La ilusión de la inteligencia: por qué la IA debe ser regulada

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La ilusión de la IA: por qué las máquinas no son creativas Luc Julia Wiley (2026)

El informático franco-estadounidense Luc Julia ha trabajado en la interfaz de la inteligencia artificial y las tecnologías de consumo durante más de tres décadas. Actualmente es director científico del fabricante de automóviles Renault Group y anteriormente trabajó en Samsung Electronics, Apple y Hewlett-Packard. Realizó trabajos pioneros en las herramientas de procesamiento del lenguaje natural que subyacen a los modelos actuales de IA generativa. En su libro, La ilusión de la IA, traducido del francés, argumenta que la expectación y el miedo que rodean la inteligencia y las capacidades creativas de los modelos de IA son exagerados.

¿Qué es la «ilusión de la IA»?

El término pretende abordar un malentendido fundamental sobre la IA que ha persistido durante casi 70 años, desde 1956, cuando comenzó formalmente la investigación en IA. El término «inteligencia» es ampliamente incomprendido, lo que a menudo lleva a las personas a antropomorfizar las herramientas de IA, atribuyendo cualidades humanas a las máquinas. Esta ilusión ha sido perpetuada por la ciencia ficción y las representaciones mediáticas, que describen los sistemas de IA como potencialmente peligrosos o capaces de desarrollar emociones y habilidades de toma de decisiones similares a las humanas.

En realidad, los sistemas que llamamos IA se centran más en el procesamiento de información que en mostrar una inteligencia similar a la humana. La ilusión radica en nuestra tendencia a sobreestimar las capacidades de la IA y las amenazas potenciales, en lugar de entenderla como un conjunto de herramientas sofisticadas pero limitadas, diseñadas para tareas específicas.

Así como un mago utiliza el juego de manos para crear la ilusión de magia, la terminología en torno a la IA crea la ilusión de una inteligencia similar a la humana. Esto se debe al doble significado de la palabra inteligencia, que puede referirse tanto al procesamiento de información como a la agudeza cognitiva. Esto último se proyecta a menudo sobre la IA, lo que genera expectativas y temores exagerados. La IA, en su forma actual, funciona con algoritmos y datos, realizando tareas con precisión, pero carece de la conciencia y la creatividad inherentes a la inteligencia humana. Esta distinción es esencial para comprender las verdaderas capacidades y limitaciones de la IA.

¿A quién se está engañando?

El público en general, por las empresas y organizaciones tecnológicas que se benefician de la expectación en torno a la IA. Estas empresas están en una carrera para desarrollar la tecnología y están incentivadas a promover la idea de una inteligencia general artificial similar a la humana para asegurar la financiación y el dominio del mercado. Los miembros de la comunidad científica, en particular aquellos que no están directamente involucrados en la carrera por la financiación de la IA, reconocen la realidad de que la IA es un conjunto de herramientas especializadas, en lugar de una entidad inteligente unificada. Esta distinción es crucial, pero se difumina por intereses comerciales que amplifican la ilusión para obtener ganancias monetarias.

La narrativa de la IA como un reemplazo inminente de la inteligencia humana alimenta tanto la fascinación como la aprensión. Genera entusiasmo e inversión, impulsando los avances tecnológicos y el crecimiento económico. Pero también genera expectativas y temores poco realistas, que influyen en la percepción pública y en las decisiones políticas. Es importante reconocer que, si bien la IA puede aumentar las capacidades humanas, no es una entidad sensible preparada para reemplazar los roles humanos. Comprender esta dinámica es fundamental para fomentar debates informados sobre el papel de la IA en la sociedad.

¿Qué es la inteligencia en el contexto de la IA?

La inteligencia es un término polémico porque carece de una definición única y universalmente aceptada. En el contexto de la IA, la «inteligencia» a menudo se refiere al procesamiento de información en lugar de a una capacidad cognitiva genuina. Una calculadora realiza los cálculos más rápido que un ser humano, lo que podría parecer inteligente, pero en realidad solo está ejecutando operaciones predefinidas. Del mismo modo, los sistemas de IA están diseñados para sobresalir en tareas específicas, superando a los humanos en esas áreas, pero carecen de la creatividad y la adaptabilidad inherentes a la inteligencia humana. Los filósofos y psicólogos ofrecen diversas perspectivas sobre la inteligencia, pero la IA, tal como está, no tiene la creatividad innata ni la conciencia que se asocia con la verdadera inteligencia.

El debate sobre la inteligencia de la IA pone de manifiesto la complejidad de definir la inteligencia en sí misma. La inteligencia humana abarca una serie de capacidades cognitivas, entre las que se incluyen el razonamiento, la resolución de problemas y la comprensión emocional. La IA opera dentro de los límites de los algoritmos y los datos con los que se entrena, careciendo del aprendizaje experiencial y la profundidad emocional de la cognición humana.

Sin embargo, ¿los sistemas de IA son potentes?

Sin duda, los sistemas de IA son impresionantes en sus funciones designadas. El poder de la IA radica en su capacidad para procesar grandes cantidades de datos de forma rápida y precisa. Esta capacidad ha transformado industrias como la sanitaria, la financiera y la del transporte.

Sin embargo, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. La eficacia de los modelos de IA depende de la calidad de los datos con los que se entrenan y del contexto en el que se aplican. El uso indebido o la incomprensión de la IA pueden dar lugar a errores, sesgos y problemas éticos, lo que pone de manifiesto la importancia de la supervisión y la regulación humanas. La clave para aprovechar el potencial de la IA radica en reconocerla como una herramienta que complementa las capacidades humanas en lugar de sustituir la inteligencia humana.

A mutli-limbed Da Vinci surgical robot on display during a demonstration of its capabilities.
AI can be used to support medical applications including robotic surgery.Credit: Costfoto/NurPhoto/Getty

¿Cómo te imaginas una IA verdaderamente inteligente?

Necesitaría tener una forma de inteligencia general similar a la de los humanos, capaz de un pensamiento continuo y creativo en diversos dominios. Esto significa que el sistema tendría que reflexionar y actuar sobre cualquier tema, innovar espontáneamente y crear nuevos conceptos o soluciones de forma independiente. Actualmente, la IA carece de los aspectos biológicos y creativos de la inteligencia humana. Un sistema diseñado para jugar al ajedrez, por ejemplo, puede vencer a grandes maestros humanos, pero es incapaz de comprender o escribir un poema.

¿Por qué argumentas que la IA y el aprendizaje automático son diferentes?

Esta distinción es importante para comprender los diversos componentes y capacidades de los sistemas modernos de IA.

La IA es un término general que incluye varias técnicas, como los sistemas expertos, las redes neuronales y la lógica difusa, cada una de las cuales contribuye al desarrollo de sistemas inteligentes. El aprendizaje automático es una metodología de la IA que consiste específicamente en entrenar algoritmos para reconocer patrones y hacer predicciones basándose en los datos de entrada. Se ha convertido en la fuerza impulsora de muchos avances en la IA, lo que permite a los sistemas mejorar su precisión y eficiencia a través de la experiencia. Estos modelos son tan buenos como los datos con los que se entrenan, y requieren un diseño y una validación cuidadosos para garantizar un rendimiento fiable.

¿El hecho de tratar la IA como una herramienta cambia la forma en que debe regularse?

Independientemente de si la IA se considera inteligente, la regulación es esencial para garantizar su uso seguro y ético. Entender la IA como una herramienta en lugar de como una entidad autónoma pone de manifiesto la necesidad de educar y concienciar sobre sus capacidades y limitaciones. Los malentendidos sobre la IA pueden generar miedo y respuestas inadecuadas. Una regulación eficaz debe basarse en una comprensión clara de la funcionalidad de la IA y sus riesgos potenciales. El enfoque regulatorio debe centrarse en la transparencia, la rendición de cuentas y la prevención de daños.

Esto incluye garantizar que los sistemas de IA se diseñen teniendo en cuenta la equidad y la inclusión, evitando sesgos que puedan perpetuar la discriminación. También implica establecer directrices claras para la privacidad y la seguridad de los datos. La percepción de la IA como no inteligente también subraya la importancia de la supervisión humana.

El papel de la IA en la atención médica, por ejemplo, ha sido transformador al ayudar a los médicos a predecir los resultados de los pacientes, diagnosticar enfermedades y tomar decisiones más precisas y oportunas. En el sector financiero, los algoritmos de IA analizan las tendencias del mercado más rápido que cualquier ser humano, identificando patrones que sirven de base para las estrategias de inversión. En el transporte, la IA es el elemento central de los vehículos autónomos, que prometen revolucionar los viajes. Sin embargo, cada una de estas aplicaciones conlleva su propio conjunto de desafíos y consideraciones éticas que deben evaluarse y gestionarse de acuerdo con los valores y el juicio humanos.

¿Es la IA creativa?

Su aparente creatividad suele ser una ilusión que surge de la novedad de sus resultados, más que de una innovación genuina. Los sistemas de IA generan resultados basándose en datos y modelos existentes, careciendo de la creatividad y la intuición innatas presentes en los seres humanos. Pueden producir combinaciones o variaciones inesperadas, pero estas se derivan de información preexistente en lugar de un pensamiento original. La creatividad humana implica la capacidad de concebir algo completamente nuevo, a menudo fuera de los marcos existentes, lo que las herramientas de IA no pueden emular actualmente.

Esto se observa en los modelos de IA generativa que pueden crear arte, música o texto imitando los estilos y estructuras que se encuentran en sus datos de entrenamiento. Estos resultados pueden ser impresionantes e incluso inspiradores, pero en última instancia están limitados por las limitaciones de su programación. Sin embargo, la IA puede ser una herramienta valiosa para los creadores humanos, ya que ofrece nuevas posibilidades y mejora el proceso creativo a través de la colaboración y la exploración.

