El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), registró una fuerte contracción en febrero. Según datos oficiales, la economía experimentó una baja del 2,6% en comparación con enero, su mayor retroceso mensual desestacionalizado desde diciembre de 2023
En la comparación interanual, la economía sufrió una retracción del 3,2% en febrero respecto al mismo mes de 2025, según el INDEC. Con estos resultados, febrero marcó la cuarta caída consecutiva de la actividad económica.
El acumulado del primer bimestre (enero-febrero) mostró una contracción del 3,6%, siempre de acuerdo con el INDEC.
La contracción económica de febrero afectó a la mayoría de los rubros. Los sectores con mayores caídas interanuales fueron Construcción (-19,1%), Intermediación Financiera (-12,1%) e Industria Manufacturera (-8,4%). La Unión Industrial Argentina (UIA) reportó una baja industrial del 6,8% interanual. El Comercio Mayorista, Minorista y Reparaciones también mostró un descenso del 5,5%.
En contraste, algunos sectores registraron crecimiento. Pesca (+31,6%), Explotación de Minas y Canteras (+11,7%), Electricidad, Gas y Agua (+7,6%), y Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura (+5,5%) fueron los de mayor expansión. El segmento agroexportador subió un 8,4%.
Durante más de 25 años, el Jardín Sonrisitas enseñó las primeras letras a los niños de Villa del Cerro, un barrio portuario de clase trabajadora en la capital de Uruguay. En diciembre, el querido jardín de infantes cerró sus puertas: uno de los tres centros infantiles que dejaron de operar en el barrio en los últimos tres años.
Hoy, las persianas del edificio están bajadas y los juegos del patio están apilados a un lado. La razón es sencilla, dijo Catalina Clara, de 38 años, cuya hija de seis años fue una de las últimas cuatro alumnas: “Hay poca natalidad.”
De hecho, el año pasado nacieron en Uruguay apenas unos 29.000 bebés, una cifra que cayó desde los 49.000 de hace una década y que alcanza mínimos no vistos desde el siglo XIX. Las muertes superan a los nacimientos desde hace seis años consecutivos. A medida que la cantidad de niños en edad escolar disminuye, se proyecta que otros 80 colegios privados del Gran Montevideo cerrarán antes de 2030. Incluso en los que aún permanecen abiertos, muchos perciben que está comenzando una nueva era. “Para nosotros los latinos, la familia grande tiene una connotación positiva”, dijo Ignacio Cassi, director del prestigioso Colegio Seminario de Montevideo, cuyo alumnado se ha reducido un 10% en cinco años. “Es difícil no leerlo con nostalgia.”
Uruguay no está solo: América Latina atraviesa los primeros días de una transformación demográfica histórica que parece destinada a reconfigurar la política, los negocios, las comunidades y nuestro estilo de vida por las próximas décadas.
Las estadísticas apenas comienzan a captar el impacto. Según datos de la ONU, la tasa de fecundidad en América Latina es ahora de 1,8 hijos por mujer: una caída desde los seis de 1950, y por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. Si las tendencias actuales se mantienen, para el 2100 las poblaciones nacionales disminuirán en un tercio en Chile y Uruguay, en una cuarta parte en Brasil y en un quinto en la Argentina.
América del Norte, Europa y partes de Asia han experimentado tendencias similares desde la década de 2010. Pero en América Latina, la caída se ha acelerado más allá de las estimaciones, lo que presiona a los responsables de políticas públicas a calibrar el impacto en todo: desde los impuestos y las pensiones hasta el futuro crecimiento económico.
Alumnos de la escuela técnica EEST Nro 1 de Esteban Echeverría
Increíblemente, Chile tiene ahora una tasa de natalidad más baja que la de Japón. Censos recientes arrojaron poblaciones significativamente menores a las esperadas por las autoridades en Brasil (203 millones, y no 213 millones) y Chile (18,5 millones, y no 20 millones). La encuesta de Paraguay de 2022 llegó a un total de apenas 6,1 millones, y no 7,5 millones: una quinta parte menos de lo que se había asumido. “Esto obligará prácticamente a diseñar un nuevo Paraguay”, declaró desconcertado el ministro de Economía a periodistas.
Dado que la esperanza de vida también ha ido aumentando a medida que las tasas de natalidad caen, América Latina hoy envejece más rápido que cualquier otra región del mundo. En 1980, apenas el 5% de la población tenía más de 65 años. Esa cifra se ha duplicado desde entonces y llegará a 25% en 2050. “Esto traerá consecuencias enormes”, dijo Luis Rosero-Bixby, veterano demógrafo y fundador del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica. “Representa cambios profundos en varios aspectos de la sociedad.”
Llamémosla la Marea Plateada: un cambio político y económico de alcance e impacto incluso mayor que la llamada Marea Rosa de gobiernos de izquierda que transformó la región a comienzos del siglo. Mientras la Marea Rosa dependía de condiciones externas pasajeras —el ascenso de China, los precios de materias primas a la alza—, la pirámide poblacional cada vez más envejecida del continente refleja tendencias que parecen haber llegado para quedarse.
Sin embargo, donde algunos ven una crisis, otros ven una oportunidad. Las empresas están invirtiendo en áreas de crecimiento futuras como el turismo accesible, las residencias de ancianos y la robótica, parte de una llamada “economía plateada” que se proyecta que más que duplique su tamaño en América Latina hasta alcanzar unos $650.000 millones en 2033. Y muchas personas ven a las familias más pequeñas no como una emergencia nacional, sino como un camino hacia una vida más plena y sostenible.
Estudiantes de octavo grado toman apuntes durante una clase de geografía en la escuela pública Nueva Asunción, en Chaco-i, Paraguay, el 20 de agosto de 2024Jorge Saenz – AP
De hecho, si la región se prepara ahora, es posible que pueda envejecer con gracia, según Cristina Querubín, consultora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que examina los debates en torno a la transición demográfica de América Latina.
“Hasta cierto punto es un cambio inevitable”, dijo Querubín. “El verdadero desafío es cómo respondemos a estos cambios, y cómo nuestras sociedades pueden envejecer con mayor dignidad.”
Los millones que faltan
Ya sea que se vea la tendencia como algo positivo o negativo, todos coinciden en que se trata de un cambio mayor para una región que alguna vez se enorgulleció de tener bebés, y muchos.
Cuando Gabriel García Márquez aceptó el Premio Nobel de Literatura en 1982, estimó que América Latina había vivido en los once años anteriores cinco guerras, 17 golpes de Estado, 120.000 desapariciones forzadas, 200.000 víctimas de conflictos y represión, 4 millones de exiliados y 20 millones de muertes infantiles. “Sin embargo”, le dijo el autor colombiano a la Academia Sueca, “frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida.”
Mujeres asisten a una marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer, en el Centro Histórico de la ciudad de Quito, capital de Ecuador, el 8 de marzo de 2026[e]RICARDO LANDETA – XinHua
De hecho, la región vivió una “explosión demográfica” en el siglo XX, dijo Rosero-Bixby, el veterano demógrafo. Entre 1900 y 2000, los habitantes del continente se multiplicaron por nueve —más del doble del promedio mundial— pasando de 60 millones a 520 millones. Muy lejos del sensual Caribe de las novelas de García Márquez, la canción folclórica uruguaya Gurusito capturó el optimismo tenaz de los padres a la sombra de la Guerra Fría: “Y aunque nazcas pobre te traigo también / Se precisan niños para amanecer.”
¿Por qué ha cambiado tanto la América Latina de hoy? Parte de la respuesta se remonta a décadas atrás. La curva descendente más pronunciada se produjo entre 1960 y 1990, cuando los latinoamericanos se trasladaron a las ciudades y empezaron a usar anticonceptivos. Las campañas de vacunación, la mejora del saneamiento y una mejor nutrición también redujeron drásticamente la mortalidad infantil y aumentaron la esperanza de vida. Un niño nacido en la región a mediados del siglo pasado difícilmente vivía más de 50 años; uno nacido hoy probablemente llegará a los 76 años.
El aumento de la asistencia de las niñas a la escuela secundaria, que ahora supera el 90% en América Latina, también ayudó a las mujeres a posponer la maternidad y a tener familias más pequeñas. Ediltrudis Noguera, una ceramista del pueblo paraguayo de Tobatí, vio cómo su madre luchaba para mantener a 15 hijos vendiendo ollas artesanales. Ella se casó más tarde y limitó su propia familia a ocho. “Fue mi decisión”, dijo Noguera, de 60 años. “Mi marido tuvo que aceptar.”
