??Superamos las 86 Millones de Dosis Recibidas?? Entre hoy y mañana se reciben 1.623.960 dosis de Pfizer, en total ya llegaron más de 7 millones de ese laboratorio. pic.twitter.com/FX5rUc1lvX
Por una actualización de la base imponible, a partir del 1 de diciembre el impuesto al “lujo” para los autos alcanzará a los modelos cuyo precio de venta sea de más de aproximadamente $ 3.430.000.
Desde ese mes, los 0 km por arriba de ese valor estarán gravados con la primera escala de los Impuestos Internos, que equivale a una alícuota de 20%. El nuevo cuadro impositivo tendrá vigencia hasta fin de febrero.
Esto se debe a que el monto que se toma para el cálculo impositivo pasará de los $ 2.216.000, que rige en la actualidad, a un valor de salida de fábrica o distribuidor de $ 2.411.004. Un ajuste de 8,79%, correspondiente al aumento de los precios mayoristas de los vehículos en el trimestre (SIPM) de julio, agosto y septiembre. A este valor imponible hay que sumarle el pago del 21% de IVA más el margen de comisión de la red comercial de 15%.
Debido a las distintas formas de computar el gravamen y a la posibilidad de que se resigne ese margen, no hay un precio al público único, pero el valor de referencia ronda los $ 3.430.000. Hasta fin de noviembre, los modelos que deben pagar son los que se ubican por arriba de $ 3.120.000.
Por la forma de cálculo de Internos, una alícuota de 20% equivale a una suba de precio de alrededor de 25%, lo que hace que los modelos que sean afectados queden fuera del mercado. Es por eso que las marcas tienden a mantener los 0 km que ronden ese precio justo por debajo de ese tope para evitar que tributen el recargo fiscal.
La publicación Argentina Auto Blog, vocero informal de la industria, ya señaló que esos impuestos internos fueron utilizados por los diferentes Gobiernos con el objetivo de desalentar la importación de autos (para intentar frenar la salida de dólares) y proteger a la industria nacional. Pero ya hay varios modelos nacionales afectados por este tributo, como las Toyota SW4 y VW Taos.
Una nota aparecida este viernes 22 en el New York Times nos pone como uno de los 10 países capaces de fabricar vacunas a mARN, contra el covid y otras enfermedades respiratorias, por capacidad biotecnológica industrial, que aquí le atribuye (erróneamente) solo a la firma Sinergium Biotech.
No están muy bien informados. Para ellos estamos en el tercio final de su lista de más capaces, bien debajo de la India, Sudáfrica y Brasil. Nuestro lugar a la cola del furgón el NYT lo atribuye a la situación «políticamente frágil» de la Argentina.
El artículo es casi militante: dice (y es verdad) que sólo el 4% de la población de los países de bajos ingresos está vacunada con una dosis, y que el Covid seguirá pandémico en todo el planeta y generando nuevas variantes más contagiosas y/o letales mientras esta situación continúe.
Con el tono mesurado del NYT, denuncia también que Pfizer-BioNtech y Moderna están al tope de su capacidad productiva en países ricos, pero que niegan tajantemente la posibilidad científica, biotecnológica e industrial de otros países pobres a sumarse a la lista de fabricantes de sus fórmulas, aún después de transferencias pagas de tecnología.
El NYT añade (asunto interesante) que la fabricación de vacunas a mARN en realidad es mucho menos compleja que la de las vacunas a vectores virales, como las Johnson & Johnson y AstraZeneca (y logran no hablar de la Sputnik V, de mejores estadísticas que esas dos, y de mayor difusión mundial).
Tanto más sencilla es la fabricación de vacunas a mARN que se puede hacer en plantas farmoquímicas, en lugar de biotecnológicas, al punto que el elenco de RRHH e instalaciones para la fabricación masiva de Moderna en EEUU lo puso la industria alimenticia. El NYT añade que el tiempo promedio entre que un fabricante de los 10 señalados por el artículo recibe «la receta» de Pfizer o de Moderna y tener una fábrica produciendo centenares de millones de dosis/año está entre los 12 y los 18 meses, y que las instalaciones industriales resultantes pueden servir, pasada la pandemia, para fabricar otras vacunas antivirales, antibacterianas y antiparasitarias.
El NYT asevera que ante la negativa de Pfizer BioNtech y de Moderna a transferir su tecnología por pago, la OMS está tratando activamente de que al menos un par de fabricantes, uno en la India y otro en África, logren copiar ambas fórmulas por ingeniería inversa, pero con colaboración técnica y respaldo legal y político de las Naciones Unidas.
