La estatal rusa Gazprom anunció la firma de un acuerdo gubernamental vinculante para avanzar en la construcción del gasoducto Power of Siberia 2. Rusia lleva años impulsando el proyecto que le permitiría pivotear su exportación de gas natural al Asia, tras perder gran parte del mercado europeo. «Podría representar una oportunidad para el GNL que exporta Argentina a largo plazo», analizó Roberto Brandt.
Vladimir Putin parece haber dado en China un paso importante para destrabar uno de los más ambiciosos proyectos internacionales en la industria del gas natural. El presidente de Rusia habría acordado con su par Xi Jinping avanzar en la construcción de Power of Siberia 2, un mega gasoductopara exportar gas a China a través de Mongolia. Además de cambiar significativamente las proyecciones en la demanda china de gas natural licuado, el proyecto podría alejar definitivamente al gas ruso de la Unión Europea.
El gigante ruso del gas natural, Gazprom, informó que los líderes de gobierno firmaron un «memorando de construcción»legalmente vinculante sobre el proyecto durante la visita de Putin en China para asistir a la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shangai (SCO).
El acuerdo es relativo a la construcción del gasoducto Power of Siberia 2 y el gasoducto de tránsito a través de Mongolia, Soyuz Vostok. Todo el proyecto implica construir dos trazas con un total de más de 6000 km de longitud.
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, dijo que las fechas de implementación y los aspectos financieros del proyecto de construcción serán anunciados una vez finalizado el diseño. El CEO de Gazprom, Alexey Miller, informó que la empresa será la que anunciará primero el inicio de la construcción del gasoducto.
Tsiviliov añadió que el proyecto en este momento se encuentra en la etapa de estudio preliminar de factibilidad y que el mecanismo de financiación podría estar listo el próximo año.
El jefe del gobierno de Mongolia, Gombojavyn Zandanshatar, agradeció a Putin «por la decisión política tomada en la reunión trilateral de jefes de Estado en Pekín sobre el gasoducto que une Rusia con China a través de Mongolia». El gobierno chino aún no se pronunció oficialmente sobre las novedades informadas por Gazprom.
Volúmenes y precios
Power of Siberia 2 tendría la capacidad de entregar a China 50.000 millones de m3 de gas por año. No hay información oficial sobre los precios que las partes estan discutiendo, aunque el mercado evalúa que la negociación es favorable para China. Medios europeos afirman que el gobierno chino estaría presionando por conseguir un precio de US$ 60 por metro cúbico exportado.
Putin afirmó en las últimas horas que el precio del gas ruso que se exportará a China a través del futuro gasoducto se calculará según la misma fórmula que para las exportaciones de gas a Europa.
«La fórmula es la misma. Pero los componentes de esta fórmula, los precios de los diversos productos en los que se basa el precio del gas, simplemente difieren en las distintas regiones del mundo. En Europa es un precio, en Asia otro. Pero la fórmula para determinar el precio es la misma. Está totalmente basada en el mercado», afirmó el presidente ruso.
Implicancias para el mercado del GNL
Rusia es la parte que se viene mostrando más interesada en la concreción del proyecto Power of Siberia 2. La necesidad rusa de pivotear su exportación de gas natural al Asia tras perder gran parte de las exportaciones a la Unión Europea tras la invasión y guerra en Ucrania no fue correspondida hasta el momento por China. Pero de confirmarse el proyecto, el mercado europeo podría abrirse aún más para los países productores y potenciales exportadores de GNL como la Argentina.
Roberto Brandt, consultor internacional en temas energéticos, evaluó el potencial impacto del proyecto. «Si bien sólo se ha firmado un Memorando de Entendimiento, que requerirá de negociaciones adicionales complejas y prolongadas, se trata de un hecho sumamente relevante que modificará la geopolítica internacional del gas. Adicionalmente, si se confirmase el precio de venta del gas difundido hasta ahora por diversos medios, de 60 USD/m3, que, dependiendo de su poder calorífico en yacimiento, podríaoscilar entre 1,60 y 1,80 USD/MMBtu, posiblemente implique a largo plazo el reemplazo de importaciones de GNL de China por gas natural de Rusia», respondió Brandt.
«Dado que esto parece confirmar la interrupción de los flujos comerciales de gas de Rusia hacia la Unión Europea, y sujeto a la competitividad con la que podamos abordar ese mercado, podría representar una oportunidad para el GNL que exporta Argentina a largo plazo«, añadió.
Europa también empuja a Rusia a buscar otros mercados. La Comisión Europea presentó este año una hoja de ruta para dejar de importar gas natural de Rusia para el 2027. El poder ejecutivo europeo esta poniendo el ojo especialmente en las importaciones de GNL ruso, que siguen siendo elevadas.
Las importaciones de GNL en Europa cayeron un 19% en 2024, según los datos que recopila IEEFA. No obstante, los volúmenes de GNL importados de Rusia aumentaron con respecto al 2023. La consultora noruega Rystad Energy informó que las compras europeas a Rusia totalizaron 17.8 millones de toneladas de GNL, un nuevo récord.
Power of Siberia 1 y 2
El proyecto que Rusia impulsa consiste en la construcción de un gasoducto a China desde la estratégica península de Yamal, en el Ártico ruso, pasando a través de Mongolia. Power of Siberia 2 tendrá una capacidad para exportar unos 50.000 millones de m³ de gas por año.
Putin y Xi Jinping junto al primer ministro de la India, Narendra Modi en la cumbre anual de la SCO.
Las mayores reservas de gas en Rusia se encuentran en el oeste de Siberia, destacando las reservas en la península de Yamal, en el noroeste. Power of Siberia 2 permitiría conectar esas reservas con el punto de entrega en China. De momento, el gas que se extrae de sus mayores reservas solo puede ser exportado a Asia como GNL.
Gazprom ya suministra gas a China por gasoducto a través del gasoducto Power of Siberia, inaugurado en 2019. El ducto de más 3000 km de longitud es fruto de un acuerdo comercial a 30 años y con un valor de US$ 400.000 millones.
La empresa rusa elevó en 2021 su contrato de compraventa de gas con China National Petroleum Corporation (CNPC) a 48.000 millones de m³ de gas exportados a China por año a partir del 2025.
El contrato es por 30 años y se espera que Gazprom comience a entregar a partir de este año 38.000 millones de m³ anuales a través de Power of Siberia. Los restantes 10.000 millones de m³ son transportados a través de la ruta del lejano Oriente o “Far East Route”, otro gasoducto que exporta el gas extraído en los campos de Sakhalin en el extremo oriente del país.
nLa inversión en bienes de capital y equipamiento para ciencia se redujo 65% desde que asumió Milei. La falta de equipamientos e insumos está paralizando la investigación científica en todo el país. Es necesario aprobar la ley de emergencia de la ciencia ya!!!
Daniel Filmus
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Desde que Robert F. Kennedy (RFK) Jr. fue nombrado secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han estado bajo presión para que abandonen su enfoque tradicional basado en la evidencia en materia de salud pública en Estados Unidos y en todo el mundo.
Esa presión llegó a su punto álgido la semana pasada con el despido de la recientemente nombrada directora de los CDC, Susan Monarez. Según sus abogados, la veterana científica del Gobierno, que llevaba menos de un mes en el cargo, fue objeto de represalias tras negarse a «aprubar sin más directivas poco científicas e imprudentes».
Monarez será sustituida por Jim O’Neill, subdirector del Departamento de Salud y Servicios Humanos. Los críticos señalan que no tiene formación médica ni científica.
El mismo día del despido de Monarez, tres altos funcionarios dimitieron. Entre ellos se encontraban el director médico de los CDC y otras dos personas con funciones de liderazgo en áreas como las vacunas y las enfermedades emergentes.
Trabajé en los CDC entre 1986 y 1995. Casi todo mi trabajo se centró en actividades en el extranjero.
Si bien los CDC son una institución clave que supervisa y financia la salud pública en Estados Unidos, también desempeñan un papel fundamental en la salud mundial. Por consiguiente, la agitación en los CDC podría tener repercusiones no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.
El escepticismo ante las vacunas: una amenaza para la salud pública
Poco después de la toma de posesión del presidente estadounidense Donald Trump por segunda vez en enero de 2025, se hicieron evidentes las amenazas para la salud pública estadounidense. RFK Jr fue confirmado como secretario de Salud y Servicios Humanos en febrero, con autoridad sobre los CDC.
En abril, el 25 % del personal de los CDC había sido despedido y su gasto contractual se había reducido en un 35 %. Entre los programas cancelados por los CDC se encontraban los centrados en la prevención del envenenamiento por plomo en niños, la salud ambiental y las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH.
Cabe destacar que RFK Jr tiene un largo historial de escepticismo respecto a las vacunas.
En 2019-2020, más de 5700 personas se infectaron cuando un brote de sarampión asoló la nación insular de Samoa. Unas 83 personas murieron, la mayoría de ellas niños.
