Argentina en el mar II – Como se peleó por una mitad más de Argentina

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(Esta es la 2ª parte del artículo que escribió Daniel Arias. La 1ª está aquí. Se publicó, también en 2 partes, en septiembre de 2017. También en tiempos de «grieta». Pero parece que eso no nos impide a los argentinos perseguir y obtener logros).

Segundo de los capítulos dedicados a una epopeya que logró que a Argentina se le reconociera soberanía sobre una extensión de océano equivalente al 48 % de todo su territorio. A diferencia de las conquistas que conocemos de la historia, esta no requería armas y astucia, sino esfuerzo y preparación científica. Y también coraje personal. Tenemos heróes en nuestro tiempoArias menciona aquí a algunos.

Además, agrega un enlace a un documental de 50 minutos: La nueva frontera. Plataforma submarina.

Científicos argentinos, al agua

En 2001 la COPLA cargaba con otro problema nada ajeno a don Mingo, cuya opinión de los científicos argentinos sigue siendo famosa. Debido a más de una década de atraso tecnológico en los sensores de los barcos oceanográficos del CONICET, COPLA debía alquilar “arafue” las naves de prospección de las petroleras.

Ellas tienen mucho y muy buen equipo para “ecografiar” e incluso sacar muestras de fondos profundos. COPLA también venía acumulando datos “de ocasión”, vendidos y a veces donados por las potencias oceanográficas, cuyos buques curiosean nuestros ámbitos, pero ya se sabe: a veces uno encuentra plata tirada en la calle. Lo que no se puede es vivir de encontrar plata tirada en la calle.

Y sorpresa, en sus infinitos recortes del gasto estatal, el que te dije le acababa de “chafar” sus 40 palos verdes a la COPLA.

Las tormentas del Mingo son perfectas. El 20 de diciembre de 2001, tras la mayor fuga de capitales al exterior de su historia y el robo de los ahorros de millones de pequeños ahorristas, mientras el presidente Fernando De la Rúa decretaba el estado de sitio, ascendía en helicóptero y hundía al país en asesinatos policiales (39 personas, 9 de ellas adolescentes, la menor una nena de 13); entre los saqueos, los incendios y el caos, un capitán noruego le pasó un mensaje al canciller saliente o el entrante, le daba igual, a saber: que COPLA abonara de una puta vez lo debido o tiraba a los científicos argentinos al mar (sic). Por suerte los noruegos son “cool” y ya el Mingo hacía ya una década que no afligía al Palacio San Martín con su moderna visión de la economía. De otro modo, nuestros científicos todavía seguirían lavando platos a bordo, para cubrir la deuda.

Lo que se pactó en 2002 con la empresa de geofísica de fondos fue pragmático. Zarpado desde Marpla el 10 de diciembre de 2001, el 20 de aquel mes el barco con los científicos de COPLA avanzaba despacio hacia el Sur. Cuando el capitán mandó su elocuente mensaje a un país acéfalo, trabajaba a 400 millas de la costa, frente a la desembocadura del Río Colorado. ¿Para qué hacerlo volver? Eso no evaporaría la deuda, argumentó COPLA, casi hablando sola ante la puerta giratoria de por la que 4 presidentes interinos entraban y salían de la Casa Rosada en 10 días.

Quedó Eduardo Duhalde al frente del incendio social, con pronóstico presidencial reservado. Sobre esa base, COPLA acordó con los noruegos que la prospección continuara hacia el Sur, como si tal cosa. Si la Argentina implotaba, la firma podría apropiarse de los datos generados: interesados sobrarían, cuantimás si aparecían evidencias de cosas valiosas. Como sabe el mundo entero, (ver Somalía), lo primero que pierde un estado costero fracasado son sus mares, empezando por los peces. Si en cambio la Argentina sobrevivía y garpaba, los estudios eran nuestros. En 2003 COPLA puso la plata y manoteó la data.

Pero se necesitaba mucha más geofísica para mover el amperímetro en nuestra dirección en CONVEMAR.

Cancillería cambió. Se acabaron los ositos de peluche para los kelpers y con Néstor Kirchner llegó el reequipamiento en investigación para el CONICET y un espíritu de “¿Y por qué no?” que creíamos muerto. El país cambió: se retomó el Programa Nuclear tras 23 años de abandono, se creó ARSAT para poner satélites propios en las posiciones geoestacionarias argentinas (a punto de ser reclamadas por el Reino Unido), se decapitó a la Suprema más cortesana de la historia y se instituyó una de lujo, se negociaron quitas a cara de perro con los acreedores externos, se abolieron el Punto Final y la Obediencia debida “e tante altre belle cose”…

En 2006 la nave oceanográfica insignia del CONICET, el ARA Puerto Deseado, operado por el Servicio de Hidrografía Naval para el organismo científico, fue reequipado con sensores respetables en potencia y resolución: desde minúsculas sondas descartables que se arrojan por la borda y bajan reportando en tiempo real la temperatura del agua y la profundidad, hasta “sacabocados” que recuperan “cores”, o cilindros de 6 metros de largo con muestras de los barros de fondo, así estén a 4000 o a 6000 metros. Hay más chiches (los habituales): redes de arrastre que recogen neuston (organismos macroscópicos móviles) y plancton (microscópicos) en la columna de agua, así como el ya mentado bentos (fauna abisal inmóvil) en los misteriosos fondos.

Con tanto por ganar para la patria, equipamiento decente y 18 laboratorios a bordo, el Deseado era un “wet dream” para nuestros científicos. “Very wet”, porque se tiraron al agua en un mar de pésima y merecida reputación, a bordo de un barco bastante chico (71 metros de eslora, 12,2 de manga). Igual, es preferible bailarse “un pesto” (tormenta, en jerga naval criolla) a que un capitán vikingo te haga caminar la planchada. El Deseado era un “gap filler” entre el “éramos tan pobres” y un buque oceanográfico moderno que todavía no tenemos. Y monopolizó la tarea vorazmente la tarea. Basta de contratos externos y datos mangueados. Pero había que correr: quedaban 2 años para completar la presentación ante las Naciones Unidas.

Nuestro viejo barco ya tenía un gravímetro y un magnetómetro útiles para detectar y medir la posición de la corteza basáltica terrestre. Lo que se ligó de yapa fue una ecosonda monohaz informatizada y coordinada a GPS. Eso es un sonar de alta frecuencia y con una potencia muy grande, capaz de generar mapas 3D de las “emersiones” de esos barros, derrumbados por gravedad a pie de talud en las zonas abisales, y que recubren el fondo pétreo. Es como medir desde la terraza del Alvear Tower el espesor del dulce de leche de una tostada en la vereda.

Las emersiones gruesas de sedimento fino son infrecuentes. Con taludes empinados, como los de la Plataforma Continental Argentina, pueden tener grosores kilométricos. En revancha, el 90% de las planicies abisales del mundo están tapizados por no mucho más de entre 0,1 y 1 metro de sedimentos gruesos (arena, canto rodado), en general económicamente menos interesantes.

Lo que le falta todavía hoy al Deseado para dejar de ser un pesquero dignificado y devenir un oceanográfico “world class” es la capacidad de operar ROVs (robots submarinos a control remoto) y una ecosonda multihaz, que en lugar de leer “líneas” en vertical sobre el fondo, lo “ilumina” en abanico con su haz sónico y levanta “calles” de un ancho kilométrico. Hoy se está dotando al segundo barco del CONICET, el ARA “Austral”, con un multihaz.

Durante 2007 y 2008, con el Puerto Deseado levantando data a todo vapor, COPLA fue haciendo un macramé informático de la nueva data con la de bancos de datos oceanográficos de libre acceso, más la info “de oportunidad” que ya tenía. Esto culminó en un mapa resultante de más de 20 millones de sondajes constatables e indiscutibles, todos georreferenciados con GPS mucho más precisos que los automovilísticos.

En aquella masacre de trabajo, el Deseado sólo paró unos meses, por reparaciones, después de que otra tormenta perfecta (Mingo, are you there?) tratara de hacerlo naufragar a 1500 millas de la costa en el Estrecho de Drake, al Sur de Tierra del Fuego y sobre la falla de Shackleton. Eso fue el 17 de mayo de 2008.

En un excelente documental de Canal Encuentro -pueden verlo cliqueando aquí– los protagonistas directos narran su gesta ante cámara. El comandante Maximiliano Mangiaterra sabe, como todo marino criollo, que desde otoño en más, el Drake fabrica “depresiones ciclónicas”. Sólo excepcionalmente llegan a las velocidades de viento de los huracanes caribeños “clase 1” en la escala Saffir Simpson, que arranca en los 64 nudos. Pero nuestras depresiones casi ciclónicas se suceden cada 36 o 40 horas: salís de una, te agarra la otra. Aquella sucedió la peor vista jamás por gente del SHN. Todo barco en zona se había refugiado en tierra. El Deseado, tan en altamar, con sus 14 nudos de máxima no llegaba a puerto ni dibujado. Empezó una solitaria huida al Sur: era la única nave en zona.

Empezó el baile, y el teniente de fragata médico, Roberto Genaro, por una vez no se dedicaba a mitigar vomitaderas con dramamina. La gente que no estaba en servicio prefería apalancarse en las cuchetas y deshidratarse a chorros por boca, siempre mejor que terminar fracturada. Hay momentos en que un marinero sabe que el planeta lo odia y va a exterminarlo.

ola

Foto mala de una ola peor. Ya alejándose cien metros de la popa, la ola claramente sobrepasa en altura el puente de pastecas usado para levantar redes. ¿18 metros en la cresta? Una coctelera, la cubierta del Deseado aquel 17 de mayo de 2008, y el fotógrafo podía ser enjuagado de ella por la siguiente ola, que se venía desde proa, o por el viento, cuya velocidad nunca se pudo medir. 

