Velas inflables gigantes para impulsar buques mercantes y bajar la contaminación

Tal vez quienes no están en el tema no tienen presente que la inmensa mayoría del comercio internacional se realiza por barco. Por eso, el transporte marítimo es uno de los sectores que más consumo de combustible fósil utiliza para impulsar sus enormes buques.

Con la mira puesta en reducir las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, existen diversas iniciativas que proponen sistemas híbridos que reduzcan el impacto en el medio ambiente. El fabricante francés de neumáticos Michelin ha presentado Wisamo, un llamativo prototipo que busca dotar de velas inflables a todo tipo de embarcaciones, desde enormes petroleros y barcos mercantes a embarcaciones deportivas y de ocio. El sistema, que proviene del acrónimo Wing Sail Mobility, es autónomo y está compuesto de una vela inflable y telescópica que se despliegan de forma automática para aprovechar el viento como fuente de propulsión sin costo alguno. De esta forma, Wisamo promete reducir de forma considerable el consumo de combustible de las embarcaciones, comparado con los buques que cuentan con un sistema tradicional de propulsión. A su vez, como cualquier sistema de velas, este prototipo puede orientarse para aprovechar al máximo el impulso del viento. El sistema de velas permitiría, se estima, reducir un 20 por ciento el consumo de combustible, y Michelin planea comenzará a probar en 2022 este prototipo en un buque mercante. Con un diseño distintivo, Michelin asegura que Wisamo está pensado para resistir las dudas condiciones meteorologicas de alta mar, como los fuertes vientos y las tormentas. En este tipo de situaciones, las velas inflables se pueden replegar sin problemas de forma rápida. A su vez, el mástil retrátil permite que los barcos puedan ingresar sin problemas a los puertos, además de pasar por debajo de puentes sin inconvenientes. Según su fabricante, el sistema de velas inflables permite mejorar la eficiencia de un motor de combustión de un barco hasta en un 20 por ciento. Michelin construyó un prototipo de vela de 100 metros cuadrados para realizar diversas pruebas y espera instalar este sistema en un buque mercante para 2022. Además de las velas inflables de Michelin, existen otras iniciativas de transporte sustentables como el velero Oceanbird de la firma sueca Wallenius Marine, que se propone cruzar el océano Atlántico con un prototipo que tiene un impacto ambiental mínimo, ya que promete reducir las emisiones en un 90 por ciento comparado con los actuales buques de carga.

Las opciones de energía nuclear, a la luz del derecho ambiental. El caso a favor del CAREM

