viernes, 3 julio, 2026 - 10:55 pm

Inversion china en un complejo hidroeléctrico conjunta entre Catamarca y Tucumán

El embajador argentino en China anunció que capitales de ese país se encuentran interesados en desarrollar un complejo hidroeléctrico entre Catamarca y Tucumán: Parque Potrero del Clavillo-El Naranjal. Se trata de la proyección de una obra que prevé la construcción de dos embalses para mejorar los recursos hídricos en el límite entre ambas provincias, y la puesta en marcha de un sistema de energía hídrico. Se trata de un proyecto del que se hablaba ya en la década de los ’50 como un modo de desarrollar el sector Este Catamarqueño, limítrofe con Tucumán.
De acuerdo con Vaca Narvaja, el proyecto está dentro de una cartera «de 20 proyectos de energía renovables que se encararán con financiamiento de ese país, de acuerdo con lo establecido en el Plan de Cooperación de la Franja y la Ruta». El embajador explicó que los fondos destinados para el financiamiento (previstos entre 2027- 2030) serán en yuanes en más del 80% del monto total de la obra (aunque no se informó de ese monto final). El embajador dijo: «Nuestra cooperación en materia de energía limpia con China es sumamente amplia». Este proyecto entre Catamarca y Tucumán siempre fue un ítem pendiente (entre anuncios y posibilidades que no se concretaron), desde la decada de los ’50. La cuestión tomó un impulso mayor con el llamado «Plan Belgrano» de revitalización del norte grande, que se lanzó durante la presidencia de Mauricio Macri en 2017. Sin embargo, nunca hubo mayores avances sobre estudios ambientales y de factibilidad en la región. De hecho, con el anuncio del Plan Belgrano, grupos ambientalistas de ambas provincias habían señalado que poco beneficiarían los embalses a Catamarca en particular. En un informe publicado en La Gaceta de Tucumán entonces, se destacó: En Catamarca «se origina sólo el 15% del agua en juego y en su parte de la cuenca no hay posibilidades de embalses de retención de agua a excepción de Potrero del Clavillo en el límite de ingreso a Tucumán, pero estas descargas no pueden ir en otra dirección que a Tucumán, donde se encuentran las áreas de posible aprovechamiento para riego, industrias y agua potable». «Catamarca -señalaron- no tiene posibilidad física de aprovechar los caudales (…). Su única posibilidad de aprovecharlos sería con derivaciones sin regulación en su territorio, con obras ajenas al complejo Potrero del Clavillo (…) o bombeando desde el embalse «hacia atrás», hacia el valle de Las Estancias». Al momento del Plan Belgrano, se estimó un emprendimiento que «contempla la construcción de dos represas sobre los ríos Las Cañas, Gastona y Medina +Potrero del Clavillo y El Naranjal), y se estima que demandará una inversión de 1.000 millones de dólares». Entre los beneficios futuros se destacaron la producción de energía eléctrica, el almacenamiento de agua para riego; la morigeración de las inundaciones con control de las crecidas del río Medina; la recuperación de hectáreas de tierra productiva; y el fomento del turismo y la pesca. Sin embargo, la mayor beneficiaria sería Tucumán y no Catamarca, la principal impulsora en llevar adelante inversiones para obras. Pese a este contexto, desde la embajada argentina en China reiteraron la importancia de fomentar obras en el Norte para «continuar desarrollando industrias verdes y ecológicas y promover el desarrollo coordinado en los campos económico, social y ambiental, para afianzar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas».

La UBA, entre las 100 mejores universidades del mundo según especialistas en educación

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Como cada año el ranking mundial de universidades que evalúa la calidad en educación y desempeño volvió a destacar a la Universidad de Buenos Aires (UBA) como una de las 100 mejores casas de estudio a nivel global. El listado, que cada año elabora QS (Quacquarelli Symonds) se basa en el trabajo de especialistas que evalúan la calidad de la educación superior. En 2023, el clásico ranking cumple su 20° aniversario.
Aunque en los primeros puestos no hubo grandes sorpresas, algunos centros de estudio de reconocida fama mundial han tenido cambios en las posiciones. Predominan en el top ten universidades de Estados Unidos y Reino Unido.
En el relevamiento anual se toman en cuenta variables como reputación académica, reputación del empleador y relación Profesor/Alumno. En esta edición se sumaron otros ejes como sostenibilidad, resultados laborales y red internacional de investigación, como indicadores para saber qué tan buena es una universidad. Por duodécimo año consecutivo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos mantiene su hegemonía como la mejor casa de estudios. La Universidad de Cambridge (Reino Unido) se mantiene firme en el segundo puesto, mientras que la Universidad de Oxford (Reino Unido) ocupa el tercero.

El reconocimiento a nivel mundial de la UBA

En cuanto a la UBA, el ranking de universidades la ubicó en la edición 2023 en puesto 67, es decir, entre las 100 mejores del mundo. Los puntos del relevamiento destacaron que la UBA “cuenta con clases reducidas y un buen nivel de recursos dedicados a la enseñanza”, según el indicador Profesor/Alumno. Además resaltaron como punto débil “las métricas relacionadas con la investigación”. Sin embargo, el gran avance de este año fue el rol de dicha casa de estudios en su relación con el mundo empresarial y académico a nivel global. Los especialistas han evaluado que la UBA como una “universidad de primera línea que goza de una reputación excepcional entre empresarios y académicos de todo el mundo”. Es decir, a la hora de ver antecedentes laborales y de formación académica, la casa de estudios argentina que cumplió 200 años en 2022 suma un plus en la calificación.
Según el informe de QS, la UBA dio un salto enorme en sus perspectivas como casa de estudio al asegurarse una posición entre las 20 mejores universidades de renombre mundial según los empleadores internacionales. Además sigue creciendo su reputación entre los académicos internacionales. Esta métrica se basa en la opinión experta de 98.000 empleadores de todo el mundo. También obtiene excelentes resultados en el rango de la “reputación académica”, que tiene en cuenta las respuestas de 144.000 académicos de todo el mundo, situándose en el puesto 36 a nivel mundial. Sin embargo, es la única universidad argentina que se sitúa entre las 100 mejores del mundo en cualquiera de las dos métricas. El trabajo de los especialistas determinó que la UBA “aún puede mejorar en áreas como el impacto de la investigación y la diversidad internacional”. Para ello, el diagnóstico mostró que si logra superar esos obstáculos “puede ayudar a la UBA a fortalecer su posición en futuras clasificaciones y consolidar su posición como institución líder a nivel mundial”. El vicepresidente QS, Ben Sowter, dijo que “si bien el increíble respeto que los empleadores mundiales tienen por la UBA es sin duda un testimonio de la preparación laboral de sus graduados, Argentina en su conjunto tiene mucho por delante si quiere afirmarse como un destino de estudios de primer orden». En cuanto al panorama académico de las casas de estudio locales, Sowter dijo que «Argentina debe mejorar su agenda de investigación, sus colaboraciones académicas y sus esfuerzos en materia de sostenibilidad”. Por eso “la mejora de la producción académica centrada en los retos contemporáneos pertinentes, el fomento de las asociaciones mundiales y con la industria, y las medidas específicas para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible ayudarán a elevar su educación superior», expresó el vicepresidente de QS.

