La población argentina envejece, y su producción se muda. Muy rápido

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La aceleración continua es probablemente la característica más saliente del siglo XXI. Todos los procesos sociales, económicos y políticos que antes demoraban décadas en plasmarse, ahora se espiralizan al compás de los algoritmos. Incluso las transformaciones demográficas, que por su naturaleza siempre fueron las más pausadas, ahora pueden dar varios giros dentro de las vivencias de una misma generación.

La Argentina está experimentando un fenómeno con características únicas en el mundo, que ya genera impactos muy amplios y concretos. Como ocurre en muchos países occidentales, desde hace tiempo asiste a un progresivo envejecimiento poblacional, producto de una serie de factores como la evolución de la medicina y los mejores hábitos en la alimentación y el cuidado físico.

Pero al mismo tiempo, sufre una drástica caída en la tasa de natalidad, que se ha producido de un modo tan abrupto que no reconoce comparación a nivel global. Como si se tratara de un tsunami demográfico, a partir de 2014 la cantidad de nacimientos se redujo en el orden del 40% a nivel nacional, aunque en la ciudad de Buenos Aires, que en muchos aspectos anticipa tendencias que después se amplifican, llegó a casi 50%, ya que los nacimientos pasaron de 1,8 hijos por pareja en 2015, a 1,1 diez años después. Es como si de pronto se hubiese impuesto una ley secreta que limita los embarazos a un hijo por pareja, al estilo chino. Para tener de referencia, la tasa de recambio natural de una población para mantenerse estable es de 2,1 hijos por grupo familiar.

Hay una suma de factores que incidieron en este estancamiento, entre los que se incluyen una mayor difusión y disponibilidad de métodos anticonceptivos (prueba de ello es que los embarazos adolescentes, en general no deseados, cayeron en dos tercios); una revalorización del rol social de la mujer, que en muchos casos lleva a postergar proyectos familiares; y el estancamiento económico crónico del país, que convierte a cada hijo en una demanda muchas veces inaccesible. Pero aun así, los especialistas se sorprenden por la contundencia del fenómeno.

“El freno en la tasa de natalidad fue mucho más brusca que en otros países, porque también habrían intervenido factores económicos además de los socioculturales”, señala Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Y aporta un dato adicional muy gravitante al destacar que “a diferencia de las tendencias ya conocidas en las clases medias, esta vez la baja de la natalidad tiene como gran protagonista a los jóvenes de sectores populares. Se observa en el conurbano bonaerense, pero también en provincias del NEA y del NOA”.

Esta dinámica se refleja también en un informe que elaboró el gobierno porteño sobre los Barrios Populares Informales, en el cual se nota que la composición demográfica de las villas se empieza a parecer cada vez más al promedio de la ciudad, con una baja fuerte en la tasa de la natalidad y una población cada vez más vieja. Así se agrega una dimensión más al problema, ya que se está visibilizando un universo cada vez más grande envejecido y pobre, que vive en entornos populares con escasos recursos para la atención médica y la asistencia geriátrica.

La población adulta está creciendo también en los barrios populares
La población adulta está creciendo también en los barrios popularesIgnacio Sanchez

El cruce de ambas tendencias, el progresivo envejecimiento poblacional, por un lado, y la rápida caída de la natalidad, por el otro, derivó en una transformación demográfica mucho más acelerada que la prevista, que está rediseñando la clásica pirámide poblacional con una forma de rectángulo, donde se achica mucho la base y se ensancha la cúspide. Incluso adelantó las proyecciones respecto de cuándo comenzará a revertirse el denominado “bono demográfico” (la proporción de personas en edad de trabajar, en comparación con niños y adultos mayores dependientes). Ahora ese horizonte está pronosticado para 2040; es decir que dentro de sólo 14 años habrá más población pasiva que activa.

Se trata del cambio más profundo que está operando actualmente en la Argentina, porque tiene implicancias que están poniendo en crisis el sistema educativo, el modelo sanitario y, quizás lo más acuciante, las cuentas fiscales. Es una revolución que muchos perciben, pero para la que el país no parece estar preparado.

La baja de la natalidad tiene en estado de alerta al sistema educativo porque es como una ola que avanza año tras año y deja al descubierto aulas semivacías y docentes sin alumnos. Después de la pandemia la onda impactó en el nivel inicial, el año pasado arrasó con el primer grado y este año el fenómeno está en segundo grado.

Según estimaciones del Gobierno, hoy al 30% de las escuelas del país le sobra espacio y docentes, lo cual pone en crisis el modelo clásico de la educación pública argentina. Como contó Lucila Marin, el gobierno porteño elaboró recientemente un informe que revela que el año pasado hubo una caída en las inscripciones a primer grado de un 25% respecto de 2020 (de 41.117 pasó a 30.686), y para 2028 ese descenso afectará a toda la primaria.

El tema es seguido de cerca por el Gobierno, que ya mantuvo conversaciones con los ministerios de Educación de las provincias para evaluar un plan de acción. Por lo pronto se puso en marcha un relevamiento por aulas, superficie y cantidad de alumnos para tener un diagnóstico más certero. Esto podría derivar en una reducción de la cantidad de edificios escolares y en una redistribución de espacios y de alumnos, un proceso que ya está empezando a generar tensiones con las representaciones gremiales.

También se evalúan alternativas para aprovechar la disminución de la matrícula en términos de ampliar las horas de clases o mejorar la proporción de docentes por cantidad de alumnos. “Es una crisis muy profunda la que está impactando en el sistema educativo, pero al mismo tiempo es una gran oportunidad para introducir reformas de fondo”, señalan en el Gobierno. Naturalmente también los establecimientos privados sufren la misma merma de matrícula, muchas veces sin más alternativa que el cierre definitivo por falta de ingresos suficientes.

Rafael Rofman, uno de los máximos especialistas en demografía del país, traza un diagnóstico irrefutable a partir de la estadística que analiza: “Estamos frente a un cambio en la estructura poblacional muy importante, con familias más chicas; con menos nietos pero más abuelos; con una prolongación de la expectativa de vida que genera más requerimientos de salud por más tiempo, y una compresión de la cantidad de muertes en pocos años porque la gente vive más. La Argentina no va a crecer mucho más en cantidad de habitantes, llegará a los 50 millones y después va a retroceder. Pero sí está cambiando fuerte en su composición demográfica porque es cada vez estructuralmente más vieja”.

En definitiva, como en otros planos, el país está organizado para una configuración social que está dejando de existir y, por lo tanto, requiere de un enorme esfuerzo de readaptación, que hoy todavía no parece haber sido suficientemente interpretado. Las políticas públicas empiezan a quedar desfasadas de esta nueva realidad.

El estrés presupuestario

Donde más se siente el impacto económico de la transformación demográfica es en el plano sanitario y previsional. El PAMI, que es la principal prestadora de salud para los adultos mayores, tiene hoy 5,4 millones de afiliados, cuando antes de las moratorias que otorgó el kirchnerismo entre 2009 y 2010 contaba con 3,1 millones. Es decir, que en 15 años creció un 74% su universo de adherentes.

Pero no sólo aumentó la cantidad de afiliados, sino que se amplió la demanda acorde a una mayor expectativa de vida y a tratamientos más evolucionados. De hecho hay 2,3 millones de afiliados bajo tratamiento oncológico, diabéticos y crónicos, casi la mitad de sus beneficiarios.

La atención en el PAMI está cada vez más sobrecargada por el aumento de la población adulta
La atención en el PAMI está cada vez más sobrecargada por el aumento de la población adultaEnrique García Medina

Hace una década en el PAMI la tasa de uso (al menos una prestación al año) era de 40% y actualmente es de 90%. La demanda de servicios se mantiene estable para quienes tienen 70 años, pero creció mucho para quienes tienen 80, y exponencialmente para los de 90 años. Este dato es clave porque hoy ya hay 1,1 millón de afiliados mayores de 80 años e incluso 5323 personas con más de 100 años. Por primera vez en su historia, el PAMI cuenta como afiliados a una gran cantidad de padres e hijos al mismo tiempo. Hoy ambas generaciones son beneficiarias de los servicios, cuando antes la más vieja era receptiva y la más joven era aportante.

Estos datos tienen sobreestresado el presupuesto de la mutual, más allá de los esfuerzos por redistribuir fondos para concentrarse en los servicios más sensibles. Si bien tiene asignados $10 billones, el año pasado debió recibir un auxilio extraordinario del Tesoro equivalente al 8% de las partidas que tiene asignadas, según fuentes oficiales.

No menos acuciante es la situación del sistema jubilatorio, que se ha transformado en un verdadero dilema para todos los gobiernos. El gasto previsional está subiendo año a año por la movilidad jubilatoria, por los haberes nuevos y porque hay más adultos mayores. En 2025 el sistema insumió 10% más que el año previo, y en 2026 volverá a aumentar otro 10%. En 2023 representaba el 34% del gasto primario del Estado, y hoy está proyectado en 46%. A este ritmo, la caja de jubilaciones es una bomba de tiempo fiscal.

