lunes, 27 julio, 2026 - 2:46 pm

Argentina negocia con Finlandia la contrucción del buque antartico

La Argentina avanzó en los últimos días en las negociaciones finales con Finlandia para concretar los detalles técnicos pendientes para avanzar con la construcción conjunta del buque polar logístico Antártico denominado «ARC 133» que será utilizado para el transporte de equipos e investigadores a las bases antárticas y complementará las tareas del rompehielos Irizar. La embajadora de Finlandia en Argentina, Nicola Lindertz, junto con autoridades del Ministerio de Defensa y del astillero Tandanor definieron ayer los pasos a seguir para avanzar en el proceso de construcción del buque polar para la Armada Argentina. Durante la reunión, se discutieron aspectos generales referidos a la organización del personal y del proyecto que llevan adelante la empresa Aker Arctic Technology y el astillero Tandanor, así como también la planificación y la adecuación al marco regulatorio de cada país. También se abordaron aspectos técnicos como la precisión del diseño de concepto y especificaciones, formato del casco, sistemas de propulsión y principios generales a aplicar.
Según confiaron a El Cronista fuentes calificadas de las Fuerzas Armadas y de Defensa el proyecto conjunto de Argentina y Finlandia tendrá un costo de 200 millones de dólares, se llevará adelante entre los próximos cuatro años y estará financiado por medio del Fondo Nacional para la Defensa (Fondef).

Las negociaciones

La reunión de Defensa con la embajadora Lindertz es la continuidad de las negociaciones que mantuvieron hace 10 días el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, junto al jefe de Gabinete, Héctor Mazzei y el subsecretario de Investigación Científica y Política Industrial para la Defensa, Roberto Adaro, en el edificio Libertador a una comitiva de Finlandia, encabezada por el secretario Permanente de Defensa finlandés, teniente general Esa Pulkkinenv, con el objetivo de avanzar en el proceso de construcción del buque polar para la Armada Argentina. La decisión del Gobierno es que la empresa Aker Arctic Technology y el astillero Tandanor se ocupen de la construcción completa del buque logístico Antártico denominado «ARC 133» que será utilizado para el transporte de equipos e investigadores a las bases antárticas de Argentina, así como también para fines de investigación. El proceso de construcción, que se inició en 2020 con financiamiento del Fondo Nacional de la Defensa, se encuentra bajo la supervisión y el asesoramiento de los ingenieros de la firma finlandes.
Autoridades de defensa se reunieron con sus contrapartes de Finlandia
Según dijeron especialistas en el tema, la construcción de este buque polar permitirá al país contar con una embarcación de desarrollo propio para complementar la acción del rompehielos ARA «Almirante Irízar» en la campaña antártica. Asimismo, a partir de esta adquisición se busca mejorar tanto el aspecto presupuestario como la potencialidad logística. La primera etapa del proyecto se inició oficialmente en Buenos Aires en mayo de 2022 pero el objetivo es continuar desarrollando el diseño de este navío, que en conjunto con el Rompehielos A.R.A. Almirante Irizar (de diseño y construcción también de Finlandia), aprovisionará las trece bases Antárticas Argentinas.
El Ministerio de Defensa, la Armada Argentina y Aker Arctic habían empezado el diseño de concepto entre 2014 y 2015. Pero luego ese proyecto quedó en una pausa. Desde entonces, entraron en vigor el Código Polar de la Organización Marítima Internacional (OMI) y otras regulaciones internacionales, paralelamente a la ocurrencia de avances tecnológicos. Por estas razones, el diseño fue actualizado para reflejar los cambios en la reglas y regulaciones, y se mejoraron los requerimientos de misión. La cooperación entre Argentina y Finlandia en el contexto marítimo cuenta con una larga historia, que se remonta a la construcción del Almirante Irizar en el Astillero Wärtsilä en Helsinki, hace poco menos de 50 años. El Irizar es un buque científico y de soporte logístico que aprovisiona las bases Antárticas Argentinas. En el 2007 sufrió un incendio devastador y fue exitosamente reparado y modernizado en Tandanor.

Los detalles técnicos

El monto total del proyecto será de 220 Millones de dólares que incluye recursos para ampliar capacidades de Ingeniería, Construcción y Gestión de Materiales. Entre las características principales del buque polar es que es de Clase Polar PC4 según la normativa armonizada de la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación.
En términos resumidos, el buque cuenta con estructura y potencia para operar libremente durante el verano en el Norte de la Península Antártica con posibilidad de acceder hasta Belgrano II (nuestra base más próxima al Polo Sur, situada en la costa del Mar de Weddell) ante la eventualidad de reemplazar al Rompehielos Irizar. El buque articulará todo el sistema logístico antártico, incluyendo la Base Integrada Ushuaia y la Base Conjunta Petrel. Según indicaron en las Fuerzas Armadas, cumple toda la Normativa Internacional en vigor y tiene una Eslora (Largo) de 131.5mts; la manga (Ancho): 23.6mts, un calado (Distancia vertical entre la superficie del agua y el extremo inferior del casco) de 8.0mts. Y  una velocidad Máxima en aguas libres mayor a 16 Nudos.(29Km/h). La velocidad en Hielo Marino del Primer Año es de 2 Nudos (3,6 Km/h) avanzando sobre hielo enrasado de 1m de espesor con 20cm de nieve sobre él. Y la autonomía de 15000 Millas Náuticas. (con dos de los tres motores principales en funcionamiento, al 85% de potencia y cargado hasta el calado de diseño). Este buque puede operar en una temperatura del aire de +35ºC a 30ºC (Casco: -40ºC). Y de temperatura del agua de +32ºC a -2ºC. El buque polar en construcción tiene capacidad para  190 plazas distribuidas según y una capacidad de Carga para transportar la totalidad de los insumos que hoy demanda un Ciclo Logístico Antártico Anual (Campaña Antártica de Verano e Invernada), permitiendo liberar la demanda de empleo del Rompehielos A.R.A. «Almirante Irizar» tanto para desarrollar actividades científicas como para, en conjunto, reducir el tiempo total del despliegue. También pueden Operar y Hangarar sobradamente dos Helicópteros Sea King (H3) y su logística de despliegue. Dentro del diseño, se han contemplado otros helicópteros previendo la incorporación de un nuevo tipo a futuro. Como aclaración: La distinción entre sólo operar o incluir también el hangarado, está asociada a la capacidad del tipo de helicóptero de plegar las aspas de su rotor (hélice) principal.

El embajador Stanley dijo que EE.UU necesita más herramientas para competir con China en America Latina

0
  1. El embajador norteamericano en la Argentina, Marc Stanley, dijo en Washington que Estados Unidos necesita “más herramientas” para competir con China en América latina, un inusual reconocimiento público por parte de un funcionario de la ventaja con la cual corre el gigante asiático, que está haciendo multimillonarias inversiones en infraestructura en la región.

Stanley participó en un panel en el Diálogo Interamericano junto con el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, una charla moderada por la directora de la organización, Rebecca Bill Chavez, que abarcó varios temas de la relación bilateral entre los cuales sobresalieron los puntos de tensión por el vínculo con Pekín, y el avance de China en América latina, una realidad que preocupa enormemente en Washington, tanto a demócratas como a republicanos.

“Nuestro país necesita tener más herramientas para ser más competitivos con China en muchos casos”, dijo Stanley ante una pregunta sobre qué podía ofrecer Estados Unidos para emparejar la competencia con China en la región. El diálogo entre Argüello y Stanley ofreció una mirada a la muy estrecha relación de trabajo que forjaron ambos embajadores, y sobre la cual se ha asentado la relación bilateral en los últimos años, vital para la Argentina en su vínculo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Argüello, quien abrió el panel, se refirió a Stanley como “mi amigo”, reconoció diferencias y visiones distintas entre ambos gobiernos. “Pero trabajamos juntos”, afirmó. Stanley contó que rompió las reglas luego de ser designado por el presidente Joe Biden al hablar con Argüello antes de que lo confirmara el Senado, y dijo que desde entonces han sido “grandes socios”.

“Tenemos tanto en común, en mi mente más que con cualquier otro país de los que he estado en América latina”, dijo Stanley al hablar sobre la Argentina.

El presidente Joe Biden se reúne con el presiente argentino Alberto Fernández en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, el miércoles 29 de marzo de 2023. (AP Foto/Susan Walsh)
El presidente Joe Biden se reúne con el presiente argentino Alberto Fernández en la Oficina Oval de la Casa Blanca en Washington, el miércoles 29 de marzo de 2023. (AP Foto/Susan Walsh)
 

Ambos embajadores se explayaron sobre las oportunidades para ambos países, y Stanley se mostró muy optimista sobre el futuro del país pese a la crisis. Argüello enfatizó la enorme oportunidad que existe para la Argentina como proveedor de litio de Estados Unidos, y dijo que ambos gobiernos estaban trabajando pudiera acceder a los beneficios fiscales que existen en Estados Unidos, impulsados a través de una ley del gobierno de Biden para los países con los que existe un acuerdo de libre comercio. La charla giró luego a China, un tema en el que Stanley se explayó bastante al remarcar advertencias ampliamente conocidas de Washington. Una de las principales: Stanley dijo que China “quiere tener una presencia militar en América latina”. Y también dijo que están preocupados por la licitación de la red 5G, que podría quedar en manos del gigante Huawei, un destino que Washington cree entregaría toda la información que circula por la red al gobierno chino. “Todo esto podría ser muy peligroso”, advirtió el embajador.