Añade que la situación actual imita la que existió con el virus HIV en los años ’90, cuando ya se habían desarrollado cócteles antivirales de enorme eficacia que, por su precio sideral, no llegaban de ningún modo a los países pobres, especialmente de Asia Central, África y América Latina, donde el SIDA se había vuelto inexpugnable, y estaba a la cabeza de las causas de muerte. Y que como los fabricantes «Big Pharma» de los cócteles anti-HIV se aferraban a sus privilegios de patentamiento, el único modo de resolver el problema fue cuando, amparados por sus gobiernos, las firmas fabricantes de genéricos como las de la India, Sudáfrica y Brasil rompieron el desabastecimiento doméstico y mundial fabricando sus propios antirretrovirales por ingeniería inversa.
Fue la ruptura del sistema de patentamiento lo que terminó con el Sida pandémico y lo volvió una endemia que no se puede erradicar pero sí acorralar geográfica y socialmente, y que en lugar de matarte se maneja como una enfermedad crónica, no fatal y además de difícil contagio.
Ahora el NYT llama a repetir esa ruptura con ayuda técnica y legal de la OMS. Las leyes de patentamiento en EEUU son mucho más sagradas que el derecho a la salud. Y el Times, un diario neoyorquino demócrata y «progre», llama a romperlas en colaboración con una agencia multilateral. Y sucede que cuando la limosna es tan grande, hasta el santo desconfía.
Lo que no se le ocurre al NYT es que los 10 países emergentes citados, y en realidad algunos más, pueden desarrollar sus propias vacunas. Y lo pueden hacer sin transferencias voluntarias de Pfizer BioNtech o Moderna, ni necesidad de piratearles la tecnología mARN bajo paraguas legal de la OMS. Y es que pueden fabricar vacunas aún más baratas, sencillas, seguras y potencialmente igual de eficaces con antígenos virales producidos por ingeniería genética. Es una técnica de producción de fármacos biológicos de los ’80. Aquí la vienen empleando varias firmas nacionales.
Las vacunas a antígenos virales han sido de enorme impacto sobre la salud pública mundial. Entre ellas están las antihepatitis B o la triple viral infantil contra el sarampión, la rubéola y las paperas. Han salvado decenas de millones de vidas.
El artículo del NYT aparece justamente cuando el gobierno de los EEUU le ofrece a la Argentina un crédito de U$ 500 millones para que compremos la vacuna de Pfizer BioNtech. Esto sucede en un momento en que esta fórmula ya no logra el éxito o los precios altos que tuvo en 2020 por saturación del mercado en los países ricos. Pero además esos mercados ya tienen la evidencia de que la protección que brinda la doble dosis de la Pfizer empieza a decaer a los 6 meses del último pinchazo.
Como esta firma no piensa invertir en capacidad extra de fabricación en los EEUU pero todavía puede vender su vacuna en el Tercer Mundo durante años, ofrece ir trasladando capacidad fabril hacia Argentina con la última parte del crédito. La idea sería enviar a nuestro país su vacuna a granel, y dejar en manos de Sinergium Biotech los procesos de terminación y fraccionamiento, es decir el «filtering-filling».
En septiembre de este año ya teníamos gastados casi U$ 1.700 millones en importación de diversas vacunas, y una muy mala casuística de muertos por millón de habitantes, comparados con el resto del Cono Sur salvo Brasil, por los incumplimientos y atrasos de entregas, fundamentalmente los de AstraZeneca, paradójicamente fabricada aquí bajo licencia en mAbxience, firma del grupo Insud, como Sinergium Biotech. Esto hizo que la campaña de vacunación masiva empezara realmente en 2021 y no medio año antes. Y la situación costó miles de vidas. En realidad, decenas de miles.
El Ministerio de Salud pasó a plan B con urgencia, y los caballitos de batalla de la inoculación masiva fueron la Sputnik-V rusa y la Sinopharm china. La vacunación en nuestro país ahora avanza a saltos debido a los stocks de vacunas compradas y arribadas, y empieza a focalizarse en el segmento infantil-juvenil, el reservorio más activo de transmisión y circulación del virus SARS CoV2, especialmente en su variante Delta. Mientras tanto, el Ministerio de Salud empieza a tratar de cerrar la doble vacunación de habitantes con una dosis, a administrar terceras dosis a grupos de riesgo (por ejemplo, la población anciana).