Pero es el descenso cada vez más marcado de las tasas de natalidad desde la década de 2010, y una aparente caída libre desde la pandemia de COVID-19, lo que ha alarmado a algunos responsables de políticas y dividido a los científicos sociales sobre las causas potenciales.
Una pareja empuja un carrito con comida frente a la Universidad de La HabanaYAMIL LAGE – AFP
El hecho de que la matrícula universitaria casi se haya triplicado, pasando del 23 % de la población en edad universitaria en 2000 al 58 % en 2023 —a medida que países como Brasil, Perú, Argentina y Chile abrieron campus más accesibles para estudiantes de clase trabajadora— parece haber ampliado los horizontes de muchos jóvenes más allá de la crianza de los hijos. “Se podría decir que es una especie de moda, de desear ahora familias muy pequeñas, o no tener hijos”, dijo Rosero-Bixby.
Algunos analistas señalan que las tasas de natalidad cayeron en picada alrededor del mismo momento en que los teléfonos inteligentes se extendieron por la región hace más de una década. América Latina tiene algunas de las tasas más altas de uso de redes sociales del mundo; los brasileños, por ejemplo, pasan en promedio más de tres horas y media al día en plataformas como Instagram y WhatsApp. “Nuestros hijos están siendo educados por pantallas”, dijo Alfonso Tolosa, padre de dos hijos de Colonia, en el oeste de Uruguay. “Para tener una familia, hay que salir y socializar.”
Los cambios en las políticas también influyeron. Desde 2005, Uruguay ha reducido a más de la mitad las altísimas tasas de embarazo adolescente mediante la ampliación de la educación sexual, el acceso al aborto y los servicios de planificación familiar, incluidos implantes subdérmicos gratuitos para las niñas vulnerables y las que acaban de dar a luz. “La análisis que hacemos las feministas es que es positivo que las adolescentes están descubriendo su sexualidad sin embarazos forzados”, dijo Tamara Abracinskas de MYSU, una ONG feminista. “Siempre hacemos el chiste como si fueran a extinguir los uruguayos, que no es algo que vaya a pasar.”
Rodrigo Villaverde, un profesor de literatura de 31 años, solía trabajar en el Colegio Los Vascos, un colegio de Montevideo fundado en 1867 que cerró sus puertas en enero. Quizás paradójicamente, dijo que él y su novia no tienen planes de tener hijos: en parte para perseguir sus propias ambiciones y, en parte, porque no le gustan los niños. Y el panorama global, añadió, “no llama mucho a procrear.”
¿Sin hijos por elección?
América Latina alberga versiones especialmente pronunciadas de varias otras tendencias que deprimen las tasas de natalidad en todo el mundo, desde el alto costo de vida hasta la incertidumbre del trabajo informal, pasando por las preocupaciones sobre el cambio climático y la delincuencia.
Para Fernando Cañete y Nadia Gómez, la paternidad se siente como una perspectiva imposible e incluso aterradora. La pareja, ambos de 34 años, vive en un apartamento de dos habitaciones con sus tres gatos en el centro de Asunción, la capital de Paraguay. Sus ingresos —ella trabaja en comunicaciones, él es arquitecto— cubren el alquiler, pero dejan poco margen para ahorrar. “Tenemos que básicamente ganar la lotería de onda para pensar en el compromiso de largo plazo que sería tener hijos”, dijo Gómez. “¿Será que nos vamos a jubilar?”.
Una mujer yace afuera del centro de detención Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana, en Caracas, Venezuela, el 14 de febrero de 2026Ariana Cubillos – AP
Según la pareja, los niños ya no pueden andar por las calles, sino que requieren supervisión constante y actividades extracurriculares costosas. Sumado a su angustia: las temperaturas ahora superan regularmente los 40 °C en verano, provocando frecuentes apagones. “¿Podríamos pensar cómodamente en traer un niño, niña o niñe al mundo”, preguntó Gómez, “cuando nosotros mismos estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático?” Cañete admitió sentir cierto fatalismo respecto a los trastornos tecnológicos y al capitalismo en general: “A veces deseo que la humanidad se extinguiera.”
Para quienes sí desean perpetuar nuestra especie, encontrar cuidadores confiables y carreras puede resultar difícil. La migración rural-urbana ha trastocado la tradición latinoamericana de los hogares multigeneracionales, lo que significa que los abuelos a menudo están demasiado lejos para ejercer como cuidadores gratuitos. Las mujeres latinoamericanas realizan el doble de trabajo de cuidados no remunerado y doméstico que los hombres, lo que hace que la maternidad resulte menos atractiva.
Marcha de sindicatos y simpatizantes de la oposición contra el gobierno del presidente Javier Milei, en Buenos Aires, Argentina, el 11 de febrero de 2026Rodrigo Abd – AP
Los políticos han intentado abordar el problema, con resultados desiguales. El expresidente chileno Gabriel Boric —que el año pasado publicó una foto sonriente con su hija de seis semanas, con la barba manchada de leche regurgitada— se ganó el reconocimiento durante su mandato 2022-26 por reducir la jornada laboral, ampliar las opciones de teletrabajo para los padres y fortalecer el Sistema Nacional de Cuidados de Chile. Autodescrito como feminista, también aprobó reformas que permiten al Estado recuperar la pensión alimenticia impagada de las cuentas bancarias y pensiones de los deudores para ayudar a las madres solteras.
Su sucesor, José Antonio Kast, también ha calificado la caída de la natalidad como una prioridad “urgente” pero está a punto de adoptar un enfoque diferente. Padre católico de nueve hijos y abierto opositor al aborto, Kast ha advertido que “ya no habrá Chile” a menos que nazcan más bebés de no inmigrantes. Sus propuestas incluyen otorgar a las madres pagos únicos en efectivo de $2000.
Los críticos dicen que esas políticas no funcionarán sin mejorar los niveles de vida. “No es que las mujeres no quieran tener hijos”, dijo Thiare Pérez, de 34 años, una organizadora comunitaria y madre de dos hijos de Lo Hermida, un extenso barrio informal de Santiago, la capital. “El propio sistema ha precarizado tanto la vida de criar con dignidad que se vuelve cada vez más difícil”, argumentó. Y le molestó cómo la sociedad ha pasado de demonizar a las madres de clase trabajadora por tener demasiados hijos a reprenderlas por tener muy pocos.
Las preocupaciones por la delincuencia también pueden influir en las decisiones de una región que representa alrededor del 30% de los homicidios mundiales, a pesar de contar con apenas el 8% de la población mundial. Casi uno de cada cinco latinoamericanos considera que la delincuencia es el problema más importante que enfrenta su país, con porcentajes más altos en Ecuador, Chile y Uruguay.
Velas y flores rodean la imagen de Debanhi Escobar en una manifestación en Ciudad de México, el 22 de abril de 2022
Matías Morales, de 28 años, que ayuda a gestionar la tienda de conveniencia de su familia en el Villa del Cerro de Montevideo, contrastó su vida sin hijos con la de sus abuelos, que llegaron como refugiados de Armenia y criaron a seis hijos. Cada uno formó su propia familia. Pero el cierre de la última planta frigorífica del barrio en 1989, seguido de crisis económicas y las secuelas del COVID-19, abrió las puertas a las bandas de narcotraficantes. Morales ha sido asaltado a punta de pistola; la pareja de su madre ha recibido un disparo.
“Ahora los valores de la sociedad son otros… La narcocultura se expandío”, dijo Morales. “Nadie piensa en tener un niño.”
La crisis que de avecina
Sea cuales sean los factores subyacentes, no cabe duda de que el acelerado avance de América Latina hacia una edad mediana de 40 años para 2050 —frente a los 18 de 1950 y los 31 de hoy— tendrá consecuencias de largo alcance para los mercados laborales, las economías y los sistemas de atención. La proporción de la población en edad de trabajar alcanzará su punto máximo alrededor de 2040, antes de disminuir, lo que plantea espinosas preguntas sobre quién pagará la jubilación. Y a medida que aumentan las tasas de dependencia, las pensiones ya se han convertido en un campo de batalla central en la política latinoamericana.
En Chile, años de manifestaciones por los pagos insuficientes de las administradoras privadas de pensiones se convirtieron en la columna vertebral del estallido social de 2019, que sacudió la política durante más de medio decenio. El año anterior en Nicaragua, las protestas contra una propuesta de recorte del 5% a las pensiones desencadenaron una violenta represión del régimen Ortega-Murillo que dejó cientos de muertos. La reforma previsional de Jair Bolsonaro en 2019 provocó una huelga general en 189 ciudades brasileñas, y es poco probable que haya resuelto el problema de manera duradera. Mientras la motosierra de Javier Milei se cierne sobre los derechos de los jubilados en Argentina —ya habiendo cercenado los medicamentos gratuitos para los retirados— las nubes de gas lacrimógeno se han convertido en un elemento habitual en las calles alrededor del Congreso en Buenos Aires.
