lunes, 27 julio, 2026 - 3:44 pm

La irradiación es una técnica clave para rescatar libros sin dañarlos

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Los libros, las fotografías y los archivos documentales tienen enemigos naturales: los insectos y microorganismos, como los hongos, que atacan al papel por las malas condiciones de guarda. Estos males son los responsables de la pérdida de un patrimonio cultural invaluable. Pero la tecnología nuclear ofrece una cura: la radiación gamma. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzó a desarrollar esta técnica para la recuperación de materiales bibliográficos afectados por hongos en 2001 y, desde 2005, cuenta con un Laboratorio de Conservación Preventiva y Restauración de Documentación (LCRD).
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La humedad, la luz excesiva y el calor son perjudiciales para los libros y, además, favorecen la aparición de insectos y hongos. Estos últimos también son nocivos para la salud humana y el medio ambiente. Si un libro huele “a viejo” y tiene puntitos negros, seguramente tiene hongos, que también se manifiestan a través de cambios de color en el papel o las encuadernaciones. Cuando son detectados en un ejemplar, hay que aislarlo.
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Los hongos son muy resistentes. Sus esporas pueden quedar latentes y activarse con temperaturas elevadas, humedad o suciedad. Por eso para erradicarlos se usan técnicas agresivas. Los tratamientos con compuestos químicos como óxido de etileno o timol dejan residuos tóxicos y la Organización Mundial de la Salud ha determinado hace años que, a las dosis necesarias para la erradicación de los hongos, son cancerígenos.
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Los rayos gamma matan a los microorganismos e insectos, pero no dejan residuos porque son radiaciones electromagnéticas de gran penetración y velocidad. Pertenecen al grupo de las radiaciones ionizantes.
“Los rayos gamma atraviesan los materiales, pero no se depositan en ellos, porque son rayos como los de la luz. Por eso esta técnica es segura. En cambio, los tratamientos con químicos no lo son, porque quedan residuos nocivos que se van desprendiendo como vapores que pueden causar enfermedades al ser humano”, explica la magíster en Conservación Preventiva de Soportes de la Información Ana María Calvo.
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El procedimiento es rápido, porque no es necesario aplicarlo ejemplar por ejemplar. Por su capacidad de penetración, los rayos gamma pueden tratar grandes cantidades de libros o documentos en soporte de papel guardados en cajas. Los tiempos de exposición son cortos y la tarea se realiza en la Planta de Irradiación Semi Industrial (PISI) ubicada en el Centro Atómico Ezeiza, siguiendo las estrictas medidas de seguridad establecidas por el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
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En esta planta hay una sala de gruesas paredes de hormigón que alberga una fuente de cobalto 60 sumergida en una pileta. El agua es el blindaje que contiene a la energía radiactiva. A la hora de irradiar, suena una alarma y los operadores salen. Entonces, las barras de cobalto se elevan y la radiación penetra en las cajas con los productos o elementos a tratar, que pueden ser libros, pero también alimentos o material médico como gasas o jeringas, porque la misma técnica se utiliza como método de esterilización. A dosis controladas, las radiaciones ionizantes emitidas por el cobalto 60 no cambian las características de los productos tratados ni los contaminan.
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Experiencias exitosas: los archivos que se salvaron con radiación
Los primeros archivos rescatados exitosamente con radiación pertenecieron a la propia CNEA: fueron los Boletines Administrativos Públicos, memoria de la institución, que habían sido atacados por los hongos. También se irradiaron nueve cajas con publicaciones pertenecientes al Centro de Información del Centro Atómico Constituyentes, que se habían infectado porque se mojaron en una inundación.
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Después del atentado a las Torres Gemelas de Nueva York, ante posibles ataques con ántrax, siete cajas con revistas científicas provenientes de Europa y Estados Unidos fueron irradiadas con dosis varias veces más altas que las necesarias para tratar hongos. Esas revistas siguen en uso normal y sin muestras de ningún tipo de deterioro en el papel o su estructura.
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En 2005, se creó el Laboratorio de Conservación Preventiva y Restauración de Documentación (LCRD) de la CNEA, que funciona en el Centro Atómico Ezeiza. Su tarea consiste en limpiar, restaurar, digitalizar y realizar la guarda de preservación de patrimonio que sufrió un ataque fúngico y ya pasó el procedimiento de irradiación.
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El LCRD se nutre del trabajo de un equipo multidisciplinario, del que forman parte la dirección de la planta de irradiación, un microbiólogo de la Universidad Nacional de la Plata, personal de otros laboratorios de CNEA y científicos de otros países.
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Este equipo realiza investigaciones sobre el uso de la radiación gamma para el control de infecciones por hongos en libros, documentos y fotografías. Además, el LCRD ofrece capacitaciones sobre conservación de este tipo de materiales.
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Otro trabajo muy significativo fue el realizado para el Convento de San Francisco, fundado en 1619 y ubicado en Alsina 380. EL LCRD se ocupó de la puesta en valor, limpieza, restauración y guarda en preservación de las auténticas de las reliquias de santos que posee el convento, que incluyen una de San Francisco de Asís y otra de San Roque. Las auténticas son los documentos que certifican la autenticidad de esas reliquias. Además, el laboratorio trabajó con una carta hallada dentro de una cápsula del tiempo que se ocultaba desde 1908 dentro de la escultura de Dante Alighieri, una obra de Federico Vöegel que decora el frontis del templo. En la carta se narra cómo se hizo la obra.
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Actualmente, se trabaja con las fotografías históricas de CNEA, en el marco del proyecto “Recuperación de la Memoria Fotográfica Institucional”. Este fondo fotográfico cuenta con 16.000 fotografías en blanco y negro, diapositivas y negativos.
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CNEA en la Feria del Libro
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) participa en la Feria del Libro con un espacio en el pabellón Ocre de La Rural, en el que se pueden conocer los grandes proyectos de la institución, recibir información sobre sus institutos de formación académica y asistir a charlas científicas sobre las variadas aplicaciones de la tecnología nuclear. Una tecnología que también puede hacer mucho para recuperar valioso material bibliográfico y documental.

Bariloche será la sede del Foro Global de Hidrógeno Verde 2023

El gobierno de Río Negro informó hoy que el 18 y 19 de mayo Bariloche será sede del Foro Global de Hidrógeno Verde 2023, el primero de su tipo en Latinoamérica que reunirá a representantes de distintos países comprometidos con la transición hacia las energías limpias, en el marco de la crisis energética que padece el planeta.
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Los encuentros se realizarán en tres sedes con una apertura en el «Hotel Llao Llao» presidida por la Gobernadora Arabela Carreras y el presidente de la Organización del Hidrógeno Verde (GH2), Malcolm Turnbull.
«El Camping Musical de Bariloche», donde paralelamente se desarrollarán diversas temáticas, y las instalaciones del complejo Bariloche Eventos y Convenciones (BEC), donde funcionará un foro abierto a la sociedad civil.
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Durante dos jornadas, la Provincia recibirá en la ciudad andina a referentes, expertos, representantes de gobiernos de distintos continentes y empresarios vinculados al sector. Múltiples paneles abordarán los «grandes avances de la industria a nivel mundial», «la región de Latinoamérica como escenario de oportunidades» para recibir más y nuevas inversiones, y los «proyectos planteados en la región» y el resto del globo. Se diagramarán además distintos espacios de intercambio y exposición que permitirán conocer la visión del sector para fomentar la producción de hidrógeno verde a gran escala; como así también los planes del presente y los desafíos del futuro, oportunidades y retos a resolver. Entre los principales oradores se encuentran la directora de Política Energética para la Comisión de la Unión Europea, Cristina Lobillo Borrero; el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Daniel Filmus; y la secretaria de Energía argentina, Flavia Royón. Asimismo, participarán embajadores, empresas como YPF, Shell, Toyota, Banco PatagoniaCAF y otras; científicos, especialistas y representantes de instituciones y organizaciones vinculados a las energías y a la mitigación del cambio climático.

¿Queremos tecnología china o canadiense para Atucha 3?

Respuesta rápida de AgendAR: ni china ni canadiense, argentina. La tecnología la tenemos, pero no la plata. Y aquí dos expertos fundacionales de la CNEA proponen un modo de conseguir esta última.

 

Con su primer reactor de investigación (el RA-1, 1958), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) I definió los principales objetivos de la política para reactores nucleares:

  • tener la mayor participación nacional posible en el diseño, construcción, instalación y operación de los reactores,
  • y asegurar el suministro nacional del combustible mediante el desarrollo de la capacidad científica, tecnológica e industrial requerida.

Estos paradigmas motivaron la elección de centrales con uranio natural y agua pesada: la Central Nuclear Embalse con tecnología canadiense CANDU y las de Atucha 1 y 2 de tecnología alemana, hoy operadas por NA-SA, Nucleoeléctrica Argentina SA.

De acuerdo a esta política, ¿cómo se justifican los 1200 MW de una central china con uranio enriquecido que no se produce en el país? ¿Cómo se justifica, además, la escasa participación nacional en su construcción, por tratarse de una obra llave en mano?