«Vuelven los trenes de la línea Mitre a Retiro»

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«Los precios suben en Argentina, no importa cuándo leas esto»

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Reproducimos un fragmento del nuevo libro de Juan Manuel Telechea, «Inflación». A mediados del 2020, en plena pandemia, empecé a escribir un newsletter semanal para el medio Cenital, con el objetivo de analizar la economía argentina. Mi idea era tratar de transmitir los conocimientos de la manera más sencilla, honesta y pedagógica posible, no solo por mi gaje como docente (hace más de 10 años que dicto distintas materias de la carrera, desde las más introductorias hasta las más avanzadas), sino porque sentía, con mucha frustración, que las discusiones económicas estaban cada vez más alejadas de nuestros problemas, dominadas más por argumentos dogmáticos que por lo que mostraban los datos o las investigaciones empíricas. No había diálogo ni puntos de conexión entre los distintos enfoques económicos. Todo lo contrario, se alejaban cada vez más. No les interesaba lo que dijeran los datos, lo importante era aferrarse y defender la posición. Paradójicamente, de ambos lados estaban convencidos de que tenían razón, mientras que los otros estaban completamente equivocados. Un absurdo. Si esto solo afectara al plano de las ideas, no sería tan grave. El problema es que la ciencia económica es un área fundamental de las políticas de cualquier gobierno y, por lo tanto, un factor que incide directamente en el bienestar económico de las personas. La expresión más evidente del fracaso de ambos enfoques, tanto para diagnosticar correctamente los problemas como para brindar soluciones, es una inflación en alza que ninguna de las últimas tres gestiones de gobierno pudo controlar. Este libro no busca ser fatalista, pero sí un llamado de atención. No hace falta ser economista para advertir que si la inflación mantiene esta trayectoria creciente terminará desembocando en una nueva crisis hiperinflacionaria. Este es, sin dudas, el nudo gordiano de nuestra economía.
Si examinamos desde 2010 en adelante, hubo solo dos países en el mundo que durante todos los años presentaron una inflación anual superior al 20%: Argentina y Venezuela. Ojo, eso no significa que sean los casos más críticos. Por ejemplo, Líbano -que en 2010 tenía una inflación del 4%- tuvo una crisis económica en 2019 (con corralito incluido) que llevó a que la inflación fuera del 155% en 2021; Sudán presentó una escalada inflacionaria prácticamente ininterrumpida, que pasó del 11% en 2010 al 383% en 2021; Zimbabue, cuya inflación había sido prácticamente nula en toda la década, fue afectada por una sequía histórica que hizo que la inflación superara el 550% en 2020.
¿Sabés cómo se financia Cenital? El principal sostén de nuestro medio son sus lectoras y lectores. Eso nos pone orgullosos y nos da la tranquilidad necesaria para hacer el periodismo en que creemos. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también a nuestra comunidad.
Lo que distingue a la Argentina de estos países es que acá no se observó ninguna catástrofe económica, política o climática. Como iremos desarrollando a lo largo de este libro, la gran diferencia es que en nuestro caso la inflación es un problema persistente que, para peor, se va agravando con el correr del tiempo. Y, lo que es más llamativo de todo, es que a lo largo de toda esta década la inflación -como problema- prácticamente desapareció en todo el mundo. Recién ahora con el impacto que tuvo el COVID-19 en las cadenas globales de suministros, combinado con el aumento en los precios de la energía y los alimentos que provocó la guerra entre Rusia y Ucrania la inflación volvió a aparecer como una potencial amenaza, aunque todavía lejos de ser algo grave y con valores lejísimos de los que muestra nuestra economía. Como para tener una referencia, en Estados Unidos pasó del 1,8% anual en 2019 al 8,1% en 2022, en Alemania del 1,3% al 8,5%, en Brasil del 3,7% al 9,4% y en Chile del 2,3% al 11,6%. ¿Por qué sucedió esto en Argentina? Seguramente la primera respuesta que se les venga a la cabeza es por una mala gestión. De acuerdo, no hay dudas. ¿Pero alcanza con eso para explicar por qué fuimos uno de los pocos países con este problema? ¿Todo el resto del mundo hizo bien las cosas y nosotros no? Por lo general, no me resulta adecuada la categoría ¨excepcional¨ para clasificar el comportamiento de las distintas variables de la economía argentina, porque muchas veces se lo cataloga de esta manera cuando, en realidad, los datos muestran algo distinto. Pero para la inflación argentina parece una categoría apropiada. Si tomamos los 93 países con lo que contamos con datos para la evolución de los precios desde 1970 a la fecha y utilizamos como corte una inflación anual del 20%, vemos que Argentina lidera el ranking: es el país que más años convivió con una inflación anual igual o superior al 20% Esto sucedió en 37 de los últimos 53 años, es decir, exactamente el 70% del tiempo. Tenemos un problema crónico. En el ranking le siguen la República Democrática del Congo y Sudán (32 años), Turquía (29), Uruguay (25) y Ghana (24). Dada la cercanía, es dable aclarar que en la actualidad no hay similitud con el caso uruguayo, ya que no presenta una inflación superior al 20% desde 1998. Por otro lado, para Venezuela solo hay datos a partir de 1980, pero durante ese período convivió con una inflación elevada el 74% del tiempo, superando a la Argentina. Al margen de que seamos el país de mayor inflación o no, evidentemente tiene que haber algo más -aparte de la mala gestión- que