Juguetes repartidos por toda la plaza 20 de julio en protesta por la violencia contra los niños en Bogotá, Colombia, el 22 de noviembre de 2022
Las edades de jubilación siguen siendo llamativamente bajas en algunas profesiones: 60 años para los funcionarios civiles en Barbados, 58 años para los docentes en Paraguay, y alrededor de 55 años para algunos policías en Brasil. Los trabajadores de la estatal petrolera mexicana PEMEX y los soldados de la República Dominicana pueden jubilarse a los cincuenta y pocos años, según los años cotizados. Pero los intentos de elevar los umbrales suelen resultar una criptonita política, exponiendo a los legisladores a acusaciones de querer que la gente se muera trabajando. Se está extendiendo una táctica de protesta emotiva: manifestantes que exhiben y queman ataúdes de utilería.
Para el tercio de los adultos mayores latinoamericanos que no tienen pensión ni ingresos en absoluto —y ellos para quienes sus beneficios se ven erosionados por la inflación— esas disputas pueden parecer abstractas. Claudio Maraviglio, de la Unión de Trabajadores Jubilados en Lucha de Argentina, dijo que el poder adquisitivo de los jubilados se ha desmoronado desde 2013, en parte debido a los congelamientos impuestos por la administración de Milei. “Los jubilados estamos muy mal”, dijo Maraviglio, de 76 años, un profesor de economía jubilado. “Hay gente enferma, viviendo en la calle, y quitándose la vida.”
Manifestantes antigubernamentales en Caracas, Venezuela, el 1 de julio de 2017
Las sociedades que envejecen también reconfigurarán las industrias y los mercados laborales de América Latina. La agricultura y la salud ya enfrentan escasez de personal, y el trabajo de cuidados probablemente sea el siguiente sector afectado. Los cuidados de larga duración podrían requerir un gasto público cercano al 5% del PIB para 2035, en particular a medida que cada vez menos mujeres estén dispuestas a asumir las tareas de cuidados no remuneradas en el hogar.
Los empleadores podrían recurrir a extranjeros: en Costa Rica, los nicaragüenses ya representan el 16% de la fuerza laboral. Pero sin esfuerzos para integrar a los migrantes —como la regularización masiva en Colombia de 2 millones de venezolanos indocumentados en 2021— su contribución a las redes de seguridad social y a la renovación demográfica a largo plazo será limitada. En última instancia, argumentó Querubín, “los países van a necesitar más productividad, y políticas que dejen que la gente sea más activa por más tiempo.”
Un mundo en el que uno de cada cuatro latinoamericanos sea adulto mayor tendrá consecuencias mayores para las economías. Según un informe reciente del McKinsey Global Institute, el dividendo demográfico ha sumado en promedio un 0,5% de crecimiento al PIB per cápita en América Latina y el Caribe cada año desde 1997. Pero en el próximo cuarto de siglo, esta contribución caerá a cero. El PIB real per cápita de México, por ejemplo, será $2.600 menor en 2050 que lo que habría sido si su pirámide poblacional se hubiera mantenido estable. Eso representa una enorme pérdida de prosperidad para una región cuyas economías han crecido apenas un 1,5% anual desde 2015.
“El principal desafío para América Latina es que la región envejecerá antes de enriquecerse”, dijo Ernesto Revilla, economista jefe para América Latina en Citigroup.
Después de diez días de protestas contra el presidente de Haití, el país más pobre de América Latina intenta salir adelante, pero sus desafíos son cada vez mayoresReuters
La innovación tecnológica —incluida la inteligencia artificial— podría impulsar la productividad, permitir a los adultos mayores trabajar a tiempo parcial desde casa y compensar parte de estos vientos en contra. Otras medidas de bienestar y calidad de vida podrían, entretanto, mejorar: quienes tienen más de 60 años tienden a reportar niveles de felicidad más altos. Pero en términos crudos de PIB, el impacto negativo difícilmente puede edulcorarse. “La combinación de bajo crecimiento y mayores presiones fiscales”, añadió Revilla, “definitivamente no es buena para América Latina.”
Jubilados radicales, criminales que envejecen
El panorama es más difuso en cuanto a lo que el envejecimiento de América Latina significa para su famosa política pendular. La experiencia de Europa, Asia y América del Norte sugiere que las personas se vuelven más conservadoras con la edad. Si esto se cumple, el reciente giro a la derecha de la región podría afianzarse.
A medida que los recursos fiscales se reducen y dado que la participación electoral suele ser mayor entre los votantes de mayor edad, incluso podría imaginarse el surgimiento de populistas de la tercera edad: cerrando escuelas y gravando a los trabajadores jóvenes ya agobiados para financiar pensiones de lujo y patrullas vecinales contra el ruido. “Podemos esperar que la política se vuelva más populista”, dijo Revilla. El creciente bloque de votantes de mayor edad “exigirá una mayor proporción de recursos destinados a sus preocupaciones, como trasladar recursos de la educación a las pensiones, del futuro al presente.”
Sin embargo, otros esperan menos cambios. Habiendo marchado en primera línea de los levantamientos de protesta en Bogotá, Quito y Santiago, los millennials y la Generación Z de hoy es una generación “bastante progresista”, argumentó Irma Arriagada, socióloga chilena. “Creo que algunos [de estos] valores se van a mantener.”
Podrían surgir coaliciones intergeneracionales sorprendentes. Las manifestaciones chilenas de 2019 vieron marchar juntos a estudiantes, activistas indígenas y jubilados. Cuando la policía reprimió a los pensionistas que protestaban contra las medidas de austeridad de Milei el año pasado, barras bravas de Boca Juniors y River Plate se sumaron a la refriega portando carteles con una cita de Diego Maradona: “Hay que ser muy cagón [cobarde] para no defender a los jubilados.”
Soldados ecuatorianos vigilan a los reclusos en la Penitenciaría del Litoral, la prisión más grande del país, ubicada en GuayaquilGetty Images
La federación de jubilados de Uruguay, llamada ONAJPU, marcha regularmente para exigir aumentos a la pensión básica estatal de 20.500 pesos ($510) al mes, vivienda social para personas mayores sin hogar y precios más bajos de los medicamentos. “Nuestro eje es la pelea por la jubilación digna”, explicó la secretaria general Estela Ovelar, una señora de 70 años de cabello plateado. Aunque Uruguay tiene uno de los estados de bienestar más generosos de América Latina, dijo que “falta más.”
Nuestro eje es la pelea por la jubilación digna”
— Estela Ovelar, secretaria general de ONAJPU, la federación uruguaya de jubilados
El envejecimiento también podría reconfigurar los debates de política pública en direcciones inusuales. Pedro Bordaberry, senador conservador de Uruguay, ha llamado a un “shock inmigratorio” para compensar la caída de la natalidad. “Uruguay es un país de inmigrantes: somos hijos de los barcos”, dijo. Hoy, cree que su nación, famosamente estable, tiene otra “gran posibilidad” para atraer a jóvenes profesionales de otros países.
La transformación del crimen organizado aumenta la complejidad para enfrentar a las organizaciones delictivas por parte de las policíasGetty Images
Otra incógnita es lo que la Marea Plateada significa para el crimen organizado endémico en América Latina. Si bien la sabiduría convencional sostiene que la delincuencia disminuye a medida que las sociedades envejecen, Uruguay y Chile, dos de los países con las tasas de natalidad más bajas, han visto aumentar sus tasas de homicidio en los últimos años. La experiencia sugiere que otros tipos de delitos podrían simplemente trasladarse a internet —y la violencia, puertas adentro.
Ovelar advierte sobre un aumento de las estafas dirigidas a adultos mayores, que van desde ataques de phishing hasta “deepfakes” generados por inteligencia artificial de políticos. “La tecnología avanza a pasos agigantados, y gran parte de nuestra sociedad es vulnerable frente a los ciberdelincuentes”, dijo Nicolás Centurión, investigador de crimen organizado radicado en Uruguay. Los defensores reclaman unidades especializadas para investigar los delitos contra adultos mayores, especialmente en hogares de cuidados.
El lado positivo
Querubín, la consultora del BID, rechazó el “lenguaje de crisis” que a menudo se utiliza al hablar del proceso de envejecimiento en América Latina. Pocos podrían objetar razonablemente que las personas vivan más tiempo, o que los jóvenes —especialmente las mujeres y las niñas— gocen de mayor control sobre sus vidas.
