A cuántos asalariados y a cuántos jubilados se les descuenta el impuesto a las ganancias

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883.969 asalariados y 171.462 jubilados de los diferentes regímenes previsionales del país tuvieron descuentos en concepto del impuesto a las ganancias Por los ingresos que percibieron en marzo de este año,. Los datos fueron aportados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en respuesta a una solicitud hecha a través del procedimiento de acceso a la información pública.

De esa manera, fueron 1.055.431 las personas con retenciones del tributo, ya sea de sus remuneraciones por el trabajo realizado o de sus haberes previsionales. Ese número representa un aumento de 1,7% respecto del correspondiente a los ingresos percibidos en el tercer mes de 2025. Subió, en concreto, un 0,34% la cantidad de asalariados y un 21,6% la de jubilados, por razones que tienen que ver principalmente con la variación de los ingresos y de la composición del universo de personas alcanzadas (ya que no hubo modificaciones normativas y el esquema vigente del tributo se va ajustando por inflación).

Si la comparación se hace respecto de marzo de 2024, la cifra de empleados con retenciones se multiplicó por 3,5 y la de jubilados, por 25,6. En aquel mes estaba vigente la reforma de la ley que, en plena campaña electoral, había promovido el entonces ministro de Economía y candidato a presidente Sergio Massa, para hacer que muchas personas dejaran de tributar. Fueron, en aquel entonces, 260.402 los alcanzados: 253.712 asalariados y 6690 jubilados.

El aumento del número en los últimos años se debe a la instrumentación de otra reforma legal, la aprobada en 2024 a propuesta del actual Gobierno, que provocó que muchos empleados volvieran a tributar. En el último año, la cantidad de “retenidos” se mantuvo relativamente estable. Y la cuestión vuelve a estar ahora en agenda, a propósito de la inclusión de una recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último staff report sobre la Argentina.

Según los técnicos del Fondo, más allá de la reforma legal de 2024, que disminuyó muy significativamente los ingresos mínimos para empezar a tributar, lo aconsejable sería “reducir el umbral para que al menos el 20% de los trabajadores paguen Ganancias (como en 2019)”. El organismo sostiene que eso permitiría recaudar alrededor del 0,4% del PBI. Claro que, por el otro lado, haría caer el ingreso de muchos hogares -los de alrededor de un millón de personas-, nada menos que en medio de un escenario de caída general del poder adquisitivo.

La cantidad de asalariados que tributaron en marzo de este año equivale a alrededor del 9% de los empleados en relación de dependencia, si se considera a los del sector público y a los de empresas privadas, de acuerdo con la estadística publicada por la Secretaría de Trabajo, sobre la base de datos del sistema previsional.

La agencia de recaudación ARCA aplica dos reajustes por inflación cada año al esquema de Ganancias, en línea con lo establecido por ley
La agencia de recaudación ARCA aplica dos reajustes por inflación cada año al esquema de Ganancias, en línea con lo establecido por leyDaniel Basualdo

En rigor, marzo de 2024 no fue el mes en el cual, por efecto de la ley aprobada en el año previo, menos personas fueron alcanzadas por Ganancias. En enero de 2024, el tributo había afectado solo a 187.054 personas (182.836 dependientes y 4218 jubilados), en tanto que en los meses siguientes la suba nominal de ingresos fue provocando que más contribuyentes quedaran alcanzados, siempre según datos oficiales de la agencia ARCA.

A mediados de aquel 2024 dejó de regir la ley 27.725 que, con un esquema bastante cuestionado por especialistas tributarios, había liberado del impuesto a cientos de miles de personas, en el marco del llamado “plan platita”, que buscaba votos para el peronismo.

En enero de 2025, ya con varios meses de aplicación de una nueva reforma impulsada por el gobierno de Javier Milei, el número de personas con retenciones superó el millón, algo que no había ocurrido desde agosto de 2023. Si se observa la estadística desde enero de 2020, la cantidad récord de “retenidos” se dio en diciembre de ese año caracterizado por la pandemia de Covid-19, con 2.425.880 personas alcanzadas por el tributo, de las cuales 2.036.077 estaban bajo relación de dependencia.

Esta última cifra equivalía al 22% del total de asalariados, un índice en línea con lo pedido ahora por el FMI. Y un índice al cual en aquel momento se fue llegando por la desactualización del esquema impositivo frente a la inflación.

El esquema actual

La cifra de personas alcanzadas en marzo último (mes al que corresponde el dato oficial más reciente) es algo superior a la de febrero y, a la vez, resulta similar a la del promedio mensual del segundo semestre de 2025, de 1.054.682 personas.

El esquema actual, regido por la ley 27.743 aprobada en 2024, prevé que cada año se apliquen dos actualizaciones por inflación, tanto de los salarios más bajos alcanzados por Ganancias (por la suba de la llamada ganancia no imponible y de una deducción general), como de todas las variables incluidas en el cálculo.

La ley que rige hoy para el impuesto a las ganancias fue aprobada en 2024 por el Congreso de la Nación
La ley que rige hoy para el impuesto a las ganancias fue aprobada en 2024 por el Congreso de la Naciónricardo-pristupluk-11511

Esos reajustes se implementan semestralmente y con un rezago, por cuestiones técnicas vinculadas a la letra de la ley votada por el Congreso y de sus reglamentaciones. Ese rezago en la actualización explica por qué, por ejemplo, con los salarios percibidos en enero de este año hubo 1.062.085 asalariados con descuentos del impuesto, un número que cayó en febrero a 831.973, al implementarse el reajuste por inflación del período con un efecto retroactivo a lo percibido en enero.

Según la información proporcionada por ARCA, el total retenido por los ingresos cobrados en marzo pasado fue de $604.851 millones. Por los salarios de empleados, la recaudación total del organismo fue de $579.594 millones y por los haberes de jubilados, de $25.257 millones.

La ley 27.743, de Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes (propuesta por el actual Gobierno), provocó en 2024 un aumento de la cantidad de personas retenidas, aunque no en la magnitud de la cual se hablaba durante el debate en el Congreso. Con el cambio, volvieron a permitirse las deducciones por cónyuge y por hijos, algo que no se permitía en el esquema de la reforma hecha en el gobierno de Alberto Fernández. También volvieron a habilitarse -con límites predefinidos- las deducciones por varios gastos, como los de atención médica o los de la educación de los hijos. Eso puede haber provocado una amortiguación del efecto de la baja del piso de ingresos para tributar.

Quiénes tributan ahora

Durante el actual primer semestre de 2026, el impuesto a las ganancias alcanza a los empleados con un salario neto superior a $2.490.038, que equivale a una remuneración bruta de $3.000.045, si no tienen familiares a cargo, ni aplican deducciones por gastos. Si se declaran deducciones por dos hijos menores de 18 años, el piso salarial para tributar es de $2.897.848 (neto) o $3.491.384 (bruto). Y, por citar otro ejemplo, si además de dos hijos se deduce a la persona cónyuge (prácticamente no debe tener ingresos propios), el salario neto más bajo para el descuento de Ganancias es de $3.302.179.

En el caso de los jubilados, rige un ingreso mínimo especial para quedar alcanzado por Ganancias, siempre que se cumpla con ciertas condiciones, como la de no tener un patrimonio alcanzado por el impuesto a los Bienes Personales. Según la ley, ese mínimo equivale al haber mínimo de la Anses multiplicado por ocho. En el actual mayo, la cifra es de $3.145.393. Ese es el ingreso neto piso para tributar, si no se declaran deducciones. Se trata de un importe que se actualiza mes a mes.

Silvia Stang

La automotriz china Omoda abrirá una fábrica en Argentina

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La automotriz china Omoda & Jaecoo confirmó el sabado último oficialmente que su llegada a la Argentina se concretará en el próximo semestre y que será con una filial directa de la casa matriz y no mediante un importador. Y no solo eso, sino que también comunicó que comenzará a fabricar sus vehículos en nuestro país.