El incremento en la demanda de energía a nivel mundial y el consiguiente aumento en la producción, junto con la necesidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, hacen que las inversiones en nuevas tecnologías energéticas libres de carbono sean en la actualidad más importantes que nunca. Este último aspecto adquiere notoria importancia para Argentina y los más de 120 países que han ratificado el Acuerdo de París de 2015 sobre los esfuerzos que realizan cada uno de ellos para combatir el calentamiento global. Y es relevante para el cumplimiento de varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que integran la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Una nueva tecnología prometedora son los reactores pequeños de agua ligera y de uranio levemente enriquecido, o Small Modular Reactors (SMR). Su tamaño, diseño modular, con tiempos de construcción reducidos y seguridad mejorada, entre otras características, los convierten en una fuente de energía potencialmente atractiva. Significan una reinvención de la energía nuclear, sin embargo, un elemento fundamental para evaluar su potencial de desarrollo futuro es su viabilidad económica en relación con otras fuentes de energía. Es cierto que la capacidad de producción de electricidad de un SMR (el Carem comercial en estudio generaría entre 100 y 120 MW) es mucho menor que los modelos que China o Rusia ofrecen construir en la Argentina (1.200 MW, en cada caso), pero la reinvención de la energía nuclear implica repensar su aplicación donde, en vez de una o dos grandes centrales nucleoeléctricas, quizás se deban evaluar módulos de 8 0 10 reactores Carem instalados cerca de zonas de altos consumos y baja población. Características de la inversión Los proyectos nucleares tienen un horizonte de análisis muy extenso, donde la inversión inicial es muy elevada y, como el plazo de construcción y puesta en marcha es de al menos siete años, el capital recién se empieza a pagar al primer año de generación eléctrica. Esto implica un largo período de maduración y recupero de la inversión. Si se analiza la estructura de costos del megavatio nuclear se observa un peso relativo muy fuerte de los costos de capital. Por eso, es indispensable el acceso al financiamiento a tasas bajas. Generalmente los proyectos nucleares son pocos, pero de gran envergadura: grandes costos hundidos en su inicio, plazo de construcción prologando (7 años, contra 3 años promedio de otras opciones) y largo período de maduración y recupero de la inversión. Pero, por otro lado, los costos de operación y mantenimiento y de combustible son bajos. Con lo cual, su viabilidad va a estar determinada por el acceso al crédito y por la obtención de una baja tasa de interés para repagar el capital. Al tratarse de proyectos financiados por transferencias del Tesoro nacional, están atados a las decisiones de la administración nacional en materia presupuestaria, los giros de partidas públicas y los vaivenes de las cuentas públicas. La métrica más común para evaluar la viabilidad económica de un sistema de energía es el costo nivelado de la electricidad (LCOE, por sus siglas en inglés) a lo largo de la vida útil del proyecto y permite comparaciones entre tecnologías de producción de energía con diferentes costos de capital, operación, combustible y otros, así como diferentes niveles de energía producida y horizontes operativos. Hasta la fecha existe una incertidumbre sustancial con respecto a estos costos de capital para los SMR y, como resultado, la consiguiente incertidumbre sobre su viabilidad económica en relación con otras fuentes de energía. Ventaja comparativa Con el fin de reducir esta incertidumbre, si se observa la simplificación del diseño de los pequeños reactores, la reducción de los componentes, la modularidad, y otras características del diseño SMR, todo ello da como resultado ahorros significativos en los costos básicos generales, comparándolos con los grandes reactores de potencia. Por lo tanto, tienen el potencial de ser económicamente competitivos con otras fuentes de energía y, al mismo tiempo, producir beneficios significativos en términos de reducción de las emisiones de carbono en las instalaciones generadoras de energía. Un modelo para observar es el finlandés, en donde muchos de los proyectos nucleares se impulsan mediante cooperativas o “mankalas” donde los socios se hacen cargo de los costos y obtienen la electricidad de manera proporcional a su participación accionaria. La cooperativa no persigue un beneficio económico, sino que el objeto es producir energía a precios accesibles para los socios. La empresa finlandesa TVO, la mayor productora de electricidad en su país, es un consorcio conformado por empresas de diversas actividades (muchas vinculadas a la producción de pasta de celulosa para papel) y más de 100 municipios que son dueños en parte de la energía que produce la central nuclear finlandesa de Olkiluoto. Las industrias con alta demanda de capacidad energética lo necesitan, y los usuarios residenciales se benefician por los menores precios y el suministro constante. Por otro lado, para generar 1.000 MW de energía eléctrica, un reactor SMR requeriría menos del 1% del área de ocupación de tierra que necesitan para generar esa misma potencia las energías renovables tales como la de biomasa, eólica, solar e hidroeléctrica. Inmediatamente surge la posibilidad de maximizar las oportunidades para otros usos beneficiosos de esos espacios “libres” como por ejemplo la mayor cantidad de tierra para la protección de hábitats críticos de flora y fauna, para viviendas y la recreación de las personas, o incluso por el mero valor estético. En el caso de la energía eólica concretamente, se evitarían los tipos de infraestructura física que podrían alterar los patrones de las aves migratorias o los ciclos de vida de los organismos que habitan en el fondo del océano. El modelo SMR en Argentina Corría 1984 cuando el proyecto Carem 25 fue expuesto por primera vez en un congreso de la industria nuclear celebrado en Perú, como alternativa a las grandes y muy costosas centrales nucleares de potencia, y ante la necesidad de encontrar una opción diversa al gas natural. En ese entonces, una pequeña delegación de la Dirección de Centrales Nucleares de la CNEA presentó como precedente del Carem a un reactor alemán, el Otto Hahn, de 38 MW, instalado en la cubierta de un barco carguero de igual nombre que, entre 1970 y 1972, logró navegar más de 460.000 km. sin recargar combustible, utilizando únicamente como propulsor 22 kg. de uranio. En dicho viaje se transportaba fosfatos fertilizantes, otras cargas a granel y pocos pasajeros. Una curiosidad: Otto Hahn fue Premio Nobel en 1944 por haber descubierto la fisión del uranio y del torio y tuvo como discípulo al radioquímico Walter Seelmann Eggebert, quien vivió en Argentina entre 1949 y 1955, desarrollando parte de su profesión en la recién creada Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Una de sus tareas fue elaborar, junto a varios ingenieros nucleares de la institución, los primeros esbozos de un reactor nuclear de tipo modular. En 2011 se inicia, en el predio de Complejo Nuclear Atucha, ubicado en Lima (Provincia de Buenos Aires), la excavación del pozo para los cimientos para instalar el primer SMR argentino, pero es recién en 2014 cuando empieza la obra civil propiamente dicha. En 2016 el plan nuclear argentino, incluido el proyecto Carem, sufrió una paralización muy importante por falta de presupuesto. En la actualidad, la administración nacional ratificó el carácter de proyecto estratégico del desarrollo del sector y la construcción del primer reactor Carem, pero la pandemia impuso postergaciones que dilatan el proceso de construcción. Allí se levanta la primera central nuclear diseñada enteramente en Argentina, con un concepto modular que implica que la mayor parte de los equipos y componentes se construyen en talleres de empresas nacionales bajo altos estándares de calidad internacional, facilitando así dicho proceso y acortando los tiempos de montaje, con la posibilidad de localizar un grupo de reactores en un solo sitio. Hasta agosto 2020, con el 60% de la obra civil culminada, la Comisión Nacional de Energía Atómica era la responsable del control de los materiales y de la construcción de dicha obra. A partir de esa fecha la construcción del Carem 25 continúa con Nucleoeléctrica Argentina S.A. como contratista. Esta central pertenece al segmento de reactores modulares de baja y media potencia (SMR, por sus siglas en inglés), y es una variante de los llamados PWR (Pressurized Water Reactor, o reactores de agua presurizada), que representan la mayoría de los reactores nucleares en operación en el mundo. Pero su diseño e ingeniería presentan aspectos de construcción, operación y mantenimiento mucho más simplificado que los grandes reactores. El Carem consiste en un reactor integrado, con un único recipiente de presión, donde los sistemas de seguridad son pasivos, ya que se accionan automáticamente por las leyes de la física y sin necesidad de alimentación eléctrica, y no se utilizan bombas para la circulación del líquido refrigerante. Su mayor proyección, con una generación de 32 MW, es la de abastecer de energía a poblaciones de hasta 120.000 habitantes alejadas de los grandes centros urbanos o la de proveer a polos fabriles con alto consumo de electricidad. Esto permitiría la aparición de redes potencialmente independientes al Sistema Interconectado Nacional, con implicancias económicas aún no determinadas por encontrarse en etapa de desarrollo. Además, ofrecerá otras prestaciones, como la desalinización del agua, convirtiéndola en agua potable, o la provisión de vapor para usos industriales. El requerimiento por parte de la provincia de Formosa para albergar al primer de los reactores comerciales del Carem trajo discusiones y pedidos de información por parte del Paraguay. Con la futura instalación de este sistema la provincia puede acceder al mapa nuclear nacional con acuerdos para la construcción de un centro de medicina nuclear y la nueva planta de procesamiento de dióxido de uranio, Dioxitek (actualmente en Córdoba), además de mejoras en la salud pública y en el desarrollo tecnológico regional. La energía nuclear provoca pasiones encontradas, pero, al final del día, toda la responsabilidad de promover y sostener la actividad nuclear recae sobre el gobierno de turno con el riesgo de que el que continúe no haga lo mismo. Queda entonces formularse la obligada pregunta: ¿Conviene optar por tecnologías desconocidas para técnicos y profesionales nacionales, como son las que ofrecen aplicar China (Hualong One) y Rusia (VVER-1000) en la Argentina, cuando se puede desarrollar un modelo de generación federal con tecnología nacional?

