Cannabis medicinal en Argentina: una nueva ley para la industria y 29 proyectos de investigación

  • Una ley que procura potenciar la industria del cannabis medicinal. 

  • Una recorrida por los trabajos en desarrollo sobre las propiedades de la planta y sus derivados.

La Ley que regula la industrialización del cannabis, promulgada por el Poder Ejecutivo la semana pasada, quiere dar un nuevo impulso a las investigaciones, las que están en curso y a las nuevas, que se sumarán a los 29 estudios sobre las propiedades de la planta y sus derivados que ya aprobados en el marco de la norma anterior, que data de 2017. «De hecho en la nueva ley dice expresamente que quedan excluidos de su marco regulatorio los cultivos y proyectos previstos y autorizados en el de la Ley N° 27.350. Esto quiere decir que los proyectos que ya fueron autorizados se van a regir por la normativa por la cual fueron aprobados», explicó Carla Arizio, coordinadora del Área de Recursos Fitogenéticos del Instituto de Recursos Biológicos del INTA. De otro modo: mientras que la Ley Nº 27.350 se focaliza en la investigación de la planta y sus productos derivados, la nueva ley Nº 27.669 busca fortalecer y regular la industria que será generada a partir del uso medicinal. Pero la nueva ley no llega a un terreno desierto: existen al menos 29 proyectos de investigación formalizados en el Ministerio de Salud que focalizan principalmente en estudios sobre la planta, 14 de los cuales se llevan a cabo en convenio con el INTA, el único organismo que estaba autorizado en la Ley N° 27.350. «Además de los que trabajamos desde el INTA hay otros proyectos conducidos por universidades, provincias, municipios y empresas privadas que pudieron incluirse a partir del Decreto reglamentario Nº 883, de 2020, que habilitaba a otros actores para investigar en cannabis medicinal», indicó Aricio, quien es licenciada en Ciencias Biológicas y doctora por la UBA La funcionaria recordó que ese Decreto establece que «aquellos proyectos de investigación que no involucren la producción de fitopreparados o análisis de ensayos clínicos pueden llevarse a cabo en organismos de ciencia y técnica, siguiendo reglamentaciones internas». Además, mencionó que el INTA tiene convenios para realizar proyectos diversos con municipios como Bariloche; provincias como Jujuy; organizaciones como Cannabis Medicial Origen San Juan (Canme), en San Juan; así como convenios con ONGs como Cannabis Medicinal Argentina (Cameda). En este contexto, distintos proyectos conducidos por universidades llevan una fuerte impronta local, tanto a nivel país como regional. Es el caso del proyecto del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (Inbiofiv), dependiente del Conicet NOA y de la Universidad Nacional de Tucumán, llamado «Estudio químico, fisiológico y biológico de cannabis sativa (variedad sativa y variedad índica) cultivada en Tucumán, para la obtención de productos de uso medicinal». El estudio, liderado por la directora del Instituto, María Inés Isla, busca trabajar en exclusiva con plantas que crezcan en la provincia. Otro de ellos, también avalado por la cartera sanitaria, es el que se desarrollará -financiación mediante- en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (Unpsjb), bajo el nombre de «Promoción del Cultivo y Producción de Cannabis y sus derivados con fines científicos, industriales, medicinales y/o terapéuticos», para el cual colaboran el Instituto de Biotecnología Esquel (Inbies) y el Centro Nacional Patagónico CCC CENPAT, dependiente del Conicet. «Se busca determinar las cepas de cannabis con fines medicinales e industriales (cáñamo) que mejor adaptación experimenten en el predio del Inbies – Unpsjb definido para desarrollar las actividades de cultivo y producción», indicó a Tèlam el doctor Oscar Troncoso, director del Inbies y miembro de la Secretaría de Ciencia y Técnica de esa universidad patagónica. «Esto permitirá diseñar una plataforma segura y estandarizada para el cultivo del cannabis y la posterior industrialización, para ser aplicados a la investigación y en tratamientos de diferentes dolencias. También permitirá el desarrollo de insumos industriales ya sea para fibras textiles, aceites industriales o consumo animal, y servicios ecosistémicos como fitorremediación de suelos contaminados o como sumideros de CO2″, siguió Troncoso para luego aclarar que ya poseen habilitación por parte del Instituto Nacional de Semillas (Inase) como «vivero productor bajo condiciones controladas». Desde Puertos Madryn, el CCT CENPAT también trabaja en otras líneas, que van desde la investigación científica a la producción de aceites. Así lo indicó el doctor Gregorio Bigatti, investigador principal del Conicet y coordinador del programa de Cannabis Medicinal del CCT CENPAT. «Hacemos cultivo indoor (en interiores, con lámparas), outdoor y viveros. Con las flores realizamos los aceites con los que se trabajará en ensayos clínicos cuando tengamos autorización de los ministerios de Salud de Nación y de Chubut. Buscamos proveerlos para que los médicos trabajen en tres ejes: insomnio, ansiedad y dolor crónico», detalló. Y aclaró que ya tienen concentrados para estudiar a 250 pacientes durante tres meses. También desarrollan cultivares, que son las variedades de distintas genéticas del cannabis, con más THC (más aptos para el manejo del dolor), más CBD (orientado a afecciones neurológicas) o mezcla, de los que ya tienen seis que están registrando en Conicet. Por otra parte, podrían avanzar hasta obtener «una suerte de scanner de semillas, al analizar su morfometría geométrica, porque notamos al ver su forma que podemos darnos cuenta de qué tipo de cannabinoides tendrá después la planta madre, si tendrá más THC o más CBD». Por último, enfatizó en que buscan «usar la planta completa más que los purificados, tener un modelo nacional y no copiar a otros países». Más allá de las 29 investigaciones aprobadas por el Ministerio nacional de Salud, focalizados en las propiedades del cultivo y sus derivados, en Argentina se llevan adelante estudios para evaluar la efectividad, seguridad y tolerabilidad del cannabis en pacientes con epilepsia refractaria en el Hospital Garrahan y en El Cruce de Florencio Varela. ESTUDIO EN «EL CRUCE» Silvia Kotchen, coordinadora de la Red de Cannabis Medicinal (Racme) y quien dirige la investigación que se está realizando en El Cruce, explicó que el estudio que llevan adelante es de tipo «observacional» y que esperan los primeros resultados en los próximos meses. «Los estudios que se realizan hoy, tanto a nivel mundial como local, no son doble ciego y no buscan el registro del producto tal cual lo pide ANMAT como con las drogas tradicionales», señaló Kotchen, quien es además directora de la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos (ENyS).< En este contexto, la Resolución 781/2022, del 7 de abril pasado, que habilitó la creación de la nueva categoría de productos vegetales a base de cannabis y sus derivados destinados al uso en medicina humana, «abre posibilidades para que se comiencen a hacer diferentes ensayos clínicos que garanticen la calidad de los productos, pero fundamentalmente su eficacia en distintas patologías», afirmó la especialista. La coordinadora de la Racme especificó que «sólo hay un estudio doble ciego en todo el mundo aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, según su sigla en inglés) y por ello hay dos productos en Argentina registrados que son genéricos de la droga aprobada». EN EL HOSPITAL GARRAHAN El otro estudio que se realiza en el país sobre efectividad en pacientes se lleva adelante en el Hospital Garrahan. En septiembre de 2021 el centro de salud informó que el uso de cannabis medicinal «tuvo un alto impacto» y que los estudios «confirmaron al CBD como una herramienta terapéutica sumamente valiosa como adyuvante al tratamiento en niños y niñas con encefalopatías epilépticas refractarias». Los resultados indicaron que su uso «contribuyó también a mejorar aspectos cognitivos, conductuales y motores, repercutiendo en una mejora en la calidad de vida, tanto de las y los pacientes como de sus familias», destacó el centro de salud Los expertos coinciden en que Argentina está «bien posicionada» en materia de investigación sobre cannabis medicinal y que hay una suerte de «explosión» de proyectos, que se potenciarán a partir de la promulgación de la nueva Ley N° 27.669. Algunos buscan avanzar en financiamiento para trabajar con más celeridad. Pero el abanico se abre, el recurso humano está y el empeño por avanzar y ganar en autonomía, también.

