El conflicto bélico podría ser el catalizador para la erosión del dominio del petrodólar y el inicio del petroyuan. Con esa frase, un reciente informe del Deutsche Bank plantea que, por la guerra en Medio Oriente, podría haber un impacto sobre el uso del dólar en el comercio global y como reserva de valor. Ante esto, los analistas explican como poco a poco los bancos centrales comenzaron a desdolarizarse, una tendencia que ya lleva algunos años, y que China avanza a paso lento pero firme para posicionar a su moneda a nivel global como alternativa al billete verde. «Si logran demostrar que son los adultos de la sala» están más cerca de conseguirlo, alertan.
Antes de comenzar el debate es importante recordar que los denominados petrodólaresremontan a 1974 cuando, en medio de una fuerte escalada en los precios del crudo, Arabia Saudita acordó fijar su valor en dólares estadounidenses e invertir sus excedentes en activos denominados en esa moneda. Sin embargo, desde hace unos años, China comenzó a tejer algunos movimientos estratégicos para comenzar a posicionar al yuan en el comercio internacional: lanzó el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos (CIPS), independiente del SWIFT de EEUU, creó contratos de futuros para operaciones petroleras en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái y habilitó transacciones a través de la Bolsa de Petróleo y Gas Natural de la misma ciudad.
La «desdolarización» de los bancos centrales, una tendencia que se profundiza
«Este debate data ya de hace un tiempo largo», le dijo a Ámbito, Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders, y recordó que hasta hace unos años la participación del dólar en las reservas mundiales superaba el 60% y hoy ese nivel se redujo hasta el 41%. El especialista remarcó que el euro, y el oro en el último año, ganaron participación en dichas reservas, y advirtió que la tendencia «puede profundizarse con la guerra del Medio Oriente». «Rusia y China ya habían desdolarizado mucho sus reservas y se están sumando muchos otros bancos centrales».
El mayor comprador de oro durante 2025 fue el Banco Central de Polonia, citó Neffa y remarcó que Brasil también busca diversificar la composición de sus reservas. «Estados Unidos tiene un déficit fiscal muy grande, y un déficit de cuenta corriente gigantesco. El balance comercial y el déficit de cuenta corriente fueron superiores en 2025 respecto a 2024, incluso con esos aranceles que aplicó Trump«, explicó.
«A medida que vayamos encontrando cierta paz en Medio Oriente, podría volver a bajar el dólar (desde la irrupción del conflicto el índice dólar, que compara a la divisa con otras monedas relevantes en el mundo, se fortaleció) y quebrar ese mínimo que tuvo a comienzos de año. A corto plazo viene muy firme porque el mercado prevé que las tasas de interés en EEUU se mantendrán en estos niveles, pero también también el resto de los países van a tener que no solo no bajar la tasa de interés, sino pensar en subirlas. «Las tasas de interés a 2 años de Europa, Japón, y Gran Bretaña, están por encima de la tasa de referencia que fijan sus respectivos bancos centrales», completó.
China avanza a paso lento pero firme para posicionar al yuan
En diálogo con Ámbito, Jorge Carrera, economista, profesor en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), y exdirector del BCRA, expresó que «en principio daría la sensación de que no debería haber un cambio muy abrupto», porque «si bien puede haber buenas monedas que sustituyan al dólar, detrás está el tamaño de la economía que respalda la moneda y nadie ha podido alcanzar tal tamaño para darsemejante nivel de liquidez al comercio global y a las transacciones financieras globales como Estados Unidos«, destacó.
Al respecto, ilustró que si bien el franco suizo o la corona noruega «son mucho mejores en términos de ‘fundamentals’, son pequeñas; el euro fue el único intento de hacer una moneda grande». Ante la pregunta de si hay alguna moneda rival que está surgiendo, la respuesta es: sí, claramente es el yuan. «Lo que pasa es que China hace todo con sus tiempos. Ya están armando un sistema de pagos que sea alternativo al Swift y obviamente la guerra puede apuntar a fortalecer esto».
Para Carrera, la hegemonía del dólar enfrenta desafíos que no solo provienen del exterior, sino de las propias contradicciones políticas en Washington. Según el especialista, existe una disputa latente entre la Casa Blanca y la Reserva Federal sobre el manejo de las tasas de interés y la prioridad parece haberse desplazado hacia los intereses domésticos, dejando en un segundo plano la función del dólar como columna vertebral de la estructura financiera global.
En este marco, sostuvo que el escenario futuro no necesariamente implica la sustitución del dólar por otra moneda única, sino más bien una atomización de los instrumentos financieros. «Vemos a muchos bancos centrales vendiendo parte de sus tenencias en dólares para rotar hacia otros activos. El oro ha resurgido como el refugio típico en estos contextos de incertidumbre, pero también estamos viendo la aparición de alternativas financieras asociadas a distintas canastas de monedas», profundizó.
Para finalizar, el economista destacó el avance de la «Ruta de la Seda financiera» como un factor determinante, al señalar que China está replicando su exitoso modelo de apertura industrial gradual en el sector bancario a través de una red de más de 60 acuerdos de swaps de monedas para integrar pagos directamente en yuanes. En ese sentido, pronosticó que, aunque Beijing actúa con cautela para proteger su economía doméstica, si logra posicionarse como el «actor responsable» frente a la incertidumbre fiscal y política que genera la gestión de Trump, es muy probable que el mundo acelere su transición hacia la moneda china, consolidando una alternativa real que aprovecha las dudas globales sobre la fiabilidad del dólar.
Doug Lawler, presidente y CEO de Continental Resources, una de las compañías que lideró la revolución de la explotación no convencional en Estados Unidos, reafirmó en el CERAWeek 2026 su interés por Vaca Muerta y elogió los incentivos que ofrece el gobierno de Javier Milei para alentar una mayor inversión. «En 5 a 10 años, la producción de EE.UU. se va a estabilizar o declinar y ese gap va a ser cubierto por Vaca Muerta», aseguró.
“La calidad de la roca es sobresaliente. Si uno mira la columna estratigráfica de Vaca Muerta y la compara con algunos plays de shale en Estados Unidos, al combinar formaciones como Bakken, Eagle Ford y unidades prolíficas del Permian Basin, como la Wolfcamp, se obtiene un conjunto comparable”, aseguró.
La experiencia de Continental
Continental fue una de las empresas clave en el desarrollo temprano del shale oil, de la mano de su fundador Harold Hamm, especialmente en la formación Bakken. En 2004 perforó uno de los primeros pozos comercialmente exitosos combinando perforación horizontal y fractura hidráulica en esa formación. Por lo tanto, que esa empresa destaque la calidad de la roca de Vaca Muerta adquiere otra relevancia.
“Desde Continental, como pioneros en los plays de shale con 60 años de historia, es que esta roca está lista para ser desarrollada y movilizada. Creemos que los aprendizajes de los plays de shale en Estados Unidos son directamente transferibles al shale de Vaca Muerta, y creemos que hay una propuesta de valor enorme no solo para Argentina, sino para el mundo. Argentina tiene la capacidad de exportar y contribuir de manera material al perfil energético global”, aseguró Lawler.
El ejecutivo destacó luego que, comparado con el desarrollo del shale en Estados Unidos, Vaca Muerta recién está comenzando. “Parte de nuestro interés en Argentina viene del hecho de que los recursos necesarios para aprovechar esa energía —el petróleo y el gas— aún no han sido plenamente movilizados. Y esos recursos son capital, talento humano y empresas de servicios. Esto está en una etapa muy, muy temprana y esa oportunidad hacia el futuro la vemos como algo muy significativo”, remarcó.
Elogios para los incentivos que ofrece Milei
Luego Lawler aprovechó para elogiar los incentivos que ofrece el gobierno de Milei. “Lo que nos entusiasma muchísimo también es el gran esfuerzo que se está haciendo por mejorar el contexto de inversión para que compañías como Continental puedan invertir de manera competitiva frente a las oportunidades que tenemos en Estados Unidos”, sostuvo el tItular de esta firma estadounidense que en enero selló una alianza estratégica con PAE.
–Mencionó tres aspectos: capital, recursos humanos y servicios. ¿Cuál de los tres, y en qué orden, cree que Argentina necesita desarrollar más? –le preguntaron.
–En este punto creo que todos son absolutamente esenciales, pero lo realmente importante ahora es el componente de servicios y la competencia entre proveedores y contratistas para facilitar el desarrollo de la industria. Ya hay empresas muy capaces en Vaca Muerta —YPF, Pan American, Tecpetrol, Vista y muchas otras—. La calidad técnica es muy fuerte. Cómo se sigue construyendo la infraestructura y cómo las reformas del gobierno acompañan ese desarrollo de servicios es clave en los próximos años.
–Si uno traza una línea de tiempo del desarrollo del shale en EE.UU. y ubica a Argentina sobre esa línea, ¿en qué año está Argentina?
–Bueno, es muy temprano para saberlo. Algo único de Argentina hoy es que los operadores locales han incorporado rápidamente aprendizajes, tanto locales como de empresas de servicios con experiencia en EE.UU. Está listo para arrancar. Eso nos entusiasmó mucho cuando visitamos el país por primera vez. En Continental tenemos 60 años resolviendo problemas complejos —de subsuelo, superficie, infraestructura— y estamos muy interesados en participar y compartir lo aprendido perforando decenas de miles de pozos en EE.UU.
–¿Diría que Argentina está como EE.UU. en 2008–2010 –cuando comenzó la revolución del shale en Estados Unidos-?
–Sí, diría que está en ese período. Muy temprano. Pero también es importante notar que, técnicamente, Argentina está mucho más avanzada que en ese momento en EE.UU. El tema es el nivel de inversión en la roca. Eso es en lo que tiene que ponerse al día, y luego la capacidad de movilizar esos recursos.
–En entrevistas dijo que el crecimiento del shale en EE.UU. es limitado. Entonces, ¿Vaca Muerta es atractiva porque no tiene riesgo exploratorio?
–Sí, es correcto. Todavía hay oportunidades de exploración en EE.UU., pero también vemos degradación en la calidad del shale. Lo que compensa eso es la tecnología: laterales más largos, mejor diseño de estimulación, mejor espaciamiento. Eso mantiene la producción, pero sabemos que hay límites. Lo vimos en Eagle Ford y Bakken, que ya alcanzaron su pico. El Permian todavía no, pero va a pasar. Por eso, pensando en los próximos 10, 20, 30 años, queremos exportar nuestra experiencia y trabajar con países que incentiven la inversión.
Por último, el ejecutivo volvió a insistir sobre la importancia de que el gobierno de Milei siga por la senda actual. «Lo que seguiría fomentando es el excelente trabajo que se está realizando. No hagan nada que desincentive la inversión. Porque si se desincentiva la inversión, eso perjudica a los ciudadanos argentinos y retrasa la contribución sustancial del petróleo y el gas al panorama energético mundial. Recuerdo cuando la producción de esquisto de Marcellus estaba empezando. Me reuní con el gobernador de Pensilvania. Quería que lo acompañara en una plataforma para apoyar un impuesto adicional a toda la producción de gas de esquisto en el estado de Pensilvania. En ese momento, la producción de esquisto de Haynesville también estaba en sus inicios. Estaban empezando a explotarse los yacimientos de esquisto de Utica, todos ellos de gas. Y el petróleo apenas comenzaba a emerger o a ser explorado. Y le dije al gobernador: «Gobernador, no haga nada que desanime la inversión. Porque en una economía capitalista, los inversores, las compañías de petróleo y gas, tienen otros lugares donde invertir». Y le dije al gobernador en ese momento: «Si aumenta ese impuesto, trasladaremos las plataformas a Ohio, a los yacimientos de esquisto de Utica». Lo aumentaron. Y trasladamos las plataformas a Ohio. Y al final, cambiaron de opinión. Y todos saben lo que ha pasado con los yacimientos de esquisto de Marcellus. Es un yacimiento de gas natural increíble. Pero lo que es realmente especial, realmente genial, y lo que en Continental nos entusiasma tanto, es la cooperación entre el gobierno federal, la administración de Milei, el trabajo que está haciendo Daniel (González), el gobierno provincial y el liderazgo que está fomentando la inversión. Es absolutamente lo correcto para impulsar el mayor valor para Argentina, para las provincias y para la gente y los ciudadanos del país. Y lo mejor de todo es que beneficiará al mundo entero. En los próximos 5 a 10 años, la producción de EE.UU. se va a estabilizar o declinar y ese gap va a ser cubierto en gran parte por Argentina”, concluyó.”, concluyó.
El enfoque de esta nota reciente es sobre la fabricación en Brasil de los cazas Gripen, y lo que significa para su fortalecimiento militar. Y el artículo de diciembre pasado que volvemos a publicar resume una larga serie de notas sobre esa compra que evaluamos desafortunada. Pero lo que nos interesa en realidad comparar son los sistemas de defensa de los 2 países más grandes de América del Sur. El precio que pagamos nosotros por no esforzarnos en conservar el imprescindible complejo industrial militar.
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La producción en Brasil de aviones caza supersónicos Gripen F-39E no solamente coloca al gigante sudamericano a la vanguardia de capacidades militares en el mundo, sino que también da un paso hacia el deseo de su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, de estar preparado ante posibles amenazas de potencias, afirmaron expertos.
Fruto de un acuerdo entre la empresa brasileña Embraer y la sueca Saab, el mandatario bautizó la primera de las aeronaves de este estilo que serán ensambladas íntegramente en la planta de Embraer en Gavião Peixoto, en el Estado de Sao Paulo.
Si bien la flota se complementará con otros 21 aviones enviados desde Suecia, el acuerdo permite una transferencia de tecnología que incluyó el entrenamiento de unos 350 ingenieros brasileños en las instalaciones de Saab y la posibilidad de generar unos 12.000 puestos de trabajo vinculados a la industria de la defensa en el país.
El politólogo argentino y especialista en Defensa Juan José Roldán destacó que lo conseguido por Brasil es «la frutilla del postre de un proceso que viene de hace por lo menos 60 o 70 años» y que tiene a la empresa fabricante de aviones Embraer como protagonista.
En ese sentido, el experto destacó la importancia de que Brasil haya dado continuidad a los procesos de desarrollo en materia de defensa sin someterse a los «vaivenes políticos» del país.
Roldán destacó que el modelo Gripen F-39E que Brasil ha comenzado a fabricar es, en la actualidad, «el avión más avanzado y capaz de Sudamérica» y al mismo nivel que los que utiliza la Fuerza Aérea Sueca. Para el analista, una de las características más sobresalientes del avión es su potencial de ataque aire-aire con los misiles Meteor.
También el doctor brasileño en Relaciones Internacionales Charles Pennaforte destacó que el Gripen que operará Brasil «tiene ventajas por su modernidad e inteligencia» frente a otros modelos que se utilizan en la región, como los F-16 de la estadounidense Lockheed Martin.
«Cuenta con un radar de campo amplio, sensor infrarrojo (IRST) incorporado y capacidad de supercrucero. Es más difícil de detectar en el radar (furtividad) y extremadamente ágil en la logística, pudiendo operar en carreteras comunes con equipos reducidos, además de tener un costo por hora de vuelo menor», detalló el experto.
Pennaforte apuntó que el F-16 todavía «gana en madurez y escala», dado que, al ser más utilizado en el mundo, tiene «piezas más baratas» y mayor integración con otros tipos de armamento.
Para el analista brasileño, con el nuevo desarrollo Brasil «puede convertirse en un proveedor en el futuro tras la consolidación de la producción de los Gripen F-39E».
En el mismo sentido, Roldán recordó que el Gripen F-39 ya fue elegido por Colombia para equipar a su Fuerza Aérea y está en la consideración del Gobierno de Perú, que se apresta a adquirir 24 nuevos aviones caza.
«La renovación de la aviación de combate sudamericana se está dirimiendo en dos grupos, uno conformado por Brasil y Colombia que tienen al Gripen y otro consolidado con Chile, Venezuela y Argentina con los F-16. Y hay que ver Perú para qué lado se decanta», ilustró el argentino.
Además, el analista destacó que el ensamblado del Gripen también da a Brasil la posibilidad de avanzar en futuros nuevos lotes del modelo que, en el futuro cercano, ya comiencen a incluir más componentes brasileños.
En ese sentido, aventuró que la industria brasileña puede conseguir, cuando en las próximas décadas surja un «sucesor» del Gripen, que sea un modelo ya hecho íntegramente en territorio brasileño.
Una política contra «los arrebatos de la Casa Blanca»
Para Roldán, el montaje brasileño de los Gripen se convierte también en un hito para la política exterior de Brasil en un escenario internacional que definió como de «cuasi anarquía» y con «una Organización de Naciones Unidas muy debilitada» que hace más necesario que los países tengan defensas sólidas.
«Brasil sigue teniendo una postura pacífica, pero tiene que prepararse para lo peor, por así decirlo. Las Fuerzas Armadas no son para hacer la guerra sino una herramienta más de la política exterior, una base más de negociación y eso Brasil lo tiene muy claro», explicó el experto.
Para Pennaforte, contar con sus propios cazas supersónicos le da a Brasil «una autonomía tecnológica que le permite tener más independencia de los países centrales» en este contexto, en el que «difícilmente estas potencias proporcionan tales tecnologías al Sur Global«.
El experto brasileño remarcó que invertir en defensa se vuelve más necesario en momentos en que «bajo la administración Trump, las relaciones internacionales perdieron los parámetros mínimos de diplomacia».
«Cualquier país puede ser blanco de los arrebatos geopolíticos de la Casa Blanca. La mejor manera de protegerse es aumentar la capacidad de Defensa y la tendencia es que los gastos en Defensa aumenten considerablemente en los próximos años», suscribió Pennaforte.
