Una semana es el último plazo. Desde el jueves 18 no se podrán utilizar los
celulares con líneas prepagas sin registro de la identidad del usuario.
Esa decisión fue tomada para frenar el robo de celulares, que afecta a más de tres mil personas por día.
Con la identificación de cada aparato con una línea específica, el usuario podrá pedir la
anulación del equipo, no solo de la línea, tras un hurto y, en consecuencia, se golpearía
al mercado negro de celulares, tal como espera conseguir el Gobierno.
En concreto, la persona que utiliza una línea prepaga en forma anónima no podrá desde
el 18 del actual usar el teléfono móvil para hablar, recibir o enviar mensajes o navegar
en internet, tenga o no crédito económico para solventar esas operaciones.
La envergadura de esa decisión puede visualizarse con la cantidad de líneas prepagas que aún no habían sido registradas: 17.371.344.
Según informaron autoridades nacionales y porteñas, esas líneas serán bloqueadas
el jueves 18 y solo podrán volver a ser utilizadas si el usuario finalmente se registra
como propietario del aparato y del número de telefonía móvil.
El registro del usuario se realiza mediante una llamada al *234# donde en forma
automática se pedirán una serie de confirmaciones de datos para validar la identidad. El
primer paso es informar el DNI del usuario y a partir de ese momento se deben
responder tres preguntas vinculadas con registros que el Estado tiene de cada persona,
como vínculos familiares o direcciones que alguna vez hubiesen figurado en su DNI.
Las empresas proveedores están informando a los usuarios que ese número está registrado. Y ya comenzó la campaña publicitaria que informa: «Si le roban el celular, hay que llamar al *910 desde cualquier línea para dar de baja el móvil».
El Senado sancionó la ley que crea el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos en la zona de Campana, Provincia de Buenos Aires, que incluirá en sus más de cinco mil hectáreas a la actual Reserva Natural Otamendi.
El nuevo Parque integrará las 4.088 hectáreas que conformaban la Reserva Otamendi con otras 1.200 de la Reserva Natural Río Luján, que anteriormente se encontraba bajo jurisdicción de la Provincia y luego de un convenio con OPDS (Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible) fue anexada a la Reserva Natural Otamendi. Esto dará lugar a un espacio significativo para la conservación de la biodiversidad y la sustentabilidad de los servicios ambientales del humedal, incorporando a la cuenca baja del río Luján.
La creación de esta nueva área protegida coincide con el 28° aniversario de la Reserva Otamendi, y en este campo mantiene la tradicional política argentina sobre los Parques Nacionales.
Un nuevo satélite argentino orbita alrededor del planeta. Se trata del SAOCOM 1A, impulsado por la CONAE. Fue diseñado para proveer datos en cualquier condición meteorológica.
Investigadores del Instituto de Astronomía y Física del Espacio fueron quienes desarrollaron las metodologías que utilizará el satélite para la estimación de la humedad del suelo.
Los investigadores del Grupo de Teledetección Cuantitativa del IAFE trabajaron en el diseño científico que se utilizará para los detectores del satélite. Éste lleva a bordo un radar de apertura sintética (SAR) que opera en microondas y cuyo principal objetivo es la estimación de humedad del suelo. A su vez, también se podrán identificar zonas de riesgo de inundación y suelos muy secos que corran peligro de incendio, monitorear el desplazamiento de glaciares, ofrecer servicios a la agroindustria mediante el monitoreo del crecimiento de cultivos y vigilar el mar argentino.
El trabajo del Grupo de Teledetección Cuantitativa consistió, básicamente, en el desarrollo científico de metodologías para la estimación de la humedad superficial del suelo a partir del coeficiente de retrodispersión medido por el sistema SAOCOM. Esas metodologías implican el desarrollo de algoritmos que permitan abordar y procesar la información digital que proveerá el satélite.
Matías Barber es uno de los investigadores del IAFE que formó parte del proyecto. Según explicó en diálogo con NEXciencia, el trabajo del Grupo de Teledetección estuvo abocado al diseño de los algoritmos que permitirán estimar la humedad del suelo. “Los radares de apertura sintética emiten ondas electromagnéticas que al incidir sobre un blanco se modifican producto de la interacción. Parte de estas ondas modificadas regresan al radar y son digitalizadas. A partir de esta información digital se decodifican las propiedades del blanco mediante algoritmos sofisticados”, dice Barber y agrega: “Cuando el blanco es un suelo agrícola, la propiedad más importante es su humedad, que determina en gran medida el rendimiento del cultivo”.