Además, solo la creatividad humana puede abordar adecuadamente las cuestiones éticas y filosóficas que surgen con el avance de la IA. A medida que estas tecnologías se integren más en la sociedad, necesitaremos ese pensamiento creativo para navegar por la compleja interacción entre la tecnología, la ética y los valores humanos. La realidad es que la IA es una herramienta creada por humanos, para humanos, y sus capacidades están definidas por los parámetros que establecemos.

David Adam

¿Conviene que Vaca Muerta sea la locomotora de la economía argentina?

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La idea de que Vaca Muerta puede ser la locomotora de un tren que empuje a otros sectores de la economía está instalada en el país. Sin embargo, generar esta expectativa para el sector de oil & gas puede ser contraproducente. Consultores y economistas reflexionaron sobre las posibilidades que se abren a partir del desarrollo de Vaca Muerta y qué rol puede tener en la economía del país.

El debate formó parte panel “Vaca Muerta: ¿Una locomotora para aumentar exportaciones primarias o una oportunidad para generar capacidades en otras cadenas?” del Vaca Muerta Insights el evento organizado por EconoJournal, LM Neuquén y Más Energía. Participaron Nicolás Gadano de Empiria Consultores, el economista Juan Carlos Hallak y Marianela Villegas, founder de Consultora MV.

Vaca Muerta como locomotora

El economista jefe de Empiria, Nicolás Gadano, advirtió que “Vaca Muerta es una locomotora y eso ya es algo muy positivo. Pero está instalada la idea de sumarle distintos vagones de otros sectores como las pymes, proveedores, el empleo, la tecnología, entre otros aspectos. Si nos pasamos de sumarle vagones, muchos con riesgos de no tener las características que se necesitan para desarrollarse, corremos el riesgo de que ese tren que es Vaca Muerta vaya muy despacio, ni siquiera pueda arrancar o directamente descarrile. Tenemos ejemplos en la historia de la Argentina de proyectos que nunca pudieron arrancar”.

“Para pensar en el interrogante del panel hay que incorporar al RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones). Las reglas económicas, impositivas, cambiarias, arancelarias que hoy tenemos en el país no son las condiciones normales que se aspira para la Argentina. El RIGI originalmente no tenía sectores. Era otorgarles a las inversiones grandes ciertas condiciones a las que aspiramos a que tengan todas las empresas argentinas en el futuro”, sostuvo Gadano.

“El sector oil & gas no necesita ayuda para ser competitivo. El éxito del RIGI es que en el futuro las condiciones que hoy parecen excepcionales sean condiciones generales. Por ejemplo, que no haya cepo, que es algo que se habla poco. Necesitamos que en el país no haya cepo para ningún sector de la economía o que el impuesto al cheque no lo pague nadie”, señaló Gadano.

Por su parte, Juan Carlos Hallak coincidió en que “si le cargamos todos los vagos de la economía argentina a Vaca Muerta, la locomotora no va a arrancar”. Para graficar la afirmación, el economista remarcó que “Noruega exporta 30.000 dólares per cápita por año de recursos naturales, principalmente petróleoAustralia 13.000 dólares per cápita, pero sobre todo del sector minero. Canadá suma 7.000 dólares, Chile 3.600 dólares. Sin embargo, la Argentina realiza exportaciones basadas en recursos naturales per cápita por 1.200 dólares”.

“Con 40.000 millones de dólares que podría exportar Vaca Muerta en un futuro, la Argentina pasaría a realizar exportaciones per cápita por 2.000 dólares, ya que se sumarían 800 dólares per cápita. Incluso duplicando las exportaciones máximas estimadas para la próxima década por parte de los proyectas de Vaca Muerta, el cálculo nos da 3.000 dólares per cápita de exportaciones de recursos naturales”, graficó Hallak.

“Es verdad que va ayudar mucho, pero no podemos pedirle a Vaca Muerta que traccione a toda la economía del país. Tampoco tiene sentido desarrollar a la locomotora sola, es decir, podemos cargarle a Vaca Muerta algunos vagones, pero hay que calibrar cuántos y cuáles”, enfatizó.

Vaca Muerta, empleabilidad y un cuello de botella inminente en la oportunidad

En tanto, Marianela Villegas incorporó un aspecto nuevo: “Vaca Muerta es una gran oportunidad para la zona donde está y para el país. En cuanto a la empleabilidad, si vemos el primer anillo, que tiene que ver con las operadoras de Vaca Muerta, se calculan para 2030 alrededor de 40.000 empleos directos. En el segundo anillo, que son las empresas de servicio y proveedoras, se calculan 140.000 empleos”.

La consultora advirtió que “estamos en un cuello de botella, porque hoy no tenemos a esa cantidad de personas para abastecer a la demanda que se estima para 2030. Desde mi punto de vista, el foco tiene que estar puesto en la formación técnica y profesional y en darle impulso en la zona a este aspecto”.

“Tenemos el know-how, los equipos y la tecnología. Pero hay algo fundamental que es la gente, que es la que hace la diferencia en los resultados. Por eso creo que hay que sumar a todo este análisis que se está haciendo, la pregunta sobre qué foco le estamos dando a la gente. El Instituto Vaca Muerta es un buen indicador de lo que se está necesitando, pero la necesidad es todavía mayor”, concluyó.

Vaca Muerta y la agenda nacional

Nicolás Gadano subrayó que “el camino de coordinación entre Nación y las provincias para mostrar un horizonte unido y homogéneo que respeta la visión de largo plazo al resto del mundo es muy importante”.

Además, afirmó que “con los distintos tipos de políticas que venimos teniendo, a veces cuesta ver que, en materia de políticas en hidrocarburos y energía, hace bastantes años que tenemos continuidad en el país. Hay una especie de política de Estado en relación a esta industria. Pasaron cuatro gobiernos distintos como el de Cristina, Macri, Alberto y Milei y tenemos, en términos generales, las mismas reglas para el sector que son positivas. Por supuesto que siempre hay cambios y mejoras. También tenemos las mismas reglas para YPF”.

En este sentido, Juan Carlos Hallak destacó que “la Argentina está construyendo la confiabilidad, pero la principal confiabilidad es la sostenibilidad macroeconómicaEn el fondo eso es lo que da confianza a largo plazo. Estamos mejorando, pero falta mucho para consolidarlo», indicó.

Y agregó: «Este es un buen momento para que no solo desde el Estado se implementen políticas a largo plazo, sino entre los distintos actores del sector privado se pueden organizar para construir bienes colectivos. Este es el momento de oportunidad donde está todo por construirse”.

Por último, Villegas también enfatizó que “este es un momento clave. Hay muchos actores que se tienen que sentar para trabajar mancomunadamente, desde el gobierno nacional, las operadoras, las empresas de servicios, las universidades, las instituciones técnicas, entre otros, para poder alcanzar las metas que se tiene para 2030”.

Roberto Bellato

La guerra económica de Irán

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Este artículo fue publicado, con otro título, en el blog personal de este editor, con otras notas sobre el conflicto en Medio Oriente. Lo reproducimos aquí porque las consecuencias económicas de esta guerra ya se están haciendo sentir en Argentina. Y se sentirán mucho más, si esta guerra se prolonga.

A. B. F.

OOOOO

«Mientras la administración Trump lucha por definir sus objetivos —ya sea decapitar el liderazgo iraní, destruir la capacidad nuclear de Irán o buscar un cambio de régimen—, debe enfrentarse a una nueva realidad.

Estados Unidos e Israel están luchando contra la República Islámica. Irán está luchando contra la economía global.

Desde el inicio de la guerra, Irán ha paralizado prácticamente el transporte marítimo comercial a través del estrecho de Ormuz. Ahora, según se informa, está explotando este punto de estrangulamiento vital a través del cual pasa aproximadamente una cuarta parte del petróleo mundial, una cuarta parte de los fertilizantes nitrogenados comercializados a nivel mundial y una quinta parte del gas natural licuado (GNL) mundial cada día. Irán conserva la gran mayoría de sus pequeñas embarcaciones navales y sus naves de colocación de minas, lo que significa que la guerra económica puede intensificarse incluso cuando la guerra militar disminuye. 

Casi 3 millones de barriles diarios de la producción iraquí siguen varados. El petróleo ha oscilado entre 77 y 119 dólares por barril en una sola semana, el tipo de volatilidad que paraliza las decisiones de inversión y se extiende en cascada por todas las economías conectadas. Los consumidores estadounidenses ya lo están viendo en el surtidor; los mercados financieros de EE. UU. han perdido miles de puntos desde que comenzó la guerra.

Más allá del estrecho, los misiles y drones iraníes han atacado la infraestructura económica del Golfo. Esto no es una represalia indiscriminada. Es una estrategia deliberada para hacer que la guerra sea económicamente insostenible para los Estados Unidos, sus socios en el Golfo y la economía mundial en su conjunto.

Teherán ahora está atacando sistemáticamente no solo los activos de hidrocarburos de sus vecinos, sino también los sectores centrales de sus planes de diversificación económica para 2030: logística, generación de energía, centros de datos, agua, turismo y finanzas. Durante décadas, los estados del Golfo han tratado de convertir la riqueza petrolera en economías diversificadas: centros logísticos globales, centros financieros y plataformas tecnológicas. Irán pretende poner en riesgo toda esa transformación, a pesar de las vacías disculpas del presidente iraní Masoud Pezeshkian a los mismos vecinos cuya infraestructura Teherán está destruyendo.