Ya en la ronda de preguntas, al ser consultado acerca de qué puede ofrecer Estados Unidos para emparejar la competencia con China, Stanley reconoció que necesitan más herramientas.

Una cosa que aprendí en Argentina es que se necesitan dos para bailar tango. Creo que nuestro país necesita estar más comprometido. Creo que necesitamos tener más herramientas para ser competitivos con China en muchos casos, y no tengo miedo de decir eso, a los senadores, les digo eso a todos”, dijo Stanley. “Estoy de acuerdo en que las acciones tienen consecuencias y la inacción tiene consecuencias y necesitamos más herramientas”, insistió luego.

Stanley dejó entrever que una de las opciones es permitir que países como la Argentina, que es un país de ingresos de nivel medio, puedan acceder a programas de financimiento con el Eximbank, el Banco Mundial y otros bancos internacionales y obtener oportunidades que a menudo esos son para los países de bajos ingresos. Se trata de un tema que también ha puesto sobre la mesa el Gobierno, y el ministro de Economía, Sergio Massa, y que ha cobrado mayor importancia con la sequía y la falta de dólares que sufre el país este año.

En esta foto publicada por la agencia de noticias Xinhua, el presidente chino, Xi Jinping, a la derecha, y el presidente argentino Alberto Fernández posan para una fotografía antes de su reunión bilateral en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, el domingo 6 de febrero de 2022. Fernández está en Beijing para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno. (Liu Weibing/Xinhua vía AP)
 

“China tiene la capacidad porque sus empresas, las empresas constructoras, son estatales. Nosotros no tenemos eso, ellos pueden tomar una decisión en un instante”, continuó Stanley, al referirse a la expansión de la infraestructura provista por China en la región. “Aprendí en economía que no existe tal cosa como un almuerzo gratis. Y a menudo, esos proyectos que son baratos vienen con muchas condiciones. China puede presentar acuerdos más rápidamente a los países de los que tenemos en nuestra caja de herramientas. Creo que tenemos que trabajar en nuestra caja de herramientas y dar más herramientas a nuestros embajadores y misiones. También creo que tenemos que trabajar con los argentinos exactamente qué tipo de herramientas quieren que tengamos. ¿Dónde les gustaría que entremos en juego? ¿AgrÍcola? ¿Minerales? ¿Capital humano? ¿Desarrollo nuclear? ¿Son los ríos?”, agregó el embajador norteamericano.

Como una muestra de avance en la relación bilateral, Stanley mencionó la posibilidad de que la Argentina adquiera aviones caza norteamericanos F-16 en vez de aviones chinos. Eso, dijo, era impensado cuando llegó a Buenos Aires. Ahora, Estados Unidos puede ofrecer un paquete que a su juicio es “competitivo”.

Estamos progresando, pero aún no es perfecto. Hay oportunidades para Argentina y hay oportunidades para Estados Unidos, pero se necesitan dos para bailar tango”, cerró.

Por primera vez, una mujer preside IDEA, la vitrina del mundo empresario

0
Por primera vez en los 63 años de historia de IDEA, una mujer preside la entidad empresaria. Se trata de Paula AltavillaCountry President Argentina, Uruguay, Paraguay de Schneider Electric, quien ya era vicepresidente 1ª de la entidad y lideró el Coloquio de 2021. En tanto, Santiago Mignone, Country Senior Partner de PwC Argentina, designado tesorero, es quien preside el 59° Coloquio IDEA, que se desarrollará del 4 al 6 de octubre en Mar del Plata.
Además de Altavilla y Mignone, integran el nuevo Comité de Dirección de IDEA: Roberto Alexander, Presidente y Gerente General de IBM Argentina, como vicepresidente 1º; Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, como vicepresidente 2ª; y Guillermo Lipera, Socio Gerente de Bulló Abogados, como secretario.
“Es un orgullo y un honor presidir una entidad empresaria como IDEA, comprometida con el desarrollo del país en su conjunto y, en particular, con la creación de empleo privado formal”, destacó Altavilla. “Aunque IDEA es famosa por su coloquio anual en Mar del Plata, ese evento es solo la punta de un iceberg de un trabajo intenso de relacionamiento, diálogo y construcción de acuerdos con toda la dirigencia del país”, agregó. Por otra parte, “IDEA es también un espacio de constante intercambio de los niveles de gerenciales de las empresas y un ámbito de formación, gracias a su Escuela de Negocios”, enfatizó.
“Hoy más que nunca es relevante el rol de la dirigencia empresaria en la construcción de acuerdos que excedan la coyuntura inmediata y permitan que el país retome un sendero de desarrollo sostenido”, sostuvo el director ejecutivo de IDEA, Daniel González. En este sentido, “la entidad seguirá trabajando para llegar al 59° Coloquio con propuestas concretas y factibles sobre los desafíos que enfrenta el país, incluyendo temas fiscales, laborales e institucionales, entre otros”, anticipó.
La renovación de autoridades se definió en la asamblea anual ordinaria, que tuvo lugar el jueves 27 de abril. Durante el encuentro, también se presentaron los dos ejes temáticos centrales de IDEA en 2023: la visión país y el management. Estas temáticas serán abordadas en los principales eventos que llevará adelante IDEA en lo que resta del año: Experiencia IDEA Management (8 y 9 de junio, con foco en innovación y liderazgo); Experiencia IDEA Agroindustria (9 y 10 de agosto), el encuentro de Impuestos (24 de agosto), el de Abogados (14 de septiembre) y el de Pymes (9 de noviembre); y el Coloquio (4, 5 y 6 de octubre). Además de los miembros del Comité de Dirección, integran el Directorio de IDEA otros 31 directores, entre dueños de empresas grandes y pymes, CEOs y altos ejecutivos de diferentes sectores.

Se abre la Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales

0
El Ministro de Ciencia, Daniel Filmus, encabezó la ceremonia de bienvenida de las alumnas y alumnos de la industria espacial e instituciones promotoras y usuarias de tecnología espacial, que tomarán parte de esta carrera de posgrado organizada por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FI-UBA), el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, el INVAP y UBATEC.
Esta tarde en la Biblioteca del Centro Cultural de la Ciencia (C3) tuvo lugar el acto de apertura de la carrera de Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales. La actividad fue presidida por el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus; el Director de la carrera y asesor especial del Ministerio, Guillermo Salvatierra; el Director Ejecutivo y Técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Raúl Kulichevsky; el Gerente de Servicios de Integración Tecnológica de INVAP, Juan Carlos Rodríguez; y Alejandro Martínez, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). En sus palabras, el Ministro Filmus afirmó: “Sabemos que la ciencia y la tecnología es una herramienta enorme de integración de nuestros países y que la soberanía pasa hoy por la ciencia y la tecnología. Esta es un área sustantiva para el bienestar de nuestros pueblos, y estamos muy contentos de que estén acá”. Asimismo, el Ministro de Ciencia celebró la concreción de este programa académico: “Esperamos que esta sea la primera iniciativa académica de estas características, y que todos los años podamos llevar adelante este tipo de propuestas. Es un orgullo que hayamos podido articular estas instituciones, que tienen tanta densidad y son tan sofisticadas”. Y concluyó: “Si sumamos toda la inversión en ciencia y tecnología de los países latinoamericanos, hoy no igualamos la inversión que tiene Francia en esa materia. ¿Cómo podemos competir en ciertas áreas si no nos integramos, si no sumamos esfuerzos? Todos tenemos los mismos problemas, tenemos que integrarnos para tener resultados mejores”.
En su alocución, Guillermo Salvatierra agradeció a los miembros de las embajadas que se hicieron presentes y expresó: “Estamos sumamente orgullosos de que se hayan acercado a esta propuesta en el marco de los programas de cooperación internacional que tiene el Ministerio de Ciencia y la CONAE, que con estos socios han puesto a disposición un sistema de becas que nos ha permitido conformar este equipo”. La Especialización cuenta con la participación de 26 alumnas y alumnos de la industria espacial e instituciones promotoras y usuarias de tecnología espacial, con un 35% de participación de mujeres. Además se encuentran cursando 10 estudiantes extranjeros, con representación de todas las agencias y entidades espaciales latinoamericanas, como ser la Agencia Boliviana Espacial; la Agencia Espacial Brasileña; la Asociación Chilena del Espacio; la Agencia Espacial Mexicana; la Agencia Espacial del Paraguay; la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial del Perú; la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales; la Oficina Nacional de Hidrografía y Geodesia de Cuba; y el Cluster Aeroespacial de Costa Rica. Adicionalmente, intervienen profesionales de las principales empresas de la industria espacial argentina y entidades relacionadas.
Participaron también en el evento autoridades organizadoras del posgrado e integrantes de embajadas y consulados de las nacionalidades de las y los estudiantes cursantes. El posgrado es un esfuerzo asociativo de los principales protagonistas del plan espacial argentino, y tiene como finalidad compartir la experiencia de 30 años de desarrollo de la actividad espacial en nuestro país con los países de la región y contribuir a la formación de recursos humanos de calidad para la industria. Está dictado por los profesionales de CONAE, INVAP o docentes de la Facultad de Ingeniería de la UBA, que dictará cursos de tecnología espacial, planificación y dirección de proyectos espaciales complejos, construcción, puesta en marcha, operación, inspección y mantenimiento de equipamiento espacial, para desarrollar en los o las profesionales capacidades integrarse en equipos interdisciplinarios de Investigación y Desarrollo Tecnológico y/o de aplicación en la Industria Aeroespacial.
El egresado o la egresada de la Carrera de Especialización en Industria y Sistemas Aeroespaciales tendrá la formación necesaria para gestionar proyectos espaciales complejos en instituciones tecnológicas, agencias espaciales, empresas de la industria aeroespacial, destacándose su capacidad de trabajo en equipos interdisciplinarios para la solución de problemas específicos del sector y para el desarrollo de cambios tecnológicos y operativos con el fin de satisfacer las necesidades de los sectores productivos y del entorno institucional del ecosistema espacial. Más información aquí