El capitán Hernán Mon recuerda tres cosas: el anemómetro llegó a su máxima de diseño (65 nudos) y dejó de registrar: el viento probablemente estaba en 90 nudos, lo que te da un huracán categoría 2 en la escala Saffir Simpson. Pero en su huída hacia el Sur, Mon se encontró rodeado de una intempestiva patota de témpanos. En la oscuridad, son pésima compañía y prefirió recular para el Norte y batirse cuerpo a cuerpo con el dios Eolo.

Al rato los frentes de oleaje que podía ver, uno tras otro, llegaban al nivel mismo de la timonera: 12 metros en las crestas. Luego la altura subió a 14 y luego a 18 metros. Había que sostener los vidrios blindados de la timonera con las manos para que la presión de agua no los rompiera, cuando esas olas pasaban por encima del Deseado.

Los barcos de la Armada en general son muy estancos y se bancan pasar a través de una ola sin embarcar agua, pero el Deseado tuvo que salirse del libro para conservar la estabilidad. En lugar de atacar la ola que llega por proa en un ángulo de 30º, de modo de subirla y bajarla por una pendiente atenuada por la diagonal, Mon tenía que lidiar con rachas cruzadas que le podían tumbar el barco y dejarlo panza para arriba. Para impedirlo, intentaba escalar la pared de cada ola que se le venía encima enfrentándola a 90º, en ángulo recto, e iba trepando despacito ese cerro de agua color negra a la velocidad más baja a la cual el barco retuviera comandos de timón.

Cuando sobrepasaba el pico de la ola, el Deseado se quedaba varios segundos levitando en el aire huracanado, como dudando de no ser un zepelín, y luego se precipitaba de panza en el valle entre la ola dejada atrás y la que ya se venía. Las repetidas caídas terminaban en planchazos que iban doblando costillas, arrancando tuberías y destartalando cuadernas. A evitar como la peste: caer muy de proa e “irse por ojo”, es decir seguir viaje en picada hacia el fondo. Para que nadie se aburriera, en medio de la zarabanda estallaron focos de incendio y se abrieron rumbos de inundación. Ya nadie se acordaba de vomitar.

Las reparaciones duraron meses, y al mar otra vez. Había que llegar con los mapas antes del 13 de marzo de 2009. Lector@s, se llegó. Entregada en la ONU, la presentación argentina pesa 840 kilos. Perdió hace poco el título de la mayor biblioteca cartográfica de fondos del mundo: los australianos se vinieron con otra mayor. Es competencia desleal: tienen 18.000 km. lineales de costa y una plataforma aún mayor que la nuestra.

El reclamo argentino, calculado inicialmente en 1,5 millones de km2, se amplió a 1,78 millones, y tuvo suficiente geofísica como para que se reconociera como legal de toda legalidad para la ONU. Y ojo: hoy, la OTAN y Rusia están amagando agarrarse a cohetazos por “real estate” marítimo en el Mar Ártico, y Vietnam, Filipinas, Japón (con EEUU detrás) se patotean con China por el Mar del Sur, la legalidad internacional vuelve a valer más que un papelito. Sobre todo con tanto posible contendiente con armas termonucleares.

Para poner en mayor valor aún nuestros fondos abisales habrá que estudiarlos mucho más, y desarrollar toda una tecnología de explotación abisal. Es tarea de muchas generaciones. El jefe científico del Deseado fue el Dr. Sergio Osiroff, ingeniero naval en la UTN, capitán de ultramar y profesor en diseño de pesqueros en la regional académica de Río Grande. Osiroff cree que los que se pueden beneficiar de esa base de datos son los hijos de nuestros hijos. Resume el teniente de navío técnico, Néstor Casanova: “Eso lo hicimos nosotros. Eso no tiene precio”.

Si me pongo a politizar la cosa, es fácil. En 2001 todo esto lo perdíamos. Las decisiones ganadoras se tomaron entre 2003 y 2009. “La Década Perdida, y otros relatos”.

FAdeA obtiene certificación internacional en EE.UU. en mantenimiento aeronáutico

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FAdeA alcanzó un nuevo hito en su trayectoria al recibir la certificación de la Federal Aviation Administration (FAA) de Estados Unidos como Approved Repair Station N° CABY563E, un reconocimiento que la posiciona entre las pocas empresas latinoamericanas avaladas por la autoridad aeronáutica norteamericana.

El certificado, emitido bajo la normativa 14 CFR Part 145, valida que FAdeA cumple con los más altos estándares técnicos, operativos y de gestión exigidos por la FAA para realizar tareas de mantenimiento, inspección y reparación de aeronaves civiles.

Gracias a esta habilitación, la planta cordobesa amplía su alcance en el segmento MRO (Maintenance, Repair & Overhaul), pudiendo ofrecer servicios a aeronaves con matrícula estadounidense y a clientes regionales cuyos operadores o arrendadores requieren certificaciones bajo normativa norteamericana.

Desde la empresa destacaron que este logro fue posible gracias al trabajo conjunto de los equipos técnicos, de calidad y de gestión, cuyo profesionalismo permitió superar las exigentes auditorías internacionales. “Este reconocimiento consolida el camino de excelencia y proyección internacional de FAdeA, y reafirma nuestro compromiso con la seguridad, la calidad y la competitividad de la industria aeronáutica argentina”, señalaron desde la compañía.

Con esta nueva certificación, FAdeA continúa fortaleciendo su posicionamiento como un referente regional en servicios aeronáuticos, y da un paso más en su estrategia de integración con los mercados internacionales.

Florencia Lucero Heguy

El gobierno acelera su plan de privatizaciones tras el resultado de la elección

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773 son los días que quedan hasta el fin del mandato del presidente Javier Milei. En ese tiempo, además de las reformas estructurales que afectan impuestos, el mercado laboral y el sistema previsional, el gobierno se ha propuesto otro objetivo: avanzar con más velocidad en las privatizaciones de las empresas que tiene mandato para hacerlo.

Y como para empezar a cumplir con el compromiso, de acá a fin de año ya hay varias carpetas que esperan la decisión final para saltar de escritorio. “Había que pasar las elecciones, porque la discusión sobre el tema se iba a contaminar mucho. Ahora hay que acelerar, ese es el mandato del Presidente”, dijo una fuente que trabaja en uno de los proyectos privatizadores.

En principio, mediante la Ley Bases, el Congreso autorizó al Poder Ejecutivo a privatizar o concesionar AySA, Belgrano Cargas, Corredores Viales, Enarsa, Intercargo, la Sociedad Operadora Ferroviaria, Nucleoeléctrica Argentina y Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT). Y pese a que hace más de un año está la autorización, no se avanzó con ninguna de ellas.

A esa autorización hay que sumar la hidrovía y la ruta del Mercosur, que estaba en manos de privados y cuya concesión venció. Ese es el universo sobre el que se trabajará. En las próximas semanas estará la resolución de Vialidad Nacional para entregar el corredor que incluye las rutas 12 y 14, además del puente Rosario–Victoria. Allí se presentaron seis consorcios, de los cuales uno solo no está ligado al viejo mapa de la obra pública.

Uno de los distribuidores de la ruta 12, a la altura de Zárate
Uno de los distribuidores de la ruta 12, a la altura de ZárateMartín Cossarini

La excepción fue Coyserv, una empresa de origen cordobés que se dedica principalmente a obras de ingeniería de gas y petróleo. El resto, viejas conocidas: Autovía Construcciones y Servicios (del Grupo Cartellone), y un consorcio formado por Obring, Rovial, Edeca, Pitón y Pietroboni, que compite bajo la figura de la Red Federal de Concesiones Viales. A ellos se sumaron Benito Roggio e Hijos, Panedile Argentina y Rovella Carranza, otros de los contratistas clásicos del mapa vial.

En el Gobierno no son pocos los que suspirarían aliviados si la oferta de Coyserv es la mejor y resulta adjudicada. El deseo tiene su fundamento: todas las otras tienen alguna relación con la causa Cuadernos. De hecho, algunos, como Aldo Roggio o Hugo Dragonetti (de Panedile), son arrepentidos, y otros están imputados. La demora en el proceso de privatización podría consagrar el absurdo de que la primera ruta privatizada por Milei sea entregada a una empresa procesada por corrupción.

Cuando se abrió la licitación de este proceso hubo una limitación: prácticamente no había oferentes, dado que había que garantizar con una póliza de caución la inversión inicial. Nadie consiguió ese aval y entonces, a dos días de la apertura, apareció el banco público BICE y anunció una línea de crédito para que las empresas hicieran las obras con financiamiento de la entidad estatal. Ahí aparecieron varios.

Mientras tanto, avanza el proceso para privatizar los 9000 kilómetros de rutas que están dentro de la empresa Corredores Viales. Por ahora, están en línea los pliegos y los datos técnicos de cada una de las trazas. Las fechas aún no están, y parece difícil que los tiempos de presentación de las ofertas sean antes de fin de año.

En estas semanas hubo algunos cambios. Del diseño original se fusionaron algunas trazas, cuestión de que las licitaciones y los montos de inversión comprometidos puedan ingresar en el sistema de promoción de inversiones RIGI. La idea es que en dos semanas salgan a licitaciones dos tramos entre los que está la ruta 5 (Luján – Santa Rosa, La Pampa) y otra a definir.

Antes de fin de año se publicarían los pliegos para las tres licitaciones del Belgrano Cargas
Antes de fin de año se publicarían los pliegos para las tres licitaciones del Belgrano CargasArchivo

En materia de transporte, el otro que podría tener novedades en unas semanas es la privatización del Belgrano Cargas. Si bien el organigrama original está muy atrasado, ya se ha decidido el esquema. Una fuente oficial dijo que todo está listo para publicar la licitación entre fines de noviembre y principios de diciembre. Serán tres ofertas: subasta de material rodante y dos concesiones, una de vías y la otra de talleres ferroviarios. Saldrán todas juntas pero serán dos ramales los primeros en privatizarse: el Belgrano y el San Martín. Por ahora, la línea Urquiza deberá esperar.

De los trenes de pasajeros aún no hay noticias, apenas dos notas al pie que vale la pena contar. Roggio Transportes y Emepa, dos empresas de los mismos grupos empresarios que Metrovías y Ferrovías, se inscribieron en el Registro Nacional de Operadores Ferroviarios. Ambas pertenecen a arrepentidos en la causa Cuadernos: Aldo Roggio y Gabriel Romero.