explique este problema recurrente. Ese es el objetivo principal de este libro. Y hago énfasis en la palabra ¨explicar¨, porque esa es la premisa que atraviesa al libro. Brindar todas las herramientas a mi alcance para que, al terminar de leerlo, comprendan cómo funciona la economía argentina. O, mejor dicho, puedan sacar sus propias conclusiones acerca de cuáles son las causas que hacen que no funcione correctamente. Este libro no busca convencerlos de nada. En las páginas que siguen no van a encontrar bajadas de línea, calificativos o argumentos estirados. El manejo de la economía de un país está muy ligado a la política, así que indefectiblemente es un ámbito donde la famosa ¨grieta¨ está muy presente y eso, en mi opinión, es parte del problema. Porque últimamente para juzgar si una medida es apropiada o no prestamos más atención al adjetivo (si es ortodoxa o heterodoxa, kirchnerista o macrista, populista o neoliberal) que al argumento o a lo que muestra la evidencia empírica. Si bien la objetividad en las ciencias sociales no existe (el análisis siempre está atravesado por nuestras experiencias), a lo que sí se puede aspirar es a que sea lo menos sesgado posible. Eso requiere de varias cuestiones. En primer lugar, presentar los argumentos del modo más claro que se pueda, para que se entienda; es imposible evaluar algo sin antes comprenderlo. En segundo lugar, advertir sobre posibles problemas en los razonamientos o críticas que hayan ido surgiendo con el correr de los años. Por último, mostrar qué sugieren los datos de la economía argentina (porque vamos a ver que, en algunos casos, estos también pueden tener más de una interpretación) y, de ser necesario, contrastarlos con lo que muestran las investigaciones empíricas realizadas por la comunidad científica hasta la fecha. Este método de exposición es, para mí, el rasgo distintivo de este libro porque busca (y espero que logre) un balance equilibrado entre el desarrollo de los conceptos -de modo de presentarlos con el nivel de detalle necesario para que se entiendan- y la profundidad de los mismos, sin perder rigurosidad ni que se vuelva tedioso. Además, este método aporta algo que, para mí, es fundamental. La interpretación y el diagnóstico de los problemas que sufre la economía argentina plasmados en este libro pueden ser correctos o no (eso quedará a interpretación de ustedes), lo que puedo asegurarles es que fueron elaborados con la mayor honestidad intelectual posible. Desde ya, eso no quita que haya cuestiones que no les cierren o que les resulten equivocadas. La discusión y el intercambio de opiniones son la mejor manera de aprender y de mejorar la calidad de los argumentos aquí presentados, así que siempre son bienvenidos. El libro fue pensado para todo público, así que no se requieren conocimientos previos sobre economía, más que las ganas y el interés por profundizar en estos temas. Pero debo advertir que, por la complejidad del asunto, el libro comienza analizando las cuestiones más generales de la economía (y probablemente las más familiares), para luego ir de a poco adentrándose en las cuestiones más específicas, que son las que van a demandar un poco más de atención y concentración. Así, en el primer capítulo vamos a hacer una presentación general de la economía argentina: cómo se comporta, cuáles son los principales problemas que se observan y los rasgos distintivos que nos diferencian del resto de los países. Una especie de diagnóstico a partir de los síntomas más superficiales que podemos advertir a simple vista. A partir de eso, en los siguientes capítulos vamos a desarrollar cada uno de esos componentes, de modo de entender cómo funcionan y cómo se vinculan entre sí. En el capítulo 2 vamos a meternos de lleno con la inflación. Veremos cuáles son los distintos elementos que pueden provocar un alza generalizada de los precios, sus argumentos a favor y en contra, y qué tan bien se ajustan a los datos de la economía argentina, con el objetivo de identificar cuáles son las causas por detrás de la inflación. El capítulo 3 va a estar dedicado al tipo de cambio, la variable central de nuestra economía. Allí veremos cómo se determina su precio, los factores que pueden desestabilizarlo y las herramientas que tiene el Banco Central para tratar de evitarlo. El capítulo 4 es, probablemente, el más desafiante de todos. Ahí hablaremos de un tema que se escucha mucho, pero que se explica poco: el papel que juega la cantidad de dinero. Eso implica adentrarnos en el proceso de creación del dinero, el rol que tienen los bancos comerciales, los distintos mecanismos por medio de los cuales el Banco Central puede expandir o contraer los pesos en circulación y el vínculo con el déficit fiscal. El capítulo 5 tiene por objetivo identificar y explicar los elementos que llevan a que la inflación tenga ¨memoria¨ y presente una tendencia alcista. Ahí veremos el rol que tienen los shocks externos, la volatilidad y cómo las decisiones de las empresas y los sindicatos se van adaptando en un entorno inflacionario. Por último, el capítulo 6 recoge las cuestiones centrales de los capítulos anteriores para lograr un diagnóstico más elaborado y, a partir de ello, ver qué herramientas se podrían implementar para atacar el fenómeno inflacionario. Para eso, vamos a examinar cómo hicieron otros países para solucionar este problema. Eso nos va a llevar a estudiar los distintos programas de estabilización que se aplicaron en el pasado, analizando los aciertos y los fracasos, de modo de identificar cuáles deberían ser los lineamientos para el diseño de un plan que permita bajar la inflación de manera sostenida en el tiempo.

