Una sola dosis de células inmunitarias modificadas ha ayudado a dos hombres y una mujer a recibir trasplantes de riñón que les salvaron la vida. Estas tres personas forman parte de un grupo de pacientes con sistemas inmunitarios «altamente sensibilizados», lo que significa que a menudo no reúnen los requisitos para recibir trasplantes, ya que sus organismos suelen rechazar los órganos donados.
«Estas personas mueren en la lista de espera; nunca reciben un riñón», afirma Allan Kirk, cirujano de trasplante renal del Hospital de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, quien no participó en su atención médica. El uso de estas células inmunitarias para hacer posibles los trasplantes «podría cambiar las reglas del juego», afirma Kirk.
Más de un año después de recibir las células, las tres personas viven ahora con riñones nuevos y sin efectos secundarios notables. Sus historias de éxito se publicaron hoy en el *New England Journal of Medicine* en dos informes de equipos de investigación independientes.
Quedan pocas opciones
Cuando los riñones de una persona dejan de funcionar o entran en insuficiencia, la diálisis y los trasplantes son los únicos tratamientos disponibles. La diálisis, que utiliza una máquina para limpiar la sangre de una persona, requiere mucho tiempo, ya que puede durar varias horas al día, generalmente tres días a la semana. Consume la vida de las personas y las deja físicamente agotadas, afirma Ali Naji, cirujano de trasplantes de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia y autor de uno de los informes.
Los trasplantes ofrecen la posibilidad de llevar una vida relativamente normal, pero se estima que entre el 5 % y el 10 % de las más de 91 000 personas que en Estados Unidos aguardan un trasplante de riñón tienen un sistema inmunitario altamente sensibilizado. Sus cuerpos producen altos niveles de anticuerpos que atacan biomoléculas y tejidos extraños, como los que se encuentran en un órgano donado.
Una mujer con esta afección acudió al hospital «una y otra vez» —nueve veces en total— acompañada de posibles donantes que resultaron no ser compatibles desde el punto de vista inmunológico, afirma Eva Schrezenmeier, nefróloga de Charité – Universitätsmedizin Berlin y autora de uno de los estudios. La mujer tenía treinta y tantos años y había recibido previamente un trasplante de riñón que falló al cabo de una década. Al no funcionar sus riñones, pronto desarrolló hipertensión arterial, lo que posteriormente derivó en insuficiencia cardíaca. La diálisis que recibía la dejaba sin energías y ya no podía mantener un empleo. «Estaba muy desesperada», dice Schrezenmeier.
Unas células inmunitarias modificadas, conocidas como células T con receptor de antígeno quimérico (CAR), ofrecían la posibilidad de mejorar y prolongar su vida. Han sido aprobados por organismos reguladores para tratar diversos tipos de cáncer de la sangre y se han evaluado en ensayos clínicos para algunas enfermedades autoinmunes. Los investigadores querían comprobar ahora si estas células podían suprimir los elevados niveles de anticuerpos que impiden que las personas con sistemas inmunitarios altamente sensibilizados reciban trasplantes.
Historias de éxito
Las células CAR-T se obtienen extrayendo y aislando los linfocitos T de una persona —un tipo de célula del sistema inmunitario— y modificándolos posteriormente para que ataquen a otras células que producen una proteína diana. En el caso de la mujer, las células de su organismo que expresaban una proteína llamada CD19 producían masivamente los anticuerpos problemáticos que le impedían recibir un nuevo riñón.
Así pues, Schrezenmeier y sus colegas obtuvieron la autorización de uso compasivo de la agencia reguladora médica de Alemania; posteriormente, modificaron las células T de la paciente para que atacaran la proteína CD19 y las reintrodujeron en su organismo. Cinco meses después de recibir esa dosis única en 2024, además de medicación adicional para ayudar a la proliferación de las células T, sus niveles de anticuerpos disminuyeron lo suficiente como para permitirle someterse a un trasplante. Actualmente trabaja entrenando a niños en gimnasia acrobática y toma los medicamentos inmunosupresores estándar que recibirían los receptores de riñón con sistemas inmunitarios no sensibilizados. «Está muy contenta», dice Schrezenmeier.
Por otra parte, Naji y sus colegas también querían probar la terapia CAR-T en Estados Unidos para ayudar a personas con la misma afección. Los investigadores obtuvieron la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos para su ensayo de fase I en 2023. Los dos primeros participantes, ambos hombres, recibieron una terapia CAR-T que combinaba células T modificadas para atacar el CD19 con aquellas modificadas para atacar el BCMA, otro marcador proteico de las células productoras de anticuerpos. Después de esa dosis, ellos también pudieron recibir trasplantes. Los dos hombres habían estado recibiendo diálisis; uno llevaba tres años esperando un trasplante de riñón, y el otro, siete.
«Mantenerse con vida mediante diálisis durante tanto tiempo es un trabajo a tiempo completo», afirma la autora del estudio, Mary Kaminski, asistente médico especializada en trasplantes de la Universidad de Pensilvania.
Desde entonces, Kaminski, Naji y sus colegas han tratado a otras cuatro personas con terapia CAR-T; una de ellas recibió un trasplante el mes pasado tras esperar 20 años un riñón de donante. El equipo espera inscribir a otras cuatro personas para finales de este año.
Aunque se trata de solo dos estudios pequeños con pocos participantes, con más pruebas, la terapia CAR-T —que frena a las células inmunitarias productoras de anticuerpos— «podría convertirse perfectamente en el tratamiento estándar en cinco años o menos», afirma Fadi Lakkis, nefrólogo de la Universidad de Stanford, en California. Para las personas con sistemas inmunitarios altamente sensibles, «esta terapia podría resultar realmente transformadora», añade.
“Los mercados no emergen de forma espontánea, sino que deben construirse”, señaló Ken Shadlen, investigador y profesor del Departamento de Desarrollo Internacional de la London School of Economics and Political Science, con respecto a cómo funcionan los medicamentos genéricos en distintas partes del mundo. Shadlen, que es estadounidense pero lleva más de 20 años viviendo en Inglaterra, se especializa en estudios de economía política comparada e internacional del desarrollo, y brindó una charla en un casi perfecto español en el Centro de Investigaciones para la Transformación (CENIT) de la Escuela de Economía y Negocios de la UNSAM. Durante su conferencia, dijo que una de las motivaciones de su proyecto sobre medicamentos genéricos es estudiar el tema en contextos como los de América Latina, muy distintos de los europeos y estadounidenses, donde están localizados gran parte de los estudios sobre este tema.
En su presentación, Shadlen propuso un marco analítico para entender por qué, incluso cuando expiran las patentes, la competencia no aparece automáticamente y es el Estado el que cumple un rol fundamental en facilitar el acceso a genéricos, lo que no solo impacta en los presupuestos estatales de salud, sino en el acceso de la población a medicamentos de manera más igualitaria.
“Un genérico es un término regulatorio que va cambiando de país a país. Puede ser genérico por características de propiedad intelectual, porque no tiene patente; por características científicas, que son las mismas moléculas del otro medicamento ya conocido, lo que se llama el producto de referencia; y la tercera definición viene con su característica comercial: aquellos que no tienen marcas, que son indistintos”, explicó.
“¿Qué porcentaje del gasto va a medicamentos que tiene un solo vendedor, un solo oferente, con un medicamento patentado, y cuánto va a medicamentos con más oferta? Esto es una cuestión muy importante y que tiene que ver también con propiedad industrial, con patentes”, dijo Shadlen.
Ante la consulta sobre por qué consideró relevante focalizarse en el análisis de la producción de medicamentos genéricos, Shadlen dijo: “El tema es nuevo, hasta hace más o menos unos 20 años todos los medicamentos eran ‘genéricos’ (múltiples-oferentes). La presencia de medicamentos patentados (único-oferentes) es reciente. Esto crea desafíos porque los medicamentos patentados son caros y los gastos crean presiones al presupuesto”.
El especialista amplió: “Cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) escribe y habla de genéricos, utiliza el término producto multisource, que yo traduje como múltiples ofertas. Para nosotros eso es genérico: un medicamento que tiene varias ofertas y no una sola”. Y preguntó: “¿Qué porcentaje del gasto va a medicamentos que tiene un solo vendedor, un solo oferente, con un medicamento patentado, y cuánto va a medicamentos con más oferta? Esto es una cuestión muy importante y que tiene que ver también con propiedad industrial, con patentes”.