La movida llama la atención porque seguramente se preparan para presentarse en las futuras licitaciones de ramales ferroviarios. Viejos conocedores del mundo de los subsidios, aguardan la licitación. Como sus dos empresas ferroviarias están manchadas por la corrupción, ambos hicieron contratos con filiales suyas y pidieron la inscripción con otras sociedades propias que no tienen experiencia ferroviaria. Preparan el terreno.

La hidrovía, que tuvo en febrero un proceso de licitación trunco, avanzó este año. En agosto terminaron las mesas participativas realizadas entre usuarios, provincias, municipios, ONG y empresas del sistema, además de técnicos de gobiernos anteriores, como los del PRO, y cámaras empresariales. Fueron cinco mesas que se realizaron con la supervisión de la Unctad (un organismo de las Naciones Unidas).

En paralelo, se inició un procedimiento de audiencia pública ambiental que tiene una fecha asignada para esta semana. Fuentes oficiales confirmaron que durante noviembre debería terminar este último procedimiento y finalizar con los borradores de los pliegos.

“Sobre fines de noviembre, principios de diciembre deberíamos hacer el proceso de participación ciudadana de los pliegos para poder estar en condiciones de hacer el llamado a licitación antes de fin de diciembre. Estimamos la fecha de apertura de ofertas para fines de febrero o principios de marzo”, confió una fuente que participa en el proceso.

Vista área de la hidrovía Paraná-Paraguay
Vista área de la hidrovía Paraná-ParaguayGetty Images

La energía y la joya de la corona

Energía Argentina (Enarsa), que es otra de las autorizadas a privatizar, está en un proceso distinto. La decisión es dividirla y vender varias unidades de negocio. Las primeras que se ofrecieron para concesión son las cuatro centrales hidroeléctricas del Comahue: Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados. El viernes pasado, antes de las elecciones, era la fecha límite para presentar ofertas, pero, mediante una resolución y por pedido de varios interesados, el Gobierno decidió extender el plazo hasta el 7 de noviembre.

Las centrales —ubicadas sobre los ríos Limay y Neuquén, en las provincias de Río Negro y Neuquén— generan alrededor del 15% de la energía eléctrica del país y fueron construidas entre las décadas del 70 y el 80. Actualmente, Alicurá es operada por la estadounidense AES; El Chocón, por la italiana Enel; Cerros Colorados, por Aconcagua Energía; y Piedra del Águila, por Central Puerto.

Todos estos grupos empresarios seguramente se presentarán a la licitación y, según trascendió, hay 18 grupos que han manifestado su interés, entre ellos Pampa Energía y un consorcio llamado Edison Energía, integrado por Rubén Cherñajovsky (Newsan), Guillermo Stanley (Inverlat) y el Grupo Neuss, cercano a Santiago Caputo. Nadie sabe si se presentarán o no, pero son cuatro sillas para muchos interesados. El esquema establece que ningún grupo podría llevarse más de dos centrales.

Acá vale la pena un asterisco. El senador Oscar Parrilli, uno de los dirigentes con más kirchnerismo en sangre, de origen neuquino, interpuso un amparo para frenar la licitación. Un día después de la derrota kirchnerista, la Justicia no hizo lugar al pedido de uno de los alfiles de Cristina Kirchner. Puede haber sido sólo casualidad, o quizá pérdida de peso específico de la firma del senador, pero lo cierto es que el proceso no se interrumpió.

En Enarsa también avanza la privatización de Transener. La estatal tiene cerca de un cuarto de la compañía, un activo que el mercado ha tasado en alrededor de US$210 millones. En julio, el Gobierno fijó un plazo de ocho meses (se cumple en febrero) y en la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, que maneja Diego Chaher, confían en que llegarán a tiempo.

Finalmente, AySA, la joya de la corona. La empresa, que fue una máquina de absorber subsidios durante la gestión de Malena Galmarini, mujer de Sergio Massa, se convirtió en un ejemplo de equilibrio operativo desde hace más de un año. Con el aumento de tarifas, en pocos meses dejó de requerir auxilio del Tesoro.

Desde hace tiempo, ya está terminada gran parte de la estructura jurídica necesaria para la privatización. De hecho, siempre se especuló que sería la primera y que podría haber salido a la venta en el primer semestre del año. Pero, más allá de que siempre fue atractiva por la prolijidad de los números, la baja morosidad y una red a operar ya construida, desde el Poder Ejecutivo todavía no decidieron qué esquema utilizar.

Según se pudo saber, Alejo Maxit, el presidente, aguarda una definición en un par de semanas para saber si se privatiza toda, si una porción importante sale a la Bolsa o si se integra un operador, entre otras opciones. Sin embargo, fuentes al tanto del proceso juran que se venderá el 90% de las acciones, mientras que el 10% restante quedará en manos del Programa de Propiedad Participada (PPP), para los empleados.

Para que esté terminado el esquema se necesitan dos cosas. Primero, firmar el nuevo contrato de concesión, uno de los activos necesarios para la venta ya que saber en qué condiciones se explotará el servicio por una determinada cantidad de años es uno de los “bienes intangibles” que forman parte del paquete a transferir. El otro requisito es aprobar el nuevo marco tarifario. Entonces sí se podrá tasar AySA. Varios grupos se frotan las manos; el flujo que maneja la hace un bien por demás apetecible.

En todos los casos, la demora no solo se debió a alguna falta de definiciones. Por un lado, la elección; y, por el otro, el aumento de la tasa de interés, la inestabilidad cambiaria y la suba del riesgo país complicaron los planes privatizadores. Camino a la normalización económica y pasado el mojón electoral, el Gobierno se encamina a empezar con una de las promesas de campaña más resonantes que hizo sonar en su discurso. De paso, embolsará algunos dólares frescos que siempre vienen bien.

Diego Cabot

El Sudeste de Asia: la otra región que hace equilibrio entre EE.UU. y China

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Kuala Lumpur fue este fin de semana el escenario de una cumbre cargada de simbolismo: la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) recibió a líderes de todo el mundo justo cuando Estados Unidos y China buscan reanudar sus negociaciones comerciales y Donald Trump inicia una gira asiática, incluyendo Malasia (sede de la cumbre), Corea del Sur y Japón.

En la cumbre, el bloque del sudeste asiático buscó defender el multilateralismo comercial y fortalecer vínculos con nuevos socios, mientras se propuso contener los daños de la ofensiva arancelaria global de Washington. En otras palabras, ASEAN volvió a su papel habitual: sostener el equilibrio mientras los gigantes discuten. Como presidente de la ASEAN en 2025, el primer ministro malasio Dato’ Seri Anwar Ibrahim reafirmó su compromiso de salvaguardar la centralidad del bloque mientras impulsa una política de no alineamiento.

El hedging

Pocas regiones practican la diplomacia con tanto instinto de supervivencia como el sudeste asiático. La ASEAN ha convertido el hedging —esa estrategia de balanceo prudente entre Estados Unidos y China— en una forma de vida. No se trata de elegir bando, sino de convivir con ambos: beneficiarse del comercio y la inversión chinos, mientras se protege bajo el paraguas de seguridad estadounidense.

El resultado es un malabarismo estructural. Los puertos del sudeste se llenan de cargueros chinos, pero las bases aéreas se modernizan con asistencia norteamericana. Los gobiernos firman memorandos con Huawei por la mañana y acuerdan ejercicios navales con el Pentágono por la tarde. La apuesta es clara: diversificar dependencias para preservar autonomía.

El hedging se refleja en la opinión pública. La encuesta anual The State of South East Asia, publicada por ISEAS ‑ Yusof Ishak Institute de Singapur, suele ser la referencia obligada para medir el pulso social de la región. En la última edición de 2025, el 46% de los encuestados en ASEAN considera al nuevo liderazgo de Estados Unidos como el principal problema geopolítico de su país, mientras que un 51% considera que el principal desafío es la conducta agresiva de China en el Mar del Sur de China. Y, frente al proteccionismo y nacionalismo en aumento, el 40% de los encuestados cree que la mejor solución es profundizar la integración regional. 

Alineación estratégica

Cuando se pregunta “Si ASEAN tuviera que alinearse con una de las dos grandes potencias estratégicas, ¿con cuál debería hacerlo?”, un 52.3% de los encuestados eligió a EE.UU y un 47.7% a China. Esto, claro, son promedios. El país más pro-EE.UU, es Filipinas, seguido del comunista Vietnam: ironías del balance de temor hacia China. El más pro-China, en cambio, es Indonesia, seguida de Malasia. 

Algunos advierten, sin embargo, que el hedging tiene fecha de vencimiento. A medida que la rivalidad sino-estadounidense se intensifica, el margen para la ambigüedad se achica. Washington exige “claridad estratégica”; Pekín, “respeto mutuo”. Y cada crisis, sea Taiwán, el mar de la China Meridional o los chips, convierte el equilibrio en una cuerda más delgada.

El riesgo es doble: hacia afuera, una pérdida de credibilidad si ASEAN es percibida como oportunista o indecisa; hacia adentro, fisuras entre sus miembros, algunos más pro-China (Camboya, Laos) y otros más pro-EE.UU. (Filipinas, Singapur). El hedging, por ahora, mantiene la paz. Pero también posterga la pregunta inevitable: ¿qué pasa cuando ya no se puede estar en el medio?

Entre dos potencias

Un proyecto de la Lee Kuan Yew School of Public Policy de Singapur titulado The Anatomy of Choice recopiló datos y analizó las decisiones de los diez estados del sudeste asiático en relación con Estados Unidos y China, para construir un índice de alineamiento hacia China o Estados Unidos. El trabajo se basa en un conjunto de datos con 20 indicadores que cubren un período de 30 años (1995-2024). Estos 20 indicadores se agrupan en cinco dominios: político-diplomático, militar-seguridad, economía-comercio, poder blando y señalización. 

