domingo, 5 julio, 2026 - 3:00 am

Fabricaciones Militares renueva su equipamiento y flota de transporte

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Durante la ceremonia, se hizo entrega de tres camiones Iveco Stralis, vehículos de carga pesada, destinados a la distribución de materiales de Defensa y Seguridad, así como al transporte de pólvoras y explosivos; y el minibús Master, destinado al traslado de personal de la Fábrica Militar de Villa María.

Por otro lado, se incorporaron siete utilitarios Berlingo y siete Pickups Amarok que serán empleadas en diversas comisiones como es el traslado de personal y el transporte de cargas de menor volumen.

Además, se incorporaron diversas maquinarias para diferentes plantas, incluyendo la pala cargadora Lovol, destinada a Río Tercero y utilizada para tareas de carga y mantenimiento, optimizando las operaciones en el Parque de Estudios y Experimentación.

Por otro lado, se han adquirido seis autoelevadores, distribuidos en diferentes fábricas. Estos equipos son fundamentales para las labores de depósito, carga y movimiento de materiales en las plantas de producción.

En tanto se sumó un Manipulador telescópico adquirido en el año 2022, el cual será destinado a la Fábrica Militar Parque de Estudios y Experimentación de San Juan (PESJJ) y un tractor, destinado a favorecer las actividades de la Fábrica Militar Azul (FMA), siendo utilizado en diversas labores que requieran fuerza de arrastre y tracción.

Cabe destacar que durante el año 2020 también se incorporaron tres camiones destinados a las fábricas Militar PESJJ y Servicios Mineros, los cuales prestan servicio en la Mina Gualcamayo y se utilizan para el abastecimiento y entrega de mercadería.

Se anunció el Museo del Fitito en Argentina

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El Fiat 600 es un ícono indiscutido de la industria automotriz argentina y todo un símbolo de una etapa de nuestro pasado histórico, caracterizado por la movilidad social ascendente que permitió que sectores sociales de ingresos medios pudieran acceder, por primera vez, a un automóvil cero kilómetro. A lo largo de sus 22 años de producción, las casi 300.000 “Bolitas” fabricadas en el país se entreveraron con la vida de generaciones de argentinos para construir historias personales y familiares que lo tuvieron de protagonista.
El primer “Fitito” salió de la línea de montaje de la planta de Fiat Concord de Caseros, partido de Tres de Febrero, el 8 de abril de 1960. Desde entonces, se estableció un vínculo indisoluble con la ciudad que lo vio nacer, sus habitantes, y los trabajadores del complejo fabril donde la marca italiana inició su aventura industrial automotriz en Argentina. Son pocos los productos masivos que trascienden su aspecto meramente funcional para convertirse en referentes de nuestra historia y cultura. El Fiat 600 es uno de ellos (leer historia). Un justo reconocimiento a su trayectoria y legado es la creación del “Museo del Fitito”. El proyecto es una iniciativa de Diego Valenzuela, intendente del partido de Tres de Febrero. “Fue una idea que me surge a mí, como intendente historiador, porque creo que hay que transmitir valores, identidad y cultura. Y eso es el Fitito”, comentó Valenzuela. El proyecto fue presentado oficialmente el 14 de mayo en un evento multitudinario que reunió a más de 400 ejemplares del popular auto de Fiat. Las actividades se iniciaron muy temprano con una caravana y recorrida por la ex planta industrial de Caseros, hoy propiedad de la empresa Expoyer, donde los históricos “Fititos” ingresaron para protagonizar un emotivo regreso a casa. El propio Valenzuela participó de la caravana al volante de una de las históricas unidades. Las calles de los alrededores de la vieja fábrica quedaron colapsadas por interminables filas de Fiat 600. Como parte del programa de actividades, se descubrió un mural en su homenaje en una de las esquinas del edificio. Finalizada la inauguración, los 600 se pusieron en marcha para retomar la caravana hacia el playón municipal de Caseros, donde se realizó una muestra estática. La convocatoria de las míticas “Bolitas” estuvo a cargo de la agrupación “Reunidos por el 600” y contó con el respaldo de otras agrupaciones, clubes y expositores particulares. Fue tal el entusiasmo generado, que la cantidad de unidades reunidas superó por lejos las expectativas de los organizadores. Los expositores llegaron no solo de Caseros y alrededores sino también desde diversas provincias del país e, inclusive, desde el vecino Uruguay. Se acercaron hasta el predio ex empleados de la fábrica, quienes no pudieron disimular su orgullo y emoción al encontrarse con los autos. En el predio se exhibieron “Fititos” que completaban toda la línea de tiempo, desde los primeros de 1960 hasta los últimos de 1982. Participaron ejemplares en los más diversos estados de conservación y originalidad. Lo importante era sumar, divertirse, y ser protagonistas de un hecho histórico. A los festejos se sumaron otros modelos de Fiat, como 1500125 y 128, y también de otras marcas como Estanciera y Taunus. El proyecto del museo ya está en marcha, será construido en cercanías del edificio municipal y estará inaugurado en unos cuatro meses. El municipio de Tres de Febrero se ocupará de administrarlo y en una primera etapa se exhibirán unidades acompañadas de fotografías de época, informes y una cronología de lo que fue su producción. “El Fitito tiene un sentimiento muy particular, pero en general logró meterse en el corazón de nuestra comunidad, logró que la gente le ponga un nombre y lo sienta parte de la familia. Eso resume todo lo que uno pueda imaginarse”, nos contó Martín, integrante de la agrupación “Vos tenés Fitito?”, y propietario de un impecable Fiat 600 R de 1976. Toda una declaración de principios que resume lo que el Fiat 600 significa para generaciones de argentinos. La creación del museo es una noble iniciativa que le hace honor a su historia.

FAdeA moderniza la aviónica del Pucará Fénix

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La lógica indicaría que remotorizar y actualizar la aviónica de un avión construido por uno mismo debería ser fácil. Con el Pucará ha venido siendo una lucha que ya dura más de una década, y no creemos que el problema tenga un único origen. Pero sobre eso volvemos al final de la nota.

Luego de un proceso que que extendió en el tiempo por diversas razones, finalmente el proyecto Pucará Fénix apunta a cerrar una etapa central como fue su remotorización. Actualmente, en la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FAdeA) no solo se están concluyendo los últimos detalles para la certificación por el cambio de motores, sino que también se ha logrado avanzar en la modernización de la aviónica del veterano bimotor.

Durante nuestra reciente visita a las instalaciones de la fábrica cordobesa, el único prototipo de Pucará Fénix (que hasta hace poco lucía la matrícula OVX-501) se encontraba en plena intervención, con técnicos de FAdeA trabajando en la modernización de la aviónica. Actualmente se ha completado la instalación del nuevo sistema NAV/COM en ambos puestos, incluida la compatibilidad con el uso de gafas de visión nocturna. Consultado sobre los progresos en la modernización, el Jefe de Programa comentó que hasta el momento han realizado todas las instalaciones del hardware y pruebas iniciales.

El avance de los trabajos por la actualización de la aviónica tendrá su presentación formal durante la ceremonia anunciada para el jueves 18, ocasión en la cual el Pucará Fénix estará acompañado del último IA-63 Pampa III Bloque II (A-710) de la Fuerza Aérea Argentina.

Una vez realizado el roll-out, el Pucará Fénix avanzará en la siguiente etapa de pruebas, la cual implicará la ejecución de los ensayos en tierra y en vuelo, y finalmente la certificación de la nueva aviónica. Pese a que no se abordaron plazos, los resultados en los ensayos funcionales tendrán incidencia directa en el cronograma previsto.

El Puca, remotorizado con turbinas nuevas P&W para volar 20 años más tras una década y monedas de trabajo contra viento, marea y no poca oposición de las cúpulas aeronáuticas y políticas. Todavía falta que la DIGAMC lo autorice a volar.

Remotorización

La campaña de ensayos en vuelo por la remotorización tuvo su cierre el año pasado, completando finalmente una de las fases claves con la presencia de las compañías Hartzell y Pratt & Whitney. La actividad realizada en esos días resultó bastante intensa y exitosa, concluyéndose con los trabajos en las hélices y eje de motor. “…Se tomaron todos los datos, donde cada empresas dispuso la información necesaria para concluir los documentos de sustanciación que demanda la certificación de cada una de las partes…” confirmó el Jefe de Programa.