Laura Canale Abogada especializada en derecho ambiental

Nota de AgendAR: Notamos que la abogada Canale se refiere al prototipo del CAREM, de 32MWe, como si se tratara de la central comercial. Supusimos que nuestros lectores se encargarían de subrayar el equívoco. Y efectivamente, el ingeniero nuclear Carlos Gil Posadas, de la Gerencia CAREM de la CNEA, nos escribe lo siguiente: «La central CAREM comercial fue diseñada con 4 módulos de 120 MWe para generar, como mínimo, 480 MWe. No es una central de 120 MWe ni otra aún más chica, y por una cuestión de costos. El costo por kW instalado es bastante más caro para un CAREM de 120 que para uno de 480, y lo mismo el LCOE. «Canale dice: ‘Su mayor proyección (la del CAREM) con una generación de 32 MW es la de abastecer a poblaciones de hasta 120.000 habitantes alejadas de los grandes centros urbanos». Esto es impracticable por el costo del kW instalado. «El reactor de 32 MWe es un prototipo para testear la tecnología, nada más. Hay que tener un diseño estandarizado para bajar costos». Nos interesa la opinión de Gil Posadas porque trabajó dos décadas en el programa nuclear de Sudáfrica, país periférico como el nuestro pero -también como el nuestro- con un importante desarrollo propio de tecnología nuclear. Gil Posadas se puede imaginar un módulo de 120 MW del CAREM trabajando aislado de la red eléctrica en un sitio inaccesible pero de alta demanda eléctrica, como una industria electrointensiva, pero cree que el producto estándar es un reactor mediano de 4 módulos, conectado a la red nacional, y compitiendo mano a mano con todo otro tipo de máquinas (desde parques eólicos a otras centrales nucleares) por el costo nivelado de la electricidad, y ganándoles por goleada por la seguridad operativa, la disponibilidad 24×7, la bajísima huella de carbono, el escaso impacto paisajístico, etc. El target del CAREM -y coincidimos con Gil Posadas- no es un producto extraordinario para ubicaciones extraordinarias. Puede serlo, por supuesto. Pero básicamente es un producto innovador, mejor, más barato, más fácil de terminarse rápido y más seguro en ubicaciones comunes. Lo interesante de tener un prototipo tan chico, de 32 MWe, y un diseño industrial de 4 módulos que comparten 2 turbinas, es que la decisión final sobre qué se lleva cada cliente la tendrá cada cliente. No es una oferta rígida. Pero es una oferta industrial. El director del Organismo Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas es el Dr. Rafael Grossi, argentino, y le tiene mucha fe al proyecto. Nos acaba de escribir: «Si ponen el prototipo a funcionar, tienen 4 o 5 clientes en una semana». Añade: «Lo sé porque siento y escucho la demanda de muchos países en desarrollo por un reactor así».

La economía post pandemia, el bitcoin y las burbujas

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Aníbal Kohan es egresado del Nacional Buenos Aires, graduado en Economía Política de la Universidad Nacional de Buenos Aires, autor de «¡A LAS CALLES! UNA HISTORIA DE LOS MOVIMIENTOS PIQUETEROS Y CACEROLEROS DE LOS ’90 AL 2002«, y también músico y cantautor, en su grupo Santa Revuelta. Y esas son sólo algunas de sus aficiones. A través de un amigo común, nos hizo llegar esta nota a principios de febrero. Pero por esas cosas que pasan en los portales (¿gremlins?) quedó archivada en algún disco rígido. Creemos que este accidente aumenta el interés del artículo, porque más de 4 meses después, vemos algunas de sus predicciones en marcha. Eso sí, no estamos seguros de una de ellas: que la burbuja de las criptomonedas se pinche por completo, si es que lo hace. Por razones que comentamos en otra nota reciente.