De hecho, gracias a mejores dietas, condiciones laborales, tratamientos médicos y ejercicio físico, muchos de los jubilados latinoamericanos de 2050 también seguirán siendo activos y en forma bien entrados en los 70. La discusión, argumenta la consultora, debería centrarse en cómo empoderar a este creciente número de adultos mayores, muchos de los cuales quieren seguir trabajando, pero no encuentran empleos adecuados o se ven frenados por leyes y actitudes sociales. “Esto podría generar enormes oportunidades”, añadió Querubín.
Las ciudades también están experimentando con formas de conectar a los residentes mayores. En una tarde reciente en Montevideo, casi 200 adultos se reunieron en el Parque de la Amistad para una celebración cultural organizada por la Secretaría de Personas Mayores. Los participantes representaron escenas de una obra de Federico García Lorca, cantaron milongas tradicionales y bailaron o charlaron con amigos. “Tenemos una población vieja, pero tienen mucha vida por delante”, dijo Nicolás Monzón, coordinador ejecutivo de la secretaría municipal.
Las empresas, las ONG y los gobiernos también trabajan para apoyar que los ciudadanos permanezcan más tiempo en la fuerza laboral activa. El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores de México organiza ferias de empleo y programas de capacitación para ayudar a personas mayores de 65 años a mantenerse en el trabajo y hacer la transición a nuevos sectores. Pro Mujer, una ONG, ofrece en Bolivia servicios financieros y capacitación a mujeres de 60 a 70 años que desean iniciar microempresas.
Una clase en la Universidad de Sao PauloShutterstock
La firma Maturi, con sede en São Paulo, busca conectar a unos 200.000 usuarios registrados mayores de 50 años con empleadores, gestionando la alineación de perfiles, la preselección, las entrevistas y las ofertas de empleo. Un grupo de fundadores de más de 60 años en toda la región —en campos que van desde destilerías de tequila integradas solo por mujeres hasta programas de descuentos por fidelidad impulsados por fintech— demuestra que la edad no es un obstáculo para el emprendimiento.
En América Latina, se prevé que el mercado de la economía plateada —que abarca salud, productos financieros, vivienda asistida y turismo accesible— crezca de 280.000 millones de dólares en 2024 a 650.000 millones en 2033. La ONU estima que el cuidado de adultos mayores por sí solo, una industria difícil de automatizar, podría generar 31 millones de empleos en toda la región para la década de 2030.
Un hombre mayor con mascarilla camina por una calle de La Habana, el 6 de abril de 2021YAMIL LAGE – AFP
El AgeTech, que abarca áreas como la robótica asistencial (piense en prótesis biónicas) y la biotecnología para prolongar la longevidad, es un área de crecimiento especialmente llamativa. En México, la plataforma Koltin, respaldada por capital de riesgo, usa la tecnología para ofrecer seguros de salud digitales personalizados y actividades sociales para mayores de 50 años, contribuyendo a cerrar la brecha de protección social. WideLabs, en Brasil, combina la inteligencia artificial con la salud cognitiva para ayudar a pacientes con alzhéimer a recuperar recuerdos y reconstruir su propia historia de vida. Háblalo, una aplicación gratuita sin conexión creada por el fundador argentino Mateo Salvatto, ayuda a adultos mayores con dificultades para hablar o escuchar a comunicarse: actualmente cuenta con medio millón de usuarios en 50 idiomas.
Otra empresa con sede en Uruguay es Pills and Care, lanzada en 2017, cuando el ingeniero Rodrigo Arias tenía dificultades para que su abuela tomara sus pastillas para la presión arterial. Los estudios muestran que aproximadamente la mitad de las personas no toma su medicación según lo prescrito, lo que aumenta el riesgo de complicaciones. Su solución: un dispensador de pastillas con forma de Roomba que puede monitorearse y controlarse a través de una aplicación. La tecnología, subrayó Arias, apoya y no reemplaza a los seres queridos y a los cuidadores. La tendencia regional y mundial hacia los hogares unipersonales será “difícil de revertir”, dijo. “Necesitamos ayudar a las personas que son cada vez mayores, y que viven más tiempo y solas, a vivir de manera más independiente.”
Otra ventaja, dijo el demógrafo Rosero-Bixby, es el segundo dividendo demográfico: el potencial impulso económico que puede desbloquearse invirtiendo sabiamente los ahorros de los adultos mayores. Los fondos de pensiones privados de Chile han destinado más de $14.000 millones desde 2000 a carreteras, hospitales, puertos, energías renovables y redes de transmisión. Las administradoras de fondos de retiro de México, o AFORES, acumulan unos $438.000 millones en aportes previsionales: equivalente al 22% del PIB. Estos fondos se movilizan cada vez más para financiar gasoductos, vivienda social, instalaciones turísticas y parques industriales de nearshoring.
Las tasas de natalidad también podrían repuntar ligeramente a corto plazo, a medida que quienes posponen la paternidad decidan dar el paso. Gómez y Cañete, la pareja paraguaya, no han descartado tener hijos. Ver a estudiantes de secundaria marchar contra la corrupción los lleva a preguntarse “que increíble sería criar a un humano bajo esa consigna, con libertades y conocimiento que capaz mis padres y los padres de Fer no podían dar a nosotros.” De vez en cuando, él también lo ve así: “cada tanto, uno siente una chispita.”
Cambiando con los tiempos
Algunos en Uruguay se están adaptando a los cambios y abriéndose a una era más gris. En Rosario —un pueblo agrícola muy unido a 130 kilómetros al oeste de la capital—, el Colegio Sagrado Corazón anunció su cierre a fines de 2024 tras 135 años, con titulares que culpaban la falta de alumnos que pudieran pagar. “Salimos todos bastante angustiados”, dijo Luciana Berger, cuyos suegros, marido e hijos, al igual que ella, han pasado por las puertas de la escuela primaria. “No fue el único caso en del departamento.”
Pero la comunidad se movilizó. Una asociación de padres tomó las riendas y contrató de nuevo a los 20 empleados de la escuela. Mezclaron cemento, arreglaron el cableado y recaudaron fondos para el jardín de infantes. Antonio Vizintín, sobreviviente del célebre accidente aéreo de 1972 en los Andes, aceptó ser padrino de los 56 alumnos. Carlos Mesa, un exdocente que da clases en un colegio agropecuario cercano, regresó para ejercer como director. Ante la pregunta de si cobra un salario, se ríe: “Todavía no lo hemos hablado. No es una prioridad.”
Niños juegan durante una actividad escolar en un parque de La Habana, Cuba, el 10 de marzo de 2026Ramon Espinosa – AP
“Los números tienen que cerrar”, dijo Alejandro Dellature, gerente comercial de una empresa local productora de quesos que forma parte de una junta directiva de tres padres. Planean organizar campamentos de verano en los antiguos aposentos de las monjas, y cursos nocturnos para adultos sobre inteligencia artificial, tecnología agropecuaria e inglés. Trabajadores sanitarios locales han desviado una contribución a la seguridad social de sus nóminas para financiar 15 becas. A quienes no pueden pagar, se les exonera de las cuotas.
Esto ofrece una visión de cómo podrían ser las comunidades latinoamericanas en el futuro: más pequeñas, participativas e intencionales, con personas de todas las edades sumando espacios, ideas y recursos. La mezcla de emprendimiento y servicio voluntario necesaria para mantener viva la escuela para la próxima generación “es un gran desafío”, admitió Dellature, “pero alimenta el alma.”
El hub norte de Vaca Muerta es el próximo gran paso para el desarrollo del shale. La combinación de nuevos proyectos y obras de infraestructura marcan un cambio de escala en la región donde Rincón de los Sauces será el corazón para la logística, los servicios y la producción.
El potencial productivo de las áreas del hub norte están a la altura de los bloques más desarrollados del shale históricamente estuvo limitado por la falta de infraestructura adecuada para evacuar la producción. Así lo aseguró el vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energy, Ernesto Díaz.
“El hub norte tiene una productividad similar al core de Vaca Muerta o incluso mayor. Lo que frenó su desarrollo fue la falta de infraestructura, que ahora está en construcción, principalmente para petróleo, que es donde está el mayor potencial”, sostuvo Díaz en diálogo con +e.
Los motores del crecimiento
El avance de obras clave, como el oleoductoVaca Muerta Norte y el proyecto Duplicar Norte, aparece como un factor determinante para habilitar el crecimiento sostenido de la producción en la zona, permitiendo conectar los desarrollos con los sistemas de exportación.
A esto se suma la construcción de plantas de tratamiento y la integración con proyectos de gas, lo que amplía las opciones de comercialización. Sin embargo, el foco principal sigue puesto en el petróleo, que concentra el mayor potencial de crecimiento en el corto plazo.