Precisamente, si bien su charla estuvo centrada en un marco analítico para la definición de genéricos y en aspectos relacionados con estos medicamentos en la Argentina y Brasil, Shadlen también analiza en otras investigaciones el marco regulatorio de patentes en medicamentos, tema sobre el que brindó una charla en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Al respecto, en marzo pasado, el Gobierno argentino derogó las pautas de patentabilidad vigentes desde el año 2012 tras firmar un acuerdo con Estados Unidos. Se le consultó sobre si eso podría representar barreras para la producción de genéricos en el país y dijo: “Es posible que la derogación de las pautas de examen de 2012 resulte en prolongar períodos de exclusividad, si los medicamentos terminan con más patentes concedidas. Es algo que se debe vigilar hacia adelante”.
Shadlen resaltó una característica distinta del ámbito local, el peso de las marcas, lo que representa un obstáculo a la “commodificación”.
Algo similar podría pasar en el caso de que el Gobierno nacional avance en la incorporación del país al Tratado de Cooperación de Patentes (PCT), al que nunca adhirió. “Si adherir al PCT resulta en más patentes, lo que es posible (pero no seguro), los nuevos medicamentos gozarían de plazos más largos de patentamiento”, dijo el especialista. De resultar así, la producción de medicamentos genéricos se vería afectada y las farmacéuticas transnacionales ganarían más poder en el mercado.
Shadlen se refirió al medicamento genérico como un commodity, y se apoyó en el ejemplo de la sal: “No me importa de dónde viene la sal, no me importa quién la fabrica”. Pero, con respecto a las características del mercado de medicamentos en la Argentina, Shadlen resaltó una característica distinta del ámbito local, el peso de las marcas, lo que representa un obstáculo a la “commodificación”.
“En contextos donde hay una larga historia de vender medicamentos con marca, es mucho más difícil construir mercados basados en equivalencia”, explicó, en lo que fue otro de los ejes centrales de la exposición, el rol de la equivalencia científica, en particular la bioequivalencia. Si bien es considerada un estándar global para garantizar calidad, “puede ser vista como un paso necesario para asegurar calidad, pero también como un requisito costoso y, en algunos casos, innecesario”, explicó, señalando que laboratorios locales suelen resistir estas exigencias al considerarlas barreras de entrada promovidas por actores transnacionales dado los costos que implica realizar ensayos como los de tasa de absorción en sangre, en los que se basan los estándares globales de bioequivalencia.
En la Argentina, el Gobierno del presidente Milei eliminó la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, con lo que desmanteló el organismo que promovía y articulaba la producción pública de medicamentos genéricos. Además, los recortes en programas nacionales de salud han impactado en el envío de insumos a hospitales. En algunas provincias, como Santa Fe, eso se ha tratado de revertir con mayor producción pública, como es el caso del Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF).
En el caso regulatorio local, Shadlen mostró cómo se siguió una trayectoria particular en el caso de genéricos, que derivó en el actual marco normativo. “No es una ley de genéricos, es una ley de prescripción por nombre genérico”, dijo sobre la legislación vigente, de implementación limitada. Y agregó: “El problema es que no sabemos si son iguales”. Sin estándares generalizados de bioequivalencia, los medicamentos compiten más por marca que por precio. “Todos quieren vender por marca porque si convencen que su producto es mejor pueden cobrar más”, señaló, apuntando tanto a laboratorios nacionales como transnacionales.
El gobierno envió al Congreso a fines del mes pasado el proyecto de ley denominado «Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias», conocido como “Súper RIGI”. Según promete el oficialismo, apunta a promover exclusivamente actividades económicas que hoy no existen en el país o cuyo grado de desarrollo es experimental: inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, industrialización de minerales y otros recursos naturales, e infraestructura digital estratégica. Sin embargo, un informe de la consultora Audemus, que conduce el ex ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, sostiene que el proyecto no cumple con los objetivos declamados.
“No se observa ninguno de los elementos clave que aparece en cualquier estrategia de desarrollo productivo vinculada a esos sectores (inversión en centros tecnológicos, generación de capacidades, recursos humanos y científicos), no exige inversiones en I+D local, ni encadenamiento productivo, ni empleo calificado mínimo; entrega estabilidad fiscal por 30 años sin contrapartidas verificables; y cede la jurisdicción para resolver conflictos a tribunales arbitrales internacionales”, remarca el informe.
Luego se afirma que “la evidencia regional de los últimos cuatro años muestra con claridad que los sectores que el Súper RIGI busca atraer no se relocalizaron en América Latina allí donde hubo mejores incentivos fiscales, sino donde había política industrial activa, empresa estatal como ancla y condiciones estructurales previas. Argentina no tiene ninguna de esas tres cosas en los sectores de frontera, y el Súper RIGI no las construye”.
Los puntos débiles del Súper RIGI
El informe de Audemus advierte sobre tres puntos débiles del proyecto.
La exención de derechos de importación se limita a los bienes de capital necesarios para montar el proyecto, pero no alcanza a los insumos utilizados en la producción. Por ejemplo, una ensambladora de autos eléctricos podría importar su planta sin aranceles, pero seguiría pagando los aranceles del Mercosur por las baterías, motores y demás componentes que importe para fabricar cada vehículo.
La estabilidad de 30 años con arbitraje internacional es la más extensa del hemisferio —Brasil ofrece 5 años con renovación y Uruguay 10 años.
El proyecto no incluye ninguna contrapartida obligatoria: cero requisito de I+D en universidades locales, encadenamiento productivo o porcentaje de capacidad para el mercado interno, energía renovable o eficiencia hídrica, elementos presentes en otros programas de países vecinos.
Además, se remarca que, si bien figura una exigencia de desembolsar el 20% en los primeros dos años del proyecto, ese requisito también está presente en el RIGI y en la práctica su ejecución ha sido flexibilizada y terminó siendo un porcentaje del monto mínimo de inversión y no del proyecto total, lo cual explica por qué a pesar de la gran cantidad de proyectos y montos anunciados, hasta el momento el ingreso de divisas ha sido tan limitado. “En tal sentido, el RIGI se ha convertido más en una suerte de seguro a futuro para los proyectos que en un incentivo de inversión a corto plazo, lo cual evidencia un problema de diseño y ejecución por parte del gobierno”, se subraya en el documento.
¿A qué sectores busca beneficiar?
El proyecto de ley considera «nuevas actividades económicas» a todo emprendimiento industrial, tecnológico o de servicios vinculado a infraestructura tecnológica y digital estratégica, con impacto transformador en la estructura productiva, que a la fecha de sanción no se desarrolle en el país o cuyo grado de desarrollo resulte experimental o piloto. Bajo este paraguas, los sectores con mayores posibilidades de aplicar son cinco:
Data centers de IA. El informe destaca que es el sector con mayor actividad anunciada en la región. “La demanda global de infraestructura de computación crece a tasas que duplican la Ley de Moore. El consumo eléctrico de data centers de IA se proyecta en 945 TWh para 2030 —más del doble que en 2024”, agrega. Hasta ahora es el único sector donde existe un anuncio formal concreto con el proyecto Stargate (OpenAI-Sur Energy), que es una carta de intención, no una inversión en curso. “Si avanzara, generaría empleos de construcción por 2 a 3 años (estimados de manera muy optimista en 3.000-5.000 en el pico) y entre 150 y 500 empleos operativos permanentes en el escenario optimista”, destaca Audemus.
Hidrógeno verde. Audemus afirma que es el sector donde el argumento del régimen especial tiene mayor sustento económico, pero falta aún un régimen específico sectorial que determine con mayor precisión sus alcances, tal como ocurrió en Brasil. El Súper RIGI no resuelve el problema de fondo: la ausencia de contratos de offtake firmes con compradores europeos, de financiamiento estructurado y de una ley sectorial con secuencia de pilotos.
GNL / Plantas de licuefacción. Audemus subraya que es el caso donde la expectativa es más sólida. Argentina LNG (YPF-Eni-XRG) ya está en desarrollo bajo el RIGI original y tiene JDA firmado, pero el Súper RIGI podría cubrir proyectos adicionales. “Si este proyecto avanza, lo hará principalmente porque tiene los tres elementos que el Súper RIGI no provee: empresa estatal activa (YPF), recurso natural comprobado (Vaca Muerta) y demanda internacional estructural. El Súper RIGI podría facilitar proyectos adicionales de licuefacción”, dice el informe.
Semiconductores. El incentivo podría favorecer al ensamble, testeo y empaque porque la fabricación avanzada de chips (front-end) es inviable en el horizonte cercano. No hay precedente de ninguna inversión superior a US$1000 millones en fabricación de chips en América Latina. “El 97% de las nuevas capacidades mundiales de fabricación de semiconductores fue a China entre 2020 y 2025”, dice el informe.