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«PANDEMIA Y MÁS ALLÁ, LA INUNDACIÓN Alerta de burbujas y de su estallido en la postpandemia. Pero tal vez de la madre de todas las burbujas. El 10 de este mes, Cristina Criddle, especialista en TICs de BBC News, advirtió que “la minería de Bitcoins” (aclaraciones, después) hoy consume más electricidad que la Argentina. Y efectivamente, su gráfico indica que los complejos sistemas de verificación de esa divisa virtual acaban de superar los alrededor de 120 Teravatios/hora que consume la Argentina, y ahora sigue creciendo: si Bitcoin fuera un país, dentro de unos días estará bebiéndose entero el equivalente del consumo eléctrico de Noruega, y luego el de Ucrania. ¿Qué descalabros podrá dejar el estallido de esta burbuja, en la postpandemia? Bitcoin es un caso extremo de otras burbujas, básicamente bursátiles pero incluso inmobiliarias, que se van inflando a contramano de la recesión casi mundial (China se siente exceptuada de todo bajón). Los economistas prestamos atención a lo que se mueve a contracorriente de bienes y servicios reales, o sea: dinero, activos de refugio de valor, etc. En una caída casi vertical de la economía real, lo que se debe es pisar el acelerador del gasto público y de la emisión monetaria –o sea de la depreciación de dinero y bonos– para generar trabajo, desprenderse de los billetes, y consumir e invertir. Esto hoy lo hace –por fuerza ahorcan- hasta los gobiernos más conservadores y enemigos de la emisión. Pero la actual depresión económica ha sido causada por una pandemia mundial, agravada por distintas e intermitentes cuarentenas. Y a diferencia de otras ocasiones, la enorme emisión de los gobiernos en 2020 fue poco keynesiana: no estuvo destinada a que la gente trabaje, consuma e invierta más, sino a lo contrario: a que se quede en casa y minimice contagios y muertes. Para la lógica económica, eso es pisar a fondo el acelerador pero a la vez clavar frenos. Pero la lógica económica es parte y no toda la lógica de una sociedad, que en este caso ha priorizado criterios sanitarios. Con el dinero recién impreso, y equivalentes de IFEs y ATPs criollos, distintos gobiernos pagaron bienes y servicios “esenciales” de la parte de la sociedad que se mantuvo trabajando. Pero quienes dentro de esta parte ahorraron, no tienen cómo dar salida a ese dinero en turismo, viajes, teatros, restoranes… ni reinvertir en emprendimientos inmediatos. El dinero es un gran invento para mediar en intercambio de bienes y servicios. Funciona como una buena llave francesa en un taller mecánico: algo inespecífico para usar en casi todo. Y es no sólo esperable sino bueno que ese instrumento se desgaste en su trabajo: Keynes veía bien una inflación anual del 5%. No objetaba en absoluto el depreciar la herramienta de intercambio, aunque teniendo cortos a los financistas para que, precisamente, no fabricaran burbujas alcistas con, luego, corridas bajistas. Sin embargo en los países que han debido emitir mucho, la gente ahora está queriendo escaparle al dinero, previendo acertadamente inflaciones fuertes. En EEUU, Trump imprimió cantidades inéditas de dólares (en vano, al menos según sus intereses). Le pasó lo mismo que a la parva de dólares inyectada por Macri en nuestro país vía endeudamiento: tampoco logró su reelección. La consecuente devaluación yanqui está en marcha, ya causó aumentos de precios internacionales de los granos. Peor aún, cuando termine la pandemia, además de restartear su economía interna con inflación, el sistema financiero estadounidense desparramará cientos de miles de millones de dólares por el mundo. Aunque Biden es más afín que Trump al sector financiero, es poco probable que inicialmente aumente las tasas de interés, porque eso dificultaría la recuperación y el “empleo pleno” (desocupación inferior al 4%), una de sus metas explícitas. De hecho los republicanos ya lo atacan por prometer otra ola de subsidios a parados para que se sigan quedando en sus casas: los muertos acusan a los degollados. Son buenas noticias para Latinoamérica que contará, si aprovecha, con más dólares para insumos industriales; y para Argentina, que renegociará deuda a tasas bajas en una moneda depreciada. Sí, estimados, convendrá alargar las negociaciones con el FMI. Habrá dólares que permitan revalorizar el mercado inmobiliario, en caída desde 2018, e incluso más de un tonto confundirá esa crecida con flotación y venderá antes de tiempo. Esperemos que no esté en el poder un gobierno argentino que, nuevamente, re–endeude y dilapide el arribo de divisas, sea como lluvia o sólo llovizna, en fugas y turismo exterior. Quienes hoy tienen dólares sobrantes en EEUU están locos por gastarlos antes de que la emisión se traslade a precios. Pero mientras la pandemia dure no pueden. Eso origina comportamientos frenéticos, como las burbujas actuales a contramano de la economía real en Wall Street. Por eso también se reactivaron las criptomonedas. Prometí aclarar por qué la criptomoneda fundadora, el Bitcoin, gasta tanta energía eléctrica. Michel Rauchs, investigador del The Cambridge Centre for Alternative Finance, dependiente de la Universidad de Cambridge, lo explica como algo tecnológicamente inmodificable: La llamada “minería” del Bitcoin usa computadoras, generalmente especializadas, conectadas a la red de esta criptomoneda. Su finalidad: verificar mediante cuestionarios y adivinanzas que las compraventas de Bitcoins las hagan personas reales. Es un obstáculo a quienes quieran piratear en su favor las actas de transacción. Eso genera una profesión: los “mineros” reciben pequeñas comisiones ocasionales en Bitcoins, en lo que se describe como una lotería. Para aumentar sus ingresos por minería, hay gente que llena hangares enteros de computadoras conectadas a la red Bitcoin 24×7, completando los cuestionarios de verificación. El equipo de finanzas alternativas de la Universidad de Cambridge, usando distintas eficiencias de “minado” y un precio promedio nivelado de 5 centavos de dólar por kilovatio hora, llegó a la conclusión de que estos hangares consumen tanta electricidad como la Argentina, y contando. Rauchs prevé más consumo, y por ende quema de combustibles fósiles para sostenerlo, y denuesta de tipos como Elon Musk, el dueño de Tesla Motors, quien milita a favor –dice- de la economía real y contra –también dice- del recalentamiento climático. Musk valorizó el Bitcoin de tres modos: recomendándolo por Twitter como inversión apalancada, comprando U$ 1500 millones y aceptándolo como pago por sus autos eléctricos. Detrás de los millones de inversores que corren adonde los guíe este tecnogurú New Age, se ve una búsqueda desesperada de compraventa de esas entelequias: toma de ganancias de unos a costa de pérdidas de otros, porque por el momento nadie puede revalorizar con solidez sus activos reales. El toquillo comprado por Musk sigue subiendo sin techo aparente. Aclaraciones: no se trata de un problema de “capitalismo” en general. Se trata de un sector “esencial” valorizado que debe sostener a otro sector “no esencial”, y éste último resulta económicamente un lastre. La arrogancia de “el campo argentino” en esta época, en la que un cultivador de hortalizas resulta más esencial que un equipo de mecánicos aeronáuticos, es parte de ese paquete. Por eso Alberto Fernández debió recular con amargura su pretensión de no exportar el 28% del maíz, algo que hubiera evitado la actual suba en carnes de pollo y cerdo. En los ’60 el dictador Juan Carlos Onganía, jamás cuestionado por la Sociedad Rural Argentina, atajó el precio interno de la carne vacuna poniendo cupo a su exportación. Nadie chistó. Tras la pandemia ¿qué ruta seguirán los saldos de dinero hoy ocioso? Turismo -> aerolíneas y hoteles, gastronomía en primer lugar; seguidos por espectáculos y producciones artísticas, más las ramas industriales que esas actividades traccionan: transportes de personas, autopartes, combustibles, video, sonido, etc. Habrá reactivación en forma porque los salarios reales han caído, la inflación forzará a invertir y los gobiernos no querrán inicialmente contenerla, deseosos de reducir el desempleo y la pobreza. Las inflaciones serán efecto posterior e inevitable de las cuarentenas. Todos los gobiernos, sin importar de qué persuasión económica, emiten alegremente y dejan crecer rampas bursátiles o las mucho más impresentables criptomonedas. Estas burbujas no pueden no estallar. Cuando suceda, los neoliberales hoy destronados acusarán a quienes no son de su lana de haber desmanejado la economía, cuando sencillamente, a veces bien, a veces mal, sencillamente mitigaban el impacto de la pandemia, como todo el planeta. No faltarán quienes les crean.

