la confianza y la seguridad de que se podía confiar en nosotros para luego remodelar Pickering, continuar remodelando todos los sitios operativos Candu en el mundo y luego construcciones nuevas. Ese es el enfoque que utilizaremos para llevar a cabo proyectos con éxito en Candu Energy. No iniciaremos un proyecto cuyo diseño no esté completo. No lo haremos. No iniciaremos un proyecto sin un cronograma detallado y cargado de recursos con métricas de rendimiento que nos permitan medir el rendimiento. No voy a condenar un proyecto como ese al fracaso. Debe planificarse adecuadamente y ejecutarse meticulosamente.
–¿Las tasas de interés son actualmente un problema para los proyectos energéticos?
–Creo que las tasas de inversión para los intereses de construcción son más altas que antes, lo que aumentará el costo del CAPEX en los proyectos que no tienen algún respaldo financiero. En Ontario, podríamos obtener financiamiento de la provincia que reduzca las tasas, pero esas tasas son sin duda más altas que antes. Sin duda, es algo que debe tenerse en cuenta en los costos de construcción de estos proyectos. Cuanto más corto pueda hacer ese período de construcción, mejor. Por lo tanto, más modularización. Esta es una de las cosas en las que se centrará el Monark: cómo acortar el período de construcción hasta un punto en el que podamos reducir el interés acumulado a lo largo del tiempo. Así que cuanto más rápido pueda poner esa unidad en servicio, mejor será para usted, y reducirá los costos totales de interés y los costos de financiamiento del proyecto.
Tal como se hizo en el pasado, la Argentina buscará dar servicios satelitales a India, un intercambio que comenzó hace más de una década fruto de una cooperación internacional entre la Agencia India de Investigación Espacial (ISRO), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la empresa india Kepler Aerospace y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Durante la etapa de lanzamiento, los satélites tienen que ubicarse en su órbita y poder apuntar sus antenas a la Tierra. Pero, una vez que las estaciones de India pierden de vista a los satélites por su rotación –y no pueden establecer comunicación– ahí es adonde entra en juego la posibilidad de brindar servicios desde el sur del continente americano. La estación satelital terrena que la Argentina tiene en Bariloche, en Río Negro, puede recibir la información del satélite y enviarle instrucciones, lo que permite mantener la comunicación, bajar el riesgo de las misiones y garantizar que puedan acomodar en su órbita y tener continuidad en su servicio.
Cuando se creó la empresa argentina Satellogic, en el año 2010, fue incubada en la rionegrina INVAP y luego se independizó y mudó sus oficinas a Buenos Aires. Al momento de lanzar sus satélites encontraron que muchas horas no tendrían visibilidad por lo que, gracias a la relación que habían establecido con profesionales que trabajaban tanto en el Instituto Balseiro como en la CNEA y el Centro Atómico Bariloche, impulsaron la instalación de una estación terrena para mantener la comunicación con los satélites durante la etapa de lanzamiento y puesta en en órbita.
«La agencia espacial india quería darle servicio a unos satélites chicos que lanzaron desde allá y no los veían durante muchas horas. Así se inició el convenio y ampliamos la base terrena», recuerda Costanzo Caso.
El jefe del Departamento de Ingeniería en Telecomunicaciones del Centro Atómico Bariloche, Pablo Costanzo Caso, recordó esos momentos y le dijo: “Hace algo más de una década hubo todo un movimiento de inversiones del Estado y de los privados en desarrollo de satélites, que dio el pie para la creación de la Carrera en Telecomunicaciones del Instituto Balseiro y la estación terrena de Bariloche. Cuando Satellogic era una empresa chiquita, que lanzaba sus primero satélites desde China, no tenían visibilidad desde Buenos Aires de la primera etapa del vuelo del satélite, por lo que nos pidieron si podíamos hacer una estación terrena para tener comunicación con ellos. Así fue como empezamos a bajar esa información acá en Bariloche y la retransmitíamos a Buenos Aires. Eso nos puso en contacto con la CONAE porque la agencia espacial india quería darle servicio a unos satélites chicos que lanzaron desde allá y no los veían durante muchas horas. Así se inició el convenio y ampliamos la base terrena, ya que no solo necesitábamos recibir la información, sino también trasmitir comandos”.
El trabajo del seguimiento de estos satélites indios finalizó en enero de 2023 pero se sigue dando soporte cuando entran en emergencia por algún problema y ya hubo contactos para repetir esta experiencia con otro satélite que está en desarrollo. “Fue un trabajo muy interesante porque estábamos trabajando con una empresa y horarios del otro lado del mundo, a contrarreloj. Nos llevó mucho tiempo hacer los convenios y el satélite ya tenía fecha de lanzamiento. Todo funcionó muy bien, el satélite está en órbita y gracias a eso tenemos un precedente para cuando lancen el próximo, ya que la idea es dar el mismo servicio”, explicó Costanzo Caso.
A diferencia de las estaciones terrenas para satélites geoestacionarios, que están a 36.000 kilómetros de distancia de la Tierra, la estación de la CNEA es para comunicación con satélites pequeños que están en una órbita más baja y por eso van a más velocidad: dan cuatro o cinco vueltas a la Tierra por día. Por lo general, no son de comunicaciones, sino de observación o de aficionados, y tienen una vida útil más corta que los primeros.
«Estamos trabajando en una solución para hacer el enlace de satélites de órbita baja con uno de órbita geoestacionaria», diceCostanzo Caso.
A través de un trabajo que realizó el Departamento de Ingeniería en Telecomunicaciones del Balseiro para el diseño de la Red Troncal de Fibra Óptica de la provincia de Río Negro, el grupo de investigación que dirige Costanzo Caso entró en contacto con la empresa Slyloom, en Estados Unidos. “Para trabajos de comunicaciones ópticas nos relacionamos con esta empresa que está fundada por argentinos, que busca que los satélites se puedan comunicar entre ellos por láser y que luego la información sea retransmitida a la Tierra. El problema de los satélites de órbita baja es que dan muchas vueltas terrestres y entonces la visibilidad que tienen para las estaciones es de un tiempo corto. En cambio, todo el tiempo pueden estar viendo a un satélite geoestacionario con el que se podrían comunicar y así poder dar cobertura en forma continua. Entonces, trabajamos en una solución con esta empresa para hacer el enlace de satélites de órbita baja con uno de órbita geoestacionaria. Desarrollamos un prototipo que emula ese enlace en el laboratorio, con una transmisión de información de 20 gigabits por segundo. No está hecha la aplicación todavía porque hay muchos aspectos que ver antes de poder ponerlo en un satélite, como solucionar problemas de vibración, de apuntado y demás. Nosotros trabajamos con el hardware y la parte física más que con los protocolos. Usamos luz infrarroja de banda C y vamos variando la frecuencia, la fase, la polarización y así podemos enviar más información en menos tiempo. Todavía es un prototipo de laboratorio”, dijo Costanzo Caso.
Y agregó: “Cuando uno piensa en una solución óptica para un satélite es porque se necesita transmitir mucha información, pero se agregan otras dificultades. El haz de un láser debe estar apuntado con mucha precisión y la comunicación entre dos satélites que se están moviendo y no tienen alguien para apuntarlos, implica una dificultad muy grande. Pero si el proyecto lo amerita y justifica, su precio es muy eficiente porque toda la energía que genera un láser es recibida por el otro satélite. Cuando uno usa una antena para transmitir información no necesita apuntar tan bien pero pierde mucha energía que no es aprovechada”.
El mismo grupo de investigación de la CNEA también desarrolla chips fotónicos. En este tipo de microchips, en lugar de enviar la información por un pulso eléctrico, es decir, por electrones, se envía a través de la luz, por fotones.“En el grupo estamos trabajando en estos dispositivos con una aplicación muy concreta, como filtros con conversores que procesen la luz para asistir a la electrónica ya desarrollada, de manera que se puedan liberar los requerimientos que hay sobre la electrónica, que está el límite de su velocidad”, dijo Costanzo Caso.
Milei afirma que no existen fallas de mercado: que el Estado no debe intervenir nunca, porque el resultado del libre accionar de los mercados siempre es favorable al interés social. Es lo que dice, pero no lo que hace: lleva más de siete meses manteniendo la intervención estatal en el mercado cambiario, y hasta la ha acentuado. Según una reciente presentación del Vicepresidente del Banco Central, los importadores sólo pudieron comprar en el mercado oficial, en el primer semestre del año, 16.400 millones de dólares: alrededor del 60% del valor de las importaciones. Las restricciones fueron más fuertes que en el primer semestre de 2023, cuando los importadores pudieron comprar 31.400 millones, el 83% de las importaciones. La presentación dice que el resto de las importaciones fue solventado, en su mayor parte, con dólares comprados en el mercado paralelo del “contado con liqui”; o sea, a un tipo de cambio más alto. ¿Voluntariamente? Parece difícil.
¿Por qué este Gobierno mantiene y profundiza un esquema tan criticado, heredado del gobierno anterior, que a su vez heredó del gobierno de Macri? Por el “miedo a flotar”. El gobierno podría eliminar las restricciones cambiarias hoy mismo; pero, como no tiene los dólares suficientes para intervenir en el mercado, el dólar podría aumentar sin control. Y del consecuente golpe de inflación ya no podría culpar, en forma mínimamente creíble, al gobierno anterior, como hizo en diciembre pasado.
¿Puede evitarse ese riesgo? Sí, si el Banco Central cuenta con suficientes reservas de dólares, que pueda vender cuando el tipo de cambio supera un nivel que considere excesivo. ¿Cuántos dólares necesitaría acumular con ese fin? Depende del nivel del tipo de cambio que esté dispuesto a tolerar (cuanto más alto sea, menos dólares necesitará) y de la masa de pesos que pueda pasarse a dólares.
El efecto sobre la inflación dependerá, en buena medida, de cuánto aumente el dólar oficial, pasando del valor inicial (con “cepo”) hasta el nivel al que el gobierno lo pueda contener en forma sostenible, sin “cepo”. Si hay mucha diferencia entre ambos niveles, cabe esperar un impacto fuerte.
¿Cómo es el nivel actual? El Tipo de Cambio Real Multilateral, calculado por el Banco Central, está hoy en el mismo nivel que en enero de 1997 –en plena Convertibilidad, cuando ingresaban capitales para comprar empresas argentinas y prestarle al gobierno–, o de diciembre de 2017, semanas antes de que los mercados dejaran de comprar bonos argentinos, lo que llevó a que el tipo de cambio real subiera 57% en 9 meses, a pesar del préstamo multimillonario del FMI. El dólar oficial está hoy barato, y es cada vez más difícil encontrar analistas independientes informados que lo nieguen. Para llegar al nivel promedio 1997-2024 (que incluye varios años con fuertes déficits externos) tendría que subir 37%. Para el promedio 2003-2011 (período sin cepo ni financiamiento externo) el aumento debería ser 72%.
¿En qué nivel el Banco Central puede contener al dólar? Depende de la relación entre el “poder de fuego” con que cuente (las reservas utilizables para intervenir) y la masa de pesos que pueda comprar dólares; pero también de las expectativas cambiarias: si los potenciales compradores y vendedores (los “operadores”) creen que el dólar va a subir, buscarán posicionarse en dólares. Y, con un tipo de cambio oficial que se sigue atrasando, cada vez serán más los que crean que, de levantarse las restricciones cambiarias, cabe esperar una devaluación importante.
¿Qué dijo Milei? Que quiere levantar el cepo, pero se tienen que dar tres condiciones: terminar con los pasivos remunerados del Banco Central; terminar con los “puts” (opciones de venta de títulos públicos, que obligan al Banco Central a comprarlos cuando los bancos se lo piden) y que la inflación converja a 0% mensual. Más allá de que la primera condición ya estaría cumplida, la segunda cumplida en un 78% y la tercera suena a excusa (no tiene relación directa con el cepo), lo notable es la ausencia de percepción de que, para permitir comprar dólares libremente sin temor a una corrida, se necesita tener dólares.
Para reforzar esta aparente falta de preocupación, el gobierno dice que utilizará la mayor parte de los dólares que el Banco Central pueda comprar en el mercado oficial, para venderlos en el mercado bursátil. Es decir: no acumulará los dólares adquiridos para hacer frente a los compromisos externos (en enero hay un vencimiento de títulos públicos de más de 4 mil millones de dólares), ni para tener un stock de intervención frente a una posible disparada del dólar. No: venderá los dólares para recibir a cambio pesos y sacarlos de circulación.
No es que esté acumulando muchas divisas ahora: desde fines de mayo el Banco Central ha comprado muy pocos dólares en el mercado oficial, y las reservas netas han bajado por los pagos de servicios de la deuda pública, principalmente con bonistas. Pero es una señal desconcertante que el Gobierno se proponga no quedarse con los dólares que eventualmente pueda comprar.
Lo que anunció luego el Banco Central son medidas para aflojar tibiamente el cepo: principalmente, permitir a los importadores comprar dólares oficiales un poco antes de lo que previamente autorizaba. En el contexto actual, también implica acumular menos dólares.
Ante estas políticas, podría pensarse que la prioridad del Gobierno no es levantar el cepo; al fin y al cabo, ha resistido con éxito las presiones del Fondo Monetario, que quería que, al menos, estableciera un cronograma de pasos en ese sentido. Pero parece difícil creer que este Gobierno no le dé importancia a cumplir con los compromisos con acreedores externos. Tiene sentido que su primera prioridad sea bajar la inflación; pero la experiencia nos dice que, cuando hay una crisis externa, la inflación se dispara.
Entonces, ¿cuál es el razonamiento del gobierno, que lo lleva a actuar como si no tuviera necesidad de acumular dólares?
Se me ocurren dos hipótesis. Una, es que tenga la esperanza de que lloverán dólares –como lo que anticipaba, en su momento, el gobierno de Macri– por las grandes inversiones, atraídas por el tratamiento tributario privilegiado que les promete el RIGI. En ese caso, parece optimista: por un lado, porque difícilmente las multinacionales vengan a aportar divisas que permitan levantar el cepo; es más probable que esperen a que el cepo se levante en forma sostenible para venir. Y, por otro lado, porque los capitales ingresarían para financiar sus propias importaciones: no vendrían dólares “frescos”, sino maquinarias. Se supone que las inversiones aumentarían las exportaciones, por encima de las salidas por dividendos y repatriación del capital invertido (aunque estas salidas se vean facilitadas por los incentivos). Pero esto ocurriría recién dentro de varios años, no implica un flujo importante de ingreso de divisas en este año, ni en 2025, y posiblemente tampoco en 2026.
La otra hipótesis es que Milei y Caputo piensen que, si los pesos se hacen escasos, los argentinos acudamos a sacar los dólares del colchón, para pagar impuestos y otras cuentas. Sería una teoría interesante, si no fuera porque el país ya tuvo escasez de pesos –conviviendo con millonarias tenencias de dólares de particulares– hace 23 años, en la agonía de la Convertibilidad. La consecuencia de la escasez de pesos fue una tremenda recesión: el consumo privado se derrumbó 15% en tres años, y la inversión 39%. Los que tenían dólares los conservaron a la espera de que su cotización subiera, lo que finalmente ocurrió. No sacaron sus dólares porque los pesos escaseaban, los guardaron porque el dólar estaba barato. En ese contexto, la recaudación fiscal se derrumbó, a pesar del aumento de impuestos, al punto de que ni los intentos de bajar el gasto público lograron evitar que el déficit fiscal creciera.