Omoda & Jaecoo (O&J) es una firma que pertenece al conglomerado Chery Group. Si bien son dos marcas distintas, en la práctica funcionan como una sola. Ambas comercializan SUV y crossover, pero con carteras complementadas entre sí. Su presentación oficial se dio en el Salón de Shanghái en 2023 y en tres años lanzaron seis modelos, todos con mecánicas híbridas, eléctricas e híbridas enchufables: los Omoda 4, 5 y 7 y los Jaecoo J5, J7 y J8. Todos están orientados a la tecnología, con entornos digitales y herramientas de inteligencia artificial.

La llegada de O&J cobra importancia a nivel industria por dos razones: por un lado, porque es la segunda firma de ese origen en desembarcar en nuestro país con una representación local (la anterior fue BYD).

“A diferencia de las marcas automotrices tradicionales que dependen de importadores externos y que a menudo se ven afectadas por las fluctuaciones arancelarias, los cambios regulatorios y los ciclos de distribución a corto plazo, O&J establecerá en Argentina una filial de gestión directa totalmente controlada por la empresa matriz. Esta estructura garantiza: estabilidad operativa y financiera a largo plazo en el mercado argentino; inversión directa y control estratégico total por parte de la empresa matriz; estándares globales consistentes en productos, marca y servicio, y una mayor rendición de cuentas y protección al consumidor», señalaron en un comunicado.

El Omoda 4 es uno de los modelos más vendidos de la marca

Pero, sin dudas, lo más importante tiene que ver con la radicación de una planta de ensamblado en el país, algo que sin duda también impacta a nivel económico local.

“Como parte de su estrategia de planificación industrial en América Latina, Chery Group planea establecer una planta de ensamblaje KD (Knock-Down) en Argentina, junto con un almacén regional de repuestos para América Latina, con el objetivo de mejorar la eficiencia del servicio posventa, así como la velocidad de suministro de repuestos y accesorios”, agregaron. No es algo nuevo para el mercado local, ya que este sistema ya es aplicado por varias marcas y grupos para montar vehículos de dos y cuatro ruedas.

El texto no hace referencia a dónde se instalará la fábrica ni si se tratará de una planta construida desde cero o si usará alguna de las estructuras ya existentes en el país. De hecho, O&J acaba de comprar la planta de Land Rover en Brasil, donde la firma inglesa producía dos modelos para el mercado regional, y que debido a las escasas ventas estaba prácticamente en desuso.

El Jaecoo 5, un SUV con tecnología súper híbrida

Según remarca el comunicado, esta decisión “marca una transición estratégica desde las operaciones tradicionales basadas en la exportación, hacia una de desarrollo industrial y comercial localizado a largo plazo”.

Además, explica que “refleja la firme confianza del Grupo en el potencial a largo plazo del mercado automotriz latinoamericano y su compromiso con la inversión sostenible, la presencia industrial y el crecimiento centrado en el cliente en Argentina”.

Respecto de la cartera de productos con la que arribarán, desde O&J adelantaron que están evaluando cuáles serán y en qué plazos lo harán: “La marca planea establecer una gama integral que abarque múltiples segmentos de vehículos, soluciones de propulsión y escenarios de estilo de vida, con el fin de satisfacer las necesidades cambiantes de los consumidores locales”.

Sí está claro que la cartera incluirá una combinación diversificada de SUV inteligentes y soluciones de movilidad de próxima generación, entre las que destacan los vehículos de nuevas energías con la tecnología SHS (Super Hybrid System) desarrollado por la marca.

Respecto de la comercialización, explicaron que están armando una red de concesionarios comenzando en Buenos Aires, a la que seguirá una expansión a nivel nacional.

Diego Cúneo

La encíclica que Milei no puede concebir, Thiel no pudo evitar y Trump no puede bombardear

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Con Magnifica humanitas, León XIV convirtió a la inteligencia artificial en la nueva cuestión social de la Iglesia. La encíclica actualiza a Rerum novarum: ya no mira solo la fábrica industrial, sino el algoritmo, los datos, las plataformas, la guerra automatizada y la concentración privada del poder digital.

El viernes 22 de mayo, el licenciado en Matemáticas por la Universidad de Pensilvania León XIV terminó publicando una encíclica que, para Javier Milei, podría rozar la instigación al delito. Así sería por la definición presidencial según la cual la justicia social no solo “no es justa”. Además, es “una idea intrínsecamente injusta porque es violenta”. 

El problema es que, para el Papa, la justicia social no es un delito ni una desviación colectivista: es uno de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia y una condición para pensar el mundo de la inteligencia artificial.

Símbolos y genealogías

La encíclica se titula Magnifica humanitas y lleva por subtítulo “sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. Fue firmada el 15 de mayo de 2026 y publicada el 25.

El gesto de la fecha no es decorativo. El 15 de mayo de 1891, León XIII firmó Rerum novarum, la encíclica que fundó la doctrina social moderna de la Iglesia frente al capitalismo industrial, la cuestión obrera y las luchas socialistas. León XIV eligió su nombre en continuidad con León XIII y firmó su primera encíclica el mismo día en que aquel Papa había firmado la suya. La Iglesia ama los símbolos, pero no solo los símbolos: también ama las genealogías doctrinales. 

Rerum novarum fue una respuesta al mundo de la fábrica. Magnifica humanitas es una respuesta al mundo del algoritmo. La primera discutía capital, trabajo, salario, sindicatos, propiedad privada y protección de los débiles. La segunda discute inteligencia artificial, datos, plataformas, automatización, desempleo tecnológico, armas autónomas, monopolios digitales y nuevas formas de colonialismo. Además, claro, de protección de los débiles. La continuidad es explícita: León XIV recuerda que la doctrina social no nació de improviso, sino que fue tomando forma ante las “res novae”, las novedades de cada época. 

Nada es neutral

En 1891, León XIII dijo que “oprimir para su lucro a los necesitados y a los desvalidos” no lo permiten “ni las leyes divinas ni las humanas”. Y agregó una frase de una dureza difícil de domesticar: “defraudar a alguien en el salario debido es un gran crimen”. También escribió que el salario no puede quedar librado solo a la voluntad de las partes, porque existe una “justicia natural superior y anterior” al contrato. 

León XIV retoma esa línea y la lleva al siglo XXI. La encíclica afirma que el desarrollo tecnológico no puede medirse solo por eficiencia, cálculo, velocidad o rentabilidad. “Las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales”, dice el Papa. Pueden aumentar la justicia o ampliar “las desigualdades, el control y la exclusión”. La tecnología, por lo tanto, no queda fuera de la moral ni de la política. 

La nueva cuestión social

En la primera parte del documento, León XIV hace algo más que hablar de IA. Recupera y relee toda la doctrina social de la Iglesia para iluminar el cambio de época. Vuelve sobre el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social. No lo hace como un inventario doctrinal, sino como un criterio de lectura del presente. “Para custodiar a la persona humana en el tiempo de la IA”, escribe, “debemos volver a reflexionar” sobre esos principios. 

La justicia social, el delito perseguido por Milei, ocupa un lugar central en el texto. León XIV la define como “una forma concreta de seguimiento de Jesús y de fidelidad a su Evangelio”. Agrega que no se reduce al comportamiento individual, porque también se refiere al modo en que están organizadas “las estructuras de la convivencia”. Y remata: un orden social, económico y político justo es aquel que permite a todos, “en particular a los más frágiles”, vivir “de manera realmente humana”. 

La frase es una respuesta indirecta, pero frontal, al clima ideológico de época, con enorme peso de las ideas de ultraderecha y de un sistema de poder que amalgama riqueza concentrada, sistemas de vigilancia y ataque de poblaciones enteras y libertad para los fondos financieros. 

Para el Papa, la injusticia no nace solo de malas decisiones individuales. También surge de “estructuras, mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdad casi automáticamente”. Esa idea contradice el corazón del discurso libertario, que suele reducir los problemas sociales a responsabilidad individual, interferencia estatal o fracaso personal. 

En su primer discurso en el foro de Davos, en 2024, Milei había dicho que el mercado es un “proceso de descubrimiento” y que, si se castiga al capitalista exitoso, se destruyen los incentivos y se achica la torta. También afirmó que un empresario exitoso es “un héroe” y que “el Estado no es la solución. El Estado es el problema mismo”. 

