Un investigador del CONICET, editor de la revista científica Journal of Medical Microbiology

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El investigador del CONICET Patricio L. Acosta fue elegido como editor de la revista científica Journal of Medical Microbiology, para el periodo 2024-2027 por la Microbiology Society, fundada hace 80 años y que tuvo como primer presidente al Dr. Alexander Fleming -descubridor de la penicilina-.

La revista tiene como propósito difundir y visibilizar a nivel mundial el conocimiento científico de investigaciones básicas y estudios clínicos que incluyen las cuatro grandes ramas de la microbiología, la bacteriología, virología, micología y parasitología, con énfasis en aquellos microorganismos que afectan la salud humana.

La experiencia en gestión de Acosta como embajador y luego director de la American Society for Microbiology y como miembro del Consejo Directivo de la International Society for Infectious Diseases fue relevante para su designación. “Es realmente gratificante, porque la editorial de la revista es una prestigiosa institución internacional y más allá de tener en cuenta el historial académico y la institución de pertenencia, que son obviamente fundamentales, también tiene relevancia los antecedentes en gestión”, comentó Acosta.

En relación a los desafíos que enfrenta la divulgación científica médica, Acosta menciona que algunos de ellos son el aumento de los pre-prints, que son publicaciones difundidas públicamente sin pasar por revisión de pares, los tiempos largos y procesos complejos de publicación en las “revistas tradicionales”, lo cual favorece la aparición de múltiples revistas depredadoras (predatory journals) que publican trabajos con métodos de revisión cuestionados y poco claros y por otro lado, el acceso abierto (open access) con costos de publicación muy elevados. En este sentido, el investigador en su tarea de gestión busca aportar desde la perspectiva de los países en desarrollo, destacando las limitaciones presentes en estos contextos para generar propuestas que ayuden a superar dichos desafíos y otros obstáculos que enfrentan los científicos en entornos económicamente desfavorables.

Acosta es biólogo y médico especialista en virus respiratorios en el Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Es el único argentino dentro del comité editorial de la revista, y uno de los cuatro representantes que tiene la revista en Latinoamérica (Brasil, México y Perú).

Mercedes-Benz anuncia la construcción de una nueva planta de camiones y buses en la Argentina

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Emplazada en Zárate, la nueva línea de producción completa un ciclo de inversiones en el país por 110 millones de dóalares y estará lista para operar en el primer trimestre de 2026.

Las inversiones en materia de producción local siempre son buenas noticias para el sector y se potencian en momentos, como éste, de gran incertidumbre. La puesta en marcha de una nueva línea de producción siempre es bienvenida: activa la mano de obra, agrega valor y pone en marcha la cadena de autopartistas.El Grupo Stellantis se la juega por Brasil, con una gigantesca inversión para desarrollar la movilidad “verde” en la Región

Mercedes-Benz Camiones y Buses Argentina anunció esta semana la construcción de una nueva planta de producción en la localidad de Zárate, en el norte de la provincia de Buenos Aires, en un predio adquirido en el kilómetro 90 de la ruta nacional N°9. A partir de 2026 se producirán allí los camiones Accelo y Atego y los chasis de buses, OH y OF.

En el predio, que comprende 20 hectáreas, también se está edificando el nuevo centro logístico de autopartes y repuestos, de esta manera la subsidiaria local de Daimler Truck Group AG cierra la etapa para desarrollar una operación exclusiva e independiente para Mercedes-Benz Camiones y Buses: a partir de su puesta en marcha cesarán todas las operaciones y tareas del Centro Industrial Juan Manual Fangio ubicado en Virrey del Pino, provincia de Buenos Aires. Este mojón completa un ciclo de USD 110 millones invertidos en el país desde la creación de la compañía en diciembre 2021.

La construcción de la nueva planta atiende todas las medidas concernientes a desarrollar una operación que mitigue el impacto ambiental propio de cualquier proceso productivo y cumple con los exigentes estándares de Daimler Truck en esta materia. Estas normas son de carácter global y están vigentes en las diferentes plantas de producción que la compañía tiene en el mundo.

Por otra parte, las oficinas administrativas de la empresa, el Training Center y SelecTrucks continuarán funcionando en sus actuales instalaciones ubicadas en Munro, Tortuguitas y Pilar, respectivamente, de la provincia de Buenos Aires.

Acto de anuncio de inversión MBCB. De izquierda a derecha: Raúl Barcesat, CEO de Mercedes-Benz Camiones y Buses Argentina; Pablo Lavigne, Secretario de Comercio; Juan Pazo, Secretario de Industria y Desarrollo Productivo; Achim Puchert, Presidente de Mercedes-Benz de Brasil y CEO para América Latina; Gonzalo Rodiño, Gerente de Relaciones Institucionales de Mercedes-Benz Camiones y Buses; y Miguel Schmukler, Asesor del Ministro de Economía. Mercedes-Benz

Mercedes-Benz Camiones y Buses de Argentina -tal la denominación desde diciembre de 2021, tras finalizar la separación de Mercedes Benz Argentina como resultado directo de la división global de Daimler AG en dos grupos independientes (Mercedes-Benz Group y Daimler Truck Group)-, emplea directamente a más de 500 colaboradores e indirectamente a otras 2000 distribuidas en sus 24 Concesionarios Oficiales y más de 45 puntos de venta y postventa en todo el país.

Malvinas, Atlántico Sur y Antártida Argentina: «Sin desarrollo no hay soberanía posible»

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La Argentina que conocemos hoy es el resultado de una construcción de soberanía territorial desde 1810 hasta el presente. De hecho, 9 de nuestras 23 provincias fueron consolidadas recién durante el segundo siglo de nuestra existencia nacional. Y hace tan sólo unos pocos años pudimos finalmente demarcar el límite de nuestra soberanía en los espacios marítimos y la plataforma continental.

Cuando se sancionó la provincialización de Tierra del Fuego se incluyó, sabiamente, no sólo a las Islas del Atlántico Sur sino al Sector Antártico Argentino, reforzando así nuestra presencia y reclamación sobre la Pampa Blanca.

Más allá de llevar adelante las acciones tendientes a la recuperación de nuestras Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, tal como manda nuestra Constitución Nacional, es imprescindible que la Argentina formule y mantenga una estrategia integral de desarrollo de sus territorios patagónicos y fueguinos en su proyección hacia la Antártida, tomando en cuenta que Argentina es un país bicontinental por tradición histórica, pero también debe serlo por conciencia estratégica.

Es necesario poder pensar la Cuestión Malvinas y sus implicancias más allá de las ideologías y coyunturas.

Este 2 de abril hacemos memoria y rendimos honor a nuestros soldados caídos y ponemos en valor la entrega de nuestros veteranos de guerra. Sin embargo, estamos convencidos que estos sentidos y merecidos homenajes no alcanzan y que la única manera de estar a la altura de la entrega de nuestros compatriotas que pusieron el cuerpo en el campo de batalla es construyendo soberanía efectiva en el Atlántico Sur y el territorio antártico, a partir de un sólido proceso de desarrollo económico y productivo.

El Reino Unido persiste y profundiza su ocupación usando la fuerza, militarizando el archipiélago y violando lo establecido por las Naciones Unidas. Nosotros, en cambio, hemos construido amplios respaldos a nuestro reclamo de soberanía en la comunidad internacional, a la vez que hemos potenciado la presencia austral y proyección antártica a partir del desarrollo científico y económico, siendo el poblamiento de la Isla Grande de Tierra del Fuego un factor decisivo para estos espacios vitales de la Argentina.

Estamos en un momento bisagra. A la par que se acelera la “carrera” entre las potencias globales en torno a la Antártida y sus recursos naturales, nuestro país sigue sin poder consolidar una política robusta, coherente y sostenida en el tiempo para el sistema geoestratégico que conforman Malvinas, Tierra del Fuego, el Atlántico Sur y la península antártica.

El 22 de febrero se cumplieron 120 años de presencia argentina ininterrumpida en la Antártida. Es apremiante que la dirigencia política, diplomática, militar, científica y empresaria dimensione y asuma plenamente el desafío de construir un país bicontinental.

No estamos hablando solamente de un ejercicio de soberanía territorial sino de crecimiento económico, generación de empleo y protagonismo internacional en la discusión antártica.

La Isla Grande de Tierra del Fuego es fundamental en este proceso. Tenemos condiciones naturales y capacidades instaladas que nos posicionan como jugadores claves en estas disputas. Es necesario desatar los nudos locales, nacionales e internacionales que impiden liberar todo el potencial latente de nuestra provincia austral y avanzar en un proceso de desarrollo integral. En términos económicos, la necesaria ampliación de la matriz productiva del subrégimen de promoción industrial de Tierra del Fuego debe tener como prioridad la proyección hacia la Pampa Azul y la Pampa Blanca.

Alimentos, pesca, energía convencional y renovable, turismo, procesamiento de residuos antárticos, desarrollo satelital, servicios navales deben complementar la producción de bienes industriales. Esto solo será posible si es acompañado por inversión pública y privada en materia de infraestructura: la construcción de un puerto en la zona norte de la provincia, la integración del polo logístico antártico de Ushuaia con el potencial de Río Grande, conexión soberana de la Isla Grande con Santa Cruz, desarrollo de la costa sobre el Canal de Beagle, entre otras obras estratégicas necesarias. Sin desarrollo no hay soberanía posible.

La Argentina no puede resignar ni lo que otros países le han arrebatado ni lo que hoy posee pero puede ponerse en riesgo si no hay una estrategia sólida. Por eso, al conmemorarse un nuevo aniversario de la gesta de Malvinas, rendimos honor y gloria a nuestros héroes, pero sobre todo, asumimos la causa por la que ellos lucharon: ejercer soberanía efectiva y real en el Atlántico Sur y la Antártida.

Martín Pérez

El autor es intendente de Río Grande, Isla Grande de Tierra del Fuego.

Los cargueros gigantes voltean puentes: cae uno en Baltimore, EEUU. El argentino de Zárate-Brazo Largo se la banca, por ahora

Esta nota va con una humilde sugerencia para el embajador Marc Stanley. Téngame paciencia, don Marc, que ya llego.

Poco antes de la una y media de la madrugada, el MV Dali, una conteinera bastante cargada, salía despacio del puerto de Baltimore, al que terminó discapacitando durante semanas o meses. La electricidad a bordo falló y el buque, de 300 metros de eslora, se quedó sin luces, máquinas ni comandos, emitiendo «May Day», alertas de catástrofe. Unos segundos más tarde las luces volvieron a encenderse, pero el barco, saliéndose ya del canal de navegación dragado, empezó a virar hacia estribor, derecho hacia uno de los pilones maestros del puente Francis Scott Key, una mole de acero y hormigón que cruza el río Patapsco.

