La vida cotidiana en Portugal, el país donde, después de la pandemia, el covid sería endémico
Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Portugal acaba de levantar sus restricciones y ensaya un cauto regreso a la normalidad.
En Lisboa, una ciudad obsesionada con el fútbol de un país obsesionado con el fútbol, las canchas están nuevamente llenas. Portugal, que en los primeros meses del año fue arrasado por la variante Delta, ahora tiene la tasa de vacunación contra el Covid más alta de Europa y permite entrever como será la transición de una pandemia a convivir con un virus endémico. El miércoles pasado, decenas de miles de hinchas colmaron el Estadio da Luz para alentar al favorito local, el Benfica, en su enfrentamiento con el Bayern Múnich. Los hinchas se amontonaron en el subte que lleva al estadio, en las filas para ser cacheados por la policía, y después del partido, en los puestos de comida callejera, donde ahogaron en cerveza la aplastante derrota que acababa de sufrir su equipo. El gobierno portugués levantó recientemente el aforo del 30% que regía en los estadios a causa del Covid. Pero no todo es como antes: los hinchas deben presentar constancia de vacunación, de reciente infección o de testeo negativo, y el barbijo es obligatorio en todas las instalaciones de los estadios. Casi el 100% de los portugueses mayores de 50 años han recibido al menos una dosis de la vacuna, según el gobierno. Esa cifra es del 95% entre los de 25 a 49 años, y del 88% en los adolescentes de 12 a 17 años. Alrededor del 89% de los 10 millones de habitantes del país tiene al menos una dosis de la vacuna, muy cerca del país más vacunado del mundo, los Emiratos Árabes Unidos, y muy por encima del 65% de Estados Unidos y del 73% de Gran Bretaña, según el proyecto Our World in Data. Durante el mes pasado, Portugal promedió seis fallecimientos diarios por Covid, frente al pico de casi 300 muertes diarias en enero. En mayo y junio, los fallecimientos habían caído a uno o dos por día, pero esa cifra subió a 20 durante julio. Desde mediados de año, la cifra diaria de nuevos contagios y hospitalizaciones está bajando. Portugal promedia actualmente unos 750 nuevos casos diarios, frente a los casi 13.000 de enero, y hay 320 personas internadas, en comparación con los 6700 del pico de la variante Delta. El 1 de octubre, Portugal dio de baja la mayoría de sus medidas de restricción por el coronavirus, pero en más de un sentido, la vida en Lisboa parece un túnel del tiempo a los días más oscuros de la pandemia. Hay dispensers de alcohol en gel por todos lados, y en muchas iglesias los bancos siguen acordonados para garantizar el distanciamiento social, aunque ya no es obligatorio. Para los eventos masivos, se exige el certificado de vacunación, infección reciente o testeo negativo, y el barbijo sigue siendo obligatorio en el transporte público, en las escuelas para los alumnos mayores de 10 años, y para los empleados de comercios, restaurantes y bares. Y al mismo tiempo, los subtes van atiborrados de pasajeros, y los tranvías, muy populares entre los turistas, van tan cargados que no pueden detenerse en todas las paradas. La vida nocturna volvió con fuerza en varias partes de la ciudad, y casi todos los días llega un inmenso crucero repleto de visitantes. El cauteloso regreso a la normalidad de Portugal a pesar de esa envidiable tasa de vacunación es seguido de cerca como un posible caso testigo, ahora que muchos países han avanzado con el esquema de inmunización y ya evalúan levantar las restricciones que quedaban en pie. El enfoque de Portugal contrasta con el de Gran Bretaña, donde una combinación de menos vacunados y cero restricciones ha desencadenado un nuevo auge de contagios y un aumento de los fallecimientos. “Sin turistas me fundiría, pero