En los días previos, varios anuncios difundieron información errónea sobre las vacunas en Facebook, sembrando dudas sobre la seguridad de la vacuna contra el sarampión. Se descubrió que algunos de ellos habían sido financiados por Children’s Health Defense, una organización fundada por RFK Jr.
El departamento de RFK Jr ha destituido y sustituido a los 17 miembros expertos del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización por ocho personas nuevas, algunas de las cuales, según se informa, han expresado opiniones contrarias a la vacunación.
Durante el mandato de RFK Jr. hasta ahora, su departamento ha:
reducido el acceso a las vacunas contra el COVID para niños y mujeres embarazadas
cancelado contratos para desarrollar nuevas vacunas de ARNm por valor de 500 millones de dólares
reactivado la búsqueda de una relación entre las vacunas infantiles y el autismo que hace tiempo que se ha desmentido.
RFK Jr. es posiblemente la figura más importante en la supervisión de la salud en los Estados Unidos. Es difícil sobreestimar el daño que sus acciones causarán a la confianza y la aceptación de las vacunas en Estados Unidos y en todo el mundo.
Una larga trayectoria en ayuda internacional
Aunque los CDC llevaban mucho tiempo asesorando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el control de la malaria, su primera iniciativa importante en el extranjero fue como socio activo en el exitoso programa mundial de erradicación de la viruela de la OMS. Junto con la Unión Soviética, los CDC se centraron inicialmente en África Occidental en la década de 1960 y luego en la India y Bangladesh en la década de 1970.
La primera respuesta sanitaria internacional de emergencia de los CDC se produjo durante el conflicto de Biafra, que provocó una hambruna generalizada en la parte oriental de Nigeria. En 1968, a petición del Comité Internacional de la Cruz Roja, los CDC movilizaron a su personal para supervisar la nutrición y diseñar programas para combatir la desnutrición.
La mayor intervención internacional de la agencia comenzó en marzo de 2014, cuando se produjo un brote de ébola en Guinea, Sierra Leona y Liberia. En julio de 2015, los CDC habían destinado 3000 empleados al ébola, 1200 de ellos sobre el terreno en África Occidental, incluidos países vecinos como Nigeria y Senegal. El personal de los CDC proporcionó asesoramiento técnico sobre el refuerzo del diagnóstico de laboratorio, el rastreo de contactos y la vigilancia.
Tras el brote de ébola, se estableció la Agenda de Seguridad Sanitaria Mundial como una iniciativa coordinada de preparación para epidemias con miembros de más de 60 países, agencias de las Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales. La administración Obama financió generosamente la participación de Estados Unidos, con los CDC a la cabeza de las contribuciones estadounidenses.
Amenazas para la salud mundial
La primera señal de la retirada de Estados Unidos de la salud mundial se produjo poco después de la toma de posesión de Trump, cuando firmó órdenes ejecutivas por las que se cancelaba la pertenencia de Estados Unidos a la OMS y se suspendía toda la ayuda exterior estadounidense al desarrollo.
Esto provocó la cancelación de importantes programas de prevención y tratamiento del VIH y el sida, la malaria, la tuberculosis y la hepatitis.
Poco después, se ordenó a los funcionarios de los CDC que cesaran toda comunicación con la OMS, lo que provocó, entre otras cosas, que los expertos de los CDC abandonaran los comités consultivos mundiales.
El desmantelamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha provocado la pérdida del 83 % de sus programas y la cancelación de 5200 contratos. Esto ha obstaculizado su capacidad para prestar eficazmente ayuda vital, incluso en países devastados por conflictos y hambrunas, como Sudán. Un estudio predijo que los recortes en la financiación de la USAID podrían provocar 14 millones de muertes adicionales para 2030.
Los recortes presupuestarios y de personal han reducido gravemente la capacidad de los CDC para participar en iniciativas mundiales. Por ejemplo, se cerró la División de Salud Maternoinfantil y se despidió a los 22 empleados. Esta división ayudaba a los países de ingresos bajos y medios a implementar programas para prevenir el VIH en las mujeres embarazadas y sus bebés.
La pérdida de recursos financieros y de un gran número de personal experto significa que la agencia se enfrenta a un futuro incierto. La interferencia en sus procedimientos para desarrollar políticas sanitarias basadas en la ciencia afectará gravemente a su capacidad para llevar a cabo su mandato tanto a nivel nacional como mundial. Los CDC han perdido la confianza del pueblo estadounidense y ya no se les considera la agencia de salud pública más destacada del mundo.
Los gobiernos, los institutos de investigación y las agencias de desarrollo sanitario de todo el mundo deben unirse para condenar esta pérdida de experiencia en salud global. Millones de vidas dependen de que se tomen medidas enérgicas.
Un equipo del CONICET desarrolló una herramienta web que busca mejorar el diagnóstico temprano mediante la aplicación de inteligencia artificial. Permitiría aliviar la carga de los especialistas y democratizar el acceso a estas tecnologías mediante su uso en hospitales públicos.
El cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres argentinas, con más de 22.000 nuevos casos diagnosticados cada año, según el Instituto Nacional del Cáncer (INC). Cuando se identifica en estadios iniciales, la tasa de supervivencia supera el 90%, mientras que en etapas avanzadas las posibilidades de curación disminuyen drásticamente.
Aunque en la mayoría de los casos afecta a mujeres, los hombres también pueden desarrollar la enfermedad y constituyen aproximadamente el 1% de todos los casos del país. En ellos, el diagnóstico suele llegar en estadios avanzados debido a que no son conscientes de los síntomas.
Frente a este desafío, una inciativa de un equipo de científicos liderado por Ernesto Rafael Pérez, profesional de la Carrera del Personal de Apoyo del CONICET en el Instituto de Química Básica y Aplicada del Nordeste Argentino (IQUIBA-NEA, CONICET–UNNE) busca aportar una herramienta que sirva como asistencia en el diagnóstico. La propuesta fue presentada en distintos concursos, fue finalista en el Premio IA Transformadora 2024 y en Ideatón Salud 2023, de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME).
El funcionamiento de MammoInsight consiste en transformar las imágenes mamográficas en matrices de valores numéricos, donde cada píxel de imagen representa un nivel de gris. Estos datos pasan por filtros especializados que resaltan bordes, texturas y anomalías. Posteriormente, las redes neuronales artificiales comparan los patrones detectados con ejemplos aprendidos previamente.
De esta forma, el sistema genera mapas de calor que marcan regiones sospechosas, asignándoles un valor de probabilidad de malignidad. Uno de los modelos más relevantes se especializa en detectar microcalcificaciones: “Son pequeñas acumulaciones de calcio que, aunque generalmente benignas, pueden indicar malignidad. Es muy importante detectarlas porque son un indicio clave, pero son pequeñas, milimétricas y se ocultan fácilmente en el tejido mamario”, explica Pérez.
Es importante remarcar que el sistema no reemplaza al médico: “El modelo puede marcar una región sospechosa y dar un valor alto de probabilidad, pero no es decisivo. Siempre es el profesional quien evalúa y decide los pasos a seguir”, aclara el investigador. La plataforma funciona como un asistente médico, aliviando la carga de los especialistas, quienes deben identificar una cantidad enorme de anomalías diminutas todos los días.
El equipo trabaja para incorporar datos regionales y locales, un paso crucial para afinar los modelos según características genéticas, ambientales y socioeconómicas de la población argentina.
Inicialmente, el proyecto utilizó datasets de la Sociedad de Radiología Norteamericana, garantizando estándares de calidad internacional. Aún así, el equipo trabaja para incorporar datos locales y regionales, un paso crucial para afinar los modelos según características genéticas, ambientales y socioeconómicas de la población argentina. Además, el sistema también integra información clínica relevante como edad, peso, antecedentes genéticos e historial reproductivo para calcular factores de riesgo individuales.
Una de las características más distintivas del proyecto es que busca ser una solución accesible para todos los pacientes, ya que actualmente existen desarrollos similares que son privados y costosos. MammoInsight apunta a ser gratuito en hospitales públicos: “El software actual suele ser cerrado y solo comercial, lo que significa que no todas las personas van a poder acceder. La idea de esta plataforma es llegar a la mayor cantidad posible de personas”, sostiene Pérez.
La elección de un formato web permite que los médicos ingresen desde cualquier lugar, sin instalaciones complejas. Esto es fundamental en el interior del país, donde muchos profesionales trabajan en varias instituciones y no siempre pueden acceder al historial completo de sus pacientes. La plataforma centraliza la información clínica y las imágenes, facilitando el acceso integral para el especialista.
Desarrollo a futuro
Para funcionar a gran escala, MammoInsight requiere infraestructura de servidores que permitan almacenar y procesar imágenes: “Mientras más médicos accedan a la tecnología, mayor será la demanda de servidores”,explica Pérez.