La chimenea derecha emitió un nubarrón, señal de que alguien había logrado prender nuevamente al menos una de las dos máquinas diésel, en cuyos cilindros cabe un señor parado. Tratando de hacerla actuar de freno lateral y así cambiar la orientación de la proa, la tripulación arrojó a mano el ancla de estribor, cosa que se hace sin electricidad. Sólo lograron arrastrarla por el fondo barroso.

Pero al toque, las luces del Dali se apagaron por segunda y última vez. El barco, que logró bajar su velocidad a 6 nudos, ya encallándose en el fondo del estuario. Con el último resto de inercia, logró pegarle de proa a un soporte del puente. Entre 3000 y 4000 toneladas de acero y concreto se le cayeron sobre la proa, mientras todo el tramo central del Francis Scott Key se derrumbaba en cascada. Lo hizo en segundos.

Sitio de arranque del larguísimo viaducto que lleva hacia el puente sobre la bahía de Tampa, Florida, otro derribado por un barco, en este caso mucho más chico y con 35 víctimas fatales. El tramo del canal de navegación tiene un tablero más alto.

El accidente algo parecido del imenso puente Sunshine Skyway de la bahía de Tampa, en Florida, en 1980, muestra que incluso un barco de apenas 21.000 toneladas puede voltear una estructura comercialmente estratégica, matar gente a lo pavote (36 personas cayeron 55 metros en sus autos y en un ómnibus Greyhound a la bahía, 35 murieron). Se demostró que un simple topetazo de proa de un barco minúsculo logra obturar por meses cinco grandes bases militares, como las de Tampa, tras un arrecife impasable de concreto y fierros sumergidos.

El Summit Venture que destruyó el vano para buques del carril hacia el sur de aquel puente es un enano setentista, con sus 21.000 escuetas toneladas. Nada, frente a las casi 117.000 toneladas de «peso muerto» del Dalia. El peso muerto incluye el del barco, su carga, el balasto que añade peso a la sentina para que la montaña de containers sobre cubierta no den vuelta la nave, y el combustible. Según la fórmula de masa por velocidad al cuadrado sobre dos, esa cantidad de cosas físicas es la fuente de la terrible energía cinética de todo carguero, incluso navegando despacito y con cautela, incluso encallando. A su vez, el Dalia es peso mosca frente a las super-conteineras de hoy, que exceden las 300.000 toneladas con indiferencia.

Carriles hacia el norte y sur del puente sobre la bahía de Tampa, en Florida, cuyo vano de navegación fue destruido en 1980 por el impacto de un mercante chico, de apenas 21.000 toneladas. La estructura de reconstrucción no es un «truss» rígido de vigas entretejidas en triángulo. Copia la ingeniería más minimalista y elástica del Zárate-Brazo Largo, pero no alcanza a verse en esta toma. La construcción aérea del viaducto se interrumpe en una isla artificial y se transforma en túnel subfluvial profundo, para dejar un canal dragado de paso libre a la navegación civil y militar, y reaparece como viaducto en otra isla artificial.

Demasiados grandes para el mundo real.

Y así les va.

Desde los 60 hasta 2015, buques de todo tonelaje tiraron abajo 35 puentes en el mundo y mataron a 350 personas, sin contar la cascada de daños económicos ulteriores. Significativamente, los accidentes se hace mayores y peores a partir de los ’80, cuando el gigantismo se apropia del comercio naviero internacional, y engendra titanes sin mayor capacidad de maniobra, dominados por la fuerza llamada «inercia» (en mi barrio, tratá de pararlo o desviarlo, y después contame).

Para el caso, el Summit Venture cabe en un campo de fútbol del nuestro. El En May, el Panamax que se clavó de proa en enero de este año contra el puente Mitre del complejo Zárate-Brazo Largo, tiene de eslora lo que mide de altura la Alvear Tower de Puerto Madero. El Dali, que acaba de cargarse el puente Francis Scott Key, mide lo que la Torre Eiffel, y es más o menos así de maniobrable. Sin embargo, todo eso es chiquitaje. Una conteinera Post-Panamax de hoy tiene más o menos las medidas del Empire State en Nueva York, y cargada, pesa lo mismo que tres portaaviones nucleares de la clase Ford.

Pero los portaaviones son maniobrables como patinetas: si el enemigo no colabora, deben poder esquivar torpedos y misiles antibuque. Tan ágiles son, que un giro cerrado y súbito derrapan sobre el agua y si no se sujetan bien, caen marineros al mar desde la cubierta.

Frenar un Post-Panamax menor que sale de puerto a unos tímidos 8 nudos, es otra historia. En cristiano,14,4 kilómetros por hora, la velocidad de un ciclista paseando. Para ello se necesitan tres o cuatro kilómetros con las hélices en reversa y rezando que por Dios se haga a un lado ese súbito y estúpido puente, o témpano, o lo que sea. Si el timón no responde, queda el recurso de poner una hélice en reversa y clavar la otra para cambiar la trayectoria. Pero las hélices son de bronce, carísimas, se hacen pomada con la cavitación (en cristiano, burbujeo), y no es imposible que la naviera haya hecho diseñar tan tremendo barco con una sola. Contador mata ingeniero.

Es el caso del Dali.

La de los supercargueros, sean tanqueros, conteineras, mineraleros o graneleros, es ingeniería destripada de todo salvo de masa, diseñada para el accidente, y que los terceros damnificados envejezcan haciéndole juicio a las aseguradoras, que para eso están. Tienen puentes de mando a popa, donde la visibilidad directa al frente es la peor posible: el mar se insinúa como a 360 metros de distancia, tapado por una cubierta extensa como la pampa, si es granelero, mineralero o tanquero. Las timoneras, que en algún lado se ponen, están casi sepultadas entre cajas de metal, si es conteinera. Son naves con radares baratitos que se quedan ciegos con una buena lluvia, como el del Summit Venture, y de yapa, muy automatizadas, es decir carentes de suficiente tripulación con el suficiente entrenamiento.

Significativamente, de los 35 puentes caídos a golpes navales, 18 eran estadounidenses y carentes de defensas anticolisión, o de las suficientes en cantidad, variedad y tamaño. Bueno, ahora son 19.

Ya llego a lo suyo, don Marc, no se me impaciente.

Es ver el video y pensar en nuestro complejo de puentes Zárate-Brazo largo, que este año se bancó el impacto de un granelero y aguantó en un pilar maestro del Mitre, el primero desde la orilla bonaerense. Pero sólo se bancó el golpe porque sus pilares están mejor defendidos de impactos, y porque el granelero que lo chocó, el En May, iba vacío. La historia podría haber sido peor si este Panamax de 223 metros perdía el control del timón en el viaje de regreso, cargado y con corriente de cola, que te quita maniobra y te cruza sobre la línea de avance.

Salvatore Mercogliano, historiador marítimo de la Universidad Campbell en Carolina del Norte y YouTuber, hoy vive analizando y volviendo a analizar este accidente de Baltimore. Me quedo con una de sus opiniones: dada las desganadas y dispersas defensas contra impacto de los pilares maestros del puente de Baltimore, y la multiplicación de tránsitos y tonelajes, este accidente hace 53 años que está por ocurrir, tenía que ocurrir, no podía no ocurrir, y finalmente, ocurrió.

Por eso, ahora por fin, me dirijo al embajador o Virrey Marc Stanley. Nuestra Administración General de Puertos acaba de firmarle un Memorando de Etendimiento para darle el dragado del Paraná al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, a sola firma con Su Alteza. Para ello baipaseó toda autorización parlamentaria al ingreso transitorio, y obviamente permanente, a tropas extranjeras en el territorio nacional. El acto es una una espléndida inconstitucionalidad: se caga en la Constitución, en los procedimientos legislativos, echa agua bendita sobre una fuerza de ocupación, nos vuelve un protectorado militar y coloca a un organismo que ranquea bajito en el tótem estatal a dar concesiones territoriales estratégicas, cosa que excede su función.

Función que desde 1995, con la privatización de puertos, Menem volvió residual.

Por todo lo anterior, AgendAR se dirige con toda reverencia a su Gracia, embajador plenipotenciario de apellido y cabeza de termo, a quien queremos tanto como al difunto Spruille Braden (y por lo mismo), para solicitarle con toda humildad criolla lo siguiente. (Aquí, corresponde carraspeo, para aclarar la gola).

Dado que los puentes de Uds. se caen a topetazos de buque y el más estratégico de la Argentina, el Zárate-Brazo largo, se bancó una ostia que te la cuento… ¿Qué tal si Uds. nos contratan a nosotros? Les administramos todos los puertos que quieran en ambas costas de los EEUU, y obviamente, sus puentes. Incluso les podríamos regentear todo el Mississipi y de yapa los Grandes Lagos, visto que los super-cargueros son más peligrosos en aguas interiores. ¿Qué les podemos cobrar por la gauchada?

Bueno, piénselo. Ahora sigo con mi artículo. Ojalá guste a Vuestra Merced. Tal vez no.

DE BALTIMORE AL PARANÁ DE LAS PALMAS

Ahora, el noveno puerto más activo de EE.UU está cerrado a la navegación. Seis obreros guatemaltecos y mexicanos de mantenimiento desaparecieron en el río porque nadie les avisó de la catástrofe, aunque la policía, alertada por el «May Day» del Dali, había cerrado los peajes de acceso. Dos cuerpos fueron recuperados. La operación de búsqueda se dio por terminada apenas 18 horas tras el colapso, porque el tiempo iba empeorando. Y el agua muy fría y una chaparrón de cuatro mil toneladas de fierro y concreto en la cabeza no dan muchas chances de sobrevivir.

El Presidente Joe Biden ha calificado el desastre de «terrible accidente». Sí, ponele.

Biden debió decir «evitable y terrible accidente». Los pilares maestros de ese puente cumplían 53 años en que nadie movió un dedo por instalarles buenas defensas antibuque, que las hay de varios tipos. Las más comunes son las islas artificiales de hormigón armado hechas por casetonado, y los «dolphins», que es lo mismo pero más chico, del tamaño de una amarra. Islas y «dolphins» se disponen solas o combinadas en profundidad corriente arriba y corriente abajo de cada pilar maestro, agrupados de modo que no se pueda colar por entre ellos un buque que perdió el timón y carga en oblicua. El sistema existe desde hace un siglo y medio, es construcción BARATA y RÁPIDA.