Aníbal Kohan

Wall Street Journal «América del Sur es ahora el foco global de la pandemia»

Según el diario estadounidense The Wall Street Journal, la tasa de decesos diarios en Suramérica excede ocho veces a la tasa mundial. La región ya es de hecho el foco más importante de la pandemia.

Un informe elaborado por ese diario afirma que, de los 10 países con más alta taza de defunciones diarias por el coronavirus, 7 están en esta región. Entre los 12 países en los que está dividida políticamente la región meridional de América suman 970.722 decesos por la pandemia, más de un cuarto de los registrados a nivel mundial (3.868.790, según la Universidad Johns Hopkins). En cuanto a los casos registrados, los 31.615.256 de las 12 naciones suramericanas representan un poco más de la quinta parte con respecto a la cifra global (178.635.836). Según el diario estadounidense, la tasa de decesos diarios en Suramérica excede ocho veces a la mundial. En todo el continente se cuentan hasta la fecha 70.815.310 infecciones y 1.861.798 defunciones, de acuerdo con las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las muertes en Brasil, Argentina, Colombia y Paraguay

En Brasil, que el 20 de junio sobrepasó la cifra de los 500.000 decesos y en el que en promedio mueren cerca de 2.000 personas por día, se dan -según The Wall Street Journal– cinco veces más defunciones diarias por COVID-19 que en India, país que hace algunas semanas acaparaba los titulares. Al presidente brasileño, Jair Bolsonaro, no le hizo mucha gracia este lunes que la prensa le preguntara por las 500.000 víctimas mortales que ha dejado el virus en su país y espetó un «lamento todas las muertes». Brasil roza ya los 18 millones de casos de COVID-19, tras sumar 39.903 contagios en las últimas 24 horas, informaron ayer lunes fuentes oficiales. Otro de los datos sobresalientes que entrega The Wall Street Journal en su informe es que Argentina y Colombia, con cerca de 95 millones de habitantes sumados, están superando en tres veces los decesos cada 24 horas en toda África. En Argentina, donde el Gobierno del peronista Alberto Fernández ha tenido que implementar duras restricciones después de que el 27 de mayo se presentaran 41.080 casos, registró la semana anterior un promedio de 529 muertes diarias. Por su parte, en Colombia, donde ya se rebasaron los 100.000 decesos, los siete días anteriores arrojaron una media trágica de 594 defunciones, según la Universidad Johns Hopkins. El artículo del principal diario financiero mundial también detalla que Paraguay, con cerca de 7 millones de habitantes, 406.220 casos y 11.633 decesos por el coronavirus, registra 19 veces más muertes per cápita diariamente que Estados Unidos, lo que lo hace el número uno a nivel mundial en esa estadística. Este lunes, las autoridades paraguayas comenzaron la vacunación de las personas adultas de más de 50 años, en una nueva extensión de una campaña de inmunización que busca alcanzar a 4,7 millones de habitantes. Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos, que se aseguró una cantidad enorme de vacunas de diferentes laboratorios para inocular a su población contra el COVID-19, donará más de 14 millones de dosis a una veintena de países de Latinoamérica y el Caribe, la mayoría a través del mecanismo COVAX de la OMS. Esas dosis llegarán a Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Ecuador, Guatemala, Honduras, Haití, Perú, Paraguay, Panamá, Uruguay y otros países de la Comunidad del Caribe (CARICOM). En tanto, la falta de planificación y de orden estaría conspirando en contra de la vacunación en Venezuela, país al que algunas organizaciones y expertos señalan de poco transparente en cuanto a las cifras que otorga sobre el impacto del coronavirus. El director de la ONG Médicos Unidos de Venezuela (MUV), Jorge Lorenzo, denunció que hay una «anarquía» en la programación de la vacunación contra el COVID-19. (Hemos reproducido la versión en castellano por la agencia alemana Deutsche Welle del original en inglés. Sólo agregamos que nos llama la atención que se omitiera mencionar la situación en Chile. Donde, pese a una importante campaña de vacunación, la pandemia también golpea con fuerza).

Llegan dosis de AstraZeneca y Sinopharm y el ritmo de la vacunación se mantiene

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Ayer lunes 21 a las 9:50 arribaron al aeropuerto de Ezeiza 1.139.000 vacunas AstraZeneca en un Boeing 767, de Latam Cargo Colombia. El principio activo había sido producido por la empresa mAbxience en la provincia de Buenos Aires. El proceso de envasado final de este lote se hizo en la planta AMRI de Albuquerque, EE.UU.

Con este cargamento, nuestro país ya recibió 21.806.145 dosis de las distintas vacunas contra la Covid-19 desde diciembre. Además, esta prevista la llegade desde China entre hoy y mañana de otros dos millones de dosis de la vacuna del laboratorio Sinopharm transportadas en dos vuelos especiales de Aerolíneas Argentinas y en otro vuelo comercial de Qatar Airways. Hasta el domingo, Argentina había recibido un total de 20.677.145 vacunas, distribuidas de la siguiente manera, según laboratorio y componente: 9.415.745 corresponden a Sputnik V (7.875.585 del componente 1 y 1.540.160 del componente 2) 4.737.400 AstraZeneca (principio producido por Mabxience en la Argentina) 4.000.000 Sinopharm 1.944.000 AstraZeneca (mecanismo COVAX) 580.000 AstraZeneca (Covishield)

Costos ambientales de la energía solar

Nicolás Deza aclara que el trabajo fue difundido por Harvard Business Review, y puede consultarse (el original, en inglés) aquí. Atención: Esta breve nota no es un cuestionamiento de AgendAR a la energía solar. Lo que hemos hecho con insistencia es recordar que, por su misma naturaleza, no puede ser la única fuente de energía en ningún sitio: depende de la presencia del sol; necesita otra fuente «de base», que pueda aportar sin interrupciones a la red. Por lo menos, hasta que sea posible almacenar electricidad en forma mucho más eficiente que con las baterías o los otros métodos actuales. Entonces, esta nota es un recordatorio de un hecho básico, pero que se omite en mucha literatura promocional: todas las fuentes de energía, incluso las renovables, tienen costos ambientales. Que deben ser tenidos en cuenta al planificar. No hay magia.

