Investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica exponen a mosquitos macho a radiación gamma para esterilizarlos y así reducir la población de Aedes aegypti, el transmisor del dengue, zika y chicungunya.
El proyecto se encuentra todavía en una etapa experimental y planean realizar pruebas en campo próximamente.
Los casos por dengue están creciendo considerablemente en la Argentina en las últimas semanas. Durante la semana epidemiológica 11, a mediados de marzo, el Ministerio de Salud registró un aumento de casos del 44,8% respecto de la semana epidemiológica anterior. Durante 2023 se notificaron en el país 16.143 casos de dengue, de los cuales 14.224 adquirieron la infección en la Argentina. Al momento, la circulación de este virus se ha identificado en 14 jurisdicciones: Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Formosa, Chaco, Catamarca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Tucumán y La Rioja.
El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito del género Aedes, principalmente por Aedes aegypti. Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona infectada por el virus dengue, adquiere el virus y luego de 8 a 12 días es capaz de transmitirlo a una persona sana a través de la picadura.
La principal forma de prevención es evitar la acumulación de agua en espacios tanto en el interior de las viviendas como en sus alrededores, para que no se conviertan en criaderos, y el uso de repelente para evitar picadoras. Otra forma de prevención es la fumigación, pero esto solo mata a los mosquitos presentes en ese momento pero no a sus huevos.
Los mosquitos se pueden liberar mediante la apertura de unas jaulas en lugares específicos, entre otras posibilidades. Foto: CNEA.
En el año 2016 también hubo un brote muy importante y por entonces los investigadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzaron a trabajar en estrategias que pudieran contribuir a controlar la población de mosquitos. Desde hace unos 50 años se conoce la técnica de irradiar a insectos para producir alteraciones en su ADN que impidan su reproducción.
Hay diferentes técnicas para esterilizar mosquitos: puede hacerse por medios químicos, por rayos X o, como en este caso, mediante radiación gamma a partir de cobalto 60 o cesio 137. El cobalto 60 es producido por Dioxitec, la empresa pública que produce radioisótopos y materiales para hacer los combustibles de reactores nucleares.
En el caso de la CNEA, el foco del trabajo es esterilizar a mosquitos macho de Aedes aegypti para que luego de fecundar a las hembras éstas pongan huevos que no sean viables y mueran. Además, los machos no pican a las personas, por lo que no tienen contacto con humanos. El proyecto apunta también a poder identificar los focos adonde el mosquito está actuando como vector del dengue para poder hacer la liberación del mosquito modificado en ese lugar exacto y poder cortar la cadena de contagio.
Gráfico: CNEA.
Cuando un mosquito pica a una persona con dengue éste queda infectado y pasa la enfermedad a todas las personas a las que pique. Una limitación que tiene el Aedes es que no puede volar más de 50 metros en su vida, por lo que la capacidad de transmisión de un solo mosquito es muy limitada.
Marianela García Alba, responsable técnica del proyecto en la CNEA, dijo: “La irradiación produce una alteración del ADN con una mutación letal porque los huevos que fecundan no pueden nacer”. Se estima que el 99% de los huevos que ponga una hembra fecundada por un macho estéril van a ser inviables.
Actualmente, hay un grupo de 18 países trabajando en conjunto para poner a punto esta técnica
En el proyecto están trabajando los investigadores de la CNEA pero también grupos de trabajo de Ciencias Veterinarias que son proveedores de mosquitos, y especialistas en Comunicación Social que hacen el trabajo con los vecinos adonde se van a liberar los mosquitos, ya que es muy importante contar con la colaboración de éstos debido a la importancia de que la liberación se haga en el lugar exacto, que en ocasiones suele ser el jardín interno de las casas. También están interesados en sumar profesionales junior que estén interesados en el proyecto y tengan interés en formarse en el ámbito de control de plagas y tecnología nuclear, y otros que quieran conformar un grupo de comunicación para el contacto con los vecinos para explicarles la técnica, ya que de ellos dependerá la efectividad del proceso.
En el proyecto están trabajando los investigadores de la CNEA pero también grupos de trabajo de Ciencias Veterinarias que son proveedores de mosquitos, y especialistas en Comunicación Social que hacen el trabajo con los vecinos adonde se van a liberar los mosquitos. Foto: CNEA.
“Estamos en una etapa previa antes de la liberación piloto. Lo que buscamos es un barrio que esté limitado por algún tipo de avenida o bosque, de unas seis manzanas. Lo más aislado posible de manera que nosotros podamos medir las actividades de nuestra técnica sin inmigración de hembras de otros lados. Los mosquitos se mueven más o menos 50 metros, por lo que si un barrio está delimitado por una autopista de 100 metros de ancho los mosquitos no pueden migrar de un lado a otro”, explicó García Alba.
Los mosquitos se pueden liberar mediante la apertura de unas jaulas en lugares específicos, con el uso de camionetas que tienen un sistema que va liberando mosquitos, y también mediante el uso de drones que permitirían la liberación en los patios de las casas. Por eso consideran clave que la población esté al tanto y de acuerdo con la liberación de los mosquitos modificados.
Una duda clave es si la modificación del ADN no podría dar lugar a mosquitos más resistentes: “Necesitamos que ese mosquito estéril sea exactamente igual al normal para la visión de la hembra y lo que hace la radiación es modificar el ADN produciendo errores en las células. Si le aplico una dosis de radiación muy alta puede ser que los mosquitos no puedan volar o sufran algún déficit que los haga menos competitivos, pero nunca sucede que la radiación los haga mejores que los salvajes, sino que la radiación siempre va en detrimento de la competitividad”, respondió García Alba.
El proyecto está financiado internamente por la CNEA y también con fondos globales aportados por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo que permite realizar capacitaciones en el exterior y comprar equipamiento específico. (Matías Alonso / Agencia TSS)
Cada año La Sociedad Linneana de Londres otorga premios a científicos y científicas que trabajan en temas relacionados a las ciencias naturales. Para el año 2023 la Sociedad reconoció a la Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Sandra Díaz, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC) en la categoría Medalla Linneana por su trayectoria a nivel mundial, su legado a las ciencias naturales y por su trabajo en la línea de investigación sobre la biodiversidad funcional de plantas y cómo reaccionan ante cambios ambientales y afectan a otros organismos.
De acuerdo con La Sociedad Linneana las y los galardonados representan diversas contribuciones a la real comprensión de la naturaleza. “Este año tuvimos muchos nominados/as, lo que da una idea alentadora del increíble trabajo que se está realizando en el campo y en el laboratorio. Nuestros ganadores/as de 2023 representan el pensamiento innovador, los avances inspiradores y simplemente una vibrante pasión por la comprensión de la naturaleza y su protección”, aseguró la presidenta de La Sociedad Linneana, Anjali Goswami.
Por su parte, Sandra Díaz, manifestó sentirse halagada y con mucha alegría al pertenecer y ser reconocida por una institución “que celebra la historia natural, es decir, no sólo las ciencias naturales ‘puras y duras’, sino también su interacción con la exploración, el arte y la narrativa”. Y agregó: “Esta fertilización cruzada interdisciplinaria tan rica es muy antigua, por ejemplo, Humboldt fue uno de sus grandes propulsores, pero por bastante tiempo, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XX, fue olvidada o incluso vista con desdén, como un pasado no ‘lo suficientemente cuantitativo y científico’ de la ecología, la taxonomía, la biología evolutiva. Pero actualmente hay un resurgimiento de este interés, darse cuenta que en realidad este entretejido de disciplinas y saberes en torno a la naturaleza es indispensable para tener alguna chance de superar la crisis eco-social que vivimos”.
