La minería promete aportar hasta US$ 30 mil millones por año. Las condiciones y los plazos que exige

Argentina es una tierra de oportunidades. Y, muchas veces, la historia de la economía del país se relata analizando la manera en que las aprovechó o las dejó pasar. O, aún peor, las combatió con contenidos ideológicos en general agresivos. Ahora, aparentemente, aparece una más. Y no es Vaca Muerta. La minería, en todas sus potenciales expresiones, le podría generar al país exportaciones por unos US$ 20 mil millones durante los próximos cinco años, y llegar a los US$ 30 mil en la próxima década. De manera constante y anual. Y potenciar inversiones (especialmente en provincias medianamente desarrolladas, las que constitucionalmente son las dueñas de la riqueza), por más de US$ 150 mil millones. Para tener una idea de lo que implican esos números, el agro (el principal generador de divisas para el país), aportaría en toda su gama de productos unos US$ 21 mil millones este año. Iban a ser más, pero la sequía de las últimas semanas le haría perder unos US$ 3 mil millones al sector.

Ese dinero que aportaría la minería, serviría, casi con exactitud numérica, para pagar anualmente la deuda externa contraída, y cancelar los pasivos en unos 10 años; ya que, cada ejercicio, el país debe presupuestar unos US$ 18 mil millones para cubrir pasivos financieros derivados del sobrendeudamiento generalizado de los últimos 40 años. Y si, contablemente, el país pagara este rojo con exportaciones mineras, le quedaría para aventurar desarrollos futuros, el aporte del campo y de Vaca Muerta. Esto implicaría que a la Argentina le quedarían entre US$ 30 mil y 50 mil millones libres sin destino de pago a acreedores para pensar en desarrollar su economía.

El problema para que esto sea posible, es que la minería necesita algo de lo que el país y su clase dirigente carecen: visión de Políticas de Estado de largo plazo. Para que un proyecto minero se concrete, se debe pensar la inversión a no menos de 10 años hacia delante, ya que se trata de una actividad algo desigual para el aportante de capital. Debe apostar mucho dinero en un principio (miles de millones de dólares), para pensar en una rentabilidad importante recién 6 o 7 años después. En un país donde los presupuestos aprobados en enero comienzan a crujir en junio, y donde la oposición al gobierno de turno apuesta a la demolición y cambio radicalizado para cuando le toque llegar a la Casa Rosada; pensar una inversión a 10 años es un problema.

Según un informe publicado por la casa de análisis Invecq, la minería argentina atraviesa una etapa clave, con avances concretos y un potencial de crecimiento que podría ubicar al sector entre los principales motores de exportaciones, empleo y desarrollo regional del país. El estudio destaca que, si bien en los últimos años la minería alcanzó récords históricos en exportaciones y consolidó su rol en economías regionales, el nivel de desarrollo sigue siendo bajo en relación con el potencial geológico del país. La brecha entre recursos y producción posiciona a la Argentina frente a una oportunidad estratégica, pero también frente al riesgo de no capitalizarla si no se generan condiciones adecuadas.

Pese a mostrar avances recientes, el sector minero sigue muy por debajo de su potencial. En 2025 las exportaciones mineras superaron los 6 mil millones de dólares, el nivel más alto de la historia, con un crecimiento del 70% respecto de 2015, y explicaron casi el 7% de las exportaciones totales del país. Sin embargo, la minería representa menos del 1% del PBI argentino, a pesar de que el país concentra una porción relevante de los recursos minerales globales.

Según el informe de Invecq, Argentina cuenta con 310 proyectos mineros metalíferos, pero solo 26 están en producción. Si se consideran los cuatro minerales principales –litio, cobre, oro y plata–, solo el 11% de los proyectos está en fases avanzadas, lo que evidencia una amplia brecha entre el potencial geológico y su desarrollo efectivo. En materia de inversiones, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) ya muestra impactos concretos. Según el informe de Invecq, los proyectos aprobados bajo este esquema alcanzan un monto total de 16.722 millones de dólares, de los cuales más de 6 mil millones de dólares corresponden a iniciativas mineras. Además, hay cinco proyectos mineros en etapa de evaluación que, de aprobarse, podrían aportar un monto adicional cercano a los 30 mil millones de dólares.

Obviamente, el cobre es el principal salto pendiente. Mientras países como Chile y Perú construyeron buena parte de su estabilidad macroeconómica a partir de este mineral, Argentina quedó prácticamente fuera de ese mercado, con producción marginal y sin capacidad de aprovechar una demanda global en fuerte expansión asociada a la electrificación, las energías renovables y la movilidad eléctrica. En Chile y Perú, por ejemplo, las exportaciones mineras representan entre 17% y 18% del PBI, mientras que en la Argentina el sector aporta menos del 1% del producto.

Según Invecq, bajo un escenario de mayor previsibilidad regulatoria y reglas de largo plazo, las exportaciones mineras podrían más que duplicarse hacia 2030, superando los 15 mil millones de dólares anuales, y acercarse a los 18 mil/19 mil millones hacia 2035, con el cobre como principal impulsor.

En materia de empleo, la minería ya genera más de 120 mil puestos de trabajo directos e indirectos, con niveles de informalidad prácticamente inexistentes y salarios que son casi cuatro veces superiores al promedio del empleo privado formal. No obstante, la expansión del empleo asociada al cobre se encuentra hoy virtualmente congelada, debido a que los proyectos de mayor escala no pueden avanzar bajo el marco legal actual.

Según Invecq, el despegue sostenido de la minería argentina depende de un conjunto de factores clave que permitan reducir la incertidumbre y viabilizar inversiones de gran escala y largo plazo:

1. Estabilidad macroeconómica. El primer pilar es la estabilidad macroeconómica. La minería requiere inversiones intensivas en capital, con horizontes de recuperación que superan los 10 o 15 años. En ese contexto, la previsibilidad en variables como inflación, tipo de cambio, acceso a divisas y equilibrio fiscal resulta indispensable para atraer nuevos proyectos y avanzar en los que hoy se encuentran en etapas tempranas.

2. Reglas claras y continuidad del RIGI. El informe subraya la importancia de garantizar reglas de juego estables, en particular en lo referido al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La no modificación de sus condiciones es clave para sostener la confianza de los inversores y evitar cambios que alteren la ecuación económica de los proyectos ya anunciados o en evaluación.

3. Rol de las provincias y federalismo productivo. Otro punto central es el respeto al rol de las provincias en la toma de decisiones. La minería es una actividad eminentemente territorial, y el informe remarca que permitir que las jurisdicciones definan sus estrategias, condiciones y marcos regulatorios resulta fundamental para viabilizar proyectos, fortalecer la licencia social y maximizar el impacto en el desarrollo local.

4. Marco legal y Ley de Glaciares. El informe de Invecq señala que la Argentina cuenta con un marco ambiental sólido y con leyes exigentes en materia de protección de los recursos naturales, pero advierte que en algunos casos su aplicación no ha sido la más adecuada, generando incertidumbre para el desarrollo de proyectos. En particular, identifica como uno de los principales puntos críticos la definición imprecisa en la Ley de Glaciares del área periglaciar, una discusión que permanece sin resolución desde hace más de 15 años, a lo que se suma la falta de verificación en el terreno de las condiciones reales de algunas zonas declaradas como protegidas, situación que derivó en superposiciones normativas, judicialización y demoras en las inversiones. En ese contexto, Invecq plantea la necesidad de avanzar en una Ley de Glaciares que brinde certidumbre jurídica, establezca criterios técnicos claros y verificables y reduzca la discrecionalidad, permitiendo compatibilizar la protección ambiental con el desarrollo responsable de la actividad minera.

Carlos Burgueño

Dólares y pesos: los primeros 2 meses del nuevo plan Milei-Caputo

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Nueva dupla central en el frente cambiario

La primera modificación fue la manera en la que se ajustan las bandas cambiarias. Recordemos que las bandas aumentaban 1% todos los meses. El tema era que, como la inflación fue sistemáticamente superior (promedió 2,2%), eso llevó a que tanto el piso como el techo se redujeran en términos reales. 