Biotecnología avanzada y farmacéutica de innovación. Es otro de los sectores que podría aprovechar el beneficio, pero el informe advierte que las probabilidades son bajas en el corto plazo dado que ningún proyecto de esta escala se concretó en la región en el período reciente. Las grandes farmacéuticas están concentrando inversiones manufactureras en EE.UU. por la política industrial de la administración Donald Trump.
El informe menciona después otros dos sectores que también podrían ser incluidos en el listado, pero actualmente es más difícil esperar novedades.
Electromovilidad. La electromovilidad es el sector donde la región registra el mayor número de inversiones ejecutadas por encima del umbral de US$1000 millones en el período analizado, con los casos de BYD y Great Wall Motor en Brasil y BMW y General Motors en México como ejemplos concretos. Sin embargo, el informe advierte que esas inversiones se produjeron donde había cadenas automotrices preexistentes de décadas, política industrial activa con condicionalidades explícitas —el programa MoVer en Brasil— y mercados internos de gran escala. “El Súper RIGI podría facilitar la instalación de una planta de ensamble, pero no resuelve ninguna de esas carencias estructurales. Y una planta de ensamble poco sofisticada tiene requerimientos de inversión muy por debajo del monto mínimo previsto en el Súper RIGI”, agrega el documento.
Industrialización del cobre. La refinación de cobre es una actividad que Argentina no desarrolla, pero que tiene relevancia estratégica creciente en el contexto de la transición energética: el cobre es insumo crítico para cables eléctricos, motores, transformadores y baterías. Para Argentina, que tiene yacimientos de cobre en San Juan, Catamarca y Salta, aún en etapas tempranas de desarrollo, la refinación es una aspiración de largo plazo que requiere primero consolidar la minería de base y luego construir la capacidad de transformación industrial, pero el informe señala que el régimen no ofrece ningún instrumento para esa secuencia.
Antecedentes regionales
El informe destaca cinco patrones estructurales a partir de las inversiones que se han ido concretando en la región (ver cuadro 2):
Concentración geográfica abrumadora. Brasil y México concentran prácticamente la totalidad de las inversiones ejecutadas o en ejecución. Ambos países tienen cadenas industriales profundas, mercados internos grandes, política industrial activa y marcos regulatorios sectoriales consolidados.
La brecha anuncio/ejecución es sistémica. De los proyectos identificados, menos del 35% están efectivamente ejecutados o en construcción. El 65% restante son compromisos, cartas de intención o anuncios sin Decisión Final de Inversión (FID, según la sigla en inglés) confirmada. En semiconductores avanzados, biotecnología, data centers de escala e hidrógeno verde no hay ningún proyecto ejecutado.
Las inversiones ejecutadas tienen en común al menos uno de tres elementos: cadena industrial preexistente (automotriz en Brasil/México), empresa estatal activa como ancla (Codelco, YPF, BNDES), o política industrial con condicionalidades explícitas (MoVer, programa litio CORFO, ReData). Sin embargo, el Súper RIGI no ofrece ninguno de los tres.
Los incentivos fiscales son irrelevantes para la decisión de localización. El estudio más riguroso disponible sobre 770 data centers en 93 condados de EE.UU. concluye que durante 20 años en instalaciones hyperscale los incentivos fiscales representan apenas el 2% de la inversión total. Lo que determina la localización es la disponibilidad de energía, tierra y conectividad.
Aspectos a ser revisados por el Congreso
El informe de Audemus recomienda introducir mejoras en seis puntos.
Incorporar contrapartidas. Audemus destaca que Brasil, con ReData para data centers, plantea exigencias específicas: 100% de energía renovable, eficiencia hídrica medible, 2% de las compras invertido en I+D en universidades nacionales, y 10% de la capacidad para el mercado interno. “El argumento de que Argentina necesita ofrecer condiciones más generosas que Brasil para competir carece de sustento”, remarca el texto.
Reducir el horizonte de estabilidad. El informe remarca que ningún país de la región con instrumentos similares ofrece más de 10 años de estabilidad irrevocable en sectores de alto dinamismo tecnológico donde el impacto energético, hídrico y laboral es difícil de anticipar. Ofrecer 30 años compromete la capacidad regulatoria del Estado por un período demasiado extenso, en un escenario mundial absolutamente imprevisible.
Revisar el mecanismo de resolución de disputas. “El acceso irrestricto al CIADI sin necesidad de agotar instancias administrativas previas, para cualquier disputa sin distinción de monto o naturaleza, es inusualmente generoso”, dice el informe. El modelo brasileño mantiene la jurisdicción doméstica como instancia inicial. Sin embargo, el esquema del Súper RIGI prácticamente extrae los conflictos del sistema judicial argentino desde el primer día.
Incorporar umbrales para fase piloto. El umbral de US$1000 millones excluye las inversiones de demostración tecnológica que son el paso necesario para escalar. El hidrógeno verde requiere pilotos de US$30-100 millones para generar la evidencia técnica que permita obtener contratos de offtake y financiamiento para la escala comercial. “Sin cubrir los pilotos, la secuencia se corta en el origen”, dice el texto.
Revisar el impacto sobre la adhesión provincial. La condición de acceso que exige a las provincias renunciar a nuevos gravámenes, limitar Ingresos Brutos, eliminar Sellos, regalías y cánones genera una competencia fiscal interjurisdiccional que puede erosionar bases tributarias subnacionales de manera no coordinada. “Una vez más, es mucho a cambio de posibles proyectos de muy bajo impacto local”, advierte Audemus.
Establecer mecanismos de encadenamiento local vinculantes. GWM en Brasil se comprometió a un 60% de integración local en componentes para 2026 y a la instalación de un Centro de I+D de más de 15.000 m2. Ese compromiso fue condición negociada de acceso a los incentivos del programa MoVer. El Súper RIGI no tiene ningún mecanismo equivalente. “La diferencia entre un enclave productivo y una inversión transformadora no es el monto: es si genera capacidades industriales y tecnológicas locales”, concluye el informe.
Fabricar un material parecido al hueso no es tarea sencilla. Tiene que ser rígido, pero poroso; sólido, pero biodegradable. En eso andaba un equipo de investigadorxs de la UNSAM cuando recibió un pedido de médicos del Hospital Zonal General Belgrano que sumó una dificultad extra a la misión: necesitaban algo que pudiera inyectarse con una pequeña incisión y que, una vez dentro del cuerpo, se convirtiera en hueso.
Así surgió Rebon-Mix, una pasta reabsorbible para regeneración ósea que busca resolver una demanda concreta del área de traumatología. El proyecto es llevado adelante por investigadorxs y estudiantes del Lab3Bio, perteneciente al Instituto de Tecnologías Emergentes y Ciencias Aplicadas (ITECA) de nuestra Escuela de Ciencia y Tecnología (ECyT) y el CONICET.
La investigación se encuentra en fase inicial, pero ya superó ensayos en el laboratorio con buenos resultados. El objetivo final es lograr un material innovador que permita optimizar el tratamiento de pacientes con quistes óseos, reducir los costos de insumos importados y que pueda ser fabricado en el país.
“Buscamos lograr la mejor combinación posible de biomateriales teniendo en cuenta las necesidades y limitaciones. Entre ellas, que sea biocompatible, que el médico tenga tiempo para inyectarlo antes de que rigidice y que pueda degradarse con el tiempo”, cuenta la doctora en Química Beatriz Aráoz, investigadora del CONICET e integrante del equipo. “Además, queremos hacer algo que pueda ser desarrollado en el país, porque importar productos de estas características es muy caro y los que hay no son tan buenos”, agrega.
Un quiste óseo es una lesión que se da con mayor frecuencia en niñxs y adolescentes, y consiste en un hueco que se forma en el hueso y se llena de líquido. Si es muy grande, puede debilitarlo y causar una fractura. Para solucionarlo, los traumatólogos suelen realizar una pequeña incisión para extraer el líquido y rellenar el hueco.
El problema es que, hasta el momento, no disponen de un material ideal para realizar el procedimiento. “Necesitan algo que sea lo suficientemente líquido para poder inyectarlo pero que, una vez en la zona de la lesión, se solidifique para tomar la forma del hueso”, explica la doctora en Física Élida Hermida, investigadora del CONICET y directora del Lab3Bio. Sería algo similar a lo que ocurre con el cemento que se usa para construir una casa, que pasa de líquido a sólido por un proceso que se conoce como fraguado.