En AgendAR creemos que 2022 lo tenemos que atravesar con vacunas sencillas, baratas, efectivas y propias, y sin endeudarnos más. Estamos hablando de las desarrolladas por algunas de nuestras universidades nacionales, como la de La Plata o la del Litoral.
Y a la cabeza de todas, por su mayor grado de avance preclínico y por su sencillez de licenciamiento, de fabricación y de distribución (no necesita una cadena de frío exigente), hablamos de la de la Universidad Nacional de San Martín, la fórmula llamada ArVAC «Cecilia Grierson», que ya tiene fabricante apalabrado (laboratoriosPablo Cassará) en espera desde hace meses de que el Ministerio de Salud autorice sus estudios de fase con humanos, y su licenciamiento. No parece apurado.
El elenco completo del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM
Pfizer BioNtech empezó pidiéndonos más de U$ 20 la dosis a comienzos de 2020, desencadenó una furibunda campaña de medios contra el gobierno cuando éste no aceptó cambiar la constitución para blindarse contra juicios de mala praxis si la vacuna tenía efectos colaterales serios. El lado bueno es que nunca nos pidieron que cambiemos el Himno.
Pero al mismo tiempo que nos extorsionaba, la firma dejó en la estacada, por incumplimientos de entregas, a todos sus compradores sudamericanos. Estos tuvieron que pasar a plan B urgente con la fórmula bastante inefectiva (51%) pero muy abundante en el mercado mundial llamada SinoVac.
Últimamente los de Pfizer nos están vendiendo a U$ 12 la dosis, y hasta cumplen con las entregas.
Pero «la Cecilia», la vacuna de la UNSAM, costaría U$ 8 la dosis, no nos endeudaría con el exterior en U$ 500 millones, se licenciaría con estudios de fase cuyo costo total sería de U$ 24 millones, y además de prolongar la inmunidad del país ante el Covid, generaría trabajo, exportaciones y divisas.
No sabemos si «la Cecilia» ofrece una inmunidad más prolongada que la de Pfizer. No lo sabremos hasta que esté desplegada sobre millones de habitantes, como dosis de refuerzo, o inicial pediátrica. Sí sabemos que la Pfizer requiere rápidamente de 3ra dosis… y de las que sigan.
Creo que son varios argumentos como para eludir cualquier esquema de los pergeñados por Pfizer BioNtech o Moderna, que cerrarán este año con U$ 53.000 millones de ganancias.
Aldo Ferrer, el cortés e irónico economista fallecido en 2016, en 1971 impuso en Argentina (brevemente) la ley de «Compre Nacional». Solía decir que la había redactado para nacionalizar las empresas públicas (bueno, desde los ’90 ya no lo son).
Sombra terrible de Ferrer, ¿qué deberíamos hacer con el Ministerio de Salud Pública?
Esta nota surge de un tuit. Porque hace pocos días, cuando informamos que la Corporación América, de Eduardo Eurnekian, encabezará el consorcio que construirá la central hidroeléctrica de Chihuido, en Neuquén, también tuvimos que decir que las turbinas serían alemanas. Porque la obra se financia con un crédito de ese origen. Y «el que paga el gaitero elige la música».
Ahí @tavos tuiteó:«Tenemos a IMPSA con capacidad para fabricar turbinas nacionales de primer nivel, pero los proyectos argentinos más grandes tienen turbinas chinas (Santa Cruz) o alemanas (Neuquén). Decisiones así son las que estructuran el subdesarrollo».
Y agregó «Quizás haya que buscar otras formas de financiar estas obras. Si Atucha II, mucho más riesgosa, tuvo financiamiento de ANSES, ¿por qué no puede financiar una represa?».
No consideramos que Atucha II sea riesgosa, pero en 2006 era una planta sin terminar cuyos diseñadores y constructores habían desaparecido, y había atravesado 27 años y 10 presidencias nacionales sin progresos de obra ni perspectivas de finalización. Sí era muy de riesgo financiero, no técnico. La respuesta de @tavos fue el disparador. Una pregunta al presidente de NA-SA, José Luis Antúnez, el hombre que en 2014 realizó esa obra, y recibimos esta respuesta:
«ANSES fué uno de los mayores suscriptores de las dos emisiones de Obligaciones Negociables que emitió NA-SA para financiar parcialmente la terminación de Atucha II.Tuvieron como garantía la cobranza de CAMMESA por la energía generada por el conjunto de las Centrales Nucleares.Fueron muy bien calificadas por la Comisión Nacional de Valores y por Fitch.Se han venido pagando puntualmente tanto los intereses como el capital y creo que ya falta muy poco para terminar de pagar la última emisión.»