El equipo trabaja con la Unidad de Vinculación del CONICET para avanzar en convenios con instituciones públicas y privadas. Actualmente, el sistema se prueba en los servidores de la facultad con algunos médicos profesionales, y el objetivo es implementarlo primero en hospitales regionales y luego expandirse a nivel nacional: “Lo ideal sería que se pueda usar en hospitales públicos de manera gratuita”, afirma Pérez, aunque reconoce que depende de acuerdos institucionales y de la inversión en infraestructura.
Otro paso indispensable es la autorización de ANMAT, que evalúa, entre otros aspectos, la protección de datos de los pacientes. La plataforma ya cuenta con sistemas de encriptación que aseguran que solo el médico registrado pueda acceder a la información clínica y a las imágenes. La presentación formal ante la agencia se realizará cuando existan convenios concretos para su implementación.
Más allá de las mamografías, el equipo busca ampliar los alcances de la herramienta: “Tenemos la idea de agregar multimodalidad para analizar no solo mamografías, sino también ecografías y tomografías”, anticipa Pérez. También planean sumar información genética para hacer análisis predictivos más precisos.
La tecnología, además, podría aplicarse a otros tipos de cáncer: “Las arquitecturas buscan anomalías en una imagen. Si cambiamos los datos de entrada y reentrenamos el modelo, es totalmente posible”, concluye el investigador.
Dos equipos de colegios técnicos de los barrios porteños de Balvanera y Monserrat obtuvieron distinciones en la Copa Robótica, que convocó 3600 alumnos todo el país.
Los estudiantes de la Escuela Técnica N°26Confederación Suiza y de la Escuela Técnica Otto Krause fueron premiados en la última edición de esa competencia. Participaron escuelas públicas y privadas de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Salta, Córdoba, Jujuy, Mendoza, Neuquén y Río Negro.
El escenario no fue menor: chicos de entre 15 y 18 años compitieron en vivo, resolviendo desafíos de lógica y creatividad, probando en público lo que antes se pensaba reservado a laboratorios universitarios. La final fue en Neuquén; las semifinales se habían disputado en el estadio de River Plate.
La Copa Robótica Argentina 2025 es una competencia internacional que, desde su creación en 2017, convoca cada año a jóvenes de más de 190 paísesGentileza Educa
La Copa Robótica Argentina 2025 es una competencia internacional que, desde su creación en2017, convoca cada año a jóvenes de más de 190 países para enfrentar problemáticas globales inspiradas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODES). Educabot organiza el certamen junto con First Global Challenge (FGC) y tiene el respaldo de la Experiential Robotics Platform (XRP).
Los equipos debieron diseñar, programar y presentar robots capaces de resolver en vivo diversos desafíos que combinaban lógica e innovación tecnológica. El proceso implicó meses de preparación y la superación de instancias clasificatorias.
En la final nacional, el equipo “ALT + Suiza”, integrado por Thiago Capone, Kiara Ventura Díaz, Muriel Morena Soiffer y Jesús Ibáñez Huaco, con la mentoría de Javier Blanco, alcanzó el tercer puesto por alianzas y el cuarto lugar por puntaje individual.
La escuela Otto Krause, con el grupo “Nanoelectrodos” –formado por Franco Migale, Gabriel Ortíz Valderde, Daiana Jamachi e Ian Ibern, acompañados por el mentor Alexis Maldonado Reynoso– recibió la mención a la Innovación.
En el mapa más amplio, la Copa Robótica tuvo su podio: el primer puesto fue para la Escuela TécnicaN° 5.138 “Alberto Einstein” de Salta; el segundo, para el Centro de Educación Técnica N°27 de Río Negro y tercero, para el colegio secundario N°60 de Jujuy.
Desde la gestión porteña señalaron que esta participación se enmarca en la política educativa que impulsa programas de innovación, como TUMO: una propuesta extracurricular que ofrece cursos de robótica, programación, diseño web, música y desarrollo de videojuegos.
Además, con el programa BA Aprende se dio otro un paso clave hacia la transformación de los métodos de enseñanza en lengua, matemática y educación digital, buscando actualizar la forma en que los alumnos aprenden y los docentes enseñan.
“En la Ciudad trabajamos para potenciar el talento y la creatividad de nuestros estudiantes, porque lo más importante que tenemos los porteños es el capital humano. Por eso, nuestro desafío es una mejor educación”, afirmó Macri.
Para la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, “fue emocionante ver todo el esfuerzo, la pasión y el trabajo que pusieron los 22 equipos de las escuelas técnicas de la ciudad para llegar preparados a esta competencia. Ese aprendizaje será una experiencia que quedará para todas sus vidas”.
Rafael Grossi, el argentino que dirige el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), participó vía streaming de la 46º Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se desarrolla en el hotel Llao Llao de esta ciudad. Grossi, que se reúne permanentemente con múltiples líderes mundiales, advirtió que “la Argentina tiene una alta consideración en cuanto a su potencialidad y no solo por cuestiones políticas”.
Grossi, que tiene más de 40 años de experiencia en materia de energía nuclear y que se formó en Bariloche, se refirió ante una gran audiencia a la “compleja y traumática transición” que el mundo vive a nivel geopolítico. En ese sentido, mencionó diversas caracterizaciones que palpa en las negociaciones que lleva adelante en distintos países por su cargo: “Los políticos y los ejecutivos de finanzas deben ver que el orden internacional experimenta una fragmentación creciente. Hay una multiplicación de polos de poder. Basta con pensar en el G2 (Estados Unidos y China) dentro del G20”.
Asimismo, el diplomático advirtió sobre la ampliación y diversificación de las esferas de competencia: energía, manejo de datos con inteligencia artificial, materias primas y minerales críticos, entre otras. “También se observa la reaparición de una conflictividad que parece propia del siglo XX, un retorno de la guerra con artillería, como el conflicto entre Rusia y Ucrania. Y eso coexiste con la ciberconflictividad y con la desinformación. Esos actores influyen en la estabilidad política de los países. Y se suman las sanciones como elemento fuerte en la caja de herramientas de los Estados”, dijo Grossi.
El propio director general de la OIEA se encuentra bajo un fuerte operativo de seguridad en Viena tras detectarse una amenaza concreta vinculada a sectores próximos a Irán. Las intimidaciones contra el argentino se intensificaron tras la guerra de 12 días entre Israel e Irán, en junio, cuando Teherán lo acusó de inclinar sus informes a favor de Israel y de contribuir a escalar el conflicto.
Si bien evitó opinar a título personal, Grossi señaló que “para competir hay que tratar de entender el mundo a través de una visión desapasionada, especialmente en tiempos de grieta global”, y agregó: “El desafío de políticos y ejecutivos de finanzas es acercarse con ojos bien abiertos, y ver la realidad tal como es”.
Sumó que la Argentina debe tener conciencia de sus fortalezas y debilidades. Fue en ese tramo cuando subrayó la “alta consideración” que existe de el país en el mundo. Además de poner el foco en cuestiones como la energía, la alimentación y la minería, Grossi puntualizó la capacidad tecnológica. Ejemplificó con países como Singapur y Corea, en los que ese factor “fue clave en el salto cualitativo”.
En esa línea, Grossi se mostró “razonablemente optimista” de cara a las oportunidades para la Argentina. Además de decir que Bariloche es una suerte de Silicon Valley de la energía nuclear, el diplomático indicó que ese tipo de energía experimenta “un retorno fortísimo en el mundo tras años de ser estigmatizada”.
Se refirió así a las perspectivas sobre los Small Modular Reactors (SMR o pequeños reactores modulares), y en el desarrollo y la implementación de esta tecnología nuclear clave para diversificar la matriz energética. “La Argentina es el único país que exporta reactores nucleares en el sur del mundo. Eso trae también desafíos, pero hay una oportunidad enorme. Las grandes empresas se vuelcan a los pequeños reactores a causa de los centros de datos voraces de consumo energético. Es un mercado de US$30.000 millones en los próximos 15 o 20 años”, afirmó Grossi.
Y contó sobre el inédito acuerdo que la OIEA firmó con el Banco Mundial, que hasta hace poco tiempo prohibía inversiones en energía nuclear. Y dijo que en la misma línea se mueven actualmente otras entidades como el BID.
Hace algunas semanas anunciamos el Proyecto Sidersa+, una inversión que va a marcar un antes y un después en la historia de la industria de nuestro país. Se trata de la construcción de una planta siderúrgica de última generación en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos (Provincia de Buenos Aires), que demandará una inversión de US$ 300 millones.
La planta proyectada, la primera de aceros largos de capitales argentinos, permitirá abastecer al mercado con insumos, como el acero de construcción y el alambrón (360.000 toneladas anuales) indispensables para la industria nacional y el apoyo local a las cadenas de producción. Esta es la primera vez en más de 63 años en que se construirá desde cero una siderurgia integrada en la Argentina.