A medida que la guerra se expande, la campaña militar de Irán producirá rendimientos decrecientes; cada día, tiene menos capacidad para contraatacar. Sin embargo, la guerra económica se agrava: Las primas de los seguros se disparan, el desvío de los envíos se vuelve más difícil, los contratos se desmoronan y la confianza de los inversores se desvanece. Cuanto más dure la campaña cinética, más permanente será el daño económico.

A continuación, se presentan tres implicaciones de gran alcance para el poder económico de Estados Unidos.

En primer lugar, se está poniendo en tela de juicio la credibilidad del paraguas de defensa de EE. UU. Desde la llegada del sistema del petrodólar, Estados Unidos ha garantizado la seguridad del Golfo, y esa garantía ha sido la base sobre la cual billones de riqueza soberana se han denominado en dólares estadounidenses y se han invertido en la base tecnoindustrial a ambos lados del Atlántico. A medida que los estados del Golfo observan cómo se agotan las existencias de interceptores de EE. UU. y las defensas se ven sometidas a un ataque sostenido, esa confianza podría erosionarse, y rápidamente. Los estados del Golfo que prometieron grandes inversiones en la industria y las cadenas de suministro estadounidenses ahora pueden desviar el capital soberano hacia la reconstrucción y el rearme. La cartera de proyectos de capital destinada a financiar el futuro industrial de Estados Unidos corre el riesgo de ser redirigida.

En segundo lugar, las interrupciones se extienden a los aliados más importantes de Estados Unidos. Japón y Corea del Sur, pilares de las cadenas de suministro de semiconductores más avanzadas del mundo, dependen del Golfo para el 80 por ciento de su petróleo y otros recursos críticos, y los fabricantes de chips surcoreanos ya están informando de escasez de helio, ya que Qatar detiene las entregas. La prevista desviación de los interceptores estadounidenses de la península coreana solo profundiza estos riesgos y da a Seúl incentivos para acercarse a Pekín. En todo el Sur Global, la combinación de crisis alimentarias y energéticas, la incertidumbre comercial y la deuda insostenible dan a los países todas las razones para buscar alternativas, y China está lista para proporcionarlas. El reciente informe Tech Edge del CSIS argumentó que Estados Unidos debe defender sus redes aliadas. Esta guerra corre el riesgo de socavarlas.

En tercer lugar, una guerra sin un final definido y con objetivos cambiantes podría ceder influencia a los principales adversarios de Estados Unidos. El aumento de los precios del petróleo beneficia a Rusia, y las indicaciones de que el Tesoro de los Estados Unidos aliviará las sanciones sobre las ventas de petróleo ruso a la India le dan a Putin una ventaja que Estados Unidos pasó años tratando de negar. Mientras Pekín compra más del 80 por ciento del crudo enviado por Irán con un fuerte descuento y la guerra pone eso en riesgo, unos Estados Unidos consumidos por el Golfo presentan oportunidades para China. Es probable que aproveche esta oportunidad para continuar suministrando los componentes de los drones que los contribuyentes estadounidenses están gastando miles de millones en interceptar, así como para presionar su posición en el Indo-Pacífico. A medida que la guerra económica de Irán se expande, Rusia y China tratarán de recoger los despojos.

Los costes económicos en casa

Los costes de la guerra no se limitan al Golfo. Ya están fluyendo a través de los surtidores de gasolina, las tiendas de comestibles y los balances de todo Estados Unidos. Cuanto más tiempo persista el conflicto, más profundos serán los daños a la seguridad económica estadounidense. 

El esfuerzo bélico ya le está costando a los contribuyentes estadounidenses casi 900 millones de dólares al día. Cada dólar adicional para municiones compite con la inversión en la fabricación de semiconductores, el procesamiento de minerales críticos y otras industrias estratégicas. Los precios más altos del petróleo se propagan rápidamente por la economía, lo que aumenta los costos de transporte, alimentos y fabricación. La combinación del gasto bélico y los ya elevados niveles de servicio de la deuda solo agravará las presiones fiscales e inflacionarias. El resultado puede ser un ajuste de cuentas que obligue a Washington a recortar el gasto justo cuando el país está tratando de financiar un esfuerzo largamente esperado para reconstruir su base industrial.

Desde la Ley CHIPS y Ciencia hasta los esfuerzos para asegurar minerales críticos y ganar la carrera de la IA, Estados Unidos ha estado construyendo la arquitectura de seguridad económica necesaria para competir con China —para jugar el juego a largo plazo— durante las últimas tres administraciones. Esta arquitectura todavía está en sus inicios. Para madurar, se requiere un enfoque sostenido, financiación y colaboración entre los sectores público y privado. Una guerra prolongada podría asfixiarla en su infancia.

Mientras la atención, las municiones y los recursos navales se consumen en Oriente Medio, China está sondeando las vulnerabilidades en el ciberespacio, las cadenas de suministro y la disuasión en el Indo-Pacífico. Mientras Estados Unidos genera volatilidad, China se posiciona como un socio económico estabilizador en partes de África y el sur de Asia, promoviendo los intereses de Pekín sin disparar un solo tiro.

Estrategia, no solo supremacía

La campaña militar ha dado resultados, pero la guerra está lejos de terminar. Los riesgos de una escalada siguen siendo reales, incluida la posibilidad de que Estados Unidos se vea arrastrado a una guerra terrestre prolongada. 

Esa perspectiva hace que la disciplina estratégica sea urgente. Las ganancias militares son reales y lo suficientemente sustanciales como para servir de base para un giro estratégico. Estados Unidos necesita reducir los objetivos, declarar la degradación de la capacidad ofensiva de Irán como un resultado estratégico y reducir la escalada antes de que se afiance la lógica del cambio de régimen, con su precio de una década y un billón de dólares. Irán ya ha nombrado un nuevo líder supremo y el régimen se está reconstituyendo. La ventana para traducir las ganancias militares en influencia estratégica se está cerrando.

La administración necesita al Congreso, no como una formalidad, sino como un salvavidas. La autorización del Congreso obliga a definir los objetivos de una campaña cuyos fines han pasado de la decapitación a la desnuclearización y al cambio de régimen en 12 días. La Constitución de los Estados Unidos lo exige, y la estrategia lo demanda.

Mientras Washington y Pekín se preparan para conversaciones de alto nivel, es probable que Xi intente aprovechar la distracción de Estados Unidos presionando sobre Taiwán, los controles tecnológicos y los términos de la competencia. Estados Unidos debería llegar primero presionando fuertemente a China para que frene sus flujos de tecnología de doble uso hacia Teherán, cortando el acceso al petróleo iraní y presionando para obtener concesiones relacionadas con el comercio, incluida la eliminación de las barreras no arancelarias y los controles de exportación. Cambiar el apalancamiento por la moderación es una estrategia. Escalar sin fin no lo es.

El proyecto de seguridad económica de Estados Unidos requiere fortaleza tecnológica e industrial y redes de aliados. Pero, lo que es más importante, requiere un enfoque estratégico sostenido durante décadas. La agenda de reindustrialización de la administración, su Plan de Acción de IA, la Misión Génesis y otras iniciativas reflejan esa ambición, y ahora podrían estar en riesgo. Una guerra sin un final a la vista privaría a estos esfuerzos de la atención nacional indivisa que necesitan para tener éxito.»

Navin Girishankar

Presidente del Departamento de Seguridad Económica y Tecnología del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, D.C.

Argentina acepta lo que EE.UU. pide en patentes de medicamentos. Mala noticia para viejos y pobres

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Federico Sturzenegger logró, después de muchos intentos fallidos, flexibilizar las normas para facilitar el otorgamiento de patentes farmacéuticas y le aplicó un durísimo golpe a Hugo Sigman y los laboratorios nacionales. La medida, que era una de las exigencias del acuerdo con Estados Unidos, también era resistida por Mario Lugones.

El ministro de Desregulación anunció la derogación de una resolución de 2012 que imponía fuertes trabas para patentar medicamentos y favorecía el monopolio de los laboratorios nacionales que lideran Sigman y Daniel Sielecki. La norma de 2012 había sido impulsada por el entonces ministro de Salud, Juan Manzur, muy cercano a Sigman.

Como contó LPO, hace meses que Sturzenegger firmó una resolución anulando la resolución de Manzur, pero Mario Lugones la cajoneó. El ministro de Salud y su hijo Rodrigo, socio de Santiago Caputo, son muy cercanos a los jefes de los laboratorios locales y venían jugando a su favor.

Pero la firma del acuerdo comercial con Donald Trump dejó sin margen a los funcionarios que frenaban los cambios en las patentes. Una de las tantas exigencias de EE.UU. era que Argentina modernizara su sistema de patentes y adhiriera al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). LPO ya había adelantado el año pasado que esa era una de las exigencias de Trump y Bessent para el rescate económico.

La pelea por las patentes ya le había costado caro a Diana Mondino. La excanciller era partidaria de desregular y adherir a la normativa de EEUU, pero chocó con la resistencia de Javier Milei. Esa contradicción ideológica del presidente acaso estuvo motivada por los generosos aportes de campaña de los laboratorios liderados por Sigman y Sielecki. Los empresarios ya habían sido premiados con la embajada de Francia para Ian Sielecki, sobrino de Daniel, y con una muy buena influencia en la de España para Sigman, que tiene en ese país grandes negocios.

Mario Lugones

El régimen que funcionaba hasta ayer complicaba severamente el patentamiento de productos de laboratorios extranjeros con el argumento de proteger a la industria local. Se trataba de una legislación muy restrictiva similar a las de Venezuela o China. 

«Con la derogación Argentina se alinea con los estándares internacionales de propiedad intelectual que respetan todos nuestros socios comerciales – incluyendo Estados Unidos, con quien avanzamos en un acuerdo que como contraparte de esta normalización le abre todo su mercado doméstico a nuestra industria farmacéutica», festejó Sturzenegger.