Celina Abud, de la Red Argentina de Periodismo Científico

Colombia: Gustavo Petro, 1° con 40% de los votos. Va a balotaje el 19 de junio

Con prácticamente la totalidad de las mesas escrutadas, el candidato de izquierda Gustavo Petro se consagró ganador en la primera vuelta de las elecciones presidenciales para el periodo 2022-2026 con el 40,32% de los votos. Se enfrentará en la segunda vuelta el domingo 19 de junio con Rodolfo Hernández, autoproclamado ajeno a la política, que acumuló el 28,15%.

El tercer lugar quedó para el derechista Federico “Fico” Gutiérrez con el 23,91%. Atrás, Sergio Fajardo, del Centro Esperanza, con el 4,2% de los votos, y otros dos candidatos que no llegaron al 1,5%.

Qué planteaban los candidatos

Gustavo Petro, de izquierdas, llegó a estas elecciones con la mayor intención de voto en las encuestas. Ex congresista, ex alcalde de Bogotá y antiguo miembro de la guerrilla urbana M-19, Petro lidera la coalición de izquierda Pacto Histórico. Es su tercer intento de llegar a la presidencia. Su programa plantea reformas profundas al modelo económico, en especial, poniendo límites al extractivismo; al sistema impositivo, con un impuesto adicional a las grandes fortunas, y a las fuerzas de seguridad. Desde la derecha le tildan de populista y sostienen que sus propuestas llevarían al país a la ruina financiera. Ha firmado un compromiso de no recurrir a la expropiación de bienes privados. Si gana el balotaje, será la primera vez que la izquierda gobierna Colombia. Hace falta destacar la presencia de quien lo acompaña en la fórmula, la candidata a vicepresidenta Francia Márquez. Abogada, líder social, activista medioambiental, defensora de derechos humanos y feminista, es la primera mujer afrodescendiente en la historia de Colombia en formar parte de una fórmula presidencial. Rodolfo Hernández se presenta como un «outsider», de fuera de la política, y pragmático. Ingeniero civil, empresario y también ex alcalde, Hernández se declara ajeno al establishment y a los partidos tradicionales. En solo un mes triplicó el apoyo que mostraban las encuestas hasta llegar al 28% de los votos, con una retórica fuerte y un discurso directo a través de las redes sociales. Como representante de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, su programa lleva por bandera la lucha contra este problema, pese a que llegó a las elecciones presidenciales con un caso abierto en su contra.

Tres semanas al balotaje:

Aunque la experiencia en muchos países indica que ahora comenzará una campaña distinta, vale pena tener en cuenta que planteaban los otros candidatos que reunieron un porcentaje no insignificantes de los votos. A Federico Gutiérrez, el candidato de la derecha, se lo veía como el principal rival de Petro. El ex alcalde de Medellín -donde hizo una buena elección- representa el establishment con apoyo de los partidos tradicionales. Su programa proponía fortalecer la seguridad y la justicia con leyes antimafia para las estructuras militares, endurecer la lucha contra la corrupción y construir un entorno fiscal que evite la evasión de impuestos. Sus opositores le atribuían ser el candidato del ex presidente Álvaro Uribe y de continuar con la política del actual presidente, Iván Duque. Sergio Fajardo se desinfló como la opción de centro. Ex alcalde de Medellín y ex gobernador del departamento de Antioquia, Fajardo se presentbaa como solución a la polarización política. En 2018 estuvo cerca de la segunda vuelta, aunque esta vez las encuestas las encuestas le daban pocas chances. Entre sus propuestas estaban la lucha anticorrupción, el impulso de la educación gratuita y un cambio del modelo energético. Sus rivales a cada lado del espectro le criticaban su falta de claridad en temas clave. En cualquier caso, es necesario tener presente que la plataforma colombiana Misión de Observación Electoral ha afirmado que el periodo preelectoral ha sido el más violento de los últimos doce años.

El escenario institucional

El sistema político de Colombia es presidencialista, similar al argentino. Los poderes ejecutivo y legislativo son independientes entre sí y se eligen por separado mediante sufragio universal directo. El presidente de la República, que no puede ser reelegido, es jefe de Estado, jefe de Gobierno y comandante de las Fuerzas Armadas, pero no puede disolver el Congreso. No obstante, este supervisa las actividades del Ejecutivo y debe dar consentimiento para que se aprueben algunas de sus iniciativas o nombramientos. En ese sentido, el reparto de poder en el Congreso condiciona la capacidad de acción del presidente colombiano. De ahí la importancia de las elecciones legislativas del pasado marzo. De ellas salieron los 268 miembros que ocuparán la Cámara de Representantes (166) y el Senado (102) en los próximos cuatro años. Las presidenciales, donde suele haber primarias junto a las legislativas, constan de dos vueltas. El vencedor, por mayoría simple, en la segunda vuelta, toma posesión el 7 de agosto.

El marco social

Colombia llegó a estas elecciones atravesada por el malestar y el descontento con el gobierno de Iván Duque, que lleva meses con una desaprobación de en torno al 70%. A finales de 2019, un paquete de reformas de austeridad, la corrupción y la violencia de grupos armados propiciaron un estallido social que resurgió en 2021, después de que el presidente anunciase una reforma fiscal. Las protestas pronto se convirtieron en una denuncia de la brutalidad policial, de la pobreza y desigualdad, agravadas por la pandemia de coronavirus, y el deterioro institucional. Los medios también mencionaban la insatisfacción con la democracia, pero el bajísimo porcentaje de votos en blanco o anulados parece desmentirlos.
Desde AgendAR señalamos que el PBI de Colombia es el 4° de América Latina, detrás de Brasil, México y Argentina. Su población, la 3°, con casi 52 millones de habitantes. conviene prestar atención al proceso que se abre.

