Buenos Aires anuncia el Distrito IA. En AgendAR se lo ve con escepticismo

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La Ciudad de Buenos Aires da un paso decisivo hacia la economía del futuro. Con un proyecto de ley enviado a la Legislatura porteña, el gobierno de Jorge Macri apuesta a convertir el microcentro en el epicentro regional de la Inteligencia Artificial.

El Distrito IA no es solo una zona geográfica. Es una estrategia integral para reunir empresas, universidades y sector público en un mismo territorio conectado y dinámico.

Qué es el Distrito IA y dónde se ubica

El nuevo distrito abarca el área delimitada por las avenidas Belgrano, Paseo Colón/Leandro N. Alem, 9 de Julio y Santa Fe. Dentro de ese perímetro, las empresas que se instalen accederán a un paquete completo de beneficios para crecer.

El régimen de promoción económica apunta a compañías dedicadas al desarrollo, investigación e implementación de tecnologías como IA, ciencia de datos, automatización, procesamiento de lenguaje natural y robótica.

También podrán sumarse universidades, escuelas técnicas, centros de investigación y organismos científico-tecnológicos.

Los beneficios concretos para empresas tecnológicas

Incentivos fiscales y financieros

Las compañías radicadas en el Distrito IA gozarán de exenciones en Ingresos Brutos, Impuesto de Sellos, Impuesto Inmobiliario y derechos de obra. Un alivio impositivo significativo para startups y empresas en expansión.

En materia financiera, el Banco Ciudad ofrece tasas preferenciales del 8,5% para la compra de propiedades en la zona. Los créditos pueden cubrir hasta el 75% del valor del inmueble, con plazos de hasta 20 años.

También hay líneas específicas para pymes y comercios, orientadas a fortalecer el tejido económico local.

El sandbox regulatorio: probar tecnología en condiciones reales

Uno de los elementos más innovadores del proyecto es la creación de un sandbox regulatorio. Se trata de un entorno controlado y seguro que permite testear nuevas tecnologías antes de su lanzamiento masivo.

«Queremos que la zona céntrica sea un laboratorio vivo donde puedan testear sus desarrollos en la calle, con gente y en condiciones reales», afirmó Jorge Macri.

La transformación del microcentro porteño

El proyecto tiene una segunda dimensión igualmente relevante: revitalizar una zona históricamente comercial que perdió dinamismo. La apuesta es clara.

«Donde había oficinas vacías, ahora habrá laboratorios y espacios de coworking. Vamos a revitalizar y reconvertir el microcentro. Desde allí se van a escalar los proyectos que marcarán las próximas décadas», señaló el Jefe de Gobierno.

La reconversión de inmuebles es central en esta estrategia. Las líneas de crédito del Banco Ciudad también contemplan financiamiento para refacción y adaptación de espacios.

Buenos Aires crea el Distrito IA en el microcentro: exenciones fiscales, créditos al 8,5% y un sandbox para testear tecnología en condiciones reales.
Buenos Aires crea el Distrito IA en el microcentro: exenciones fiscales, créditos al 8,5% y un sandbox para testear tecnología en condiciones reales.

El ecosistema que busca consolidar el Gobierno porteño

Empresas líderes ya están en la conversación

Jorge Macri presentó el proyecto ante representantes de compañías como Meta, Siemens, Microsoft, Oracle, Globant, Amazon Web Services, IBM, Salesforce e IPLAN, entre otras. La convocatoria refleja el nivel de interés del sector privado.

«Vamos a consolidar un ecosistema de innovación donde todos los actores estén integrados: startups, universidades, centros de investigación, emprendedores y sector público. Todos en un mismo lugar, trabajando en red y potenciándose entre sí», completó Macri.

El contexto: Argentina y la adopción de IA

Los datos que rodean la iniciativa son elocuentes. Seis de cada 10 argentinos ya utilizan herramientas de Inteligencia Artificial en su vida personal. Siete de cada 10 usuarios destacan sus beneficios.

Sin embargo, menos del 20% de las empresas capacita formalmente a sus empleados en IA. Allí reside parte del desafío que el distrito busca atacar.

Educación e IA: una apuesta que arrancó antes

Buenos Aires no espera al distrito para incorporar la IA en su sociedad. El año pasado, la Ciudad fue pionera en integrar Inteligencia Artificial en escuelas secundarias públicas. Este año, la iniciativa llegó a las primarias.

«Hoy todos los chicos en primaria y secundaria tienen acceso a la IA. Es una transformación educativa descomunal y significa algo enorme: toda una generación va a crecer entendiendo y dominando esta tecnología», remarcó Macri.

El precedente del Distrito Tecnológico

Esta no es la primera vez que Buenos Aires apuesta por la zonificación estratégica para impulsar sectores clave. En 2008, la Ley 2.972 creó el Distrito Tecnológico en Parque Patricios, Boedo y Nueva Pompeya.

El resultado habla por sí solo: 312 empresas radicadas y más de 23.000 puestos de trabajo generados.

Un mapa de distritos en expansión

El Distrito IA se suma a un ecosistema de zonas especiales que ya incluye el Distrito Audiovisual en Palermo y Chacarita, el de Diseño en Barracas, el de las Artes en La Boca, el del Deporte en Villa Soldati y Lugano, y el Distrito Joven en Costanera Norte.

Buenos Aires y la economía del futuro: una apuesta estratégica

«El Distrito de Inteligencia Artificial es una apuesta estratégica para posicionar a la Ciudad en la economía del futuro. Queremos consolidar un ecosistema que articule empresas, talento y conocimiento, atraiga inversiones y genere empleo calificado. Al mismo tiempo impulsamos la transformación productiva y la revitalización del microcentro», explicó el ministro de Desarrollo Económico, Hernán Lombardi.

Con este movimiento, Buenos Aires no solo reformula su microcentro. Se postula como la capital latinoamericana de la Inteligencia Artificial. ¿Lo logrará?

Comentario de AgendAR:

Ya hay un distrito tecnológico en Parque Patricios, dedicado mayormente a la producción de líneas de código que luego se integran en paquetes terminados afuera del país. Es lo que los jodones en ambiente de la computación empresarial llaman «sojware».

Malo o bueno, eso y la radicación de la sede de gobierno le cambió la cara al barrio. Al menos, lo encareció. No creo que haya generado patente alguna para el país.

Este artículo habla de un modo muy subsidiado por la ciudad de que las empresas grandes, pero también las empresas fantasma, se muden a Catalinas Sur y Norte. Va a ser caro para la ciudad. Ignoro si le va a dar algún beneficio.

Puerto Madero, cerquita de ahí, tiene un factor de ocupación residencial efectiva del 30%. Cero colegios, cero supermercados, cero barrio. Eso también lo pagamos todos.

Daniel E. Arias

El auxilio tributario que reclaman los industriales bonaerenses

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«Hasta el año pasado atravesamos fuertes dificultades, este año será de cierres severos«, sentenció un industrial para sintetizar el pronóstico que circula entre quienes dirigen las fábricas de la provincia de Buenos Aires. Con un escenario marcado por un nivel de actividad que no encuentra piso, la falta de acceso al crédito, la competencia importadora y márgenes de rentabilidad nulos, el sector manufacturero delinea una doble estrategia por la vía impositiva para garantizar su supervivencia operativa.