Estaba todo el mundo ganando plata a lo pavote en Baltimore como para defender ese puente. El puerto le genera a Maryland una facturación de U$ 3300 millones/año en ingresos personales, soporta 15.330 empleos directos y 139.180 indirectos en Maryland y tres estados vecinos, levanta U$ 395 millones/año en otros impuestos y U$ 2600 millones en ganancias. En 2023 Baltimore movió 53 millones de toneladas de cargas valuadas en U$ 8.800 millones. Desde allí operan 50 navieras y cuyos buques recalan en Portland 1800 veces/año… y contando.

Ahora, por no haber protegido bien el puente ahora quedaron 7 barcos grandes atrapados dentro del puerto y decenas que iban a entrar, se redirigen hacia puertos de alternativa. Y es que el canal de Baltimore está cegado de vigas de acero retorcidas como fideos. Despejar eso implicará grúas de las que levantan 1000 toneladas, y centenares de horas de buceo técnico de la Guardia Costera en aguas turbias, con visibilidad cero y fierros cortantes diseminados por doquier. Era un puente muy proletario, usado por laburantes, y todavía puede seguir matando más laburantes.

Sólo en salarios, el puerto empieza a perder U$ 15 millones/día, y en impuestos federales, estatales y municipales, U$ 1,5 adicionales. Hasta que se haya logrado despejar y dragar un canal alternativo al bloqueo, eso sigue. Biden adelantó U$ 60 millones para la tarea, y el gobernador de Maryland, Wes Moore, demócrata y primer negro en ese cargo en 246 años, le contestó públicamente que esa guita era a lo sumo una seña. Chupate esa mandarina, en año de elecciones presidenciales.

EL ZÁRATE-BRAZO LARGO NACIÓ MEJOR

Volviendo a lo nuestro, si Ud. se fija en los pilares maestros de los dos puentes del complejo Zárate-Brazo Largo, están montados sobre unas bases cúbicas enormes. No llegan a ser islas artficiales extensas, porque nadie en sus cabales en los años ’70 se hubiera imaginado el tránsito de 4200 grandes buques por año por el Paraná de las Palmas, y muchos de ellos clase Panamax. Eran tan impensables para el Paraná como el Titanic o el Bismarck, que de todos modos eran más chicos.

La que quedó hecha percha fue la En May. Sólo algunos tanqueros tenían esas dimensiones cuando se diseñó el Zárate-Brazo Largo, y se los llamaba «super» y eran la excepción. Pero sus pedestales se hicieron para que ningún carguero pudiera hacer impacto directo contra un pilar maestro, aunque tuviera una proa muy lanzada, o un bulbo de proa bajo la línea de flotación.

Aquí se ve el accidente grabado desde el barco, en un corto de la recientemente difunta agencia TELAM. La proa del En May enfila en recta contra el pilar de corriente abajo en la orilla bonaerense.

Y eso se hizo porque nuestro doble puente está pensado no sólo para automóviles y camiones, sino para el Ferrocarril Urquiza, cuyas formaciones pesan mucho más que decenas y decenas de camiones. De hecho, los dos puentes del complejo, el Mitre sobre el Paraná de las Palmas, y el Urquiza sobre el Paraná Guazú, fueron los primeros «asimétricos mixtos» del mundo, con cuatro carriles para autos y camiones en el sector carretero norte, y el ferroviario en el sector sur.

De ahí que los tableros de acero de ambos puentes cuelguen de distinto número de cables atirantados, u «obenques»: treinta del lado carretero, 43 del lado ferroviario. Es tanta la belleza del puente que hace falta cruzarlo muchas veces para detectar esa discrepancia. La Argentina que lo hizo todavía se creía en los trenes, y el complejo debía aguantar el paso de 14 formaciones por día. Hoy el país perdió casi 40.000 km. de riel, centenares de estaciones y casi todas sus formaciones. Es obra tardía del Plan Larkin, diseñado por el Teniente General Thomas Larkin, Ejército de los EEUU y el Banco Mundial, en 1962.

Sí, muerto Larkin y casi difunta la red ferroviaria argentina, ese plan sigue aplicándose. Si hoy ves un tren Urquiza cruzando el puente le sacás una foto. En compensación, el tránsito carretero se pensaba para 5000 rodados/día, y hoy son entre 15 y 20.000, según vengan las relaciones con Brasil, porque éste puente y la Ruta Nacional 14 son el fundamente de transporte terrestre del Mercosur. Que funciona más a camión que a riel.

Si se nos cae ese puente, limpiar de fierros y concreto el Paraná de las Palmas y construirle reemplazo sería una tarea de décadas, con mucho buceo técnico a ciegas en aguas oscuras, llenas de fierros cortantes, correntosas y de 25 metros de profundidad. A sumar, uso de grúas flotantes gigantescas para extraer los restos. Es mucho más difícil y barato extirpar el cadáver de un puente en el Paraná de las Palmas que del estuario del Patapsko.

Tal vez el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EEUU nos daría una mano en ello. No creo. Lo que hacen e históricamente han hecho en EEUU es dragar ríos y encerrar sus orillas entre terraplenes, es decir transformarlos un plucros caños de navegación. En el caso del Mississipi, el Cuerpo ha logrado la desaparición del 70% de la superficie de su delta desde 1932, lo que hoy genera inundaciones en a repetición con cada huracán. La de New Orleans en 2005, con 1800 desaparecidos y muertos, por ahora ha sido la peor.

De sedimentología y meteorología, estos muchachos todavía deben algunas materias. Odian las tareas peligrosas, pero se le están volviendo frecuentes a fuerza de medio siglo continuado de ahorro federal en infraestructura vial. Tantas guerras simultáneas en tantos paises cuyo nombre el ciudadano de a pie no logra pronunciar, le terminan saliendo caras incluso a los EEUU.

Si el próximo impacto naviero nos tira el puente Mitre, pasaría un tiempo indeterminable de logística naviera y vial interrumpidas, de pagos a consultoras extranjeras que acudirían como moscas a un cadáver, y de deuda nueva con prestamistas internacionales y otros hematófagos al uso. Eso, según los nuevos usos y costumbres.

Pero sobre todo, quedarían amputadas una de otra las repúblicas de Argentina y Brasil por tierra y por agua. Por tierra, porque se muere la RN14 y los siguientes puntos de cruce hacia Brasil quedan muy a trasmano de la Pampa Ondulada, o «Zona Núcleo» del agro. Habría que derivar los camiones de doble acoplado que hoy abruman la RN14 hacia puentes muy de aguas arriba: el General Belgrano, por el que pasa la RN 16 y que une Resistencia con Chaco. O el San Roque González, que enlaza Posadas, en Misiones, con Encarnación, Paraguay.

Sí, es como ir a de Baires a Córdoba pasando por Trelew.

Un Panamax que baja cargado y con corriente de popa, por definición, tiene poco control. Para compensar, debe generar al menos una corriente relativa de 8 nudos sobre el timón, es decir, exceder en esa cifra la velocidad de la corriente. En términos de velocidad absoluta, eso es ir medio rápido. Si un Panamx sin timón nos derrumba el Mitre, quedaría amputada del mapamundi la llanura Chacopampeana toda, no sólo la Zona Núcleo, o Cinturón Rosafé. Perdemos de un saque a casi todos nuestros compradores de grano, carnes, GNL y minerales, y proveedores de tecnología, que hoy son China y el Sudeste Asiático.

El remedio es mejor que el estado actual de cosas. Habría que derivar entonces los barcos y las chatas empujadas por remolcador por el Paraná Guazú, rama principal del gigantesco delta, que es tan profundo que en general no necesita dragados. En realidad, sería lo lógico incluso hoy. Eso alargaría los fletes, porque el Guazú sale al nacimiento del Plata frente a Puerto Carmelo, Uruguay, 70 kilómetros más al norte que la boca del Paraná de las Palmas. Habría gran gritería de «bean counters» de cerealeras y de armadoras de fletes, todas multinacionales.

Pero más gritarían otros. Hay mucha gente fina y extranjera viviendo del dragado del Paraná de las Palmas. Si se navegara por el Guazú, no habría tenido sentido alguno reformar drásticamente la profundidad del río para adaptarla a la moda de los barcos paquidérmicos. Sería contrafáctico: no habrían existido jamás la empresa Hidrovía, es decir la holandesa Jan de Nul. Tampoco habría fundamento alguno para instalar en el país al Ejército de los Estados Unidos.

El Paraná se seguiría llamando Paraná, no Hidrovía. Eso no eliminaría el problema de blindar con islas artificiales y «dolphins» los cuatro pilares maestros del segundo puente del complejo Zárate-Brazo Largo, idéntico al primero. Este segundo parte de la isla Talavera y aterriza en Brazo Largo tras saltar con sencilla elegancia el Guazú. Todo eso es territorio entrerriano y por ello el puente se llama «el Urquiza», en honor al caudillo que tanto hizo por mejorar la demografía de su tierra.

Cuando se estaba construyendo el complejo, las autoridades viales japonesas, que debían unir las islas y ciudades del archipiélago con puentes asimétricos y de doble propósito, vinieron aquí a aprender. Y nosotros, los maestros, estábamos improvisando, porque fuimos los primeros del mundo en intentar algo tan raro como combinar ruta y ferrocarril en un puente colgante, elástico y atirantado. Y no les cobramos un mango, manga de giles que somos.

Blanco sobre negro, a 47 años de inaugurada y copiada con entusiasmo por medio mundo, esta obra sigue siendo deslumbrante. Cada vez que cruzo el complejo, voy casi cantando el Himno. Esto es todo ingeniería argentina, no se gastó un gomán en constructoras externas. Y de consultorías, olvídate: sólo con el Reino Unido, para modelizar de modo físico la resistencia del puente ante el viento. Sólo con Italia, para modelizar físicamente la elasticidad del puente. Aquí se había hecho a pura matemática de la UBA, con las reglas de cálculo de ingenieros argentos, y sin mucha más capacidad de cómputo que la que daba «La Clementina», la supercomputara Ferranti instalada por Manolo Sadosky en Exactas en 1962. En el 68 ya había «mainframes» con circuitos integrados. De pronto, La Clemen era viejita.

En ambos casos, los modelos tangibles a escala cuadraron con lo ya calculado en pizarrones por nuestros matemáticos, ingenieros y aerodinamistas. Y a la hora de la práctica «real world», el doble puente material que invito a Ud. a cruzar, si me paga el peaje, se portó exactamente según lo previsto por los números y los modelos físicos. ¿Para qué teníamos las mejores universidades públicas de ingeniería de la región? ¿Para qué teníamos empresas que construían centrales nucleares, en lugar de cobrar peajes, o de vaciar el Correo Nacional?