El Gobierno de Lula parece estar atento a esta situación. Según declaró al medio Band a comienzos de marzo el ministro de Defensa brasileño José Mucio, Lula tiene en estudio una propuesta para invertir unos 150.000 millones de dólares en las Fuerzas Armadas durante los próximos 15 años.
El propio presidente brasileño enfatizó la necesidad de invertir en Defensa cuando, tras firmar un acuerdo de cooperación militar con Sudáfrica, deslizó que «si no nos preparamos en el tema de Defensa, cualquier día alguien nos invade».
Roldán destacó que Brasil ya ha dado pasos importantes en ese sentido durante los últimos años, como con la construcción de submarinos y fragatas o el desarrollo de aviones de transporte militar como el KC-390 Millenium o el avión de ataque ligero Super Tucano, que ya son exportados a fuerzas aéreas de otros países.
En 2021, el dermatólogo David Ozog estaba de vacaciones con su familia en las Bahamas cuando su hijo de 18 años sufrió un derrame cerebral masivo. El adolescente fue trasladado en helicóptero a Florida y, después, a Chicago para ser operado. Mientras su hijo yacía parcialmente paralizado en una cama de hospital, Ozog recibió una llamada de un colega que le hizo una sugerencia poco convencional.
El colega, dermatólogo de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts, le habló a Ozog sobre una investigación que estaba llevando a cabo con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Los primeros resultados sugirieron que la luz roja y la luz del infrarrojo cercano aplicadas a la cabeza podrían proteger el tejido neural después de una lesión cerebral. Le instó a Ozog a considerar probárselo a su hijo.
Ozog se quedó despierto hasta las 4 de la mañana de esa noche leyendo artículos científicos y, finalmente, encargó varios paneles hechos de diodos emisores de luz roja y de infrarrojo cercano (LED). «Empecé a meterlos a escondidas en el hospital», dice Ozog, que trabaja en Henry Ford Health en Grand Rapids, Míchigan.
Hoy, su hijo camina y ha vuelto a la universidad. Ozog no puede probar que la terapia de luz haya marcado la diferencia, pero cree que le ayudó. Desde entonces se ha convertido en un converso a una idea que, en su momento, se consideraba marginal. «Pensé lo mismo», dice, «¿Cómo podría el hecho de apuntarte con esto tener algún efecto biológico?».
Pero lo que hace apenas unos años estaba en los márgenes de la medicina, ahora se está abriendo paso hacia la corriente principal. Los dispositivos de luz roja son cada vez más frecuentes en consultas dermatológicas, centros de bienestar, vestuarios y hogares. Según algunas proyecciones, el mercado mundial superará los mil millones de dólares estadounidenses para 2030, impulsado por un aumento de empresas que prometen beneficios para todo, desde el envejecimiento de la piel hasta el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), afirmaciones que se repiten ampliamente en las redes sociales.
Los expertos advierten que existe un bombo considerable en torno a la terapia de luz roja. Sin embargo, un creciente número de estudios científicos legítimos ha estado explorando los beneficios para diversas afecciones. Los estudios clínicos han informado de mejoras en la neuropatía periférica, la degeneración retiniana y ciertos trastornos neurológicos. Para algunas indicaciones, los grupos de expertos recomiendan ahora regímenes de luz roja.
Los investigadores también están descubriendo cómo la luz roja y la del infrarrojo cercano podrían ejercer estos efectos. Las mitocondrias, las centrales energéticas de la célula, se están perfilando como una pieza central del rompecabezas.
La ciencia que respalda estos beneficios está creciendo en un momento en el que los seres humanos están expuestos a menos luz roja que nunca. Las personas pasan más tiempo en interiores, lejos del sol, y los esfuerzos para conservar energía han reducido el espectro de la iluminación interior, eliminando muchas longitudes de onda rojas y del infrarrojo cercano (véase «Luz por fuente»). Algunos científicos se preguntan ahora si estos factores podrían tener consecuencias biológicas. «Literalmente nos estamos quedando sin algo que, biológicamente, hemos evolucionado para recibir», dice Ozog.
Source: K. M. Zielinska-Dabkowska/Asensetek Lighting Passport Pro Standard Spectrometer
De la periferia a la clínica
El papel de la luz en la salud humana no es una idea nueva. Desde hace más de un siglo, los científicos saben que la luz ultravioleta impulsa la producción de vitamina D. El Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1903 reconoció la luz concentrada como tratamiento para la tuberculosis cutánea. La terapia con luz brillante es el tratamiento estándar para el trastorno afectivo estacional, y la luz ultravioleta de banda estrecha sigue siendo un pilar para la psoriasis.
«Todo el espectro está haciendo una serie de cosas beneficiosas para nosotros», dice Glen Jeffery, neurocientífico del University College de Londres. La fotobiomodulación moderna —el uso de luz roja y del infrarrojo cercano que comprende longitudes de onda de aproximadamente 600 nanómetros a 1100 nanómetros para influir en los procesos celulares— surgió en la década de 1960 después de que científicos húngaros descubrieran accidentalmente que la luz roja de baja intensidad estimulaba el crecimiento del cabello en roedores. El interés se aceleró en la década de 1990, cuando los científicos de la NASA que experimentaban con el uso de LED rojos para cultivar plantas en el espacio notaron que los pequeños cortes en sus manos se curaban inusualmente rápido bajo las luces.
Durante la última década, la evidencia se ha consolidado en varios nichos clínicos. En 2025, Ozog se unió a más de 20 especialistas en una importante revisión de consenso, que concluyó que la terapia era segura y eficaz para varios tipos de úlceras, neuropatía periférica, dermatitis aguda por radiación y alopecia androgénica, un tipo de pérdida de cabello. El año pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó un dispositivo de luz roja para la degeneración macular seca relacionada con la edad. Y desde 2020, la terapia de luz roja en la boca se ha incluido en las guías clínicas para prevenir y tratar la mucositis oral relacionada con la terapia contra el cáncer, que son úlceras bucales dolorosas que pueden limitar el tratamiento y alterar la ingesta nutricional.
Ozog lamenta que la terapia no se aplique de forma más generalizada en el tratamiento del cáncer: «Aquí tenemos un tratamiento sencillo, seguro y económico que probablemente se utiliza en un 10 % de los centros de tratamiento».
Más allá de estos puntos de apoyo, los investigadores están explorando los efectos más amplios de la terapia. Los ensayos clínicos informan de una mejor recuperación muscular en los atletas, así como de una reducción de los síntomas de la depresión y del dolor en personas con osteoartritis y fibromialgia. Pequeños ensayos en humanos y estudios en animales también sugieren posibles beneficios para las enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Un pequeño estudio aleatorizado en Brasil, publicado en 2022, encontró que las personas con COVID-19 grave que recibieron terapia de luz diaria salieron del hospital un promedio de casi cuatro días antes que los controles.
Once used just in clinical contexts, red-light therapy has become a booming wellness trend.Credit: Abbie Parr/AP Photo/Alamy
Aun así, para algunos científicos, los primeros resultados más llamativos tienen que ver con el cerebro. En modelos de ratón de la enfermedad de Parkinson (EP), la fotobiomodulación aplicada en la parte superior de la cabeza preservó las neuronas productoras de dopamina en las profundidades del cerebro, células cuya pérdida impulsa la progresión del trastorno.
Los investigadores han observado que los beneficios en modelos animales de la EP duran semanas después del tratamiento, y se están llevando a cabo ensayos preliminares en humanos, utilizando fibras ópticas que acercan la luz a las células enfermas. «El santo grial de la investigación en neurociencia es encontrar un tratamiento neuroprotector eficaz que impida que las células mueran», afirma John Mitrofanis, neurocientífico de la Universidad de Grenoble Alpes en Francia.
Se están desarrollando varios dispositivos transcraneales que podrían ofrecer una administración más práctica de fotones para tratar diversas enfermedades psiquiátricas y neurológicas. Resultados inéditos del equipo de Mitrofanis sugieren que la luz transcraneal «hace que un cerebro envejecido se parezca más a un cerebro joven», afirma. Sin embargo, conseguir que suficientes fotones atraviesen el cráneo humano para producir un efecto significativo sigue siendo un desafío. Brian Pryor, director ejecutivo de BWtek Medical, una empresa de dispositivos médicos de Newark, Delaware, afirma que su equipo descubrió que las dosis más altas de fotones tienen un mayor impacto en el cerebro. Los dispositivos con una potencia tan elevada «podrían ser demasiado potentes para venderse sin receta», afirma. Hay varios ensayos clínicos más planeados o actualmente en curso.
Quedan muchos aspectos por resolver: las longitudes de onda, las intensidades, la temporización, los métodos de administración e incluso las frecuencias de pulso óptimas para las diferentes indicaciones. Tampoco está claro si la edad o el color de la piel de las personas deben determinar la dosis que reciben. Y bajo todo esto subyace una pregunta más profunda: ¿cómo puede la luz producir efectos biológicos tan amplios?
Convirtiendo la luz en combustible celular
Las líneas convergentes de evidencia biofísica y bioquímica han llevado a los investigadores a centrarse en las mitocondrias, los orgánulos productores de energía que se encuentran en la mayoría de las células del cuerpo.
Las longitudes de onda de la luz roja y del infrarrojo cercano se dispersan mucho menos que las longitudes de onda más cortas del azul y del ultravioleta. Como resultado, algunos fotones, principalmente los del rango del infrarrojo cercano, pueden atravesar la ropa, y una fracción puede penetrar centímetros en el tejido, lo que plantea la posibilidad de que afecten a las células muy por debajo de la piel. A menudo se informa que las longitudes de onda entre 600 y 700 nanómetros y entre 760 y 940 nanómetros producen respuestas biológicas. Estos rangos coinciden estrechamente con las longitudes de onda que son absorbidas más fácilmente por la citocromo c oxidasa, una enzima clave en la cadena de transporte de electrones mitocondrial que contribuye a la formación del combustible celular conocido como adenosina trifosfato (ATP).
La evidencia sugiere que las células pueden absorber estas longitudes de onda, y que la luz impulsa la cadena de transporte de electrones a un estado más activo, lo que aumenta la producción de ATP. Los efectos posteriores incluyen una mejor circulación sanguínea y cambios en la inflamación y el estrés oxidativo. Algunos investigadores han propuesto un mecanismo adicional: la luz roja y la luz del infrarrojo cercano reducen la viscosidad del agua, lo que permite que la maquinaria productora de energía se mueva con mayor facilidad. «Para que el motor mitocondrial funcione correctamente, necesita un lubricante», afirma Robert Fosbury, astrónomo convertido en investigador de fotobiomodulación en el University College de Londres.
Muchas investigaciones se han centrado en células con mitocondrias densamente empaquetadas, incluidas las de los embriones humanos y el ojo. Un nuevo ensayo clínico patrocinado por la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York probará si la exposición breve a la luz roja puede mejorar la calidad de los embriones producidos durante la fertilización in vitro. El laboratorio de Jeffery estudia el envejecimiento de la retina, en el que el deterioro funcional se correlaciona con el deterioro mitocondrial. Los trabajos de su grupo y de otros sugieren que la fotobiomodulación podría ayudar a proteger la salud de la retina. El trabajo del equipo de Jeffery incluso ha sugerido que la luz podría no necesitar ser administrada directamente a los ojos para tener un efecto.
En una investigación anterior, su grupo descubrió que 15 minutos de exposición a la luz roja en la espalda atenuaban los picos de azúcar en sangre después de las comidas. Jeffery especula que las mitocondrias podrían comunicarse entre sí y que «se comportan como una comunidad en todo el cuerpo».
Estos hallazgos no solo han generado entusiasmo, sino también debate. Juanita Anders, investigadora de fotobiomodulación en la Universidad de Servicios Uniformados de Bethesda, Maryland, quien habló independientemente de su cargo gubernamental, cuestiona la premisa y dice que se necesitan estudios más amplios y cuidadosamente controlados para determinar los posibles impactos distales o sistémicos. Una de las rutas hipotéticas implica los biofotones, o la luz tenue producida por las propias células. Las mitocondrias son una fuente importante de estas partículas y podrían utilizarlas para señalar la salud celular, afirma Mitrofanis. Fue coautor de un estudio de 2025 que descubrió que la fotobiomodulación alteraba la emisión de biofotones, especialmente en las células estresadas.
Podría estar surgiendo un patrón: cuando las células están sanas, la luz externa suele tener poco efecto. Pero durante la enfermedad o el estrés metabólico, en los que la disfunción mitocondrial es común, su impacto parece ser mayor. Esa distinción podría ayudar a explicar por qué los resultados varían entre los estudios.
Aun así, es probable que las mitocondrias no cuenten toda la historia. «Incluso si se utiliza un inhibidor mitocondrial, seguimos viendo una respuesta terapéutica», dice Praveen Arany, dentista y biólogo oral de la Universidad de Buffalo en Nueva York, que estudia los efectos de la luz roja.
La dosificación parece crucial. Muchos investigadores señalan un «punto óptimo» biológico entre muy poca y demasiada luz. Otros argumentan que las longitudes de onda no deben considerarse de forma aislada, y hacen hincapié en la importancia de un amplio espectro de luz, tal como lo proporciona la naturaleza. «Me gusta pensar en las proporciones de luz», dice Elke Buschbeck, bióloga evolutiva de la Universidad de Cincinnati en Ohio.
La luz que ya no vemos
Los seres humanos evolucionaron bajo la luz solar, un espectro que abarca desde aproximadamente 300 hasta 2500 nanómetros. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, la luz en interiores tuvo características similares. Ahora, justo cuando los científicos están descubriendo los efectos biológicos producidos por la luz roja y la luz infrarroja cercana, los edificios han eliminado en gran medida esas longitudes de onda de los espacios donde las personas pasan aproximadamente el 90% de su tiempo.
Los recubrimientos modernos para ventanas filtran muchas de las longitudes de onda más largas de la luz solar para reducir la cantidad de calor que entra en los edificios. Las lámparas fluorescentes y los LED de bajo consumo concentran su emisión en una porción relativamente estrecha del espectro visible. Están reemplazando rápidamente a las bombillas incandescentes, cuyos filamentos incandescentes producían una gama mucho más amplia de longitudes de onda. De hecho, aproximadamente el 90 % de la energía de una bombilla incandescente se emite en forma de radiación infrarroja. Se espera que las próximas actualizaciones de las normas de construcción e iluminación de EE. UU., programadas para 2028, reduzcan aún más el espectro de luz disponible en interiores.
Algunos científicos han planteado la posibilidad de que la privación a largo plazo de estas y otras longitudes de onda perdidas en interiores pueda afectar sutilmente a la salud. Los tejidos humanos pueden responder a la luz de maneras que van más allá de la visión, a través de la señalización de los fotorreceptores en el ojo que regula los ritmos circadianos, el estado de ánimo, el estado de alerta y otras funciones, así como a través de procesos metabólicos sensibles a la luz en las células. Esto ha provocado llamamientos para restaurar la iluminación eléctrica de espectro más amplio y mejorar el acceso a la luz natural en los edificios, junto con un renovado estímulo para que las personas pasen más tiempo al aire libre.
Según Buschbeck, solo un minuto al sol le proporciona tantos fotones visibles como los que recibiría en unas tres horas en su oficina. «Y si se incluyera el infrarrojo, la diferencia sería aún más drástica», afirma.
En las últimas dos décadas, los estudios han relacionado un mayor acceso a la luz natural con una mejora del rendimiento escolar y estancias hospitalarias más cortas. Un estudio, publicado este año en un entorno controlado similar a una oficina, sugiere que tanto la luz natural como la luz artificial enriquecida con infrarrojos cercanos pueden mejorar los marcadores de salud fisiológica y psicológica, incluyendo el estado de ánimo, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y la regulación de la glucosa. Una preimpresión publicada en enero, basada en datos de más de 400.000 adultos, encontró que una mayor exposición promedio al sol se asociaba con una mayor esperanza de vida, después de tener en cuenta el cáncer de piel.
Las preguntas se amplían: ¿podría la luz utilizarse no solo para tratar enfermedades, sino también para prevenirlas?
Un futuro más brillante
Hace más de 150 años, Florence Nightingale, una de las fundadoras de la enfermería moderna, insistió en que la luz de espectro completo era esencial para la recuperación. «La gente cree que el efecto es solo sobre los espíritus», escribió en 1859. «Este no es el caso en absoluto».
Los investigadores están volviendo a esa idea mientras intentan distanciar el campo de la fotobiomodulación del frenesí comercial que lo rodea. La industria del bienestar ha avanzado rápidamente con poca regulación, y los científicos temen que esta tendencia haya eclipsado la ciencia legítima. Los consumidores ahora pueden comprar varitas de luz roja, máscaras, cascos, paneles, colchonetas de cuerpo entero e incluso unidades que se asemejan a las camas de bronceado. Los dispositivos suelen venir con promesas audaces que se basan en datos poco sólidos. «Nos están dando mala fama», dice Jeffery. «Tienes a todas estas empresas diciendo: ‘Vivirás para siempre’, y a gente como nosotros diciendo: ‘Esta es un área de la ciencia muy importante e interesante'».
Los científicos que han comenzado a analizar productos comerciales descubren que, aunque algunos son beneficiosos, a menudo no cumplen con lo que prometen. Muchos no logran administrar una dosis terapéutica. Se necesitan más pruebas independientes y estándares más claros, dice Anders. «Hay gente que hace las cosas bien», dice ella. «Y si logramos acertar con la dosificación, podría cambiar las reglas del juego».
De cara al futuro, los investigadores están explorando dispositivos LED portátiles o implantables combinados con algoritmos de inteligencia artificial para optimizar el tratamiento en tiempo real. La NASA está investigando la terapia con luz de infrarrojo cercano para apoyar la función mitocondrial durante los vuelos espaciales. Al mismo tiempo, otros argumentan que los cambios más importantes podrían ser mucho menos tecnológicos: rediseñar la luz en los espacios donde la mayoría de la gente pasa su vida.