Los últimos pasos de cara a la certificación incluyen los informes finales de Pratt & Whitney y la revisión por parte de Hartzell. Por su parte, FadeA tiene a su cargo la actualización de manuales y los informes para la Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC). En esta fase de cierre no deberían presentarse mayores inconvenientes que impliquen una demora, por lo que se estima que la certificación de la remotorización se dispondría para inicios del próximo semestre.

Con un contrato vigente para la remotorización y modernización de tres Pucará Fénix de serie, FADeA también ha logrado avanzar con los trabajos en algunas de las aeronaves que fueron oportunamente trasladadas desde la III Brigada Aérea a Córdoba, unidades sobre las cuales ya se han realizado desmontajes y evaluación de su condición. A la mencionada remotorización (para lo cual se van a adquirir cinco conjuntos estructurales alares) también se aplicará la actualización NAV/COM, instalación de aire acondicionado y compatibilidad NVG exterior. Vale destacar que una vez que se inicie el proceso de actualización, también se realizará la inspección mayor de las aeronaves.

 

Desafíos

Como todo proyecto relacionado a las Fuerzas Armadas, la producción en serie del Pucará Fénix deberá hacer frente a diversos desafíos, tanto desde el plano técnico como por un contexto cada vez más complejo en lo económico a nivel país, el cual ha tenido y tiene una incidencia directa en las distintas iniciativas que actualmente mantienen en curso FAdeA.

Con la vista puesta en iniciar los trabajos en las unidades de serie, en FAdeA ya se han arrancado con algunas tareas, estando a la espera del ingreso de diversos materiales pese a que ya se disponen de motores adicionales. Consultado sobre cuales son los componentes más importantes del proceso, el Jefe de Programa confirmó que todo el conjunto de remotorización es necesario para iniciar con el trabajo de fondo.

Uno de los inconvenientes que se presentará con los Pucará es la particularidad que presenta cada aeronave, debido a los procesos de fabricación y modificaciones recibidas, las cuales no fueron homogéneas a toda la flota al punto tal que algunas aeronaves tienen configuración distinta, lo cual demandará un trabajo fino de ingeniería a la hora de realizar el relevamiento y re-adecuación de configuración. Es por esta razón que la inspección de cada aeronave requerirá un equipo específico de mantenimiento a los fines de evaluar y poner en condiciones el material.

Uno de los objetivos de la remotorización y modernización es elevar el grado de estandarización de los Pucará Fénix alcanzados por el actual contrato, así como el de las potenciales unidades que podrían estar comprendidas en un nuevo acuerdo. En relación a esto último, pese a algunas declaraciones y tanteos sobre posibilidades, de momento no se ha elevado ese requerimiento a un documento formal.