Comercio exterior Argentino: Brasil, China, Estados Unidos y resto del mundo

Reproducimos esta exhaustiva y detallada radiografia del comercio exterior argentino de HORACIO ROVELLI y comentamos sus conclusiones. La Argentina, en el año 2022, tuvo récord de ventas y de compras con el exterior, teniendo en cuenta los datos que son por declaraciones juradas, sin contemplar la sub-facturación de exportaciones y la sobre-facturación de importaciones. Se declararon exportaciones por 88.466 millones de dólares, y los tres primeros clientes son Brasil, China, y los Estados Unidos.   A Brasil, que es nuestro primer socio comercial, se le vende medios de transporte y autopartes, petróleo y gas, trigo y cebada. Y se le compra tubos soldados por arco sumergido, hierro, acero, utilizados en oleoductos y/o gasoductos (esto tiene nombre y apellido: son, básicamente, las compras de USIMINAS de Brasil donde el grupo Techint posee el 50 % del capital y usa dólares que le compra al BCRA al tipo de  cambio oficial, que, por ejemplo, al día viernes 28 de abril 2023 cotizaba a 228,50 pesos); vehículos para transporte (por la integración particular de las empresas radicadas en ambos países que gozan de reintegros impositivos y de draw back [i]); café, pasta química de madera, etcétera. Con la República Popular China los despachos se concentraron en carne bovina deshuesada, congelada; carbonato de litio; cebada en grano; soja y sus derivados. E importamos de ahí computadoras y teléfonos celulares; suministros industriales elaborados; piezas y accesorios para máquinas y herramientas, plástico y sus manufacturas; grupos electrógenos de energía eólica; circuitos impresos con componentes eléctricos o electrónicos montados para aparatos eléctricos de telefonía o telegrafía; aparatos eléctricos de telefonía o telegrafía con hilos, de telecomunicación por corriente portadora o digital; partes para aparatos receptores de radiotelefonía, radiotelegrafía, radiodifusión, televisión, video monitores y video proyectores, y motocicletas con motor de émbolo alternativo. A su vez, el comercio con los Estados Unidos es de venta, principalmente, de aceites crudos de petróleo; oro para uso no monetario; productos intermedios de otros aceros aleados excluido el inoxidable; aluminio; aceite de soja y aceite de girasol en bruto; limón y sus derivados y otras frutas frescas. En cambio, se importa gasoil; turbinas de gas; carbonato de sodio anhidro; hulla bituminosa; productos inmunológicos y medicamentos envasados; vehículos automotor; máquinas y herramientas. Como lo reconoce la Asociación de Comercio entre Estados Unidos y Argentina AmCham, entre los sectores de mayor relevancia se encuentran el petrolero (apalancado por las inversiones en Vaca Muerta), el suministro de energía (AES), la industria manufacturera (GM, Ford, Goodyear, BASF, DuPont, Whirlpool), seguros (Metlife, Prudential), servicios financieros (American Express, Visa, JP Morgan), servicios profesionales (Accenture, Manpower Group), servicios de información y comunicaciones (IBM, Cisco Systems, Google). A ello debemos sumarle que de las nueve grandes empresas acopiadoras y comercializadoras de granos y derivados, que representan el 80 % de las exportaciones del sector en la Argentina, cinco son estadounidenses: ADM; Bunge; Cargill; Louis Dreyfus; y Glencore. Que en energía y en Vaca Muerta se destacan las firmas Chevron, Apache y Exxon Mobil y en litio y minerales raros, las empresas Río Tinto y Livent y sus acuerdos con Ford Motor Co, la primera, y con General Motors, la segunda. Que el principal acreedor no institucional en la deuda externa argentina es BlackRock, cuya casa central está en Nueva York y lo mismo pasa con los otros fondos de cobertura (Vanguard, PIMCO, Franklin Templeton, etc.). Que el supervisor de nuestra deuda es el FMI, donde el país del norte posee el 17 % de los votos y es el único que tiene poder de veto, a lo que se suma una embajada siempre activa en defensa de los intereses de su país, la más de las veces sin cuidar las formas. Sin embargo, la Argentina tiene una economía que compite en los mismos rubros que los Estados Unidos. Somos el décimo exportador de alimentos y forrajes, dentro de ello, el tercero en soja y sus derivados, pero Estados Unidos es el primero. A su vez, es el principal mercado de granos del mundo y los precios se fijan en Chicago. Hasta el relevamiento de la producción y su almacenamiento en silos en la Argentina es suministrado por los satélites de los Estados Unidos. Ellos saben más que nadie que la sequía en 2022/2023 fue importante y devastadora, pero que vamos a superar el récord de producción de granos y derivados en el 2023/2024. A lo que se le debe sumar la mayor explotación de petróleo y gas de Vaca Muerta, y el pleno funcionamiento del gasoducto Néstor Kirchner, por lo que nos vamos a autoabastecer de combustible en el año 2024 y vamos a ser exportadores netos en el 2025. Más la exponencial explotación y exportación de litio y minerales raros para la tecnología moderna. Sin embargo, sabiendo todo ello, el FMI —pese a que el Ministro Sergio Massa se había visto antes, en la República Dominicana, con la segunda del Departamento de Estado de ese país, Wendy Sherman— no le concedió el crédito puente de 5.000 millones de dólares. Además le dijo que sometía el pedido de adelantamiento del aporte de capital de 10.793 millones de dólares que, según el acuerdo de facilidades extendidas —firmado y autorizado por la ley 27.668—, deben ingresar en los meses de junio, septiembre y diciembre de 2023, a la aprobación del board del FMI . Saben que es una situación de ahogo financiero en el comienzo de la etapa electoral de cambio de gobierno, pero lo hacen por dos razones:
  1. Una, económica. Exigen que se devalúe nuestra moneda para que la deuda sea más difícil de pagar y que compren por la mitad lo que vale el doble, tanto empresas como activos naturales y públicos.
  2. Porque quieren que la nueva administración se le subordine políticamente en el enfrentamiento que tiene con la República Popular China y que graficara la comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson.