Juan Manuel Telechea

Viaje al Centro de Medicina Nuclear de Formosa

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El objetivo de este centro, como el de los similares que se han abierto en otras provincias, es dejar de asociar el cáncer con la muerte y empezar a asociarlo con la vida

Para este hombre que se llama Fernando Trachta –al que todos nombran “Dino”–, director médico del Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Pdte. Dr Néstor Kirchner (Cemenurnk) de Formosa, caer es bajar la guardia, sacarse la armadura un rato, entregarse a la emoción y la alegría, aún (y sobre todo) en este lugar que atiende a pacientes con cáncer. “Todos los fines de tratamientos lloramos”, cuenta Trachta, mientras oficia de guía turístico por este centro, el más moderno del norte del país dedicado al servicio de radioterapia y braquiterapia. Después explicará el ritual: “Cuando un paciente termina las sesiones tiene que tocar la campana. Y es una fiesta. Nos disfrazamos, ponemos música, los familiares traen comida y bebidas. Gente que no había dicho ni una sola palabra durante el tratamiento, ves cómo se suelta y larga todo. Es la idea de todo esto, dejar de asociar a esta enfermedad con la muerte y empezar a asociarla con la vida”.
Foto: Eduardo Sarapura

Más modernidad, menos invasivo

El Cemenurnk se levanta en el predio del Hospital de Alta Complejidad Pte. Juan Domingo Perón, en la capital formoseña, y está integrado al sistema de salud pública a través del Plan Nacional de Medicina Nuclearque incluye desde 2015 aportes millonarios para la construcción, equipamiento y capacitación de recursos humanos en centros de última tecnología distribuidos a lo largo del país, y de un convenio firmado entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el gobierno provincial. La aparatología del Cemenurnk incluye dos aceleradores lineales (el Versa HD es, en palabras de Trachta, “el equipo de radioterapia más completo que hay en una institución pública de Argentina”) que permiten un tratamiento menos invasivo, reduciendo la cantidad de sesiones y protegiendo los órganos sanos cercanos al tumor. También destacan un tomógrafo modernísimo que se adapta a la posición específica del paciente; y el quirófano de braquiterapia que se usa, por lo general, para tumores ginecológicos, urológicos y mamarios. Además, es inminente el arribo del ciclotrón, un equipo de alta precisión y velocidad capaz de producir el radioisótopo –un elemento radiactivo que funciona como fármaco– que necesita la persona. “Para mí, como formoseño, este centro es como respirar, así que imaginate lo importante que es –asegura Trachta–. Si algo le faltaba a la medicina de la provincia era la pata de la radioterapia. Antes los pacientes se tenían que ir a Buenos Aires, a un mundo totalmente distinto, con tratamientos largos de tres o cuatro meses. Ahora vienen al centro y hasta traen a sus hijos. Las familias sufrían ese desarraigo, a nadie le gusta irse de su casa. Por eso digo que este lugar es absolutamente necesario, no solo para Formosa, sino para toda la región”.

Otra forma de mirar

Para Mariela Posse, técnica radióloga especialista en radioterapia, trabajar en el Cemenurnk es una “bendición”. Ella se ocupa del inicio del tratamiento, recibe a los pacientes y los acomoda en el tomógrafo de la manera más meticulosa posible: seleccionando los movilizadores adecuados, explicando en detalle el procedimiento y, no menos importante, seleccionando la música que ayude a la relajación de la persona. “El vínculo con el paciente es inevitable –subraya–. Nosotros sabemos que recibimos pacientes oncológicos y por eso mismo el trato debe ser diferente. Los que elegimos trabajar en salud debemos tener esa empatía con nuestros pacientes porque el día de mañana podemos ser nosotros. A mí particularmente me ha tocado tener a mi madre con cáncer, entonces trato al paciente como si fuera un familiar, como me gustaría que me trataran a mí el día de mañana. Todos los que trabajamos acá tenemos muy en claro eso”. Las y los profesionales, trabajadores y directivos del centro coinciden en que el tratamiento humano es tan importante como el médico. Con esa misión se creó el Servicio de Bienestar y Calidad de Vida orientado a la salud mental, la alimentación saludable y los distintos aspectos de la vida, buscando “disminuir el nivel de sufrimiento del paciente y las familias, y también promover el bienestar”.
Foto: Eduardo Sarapura
Miguel Ángel Martínez tiene 66 años. Es jubilado y desde hace unos meses es también un paciente diagnosticado con cáncer de próstata. “En ese momento sentí miedo, bronca, de todo un poco. Se te viene el mundo abajo”, recuerda. Miguel ya se imaginaba viajando a Resistencia, Chaco, buscando alojamiento, extrañando a sus hijos, hasta que supo que podía iniciar el tratamiento a solo tres cuadras de su casa. “Llego a la mañana y te saluda la administrativa, la enfermera, el médico, con el que te cruzás te saluda; hay mucha humanidad y eso es algo bueno para los pacientes. Después me dan de tomar agua, espero unos minutos y me pasan a Radioterapia. Durante unos diez minutos te ponen música suave para estar mentalmente tranquilo, para que te duermas y te relajes. Por suerte ya lo estoy superando y hoy en día estoy bien. Los médicos me dicen que no es grave, que voy a vivir varios años más”. Posse acepta que más allá de la gratificación que otorga el trabajo también tiene, como todos, días malos. El reto entonces es reponerse rápido. “Estamos en un lugar donde no te podés ir triste a tu casa porque hacemos todo lo posible, y los pacientes nos devuelven eso: se sienten contenidos y acompañados. Los que trabajamos acá tenemos otra forma de mirar a la enfermedad, sin sacarle importancia, pero sabiendo que estamos dando todo lo que está a nuestro alcance para que el paciente pueda llevarlo de la mejor manera. Sabemos que trabajamos con una enfermedad complicada, pero esta carrera que elegimos es una bendición de Dios porque estamos colaborando para que el tratamiento sea mejor y tal vez llegar a la cura”. «
Foto: Eduardo Sarapura

Números

Hasta el 1 de junio de 2023, el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia “Pdte. Dr. Néstor Kirchner” atendió a 272 pacientes (179 mujeres y 93 varones): 266 son de Formosa, cinco de Chaco y uno de Corrientes. Casi el 40 por ciento no tiene obra social. En detalle, 36 personas recibieron tratamiento de braquiterapia; 22 de IMRT (Radioterapia de Intensidad Modulada); 107 con imágenes 3D y 108 de VMAT (Arcoterapia Volumétrica de Intensidad Modulada). En el 2022, 109 pacientes terminaron su tratamiento. Hasta junio de este año fueron 75. De acuerdo a una encuesta realizada entre 160 pacientes 155 contestaron que la atención recibida por su médico o médica fue “excelente”. Cuatro la calificaron como “muy buena” y solo uno la consideró “regular”. Los encuestados también respondieron sobre el servicio de Calidad y Bienestar de Vida que recibieron durante el tratamiento. Al respecto, 65 pacientes contestaron que les fue de “mucha ayuda”. Del total, 149 recibieron apoyo en nutrición, 102 concurrieron al taller grupal y 163 tuvieron atención de psicólogos.

Comentario de AgendAR:

El manejo humanitario de los pacientes en este país es tan novedad como un buen acelerador lineal en una provincia pobre. Lo de tocar la campana cuando terminás un protocolo de terapia radiante es una buena idea yanqui: una amiga acaba de tocar la campana en el Dana Farber Cancer Institute de Boston, Massachusetts, EEUU, donde nació la idea. La diferencia es que en Formosa la campana y el tratamiento son gratis. Hay 14 centros de medicina nuclear en las provincias, abiertos por la Comisión Nacional de Energía Atómica y gobiernos locales.