Opinión de AgendAR: Desde 2019, cuando se los trató por primera vez de desprogramar para siempre del equipamiento de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) por razones impublicables (para la FAA), este portal viene tratando de evitarlo, publicándolas. No moveremos mucho el amperímetro, pero por lo menos algún gil habla del elefante en la habitación, como dicen los gringos. Una breve revisión de lo que vinimos publicando en defensa del Pucará desde 2019 puede verse aquí, aquí, aquí y aquí. El que se tome el trabajo de leer esos artículos va a entender por qué la misma planta que diseñó y fabricó este avión a fines de los ’60 tuvo que mandar un ala a Israel en 2011 para que se rediseñara allí el modo de ponerle un turboprop algo más bocón. Para una fábrica aeronáutica con casi un siglo de existencia esta operación no debería ser «rocket science», como también dicen los gringos. Aún admitiendo que esa existencia ha sido ripiosa, intercurrida por su concesión a Lockheed, y con frecuentes expulsiones de recursos humanos fogueados.  Curiosamente, la Aduana interpretó la salida del ala hacia Israel como una exportación de armas. Desde Argentina a Israel, eso vendría a ser el mundo al revés. Pero sucedió, y eso atrasó el asunto algunos añitos. ¿Y para ponerle una hélice cuatripala con capacidad de inversión, en lugar de la tripala original de paso variable? Más añitos. ¿Y la autorización regulatoria de la Dirección General de Aeronavegabilidad Militar Conjunta (DIGAMC) para saber si el avión remotorizado está autorizado a volar? ¿Y para cambiarle la aviónica por algo más nacional y moderno? Ahí también, añitos. Zona Militar asegura que esto sale en seis meses, y con fritas. Primera respuesta posible: Sí, ponele. Segunda: Debe haber elecciones nacionales, para que de pronto reine semejante apuro. En términos de ingeniería automotriz, todo es como si la Ford  mandara un Mustang desde Detroit a Japón para que Toyota le sustituya el V-8 original por otro, y de yapa una nueva caja de cambios, pero en el medio hubiera intervenido el FBI para que el auto no viajara, y luego el Departamento de Salud tuviera que tomarse su tiempo para estudiar si puede circular por las calles, y todo en cámara bien leeeeeenta. No es falta de plata sino de ganas. Uno se preguntaría si a la Ford le agarró un Alzheimer colectivo y se quedó sin ingeniería, o si bajo la elipsis «por diversas causas» de esos tiempos geológicos para implementar actualizaciones más bien rutinarias hay mugre. Y sí, claro que la hay. Un establo de Augías, si a Ud. le da por la mitología griega. Es todo bastante simple: la OTAN no tiene una animadversión particular por el Puca. A esta altura, no creo que se acuerde siquiera de su existencia. Lo que no quiere esa alianza militar es que la Argentina siga fabricando aviones de diseño y construcción local, y de ningún tipo, punto. Para ellos, somos hipótesis de conflicto. ¿Se entiende? Si nosotros jugamos a que ellos no lo son para nosotros, es puro pacifismo unilateral, una alucinación geopolítica, y nos ha costado 1,65 millones de km2 de mares desde 1986. Entre sus muchas alucinaciones, ésta la OTAN no la tiene. El conflicto posible por «las islas demasiado famosas», en el cual con unos aviones más bien decrépitos y cero estrategia o coordinación en su empleo les mandamos 6 buques al fondo. Y cuando la embajada más importante del país más importante de la OTAN manda un «white paper» dando órdenes de no hacer, órdenes que agravan una propensión innata no sólo a la inacción sino a la obediencia, aquí se siguen a rajatablas. El Puca no va a ganar ninguna guerra «per se», y menos una guerra entre estados. Pero creemos que aún con esas limitaciones puede haber contribuido a evitar una, y con Chile. Sobre eso, volvemos después. Habiendo nacido como nave anti-insurgencia, es decir de dar pelea a enemigos muy mal armados, mostró encantos que todavía hoy lo siguen poniendo en otras categorías posibles. Antes eran impensables, pero las fueron generando algunos cambios tecnológicos mundiales en materia de sensores, informática y comunicaciones. Pero además también porque ahora esas capacidades las tenemos en el país, desarrolladas por empresas nacionales. Y el Puca es una buena plataforma para desplegarlas con efectividad. Por sus capacidades de sobrevuelo sobre zona de operaciones, su resistencia estructural frente a fuego enemigo y su capacidad de cargar bombas, el Puca fue el segundo avión argentino con más pedidos de unidades o de fabricación bajo licencia por parte de otros países, después del Pulqui II en 1951. Tal cual. Del Puca se perdieron deliberadamente memorandos de intención de compra de varios países por más de 200 aparatos, y hasta un pedido de fabricación bajo licencia de la Boeing. Detesto admitir que buena parte de estas agachadas frente a la OTAN sucedió en tiempos de democracia. Pero en verdad, tampoco la FAA quiere demasiado al Puca, aunque es un hijo suyo. Las causas: es demasiado bueno por ingeniería y sigue demasiado vigente. Mientras siga desplegado, no deja importar con libertad chatarra de la OTAN, que es un negoción de cúpulas y de crápulas, y que deja diegos (no nos referimos a Maradona, y tampoco nos referimos la actual conducción de Xavier Isaac, quien oxigenó no poco el ambiente de esas cumbres). A los muchos y honestos pilotos jóvenes el Puca también los jode. ¿Quién quiere, a falta de destinos en aviación de caza, ser destinado a una tarea tan rutinaria como la patrulla aérea armada y radarizada en todo tiempo, el destino más probable del Puca Fénix con su nueva aviónica? Todos preferirían ser el Barón Rojo, o al menos Tom Cruise, incluso en un Skyhawk A4 de los comprados por Menem de tercera mano. Estos cazas de ataque se caen de viejos, pese a los esfuerzos impresionantes del Cdte. Isaac por conseguirles repuestos, resucitar el banco de pruebas de sus turbinas, y mantenerlos en vuelo como sea. A esa brava muchachada aeronáutica, yo le diría que piense esto: la única vez en la vida que los Pucas estuvieron bien mantenidos y dotados de armamento antibuque bajo un ala (el misil argentino guiado «Martín Pescador») sucedió tras la guerra de Malvinas. Los Pucas salían en patrulla con ese misil argento de los ’60, una copia del Bullpup yanqui pergeñada por la entonces llamada CITEFA (Centro de Investigación Tecnológico de las Fuerzas Armadas). Una tras otra, las tres se fueron bajando del proyecto, y el Ministerio de Defensa no lo quiso fabricar. Pero la derrota enseña a no ser tan pelotudo, y al toque de la de Malvinas, se fabricaron 300. Los Martín no eran una maravilla y su vuelo filoguiado de apenas 7 km te exponía a que te bajaran de un misilazo mientras el tipo que vuela en el asiento trasero lo mantenía apuntado. Pero dos o tres impactos de un Martín Pescador supersónico y con una carga explosiva de 40 kg. de hexolita habrían hecho puré cualquier destructor o fragata modernas con casco de aluminio y de fabricación británica… aunque tuviera bandera chilena. Era el equivalente de un corchazo de cañón de 155 mm., pero guiado. Sospecho que si el general Augusto Pinochet no se tentó de hacer leña del árbol caído con nosotros en los dos o tres años posteriores a 1982, es porque el árbol todavía tenía bastantes espinas. Los Pucas con los Martín bajo el ala parecen haber sido una de ellas. Lo potente del combo avión-misil era la fabricación nacional de ambos: en caso de pifostio mayor, podíamos reponer pérdidas y sostener la lucha casi indefinidamente con medios propios, en lugar de tener que firmar la paz por falta de misiles, aviones y repuestos tras perder una o dos provincias patagónicas. Nuestra salvación, en aquella posguerra de «no hagan ruido, no hagan olas», fue el tener una industria de defensa. Que algunos gobiernos democráticos la hayan rifado, y -ojo- con no poca colaboración de las cúpulas militares, fue y es nuestra principal debilidad. Y su reconstrucción debería ser la prioridad de cualquier política de defensa sostenible. Los Martín Pescador terminaron siendo usados por las tres fuerzas en todo aparato biposto. Había que verlos, insólitos y nacionales, bajo las alas de los Aermacchi de la Marina, siempre tan ganosa de usar armamento argentino como Ud. y yo de visitar al dentista… Nadie dice una palabra de esto. Supongo que debemos estar  recontra equivocados, por lo tanto. Sin embargo, la Royal Air Force testeó un Puca capturado casi intacto en Malvinas en 1983, y en su informe final los pilotos de prueba británicos se extrañaron de que Argentina no estuviera vendiéndolo con algún éxito, tras enfrentarlo en duelos aéreos fingidos contra todo avión de combate de Su Graciosa Majestad, incluidos los portentosos Phantom. Los desconcertaba la maniobrabilidad de patineta del Puca, rara en un bimotor, que le permitía tener alineados los cañones de proa en «dogfights» contra cazas mucho más veloces y potentes, siempre que la lucha se mantuviera en la horizontal. No suele suceder que el enemigo sea tan caballeroso. Blanco sobre negro, y aunque lo declararon inútil para atacar tropa regular armada con misiles antiaéreos portátiles a hombro, tipo MANPADS, el avión a los de la RAF les gustó no poco. Le calcularon un mercado mundial potencial de al menos 400 unidades. Se extrañaron, en su dictamen, de nuestra falta de voluntad para venderlo. El informe se publicó, está aquí. ¿Estará también muy equivocado? En 1983, alguien que no dejó su firma para la posteridad hizo destruir los utilajes de la fábrica cordobesa, cosa de que no se siguiera produciendo más Pucas. Y es lo que sucedió. Todo Puca en vuelo o hangarado fue fabricado antes de 1984. Pero como el avión tiene una resistencia estructural fabulosa, de arriba de 20.000 horas de vuelo, las células de los que siguieron volando sobrevivíeron sin mosquearse en nada por el desgaste, bastante más rápído, de las turbinas Astazou francesas. Como se habían fabricado más de 120 unidades, pese al paso de las décadas y al poco mantenimiento sobrevivían decenas de células remotorizables y re-instrumentables, orientables a otras finalidades. Rápidamente, distintas y sucesivas cúpulas aeronáuticas empezaron a darlas de baja cuando tenían resistencia para miles de horas más de paliza, y regalárselas a intendentes patrióticos y volverlas estatuas de plaza. Si Isaac logró salvar 16 de ese destino, o del chatarreo, bien por él. Ha sido el primero y el único. Pero siendo tan pocos los Pucas, hay que pensar bien en qué emplearlos. Ese es un poco el cuadro general, que explica por qué es tan lento el proceso de transformar los Pucas remanentes en patrullas aéreas con radar «look down» y visión nocturna. En 2020 se iban a destinar 4 células de las que se recuperaran para este uso, pero Isaac acaba de anunciar que este «mini-AWACS» criollo será uno solo. Las 16 células viables que su administración logró rescatar de volverse estatuas o carpintería de aluminio, se destinarán a un escuadrón de ataque a tierra. OK, roguemos que el enemigo, si lo hay, tenga la nobleza de no usar Stingers o misilitos similares. Pero esta decisión de devolver el Puca a una misión para la que ya en Malvinas demostró mucha vulnerabilidad, el ataque a tierra, ¿viene a suceder justo ahora, que INVAP construye radares SAR justamente para volverlo una patrulla marina y terrestre para todo tiempo, y que FIXVIEW construye sensores infrarrojos FLIR y REDIMEC pantallas integrales tipo «full glass cockpit», también para eso? Muy a contrapié de capacidades tecnológicas propias, legítimas y penosamente adquiridas, esa decisión. Una fuerza aérea sin drones hoy no sirve ni para desfile. En Ucrania eso se demuestra todos los días, y especialmente todas las noches. Si estamos dispuestos a defender una célula resistente y de razonable autonomía con cabina para dos tripulantes como la del Puca, es porque estamos en la era de los drones. Podemos fabricarlos. Estábamos empezando a hacerlo bastante bien, con una colaboración de la FAdeA e INVAP, entre 2014 y 2015, hasta que sobrevino esa reencarnación tilinga del piloto Carlos Menem, el ingeniero Mauricio Macri. Sumando ambos, te dan un país como al actual, casi sin aeronáutica y sin ingeniería. Pero las capacidades adquiridas se conservan, y también se conservan -gracias a Isaac- algunos Pucas. No es mala noticia. Del Puca nos interesa no tanto el piloto al frente, el señor o señora que vuelan la aeronave, como el o la que va en el asiento de atrás, controlando en sus pantallas qué cosas vuelan en el cielo, y qué se mueve en la tierra o la superficie del mar. A futuro, a esos pilotos de asiento trasero los vemos comunicándose con dos o tres drones armados que lo siguen o preceden, y con algún AWACS en serio y de sensores muy potentes, bien escudado a retaguardia por la distancia. Nos parece que el ataque a tierra, si el enemigo tiene MANPADS, se ha vuelto un asunto muy kamikaze. Si un país aprecia a sus pilotos, seres de mucha formación y difícil reposición, ese viaje de difícil retorno lo tienen que hacer robots aéreos, y más vale baratos y abundantes. Isaac anunció la compra de dos Embraer de cabotaje. ¿Nos dejará Brasil transformar alguno de ellos en un AWACS radarizado por INVAP? Es una pregunta desconfiada, porque la capacidad británica de interferir las compras argentinas de aviones ha probado ser horriblemente eficaz durante 41 años. Su Graciosa Majestad sigue pudiendo más que el Mercosur. Al Puca lo vemos para las guerras del futuro, no para la que ya pasó. Será porque tantas veces lo mataron -y con fuego amigo- que a este Puca de patrulla armada, y cuya evolución más inteligente sería la de «arrear» una tropilla de drones, lo llamaron Fénix. Vive resucitando. A quien le haya puesto ese nombre, en AgendAR le debemos un vino. Daniel E. Arias  