Vacunados contra el covid en Argentina: 80% las 2 dosis. 40% con dosis de refuerzo

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Si bien más del 80% de la población argentina completó el esquema primario de vacunación contra la Covid-19, sólo el 40,7% se dio la primera dosis de refuerzo, una herramienta clave para fortalecer la producción de anticuerpos ante la nueva ola de casos que atraviesa el país, indicaron especialistas. Al momento, el 89,7% de las personas residentes en el país inició el esquema de vacunación, el 81,6% lo completó y el 40,7% se aplicó al menos su primera dosis de refuerzo, según los últimos datos consignados por el Ministerio de Salud. En la población mayor de 50 años, que es la que representa el 90% de las muertes por Covid, el 96,4% inició su esquema, el 94,2% lo completó y sólo el 67,2% se aplicó al menos su primera dosis de refuerzo. En los adolescentes, la cobertura con esquema primario también es alta (el 92,4% inició su esquema y el 80,2% lo completó), pero la dosis de refuerzo es considerablemente menor: sólo se la aplicó el 29,2%. En el Consejo Federal de Salud (Cofesa), se planteó que en esta primera etapa los grupos priorizados para el segundo refuerzo están conformados por personal de salud, personas de 50 años o más y de 12 años o más con inmunocompromiso que hayan recibido el primer refuerzo hace 4 meses o más. «Lo que está sucediendo es que las jurisdicciones una vez que vacunaron a esa primera población objetivo están avanzando con las otras poblaciones; de modo que ya hay provincias que aplican el segundo refuerzo a la población general», explicó la médica infectóloga Florencia Cahn. Y recordó que «el esquema primario o inicial para la mayoría de la población es de dos dosis, pero para mayores de 50 que habían recibido Sinopharm o personas inmunosuprimidas se considera el esquema inicial a las tres dosis». «Una vez completado este esquema, para la aplicación del primer refuerzo hay que esperar cuatro meses y después otros cuatros meses más para la aplicación del segundo refuerzo. Esto tiene que ver con el período en el que se comienza a observar una caída de los anticuerpos», detalló. En el caso de que la persona haya tenido Covid-19 «se pueden esperar hasta 90 días para darse el refuerzo pero si el paciente se vacuna antes no le va a hacer mal». «Lo que sabemos es que el primer mes después de tener Covid hay una inmunidad generada por la infección por lo cual no tendría sentido vacunarse cuando te dan el alta», explicó. Esta semana, en el marco del Cofesa, que integran la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, y sus pares de las 24 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, se consensuó iniciar la aplicación de dosis de refuerzo contra el coronavirus en la población de 5 a 11 años con vacunas de plataforma ARN (Moderna y Pfizer) que serán administradas, por lo menos, 120 días después de completado el esquema de inmunización inicial. La medida contó con el apoyo científico de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), cuyos especialistas indicaron que «ya se cuenta con suficiente información sobre la seguridad de estas vacunas en chicas y chicos». Y pusieron como ejemplo el caso de Chile y Estados Unidos, «donde se ha avanzado en la autorización de refuerzos para esta población», informó la cartera sanitaria en un comunicado. Al día de hoy en esta población (de 3 a 11 años) el 80,3% inició su esquema y el 63,6% lo completó. Con las vacunas disponibles, la falta de aplicación de las dosis de refuerzos es un tema que preocupa a los especialistas de distintas áreas y también a las carteras sanitarias nacional y de las jurisdicciones. Por su parte, el contador y analista de datos Martín Barrionuevo sostuvo que «en los últimos seis meses se aplicaron 34.250.000 vacunas, lo que representa un 76% de los mayores de 3 años; en ese total hay personas con dos dosis y hay seguramente más de un 30 % de la población que no se vacunó en los últimos 180 días«.

Y ahora ¿el capitalismo tech?

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Joan Cwaik, autor de El Dilema Humano y 7R, divulgador especialista en tecnologías emergentes y sociedad, ofrece aquí un enfoque que vale la pena tomar en cuenta: «En los años 70 del siglo XX, la era del capitalismo industrial fue dando origen de este lado del Muro de Berlín al capitalismo financiero. El protagonismo se fue desplazando de las fábricas a los bancos (y a los fondos de inversión) progresivamente. ¿Estamos ante una nueva era del capitalismo? Dos hechos recientes pueden darnos una pista. Sin duda uno de los eventos tecnológicos de las últimas semanas es la estrepitosa corrección del mercado cripto, casi –aunque no todavía– comparable con el invierno de 2018, cuando el valor de mercado de Bitcoin se derrumbó un 70% tras alcanzar un máximo histórico. En las últimas semanas, las principales criptomonedas han sufrido caídas desde el 50 y el 80% en su valoración con respecto a sus máximos, y los coletazos se siguen viendo en el mercado. Pero quizás el caso más llamativo es el del ecosistema Terra y su prometedor token Luna, que pasó en pocas semanas de 120 dólares a cero luego de que UST perdiera paridad con el dólar. Todo esto se produce en un contexto de incertidumbre energética, inflación a nivel global y caída de los principales índices financieros del mundo. Si algo hemos experimentado en el último siglo es que el ser humano tiene cada vez más capacidad de generar riqueza. Tal como lo plantea Johan Norberg en su libro “Grandes avances de la humanidad”, nunca la humanidad generó en la historia tanta riqueza, bienestar, igualdad y desarrollo humano como en los últimos doscientos años. Y las criptomonedas son también un reflejo de ello. Quizás el más reciente. Progresivamente, esa capacidad de generar riqueza va mutando desde la fuerza física o los recursos materiales hacia elementos intangibles e intelectuales. La verdadera gran transformación de la realidad en el siglo XXI está en el cerebro humano, y eso nos empodera como nunca antes en la historia. Sin embargo, y al mismo tiempo, las grandes transformaciones producen períodos de incertidumbre que son directamente proporcionales en cuanto a impacto y alcance. A cambios más profundos, más incertidumbre, y a más incertidumbre, mayor inestabilidad social, e incluso económica. Como estamos viendo en los últimos meses. El segundo hecho tecnológico con gran relevancia de estas semanas es la novela generada alrededor de la supuesta compra de Twitter por parte de Elon Musk. Luego de que el viernes pasado el CEO de Tesla dijese que iba a poner en suspenso la compra de la red social por 44 mil millones de US$, las acciones de la compañía cayeron rápidamente. No es la primera vez de un tuit de Elon. De hecho, las propias acciones de Twitter habían subido casi 5% en un día cuando se anunció la compra. Pero si nos vamos un poco más atrás, en enero de este año, la compañía Signal Advance Inc. subió un 526% el valor de sus acciones en el mercado por dos palabras tuiteadas por Musk: “Use Signal”. Incluso cuando ni siquiera se refería a la compañía en cuestión, sino a un servicio de mensajería. Estos hechos que incluso rozan lo cómico, nos permiten poner de manifiesto el creciente poder de los individuos –o de algunos individuos– por su influencia en el capitalismo del siglo XXI. Las redes sociales y la crisis de las instituciones intermedias –entre ellos, los medios de comunicación–, le asignan un gran poder a algo tan aparentemente efímero como el número de seguidores de alguien. Si combinamos este aspecto (el poder de los individuos) con el anterior (un capitalismo basado en elementos intangibles), observaremos una de las grandes mutaciones del modelo económico de nuestra época. Donde un tuit lanzado desde determinado teléfono sin mucha premeditación puede hacer ganar (o perder) millones de dólares en el mercado. Este mundo que habitamos presenta, siguiendo al ya citado Norberg, grandes ventajas y oportunidades, pero también riesgos y momentos de incertidumbre. Entender este nuevo ciclo será clave para poder tomar mejores decisiones.