Por eso no se trata de cualquier inversión: vamos a construir la planta siderúrgica más moderna, eficiente y sustentable del mundo. Y lo decimos sin ponernos colorados ni como un slogan. Lo decimos con hechos. Lo demostramos con datos.
Mientras las acerías tradicionales demoran 24 horas en sus procesos productivos, nosotros vamos a transformar chatarra en hierro de construcción en apenas 2 horas. Velocidad es eficiencia. Eficiencia es competitividad. Eso significa más productividad, menos desperdicio y un ahorro enorme de energía: después de la chatarra, el segundo insumo más importante del acero es la energía. Por eso, cada minuto que ganamos en eficiencia y cada kilowatt que ahorramos se traducen en competitividad frente al mundo.
En sustentabilidad el contraste también es enorme. Las siderurgias en el mundo emiten en promedio 1.000 kilos de CO₂ por tonelada de acero. Nosotros vamos a estar en apenas 370. Tres veces más amigables con el ambiente que el promedio global. Por eso, cuando decimos que vamos a construir la siderurgia más moderna, eficiente y sustentable del mundo, no es un slogan. Lo demostramos.
Construir una planta siderúrgica siempre ha sido el sueño de nuestra empresa. Una compañía que tiene una historia de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio. Que nació en el patio de atrás de la casa de José Spoto, mi abuelo, quien, con más esperanza que recursos, empezó a producir arandelas con sus propias manos a partir de descartes de chapa. Jesús Spoto, mi padre, por necesidad, comenzó a trabajar junto a él desde muy joven. Con esfuerzo incansable y determinación llevó a Sidersa a lo más alto de la siderometalurgia argentina. En los 90 dimos el gran salto: compramos en San Nicolás un galpón de 3.000 metros cuadrados donde trabajaba apenas un puñado de personas. Hoy ese predio tiene más de 100.000 metros cuadrados productivos y centenares de colaboradores en una de las plantas más modernas de América Latina. Todo esto fue posible porque siempre reinvertimos nuestras utilidades en la Argentina.
Por eso siempre estuvimos convencidos de que podíamos concretar este nuevo sueño. Esa convicción inicial se transformó en acción gracias a dos razones muy concretas: primero, porque nunca dejamos de invertir en el país, ni siquiera en los peores momentos; y segundo, porque contamos con herramientas como el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y la adhesión de la Municipalidad de San Nicolás, que nos dieron el respaldo y la previsibilidad necesaria para encarar un desafío de esta magnitud. La Provincia de Buenos Aires también aprobó en la Legislatura su propio régimen, pero aún no fue reglamentado. Eso brindaría aún más respaldo a proyectos como el nuestro.
La nuestra representa la primera (y, por ahora, única) presentación netamente industrial que se incorpora al RIGI y, por su impacto económico, sus características tecnológicas únicas y la relevancia de las inversiones requeridas, se convierte en un proyecto estratégico para nuestro país.
Participar del RIGI, por supuesto, tiene sus exigencias. Por ejemplo, que un porcentaje de los insumos y los servicios sean brindados por proveedores locales. Nosotros dimos un paso más. Desde el primer día tomamos una decisión: el 100% de nuestra inversión se hará con trabajo argentino. Solo vamos a importar la tecnología.
Queríamos que nuestras pymes estuvieran presentes, aunque sus precios no fueran los más competitivos. Porque detrás de cada pyme hay una familia. Hay trabajo argentino. Durante la etapa de obra, en nuestro predio van a trabajar más de 1.000 personas contratadas por estas pymes argentinas.
Una vez concluida, la planta prevé crear más de 3.500 puestos de trabajo entre directos e indirectos, lo que impulsará la economía circular que abarca desde los sectores de la recolección de chatarra y la construcción, hasta la logística, los servicios y otras actividades vinculadas.
Por otro lado, cuando la planta esté en marcha, vamos a conectar a quien recolecta la chatarra con quien desarrolla la tecnología del futuro. Así, pensamos en cómo podemos colaborar con la comunidad en el corazón siderúrgico de nuestro país. Por eso, estamos trabajando con instituciones locales (universidades, gremio, escuelas técnicas) para reactivar carreras universitarias y terciarias relacionadas con el sector. De esta manera, se podrá capacitar a los jóvenes de hoy con la tecnología del mañana. Esto no sólo genera trabajo, sino que ayuda a preparar a la comunidad nicoleña para el futuro.
Somos una empresa apasionada por lo que hace, que trabaja para ser cada día mejor. Por eso, reinvertimos nuestras utilidades para seguir creciendo. Defender la industria es invertir en ella. No desde el relato. No desde la queja. Sino desde la acción. Invertimos para crecer. Invertimos para competir. Invertimos para transformar.
Luego del éxito que fue el streaming del CONICET donde mostraron en vivo la exploración del fondo del mar argentino, ahora los científicos redoblarán la apuesta con una nueva propuesta: transmitirán en tiempo real una expedición paleontológica en Río Negro, a cargo del Laboratorio deAnatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (Lacev).
Durante tres semanas consecutivas situadas en el mes de octubre, los investigadores se centrarán en mostrar y explicar cómo se buscan, extraen y estudian fósiles en plena Patagonia, en un esfuerzo por acercar el trabajo de campo al público general, tal y como sucedió anteriormente.
Nueva expedición del CONICET Foto: Instagram
La transmisión incluirá desde la detección e identificación de restos fósiles hasta la logística cotidiana de una campaña en territorio inhóspito, así como el posterior traslado de los hallazgos al Museo Argentino de Ciencias Naturales, donde son analizados. La idea es que el público pueda interactuar con los paleontólogos, hacer sus preguntas, ponerle nombres simpáticos a los fósiles y compartir sus conocimientos.
“Queremos compartir parte de nuestro día a día en campaña, explicar lo que vayamos encontrando y mostrar cómo los fósiles viajan después hasta el museo para ser estudiados”, anticiparon los científicos en redes sociales.
Nuevo streaming del CONICET: una ventana al pasado
La transmisión que se realizará en octubre se perfila como una oportunidad única para asomarse a las expediciones arqueológicas y comprender cuáles son los desafíos técnicos y científicos del terreno a explorar. Al mismo tiempo, aprender cómo se reconstruye la historia de los dinosaurios en nuestro país.
Con el antecedente de la expedición submarina, que capturó la atención de miles de seguidores, se espera que esta nueva campaña despierte el mismo entusiasmo entre los amantes de la ciencia, la naturaleza y la historia de la vida en la Tierra.
El escenario será, por supuesto, la Patagonia, ya que allí se descubrieron algunos de los ejemplares más colosales conocidos hasta hoy, como el Patagotitan mayorum, considerado el animal terrestre más grande de la historia.
(Para acceder a la 1ra. nota de esta trilogía acerca de la guerra en el siglo XXI, cliquear aquí. Para la 2da., aquí)
¿Que hace la Argentina en materia de drones? ¿La verdad seria y más bien horrible? Desde que el presidente Mauricio Macri degolló el desarrollo de drones argentinos SARA de INVAP entre 2013 y 2015, nada, pero nada de nada. Un par de empresas que trabajó bastante con INVAP, FixView y ARG ensaya sistemas de láser antidrone (al final de este artículo mandamos el press-release).
El propio Ejército Argentino, la única fuerza armada interesada en el tema, discute con INVAP la continuación del dron de observación para tiro de artillería de cañones de 155 mm. Macri lo mató en el huevo, y es algo que por pura necesidad quizás vuelva al candelero si este gobierno nacional se muere antes que el país que viene estrangulando.
El Sistema Argentino de Robots Aeronáuticos (SARA) fue un contrato importante del Ministerio de Defensa en tiempos en que éste trabajaba para la Argentina. Tenía el objetivo de hacer robots de navegación autónoma, fuera preprogramada o autoprogramada en vuelo, con capacidad de observación, inteligencia, vigilancia marítima y de fronteras, y eventualmente de ataque.
A diferencia de la Fuerza Aérea, no se proponía hacer enormes aeromodelos facheros a control remoto para mostrar en los shows de armas. Y mucho menos, importar material israelí menos inocuo. Eso ante la evidencia práctica, comprobada decenas de miles de veces en Ucrania y por ambos bandos, de que hace dos décadas que se vienen gastando plata al cuete. Un dron sin capacidades autónomas mínimas de despegue, navegación, búsqueda e identificación y eventual aterrizaje, no sirve para nada. Es demasiado fácil interferir el contacto por radiofrecuencia entre el operador y el vehículo.
Todo dron militar autónomo pero con capacidad de transmisión de imagen en tiempo real, y especialmente los cuadricópteros tipo FPV (First Person View) generalmente será interferido por el enemigo y pierde la señal. Eso Ud. lo puede ver todos los canales de análisis bélico de Youtube que cubren la guerra aérea en Ucrania.
