¿Reconversión o soberanía?
Para Adriana Serquis, científica a cargo de la CNEA, las discusiones deben ser urgentes ya que hay que “analizar las posibilidades concretas que hay de trabajar en un proyecto de mantenimiento más serio para poder reactivarla”. En esa línea, la funcionaria afirma que, si bien volver a producir agua pesada implicaría recuperar soberanía sobre la producción de energía nuclear, también está en la mesa la posibilidad de reconvertir la planta para generar urea. “La producción de urea es una de las posibilidades que se evalúa, para que una parte de la planta pueda reconvertirse y así tener otra unidad de negocios que permita ponerla en pie”, sostuvo. Y señaló: “Para eso se necesita una inversión grande y entonces hay que buscar un inversor que esté interesado en participar. Entiendo que la producción de urea es un buen negocio a nivel regional y mundial, lo que hace que se convierta en una alternativa para que evaluemos”. De avanzar ese proyecto, la Planta de Arroyito se sumaría a un rubro del que ya forman parte empresas como Profertil de Bahía Blanca e YPF.De todos modos, el proyecto de reactivarla y que vuelva a producir agua pesada sigue latente entre las posibilidades a estudiar. En términos generales, lo que pueda llegar a pasar será en concordancia con los ejes que se plantee la política nuclear de la Argentina de cara a los próximos años, pero la cantidad de cuestiones a analizar complejizan una decisión que, según Serquis, “no se toma de un día para otro”. —Hace unos días, un representante del gobierno neuquino dijo que el agua pesada ya no era tan necesaria en Argentina ni en el mundo. ¿Qué tan cierta es esa afirmación? —Es una cuestión mirada a medias, como ver el vaso medio lleno o medio vacío. Los datos objetivos indican que puede haber una reducción de plantas de uranio natural que requieren agua pesada. Pero las plantas existentes en Argentina, las cuales acaban de terminar con un proceso de extensión de su vida útil, pueden llegar a necesitar 500 toneladas de agua pesada para los próximos años, según un informe de Nucleoeléctrica Argentina. Y esa cifra no incluye la perspectiva de lo que puede implicar la construcción de una nueva central que es algo que me gustaría analizar.Serquis: «La producción de urea es una de las posibilidades que se evalúa»
—Hoy el agua pesada se importa y muchas de las cosas que el país deja de producir y sale a comprar al mercado externo en la mayoría de los casos terminan costando más. ¿Cómo es en este caso? —Hay cuestiones que tienen que ver con el precio y otras con la soberanía tecnológica del país que no son menores. Si no dependes de comprar al exterior en dólares y a esos dólares los traducís a pesos argentinos, cuando gastas en el país hay otro valor. No es lo mismo pensar que vas a gastar 10 dólares pero convertidos a pesos dentro del país que importarlos en el exterior, la cuestión no es tan sencilla como comparar dos valores. Reactivando la planta que tenemos quedamos protegidos ante cualquier problema geopolítico que pueda ocurrir porque ahora se puede importar a un valor no tan elevado, pero en unos años ese precio se puede incrementar. —Además de lo económico, reactivarla también tendría una significancia importante en términos de soberanía. —Si un país tiene todo el proceso completo de ciclo de combustible y tecnología energética propio podes garantizar también un crecimiento industrial que no es posible si dependes de importar al exterior. Personalmente me encantaría que se reactive, pero una cuestión son los deseos personales y otra las cuestiones reales.Serquis: «Reactivando la planta que tenemos quedamos protegidos ante cualquier problema geopolítico»