En las presentes circunstancias, la inactividad originada por falta de un proyecto nuclear de envergadura causaría daños irreparables debido a la pérdida de recursos humanos altamente especializados. También dañaría los recursos humanos y económicos de la industria nacional calificada de componentes nucleares y otros insumos.

Estos 1200 MW formarían parte de la producción nuclear (no contaminante) prevista para nuestro parque energético. Cumple con compromisos internacionales del país para mitigar el cambio climático.

Dr. Carlos Aráoz, investigador consulto de la CNEA, químico y experto en materiales, fue gerente de Combustibles y también de Tecnología, y además fundador y director de CONUAR SA. Es uno de los discípulos de Jorge Sabato que nos hizo independientes en combustibles nucleares en TODAS nuestras centrales.

Es en este escenario que la única posibilidad hasta ahora fue la propuesta China, por su ofrecimiento de financiación altamente adecuado.

Este año, la funcionaria del Departamento de Estado de los EEUU, Anne Ganzer, remarcando una posición muy dura de EEUU, nos comunicó el desagrado con el proyecto de una cuarta central nuclear china por tratarse de un área estratégica, aún conociendo que la empresa responsable NA-SA ya firmó el contrato con la contraparte, la CNNC, o China National Nuclear Corporation.

En vista del “impasse” generado y en el caso que se decida anular la compra en China, se propone que los 1200 MW de origen chino se cambien por los de una central CANDU como nuestra Central Nuclear Embalse, con financiación similar al caso chino obtenida mediante el apoyo de EEUU.

Su construcción por NASA ya fué aprobada por el gobierno argentino dentro del plan de actividades de la empresa y se encuentra a la espera de financiación. También está definida su ubicación en el predio de las Atucha 1 y 2.

El Dr. Jaime Pahissa Campa, también químico e investigador consulto de la CNEA, se especializo en “back end” (la gestión de residuos radioactivos de toda la actividad nuclear, incluidas la medicina y los usos de radioisótopos en la industria y el campo). Estuvo en sociedades internacionales como el International Nuclear Society Council y dirigió la Asociación Argentina de Tecnología Nuclear.

Es importante que EEUU nos brinde apoyo para conseguir esta financiación, de monto inferior al caso chino, y así continuar ampliando nuestra red eléctrica con una participación nuclear confiable y segura.

De esta manera no se genera un vacío frente a nuestras necesidades, sino una solución a la situación planteada.

 

Opinión de AgendAR:

Este llamado de dos expertos históricos argentinos a que los EEUU financien al menos una central nuclear CANDU fue entregado la semana pasada y en persona por el Dr. Aráoz a la Nro. 2 de la Embajada de los EEUU.

De seguirse canales diplomáticos normales, hoy debería ser leída en el edificio Harry Truman, donde funciona el Departamento de Estado de los EEUU.

Como es ya público (demasiado público), el Departamento de Estado quiere evitar a todo trance que aquí se construya una Hualong-1 china. La propuesta de que por el contrario EEUU nos financie una CANDU (construida por Argentina, nadie habló de canadienses) tiene antecedentes históricos, algunos recientes y otros no tanto.

Empezando por los últimos, las centrales CANDU de la AECL, como nuestra planta cordobesa de Embalse, se vendieron bien en 7 países y fueron copiadas exitosamente por ingeniería inversa en la India. Representan el 11% de la capacidad de generación nuclear del mundo, y siguen en construcción en La India… e inesperadamente, en Rumania.

Las CANDU son un diseño de la Atomic Energy Commission of Canada Ltd., o AECL. Como funcionan a uranio natural (sin enriquecimiento), ponen al comprador a salvo de boicots diplomáticos sobre el uranio enriquecido, cuyos grandes proveedores en el mundo siguen siendo cuatro: EEUU, Rusia, China y la UE, un monopolio imperfecto, pero monopolio al fin. Y como las CANDU carecen de recipiente de presión, esa inmensa pieza de forja, están al alcance de la industria metalúrgica de cualquier país con un desarrollo medio.

En suma, estas centrales canadienses rompían el monopolio de los combustibles nucleares y habilitaban a demasiados nuevos jugadores semi-industrializados. Por ambas causas, los EEUU durante medio siglo hicieron lo imposible por espantarle los clientes a AECL con chantanjes diplomáticos sobre Canadá y sobre los clientes, especialmente brutales desde 1974. Por supuesto, no salían en los diarios. Fue una batalla larga, porque las CANDU son plantas muy sensatas, baratas y seguras. Generan cierto fanatismo, como el viejo Ford Falcon. Pero en 2011 los EEUU lograron su cometido: la firma canadiense quebró por falta de ventas.

La tecnología, sin embargo, sigue viva y coleando: ningún dueño de CANDU cierra su planta cuando llega a término de su primer vida útil. Por el contrario, le hace una recorrida general de sistemas llamada “retubado” que la repotencia, la renueva, la actualiza y la licencia a 30 años más de servicio. Y eso, según el estado de la máquina, por alrededor de una tercera o una cuarta parte del costo de una unidad nueva. Negoción, si los hay.

CANDU nuevas, desde 2003 sólo en la India, en versión libre local con el nombre de IPHWR, y ya van por 22 y salieron buenas. Pero sorpresivamente, en 2020, el Departamento de Estado anunció el otorgamiento de dos grandes préstamos para financiar la terminación y retubamiento de Cernavoda. Éste es un complejo de 4 unidades CANDU en Rumania. Cernavoda tiene las unidades 1 y 2 activas desde épocas del dictador Nicole Ceaucescu, y otras dos que quedaron en la obra civil inicial, sin terminarse, desde la revolución que lo volteó en enero de 1990.

El precio que puso EEUU para completar las unidades 3 y 4 de esa instalación es de U$ 5000 millones para cada una. La masa adicional de créditos suministrada por el Eximbank y el tesoro yanqui alcanza también para el retubado de Cernavoda 1.

Que tras medio siglo de soterrada militancia anti-CANDU los EEUU de pronto pinten como financistas de la terminación y renovación del complejo de Cernavoda va a contrapelo de toda su historia anterior. Es como el Gran Dragón del Ku Klux Klan sacándose selfies en el monumento a Nelson Mandela.

La explicación del asunto es geopolítica sencilla: el Departamento de Estado aprovecha el realineamiento reciente de Rumania con la OTAN y desbarata los planes de construcción de centrales chinas de la CGN. Ésta es otra compañía nuclear estatal china, con diseños algo parecidos a los de la Hualong-1 ofrecida aquí por CNNC.

Aceptar este financista caído del cielo a los rumanos les permite mantenerse dentro de la línea del uranio natural y con una tecnología que su país conoce bien, y que aprecia. A los EEUU, en cambio, les permite frenar (un poco, un rato) la expansión diplomática y comercial china en Europa Oriental.

La carta de Aráoz y Pahissa apunta exactamente a eso: ¿EEUU querrían persuadirnos de comprar tecnología china con algo que suene mejor que mandarnos gauleiters y vomitar amenazas? Ambos veteranos expertos, con experiencia de negociaciones internacionales y con toda una vida dentro de la CNEA, creen que con un ofrecimiento de crédito blando norteamericano por una CANDU nos tiraríamos sobre el mismo “de palomita”.

Después de todo, la Hualong-1 la estamos comprando por el crédito, no por la tecnología. Embalse es la mejor central nuclear que tenemos, tecnología de la que tenemos derechos bajo licencia desde 1974, Es más, con el reciente retubado de esa máquina cordobesa,  hemos demostrado urbi et orbi, y por segunda vez, que dominamos esa ingeniería «de taquito». La primera vez que lo demostramos fue entre 1974 y 1984, cuando terminamos Embalse sin los canadienses, porque EEUU los obligaron a irse con un portazo… en medio de la construcción.

Cuando tengamos ganas de pasarnos a uranio enriquecido, para ello está nuestro propio proyecto, que por ser de propiedad de la CNEA es exportable (el reactor CAREM).

Además, preferimos generar trabajo local a que nos construyan máquinas «llave en mano» como si fuéramos primerizos. Por el contrario, tenemos 73 años de historia nuclear e inauguramos nuestra primera central nuclear 11 años antes de que China lo hiciera con la suya.

Queremos conservar en estado de entrenamiento al centenar de empresas argentinas privadas de construcción, de montaje, metalúrgicas, electromecánicas e informáticas con calificación nuclear. Son las que participaron del retubado de Embalse, entre 2014 y 2018, y antes de eso, las que, bajo dirección de NA-SA, entre 2006 y 2014 terminaron el laberíntico rompecabezas que era Atucha II, y nos dejaron no sólo 745 MWe «de base» que nos faltaron durante 27 años, sino 400 ingenieros nucleares nuevos. Son recursos humanos industriales no reemplazables.

AgendAR tiene una única objeción de fondo al planteo de Aráoz y Pahissa: para subsanar la ausencia de los 1120 MWe de una Hualong-1 en el Sistema Argentino de Interconexión necesitaríamos dos CANDU, no una sola, ya que la potencia máxima del modelo 6 actualizado, el que sabemos construir con los ojos cerrados, es de 700 MWe.