El principal hallazgo del proyecto es el siguiente: aunque la mayoría de los estados del sudeste asiático siguen concentrados en el centro del continuo Estados Unidos–China, ha habido un movimiento gradual pero claro de alejamiento de Estados Unidos y acercamiento a China a lo largo de estos treinta años. ¿Los motivos? El sitio revela cuatro factores clave: política doméstica, oportunidades económicas, credibilidad del compromiso de Estados Unidos y geografía.

Pero el incentivo económico parece ser fundamental. ASEAN es el mayor socio comercial de China y una de las principales víctimas de la política arancelaria de Washington. La administración Trump grava con 19% los productos de Tailandia, Indonesia, Filipinas y Camboya; 20% los de Vietnam; y 25% los de Brunei. Laos y Myanmar encabezan la tabla regional con 40%, apenas un punto por debajo del récord mundial de Siria. En otras palabras, el bloque que predica neutralidad está pagando impuestos para ejercerla.

Un guante

En el último cuarto de siglo, el mapa comercial del sudeste asiático se dio vuelta como un guante: China desplazó a Estados Unidos como principal socio, transformando la región en una extensión de su cadena industrial. Pekín domina por volumen, pero Washington sigue mandando por valor: es el mercado que paga mejor, y donde varias economías del bloque, en especial Tailandia, Indonesia y Malasia, mantienen superávits envidiables. En otras palabras, China compra la producción, pero Estados Unidos compra el prestigio.

Aunque las encuestas señalan una preferencia por la integración regional, la ASEAN enfrenta un problema adicional que hace más complicada su autonomía frente a las grandes potencias: está integrada al mundo, pero no consigo misma. Tres décadas de liberalización comercial, aranceles prácticamente en cero y una red de acuerdos de libre comercio que haría sonrojar al Mercosur no han movido la aguja de donde estaba a comienzos de los 2000: el comercio dentro del bloque sigue estancado apenas por encima del 20%. Muy por debajo del 43% que logra el formato ampliado ASEAN+3 (con China, Japón y Corea) y lejísimos del 60% europeo.

La explicación está, en parte, en la geografía del desarrollo. El sudeste asiático reúne países de tamaños modestos, a ritmos de crecimiento distintos y con estructuras productivas que no siempre dialogan entre sí. A diferencia de Europa, la convergencia de ingresos no ha producido aquí una demanda mutua de bienes y servicios. Donde Singapur ofrece alta tecnología, Laos no puede comprarla; donde Vietnam escala en manufacturas, Myanmar todavía lucha por industrializarse.

Poca integración interna

La paradoja es evidente: la diversidad que vuelve a ASEAN tan atractiva para el mundo (mano de obra competitiva en un extremo, servicios sofisticados en el otro) dificulta la integración interna. Cada economía está enchufada a una cadena global distinta, pero no necesariamente a la de su vecino. ASEAN opera, de este modo, como un nodo de la globalización antes que como un mercado común. Es un regionalismo que mira más hacia afuera que hacia adentro, más a Shanghái y a Seattle que a Kuala Lumpur o Manila.

Y para diversidad basta una muestra.

  • Vietnam es la ironía hecha país: perdió una guerra contra Estados Unidos y después le vendió su mano de obra. Hoy es una economía vibrante, tecnocrática y orientada al comercio global, que equilibra a Washington y Pekín con la elegancia de quien sabe que ambos lo necesitan.
  • Indonesia, en cambio, es la potencia que no se cree potencia. Cuarta nación más poblada del mundo, democracia gigantesca y mayor país musulmán del planeta, pero con un perfil internacional sorprendentemente bajo. Su pragmatismo la vuelve indispensable en el Indo-Pacífico y al mismo tiempo invisible para quienes sólo reconocen el poder cuando grita.
  • En el otro extremo, Myanmar es la sombra que recuerda que el sudeste asiático no es un único relato. Tras un golpe militar y una guerra civil en cámara lenta, es el caso más oscuro de una región que convive con su propio contraste interno: mientras un vecino firma acuerdos de semiconductores, otro bombardea aldeas con su propia aviación.
  • Tailandia, tan acostumbrada al melodrama político que ya parece un género nacional: elecciones que no resuelven nada, primeros ministros que duran menos que un monzón y un ejército siempre listo para “corregir” la voluntad popular. Su inestabilidad es casi una institución.

El desafío, entonces, no es menor: ASEAN debe seguir haciendo equilibrio en un mundo que tolera un poco menos a los equilibristas. La rivalidad entre Estados Unidos y China convierte cada decisión económica en un acto geopolítico y cada gesto diplomático en una sospecha de alineamiento. Y mientras el bloque perfecciona su arte de sobrevivir entre gigantes, su autonomía se juega cada vez más en casa: en la capacidad de convertir su diversidad en integración, no en fragmentación. La pregunta ya no es si puede seguir en el medio, sino cuánto tiempo durará ese medio antes de que la presión, externa e interna, lo obligue a elegir un lado.

Federico Merke

Hoy llega el cometa 3i/ATLAS, un visitante interestelar

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Muy apurado y muy cerca (en términos astronómicos) está pasando un visitante que llega desde estrellas lejanas, posiblemente desde el centro mismo de nuestra galaxia. El cometa 3I/ATLAS alcanzará unos 250.000 km/h en su punto más cercano al Sol este miércoles 29 de octubre. Por eso, astrónomos argentinos contestarán todas las preguntas: ¿qué nos pasará? ¿por qué es tan especial? ¿qué apuro tiene? ¿por qué se teorizó que es una nave alienígena? ¿le va a pegar a la Tierra? ¿se viene el fin del mundo?

Primero, la pregunta más urgente: ¿hay alguna remota chance de que le pegue a la Tierra? “No”, es la categórica respuesta de Romina Di Sisto, doctora en astronomía, investigadora del Conicet, especialista en ciencia planetaria y docente de la cátedra de mecánica celeste en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad de La Plata. Y ya explayándose, agrega: “Su mayor acercamiento a la Tierra será el 19 de diciembre e incluso allí estará casi al doble de distancia de nosotros que el Sol”.

Entonces, ¿por qué ha salido tanto en los medios, qué tiene de especial un simple cometa?

Una ilustración de la trayectoria hecha por la NASA
Una ilustración de la trayectoria hecha por la NASANASA

“Lo extraordinario es que, casi todos los cometas que conocemos entendemos que surgieron de nuestro propio sistema solar, y este sabemos que vino de afuera, probablemente de otra estrella, por su velocidad”, explica Di Sisto.

Por eso se lo llama interestelar, no es el primero, sino el tercero que se detecta en los últimos años, pero sí que es distinto. La astrónoma agrega: “Los objetos provenientes de la nube de Oort [el límite del sistema solar], se mueven mucho más lento que este, el 3I/ATLAS, que suponemos se formó en otro sistema planetario y en algún momento fue eyectado por algún planeta que lo perturbó o por el sistema en sí”. Es decir, un impulso gravitatorio que lo desprendió de la atracción de su estrella y lo lanzó a vagar por el enorme vacío del espacio. ¿Desde cuándo? Quizá desde antes de la formación de nuestro propio planeta.

Por la zona de la que proviene, el centro de la Vía Láctea, desde la constelación de Sagitario, se estima que el 3I/ATLAS tiene entre 7 y 14.000 millones de años, según la edad típica de las estrellas en el disco grueso galáctico, lo que podría hacerlo más viejo que el propio Sistema Solar (4,6 mil millones de años) y potencialmente el cometa más antiguo visto hasta la fecha. Después de miles de millones de años, la humanidad lo descubrió hace unos meses, el primero de julio, desde el telescopio de vigilancia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS) en Río Hurtado, Chile. Como su nombre lo indica, desde allí observan (entre otras cosas), qué puede chocar contra la Tierra.

El 29 de octubre el cometa 3I/ATLAS estará más cerca que nunca del Sol
El 29 de octubre el cometa 3I/ATLAS estará más cerca que nunca del SolNASA

“Siempre nos visitaron [objetos interestelares], pero no teníamos las herramientas para detectarlos”, explica Romina. “O pasaban más lejos que Saturno y no los veíamos. Este lo descubrimos cuando estaba por Júpiter”.

Recordemos que Saturno está unas 9 veces más lejos del Sol que nosotros, y Júpiter algo más cerca, unas 5 veces. “Así como hay estos cuerpos pequeños como el 3I/ATLAS, también hay planetas expulsados de sus estrellas”. ¿Qué tan “pequeño” es este visitante? La medida es un tanto incierta, las imágenes del Telescopio Espacial Hubble sugieren que se encuentra entre 300 metros y 5 kilómetros, aunque lo más probable es que tenga menos de un kilómetro de diámetro.

“Para que uno llegue acá, hay muchísimos que no alcanzan a ninguna estrella”, agrega Di Sisto. Y confiesa: “Me sorprende que podamos ver algo así”.

Una analogía de escala puede graficar esta sorpresa. Nuestro Sol es una estrella, así como hay cientos de miles de millones en nuestra galaxia. Parecería que al haber tantas, si se suelta una piedra (asteroide, cometa o planeta) de alguna estrella, es muy probable que vaya a parar a otra. Pero lo difícil de vislumbrar, es lo angustiantemente vacío que está el espacio interestelar. Si el Sol tuviese el tamaño de un grano de azúcar, la estrella más cercana, otro grano de azúcar, estaría ubicada a 30 kilómetros de distancia.

Es decir, un pedazo de piedra un millón de veces más chico que el Sol, (en esta escala un millón de veces más chico que un grano de azúcar), sale despedido del granito y termina en otro granito a decenas, cientos o miles de kilómetros de distancia (porque no sabemos de qué estrella lejana viene). Por eso la sorpresa de Di Sisto de que podamos llegar a recibir estos visitantes interestelares. “Para que llegue uno debe haber millones vagando por el espacio, es muy difícil calcular cuántos”.

Qué pasará este 29 de octubre

El 29 de octubre el cometa 3I/ATLAS estará más cerca que nunca del Sol y eso acelerará su velocidad al máximo registrado por la humanidad. El influjo gravitatorio de nuestra estrella lo llevará cercano a los 250.000 km/h, como referencia cuando se descubrió se movía a un poco menos de 210.000 km/h.