Sería también ilusorio pensar que el alivio vendrá de la siguiente secuencia: a) Trump gana las elecciones en Estados Unidos; b) presiona al FMI para que otorgue un nuevo y generoso préstamo a Milei, y c) el FMI lo hace. Tanto lo primero como lo segundo estarían por verse. Pero, en cuanto a lo tercero, seamos conscientes de que el FMI no es una agencia del gobierno americano; Estados Unidos tiene mucha influencia, ya que posee el 16,5% de los votos en el directorio del FMI, lo que le otorga poder de veto en las decisiones que requieren el 85% de los votos. Pero no decide por su cuenta, y parece difícil que el resto del mundo esté de acuerdo con darle al gobierno argentino otro préstamo multimillonario para tratar de mantener un poco más de tiempo un tipo de cambio atrasado.
Y esta reticencia no sería por los insultos de Milei al Director del Hemisferio Occidental del FMI y a los gobernantes de China, México, Brasil, España, Colombia, y otros. Sino porque el endeudamiento de Argentina con el FMI ya es muy grande, lo que ha provocado disgustos en el FMI; la resistencia a incrementarlo sería feroz. Y, sobre todo, si es para financiar aventuras en las que, a nivel internacional, pocos creen.
El Gobierno les asegura a los tenedores de bonos que realizará el próximo pago de servicios de los títulos públicos, en enero de 2025. Pero eso no está logrando que el precio de los títulos se recupere, con lo que sigue bien lejos de niveles a los que se puede acceder a los mercados. El llamado “Riesgo país” (que es la contracara del precio de esos títulos) bajó sensiblemente desde las elecciones hasta abril, al mismo tiempo que el Banco Central compraba dólares y mejoraba su posición de reservas internacionales. Pero dejó de bajar, a medida que los inversores visualizaban los problemas para seguir mejorando la situación externa, que sigue siendo de reservas internacionales netas negativas (las reservas internacionales siguen siendo inferiores a las obligaciones de corto plazo). Y es que lo que quieren es que el gobierno tenga dólares para pagar. Para eso los tiene que juntar, si los usa para bajar a los dólares paralelos, la situación externa se debilita.
Cuando Milei asumió, enfrentó dos problemas: el exceso de pesos en la calle y la escasez de dólares en el Banco Central. Para lo primero, redujo las salidas de fondos del sector público nacional (incluyendo al Banco Central) con la mezcla de licuadora, motosierra, bicicleta y algo de maquillaje (la ejecución de junio casi no registra transferencias a universidades, a pesar de lo cual éstas pagaron los sueldos normalmente). Y, para lo segundo, redujo fuertemente los pagos por importaciones.
Podemos pensar que el primer problema está encaminado. Pero el segundo no; y son dos problemas distintos: no solucionamos la escasez de dólares en el Banco Central forzando escasez de pesos en la calle. Lo que hay que tener es políticas tendientes a aumentar las exportaciones, que son la fuente genuina de dólares. El atraso del tipo de cambio (usándolo como “ancla” de los precios) ha ayudado a disminuir la inflación, pero desalienta las exportaciones, y alienta las importaciones (en la medida en que se normalicen). Cuanto más se atrase el tipo de cambio, más nos alejamos de la posibilidad de levantar el cepo sin una fuerte devaluación.
Francisco Eggers
Economista -profesor de Finanzas de la Universidad de La Plata
Viajar a Chile sigue siendo una opción conveniente para los bolsillos argentinos, a pesar de la devaluación. Por eso, en la semana pasada, en ocasión del feriado provincial en honor a Santo Patrono Santiago, miles de mendocinos decidieron cruzar la Cordillera de los Andes, lo que provocó una importante demora en la aduana, que llegó a colapsar durante la primera parte de la jornada.
De hecho, de acuerdo con fuentes oficiales, se registraron más de ocho kilómetros de cola de vehículos en el corredor internacional hasta el complejo fronterizo chileno Los Libertadores, con el objetivo de ir de compras por el día o pasar el fin de semana del otro lado de la montaña. Por la tarde, la espera, que superó las tres horas, empezó a ceder.
“No esperábamos tanto movimiento, pero el feriado de este jueves motivó a muchas personas a tomarse incluso el viernes y quedarse el fin de semana en el país vecino. La verdad que, aunque el cambio ya no es tan favorable, sigue siendo una buena opción hacer compras en Chile, sobre todo indumentaria, calzados, electrodoméstico y neumáticos. De paso, son unas minivacaciones”, contó una fuente del sector aduanero argentino.
Así, desde temprano, el complejo fronterizo chileno se llenó de autos que buscaban ingresar a ese país, por lo que las autoridades decidieron realizar cortes de manera intermitente del Paso Integrado Cristo Redentor. No fue fácil la atención para realizar los trámites pertinentes, ya que los agentes chilenos se vieron desbordados. Al mismo tiempo, no hubo inconvenientes para el transporte de carga, ya que se logró una normal circulación durante todo el recorrido, casi sin dilaciones en el cruce. ”Fundamentalmente por el feriado, desde las 6.30, se registró un arribo sorpresivo de autos y ómnibus a Los Libertadores, pero con el correr de las horas se fue normalizando. La saturación de la aduana se dio porque llegaron muchos vehículos juntos”, indicaron a este medio desde la Coordinación de Frontera.
El tiempo
Las condiciones meteorológicas favorables de los últimos días motivaron a los viajantes, entre ellos también turistas de Buenos Aires, a cruzar a Chile. Hay que tener en cuenta que se prevé que el mal tiempo podría volver la semana próxima, con un importante temporal de nieve y viento, lo que obligaría a interrumpir la circulación en el túnel internacional. De hecho, en lo que va de este mes no se han registrado cierres del principal cruce que tiene la Argentina con Chile.
La interrupción del tránsito de este jueves, dispuesta por las autoridades de ambos países, ocurrió a media mañana, luego de que comenzaran a registrarse vehículos dentro del túnel, por lo que en la localidad fronteriza argentina de Las Cuevas también podía observarse una importante cantidad de autos que esperaban para seguir camino a Chile. Así, en horas de la tarde, se decidió restablecer el tránsito en la zona, ya sin grandes complicaciones en la Aduana.
De todas maneras, las autoridades se mantienen en alerta y preparadas para lo que pueda ocurrir este viernes, ya que se estima que más ciudadanos buscarán ingresar al Chile durante el fin de semana. En las últimas semanas, viene registrándose un promedio de 2000 viajeros por día a Chile, por lo que ahora podría superarse esa cifra. Por su parte, se registraba un movimiento menor de chilenos que ingresaban al territorio argentino, por lo que no se produjeron demoras en el complejo Roque Carranza, en Los Horcones.
Vale recordar que el Sistema Integrado Cristo Redentor se encuentra habilitado todos los días, con horario de invierno. Esto es de 9 a 21 del lado argentino, con corte en la zona de Uspallata a las 19.
Por su parte, desde el gobierno mendocino volvieron a hacer hincapié en el cuidado y manejo preventivo en la zona montañosa durante las vacaciones de invierno, ya que es creciente el número de turistas que buscan tener contacto con la nieve, sobre todo en la zona de los parques Los Penitentes y Los Puquios, sobre la misma ruta internacional. Por tal motivo, piden tener precaución al descender de los vehículos y ubicarse en la banquina, ya que es constante el paso de autos y camiones rumbo a Chile.
La histórica empresa Talleres Belgrano de Chivilcoy cerró sus puertas el viernes pasado, luego de intentarlo todo. La baja demanda y la apertura de las importaciones obligaron a la nieta del fundador, Florencia Matsztalerz, quien se desempeñaba hace seis años como gerenta general, a cerrar la empresa y darle la noticia a los trabajadores.
Fundada en 1946, había cumplido 78 años, tenía su sede en el parque industrial de Chivilcoy. Se especializaba en el diseño y fabricación de “equipos de transporte a granel, máquinas y componentes para plantas de proceso de la agroindustria y la industria alimenticia, fundamentalmente en los sectores de alimentos balanceados, molinos de harina y aceites comestibles. Destinamos gran parte de nuestra infraestructura a desarrollar proyectos técnicos que permitan el agregado de valor en origen, como la extrusión y el prensado de semillas oleaginosas para la elaboración de alimentos balanceados, aceites comestibles o biodiesel”. Su listado de clientes tenía a grandes empresas, especialmente de la agroindustria.
Florencia Masztalerz integra la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y fue premiada por su pasión y trabajo varias veces. No dudó en ponerse al frente de la empresa que hasta su llegada manejaban sus padres José María y Graciela. Sobre el cierre: “No son decisiones que se toman de un día para el otro. Es muy difícil dejar de lado lo emocional, en las pymes hay mucho esfuerzo propio y familiar, de querer que las cosas salgan bien, apostar y esperar a que ciertas cosas mejoren, el poder hacer, y la verdad es que venimos desde hace ya bastante tiempo; porque el año pasado el trabajo comenzó a caer bastante, y en el mes de junio se frenó la actividad”, señaló en un reportaje a La Razón de Chivilcoy.
La historia del cierre de Talleres Belgrano
Sobre las razones que dieron origen al cierre señaló: “Se fue frenando el consumo, y las empresas internacionales y nacionales de gran envergadura que son clientes nuestros, empezaron a reducir drásticamente la compra e incluso el mantenimiento de los equipos que desarrollamos, y desde junio del año pasado hasta finales del mismo, el trabajo que había fue insuficiente para reactivar. Ya con el paso de las elecciones, con la visión de la nueva gestión, y el paso ya de la mitad del año, no se vislumbró la ansiada reactivación, por lo que la perspectiva no era alentadora”.
La apertura de importaciones fue crucial, para la empresa de Chivilcoy. “La mayoría de los presupuestos y proyectos eran para analizar, muchas empresas lo hacían en simultáneo con firmas brasileras, y cuando se abre el juego así, es muy complicado, porque la inversión que nos demanda a nosotros en el marco de proyectos a medida y personalizados, no es la misma; porque siempre se buscó dar lo mejor. Nos pasó de clientes de muchos años que han buscado alternativas brasileras y hemos visto cotizaciones en las que la calidad no es la misma y el precio final del equipo significaba lo que nosotros teníamos solamente de costo”, contó la presidenta de Talleres Belgrano a La Razón.
Trabajo conjunto de empresa y sindicato
Para evitar el cierre hizo un trabajo conjunto con la Unión Obrera Metalúrgica para preservar las fuentes de trabajo. En febrero y marzo redujo la jornada laboral de sus 19 trabajadores, pero no alcanzó. A fines de marzo comenzó la reducción de personal, en julio sólo quedaban 11 empleados. Pero no pudieron encontrar el equilibrio, con costos que no dejaban de subir.
La difícil decisión de cerrar la tomó el viernes, cuando tuvo que comunicárselo a los trabajadores. Fue tal el impacto, que en su página web aún continúan la foto de cada uno de los trabajadores del plantel completo, que en ese entonces sumaba 22 con la presidenta.
“Viendo la apertura que se plantea como política, se ve que este contexto tiene para largo, y en este momento, nosotros no podemos hacer frente a este escenario, si dejábamos pasar cuatro meses más, seguramente no tendríamos la posibilidad de hacer frente a las indemnizaciones completas de todos los trabajadores”, dijo Florencia Masztalerz, al medio de Chivilcoy y reconoció que espera que el contexto cambie algún día.”La idea es mantener la maquinaria en caso que se pueda reactivar la producción en algún momento”.
La empresa no presentó quiebra, pagará las indemnizaciones
Talleres Belgrano no presentó quiebra, abonará todas las indemnizaciones a los trabajadores. Por eso Maximiliano Moro, Secretario General de la UOM en Chivilcoy reconoció “quiero destacar el trabajo de Florencia Masztalerz porque, más allá del cierre, ha trabajado y gestionado continuamente junto con nosotros y el Secretariado Nacional para revertir la situación”. Una triste noticia para una ciudad que tiene más plantas en especial fabricantes de calzado deportivo que tampoco pasan por su mejor momento.
A principios de este mes se inauguró la cuarta planta de producción de litio en el país y la primera en Salta a través de la puesta en marcha del proyecto Centenario Ratones. La iniciativa cuenta con una capacidad de producción de 24.000 toneladas de litio carbonato equivalente (LCE) y permitió elevar la capacidad instalada a 136.500 toneladas a nivel nacional. En base a estos números, desde la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) advirtieron que en los últimos dos años el país triplicó su capacidad productiva de carbonato de litio.
La reciente inauguración de Centenario Ratones se suma a una serie de nuevos proyectos y ampliaciones que permitieron impulsar la actividad. Su construcción empleó 2.500 personas y requirió de al menos US$ 870 millones de inversiones.
Nivel de actividad
En el informe de la Cámara, se señala que en 2022, con únicamente dos operaciones funcionando, el potencial productivo nacional se ubicaba en las 37.500 toneladas LCE. En ese año, la producción alcanzó las 35.050 toneladas, equivalentes a más del 93% de su potencial ese año.
A su vez, en 2023 se puso en marcha Cauchari Olaroz, el tercer proyecto nacional y segundo en Jujuy, que prácticamente duplicó la capacidad previa, gracias a su planta de 40.000 toneladas LCE, con una inversión de US$ 979 millones.
En el pico de su construcción empleó a más de 3.300 personas y en la actualidad cuenta con más de 2.100 colaboradores.
Capacidad de producción
La capacidad se multiplicó nuevamente con la entrada en producción de las ampliaciones de los dos proyectos de larga data. Mina Fénix, inaugurada en 1997, y Salar Olaroz, con inicio en 2015, que añadieron 10.000 y 25.000 toneladas LCE respectivamente, llevando la capacidad instalada total a 112.500 toneladas.
En este sentido, desde CAEM precisaron que «una vez superados los procesos que permiten que las plantas operen a su máxima capacidad, esto se traducirá en mayores volúmenes de exportación y con ello, mayor ingreso de divisas a nuestro país».
Se ha detectado un agujero negro de características especialess en nuestra galaxia. Lo han localizado tras un estudio minucioso de más de 500 imágenes del cúmulo globular Omega Centauri registradas por el telescopio espacial Hubble durante dos décadas. Es un agujero negro de masa intermedia, y esto indica que podría tratarse del eslabón perdido en la evolución de estos atractivos objetos del cosmos.
¿Cómo han dado con él? Los científicos observaron un movimiento característico de siete estrellas que giraban alrededor de una región del espacio supuestamente vacía.
El extraño baile de las estrellas
El hallazgo ha sido publicado en la prestigiosa revista Nature. No es la primera vez que investigadores detectan este extraño baile de estrellas en torno a un objeto invisible y muy compacto en el cosmos.
Sirvan como ejemplos recientes Gaia BH3, el agujero negro estelar más masivo y cercano a la Tierra, o el gigantesco Sagitario A*, el agujero negro supermasivo situado en el centro de nuestra galaxia.Ilustración del movimiento de diferentes estrellas alrededor del agujero negro supermasivo, Sagitario A*, situado en el centro de la Vía Láctea.
Sin embargo, esta es la primera ocasión en la que los astrónomos tienen indicios muy sólidos de la existencia de un agujero negro de masa intermedia en la Vía Láctea (IMBH, por sus siglas en inglés). Es un objeto muy poco frecuente, al menos hasta la fecha, del cual se tienen escasas evidencias en el universo.
Estos agujeros negros de masa intermedia constituyen los eslabones perdidos en la evolución de los agujeros negros con masas que oscilan entre 150 y 100 000 veces la masa del Sol.
Entonces, ¿en qué regiones del cosmos suelen estar ubicados y cómo se han originado?
Millones de estrellas agrupadas
Las estrellas suelen aparecer agrupadas en el firmamento. De cada cien sistemas estelares, 23 contienen tres o más estrellas, 47 son dobles y sólo 30 son estrellas aisladas como nuestro Sol.
Dentro del primer grupo encontramos los cúmulos globulares. Se tratan de asociaciones esféricas de estrellas unidas gravitacionalmente que, por lo general, orbitan un núcleo galáctico. Pueden alcanzar diámetros de centenares de años luz albergando millones de estrellas, principalmente, las más antiguas de la galaxia (pertenecientes a la denominada Población II, con una tonalidad rojiza).