Los laboratorios nacionales nucleados en Cilfa, que habían lanzado una fuerte campaña mediática, lograron que al menos Sturzenegger les concediera que no será retroactiva, por lo que los medicamentos que venían siendo comercializados no quedarán sujetos a reclamos de compensaciones económicas por parte de los dueños de las patentes originales.

Comentario de Agendar:

El artículo de LPO no preanuncia la tragedia médica inminente para pobres y viejos, pero al menos pinta bien la trampa regulatoria.

En EEUU las patentes exitosas son como Matusalén: no se mueren nunca. Podés renovarlas con cambios casi cosméticos de excipientes, posologías y packaging, y una molécula activa con 20 años de vieja vuelve a nacer como nueva y sin arrugas.

Para una obra social o un paciente con una enfermedad crónica, es un desastre, porque el acceso a la medicación aquí es posible por la fabricación nacional de drogas que excedieron su tiempo de protección. Queda eliminada la libre copia de la patente a los 20 años, porque la original no muere nunca. ¿Como pisarle el precio?

Los EEUU no tienen problema alguno en encarecer exprofeso la medicación para sus propios habitantes, cuya expectativa de vida, y es el efecto de esa causa, suele ser inferior a la de los europeos o los japoneses. En oncología y cardiología esto es muy evidente.

La industria farmacológica argentina podría hacer lo mismo con sus desarrollos propios y volverlos legalmente más inmortales que Gilgamesh. Pero son menos laboratorios, menos opulentos, cuentan con menos abogados que hagan magia a su favor, y tienen en contra a la autoridad regulatoria actual del estado.

Con la cancha inclinada en contra, sin ese paraguas de un ente regulador que defienda a los argentinos, las pocas novedades farmacológicas nacionales mueren en la cuna. Y las ajenas te matan con precios que jamás bajan.

Es un asunto de «tradición de la casa». La ANMAT fue diseñada durante el primer gobierno de Menem para el licenciamiento automático de toda autorización de medicamentos librada por la Food and Drug Administration. Fue dibujada en estatutos y autoridades a pedido de las multinacionales de CAEME.

Eso rompió la tradición anterior del Instituto Nacional de Bromatología, con larga fama de imparcial y exigente hasta entrados los ’80. La Argentina tiene a veces estos cisnes negros, y generalmente los mata.

En oposición, la ANMAT le hace la vida imposible a todo laboratorio argentino que venga con una novedad, aunque ésta mitigue una catástrofe sanitaria.

El caso más reciente son los dos años de atraso que le impuso Salud Pública al inicio de los estudios de fase de la vacuna anticovid de la UNSAM, la Universidad Nacional de San Martín.

Sólo se autorizaron los estudios de fase 2 y 3 a fines de 2023, bien pasada la pandemia. Fue como cerrarle puertas al enemigo después de que te incendió la ciudad.

A esa altura de las cosas, se habían muerto de Covid 130.000 argentinos, al menos la mitad al cuete porque el personal sanitario no estaba vacunado. Mientras aquí se aplicaban las vacunas de Sputnik V, Astra-Zeneca, Sinofarm y las de Pfizer,, que además de costar hasta 9 veces más, no llegaban nunca.

A espera de una luz verde regulatoria para entrar en fabricación masiva, el laboratorio Cassará perdió 11 millones invertidos en una planta nueva para fabricar masivamente la vacuna de la UNSAM. ¿Qué fabricante nacional se atrevería a repetir esa patriada, según terminó?

Dicho esto sin ninguna voluntad de defender a CILFA. Hasta hoy lleva más de 30 años en que no fue políticamente capaz ni una sola vez de dar batalla de frente contra la mafia de la ANMAT y las multis.

No lo hizo siquiera entre desde 2003 y 2015, cuando era difícil pero menos cuesta arriba, y tampoco en el incendio desde 2019 a 2022, era moralmente inevitable no poner el pecho.

Si nos tienen que defender personajes como Hugo Sigman o Mario Lugones, es que ya estamos en el horno.

Daniel E. Arias

EE.UU. quiere asegurar una reserva de minerales críticos. Un proveedor clave es América Latina

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En cavernas subterráneas excavadas en sal de roca, Estados Unidos guarda desde los años 70 casi 714 millones de barriles de crudo en su enorme «Reserva Estratégica de Petróleo», construida tras una aguda crisis energética provocada por el corte de suministro por parte de los países árabes.

Medio siglo después, el gobierno estadounidense quiere construir una nueva reserva bajo el nombre de Proyecto Bóveda (Project Vault), pero esta vez será de minerales críticos y no de oro negro.

El plan, con un valor cercano a los US$12.000 millones, pretende disminuir la enorme dependencia de China en su producción y procesamiento de minerales críticos.

«Hoy lanzamos lo que se conocerá como Proyecto Bóveda para garantizar que las empresas y los trabajadores estadounidenses nunca se vean perjudicados por la escasez», declaró Donald Trump a comienzos de febrero en la Casa Blanca.

En medio del conflicto arancelario entre EE.UU. y China, Xi Jinping arremetió en 2025 contra Donald Trump restringiendo la exportación de tierras raras, dejando en claro que el poderío chino en la minería estratégica era una de sus principales armas de negociación comercial.

«No queremos volver a pasar por lo que pasamos hace un año», declaró Trump.

Las tierras raras son apenas una parte de la enorme lista de 60 minerales críticos definidos por Washington.

Estos minerales son esenciales para la fabricación de productos tan estratégicos como aviones de guerra, semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, dispositivos médicos, computadores, teléfonos; en fin, prácticamente toda la tecnología que mueve al mundo.

Se estima que un solo avión de combate F-35 necesita más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación. ¿Quién extrae el 70% de las tierras raras del mundo y procesa químicamente el 90% del suministro global? Pues sí, China.

El avión de combate estadounidense F-35 en vuelo en el 55º Salón Internacional del Aire y del Espacio en Francia.
Pie de foto,Se estima que un avión de combate F-35 necesita más de 400 kilos de tierras raras para su fabricación.

Ahora bien, los minerales considerados como críticos por EE.UU. -que van mucho más allá de las codiciadas tierras raras- no solo son la llave para las nuevas tecnologías, la industria militar o la seguridad energética. Son también esenciales para algo tan básico como el funcionamiento diario de un país.

Basta con mirar la lista definida por la Casa Blanca. Ésta incluye minerales históricamente esenciales como el cobre -la sangre que corre por las venas de la infraestructura eléctrica, las telecomunicaciones, la industria de la construcción, el transporte y todo tipo de dispositivos tecnológicos- o el níquel -clave en la fabricación del acero inoxidable, las baterías o la industria aeroespacial.

Washington también quiere abastecerse con reservas de minerales como el cobalto, el litio, el grafito o el galio.

Si bien el Pentágono cuenta con una reserva nacional de minerales críticos que está almacenada en seis ubicaciones, estos depósitos están reservados exclusivamente para situaciones de emergencia nacional, de acuerdo a información divulgada por el Departamento de Estado.

Estados Unidos tendría que haber almacenado minerales críticos con mucha antelación, dice Jeff Dickerson, consultor principal en minerales críticos de la empresa especializada en investigación energética Rystad.

Pero como no lo hizo, ahora «la lucha por recuperar el terreno perdido es real» y no es nada fácil movilizar capital cuando hay incertidumbre, apunta en diálogo con BBC Mundo.

Uno de los grandes desafíos en la actualidad, afirma Dickerson, es precisamente convencer a los inversores a que entren al juego.

En el otro lado de la balanza está China, que tiene una gran capacidad de extracción pero, sobre todo, controla el procesamiento de los minerales críticos.

«Es necesario construir un puente entre las materias primas y el procesamiento final. Ese es el componente clave que falta», para disminuir la dependencia del gigante asiático, explica el experto.

A final de cuentas, las materias primas no son realmente útiles hasta que se conviertan en materiales terminados, apunta.

Qué rol juega América Latina

El hambre estadounidense por estos minerales no es algo nuevo, pero el reciente interés de la Casa Blanca en Latinoamérica -tanto por razones geopolíticas como económicas- ha puesto en la mira del gobierno de Trump los minerales críticos que tiene la región.

América Latina cuenta con una vasta riqueza que incluye minerales más convencionales como el cobre, hasta el litio y las tierras raras. Esa variedad le da a la región un atractivo especial para los inversores, pero también para los gobiernos.

Con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, EE.UU. ha dado un giro más amplio hacia la región, dice Henry Ziemer, investigador asociado del Programa Américas del estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS).

En ese contexto, el gobierno estadounidense le está prestando mucha más atención a la riqueza mineral del hemisferio occidental y de Latinoamérica, afirma.

América Latina, precisa, «se ha convertido cada vez más en un campo de batalla entre China y Estados Unidos en materia de minerales».

Esta batalla se ha estado librando en varios países y China, que hace décadas ha ganado contratos mineros en la región, lleva una ventaja indiscutible, especialmente en el Cono Sur.

«Estados Unidos está llegando tarde», señala Tilsa Oré Mónago, investigadora del Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker para Políticas Públicas y docente de Economía en la Universidad Rice en Houston.

El «descuido» de las alianzas con Latinoamérica, le dice a BBC Mundo, le fue dejando el camino más despejado a China.

Una alianza con Brasil, por ejemplo, sería un paso importante para EE.UU. en su intento por disminuir la dependencia de China, afirma la especialista, en el nuevo contexto de urgencia por conseguir minerales críticos.

Brasil ha surgido como un mercado minero especialmente atractivo al tener la segunda reserva más grande del mundo de tierras raras.

Un trabajador sostiene una muestra de suelo en un proyecto de exploración de tierras raras de Meteoric Resources en Caldas Novas, estado de Minas Gerais, Brasil.
Pie de foto,Brasil tiene las mayores reservas del mundo de tierras raras después de China.