“La parte de petróleo es la que más upside tiene. Con la infraestructura en marcha, se va a poder evacuar y comercializar mejor la producción, lo que cambia completamente la dinámica del hub norte”, aseguró el especialista.
Pluspetrol, Chevron, Tecpetrol, YPF y Continental Resources son las compañías que tienen proyectos estratégicos en la zona y con distinto nivel de desarrollo.
Rincón de los Sauces se prepara para vivir una revolución.
Nuevos proyectos que impulsan la expansión
El crecimiento del hub norte no solo está vinculado a los operadores tradicionales, sino también a la llegada de nuevos actores. La reciente incursión de Central Puerto en activos de la zona refleja un creciente interés por parte de empresas que buscan posicionarse en el shale argentino.
Este fenómeno también está impulsado por el contexto internacional, especialmente por el precio del crudo, que mejora la rentabilidad de áreas consideradas marginales y amplía el universo de oportunidades para inversores.
“Un barril a 100 dólares genera mucho interés por parte del inversor. Hace que áreas que antes no eran tan atractivas ahora puedan ser rentables y despierten el interés de nuevos jugadores”, explicó Díaz.
Además, el especialista destacó que las empresas internacionales, especialmente de Estados Unidos, siguen de cerca la evolución de Vaca Muerta, aunque su ingreso se daría principalmente a través de asociaciones con operadores locales.
Rincón de los Sauces y un nuevo rol logístico
El desarrollo productivo del norte de Vaca Muerta plantea un desafío adicional: la necesidad de construir un ecosistema de servicios y logística que acompañe el crecimiento de la actividad y permita reducir costos operativos.
En esa ecuación aparece Rincón de los Sauces como el candidato natural para convertirse en una especie de Añelo II o Añelo Bis. La idea es que la localidad petrolera se convierta en un nodo logístico, replicando el rol que hoy cumple Añelo en Vaca Muerta.
“Hay que desarrollar toda el área de Rincón de los Sauces para que sea un hub de servicios y logística. Eso es clave para bajar costos en una zona que hoy está alejada de la infraestructura y de los centros de servicios”, consideró Díaz.
Si bien el proceso no será inmediato, la aceleración de los proyectos productivos y las inversiones en infraestructura impulsa la demanda de servicios en la región.
El Trapial, el área sobre Vaca Muerta que opera Chevron.
Un desarrollo más rápido que el de Añelo
A diferencia de lo ocurrido en otras etapas del desarrollo de Vaca Muerta, el crecimiento del hub norte se perfila como un proceso más acelerado, impulsado por la experiencia acumulada en la industria y la disponibilidad de tecnología.
Según Díaz, el tiempo necesario para consolidar a Rincón de los Sauces como un polo logístico será significativamente menor al que demandó el desarrollo de Añelo, que llevó más de una década.
“Todo lo que a Añelo le tomó entre diez y quince años, en Rincón va a pasar en mucho menos tiempo. Estamos hablando de un proceso que podría darse entre tres y cinco años”, aseguró.
En este marco, Bajo del Choique, El Trapial y Los Toldos II Este son los proyectos que funcionan como motores iniciales y que traccionarán la expansión de servicios y logística en la zona.
Bajo del Choique es uno de los proyectos estrella de Vaca Muerta.
El desafío de consolidar el hub norte
El crecimiento del hub norte dependerá de la coordinación entre infraestructura, inversión y desarrollo de servicios, en un proceso donde cada componente debe avanzar de manera sincronizada para sostener la expansión.
Asimismo, el vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energu remarcó que la evolución del ecosistema logístico será una consecuencia directa del desarrollo productivo, acompañando el ritmo de las inversiones en los bloques más dinámicos.
“Primero viene la infraestructura y el desarrollo de los bloques. Después, la parte de servicios y logística acompaña ese crecimiento. Es un proceso progresivo, pero ya está en marcha”, concluyó.
El escenario que se abre para Rincón de los Sauces refleja un cambio estructural dentro de Vaca Muerta, donde el norte comienza a ganar protagonismo.
El Covid no se mudó a otro planeta, sigue aquí y en 2023 Argentina tuvo 86.200 casos nuevos, en 2024 fueron 73.000, en 2025 hubo 45.000 y Salud Pública (lo que queda de ese ministerio) proyecta cerrar 2026 con no más de 15.000 casos. He sido uno, la pasé mal y no recomiendo a nadie esa enfermedad, máxime si es viejo, y en post-operatorio.
Lo raro es que la única vacuna argentina licenciada, la ARVAC de la Universidad de San Martín, se está aplicando un 500% más que el año pasado en vacunatorios privados, traccionada por la campaña antigripal, pero en los hospitales públicos se sigue prefiriendo la Pfizer, comparable con la argentina en eficacia, pero con una logística económica y tecnológicamente casi insostenible, y efectos adversos bastante mayores.
Esto viola la lógica aparente, pero como periodista científico estoy obligado a intentar una explicación. La reservo para el final, como nota al pie.
En las últimas semanas comenzó a percibirse un fenómeno inesperado en torno a una inmunización que, para buena parte de la población, había quedado relegada a un segundo plano: la vacuna contra el Covid. Sin volver a niveles de interés comparables con los de los años más críticos de la pandemia, la demanda mostró un repunte que llamó la atención. La particularidad es que ese movimiento no se observa con la misma intensidad en el circuito estatal, sino sobre todo en vacunatorios privados.
Fuentes de la cadena Vacunar señalaron que el número de aplicaciones pasó de unas 200 dosis mensuales a alrededor de 1200 por mes. El salto equivale a una suba del 500% y, aunque el volumen total sigue siendo reducido, resulta significativo porque sugiere un cambio de tendencia en un terreno que hasta ahora permanecía prácticamente estancado. Según indicaron desde Vacunar, este crecimiento está impulsado principalmente por la campaña antigripal.
En el sector privado, la opción disponible es Arvac, mientras que en el sistema público se continúa utilizando la vacuna de Pfizer. La diferencia central entre ambas radica en la forma en que “le enseñan” al sistema inmune a reconocer el virus.
La vacuna de Pfizer utiliza tecnología de ARN mensajero: en lugar de aportar directamente una parte del virus, introduce una instrucción genética para que las propias células del organismo produzcan, de manera transitoria, una proteína del SARS-CoV-2 —la denominada proteína Spike—. Esa proteína es la que activa la respuesta inmune. Se trata de una tecnología más reciente, que se desarrolló y aplicó de manera masiva por primera vez durante la pandemia.
Arvac, en cambio, se basa en proteína recombinante. En este caso, la vacuna contiene directamente esa proteína viral producida en laboratorio. Es decir, el organismo no debe fabricarla, sino que la recibe y genera defensas a partir de ese contacto. Se trata de una plataforma más clásica, utilizada desde hace años en otras inmunizaciones.
En la práctica, explicaron desde Vacunar a LA NACION, muchas de las personas que reciben una dosis contra el Covid en el ámbito privado lo hacen en el marco de la vacunación antigripal. Es decir, llegan para aplicarse la vacuna contra la gripe y, a partir de la recomendación del personal de salud, aceptan sumar también el refuerzo contra el coronavirus, especialmente si integran grupos de riesgo. En esos casos, la decisión no depende tanto de la percepción de una amenaza inmediata o de un aumento puntual de casos, sino de la idea de sostener una protección anual frente a una enfermedad que, aunque perdió centralidad en la agenda pública, sigue representando un riesgo para determinadas personas.
Ese renovado interés en los vacunatorios privados contrasta con la dinámica que se observa desde hace tiempo en el sistema público, donde la vacunación contra el Covid mantiene un ritmo mucho más apagado. De acuerdo con el Monitor Público de Vacunación del Ministerio de Salud de la Nación, la campaña en 2026 avanza lentamente y está enfocada casi exclusivamente en dosis de refuerzo para poblaciones priorizadas, como mayores de 65 años, personas con comorbilidades y personal de salud.
Durante febrero se registró un crecimiento moderado en la cantidad de dosis aplicadas, en línea con esa estrategia de refuerzos periódicos. En marzo y abril, en tanto, la evolución se mantuvo relativamente estable, sin saltos marcados ni aceleraciones significativas. En abril se administraron decenas de miles de dosis en todo el país, con un promedio diario bajo en comparación con los registros de etapas anteriores. El dato confirma que la campaña continúa en marcha, aunque en una escala mucho más acotada y ya no como respuesta masiva a una emergencia, sino como parte de una política focalizada en la prevención de cuadros graves en los grupos de mayor vulnerabilidad.