El trabajo científico de Díaz engloba el impacto del cambio ambiental sobre la biodiversidad de los ecosistemas. También, ha investigado sobre la biodiversidad funcional de plantas, identificando qué síndromes funcionales, o sea “estilos” o “formas esenciales de ser planta” existen y cómo se integran y reaccionan ante cambios ambientales y también cómo afectan a otros organismos. Otra línea de investigación que lleva adelante es la interacción interdisciplinaria; entendiendo que la ecología, otras ciencias naturales, las ciencias sociales y las humanidades pueden buscar soluciones en conjunto a problemáticas complejas. Al respecto, Sandra Díaz expresó: “Nos dimos cuenta de que rara vez un problema concreto a resolver en la vida real es estrictamente biológico. Es mucho más frecuente que tenga aristas sociales, económicas, culturales. Y frecuentemente con la academia, aunque sea interdisciplinaria, no alcanza y hay que convocar a otros actores sociales, para analizar con ellos los problemas y posibles soluciones. Aquí he tenido el privilegio de participar en iniciativas interdisciplinarias e intersectoriales a muchos niveles, desde problemas muy regionales en la Provincia de Córdoba, con cuestiones de la Ley de Bosques y manejo de bordes de caminos, hasta el nivel mundial, cuando co-lideré el reciente Informe Mundial sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES)”.
La bióloga argentina ha sido reconocida con diversas distinciones y premios entre ellos el Premio Cozzarelli, el premio Senckenberg para la Investigación de la Naturaleza, el Premio Gunnerus en Ciencias de la Sostenibilidad, el Premio Princesa de Asturias en Investigación Científica y Técnica, y el Premio Fronteras del Conocimiento en Ecología y Conservación de la Fundación BBVA. Además, en 2019 fue reconocida por la revista Nature como una de las científicas más influyentes a nivel mundial y se encuentra dentro del 1% de científicos más citados y referidos del planeta dentro de su especialidad.
Argentina presenta «una transición epidemiológica hacia enfermedades no transmisibles» como diabetes, hipertensión y diferentes tipos de cáncer, al igual que países de altos ingresos, aunque también «están presentes las enfermedades transmisibles» como en países de bajos ingresos, señaló la secretaria de Acceso a la Salud, Sandra Tirado, en el marco del Día Mundial de la Salud, que se celebra este viernes bajo el lema «Salud para todos».
Entre las principales problemáticas de salud en Argentina la funcionaria destacó que hay «una situación demográfica y epidemiológica que hace que tengamos una expectativa de vida mayor y una transición epidemiológica a lo que son las enfermedades no transmisibles».
«Es decir, -completó- que tengamos un mayor porcentaje de enfermedades relacionadas con nuestros hábitos: con fumar, con lo que comemos y si hacemos -o no- actividad física, que son las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes, la hipertensión, si se complica, con alguna falla renal, el sobrepeso, la obesidad».
Hay una expectativa de vida mayor
A su vez, las enfermedades transmisibles «también siguen estando», precisó, y «las tenemos que seguir abordando, más allá de lo que fue la epidemia de Covid, que afectó a todo el mundo», apuntó Tirado.
En ese aspecto, mencionó al Dengue y todo lo que se hace desde el Ministerio en relación a los esquemas de vacunación, y al «amplio» plan de inmunización de Argentina, que «hace que algunas enfermedades transmisibles no las tengamos».
Por otra parte, la secretaria de Acceso a la salud mencionó otras líneas «siempre prioritarias» para el Ministerio, como la salud materno infantil, la salud mental, la atención de traumas y ante accidentes viales.
Asimismo, en referencia a los parámetros sanitarios generales a nivel global, Tirado consideró que se divide por lo que sucede en los países de ingresos más altos, «en donde las enfermedades no transmisibles y el cambio demográfico por ahí produce una situación de prevalencias de esas patologías»; y lo que sucede en los países de ingresos bajos, «en donde las enfermedades transmisibles y todo lo que afecta a la parte nutricional infantil tienen mayor prevalencia».
«Argentina es un país de medianos ingresos donde tenemos una situación en la que están presentes tanto las enfermedades transmisibles y no transmisibles -definió-. Pero con una mayor carga de enfermedad y mortalidad en las enfermedades no transmisibles como diabetes, hipertensión y diferentes tipos de cáncer», explicó.
Hace un año y medio recopilamos en un especial de AgendAR las notas que habíamos publicado sobre el desarrollo de los drones en nuestro país, su uso en la producción y su uso para la defensa nacional. No han perdido actualidad, no se avanzó en la compra de aviones de combate y no habrá novedades en el futuro cercano. Pero los drones, un campo donde ya hay empresas argentinas con desarrollos originales, son un elemento de disuasión que Argentina está en condiciones de tener.
Muchas veces tratamos el tema de los drones en AgendAR. Creemos que es uno de los desafíos más estimulantes que podemos encontrar para las capacidades tecnológicas e industriales argentinas. Dentro de nuestras posibilidades y a la vez «cargado de futuro».
Aquí seleccionamos algunas notas, incluyendo, al final, una en la que el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de nuestro país, habla de los drones, con la prudencia que imponen sus responsabilidades.
Como las nuestras son mucho menores, también sumamos una nota en que tratamos principalmente otro tema vinculado a nuestros entusiasmos y a los de nuestros lectores: la aviación. Pero que finalizamos asegurando: «La robótica es el verdadero futuro de la aviación militar. Y como vimos en la reciente guerra entre Azerbaiyán y Armenia, el futuro llegó hace rato«.
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Con más de 200 módulos de ordeño automático comercializados, la Argentina transita una fase de expansión en esta tecnología.
Aunque los beneficios son múltiples para los tamberos y los animales, los costos aún elevados limitarían su difusión masiva en el futuro.
Los tambos robóticos son tendencia mundial en la industria lechera, y una realidad concreta en la Argentina. Desde el año 2015, las ventas de robots en el país se multiplicaron, y se estima que al presente hay más de 200 en funcionamiento. La innovación tiene ventajas para productores y animales, desde una mayor calidad de vida de las personas hasta mejoras en la sanidad, bienestar e índices productivos del rodeo. Si bien el interés en la automatización de las tareas sigue creciendo y se esperan más ventas en el futuro cercano, especialistas de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) prevén que por una cuestión de costos, la incorporación de la tecnología se desacelerará en el largo plazo.
“Desde que se instaló en 2015 el primer tambo robótico en el INTA Rafaela, en un proyecto liderado por el Ingeniero Agrónomo Miguel Taverna, técnicos y productores se dieron cuenta de que era factible implementar esta herramienta. Estimamos que al día de hoy se llevan vendidos más de 200 robots, lo cual no equivale a 200 tambos, ya que calculamos que cada tambo tiene 4 robots en promedio”, comentó Luis Millapán, docente de la cátedra de producción lechera de la FAUBA.
¿Qué aspecto tiene y qué hace un robot? Según Millapán, el modelo más difundido se lo conoce como ‘brete simple’, con capacidad para ordeñar una vaca por vez. En su interior, un brazo con distintos sensores registra distintos parámetros productivos esenciales para manejar el tambo. Por otro lado, realiza las mismas tareas que un tambero convencional durante el ordeño, incluyendo la limpieza. El docente agregó que también existen otros modelos —como el tipo ‘calesita’— con 5 robots que pueden realizar hasta 1.600 ordeños/día. Este modelo está pensado para tambos con rodeos de entre 400 y 600 vacas, o más.
“Como en el brete simple solo se puede ordeñar una vaca por vez, la cantidad de ordeños por día está limitada a 150 por robot. Trabajando al 100% de capacidad, un robot puede ordeñar 75 vacas dos veces al día o 50 tres veces al día. Por esta razón los establecimientos grandes, con mayor capacidad económico-financiera, poseen varios robots”, sostuvo Luis, quien también es estudiante de doctorado en la Escuela para Graduados de la FAUBA.
Más baratos, pero aún caros
“El costo de esta tecnología siempre fue una preocupación para los productores. Si bien es costosa, es menos cara que hace 20 o 30 años. Hoy, un robot de ordeño cuesta 120 mil dólares, y a eso hay que sumarle otros componentes como puertas inteligentes, software y servicio técnico anual. Sin embargo, la realidad muestra que los tambos que accedieron a robots lo lograron a través de créditos bancarios y estrategias comerciales de las empresas que operan en el país”, dijo Millapán a Sobre La Tierra.