Días después del anuncio del Proyecto Bóveda, el Departamento de Estado firmó 11 acuerdos sobre minerales críticos que declaran la intención de otros países de colaborar con la Casa Blanca.

Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú fueron los cuatro países latinoamericanos firmantes, mientras que México acordó un Plan de Acción sobre Minerales Críticos.

Cuando faltan pocos meses para el inicio formal de la revisión del acuerdo de libre comercio T-MEC entre EE.UU., México y Canadá, el pacto con México incluye «identificar proyectos de extracción», procesamiento y fabricación de minerales críticos de interés para los dos países, señaló el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.

México tiene reservas -o en algunos casos operaciones- de litio, plata, cobre, zinc, plomo, manganeso y grafito, como también de algunos depósitos de tierras raras.

Se calcula que la mina Bacadehuachi, en Sonora, tiene unos 8.8 millones de toneladas de litio. Hasta ahora, no ha entrado en operaciones por litigios pendientes con la empresa china Ganfeng Lithium, luego de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunciara la nacionalización del mineral hace tres años, generando incertidumbre entre los inversores.

Y hace unos días el gobierno de Chile, con una de las mayores reservas de litio y el primer productor de cobre del mundo, firmó una declaración con Washington para establecer consultas bilaterales sobre recursos estratégicos.

Aunque los países latinoamericanos tienen muchos de los minerales críticos que el mundo necesita, aún hay un eslabón perdido.

En ese sentido, Jeff Dickerson de Rystad plantea que la gran pregunta de EE.UU. sigue siendo qué hacer para que los minerales críticos latinoamericanos no tengan que pasar necesariamente por su fundición y refinación en China.

La región «puede jugar un papel clave como proveedor potencial», particularmente por su proximidad a EE.UU, afirma.

Es por eso que en la construcción de ese «puente» entre la extracción y el mineral final, agrega, reside uno de los factores que puede determinar el éxito del plan de EE.UU. para disminuir su dependencia de China.

Cecilia Barría

La industria nacional y China: «Si no podés vencerlos, arreglá con ellos»

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Aunque la industria no cede en el pedido de alivio fiscal al ministro de Economía Luis Caputo -para «nivelar la cancha» con los importados-, en paralelo, se activa un plan de supervivencia que paradójicamente tiene a China como protagonista. La estrategia se teje en las fábricas tras el shock de importaciones que combinado con la baja de consumo fue letal en 2025 y «ya no queda margen».

El diagnóstico sobre la competencia con China ya no pasa por el histórico reclamo arancelario, sino por una cruda aceptación de la asimetría estructural. «Competirle a un sistema que planifica a 30 años con subsidios cruzados y una escala inalcanzable para el capitalismo occidental es una batalla perdida antes de empezar», admiten por lo bajo referentes del sector.

La preocupación hoy no es solo el costo, sino el salto de calidad: China dejó de ser el taller de terceros para imponer marcas propias —como Xiaomi en telefonía o sus nuevas automotrices— que en solo cinco años pasaron de la irrelevancia a liderar mercados globales.

Ante este escenario, y frente a lo que describen como una falta de interlocución clara con el Gobierno para coordinar una política industrial, los empresarios están activando sus propias misiones de «salvataje».

La estrategia que gana terreno es el modelo de asociación: convencer a los gigantes asiáticos de que producir en Argentina —aunque sea bajo un esquema de ensamblado, moldes compartidos e integración de partes chinas— es un negocio viable para abastecer la región. La hoja de ruta ya tiene fecha: en abril, una delegación de industriales viajará a la Feria de Cantón no solo a comprar insumos, sino a negociar alianzas que permitan mantener las persianas levantadas, buscando replicar el esquema de integración que Brasil ya empezó a consolidar.

Belén Ehuletche

Cuánto se usa en Argentina la inteligencia artificial, Youtube y el conjunto de las apps

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Argentina se ubica en el promedio de la región en la adopción de tecnología, al considerar al universo de la población que siente que las herramientas tecnológicas mejoran su calidad de vida, y lidera en el uso de aplicaciones de servicios financieros y en el acceso a la información frente a México, Brasil y Colombia.

El dato es una de las conclusiones de la tercera edición del Índice de Innovación Regional, que elabora el Hub de Innovación del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). El estudio, publicado en exclusiva por LA NACION, compara la adopción de tecnología entre los países y menciona cuáles son las apps más usadas por la gente para comunicación, entretenimiento, educación, compras y otros servicios. Como uno de los datos destacados, el relevamiento correspondiente a 2025 refleja el avance arrollador de la inteligencia artificial.

Según la tercera edición del índice, la Argentina registra una adopción general de tecnología del 26,22%, por detrás de México (27,16%) y de Colombia (26,82%) y por delante de Brasil (24,07%). El promedio regional es 26,07%.

El informe se hizo a partir de encuestas diseñadas por un grupo de profesores y estudiantes del ITBA y aplicadas por la agencia Voices Consultancy. El relevamiento abarcó 4000 personas en la región (1000 por cada país), en un muestreo representativo por género, edad y nivel socioeconómico.

A diferencia de la primera edición del indicador, que midió el porcentaje de adopción de tecnología en la población, esta vez el Hub de Innovación del ITBA sólo tomó en cuenta el uso que le dan a las apps quienes dicen que la tecnología genera un impacto positivo en sus vidas. Dentro de ese universo, el país está levemente por encima del promedio regional y encabeza el ranking en el empleo de aplicaciones de servicios financieros, con un 37%. Ahí, Mercado Pago –la app de Mercado Libre- aparece al tope.

Porcentaje de adopción de tecnología
Porcentaje de adopción de tecnología

“Antes, el índice se medía en función del porcentaje de la población que quería y tenía acceso a herramientas tecnológicas. Este año, eso cambió para incluir que las personas, además de quererlas y tener acceso, están de acuerdo en que esas herramientas tecnológicas les resuelven una necesidad. No basta con ofrecer herramientas; estas deben resolver problemas reales”, señala a LA NACION Fernando Fabre, director del Hub de Innovación del ITBA.

Bajo esa mirada, la región anota un índice de innovación del 26% en promedio, con áreas de la vida cotidiana con guarismos superiores al 60%, como comunicación, entretenimiento y educación. Un índice del 100% significa que la población tiene acceso a herramientas de tecnología en todas sus actividades cotidianas, con un impacto positivo generalizado, explica el informe. México aparece en el primer puesto de la comparación, con un índice de innovación del 27%, y la Argentina en el tercero, con 26,2%.

Satisfacción con las apps

El estudio divide las áreas de la vida cotidiana en las que la gente utiliza la tecnología en tres prioridades. En el primer caso, incluyó las de mayor relevancia en cuanto a una calidad de vida digna y básica: educación, salud, empleabilidad, servicios financieros y seguridad. Todas, “áreas prioritarias para cualquier ciudadano y para los gobiernos a través de políticas públicas”, resaltó.

En el segundo grupo de prioridad, ubica aquellas herramientas que facilitan las actividades relevantes y que toda persona aspira a obtener, como tecnologías en Comunicación, Entretenimiento, Productividad, Transporte, Acceso a la Información y Trámites con Gobierno. Por último, las áreas de prioridad tres, que mejoran la calidad de vida al proporcionar comodidad sin ser absolutamente necesarias para vivir con dignidad, incluyen aplicaciones para la compra de bienes (delivery de comida, supermercado, durables), seguros, automatización de tareas en el hogar y otras tecnologías ligadas con lo social, como apps de citas. Respecto de las necesidades de prioridad uno, la región tiene un índice de innovación del 30% con una diferencia mínima entre los países, según el informe. Para las áreas de prioridad 2 y 3, el índice es del 39% y 9%, respectivamente.

Dentro de las áreas de mayor prioridad, la región sorprende con el uso de tecnología, destaca el estudio. En particular, de Youtube (la aplicación más empleada), ChatGPT y Google Classroom. El 60% de la población emplea tecnología en educación y está de acuerdo en su efecto beneficioso.

En cuanto a las actividades de segunda prioridad, como la comunicación y el entretenimiento, los índices de adopción son los más altos de todas las áreas estudiadas, con 79% y 67%, respectivamente. WhatsApp, Gmail, Instagram, Facebook, Youtube y Netflix dominan las preferencias.

“Las herramientas tecnológicas tocan vidas de todas las edades y estratos sociales en la región. Sorprende mucho la habilidad que tiene la gente para encontrar herramientas para problemas específicos con los que se encuentra en el día a día. Los ejemplos más claros son la salud y la educación”, analiza Fabre, y completa: “Hoy, el “Dr. ChatGPT” es más popular que los doctores reales en Colombia, mientras que YouTube se ha convertido en la escuela más grande del continente. También sorprende que la mayoría de la población está de acuerdo en que la tecnología mejora su calidad de vida. Sirve como un buen “buffer” ante tanto discurso que asegura que las apps y los teléfonos celulares son un problema. Si le preguntas a la gente en la calle, no son un problema; son una gran herramienta”.

El uso de la Inteligencia Artificial
El uso de la Inteligencia Artificial

El país frente a la región

Como se mencionó, la Argentina figura en primer lugar en el uso de tecnología en servicios financieros, con un 36,6%. Es el área donde existe la mayor brecha en la comparación regional con el peor ubicado, en este caso México, con 22,5%. El país también está al frente en el acceso a la información (40,1% de la población utiliza tecnología para informarse, incluida en ese caso Google y ChatGPT) y en el empleo de aplicaciones vinculadas con gestiones gubernamentales, como Mi Argentina (20,3% de los consultados recurre a ellas).