Esos dos puentes sobre el Paraná de las Palmas y el Guazú son obra de Chacofi, y los consorcios Techint Albano, y Christiani y Nielsen, empresas argentas con ingenieros argentos, todos salidos de universidades nacionales, educación pública argentina, laica, gratuita y no arancelada.

El inicio de obra sucedió el mismo año que el hoy difunto puente de Baltimore, en 1971, y fueron inaugurados también el mismo año, en 1977, y fueron embestidos por dos cargueros hipertrofiados el mismo año, 2024.

Esperemos que aquí se terminen los paralelismos

La complejidad del complejo se esconde en su aparente y bella simplicidad. Las dos estructuras son ligeramente elásticas, algo bien diferente del modelo ultrarrígido de vigas abulonadas en un entretejido de triángulos, o «truss», del Francis Scott Key. Cuando frena un tren cargado a tope en medio del puente, o treinta camiones de doble acoplado, el tablero ferroviario se hunde y deforma de modo controlado. Es que la viga de acero que lo apuntala lo hace mediante acoples elásticos hidráulicos. Por eso hoy se banca sin mosquearse un número no imaginable de camiones.

Nadie con chequera o poder quiere cambio alguno en el Paraná. Sólo los que agraven un modelo defectuoso en lo físico, lo sedimentológico, lo climático, lo logistico y otras cosas esdrújulas. Nadie se asuste si algún presidente iluminado, tras gastar fortunas en predecibles consultorías, ordena dragar diez metros más profundo para que naveguen a su aire naves Post-Panamax por el Plata y el Paraná de las Palmas.

El «core business» del Gran Rosario es que las cerealeras puedan operar sus 21 puertos privados y las fleteras sus barcos con simples papelitos llamados «Declaraciones Juradas». Son veraces. ¿Acaso no son juradas? Ese acto de fe hace innecesario que allí pinten presencialmente la Prefectura y la Aduana, a ver qué corno se embarca y desembarca, y cuánto tributa.

Mientras no se cuestione esto, a los nuevos dueños del río los dragados innecesarios les importan un comino: no pagan ellos, paga el país en plata contante y sonante, y de yapa con subfacturación de cargas, con una evasión fiscal de vértigo, con unos alijos que te la cuento de falopa sudaca rumbo al mercado europeo y asiático, con un lavado de dinero que está literalmente transformando la edificación de Rosario en una opulenta Miami de cabotaje, y con una violencia de pandillas que empieza a justificar el apodo de La Chicago Argentina. Pero no por los viejos mataderos y frigoríficos, sino por aquella ciudad de Al Capone, Elliot Ness y Los Intocables. ¿No es lindo parecerse a los autodenominados americanos?

En este marco, nadie sueña con siquiera decirle a los dueños del río qué pueden hacer con sus barcos gigantes. Sería una intromisión del estado en aguas que, en la práctica, hace mucho que no pertenecen al estado nacional. Éste pinta ahí como simple paganini. Pero incluso en ese marco, no estaría de más gastarse unos morlacos en ponerle más islas artificiales y «dolphins» a los dos puentes del complejo. Por lo que p.p.

Eso cuando decidamos volver a tener estado nacional y obra pública.

Mientras eso no sucede, y para mitigar una espera quizás interminable, le propongo hablar del tiempo.

HABLEMOS DEL TIEMPO, ENTONCES

Somos la primera generación de argentinos que ha visto el fondo del Paraná, y hasta lo ha podido caminar. Lo pudimos hacer a partir del segundo año de una Superniña» de tres años al hilo entre 2019 y 2023. En los últimos dos, el Paraná estuvo reducido a un tercio de su caudal medio.

Esas eventos «históricos» ahora empiezan a ser banales por frecuentes. El En Mai se clavó contra un pilar del Mitre por la falta de fondo (es decir, de agua) en el canal de navegación, y antes, a lo largo del Paraná de las Palmas, se habían producido cinco varaduras, algunas con cierre del río (un barco cruzado sobre el canal bloquea tanto el ascenso como el descenso). No es que el maldito canal sea chico y que haya que dragar más. Es que los barcos son demasiados y demasiado colosales para el río.

Si éste es el modo de que las cerealeras, las aceiteras y los armadores navales ganan plata, tal vez deban cambiar de contadores.

Nuestra propuesta de mínima es que cambien de brazo del Paraná y agarren el Guazú. La de máxima es que el río vuelva al control del estado federal. Y no sólo en términos aduaneros y contables, sino de navegación. Se llama Paraná, no Hidrovía.

El Paraná transporta 160 millones de toneladas anuales de arcillas y arenas. Se nota, porque el delta crece a ojos vistas: le gana 40 metros por año de terreno al Plata. Cuando yo era pibe, terminaba en el Tigre. Hoy, en San Isidro. Lo impresionante es que eso sucede a contramano del nivel promedio del río, fijado por el aumento del nivel del Océano Atlántico, fijado a su vez por el derretimiento de los hielos polares y continentales, fijado a su vez por el rápido aumento de la temperatura mundial. La pulseada entre la erosión y la sedimentación la va ganando el barro.

En los años de Niño, con el Paraná en avenida, la cantidad de sedimento arrastrado se hace mayor. En los años de Niña, con el río en estiaje, el barro y la arena quedan al aire, y sólo les hacen sombra las nubes. Entonces los 21 puertos deben cargar los barcos a medias para que no encallen, y los demasiado grandes e ingobernables encallan igual, y Prefectura debe cerrar el río.

Sensacional, la lógica que la privatización del río le generó al principal sistema logístico del país.

Los ciclos Niño-Niña se han vuelto más frecuentes y más agudos. Lo que ya no es muy normal es la normalidad, ni siquiera la nueva normalidad desde los ’80 a hoy. Formatear el río a pura draga a conveniencia de los armadores, las cerealeras y a costo del estado no funciona para nadie. Empecemos por fijar tonelajes máximos tolerados y mandar tránsito pesado por el Guazú, lo más seguro y barato. Sorry, Jan de Nul y socios criollos, sorry, USA Army Corp of Engineers. El exceso de costos, de contrabando, de dragados y el caos nos obligarán a darles a todos una patada en el culo. No sin cierto e inconfesale placer patriótico.

Sobre eso, vuelvo al final.

Bueno, sigo hablando del tiempo, como hacen los desconocidos durante los viajes demasiado largos en ascensor. Es que el cloma es una fuerza planetaria mayor que la de las cerealeras y navieras, aunque aquí todos seamos Vicentín.

Una conteinera Post-Panamax atravesando -como mwjor puede- las nuevas esclusas del Canal de Panamá, hechas para buques gigantes y terminadas en 2016. Lo que no tuvieron en cuenta los panameños era que se podían quedar sin lluvias y sin calado. Por eso hoy transportan un 40% menos de barcos.

Eso me obliga a hablar del Canal de Panamá. El Dali salía de Baltimore con toda la intención de cruzar la larga y compleja bahía de Cheasapeake, y luego rumbear hacia el sur, para trasponer el Canal de Panamá con cautela y llegar al Pacífico, y un destino asiático. El estado del Canal tal vez explique por qué no llevaba carga completa.

Por el cambio climático, el Canal de Panamá está pasando por un período seco, en una visión optimista. En una visión más climatológica e hidrológica, está jodido. Los nunca imaginaron este escenario cuando en 1904 le arrebataron violentamente estas tierras a Colombia, para retomar las obras abandonadas sin éxito por Ferdinand de Lesseps, el creador de otro canal crítico: el de Suez.

La catástrofe de Baltimore ocurrió en un momento crítico para el transporte marítimo global. El Canal de Panamá perdió profundidad y un 40% de capacidad de porte. Esto coincide con los ataques de los Houthi contra varios buques en el Mar Rojo en los últimos meses. Tirarle misilazos a los Super-Panamax en aguas tan cerradas es como cazar patos en la bañadera. Como Suez se ha vuelto peligroso para toda nación o empresa aliada comercial o políticamente con Israel, hay que tomar rutas 14.000 km. más largas. De yapa, la piratería somalí se ha vuelto nuevamente un negoción.

Pero Suez tiene problemas mucho más graves que los Houthi. No por falta de agua, ya que corre de punta a punta a nivel de los mares Rojo y Mediterráneo.

Los houthíes son circunstanciales, no así las navieras. Suez hace rato que le queda chico a los cargueros elefantiásicos de hoy. El encallamiento del colosal Ever Given en Suez ocurrió hace ya tres años, pero el desbarajuste en cascada de atrasos de entregas que causó el embotellamiento todavía sigue. HAY grandes bufetes internacionales de abogados que viven de los juicios por incumplimientos de entrega.

En la logística «just in time» preponderante hoy, las fábricas en distintas partes del planeta trabajan sin stocks, porque están abrochadas a una «cadena de valor» y les han hecho creer que los componentes van a llegar justo a tiempo. Pero eso hoy es religión en crisis. Si vas a depender de Indonesia para comprar papel higiénico en Alemania, mejor mudate a Francia, donde tienen bidets. El «just in time» se lleva a palos con dos fuerzas mayores: la geopolítica y el cambio climático.

En Panamá hay muchas esperas y poco fondo. En Suez, lo mismo, pero además, demasiados misiles. Para pasar del Índico al Atlántico o al Mediterráneo, ahora es mejor ir por abajo de África, al sur del Cabo de Nueva Esperanza. Y para pasar del Atlántico al Pacífico, lo seguro es ir por el sur del Cabo de Hornos, el Estrecho de Drake, aunque la meteroología y el mar son espantosos. El gigantismo naviero, el cambio climático, las cadenas de valor y la globalización al palo nos obligan a usar las rutas marítimas del siglo XIX.

El Dalia se atrevía a pasar por Panamá, pero se le interpuso un puente, y sobre todo, su propia, colosal y mala ingeniería, aunque las hay peores.

Hay que ver lo chico que parece el puente Mitre, que es gigantesco, en proporción al barco chino En Mai. que no es grande. La foto de arriba habla sola, y en varios idiomas.

Cuando se atravesó en Suez, cruzado como caballo de granadero debido al viento (SIC), tomó seis días sacar al Ever Given de la varadura. El milagro no lo hicieron los remolcadores que lo tironeaban, ni la diminuta retroexcavadora Komatsu que intentaba crearle un lecho de agua bajo la proa. El trabajo pesado lo hizo la marea sicigia del 29 de marzo. Aunando el tirón gravitatorio del alineamiento lunar y solar, subió el pelo de agua de todo el canal y le obsequió un generoso metro y medio adicional de agua bajo el fondo. El Ever Given volvió a flotar.