El docente señaló que además de la cuestión financiera, para que un robot funcione correctamente también se necesita una buena conexión a Internet para recibir y enviar datos en tiempo real, un generador de energía alternativo en caso de cortes de luz y un estabilizador de tensión para que las variaciones en el suministro no dañen los numerosos sensores y componentes electrónicos.
A criterio de Millapán, no todos los productores lecheros argentinos podrían beneficiarse de implementar robots de ordeño debido a las diferentes problemáticas y tamaños de sus tambos. Por lo tanto, es clave evaluar con cuidado si la inversión se ajusta a sus necesidades y posibilidades, y considerar alternativas más eficientes y económicas. A pesar de ello, la tendencia mundial en el sector lechero es adoptar tecnologías avanzadas, y en nuestro país, algunos tambos están siguiendo este camino por las ventajas para productores y animales.
Múltiples beneficios
Luis Millapán afirmó que el robot mejora la calidad de vida al liberar a las personas de las tareas rutinarias del tambo convencional, en el que el personal realiza el ordeño diariamente con mucho esfuerzo físico e, incluso, en condiciones climáticas adversas. En uno robótico, el ordeño se automatiza, lo que beneficia tanto a las personas como a las vacas. En este tipo de tambos, el tambero cumple una jornada laboral de 6 u 8 horas, similar a cualquier trabajo en la ciudad, lo que rompe con el esquema tradicional en el que la primera sesión de ordeño comienza a las 3 de la mañana y puede afectar la vida social del personal.
“En general, el perfil del operario del tambo robótico es muy distinto al del tradicional. Una de sus tareas principales es supervisar el normal desempeño del robot en una computadora. Al terminar su jornada, vuelve a su casa, y si ocurre algún problema con el robot, recibe una alarma en el celular. Muchas veces, incluso, puede solucionarlo de forma remota”, puntualizó el docente.
En cuanto a los animales, el docente de la FAUBA señaló que la robotización permite, por ejemplo, tener un control de la calidad de la leche en línea, ayuda a detectar cuándo las vacas entran en celo —con lo que se mejoran los manejos reproductivos— o determinar el grado de estrés térmico en las épocas de más calor. Así, la tecnología permite anticiparse a las necesidades individuales de cada animal y gestionar más eficientemente el rodeo.
Presente y futuro
“A escala global, hoy las empresas privadas apuestan a aumentar la cantidad de ordeños por módulo, agregando nuevos sensores y tecnologías al robot. Un ejemplo son los contadores automáticos de células somáticas, algo verdaderamente revolucionario. Los conteos elevados de células somáticas indican infecciones por mastitis, la principal enfermedad de los tambos a nivel mundial. Contar con esa información en tiempo real es fundamental”, observó Millapán.
Luis comentó que en todo el mundo, la adopción de robots de ordeño viene siguiendo un patrón similar: al principio, solo unos pocos tambos líderes los adoptan, pero luego de que se comprueba su eficacia, las ventas se multiplican. Según el docente, la Argentina está en una fase inicial de expansión y desconoce cuál es el techo que se puede alcanzar. En algún momento la tasa de adopción caerá y también bajará la cantidad de tambos que incorporen robots.
“En resumen, la implementación de robots de ordeño y otras herramientas de bienestar animal puede tener un impacto significativo en la calidad y la cantidad de producción de leche, así como en la salud y el bienestar de los animales, además de aumentar la calidad de vida del tambero”, concluyó.
Este editor fue uno de los que se emocionó hace más de medio siglo con la llegada de seres humanos a la Luna, fue una epopeya tecnológica y un triunfo propagandística. Pero no el comienzo de la «conquista del espacio» la expansión humana fuera de su planeta será mucho más lenta. El viaje a Marte también nos enciende la imaginación, pero no habrá «colonización» la frontera humana está en la Luna, será el equivalente de la Antártida donde se desarrollan tecnologías y se compite por la presencia de los países que puedan instalarse. El proyecto Artemis es uno de los primeros pasos.La tripulación incluye a la primera mujer y el primer hombre negro en viajar alrededor del satélite. La misión pretende establecer una presencia humana permanente en el espacio profundo y lo aprendido sobre la superficie lunar será de utilidad para el próximo gran objetivo: enviar los primeros humanos a Marte.
La prueba de vuelo durará unos diez días, a bordo de la nave espacial Orion. / NASA
La NASA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA, por sus siglas en inglés) anunciaron a los cuatro astronautas que emprenderán un viaje alrededor de la Luna a bordo de Artemis II. Esta será la primera misión tripulada hacia el establecimiento de una presencia a largo plazo en la Luna para la ciencia y la exploración mediante Artemis.
Las agencias revelaron los miembros de la tripulación este lunes, durante un evento en Ellington Field, cerca del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston.
“La tripulación de Artemis II representa a miles de personas que trabajan incansablemente para llevarnos a las estrellas. Esta es su tripulación, esta es nuestra tripulación, esta es la tripulación de la humanidad”, ha expresado Bill Nelson, administrador de la NASA.
“Los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Hammock Koch, y el astronauta de la CSA Jeremy Hansen, cada uno tiene su propia historia, pero, juntos, representan nuestro credo: E pluribus unum, o ‘De muchos, uno’. Juntos, estamos marcando el comienzo de una nueva era de exploración para una nueva generación de navegantes y soñadores estelares: la Generación Artemis”.
Las designaciones de la tripulación son las siguientes: Comandante Reid Wiseman, piloto Victor Glover, especialista de misión 1 Christina Hammock Koch, y especialista de misión 2 Jeremy Hansen. Trabajarán en equipo para ejecutar un ambicioso conjunto de demostraciones durante esta prueba de vuelo.
La prueba de vuelo de Artemis II, la cual tendrá una duración de unos diez días, será lanzada a bordo del poderoso cohete Sistema de Lanzamiento Espacial de la NASA para demostrar los sistemas de soporte vital de la nave espacial Orion y validar las capacidades y técnicas necesarias para que los humanos puedan vivir y trabajar en el espacio profundo.
“Estamos volviendo a la Luna, y Canadá está en el centro de este emocionante viaje”, ha afirmado François-Philippe Champagne, ministro responsable de la CSA. “Gracias a nuestra larga colaboración con la NASA, un astronauta canadiense viajará en esta misión histórica”.
La misión quiere validar los recursos disponibles para que los humanos vivan y trabajen en el espacio profundo
El ministro también ha felicitado a Hansen “por estar a la vanguardia de uno de los esfuerzos humanos más ambiciosos jamás emprendidos. La participación de Canadá en el programa Artemis no es solo un capítulo definitorio de nuestra historia en el espacio, sino también un testimonio de la amistad y la estrecha asociación entre nuestras dos naciones”.
El vuelo, que se basará en la exitosa misión sin tripulación Artemis I, completada en diciembre, sentará las bases para la llegada de la primera mujer y el primer hombre negro a la Luna mediante el programa Artemis, allanando el camino para futuras misiones de exploración humana a largo plazo a la Luna y, más adelante, a Marte. Este es el enfoque de exploración “de la Luna a Marte” de la NASA.
La tripulación confirmará que todos los sistemas de la nave espacial funcionan según lo previsto. / NASA
“Por primera vez en más de 50 años, estas personas, la tripulación de Artemis II, serán los primeros humanos en volar a los alrededores de la Luna. En la tripulación se encuentran la primera mujer, la primera persona de raza negra y la primera persona canadiense en una misión lunar, y los cuatro astronautas representarán lo mejor de la humanidad mientras exploran el espacio en beneficio de todos”, ha declarado Vanessa Wyche, directora del centro Johnson de la NASA.
“Esta misión allana el camino para la expansión de la exploración humana del espacio profundo y presenta nuevas oportunidades para descubrimientos científicos, asociaciones comerciales, industriales y académicas, y para la Generación Artemis», ha añadido.