Pesan sobre estas cuentas las enormes anomalías de todo el sistema, en el cual sólo el 25% de la población que llega a la edad de retiro se jubila con el régimen ordinario y los 30 años de aportes correspondientes. Del resto, el 35% accedió a algún esquema de moratoria, y el 40% restante cobra a través de uno de los 205 regímenes especiales que existen. Un país en el que verdaderamente las excepciones son la regla. Por ahora el Gobierno decidió postergar una reforma integral del sistema, por lo que deberá seguir respondiendo a la demanda creciente desde una delicada ingeniería presupuestaria.

Distribución y producción

Junto con las tensiones que genera la transformación etaria sobre los sistemas educativo, sanitario y previsional, la sociedad argentina también experimenta otro desfasaje que tiene un altísimo impacto económico y que está cada vez más expuesto: el de la distribución de su población en relación con las regiones con mayor potencial productivo.

La Argentina es un país con una altísima concentración urbana. Según un informe de CIPPEC, 9 de cada 10 habitantes residen en ciudades, uno de los índices más altos del mundo. Esta centralización responde a un modelo económico del siglo XX, en la cual las ciudades, y en particular el AMBA, atraían a la población por su desarrollo industrial. Pero esa fotografía quedó desactualizada ante el radical cambio de perspectivas económicas, en donde el cordón suburbano aparece deprimido por la caída de la industria, la construcción y el comercio, mientras que por otro lado emerge con mucho más potencial la zona andina, gracias a la minería, y la patagónica, a partir del despegue del sector hidrocarburífero.

En un interesante informe que elaboró a fin de año la consultora Moiguer, queda retratada la reconfiguración de la matriz productiva argentina. Actualmente el 73% de la generación de dólares proviene de la agroindustria asentada en el corredor central del país, contra el 27% generado por la energía y la minería.

Sin embargo, la proyección es que para 2030, dentro de sólo cuatro años, la ecuación se invierta y la energía y la minería por primera vez en la historia superen al agro en una proporción de 53% a 47%. Esto representa un desplazamiento del epicentro productivo hacia los ejes andino y patagónico. “Se está construyendo otro país mientras seguimos discutiendo el anterior. Es un nuevo país que se está gestando desde el interior, que se refleja en un optimismo muy superior al AMBA, que es la más perjudicada por el nuevo esquema. También es un país de contrasentidos, porque no está claro cómo se va a distribuir esa nueva riqueza”, señala Fernando Moiguer, titular de la consultora.

El aumento de la producción petrolera en Vaca Muerta puede revertir la matriz productiva de la Argentina
El aumento de la producción petrolera en Vaca Muerta puede revertir la matriz productiva de la ArgentinaTWITTER – TWITTER

Con esta reconfiguración productiva emergen dos desafíos relacionados entre sí. El primero, porque ni la minería ni la energía demandan tanta mano de obra como la industria o la construcción, con lo cual el potencial productivo no tiene un correlato en términos de una mejora de los indicadores laborales. Y en segundo lugar, porque como derivación no se prevé que haya un gran flujo migratorio hacia la cordillera o hacia el sur, como en el siglo pasado se produjo hacia la metrópoli. Hay algunos conglomerados, como el que rodea a Vaca Muerta, que puede aumentar la cantidad de habitantes, pero en términos proporcionales es irrelevante a escala nacional.

En consecuencia, el gran interrogante es qué va a pasar con los conurbanos, no sólo el bonaerense, que seguirán concentrando una amplia mayoría de la población, pero en un contexto de perspectivas económicas menos prometedoras.

La sociedad argentina se está transformando mucho más rápidamente de lo esperado, con tendencias que están fuera del alcance del Gobierno. Trazar una estrategia para un cambio tan estructural, que mueve el subsuelo de la matriz social y productiva, es un desafío monumental para un país acostumbrado al hipercoyunturalismo.

Jorge Liotti

Groenlandia: por qué le importa a Trump. Y al equilibrio global

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En su confrontación central con China, la estrategia de Estados Unidos guarda cierta semejanza con el juego de Pac-Man, ya que el objetivo del juego es “comer” todos los puntos de la pantalla (todos los avances chinos en su zona de influencia), uno tras otro, para luego pasar al siguiente nivel. Por eso, luego de Venezuela, se proponen nuevos objetivos: Groenlandia, Irán o Cuba. Sin embargo, al igual que en el juego, aparecen fantasmas o monstruos, que recorren el laberinto para intentar capturar, o al menos entorpecer, al Pac-Man (EEUU), que serían obviamente China, el Partido Demócrata, Europa y eventualmente, Rusia y las potencias intermedias.

Venezuela ofrecía petróleo barato y explotación de minerales críticos para las empresas chinas. Irán es un proveedor privilegiado de China, que debido al boicot internacional al que está sometido, le envía petróleo a precio preferencial. Igual que Rusia a India y China. Toda la explotación del níquel y otros minerales en Cuba está en manos chinas, que lo transportan en sus propios barcos y lo pagan a precios más bajos que el mercado internacional. China, con todas esas ventajas, se hace infranqueablemente competitiva.

Tres meses atrás, un portacontenedores chino, sin la asistencia de un rompehielos, atravesó el Ártico entre China e Inglaterra en solo 20 días, marca aún no igualada por otro barco comercial. Como hemos explicado anteriormente, por los efectos del calentamiento global, esta nueva ruta marítima resulta mucho más barata y el doble de rápida que las vías tradicionales, como el canal de Suez o el cabo de Buena Esperanza. Eso lo convierte en uno de los epicentros geopolíticos centrales. Durante casi tres meses de verano, el vasto Océano Ártico se vuelve muy navegable para el comercio y para acceder a territorios que disponen de recursos naturales inexplotados. En los últimos años, los países con orillas en ese océano intensificaron sus reclamos territoriales y todas las potencias buscan influir en las decisiones que tratan estos asuntos. Si bien China no tiene orillas en el Ártico, reclama que las decisiones que se tomen tienen un impacto directo en el clima y el medioambiente ecológico de China y en sus intereses económicos. Además, China ha intensificado su presencia e inversiones en el Ártico mediante estrategias nacionales específicas con Finlandia, Islandia, Groenlandia y Noruega. China tiene un interés particular en la exploración y extracción de los recursos naturales, como las reservas de petróleo y gas, los depósitos de minerales críticos y los recursos pesqueros. Pero lo más importante para China es asegurar la libre navegación a través del océano Ártico, vitales para su seguridad energética y comercial. No nos olvidemos que gran parte de la competitividad china está sustentada en el comercio marítimo, que representa uno de sus pilares fundamentales. Por eso se la llama la Ruta Polar de la Seda.

Rusia tiene una estrategia ártica muy desarrollada, con presencia militar desde hace muchas décadas. Posee un rompehielos nuclear que, aún en épocas no veraniegas, abre la ruta marítima al convoy de cargueros de petróleo con los cuales provee a los países asiáticos. Por la crisis actual está invirtiendo en la reapertura y modernización de múltiples bases militares a lo largo de su frontera polar. En la reunión en Alaska entre Trump y Putin también se habló de una coordinación para proyectos comunes de explotación de recursos naturales en la zona. Las tensiones entre Noruega y Rusia, no se generan, como se ha alegado, por la guerra en territorio ucraniano, sino por las disputas de soberanía y el control de zonas estratégicas como el mar de Barents y las islas Svalbard. Como Rusia necesita inversiones importantes para el mantenimiento y desarrollo de sus bases árticas, otorga a China autorizaciones de navegación en la ruta marítima del Norte, una vía que transcurre a lo largo de la zona económica exclusiva rusa y sobre la que Moscú ejerce un control total.

EEUU se dejó estar durante décadas, y pese a ser una nación ártica (Alaska), ya que controla el estrecho de Bering, no desarrolló una estrategia apropiada, manteniendo rompehielos obsoletos, y negándose a ratificar la convención internacional del mar, lo cual le hace perder capacidad de negociación sobre reclamos de soberanía marítima. Y China aprovechó sigilosamente ese vacío estratégico.