China

Una nación soberana, como debe ser la nuestra, no tiene que subordinarse a nadie y sí debe establecer relaciones económicas, comerciales y políticas de iguales entre países independientes. El Banco Central de la República Argentina tiene reservas en yuanes por el equivalente a 19.000 millones de dólares. Que se le pida a China usar los yuanes por 5.000 millones de dólares (cifra que se le fue a pedir al FMI), para “cerrar” las cuentas y pagos de este año, máxime que el año 2024 se obtendría un superávit comercial del orden de los 25.000 millones de dólares, es factible y necesario. Obviamente el país asiático nos vende mayor valor agregado (trabajo incorporado) que los bienes que compra de la Argentina, que sucede en la mayor parte de nuestro comercio internacional, que con China es exacerbado. Pero debe observarse lo siguiente:
  1. En primer lugar, con China tenemos una economía complementaria. Ellos tienen más de 1.400 millones de habitantes y necesitan alimentos, forrajes y energía, bienes y servicios de los que disponemos en abundancia
  2. Que se expanda la forma de pago en yuanes y pesos no es un tema menor, dado que como sucede con todas las operaciones de comercio internacional de nuestro país, debemos comprar dólares para adquirir bienes y servicios [2] y al revés, si, por ejemplo, Chile o Bolivia u otra nación quieren comprar productos argentinos, deben comprar antes dólares para hacerlo.
En gran parte del comercio internacional se va sustituyendo el dólar por acuerdos como los firmados entre India y China, China y Japón, y China y Rusia, donde se opera en forma creciente con las monedas de cada país. Es obvio que esto va en contra de los Estados Unidos, que se beneficia con la fuerte demanda mundial de su moneda y, por ende, financia su déficit fiscal (que, por ejemplo, en el año 2021, fue del 16,7 % de su PIB), en forma mayoritaria, con emisión monetaria, cosa que a nosotros, el FMI nos limita severamente y que fue del 1 % del PIB en el año 2022 y que el FMI fijo en el 0,6 % del PIB en el año 2023 [3]. Es imprescindible que la Argentina propicie acuerdos con otros socios comerciales en nuestras respectivas monedas, que, a su vez, indirectamente, le confieren al peso un mayor valor por su utilización (y mayor demanda de pesos). El problema es la inflación argentina, donde la paridad real o imaginaria, acicateada por los grandes operadores económicos que “dolarizan” permanentemente sus precios y la ganancia, desvalorizan el rol de nuestro dinero. Esa desvalorización es mayor en momentos de crisis, y esas crisis se desencadenan con la pérdida de reservas internacionales del BCRA. La hiperinflación de 1989-1990 se generó cuando José Luis Machinea, presidente del BCRA en ese entonces, el 6 de febrero de 1989, dijo que la autoridad monetaria no tenía más reservas de libre disponibilidad. Ese día el precio oficial del dólar era de 17,82 australes, el gobierno de Menem, cuando asumió (en forma anticipada) el 9 de julio de ese año, lo fijó en 650 australes y la corrida cambiaria se frenó el 1 de abril de 1991, con la convertibilidad de 10.000 australes por un dólar. En ese proceso, se produjeron las privatizaciones que implicaron suficientes ingresos de divisas al país para estabilizar la situación, pero a costa de malvender YPF, Agua y Energía, Segba, Hidronor, Gas del Estado, FFCC, la Caja de Ahorro y Seguros de la Nación, etcétera. No estamos exentos de repetir el mismo mecanismo y entrar en un proceso hiperinflacionario, azuzado por las distintas paridades cambiarias y quienes la propician, ante un BCRA que dilapidó y dilapida reservas internacionales cuando le vende a la paridad oficial dólares a las empresas para que paguen el 40 % de su deuda y/o realicen importaciones al tipo de cambio oficial (el viernes 28 de abril 2023 de 228,50 pesos). Es por eso que un buen comienzo fue que a fin de paliar los efectos de la falta de dólares para pagar importaciones, el Ministerio de Economía activó el 26 de abril de 2023 un nuevo tramo del swap de monedas que el Banco Central tiene con su par de China, por el cual se podrán financiar importaciones pagadas en yuanes por un valor equivalente a 1.040 millones de dólares Este tramo del swap estará vigente durante el mes de mayo y permitirá a las empresas importar bienes desde el gigante asiático sin tener que pagar con dólares. China trata de fortalecer lazos comerciales, de allí que los BRICS (Brasil, Rusia, China e India) se reúnan los días 2 y 3 de junio de 2023 en Ciudad de Cabo —Sudáfrica—, y ofrezca incorporar a 19 países, entre ellos a la Argentina, invitada especialmente por la República Popular.

HORACIO ROVELLI

Comentario de AgendAR:

Los economistas vinculados a la oposición a la actual gestión dicen que Argentina «mendiga» créditos en el exterior (estamos en campaña electoral). La realidad es que se trata de créditos de nuestros proveedores para que les compremos sus productos: las naciones no son ONGs de beneficencia. Señalamos esto porque nuestro peso no se devalúa solo con respecto al dólar, como parecería decir la nota, también se devalúa con respecto al yuan y al real. Estamos de acuerdo en que una devaluación, gradual como está ocurriendo ahora o «brusca», no resuelve nada. Con una inflación desbocada, cualquier tipo de cambio queda atrasado en pocos meses o semanas. También estamos de acuerdo que a Argentina le conviene ingresar a los BRICS para facilitar su comercio exterior y obtener posibilidad alternativas de financiación. Pero eso tampoco es una solución mágica por las razones expuestas más arriba. En realidad, nuestro país debe tomar en cuenta que su comercio exterior con su socio más cercano, Brasil, más el que lleva con los dos gigantes EE.UU y China, solo suma el 31% del total. El otro 69% es con el resto del mundo, que también existe.

Abel B. Fernandez

Un hecho adverso que destacó el talento argentino

0

El martes 9 de mayo próximo, se presentará la edición en papel del libro Crónica de una reparación (im)posible”, que relata los esfuerzos realizados por la industria nuclear argentina para la solución del desperfecto sufrido por la Central Nuclear Atucha I en el 1988.

El libro fue escrito por tres de las personas que formaron parte del equipo que llevó adelante la reparación: Juan Carlos Almagro, ingeniero metalúrgico, vinculado a áreas de desarrollos tecnológicos; Roberto P. J. Perazzo, físico teórico, realizó investigaciones básicas en el Departamento de Física; y Jorge Isaac Sidelnik, físico, que trabajó en las áreas de CNEA dedicadas a la producción de energía.

Con un manejo del relato de los acontecimientos que solo pueden tener quienes participaron de los eventos, los autores exponen con claridad las tareas realizadas y los desafíos que se fueron superando en el desarrollo del proyecto.

Esta edición especial en papel del libro, realizada por el CEDyAT, se presentará oficialmente el próximo martes 9 de mayo en el Auditorio Jorge Sábato de la Sede Central de Nucleoeléctrica Argentina (Francisco N. Laprida 3163, Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires). El evento contará con transmisión simultánea a través del canal de YouTube de Nucleoeléctrica Argentina S.A.

Participarán de la presentación, los autores del libro: Jorge I. Sidelnik y Roberto Perazzo; junto a Susana Hernández, Presidente de la AAPC; José Luis Antúnez Presidente de Nucleoeléctrica Argentina; y la investigadora Clara Ruocco, que será la moderadora del encuentro.

El incidente

En 1988, la Central Nuclear Atucha I sufrió un desperfecto en los canales de combustible del reactor. Los daños en la estructura configuraron distintos escenarios nada favorables en medio de un contexto socioeconómico adverso, sin embargo, gracias a las capacidades nucleares de nuestro país, se afrontó de manera exitosa la reparación y re-arranque del reactor utilizando los recursos de la ciencia, la tecnología y la industria argentina. El libro refiere a cómo un suceso adverso permitió posicionar a nuestro país como referente en la temática a nivel mundial superando exitosamente los incidentes.

Por aquel entonces, los equipos técnicos de la Comisión Nacional de energía atómica afectados a la tarea contaban con experiencias previas en problemas de tal magnitud y complejidad; pudieron sortear el desafío tecnológico de manera exitosa basándose en una sólida experiencia en investigación y desarrollo. Como resultado positivo de esta vivencia, se enriquecieron las capacidades y la historia del sector nuclear argentino.

Atucha I

La Central Nuclear Atucha I, Presidente Juan Domingo Perón, inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina. Fue conectada al Sistema Eléctrico Nacional el 19 de marzo de 1974 y comenzó su producción comercial el 24 de junio de ese mismo año.

Atucha I está ubicada sobre la margen derecha del Río Paraná de las Palmas, a 100 km de la ciudad de Buenos Aires en la localidad de Lima, Partido de Zárate.

Actualmente cuenta con una potencia eléctrica bruta de 362 megavatios eléctricos.

Si bien es la primera central argentina, todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales. Desde 2008 a la fecha, Nucleoeléctrica se encuentra ejecutando el Proyecto de Extensión de Vida de Atucha I, cuya finalización permitirá extender su operación por veinte años adicionales a plena potencia.

 

Nucleoeléctrica Argentina

La empresa produce energía eléctrica mediante la operación de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. La potencia instalada total de sus tres plantas es de 1.763 MW.

Además de operar las plantas y comercializar en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) la energía producida, está a cargo del gerenciamiento de proyectos que aseguren la operación segura y confiable de sus instalaciones, así como también de aquellos que tengan por objetivo la eventual construcción de futuras centrales nucleares en territorio nacional.

Sus actividades están sujetas a los más altos estándares de seguridad y se encuentran fiscalizadas a través de rigurosos controles tanto nacionales como internacionales. La energía nuclear contribuye al cuidado del medioambiente por su competitividad y reducción de emisiones de CO2. Esta fuente de energía no genera gases ni partículas causantes del efecto invernadero en su proceso productivo, lo que ayuda a combatir uno de los principales responsables del cambio climático.

CEDyAT

El CEDyAT es un Centro de Vinculación Tecnológica Argentino (UVT Ley 23877) integrado por un equipo profesional interdisciplinario altamente calificado, que brinda soluciones integrales de excelencia. Con el apoyo de científicos, docentes, informáticos, investigadores, profesionales y tecnólogos que día a día colaboran con la asistencia en la gestión que promueve la innovación tecnológica en el país.

Además de intervenir con estrategias de gestión organizacional, infraestructura informática, certificación de procesos, big data, analítica aumentada, machine learning, logística, y industrias 4.0, las Ediciones CEDyAT buscan amplificar la circulación de aquellos textos vitales para la gestión e innovación tecnológica local.