Localizado en Omega Centauri
En un cúmulo globular llamado Omega Centauri (NGC 5139), situado a unos 17 000 años luz de la Tierra, se han hallado evidencias de la presencia del inusual agujero negro de masa intermedia.
Omega Centauri contiene aproximadamente 10 millones de estrellas y es 10 veces más masivo que otros grandes cúmulos globulares. Posee tanta masa como una galaxia de tamaño pequeño y es el cúmulo globular más grande y brillante conocido en la Vía Láctea.
Localización del agujero negro de tamaño intermedio en el cúmulo globular Omega Centauri. ESA/Hubble, NASA, Maximilian Häberle (MPIA), CC BY-SA
Situada en la constelación del Centauro, constituye una de las más preciadas vistas en los cielos nocturnos del hemisferio sur, alcanzando prácticamente el tamaño de la Luna llena cuando se observa desde zonas poco iluminadas. En el hemisferio norte, Omega Centauri sólo puede ser visible hasta la latitud 43ºN, excluyendo a Europa Central, Rusia y Canadá.
Del tamaño de Neptuno
El estudio de las fotografías de Omega Centauri obtenidas por el telescopio espacial Hubble hizo que los investigadores se percataran de un curioso fenómeno en la región central: siete estrellas se mueven a velocidades muy características alrededor de una región del cosmos, en teoría, vacía.
Las velocidades de este selecto grupo de estrellas son tan elevadas que deberían abandonar el cúmulo globular en un determinado momento. A no ser que un cuerpo invisible y muy masivo esté tirando de ellas gravitacionalmente hacia el centro, evitando su escape de Omega Centauri.
¿Y qué objeto invisible sería capaz de semejante hazaña?
Los autores del estudio sugieren que solo un agujero negro de 8 200 masas solares como mínimo sería capaz de ello, aunque diversas simulaciones situarían un límite superior de 50 000 veces la masa de nuestro Sol. En todo caso, pertenecería al distinguido club de agujeros negros de masa intermedia con un tamaño, como mínimo, del planeta Neptuno.
Representación de las siete estrellas de alta velocidad que orbitan alrededor del agujero negro de masa intermedia en Omega Centauri. Se puede apreciar cómo todas ellas superan los 62 km/s, que es la velocidad necesaria para escapar del cúmulo globular NGC 5139. ESA/Hubble & NASA, M. Häberle (MPIA), CC BY-SA
El eslabón perdido de los agujeros negros
¿Cómo se han originado este tipo de agujeros negros a mitad de camino entre los estelares y los supermasivos?
Una reciente investigación liderada por el científico Michiko Fuiji, de la Universidad de Tokio, sugiere que los cúmulos globulares constituyen regiones de mayor probabilidad de formación de estos objetos de masa intermedia. Y la razón es el elevado número de estrellas muy próximas entre sí.
Según Fuiji, en estos cúmulos deben producirse colisiones estelares incontroladas, formando estrellas muy masivas de hasta diez mil veces la masa solar. Así, de acuerdo con los modelos teóricos de evolución estelar, estas estrellas excepcionalmente masivas pueden eventualmente evolucionar hacia agujeros negros de masa intermedia, desde tres a cuatro mil veces la masa del Sol.
Futuras observaciones del James Webb
Aún queda mucho trabajo en esta línea de investigación dado que no se conocen con precisión la masa exacta y la posición concreta de este agujero negro.
Los investigadores harán uso del telescopio espacial James Webb y los nuevos instrumentos del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral en Chile para observar con mayor detalle el interior de Omega Centauri y las velocidades estelares.
Futuras investigaciones aportarán más información sobre este atípico y nada habitual agujero negro en nuestra galaxia.
El gobierno de Javier Milei anunciará en los próximos días un recambio de autoridades en una compañía estatal del sector energético con la intención de avanzar con la agenda de privatizaciones de empresas públicas contempladas en la Ley de Bases. La empresa en cuestión es Nucleoeléctrica Argentina(NA-SA), que opera las tres centrales nucleares que existen en el país.
En esa clave, Santiago Caputo, principal asesor y hombre de máxima confianza del Presidente, tomará el control del área nuclear a través de la designación deAlberto Lamagnacomo nuevo presidente de NA-SA en reemplazo del titular actual, Luis Fasanella, que llegó al cargo de la mano del ex jefe de Gabinete Nicolás Posse.
El desembarco de Lamagna es promovido por Diego Chaher, el ex interventor de la Agencia Télam que está al frente de una Unidad Ejecutora de Empresas, que responde políticamente al poderoso asesor presidencial.
Acomodaticio
El recorrido político de Lamagna describe un perfil acomodaticio. Durante el kirchnerismo fue designado como gerente de Desarrollo Tecnológico de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) a partir de su alineamiento con Daniel Scioli. A raíz de eso, tuvo un paso por la Fundar Dar, que impulsaba el armado del entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, con el triunfo de Mauricio Macri en 2015 se acercó al PRO por medio del peronismo federal y llegó a la vicepresidencia de CNEA en 2016.
Con el victoria de Alberto Fernández en 2019, volvió a saltar al Justicialismo y siguió en el cargo el organismo atómico hasta 2021. Y ahora logró cautivar Chaher con la tesis de acelerar la privatización de NA-SA en el segundo semestre del año, un objetivo a priori inviable a no ser que se pretenda rematar los activos y destruir valor dentro del sector nuclear. Lamagnatiene la ilusión de ser confirmado este viernes como nuevo titular de NA-SA, pero los tiempos legales no lo permitirían.
En el plano profesional, Lamagna es un doctor en física que se especializó en materiales fotovoltaicos, celdas solares para satélites, superconductividad y procesos de fabricación de micro y nanodispositivos. También lideró hasta el año pasado un equipo de trabajo de enriquecimiento de uranio por láser dentro del organismo nuclear.
La presidencia de NA-SA es actualmente ocupada por Luis Fasanella, un profesional que llegó al cargo con el respaldo del vicejefe de Gabinete, José Rolandi. No está claro cuál será el futuro profesional y político del titular de Nucleoeléctrica. «Aún no está todo definido. Pasado el fin de semana se terminarán de definir los cambios en el sector nuclear«, indicaron en un despacho oficial.
Santiago Caputo junto con el presidente Milei y el embajador en EE.UU., Gerardo Werthein.
Mapa de poder
La toma de control del área nuclear por parte de dos de las principales personas de confianza del presidente Milei comenzó formalmente el viernes pasado con la transferencia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)a la órbita de la Jefatura de Gabinete, que conduce Guillermo Francos. A través del decreto 644 publicado en el Boletín Oficial, Francos le quitó el control del máximo organismo nuclear a la Secretaría de Energía que dirige Eduardo Rodríguez Chirillo. Por el momento no habría cambios en la conducción de la CNEA, actualmente presidida por Germán Guido Lavalle.
La silenciosa reubicación de la CNEA generó sorpresa en el organismo, al punto tal que estaba pautada una reunión de trabajo con la Secretaría de Energía para ese mismo viernes que finalmente no ocurrió. “Acá nos desayunamos todos (el cambio) al mediodía del viernes”, graficó una fuente dentro del organismo. También supone una señal de debilidad para Rodríguez Chirillo, cuyo enfrentamiento con el ministro de Economía, Luis Caputo, anotó otro capítulo con la insólita denuncia por corrupción formulada por un asesor del secretario contra el vicepresidente de Cammesa.
Privatización parcial
El artículo 8 de la Ley Bases declara “sujeta a privatización” a Nucleoeléctrica Argentina. En rigor, se trata de una privatización parcial, puesto que solo se permite una propiedad participada de la compañía a través de una colocación de acciones para ese fin. Además, el Estado nacional mantendrá el control o laparticipacion mayoritaria en el capital social.
También se requerirá ineludiblemente el voto afirmativodel Estado si se quiere ampliar la capacidad de una central existente y/o la construcción de una nueva, si se quiere cerrar una central («salida definitiva o temporal» por «motivos no técnicos»), y/o para incorporar accionistas en la Sociedad que le otorguen el control de la empresa.
De todas formas, una privatización parcial de la empresa encontraría algunos temas por resolver. Fuentes conocedoras del sector apuntan que el ingreso de un accionista privado podría requerir una revisión de la Ley N° 25.018 de Gestión de los Residuos Radiactivos. Por otro lado, Luis Caputo dejó a NA-SA fuera del esquema de regularización de la deuda acumulada por el Estado con las generadoras eléctricas y productoras de gas natural. La compañía estatal no recibirá bonos en dólares AE38 a cambio de la deuda por la energía generada en el primer trimestre del año y aguarda por una definición del Ministerio de Economía en torno a una solución alternativa.
Nucleoeléctrica tiene programado detener Atucha I en octubre para comenzar con el proyecto de extensión de vida de la central nuclear, que acaba de cumplir 50 años de operación. La empresa ya licitó tres tramos del fideicomiso NASA IV para la prolongación de vida de Atucha I y la construcción del Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados de Atucha II (ASECG II). El fondeo total asciende a US$ 180 millones. La extensión de vida tiene un costo inicial estimado de US$ 450 millones y la construcción del ASECG II tiene un costo estimado de US$ 137 millones. La empresa esta buscando financiamiento de la Corporación Andina de Fomento (CAF) para estos proyectos, según fuentes al tanto de las conversaciones.
Treinta y dos marcas pequeñas en los restos fósiles de un gliptodonte que habitó hace 21.000 años la zona del actual Río Reconquista, en la provincia de Buenos Aires, serían la primera evidencia de la presencia humana en el sur de América unos 5000 años antes de lo conocido hasta ahora.
Tras analizar con distintas técnicas esos cortes en vértebras y otros fragmentos óseos, además de datarlos junto con los sedimentos donde fueron hallados, un equipo de investigadores argentinos que trabajan en instituciones de referencia en el país, Francia y China determinaron que el patrón de esas marcas responde a “una secuencia lógica de desposte” del animal con instrumentos de piedra.
Características únicas, como la cantidad, la ubicación, los ángulos o la profundidad de los cortes, junto con la posición lateral en la que se encontró el caparazón y los fragmentos óseos del ejemplar de Neosclerocalyptus, describen el empleo de una técnica para poder separar la carne del esqueleto, según explicó parte del equipo liderado por Mariano Del Papa, de la División Antropología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
En celeste, las piezas del esqueleto del ejemplar de la especie Neosclerocalyptus en las que aparecieron las 32 marcas estudiadasGentileza Museo de Ciencias Naturales de La Plata
Los resultados, publicados hace instantes en la revista PlosOne, desafían el conocimiento disponible sobre cuándo se pobló el sur de la región y así lo destacó el editor en un comunicado sobre la relevancia de este hallazgo, que en el proceso contó con el apoyo de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara. “El momento de la ocupación temprana de América del Sur es un tema de debate intenso, muy relevante para el estudio sobre la dispersión de la población en el continente americano y el papel que habrían tenido los humanos en la extinción de los grandes mamíferos al final del Pleistoceno –se señaló–. La escasez generalizada de evidencia arqueológica directa de la presencia humana temprana y de las interacciones entre humanos y animales obstaculiza ese debate”.
Junto con Martín de los Reyes, de la División Paleontología Vertebrados de la misma facultad de la UNLP y el Instituto Antártico Argentino, y Miguel Delgado, investigador del Conicet y del Centro Colaborador de Innovación en Genética y Desarrollo de la Universidad de Fudan, Shanghái, recibieron a este medio en el laboratorio del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, donde hicieron algunos de los estudios.
Otras pruebas quedaron a cargo de Nicolás Rascovan, de la Unidad de Paleogenómica Microbiana del Instituto Pasteur, en París, y Daniel Poiré, del Centro de Investigaciones Geológicas (Conicet-UNLP). Guillermo Jofré, del Repositorio Paleontológico Ramón Segura, de Merlo, provincia de Buenos Aires, realizó la extracción de las piezas y los sedimentos con un bochón. Estaban a cuatro metros de profundidad, en el margen del Río Reconquista. Fue en 2015, cuando operarios que hacían tareas con una máquina excavadora en el lugar se toparon con los restos.
Un recorte en una de las piezas hecho para las pruebas de laboratorio deja ver el buen estado de conservación en el que estaban los restos fósiles hallados en los márgenes del Río Reconquista, en MerloPilar Camacho
Tubo caudal del NeosclerocalyptusPilar Camacho
Corresponden a vértebras, el tubo caudal y el caparazón, que fueron hallados “en buenas condiciones” de conservación. El animal, de acuerdo con la reconstrucción que hicieron los investigadores, estaba ubicado sobre el caparazón, patas hacia arriba, inclinado hacia el lateral izquierdo. Pesaba unos 300 kilos y medía unos dos metros de largo. La especie Neosclerocalyptus eran los gliptodontes más pequeños y se extinguieron hace unos 8000 años de la megafauna que habitó la zona del Gran Buenos Aires.
“La evidencia a partir de nuestro estudio cuestiona el marco temporal de la primera población humana de América que la ubica hace 16.000 años”, dijo Delgado, que también integra la División Antropología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP.
La datación por radiocarbono que hizo Rascovan en el laboratorio de análisis de materiales Ciram, de París, determinó que los restos fósiles tienen unos 21.000 años de antigüedad. Otros hallazgos arqueológicos de esta zona austral de la región, sobre los que se apoya la teoría más aceptada sobre la migración humana hacia el sur por el estrecho de Bering, tienen casi 6000 años menos.
“Esto surge en un momento en el que están empezando a aparecer evidencias en otros lugares del norte de América, como Alaska, Estados Unidos y México, fechadas para la misma época, entre 26.000 y 22.000 años atrás. Ahora, se agrega la de Argentina, de hace 21.000 años –detalló Del Papa–. De alguna manera, esto estaría reconfigurando la discusión científica sobre el proceso de poblamiento de América: desde que comenzaron las investigaciones en arqueología siempre nos preguntamos de dónde viene el hombre americano”.
Como recordó el arqueólogo y antropólogo, a mediados del siglo XIX para esas preguntas científicas empezaron a plantearse diferentes teorías y la más robusta fue que el hombre pobló América desde Siberia, a través del estrecho de Bering, que une Rusia con Alaska.
“Ahora –continuó Del Papa–, hay dos posturas cronológicas sobre la llegada de los primeros humanos: el paradigma tardío, que ubica ese ingreso hace 16.000 años, y el temprano, que plantea que ocurrió entre los 25.000 y 22.000 años en el pasado. Hoy, hay una disputa científica entre ambos. El tardío es el que más sistematizado está hasta el momento, pero están apareciendo estas nuevas ‘anomalías’ de ese paradigma que se van sumando y van a llevar a un corrimiento de fechas, pero eso todavía hay que probarlo. Nuestro trabajo tiene integridad en ese sentido y PlosOne, al publicarlo, lo avala”.
En estos casi nueve años, para preparar y analizar cada uno de los fragmentos hallados y los sedimentos del terreno en el que se encontraron se necesitó también de geólogos, biólogos y anatomistas de vertebrados, además de arqueólogos, paleontólogos y antropólogos, con técnicas que aplicaron por primera vez.
“Cuando vi las marcas que le habían llamado la atención a Guillermo [Jofré], todo lo que podía ser no era: el ataque de un carnívoro para comer, mordeduras de algún roedor o la acción de materiales del suelo, como la arena, al pisar el lugar o por rodar –señaló de los Reyes–. Nada era parecido a las características morfológicas de esos cortes y, hasta ahora, no habían marcas de corte documentadas en un gliptodonte”
El paleontólogo Martín de los Reyes analizó las características de las 32 marcas de cortes óseos e identificó un patrón que sigue una secuencia lógica de desposte del animal datado hace 21.000 añosPilar Camacho
Con Delgado avanzaron para poder determinar qué había causado esas pequeñas rayas a simple vista, que al amplificarlas tenían distintos ángulos y profundidad. “Al animal lo mataron o lo carroñaron, eso aún no lo podemos determinar, pero le sacaron los músculos y, en poco tiempo, la tierra lo tapó. Eso permitió que se fosilizara en buenas condiciones y se preservaran esas marcas. Las vértebras caudales y el tubo caudal estaban articulados, casi como en la posición en vida del animal”, agregó el paleontólogo.