Según se pudo saber, industriales bonaerenses preparan el terreno técnico para pedirle a la Gobernación de Axel Kicillof la eliminación del impuesto a los Ingresos Brutos aplicado a la producción fabril. El argumento es que la carga impositiva corroe la competitividad ante una oleada de importaciones a la que es “imposible” hacerles frente, además de ser uno de los sectores con fuerte presión tributaria, pero con importantes aportes al PBI provincial y nacional.

El sector explica el 14% de la recaudación de la provincia y a la vez representa más del 20% del PBI territorial, siendo la jurisdicción que más participación industrial tiene, de acuerdo a los números que manejan entre los dirigentes. Por ese motivo, el proyecto que están elaborando los fabriles contempla una salida compensatoria para no generar un agujero fiscal. Una de las vías en las que se trabaja es la de trasladar el cobro del tributo al punto final de venta para neutralizar la evasión en el último eslabón de la cadena comercial, logrando que toda la economía llegue al mostrador con la misma carga y liberando el costo hundido que asfixia a las fábricas.

Es un punto clave de lo que será la discusión política en un contexto en el que Kicillof atraviesa una seria situación financiera, según describieron fuentes del entorno de la administración bonaerense a este medio. Un informe de la consultora Empiria indicó que el nivel de deuda ya equivale al 90% de los ingresos provinciales y los bonos cotizan con rendimientos del 13,4%, reflejando la fragilidad fiscal del distrito.

Avanzada judicial contra los municipios

La segunda parte del proyecto corporativo es la judicialización selectiva de las tasas municipales. Ante el encarecimiento de los servicios y la caída de ventas, las empresas apuntarán a llevar a tribunales a las intendencias que cobran gravámenes sin ofrecer una contraprestación real, utilizándolos como herramientas de recaudación encubiertas.

Un ejemplo emblemático es la suba de la Tasa Ambiental en Pilar, un tributo que grava con una alícuota del 2% calculado sobre el valor neto de IVA de los tickets de compra. La medida alcanza a grandes comercios, supermercados, hipermercados, centros comerciales, restaurantes y hoteles. Según los cálculos de las empresas afectadas, al acumularse con otras imposiciones distritales como la Tasa de Seguridad e Higiene, la mochila impositiva total trepa hasta un 6,5% en jurisdicciones clave. Un peso que los industriales consideran «confiscatorio» para estructuras que hoy liquidan stock solo para cubrir el pago de salarios.

La «recuperación en K»

La urgencia de esta avanzada territorial e impositiva se explica por la cerrazón que ofrece el Gobierno nacional ante los reclamos del sector. «Si a la macro le va bien, en promedio a la micro le está yendo bien», argumentó el ministro de Economía, Luis Caputo, la semana pasada en la Bolsa de Comercio de Rosario.

Sin embargo, los tableros técnicos exponen una disociación profunda entre el superávit financiero que celebra la Casa Rosada y la parálisis del tejido productivo. El director de la consultora EpyCA, Martín Kalos, advirtió sobre un error conceptual histórico en la interpretación oficial. “Es incorrecto y un debate histórico, simplemente porque las teorías de micro y macroeconomía son distintas y se aplican empalmadas”. Pero además, la expansión del PBI —traccionada hoy por sectores extractivos y la intermediación financiera— «no garantiza la sustentabilidad» de la economía real a mediano plazo, señaló a este medio.

Los datos respaldan esta «recuperación en K»: mientras la inversión general se contrajo un -2,1% interanual, los registros de la Unión Industrial Argentina (UIA) marcan un retroceso profundo en sectores dadores de empleo como automotores (-25,7%), textiles (-23,9%) y maquinaria (-20,2%).

Frente a la sangría fabril, Caputo clausuró cualquier expectativa de intervención, protección o mejora en el tipo de cambio que devuelva competitividad exportadora. Apelando al modelo de especialización de Australia —un país que no fabrica autos ni celulares— el ministro ratificó que el Estado no alterará las reglas de juego y fulminó las críticas empresarias. «Tenemos que terminar de comernos el cuento que para ser competitivo hay que devaluar… me dan ganas de darles un zapatazo en el culo a todos», disparó.

El silencio corporativo

El silencio corporativo ante este escenario no es casual. Hacia adentro de las fábricas, los industriales admiten que el relato oficial y el optimismo financiero postergaron los reclamos, ocultando balances en rojo incluso en aquellas ramas productivas que teóricamente sostienen su nivel de actividad.

“Hoy el problema es que casi ningún negocio tiene rentabilidad y nadie lo habla. Hasta las industrias que en teoría están bien no andan tan bien, pero no lo pueden decir por ideología o por necesidad comercial; nos comimos la narrativa”, reconoció un empresario de la maquinaria agrícola.

El cálculo empresario para sobrevivir a la transición falló al chocar de frente contra la recesión. Las pymes intentaron absorber la escalada operativa sin trasladarla a precios —con ajustes que en algunos casos apenas rozaron el 10% anual— apostando a que futuras mejoras de productividad compensarían el rojo. Sin embargo, los volúmenes de venta se desplomaron.

Hoy el entramado productivo enfrenta costos financieros que duplican la inflación, subas siderales en los servicios energéticos y una carga tributaria inflexible. El resultado es una pérdida real del patrimonio, un cuadro crítico que se agrava por el ingreso de importaciones, la tensión de la cadena de pagos y una competencia interna feroz.

Eugenia Muzio

El CAREM, en pausa: la CNEA desjerarquizará el proyecto. Preocupa su estado de conservación

La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desjerarquizará el proyecto CAREM para priorizar la inversión en otros proyectos como el reactor RA-10. El movimiento será consecuencia de los cambios que realizará en su organigrama. Mientras tanto, la pausa en el avance físico del reactor genera preocupación por la depreciación de la instalación y de los equipos, según pudo saber EconoJournal.

En concreto, la CNEA realizará cambios importantes dentro de su estructura de 12 gerencias de área. Una de ellas es la Gerencia de Área Central Argentina de Elementos Modulares (GACAREM), encargada de llevar adelante el proyecto CAREM, un reactor prototipo de 32 MW de potencia eléctrica diseñado íntegramente en el país.

Fuentes en la CNEA señalan que GACAREM será desjerarquizada y pasará a depender de otra gerencia de área. «Se estaría por hacer un cambio de estructura en la CNEA y la degradarían de estatus de gerencia de área a una gerencia simple«, explicó una de las fuentes.

La desjerarquización implica que la ejecución del presupuesto del proyecto se ralentizará. «El punto con la creación de esa gerencia de área era tener una ejecución rápida y no tener que lidiar con ciertos retrasos administrativos en la ejecución del presupuesto», añadió.

Preocupa la conservación del CAREM

Mientras tanto, la actividad en el CAREM actualmente se reduce a la conservación del edificio del reactor, la turbina, la maquinaria y el herramental vinculados al proyecto. Sin embargo, fuentes del tema señalaron que la conservación es mínima por falta de presupuesto y personal, lo que expone a las instalaciones y equipos a una depreciación más rápida.

El proyecto CAREM está emplazado dentro del complejo nuclear Atucha en Lima. El avance físico del proyecto se ubicaba en un 63% a fines de 2024. La enorme mayoría de ese avance se explica por la obra civil del reactor que se encuentra muy avanzada, por lo que la CNEA suspendió a comienzos de 2025 los trabajos de construcción para centrar el presupuesto en continuar desarrollando la ingeniería del reactor y sus componentes.

«El estado de preservación es precario. No hay condiciones para la preservación de los materiales estructurales con la situación salarial, la presupuestaria y la degradación de la unidad jerárquica», graficó otra de las fuentes.