Esto cobró particular importancia a partir de septiembre, momento en que el tipo de cambio llegó al techo de la banda y desencadenó un círculo vicioso (obligaba al BCRA a vender dólares para evitar que siga subiendo, pero esa pérdida de reservas aumentaba las expectativas de devaluación, lo que impulsaba aún más la demanda de dólares, retroalimentando el ciclo).

Si bien la victoria electoral del gobierno descomprimió de manera significativa la presión en el mercado cambiario, el dólar se mantuvo cerca del techo de la banda (ver gráfico debajo). Para el equipo económico eso era un riesgo, porque cualquier shock negativo que incrementara las expectativas de devaluación podía rápidamente volver a desencadenar ese círculo vicioso. 

La solución fue modificar el esquema y que las bandas pasen a actualizarse en función del último dato disponible de la inflación (que, por el tiempo que le lleva al INDEC procesar y publicar los datos, es de 2 meses). Así, en enero las bandas aumentaron 2,5%, en línea con la inflación de noviembre, y en febrero 2,8%, en línea con la inflación de diciembre. De esta manera, el techo de la banda aceleró el ritmo de aumento y eso le dio un grado mayor de libertad al tipo de cambio.

Evolución del dólar y las bandas cambiarias

Fuente: T+1.

La segunda modificación fue el anuncio de un programa de acumulación de reservas internacionales. Durante gran parte del año pasado el BCRA no compró dólares, con el argumento de que con un tipo de cambio “flexible” no era necesario (porque el precio lo define el mercado). 

Esta decisión la criticamos la gran mayoría de los economistas por varios motivos, aunque el más evidente es que resulta necesaria la acumulación de reservas para la estabilidad del tipo de cambio. El cambio de rumbo fue acertado, aunque el gobierno no haya reconocido el error.

Tanto fue así que, a los pocos días del anuncio el riesgo país cayó de manera drástica y el Banco Central comenzó a comprar reservas de manera sostenida. En lo que va del año, la acumulación suma USD 2.400 millones, con un ritmo que se fue acelerando: pasó de un promedio de USD 55 millones diarios en enero a USD 91 millones en febrero. 

Lo llamativo es que, al mismo tiempo que el Banco Central compraba dólares, el tipo de cambio bajó. El dólar perforó la barrera de los 1.400 pesos y alcanzó el valor nominal más bajo desde noviembre del año pasado, lo que lo alejó marcadamente del techo de la banda (–15%).

¿Cómo se explica que el BCRA haya podido comprar tantos dólares y que el tipo de cambio en lugar de subir, baje? Obviamente la respuesta es que hubo un incremento de la oferta que más que compensó a la demanda. 

Se combinaron varios factores por detrás. Por un lado, una mayor liquidación del sector agropecuario producto del ingreso de la cosecha fina (trigo principalmente), algo relevante teniendo en cuenta que la liquidación de divisas del campo se había reducido a mínimos luego de que venciera la eliminación temporal de las retenciones en septiembre del año pasado. Por otro, el aumento de los préstamos bancarios en dólares (aumentaron USD 1.300 millones en lo que va del año) y de la deuda privada -las obligaciones negociables (ON)- por unos USD 3.700 millones.

Además hubo un ayudín por parte del BCRA, que intervino vendiendo en el mercado del dólar futuro (cosa que, además de ayudar a mantener estable el tipo de cambio, también saca pesos de circulación). 

Por último, el contexto externo también jugó a favor. El debilitamiento del dólar a nivel global no solo contribuyó con esta dinámica, sino que también ayudó a amortiguar la caída del tipo de cambio real, ya que el resto de las monedas de la región también se apreciaron en términos nominales.

En suma, no hay dudas de que las modificaciones del programa económico tuvieron un impacto claro y positivo tanto en el frente cambiario como en la caída del riesgo país (un elemento clave para que, en los próximos meses, el gobierno pueda refinanciar la deuda en moneda extranjera).

La contrapartida monetaria

Sin embargo, lo más interesante estuvo en el frente de los pesos. A pesar de que el BCRA inyectó casi $3 billones (recordemos que cuando compra dólares entrega pesos a cambio), la cantidad de dinero que circula por la economía se redujo: todos los agregados monetarios mostraron una contracción.

Para entender esta aparente paradoja hay que incorporar al Tesoro (el nombre técnico para hablar del manejo de la política fiscal llevado a cabo por el gobierno a través de sus cuentas bancarias). 

En enero tuvo lugar un vencimiento muy importante de la deuda en dólares (unos USD 2.700 millones). Para pagarla, el Tesoro tuvo que comprarle esos dólares al BCRA y, por ende, le dio a cambio unos $4 billones, que quedaron fuera de circulación. O sea, como esto más que compensó la inyección de pesos por la compra de dólares del BCRA, el resultado neto fue una contracción de la liquidez. 

En lo que va de febrero se observó una dinámica similar por el lado del Banco Central que, como dijimos, siguió comprando dólares de manera agresiva. Pero la gran diferencia fue que el Tesoro tuvo una posición neutra en el mercado cambiario, con lo cual no absorbió pesos por esa vía.

¿Por qué, entonces, en febrero tampoco aumentó la cantidad de dinero en circulación? Porque tanto el Banco Central como el Tesoro los terminaron reabsorbiendo por otros mecanismos: el BCRA a través de sus pasivos remunerados y la venta de dólar futuro, el Tesoro a través de la colocación de deuda pública. 

En definitiva, lo que se desprende del análisis anterior es que hubo una decisión clara, tanto por parte del BCRA como del Tesoro, de reducir la cantidad de dinero en circulación. Esa escasez de pesos obviamente impulsó al alza las tasas de interés, rompiendo con la calma que se había logrado tras la victoria del gobierno en las elecciones.

Tasa de pases diaria a 1 día y promedio mensual

Fuente: T+1.

La inflación, el problema de fondo

Tanto enero como febrero son meses en los que, por cuestiones de estacionalidad, la demanda de dinero suele reducirse. Y si a eso le agregamos el hecho de que la inflación se vino incrementando sistemáticamente en los últimos meses, queda claro por qué el equipo económico decidió aplicar una política monetaria contractiva y dejar que las tasas aumenten.

Hay dos mecanismos a través de los cuales esto podría contribuir a la contención del aumento de precios: Por un lado, que la tasa de interés elevada incentive el ahorro en pesos (y, por ende, que reduzca la demanda de dólares y ayude a mantener estable el tipo de cambio); por otro, que la propia escasez de pesos –sumado al encarecimiento del crédito- reduzca la demanda agregada, afectando las ventas de las empresas y su capacidad para trasladar aumentos de costos a los precios.

Pero cada uno de estos mecanismos tiene sus problemas. El tipo de cambio hace 4 meses que está prácticamente quieto (incluso, como mencionamos, en lo que va de febrero se redujo 3%), con lo cual no parece estar teniendo un efecto potente sobre los precios; aunque cabe aclarar que había aumentado de manera significativa antes de las elecciones, así que eso podría tener un efecto rezagado.

Respecto del mecanismo contractivo de la demanda agregada, el problema es que la actividad económica lleva varios meses estancada y esto implica un golpe adicional para las empresas y el empleo. Por otro lado, el sector financiero argentino es bastante pequeño (en relación con el tamaño de nuestra economía), lo que hace que el canal del crédito tampoco tenga un impacto significativo. 

Además, el aumento de tasas –combinado con la caída de las ventas y los ingresos- está teniendo un impacto muy grande en la morosidad de los préstamos, en particular la tasa de morosidad de los créditos a las familias está en niveles récord (casi 9% del total).