todos los días miro el índice de contagios, y por poquito que suba, ya me pongo nerviosa”, dice Paula Marques, dueña de un local de souvenirs en Lisboa. “Ojalá que en Portugal la pandemia sea un mal recuerdo, pero para ser honesta, sigo preocupada por lo que pueda pasar cuando llegue el frío.” Portugal atravesó casi ileso la primera oleada pandémica, pero en noviembre de 2020 sufrió una escalada de contagios y en enero de este año una oleada que hizo añicos la ilusión de que este pequeño país del rincón sudoccidental de Europa pudiera zafar de lo peor de la pandemia. Maria Mota, directora ejecutiva del Instituto de Medicina Molecular de Lisboa, tiene un recuerdo indeleble de ese momento, que todavía la hace estremecer. Una noche se quedó trabajando hasta tarde en el laboratorio, y desde su ventaba contó una fila de 52 ambulancias que esperaban para descargar pacientes frente a la guardia del hospital. Ahora Portugal probablemente se encuentra en un “período de transición entre la pandemia y la nueva realidad del Covid-19 endémico», dice la doctora Mota. Con los traumáticos recuerdos de enero todavía frescos en la memoria colectiva y con interrogantes sobre lo que sucederá con la llegada del invierno boreal, es probable que la mayoría de los portugueses se siga cuidando, dice Mota. “Jamás olvidaremos lo que pasamos en enero, pero ahora el Covid es endémico y tenemos que aprender a convivir con el virus”, dice Mota. “Casi toda la población está vacunada y el virus sigue circulando, y eso demuestra que no desaparecerá.” Al igual que en otros países con gran proporción de su población vacunada, en Portugal la persistencia de los contagios no ha provocado un aumento significativo de las hospitalizaciones y las muertes por Covid.Proyecto QUBIC: explorando desde Salta, 13.800 millones de años atrás
Es el telescopio de microondas, el instrumento principal del proyecto internacional de cosmología experimental QUBIC, con el que científicos de todo el mundo intentan dilucidar qué ocurrió en el inicio del universo. Se trata una colaboración internacional que reúne a universidades, organismos científicos y centros de investigación de Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos y Argentina. En nuestro país, las instituciones participantes son la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA); el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; el CONICET y la provincia de Salta. El telescopio de microondas, y el resto de los subcomponentes que también llegaron desde Francia, fueron trasladados en camión a Salta, e instalados en la localidad de San Antonio de los Cobres. Allí, en la zona de Alto Chorrillos, a 4.900 metros sobre el nivel del mar y bajo un cielo diáfano, se buscará probar la Teoría Inflacionaria, una modificación de la Teoría del Big Bang que propone una expansión exponencial en el inicio del Universo. Este instrumento no trabaja con luz visible, sino con radiación no detectable por el ojo humano, en la región de bajas energías del espectro electromagnético. Consiste en un interferómetro bolométrico que permitirá detectar en la radiación de fondo cósmico, resto fósil del Big Bang, la existencia de las ondas gravitacionales primordiales que tuvieron, hace 13.800 millones de años, en el inicio mismo del espacio-tiempo.¿Querés conocer de qué trata el Proyecto #Qubic que hoy pusimos en marcha? Mirá el video:@CNEA_Arg @CONICETDialoga @GobiernoSalta pic.twitter.com/bJtbvVYm32
— Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (@ciencia_ar) October 26, 2021
39 años de la inauguración del Reactor de Investigación RA-6, en el Centro Atómico Bariloche
La Comisión Nacional de Energía Atómica celebró, a través de sus redes sociales, el aniversario del RA-6, uno de los hitos de la larga tradición nuclear en Argentina.
