domingo, 5 julio, 2026 - 12:28 am

El nuevo presidente de ARSAT anuncia los planes de la empresa

“El territorio de Argentina demanda conectividad satelital”. Así lo indicó Facundo Leal, Presidente & Director General de Arsat, durante LATSAT 2023, el congreso Latinoamericano dedicado a los sectores de comunicación vía satélite, conectividad, y observación de la Tierra.

El directivo comentó que actualmente la compañía cuenta con dos satélites en órbita -Arsat 1 y 2 – que están en un 95% de su uso, mientras que ya está en construcción el satélite SG1 y el proyecto del SG2, que entrará en reemplazo del Arsat 1.

“El lanzamiento del SG1 está previsto para mediados de 2025 y el SG2 en los primeros cuatro meses de 2027”, precisó. La empresa cuenta además con acuerdos con SES y Hughes, que se realizaron debido a la “gran necesidad de conectividad” y para “generar el negocio de la banda Ka”.

Leal dijo además que actualmente Arsat exporta servicios a Estados Unidos, México, Venezuela, Canadá y Chile, y precisó que los ingresos por exportación alcanzan el millón de dólares mensuales.

En relación al negocio de los satélites de órbita baja, Leal afirmó que “hay una convivencia absoluta entre los satélites Leo y Geo”, mientras que sobre la llegada del 5G aseguró que con la banda Ka habrá “una gran cantidad de negocios para hacer con quienes se dedican a la última milla”.

El directivo participó de la conferencia “Perspectivas de los operadores de telecomunicaciones sobre nuevas capacidades espaciales”, que contó también con la participación de Hernán Verdaguer, director de Asuntos Regulatorios de Telecom Argentina; Alejandro Lastra, director de Regulación y Asuntos Públicos de Telefónica Argentina; y Alejandro Quiroga López, director de Asuntos Regulatorios e Institucionales de Claro Argentina, Uruguay y Paraguay.

LATSAT 2023, evento co-organizado por Arsat, se realiza el 23 y 24 de mayo en el Centro Cultural Néstor Kirchner y cuenta con la participación de más de 250 ejecutivos del sector privado y funcionarios gubernamentales, que analizarán la evolución del sector aeroespacial.

En el INTA crearon una bomba para extraer agua de ríos que no necesita electricidad

  • El dispositivo está pensado para pensado para poblaciones alejadas de la red eléctrica.

Investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrollaron una bomba de río que funciona sin energia electrica.

El dispositivo está hecho con elementos reciclados, es de bajo costo, fácil de construir y tiene la capacidad de bombear hasta siete mil litros de agua por día. Está pensado especialmente para poblaciones alejadas de la red eléctrica, ya que utiliza la energía cinética del río para su extracción. “Nosotros trabajamos con tecnologías que nos sentamos a diseñar junto con los productores, atendiendo sus requerimientos y recursos disponibles. De esta forma, evitamos construir cosas que después no se ajustan a la realidad”, explica el diseñador industrial Lucas Zanovello, uno de los técnicos a cargo del proyecto, con sede en el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Patagonia, perteneciente al INTA. La falta de acceso a los servicios públicos de energía eléctrica y agua es un problema recurrente para muchos agricultores familiares que viven lejos de las grandes ciudades. Es por eso que los investigadores idearon un prototipo que no solo aproveche la energía de ríos y arroyos, sino que además pueda armarse con materiales disponibles en la zona. “Para fabricar estas bombas íbamos a buscar elementos a las chacaritas, como mangueras, tanques y otros materiales en desuso que encontrábamos por ahí”, cuenta Zanovello. La construcción de la bomba es lo suficientemente sencilla como para que pueda replicarla cualquier persona que la necesite, sola o con la ayuda de algún técnico. Como en los últimos años recibieron numerosas consultas de productores de distintas zonas geográficas, el equipo técnico del INTA acaba de lanzar una guía con el paso a paso para facilitar el proceso de construcción.

Hágalo usted mismo

La idea surgió hace varios años, cuando productores del Alto Valle de Río Negro que vivían en zonas sin electricidad se acercaron a los técnicos del IPAF Patagonia para consultar por la rotura de las motobombas que usaban para extraer agua del río. Estos artefactos, que utilizan combustible, son caros de arreglar y de poner en funcionamiento. “Una alternativa era usar bombeos solares pero requiere una inversión alta al inicio. Por eso, decidimos buscar otro método para bombear el agua”, recuerda Zanovello. Así, realizaron una serie de prototipos con distintos materiales hasta que se quedaron con uno que les permitía bombear siete mil litros de agua por día, a una altura de tres metros en un cauce con velocidad de un metro por segundo. El prototipo desarrollado por los investigadores se compone de un tanque flotante hecho con una maceta plástica de forma cónica; una serie de mangueras en desuso enrolladas al interior del tambor que funcionan como bobinas; una paleta de ventilador a modo de hélice y un acople giratorio hecho con aspersores de bronce que ya no servían para regar. Del dispositivo sale una manguera que desemboca en un recipiente con capacidad para juntar el agua. Los técnicos recomiendan usar materiales sin corrosión invasiva como plásticos con protección UV, bronce, aluminio y acero inoxidable. Para extraer el agua, la bomba de río debe colocarse en el cauce para que flote con la mitad del cuerpo sumergido.El movimiento del agua impulsa la hélice de forma constante y esa energía activa las bobinas en el interior del tambor, que giran e incorporan la presión suficiente como para salir por la manguera hacia el recipiente recolector. “En realidad, el principio de funcionamiento a nivel de la física es un fenómeno bastante complejo pero la fabricación es muy sencilla. Cualquier persona con herramientas básicas lo puede hacer”, señala Zanovello. El prototipo puede adaptarse a los elementos y necesidades de cada zona. Los investigadores también probaron un modelo con mangueras más largas y un tambor de mayor tamaño que, colocado a 8 metros de altura, llegó a bombear hasta 20 mil litros diarios. También puede adecuarse a las características del cauce donde se va a instalar. De manera reciente, ensayaron el dispositivo en un arroyo en Salta y hubo que adaptarlo a su escasa profundidad. Luego hicieron una adecuación con materiales más livianos para canales de riego secundarios, donde el agua corre más lenta. En el caso de arroyos de cordillera, que bajan a mucha velocidad, tuvieron que agregar elementos de protección para que la bomba no se rompa.

Barata y adaptable

Uno de los puntos fuertes del dispositivo es el bajo costo de fabricación. “Si se compran los materiales de cero, sale alrededor de 15 o 20 mil pesos. Si uno se da un poco de maña y busca los elementos en un desarmadero o en el patio de su casa, los costos se abaratan mucho más”, indica el investigador. En 2022, la bomba de río fue premiada en el Concurso Nacional de Innovaciones INNOVAR, impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Para coronar el desarrollo, los técnicos sistematizaron las distintas experiencias y elaboraron una guía de construcción. El instructivo ya circuló internamente en el INTA y fue puesto a prueba por técnicos que trabajan en la temática de acceso al agua, quienes fabricaron prototipos similares con algunas modificaciones. “Fue interesante porque se produjo innovación por experimentación, con los elementos que tenía cada uno. A esto se le llama diseño abierto, donde se trabaja en red para generar soluciones distintas a problemas comunes”, remarca el investigador. Además, el equipo está armando un sitio web colaborativo para poder centralizar las experiencias de todos los usuarios. Allí, cada persona que replique el dispositivo podrá subir imágenes y contar qué elementos usaron, qué problemas tuvieron y todo lo que quieran aportar para mejorar esta tecnología social. A su vez, los investigadores del IPAF seguirán trabajando en optimizar distintos aspectos de la bomba, como la durabilidad del dispositivo y el uso de otros materiales. “Estamos analizando cómo podemos hacer barreras para evitar que los elementos flotantes que puede haber en un río, como ramas de árboles, rompan la bomba. También estamos haciendo un diseño renovado de palas, con impresión 3D, que tendremos que poner a prueba para ver cómo funcionan”, destaca Zanovello.