Un ejemplo es lo que sucede dentro del edificio que alojará el reactor, que quedó parcialmente desprotegido, de manera que se inunda en días de lluvia. «Como esa parte no se tapó, se inunda y hay que entrar con una bomba de achique para sacar el agua. Se va degradando la obra civil, no hubo ni siquiera presupuesto para tapar esa parte, añadió.

Otra fuente dijo que el personal de preservación se redujo de 30 a 7 personas durante 2025. «Hay equipos que no se pueden inspeccionar por falta de herramientas, personal técnico y presupuesto», explicó.

El futuro incierto del CAREM

La preocupación por la conservación está vinculada con la expectativa de finalizar el reactor prototipo y ponerlo en marcha en el futuro. Por el momento, los alcances del proyecto CAREM están siendo acotados y su desarrollo enfrenta importantes desafíos de ingeniería para los que no se cuenta con el presupuesto requerido. La evolución del proyecto también genera discusiones en el sector nuclear sobre la capacidad de la CNEA para conducirlo.

El CAREM prototipo de 32 MWe (originalmente de 25 MW) es un diseño de reactor en la línea de los reactores modulares pequeños (SMR). Se trata de un reactor presurizado de agua liviana (PWR), la configuración de reactor más utilizada en el mundo. Entre sus aspectos más innovadores figuran la búsqueda de integrar componentes dentro del recipiente presión y la circulación del agua por convección natural.

La Secretaria de Asuntos Nucleares (SAN) viene indicando que el proyecto prioritario vinculado a la CNEA es la finalización del reactor multipropósito RA-10, cuya puesta en marcha se espera para fines de este año.

En cuanto al CAREM, el titular de la secretaría, Federico Ramos Napoli, definió que el valor del proyecto está en el talento humano y las capacidades tecnológicas que se generaron y que pueden servir para insertar al país como proveedor de servicios y componentes al extranjero para otros diseños de reactores modulares pequeños (SMR). En esa línea se inserta un acuerdo entre CNEA e IMPSA para fabricar y exportar recipientes de presión para reactores SMR.

Sin embargo, en lo que respecta al reactor prototipo, el secretario de Asuntos Nucleares evalúa que la planificación y la gestión del proyecto no fue la mejor y que las características del reactor generan desafíos de ingeniería de compleja resolución, estos últimos documentados por la CNEA en una Revisión Crítica de Diseño realizada en 2024.

“El CAREM eligió innovar en cuatro o cinco variables críticas simultáneamente. Eso no es imprudencia de los ingenieros. Es la consecuencia de un sistema que premiaba la ambición técnica en sí misma, independientemente de si esa ambición resolvía un problema real o creaba uno nuevo. La noble búsqueda de correr la frontera tecnológica desprovista de una planificación clara, sólo se tradujo en mayores tiempos y presupuesto descontrolado para el proyecto”, reflexionó Ramos Napoli en un artículo publicado en Infobae.

Uno de los cuestionamientos centrales a la planificación pasada del proyecto es al avance de la obra civil por delante de la ingeniería final del reactor y sus componentes. «El hormigón no se deshace. Una vez que la estructura civil existe, la presión institucional para continuar se vuelve tan sólida como ella. Esa decisión de secuencia —construir lo irreversible antes de cerrar lo incierto— fue tomada con pleno conocimiento de las incertidumbres técnicas que el propio equipo del proyecto había documentado», cuestionó el secretario.

El CAREM comercial, descartado

El concepto CAREM viene de la década de 1980 pero la decisión de avanzar en su desarrollo y construcción se tomó treinta años después. La construcción del reactor prototipo comenzó en 2014, con la expectativa de validar el funcionamiento integral del concepto. El proyecto también ambicionaba con dar paso al diseño de módulos comerciales CAREM de 120 MW de potencia. El CAPEX invertido en el prototipo hasta el momento asciende a por lo menos unos US$ 750 millones según la SAN.

Sin embargo, la viabilidad comercial de un reactor más potente comenzó a ser cuestionada en los últimos años. El primer presidente de la CNEA en expresar públicamente el tema dentro del organismo fue Germán Guido Lavalle, prácticamente descartando la búsqueda de una versión comercial del CAREM. «Seamos honestos intelectualmente, no vamos a vender 50 CAREM, sabemos que no es así, que no es económicamente competitivo ese reactor, dijo en un mensaje interno de fin de año en 2024.

De esta forma, los alcances del proyecto CAREM quedaron acotados a la finalización y puesta en marcha del reactor prototipo. La gerencia CAREM en este momento emplea a unas 200 personas con foco en seguir trabajando en la resolución de desafíos de ingeniería y desarrollo de los componentes críticos.

Sin embargo, la falta de presupuesto y la situación salarial ralentizan el avance y empujan a la fuga de talento fuera del organismo científico nuclear. «Hay una fuga de profesionales que forzó la unificación de las áreas de obra e ingeniera del proyecto. Se fue la gente de electrónica y los técnicos de la obra civil pasaron a hacer servicios a terceros», explicó una de las fuentes.

Nicolás Deza

Tierras raras: qué son, para qué sirven y quién controla su producción

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Es difícil imaginar la vida actual sin celulares, computadoras, autos, satélites y otros aparatos tan imprescindibles. La mayoría de estos objetos han ido mejorando su tecnología con base en la incorporación de unos minerales conocidos como tierras raras, cuya obtención se concentra en un solo país: China. “De manera tan alarmante como asombrosa, el gigante asiático controla un 80% del mercado de tierras raras. Estas cifras alcanzan casi un muy preocupante 100% si nos referimos a las tierras raras pesadas”. Así comienza el libro La era de las tierras raras. La cruzada geopolítica por los metales estratégicos, de Juan Manuel Chomón Pérez, teniente coronel del Ejército del Aire español, doctor en Derecho con dos másteres en Estudios de Paz y Seguridad y con una vasta experiencia de trabajo en distintos países.

El texto, revisado y actualizado en noviembre de 2025, explica algunos de los conflictos geopolíticos que están ocurriendo en este momento en el mundo y proporciona un marco de análisis para entender lo que seguramente va a suceder en el futuro.

Si bien la agenda del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece haberse enfocado en 2026 en el petróleo, ni bien comenzó su segundo mandato, las tierras raras formaron parte de su retórica mediática diaria. Por poner dos ejemplos, en febrero de 2025, su plan era que Ucrania le pagara a Estados Unidos la ayuda militar con tierras raras; después, su obsesión con estos escasos minerales lo llevó a pretender anexionar la isla de Groenlandia, que posee grandes reservas.

Un paseo por la tabla periódica

Las tierras raras son 17 metales, elementos químicos de la tabla periódica cuyos nombres son escandio, itrio y 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio). El primero en tomar contacto con las tierras raras fue un teniente del Ejército sueco en Ytterby, Suecia, en 1787. Entre ese año y 1947 se descubrieron los 17 elementos que se conocen actualmente. En 1945, tres científicos estadounidenses descubrían uno durante la fabricación de la bomba atómica. “Este tímido elemento que se produce al decaer el uranio fue bautizado con el nombre de prometio. Hoy en día utilizado en marcapasos, relojes, equipos portátiles de rayos X e incluso en baterías nucleares”, cuenta Chomón.