Este será el segundo viaje de Wiseman al espacio, tras servir previamente como ingeniero de vuelo a bordo de la Estación Espacial Internacional para la Expedición 41, de mayo a noviembre de 2014. Wiseman ha registrado más de 165 días en el espacio, incluidas casi 13 horas como jefe de caminatas espaciales durante dos excursiones fuera del complejo orbital. Antes de su designación, Wiseman se desempeñó como Jefe de la Oficina de Astronautas desde diciembre de 2020 hasta noviembre de 2022.
Esta misión será el segundo vuelo espacial de Glover, quien anteriormente sirvió como piloto en la misión SpaceX Crew 1 de la NASA, la cual aterrizó el 2 de mayo de 2021, después de 168 días en el espacio. Como ingeniero de vuelo a bordo de la estación espacial para la Expedición 64, Glover contribuyó a investigaciones científicas y demostraciones de tecnología, y participó en cuatro caminatas espaciales.
Koch también hará su segundo vuelo al espacio a bordo de la misión Artemis II. Se desempeñó como ingeniera de vuelo a bordo de la estación espacial para las Expediciones 59, 60 y 61. Koch estableció un récord para el vuelo espacial individual más largo de una mujer, conun total de 328 días en el espacio, y participó en las primeras caminatas espaciales exclusivamente femeninas.
Representando a Canadá, este será el primer vuelo al espacio de Hansen. Coronel de las Fuerzas Armadas canadienses y expiloto de combate, Hansen tiene una licenciatura en ciencias espaciales del Royal Military College de Canadá en Kingston, Ontario, y una maestría en física de la misma institución en 2000, con una especialización en investigación en el Campo amplio de visión del rastreo por satélite.
Además, fue uno de los dos reclutas seleccionados por la CSA en 2009 mediante la tercera Campaña de reclutamiento de astronautas canadienses; se ha desempeñado como comunicador de la cápsula (Capcom) en el Centro de Control de Misiones de la NASA en el centro Johnson y, en 2017, se convirtió en el primer canadiense al frente de una cátedra para astronautas de la NASA, dirigiendo la capacitación de candidatos a astronautas de Estados Unidos y Canadá.
“La misión Artemis II será desafiante y pondremos a prueba nuestros límites mientras nos preparamos para llevar a los futuros astronautas a la Luna. Con Reid, Victor, Christina y Jeremy al mando, no tengo dudas de que estamos listos para enfrentar todos los desafíos que se nos presenten”, ha añadido Knight.
Mediante las misiones Artemis, la NASA utilizará tecnologías innovadoras para explorar la mayor extensión de superficie lunar hasta la fecha. La organización colaborará con socios comerciales e internacionales y establecerá la primera presencia a largo plazo en la Luna. Lo aprendido en la Luna y sus alrededores será útil para su próximo gran salto: enviar a los primeros astronautas a Marte.
La administración de Biden apoyará al país en el FMI, pero fijó prioridades al Gobierno en áreas estratégicas como la nuclear, las telecomunicaciones y la Defensa. Massa viaja a Beijing con un ambicioso acuerdo bajo el brazo.
Reproducimos esta nota de Martín Dinatale, que describe las presiones que enfrenta el actual gobierno.
En el nuevo mapa de equilibrios geopolíticos que se trazó Alberto Fernández durante los últimos días en la relación de Argentina con China y con Estados Unidos aparecen una serie de inevitables condicionantes que deberá aceptar el gobierno para mantener un vínculo con cada una de las grandes potencias involucradas.La reunión de Alberto Fernández con Joe Biden en la Casa Blanca, por un lado, y a la vez, el inminente viaje del ministro de Economía, Sergio Massa, a Beijing restituyeron la agenda de reclamos y alertas que se imponen desde las administraciones de China y Estados Unidos para la Argentina.No se trata de una tarea sencilla para la Argentina dejar conformes a las dos grandes potencias que hoy pujan duramente por una supremacía mundial.
Las condiciones de EE.UU
El presidente Biden ofreció un apoyo a Fernández en su negociación por la deuda con el FMI. Pero también dejó en claro la necesidad de dar «continuidad a la cooperación en los sectores de energía y minerales críticos». Dicho de otro modo, Washington avalará en el board del Fondo a la Argentina siempre que se mantengan las reglas de juego en relación a las inversiones en minerales clave como el litio o los proyectos en Vaca Muerta.
El embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello ratificó esta idea al sostener que «el principal inversor de la Argentina lo ha sido en los últimos cien años y es Estados Unidos, considerando los países individualmente. Por lo tanto, tiene que haber una actitud y efectividades conducentes para concretar una potenciación del vínculo económico con los Estados Unidos».
En su paso por Nueva York donde mantuvo una cena con inversores reunidos por el Consejo de las Américas que lidera Susan Segal, el Presidente Alberto Fernández se llevó una fuerte señal de alerta. Allí hubo reclamos de los empresarios norteamericanos por los cambios en las reglas de juego, la inseguridad jurídica, las trabas a las importaciones y el tipo de cambio que perciben en la Argentina.
Por otra parte, se supo que la administración Biden volvió a marcarle la cancha a Alberto Fernández en los temas que más preocupan a Washington: el despliegue de tecnología 5G de China en Argentina, la compra de aviones militares a Beijing, el control de operaciones chinas en la estación espacial de Neuquén y el eventual desembarco de capitales de Beijing en el puerto de Ushuaia.
En el plano de las relaciones internacionales hubo más advertencias de Washington hacia la Argentina. «La reunión de Biden y Fernández fue un éxito aunque hay que señalar que Estados Unidos dejó en claro la necesidad de que haya una mayor condena a Rusia por la invasión en Ucrania y que espera del gobierno argentino un fuerte rechazo a la violación de derechos humanos en Cuba, Nicaragua y Venezuela«, dijo Luis Savino, director del Centro de Estudios Americanos que tiene mucha llegada al Departamento de Estado.
De cara a todos estos interrogantes el embajador Argüello dijo: «estamos consolidando una agenda virtuosa y positiva entre ambos países. Esto es lo que explica la invitación del presidente Biden a Alberto Fernández. Los dos jefes de Estado tienen miradas compartidas y similares sobre diferentes temas de la agenda global y trabajamos juntos en distintos organismos multilaterales. Se ha potenciado la relación bilateral, al comienzo del tercer siglo de relaciones diplomáticas entre la Argentina y los Estados Unidos».
Por el contrario, Juan Pablo Laporte, especialista en temas internacionales y miembro consultor del CARI cree que «los pedidos coyunturales del gobierno para colaborar en la negociación con el Fondo Monetario Internacional, tuvieron como respuesta de Estados Unidos cuestiones estructurales: la Hidrovía y su posible otorgamiento a un consorcio económico de China, garantizar una competencia en la licitación del 5G, detener la construcción de Atucha III, negarle a China la construcción del puerto de Ushuaia y evitar la compra de aviones militares».
Los reclamos de China
El 8 de mayo el ministro Massa llegará Beijing para firmar el acuerdo definitivo del Plan deCooperación de La Franja y La Ruta de la Seda que incluirá más de 20 proyectos de infraestructura financiados por China y vinculados a ferrocarriles, represas, un gasoducto, una planta potabilizadora, puentes y viaductos.
Se trata de un documento de 60 páginas que incluye la cooperación científica, educativa, cultural, deportiva, el desarrollo de turismo, la cooperación en materia nuclear y telecomunicaciones.
En ese memorándum figura la intención de ampliar en u$s 5.000 millones los swaps de China para uso continuo por parte del Banco Central. Pero el eje central y condicionante ineludible de la administración de Xi Jinping en todo este acuerdo es que haya un compromiso de la Argentina para avanzar en la construcción de una central nuclear con tecnología china.