«Argentina se posiciona como referente biotecnológico»

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El secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la NaciónJosé Ignacio de Mendiguren, estuvo presente en la planta de mAbxience dónde se llevó a cabo una reunión de la Cámara Argentina de Biotecnología (CAB), donde destacó que el país es uno de los 12 del mundo que produce vacunas, convirtiéndose de esta manera en un referente biotecnológico. «Esta industria tiene un objetivo muy importante para el país porque posiciona a la Argentina en el mundo. No son muchos los países que producen biotecnología», sostuvo el funcionario en una cumbre que contó con referentes de empresas del rubro y startups nucleadas en la CAB.
En ese sentido, de Mendiguren resaltó que Argentina es uno de los 12 países del mundo que avanza con la industria biotecnológica y posicionándose como referencia en el sector, que «dan cuenta de nuestro potencial como país, levanta el orgullo y el autoestima a los argentinos”.
Con un ingreso de 216 millones de dólares anuales por exportaciones, el secretario ratificó el alto valor agregado del sector y cómo se trabaja con el equipo económico para continuar por el mismo rumbo. “Con el equipo que encabeza Sergio Massa tenemos muy claro que Argentina sale adelante produciendo, generando una matriz productiva distinta a la tradicional y ustedes son un sector clave para ese cambio estructural”, destacó. Justamente, la reunión fue llevada a cabo en la mAbxience, la compañía biotecnológica especializada en la investigación, desarrollo y fabricación de medicamentos biológicos. Esta misma proyecta triplicar su capacidad productiva para marzo del año 2024.
Vale destacar que en el año 2020 se inauguró una nueva planta de producción de anticuerpos monoclonales radicada en la localidad bonaerense de Garín. El propósito central de la firma será abordar la creación de proteínas del sistema inmunitario para ayudar a reconocer bacterias que causan enfermedades y señalados para ser destruidos.
De la charla estuvieron presentes los representantes de laboratorios como Gador, Wiener Lab, Sinergium Biotech, Amega Biotech, Bioprofarma Bagó, Argenomics, Terragene, Kheiron, Porta, Diagramma, INSUD, Bioceres, Biogénesis Bagó, Richmond, Casasco, Denver Farma, S.A. San Miguel, Elea, Inbio Highway, Biosidus, Grupo Harmony y Craveri. Por el lado del funcionario estuvo acompañado por el jefe de Gabinete de la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo, Gabriel Vienni; la subsecretaria de Industria, Priscila Makari; y los directores nacionales de Financiamiento PyME, Francisco Abramovich, y de Gestión y Política PyME, Pablo Bercovich. Por otra parte, Sebastián Bagó, quien ocupa el cargo de la vicepresidencia de la CAB, ratificó que las 35 empresas del rubro que se encuentran en el país «representan USD 726 millones de facturación, USD 216 millones de exportaciones, más de 18.000 empleos directos, más de 650 personas haciendo investigación y desarrollo y empresas que invierten 4,6% de su facturación en I+D», lo que para el presidente del Grupo Bagó es «más del triple del promedio industrial”. En ese sentido, Bagó ratificó que el sector biotecnológico es el «motor de crecimiento de la economía», destacando el acompañamiento con «instrumentos de fomento y apoyo» por parte de la Secretaría de Industria en pos de «intercambiar opiniones e información».

Comentario de AgendAR:

No hay duda de que los HB4 son el evento transgénico más importante de la historia de la biotecnología vegetal, y máxime con las lluvias medias anuales de cada ecorregión agrícola sometidas a la ruleta impredecible del recalentamiento global. En medio de un naufragio, aquí se inventó no un salvavidas sino una tabla de windsurf. Pero el HB4 es el único evento que hemos producido y patentado. No nos vuelve, como país, una potencia del sector bioetch. Una golondrina no hace un verano.

Daniel E. Arias

Avanza un tratado de libre comercio entre Ecuador y China. Opiniones

“La particularidad del tratado de libre comercio firmado recientemente entre Ecuador y China es que, a diferencia de los otros acuerdos de este tipo que están vigentes en la región, es el primero que se da en el contexto de rivalidad sistémica entre la potencia asiática y los Estados Unidos. Por eso es simbólico”, explicó a Página/12 Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales, docente e investigador de la Universidad de Rosario (UNR). En medio de una grave crisis institucional, Ecuador selló un tratado de libre comercio (TLC) con China. Se trata del cuarto acuerdo de estas características entre Beijing y un país de la región, luego de las firmas de Chile (2004), Perú (2009) y Costa Rica (2010). En los otros últimos tres países, el acuerdo está operativo, mientras que en el caso ecuatoriano el texto debe esperar un tratamiento en la Corte Constitucional y la Asamblea Nacional, que será complicado en medio de la crisis y de cara a unas nuevas elecciones presidenciales.
El acuerdo ofrece oportunidades para que aumenten las exportaciones de productos tradicionales de Ecuador hacia China, como bananas, camarones y concentrados de plomo y cobre, al tiempo que abaratará el ingreso de manufacturas importadas, como autos, teléfonos celulares, computadoras y máquinas y sus partes. Si bien Ecuador no es un país con una base industrial fuerte, el riesgo del acuerdo aparece para los productores locales de manufacturas, como textiles, calzado, cerámica, neumáticos y muebles. De acuerdo con las estimaciones oficiales, las exportaciones no petroleras a China podrían incrementarse en 3 a 4 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el expresidente Rafael Correa advirtió que «el acuerdo es suicida: China tiene moneda nacional y salarios mucho más bajos que Ecuador. Digan adiós a la industria textil y tantas otras”.

Impacto regional

“Los TLC anteriores se habían concretado en un marco de una interdependencia positiva entre las dos superpotencias, en una visión optimista en las élites de Washington sobre el ascenso de China. Está claro que desde una lectura de una política internacional, para China este acuerdo representa un impacto más político que económico”, explica Actis. “Esto muestra la intención de China de afianzar vínculos con la región mediante una herramienta clásica como un TLC, a diferencia de Estados Unidos, que parece que ha abandonado a los TLC como un instrumento de política comercial y opta por iniciativas hemisféricas más ‘multiagenda’”, continúa el académico de la UNR. La firma del TLC resuena en otro acuerdo que venía desarrollando China en la región, mucho más significativo para la Argentina. Se trata del caso de Uruguay, cuya negociación se estancó por las mayores presiones de Lula para que China baje un poco el perfil de ese caso y comience a pensar un diálogo con el Mercosur. Néstor Restivo, historiador y director periodístico de la revista Dang Dai, agrega “para el Mercosur, un formato clásico de TLC limita mucho la posibilidad de aumentar los intercambios, bien podrían explorarse otros formatos de acuerdos comerciales sin el sesgo neoliberal que tienen esos tratados en varios de sus capítulos recurrentes, como las compras públicas o el rol regulatorio de los Estados, entre otros”. “Ahora bien, más allá de los TLC sí o TLC no, el comercio de China con toda América Latina y el Caribe no dejó de crecer todos estos años, y es bastante equilibrado en general. En 2021, cuando se registró un récord en torno a 450 mil millones de dólares, fueron prácticamente iguales las exportaciones y las importaciones, con países con déficits recurrentes como Argentina y otros con superávits sólidos, como Brasil o Chile, en ambos casos explicados mayormente por sus exportaciones de minería, mineral de hierro en el primer caso y cobre en el segundo”, agrega Restivo.

Reflexiones para Argentina

“Para Argentina, el caso ecuatoriano es bien interesante porque son dos países que tienen una vulnerabilidad financiera con ambas potencias, tanto con Estados Unidos como con China. Ambos tienen acuerdos con el FMI y algún tipo de crédito o compromiso financiero con Beijing. Son los únicos dos países de la región con estas características. Entonces las presiones que tenga Ecuador pueden ser un caso testigo para Argentina. También hay muchas diferencias: Ecuador firma de manera individual y Argentina está en el Mercosur; la estructura productiva de Argentina no tiene nada que ver con la de Ecuador, tampoco el tamaño de las economías”, sostiene Actis. “El problema que tiene Argentina es su extrema fragilidad macroeconómica y eso obliga a la política exterior a negociar en debilidad. El poder negociador externo de Argentina se viene erosionando en los últimos años, ya sea con los Estados Unidos para pedir un waiver con el FMI o para negociar con China la ampliación o activación del swap”, concluye Actis.