Pero los usos de los 17 en conjunto abarcan desde ser parte fundamental de los chips, hasta aumentar la fuerza de los imanes que se usan en motores eléctricos de vehículos y aerogeneradores, pasando por ser incorporados a “dispositivos de radar, pantallas de plasma, LED, agentes de pulido, catalizadores, controladores de las reacciones en las centrales nucleares, sensores, lectores, láseres, fibra óptica, cámaras, robots, satélites, agentes de contraste en medicina y, entre otros muchos, hacen las aleaciones más ligeras, pero más fuertes y resistentes”.

Repasando la tabla periódica, la doctora Manuela Morales Demarco, profesora adjunta en Recursos Minerales de la Facultad de Ciencias e investigadora nivel 3 del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) del área Geociencias, explicó a la diaria que el escandio y el itrio “son mucho más livianos” que los lantánidos, “pero tienen un comportamiento geoquímico similar”. “El comportamiento geoquímico es cómo se mueven en los sistemas geológicos, en el magma, en el agua que está entre las rocas, en la profundidad de la corteza”, agregó.

¿Qué quiere decir que son más livianos? La licenciada en Geología recordó que los elementos químicos tienen un número atómico, el hidrógeno es el uno y el último de los lantánidos, que es el lutecio, tiene el 71. “Eso quiere decir que tiene 71 protones en el núcleo y tiene –al menos– 71 neutrones. Eso es lo que da el peso. Entonces, por lo menos, es 140 veces más pesado que el hidrógeno. Cuanto más pesado es un elemento, más masa tiene. Los más livianos son más sencillos. Esto es importante porque los elementos más pesados van a estar en las rocas y los más livianos van a estar como gases”, añadió Morales.

La investigadora explicó que la extracción de las tierras raras “no es tan difícil”. “La extracción en sí, es sacarlas de las rocas y no es tan complicado. Lo más complicado es separarlas entre ellas, porque están mezcladas entre sí dentro de minerales. No es una aleación de tierras raras, es una mezcla de óxidos de tierras raras. La palabra tierra viene de cómo se le llamaba a los óxidos antiguamente. Ellas siempre van a estar unidas al oxígeno y muchas veces se comercializan también como óxidos directamente, no en estado completamente metálico, porque, cuando están puras, son metales. Todas las tierras raras son metales”, sostuvo.

Morales contó que el proceso de separar las tierras raras se llama “beneficiamiento”. “La roca se extrae por minería, en general, a cielo abierto. Hay minería subterránea, pero la mayor parte es minería a cielo abierto. Después tenés diferentes formas de beneficiarlas, que es separar la tierra rara de la roca. Una vez que la separás, tenés que concentrar. El escandio, que es la más cara de todas las tierras raras, se vende como óxido y el año pasado se pagaba 3.800 dólares el kilogramo. Para separar el escandio de las otras tierras raras tenés que invertir un montón. Así con todas. Hay algunos usos y algunas aplicaciones industriales o médicas que necesitan que estén puras, y hay otras que no, hay otras que pueden ser como una mezcla o con diferentes grados de pureza”, precisó.

Barrio chino

Lo que plantea Chomón en su libro es que desde 1985 China ha obtenido sistemáticamente un control “casi total de la cadena de suministro mundial de las tierras raras”. Morales explica que lo que hace el gigante asiático “es comprar la producción a otros países de la mezcla de tierras raras y en su territorio las separa y las vende separadas, además de usarlas para su propia industria”. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía, en 2024 China controlaba el 60% de la extracción, el 95% del refinado y el 96% de la transformación de las tierras raras del mundo. La presencia de esta cadena de producción en el territorio chino hizo que muchas empresas que utilizan como materia prima las tierras raras, incluidas las estadounidenses, se instalaran en China por una cuestión de costos. La guerra arancelaria desatada por Trump contra China y el mundo tiene este asunto como causa principal. “Mientras las empresas occidentales establecidas en China echan cuentas para ver la conveniencia de quedarse asegurando los metales, pero pagando aranceles en Estados Unidos, China devalúa su moneda, el yuan, para ayudar a que la decisión final sea quedarse en el gigante asiático”, escribe Chomón, sobre la respuesta de China a Trump.

Para el militar español, la estrategia china se pensó hace décadas y se planificaron los resultados a largo plazo. Mientras el gigante asiático concentraba la extracción, la separación de los óxidos de las tierras raras, la fabricación de los 17 metales, y hasta acaparaba la fabricación de los productos finales, “la mayor parte del mundo abandonaba estos procesos costosos y ambientalmente desafiantes en pos de ganancias financieras a corto plazo”. “La presión popular para combatir la contaminación en nuestros territorios ayudaba a que se crease el monopolio chino de las tierras raras que no tiene, por su relevancia estratégica, parangón en el mundo actual de las materias primas”, añade Chomón. El analista español advierte sobre la posibilidad de que China pueda chantajear al resto del mundo amenazando con cortar el suministro de estos minerales o alterando su precio.

Coincidiendo con el listado de Chomón, Morales menciona que el uso de las tierras raras es vastísimo: “Se usan mucho en electrónica, en energías renovables, en la industria química, porque se usan como catalizadores, para la refinación de petróleo, para el desarrollo tecnológico en general y en las industrias bélica y aeroespacial. También se fabrican con ellas superimanes que se usan en la industria de los vehículos eléctricos e híbridos, en las baterías y en los molinos de energía eólica. Hay un imán, digamos natural, que es la magnetita, pero el imán de neodimio es mucho más potente”. Sin embargo, hasta 1980 los usos de estos metales se limitaban “al área industrial: producción de vidrio, catalizadores y metalurgia. Carecían de relevancia estratégica. Fue China la que posteriormente revolucionó su uso, dándoles una aplicación tecnológica, abriendo nuevos horizontes en el campo de la comunicación, la electrónica, etcétera”, dice el teniente coronel.

Chomón explica que este posicionamiento global del gigante asiático se consiguió con una conjunción del Estado y las empresas grandes y chicas, aprovechando la ausencia de legislación comercial internacional –como sí la tiene el comercio de petróleo, por ejemplo–, y trabajando con márgenes de ganancia escasos o con base en subsidios. “Para comprender la estrategia china es primordial entender que el valor económico obtenido en cada uno de los eslabones de la producción de las tierras raras, cadena de valor, desde las minas hasta el producto final, no es equivalente ni proporcional a las inversiones realizadas. Las grandes empresas mineras chinas suelen llevar a cabo únicamente los procesos de minería y extracción. Son las empresas más pequeñas las que se dedican a la separación, refinamiento y procesamiento. Ambas funcionan con unos márgenes de beneficio bajos. Las empresas mineras tratan de fagocitar todo mineral de tierras raras, minando en cualquier parte del mundo, adaptándose a los más peligrosos escenarios como Afganistán o Myanmar, entre otros, o a la burocracia de países como Estados Unidos y Australia. Pero son las refinerías y centros de separación las que constituyen un auténtico cuello de botella a nivel mundial. Estas fábricas son una trampa estratégica ideada conscientemente por China y el yugo del que no consigue escaparse Occidente. El gobierno chino recupera su inversión en los primeros eslabones de la cadena de valor después de la extracción, gracias a la venta de los productos finales, donde se encuentra la mayor parte de beneficio económico”, explica.