También definieron que la ubicación de las marcas no era aleatoria, sino donde se unen los tendones a los huesos. Todo era del lado izquierdo del animal, lo que ayudó a reconstruir que se necesitó de más de un individuo para dar vuelta al animal, sostenerlo y depostarlo. “Hay otras marcas en los cuerpos vertebrales y la apófisis neural, otro corte en la cadera, donde se une con el fémur, que fue para separar la pata. Es una secuencia lógica en un patrón –explicó de los Reyes–. Determinamos con análisis anatómicos que toda la musculatura del animal estaba en los cuartos traseros y ahí es donde fueron a buscar la carne”.
Aún queda por poder identificar la herramienta utilizada, evidencia que esperan encontrar en próximas búsquedas en el sitio original. “Es un instrumento lítico. Eso es seguro. Y los cortes se hicieron con el hueso fresco, no después”, mencionó Del Papa.
Para Delgado, con la aparición de estos resultados, más la aparición de otros sitios con evidencia en América, incluidas huellas humanas “muy bien datadas cronológicamente” y herramientas encontradas en Brasil, se pudo empezar a documentar que hubo un poblamiento más temprano. “Con nuestro trabajo, a medida que fuimos haciendo los estudios, ese rompecabezas cada vez va teniendo más sentido”, indicó.
Con imágenes en 3D y un análisis cualitativo de las marcas, también observaron diferencias entre las marcas de la zona de la pelvis del animal y las vértebras asociadas con la presión ejercida para cortar tejido de distinta densidad. “Empezamos a tratar de contextualizar esas marcas en el paleoambiente para ir descartando otras variables que podrían haber intervenido en el patrón de corte”, agregó Delgado.
Uno de los ejemplares exhibido en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata permite conocer a estos integrantes de la megafauna prehistórica del sur americano, que pesaban unos 300 kilos y medían unos 2 metros de largoPilar Camacho
Utilizaron una base de datos comparativos para cotejar las marcas con modelos digitalizados de cortes óseos hechos a 45° y 90° en un laboratorio. “Las marcas que encontramos se agrupan de manera muy similar con las experimentales, hechas por humanos, con lo que fuimos reforzando nuestras observaciones”, continuó sobre la nueva prueba de la interacción entre pobladores y megafauna hace 21.000 años. “Este es un debate candente en la actualidad y, con estos datos bien comprobados con las mejores técnicas disponibles, aportamos nuestro granito de arena a un cambio de paradigma sobre el poblamiento de América”, finalizó Delgado.
Las acciones se desplomaron en Wall Street este miércoles, arrastradas por los valores tecnológicos que sufrieron tras los decepcionantes resultados del segundo trimestre de empresas pesadas como Alphabet y Tesla. El índice Nasdaq tuvo su peor caída en casi dos años.
Según los datos de cierre, el referencial en cuestión se depreció 3,6% hasta los 17.342,41 puntos, en lo que significó su mayor retroceso desde el 7 de octubre de 2022. En paralelo, el índice Dow Jones de Industriales finalizó en 39.853,87 puntos bajando un 1,3% y el S&P500 se situó en 5.427,13 puntos perdiendo un 2,3%.
Los balances de las dos empresas tecnológicas de mega capitalización podrían establecer una severa tendencia para próximas publicaciones trimestrales y también apuntar a una nueva derrota en el sector, que ha sido golpeado por una toma de ganancias y una rotación hacia sectores más sensibles económicamente durante la semana pasada.
Tesla se desplomó debido a que las ganancias decepcionaron y las perspectivas se vuelven impredecibles.
Las acciones de Tesla cayeron un 12% después de que sus ganancias del segundo trimestre no cumplieran con las estimaciones en medio de la caída de las ventas de vehículos.
Los márgenes de beneficio de Tesla cayeron a su nivel más bajo en cinco años cuando el fabricante de vehículos eléctricos recortó agresivamente los precios para hacer frente a una mayor competencia en mercados clave como China.
Los costos durante el trimestre aumentaron considerablemente debido al aumento del gasto en IA (inteligencia artificial) y robotaxis, aunque la revelación de estos últimos se retrasó hasta octubre desde agosto.
Alphabet cae a pesar de los mejores resultados.
Alphabet, matriz de Google, cayó un 5%, incluso cuando sus ganancias del segundo trimestre superaron las expectativas sobre el aumento de las ventas de publicidad y la fuerte demanda de sus servicios en la nube, pero las ventas de publicidad, que son la principal fuente de ingresos de la compañía, crecieron a un ritmo más lento en el trimestre, mientras que los ingresos de YouTube no cumplieron con algunas expectativas del mercado.
Los egresos de Alphabet también aumentaron sustancialmente año tras año en medio de un gasto continuo en el desarrollo de la IA, una tendencia que se espera que afecte los márgenes de ganancias en los próximos trimestres.
Las pérdidas en Alphabet y Tesla asustaron al sector tecnológico en general, que ya estaba sufriendo fuertes pérdidas durante la semana pasada.
Visa naufragó
Las acciones de Visa cayeron un 4% después de que el crecimiento de los ingresos del gigante de las tarjetas de crédito en el tercer trimestre no cumplió con lo esperado por el mercado, ya que los elevados costos de endeudamiento limitaron el gasto de los consumidores.
Las acciones de Texas Instruments subieron un 0,5 % después de que el fabricante de chips informara de unas sólidas ganancias para el segundo trimestre, con ganancias ajustadas por acción que superaron las estimaciones.
Las acciones de AT&T avanzaron un 4% después de que el gigante de las telecomunicaciones superó las expectativas en cuanto a la incorporación de suscriptores inalámbricos en el segundo trimestre, ya que sus planes ilimitados de nivel superior atrajeron clientes.
Mercados entre los trimestrales y la política
Los mercados también están atentos a cualquier novedad en la carrera presidencial, después de que el presidente Joe Biden se retirara durante el fin de semana y respaldara a la vicepresidenta Kamala Harris como la favorita demócrata. Una encuesta de Reuters/Ipsos la ve a Harris con una ligera ventaja sobre el candidato republicano Donald Trump.
Crudo impulsado por los inventarios estadounidenses
Los precios del petróleo subieron el miércoles un 0,8% poniendo fin a tres sesiones consecutivas de caída, ya que la baja de los inventarios de crudo en Estados Unidos impulsó las esperanzas de demanda del mayor consumidor del mundo.
Los datos del Instituto Americano del Petróleo mostraron que los inventarios de petróleo de Estados Unidos se redujeron en 3,9 millones de barriles la semana pasada, en comparación con las expectativas de un aumento de 0,7 millones de barriles.
Los informes revelaron que los inventarios se redujeron por cuarta semana consecutiva, ya que la demanda de petróleo probablemente repuntó con la temporada de verano y los constantes viajes.
La Argentina puede construir casi toda el área nuclear de una central atómica.
Hasta ahora.
Si el gobierno completa lo que intenta hacer con la empresa IMPSA, esa aseveración ya no será cierta.
Le energía es el sustento esencial de una sociedad industrial, la única forma de tener una sociedad realmente inclusiva para todos los habitantes del País. Si queremos enfrentar el cambio climático, la energía nuclear será un componente esencial. Y, hasta ahora, podríamos encarar un aumento de la capacidad de generación nuclear de manera soberana, sin pedir nada a nadie, dando trabajo a argentinos para que fabriquen los equipos necesarios y contando con las capacidades nacionales para proveer el combustible.
Hay tres empresas esenciales para sostener esa capacidad: La planta de agua pesada de Arroyito (Neuquén), parada por Macri, y que todavía se debe recuperar; el conglomerado CONUAR/ FAE, en Ezeiza; e IMPSA, en Mendoza.
La tecnología es un estado cultural que se apoya en conocimientos y habilidades de científicos, ingenieros, empresarios, obreros y empleados trabajando en equipo. Si se pierde, no se recupera más que con tremendos esfuerzos económicos y políticos de la sociedad y sus individuos. IMPSA es depositaria de ese estado cultural en lo que respecta a la fabricación de equipos pesados esenciales para las centrales nucleares. Perderla para los planes nacionales sería un crimen de lesa soberanía.
Y solamente la soberanía asegura la capacidad de decisión para proveer de un futuro sostenible a las generaciones futuras de argentinos. Los nuevos dueños, por lo visto, estadounidenses, si no la desmantelan y la abandonan, podrán desmantelarla y llevársela (junto con el personal más capacitado técnicamente), o, en todo caso, trabajar en Mendoza para el floreciente programa nuclear que están planteando ambas opciones de la política estadounidense.
Pero no para la Argentina. Nunca para la Argentina.
Por otra parte, y siempre en la energía, IMPSA es capaz también de diseñar y fabricar sofisticados equipos pesados para la generación hidráulica y también tiene capacidades en energía eólica. En el mundo que se viene, sediento de energía limpia de emisiones de gases de efecto invernadero, es un caramelo demasiado apreciado.
Ningún marco político o jurídico puede justificar desmantelar las posibilidades de un destino sustentable para las futuras generaciones de argentinos. Cuánto menos un Decreto de Necesidad y Urgencia y una Ley Marco impregnadas de inconstitucionalidades y maniobras turbias de aprobación.
Un futuro gobierno nacional, con vocación soberana, debiera revisar cualquier operación de venta de este o cualquier otro activo esencial para la soberanía energética nacional.
Contamos para ello con la voluntad de los argentinos de bien, que todavía quedan en la política nacional, así como la de todos los argentinos de bien, dispuestos a luchar para permitir un futuro sustentable para sus hijos y nietos.
GABRIEL NORBERTO BARCELÓ MIEMBRO IESO MIEMBRO CEEN
El Dr. Gabriel Barceló ha sido miembro del Directorio de NA-SA y gerente de Relaciones Internacionales de la CNEA.
Este viernes 19 de julio por la mañana, se cancelaron vuelos, se interrumpió la transmisión de las cadenas de televisión, las líneas de trenes no circularon y los procedimientos médicos se retrasaron en todo el mundo. Los trabajadores, frustrados, se enfrentaban a pantallas de ordenador azules y a la imposibilidad de volver a conectarse.
¿El origen del problema? CrowdStrike, una empresa de ciberseguridad dedicada a prevenir exactamente este tipo de interrupciones globales.
CrowdStrike, fundada en 2011, es una plataforma de ciberseguridad basada en la nube cuyo software es utilizado por decenas de industrias de todo el mundo para protegerse contra piratas informáticos y accesos no autorizados.
Su software protege los ordenadores de muchas empresas de la lista Fortune 500, y la plataforma se ha forjado una reputación a lo largo de los años como una empresa capaz de resolver incluso los problemas de seguridad más difíciles. CrowdStrike fue contratada para investigar el ataque informático contra Sony Pictures en 2014, que dio lugar a la publicación de datos confidenciales del estudio cinematográfico, y el ataque del Comité Nacional Demócrata en 2016, que sacó a la luz los correos electrónicos de Hillary Clinton. CrowdStrike atiende a unos 29.000 clientes y factura unos 4 mil millones de dólares al año.
Un software de ciberseguridad como el de CrowdStrike tiene amplios privilegios para funcionar en un sistema informático, incluso en áreas sensibles. Esto significa que cuando se producen errores, el efecto dominó puede ser significativo.
CrowdStrike actualiza su software de seguridad de forma automática y silenciosa. Al parecer, una actualización defectuosa, realizada el viernes por la mañana, del software Falcon Sensor provocó fallos en máquinas con sistema operativo Microsoft Windows y causó el caos mundial.
“Lamentamos profundamente el impacto que hemos causado a los clientes”, declaró George Kurtz, director ejecutivo de CrowdStrike, en una entrevista en el programa Today. “Sabemos cuál es el problema. Estamos resolviendo y hemos resuelto el problema ahora”.
Kurtz dijo que las interrupciones no fueron un incidente de seguridad ni un ciberataque.
Se ha enviado a los ordenadores una corrección actualizada del software, pero los expertos dijeron que lo más probable es que los cortes persistieran mientras los clientes de CrowdStrike trabajaban para reiniciar los ordenadores que ya se habían visto afectados. Algunos sistemas pudieron instalar automáticamente la corrección, dijo Kurtz, mientras que otros requerirían la intervención manual de especialistas en informática.
CrowdStrike, que salió a bolsa en 2019, está valorada en unos 76 mil millones de dólares. Sus acciones cayeron dramáticamente el viernes después de las noticias de la interrupción y permanecieron en una baja de aproximadamente 8 por ciento esa mañana.
“Este es un evento sin precedentes y no es algo que nosotros ni nadie pensara que era probable”, escribieron los analistas de Evercore, una firma de banca de inversión, en una nota a los inversores. “Este suceso demuestra claramente que la cibernética necesita diversificarse y la idea de confiar en uno o dos proveedores será objeto de escrutinio”.
Reproducimos esta nota publicada en el portal Defensa y Seguridad. Creemos que es volver al proyecto Fénix original, patrulla radarizada armada, una especie de mini AWACS de cabotaje. Eso es lo que venimos apoyando desde siempre.
ooooo
En atención que existe una posibilidad que el IA 58 Pucará continúe volando en el marco del programa de modernización, conocido como Pucará Fénix, consideramos pertinente volver a publicar esta nota de nuestra autoría subidas en su momento al sitio AviaciónArgentina.net . Cabe destacar que la nota data de 2017.
La baja del avión FMA IA-58 Pucará por parte de la Fuerza Aérea Uruguaya a principios del año 2017, se debió a una serie de factores, destacándose la ausencia de apoyo logístico de FAdeA SA, heredera de la Fábrica Militar de Aviones SE, quien construyó dichos aviones. A ello se unió la confirmación por parte del secretario de logística del Ministerio de Defensa que la modernización anunciada por la gestión del área de defensa en 2015, no será llevada a cabo por cuestiones económico técnicas (detalles que no trascendieron) y solo se mantendrá en línea de vuelo un reducido grupo, gracias al compromiso de Turbomeca, fabricante de los motores de proveer repuestos por unos años más, sentenciando el destino de esta noble aeronave, no exento de polémicas, especialmente en algunos medios especializados, especialmente por el pedido de cotización de la FAA, vía FMS para la venta de 24 aviones de entrenamiento Raytheon T-6 Texan II por un costo de US$ 300 millones, de los cuales solo lleguen entre 4/6 por los constantes recortes de presupuesto de defensa.
La historia del avión es por todos conocidos, tiene su origen a fines de los 60 y en 1982 fue desplegado en las Islas Malvinas, donde fue sometido a un ámbito geográfico muy exigente con sus consecuencias, pero demostró tener un gran potencial en materia de lucha contra helicópteros y por su solidez. La Real Fuerza Aérea mostró vivo interés después del conflicto de Malvinas por el IA-58 Pucará. Esto quedó evidenciado en el ciclo de pruebas que pilotos del Centro de Ensayos de Vuelo de Boscombe Down, realizaron sobre un Pucará, que los ingleses después de aproximadamente 50 horas de vuelo, describió al IA-58 como un excelente avión en muchos aspectos, muy maniobrero y muy buen diseñado para su rol específico (Aviation Week & Space Technology, 31 de octubre de 1983, citado por Tácticas y Armas para la Defensa Vol I, nro. 6 Agosto 1990, pág. 288).