La CNEA fabricó las primeras celdas solares nacionales para misiones espaciales

En el espacio, los satélites artificiales dependen de paneles solares para generar la energía eléctrica necesaria para el funcionamiento de su instrumental. Estos paneles y sus componentes deben ser estables en el tiempo y tienen que resistir la radiación, porque es fundamental que se mantengan operativos mientras dure la misión. En la Argentina, la única que los fabrica es la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que ahora avanzó un paso más: desarrolló la primera celda solar nacional de uso espacial con superconductores III-IV.
La CNEA fabrica paneles solares para satélites artificiales desde 1995. A través de su Departamento de Energía Solar (DES), hizo los de los satélites SAC-A, Aquarius-SAC D y SAOCOM 1A y 1B, lanzados entre 1998 y 2020. También los del SABIA-Mar 1, que será puesto en órbita en 2024. Para construirlos, se utilizaron celdas comerciales. Pero el nuevo proyecto apunta a que la CNEA pueda autoabastecerse de este insumo clave para los paneles con los que ofrece apoyo a las misiones de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. “En el ámbito de investigación y desarrollo, en el país se estudian celdas solares de distintos materiales. En nuestro departamento se estudian y fabrican desde hace tiempo celdas solares de silicio y se han investigado también otros materiales. Para las misiones satelitales argentinas se compran las celdas y luego se integran pegando un vidrio frontal protector y soldando los interconectores que conectan eléctricamente los dispositivos entre sí para formar el panel. Ahora el gran avance es que logramos fabricar íntegramente en la CNEA nuestras propias celdas espaciales con un semiconductor III-V, como el arseniuro de galio”, cuenta la física e investigadora del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (CNEA-CONICET) Marcela Barrera, del DES. Este desarrollo forma parte de la tesis “Elaboración, caracterización, simulación numérica y ensayo de celdas solares basadas en semiconductores III-V”, del doctorando Simón Saint André (Doctorado en Ciencia y Tecnología – mención Física del Instituto Sabato). Las celdas solares generan electricidad a partir de la luz del sol y pueden tener aplicaciones terrestres o espaciales. “Para las espaciales deben cumplir requisitos como la alta eficiencia, para proveer potencia a todos los instrumentos del satélite donde están instaladas, y resistencia al daño por radiación, dado que en el ambiente espacial hay partículas cargadas que pueden dañarlas. Además, no deben degradarse por otros factores y tienen que ser estables en el tiempo”, detalla Barrera. Los semiconductores III-V (ubicados en las columnas III y V de la Tabla Periódica de Elementos) reúnen todas esas características. Uno de ellos es el arseniuro de galio, un compuesto de galio y arsénico que es también utilizado para fabricar circuitos integrados, diodos de emisión infrarroja y otros dispositivos nano y micro electrónicos. La fabricación comienza a partir de la compra de la oblea de arseniuro de galio sobre la que se depositan las capas de los materiales que forman el diodo, es decir, un dispositivo electrónico de dos electrodos por el que circula la corriente en un solo sentido. “La fabricación de estas celdas basadas en semiconductores III-V es muy compleja. En nuestro país, el único equipo operativo para hacerlo es el que posee el Grupo de Dispositivos y Sensores del Centro Atómico Bariloche, a cargo de Hernán Pastoriza. Leandro Tosi, Leonardo Salazar y Ayelén Prado han colaborado en la fabricación de los dispositivos, partiendo de la oblea semiconductora. La fabricación del depósito de los contactos eléctricos fue realizada en la Sala Limpia del Centro Atómico Constituyentes, con colaboración de miembros del Departamento de Micro y Nano Tecnología”, dice Barrera. El resultado del trabajo en equipo se refleja en los primeros prototipos de estas celdas solares espaciales, que miden un centímetro cuadrado. “Les hicimos mediciones eléctricas y funcionan, se comportan como una celda solar. Ahora buscamos introducir mejoras en el proceso de fabricación para optimizar sus parámetros eléctricos”, anticipa Barrera. Los paneles solares que fabrica la CNEA para uso espacial El Departamento de Energía Solar de la CNEA realiza la integración eléctrica de los paneles solares que se usan en las misiones espaciales argentinas a partir de un acuerdo de cooperación firmado con la CONAE en 1995. La tarea se lleva a cabo en una sala limpia de 180 m2, libre de polvo y con temperatura y humedad de ambiente controladas. Este laboratorio cuenta con un sistema de provisión de gases especiales, como nitrógeno de alta pureza; líneas de vacío, aire comprimido, agua para refrigeración de los sistemas, y dos simuladores solares (soles artificiales) para la medición de celdas y paneles en condiciones terrestres y espaciales. Una pequeña muestra de las celdas destinadas al uso en el espacio también es sometida a pruebas de daño de radiación para conocer cómo se desempeñan en ambientes hostiles y cuánto se degradan. Para esto se utiliza una línea de irradiación EDRA (Ensayos de Daño por Radiación y Ambiente) instalada en el acelerador de iones pesados Tandar del CAC. “La única fuente de energía que tiene un satélite en el espacio es el sol. El subsistema de potencia cuenta además con una batería que almacena energía para usarla cuando el satélite pasa por detrás de la sombra que proyecta la tierra”, explica Hernán Socolovsky, jefe del Departamento de Energía Solar de la CNEA. El satélite experimental argentino SAC-A, que fue lanzado por la NASA el 4 de diciembre de 1998 y estuvo activo 8 meses, fue el primero en contar con un panel solar desarrollado por CNEA. Después el organismo desarrolló los paneles de la misión Aquarius/SAC-D, un satélite que fue puesto en órbita el 10 de junio de 2011 con un instrumento muy sensible de la NASA que medía la salinidad del mar. Su misión duró cuatro años. El DES también proveyó los paneles solares de los satélites de observación terrestre argentinos SAOCOM, puestos en órbita entre 2018 y 2020. Sus objetivos son la medición de la humedad del suelo y, entre otras aplicaciones en caso de emergencias, detectar derrames de hidrocarburos en el mar y monitorear cuando se producen inundaciones. Recientemente, la CNEA desarrolló los paneles solares para el SABIA-Mar 1 (Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar), que será lanzado el año próximo para estudiar el mar y las costas. Se trata de cuatro paneles que suman 9 metros cuadrados de superficie. El satélite, fabricado por INVAP, actualmente está siendo sometido a una revisión crítica de diseño en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la CONAE, ubicado en Córdoba. Su puesta en órbita está prevista para 2024. Por otra parte, la CNEA desarrolla sensores solares de posición, que le permiten al satélite saber exactamente su orientación con respecto a los rayos del sol. Y desde 2012, también provee paneles solares para satélites de muy pequeñas dimensiones o nanosatélites de empresas privadas, como Satellogic e Innova Space.

FAdeA avanza en el desarrollo de un nuevo drone VTOL para el Ejército Argentino

En este marco FAdeA confirmó los avances para el desarrollo de un nuevo vehículo aéreo no tripulado (UAV) tipo VTOL para el Ejército Argentino. Así pudo dar cuenta el demostrador tecnológico presentado durante la jornada asi, como la firma de acuerdos concernientes al desarrollo y pruebas de este.

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Durante su discurso, el Jefe de Estado Mayor del Ejército Argentino, Teniente General Pereda, hizo alusión a este desarrollo junto a FAdeA de este drone VTOL ((Despegue y Aterrizaje Vertical) para unidades de la fuerza. Indicando que: “Hemos estado trabajando en los últimos años diseñando el requerimiento operativo que necesitan nuestras unidades del ejército. Estamos decididamente encarando un proceso de modernización y de reconstitución de capacidades operativas de la mano de una ley que esta permitiendo una mirada de optimismo en el desarrollo del ejército futuro”.

En su alocución, el titular del Ejército Argentino destacado la asociación estratégica con FAdeA en varios proyectos, siendo el caso de la modernización de los helicópteros AB-206 de la fuerza, al igual que la reactivación de la producción de paracaídas.

 

De esta forma, durante el acto  en las instalaciones de la fábrica cordobesa, “se concretó la firma de un contrato entre el Ministerio de Defensa de la Nación y FAdeA, que tiene como beneficiario al Ejército Argentino, con el objetivo cumplir, la primera de tres etapas, de un proyecto de desarrollo de un sistema aéreo no tripulado de despegue vertical”, expresó oficialmente FAdeA. Agregando que: “Esta primera etapa denominada “Desarrollo de demostrador tecnológico de sistema aéreo no tripulado” tiene como finalidad el desarrollo de 3 demostradores tecnológicos con su respectiva estación de control terrestre, que podrán ser utilizados para vigilancia y comunicación”.