Desde el Sol saldrá “lanzado” a una velocidad que la propia gravedad del astro no podrá retenerlo dentro de su sistema y se irá, para nunca más volver, al espacio interestelar. ¿Terminará llegando a otra estrella? Nadie lo sabe. ¿En ese camino golpeará un planeta con vida y la extinguirá en gran medida como sucedió hace 66 millones de años en la Tierra cuando dominaban los dinosaurios? Es tan improbable como estimulante de imaginar. Lo que sí se sabe con certeza es que el 19 de diciembre pasará lo más cerca posible de nuestro planeta.

Casi todos los cometas surgieron de nuestro propio sistema solar, pero este vino de afuera
Casi todos los cometas surgieron de nuestro propio sistema solar, pero este vino de afueraNASA

Aunque “cerca” es una palabra muy relativa y en realidad estará a 200 millones de kilómetros, unas 600 veces más lejos que la Luna. Muy lejos de cualquier peligro pero cerca para poder estudiarlo aún más. Este es el tercer objeto interestelar descubierto, el primero fue Oumuamua en el 2017, el segundo fue 2I/Borisov en el 2019 y ahora el 3I/ATLAS. “Empezamos a ver más porque tenemos mejor tecnología, telescopios más potentes, sistemas de escrutinio más profundos”, explica Di Sisto.

Y agrega qué hace diferente a este de los otros dos: “La proporción de dióxido de carbono con respecto al agua es una de las más altas jamás observadas en un cometa. Eso puede ser indicativo del origen, pero no tenemos otros para comparar al ser los primeros interestelares que vemos”.

La hipótesis de la nave alienígena

Mucho más divertido que hablar de la proporción de dióxido de carbono y agua, es teorizar que se trata de una nave intergaláctica que nos visita. Más aún si esa hipótesis la postula un importante astrofísico de la Universidad de Harvard. Pero también es cierto que Avi Loeb, es científico en cuestión, viene avisando ya con los primeros objetos interestelares que pueden ser naves espaciales y hasta ahora son todas rocas. Incluso él mismo cierra su publicación aclarando que la recolección de motivos para pensar en una nave espacial son una especulación que considera un “ejercicio pedagógico”. ¿Qué opinan sus colegas?

“La verdad me da hasta fiaca leerlo”, se sincera Romina, con respecto a la publicación de Loeb. Y explica: “El primero, Oumuamua, era raro por su forma, podía despertar alguna suspicacia, nunca habíamos visto algo así. Pero estos son dos, 2I y 3I, son claramente cometas, no hay indicio de ninguna nave”.

Sí es cierto que la mención de una posibilidad de una nave alienígena genera mucho exposición a la teoría y de cierta forma también a la astronomía. ¿Termina siendo positivo o negativo para la ciencia? “Me resulta contradictorio, por un lado está bueno que se hable de astronomía pero tampoco está bueno que con cada objeto se intenten pensar que es una nave espacial. Si tengo que definirme, no me gusta mucho”.

Cómo se ve en el cielo

Si algo tienen de llamativo los cometas es lo vistoso de su imagen. Esa cola celestial que persigue un núcleo iluminado, ¿cómo se ve? Bueno, para eso hace falta un telescopio grande como un edificio. De hecho Eduardo Fernández Lajus utilizó el telescopio más grande de la Argentina para logra un animar un seguimiento del 3I/ATLAS por el cielo. “Cada animación es una secuencias de imágenes tomadas una atrás de otra en un lapso de una hora y media, con una cámara científica tipo CCD, a través del telescopio. Cada imagen individual tiene un tiempo de exposición de 90 segundos, que es lo máximo permisible antes de que se aprecien irregularidades del seguimiento del telescopio”, explica el doctor en Astronomía, especializado en sistemas binarios eclipsantes.

Las imágenes fueron tomadas por él, utilizando el telescopio “Jorge Sahade” de 2,15 metros del Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO). “Para acceder al tiempo de telescopio se deben presentar propuestas científicas al CASLEO, las cuales son evaluadas y se asigna un tiempo acorde al mérito y disponibilidad. Estas imágenes fueron tomadas en el marco de otro proyecto mío, ya que este objeto no había sido descubierto al momento en que se hicieron las presentaciones de las propuestas, medio año antes”, explica Eduardo, que resignó tiempo de su trabajo en estrellas binarias eclipsantes y tránsitos de exoplanetas.

Puede ser una pena romper la romántica imagen popular del astrónomo pasando largas, frías y silenciosas noches con el ojo apoyado en el telescopio, desentrañando los misterios del cosmos. Pero Eduardo, al igual que hace hoy toda la comunidad científica, envió desde su lugar de residencia, en La Plata, por el mail a San Juan para que el operario del telescopio, desde una oficina calefaccionada, apunte el enorme ojo de cíclope del telescopio en la fría y cristalina noche sanjuanina, para capturar los fotones del Sol que rebotan en el cometa y llegan hasta la Tierra. Y lo que se ve del cometa no es una cola celestial que persigue un núcleo iluminado, sino un puntito borroso que se mueve entre otros puntitos más borrosos. Pero para el que sabe, ahí está la clave.

“Al apuntar, el campo está lleno de estrellas. No siempre es fácil determinar a simple vista cual es el objeto. Hay que comparar detalladamente con cartas de la zona y ver además si se detecta su movimiento”, explica Fernández Lajus.

Y agrega: “Destiné parte de la noche a un objeto que no estaba previsto porque vale la pena observar, es una oportunidad única, lo que se llama targets of opportunity”.

El motivo de su raro nombre

¿Por qué 3I/ATLAS? No es un nombre muy elegante pero sí práctico. ATLAS porque lo descubrió el telescopio de vigilancia Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS), de Chile. La I porque es interestelar, que viene de otra estrella que no es el Sol. El 3 porque es el tercer objeto interestelar, y la barra diagonal para poner un poco de orden. Pero lo que se puede leer entre líneas es la decadencia en la denominación de estos objetos.

El primer objeto interestelar se lo terminó apodando, Oumuamua, que en hawaiano significa algo así como “primer mensajero distante”. Propicio y poético. El segundo se llamó 2I/Borisov, porque lo descubrió el astrónomo aficionado Guennadi Borisov, utilizando su telescopio de 0,65 metros. Sí, un crack que con motivo pasará la historia. Pero ya para el tercero no se le puso nombre más allá de la nomenclatura oficial.

En definitiva, el 3I/ATLAS no es una nave alienígena que nos viene a conquistar, ni un meteorito que nos viene a extinguir, sino un cometa que nos viene a contar de la enormidad del universo.

Ezequiel Brahim

Argentina en el mar I – El territorio que ganamos

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Daniel Arias publicó este artículo el 25 de septiembre de 2017 en el blog personal de este editor. Encaraba un nuevo tema, o un nuevo aspecto de nuestras posibilidades, siempre con confianza en lo que podemos hacer los argentinos. Aún en circunstancias difíciles, como las actuales.

(Una tosecita modesta: La pelea por estos territorios la sigo desde mayo 2009, cuando subí a en «El hijo de Reco», la presentación argentina ante las Naciones Unidas. Pero fui demasiado modesto en cuanto a lo que podríamos conseguir. Y conseguimos).

48% más de territorio soberano

Lector@: los tengo un poco podridos con ciertos aparentes zigzagueos temáticos. Admito que me confunden a mí también, pero es que la realidad se ha puesto tan sinuosa o perpleja para los argentos como se volvió para los ingleses aquel mediodía del 22 de junio de 1986, en México DF, cuando un tal Maradona se apiló a la selección británica en un “slalom” de leyenda.

No se asusten, lector@s, ésta vez el gol también es nuestro y de yapa, legal. Lo que no sabemos es qué hacer con La Copa.

Yo les estaba hablando de portaaviones perdidos, no de terrenos ganados, pero son temas que se tocan. La CONVEMAR (Convención de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, UNCLOS en gringo), y un muy buen trabajo científico, legal y diplomático de la COPLA (Comité sobre Límites Externos de la Plataforma), un organismo de la Cancillería, nos dieron soberanía limitada al fondo sobre 1,782 millones de km2 cuadrados de corteza terrestre MUY sumergida. Es el 48% de nuestra superficie seca, o el 35% si suma “las 200 millas desde la línea de base”, de las cuales somos dueños desde los ’70.

El pequeño detalle es que los nuevos territorios empiezan a los 200 metros de profundidad y promedian los 4000, aunque hay zonas de 6000 y más.

¿Qué hay por hacer ahí tan abajo? ¿Qué podemos, qué podríamos, qué nos dejarán, qué nos permitiremos? Son zonas casi inaccesibles. No tenemos fierros para explotarlas y mucho menos, defenderlas, lo que nos devuelve al tema portaaviones. ¿No lo empieza a extrañar un poco al ARA 25 de Mayo, viejo y menguado como era? ¿Y de submarinos cómo venimos? Cualquier estadista que Ud. tropiece utilizaría esta noticia para revivir y “complejizar” nuestra industria naval, la estrictamente civil, la dual y la otra. Como sea, todavía de eso no habló naides. Hagámoslo nosotros, pues.

fondos marinos argentinos

El mapa que sintetiza los espacios marinos reclamados por Argentina en 2009. ¡Y obtenidos!

La noticia quizás le resulte vieja o borrosa. Tiene razón, es un archifiambre: se dio en marzo de 2016, cuando estábamos demasiado asombrados de tarifazos y despidos como para registrarla, y menos aún, pensarla. Veo su pestañeo atónito. No se eche culpas por haberla borrado del rígido, compatriota. Esto apenas si salpicó los medios y las mentes. En un contexto político-económico menos temible, tanto en lo nacional como en lo regional, serían buenas nuevas. Pero en el cuadro actual se mentaron inevitablemente poco y se evaporaron rápido. Sin embargo, son muy importantes.

