La economía a dos velocidades: los que exportan recursos a fondo, el mercado interno frenado

Cuando las autoridades económicas presentaron la última actualización del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a marzo de 2026, la lectura oficial se concentró en la consolidación de un sendero expansivo. Sin embargo, el análisis riguroso de la serie desestacionalizada —la única herramienta metodológica válida del INDEC para despejar la volatilidad del calendario y capturar la tendencia subyacente— revela una morfología económica mucho más inquietante. La economía argentina no está experimentando un rebote generalizado, sino una violenta redistribución sectorial de los márgenes de rentabilidad.

La relevancia de este quiebre excede la mera coyuntura estadística y exige atención inmediata. Nos encontramos ante un umbral de estrés sistémico donde la política macroeconómica —basada en la consolidación fiscal, la acumulación de reservas y el uso del tipo de cambio como ancla nominal— está consolidando una matriz productiva de naturaleza netamente regresiva. Mientras los sectores integrados a las cadenas globales de valor y el sistema financiero capturan rentas extraordinarias, las ramas intensivas en mano de obra que dependen de la demanda doméstica operan en un régimen de contracción crónica. No se trata de un simple rezago cíclico; es un rediseño estructural de los incentivos en la economía argentina.

El premio a la dolarización y el efecto «crowding-in» financiero

La cúspide del índice de actividad está dominada de manera excluyente por los sectores que operan como generadores o intermediarios de divisas. Tomando como base de comparación noviembre de 2023, la Agricultura (+35,9%), la Intermediación Financiera (+29,5%) y el bloque de Minería y Canteras (+24%) exhiben variaciones acumuladas que desafían la gravedad de la recesión interna inicial.

El desempeño de la Minería y Canteras es el caso más puro de expansión inelástica respecto al ciclo doméstico. Se trata del único de los dieciséis sectores relevados por el INDEC que no registró reversiones en los veintinueve meses analizados. Impulsado por el flujo continuo de capital intensivo hacia Vaca Muerta, este sector opera en la práctica como un enclave productivo, blindado frente a la volatilidad del consumo de los hogares y traccionado por la demanda energética global.

Por su parte, la Intermediación Financiera ofrece el caso de estudio más fascinante del período. Tras experimentar una severa contracción real durante el primer semestre de 2024 —consecuencia ineludible del shock de tasas y la devaluación inicial que licuó pasivos y activos monetarios—, el sector experimentó un punto de inflexión radical a partir de julio de ese año. El saneamiento de la hoja de balance del Banco Central y la contracción del déficit del Tesoro generaron un genuino efecto crowding-in (desplazamiento positivo). Al retirarse el Estado como tomador compulsivo de fondos, y en un contexto de paulatina desinflación, los bancos reorientaron su liquidez hacia el sector privado. La reaparición del crédito hipotecario y el financiamiento corporativo en un entorno de tasas reales positivas explican un despegue histórico que contrasta brutalmente con la economía real.

La agonía del mercado interno y la trampa de los precios relativos

En las antípodas del ranking de actividad, el panorama expone el costo oculto del programa de estabilización. La Construcción (−7,6%), la Industria Manufacturera (−4,3%) y la Administración Pública (−3,4%) continúan operando muy por debajo de los niveles previos al recambio institucional de fines de 2023.

La industria manufacturera ilustra a la perfección los daños colaterales de la arquitectura monetaria y comercial vigente. El sector enfrenta una profunda erosión de su competitividad: bajo el actual esquema de bandas cambiarias —cuyos límites (piso y techo) se indexan por inflación mientras el tipo de cambio nominal fluctúa en su interior—, la persistencia de los altos costos domésticos en moneda dura ha terminado por consolidar un escenario de apreciación real. Esta dinámica de encarecimiento relativo de la producción local colisiona de frente con el reciente proceso de apertura comercial, cuyo shock de importaciones ha impactado con especial virulencia sobre los fabricantes de bienes de consumo final. El resultado es empírico y contundente: ramas intensivas en mano de obra como la cadena textil, el calzado y la metalmecánica operan hoy con una utilización de la capacidad instalada inferior al 60%. Las expectativas de un derrame expansivo hacia el entramado pyme han sido neutralizadas por una estructura de precios relativos que castiga de manera sistemática el valor agregado doméstico.

El caso de la Construcción requiere una disección propia por su alta elasticidad respecto al empleo informal y su consiguiente impacto distributivo. El desplome original fue gatillado por la paralización de la obra pública, el ancla más pesada del ajuste fiscal de 2024. Si bien en el primer trimestre de 2026 se registraron señales marginales de recuperación, motorizadas fundamentalmente por el ingreso de flujos de capital derivados del blanqueo impositivo, la inversión privada ha demostrado ser matemáticamente insuficiente para compensar la retirada del Estado. La brecha de 7,6 puntos negativos respecto al punto de partida confirma que el sector enfrenta un daño que amenaza con volverse permanente.

La morfología del ciclo: del shock fiscal a la divergencia consolidada

El análisis temporal de la serie desestacionalizada permite segmentar este proceso en tres fases macroeconómicas bien delimitadas, cada una con un impacto asimétrico sobre los distintos factores de producción:

  • La fase de saneamiento (noviembre 2023 – junio 2024): El ajuste fiscal de primera generación, de carácter veloz y concentrado. Fue el momento de máxima correlación negativa, donde el colapso del gasto público deprimió en simultáneo a la construcción, la industria y el comercio minorista.
  • El rebote asimétrico (julio 2024 – diciembre 2024): La economía tocó su piso y reaccionó, pero las trayectorias se bifurcaron. Mientras las finanzas y la energía capitalizaron la estabilización financiera y el horizonte de desregulación, la construcción ensayó un rebote sumamente parcial y débil, confirmando la insuficiencia de los capitales privados para reemplazar el impulso fiscal.
  • La divergencia estructural (2025 – marzo 2026): El crecimiento agregado existe, pero carece de homogeneidad. Las finanzas alcanzan máximos históricos, la industria entra en una meseta prolongada sin vector de tracción claro, y los servicios comunitarios (salud, educación) exhiben una resistencia inelástica de variación nula.

El dilema de política económica

Los datos del primer cuatrimestre de 2026 certifican que los costos de la estabilización fiscal han sido absorbidos de manera radicalmente desigual. La economía argentina funciona con dos motores encendidos a máxima potencia y un chasis que se arrastra contra el asfalto.

El Gobierno se enfrenta ahora a un dilema de resolución ineludible de cara a la segunda mitad del año. Si decide mantener inalterable el ancla cambiaria para garantizar el sendero de desinflación en vez de liberar el tipo de cambio para que el mercado establezca libremente su precio (el presidente del BCRA, Bausilli, dijo esta semana que no es prioridad eliminar las restricciones cambiarias a las empresas) y sostener los incentivos económicos únicamente al sector exportador mientras se olvida de la economía centrada en el mercado interno, correrá el riesgo inminente de profundizar la fractura socioproductiva, llevando a la industria de transformación y al empleo urbano hacia un punto de no retorno.