El laboratorio liderado por Hermida trabaja en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa desde hace más de quince años. Otros desarrollos que han logrado son un kit quirúrgico para regeneración de piel dañada por úlceras o quemaduras, y la fabricación de un exoesqueleto biodegradable para Valentino, un bebé de siete meses que tenía una malformación congénita en la tráquea y los bronquios. Gracias a este desarrollo, Valentino hizo historia al convertirse en el primer paciente argentino y el segundo en todo el mundo en pasar —con éxito— por una intervención de este tipo.
La ciencia de “fabricar huesos”
Para crear un material similar al hueso, los científicos van probando distintas mezclas que contienen moléculas necesarias para la regeneración ósea, como calcio y fósforo. Uno de los desafíos principales es lograr un material que pueda ser reabsorbible.
“La idea es que ayude a regenerar células y crear hueso nuevo pero que, eventualmente, el material se disuelva completamente”, indica Lara Gotthelf, estudiante avanzada de Ingeniería Biomédica que se incorporó al proyecto como parte de una Beca PEFI (Programa Estratégico de Formación de Ingenieros) otorgada por la ECyT.
Otro desafío tiene que ver con la consistencia del material: no debe ser muy sólido —para que pueda pasar por un catéter—, ni muy líquido —para que cumpla la función de un hueso—. “Tiene que tener suficiente viscosidad como para que, cuando el médico lo inyecte en la zona dañada, el material quede contenido allí y no se desparrame por todos lados”, precisa el doctor en Ciencias Exactas Marcos Bertuola, investigador del CONICET e integrante del equipo.
De acuerdo con los ensayos realizados hasta el momento, el material que el equipo está diseñando ahora llevaría entre siete y quince minutos en fraguar. “Yo lo imagino como un kit que contenga una parte sólida y una parte líquida. Desde el momento en que el médico empieza a mezclar ambas cosas, ya empieza a correr el tiempo. Después, quedaría cargarlo en la jeringa e inyectarlo directamente en el paciente”, detalla Gotthelf.
El proyecto, que obtuvo financiamiento de la convocatoria UNSAM Investiga 2025, ya atravesó con éxito diversas pruebas in vitro para caracterizar el material y evaluar parámetros como la resistencia a la compresión (cuánta fuerza puede soportar sin fracturarse). Ahora, el equipo se encuentra en búsqueda de financiamiento para pasar a la próxima etapa, que consistirá en realizar ensayos del material in vivo en ratones.
En cuanto a la transferencia final del desarrollo, una vez que supere todas las etapas de investigación y los ensayos clínicos, Aráoz apunta: “Lo ideal sería poder transferirlo al sector público de salud, pero también podría ser adoptado por alguna pyme o empresa”. Si bien, por el momento, el equipo piensa su implementación solo a nivel nacional, también podría distribuirse en el mercado latinoamericano, que tiene necesidades similares.
Segun Aráoz, para que una ciencia de vanguardia como esta pueda seguir desarrollándose en la Argentina, es necesario que haya una inversión sostenida en el tiempo. “Los desarrollos en salud llevan tiempo, igual que la formación de profesionales. Con las capacidades y la industria que tenemos, es fundamental aprovechar todo lo construido para encontrar soluciones nacionales a los problemas que van surgiendo. Y para eso es indispensable tener financiamiento”, subraya.
El Gobernador de la Rioja Ricardo Quintela anunció la reintroducción de los bonos de cancelación de deuda, popularmente conocidos como «Chachos», con el objetivo de salvaguardar el poder adquisitivo de los trabajadores frente a futuros aumentos salariales. Asimismo, el gobernador aclaró que este instrumento financiero no será utilizado para el abonar medio aguinaldo.
El mandatario provincial se presentó en los estudios televisivos de Infobae con el propósito de ofrecer, a su vez, un análisis exhaustivo acerca de la realidad socioeconómica de Argentina, las proyecciones para la reorganización del peronismo y el rumbo de la gestión liderada por el presidente Javier Milei.
Ricardo Quintela advirtió sobre la crítica situación social y provincial
Al ser consultado por la situación del país, Quintela expresó: “Creo que los argentinos y argentinas están pasando por un momento muy complejo, muy difícil, inclusive de entender esta situación, donde hay un presidente que trabaja exclusivamente para un círculo muy minúsculo y se naturaliza una mentira, su agresión que tiene hacia la sociedad, también se naturaliza la forma de expresarse y comportarse, que son impropias de un presidente de una República como la Argentina. Lo tomamos como normal viniendo de él, cuando cualquier otro político hiciera una decima parte de eso, nos escandalizaríamos”.
A lo que agregó, “Por eso es necesario comenzar a hablar de una manera diferente de como desarrollamos al país, cómo lo industrializamos, cómo recuperamos una Argentina como potencia, que la tenemos. Muchos países tienen una sana envidia sobre Argentina por el potencial que tiene”.
Al referirse al reciente encuentro de los mandatarios del Norte Grande, el gobernador detalló la gravedad del panorama regional al señalar que “ayer nos reunimos 10 gobernadores, donde la situación en todas las provincias es crítica, por el cierre de comercios, el cierre de las pymes, la industria caída, la pérdida de puestos de trabajo, la inflación”. Respecto al clima de esos encuentros, relativizó las apariencias institucionales: “Sonreís para la foto luego de la reunión con Santilli, por cortesía, pero las cosas en las provincias no están bien, están pesimamente mal. Todos coinciden porque todos pasan una situación similar” .
El impacto del ajuste nacional en La Rioja
Asimismo, Ricardo Quintela hizo hincapié en las dificultades específicas que enfrenta su propio distrito, apuntando contra el Ejecutivo nacional y las autoridades legislativas. Allí, remarcó que “en el caso particular nuestro, es un poco más agravada por el hecho de que él no se banca y tiene una discrecionalidad en el manejo con la provincia, que bajo ningún punto de vista respeta un Estado republicano. Agravado, también, por el presidente de la Cámara que permanente obstaculiza cualquier gestión”.
La parálisis del apoyo federal transformó la gestión diaria de La Rioja en un comité de crisis permanente. El gobernador graficó que el 80% de su labor se consume en paliar urgencias individuales: cortes de luz, carencia de alimentos y traslados sanitarios no resueltos. Al mismo tiempo, denunció el impacto directo del ajuste nacional mediante la eliminación del programa de medicamentos Remediar. Con esta quita, la provincia pasó de financiar 100 centros de salud a costear la totalidad de los 275 efectores sin ningún tipo de auxilio financiero. A este bache presupuestario se le añade una erogación mensual extra de $1.200 millones que el gobierno provincial debe desembolsar de forma exclusiva para tratamientos oncológicos y patologías terminales.
Al poner el foco en la parálisis de la obra pública, el dirigente expuso el peligroso abandono que sufre la Ruta Nacional 79, una arteria clave para la conectividad este-oeste del país. Detalló que el deterioro es tan extremo que los camiones se ven obligados a transitar por la banquina para esquivar decenas de kilómetros cubiertos de «cráteres» intransitables. A su vez, advirtió sobre el costo humano de esta falta de mantenimiento, revelando que tan solo durante el último fin de semana se cobró la vida de tres o cuatro personas en accidentes viales.
El boom productivo de Vaca Muerta se refleja también en los salarios de los trabajadores que se desempeñan en la industria petrolera. Un informe de la consultora Adecco detalló cuánto cobran de acuerdo a su categoría y los valores oscilan entre un mínimo de 2,7 millones de pesos para un oficial instrumentista de una firma pequeña (unos 1930 dólares) y un máximo de 10 millones de pesos para un ingeniero en proyectos de una compañía grande (unos 7000 dólares).
Los salarios de acuerdo al puesto de trabajo
Un puesto de oficial instrumentista requiere estudios técnicos completos con un sólido conocimiento teórico práctico de equipos e instrumentos de medición y comunicaciones. A su vez, entre sus responsabilidades se destaca el desarrollo de soluciones aplicadas a operaciones dependientes de instrumentación analógica y digital. Ese perfil hoy percibe en una firma chica o mediana un mínimo de 2,7 millones de pesos y un máximo de 4,7 millones de pesos, mientras que en una compañía grande el mínimo es de 3,6 millones y el máximo de 6,3 millones de pesos.