Lanzan la red de reactores de investigación de América latina y el Caribe. Papel clave de Argentina

Una nueva red que agrupa a reactores de investigación e instituciones conexas, mediada por el OIEA, ayudará a satisfacer la creciente demanda que existe en América Latina y el Caribe de los servicios analíticos y tecnológicos que prestan estos reactores y de los radioisótopos y radiofármacos que producen. La Red Regional de Reactores de Investigación e Instituciones relacionadas en América Latina y el Caribe (RIALC) echó a andar oficialmente en un acto de carácter híbrido (virtual y presencial) que tuvo lugar en Viena el 28 de febrero, en presencia de representantes de la Argentina, Bolivia, el Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Jamaica, México y el Perú. Los nueve países participan en un proyecto regional de cooperación técnica del OIEA establecido para responder al aumento de la demanda de los productos y servicios que proporcionan los reactores nucleares de investigación, utilizados con fines de investigación, desarrollo, enseñanza y capacitación y también para producir neutrones destinados a sectores que van desde la medicina y la agricultura hasta la industria y la criminalística. Dada la importante función que cumplen para las actividades de investigación y desarrollo, muchos reactores de investigación se encuentran en campus universitarios e instituciones nacionales, donde numerosas partes interesadas pueden beneficiarse de sus aplicaciones. “Este proyecto tiene por objetivo reforzar las capacidades existentes en la región, aprovechando al máximo la experiencia y las aptitudes de sus profesionales y técnicos, así como el importante acervo de equipo e infraestructura del que los reactores de investigación son un elemento central”, dijo Raúl Ramírez, Jefe de Sección de la División de Cooperación Técnica para América Latina y el Caribe del OIEA. “Nos estamos centrando en atender en la mayor medida posible la demanda de productos y servicios de reactores de investigación en la región, para lo cual es básico disponer de una plataforma de intercambio de información. De ahí la creación de esta red”. Siete países de América Latina y el Caribe cuentan con reactores de investigación de diferentes tipos y niveles de potencia. Los reactores de investigación son, desde hace más de 70 años, centros de producción e innovación en la esfera de la ciencia y la tecnología nucleares, gracias a su contribución a investigaciones multidisciplinarias que han deparado nuevos avances, por ejemplo, en la producción de radioisótopos de uso médico e industrial, la investigación con haces de neutrones, la obtención de materiales o el ensayo y la cualificación de componentes. En total, hay en la región 16 reactores de investigación en funcionamiento (cinco en la Argentina, cuatro en el Brasil, dos en México, dos en el Perú, uno en Chile, uno en Colombia y uno en Jamaica), más otros tres que se están construyendo en la Argentina, Bolivia y el Brasil. El objetivo de la RIALC estriba en servir de foro a los profesionales que trabajan en estas instalaciones para poder intercambiar información, coordinar actividades y promocionar sus servicios y productos, con ánimo de ofrecer soluciones eficientes y eficaces a los sectores de la salud, el medio ambiente, la industria y la medicina. “El OIEA ha respaldado la creación de varias redes regionales de reactores de investigación, algunas de las cuales desempeñan un papel muy importante para coordinar iniciativas de colaboración relacionadas con el acceso a los reactores de investigación y su utilización”, señala Nuno Pessoa Barradas, Especialista en Reactores de Investigación del OIEA. “La RIALC es la primera red de este tipo que abarca toda la región de América Latina y el Caribe. Esperamos que, gracias al esfuerzo de sus miembros, contribuya sustancialmente a mejorar la sostenibilidad y el uso de los reactores de investigación de la región”. La presentación de la nueva red supuso un hito dentro de un proyecto regional en curso que apunta a satisfacer la demanda regional de productos y servicios relacionados con reactores nucleares de investigación. Asistieron al acto autoridades de las instituciones de contraparte de la RIALC, entre ellas Adriana Serquis, Presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica de la Argentina, Hortensia Jiménez, Directora de la Agencia Boliviana de Energía Nuclear, Gladys López, Presidenta de la Agencia de Energía Nuclear y Tecnologías de Avanzada de Cuba, y Mario Mallaupoma, recientemente nombrado Presidente del Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). También asistió Carlos Gayoso, coordinador principal del proyecto y Director de Producción del IPEN.

Uruguay: China quiere un tratado de libre comercio con el Mercosur

En el marco de un acto organizado por el PIT-CNT con motivo del Día del Trabajador, el presidente de la Unión de Exportadores del UruguayFacundo Márquez, fue consultado sobre las actuales negociaciones del gobierno para abrochar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, y explicó que el gigante asiático «ya dijo que va a querer negociar con el Mercosur«, y no de manera individual, por lo que «nos puso un poco a la cola de eso«.
Según el jerarca gremial, hay que entender que «estamos en un mundo muy politizado«, y «el Mercosur depende mucho de lo que defina Brasil y su estrategia de inserción internacional«. No obstante, Márquez afirmó que desde la Unión de Exportadores se apuesta «en primera instancia a que Brasil lidere el tratado Mercosur-Unión Europea, que es el que más cercano estamos».
A su vez, señaló que se debe «seguir trabajando en otros tratados como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) al que China ha pedido la adhesión», por lo cual la nación asiática también podría quedar «adentro de ese tratado», explicó a Subrayado.
Márquez remarcó que por «la filosofía» de la Unión de Exportadores, y «más allá de las diferencias» y los matices que hay con el PIT-CNT, «están convencidos de que a pesar de esos desacuerdos que podemos tener en algunas formas o algunos medios», los objetivos «son los mismos», y «estamos todos en el mismo barco«.
El presidente de la Unión de Exportadores sostuvo que «siempre apuestan al diálogo» con los actores de la vida política y sindical del Uruguay, y a «razonar» el hecho que «vivimos en un mundo complejo y no concebimos otra forma de que no sea crecer el país» a partir de «más y mejor trabajo».

Cohetes y satélites: la industria espacial argentina

En los últimos seis años, la industria espacial a nivel global creció un 15% y llegó a los USD 373.000 millones. Argentina cuenta con la capacidad de hacer satélites de alta complejidad y con actores privados que impulsan el sector.

No se trata de un sector que traiga kilométricas inversiones, sino más bien de un nicho tecnológico que nos permite ir kilómetros hacia arriba: la industria espacial -más que nada satelital-.

Los datos del día

Hoy no van a ser muchos datos porque es un sector un tanto esquivo para brindar información clara: cada país informa lo que considera como espacial y las empresas que se dedican al rubro suelen dedicarse también a otras actividades, así que es complicado saber cuánto representa la parte espacial. Pero vamos a sintetizarlo en los siguientes puntos:
  • En Argentina trabajaron 7.499 personas en el complejo satelital. 3.674 (49%) estaban vinculadas a empresas -tanto privadas como estatales- y el resto a los organismos públicos (Comisión Nacional de Actividades Espaciales -CONAE- y Comisión Nacional de Energía Atómica -CNEA-).
  • El empleo en empresas más que se triplicó desde 2007, cuando contaba con 993 personas empleadas.
  • En 2020 se realizaron 114 lanzamientos, el 70% lo llevaron a cabo empresas de Estados Unidos y de China. 34 de esos lanzamientos los hizo una empresa llamada China Great Wall Industry Corporation -obviamente de origen chino- y SpaceX -del malvado Elon Musk- hizo otros 25. Entre las dos firmas concentraron el 51% de los lanzamientos.
  • ¿Cuánto dinero movió el lanzamiento en 2020? 5.300 millones de dólares ¿Cuánto movió en total la “economía del espacio”? USD 371.000 millones ¿Es mucho? Bastante, nuestro PBI de 2021 se estimó en 487.000 millones.
  • Argentina es uno de los pocos países del mundo que logró desarrollar satélites geoestacionarios de comunicaciones. Los otros son: China, Estados Unidos, India, Israel, Japón, Rusia y algunos países de la Unión Europea. ¿Qué es un satélite GEO? Uno que se queda sobre un mismo punto en relación a la tierra.
Todos estos datos y más en la Misión 7 del Plan Argentina Productiva 2030.

De ratones y monos

Seguramente te acuerdes de los despegues del ARSAT-1 y 2, al menos para mí fueron muy emocionantes. Pero, ¿cómo llegamos a eso? Hacer una cronología de la industria espacial argentina sería un poco largo y se iría la entrega en eso, pero veamos algunos hitos. Como muchas otras historias industriales, la nuestra arranca con las Fuerzas Armadas desarrollando o impulsando la fabricación de ciertos productos -muchas veces con alguna finalidad bélica, pero no siempre-, en este caso: cohetes. También, como muchas otras historias, con el golpe militar de 1955 la actividad entró en un impasse. Recién bajo la presidencia de Arturo Frondizi se retoma la carrera espacial argentina con varios lanzamientos de cohetes. Pese a los varios cambios de gobierno y golpes de la época, se siguió avanzando y acá me quiero detener un minuto. Entre los lanzamientos realizados, se destacan dos. El 11 de abril de 1967 se lanzó un cohete “tripulado” -permítanme la licencia poética- por el ratón Belisario, pero solo llegó a una altura de dos kilómetros. Dos años después se lanzó otro cohete que tenía a bordo al mono Juan y llegó a los 90 km de altura. ¿Por qué te cuento esto? Porque fuimos el cuarto país del mundo, sí el CUARTO, en lograr exitosamente mandar un animal al espacio y que vuelva sano y salvo. Esto muestra un poco el grado de avance que se había logrado, ¿no? Las inversiones en cohetes se mantuvieron, incluso durante la última dictadura, y en democracia con el gobierno de Raúl Alfonsín se lograron avances significativos en el marco del Programa Cóndor. Incluso se logró exportar partes de cohetes a Egipto, pero por la presión de Estados Unidos el proyecto se discontinuó. Con la presidencia de Carlos Menem, la industria cambió y se enfocó más hacia el lado satelital, se pusieron en órbita varios satélites artificiales, a pesar de ser la época de las privatizaciones y el “desmantelamiento” del Estado. Algo a mencionar es que dentro de la reorganización del sector se crea la CONAE. Con la llegada del siglo XXI y nuevas políticas económicas, el sector espacial tomó una relevancia aún mayor y se lanzaron varios satélites más, todos de diseño nacional. ¿Por qué te cuento esto? No va a ser habitual que hable de la historia de los sectores, pero me parece un caso muy ilustrativo de que tenemos que acostumbrarnos a ver a los sectores productivos como una película y no una foto. Ningún sector nace de un repollo y suelen tener tiempos de maduración bastante largos, así que no hay que desesperarse. Si te interesa saber más de nuestra historia espacial pero no andás con mucho tiempo, la página de Wikipedia está bastante bien, pero si tenés un rato te recomiendo Historia de la actividad espacial en Argentina de Pablo de León. Y si tenés ganas de saber más sobre el Mono Juan y el ratón Belisario, te dejo este episodio de Ciencia del Fin del Mundo -el mejor podcast de ciencia que hay- y este corto hermoso de Hernán Moyano.