Investigadoras de la UNSAM desarrollan plásticos degradables para aplicaciones médicas

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Científicas de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) y el Conicet desarrollan bioplásticos para aplicaciones médicas que son degradados y reabsorbidos por el organismo sin generar efectos adversos. A su vez, pueden ser utilizados de la misma manera que los plásticos convencionales en hilos de sutura, en la regeneración de tejidos o en la producción de partículas para que los fármacos se dirijan al lugar específico donde deben hacer efecto. Su producción podría reemplazar a los materiales tradicionales y favorecer la lucha contra el cambio climático. Así lo explica Daiana Nygaard, biotecnóloga y doctora en Ciencias Aplicadas y de la Ingeniería de la UNSAM: “Dentro de los biopolímeros (moléculas producidas por los seres vivos con características similares a los plásticos convencionales) se encuentra un grupo llamado ‘Polihidroxialcanoatos’. Cuando los extraemos, obtenemos un plástico que es muy flexible y puede ser utilizado para diferentes industrias. La ventaja que presenta es que es biodegradable y reabsorbible por el mismo organismo que lo crea, sin efectos adversos”.
Al ingresar al cuerpo, este tipo de plástico se descompone y se transforma en pequeñas moléculas que son absorbidas. En caso que el organismo las rechace, lo hace sin provocar ningún tipo de complicación. A diferencia de otros materiales, el plástico no se degrada y se acumula en el ambiente cuando se tira. Las consecuencias son conocidas: deterioran los suelos, asfixian la fauna marina, envenenan las aguas subterráneas, contaminan el aire, contribuyen al cambio climático y afectan la salud humana. Según el Programa para el Medio Ambiente de la ONU, la humanidad produce más de 430 millones de toneladas de plástico al año, de las cuales el 65 por ciento son de vida útil corta, es decir, que se convierten rápidamente en desechos y terminan en mares, océanos o basurales.

Bacterias como fábricas

Que estos plásticos sean biodegradables, reabsorbibles y cumplan las mismas funciones que los convencionales, hace que crezca cada vez más la demanda a nivel mundial. Al respecto, Nygaard agrega: “Otra propiedad que tienen es que las células se adhieren bien a estos plásticos. Entonces, si el objetivo es regenerar tejidos, podemos utilizarlos como una especie de matriz o de suelo donde las células puedan proliferar, crecer y degradar estos materiales. Todo esto hace que se vuelvan cada vez más atractivos debido a lo específicos que son”. Dentro del Laboratorio de Biomateriales, Biomecánica y Bioinstrumentación que pertenece al Instituto de Tecnologías Emergentes y Ciencias Aplicadas (UNSAM-Conicet), la científica produce estos plásticos degradables a partir de dos bacterias, una comercial y otra que fue aislada por el equipo de investigación en el Río Reconquista. “Hacemos que las bacterias crezcan, se reproduzcan y almacenen este plástico. Además, variamos las condiciones de cultivo para que produzcan materiales con mayor o menor degradación, dependiendo de la aplicación que se desee”, detalla Nygaard. Y continúa: “Luego, otras áreas del Laboratorio procesan los plásticos e identifican sus propiedades mecánicas para dar cuenta de qué tipo de aplicación médica o farmacéutica se hará. Es muy importante a la hora de sacar el plástico de la bacteria que se limpien todos los restos para no generar complicaciones”.

Valor agregado

La intención del Laboratorio es generar este tipo de plásticos a gran escala para mantener la producción en el tiempo y ampliar las capacidades científicas y medicinales del país y la región. En este marco, la bacteria aislada por el grupo de investigación cobra más importancia ya que, “en caso de que la producción escale y pueda transferirse, no sería necesario pagar regalías”, enfatiza la científica. Por su parte, Élida Hermida, directora del Laboratorio y docente de la UNSAM, subraya: “El objetivo es sustituir importaciones y generar productos con alto valor agregado que también puedan exportarse. Hacer este trabajo en la Universidad Pública hace que estemos a la altura de los desarrollos que se llevan adelante a nivel internacional ya que la medicina regenerativa y la ingeniería de tejidos vinieron para quedarse”.

Palermo Aike, “la hermana menor de Vaca Muerta”

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La gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, firmó un memorando de entendimiento con representantes de las empresas YPF y CGC que permitirá comenzar con la perforación en la formación de Palermo Aike, conocida como “la hermana menor de Vaca Muerta”, la cual podría contener recursos equivalentes a 10.000 millones de barriles.

Ubicada en el sur de esa provincia, el lugar es una extensión de 12.600 kilómetros cuadrados y tiene similitudes geológicas con el conocido yacimiento petrolífero.

Según lo que precisaron fuentes cercanas a la mandataria, el acuerdo en cuestión, que involucra a entes nacionales, provinciales y del sector hidrocarburífero privado, permitiría posicionar la formación en el panorama mundial.

Con la firma de Alicia Kirchner, Pablo González, presidente de YPF, y Hugo Eurnekian, titular de CGC, se estableció que se podrá dar inicio a las tareas de exploración en Palermo Aike, la segunda formación no convencional más importante del país y la cuarta reserva de crudo del mundo.

Hugo Eurnekian, titular de CGC, la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, y Pablo González, presidente de YPFHugo Eurnekian, titular de CGC, la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, y Pablo González, presidente de YPF

Situada en la Cuenca Austral, más precisamente en la ciudad de Río Gallegos, en esta formación ya se comprobó la existencia de hidrocarburos en un área mayor, por lo cual en dimensiones podría competir con Vaca Muerta, siendo la real diferencia el contenido orgánico total, es decir, la calidad de roca. Sin embargo, para confirmar esto con exactitud es necesario que se hagan las primeras perforaciones.

El proyecto que llevarán adelante YPF y CGC posibilitará, además de un desarrollo en la zona, generar trabajo para empresas de la región, empleo y progreso en la Patagonia, por lo que las autoridades locales consideraron que es una oportunidad estratégica para ampliar la frontera no convencional a otros ámbitos geográficos del país.

“Tengo la misión de conducir este gobierno. Pero no solamente hay que tener responsabilidad en la misión, sino fundamentalmente visión. Y si no tenemos esa visión para crecer, somos simplemente una administración”, sostuvo Alicia Kirchner al respecto.

La gobernadora señaló que “en algún momento” la provincia podría ser “exportadora al mundo y eso se hace cuando se tiene visión y se trabaja articuladamente”, aunque aclaró que “no es apretar un botón y que al otro día esté todo resuelto”.

El proyecto posibilitará, además de un desarrollo en la zona, generar trabajo para empresas de la región, empleo y progreso en la PatagoniaEl proyecto posibilitará, además de un desarrollo en la zona, generar trabajo para empresas de la región, empleo y progreso en la Patagonia

“Eso exige también la mirada permanente del trabajo, de la coordinación, organización, y dejar los egos de lado porque seguramente producción de barriles vaya incrementándose, los que dimos este paso hoy estemos en cualquier otra actividad, salvo las empresas que seguirán trabajando”, agregó.

Por último, la mandataria les agradeció a los representantes de las compañías involucradas haber aceptado el desafío y pidió que se tenga en cuenta que la “política pública la escriben los gobiernos que apuestan al desarrollo”.

“Los gobiernos que no apuestan al desarrollo hacen políticas inmediatistas que sirven para una gestión y nosotros queremos hacer geopolítica en grande y no solamente colocar a Santa Cruz dentro del escenario de la Argentina, sino también queremos extenderla a otros escenarios porque es la manera de crecer y desarrollarnos. Misión y visión, geopolítica, pensemos que es el salto que tenemos que dar y como santacruceños y santacruceñas lo vamos a dar”, finalizó.