Pero no todo el mundo tiene tan buena onda como el hermano sol y la hermana luna. No bien llegó a Port Said, el Ever Given fue incautado por la autoridad del Canal, para reclamar por las pérdidas de peaje de más de 200 barcos embotellados en el Meditarráneo, en el Mar Rojo, o juntando polvo de simunes en las zonas de espera. Obligatorias, porque el ancho del canal no da para tránsito de doble mano.

Agarrado tan vehementemente por varias pilosidades corporales, el armador del Ever Given, Bernhard Schulte Shipmanagement, firma europea pero radicada en Singapur, tuvo que garpar una fortuna. Así pudo recuperar el barco chino bajo bandera panameña, pero con tripulación enteramente india. Los indios cobran menos y trabajan sin horarios. Pero se prefieren las tripulaciones filipinas y malasias porque trabajan a muerte. En el sentido literal. 

Lo que trae esto a colación: aunque está en el puesto doce del mundo por caudal, casi 20.000 m3 por segundo, el Paraná es chico para los Post-Panamax, aunque drague King Kong. El río baja a una velocidad media anual de 5 a 7 km. por hora, la de una caminata humana. Si se le añaden 14 km. para que un barco que baja cargado y con corriente de cola tenga timón, estamos en 20 km/hora. ¿Se bancan los pilares del complejo Zárate-Brazo Largo el impacto de 80 o 100.000 toneladas a esa velocidad?

Cuando la Argentina vuelva a tener estado y presidente, y ganas de ser una nación y no un lugar, habrá que repensar el Paraná.

Un experto en puertos, logística y navegación, Ricardo Bianchi, nos hizo llegar varias propuestas al respecto. Nos parece especialmente atinada la de construir una gran plataforma metálica de trasbordo en la zona de espera del Plata, ubicada más o menos en la cabecera de otra obra a espera de estado y de presidente, el Canal Magdalena. Ese dragado en el Plata acortaría la salida al mar y le permitiría a la Argentina conectar entre sí por agua todos los puertos marítimos del país, sin tener que pasar (y pagando peaje) por aguas uruguayas.

Esa instalación de trasbordo tendría la ingeniería relativamente simple de una plataforma petrolera de aguas someras, pero sería de un tamaño y una resistencia a cargas mucho mayor. Serviría únicamente para trasbordos: se podían cargar y descargar rápido y bien barcos Post-Panamax. Pero el Plata y el Paraná en sí deberían funcionar con barcos menos peligrosos para la infraestructura que los Panamax.

Con una estación de trasbordo como la que sugiere Bianchi, el Canal Magdalena para acortar viajes y no pagarle peajes a Uruguay, la inversión se pagaría sola. Lo haría aún más rápido si se sale del Paraná al Plata por el brazo Guazú, que es profundo porque no draga Jan de Nul ni los milicos yanquis, sino Tata Dios. O el Universo, como se prefiera.

Imposible no citar a un profesor de ciencias que nos lee siempre, Ricardo Miró. Nos recordó que don Manuel Belgrano intentó fundar la Escuela de Náutica para que este virreinato (que lo fue y volvió a ser) pudiera desarrollar su propia navegación. La Audiencia de Cádiz, que ocupaba transitoriamente el poder en España en lugar del rey Borbón pero para nosotros era de similar toxicidad, ordenó cerrarla. «Aquí navegamos nosotros», era el mensaje.

Se acató.

Echados (durante un tiempo) los Borbones, Domingo F. Sarmiento, tipo lleno de luces y de sombras, en uno de esos momentos luminosos a volvió a fundar la Escuela de Náutica. Tras la Segunda Guerra Mundial, se sacó la cuenta de que los frigoríficos y las navieras británicas habían vivido esquilmando a la Argentina con 70 años de subfacturación. Destapar esa olla le costó la vida al senador por Santa Fe, Enzo Bordabehere, y, por extensión, a su mentor, Lisandro de la Torre, que se salvó del balazo que liquidó a su amigo en el Senado, pero no de una depresión terminal posterior. Visto todo lo cual decidimos no confiar en terceros países para exportar e importar bienes agropecuarios, y se fundó la Empresa Líneas Marítimas Argentinas.

Le iba bien. Justamente por ello, cuando tras un lindo «golpe de mercado» llegó al poder Carlos Menem, remató ELMA. Que se había vuelto la mayor flota oceánica nacional de la región. Menem vendió sus barcos e incluso sus oficinas internacionales. Y privatizó los puertos nacionales.

«Aquí navegamos nosotros», nos siguen diciendo los que cortan ahora el bacalao mundial.

Pero es notorio que lo hacen para el carajo.

Daniel E. Arias

En el Garrahan desarrollan un sistema de realidad virtual para entrenar a pediatras

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Fundado en 1987, a lo largo de casi cuatro décadas el Hospital de Pediatría Garrahan viene abriendo caminos e implementando prácticas de vanguardia en el tratamiento de las dolencias infantiles, especialmente en las más complejas. Es un centro público de alta complejidad y de referencia en América latina donde se forman más de mil profesionales en 30 especialidades. Todos ellos tienen que adquirir competencias en la comunicación con el niño y su familia, una destreza tan importante y delicada como las decisiones terapéuticas.  

Para explorar la utilidad de las herramientas más modernas, en este momento están desarrollando un proyecto sobre psicoprofilaxis para médicos y pacientes en conjunto con el Instituto de Investigación Biomédica de la Facultad de Ingeniería de la UBA (Fiuba) y la compañía tecnológica Quarev, que fue aprobado por el Comité de Ética del hospital.

“Es algo muy, muy interesante –cuenta Sergio Lew, de la Fiuba–. Más allá de lo que tiene que ver con su conocimiento de las enfermedades y procedimientos, los médicos se entrenan en habilidades ‘blandas’, que son las que tienen que aplicar cuando deben interactuar, por ejemplo, con chicos o chicas que sufrieron problemas de abuso, interrupción temprana del embarazo o prevención del embarazo adolescente. Hace muchos años, en el hospital se implementó el role playing; es decir, se actuaban las diversas situaciones. Pero a los médicos les resulta muy difícil pensar que tienen delante a un adolescente, si en realidad enfrentan a un actor de 60 años. Aplicando las técnicas de realidad virtual, médico y actor pueden ensayar los casos más complicados como si estuvieran verdaderamente en un consultorio. Las prácticas empezaron hace alrededor de un año y  el resultado es excelente”. 

El mismo sistema permite prevenir el stress que los pequeños pacientes padecen al despertar de una cirugía. “Los chicos que van al quirófano tienen terror, porque no saben qué les va a pasar –agrega Lew–. Con el casco de realidad virtual, pueden hacer un recorrido en 3D por la sala de operaciones, recorrer la terapia intensiva y volver a la habitación. Todo sin moverse de la cama. Incluso les hicieron una aplicación para el teléfono”.  

Juan Carlos Vassallo, director asociado de docencia e investigación del Hospital Garrahan, donde lidera y promueve nuevas propuestas de capacitación, coincide. Aún sin resultados definitivos, la experiencia de la mayoría de los residentes que intervienen en este programa piloto es muy favorable. 

“Es importante explorar estos desarrollos innovadores, y ver si son útiles para después escalarlos –comenta Vasallo–. Todavía no tenemos conclusiones publicadas, pero estamos encantados con lo que se hizo hasta ahora. Nos entusiasma, porque nos parece que esto puede aportar en educación médica, pero además es muy accesible y económico”. 

El objetivo de uno de estos “pilotos” es enseñar comunicación efectiva a los profesionales que atienden a niños/as y sus familias. “En general, los profesionales aprenden a comunicarse con los pacientes de una manera un poco anárquica, viendo cómo lo hace otro –explica Vasallo–. El hospital tiene desde hace muchos años un programa que incluye simulación con actores que actúan escenarios, como el consultorio, la guardia, la terapia intensiva o lo que fuere. Cada situación le exige al médico desplegar ciertas herramientas, como ser empático, respetuoso, escuchar al paciente y su familia, lograr acuerdos, respetar la autonomía… El problema es que esto con actores va fenómeno, con un padre, con una madre, hasta con un adolescente. Pero si el profesional tiene que hablar con un niño de cinco años con trastorno del espectro autista o con uno de siete que padece bullying en la escuela, o con uno de diez víctima de maltrato familiar, o de 12 sobre prevención de abuso o de embarazo adolescente…” 

Según explica Vasallo, hay situaciones en las que uno no puede saber cómo va a reaccionar un niño. Con esta herramienta, se genera  un consultorio virtual que hace sentir al profesional que se está capacitando como si estuviera en el mundo real. El médico que está en entrenamiento se pone el casco y enfrente tiene un chico de siete años acompañado por el padre o la madre, pero son avatares. El profesional pregunta y el chico responde, aunque el que contesta en realidad es un actor que tiene puesto a su vez un casco de realidad virtual y sigue un guión preparado por los especialistas del hospital.  

“Hicimos una prueba piloto en un curso de prevención del embarazo adolescente, y ahora estamos validando los resultados con los instrumentos que tiene la investigación de las ciencias de la educación para evaluarlo”, destaca Vasallo.

El programa está pensado para profesionales en formación, médicos, pediatras, enfermeros, terapistas, cirujanos, anestesiólogos y en este momento están realizando una prueba piloto con residentes de pediatría, de los que en el hospital hay más de 300. Una vez que se hizo el ensayo, se reúnen los que participan en el curso con un psicólogo o especialista experimentado del hospital, y se hace una devolución sobre el desempeño con énfasis en aquellas conductas que fueron adecuadas o reflexionando sobre las que se tienen que mejorar.

“Estamos muy entusiasmados, porque esto nos abre la posibilidad de entrenar a los profesionales en algo que no podíamos hacer bien –confiesa Vasallo–. De otro modo, el médico tiene que aprender sobre el error y es mejor generar espacios de entrenamiento en los que adquiera competencias, pero sin riesgo para los pacientes”.

Otra vertiente del uso de realidad virtual es el ensayo de situaciones “de traslado”. En este caso, el médico simula que va en la ambulancia, se baja y se enfrenta a tres pacientes. Tiene que identificar la condición de riesgo de cada uno y seleccionar la intervención adecuada. Luego, el programa le “devuelve” lo que hizo y le sugiere lo que debería haber hecho.  “Es entrenamiento para tomar decisiones de ‘triaje’ [o clasificación según el riesgo clínico] –explica Vasallo–. Este es un ensayo ‘autoadministrado’; es decir que el médico lo puede realizar en soledad. Después le llega un informe donde se pone en valor qué aspectos tiene que tener en cuenta en cada caso”. 