Como contracara, se ubica por detrás del promedio regional en el uso de aplicaciones de compra de comida (11,1% frente a un 14,4%), supermercados (8,8% contra 9,7%) y tecnología para el hogar (internet de las cosas, con 6,4% versus 7,6%). Asimismo, muestra un leve retraso en el uso de aplicaciones para la búsqueda de trabajo en el contraste con la región (las emplea el 6,4% de la población contra un promedio del 7,8%).

En educación, el 55,1% de los argentinos apela a la tecnología, por debajo del uso que les dan otros países a aplicaciones como Youtube o ChatGPT (Colombia llega casi al 64% y México araña el 65%). También ocurre lo mismo en el caso de la tecnología ligada con la seguridad, donde México (21,4% de uso) y Colombia (17,4%) se ubican por delante de la Argentina (15,1%).

En el resto de las áreas (salud, transporte, comunicación, entretenimiento, compra de bienes durables), los argentinos que tienen una visión favorable a la tecnología están en línea con el promedio regional.

“En términos generales, las diferencias entre países son muy escasas, lo que nos lleva a creer que el índice es una medida de adopción general”, refuerza Fabre.

Avanza la IA

La irrupción de la inteligencia artificial hace poco más de tres años –con el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022- está transformando todas las esferas a pasos agigantados. Y su importancia en ascenso no resulta indiferente para los usuarios. De ahí que uno de los datos salientes del estudio fueron los comportamientos ligados con la IA.

Para el 84% de la población de la región, las herramientas tecnológicas tienen un impacto positivo y, dentro de ese grupo, casi la mitad ya conoce y utiliza aplicaciones de IA, destaca el informe. En el caso de la Argentina, el 64% dice estar mucho o bastante informado sobre aplicaciones tecnológicas en general, y el 38,5% afirma conocer herramientas de IA (ChatGPT, Gemini, Claude, Copilot y otras).

El cambio queda plasmado en un número: el 51% de los que emplean aplicaciones de IA en la región dijo que al empezar a usar esas herramientas disminuyó el uso de otrasEn la Argentina, el 49% de los usuarios de IA dice haber reducido el uso de otras aplicaciones.

Un ejemplo claro de cómo la IA gana terreno en la región es el área de la salud, según el reporte. ChatGPT se posiciona como la app en salud más utilizada, impulsada principalmente por su uso en Colombia (donde la emplea el 20% de los consultados para temas médicos). Otra área con disrupción es la educación, donde la creación de OpenAI se encuentra en segundo lugar entre las aplicaciones más utilizadas, después de YouTube. Al respecto, el 60% del total de la población indica que utiliza YouTube para fines educativos; el 30%, ChatGPT, y el 24%, Duolingo.

¿Y en la Argentina? ¿Dónde se utiliza? El 21% de la población emplea IA en el trabajo, mismo porcentaje para la escuela y la universidad. A la hora de buscar información personal, el 45% de los argentinos que recurren a la tecnología acude hoy a la IA.

Hay, sin embargo, brechas importantes entre los distintos segmentos de la población, aclara el estudio. La franja de mayor nivel socioeconómico y mayor nivel de educación utiliza la IA en mayor proporción que la de menor nivel en la región. Esto se nota aún más en el uso de la IA para el trabajo, donde la diferencia en el uso de herramientas de IA es del 39% frente al 22% entre el nivel socioeconómico ABC y el nivel D, y del 43% vs 19% entre aquellos con educación superior completa versus solo educación primaria.

Fabre destaca el uso combinado de aplicaciones. “Por un lado, las herramientas de IA para resolver dudas o realizar tareas; por otro, el uso de YouTube para aprender temas nuevos. La herramienta más utilizada por los jóvenes de la región para la educación es YouTube y, en segundo lugar, ChatGPT”, dice. “Creemos que esa combinación es lo realmente poderoso: se puede aprender en YouTube cómo escribir prompts más claros y obtener mejores respuestas con IA”, agrega.

Las apps más usadas

Entre los argentinos de 16 a 29 años, las apps más utilizadas son:

• Educación: YouTube

• Salud: ChatGPT

• Servicios financieros: Mercado Pago

• Empleabilidad: Linkedin

• Comunicación: WhatsApp

• Entretenimiento: YouTube

La segunda app más usada en cada caso, también para ese grupo etario, corresponde a:

• Educación: ChatGPT

• Saludapp de fitness

• Servicios financieros: otras billeteras digitales

• Empleabilidad: Computrabajo

• Comunicación: Instagram

• Entretenimiento: Instagram

Las cosas son diferentes cuando se posa la mirada sobre los mayores de 65 años. En contraste con los más jóvenes, ChatGPT no aparece como primera ni como segunda opción. En educación, lo más usado es Youtube y Zoom; en salud, el portal del sanatorio y de la prepaga (un reflejo de la etapa de la vida); en servicios financieros, Mercado Pago y la app del banco; en empleabilidad, Computrabajo y Linkedin; y en entretenimiento, Facebook y Netflix. En comunicación, primero es WhatsApp, pero segundo, también Facebook.

El informe destaca que “la mayoría de la población en la región utiliza plataformas de Meta (Facebook, Instagram, y WhatsApp) más que ninguna otra. Es posible que las personas utilicen Facebook como plataforma de entretenimiento, comunicación, acceso a la información, citas, compras, y aunque no domine en ninguna categoría, la suma de veces que un usuario accede a esa plataforma la coloca en los primeros lugares”.

Añade que “la plataforma de Alphabet le sigue de cerca. Lo interesante es la suma de Google (buscador) con Gemini suma 5,8%, que es el mismo porcentaje de uso que ChatGPT. Al mismo tiempo, la suma de uso de ChatGPT, Gemini, Copilot y Deepseek es de 12,3%. Es decir, si estas herramientas pertenecieran a una sola plataforma, sería ya la tercera plataforma detrás de Meta y Alphabet”.

Dónde mejorar

El análisis no se limitó a quienes están satisfechos con la tecnología y la usan. Al enfocarse en la falta de accesibilidad –el porcentaje de la población que no tiene acceso a la tecnología, pero querría tenerlo-, el trabajo indica que esa carencia puede deberse a falta de conocimiento, una cuestión de precio o falta de calidad en la oferta. “Desde una perspectiva de política pública, o bien para un emprendedor, las oportunidades más claras están en que más del 40% de la población solicita accesibilidad a tecnologías para seguridad, empleabilidad, productividad, trámites con gobierno, acceso a seguros, automatización de tareas en el hogar y algunas compras. Le siguen en prioridad la demanda no cubierta de tecnologías para servicios financieros, transporte y movilidad, acceso a la información y algunas compras. Las áreas de comunicación y entretenimiento están plenamente cubiertas”, consigna.

Entre los argentinos, un 31% no tiene acceso a aplicaciones de servicios financieros y le interesaría tenerlo y un 41% vería con buenos ojos herramientas ligadas a la seguridad.

Pablo Ortega

Brasil desarrolla con IA un sistema de alerta personal para riesgos climáticos

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Brasil no es ajeno a las inundaciones catastróficas y otros desastres naturales. En febrero, decenas de personas murieron y cientos perdieron sus hogares después de que las fuertes lluvias provocaran inundaciones y deslizamientos de tierra en el estado de Minas Gerais, en el sureste del país. En 2024, las inundaciones en el sur de Brasil afectaron a 2 millones de personas y mataron a casi 200. Gestionar las respuestas a este tipo de desastres es un deber colectivo y personal. A medida que el clima cambia y los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes e intensos, los miembros de la comunidad deben ser capaces de comprender los riesgos y gestionarlos por sí mismos.

Se necesita una herramienta para compartir información sobre desastres a nivel comunitario, información que todos puedan consultar y en la que puedan confiar. Los residentes deben saber cuáles son sus riesgos, cómo detectar las señales tempranas de un desastre natural y dónde encontrar orientación local confiable sobre qué hacer.

Con este fin, Brasil está desarrollando un agente de inteligencia artificial que proporcionará información y asesoramiento sobre desastres climáticos a sus residentes. Esta es una de las primeras iniciativas nacionales a gran escala que integra la IA, las simulaciones y la participación ciudadana en una herramienta de preparación ante desastres dirigida a las personas. Está dirigido por el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología en Simulación y Monitoreo para Asistencia Individual en Eventos Climáticos Extremos (INCT-SIM-AI).

Para cada hogar, la herramienta almacenará datos, incluida una dirección y cualquier necesidad particular relacionada con posibles evacuaciones. Estos se combinarán con datos públicos a través de la agencia de gestión de emergencias de cada estado para proporcionar a los residentes información precisa y actualizada.

Desarrollar una herramienta de este tipo es un desafío humano tanto como técnico. Ninguna comunidad es homogénea: las personas difieren en sus condiciones sociales, económicas y educativas, y en la forma en que confían en la tecnología e interpretan las advertencias. Los científicos deben escuchar a la gente local y comunicarse con ellos de forma clara.

Y así, en julio de 2025, el gobierno lanzó un instituto interdisciplinario para reunir a investigadores de todo Brasil y del extranjero en informática, IA, psicología y ciencias sociales, con una inversión de 11 millones de reales (2 millones de dólares) durante cinco años. Una herramienta preliminar proporciona información sobre la inundación de 2024 en Porto Alegre. Se espera que el proyecto piloto se ponga en marcha a finales de este año. Funcionará como un «Google Maps del pasado», que los residentes podrán utilizar para consultar los niveles de agua de una dirección y fecha específicas. Proporcionar acceso a los datos sobre desastres pasados es el primer paso para informar a las personas sobre cómo la lluvia y las inundaciones pueden afectar los lugares donde trabajan y viven.

El proyecto tiene tres pilares.