Para China la construcción de la central nuclear con financiamiento por unos u$s 8.000 millones para instalar en Campana es crucial para hacer pie como primer proyecto concreto de desarrollo nuclear con tecnología propia en América latina. Desde 2013 que la Argentina viene postergando la puesta en marcha de este proyecto por diversos motivos. Ahora en China se entusiasman con poder cerrarlo de una vez por todas.
«El plan que firmará Massa es el programa rector de nuestros vínculos bilaterales y, además, allí se consolidan los principales ejes de nuestra relación y el listado de proyectos que recibirán financiamiento por parte de China», dijo el embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) es el principal órgano planificador de la economía china y lleva adelante, entre otras tareas, la cooperación con los países adheridos a La Franja y La Ruta. «China hoy tiene desarrollada toda la cadena de la electromovilidad y estamos avanzado en la industrialización del litio en la Argentina con capitales chinos», añadió Vaca Narvaja.
Es decir, que la producción de baterías con el litio argentino se convierte en otra de las prerrogativas centrales de la administración de Xi Jinping en su vínculo con la Argentina.
De hecho, ya hay empresas chinas que firmaron acuerdos con YPF Litio e YPF Tec para desarrollar de forma conjunta baterías, incluso está proyectada la instalación de fábrica de autos eléctricos de Chery y de otras empresas líderes en este sector.
El exembajador argentino en China y referente del macrismo, Diego Guelar dijo que «no hay que temer de un acercamiento de Argentina con China. Esto es inevitable porque es una potencia mundial junto con Estados Unidos. El tema es hacerlo con equilibrio».
Este escenario es lo que el analista internacional Juan Battaleme sostiene en su tesis de política exterior y seguridad internacional: «la Argentina debe pivotear entre una potencia que defiende su posición y otra que está dispuesta a actuar como su retadora».
Comentario de AgendAR:
Debemos decir que encontramos que la información de Dinatale sobre EE.UU nos parece acertada y precisa. En cambio, creemos que es una mirada muy optimista sobre las distintas negociaciones en marcha con China. Beijing es exigente.
De todos modos, como este editor señalo en un blog personal, «Hay algo peor que estar sometido a las presiones de dos super Potencias: estar sometidos a las presiones de una»
El Servicio Meteorológico Nacional duplicará la cantidad de radares meteorológicos entre este año y el que viene. La empresa rionegrina INVAP será la responsable de fabricar e instalar los 10 nuevos radares de diseño nacional que permitirán cubrir el 70% del territorio nacional para mejorar la eficiencia de los pronósticos de corto plazo.
Una cosa a tener en cuenta es que los radares en esta red que se viene construyendo, con avances y retrocesos, desde 2014, sustituyen a una red meteorológica previa: la de Ferrocarriles Argentinos. Cuando estos tenían alrededor de 48.000 km. de ramales que sumaban unas 2400 estaciones, cada jefe de estación debía tomar tres veces por día la medición de temperatura, humedad absoluta y relativa, dirección y velocidad de viento, presión atomosférica, y cantidades de lluvia, granizo o nieve si los había. Estos datos, y observaciones generales, eran transmitidos en tiempo real a la sede del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) por telégrafo.
Suena primitivo y a locomotora de vapor, pero funcionó bien hasta 1995, cuando tras los cierres de ramales de Arturo Frondizi (4000 km) y los del Proceso (10.000 km), se privatizaron los 31.113 km. restantes, y los nuevos operadores, además de cerrar ramales secundarios y estaciones a troche y moche, se sacaron de encima toda responsabilidad con el SMN en las que no clausuraron.
El despliegue ferroviario medido en 1954, año de apogeo del tren argentino, permitía predicciones sobre la base de mediciones constantes y de una resolución geográfica bastante alta, al menos desde la línea Roca a San Carlos de Bariloche hacia el Norte. Allí, desde el Río Negro hacia la Quiaca, estaba el país de las líneas de trocha ancha y mayor densidad demográfica. De allí hacia el Sur, en cambio, la medición era más «a la que te criaste», porque la estepa patagónica tenía sólo tres redes ferroviarias de trocha angosta, desconectadas una de otra, con pocos trenes, pocas estaciones, y éstas muy alejadas entre sí. Un meteorólogo, allí…
La catastrófica inundación de Santa Fe Capital, el 29 de abril de 2003, fue en parte consecuencia de la desaparición de esta red meteorológica primitiva. Desde comienzos del verano de 2002, los climatólogos de la Carrera de Ciencias de la Atmósfera de la Universidad de Buenos Aires, con la Dra. Inés Camilloni a la cabeza, alertaban de calores y lluvias demasiado altas en la inmensa cuenca de este río normalmente exiguo.
Durante todo aquel verano los satélites meteorológicos ópticos (el SAC-C argentino y muchos de otros países con los que la CONAE comparte información) insistían en que la alta cuenca del Río Salado del Norte estaba cubierta de nubes de tormenta. Pero ni el SMN ni el Instituto Nacional del Agua (INA) tenían una idea precisa de cuánta agua se había acumulado. Cuando el INA se llamaba todavía INCyTH (Instituto Nacional de Ciencias y Técnicas Hídricas), tenía vigilada la cuenca -considerada peligrosa- con una red de estaciones batimétricas. Pero en 1989 habían sido clausuradas por los recortes de presupuesto científico decretados por el gobierno de Carlos Menem.
Esa cuenca no muy lluviosa tiene la misma superficie que las islas británicas, y cuando el agua baja toda de golpe hace desastres. No fueron graves cuando la gran avenida de 1973 porque entonces no existía el terraplén del viaducto Santa Fe-Rosario. Pero en 2003 sí existía, y su puente sobre el Salado tenía un vano de 17 metros de ancho, no lo suficiente como para para dejar pasar una inundación de padre y madre. Esa obra mal diseñada actuó como un dique.
Entre el 22 y el 24 de abril cayeron 1400 mm. de lluvia, uno sobre el otro, en la cuenca media del Salado. El INA pidió audiencia con el gobernador Alberto Reutemann para que éste dinamitara puente, cosa que Reutemann se negó a hacer, y máxime en medio de su campaña por la reelección. No tenía paciencia con «científicos locos».
El dúo de satélites SAOCOM 1A y 1B, que opera en radar en banda L, hubiera ayudado no poco para que el gobernador entendiera que no estaban tan locos. Ambos satélites pueden mirar a través de las nubes con sus microondas de 23 cm., sin importar si es de día o de noche, y medir el grado de anegamiento del suelo por detección de la altura de la napa. Predicen con bastante fiabilidad en qué momento las cosas se pueden ir al demonio.
El proyecto SAOCOM fue presentado en 1998 a pedido del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la Secretaría de Agricultura de la Nación. El objetivo era tener información predictiva de suelos, aguas y vegetación, así como prevención de catástrofes, o al menos su manejo una vez sucedidas.
Pero los SAOCOM estaban atrasados, algo que debe estar misteriosamente asociado a que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales venía, como siempre, con un presupuesto miserable. Salieron al espacio entre 2018 y 2019, con VEINTE AÑOS DE ATRASO.
La catástrofe de 2003 se hizo esperar menos. El 25 de abril el Salado bajó con todo, fue atajado por el dique del talud de la autopista Santa Fe-Rosario, formó un lago que fue creciendo en dirección Norte y a lo largo de tres días al Oeste de la ciudad. El 29 de abril el lago entró de golpe por el club de Golf y el hipódromo, los barrios chetos donde el terraplén Pueyrredón tenía un coronamiento deliberadamente bajo para dar mejores vistas hacia el río. En dos horas, en el Sur del casco céntrico el agua llegó a 4 metros de profundidad. Muchos de los ahogados eran enfermos postrados que no pudieron escapar.
Ocurrió una «flash flood», o inundación relámpago típica de alta montaña, en una de las llanuras más chatas del país y del planeta, novedad mundial. Reutemann, expeditivo, cerró la cuenta en 23 muertos, pero hubo de 27 a 160, según quién cuente, y unos 60.000 evacuados en 457 centros de refugiados. El Lole fue sólo el último, no el único: ninguna de las muchas autoridades nacionales y provinciales que fueron montando de a poco las bases de este asesinato hídrico en masa cantó «esta inundación es mía».