Y concluye: Aprender del error es un concepto nuevo, pero lo interesante de esto es que no se hace sobre un paciente, algo que hoy va siendo cada vez menos aceptable desde el punto de vista ético”. 

NORA BÄR

La Comisión Nacional de Energía Atómica detuvo la construcción de sus dos proyectos insignia

La CNEA, obligada a paralizar el CAREM y el RA-10

Ni siquiera los dos proyectos emblemáticos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el CAREM y el RA-10, que están en etapas muy avanzadas de construcción (uno de ellos, a punto de finalizarse) y representan la posibilidad de colocar al país en la vanguardia tecnológica mundial, además de ingresos por millones de dólares en exportaciones, se salvan de las amputaciones presupuestarias a troche y moche que está ejecutando el nuevo gobierno. Un documento firmado por todos los gerentes del organismo acaba de dar a conocer que la situación presupuestaria de la institución es crítica. Este miércoles, la UOCRA decidió un paro en el CAREM porque se despidieron 69 trabajadores de una de las subcontratistas de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) para la obra civil. 

El CAREM es el primer reactor nuclear de potencia íntegramente desarrollado y construido en el país, y tiene un diseño revolucionario. El prototipo se levanta en Lima, Provincia de Buenos Aires, y es el primer reactor modular de baja y media potencia del mundo (SMR, por sus siglas en inglés) en estar oficialmente en construcción. 

Comparación del avance de varios reactores modulares. A la izquierda, el argentino

El RA-10 se construye en Ezeiza y es el reactor multipropósito más moderno del mundo. Permitirá cuadruplicar la producción de radioisótopos de uso médico para estudios funcionales, podría ubicar al país como un jugador importante en el mercado de esos productos y lo pondría en un puesto de avanzada en la investigación con haces de neutrones, un área crítica para la producción, testeado y estudio de materiales. 

La física Adriana Serquis, presidenta de la CNEA, que presentó su renuncia antes del cambio de gobierno y está esperando la aceptación, envió un escrito al secretario de Energía, Eduardo Rodríguez Chirillo, informándole que hubo que decidir el corte de obra en el CAREM y el RA-10 desde este lunes por la crítica situación financiera del organismo.

“A comienzos de año, con el secretario de Energía habíamos quedado en que el crédito que se otorgara se iba a pagar –afirma Serquís–. Eso no fue cierto. Hasta el viernes, no habían pagado absolutamente nada del presupuesto 2024, excepto salarios y becas. Veníamos sobreviviendo porque nos habían pagado una deuda de 2023, pero llegamos a esta situación que se denuncia en la nota de los gerentes. Después de eso, nos pagaron 3000 millones que representan el 11% nada más de todo lo que nos deben. La obra civil del RA-10  está completa en un 100% (la total, en un 85%).  Se esperaba que con los contratos vigentes con INVAP y todas las subcontratistas se pudiera terminar para el año que viene y empezar la puesta en marcha. Y en el caso del CAREM, es un proyecto que está cerca del 70% de avance, uno de los más adelantados del mundo y uno de los únicos que tenía la oportunidad de completarse mucho antes de 2030, cuando otros países plantean tener los suyos listos. Nosotros planeamos incluso adelantar de 2028 a 2027 la posibilidad de puesta en marcha«. 

Para todo 2024 todavía se cuenta sólo con el crédito presupuestario prorrogado de 2023 que alcanzaría en algunos casos hasta mayo o junio, según los incisos. A pesar de los esfuerzos, todavía no hay certeza de fechas en las que pudiera concretarse. 

“En lo que respecta a la ejecución presupuestaria, se le había asignado a la CNEA una cuota total para devengar durante todo el primer trimestre de $26.337.326.448, sin considerar los sueldos –afirma el documento–. A la fecha, sorteando muchos obstáculos presupuestarios, se ha logrado devengar $10.435.166.814 y está devengando otros $8.343.614.745 que suman $18.778.781.559 y configurarán la deuda exigible al momento. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos institucionales por ejecutar toda la cuota de gasto durante todo este primer trimestre del año, no se hicieron las transferencias de fondos para poder realizar los pagos efectivos a los proveedores, con la única excepción de las transferencias correspondientes a salarios y becas. Recién en el día de hoy, terminando el trimestre, está llegando la primera cuota de transferencia de fondos por $3.077.859.234 que representan sólo el 11,7% de todo lo que se había previsto devengar y el 16,4% de lo que será la deuda exigible de proveedores, que alcanzará para pagar una mínima parte de todo lo comprometido”. 

Así las cosas, no se puede cumplir con los pagos a proveedores correspondiente a muchos meses y varios tuvieron que comenzar a no prestar servicios. Por supuesto, esto empieza a afectar el normal funcionamiento de las instalaciones de los centros atómicos, complejos tecnológicos y regionales y de laboratorios de CNEA que no pueden reponer los insumos necesarios para realizar los análisis que den cumplimiento a los requerimientos regulatorios. 

NORA BÄR

Una Convención de literatura de Ciencia Ficción en Buenos Aires

Viernes 29 a domingo 30 se lleva a cabo «Encuentro Cercano», una convención nacional de ciencia ficción. Tendrá lugar en la Biblioteca Popular Ansible, Artigas 1850; CABA.

Este es el programa completo:

-Viernes 29 a las 20h: ese día inauguraremos la convención con el estreno de la pieza teatral Error de Sistema. Se trata de la adaptación del cuento ganador del concurso de relatos Karel Capek que hicimos este verano. El cuento es de Hernán Domínguez Nimo, y la adaptación la está realizando el equipo teatral de la Cooperativa Café Artigas, que es el centro cultural donde está ubicada la biblioteca. A diferencia del resto de actividades de la convención que son gratuitas, la función es a la gorra, y la recaudación total será para el autor del cuento, a modo de premio del concurso que ganó. Reservas a [email protected]

El sábado 30 y domingo 31 son los días fuertes de la convención, con la feria de editoriales de cf y dibujantes (de 14 a 20) y las charlas y actividades (de 15 a 21). Acá te las resumo un poco

-SÁBADO 30

15hs: Charla sobre la ciencia ficción argentina en los 60, con Matías Carnevale. A través de la lectura de tres antologías de cuento argentino de ciencia ficción, publicadas a fines de los sesenta, Matías Carnevale explorará diferentes aspectos de la consolidación de la ciencia ficción en la literatura argentina, período en el que se avizora una especie de canon dentro del género. Matías Carnevale es licenciado en lengua inglesa por la Universidad de San Martín y maestrando en literaturas comparadas por la Universidad de La Plata. Ha publicado los libros «Los parasicólogos y otros relatos» (2018, ficción), «En la tierra como en el cielo: cine estadounidense de ciencia ficción» (2019, ensayo), «Ray Bradbury, el hombre centenario» (2020, compilación de ensayos), «Exploraciones, ensayos en torno a Pablo Capanna» (2022, compilación). Desde 2020 da talleres de lectura online de clásicos de la ciencia ficción. Colabora habitualmente en medios periodísticos de Argentina y el exterior.

16hs: Charla sobre Alien 1979 y el videojuego Alien Isolation: Daniel Lanark, docente universitario, investigador y artista, nos hanlará sobre estética y comunicación en dos de las producciones relacionadas con alien: la película original del ’79 y el videojuego Alien Isolation.

 17hs: Musicalización en vivo de un fragmento de «Aelita la reina de marte»: a 100 de su estreno, el músico Pablo Bronzini musicalizará un fragmento de esta película muda.

18hs: Charla sobre ciencia ficción latinoamericana: Lucía Vazquez y Ezequiel de Rosso conversarán sobre tendencias actuales del género en la región. Lucía Vazquez es docente e investigadora, también escritora, se dedica especialmente a trabajar con literatura argentina de ciencia ficción. Es becaria doctoral de Conicet y da clases en el Joaquín V. González y la FUC (Universidad del Cine). Hace su doctorado en la UBA (FILO) y tiene su trabajo radicado en el Instituto de Literatura Hispanoamericana. Participa de grupos de investigación en UNA y en USAL. Hace unos días estuvo en la Universidad Eotvos Lorand dando una charla sobre ciencia ficción latinoamericana. Publicó su primera novela el año pasado, «Entonces eso es todo», y en 2019 «Caminan entre nosotros», en coautoría. Ezequiel De Rosso es doctor en Letras por la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET. Dicta cursos de literatura latinoamericana en la Universidad Nacional de las Artes. Ha publicado «Nuevos secretos. Transformaciones del relato policial en América Latina (1990-2000)» (2012). Entre otros volúmenes ha editado «Lo que vendrá: Una antología», de Josefina Ludmer y, con Silvia Kurlat Ares, «La ciencia ficción en América Latina. Crítica. Teoría. Historia». Ha dictado conferencias y publicado artículos sobre policial y sobre ciencia ficción latinoamericanos en diversos países de América y Europa.

19hs: Charla sobre los cuentos y la trilogía de Valis de Philip Dick.
Marcelo Acevedo y Martín Rimbretaud conversarán sobre la trilogía de Valis y la producción cuentística de Dick. ¿Qué puntos en común puede haber sobre esas etapas aparentemente dispares de su escritura?

Marcelo Acevedo es periodista y editor. Autor de los libros Conversaciones con Pablo Capanna (Ayarmanot, 2016) y Ruta al infierno – La saga de Mad Max (Cuarto Menguante, 2021). Dirige junto a Juan Mattio y Flor Canosa la colección de ficción extraña Arqueologías del futuro (editorial Indómita Luz).

20hs: Velada homenaje a toda una vida dedicada a la CF y el fantástico: Queremos rendir tributo a personas que llevan toda una vida en este ámbito: escribiendo, dibujando, editando. Serán homenajeados/as en la velada: Angel “Lito” Fernández, Miguel Matejka, Victor Hugo Arias, Stella Maris Fusé, Eugenio J. Zappietro, Lydia Angela Loréfice de Passalia, Roberto Dulce, Ricardo A. Ertl, Carlos Altgelt, Pepe Aguirre, Roberto Luis, Roberto Regalado, Martha Barnes, Marcial Souto, Juan Carlos Prieto Cané, Horacio Lalia, Norma Viti, Adrian Nestor Escudero, Maria Granata, Emilio Balcarce, Ricardo Ferrari, Juan Pedro McLoughlin, Hector Peiteado, Germán Cáceres, Natan Solans, Eduardo J. Carletti, Andrés Esteban Machalski, Sergio gaut vel Hartman, Alfredo Ernesto Grassi, Pascual Lococo, Jorge Claudio Morhain, Amador Tanoira, Pablo Capanna, Ricardo Villagrán, Susana Itzcovich, Mercedes Carreras, Carlos Otto Miller. Tendremos la suerte de contar en la Biblioteca Popular Ansible con la presencia de algunos/as.