Por el contrario, si opta por corregir los precios relativos para oxigenar la competitividad industrial y permitir que el tipo de cambio encuentre su equilibrio natural, arriesgará una disrupción en las expectativas inflacionarias y un potencial shock de inestabilidad sobre la intermediación financiera. Lo único que los números del INDEC no permiten sostener es el statu quo: en economía, una divergencia estructural de esta magnitud nunca se resuelve de forma espontánea.

Christian Buteler

La búsqueda subterránea de un combustible limpio

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A las afueras de la ciudad de Thetford Mines, Quebec, en una región que en algún momento abasteció de amianto al mundo, los trabajadores están perforando el subsuelo en busca de una nueva fuente de energía limpia, inusual y potencialmente vasta.

Una empresa emergente llamada Vema Hydrogen ha perforado dos pozos de prueba en el lecho rocoso, cada uno a 300 metros de profundidad aproximadamente, y está empezando a inyectar agua tratada en las rocas ricas en hierro que hay debajo. El objetivo es desencadenar un tipo especial de reacción química que podría llegar a producir grandes cantidades de hidrógeno, un combustible de ignición limpia que algún día podría desempeñar un papel vital en la lucha contra el cambio climático.

“El potencial es enorme”, dijo Pierre Levin, director ejecutivo de Vema, mientras observaba a un equipo de perforación en plena faena, en un día de primavera luminoso y muy frío. “Se pueden encontrar rocas como estas en todo el mundo, suficientes para producir miles de millones de toneladas de hidrógeno”.

Durante décadas, el sueño del hidrógeno limpio ha seducido a los expertos en energía. Cuando se quema, el hidrógeno solo emite vapor de agua. En teoría, podría utilizarse en lugar de combustibles fósiles en barcos, aviones, acerías o plantas químicas, y en todas esas industrias en las que es difícil encontrar alternativas viables al petróleo, el gas y el carbón, y con eso se reducirían las emisiones que calientan el planeta.

El problema siempre ha sido fabricar ese hidrógeno.

La mayor parte del hidrógeno que el mundo utiliza —principalmente para fertilizantes y refinación— se produce mediante un proceso con gas natural que genera muchas emisiones. En los últimos años, Estados Unidos y otros países han invertido miles de millones de dólares para intentar fabricar hidrógeno “verde” con energía eólica y solar, pero ha resultado difícil y caro.

Ahora, un número creciente de empresas cree que podría haber una mejor respuesta bajo tierra. Decenas de empresas nuevas están tratando de encontrar grandes reservas de hidrógeno natural que se cree que existen bajo la superficie. Otras, como Vema, intentan estimular los procesos que generan ese hidrógeno, sin emisiones. Es un campo al que se suele llamar “hidrógeno geológico”.

“Esto podría ser transformador si logramos resolverlo”, dijo Madeline Schomburg, vicepresidenta de la Energy Futures Initiative, una organización de investigación sin fines de lucro. “Aunque la probabilidad de éxito sea baja, las recompensas potenciales son tan altas que vale la pena explorarlo”.

El hidrógeno es el elemento más abundante del universo, y se produce de manera natural en la corteza terrestre cuando ciertos minerales ricos en hierro reaccionan con el agua y el óxido. Este proceso, conocido como serpentinización, suele dejar tras de sí rocas con un color verde moteado.

Desde hace tiempo, muchos geólogos concluyeron que era improbable que el hidrógeno natural producido de este modo se acumulara en grandes depósitos subterráneos porque las diminutas moléculas se escurrirían por las grietas de las rocas.

Sin embargo, esa creencia ha cambiado. En 1987, unos trabajadores en Malí estaban excavando un pozo que parecía seco hasta que un hombre se asomó demasiado con un cigarro encendido y provocó una explosión. Se trataba de un depósito natural de hidrógeno, que desde entonces se ha aprovechado con el fin de generar electricidad para un pueblo cercano.

Para la década de 2020, los científicos estaban publicando artículos en los que se estimaba que los depósitos naturales de hidrógeno del subsuelo podrían abastecer las necesidades mundiales durante cientos de años. Un lugar prometedor era la fisura conocida en inglés como el Midcontinent Rift de Norteamérica, una enorme formación de basalto rico en hierro que se extiende por unos 1900 kilómetros desde Kansas hasta Míchigan.

“Cuando empecé a investigar esto, tenía serias dudas”, dijo Geoffrey Ellis, geoquímico del Servicio Geológico de Estados Unidos. “Ahora estoy convencido de que hay mucho hidrógeno ahí abajo. Solo es cuestión de si podemos encontrar acumulaciones que puedan producirse económicamente”.

El Departamento de Energía de Estados Unidos ha calculado que el hidrógeno geológico podría producirse por menos de 1 dólar el kilogramo. Eso sería más barato que el hidrógeno producido a partir de combustibles fósiles y una sexta parte del costo actual de producir hidrógeno a partir de energía eólica y solar.

Personas con chalecos y cascos de seguridad brillantes junto a bandejas de madera que contenían muestras de roca.
Geólogos de Vema inspeccionaban muestras de testigos en la perforación de las minas de Thetford

Las compañías se apresuran a encontrar el combustible. Una de las empresas emergentes mejor financiadas, Koloma, ha recaudado 400 millones de dólares de inversionistas como Amazon y United Airlines, y ha perforado pozos exploratorios en Iowa. HyTerra, una empresa australiana, está buscando hidrógeno y helio en Kansas y Nebraska.

Riley Kemp, director ejecutivo de HyTerra, dijo que su empresa está encontrando hidrógeno en sus primeros pozos, pero que necesita hacer pruebas para ver si el gas fluirá a velocidades suficientemente altas como para que la producción valga la pena. Comparó la búsqueda con los primeros tiempos de la exploración petrolífera, cuando las empresas perforaban numerosos pozos antes de encontrar yacimientos muy productivos.

Los obstáculos siguen siendo grandes. Aunque los científicos han identificado amplias zonas que probablemente sean favorables para el hidrógeno geológico, no hay forma de saber con seguridad qué hay ahí abajo sin perforar, lo que puede ser caro y conlleva el riesgo de fracasar.

La labor de cartografiar y analizar los posibles yacimientos aún es incipiente, y algunos de los mejores datos geológicos los recogen empresas que quieren mantener la información en secreto. Eso podría ralentizar los descubrimientos, según dijeron los expertos, al igual que las dificultades para obtener permisos de exploración o los efectos secundarios medioambientales imprevistos.