El 26 de octubre de 1982 inauguraban el reactor RA-6, un reactor escuela que es utilizado para realizar ensayos, capacitaciones y para la formación de estudiantes del Instituto Balseiro y fue íntegramente diseñado y construido en Argentina. Originalmente fue pensado como una herramienta de enseñanza y entrenamiento para apoyar la capacitación de los estudiantes de la carrera de Ingeniería Nuclear. Con el tiempo se fueron sumando nuevas carreras, además de otros usos científicos, facilidades y aplicaciones. Desde su construcción y puesta en marcha, el RA-6 ha contribuido a la formación y capacitación de cientos de profesionales de diversas áreas. En la actualidad el RA-6 es utilizado para investigación y desarrollo en física de reactores e ingeniería nuclear. Asimismo, se usa para realizar análisis por activación neutrónica, radiografía de neutrones, ensayos de instrumentación y control e irradiación de materiales, entre otros usos. También se estudia la Terapia por Captura Neutrónica en Boro (BNCT), una ra tterapia en fase experimental contra el cáncer que podría ser efectiva paratar agresivos tumores de cabeza y cuello y melanoma metastásico. Actividad académica Este reactor, además de ser una herramienta de capacitación para los estudiantes del instituto Balseiro, también sirve de apoyo a la capacitación de estudiantes latinoamericanos que no cuentan con instalaciones de este tipo en sus países. Sin bien hasta hace algunos años los cursos eran presenciales, en 2016 el RA-6 se sumó a una iniciativa del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) denominada Internet Reactor Laboratory. Es un sistema y una plataforma web de enseñanza y entrenamiento para la adquisición de datos, que permite a los estudiantes de países en cuyas universidades no cuentan con reactores de este tipo, tener acceso remoto al conjunto de parámetros operacionales digitalizados de esta instalación de la CNEA. De esa forma, los estudiantes de universidades de América Latina pueden asistir a clases de física de reactores y participar en experiencias y experimentos virtuales. Actualmente, el RA-6 es el único reactor experimental que ofrece esta herramienta online en la región. El núcleo del RA-6 actualmente funciona con uranio de bajo enriquecimiento, proceso que se realizó en el marco de una iniciativa internacional para disminuir el uranio enriquecido en los reactores de investigación. Además, el proyecto propuso un aumento de potencia del reactor a 3 MW. Para ello se hicieron modificaciones estructurales y se incorporó nuevo instrumental. El nuevo RA-6 está operativo desde el año 2009.¡Feliz aniversario #RA6!?
— Comisión Nacional de Energía Atómica (@CNEA_Arg) October 26, 2021
El 26 de octubre de 1982 inaugurábamos el reactor de investigación RA6 ⚛ ubicado en nuestro #CentroAtómicoBariloche
? El RA6 es un reactor escuela que utilizamos para realizar ensayos, capacitaciones y para la formación de estudiantes del @IBalseiro pic.twitter.com/HXNSoYgZm6
En Argentina se comenzarán a aplicar terceras dosis de las vacunas contra el Covid-19
En Argentina se comenzarán a aplicar terceras dosis de las vacunas contra el Covid-19, según explicó hoy en conferencia de prensa la ministra de Salud, Carla Vizzotti.
Se destinarán a personas inmunodeprimidas mayores de tres años que hayan recibido el esquema primario con cualquiera de las vacunas disponibles y también a personas mayores de 50 que fueron inoculadas con la vacuna de Sinopharm, que son aproximadamente 1,6 millones en total. “A partir de los próximos días vamos a trabajar en la planificación y distribución en cada una de las provincias”, anunció. Vizzotti diferenció el concepto de las terceras dosis, que completan el esquema primario, de los refuerzos. Sobre estos últimos informó: “A partir de diciembre se va a empezar con el refuerzo. Vamos a comenzar por el personal de salud y a avanzar escalonadamente como fuimos avanzando con nuestra campaña de vacunación”. Asimismo, la ministra de Salud dio la noticia de que el Gobierno nacional trabajará con las jurisdicciones que están en nuestras fronteras para ofrecer dosis en esos puntos. Dijo que también tendrán la posibilidad de vacunarse los turistas que ingresen al país y que sean menores de 18 años, los únicos autorizados para arribar al territorio nacional sin estar inoculados. Incluso se le brindarán si lo desean a aquellas personas que todavía no se vacunaron y que lleguen a la Argentina por motivos de excepcionalidad. La funcionaria justificó esta última medida en que la Argentina tiene stock suficiente para “vacunar a todos los argentinos y argentinas, en todas las etapas de la vida”.Los factores que pueden retrasar el envejecimiento
«La máxima expectativa de vida de los humanos viene aumentando unos tres meses por año, desde mediados del siglo XIX»
Recientes investigaciones científicas indican que las modificaciones en la dieta, la actividad física y actitud mental pueden retrasar el proceso de envejecimiento y las enfermedades relacionadas con el avance de la edad, sin los riesgosos “biohacking” o reprogramaciones extremas, como las terapias de genes de eficacia no demostrada.