Por su parte, Francisco Grings, otro de los investigadores del IAFE que participó del proceso, describe que desde el año 2005 se realizaron varios intercambios con la misión SAOCOM. “Específicamente, se estudió mediante simulaciones las incertezas máximas permitidas en dos parámetros globales críticos del SAR, para que el error en la humedad del suelo no superase el especificado por la misión”, explica. “También se diseñaron y construyeron blancos de calibración de distintos tamaños y materiales”, afirma.
La construcción del satélite la realizó la CONAE junto a otros organismos como la CNEA y el INVAP. Foto: INVAP.
Quien estuvo a cargo del diseño de esos blancos de calibración fue Mariano Franco. Según pudo detallarle a NEXciencia, estos blancos, denominados corner reflectors, permiten mantener calibrado al satélite. Se trata de una esquina hecha con placas metálicas, con un cierto ángulo que devuelve la señal total que llega del satélite. “Tienen una respuesta que, dentro de todo, es fácil de calcular conforme a la amplitud de onda de la señal incidente, que es la que llega del satélite. Pueden estar ubicados en un punto solo o distribuirse en una cruz de corner distanciados en varias amplitudes de onda para que no interfieran, entonces se pueden ver un montón de puntos brillantes”, detalla.
Según agrega el licenciado en Computación, Pablo Perna, Mariano Franco diseñó los modelos de corner incluso encargándose de la parte de atornillar las chapas.
“Tienen muchos propósitos, desde medir la resolución radiométrica del sistema, hasta estimar qué deformaciones geométricas puede tener, porque si colocás varios, se tendría que mostrar la misma disposición que está puesta en tierra”.
Perna, además, explica que lo que se lanzó, en realidad, se trata de una plataforma, porque se compone de lo que lo mantiene vivo en órbita, de lo que le da la posición y la orientación, y del instrumento propiamente dicho. “De ese instrumento había un modelo previo de ingeniería”, detalla Perna, y agrega: “Se encontraba en tierra y se lo hacía volar con un avión para hacer pruebas. Es ese instrumento el que nosotros ayudamos a calibrar”, relata.
El SAOCOM 1A ya se encuentra orbitando la Tierra a unos 659 km de altura de la superficie y pasa por la Argentina dos veces al día.
recorriendo su órbita a una velocidad de 8 km por segundo. Fue lanzado por un cohete Falcon 9 de la empresa Space X en California, Estados Unidos, y ahora es monitoreado por la CONAE desde la provincia de Córdoba.
Se espera que para el 2019, el satélite contará con la compañía del SAOCOM 1B. (si bien sus componentes serán muy distintos, por el avance tecnológico. La construcción del 1A empezó hace bastantes años).
Estos satélites se construyen en la CONAE, junto a organismos y empresas estatales del campo tecnológico y científico nacional como la CNEA y el INVAP. Se trata de líneas de trabajo que llevaron muchos años y que han tenido lugar en un momento de incremento del presupuesto y de las políticas públicas en materia de ciencia y técnica. Un ejemplo del resultado de incentivar el desarrollo nacional en ese campo.
Fuente: Adrían Negro / NEX Ciencia / FCEN / UBA
El Gobierno sumó ayer miércoles un nuevo capítulo a su saga de contra marchas, dice el diario Ámbito. Y en el plano político, tiene razón. La Casa Rosada decidió no trasladar a la tarifa de gas la compensación a empresas por la devaluación y le puso fin a una medida que había despertado críticas furiosas en la mayoría de la sociedad.
Todo empezó con una resolución de la Secretaría de Energía que obligaba a los clientes a pagar 24 cuotas en sumas mensuales de entre $90 y $100, para cubrir la deuda contraída por las distribuidoras con las petroleras por la depreciación del peso. En las últimas horas el Gobierno había defendido a capa y espada la medida, con declaraciones del secretario Iguacel que levantaron la presión. Y el presidente Macri llegó a decir «Aquello que te regalan, a la larga te va a costar más».
Pero la presión popular, y de los sectores políticos que vieron la oportunidad de unirse, lo obligó a dar marcha atrás.
El encargado de oficiar de nexo entre la oposición y la Casa Rosada fue el ministro del Interior Rogelio Frigerio, quien anunció a los senadores la decisión de Balcarce 50 de desactivar el programa. De esta manera, el costo lo asumirá directamente el Estado, que se pagaría en 30 cuotas ajustadas por interés desde octubre del año próximo.