Llegamos entonces al principal desafío que enfrenta el programa económico. Si la suba de tasas no llega a tener un gran efecto sobre la inflación, el riesgo que tiene este programa económico es que tenga que terminar aplicando una política monetaria demasiado restrictiva para contener los precios, con su consecuente impacto sobre la actividad económica, el empleo y los ingresos. 

Dicho de otra manera: En un país con la memoria y la inercia inflacionaria de Argentina, ¿puede la política monetaria por sí sola bajar la inflación sin generar grandes costos en la actividad y el empleo?

Juan Manuel Telechea

EE.UU. exige dejar atrás la agenda climática

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El gobierno de los Estados Unidos reiteró esta semana la amenaza de abandonar la Agencia Internacional de Energía (IEA) si no deja atrás la agenda climática para priorizar la seguridad energética. La advertencia corrió por cuenta del secretario de Energía, Chris Wright, que también defendió las exportaciones de gas natural licuado (GNL) a Europa.

Wright defendió la agenda energética de la administración de Donald Trump en una reunión ministerial de la IEA llevada a cabo esta semana en Francia. También sugirió que la agencia debe abandonar la agenda climática para el 2027 o los EE.UU. dejarán de ser un país miembro, una amenaza que ya había formulado el año pasado.

“Ha habido tal mentalidad de grupo, diez años invertidos en una ilusión destructiva de cero emisiones netas para 2050, que Estados Unidos usará toda la presión que tenga para lograr que la IEA finalmente, más o menos en el próximo año, se aleje de esta agenda”, dijo Wright.

«No necesitamos un escenario de cero emisiones netas, eso es ridículo, eso nunca va a suceder», añadió.

Para EE.UU. la Agencia Internacional de Energía debe priorizar la seguridad energética

Wright defendió las exportaciones de GNL estadounidense a Europa.

El secretario de Energía en su visita a Francia dejó varias definiciones sobre el vínculo trasatlántico en materia energética. Wright enfatizó que la Agencia Internacional de Energía debe enfocarse nuevamente en garantizar el suministro global de energía. También rebatió comentarios en contra de las importaciones de GNL estadounidense en Europa.

«La IEA fue fundada luego de (la guerra de) Yom Kipur para asegurar que el mundo tenga suficiente energía, la necesitamos enfocada hoy en esa misión y no en predicar sobre el clima«, dijo.

El principal vínculo energético entre EE.UU. y Europa actualmente pasa por el GNL. El Comisario de Energía de la Unión Europea, Dan Jørgensen, sostuvo en enero pasado que el bloque está considerando reducir la dependencia del GNL estadounidense luego de que la administración Trump amanazara con tomar el control de Groenlandia, un territorio danés.

En declaraciones a la prensa europea, Wright sostuvo que EE.UU. es un socio confiable. «Creo que los comentarios del Comisario Jørgensen son muy desafortunados. Estados Unidos es un proveedor de energía infalible. No se puede tener un socio mejor«, respondió el funcionario estadounidense.

La Unión Europea viene rechazando las presiones de EE.UU. para eliminar o retrasar la aplicación de su regulación sobre las emisiones de metano, la cual alcanza a las importaciones de GNL.

A partir de enero de 2027, los importadores deberán cumplir con los requisitos de seguimiento, presentación de informes y verificación vinculados a los datos de emisiones de metano de los países y empresas que producen o exportan a la UE.

Divergencia energética entre EE.UU. y Europa

Para el secretario de Energía de Trump las políticas energéticas a ambos lados del Atlántico Norte apartaron sus caminos. «Hay una divergencia dramática en la política energética de Europa y lo Estados Unidos. Europa tomó la decisión política de hacer costosa la energía. Esperamos que reviertan esa decisión», declaró Wright.

La agencia energética, que depende de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), enfrentó críticas de la administración Trump el año pasado cuando proyectó que el pico del consumo de petróleo tendrá lugar alrededor de 2030.

Trump impulsa una agenda para maximizar la producción de hidrocarburos en los EE.UU., a la que bautizó como la búsqueda de la «dominancia energética«.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, llegó a decir que el objetivo es producir un adicional de “3 millones de barriles de petróleo equivalente por día (boepd)”. La producción de petróleo crudo en EE.UU. batió otro récord anual el año pasado, con 13,6 millones de barriles por día producidos en 2025.

Nicolás Deza

ESPECIALES DE AGENDAR: FATE, un destino argentino

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Estas notas de Daniel Arias no son una historia de FATE. Forman parte de una serie publicada en AgendAR dedicada a la historia de la tecnología argentina, enfocada sobre todo en lo nuclear y lo electrónico. Pero a fines de los ´60 y la primera mitad de los ´70, bajo otra generación de propietarios, la Fábrica Argentina de Telas Engomadas, tuvo una participación fundamental en los desarrollos en esos campos de científicos y técnicos argentinos. En su homenaje, hemos reunido estas notas.

A. B. F.

1. CIFRA, FATE: a través de la niebla de la memoria

2. Lo que los argentinos hicimos en informática, y el Mercosur nuclear que no fue

3. Nuestra industria electrónica en 1975. La Argentina que llegó a ser

Política industrial y protección

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Introducción

  1. De manera recurrente y atávica la sociedad argentina debate si es adecuada la Política Industrial de protección aduanera. Esta discusión nunca queda zanjada del todo. Sin protección hay desempleo. Con protección, tal como se ha dado hasta ahora, parece haber ineficiencia y por tanto sobreprecio y rentismo.

Consideraciones previas

  1. Una sociedad puede no tener Política Industrial (PI). Pero muchas razones aconsejan lo contrario. La única que mencionaremos es qué, sin la misma, la entidad nacional queda en entredicho. La Defensa no existe o es muy condicional a la buena voluntad externa si no hay Capacidades Tecnológicas. 
  2. Una  sana PI busca contar con Capacidades Tecnólogicas (CT), antes que producir todo internamente. Busca incluso en ocasiones, ser capaz también de producir externamente y en forma competitiva comerciar. Las CP implican la capacidad de iniciar o reiniciar producciones si el comercio exterior sufre alteraciones que atenten contra la producción local.
  3. A más largo plazo, una sociedad sin CT y PI solo sobrevive como parte dependiente de un hinterland mayor o en una relación colonial o semicolonial, por razones obvias. Pequeños países pueden optar así por la especialización no tecnificada y absoluta, pero renunciando a su entidad nacional potencial. Pueden ser Santo Domingo pero también Haití, según los distintos avatares. Los de mayor densidad poblacional no pueden hacerlo.
  4. Por otra parte, y en la larga duración, la renuncia a las CT, más grave aún en el aislamiento, conlleva el riesgo de involución de la vida personal y social. El ser humano y su Evolución es el resultado de la evolución técnica, desde el hacha de piedra hasta la IA. Renunciar a la misma no es una opción recomendable.

El Problema de la PI en Argentina

  1. La PI ha descansado en exceso en la protección arancelaria. En ocasiones también se ha utilizado el Tipo de Cambio elevado (TCE), tal que resulte competitivo para la exportación industrial. Se lo hizo sin consistencia y no es gratuito. Dada la protección arancelaria, se suponía el avance técnico aplicado a la producción. La protección rara vez fue condicionada a resultados. 
  2. Argentina posee, como es sabido, una diferente productividad en el Sector Primario respecto del Sector Industrial. Fijar el tipo de cambio en función del primero deriva en escasa ocupación y empleo. 
  3. Queda claro que, aun cuando se proponga mantener la protección, esta no genera de por sí los resultados deseados. Algo más parece requerirse. No sólo la Industria y demás producciones que requieren tecnificación no la manifiestan según lo deseado, sino que la protección genera rentismo monopólico en no pocas ocasiones, con el resultante perjuicio. Sobreprecios, fuga de capitales y cerebros, deterioro de la cultura técnica, auge de la cultura de financiarización, comercio redundante. 
  4. Una mirada general, permite comprobar que el desarrollo de CT en Argentina está estancado o en retroceso. Se ha cometido el error reiterado de suponer que las CT se obtienen por inercia, a partir de medidas macroeconómicas. En realidad, las CT son el resultado de, en un ambiente adecuado, los talentos de un pueblo y sus gobiernos. Esto implica políticas industriales activas, múltiples y concurrentes.