Queda para los lectores de AgendAR definir la moraleja de esta breve historia. Que se ha repetido al menos una vez y a escala menor en el rubro aeronáutico: la fabricación y homologación del prototipo del IA 100 Malvina, el avión de entrenamiento básico de la FAdeA (Fábrica Argentina de Aviones), se financia con dinero de una caja jubilatoria exclusiva de la Fuerza Aérea Argentina.
Y nos parece bien: la plata de los jubilados está mucho más segura en «fierros» y producción nacional imprescindible, como son las de Defensa y la de energía, que en bicicletas financieras, o en esquemas de Ponzi como eran las AFJP. La historia de este avión puede leerse aquí.
Publicaremos pronto el Especial de Atucha II: una crónica argentina.
José Luis Antúnez, Presidente de NA-SA
Luego de un año y medio de pandemia, la Cámara de Diputados volvió a sesionar de manera presencial. Tras las primeras horas del debate en un ring de cruces y chicanas entre oficialismo y la oposición, con 200 votos a favor, 22 en contra y 16 abstenciones, los diputados aprobaron el proyecto que ya tenía media sanción en el Senado.
El proyecto de etiquetado frontal tiene como meta que la población cuente con información precisa sobre los productos que consume. El concepto central es promover y concientizar sobre la prevención de la malnutrición en la población y la reducción de enfermedades crónicas no transmisibles.
Está dirigido a fabricantes, fraccionadores y envasadores que distribuyan, comercialicen o importen, que hayan puesto su marca o integren la cadena de comercialización de alimentos y bebidas analcohólicas de consumo humano, en todo el territorio de la República Argentina.
Para eso, se propone colocar leyendas o sellos de forma octogonal para identificar la información. En ellos se deberá indicar el tipo de ingrediente que contiene. Por ejemplo «Exceso en azúcares», «Exceso en sodio», «Exceso en grasas saturadas», «Exceso en grasas totales», y/o «Exceso en calorías».
El debate en la Cámara:
Al comenzar el tratamiento del proyecto, la presidenta de la comisión de Legislación General, Cecilia Moreau, afirmó que «el Estado argentino no va a mirar para otro lado» en un contexto de «enfermedades crónicas no transmisibles» como la obesidad, la hipertensión y los problemas cardíacos, que afectan a su población y que se pueden prevenir a partir de la alimentación.
Por eso, marcó la importancia de destacar la información nutricional en las etiquetas de los productos alimenticios, debido a que en la actualidad muchas «son ilegibles». «El 66% de la población argentina tiene exceso de peso, el 32% tiene obesidad, el 40% padece presión arterial elevada, el 30% tiene colesterol elevado y el 41% de los niños y adolescentes tienen exceso de peso», completó.
Moreau explicó que con la ley de etiquetado lo que se busca es «la prevención» en términos de salud y «la garantía de los derechos de todos los argentinos» a acceder a ella con información clara. «El octágono negro es la forma más eficaz de que los consumidores detecten nutrientes críticos en los productos alimenticios», dijo respecto al etiquetado que se propone.
Por su parte, la diputada oficialista Liliana Schwindt, ponderó la ley como un «hito para consumidores y usuarios», pero también «para la producción alimentaria argentina». «Esta ley es poner en lo más alto a los consumidores, que hace años reclaman información clara, precisa y veraz», dijo.
Desde la oposición, la diputada de Juntos por el Cambio Brenda Austin celebró el tratamiento de esta ley que «derriba mitos» y que logró no «haber caído en la grieta», sino que se ponderó la «defensa del derecho a la salud».
«Esta ley es necesaria porque estamos frente a una gran epidemia: la del sobrepeso», dijo y agradeció a organizaciones de la sociedad civil, que «ayudaron a respaldar con evidencia, información y acciones que derribaron mitos».
Desde Juntos por el Cambio, la diputada del PRO, Carmen Polledo, expresó fuertes críticas al proyecto y defendió su propio dictamen de minoría que deja de lado la resolución gráfico del sello octogonal, por considerarlo «estigmatizante».
«Para algunos no sería suficiente con informar, promover y educar sino que directamente pretenden avanzar con prohibiciones y censuras. Ese es uno de los aspectos fundamentales del sistema de los octógonos negros avanzando incluso más allá de lo regulado en otros países que optaron por este modelo como en Brasil y Uruguay que no tienen prohibiciones sobre información nutricional complementaria», cuestionó.