EEUU ha decidido que es hora de enfrentar esta debilidad estratégica y su nuevo blanco es “controlar” Groenlandia. Frente a semejante decisión, Dinamarca, Groenlandia, Gran Bretaña, Alemania y la OTAN se vieron obligados a improvisar rápidamente una estrategia y ahora prometen aumentar la seguridad ártica para quitarle argumentos a la afirmación de Trump, de la necesidad norteamericana de anexar la isla, alegando la amenaza china y rusa. Pero ese no es el punto para EEUU, que sabe que por los tratados firmados en 1951 y ratificados en el 2004, EEUU ya posee el derecho de instalar cuantas bases militares o científicas quiera poner en Groenlandia. Trump dijo que tomaría Groenlandia “de una forma u otra” y descartó la posibilidad de un arriendo al afirmar: “Necesitamos un título”; es decir, la verdadera intención es adquirir (comprar) la “propiedad” para hacerse titular de los recursos allí existentes y no dejar que Dinamarca o Groenlandia negocien según sus propios intereses, probablemente porque teme que a futuro podría disolverse la Unión Europea, y que la pequeña Dinamarca no pueda enfrentar a Rusia o a China.

Las riquezas, aun bastante inexploradas debajo del suelo y las aguas de Groenlandia se estiman (Servicio Geológico de EEUU) en unos 17.000 millones de barriles de petróleo y 4,2 billones de metros cúbicos de gas natural. Las actuales cuatro licencias activas de exploración de hidrocarburos vencen entre 2027 y 2028. También se estima la presencia de 40 millones de toneladas de tierras raras, minerales esenciales para sistemas de defensa y dispositivos electrónicos. Este es un punto crítico y estratégico en la competencia con China. Es un camino largo y costoso explotar todo eso por las dificultades ambientales, económicas y logísticas, pero en la confrontación estratégica siempre se juega a largo plazo.

Groenlandia no solo es gas, petróleo y tierras raras. Otra dimensión importante para EEUU es el valor estratégico militar de Groenlandia que trasciende ampliamente la viabilidad económica de corto plazo. La isla ocupa una posición estratégica entre América del Norte, Europa y el Ártico, y junto con Islandia y el Reino Unido controla rutas marítimas clave entre el océano Ártico y el Atlántico medio. Son puntos de estrangulamiento fundamentales para los submarinos nucleares rusos.

La Groenlandia política también tiene sus complicaciones. Para la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, “una anexión significaría el fin de la Alianza Atlántica”. Una amenaza con más dudas que certezas. Groenlandia tiene una población de 57,000 habitantes y una superficie de 2,166 millones de kilómetros cuadrados.

Es el territorio con menor densidad poblacional del planeta, con la sola excepción de la Antártida. La mayoría de su población es de etnia inuit y cuenta con un gobierno autónomo encabezado por un primer ministro y un Parlamento propio de 31 miembros. Esa combinación de enorme territorio, escasa población y autonomía política la convierte en un espacio particularmente vulnerable a las presiones externas. La población local es independentista o favorable a Dinamarca, y no acepta ser una “colonia” norteamericana. Son bastantes ecologistas porque temen que la explotación masiva de gas y otros recursos afecte seriamente a un ecosistema tan frágil. Pero su economía tiene un límite estructural: la mitad del presupuesto anual de Groenlandia proviene de transferencias de Dinamarca, que hoy no tiene un reemplazo claro, porque la pesca, base de sus exportaciones, no alcanzan para lograr una mayor autonomía económica o política.

La presencia de contingentes militares llevados a las apresuradas a la isla por parte de Suecia, Noruega, Alemania y otros países de la OTAN no modificará la resolución de Trump. Europa no tiene fuerza real para modificarla. Como Europa está fracturada, dividida, polarizada y poco cohesionada, no podría modificar las decisiones de Washington. No posee liderazgos claros y recién ahora toma conciencia de su dependencia militar histórica con EEUU tras la Segunda Guerra Mundial. Para peor el debate sobre Groenlandia no permite ocuparse de Ucrania, tema recurrente de la NATO y de los gobiernos europeos.

Volviendo al juego inicial: ya están actuando los fantasmas o monstruos, que intentan dificultar o entorpecer al Pac-Man que quiere engullirse los avances chinos en el Ártico. Senadores demócratas presentaron un proyecto de ley que busca prohibir el uso de fondos federales para anexar o tomar el control de Groenlandia. Europa, cuyos mandos militares han recibido la orden de preparar eventos en el marco de los ejercicios de la “Operación Ártica de Resistencia Danesa”. “Cosas veredes, Sancho, que non crederes”, dice el clásico español. China y Rusia observan con interés.

Conclusiones: 1) cuando la política de EEUU confió su poder más en la globalización financiera que en la Inteligencia Estratégica, decayó como potencia hegemónica. 2) El proyecto nacional de China aprovechó con realismo no ideológico todas las herramientas que le brindaba la globalización y construyó pacientemente su actual poder nacional. 3) Las potencias intermedias que adoptaron una política de unidad interna para construir poder nacional, lograron mayor autonomía estratégica, que les permite negociar más favorablemente con los más poderosos. Es hora de ir sacando conclusiones de la realidad mundial.

Ricardo Auer

El nuevo programa nuclear argentino no es programa, ni es argentino 

Por décadas, el país construyó una política nuclear singular en América Latina: desarrollo propio, control estatal del ciclo de combustible y una apuesta sostenida por la ingeniería nacional

El reactor CAREM 25, un pequeño reactor modular (SMR) diseñado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e INVAP, simbolizaba ese el camino (de nuestro «viejo» programa nuclear). Sin embargo, en 2025 el gobierno de Javier Milei decidió frenar el proyecto y reorientar la estrategia nuclear hacia la adopción de tecnología estadounidense, en sintonía con la Executive Order 14299 (EO 14299) firmada por Donald Trump el 23 de mayo de 2025. La medida reavivó un viejo debate argentino: ¿integración estratégica o pérdida de soberanía?

Qué establece la Executive Order 14299

La EO 14299, titulada «Deploying Advanced Nuclear Reactor Technologies for National Security», declara como política de Estado de EEUU acelerar el desarrollo, despliegue y exportación de reactores nucleares avanzados, incluidos los reactores modulares pequeños (SMR) y microreactores.

El decreto ordena al Departamento de Energía (DOE) y al complejo de seguridad nacional utilizar «toda autoridad legal disponible» para instalar estos reactores en bases militares, centros de datos de inteligencia artificial, infraestructura crítica y otras instalaciones federales. También instruye a coordinar con el Departamento de Defensa y a simplificar licencias regulatorias.

Pero el punto más relevante para América Latina es el capítulo sobre exportaciones: la orden busca posicionar a las empresas nucleares estadounidenses como «socias de elección» para el crecimiento energético mundial, reduciendo la dependencia de tecnologías de «adversarios extranjeros» y ampliando la influencia estratégica de EEUU a través de su industria nuclear.

El programa FIRST y la incorporación de Argentina

Para ejecutar esa política, el Departamento de Estado impulsa el programa FIRST (Foundational Infrastructure for Responsible Use of Small Modular Reactor Technology), destinado a «apoyar» a países «aliados» que adopten SMR de diseño estadounidense. El programa ofrece asistencia regulatoria, técnica y financiera, además de facilitar el acceso a cadenas de suministro y marcos normativos alineados con EEUU.

En septiembre de 2025, la Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en asociarse formalmente a FIRST. La Embajada de EEUU en Buenos Aires presentó la decisión como parte de la agenda de la EO 14299, vinculando los SMR con seguridad energética, aplicaciones de inteligencia artificial y reducción de emisiones.

El mensaje fue claro: la Argentina pasaba de desarrollar su propio reactor a integrarse en la arquitectura nuclear estadounidense.

CAREM 25: del «orgullo tecnológico» al «proyecto obsoleto»

El CAREM 25 era, hasta 2023, el único SMR en construcción en todo el continente americano, según relevamientos de la OCDE y la AIEA. Diseñado íntegramente en el país, con una potencia de 32 MWe, buscaba demostrar la viabilidad de reactores compactos para polos industriales, desalinización y futuras exportaciones.

La obra en Lima, provincia de Buenos Aires, tenía un avance estimado del 70–80% en obra civil e ingeniería. El plan era iniciar el montaje electromecánico entre 2024 y 2025.

Sin embargo, en 2025 el asesor presidencial Demian Reidel —también presidente de Nucleoeléctrica Argentina SA— declaró públicamente que el CAREM era «obsoleto» y anunció su reemplazo por otro proyecto de SMR, alineado con tecnologías extranjeras. En los hechos, esto significó la paralización del reactor nacional.

Un giro político con resonancias históricas

Para muchos analistas, el cambio recuerda a la decisión de los años noventa de abandonar el proyecto misilístico Cóndor II bajo el gobierno de Carlos Menem, a cambio de una mayor integración con EE. UU. en el área satelital.

Entonces, como ahora, la Argentina optó por alinearse con la agenda estratégica norteamericana, renunciando a una capacidad tecnológica propia en favor de cooperación internacional. La diferencia es que, esta vez, el terreno es el nuclear, un sector históricamente asociado a la soberanía, la seguridad y el desarrollo industrial.