En el caso de los maquinistas deben tener conocimiento demostrable en conducción de vehículos, pilotaje y manipulación de la máquina, mecánica, electricidad, hidráulica y neumática aplicada al mantenimiento de máquinas. Su tarea consiste en la operación de maquinaria especializada utilizada para la manipulación de paletas y cargas en obra, levantamiento y elevación de elementos constructivos y tolvas, pequeños desplazamientos de tierras y levantamiento de personal mediante plataformas de trabajo móviles. Para este segmento los salarios oscilan en una firma pequeña o mediana entre un mínimo de 3,2 millones y un máximo de 5,9 millones de pesos, mientras que en una compañía grande esos valores van de 5,2 millones a 7,4 millones de pesos.
Por último, los ingenieros de proyectos deben tener estudios universitarios completos en Ingeniería, preferentemente en Petróleo. Sus tareas abarcan desarrollo de proyectos de obras de Ingeniería y análisis e interpretación de planos de proyectos, efectuando los cálculos y realizando cómputos métricos y memorias descriptivas, a fin de aportar la información necesaria para el desarrollo. También suelen coordinar ocasionalmente grupos de trabajo para la ejecución de proyectos asignados, elaboran y presentan informes técnicos de las actividades realizadas. El salario de estos profesionales en firmas pequeñas y medianas oscila entre 4,3 millones y 7,4 millones de pesos, mientras que en una compañía grande esos valores van de 6,5 millones a 10 millones de pesos.
Fuente: Adecco.
Las diferencias salariales por región
En Vaca Muerta es donde mejor se pagan estas tareas. Si bien el informe presentado este jueves por Adecco no compara con otras regiones, en la Guía Salarial que publicaron a fines de 2025 ese detalle figura por región y ahí pueden verse las diferencias, más allá de que las cifras quedaron desactualizadas.
Un ingeniero de proyectos de una firma chica o mediana cobraba el año pasado en la Patagonia entre 56% y 71% más que en el NEA y NOA y en las firmas grandes esa brecha iba de 70% a 127%. Si la comparación es con la región de Cuyo, en una firma chica o mediana, la diferencia oscilaba entre 36% y 41% y en las firmas grandes entre 29% y 45%.
Si se compara con lo que cobra ese mismo profesional en Buenos Aires, en una firma chica o mediana la brecha se ubica entre 8% y 16%, mientras que en las compañías grandes varía entre 18% y 28%, siempre a favor de los salarios de la Patagonia.
Adecco aclara en su informe que los salarios contemplados son sobre la compensación base, es decir el salario base nominal mensual: “Consideramos el sueldo percibido, más toda otra forma de compensación mensual de dinero en efectivo definida para ese puesto. Se expresan en pesos argentinos y en forma bruta mensual. No incluye el sueldo anual complementario (SAC)”.
Qué factores explican esos salarios
Carlos Stegmann, Key Account Manager de la división Oil&Gas de Adecco aseguró que hay tres causas que explican ese nivel de salarios en Vaca Muerta: alto poder de negociación de los sindicatos, mayor costo de vida de la Patagonia y el tipo de tarea que se realiza.
“Es un tipo de trabajo exigente desde el punto de vista físico y la mayoría de las personas que trabajan en los campos lo hacen de manera diagramada. Si hacen permanencia, suelen trabajar uno por uno. Es decir, hacen un día de trabajo y un día de descanso. En general, los diagramas son de 7 por 7. Están 7 días en el campo y luego tienen 7 días de descanso o 14 por 14. Naturalmente, bajo este esquema hay un montón de componentes que hacen que los salarios sean más altos”, remarcó Stegmann.
La falta de recursos humanos calificados también presiona los salarios al alza. El ejecutivo destacó que, según un informe de IAPG, para 2030 se necesitarían entre 30.000 y 43.000 puestos de trabajo directos adicionales en la industria para acompañar el incremento de la producción, solo para perforación, condicionamiento de pozos y operaciones.
En ese escenario, la falta de recursos humanos calificados es uno de los principales cuellos de botella que enfrenta la industria, junto con los déficits de infraestructura. “Si una compañía decide invertir en un yacimiento, contratan a una empresa de servicio que necesita entre 40 y 60 personas para gestionar cada equipo torre. Ahí es cuando empiezan a aparecer las restricciones de recursos humanos porque la capacitación de personal puede demandar entre 3 y 6 meses y eso supone una inversión muy alta”, sostiene Stegmann.
Ante la falta de recurso humano calificado, las empresas antes solían traer empleados de sus filiales de otros lugares del mundo, pero ahora no resulta tan conveniente. “Pasaba sobre todo con empresas de servicios como Schlumberger –hoy SLB-, Halliburton, Weatherford o Baker, pero en la actualidad los salarios en Argentina son carísimos en dólares para lo que se está cobrando en Estados Unidos. Entonces a las empresas no les conviene o les conviene mucho menos traer recursos de afuera”, destacó.
Durante décadas, los libros de texto de biología han consagrado una regla sencilla: el ADN se forma copiando una plantilla. Después de que una enzima desenvuelve una doble hélice de ADN en hebras separadas, otra llamada polimerasa construye una secuencia complementaria, base por base, para cada hebra. ¡Listo!: dos copias del ADN original. Sin embargo, una nueva investigación sobre cómo las bacterias se defienden de los virus demuestra ahora que esta regla de síntesis no es absoluta. Hoy en Science, un equipo de la Universidad de Stanford describe una enzima bacteriana que sintetiza ADN sin una plantilla de ácido nucleico, utilizando su propia estructura como guía.
«La investigación es innovadora», afirma Philip Kranzusch, bioquímico de la Facultad de Medicina de Harvard que estudia las defensas bacterianas. «¡Bastante genial!», añade Adi Millman, biólogo computacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts. El uso de una proteína como molde para la síntesis de ADN, dice, «es un cambio conceptual significativo del dogma central clásico», en el que la información fluye en una dirección desde los ácidos nucleicos como el ADN a la proteína. Los científicos esperan que la nueva forma de síntesis de ADN pueda adaptarse como una herramienta para la investigación biológica básica, de forma muy parecida a como el potente editor del genoma CRISPR se desarrolló a partir de otro sistema de defensa bacteriana.
En la replicación canónica del ADN, las reglas del emparejamiento de bases son supremas: las polimerasas ensamblan su cadena de ADN complementaria emparejando adenina con timina y guanina con citosina en la plantilla. La replicación también puede proceder con el ARN como molde, gracias a las polimerasas llamadas transcriptasas inversas que utilizan ese ácido nucleico para guiar la fabricación de ADN monocatenario.
El nuevo hallazgo se centra en DRT3, un sistema de defensa que protege a las bacterias de los virus, conocidos como fagos, que las infectan. Los investigadores descubrieron que el DRT3 elude la lógica del emparejamiento de bases. Se basa en dos transcriptasas inversas: una convencional que construye ADN monocatenario a partir de una plantilla de ARN, y una segunda, inusual, que ensambla su complemento a partir de su propia plantilla incorporada. Esta inusual enzima, denominada Drt3b, posee en su sitio activo aminoácidos que imitan una hebra de ARN molde.
«La proteína en sí misma sirve como modelo para la secuencia de ADN», afirma el bioquímico de Stanford Alex Gao, autor principal del estudio. «Fue toda una sorpresa», dice. «Esta es una forma fundamentalmente nueva en que la vida produce ADN».
El DRT3 parece estar muy extendido entre las bacterias, lo que sugiere que no es una curiosidad bioquímica. Sin embargo, la forma en que frustra a los fagos sigue siendo un misterio.
Una posibilidad, según Gao, es que las hélices de ADN creadas por este método de replicación único actúen como esponjas moleculares que se adhieren a los componentes del fago, ya sea obstaculizando directamente al fago o permitiendo que otros elementos inmunitarios bacterianos reconozcan la infección. Si esa idea se confirma, dice Kranzusch, la DRT3 complementaría los recientes descubrimientos de proteínas similares a polimerasas en otros sistemas de defensa bacteriana que producen polímeros de ácido nucleico para detectar e inhibir la infección por fagos.
La DRT3 también representa otro papel alucinante para las transcriptasas inversas, asociadas desde hace mucho tiempo con retrovirus como el VIH, que utiliza una para sintetizar una copia de ADN de su genoma de ARN y deslizarse en los cromosomas de una célula. En los últimos años, se ha descubierto que estas enzimas son actores clave en algunos sistemas de defensa bacteriana CRISPR y en la generación de genes bacterianos completamente nuevos. Ahora se reconoce que las RT son «andamios altamente adaptables que han sido cooptados repetidamente» para funciones más allá de la replicación del ADN, dice Gao.