Un abordaje multidisciplinario de esas estrategias basadas en la evidencia “puede enderezar las cosas”, dice Valter Longo, bioquímico y director del Instituto de Longevidad de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad de Sur del California.
Pero el debate sigue siendo hasta qué punto puede extenderse la longevidad humana. Todos los seres humanos compartimos el 99,9% de nuestros genes. Eso explica por qué hasta los “súper-agers” —las personas nacidas con ínfimas diferencias genéticas que potencian la longevidad— casi nunca superan los 110 años de vida. (La supercentenaria francesa Jeanne Louise Calment fue un caso aparte y vivió hasta los 122 años, un récord que sigue vigente.)
Algunos animales superan holgadamente esa marca, señala Jan Vijg, genetista molecular de la Escuela de Medicina Albert Einstein. Los científicos conocen un solo método para que un humano viva 170 años, como las tortugas gigantes: convertirse en una tortuga gigante.
Pero algunos expertos creen probable que alguien de nuestra especie marque un nuevo récord antes de que termine este siglo. Los estadísticos han observado que en las personas muy ancianas se produce “una meseta de mortalidad”: aunque las chances de morir en cualquier momento aumentan con el paso de los años, esa posibilidad parece dejar de aumentar a partir de los 105 años. Superada esa meseta, cada año es básicamente como arrojar una moneda al aire: si sale “cara”, volveremos a cumplir años, y si sale “seca”,
Pero esa meseta de mortalidad es objeto de debate, porque si bien es cierto que el riesgo de morir se achata, eso no necesariamente implica que los supercentenarios actuales vivan más que los de antes. Susan Alberts, primatóloga de la Universidad de Duke, publicó un informe comparativo de la tasa de envejecimiento de los primates, incluido el humano. El informe revela que la máxima expectativa de vida de los humanos viene aumentando unos tres meses por año desde mediados del siglo XIX, pero que eso puede explicarse simplemente por la disminución de muertes en etapas más tempranas de la vida.
Alberts descubrió que la tasa de deterioro durante la vejez se ha mantenido igual, como en el resto de las especies animales. La investigadora también cree que la expectativa de vida máxima de los humanos puede seguir aumentando “si cada vez se evitan más muertes durante la juventud y mediana edad”, porque eso simplemente aumenta la cantidad de gente que llega a la vejez, y por lo tanto, que puede vivir realmente muchos años.
El tiempo dirá quién tenía razón respecto del lapso de vida de nuestra especie. Pero queda claro que ciertos estilos de vida hacen que las personas vivan más, incluso que los bendecidos por la genética. Los investigadores de Harvard descubrieron que los hábitos saludables agregan casi 15 años de expectativa de vida. “Y representa un ahorro de más de 100 mil millones de dólares en gastos en salud”, dice el biólogo David Sinclair, de la Universidad de Harvard.
En Estados Unidos, sin embargo, no todos pueden acceder a un estilo de vida saludable, y los norteamericanos de todas las franjas socioeconómicas se enferman y mueren antes que en otros países. En las zonas más ricas de Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de mortalidad de los menores de 65 años es más alta que en las zonas más pobres de Europa, según un estudio publicado en septiembre.
Los resultados de la investigación sobre la longevidad podrían contribuir a una mejor salud durante la vejez, con menos enfermedades y discapacidades relacionadas con la edad. Y lo más curioso es que muchos científicos creen que debido a factores evolutivos, cierta cantidad y tipo de estrés puede contribuir a un mejor envejecimiento. Como escribió Sinclair en Lifespan, su libro de 2019: “Nuestros genes no evolucionaron para una vida de mimos y comodidades. Y es probable que de vez en cuando ayude mucho un poco de estrés, para inducir la hormesis.”
La hormesis es un proceso en el que varios factores de estrés, como los relacionados con la dieta y el ejercicio, parecen activar genes que ralentizan el crecimiento y el envejecimiento celular.