Las fuentes de energia que desaprovecha la Argentina: La experiencia de Misiones

Reproducimos y comentamos una interesante nota del blog de Carlos Andrés Ortiz, Mgtr. en Desarrollo Económico, sobre la experiencia energetica en la provincia de Misiones y sus lecciones para nuestro país.
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Sin duda mucho se avanzó si se analiza la realidad actual de esta pequeña y muy pujante provincia, con el cuadro de múltiples y acuciantes necesidades que eran el marco crónico del marginado Territorio Nacional en el cual un destacado grupo de bien intencionados y destacados ciudadanos bregó por la provincialización, teniendo además el gran objetivo de lograr el desarrollo socio económico y la integración efectiva de Misiones con el territorio nacional.
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El centralismo portuario, de mentalidad unitaria con leve barniz federal y mediocres concepciones de la Defensa Nacional, nos había condenado a la marginación total, sobre todo en épocas de gobiernos liberales / oligárquicos, a los que solo les importó excluyentemente la Pampa Húmeda.
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Eso era muy acentuado, sobre todo mientras fuimos solo un Territorio Nacional, con el gobernador de turno designado por el Poder Ejecutivo Nacional.
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Las carencias de infraestructura eran muy acentuadas, en todos los órdenes. El Sector Eléctrico no era una excepción, siendo muy limitado y de muy baja calidad en toda la provincia, e incluso hasta avanzados los años ’60, el servicio se prestaba pocas horas al día en casi todas las localidades, y en la capital provincial, los cortes del servicio eran cosa diaria, por las limitaciones de Potencia Instalada de la pequeña usina, que funcionaba en un galpón cerca del puerto, aproximadamente donde hoy se levanta el monumento al Papa Juan Pablo II.
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Había otras serias carencias en Misiones: faltaban caminos pavimentados en el propio territorio como tampoco teníamos conexiones asfaltadas que nos conectaran con las otras provincias, y en las prolongaciones del Estero Del Iberá, las Rutas Nacionales 12 y 14 se volvían casi intransitables, con muchos camiones con y sin acoplados enterrados hasta los ejes y bloqueando el camino cuando llovía; el viaje a Capital Federal en ómnibus, como “un gran logro” tardaba 24 horas (antes incluso tardaba bastante más, e incluso más atrás en el tiempo no había servicio directo de Misiones a Buenos Aires), disponiendo la empresa del auxilio de grandes tractores que remolcaban los ómnibus en los tramos de barriales bravos; la Mesopotamia carecía de puentes y túneles que la conectaran con el resto de nuestro amplio territorio, y cruzar el Paraná en balsas era una odisea que demandaba horas e infinita paciencia.
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Carecíamos de Universidades y de institutos de ese nivel educativo; antes de los años ’60, la importancia relativa de las poblaciones de Misiones se evaluaba si tenían o carecían de escuelas secundarias, que eran muy pocas; según referencias verbales, el sistema sanitario de complejidad se centraba en la capital provincial y poco más, con escasas ambulancias para cubrir toda la provincia y poco o inexistente equipamiento de alta complejidad. La única red de agua potable solo abarcaba el centro (las “cuatro avenidas”) de la capital provincial, brillando por su ausencia en todas las otras localidades.
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Los aeropuertos de Posadas e Iguazú eran de pistas terradas, lo que limitaba los aviones que pudieran operar, a los robustos DC3 de la Segunda Guerra y luego a turbohélices relativamente pequeños, e incluso en los años ’50, la única conexión aérea con Buenos Aires se hacía utilizando uno o dos hidroaviones cuatrimotores comprados por Argentina como rezagos de la Segunda Guerra, los que debían acuatizar enfrente del pequeño puerto, con riesgos evidentes para abordar y bajar a tierra, lo que incluso costó la vida de un operario de mantenimiento, al que no se pudo auxiliar pues Prefectura solo operaba desde la costa, seguramente por carencia de elementos; y el listado de las limitaciones en aquellos años de más de medio siglo atrás no se agota.
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Por largo tiempo, las serias carencias energéticas fueron el más negativo factor retardatario del desarrollo socio económico de Misiones. Era conocido que no se podían radicar industrias si no invertían en su propio grupo electrógeno, e incluso los supermercados debían disponer de autogeneración.
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El Sistema Interconectado Nacional era de muy reducidas trazas, y estaba muy lejos de Misiones, por lo que hasta que estuvo operativa la Hidroeléctrica Yacyretá, era casi utópico pensar integrarnos a ese sistema. Incluso esa gran central, inicialmente no estaba conectada a Misiones, y costó muchas negociaciones que “nos tiraran un cable” con un trafo, en los escasos 60 kilómetros que separan a esa central con Misiones.
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Con el mismo perfil de unitarismo soberbio y descarnado, el proyecto inicial de la Hidroeléctrica Corpus, no preveía ningún trafo ni interconexión alguna en Misiones, lo cual es aberrante. Cabe señalar cuatro medidas de neto perfil apátrida liberal, que perjudicaron mucho a las provincias alejadas del núcleo geográfico del poder, y en particular a Misiones.
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A – La desarticulación de la Flota Fluvial del Estado y la desaparición intencional del flete fluvial, este último casi seguro como imposición del Plan Larkin, para incentivar el flete carretero, que se afirmó era una de las condiciones para las instalaciones de fábricas de camiones livianos y medianos en Argentina.
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B – Los brutales cierres de ramales ferroviarios, esto en dos etapas: la del citado Plan Larkin a fines de los años ’50 y comienzos de los ‘70; y luego el desenfreno neoliberal con cierres masivos de ramales ferroviarios. Con esto Misiones pasó a depender exclusivamente del costoso flete carretero, anulándose también las económicas conexiones ferroviarias para el transporte de pasajeros.
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C – La eliminación del precio uniforme de los combustibles en todo el territorio nacional, con lo cual las provincias alejadas, como Misiones pasaron a tributar una suerte de “impuesto encubierto a la distancia”.
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D – La extranjerización de Aerolíneas Argentinas, a cuya consecuencia, de 23 frecuencias semanales, Posadas llegó a tener menos de un vuelo diario; y de aviones en buen estado, se pasó a aviones arrendados en regular estado de conservación y peor mantenimiento, lo cual ocasionó la caída de uno de ellos, con lamentable pérdida de vidas humanas.
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Volviendo al tema energético, lejos en el tiempo, algunos colonos con mucha iniciativa y conocimientos técnicos, implementaron pequeñas usinas hidroeléctricas para abastecer sus actividades industriales, como los establecimientos procesadores de yerba mate.
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Pensando en hidroeléctricas mayores para el abastecimiento provincial, posiblemente las primeras y embrionarias acciones fueron intentadas por el muy activo y prolífico gobierno provincial de César Napoleón Ayrault, en años del desarrollismo. A nivel de idea, sin poder avanzar por la falta de líneas de Transmisión, se pensó en una hidroeléctrica lo más cercana posible a Posadas, pero el sur provincial es el menos apto para ese tipo de obras, por ser zona de transición entre las serranías al norte y las planicies al sur.
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En el contexto de extrema pobreza energética, como una inversión de transición, se compraron cuatro grupos electrógenos Sulzer, de tipo Diesel, montándose una pequeña usina de poco más de 10 MW en Posadas, la que, en comparación con la preexistente, parecía enorme, por lo que en forma grandilocuente fue llamada “super usina”.
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Ya en la segunda mitad de los años ’60, Paraguay consiguió financiación para la Hidroeléctrica Acaray, pero para viabilizarla debía contar con el mercado consumidor, que el por entonces bajo consumo interno de la hermana república, no aseguraba. Fue entonces que -casi providencialmente- Misiones obtuvo financiación blanda para construir el Sistema Interconectado Provincial, que se abasteció con energía hidroeléctrica de ANDE (Paraguay), provista por Acaray. El convenio original aseguraba la provisión de energía eléctrica por 10 años, los cinco primeros en volúmenes crecientes, y los últimos decrecientes hasta cesar por completo.
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En los cinco primeros años, Misiones debía construir su propia central hidroeléctrica, con cuya energía reemplazaría la provista por Acaray, y a tal efecto en tiempo breve estuvo listo el Proyecto Hidroeléctrico Piray Guazú, que luego sería redenominado Piray Guazú 3.