Habla Martín Guzmán sobre inflación e impuestos

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«Están dadas las condiciones para que, con algunos vaivenes, la inflación se vaya reduciendo». Bajo la consigna «Tranquilizar la economía» (y a los empresarios), el ministro de Economía, Martín Guzmán, habló con los representantes más influyentes del sector empresarial del país, con un discurso fiel a su estilo conciliador.

(El título que elegimos en AgendAR puede parecer demasiado corto y general. Después de todo, una parte muy importante de la tarea de nuestro ministro de Economía es hablar con gobiernos, instituciones, acreedores e inversores del exterior. Pero, tal vez por eso mismo, en los últimos meses le quedó poco tiempo para explicar sus políticas entre nosotros. Es cierto que en esta ocasión el tema principal de su discurso fue la inflación, que no es el único tema de una política económica. Ni siquiera el principal. PERO, es el problema que, si no se soluciona o al menos controla, termina derrotando a cualquier política económica. Reproducimos entonces este resumen -hecho por una periodista bien predispuesta hacia el ministro, de una charla que dio ante directivos del Consejo Interamericano de Comercio y Producción y de la Unión Industrial Argentina, es decir, los empresarios más poderosos de Argentina.)

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El ministro planteó la visión del Gobierno sobre las problemáticas de la macroeconomía e invitó elegantemente a los empresarios a ser parte de la estrategia contra la suba de precios. Fue durante su participación como orador del evento organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP). El encuentro generó especial expectativa por dos puntos centrales: por un lado, lo organizaba la entidad empresaria que encabeza el flamante presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, que se manifestó públicamente en contra de muchas medidas vinculadas a la política antiinflacionaria. Además, la disertación fue horas antes de que se conociera el dato de inflación de mayo, que terminó siendo de 3,3%, un nivel aún alto pero desacelerándole con respecto a los últimos meses.
En un recorrido por los principales temas de la agenda económica, el «profesional notable en términos académicos cuyos antecedentes le dan prestigio a todo el país» (de acuerdo a la presentación de Funes de Rioja) realizó un punto aparte para hablar de la inflación. Recordó que había anticipado que el índice de precios de marzo iba a ser el más alto, pero que iba a ir bajando «y eso ocurrió», aunque admitió que «todavía estamos en niveles por encima de lo que consideramos que macroeconómicamente factible». Atribuyó este fenómeno a la remarcación de precios que tienen más que ver con las expectativas de inflación que con la evolución real de las variables macroeconómicas, como por ejemplo la brecha cambiaria, que con una reducción de 150 a 70 desde octubre hasta hoy, redujo también las expectativas devaluatorias. Guzmán sostuvo que la inflación es un fenómeno multicausal que no se resuelve únicamente con política monetaria e hizo foco en cómo la inercia inflacionaria dificulta el ancla de los precios: «Desde el punto de vista macroeconómico podemos definir un sendero consistente de desinflación. Es decir, explicar cómo generar determinado nivel de divisas para resolver la política cambiaria, o bien la hoja de ruta para atacar la parte fiscal», explicó, para agregar que » las expectativas y la formación de precios sobre la base de ellas son importantes. Ahí se necesita un consenso colectivo. Si remarcamos precios en función de expectativas que no van, es posible que terminemos en un sendero muy alto que no le hace bien a nadie». Después remarcó la conducción responsable por parte de los sindicatos en este punto, y convocó a los empresarios a participar de ese comportamiento: «Acá la cooperación entre todos los actores de la economía, incluyéndolos a ustedes, es fundamental«.

La pregunta recurrente

Una de las preguntas y comentarios más recurrentes en este tipo de eventos con público empresario tiene que ver con la reducción de impuestos. Y esta no fue la excepción: «No es nuestra idea un país de impuestos bajos y gasto público bajo«, sentenció para reforzar una idea que marcó durante toda la charla, de aumentar el gasto público en términos reales y reducir el déficit aprovechando el aumento de la recaudación por la recuperación de la actividad y los cambios que se hicieron en términos tributarios . Para justificar esta idea, se remontó a tiempos del gobierno de Mauricio Macri, que llevó a cabo una política de reforma económica bajo la premisa de que, al expandirse la oferta, iba a generar un sendero virtuoso, que tuvo un resultado negativo. Aseguró que el Gobierno está implementando políticas para consolidar un crecimiento económico sostenido y que, pese a la pandemia y a los efectos de crisis económica que estalló en 2018, «con nosotros la industria está creciendo y con el gobierno anterior se achicó. La reforma impositiva resultó en un debilitamiento del Estado y la macroeconomía toda». Planteó su visión del Estado con un rol no solamente en la estabilidad macroeconómica, sino en generar condiciones propicias para el desarrollo de la actividad privada. «Sin industria no hay futuro. Queremos que inviertan«, aseguró al destacar que el sector es fundamental para la recuperación económica y que, para ello, se está trabajando sobre «la estabilidad macroeconómica, reglas de juego que den previsibilidad y que el Estado tenga un rol desde la política productiva que genere condiciones virtuosas para un crecimiento de la oferta en general». “Hay una tarea colectiva de afianzarnos en un rumbo concreto. Tenemos claro cuál es el rumbo para tranquilizar la economía. Va más allá de construir condiciones de estabilidad macro. Tiene que ver con tener una estructura macroeconómica capaz de generar trabajo, agregar valor en la economía y poder generar divisas para sostener el crecimiento del mercado interno y transitar el sendero de crecimiento sostenible, sustentable e inclusivo”. De esta forma terminó su exposición el ministro al aire libre para respetar los protocolos, al lado de Funes de Rioja y frente a Javier Bolzico de Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), Ivan Szczech de la Cámara Argentina de la Construcción, Adelmo Gabbi de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Nicolás Pino de la Sociedad Rural Argentina, Mario Grinman la Cámara Argentina de Comercio y Servicio, y Luis Betnaza y Miguel Angel Rodriguez por la Unión Industrial Argentina.

Un estudio de la UBA indica que el telmisartan puede reducir en un 81% riesgo de muerte por covid

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Un nuevo tratamiento contra COVID-19 ha demostrado que puede reducir hasta un 81% el riesgo de muerte en pacientes hospitalizados y bajar drásticamente los días de internación. Se trata de un estudio original, realizado por investigadores e investigadoras de la UBA, que aplica una droga normalmente utilizada para tratar la hipertensión.