Al infinito y más allá

Ahora que ya conocés la historia, podemos ver qué es lo que tenemos actualmente. Por un lado, el Estado argentino llevó adelante distintas misiones espaciales impulsadas por la CONAE y ARSAT -encargada de gestionar y proveer servicios de telecomunicaciones por parte del Estado-. En estos proyectos estuvieron involucradas tanto INVAP como VENG, dos empresas estatales, en diferentes etapas de los proyectos satelitales. Por otro lado, surgieron empresas privadas ligadas tanto a la fabricación de satélites como a la provisión de servicios, infraestructura y otros productos de alto valor tecnológico. Quizás conozcas algunas: Innova Space, Satellogic, Novo Space, pero hay otras tantas un poco menos conocidas. ¿Entonces compiten contra las estatales? No, se dedican a cosas distintas. Mientras que las firmas estatales se concentraron en satélites de mayor tamaño, con una vida útil más prolongada y costos de producción más altos, las empresas privadas apuntan a otros mercados. Algunas por ejemplo se dedicaron a la construcción de satélites chicos, que pueden ser fabricados “en serie” y con materiales menos costosos. Llegado este punto quizás te preguntes para qué sirve la industria satelital. Si fuera por amor al arte no estaría nada mal, solo que en tiempos de crisis económica sería medio complicado justificarlo. Esta fue una de mis consultas a Valentín Álvarez, investigador que estudia el sector satelital -entre otras cuestiones-. “Por un lado, tener la posibilidad de desarrollar satélites localmente te habilita a brindar servicios que se adapten a las necesidades de la población y del territorio. La ubicación de Argentina y su geografía hacen que haya zonas que difícilmente podrían acceder a telecomunicaciones satelitales si no fuera por los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2. Lo mismo con satélites de observación como los SAOCOM, que pueden adaptarse a las necesidades locales”. Por otro lado, Valentín me señala que la producción local de satélites te permite, como en tantas otras industrias, el desarrollo de la cadena de proveedores. No solo vinculados a la actividad espacial, sino que también eso habilita a que las firmas proveedoras vendan sus productos a otros sectores -e incluso podrían exportar- dado que al requerirse insumos de alta calidad, ser proveedor de una empresa satelital funciona como un certificado de calidad. Ligado a esto último, me comentó que si bien estos derrames hacia otras industrias son un tanto impredecibles y no pueden considerarse ex-ante, también ocurrió que los propios desarrollos satelitales por parte de las firmas estatales brindaron al país capacidades para desarrollar sus propios radares -de los que vamos a hablar cuando abordemos la cuestión de la defensa-. Por último, Valentín planteó que no hay que menospreciar la formación de recursos humanos altamente calificados que trabajan en la industria. Si bien no se trata de una masa crítica, gran parte de los 7.500 empleados del complejo satelital cuentan con una altísima formación y una expertise que nos distingue de otros países en desarrollo. Incluso, esta generación de capacidades ayudó en algunos casos a que surjan las empresas privadas que mencionaba más arriba. Ya sea formando parte del proceso de crecimiento de las empresas como por haber sido fundadas por ex trabajadores de las empresas estatales, algunas de estas firmas tienen un pasado común vinculado al impulso nacional del sector satelital.

El ballet cósmico ha empezado

Si la Guerra Fría significó un avance tremendo en la carrera espacial, hoy en día estamos atravesando otro momento de cambios abruptos. Cohetes que van y vuelven, lo que permite disminuir los costos de cada lanzamiento; la difusión de satélites de menor tamaño y costo; algunas iniciativas para realizar minería en asteroides y otros planetas y el turismo espacial -ya es caro viajar al exterior, así que no nos deprimamos mejor-. ¿Qué quiero decir con esto? El sector se está transformando bastante, lo que conlleva ciertos desafíos para nuestro país -sumado a otros tantos desafíos más allá de las transformaciones-. Para llevar esto que puede sonar muy volado a valores monetarios, entre 2014 y 2020 la economía del espacio en todo el mundo creció un 15%, pasó de 323.000 millones de dólares a los 371 que te comentaba en la parte de datos. El desafío más claro que aparece en Argentina -tanto para la parte estatal como privada- es la volatilidad económica en la que vivimos. Gran parte de los insumos que se utilizan en el armado de los satélites son importados -ya sea por una cuestión de falta de provisión local como de costos-. Esto va más allá de la voluntad que se tenga de hacerlos acá. Por ejemplo, INVAP realiza una multiplicidad de tareas, entre ellas la ingeniería, producción de insumos, software y el ensamble, sin embargo otra parte de los insumos que se necesitan para fabricar los satélites son importados. La incertidumbre y las dificultades en torno a la importación de estos bienes llevan a que algunas firmas del sector privado elijan hacer la fabricación de los satélites en otros países, mientras que en Argentina tienen una parte considerable de los equipos de ciencia y tecnología. Este es el caso de una de las empresas privadas más grandes que, pese a tener una parte importante del empleo en Argentina, hace la fabricación en Uruguay. Pero bueno, eso no se va a solucionar pronto, así que ¿cuáles son los otros desafíos? Valentín Álvarez me indicó dos cuestiones fundamentales: una mayor articulación público-privada y garantizar la estabilidad de los recursos destinados al sector espacial. Respecto al primer punto, sumar espacios donde se articulen las políticas de ciencia y tecnología con las necesidades del entramado productivo local resulta clave para el crecimiento del sector y para que se generen derrames hacia otras industrias. A su vez, la facilitación para que empresas del sector puedan utilizar parte de las instalaciones públicas también permitiría una mayor vinculación entre estos dos mundos, así como la disminución de algunos costos. Más que nada, teniendo en cuenta que esa vinculación ya existe -lo que explica que parte de las firmas privadas surjan del entramado público o estén asociadas en algún punto al mismo-. Esta nota que le hicieron Paloma Varona y Gonzalo Brizuela, de Misión Productiva, a Marcos Actis -presidente de VENG, una de las firmas estatales- aborda esta cuestión y más. Sobre el segundo punto, en algunas oportunidades el acceso al presupuesto estuvo atado a la voluntad política de los gobiernos, así como también a la capacidad del sistema científico de promover sus tareas. El gran problema con esto es que a medida que el sector avanza a nivel mundial acá se pierde tiempo en interrupciones que dilatan la duración de los proyectos. Esto lleva a que los plazos pensados para cada proyecto se demoren más y complica la articulación con el mundo privado, así como el avance de otras iniciativas que también son importantes. ¿Por qué la transformación a nivel mundial conlleva un riesgo para la industria nacional? Actualmente somos un jugador relevante en el mundo, quizás no tanto por tamaño, pero sí por desarrollos. Sin embargo, en la medida en que el sector se siga transformando y no logren políticas más estables de desarrollo local nos vamos a quedar atrás en la carrera. Argentina tiene capacidades para aportar, tanto en satélites de gran tamaño -como los que desarrolla INVAP-, así como también de menor escala -como los de Satellogic e Innova Space-. También estamos desarrollando el proyecto Tronador-II para hacer lanzamientos desde nuestro territorio. Pero, para que todo esto siga su curso, siga creciendo y se generen más sinergias locales, se requieren políticas de Estado.

Nicolás Sidicaro

«El Niño» que viene: fenómenos metereológicos extremos

0

La última vez que se formó El Niño fue en 2016 y sus efectos se dejaron sentir en todo el mundo. Este fenómeno climatológico contribuyó al aumento récord de las temperaturas globales, a la pérdida de bosques tropicales, al blanqueamiento de corales, a la generación de incendios forestales y al deshielo polar.

Ahora los científicos creen que volverá a ocurrir y por eso están alertando sobre la posibilidad de que en los próximos meses se forme un Niño potente en un contexto en el que, además, está ocurriendo un calentamiento “brusco e inesperado” de los océanos, lo que en conjunto podría llevar la temperatura global a niveles de récord entre 2023 y 2024. Pero ¿qué sabemos de este fenómeno y por qué preocupa?

Eventos extremos

El Niño es un fenómeno climatológico natural -no causado por el hombre- del que se tienen referencias, al menos, desde finales del siglo XIX.