Cuando nos preguntan si somos progres o conservas, antiyanquis o antichinos, la respuesta es obvia: nada de todo eso. Argentinos, sí. Estamos visceralmente a favor del CAREM, ergo no somos contrarios al uranio enriquecido, pero sólo en centrales de tecnología totalmente propia y por ende, exportables. En eso somos un poco rupturistas con nuestro pasado. Pero aunque todo el mundo asegura que el futuro es de los SMR, o reactores modulares pequeños, como el CAREM, de las alrededor de 440 plantas nucleoeléctricas en línea en el mundo hoy, salvo una, la central flotante Akademik Lomonosov rusa, derivada de un motor de submarino nuclear y nada revolucionaria, todas las demás son unidades «legacy», de 2da o 3ra generación, de módulo mediano o grande. Apa. Lo que explica por qué en el terreno «legacy» somos unos aburridísimos conservadores: nos atenemos al único combustible 100% nacional posible por ahora (uranio natural), a las licencias de fabricación y la infraestructura que ya tenemos compradas y pagadas desde los ’60 y ’70 (eso da agua pesada como refrigerante y moderador), y a lo que podemos fabricar enteramente en el país, sin exportar un centavo (eso da CANDU). Cuando algún progre nos dice que construir CANDU es como fabricar biplanos, y que nos quita futuro como exportadores, le contestamos que no tenemos obligación de vender centrales nucleares enteras. Eso lo haremos cuando podamos mostrar el CAREM, pero no un prototipo de 32 MWe en construcción como el actual. Lo haremos cuando hayamos llegado a una central de tamaño y características más industriales, cuyo diseño básico todavía no está siquiera cerrado. Entre tanto, nos puede ir muy bien exportando insumos para centrales CANDU: tenemos la mayor fábrica de agua pesada del mundo, la PIAP de Neuquén (hay que reabrirla). Pero además, podemos exportar componentes y además servicios de retubado. Con 49 centrales CANDU «oficiales» en el mundo y 22 muy parecidas en la India, (¡y hasta resucitaron en Rumania!), hay mercado futuro para entretenerse.

No sólo conocemos bien este tipo de máquinas sino que tenemos cantidad de industrias privadas esperando ponerse a hacer una CANDU Nac & Pop desde 2015, y a NA-SA haciendo innovaciones conceptuales para este diseño desde 2020, y así lograr una CANDU muy criolla. Podríamos garantizarle al Departamento de Estado que cada centavo del crédito quedará en la Argentina, en lugar de pagar trabajo calificado en China, o en Canadá.

Ignoro si la propuesta de Aráoz y Pahissa Campa hará especialmente felices a los autodenominados americanos. Sería raro. Lo que han querido siempre es que desapareciéramos del mapa como oferente nuclear, y varias veces estuvieron a punto de lograrlo, pero aquí seguimos. Y la posibilidad bastante inminente de una Hualong-1 en Atucha los está poniendo MUY nerviosos y matones.

De modo que bien les convendría soltar unos morlacos. Aún endeudados como estamos, somos viejos en el ajedrez diplomático nuclear. Y nuestra paciencia no es eterna.

Daniel E. Arias

Alemania: “Lo peor que han podido hacer las organizaciones ecologistas es oponerse a la energía nuclear”

Hace unos días, a la británica Zion Lights (Birmingham, 1984) se la veía optimista en Berlín. La causa por la que vive estos días al frente del su organización ‘Emergency Reactor’ o “Reactor de Emergencia”, la defensa de la energía nuclear, parecía vivir un paradójico renacer en la capital alemana. 

Allí, el pasado sábado 15 de abril, Greenpeace celebraba el apagón nuclear alemán. Otros, como Lights, defendían ese día en la capital alemana la energía nuclear como apuesta de futuro contra el cambio climático. “La energía nuclear no emite dióxido de carbono”, es uno de los lemas que le gusta defender a Lights. El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero al que se atribuye el calentamiento global.

Lights, sin embargo, no siempre fue una aliada de los defensores de la energía nuclear. Como personaje mediático, de hecho, Lights se fogueó como portavoz de Extintion Rebellion, organización con orígenes en el Reino Unido caracteriza por su oposición a la energía nuclear. 

“Extinction Rebellion dice ser neutral. Pero en el grupo, en la organización, yo sé que se habrían enfadado mucho si hablo a favor de energía nuclear en la televisión como portavoz de Extinction Rebellion. Y nunca lo hice”, dice esta experta en comunicación especializada en divulgación científica. “Pero eso es un problema, porque eso mismo es ir en contra de lo que dice la ciencia, según la cual necesitamos renovables y energía nuclear para descarbonizar”, agrega.

Lights es pionera en la defensa de la energía atómica contra el cambio climático. Su mensaje se está popularizando en todo el mundo. Pero, según ella, cuesta más que cale la defensa de la energía atómica en un país cuando hay tradición en él de viejo ecologismo. “Los países que están moviéndose más lentos o en la dirección equivocada son aquellos con tradición de ecologistas contrarios a la energía nuclear”, comenta la responsable de ‘Emergency Reactor’.

A su entender, Alemania, con su reciente decisión de apagar los tres reactores que seguían funcionando, se ha equivocado. Para ella, aciertan Polonia, Reino Unido, Francia, la India, China o Corea del Sur, países que están apostando por la energía nuclear para descarbonizar sus economías.

P: Usted fue portavoz de la organización ecologista internacional Extinction Rebellion, surgida inicialmente en el Reino Unido. Ahora esta organización tiene ramas en muchos países, incluido España. ¿Cómo definiría usted a esa organización?

Es una organización de activistas que trata de hacer que los gobiernos actúen contra el cambio climático, usando tácticas de desobediencia civil, acciones directas o causando actos públicos disruptivos para obtener la atención de los medios de comunicación y de los gobiernos. Se fundó en el Reino Unido, despegó desde aquí y luego se formaron grupos en todas partes. Pero fue, sobre todo, popular entre 2018 y 2020.

P: ¿Cómo se encontró usted en la posición de ser portavoz de dicha organización?

Me plantearon hacer cosas con ellos porque habían visto que yo tenía un TED Talk sobre astronomía. Les gustó mi trabajo y además sabían que ya había trabajado con otros grupos ecologistas en el pasado.

P: ¿Cómo y por qué dejó la organización?

Extinction Rebellion hizo un buen trabajo para que la gente, en general, se diera cuenta del fenómeno que es el cambio climático. Creo que las acciones del grupo acabaron desatando un amplio cambio a nivel global. Pero, para mí, después de que tuviera lugar ese cambio, y después de que la gente mostrara preocupación sobre el tema, entonces, ya habíamos ganado. Lo que había que hacer, a partir de ese momento, es dar un segundo paso. A saber, hablar en términos prácticos de lo que hay que hacer para luchar contra el cambio climático.

Tenemos que llevar a cabo acciones basadas en avances científicos para reducir las emisiones de dióxido de carbono

Pero en Extinction Rebellion querían seguir dedicándose a atraer la atención sobre el tema. Por eso yo decidí separarme y fundar mi propia organización ‘Emergency Reactor’, que se dedica al activismo y que trata de orientar la discusión hacia las soluciones al cambio climático. Esto hace falta porque, si preocupas a la gente demasiado con un tema entonces puede llegar a dejar de interesarse por el tema: desconectan.

P: Otras organizaciones como ‘Letzte Generation’ o “última generación”, han empezado a causar hartazgo. Al menos en Alemania, donde son particularmente activos. El 82% de la población alemana dice en las encuestas que van demasiado lejos con sus acciones. ¿Vio usted venir esa antipatía?

No, lo que pasó conmigo fue una bofetada. Fui al programa de Andrew Neil, un programa político de Channel 4 que ven millones de personas. Extinction Rebellion me pidió ir. Y fui. El periodista me preguntó cosas prácticas. Por ejemplo: ¿Cómo vamos a reemplazar el gas?. Él quería dejarme en una mala posición porque no le gustaba mi organización. Pero es cierto que tenía razón en algunas cosas. Básicamente, él estaba preguntando lo que la gente se estaba preguntando.

Tenemos que apostar más por la energía nuclear en lugar de pedirle a la gente que reduzca su huella de carbono.

Porque la gente no sabe muy bien qué hacer contra el cambio climático, más allá de conducir menos, reciclar, esas cosas. Y mi argumento es que tenemos que apostar más por la energía nuclear. Tenemos que llevar a cabo acciones basadas en avances científicos para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Tenemos que hacer eso en lugar de pedirle a la gente que reduzca su huella de carbono.

P: ¿Por qué?

Porque la gente va a seguir utilizando energía. Y, a medida que el planeta se calienta, vamos a necesitar más aires acondicionados, y esto nos va a hacer utilizar más energía. Por eso, para mí, la solución es tener más energía limpia. En el programa de Andrew Neil, yo hubiera querido decir esto en mi intervención. Pero fui allí como portavoz de Extinction Rebellion y no me dejaban decir eso. Fue ahí que decidí dejarlo. Porque el tiempo se está acabando y hay que hacer cambios. Construir centrales nucleares es un trabajo de años. Hay que empezar a hacerlo ahora.

P: ¿ Cuál es la posición de Extinction Rebellion sobre la energía nuclear ?