Es más, Reutemann ganó su re-elección navegando de noche el casco urbano con su lancha particular, y ayudando a bajar a inundados de las azoteas de sus casas… seguido por lanchas con las cámaras de la televisión local. La solidaridad garpa, cómo no.
Esta disgresión nos lleva de nuevo al SINARAME (Sistema Nacional de Radares Meteorológicos), proyecto que surge en 2000, cuando se suspenden los pagos para la compra de imágenes de satélites meteorológicos estadounidenses y europeos. Si hay que arreglarse sin eso, cuantimás sin ningún satélite radar y sin siquiera las viejas estaciones de tren, al menos tengamos datos generados desde tierra, dijeron en el SMN. Y con radar, que funciona de día y de noche, con nubes o sin ellas. Es más, detecta y mide nubes.
Como parte del proyecto de recuperación de capacidades locales en meteorología, en 2011 el gobierno de CFK comenzó el diseño e instalación de radares terrestres de alerta de tormentas. Esa fue la Etapa 1 del SINARAME, que incluyó el diseño, construcción y testeo del radar RMA 0 (por Radar Meteorológico Argentino) instalado en Bariloche como prototipo. Todavía hoy es usado para probar actualizaciones por su diseñador y fabricante, la empresa estatal rionegrina INVAP.
El siguiente fue el RMA 1, instalado en Córdoba, operado -como todos los RMA- por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el centro de operaciones desde donde se analiza toda la información meteorológica del país. El SINARAME fue creado por la Secretaria de Infraestructura y Política Hídrica del Ministerio de Obras Públicas que luego pone a disposición del Servicio Meteorológico Nacional su uso y datos.
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La Etapa 2 del SINARAME incluyó 10 radares que se instalaron entre 2014 y 2021. La que comienza ahora es la Etapa 3, que abarca la fabricación e instalación de 10 nuevos radares entre 2023 y 2024. A eso se suma el desarrollo de 18 nodos locales y nueve oficinas locales de vigilancia, que funcionarán para que los organismos locales de cada provincia puedan tener un acceso directo a los datos «crudos» sin procesar.
No sólo son los datos generados por radar, sino por estaciones terrestres robóticas remotas puestas por el SMN, y pueden ser decenas, y dependen ya no de los frágiles cables de telégrafo sino de sus antenas, de la Internet, y de su raíz física en el país que son los robustos tritubos subterráneos blindados de la Red Federal de Fibra Óptica desplegada entre 2006 y 2016 por ARSAT.
El combo radar + estaciones remotas le permitirá a los organismos locales cruzar los datos a su modo y hacer sus propias estimaciones de agua de lluvia caída, alertas de granizo o algún otro servicio a desarrollar. Con nuestra diversidad de climas, justificada porque el país arranca en el trópico y sigue hasta la Antártida, complicada por la pared de la cordillera y el tironeo constante del Pacífico, el Atlántico y el Continente Blanco como «fábricas de clima», hacer pronósticos en Argentina es una ciencia difícil, y hay cosas locales en las que vale la baquía local.
Éste es un país gigante, 2,78 millones de km2 continentales, el 9no del mundo en superficie. Para hacer los pronósticos del tiempo también se usan algunos satélites geoestacionarios estadounidenses, rusos, chinos, indios, canadienses, japoneses, coreanos y europeos. No así nuestros ARSAT 1 y 2, dado que ocupan todo su ancho de banda en telecomunicaciones.
Pero como aparatos plenamente meteorológicos, otros «geo» extranjeros están fijos sobre la vertical de algún punto ecuatorial y a 35.786 km de altura, es decir a dos diámetros de la Tierra de distancia de la Tierra. Con semejante altura son buenos para dar información hemisférica, de sistemas meteorológicos de gran escala.
Aún así, la meteorología concreta, aunque inscripta en eventos de tamaño continental o aún mayores, suele constar de sucesos bastante locales y a veces a contramano del marco general. De modo con su altura, los satélites meteorológicos geo dan poca resolución en lo geográfico, y en lo meteorológico son incapaces de mirar el interior de las nubes o lo que pasa bajo las mismas. Sucede con todos los satélites sistemas ópticos.
En cambio, los radares terrestres pueden dar información sobre qué nube tiene granizo, lluvia y en qué cantidades, con la limitación de que cada uno puede cubrir un área relativamente limitada. Otro cantar es cuanto se despliegan muchos radares «en red» y solapando entre sí las áreas de cobertura, como un panal continuo.
Los RMA cuentan con una capacidad de detección estandarizada de ecos de lluvia. Detectan el movimiento de partículas líquidas o sólidas en la atmósfera, cuando las ondas de radiofrecuencia emitidas por el radar rebotan en ellas. En general lo hacen en un círculo de hasta 240 kilómetros de radio en derredor al radar: por muy alta que sea la torre del mismo, las tormentas a mayor distancia quedan ocultas por la esfericidad de la Tierra, bajo la línea del horizonte.
No así las muy severas, con sus cúmulonimbos de más de 15 kilómetros de altura, cuyas abruptas cumbres son visibles para un radar a más de 400 km, sobresaliendo del horizonte. Si ves una tormenta a esa distancia y viene hacia vos, tenés unas 10 horas para mitigar el impacto, y va a ser bravo.
Los RMA son de tipo Doppler, como cualquier radar meteorológico, y pueden calcular la dirección y velocidad de movimiento de partículas -de lluvia, de hielo o de ceniza volcánica- a una distancia de hasta 120 kilómetros. La velocidad horizontal, en acercamiento y alejamiento del radar, y la vertical, especialmente en ascenso, dan una idea de la energía de un fenómeno rotativo como una tormenta típica, de la cantidad de calor que la fogonea en su base, y de si ésta puede generar tornados.
La fuente de energía de las tormentas son el calor del suelo y el del aire, y su humedad relativa. En tiempos de recalentamiento global, las tormentas empeoran en todos lados, y las llanuras argentinas, sede hoy de las 4 megalópolis mayores del país, no son una excepción. Las ciudades de gran densidad edilicia y escasa superficie verde, como el AMBA, potencian las tormentas porque el asfalto y el cemento almacenan calor solar, a diferencia de las zonas arboladas.
Un árbol urbano grande, como un plátano o un jacarandá de esos de 80 años, puede evaporar hasta 400 litros de agua por día, y al hacerlo baja la temperatura en torno hasta 4 o 5 grados. Pero no hay intendente que resista la tentacion inmobiliaria de transformar áreas verdes en torres y shoppings, y esto explica las temperaturas diurnas del AMBA: son hasta 10 grados Celsius superiores a las de localidades rurales vecinas en el mismo paisaje y sistema climático, y a la misma latitud.
Este notable efecto de «isla de calor» de nuestras megalópolis es combustible para desastres. Sobre todo cuando una masa estática y superficial de aire caliente, húmedo e inestable es embestida por un frente de aire frío oriundo de la Patagonia.
En el llamado «frente de turbonada» por los aviadores el aire frío y denso baja en rachas violentas, como cataratas atmosféricas, y el caliente, húmedo y poco denso sube en forma de espiral. Ese tremendo combo de movimientos verticales lo dispara el diferencial de temperatura, y llega a velocidades de centenares de kilómetros por hora.
En su ascenso, la turbonada de nubes llega hasta los 12.000 metros de altura, donde se deslindan normalmente la tropósfera y la estratósfera, y ahí se desparrama como la cabeza de un yunque. Pero si las corrientes en ascenso tiene suficiente energía, siguen viaje 2 o 3000 metros más, hasta regiones muy heladas del cielo. El resultado son lluvias y granizadas apabullantes, y vientos muy complejos en tierra.