“En mi opinión, si queremos hacerlo rápidamente, tendríamos que trabajar juntos y compartir los datos”, dijo Ellis. “De lo contrario, al ritmo que vamos, tardaremos muchas décadas”.

Los legisladores están empezando a darse cuenta. En enero, la gobernadora demócrata de Míchigan, Gretchen Whitmer, ordenó a los organismos estatales que estudiaran el hidrógeno geológico e identificaran los obstáculos para su desarrollo. La Fuerza Aérea de Estados Unidos está explorando el hidrógeno geológico como posible fuente de energía para sus bases. Algunos legisladores del Congreso han propuesto financiación, aunque esta tecnología sigue sin recibir prácticamente ningún apoyo federal, a diferencia de otros métodos de producción de hidrógeno limpio.

No todos piensan que la mejor estrategia sea buscar depósitos naturales bajo tierra. Una mejor idea es crearlos, según algunos expertos.

En Quebec, Vema planea pasar el resto del año inyectando agua en sus pozos subterráneos de prueba para ver si puede acelerar el proceso de serpentinización que crea hidrógeno natural bajo tierra. Recientemente, un equipo de perforación cerca de Thetford Mines estaba introduciendo tuberías en un pozo mientras los geólogos examinaban los testigos de roca extraídos del suelo.

Las formaciones rocosas de este lugar, conocidas como ofiolitas, se crearon hace más de 400 millones de años, cuando un gran trozo de la corteza oceánica de la Tierra fue empujado hacia arriba. Estas formaciones son ricas en amianto, y Thetford Mines llegó a ser conocida como la capital mundial del amianto, hasta que se conocieron los riesgos para la salud del material y las minas fueron cerradas.

También podrían ser ricas en hidrógeno.

Carl Hinds, ingeniero de operaciones de Vema, sostenía unos recortes de roca húmeda que habían salido de un pozo. Eran de color verde oscuro y mostraban signos de serpentinización.

“Esa es la reacción”, dijo Hinds. “Solo intentamos acelerarla”.

No es fácil. Los investigadores de Vema han pasado años en el laboratorio experimentando con las combinaciones precisas de agua, temperatura, presión y catalizadores químicos para llegar a las mejores reacciones de producción de hidrógeno en distintos tipos de rocas subterráneas. Levin, cofundador de la empresa, lo llama la “salsa especial” de Vema.

La empresa también necesita encontrar el tipo adecuado de rocas subterráneas. Tienen que estar parcialmente serpentinizadas, para que el agua pueda fluir a través de ellas, pero no tan fracturadas como para que el hidrógeno se escape.

Los expertos externos afirman que los esfuerzos para producir hidrógeno bajo tierra son plausibles, pero aún no están probados. El hidrógeno podría escaparse del suelo. O microbios invisibles podrían devorar el gas antes de que pudiera utilizarse. Inyectar agua en las rocas también puede hacer que se hinchen, y eso acarrearía el riesgo de deformaciones superficiales o terremotos.

Levin, que se formó como ingeniero de minas y geólogo, dijo que la empresa está preparada para afrontar los retos que plantea pasar del laboratorio al campo. “Quien trabaja en el subsuelo sabe que si esperas que las cosas funcionen según lo esperado a la primera, no será así”, dijo.

En 2021, Levin había fundado una empresa que buscaba yacimientos subterráneos de hidrógeno. Pero llegó a creer que ese enfoque dejaba demasiado al azar, y tres años después fundó Vema con Florian Osselin, un geoquímico francés que había sido pionero en métodos para estimular la producción natural de hidrógeno.

Vema espera iniciar la producción a gran escala en 2028, y su objetivo es producir hidrógeno de una manera que con el tiempo pueda llegar a ser más barata que los métodos tradicionales.

Si funciona, la cuestión es qué hacer con el combustible. Aunque el hidrógeno podría utilizarse potencialmente para casi todo, ya sea para propulsar coches o generar electricidad, es bastante difícil de transportar y almacenar. Eso significa que cualquier hidrógeno geológico probablemente deba utilizarse lo más cerca posible del lugar de producción.

Una propuesta es convertir el gas en un combustible líquido limpio para barcos conocido como metanol. En los últimos años, los gobiernos han presionado a las compañías navieras para que reduzcan el uso de combustibles derivados del petróleo y disminuyan sus emisiones que calientan el planeta. Como es difícil que los enormes portacontenedores funcionen con baterías, muchas empresas están estudiando la posibilidad de utilizar metanol verde fabricado a partir de hidrógeno y carbono reciclado. Pero encontrar hidrógeno barato es difícil.

“El costo importa, y la gente solo puede absorber una prima determinada por los combustibles limpios”, dijo Judson Whiteside, director ejecutivo de StormFisher Hydrogen, una empresa que planea producir metanol verde en Varennes, Quebec. Aunque StormFisher pretende generar su hidrógeno con electricidad renovable, es uno de los tres productores locales de metanol que siguen el planteamiento de Vema para ver si resulta más barato.

Otras ideas incluyen utilizar hidrógeno con el fin de fabricar combustibles sostenibles para aviones, producir fertilizantes más ecológicos, crear acerías con bajas emisiones de carbono o alimentar centros de datos locales. Quizá el plan más ambicioso sería utilizar hidrógeno geológico para crear un tipo sintético de metano que pudiera sustituir al gas natural convencional para la industria o la calefacción.

“Eso sería el santo grial, porque entonces estarías hablando de millones de toneladas al año”, dijo Levin. “Pero somos muy ambiciosos, y en algún momento queremos estar preparados para competir con los combustibles fósiles”.

Vema ya ha recaudado 15 millones de dólares y está trabajando para recaudar más. Hay ofiolitos por toda la Tierra, incluida una cordillera que se extiende desde Costa Rica hasta Alaska, y la empresa también está estudiando yacimientos en Oregón y California. Otras empresas emergentes, incluida una del MIT llamada GeoRedox, están desarrollando sus propios enfoques.

“Hace dos años, todo esto parecía muy hipotético”, dijo Alexis Templeton, catedrático de geoquímica y geobiología de la Universidad de Colorado en Boulder, quien investiga la ingeniería del hidrógeno en Omán, donde se encuentra el mayor ofiolito del mundo.

“Hoy sabemos que se puede fabricar hidrógeno bajo tierra, la única cuestión es si puede ser económico”, dijo. “Todo el mundo va a trabajar en eso”.

Brad Plumer

La inversión perdió impulso en 2026, tras el rebote del año pasado

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Si bien aún no hay datos oficiales de 2026 en materia de inversión, los indicadores adelantados dan cuenta de una dinámica deslucida, advierten desde Fundación Capital. Las proyecciones indican un crecimiento moderado para todo este año, del 1,1%. Esto implicaría que el ratio de inversión/PBI alcance el 19,4%, similar al promedio de la última década, pero por debajo del 25% recomendado para lograr un crecimiento sostenido en base a la creación de capital.