Daniel E. Arias

Pampa Energía adquirio el total del bloque Rincón de Aranda en Neuquén

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La petrolera Pampa Energía anunció la adquisición del 45% del bloque Rincón de Aranda en Neuquén que poseía Total Austral, alcanzando de este modo el 100 por ciento de participación en el bloque. Como parte de la misma operación, Pampa le vende a Total el parque eólico Mario Cebreiro ubicado en Bahía Blanca. No se informaron las cifras de la operación. Rincón de Aranda tiene una concesión para la explotación convencional de hidrocarburos, sobre la que se solicitará su reconversión a una Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos. Actualmente, Pampa y Total se encuentran asociados en este bloque y luego de esta operación, Pampa tendrá el 100% de los derechos sobre el área, lo que le permitirá incrementar tanto sus reservas como su producción de crudo. “Con esta incorporación, Pampa sigue diversificando su presencia en el sector energético y refuerza su apuesta al desarrollo de Vaca Muerta”, aseguró la empresa a través de un comunicado. Pampa es el tercer productor de gas de la cuenca neuquina, tiene una participación equivalente al 8% de la superficie de Vaca Muerta, y completará inversiones por más de 1.100 millones de dólares en el período 2021-2023 para ampliar su capacidad de producción de gas y de petróleo.

Parque eólico

En lo que refiere a la venta del parque eólico Mario Cebreriro, Pampa aclaró que “a pesar de la disminución de potencia eólica que se da con esta venta, la compañía se encuentra desarrollando las dos primeras etapas del Parque Eólico Pampa Energía VI que permitirán en el corto plazo, que la compañía sume 140 MW, alcanzando una potencia total de 427 MW”. De esta manera, las inversiones realizadas por la empresa en el sector renovable suman más de US$1.000 millones de dólares.

25 frigoríficos exportadores avanzan en medir su impacto ambiental

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El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en un trabajo conjunto con los Institutos Nacionales de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de Tecnología Industrial (INTI), avanza con el proyecto para lograr una “declaración ambiental de producto” para la carne argentina de exportación. En el marco de una jornada organizada por el IPCVA en un establecimiento de Jesús María (Córdoba), el experto del INTA Manfredi, Rodolfo Bongiovanni, que coordina la Plataforma Huellas Ambientales del Instituto a nivel nacional, explicó que no se trata solo de medir la huella de carbono sino también otros impactos adicionales que se generan en el proceso de producción de la carne, como el consumo de agua y la eutrofización. La iniciativa está inspirada en el informe desarrollado por el INTA y el INTI para el frigorífico Logros de Río Segundo (Córdoba), que en 2021 se convirtió en el primero del país en lograr su certificación ambiental de producto. Bongiovanni recordó que, en el proceso de investigación, “se mide todo lo que ingresa y sale del sistema”; es decir, desde los insumos que se utilizan para los granos y forrajes que alimentarán a los animales (agroquímicos y fertilizantes, por ejemplo); hasta cuánto kilo gana el animal por día dependiendo si es una cría pastoril o un feedlot; y también cuánto combustible gasta el transporte de hacienda al frigorífico y desde allí luego el corte para ser exportado. Como un parámetro, Bongiovanni señaló que un feedlot impacta menos en su emisión de metano, porque los animales al ganar peso más rápido están menos días emitiendo gases hasta que llega la faena; pero tienen mayor contaminación por el volumen de estiércol, salvo que se destine a generar bioenergía. “Lo que medimos se llama también ciclo de vida: tiene en cuenta incluso desde antes de que el animal nazca y llegue al establecimiento ganadero, a la madre que estuvo gestando durante al menos cinco años para obtener cuatro o cinco crías”, completó el especialista.

UN CAMINO HACIA LA SUSTENTABILIDAD

De manera complementaria a lo expresado por Bongiovanni, el economista del INTA Manfredi, Martín Giletta, centró su exposición en la “reconfiguración” del mercado de la carne a nivel global, apuntando precisamente a las demandas ambientales que surgen de la mano de los nuevos consumidores. Para Giletta, una falencia es que en Argentina este tipo de trabajos, como el impulsado por el IPCVA, “se hacen más por iniciativa privada que por política pública”, cuando nuestro país está muy bien posicionado en términos de su huella ambiental y es una ventaja competitiva que se debería aprovechar más. Como ejemplo, recordó las nuevas normativas que impuso la Unión Europea de que toda la proteína que llegue a ese mercado debe provenir desde orígenes libres de deforestación, y Brasil está en desventaja al respecto porque su gigantesco crecimiento en la producción de carne fue a costas de un gran pasivo ambiental. “Hoy el mercado europeo es el más exigente; China impone más que todo volumen, pero en pocos años también se va a sumar a la tendencia. Por eso va a ser imperioso generar información precisa, confiable y demostrable sobre que la producción argentina de carne es sustentable”, cerró Giletta.

Dos discapacitados desarrollaron en Argentina un acople que transforma sillas de ruedas en bicicletas