Las drogas sintéticas matan 100 mil estadounidenses cada año

Una década en Vietnam mató a 55.000 estadounidenses. Un año en el EEUU de «Breaking Bad» mata a 100.000. Reproducimos una nota del New York Times, y agregamos nuestro comentario. «Durante gran parte de la historia humana, la gente obtuvo sus drogas de la naturaleza. La marihuana proviene de la planta de cannabis, la cocaína de las hojas de coca, la heroína de las amapolas y los hongos mágicos realmente provienen de los hongos. Incluso las drogas legales, como el alcohol, el tabaco y el café, provienen de las plantas. Sus efectos a menudo se descubrían por casualidad, cuando alguien los consumía de la manera apropiada. Pero en la crisis de sobredosis de hoy, las drogas más dañinas no provienen de las plantas. Son sintéticos, fabricados en un laboratorio, por lo general no requieren plantas en absoluto. El año pasado, el fentanilo, un opioide sintético, causó más muertes por sobredosis que cualquier otra droga en un solo año. La segunda droga más letal fue la metanfetamina, que también se produce en laboratorios (del tipo que quizás hayas visto en “Breaking Bad”). Juntos, el fentanilo y la metanfetamina ayudaron a hacer de 2021 el peor año de sobredosis de drogas en la historia de los EE. UU. informó la semana pasada. Ambas drogas han proliferado tan rápidamente porque son sintéticas. Los traficantes prefieren los sintéticos porque pueden fabricar y enviar las drogas a todo el mundo de manera más rápida y discreta. Los cárteles ya no necesitan un campo grande y expuesto con docenas de trabajadores para producir drogas en masa; simplemente pueden comenzar un laboratorio en un almacén escondido o en un edificio de apartamentos con un puñado de químicos. Y estos técnicos pueden fabricar drogas más potentes, lo que permite a los traficantes contrabandear cantidades más pequeñas por el mismo subidón. Los usuarios de drogas a menudo también prefieren las sintéticas: las drogas suelen ser más baratas, aunque son más potentes. Así que el fentanilo y la metanfetamina aparentemente se han extendido por todas partes, empujando las muertes por sobredosis a niveles récord año tras año. Los esfuerzos antidrogas de Estados Unidos han tenido problemas para mantenerse al día con el aumento de las sintéticas, lo que ha permitido que la crisis de sobredosis empeore. De alguna manera, el aumento de las drogas es el último giro en una competencia cada vez mayor entre las fuerzas del orden y los traficantes. Los contrabandistas escondían drogas en la carga de automóviles, barcos y aviones, por lo que las autoridades desplegaron perros detectores de drogas y realizaron detenciones y registros más exhaustivos. Los traficantes transportaron drogas a través de la frontera con drones, por lo que las fuerzas del orden lanzaron dirigibles con radar de baja altitud para detectarlos. Pero las drogas sintéticas son un cambio importante en esa batalla. Regina LaBelle, ex zar antidrogas en funciones del presidente Biden, me dijo que su ascenso era la “peor pesadilla” de su oficina. La guerra tradicional contra las drogas se centró en gran medida en detener el flujo de drogas cultivadas en las granjas. No funcionó a la perfección, pero tuvo un efecto significativo: un experto estimó que la prohibición aumentó el precio de la heroína y la cocaína entre 10 y 20 veces, por lo que era menos probable o capaz de comprarlas. Es probable que el impacto sea menor para las drogas sintéticas porque son más fáciles de fabricar y contrabandear. Con los sintéticos, es posible que las autoridades ni siquiera sepan qué buscar. Aparecen regularmente nuevas drogas sintéticas, a menudo con nombres que suenan imposibles, como «isotonitazene», lo que dificulta que los funcionarios se mantengan al día con la última amenaza. Muchos expertos ahora argumentan que EE. UU. necesita combatir la crisis de la adicción invirtiendo en estrategias alternativas que se enfoquen más en expandir el tratamiento y en la reducción de daños que en reducir el suministro de drogas. Al ritmo que aumentan las muertes por sobredosis, las alternativas pueden ser la única opción.»

Comentario de AgendAR:

La observación de Regina La Belle trata de rescatar el fracaso perfecto de la estrategia de «Guerra contra las drogas» decidida por Richard Nixon en 1969. Y lo hace diciendo que la persecución contra los usuarios (porque finalmente, la guerra de Nixon se trataba de eso, y sigue así), elevó de 10 a 20 veces el precio de la droga puesta en la calle. Qué ingenuidad: los adictos son un mercado cautivo, por definición. Ante el «craving», la terrible y diversa sintomatología asociada a la abstinencia forzosa, los adictos no consideran siquiera el precio. Lo que logró plenamente la estrategia de Nixon es aumentar de 10 a 20 veces las ganancias de los «dealers». Un economista, ahí. Cuando el artículo habla de estrategias alternativas y tira un solo ejemplo («mitigación de daños») es porque es la única que ha funcionado al menos parcialmente, en Canadá, los países escandinavos y en Holanda. En la política prohibicionista de EEUU, «mitigación de daños» es prácticamente mala palabra: le haría perder recursos al aparato policial, judicial e incluso a las empresas que gerencian cárceles privadas con fondos públicos. Eso, en el país con más población encarcelada del planeta en términos absolutos (2,12 millones) y relativos (639 presos cada 100.000 habitantes). Y la mayor parte de los presos están ahí porque los defensores de oficio están desbordados de casos y trabajan mal. Y sus supuestos clientes, a los que ni le conocen la cara, terminan prisioneros largamente, con o sin condena, por consumidores finales, no por vendedores minoristas o mayoristas. Consumidores que en muchos casos no han cometido más crimen que comprarse «un raviol» y que los agarraran justo. Ser negro o hispano favorece muchísimo que te agarren. Ciertamente, en la cárcel no se van a curar de su adicción, si acaso la tenían. Se les va a agravar. Y volver mucho más cara, nada más. Y eso porque las cárceles, por provisión monopólica garantizada, son la crema de la crema del mercado de las drogas duras. A los «dealers» les conviene que la multiplicación de las cárceles y de los adictos encarcelados. Con adictos en la calle, tratando de reinsertarse laboralmente y recibiendo metadona en forma controlada y servicios de salud y psiquiatría especializada anexos en clínicas ambulatorias oficiales, como en Canadá, los dealers pierden ganancias fabulosas. Pero los principales dealers de la historia de los últimos 30 años en los EEUU han sido las farmacológicas fabricantes de opiáceos como la oxicontina, y su «downstream» de farmacias que despachan cantidades absurdas de pedidos por internet apuntalados por recetas truchadas… o no. Y eso por no mencionar a los médicos que viven de vender tales recetas. Los hermanos Arthur, Raymond y Mortimer Sackler, grandes filántropos y dueños de Purdue Pharma, son más ricos que los Rockefeller, según la revista de negocios Forbes. Pero construyeron el núcleo de su emporio vendiendo OxyContin (MR) como analgésico potente pero «no adictivo», algo que vino con el no menos potente respaldo regulatorio de la Food and Drug Administration (FDA). Pero sólo esa marca, OxyContin, está involucrada en al menos 400.000 muertes por sobredosis, y Purdue perdió juicios colectivos por ya U$ 3000 millones y se declaró en quiebra para salvar unos U$ 10.700 millones de ganancias de la última década que se fugaron a alguna parte. Los estados como Massachussets o New York, puntales de los juicios coletivos contra Purdue Pharma, nunca acusaron de nada a la FDA. El estado rara vez enjuicia al estado, y menos aún al Estado Federal. Los Sackler no son ni siquiera la parte emergente del iceberg de un negocio enorme. Fundamentalmente, porque la OxyContin es cara, pero entre los opiáceos no controlados está siempre la servicial heroína del mercado negro, mucho más barata. Destino de muchos buenos trabajadores, estudiantes y ciudadanos que, por lesión, enfermedad o simple vejez, empezaron con algún dolor crónico intratable. Con mitigación de daños, un concepto demasiado complejo como para desmenuzarlo aquí, se logran tasas de abstinencia prolongada del 30%. No es impresionante, en absoluto. Pero son los números reales con las terapias actuales, entre las cuales está la sustitutiva. Entre el 70% que recae, una cantidad muere por sobredosis. Por simple matemática, donde hay estrategias de mitigación de daños, el número final de muertos es una cantidad al menos un 30% menor que en ese mundo policial y nixoniano donde no las hay. Ese 30% que logra abstinencias prolongadas tiene recaídas, pero con apoyo institucional, farmacológico y social, logra remontarlas. Nadie dijo que vivir fuera fácil. Para nadie.

Daniel E. Arias

YPF no importará comustibles de origen ruso

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La petrolera estatal que conduce Pablo González anunció que dejará de importar naftas y gasoil de origen ruso. Aunque algunos medios empezaron a especular sobre posibles motivos geopolíticos, la decisión responde a un motivo comercial. Cammesa y Enarsa, las dos compañías públicas que canalizan la importación de combustibles, no están involucradas en esa decisión.

El hecho concreto es una cláusula que YPF incluyó en la última licitación, que lanzó este jueves para adquirir dos cargamentos de gasoil, excluyendo a oferentes de origen ruso. “Específicamente, y debido a eventos que son de conocimiento público a nivel mundial, YPF S.A. no tomará en consideración ofertas relacionadas con productos cuyo origen pueda ser asociado a la Federación Rusa”, explicita la cláusula final de esos documentos. Desde YPF explicaron a que la cláusula obedece a las dificultades que las empresas armadoras —que se encargan de la contratación de los navíos, de la compra del combustible y del agenciamiento marítimo del mismo para garantizar la logística— están registrando a nivel regional para operar con productos rusos. De hecho, directivos de la petrolera bajo mayoría estatal detectaron varios casos en diversos países en que armadores que transportaban carburantes de origen ruso tuvieron inconvenientes para concretar sus operaciones debido a las penalidades económicas aplicadas en Occidente tras la invasión de Ucrania. Con esta medida, YPF buscó trasladar a los armadores cualquier responsabilidad en que puedan incurrir los armadores por transportar combustibles rusos. En lo operativo, la preocupación de la empresa es no entorpecer la importación de los combustibles justo en un momento en el que el abastecimiento de gasoil en el mercado local sigue en un punto crítico por el récord de la demanda. YPF no quiere se repita el escenario de hace dos meses, cuando la falta de diesel amenazó con poner en jaque la cosecha gruesa. «A los representantes rusos de Gazprom y Lukoil los siguen invitando. Pero a los traders nos dijeron que no podemos comprar producto que tenga como origen o puerto de carga Rusia, Ucrania o Bielorrusia”, explicó un proveedor internacional que participa regularmente de las licitaciones de ambas empresas. Estados Unidos y la Unión Europea vienen incrementando las restricciones en su comercio con Rusia y las sanciones sobre la economía de ese país. Esto incluye al plano energético, en el que Estados Unidos tiene una postura más asertiva, mientras que en Europa las negociaciones son más difíciles, dada la dependencia relativa de cada país con respecto a los hidrocarburos rusos. Pero las sanciones y restricciones a veces tienen efectos expansivos que trascienden las fronteras de estos países y que no deben ser tomados a la ligera. A principios de mayo, la Comisión Europea propuso trabar un embargo total sobre las importaciones de crudo ruso en la Unión Europea, que hasta ahora no prosperó debido a la negativa de Hungría y sus exigencias para garantizar una oferta alternativa al petróleo ruso. En la propuesta se incluyó la prohibición a empresas navieras y compañías europeas de prestar servicios vinculados con el transporte de petróleo ruso en el resto del mundo. No obstante, también es real que muchos países no han vetado la importación de hidrocarburos rusos, principalmente porque están siendo vendidos a precio de descuento. La industria del petróleo ha expresado las restricciones objetivas que existen para identificar el origen del crudo procesado. El CEO de Shell, Ben van Beurden, explicó que una vez que una refinería fuera de Europa procesa crudo ruso, el producto final entra en los mercados y es virtualmente imposible determinar el origen del crudo utilizado. «En ese punto, no tenemos sistemas en el mundo para rastrear si esa molécula en particular se originó en una formación geológica en Rusia… eso no existe», dijo van Beurden. Esto explica por qué YPF buscó poner en cabeza de los armadores la responsabilidad ante cualquier inconveniente que pueda surgir con la importación futura de barcos de gasoil.

Colombia: día de decisión

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Colombia llega a estas elecciones con un escenario muy diferente a las anteriores: el crecimiento inédito de la izquierda, las dificultades del centro para capitalizar sus votos y el repliegue del uribismo crean una coyuntura particular con final abierto.

El PBI de Colombia es el 4° de América Latina, detrás de Brasil, México y Argentina. Su población, la 3°, con casi 52 millones de habitantes. No es irrelevante para los argentinos lo que pase hoy.