Avión Pucará capturado y puesto en servicio en el Reiino Unido. Recibió elogios por sus prestaciones.
El avión suscitó interés en diversos países, que por el manejo irresponsable que ha tenido el país en materia de exportación de material militar, impidió que Argentina se beneficiara generando lazos políticos y estratégicos, además de inyectar capitales para financiar la industria de defensa argentina, que llegó a tener un elevado nivel en su momento. Solo se concretaron las exportaciones a Sri Lanka, Uruguay y la donación de un lote de aeronaves a Colombia. En todos los casos, la cadena logística falló con sus consecuencias operativas, que impidió que esta noble aeronave volara en dichos países por más tiempo. En nuestro país, el Pucará, la falta de visión de largo plazo en el Ministerio de Defensa y tal vez, ciertos intereses creados, impidieron que se concretaran programas de desarrollo, destacándose el IA-58 B que generó el interés de Venezuela, iba ir dotados con motores Garrett y hélices de cuatro palas. El Pucará C o Charlie, se destacó por ser monoplaza, mejoras diversas en los sistemas de comunicaciones, alerta radar, incluso tenía previsto contar con capacidad aire-aire y también aire superficie con misiles Magic II y el célebre Martin Pescador. Quedó todo en fase de prototipo.
La modernización del IA-58 nuevamente fue anunciada en el 2000, esta vez con un programa bastante ambicioso liderado entonces por Lockheed Martin Argentina que gestionaba la ex FMA, que incluía la remotorización con plantas Pratt & Whitney, designador láser, aviónica moderna e incluso cierta capacidad aire-aire (ver revista Tecnología Militar 2/2002). Finalmente, por cuestiones de presupuesto, el proyecto fue reemplazado por una serie de mejoras mucho más modestas, que afectaron a unos 20 aviones principalmente en sus comunicaciones y aviónica (Pucará Delta). Las serias limitaciones impuestas por los constantes recortes de presupuesto –a pesar que durante mucho tiempo el país creció a tasas “chinas”– afectó la operatividad de los nobles Pucarás.
La constante violación del espacio aéreo por parte de aeronaves generalmente vinculadas al tráfico de drogas y contrabando, llevaron a las autoridades a realizar distintas acciones para fortalecer la presencia del estado en las vulnerables fronteras NE y NO. Así nació el Operativo Escudo Norte, donde el avión Pucará fue considerado apto para interceptar aeronaves. Nuevamente fue considerada la modernización, pero esta vez el proyecto se realizaría sin apoyo expreso de la FAA, a tal punto cuando fue presentado el IA-58H, el entonces jefe de la institución en 2016, brigadier general Callejo no estuvo presente en el roll outde la versión remotorizada del Pucará. La aeronave modificada solo voló unos minutos sin novedades o problemas, pero sin los cambios previstos en materia de sistemas de armas, y otras innovaciones tecnológicas. Cabe destacar que los cambios de los motores, implicó modificaciones estructurales en las alas del Pucará, que fueron llevadas a cabo por la célebre Israel Aircraft Industries Ltd (IAI). Dichas modificaciones implican que el viejo Pucará dio paso a una aeronave nueva, por las modificaciones y por ende es preciso la homologación y certificación para su previa aceptación o incorporación a la FAA. Estos pasos no se llevaron a cabo.
El cambio de gobierno, significó la revisión de todo lo actuado por la gestión anterior, y ello incluyó al Pucará. Lo que ha generado una serie de interrogantes, especialmente si ha sido una decisión acertada, dado la necesidad de contar con un avión de ataque ligero y actuar en la frontera NE. Sino más bien se llevaron a cabo algunos estudios que estas labores fueran realizadas por aeronaves con prestaciones similares, como el T-6 Texan II y el Super Tucano.
El caso OV-10 Bronco
El Rockwell OV-10 Bronco, es un avión táctico de ataque liviano, nacido en los 60, prestando servicios en las USAAF, Marina y US Marine Corps en la guerra de Vietnam. Valorado por su maniobrabilidad, capacidad en materia de armamento, autonomía y bajo costo operativo, además de sus características STOL. A lo largo de su historia operativa estos aviones ejecutaron operaciones de observación, control aéreo avanzado, escolta de helicópteros, reconocimiento armado, enlace, ataque al suelo. Además, realizaron tareas de reconocimiento radiológico, observación aérea táctica, apoyo a la artillería naval y control aéreo de operaciones de apoyo tácticas y fotografía aérea.
Los US Marines modificaron aeronaves para operaciones nocturnas, además de realizar control aéreo avanzado hasta mediados de los 90, cuando fueron retirados del servicio. En la Marina, los OV-10 realizaron operaciones de ataque, interdicción, apoyo aéreo cercano a unidades de marines, fuerzas especiales y las fuerzas fluviales que operaban en el delta del Mekong.
Los operadores extranjeros utilizaron extensamente dicho avión en operaciones COIN. Tailandia lo utilizó en operaciones de patrulla fronteriza, además de cooperar en acciones contrainsurgencia. Filipinas lo empleó profusamente en acciones contra organizaciones terroristas en la isla Mindanao y contra otros grupos insurgentes. Asimismo, las aeronaves realizaron operaciones SAR, control aéreo avanzado.
En la región lo operaron Colombia y Venezuela (que los adquirieron luego de la venta frustrada de los IA-58). En el caso del primero fueron empleados extensamente en operaciones contrainsurgencia y fueron objeto de un proceso de modernización, a cargo de la empresa Marsh Aviation, llevándolos al estándar D, que incluyó capacidad para lanzar armamento guiado gracias al FLIR y otros sistemas, motores más potentes, hélices de cuatro palas, modificaciones estructurales y capacidad para operaciones nocturnas.
Las mejoras permitieron que las flotas de Bronco siguieran volando en Venezuela (que tuvo restricciones por la llegada de Hugo Chávez), Colombia y Filipinas, que los operaron hasta 2015. No obstante ello, la carrera operativa de los Bronco continúan en agencias civiles en los Estados Unidos, donde son operados por la NASA para tareas de investigación; por el Departamento de Estado que por medio de una empresa emplea los Bronco en programas de lucha contra el narcotráfico, el Bureau de Manejo de Tierras Públicas (Bureau of Land Management) los emplea en operaciones de lucha contra incendios forestales, como lo hace también el California Department of Forestry and Fire Protection. En el plano militar, en 2012, por 20 millones de US$ volvieron a la vida operativa dos OV-10, que fueron adquiridos a la NASA y el Departamento del Estado, empleándose en acciones antiterroristas exitosamente en Irak. Incluso Boeing habló del OV-10X como propuesta de cara al programa Light Armed Reconnaissance Aircraft.
Estados Unidos es un país con recursos mucho más importantes que nuestro país y eso no ha impedido que se estudie volver a la vida el veterano Bronco, dado las demandas de teatros de operaciones como Afganistán u otros lugares donde es preciso contar con herramientas adecuadas para conflictos asimétricos. Esto ha generado una fuerte puja por parte de potenciales proveedores, incluyendo al A-29 de Embraer.
Una segunda oportunidad para el Pucará
Existe un discurso contradictorio, dado que hablan que el Pucará es un avión anticuado y hasta antieconómico por el costo de la modernización. Lo que genera interrogantes sobre el argumento de la “antigüedad” del avión, como excusa para no invertir en él ¿El A4AR cuando fue adquirido no tenía 40 años? ¿Los F 1 franceses no son aviones también cargados de años? Mientras tanto se piensa gastar US$ 300 millones (a través de endeudamiento externo) por material que tiene prestaciones similares y sin transferencia de tecnología. Existen sectores que hablan de las variantes más modernas del célebre Tucano, pero tampoco pareciera que se hubiera dialogado sobre producirlo bajo licencia en el país.
El Pucará es una excelente plataforma, probada en combate, con una elevada tasa de supervivencia, dado que su diseño le permite seguir volando, a pesar de los daños que pueda sufrir. Puede operar en áreas de escasa infraestructura –algo muy común en nuestro país- que facilita su despliegue y operación. Expertos extranjeros que lo han volado han resaltado las posibilidades del avión, como lo probaron los británicos y el interés de muchos países en obtenerlo. El testimonio de un veterano piloto de aviones OV-10 y F-4 demuestran la valía del avión, luego de haber sido sometido a una serie de pruebas de vuelo: Sin exageración, esto superó al OV-10 por su gran trecho –el Pucará se hacía sentir como un caza– los rizos venían igualmente sin esfuerzo y los ocho cubanos eran aún mejores (…) Fue una impresionante exhibición de principio a fin. Me bajé feliz. (“IA 58 Probado en combate” en Tácticas y Armas para la Defensa, Vol 1 Nro. 6 de agosto 1990, pág. 290).
El ejemplo del Bronco, es una prueba elocuente que el Pucará puede seguir el mismo camino, extendiendo su vida útil, permitiendo que el país cuente con una plataforma apta no solo para misiones de ataque ligero, sino también para interceptar aviones que violen el espacio aéreo, reconocimiento, vigilancia y patrulla en apoyo a la seguridad de las fronteras.
La propuesta de modernización, que a nuestro juicio sería a un costo moderado (diversas fuentes hablan de US$ 4.5 millones por unidad), destacándose:
Convocatoria a una licitación internacional para modernizar el IA-58, para ser llevado al estándar H. FAdeA actuará como subcontratista, en atención a los problemas que ha tenido en el gerenciamiento de proyectos, manteniendo los lazos con IAI Ltd.;
Homologación y certificación del prototipo existente;
Invitar a la Fuerza Aérea Uruguaya a integrarse en el proyecto, que deberá contemplar la implementación de un sistema logístico para brindar un apoyo eficaz a las aeronaves de la FAU, garantizando su operatividad;
Las mejoras abarcarán aviónica moderna, incorporar FLIR, RWR, nuevos motores Pratt & Withney Canada PT-6A-62, capacidad aire aire, etc.
La modernización permitiría generar trabajo no solo a FAdeA, sino también para contratistas locales. El Centro de Investigaciones y Desarrollo de Tecnologías de la FAA, fue responsable de nuevos sistemas de aviónica, computadora de misión, además de otras innovaciones en materia de armamento lanzable, que pueden ser aprovechados en la modernización del Pucará.
A un costo moderado, el país podría poner en servicio un grupo de aeronaves de bajo costo de operación, útiles para diversas misiones, tanto para la defensa nacional como en apoyo a la seguridad interior. Las inversiones realizadas generarían trabajo, promovería la tecnología nacional y contribuiría a estrechar lazos en materia industrial con proveedores nacionales e internacionales.
Reflexión Final
En medios especializados hemos sido testigos de un intenso debate, por decirlo de alguna manera sobre posibles incorporaciones para la FAA, incluso un reconocido medio periodístico, criticando la gestión actual del Ministerio de Defensa, hizo una curiosa defensa de la compra de material francés. Sea como fuere, estamos hablando de cientos de millones de dólares, en un país que tiene muchos problemas urgentes, agregándose en la mayoría de las propuestas, con excepciones, no está incluida la participación de la industria nacional. Dado el elevado déficit fiscal, las compras se harían por medio de endeudamiento, canalizando el ahorro nacional en productos, que no tienen un mínimo de participación de la industria local. No tenemos que ir muy lejos, en la región, Perú acordó con Korean Aerospace la compra de aviones de entrenamiento intermedio, un programa de cooperación industrial, que permite a la industria local participar en el montaje de dichos aviones y servir de plataforma de proyección regional de la aeronave. La India es otro país que siempre exige la participación de su sector industrial en los contratos.
La propuesta tiene como objetivo reflexionar sobre una serie de aspectos: sobre el uso transparentes de los recursos nacionales y el considerar siempre la preservación de los intereses propios en áreas sensibles, como es la tecnología de defensa, además de promover ideas para preservar las capacidades en materia de industria aeronáutica existente, y el uso racional de los recursos, apelando a la experiencia internacional en la materia y que pueda ser trasladado a la realidad propia.
El Gobierno eliminó el control aduanero del etiquetado de los productos textiles y de calzado que ingresan al país y su implementación genera dudas porque favorecería la competencia desleal de importadores y el deterioro de la producción local, en rubros que ya atraviesan por profundas caídas de ventas. La fábrica Topper, en Tucumán, paralizó su actividad esta semana por exceso de stock, y el Parque industrial de La Rioja, que se destaca en el rubro textil, produce al 30%.
«Se cayó el consumo y la decisión del Gobierno profundizará más la crisis de la producción local», sostuvo a Ámbito un empresario tucumano del rubro calzado que tuvo que desprenderse de 90 empleados, sobre los 120 que tenía hasta abril.
Alejandro Muñoz tiene su fábrica y depósito de calzados en Aguilares, 90 kilómetros al sur de la capital tucumana, porque allí se encuentra Topper, exAlpargatas. Por su especialización, presta servicios para la marca argentina pero la caída de las ventas redujo también su trabajo.
De siete equipos activos hasta abril -cada uno de integrado por 13 operarios- solo dos continúan prestando servicios para la firma. En febrero, contó el empresario a este medio, la marca Ombú terminó con el vínculo con su fábrica debido a la falta de demanda. Elaboraba calzados de seguridad.
«Con el gobierno del expresidente Mauricio Macri me fundí por lo mismo, porque no se vendía. Pero me levanté con mucho esfuerzo y otra vez lo mismo. Si a la caída de las ventas se le suman facilidades para la importación, el resultado será la destrucción de la industria nacional», reflexionó Muñoz.
Con la planta de empleados que conserva, agregó, trabaja en el diseño de una marca propia para vender de manera directa al público. «Estamos preparando todo porque al no tener intermediarios, voy a tener precios competitivos pero todo dependerá de la evolución de la economía del país», cerró.
Futuro complicado
Topper Tucumán enfrenta un futuro incierto. Entre marzo y abril despidió a 120 trabajadores y frente a la falta de ventas, esta semana la fábrica licenció a sus 1.190 empleados (938 operarios), porque sus depósitos están con exceso de stock. Hace un mes, los empleados de mayor antigüedad fueron obligados a tomarse los días de vacaciones que tenían pendientes pero como fue insuficiente para generar ahorro, la empresa adoptó esta última medida. El retorno para todos será el próximo lunes 22.
Topper Tucumán licenció a 1.190 empleados en la última semana, incluyendo a 938 operarios.
En diálogo con Ámbito, Jorge Fugaracho representante provincial de la Unión Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), reconoció que hay preocupación porque es un escenario similar al que se vivió durante la gestión del expresidente Macri, cuando la exAlpargatas despidió a 500 empleados. «Ojalá que esta vez no pasé, sería el peor escenario para una ciudad, como Aguilares, que tiene en los rubros textil y del calzado unas importantes fuentes de trabajo», sostuvo. «Las últimas medidas del Gobierno no parecen que vayan a ayudar a que se recupere la producción nacional», expresó el dirigente.
«Como en la pandemia»
La Rioja cuenta con un parque industrial en donde se encuentran, sobre todo, plantas de los rubros textil y del calzado. Desde enero de este año la reducción del personal es una constante y lo más grave se produjo en mayo, con el cierre de la firma TextilCom, en esta provincia y en Catamarca.
Contaba con una dotación de 140 empleados en el parque riojano y 124 en un edificio en la capital catamarqueña. Los trabajadores todavía no percibieron indemnizaciones, se les adeudan salarios y su reinserción en el mercado laboral es incierta.
Juan Serrano, vicepresidente de Unión de Industrias Riojanas (UNIR), sostuvo que el Parque industrial trabaja con valores bajos, en relación a su capacidad instalada.
La caída de ventas y la apertura de importaciones también golpean con dureza al parque industrial de La Rioja.
«Estamos en una instancia de supervivencia, como en los niveles productivos de la pandemia, a un 30% o 40%, debido a la caída de la actividad económica». Consultado sobre este último mes, lo describió como un escenario de estancamiento.