Por último, al día de la fecha, el drone VTOL presentado no posee una denominación oficial al presentar al momento un demostrador de tecnología. Es de suponer que próximamente reciba un nombre oficial mientras se avance en las sucesivas etapas del proyecto.

Advierten sobre los riesgos de degradacion del suelo en los cultivos extensivos

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Felipe Ghersa, docente de Cerealicultura en la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) y becario del Conicet en el instituto IFEVA (UBA-Conicet), empleó modelos de simulación de cultivos y algoritmos para proyectar treinta años de decisiones agronómicas en cultivos extensivos a través de múltiples combinaciones posibles. “Usé modelos computacionales para simular tres décadas de agricultura y explorar el tipo de cultivo que el productor elige, las rotaciones, el nivel de insumos y cuándo y a qué densidad siembra, entre otros manejos”, relató Felipe. “Por un lado, me basé en modelos de simulación para estimar los rindes en función del clima, del suelo y de ciertas características fisiológicas de las plantas. Por otro lado, apliqué algoritmos de optimización para analizar las millones de combinaciones y ordenarlas según sus desempeños. Lo que a campo tardamos un año, lo podemos hacer ahora en un par de segundos con gran efectividad”, explicó en un artículo publicado por el sitio de la Fauba Sobre la Tierra. El trabajo en cuestión, que se hizo con datos provenientes del partido bonaerense de Pergamino, encontró –asegura Felipe– compromisos entre el desempeño ambiental y el económico. “Los sistemas que tuvieron el mejor desempeño económico no fueron los de mejor desempeño ambiental. Cuando buscamos maximizar el beneficio económico a través de la agricultura, hay mayores impactos ambientales”, apuntó. “Sobre todo, lo vemos al aumentar el uso de insumos; por ejemplo, de fitosanitarios. Entonces, aparece una primera elección, si ir hacia sistemas con mayor desempeño económico y perder desempeño ambiental, o viceversa”, agregó. Felipe aclaró que el desempeño económico es sencillo de incorporar en sus modelos computacionales, mientras que el ambiental es más complejo. “Para abordarlo, lo redujimos a un conjunto de variables representativas del funcionamiento mínimo que necesitaría un sistema de producción de alimentos, fibras o commodities (sic). Miramos la dependencia del uso de energía no renovable, la biodiversidad y la salud del suelo”, señaló. El investigador de la Fauba y del Conicet dijo que “los puntos intermedios requieren consensos de la sociedad” y que “la pregunta es cuánto estamos dispuestos a perder de cada uno y que los sistemas se mantengan como una actividad rentable, pero no degraden al ambiente a un punto que no se pueda producir más”. Asimismo, Felipe remarca que halló una tensión muy marcada entre el desempeño económico y los aportes de carbono al suelo “El cereal hace grandes aportes de carbono al suelo, pero la oleaginosa es más rendidora en términos económicos. Entonces, si se prioriza el dinero, la soja va a ocupar gran porcentaje de las rotaciones, a costa de una posible erosión del suelo”, afirmó. En este sentido, Felipe añadió que es clave conocer cuánta materia orgánica pueden perder los suelos hasta que los rindes del sistema bajen de forma drástica. También aclaró que determinar esos valores ‘umbrales’ es muy complejo. “En los sistemas extensivos con alta proporción de soja, se reduce la materia orgánica del suelo. En Pergamino es un hecho”. A futuro, Felipe junto a su tutor Diego Ferraro quieren replicar el estudio en otras regiones para conocer si se mantienen los compromisos que observaron en Pergamino o si es posible aumentar el desempeño económico y el ambiental al mismo tiempo. Además, van a evaluar qué pasa cuando modifican los ‘forzantes del sistema’, como el clima o los precios.

Las Pymes en estado de depresion

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Reproducimos el reportaje de 221Radio, al presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), contador Guillermo Siro, hizo una evaluación de la situación económica. Al hacer referencia a los empresarios PyMEs afirmó que “estamos en un estado de malestar psicológico, frustración, depresión permanente”. Por otra parte, consideró que “la actividad económica se sostiene porque el valor de nuestro dinero no existe”. En ese sentido, sostuvo que la gente gasta inmediatamente el dinero que llega a sus manos “porque sabe que, al día siguiente, con el mismo billete, podrá comprar menos productos, fundamentalmente de primera necesidad”. Durante la entrevista realizada en Ser Industria Radio, el dirigente empresarial hizo referencia a la moratoria que el sector enfrenta por las deudas que generó la extensa cuarentena derivada de la pandemia. También analizó el impacto inflacionario y los problemas para importar insumos industriales destinados a la producción.

¿Cómo sobreviven las PyMEs argentinas a tantas situaciones críticas?

Yo me pregunto cómo sobrevivimos los argentinos en la Argentina. Las PyMEs somos parte de esta situación. Coincido con lo que dijo el Presidente de la Nación la semana pasada, al afirmar que estamos en un estado de malestar psicológico, frustración, depresión permanente y continua. Esto nos alcanza a casitodos, pero fundamentalmente a aquellos que tenemos la responsabilidad de tener un mostrador. Eso significa la responsabilidad de abrir las persianas todos los días, pagar muchos impuestos, a nuestros proveedores, a nuestros trabajadores e interactuar con nuestros clientes que también están en un estado de depresión. Y arriesgarnos a que no nos maten cada vez que entra un desconocido al negocio.

¿Tan grave es la percepción?

En este estado estamos viviendo. Los que somos PyME, el comerciante, no sabemos hacer otra cosa, no somos como los grandes fondos de inversión, que cuando un proyecto no es negocio se van a otro proyecto, venden su posición. Nosotros no solamente peleamos con este gobierno, que además me tiene más enojado porque lo apoyé y lo voté, para que llegue. Me tiene muy enojado porque siento una doble frustración, por el desastre que ha hecho. Pero también peleamos con el gobierno anterior que hizo un desastre. Discutía con el ex ministro Pancho Cabrera y con todos estos chicos que no conocen un comercio, la calle, lo que es levantarse un sábado a la mañana para trabajar y no para ir a jugar el polo. Él decía que hay que innovarse, readecuarse, volver a articularse. Entonces le planteaba ¿cómo hago para que un fabricante de zapatos, un fabricante de confecciones o un almacenero que toda su vida estuvo al frente de un mostrador, se dedique a hacer software? Eso es imposible. La reestructuración tiene que darse en el marco de la posibilidad y realización. Durante el gobierno de Macri perdimos 50.000 empresas y durante el actual, con pandemia y gran crisis, estamos perdiendo miles.

El gobierno destaca no cayó la actividad económica. ¿Coinciden ustedes?

La actividad económica se sostiene porque el valor de nuestro dinero no existe. El problema es el peso, no el dólar. La velocidad con que se mueve el dinero es muy rápida, porque cuando la gente tiene mil pesos, sabe que, al día siguiente, con ese dinero compra menos. Entonces lo gasta en productos de primera necesidad. Hoy un kilo de yerba vale más de mil pesos. Pero, además, compra con la tarjeta lo que puede y en ese marco se sostuvo la actividad. De todos modos, eso se paró.

¿Qué puede pasar por la cabeza del Presidente cuando dice que la inflación es psicológica?

No puedo analizar qué pasa por su cabeza. Lo que hace el gobierno es patear la pelota, pero hay que hacerle frente a esta crisis. Hace más de un año, el 15 de marzo, el Presidente dijo que íbamos a empezar una guerra contra la inflación… Creo, además, que debe estar mal asesorado. No necesariamente tiene que saber de economía y mucho menos de las causas de la inflación, porque todos quieren atacar a las consecuencias y eso no sirve. Tenemos un problema de inflación crónica desde hace años. Nadie lo resolvió porque las decisiones para eso implican ser un país serio.

¿Por qué no somos un país serio?

Evidentemente no hemos logrado ser un país serio porque para que no haya inflación. No creo que el secreto sea gastar menos, lo que tenemos que hacer es gastar bien. El otro día discutía con un amigo que es defensor de los planes y programas. No soy defensor del plan y programa como está desarrollado, pero sí creo que debe haber una herramienta de contención y transición entre un puesto de trabajo y otro por un tiempo determinado, con acciones concretas, capacitaciones. Ahora, cuando uno ve la cara a la pobre gente que va los primeros días del mes al Banco Nación, se da cuenta que están mal, decepcionados. Me da mucho dolor, pero el problema no es lo que la gente cobra, sino lo que nosotros gastamos para que esa gente cobre. Si analizamos los presupuestos, gastamos un 150% de lo que es el plan.