Soberanía tecnológica en disputa

La adopción de SMR estadounidenses implica aceptar estándares regulatorios, licencias y cadenas de suministro alineadas con la Nuclear Regulatory Commission (NRC) y el DOE. Esto obliga a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y a la CNEA a adaptar sus marcos a normas externas.

Además, al abandonar el CAREM, Argentina cede conocimiento acumulado en diseño, ingeniería y fabricación de reactores. Pasa de ser potencial exportador a convertirse en usuario de tecnología importada.

El riesgo, señalan críticos, es quedar atrapado en un rol de «cliente preliminar» dentro de la arquitectura de exportación definida por la EO 14299, en lugar de sentarse en la mesa de países oferentes de SMR, un mercado con proyección hasta al menos 2030.

Recursos, combustible y dependencia

La orden ejecutiva estadounidense también promueve el uso de HALEU (uranio de bajo enriquecimiento y alto ensayo) y el fortalecimiento de cadenas de suministro domésticas. En la Argentina, esto genera inquietud sobre el futuro del uranio nacional.

Aunque la Constitución establece que los recursos del subsuelo pertenecen a las provincias, el uranio es considerado una «reserva estratégica» bajo control estatal. Cualquier concesión a empresas extranjeras requiere aval de la CNEA y la ARN, priorizando el abastecimiento interno.

Sin embargo, memorandos recientes entre Cancillería y EEUU promueven informar anticipadamente a Washington sobre licitaciones de minerales críticos. Para algunos juristas, esto vulnera principios de igualdad en las contrataciones públicas y autonomía federal.

Impacto industrial y económico

El CAREM implicaba una cadena de valor local: proveedores nacionales, ingeniería propia y potencial exportador. La nueva estrategia, en cambio, apunta a importar tecnología, combustible y componentes, con mayor participación de capital privado extranjero.

Si bien esto podría facilitar acceso a financiamiento internacional —a través del Ex-Im Bank o la DFC—, también reduce la autonomía industrial y limita la capacidad de generar patentes y propiedad intelectual local.

Geopolítica nuclear

La integración al programa FIRST alinea a la Argentina con la estrategia de seguridad nacional de EEUU, que concibe a los SMR como herramientas para bases militares, infraestructura de inteligencia artificial y control de cadenas energéticas.

Esto restringe el margen de maniobra frente a otros proveedores como China, Rusia o Corea del Sur, y asocia la política nuclear argentina a prioridades de los EEUU.

¿Desarrollo o dependencia?

El gobierno de Milei sostiene que la apertura a tecnología extranjera moderniza el sector, reduce costos y acelera la transición energética. Sus críticos, en cambio, hablan de «neocolonialismo nuclear» y de una renuncia a décadas de inversión en capacidades propias.

La pregunta de fondo es estratégica: ¿conviene a la Argentina ser usuaria de tecnología nuclear importada o mantener una industria nacional, más costosa pero soberana?

El CAREM representaba una apuesta a largo plazo, con riesgos técnicos y financieros, pero también con la promesa de liderazgo regional. La integración a FIRST, en cambio, ofrece resultados más rápidos, aunque a costa de autonomía.

Como en los años noventa, el país vuelve a elegir alineamiento antes que desarrollo independiente. Y como entonces, el debate no es solo tecnológico, sino político: qué tipo de inserción internacional quiere la Argentina y cuánta soberanía está dispuesta a ceder en el camino.

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OPINIÓN DE AGENDAR: EL FIRST ES UN VERSO COLONIAL. EL ACR TAMBIIÉN

Muy acertada la intervención de Diario Norte. Pero para discutir la putrefacto y colonial del programa FIRST no me limitaría a la defensa del CAREM. Quiero hablar un poco de la central nuclear que conocemos y construimos mejor, Embalse, en Córdoba. Tiene las siguientes ventajas para ser prioridad.

  • Tenemos toda la tecnología comprada desde los ’70, más lo nuevo que le pusieron encima NA-SA y la CNEA, cuando le hicieron extensión de vida.
  • Por lo anterior, podemos hacer otra o treinta otras como Embalse, sin complicaciones legales ni tecnológicas. Lo que no podemos es exportarla, cosa que sí podemos con el CAREM. Cuando exista, porque con La Embajada en contra, hace 42 años que una enorme cantidad de funcionarios públicos, algunos lamentablemente vivos y activos, vienen haciendo todo tipo de perradas para que el CAREM no exista.
  • Canadá, desarrollador inicial de la tecnología CANDU de Embalse, nos puede dar una mano financiera a cambio de agua pesada. Tenemos la mayor fábrica del mundo, y ningún CANDU puede funcionar sin este insumo caro.
  • Si vamos en vaquita para reabrir la planta, podemos ellos pueden construir más centrales en Canadá y financiarnos una nueva en el predio de las Atuchas. Canadá está en un momento en que odia bastante a los EEUU, y no creo que puedan parar una movida así. Pero hay que armarla.
  • Las CANDU funcionan con uranio natural, no hace falta enriquecerlo. No tenemos una planta de enriquecimiento industrial porque EE.UU. viene saboteando y haciendo cerrar la experimental construida por la CNEA en Pilcaniyeu, Río Negro.
  • Hemos podido hacer avanzar el proyecto CAREM porque Brasil cumplió su pacto y nos vendió el uranio enriquecido para el primer núcleo. ¿Lo seguirá haciendo? Pongo la mano en el fuego por Lula, pero Brasil está lleno de Bolsonaros, y son tan vendepatrias como Milei.

Hasta aquí fui buenito y no hablé del esperpento geopolítico y tecnológico que es el programa FIRST, ni del reactor ACR, otro esperpento. Hablo con causas:

  • El ACR no existe. Es un dibujito patentado en EUU, donde una patente no se le niega a nadie.
  • El CAREM tiene al menos la gentileza de existir.
  • El CAREM tiene 40 años de diseño y fabricación de componentes mayormente nacionales, y cada uno de ellos ha atravesado el proceso de licenciamiento de la Autoridad Regulatoria Nuclear de Argentina.
  • El ACR sigue siendo un dibujito. No lo licenció ni Magoya. Licenciar una central nuclear toma al menos diez años, salvo que uno esté buscando pudrir a la ARN, o que la planta no funcione, o aún peor, un lindo accidente.
  • El CAREM es un modelo de demostración tecnológica en miniatura, no un prototipo. No necesita parecerse a la versión comercial. Sólo probar que su sistema de refrigeración puramente convectiva es seguro y eficiente.
  • Si no tenemos una versión comercial de 400 MW construida y en línea no viene de las dificultades técnicas innovadoras del CAREM. Es porque los EEUU lo han venido cascoteando y boicoteando el proyecto desde 1984. Si sobrevivió a tanto malandra ajeno y propio y llegó a un 80% de avance en obra civil, es porque Dios es argentino.
  • Dios no parece yanqui, al menos en materia nuclear. Los gringos que nos quieren vender su ACR de mierda, y sin siquiera licenciar, tienen una tecnología tan enrevesada y cara que desde fines de los ’70 a hoy inauguraron 2 centrales… y cerraron 41, que no valía la pena mantener. Sin ayuda federal, están por cerrar 20 más. Están en la lona.
  • No nos estamos casando con un geronte: nos estamos casando con un muerto. Casi no hay nueva construcción nuclear en EEUU, la flota nacional está envejecida, y no tienen experiencia, RRHH y cadena de proveedores para hacerles extensión de vida.
  • De 104 centrales que tenían en línea a principios de siglo, les quedan 94, y eso gracias a que lograron terminar 3 unidades Westinghouse AP 1000.
  • Vienen tan para atrás que esas 3 plantas se atrasaron 3 veces lo pactado para entregarse, y costaron 4 veces lo firmado. La Westinghouse se fundió debido a ello, pese a que la AP-1000 es buena tecnología. Tanto así que la compraron los chinos, la mejoraron y la están construyendo y vendiendo por todos lados.
  • Los EEUU que nos vienen a enseñar cómo carajo hacer un Small Nuclear Reactor como el CAREM no tienen ninguno en construcción avanzada para mostrar.
  • Proyectos voladores para comprar y vender a la gilada financiera, los que quieras, a fecha de hoy suman casi 100 y contando, a cual más innovador. Lamentablemente son power points, planillas Excel, canapés y martinis y si sobra plata, folletería. ¿Fierros y hormigón? Ni ahí.
  • Los EEUU sólo tienen 3 SMRs en construcción, y pero todos con avances de obra muy inferiores al CAREM.
  • El ACR es el que nos asestó en 2025 el gobierno de Milei existe sólo para que no exista el CAREM.
  • El ACR de mierda que nos asestó en 2025 este gobierno de traidores sólo existe para borrar de la historia los 75 años de nuestra historia atómica, la que nos hizo exportadores de tecnología nuclear, la que nos ha permitido ganarle por robo a EEUU en todas las licitaciones internacionales en que pretendieron competir con INVAP.