«No empeoró pero tampoco mejoró, se mantiene la tendencia negativa en el tiempo y se produce lo mínimo, ya que es más caro mantener la planta parada», dijo. Agregó que las empresas más afectadas son las que proveen al mercado interno del país.
Leemos en el portal especializado en energía EconoJournal que la empresa estatal Dioxitek pudo acceder a los dólares necesarios para pagar una importación de concentrado de uranio. Éste es el insumo clave en la fabricación de los complejos manojos de combustible para las centrales nucleares, algo que tenemos en el país y que hasta 1997 producíamos EN el país.
Sobre novedades ulteriores, rogamos ver la nota original de EconoJournal transcripta al pie.
¿Una minera canadiense en la Patagonia para vendernos nuestros propio uranio?
Argentina había decidido desde el vamos ser autosuficiente en combustibles nucleares en 1950, cuando se fundó la CNEA. Para mantener esa postura, tras mucho debate en 1967 decidió que sus centrales de potencia (hoy las dos Atuchas bonaerenses y la cordobesa Embalse) usaran además uranio natural, sin enriquecimiento. Y no tanto por lo caro o complejo del enriquecimiento, o porque las centrales de uranio natural son mejores, más seguras y más baratas (que lo son). Lo hizo para evitarse entreveros diplomáticos y sanciones con el objetor eterno y principal de que tengamos un programa nuclear independiente. Sí, los EEUU.
Fabricar manojos de combustibles nucleares para centrales de potencia es una ingeniería aparte. No se termina en la transformación del mineral de uranio en concentrado, ni de éste en dióxido de uranio. Tampoco de éste en pequeñas pastillas de cerámica negra de uranio, capaces de aguantar 1500o C en su interior. Se requiere también el dominio pleno de aleaciones de circonio, para construir finas estructuras de caños de circaloy que se rellenan con pastillas de uranio.
Y el resultado, tras mucha soldadura perfecta de caños y tapones, es un elemento combustible completo, capaz de soportar el diferencial de temperatura de las pastillas al rojo blanco adentro, y la presión del refrigerante a 120 atmósferas y casi 400o C, y la brutal irradiación de neutrones y rayos gamma. Es casi increíble que una estructura tan delicada soporte uno o más años en estas condiciones de trabajo. Y según el tipo de central, se cientos o miles de éstos manojos para conformar el núcleo de una central.
Cantidad de países con centrales nucleares no dominan ni importan todas estas ingenierías: compran los elementos combustibles completos, con pastillas de uranio, a su conveniencia. La tienen una fe infinita a sus proveedores. No es nuestro caso: en 1986 pudimos lograr, tras décadas de trabajo de centenares de expertos en cantidad de ingeniería distintas, que la Argentina fuera plenamente independiente en combustibles nucleares, tanto en lo que respecta a materiales como a tecnologías.
Esa independencia no duró mucho: puso brevemente todas nuestras centrales fuera de riesgo de extorsión diplomática, ese tipo de cosas que no se publican jamás pero deciden el destino de los países. Firmame esta declaración, dame esta concesión, aprobame esta ley o te quedás sin combustibles nucleares.
Para la Argentina, sería un riesgo altísimo. Sólo tenemos 3 centrales de potencia en línea, y suman unos escuetos 1763 MWe. Pero en revancha, tienen una factor de disponibilidad altísimo y que ha ido mejorando año a año, mayor del 90% en el caso de Atucha I y Embalse. Somos muy vulnerables a un apagón nuclear general.
El ciclo de combustibles tiene algunos materiales que son cuello de botella, particularmente dos metales: el uranio, por supuesto, y además el circonio, y los elementos metálicos bastante raros con los que se lo transforma en distintas superalaciones de circaloy.
Hasta los ’90 tuvimos minería propia y pleno dominio de los mismos, desde las bocaminas hasta la fabricación final del manojo, listo para su entrega a las centrales. Es una cadena larga y compleja de operaciones industriales en las que el valor del producto final depende más de la tecnología que de la naturaleza, y aquí lo tuvimos todo, «hecho en casa» y libre de patentes y de proveedores extranjeros.
Y eso por desconfiados. Un país que tiene tradición de neutralidad ante las guerras en que incurre el hemisferio norte ofende inevitablemente a perdedores y ganadores casi por igual, y eso por no tomar partido. Un boicot externo sobre la provisión de cualquiera de los metales básicos de la nos obligarían a parar las centrales. Casi 8 millones de argentinos en el AMBA y en Córdoba empezarían a vivir entre apagones. Ningún gobierno sobrevive a semejante evidencia de que no hay gobierno. No es una hipótesis: ¿no le pasó a Raúl Alfonsín, acaso?
Y hoy, con el mundo cada vez más en situación de preguerra, para comprarte un boicot lo único que hace falta es ofender a alguna de las potencias que ya están combatiendo «by proxy», en Ucrania.
La Argentina ya se comió un boicot de uranio enriquecido de EEUU en 1981, y no por neutral, ya que en el contexto de la Primera Guerra Fría entonces estaba alineada con Washington. Sin embargo, la CNEA tuvo el atrevimiento de vender dos reactores nucleares, uno de entrenamiento y otro de producción de radioisótopos en Perú, el RP-0 y el RP-10, y la represalia fue inmediata de los EEUU fue inmediata. Atucha I, entonces nuestra única central de potencia en operación, ni se enteró: quema uranio natural.
Pero todos nuestros reactores, particulamente el RA-3, fuente de radiofármacos de la medicina nuclear de Argentina y buena parte del Cono Sur, se paraban. Enfermos cardiológicos y oncológicos, a joderse.
Se paraba también nuestra exportación de los dos reactores nucleares a Perú: el RP-0 y el RP-10 se diseñaron con núcleos hechos de combustibles de uranio muy enriquecido (al 90%), lo habitual en todo el mundo en ese tipo de plantas. La provisión de ese material nos estaba garantizada por tratados firmados con los EEUU en 1958 y «bajo salvaguardias», es decir con derecho a vigilancia constante por parte del inspectorado del Organismo Internacional de Energía Atómica de que no se usara para ninguna otra cosa. Los rompieron.
En aquel momento nos tiró un cable la URSS, que nos ofreció enriquiquecido al 20%, obviando que nuestro país estuviera dirigido por la dictadura militar más anticomunista de nuestra historia nacional. Hubo que rediseñar los dos reactores peruanos, que se atrasaron un par de años en la entrega. A los EEUU el tiro les salió por la culata, porque eso nos obligó a desarrollar una planta, minúscula, experimental y deliberadamente atrasada, de enriquecimiento de uranio, la de Picaniyeu, en la estepa rionegrina, a 60 km. de Bariloche. Ha vivido poniéndonos a salvo de aprietes externos: el próximo sería contestado con la construcción de una planta de mayor tamaño y tecnología más moderna.
Tres lecciones: la economía manda sobre la la política internacional, esta última manda sobre la interna, y la decisión de 1967 de que nuestras centrales de potencia usaran uranio natural, pagó.
Pero si bien podemos enriquecer uranio, si nos obligan, lo que no podemos es inventarlo.
Rusia, hoy el primer proveedor de enriquecido del mundo y mayor exportador también de centrales nucleares, trata de asegurarse como sea la provisión de uranio. En tiempos de Mauricio Macri ofrecían resucitar la minería argentina de este metal, por pago y con la intención de llevarse parte de la producción a su país. No es que falte uranio en la inmensa geografía rusa, pero la demanda interna y externa obliga a ese país a asegurarse nuevas fuentes, y sobre todo, a negárselas a sus competidores.
Eso no prosperó. El problema de Rusia, para los gobiernos que nos hemos autoinfligido desde 2015, es ser Rusia y no EEUU, o alguno de sus países satélite en lo económico y/o militar y muy dedicados a la minería. No se sabe si por falta de morsas o de canguros, a los rusos no se les de bien disfrazarse de canadienses o australianos.
No existían minas de uranio en la Argentina hasta que la CNEA prospectó el territorio nacional y descubrió los yacimientos más bien chicos, que se han ido explotando en varias provincias. No somos un país uranífero, como lo son Canadá o Kazajistán, los mayores exportadores mundiales. Somos un país con uranio, punto. No nos da el cuero, geológicamente hablando, para exportar. A día de hoy, y si se retoma la minería nacional, tendríamos uranio suficiente para 20 o 30 años más con el pequeño plantel de centrales de potencia de NA-SA, Nucleoeléctrica Argentina SA, estatal.
Con tecnologías nuevas de explotación y la triplicación del precio de la tonelada de uranio en el mercado mundial, eso podría cambiar. Sólo que con la Ley Cavallo de minería, agravada hoy por el RIGI, o Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, toda nueva mina de uranio de propiedad extranjera que se abra en Argentina priorizará la exportación sobre el consumo interno. Nos venderá migajas de nuestro propio uranio, si quedan, y al precio que se les cante.
Como se ve con el diario del lunes, la decisión de dejar de usar uranio argentino y utilizar los excedentes soviéticos, cuando cayó la URSS, no fue una decisión basada en precio. Fue estratégica: una de esas típicas turradas de Carlos Menem para dañar un pilar enorme de nuestra independencia energética y tecnológica.
De paso y cañazo Menem fue el primer presidente en cerrar Pilcaniyeu, como parte más de una política antinuclear integral y al ras que le exige EEUU a nuestro país. Es que somos y seguimos siendo un tábano en el lomo de esa bestia. Desde que empezamos a exportar plantas complejas, con los casos del RP-0 y el RP-10 de Perú, los venimos echando a escobazos del mercado (chico y especializado) de los reactores nucleares multipropósito. La única vez que nos ganaron una licitación fue en 1993 en Tailandia. Desde entonces, que si pintamos nosotros, ni se presentan. Estas plantas son las que no producen electricidad pero sí radiofármacos y una diversidad de materiales y servicios complejos, y normalmente tienen una potencia inferior a las centrales de potencia, y una ingeniería totalmente distinta.
El paso siguiente (para nosotros) sería hacernos independientes en centrales de potencia, un mercado tambén mundial y miles de veces mayor. Ahora que los Small Modular Reactors (SMR) están de moda, nosotros tenemos uno en construcción, el CAREM. Ellos tienen decenas… de proyectos, puro Power Point, folletos y márketing, varios de los cuales copiaron del CAREM sin mayor vergüenza. Otra cosa es construirlos.
Inevitablemente, desde 1981 la política de los EEUU hacia nuestro desarrollo nuclear es aniquilarnos. Despacito y sin apuro, pero sin aflojar. No les ha ido mal, pero según nuestro record de mejores exportadores mundiales de reactores multipropósito, no todo lo bien que hubieran querido.
Si los echamos ya del mercado de reactores, en 30 años más podríamos hacerlo con el de centrales de potencia. Ellos lo saben, nosotros no.
VOLVAMOS A LA MINERÍA
Pilcaniyeu no ser reabrió hasta 2006, y no hace falta decir que en 2106 un presidente de su misma calaña la volvió a cerrar, y así quedó. Mientras sigamos teniendo gobiernos de relaciones carnales con los EEUU, como se autodenominó orgullosamente el de Carlos Menem, «Pilca» no reabre. Lo hizo brevemente entre 2006 y 2015. Luego volvimos a nuestro rol de estrella mayor de la pornografía diplomática.
La compra de uranio ruso fue aprovechada por el gobernador de Mendoza, Arturo Lafalla, en 1997. Tuvo un ataque de ecologismo y, dado que Menem le había otorgado la propiedad del subsuelo a las provincias, que antes era federal, usó su nueva autoridad de patrón para cerrar la única mina de uranio entonces en actividad en el país, Sierra Pintada, a tiro de piedra de San Rafael.
Lo hizo sin que Sierra Pintada hubiera tenido antes ningún efecto adverso sobre el agua, la tierra o la salud de trabajadores y vecinos. Sin embargo, Lafalla quedó de todos modos ante sus comprovincianos como un ecologista de pelo en pecho, y de yapa un duro capaz de pararse de manos ante el estado nacional, algo que siempre da vidas extra.
No era difícil hacerlo, el estado nacional en 1997 estaba en remate y desaparición, y Menem venía cumpliendo su mandato externo de ir liquidando el Programa Nuclear Argentino y esa decisión de Lafalla le venía como anillo al dedo. Sin oposición alguna de la oposición, además. Ésta se había vuelto tan antinuclear como el menemismo más explícito, y así de entreguista. En ese cuadro, cerrarle un activo a la CNEA era políticamente tan fácil como pegarle patadas a una vaca muerta.
La razón por la cual Sierra Pintada sigue cerrada desde 1997 es que la CNEA debe remediar los residuos habituales de toda minería: colas y agua de cantera con residuos de uranio. Y eso es cierto. Mientras tanto, como Rusia decidió volver a ser un país y no remata más sus excedentes de uranio militar, compramos concentrado de uranio de Kazajistán. Por supuesto, a un costo creciente en divisas, porque el precio internacional de este metal estratégico sube como un cohete.
Lo de remediación definitiva es algo que la CNEA ya hizo en otro complejo minero uranífero de Mendoza, el de Malargüe, iniciando actividades en 2010. La vieja planta fabril que transformaba el mineral bruto en concentrado fue desmantelada y gestionada, y sus colas de mineral (centenares de miles de toneladas de sólidos y polvos con un contenido residual de uranio), fueron encapsulados en una estructura artificial ciclópea. Está hecha de varias capas de distintos materiales geológicos traídos de distintos lugares de la provincia.
La estructura, cuya integridad ante lluvia, nieve, viento, raíces y roedores se estima en 500 años, hoy es una loma parquizada y arbolada, con senderos y miradores. La ARN (Autoridad Regulatoria Nuclear) la considera totalmente habitable. Las autoridades provinciales y municipales también: el parque se llama oficialmente «El Mirador», y allí se hacen deportes, hay bicisendas, senderos aeróbicos y peatonales y un playón deportivo. Hoy es el sitio más verde y bonito de una típica ciudad petrolera y minera bastante gris, y situada en el paisaje más bien árido de La Payunia.
Lo que se monitorea constantemente en el parque son las emisiones de radón 226 del suelo. No son mayores que las de los otros suelos naturales de la zona. El escaso uranio residual que quedó en las colas de minería es MENOR que el de las rocas de origen, en las minas Los Huemules y Sierra Pintada. Cosa obvia: la mayor parte de uranio que se pudo extraer químicamente de esas rocas, hace tiempo que forma parte de los combustibles gastados de las Atuchas I y II, y de Embalse.
El asunto con las colas es que aunque tienen menos uranio que en la roca natural, ésta ha sido molida a grano talco. La mayor superficie de intercambio de las partículas tan finas con la atmósfera y el agua hace que la liberación de elementos de decaimiento del uranio, particularmente los volátiles, como el radón, sea más rápida que en la roca original íntegra.
Pero esas emanaciones de radón nunca fueron un peligro para la ciudad: un hippie que hubiera tomado la decisión de vivir un año entero en una carpa en medio de las colas, habría tenido el mismo riesgo de cáncer pulmonar que un fumador de un paquete por día. Pero el área quedó cerrada por Gendarmería, a nadie se la habría ocurrido la idea de usar aquellas lomadas de polvo gris como área recreativa o de acampada. Por lo demás, no ha habido avistamiento de hippies en Mendoza durante milenios.
Cuando se cerró el Complejo Fabril Malargüe, las colas estaban, además, a dos kilómetros de las casas más cercanas de la ciudad. Pero el radón que podía y puede aspirar hoy un malargüense viene mayormente de los materiales con que están hechas las casas y construcciones, o del subsuelo, y del agua freática. Esa parte de La Payunia es geológicamente uranífera, tanto en las rocas como en los suelos de llanura de pedemonte generados por su erosión.