Hay muchas grabaciones escalofriantes que nos llegan del Donbás, de Donetsk y de Kursk. Muestran «en primera persona» las últimas imágenes que graba y emite un cuadricóptero kamikaze que arremete contra un tanque, una 4×4 o un camión. En las más morbosas, se ve a los tripulantes intentado saltar del vehículo, sin mucho éxito. La historia visual termina antes del final, y no por un pudoroso recurso de edición: la visión previa al impacto está desesperadamente interferida por un «jammer», una antena a bordo del blanco. Emite un pulso electrónico de alta intensidad en decenas de frecuencias.nco».
El jammer trata de generar corrientes parásitas de inducción en el microcableado de los chips del dron. El objetivo de mínima es enloquecer sus sistemas de imagen y de apuntamiento. El de máxima, freírlos por sobrecarga con un PEM, o pulso electromagnético. Eso exige demasiada potencia eléctrica y el alcance efectivo es mediocre. Pero en su vuelo terminal un cuadricóptero kamikaze mantiene su dirección y velocidad por inercia, como una piedra. Ya no recibe, procesa o emite señales.
Y de acuerdo a la cantidad y potencia de sus motorcitos eléctricos, la carga explosiva puede ser considerable. Los primeros cuatricópteros ucranianos eran importados y chinos, marca DDJ, hechos para aerofotografía, y llevaban como carga útil una botella Mólotov hecha en una cervecería artesanal de Lvov, casi en la frontera con Polonia.
Pero luego el profesor Sinan Kivrak, de la Universidad Técnica Ostim, desarrolló con sus estudiantes un hexacóptero capaz de cargar tres municiones de mortero; una de 81 mm. y dos de 60 mm. El método de ataque suponía sobrevolar un blindado ruso sobre su vertical, y dejar caer los obuses por gravedad. Barato y efectivo, pero no imparable.
En el día a día, lo que hace diferencia es atacar al enemigo en la profundidad de su territorio con drones de largo alcance, categoría que incluye a los misiles de todo tipo y precio. Y en lo que se refiere al frente, la nueva estrella y terror de la infantería, es el cuadricóptero kamikaze liviano.
La carrera por la supremacía tecnológica en ambos renglones va bastante pareja entre Rusia y Ucrania. Pero lo que probablemente desempatará las cosas es la capacidad industrial, la de fabricar mucho y más barato.
El armamento que suministra la OTAN a Ucrania es maravillosamente sofisticado y caro y se pagará con recursos naturales y endeudamiento externo y eterno, algo que en la Argentina conocemos bien.
No es sostenible una guerra que no podés pagar. Algo que en la Argentina conocemos bien.
Demasiado bien.
EL JAMMING ES VIEJÍSIMO PERO SOLÍA SER EFICAZ
El «jamming» ya era un recurso habitual en las grandes campañas de bombardeo por gravedad de la Segunda Guerra. Como la RAF sólo se atrevía a bombardear Alemania de noche, y las enormes metalúrgicas, fábricas de rulemanes, químicas y otras plantas estratégicas del valle del Ruhr solían estar cubiertas de nubes o de smog, había que marcar el blanco con bengalas para no bombardear tan a ciegas.
La tarea de detectar y marcar el blanco de cada noche la tenía un bombardero Mosquito, llamado «pathfinder» (baquiano o rastreador) y dos sistemas de triangulación de radiofrecuencia. El primero, llamado Gee, te dejaba a 10 minutos de vuelo del blanco y era relativamente fácil de interferir. El segundo, llamado Oboe, era mucho más resistente.
El Oboe lo formaban al menos dos grandes antenas de radar 2 D en Inglaterra. Un radar de este tipo «interroga» un trasponder a bordo de un avión colaborativo. Este responde emitiendo un algoritmo larguísimo de autoidentificación alfanumérica casi imposible de imitar en tiempo real. Esa suerte de «password» se llamaba IFF (Identification Friend or Foe).
El radar en Inglaterra recibía la señal, la verificaba, y medía la distancia en línea recta hacia el avión.
La antena maestra era «Cat» (el gato), y emitía un tono para guía del suboficial navegador del Mosquito. Cuando éste tono alcanzaba una nota musical predeterminada y continua, la distancia en línea recta entre la antena Cat y el Mosquito era la correcta. Entonces el avión marcador, había llegado al borde de un arco imaginario que atravesaba el blanco a 10 minutos exactos de vuelo a velocidad y altura constantes. Ese primer Pathfinder empezaba a recorrerlo, siguiendo la levísima curvatura del arco.
En ese momento, 10 minutos antes del desastre, las defensas alemanas, decían: «Ése jueputa ya inició el búmerang», y ya sabía cuál iba a ser el blanco. No es demasiado tiempo.
Si en esa enorme curva el Mosquito derivaba un poco hacia el oeste, es decir acercándose a Inglaterra, el Cat emitía puntos como los del código Morse, y el piloto enderezaba su trayectoria. Si el avión por el contrario se alejaba del arco hacia Berlín, Cat emitía rayas de Morse, y nueva corrección. Si el piloto conservaba bien el rumbo, Cat lo recompensaba con un pitido continuo.
Con este sistema y un piloto nocturno ducho en corregir la deriva por viento, el margen de error se reducía apenas a 35 metros a cada lado de la trayectoria ideal. A esa altura de las cosas, el avión iba literalmente teledirigido desde Inglaterra.
El «Mouse» medía también su propia distancia hacia el avión, pero todavía sin opinar. Al estar en otro lugar del suelo inglés relativamente alejado del emisor Cat, Ambos radares trazaban dos círculos con iguales radios pero distintos centros: sus arcos por ende no coincidían, salvo en un par de puntos. La coincidencia de arcos que le interesaba el piloto del Pathfinder era una sola, la ubicada sobre la vertical de la fábrica o planta eléctrica, playón ferroviario o astillero elegido.
Cuando el receptor a bordo del Mosquito recibía ambas señales, las de Cat y Mouse, soltaba automáticamente las bombas pirotécnicas que iluminaban el objetivo en tierra. Si la cobertura de nubes era total, bajaban en paracaídas e iluminaban las nubes sobre la vertical del blanco invisible, pero visibilizado.
Detrás de este primer avión marcador venían otros Pathfinders. Guiándose por la vista nomás, corregían todo error del marcado inicial. Lo «repintaban» con bengalas de fósforo verdes, rojas o amarillas usando los códigos de color vigentes sólo para aquella operación y aquella noche.
Eso dejaba sin tiempo a la defensa antiaérea para armar señuelos luminosos en zonas rurales, destinados a mandar el lento tren de hasta 800 cuatrimotores Lancaster que venía a la zaga, a soltarle 3200 toneladas de bombas a bosques, lagos y vacas perfectamente inocentes. Pasó más de una vez.
Desorientar geográficamente al atacante hoy se llama «spoofing», y los alemanes lo practicaban sistemáticamente pero éxito relativo, porque el orden de los colores de los señuelos no era fácilmente imitable en tiempo real. Además, uno de los Pathfinders actuaba de «master bomber» volando una o dos horas en círculos a alturas de 12 o 13 mil metros, difíciles de alcanzar por los cazas nocturnos alemanes o la artillería antiaérea. No era fácil jubilarse como master bomber.
El master bomber podía romper el silencio de radio para ordenar «repintados» del blanco a una segunda ola de Pathfinders que volaban en rasante, debajo de los rayos del radar, demasiado rápidos (700 km/h) y pegados a los techos como para ser fácilmente abatidos por artillería liviana.
Hoy el «spoofing» en Ucrania no es visual sino electrónico y codificado. Y las contramedidas son muy ingeniosas aunque casi obvias. Para engañar sobre su paradero a un dron de ala fija, se le pueden mandar falsas señales desde tierra que imiten las de la constelación satelital estadounidense GPS, que la usan hasta los rusos.
Si eso falla, se lo puede engañar con señales truchas de la constelación rusa Glonass, que la usan hasta los ucranianos. Pero si el dron no quiere ser engañado, discrimina como falsas las señales de posicionamiento que le llegan desde abajo, en lugar de desde arriba. Elemental, pero alguien tuvo que descubrirlo.
Por otro lado, no es imposible que al minuto de prenderse (y señalar así su paradero en alguna arboleda del Donetsk), los operadores de una antena móvil de spoofing se liguen un misil, dron o bala de artillería, si no apagan el emisor y se rajan a tiempo. Otra profesión en la que es difícil jubilarse.
Volviendo 80 años para atrás, en la prehistoria de la guerra electrónica, el Oboe era difícil de interferir por fuerza bruta, es decir emitiendo radiofrecuencia para ensordecer a los Pathfinders. Estos tenían antenas receptoras muy sensibles y filtros de «ganancia» muy alta. Eso significa la capacidad de distinguir señal de ruido electromagnético y cancelarlo, aunque fuera fuera brutal y la señal de Cat y de Mouse muy débil, a fuerza de distancia.