Cabe resaltar que el INDEC recién publicará los registros de las cuentas nacionales del primer trimestre a fines de juniopero hay algunos indicadores que permiten adelantar el desempeño. Las cantidades importadas de bienes de capital cayeron un 14% interanual (i.a) entre enero y abril, mientras que las de piezas y accesorios para bienes de capital lo hicieron en un 30% i.a. «Esta dinámica podría responder a una corrección luego del sobre stockeo previo a las elecciones de 2025», detallaron desde Fundación Capital.

En paralelo, la producción de maquinaria y equipo se contrajo un 19,7% i.a. en el primer trimestre y la de maquinaria agrícola un 26,8% i.a., según el INDEC. Vale mencionar, sin embargo, que la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) registró una mejora incipiente en abril para esta última categoría (+5,1% i.a. vs -1,1% acumulado en los últimos seis meses). Asimismo, la fabricación de vehículos utilitarios en el acumulado del año disminuyó un 3% i.a., aunque en el segundo bimestre exhibió una franca mejora (+8,9% i.a. vs. -19,2% i.a. entre enero y febrero), de acuerdo con datos de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA).

Finalmente, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC mostró un crecimiento de 4% i.a. en el primer trimestre, y una leve mejora frente al trimestre previo (+1,5%, sin estacionalidad), aunque Fundación Capital avizoró que «la obra pública continuará siendo limitada a nivel nacional». «Los gastos de capital alcanzarían el 0,4% del PBI si siguieran la misma dinámica que en el comienzo del año, quedando en niveles similares al 2024-25 y bien por debajo del 1,6% de 2023», amplió.

Para la entidad, conducida por el expresidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, «es clara la apuesta de las autoridades a traccionar la inversión vía acuerdos comerciales (como los de Estados Unidos o la Unión Europea) y regímenes especiales como el RIGI, RIMI y, más recientemente, el anunciado Super RIGI». «De todos modos, el impacto de estas medidas no es inmediato y será diferenciado a nivel sectorial y regional», advirtieron.

Sobre este último punto señalaron que, si bien se abre una ventana de oportunidad para el mediano plazo, los sectores de energía y minería podría traccionar la actividad de la construcción, pero que la producción nacional de equipos durables enfrenta un escenario más desafiante, condicionado por problemas de competitividad, un crédito que no termina de aparecer como motor de demanda y una creciente competencia internacional.

Inversión Extranjera Directa: cómo le fue al último trimestre de 2025

El informe del balance de Inversión Extranjera Directa (IED) correspondiente al cierre de 2025 mostró una dinámica muy particular, con un fuerte saldo negativo en los flujos del cuarto trimestre. Así, cerró con egresos netos de IED por u$s4.687 millones.

Entre las causas, el informe del BCRA, publicado en abril de este año, esgrimió una fuerte cancelación de deuda comercial con casas matrices por u$s5.363 millones. De hecho, la «Elaboración de productos alimenticios», que exhibió una baja de -u$s3.795 millones, se debió a que las empresas habían adelantado cobros de exportaciones en septiembre aprovechando la baja temporal a 0% de las retenciones. En el último trimestre del año pasado, el agro regularizó esos saldos contables con sus filiales extranjeras (principalmente Suiza).

A su vez, hubo ingresos genuinos por u$s1.111 millones en aportes de capital. El sector financiero (u$s436 millones) y la industria manufacturera (u$s321 millones) fueron los principales receptores. Esto señala que, pese al desarme de deuda comercial del agro, otros rubros mantuvieron el flujo de capital de trabajo activo.

Argentina, última entre las economías de la región en recepción de IED

Pero para tener una fotografía completa también sirve analizar la situación regional. Argentina se ubicó en el último lugar de América Latina en materia de IED entre las principales economías de la región, según datos de la OCDE para 2025.

Mientras países como Brasil, México, Chile, Costa Rica o Colombia lograron atraer flujos significativos de capitales externos, «Argentina mostró un desempeño extremadamente débil, reflejando las dificultades persistentes para consolidar un clima de inversión estable y dinámico», señalaron desde un informe de Misión Productiva.

De acuerdo con los datos de la OCDE para 2025Brasil recibió alrededor de u$s77.000 millones de inversiones productivas, México más de u$s40.000 millones y Chile más de u$s13.000 millones. «Argentina, en cambio, captó apenas alrededor de u$s3.100 millones. Incluso economías considerablemente más pequeñas de la región, como Costa Rica, lograron atraer mayores flujos de inversión», describió el informe.

Y concluyó que «el contraste refleja las dificultades persistentes de la Argentina para consolidarse como destino de capital productivo de largo plazo, aun en sectores donde el país posee ventajas competitivas y fuertes incentivos regulatorios».

Solange Rial

La tecnología desarrollada por CNEA en 76 años no se vende. Se está regalando

Se acabó lo que se vendía. Incluso se acabó lo que se pirateaba. Me refiero al «know how» nuclear argentino, conocimiento finito, minucioso y detallista de decenas de tecnologías distintas que confluyen en nuestro «savoir faire» atómico. Ese diferencial argento de saber hacer, y cómo hacerlo y por qué. Éso que nos permitió volvernos un exportador nuclear mundial. Eso que nos permitió sacar del ring a los EEUU.

A añadir, Canadá, la UE, Corea, China, Japón e incluso Rusia. Repetidas veces. Le hemos ganado licitaciones por reactores nucleares a todos ellos. A pura prepotencia tecnológica, diría Roberto Arlt.

Si Ud. es argento y no lo sabía, mala suya. Despiértese de una puta vez, compatriota, porque una pequeña y maloliente cáfila de turros acaba de hacer legal el desvalijarnos. Afanarnos en forma consentida conocimiento vendible. Y exclusivo.

Y caro. Carísimo.

Desde el 4 de Mayo de este año, es pase y sírvase. Los particulares tienen libre acceso de particulares a los activos y archivos de desarrollos tecnológicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Así lo dispone el procedimiento administrativo interno (documento normativo PN-PR-GACOYA-002) aprobado el 4 de mayo de 2026.

Básicamente, y sobre todo, estamos hablando de tecnología de materiales especiales: extrusión, maquinado y soldadura en superaleaciones muy intratables, con base de circonio o de níquel de centrales y reactores. También de las planillas de cálculo de la termohidráulica de esas plantas. Las del diseño de componentes electromecánicos en zonas de alta intensidad de radiaciones. Las de la metalurgia del uranio disuelto en aluminio, y también los cálculos de resistencia térmica y mecánica de las cerámicas de uranio. Todo lo que nos hace Gardel en materia de combustibles nucleares.

Hablo también del hardware y del software de los sistemas de control de plantas nucleares, desde los reactores producción que fabrican radioisótopos, a los de investigación, que fabrican ingenieros, físicos y químicos nucleares. Y a los multipropósito, como el gigantesco PALLAS que vendió INVAP en Holanda (los yanquis ni se presentaron).