El Niño es básicamente un cambio en la fuerza y dirección de los vientos alisios que soplan de este a oeste en el océano Pacífico, que hace que el agua cálida que se encuentra en la parte occidental del océano Pacífico se mueva hacia la región central y este del Pacífico”, le explica Ángel Adames Corraliza, profesor de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Wisconsin, a BBC Mundo.

No se trata de un cambio inocuo. El experto señala que el movimiento de esas aguas cálidas propicia un aumento significativo de las temperaturas oceánicas del centro y el este del Pacífico.

“Las temperaturas oceánicas altas son más conducentes a aguaceros fuertes y a inundaciones. Y eso tiene consecuencias en el ciclo hidrológico de la costa oeste de América del sur, especialmente en Perú y en Ecuador. Incluso, hay unos efectos directos en la circulación atmosférica que causan cambios en las condiciones del tiempo y en el clima en general tanto en Norteamérica como en Sudamérica y en otras partes del mundo también”, precisó.

Las temperaturas oceánicas altas son más conducentes a aguaceros fuertes y a inundaciones
Las temperaturas oceánicas altas son más conducentes a aguaceros fuertes y a inundaciones

Adames asegura que esto genera preocupación, en especial, porque un El Niño potente -como el que se está pronosticando para este año- suele estar asociado a eventos meteorológicos extremos.

Estamos hablando de la posibilidad de ver eventos meteorológicos extremos que no tienden a ocurrir comúnmente, porque El Niño básicamente cambia el clima. Así que vemos cosas que no son usuales en las diferentes regiones. Esa es una razón para preocuparse”, señala.

Este fenómeno meteorológico hace, por ejemplo, que en regiones usualmente muy lluviosas como el norte de Australia ocurran sequías y fuegos; mientras que en lugares como la costa oeste de Sudamérica, cuyo clima es seco y que es conocida por sus desiertos, se produzcan fuertes lluvias.

“El primer impacto que se ve es el calentamiento fuera de las costas del Perú. Este año, si no se rompió el récord está casi por hacerlo. Está extremadamente cálido y hemos visto unos aguaceros con una intensidad y fortaleza que no se ven comúnmente, excepto cuando tienes esas temperaturas bien altas, causando tremendas inundaciones, deslizamientos y pérdidas de vidas y de recursos materiales”, afirma Adames.

Explica que el desarrollo de El Niño, en especial si sigue aumentando la temperatura oceánica, suele llevar a una temporada de huracanes más activa en el Pacífico oriental y central.

“Durante los años de El Niño hay mayor riesgo de huracanes para la costa oeste de México y para Hawái. Frecuentemente, vemos huracanes o tifones que atraviesan el océano y ocurren huracanes más intensos en la región más al sur del océano Pacífico occidental. En contraste, la actividad de huracanes en el océano Atlántico disminuye”, señala.

Adames indica que, aunque todavía es algo que se está estudiando, hay indicios de que El Niño tiende a causar sequías en el Caribe durante el verano boreal, afectando lugares como Cuba, República Dominicana y Puerto Rico.

En ocasiones, esta sequía puede extenderse a América Central -de Panamá hasta Honduras, en especial-, así como causar ondas de calor en la región amazónica.

“En general, los impactos tienden a ser más de calor y sequía para Latinoamérica, pero los efectos más grandes tienen a ocurrir en la ladera occidental de los Andes y las montañas que predominan en América Latina. Así que estamos hablando de Lima y de todas las ciudades grandes que hay en esa región costera del lado del Pacífico de Suramérica que tienden a recibir impactos bien grandes en términos de aguaceros y calor”, apunta Adames.

Refuerzo del calentamiento global

Aunque El Niño tiene un origen natural no relacionado con el calentamiento global causado por las actividades humanas, sí puede contribuir al aumento de las temperaturas en el planeta.

Este fenómeno climatológico se caracteriza por una liberación de calor del océano Pacífico hacia la atmósfera, a través de la cual se distribuye
Este fenómeno climatológico se caracteriza por una liberación de calor del océano Pacífico hacia la atmósfera, a través de la cual se distribuye
 

Los años cuando ocurre El Niño tienden a ser más calientes de lo normal, así que si este año tenemos un Niño que posiblemente sea récord, o sea extremadamente fuerte, estamos hablando de un calentamiento de la atmósfera significativo que se va a estar sumando al calentamiento global causado por el ser humano”, advierte Adames.

“La segunda mitad de este año -y más probablemente el año que viene- será un periodo extremadamente caluroso y con muchas olas de calor porque estamos hablando de un calentamiento por El Niño además del calentamiento causado por el ser humano. Así que posiblemente el 2024 o el final de este año, será uno de los más cálidos que hemos experimentado desde que se tienen registro”, agregó.

El Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés) emitió un aviso de alerta por El Niño, en virtud de que hay indicios tempranos que hacen probable que se desarrolle en los próximos meses.

De acuerdo con el NWS, hay un 62% de probabilidades de que este fenómeno se desarrolle entre mayo y julio de este año. También estimaron en 40% las probabilidades de que sea un El Niño “fuerte”.

Ángel Adames afirma que abril es un momento muy difícil para anticipar la aparición de este fenómeno, pero señaló que hay varias señales que hacen pensar que sí ocurrirá. En primer lugar, apunta a las altas temperaturas que se registraron fuera de la costa de Perú.

Explica que hay una serie de boyas colocadas en la región ecuatorial del Pacífico para medir la temperatura oceánica no solamente en la superficie, sino también en la profundidad, y en estos momentos todas están indicando un calentamiento que se registraría desde la costa de Perú hasta casi llegar a la costa de Nueva Guinea. “Así que estamos hablando de un calentamiento mayor”, destaca.

Un segundo indicador sería un cambio que se produjo hace algunas semanas en la dirección de vientos alisios a vientos del oeste. “Usualmente, cuando los vientos cambian de dirección, eso acelera el desplazamiento de aguas calientes hacia la región este del Pacífico y eso es un indicativo bastante fuerte de que se está desarrollando El Niño”, apunta.

El último indicador son los modelos de predicción climatológica. “En estos momentos, la gran mayoría de ellos están indicando que vamos hacia un El Niño fuerte”, concluye.