¿Podés aclararlo?

El problema es que hay ineficiencia, incapacidad y en muchos casos corrupción para el desarrollo de una acción necesaria que está mal aplicada. Los subsidios se pagan a través de una gran estructura. Las organizaciones sociales, en muchos casos ni siquiera tienen un balance, ni hablar de personería jurídica, no tienen nada. Hay todo un procedimiento administrativo burocrático que se utiliza como contención política para el otorgamiento de los planes. Lo explico con números redondos para que se entienda. Si dentro del presupuesto hay para otorgar 1000 subsidios, supongamos que se asignan $500.000. De ellos, es $200.000 van para el que los necesita y $300.000 se gastan en la estructura burocrática, dentro o fuera del gobierno nacional. Lo que está mal es que tanta gente necesite un subsidio, está claro. Es una realidad, debemos aceptarla y creo que uno de los mayores problemas que tenemos en el gobierno nacional, provincial o municipales, es negar la realidad. Hay una máxima que uno aprende de muy chico y dice que el primer paso para resolver un problema es conocerlo y aceptarlo. A partir de ahí puede enfrentarse. También tomo como válido lo que dijo el ministro Massa: el gobierno no resiste un quilombo más. Creo que, en realidad, los argentinos no lo resistimos. Los empresarios no podemos resistir un impuesto más, ni un apriete más de los gremialistas ni de los trabajadores. Tampoco podemos tener un feriado más, porque cada feriado es un costo. Estamos muy mal. Nosotros tenemos12 meses para generar ingresos, pero si medimos los gastos el año dura son 15 meses.

¿Cómo se explica ese cálculo?

Por ejemplo, pagamos el impuesto inmobiliario en cinco cuotas supuestamente trimestrales. Cinco por tres es quince, cuando tengo que imputarlo a 12 meses. Además, no discuto los derechos adquiridos, sino que describo lo que nos pasa. El costo del trabajador es de 12 meses calendario más el aguinaldo, el mes de vacaciones, el mes de feriado, el de inasistencias…tenemos entre 15 y 16 meses de costos, al margen de los aportes patronales que son un 60% más. La ART nos sale aproximadamente entre un 5 y 6% de la masa salarial. A las grandes empresas le salen menos del 1%. Estamos con una inflación anual que supera los tres dígitos. Mensualmente, la canasta básica supera el 10% y todos los que hacemos la compra sabemos que dentro de los algoritmos matemáticos se utilizan el relevamiento en precios cuidado para que dé menos. El que trabaja todos los días gana $150, $200 mil y eso no le alcanza para comer. Ese trabajador a nosotros, además del sueldo de bolsillo, nos sale cerca de otros $280 mil cada uno de los 16 meses que expliqué.

¿De qué manera se resuelve este problema?

Hay que ver bien quién se lleva la parte del trabajador. Respeto a nuestra rentabilidad, tenemos que pedir que se devuelva y se empiece a trabajar una administración seria.

Algunas cámaras expresan su preocupación ante el pago de la moratoria fiscal…

Esto es consecuencia de la pandemia, para nosotros fue tremenda. Tuvimos dirigentes que se suicidaron porque no pudieron enfrentar la situación, todos hemos tenido complicaciones de salud. Recibíamos llamados de asociados a las 2 de la mañana diciendo que iban a matarse porque no podían pagar los sueldos, eso le pasaba a la gente que siempre pagó todo. Se llegó a este punto porque nos cerraron ocho meses, pero seguimos pagando los sueldos completos. Los ATP fueron para algunos casos, no todos. Cubrían el 50% del salario de bolsillo del trabajador, pero con topes. Al trabajador que cobraba muy bien, teníamos que pagarle nosotros la diferencia, el aporte previsional y las contribuciones. Pero además teníamos todos los costos: seguros, luz, gas, impuestos, anticipos de ganancias y ni hablar si teníamos créditos anterioresEse panorama generó una deuda impositiva que el gobierno nacional y provincial lo resolvieron a través de una moratoria. Fue todo bárbaro hasta que la tasa fija que se tomó y no era barata, pasó a actualizarse de acuerdo a la inflación No la de este mes, sino de todo lo que pasó. Por consiguiente, se triplicó el monto de la deuda. Le dijimos al gobierno que nosotros asumimos una deuda impositiva porque no nos dejaron trabajar, mientras en Olivos se hacían fiestas. Recuerdo que al que abría su negocio, la policía, lo detenían, también a quienes simplemente veían caminando en la calle. La moratoria hoy es impagable.

Hace pocos días un sector empresario se quejó por la falta de insumos importados para la industria y Matías Tombolini le contestó que no era cierto. ¿Cuál es la realidad?

Faltan insumos no solamente a la industria, sino a todo aquel que no haya hecho el acuerdo de Precios Justos con el gobierno. Basta con ir a los supermercados y ver la cantidad de productos de diferentes países que tenemos. Productos terminados que surgen ahora porque dieron los dólares como contrapartida al acuerdo de precio. Le dieron los dólares a estos importadores que comercializan el trabajo de otros países y no a la industria nacional. No hay insumos ni un empresario Industrial que no te diga que tiene cuatro o cinco SIRAS paradas. Justamente las tienen que aprobar la AFIP, el Banco Central y Tombolini para acceder a los únicos dólares que hay. Han cerrado fábricas de producción de materia prima porque no podemos competir con un costo de producción a $ 460 pesos, con dólares a $220. Los precios del mercado están puesto a un dólar “celeste”, como se llama al de $420. No tenemos repuestos para fabricar y producir, porque el problema de la Argentina es que hay una inflación por demanda. El gobierno impulsa la demanda a través de bonos, por eso la plata no vale nada, pero no impulsa la producción. Si tengo más demanda de producto, pero no tengo productos, el precio sube. El problema es que un producto no se hace de un día para otro, en cambio la demanda sí, porque con un bono se tira plata al mercado rápidamente. Por ejemplo, para pasar la producción de 100 a 300 camperas, tengo que comprar máquinas, instalarlas, capacitar gente, ampliar la energía…

¿Esto impide crecer a la industria?

Fíjate que algo muy curioso. Se habla de un mercado de demanda creciente, pero seguimos produciendo con el 70% de la capacidad instalada. ¿Por qué no se utiliza el 30% restante? Porque no conviene. Si tengo problemas con un trabajador, a los tres meses me manda la carta documento y dice que empezó a trabajar antes que yo fundara la empresa y todas esas cosas que sabemos que están destruyendo el empleo. Eso hace que se vayan achicando con las expectativas.

Interpreto que aumentar los planes sociales perjudica la economía…

Cuando se conoció el alto índice inflacionario de marzo, 7,6%, la vocera presidencial dijo que era por la pandemia ya que para pagar los ATP y el IFE se había emitido. Entonces reconoció que la inflación por un problema de emisión, pero no se hacen cargo, siempre la culpa es de otros. Dijo lo que decimos todos, porque es el ABC de la economía. Soy contador y licenciado en Administración y en Macro I, te enseñan que, si le entregamos plata a la gente, promovemos la demanda. No estoy diciendo que haya que enfriar la economía, sino que generemos condiciones para producir más o utilizar el 100% de la capacidad instalada.

Para que se den esas condiciones, ¿qué necesitan las PyMEs?

Necesitamos previsión, planificación, certezas, porque debemos hacer inversiones para ser más eficientes. Si soy más eficiente tengo rentabilidad e invierto para ampliar mi producción. Tenemos que empezar a trabajar para evitar que pensemos en el corto plazo y en las medidas inmediatas que no hacen a que estemos en la situación. También necesitamos desarrollar la inversión en lugares donde después el traslado del producto no sea un gran problema porque hay dificultades en la comercialización, en la entrega. Si ponemos los productos arriba de un camión nos roban, tenemos que pagar fortuna al trabajador porque tenemos un gremio muy complicado, además del costo de los peajes. Cuando se sienta atacado se defiende y nosotros nos defendemos sentándote arriba de la caja, arriba de lo que tenemos. Es la actitud que tiene todo el que genera empleo y el que trabaja en el empleo generado por el PyME. Lamentablemente quien recibe esta en una situación más difícil, pero tratando de no perder. Esa no es la manera en que se construye una sociedad. Sabemos que estamos en tiempo de descuento con el gobierno actual, pero creeos que estas ideas se pueden plantear para los futuros gobernantes.