Magnifica humanitas no niega la iniciativa privada. Por cierto, tampoco la negaba la Rerum Novarum. León XIV incluso dice que la iniciativa empresarial puede ser “una verdadera vocación” cuando genera riqueza y mejora la vida de todos. Pero introduce una condición que en el mileísmo no existe: la creación de empleo digno no puede ser una variable dependiente del beneficio. “La libertad económica no es absoluta”, afirma, y debe medirse por el bien común y la dignidad de cada persona. En el mismo tono hablaron en los Tedeum del 25 de mayo el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, y el de La Plata, Gustavo Carrara. Los dos, discípulos de Francisco y nombrados en esas diócesis por indicación suya.

El contraste se vuelve todavía más nítido cuando el Papa se refiere al mercado. “En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la ‘mano invisible’ del mercado”, dice. La política, agrega, debe orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación. 

Ahí está el punto. Milei interpreta a la justicia social como coacción. León XIV la convierte en condición de humanidad. Milei sospecha del Estado como enemigo de la libertad. León XIV dice que una sociedad justa requiere “un Estado presente” e instituciones capaces de superar la mera lógica de la eficiencia. Milei desconfía de las correcciones públicas al mercado. León XIV reclama “leyes justas” e instrumentos de redistribución que alivien la carga sobre los débiles y exijan más a quienes tienen más. 

Thiel y la fuga de la democracia

La segunda contradicción fuerte es con Peter Thiel. El empresario de Silicon Valley ahora instalado en Barrio Parque y Punta del Este, fundador de PayPal y Palantir, escribió en 2009 en su libro La educación de un libertario una frase que se volvió programa: “I no longer believe that freedom and democracy are compatible”. Ya no creía, dijo, que libertad y democracia fueran compatibles. Su concepto de libertad no se refería a los derechos individuales sino a la libertad de mercado absoluta, sin regulación alguna.

León XIV se para en el lugar opuesto. No plantea una huida de la política, sino una recuperación de la política frente a poderes digitales que tienden a quedar fuera del control público. La encíclica advierte que, en el mundo digital, plataformas, datos, infraestructura y capacidad de cálculo ya no son necesariamente prerrogativa de los Estados, sino de “grandes actores económicos y tecnológicos”. Cuando ese poder se concentra en pocas manos, dice el Papa, se vuelve opaco, elude controles y produce dependencias, manipulaciones y desigualdades. 

La contradicción con Thiel no es solo filosófica. Es institucional. Thiel desconfía de la democracia porque la ve como límite a la libertad de los más poderosos. León XIV desconfía de la concentración tecnoprivada porque puede vaciar de contenido la participación democrática. En la encíclica, el Papa advierte que “pequeños grupos muy influyentes” pueden orientar informaciones y consumos, condicionar procesos democráticos e incidir en la economía en beneficio propio. 

Por eso reclama reglas, vigilancia independiente y responsabilidad. “No basta invocar genéricamente la ética”, dice. Se necesitan “marcos jurídicos adecuados”, controles, educación de los usuarios y “una política que no renuncie a su tarea”. Si no, el cambio será gobernado por quienes poseen datos, infraestructuras y capacidad de cálculo. Es decir, por los poderosos de Thiel. Entre ellos, el mismo Thiel con sus 23 mil millones de dólares de patrimonio y su Palantir con la Agencia Central de Inteligencia como primer inversor, según dijo aquí el estudioso Jonathan Taplin.

La palabra central de la encíclica es “desarmar”. Sin embargo, no hay ni rastros de un romanticismo antitecnológico. León XIV explica que desarmar la IA no significa rechazar la tecnología, sino sustraerla a la lógica de la competencia armamentística, económica y cognitiva. “Desarmar quiere decir romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar”, escribe. En la presentación del documento, el Papa fue todavía más directo: “La inteligencia artificial debe ser desarmada”.

Esa frase golpea el corazón del imaginario tecnolibertario. Para Thiel y sus alrededores ideológicos, la tecnología aparece muchas veces como salida de la política, aceleración del poder privado y superación de los límites democráticos, drones bélicos incluidos. Para León XIV, en cambio, la IA debe hacerse discutible, refutable y habitable. No es salvación privada. Es un nuevo ambiente común que debe ser custodiado.

La encíclica incluso nombra el trasfondo transhumanista y poshumanista de los libertarios. León XIV describe corrientes que sueñan con superar la condición humana mediante biomedicina, dispositivos, algoritmos e hibridación con la máquina. El problema, dice, no es usar técnica, sino aceptar una visión en la que algunos seres humanos puedan ser considerados menos útiles, menos deseables o menos dignos. 

Trump y la religión de la fuerza

La tercera contradicción es con Donald Trump. No porque la encíclica lo mencione, sino porque el texto papal choca con la doctrina trumpista de dominio tecnológico, rearme y “paz a través del ejercicio de la fuerza”.

La Casa Blanca de Trump dice que Estados Unidos está en una carrera por el “dominio global” en inteligencia artificial. El sitio oficial de su política de IA afirma que quien tenga el ecosistema de IA más grande fijará los estándares globales y obtendrá beneficios económicos y de seguridad. Una orden ejecutiva de diciembre de 2025, algo así como un DNU argentino, sostiene que la política de Estados Unidos es sostener y ampliar su “dominio global de la IA” mediante un marco nacional “lo menos oneroso posible”. 

León XIV habla otro lenguaje. No habla de dominio, sino de custodia. No habla de ganar una carrera, sino de impedir que la carrera destruya lo humano. La tecnología, dice, puede terminar sometiendo a la humanidad si se separa de la ética y de la responsabilidad. La IA no puede quedar en manos de una competencia geopolítica donde cada potencia corre para acumular más datos, más cálculo, más control y más capacidad de vigilancia.

El choque con Trump se vuelve más agudo en el capítulo sobre la guerra. León XIV ya recibió insultos de Trump por su oposición a la perpetuación de la masacre en Gaza y los bombardeos a Irán. Ahora, en la encíclica, conceptualiza doctrinariamente esa actitud que ya tomó en la práctica. El Papa dice que la revolución digital está modificando “la gramática de los conflictos”. A la guerra visible se suman ciberataques, manipulación informativa, campañas de influencia y automatización de decisiones estratégicas. La IA acelera esos procesos y vuelve borrosa la frontera entre protección y agresión. 

Trump, por su parte, firmó en enero de 2025 otra orden ejecutiva. Proyecta construir un escudo antimisiles de nueva generación, bajo la lógica de “paz mediante la fuerza”. El decreto dice que Estados Unidos desplegará y mantendrá un sistema defensivo capaz de disuadir y defender al país de ataques aéreos y estratégicos. 

La encíclica no niega la legítima defensa, pero advierte contra la normalización de la guerra como herramienta ordinaria. León XIV denuncia una “preocupante rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional” y dice que las narrativas mediáticas polarizadas, amplificadas por algoritmos, acostumbran a la opinión pública al enfrentamiento. También en este punto sintonizaron García Cuerva y Carrara.

El Papa también cuestiona el negocio bélico en sí mismo. “No podemos ignorar los enormes intereses económicos que están detrás de la guerra”, escribe. Las industrias armamentísticas y los países que venden armas, afirma, se benefician de un mercado que prospera gracias a los conflictos. 

Ese punto aparece ligado al mensaje papal para la Jornada Mundial de la Paz, brindado este mismo año: la IA militar agravó la tragedia del conflicto armado y tiende a delegar decisiones de vida y muerte en máquinas. También el Papa venía alertando sobre la concentración de intereses económicos y financieros privados detrás de la militarización tecnológica. 

El litigio con Trump no es abstracto. En abril, la revista Time informó que el presidente estadounidense acusó a León XIV de ser “débil ante el delito” y “terrible en política internacional” por sus críticas a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Trump escribió que el Papa debía dejar de complacer a la “izquierda radical” y concentrarse en ser “un gran Papa, no un político”. Nacido en Chicago, León XIV le respondió en un inglés de tono duro que seguiría hablando contra la guerra y promoviendo la paz, el diálogo y las relaciones multilaterales. “Multilateral” es mala palabra para Thiel, Milei y Trump.