Hacia una Política Industrial Eficiente y Eficaz

  1. La Sustitución de Importaciones eficiente, y en consecuencia las nuevas capacidades exportadoras, son posibles, en contra de lo que dice la moda vigente. China lo demuestra. Otra cosa es que sean probables y de fácil concreción en un país particular. 
  2. Argentina no tiene una clase social empresaria desarrollante por sí sola. Existe un empresariado con potencialidad, pero con cierta falsa conciencia política. Cuando el ciclo de rechazo a la protección excesiva aumenta, esta clase culpa al trabajador y al Estado de sus problemas. Pide reforma laboral y baja de impuestos. Cierra su empresa industrial, previo vaciamiento y se reinventa en la esfera comercial.
  3. Esto implica en forma bastante obvia, que la potenciación de actividades técnico intensivas requiere la acción de otros actores sociales, coordinados por el Estado.
  4. En los países donde se puede verificar un proceso de tecnificación no pasivo, es decir allí donde los empresarios no lo generaron espontáneamente, las FFAA fueron determinantes. Japón, China, Corea del Sur, Brasil, etc. Esto es así porque la vulnerabilidad en la Defensa impulsa el desarrollo de CT, casi todas de uso dual, civil y militar.
  5. La protección y aun el Subsidio no deben desaparecer, pero sí o sí se deben volver condicionadas a resultados.
  6. La protección y el Subsidio deben estar vinculados muy criteriosamente a la magnitud de las brechas tecnológicas existentes entre la realidad presente y la que se quiere alcanzar. La planificación debe determinar con precisión qué sectores del Nomenclador Industrial se deben proteger, desarrollar, y en algún caso abandonar, dadas nuestras aptitudes, recursos, actuales y futuros. 
  7. Esto implica la existencia de un ámbito público-privado-estatal de generación de CT. Ese ámbito debe acopiar adaptación y evolución de CT y su amplia difusión al entramado productivo.
  8. Este ámbito debe vincular e integrar en forma dinámica y creciente, la ciencia básica, la tecnología aplicada, las producciones existentes, el capital externo asociable y la financiación.
  9. El desarrollo de CT en Argentina deberá un cierto carácter intermedio y compartido. En realidad, es el espacio latinoamericano el que cuenta con el potencial necesario para pretender un desarrollo propio de una Potencia global.
  1. La PI no es sólo un instrumento de la Industria. La tradicional división entre sectores Primario, Secundario y Terciario ha ido quedando obsoleta. Pero eso no debe conducir a la falacia de que “ la Industria no va más”. Por el contrario, la Industria ahora es necesaria en los tres sectores.
  2. El Capital extranjero puede y debe jugar un rol importante en cualquier proceso desarrollante. Claro está, si se lo utiliza activamente para crear CT propias o asociadas.

El Ambiente Político

  1. En Argentina prima hoy la mentalidad semicolonial y la cultura del individualismo. Sería ocioso enunciar aquí las causas, aunque el fracaso en la tecnificación ha contribuido notablemente. La hegemonía cultural que durante décadas daba por sentada la necesidad de un desarrollo autónomo está en retroceso, quizás definitivo.

Por lo tanto, todo lo anteriormente referido sólo será viable en un contexto político muy diferente y en cierto modo opuesto al actual. Las mismas instituciones democrático liberales actuales, con sus falencias judiciales, militares, mediáticas y políticas podrían ser inadecuadas a un proceso de Desarrollo en una sociedad moderna e inclusiva. Conspira en contra de ello también el más reciente devenir geopolítico.

Pero si tal contexto se hiciera presente, bueno sería no reincidir en políticas pro desarrollo fracasadas. Los señalamientos que aquí hacemos marcan derroteros que no se han utilizado o se han utilizado sin persistencia y habilidad. Otros señalamientos contribuirán a hacer más factible aún el propósito.

Amable Lopez Martinez (Economista)

Plataformas chinas: el comercio electrónico marca récord en Argentina

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El ecosistema de comercio electrónico en la Argentina consolidó en 2025 una expansión significativa pese a un contexto macroeconómico complejo. Según un relevamiento privado, el sector alcanzó una facturación récord de $35,3 billones, lo que representa un crecimiento nominal del 60% respecto del año anterior, muy por encima de la inflación interanual medida en torno al 31%, indicando, así, un crecimiento real del canal digital.

Los datos surgieron de los resultados preliminares del Estudio Anual de Comercio Electrónico 2025 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE). Además de la facturación, las unidades vendidas crecieron más de un 28%, con un total de 645 millones de productos comercializados, mientras que el ticket promedio trepó un 55 % interanual, ubicándose en $143.128 por compra.

Categorías que lideraron el crecimiento del comercio electrónico

Al analizar los datos por rubros, el estudio destacó un ranking de los segmentos con mayor peso en facturación durante 2025, con:

  • Pasajes y turismo, que encabeza el volumen total facturado.
  • Alimentos, bebidas y productos de limpieza.
  • Equipos de audio, imagen, consolas, TI y telefonía.
  • Artículos para el hogar y electrodomésticos.
  • Deportes, cosmética y perfumería, productos infantiles y accesorios para vehículos entre los que también mostraron crecimiento destacado.

Más allá del peso global, algunas categorías crecieron muy por encima del promedio del 60%: los productos infantiles aumentaron su facturación más de 200%, mientras que materiales y herramientas de construcción treparon un 117% y deportes avanzó 71%.

En términos de unidades vendidas, se consolidaron categorías que reflejan necesidades más cotidianas, como alimentos y bebidasherramientas y construcciónhogar, muebles y jardín, y electrodomésticos y aires acondicionados.

Récord digital en Argentina: qué categorías lideran y cuánto influyen las plataformas china.
Récord digital en Argentina: qué categorías lideran y cuánto influyen las plataformas china. FreePik.es

Qué peso tiene el e-commerce en el consumo total

El comercio electrónico ya representa entre el 17 % y el 20 % del total de ventas minoristas en el país, dependiendo del rubro. En categorías como turismo, tecnología y electrodomésticos, la penetración es incluso mayor, mientras que en alimentos y consumo masivo todavía predomina el canal físico, aunque con fuerte crecimiento digital.

Si se compara con la región, el nivel de penetración argentino se ubica en una zona intermedia-alta en América Latina.

  • En Brazil, el e-commerce ronda el 15-18 % del retail total, aunque con mayor volumen absoluto por tamaño de mercado.
  • En Chile, la penetración supera el 20 %, siendo uno de los mercados más digitalizados de la región.

Argentina, por su parte, muestra una adopción digital madura en grandes centros urbanos, pero todavía con margen de expansión en el interior del país.

El peso de las plataformas chinas

El informe también resaltó la incidencia creciente de plataformas internacionales, especialmente de origen chino, en la dinámica del comercio electrónico local. El desarrollo de marketplaces como Alibaba, JD.com y Temu está ampliando la oferta y presionando a los operadores locales por precios y tiempos de entrega, lo que empuja a vendedores nacionales a optimizar sus procesos logísticos y experiencia de usuario para retener al consumidor argentino.

Este fenómeno se da en un contexto global donde China sigue siendo el mercado digital más grande del mundo, con cientos de millones de compradores online, lo que influye en la búsqueda de variedad y competitividad de precios entre los argentinos que compran desde el exterior.

Gas y minería, en el centro del nuevo acuerdo Mercosur-Unión Europea

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El director del Mercado Electrónico de Gas (MEGSA), Daniel Horacio Núñez, sostuvo que el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea representa una oportunidad estratégica para Argentina, aunque advirtió sobre los riesgos de no acompañarlo con políticas de industrialización que eviten una mayor primarización de la economía.