Brasil es el segundo país con más reservas

Morales se basa en los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, que son de acceso público e incluyen la lista de países que tienen producción y reservas. “Las reservas tienen que ser medidas mediante procedimientos acordados en normas internacionales. Cuando el Servicio Geológico de Estados Unidos dice que tal país tiene reservas, es porque realmente eso se midió. La palabra yacimiento refiere a cuando ya se abrió una mina. Por ejemplo, Groenlandia tiene reservas, tiene un millón y medio de toneladas de óxidos de tierras raras, o sea que de tierras raras tiene un poco menos, pero no tiene producción, no tiene minas abiertas. Entonces, si yo fuera a invertir con una empresa minera en algún país, buscaría uno que tuviera reservas, pero que también ya tuviera minería, porque tiene que haber una rentabilidad”, sostuvo la investigadora.

Los principales países productores de tierras raras en 2024, después de China, fueron Estados Unidos, Birmania, Australia, Nigeria y Tailandia. Brasil figura en el lugar 13 en producción, “pero en reservas tiene poco menos de la mitad de reservas que China”, afirma Morales.

Tierras raras en las arenas negras de Rocha

La pregunta que no se le podía dejar de hacer a Morales es qué se sabe de las tierras raras en Uruguay. “Se estudiaron las arenas negras de Rocha, pero cuando se estudió, se buscó uranio y torio, y hay un mineral dentro de las arenas negras que se llama monacita, que es uno de los minerales que tiene tierras raras normalmente, pero es un mineral que varía bastante en su composición”, informó. “En Uruguay también hay rocas alcalinas que pueden tener potencial de tener tierras raras, pero no se han estudiado tampoco, por lo menos no a nivel empresarial. Se estudian científicamente, muchas veces son la motivación de algunos proyectos científicos, pero que yo sepa, nunca hubo un proyecto de ver cuántas tierras raras hay en las monacitas de las arenas negras de Rocha”, concluyó.

Luis Rómboli

Especiales de AgendAR: «Los nuevos territorios argentinos»

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Estos tres artículos forman una de las primeras trilogías que publicamos sobre un mismo tema en 2018, el año en que AgendAR comenzó a estar online.

 Nos pareció apropiado republicarlos en un Especial, hoy 2 de abril de 2026.
 
Porque estos artículos de Daniel Arias, que no han sido actualizados de ninguna forma, hablan de un trabajo que llevaron adelante organismos del Estado argentino, que aumentó un tercio la superficie territorial de nuestro país reconocida por los organismos internacionales. Fue un trabajo silencioso que se llevó adelante bajo gobiernos de muy distinto signo ideológico, cuatro presidentes y decenas de ministros.
 
Diplomáticos, técnicos y funcionarios de carrera trabajaron con patriotismo y coherencia, e hicieron valer nuestros derechos.
 
Y no podemos dejar de recordar unas líneas del Cantar del Mío Cid «Que buen vasallo fuera  Si buen señor hubiera».
 
A. B. F.

LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 1° parte

LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 2° parte

LOS NUEVOS TERRITORIOS ARGENTINOS – 3° y última parte (por ahora)

El dragado infinito. El riesgo que el gobierno ignora en el Paraná y el Río de la Plata

Argentina está a punto de tomar una decisión que puede condicionar durante décadas el funcionamiento de uno de los sistemas hidro‑sedimentarios más grandes del planeta: el complejo fluvio‑marítimo Paraná–Río de la Plata.

Sin embargo, el debate público parece reducido a una discusión superficial: cuántos pies más de profundidad tendrá el canal navegable. Ese enfoque parte de un error conceptual profundo.

Los grandes ríos y estuarios del mundo no son simples canales excavables. Son sistemas morfológicos dinámicos, construidos a lo largo de miles de años por el equilibrio entre corrientes, mareas y transporte de sedimentos. Cuando ese equilibrio se altera de forma persistente, el sistema responde. Y lo hace con una lógica que no siempre coincide con la lógica de la ingeniería.

Dos estudios recientes del instituto holandés Deltares, uno de los centros más prestigiosos del mundo en investigación hidráulica, deberían llamar seriamente la atención de cualquier país que esté evaluando profundizar indefinidamente un sistema navegable.

Uno de esos trabajos analiza cómo la profundización de canales puede transformar una vía navegable en una verdadera trampa sedimentaria, haciendo que el sistema comience a importar más sedimentos hacia el canal y multiplicando los volúmenes de dragado necesarios.

El segundo estudio, basado en el modelo morfológico ASMITA, demuestra que las intervenciones humanas pueden modificar la dinámica sedimentaria durante más de un siglo antes de alcanzar un nuevo equilibrio.

En otras palabras, las decisiones que se toman hoy pueden seguir condicionando el comportamiento del sistema durante generaciones.

Este fenómeno es particularmente relevante en el sistema Paraná–Río de la Plata. El río Paraná transporta cada año enormes volúmenes de sedimentos hacia el estuario. Ese material forma bancos, islas, deltas y canales naturales que cambian permanentemente. Ese transporte sedimentario no es un problema a eliminar. Es el mecanismo mediante el cual el sistema se mantiene en equilibrio.

Sin embargo, el modelo licitado para la Vía Navegable Troncal parece partir de una premisa peligrosa: que es posible profundizar indefinidamente el canal sin alterar la dinámica morfológica del sistema.

La experiencia internacional muestra un patrón claro: cuando se instala un modelo de dragado estructural permanente, lo que suele ocurrir es el aumento progresivo de los volúmenes de dragado, la inestabilidad creciente de las trazas navegables, la migración acelerada de bancos y una dependencia permanente del dragado. Es lo que podría denominarse la lógica del dragado infinito.

Modificar el balance sedimentario de un sistema de la escala del Paraná–Río de la Plata puede alterar la evolución del estuario completo durante décadas. Y, sin embargo, Argentina está discutiendo concesiones de dragado por 20 o 30 años sin haber desarrollado un debate profundo sobre la dinámica sedimentaria del sistema.

En Europa este paradigma ya comenzó a revisarse. Cada vez más estudios proponen abandonar la lógica de imponer canales artificiales y avanzar hacia modelos de navegación que trabajen con la dinámica natural de los sistemas fluviales y estuarinos. En otras palabras: adaptar la navegación al río y no el río a la navegación.

Ese fue, de hecho, el criterio que históricamente utilizó la navegación en la Cuenca del Plata durante más de un siglo. Durante gran parte del siglo XX la navegación comercial se apoyó principalmente en los cauces naturales del sistema, aprovechando la dinámica propia del río y del estuario.

Ese esquema fue inexplicablemente abandonado a partir de la década de 1990, cuando comenzaron a definirse trazas artificiales permanentes, muchas veces más vinculadas a intereses económicos concentrados que a una visión integral del sistema.

Por eso la discusión sobre la Vía Navegable Troncal no debería limitarse a la profundidad del canal. La pregunta central debería ser otra: ¿estamos trabajando con la dinámica natural del sistema o estamos intentando imponerle una geometría que el propio río terminará corrigiendo?

Cada metro adicional de profundidad implica más dragado, más costos y más intervención sobre el sistema. Por eso el verdadero debate no es técnico. Es estratégico.

Se trata de decidir si estamos proyectando la obra pública más importante del país para mejorar la economía nacional o si simplemente estamos consolidando un modelo que transforma la vía navegable en un negocio permanente de dragado.

Horacio Luis Tettamant

Comentario de AgendAR

El 29 de agosto de 2024, durante una bajante del Paraná, publicamos esta propuesta racional de Ricardo Bianchi. Las continuas advertencias de Horacio Luis Tettamant hacen más urgente su consideración:

El futuro de la logística fluvial

Hace tres años dejé sentado en un artículo que pueden leer en eldesafiosemanario.blogspot.com/2021/07/ cambiemos-la-logistica-fluvial.html?m=1, de que la alternativa inteligente sería evaluar la posibilidad de hacer un puerto de transferencia sobre el Río de la Plata, a la altura de Punta Piedras, donde el calado natural es de 50 metros, o sea 164 pies. Y que buques de no más de 20 pies de calado, hicieran la carrera de los puertos existentes, y futuros más al norte de Rosario.