El SMN fue fundado en 1872. La peor tormenta porteña de su breve historia tuvo lugar el 4 de abril de 2021 en el AMBA, incluída la CABA y su conurbano Oeste. Mató directamente a 27 personas, dejó 893 heridos, volteó centenares de árboles que aplastaron gente, autos y destechó, anegó o destruyó miles de construcciones. Sumando más miles aún de autos aplastados o arrastrados por la corriente y 79.760 árboles derribados que cerraron alrededor de 1400 calles, las pérdidas económicas anduvieron en el orden de los U$ 40 millones.
La novedad de aquella tormenta del 4 de abril es que formó 4 tornados, dos F1 y dos F2 en la escala Fujita. Pasaron sobre el tejido urbano como 4 motosierras, con huellas de 1,5 a 3 km. de ancho y recorridos de 50 a 70 km. Meses más tarde, todavía había barrios sin electricidad o agua en el Oeste bonaerense, y años más tarde, las 4 huellas de los 4 tornados eran todavía visibles desde cualquier avión.
Dentro de los tornados, los vientos llegaron hasta los 258 km/h, cifra que perfora el techo del segundo grado de la escala Fujita y llega al tercero. Incluso cuando ocurrió el primer huracán del Atlántico Sur en tiempos históricos, el de Santa Catarina, el 12 de marzo de 2005, éste fue letalmente destructivo en Brasil y Uruguay, pero al AMBA le pegó sólo de refilón, y no llegaron a medirse vientos semejantes.
Aquella mañana de 2012, a las 06:30, el SMN avisó de tormentas severas en la Pampa Húmeda y el AMBA, y a las 11:30, emitió un alerta específico para CABA y el Gran Buenos Aires. Esperaba algo grave, pero no semejante grado de desastre. La línea de tiempo no ayudó: el frente frío entró en la megalópolis recién a las 20:00 horas, cuando el cemento y el pavimento habían acumulado todo el calor solar posible.
¿Habría cambiado las cosas en 2012 el tener radares meteorológicos? Los alertas del MSN habrían sido más largos y más asertivos, pero -nuevamente, como sucedió con la inundación de Santa Fe Capital en 2003- la respuesta de los políticos siempre es más política que técnica. La cuestión para una repartición de bajo grado en el tótem estatal, como el SMN, pasa por ser tomada en serio por los gobiernos nacional, provincial y municipal.
La información más precisa, más predictiva y más larga ayudaría a que las autoridades se pongan las pilas, al menos si están pensando en ser reelegidas, podría pensar el lector con cierta lógica. Claro, si se olvida de 2003, de Santa Fe Capital y de Reutemann.
Dicho de otro modo, si son autoridades que tuvieron que poner algo de su sobolyi en el despliegue de la red (plata, terrenos, sistemas de comunicaciones), lo más probable es que se tomen las advertencias del SMN o del INA en serio. El no poner un mango en ciencia y una educación científica medible en números negativos explican que los grandes ajustadores sean grandes negacionistas. Por una u otra vía, y también por ambas, la sórdida cáfila de brutos y de turros que mandan a los científicos a lavar los platos y jamás se hacen responsables de muertos, heridos o pérdidas.
Entre 2016 y 2018, el gobierno de Mauricio Macri «acostó» a INVAP con una deuda impaga de radares militares y meteorológicos, hasta que la empresa barilochense estuvo a punto de quiebre. Pero el escándalo en las provincias y municipalidades donde se iban a instalar los RMA, sitios donde gobernas e intendentes estaban esperando su radar, lo hizo recular. Se pagó la deuda (en pesos y devaluada), INVAP se salvó por cuarta o quinta vez en su historia, y los RMA se siguieron fabricando.
En la volteada de 2012, el único radar que cubría el AMBA era el de Ezeiza, un Galileo Gematronik que estaba más cerca del arpa que de la guitarra. Pese a las dos alertas severas del SMN no hubo una movilización previa de las Fuerzas de Seguridad y de Defensa para disminuir la circulación de gente, lo que explica que en las congestionadas autopistas de los accesos Oeste y Sur tanto auto haya salido volando.
El gobierno de CABA se negó a suspender el segundo día de festival de música Quilmes Rock en el estadio de River, pese a que Núñez es un barrio muy bajo, de tierras rellenadas a pie de barranca, proclive a inundaciones, y con cables eléctricos caídos, a electrocuciones. Vamos las bandas…Un radar meteorológico tiene una vida útil de unos 20 años pero se le pueden hacer actualizaciones que la extienden hasta los 60 años. “Al estar fabricados en el país tenemos la ventaja de que los expertos están acá, entonces podemos hablar con ellos y vamos desarrollando mejoras. De hecho, un problema actual que afecta a todo el mundo es la interferencia por distintos instrumentos, como los routers de Wi-Fi, que emiten señales que interfieren con los radares meteorológicos», le dijo a TSSPedro Lohigorry, coordinador de Pronósticos Inmediatos del SMN.
«Si ahora van a la página del SMN -añade el experto- y ven una imagen de radar van a ver unas líneas en forma radial que salen y son las interferencias, y ahora INVAP está trabajando en un filtro para evitarlas. Ese filtro se va a implementar primero en el RMA0 y es parte de un ciclo de mejora continua en donde ellos mejoran su producto, que es el radar meteorológico, para después poder salir a venderlo al mundo. Y nosotros tenemos datos de mejor calidad”,
Los radares dan información de muy corto plazo, cuatro horas en el caso de un RMA aislado. Pero también es data muy confiable porque capta datos de una tormenta en tiempo real. Sin embargo, cuando se trata de una red de radares por cuyas áreas solapadas de cobertura va abriéndose paso una tormenta, las alertas pueden ser mucho más largas, precisas y evolutivas. Y es que la velocidad de avance de un frente frío rara vez supera los los 40 km/hora.
En el transporte, estos datos valen oro. «Hace poco hablaba con un colega que trabaja en Aerolíneas Argentinas-relata Lohigorry- y me contaba que la información del RMA le permitía ver si un avión llegaba a destino antes que la tormenta o no, y por lo tanto decidir si puede despegar o si va a tener que ir a un aeropuerto alternativo. Eso genera beneficios que a veces es difícil de ver y explicar”.
Pero por explicar nos pagan. Con las velocidades vertiginosas de ascenso y descenso de aire dentro de un «frente de turbonada», los aviones chicos y medianos pueden sufrir «de aplauso» (quebradura de ambas alas por la raíz, hacia arriba), y los grandes y más potentes pueden darse vuelta y estrellarse, faltos de sustentación alar, aplastados contra el suelo por el talonazo de una «cortante», o racha descendente.
Los pilotos se toman muy en serio la información de los radares meteorológicos.
Si los políticos ponen plata en ellos, probablemente también.La Etapa 3 del SINARAME abarca la fabricación e instalación de 10 nuevos radares entre 2023 y 2024. Aún con el nuevo despliegue, si éste no sucumbe a algún plan de achicamiento, el lugar de origen de todos los frentes fríos en la Pampa Húmeda es la estepa patagónica, y carece de cobertura de radar desde Península Valdés hasta Punta Dungeness, en el extremo Sur de Santa Cruz. ¿Queda pendiente para la etapa 4?Ubicación de los radares meteorológicos
En la Etapa 1, se instalaron radares meteorológicos en Bariloche (Río Negro), y en Córdoba capital, mientras que en la Etapa 2 se instalaron en Río Grande (Tierra del Fuego), Neuquén capital, Mercedes (Corrientes), Resistencia (Chaco), Las Lomitas (Formosa), Termas de Río Hondo (Santiago del Estero), Bernardo de Irigoyen (Misiones) y Bahía Blanca, Mar del Plata y Ezeiza (Buenos Aires). Para la Etapa 3 se sumarán los de Bolívar (Buenos Aires), que ya tiene construida su plataforma de hormigón, Villa Reynolds (San Luis), Las Lajitas (Salta), Tostado (Santa Fe), Chamical (La Rioja), Alejandro Roca (Córdoba), Ituzaingó (Corrientes), Las Grutas (Río Negro), y Santa Isabel (La Pampa).