¿Hay una diferencia? En el plano político, sí, como ya dijimos. El gobierno demostró que no puede imponer su voluntad en un tema sensible, aunque el Presidente saliera a «poner la cara». Para los usuarios, hay una diferencia en que ese costo estará repartido en forma distinta, según la carga impositiva.
Pero el aspecto central de esta política ha sido la decisión de dolarizar las tarifas, y esa se tomó desde el primer día de la gestión Macri. Las petroleras -que proveen de gas a las distribuidoras- siguen con las espaldas cubiertas. Aunque hay bastantes ejemplos en el mundo que un alza de tarifas no resulta necesariamente en un aumento de la provisión de energía.
La Bolsa de San Pablo ha mostrado, ya antes de la primera vuelta, cuando empezó a subir en las encuestas, su entusiasmo con la candidatura de Jair Bolsonaro. Y el Wall Street Journal ha abierto un crédito de expectativas favorables. Parece que el populismo no es tan malo, si va a llevar adelante políticas que le gustan a uno.
(Salvo que, como ahora insinuó, ponga en duda la reforma previsional y las privatizaciones de Petrobras y Electrobras. Eso es un «no no» para los mercados financieros).
De todos modos, hay aspectos claves del actual pensamiento económico globalizado que las reacciones nacionalistas están forzando a revisar. Por lo menos en los países donde los intereses nacionales todavía tienen presencia política.
El siempre demorado acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea será la primera víctima en materia económica de la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil, en el caso de que se confirme su triunfo en la segunda vuelta del próximo 28.
Si bien las negociaciones están estancadas desde el primer semestre del año, Mauricio Macri conservaba las esperanzas que para la cumbre del G-20 de comienzos de diciembre, pueda haber algún tipo de avance, aunque sea político, entre los dos bloques para que las discusiones continúen.
Para esto se necesitaría que el principal estado sudamericano que cuestiona capítulos enteros flexibilice su posición ante los europeos; y que, luego, países como Francia, Irlanda y Polonia (los más duros de la UE) también cedan.
En el caso de Brasil, se esperaba que un eventual triunfo de Fernando Haddad lo destrabara. En realidad el candidato preferido de Luiz Inacio Lula da Silva nunca se pronunció sobre el tema, y se supone que tampoco es un fan del acuerdo con la UE. Pero lo cierto es que Bolsonaro es un enemigo de este tipo de pactos, con lo que la posibilidad de cerrar el acuerdo, al menos en un corto plazo, pasó al terreno de la utopía desde el domingo.
Hace unos meses, de los 14 capítulos generales en discusión con Europa, había acuerdo en 10, mientras que en otros 4 continuaban las negociaciones abiertas, con mayor o menor cercanía de un cierre final; pero con discusiones que sólo podrían haberse solucionado con decisiones políticas de los jefes de Estado involucrados.
El triunfador del domingo es un enemigo declarado, al menos en campaña, de los acuerdos de apertura económica; al punto de prometer a sus votantes una era de proteccionismo moderno para la economía industrial de su país.
Entre los sectores que prometió proteger se incluyen los electrodomésticos, los alimentos con valor agregado, los farmacéuticos, las autopartes, plásticos, químicos e insumos industriales. Todos estos se encuentran dentro de los sectores en los que ya había acuerdo con la UE, con lo que de aplicar Bolsonaro sus promesas industriales de protección expresadas en campaña; el acuerdo entre el Mercosur y la UE entrará en un cono de sombras.
Hace unas semanas, la edición brasileña de El País decía «Bolsonaro já deixou claro que investirá mais em acordos bilaterais do que em outros que envolvam blocos econômicos como o Mercosul ou a União Europeia. É mais ou menos o que a gestão do americano Donald Trump, em quem ele se inspira, tem feito«.
Esto puede someter a tensiones al Mercosur. El interés de Macri en el acuerdo es, a esta altura, principalmente político. Pero Uruguay está impaciente con la ilusión de llegar al mercado europeo. Aún así, consideramos que el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea habría sido muy negativo para la industria argentina, con escaso beneficio para la agricultura y, tal vez, un poco más para la ganadería. Que está encontrando mercado en China. En abril dejamos clara la posición de AgendAR aquí.
Desde el gobierno se afirma que la reciente gira del ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, por Washington y Nueva York, fue exitosa: «podría no hacer falta» que los bancos públicos aporten financiamiento en los proyectos de participación público-privada (PPP) para que las obras de infraestructura se mantengan.