Esta implementación ofrece como posibilidad de habilitar como puertos exportadores. No solamente eso, también qué con tan bajo calado, 20 pies, el canal Magdalena, con muy poco dragado se transforme en la vía fluvial que alimente al Puerto de Transferencia, sacándonos de encima el drama que los barcos que obligadamente tienen que tomar por el Canal Punta Indio y el pasaje por Montevideo.

Hoy existe sobrada tecnología para que un puerto de transferencia funcione óptimamente sobre el Río de la Plata, no solo para carga de granos, sino también de contenedores y cargas generales

Tomando como base las cargas actuales, y las que se pueden agregar en el futuro por el crecimiento del sector agropecuario, podemos estimar en 150/200 mil toneladas anuales, contando con el comercio fluvial de Paraguay, Bolivia y Brasil, que puede soportar el puerto de aguas profundas sobre el Río de la Plata.

Gran negocio para el sector privado que se anime a realizar la inversión. Gran negocio para los productores que verán reducidos los costos de fletes y la zozobra de no estar pendiente de los cambios climáticos. Gran negocio para la preservación del medio ambiente, disminuyendo las emisiones de carbono y polución que deja el transporte terrestre. Gran negocio para el ecosistema que no se verá amenazado por calados artificiales que atentan contra la naturaleza.

Es una pena que nuestros políticos, todos ellos, estén enfrascados en peleas por cargos y no se detengan a pensar en el futuro de la Nación y sus habitantes.

Ricardo Bianchi

NASA redefine su estrategia. Prioridad: una base permanente en la Luna

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Previo al lanzamiento de hoy, la agencia espacial de los EE.UU. anticipó un giro clave en su estrategia de exploración lunar: avanzará en la construcción de una base permanente en la superficie de la Luna y dejará en pausa el proyecto “Gateway”, que contemplaba una estación espacial en órbita del satélite.

La decisión fue confirmada por el director del organismo, Jared Isaacman, quien explicó que el objetivo es priorizar infraestructura que permita operaciones sostenidas directamente sobre el suelo lunar.

“La agencia tiene la intención de pausar Gateway en su forma actual y cambiar el foco hacia infraestructura que permita operaciones sostenidas en la superficie lunar”, señaló el funcionario en un comunicado oficial.

Cambio de rumbo en la estrategia lunar

El anuncio se enmarca en la reestructuración del programa Artemis.
El anuncio se enmarca en la reestructuración del programa Artemis. NASA

El proyecto Gateway preveía la construcción de una estación espacial en órbita de la Luna, en colaboración con socios internacionales como la Agencia Espacial Europea. Sin embargo, la iniciativa venía siendo cuestionada por su costo y por ser considerada una distracción frente a otros objetivos más ambiciosos.

En este contexto, la NASA optó por redirigir recursos hacia el desarrollo de una base lunar, reutilizando parte del hardware ya construido y manteniendo los compromisos asumidos con sus aliados internacionales.

El anuncio se enmarca en la reestructuración del programa Artemis, que busca llevar nuevamente astronautas estadounidenses a la Luna y establecer una presencia sostenida como paso previo a futuras misiones a Marte.

Demoras y nuevo cronograma

El programa Artemis ha enfrentado múltiples retrasos en los últimos años. La revisión impulsada por Isaacman apunta a garantizar el regreso de astronautas a la superficie lunar hacia 2028.

Como parte de este rediseño, la agencia incorporará una misión de prueba previa al alunizaje, con el objetivo de optimizar los sistemas de lanzamiento y reducir riesgos.

En paralelo, la misión Artemis 2, que marcará el primer sobrevuelo tripulado de la Luna en más de medio siglo, también sufrió modificaciones en su calendario. Inicialmente prevista para febrero, ahora se espera que sea lanzada a comienzos de abril.

Con este cambio de enfoque, la NASA busca consolidar una presencia permanente en la Luna, en una nueva etapa de la exploración espacial que combina objetivos científicos, tecnológicos y estratégicos.

La guerra de Irán también golpeó la producción de helio. Clave para la economía moderna

La planta de helio de Ras Laffan, en Qatar, se ha transformado en un eslabón crítico de la economía mundial y en uno de los principales puntos de vulnerabilidad revelados por la guerra entre Irán y Estados Unidos y sus aliados. El cierre forzoso de esta instalación tras los ataques con drones iraníes no solo interrumpe el flujo de gas natural licuado (GNL), sino que corta de manera abrupta cerca de un tercio del suministro global de helio, con implicancias directas para la industria tecnológica, la salud y la defensa. 

Peso de Qatar en el mercado de helio

Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Qatar aporta aproximadamente el 30% de la oferta mundial de helio, lo que equivale a cerca de un tercio del mercado, y se ubica como segundo productor global detrás de Estados Unidos. En 2024, la producción qatarí rondó los 64 millones de metros cúbicos, frente a unos 81 millones de metros cúbicos generados por Estados Unidos, lo que consolida a ambos países como los dos polos principales de extracción de este gas noble.

Ras Laffan, el mayor complejo de GNL del mundo, concentra la producción de helio de Qatar mediante procesos criogénicos que separan el helio como subproducto del gas natural extraído del mayor yacimiento gasífero del planeta. Esta integración entre GNL y helio hace que cualquier shock sobre la infraestructura energética qatarí se traslade de forma casi automática al mercado mundial de helio. 

Demanda global y usos estratégicos

El helio es insustituible en varias aplicaciones de alto valor agregado. Alrededor del 32% del consumo mundial se destina al sector sanitario, principalmente al enfriamiento de imanes superconductores en resonadores magnéticos (MRI), mientras que cerca del 18% se dirige a semiconductores y fibra óptica. [3] A esto se suma su uso creciente en la industria espacial, donde se emplea para purgar tanques de combustible de cohetes, y en laboratorios de investigación avanzada.

En la industria de chips, el helio es crítico para mantener la temperatura estable durante el proceso de grabado de obleas de silicio, al actuar como excelente conductor térmico y permitir la rápida evacuación de calor. Actualmente, no existe un sustituto viable en los procesos de fabricación más avanzados, por lo que cualquier interrupción significativa del suministro se traduce en riesgo de cuellos de botella para la producción de semiconductores, incluidos los utilizados en aplicaciones de inteligencia artificial. 

Impacto directo de la guerra en la planta de Ras Laffan

El 2 de marzo, tras una serie de ataques con drones iraníes, la estatal QatarGas detuvo la producción de GNL y de “productos asociados” en Ras Laffan y declaró fuerza mayor, al no poder cumplir sus contratos de suministro.  Nuevos bombardeos sobre la infraestructura en días posteriores provocaron lo que la compañía describió como “daños extensos”, con una reducción esperada de alrededor del 14% en las exportaciones anuales de helio y un horizonte de reparación que se mide en años, no en meses. 

Nueve días después de los ataques iniciales, fuentes del sector señalaban que QatarEnergy aún no había podido reanudar la producción de helio en Ras Laffan, manteniendo fuera de línea uno de los mayores clústeres de infraestructura de helio del mundo. Expertos del mercado, como Phil Kornbluth, destacan que incluso en el “mejor escenario” el reinicio parcial de la producción tomaría varias semanas, mientras que el restablecimiento pleno podría tardar mucho más. 