CONCLUSIÖN

  • Si yo pudiera elegir entre un CANDU nacional y un CAREM, voy 40 y 50. El CANDU me interesa porque no tengo que inventarlo, sólo mejorarlo, y la más barata y segura de las centrales nucleares del mundo desde 1962, y de yapa la más modular.
  • ¿Financiación posible para el CANDU? China o Canadá. Con China ya tenemos los papeles firmados desde 2014. Con Canadá podemos hacer MUCHOS negocios, porque están esencialmente más interesados en el CANDU, que es su máquina de bandera, que los chinos.
  • El CAREM me interesa porque puedo exportarlo, pero el precio de ello es que tengo que resolver bastantes misterios técnicos con los generadores de vapor. Para eso son los modelos de demostración, como el que ha hecho cerrar la actual cúpula nuclear. Ya lo vamos a reabrir, somos cabezones.

La conclusión de mi conclusión es que hay que echar ya a la actual cúpula nuclear, y retomar nuestro programa nuclear a fecha de 2014.

Daniel E. Arias

Incendios en la Patagonia: la opinión de los expertos

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En esta entrevista habla Javier Grosfeld, biólogo, técnico del CONICET, y ex subsecretario de Bosques de la provincia de Río Negro y director regional de Conservación de la administración de Parques Nacionales sobre los diferentes incendios en reservas en Chubut y Río Negro:

«Todavía quedan tres focos de incendios, uno muy importante en el Parque Nacional Los Alerces. El 95% de los incendios se originan por una negligencia o un accidente humanos. Pero hay que entender que existen multicausas para explicar lo que ocurre», describió. 

APU: ¿Qué puede decirnos de los incendios en la zona de Epuyén y por qué se dan de manera tan seguida?

JG: Hay que entender las causas históricas para comprender por qué ese lugar se prende fuego tan seguido. Ahí hay una reserva forestal muy vieja, con mucha historia, las primeras forestaciones de pino se hicieron ahí. Siempre dijimos que Puerto Patriada es un experimento forestal a cielo abierto. Hay bosques nativos, hay plantaciones, bosques nativos quemados, invasiones de especies. Hay una gran diversidad de situaciones. Pero con los incendios de los últimos años, se fue generando un desierto verde de pino radiata, que crece a muy altas densidades, a 100 mil especies por hectárea. Es enorme. Tiene dinámica de invasión de una especie que se adapta muy bien al fuego. En nuestro ecosistema hay fuego, siempe lo hubo, pero con una recurrencia de 80 años en cada valle. Ahora hay una alta frecuencia de incendios, que se dan cada 5 o 10 años. 

APU: ¿Cómo llegó ese pino radiata ahí?

JG: Hay que entender la historia del bosque patagónico y de su gente. Se puede pensar en el Hoyo, Bolsón, Villa Traful, Epuyén. La gente vivió en relación a los aserraderos, que eran los que permitían la materia prima para construir casas y tener leña para el invierno. Después la gente vivía de la agricultura o la ganadería. Así fueron creciendo los pueblos. Cuando empezó a crecer el sector forestal se trajeron profesionales de afuera y esos profesionales evaluaron que nuestros bosques estaban «degradados», porque eran «viejos». Porque no los conocían. Tenemos cirpreses o alerces que tienen 200 o 1000 años. Para aquella concepción se consideraba que eran bosques degradados. Entonces, se consideró reemplazar los árboles nativos por otras especies más comerciales, como el pino. Era una buena idea en ese contexto. Pero pasó que las plantaciones no se manejaron. No había cultura forestal. Las forestaciones se abandonaron en muchos lugares de Patagonia. Como no están manejadas correctamente, son un foco para los incendios. Porque el fuego que viene por abajo, un foco común, no debería ser problema si tuviéramos un buen manejo forestal. Después de cada incendio, el pino rabiata tiene mucha capacidad de regenerarse a muy alta densidad, a 20 mil semillas por metro cuadrado. Es lo que pasa en Puerto Patriada. 

APU: ¿Qué es un manejo adecuado de una forestación?

JG: Por ejemplo, en vez de tener 100 mil plantas por hectáreas, se podría tener una situación de mil por hectáreas. Y esas mil plantas bien podadas para que tengan una altura determinada que permitan que el fuego que viene por abajo no llegue a la copa. Ahora, en los Alerces tuviste un incendio muy grande en bosques nativos, donde te da una idea de que ahí también hay que intervenir. 

APU: ¿El de los Alerces es el que empezó con un rayo?

JG: Sí, el 9 de diciembre y todavía sigue eh. Actualmente hay tres incendios. El de los Alerces es el más grande y el que más consecuencias tiene para el ecosistema, porque afectó bosques nativos. 

APU: ¿Cómo es el día después de un incendio? ¿Queda tierra arrasada? ¿Es recuperable el ecosistema?

JG: Rápidamente el suelo se cubre de especies, por plantas. El primer año es complejo porque el suelo queda desnudo, la lluvia mueve todo y puede ser un problema para la gestión del agua, porque viene con mucho barro. La vegetación vuelve, sea la nativa o la exótica. Tiene una resiliencia muy grande a los incendios. Hay plantas que se adaptan a los incendios. En general enseguida se regenera. Por supuesto, los bosques como los tenemos, altos, eso lleva varias generaciones. Después está la pérdida de vidas humanas o gente que pierde todo. 

APU: ¿Cuáles son las hipótesis de los incendios que te parecen más verosímiles? Se habla mucho sobre intencionalidad. 

JG: Que se presumen intencionales, hay que decir. Hasta el momento en todos los incendios que se presumieron intencionales no hubo ninguna prueba que generara alguna condena contra nadie. El 5% de las causas son naturales como los rayos. El 95% son causas humanas, en su mayoría negligencias o accidentes. Está el tendido eléctrico que en estas zonas toca los árboles y no hay mantenimiento. Después está la intencionalidad. Lo que sabemos hasta acá son situaciones interpersonales, de peleas entre vecinos. Después están las acusaciones al pueblo mapuche que no serían capaces de prender fuego en los bosques. El tema es multicausal, como dijimos. Tenemos problemas con el clima, la sequía, la mala gestión de los bosques, la falta de prevención, la falta de recursos. Es un modo de simplificar el problema hablar de intencionalidad. Hay muchos problemas de gestión que viene de hace muchos gobiernos, no solo de este. Falta una mirada estratégica. 

APU: ¿Existe algún modelo para aplicar?

JG: De esto debemos salir todos juntos con una mirada que involucre todos los conocimientos. Qué aprendimos de todos los incendios de todos estos últimos años. Aprendimos muy poco. Debimos sacar más enseñanzas. Hay que construir más espacios de diálogo o alianza. Hay que capacitar mejor a los voluntarios, que son importantes pero sin capacitación pueden ser un problema. 

APU: Por último: se habla de que uno de los tantos motivos de los focos intencionales tendrían que ver con la minería o las tierras raras. Más allá de lo que señaló sobre la intencionalidad quiero saber otra cosa: ¿las afectadas son zonas que podrían tener una riqueza así, vinculada a la minería o las tierras raras? 

JG: Hay un poco de oro, muy poco. En Esquel está el gran proyecto que se quiso hacer en la década de los 90 que siempre está latente. Tierras raras creo que no hayLa minería no sería un factor. Hay una gran resistencia en la zona. No hay ningun proyecto minero en la zona de los bosques nativos de Argentina. No vería ningún vínculo con los incendios. Los proyectos mineros suelen ser muy puntuales y acá hablamos de decenas de miles de hectáreas que se queman todos los años. 

Enrique de la Calle

El tratado Mercosur-Unión Europea, y la «doctrina Donroe» en los medios de EE.UU.

(Este es un resumen de las menciones al tema que han hecho en Estados Unidos las agencias de noticias y los medios masivos).

El mega acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que culmina 25 años de negociaciones, podría indicar los límites de las tácticas de presión de la administración Trump en América Latina, informa Reuters. «Los esfuerzos de Trump por demostrar el poderío estadounidense en la región podrían haber contribuido a que se aprobara un acuerdo comercial que sufrió numerosos retrasos durante dos décadas de negociaciones».

El acuerdo, que aún necesita la aprobación del Parlamento Europeo, eliminará gradualmente los aranceles sobre una serie de productos agrícolas de América del Sur, ampliando los mercados para los cuatro países del Mercosur y facilitando a los europeos el acceso a la carne y otros productos, informa Bloomberg. La eliminación de los aranceles sobre los automóviles, la maquinaria y otros productos podría dar un impulso a los esfuerzos de industrialización de los países sudamericanos.

El acuerdo con el bloque sudamericano formado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay creará una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, un mercado de más de 700 millones de personas, lo suficientemente grande como para rivalizar con el TLCAN, ahora conocido como USMCA, que lleva décadas en vigor. (AFP) 

Más allá del comercio, se trata de una importante victoria geopolítica para la UE, que refuerza su presencia en una región rica en recursos y cada vez más disputada por Estados Unidos y China, informa Bloomberg.