El esquema de PPP fue lanzado por el gobierno de Macri este año, en el marco de la restricción financiera. El aspecto central -como describió en su momento AgendAR- era y es que se licitan grandes obras públicas, pero las empresas que participan deben gestionar ellas mismas los créditos para financiarlas. Que el Estado garantiza. Otra forma de endeudamiento estatal…
Al principio, todo marchó bien, y empresas importantes, nacionales y extranjeras, se presentaron. Pero pasaron cosas… Los sobres con las ofertas para participar de la primera licitación de los corredores viales se abrieron el mismo día en que comenzó la primera corrida cambiaria, el martes 24 de abril. Y la firma de los contratos con los seis consorcios ganadores fue el jueves 26 de julio, cuatros días antes que estallara el «escándalo de los cuadernos».
Las consecuencias de esos dos episodios fueron tasas de interés altísimas y nula disposición de los bancos a prestar a empresas contratistas que podían quedar involucradas en causas judiciales por corrupción.
Por lo tanto, el financiamiento privado -el corazón del esquema PPP- se vio en peligro.
El Ministerio de Transporte creó un fideicomiso para blindar a los bancos prestatarios de ese posible riesgo. El Banco Nación anunció un aporte al fondo de entre US $200 y US$ 300 millones. Pero el apoyo de los demás bancos privados no apareció. Por eso Dietrich viajó a Estados Unidos para conseguir el fondeo necesario para darles continuidad a las obras.
Junto con su equipo, el ministro se reunió con ejecutivos de los bancos Deutsche Bank, Citibank, Itaú, J.P. Morgan, Goldman Sachs y UBS.
¿Qué piden las entidades financieras para invertir en el fideicomiso? «Muestren que tienen las herramientas para reaccionar ante un «evento de integridad» (problemas judiciales). ¿Cómo se subsana si una empresa queda implicada?», cuentan en el Palacio de Hacienda que les dijeron.
Por eso los funcionarios realizaron una escala en Washington antes de aterrizar en Nueva York y se reunieron con organismos multilaterales, no solo para tratar de conseguir más fondeo, sino para buscar asesoramiento en cuestiones técnicas para diseñar el nuevo marco para la contratación de obra pública, y que los «comités de compliance» de los bancos den su aval.
El mes que viene, a más tardar, las obras deberían iniciarse con recursos propios de las empresas. Luego, el fideicomiso debería tener la suficiente liquidez antes de fin de año para comenzar a financiar a los consorcios que soliciten el capital de corto plazo en los primeros meses de 2019.
Antes de fin año habría una nueva apertura de sobres de PPP, pero esta vez para la
construcción de obras de transmisión eléctrica, que demandaría una inversión de
US$ 600 millones.
«Bancarizar a todo el mundo». Los negocios financieros no son sólo grandes capitales y papeles con nombres cada vez más raros. Un filón que interesa a muchos es captar los clientes dejados de lado por los bancos. Y las empresas «fintech», que fusionan las finanzas con tecnología, están desarrollando mecanismos innovadores.
Hoy hay en el país 45 millones de titulares de tarjeta de débito, y muchos no tienen tarjeta de crédito.
MONI, una fintech dedicada a los préstamos de bajo monto, ideó una forma de utilizar la tarjeta de débito como si fuera de crédito, a partir de una plataforma de acreditación de fondos inmediata que funciona a toda hora.
La empresa lanzó una línea de préstamos de otorgamiento y acreditación inmediata, que permite a los titulares de tarjetas de débito sin saldo en su cuenta, realizar compras en comercios pagando en cuotas y acceder a la vez a los descuentos, promociones y otros beneficios del banco emisor de la tarjeta.
«Al estar registrada como proveedor no financiero ante del BCRA, MONI informa de manera periódica el comportamiento de su cartera, lo que permite a sus clientes construir su historial crediticio», indicó la empresa.
“Existe hoy una importante demanda insatisfecha en el mercado local de servicios financieros en general y en especial en el segmento de créditos y financiamiento al consumo. Desde clientes del sistema bancario tradicional que utilizan su cuenta sólo para recibir sus haberes y retirarlos en forma inmediata y no realizan pagos o transferencias desde su cuenta, hasta los que acceden a préstamos en el sistema informal, pasando por una gran mayoría de personas que si bien está bancarizada, no es sujeto de crédito según los parámetros de análisis crediticio convencional. Todo eso hace que cerca del 70% de los argentinos adultos no cuente hoy con una tarjeta de crédito”, afirmó Juan Pablo Bruzzo, CEO de MONI.