Por este logro, la Dra. Frida Armas, coordinadora general de COPLA y su presidente, el vicecanciller Carlos Foradori, recibieron la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, galardón “top” del Senado de la Nación.

Es un raro reconocimiento a algo aún más raro en nuestra historia: dos décadas de agotadora continuidad de un elenco que incluye al Ministerio de Economía, al Servicio Hidrográfico Naval (SHN) de la Armada, y a un plantel fijo de geodestas, hidrógrafos, geólogos, geofísicos, cartógrafos, oceanógrafos, diseñadores de sistemas de información geográfica, abogados y juristas en derecho internacional. Y ni hablar de oficiales, suboficiales y marineros de la Armada. Y de los convenios con muchos organismos y universidades públicas, que se mantuvieron a rajatabla, y no fue fácil.

Este reclamo la Argentina lo inició en 1997 y en 2001 estuvo a punto de perderlo por el colapso de su antiguo poder militar, la desinversión en ciencia, la indiferencia de los medios y “last but not least”, debido a que alguien desvalijó a COPLA de sus fondos. Eran U$ 40 millones que incautó, seguramente para bien de la Argentina, cierto Ministro de Economía abocado entonces a un megavaciamiento bancario que hizo implotar el país.

El reclamo de COPLA, inicialmente por “apenas” 1,5 millones de km2, no era barato: la Argentina carecía de barcos de investigación cuyos ecosondas tuvieran la potencia necesaria para escudriñar fondos a entre 3000 y 6000 metros. Contratar barcos ajenos aquel año salía U$ 700.000 sólo el traerlos aquí desde la prospección petrolera más cercana. Generalmente los tienen contratistas de petroleras o de “telcos” que buscan el mejor fondo para el tendido de fibra óptica submarina. También –y con equipamiento más complejo y diverso- hay barcos aún mejores en los institutos oceanográficos de países como EEUU, Francia y Alemania, que se toman la ciencia marina en serio, porque es plata y es poder.

Cantar propiedad sobre terrenos tan remotos es salado. En marzo de 1997 CONVEMAR decidió la posibilidad de reclamos soberanos ya no sobre las 200 millas desde la “línea de base” costera, sino incluso hasta las 350, si correspondía. Pero las últimas 150 la agencia las restringió sólo al uso de fondos, sin soberanía sobre la columna de agua, y aclaró que las daría exclusivamente a los países que acreditaran con buenos estudios científicos la tenencia potencial de recursos energéticos, mineros y biológicos a pie de talud.

Fuimos beneficiarios indirectos. Esto venía manijeado por EEUU, Canadá y Australia, países con grandes plataformas y mucho territorio para ganar, y los rusos, japoneses y chinos en cambio no ganaban mucho, por cuestiones de geomorfología de pie de talud. Si ahí hay sedimentos blandos gruesos acumulados en una lomada llamada “emersión”, el país reclamante puede pedir las 350, “The Full Monty”. En escenarios sedimentarios menos gloriosos, el pedido puede restringirse a apenas 60 millas más desde el pie del talud. Eso desató una demanda febril de barcos bien equipados y una pandemia de estudios de límites externos de plataformas.

Llovía sopa y nosotros con tenedor. No éramos los únicos apurados: el 13 de marzo de 2009 CONVEMAR dejaba de recibir reclamos. Lo que no hubieras fundamentado como tuyo antes de esa fecha, se volvería “patrimonio de la Humanidad”, lo administraría la International Seabed Authority (ISA), creada ad-hoc por la ONU, y si a futuro querías prospectar tales sitios por recursos… alpiste, poniéndose estaba la gansa.

ISA

Logotipo de la joven International Seabed Authority (ISA). Por fin una agencia internacional a la que al parecer no tendremos que pagarle un gomán.

Y efectivamente, hoy si golpeás la puerta de la la ISA en Kingston, el número 20 de Port Royal Street, Kingston, Jamaica, te van a dar un café Blue Mountains que te hará entender que has vivido en vano, van cobrarte un ojo por una concesión de 150.000 km2, van a extenderte una licencia transitoria de 15 años y darte un catálogo de recomendaciones ambientales, nada fáciles de respetar a profundidades de llanura abisal, y eso como para que la pienses 10 veces antes de lanzarte. Luego te van a decir “Ojo con el ‘bentos’, attenti a los clastratos, cuidame los holutorios, good luck, Bro!”, espaldarazo y… su ruta.

Mientras te vas con tu mapa de prospección, algunas aclaraciones: el “bentos” no es un Volkswagen ni la torre de dólares que acabás de pagar, sino los organismos fijos del fondo, entre ellos esa clase de equinodermos llamados holutorios, sobrerrepresentados por los pepinos de mar. Cuando hayas averiguado para qué y cómo, también podés explotarlos, según la ISA, pero sin exterminarlos, ojo.

Sigo aclarando mientras oscurece en Kingston y vas por otro Blue Mountains. Los clastratos no son señores emasculados en su niñez para cantar con voz de soprano o mezzo el resto de su vida. Son cúmulos abisales de metano congelado. Si encontrás el modo de traerlos encapsulados a la superficie para quemarlo, pero sin que burbujeen y se dispersen en la atmósfera (eso agravaría el calentamiento global), te espera un Nobel, fija.

Los pepinos de mar por ahora no nos sirven de un ídem, pero sólo porque la ciencia tiene menos currículum abisal que fóbal la revista “Para Ti”. No descartes que estén llenos de soluciones en busca de problemas médicos o de tecnología de materiales. No descartes que no. Si son tan frecuentes en el extraño ecosistema abisal, alguna función cumplen en la química global del mar. No te olvides de que esas llanuras barrosas de las que ahora tenemos ideas muy vagas son el paisaje más frecuente del planeta: cubren el 50% del mismo. Conocemos más la Luna, en comparación.

Los hidrocarburos y metales valiosos y/o raros presentados como nódulos o como costras (con bastante cobre, cobalto, la familia química del platino) parecen, por ahora, el premio gordo de los fondos. Son cosas que ranquean en los mercados de commodities. Pero el petróleo o la minería tan profundos todavía no son competitivos con su extracción terrestre u “off-shore” en las mucho más someras plataformas continentales.

Pese a ello, la ISA ya expidió 15 licencias, mayormente de minería de nódulos de manganeso en la zona abisal Clayton-Clipperton, que va desde el límite externo del reclamo mexicano sobre fondos del Pacífico hasta las inmediaciones de las islas Hawaii. Es que entre los países que se toman en serio sus intereses marítimos, hay estrategas que ya tratan de afilar la tecnología porque anticipan décadas las jugadas de los mercados, donde ganarán plata gracias al pelotón de giles que corren tras la pelota. Cuando el Mingo dejó sin plata a COPLA, nos puso en un tercer grupo: los que no juegan.

Salir de ese exilió costó aproximadamente 1 millón de horas/hombre de trabajo argento experto. El asunto, estimad@s, es que ganamos. Qué desconcierto… ¿y ahora qué hacemos?

Continuará.

Por el incremento de producción en Sudamérica, habrá sobreoferta mundial de petróleo en 2026

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La Agencia Internacional de Energia (IEA) ve un potencial exceso de oferta de petróleo crudo de cerca de cuatro millones de barriles diarios en 2026. Esta sobreoferta se explicaría principalmente por producción nueva de Medio Oriente y de América, esta última con un aporte destacado de países de Sudamérica. El desbalance global ya esta impactando en los precios internacionales del petróleo crudo, con el precio del barril Brent, que es referencia para las inversiones en Vaca Muerta, cayendo de 65 a 61 dólares por barril hasta comienzos de esta semana. Si bien el Brent tuvo un rebote en las últimas 24 horas producto de nuevas sanciones contra Rusia y cotiza a US$ 66 por barril al cierre de esta nota, los precios seguirán reflejando la preocupación por la saturación de oferta.

Un reporte del IEA sobre el mercado petrolero publicado la semana pasada reforzó la visión general de un mercado saturado de oferta. La agencia observa que el exceso de oferta promedió 1,9 millones de barriles por día entre enero y septiembre de este año.

El aporte de Sudamérica

Hacia adelante, la agencia enfatiza que la oferta de petróleo crudo seguirá aumentando por encima de la demanda, con un aporte diferencial de Estados UnidosCanadá y países de Sudamérica.

El suministro global de crudo esta en camino de promediar este año unos 106,1 millones de barriles por día, lo que implica un aumento anual de 3 millones de barriles respecto de 2024.

La agencia indica que buena parte de esta producción nueva proviene de Medio Oriente y de América. En este último caso, destaca la producción nueva de Estados Unidos, Brasil, Canadá, Guyana y la Argentina.

Los países que están por fuera del esquema de la Organización de Países Exportadors de Petróleo y aliados (OPEP+) terminarán este año aportando 1,6 millones de bpd de nueva producción. La agencia pronostica que sumarán otros 1,2 millones en 2026.

Sin embargo, en una nota publicada el viernes, IEA observa que el mercado ya podría estar en un punto de inflexión que conduzca a recortes de producción, ya que «el aumento repentino de oferta en Medio Oriente y las Américas apunta a un excedente insostenible de casi 4 millones de bpd en 2026, lo que deja cada vez más claro que algo tiene que ceder».

Pronósticos

Otros pronósticos más moderados igualmente apuntan a un crecimiento en la sobre oferta global el año próximo. El banco JPMorgan Chase & Co. estima un excedente diario promedio de 2,3 millones de bpd en 2026, mientras que la Administración de Información Energética de los EE.UU. (EIA) predice 2,06 millones de bpd.

A pesar de la sobre oferta global de crudo, la Agencia Internacional de Energía prevé una oferta global de combustibles más ajustada, producto de los ataques ucranianos a refinerías en Rusia y sanciones y presiones económicas para que los países reduzcan sus compras de combustibles rusos.

Nicolás Deza

La Argentina nuclear, desaprovechada

Un mundo turbulento y cambiante siempre brinda oportunidades para aquellos países que saben lo que quieren. Los que tienen un rumbo claro. Los que no viven peleándose internamente. Los que no adhieren irracionalmente a ser furgón de cola de alguna potencia. La Argentina debe debatir un proyecto nacional que contemple su estrategia tecnológica, incluyendo por supuesto el ecosistema nuclear.