El entendimiento, firmado el 17 de enero en Asunción y ya ratificado por la Cámara de Diputados, convertirá a Argentina en el primer país del bloque en aprobarlo formalmente, a la espera del tratamiento en el Senado. El acuerdo abarca entre 745 y 780 millones de personas y representa entre el 20% y el 25% del PBI global.

Según destacó Núñez en su editorial, el Gobierno proyecta que la eliminación y reducción de aranceles permitirá que las exportaciones argentinas crezcan 76% en cinco años y 122% en diez, pasando de U$S 8.641 millones en 2025 a más de U$S 19.000 millones en una década. El impulso estaría concentrado en sectores estratégicos como energía, minería, litio, cobre e hidrocarburos.

En ese esquema, el gas natural y el petróleo aparecen como vectores centrales. Europa busca diversificar proveedores y reducir su dependencia de circuitos tradicionales, lo que abre un espacio para el gas argentino, especialmente en proyectos de gas natural licuado (GNL) orientados a la exportación. «La estabilidad normativa y la eliminación gradual de barreras pueden facilitar el ingreso de capital europeo en infraestructura, midstream y plantas de licuefacción», planteó Núñez.

La Unión Europea es, además, una de las principales fuentes de inversión extranjera directa en el país, con un stock cercano a los U$S 75.000 millones. El tratado establece un marco regulatorio alineado con estándares internacionales y complementa otros instrumentos de promoción vigentes, lo que —según el análisis— podría acelerar decisiones de inversión en energía y minería.

unión europea
Para Núñez, el desafío no es solo aumentar volúmenes exportados, sino capturar mayor valor agregado local.

Sin embargo, el titular de MEGSA advirtió que el flujo de beneficios no será automático ni necesariamente equilibrado. «Habrá que ver cuál es el sentido final del intercambio», señaló, y subrayó que el riesgo para Argentina radica en consolidar un perfil exportador basado casi exclusivamente en recursos primarios si no se avanza en políticas activas de industrialización.

Para Núñez, el desafío no es solo aumentar volúmenes exportados, sino capturar mayor valor agregado local, desarrollar cadenas de proveedores y potenciar la infraestructura logística y energética. En el caso del gas, esto implica avanzar no solo en producción sino también en transporte, procesamiento y exportación de GNL con participación de capital y tecnología nacional.

El acuerdo, concluyó, abre una «ventana histórica» para posicionar a Argentina como proveedor confiable de energía y minerales críticos en un contexto global de transición energética. Pero el resultado dependerá de la estrategia que adopte el país: aprovechar el acceso ampliado a mercados para diversificar y sofisticar su estructura productiva, o profundizar la dependencia de materias primas.

En ese delicado equilibrio, sostuvo, se jugarán las verdaderas repercusiones del tratado sobre el desarrollo económico argentino en la próxima década.

Daniel Barneda

RIGI: más beneficios para la cadena de valor de petróleo y gas

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El gobierno oficializó este miércoles la incorporación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones de las actividades del upstream de hidrocarburos. En la discusión de la ley original se había descartado esa posibilidad y también se dejó de lado cuando se avanzó con la reglamentación. “El upstream de petróleo no lo necesita y la industria lo sabe”, había señalado una fuente oficial. Lo cual fue ratificado por diversos funcionarios ante representantes la industria. ¿Qué cambió desde entonces?

La incorporación del upstream de petróleo y gas

El argumento inicial que había llevado al rechazo de esa posibilidad era que no correspondía incluir dentro del RIGI la perforación de pozos porque si una empresa ya había deriskeado un yacimiento, avanzado con la performación y tenía buenos niveles de actividad era porque ya había logrado despejar la ecuación económica de su negocio, por lo que no precisaba de incentivos adicionales para seguir perforando pozos de shale oil.

Lo que se sostiene ahora, en cambio, es que la explotación y producción de nuevos desarrollos de hidrocarburos líquidos y gaseosos costa adentro serán incluidos en el régimen, que otorga beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios, a fin de evitar “fragmentaciones artificiales de grandes proyectos que cuentan con actividades que en la práctica resultan técnicamente integradas, como sucede en el sector de petróleo y gas”.

Los grandes proyectos a los que hace referencia el gobierno en ese textual son los destinados a la exportación de petróleo y gas, donde se incluye la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur y de los gasoductos dedicados para exportar GNL. Cada uno de esos proyectos demandará inversiones millonarias y requerirá también desarrollos adicionales en Vaca Muerta para garantizar un volumen adicional de petróleo y gas.

Es por eso que ahora se decidió incluir entre las actividades beneficiadas por el RIGI la explotación y producción de nuevos desarrollos de hidrocarburos líquidos y gaseosos costa adentro.

A qué desarrollos beneficia el cambio

El decreto 105/26 publicado este jueves en el Boletín Oficial aclara que el beneficio alcanzará “a aquellos Proyectos Únicos que ocurran en áreas hidrocarburíferas que, al momento de la sanción de la Ley de Bases 27.742 no tuvieran un nivel de desarrollo significativo del área y que al momento de presentación de la correspondiente Solicitud de adhesión al RIGI no cuenten con inversiones en actividad de explotación o producción”. De este modo, se busca limitar el beneficio a los nuevos desarrollos de upstream orientados a la exportación.  

De hecho, en los considerandos de la norma dice que con el fin de fortalecer la aplicación del requisito de no distorsión del mercado local “corresponde adecuar la reglamentación vigente para circunscribir la presunción allí contemplada a supuestos que acrediten un perfil efectivamente exportador, asegurando que a los proyectos que no reúnan tales condiciones no les sea aplicable dicha presunción”.

La norma aclara también en su artículo 2, que sustituye el inciso a) y los apartados (v) y (viii) del inciso n) del artículo 3° del Anexo I incluido en el decreto 749, que “en los casos en que coexistieran en una misma área hidrocarburífera actividades no sometidas al presente régimen, deberá asegurarse su segregación y trazabilidad mediante un sistema de medición separada, y el VPU (Vehículos de Proyecto Único) deberá ser titular exclusivamente de los activos, derechos y operaciones afectados al desarrollo del Proyecto Único promovido”.

¿Cómo se garantiza esa segregación y trazabilidad?  La separación física mediante la instalación de sistemas de medición independientes (bocas de pozo, baterías, plantas, puntos de despacho) que permitan identificar volúmenes producidos por el proyecto RIGI y diferenciarlos de los no RIGI. La segregación patrimonial y societaria con el requerimiento de que el VPU sea titular exclusivo de los activos, derechos y contratos del Proyecto Único. No puede mezclar concesiones, instalaciones ni flujos con otras actividades del grupo. Por último, la contabilidad y trazabilidad diferenciada requerirá llevar una registración contable separada y mecanismos auditables que permitan vincular inversiones, costos, producción y exportaciones únicamente al proyecto promovido.

En los considerandos del decreto dice también que “corresponde fijar para dichos proyectos un monto mínimo de inversión en activos computables de US$ 600.000.000, “asemejándolo al monto mínimo de inversión en activos computables requerido para proyectos de explotación y producción de gas destinado a la exportación”.

Extensión del RIGI por un año

Con el objetivo de captar inversiones, el decreto 105/26 extiende también por un año el plazo de adhesión previsto para adherir al RIGI.

La ley 27.742 previa originalmente un plazo de dos años, contados a partir de su entrada en vigencia, esto es, el 8 de julio de 2024, y la posibilidad de prorrogar dicho plazo por única vez por un período adicional de hasta un año.

La continuidad del proceso de atracción de grandes inversiones de largo plazo “exige la extensión del plazo de adhesión, con el fin de permitir la estructuración, evaluación y decisión de proyectos de inversión de gran escala cuya maduración excede el plazo originalmente previsto”, dice la norma en sus considerandos.

De ese modo, la posibilidad de adhesión suma un año más que comenzará a correr a partir del 8 de julio de 2026.