Magnifica humanitas dice que la crisis del multilateralismo sustituye la fuerza del derecho internacional por el supuesto “derecho del más fuerte”. Y advierte que la simplificación “yo primero”, “amigo-enemigo” y “nosotros-ustedes” facilita decisiones irresponsables que destruyen la confianza entre naciones. 

Trump llama a eso realismo. León XIV lo llama falso realismo. El Papa sostiene que lo verdaderamente irresponsable es una Realpolitik que acostumbra a las conciencias a la guerra inevitable y presenta la paz como ingenuidad. Para la encíclica, la paz no es una pausa entre guerras: es fruto de justicia y caridad. 

El 7 de mayo, Marco Rubio se reunió con León XIV en el Vaticano. La publicación especializada Vatican News informó que la conversación incluyó países marcados por la guerra, tensiones políticas y situaciones humanitarias difíciles, y reiteró la necesidad de “trabajar incansablemente” por la paz. También se abordaron Irán y Cuba. 

Una lectura desde la región

Aunque buena parte de la trayectoria pastoral de Robert Prevost transcurrió en Chiclayo, al norte de Perú, la encíclica no es un documento latinoamericanista. Pero leída desde América Latina adquiere otra densidad. 

Esa historia no es un decorado en la región más desigual del mundo. La doctrina social católica, desde Populorum progressio de Pablo VI en 1967 hasta Fratelli tutti de Francisco en 2020, plena pandemia, se ocupó del desarrollo, la paz, la pobreza, la exclusión y el vínculo entre poder global y pueblos subordinados. En Magnifica humanitas, León XIV vuelve sobre esa tradición: recuerda que Pablo VI describió el desarrollo como el paso de condiciones “menos humanas” a condiciones “más humanas” y que el desarrollo integral atañe a “todos los hombres y a todo el hombre”. 

El vínculo con América Latina puede desprenderse también de la advertencia contra las nuevas formas de colonialismo digital. León XIV escribe que los datos sanitarios, sociales y vitales de poblaciones enteras pueden convertirse en “las nuevas tierras raras del poder”. Quien posee esos datos puede moldear necesidades, mercados y decisiones. Si el conocimiento compartido no se transforma en bien común, advierte, “la era digital no será postcolonial, sino colonial bajo otra forma”. 

Tres contradicciones y una misma pregunta

Thiel, Milei y Trump no son lo mismo. Uno encarna el poder tecnológico privado que sospecha de la democracia, o directamente quiere horadarla. Otro sostiene el dogma libertario que convierte la justicia social en violencia y el Estado en enemigo. El alicaído Trump, cada vez más impopular dentro de su país cuando se le vienen elecciones de medio término en noviembre, es el apellido de la potencia que busca dominio tecnológico y militar bajo la idea de fuerza como garantía de paz.

Magnifica humanitas tiene otra lógica. Es como si fuera Thiel el destinatario (¿no lo es?) cuando el Papa dice que los datos no pueden entregarse solo al sector privado y que la IA debe ser gobernada por  un ensamble que contenga a la comunidad, se rija por el Derecho, esté sujeta a controles públicos y admita la participación ciudadana. 

En una interlocución imaginaria con Milei, que será real en noviembre cuando visite la Argentina, Uruguay y Perú, sostiene León XIV que la justicia social debe estar en el diseño inicial y esencial de la economía y de la tecnología, no como una limosna posterior. 

La interpelación implícita a Trump dice que la paz no se construye con dominio global, rearme permanente y algoritmos de instrumentación bélica, sino mediante el Derecho Internacional, el ejercicio constante de la diplomacia, el recuerdo de la memoria histórica y una dimensión moral del ejercicio del poder.

Bien lejos de una melancolía antitecnológica, León XIV reconoce que la IA puede aliviar sufrimientos, mejorar servicios públicos y ayudar en el trabajo. Pero insiste en que “más poderoso no significa necesariamente mejor”. Y esa frase vale para la IA, para el mercado y para la política exterior. 

Magnifica humanitas es una encíclica contra la absolutización de tres cosas: el algoritmo, el mercado y la fuerza. Por supuesto, no es un panfleto contra Silicon Valley, contra Milei o contra Trump. Va más allá: es un documento doctrinal que busca devolverle límite moral, es decir político, a poderes que se presentan como inevitables.

En medio de la cuarta revolución industrial, la Santa Sede parece haber decidido que era necesario hablar otra vez acerca de las novedades. Rerum novarum. Aquella encíclica de 1891 tenía como subtítulo “Sobre la situación de los obreros”. Ésta, “Sobre la custodia de la persona humana en tiempo de inteligencia artificial”. 

El jesuita Antonio Spadaro, una figura muy importante en el papado de Francisco, recibió la Magnifica Humanitas justamente con una reflexión sobre el momento exacto en que vivimos. 

“El proyecto ya está en marcha, nos guste o no”, escribió en el portal Grand Continent. “La inteligencia artificial no llama a la puerta: ya está dentro de casa. Ya no es un simple conjunto de herramientas, sino un entorno mental, cultural y espiritual: el aire que respiramos, el código que estructura nuestra forma de pensar y de creer.”

Según Spadaro, la encíclica de León XIV nace de un análisis y una postura papal: “no se puede esperar a que los procesos se hayan completado para pronunciarse sobre ellos”.

El jesuita no lo dice, y vaya uno a saber si lo piensa, pero lo cierto es que León XIII habló de la condición de los obreros cuando la primera gran revolución industrial ya había terminado y León XIV lo está haciendo en medio de la tormenta.

Martín Granovsky

La Justicia Federal frena el cierre de más de 600 servicios del INTI

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A poco más de un mes de que el Gobierno nacional dispusiera el cierre de más de 600 servicios ofrecidos por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Juzgado Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín resolvió suspender parcialmente la aplicación plasmada en la Resolución N° 42/2026.

El freno judicial fue producto de que el juez subrogante Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto fallara a favor de la medida cautelar presentada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) para evitar que se ejecutaran las órdenes plasmadas en el Boletín Oficial.

Según consta en el fallo, el magistrado ordenó al INTI abstenerse de ejecutar cualquier acto administrativo, incluyendo la cesación, transferencia o modificación sistematizada de funciones y la prohibición de movimientos de inventario con fines de reubicación, transferencia o disposición del equipamiento técnico.

Uno de los puntos claves de la resolución judicial sostuvo que los empleados del instituto no podrán ser desvinculados de sus puestos. De esta manera, el Gobierno se vio obligado a garantizar la “ocupación efectiva de todos los agentes cuyas funciones resultan afectadas, con mantenimiento pleno de sus categorías, remuneraciones y condiciones vigentes al 14 de abril de 2026″.

En línea con esto, el juez subrogante del Juzgado Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín dispuso la continuidad de los programas de asistencia técnica, ensayos, certificaciones y transferencia tecnológica bajo la órbita estatal del organismo.

El giro en la causa fue confirmado por el secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, quien celebró la decisión a través de la red social X. “La Justicia falla a favor de ATE y frena los despidos masivos en el INTI. También impide el desmantelamiento del organismo: un histórico triunfo para los estatales”, destacó en un comunicado.

“La Justicia ordenó a las autoridades del INTI a dar marcha atrás con la Resolución 42/26, impidiendo cualquier tipo de cesación, transferencia o modificación de funciones y exigiendo la garantía de ocupación efectiva de todos los trabajadores con mantenimiento pleno de sus categorías y remuneraciones”, explicó el dirigente sindical.

En este sentido, el representante de ATE consideró que “la cautelar firmada por el juez Tezanos Pinto del Juzgado Federal en lo Civil y Comercial y Contencioso Administrativo N° 2 de San Martín es un avance significativo en la lucha contra los despidos ilegales y el desguace estatal”. Y concluyó: “Lo dijimos mil veces: no se puede gobernar al margen de la ley y contra la Constitución Nacional”.