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Había plena coincidencia en Misiones, por esos años, en la necesidad y conveniencia de concretar esa obra hidroeléctrica u otra, que abastecería las necesidades eléctricas provinciales de ese momento y del previsible incremento de la demanda de algunos años.
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Pero la por entonces pequeña economía provincial con su reducido presupuesto de limitados ingresos, resultaba insuficiente para avalar el necesario crédito blando externo que se intentó conseguir. Consecuentemente, se solicitaron los avales del Gobierno Nacional, el cual derivó el tema a la Secretaría de Energía de La Nación.
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¡Y entonces aparecieron, solapados pero visibles, los múltiples tentáculos al servicio de los poderosos intereses vinculados con la termogeneración, los cuales involucran no solo los lobbies de sector petrolero (por entonces vinculado a las importaciones de crudo, ante la insuficiencia de la producción nacional para abastecer todo el mercado interno)!
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También de algún modo, fueron y son omnipresentes, los intereses vinculados a las cuantiosas operaciones de importaciones de equipos termoeléctricos y sus repuestos, a los costosos fletes de los combustibles, así como los servicios de especialistas energéticos, importadores y otros, vinculados o dependientes del mantenimiento de la preeminencia de la generación termoeléctrica (la que quema petróleo, gas o carbón).
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Bajo el argumento de buscar mayor eficiencia al invertir en una hidroeléctrica, la Secretaría de Energía de la Nación, exigió sucesivamente nuevos estudios, lo cual insumió valioso tiempo, en el cual bien pudo estar construida el Proyecto Piray Guazú original, el cual se habría pagado solo con su generación.
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De esa forma se completaron sucesivamente siete proyectos hidroeléctricos, en un proceso de esfuerzos que pude conocer directamente, trabajando en la Gerencia Técnica de la Dirección General de Electricidad, en la cual, con esfuerzos y capacidades técnicas, se suplía la escasez de recursos y de tecnología. Por ejemplo, los planos que hoy se hacen computarizados, eran dibujados a mano.
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El séptimo proyecto, el de Urugua-Í resultó ser el de mayor potencia factible de construirse en los muchos cursos de agua interiores de esta provincia, bendecida por la naturaleza con ese abundante recurso.
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Se formó una comisión tripartita, con representantes de la Secretaría de Energía de la Nación (SEN), EMSA (la empresa eléctrica provincial) y la Dirección General de Construcciones Eléctricas (DGCE, esta última con tres componentes, los experimentados ingenieros Robin y Lombardini, y quien suscribe).
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El objetivo de máxima que teníamos era aprobar las construcciones de dos hidroeléctricas, Urugua-Í y Piray Miní 2 – llamado cruce Ruta 20. EMSA tenía mentalidad pro termoeléctrica, al igual que los altos niveles de la Secretaría de Energía, buscando la aprobación de instalar un ciclo combinado de 60 MW (el primero en Argentina de esa tecnología), y otro térmico de mayor potencia.
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Después de largas y ríspidas jornadas, se logró imponer el proyecto Urugua Í, pero no el Piray Miní 2, el cual se reemplazó por el ciclo combinado, del cual jugó a su favor que podría instalarse en el corto plazo. Ya antes, se habían instalado en Posadas dos turbinas de gas (de muy altos consumos), una Braun Boveri usada, de poco más de 10 MW teóricos, y después una nueva, Hitachi, de 20 MW, que pronto resultarían insuficientes ante el crecimiento de la demanda eléctrica provincial.
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Luego de esas arduas negociaciones, pese a aprobarse Urugua-Í, en un informe posterior de la SEN, por un supuesto “error”, se omitió incluir a Urugua Í, lo cual fue reclamado formalmente por la provincia.
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El Plan Energético Provincial fue aprobado en 1980, pero el tiempo seguía pasando, jugando con ello a favor de los equipos térmicos, de más rápida instalación, pero costos operativos mucho mayores.
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Con la vuelta de la democracia, el gobernador Barrios Arrechea logró comenzar Urugua-Í, en 1985.
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Esta hidroeléctrica, de 116 MW de potencia, tenía una capacidad equivalente al 120 % de la demanda provincial al momento de su aprobación, y con su puesta en funcionamiento, logró terminar con el monopolio termoeléctrico, de costosa generación, que incluía altos costos paralelos, como los del transporte de combustible, de 1.000 Km en camiones.
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Alrededor del año 2000 se estudió el 8º proyecto hidroeléctrico en cursos de agua interiores, en este caso el Túnel del Urugua-Í, que aportando caudal permitirá triplicar la Generación Media Anual de esa hidroeléctrica, proyecto que el gran experto mundial de generación hidroeléctrica, el Dr. Ing. Giovanni Lombardi, consideró totalmente factible.
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Antes, se había comenzado a construir la mega hidroeléctrica binacional Yacyretá, proceso que tuvo muchos avatares y demoras, siendo evidente que hubo intereses creados que pretendían dejar la obra sin terminar, sin las obras necesarias en ambas márgenes como las defensas costeras y otras de tipo urbanístico, por lo cual funcionaba a una cota 5 o 6 metros menor, lo que produjo desgaste acelerado de las turbinas por el fenómeno de cavitación.
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Con la derrota electoral del neoliberalismo en 2003, el nuevo gobierno tomó la decisión de terminar Yacyretá incluyendo un amplio plan de mejoras urbanísticas muy acentuadas en las localidades vinculadas a la nueva cota del río, en ambas márgenes, lo cual se hizo exitosamente, pasando la central a generar a la cota de diseño, y las transformaciones de Posadas, Encarnación y otras localidades en ambas márgenes, fueron muy positivas, concretándose obras que de otra forma tal vez nunca se habrían concretado…ni soñado.
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El mérito principal de esa exitosa terminación, correspondió al entonces Ministro de Planificación, Arq. Julio De Vido, y al Director Ejecutivo de Yacyretá, Arq. Oscar Thomas, quienes claramente se sobrepusieron a las presiones del establishment termoeléctrico, que sutilmente pretendía dejar inconclusa la monumental obra, y a las localidades vinculadas sin las necesarias compensaciones en infraestructura.
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Pero el establishment ultra conservador que tras bambalinas busca impedir el desarrollo, castiga con persecuciones a quienes no se allanan a sus presiones, costándole encarcelamientos claramente vengativos, a los dos responsables de la exitosa terminación de Yacyretá.
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Entre muchas iniciativas positivas concretadas recientemente, cabe destacar la inversión en la pista de aterrizaje del aeropuerto de Posadas, restando instalar la manga de acceso y otras mejoras menores; siendo además muy importante que hayamos vuelto a tener un puerto operativo en esta capital y el renacimiento de los fletes fluviales, lo que tiene enorme importancia estratégica y gran potencial multiplicador.
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Faltan completar las autovías, en los tramos Paso De Los Libres – San José, terminar el tramo parcialmente hecho de San José – Posadas, y completar lo restante del largo tramo Posadas – Iguazú. Pero la gran obra a concretar, es la Hidroeléctrica Corpus, que asegurará la provisión por largo tiempo, de Energía de Base, económica, limpia, y con gran efecto multiplicador, incluyendo en ello las importantes regalías que debe percibir esta provincia.
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Claro que habrá que enfrentar al poderoso lobby pro termoeléctrico, el cual tiene como funcionales fuerzas de choque, a entusiastas y desinformados ecologistas, además de militantes difusores del ecoterrorismo, como son los ecólatras y puntuales ecópatas proclives a acciones de fuertes impactos mediáticos, en las que la verdad y las fundamentaciones sólidas brillan por sus ausencias.
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¡Pero el desarrollo socio económico bien vale el esfuerzo para concretar esta muy importante obra, de gran significación geopolítica, social y económica!
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MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
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La increíble red interna de ríos y arroyos de Misiones, tan subexplotada a fecha de hoy.
Carlos Andrés Ortiz
Opinión de AgendAR: El texto que antecede a este comentario es un buen resumen de la historia energética misionera, pero también una metáfora de la del resto del país desde la posguerra a hoy. Eso, a condición de que el lector reemplace mentalmente la fuente más evidente y desaprovechada de electricidad limpia y de base de Misiones (el agua) con la del resto de la Argentina e igualmente desaprovechada (el átomo).
 