Alejandro Horvat
Información de AgendAR:
La ARVAC Cecilia Grierson es la primera vacuna contra el COVID-19 diseñada y desarrollada íntegramente en Argentina por el CONICET, la UNSAM y el Laboratorio Cassará. Aprobada por ANMAT, es una vacuna de proteínas recombinantes segura y eficaz como refuerzo para mayores de 18 años, almacenable en heladera y disponible en farmacias.
Características y detalles clave:
Plataforma Segura: Utiliza proteínas recombinantes, similar a las vacunas contra la Hepatitis B, logrando alta seguridad y baja reactogenicidad.
Refuerzo Adaptable: Diseñada como dosis de refuerzo, puede actualizarse en cuatro meses ante nuevas variantes del virus SARS-CoV-2.
Almacenamiento: Se mantiene entre 2°C y 8°C (temperatura de heladera), facilitando su distribución y logística.
Producción Nacional: Desarrollada por el consorcio público-privado, incluyendo la Fundación Cassará, y producida en el país.
Disponibilidad: Ya se encuentra disponible en farmacias de todo el país.
Efectividad: Los ensayos y la experiencia demostraron que es segura y genera una buena respuesta inmunológica, sin efectos adversos graves reportados.
La vacuna lleva el nombre de Cecilia Grierson, la primera médica argentina, en homenaje a su trayectoria
NOTA AL PIE Y POSIBLE EXPLICACIÓN
Creo que esta noticia nos pinta mal como sociedad. Fuera de Cuba, que desarrolló no una sino cuatro vacunas para el Covid, fuimos el único país latinoamericano que logró licenciar una, la mencionada ARVAC Cecilia Grierson. Y lo que nos pinta peor es que tanto para los vacunatorios privados como para los hospitales públicos, y sobre todo para los pacientes, tiene bastantes ventajas respecto de la Pfizer.
La primera es logística: la ARVAC (aquí la llamamos «La Cecilia») no requiere de una cadena de frío de entre 60 y 90 grados bajo cero, y una vez descongelado un lote, no hay que tirarlo si en 12 horas no aparecen pacientes que la quieran recibir. Esto creo que contesta bastante bien la pregunta sobre por qué los vacunatorios privados la prefieren. En términos logísticos, como toda vacuna recombinante, la Pfizer es una locura de gastos, mientras que La Cecilia viaja bien en cualquier heladerita común que mantenga entre 2 y 8 grados sobre cero.
Son las ventajas de cualquier vacuna a fracciones proteicas, por ejemplo, la del papiloma virus, o la de la hepatitis B. El que suponga que una vacuna a ARN recombinante es más efectiva por ser de una tecnología MUY reciente, que presente los números.
En este caso, NO LO ES. Y para el paciente, el período de protección es similar, se alcanza con una sola dosis y los efectos adversos prácticamente no existen.
Cualquiera que haya leído las conclusiones de la fase 2/3 de La Cecilia, que se testeó a doble ciego en el CEMIC con varios miles de pacientes, lo sabe.
Resulta obvio que los vacunatorios privados si leyeron las conclusiones, y saben hacer cuentas.
Lo cierto es que la Argentina de 2020, 2021 y 2022 ni se enteró de la existencia de esta vacuna, pese a que la moridera resultante fue siniestra: 43.235 fallecidos en 2020, 74.931 más en 2021, 11.948 en 2022 y unos 300 en 2023, cuando el virus SARS COV2 reculó a circulación mínima a fuerza de vacunación gratuita.
En el pico del desastre, en 2021, La Universidad de San Martín se desesperó tratando de que la la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) iniciara los estudios de fase 1, 2 y 3 de La Cecilia. En 2022, lo mismo. Y más de lo mismo durante casi todo 2023.
No pasó nada. Y los medios, en babia.
La ANMAT otorgó la autorización tarde, con la pandemia ya no en retroceso sino en vías de casi desaparición.
La Cecilia recibió luz verde para ser fabricada y vendida el 17 de octubre de 2023. A todo lo cual, habían muerto 130.742 compatriotas. No hubo ningún vacunatorio privado ni hospital público que llegara a comprarla. Hoy sólo se la encuentra en farmacias.
Lo cual me hace hervir de bronca como argentino, pero lo que me rompe la cabeza es que la salud pública de mi país siga todavía hoy sin enterarse siquiera de que existe una vacuna nacional, de que la desarrolló una universidad pública, de que es excelente, y de que los hospitales y vacunatorios públicos sigan con la Pfizer.
Me queda claro que La Cecilia tiene un importante defecto: no es de la Pfizer.
La Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) fue sede del 2º Encuentro Tecnologías convenientes para la soberanía latinoamericana: Semiconductores de y para nuestro continente, orientado a debatir y promover el desarrollo de capacidades tecnológicas propias en América Latina, con foco en la soberanía, la innovación y la integración regional.
En la apertura, el rector de la UNDAV Ing. Jorge Calzoni subrayó que la soberanía tecnológica no solo requiere diseño, sino también producción, y remarcó el rol clave de las universidades en la formulación de políticas públicas sostenidas más allá de los gobiernos de turno. Asimismo, explicó que el concepto de Tecnología conveniente no significa sustituir todas las importaciones, sino aquellas críticas para la soberanía y enfatizó la importancia de la integración regional, particularmente entre Argentina y Brasil. Además, señaló logros concretos del sistema universitario, como el desarrollo de microsatélites, al tiempo que advirtió sobre la insuficiente inversión en ciencia y tecnología. Calzoni planteó como desafío central garantizar a las nuevas generaciones un futuro con empleo digno y soberanía, evitando la dependencia de importaciones y la pérdida de capacidades productivas.
La apertura estuvo a cargo del rector Ing. Jorge Calzoni; la Dra. Rosana Bertone, ex gobernadora de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur; y el A.S. Jorge Zaccagnini, secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas de la UNDAV.
Durante la jornada se abordaron los principales desafíos y oportunidades del sector, con foco en la generación de capacidades locales, la transferencia tecnológica y la construcción de redes de cooperación regional. En este marco, el Mg. Ing. Silvio Colombo, decano del Departamento de Tecnología y Administración de la UNDAV y el Dr. Adao Villaverde, consultor del Parque Tecnológico TecnoPUC (Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul) y ex Secretario de Estado de CT&I de Brasil, presentaron el convenio de cooperación entre la UNDAV y el parque tecnológico brasileño, orientado a potenciar el ecosistema regional en el campo de la electrónica y los semiconductores.
El encuentro contó con exposiciones a cargo de referentes del ámbito científico, productivo y político tales como el Lic. Gabriel Fuks, parlamentario del MERCOSUR; la Dra. Kelly Olmos, Diputada Nacional; el Lic. Santiago Barassi, secretario de Asuntos Estratégicos del Municipio de Río Grande; el Tec. Ezequiel Mc Govern, responsable de Innovación IT en ARSAT; y la D.I. Denise Roskell, directora de coordinación con el Sistema Científico Tecnológico de la provincia de Buenos Aires del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica PBA.
Organizado por la UNDAV a través del Departamento de Tecnología y Administración y el Instituto de Políticas Públicas (IPOPU), junto a la Asociación Civil INFOWORKERS, el encuentro impulsó una agenda común en torno al desarrollo de la industria de semiconductores en América Latina, promoviendo la articulación entre el ámbito público, el sector productivo y el sistema científico.
Lejos de mostrar una caída pronunciada o un boom de ventas, el mercado de autos 0km en la Argentina atraviesa una etapa de equilibrio en volumen, pero con un cambio de fondo que altera toda su lógica. Las cifras que difunden ACARA y ADEFA confirman que el nivel de patentamientos se mantiene en línea con el año pasado, aunque esa estabilidad esconde una transformación en la estructura del negocio.
Incluso del lado industrial, el comportamiento reciente aporta señales mixtas. Durante marzo, la producción automotriz logró apenas una mejora interanual del 0,4%, suficiente para cortar la racha negativa de los primeros meses del año, pero sin marcar un repunte significativo. El dato sugiere una actividad contenida, lejos de un escenario de crecimiento fuerte, pero también sin desplomes.
Mercado automotor: el quiebre en la composición del mercado
Donde sí se observa un cambio contundente es en el origen de los vehículos que se comercializan. La apertura de importaciones modificó el esquema histórico: mientras años atrás predominaban ampliamente los autos fabricados en el país, hoy la mayoría de los patentamientos corresponde a unidades provenientes del exterior.
Este giro no solo responde a una mayor disponibilidad de modelos importados, sino también a una diversificación de la oferta que amplía las opciones para los consumidores. En ese contexto, las automotrices agrupadas en CIDOA ganaron protagonismo y ya explican cerca del 13% del mercado, una participación que crece de forma sostenida.