«Colombia celebra elecciones presidenciales hoy 29 de mayo y una posible segunda vuelta el 19 de junio. De estos comicios saldrán el presidente y vicepresidente de la República para el periodo 2022-2026. Si gana Gustavo Petro, como apuntan las encuestas, sería la primera vez que la izquierda gobierna el país. El sistema político de Colombia es presidencialista, similar al argentino. Los poderes ejecutivo y legislativo son independientes entre sí y se eligen por separado mediante sufragio universal directo. El presidente de la República, que no puede ser reelegido, es jefe de Estado, jefe de Gobierno y comandante de las Fuerzas Armadas, pero no puede disolver el Congreso. No obstante, este supervisa las actividades del Ejecutivo y debe dar consentimiento para que se aprueben algunas de sus iniciativas o nombramientos. En ese sentido, el reparto de poder en el Congreso condiciona la capacidad de acción del presidente colombiano. De ahí la importancia de las elecciones legislativas del pasado marzo. De ellas salieron los 268 miembros que ocuparán la Cámara de Representantes (166) y el Senado (102) en los próximos cuatro años. Las presidenciales, donde suele haber primarias junto a las legislativas, constan de dos vueltas. Para ganar en primera, un aspirante debe obtener más del 50% de los votos. De lo contrario, los dos candidatos más votados disputan una segunda ronda tres semanas después, en la que basta la mayoría simple. El vencedor, en cualquier caso, toma posesión el 7 de agosto.

Los candidatos

La primera vuelta de estas elecciones presidenciales en Colombia tendrá ocho candidatos, aunque solo cuatro registran una intención de voto significativa: Gustavo Petro, de izquierdas, es el favorito en estas elecciones. Ex congresista, ex alcalde de Bogotá y antiguo miembro de la guerrilla urbana M-19, Petro lidera la coalición de izquierda Pacto Histórico. Es su tercer intento de llegar a la presidencia, pero esta vez lidera la intención de voto con un 35,8%. Su programa plantea reformas profundas al modelo económico, en especial al extractivismo; al sistema impositivo, con un impuesto adicional a las grandes fortunas, y a las fuerzas de seguridad. Desde la derecha le tildan de populista y sostienen que sus propuestas llevarían al país a la ruina financiera. Federico Gutiérrez, a la derecha, se postula como el principal rival de Petro. El ex alcalde de Medellín es el candidato de la coalición de derecha Equipo por Colombia y representa el establishment con apoyo de los partidos tradicionales. Los sondeos lo sitúan con un 20,8% de los votos. Su programa propone fortalecer la seguridad y la justicia con leyes antimafia para las estructuras militares, endurecer la lucha contra la corrupción y construir un entorno fiscal que evite la evasión de impuestos. Sus opositores le atribuyen ser el candidato del ex presidente Álvaro Uribe y de continuar con la política del actual presidente, Iván Duque. Rodolfo Hernández se presenta como un outsider pragmático. Ingeniero civil, empresario y también ex alcalde, Hernández se declara ajeno al establishment y a los partidos tradicionales. En solo un mes ha duplicado su apoyo hasta llegar al 19,1% de intención de voto, con una retórica fuerte y un discurso directo a través de redes sociales. Como representante de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, su programa lleva por bandera la lucha contra este problema, pese a que llega a las elecciones presidenciales con un caso abierto en su contra. Sergio Fajardo se desinfla como la opción de centro. Ex alcalde de Medellín y ex gobernador del departamento de Antioquia, Fajardo se presenta como solución a la polarización política. En 2018 estuvo cerca de la segunda vuelta, aunque esta vez las encuestas sitúan al representante de la Coalición Centro Esperanza con un escaso 5% de los votos. Entre sus propuestas están la lucha anticorrupción, el impulso de la educación gratuita y un cambio del modelo energético. Sus rivales a cada lado del espectro le critican que favorece al otro con su falta de claridad en temas clave. El país llega descontento y polarizado Colombia llega a la cita electoral atravesada por el malestar y el descontento con el gobierno de Iván Duque, que lleva meses con una desaprobación de en torno al 70%. A finales de 2019, un paquete de reformas de austeridad, la corrupción y la violencia de grupos armados propiciaron un estallido social que resurgió en 2021, después de que el presidente anunciase una reforma fiscal. Las protestas pronto se convirtieron en una denuncia de la brutalidad policial, de la pobreza y desigualdad, agravadas por la pandemia de coronavirus, y del deterioro institucional y la insatisfacción con la democracia. El miedo a que la izquierda pueda canalizar este descontento marca el clima político de las presidenciales. Petro ya ha denunciado que el Gobierno actual tiene pensado suspender las elecciones y a principios de mayo tuvo que cancelar parte de su gira de campaña por un posible atentado contra su vida. Su número dos, Francia Márquez, también ha recibido amenazas y tuvo que abandonar el mitin de cierre de campaña. De hecho, la plataforma colombiana Misión de Observación Electoral ha afirmado que el periodo preelectoral ha sido el más violento de los últimos doce años. Gustavo Petro tiene muchas papeletas para ganar las elecciones presidenciales en Colombia del 29 de mayo. Ante la desaprobación de Duque y las protestas de los últimos años, el programa del Pacto Histórico promete un cambio progresista. Además, a Petro se suma la popularidad de Francia Márquez. Esta lideresa afrocolombiana y activista medioambiental representa la voz de la periferia, que nunca ha sido protagonista en la política tradicional. No obstante, en una posible segunda vuelta, Federico Gutiérrez o Rodolfo Hernández podrían reunir a la derecha y parte del centro para ganar, como ya hizo Duque en 2018.»

Una vacuna argentina contra el melanoma prolonga la sobrevida sin metástasis

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En un estudio clínico fase II, que cuenta con apoyo del CONICET, se observó que el 50% de los pacientes tratados con VACCIMEL recayó a los 96 meses, mientras que el 50% de los pacientes tratados con interferón recayó a los 13 meses.