Electricidad «de base» significa disponible a potencia nominal (es decir máxima) del equipo generador 24×7 todo el año, deducido el tiempo de reparaciones o mantenimiento. No es lo típico de las fuentes intermitentes, como el sol, o de las intermitentes y además impredecibles en tiempo real, como el viento.
 
A diferencia del país, árido en el 70% de su superficie y con pocos grandes ríos aprovechables por caudal, caída o ambas cosas, Misiones es la provincia potencialmente más hidroeléctrica de la Argentina.
 
Ecológicamente es un fragmento de la Mata Atlántica brasileña, que hasta la posguerra fue la segunda mayor selva tropical del mundo después de la Amazónica. La Mata Atlántica sufrió una deforestación prácticamente terminal durante todo el siglo XX para obtener tierras de cultivos industriales, entre ellos la caña de azúcar en Brasil y la aquí inevitable soja, pero en Misiones también el tabaco, el té y fundamentalmente, los pinares implantados por Papel Prensa y otras pasteras.
 
Hoy la provincia tiene más de 800 ríos y arroyos mapeados, en general garantizados -salvo por super-sequías excepcionales como la de 2019-2022-, por el mayor régimen pluvial anual del país, de 1700 a 2200 mm./año. Incluso los arroyos medianos en caudal son explotables por sus grandes desniveles de naciente en las serranías del Norte provincial.
 
Sumando represamientos de tamaño mediano y grande, Misiones debería ser una provincia netamente hidroeléctrica. Lo empezó a ser recién cuando el gobierno de Néstor Kirchner encaró la finalización de Yacyretá, obra que estuvo más tiempo detenida que activa mientras duró, y conectó la represa al centro del país por tres líneas de alta tensión. ¿Pero y con Misiones, qué?
 
La conexión de Yacyretá por líneas de media tensión con la vecina Misiones -con su capital a sólo 60 km. aguas arriba de la represa- sucedió mucho después y tras no poca lucha contra la Secretaría de Energía de La Nación. Ésta prefería que una provincia sin hidrocarburos, y además la de mayor densidad demográfica del país por superficie, dependiera de centrales térmicas a gas y diésel, aunque todo eso debiera llegar a la provincia por agua y carretera.
 
Por eso AgendAR coincide bastante con la visión histórica del autor de las líneas precedentes, el ing. Carlos Andrés Ortiz. En el resto de la Argentina donde no es posible la hidroelectricidad, ya sea porque los ríos son pocos, o de escaso caudal, o de poca pendiente, o sencillamente no existen, fue siempre la Secretaría de Energía la que trató de que los hidrocarburos fueran la única forma posible de electricidad de base, es decir disponible 24×7.
 
Por este tipo de cosas Misiones, que habría podido ser enteramente hidroeléctrica desde el 10 de diciembre de 1953, cuando abandonó el status de Territorio Nacional y se volvió provincia, ha vivido casi todo el siglo XX y parte del XXI con «islas de electricidad» en algunas ciudades e ingenios, o bien en red pero racionada a pocas horas por día, o en apagón, o directamente sin red eléctrica ni planes de que la hubiera alguna vez.
 
Yacyretá es un mega-cerramiento del Paraná diseñado en 1926 durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear, decidido en 1976 y comenzado recién en 1983 durante el Proceso. Ya en 2006, tiempos de Néstor Kirchner, operando con el embalse deliberadamente medio vacío y a sólo el 60% de la capacidad de generación instalada, Yacyretá iba camino de volverse otra obra de energía eternamente incompleta.
 
No se podía elevar 7 metros el pelo de agua del lago a su cota de diseño de 83 metros de altura sobre el mar por falta de obras costeras de defensa. Pero con la economía creciendo al 8% anual, como sucedió tras la caída del presidente Fernando de la Rúa, la demanda industrial y domiciliaria era enorme y el país vivía entre apagones.
 
Aún haciendo las obras complementarias a la represa, había trabajo de sobra para defender 500 km2 más que se inundarían. Había por ende que terminar de relocalizar a 80.000 personas remanentes en sus hogares, y reconstruir rutas, puentes, aeropuertos, líneas de alta tensión y puertos inundables en zonas más altas, básicamente en ciudades costeras como Encarnación en Paraguay y Posadas en Argentina.
 
Además, el hecho de funcionar con el pelo de agua a 7 metros debajo de su nivel de diseño hacía que las 20 turbinas Kaplan de 278 toneladas originales operaran con baja presión hidrostática y formando burbujas de cavitación. Esto hacía vibrar excesivamente las enormes piezas y la cavitación -fenómeno destructivo para cualquier metal- causó el desgaste prematuro de sus superficies. Tres deben ser sustituídas. Cada una de estas 20 genera 160 MWe, a capacidad nominal.
 
Yacyretá protagonizó varios sucesivos actos de inauguración, función de gran importancia política en Argentina, donde todo se funda muchas veces aunque no funcione. Pero mirando las cosas como fueron, son y serán, no cuentes totalmente con Yacyretá para electricidad de base. Parece una herejía, pero es la realidad histórica, y el futuro climático. Que ya empezó.
La situación de entregar potencia por debajo de la de diseño se prolongó desde la primera inauguración oficial de Yacyretá por parte de Carlos Menem, en 1994, hasta 2011, cuando la capacidad instalada llegó por fin de los 2100 MWe del debut a los 3200 MWe actuales previstos en la ingeniería original. Para lo cual el gobierno de Cristina Fernández tuvo que desembolsar U$ 500 millones adicionales.
 
A todo esto, y sumando demoras y renegociaciones de contratos, el costo inicial presupuestado de Yacyretá se había ido de U$ 1500 millones a U$ en 1976 a 11.500 millones sin las obras complementarias a cargo de CFK. De esa cifra, U$ 1.000 millones fueron costos de consultoría y U$ 7000 millones, costos financieros (sic).
 
U$ 3500 millones desaparecieron misteriosamente del balance contable completo y direcamente no se sabe en qué se gastaron. Pero además -éste es la máxima- U$ 9700 millones de deuda e intereses debieron haber sido aportados por el país copropietario y socio del emprendimiento, Paraguay, cosa que no sucedió jamás.
 
De modo que todo esto lo pagó la Argentina. En 2018 fracasó en el Parlamento Argentino un intento del presidente Mauricio Macri de condonarle el 100% de esta deuda a su par Horacio Cartés, presidente del Paraguay, un «vamo’ y vamo'» que habría terminado con ambos presidentes en chirona en dos países con justicia independiente. Sucedió en ocasión de renegociarse el tratado diplomático base de la Entidad Binacional Yacyretá que administra (es un decir) las obras.
 
Puesto que hay que poner tres turbinas nuevas de 90,2 MWe cada una en el cerramiento de Añá-Cuá y cambiar por nuevas unidades 3 de las 20 de 160 MWe del cerramiento principal, debía renegociarse el tratado original. Además, Argentina solía cobrarse en electricidad, ya que en teoría ésta se divide 50 u 50%, pero Paraguay (poco poblado y sin industrias) sólo se quedaba el 13%. Sin embargo, el tiempo y la demografía ahora implican una mayor demanda paraguaya y Cartés aprovechó para pedir la condonación total de la deuda.
 
Macri quiso otorgarla, pero tuvo el desatino de hacerlo justamente en el momento de 2018 en que la nueva deuda externa argentina garantizada en dólares y ley extranjera por su mismo gobierno alcanzó valores de défault, es decir se volvió oficialmente impagable. Por ello el Congreso no firmó ese acto de generosidad unilateral, o más probablemente se olvidó de hacerlo. La justicia federal argentino prefirió ajustarse mejor la venda y olvidarse de la espada.
 
Desde que se terminó la conexión a Yaycyretá con una sencilla línea de media tensión y el transformador más difícil de instalar de la historia, por las insólitas demoras, Misiones tiene electricidad de base libre de hidrocarburos por primera vez.
Libre de emisiones de carbono no va a ser nunca, y en esto me permito diferir con Ortiz y otros cultores de la hidroelectricidad. Sucede que éste es un lago caliente y «de baja densidad eléctrica», mucha superficie y generación comparativamente escasa, en el que el agua emite mucho dióxido de carbono por la temperatura de casi toda la masa acuática y la voraz descomposición bacteriana de las algas y de la vegetación muerta del fondo.
 
Pero para Misiones, haberse podido conectar a Yacyretá podría ser un «game changer»: la disponibilidad de potencia de base, disponible 24×7 a año casi completo, eleva un techo de fierro para la instalación de industrias electrointensivas.
 
Ese techo se mantuvo bajísimo e incólume durante todo el siglo XX, y su ruptura es condición necesaria pero no suficiente para que la provincia deje atrás una economía agroforestal extractiva, monopólica, de bajo valor agregado y poco distributiva. Si a la electricidad ahora por fin disponible no se le añade un plan industrial y a éste una plataforma educativa pública muy fuerte, no pasa nada.
 
Entre 1994 y 2011, Misiones era el caso paradigmático en la arquitectura semicolonial del Sistema Argentina de Interconexión, en el que algunas provincias tienen panadería propia pero se mueren de hambre porque los pebetes se comen en la Reina del Plata.
 
Misiones producía electricidad relativamente limpia y poco fluctuante para las megalópolis de la llanura chacopampeana, pero sólo se quedaba con los daños de relocalización forzada de pobladores y de infraestructura, y con los estragos en la pesca costera de especies migratorias (surubíes y dorados), y los nuevos problemas en saneamiento y acceso a agua potable producidos por el embalse.
 