Luego de las turbulencias financieras de los últimos meses, el Fondo Monetario Internacional revisó sus pronósticos de crecimiento e inflación para la Argentina: vaticinó que el país estará en recesión al menos hasta el año próximo y que la inflación rondaría un 40% este año y un 20% en 2019.
En el proyecto de Presupuesto, el Gobierno de Macri estima para 2019 una caída de 0,5% del PBI (por arriba de las expectativas del FMI) y una inflación de 23%. Es más optimista con la recesión y más pesimista con la inflación.
Este pronóstico está en el Informe sobre Perspectivas Globales (World Economic Outlook) difundido en el comienzo de la Asamblea anual del FMI que se realiza este año en Bali, Indonesia, donde arribó el ministro de Economía Nicolás Dujovne para exponer el caso argentino y las medidas que se están tomando a nivel fiscal.
En el capítulo de Argentina, el Fondo señaló que “después de haber crecido un 2,9% en 2017, se espera que Argentina contraiga su PBI un 2,6% en 2018, una fuerte revisión a la baja comparada con los pronósticos de nuestro informe mundial de abril de 2018” (cuando auguraban un crecimiento de un 2%).
Estos nuevos números “reflejan las recientes disrupciones del mercado financiero, las altas tasas de interés y la rápida consolidación fiscal bajo el acuerdo Stand by aprobado en junio”, señaló.
El informe agrega que se espera que la economía se contraiga un 1,6% en 2019. Con respecto a la inflación, el reporte consigna que (medida a fin de período) este año cerrará en un 40,5% y un 20,2% el año próximo.
Se puede pensar entonces que el Fondo está siendo pesimista u optimista, o hasta muy optimista. Pero no hay que preocuparse demasiado. Vean lo que señaló recientemente el politólogo Nicolás Tereschuk:
El FMI sobre la economía argentina de este año 2018 hizo los siguientes pronósticos:– En octubre de 2017 dijo que crecería 2,5%.– En mayo de 2018 dijo que crecería 2%– En julio, que crecería 0,4.%– En agosto, pronosticó una caída del 1,3%– Y ahora en octubre, del 2,6%. En un año cambió su pronóstico en 5,1 puntos.
Los kioskos ya no funcionarán sólo como lugares para comprar golosinas, snacks y gaseosas: ahora, algunos kioscos también servirán para retirar compras realizadas por Internet. La idea tiene lógica en un país donde se realizaron 34,7 millones de operaciones de ecommerce durante el primer semestre del año pero apenas el 37% de los compradores optó por el envío a domicilio.
Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico el 57% de los clientes prefirió retirar sus paquetes en puntos de venta y otro 6% en las oficinas del correo. Por eso la empresa Hop (que tiene una licencia de correo emitida por el Enacom) busca
hacerse un lugar en este mercado que movió $97.892 millones entre enero y junio.
Su propuesta: un negocio de distribución de paquetes en 24 horas que suma
puntos de entrega no tradicionales, como kioscos y, también, estaciones de servicio.
La red de Hop consiste en unos 40 kioscos de la cadena 365 y cinco estaciones (en
modalidad de prueba piloto). El servicio está focalizado en las áreas de Microcentro,
Recoleta, Palermo y partes de las zonas Norte y Sur de la provincia.
Hacia finales de año, la expectativa es contar con 100 puntos de entrega habilitados, cifra que subiría hasta 200 en 2019 y 350 en 2020.
Damián Navarro, gerente de Negocios de la firma, reveló que en los próximos meses también empezarán a explorar oportunidades en el resto del país.
La igualdad de género crece a paso firme en el mundo corporativo local. O, por lo menos, eso es lo que dice el último informe Women in Business sobre liderazgo femenino que realiza anualmente la firma global de consultoría Grant Thornton. Los resultados, en resumen, son:
23% de los puestos directivos del país son ocupados por mujeres,
58% de las (medianas y grandes) empresas argentinas tienen al menos una mujer en puesto de liderazgo ejecutivo.
Se trata de un incremento del 5% entre un año y otro, con un porcentaje de mujeres en alta gerencia de 53% y de roles senior ocupados por el género femenino con un 18 por ciento.
Sin embargo, «si la tendencia se mantiene, se estima que no alcanzaremos la paridad de género hasta 2060», reflexionó durante la presentación del informe Carolina Salamanca, gerente senior de Marketing, Comunicaciones y Desarrollo de Negocios para América Latina y Caribe de Grant Thornton.