Los partidarios del acuerdo afirman que contribuirá a profundizar la cooperación económica de la UE con el sur global, donde China ya está buscando alianzas tras la alteración del orden comercial internacional provocada por Trump, según informa The Guardian.

El acuerdo supone una gran victoria para el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que ha dedicado gran parte de su actual presidencia a intentar cerrar el acuerdo que se concibió inicialmente justo antes de que asumiera el cargo en 2003.

También es una prueba de que, mientras la administración Trump intenta doblegar a los gobiernos regionales para que se alíen incondicionalmente, «es poco probable que los gobiernos sudamericanos, desde Brasil hasta Perú, renuncien a fortalecer sus lazos con China o Europa en un momento en que han eclipsado a Estados Unidos en el comercio en la mayor parte de la región», informa Reuters.

De hecho, la oposición de Francia al acuerdo se vio significativamente debilitada por los aranceles generales impuestos por Trump a sus socios comerciales el año pasado, informa Politico.

Kenneth Roth señala que la coincidencia del acuerdo entre Mercosur y la UE con la incautación del petróleo venezolano por parte de Trump es una prueba de que, aunque el mundo de la doctrina Donroe, en el que el poder da la razón, parece beneficioso para Estados Unidos, en última instancia debilitará su poder, alejará a sus aliados y dará fuerza a sus grandes competidores. (Guardian)

Según informa el New York Times, durante el último año, países de todo el mundo han intensificado sus esfuerzos por firmar acuerdos comerciales que no incluyan a Estados Unidos. Las políticas de Trump están contribuyendo a «crear un mundo sin Estados Unidos», afirma Robert Z. Lawrence, profesor de comercio internacional e inversiones en Harvard.

La privatización del Belgrano Cargas: los lobbies y lo que exigen al gobierno de Milei

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Ante una promesa de inversión de u$s 3000 millones del Grupo México (GMX), uno de los principales productores de cobre a nivel global que controla la familia Larrea, el gobierno de Javier Milei analiza cambiar el esquema segmentado de privatización del Belgrano Cargas para permitir que una empresa pueda quedarse con vías, talleres y trenes.

Las modificaciones en análisis apuntan a dar respuesta a dos condiciones clave para desembarcar en el país que planteó hace 45 días el ceo de la ferroviaria de GMX, Bernardo Ayala, a funcionarios del área de Transporte: un proceso licitatorio que no impida la presentación de una oferta conjunta e integral y la posibilidad de encuadrar los fondos que ingresen al país dentro del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI).

Ambos requisitos chocan con el diseño original de privatización elaborado por la administración libertaria, que fragmenta la empresa en múltiples unidades de negocio sin un operador integrado.

Empresa estratégica para la logística nacional

La empresa estatal Belgrano Cargas está conformada por tres líneas ferroviarias estratégicas que suman una extensión total de 7600 kilómetros de vías operativas y emplean a unas 4400 personas.

La red de trocha angosta del ferrocarril Belgrano enlaza las regiones Centro, NOA y NEA con los principales puertos de la hidrovía. Tiene operativos casi 4000 kilómetros de vías, 59 locomotoras y 6323 vagones.

Por su parte, la red de trocha media de la línea Urquiza conecta la provincia de Buenos Aires con la región mesopotámica y cuenta con 1110 kilómetros activos de vías, 13 locomotoras y 1171 vagones de carga.

Completa el esquema la red de trocha ancha de la línea San Martín, que comunica la Ciudad de Buenos Aires, el oeste bonaerense y la región de Cuyo, con accesos a los puertos de Rosario y Buenos Aires. Posee 2505 kilómetros de vías activas y un parque tractivo y rodante compuesto por 91 locomotoras y 4126 vagones.

Un esquema de privatización sin antecedentes

La privatización diseñada para la carguera estatal contempla un formato atípico de desintegración vertical en varias unidades de negocio, sin antecedentes en otros sistemas ferroviarios del mundo.

El esquema prevé, para cada una de las tres líneas, las siguientes acciones:

  • La concesión de las vías e inmuebles aledaños a una empresa privada que se hará cargo del mantenimiento y cobrará peajes por el uso de la infraestructura.
  • El traspaso por 50 años de los talleres a dos concesionarios encargados de las reparaciones y el alistamiento del material rodante.
  • La venta del material tractivo y rodante en lotes de locomotoras y vagones a empresas que asumirán su puesta a punto y posterior alquiler.
  • La operación de los trenes quedará a cargo de ferroviarias habilitadas por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) como “operadoras de cargas”, que competirán bajo un esquema de open access, pudiendo utilizar cualquier traza o ramal mediante el pago de peajes.

El efecto GMX y la licitación en suspenso

Los pliegos elaborados por técnicos de la empresa y de la Secretaría de Transporte preveían licitar en una primera etapa las unidades de negocio correspondientes a las líneas Belgrano y San Martín, dejando para más adelante la red del Urquiza.

La irrupción del grupo azteca —que tiene entre sus accionistas a la ferroviaria estadounidense Union Pacific— dejó esa hoja de ruta en suspenso y abrió una ronda de contactos informales para reconfigurar el esquema licitatorio.

Germán Larrea quiere un RIGI para dominar la privatización de los trenes de carga.
Germán Larrea quiere un RIGI para dominar la privatización de los trenes de carga.

Según pudo saber Letra P de fuentes del sector, la negociación con los representantes de GMX está siendo encabezada por el director del Belgrano Cargas, Leandro Ostuni, quien integró el equipo gerencial de la Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) durante la gestión macrista.

La exigencia oficial y la alerta local

A cambio de aceptar una oferta integral con los beneficios del RIGI, la gestión libertaria le estaría exigiendo al grupo mexicano que, además de las líneas Belgrano y San Martín, también se haga cargo de la operación del ferrocarril Urquiza.

Los cambios encendieron luces de alerta entre las empresas locales que tenían en la mira al Belgrano Cargas y que ahora corren el riesgo de quedar fuera del negocio.

Entre ellas figuran las ferroviarias de los grupos RoggioEmepa y Urquía, que se preparaban para quedarse con la operación de los trenes cargueros que la administración de Milei busca desprenderse.

También integran ese grupo los hermanos Neuss y la firma Motora Argentina —propiedad del empresario Augusto Marini, dueño de los streamings Blender y Carajo—, que tenían apuntados sus intereses a la compra de locomotoras, vagones y talleres que iban a salir a licitación de manera separada.

Un cambio hacia un esquema integral podría dejar sin margen de maniobra a estos actores, que no cuentan con la espalda financiera ni la escala operativa del gigante mexicano.

Obstáculos pendientes para la transferencia

Más allá de las modificaciones que finalmente se adopten, hay al menos dos cuestiones que el área de Transporte aún no tiene resueltas.

Una está vinculada a un parque de 40 locomotoras y 1200 vagones adquiridos a la empresa China Machinery Engineering Corporation (CMEC), que no podrían venderse porque permanecen prendados ante la falta de pago.

La otra complicación son los contratos de fletes a largo plazo que el Belgrano Cargas mantiene con grandes cerealeras como CargillCofcoBungeViterra y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), firmados a cambio de inversiones privadas en accesos ferroviarios y material rodante para transportar granos hacia los puertos del Gran Rosario.

Esos compromisos comerciales podrían convertirse en una traba adicional a la hora de avanzar con una privatización acelerada, aun si el desembarco del gigante mexicano termina de sellarse.

Antonio Rossi

Venezuela: la agenda de Trump y la de las grandes petroleras

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Donald Trump dejó en claro que los Estados Unidos controlorán el futuro del petróleo de Venezuela en la primera semana posterior a la intervención militar que sacó a Nicolás Maduro del poder.

La administración Trump anunció un «acuerdo energético» con las autoridades interinas de Venezuela que busca comprometer a las petroleras norteamericanas a invertir en incrementar la producción y exportación de crudo pesado venezolano y reforzar el control de EE.UU. sobre el hemisferio occidental en la puja geopolítica que mantiene con China.

Para aceitar esa nueva agenda, Trump recibió el viernes último en la Casa Blanca a ejecutivos de Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Continental Resources, Halliburton, HKN, Valero, Marathon, Shell, Trafigura, Vitol Americas, RepsolEni, Aspect Holdings, Tallgrass, Raisa Energy y Hilcorp.

Una por una, las claves de la agenda de petróleo de EE.UU. en Venezuela

A continuación, las tres claves relevantes para entender la agenda que Trump esta marcando para el futuro del crudo venezolano.