El federalismo eléctrico argentino funciona así. ¿Qué parte de la hidroelectricidad de las 6 represas de la cuenca del Comahue se consume en Neuquén o Río Negro, provincias despobladas y casi libres de industrias? Prácticamente nada. Va casi toda por líneas de alta tensión hasta el AMBA. Pero al menos las represas en zonas montañosas rara vez presentan problemas locales.
 
La única represa patagónica que genera electricidad que se queda en zona es la chubutense de Futaleufú, cuyo producto se usa para reducir bauxita en la planta de aluminio de Aluar, en Puerto Madryn. Ese pequeño escalón de valor agregado diferencia a Chubut de otras provincias reducidas a ser colonias energéticas de la región central del país.
 
El embalse de Yacyretá es el mayor lago artificial del país por superficie (1600 km2), pero es poco profundo: cubrió con entre 21 y 25 metros de agua un paisaje irregular lleno de vegetación selvática no removida que terminó inundada y se va pudriendo, es relativamente caliente todo el año, tiene ciudades costeras importantes cuyas cloacas desaguan en él, y durante las olas de calor es propenso a la floración de algas cianófitas que le dan un gusto insufrible al agua, sin importar cuánto se invierta en su potabilización, y que cuando se mueren son comidas por bacterias que emiten dioxido de carbono y metano. Es una solución, pero también un problema.
 
Para ponerse en situación, Argentina tiene un único lago mayor que el de Yacyretá, el Argentino, en la cordillera de Santa Cruz, con 1850 km2. Pero es natural (se formó hace 18.000 años sin tener que desalojar a nadie con la Gendarmería), es glaciario, llega a 850 metros de profundidad, está casi deshabitado, y el agua de deshielo es imputrescible, aún con su carga de sedimento glaciario, por lo fría y profunda. En suma, éste lago atrae a una parte sustancial del millón de turistas extranjeros que recibe el país: es una solución, no un problema. Y la construyó la señora Geología, sin costos para el país. Ni financieros. Ni de consultoras.
 
El de Yacyretá fue un problema hasta en términos ingenieriles, porque si bien aprovecha el desnivel de 25 metros de los viejos rápidos de Apipé, hoy tapados por el agua, tiene una sola orilla elevada y de piedra sobre Corrientes. La orilla paraguaya es de barro y sin relieve, de modo que el lago inundó cantidad de tierras inundables en ese país, que fueron compradas ad-hoc y a precio vil por los jerarcas del Partido Colorado para que el financista de obra (el Banco Mundial, cuándo no) les pagara grandes indemnizaciones. Que a su vez terminó repagando la Argentina, pero esa historia va después.
 
Salvo por la orilla correntina de Yacyretá, el represamiento tiene todas las contras de los ríos de llanura, materia de la cual si la URSS todavía existiera podría dar cátedra, y Brasil la da hoy en la planicie amazónica. Para que el nuevo embalse no inundara una quinta parte del Paraguay, en el caso de Yacyretá hubo que inventarle al Paraná una orilla artificial de 60 km. de longitud y 44 metros de alto.
 
El lago tiene otros problemas más inesperados, especialmente con las grandes fluctuaciones de nivel por la alternancia climatológica cada vez más frecuente y potente de oscilaciones «Niño» o «Niña», vinculadas a su vez al recalentamiento global.
 
Son variaciones de lluvias y de caudales fluviales que se salen por mucho de los prolijos registros del Servicio Meteorologico Nacional y del Instituto Nacional del Agua a lo largo del siglo XX. Muestran una nueva realidad climática cuyos límites y medias todavía no se disciernen porque parecen en evolución desfavorable, y además rápida.
 
Hoy, en años «normales» (algo cada vez menos frecuente) Yacyretá suministra hasta el 22% del fluído eléctrico circulante en el Sistema Argentino de Interconexión (cifra de 2017, año récord de turbinamiento de agua del enorme embalse. Pero en la seguidilla de años de sequía y variante de la «Superniña» de 2019 a 2022, el fondo del Paraná se volvió caminable por primera vez en tiempos historiográficos, y en 2021 Yacyretá estaba operando al 33% de capacidad por falta de agua turbinable.
 
Aunque están regulados por lluvias monzónicas en sus nacientes, nadie esperaba que nuestros dos ríos verdaderamente gigantes por caudal histórico medido durante más de un siglo, el Paraná y el Uruguay, mostraran que tal vez no son recursos realmente de base. Al menos no en años de Niña intensa, y menos con tres años así al hilo. Hasta los que venimos hablando del costo del cambio climático para el país desde los ’80 nos quedamos asombrados.
 
Por lo demás, el hecho de que al lago de Yacyretá hubo que fabricarle una «orilla dura» artificial elimina casi totalmente su capacidad de almacenamiento en años húmedos, o «de Niño». Si el caudal es excesivo, hay que tirar agua sin turbinar por el vertedero. No hay modo de acumularla a espera de usarla en años secos. La geografía impone esas rigideces a la ingeniería hidráulica.
 
Esto lleva a esa vieja verdad soviética, redescubierta una y otra vez por Brasil en lo que va de este siglo: construir represas en zonas de llanura es carísimo, y a veces crea más problemas de los que resuelve. Por eso sobre el mismo río Paraná, sólo 400 km. aguas arriba de Yacyretá y con igual caudal a gestionar pero sobre una caída de 120 metros, Brasil ostenta la represa de Itaipú, que está en una zona más serrana y por ende permitió instalar 20 turbinas de 700 MWe cada una, que suman 14.000 MWe, sin tener que construir ninguna orilla artificial, y eso en un lago de 1400 km2.
 
Eso es lo que se llama un lago «de alta densidad energética». Hasta la construcción de la central de las Tres Gargantas sobre el Yangtsé en China, Itaipú fue la mayor central del mundo, y sigue siendo la más productiva.
 
Hay que aprovechar la geografía, más que combatirla o remediarla. Es lo que se hizo con la otra gran obra hidroeléctrica a la que se conecta Misiones, que es la mucho más pequeña represa de Urugua-í. Con un lago de aproximadamente 90 km2 y 77 metros de profundidad encajado firmemente entre laderas de piedra, esta obra almacena mucha agua y aprovecha bien las variaciones estacionales o de largo plazo del arroyo Urugua-í.
 
Es un lago «de alta densidad energética». Con apenas dos turbinas de 60 MWe logra ha llegado a producir hasta el 38% de la demanda eléctrica provincial. Y con las obras complementarias del túnel Urugua-í, que aportan al lago agua de otros arroyos, al momento de inaugurarse este conjunto, logró superar en un 20% el consumo eléctrico misionero.
 
Al no tratarse Urugua-í de una obra binacional, a lo sumo hubo que lidiar con la corrupción de las constructoras y operadoras locales (básicamente, el grupo SOCMA), que logró triplicar el costo de construcción, pero no -como en el caso de Yacyretá- multiplicarlo por siete, hazaña imposible incluso para la Argentina, y que requirió del concurso del Partido Colorado y el Banco Mundial. Con Urugua-í, por el contrario, no hubo necesidad de erradicar ciudades o poblaciones, ni de pagar resarcimientos siderales a habitantes de la zona.
 
Obra sensata, Urugua-í sufrió todo tipo de ataques por los ecologistas argentinos de los cuales Yacyretá, gran paradoja gran, estuvo bastante más exceptuada. Gente bienintencionada y falta de información tecnológica, en su mayoría, los ecologistas, pero hay agrupaciones multinacionales famosas -en realidad, son empresas- a las que Ortiza llama «ecópatas». Y le tomo ese hallazgo. Buena síntesis.
 
Todo lo cual me lleva a entenderme razonablemente bien con el ing. Carlos Andrés Ortiz. Comparto algo de su entusiasmo por la hidroelectricidad de base, y no tengo un acuerdo pleno con él sobre continuar lo hecho en Yacyretá con otra obra similar aguas arriba, en Corpus. ¿Otra vez sopa? Nunca segundas partes fueron buenas, especialmente cuando las primeras tampoco dan para brindar por ellas.
 
Lo cual me lleva de nuevo a la tesis de que las dificultades que ha tenido Misiones para acceder a electricidad de base libre de hidrocarburos han sido parecidas a las del resto del país con la otra gran fuente de potencia, una que no pide ni ríos gigantes ni paredes de piedra, ni auxilios técnicos o económicos de la mafia del Banco Mundial. Me refiero a la energía nuclear.
 