Jeffery y Fosbury complementan la iluminación de su casa con unas cuantas bombillas incandescentes, y no son los únicos que experimentan consigo mismos. Ozog empezó a usar paneles de luz roja durante la recuperación de su hijo y dice que pronto notó beneficios: menos herpes labial, cicatrización más rápida de las heridas después de una cirugía abdominal, visión más nítida y reducción de los síntomas del TDAH. Mitrofanis usa un casco con luces LED todos los días como una medida preventiva esperanzadora. Y Anders está probando una mascarilla de luz roja que ha sido probada de forma independiente. Sin embargo, Buschbeck se mantiene cauto.
«Me pone nervioso. «Todavía no entendemos del todo lo que estamos haciendo», dice. Para quienes buscan mejorar su dieta diaria de luz, su consejo es simple: salgan al exterior.
Con la industria nacional golpeada por la desregulación, Occidente asegura recursos estratégicos y patentes, mientras cede a Beijing el monopolio del consumo masivo.
Una silenciosa guerra comercial redefine el mapa de negocios del mundo en la Argentina. Lejos de una disputa frontal, las potencias globales avanzan bajo una lógica de loteo del mercado doméstico. El Gobierno de Javier Milei consolida un alineamiento estratégico con un Estados Unidos que ve en el país un modelo de blindaje frente al avance de China en América Latina. En simultáneo, Europa busca reforzar su presencia garantizando la provisión de bienes de capital y productos tecnológicos estratégicos.
A través del impulso a los acuerdos comerciales, tanto Washington como el bloque europeo asumen una realidad: es imposible competir contra los precios asiáticos en los bienes industriales. Como resultado, Occidente concentra sus fichas en los recursos extractivos y le cede a Beijing el control del consumo masivo, dentro de un país que se abrió aceleradamente al mundo dejando a la industria nacional de lado como parte central de su modelo económico.
El próximo 1° de mayo entrará en vigencia provisional el pilar comercial del acuerdo Mercosur-Unión Europea. La medida habilita una reducción arancelaria inmediata para más del 90% de los bienes comerciados, conformando un área de libre comercio de 780 millones de consumidores. De aplicación temporal al abarcar la competencia exclusiva de la Comisión Europea, el bloque busca mejores condiciones para que sus automotrices, productoras de maquinaria y químicas ingresen con aranceles nulos o reducidos. Como contrapartida, el Mercosur consigue mayor acceso para la carne vacuna, la soja y la miel.
El «efecto Shein» y el consumo
El avance asiático es, sobre todo, en la industria liviana. La consultora Biglobal cuantificó este fenómeno al analizar el rubro de bienes despachados mediante servicios postales, que registró un salto interanual del 291,8%. Según el documento, esta expansión está impulsada por plataformas de e-commerce como Shein y Temu. Su impacto, indica el informe, «se concentra especialmente en la industria textil e indumentaria, donde la brecha de precios frente a la oferta local es significativa». Ante esta asimetría, las potencias de Occidente evitan la confrontación directa de precios.
En Washington, la postura es pragmática. Un interlocutor directo de la administración estadounidense explicó a PERFIL que, si bien Estados Unidos se encargó de blindar legalmente sus negocios puramente estratégicos en el país frente al avance chino a través del último acuerdo bilateral, la directiva es dejar que Beijing opere y haga sus propios negocios sin mayores obstáculos en los rubros vinculados al consumo general. Para el país de Donald Trump, la clave es asegurarserecursos estratégicos, así como los minerales críticos o la energía, puntos que están más que claros en el acuerdo comercial.
Europa también apela al financiamiento estatal para sortear la desventaja en costos productivos. Días atrás, el Gobierno de Alemania presentó, junto con la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana, un plan que financia directamente las exportaciones de sus empresas hacia la Argentina, enfocado en asegurar la venta de bienes de capital. El bloque EFTA (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein) funciona como un indicador de esta especialización. El informe detalla que las principales exportaciones europeas hacia el país bajo este paraguas son netamente tecnológicas: productos farmacéuticos por 509 millones de euros, químicos orgánicos por 101 millones y máquinas y aparatos mecánicos por 36 millones.
Seguridad nacional y extractivismo
Sin embargo, la estrategia del Viejo Continente tiene fuertes matices defensivos. «Hoy, más que estar Europa en una estrategia de competirle a China, está más a la defensiva de exportaciones industriales, en especial por todos los últimos movimientos que hizo con respecto a autos eléctricos y algunas otras medidas que tomó con respecto a aranceles», analizó ante PERFIL Dante Sica, exministro de Producción y socio fundador de la consultora Abeceb.
El economista relativizó el impacto inmediato de la apertura birregional como plataforma de ventas para Europa: «No veo que ellos estén pensando en el acuerdo Mercosur-Unión Europea como un apalancamiento de exportaciones. Nosotros diseñamos una estrategia en la parte industrial donde para gran parte de bienes hay una baja inmediata de Europa hacia el Mercosur, y mucho más pausada en lo que es la Unión Europea. Esa asimetría, que está bien explícita, no les genera hoy un gran diferencial. Por ahí, pensando en el mediano plazo, sí puedan apalancarse en inversiones y sociedades«.
Por su parte, la Casa Blanca aplica un enfoque de seguridad económica a través del Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíproca (ARTI). Según el análisis de la consultora Biglobal, este pacto institucionaliza la revisión de inversiones extranjeras priorizando explícitamente «sectores estratégicos: energía, minerales críticos, infraestructura y telecomunicaciones«. Además, el texto introduce mecanismos de coordinación para evaluar «prácticas comerciales de terceros países», una herramienta diseñada a medida para monitorear la participación de empresas estatales chinas en la economía local.
El perfil extractivista de esta inversión occidental se corrobora en los proyectos canalizados mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). “No resulta casual que el mayor volumen de inversiones se concentre en minería y energía», indicó la consultora. Los capitales se orientan masivamente a proyectos de GNL por USD 6.878 millones, litio por USD 2.941 millones y cobre por USD 2.672 millones.
Esta necesidad de asegurar el subsuelo trasciende a Norteamérica. Según detalló Sica, las urgencias del bloque europeo responden a una clave geopolítica idéntica: «Están más preocupados por tratar de frenar un poco algunos avances industriales de China, y más preocupados por su estrategia de aumento de gasto militar. Ahí buscan tratar de controlar eslabones críticos en términos de energía y minerales, que hacen a su necesidad de bienes industriales basados en la defensa».
Asimetrías y saldo comercial
Para garantizar el acceso a estos recursos en plena transición energética global, Washington estructuró un acuerdo de características marcadamente asimétricas. Mientras mantiene sus defensas arancelarias, Estados Unidos forzó la apertura de contingentes arancelarios libres de derechos en el mercado argentino. Obtuvo cupos específicos para ingresar 10.000 vehículos comerciales livianos y agroalimentos de nicho, como almendras (870 toneladas), papas congeladas (690 toneladas) y quesos (1.000 toneladas).
Este esquema impacta directamente en la producción nacional, que reflejó un retroceso sostenido en 2025 dentro del PBI de la industria manufacturera local frente a la oferta extranjera. La balanza comercial mostró que las importaciones totales alcanzaron los USD 70.235 millones, con un incremento del 26,8% interanual. El principal capitalizador de esta apertura es China, origen de USD 16.432 millones en importaciones, lo que genera un déficit bilateral deUSD 7.413 millones.
El escenario local de esta reconfiguración es el modelo económico libertario, que fomenta la desregulación externa mientras las grandes potencias reacomodan sus negocios en un entorno global cada vez más fragmentado.
El consumo masivo continúa deprimido y no levanta cabeza. Pese a que el año pasado tuvo un leve rebote, en el inicio de 2026 volvió a su nivel más bajo desde septiembre 2024.
Esto se produjo después de una caída interanual del 3,4% en febrero (y del 2,1% en el primer bimestre) en las compras en supermercados, autoservicios, farmacias, e-commerce, mayoristas y kioscos, según datos de la consultora Scentia. Aunque la tendencia mensual fue aún más pronunciada, ya quelas ventas se hundieron 6,3% entre los diferentes canales.
Entre los canales más afectados se encuentran los supermercados, donde el consumo se desplomó 5,9% frente a febrero de 2025 y un 6,3% en comparación con enero; mientras que el que tuvo un mejor desempeño fue el e-commerce con un avance anual del 26,5%, aunque con una baja del 2,6% mensual.
En tanto, en farmacia el consumo cayó 9,1% mensual, en autoservicios 6,4%, en kioscos un 6,2% y en mayoristas 5,8%. De esta manera, en febrero todos los canales marcaron bajas. Fuentes del sector confirmaron que «las ventas llevan meses cayendo bastante».
Inflación sostenida, salarios en baja y avance de la mora
La caída de las ventas se da en el marco de una creciente inflación, que en los últimos nueve meses mostró una tendencia sostenida de avance. Por el contrario, los salarios no están acompañando ese recalentamiento de precios.
Vale destacar que los salarios registrados, que incluyen privados y públicos, sufrieron una pérdida de7,3% real del poder adquisitivo entre septiembre de 2025 y enero 2026, último dato oficial de INDEC.
A la par de la caída de salarios, también el mercado laboral está sufriendo un aumento del desempleo: avanzó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, con un fuerte deterioro también de las condiciones de trabajo, ya que hubo una pérdida sustancial de puestos de trabajo registrados, que se reconvirtieron a monotributo.
En este contexto, la mora en las familias no para de crecery alcanzó el 10,6% en entidades bancarias, su nivel más alto en más de 20 años, según datos oficiales del Banco Central (BCRA). Aunque el dato más alarmante está por fuera del sistema tradicional, debido a que en las entidades no financieras la irregularidad ya supera el 27% y comienza a golpear con dureza en las fintech.
Fuerte caída del consumo en súper y mayoristas, y avance del e-commerce
Entre supermercados y autoservicios, la caída en el primer bimestre acumuló un recorte de 4,3% en comparación con el mismo período del año previo, mostrando así una peor performance que otros canales de venta. En los primeros dos meses del año, el recorte de los argentinos fue más pronunciado entre las bebidas sin alcohol (-11,2%), perecederos (-8,6%), desayuno y merienda (-4%) e higiene y cosmética (-3,2%).
Solo en supermercados, en el primer bimestre la venta de bebidas sin alcohol se desplomó 11%, impulsivos un 8,3%, perecederos un 7,2% e higieney cosmética un 5,5%.
Pese a las caídas de los canales tradicionales, el que tuvo un buen desempeño -más allá de caer en la comparación mensual- fue el e-commerce que avanzó 29,7% en el primer bimestre. El impulso llegó proveniente de las transacciones en alimentación (+35,9%), desayunos y meriendas (+34,4%), bebidas con alcohol (+33,7%), limpieza de ropa y hogar (+31,6%) y bebidas sin alcohol (+27,8%).
Los jugadores de videojuegos fueron de los primeros en quejarse cuando el año pasado comenzaron a escasear los suministros de chips de memoria de acceso aleatorio (RAM), lo que provocó que los precios se dispararan. Pero la crisis actual, que ha sido bautizada como RAMmageddon y se espera que se prolongue hasta bien entrado 2027, también está afectando a algunos científicos.
La escasez se debe al auge de los sistemas de inteligencia artificial, que ha creado una demanda voraz de chips de memoria de alta velocidad. A lo largo de 2025, algunas formas de RAM se triplicaron en precio, lo que causó problemas a los laboratorios con recursos limitados que ya enfrentaban barreras para acceder a potentes herramientas informáticas. La escasez también está impulsando a los investigadores a desarrollar algoritmos y hardware más eficientes para reducir la cantidad de memoria necesaria.
«La investigación científica depende cada vez más de infraestructuras informáticas a gran escala», afirma Matteo Rinaldi, director del Instituto de Innovación en Nanosistemas de la Universidad Northeastern de Boston, Massachusetts. «Y muchas de estas cargas de trabajo requieren una capacidad de memoria considerable».
Pérdida de memoria
Los chips de RAM ayudan a proporcionar almacenamiento a corto plazo para los datos que se utilizan activamente, lo que permite que el procesador de un ordenador acceda rápidamente a la información que necesita. La IA utiliza chips de memoria más complejos que los que se encuentran en las computadoras personales, y el aumento de la demanda ha impulsado a los fabricantes a trasladar la mayor parte de su producción a los de alta capacidad necesarios para entrenar los modelos de IA.
El resultado son precios más altos tanto para los chips estándar como para los ordenadores personales que dependen de ellos: la memoria ahora representa más de un tercio del costo de construir un ordenador, frente a aproximadamente el 15% hace solo unos meses, según el gigante informático HP, en Palo Alto, California.
Incluso con el cambio en la producción hacia chips de alta capacidad, todavía no hay suficiente memoria compleja necesaria para entrenar la IA para satisfacer la demanda, dice Tom Coughlin, un consultor de tecnología en Atascadero, California. Los fabricantes podrían tardar 18 meses o más en aumentar el suministro. «La demanda es enorme y la oferta está fijada en este momento», afirma. «Si eres un actor más pequeño o un profesor universitario, es posible que puedas o no utilizar esos recursos».
Los laboratorios con buena financiación probablemente puedan asumir el coste adicional, dice Rinaldi. Pero es probable que los altos precios de los chips de memoria y la infraestructura informática basada en la nube intensifiquen las barreras que ya dificultan que los investigadores de entornos menos acomodados accedan a los recursos para la IA y otros modelos informáticos sofisticados.
Reducir
Por ejemplo, Pravallika Sree Rayanoothala, patóloga vegetal de la Universidad Centurion de Tecnología y Gestión de Paralakhemundi, India, afirma que la escasez la llevó a ella y a sus colegas a reducir el número de cultivos que estudian como parte de un proyecto que utiliza modelos construidos a partir de grandes conjuntos de datos para predecir el riesgo de enfermedades en los cultivos agrícolas.
Para reducir aún más su necesidad de adquirir servicios de memoria cada vez más caros en la nube, Rayanoothala y sus compañeros dividen sus datos en fragmentos para modelarlos por separado. Cumple su función, dice, pero ralentiza el análisis de datos. «El cronograma del proyecto se está alargando y los gastos operativos están aumentando», dice ella. El lento desarrollo de modelos está retrasando las herramientas para la predicción temprana de enfermedades.
En Sudáfrica, Abejide Ade-Ibijola afirma que la escasez de RAM no ha supuesto un problema para el instituto de investigación sin ánimo de lucro que fundó, GRIT Lab Africa, en Johannesburgo (Sudáfrica). Allí recibe el apoyo de la industria por su trabajo con la IA. Pero los investigadores de África que no tienen acceso a financiación internacional a veces viajan a universidades más ricas para realizar sus investigaciones, dice. «Se quedan seis meses, analizan sus datos y se van con un PDF», dice Ade-Ibijola. «Está polarizado».
RAM en demanda
Incluso en entornos más ricos, los investigadores buscan formas de mejorar la eficiencia. Los científicos que dependen de los datos de los sensores, por ejemplo, han pasado de sensores que generan datos continuamente a sensores que se activan solo cuando es necesario, dice Rinaldi.
Otros están analizando más de cerca sus algoritmos para ver si hay formas de reducir la demanda de RAM. «La memoria era muy barata, por lo que la gente no tenía incentivos para ahorrar memoria», dice Eben Upton, fundador y director ejecutivo de Raspberry Pi, una empresa de tecnología en Cambridge, Reino Unido. «Ahora sí lo son».
Otra forma de hacer que la computación sea más eficiente es combinar la memoria RAM y los procesadores capaces de realizar cálculos en el mismo chip. Ese enfoque, denominado diseño de memoria cercana, podría reducir la necesidad de que las máquinas muevan datos mientras ejecutan cálculos, una ineficiencia en los diseños actuales que aumenta la demanda de memoria, afirma Onur Mutlu, que estudia arquitectura informática en el Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zúrich.
Mutlu y sus colegas han informado de que la combinación de un diseño de memoria cercana con algoritmos mejorados puede aumentar la eficiencia de los análisis genómicos y reducir la cantidad de energía y hardware que el trabajo requiere. Sin embargo, es probable que la adopción más generalizada de estos enfoques resulte difícil, ya que requeriría una fuerte inversión por parte de los fabricantes.
Aun así, RAMmageddon podría ser el empujón que algunas personas necesitan, dice Rinaldi. «La escasez es perjudicial, pero también puede acelerar los esfuerzos para diseñar modelos más eficientes en cuanto a memoria y crear más oportunidades para la comunidad investigadora», afirma. «Cuando hay escasez, la gente se vuelve creativa».
La historia que cuenta esta nota es la metáfora más perfecta de una oportunidad perdida. De cómo un mismo proyecto puede llevar al éxito a unos y al olvido a otros. Alfonsín y Sarney firmaron un protocolo de cooperación en industria aeronáutica. Pero después, en lugar de engancharse en la fabricación de lo que podría haber sido un Airbus sudamericano, Menem se desenganchó de Brasil. Y así le fue a la Argentina.
A mediados de los 80, bajo las presidencias de Raúl Alfonsín y José Sarney, Argentina y Brasil firmaron una serie de protocolos de integración bilateral. El Protocolo N°12 del PICE (Programa de Integración y Cooperación Económica) apuntaba a la colaboración en el campo de la industria aeronáutica.
En esa época, Embraer ya era un fabricante consolidado. Su producto estrella era el EMB-120 Brasilia, un turbohélice para 30 pasajeros que, desde su primer vuelo en 1983, se convirtió en un éxito comercial global.