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Dos amigos con discapacidad motriz desarrollaron un acople que transforma sillas de ruedas en bicicletas y brinda libertad y autonomía a personas con movilidad reducida. Enrique Plantey (40 años) es oriundo de Neuquén y practica esquí adaptado, disciplina en la que ha representado a la Argentina en tres ediciones de los Juegos Paralímpicos de Invierno: Sochi 2014, PyeongChang 2018 y Beijing 2022, donde consiguió el mejor resultado para nuestro país obteniendo dos diplomas paralímpicos por primera vez. Mariano Tubio (45) es vecino de Berazategui y también se destaca en el deporte adaptado: es golfista y participó en torneos en Estados Unidos y Europa. Entre varios logros, en el 2018 se consagró Campeón Mundial de Golf Adaptado en Mallorca, España. Más allá del deporte, ambos amigos tienen otra cosa en común: los dos se movilizan en silla de ruedas debido a accidentes de tránsito. Y comparten algo más: el deseo de ayudar a que otros usuarios de sillas de ruedas cuenten con más facilidades para desplazarse en el día a día. Para eso fundaron 3PI Mobility, una empresa que fabrica acoples que transforman las sillas de ruedas en bicicletas. Además de brindar un producto que mejora la movilidad y la autonomía de las personas con discapacidad, en el sitio web de la empresa cuentan: “Buscamos un cambio de percepción no sólo en nuestros usuarios sino también en quienes no cuentan con una discapacidad, generando así una revolución integradora y del movimiento urbano”. Origen La iniciativa comenzó a desarrollarse en 2014, luego de que Tubio le prestara a Plantey un dispositivo similar fabricado en Estados Unidos. El producto consiste en una rueda delantera y un manubrio que se puede acoplar y quitar de manera muy rápida y sencilla a una silla de ruedas. El uso de este tipo de acople les permite a los usuarios de silla de ruedas transitar sin tanto esfuerzo, evitando ensuciarse y lastimarse las manos al impulsar las ruedas y previniendo lesiones de hombros que suelen generar los desplazamientos sobre veredas y calles, que suelen presentar barreras de accesibilidad, como escalones, pendientes o terrenos irregulares.
Plantey pensó en fabricar algo similar en la Argentina, pero con un menor costo económico, para que más personas pudieran comprarlo
“3Pi Mobility nació de casualidad. Mariano y yo tenemos algo en común y es que ambos queremos optimizar lo más posible nuestra movilidad. Cuando nos conocimos, yo tenía muchas ganas de andar en bicicleta y a pesar de que había opciones acá de bicicletas adaptadas (triciclos que no eran funcionales ni prácticos) ninguna me convenció. Mariano me prestó por unos días el acople que había conseguido en Estados Unidos, lo probé en la Ciudad de Buenos Aires y me encantó: es muy práctico, se podía poner y quitar de forma rápida y te permitía guardarlo en el auto. La gente me paraba en la calle y me preguntaba dónde lo había comprado o dónde lo podían conseguir”, recuerda el esquiador. Producto industria argentina “El acople que fabricamos —describe Plantey— permite elevar las ruedas delanteras de las sillas y lograr así un mejor rodaje. En general, con las sillas de ruedas pasa como con los cochecitos de bebés, que suelen trabarse, y como consecuencia la silla se voltea hacia adelante produciendo caídas. Con el acople esto se puede evitar ya que las ruedas traseras de las sillas y la rueda del acople quedan como apoyo para un mejor traslado”. La estructura del producto que lograron desarrollar Plantey y Tubio es 100 % producido en la Argentina, salvo por sus baterías, que son traídas de Japón, ya que tienen una mejor calidad y duración (hasta un 50 % más de autonomía que otros modelos). Desde que tuvieron la idea de desarrollar este dispositivo e hicieron el lanzamiento del producto final pasaron cinco años y cuatro prototipos distintos. “Pasamos por diferentes etapas. Subestimamos al producto porque pensamos que era algo fácil de fabricar en la Argentina. Nos pusimos como objetivo fabricar un producto de calidad, pero que a la vez se acercara al bolsillo de la gente. Y que fuera universal: que se pudiera acoplar a cualquier tipo de silla de ruedas que exista”, narra Plantey. Lo primero que hicieron fue recurrir a un herrero de la zona norte del Gran Buenos Aires. “Nos hizo un prototipo que era funcional, pero no acoplaba con todo tipo de sillas de ruedas. Luego invertimos más en lo que era el proceso y contratamos ingenieros, con los cuales también fracasamos en distintos intentos, ninguno nos convenció por distintos motivos. Queríamos un acople que le sirviera a una persona con paraplejia, cuadriplejia, a alguien amputado, niño o adulto mayor”, agrega Plantey. Finalmente, se asociaron con dos diseñadores Gregorio Newman y Tomás Lopez, del estudio de diseño Pivot, con quienes alcanzaron la versión deseada. “Teníamos muy en claro el producto que queríamos comercializar, por eso íbamos rebotando los productos que salían de los diseñadores previos. En este estudio supieron interpretar lo que queríamos a partir de nuestra experiencia como usuarios”, señala Plantey. En 2018 salió a la venta el acople en su versión manual (la Toruk M1), que cuenta con pedales a la altura del manubrio para moverlos con las manos. Un año más tarde lanzaron el acople eléctrico (la Toruk E1), que no tiene pedales. De ambos modelos, tanto del manual como del eléctrico (su fabricación y armado se produce en Buenos Aires), ya sacaron dos versiones. En cuanto a la Toruk manual, produjeron y vendieron 70 bicicletas en la primera versión, mientras que para la segunda produjeron 150 y vendieron más de 100 unidades. Con respecto al modelo eléctrico, en su primera versión, vendieron las 75 que fabricaron, mientras que en una segunda instancia produjeron 300, de las cuales vendieron la mitad. “De la Toruk 1 a la Toruk 2 hubo muchos cambios: con la práctica nos dimos cuenta de cosas a mejorar del primer modelo”, aclara Plantey. Cambios como una luz integrada, la posibilidad de que se pliegue, una mejor batería y que el acople fuera apto para personas con cuadriplejia. El modelo manual se vende hoy a 1.500 dólares, mientras que el modelo eléctrico está a 2.000 dólares. Dispositivos similares de Estados Unidos o Europa cuestan aproximadamente el doble. Aunque lograron un modelo que se adapta a la mayoría de los usuarios, Plantey aclara que “existen modelos antiguos de silla de ruedas que no permiten que se acoplen las bicicletas, debido a que se requiere de un mínimo de fuerza que ejerce el acople sobre la silla”. En contrapartida, destaca que el producto cuenta con un volante regulable y un diseño que permite guardarlo en lugares pequeños. A su vez, los emprendedores trabajan en una bicicleta híbrida que permita tener la opción del uso manual como eléctrica en el mismo acople. Impactos positivos Los creadores de 3PI Mobility destacan que para todos los usuarios de silla de ruedas estos dispositivos son una gran herramienta que les brinda libertad e independencia, ya que facilitan la movilidad, al contar con apoyos en sus partes trasera y delantera, lo que permite recorrer la ciudad sin depender de otras personas que los ayuden. Además, las bicicletas de este tipo ayudan a los usuarios a ejercitarse y a mejorar la respiración. También contribuyen a una mayor inclusión de personas usuarias de silla de ruedas. Por ejemplo, en el caso de Romeo, un niño de 11 años con discapacidad motriz. Su padre destaca que gracias a este acople, puede salir a andar en bicicleta junto con sus hermanos, como uno más del grupo. Mariano (40) tiene una lesión en la médula espinal y obtuvo la Toruk E1 a través de su obra social. Hoy en día sale a pasear por su barrio y disfruta de ir a todos lados con autonomía. “Voy a dar una vuelta y a disfrutar del paisaje con la bici que te lleva a todos lados, ¡la recomiendo!”, exclama desde Sierra de Los Padres, en la provincia de Buenos Aires. Por su parte, Manuel, quien es tenista y viaja por el mundo para competir, utiliza la Toruk manual hace dos años. “Nunca pensé que podría andar en la nieve”, cuenta orgulloso desde Italia, con la nieve de fondo. Nora usa desde hace dos meses una Toruk eléctrica, la cual cuenta que le brindó libertad y autonomía. Dice que ahora puede transitar lugares que con la silla de ruedas son muy difíciles de recorrer. “Me cambió la vida. El ahorro de energía es importantísimo, y ahora puedo pasear por caminos sinuosos como lo son los bosques, que de lo contrario no podría», cierra feliz para continuar su recorrido por el bosque energético de Miramar, donde vacaciona junto a su familia. En busca de financiación Desde 3PI Mobility buscan permanentemente alianzas que permitan brindar facilidades de pago a sus clientes (por ejemplo, contactaron a un banco provincial, sin éxito hasta ahora). De todas maneras, según cuenta Plantey, “la mayoría de las personas obtiene el acople mediante las obras sociales, que en general cubren en 100 % de su costo total”. A su vez, quienes no tienen obra social o prepaga y abonan en efectivo reciben un 30 % de descuento. Para desarrollar sus productos, la empresa recibió un crédito para pymes otorgado por el Ministerio de Trabajo de la Nación. Para cubrir ese crédito, necesitan vender cinco unidades por mes. (Franco Nieva) 