-DOMINGO 31

15hs: Charla sobre tapas pulp argentinas: Christian Vallini Lawson y Mariano Buscaglia harán un repaso visual por décadas de portadas de publicaciones populares. Christian Vallini Lawson es traductor, intérprete, investigador literario y autor. Lleva publicados arriba de 200 relatos y notas en nuestro país, EE.UU., Finlandia, España, Inglaterra. Mariano Buscaglia es editor y aficionado a la escritura.

16hs: Charla sobre cine argentino de ciencia ficción: Ayi Turzi hará un repaso al cine de género local, gran desconocido en muchos ámbitos. Ayi Turzi es divulgadora e investigadora.

17hs: Lectura y dibujo en vivo de un cuento de China Miéville: Mallory Craig-Kuhn leerá un relato de China Miéville traducido al castellano rioplatense, mientras Flavio Greco Paglia se deja inspirar para ilustrarlo en vivo. La traducción de una traducción. Traducción de lenguajes, idiomáticos y artísticos. Mallory Craig-Kuhn es traductora literaria, escritora y especialista en ciencia ficción, policial y new weird. Su primera novela, «Divino neón», sale en 2024 por Ediciones Ayarmanot.
Flavio Greco Paglia es ilustrador de portadas y afiches, especializado en fantástico y terror. Trabajó para festivales como Buenos Aires Rojo Sangre y Curtas Festival do Imaxinario (España). También hizo ilustraciones para revistas y libros del género, como Heavy Metal magazine.

18hs: Charla sobre viajes a través de portales estelares: Andres Ozols, acompañado por Walter Pérez Blanco, nos contará relatos de supuestos viajeros a través de portales estelares. Andrés Ozols es Dr.en Fisica, ex profesor asociado, consultor, director del laboratorio de Nanomateriales, Microfluidica e Ingeniería de Tejidos del Instituto de Ingeniería Biomedica de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Hace desarrollos en medicina regenerativa, dispositivos biomédicos, medicina cuantica y filtración de metales pesados en agua. Consultor del área biomedica y ambiental. Contaminación electrogmanetica, del aire y agua. Profesor invitado de la Universidad Tecnológica de Riga (Letonia). Evaluador de la CONEAU, UBA. Integrante de los subcomites IRAM de Productos Médicos, textiles, implantes Quirúrgicos y Nanotecnologia. Walter Pérez Blanco es licenciado en Artes Audiovisuales.

19hs: Presentación del libro «Minotauro, una odisea de Paco Porrúa»: El autor del libro Martín Felipe Castagnet nos contará de uno de los personajes clave de la llegada de la ciencia ficción al castellano, el fundador de la editorial Minotauro, Paco Porrúa. Martín Felipe Castagnet es doctor en Letras y docente de la UNLP, editor y traductor. Escribió las novelas «Los cuerpos del verano» y «Los mantras modernos» así como los ensayos Unos ojos recién inaugurados y Minotauro, una odisea de Paco Porrúa. Fue elegido por el Hay Festival / Bogotá39 y la revista Granta como uno de los escritores más destacados de su generación.

20hs: Proyección de entrevista con Pablo Capanna grabada para la ocasión. A cargo de Luís Pestarini

Asimismo, tanto sábado como domingo de 15 a 18 habrá juegos de rol: el sábado ambientados en crónicas marcianas, y el domingo en El Eternauta.

Por otro lado, la feria de editoriales y dibujantes tendrá stands de:

-Libros el Cosmonauta

-Interzona

-Chirimbolito

-Indómita Luz

-Sensacional Revista

-Incógnita Ediciones

-Editorial Cuarto Menguante

-Loco Rabia

-Tren en movimiento

-Rayo Rojo

-Proletrario y Sudakuir ediciones

-Esteban Corio

-Ayarmanot

-Cuásar

-Cineficción

-Muerdemuertos

-Pórtico

-Salvador Sanz

-Flavio Greco Paglia

-Brian Janchez

-Magrio González

-Nahuel León

-Grendel Bellarousse 

-Rodrigo Vega

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Argentina compra los F-16: otra oportunidad perdida

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Luego de la aprobación de los fondos por parte del Ministerio de Economía de la Argentina, en el día 26 de marzo, los ministros de defensa de la Argentina, Luis Petri, y Dinamarca Troels Lund Poulsen, firmaron en Buenos Aires la carta de intención por la compra de los 24 F-16A/B Block 15 Fighting Falcon (más un Block 10 para usar en instrucción en tierra).

Este es el anteúltimo paso para la firma del contrato, que, según fuentes del Ministerio de Defensa, está previsto que se lleve a cabo el próximo 15 de abril en Dinamarca, hacia donde viajará el ministro Petri junto al jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier Fernando Mengo, y otras autoridades.

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Opinión: otra oportunidad perdida

Desde diciembre de 2015, cuando la Fuerza Aérea Argentina dio de baja el sistema de armas Mirage-Dagger en todas sus versiones, la Nación se quedó sin su estilete aéreo, se quedó sin cazas interceptores supersónicos. Este importante sistema de armas comenzó a ser incorporado en la década del 70 y Argentina supo tener una distinguida capacidad militar con estos aparatos de origen francés -Mirage III en varias versiones- e israelí -en versiones de Mirage V Dagger y Mara-. Lo cierto, es que estos aviones de destacada actuación en la guerra de nuestras Islas Malvinas, son de concepción de tercera generación con distintas limitaciones pese a las actualizaciones que fueron llevadas a cabo, posterior al citado conflicto del atlántico sur.

En los años previos al 2015 el sistema de armas Mirage protagonizó algunos incidentes que le fueron atribuidos al desgaste y a sus años de servicio. Sin embargo, algunos especialistas sostienen que una dotación mínima podría haberse sostenido en servicio algunos años mas y no perder esa capacidad interceptora supersónica.

El alto mando aéreo, tal vez, interpretó que dando de baja a todo el sistema de armas pondría presión a la conducción política para un rápido reemplazo. Eso no ocurrió. De todos modos, vale recordar, que a finales de 2015 el Ministerio de Defensa había acordado con Francia y España la adquisición del Mirage F-1, avión caza interceptor, de origen francés pero que era operado por el Ejército del Aire Español. Este avión, si bien antiguo, ostentaba horas remanentes de vuelo que suponía un parche momentáneo a la capacidad militar diezmada, hasta tanto se adquiriera un nuevo sistema de armas que le asegurara a la Nación tener en operaciones a un caza interceptor de cuarta generación por muchos años. Finalmente, eso no ocurrió. El saliente ministro Agustín Rossi entendió que la operación debería ser cerrada por el gobierno entrante, toda vez que comprometía parte del presupuesto del ejercicio del año venidero.

Durante todo el gobierno del ingeniero Mauricio Macri no se hicieron avances en la adquisición de aeronaves de combate que suplieran esa capacidad militar perdida, el corazón de la aviación de combate argentina quedó a cargo de la V Brigada Aérea (San Luis) donde operan, aún, los veteranos A-4AR adquiridos a EE.UU. de segunda mano -con actualizaciones- en el año 1997 durante el gobierno del presidente Carlos Menem en el apogeo de las relaciones carnales. Argentina, durante ese gobierno, obtuvo el estatus “aliado extra-OTAN” que le otorgaba ciertos beneficios en la adquisición de equipos militares.

Más acá en el tiempo, durante la gestión de Alberto Fernández, nuevamente el ministro de Defensa Rossi, quien había promovido la sanción de la ley del FONDEF (un fondo especial para la financiación de la reestructuración de las FF.AA.) puso sobre la mesa la discusión sobre la adquisición de material aéreo con capacidad interceptora. Fue así como durante más de tres años la Fuerza Aérea evaluó distintos modelos (KAI FA-50, HAL TEJAS, JF-17 Thunder BLOCK III, F-16, MIG-35, entre otros) quedando seleccionado en primer término, el KAI FA-50, un avión producido por Corea del Sur, derivado del TA-50 un entrenador avanzado producido por la misma factoría. Durante el año 2022, el ministro Rossi hizo pública una nota enviada por KAI notificando que no podía vender el avión tal y como lo ofrecía. Esto como consecuencia de las restricciones impuestas por Londres debido al embargo de armas, sistemas y bienes bélicos que pesan sobre nuestro país luego de la mencionada guerra por nuestras Malvinas. Esta cuestión estaba vinculada a ciertos sistemas de abordo que portaba el avión coreano y que imposibilitaban el negocio.

Por otro lado, el ruso MIG-35 había sido descartado, pese a sus sistemas de arquitectura abierta que le permitían la adquisición y montaje de armamento occidental, esgrimiendo, las autoridades aéreas, razones de sostén logístico y el inicio de las hostilidades con Ucrania.

Finalmente, los dos aviones que arribaron con posibilidades de transformarse en el nuevo sistema de armas interceptora de cuarta generación de la Fuerza Aérea Argentina fueron: el JF-17 Thunder Block III, de origen chino, y el F-16 de origen estadounidense y operado por la Real Fuerza Aérea Danesa.

Hasta diciembre de 2023 el que corría con mas chances era el avión chino, porque cumplía con los requisitos impuestos por el alto mando aéreo, no portaba elementos británicos que impedían cualquier negocio y, además, eran aviones con cero horas de vuelo; aviones nuevos.

A partir de la nueva administración del presidente Javier Milei, y su vocación de extrema occidentalización, las puertas al producto chino se cerraron definitivamente. Argentina, y su nuevo posicionamiento geopolítico, clausuró todos los negocios con la potencia oriental. La irracionalidad de una política exterior bajo la fórmula Este/Oeste, de un mundo bipolar que ya no existe, hace muchos años, y una imaginaria guerra a un comunismo de mediados de siglo XX, hicieron reflotar la compra de viejos aviones estadounidenses como en el final del mandato de Carlos Menem. ¿Casualidades? No parece.

El avión ofrecido a Argentina es de las primeras versiones de F-16, ellas conocidas como Block 10 y Block 15 (denominaciones a las distintas actualizaciones de los aparatos; actualmente ya existen actualizaciones a estándar Block 72) que fueron producidos en los comienzos de 1981, hace 43 años.