La apertura de importaciones modificó el esquema histórico: mientras años atrás predominaban ampliamente los autos fabricados en el país, hoy la mayoría de los patentamientos corresponde a unidades provenientes del exterior.
Al mismo tiempo, las terminales de ADEFA enfrentan una dinámica diferente. Sus envíos a concesionarios mostraron una caída interanual del 13,5% en marzo, pero el dato más relevante es la fuerte retracción de los vehículos nacionales, con descensos cercanos al 38%. En el acumulado del trimestre, la tendencia se mantiene con una baja superior al 36% para los modelos producidos localmente.
Consecuencias en la industria local
El menor protagonismo de los autos “made in Argentina” impacta directamente en la actividad de las fábricas. Algunas terminales ajustaron sus planes productivos ante una demanda interna que ya no absorbe el mismo volumen de unidades nacionales.
Aunque las exportaciones continúan siendo el pilar de muchas plantas, no todas las compañías tienen la misma capacidad de compensar la caída local con ventas externas. Esto genera un escenario heterogéneo dentro del sector industrial.
El cambio también se refleja en el origen de los vehículos vendidos: Brasil ya superó a la Argentina como principal proveedor de autos dentro del mercado interno, y ahora se suma con fuerza la presencia de modelos provenientes de China.
Aun así, desde la óptica del consumidor, el contexto ofrece ventajas. La mayor competencia entre marcas, sumada a una oferta más amplia, contribuye a mejorar precios y condiciones comerciales.
En definitiva, el mercado automotor no cambió tanto en cantidad, sino en esencia: nuevas marcas, más importaciones y una industria local que busca adaptarse a un escenario completamente distinto.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) enfrenta un plan de recortes que incluye el anuncio de 700 despidos de técnicos y profesionales. La medida generó un «plan de lucha» por parte del personal, que incluyó una jornada de protesta y conferencia de prensa hoy 21 de abril de 2026 en las instalaciones del organismo.
Fuentes gremiales señalan que la cifra de 700 despidos podría ser una primera etapa de un recorte mayor, proyectado en hasta 1400 o incluso 1500 trabajadores. Esta directriz proviene del Ministerio de Transformación y Desregulación del Estado, liderado por Federico Sturzenegger. El presidente del INTI, Miguel Romero, ha manifestado su objeción a firmar estas bajas, indicando que el acuerdo inicial era «bajar servicios pero no despedir».
El INTI es una institución clave para el desarrollo tecnológico y científico de Argentina. Se encarga de certificar calidad, realizar transferencias tecnológicas a Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) y garantizar la metrología legal. Sus laboratorios de investigación y desarrollo son fundamentales para que las empresas locales puedan competir internacionalmente.
Además de los despidos, el plan oficial busca dar de baja más de mil servicios que el organismo brinda a la industria nacional. Estos servicios incluyen control de calidad y seguridad en alimentos y bebidas, análisis de aditivos, estudios de vida útil, evaluaciones sensoriales y detección de contaminantes. También abarca la medición de textura, color y propiedades funcionales de alimentos, así como el análisis de compuestos específicos en carnes, lácteos, aceites y productos procesados.
La eliminación de estos servicios podría desplazar la certificación de calidad a manos privadas. Esto impactaría en el entramado productivo nacional y en la capacidad de las empresas para exportar. Representantes gremiales, como Daniel Luna de ATE y Yamila Mathon, especialista del INTI, han expresado su preocupación por lo que describen como una «reconfiguración profunda» del ente. Aseguran que la medida afectaría la continuidad de proyectos y servicios esenciales. A principios de 2026, el INTI ya había experimentado el cierre de sedes regionales y la paralización de proyectos. Previamente, en 2025, el gobierno había intentado quitarle su autonomía, aunque un decreto de septiembre de ese año revirtió la medida.
Los trabajadores y la Asamblea Multisectorial del Instituto buscan mantener la estructura y funcionalidad del INTI.
El mismo gobierno que quiere ajustar el INTA emitió una gacetilla en la que se autoelogia por la creación de una nueva zona vitivinícola en Chubut.
Es noticia repetida que desde hace varios años el gobierno nacional encabezado por Javier Milei intenta llevar adelante un plan de intenso ajuste en el INTA, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, reduciendo un 25% su planta de personal, cerrando oficinas de extensión y poniendo a la venta campos experimentales. El argumento oficial es que mucha de la tarea de ese instituto es ya ineficiente y está sobredimensionado.
Sin embargo, en el sitio de difusión de la información nacional se coló un interesante informe sobre la utilidad del INTA: habla de su rol clave en la aparición de una nueva zona vitivinícola en la provincia de Chubut, más precisamente en el valle inferior del Río Chubut, con epicentro en la ciudad de Trelew.
Allí, según dice la gacetilla publicada en el sitio Argentina.gob, hay un nuevo polo de producción de vinos que se está especializando en la cepa Cabernet Franc, que está dando buenos frutos.
El Valle inferior del río Chubut (denominado VIRCH y en idioma galés: Dyffryn Camwy) es una zona fértil ubicada en el nordeste de la provincia del Chubut, que tiene unas 60 mil hectáreas con posibilidades de riego y abarca localidades como Dolavon, Gaiman, Trelew y Rawson.
Informa el gobierno: “El desarrollo de la vitivinicultura en el VIRCH es el resultado de un proceso de investigación y extensión que el INTA impulsa desde comienzos de los años 2000. En 2003 comenzaron los primeros ensayos de adaptación de variedades de vid en la Estación Experimental Chubut, con el objetivo de evaluar su comportamiento en las condiciones agroclimáticas del valle”.
Belén Pugh, especialista del INTA Chubut responsable de muchas de estas investigaciones, recordó que “cuando empezamos a implantar (las cepas de Cabernet Franc) teníamos dudas sobre su expresión en estas latitudes, pero se adaptó muy bien a las condiciones del Valle Inferior del Río Chubut”, comentó.
En los primeros años, las uvas producidas en la región eran enviadas al INTA Luján de Cuyo, en Mendoza, para su vinificación y evaluación enológica. Este proceso permitió analizar la calidad potencial de los vinos obtenidos y avanzar en la selección de variedades adaptadas al territorio.
Recuerda la gacetilla que “un paso clave fue la instalación de la sala de elaboración en Trelew, que comenzó a funcionar en 2011. Desde entonces, este espacio permite vinificar en la propia región y acompañar técnicamente a productores interesados en desarrollar la actividad”.
Allí actualmente se elaboran distintas variedades como Pinot Noir, Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Syrah y Cabernet Sauvignon, que reflejan el potencial del valle para la producción de vinos de clima frío. “Varios productores elaboran sus vinos en la sala del INTA, mientras otros han logrado avanzar hacia proyectos propios. Este proceso colectivo permitió ampliar el conocimiento productivo, mejorar los índices de calidad y consolidar vínculos entre los actores del sector, contribuyendo al crecimiento de la vitivinicultura regional”, indicó Pugh.
El desarrollo del sector vitivinícola en VIRCH muestra un crecimiento sostenido en los últimos años. Las vendimias recientes reflejan una mayor participación de productores y un aumento en los volúmenes elaborados, con proyecciones que alcanzan los 15.000 litros de vino por temporada.
“La producción regional se caracteriza por vinos que expresan las condiciones particulares del territorio patagónico, donde el clima frío y los suelos del valle permiten obtener perfiles aromáticos distintivos y buena acidez natural”, explicó Pugh.
En el caso del Cabernet Franc, “se trata de un vino joven y frutado, elaborado a partir de la primera tanda de plantas de esta variedad cultivadas en la experimental del INTA Chubut. La uva de la variedad Cabernet Franc, de ciclo intermedio, tuvo resultados sorprendentes desde su implantación en 2016 en la unidad”, relató el informe del propio gobierno que quiere meter motosierra en el organismo, sin separar lo que sirve de lo que sobra ni presentar un plan estratégico.
Según el informe, todo este recorrido “confirma el potencial de la vitivinicultura del Valle Inferior del Río Chubut y el rol del INTA como articulador de procesos de innovación productiva, agregado de valor e identidad regional”.
Andá a explicárselo a algunos funcionarios del gobierno que no leen ni siquiera sus propias gacetillas.
Una encuesta reciente de la empresa Writer y la consultora Workplace Intelligence relevó a 2.400 trabajadores de conocimiento en Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Bélgica, Países Bajos, Francia y Alemania. El resultado más comentado: el 29% de los empleados admitió haber saboteado activamente las iniciativas de inteligencia artificial de su empresa. Entre los trabajadores de la Generación Z — los nacidos entre 1997 y 2012, que hoy tienen entre 14 y 29 años — ese número sube al 44%.