Al igual que CRISPR, DRT3 podría tener aplicaciones prácticas. «La DRT3 representa una máquina molecular «todo en uno» para la síntesis de ADN específica de secuencia, lo cual es un hallazgo poco común en la naturaleza», afirma Gao. Drt3b produce una secuencia de ADN específica. Si los científicos pudieran averiguar cómo diseñarlo para producir otras secuencias, dice, podrían fabricar hebras de ADN personalizadas, por ejemplo, para crear biomateriales avanzados como los hidrogeles de ADN.
En un sentido más amplio, el descubrimiento subraya lo mucho que aún permanece oculto en la biología microbiana. Gao afirma que el DRT3 debe considerarse «un catalizador para reexaminar la materia oscura del mundo microbiano». Y con numerosos sistemas de defensa bacteriana aún sin caracterizar, añade Aude Bernheim, microbióloga del Instituto Pasteur, «es fantástico imaginar que muchos de ellos codifican funciones bioquímicas exóticas como la descubierta aquí».
Martín Alfie, uno de los fundadores de Misión Productiva, reconoce virtudes en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero también sus limitaciones. El economista pone el foco especialmente en la falta de una política de desarrollo de proveedores locales, los excesivos beneficios fiscales y en la fragmentación económica que se está consolidando en un país donde solo un puñado de sectores productivos, con la minería y los hidrocarburos a la cabeza, parecieran estar en condiciones de escaparle a la crisis.
“Si alcanzara solo con promover inversiones, habría cien países desarrollados en el mundo”, sostiene Martín Alfie, uno de los fundadores de Misión Productiva, red de profesionales que busca aportar una mirada de largo plazo sobre los desafíos económicos que enfrenta la Argentina. Este economista que también se desempeña como jefe del área de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones, destaca las virtudes del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero también sus limitaciones, poniendo foco especialmente en la falta de una política de desarrollo de proveedores locales, los excesivos beneficios fiscales y en la fragmentación económica que se está consolidando en un país donde solo un puñado de sectores productivos, con la minería y los hidrocarburos a la cabeza, parecieran estar en condiciones de escaparle a la crisis.
“El riesgo de apostar excesivamente a la minería y Vaca Muerta y no darle tanto espacio a otros sectores productivos que podrían desarrollarse, nos acerca más a una economía como la peruana y menos a economías como las de Canadá y Australia que utilizan sus recursos naturales como una base para desarrollar el resto de los sectores”, sostiene. “Incluso en el escenario más optimista no va a alcanzar solamente con exportar recursos naturales para los 50 millones de argentinos. Hay que desarrollar algo más”, agrega. El próximo martes 2 de junio Misión Productiva organiza en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires el Segundo Congreso Productivo para el Desarrollo, con la intención de poner en debate estos temas sobre los que Alfie aceptó conversar a modo de adelanto.
–Misión Productiva se presenta como una red de profesionales que busca promover el desarrollo productivo porque no hay una mejora sostenible en las condiciones de vida sin producir más y mejor, ¿los incentivos que otorga el gobierno de Javier Milei para promover la inversión a través del RIGI van en esa dirección?
En cierto sentido sí y en otro no. Era necesario un régimen que incentive las inversiones, sobre todo teniendo en cuenta el historial de Argentina y las restricciones macroeconómicas. Establecer un incentivo que otorgue seguridad jurídica era necesario. Ahora bien, nosotros lo que vemos es que hay algunos puntos, en particular lo que tiene con el desarrollo de proveedores, que limitan que ese incremento de la producción de minería, hidrocarburos y otros sectores tenga otro tipo de derrame sobre la economía. ¿Cómo aprovechamos el boom de la minería y Vaca Muerta para desarrollar toda la economía y no solamente ciertos enclaves productivos? Por otro lado, lo que nos parece preocupante es que se consolida una tendencia a la fragmentación porque vamos a tener pocos sectores con mucho dinamismo en exportaciones y en producción, mientras que todo el resto del entramado productivo va a seguir con las mismas dificultades que ya viene arrastrando, como la falta de acceso al crédito, una estructura impositiva distorsiva, problemas de logística y acceso a la energía. Las inversiones son súper necesarias, pero con eso sólo no alcanza.
–¿El gobierno confunde promover inversiones con promover desarrollo?
Claramente no es lo mismo. Vamos a un caso cercano. Perú recibe miles de millones de dólares de inversión en minería y no está transitando un camino hacia el desarrollo. Lo mismo ocurre con otros países de la región. En Argentina tuvimos tantos años de falta de crecimiento y falta de dólares, que generar dólares y exportaciones, nos parece correcto, pero hay que plantear este problema. No es solo con estas inversiones que Argentina va a ir hacia el desarrollo. Tenemos numerosos ejemplos de países que tienen una macroeconomía estable, exportan recursos naturales, la economía crece, pero bajo ningún punto de vista uno podría decir que se están desarrollando. Hay algo más que tenemos que discutir, sobre todo en un país como Argentina que tiene un entramado productivo industrial y de servicios. Hay que aprovechar eso y no soltarle la mano porque sino es una oportunidad que se pierde. Si alcanzara solo con promover inversiones, habría cien países desarrollados en el mundo.
–El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en algún momento el caso peruano. ¿No terminan de ver esas limitaciones o no les importan?
Para ser justos, lo que destaca Caputo y los que ven de manera positiva el modelo peruano, es la cuestión macroeconómica. Perú es un país que de la mano de una política macro prudencial y, sobre todo, una fuerte independencia del Banco Central, logró estabilidad macroeconómica y baja inflación. Los presidentes cambian, van presos, y el riesgo país y la macroeconomía siguen bien. Lo que yo planteo es la otra parte del modelo peruano, que es su modelo productivo y social. El modelo productivo de Perú muestra un alto crecimiento de ciertas actividades, sobre todo la minería, pero un 80% de informalidad laboral y una estructura social que está muy fragmentada. No hay una calidad de vida que nos lleve a decir que es un modelo a seguir. En nuestro caso, el riesgo de apostar excesivamente a la minería y Vaca Muerta y no darle tanto espacio a otros sectores productivos que podrían desarrollarse, nos acerca más a una economía como la peruana y menos a economías como las de Canadá y Australia que utilizan sus recursos naturales como una base para desarrollar el resto de los sectores.
–¿Lo que usted sostiene es que apostar por el desarrollo hidrocarburífero y minero no necesariamente nos convierte en una economía de enclave, sino que eso depende de cómo se lleve adelante esa apuesta?
Exactamente. Nosotros lo que planteamos es que en la medida en que Vaca Muerta y la minería crezcan, que es algo súper positivo, se abren dos caminos. El camino de la Argentina extractiva, con una economía fragmentada que combina actividades basadas en recursos naturales que crecen mucho y el resto de las actividades cayendo, que es lo que pasó el año pasado y lo que está pasando ahora, o el camino de los países que en base a sus recursos naturales pueden desarrollar otros sectores y otras actividades. Además, es importante señalar algo: cuando uno ve los números de exportaciones, incluso las proyecciones más optimistas, se puede ver que Argentina va a exportar muchos recursos naturales, pero va a estar lejos de los niveles de Arabia Saudita o incluso de Australia. Esto lo plantean muy bien los estudios de Juan Carlos Hallak y Andrés López de la UBA. Incluso en el escenario más optimista no va a alcanzar solamente con exportar recursos naturales para los 50 millones de argentinos. Hay que desarrollar algo más.
–El RIGI se anunció originalmente para promover inversiones en actividades donde no las había, como el cobre o la exportación de GNL, pero ahora los beneficios se extienden a actividades productivas con altísimas tasas de ganancia como la extracción de petróleo no convencional. ¿Qué opinan sobre esa medida?
Es un punto muy importante el que señala, porque cuando uno promueve ese tipo de regímenes con tantos beneficios, siempre tiene que estar viendo dónde se está generando adicionalidad. Es decir, dónde se están dando beneficios y qué van a aportar. En el caso de la promoción del upstream, no está claro que esos beneficios estén disparando nuevas inversiones. Me parece que es una cuestión a discutir. El arte de la política productiva siempre es encontrar el equilibrio entre los beneficios que se otorgan y lo que se exige a cambio. Nosotros creemos que esa cuenta en el upstream no da del todo bien y que debería revisarse.
–Si el gobierno actual finalmente aprueba esos RIGI, el incentivo es por 30 años.¿Qué herramientas puede tener un gobierno de otro signo político que asuma en el futuro para revertir esos beneficios sin arriesgarse a ser demandado en un tribunal internacional?