Verónica Garea, física nuclear, rockera, feminista y Presidenta de la Fundación INVAP

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Es cierto, Verónica Garea es física nuclear y rockera. Además, está dotada en varias artes y hace muy bien su trabajo en la fundación INVAP: ligar culturalmente con el país a una firma que en Argentina resulta más rara que un perro verde, INVAP. Es una empresa pública, hoy muy exitosa en el mundo, y donde casi todo el mundo es ingeniero nuclear, aeroespacial, informático o químico. Y eso en una época en que el nivel educativo está para atrás y el país vive resignando industrias y primarizando su economía. Es decir, lo de Garea no es fácil. Pero lo hace bien. Aquí reproducimos esta entrevista que le hizo la Agencia Paco Urondo. Los periodistas se entienden fácil con Garea. Y es que el Programa Nuclear necesita una cara visible, alguien que sepa plantarse frente a una cámara o una sala con público, incluso hostil, y explicar las cosas con claridad técnica, sin solemnidad al cuete y sin versear. El Programa Nuclear tuvo una persona así hasta 1987. Fue el físico nuclear Mario Mariscotti, exjefe de Investigación y Desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y por défault, su comunicador no designado pero eficaz. Hoy Mariscotti dirige su empresa de gammagrafía de estructuras de hormigón armado y escribe «la segunda temporada» de su historia nuclear argentina, tras haberse hecho célebre con la primera, «El misterio de la Isla Huemul». Así las cosas, desde 1987 que el puesto de comunicador oficioso del área nuclear argentina está vacante. Y pasaron cosas, como dijo alguno…

Daniel E. Arias

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Nuestra entrevistada vive en una casa en medio de un bosque, en Bariloche, como las hadas de los cuentos. Lo que ella emplea por amor al arte es su voz y un micrófono. Y, por amor a la ciencia, dispone del conocimiento de una ingeniera nuclear, porque esa es su profesión. La magia aparece cuando canta con la Banda Sonora de Películas que no Existen y en su trabajo de diseño y creación de reactores nucleares en el Instituto INVAP, una organización civil cuyo nombre de fantasía proviene de Investigación Aplicada, y cuya empresa preside.

Junto a Sebastián Lema, Leo Cesana, Guillermo Andreani y Tomás, Theo y Marcos Radicella, Verónica juega todos los viernes a crear la textura musical de películas imaginarias, con una base de rock bastante ecléctica. Durante los ensayos, el grupo fue inventando discos como Juanito, el rey del Pacífico (2017) y Motor Ranch (2019). Para el primero, imaginaron la historia de un narco que lidera un pueblo en Guatemala a través de favores, pero los gringos lo persiguen y termina entre las rejas. Para el otro disco, Banda Sonora construyó a Matías quien en un intento desesperado por darle sentido a su vida porteña escapa en la combi de su abuelo y procura mantener el sol del atardecer en la butaca del acompañante para asegurarse que, a través de rutas infinitas, se dirige hacia el sur. Ya se presentaron en la ciudad de la nieve y los chocolates. También en Buenos Aires y acaban de sacar un nuevo disco, S.A.R.A.H. , que se basa en una película imaginaria de ciencia ficción sobre una joven con una identidad irreal. Transcurre en un pasado ucrónico y ya estrenaron un primer videoclip, que presentaron en el festival Bariloche Resuena.

“Tengo el privilegio de ser parte desde 2015 de Bandas Sonoras, un grupo de amigos con el que componemos pensando en un mini guión para que la música acompañe las escenas imaginarias. Empecé a cantar de grande, cuando era chica me dijeron que tenía nódulos en las cuerdas vocales, así que no podía pertenecer al coro de la escuela parroquial a la que fui en mi barrio de origen, Saavedra. Más adelante, estudié canto lírico y popular”, dice Garea.

Cuando se menciona la ingeniería nuclear, hay una asociación inevitable con la fabricación de bombas atómicas. Sin embargo, el tema abarca un espectro mucho mayor que el de las fuerzas destructoras que se iniciaron con los ataques contra las ciudades japonesas de Nagasaki e Hiroshima. “Hay muchas teorías que hablan de que lo nuclear tiene todos los ingredientes para que la percepción de riesgo sea lo más compleja y difícil posible. ¿Qué es la percepción de riesgo? Es lo que hace tengas más miedo de viajar en avión que de subirte a tu auto, cuando viajar en el avión es mucho más seguro que viajar en auto”, señala.