La Resolución 42/2026, publicada el 16 de abril de este año, ordenaba el cierre de más de 600 servicios brindados por el INTI. Según el argumento ofrecido por las autoridades, la decisión había sido tomada con el objetivo de asegurar la eficiencia estatal y, sobre todo, la asignación de fondos públicos.

Qué implicaba la aplicación de la resolución

El documento publicado por el Consejo Directivo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) establecía un proceso de transición ordenada para la supresión inmediata de ciertos servicios sistematizados, tras determinar que su prestación estatal carece de demanda efectiva o se superpone con ofertas del sector privado en condiciones regulares de mercado.

De esta forma, todos los convenios, órdenes de trabajo y compromisos contractuales vigentes serán respetados y finalizados conforme a lo estipulado previamente. Así, se garantizaba la continuidad para los usuarios actuales y la protección de sus derechos.

Fue así que se designó a la Dirección Operativa para diseñar un plan de transición integral, que pretendía incluir la finalización organizada de los servicios discontinuados, el resguardo y organización de la documentación y registros técnicos, la notificación formal a usuarios y organismos vinculados, y la preservación de capacidades consideradas críticas.

Según los fundamentos expuestos por el Consejo Directivo del INTI en la resolución oficial, la medida no implica una reducción del rol institucional de la entidad, sino una redistribución hacia áreas en las que la intervención estatal resulta indispensable.

En línea con esto, remarcaron que la decisión formaba parte de una política de simplificación y mejora regulatoria que acompaña los lineamientos nacionales en materia de transparencia, competencia leal y estímulo al crecimiento económico y la inversión en el sector productivo local.

En el proceso participaron áreas técnicas como la Gerencia Operativa de Asuntos Legales y la Dirección Administrativa, que validaron la medida al no encontrar objeciones jurídicas ni operativas a la adecuación propuesta. Asimismo, aclararon que estos actos no representaban ninguna erogación presupuestaria adicional derivada de la reorganización, reflejando una orientación de austeridad y responsabilidad fiscal.

CIENCIA BREVE: «La IA nos hace replantearnos las matemáticas»

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La inteligencia artificial “no es una tecnología más”, afirma Terence Tao, matemático ganador de la medalla Fields. “Nos obliga a replantearnos cuestiones fundamentales: ¿qué es una demostración matemática? ¿Qué es un artículo científico? ¿Cuál es el propósito de nuestra profesión?”. Dado que las matemáticas son generalmente inmunes al mayor defecto de la IA —los errores no verificables—, este campo se encuentra en una posición privilegiada para servir de banco de pruebas para la tecnología, explica Tao.

Tao señala el problema n.º 1196 de Erdős como un ejemplo de éxito sin tablas : fue resuelto por Liam Price, un joven de 23 años sin formación matemática avanzada, quien encontró la solución con una sola indicación a ChatGPT Pro. “A diferencia de la mayoría de los demás problemas de Erdős resueltos por IA hasta ahora, este fue estudiado intensamente por varios matemáticos, pero al final resultó tener una demostración bastante breve que todos los humanos pasaron por alto”, concluye Tao.

La economía a dos velocidades: los que exportan recursos a fondo, el mercado interno frenado

Cuando las autoridades económicas presentaron la última actualización del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a marzo de 2026, la lectura oficial se concentró en la consolidación de un sendero expansivo. Sin embargo, el análisis riguroso de la serie desestacionalizada —la única herramienta metodológica válida del INDEC para despejar la volatilidad del calendario y capturar la tendencia subyacente— revela una morfología económica mucho más inquietante. La economía argentina no está experimentando un rebote generalizado, sino una violenta redistribución sectorial de los márgenes de rentabilidad.

La relevancia de este quiebre excede la mera coyuntura estadística y exige atención inmediata. Nos encontramos ante un umbral de estrés sistémico donde la política macroeconómica —basada en la consolidación fiscal, la acumulación de reservas y el uso del tipo de cambio como ancla nominal— está consolidando una matriz productiva de naturaleza netamente regresiva. Mientras los sectores integrados a las cadenas globales de valor y el sistema financiero capturan rentas extraordinarias, las ramas intensivas en mano de obra que dependen de la demanda doméstica operan en un régimen de contracción crónica. No se trata de un simple rezago cíclico; es un rediseño estructural de los incentivos en la economía argentina.

El premio a la dolarización y el efecto «crowding-in» financiero

La cúspide del índice de actividad está dominada de manera excluyente por los sectores que operan como generadores o intermediarios de divisas. Tomando como base de comparación noviembre de 2023, la Agricultura (+35,9%), la Intermediación Financiera (+29,5%) y el bloque de Minería y Canteras (+24%) exhiben variaciones acumuladas que desafían la gravedad de la recesión interna inicial.

El desempeño de la Minería y Canteras es el caso más puro de expansión inelástica respecto al ciclo doméstico. Se trata del único de los dieciséis sectores relevados por el INDEC que no registró reversiones en los veintinueve meses analizados. Impulsado por el flujo continuo de capital intensivo hacia Vaca Muerta, este sector opera en la práctica como un enclave productivo, blindado frente a la volatilidad del consumo de los hogares y traccionado por la demanda energética global.

Por su parte, la Intermediación Financiera ofrece el caso de estudio más fascinante del período. Tras experimentar una severa contracción real durante el primer semestre de 2024 —consecuencia ineludible del shock de tasas y la devaluación inicial que licuó pasivos y activos monetarios—, el sector experimentó un punto de inflexión radical a partir de julio de ese año. El saneamiento de la hoja de balance del Banco Central y la contracción del déficit del Tesoro generaron un genuino efecto crowding-in (desplazamiento positivo). Al retirarse el Estado como tomador compulsivo de fondos, y en un contexto de paulatina desinflación, los bancos reorientaron su liquidez hacia el sector privado. La reaparición del crédito hipotecario y el financiamiento corporativo en un entorno de tasas reales positivas explican un despegue histórico que contrasta brutalmente con la economía real.

La agonía del mercado interno y la trampa de los precios relativos

En las antípodas del ranking de actividad, el panorama expone el costo oculto del programa de estabilización. La Construcción (−7,6%), la Industria Manufacturera (−4,3%) y la Administración Pública (−3,4%) continúan operando muy por debajo de los niveles previos al recambio institucional de fines de 2023.

La industria manufacturera ilustra a la perfección los daños colaterales de la arquitectura monetaria y comercial vigente. El sector enfrenta una profunda erosión de su competitividad: bajo el actual esquema de bandas cambiarias —cuyos límites (piso y techo) se indexan por inflación mientras el tipo de cambio nominal fluctúa en su interior—, la persistencia de los altos costos domésticos en moneda dura ha terminado por consolidar un escenario de apreciación real. Esta dinámica de encarecimiento relativo de la producción local colisiona de frente con el reciente proceso de apertura comercial, cuyo shock de importaciones ha impactado con especial virulencia sobre los fabricantes de bienes de consumo final. El resultado es empírico y contundente: ramas intensivas en mano de obra como la cadena textil, el calzado y la metalmecánica operan hoy con una utilización de la capacidad instalada inferior al 60%. Las expectativas de un derrame expansivo hacia el entramado pyme han sido neutralizadas por una estructura de precios relativos que castiga de manera sistemática el valor agregado doméstico.

El caso de la Construcción requiere una disección propia por su alta elasticidad respecto al empleo informal y su consiguiente impacto distributivo. El desplome original fue gatillado por la paralización de la obra pública, el ancla más pesada del ajuste fiscal de 2024. Si bien en el primer trimestre de 2026 se registraron señales marginales de recuperación, motorizadas fundamentalmente por el ingreso de flujos de capital derivados del blanqueo impositivo, la inversión privada ha demostrado ser matemáticamente insuficiente para compensar la retirada del Estado. La brecha de 7,6 puntos negativos respecto al punto de partida confirma que el sector enfrenta un daño que amenaza con volverse permanente.