Reacción de precios y estructura del mercado

Desde el inicio de la crisis, los precios spot del helio se han duplicado y los analistas anticipan nuevas subas en la medida en la que el corte se prolongue. Si bien las operaciones al contado representan solo alrededor del 2% del volumen total —la mayor parte del comercio se realiza mediante contratos de largo plazo—, el shock de oferta ya se está trasladando a expectativas de aumentos significativos en los precios contractuales a medida que los clientes renegocien volúmenes y condiciones. 

La estructura del mercado amplifica la fragilidad: solo un puñado de países produce helio (principalmente Estados Unidos, Qatar, Argelia y Rusia), y las exportaciones rusas están severamente limitadas por las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea. Esto reduce la capacidad del sistema para compensar rápidamente la pérdida del flujo qatarí y aumenta el poder de fijación de precios de los productores remanentes. 

Cuellos de botella logísticos y contenedores criogénicos

Más allá del daño físico a la planta, el conflicto ha generado un serio problema logístico. Alrededor de 200 contenedores criogénicos especializados, cada uno valorado en cerca de 1 millón de dólares, permanecen varados en Oriente Medio, sin poder ser evacuados ni reutilizados en otros nodos de producción. Estos recipientes, diseñados para mantener helio líquido a muy baja temperatura, solo pueden almacenar el gas de forma segura entre 35 y 48 días antes de que comience a evaporarse y escapar por válvulas de alivio de presión.

Reubicar estos contenedores hacia otras plantas alrededor del mundo lleva tiempo y coordinación; los especialistas anticipan que la fase más aguda de la escasez coincidirá justamente con el período en que se reconfiguran rutas logísticas y se revalidan relaciones de suministro alternativo. Esta rigidez de corto plazo incrementa el riesgo de desabastecimiento puntual en regiones altamente dependientes de las importaciones qataríes.

Exposición de Asia y la cadena de semiconductores

Corea del Sur, uno de los epicentros de la fabricación mundial de memorias y chips avanzados, importa alrededor del 64–65% de su helio desde Qatar, lo que la convierte en uno de los países más expuestos al corte de Ras Laffan. El gobierno surcoreano incluyó al helio entre 14 materiales críticos del “cluster” de semiconductores a monitorear estrechamente por su alta vulnerabilidad a la guerra, junto con otros insumos como el bromo, fuertemente concentrado en proveedores de Medio Oriente.

Los grandes fabricantes coreanos, como Samsung Electronics y SK Hynix, cuentan con inventarios para varios meses y ya habían iniciado procesos de diversificación tras la crisis de helio y neón de 2022 asociada a la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, los analistas advierten que, si la interrupción qatarí se extiende más allá de unas pocas semanas, podrían aparecer cuellos de botella serios en un contexto de fuerte demanda de chips vinculada al auge de la inteligencia artificial.

Perspectivas y riesgos macroeconómicos

A nivel macro, la guerra pone de relieve la extrema concentración geográfica de ciertos insumos clave para la economía digital y para servicios esenciales como la salud. Aunque el sector de helio tiende a priorizar a industrias críticas, chips y equipamiento médico en situaciones de escasez, lo que reduce el riesgo de una crisis sistémica inmediata, el encarecimiento del gas podría presionar los costos de producción y, en última instancia, trasladarse a precios de equipos médicos, dispositivos electrónicos y soluciones de computación de alto rendimiento.

La combinación de daños físicos prolongados en Ras Laffan, restricciones sobre la oferta rusa y capacidad limitada de reacción en otros productores sugiere que el mercado de helio enfrentará varios años de tensión estructural. En este escenario, la planta de helio de Qatar se consolida no solo como un activo energético, sino como un verdadero “punto de fallo” de la economía global, capaz de amplificar choques geopolíticos en forma de shocks de oferta que afectan desde hospitales hasta fábricas de chips avanzados.

Redacción de AgendAR

La paradoja de Dawkins: genes «egoístas» en organismos que cooperan

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La paradoja del organismo: adaptación y conflicto interno. J. Arvid Ågren y Manus M. Patten (eds.). Harvard Univ. Press (2025)

Hace unos treinta y cinco años, el biólogo Richard Dawkins acuñó la frase «paradoja del organismo» para resumir un enigma. Si los genes son «egoístas» —impulsados a aumentar sus propias posibilidades de ser transmitidos a la siguiente generación—, algunos de ellos podrían actuar de formas que perjudiquen al organismo en su conjunto.

Por ejemplo, secciones del ADN pueden «saltar» a diferentes partes del genoma, copiándose a sí mismas en otras ubicaciones y, de este modo, reorganizando el material genético. Estos «genes saltadores» constituyen casi la mitad del genoma humano y son cruciales para impulsar la evolución y aumentar la diversidad genética. Pero también pueden causar mutaciones dañinas, e incluso cáncer, cuando su inserción altera genes clave que regulan el crecimiento celular.

En The Paradox of the Organism, destacados teóricos de la evolución y filósofos exploran estos conflictos en una serie de ensayos. Analizan cómo un cuerpo compuesto por innumerables componentes en competencia puede funcionar como un sistema coherente, finamente ajustado hacia un objetivo: maximizar las posibilidades de sobrevivir y reproducirse. El libro, editado por los biólogos evolutivos J. Arvid Ågren y Manus M. Patten, logra hacer digerible un tema complejo.

El mensaje general es que el conflicto interno es una característica central, y no periférica, de la biología de los organismos, y debe tenerse en cuenta en los estudios sobre el desarrollo, la evolución, el cáncer y más allá.

Mecanismos de control y equilibrio de los genes

Todo el cuerpo está diseñado para ayudar a mantener a raya a los genes egoístas, sostiene el teórico evolutivo David Haig. Esto funciona mediante la separación de un pequeño grupo de células germinales (óvulos, espermatozoides y sus precursores) de las células somáticas que conforman el resto del cuerpo.

Las células somáticas nunca darán lugar a un nuevo organismo, por lo que no hay necesidad de que los elementos egoístas se propaguen en ellas. Por el contrario, la división celular que da lugar a los espermatozoides o los óvulos (llamada meiosis) es un terreno fértil para la transmisión de elementos egoístas. Dado que la meiosis implica la reorganización del ADN y la separación de los cromosomas, se presentan oportunidades propicias para que los genes intenten asegurar su transmisión a la siguiente generación.

Para combatir la amenaza que representan los elementos egoístas, las células somáticas especializadas controlan activamente el comportamiento de la línea germinal, enviando señales que provocan la muerte de las células germinales anormales. Además, las propias células germinales en desarrollo limitan la transmisión de los elementos egoístas regulando estrictamente o silenciando su propia expresión génica.

El genoma puede considerarse como un «parlamento» de secuencias, señala un ensayo de los teóricos evolutivos Thomas Scott y Stuart West. De manera similar a un parlamento que aprueba leyes en las que la mayoría está de acuerdo, la mayor parte del genoma actúa en conjunto para garantizar la aptitud de un organismo, incluso impidiendo que los elementos egoístas causen daño.

Patten examina este equilibrio. El organismo puede convivir con algunos elementos egoístas, señala. La mayoría de los genes saltadores, por ejemplo, tienen poco efecto sobre la salud, por lo que no hay mucho peligro en dejar que se propaguen. Pero otros son más insidiosos: el genoma tiene que contrarrestarlos para evitar daños al organismo.