El primer límite de Oboe era de radiofrecuencia. En los primeros modelos, tanto Cat como Mouse y el trasponder en el Pathfinder emitían en longitudes de onda de 1,5 metros, lo que supone una frecuencia de 200 MHz. Los radares del Reich podían interferirla fácilmente. Los modelos ulteriores de Oboe emitían en longitud de 10 cm., es decir microondas de 1,5 GHz. Ese tipo de antena, llamada magnetrón, lo inventaron los físicos John Randall y Harry en Wembley a principios de los 40, destruyó la industria y la infraestuctura alemanas, y hoy calienta comida en cualquier horno de microondas.
Cuando terminó la guerra ningún radar alemán había logrado emitir en frecuencias tan altas. Máxime con la industria electrónica holandesa (Phillips) y la alemana Telefunken, GEMA, AEG y Siemens bombardeadas al ras, gracias al magnetrón.
El segundo problema de Oboe era incurable: la esfericidad del planeta. La línea recta entre emisor y receptor es forzosa en ondas de radio, salvo entre las muy bajas, entre los 6 y 30 MHz y únicamente sobre agua salada. En esas frecuencias, las ondas de radio se pegan al mar. Si querés comprobarlo científicamente, manejá por la RN11 a lo largo de la costa de la bahía de Samborombón.
Entre Pipinas y Villa Roch vas a escuchar con un sonido muy claro la programación musical del SODRE, con antenas en Montevideo, a 160 km., bien abajo de la línea del horizonte. El SODRE cumple ya 93 años de excelencia. Fuera de la bahía, FMs rebosantes de reguetón, aullidos publicitarios y que te ayude Dios.
En frecuencias mayores que 30 MHz, el límite es el horizonte visto en un día claro desde el tope de la antena. Por muy alta que fueran las antenas Cat y Mouse en Inglaterra y aunque el primer Pathfinder volara cerca de sus 12.000 metros techo técnico, a unos 500 km. de distancia las señales inglesas al este del Ruhr quedaban bajo la curvatura terrestre.
Eso explica que cuando en el segundo semestre de 1944 los aliados occidentales pudieron hacer pie en Italia y Francia y Holanda, se llevaran algunas antenas y capturaran todas las pistas aéreas que pudieran. Con ellas, el Oboe en su versión 2.0 llegó a Berlín y a Prusia, y las capitales de casi toda Alemania fueron reducidas a polvo y cenizas.
Los Mosquito tenían ventajas únicas para abrir camino a los bombardeos masivos. Primero, que ningún caza alemán, diurno o nocturno, podía volar en la tropopausa (límite entre la tropósfera y la estratósfera), a 700 km/h y con un rango operativo de casi 3000 km. Salvo por los dos motores Merlin, inevitablemente metálicos, las células del Mosquito estaban hechas de laminados de madera balsa, pino spruce, tela de algodón y todo pegado con metacrilato, es decir «La Gotita».
La invisibilidad al radar fue una virtud más emergente que buscada. El fabricante, Geoffrey De Havilland, muy a contramano de los gorras de la RAF y de la USAF, era loco por los aviones de maderas, y considerado además un loco. Hoy las llamaríamos resinas epoxídicas reforzadas con fibras de lignina y celulosa. Y como casi todo «composite» aeronáutico, unía rigidez estructural y bajo peso. Pero los gorras querían aluminio, que además escaseaba.
Cuando el Ministro de Adquisiciones de Guerra, Lord Beaverbrook, un magnate de prensa canadiense, le impuso al Mosquito a los jerarcas de la RAF, estos pilotos de sus escritorios lo recibieron con el mismo beneplácito que un enema de portland. Pero los pilotos de aviones reales, los de reconocimiento aéreo y los del Bomber Command, se enamoraron. Jamás habían volado semejante combo de alta potencia y bajo peso.
Nadie hablaba siquiera entonces de estructuras stealth. Pero los Mosquitos resultaron, como quien no quiere la cosa, ser bastante transparentes para el radar. Fueron los aviones cuyos pilotos tuvieron la mejor tasa de supervivencia entre los aliados: el 98% seguía vivo al término de la guerra.
Los alemanes podían estar atrasados un año y monedas en radares, pero sabían buscar las frecuencias operativas de los sistemas Gee y Oboe para interferirlas selectivamente, y por fuerza bruta. Ya sobre finales de la guerra, los sistemas de navegación de los bombarderos de la RAF y los de la Octava Fuerza Aérea estadounidense se basaban derivados del Oboe y en radares «look down» situados en la nariz de cada bombardero.
Las formaciones eran muchas, con trayectorias distintas y erráticas. Sólo convergían y se sumaban en línea recta hacia su objetivo cuando estaban a pocos minutos del mismo, inevitablemente había adelantados, atrasados y adónde me pongos. Iban haciendo «piernas» entre distintas ciudades para disimular el «target» de aquella noche, tratando de evadir además los corredores aéreos más repletos de flak, y sólo encaraban la recta final hacia el blanco cuando lo veían ardiendo en rojo, amarillo y blanco. Entonces, trataban de conservar su línea recta de vuelo, su velocidad y su altura.
Hacia fines de la guerra la aviación de caza alemana estaba hecha pedazos, pero no así las baterías de flak guiadas por radar y computadora. Es más, casi todas las existentes en la inmensidad territorial del Reich en 1941 se habían agrupado en un territorio alemán cada vez más reducido. Alfombraban el camino del tren de bombarderos de explosiones regladas por espoletas de altura. Cada ojiva antiaérea alemana de 88 mm. desprendía 1500 astillas de acero.
Si la explosión sucedía a 8 metros de distancia, era destrucción garantizada y muerte inmediata. Pero el radio efectivo de dispersión de las esquirlas era de 200 metros, y la que no te hería, te mataba. Cuando ya se estaba en la final del blanco no se podía cambiar de altura para quedar fuera de este radio, porque te ibas a llevar puesto a otro bombardero, cosa por demás frecuente. El amontonamiento y la oscuridad de los trenes de hasta 1000 bombarderos aliados garantizaban caos y terror, y eventualmente ligarse el racimo de bombas de alguno que volaba, invisible, 300 o 400 metros más arriba.
Excepción hecha de los Mosquitos, las tripulaciones de bombardeo pesado de los aliados fueron los servicios que tuvieron las peores bajas, superiores a las de todas las otras ramas de todas las otras armas. En sus B-17 y sus B-24 murieron 27.000 tripulantes, y en los Lancaster, Halifax y Wellingtons de la RAF, 55.000 sobre un total de 125.000 hombres: el 44,4%. Sólo el 30% de los integrantes del Bomber Command llegaron con vida y sin heridas discapacitantes a la rendicion de Alemania.
En el último año de la primera guerra absolutamete electrónica de la historia, con los radares «look down», como el H2 británico, los blancos se veían en una pantalla de rayos catódicos por detalles topográficamente inocultables: las formas de los ríos, los canales y las costas marinas. Y los alemanes seguían sin magnetrones capaces de interferir los H2.
Ésas eran «las guerras de rayos» en los cielos de Alemania, cuando la aviación real era la tripulada. En Ucrania, 80 años más tarde, el arte de hacer navegar un tetracóptero por la estepa, dejar que identifique un blanco, y darle la orden de ataque (o más bien que la ejecute en forma autónoma) es algo física y matemáticamente más complejo. También el arte de engañar a ese dron.
Pero no por nada, ya desde antes de la guerra, tanto Ucrania como Rusia eran paraísos de jóvenes hackers que se hacían ricos vendiendo su pericia en «black hat», atacando informáticamente bases de datos, de bancos, de sistemas de salud, o de ejercer el «ransomware». Para los legos que la miramos pasar, eso es encriptarle toda la información a una persona o una empresa, y devolvérsela a cambio de alguna suma de gran estrépito en el anonimato bastante mafioso de las monedas virtuales. No se aceptan e-Libras.
Hoy esos pibes dirigen la única guerra europea desde 1945. Por una vez en sus vidas, trabajan en blanco.
Cuando Macri canceló el proyecto SARA e hizo intervenir la FAdeA por una runfla de bogas, exjefes de personal de la Fiat artistas en la escritura de telegramas de despido, e incluso un fabricante de lácteos (pero radical y cordobés, ojo), nos hizo más daño militar que la Task Force británica en 1982. Sólo que a la Task Force no la votamos.
El objetivo del programa SARA, desde el principio, fue el rearme de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del país con poca plata, mucha cabeza y vuelo autónomo. En dos años, INVAP llegó a un pequeño demostrador tecnológico de ala fija, con un motorcito de cortadora de pasto, algo que todo cabeza de termo, con o sin gorra, consideró un dron de juguete de los que uno se compraba en Easy.