Paralelamente, la Fábrica Militar de Aviones (hoy FAdeA), en Córdoba, poseía recursos humanos de amplia experiencia y maquinas-herramientas destacables. Mientras producía el avanzado IA-63 Pampa, había ganado una pericia notable en el diseño y construcción de alas. Por ello, se propuso que FMA fabricara esos componentes para el EMB-120, e incluso se barajó la posibilidad de desarrollar un nuevo avión regional conjunto: el CBA-123 Vector.
En 1991 se creó el Mercosur, profundizando la dinámica integracionista. La idea subyacente es que, si esta colaboración inicial se hubiera reforzado con un proceso que fomentara las ventajas dinámicas de los socios, podríamos haber pensado con algo similar a un «Airbus sudamericano».
Llega la Lockheed
Sin embargo, en sintonía con las políticas neoliberales, el gobierno de Menem intervino, socavó el presupuesto de FMA y, en 1995, la entregó en concesión por 25 años a la estadounidense Lockheed Martin. La llegada de este gigante global evidenció un conflicto de intereses: se limitó a una lógica de mantenimiento, congelando la capacidad de diseño y desarrollo de la fábrica. Sin incentivo para colaborar con Brasil, la incipiente cooperación quedó sepultada.
Mientras tanto, Brasil, a pesar de estar bajo el mismo influjo, mantuvo una política de estado de apoyo a Embraer. Incluso al privatizarla en 1994, retuvo una «golden share» y una presencia estratégica a través del BNDES. Deja paso a la inversión privada, pero el estado no se retira, sino que se transforma en accionista que vela por los intereses nacionales de largo plazo, permitiendo que estos no se diluyan en la expansión hacia lo global.
Un gran jugador
Así, en Sudamérica, la cooperación fue reemplazada por la competencia. El proyecto conjunto CBA-123 «Vector», tecnológicamente avanzado, no cuajó por problemas propios. Pero lo relevante es lo que vino después: Brasil capitalizó la inversión y el conocimiento para desarrollar su exitosa familia de jets ERJ-145, reafirmándose como jugador internacional. Argentina, en cambio, quedó fuera y su industria fue inducida a una crisis de la que aún no se recupera.
Frente a esto, es necesario refutar la falacia de que nuestro destino se limita a la producción primaria. El problema no es un «destino manifiesto» sino de voluntad política. Es cierto que en los últimos cincuenta años nuestra industria ha sido dinamitada sistemáticamente. Lo más grave es que las fuerzas políticas que buscan un país dinámico no han sabido plasmar una estrategia clara para detener ese ataque y construir las políticas públicas que nos ubiquen en una trayectoria de fortalecimiento constante.
Una segunda oportunidad para revitalizar nuestra industria
Dada la creciente relevancia económica, política y social del transporte de pasajeros y carga en la región —y considerando las características geográficas de nuestro país y sus vecinos (distancias, cadenas montañosas, cursos fluviales)—, el medio aéreo resulta fundamental para ciertas coordenadas, así como el ferroviario para otras por las mismas razones.
Sea cual fuere el criterio que se adopte, la industria aeronáutica «es una de las más importantes del mundo, así como una de las más variadas y de mayor trascendencia» (Todd, 1995).
El alto nivel de I+D que exige —muy por encima de la media industrial— , la cantidad y calidad de profesionales que emplea, sus elevadas remuneraciones y las exigencias a sus proveedores (que replican una cadena similar a la de autopartes) generan en los países con vocación industrial un interés equiparable al despertado por la industria automotriz.
Por ello, aunque los sectores de punta de esta industria eleven las barreras de entrada y generen diversas concentraciones, queda expedita una amplia gama de productos en la que países como Brasil, Japón, Canadá, Suecia, Suiza, España, India, Corea del Sur, Singapur e Indonesia realizan esfuerzos públicos y privados para ingresar a este mercado.
La demanda actual y prevista para las próximas décadas en América Latina y el Caribe (ALC) de aeronaves comerciales —especialmente de pasajeros de un solo pasillo y de carga— se estima que hacia 2040-2044 alcanzará entre 1500 y 2300 unidades, y no se debe descartar otros mercados, tal cual hace Embraer. A esto debe sumarse la creciente utilización de aviones y helicópteros con fines pacíficos, científicos, comerciales y de control.
Entre realidades y quimeras
Reparemos tan sólo en el mercado de la aviación agrícola, de control marítimo, de ambulancias aéreas o contra incendios, que requerida un flujo de todo tipo de aeronaves (aviones y helicópteros), y ello sin contar nuevas derivadas tecnológicas como son los drones y aeronaves eléctricas, campo donde Embraer también esta incursionando (Eve Air Mobility).
En una ampliación lógica, podemos incluir toda otra gama de actividades que son una realidad hoy, no una quimera, como los radares desarrollados por INVAP, nuestros productos satelitales o aeroespaciales, y cuya vitalidad es duramente atacada por el actual gobierno (Ver ATE-Cordoba sobre situación CONAE).
¿Pueden existir problemas de escala para realizar o reflotar estos emprendimientos? Puede. Pero para eso están los procesos de integración como el Mercosur, un mercado en sí mismo de unos 280 millones de habitantes y de 15 millones de km2), y que debería servir para desarrollar potencialidades que permitan saltar hacia terceros mercados.
¿Es la experiencia aquí relatada un acontecimiento del pasado? Sí, pero ese carácter no la hace excepcional: de manera lacerante, se repite. Obsérvese, a modo de ejemplo, lo que estaría sucediendo en el sector automotor.
Importaciones del sector automotriz en Brasil
El Mercosur se gestó para incrementar el comercio intra-regional como uno de sus principales objetivos, es decir, que sus socios se compraran/vendieran mutuamente en todo lo posible en pos de un mejor vivir de sus sociedades. En algún momento, este comercio llego a un nivel inédito para la región (cerca del 25% de todo su comercio) pero con mucho camino por recorrer (en la UE, por ejemplo, se sitúa en torno al 58%), aunque al final ha terminado retrocediendo ampliamente. La diferencia no se ha esfumado. Son oportunidades perdidas por nosotros y ocupadas por terceros.
Comercialismo
Pero existen problemas más graves. El Mercosur, ante la ausencia de un eje vertebrador endógeno, derivó hacia un mero comercialismo. Se ha llamado la atención sobre un amplísimo número de áreas —todas ellas respetables—, pero casi nunca sobre la productiva, salvo contadas y honrosas excepciones que suelen pasar desapercibidas. Se ha dejado librado al mercado a unas dinámicas que han reforzado relaciones asimétricas hacia el interior del proceso, justamente lo contrario para lo cual debería servir.
La cuestión, entonces, es desprendernos de las dudas que nos inoculan a diario desde el discurso dominante y elaborar un Proyecto Nacional realista pero ambicioso. Un proyecto que fortalezca nuestra decisión política y que cuente con instrumentos activos —prioridades, objetivos, plazos— para apoyar nuestros recursos humanos y desarrollar las fuerzas productivas sobre la senda de las ventajas dinámicas. Y para llevarlas, bajo la metodología de la colaboración horizontal, al trabajo conjunto con las demás naciones del Mercosur.
No es difícil imaginar que, así como en estas líneas nos hemos centrado en la industria aeronáutica, existen otras áreas —transporte ferroviario, energías renovables, industria aeroespacial, entre tantas— donde se podría trabajar en idéntica línea.
Elon Musk confirmó que la empresa Neuralink inició formalmente su etapa de producción masiva de dispositivos durante este 2026. El anuncio se dio en una actualización sobre los avances en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora. La transición marca el final de la fase experimental para dar paso a un modelo de fabricación industrial que busca escalar el acceso a esta tecnología.
El objetivo central es la fabricación en serie de los hilos y chips que componen el implante conocido como «Link». La empresa busca estandarizar los procesos de ensamble para garantizar la disponibilidad del hardware en centros médicos. Según detalló Musk, la infraestructura de la compañía permite proyectar una distribución global de los dispositivos en el corto plazo, bajo normas de calidad internacionales.
La prioridad se mantiene en el ámbito médico para pacientes con cuadriplejia o lesiones de la médula espinal. El sistema permite que los usuarios controlen computadoras o prótesis a través del pensamiento. La producción a gran escala pretende reducir los costos y acelerar los tiempos de espera para las personas que califican para los ensayos clínicos y procedimientos aprobados por los organismos de salud.
¿Cómo funciona el robot quirúrgico de Neuralink en la fase industrial?
Un componente clave es el robot quirúrgico encargado de la inserción de los electrodos en el tejido cerebral. El autómata tiene la capacidad de maniobrar hilos microscópicos con una precisión que supera las capacidades manuales de un cirujano. La automatización de este proceso es fundamental para el plan de Musk de realizar miles de intervenciones anuales con un margen de error mínimo.
El robot utiliza sistemas de visión artificial para identificar los vasos sanguíneos y evitarlos durante la inserción. Esto reduce el riesgo de hemorragias y trauma tisular durante el procedimiento. La intención de la compañía es que la intervención sea mínimamente invasiva y que el tiempo de recuperación del paciente se reduzca a pocas horas tras la operación, facilitando el alta médica rápida.
La tecnología de Neuralink capta señales neuronales que se decodifican mediante algoritmos de aprendizaje automático. Los datos se transmiten de forma inalámbrica a una aplicación que traduce la intención del usuario en comandos digitales. Con la producción masiva, la empresa inició la actualización de su software para mejorar la velocidad de respuesta y la precisión del sistema de control.
¿Cuál es el alcance de la interfaz cerebro-computadora para 2026?
A pesar de que el enfoque es terapéutico, la compañía contempla aplicaciones más amplias para el público general en el futuro. Musk señaló que la infraestructura actual sienta las bases para una integración entre la inteligencia humana y la artificial. No obstante, las regulaciones limitan el uso de estos dispositivos a casos de necesidad clínica extrema bajo supervisión médica y ética estricta.
La FDA mantiene un seguimiento riguroso sobre los resultados de los pacientes implantados hasta la fecha. Los informes técnicos indican que los usuarios lograron navegar por internet y utilizar videojuegos con una latencia mínima. Estos resultados impulsaron la decisión de escalar la producción para cubrir la demanda de nuevos voluntarios en los programas de investigación extendidos en diversos hospitales.
Los nuevos módulos cuentan con una mayor densidad de electrodos, lo que permite captar más neuronas individuales simultáneamente. Este avance técnico busca incrementar el ancho de banda de la comunicación entre el cerebro y la máquina. La empresa trabaja en la certificación de plantas de manufactura que cumplan con los estándares internacionales de dispositivos médicos de clase III.
Neuralink confirmó que los datos de las cirugías automatizadas se centralizan en optimizar los algoritmos del robot. Cada procedimiento aporta información técnica que permite al sistema adaptarse a las variaciones anatómicas de los pacientes. La empresa cerrará el ejercicio fiscal con un informe detallado sobre la capacidad de sus nuevas líneas de montaje en una conferencia de prensa en diciembre.
La central nuclear Atucha I volverá a operar en la segunda mitad del próximo año, según lo informado por el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, unos cinco meses después de lo proyectado inicialmente. Desde Nucleoeléctrica Argentina confirmaron a EconoJournal que habrá un nuevo cronograma con una fecha tentativa de vuelta en julio de 2027.
Atucha I se encuentra fuera de servicio desde 2024 por el proyecto de extensión de vida. Si bien la fecha estimada de vuelta a operación de la central nuclear estaba pautada para marzo de 2027, Ramos Napoli informó a medios presentes en el IEFA Latam Forum que el proyecto lleva una demora de cinco meses por distintos motivos, según publicó El Post Energético.
Lo indicado por el secretario de Asuntos Nucleares confirma lo anticipado por EconoJournal dos meses atrás. En efecto, en enero de este año este medio reportó la existencia de una nota emitida por la gerencia del Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I a las gerencias de Proyectos y de Operaciones, en la que se daba cuenta de un probable retraso en la ejecución del proyecto debido a los cambios en la política de compras de insumos adoptados bajo la presidencia de Demian Reidel.
De acuerdo con Ramos Napoli el presupuesto para el proyecto está garantizado. Desde Nucleoeléctrica, la empresa estatal operadora de las centrales nucleares, confirmaron que el proyecto se estirará unos meses más de lo previsto.
«Actualmente se está revisando el cronograma general, con vistas a que la central retome operación en julio de 2027. El proyecto continúa en ejecución y presenta un avance físico del 52%. Las tareas principales finalizarán el 31 de diciembre de 2026, tras lo cual se iniciará el proceso de carga de combustible y puesta en marcha», respondieron a este medio.
Extensión de vida de Atucha I
La primera central nuclear de Latinoamérica, Atucha I, concluyó en septiembre de 2024 su primer ciclo de vida útil tras 50 años de operación. Para continuar con su operación, Nucleoeléctrica comenzó con el proyecto para extender su vida operativa por 20 años más, con una inversión estimada en cerca de US$ 700 millones.
El proyecto engloba dos obras centrales: la extensión de vida del reactor de Atucha I y la construcción del Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados de Atucha II (ASECG II). Este segundo proyecto es necesario para que la central Nuclear Atucha II pueda seguir operando luego del 2027.
Para que Nucleoeléctrica pueda volver a operar Atucha I, la empresa deberá cumplir con el Documento Marco de Licenciamiento (DML) aprobado por la ARN. El documento involucra cinco líneas de trabajo que implican la ejecución de 41 subproyectos fundamentales para recibir una nueva licencia de operación.
A la empresa le bastaría con cumplir con el DML para que la ARN apruebe la vuelta a operación de Atucha I. Pero en NA-SA quieren implementar un total de 251 subproyectoso tareas no obligatorias que facilitarían la operación cotidiana y permitirían que la central sea mucho más eficiente en la generación de electricidad, alcanzando un factor de carga del 88%.
La ilusión de la IA: por qué las máquinas no son creativas Luc Julia Wiley (2026)
El informático franco-estadounidense Luc Julia ha trabajado en la interfaz de la inteligencia artificial y las tecnologías de consumo durante más de tres décadas. Actualmente es director científico del fabricante de automóviles Renault Group y anteriormente trabajó en Samsung Electronics, Apple y Hewlett-Packard. Realizó trabajos pioneros en las herramientas de procesamiento del lenguaje natural que subyacen a los modelos actuales de IA generativa. En su libro, La ilusión de la IA, traducido del francés, argumenta que la expectación y el miedo que rodean la inteligencia y las capacidades creativas de los modelos de IA son exagerados.
¿Qué es la «ilusión de la IA»?
El término pretende abordar un malentendido fundamental sobre la IA que ha persistido durante casi 70 años, desde 1956, cuando comenzó formalmente la investigación en IA. El término «inteligencia» es ampliamente incomprendido, lo que a menudo lleva a las personas a antropomorfizar las herramientas de IA, atribuyendo cualidades humanas a las máquinas. Esta ilusión ha sido perpetuada por la ciencia ficción y las representaciones mediáticas, que describen los sistemas de IA como potencialmente peligrosos o capaces de desarrollar emociones y habilidades de toma de decisiones similares a las humanas.
En realidad, los sistemas que llamamos IA se centran más en el procesamiento de información que en mostrar una inteligencia similar a la humana. La ilusión radica en nuestra tendencia a sobreestimar las capacidades de la IA y las amenazas potenciales, en lugar de entenderla como un conjunto de herramientas sofisticadas pero limitadas, diseñadas para tareas específicas.
Así como un mago utiliza el juego de manos para crear la ilusión de magia, la terminología en torno a la IA crea la ilusión de una inteligencia similar a la humana. Esto se debe al doble significado de la palabra inteligencia, que puede referirse tanto al procesamiento de información como a la agudeza cognitiva. Esto último se proyecta a menudo sobre la IA, lo que genera expectativas y temores exagerados. La IA, en su forma actual, funciona con algoritmos y datos, realizando tareas con precisión, pero carece de la conciencia y la creatividad inherentes a la inteligencia humana. Esta distinción es esencial para comprender las verdaderas capacidades y limitaciones de la IA.
¿A quién se está engañando?
El público en general, por las empresas y organizaciones tecnológicas que se benefician de la expectación en torno a la IA. Estas empresas están en una carrera para desarrollar la tecnología y están incentivadas a promover la idea de una inteligencia general artificial similar a la humana para asegurar la financiación y el dominio del mercado. Los miembros de la comunidad científica, en particular aquellos que no están directamente involucrados en la carrera por la financiación de la IA, reconocen la realidad de que la IA es un conjunto de herramientas especializadas, en lugar de una entidad inteligente unificada. Esta distinción es crucial, pero se difumina por intereses comerciales que amplifican la ilusión para obtener ganancias monetarias.
La narrativa de la IA como un reemplazo inminente de la inteligencia humana alimenta tanto la fascinación como la aprensión. Genera entusiasmo e inversión, impulsando los avances tecnológicos y el crecimiento económico. Pero también genera expectativas y temores poco realistas, que influyen en la percepción pública y en las decisiones políticas. Es importante reconocer que, si bien la IA puede aumentar las capacidades humanas, no es una entidad sensible preparada para reemplazar los roles humanos. Comprender esta dinámica es fundamental para fomentar debates informados sobre el papel de la IA en la sociedad.
¿Qué es la inteligencia en el contexto de la IA?
La inteligencia es un término polémico porque carece de una definición única y universalmente aceptada. En el contexto de la IA, la «inteligencia» a menudo se refiere al procesamiento de información en lugar de a una capacidad cognitiva genuina. Una calculadora realiza los cálculos más rápido que un ser humano, lo que podría parecer inteligente, pero en realidad solo está ejecutando operaciones predefinidas. Del mismo modo, los sistemas de IA están diseñados para sobresalir en tareas específicas, superando a los humanos en esas áreas, pero carecen de la creatividad y la adaptabilidad inherentes a la inteligencia humana. Los filósofos y psicólogos ofrecen diversas perspectivas sobre la inteligencia, pero la IA, tal como está, no tiene la creatividad innata ni la conciencia que se asocia con la verdadera inteligencia.