Hablo de los sensores de esas plantas, y de la electrónica e informática correspondientes, cosas que se desarrollan aquí.

Hablo de las tecnologías de fabricación de agua pesada, la del sulfuro de hidrógeno y la del amoníaco. Son estratégicas. Todavía es imposible de comprar justamente porque es estratégica. Hablo también del despliegue a escala de esa tecnología, del diseño, fabricación de componentes y montaje de sus respectivas plantas industriales.

No sé si sabe, pero tenemos la mayor planta de agua pesada del mundo, cada tonelada de ese líquido se vende a U$ 680.000 dólares. Construirla fue un via crucis. Está en Arroyito, Neuquén, a orillas del embalse. Y está al cuete desde 2017, cuando Macri la cerró.

Le hablo de la metalurgia de aleaciones bastante insólitas de acero, de titanio, de zircalloy, de base de circonio, y de incolloy, con base de níquel. La de las propiedades industriales que se generan cuando se bombardea con iones pesados una superficie, de estos metales y de otros. La de los metales con memoria. Las de aleaciones en condiciones físicas extremas de radiación, de temperatura, de carga, de presión, de conducción eléctrica, de conducción térmica.

Hablo del diseño de plantas de radioquímica donde se extraen radioisótopos artificiales para la medicina y la industria. Esos radioisótopos cerrarán ventas de entre U$ 7600 y U$ 8200 a fin de 2026. Hablo de la química para unirlos como radiomarcadores a moléculas bioactivas, como los anticuerpos monoclonales, que en los últimos 40 años dieron vuelta el panorama mundial -y las perspectivas del paciente- en diagnóstico y tratamiento oncológico, cardiovascular, neurológico, y siguen las especialidades.

Hablo de las mútiples tecnologías de sistemas de radioprotección, los físicos y los químicos. Somos autoridad mundial en eso.

Lo nuclear en la Argentina es un mundo, una biblioteca de Babel como la que imaginó Borges, con un catálogo infinito, e infinitos catálogos de los catálogos. Pero la nuestra, aunque inmaterial, es real. Y es vendible.

Son las cosas que hacen que la industria nuclear sea la más industrializante de todas las industrias. Son miles y miles de detalles que diferencian al comprador forzado o al usuario bobo de tecnología nuclear, del diseñador, constructor, fabricante y exportador.

Son los miles de secretos de cocina tecnológicos que nos permitieron ganar plata y prestigio. La investigación pura se publica en revistas y se vuelve conocimiento público. La tecnología no, y menos que menos la que es estratégica. Se vende. Y cara. Y no siempre.

Dice el Poder Ejecutivo que entregar secretos industriales gratis es (textual) «reducir el financiamiento estatal directo en áreas científicas y fomentar modelos de negocios transversales gestionados por el sector privado».

El negocio nuclear no es la venta de fierros sofisticados. El negocio nuclear es la venta de tecnología.

¿Y cómo vamos a hacer para que nos paguen la tecnología que regalamos?

No me alarma la imbecilidad de esa idea. No me sorprende lo vendepatria que hay que ser para haber imaginado, escrito y firmado ese procedimiento administrativo.

Lo que me espanta es que esto no se sepa.

Me espanta que a los que sí saben les resulte soportable.

Daniel E. Arias

Columna: Los CEOs confiesan lo que ya sospechábamos de la IA

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Un informe recién publicado por Dataiku y Harris Poll encuestó a 900 CEOs de empresas con más de 500 millones de dólares de facturación, distribuidos entre Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Emiratos Árabes, Japón, Corea del Sur y Singapur. El formato es provocador: se llama «Global AI Confessions Report», y la idea es que los ejecutivos digan en voz baja lo que no dicen en el escenario de un evento de tecnología. Lo que sale es bastante más revelador que el típico reporte optimista de consultora.

La primera confesión es la más brutal: el 80% de los CEOs encuestados dice que su puesto está en juego si no logra demostrar resultados concretos de IA antes de que termine 2026. No resultados prometidos: resultados medibles, auditables, defendibles frente al directorio. Y el 77% cree que es probable que algún CEO sea despedido este año por una estrategia de IA fallida o por una crisis generada por la propia tecnología. La IA dejó de ser la iniciativa del área de innovación. Es el examen final del liderazgo corporativo.

Usan la IA todo el día, pero no la dejan decidir

La segunda confesión es más sutil y, para quien trabaja con estas herramientas, más interesante. Los CEOs reportan que la IA influye en un promedio de 40 decisiones de negocio por año. El 94% se sentiría cómodo diciéndole a su directorio que la IA influyó en una recomendación estratégica. Pero al mismo tiempo, más de la mitad mantiene humanos en el circuito para cualquier decisión crítica, y el 80% pide explicaciones o justificaciones detrás de cada recomendación que sale de un sistema de IA. Solo el 4% no pide nunca esas explicaciones.

Es decir: la IA ya está en la mesa del directorio, pero no tiene voto. Informa, sugiere, analiza. No decide. Y esa brecha entre lo que puede hacer y lo que le dejan hacer tiene un costo operativo creciente. Cada recomendación revisada, cada output verificado manualmente, cada decisión que pasa por un checkpoint humano es tiempo y recursos que no escalan. Es la paradoja de la adopción a medias: se invirtió lo suficiente para depender de la herramienta, pero no lo suficiente en gobernanza como para confiar en ella.

Un dato que captura bien esa tensión: en 2025, el 41% de los CEOs se describía como «extremadamente confiado» en su capacidad para desplegar agentes de IA en producción a escala. En 2026, esa cifra cayó al 31%. La confianza no se derrumbó, pero se recalibró. Cada vez más líderes se ubican en una zona intermedia: convencidos de que la IA es necesaria, menos seguros de que la están usando bien.

El miedo cambió de dirección

Hasta 2025, el miedo dominante era quedarse afuera: no invertir, no adoptar, perder terreno frente a la competencia. En 2026, el miedo se dio vuelta. Casi dos de cada tres CEOs (65%) dicen estar más preocupados por sobreinvertir en la IA equivocada que por quedarse cortos. El problema ya no es gastar poco: es gastar mal, atarse al proveedor equivocado y arrastrar esa decisión a escala durante años.

Eso se nota en cómo cambió la forma de medir el éxito. El crecimiento de ingresos como métrica de éxito de IA pasó del 16% al 28% en un año, casi empatado con la productividad (25%). La IA ya no se justifica con pilotos lindos ni con demos de innovación. Se justifica con la línea de resultados.