Comentario de AgendAR: Trascartón de una «Superniña» (3 años seguidos de Niña), fenómeno sin antecedentes históricos en los registros del Servicio Meteorológico Nacional, que nos venga un «Niño» fuerte no es buena noticia. Hasta hace semanas, el consenso climatológico era de un 2023 casi tranquilo, con la Oscilación Austral en fase neutra, no en fase positiva. Les presento a ENSO, nombre que no corresponde a un simpático señor italiano sino a un fenómeno climático impersonal y global cuya sigla (El Niño Southern Oscilation) denota que fue descubierto por gringos. Como no explica el artículo de la BBC que precede a este lamento, ENSO tiene tres fases posibles: positiva, neutra y negativa. En fase negativa se la llama también «La Niña», y hemos tenido de sobra de esta criatura. Sólo en 2022 nos costó pérdidas de exportaciones agropecuarias de U$ 20 mil millones, U$ 14 mil millones en 2020 y U$ 7000 millones en 2019. Como dice acertadamente el artículo precedente, ENSO siempre estuvo con nosotros, en muchos casos contra nosotros. Y eso desde tiempos prehistóricos. Así lo dicen registros paleoclimatológicos que miden períodos de lluvia o de sequía de modos indirectos: grosor de anillos de crecimiento en árboles, por ejemplo, o espesor vertical de capas de sedimentos arrastrados por lluvia a fondos lacustres, etc. No se discute: este Niño no es nuestro, y tampoco las anteriores Niñas. Pero los argentinos somos otro pueblo más que empeora lo malo. Como dicen el climatólogo Vicente Barros, del CONICET y la FCEyN de la UBA, con el cambio climático causado por las emisiones de carbono fósil, las oscilaciones de fase de ENSO se han vuelto más agudas y más frecuentes. Todavía no queda claro mediante qué mecanismo sucede esto, pero sucede. De modo que aunque estas oscilaciones no sean «Industria Argentina», sí son nuestras las consecuencias. Las causas son las economías hiper-industriales adictas a los hidrocarburos. Curiosamente, las mismas que hoy nos reclaman una deuda externa que podríamos intentar pagar si la llanura chacopampeana, nuestro principal ecosistema agropecuario, no estuviera tan cascoteada de sequías e inundaciones. En el último decenio argentino, en el cual predominó como nunca antes la sequía, teníamos una herramienta excelente para mitigar las pérdidas de cosechas finas y gruesas: los cultivos HB4 resistentes a extremos hídricos, particularmente la soja, la alfalfa y el trigo. Prácticamente no los hemos usado. Los HB4 consisten en genes de girasol insertados en el genoma de otros tres cultivos industriales argentinos. Le confieren a estos el manejo muy eficiente que tiene el girasol de la disponibilidad de agua. Los cultivos transgénicos HB4 no resisten únicamente la sequía, sino también la inundación. Es más, se ha visto que con sequía, en el caso de la soja, aumentan su rendimiento en toneladas por hectárea en porcentajes inesperados: 15% o 20%. La Dra. Raquel Chan dice que el único cultivo industrial que no mostró mejoras con los genes HB4 es el maíz, que de suyo acumula 5000 años de mejoras por cruza selectiva, iniciada en tiempos precolombinos. Se tardó toda una década en darles licencia a campo a los cultivos HB4 en Argentina, aunque se trata de desarrollos locales, o más bien debido a eso. Es que entre 1994 y 2022 las autoridades de Agricultura habilitaron más de 50 «eventos transgénicos» de semilleras multinacionales a meses de presentados, y a carpeta cerrada, pero los expedientes de los HB4, producto de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, el CONICET y la empresa local Bioceres, se llenaban de polvo desde 2004. Las excusas de Agricultura, en particular respecto del trigo, era que la siembra a campo del HB4 iba a derrumbar su aceptación en el comprador principal, Brasil, donde supuestamente odian los transgénicos. Se ve que odian más la harina cara, porque sucedió lo contrario: en cuanto se aprobó en Argentina (2020) sucedió lo mismo en los países más trigueros del mundo: Brasil, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Nigeria y Colombia. Faltan Ucrania y Rusia, pero hoy tienen otras ocupaciones. Si se suma la banda de ecologistas tilingos, de académicos otarios y de funcionarios delincuentes que pisaron la aprobación regulatoria de los cultivos HB4 a lo largo de la década más seca de la historia de nuestra agricultura, ¿cuánta plata perdimos al cuete? ¿Cuántas empresas agropecuarias argentinas cerraron, y sus tierras las manotearon contratistas y bancos?   Los altibajos de ENSO en llanura Chacopampeana son «una pálida», dicho en setentista: tierras de escasa pendiente y con una red fluvial de escurrimiento entre mínima e inexistente, compactadas además como portland por tres años de seca, se inundan fácil. Y máxime cuando se han empobrecido en biomasa vegetal y flora bacteriana y fungal, que son las cosas que vuelven permeable el suelo y lo mantienen vivo. Éstas faltan por nuestras malas prácticas agropecuarias habituales, cada vez más dependientes de la petroquímica. Por eso en AgendAR defendemos los sistemas más biológicos de producción industrial de productos vegetales y animales, como el Voisin, el Savory o la chacra multifacética, que en lugar de emitir carbono lo fijan al suelo, y que aumentan, en lugar de disminuir, los rindes y variedad de producciones por hectárea. Pero además, al incluir prácticas imposibles de mecanizar, generan trabajo local. Estos enfoques productivos blindan financieramente al productor criollo: lo independizan un poco del mercado internacional al generarle, en la misma superficie dedicada a cultivos industriales, varios productos adicionales vendibles en mercados de cercanías. El cóctel pseudocientífico y reduccionista de soja, maíz, glifosato, feedlot y la dependencia total de fletes externos y compradores en Extremo Oriente a nosotros no nos cierra. Pero además, manejar el suelo al límite, como si poner soja en Shangai fuera una carrera de Fórmula Uno, agota la tierra. La vuelve una baldosa con los ciclos Niña y una ristra de lagunas con los ciclos Niño. Y las cosechas fracasadas, y los costos absurdos de los agroquímicos llevan a la quiebra a familias productoras tradicionalmente rumbosas y ya centenarias. Son las que manejaron durante casi todo el siglo XX nuestro millón y medio de hectáreas de llanuras fértiles. Pero ahora, vía contratistas, son manejadas por las multinacionales de biociencias, es decir por el capital financiero. Y terminan vendiendo.  Con un 2023 de Niño se vienen menos huracanes y más ciclones en la franja ecuatorial. Son la misma cosa, pero con diferente nombre: se llama huracanes a los del Atlántico, y ciclones a los del Pacífico. Eso no nos despeina tanto, pero sí la asociación clarísima de El Niño con el calor. Aún con tres años consecutivos de Niña enfriando un poco el planeta, entre noviembre de 2022 y abril de 2023 el AMBA se bancó nueve olas de calor, una tras otra. Una tras otra, las nueve destruyeron la distribución minorista de electricidad en las zonas de Edesur y Edelap, porque los transformadores y el cableado están más o menos como en tiempos de SEGBA, pero con muchos más habitantes y más aires acondicionados. Y el negocio de las privatizadas es cobrar, no invertir. O hacerse echar, y luego matarnos a juicios en el CIADI, el tribunal de diferendos del Banco Mundial, o en los del estado de Nueva York. En febrero, desde la avenida Corrientes hacia el Sur, vecinos exasperados por cortes de luz sin solucionar luego de 2 semanas cerraban las calles con piquetes y fogatas. La anteúltima ola de calor, además, causó incendios de campos que, al tumbar las líneas de alta y media tensión en el Noroeste del AMBA, insuficientes en cantidad y calidad, nos ponen casi en apagón nacional, el 6 de abril. Pero los calores con el Niño son siempre peores, porque son más húmedos y requieren de más refrigeración. Y la refrigeración no está al alcance de todo el mundo. Cuando el aire está no sólo muy caliente sino además cargado de humedad, la sudoración humana como mecanismo de enfriamiento corporal pierde toda eficacia: el sudor chorrea sin evaporarse ni absorber calor. Entonces la población más pobres, más infantil y más vieja son más proclives a internaciones o muertes por «golpe de calor», una serie de cuadros clínicos que en general coinciden con pérdidas catastróficas de sodio y potasio. Si se recalienta la superficie del Atlántico Sur entre la costa rionegrina y la bonaerense, el anticiclón local va a estar muy activo y en invierno nos esperan unas sudestadas que te la cuento. En promedio, las sudestadas han pasado de 2,5 eventos por año a 8,5 entre las décadas de 1970 y la de 2010. Las sudestadas son el peor tipo de tormenta conocido en Argentina. No califican de huracanes porque la velocidad del viento no llega a los 119 km/h reglamentarios para llamarse así, pero pueden ser muy malos para las decrecientes playas bonaerenses, por la pérdida de arena llevada de arrastrón hacia mar adentro. Eso agrava el efecto de malas prácticas municipales muy viejas: el robo de arena por intendentes y constructoras para edificar en altura junto a las playas, cada vez más angostas. En Uruguay se volvió delito tratar de construir en o con las líneas de médanos costeros, porque son la única defensa natural de las llanuras costeras del Plata contra el mar. Aquí sigue reinando el «laissez faire», con el mar creciendo ya 3,4 milímetros/año debido al derretimiento glaciario y a la expansión térmica de las aguas hasta los 700 metros de profundidad. Mal combo. En el estuario del Plata, entre las lluvias y vientos desde el Sudeste, las sudestadas pueden inundar a lo pavote la megalópolis desde La Plata hasta el Tigre, y no sólo la costera sino la interior, incluido el Oeste profundo del AMBA, que carece de buenos drenajes naturales. Es demasiada agua de golpe sobre una ciudad cada vez más edificada, cada vez menos verde y cada vez más impermeable. En la que se agolpa, estimados, una tercera parte de la población nacional. Y con consecuencias: entre el 30 de mayo y el 1ro de junio de 1985 en la ciudad de Buenos Aires cayeron 308 mm. de lluvia, y murieron ahogados 14 porteños. Sumando víctimas en el AMBA, más de 30. El 2 de abril de 2013, en La Plata e inmediaciones cayeron 400 mm. en menos de 4 horas, y murieron al menos 89 personas. Es una nueva realidad climática. Si las cosas son malas en la Argentina, no quieras ver en Honduras o en el Cuerno de África. Pero a AgendAR las preocupaciones globales le quedan grandes. Nos interesan más las nacionales y locales, aunque formen parte de fenómenos mucho más amplios. Porque al menos, poniéndole un poco de conocimiento científico al desarrollo urbano y a los procesos productivos, podemos mitigar las consecuencias del recalentamiento global, e incluso la parte, por cierto muy chica, que nos corresponde de las causas. Desde que existimos como portal, tiramos la bronca contra las barbaridades que nos hacen tan vulnerables a los ciclos Niña-Niño: el mal uso del suelo, la eliminación de arboledas y espacios verdes en las ciudades grandes, la agronomía pseudocientífica y bestial que empobrece, compacta y desertifica nuestros suelos, las demoras entre 2016 y 2020 del despliegue de los radares del Sistema Nacional de Alertas Meteorológicas, la falta de inversión crónica en transporte eléctrico de larga distancia y distribución minorista, y sobre todo, en fuentes de electricidad nuclear, disponible 24×7 y libre de emisiones de carbono. Pero nuestro negocio no es tirar la bronca, sino apoyar a los científicos y tecnólogos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de INVAP, que nos hicieron una pequeña potencia exportadora en tecnología nuclear,y a los del CONICET y las universidades nacionales que nos permiten ser el único país del mundo con cultivos transgénicos resistentes al cambio climático. Nuestro negocio es subrayar que la CONAE tiene dos satélites revolucionarios capaces de detectar agua bajo el suelo desde 600 km. de altura, y predecir sequías e inundaciones semanas e incluso meses de antelación. Y también que INVAP construyó el único sistema radarizado de alerta de tormentas de alcance nacional en Sudamérica, y con tecnología argentina. Todas estas tecnologías son exportables, o generan servicios exportables. Podemos ser mucho más que víctimas del recalentamiento global. Endeudados como estamos, todavía no nos han vuelto idiotas. De Niños y de Niñas tenemos de sobra, pero también herramientas para manejarlos. Nuestro problema son los ñoños. Dixit. Daniel E. Arias