1. “Cambios significativos”, pero sin cambio inmediato de régimen

La intención de la administración Trump de trabajar con el gobierno chavista hasta que se produzca una transición política quedó clara desde un principio. La cuestión de fondo es si los cambios profundos que las petroleras demandan para invertir en Venezuela pueden ser resueltos antes de la salida del régimen político vigente a un nuevo ordenamiento democrático. Es un proceso que hoy no cuenta con plazos certeros.

El secretario de Estado, Marco Rubio, rechazó hablar de plazos para el llamado a nuevas elecciones y anunció un plan de tres etapas para el país, comenzando con la estabilización de Venezuela, seguida de la recuperación y finalmente la transición política.

“La segunda fase será la llamada recuperación, que consiste en garantizar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de forma justa”, indicó Rubio.

La ahora presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, dijo que mantendrá una agenda de cooperación bilateral amplia con los EE.UU. Venezuela y Estados Unidos emprendieron este fin de semana un proceso formal para restablecer sus relaciones diplomáticas.

El CEO de ExxonMobil, Darren Woods, en la reunión de las petroleras con el presidente, dijo que “hoy es inviable” invertir en Venezuela, pero confió en que la administración Trump podrá inducir a las autoridades vigentes a realizar “cambios significativos” para dar seguridad jurídica a las inversiones en el largo plazo.

“Confiamos en que, con esta administración y el presidente Trump trabajando en conjunto con el gobierno venezolano, esos cambios podrán implementarse. Y con respecto al gobierno venezolano, no tenemos una opinión al respecto, no hemos hablado con ellos”, dijo Woods.

El ex presidente de Exploración y Producción para África y América de Chevron, Ali Moshiri, considera lógico que EE.UU. trabaje con el chavismo para estabilizar la economía y luego ir a una transición de poder. «Es lo que dice el presidente Trump: pongamos a alguien, hagamos arrancar la economía y después vayamos a una elección real. Yo apoyo al 100% esa estrategia», dijo Moshiri.

2. Incremento de la producción de crudo pesado

Trump recibió el viernes en la Casa Blanca a los líderes de la industria petrolera.

Una mayor disponibilidad de crudo pesado venezolano es ciertamente de gran interés para las refinerías estadounidenses sobre el Golfo de México y también un objetivo declarado del gobierno estadounidense.

El Departamento de Energía garantizó que Venezuela podrá importar de EE.UU. el crudo liviano que se necesita como diluyente en la producción de crudo pesado, de forma tal de incentivar una mayor producción, aunque los precios internacionales actuales pueden ser una barrera para la inversión extranjera.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo crudo del planeta, con poco más de 300.000 millones de barriles, concentradas principalmente en la Faja del Orinoco. La enorme mayoría es crudo pesado agrio, un petróleo denso y viscoso, además de un contenido elevado de azufre que dificulta su posterior refinación.

El blend insignia del país, el crudo Merey, tiene una gravedad API muy por debajo de los 20°, ubicándose en el espectro contrario de los crudos livianos como el shale oil que se produce en Permian o Vaca Muerta. Al ser más denso y viscoso, el proceso de extracción del crudo venezolano requiere la incorporación de diluyentes como crudos livianos o naftas para que la molécula fluya más fácil.

A pesar de estas dificultades inherentes a su producción, gran parte de las refinerías estadounidenses en Texas y Louisiana fueron construidas para extraer el máximo valor económico del crudo venezolano y existe capacidad ociosa para refinar más volúmenes.

Casi el 70% de la capacidad de refinación de EE.UU. funciona con mayor eficiencia con crudo más pesado, lo cual explica que los crudos pesados representan el 90% de las importaciones de petróleo crudo, según Fabricantes Estadounidenses de Combustibles y Petroquímicos (AFPM), la principal asociación de productores de combustibles del país.

Moshiri y demás expertos de la industria consideran que es factible incrementar la producción actual de 900.000 barriles por día a 1,5 millones de bpd en un plazo de dos años o menos. En cambio, Venezuela requerirá de inversiones en el orden de los US$ 100.000 millones para llevar la producción a 3 millones de bpd en el plazo de una década o más.

La pregunta es si los precios internacionales vigentes justifican semejantes inversiones. Para empezar, el Merey actualmente cotiza con descuentos de 20 dólares o más por barril en comparación con el precio del Brent debido a las sanciones vigentes sobre Venezuela.

Trump llegó a sugerir que el Estado norteamericano subsidiará el recupero de las inversiones en infraestructura petrolera en Venezuela. “Se tendrá que gastar una enorme cantidad de dinero y las compañías petroleras lo gastarán, y luego recibirán el reembolso a través de nosotros o de los ingresos”, dijo el presidente.

Sin embargo, la repuesta de los líderes de la industria presentes en la Casa Blanca fue más bien tibia a la hora de hablar de inversiones.

3. Control de las exportaciones de petróleo crudo venezolano

El control por tiempo indefinido sobre las futuras exportaciones de petróleo desde Venezuela que anunció la administración Trump tiene ribetes comerciales y también de política internacional. EE.UU. podrá condicionar los envíos de petróleo venezolano a China, país que en los últimos años se transformó en el principal comprador de Venezuela.

El Departamento de Energía confirmó el miércoles que EE.UU. tomará control por tiempo indefinido sobre las exportaciones de petróleo crudo y combustibles venezolanos y la gestión de los ingresos generados por su venta en los mercados internacionales. Esto incluye a los 30 a 50 millones de barriles de petróleo sancionado que Venezuela acordó ceder a EE.UU.

Los ingresos se depositarán en cuentas en el extranjero controladas por EE.UU. Los fondos se desembolsarán “en beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano, a discreción del gobierno estadounidense”. Adicionalmente, Trump firmó el viernes una orden ejecutiva para blindar esas cuentas de posibles embargos o procesos judiciales promovidos por acreedores del Estado venezolano.

Las sanciones económicas y el bloqueo naval contra el transporte de petróleo sancionado desde Venezuela se mantienen vigentes. Las empresas extranjeras pueden operar en Venezuela pero necesitan de una licencia especial otorgada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los EE.UU. para poder realizar transacciones con el gobierno o entidades gubernamentales sobre las que pesan sanciones.

Chevron es la única major de EE.UU. que siguió operando en Venezuela.

Chevron es la única petrolera norteamericana que cuenta con una licencia de la OFAC para trabajar con la petrolera estatal PDVSA y exportar su producción a los EE.UU. Trafigura y Vitol, dos de los principales comercializadores de petróleo crudo del mundo, informaron el viernes que comenzaron a prestar «servicios logísticos y de comercialización para facilitar la venta de petróleo venezolano a petición del gobierno de EE.UU».

Trafigura ya poseía las licencias necesarias, mientras que Vitol obtuvo un permiso preliminar. «Estamos aquí para garantizar que podamos transportar todo este petróleo por todo el mundo«, dijo John Addison, ejecutivo de Vitol, en el evento del viernes en la Casa Blanca.

Sin embargo, el gobierno estadounidense habría optado por conceder a Vitol y otras empresas privadas que compren petróleo crudo a PDVSA unos permisos que vienen con condiciones adjuntas, en lugar de conceder a la petrolera estatal una licencia general para poder vender a cualquier participante legítimo del mercado, según publicó Argus Media.

Dichas condiciones estarían vinculadas con las exportaciones de petróleo venezolano a China. El Departamento de Energía había subrayado que “el único petróleo que se transportará dentro y fuera de Venezuela será a través de canales legítimos y autorizados, consistentes con la ley de Estados Unidos y la seguridad nacional”.

El secretario de Energía, Chris Wright, declaró que el comercio de petróleo entre Venezuela y China sería aceptable siempre y cuando los EE.UU. sean la fuerza dominante en el país sudamericano.

Nicolás Deza

Una década sin crecer: Argentina quedó rezagada aún en América del Sur

Nuestro país fue uno de los tres de la región cuyo PBI per cápita cayó en los últimos 10 años, en contraste con el crecimiento generalizado de sus vecinos; el retroceso responde a factores locales. Además, los datos que aquí reúne Sofía Diamante reflejan un cambio profundo de la estructura productiva y del empleo.

Un dato contundente vuelve a poner en evidencia el retroceso económico que atraviesa la Argentina desde hace años. En la última década, el país se sumó a Venezuela y Bolivia como los únicos de América Latina que no solo no crecieron, sino que empeoraron su situación económica.

Mientras Brasil, Chile, Uruguay, Colombia, Perú, Ecuador y Paraguay lograron expandir su PBI en más de 8%, la Argentina solo creció al 2,5% entre 2015 y 2025. Sin embargo, al considerar un aumento poblacional cercano al 8,5% —según datos del Indec—, el resultado neto fue una caída del 5,7% del PBI per cápita, de acuerdo con el último informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia.

La comparación regional sugiere que el problema no responde a un contexto externo adverso, sino a factores domésticos que han limitado de forma persistente la capacidad de crecimiento de la economía local.