El debate sobre la inteligencia de la IA pone de manifiesto la complejidad de definir la inteligencia en sí misma. La inteligencia humana abarca una serie de capacidades cognitivas, entre las que se incluyen el razonamiento, la resolución de problemas y la comprensión emocional. La IA opera dentro de los límites de los algoritmos y los datos con los que se entrena, careciendo del aprendizaje experiencial y la profundidad emocional de la cognición humana.
Sin embargo, ¿los sistemas de IA son potentes?
Sin duda, los sistemas de IA son impresionantes en sus funciones designadas. El poder de la IA radica en su capacidad para procesar grandes cantidades de datos de forma rápida y precisa. Esta capacidad ha transformado industrias como la sanitaria, la financiera y la del transporte.
Sin embargo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La eficacia de los modelos de IA depende de la calidad de los datos con los que se entrenan y del contexto en el que se aplican. El uso indebido o la incomprensión de la IA pueden dar lugar a errores, sesgos y problemas éticos, lo que pone de manifiesto la importancia de la supervisión y la regulación humanas. La clave para aprovechar el potencial de la IA radica en reconocerla como una herramienta que complementa las capacidades humanas en lugar de sustituir la inteligencia humana.
AI can be used to support medical applications including robotic surgery.Credit: Costfoto/NurPhoto/Getty
¿Cómo te imaginas una IA verdaderamente inteligente?
Necesitaría tener una forma de inteligencia general similar a la de los humanos, capaz de un pensamiento continuo y creativo en diversos dominios. Esto significa que el sistema tendría que reflexionar y actuar sobre cualquier tema, innovar espontáneamente y crear nuevos conceptos o soluciones de forma independiente. Actualmente, la IA carece de los aspectos biológicos y creativos de la inteligencia humana. Un sistema diseñado para jugar al ajedrez, por ejemplo, puede vencer a grandes maestros humanos, pero es incapaz de comprender o escribir un poema.
¿Por qué argumentas que la IA y el aprendizaje automático son diferentes?
Esta distinción es importante para comprender los diversos componentes y capacidades de los sistemas modernos de IA.
La IA es un término general que incluye varias técnicas, como los sistemas expertos, las redes neuronales y la lógica difusa, cada una de las cuales contribuye al desarrollo de sistemas inteligentes. El aprendizaje automático es una metodología de la IA que consiste específicamente en entrenar algoritmos para reconocer patrones y hacer predicciones basándose en los datos de entrada. Se ha convertido en la fuerza impulsora de muchos avances en la IA, lo que permite a los sistemas mejorar su precisión y eficiencia a través de la experiencia. Estos modelos son tan buenos como los datos con los que se entrenan, y requieren un diseño y una validación cuidadosos para garantizar un rendimiento fiable.
¿El hecho de tratar la IA como una herramienta cambia la forma en que debe regularse?
Independientemente de si la IA se considera inteligente, la regulación es esencial para garantizar su uso seguro y ético. Entender la IA como una herramienta en lugar de como una entidad autónoma pone de manifiesto la necesidad de educar y concienciar sobre sus capacidades y limitaciones. Los malentendidos sobre la IA pueden generar miedo y respuestas inadecuadas. Una regulación eficaz debe basarse en una comprensión clara de la funcionalidad de la IA y sus riesgos potenciales. El enfoque regulatorio debe centrarse en la transparencia, la rendición de cuentas y la prevención de daños.
Esto incluye garantizar que los sistemas de IA se diseñen teniendo en cuenta la equidad y la inclusión, evitando sesgos que puedan perpetuar la discriminación. También implica establecer directrices claras para la privacidad y la seguridad de los datos. La percepción de la IA como no inteligente también subraya la importancia de la supervisión humana.
El papel de la IA en la atención médica, por ejemplo, ha sido transformador al ayudar a los médicos a predecir los resultados de los pacientes, diagnosticar enfermedades y tomar decisiones más precisas y oportunas. En el sector financiero, los algoritmos de IA analizan las tendencias del mercado más rápido que cualquier ser humano, identificando patrones que sirven de base para las estrategias de inversión. En el transporte, la IA es el elemento central de los vehículos autónomos, que prometen revolucionar los viajes. Sin embargo, cada una de estas aplicaciones conlleva su propio conjunto de desafíos y consideraciones éticas que deben evaluarse y gestionarse de acuerdo con los valores y el juicio humanos.
¿Es la IA creativa?
Su aparente creatividad suele ser una ilusión que surge de la novedad de sus resultados, más que de una innovación genuina. Los sistemas de IA generan resultados basándose en datos y modelos existentes, careciendo de la creatividad y la intuición innatas presentes en los seres humanos. Pueden producir combinaciones o variaciones inesperadas, pero estas se derivan de información preexistente en lugar de un pensamiento original. La creatividad humana implica la capacidad de concebir algo completamente nuevo, a menudo fuera de los marcos existentes, lo que las herramientas de IA no pueden emular actualmente.
Esto se observa en los modelos de IA generativa que pueden crear arte, música o texto imitando los estilos y estructuras que se encuentran en sus datos de entrenamiento. Estos resultados pueden ser impresionantes e incluso inspiradores, pero en última instancia están limitados por las limitaciones de su programación. Sin embargo, la IA puede ser una herramienta valiosa para los creadores humanos, ya que ofrece nuevas posibilidades y mejora el proceso creativo a través de la colaboración y la exploración.
Además, solo la creatividad humana puede abordar adecuadamente las cuestiones éticas y filosóficas que surgen con el avance de la IA. A medida que estas tecnologías se integren más en la sociedad, necesitaremos ese pensamiento creativo para navegar por la compleja interacción entre la tecnología, la ética y los valores humanos. La realidad es que la IA es una herramienta creada por humanos, para humanos, y sus capacidades están definidas por los parámetros que establecemos.
La idea de que Vaca Muerta puede ser la locomotora de un tren que empuje a otros sectores de la economía está instalada en el país. Sin embargo, generar esta expectativa para el sector de oil & gas puede ser contraproducente. Consultores y economistas reflexionaron sobre las posibilidades que se abren a partir del desarrollo de Vaca Muerta y qué rol puede tener en la economía del país.
El debate formó parte panel “Vaca Muerta: ¿Una locomotora para aumentar exportaciones primarias o una oportunidad para generar capacidades en otras cadenas?” del Vaca Muerta Insights el evento organizado por EconoJournal, LM Neuquén y Más Energía. Participaron Nicolás Gadano de Empiria Consultores, el economista Juan Carlos Hallak y Marianela Villegas, founder de Consultora MV.
Vaca Muerta como locomotora
El economista jefe de Empiria, Nicolás Gadano, advirtió que “Vaca Muerta es una locomotora y eso ya es algo muy positivo. Pero está instalada la idea de sumarle distintos vagones de otros sectores como las pymes, proveedores, el empleo, la tecnología, entre otros aspectos. Si nos pasamos de sumarle vagones, muchos con riesgos de no tener las características que se necesitan para desarrollarse, corremos el riesgo de que ese tren que es Vaca Muerta vaya muy despacio, ni siquiera pueda arrancar o directamente descarrile. Tenemos ejemplos en la historia de la Argentina de proyectos que nunca pudieron arrancar”.
“Para pensar en el interrogante del panel hay que incorporar al RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones). Las reglas económicas, impositivas, cambiarias, arancelarias que hoy tenemos en el país no son las condiciones normales que se aspira para la Argentina. El RIGI originalmente no tenía sectores. Era otorgarles a las inversiones grandes ciertas condiciones a las que aspiramos a que tengan todas las empresas argentinas en el futuro”, sostuvo Gadano.
“El sector oil & gas no necesita ayuda para ser competitivo. El éxito del RIGI es que en el futuro las condiciones que hoy parecen excepcionales sean condiciones generales. Por ejemplo, que no haya cepo, que es algo que se habla poco. Necesitamos que en el país no haya cepo para ningún sector de la economía o que el impuesto al cheque no lo pague nadie”, señaló Gadano.
Por su parte, Juan Carlos Hallak coincidió en que “si le cargamos todos los vagos de la economía argentina a Vaca Muerta, la locomotora no va a arrancar”. Para graficar la afirmación, el economista remarcó que “Noruega exporta 30.000 dólares per cápita por año de recursos naturales, principalmente petróleo. Australia 13.000 dólares per cápita, pero sobre todo del sector minero. Canadá suma 7.000 dólares, Chile 3.600 dólares. Sin embargo, la Argentina realiza exportaciones basadas en recursos naturales per cápita por 1.200 dólares”.
“Con 40.000 millones de dólares que podría exportar Vaca Muerta en un futuro, la Argentina pasaría a realizar exportaciones per cápita por 2.000 dólares, ya que se sumarían 800 dólares per cápita. Incluso duplicando las exportaciones máximas estimadas para la próxima década por parte de los proyectas de Vaca Muerta, el cálculo nos da 3.000 dólares per cápita de exportaciones de recursos naturales”, graficó Hallak.
“Es verdad que va ayudar mucho, pero no podemos pedirle a Vaca Muerta que traccione a toda la economía del país. Tampoco tiene sentido desarrollar a la locomotora sola, es decir, podemos cargarle a Vaca Muerta algunos vagones, pero hay que calibrar cuántos y cuáles”, enfatizó.
Vaca Muerta, empleabilidad y un cuello de botella inminente en la oportunidad
En tanto, Marianela Villegas incorporó un aspecto nuevo: “Vaca Muerta es una gran oportunidad para la zona donde está y para el país. En cuanto a la empleabilidad, si vemos el primer anillo, que tiene que ver con las operadoras de Vaca Muerta, se calculan para 2030 alrededor de 40.000 empleos directos. En el segundo anillo, que son las empresas de servicio y proveedoras, se calculan 140.000 empleos”.
La consultora advirtió que “estamos en un cuello de botella, porque hoy no tenemos a esa cantidad de personas para abastecer a la demanda que se estima para 2030. Desde mi punto de vista, el foco tiene que estar puesto en la formación técnica y profesional y en darle impulso en la zona a este aspecto”.
“Tenemos el know-how, los equipos y la tecnología. Pero hay algo fundamental que es la gente, que es la que hace la diferencia en los resultados. Por eso creo que hay que sumar a todo este análisis que se está haciendo, la pregunta sobre qué foco le estamos dando a la gente. El Instituto Vaca Muerta es un buen indicador de lo que se está necesitando, pero la necesidad es todavía mayor”, concluyó.
Vaca Muerta y la agenda nacional
Nicolás Gadano subrayó que “el camino de coordinación entre Nación y las provincias para mostrar un horizonte unido y homogéneo que respeta la visión de largo plazo al resto del mundo es muy importante”.
Además, afirmó que “con los distintos tipos de políticas que venimos teniendo, a veces cuesta ver que, en materia de políticas en hidrocarburos y energía, hace bastantes años que tenemos continuidad en el país. Hay una especie de política de Estado en relación a esta industria. Pasaron cuatro gobiernos distintos como el de Cristina, Macri, Alberto y Milei y tenemos, en términos generales, las mismas reglas para el sector que son positivas. Por supuesto que siempre hay cambios y mejoras. También tenemos las mismas reglas para YPF”.
En este sentido, Juan Carlos Hallak destacó que “la Argentina está construyendo la confiabilidad, pero la principal confiabilidad es la sostenibilidad macroeconómica. En el fondo eso es lo que da confianza a largo plazo. Estamos mejorando, pero falta mucho para consolidarlo», indicó.
Y agregó: «Este es un buen momento para que no solo desde el Estado se implementen políticas a largo plazo, sino entre los distintos actores del sector privado se pueden organizar para construir bienes colectivos. Este es el momento de oportunidad donde está todo por construirse”.
Por último, Villegas también enfatizó que “este es un momento clave. Hay muchos actores que se tienen que sentar para trabajar mancomunadamente, desde el gobierno nacional, las operadoras, las empresas de servicios, las universidades, las instituciones técnicas, entre otros, para poder alcanzar las metas que se tiene para 2030”.
Este artículo fue publicado, con otro título, en el blog personal de este editor, con otras notas sobre el conflicto en Medio Oriente. Lo reproducimos aquí porque las consecuencias económicas de esta guerra ya se están haciendo sentir en Argentina. Y se sentirán mucho más, si esta guerra se prolonga.
A. B. F.
OOOOO
«Mientras la administración Trump lucha por definir sus objetivos —ya sea decapitar el liderazgo iraní, destruir la capacidad nuclear de Irán o buscar un cambio de régimen—, debe enfrentarse a una nueva realidad.
Estados Unidos e Israel están luchando contra la República Islámica. Irán está luchando contra la economía global.
Desde el inicio de la guerra, Irán ha paralizado prácticamente el transporte marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz. Ahora, según se informa, está explotando este punto de estrangulamiento vital a través del cual pasa aproximadamente una cuarta parte del petróleo mundial, una cuarta parte de los fertilizantes nitrogenados comercializados a nivel mundial y una quinta parte del gas natural licuado (GNL) mundial cada día. Irán conserva la gran mayoría de sus pequeñas embarcaciones navales y sus naves de colocación de minas, lo que significa que la guerra económica puede intensificarse incluso cuando la guerra militar disminuye.
Casi 3 millones de barriles diarios de la producción iraquí siguen varados. El petróleo ha oscilado entre 77 y 119 dólares por barril en una sola semana, el tipo de volatilidad que paraliza las decisiones de inversión y se extiende en cascada por todas las economías conectadas. Los consumidores estadounidenses ya lo están viendo en el surtidor; los mercados financieros de EE. UU. han perdido miles de puntos desde que comenzó la guerra.
Más allá del estrecho, los misiles y drones iraníes han atacado la infraestructura económica del Golfo. Esto no es una represalia indiscriminada. Es una estrategia deliberada para hacer que la guerra sea económicamente insostenible para los Estados Unidos, sus socios en el Golfo y la economía mundial en su conjunto.
Teherán ahora está atacando sistemáticamente no solo los activos de hidrocarburos de sus vecinos, sino también los sectores centrales de sus planes de diversificación económica para 2030: logística, generación de energía, centros de datos, agua, turismo y finanzas. Durante décadas, los estados del Golfo han tratado de convertir la riqueza petrolera en economías diversificadas: centros logísticos globales, centros financieros y plataformas tecnológicas. Irán pretende poner en riesgo toda esa transformación, a pesar de las vacías disculpas del presidente iraní Masoud Pezeshkian a los mismos vecinos cuya infraestructura Teherán está destruyendo.
A medida que la guerra se expande, la campaña militar de Irán producirá rendimientos decrecientes; cada día, tiene menos capacidad para contraatacar. Sin embargo, la guerra económica se agrava: Las primas de los seguros se disparan, el desvío de los envíos se vuelve más difícil, los contratos se desmoronan y la confianza de los inversores se desvanece. Cuanto más dure la campaña cinética, más permanente será el daño económico.
A continuación, se presentan tres implicaciones de gran alcance para el poder económico de Estados Unidos.
En primer lugar, se está poniendo en tela de juicio la credibilidad del paraguas de defensa de EE. UU. Desde la llegada del sistema del petrodólar, Estados Unidos ha garantizado la seguridad del Golfo, y esa garantía ha sido la base sobre la cual billones de riqueza soberana se han denominado en dólares estadounidenses y se han invertido en la base tecnoindustrial a ambos lados del Atlántico. A medida que los estados del Golfo observan cómo se agotan las existencias de interceptores de EE. UU. y las defensas se ven sometidas a un ataque sostenido, esa confianza podría erosionarse, y rápidamente. Los estados del Golfo que prometieron grandes inversiones en la industria y las cadenas de suministro estadounidenses ahora pueden desviar el capital soberano hacia la reconstrucción y el rearme. La cartera de proyectos de capital destinada a financiar el futuro industrial de Estados Unidos corre el riesgo de ser redirigida.
En segundo lugar, las interrupciones se extienden a los aliados más importantes de Estados Unidos. Japón y Corea del Sur, pilares de las cadenas de suministro de semiconductores más avanzadas del mundo, dependen del Golfo para el 80 por ciento de su petróleo y otros recursos críticos, y los fabricantes de chips surcoreanos ya están informando de escasez de helio, ya que Qatar detiene las entregas. La prevista desviación de los interceptores estadounidenses de la península coreana solo profundiza estos riesgos y da a Seúl incentivos para acercarse a Pekín. En todo el Sur Global, la combinación de crisis alimentarias y energéticas, la incertidumbre comercial y la deuda insostenible dan a los países todas las razones para buscar alternativas, y China está lista para proporcionarlas. El reciente informe Tech Edge del CSIS argumentó que Estados Unidos debe defender sus redes aliadas. Esta guerra corre el riesgo de socavarlas.
En tercer lugar, una guerra sin un final definido y con objetivos cambiantes podría ceder influencia a los principales adversarios de Estados Unidos. El aumento de los precios del petróleo beneficia a Rusia, y las indicaciones de que el Tesoro de los Estados Unidos aliviará las sanciones sobre las ventas de petróleo ruso a la India le dan a Putin una ventaja que Estados Unidos pasó años tratando de negar. Mientras Pekín compra más del 80 por ciento del crudo enviado por Irán con un fuerte descuento y la guerra pone eso en riesgo, unos Estados Unidos consumidos por el Golfo presentan oportunidades para China. Es probable que aproveche esta oportunidad para continuar suministrando los componentes de los drones que los contribuyentes estadounidenses están gastando miles de millones en interceptar, así como para presionar su posición en el Indo-Pacífico. A medida que la guerra económica de Irán se expande, Rusia y China tratarán de recoger los despojos.