Giro de utilidades y aportes de capital

En materia de giro de utilidades, la modificación reglamentaria aclara que la alícuota diferencial prevista por la Ley 27.742 —una retención reducida del 3,5% sobre dividendos distribuidos a beneficiarios del exterior, en lugar del 7% general— también se aplicará cuando los dividendos del Vehículo de Proyecto Único (VPU) no se remitan directamente desde la sucursal dedicada al proyecto, sino a través de la sociedad matriz u otra estructura societaria preexistente.

A la vez, se precisa que los aportes de capital o financiamientos provenientes del exterior podrán canalizarse por medio de socios, matrices, sucursales o uniones transitorias y computarse como vinculados al Proyecto Único, aun cuando no los liquide directamente el VPU, siempre que estén afectados en forma directa y exclusiva al desarrollo promovido, debidamente registrados y sujetos a mecanismos de trazabilidad.

Para evitar que un grupo económico utilice este esquema para girar utilidades de otros negocios bajo el paraguas del RIGI, la norma establece tres resguardos centrales: afectación exclusiva de los fondos al Proyecto Único, registración y trazabilidad obligatoria de las divisas y determinación impositiva separada mediante contabilidad segregada del VPU. En términos formales, el régimen no habilita la mezcla de resultados del grupo, aunque su eficacia dependerá, en última instancia, de la calidad de los controles administrativos y fiscales.

Fernando Krakowiak

En 2025, las importaciones de EE.UU. crecieron, a pesar de los aranceles de Trump

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El presidente Trump ha prometido en repetidas ocasiones que sus elevados aranceles reducirían las importaciones estadounidenses, disminuirían el déficit comercial y provocarían una reactivación de la industria manufacturera estadounidense.

Hasta ahora, ha ocurrido lo contrario.

Las importaciones estadounidenses crecieron el año pasado y el déficit comercial de bienes alcanzó un máximo histórico, según datos publicados el jueves, ya que las políticas de Trump alteraron el comercio, pero no lo detuvieron. Esto concuerda con otros datos que sugieren que las empresas han redirigido los pedidos y renovado las cadenas de suministro para eludir los aranceles, pero que, hasta ahora, no han devuelto la producción a Estados Unidos de forma masiva. Los fabricantes estadounidenses han recortado más de 80 000 puestos de trabajo en el último año.

Los altos aranceles y la política impredecible provocaron enormes fluctuaciones en el comercio el año pasado. Las empresas acumularon productos antes de que entraran en vigor los aranceles y luego detuvieron las importaciones. Los inversionistas estadounidenses compraron y vendieron grandes cantidades de oro extranjero como cobertura frente a la volatilidad de los mercados.

Pero aunque los elevados aranceles frenaron en cierta medida las compras de automóviles importados, artículos de consumo doméstico y otros bienes, el comercio de Estados Unidos con el resto del mundo se mantuvo relativamente sólido. Estados Unidos importó chips para equipar los nuevos centros de datos de inteligencia artificial y los estadounidenses compraron medicamentos extranjeros para adelgazar, lo que contribuyó a impulsar el comercio transfronterizo.

El déficit comercial total, incluyendo el comercio de bienes y servicios, se redujo ligeramente el año pasado, ya que el crecimiento de las exportaciones superó por poco al de las importaciones. Pero eso fue totalmente resultado de un superávit comercial en expansión en los servicios. El déficit comercial en bienes físicos, que ha sido el foco de atención del Sr. Trump en su intento de utilizar los aranceles para restaurar el sector manufacturero estadounidense, en realidad creció en 2025.

Las importaciones totales de bienes y servicios aumentaron un 4,7 %, hasta alcanzar los 4,3 billones de dólares, en 2025, mientras que las exportaciones aumentaron un 6,2 %, hasta alcanzar los 3,4 billones de dólares. El déficit comercial —la cantidad en que las importaciones superan a las exportaciones— fue de 901 000 millones de dólares, frente a los 903 000 millones de dólares de 2024.

El déficit comercial creció considerablemente a finales de año, aumentando un 32.6 % en diciembre, debido al aumento de las importaciones y la caída de las exportaciones.

Los aranceles provocaron cambios drásticos en los países con los que comercia Estados Unidos. Las importaciones de bienes procedentes de China cayeron casi un 30 %, hasta su nivel más bajo desde 2009, ya que las empresas recurrieron a fábricas de otras partes del mundo. Sin embargo, las exportaciones estadounidenses a China cayeron casi tanto como el país —a diferencia de muchos otros socios comerciales de Estados Unidos— tomó represalias contra las políticas de Trump. El déficit comercial de bienes con China se redujo a 202 000 millones de dólares en 2025, el más bajo en más de dos décadas y, por primera vez en la historia, inferior al déficit con la Unión Europea.

Pero a medida que los estadounidenses compraban menos a China, compraban más al resto del mundo. Los déficits comerciales con Vietnam, México, India y otros países fueron los más altos jamás registrados.

Los datos han suscitado dudas sobre si la política comercial de Trump está reestructurando Estados Unidos para que dependa menos de las importaciones o si, en realidad, solo está reorganizando el comercio.

Trump ha afirmado que los elevados aranceles y los nuevos acuerdos comerciales impulsarán la producción industrial estadounidense, lo que reducirá la dependencia del país de los productos extranjeros. Muchos importadores han respondido a los aranceles y a la amenaza de su aplicación ajustando los plazos de entrega y los países a los que compran, lo que les ha supuesto un gran costo y muchas molestias.

Los aranceles también han provocado un aumento de los precios para los consumidores estadounidenses, aunque en menor medida de lo que algunos economistas temían inicialmente. Un estudio realizado este mes por economistas del Banco de la Reserva Federal de Nueva York reveló que las empresas y los consumidores estadounidenses han soportado la mayor parte del costo de los aranceles.

Los exportadores estadounidenses, en particular los agricultores, también se han visto atrapados en el fuego cruzado de las guerras comerciales de Trump. Las exportaciones de soja de Estados Unidos cayeron drásticamente el año pasado, ya que China boicoteó ese cultivo y compró en su lugar a Brasil y otros países como represalia por los aranceles de Trump. Los agricultores estadounidenses de soja exportaron solo 17 500 millones de dólares de su producto en 2025, frente a los 25 800 millones de dólares de 2024.

China dejó de comprar productos agrícolas estadounidenses durante la mayor parte del año pasado, hasta que los funcionarios estadounidenses y chinos acordaron una tregua comercial a finales de octubre. Como parte de ese acuerdo, China se comprometió a comprar 12 millones de toneladas métricas de soya el año pasado y 25 millones de toneladas métricas en cada uno de los tres años siguientes. Los 25 millones de toneladas métricas están en línea con lo que China ha comprado en los últimos años.

Para ayudar a los agricultores a hacer frente a las consecuencias de la guerra comercial, la administración Trump les proporcionó 12 000 millones de dólares en ayudas federales.

Sin embargo, todavía parece una incógnita si estas políticas conducirán a una reducción de las importaciones, un aumento de las exportaciones y una disminución del déficit comercial a largo plazo.

Bernard Yaros, economista jefe de Oxford Economics, afirmó que «es un poco pronto para saber cuáles serán los efectos duraderos de las políticas comerciales de Trump».

Según él, las importaciones estadounidenses se sitúan ahora por debajo de la tendencia de la década anterior al segundo mandato de Trump. Esto se debe, en parte, a la recuperación tras el enorme aumento de las importaciones a principios del año pasado y, en parte, al impacto de los aranceles en el aumento del precio relativo de las importaciones.

«Aún tenemos que ver dónde se estabilizan las importaciones una vez que desaparezca el «efecto inventario» provocado por el almacenamiento masivo a principios de 2025», añadió.

Tras la elección de Trump, las empresas se apresuraron a traer mercancías al país antes de que entraran en vigor los aranceles, lo que provocó un aumento de las importaciones y del déficit comercial.