Es una pregunta más para un abogado que para un economista. Argentina tiene que apuntar a sostener los contratos, a no romper reglas de juego y después se verá qué margen de acción hay. Siempre hay márgenes de acción que tienen que ver con plantear mecanismos de diálogo y articulación. Cuando se observan los casos de Australia, Canadá y Noruega, hay muchas políticas para desarrollar proveedores sin exigencias de compre local, sino planteando articulación. Incluso a las mismas empresas les interesa porque si un proveedor local puede garantizar precio, calidad y servicios de postventa, lo van a preferir ya que la cercanía es algo positivo. ¿Qué mejor para una empresa que tener un proveedor cerca en tiempos de guerra? Lo que tenemos que discutir es cómo generamos las condiciones para que esos proveedores estén y eso es lo que hoy no se está discutiendo. Las cámaras de proveedores nacionales plantean que en la actualidad están jugando con la cancha inclinada, no tienen acceso al crédito y tienen problemas para proyectar. Es importante plantear también que la torta de la minería y de la energía va a ser muy grande en los próximos años. Va a haber espacio para todos. Para las operadoras, para los proveedores locales, para los proveedores nacionales y para que el Estado recaude impuestos. Tenemos que pensar cómo ensanchamos la base de los que pueden acceder a esos beneficios y no cómo quitar beneficios o romper contratos, que no sería el camino ideal.
–Milei le permitió a quienes ingresaron al blanqueo pagar por adelantado Bienes Personales correspondiente a varios años futuros con una alícuota reducida y congelar su situación tributaria. Eso supone otro condicionamiento para un futuro gobierno y son pocos los que parecen preocuparse por ese tipo de medidas.
Sí, hay medidas que establecen una especie de irreversibilidad, por lo menos en el corto y medio plazo. Son decisiones que fueron aprobadas por el Congreso. La discusión de la cuestión tributaria hay que pensarla de manera más integral, respetando las condiciones que se establecieron, hay que tener una estructura tributaria menos distorsiva, más amigable con la producción y más redistributiva. Es un tema clave, sobre todo pensando en la cuestión productiva y en qué hay que hacer para que los sectores que no están recibiendo beneficios por el RIGI también pueden tener una estructura impositiva más adecuada, porque sino, estamos reconociendo que los impuestos son un problema y le damos solución sólo a ciertos sectores. Discutamos cómo podemos modificar eso.
–El gobierno sostiene que heredó una situación macroeconomía muy complicada, con inflación muy alta, déficit fiscal y un Estado sobredimensionado. ¿Coincide con ese diagnóstico?
Los diagnósticos en torno a los problemas macroeconómicos y la falta de eficiencia del gasto del Estado, e incluso su tamaño, eran diagnósticos correctos y compartidos por la mayoría de los que seguimos las discusiones económicas y políticas en el país. Hay que generar ciertos consensos en tormo a cuestiones básicas, como un escenario fiscal sostenible, una macroeconomía estable y la necesidad de no tener inflación porque la inflación es un problema enorme para los negocios, para los trabajadores y para la gente en general. Ahora bien, hay que discutir cómo se hacen esos arreglos porque en la actualidad la actividad económica crece, pero se destruyen empleos y se destruyen empresas permanentemente. Hay que discutir qué costos está teniendo esa estabilización macro en términos de actividad. Nosotros siempre ponemos el foco en lo productivo, sin perder de vista la macroeconomía, pero entendiendo que la estructura productiva no es neutral a lo que pase con esa macroeconomía.
–¿A qué sectores cree usted que se debe incentivar más allá de aquellos en los cuales el país ventajas comparativas naturales?
En todos los sectores, incluso en los que uno cree que Argentina no tiene tantas ventajas, tenemos empresas de primer nivel que pueden competir en el mundo y que en otro contexto podrían ser jugadores muy importantes. Pero más allá de esto, hay algunos sectores en particular que deben incentivarse y que tienen que ver con el entramado industrial. Por ejemplo, Argentina tiene una industria farmacéutica que es muy destacada a nivel regional y global, que produce, que invierte, que innova y que tiene un potencial muy grande. También está todo lo que es el entramado de bienes de capital, como maquinaria agrícola y proveedores de oil&gas y minería. Argentina tiene muchas empresas que exportan, que son muy intensivas en ingeniería, en conocimiento y que tienen mucho potencial para seguir creciendo. También destaco al sector automotor argentino. Hay muchos sectores competitivos, pero a mí lo que me interesa plantear es lo siguiente: no queremos desde Misión Productiva plantear la vuelta al pasado, la vuelta a la sustitución de importaciones, la vuelta a la protección indefinida. Los sectores los tenemos que pensar con una lógica competitiva, exportadora, con empresas dinámicas. Ese es el foco. Y hay veces no es tanto elegir sectores, si bien obviamente uno prioriza sectores, sino establecer las condiciones para que las empresas que pueden competir en el mundo, más allá de los sectores, lo puedan hacer mejor. Hay que pensar más en tipos de empresas y de comportamientos empresariales.
–Lo que falló muchas veces en el caso argentino fue la estrategia de la zanahoria y el palo. Corea del Sur en su momento otorgó fuertes incentivos para apuntalar el desarrollo, pero cuando las empresas no cumplían se los retiraba. En Argentina los incentivos terminaron siendo independientes de los resultados y terminaron sirviendo para proteger a empresas ineficientes por tiempo indeterminado.
Sí, es así. Muchas veces la política industrial sostuvo regímenes que no tenían resultados positivos, pero por una cuestión de intereses políticos o de inercia, del Estado sosteniendo por sostener, no se revisaron. Lo que nosotros planteamos desde Misión Productiva es que tiene que haber una política industrial moderna, y la política industrial moderna implica un control estricto de qué beneficios se otorgan y a cambio de qué requisitos. Hoy con la inteligencia artificial eso se podría hacer de una manera mucho más eficiente que antes. También planteamos que hay que saber aceptar cuando algo salió mal y dejarlo ir. Muchas veces es difícil eso, y es una discusión importante para dar, una discusión difícil pero importante para dar, porque muchas veces los que hicieron política industrial no lo tuvieron en consideración.
–El gobierno acaba de anunciar un Súper RIGI para incentivar el desarrollo de energías renovables, infraestructura digital, inteligencia artificial, semiconductores y biotecnología avanzada. ¿Lo ven como algo positivo?
Es un exceso la cantidad de beneficios que tiene, y no termina de estar del todo claro cuál es la verdadera búsqueda. Como hablábamos antes, están yendo a encontrar nichos y atajos y a fomentar esa fragmentación de la economía. Algunos pocos sectores o empresas con grandes beneficios y con mucho potencial de crecimiento, y el 80% o 90% del resto de la economía, que son las pymes, que siguen con los mismos problemas que venían arrastrando antes. En ese sentido, es un paso más hacia la consolidación de una fragmentación económica. Ahora bien, como decía al principio, sí creo que los incentivos a la inversión, y sobre todo en sectores que obviamente necesitan cierta estabilidad jurídica para invertir, son necesarios. La estabilidad cambiaria y el acceso al MULC tienen sentido, pero los beneficios fiscales son más controversiales: discutamos cuánto. Además, que no haya políticas para el desarrollo de proveedores, es una oportunidad perdida.
En un escenario crítico para el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), producto de las amenazas de cientos de despidos y el vaciamiento del organismo por parte del Gobierno nacional, profesionales y mandos medios de la principal institución de asistencia a la industria nacional organizaron el pasado miércoles 13 de mayo una jornada con empresarios en su sede central, en el partido de San Martín. La convocatoria, bautizada “Argentina productiva, con el INTI de pie”, debió realizarse en la entrada debido a que las autoridades del instituto impidieron el uso del auditorio y demás instalaciones, además de rodear con Gendarmería el área.
La eliminación de casi mil servicios que el INTI brinda a la industria, el cierre del Servicio Argentino de Calibración, la disolución del Sistema de Metrología Legal y la amenaza de más de 600 despidos –que podrían llegar a 1700 según cómo se dirima una interna en el propio Gobierno– tiene a los trabajadores del organismo en una situación de alerta e incertidumbre, pero no son solo ellos quienes se ven perjudicados. El INTI, que perdió un 30% de su planta desde que asumió el actual Gobierno nacional, es fundamental para muchas pymes que sin poder recurrir a este organismo pierden la posibilidad de mejorar procesos productivos, cumplir con estándares que les permitan exportar u obtener determinadas certificaciones de calidad, entre muchas otras funciones que desempeña este instituto creado en 1957.