Los costes económicos en casa
Los costes de la guerra no se limitan al Golfo. Ya están fluyendo a través de los surtidores de gasolina, las tiendas de comestibles y los balances de todo Estados Unidos. Cuanto más tiempo persista el conflicto, más profundos serán los daños a la seguridad económica estadounidense.
El esfuerzo bélico ya le está costando a los contribuyentes estadounidenses casi 900 millones de dólares al día. Cada dólar adicional para municiones compite con la inversión en la fabricación de semiconductores, el procesamiento de minerales críticos y otras industrias estratégicas. Los precios más altos del petróleo se propagan rápidamente por la economía, lo que aumenta los costos de transporte, alimentos y fabricación. La combinación del gasto bélico y los ya elevados niveles de servicio de la deuda solo agravará las presiones fiscales e inflacionarias. El resultado puede ser un ajuste de cuentas que obligue a Washington a recortar el gasto justo cuando el país está tratando de financiar un esfuerzo largamente esperado para reconstruir su base industrial.
Desde la Ley CHIPS y Ciencia hasta los esfuerzos para asegurar minerales críticos y ganar la carrera de la IA, Estados Unidos ha estado construyendo la arquitectura de seguridad económica necesaria para competir con China —para jugar el juego a largo plazo— durante las últimas tres administraciones. Esta arquitectura todavía está en sus inicios. Para madurar, se requiere un enfoque sostenido, financiación y colaboración entre los sectores público y privado. Una guerra prolongada podría asfixiarla en su infancia.
Mientras la atención, las municiones y los recursos navales se consumen en Oriente Medio, China está sondeando las vulnerabilidades en el ciberespacio, las cadenas de suministro y la disuasión en el Indo-Pacífico. Mientras Estados Unidos genera volatilidad, China se posiciona como un socio económico estabilizador en partes de África y el sur de Asia, promoviendo los intereses de Pekín sin disparar un solo tiro.
Estrategia, no solo supremacía
La campaña militar ha dado resultados, pero la guerra está lejos de terminar. Los riesgos de una escalada siguen siendo reales, incluida la posibilidad de que Estados Unidos se vea arrastrado a una guerra terrestre prolongada.
Esa perspectiva hace que la disciplina estratégica sea urgente. Las ganancias militares son reales y lo suficientemente sustanciales como para servir de base para un giro estratégico. Estados Unidos necesita reducir los objetivos, declarar la degradación de la capacidad ofensiva de Irán como un resultado estratégico y reducir la escalada antes de que se afiance la lógica del cambio de régimen, con su precio de una década y un billón de dólares. Irán ya ha nombrado un nuevo líder supremo y el régimen se está reconstituyendo. La ventana para traducir las ganancias militares en influencia estratégica se está cerrando.
La administración necesita al Congreso, no como una formalidad, sino como un salvavidas. La autorización del Congreso obliga a definir los objetivos de una campaña cuyos fines han pasado de la decapitación a la desnuclearización y al cambio de régimen en 12 días. La Constitución de los Estados Unidos lo exige, y la estrategia lo demanda.
Mientras Washington y Pekín se preparan para conversaciones de alto nivel, es probable que Xi intente aprovechar la distracción de Estados Unidos presionando sobre Taiwán, los controles tecnológicos y los términos de la competencia. Estados Unidos debería llegar primero presionando fuertemente a China para que frene sus flujos de tecnología de doble uso hacia Teherán, cortando el acceso al petróleo iraní y presionando para obtener concesiones relacionadas con el comercio, incluida la eliminación de las barreras no arancelarias y los controles de exportación. Cambiar el apalancamiento por la moderación es una estrategia. Escalar sin fin no lo es.
El proyecto de seguridad económica de Estados Unidos requiere fortaleza tecnológica e industrial y redes de aliados. Pero, lo que es más importante, requiere un enfoque estratégico sostenido durante décadas. La agenda de reindustrialización de la administración, su Plan de Acción de IA, la Misión Génesis y otras iniciativas reflejan esa ambición, y ahora podrían estar en riesgo. Una guerra sin un final a la vista privaría a estos esfuerzos de la atención nacional indivisa que necesitan para tener éxito.»
Navin Girishankar
Presidente del Departamento de Seguridad Económica y Tecnología del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, D.C.
Federico Sturzenegger logró, después de muchos intentos fallidos, flexibilizar las normas para facilitar el otorgamiento de patentes farmacéuticas y le aplicó un durísimo golpe a Hugo Sigman y los laboratorios nacionales. La medida, que era una de las exigencias del acuerdo con Estados Unidos, también era resistida por Mario Lugones.
El ministro de Desregulación anunció la derogación de una resolución de 2012 que imponía fuertes trabas para patentar medicamentos y favorecía el monopolio de los laboratorios nacionales que lideran Sigman y Daniel Sielecki. La norma de 2012 había sido impulsada por el entonces ministro de Salud, Juan Manzur, muy cercano a Sigman.
Como contó LPO, hace meses que Sturzenegger firmó una resolución anulando la resolución de Manzur, pero Mario Lugones la cajoneó. El ministro de Salud y su hijo Rodrigo, socio de Santiago Caputo, son muy cercanos a los jefes de los laboratorios locales y venían jugando a su favor.
Pero la firma del acuerdo comercial con Donald Trump dejó sin margen a los funcionarios que frenaban los cambios en las patentes. Una de las tantas exigencias de EE.UU. era que Argentina modernizara su sistema de patentes y adhiriera al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). LPO ya había adelantado el año pasado que esa era una de las exigencias de Trump y Bessent para el rescate económico.
La pelea por las patentes ya le había costado caro a Diana Mondino. La excanciller era partidaria de desregular y adherir a la normativa de EEUU, pero chocó con la resistencia de Javier Milei. Esa contradicción ideológica del presidente acaso estuvo motivada por los generosos aportes de campaña de los laboratorios liderados por Sigman y Sielecki. Los empresarios ya habían sido premiados con la embajada de Francia para Ian Sielecki, sobrino de Daniel, y con una muy buena influencia en la de España para Sigman, que tiene en ese país grandes negocios.
El régimen que funcionaba hasta ayer complicaba severamente el patentamiento de productos de laboratorios extranjeros con el argumento de proteger a la industria local. Se trataba de una legislación muy restrictiva similar a las de Venezuela o China.
«Con la derogación Argentina se alinea con los estándares internacionales de propiedad intelectual que respetan todos nuestros socios comerciales – incluyendo Estados Unidos, con quien avanzamos en un acuerdo que como contraparte de esta normalización le abre todo su mercado doméstico a nuestra industria farmacéutica», festejó Sturzenegger.
Los laboratorios nacionales nucleados en Cilfa, que habían lanzado una fuerte campaña mediática, lograron que al menos Sturzenegger les concediera que no será retroactiva, por lo que los medicamentos que venían siendo comercializados no quedarán sujetos a reclamos de compensaciones económicas por parte de los dueños de las patentes originales.
Comentario de Agendar:
El artículo de LPO no preanuncia la tragedia médica inminente para pobres y viejos, pero al menos pinta bien la trampa regulatoria.
En EEUU las patentes exitosas son como Matusalén: no se mueren nunca. Podés renovarlas con cambios casi cosméticos de excipientes, posologías y packaging, y una molécula activa con 20 años de vieja vuelve a nacer como nueva y sin arrugas.
Para una obra social o un paciente con una enfermedad crónica, es un desastre, porque el acceso a la medicación aquí es posible por la fabricación nacional de drogas que excedieron su tiempo de protección. Queda eliminada la libre copia de la patente a los 20 años, porque la original no muere nunca. ¿Como pisarle el precio?
Los EEUU no tienen problema alguno en encarecer exprofeso la medicación para sus propios habitantes, cuya expectativa de vida, y es el efecto de esa causa, suele ser inferior a la de los europeos o los japoneses. En oncología y cardiología esto es muy evidente.
La industria farmacológica argentina podría hacer lo mismo con sus desarrollos propios y volverlos legalmente más inmortales que Gilgamesh. Pero son menos laboratorios, menos opulentos, cuentan con menos abogados que hagan magia a su favor, y tienen en contra a la autoridad regulatoria actual del estado.
Con la cancha inclinada en contra, sin ese paraguas de un ente regulador que defienda a los argentinos, las pocas novedades farmacológicas nacionales mueren en la cuna. Y las ajenas te matan con precios que jamás bajan.
Es un asunto de «tradición de la casa». La ANMAT fue diseñada durante el primer gobierno de Menem para el licenciamiento automático de toda autorización de medicamentos librada por la Food and Drug Administration. Fue dibujada en estatutos y autoridades a pedido de las multinacionales de CAEME.
Eso rompió la tradición anterior del Instituto Nacional de Bromatología, con larga fama de imparcial y exigente hasta entrados los ’80. La Argentina tiene a veces estos cisnes negros, y generalmente los mata.
En oposición, la ANMAT le hace la vida imposible a todo laboratorio argentino que venga con una novedad, aunque ésta mitigue una catástrofe sanitaria.
El caso más reciente son los dos años de atraso que le impuso Salud Pública al inicio de los estudios de fase de la vacuna anticovid de la UNSAM, la Universidad Nacional de San Martín.
Sólo se autorizaron los estudios de fase 2 y 3 a fines de 2023, bien pasada la pandemia. Fue como cerrarle puertas al enemigo después de que te incendió la ciudad.
A esa altura de las cosas, se habían muerto de Covid 130.000 argentinos, al menos la mitad al cuete porque el personal sanitario no estaba vacunado. Mientras aquí se aplicaban las vacunas de Sputnik V, Astra-Zeneca, Sinofarm y las de Pfizer,, que además de costar hasta 9 veces más, no llegaban nunca.
A espera de una luz verde regulatoria para entrar en fabricación masiva, el laboratorio Cassará perdió 11 millones invertidos en una planta nueva para fabricar masivamente la vacuna de la UNSAM. ¿Qué fabricante nacional se atrevería a repetir esa patriada, según terminó?
Dicho esto sin ninguna voluntad de defender a CILFA. Hasta hoy lleva más de 30 años en que no fue políticamente capaz ni una sola vez de dar batalla de frente contra la mafia de la ANMAT y las multis.
No lo hizo siquiera entre desde 2003 y 2015, cuando era difícil pero menos cuesta arriba, y tampoco en el incendio desde 2019 a 2022, era moralmente inevitable no poner el pecho.
Si nos tienen que defender personajes como Hugo Sigman o Mario Lugones, es que ya estamos en el horno.
En cavernas subterráneas excavadas en sal de roca, Estados Unidos guarda desde los años 70 casi 714 millones de barriles de crudo en su enorme «Reserva Estratégica de Petróleo», construida tras una aguda crisis energética provocada por el corte de suministro por parte de los países árabes.
Medio siglo después, el gobierno estadounidense quiere construir una nueva reserva bajo el nombre de Proyecto Bóveda (Project Vault), pero esta vez será de minerales críticos y no de oro negro.
El plan, con un valor cercano a los US$12.000 millones, pretende disminuir la enorme dependencia de China en su producción y procesamiento de minerales críticos.
«Hoy lanzamos lo que se conocerá como Proyecto Bóveda para garantizar que las empresas y los trabajadores estadounidenses nunca se vean perjudicados por la escasez», declaró Donald Trump a comienzos de febrero en la Casa Blanca.
En medio del conflicto arancelario entre EE.UU. y China, Xi Jinping arremetió en 2025 contra Donald Trump restringiendo la exportación de tierras raras, dejando en claro que el poderío chino en la minería estratégica era una de sus principales armas de negociación comercial.
«No queremos volver a pasar por lo que pasamos hace un año», declaró Trump.
Las tierras raras son apenas una parte de la enorme lista de 60 minerales críticos definidos por Washington.
Estos minerales son esenciales para la fabricación de productos tan estratégicos como aviones de guerra, semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, dispositivos médicos, computadores, teléfonos; en fin, prácticamente toda la tecnología que mueve al mundo.
Se estima que un solo avión de combate F-35 necesita más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación. ¿Quién extrae el 70% de las tierras raras del mundo y procesa químicamente el 90% del suministro global? Pues sí, China.
Pie de foto,Se estima que un avión de combate F-35 necesita más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación.
Ahora bien, los minerales considerados como críticos por EE.UU. -que van mucho más allá de las codiciadas tierras raras- no solo son la llave para las nuevas tecnologías, la industria militar o la seguridad energética. Son también esenciales para algo tan básico como el funcionamiento diario de un país.
Basta con mirar la lista definida por la Casa Blanca. Ésta incluye minerales históricamente esenciales como el cobre -la sangre que corre por las venas de la infraestructura eléctrica, las telecomunicaciones, la industria de la construcción, el transporte y todo tipo de dispositivos tecnológicos- o el níquel -clave en la fabricación del acero inoxidable, las baterías o la industria aeroespacial.
Washington también quiere abastecerse con reservas de minerales como el cobalto, el litio, el grafito o el galio.
Si bien el Pentágono cuenta con una reserva nacional de minerales críticos que está almacenada en seis ubicaciones, estos depósitos están reservados exclusivamente para situaciones de emergencia nacional, de acuerdo a información divulgada por el Departamento de Estado.
Estados Unidos tendría que haber almacenado minerales críticos con mucha antelación, dice Jeff Dickerson, consultor principal en minerales críticos de la empresa especializada en investigación energética Rystad.
Pero como no lo hizo, ahora «la lucha por recuperar el terreno perdido es real» y no es nada fácil movilizar capital cuando hay incertidumbre, apunta en diálogo con BBC Mundo.
Uno de los grandes desafíos en la actualidad, afirma Dickerson, es precisamente convencer a los inversores a que entren al juego.
En el otro lado de la balanza está China, que tiene una gran capacidad de extracción pero, sobre todo, controla el procesamiento de los minerales críticos.
«Es necesario construir un puente entre las materias primas y el procesamiento final. Ese es el componente clave que falta», para disminuir la dependencia del gigante asiático, explica el experto.
A final de cuentas, las materias primas no son realmente útiles hasta que se conviertan en materiales terminados, apunta.
Qué rol juega América Latina
El hambre estadounidense por estos minerales no es algo nuevo, pero el reciente interés de la Casa Blanca en Latinoamérica -tanto por razones geopolíticas como económicas- ha puesto en la mira del gobierno de Trump los minerales críticos que tiene la región.
América Latina cuenta con una vasta riqueza que incluye minerales más convencionales como el cobre, hasta el litio y las tierras raras. Esa variedad le da a la región un atractivo especial para los inversores, pero también para los gobiernos.
Con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, EE.UU. ha dado un giro más amplio hacia la región, dice Henry Ziemer, investigador asociado del Programa Américas del estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS).
En ese contexto, el gobierno estadounidense le está prestando mucha más atención a la riqueza mineral del hemisferio occidental y de Latinoamérica, afirma.
América Latina, precisa, «se ha convertido cada vez más en un campo de batalla entre China y Estados Unidos en materia de minerales».
Esta batalla se ha estado librando en varios países y China, que hace décadas ha ganado contratos mineros en la región, lleva una ventaja indiscutible, especialmente en el Cono Sur.
«Estados Unidos está llegando tarde», señala Tilsa Oré Mónago, investigadora del Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker para Políticas Públicas y docente de Economía en la Universidad Rice en Houston.
El «descuido» de las alianzas con Latinoamérica, le dice a BBC Mundo, le fue dejando el camino más despejado a China.
Una alianza con Brasil, por ejemplo, sería un paso importante para EE.UU. en su intento por disminuir la dependencia de China, afirma la especialista, en el nuevo contexto de urgencia por conseguir minerales críticos.
Brasil ha surgido como un mercado minero especialmente atractivo al tener la segunda reserva más grande del mundo de tierras raras.
Pie de foto,Brasil tiene las mayores reservas del mundo de tierras raras después de China.
Días después del anuncio del Proyecto Bóveda, el Departamento de Estado firmó 11 acuerdos sobre minerales críticos que declaran la intención de otros países de colaborar con la Casa Blanca.
Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú fueron los cuatro países latinoamericanos firmantes, mientras que México acordó un Plan de Acción sobre Minerales Críticos.
Cuando faltan pocos meses para el inicio formal de la revisión del acuerdo de libre comercio T-MEC entre EE.UU., México y Canadá, el pacto con México incluye «identificar proyectos de extracción», procesamiento y fabricación de minerales críticos de interés para los dos países, señaló el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
México tiene reservas -o en algunos casos operaciones- de litio, plata, cobre, zinc, plomo, manganeso y grafito, como también de algunos depósitos de tierras raras.
Se calcula que la mina Bacadehuachi, en Sonora, tiene unos 8.8 millones de toneladas de litio. Hasta ahora, no ha entrado en operaciones por litigios pendientes con la empresa china Ganfeng Lithium, luego de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunciara la nacionalización del mineral hace tres años, generando incertidumbre entre los inversores.
Y hace unos días el gobierno de Chile, con una de las mayores reservas de litio y el primer productor de cobre del mundo, firmó una declaración con Washington para establecer consultas bilaterales sobre recursos estratégicos.
Aunque los países latinoamericanos tienen muchos de los minerales críticos que el mundo necesita, aún hay un eslabón perdido.
En ese sentido, Jeff Dickerson de Rystad plantea que la gran pregunta de EE.UU. sigue siendo qué hacer para que los minerales críticos latinoamericanos no tengan que pasar necesariamente por su fundición y refinación en China.
La región «puede jugar un papel clave como proveedor potencial», particularmente por su proximidad a EE.UU, afirma.
Es por eso que en la construcción de ese «puente» entre la extracción y el mineral final, agrega, reside uno de los factores que puede determinar el éxito del plan de EE.UU. para disminuir su dependencia de China.