Tomemos como ejemplo los elementos llamados «X drivers», que inclinan la proporción de sexos de los descendientes hacia las hembras. Estos genes, que se encuentran en el cromosoma X, dañan o matan a los espermatozoides que portan un cromosoma Y y que, de otro modo, producirían descendencia masculina. Los genes podrían, por ejemplo, generar moléculas que impidan que el cromosoma Y exprese genes cruciales. Así, una fracción desproporcionada de los espermatozoides sobrevivientes porta solo cromosomas X y transmite el elemento a la siguiente generación.

Las intervenciones genéticas como esta podrían poner en peligro a la especie en su conjunto, señala Patten. Por lo tanto, la selección natural favorece la evolución de secuencias «supresoras» que inhiben su expresión: el parlamento mantiene el orden.

Problemas del mundo real

La paradoja del organismo no es solo un interesante experimento mental, sino que también tiene implicaciones clínicas, tal y como señalan Ågren y la teórica de la evolución Amy Boddy. Ambos sugieren que la tendencia de la medicina a tratar el cuerpo humano como una máquina, en lugar de como una coalición de agentes biológicos que cooperan y, en ocasiones, compiten entre sí, es errónea.

Enfermedades como el cáncer pueden entenderse como «tramposos» evolutivos: linajes celulares que escapan a los controles reguladores normales y persiguen su propio éxito reproductivo en el cuerpo. Si las células tumorales evolucionan continuamente para escapar al control, argumentan los autores, una estrategia prometedora podría ser tratar de encontrar formas de gestionar esta espiral evolutiva a largo plazo, en lugar de aspirar a erradicar completamente un tumor.

Esta lógica también puede extenderse al embarazo. Cuando el crecimiento placentario o fetal se ve afectado por un bajo suministro de nutrientes, las señales placentarias pueden contribuir a la hipertensión arterial materna. Esto aumenta el flujo de nutrientes, pero también podría elevar el riesgo de que la madre desarrolle una afección peligrosa llamada preeclampsia. Ågren y Boddy sugieren que considerar la preeclampsia desde la perspectiva del conflicto materno-fetal podría ayudar a los investigadores a comprender estas vulnerabilidades y podría orientar estrategias futuras destinadas a gestionar las tensiones biológicas subyacentes.

Este argumento concuerda con la medicina evolutiva en un sentido más amplio, que hace hincapié en las compensaciones y las presiones selectivas como fuentes de enfermedad, tal como se expone en el libro Evolutionary Medicine (2024). Por ejemplo, la fiebre es un síntoma desagradable, pero ayuda a activar el sistema inmunológico: se trata de una compensación que ha sido moldeada por la selección natural, más que de un defecto de diseño. Del mismo modo, la inflamación puede dañar los tejidos del cuerpo, pero es esencial para combatir los patógenos. La medicina evolutiva también ha influido en las ideas sobre la resistencia a los antibióticos y la evolución del cáncer.

The Paradox of the Organism no pretende resolver el enigma de una vez por todas, y plantea tantas preguntas como respuestas da. Pero las paradojas no son problemas simples: son pruebas de resistencia que pueden revelar lagunas en nuestro entendimiento, resaltar las contradicciones de la naturaleza y exponer nuestra ingenuidad. Al terminar la lectura, me quedé con una agradable sensación de incomodidad ante lo complicado que es el tema, pero al mismo tiempo me sentí iluminado. Después de leerlo, el hecho de que los organismos complejos funcionen en absoluto parece pura magia, con los poderes de la evolución molecular detrás del telón.

C. Brandon Ogbunugafor

El posicionamiento argentino en la competencia tecnológica global

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El avance de China en la economía global ya no admite lecturas coyunturales. Según el Banco Mundial, el país asiático representa aproximadamente el 30% del valor agregado manufacturero mundial, una proporción que se duplicó en dos décadas. De acuerdo con datos de UN Comtrade, en 2023 China se convirtió en el principal exportador mundial de automóviles, superando a Japón, y mantiene liderazgo en sectores estratégicos como paneles solares, baterías de litio y telecomunicaciones.

El componente tecnológico es igualmente significativo. La UNESCO estima que China concentra más del 24% del gasto mundial en investigación y desarrollo (I+D), acercándose a Estados Unidos, mientras que gradúa anualmente millones de profesionales en disciplinas STEM. En paralelo, la Agencia Internacional de Energía señala que el país controla más del 70% de la capacidad global de fabricación de baterías de ion-litio, insumo clave para la transición energética.

Este desempeño no es accidental. Responde a una política industrial activa, financiamiento direccionado y planificación estratégica de largo plazo. La escala productiva es consecuencia de decisiones institucionales sostenidas.

La reacción occidental confirma la dimensión estructural del fenómeno. Estados Unidos aprobó la CHIPS and Science Act, que moviliza más de US$ 50.000 millones para fortalecer la producción doméstica de semiconductores, y la Inflation Reduction Act, con incentivos superiores a US$ 300.000 millones orientados a energías limpias e industria avanzada. La Unión Europea, por su parte, implementa el European Chips Act y revisa su política de ayudas estatales para evitar pérdida de competitividad tecnológica.

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El comercio internacional comienza así a reorganizarse bajo criterios de seguridad económica, autonomía estratégica y relocalización productiva (“friend-shoring”). La competencia ya no es solo por precios, sino por control de cadenas críticas y capacidades tecnológicas.

En este contexto, Argentina dispone de activos relevantes: el segundo reservorio mundial de recursos de litio, capacidad agroindustrial consolidada, potencial energético en Vaca Muerta y un sistema científico con trayectoria en biotecnología, energía nuclear y economía del conocimiento. Sin embargo, la inserción internacional del país continúa concentrada en exportaciones primarias o de bajo valor agregado.

Según datos del INDEC, las manufacturas de origen industrial representan una proporción decreciente del total exportado en comparación con comienzos de la década pasada. La volatilidad macroeconómica y la ausencia de una estrategia productiva coordinada limitan la posibilidad de capturar eslabones de mayor complejidad tecnológica.

El debate local suele plantearse en términos dicotómicos —apertura versus protección— cuando la evidencia internacional muestra que las economías exitosas combinan integración global con políticas industriales selectivas, innovación aplicada y estabilidad institucional.

La Argentina registró el segundo peor desempeño industrial, en un ranking.

La experiencia histórica sugiere que la escala no es una condición previa inalcanzable, sino el resultado de planificación, inversión y coordinación público-privada. Desde la revolución productiva de Henry Ford hasta la reconversión industrial japonesa impulsada por Kiichiro Toyoda, la ventaja competitiva se construye sobre visión estratégica.

Argentina enfrenta, entonces, una decisión de posicionamiento. Puede limitarse a ser proveedor de insumos primarios en cadenas globales dominadas por otros, o puede diseñar una agenda de desarrollo federal y cohesionada que promueva mayor contenido tecnológico, integración regional inteligente y estabilidad para la inversión de largo plazo.

Como advertía Isócrates, “ningún viento es favorable para quien no sabe hacia dónde navega”. En un escenario de competencia tecnológica creciente, el desafío no es resistir la transformación global, sino definir con claridad el rumbo productivo nacional.

Cristian Desideri

Cristian Desideri es un ingeniero industrial argentino, docente universitario y ex ministro de la Producción en la provincia de Santa Fe, reconocido por su trayectoria en el ámbito del desarrollo productivo y la política industrial.