Como le sucede al amigo Ortiz con las obras hidro, el problema para su despliegue ha sido la multinacional muchachada del petróleo y el gas, reunida en ese alegre club hidrocarburífero pagado por el estado nacional, la Secretaría de Energía, y ayudada por multinacionales de la ecología rentada, como Greenpeace.
 
A las que les terminaremos por doblar el cuello, por mucha plata que tengan para desparramar y mucho lobby que hagan en los pasillos y los medios. El trabajo conjunto de la Comisión Nacional de Energía Atómica, de la empresa INVAP y de Núcleoeléctrica Argentina SA, es decir del estado, nos ha dado el mayor elenco de expertos atómicos del Hemisferio Sur.
 
No es la historia la que nos obliga a ser menos imbéciles. Es el cambio climático.
 
Daniel E. Arias.

India inaugura una planta gigante de radioisotopos medicinales, construida por INVAP

El gobierno de la República de la India, firmó un Contrato con INVAP en el año 2014, bajo la modalidad llave en mano, para la provisión de una facilidad de producción de Molibdeno 99 (Mo-99) para el BRIT organismo del Department of Atomic Energy (DAE) de la República de la India. El objeto de la planta es producir Mo-99 para aplicaciones médicas, basado en el uso de Uranio de bajo enriquecimiento (LEU por sus siglas en Ingles) mediante un proceso desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Esta planta de producción de radioisótopos se enmarca dentro de los usos pacíficos de la energía nuclear y el acuerdo bilateral que, a tales fines, ha firmado Argentina con India. El proyecto denominado “LEU based Mo-99 Production Facility” (FMP), ganado por INVAP en una licitación internacional, tiene por objeto la producción de Mo-99, una herramienta esencial para la atención médica que se utiliza con fines diagnósticos en medicina nuclear. El 24 de agosto de 2022, INVAP con participación de personal de la CNEA y del BRIT completó exitosamente la puesta en marcha de la Planta cumpliéndose con el objetivo de performance y calidad establecido en el contrato. La autoridad competente de la India ha determinado formalmente que los radioisótopos de la planta suministrada por INVAP se corresponden con los estándares de uso médico requeridos por India. La provisión de INVAP incluyó el diseño, fabricación y suministro de componentes, instalación y puesta en marcha de la planta, construida en el Centro Atómico BARC en Mumbai en la República de la India. Además contempló el entrenamiento del personal de BRIT para la operación y mantenimiento de la planta, que fue llevado a cabo en Argentina y en India.

Presentan un proyecto en Diputados para actualizar las becas del Conicet

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Un proyecto legislativo presentado por la investigadora Nuria Giniger y el diputado Pablo Carro en la Cámara Baja busca la ampliación de los derechos de los becarios y de las becarias del Conicet. Entre otros aspectos, propone que sus estipendios se actualicen conforme lo hacen los montos que cobran investigadores de carrera, al tiempo que contempla el reconocimiento de aspectos centrales como el aguinaldo y los aportes previsionales para una población de trabajadores cercana a los 11.500. Si bien fue presentado desde el Frente de Todos, el proyecto es apoyado por legisladores y legisladoras de diferentes espacios políticos. Se trata de una norma que tiene como fin garantizar una serie de derechos que, históricamente, estuvieron en disputa. Los becarios y becarias del Conicet –personal joven (por lo general tienen entre 27 y 35 años)– constituyen mano de obra calificada, y motor de las investigaciones más pujantes que el sistema científico y tecnológico produce. Uno de los primeros artículos de este texto, en esta línea, prevé la actualización de sus estipendios “de manera automática en función de los montos que perciban los Investigadores Asistentes de Carrera”. Para ello, la proporción será la siguiente: “el estipendio de la beca de Doctorado equivale al ochenta por ciento de lo percibido por un Investigador de Carrera Asistente, mientras que el de la beca de Postdoctorado equivale al noventa por ciento de lo percibido por un Investigador de Carrera Asistente”.
En diálogo con Página 12 lo explica Giniger: “El objetivo es resolver de algún modo la deuda con respecto al derecho de los becarios y becarias. Hay varios temas que nos interesan y se incluyen en el proyecto: el primero es que el aumento del estipendio quede anclado al incremento de la paritaria; el segundo es el aguinaldo, esto es, un derecho que los becarios y becarias hoy no tienen; también el reconocimiento de los aportes previsionales; y la incorporación al sistema de obras sociales, ya que acceden a una cobertura médica que el Conicet hoy paga de manera tercerizada”. Luego la investigadora y referente en la redacción del proyecto propone: “Desde el macrismo, la obra social que tienen los becarios se caracteriza por un montón de problemas. Cualquier modificación que realizan, aunque sea temporal, es muy engorrosa y lleva muchísimo tiempo. A veces es tan lento todo el proceso de altas y bajas que la gente se queda durante un período sin cobertura. Todas las semanas levantamos casos de personas a las que se le cayó la obra social”. Vale destacar que durante esta gestión ya se han realizado algunas conquistas al respecto. A mediados de abril, el gobierno anunció la quinta jerarquización salarial para personas becarias y quienes se dedican a la investigación, y como resultado podrán alcanzar los niveles salariales de 2015. La nueva jerarquización salarial del 10 por ciento se efectivizará a partir de junio y se otorgará de manera complementaria a los aumentos previstos por el acuerdo paritario. A la fecha, el salario bruto promedio de una beca doctoral es 212 mil y el de una posdoctoral 253 mil. Aunque las propias autoridades reconocen que no es suficiente, manifiestan y demuestran la voluntad política de proponer mejoras.

Problemas a resolver

De manera reciente, ATE Conicet realizó un informe que se deriva de una encuesta a los becarios y becarias del Consejo, en la que se les consultó sobre cómo era el ejercicio de sus derechos laborales. De los casi 11.500 becarios en todo el país, fue respondida por 3200 en apenas 20 días, con lo cual, constituye un universo representativo. Las principales problemáticas declaradas fueron la falta de aportes jubilatorios, aguinaldo y los bajos salarios. En efecto, confían en que un nuevo marco legal podría mejorar su presente. Dice el informe: “La mayoría de ellxs destinan gran parte de sus ingresos en alquileres de vivienda, y afirman que el aguinaldo no solo es un derecho que no tienen reconocido sino que ayudaría a cubrir gastos que les permitan la reproducción de la vida digna. Así, el 99 por ciento de lxs becarixs encuestadxs consideran que es nuestro derecho acceder a aportes previsionales y aguinaldo”. También se destacó un eje vinculado a las violencias en el sector cuya denuncia suele llevar a consecuencias negativas para los propios denunciantes: 1 de cada 10 declaró haber sufrido violencia o maltrato de parte de su director. A pesar del combate activo, la estructura continúa siendo patriarcal.

La ciencia como inversión

Durante los diferentes mandatos kirchneristas, el campo de la CyT exhibió un crecimiento y robustecimiento a destacar. A la creación del MinCyT en diciembre de 2007, le sucedieron los avances en materia nuclear, satelital, radares y software, la creación de Raíces (repatriación de cerebros) y Pampa Azul (puesta en valor del Mar Argentino) como políticas de Estado. También se fomentaron el incremento en las plantillas de investigadores y becarios, la ampliación de infraestructuras; y en el plano comunicacional, la creación de Tecnópolis, de TecTV y el Centro Cultural de la Ciencia. A partir de 2019, el gobierno de Alberto Fernández cumplió con su promesa de recuperar el MinCyT degradado a Secretaría durante el macrismo; se duplicaron los ingresos a la Carrera del Investigador Científico y aumentaron los becarios; se creó el Plan de Fortalecimiento de los Recursos Humanos de los Organismos de CyT (que incorporó mil científicas y científicos a los organismos dependientes del Poder Ejecutivo Nacional); se relanzó el Raíces y el Pampa Azul antes desfinanciados; se sancionó la Ley de financiamiento de la CyT; y se creó la Unidad Covid-19 en una época crítica. En el presente, existen políticas activas para federalizar el sistema, construir nueva infraestructura (Construir Ciencia) y comprar equipamiento de punta (Equipar Ciencia). Deudas y pendientes que comienzan a saldarse.