Y mientras tanto, el 76% reconoce que su empresa depende excesivamente de pocos proveedores de IA, lo que genera una exposición estructural al riesgo. Un dato que debería resonar en cualquier empresa argentina que adoptó un stack de herramientas de IA de un solo vendor sin preguntarse qué pasa si ese vendor cambia de modelo de precios, de política de datos o directamente de estrategia.

El que firma la estrategia no es el que la ejecuta

Hay una cuarta confesión que merece atención: el 70% de los CEOs dice ser el principal responsable de la estrategia de IA. Pero solo el 60% participa en más de la mitad de las decisiones vinculadas a IA, y apenas el 6% está involucrado en casi todas. La estrategia la firma el CEO, pero la ejecutan capas intermedias — CIOs, equipos técnicos, proveedores externos — con sus propios criterios, limitaciones y agendas.

Eso genera una brecha que el informe llama accountability gap: los CEOs son responsables de resultados que no controlan operativamente. Y cuando eso falla, la responsabilidad igual sube. Dos tercios de los encuestados admiten haber cuestionado decisiones de plataforma o vendor tomadas por su CIO u otros equipos. La selección de proveedores de IA dejó de ser una decisión técnica. Es una apuesta estratégica con consecuencias financieras, operativas y reputacionales.

Lo que escala más rápido que todo: la IA que nadie autorizó

Quizás el dato más incómodo de todo el informe es este: el 96% de los CEOs cree que sus empleados están usando herramientas de IA generativa sin aprobación formal. Y el 42% estima que más de la mitad de su plantilla lo está haciendo. Es la shadow AI — la IA en las sombras — que se despliega fuera de los sistemas de gobernanza, sin control de datos, sin estándares de calidad, sin supervisión.

Es un fenómeno que cualquiera que trabaje en una organización mediana o grande en Argentina ya conoce. Gente usando ChatGPT para responder mails, armar informes, preparar presentaciones, sin que nadie haya definido qué herramientas están autorizadas, qué datos se pueden cargar, qué outputs se deben verificar. El informe lo confirma a escala global: la adopción informal ya superó a la adopción formal. Y eso convierte al gobierno de la IA — no a la adopción — en el factor limitante del éxito.

No es casualidad que cuando les preguntan qué factor es el más importante para el éxito de la IA, los CEOs pongan gobernanza (39%) por encima de personas (34%) y orquestación (28%). El cuello de botella ya no es la tecnología. Es la capacidad de controlarla.

¿Y Argentina?

Hay que hacer la aclaración habitual: la encuesta no incluye América Latina. Las 900 respuestas vienen de economías grandes de América del Norte, Europa y Asia-Pacífico. Pero las tensiones que describe no son exclusivas de esos mercados. Son inherentes a cualquier organización que adoptó IA sin construir al mismo tiempo las capacidades de gobernanza para gestionarla.

La diferencia es de escala, no de naturaleza. Una pyme argentina que armó un pipeline de atención al cliente con un modelo de lenguaje sin definir políticas de datos enfrenta, en miniatura, el mismo problema que una corporación de 500 millones de dólares que desplegó agentes de IA sin supervisión centralizada. La shadow AI no distingue entre un holding multinacional y un estudio contable de Bahía Blanca.

Y la pregunta de fondo es la misma que atraviesa todo el informe: ¿quién es responsable cuando la IA se equivoca? En las corporaciones globales, esa pregunta ya tiene consecuencias sobre carreras y mandatos. En Argentina, todavía no llegó. Pero la IA que estamos usando es la misma.

Quizás la confesión más honesta del informe sea la que está entre líneas: los que más apostaron a la IA son los que más inseguros se sienten sobre si la apuesta fue correcta. Y si eso pasa en empresas con presupuestos de millones de dólares y equipos dedicados a gobernanza de datos, vale la pena preguntarse cómo estamos parados los que adoptamos estas herramientas con menos recursos y menos estructura.

Columna de IA por Esteban Terranova

Morosidad récord en marzo: más del 14% en créditos personales y el 40% en jóvenes de hasta 24 años

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Este viernes el Banco Central (BCRA) confirmó que la morosidad alcanzó un nuevo récord en marzo. El indicador es particularmente preocupante en las líneas de créditos personales y tarjetas, y en el segmento de jóvenes menores a 25 años.

Según el informe sobre bancos del BCRA, el ratio de irregularidad en los créditos para las familias trepó al 11,5%, la cifra más alta desde 2004. Vale recordar que en octubre de 2024 el porcentaje era de apenas 2,5%.

Particularmente resalta el crecimiento de la morosidad en los préstamos personales, que en el mes en cuestión ascendió al 14,2%. Esta dificultad de los hogares para cumplir en tiempo y forma con sus deudas es un factor clave a la hora de explicar por qué la tasa de interés para este tipo de financiamiento se mantiene muy positiva en términos reales (promedió el 67% nominal anual en los últimos dos meses, cuando la inflación esperada para el mismo período gira en torno al 30%).

La segunda línea con mayor morosidad es la de tarjetas de crédito, con un 11,7%. Mientras tanto, en los créditos prendarios e hipotecarios las cifras son más acotadas (6,9% y 1,4%, respectivamente), aunque en ambos casos también se verifica un deterioro de la situación respecto de meses previos.

Entre las empresas, la irregularidad en el financiamiento marcó un 3,1% en marzo, un valor mucho más acotado que el de las familias, pero también mucho mayor al que se veía a fines de 2024 (0,7%). A nivel sectorial, los indicadores en la construcción y el comercio se ubican por encima del promedio (5,9% y 4,6%, respectivamente).

La morosidad, un problema de origen macro

Desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro) expresaron que la mora en los hogares «no se explica por decisiones individuales, sino que es una consecuencia del programa económico». En ese sentido, subrayaron tres elementos macro que erosionan la capacidad de pago de las familias: la caída de los salarios reales, el aumento de costos fijos por encima de la inflación, y el mayor desempleo.

En cuanto al primer punto, la entidad sostuvo que «el salario real y su evolución esperada es el principal determinante de la mora«. En ese sentido, el Bapro especuló que, «la mejora mayor al 15% en el poder adquisitivo de los trabajadores formales entre principios y fines de 2024, generó cierta expectativa de mejora sostenible del ingreso, alentando algunos consumos que, ex post, no se pudieron pagar«.

Pero, por el contrario, los ingresos cayeron en 11 de los últimos 15 meses, a lo cual se le sumó la dificultad para refinanciar los préstamos con los bancos debido a la fuerte suba de tasas que aconteció en el segundo semestre de 2025, tras el desarme de las Lefis y en la previa a las elecciones legislativas.

Peor aún, agregó el informe del Provincia, el ajuste en las tarifas de servicios públicos provocó que el ingreso disponible de los empleados públicos y privados registrados caiga 13,2% en los últimos dos años, para los usuarios sin subsidios, y 11,7% para aquellos que sí están alcanzados por los subsidios. «En síntesis, menos poder adquisitivo y más gastos fijos motivaron el salto en la irregularidad de cartera», aseveraron.