Fue por eso que más de 100 empresarios y cámaras industriales como la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), Empresarios Nacionales, Industriales Pymes Argentinos y el Movimiento Productivo 25 de Mayo respondieron a la convocatoria realizada bajo la consigna de pensar el presente y el futuro de la industria argentina, pero que no pudieron ingresar al organismo, con lo que se ubicaron sillas y un escenario en el ingreso que da a la avenida General Paz. “No es el acto que habíamos pensado; queríamos elaborar un diagnóstico, recibir a los empresarios para pensar el futuro dr todo esto que nos está pasando pero nos encontramos con una situación irregular y violenta”, fueron las palabras que abrieron la jornada, que estuvo a cargo de profesionales y mandos medios del INTI. Y agregaron: “Estamos convencidos de que sin industria argentina no hay patria”.
La convocatoria, bautizada “Argentina productiva, con el INTI de pie”, debió realizarse en la entrada debido a que las autoridades del instituto impidieron el uso del auditorio y demás instalaciones, además de rodear con Gendarmería el área.
Entre los oradores no solo hubo empresarios sino también académicos, como el economista estadounidense Paul Seegal, profesor de Economía del IAE Business School, quien resaltó el rol de organismos como el INTI en las capacidades de desarrollo de cualquier país. “Hace 20 años que estudio este país y hace dos años que vivo acá. A esta altura, los argentinos saben que el orden macroeconómico es necesario para el desarrollo pero que con eso no alcanza. Un país necesita construir capacidades productivas, tecnológicas e institucionales porque las empresas no operan en el vacío. Si miramos ejemplos como el de Estados Unidos y otros países también, gran parte de la la innovación privada se apoya en financiamiento público en I+D, y lo podemos ver en casos como el desarrollo de Internet, el GPS o la microelectrónica”, explicó.
En este sentido, Seegal resaltó el rol del INTI, “que transforma necesidades concretas en soluciones y por ahí es donde corre el desarrollo, en la mejora de problemas tecnológicos que permitan competir y exportar, porque los recursos naturales no desarrollan por sí solos capacidades productivas”.
Posteriormente, un panel reunió a empresarios de diversos sectores como Aldo Lo Russo, director de la metalúrgica Baigorria; Marco Meloni, vicepresidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) y empresario textil socio de Empresarios Nacionales (ENAC); Luciano Galfione, dueño de Textil Galfione y presidente de la Fundación ProTejer; Fernanda Mettini, directora técnica suplente de El Balancero SRL; y Juan Cruz Hamdam, fundador y CEO de Cultura Cárnica & Cultura Smash, además de director de Producción Ganadera Argentina.
“Parece que hay un gran problema con el conocimiento porque esto no solo ocurre acá en el INTI, sino también en el desfinanciamiento del INTA, de las universidades, de las escuelas técnicas. Pero no es solo un ataque al conocimiento académico, sino al que se genera en distintos lugares, y el conocimiento no va a fluir si no están las instituciones y las personas. Yo espero que otros empresarios sean capaces de evaluar lo que se perdería con el cierre del INTI”, dijo Lo Russo, quien además de su rol en la metalúrgica tuvo un paso por la gestión del organismo en el pasado. Y agregó: “La empresa donde trabajo fabrica bulones y tuercas. Tengo amigos y colegas de China y Brasil que producen mucho más, entonces lo que hicimos fue elegir un nicho de mercado y hoy exportamos a 14 países. Fabricamos una pieza de seguridad que sujeta la rueda en autos y camiones. Obviamente, tiene muchas regulaciones de seguridad y entonces tuvimos que ir adaptando la producción para cumplir con ciertas normas, y ahí es donde entra el INTI, que me enseñó a trabajar en mi laboratorio de calidad y me ayuda a que mis empleados estén actualizados. Ese tipo de cosas son las que verdaderamente derraman en la producción industrial”.
Seegal resaltó el rol del INTI, “que transforma necesidades concretas en soluciones y por ahí es donde corre el desarrollo, en la mejora de problemas tecnológicos que permitan competir y exportar, porque los recursos naturales no desarrollan por sí solos capacidades productivas”.
El empresario textil Galfione comenzó diciendo que lo sorprendía “que no podamos entrar a un organismo público que es nuestro, que es de todos. Vinimos a hablar de industria, de competitividad, de exportaciones, me cuesta entender por qué no podemos hablar del futuro del país acá”. Galfione también puso como ejemplo las dificultades que genera la crisis actual del INTI. “Es imposible ir a ciertos mercados del mundo si organismos como el INTI no dan una garantía técnica sobre los productos. El INTI acaba de suspender los ensayos de las fibras de camélidos y entonces no puedo exportar más porque lo primero que me piden es un ensayo validado por un organismo con certificación internacional. Se nos ha dicho que el INTI no es necesario porque lo podemos hacer en un laboratorio privado pero no es lo mismo, porque puede ser más caro o hasta que no los haya y que, por ejemplo, tenga que mandarlo a Brasil y esperar para exportar, es un disparate”.
Otro de los testimonios fue el de Hamdam, quien además de ser tercera generación de productores ganaderos lleva adelante un emprendimiento de snacks de carne seca con la idea de agregar valor a la producción de carne y exportar. “Nos acercamos al INTI sin tener idea y el organismo nos acompañó y ayudó en el desarrollo de un producto desde cero, montamos una planta y empezamos a producir y vender”. Actualmente, están adaptando el desarrollo para lograr un producto exportable al mercado estadounidense. “El INTI me apoya y me brinda el conocimiento y toda su estructura para hacer pruebas. Todo esto, para alguien que además no viene del sector industrial, es muy importante”, agregó.
Entre los testimonios también se resaltó el rol que cumplían áreas que sufrieron grandes recortes, como la de Metrología. “Esto afecta la confianza de las empresas que exportan, se pierde credibilidad institucional y se pone en riesgo el comercio exterior”, dijo Mettini, de El Balancero.
El rol de la industria como generadora de puestos de trabajo de calidad fue una coincidencia entre quienes hablaron y reflexionaron sobre el lugar que ocupa el INTI para las empresas, especialmente aquellas que no tienen laboratorios o no pueden acceder a uno privado ya sea por costos o localización geográfica. “No alcanza en la Argentina con dedicarnos a solo tres sectores de la economía como el campo, la minería y el petróleo. La industria es la que desarrolla innovación, la que genera trabajo y futuro”, dijo Galfione.
El mercado automotor argentino atravesó en mayo uno de sus momentos más complejos del año. Con una demanda retraída y consumidores cada vez más cautelosos, los patentamientos de vehículos 0km marcaron una caída significativa que confirma el enfriamiento del sector.
De acuerdo con datos de ACARA, durante el mes se registraron 41.921 unidades, lo que representa una baja del 25% interanual frente a las 56.319 del mismo período de 2025. En la comparación mensual, también se evidenció una contracción del 12,2% respecto de abril.
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, el panorama tampoco resulta alentador: se patentaron 247.187 vehículos, un 9,7% menos que en igual período del año pasado.
A pesar del contexto adverso, el ranking de los modelos más vendidos dejó movimientos interesantes, con cambios en el podio y una fuerte presencia de vehículos producidos en el país.
Uno de los datos más relevantes es que 6 de los 10 modelos más vendidos son de producción nacional, mientras que los SUV compactos continúan ganando terreno dentro de las preferencias del público.
Los 10 autos más vendidos en mayo
1. Toyota Hilux
Se patentaron 2.309 unidades, con 12.500 acumuladas en el año (-16,2%).
2. Ford Ranger
Alcanzó 1.672 unidades en el mes y suma 8.594 en el año (-26,6%).
3. Fiat Cronos
Con 1.627 unidades, vuelve al podio. Acumula 10.101 en 2026 (-35,4%).
4. Ford Territory
Registró 1.589 patentamientos y acumula 8.983 unidades (+59,5%).
5. Peugeot 208
Cayó al quinto lugar con 1.279 unidades y 10.324 en el año (-36,4%).
6. Volkswagen Amarok
Sumó 1.172 unidades en mayo y 6.830 en el acumulado (-42%).
7. Chevrolet Onix
Con 1.156 unidades, acumula 6.115 y crece 18,1%.
8. Toyota Yaris Cross
Alcanzó 1.034 unidades y suma 3.385 desde su lanzamiento.
9. Chevrolet Tracker
Registró 1.006 unidades y acumula 6.457 (-18,6%).
10. Volkswagen Tera
Cerró el ranking con 987 unidades y 7.082 en el año.