La morfología del ciclo: del shock fiscal a la divergencia consolidada

El análisis temporal de la serie desestacionalizada permite segmentar este proceso en tres fases macroeconómicas bien delimitadas, cada una con un impacto asimétrico sobre los distintos factores de producción:

  • La fase de saneamiento (noviembre 2023 – junio 2024): El ajuste fiscal de primera generación, de carácter veloz y concentrado. Fue el momento de máxima correlación negativa, donde el colapso del gasto público deprimió en simultáneo a la construcción, la industria y el comercio minorista.
  • El rebote asimétrico (julio 2024 – diciembre 2024): La economía tocó su piso y reaccionó, pero las trayectorias se bifurcaron. Mientras las finanzas y la energía capitalizaron la estabilización financiera y el horizonte de desregulación, la construcción ensayó un rebote sumamente parcial y débil, confirmando la insuficiencia de los capitales privados para reemplazar el impulso fiscal.
  • La divergencia estructural (2025 – marzo 2026): El crecimiento agregado existe, pero carece de homogeneidad. Las finanzas alcanzan máximos históricos, la industria entra en una meseta prolongada sin vector de tracción claro, y los servicios comunitarios (salud, educación) exhiben una resistencia inelástica de variación nula.

El dilema de política económica

Los datos del primer cuatrimestre de 2026 certifican que los costos de la estabilización fiscal han sido absorbidos de manera radicalmente desigual. La economía argentina funciona con dos motores encendidos a máxima potencia y un chasis que se arrastra contra el asfalto.

El Gobierno se enfrenta ahora a un dilema de resolución ineludible de cara a la segunda mitad del año. Si decide mantener inalterable el ancla cambiaria para garantizar el sendero de desinflación en vez de liberar el tipo de cambio para que el mercado establezca libremente su precio (el presidente del BCRA, Bausilli, dijo esta semana que no es prioridad eliminar las restricciones cambiarias a las empresas) y sostener los incentivos económicos únicamente al sector exportador mientras se olvida de la economía centrada en el mercado interno, correrá el riesgo inminente de profundizar la fractura socioproductiva, llevando a la industria de transformación y al empleo urbano hacia un punto de no retorno.

Por el contrario, si opta por corregir los precios relativos para oxigenar la competitividad industrial y permitir que el tipo de cambio encuentre su equilibrio natural, arriesgará una disrupción en las expectativas inflacionarias y un potencial shock de inestabilidad sobre la intermediación financiera. Lo único que los números del INDEC no permiten sostener es el statu quo: en economía, una divergencia estructural de esta magnitud nunca se resuelve de forma espontánea.

Christian Buteler

La búsqueda subterránea de un combustible limpio

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A las afueras de la ciudad de Thetford Mines, Quebec, en una región que en algún momento abasteció de amianto al mundo, los trabajadores están perforando el subsuelo en busca de una nueva fuente de energía limpia, inusual y potencialmente vasta.

Una empresa emergente llamada Vema Hydrogen ha perforado dos pozos de prueba en el lecho rocoso, cada uno a 300 metros de profundidad aproximadamente, y está empezando a inyectar agua tratada en las rocas ricas en hierro que hay debajo. El objetivo es desencadenar un tipo especial de reacción química que podría llegar a producir grandes cantidades de hidrógeno, un combustible de ignición limpia que algún día podría desempeñar un papel vital en la lucha contra el cambio climático.

“El potencial es enorme”, dijo Pierre Levin, director ejecutivo de Vema, mientras observaba a un equipo de perforación en plena faena, en un día de primavera luminoso y muy frío. “Se pueden encontrar rocas como estas en todo el mundo, suficientes para producir miles de millones de toneladas de hidrógeno”.

Durante décadas, el sueño del hidrógeno limpio ha seducido a los expertos en energía. Cuando se quema, el hidrógeno solo emite vapor de agua. En teoría, podría utilizarse en lugar de combustibles fósiles en barcos, aviones, acerías o plantas químicas, y en todas esas industrias en las que es difícil encontrar alternativas viables al petróleo, el gas y el carbón, y con eso se reducirían las emisiones que calientan el planeta.

El problema siempre ha sido fabricar ese hidrógeno.

La mayor parte del hidrógeno que el mundo utiliza —principalmente para fertilizantes y refinación— se produce mediante un proceso con gas natural que genera muchas emisiones. En los últimos años, Estados Unidos y otros países han invertido miles de millones de dólares para intentar fabricar hidrógeno “verde” con energía eólica y solar, pero ha resultado difícil y caro.

Ahora, un número creciente de empresas cree que podría haber una mejor respuesta bajo tierra. Decenas de empresas nuevas están tratando de encontrar grandes reservas de hidrógeno natural que se cree que existen bajo la superficie. Otras, como Vema, intentan estimular los procesos que generan ese hidrógeno, sin emisiones. Es un campo al que se suele llamar “hidrógeno geológico”.

“Esto podría ser transformador si logramos resolverlo”, dijo Madeline Schomburg, vicepresidenta de la Energy Futures Initiative, una organización de investigación sin fines de lucro. “Aunque la probabilidad de éxito sea baja, las recompensas potenciales son tan altas que vale la pena explorarlo”.

El hidrógeno es el elemento más abundante del universo, y se produce de manera natural en la corteza terrestre cuando ciertos minerales ricos en hierro reaccionan con el agua y el óxido. Este proceso, conocido como serpentinización, suele dejar tras de sí rocas con un color verde moteado.

Desde hace tiempo, muchos geólogos concluyeron que era improbable que el hidrógeno natural producido de este modo se acumulara en grandes depósitos subterráneos porque las diminutas moléculas se escurrirían por las grietas de las rocas.

Sin embargo, esa creencia ha cambiado. En 1987, unos trabajadores en Malí estaban excavando un pozo que parecía seco hasta que un hombre se asomó demasiado con un cigarro encendido y provocó una explosión. Se trataba de un depósito natural de hidrógeno, que desde entonces se ha aprovechado con el fin de generar electricidad para un pueblo cercano.

Para la década de 2020, los científicos estaban publicando artículos en los que se estimaba que los depósitos naturales de hidrógeno del subsuelo podrían abastecer las necesidades mundiales durante cientos de años. Un lugar prometedor era la fisura conocida en inglés como el Midcontinent Rift de Norteamérica, una enorme formación de basalto rico en hierro que se extiende por unos 1900 kilómetros desde Kansas hasta Míchigan.

“Cuando empecé a investigar esto, tenía serias dudas”, dijo Geoffrey Ellis, geoquímico del Servicio Geológico de Estados Unidos. “Ahora estoy convencido de que hay mucho hidrógeno ahí abajo. Solo es cuestión de si podemos encontrar acumulaciones que puedan producirse económicamente”.

El Departamento de Energía de Estados Unidos ha calculado que el hidrógeno geológico podría producirse por menos de 1 dólar el kilogramo. Eso sería más barato que el hidrógeno producido a partir de combustibles fósiles y una sexta parte del costo actual de producir hidrógeno a partir de energía eólica y solar.

Personas con chalecos y cascos de seguridad brillantes junto a bandejas de madera que contenían muestras de roca.
Geólogos de Vema inspeccionaban muestras de testigos en la perforación de las minas de Thetford

Las compañías se apresuran a encontrar el combustible. Una de las empresas emergentes mejor financiadas, Koloma, ha recaudado 400 millones de dólares de inversionistas como Amazon y United Airlines, y ha perforado pozos exploratorios en Iowa. HyTerra, una empresa australiana, está buscando hidrógeno y helio en Kansas y Nebraska.

Riley Kemp, director ejecutivo de HyTerra, dijo que su empresa está encontrando hidrógeno en sus primeros pozos, pero que necesita hacer pruebas para ver si el gas fluirá a velocidades suficientemente altas como para que la producción valga la pena. Comparó la búsqueda con los primeros tiempos de la exploración petrolífera, cuando las empresas perforaban numerosos pozos antes de encontrar yacimientos muy productivos.

Los obstáculos siguen siendo grandes. Aunque los científicos han identificado amplias zonas que probablemente sean favorables para el hidrógeno geológico, no hay forma de saber con seguridad qué hay ahí abajo sin perforar, lo que puede ser caro y conlleva el riesgo de fracasar.