En las últimas siete décadas se construyó el ecosistema nuclear, conformado por la Comisión Nacional de Energía Atómica, Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), INVAP y CONUAR. La energía nuclear es la piedra angular del futuro energético mundial. Ya hay 448 reactores actualmente en operación que producen alrededor del 11,5 por ciento de la electricidad mundial y se están construyendo actualmente 50 más, la mitad de ellas en China.

La Argentina está preparada para co-liderar esta revolución por disponer de tecnología desarrollada localmente por nuestros tecnólogos, reconocidos entre los mejores del mundo. Como ese potencial tiene una enorme capacidad de generar riqueza, hay que protegerlo y ser muy cuidadosos de cómo se adoptan las decisiones y el rumbo a tomar. Es fácil desarmar los equipos y muy difícil rearmarlos. Y mientras tanto, los demás países siguen avanzando. Desde hace tiempo que la CNEA está perdiendo recursos humanos de primera calidad, a fuerza de salarios miserables o cajoneando buenos proyectos. Sin embargo, no todo ha sido malo. El reactor multipropósito de INVAP RA-6 desplazó hasta los equivalentes norteamericanos del mercado global.

Si bien hasta ahora el desarrollo nuclear lo financió exclusivamente el Estado, es posible pensar que sería conveniente explorar asociaciones con el capital privado, en la medida que no se exija la paralización de los buenos proyectos existentes: el CAREM, cuyo diseño generaría 27 MW eléctricos y el CANDU, que sigue generando 600 MW eléctricos. Mantener esos proyectos significa la preservación de nuestra soberanía energética nuclear, que desde hace tiempo se la está dejando morir, por jubilación y muerte del personal especializado.

El CAREM, muy avanzado

El concepto de SMR (Small Modular Reactor) es un invento argentino y se llama CAREM. Es el proyecto más avanzado entre los SMR de mundo. Desde 1984 avanzó únicamente por la férrea voluntad de la CNEA, de INVAP y también de NA-SA en dirección de obra. Turquía, Japón y Corea estuvieron interesados en él. Fue diseñado para demostrar la capacidad tecnológica de hacer un reactor modular replicable en serie. Durante décadas se han invertido cientos de millones de dólares para desarrollar el proyecto, y la formación nuclear de unos 400 profesionales.

El valor estratégico del CAREM se asienta en el aprendizaje realizado por nuestro sistema nuclear para diseñar y fabricar un reactor desde cero. Este know how propio permitirá avanzar desde el prototipo hasta los diseños comerciales competitivos que requiera el mercado.El problema del CAREM no es tecnológico. Otros SMR ya están funcionando: reactores navales rusos, un reactor novedoso chino y otros en Japón e India.

Que el CAREM es realmente valioso lo reconoció la NEA (Nuclear Energy Agency), agencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). La NEA comparó entre sí casi 80 SMR. El CAREM quedó entre los cuatro primeros del mundo según una puntuación que mide avances en seis dimensiones: financiamiento, licenciamiento, emplazamiento, elementos combustibles, cadenas de suministros y compromisos para futuros desarrollos. Pese a tantas trabas, zigzagueos indecisiones e indefiniciones durante cuatro décadas, el CAREM sigue vivo gracias a los mejores profesionales nucleares de Suramérica. No es poco.

Pero su proyecto comercial aún no se ha completado, debido a dificultades geopolíticas, financieras y de gestión. Todos problemas solucionables en la medida que haya voluntad política y liderazgo nacional.

Problemas geopolíticos

El CAREM funciona con uranio enriquecido, y la Argentina no tiene ninguna instalación competitiva industrial de enriquecimiento de uranio. La estratégica planta de Pilcaniyeu, opera con una tecnología antigua, 10 veces más cara que la moderna, llamada “por centrifugación”. Su escala es muy reducida y fue parada en el 2016. Argentina no podría, por sí sola, garantizar la provisión del combustible a sus clientes. Para el CAREM haría falta comprar uranio enriquecido a otro país situado dentro del “Nuclear Suppliers Group” (NSG), Grupo de Proveedores Nucleares,obviamente muy reducido. Pese a las guerras en curso en territorio de Ucrania, hasta hoy Rusia le provee ese material a EEUU. Pero en caso extremo EEUU podría auto proveerse. Por lo tanto, el combustible del CAREM se convierte en un problema geopolítico para Argentina, del mismo modo que la adopción o compra de centrales nucleares que utilizan esa tecnología, como lo son las Westinghouse de EEUU, las EPR francesas, las Lialong china o las Rosatom rusas. Cualquier asociación con el proveedor de uranio enriquecido para el CAREM o de centrales nucleares con dicha tecnología requiere un análisis y de decisiones geopolíticas nacionales. Hoy parece complejo, ya que estamos lejos de tener claro un proyecto nacional soberano.

Las potencias nucleares, ejercen su control geopolítico desde la NSG, supuestamente para evitar la existencia de nuevas capacidades de enriquecimiento, necesarias para las armas nucleares. Irán y sus famosas centrífugas son la expresión clara del tema. Lo hacen en nombre de la “no proliferación de armas nucleares”, pero obviamente tiene su influencia sobre las posibilidades soberanas de aquellos países que poseen, o aspiran a poseer, reactores nucleares que trabajan con esa tecnología.

Problemas financieros y de gestión

La Argentina sigue siempre endeudándose para pagar deudas a la usura internacional y no se aplica a grandes proyectos de alto valor reproductivo de la inversión.

Hay problemas de gestión porque cada gobierno viene con una solución distinta a la anterior. No hay consenso en políticas de Estado.

El desarrollo tecnológico concreto puede tener múltiples diseños, los cuales dependen de cada mercado: exportación o para ser utilizado internamente y favorecer el desarrollo del interior del país. Tal como se hizo con los radares del INVAP: se parte de distintos modelos de valuación tecnológica hasta llegar a los requerimientos de cada mercado. Para el CAREMse lo podría usar para dar energía y agua potable en zonas áridas, o para desalinizar agua de mar (todo el litoral del sur argentino). También para dar electricidad sin cortes a todos los pueblitos del interior y con ello conectividad de internet y posibilidades de crear múltiples industrias pymes. Y empleo diversificado masivo en industrias electrointensivas en vidrio, cemento, acero, papel, química, bienes tangibles. Conectado a la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) sería un potenciador de la radicación de población permanente. El polo petrolero también podría beneficiarse ya que necesita agua libre de sal. Evitaríamos los repetidos cortes de electricidad en todo el país durante el verano.

Plantas nucleares CANDU

Nuestra fortaleza son las centrales de uranio natural y agua pesada o enriquecida tipo CANDU. Fueron las primeras máquinas modulares del mundo. Todas las CANDU del mundo (con India utilizándolas masivamente) utilizan elementos constitutivos similares e intercambiables (cañerías, elementos combustibles) para toda potencia entre los 220 y los 1000 MW. Las CANDU funcionan en siete países, entre ellos Canadá, Argentina y la India. Nunca ocurrió un accidente importante desde 1962 hasta la fecha.

Embalse, una CANDU de los años ‘70, es una generadora de base, siempre disponible, segura y confiable. Como esta licencia tecnológica fue comprada a Canadá hace 50 años, podemos replicarla las veces que necesitemos e inclusive actualizándola, sin pagar nada extra. Tenemos la capacidad de fabricar las partes nucleares, e íntegramente el combustible de reactores CANDU, de uranio natural y agua pesada.

Obviamente seguir con este proyecto largamente probado requiere no dejar morir la planta de agua pesada (PIAP) de Arroyito, elemento esencial para esta tecnología, que es una de las dos más grandes del mundo. Como la tecnología mundial está virando a las de uranio enriquecido y agua natural, su provisión está escasa, por lo que hay demanda mundial en los siete países que poseen esa tecnología. Como siempre el problema argentino es financiero; o mejor dicho es totalmente político.

Luego de 30 años el gobierno de Canadá está virando su política nuclear. En la provincia de Ontario, Atkins Realis (emprendimiento estatal privado) está planificando la construcción de diez centrales CANDU de similar potencia a la de Embalse, unos 6.000 MW, con las actualizaciones de seguridad necesarias. Como Canadá ha perdido toda capacidad de fabricación de agua pesada, tenemos un mercado excepcional. Además, ya ha solicitado su provisión. No sólo eso sino ciertas capacidades de ingeniería y eventualmente la fabricación de ciertas partes nucleares.

Asociarse con Canadá sería una magnífica oportunidad de fabricar agua pesada, de piezas nucleares del CANDU, favorecerá empresas nacionales, además de retener y hacer el recambio generacional de nuestras capacidades de ingeniería nuclear. Junto a Canadá podemos actualizar nuestros diseños y nuestros conocimientos que podrían exportarse al mundo CANDU. Siempre se aprende a innovar, haciendo, produciendo y nunca comprando tecnologías llave en mano.

El aumento consumo de electricidad global y la necesidad de aumentar la generación nuclear hasta el 20% del total en el 2050, por razones del cambio climático, nos lleva a la necesidad de construir al menos 400 reactores de 1.000 MW simultáneamente. Hay mercado para todas las tecnologías.

En este marco la propuesta del gobierno (un supuesto “Plan Nuclear”) parece la peor de las opciones. Reducir a su mínima expresión todo lo construido n 40 años de inversión y trabajo: asociarse a financiamiento norteamericano para desarrollar un SMR que ellos no pudieron resolver competitivamente; poner varios SMR en el sur para generar energía sólo para minar IA, destruir la red de fibra óptica para que entre la red satelital STARLINK proveedora de Internet, quedar dependiente financieramente de las empresas norteamericanas de energía atómica y de Elon Musk en general, es rifar la soberanía política para siempre.