Una vacuna argentina demostró ser mucho menos tóxica que el fármaco interferón y prolongar más la sobrevida libre de metástasis en pacientes con melanoma (el cáncer de piel más agresivo) en estadios con alto riesgo de recaída, según resultados de un estudio de fase II publicados en la revista Frontiers in Immunology. La vacuna, denominada VACCIMEL, “demostró activar una fuerte respuesta inmune contra el melanoma”, señala José Mordoh, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA, CONICET-Fundación Instituto Leloir) y director del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer. “Lo interesante del estudio es que también pudimos determinar que el tratamiento con VACCIMEL es compatible con los llamados ‘inhibidores de los puntos de control inmunológico’, un tipo de inmunoterapia que en los últimos años ha probado mejorar enormemente las perspectivas de estos pacientes. La combinación de ambos tratamientos es segura, y potenciaría la respuesta inmune contra este agresivo tumor de la piel”, añade Mordoh, también jefe del Laboratorio de Cancerología en la Fundación Instituto Leloir. Los análisis de sangre de los pacientes reclutados en el estudio demuestran que VACCIMEL va modelando poblaciones genéticamente homogéneas o “clones” de ciertas células inmunes, los linfocitos T circulantes, para que reconozcan antígenos tumorales (moléculas que despiertan la reacción de las defensas del cuerpo). “Los linfocitos T migran hacia el tumor y destruyen células malignas”, explica Mordoh, médico graduado con honores y doctorado en la UBA que fue discípulo del Nobel de Medicina de 1965, François Jacob, y del Nobel de Química de 1970, Luis Federico Leloir. Resultados principales En el nuevo estudio, un grupo de 19 pacientes con melanoma de alto riesgo de recaída (estadíos IIB, IIC y III) recibió VACCIMEL en combinación con BCG y GM-CSF. La BCG o Bacillus Calmette-Guerin se utiliza para la vacunación antituberculosa e induce una fuerte respuesta inmune, y el GM-CSF es una molécula que atrae monocitos, un glóbulo blanco clave para una inmunidad efectiva. “La combinación de VACCIMEL, BCG y GM-CSF potenció aún más la respuesta inmune contra el melanoma”, destacó Mordoh. Otro grupo de pacientes recibió solo interferón, un medicamento cuyo efecto consiste en generar que el sistema inmune ataque células tumorales. Los resultados fueron elocuentes: la mitad de los pacientes tratados con VACCIMEL recayó a los 96 meses mientras que la mitad de aquéllos tratados con interferón lo hizo a los 13 meses. Por otra parte, los autores observaron además que, con un seguimiento entre 91 y 223 meses de 30 pacientes tratados con VACCIMEL en distintos estudios clínicos, cuatro años después de la vacunación, 3 de cada 4 pacientes no presentaron metástasis a distancia (cuando el tumor se disemina a órganos lejanos), una proporción comparable a la obtenida con inhibidores de los puntos de control inmunológico ó con terapias dirigidas. Del estudio también participaron Ana Mordoh, de la División Dermatología del Hospital de Clínicas “José de San Martín” de la UBA; Mariana Aris y María Marcela Barrio, del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer; Ibel Carri, del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad Nacional de San Martín; Alicia Bravo, del IIBBA; Enrique Podaza del Instituto Englander de Medicina de Precisión, en Estados Unidos; Juan Carlos Triviño Pardo, de los Sistemas Genómicos del Grupo Biomédico ASCIRES, en Valencia, España; y Gerardo Rubén Cueto, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Los estudios clínicos de fase I y II fueron llevados a cabo en el Instituto Alexander Fleming, en Buenos Aires, y el último contó con el patrocinio del Laboratorio Pablo Cassará. La financiación de las investigaciones estuvo a cargo de la Fundación Sales; la Fundación Cáncer (FUCA), de la que depende el Centro de Investigaciones Oncológicas donde se produjeron las vacunas y se analizaron las muestras de los pacientes. Instituciones oficiales como el CONICET, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el Instituto Nacional del Cáncer (INC) dieron también su apoyo para el desarrollo de estas investigaciones.

La vuelta de los mamuts y la economía del cambio climático

En un tiempo tan lleno de problemas urgentes, es mejor reservar un sábado para tratar ideas audaces, que encaran otro tipo de problemas, los que tendremos que afrontar durante décadas. Reproducimos esta nota de Sebastián Campanario:

«La canción infantil del “mamut chiquitito que quería volar” podría tener su adaptación para concientizar sobre el cambio climático a “decenas de miles de mamuts gigantes sintetizados en laboratorio que querían capturar dióxido de carbono de la atmósfera”. No rima mucho, pero es más actual.

Aun para el “presente de ciencia ficción” que vive la biotecnología la noticia de los US$ 75 millones que levantó la startup Colossal Biosciences llamó la atención: la firma creada por el genetista de Harvard George Church planea traer a la vida a miles de “elefantes árticos” (así los llaman) a partir de ADN conservado de mamuts congelados y de elefantes asiáticos. La idea es que caminen en la tundra de Siberia, Canadá y Alaska y demoren el calentamiento global por distintas vías.

La noticia, de hace dos mes y medio, logró colar por unas horas la discusión sobre el cambio climático en una agenda informativa que por entonces estaba tomada, a nivel global, por la invasión de Ucrania y, a nivel local, por la fragilidad macroeconómica y el acuerdo con el FMI.

A principios de 2020 todo hacía suponer que, por fin, el debate por el calentamiento planetario iba a tomar el centro de la escena: en el Foro de Davos de enero de ese año todos los discursos de funcionarios y grandes fondos de inversión se focalizaron en la agenda climática. Pero a las pocas semanas estalló la crisis del Covid y dejó al clima en segundo plano por un tiempo largo. Cuando la epidemia aflojó, llegó Ucrania a la mesa de prioridades.

La pandemia fue un “experimento natural” único y a gran escala para medir cuál es el costo real de reducir sustancialmente las emisiones de carbono.

“La realidad es que, detrás de estos actores del momento (Covid y Ucrania, y en la Argentina la crisis económica), el cambio climático sigue en el fondo acumulándose y evolucionando”, cuenta Elisa Belfiori, especialista en economía del cambio climático de la Universidad Di Tella.

Para la economista, hay dos factores que describen la urgencia de esta agenda: “Primero, el calentamiento global es un proceso acumulativo. La vida promedio de una tonelada de carbono que emitimos es de 300 años y un 20% de las emisiones quedan en la atmósfera para siempre. O sea que el incremento en la temperatura global continuará aunque bajemos las emisiones a cero. El segundo factor es el de las ‘no linealidades’ del sistema climático. Hay tipping points: puntos de quiebre o umbrales sin retorno, que, si se los pasa –como la meta del Acuerdo de París de mantener todo por debajo de los 1,5-2 grados Celsius sobre el nivel previo a la revolución industrial–, pueden traer consecuencias catastróficas”.

Además de quitarle protagonismo y urgencia al clima, la pandemia del Covid tuvo otra interacción fundamental con este tema: fue un “experimento natural” único y a gran escala para medir cuál es el costo real –en términos de desaceleración– de reducir sustancialmente las emisiones de dióxido de carbono. “En 2020 bajaron un 6%, la mayor caída desde la Segunda Guerra, y esto estuvo asociado a un freno sin precedente en la actividad económica por las cuarentenas y restricciones a la movilidad. Para cumplir con la meta de París hace falta que esta baja se sostenga año tras año de acá a 2030″, explica Belfiori.

Queda menos tiempo

Hoy, con la guerra entre Ucrania y Rusia hay quienes ven una oportunidad para la agenda verde, con los embargos al gas y al petróleo rusos y con la búsqueda acelerada de los países ricos de reemplazos de esta energía por fuentes alternativas más sustentables. Pero no todos son tan optimistas: con el Covid también se habló de una “recuperación verde” con estímulos fiscales concentrados en sectores bajos en carbono que al final no sucedió: cuando bajaron las restricciones, se rebotó al nivel de emisiones prepandemia.