Los malargüenses al parque lo llaman «La Empanada», porque es una cápsula redondeada con relleno. Cuando se iniciaron las obras estaba a un kilómetro de la ciudad, ahora ésta creció tanto que lo englobó. Si en 500 años la erosión hídrica y eólica y la acción de raíces y animales excavadores logran destruir las cinco capas de materiales que encierran las viejas colas de minería, no importará en absoluto. La cadena de decaimiento natural del uranio habrá eliminado las emisiones de radón hasta hacerlas indiscernibles respecto del paisaje.
El trabajo de encapsulamiento se financió con un crédito de U$ 17 millones del Banco Mundial. No se entiende que los estados nacional y provincial no pagaran esta tarea mucho antes y de sus respectivos bolsillos, en lugar de generar deuda externa, porque ambas partes se beneficiaron.
Después de todo, la primera y única planta fabril del desértico norte de la Payunia, donde se vive básicamente del chivo, del petróleo y del turismo, durante décadas fue ésa de la CNEA. «La Comisión», como le decimos los que la conocemos, es un organismo que vino a hacer, no a sacar. En la mejor tradición de YPF o Gas del Estado, hizo infraestructura de viviendas, eléctrica, de caminos, de redes de agua y hasta construyó escuelas en aquellos parajes que ayudó a poblar, y en el caso de la mina de Huemul, en un paraje remoto, desértico y frío, ponía no sólo la escuela sino los micros para traer y llevar a los chicos de los empleados.
Nuestro «estado empobrecedor» en acción, como dicen algunos imbéciles.
ALGUNAS SUMAS Y RESTAS
El gobernador Lafalla, quien hoy debe andar pisando los 80 años, debió hacer algunas cuentas, antes de cerrar Sierra Pintada en 1997. No parece que las haya hecho. El uranio que salió de aquella planta minera de Malargüe desde los ’50 hasta los ’70 en 2010 habría cubierto 10 veces el consumo eléctrico de toda Mendoza durante 2010. Justamente aquel año, la provincia vivía entre apagones y «brown outs», porque no llovía una gota y, sorpresa, ya no se puede contar mucho con el agua de deshielo. Los embalses hidroeléctricos estaban semivacíos.
Eso desde entonces ha ocurrido cada vez que sobreviene un año de «La Niña», la oscilación climática del Pacífico que trae sequías cada vez más frecuentes y severas a nuestro país. La última y peor duró tres años, desde fines 2019 a principios de 2023 y fue devastadora para toda la hidroelectricidad argentina.
¿Por qué traigo a cuenta «La Empanada» de Malargüe? Porque nuestro país, con la Ley Cavallo de minería, desde los ’90 se ha dado con ferocidad a la minería metalífera a cargo de multinacionales. Como éstas ahora pueden operar como sociedades de fantasía sin bienes ejecutables, las provincias metalíferas (casi todas las cordilleranas) se están brotando de diques de colas precarios.
Normalmente estas murallas de cascajo estéril encierran barros tratados por lixiviación húmeda, cuya acidez quema la piel y la carne. Filtran líquido percolado lleno de metales pesados liberados por la molienda fina y al tratamiento extractivo ácido. El percolado baja por las cañadas naturales, porque toda la impermeabilización de los diques de colas suele ser una lámina de nylon. Ojo, nylon grueso, el Mingo Cavallo cuidó ése detalle cuando hizo traducir su ley minera del inglés. Y tales diques ocupan cabeceras de arroyos que hoy empiezan a tener un contenido de metales pesados antes inexistente. Para la agricultura, ganadería y salud pública de las pueblos aguas abajo, esta amenaza química durará milenios o siglos. Eso si los diques no se derrumban antes.
Tales son los pasivos ambientales típicos que te dejan las grandes minas a cielo abierto agotadas, cuando cierran operaciones, embolsican todo centavo que no hayan fugado y se piantan del país, cantando don’t cry for me Argentina. Te dejan, como recuerdo de su paso, miles de desconcertados despedidos y problemas crónicos de aguas en una geografía, de suyo, muy seca.
Y algunos son desastres por suceder. Un dique de colas cordillerano y a gran altura, típico de estos tiempos, hecho como la mona, sostiene precariamente, millones de toneladas de barro tóxico y fluído, y -caso de San Juan- se le pide que aguante un sismo severo, grado 6,5 en la escala Richter. Es mucho pedir.
Pero, apa, San Juan tiene al menos 2 terremotos por siglo que marcan 7,5 en esa escala. Para el caso, el de 1944 destruyó enteramente la capital provincial. El de 1977 borró del mapa la ciudad de Caucete. Si un dique de colas en las alturas se derrumba por terremoto, los barros bajan por los arroyos como un alud, enterrando alguna que otra población a su paso. No se necesita mucha pendiente para ello, la fluidez de estos barros a veces es enorme, y acatan tan ciegamente la gravedad como el agua.
Pongamos el caso de una minera que te dejó un dique de colas a espera de derrumbe y se fue. Sos un goberna de los que ya no hay, te calentaste y la querés enjuiciar, pongan la tarasca y hacemos nosotros una remediación geológica «comme il faut», onda «La Empanada» o Parque Mirador de Malargüe. Bueno, tu problema es que como bienes ejecutables aquí dejaron una puerta, una chapa con el nombre de la empresa, y un teléfono adentro que no contesta nadie.
Siempre te queda el recurso de enjuiciarlas internacionalmente. Ya puedo oír las risas de los jueces canadienses, australianos, británicos y suizos. Exagero, los suizos no se ríen.
Hablo de «La Empanada» de Malargüe porque mientras va creciendo el daño ambiental por minería metalífera, esa estructura parquizada construida por la CNEA es un ejemplo excelente pero no repetido jamás de gestión definitiva. Treinta y un años cumple la Ley Cavallo de Minería, y se acabaron las empanadas. Lo que sucedió en Malargüe es una rareza.
Pedile una obra así a las multinacionales de la Cámara Argentina de Empresas Mineras y contame cómo te va. Pediles, mientras una mina de oro, o de oro y cobre, o de vanadio, o de litio, sigue todavía activa, que vayan haciendo gestión definitiva simultánea con la explotación, antes de tomarse el piróscafo y dejarte lleno de preguntas de cómo sigue la historia. Vos pediles eso. Y después me contás cómo te fue.
Lo que demostró la CNEA en Malargüe es que el estado nacional es responsable final ante la Constitución y ante el pueblo. No puede rajarse a Canadá o a Australia y parapetarse judicialmente allí. No es una multi.
Y en el caso de Malargüe y su empanada, la CNEA se hizo cargo. Tarde, lamentablemente, 17 años tras el cierre de la planta. Pero hay dos causales de atraso: desde Alfonsín en más, la CNEA se quedó sin presupuesto y en 1997 tenía todas sus obras estratégicas paradas o cerradas. Por algo tenemos las mismas tres centrales de potencia planificadas en 1981. La otra causa es que la percepción social acerca de gestión de residuos mineros era mucho más permisiva que la actual, aunque la actual no se cumpla.
Desde el cierre de Sierra Pintada, los valores de uranio y radio 226 disuelto en el agua del sistema hídrico Tigre-Diamante bajaron más o menos a la mitad, según la Policía de Aguas de la provincia. Gran felicidad, pero antes tampoco eran altos, ni siquiera significativos biológicamente. Desde el punto de vista sanitario, la mitad de nada sigue siendo nada. ¿Tuvieron esos valores anteriores al cierre algún efecto epidemiológico? Esas cosas saltan a la vista cuando uno despliega casuística de leucemias en un mapa interactivo. ¿Cuál fue el impacto? Ninguno.
Es lógico, Mendoza es una provincia ligeramente radioactiva, y el resto del mundo también. Nuestra especie evolucionó como toda otra forma de vida en la biosfera, con radiación de fondo.
Cuando Lafalla cerró Sierra Pintada, lo hizo exigiendo una remediación total e inmediata de pasivos acumulados como condición de reapertura. En realidad, le importó un comino que la mina quedara sin remediar, lo que quería era cerrarla. Los prohombres que lo continuaron en el gobierno provincial se atrincheran en eso.
La CNEA les pidió repetidamente hacer remediación sobre la marcha, sin cerrar la mina, y por una cuestión bastante obvia. En 1997 el presupuesto de la CNEA pagaba con dificultad los sueldos, por lo demás bajísimos, del mayor y más desconcertado elenco de expertos nucleares del hemisferio sur. La producción de mineral de uranio para la CNEA era la única fuente legítima de fondos para dejar el sito emprolijado. Se necesitaba de Sierra Pintada para remedir Sierra Pintada.
Bueno, fue como hablarle a las paredes. Cuando el sanrafaelino Arturo Lafalla cerró Sierra Pintada los ecologistas mendocinos no fueron los únicos en celebrar. Los beneficiarios principales fueron las grandes empresas rurales frutihortícolas y viñateras de San Rafael, cuya demanda de mano de obra es fuertemente estacional. Al no tener la competencia de la mina como fuente constante anual de trabajo, que de yapa pagaba salarios más altos, se pudieron aplanar a estado basura los costos laborales en la zona.
Eso explica el trabajo infantil en las plantaciones de ajo. Antes del menemato, eso no existía. Hoy ya no indigna a nadie.
Mendoza hace muy bien en preocuparse muchísimo del contenido de uranio en sus arroyos y ríos. No le sobra el agua. La población se amontona en tres oasis cordilleranos de riego alimentados por deshielo, y estos ocupan sólo el 4% de la superficie provincial. El 96% de la provincia, por ende, es inexplotable e inhabitable por ser un desierto estricto ubicado a la «sombra hídrica» de los Andes.
Pero las nieves permanentes que alimentaron los oasis con fidelidad desde tiempos de los indios Huarpes, ahora están desapareciendo por el recalentamiento global, no el de Mendoza en particular, sino de todo el planeta. Mendoza es un caso agudo de un problema global, crónico y que empeora rápido.
Y con eso está en jaque la hidroelectricidad, que ha sido durante décadas la fuente de potencia de base de la industria metalmecánica mendocina, que no es poca. El futuro agrícola e industrial de la provincia probablemente dependa, en buena medida, de la desalinización por ósmosis inversa de aguas de napa hoy inservibles, y para volver a estado potable las aguas de desecho.
Pero eso requiere de una barbaridad de energía eléctrica, y de yapa con suministro constante, 24×7, es decir «potencia de base», en la jerga energética. Las fuentes intermitentes son… intermitentes, como declara su denominación. Si uno no quiere oscilaciones de tensión y frecuencia en la red que disparen apagones, se necesita potencia de base, predecible. Y si además quiere industria metalmecánica, ni te cuento. Mucha potencia de base.
¿Hay tanto gas y petróleo en Mendoza como para copar la parada? ¿Y a qué precio ambiental? Porque la actividad nuclear en la provincia no mató a nadie. Pero la combustión de hidrocarburos, sí. El smog matutino en Mendoza Capital, especialmente en invierno, acorta expectativas de vida. Mata a muchos y antes de tiempo, y de enfermedades cardiovasculares, de cánceres y de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cosas más bien lentas y crueles. Pero no hay ningún ecologista haciendo ESAS cuentas.
Me puedo imaginar perfectamente en una década al gobernador provincial pidiendo a la CNEA y a NA-SA, si todavía existen, una central nucleoeléctrica, o dos. Va a ser la ocasión de decirle que puede colaborar poniendo el uranio, que en Sierra Pintada tiene de sobra, al menos para una década y media. Y reabrir la mina. Y espero que de su explotación se haga cargo directamente el estado, aunque en estos tiempos suena raro.
Lo hago porque las multinacionales mineras que Cavallo nos legó aquí hacen cosas por las cuales en sus países de origen sus ejecutivos estarían presos. Eso no va a cambiar.
Éstas son las cosas que pienso cuando ahora veo que algunos celebran que Dioxitek, limosneando al Ejecutivo, podrá pagar importaciones de uranio de Kazajistán y evitar un apagón nuclear a mediano plazo. Y las pienso aún más cuando me hablan de que la solución será que vengan canadienses a vendernos nuestro propio uranio patagónico. Bueno, el que les sobre.
Puaj.
Daniel E. Arias
ooooo
Dioxitek destrabó la importación de uranio para las centrales nucleares
La empresa estatal Dioxitek pudo acceder a los dólares necesarios para pagar una importación de concentrado de uranio, un insumo clave para la fabricación de los elementos combustibles para las centrales nucleares. El pago fue realizado a fin de junio, confirmaron desde la empresa. La operación fue en el marco del contrato trianual de compra de uranio a precio spot, adelantado el año pasado por este medio.
Dioxitek adeudaba el pago por el último embarque de concentrado de uranio que llegó al país el año pasado. La empresa pudo acceder recién en junio al Mercado Único y Libre de Cambio (MULC) para abonar US$ 34,5 millones a la compañía kazaja Kazatomprom Group. El pago fue por 175 toneladas de concentrado de uranio.
El contrato prevé una entrega anual en los meses de septiembre. «El pago habilita poder recibir el segundo embarque», apuntaron desde la empresa.
Dioxitek importa el concentrado de uranio y lo convierte en dióxido de uranio. Luego este es entregado a Conuar-FAE para la fabricación final de los elementos combustibles para las centrales nucleares.
Minería de uranio
En el largo plazo, un posible retorno de la minería de uranio en la Argentina sería una alternativa de abastecimiento en un contexto internacional crecientemente complejo para la importación de uranio.
Los precios spot del concentrado de uranio vienen al alza desde mediados de 2021, cuando cotizaban apenas por encima de los US$ 30 por libra. Cameco, uno de los principales productores del metal en el mundo, informó un precio spot de US$ 84,25 por libra al cierre de junio. En enero tocó los 100 dólares.
La suba responde a la falta de nuevos proyectos de uranio para atender a la demanda futura de las centrales nucleares. La Asociación Nuclear Mundial estimó que la demanda de uraniocrecerá en un tercio para el 2030. Kazajistán concentra el 40% de la producción mundial. Otro factor que agita las aguas en el mercado es la invasión de Rusia en Ucrania.
Amarillo Grande
En la Argentina, la compañía Blue Sky, una firma canadiense perteneciente al Grosso Group, informó este año una nueva evaluación económica preliminar “positiva” en uno de los yacimientos del proyecto de uranioAmarillo Grande en Río Negro. A partir de los resultados de la campaña exploratoria, la compañía acelerará la realización de un estudio de prefactibilidad.
La viabilidad económica del proyecto atrajo la atención de inversores locales. Corredor Americano SA, del Grupo Corporación América del empresario Eduardo Eurnekian, anunció el mes pasado que se asociará con Blue Sky para desarrollar el depósito Ivana de Uranio-Vanadio del proyecto Amarillo Grande. La empresa invertirá inicialmente hasta US$35 millones y obtendrá hasta un 50% de participación indirecta en la propiedad.
“La reciente PEA para nuestro proyecto Amarillo Grande confirmó el depósito de Ivana como un candidato potencial para la producción de uranio de bajo costo. La transacción propuesta con Corredor Americano proporciona beneficios convincentes para Blue Sky y sus accionistas al establecer un camino claro para llevar a Ivana a la producción en asociación con uno de los grupos más capaces de Argentina”, comentó Nikolaos Cacos, Presidente y Director Ejecutivo de Blue Sky.
Por otro lado, Blue Sky también acaba de adquirir el proyecto mendocino Corcova y el neuquino Chihuidos por un total de casi 80.000 hectáreas que son prospectivos para el descubrimiento de depósitos de uranio susceptibles de recuperación in situ (ISR).