El titular del interbloque Unidad Federal para el Desarrollo, José Luis Ramón, indicó que «en los países serios del mundo se protege a los consumidores, se cuida la lealtad comercial y a los pequeños productores para que puedan competir con los más grandes. Acá debemos terminar con el acaparamiento y la concentración».
Para el mendocino, «el Estado se tiene que hacer presente para cuidar la salud de los consumidores alimentados por basura» y denunció que existe «un lobby» muy fuerte de «aquellos que no quieren que salga esta ley que son 12 empresas productores de alimentos y seis dueños de cadenas de supermercados», a quienes acusó de querer «acaparar la totalidad de la actividad económica de la producción y distribución de los alimentos».
Entre las intervenciones más curiosas de la noche se encuentra la de la diputada nacional del PRO, Ingrid Jetter, quien cerró su discurso con una ironía sobre las cualidades nutricionales del «choripán», una comida que es símbolo de la argentinidad y de las manifestaciones populares.
«¿Los choripanes que se repartieron ahí afuera o que se reparten en campaña van a tener el octógono»?, preguntó la correntina. Minutos antes, la legisladora macrista había sostenido que «esta ley no es buena, es imperfecta, es inútil ,y puede traer más consecuencias negativas que positivas en la Argentina».
En tanto, la diputada nacional Beatriz Ávila del Partido de la Justicia Social por Tucumán expresó su rechazo al proyecto por considerar que el símbolo «negro remite a la idea de muerte», y que la norma «va a generar más pobreza y desempleo en la región»
«No veo por qué el ataque a la industria azucarera: primero, hace años, con el tema de que era subsidiada, y ahora con este etiquetado negro que remite a la idea de muerte, pretendiendo decir que el consumo del azúcar es equivalente al de la nicotina o al de las grasas saturadas. Lo que me parece es insostenible», sostuvo en la Cámara baja.
La diputada tucumana, que ingresó a la Cámara como aliada del PRO y luego se distanció para volver hace pocos meses a las filas macristas, agregó: «Me pregunto cuáles son los intereses detrás de este proyecto que intenta demonizar al azúcar, porque no hay equilibrio en esta ley».
El diputado del Frente de Todos, Leonardo Grosso, avaló la sanción de la ley y advirtió: “Las industrias construyen hábitos y eso es lo que estamos discutiendo. Queremos regular la diferencia entre la información y la publicidad.
“Algunos se la pasaron un año y medio hablando de la libertad pero a la hora de hablar de la libertad del consumidor ni hablan”, planteó Grosso para luego agregar que “escucho a muchos diputados del PRO hablar del hambre y se fueron con este Congreso declarando la emergencia alimentaria, con más de 20 mil comedores en la Argentina”.
Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Portugal acaba de levantar sus restricciones y ensaya un cauto regreso a la normalidad.
En Lisboa, una ciudad obsesionada con el fútbol de un país obsesionado con el fútbol, las canchas están nuevamente llenas. Portugal, que en los primeros meses del año fue arrasado por la variante Delta, ahora tiene la tasa de vacunación contra el Covid más alta de Europa y permite entrever como será la transición de una pandemia a convivir con un virus endémico.
El miércoles pasado, decenas de miles de hinchas colmaron el Estadio da Luz para alentar al favorito local, el Benfica, en su enfrentamiento con el Bayern Múnich. Los hinchas se amontonaron en el subte que lleva al estadio, en las filas para ser cacheados por la policía, y después del partido, en los puestos de comida callejera, donde ahogaron en cerveza la aplastante derrota que acababa de sufrir su equipo.
El gobierno portugués levantó recientemente el aforo del 30% que regía en los estadios a causa del Covid. Pero no todo es como antes: los hinchas deben presentar constanciade vacunación, de reciente infección o de testeo negativo, y el barbijo es obligatorio en todas las instalaciones de los estadios.
Casi el 100% de los portugueses mayores de 50 años han recibido al menos una dosis de la vacuna, según el gobierno. Esa cifra es del 95% entre los de 25 a 49 años, y del 88% en los adolescentes de 12 a 17 años. Alrededor del 89% de los 10 millones de habitantes del país tiene al menos una dosis de la vacuna, muy cerca del país más vacunado del mundo, los Emiratos Árabes Unidos, y muy por encima del 65% de Estados Unidos y del 73% de Gran Bretaña, según el proyecto Our World in Data.