Sólo que éste demostrador, por hardware y software, era semiautónomo, es decir empezaba a parecerse a un dron militar en serio. El ministro de defensa. Agustín «El Chivo» Rossi, estaba poniendo plata para avanzar con el demostrador y los prototipos clase 1 y clase 2, plenamente autónomos, de largo alcance y dotados de ópticas pancromáticas e infrarrojas de FixView, y de radares de apertura sintética de INVAP. La firma barilochense ya le había encargado un motor pistonero «boxer» refrigerado a aire al Oreste «El Mago» Berta, el jefe de desarrollo de motores de la Escuadra Torino, la que en 1969 ganó las 84 horas de Nurburgring.
Los clase 1 y 2 ya libres de ñañas de dentición serían entregados a la resucitada empresa estatal Fabricaciones Militares, para su produccion en masa. Había todo un plan escalonado de drones de ala fija y capacidades crecientes.
El cuarto en la lista tenia propulsión turbojet o turbofan, para lo cual se estaba en aprontes con dos fabricantes brasileños, Motorav y Turbomachine. El proyecto se llamaba cautelosamente BLAAV, por Blanco Aéreo de Alta Velocidad, no fuera que nadie lo tomara por un arma, líbrenos Dios.
Los analistas militares de la barra brava de Racing Club, no por nada llamado «La Academia», comentaban: «Ma qué blanco aéreo, éste es un Exocet argentino de aquí a la China, transónico, y de mil kilómetros de alcance ferry, porque viaja de ida, mirá bó. Ojalá que no gane eñ Gato, porque este proyecto es boleta».
Evidentemente a ciertas cancillerías que no nombraré, pero las llaman Whitehall y el State Department, todo el programa SARA y especialmete el BLAAV les caía fatal. Por lo que se pudo ver, al «rank and file» del Palacio San Martín también, pero ése sólo recibe órdenes.
Cuando Macri mató el modesto demostrador tecnológico (y cuando Alberto Fernández se olvidó de resucitarlo), este demostrador, bajo la atenta mirada del Ejército Argentino, estaba aprendiendo a despegar y aterrizar solo.
En 2018, tiempos de macrismo explícito, INVAP incurrió en la demasía de desarrollar un helidron de 160 kg, el RUAS 160, junto con «Pirincho» Cicaré, el único fabricante de helicópteros del país, y la empresa contratista rural Marinelli, de Santa Fe. En Expoagro ganó el campeonato de «selfies»: todo expositor se sacaba una con el aparato, pero de hablar de amor, de eso, nada.
El RUAS podía navegar en forma autónoma entre los árboles de una plantación de frutales, haciendo fumigación de baja altura y alta precisión imposibles para un avión de ala fija.
Pero al no tener «boom» ni rotor de cola, el RUAS podía también operar desde la cubierta de un aviso, una corbeta, un guardacostas o una patrullera de altura, en general llena de obstáculos que impiden despegar o aterrizar con un helicóptero convencional y tripulado, máxime con vientos de 70 nudos y oleaje de 6 metros, situación tan frecuente en lo que nos quedó de Mar Argentino. El defecto letal del RUAS es no venir de un país de la OTAN, no costar un ojo de la cara y no generar viajes «tout compris» de nuestros émulos del almirante Nelson.
Desde 2018 la Armada se rasca haciendo dormir el expediente, a cambio de promesas voladoras de helicópteros importados por parte del ministro de defensa Luis Petri. El ex jefe del Estado Mayor Conjunto, el general (RE) Juan Paleo, considera a Petri el peor ministro de defensa desde el regreso de la democracia.
La Argentina va acelerando en su infatigable carrera hacia nuevas pérdidas de territorios continentales y terrestres. Pero eso si, Petri se visitió de Maverick y se fue a Dinamarca a comprarle 24 cazas F-16 de 45 años de edad a la Fuerza Aérea Argentina. Quiso incluso volar «de paquete» en el asiento trasero de una versión biposto de ese Viper. Pero la prudente Flyvevåbnet sólo le concedió un rodaje de pista. Minga de hacerlo volar en uno de esos bellos fósiles aeronáuticos, al menos sin haberlos pagado antes.
Paleo se queda corto. Don Luis no es sólo el peor. Es el más ridículo.
Los daneses, aliados incondicionales de EEUU mientras no les roben Groenlandia, juran -sin mentir- que están en un excelente estado de conservación, y que en su casi medio siglo de operaciones expedicionarias, probaron ser excelentes para bombardear países sin aviación y con defensas aniquiladas.
En AgendAR, visto lo que sucede en Ucrania, donde el vuelo pilotado es un recuerdo, creemos que son perfectamenta inútiles para toda guerra entre estados en este siglo. Pero en el siguiente, si logran salir del hangar aunque más no sea arrastrados, se podrán revender a precio de colección.
Los jefazos hasta el 8 de septiembre estaban «aggiornándose» y preparándose para el vuelo robótico. Desde el 10 de diciembre de 2023 le llueven ofertas de drones israelíes casi todos los días.
HAY QUE NACIONALIZAR AL MINISTERIO DE DEFENSA
Mientras no sucede nada, pero lo que se dice nada de nada, seguimos con un press-release de esas dos empresas argentinas de tecnología dual. Tienen una buena trayectoria en sensores ópticos y electromagnéticos. FixView trabajó con INVAP en la cámara multiespectrial y estabilizada de uno de los P3 Orion. Fue testada en vuelo por la Armada, era buena, y ahí quedó. El expediente data de 2004, y está juntando polvo junto al del helidrón RUAS.
FixView también estuvo con INVAP haciendo los sensores ópticos del Pucará Fénix de vigilancia aérea, proyecto radarizado que la Fuerza Aérea por fin logro enterrar tras 14 años de lucha.
A espera de tiempos menos canallas, estas tres empresas nacionales se obstinan en lo suyo.
Que viene a ser lo nuestro.
Daniel E. Arias
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PRESS RELEASE
El uso de tecnología láser en los escenarios de defensa está ampliamente estudiado y probado, pero más que todo con láseres de emisión continua de alta potencia en el orden de decenas o centenas de kilowatts, equipos que, si bien pueden ser transportados, no son de reducidas dimensiones ni de bajo peso para ser portados por una sola persona, además de requerir una notable inversión de recursos monetarios.
Una de las ventajas principales en la utilización del láser es por su velocidad en llegar al blanco, siendo esta la velocidad de la luz: aproximadamente 300.000 km/s.
En el caso del desarrollo que están realizando FixView y ARG Scientific, la iniciativa se basa en la utilización de tecnología láser de Alta Energía Pulsada de Estado Sólido, mediante la generación de pulsos de muy corta duración (en el orden de los nanosegundos). Con sistemas ópticos lineales y no lineales se puede lograr que cada pulso tenga la energía suficiente para dañar y destruir diversos tipos de sensores EO modernos, ya que la potencia instantánea alcanzada está en el orden de decenas de Mega Watts por pulso.
Desde FixView se detalló que fue todo un desafío poder generar y conformar un haz láser en longitudes de onda y niveles energéticos útiles para la función, “…ya que es muy alta la complejidad de la generación y manejo del haz láser pulsado en altos niveles de energía, requiriendo el dominio de ópticas y dispositivos fotónicos especiales, más aun tratando de lograr que el sistema sea de reducidas dimensiones y peso para poder ser portable por una sola persona…”.
Ensayos preliminares y resultados
Los ensayos consistieron en generar y dirigir los pulsos de láser sobre sensores reales (CMOS, CCD y cámaras FPV) en funcionamiento. En todos los casos se observaron y documentaron efectos destructivos, desde el deterioro parcial de la imagen hasta la inutilización total del sensor.
Es de destacar que, si bien las pruebas fueron a escala, la distancia hasta los sensores prácticamente alcanzó los 100 metros, demostrando que el límite en rango efectivo es perfectamente escalable mediante los sistemas ópticos y fotónicos adecuados.
Escalabilidad y perspectivas
El sistema probado por FixView y ARG Scientific utiliza ópticas compactas y pulsos de energía y potencia pulsada moderadas, siendo escalable en potencia/energía y longitudes de onda. El proyecto contempla la capacidad de adaptarse para anular, degradar o cegar diferentes tecnologías de sensores EO, dependiendo del tipo de amenaza y su aplicación: drones comerciales, tácticos o militares.
Los drones se han convertido en la primera amenaza en los campos de batalla actuales, por lo que contar con contramedidas resulta casi obligatorio. Foto: MinDef Taiwán
La tecnología puede integrarse en sistemas móviles terrestres o plataformas aéreas y navales estabilizadas, así como combinarse con sensores de adquisición de blancos para lograr una neutralización efectiva sin empleo de municiones. Los conflictos que están teniendo lugar en Europa y Medio Oriente han demostrado la necesidad de contar con un sistema defensivo anti-drones integrado, el cual está compuesto por diversas capas donde operan medios complementarios.