En su página web, la organización dice ser neutral. Pero en el grupo, en la organización, yo sé que se habrían enfadado mucho si yo hablo de energía nuclear en la televisión como portavoz de Extinction Rebellion. Nunca lo hice. Pero eso es un problema, porque eso mismo es ir en contra de lo que dice la ciencia, según la cual necesitamos renovables y energía nuclear para descarbonizar.

Los países que tienen pocas energías fósiles en su mix energético han logrado ese escaso porcentaje lo han logrado con esa combinación. Esa es la única combinación. Por ejemplo, Suecia, que usa mucha energía hidráulica y por eso no tienen tanta energía nuclear. Pero es que, aún así, tienen energía nuclear. Francia ha logrado ese mix energético con energía nuclear básicamente. Esta realidad me hizo cambiar de opinión, porque yo también estaba en contra de la energía nuclear. Algo de lo que me di cuenta en este proceso es que los grupos ecologistas se esfuerzan en no considerar la energía nuclear.

P: ¿A Qué se refiere?

En Greenpeace, por ejemplo, han hecho lobby contra la energía nuclear. Por ahora es lo que están haciendo. Y tienen mucho dinero. Ellos dicen que basta con las renovables. Pero las renovables necesitan de energías fósiles para cuando no hay viento o sol. Cuando no hay estos dos factores, hay que elegir. Y, por ejemplo, en el caso de Alemania, allí han elegido las energías fósiles, en concreto carbón. En organizaciones ecologistas se está excluyendo la energía nuclear y eso no puede ser. Por eso también me fui de Extinction Rebellion.

Ecologistas que está en los 50 o los 60 años de edad son gente que lleva mucho tiempo haciendo campaña contra las armas nucleares. Confunden energía nuclear y armas nucleares.

Mi defensa de la energía nuclear me ha causado problemas en estos grupos, sobre todo, con la generación de gente más mayor. No con los jóvenes. Pero la gente en estas organizaciones que está en los 50 o los 60 años de edad son gente que llevan mucho tiempo haciendo campaña contra las armas nucleares. Confunden energía nuclear y armas nucleares. Este tipo de gente se enfadó mucho conmigo y trataron de callarme. Hasta que me fui. Muchos me han preguntado si me paga la industria. Nunca he tomado ni un penique de la industria. Es curioso, nadie me preguntó lo mismo cuando estaba en Extinction Rebellion, donde a mí se me pagaba y donde recibíamos donaciones de grandes corporaciones y fundaciones.

P: Un dato curioso es que Extinction Rebellion en Polonia está a favor de la energía nuclear. ¿Está al corriente?

Sí, los conozco. Son gente estupenda. Esto es así porque el grupo más importante de Extinction Rebellion es de Reino Unido. Ellos le dicen al resto de grupos, básicamente, qué pensar. Pero hay diferencias con los grupos más pequeños. Aunque bueno, los recursos de las donaciones son mucho mayores en ese grupo británico.

P: Pero ahora mismo, en el Reino Unido, hay hasta un grupo de miembros del Partido Verde, ecologista, favorable a la energía nuclear. 

Sí, en el Partido Verde del Reino Unido, una encuesta decía que hay una mayoría de miembros que está a favor de la energía nuclear. Pero la política oficial del partido es en contra. Es una vieja política, aprobada por gente de otra generación que creció atemorizada por las bombas nucleares. No es el caso de mi generación. Nosotros tenemos miedos al cambio climático. En realidad, en la sociedad británica, salvo una minoría en el Partido Verde, quiere energía nuclear.

El problema de esa minoría es que ha sido muy ruidosa durante mucho tiempo. Pero ahora hay países construyendo centrales nucleares. Especialmente aquellos que no han tenido partidos ecologistas fuertes. Como Polonia. Pero también está pasando en la India, China o Emiratos Árabes Unidos. Los países que están moviéndose más lentos o en la dirección equivocada son aquellos con tradición de ecologistas contrarios a la energía nuclear.

Alemania, después de apagar sus centrales el 15 de abril, ha visto disparadas las emisiones de dióxido de carbono.

P: Esa tradición, sin embargo, la han representando partidos más bien pequeños. ¿No es exagerado atribuirles tanta influencia?

La ideología, como la religión, es poderosa. Y bueno, no es tanto que los partidos tengan un papel. Es más bien las organizaciones como Greenpeance las que tienen un papel aquí. Esta organización con una facturación de más de 300 millones de libras. Es como una gran corporación. Si una gran corporación estuviera haciendo lobby contra una fuente de energía, pensaríamos que eso es algo equivocado.

Ahora mismo, Greenpeace ha llevado a los tribunales a la UE por incluir la energía nuclear y el gas en su taxonomía. Entiendo que lo hagan por el gas, pero no por la energía nuclear. Hace falta la energía nuclear, como complemento a las renovables. Sino, mire lo que pasa en Alemania, después de apagar sus centrales el 15 de abril, las emisiones de dióxido de carbono se han disparado.

P: Entonces, usted ve en esta oposición a la energía nuclear, básicamente, una ideología. 

Lo peor que han podido hacer las organizaciones ecologistas es oponerse a la energía nuclear. Porque el «salvar las ballenas” de Greenpeace está bien. Pero ni esa ni otras causas es comparable a lo que significa el cambio climático. Ya sólo el uso de combustibles fósiles va a costar, por la contaminación, la vida a millones de personas. ¿Por qué no hacen campañas por la energía limpia en lugar de hacer campañas contra una energía limpia como la energía nuclear?

Por otro lado, le diré algo: entiendo a estos grupos ecologistas. En estos grupos uno está en contra de todo, de los organismo genéticamente modificados, contra la energía nuclear, contra las vacunas, a favor de la homeopatía, estas cosas, por supuesto, no tienen mucho que ver las unas con las otras, pero se da en estos grupos ecologistas también. Y la verdad es que cuando alguien tiene una creencia muy fuerte, es muy difícil hacerles cambiar de opinión.

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Zion Lights, responsable de ‘Emergency Reactor’

El problema es que hay gente así en posiciones de poder en los grupos ecologistas. Además, tienen muchos medios y grandes equipos de marketing. Basta mirar, de nuevo, a Greenpeace. Esta organización ha hecho cosas buenas, pero también han protestado mucho contra la energía nuclear, especialmente en la UE. Y ahí es donde tienen poder. Porque Greenpeace se sienta en la mesa de negociación sobre estas cosas, con los políticos. Y los políticos, a menudo, no tienen una formación científica. Y lo mismo se puede decir de los periodistas, que se creen lo que los activistas les dicen.

P: Pero Angela Merkel, ella era física…

Sí, pero ella tomó esa decisión por ideología. Ella decidió aliarse a Putin, lo que ya era una mala idea antes de la invasión contra Ucrania. Yo siempre dije que era una mala decisión depender de Putin. Y ahora, a Olaf Scholz le toca seguir con la política de Merkel. Es muy difícil cambiar de opinión en estas cosas, aunque el canciller Scholz puso fecha al apagón nuclear alemán más tarde de lo esperado. Es difícil hacer que la gente se convenza de que está equivocada. Pero a veces pasa, como ha pasado, por ejemplo, con el Partido Verde finlandés, que llegó a emitir un comunicado diciendo que se habían equivocado en su política anti-energía nuclear.

El problema es que, durante demasiado tiempo, sólo ha habido un grupo, los anti-energía nuclear dominando el relato de esa fuente de energía. La gente se ha quedado sólo con una parte de la historia. Pero las decisiones de dejar la energía nuclear tiene repercusiones, para la industria, la política, a todos los niveles.

P: ¿Se dejó en manos de gente anti-energía nuclear la explicación del uso que se puede hacer de la energía atómica?

Ha pasado con muchos temas. Ocurre que no se comunica lo suficiente sobre los avances de la ciencia y luego, mire, por ejemplo, lo que pasa con las vacunas. Las de la COVID-19, que fueron muy rápidas en hacerse y salvaron muchas vidas, generaron mucha resistencia. Eso es porque la desinformación llega antes que la información científica. Con la energía nuclear, yo lo que trato de hacer es contar historias. Porque eso es lo que han hecho los anti-nucleares, contar un relato que interpela la gente.

Sin energía nuclear, hay que utilizar energías fósiles para complementar las renovables. Y usar las energías fósiles, como el carbón, es un problema.

Sin energía nuclear, hay que utilizar energías fósiles para complementar las renovables. Y usar las energías fósiles, como el carbón, es un problema. Mi familia es originaria del Punjab, en la India. Es una región pobre. No hay electricidad. Y la gente usa para salir adelante carbón. Las mujeres que cocinan están todas tosiendo constantemente. El medioambiente está contaminado por ese carbón. Los seres humanos vivimos así mucho tiempo. En algunas partes del mundo salimos de la pobreza usando combustibles fósiles, sin saber que contaminaríamos la atmósfera. Ahora lo sabemos, y por eso tenemos que cambiar hacia energía limpia, como la energía nuclear.

P: ¿Estamos ahora más cerca de que en Alemania haya un relanzamiento de esa energía nuclear en un futuro próximo?