Las formas de sabotaje relevadas son variadas: ingresar información confidencial de la empresa en chatbots públicos, usar herramientas de IA no aprobadas por la organización, o entregar deliberadamente outputs de baja calidad generados por IA sin corregirlos. No es un fenómeno marginal. Es una respuesta activa y bastante extendida.
Por qué lo hacen
El estudio preguntó también por las motivaciones. El 30% de quienes sabotearon citó el miedo a la automatización como razón principal. El 28% señaló problemas de seguridad con las herramientas internas. Y un 20% dijo que la IA, lejos de aliviar su carga de trabajo, la aumentó.
El contexto importa para entender estos números. Los CEOs de las principales empresas del mundo llevan meses declarando abiertamente que la IA va a reducir sus plantillas. No como proyección lejana: como política activa. Meta comunicó internamente que estaba automatizando roles de gestión de riesgos. El CEO de una empresa de IA llegó a declarar públicamente que la Generación Z debería prepararse para un desempleo del 30%. En ese clima, la resistencia no es irracional. Es una respuesta a señales muy concretas que vienen de arriba.
La misma encuesta muestra la otra cara: el 60% de las empresas relevadas planea despedir a los empleados que no adopten IA. Y los trabajadores que más la usan tienen tres veces más probabilidades de haber recibido un aumento o un ascenso en el último año. La tensión está servida: los que resisten tienen razones para resistir, y al mismo tiempo las consecuencias de resistir son cada vez más costosas.
La brecha entre empleados y ejecutivos
Hay otro dato que no circuló tanto pero que dice mucho sobre la dinámica interna de estas organizaciones. Solo el 28% de los empleados relevados usa IA más de dos horas por día. Entre los ejecutivos, ese número es del 64%. Casi uno de cada cinco directivos admitió usar herramientas de IA entre cuatro y cinco horas diarias.
No es solo una diferencia de adopción. Es una diferencia de mundo. Los que toman las decisiones sobre qué herramientas implementar y cómo viven adentro de esas herramientas casi todo el día. Los que tienen que ejecutar esas decisiones las usan poco, a veces por elección y a veces porque nadie los integró de verdad al proceso.
El reporte de Writer lo dice de manera bastante directa: tres cuartos de los ejecutivos admiten que la estrategia de IA de su empresa «es más para aparentar que para guiar internamente». El 48% la califica como «una decepción enorme». No es solo resistencia desde abajo. También hay un problema serio de implementación desde arriba.
El escenario en Argentina
Los datos del estudio no incluyen a ningún país de América Latina. Son mercados laborales con regulaciones, culturas sindicales y contextos económicos muy distintos al nuestro. Eso no significa que el fenómeno no exista acá — significa que no tenemos números propios todavía.
Lo que sí podemos hacer es pensar qué condiciones locales podrían amplificar o moderar esa resistencia.
Argentina tiene un mercado laboral con alta informalidad y una historia larga de incertidumbre económica. El miedo a perder el empleo no es nuevo ni necesita que un CEO lo declare en una conferencia para estar presente. En ese sentido, la resistencia a herramientas que podrían reemplazar tareas — o justificar recortes — tiene terreno fértil.
Al mismo tiempo, la adopción de IA en empresas medianas y grandes argentinas todavía es despareja. Muchas organizaciones están en una etapa donde la conversación sobre IA es más aspiracional que operativa. En ese contexto, el sabotaje activo del tipo que describe el estudio — entregar outputs de mala calidad a propósito, usar herramientas no autorizadas — requiere primero que haya herramientas instaladas y una estrategia que sabotear. En buena parte del tejido empresarial local, ese punto aún no se alcanzó.
Donde sí puede estar pasando, aunque sin ese nombre, es en la resistencia pasiva: el empleado que «prueba» la herramienta una vez y no vuelve a usarla, el equipo que sigue haciendo las cosas como siempre porque nadie explicó para qué sirve el cambio ni qué pasa con su rol si funciona. Eso no aparece en ninguna encuesta como sabotaje, pero produce el mismo resultado.
Lo que viene
El estudio muestra una fractura que probablemente se profundice. La IA avanza a un ritmo que las organizaciones no están procesando bien, ni desde arriba ni desde abajo. Los ejecutivos diseñan estrategias que no bajan. Los empleados resisten herramientas que no entienden o que perciben como una amenaza directa a su estabilidad. Y en el medio, los procesos siguen sin cambiar de verdad.
En Argentina ese escenario va a llegar — o en algunos sectores ya está llegando. La pregunta no es si va a haber resistencia. La pregunta es si las organizaciones van a hacer algo útil con esa señal antes de que el costo de ignorarla sea demasiado alto.
El 44% no es un número que indica que los trabajadores jóvenes no entienden el futuro. Indica que lo entienden bastante bien — y que no les gusta lo que ven.
La industria metalúrgica volvió a cerrar un mes en rojo y profundizó las señales de fragilidad que arrastra desde comienzos de año. En marzo, la actividad registró una caída del 4,1% interanual, aunque mostró una mejora mensual de 1,5% frente a febrero, de acuerdo con el relevamiento difundido por la ADIMRA.
Con este resultado, el sector acumuló una contracción del 6,9% durante el primer trimestre de 2026, reflejando un escenario todavía recesivo para una de las principales ramas industriales del país. Si bien el dato mensual marcó una recuperación parcial respecto del piso observado en febrero, desde el sector advierten que la mejora todavía luce insuficiente para modificar una tendencia general signada por la baja demanda, la caída del empleo y el fuerte retroceso en la utilización de la capacidad productiva.
Capacidad instalada en niveles críticos
Uno de los indicadores más sensibles del informe volvió a ser el uso de la capacidad instalada, que se ubicó en apenas 41,8%. Se trata del registro más bajo de los últimos cuatro años y representa una caída de 5,3 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025.
El dato refleja que más de la mitad del aparato productivo metalúrgico permanece ocioso, una situación que impacta de manera directa en la rentabilidad empresaria, la inversión y el sostenimiento de puestos de trabajo.
El dato refleja que más de la mitad del aparato productivo metalúrgico permanece ocioso
Desde el punto de vista sectorial, marzo mostró una nueva mayoría de rubros con variaciones negativas.
Los descensos más pronunciados se registraron en:
Otros Productos de Metal (-6,7%)
Bienes de Capital (-6,6%)
Equipamiento Médico (-6,5%)
Equipo Eléctrico (-5,8%)
Fundición (-3,2%)
La caída en bienes de capital es especialmente observada por el mercado, ya que suele funcionar como termómetro del nivel de inversión productiva.
En contraste, algunos segmentos lograron sostener una evolución positiva, entre ellos:
Autopartes (+2,1%)
Carrocerías y Remolques (+2,0%)
Maquinaria Agrícola (+1,8%)
En estos casos, la mejora respondió en parte a nichos específicos de demanda y a una base comparativa más baja.
Tres segmentos lograron sostener una evolución positiva
Empleo en retroceso
El mercado laboral del sector también continuó deteriorándose durante marzo. Según ADIMRA, el empleo metalúrgico cayó 0,4% frente a febrero y mostró una retracción del 2,6% en la comparación interanual. La dinámica confirma que la debilidad productiva comienza a trasladarse con mayor intensidad a las plantillas laborales, especialmente en pequeñas y medianas empresas.
En las principales provincias metalúrgicas del país, todas mostraron caídas interanuales de actividad durante marzo.
Los mayores retrocesos se registraron en:
Buenos Aires: -5,6%
Córdoba: -3,1%
Entre Ríos: -1,7%
Mendoza: -0,7%
Santa Fe: -0,3%
Buenos Aires y Córdoba, dos de los principales polos fabriles del país, explicaron buena parte del retroceso general.
La advertencia empresaria
El presidente de ADIMRA, Elio Del Re, sostuvo que “la utilización de la capacidad instalada en niveles mínimos históricos expone con claridad el deterioro estructural que atraviesa el sector”. Además, remarcó que las empresas enfrentan una coyuntura crítica, con márgenes cada vez más ajustados y pocas señales de recuperación en el corto plazo.
“La persistente falta de demanda interna agrava este escenario y ya tiene un impacto directo y creciente sobre el empleo, configurando un cuadro de extrema preocupación para toda la cadena productiva”, afirmó.
La metalurgia es una actividad estratégica por su vínculo con la producción automotriz, maquinaria, construcción, energía, equipamiento médico e infraestructura. Por eso, la continuidad de indicadores negativos es seguida de cerca como señal de la salud general del entramado industrial.
Aunque marzo mostró una leve mejora mensual, los números del trimestre evidencian que el sector todavía no encuentra un punto de inflexión y continúa operando muy por debajo de su potencial histórico.