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de 81 años, dio positivo de un test de Covid-19, anunció la Casa Blanca dos días atrás, aunquepresenta síntomas leves de la enfermedad y está fuera de peligro. Este contagio se da en el marco de una suba pronunciada de casos de coronavirus en el país del norte causada, sobre todo, por un nuevo sublinaje de ómicron llamado KP.2, que según los especialistas consultados es el que más contagios está generando y se espera que también llegue a la Argentina. A nivel local, indican las cifras oficiales, el nuevo coronavirus no ocupa el centro de la escena epidemiológica, en la que el protagonismo lo tuvieron en los últimos meses los virus de la influenza y sincicial respiratorio.
En Estados Unidos, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la presencia del SARS-CoV-2 en las aguas residuales alcanzó niveles considerados “altos” o “muy altos” en 26 estados, según los datos informados. Otros indicadores también sugieren que el virus está aumentando su actividad, incluida la prevalencia de diagnósticos de Covid en salas de emergencia y la tasa de pruebas procesadas en laboratorios que dan positivo, aunque el brote permanece lejos de las cifras alcanzadas durante el invierno boreal.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) designa tres variantes de interés (VOI) del nuevo coronavirus, que son EG.5, BA.2.86 y JN.1. Además, el 3 de mayo pasado fueron designadas cuatro variantes bajo monitoreo (VUM), todas descendientes de JN.1: JN.1.7, KP.2, KP.3 y JN.1.18.
De acuerdo con la OMS, a nivel mundial –y la Argentina no es excepción– la JN.1 es la variante dominante (notificada por 132 países), representando el 47,1% de los tests positivos realizados a nivel mundial, aunque su predominancia se encuentra a la baja si se tiene en cuenta que en los análisis anteriores representaba el 56% de los casos. Mientras que las cuatro VUM enumeradas muestran una prevalencia cada vez mayor a nivel mundial, en especial la KP.2.
“Lo que está circulando mucho en Estados Unidos y seguro va a llegar acá, si es que no llegó aún, es la KP.2, que es una variante de la JN.1, todas derivadas de ómicron. Si bien es cierto que tiene un alto nivel de contagiosidad, eso está totalmente comprobado, los índices de hospitalización son muy bajos. Cuando se trata de personas mayores el cuadro puede ser más grave, pero cuando se adquiere la patología en personas de menor edad que tienen un índice de vacunación más o menos lógico, los síntomas son leves”, describe el epidemiólogoHugo Pizzi.
El especialista agrega que el sublinaje KP.2 debe ser seguido de cerca por las autoridades sanitarias: “Tenemos que estar atentos, porque si circula con tanta asiduidad por el norte, eso ya tiene que estar acá, ya debe haber llegado con [las personas que viajan en] los aviones. Lo mismo está sucediendo en Europa, España en los últimos días comunicó que ha tenido en planilla más de 4000 y pico de casos, o sea que se expande con una velocidad increíble”.
Por su parte, el infectólogo Eduardo López, jefe del departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, apunta que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha solicitado que se fabrique una vacuna que incluya a la KP.2 por su alto nivel de contagiosidad.
Los expertos insisten en mantener el esquema de vacunación actualizado
“Esto revela que la vacuna contra el coronavirus va a ser como la de la gripe, se deberá actualizar todos los años. Por otro lado, se va a buscar una vacuna que combine influenza y coronavirus, pero esto no está avanzando tan rápido como se creía”, indica López.
¿Cuáles son las recomendaciones de los especialistas para prevenir un rebrote del Covid-19 en la Argentina? Como siempre, la vacunación.
“La recomendación es que se vacunen. Los mayores de 50 años deben tener actualizada su vacuna contra el coronavirus. No hay que tenerle miedo, hoy tenemos las vacunas de Moderna y Pfizer, que son muy buenas vacunas. La gente no está visitando los vacunatorios y es necesario que lo hagan. Olvidaron las medidas sanitarias aprendidas durante la pandemia. A pesar de que el uso de barbijo es una barrera efectiva contra enfermedades infecciosas, muchas personas no lo utilizan ni cuando tienen síntomas. La gente no estornuda ni tose en el pliegue del codo; antes llevaba, por ejemplo, un frasquito con alcohol para higienizarse y ya no lo usan más. La mayoría de los internados en hospitales son por gripe y neumonía, y todas estas enfermedades podrían prevenirse con vacunas que son gratuitas”, resalta Pizzi.
Influenza y virus sincicial respiratorio
En cuanto a la actividad de influenza en la Argentina, que alcanzó niveles “extraordinarios” en los últimos dos meses, según señala el Boletín Epidemiológico Nacional, mostró un descenso en la última semana a niveles moderados. Paralelamente, se observó un incremento en la tasa de positividad de virus sincicial respiratorio (VSR), aunque por el momento se mantiene por debajo de los valores máximos alcanzados en temporadas previas.
Según el mencionado boletín, entre los casos hospitalizados durante la semana 26 de este año (24 a 30 de junio), se registraron 16 detecciones de SARS-CoV-2, 119 casos de influenza y 280 de VSR.
“En influenza tuvimos un brote importante A H3N2, que es una cepa de alta transmisibilidad e impactó con mayor cantidad de chicos y adultos internados por influenza. Esto no ocurría hace bastantes años”, lamenta López.
“Hoy tenemos muchos casos de gripe. Para graficarlo, si bien varía según la jurisdicción, hay zonas con un 80% de ocupación de camas de internación. Sin embargo, hay mucha rotación. En la época de la pandemia había veces que teníamos a una persona internada durante meses, ahora no. Evidentemente genera un cuadro menos agudo”, resalta Pizzi.
Conocer desde muy temprano lo que a uno lo mantendrá entusiasmado sin desmayo a lo largo de la vida es una dicha que no tiene igual. En el caso de Gustavo Politis, eso fue la arqueología, de la que se enamoró siendo todavía adolescente.
“Una vez, cuando cursaba el segundo o tercer año, conocí a un muchacho un poco mayor que integraba una asociación de amigos de las ciencias naturales de Necochea, Jorge, a quien todavía frecuento –recuerda–. Salía al campo, al río, a los médanos, a buscar fósiles y restos arqueológicos. El río tiene unas barrancas espectaculares y me parecía fascinante encontrar un caparazón de gliptodonte, una punta de flecha, restos de cerámicas…Después, mi tío, que era marino mercante, pero había estudiado filosofía, un día me preguntó qué quería ser y le contesté que arqueólogo. Suspiró y dijo: ‘Ahhh… arqueólogo… Qué gran carrera. Los países son grandes cuando tienen arqueólogos, paleontólogos, filósofos. Eso hace grandes a los países, no solo ingenieros y médicos’.Tanto él como mis padres siempre me estimularon. Luego, cuando tenía 15 años, me dieron una beca en una feria de ciencias para ir una vez por mes a un instituto de investigaciones de Olavarría. El director, que era arqueólogo, me llevaba al campo y me ayudó a consolidar mi vocación muy precozmente. Eso facilita las cosas, hacer lo que a uno lo apasiona. Puedo ir a dar una conferencia a la universidad más distinguida o a una charla para un colegio en Tres Arroyos y lo disfruto igual. Me entusiasma hablar de lo que pienso, de lo que encontré, de lo que estoy investigando. Es algo que mantengo de toda la vida”.
Ahora, esa entrega y los aportes realizados a lo largo de más de treinta años de este docente e investigador de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) y el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (Incuapa, que él mismo fundó, perteneciente al Conicet y a la Universidad del centro) fueron reconocidos con el Premio Humboldt de Investigación (Humboldt Research Award), uno de los más importantes de Europa y que se otorga a científicos y científicas de todo el mundo cuyos desarrollos fundamentales, nuevas teorías o conocimientos tuvieron un impacto significativo en su disciplina.
El premio de la Fundación Alexander Von Humboldt se otorga a pedido de una universidad; en este caso, la de Bonn, con cuyo Departamento de Antropología y Estudios Americanos venía colaborando Politis. Es una distinción que se otorga a los aportes de una vida. “La idea es que que uno pase un tiempo de entre seis meses y un año en Alemania para mejorar o impulsar ciertas áreas de investigación, participando en un par de seminarios ya establecidos y en otros que van a ir surgiendo, pero no tengo que dar clases, puedo dedicarme a investigar y, en mi caso, voy a aprovechar para escribir un libro que estoy preparando”.
Su intención es dar forma a una obra que conjugue las tres áreas en las que trabajó a lo largo de su carrera: la arqueología pampeana y del noreste argentino, en la que investiga desde hace tiempo junto con Mariano Bonomo. “Leí mucha historia de la época colonial en toda esta zona en clave indígena, antropológica, y [en el libro] quiero combinar eso con el conocimiento que tengo de las sociedades indígenas, amazónicas, de los guaraníes y otros pueblos –cuenta Politis–. Quisiera integrar la mirada arqueológica con la histórica y la etnográfica para presentar un panorama distinto de los últimos momentos previos a la llegada de los conquistadores y en los primeros dos siglos de la conquista en el Río de la Plata, porque eso de alguna manera definió la estructura social de América Latina. Los Estados y las naciones fueron definidas por los pueblos originarios y por cómo fueron los procesos de conquista, resistencia, etnogénesis con los conquistadores. Para hacerse una idea, en la segunda fundación de Buenos Aires vienen bajando desde Asunción diez españoles y 64 ‘mancebos de la tierra’ (es decir, mestizos, hijos de españoles con indígenas o directamente indígenas), más una cantidad indeterminada de indios guaraníes. O sea, eran pueblos híbridos, sociedades que se habían formado entre un pequeño núcleo de españoles y portugueses, y un número muy importante de indígenas de diferentes etnias. Y con cada una de esas etnias se fueron estableciendo relaciones diferentes. De hecho, hubo una alianza entre los españoles y los guaraníes, y otra alianza entre los portugueses y los tupíes que definió la expansión de la bandeirantes, de la corona portuguesa… Lo más novedoso es que vamos a presentar el sustrato indígena también desde la arqueología. No solamente la visión de los españoles, sino los datos que están surgiendo de las investigaciones arqueológicas en el Delta del Paraná, donde también estamos trabajando, en el Paraná, en La Pampa… Estoy muy entusiasmado”.
En el desierto de Atacama
De acuerdo con los estudios de Politis, si bien los pueblos originarios de esta parte del continente no tenían una estructura social comparable con la de los incas o los aztecas, ni llegaron a formar imperios o señoríos, eran cazadores recolectores con un grado de complejidad interesante. Los guaraníes poseían un manejo acabado del ambiente. Los chaná timbú atrajeron a los conquistadores a Asunción por su dominio de la horticultura, les proporcionaron la manutención y les permitieron insertarse en una sociedad estable. Por su parte, a los guaraníes les convenía la llegada de los españoles, porque incorporaron tácticas militares y éstos fueron aliados de lujo para enfrentar conflictos interétnicos que tenían con otros grupos. “Lo que pasa es que con el correr del tiempo los españoles los fueron sometiendo –aclara Politis–. Esa alianza fue como el beso de la mujer araña, terminó envolviéndolos. Sobrevino un proceso de etnogénesis y la sociedad que se formó en Paraguay no fue española, ni siquiera criolla, tenía una fuerte impronta guaraní. Estuve allí hace dos semanas, investigando con indígenas contemporáneos, y constaté que fuera de Asunción la sociedad paraguaya habla guaraní como primera lengua y no todos son bilingües. De hecho, nosotros estábamos siempre con un traductor. Encontramos una casa comunal ritual, grandísima, espectacular. Todavía hay zonas dentro de ese país donde lo indígena está muy presente, no intacto, obviamente, porque hay cinco siglos de interacción con la sociedad occidental. Pero se mantienen muchas tradiciones prehispánicas. El botón labial, esa perforación que se hacían como rito de iniciación que tenía que ver con la identidad étnica, tiene milenios de tradición”.
Politis viajará con su pareja, Ingrid de Jong, etnohistoriadora (estudia las «relaciones diplomáticas» que existían en el Siglo XIX entre los indios y los gobiernos de esa época) y también investigadora del Conicet. En marzo, durante un seminario, será la entrega formal del premio. Y en julio hay otros seminarios y una recepción en Berlín que contará con la presencia del presidente de Alemania.
La idea de la distinción, dotada de 60.000 euros, es que use una parte para cubrir el alojamiento en la universidad. Pero además recibirá fondos para el pasaje, para aprender alemán, para comprar libros. Y a los laureados de ciertos países entre los cuales se encuentra la Argentina, se les otorga también un apoyo continuo por el resto de la carrera para adquirir equipamiento, cubrir viajes a congresos y publicación de trabajo
Con Ingrid de Jong, su pareja, flanqueando una réplica del hombre de Neanderthal
Gustavo Politis tiene una larga y prolífica trayectoria de investigación. Luego de obtener su licenciatura, se doctoró en Ciencias Naturales por la Universidad Nacional de la Plata y realizó estudios posdoctorales en la Universidad de Kentucky, en la de Maine y en el Smithsonian Institute. Desarrolló su carrera de investigación en el Conicet hasta alcanzar la categoría de investigador superior en 2010. Fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires entre 1988 y 1992, y dirigió el Incuapa hasta 2022. Además de su tarea como Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Unicen y de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP fue profesor visitante en varias universidades nacionales y del extranjero.
Sus temas de estudio se centran en la arqueología de pueblos indígenas que habitaron la región pampeana. “Tuve la suerte de trabajar en sitios muy, muy antiguos, de los más antiguos de la Argentina y de América, lo cual me llevó a conectarme con la historia del poblamiento, la expansión del Homo sapiens en nuestro continente. Y hace unos años estoy trabajando con Mariano Bonomo en el Delta y en el río Paraná, donde hay otro tipo de sociedades también muy interesantes”, explica.
Además, Politis fue pionero en la Argentina y en América Latina en investigaciones de etnoarqueología, que estudian indígenas actuales, pero con una mirada arqueológica: “Se trata no solamente de ver lo que hacen, sino también qué es lo que dejan cuando hacen algo para después, por analogía, tratar de interpretar mejor el registro arqueológico –destaca–. Ese interés por entender otras sociedades, no solo del pasado, sino del presente, me llevó a estudiar grupos de cazadores recolectores del Amazonas, de los pocos que todavía existen en América. Tuve un proyecto muy largo con los Nukak, en Colombia, otro con un grupo llamado Hotï, en Venezuela, que duró menos por problemas políticos de la región, y otro con los Awá, que significa ‘gente’ en guaraní. Por último, siempre me interesó mucho reflexionar sobre la teoría y la práctica de la arqueología en nuestra región. De hecho, tengo bastante avanzado un libro sobre una historia política de la arqueología argentina. O sea, leer la historia, la construcción del pasado prehispánico, en clave política a través de los últimos 120 años. Analizar cómo la política y los movimientos sociales influyeron en la manera en que los arqueólogos fuimos reconstruyendo el pasado. Porque, como es obvio, la reconstrucción del pasado no es algo objetivo, está íntimamente relacionada con el contexto sociopolítico. Esto me tienemuy interesado y la posibilidad de estar casi un año un poco alejado de las actividades más burocráticas, administrativas me presenta un horizonte maravilloso”.
Entre otras distinciones, también recibió la Beca John Simon Guggenheim, el Premio Houssay Trayectoria, el Premio Investigador de la Nación Argentina y el SAF Research Award 2023 otorgado por el Instituto de Arqueología de la Academia China de Ciencias Sociales.
Por una extraña pirueta del destino, Politis está familiarizado con la figura de Alexander Von Humboldt desde su infancia. Criado en Necochea, cursó toda la primaria y la secundaria en una escuela alemana de ese nombre. “Nací en Vicente López, pero por el trabajo de mi papá, nos mudamos a esa ciudad de la costa atlántica y él quería que fuéramos a una escuela bilingüe –recuerda–. Así que inicié mi vida académica bajo el signo de Humboldt y ahora, sobre el final de mi carrera, este premio tiene un significado especial”.