Nuestro país está adquiriendo, según fuentes vinculadas al gobierno, aparatos con pocas horas remanentes de vuelo, con mas de 40 años en servicio, con restricciones de aviónica, sistemas de tiro y armamento. Esto significa que la Fuerza Aérea esta comprando un problema, no una solución a su diezmada capacidad militar. La puesta en servicio de los F-16 supondrá una gran inversión en infraestructura, logística, utilaje, herramental y formación de pilotos, ingenieros y mecánicos. Todo ese esfuerzo presupuestario requerido al pueblo argentino para poner en línea de vuelo solo algunos pocos aparatos viejos, pareciera que es pedir demasiado.

Por otro lado, no menor, vale decir que las actualizaciones de sistemas de abordo -necesarias para operar las aeronaves- las hace periódicamente el fabricante con la utilización de códigos de accesos. Es decir, si EE.UU. considera que el conflicto compromete sus intereses, o el de sus socios históricos, solo debe negar los códigos de actualización para que los aviones se transformen en aparatos de desfile para cada 10 de agosto (día de la Fuerza Aérea Argentina).

En síntesis, la adquisición de este vetusto sistema de armas no suple una capacidad perdida, solo confirma un posicionamiento geopolítico comprometiendo el alicaído presupuesto nacional (no hay plata) en una sobreactuación que seguramente nadie le pide, pero que ya forma parte del estilo de gestión.

Roberto C. López

Abogado, Magister en Defensa Nacional. Asesor parlamentario en la Comisión de Defensa Nacional en la Honorable Cámara de Diputados y en la Comisión Bicameral de Inteligencia del Honorable Congreso de la Nación. Revisor de la revista científica del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata. Docente de FADENA, UNDEF.

Un desarrollo clave para la industria aceitera argentina

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El respaldo de muchos años de ciencia básica le permitieron a un grupo de investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de Rosario comprender el funcionamiento de una enzima que se encuentra en la naturaleza y luego, en conjunto con una empresa, encarar las modificaciones necesarias para mejorar la producción industrial de aceite comestible.

Si bien en algunos casos se usaban enzimas para mejorar el rendimiento de este tipo de producción, una de las limitaciones era que el prensado se hace a 80 grados de temperatura para poder separar de la semilla (como en el caso de la soja o girasol) o el fruto (aceituna, por ejemplo) tanto fosfolípidos como triglicéridos.

El aceite para consumo está compuesta por triglicéridos, que tienen sabor agradable y se ven límpidos, pero los fosfolípidos se ven turbios y tienen feo sabor, por lo que se deben separar por decantación con el agregado de agua y centrifugación. Este proceso se llama desgomado y, aunque es muy eficiente, siempre hay triglicéridos que quedan con los fosfolípidos y se pierden.

Aquí es adonde entra el trabajo para poder separarlos y recuperar el extra de aceite. La forma todavía más común de realizar este proceso consiste en mezclar el aceite con agua y someter la mezcla a ochenta grados durante treinta minutos. De la emulsión que se genera luego se separan dos fases, una acuosa que arrastra a los fosfolípidos y una fase superior menos densa que es el aceite desgomado.

Representación 3D de la estructura de la enzima fosfolipasa C termoestable diseñada por el equipo de investigación de CONICET. Imagen: CONICET.

Cuando se utilizan enzimas en este proceso, el problema es que no trabajan por sobre los 55 grados de temperatura, por lo que la mezcla se debe enfriar y luego volver a calentar para poder separar el aceite, en un proceso que consume mucha energía y tiempo. En cambio, la enzima que desarrolló el CONICET tiene la posibilidad de trabajar a 80 grados celsius, por lo que no es necesario modificar la temperatura de la mezcla.

Esta enzima termoestable, la fosfolipasa C, permite recuperar entre uno y dos por ciento más de aceite que con las técnicas estándar. Si bien pueden parecer números pequeños, cuando se aplican a producciones industriales de miles de toneladas, se vuelven relevantes.

Rodolfo Rasia, director del Laboratorio de Biofísica del Reconocimiento Molecular en el Instituto de Biología Molecular y Celular (IBR-CONICET-UNR) de Rosario, Santa Fe, dijo: “Una enzima es una proteína, es como si fuera un collar de perlas adonde cada una puede ser de 20 colores distintos. El orden y el color de cada una determina la función de esta proteína y sus cualidades, como puede ser la estabilidad. La enzima en la que estamos trabajando, la fosfolipasa C, tiene 245 perlas y nosotros le cambiamos 46 a la original. Decidir cuál cambiar no es un asunto trivial porque, como cada una se puede cambiar por 20 diferentes, al cambiar una tenés 20 posibilidades, al cambiar dos 400 y al cambiar tres son 8000, entonces cuando llegas al 46 tenes un número gigantesco de posibilidades. No se pueden probar todas y por eso fuimos a ver qué cosas probó la naturaleza en cosas similares y ver cuál funcionaba mejor y hacer ese cambio en nuestra enzima”.

En principio, los investigadores dicen que se se podría mejorar el proceso de extracción de cualquier aceite. Hoy la empresa Keclon la está aplicando comercializando para la producción de aceite de soja. Keclon es una de las primeras empresas argentinas de biotecnología formada por investigadores del CONICET que se dedica al desarrollo y comercialización de enzimas para la industria.

Del trabajo también participaron Diego Val, del Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos de Rosario (IPROBYQ-CONICET-UNR) y la becaria del CONICET Luisina Di Nardo. Por parte de Keclon están Hugo Menzella, María Eugenia Castelli y Salvador Peiru, sus fundadores.

De izq. a der.: Rodolfo Rasia, Diego Val y Luisina Di Nardo, parte del equipo que desarrolló la enzima. Foto: Elizabeth Karayekov, IBR.

“Hay mucho trabajo básico que publicamos porque nos llevó 10 años conocer la enzima y ver qué cosas funcionaban en la naturaleza para poder encontrar la mejor solución. Después, el escalado de la producción es trabajo de la empresa”, contó Rasia.

Los fundadores de la empresa compartieron estudios universitarios con Rasia y siempre que se veían compartían ideas sobre cómo mejorar la enzima. La vida fue llevando a unos por el camino industrial y a otros por el de la investigación básica, pero siempre siguieron en contacto y eso les permitió trabajar juntos y mejorar el proceso de producción con el agregado de conocimientos.

Parte de este trabajo tuvo financiamiento de un PICT de la Agencia I+D+i y en el proyecto trabaja una becaria. Los resultados de la investigación se publicaron en Biochemistry y la empresa también gestionó una patente sobre este proceso.

Recientemente, se sumó otra becaria al proyecto para trabajar en otra enzima que permita atacar a otro fosfolípido que no es atacado por la fosfolipasa C, y así generar un cóctel de enzimas para mejorar todavía más la extracción de aceite. “Tenemos asignado un financiamiento de la Agencia I+D+i pero no lo estamos recibiendo, así que no podemos avanzar. Estamos trabajando con lo que tenemos pero si no giran los fondos no se pueden planear nuevos trabajos. Y sabemos que cuando lo manden vendrá sin ninguna actualización por los retrasos. Necesitamos comprar consumibles o servicios que usamos mucho, como síntesis de ADN o secuenciación, que son costosos pero si no los tenemos no podemos avanzar y generar nuevos resultados”, dijo Rasia.

“Este desarrollo surgió de la pregunta de cómo funcionan las cosas y funcionó bien. Uno no puede decir, quiero una enzima que funcione bien y listo, sino que para llegar a eso tiene que probar muchas que no funcionan hasta que encuentra la correcta. Para eso es necesario que haya todo un ecosistema del conocimiento que abre el panorama y da éxitos parciales hasta llegar a lo que se busca”, agregó Rasia.

Matías Alonso  

Reunión de los ministros de salud: epidemia de dengue y dudas sobre la vacuna

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El ministro de Salud de la Nación Mario Russo se reunió ayer con los ministros de salud de las 24 provincias del país, con intenciones de analizar los desafíos de la agenda sanitaria, haciendo hincaipié en la epidemia de dengue, que este año llegó a un récord de casos.

Cómo se tratará la epidemia por dengue

En el marco del primer del Consejo Federal de Salud (COFESA) de la gestión Milei, los encargados de la cartera de salud de los 24 distritos de la nación coincidieron en que aún se desconoce el grado de eficacia de la vacuna contra la enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti. Este año se llegó a cifras record y ya se han superado la cantidad total de casos del año pasado, con 151.310 afectados y 106 muertes confirmadas.

«Está claro que va a seguir habiendo dengue en los próximos años, la vacuna se está aplicando en Brasil. Hay que ver si se va a incorporar al calendario de vacunas para el próximo año porque por ahora no hay suficientes recomendaciones para poder darla, en casi ningún país forma parte del calendario», comentó al respecto Nicolás Kreplak, ministro de salud de la provincia de Buenos Aires. Por su parte, su par de CABA, Fernán Quirós, ratificó que la vacuna es efectiva pero que aún falta información científica «para determinar cuales son los escenarios en lo que hay que recomendarla». Además, dijo que en CABA el huevo del mosquito deja de eclosionar con los primeros fríos, algo que suele ocurrir a mediados de abril, por lo que en la Ciudad «probablemente queden 2 o 3 semanas de dengue».

Mientras tanto, desde la Nación no se está realizando una campaña intensiva de prevención, algo que Russo delegó a las provincias y a los municipios, alegando que «la prevención local y territorial para la eliminación del mosquito del dengue es fundamental para este momento”. Por su parte, Nación tomará un “rol rector con foco en la recolección y evidencia de datos, y una gestión por resultados sanitarios. Así, las políticas de salud provinciales deben establecer prioridades según las necesidades de sus territorios”. Todas las autoridades sanitarias presentes coincidieron en que la prevención para la eliminación del mosquito en el territorio es la primera línea de defensa para frenar el dengue.

El primer COFESA del gobierno de Milei

El COFESA se llevó a cabo en el CCK, donde el ministro Russo inció el encuentro diciendo: «estamos absolutamente abiertos a escucharlos a todos y a que definamos una agenda prioritaria». En la reunión, además de la epidemia por dengue, se trató la campaña nacional de vacunación contra la gripe de cara al invierno, la cual será gratuita en todo el país. La idea es disminuir las complicaciones, hospitalizaciones, secuelas y muertes ocasionadas por la infección del virus influenza, sobre todo en la población de riesgo.