Ricardo Auer

EE.UU. y China llegan a un «acuerdo preliminar» para postergar restricciones y aranceles

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El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció ayer domingo (26.10.2025) un acuerdo para que China postergue las restricciones de exportación de tierras raras y reanude la compra de soja estadounidense. El presidente estadounidense, Donald Trump, había amenazado con un arancel adicional del 100 % si Pekín limitaba la exportación de tierras raras, pero «creo que hemos evitado eso», dijo Bessent en el programa ‘This Week’ de ABC.

En una comparecencia al término de las conversaciones, que tuvieron lugar en la Torre Merdeka 188 de Kuala Lumpur, el representante de Comercio Internacional de China, Li Chenggang, afirmó que ambas partes lograron un «acuerdo preliminar» y exploraron «propuestas adecuadas para abordar las preocupaciones mutuas». El acuerdo preliminar debe aún, no obstante, someterse a procesos de aprobación interna por ambas partes, añadió Li, aunque no proporcionó más detalles.

Un «marco exitoso» para la reunión entre Xi y Trump

«El siguiente paso será que cada parte cumpla con sus respectos procedimientos internos de aprobación», aseveró Li, de acuerdo con la transcripción difundida por la agencia oficial Xinhua. El Wall Street Journal citó también al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien afirmó que se había establecido un «marco exitoso» antes de la reunión prevista entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping en Corea del Sur el próximo jueves.

Aún no está claro si ambos líderes anunciarán una resolución formal de la disputa comercial. El tiempo apremia, ya que los aranceles adicionales anunciados por Trump entrarían en vigor el 1 de noviembre. Durante el fin de semana, China y Estados Unidos celebraron dos reuniones en Malasia, al margen de la cumbre de la ASEAN, en lo que es la quinta ronda de negociaciones comerciales con el objetivo de resolver el conflicto que se ha prolongado durante meses.

Una reforma laboral para un país donde la mitad de los que trabajan no está «en blanco»

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No es la primera vez, ni va a ser la última, que este Gobierno anuncie que va por una reforma laboral. Durante la gestión Javier Milei se habló de esto en varias ocasiones (ver acá o acá). Como casi todo lo que se hace en economía, no le afecta a todo el mundo igual. En este tema concreto hay dos bailando el tango: empresas y trabajadores. Pero hay bailarines de todo tipo y color.

Formal e informal

La economía argentina es lo que se denomina una “economía dual”, con un sector formal y otro informal. En el primero, las empresas y los trabajadores tienen relaciones reguladas por convenciones colectivas y leyes, y operan con estándares “de oficina”. O sea que más o menos hay un horario, llegás a las nueve, te hacés el café, saludás a tus colegas, tu jefe te dice lo que hay que hacer, tenés un escritorio y una compu, a la una parás para almorzar y a las cinco te volvés a tu casa en el bondi. A fin de mes cobrás un salario, tenés vacaciones pagas, obra social y no es tan fácil que te echen.

En el segundo, te levantás todos los días para ver cómo juntar el mango, tal vez consigas hacer changas, vender chocolates en el subte, manejar un vehículo y transportar pasajeros o burgas, y no tenés prácticamente ninguna legislación específica que te ampare. Tu ingreso a fin de mes depende de cuánto puedas vender, lo que está en función de cuánta plata sobra en la calle y cuántas personas como vos salgan día a día a hacer lo mismo. Tal vez trabajes fines de semana y feriados y probablemente no tengas vacaciones o no cobres si las tenés, y estés rezando para no enfermarte porque nadie te cubre. Casi todo el mundo, si le dan a elegir, prefiere un trabajo formal con todos los derechos.

Por supuesto, la cosa no es blanco o negro, existen colores. Tal vez en algunas “oficinas” haya laburantes informales, o muchas microempresas — o familias — contraten algunos trabajadores y no les den los números para registrarlos. Para que te des una idea, sumando la informalidad por todo concepto, se estima que en nuestro país estas formas de trabajo precario representan un 43,2% del empleo total, o sea una bocha.

Tradicionalmente se asume que los países más ricos tienen un sector informal muy pequeño: por algo son ricos. Las economías de plataforma y las nuevas tecnologías han cambiado un poco esto y dejaron a un sinnúmero de trabajos en un limbo, pero a grueso modo, países ricos tienen economías “muy” formales y, viceversa, países más pobres tienen un enorme sector informal.

¿Por qué una reforma laboral?

A grandes rasgos, hay dos razones que justifican discutir las leyes laborales. En primer lugar y por desgracia, existe algo llamado “paso del tiempo” que deja obsoletas las normas vigentes y obliga a discutirlas periódicamente. Obviamente, se necesitan escribir leyes laborales que den cuenta del nuevo contexto.

En segundo lugar, y también por desgracia, muchos países tienen economías con mucha informalidad y algunos economistas consideran que una reforma laboral es la solución. Vale decir, si hay informalidad es porque las leyes hacen que las empresas que pueden ofrecer empleos formales no quieran crearlos.

Otros economistas, entre los que me gusta pensar que me incluyo, consideran que la informalidad a grandes rasgos depende de que el sector formal de la economía crezca lo suficiente como para albergar a todos los compatriotas que quieran trabajar en él. Como diría Milei, “o sea digamos”, es como el juego de las sillas: cuando para la música, siempre hay más “retaguardias” que apoyar que sitios sobre los cuales sentarlas. El chiste está en que cada vez tengamos más y más sillas. Para esto no hay mucha vuelta: es necesario crecer y desarrollarse. Por supuesto, una buena regulación y unas normas bien diseñadas ayudan a incrementar el número de sillas, pero marginalmente. Lo más importante: una reforma no tiene por qué ser en contra del trabajador.

¿A mí cómo me afecta una reforma?

Desconocemos la letra chica de la reforma laboral que piensa el oficialismo pero, por las afirmaciones del oficialismo, sospechamos que eliminaría derechos y buscaría minimizar el poder de los sindicatos, de modo tal que sea más fácil para las empresas contratar y echar trabajadores (ejemplo: al eliminar la indemnización por despidos). A esto se lo llama “flexibilización laboral” y es lo que suelen recomendar los programas de reforma tradicional.

¿Cómo te pegaría una reforma de este estilo? La respuesta no es unívoca: es un gran “depende”, en particular, de qué lado del mostrador estás y de si habitás el sector formal o el informal. Todo lo que sigue es de carácter especulativo y busca que tengas elementos para entender qué podría pasar si viene una reforma.

Si sos trabajador con un empleo formal y la reforma afecta tu sector, convenio o lo que sea, bueno, perdés derechos. Vos ya estás arriba cuando los bondi vienen llenos y te obligan a bajarte. Además, como plus el Estado podría perder aportes patronales y contribuir al desfinanciamiento del sistema previsional, si una reforma los rebaja.

Si sos un trabajador sin un empleo formal que labura en una panadería de barrio “en negro” o en algún sector como la construcción o en casas particulares, me cuesta creer que tengas mucho por ganar. A lo mejor tenés alguna chance adicional de pegar un trabajo que pague más en una multinacional o, al quedarte donde estás, puedas lograr que te blanqueen, pero seguramente no te van a dar muchos derechos (porque no poder dártelos posiblemente era la razón por la que te tenían informal en primer lugar). Lo mismo aplica si sos un chofer de aplicación, trabajás en casas particulares o estás desempleado. Me cuesta creer que esta medida puntual te cambie la vida.

¿Qué pasa si tenés una empresa? Si sos dueño de una multi o un gerente te felicito, estabas viajando en primera clase y te acaban de agregar otra copa de champagne en la cena. Ahora tenés más poder frente a tus trabajadores y seguramente pagarás menos por contratarlos (tanto en salarios como en cargas y aportes).

En cambio, si tenés un pequeño comercio o tu familiar maneja una PyME, a lo mejor una reforma es un alivio importante, y ciertamente yo creo que acá está el sector en donde es importante atender una situación que los ahoga, porque hace rato que laburan en un limbo.

Abrazo, medalla y beso para el sector público, que sistemáticamente abusa de un mecanismo que es contratar empleados como monotributistas para lo que es una relación de dependencia hecha y derecha. Si hay un empleador que negrea es el propio Estado. Ciertamente, una flexibilización laboral no haría más que facilitar el statu quo.

Qué forma tiene la reforma

¿Puede ser que una reforma laboral tenga éxito para empresarios y trabajadores? Para que esto ocurra, los primeros deberían crear mucho empleo de calidad. ¿Es posible? Como vimos, acá las aguas están divididas: algunos dicen que sí, porque piensan que el exceso de regulaciones hace que las empresas formales no crezcan y se desarrollen; los más escépticos consideran que esto es poco probable si la economía no arranca, pero si arranca y crece, la reforma probablemente no sea tan importante para la suba del empleo, siempre que el crecimiento se sostenga en el tiempo.

No obstante, esto no significa que no haya que revisar las normas laborales porque hay convenios colectivos de trabajo que no se actualizan desde la época del moño. Por otra parte, existe el desafío de tener un mercado de trabajo que genere ingresos suficientes y proteja a los trabajadores, sin fundir a pequeñas empresas y particulares que contratan regularmente o podrían hacerlo. Se podrían considerar cuestiones como una rebaja de aportes patronales para nuevas contrataciones de empresas nuevas o pequeñas y algo de empleo formal se podría crear, sin ahogar a estas empresas.

Finalmente, es imperioso reconocer la triste realidad: la informalidad laboral es un hecho y por más que nos llenemos la boca con los derechos de los trabajadores, sólo una parte accede a ellos. Y, si no encontramos un conjunto de políticas que nos permita recuperar la estabilidad macroeconómica y volver a crecer, difícilmente la cosa cambie. Esto, más que la reforma laboral, es el quid de la cuestión: como reconoció el propio presidente, el empleo privado está estancado desde el 2011 y el poco dinamismo que se observó en el mercado laboral en estos dos años se asocia a changas y cuentapropismo. Los hechos son contundentes. Si de chiquito jugaste al juego de las sillas, probablemente estarás de acuerdo conmigo en que por más que discutamos sus reglas, si no traemos más sillas, sentarse va a ser cada vez más complicado para todos.

Emiliano Libman