Una de las principales causas de fallecimiento en pacientes internados con COVID-19 es el ataque inflamatorio que el virus desencadena en el sistema respiratorio. Un estudio realizado por investigadores e investigadoras de la Universidad de Buenos Aires, en pacientes internados del Hospital de Clínicas, y del Hospital Español, ha implementado un tratamiento que podría frenar ese ataque, y reducir de forma importante la mortalidad. Los resultados del trabajo fueron publicados en la prestigiosa revista científica EClinicalMedicine, editada por The Lancet. Allí se detalla el tratamiento experimental, que llevaron adelante profesionales de la Facultad de Medicina de la UBA, entre 162 personas mayores de 18 años internadas por COVID-19. Los resultados son alentadores, ya que se logró reducir los días de internación a casi la mitad, así como disminuir la mortalidad en un 81 por ciento. Desinflamando al virus En el estudio se administró una droga normalmente utilizada para corregir la hipertensión, que es el telmisartan. Esta droga se administró a pacientes internados en dosis mucho más altas de las que suelen recibir los hipertensos, y bajo estricto control médico. El resultado fue que se logró contrarrestar el ataque inflamatorio que, a veces genera la infección del SARS-CoV-2, virus que causa la enfermedad COVID-19. El virus ingresa a nuestro organismo a través de las vías respiratorias. Una vez allí, se vale de su proteína Spike para unirse a una enzima que se encuentra en las células de las mucosas conocida como angiotensina. Pero, el que se adose a la angiotensina tiene un efecto secundario que puede desencadenar el ataque inflamatorio que sufren algunos pacientes de COVID-19. El virus impide que la enzima trabaje de forma normal, trabajo que consiste en degradarse desde la angiotensina II a otra llamada 1-7. Esta última es un vasodilatador natural, y por ello es el blanco de la droga telmisartan, que se suele recetar a quienes sufren de hipertensión arterial. Este bloqueo que hace el virus sobre la enzima genera una acumulación de la angiotensina II, que inflama, a la vez que baja la concentración de la 1-7, que desinflama. Si los niveles de angiotensina II suben en los pulmones, por culpa del virus, se desencadena un proceso inflamatorio en cascada que termina en una deficiencia respiratoria grave o síndrome respiratorio agudo severo. Tratamiento experimental El equipo de investigadores hipotetizó que, valiéndose de una droga que pudiese bloquear los receptores de la angiotensina, podrían evitar los efectos inflamatorios de esta enzima. Así fue que encararon un ensayo clínico eligiendo la herramienta más adecuada, que es el telmisartan, con el dosaje más efectivo, que es uno más alto que el que suelen recibir los hipertensos que toman medicamentos con esa droga. El ensayo clínico se realizó a fines de 2020 en 162 pacientes de COVID-19 internados en el Hospital de Clínicas José de San Martín, de la UBA, y en el Hospital Español. A las personas, todos mayores de 18 años, que aceptaron formar parte del ensayo, se los dividió en dos grupos. Uno de los grupos recibió telmisartan dos veces al día, y el otro fue atendido de forma normal. Para el día 5 ya se habían reducido los niveles de inflamación en el grupo tratado con telmisartan, y para el día 8 la reducción ya era mayor. Pero, lo más promisorio fue que, entre quienes recibieron la droga, el tiempo de internación se redujo a 9 días, frente a los 15 o más del grupo de control. A la vez, se redujo la necesidad de oxígeno, y las probabilidades de fallecimiento cayeron en un 81 por ciento. Si bien se trata de un estudio preliminar, los buenos resultados y el hecho de que no se hayan registrado efectos adversos relacionados con el telmisartan, avalan el que se puedan realizar estudios de mayor alcance para certificar el valor terapéutico de este tratamiento. Este estudio clínico es parte de una investigación mayor que los investigadores e investigadoras de la UBA vienen realizando desde mediados del año pasado, en aras de buscar un tratamiento contra COVID-19 con una droga como el telmisartan, de producción barata, y que se fabrica en casi todo el mundo, nuestro país incluido. El trabajo fue llevado adelante por el cardiólogo Mariano Duarte, jefe del área de Hipertensión del Hospital de Clínicas; el patólogo Facundo Pelorosso; la docente de la UBA Liliana Nicolosi, directora médica del Hospital Español; y liderado por el reconocido farmacólogo Rodolfo Rothlin, profesor titular e investigador de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Las evidencias que ha aportado este estudio no sólo brindan pruebas para un tratamiento promisorio, sino que han permitido comprobar el protagonismo del llamado sistema renina-angiotensina en el ataque inflamatorio, que suele terminar en una deficiencia respiratoria grave. La droga telmisartan, económica y fácil de conseguir en casi cualquier país del mundo, promete ser una buena herramienta en el tratamiento de los pacientes internados por COVID-19. Se necesitarán más estudios, igualmente, para confirmar los resultados, y definir el valor terapéutico de este tratamiento para seguir luchando contra la pandemia.

Aún no hay vacunas autorizadas para un tercio de la población argentina: los menores de 18 años

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Esa franja etaria tiene poca letalidad cuando se contagia, pero es numerosa y su vacunación será clave para alcanzar la «inmunidad de rebaño» frente al covid.