Aunque la industria no cede en el pedido de alivio fiscal al ministro de Economía Luis Caputo -para «nivelar la cancha» con los importados-, en paralelo, se activa un plan de supervivencia que paradójicamente tiene a China como protagonista. La estrategia se teje en las fábricas tras el shock de importaciones que combinado con la baja de consumo fue letal en 2025 y «ya no queda margen».
El diagnóstico sobre la competencia con China ya no pasa por el histórico reclamo arancelario, sino por una cruda aceptación de la asimetría estructural. «Competirle a un sistema que planifica a 30 años con subsidios cruzados y una escala inalcanzable para el capitalismo occidental es una batalla perdida antes de empezar», admiten por lo bajo referentes del sector.
La preocupación hoy no es solo el costo, sino el salto de calidad: China dejó de ser el taller de terceros para imponer marcas propias —como Xiaomi en telefonía o sus nuevas automotrices— que en solo cinco años pasaron de la irrelevancia a liderar mercados globales.
Ante este escenario, y frente a lo que describen como una falta de interlocución clara con el Gobierno para coordinar una política industrial, los empresarios están activando sus propias misiones de «salvataje».
La estrategia que gana terreno es el modelo de asociación: convencer a los gigantes asiáticos de que producir en Argentina —aunque sea bajo un esquema de ensamblado, moldes compartidos e integración de partes chinas— es un negocio viable para abastecer la región. La hoja de ruta ya tiene fecha: en abril, una delegación de industriales viajará a la Feria de Cantón no solo a comprar insumos, sino a negociar alianzas que permitan mantener las persianas levantadas, buscando replicar el esquema de integración que Brasil ya empezó a consolidar.
Argentina se ubica en el promedio de la región en la adopción de tecnología, al considerar al universo de la población que siente que las herramientas tecnológicas mejoran su calidad de vida, y lidera en el uso de aplicaciones de servicios financieros y en el acceso a la información frente a México, Brasil y Colombia.
El dato es una de las conclusiones de la tercera edición del Índice de Innovación Regional, que elabora el Hub de Innovación del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). El estudio, publicado en exclusiva por LA NACION, compara la adopción de tecnología entre los países y menciona cuáles son las apps más usadas por la gente para comunicación, entretenimiento, educación, compras y otros servicios. Como uno de los datos destacados, el relevamiento correspondiente a 2025 refleja el avance arrollador de la inteligencia artificial.
Según la tercera edición del índice, la Argentina registra una adopción general de tecnología del 26,22%, por detrás de México (27,16%) y de Colombia (26,82%) y por delante de Brasil (24,07%). El promedio regional es 26,07%.
El informe se hizo a partir de encuestas diseñadas por un grupo de profesores y estudiantes del ITBA y aplicadas por la agencia Voices Consultancy. El relevamiento abarcó 4000 personas en la región (1000 por cada país), en un muestreo representativo por género, edad y nivel socioeconómico.
A diferencia de la primera edición del indicador, que midió el porcentaje de adopción de tecnología en la población, esta vez el Hub de Innovación del ITBA sólo tomó en cuenta el uso que le dan a las apps quienes dicen que la tecnología genera un impacto positivo en sus vidas. Dentro de ese universo, el país está levemente por encima del promedio regional y encabeza el ranking en el empleo de aplicaciones de servicios financieros, con un 37%. Ahí, Mercado Pago –la app de Mercado Libre- aparece al tope.
Porcentaje de adopción de tecnología
“Antes, el índice se medía en función del porcentaje de la población que quería y tenía acceso a herramientas tecnológicas. Este año, eso cambió para incluir que las personas, además de quererlas y tener acceso, están de acuerdo en que esas herramientas tecnológicas les resuelven una necesidad. No basta con ofrecer herramientas; estas deben resolver problemas reales”, señala a LA NACION Fernando Fabre, director del Hub de Innovación del ITBA.
Bajo esa mirada, la región anota un índice de innovación del 26% en promedio, con áreas de la vida cotidiana con guarismos superiores al 60%, como comunicación, entretenimiento y educación. Un índice del 100% significa que la población tiene acceso a herramientas de tecnología en todas sus actividades cotidianas, con un impacto positivo generalizado, explica el informe. México aparece en el primer puesto de la comparación, con un índice de innovación del 27%, y la Argentina en el tercero, con 26,2%.
Satisfacción con las apps
El estudio divide las áreas de la vida cotidiana en las que la gente utiliza la tecnología en tres prioridades. En el primer caso, incluyó las de mayor relevancia en cuanto a una calidad de vida digna y básica: educación, salud, empleabilidad, servicios financieros y seguridad. Todas, “áreas prioritarias para cualquier ciudadano y para los gobiernos a través de políticas públicas”, resaltó.
En el segundo grupo de prioridad, ubica aquellas herramientas que facilitan las actividades relevantes y que toda persona aspira a obtener, como tecnologías en Comunicación, Entretenimiento, Productividad, Transporte, Acceso a la Información y Trámites con Gobierno. Por último, las áreas de prioridad tres, que mejoran la calidad de vida al proporcionar comodidad sin ser absolutamente necesarias para vivir con dignidad, incluyen aplicaciones para la compra de bienes (delivery de comida, supermercado, durables), seguros, automatización de tareas en el hogar y otras tecnologías ligadas con lo social, como apps de citas. Respecto de las necesidades de prioridad uno, la región tiene un índice de innovación del 30% con una diferencia mínima entre los países, según el informe. Para las áreas de prioridad 2 y 3, el índice es del 39% y 9%, respectivamente.
Dentro de las áreas de mayor prioridad, la región sorprende con el uso de tecnología, destaca el estudio. En particular, de Youtube (la aplicación más empleada), ChatGPT y Google Classroom. El 60% de la población emplea tecnología en educación y está de acuerdo en su efecto beneficioso.
En cuanto a las actividades de segunda prioridad, como la comunicación y el entretenimiento, los índices de adopción son los más altos de todas las áreas estudiadas, con 79% y 67%, respectivamente. WhatsApp, Gmail, Instagram, Facebook, Youtube y Netflix dominan las preferencias.
“Las herramientas tecnológicas tocan vidas de todas las edades y estratos sociales en la región. Sorprende mucho la habilidad que tiene la gente para encontrar herramientas para problemas específicos con los que se encuentra en el día a día. Los ejemplos más claros son la salud y la educación”, analiza Fabre, y completa: “Hoy, el “Dr. ChatGPT” es más popular que los doctores reales en Colombia, mientras que YouTube se ha convertido en la escuela más grande del continente. También sorprende que la mayoría de la población está de acuerdo en que la tecnología mejora su calidad de vida. Sirve como un buen “buffer” ante tanto discurso que asegura que las apps y los teléfonos celulares son un problema. Si le preguntas a la gente en la calle, no son un problema; son una gran herramienta”.
El uso de la Inteligencia Artificial
El país frente a la región
Como se mencionó, la Argentina figura en primer lugar en el uso de tecnología en servicios financieros, con un 36,6%. Es el área donde existe la mayor brecha en la comparación regional con el peor ubicado, en este caso México, con 22,5%. El país también está al frente en el acceso a la información (40,1% de la población utiliza tecnología para informarse, incluida en ese caso Google y ChatGPT) y en el empleo de aplicaciones vinculadas con gestiones gubernamentales, como Mi Argentina (20,3% de los consultados recurre a ellas).
Como contracara, se ubica por detrás del promedio regional en el uso de aplicaciones de compra de comida (11,1% frente a un 14,4%), supermercados (8,8% contra 9,7%) y tecnología para el hogar (internet de las cosas, con 6,4% versus 7,6%). Asimismo, muestra un leve retraso en el uso de aplicaciones para la búsqueda de trabajo en el contraste con la región (las emplea el 6,4% de la población contra un promedio del 7,8%).
En educación, el 55,1% de los argentinos apela a la tecnología, por debajo del uso que les dan otros países a aplicaciones como Youtube o ChatGPT (Colombia llega casi al 64% y México araña el 65%). También ocurre lo mismo en el caso de la tecnología ligada con la seguridad, donde México (21,4% de uso) y Colombia (17,4%) se ubican por delante de la Argentina (15,1%).
En el resto de las áreas (salud, transporte, comunicación, entretenimiento, compra de bienes durables), los argentinos que tienen una visión favorable a la tecnología están en línea con el promedio regional.
“En términos generales, las diferencias entre países son muy escasas, lo que nos lleva a creer que el índice es una medida de adopción general”, refuerza Fabre.
Avanza la IA
La irrupción de la inteligencia artificial hace poco más de tres años –con el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022- está transformando todas las esferas a pasos agigantados. Y su importancia en ascenso no resulta indiferente para los usuarios. De ahí que uno de los datos salientes del estudio fueron los comportamientos ligados con la IA.
Para el 84% de la población de la región, las herramientas tecnológicas tienen un impacto positivo y, dentro de ese grupo, casi la mitad ya conoce y utiliza aplicaciones de IA, destaca el informe. En el caso de la Argentina, el 64% dice estar mucho o bastante informado sobre aplicaciones tecnológicas en general, y el 38,5% afirma conocer herramientas de IA (ChatGPT, Gemini, Claude, Copilot y otras).
El cambio queda plasmado en un número: el 51% de los que emplean aplicaciones de IA en la región dijo que al empezar a usar esas herramientas disminuyó el uso de otras. En la Argentina, el 49% de los usuarios de IA dice haber reducido el uso de otras aplicaciones.
Un ejemplo claro de cómo la IA gana terreno en la región es el área de la salud, según el reporte. ChatGPT se posiciona como la app en salud más utilizada, impulsada principalmente por su uso en Colombia (donde la emplea el 20% de los consultados para temas médicos). Otra área con disrupción es la educación, donde la creación de OpenAI se encuentra en segundo lugar entre las aplicaciones más utilizadas, después de YouTube. Al respecto, el 60% del total de la población indica que utiliza YouTube para fines educativos; el 30%, ChatGPT, y el 24%, Duolingo.
¿Y en la Argentina? ¿Dónde se utiliza? El 21% de la población emplea IA en el trabajo, mismo porcentaje para la escuela y la universidad. A la hora de buscar información personal, el 45% de los argentinos que recurren a la tecnología acude hoy a la IA.
Hay, sin embargo, brechas importantes entre los distintos segmentos de la población, aclara el estudio. La franja de mayor nivel socioeconómico y mayor nivel de educación utiliza la IA en mayor proporción que la de menor nivel en la región. Esto se nota aún más en el uso de la IA para el trabajo, donde la diferencia en el uso de herramientas de IA es del 39% frente al 22% entre el nivel socioeconómico ABC y el nivel D, y del 43% vs 19% entre aquellos con educación superior completa versus solo educación primaria.
Fabre destaca el uso combinado de aplicaciones. “Por un lado, las herramientas de IA para resolver dudas o realizar tareas; por otro, el uso de YouTube para aprender temas nuevos. La herramienta más utilizada por los jóvenes de la región para la educación es YouTube y, en segundo lugar, ChatGPT”, dice. “Creemos que esa combinación es lo realmente poderoso: se puede aprender en YouTube cómo escribir prompts más claros y obtener mejores respuestas con IA”, agrega.
Las apps más usadas
Entre los argentinos de 16 a 29 años, las apps más utilizadas son:
• Educación: YouTube
• Salud: ChatGPT
• Servicios financieros: Mercado Pago
• Empleabilidad: Linkedin
• Comunicación: WhatsApp
• Entretenimiento: YouTube
La segunda app más usada en cada caso, también para ese grupo etario, corresponde a:
• Educación: ChatGPT
• Salud: app de fitness
• Servicios financieros: otras billeteras digitales
• Empleabilidad: Computrabajo
• Comunicación: Instagram
• Entretenimiento: Instagram
Las cosas son diferentes cuando se posa la mirada sobre los mayores de 65 años. En contraste con los más jóvenes, ChatGPT no aparece como primera ni como segunda opción. En educación, lo más usado es Youtube y Zoom; en salud, el portal del sanatorio y de la prepaga (un reflejo de la etapa de la vida); en servicios financieros, Mercado Pago y la app del banco; en empleabilidad, Computrabajo y Linkedin; y en entretenimiento, Facebook y Netflix. En comunicación, primero es WhatsApp, pero segundo, también Facebook.
El informe destaca que “la mayoría de la población en la región utiliza plataformas de Meta (Facebook, Instagram, y WhatsApp) más que ninguna otra. Es posible que las personas utilicen Facebook como plataforma de entretenimiento, comunicación, acceso a la información, citas, compras, y aunque no domine en ninguna categoría, la suma de veces que un usuario accede a esa plataforma la coloca en los primeros lugares”.
Añade que “la plataforma de Alphabet le sigue de cerca. Lo interesante es la suma de Google (buscador) con Gemini suma 5,8%, que es el mismo porcentaje de uso que ChatGPT. Al mismo tiempo, la suma de uso de ChatGPT, Gemini, Copilot y Deepseek es de 12,3%. Es decir, si estas herramientas pertenecieran a una sola plataforma, sería ya la tercera plataforma detrás de Meta y Alphabet”.
Dónde mejorar
El análisis no se limitó a quienes están satisfechos con la tecnología y la usan. Al enfocarse en la falta de accesibilidad –el porcentaje de la población que no tiene acceso a la tecnología, pero querría tenerlo-, el trabajo indica que esa carencia puede deberse a falta de conocimiento, una cuestión de precio o falta de calidad en la oferta. “Desde una perspectiva de política pública, o bien para un emprendedor, las oportunidades más claras están en que más del 40% de la población solicita accesibilidad a tecnologías para seguridad, empleabilidad, productividad, trámites con gobierno, acceso a seguros, automatización de tareas en el hogar y algunas compras. Le siguen en prioridad la demanda no cubierta de tecnologías para servicios financieros, transporte y movilidad, acceso a la información y algunas compras. Las áreas de comunicación y entretenimiento están plenamente cubiertas”, consigna.
Entre los argentinos, un 31% no tiene acceso a aplicaciones de servicios financieros y le interesaría tenerlo y un 41% vería con buenos ojos herramientas ligadas a la seguridad.
Brasil no es ajeno a las inundaciones catastróficas y otros desastres naturales. En febrero, decenas de personas murieron y cientos perdieron sus hogares después de que las fuertes lluvias provocaran inundaciones y deslizamientos de tierra en el estado de Minas Gerais, en el sureste del país. En 2024, las inundaciones en el sur de Brasil afectaron a 2 millones de personas y mataron a casi 200. Gestionar las respuestas a este tipo de desastres es un deber colectivo y personal. A medida que el clima cambia y los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes e intensos, los miembros de la comunidad deben ser capaces de comprender los riesgos y gestionarlos por sí mismos.
Se necesita una herramienta para compartir información sobre desastres a nivel comunitario, información que todos puedan consultar y en la que puedan confiar. Los residentes deben saber cuáles son sus riesgos, cómo detectar las señales tempranas de un desastre natural y dónde encontrar orientación local confiable sobre qué hacer.
Con este fin, Brasil está desarrollando un agente de inteligencia artificial que proporcionará información y asesoramiento sobre desastres climáticos a sus residentes. Esta es una de las primeras iniciativas nacionales a gran escala que integra la IA, las simulaciones y la participación ciudadana en una herramienta de preparación ante desastres dirigida a las personas. Está dirigido por el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología en Simulación y Monitoreo para Asistencia Individual en Eventos Climáticos Extremos (INCT-SIM-AI).
Para cada hogar, la herramienta almacenará datos, incluida una dirección y cualquier necesidad particular relacionada con posibles evacuaciones. Estos se combinarán con datos públicos a través de la agencia de gestión de emergencias de cada estado para proporcionar a los residentes información precisa y actualizada.
Desarrollar una herramienta de este tipo es un desafío humano tanto como técnico. Ninguna comunidad es homogénea: las personas difieren en sus condiciones sociales, económicas y educativas, y en la forma en que confían en la tecnología e interpretan las advertencias. Los científicos deben escuchar a la gente local y comunicarse con ellos de forma clara.
Y así, en julio de 2025, el gobierno lanzó un instituto interdisciplinario para reunir a investigadores de todo Brasil y del extranjero en informática, IA, psicología y ciencias sociales, con una inversión de 11 millones de reales (2 millones de dólares) durante cinco años. Una herramienta preliminar proporciona información sobre la inundación de 2024 en Porto Alegre. Se espera que el proyecto piloto se ponga en marcha a finales de este año. Funcionará como un «Google Maps del pasado», que los residentes podrán utilizar para consultar los niveles de agua de una dirección y fecha específicas. Proporcionar acceso a los datos sobre desastres pasados es el primer paso para informar a las personas sobre cómo la lluvia y las inundaciones pueden afectar los lugares donde trabajan y viven.
El proyecto tiene tres pilares.
Primero, las simulaciones. Este es el aspecto que coordino, utilizando mis décadas de experiencia en el estudio de la simulación de multitudes. Los modelos de alta resolución simulan cómo podrían evolucionar los fenómenos climáticos extremos, como inundaciones, deslizamientos de tierra y olas de calor, en ciudades y barrios. Los gemelos digitales, modelos actualizados con datos en tiempo real, combinarán mediciones meteorológicas, información del terreno y modelos hidrológicos para estimar los impactos en ubicaciones específicas. Los investigadores simularán escenarios de evacuación para comprender los tiempos de reacción de las poblaciones y adaptar las recomendaciones en consecuencia.
En segundo lugar, la supervisión. Para ello, la participación ciudadana es clave. A través de los teléfonos inteligentes, los usuarios pueden compartir datos en tiempo real —como fotos o lecturas de sensores— que se incorporan a los mapas de riesgos en vivo. Estas aportaciones generadas por la comunidad permitirán al sistema refinar su comprensión de las condiciones sobre el terreno, tendiendo un puente entre los modelos a gran escala y las realidades locales. También convertirá a los ciudadanos en colaboradores activos de la seguridad colectiva, no en víctimas pasivas de los desastres.