Durante el mes pasado, Portugal promedió seis fallecimientos diarios por Covid, frente al pico de casi 300 muertes diarias en enero. En mayo y junio, los fallecimientos habían caído a uno o dos por día, pero esa cifra subió a 20 durante julio. Desde mediados de año, la cifra diaria de nuevos contagios y hospitalizaciones está bajando. Portugal promedia actualmente unos 750 nuevos casos diarios, frente a los casi 13.000 de enero, y hay 320 personas internadas, en comparación con los 6700 del pico de la variante Delta.
El 1 de octubre, Portugal dio de baja la mayoría de sus medidas de restricción por el coronavirus, pero en más de un sentido, la vida en Lisboa parece un túnel del tiempo a los días más oscuros de la pandemia. Hay dispensers de alcohol en gel por todos lados, y en muchas iglesias los bancos siguen acordonados para garantizar el distanciamiento social, aunque ya no es obligatorio. Para los eventos masivos, se exige el certificado de vacunación, infección reciente o testeo negativo, y el barbijo sigue siendo obligatorio en el transporte público, en las escuelas para los alumnos mayores de 10 años, y para los empleados de comercios, restaurantes y bares.
Y al mismo tiempo, los subtes van atiborrados de pasajeros, y los tranvías, muy populares entre los turistas, van tan cargados que no pueden detenerse en todas las paradas. La vida nocturna volvió con fuerza en varias partes de la ciudad, y casi todos los días llega un inmenso crucero repleto de visitantes.
El cauteloso regreso a la normalidad de Portugal a pesar de esa envidiable tasa de vacunación es seguido de cerca como un posible caso testigo, ahora que muchos países han avanzado con el esquema de inmunización y ya evalúan levantar las restricciones que quedaban en pie. El enfoque de Portugal contrasta con el de Gran Bretaña, donde una combinación de menos vacunados y cero restricciones ha desencadenado un nuevo auge de contagios y un aumento de los fallecimientos.
“Sin turistas me fundiría, pero todos los días miro el índice de contagios, y por poquito que suba, ya me pongo nerviosa”, dice Paula Marques, dueña de un local de souvenirs en Lisboa. “Ojalá que en Portugal la pandemia sea un mal recuerdo, pero para ser honesta, sigo preocupada por lo que pueda pasar cuando llegue el frío.”
Portugal atravesó casi ileso la primera oleada pandémica, pero en noviembre de 2020 sufrió una escalada de contagios y en enero de este año una oleada que hizo añicos la ilusión de que este pequeño país del rincón sudoccidental de Europa pudiera zafar de lo peor de la pandemia.
Maria Mota, directora ejecutiva del Instituto de Medicina Molecular de Lisboa, tiene un recuerdo indeleble de ese momento, que todavía la hace estremecer. Una noche se quedó trabajando hasta tarde en el laboratorio, y desde su ventaba contó una fila de 52 ambulancias que esperaban para descargar pacientes frente a la guardia del hospital.
Ahora Portugal probablemente se encuentra en un “período de transición entre la pandemia y la nueva realidad del Covid-19 endémico», dice la doctora Mota. Con los traumáticos recuerdos de enero todavía frescos en la memoria colectiva y con interrogantes sobre lo que sucederá con la llegada del invierno boreal, es probable que la mayoría de los portugueses se siga cuidando, dice Mota.
“Jamás olvidaremos lo que pasamos en enero, pero ahora el Covid es endémico y tenemos que aprender a convivir con el virus”, dice Mota. “Casi toda la población está vacunada y el virus sigue circulando, y eso demuestra que no desaparecerá.”
Al igual que en otros países con gran proporción de su población vacunada, en Portugal la persistencia de los contagios no ha provocado un aumento significativo de las hospitalizaciones y las muertes por Covid.
En julio informamos de la llegada desde Francia, a bordo del buque Haris, un interferómetro bolométrico desarrollado para encontrar el rastro de las ondas gravitacionales primordiales que tuvieron lugar en los primeros instantes del universo, hace 13.800 millones de años. Ahora, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación subió a las redes un video que muestra el proyecto que se puso en marcha.
— Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (@ciencia_ar) October 26, 2021
Es el telescopio de microondas, el instrumento principal del proyecto internacional de cosmología experimental QUBIC, con el que científicos de todo el mundo intentan dilucidar qué ocurrió en el inicio del universo.
Se trata una colaboracióninternacional que reúne a universidades, organismos científicos y centros de investigación de Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Argentina. En nuestro país, las instituciones participantes son la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA); el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; el CONICET y la provincia de Salta.