Primero, las simulaciones. Este es el aspecto que coordino, utilizando mis décadas de experiencia en el estudio de la simulación de multitudes. Los modelos de alta resolución simulan cómo podrían evolucionar los fenómenos climáticos extremos, como inundaciones, deslizamientos de tierra y olas de calor, en ciudades y barrios. Los gemelos digitales, modelos actualizados con datos en tiempo real, combinarán mediciones meteorológicas, información del terreno y modelos hidrológicos para estimar los impactos en ubicaciones específicas. Los investigadores simularán escenarios de evacuación para comprender los tiempos de reacción de las poblaciones y adaptar las recomendaciones en consecuencia.

En segundo lugar, la supervisión. Para ello, la participación ciudadana es clave. A través de los teléfonos inteligentes, los usuarios pueden compartir datos en tiempo real —como fotos o lecturas de sensores— que se incorporan a los mapas de riesgos en vivo. Estas aportaciones generadas por la comunidad permitirán al sistema refinar su comprensión de las condiciones sobre el terreno, tendiendo un puente entre los modelos a gran escala y las realidades locales. También convertirá a los ciudadanos en colaboradores activos de la seguridad colectiva, no en víctimas pasivas de los desastres.

En tercer lugar, traducir datos complejos en recomendaciones personalizadas y comprensibles. Investigadores en psicología y medicina dirigirán esta parte del trabajo. El modelo de IA deberá interpretar los datos integrados de simulación y supervisión para generar mensajes relevantes para la situación de cada individuo: alertas sobre el aumento de los niveles de agua, rutas hacia el refugio más cercano o explicaciones de por qué se producen inundaciones en una calle específica. La comunicación deberá adaptarse al contexto, el idioma y el nivel de alfabetización digital del usuario.

El instituto está buscando colaboraciones con agencias de defensa civil, organizaciones de salud y comunidades locales para garantizar que el sistema sea técnicamente sólido, socialmente relevante y psicológicamente sensible. Por ejemplo, mientras los ingenieros diseñan la infraestructura de simulación, los psicólogos y los expertos en comunicación estudian cómo las personas perciben y responden a la información sobre riesgos.

Este proyecto explora la conexión entre la tecnología y los seres humanos, y se basa en ella. Comprender el miedo, la confianza y la atención es crucial: una alerta que sea técnicamente correcta pero psicológicamente ineficaz podría no salvar vidas. La herramienta deberá agregar una gran cantidad de información generada a través de la colaboración colectiva. Pero para desarrollarlo, los científicos deberán comprender cómo las personas perciben, gestionan y confían en esta información.

Más allá de este agente de IA en particular, es crucial que la preparación ante desastres evolucione de los sistemas de alerta centralizados a enfoques que empoderen a las personas con información oportuna y personalizada. Los gobiernos, los investigadores y las organizaciones internacionales deben adoptar este enfoque y tender puentes entre los distintos campos y entre las personas.

Soraia Raupp Musse

Techint escala el conflicto con Milei. Inicia un juicio al Estado por u$d 96 millones

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La productora de hidrocarburos Tecpetrol, subsidiaria del Grupo Techint, entabló días atrás una demanda por $134.200 millones (US$96 millones) contra la empresa estatal Energía Argentina SA (ENARSA), dependiente de la Secretaría de Energía, a raíz de supuestas facturas impagas e intereses punitorios, según la agencia estadounidense de noticias financieras REDD, que accedió al expediente judicial.

La denuncia de la empresa de Paolo Rocca fue radicada en el juzgado 6 del fuero Contencioso Administrativo Federal de la Ciudad de Buenos Aires, y ya pasó por una mediación prejudicial, que fracasó. El reclamo de US$96 millones se suma a otro por US$640 millones en concepto de subsidios a la producción de gas que fue entablado en 2019, originado en un presunto cambio en las condiciones de un contrato decidido por el Gobierno de Mauricio Macri, cuando le tocó enfrentar una crisis financiera.

Tecpetrol alega que ENARSA acumuló decenas de facturas impagas o abonadas parcialmente por el gas natural entregado u ofrecido en el segundo semestre de 2023, y a lo largo de 2024 y 2025, en el marco del programa Plan Gas Ar, informó el periodista Sebastián Lacunza en REDD.

La firma de Rocca no respondió consultas sobre su presentación judicial.

El Plan Gas Ar fue lanzado en diciembre de 2020 y estableció un precio en el orden de los US$3,5- US$4 por millón de BTU, la unidad de medida que se utiliza para la comercialización del gas. Ese precio fue mucho más economico que el costo de importar desde Bolivia o a través de barcos con gas licuado y, a la vez, reactivó la producción porque a las empresas del sector (YPF, Totalenergies, Tecpetrol, Pampa Energía y otras) les resultó redituable.

Diferentes rondas del programa extendieron contratos hasta diciembre de 2028. La llegada de Javier Milei a Casa Rosada supuso el final de las licitaciones del Plan Gas Ar, porque el Ejecutivo se propone transitar a un esquema de libre comercio entre privados. Sin embargo, la Secretaría de Energía se comprometió a cumplir los contratos ya firmados.

Inicio de la nueva demanda presentada por Tecpetrol, radicada en el fuero Contencioso Administrativo Federal
Inicio de la nueva demanda presentada por Tecpetrol, radicada en el fuero Contencioso Administrativo Federal Facsimil de la presentación

El silencioso reclamo de la subsidiaria de Techint se da tras meses en los que Milei acusó a Rocca y otros empresarios “prebendarios” de ser “chorros”“coimear” a Gobiernos y organizar un golpe de Estado en 2025. La última andanada de acusaciones contra “Chatarrín” (Rocca) y Javier Madanes Quintanilla (Aluar, Fate) por supuestamente perpetrar un “ataque a los argentinos” tuvo lugar el 10 de marzo pasado, en la apertura de la Argentina Week que organizó el Gobierno en Nueva York para atraer inversiones.

Rocca, dueño de una fortuna de US$ 7.300 millones según la revista Forbes, prácticamente no respondió en público a las agresiones del mandatario, pero la demanda judicial de Tecpetrol tiene una lectura inequívoca de que el grupo se prepara para acelerar la batalla.

La presentación a la que tuvo acceso REDD, incorporada al expediente el 3 de marzo pasado, indica que la firma solicitó una mediación prejudicial con la Secretaría de Energía, que no llegó a buen puerto, algo previsible porque esas negociaciones se dieron en el momento en que el Presidente puso al dueño de Techint en la mira.

El texto de la demanda indica que ENARSA transfirió “de manera tardía montos parciales de las facturas emitidas y en algunos casos, no ha cancelado facturas íntegras”.

El núcleo del reclamo se origina en que el Plan Gas Ar estipula la modalidad take-or-pay. Ello significa que las productoras tienen la obligación de ofrecer un volumen determinado y que, si no se consume en su totalidad, igual debe ser pagado, porque el despacho de gas varía, por ejemplo, por razones climáticas. Según el texto de Tecpetrol, el Estado no le abonó el equivalente a cerca de 313 millones de metros cúbicos de gas. Sobre el monto supuestamente adeudado, la presentación calcula intereses de 150% anual, según lo acordado en el contrato.

El presunto no pago por parte del Estado dejó a “la empresa gravemente perjudicada por la falta de retiro y pago de los volúmenes comprometidos”, indicó la agencia estadounidense citando documentos judiciales.

Desde 2024, primer año del Ejecutivo ultraderechista, la Cámara de Exportación y Producción de Hidrocarburos (CEPH) realizó varios reclamos administrativos ante la Secretaría de Energía por supuestas demoras en el pago del gas de “demanda prioritaria”, que es el que se entrega para consumo domiciliario y las centrales térmicas de generación eléctrica, y cuyo precio fijó el Plan Gas Ar.

Dentro de la organización que agrupa a empresas nacionales y extranjeras hay posturas agresivas y otras amigables hacia el Gobierno, lideradas estas últimas por YPF, cuyo presidente, Horacio Marin, muy cercano a Milei, fue casualmente directivo de Tecpetrol durante tres décadas. En general, las compañías coinciden en que la demora afecta la liquidez para afrontar inversiones y el flujo normal de trabajo, y los más críticos argumentan que el Gobierno usa esos fondos que presuntamente no paga para maquillar el superávit fiscal.

Una fuente del sector disocia el reclamo juidicial de Tecpetrol/Techint del conflicto entre Rocca y Milei, y en cambio le da un marco netamente económico y jurídico. La misma fuente apunta que hay otras productoras de gas en proceso de negociación e incluso algunas están formalizando la queja.

Ante los reclamos de las empresas, el coordinador de la Secretaría de Energía y virtual encargado del área, Daniel González, dijo meses atrás que el Gobierno no respondería “operaciones”.

Según el escrito de Tecpetrol, ENARSA habría incumplido sus obligaciones de compra mínima por 61,7 millones de metros cúbicos de gas en 2023, 40,1 millones en 2024 y 212,5 millones en 2025.

El monto reclamado de US$96 millones incluye intereses hasta el 26 de enero pasado. A partir de entonces, Tecpetrol sostiene que deben sumarse nuevos sobrecargos.

La nueva demanda se monta sobre un juicio que Tecpetrol inició en 2019 contra el Estado nacional, en reclamo por US$640 millones de otro plan de subsidios organizados durante el Gobierno de Mauricio Macri para la producción de gas, conocido como Resolución 46. Ese programa benefició a Tecpetrol por sobre ninguna otra empresa. La productora de Rocca se transformó entre 2016 y 2018 en el principal productor privado argentino de gas.