En Alemania, los activistas favorables a la energía nuclear creen que se podrían poner en marcha los reactores de nuevo. Pero tendría que ocurrir en un periodo de tiempo de dos años, antes de que queden completamente inservibles. Yo no creo que se vayan a recuperar. Porque si dejas en la calle a los trabajadores, que es lo que han hecho en Alemania, pierdes a los empleados cualificados para hacer ese trabajo.

E incluso en países donde se están construyendo más reactores, como Francia o Reino Unido, hacen falta más trabajadores. Creo que llevará tiempo volver a producir energía nuclear en Alemania. El problema para Europa, respecto a China o a Corea del Sur, por ejemplo, países que están apostando también por la energía, es que tienen la mano de obra. Y aquí en Europa hay carestía de mano de obra para usar y desarrollar esta energía.

Argentina y Vietnam celebraron acuerdos de cooperación en ciencia y tecnología

Los ministerios de Ciencia de Argentina y Vietnam firmaron este martes una carta de intención de cooperación científico-tecnológica y un memorándum de entendimiento entre sus agencias espaciales, la CONAE y VAST, respectivamente, para la mutua colaboración en los usos pacíficos del espacio ultraterrestre, se informó oficialmente. El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, recibió, en el Polo Científico Tecnológico del barrio porteño de Palermo, a su par vietnamita, Huynh Thanh Dat, con quien firmó convenios de cooperación científica y tecnológica y en usos pacíficos del espacio ultraterrestre entre ambas agencias espaciales, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina y la Academia de Ciencia y Tecnología de Vietnam (VAST) de Vietnam. En su exposición, Filmus señaló que los convenios “significan un paso adelante en la profundización de la cooperación científica entre ambos países en temas que son de mutuo interés como las energías renovables, la transición energética, la biotecnología, la medicina nuclear, la digitalización aplicada a la industria, y la inteligencia artificial. Además, estos acuerdos permitirán el intercambio académico en áreas espaciales y satelitales”. Los documentos firmados fueron una Carta de Intención con el propósito de promover la cooperación en ciencia, tecnología e innovación entre institutos de investigación, universidades y científicos de ambos países; y un memorándum de entendimiento entre la CONAE y VAST para la mutua colaboración en los usos pacíficos del espacio ultraterrestre, agregó el comunicado oficial. Completaron las delegaciones por Argentina la directora nacional de Promoción de la Política Científica, Karina Pombo; el gerente de vinculación Tecnológica de la CONAE, Marcelo Colazo; y el director de Seguridad Internacional, Asuntos Nucleares y Espaciales del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Guido Crilchuk. Por Vietnam, participaron el vicepresidente del VAST, Tran Tuan Anh; el vicedirector de Cooperación Internacional, Nguyen Hoang Duong; el asesor del ministro Nguyen Hoang Giang; el director Alta tecnología, Dam Bach Duong; el director del Departamento Financiero; Nguyen Nam Hai; y Nguyen Thanh Tuan por el Departamento de Cooperación Internacional.

Avances en la identificación biometrica a distancia, en Argentina

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Un equipo del Instituto de Ciencias de la Comunicación (ICC, UBA-Conicet), liderado por el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) Pablo Negri, trabaja en el desarrollo de un sistema computacional que valida la identidad a distancia y en tiempo real y, permite acceder a servicios o realizar trámites desde cualquier dispositivo electrónico con conectividad móvil, informa el sitio web del Conicet Noa Sur.
La necesidad de un servicio de identificación biométrica nacional para que la ciudadanía tenga la posibilidad de validar su identidad de manera remota, surge como demanda del Registro Nacional de las Personas (Renaper), organismo que certifica quiénes viven en el territorio argentino. “La idea fue proveer al equipo del Renaper de diferentes módulos específicos que se usan para la creación de un sistema de prueba de vida, creados con bases de datos disponibles en internet probados para la detección de rostro, reconocimiento de gestos y reconocimiento dinámico” sostiene Negri, quien junto a María Elena Buemi y el investigador del Conicet Daniel Acevedo llevan a delante la vinculación tecnológica.
El desarrollo computacional comenzó con un proceso de entrenamiento de los módulos de detección y reconocimiento, utilizando bases de imágenes libremente disponibles en internet y de varios paquetes de software desarrollados por el equipo de investigación.
“La prueba de vida está conectada directamente con la usurpación de la identidad, por lo que las tecnologías que la garanticen tienen que ser realmente robustas contemplando la diversidad de personas usuarias como los dispositivos que se utilizan” sostiene el investigador Negri. “Imaginemos que hay gente tratando de iniciar trámites en el transporte público o lugares públicos, lo que dispara problemas de ruido, luz, distracción, que no ocurre en un ambiente controlado permitiendo que el sistema funcione mejor”, añade.
La articulación entre el Conicet y Renaper para la transferencia de tecnología y metodología permitirá, en una segunda instancia, la capacitación del equipo desarrollador del Renaper en redes neuronales, como también en usos y formas de utilizar los módulos elaborados por el equipo científico. “Nosotros tomamos este proyecto Impactar como un inicio de colaboración, transferencia de conocimiento y de módulos importantes para procesamiento de imágenes y reconocimiento de patrones, para poder seguir trabajando en conjunto con el Renaper que, de estar conforme con la cooperación iniciada, la idea es ir de apoco reemplazando software comercial y extranjero por uno nacional y propio”, sostiene Pablo Negri.
La Gerencia de Vinculación tecnológica pone a disposición los recursos del Conicet para gestionar una vinculación exitosa que se propone, desarrollar desde el ICC una tecnología para luego transferirla al Renaper, sino que además capacitar al personal del organismo público, para que pueda actuar de manera autónoma en modificaciones o futuros desarrollos del software.

Nuevas autoridades en ARSAT

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En la asamblea realizada el jueves 27 de Abril, se renovó en el cargo de presidente al Dr. Facundo Leal y a Guillermo Rus como vicepresidente de la compañía. El resto del directorio quedó conformado por Soledad Gonnet, Tomás Barbieri y Carlos Andrenacci.
“La decisión del gobierno nos honra y nos obliga a continuar el trabajo diario para mantener en el alto la misión social que tiene ARSAT”, dijo Facundo Leal luego de su ratificación como presidente y gerente general de la empresa. También participaron de la reunión Micaela Sánchez Malcolm, titular de la secretaría de Innovación Pública que funciona en la órbita de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación. Por último, Leal aseguró: “La renovación de nuestro mandato es un incentivo para continuar achicando la brecha digital, y de esta manera, igualar las oportunidades para todos los habitantes de la Argentina”.

Los 52 capitulos de «La saga de la Argentina nuclear»

La saga de la Argentina nuclear I La saga de la Argentina nuclear II La saga de la Argentina nuclear III La saga de la Argentina nuclear IV La saga de la Argentina nuclear V La saga de la Argentina nuclear VI La saga de la Argentina nuclear VII La saga de la Argentina nuclear VIII La saga de la Argentina nuclear IX La saga de la Argentina nuclear X La saga de la Argentina nuclear XI La saga de la Argentina nuclear XII La saga de la Argentina nuclear XIII La saga de la Argentina nuclear XIV La saga de la Argentina nuclear XV La saga de la Argentina nuclear – XVI La saga de la Argentina nuclear – XVII La saga de la Argentina nuclear – XVIII La saga de la Argentina nuclear – XIX La saga de la Argentina nuclear – XX

La saga de la Argentina nuclear – XXI y XXII

La saga de la Argentina nuclear – XXIII y XXIV

La saga de la Argentina nuclear – XXV La saga de la Argentina nuclear – XXVI La saga de la Argentina nuclear – XXVII La saga de la Argentina nuclear – XXIX La saga de la Argentina nuclear – XXX

La saga de la Argentina nuclear – XXXI

La saga de la Argentina nuclear – XXXII

La saga de la Argentina nuclear – XXXIII La saga de la Argentina nuclear – XXXIV La saga de la Argentina nuclear – XXXV La saga de la Argentina nuclear – XXXVI La saga de la Argentina nuclear – XXXVII La saga de la Argentina nuclear – XXXVIII La saga de la Argentina nuclear – XXXIX La saga de la Argentina nuclear – XL La saga de la Argentina nuclear – XLI La saga de la Argentina nuclear – XLII La saga de la Argentina nuclear – XLIII La saga de la Argentina nuclear – XLIV

La saga de la Argentina nuclear – XLV

La saga de la Argentina nuclear – XLVI La saga de la Argentina nuclear – XLVII La saga de la Argentina nuclear – XLVIII La saga de la Argentina nuclear – XLIX La saga de la Argentina nuclear – L La saga de la Argentina nuclear – LI La saga de la Argentina nuclear – LII