En tercer lugar, traducir datos complejos en recomendaciones personalizadas y comprensibles. Investigadores en psicología y medicina dirigirán esta parte del trabajo. El modelo de IA deberá interpretar los datos integrados de simulación y supervisión para generar mensajes relevantes para la situación de cada individuo: alertas sobre el aumento de los niveles de agua, rutas hacia el refugio más cercano o explicaciones de por qué se producen inundaciones en una calle específica. La comunicación deberá adaptarse al contexto, el idioma y el nivel de alfabetización digital del usuario.
El instituto está buscando colaboraciones con agencias de defensa civil, organizaciones de salud y comunidades locales para garantizar que el sistema sea técnicamente sólido, socialmente relevante y psicológicamente sensible. Por ejemplo, mientras los ingenieros diseñan la infraestructura de simulación, los psicólogos y los expertos en comunicación estudian cómo las personas perciben y responden a la información sobre riesgos.
Este proyecto explora la conexión entre la tecnología y los seres humanos, y se basa en ella. Comprender el miedo, la confianza y la atención es crucial: una alerta que sea técnicamente correcta pero psicológicamente ineficaz podría no salvar vidas. La herramienta deberá agregar una gran cantidad de información generada a través de la colaboración colectiva. Pero para desarrollarlo, los científicos deberán comprender cómo las personas perciben, gestionan y confían en esta información.
Más allá de este agente de IA en particular, es crucial que la preparación ante desastres evolucione de los sistemas de alerta centralizados a enfoques que empoderen a las personas con información oportuna y personalizada. Los gobiernos, los investigadores y las organizaciones internacionales deben adoptar este enfoque y tender puentes entre los distintos campos y entre las personas.
La productora de hidrocarburos Tecpetrol, subsidiaria del Grupo Techint, entabló días atrás una demanda por $134.200 millones (US$96 millones) contra la empresa estatal Energía Argentina SA (ENARSA), dependiente de la Secretaría de Energía, a raíz de supuestas facturas impagas e intereses punitorios, según la agencia estadounidense de noticias financieras REDD, que accedió al expediente judicial.
La denuncia de la empresa de Paolo Rocca fue radicada en el juzgado 6 del fuero Contencioso Administrativo Federal de la Ciudad de Buenos Aires, y ya pasó por una mediación prejudicial, que fracasó. El reclamo de US$96 millones se suma a otro por US$640 millones en concepto de subsidios a la producción de gas que fue entablado en 2019, originado en un presunto cambio en las condiciones de un contrato decidido por el Gobierno de Mauricio Macri, cuando le tocó enfrentar una crisis financiera.
Tecpetrol alega que ENARSA acumuló decenas de facturas impagas o abonadas parcialmente por el gas natural entregado u ofrecido en el segundo semestre de 2023, y a lo largo de 2024 y 2025, en el marco del programa Plan Gas Ar, informó el periodista Sebastián Lacunza en REDD.
La firma de Rocca no respondió consultas sobre su presentación judicial.
El Plan Gas Ar fue lanzado en diciembre de 2020 y estableció un precio en el orden de los US$3,5- US$4 por millón de BTU, la unidad de medida que se utiliza para la comercialización del gas. Ese precio fue mucho más economico que el costo de importar desde Bolivia o a través de barcos con gas licuado y, a la vez, reactivó la producción porque a las empresas del sector (YPF, Totalenergies, Tecpetrol, Pampa Energía y otras) les resultó redituable.
Diferentes rondas del programa extendieron contratos hasta diciembre de 2028. La llegada de Javier Milei a Casa Rosada supuso el final de las licitaciones del Plan Gas Ar, porque el Ejecutivo se propone transitar a un esquema de libre comercio entre privados. Sin embargo, la Secretaría de Energía se comprometió a cumplir los contratos ya firmados.
Inicio de la nueva demanda presentada por Tecpetrol, radicada en el fuero Contencioso Administrativo Federal Facsimil de la presentación
El silencioso reclamo de la subsidiaria de Techint se da tras meses en los que Milei acusó a Rocca y otros empresarios “prebendarios” de ser “chorros”, “coimear” a Gobiernos y organizar un golpe de Estado en 2025. La última andanada de acusaciones contra “Chatarrín” (Rocca) y Javier Madanes Quintanilla (Aluar, Fate) por supuestamente perpetrar un “ataque a los argentinos” tuvo lugar el 10 de marzo pasado, en la apertura de la Argentina Week que organizó el Gobierno en Nueva York para atraer inversiones.
Rocca, dueño de una fortuna de US$ 7.300 millones según la revista Forbes, prácticamente no respondió en público a las agresiones del mandatario, pero la demanda judicial de Tecpetrol tiene una lectura inequívoca de que el grupo se prepara para acelerar la batalla.
La presentación a la que tuvo acceso REDD, incorporada al expediente el 3 de marzo pasado, indica que la firma solicitó una mediación prejudicial con la Secretaría de Energía, que no llegó a buen puerto, algo previsible porque esas negociaciones se dieron en el momento en que el Presidente puso al dueño de Techint en la mira.
El texto de la demanda indica que ENARSA transfirió “de manera tardía montos parciales de las facturas emitidas y en algunos casos, no ha cancelado facturas íntegras”.
El núcleo del reclamo se origina en que el Plan Gas Ar estipula la modalidad take-or-pay. Ello significa que las productoras tienen la obligación de ofrecer un volumen determinado y que, si no se consume en su totalidad, igual debe ser pagado, porque el despacho de gas varía, por ejemplo, por razones climáticas. Según el texto de Tecpetrol, el Estado no le abonó el equivalente a cerca de 313 millones de metros cúbicos de gas. Sobre el monto supuestamente adeudado, la presentación calcula intereses de 150% anual, según lo acordado en el contrato.
El presunto no pago por parte del Estado dejó a “la empresa gravemente perjudicada por la falta de retiro y pago de los volúmenes comprometidos”, indicó la agencia estadounidense citando documentos judiciales.
Desde 2024, primer año del Ejecutivo ultraderechista, la Cámara de Exportación y Producción de Hidrocarburos (CEPH) realizó varios reclamos administrativos ante la Secretaría de Energía por supuestas demoras en el pago del gas de “demanda prioritaria”, que es el que se entrega para consumo domiciliario y las centrales térmicas de generación eléctrica, y cuyo precio fijó el Plan Gas Ar.
Dentro de la organización que agrupa a empresas nacionales y extranjeras hay posturas agresivas y otras amigables hacia el Gobierno, lideradas estas últimas por YPF, cuyo presidente, Horacio Marin, muy cercano a Milei, fue casualmente directivo de Tecpetrol durante tres décadas. En general, las compañías coinciden en que la demora afecta la liquidez para afrontar inversiones y el flujo normal de trabajo, y los más críticos argumentan que el Gobierno usa esos fondos que presuntamente no paga para maquillar el superávit fiscal.
Una fuente del sector disocia el reclamo juidicial de Tecpetrol/Techint del conflicto entre Rocca y Milei, y en cambio le da un marco netamente económico y jurídico. La misma fuente apunta que hay otras productoras de gas en proceso de negociación e incluso algunas están formalizando la queja.
Ante los reclamos de las empresas, el coordinador de la Secretaría de Energía y virtual encargado del área, Daniel González, dijo meses atrás que el Gobierno no respondería “operaciones”.
Según el escrito de Tecpetrol, ENARSA habría incumplido sus obligaciones de compra mínima por 61,7 millones de metros cúbicos de gas en 2023, 40,1 millones en 2024 y 212,5 millones en 2025.
El monto reclamado de US$96 millones incluye intereses hasta el 26 de enero pasado. A partir de entonces, Tecpetrol sostiene que deben sumarse nuevos sobrecargos.
La nueva demanda se monta sobre un juicio que Tecpetrol inició en 2019 contra el Estado nacional, en reclamo por US$640 millones de otro plan de subsidios organizados durante el Gobierno de Mauricio Macri para la producción de gas, conocido como Resolución 46. Ese programa benefició a Tecpetrol por sobre ninguna otra empresa. La productora de Rocca se transformó entre 2016 y 2018 en el principal productor privado argentino de gas.
En suma, Tecpetrol recibió US$ 1.500 millones en subsidios por la Resolución 46 e invirtió US$ 1.900 millones. Cuando, en 2018, Macri se enfrentó a la crisis de deuda externa y debió pedir auxilio al FMI, la Secretaría de Energía intentó poner un freno a los subsidios ilimitados que había acordado el ministro Juan José Aranguren. Tecpetrol entendió que le cambiaban las reglas de juego e inició una demanda ante el fuero contencioso administrativo federal, y citó a su favor la opinión de Aranguren y de su sucesor, Javier Iguacel, quienes resistieron la interpretación de la Resolución 46 que hizo Gustavo Lopetegui, uno de los funcionarios más allegados a Macri que intentó frenar la canilla abierta de fondos desde el Estado hacia la productora de gas de Techint. Fue una de las internas más sonoras del Ejecutivo de Cambiemos.
Milei llegó a Casa Rosada cargado de elogios de Rocca y de sus aportes durante la campaña electoral. La demanda por US$ 640 millones, resistida durante los Gobiernos de Macri y Alberto Fernández, hibernó hasta la segunda mitad del año pasado, que se empezó a mover.
En diciembre pasado, Rocca se quejó de que uno de sus principales competidores con los que convive en la CEPH, Pan American Energy (PAE), manejado por la familia Bulgheroni, organizara una licitación para la construcción de tubos para la exportación de gas en la que habilitó propuestas de empresas de una docena de países, algo inédito en un mercado en el que Tenaris, firma de Techint, reinó durante décadas. La adjudicataria para el proyecto Southern Energy, liderado por PAE, resultó la india Welspun por US$ 200 millones, y a partir de allí se inició la cadena de agravios del Presidente al accionista de Techint.
No obstante, Tecpetrol, tercera generadora de gas detrás de YPF y Totalenergies e incipiente actor en el mercado del petróleo, es una de las beneficiarias de la reducción de impuestos para la producción de hidrocarburos establecida en el régimen integral para grandes inversiones (RIGI), por lo que el balance de su relación con el Gobierno es mixto.
En siderurgia, corazón histórico de Techint, el negocio en Argentina retrocede, pero en gas y petróleo, abre nuevos horizontes de ganancias.
El domingo primero de marzo millones de personas en Dubái y Abu Dabi se despertaron con una sorpresa inesperada: no podían pagar un taxi, pedir comida a domicilio ni consultar el saldo de sus cuentas desde sus aplicaciones móviles. Durante algunas horas, la vida digital que sostiene gran parte de la actividad cotidiana en estas ciudades simplemente dejó de funcionar.
La causa no era una falla técnica ordinaria. En la madrugada de ese mismo día se habían producido tres ataques contra dos instalaciones en los Emiratos Árabes Unidos y una en Baréin. La televisión estatal iraní informó que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán había lanzado la operación «para identificar el papel de estos centros en el apoyo a las actividades militares y de inteligencia del enemigo».
El episodio marca un antecedente inquietante: el primer ataque militar conocido contra la infraestructura de un proveedor estadounidense de computación en la nube —un hiperescalador— y un hecho que pone en cuestión las ambiciones regionales de construir gigantescas instalaciones digitales como parte del nuevo mapa tecnológico global.
Los daños provocados por drones contra tres instalaciones de Amazon Web Services en Medio Oriente expusieron, además, la vulnerabilidad de los centros de datos que constituyen la base material del procesamiento algorítmico utilizado por los servicios militares de Estados Unidos e Israel.
Según la versión difundida por medios iraníes, el complejo ubicado en Baréin habría funcionado como «plataforma de inteligencia y espionaje» del Pentágono contra la nación persa. De acuerdo con esa narrativa, desde esas infraestructuras se habría brindado apoyo logístico y tecnológico a operaciones estadounidenses en el entorno del Golfo.
La división de computación en la nube de la compañía —propiedad de Jeff Bezos— informó el lunes 2 de marzo que dos centros de datos en los Emiratos Árabes Unidos fueron «atacados directamente» y que otra instalación en Baréin también resultó dañada luego de que un dron impactara en el área donde se encuentran los complejos que sostienen gran parte de las transacciones digitales de la región.
«El ataque supuso un duro golpe para la infraestructura tecnológica y de información del enemigo», señalaba un mensaje difundido a través de Telegram, uno de los pocos canales de comunicación que mantiene el país con el exterior en el actual contexto de tensiones.
Desde Amazon confirmaron que los impactos produjeron daños estructurales e interrupciones eléctricas. «Estos impactos han causado daños estructurales, interrumpido el suministro de energía a nuestra infraestructura y, en algunos casos, requirieron actividades de extinción de incendios que resultaron en daños adicionales por agua», informó la empresa en una actualización publicada en su sitio web.
Hacia el martes por la noche se indicó que los sistemas de respaldo estaban siendo reubicados en otros centros de datos, aunque el proceso implicó casi cinco días de interrupciones para numerosos servicios locales.
Una arquitectura pensada para resistir
La red global construida por Amazon está diseñada precisamente para tolerar fallas parciales. Puede absorber la destrucción de un centro regional y continuar operando. Pero no necesariamente soportar la pérdida simultánea de varios nodos estratégicos. El ataque coordinado tuvo consecuencias inmediatas. Millones de personas en Dubái y Abu Dabi no tenían servicio de internet.
Uno de los puntos críticos fue el sistema de almacenamiento S3, el servicio de objetos en la nube de AWS que permite guardar y recuperar enormes volúmenes de información por medio de internet. Su arquitectura puede gestionar la caída de una zona dentro de una región geográfica determinada, pero enfrenta limitaciones cuando varios nodos se ven afectados al mismo tiempo.
Amazon Web Services aloja gran parte de los servicios en línea más utilizados del mundo y proporciona, detrás de escena, infraestructura de computación para organismos gubernamentales, universidades y grandes empresas. La compañía dispone además de redes propias de fibra óptica que interconectan sus centros de datos y permiten trasladar cargas de procesamiento de un nodo a otro con gran rapidez.
Actualmente Amazon opera centros de datos en 39 regiones geográficas, tres de ellas en Oriente Medio: Emiratos Árabes Unidos, Baréin e Israel. Cada región se divide en varias «zonas de disponibilidad», conjuntos de centros de datos físicamente separados —a distancias que pueden superar los cien kilómetros— pero conectados por redes de latencia ultrabaja que minimizan el tiempo de transmisión de datos.
La arquitectura está diseñada para que el fallo de una instalación no afecte al conjunto. Sin embargo, la pérdida simultánea de varias infraestructuras dentro de una misma zona puede generar cuellos de botella severos: simplemente puede no existir capacidad suficiente para absorber toda la carga de procesamiento y almacenamiento. Incluso en la era de la nube, la computación sigue enfrentando límites físicos.
El nuevo frente de la geopolítica digital
Tras este golpe a infraestructuras que constituyen materia prima para el análisis de inteligencia y operaciones militares de Israel y Estados Unidos, varias empresas del sector podrían enfrentarse a un problema que trasciende a AWS.
Durante la última década, Medio Oriente se convirtió en un polo creciente de inversiones en centros de datos. Países como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos impulsaron estos proyectos como parte de estrategias destinadas a diversificar sus economías y reducir la dependencia del petróleo.
Según la base de datos global de DataCenterMap, actualmente existen alrededor de 326 centros de datos en la región, con la mayor concentración en Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Gran parte de estas instalaciones son operadas por gigantes tecnológicos estadounidenses como Google, Microsoft, Amazon y Oracle, que prestan servicios tanto a empresas privadas como a organismos gubernamentales y estructuras militares.
La propia Guardia Revolucionaria iraní reivindicó el ataque a través de medios estatales como la agencia Fars News. Según esa versión, las instalaciones en Baréin alojaban cargas de trabajo vinculadas a operaciones militares estadounidenses, incluyendo sistemas de inteligencia basados en modelos de inteligencia artificial desarrollados por la empresa IA Claude de Anthropic.
Ecos políticos más lejanos
Para la Argentina, la situación adquiere una dimensión particular. El presidente Javier Milei declaró recientemente: «Soy el presidente más sionista del mundo», durante una conferencia en la Universidad Yeshiva, reafirmando su alineamiento con Estados Unidos e Israel y calificando a Irán como enemigo.
En el mismo contexto, el mandatario mencionó a la provincia de Chubut como un posible destino para inversiones vinculadas a grandes centros de datos.
El episodio ocurrido en Medio Oriente introduce así una advertencia adicional: estas infraestructuras, concebidas como motores del desarrollo digital, también pueden convertirse en objetivos estratégicos dentro de conflictos internacionales.
El fin de la inocencia digital
Lo sucedido parece señalar el fin de una cierta inocencia tecnológica. La infraestructura de datos ya no es solo un soporte económico o comunicacional: es también un componente central de la guerra contemporánea.
El director ejecutivo de Palantir Technologies, Alex Karp, ha defendido abiertamente la integración entre inteligencia artificial, análisis de datos y operaciones militares. En esa visión, los algoritmos permiten observar y anticipar movimientos estratégicos a miles de kilómetros de distancia.
La cuestión de fondo, sin embargo, excede la coyuntura militar. Si la información y los algoritmos se convierten en herramientas decisivas para anticipar y dirigir conflictos —como la capacidad de ver a través de los muros de un palacio presidencial a miles de kilómetros de distancia— también plantean una pregunta más amplia: qué significa para la condición humana que sistemas automatizados participen cada vez más en decisiones que afectan el destino de sociedades enteras.
En esa lógica, el presidente argentino parece inscribirse en la lectura geopolítica formulada por Samuel P. Huntington en su libro The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order : la expansión de Occidente no habría respondido únicamente a la superioridad de sus ideas, sino también a su capacidad histórica para organizar y aplicar la violencia.