El telescopio de microondas, y el resto de los subcomponentes que también llegaron desde Francia, fueron trasladados en camión a Salta, e instalados en la localidad de San Antonio de los Cobres. Allí, en la zona de Alto Chorrillos, a 4.900 metros sobre el nivel del mar y bajo un cielo diáfano, se buscará probar la Teoría Inflacionaria, una modificación de la Teoría del Big Bang que propone una expansión exponencial en el inicio del Universo.
Este instrumento no trabaja con luz visible, sino con radiación no detectable por el ojo humano, en la región de bajas energías del espectro electromagnético. Consiste en un interferómetro bolométrico que permitirá detectar en la radiación de fondo cósmico, resto fósil del Big Bang, la existencia de las ondas gravitacionales primordiales que tuvieron, hace 13.800 millones de años, en el inicio mismo del espacio-tiempo.
La Comisión Nacional de Energía Atómica celebró, a través de sus redes sociales, el aniversario del RA-6, uno de los hitos de la larga tradición nuclear en Argentina.
El 26 de octubre de 1982 inauguraban el reactor RA-6, un reactor escuela que es utilizado para realizar ensayos, capacitaciones y para la formación de estudiantes del Instituto Balseiro y fue íntegramente diseñado y construido en Argentina.
Originalmente fue pensado como una herramienta de enseñanza y entrenamiento para apoyar la capacitación de los estudiantes de la carrera de Ingeniería Nuclear. Con el tiempo se fueron sumando nuevas carreras, además de otros usos científicos, facilidades y aplicaciones. Desde su construcción y puesta en marcha, el RA-6 ha contribuido a la formación y capacitación de cientos de profesionales de diversas áreas.
En la actualidad el RA-6 es utilizado para investigación y desarrollo en física de reactores e ingeniería nuclear. Asimismo, se usa para realizar análisis por activación neutrónica, radiografía de neutrones, ensayos de instrumentación y control e irradiación de materiales, entre otros usos. También se estudia la Terapia por Captura Neutrónica en Boro (BNCT), una ra tterapia en fase experimental contra el cáncer que podría ser efectiva paratar agresivos tumores de cabeza y cuello y melanoma metastásico.
Actividad académica
Este reactor, además de ser una herramienta de capacitación para los estudiantes del instituto Balseiro, también sirve de apoyo a la capacitación de estudiantes latinoamericanos que no cuentan con instalaciones de este tipo en sus países.
Sin bien hasta hace algunos años los cursos eran presenciales, en 2016 el RA-6 se sumó a una iniciativa del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) denominada Internet Reactor Laboratory. Es un sistema y una plataforma web de enseñanza y entrenamiento para la adquisición de datos, que permite a los estudiantes de países en cuyas universidades no cuentan con reactores de este tipo, tener acceso remoto al conjunto de parámetros operacionales digitalizados de esta instalación de la CNEA.
De esa forma, los estudiantes de universidades de América Latina pueden asistir a clases de física de reactores y participar en experiencias y experimentos virtuales. Actualmente, el RA-6 es el único reactor experimental que ofrece esta herramienta online en la región.
El núcleo del RA-6 actualmente funciona con uranio de bajo enriquecimiento, proceso que se realizó en el marco de una iniciativa internacional para disminuir el uranio enriquecido en los reactores de investigación. Además, el proyecto propuso un aumento de potencia del reactor a 3 MW. Para ello se hicieron modificaciones estructurales y se incorporó nuevo instrumental. El nuevo RA-6 está operativo desde el año 2009.
El 26 de octubre de 1982 inaugurábamos el reactor de investigación RA6 ⚛ ubicado en nuestro #CentroAtómicoBariloche
? El RA6 es un reactor escuela que utilizamos para realizar ensayos, capacitaciones y para la formación de estudiantes del @IBalseiropic.twitter.com/HXNSoYgZm6
— Comisión Nacional de Energía Atómica (@CNEA_Arg) October 26, 2021
En Argentina se comenzarán a aplicar terceras dosis de las vacunas contra el Covid-19, según explicó hoy en conferencia de prensa la ministra de Salud, Carla Vizzotti.
Se destinarán a personas inmunodeprimidas mayores de tres años que hayan recibido el esquema primario con cualquiera de las vacunas disponibles y también a personas mayores de 50 que fueron inoculadas con la vacuna de Sinopharm, que son aproximadamente 1,6 millones en total. “A partir de los próximos días vamos a trabajar en la planificación y distribución en cada una de las provincias”, anunció.