En suma, Tecpetrol recibió US$ 1.500 millones en subsidios por la Resolución 46 e invirtió US$ 1.900 millones. Cuando, en 2018, Macri se enfrentó a la crisis de deuda externa y debió pedir auxilio al FMI, la Secretaría de Energía intentó poner un freno a los subsidios ilimitados que había acordado el ministro Juan José Aranguren. Tecpetrol entendió que le cambiaban las reglas de juego e inició una demanda ante el fuero contencioso administrativo federal, y citó a su favor la opinión de Aranguren y de su sucesor, Javier Iguacel, quienes resistieron la interpretación de la Resolución 46 que hizo Gustavo Lopetegui, uno de los funcionarios más allegados a Macri que intentó frenar la canilla abierta de fondos desde el Estado hacia la productora de gas de Techint. Fue una de las internas más sonoras del Ejecutivo de Cambiemos.

Milei llegó a Casa Rosada cargado de elogios de Rocca y de sus aportes durante la campaña electoral. La demanda por US$ 640 millones, resistida durante los Gobiernos de Macri y Alberto Fernández, hibernó hasta la segunda mitad del año pasado, que se empezó a mover.

En diciembre pasado, Rocca se quejó de que uno de sus principales competidores con los que convive en la CEPH, Pan American Energy (PAE), manejado por la familia Bulgheroni, organizara una licitación para la construcción de tubos para la exportación de gas en la que habilitó propuestas de empresas de una docena de países, algo inédito en un mercado en el que Tenaris, firma de Techint, reinó durante décadas. La adjudicataria para el proyecto Southern Energy, liderado por PAE, resultó la india Welspun por US$ 200 millones, y a partir de allí se inició la cadena de agravios del Presidente al accionista de Techint.

No obstante, Tecpetrol, tercera generadora de gas detrás de YPF y Totalenergies e incipiente actor en el mercado del petróleo, es una de las beneficiarias de la reducción de impuestos para la producción de hidrocarburos establecida en el régimen integral para grandes inversiones (RIGI), por lo que el balance de su relación con el Gobierno es mixto.

En siderurgia, corazón histórico de Techint, el negocio en Argentina retrocede, pero en gas y petróleo, abre nuevos horizontes de ganancias.

Guerra en Oriente Medio: también los centros de datos están en la línea de fuego

El domingo primero de marzo millones de personas en Dubái y Abu Dabi se despertaron con una sorpresa inesperada: no podían pagar un taxi, pedir comida a domicilio ni consultar el saldo de sus cuentas desde sus aplicaciones móviles. Durante algunas horas, la vida digital que sostiene gran parte de la actividad cotidiana en estas ciudades simplemente dejó de funcionar.

La causa no era una falla técnica ordinaria. En la madrugada de ese mismo día se habían producido tres ataques contra dos instalaciones en los Emiratos Árabes Unidos y una en Baréin. La televisión estatal iraní informó que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán había lanzado la operación «para identificar el papel de estos centros en el apoyo a las actividades militares y de inteligencia del enemigo».

El episodio marca un antecedente inquietante: el primer ataque militar conocido contra la infraestructura de un proveedor estadounidense de computación en la nube —un hiperescalador— y un hecho que pone en cuestión las ambiciones regionales de construir gigantescas instalaciones digitales como parte del nuevo mapa tecnológico global.

Los daños provocados por drones contra tres instalaciones de Amazon Web Services en Medio Oriente expusieron, además, la vulnerabilidad de los centros de datos que constituyen la base material del procesamiento algorítmico utilizado por los servicios militares de Estados Unidos e Israel.

Según la versión difundida por medios iraníes, el complejo ubicado en Baréin habría funcionado como «plataforma de inteligencia y espionaje» del Pentágono contra la nación persa. De acuerdo con esa narrativa, desde esas infraestructuras se habría brindado apoyo logístico y tecnológico a operaciones estadounidenses en el entorno del Golfo.

La división de computación en la nube de la compañía —propiedad de Jeff Bezos— informó el lunes 2 de marzo que dos centros de datos en los Emiratos Árabes Unidos fueron «atacados directamente» y que otra instalación en Baréin también resultó dañada luego de que un dron impactara en el área donde se encuentran los complejos que sostienen gran parte de las transacciones digitales de la región.

«El ataque supuso un duro golpe para la infraestructura tecnológica y de información del enemigo», señalaba un mensaje difundido a través de Telegram, uno de los pocos canales de comunicación que mantiene el país con el exterior en el actual contexto de tensiones.

Desde Amazon confirmaron que los impactos produjeron daños estructurales e interrupciones eléctricas. «Estos impactos han causado daños estructurales, interrumpido el suministro de energía a nuestra infraestructura y, en algunos casos, requirieron actividades de extinción de incendios que resultaron en daños adicionales por agua», informó la empresa en una actualización publicada en su sitio web.

Hacia el martes por la noche se indicó que los sistemas de respaldo estaban siendo reubicados en otros centros de datos, aunque el proceso implicó casi cinco días de interrupciones para numerosos servicios locales.

Una arquitectura pensada para resistir

La red global construida por Amazon está diseñada precisamente para tolerar fallas parciales. Puede absorber la destrucción de un centro regional y continuar operando. Pero no necesariamente soportar la pérdida simultánea de varios nodos estratégicos. El ataque coordinado tuvo consecuencias inmediatas. Millones de personas en Dubái y Abu Dabi no tenían servicio de internet.

Uno de los puntos críticos fue el sistema de almacenamiento S3, el servicio de objetos en la nube de AWS que permite guardar y recuperar enormes volúmenes de información por medio de internet. Su arquitectura puede gestionar la caída de una zona dentro de una región geográfica determinada, pero enfrenta limitaciones cuando varios nodos se ven afectados al mismo tiempo.

Amazon Web Services aloja gran parte de los servicios en línea más utilizados del mundo y proporciona, detrás de escena, infraestructura de computación para organismos gubernamentales, universidades y grandes empresas. La compañía dispone además de redes propias de fibra óptica que interconectan sus centros de datos y permiten trasladar cargas de procesamiento de un nodo a otro con gran rapidez.

Actualmente Amazon opera centros de datos en 39 regiones geográficas, tres de ellas en Oriente Medio: Emiratos Árabes Unidos, Baréin e Israel. Cada región se divide en varias «zonas de disponibilidad», conjuntos de centros de datos físicamente separados —a distancias que pueden superar los cien kilómetros— pero conectados por redes de latencia ultrabaja que minimizan el tiempo de transmisión de datos.

La arquitectura está diseñada para que el fallo de una instalación no afecte al conjunto. Sin embargo, la pérdida simultánea de varias infraestructuras dentro de una misma zona puede generar cuellos de botella severos: simplemente puede no existir capacidad suficiente para absorber toda la carga de procesamiento y almacenamiento. Incluso en la era de la nube, la computación sigue enfrentando límites físicos.

El nuevo frente de la geopolítica digital

Tras este golpe a infraestructuras que constituyen materia prima para el análisis de inteligencia y operaciones militares de Israel y Estados Unidos, varias empresas del sector podrían enfrentarse a un problema que trasciende a AWS.

Durante la última década, Medio Oriente se convirtió en un polo creciente de inversiones en centros de datos. Países como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos impulsaron estos proyectos como parte de estrategias destinadas a diversificar sus economías y reducir la dependencia del petróleo.

Según la base de datos global de DataCenterMap, actualmente existen alrededor de 326 centros de datos en la región, con la mayor concentración en Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. Gran parte de estas instalaciones son operadas por gigantes tecnológicos estadounidenses como Google, Microsoft, Amazon y Oracle, que prestan servicios tanto a empresas privadas como a organismos gubernamentales y estructuras militares.

La propia Guardia Revolucionaria iraní reivindicó el ataque a través de medios estatales como la agencia Fars News. Según esa versión, las instalaciones en Baréin alojaban cargas de trabajo vinculadas a operaciones militares estadounidenses, incluyendo sistemas de inteligencia basados en modelos de inteligencia artificial desarrollados por la empresa IA Claude de Anthropic.

Ecos políticos más lejanos

Para la Argentina, la situación adquiere una dimensión particular. El presidente Javier Milei declaró recientemente: «Soy el presidente más sionista del mundo», durante una conferencia en la Universidad Yeshiva, reafirmando su alineamiento con Estados Unidos e Israel y calificando a Irán como enemigo.

En el mismo contexto, el mandatario mencionó a la provincia de Chubut como un posible destino para inversiones vinculadas a grandes centros de datos.

El episodio ocurrido en Medio Oriente introduce así una advertencia adicional: estas infraestructuras, concebidas como motores del desarrollo digital, también pueden convertirse en objetivos estratégicos dentro de conflictos internacionales.

El fin de la inocencia digital

Lo sucedido parece señalar el fin de una cierta inocencia tecnológica. La infraestructura de datos ya no es solo un soporte económico o comunicacional: es también un componente central de la guerra contemporánea.

El director ejecutivo de Palantir Technologies, Alex Karp, ha defendido abiertamente la integración entre inteligencia artificial, análisis de datos y operaciones militares. En esa visión, los algoritmos permiten observar y anticipar movimientos estratégicos a miles de kilómetros de distancia.

La cuestión de fondo, sin embargo, excede la coyuntura militar. Si la información y los algoritmos se convierten en herramientas decisivas para anticipar y dirigir conflictos —como la capacidad de ver a través de los muros de un palacio presidencial a miles de kilómetros de distancia— también plantean una pregunta más amplia: qué significa para la condición humana que sistemas automatizados participen cada vez más en decisiones que afectan el destino de sociedades enteras.

En esa lógica, el presidente argentino parece inscribirse en la lectura geopolítica formulada por Samuel P. Huntington en su libro The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order : la expansión de Occidente no habría respondido únicamente a la superioridad de sus ideas, sino también a su capacidad histórica para organizar y aplicar la violencia.

Alfredo Moreno