La labor de cartografiar y analizar los posibles yacimientos aún es incipiente, y algunos de los mejores datos geológicos los recogen empresas que quieren mantener la información en secreto. Eso podría ralentizar los descubrimientos, según dijeron los expertos, al igual que las dificultades para obtener permisos de exploración o los efectos secundarios medioambientales imprevistos.

“En mi opinión, si queremos hacerlo rápidamente, tendríamos que trabajar juntos y compartir los datos”, dijo Ellis. “De lo contrario, al ritmo que vamos, tardaremos muchas décadas”.

Los legisladores están empezando a darse cuenta. En enero, la gobernadora demócrata de Míchigan, Gretchen Whitmer, ordenó a los organismos estatales que estudiaran el hidrógeno geológico e identificaran los obstáculos para su desarrollo. La Fuerza Aérea de Estados Unidos está explorando el hidrógeno geológico como posible fuente de energía para sus bases. Algunos legisladores del Congreso han propuesto financiación, aunque esta tecnología sigue sin recibir prácticamente ningún apoyo federal, a diferencia de otros métodos de producción de hidrógeno limpio.

No todos piensan que la mejor estrategia sea buscar depósitos naturales bajo tierra. Una mejor idea es crearlos, según algunos expertos.

En Quebec, Vema planea pasar el resto del año inyectando agua en sus pozos subterráneos de prueba para ver si puede acelerar el proceso de serpentinización que crea hidrógeno natural bajo tierra. Recientemente, un equipo de perforación cerca de Thetford Mines estaba introduciendo tuberías en un pozo mientras los geólogos examinaban los testigos de roca extraídos del suelo.

Las formaciones rocosas de este lugar, conocidas como ofiolitas, se crearon hace más de 400 millones de años, cuando un gran trozo de la corteza oceánica de la Tierra fue empujado hacia arriba. Estas formaciones son ricas en amianto, y Thetford Mines llegó a ser conocida como la capital mundial del amianto, hasta que se conocieron los riesgos para la salud del material y las minas fueron cerradas.

También podrían ser ricas en hidrógeno.

Carl Hinds, ingeniero de operaciones de Vema, sostenía unos recortes de roca húmeda que habían salido de un pozo. Eran de color verde oscuro y mostraban signos de serpentinización.

“Esa es la reacción”, dijo Hinds. “Solo intentamos acelerarla”.

No es fácil. Los investigadores de Vema han pasado años en el laboratorio experimentando con las combinaciones precisas de agua, temperatura, presión y catalizadores químicos para llegar a las mejores reacciones de producción de hidrógeno en distintos tipos de rocas subterráneas. Levin, cofundador de la empresa, lo llama la “salsa especial” de Vema.

La empresa también necesita encontrar el tipo adecuado de rocas subterráneas. Tienen que estar parcialmente serpentinizadas, para que el agua pueda fluir a través de ellas, pero no tan fracturadas como para que el hidrógeno se escape.

Los expertos externos afirman que los esfuerzos para producir hidrógeno bajo tierra son plausibles, pero aún no están probados. El hidrógeno podría escaparse del suelo. O microbios invisibles podrían devorar el gas antes de que pudiera utilizarse. Inyectar agua en las rocas también puede hacer que se hinchen, y eso acarrearía el riesgo de deformaciones superficiales o terremotos.

Levin, que se formó como ingeniero de minas y geólogo, dijo que la empresa está preparada para afrontar los retos que plantea pasar del laboratorio al campo. “Quien trabaja en el subsuelo sabe que si esperas que las cosas funcionen según lo esperado a la primera, no será así”, dijo.

En 2021, Levin había fundado una empresa que buscaba yacimientos subterráneos de hidrógeno. Pero llegó a creer que ese enfoque dejaba demasiado al azar, y tres años después fundó Vema con Florian Osselin, un geoquímico francés que había sido pionero en métodos para estimular la producción natural de hidrógeno.

Vema espera iniciar la producción a gran escala en 2028, y su objetivo es producir hidrógeno de una manera que con el tiempo pueda llegar a ser más barata que los métodos tradicionales.

Si funciona, la cuestión es qué hacer con el combustible. Aunque el hidrógeno podría utilizarse potencialmente para casi todo, ya sea para propulsar coches o generar electricidad, es bastante difícil de transportar y almacenar. Eso significa que cualquier hidrógeno geológico probablemente deba utilizarse lo más cerca posible del lugar de producción.

Una propuesta es convertir el gas en un combustible líquido limpio para barcos conocido como metanol. En los últimos años, los gobiernos han presionado a las compañías navieras para que reduzcan el uso de combustibles derivados del petróleo y disminuyan sus emisiones que calientan el planeta. Como es difícil que los enormes portacontenedores funcionen con baterías, muchas empresas están estudiando la posibilidad de utilizar metanol verde fabricado a partir de hidrógeno y carbono reciclado. Pero encontrar hidrógeno barato es difícil.

“El costo importa, y la gente solo puede absorber una prima determinada por los combustibles limpios”, dijo Judson Whiteside, director ejecutivo de StormFisher Hydrogen, una empresa que planea producir metanol verde en Varennes, Quebec. Aunque StormFisher pretende generar su hidrógeno con electricidad renovable, es uno de los tres productores locales de metanol que siguen el planteamiento de Vema para ver si resulta más barato.

Otras ideas incluyen utilizar hidrógeno con el fin de fabricar combustibles sostenibles para aviones, producir fertilizantes más ecológicos, crear acerías con bajas emisiones de carbono o alimentar centros de datos locales. Quizá el plan más ambicioso sería utilizar hidrógeno geológico para crear un tipo sintético de metano que pudiera sustituir al gas natural convencional para la industria o la calefacción.

“Eso sería el santo grial, porque entonces estarías hablando de millones de toneladas al año”, dijo Levin. “Pero somos muy ambiciosos, y en algún momento queremos estar preparados para competir con los combustibles fósiles”.

Vema ya ha recaudado 15 millones de dólares y está trabajando para recaudar más. Hay ofiolitos por toda la Tierra, incluida una cordillera que se extiende desde Costa Rica hasta Alaska, y la empresa también está estudiando yacimientos en Oregón y California. Otras empresas emergentes, incluida una del MIT llamada GeoRedox, están desarrollando sus propios enfoques.

“Hace dos años, todo esto parecía muy hipotético”, dijo Alexis Templeton, catedrático de geoquímica y geobiología de la Universidad de Colorado en Boulder, quien investiga la ingeniería del hidrógeno en Omán, donde se encuentra el mayor ofiolito del mundo.

“Hoy sabemos que se puede fabricar hidrógeno bajo tierra, la única cuestión es si puede ser económico”, dijo. “Todo el mundo va a trabajar en eso”.

Brad Plumer

La inversión perdió impulso en 2026, tras el rebote del año pasado

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Si bien aún no hay datos oficiales de 2026 en materia de inversión, los indicadores adelantados dan cuenta de una dinámica deslucida, advierten desde Fundación Capital. Las proyecciones indican un crecimiento moderado para todo este año, del 1,1%. Esto implicaría que el ratio de inversión/PBI alcance el 19,4%, similar al promedio de la última década, pero por debajo del 25% recomendado para lograr un crecimiento sostenido en base a la creación de capital.

Cabe resaltar que el INDEC recién publicará los registros de las cuentas nacionales del primer trimestre a fines de juniopero hay algunos indicadores que permiten adelantar el desempeño. Las cantidades importadas de bienes de capital cayeron un 14% interanual (i.a) entre enero y abril, mientras que las de piezas y accesorios para bienes de capital lo hicieron en un 30% i.a. «Esta dinámica podría responder a una corrección luego del sobre stockeo previo a las elecciones de 2025», detallaron desde Fundación Capital.

En paralelo, la producción de maquinaria y equipo se contrajo un 19,7% i.a. en el primer trimestre y la de maquinaria agrícola un 26,8% i.a., según el INDEC. Vale mencionar, sin embargo, que la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) registró una mejora incipiente en abril para esta última categoría (+5,1% i.a. vs -1,1% acumulado en los últimos seis meses). Asimismo, la fabricación de vehículos utilitarios en el acumulado del año disminuyó un 3% i.a., aunque en el segundo bimestre exhibió una franca mejora (+8,9% i.a. vs. -19,2% i.a. entre enero y febrero), de acuerdo con datos de la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA).