Cuando una escucha a los precandidatos todos dicen ser garantes de los cambios que se necesitan como si con esas palabras bastara…

La solución no depende de una sola persona, un candidato o un gobierno en particular. Esto se resuelve en varios gobiernos con la sociedad en su conjunto, pero cuando nos tomemos al futuro como parte del presente. Cuando postergamos el futuro, porque solamente pensamos en el presente, nunca vamos a resolver problemas. No lo resuelve el próximo gobierno, venga quién venga, porque se necesita un programa de 30 o 40 años. Es el tiempo en el que todos los países han resuelto el problema de inflación, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, Brasil. Se necesitan 40 años de una economía aburrida, previsible, planificada y eso tenemos que hacerlo todos como sociedad.

En esa perspectiva, ¿cuál es el rol de las entidades como CEPBA?

Estoy recorriendo todas las entidades de base de la entidad convencido de que tenemos que ocupar un rol protagónico en los próximos tiempos. Las PyMEs somos el 80% del empleo, pero no tenemos decisión sobre las políticas laborales. Somos el 80% de las contribuciones de las economías regionales provinciales, por ahí de la nacional un poco menos porque están las grandes, pero no tenemos incidencia en los códigos fiscales, ni en los sistemas de verificación, las habilitaciones. Hemos dejado los espacios para que los ocupen personas que no saben lo que necesitamos Entonces tenemos secretarios PyMEs que no conocen la realidad productiva, ministros de la Producción que no conocen la producción real, concejales que no conocen la realidad productiva local, diputados y senadores provinciales y nacionales que en su vida pagaron un salario. Por consiguiente, como dice Guillermo Moreno, no saben la diferencia entre una factura y un remito. Todo el mundo lo sabe, salvo los que toman decisiones para nuestro sector.

La industria automotriz asiatica desplaza a su contraparte estadounidense

Les invitamos a ver este grafico del año 2000 al 2022 donde podemos entender la perdida de presencia global de la industria automotriz norteamerica y europea en manos de la industria asiatica en especial de Japon y Corea del Sur. A partir del 2007 aparecen timidamente, ultima la industria china. En la actualidad se posicionan en la mitad de la tabla. Comentario de AgendAR: Interesante ver cómo van pintando en media tabla tres marcas chinas de las que aquí no tenemos ni noción. Si sumás la cantidad de autos de esas tres estás acercándote a Toyota, que pone casi 10 millones de autos nuevos/año en las calles. Pero a tener en cuenta: la mayor parte de la producción china hoy es de autos eléctricos. Es decir que los chinos tienen un techo bajo para vender en países de desarrollo medio: las redes eléctricas locales. Pero también tienen la ventaja financiera de no tener mucho capital hundido en motorización térmica.

Daniel E. Arias

Investigadores argentinos desarrollan un robot para explorar la Antartida y llegar al polo Sur

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En la Antártida se desarrollan numerosos proyectos científicos que realizan diferentes investigaciones en las bases argentinas durante tiempos variables según las necesidades y las condiciones climatológicas. Uno de esos proyectos es el que dirige el Mayor Alejandro Paz, que trabaja en la Dirección General de Investigación y Desarrollo del Ejército Argentino y hace aproximadamente tres años fue designado oficial de enlace con el Comando Conjunto Antártico. En su adolescencia, Paz vivió en Base Esperanza, en la Antártida Argentina, cuando su padre -también militar- estuvo a cargo de la base durante la campaña del año 1994. Actualmente, el Mayor Paz coordina la Misión Tecnológica Antártica que reúne a unas 25 personas, entre investigadores, científicos y técnicos, y comprende siete proyectos, todos orientados al desarrollo tecnológico en el continente blanco. El proyecto troncal de la misión es el Vehículo Terrestre No Tripulado Antártico con Inteligencia Artificial (UGV), al que bautizaron “Skua”, en referencia a un ave antártica. “Le pusimos skua porque para nosotros representa nuestros ojos y es una de las aves autóctonas que todo antártico conoce”, detalla Paz. Además, “el UGV está complementado con un sistema y ese sistema es un georadar que puede determinar las grietas, sus dimensiones y el estado del terreno que está bajo la superficie”, agrega el Mayor. Para acoplar el georadar al UGV fue convocada la empresa argentina Geoaustral, cuyo director, Ignacio Borsani, se sumó a la misión antártica. “La idea de esto es que en el futuro se proyecte para expediciones en las cuales pueda existir un cierto riesgo del tránsito ya sea para vehículos o personas”, explica Borsini. “El objetivo principal que nos impusimos es conquistar el Polo Sur y poder llevarle una garantía, unas medidas de seguridad, a esta tercera expedición que contaría con un sistema único: un vehículo no tripulado terrestre complementado con un georadar que va a permitir preservar la vida humana y los recursos materiales”, adelanta con entusiasmo el Mayor Paz. Por su parte, Borsani asegura que “poder aportar el asesoramiento técnico, el conocimiento profesional y el equipamiento en sí para lo que puede ser un hecho histórico como la conquista del Polo Sur usando esta herramienta como no se hizo antes nos genera una satisfacción enorme”.