Analizando el interes de EE.UU en los proyectos nucleares Argentinos

¿Qué vino a controlar Christopher Hanson, titular de la Comisión Regulatoria Nuclear de EEUU? ¿Cuáles son las inversiones chinas que preocupan a EEUU en esta área? ¿Puede Argentina maniobrar en esta disputa e impulsar un desarrollo autónomo? El visitante El miércoles 12 de abril los y las trabajadores de los principales centros donde la Argentina tiene sus desarrollos nucleares pudieron ver cómo un funcionario estadounidense recorría, sin el acompañamiento de ningún alto funcionario del gobierno argentino, las centrales Atucha I y II y la obra de la central modular argentina CAREM. Y al día siguiente, lo mismo sucedía en el Centro Atómico Bariloche, de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Según informa Raúl Dellatorre en Pagina 12 esta semana Hanson llegó acompañado por otros cuatro miembros de la NRC (sigla en inglés de la comisión de regulación nuclear), en una misión que “no está inscripta en ningún convenio bilateral de cooperación o colaboración en materia nuclear, sino que expresa la decisión unilateral del gobierno de Estados Unidos de enviar sus agentes en la materia para tomar contacto con pares argentinos” Esta visita “unilateral” incluso generó una peculiar y terrible fotografía difundida por el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Marc Stanley. La foto del diplomático y su compatriota nuclear no tendría nada de raro sino fuese porque muestra a dos funcionarios estadounidenses que tienen detrás la bandera de su país y la de Argentina. En la imagen, Stanley hace las veces del anfitrión local que guia a un funcionario de su gobierno –por nuestras tierras— sin la compañía de ningún funcionario local. Más colonial no se consigue. “Es un gusto dar la bienvenida al presidente de la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU, Christopher Hanson. Estados Unidos y Argentina comparten una larga historia de cooperación nuclear y son socios en el uso pacífico de la energía nuclear”, afirmó Stanley en su cuenta de Twiter. Es interesante recalcar que esta visita no es aislada, ni EEUU está enfocado solamente en la energía nuclear sino que es parte de una avanzada sobre “su patio trasero” y los recursos que existen en él. En el twitter del embajador puede verse en estos últimos 10 días una catarata de visitas de altos funcionarios yanquis a la Argentina. Al día siguiente hizo su aparición Wendy Sherman (vicesecretaria de Estado de Estados Unidos), y a los pocos días volvió a visitar el país y reunirse con altos funcionarios locales Laura Richardson (jefa militar del comando sur de EEUU), quien saltó a la palestra pública con declaraciones sobre “nuestros recursos” y lo que implicaban los mismos para la defensa nacional estadounidense. Pero volviendo al tema de esta nota ¿a qué vino Christopher Hanson? En una nota muy explicativa Daniel Arias, del concejo editorial de AgendAR y especialista en temas vinculados a la energía nuclear de factoría nacional, da cuenta del interés estadounidense por el desarrollo del proyecto de la pequeña central modular argentina CAREM. Un proyecto que lleva más de 50 años (y en el cual Argentina es pionera en el mundo) pero que siempre ha sido trabado por intereses extranjeros impidiendo su concreción. Hoy el prototipo CAREM se encuentra en un avance del 62 % . Se comenzó a construir en 2014 y luego fue paralizado durante el macrismo. La obra compite con un desarrollo similar de Estados Unidos. Argentina es uno de los únicos tres países del mundo con el modelo en etapa de obra, con Corea y China.
Avance en la construcción de la central CAREM – julio de 2019
Pero, volviendo a la visita: ¿cómo el funcionario yanqui pudo hacer el recorrido? El periodista Arias, asegura en su nota de AgendAR, que “conociendo a CNEA y NASA, la orden de abrirle la tranquera a Hanson debe haber llegado de Presidencia de la Nación. No creo que el gringo hubiera podido pasar de ningún otro modo” y alerta: “Hanson no es un cuatro de copas ni tendría que haber entrado jamás al CAREM. Como licenciador de diseños, trabaja simultáneamente para TODAS las empresas nucleares viejas y emergentes de su país, y a sola vista de la obra civil puede comparar y evaluar sin mucho error las ventajas y debilidades de nuestro proyecto medidas contra los similares estadounidenses” La disputa Sin embargo y más allá del posible espionaje nuclear el funcionario (y el resto de las visitas yanquis) no se dan en cualquier momento sino en uno de los más álgido de la disputa por la influencia sobre nuestro subcontinente y principalmente sobre Argentina. En el área nuclear en particular, la visita se enmarca en las presiones de Estados Unidos para impedir que Argentina avance en el acuerdo de construir una cuarta central nuclear Hualong-1, con financiamiento y tecnología que proveerá China. Ya el año pasado, también en abril, Ann Ganzer (diplomática del Departamento de Estado) visitó la Argentina y dejó claro que EEUU estaba en desacuerdo con el avance de la inversión china. En aquella oportunidad estuvo en el edificio de Villa Martelli, que aloja a la empresa operadora de las centrales de energía nuclear más grande de la Argentina. La gira contó con reuniones en Casa Rosada con Juan Manzur, Jorge Taiana y Daniel Filmus; y con el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. Otras en Cancillería y recorrida al predio bonaerense de Atucha y de la empresa IMPSA, en Mendoza, para observar el desarrollo del CAREM. En aquella oportunidad, Gustavo Béliz, –conocido por sus vínculos con el lobby estadounidense y acusado de ser quien pisaba el avance de las inversiones chinas en el país— fue citado por el bloque del Frente de Todos en el Congreso, por las demoras para activar la última etapa de las inversiones en Atucha III. Horacio Verbitsky daba cuenta de este rol del ahora ex funcionario en una nota del Cohete a la Luna del 10 de abril del año pasado titulada “Beliz, el radiactivo” “Un informe sin firma que está circulando dentro del sector nuclear, sostiene que Béliz y su equipo de trabajo ‘han sido consistentemente esquivos a darle la celeridad que requiere la negociación financiera asociada al contrato comercial por Atucha III con el consorcio de bancos liderados por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC)’. Hace un mes que Béliz no responde a un pedido de audiencia presentado por el presidente del Directorio de Nucleoeléctrica Argentina S.A. Tampoco asistió a la Quinta Reunión del Mecanismo de Diálogo Estratégico para la Cooperación y la Coordinación Económica (DECCE) desarrollada de forma virtual el 27 de enero de 2022” en donde la Cancillería argentina acordó con la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma china el listado de los 10 proyectos prioritarios a incluir en el Plan Quinquenal de Infraestructura, entre los que se encuentra el proyecto Atucha III”. La contraparte china ha solicitado sin éxito que se formalice la solicitud del 100% del financiamiento del proyecto Atucha III, para poder comenzar con las negociaciones correspondientes” La China atómica. Las preocupaciones de EEUU sobre proyectos nucleares chinos van mucho más allá de la Argentina y están asentados en los planes nucleares chinos, que como siempre son a gran escala y a largo plazo. China planea construir al menos 168 nuevos reactores en los próximos 15 años, más de los que el resto del mundo ha construido en los últimos 35. El esfuerzo podría costar hasta 440.000 millones de dólares. A mediados de esta década, el país superará a EEUU como mayor generador de energía nuclear del mundo. China tiene actualmente 51 reactores en operación, 18 en construcción, 37 planeados (7 de ellos comenzarán a construirse este año) y un total de 168 reactores propuestos. Con unos tiempos de construcción rondando los cinco años, es fácil predecir que a finales de esta década China será el país con mayor producción nuclear del mundo, superando con creces a Francia y a Estados Unidos, con 56 y 93 reactores respectivamente. De hecho el gobierno chino señaló a la energía atómica como la única forma de energía con objetivos provisionales específicos en su plan quinquenal oficial. El objetivo: 200 gigavatios de energía para 2035, suficientes para abastecer a más de una docena de ciudades del tamaño de Pekín y combinado con una nueva tecnología que pueda reducir los residuos para evitar contaminar. China afirma que sus planes podrían evitar unos 1.500 millones de toneladas de emisiones anuales de carbono, más de lo que generan el Reino Unido, España, Francia y Alemania juntos, informa Bloomberg. Y tiene además la fuente de financiación, ya que alrededor del 70% del coste de los reactores chinos está cubierto por préstamos de bancos estatales. Si bien puede rastrearse un motor de estos proyectos en la promesa medioambiental de Xi Jinping de que China alcanzará un pico en las emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060, el interés chino no es solamente ecológico sino que como todas las decisiones de los estados en este último tiempo tiene como telón de fondo el avance hacia tensiones de un mundo que avanza hacia el desacople comercial y tecnológico movido por las perspectivas de guerra. La energía, como otros insumos críticos, es un arma. Por último, pero fundamental en el debate de los avances nucleares, China afirma haber desarrollado un sistema que permite reutilizar los residuos radiactivos de las centrales nucleares como nuevo combustible apto para esas mismas plantas. La nueva tecnología crea un ciclo infinito para el uranio, evitando la generación de residuos radiactivos, cuyo