“Si se comparan las emisiones de la energía nuclear a lo largo del ciclo de vida, con todas las tecnologías limpias de producción de electricidad, la construcción o fabricación, siempre es la que emite menos dióxido de carbono o gases de efecto invernadero. El hormigón que se usa para construir una central nuclear tiene una huella de carbono enorme, entonces uno pensaría que tiene más aún que la energía eólica o la solar, y sin embargo no. Entonces, es muy limpia desde el punto de vista de gases del efecto invernadero y la realidad es que, lo que se suele plantear cómo un problema -los accidentes y los residuos- al mirarlo desde un punto de vista técnico, sacándole el debate emocional, se ve que ninguno de los aspectos es un problema realmente grave. Lo que pasa es que va a contramano de lo que se instaló como sentido común”.

El prejuicio también supone que, históricamente, la ingeniería nuclear es un campo del saber restringido a los hombres. Error: las mujeres estuvieron presentes desde el comienzo. En la Argentina, La Comisión Nacional de Energía Atómica se creó en 1950 y en el área radioquímica había mujeres, “la química siempre fue bastante permeable al ingreso de nuestro género, por supuesto con poca actividad muy específica y en baja proporción. Hoy estamos presentes en casi todo el sector nuclear, aunque es cierto que no llegamos a ser el cincuenta por ciento”, cuenta.

Si bien el mandato de estudiar fue muy fuerte para ella, que haya elegido Ingeniería no causó la mejor sensación en su familia de origen. “Mis abuelos, con quienes viví un tiempo cuando iba al Lenguas Vivas, estaban horrorizados. Mi abuela se consolaba pensando que, como había muchos chicos, iba a conseguir novio, aunque le fue a rezar a la Virgen del Carmelo para que no aprobara el examen de ingreso al Instituto Balseiro, muy gracioso. Después, cuando me recibí, estaba chocha”.

En el universo de la ciencia y la tecnología argentinas, un profesional de la materia trabaja para garantizar el abastecimiento eléctrico, con la ventaja de que la energía nuclear no libera gases tóxicos o emisiones contaminantes, es decir: puede ser una aliada de la descarbonización para frenar el cambio climático. También, la ingeniería nuclear se aplica para desalinizar el agua de mar, calefaccionar ciudades, realizar estudios médicos.

INVAP es una empresa que lleva adelante proyectos de desarrollo e integración de tecnología compleja y estratégica. Es propiedad de la provincia de Río Negro y del estado nacional, que participan en su gobierno a través de representantes en el directorio. “Operamos como una empresa privada, vivimos de lo que vendemos. Nuestros proyectos son de tecnología compleja: pueden ser satelitales, nucleares, de radares y son estratégicos porque se vinculan con la soberanía del país y tienen un principio y un fin, se entregan como producto al final. Son proyectos de tecnología compleja, no de consumo.

“Ingresé por primera vez en el 97 como analista de seguridad, una de las ramas de la ingeniería nuclear, cuando volví de Estados Unidos. Allá cursé una maestría en matemática y un doctorado en física de la ingeniería. En aquel momento estuve un año porque tenía a Muriel, mi hija, y con mi pareja, Fabián Boneto (docente e investigador) queríamos tener también a Leonardo. Me tuve que ir porque en el trabajo no había jardín de infantes y tenía que ocuparme de las tareas de cuidado”.

Desde 2014 hasta 2021, Garea fue directora ejecutiva de INVAP impulsando el traslado de la experiencia en desarrollo de proyectos complejos a un terreno comunitario, social, con un impacto más acotado: radares que permitan controlar el tráfico aéreo, reactores para la producción de radiofármacos, satélites para telecomunicaciones que permitirán el acceso a Internet en muchas zonas del país que se encontraban fuera de las redes tradicionales.

Además de “rodearme de verde y de afecto”, le gusta salir a caminar con su perro Byron y sus amigas a la montaña. “Soy muy curiosa, escucho podcasts, experimento recetas de distintos países y, un infaltable, amaso pasta los domingos. La ingeniería y la música son actividades profundamente creativas. Soy una señora de 57años que se educó en los 80 con rock nacional e internacional. Soy muy fan de Charly, Pink Floyd, las mujeres del jazz. Me crié con folclore, tango y bolero. La ópera y el repertorio barroco cantado también me dan mucho placer”.

“Mi relación con los hombres con los que trabajo es interesante”, advierte. “Les digo que no quiero ser su conciencia feminista. Pero hay de todo: señores que tienen mucha dificultad en transitar procesos de deconstrucción, otros con voluntad, aunque no les resulta fácil y algunos que hacen el esfuerzo. En la actualidad hay más perspectiva de género. Yo soy feminista, no lo oculto y lo llevo a todos lados, como compañera de una pareja sexoafectiva, como hija, madre e ingeniera”.

Aunque no se considera una experta en inteligencia artificial, “me preocupa que las consideraciones éticas y el impacto en las personas sea algo que vemos después del primer entusiasmo, como ha pasado con la mayoría del despliegue de tecnología durante el siglo pasado y lo que va de éste. En el uso de hidrocarburos para producir energía eléctrica y en el transporte estamos pagando un precio muy alto: la crisis climática. No parece que encontremos la voluntad política para solucionarla. Dicho sea de paso, la energía nuclear es una herramienta importante para que salgamos del problema”.

CNEA, INVAP y la comunidad nuclear sentirán la pérdida de José Pablo Abriata

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  El Doctor José Pablo Abriata fue Doctor en Física egresado de la Universidad de Cuyo en 1970, Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Fue gerente y profesor del Instituto Balseiro, vicepresidente del Directorio de INVAP S.E. miembro del Consejo Directivo de la Fundación José A. BALSEIRO y jefe de la División Fisicoquímica de Materiales del Centro Atómico Bariloche (CAB). Fue también autor de numerosos trabajos Científicos publicados en revistas internacionales, la mayor parte dedicados al análisis de la estabilidad, metaestabilidad y propiedades termodinámicas de fases condensadas de materiales complejos, metálicos y no metálicos. Fue el primer graduado universitario que no siendo Ingeniero ingresó como miembro de Número en la Academia Nacional de Ingeniería, en un reconocimiento a sus condiciones y antecedentes como investigador, docente, hombre de consejo y también realizador. El Intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, lo despidió «Es importante destacar y reconocer su gran labor en nuestra comunidad, habiendo sido Presidente de la CNEA, Vicepresidente del Directorio de INVAP y Gerente del Centro Atómico. Gran profesional, dueño de reconocimientos nacionales e internacionales.»