Al empeoramiento de los salarios se le sumó el aumento del desempleo. El impacto de la pérdida de puestos de trabajo en la morosidad se reflejó particularmente en dos indicadores.

Por un lado, plasmó el informe del Bapro, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 «la mora creció más en las provincias donde más puestos de trabajo se perdieron: Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa«. En paralelo, la irregularidad en los créditos es más aguda en los jóvenes de entre 18 y 24 años, que es el nivel etario donde más pega el desempleo.

«El 40% de los jóvenes menores de 25 años que tomaron un crédito tiene problemas para repagarlo. En este sentido, sobresale que el aumento de la desocupación se focalizó en este grupo, con un alza de 3,7 puntos porcentuales (p.p) en 2025 para para los varones y de 3 p.p para las mujeres, cuando el avance fue de 0,5 p.p. para los mayores a 25 años, en base a la información de INDEC», detalló el trabajo citado.

La morosidad ya afecta a 6,3 millones de argentinos, aunque desde el BCRA prevén mejoras

Estos datos reflejan que el aumento de la morosidad no responde tanto de una «falta de educación financiera» como quisieron instalar en las últimas horas algunos voceros cercanos a la ideología del Gobierno, sino en gran parte a una problemática macro, que ya afecta a 6,3 millones de personas en Argentina.

Esta semana el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que muchos bancos ya están acusando mejoras en los indicadores de mora. Si bien reconoció la problemática, descartó de cuajo la posibilidad de una subvención a los afectados. «No vamos a usar recursos del Estado para solucionar problemas particulares«, sentenció.

Santiago Reina

León XIV firmará el lunes su primera encíclica sobre IA. Cuestiona su uso en la guerra

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Tal como se había adelantado, el papa León XIV firmó su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, sobre el cuidado de la persona humana en tiempos de la Inteligencia Artificial (IA) el viernes pasado, 15 de mayo, en el 135° aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII.

Así lo confirmó este lunes la Sala de Prensa de la Santa Sede, que anunció que la presentación de este primer gran documento de Robert Prevost será el próximo lunes 25 de mayo en el Aula del Sínodo, en un evento en el cual estará presente el propio Papa y, además, diversos relatores. Al margen de dos cardenales, el argentino Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe y el checo canadiense Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, disertará Chris Olah, directivo de Anthropic, empresa estadounidense líder en IA, que mantiene una batalla legal con el Pentágono.

La invitación de Olah representa un nuevo mensaje subliminal del Vaticano a Estados Unidos en cuanto a los límites éticos que debe tener la IA en su uso en cuestiones militares.

A principios de mes, el Pentágono anunció acuerdos con siete empresas líderes en IA para implementar su tecnología en sistemas militares clasificados, un contrato que no incluye a Anthropic.

Según un comunicado del gobierno estadounidense, SpaceX, OpenAI, Google, Nvidia, Reflection, Microsoft y Amazon Web Services se integrarán en los sistemas clasificados más sensibles del Departamento de Defensa. El anuncio no incluyó a Anthropic, empresa que se encuentra inmersa en una disputa con el Pentágono debido a su exigencia de establecer límites respecto a la forma en que el ejército utiliza sus herramientas de IA, según informó en su momento AFP.

Las fuerzas armadas estadounidenses buscan dejar de depender de la IA de Anthropic, debido a la objeción de la compañía a que su tecnología se utilice para la vigilancia masiva interna o como máquinas de matar autónomas. A principios de este año, el Pentágono calificó a la startup de IA como un riesgo para la cadena de suministro, prohibiendo su uso por parte del ejército estadounidense y sus contratistas.

Anthropic quedó al margen de los sistemas clasificados más sensibles del Departamento de Defensa
Anthropic quedó al margen de los sistemas clasificados más sensibles del Departamento de DefensaManuel Balce Ceneta – AP

Además de Olah, que en 2024 fue incluido entre las cien personalidades más influyentes de la IA por la revista Time, presentarán el nuevo documento del Papa la teóloga y académica británica Anna Rowlands, experta en doctrina social de la Iglesia y ética teológica de las migraciones humanas, que enseña en la Universidad Durham del Reino Unido; y la religiosa africana Leocadie Lushombo, también teóloga y experta en pensamiento social católico, que enseña en la Universidad de Santa Clara, California.

También hablará el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede y el propio León XIV, toda una novedad, tal como adelantó la oficina de Prensa.

La semana pasada, en un discurso que pronunció en la Universidad La Sapienza de Roma, León XIV denunció el uso de la IA en las guerras. “Es necesario vigilar el desarrollo y la aplicación de las inteligencias artificiales en los ámbitos militar y civil, para que no desresponsabilice las decisiones humanas ni agrave la tragedia de los conflictos”, dijo. “Lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza y en los territorios palestinos, en el Líbano y en Irán describe la inhumana evolución de la relación entre la guerra y las nuevas tecnologías en una espiral de aniquilación”, advirtió.

León XIII, en 1887
León XIII, en 1887ullstein bild Dtl.

Como León XIII (1878-1903) -en quien Robert Prevost se inspiró para elegir su nombre- en su encíclica Rerum Novarum (Cosas nuevas), de 1891, considerada la base de la doctrina social de la Iglesia, abordó los efectos de la revolución industrial, León XIV tiene muy claro que el gran desafío de sus tiempos es la IA.

De hecho, tal como el Vaticano anunció el sábado pasado, decidió crear una comisión interdicasterial sobre el tema, que presidirá el cardenal Czerny, debido al “desarrollo del fenómeno de la IA en las últimas décadas y la reciente aceleración de su uso generalizado”.

Según un “rescriptum” -decreto papal en respuesta a un asunto que le ha sido presentado-, la comisión estará formada por representantes de diversos “ministerios” vaticanos: el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Dicasterio para la Educación y las Pontificias Academia de Ciencias y de Ciencias Sociales.

“La coordinación de la comisión se encomienda al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral por un período de un año, renovable si fuera necesario. Posteriormente, el Romano Pontífice encomendará la coordinación a una de las instituciones participantes, también por un período de un año”, indicó el rescriptum. “La institución coordinadora es responsable de facilitar la colaboración y el intercambio de información entre los miembros del grupo en relación con las actividades y proyectos sobre IA, incluidas las políticas para su uso dentro de la Santa Sede, promoviendo el diálogo, la comunión y la participación”, añadió.

En realidad, desde hace más de una década el Vaticano estudia la cuestión de la IA e invita periódicamente a expertos en la materia a aportar sus ideas. En junio de 2024, el papa Francisco fue invitado a una cumbre del G7 que tuvo lugar en Apulia a hablar sobre la ética y la IA, convirtiéndose en el primer pontífice que participa en un foro similar. Entonces, pidió la prohibición del uso de armas sofisticadas vinculadas a esta tecnología, llamadas “armas autónomas letales”“Ninguna máquina debería elegir jamás poner fin a la vida de un ser humano”, sentenció.