Vizzotti diferenció el concepto de las terceras dosis, que completan el esquema primario, de los refuerzos.
Sobre estos últimos informó: “A partir de diciembre se va a empezar con el refuerzo. Vamos a comenzar por el personal de salud y a avanzar escalonadamente como fuimos avanzando con nuestra campaña de vacunación”.
Asimismo, la ministra de Salud dio la noticia de que el Gobierno nacional trabajará con las jurisdicciones que están en nuestras fronteras para ofrecer dosis en esos puntos.
Dijo que también tendrán la posibilidad de vacunarse los turistas que ingresen al país y que sean menores de 18 años, los únicos autorizados para arribar al territorio nacional sin estar inoculados. Incluso se le brindarán si lo desean a aquellas personas que todavía no se vacunaron y que lleguen a la Argentina por motivos de excepcionalidad.
La funcionaria justificó esta última medida en que la Argentina tiene stock suficiente para “vacunar a todos los argentinos y argentinas, en todas las etapas de la vida”.
Diecisiete medios importantes estadounidenses – entre ellos el Washington Post, The Verge, Politico y el New York Times – publicaron ayer lunes documentos internos de la empresa Facebook, más de 10 mil páginas, que habían sido entregados a las autoridades por empleados descontentos. La acusan de tolerar contenido potencialmente violento, como discursos de odio en países en guerra, por su propio beneficio y expansión.
El gigante de las redes sociales se ha enfrentado a una tormenta de críticas después de que la denunciante Frances Haugen filtrara estudios internos – dados a publicidad por el Wall Street Journal – que mostraban que la empresa conocía el daño potencial avivado por sus sitios. Esto provocó que legisladores del Congreso de EE.UU. apoyaran iniciativas para regular la actividad de Facebook.
Algunos de los informes que destacan los medios atribuyen al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, acercamientos con autoridades de Vietnam para que la plataforma apoyara la censura estatal a cambio de su crecimiento en el país asiático, de 97 millones de habitantes. El artículo del Washington Post afirma que Zuckerberg había negociado personalmente una iniciativa del gobierno de Vietnam para limitar la propagación de los llamados mensajes «antiestatales».
En realidad, Facebook ya fue duramente cuestionada en años anteriores por sus manejos en torno a la privacidad de los datos de los usuarios, como el episodio de Cambridge Analytica. Pero ahora el reflector, y las denuncias, se enfocan en los contenidos.
La acusación central es que «ha contribuido a dañar la convivencia por ignorar contenido potencialmente violento como discursos de odio en países donde esos mensajes pueden tener graves consecuencias, según se desprende de las revelaciones de documentos».
Los medios ponen como ejemplo a los EE UU de Donald Trump, con el apogeo de las fake news gracias a las redes sociales y consecuencias tales como el asalto al Capitolio del 6 de enero, o el aún reducido porcentaje de vacunación contra el covid-19 por culpa de teorías acientíficas a las que Facebook ha permitido circular. Pero también afirman que la falta de control de Facebook sobre sus contenidos ha hecho estragos en la India, al potenciar la política de rehinduificación del país por parte del nacionalista Narendra Modi. O en Myanmar, atizando la persecución de la comunidad rohinyá. También citan ejemplos en Afganistán, Yemen y Etiopía.
La indignación colectiva, al menos en un sector numeroso e influyente, ha estallado. Se puede citar el tuit de la profesora de derecho Zephyr Teachout, de la Universidad de Fordham: «Los documentos de Facebook son tan condenatorios, tan perturbadores, tan repugnantes, que sin dilación deberían conducir a una investigación a nivel federal«.
La defensa de Facebook
La empresa ha dicho que se trata de la publicación selectiva de algunos estudios internos destinados a proyectar la red social bajo una luz «oscura e inexacta».
En cualquier caso, ya la Unión Europea – en particular Francia – insiste en limitar a los gigantes de Internet, Facebook entre ellos. Y ahora Frances Haugen testimonia ante un comité del Parlamento británico en Londres…
The Facebook Papers are so damning, so disturbing, so disgusting, and should lead to quick action at the federal level to stop this greedy, heartless, cruel company from destroying our democracy and people's lives around the world. t.co/AVSTCJOkM1
En AgendAR recordamos en estos días que la película que ficcionalizó la trayectoria de Mark Zuckerberg, La Red Social, estrenada en 2010, se promocionaba con una frase que podríamos adaptar a hoy «No se puede hacer 2.800 millones de amigos, sin crearse unos cuantos enemigos».