tratamiento y deposición es el talón de Aquiles de la energía de fisión nuclear. Las preocupaciones estadounidenses tienen, por supuesto, fundamento de cara a la disputa por la energía, uno de los vórtices centrales de la contienda por la hegemonía mundial. La ruta atómica de la seda El proyecto de potencia nuclear de China no se reduce a su propio territorio, también espera que sus proyectos nacionales convenzan a los posibles compradores extranjeros. En 2019, el ex presidente de China National Nuclear dijo que China podría construir 30 reactores en el extranjero, que podrían hacer ganar a las empresas chinas 145.000 millones de dólares para 2030 a través de su Iniciativa Belt and Road (La Ruta de la Seda). La propuesta inicial acordada entre China y Argentina en 2014 tuvo sucesivos capítulos que se fueron moldeando de acuerdo a los vaivenes políticos internos y de la diplomacia argentina, que suele ir variando a medida que cambian de signo político los gobiernos. Las negociaciones entre China y Argentina contemplan la construcción de una central nuclear de tecnología china con un reactor Hualong-1, de diseño chino de agua a presión HPR-1000, perteneciente a la llamada Generación III, de 1200 MW, que se ubicará en el Complejo Nuclear Atucha situado en la localidad de Lima, Provincia de Buenos Aires. De ahí el nombre de Atucha III. El financiamiento liderado por el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) prevé el otorgamiento de un crédito de tipo concesional del orden de los 7900 millones de dólares, que alcanzaría el 85 % del precio del reactor. Este financiamiento incluye un período de gracia equivalente a la duración del proyecto (8 años), un período de repago extendido (12 años) y una tasa de interés única para este tipo de proyectos. Según la cancillería argentina el proyecto “generaría unos 7000 puestos de trabajo directos durante el pico del proceso de construcción, a los que se deberían sumar las fuentes de trabajo generadas de forma indirecta, así como también el impacto positivo en las industrias locales que participen en el suministro de insumos, componentes electromecánicos y servicios asociados a su ejecución.” Los intentos del lobby estadounidense para frenar esta obra empezaron en 2015 y lograron detener el avance de la obra pese al apoyo que se había generado en los profesionales de Nucleoeléctrica Argentina SA (NA-SA) y la Comisión Nacional de Energía Atómica. Washington comunicó, durante la visita de Trump al país, su oposición a las centrales nucleares que la Argentina había acordado construir con la ayuda de Rusia y China. En las sucesivas reuniones bilaterales que el presidente Macri tuvo con los líderes de esa potencia, la Casa Rosada dejó en claro que ambos proyectos se daban por cancelados, con la excusa de la falta de fondos. El proyecto, reactivado durante el gobierno de Alberto Fernandez, pese a las maniobras de personeros como Gustavo Béliz, entra nuevamente en una nebulosa con la reciente visita de los funcionarios nucleares yanquis y el rol del FMI ante la desesperante necesidad de divisas de la Argentina que seguramente empujara a políticas de mayor obediencia con la potencia del norte. ¿Qué hacer frente a la disputa de las potencias? Argentina enfrenta en este ámbito múltiples retos. Pero sobre todo el de armar un camino propio, en medio de la disputa mundial, que permita y apuntale el desarrollo, pero con la traba de la falta de financiación propia. Al respecto aclara el panorama Rodolfo Kempf, (físico de la UBA, docente, investigador, miembro de la CTA, especialista en Combustibles Nucleares, y Coordinador de Transición Energética en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Industria (CNTI)), quien asegura que “el orden de magnitud en dinero de costo de una central nuclear es de 5.000 millones de dólares. El financiamiento que hace la corporación nuclear china, hacia la central Hualong, es lo que facilita la posibilidad de, en pocos años tener esta central nuclear, y teniendo por parte de los chinos un comprador calificado, de los más calificados en el mundo. Por lo tanto, la principal limitante en una economía dependiente y devastada por las políticas macristas de endeudamiento a más de 100 años es el financiamiento que proveen los chinos” Según argumenta Kempf el emplazamiento de esta nueva central fue una pelea que han dado por más de 15 años los trabajadores y trabajadoras del área nuclear, del sistema de ciencia y tecnología y del área energética, alcanzando que se cumplan dos condiciones al mismo tiempo: por un lado, la transferencia de tecnología del combustible para su fabricación en Argentina y todas las áreas asociadas, es decir, los estructurales, el combustible, la producción de polvo de dióxido de uranio por vías que minimicen los residuos del ciclo de combustible, que son radiactivos, y que son mínimos con respecto a otras fuentes de energía. “Esa transferencia de tecnología nos permitiría conservar una singularidad que mantiene Argentina, no solo los 72 años de tecnología nuclear que nos ponen con muchos más años de desarrollo nuclear que otras potencias, estando constantemente a la vanguardia, sino que mantenemos nuestra tradición de fabricación del combustible” asegura. Lo que está claro es que el camino hacia un desarrollo energético propio no será fácil, ni sin presiones, pero algo es seguro, la carrera comenzó hace rato, Argentina es parte y muchos nos quieren afuera.   Opinión de AgendAR: Ante la intromisión (tolerada por el gobierno) de Christopher Hanson y comitiva en el CAREM, el periodismo argentino asumió dos posiciones: ignorar el hecho (lo hicieron casi todos los medios) o indignarse por la evidente ruptura de protocolo, ya que nadie había invitado al yanqui. Ambas posturas tienen en común el no entender el carozo del asunto. El CAREM es un desarrollo tecnológico argentino original que varias empresas nucleares emergentes de EEUU han copiado e incluso –en el caso de NuScale– quizás mejorado. Pero aunque nadan en dinero federal, han atravesado varias barreras regulatorias y tienen memorandos de intención de compra en decenas de países, ninguna de ellas está construyendo un prototipo. Nosotros sí. Hanson, director de la National Regulatory Commission de los EEUU, es la máxima autoridad en licenciamiento de centrales de su país, no un diplomático matón, como los que nos inflige frecuentemente el State Department, y tampoco es un perito en canapés y cortesías, como los de la «línea Revlon» de nuestra cancillería. Es un tecnólogo, y se vino con escolta de expertos. Estuvieron en la obra del CAREM haciendo espionaje tecnológico sin ningún disimulo y sin ninguna objeción gubernamental argentina. Con ello, además, el embajador Marc Stanley, nos marcó la cancha, y le probó a nuestra clase política que su país tiene acceso presencial y libre a nuestro proyecto nuclear más exportable, y que nos bancamos estas intromisiones proctológicas con el silencio entre humillado y estúpido de una republiqueta bananera. Puestos a elegir entre dos males, es más peligrosa la estupidez que la humillación. Pregúntenle a diez políticos argentinos profesionales de los dos grandes partidos, tomados al azar, si saben qué es el CAREM y para qué corno sirve o serviría. ¿No sabe, no contesta? Pregúntenles si tienen idea del mercado potencial de exportación de este fierro. ¿Diez países? ¿Veinte países? ¿Treinta? ¿Cuáles? Me gustaría ver qué pasa si el presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear, ing. Agustín Arbor González, se cae invitado por nadie, salvo el embajador argentino en EEUU, Jorge Argüello, por el Idaho National Laboratory para ver en qué anda la central NuScale de la empresa de ingeniería Fluor Corporation, tan alevosamente copiada del CAREM. Es política-ficción, ¿no? Somos incapaces de semejante astracanada. Además, de ocurrir, una discreta llamada por teléfono desde el edificio Harry Truman, de Washingon DC a nuestro Palacio San Martín bastaría para que nuestro espía fuera devuelto a casa, y para que antes incluso de regresar a la embajada argentina, don Argüello se anoticiara de que ha sido despedido. Pido perdón a los profesionales funcionarios nombrados. Esto es sólo un ejercicio de política ficción, quiero que alguien en el Poder Ejecutivo y/o el Gabinete entienda que está adoptando una posición estúpidamente sumisa. Y eso nos va a costar mucha guita. Pongámosle un nombre al alto o altísimo funcionario del Ejecutivo que permitió esto: el doctor Próspero Felpudo, de cargo y responsabilidades fluctuantes, y en el fondo y permanentemente, lobbista. Doctor, Ud. es un profundo idiota. No logra entender que si Hanson viene a espiar es porque después de 38 años de estar desarrollando y testeando sistemas y subsistemas del CAREM, aquí HAY cosas para espiar, y copiar. Porque, hasta el momento, a los yanquis los estamos primereando en un mercado que va a valer centenares de miles de millones de dólares, el de los reactores chicos modulares, o SMRs. En materia nuclear, con tanto carbón y gas saudita y tanto ecologismo anticientífico, los johnnies se dejaron estar. Y nosotros, en cambio, con lo del CAREM, persistimos. Pero si -siguiendo con la política ficción- si Arbor González lograra entrar al Idaho National Lab, en lugar de ser atajado en la puerta por los US Marshalls, no se encontraría con una central en construcción. Se encontraría con un simulador de manejo muy lleno de pantallas, y probablemente nada más. Se asombraría de que sin mediar todavía hormigón ni fierros ni aleaciones especiales, ese proyecto siga encareciéndose en los planos, nomás. Es un karma yanqui. De