Vale destacar que en conflictos como el de Ucrania, las defensas anti-drones evolucionan muy rápidamente a los fines de responder a la constante amenaza que representan los vehículos aéreos no tripulados. Es por esta razón que, dentro de las posibilidades, unidades y subunidades establecen su sistema defensivo compuesto por medios activos y pasivos que se complementan entre si. Los desafíos pasan por una rápida detección y capacidad de anular la amenaza a distancias seguras.
El sistema láser es una herramienta adicional que es perfectamente compatible en cualquier entorno de defensa, ya que fue pensado para ser puesto en condiciones operativas en pocos segundos, no requiere grandes exigencias técnicas ni recargas de municiones, y con el avance en los sistemas de baterías actuales dispondría fácilmente de varias horas o días de autonomía. Estas características le permitirían operar en entornos altamente disputados, donde una baja firma logística, movilidad y flexibilidad son aspectos cruciales.
En el caso de Argentina, la identificación de objetivos estratégicos como son plantas eléctricas y de energía nuclear, podrían verse notablemente beneficiados a la hora de complementar su dispositivo de seguridad con sistemas anti-drones de desarrollo local, con todos los beneficios que esto implica en el aspecto de capacitación, adiestramiento y mantenimiento.
Proyección estratégica y continuidad tecnológica
Además del desarrollo con láser pulsado de alta energía, FixView SRL y ARG Scientific continúan ampliando sus capacidades en el dominio de defensa anti-drone. Esto incluye la investigación en sistemas ópticos de adquisición de blancos, módulos de seguimiento automático, inhibidores electrónicos, radares compactos y soluciones modulares integrables, tanto en plataformas terrestres como aéreas o navales.
Ambas empresas mantienen una visión estratégica a la hora de generar localmente tecnologías de defensa de nueva generación, utilizando talento local, recursos propios y con una filosofía de diseño que prioriza la portabilidad, simplicidad operativa y bajo costo relativo frente a soluciones extranjeras.
Etapa actual y apertura a colaboraciones estratégicas
Tras superar exitosamente la fase de diseño, construcción y pruebas funcionales, el proyecto entra en una nueva etapa: la de escalamiento, robustecimiento industrial e integración operacional en sistemas más amplios de defensa.
Tanto FixView como ARG Scientific reafirman su compromiso con el desarrollo nacional de tecnología critica, iniciativa que podría expandir sus horizontes y alcances gracias a colaboraciones estratégicas, alianzas con agencias del Estado, centros de investigación y vínculos con capital privado especializado.
La meta es consolidar un camino de industrialización ágil, fortalecer el ecosistema tecnológico nacional y contribuir activamente a la protección de las Fuerzas Armadas y de Seguridad ante amenazas asimétricas.
Dioxitek esta diseñando un modelo de negocio para hacer rentable la empresa. Una de las alternativas que explora es producir y exportar hexafluoruro de uranio, una opción que sería compatible con la producción de dióxido de uranio en su planta sin terminar en Formosa. Mientras tanto, avanza con las obras para revitalizar la producción en su planta en Córdoba.
La empresa estatal que provee los servicios de conversión a dióxido de uranio firmó la semana pasada un memorando de entendimiento (MoU) con la empresa estadounidense NANO Nuclear Energy. Dioxitek resaltó que la Argentina «cuenta con una oportunidad estratégica para abordar la escasez mundial de hexafluoruro de uranio (UF6), mediante el desarrollo de capacidades nacionales de conversión que reduzcan la dependencia de proveedores externos, a partir de la inversión de NANO».
Operación en Córdoba
Dioxitek importa concentrado de uranio y lo transforma en dióxido de uranio en su planta en Córdoba, que luego es entregado a la empresa Conuar, encargada de la fabricación final de los elementos combustibles para las centrales nucleares argentinas. En la empresa estan trabajando para garantizar e inclusive incrementar la producción en Córdoba.
La empresa renegoció a finales de 2024 la tarifa que Nucleoeléctrica abona por el servicio de conversión a dióxido de uranio. La nueva tarifa le permitió a Dioxitek solucionar la urgencia económica en la que se encontraba la empresa y afrontar obras vitales para mantener la operación en la planta de Córdoba.
La inversión de capital requerida en Córdoba asciende a US$ 14 millones, en un plan diagramado a cinco años. Las obras están en ejecución, aunque la inversión global esta sujeta a sellar un acuerdo con la municipalidad de la Ciudad de Córdoba para seguir operando allí.
Con esta inversión sería posible elevar la producción en Córdoba hasta por lo menos 200 toneladas de dióxido de uranio por año. «El punto es poder ampliar la produccion, no tenemos un número fijo pero sí vemos un potencial de expandirla», indicaron desde la empresa.
El parque nuclear argentino demanda actualmente 230 toneladas de dióxido de uranio por año, más un poco de uranio enriquecido importado, que se mezcla con el dióxido para producir combustibles con uranio levemente enriquecido (ULE) para la central Atucha I. Nucleoeléctrica trabaja para poder utilizar combustible ULE también en Atucha II, lo que generaría un ahorro de 50 toneladas anuales en el consumo de dióxido.
Hexafluoruro de uranio
En paralelo, Dioxitek evalúa oportunidades nuevas, como la producción y exportación de hexafluoruro de uranio. La empresa ve factible brindar servicios de conversión tanto a dióxido como a hexafluoruro en la planta sin terminar en Formosa.
El hexafluoruro de uranio, cuya denominación química es UF6, es el compuesto que se utiliza como materia prima en el proceso de enriquecimiento de uranio. Las centrales nucleares argentinas utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador de la reacción en cadena y refrigerante, por lo que una eventual producción de hexafluoruro sería para abastecer a la demanda internacional de combustible con uranio enriquecido.
La Comisión Nacional de Energía Atómica posee tecnología de conversión de concentrado de uranio a hexafloruro en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu en Río Negro. El presidente de la CNEA, Germán Guido Lavalle, estableció como un objetivo del organismo volver a enriquecer uranio en el país utilizando tecnología de centrífugas.
Desde la empresa aclararon que cualquier oportunidad y decisión de producción de hexafluoruro en el país no esta necesariamente vinculada a la planta NPU en Formosa. La finalización y el montaje de los equipos en la planta estan paralizados y por el momento se están realizando tareas de conservación para evitar la depreciación o reducir riesgos sobre la planta y sus equipos.
La planta sin terminar de Dioxitek en Formosa.
Acuerdo con NANO
Representantes de Dioxitek y de NANO Nuclear Energy firmaron un acuerdo no vinculante para «evaluar las capacidades actuales de la empresa estatal en la conversión de concentrado de uranio a materia prima para enriquecimiento y su infraestructura de apoyo en la Argentina, con el objetivo de realizar una inversión estratégica».
La visita de los representantes de NANO incluyó una reunión en Casa Rosada con el director de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, Diego Chaher. «Se hizo un repaso normativo de Dioxitek y de las alternativas que hay para celebrar un contrato asociativo o hablar de una asociacion público privada. Chaher mostró el abanico de posibilidades», explicaron a este medio. Dioxitek quedó fuera del listado de empresas estatales a privatizar o concesionar incluido en la Ley de Bases.
Diego Chaher junto a los representantes de NANO y Dioxitek en Casa Rosada.
NANO Nuclear Energy es una empresa estadounidense sin trayectoria en la industria nuclear y de capital abierto, con una cotización de más de mil millones de dólares en la Bolsa de Nueva York. Su fundador y presidente es Jay Jiang Yu, un empresario estadounidense de origen asiático. En el directorio de Asesores Ejecutivos se encuentra el ex Secretario de Energía de los EE.UU., Rick Perry.
Una de las verticales de negocio que la empresa esta desarrollando es la producción de HALEU, un tipo de combustible nuclear con los niveles de enriquecimiento necesarios para reactores modulares pequeños (SMR) y avanzados (de cuarta generación). Para esto selló un acuerdo estratégico con LIS Technologies (LIST), una empresa que tiene patentada una tecnología de enriquecimiento de uranio por método laser.
La empresa también fue noticia a finales del año pasado por adquirir los activos tecnológicos de Ultra Safe Nuclear Corp. Entre estos figura el sistema patentado de reactor micro modular de USNC, rebautizado como Kronos MMR. Se trata de un diseño de reactor de alta temperatura refrigerado por gas, con una potencia eléctrica de 15 MW.
Modelo de negocio
En Dioxitek afirman que la empresa hoy no tiene problemas operativos, económicos o financieros que le impidan empezar a pensar en el mediano o largo plazo. El trabajo actual es dotar a la empresa con un modelo de negocio que le permita ser rentable.
La empresa resolvió en el último tiempo deudas que tenía con Kazatomprom por la importación de concentrado de uranio, con la Comisión Nacional de Energía Atómica, y con proveedores del proyecto NPU en Formosa.
La renegociación de la tarifa de conversión con Nucleoeléctrica contribuyó en gran medida a sanear las deudas. Desde la empresa también apuntan que estan mejorando los ingresos por la venta de fuentes selladas de cobalto-60, generando rentabilidad en ese negocio.