Casi un tercio de la población argentina es menor a los 18 años, según la proyección poblacional por grupos etarios elaborada por el INDEC. Esa población concentra, según un reporte del Ministerio de Salud con información hasta mediados de abril, el 9,7% de los casos confirmados de CoVid-19: uno de cada diez positivos son de niños, niñas o adolescentes, aunque entre ellos la tasa de letalidad sea mucho menor que entre los adultos. Mientras que, en promedio, la tasa de letalidad a nivel país -es decir, la proporción de muertes respecto del total de casos- se ubica en el 2%, entre los menores de 18 años es del 0,07%. Son, sin embargo y por su importancia proporcional en el total de la población, suman al porcentaje mínimo que debe estar inmunizado para vencer la pandemia. Pero ninguna de las tres vacunas que ahora mismo se aplican en Argentina está autorizada para ese sector de la población por la ANMAT. Sólo la Sinopharm ha sido aprobada en China, el país en el que fue desarrollada: hace menos de una semana se anunció que será usada para quienes tienen entre 3 y 17 años, aunque todavía no hay una fecha estipulada para que eso ocurra. También, en los primeros días días de junio se anunció que los Emiratos Árabes Unidos llevarían a cabo un ensayo con esa vacuna Sinopharm en personas de entre 6 y 17 años. En cuanto a la vacuna Sputnik V, según declaró ante los medios Alexander Gintsburg, director del Instituto Gamaleya, los resultados de los ensayos con esa fórmula en personas de menos de 18 años no estarían disponibles antes de fin de año. A la vez, la vacuna de AstraZeneca empezó a probarse en febrero en niños y adolescentes de entre 6 y 17 años en el Reino Unido, pero en abril el ensayo se pausó tras el reporte de casos de trombosis en algunos adultos jóvenes vacunados con esa fórmula. Por otro lado, el laboratorio Bharat, de la India, es el que produce la vacuna Covaxin: el gobierno bonaerense, según anunció Axel Kicillof, aspira a acceder a 10 millones de dosis a través de un convenio. Ese fabricante empezó hace algunos días un ensayo en niños y adolescentes de 2 a 17 años y los resultados se esperan en el último trimestre de 2021. El laboratorio Pfizer, cuyas vacunas no están por ahora disponibles en la Argentina aunque están abiertas las negociaciones con el Poder Ejecutivo, fue autorizado en mayo por las autoridades sanitarias de Estados Unidos primero y por las de Europa después para que su vacuna se aplique a mayores de 12 años. Con ese antecedente -y esa vacuna en su haber- es que Uruguay empezó a vacunar a su población de entre 12 y 17 años hace algunos días: fue el primer país latinoamericano en inocular a ese rango etario. Chile, que cuenta con vacunas Pfizer y Sinovac, también autorizada en China para mayores de tres años, tiene previsto empezar a inocular a los mayores de 12 años en estos días. El uso de la vacuna en menores de 18 años -que ocurre no sólo en Uruguay, Chile, Estados Unidos y algunos países de Europa, sino también en Israel y Canadá- es una medida que desalentó a mediados de mayo la Organización Mundial de la Salud: en ese momento, la organización global instó a los países con vacunas disponibles para esa población a que las donen al fondo Covax, de forma de procurar un acceso menos desigual a la vacunación a nivel global. En la Argentina a este aspecto se le prestó poca atención, ante la necesidad de vacunar primero a los grupos de riesgo y la escasez de vacunas. Pero ahora han empezado a llegar en cantidades abundantes; inclusive, nuestro país ya forma parte de la cadena de producción en dos casos. El Ministerio de Salud y la ANMAT deben encarar la vacunación de los adolescentes, y, en un plazo no muy lejano, la de los lniños.

Hoy martes 22 el presidente reúne a la cadena de la carne. Expectativas negativas de los empresarios

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Ayer domingo 20 de junio venció la resolución que restringía la exportación de carne vacuna y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, confirmó que mañama martes se anunciará una reapertura parcial de las exportaciones de carne, junto a un Plan Ganadero para aumentar la producción. Sin embargo, desde las entidades que agrupan a los empresarios del sector afirman que no bajarán los precios en la góndola, ni aumentará la producción.

Para mañana a las 12:30 el presidente Alberto Fernández convocó en Casa de Gobierno a los distintos actores de la cadena cárnica para mantener una reunión donde se debatirán ideas y medidas puntuales y, luego habrá un anuncio de reapertura parcial de exportaciones, junto a un «Plan Ganadero». «El martes plantearemos un plan integral que le permita a la Argentina salir del estancamiento de muchas décadas en la producción de carnes, mientras la población siguió subiendo. Si queremos seguir comiendo carne bovina, que es un bien muy apreciado por los argentinos, y además aumentar exportaciones que es un objetivo deseable, tenemos que sí o sí aumentar la producción», dijo Kulfas en un reportaje radial. De acuerdo a los detalles que brindó el funcionario sobre el nuevo esquema de exportación de carne se prohibirá la venta al exterior de los cortes populares como vacío, matambre y asado, con el objetivo de garantizar el abastecimiento y que bajen los precios y, para el total de exportaciones habrá cupos que podrían estar en torno al 50%, aunque no confirmó la cifra. «El objetivo es garantizar que exista un abastecimiento mayor del mercado interno, con un esquema que permita garantizar mayor presencia en el mismo», indicó el Ministro de Producción. Por otra parte, confirmó que el martes se anunciarán nuevas medidas sobre la producción como «algunos Incentivos fiscales y créditos blandos para que los productores inviertan en algunas tecnologías, mejoren pasturas, e incentivos para aumentar el tamaño promedio de los animales que van a faena». Los cupos durarían en principio por dos meses y a los 30 días se revisaría la situación de los precios de la hacienda en el Mercado de Liniers y en los mostradores de las carnicerías. Desde el sector productor, Carlos Achetoni, presidente de la Federación Agraria (FAA), aseguró: «Un plan de financiamiento con baja de precios al punto de dejar los precios de la hacienda por debajo de los costos de producción, no va a ser un impulso a la producción» y agregó: «Habrá bajas de precio de la hacienda, pero no de la carne en las góndolas». Desde el sector de feedlots, Juan Eiras confirmó que la Cámara de Feedlots estará presente en la reunión, pero esperarán a leer las nuevas condiciones para opinar. De todos modos, adelantó que una apertura parcial es negativa. Por su parte, Miguel Schiariti, representante de los comerciantes dijo: «No va a tener impacto sobre los precios. Lo que no entiende el Gobierno es que los aumentos tienen que ver con la inflación y no con un capricho, por lo que cerrar las exportaciones a China no lo solucionará». Sobre el posible Plan Ganadero aclaró: «No es del Gobierno, sino parte de la ley del Consejo Agroindustrial. Para mí es una manera de versear». Por último, desde el sector frigorífico explicaron que la reapertura con restricciones «tiene efectos similares el cese de exportación. Esperemos que las medidas de impulso tengan el debido presupuesto y correcciones impositivas».