Las importaciones comenzaron a disminuir después de que Trump anunciara en abril la imposición de aranceles globales, incluyendo gravámenes draconianos a China. El presidente suspendió temporalmente la mayoría de esos aranceles para permitir las negociaciones comerciales, pero los volvió a imponer en niveles más bajos en agosto. Según los cálculos del Yale Budget Lab, a fecha de 19 de enero, los consumidores estadounidenses se enfrentaban a un tipo arancelario medio global del 16,9 %, el más alto desde 1932.

El déficit comercial se redujo brevemente en octubre, cayendo a la cifra mensual más baja desde junio de 2009. Sin embargo, gran parte de esa caída pareció ser el resultado de fluctuaciones temporales en el comercio, en particular en el oro. El déficit comercial se recuperó ligeramente en noviembre, antes de seguir creciendo en diciembre.

El presidente ha considerado durante mucho tiempo los déficits comerciales como un signo de debilidad de la economía estadounidense y ha argumentado que los aranceles elevados fomentarían una mayor producción industrial en Estados Unidos y provocarían una caída del déficit comercial. Muchos economistas no están de acuerdo con centrarse exclusivamente en este indicador, ya que afirman que el déficit comercial puede reducirse por muchas razones, no todas ellas positivas.

Los aranceles también han alterado el comercio de Estados Unidos con varios países. En particular, el déficit comercial con China se ha reducido, ya que las empresas han reajustado sus cadenas de suministro en previsión de un aumento de los aranceles sobre este país.

Sin embargo, Brad Setser, economista del Consejo de Relaciones Exteriores, señaló que los aranceles estadounidenses sobre las exportaciones chinas no habían terminado siendo mucho más altos que los aranceles sobre los productos procedentes de otras partes de Asia, lo que planteaba la pregunta de si las empresas seguirían trasladando sus cadenas de suministro fuera de China.

El Sr. Setser afirmó que Estados Unidos simplemente había comenzado a importar más desde otras partes de Asia. La caída del déficit comercial de Estados Unidos con China se vio compensada en gran medida por un fuerte aumento del déficit comercial de Estados Unidos con Vietnam, otros países del sudeste asiático, India y Taiwán el año pasado.

En algunos casos, los envíos a Estados Unidos desde otras partes de Asia siguen procediendo de empresas chinas. Las empresas chinas han establecido nuevas fábricas fuera de China para poder exportar a Estados Unidos sin pagar los aranceles más elevados. Las estadísticas comerciales de China muestran que, si bien su superávit comercial con Estados Unidos ha disminuido, su superávit comercial con el resto del mundo se ha disparado, dijo Setser.

«El Gobierno está tratando de atribuirse demasiado mérito por cambiar un poco las importaciones y pasar a un mundo en el que los productos chinos llegan a Estados Unidos en un vuelo con escala en lugar de en uno directo», dijo. «Los productos que llegan a través del sudeste asiático tienen una cantidad enorme de contenido chino».

El comercio con Asia se mantuvo fuerte, en parte porque Trump decidió eximir a los productos electrónicos de sus aranceles el año pasado. La región siguió proporcionando a los estadounidenses productos electrónicos libres de impuestos, así como semiconductores y otros equipos necesarios para los centros de datos.

El Gobierno tampoco acabó imponiendo aranceles significativos a los productos farmacéuticos extranjeros, y las importaciones de medicamentos contribuyeron a aumentar el déficit comercial.

Los aranceles podrían sufrir más cambios en las próximas semanas. Se espera que la Suprema Corte se pronuncie, posiblemente el viernes, sobre la legalidad de muchos de los aranceles que Trump impuso utilizando una ley de emergencia de la década de 1970. Los funcionarios de Trump han dicho que, si se anulan esos aranceles, recurrirán a otras autoridades para imponer nuevos derechos que los sustituyan.

Ben Casselman y Ana Swanson

La crisis industrial: empresas que cerraron o se achicaron en los últimos meses

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En los últimos meses, al menos 10 empresas anunciaron el cierre total o parcial de sus plantas industriales. De acuerdo con los comunicados que difundieron, los motivos son diversos, pero pueden resumirse en dos grandes factores: la caída del consumo, que redujo los niveles de producción, y la apertura de las importaciones, que volvió a dejar en evidencia los problemas de competitividad local. S

El cierre de la histórica fábrica de neumáticos Fate, que implicó el despido de 920 trabajadores, se inscribe en un contexto en el que varias industrias de distintos sectores optaron por achicar su producción local y migrar hacia un modelo basado en la importación para abastecer el mercado interno.

En el sector industrial señalan que la pérdida de competitividad responde a una combinación de factores: alta carga impositiva, distorsiones cambiarias, tasas de interés elevadas, escasa escala productiva y un mercado interno en recesión.

La mayor apertura importadora permitió reducir los precios de distintos productos de consumo masivo —como ropa, neumáticos, electrodomésticos y artículos para el hogar—, pero también tuvo como contracara una disminución del empleo industrial: según la UIA se perdieron 65.000 puestos de trabajo en dos años.

Entre las compañías que anunciaron recortes se encuentra Kimberly-Clark, que cerró su planta en el parque industrial de Pilar, donde fabricaba productos de las marcas Kotex (toallitas femeninas), Huggies y Kimbies (pañales descartables premium para bebés), además de artículos de consumo masivo como Kleenex y Scott.

En los últimos meses, compañías como Whirlpool, Kimberly-Clark y Grupo Dass redujeron o discontinuaron su producción en el país
En los últimos meses, compañías como Whirlpool, Kimberly-Clark y Grupo Dass redujeron o discontinuaron su producción en el país

La decisión no implicó la salida de la multinacional del país: la producción se concentró en la planta que la firma posee en San Luis. Sin embargo, el proceso supuso la desvinculación de 220 empleados.

En la misma línea, Kenvue —la escisión de Johnson & Johnson dedicada a productos de consumo masivo— dejó de producir en el país. En su planta de Pilar elaboraba las toallitas Siempre Libre y Carefree, así como las líneas de champús, colonias y aceites para bebés Johnson’s Baby. La medida afectó al menos a 30 trabajadores.

Ambas compañías operaban en el municipio de Pilar, caracterizado por su elevada carga impositiva.

En el rubro textil, el primero en anunciar una reducción de su producción fue Grupo Dass, fabricante de calzado deportivo para marcas como Adidas, Nike y Fila. La empresa informó la desvinculación de 164 empleados en su planta de Eldorado, Misiones, como parte de un proceso de adecuación ante la caída de pedidos.

“La industria nacional del calzado enfrenta nuevos desafíos por la caída de la producción y la apertura de importaciones, y Grupo Dass no es ajeno a esta crítica situación. Frente a la pérdida de competitividad por los altos costos locales y las cambiantes exigencias del mercado, sumado al nuevo contexto cambiario y comercial, hemos agotado todas las alternativas para mantener nuestra estructura actual”, señaló la compañía en su momento a través de un comunicado.

En el sector alimenticio, dos empresas se declararon en quiebra en noviembre pasado: Alimentos Refrigerados y La Suipachense, ambas con el grupo venezolano Maralac como principal accionista.

Alimentos Refrigerados producía marcas adquiridas a SanCor, entre ellas SanCor Yogs, SanCor Vida, SanCor Shimy y Sancorito. La quiebra se produjo tras el fracaso del proceso de reestructuración que la empresa venía intentando. Según el gremio del sector, 550 trabajadores quedaron sin empleo.

La Suipachense, por su parte, contaba con 140 empleados y había reducido de forma significativa su producción en el marco de un conflicto gremial.

La contracción del mercado interno aparece como uno de los principales factores detrás de la reducción productiva
La contracción del mercado interno aparece como uno de los principales factores detrás de la reducción productivaGentleza arsa

Previamente, en enero de 2025, Dánica anunció el cierre de su histórica planta de Llavallol, en el sur del Gran Buenos Aires. La empresa dedicada a la producción de margarinas y aderezos desde 1939 empleaba a alrededor de 150 personas. En noviembre de 2023, la empresa ya había cesado sus operaciones en Villa Mercedes, San Luis.