Alimentos para «engañar» al cuerpo
Ese estrés bueno para la longevidad puede lograrse a través de los alimentos que comemos. En condiciones ideales, nuestros antepasados lograban un pico de energía y rendimiento con el consumo de carne roja rica en proteínas. Pero cuando las expediciones de caza fallaban y volvían sin ninguna presa, la gente recurría al consumo de plantas resistentes. Actualmente, si consumimos muchos vegetales, nuestro cuerpo infiere que hay escasez de proteína y se activan los genes de la longevidad. De hecho, y según el estudio de Harvard, esa dieta está asociada a una vida más larga. Tal vez no sea necesario volverse 100% vegetariano, pero para maximizar eso que los expertos en longevidad llaman “período de vida sana” (Healthy Life Expectancy, HALE, por sus siglas en inglés), al menos el 50% de la proteína debe provenir de fuentes vegetales, dice Longo, el experto en longevidad de la Universidad del Sur de California.
Longo aconseja que el resto de las proteínas provengan de pescados grasos de aguas frías, y moderar la ingesta de carbohidratos de almidón, como pastas y papas. La investigación también muestra que las personas mayores que consumen regularmente ese tipo de carbohidratos son más propensas al deterioro cognitivo. Es importante intentar reemplazarlos por legumbres o más vegetales, que contienen más fibra y minerales que los carbohidratos refinados, dice Kris Verburgh, gerontólogo nutricionista y autor de The Longevity Code.
Otra señal de escasez que parece activar los genes de la longevidad es la restricción de todos los alimentos, que según han demostrado varias décadas de estudios en animales, alarga la vida útil. Aunque el ayuno total con solo ingesta de agua durante varios días puede ser peligroso, se ha demostrado que las dietas que “simulan” el ayuno —planes a cinco días de mínima ingesta calórica que engañan al cuerpo haciéndole creer que está ayunando, pero que permiten algunos alimentos y nutrientes— son más seguras. Longo cree que estas dietas “desempeñarán un papel importante para llevar al máximo la longevidad”.
Ya hay investigaciones en marcha sobre varios regímenes de ayuno. En un estudio aún no publicado, Matt Kaeberlein, biogerontólogo de la Universidad de Washington, encontró evidencia limitada de que evitar la ingesta de alimentos durante períodos específicos del día, sin disminuir la ingesta diaria total de calorías, prolonga la vida útil de los ratones. Cuando se reducen las calorías, algunas cepas genéticas de ratones parecen beneficiarse, pero otras en realidad mueren más rápido. La restricción calórica “podría mejorar la longevidad en algunas personas y acortar la vida útil en otras”, advierte Kaeberlein.
“Hemos empezado a encontrar las fallas de algunas dietas extremas”, dijo Campisi, y agrega que el mejor enfoque “es la restricción dietaria sin desnutrición”. Los beneficios reales del ayuno, señala, podrían derivarse simplemente de la pérdida de peso que conlleva. “La obesidad es un importante factor de riesgo inflamatorio”, y la inflamación crónica de bajo grado puede acelerar el envejecimiento en un proceso conocido como inflammaging, el “envejecimiento inflamatorio”.
Sinclair come solo una vez al día, a la hora de la cena. “Es más importante cuándo se come que lo que se come”, dice Sinclair en referencia a los estudios en animales. “Es obvio que los ratones no son humanos, pero hay varias lecciones generales que podemos aprender de ellos.”
Ejercitarse, pero moderadamente
Algunos expertos dicen que el ejercicio físico también sirve para “simular” las situaciones estresantes que vivían nuestros antepasados, engañando a los genes para extender su “período de salud”. Pero moderadamente.
Una investigación de la Clínica Mayo publicada en agosto sugiere una cantidad óptima de ejercicio físico: las personas que practicaron deportes de 2,6 a 4,5 horas por semana desde la década de 1990 tuvieron un 40% menos de probabilidades de morir hasta el día de hoy que quienes hicieron ejercicio con menos frecuencia. La gimnasia “cardio” puede prolongar la longevidad, ya que favorece la multiplicación de las mitocondrias, las “centrales eléctricas” de las células. Campisi señala que la disfunción mitocondrial provoca inflamación en los humanos, y que cuando se dañan las mitocondrias en ratones, los animales mueren más rápido.
El entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT, por sus siglas en inglés) puede ser especialmente efectivo para aumentar la longevidad. El endocrinólogo K. Sreekumaran Nair, de la Clínica Mayo, descubrió que 12 semanas de HIIT revirtieron muchas diferencias relacionadas con la edad en la forma en que las personas mayores sintetizan proteínas, protegiendo así sus mitocondrias. El entrenamiento de fuerza también puede revertir parcialmente otros aspectos del envejecimiento.
Al igual que con el ayuno, no hay que excederse. “Algunos jóvenes quieren hacer demasiado de todo —dice Nair—. No hay evidencia de que ejercitarse más allá de cierto punto siga mejorando la función mitocondrial”. Estar en buena forma aeróbica puede reducir el riesgo de mortalidad, pero la investigación publicada en agosto por la Clínica Mayo sugiere un punto óptimo: ejercitarse más de 10 horas a la semana parece relacionado con una esperanza de vida más corta. Y existían investigaciones previas que vinculan el ejercicio extremo con ciertos problemas de salud, como el envejecimiento prematuro del corazón.
Nair sugiere hacer 35 minutos de HIIT tres días a la semana, dos días no consecutivos de entrenamiento de fuerza, enfocándose en los músculos centrales, brazos y piernas, con tres series para cada grupo muscular; y caminatas de 7000 a 10.000 pasos en los otros dos días de la semana. También recomienda intentar hacer al menos tres minutos de movimiento después de cada hora de estar sentado.
Pero no hay que olvidar que estos regímenes de dieta y ejercicio no pueden deshacer mágicamente toda una vida de errores. El estilo de vida de un joven “tendrá repercusiones durante toda su vida”, advierte Sinclair.
Dieta, ejercicio, ¿y después…?
Sinclair señaló otro potenciador de la longevidad: las relaciones amorosas a largo plazo. En un estudio realizado a lo largo de casi 80 años, los investigadores encontraron que el factor más importante para una vida larga y saludable era tener pareja estable. Lynne Charnay, una actriz de 96 años que todavía se sube al escenario, atribuye su longevidad a la felicidad conyugal, una dosis doble. “No tuve un marido fabuloso, ¡tuve dos!”, dice Charnay, y agrega que practicar regularmente boxeo con su entrenador personal también ayuda.
Otro factor benéfico: el optimismo. En 2019, la psicóloga Lewina Lee, de la Universidad de Boston, descubrió que unas de las constantes de los casos de longevidad excepcional es el optimismo. Y lo mejor es que el optimismo se puede cultivar con intervenciones concretar. “Si bien en un 25% el optimismo es hereditario, el resto responde a influencias del entorno”. Al menos en parte, eso podría explicar por qué las personas sumidas en la pobreza, con pocas razones para el optimismo, mueren mucho más jóvenes.
Pero las personas de bajos ingresos también tienen pocas posibilidades de acceder a una alimentación saludable y demás oportunidades antes mencionadas. Por eso los expertos en envejecimiento reclaman políticas que mejoren el acceso a un estilo de vida saludable, especialmente a medida que la ciencia descubre la forma en que el ejercicio, la nutrición y otras intervenciones antienvejecimiento pueden prometerles más años de salud a quienes pueden afrontarlos.
“En lo que respecta al estudio de la longevidad, todavía estamos en la época del biplano de los hermanos Wright”, dice Sinclair. “Estamos a la espera del 747 y del Concord, que ojalá lleguen en el transcurso de nuestras vidas.”
«La Niña» está de regreso: inviernos duros y grandes sequías en todo el mundo
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.
Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera (del Hemisferio Norte) de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.
“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022″, indicó la agencia.
- Temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
- Anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
- Anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.
Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.
“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.
¿Qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?
Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.
El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.
Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí. Esa agua fría es lo normal en la zona de la costa oriental de Sudamérica.
Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.
Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.
Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.
¿Cuáles son sus efectos?
Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.
Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.
Cómo afectará a América Latina
Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.
Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.
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Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.
Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.
La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.
En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.
En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.
La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018. El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.
Just in: A La Nina has developed and will extend through the 2nd winter in a row, according to NOAA's @NWSCPC.
— NOAA (@NOAA) October 14, 2021
What does that mean?
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