Premian al Ingeniero José Luis Antúnez, el hombre que puso en marcha Atucha II

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Premios y más premios a dos personajes nucleares argentinos MUY excepcionales por sus habilidades múltiples y demostradas durante décadas, los ingenieros José Luis Antúnez y el igualmente ingeniero y además experto en radioprotección, Abel González. Ambos premios son señales de que, tarde e imitativamente, la Argentina vuelve a recordar la energía nuclear y un liderazgo mundial en ese terreno que casi logró olvidar, pero que paradójicamente no perdió jamás.
El miércoles 31 de mayo, a las 18.00, se realizará un encuentro para celebrar el nombramiento del Ing. José Luis Antúnez como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, la distinción honorífica de más alta jerarquía otorgada por esta Casa de Altos Estudios, en el marco de una clase magistral por el Día Nacional de la Energía Atómica.
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Antúnez entró a la historia de la ingeniería argentina entre 2006 y 2014, cuando encaró la terminación, considerada imposible, de Atucha II desde Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA). Esa central empezó su obra en 1981, pero después de la Guerra de Malvinas las presiones externas y el endeudamiento argentino la dejaron sin presupuesto. Debió estar terminada y «en línea» en 1987, pero llegó a ese año con un 80% de avance de obra y miles de toneladas de componentes metálicos, mayormente electromecánicos, estoqueados bajo atmósfera de nitrógeno a espera de que alguien armara ese perplejo rompecabezas.
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Ese alguien fue Antúnez, y el momento fue 2006, cuando el PBI crecía al 8% anual y la matriz eléctrica del país pedía desesperadamente potencia de base, pero ya no había gas en Loma de la Lata para generarla. Fue entonces que se decidió terminar dos obras gigantes incompletas. Una fue llevar a su cota de diseño el embalse de la central hidroeléctrica de Yacyretá, lo que permitió aumentar la capacidad instalada de 2100 a 3200 MWe. La otra, y bastante más difícil, fue terminar el montaje de Atucha 2.
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Con la empresa proveedora original (la alemana KWU) no se podía contar: ya no existia. Con su dueña, SIEMENS, tampoco: se había borrado del negocio nuclear. La terminación contra viento y marea de Atucha 2 implicó 47 millones de horas de trabajo calificado, la formación de más de 1000 operarios en soldadura de aleaciones especiales, o «de alta», y elevar el nivel de más de 120 empresas metalúrgicas, metalmecánicas, electrónicas, químicas e informáticas nacionales a estándares de industria nuclear.
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Entre la mucha bobada que se esgrimió contra la obra mientras Antúnez se quemaba las cejas terminando Atucha II, la alegre banda de exsecretarios de Energía, esa sucursal de algunas petroleras que tantos apagones y tarifazos nos regaló, estuvo «su carácter innecesario».
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Era una visión lógica, según el equipo para el que juega esta gente: a funcionamiento normal, Atucha II evitaría la combustión anual de aproximadamente 1200 millones de metros cúbicos de gas natural. Si cobrás de los caciques petroleros que operan en Argentina, Atucha II no alcanza para estropear tu negocio, pero una reactivación a fondo del Programa Nuclear te puede dejar knock-out, y a la larga -por asuntos de recalentamiento global- lo va a hacer. Y lo que estaba en juego, y sigue en juego, era eso.
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Si comparamos Atucha 2 con otra posible fuente de electricidad firme, disponible 24×7, los 694 MWe de esta central nuclear mediana fabrican tanta cada año como 1300 MWe de turbinas en el Paraná a la altura de Yacyretá. Eso sucede pese a que la potencia instalada total en Yacyretá es de 3400 MWe, y es inevitable porque el «combustible» de esa enorme represa hidroeléctrica es el río, y el factor de carga del Paraná -la cantidad de tiempo anual en que logra mover las turbinas a su potencia nominal- fluctúa según las lluvias en Brasil y en su curso medio. Así las cosas, en años normales anda por el 51%.
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En cambio el combustible de Atucha 2 lo fabrica CONUAR, una sociedad nacional de la CNEA con PECOM, y llega a la central llueva, truene o brille el sol. Innecesario aclarar que con 3 años de super-sequía como los que acabamos de sufrir, el fondo del río estaba caminable y Yacyretá llegó a producir a menos de 1/3 de su capacidad instalada.
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De la terminación de Atucha II la Argentina salió con MUCHO más conocimiento de diseño, construcción y operación de centrales nucleares que Alemania, y con 400 ingenieros jóvenes, mayormente en industrias privadas, elevados a la categoría de «nucleares». No fue un negocio de construcción, ni siquiera uno de energía, sino educativo, de formación de recursos humanos.
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El desafío de hoy de Antúnez, como presidente de NA-SA es una nueva central de uranio natural, agua pesada y tubos de presión, parecida a la cordobesa de Embalse, pero sin canadienses. Tenemos todo lo necesario para hacerla desde 1974, salvo la decisión. Porque no es cierto que desde 1974 hayamos estado siempre sin plata.
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Suponemos que esta descripción como constructor de recursos humanos le va a gustar a Antúnez, que por sobre todas sus habilidades ingenieriles, contractuales, gerenciales y políticas, es ante y por sobre todo, un orgulloso maestro de aquellos que acuñaba nuestro viejo sistema educativo nacional y gratuito.
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A Atucha 2 le debemos -indirectamente- otro premio nacional «grosso» y reciente: el Kónex del Mérito para el Ing. Abel González.
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Como jefe de la central Atucha I, González fue elegido en 1981 por la CNEA para presidir ENACE, una sociedad mixta con SIEMENS para construir centrales de uranio natural y agua pesada en Argentina, distintas de las CANDU como Embalse (en Córdoba) porque las plantas de SIEMENS tienen recipiente de presión.
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González tenía otros encantos anexos a «la mera ingeniería nuclear». Como discípulo de Dan Beninson, médico especializado en radioprotección y el mayor especialista mundial en el tema ante los ojos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tenía el perfil ideal para lidiar con las autoridades regulatorias internas de la CNEA, que eran dos, y controlaban no sólo las obras nucleares, sino la una a la otra: el CALIN, o Comité de Licenciamento, y la propia Gerencia de Radioprotección.
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Tras bastante discusión acerca de la ingeniería de base, ENACE decidió el diseño de la actual Atucha 2 de casi 700 MWe como central argentina tipo, de la cual se construirían al menos 6 unidades. Atucha II no es un «scale up» de Atucha I, sino una central parecida pero distinta al punto de no compartir el mismo tipo de elementos combustibles. Por eso ambas Atuchas son prototipos irrepetibles.
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A González, como a buena parte de los reactoristas de la CNEA, le habría gustado más el diseño CANDU, por más barato y sencillo para igual seguridad operativa. Pero entre 1974 y 1984 el proveedor, la AECL de Canadá, nos había hecho la vida imposible a fuerza de incumplimientos inexplicables y exigencias absurdas durante la construcción de Embalse, presionada por EEUU a no venderle más nada a la Argentina. Los canucks estaban tratando desesperadamente de que la central no se terminara, y sólo lograron que la termináramos solos y que la CNEA terminara con ellos. No fuimos los únicos clientes maltratados por AECL a partir de 1974. Por algo se fundieron, allá por 2011. Lástima, flor de ingeniería.
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Decidida Atucha 2 como nuevo estándar nucleoeléctrico argentino, la idea de ENACE -al menos de su parte argentina- era que entre la segunda y tercera unidad el único componente no argentino fuera el enorme recipiente de presión. Es una pieza de forja de 960 toneladas que supera toda capacidad instalada de la industria metalúrgica nacional, incluso a fecha de hoy.
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En 1981 se inició la llamada a ser la primera de estas nuevas centrales al lado de Atucha, en línea desde 1974. Con ello la Atucha ya existente, de entonces sólo 320 MWe, pasó a denominarse Atucha 1, y la nueva obra, Atucha 2. Pero este emprendimiento se quedó sin «cash flow» a principios de 1983, y desde entonces avanzó penosamente en un «stop and go» que se ha vuelto un clásico de todos emprendimientos estratégicos argentinos: la obra se paraba a cada rato, y entre renegociación de contratos, despidos y otros gastos improductivos y de papeleo, su costo se iba al demonio.
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A González lo conocí en 1986, al toque del accidente de Chernobyl, del cual me aclaró los tantos rápido y con dos cifras: la accidentada central rusa había costado U$ 200 por kW instalado. Atucha I, en cambio, U$ 1800, y la mitad correspondía a sistemas de seguridad operativa y protección radiológica. Ojo, hablo de dólares a su valor de 1986.
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En 1987 González había logrado un avance de obra del 80% en Atucha II, a costa de un gasto infernal de energía personal y de su gente. Pero el Programa Nuclear se estaba derrumbando, sus ingenieros se iban del país en busca de mejores perspectivas, el Plan Primavera del gobierno de Alfonsín dejó definitivamente sin plata a ENACE, y SIEMENS (que ya planeaba secretamente irse del mercado nuclear, sin avisarle a su socio, la CNEA) aducía no conseguir financiación alternativa.
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El punto de quiebre para González fue el cierre de obra consecutivo al anuncio del Plan Primavera: los obreros tomaron las instalaciones y fue Gendarmería a romperles la cabeza y hacerles respirar gas lacrimógeno.
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«Mi padre fue obrero de la construcción, Arias», me dijo González, ya con la pata en el avión que se lo llevaría al OIEA de Viena. Y sí, imposible no volver a decirlo, Abel González es otra muestra de la movilidad social ascendente que lograba nuestro sistema educativo público.
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En 1986, allí en el OIEA González se había ganado una envidiosa admiración general por haber sido durante casi todo aquel año el primero y único experto en radioprotección autorizado por la Unión Soviética a visitar la planta de Chernobyl. Iba literalmente rodeado de agentes de la KGB, muchos de ellos ingenieros nucleares. «Ventajas de ser argentino y no alineado», me explicó González en Viena, en 1988. Es, como Antúnez, un tipo resiliente y sencillo, que la remó desde abajo y no se engrupe con la fama.
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La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), entidad independiente de la CNEA que hoy reemplaza al CALIN y a la Gerencia de Radioprotección, informó que la Fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito, como una de las 100 personalidades más destacadas de la Ciencia y la Tecnología Argentina durante la última década (2013-2022).
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El reconocimiento al Ing. González se realiza en la disciplina de Energía y Sostenibilidad, tras una lluvia de distinciones nacionales e internacionales por sus muchas intervenciones como experto en radioprotección y seguridad nuclear en Chernobyl, Fukushima y otros escenarios radiológica y epidemiológicamente problemáticos mucho menos espectaculares, como los reactores plutonígenos de Windscale en Inglaterra y los polígonos de pruebas de armas nucleares de EEUU, el Reino Unido y Francia.
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La lista de galardones de González incluye el Premio Sievert, una especie de Nobel a la radioprotección que se otorga cada cuatro años.
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Dos reflexiones: la Argentina es el país del mundo con más premios Sievert, ganados por el mentado y difunto Dan Beninson, por González, y este año por a María del Rosario Pérez (a) «Charito», discípula de ambos, y con una trayectoria no menos rutilante.
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Siguen los EEUU, con dos premios Sievert. Suena a poco para ese país que inventó la electricidad nuclear y supo tener 104 centrales: a nosotros sólo nos dejaron tener 3 centrales, pero aparentemente tenemos recursos humanos para mucho más que eso. Sí, la educación pública, perdón por importunar con ello. Pero tiene demasiados enemigos.
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La otra reflexión: Antúnez terminó -contra viento y marea- la obra que González dejó -también contra viento, marea y, de yapa, el gobierno de Raúl Alfonsín- con un 80% de avance, una central de que luego el país olvidó durante 27 años. Los apagones son excelentes para reactivar la memoria de nuestra clase política.
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También son excelentes para perder elecciones nacionales.
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Daniel E. Arias