Entre las principales causas, la compañía señaló el desfasaje de costos —con fuerte impacto de los costos laborales—, dificultades logísticas y comerciales, y una profundización de la caída de ventas en un contexto de recesión económica.

En La Rioja, las textiles y fabricantes de calzado Luxo y Vulcalar anunciaron el cierre de sus operaciones, con un total de 120 despidos.

En esa misma provincia atraviesa una crisis otra firma industrial: Hilado SA, propiedad de TN Platex, uno de los principales grupos textiles del país, liderado por Teodoro “Teddy” Karagozian. La compañía solicitó concurso preventivo de acreedores el viernes pasado.

Varias empresas dejaron de fabricar localmente y adoptaron esquemas basados en la importación de productos terminados
Varias empresas dejaron de fabricar localmente y adoptaron esquemas basados en la importación de productos terminados

En Santa Fe, Essen confirmó una reducción de personal en su planta de Venado Tuerto, con la desvinculación de 29 empleados. Según explicó la empresa, la medida respondió a una caída del 10% en la demanda local respecto de 2024.

También en esa provincia, la metalúrgica DBT (Cramaco), dedicada a la fabricación de generadores y alternadores eléctricos, frenó su producción y despidió a 35 operarios para reconvertir su negocio hacia un esquema basado en importaciones.

A fines de noviembre, Whirlpool anunció el cierre de sus operaciones industriales en el país. Dejó de producir lavarropas en el parque industrial de Fátima, en Pilar, donde empleaba a 220 trabajadores, y adoptó un modelo centrado en la importación de productos terminados.

“Son varios los motivos que confluyeron en la toma de esta decisión, internos y externos. Realizamos esfuerzos para reducir costos e implementamos mejoras en los procesos para ser más competitivos frente a productos importados, a lo que se suma la caída en el consumo”, había dicho la empresa estadounidense.

En este contexto, la planta de ensamblaje de motos KTM del Grupo Simpa cerró una de sus instalaciones en Campana para concentrar la producción en su planta de Pilar. La medida implicó el despido de 50 empleados.

Sofía Diamante

Por qué cerró Fate: un prolongado conflicto gremial, apertura comercial y caída de los precios

Fate cerró su planta de neumáticos radiales en San Fernando, después de más de 80 años de actividad. Desde la compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, comunicaron la decisión en un contexto marcado por la combinación de un prolongado conflicto gremial, la apertura comercial y la caída de la demanda local.

La decisión -que se conoce a horas de un paro de la CGT por el proyecto de reforma laboral que se debatirá en Diputados- implica el despido de 920 empleados y pone fin al capítulo de la manufactura local que había atravesado múltiples vaivenes del mercado.

El historial reciente de la empresa incluyó tensiones con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna). Durante 2022, la conflictividad gremial llevó a paros y bloqueos de planta que afectaron la producción no solo de Fate, sino de otras grandes firmas del sector, como Pirelli y Bridgestone.

Va a ser más fácil encontrar restos del Arca de Noé que neumáticos. Hay que salir con lupa a buscar o cruzar el río Paraguay en canoa. A mí mismo me cuesta resolver el problema”, dijo el titular de la firma Javier Madanes Quintanilla en ese entonces, a la vez que admitió que la empresa estaba operando a un 40% de su capacidad.

Aquel conflicto, que se había extendido durante varios meses y acumulaba 17 audiencias fallidas en el Ministerio de Trabajo, estaba encallado en un punto del que parecía imposible salir: el Sutna reclamaba que las horas trabajadas en días de fin de semana se pagaran un 200% más que las de los días de la semana, mientras que las empresas argumentaban que si aceptan eso tendrían un aumento de costos del 15%, algo que les restaría competitividad.

Para entonces, Madanes Quintanilla dejó entrever que la razón por la que no se podía llegar a un buen puerto en las negociaciones era otra: “Lo de las horas al 200% ya no es un tema que sea el eje de lo que se está discutiendo, sino que lo que realmente está detrás es quién conduce la planta, si la empresa o el gremio”.

La relación entre la empresa y el Sutna tuvo diferentes puntos de conflicto a lo largo de los años. Más recientemente, en 2025, desde el sindicato encararon una serie de paros escalonados en reclamo de mejoras salariales.

Importaciones y pérdida de competitividad

Tras el cierre de la planta, en el comunicado oficial, desde la firma aludieron a “cambios en las condiciones de mercado”.

“A lo largo de más de ocho décadas Fate construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad: Fuimos la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina”, señalaron en la nota.

Y enfatizaron: “Los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.

En tanto, según un informe que realizó la consultora PxQ, que dirige Emmanuel Álvarez Agis, entre 2023 y 2025 aumentaron sus importaciones un 34,8%, mientras que los precios internos bajaron un 42,6%. Según el mismo relevamiento, la cantidad de empleos que se perdieron en este sector llegó a 6427 entre esos años, lo que implicó una caída de 7,1%.

Ya a inicios de 2024, Fate había informado que encararía una readecuación de sus operaciones en su planta de San Fernando que implicaba el despido de 97 personas. Desde la firma habían señalado que era una respuesta ante “una sostenida pérdida de competitividad exportadora” producto de la carga impositiva y la “competencia desleal” de los productos importados que estaban ingresando al país (básicamente, provenientes de China).

“Fate informa que está llevando adelante acciones para adecuar sus operaciones al contexto del negocio. Conforme se ha venido informando al personal, a las autoridades, y al sindicato Sutna, la actividad de la empresa se encuentra expuesta a factores muy negativos que incrementan severamente el costo de su producción: abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial, sólo por mencionar algunos”, precisaron en un comunicado en aquel entonces.

Esta decisión se había conocido una semana después de que desde el Gobierno anunciaron la reducción de aranceles para la importación en distintos rubros, con el objetivo de aplacar los aumentos de precios internos. Entre ellos, figura el de los neumáticos, cuyo arancel bajará del 35% al 16%.

Previamente, Fate también ya había quedado atrapada en las tensiones del comercio exterior. En 2022, las restricciones para acceder a divisas y las Licencias No Automáticas limitaron la importación de materias primas clave, como el caucho, y encarecieron los procesos industriales. Con un mercado desabastecido y una brecha cambiaria que impulsó a los consumidores a cruzar a Chile, Uruguay o Paraguay para comprar neumáticos hasta 50% más baratos, la empresa enfrentó demoras, sobrecostos y riesgos operativos crecientes.

Laura Ponasso

Escenario desafiante para la industria automotriz argentina:

El inicio de 2026, marcó una significativa retracción en los volúmenes de fabricación. Según datos recientes de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción nacional de vehículos en enero alcanzó las 20.998 unidades, una caída del 20,7% en comparación con diciembre de 2025 y un contundente descenso interanual del 30,1% respecto a enero de 2025.

Este registro para el primer mes de 2026 es el más bajo para un enero desde el año 2020 y consolida una tendencia de siete meses consecutivos de caída para la industria, señalando un período de contracción prolongada.

El panorama de las exportaciones también refleja esta tendencia negativa. En enero se exportaron 9759 unidades, equivalentes al 46,5% de la producción mensual. Este volumen mostró una fuerte baja del 51% en comparación con el mes anterior y del 12,3% frente a enero de 2025. La disminución en los envíos al extranjero intensifica la presión sobre las terminales automotrices locales, que dependen fuertemente de la demanda en mercados regionales.

Cabe remarcar que la caída en el sector encontró justificación también en la menor cantidad de días trabajados y a las adecuaciones que se realizaron en diferentes plantas para nuevos modelos. Para poder evaluar el desempeño anual con mayor claridad, será necesario esperar al cierre del primer trimestre.