La urgencia de la situación se refleja en el mundo de las startups y de los fondos de riesgo, con más dinero yendo hacia los proyectos clitech (de tecnología del clima). Un reporte de PwC contabilizó en 2021 un aumento de 210% en inversiones de riesgo en proyectos de clima sobre el año anterior, con iniciativas sensiblemente más importantes (el promedio de tratos se cuadruplicó).

Para la consultora, el sector vivió un “año caliente” y las ideas están madurando. La proporción de fondos de venture capital (capital de riesgo) para proyectos de clima subió del 6% del total al 14%.

Los “gigacornios” son firmas que consiguen “secuestrar” emisiones de CO2 por una gigatonelada al año, a la vez que son un negocio viable.

El sector que más dinero recibe es, por lejos, el de transporte y movilidad sustentable. Hay tres grandes avenidas para las startups: las que se dedican a mitigar o remover emisiones, las que ayudan a que nos adaptemos al impacto del cambio climático y las que buscan entender y medir mejor lo que está sucediendo en este terreno.

A nivel global, ya hay 78 “unicornios” (empresas con un valor de más de US$ 1000 millones) de clima. En el sector se acuñó otro término: el de los “gigacornios”: compañías que consiguen “secuestrar” emisiones de CO2 por una gigatonelada al año a la vez que son comercialmente viables.

Con el tamaño del desafío y la urgencia de la agenda, muchos proyectos se vuelven más radicales. Los fundadores de Wonder, una startup argentina que busca hacer crecer “cuero” en el laboratorio a partir de una mezcla de hongos y del residuo de la uva malbec, tuvieron antes un emprendimiento de relojes hechos con materiales reciclados. “Nos dimos cuenta de que la cantidad de reciclado no llega a compensar la producción de plástico, que crece más rápido, y apuntamos a una solución más a la raíz del problema”, cuenta Martina Uthurralt, fundadora del proyecto sobre un desarrollo de las investigadoras del IPROBYQ (Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos Rosario), Diana Romanini, Rocío Meini y Adriana Clementz.

Hoy, el sector de la moda e indumentaria es el segundo más contaminante del planeta (solo superado por el petróleo) y la ganadería también se lleva una parte importante de las emisiones y de la ocupación de tierras habitables en el planeta.

Para Belfiori, de Di Tella, el cambio climático sigue su curso y su magnitud aumenta, a pesar de los problemas que invaden el corto plazo. “No hay manera de postergar la agenda”, remata.

¿Qué queda para la Argentina y sus urgencias macroeconómicas y sociales? Para la economista, “pensar en no depender del gas natural en los próximos años es difícil” y que “más probable parece ser que debamos enfrentar la escasez de energía y precios altos”. Agrega: “En la Argentina, la captura de carbono a través de agricultura sostenible le permitirá compensar emisiones más difíciles de recortar en el corto plazo, como las del consumo de energía en hogares y trasporte, o las de la ganadería”.

El riesgo de perder el tren (eléctrico, en este caso) es afrontar las sanciones comerciales que los países ricos empezarán a promover, con penalidades tarifarias, y caer en un “default ambiental”. Habrá que llamar al rescate, entonces, a los gigacornios o a miles de mamuts sintetizados por Colossal para caminar la Patagonia.»

El gobierno flexibiliza el «cepo» a las petroleras y espera u$s 40 mil millones en inversiones

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A partir de la flexibilización del cepo cambiario para las empresas que incrementen su producción de petróleo y gas, el Gobierno espera un salto de las inversiones en el sector. La hoja de ruta de los funcionarios que diseñaron la medida plantea que de acá a 2026 las empresas volcarán capitales por unos u$s 40.000 millones. La norma de 34 artículos, que fue anticipada por el portal especializado EconoJournal, le garantiza las empresas la libre disponibilidad de dólares por un equivalente al 20% de la inyección adicional que logren en petróleo y del 30% en los proyectos de gas natural en todas las cuencas, respecto a niveles de 2021. La iniciativa fue anunciada el martes por el presidente Alberto Fernández; el ministro de Economía, Martín Guzmán; el presidente del Banco Central, Miguel Pesce; y el secretario de Energía, Darío Martínez, durante un acto en el Museo del Bicentenario del que participaron los empresarios de mayor peso en el sector y gobernadores de las provincias petroleras. El gobierno busca con esta medida allanar el camino para la llegada de nuevas inversiones, que permitan escalar la producción –sobre todo en Vaca Muerta– y revertir el déficit de la balanza comercial energética. Los funcionarios consideran que, en un primer momento, la sustitución de importaciones de gas natural licuado (GNL) será clave para alcanzar ese objetivo. Para este año, el equipo económico proyecta inversiones por unos u$s 6.000 millones. Y estima que estas crecerán progresivamente hasta superar los u$s 9.000 millones anuales hacia 2026. Así, se acumularían u$s 40.000 millones a lo largo del período. En el plan oficial, esas nuevas inversiones (sumadas a la construcción del gasoducto Néstor Kirchner) permitirían escalar la producción para cubrir las necesidades internas que hoy se satisfacen con costosas importaciones de GNL. Y también dar un salto en el excedente exportable. En concreto, esperan que de acá a 2026 el sector pase a aportar u$s 18.000 millones anuales en nuevas ventas al exterior. Para ello, estiman un crecimiento del 71% en la producción de petróleo y del 30% en la de gas. La potencialidad de este sector entusiasma al Gobierno con alcanzar el difícil objetivo de superar la restricción externa, el principal problema estructural de la economía argentina. Como contrapartida al desembolso de capital de las compañías, el Gobierno concede una flexibilización del cepo largamente exigida por las empresas. El decreto crea regímenes de acceso especial a divisas para las compañías que aumenten la producción de hidrocarburos en el país respecto del nivel que cada firma tuvo en 2021. Sobre el monto incremental, las empresas dispondrán de un 20% en el caso del petróleo y del 30% en el del gas para girar al exterior utilidades y dividendos, repatriar inversiones y realizar pagos de deudas comerciales y financieras en moneda extranjera. Las compañías podrán incrementar esos porcentajes si cumplen con otras condiciones: una mayor cobertura del mercado interno, una reversión del declino en los yacimientos de hidrocarburos convencionales, un aumento de la producción en pozos hoy inactivos mediante el proceso de recuperación terciaria y la contratación de proveedores de servicios nacionales. Según los funcionarios, el tope al que podrán acceder en el caso de los productores de petróleo será del 37-38% y número similar en el caso del gas. El acceso al beneficio estará condicionado a que las firmas cumplan los compromisos del Plan Gas y la presentación de un plan de desarrollo de proveedores nacionales. «Las petroleras deberán cumplir obligatoriamente con un régimen de Promoción del Empleo y el Trabajo y el desarrollo de Proveedores Regionales y Nacionales, que se establece en el propio DNU, y cuyo seguimiento y control estará en manos de una comisión integrada por las Organizaciones de Trabajadores y las Cámaras Pymes, Regionales, y Nacionales», se afirma.