Elisabetta Piqué

YPF presenta un RIGI: garantías para invertir US$ 25.000 millones en Vaca Muerta

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YPF anunció la semana pasada el proyecto LLL Oil, una inversión de US$ 25.000 millones para acelerar el desarrollo exportador de petróleo crudo en Vaca Muerta. El CEO y presidente de la petrolera, Horacio Marín, informó que la iniciativa fue presentada al Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI), constituyendo la inversión en hidrocarburos más grande presentada al esquema hasta el momento.

El proyecto LLL Oil contempla el desarrollo integrado del potencial productivo en cinco áreas geográficamente contiguas en Vaca Muerta. La expectativa de YPF es alcanzar un plateau de producción de 240.000 barriles diarios de petróleo a partir de 2032, que serán evacuados por el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).

«En toda la vida del proyecto va a generar más US$ 100.000 millones en exportaciones«, destacó Marín en un posteo en X. «Se trata del programa de exportación de petróleo más importante de la Argentina y el mayor presentado bajo el RIGI», añadió.

LLL Oil: cómo es el proyecto que YPF presentó al RIGI

El proyecto, desarrollado íntegramente por YPF, se desarrollará en los bloques La Angostura Norte, La Angostura Suroeste, La Angostura Sur II, Barreal Grande, y la Angostura Sur I. Las áreas compartirán instalaciones de superficie, equipos de perforación, sets de fractura y la logística asociada al suministro de arena y agua, entre otros recursos estratégicos.

La producción de crudo estará destinada 100% al mercado de exportación y será evacuada a través de VMOS, en tanto que el gas natural
asociado producido será destinado al abastecimiento del mercado local.

YPF prevé la perforación de 1152 pozos y la creación de aproximadamente 6000 puestos de trabajo directos durante el desarrollo de LLL Oil. También estima exportaciones por alrededor de US$ 6000 millones anuales hacia 2032. «Esto es mucho más que una inversión. Es el inicio de una nueva etapa», destacó Marín.

Por el lado del proyecto VMOS, su ingreso en operación es esperado para fines de este año, con una capacidad inicial de transporte de 180.000 barriles diarios. El esquema de ampliación proyecta escalar esa cifra hasta los 550.000 barriles diarios durante 2027, con la posibilidad técnica de alcanzar un pico de 720.000 barriles si la demanda del mercado internacional lo requiere.

Nicolás Deza

La embajada de EE.UU. anuncia un acuerdo con la Armada Argentina para la defensa del Atlántico Sur. Comenta Arias

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La asociación comienza con la entrega de una cámara especializada a bordo de una aeronave dedicada a patrullar la zona marítima argentina. Este programa se expandirá durante los próximos cinco años con equipamiento avanzado, entrenamiento de élite y apoyo para interceptar y neutralizar amenazas marítimas. El Contraalmirante Sardiello de @NAVSOUS4THFLT y el Almirante Romay de @Armada_Arg firmaron la Carta de Intención que da inicio a esta alianza estratégica de cinco años para defender los bienes comunes globales y fortalecer la seguridad regional.

Comentario de AgendAR:

INVAP desarrolló una cámara estabilizada, con visión nocturna en infrarrojo, pancromática diurna y en color, también diurna. Lo hizo en 2001 y se testeó de sobra en la nariz de un avión Orión, antisubmarino, de vigilancia y de búsqueda de náufragos. Tenía visión desde panorámica a telescópica. Muy lindo fierro, además, resistente a bajas temperaturas y alta salinidad.

La Armada vio que el desarrollo era bueno, como Dios en el Génesis… y no lo compró, para sorpresa de nadie.

INVAP se clavó con la Marina, una vez más, y van… A los almirantes las dos leyes de compre nacional, la de 1970 y la de 2018, nunca los despeinaron. De todos modos, Milei, tumbó ambas de movida con un mismo decreto.

Nos toman por muy boludos, y hasta ahora lo somos.

Nos están vendiendo algo que ya tenemos. ¿A cambio de qué? De creernos socios igualitarios de la US Navy? ¿La cámara servirá para que no sigamos perdiendo más de U$ 2000 M. por pesca pirata blanqueada y habilitada por licencias emitidas en Port Stanley?

Lo dudo.

Podríamos venderle nuestra cámara de búsqueda y rescate a ellos, y patrullarles sus Zonas Económicas Exclusivas. Es un modo de hacerlos sentir protegidos.

Daniel E. Arias

Asume el CEO de la empresa estadounidense que diseña un reactor nuclear pequeño en Argentina

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Un alto ejecutivo de extensa trayectoria en Shell en América latina, asumió la conducción de las operaciones en el país de Meitner Energy, la compañía que esta desarrollando el reactor nuclear ACR-300 y que tiene entre sus accionistas minoritarios a INVAP. Se trata de Teófilo Lacroze, ex presidente de Shell y Raízen en la Argentina, que entró en funciones el cargo en abril, según indicaron fuentes privadas.

En lo formal, Lacroze asumió como CEO de Meitner Enegy, empresa constituida en EE.UU. entre Black River Technology (filial de INVAP en EE.UU.) y Ansari Group, que está diseñando la ingeniería de un reactor modular pequeño (SMR) de 300 MW de potencia eléctrica. Meitner es, a su vez, propietaria de la patente del reactor.

La filial de Meitner en la Argentina lleva cerca de dos años trabajando el desarrollo del proyecto, que se encuentra en una etapa de validación de la viabilidad conceptual del diseño, con algo más de 120 profesionales contratados.

La intención es construir su primer reactor (FOAK en la jerga de la industria) en la Argentina. Precisamente, el flamante CEO de la empresa visitó a mediados de abril el complejo nuclear de Atucha, en donde exploran la oportunidad de construcción.

Lacroze liderará el diseño del proyecto ACR-300

Teófilo Lacroze viene de concluir una carrera de casi 30 años en Shell. Fue presidente de Shell Argentina y Vicepresidente de M&A Upstream de la empresa entre 2015 y 2018. Luego asumió como presidente y CEO de Raízen Argentina. En los últimos años se desempeñó como titular del área de Downstream & Mobility para Brasil, Argentina y Paraguay en Raízen, cargo que dejó en junio de 2025.

Egresado de la Universidad de San Andrés y con un MBA en la Universidad de Cambridge, Lacroze ingresó a Shell Argentina en 1996. Estuvo desde el inicio de la conformación de Raízen, un joint venture entre el grupo brasileño Cosán y Shell creada en 2011. Lacroze trabajó once años en Brasil antes de regresar a la Argentina para asumir la presidencia de Shell.

Nicolás Deza