todos modos, sólo con mirar un rato la operación de ese simulador, Arbor González aprendería algunos secretos técnicos del NuScale. ¿Por qué? Porque es un profesional con mucha ingeniería nuclear encima, sobre todo en seguridad inherente, que es el aspecto más fuerte y vendible del CAREM. Es el tipo que le sube o le baja el pulgar a cualquier  instalación nuclear argentina. Por lo mismo, puro oficio, Hanson y comitiva deben haber sacado algunas observaciones útiles de su paseo por la obra civil del CAREM. Un nabo en la materia deambula por la obra como un ciego, y sólo ve hormigón de distintos tipos en cantidades inmensas, y reforzado por unos entramados de varillas de hierro de una cerrazón como no los ha visto en ninguna construcción. En cambio un Hanson lo que ve en esa obra civil envolvente es un calco en negativo de la futura obra nuclear del CAREM, el Steam Generation System o SSS, un complejo recipiente de presión que alberga un anillo de 12 generadores de vapor. Esa pieza fundamental por ahora sigue en Mendoza, en la planta de IMPSA. Si a Hanson se le ocurre caerse por ahí dentro de unos meses diciendo «vi luz y toqué el timbre», ¿lo dejamos pasar también? ¿Lo convidamos a mate con bizcochitos? Nuevamente, si los gringos se vienen a espiar es porque en el campo emergente de las SMRs les llevamos media cabeza de ventaja. Primero la CNEA, luego INVAP y después de nuevo la CNEA vienen remando en este desarrollo desde 1984, y contra todas las trapisondas, cuchipandas y operaciones diplomáticas que se mandó EEUU para detenernos. Es casi un milagro que estemos a un par de años de poner esta planta en línea. Ellos y nosotros estamos igualmente asombrados. Pero ellos, con algo de miedo. No recuerdo al presidente Raúl Alfonsín como un gran defensor del interés nacional. Tampoco fue el primer presidente en tratar de liquidar el Programa Nuclear Argentino, pero sí el primero en tener un éxito enorme en ello, porque lo agarró en medio de su transición desde lo académico a lo industrial, cuando tenés que poner chequera a lo grande. En 1983, cuando asumió don Raúl, teníamos tres grandes obras a medio construir (Atucha II y la Planta Industrial de Agua Pesada) y una recién terminada, pero secreta hasta pocos días de la asunción de Alfonsín: la planta de enriquecimiento de uranio de Pilcaniyeu, en la estepa rionegrina. En su conjunto, Alfonsín veía todo esto como una aspiradora de fondos públicos y una piedra en el zapato, si se trataba de bailar con los EEUU. Y todo presidente argentino tiene y tendrá que bailar con los EEUU, es obvio. Pero dado que el boliche todavía es nuestro, al menos aquí podemos elegir la música, ¿o no? Y Alfonsín, en un único punto, la eligió bien: nombró vicecanciller a Jorge (alias Jorgito) Sabato, primo diplomático de otro Jorge Sabato, entonces recientemente fallecido, el nuclear y hoy famoso, que había dedicado toda su vida profesional a la CNEA. Ambos Sabatos compartían no solo apellido y genes sino bastantes ideas. Y Jorgito sabía que Pilcaniyeu era una baza diplomática a defender especialmente. Sucesivos embajadores yanquis, con sus modales generalmente repelentes, ya desde tiempos del Proceso habían tratado de acceder a Pilca «a la brava», y se los atajó en el camino o se los paró en la puerta, o se los dejó pasar y se les mostró un simulacro de planta… de sanitarios. Sí, los perreamos. Ya reestrenando democracia, al embajador Frank Ortiz, rodeado de mamuts del Secret Service, lo detuvo en la puerta misma del Centro Atómico Bariloche el entonces jovencísimo secretario Max Gregorio Cernadas, un «note taker» de 24 años. Y la planta de Pilca queda a 70 km. de esa barrera. Vale la pena leer esa historia aquí. Pero poco tiempo después, en 1987, se invitó a recorrer Pilca al presidente José Sarney, con gran comitiva nuclear brasileña, y se le dijo que se trajera a los expertos nucleares que quisiera, y que vieran y fotografiaron a su placer. Ése era Jorgito Sabato haciendo magia con el jefe de la DIGAN, Dirección de Asuntos Nucleares y Desarme, Adolfo Saracho, creo que el diplomático más astuto y patriota que conocí. Obviamente Sarney respondió invitando a Alfonsín (y gran comitiva nuclear argenta) a ver la entonces única y solitaria joya de la corona atómica brasuca, la incipiente planta de enriquecimiento con centrífugas de Resende, por cierto más avanzada que la nuestra. De esas aperturas extraordinarias, impensables en tiempos de milicos salió el Mercosur. Con la alegría imaginable del State Department. De modo que felicitamos a Germán Mangione porque hasta hoy es el único periodista que estuvo de acuerdo con nosotros en que Hanson se vino a afanar ideas. Éste no es un caso de leso protocolo. Esto es un caso de espionaje, y en una medida menor, de intimidación, el equivalente de entrar a nuestra casa pateándonos la puerta sólo para probarte que pueden hacerlo. Me encantaría ver rodar muy públicamente la cabeza del imbécil o chupamedias, da lo mismo, que permitió esto. Felicitado el colega Mangione por su perspicacia, una aclaración: una central de 1120 MWe como la Hualong-1 china no vale U$ 5000 millones. Es bastante más cara, aunque no tanto como nos la quiere cobrar la CNNC (China Nuclear National Corporation). Tampoco la Hualong-1 la primera opción nacional: aquí preferimos desde 1967 las máquinas de uranio natural, con ese metal en el mismo estado isotópico con que sale de la roca de la mina, sin enriquecimiento en el isótopo físil, el 235. Porque con una geografía con no mucho pero sí algo de uranio, como la tenemos, no hay modo de chantajearnos diplomáticamente con las entregas de combustible, onda «Firmame esta concesión o te dejo a 11 millones de habitantes del AMBA en la oscuridad». Cosa que sí nos puede suceder con el uranio enriquecido: sólo hay tres grandes vendedores en el mundo, y competimos con los tres. U$ 5000 millones, colega Mangione, es lo que nos daba la CNNC como financiación de una central tipo CANDU de uranio natural como la de Embalse, en Córdoba, que es la mejor que tenemos, la que mejor conocemos, y la que deberíamos haber construido, según lo pactado. En este momento estaríamos cargándole combustible. Estaría hecha con un 80% de componentes argentinos, habría activado a más de 100 empresas nacionales calificadas y tendría una potencia instalada de 700 MWe. El autor de ese acuerdo, el ing. José Luis Antúnez, el hombre que terminó Atucha II, llama a esta planta, hoy todavía imaginaria, «Proyecto Nacional». Los chinos, que no dan puntada sin hilo, nos daban esa concesión a cambio de que les compráramos la Hualong-1 a uranio enriquecido. Hualong significa «Dragón Chino», si quiere entender hasta qué punto esta central es un «proyecto de bandera». Perfecto quid pro quo. Buena diplomacia tecnológica. La parte marketinera del negocio era que China mostrara una central propia en el país más nuclear del Hemisferio Sur. Para una región del planeta que tiene sólo 4 centrales nucleares cuando hace décadas que necesita decenas, somos la mejor vidriera. Sobre todo cuando EEUU, que se durmió 40 años, no tiene nada que ofrecer salvo máquinas por ahora imaginarias, y amenazas explícitas. Pero los chinos no se van en márketing diplomático y saben hacer cuentas. La parte económica del negocio era que, muy probablemente, durante los 60 años de vida útil de la Hualong-1 los chinos nos venderían uranio enriquecido. Nuestra escueta planta de demostración tecnológica de Pilcaniyeu no da ni por asomo para alimentar una máquina de 1120 MWe. Y obviamente, si nos vendieron una Hualong, van a tratar de vendernos muchas más. No es el rumbo tecnológico que venía siguiendo la Argentina ni el que preferiría AgendAR. Si alguien le dice que el uranio enriquecido es un commodity fácilmente conseguible, como la soja o el acero, miente. Lo sabemos por experiencia, porque en 1981 EEUU nos hizo un boicot de enriquecido para nuestros reactores y los de nuestro primer comprador internacional de reactores, Perú, y sólo nos salvó la URSS porque le vendíamos trigo, mucho trigo, y para fregar a los yanquis. En 2014, y con las preferencias argentinas por el uranio natural bien puestas sobre la mesa, se acordó un paquete financiero para ambas plantas, con la aclaración prolijamente escrita según la cual la «Proyecto Nacional» entraba en obra en 2016 en el predio de las Atuchas I y II, y la Hualong-1, en algún sitio costero sobre el Atlántico, en 2018. Pero «pasaron cosas». En 2015 ganó las elecciones Mauricio Macri y tras desconcertar a la CNNC dos años pidiendo constantes cambios de contrato, en mayo de 2018 canceló la «Proyecto Nacional» porque el país estaba demasiado endeudado (¿por quién?). Luego de ello, Macri siguió boludeando a los chinos con la Hualong-1, que supuestamente estaba en pie, y así continuó hasta perder las elecciones en 2019. Don «Pasaron Cosas» paró, ya que estaba, la construcción del CAREM, la del reactor RA-10 y (las dos frutillas del postre) cerró la Planta Industrial de Agua Pesada, insumo sin el cual nuestras centrales atómicas se paran. Y también, obviamente, cerró la planta de enriquecimiento de Pilca. Pese a que es testimonial en términos industriales, pero tiene un enorme valor estratégico: nos venden enriquecido para que no la ampliemos, mejoremos o sustituyamos por una de mayores capacidades. En suma, este muchacho dejó títere con cabeza. Lo que demuestran hoy las divertidas andanzas de Christopher Hanson por la Argentina, a pocos meses de las elecciones nacionales presidenciales, es que el doctor Próspero Felpudo sigue suelto. Y que hay muchos. Existe el macrismo más allá de Macri. Y goza de buena salud. Daniel E. Arias