Dicho de otro modo, la Argentina es hoy el único país grande de América Latina cuyo ingreso por habitante es inferior al de hace más de una década.

En 2011, la Argentina era el país con mayor PBI per cápita de la región; 14 años después retrocede posiciones y queda por detrás de Chile, Uruguay y Panamá, según la consultora Economía y Energía (EyE)
En 2011, la Argentina era el país con mayor PBI per cápita de la región; 14 años después retrocede posiciones y queda por detrás de Chile, Uruguay y Panamá, según la consultora Economía y Energía (EyE)

La consultora Economía y Energía (EyE) aporta otro dato revelador: en 2011, la Argentina lideraba el ranking de PBI per cápita en América Latina; 14 años después, cayó varias posiciones y quedó por detrás de Chile, Uruguay y Panamá. Entre 2011 y 2024, el ingreso per cápita se redujo 9,8% y regresó a niveles similares a los de 2007.

La caída argentina es comparable a la de economías pobres o frágiles a nivel mundial que atravesaron crisis humanitarias severas. En contraste, incluso países con elevados niveles de informalidad o violencia —como El Salvador, Nicaragua, Bolivia y Colombia— lograron aumentar su ingreso durante el mismo período”, agrega el informe.

Como consecuencia, la Argentina quedó ubicada en el puesto 233 sobre un total de 250 países con información disponible en materia de “performance de crecimiento”, según las estadísticas del Banco Mundial.

El contraste resulta aún más marcado al observar que, en el mismo período, Paraguay incrementó su PBI un 21,9%; Colombia, 21,7%; Perú, 17,1%; Chile, 15,8%; Ecuador, 14,2%; Brasil, 8,8%, y Uruguay, 8%. El desempeño argentino, por lo tanto, no responde a una dinámica regional adversa.

“Considerando que, con la excepción de Venezuela y Bolivia, todos los países de la región crecieron 8% o más en la última década —en términos agregados—, el problema se explica más por razones locales que internacionales”, señala el informe del Banco Provincia.

A nivel global, China creció 56% y Estados Unidos 20,5%. Las economías que crecieron similar a la Argentina en la última década son Japón (+3,5%), Sri Lanka (+2,7%), Dominica (+2%) y Brunei (+1,7%).

De cara a 2026, el país podría encadenar dos años consecutivos de crecimiento de su PBI, una situación poco frecuente en la última década. De concretarse, permitiría romper el virtual techo de expansión que caracteriza a la economía argentina desde hace unos 15 años.

Un crecimiento desigual

De los datos económicos surge otra tendencia que se profundizó en los últimos años: mientras la industria y la construcción pierden dinamismo, los sectores de energía y minería crecen a un ritmo que duplica el promedio de la economía. Esta reconfiguración ya tiene efectos visibles en el empleo, con impacto negativo en los conurbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba, y una mayor demanda de mano de obra en provincias como Neuquén, Salta, San Juan y Catamarca.

En la última década, el sector de minas y canteras —que incluye la producción petrolera— creció casi 30%, mientras que la industria cayó más de 12% y la construcción, 13%. El sector agropecuario se contrajo 2%, aunque desde la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia explican que “dado que el PBI argentino se calcula a precios de 2004, el trigo y el maíz quedan sobrerrepresentados en relación con la soja”.

El comercio mayorista y minorista, otro sector intensivo en mano de obra, al igual que la industria y la construcción, también registró una caída del 2%.

La heterogeneidad sectorial de cómo evolución la actividad económica en la última década es significativa, según Banco Provincia

Entre los sectores con mejor desempeño, además de minas y canteras, se destacan las actividades empresariales e inmobiliarias (+16,7%), la enseñanza (+13,8%) y hoteles y restaurantes (+8,6%).

“En los sectores que crecieron se observan i) shocks exógenos y mejoras en las condiciones naturales, especialmente en energía y minería; ii) cambios en los patrones de consumo que permitieron un avance sostenido de hoteles y restaurantes, con la única excepción de 2020; y iii) un mayor consumo de servicios para el hogar, que fortaleció la oferta de servicios empresariales. En este sentido, los buenos resultados parecen explicarse más por cambios globales y ‘buena suerte’ que por políticas exitosas”, concluye el informe del Banco Provincia.

En paralelo, el Indec difundió la semana pasada los datos de industria y construcción correspondientes a noviembre, que profundiza la caída de ambos sectores. Según la consultora LCG, la industria se ubica un 5,5% por debajo de diciembre de 2024 y un 6% debajo de noviembre de 2023. La construcción, en tanto, se encuentra 4,8% por debajo de finales de 2024 y 24,1% por debajo de noviembre de 2023.

“De los 16 sectores industriales, 11 registraron caídas en noviembre frente al mismo mes de 2023. Entre los retrocesos superiores a los dos dígitos se destacan textiles (-38%), productos de metal (-24,5%), caucho y plástico (-22,6%), automotriz (-20,8%), minerales no metálicos (-20,1%) y prendas de vestir (-11,3%)”, detalló LCG.

Sofía Diamante

En el Conicet y la UNLP patentan un marcapasos que replica la variabilidad natural del corazón

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Un equipo de científicos del CONICET, junto con investigadores de la Universidad Nacional de La Plata, el Hospital Interzonal de Agudos «Prof. Rodolfo Rossi» y otras instituciones, realizó un descubrimiento clave sobre el Nodo Sinusal, la estructura que regula el ritmo cardíaco. El estudio, publicado en Frontiers in Medicine, aporta nuevas perspectivas para el diagnóstico y tratamiento de arritmias, miocardiopatías y otras enfermedades del corazón.

La investigación demuestra que el sistema nervioso autónomo brinda un estímulo basal al corazón, pero que ese impulso es modulado directamente por el Nodo Sinusal, lo que determina la variabilidad natural entre latidos. Hasta ahora, la comunidad médica atribuía esa variabilidad casi exclusivamente al sistema nervioso, por lo que las estrategias terapéuticas se enfocaban en su modulación.

Según explicó Isabel Irurzun, investigadora del CONICET y líder del trabajo, el hallazgo cambia ese paradigma y abre la puerta a nuevas terapias no invasivas. El equipo analizó datos de unos 1.500 pacientes, sanos y con patologías, y descubrió que el Nodo Sinusal posee una estructura fractal que evoluciona a lo largo de la vida y condiciona la variabilidad del ritmo cardíaco.

La investigadora del CONICET Isabel Irurzun, impulsa el diseño de un marcapasos más avanzado que ya cuenta con una patente (Foto: CONICET / Verónica Tello)

En esa línea, los investigadores lograron identificar tres parámetros críticos que describen la arquitectura del Nodo Sinusal y permiten predecir cómo debería evolucionar un nodo sano. Para la cardióloga y electrofisióloga Magdalena Defeo, coautora del estudio, este conocimiento resulta clave para comprender mejor los trastornos del ritmo y anticipar su progresión.

A partir de estos avances, el equipo ya trabaja en el desarrollo de un nuevo marcapasos que imite la variabilidad natural del corazón, una función ausente en los dispositivos actuales. La invención, patentada en la Argentina, busca evitar los efectos adversos del marcapasos convencional, mejorar el gasto cardíaco y reducir síntomas asociados al llamado «síndrome de marcapasos», marcando un paso decisivo hacia dispositivos más inteligentes y personalizados.

Brasil inicia la instalación de su primer microreactor nuclear

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Brasil ha comenzado el proceso de creación de la infraestructura necesaria para instalar el primer microreactor nuclear del país, informó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en el sitio web del Gobierno. La iniciativa tiene como objetivo satisfacer la creciente demanda de fuentes de energía limpia y fomentar el progreso tecnológico en el sector energético.

El bloque de energía, donde se ubicará el microreactor, se construirá en Río de Janeiro y se espera que esté listo para operar en 2033. La potencia del microreactor será de 100 vatios, suficiente para mantener una reacción nuclear controlada. Podrá suministrar electricidad a pequeñas ciudades, centros de datos, plataformas petroleras marinas y diversas instalaciones industriales en sectores como la metalurgia, la alimentación, la química, la textil y la producción de minerales no metálicos.

El proyecto, que reúne los esfuerzos de 13 socios, comenzó a mediados de diciembre del presente año, con un financiamiento total de 50 millones de reales (aproximadamente 9.035 millones de dólares).

Gracias a su tamaño compacto, estos reactores pueden trasladarse y entregarse a regiones de difícil acceso, proporcionando energía a sus habitantes. Según estimaciones de expertos, el 68 % de los municipios brasileños podrán beneficiarse de este tipo de energía, lo que favorecerá a unos 30 millones de ciudadanos en todo el país.

El proyecto refuerza la posición de Brasil como centro de experiencia científico-tecnológica avanzada en el sector energético y contribuye a la transición hacia tecnologías más limpias.