Además, hay 3 radares del INTA en Santa Rosa (La Pampa), Pergamino (Buenos Aires), y Paraná (Entre Ríos), aunque todavía quedarán sin cobertura de radar las provincias de Santa Cruz y Chubut. “Estamos aumentando un 30% la cobertura de radares meteorológicos que van a estar instalados en la zona centro y norte del país, que es donde más prioridad hay en cuanto a cantidad e intensidad de las tormentas”, explicó Lohigorry.
En otros países de la región, como Brasil, se utilizan radares meteorológicos pero no forman parte de un sistema nacional centralizado como el SINARAME. Algo similar pasa en Colombia y Venezuela, adonde también están aislados por provincia y dependen de diferentes organismos. Uruguay y Chile no tienen radares aunque están en tratativas para adquirirlos. Paraguay tenía uno en Asunción pero hace un tiempo que está fuera de servicio.
“Hay tormentas que tienen un desarrollo que empieza en otros países, por lo que el hecho de que ellos tengan un radar nos permitiría verlas con más anticipación. Tener radares en la frontera es un beneficio para ambos países. De hecho, hay radares argentinos que cubren territorio de países vecinos y el radar de Asunción cubría parte de Formosa”, agregó Lohigorry.
A señalar: las tres grandes tormentas mencionadas en este artículo sucedieron todas en días muy calurosos de Otoño.
Estamos en Otoño.
Matías Alonso /Agencia TSS, con agregados de AgendAR
ARSAT sumó a su cartera de clientes a la compañía Orbith al firmar un contrato de largo plazo en el que se les ofrece una capacidad significativa de Gbps sobre el satélite de alto rendimiento (HTS) SES-17. De esta manera, se concreta un importante avance en la ampliación de la cobertura de servicios de banda ancha satelital en todo el territorio argentino.
En el acuerdo alcanzado con Orbith se suman servicios de tránsito IP sobre la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) y de Data Center de ARSAT. Además, sobre la capacidad satelital en banda Ka del satélite SES-17 se incluyen también servicios de estación terrena.
“Este acuerdo alcanzado con Orbith permite poner a disposición de la población el servicio de banda ancha satelital de alta velocidad en todo el territorio nacional continental, imprescindible para todos aquellos hogares donde la infraestructura de comunicaciones terrestre es inexistente o inadecuada para los servicios de banda ancha”, indicó por su parte el vicepresidente de ARSAT, Guillermo Rus.
Actualmente Orbith brinda servicios de internet de banda ancha domiciliaria cubriendo las provincias de Buenos Aires y, parcialmente, Santa Fe y Entre Ríos. Mediante este acuerdo con ARSAT, Orbith se expande a todo el territorio argentino continental brindando servicios sobre ocho haces en banda Ka sobre el satélite SES-17.
“Somos una empresa de capitales argentinos fundada en 2017 con el objetivo de reducir la brecha de calidad y costos que existe entre los servicios de internet de las zonas urbanas y rurales. Fuimos pioneros en el uso de satélites de alta capacidad en el país, brindando velocidades que alcanzan los 200 mega bits por segundo en zonas alejadas de los centros urbanos”, afirmó Pablo Mosiul, CEO y Fundador de ORBITH.
SES-17 es un satélite de alto rendimiento, de propulsión totalmente eléctrica, construido por Thales Alenia Space, que brinda servicios de conectividad en los mercados aeronáutico, marítimo, empresarial y gubernamental, en las Américas, el Caribe y el Océano Atlántico. Operando a 67 grados Oeste, SES-17 es el único satélite de banda Ka de alto rendimiento que actualmente opera en la región de las Américas con cobertura total sobre el territorio continental argentino lo que impulsará un cambio en la disponibilidad de servicios de conectividad.
“A través de esta inversión vamos a tener acceso a gran parte de la capacidad del SES-17 para ampliar nuestra actual cobertura y ofrecer servicios de conectividad de alta calidad en todo el territorio nacional, tanto a hogares como a empresas”, destacó Agustín Lebrero, Director de Marketing y Comercial de ORBITH.
En tanto, estos acuerdos comerciales de banda ancha satelital del SES-17 son transitorios hasta la concreción del lanzamiento y puesta en órbita del ARSAT-SG1, tercer satélite de la flota geoestacionaria que la empresa de telecomunicaciones del Estado Nacional se encuentra en proceso de fabricación de forma conjunta con INVAP. Con dicho satélite, se estipula ofrecer conectividad satelital de alta calidad a más de 200 mil hogares en zonas rurales o de difícil acceso de la República Argentina. Los satélites HTS Ka permiten velocidades de datos diez veces más altas que los servicios habituales de VSAT en banda Ku y C, además de utilizar antenas de menor diámetro.
Luego de la rúbrica del convenio, el presidente de ARSAT, Facundo Leal, aseguró: “este vínculo con Orbith nos permite dar un paso más para lograr misión social: brindar conectividad de alta velocidad para achicar la brecha digital en todo el país”.
La empresa estatal rionegrina Invap alcanzó un nuevo hito en su prolífica historia y por primera vez exporta un radar para el control del tránsito aéreo civil, que fue comprado por Nigeria.
Se trata del radar MPA-200 MC, similar a los RPA-240 con los que Invap proveyó a la Fuerza Aérea Argentina, un equipo con un sistema que incluye un radar secundario y un radar primario 3D y es móvil.
El radar fue embarcado en dos grandes contenedores este lunes a la mañana en un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea y despegó hoy martes a las 8 rumbo a Nigeria, previas escalas en Puerto Iguazú, Natal y Cabo Verde, para aterrizar finalmente en Abuya, capital del Estado africano.
El gerente general y CEO de Invap, Vicente Campenni, expresó que esta exportación “es realmente un hito muy importante para Invap y su área más moderna, de producción de radares. La empresa logró cumplir con el objetivo de hacer de la capacidad y talento argentinos un valor exportable”.
“Es fundamental la intervención de Río Negro, primero por todo el apoyo institucional de la empresa para salir a exportar, pero también en el conjunto de avales que nos convierten en una empresa estatal con fuerte respaldo de la Provincia para este tipo de proyectos”, agregó Campenni.
Indicó que esta primera exportación es resultado de la permanente búsqueda de oportunidades a partir del trabajo de provisión de radares en el país. “No es solo una venta, hay toda una capacidad de hacer un relacionamiento provechoso para el cliente y generar una relación, a la que luego le siguen las ventas”, afirmó.
También destacó el apoyo de Cancillería para superar trámites complejos, documentación, y el acompañamiento de la Fuerza Aérea con la logística exportadora, y más importante por su confianza previa en la empresa a la hora de encargarle radares primarios y secundarios para la radarización del país.
“Esta exportación es la frutilla del postre de este proceso”, sostuvo.
Campenni estimó que la primera exportación será sucedida por otras ventas de radares al exterior: “El primer paso es sumamente importante, porque abre las puertas a otros compradores. Así sucedió siempre con Invap”, dijo.
La titular de Seguridad, Defensa y Ambiente de Invap, Micaela Rodrigo, explicó que el embarque llevará en el primer contenedor el radar con todo el sistema, antenas y electrónica, y en el segundo la cabina operativa, donde se instalan las personas para manejarlo.
“En Nigeria debemos terminar las integraciones y todos los ensayos en el sitio de ‘liberación’ del radar, como se hace habitualmente. Nosotros hacemos la capacitación a los operadores y a un grupo de clientes y usuarios en todo lo que es mantenimiento inicial”, precisó, destacando la “gran cantidad de recursos humanos involucrada en este logro, además de las 40 personas que trabajaron en el embarque”.
Mariano González, jefe de Proyecto en Invap, agregó que el radar será usado por la administración de control de tránsito aéreo civil de Nigeria, y destacó que se trata de equipamiento de nueva generación de los radares argentinos instalados anteriormente.
“Invap hace la ingeniería y el desarrollo total, con personal propio, proveedores locales y de otros lados”, indicó.