Finalmente, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) del INDEC mostró un crecimiento de 4% i.a. en el primer trimestre, y una leve mejora frente al trimestre previo (+1,5%, sin estacionalidad), aunque Fundación Capital avizoró que «la obra pública continuará siendo limitada a nivel nacional». «Los gastos de capital alcanzarían el 0,4% del PBI si siguieran la misma dinámica que en el comienzo del año, quedando en niveles similares al 2024-25 y bien por debajo del 1,6% de 2023», amplió.

Para la entidad, conducida por el expresidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, «es clara la apuesta de las autoridades a traccionar la inversión vía acuerdos comerciales (como los de Estados Unidos o la Unión Europea) y regímenes especiales como el RIGI, RIMI y, más recientemente, el anunciado Super RIGI». «De todos modos, el impacto de estas medidas no es inmediato y será diferenciado a nivel sectorial y regional», advirtieron.

Sobre este último punto señalaron que, si bien se abre una ventana de oportunidad para el mediano plazo, los sectores de energía y minería podría traccionar la actividad de la construcción, pero que la producción nacional de equipos durables enfrenta un escenario más desafiante, condicionado por problemas de competitividad, un crédito que no termina de aparecer como motor de demanda y una creciente competencia internacional.

Inversión Extranjera Directa: cómo le fue al último trimestre de 2025

El informe del balance de Inversión Extranjera Directa (IED) correspondiente al cierre de 2025 mostró una dinámica muy particular, con un fuerte saldo negativo en los flujos del cuarto trimestre. Así, cerró con egresos netos de IED por u$s4.687 millones.

Entre las causas, el informe del BCRA, publicado en abril de este año, esgrimió una fuerte cancelación de deuda comercial con casas matrices por u$s5.363 millones. De hecho, la «Elaboración de productos alimenticios», que exhibió una baja de -u$s3.795 millones, se debió a que las empresas habían adelantado cobros de exportaciones en septiembre aprovechando la baja temporal a 0% de las retenciones. En el último trimestre del año pasado, el agro regularizó esos saldos contables con sus filiales extranjeras (principalmente Suiza).

A su vez, hubo ingresos genuinos por u$s1.111 millones en aportes de capital. El sector financiero (u$s436 millones) y la industria manufacturera (u$s321 millones) fueron los principales receptores. Esto señala que, pese al desarme de deuda comercial del agro, otros rubros mantuvieron el flujo de capital de trabajo activo.

Argentina, última entre las economías de la región en recepción de IED

Pero para tener una fotografía completa también sirve analizar la situación regional. Argentina se ubicó en el último lugar de América Latina en materia de IED entre las principales economías de la región, según datos de la OCDE para 2025.

Mientras países como Brasil, México, Chile, Costa Rica o Colombia lograron atraer flujos significativos de capitales externos, «Argentina mostró un desempeño extremadamente débil, reflejando las dificultades persistentes para consolidar un clima de inversión estable y dinámico», señalaron desde un informe de Misión Productiva.

De acuerdo con los datos de la OCDE para 2025Brasil recibió alrededor de u$s77.000 millones de inversiones productivas, México más de u$s40.000 millones y Chile más de u$s13.000 millones. «Argentina, en cambio, captó apenas alrededor de u$s3.100 millones. Incluso economías considerablemente más pequeñas de la región, como Costa Rica, lograron atraer mayores flujos de inversión», describió el informe.

Y concluyó que «el contraste refleja las dificultades persistentes de la Argentina para consolidarse como destino de capital productivo de largo plazo, aun en sectores donde el país posee ventajas competitivas y fuertes incentivos regulatorios».

Solange Rial

La tecnología desarrollada por CNEA en 76 años no se vende. Se está regalando

Se acabó lo que se vendía. Incluso se acabó lo que se pirateaba. Me refiero al «know how» nuclear argentino, conocimiento finito, minucioso y detallista de decenas de tecnologías distintas que confluyen en nuestro «savoir faire» atómico. Ese diferencial argento de saber hacer, y cómo hacerlo y por qué. Éso que nos permitió volvernos un exportador nuclear mundial. Eso que nos permitió sacar del ring a los EEUU.

A añadir, Canadá, la UE, Corea, China, Japón e incluso Rusia. Repetidas veces. Le hemos ganado licitaciones por reactores nucleares a todos ellos. A pura prepotencia tecnológica, diría Roberto Arlt.

Si Ud. es argento y no lo sabía, mala suya. Despiértese de una puta vez, compatriota, porque una pequeña y maloliente cáfila de turros acaba de hacer legal el desvalijarnos. Afanarnos en forma consentida conocimiento vendible. Y exclusivo.

Y caro. Carísimo.

Desde el 4 de Mayo de este año, es pase y sírvase. Los particulares tienen libre acceso de particulares a los activos y archivos de desarrollos tecnológicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Así lo dispone el procedimiento administrativo interno (documento normativo PN-PR-GACOYA-002) aprobado el 4 de mayo de 2026.

Básicamente, y sobre todo, estamos hablando de tecnología de materiales especiales: extrusión, maquinado y soldadura en superaleaciones muy intratables, con base de circonio o de níquel de centrales y reactores. También de las planillas de cálculo de la termohidráulica de esas plantas. Las del diseño de componentes electromecánicos en zonas de alta intensidad de radiaciones. Las de la metalurgia del uranio disuelto en aluminio, y también los cálculos de resistencia térmica y mecánica de las cerámicas de uranio. Todo lo que nos hace Gardel en materia de combustibles nucleares.

Hablo también del hardware y del software de los sistemas de control de plantas nucleares, desde los reactores producción que fabrican radioisótopos, a los de investigación, que fabrican ingenieros, físicos y químicos nucleares. Y a los multipropósito, como el gigantesco PALLAS que vendió INVAP en Holanda (los yanquis ni se presentaron).

Hablo de los sensores de esas plantas, y de la electrónica e informática correspondientes, cosas que se desarrollan aquí.

Hablo de las tecnologías de fabricación de agua pesada, la del sulfuro de hidrógeno y la del amoníaco. Son estratégicas. Todavía es imposible de comprar justamente porque es estratégica. Hablo también del despliegue a escala de esa tecnología, del diseño, fabricación de componentes y montaje de sus respectivas plantas industriales.

No sé si sabe, pero tenemos la mayor planta de agua pesada del mundo, cada tonelada de ese líquido se vende a U$ 680.000 dólares. Construirla fue un via crucis. Está en Arroyito, Neuquén, a orillas del embalse. Y está al cuete desde 2017, cuando Macri la cerró.

Le hablo de la metalurgia de aleaciones bastante insólitas de acero, de titanio, de zircalloy, de base de circonio, y de incolloy, con base de níquel. La de las propiedades industriales que se generan cuando se bombardea con iones pesados una superficie, de estos metales y de otros. La de los metales con memoria. Las de aleaciones en condiciones físicas extremas de radiación, de temperatura, de carga, de presión, de conducción eléctrica, de conducción térmica.

Hablo del diseño de plantas de radioquímica donde se extraen radioisótopos artificiales para la medicina y la industria. Esos radioisótopos cerrarán ventas de entre U$ 7600 y U$ 8200 a fin de 2026. Hablo de la química para unirlos como radiomarcadores a moléculas bioactivas, como los anticuerpos monoclonales, que en los últimos 40 años dieron vuelta el panorama mundial -y las perspectivas del paciente- en diagnóstico y tratamiento oncológico, cardiovascular, neurológico, y siguen las especialidades.

Hablo de las mútiples tecnologías de sistemas de radioprotección, los físicos y los químicos. Somos autoridad mundial en eso.

Lo nuclear en la Argentina es un mundo, una biblioteca de Babel como la que imaginó Borges, con un catálogo infinito, e infinitos catálogos de los catálogos. Pero la nuestra, aunque inmaterial, es real. Y es vendible.

Son las cosas que hacen que la industria nuclear sea la más industrializante de todas las industrias. Son miles y miles de detalles que diferencian al comprador forzado o al usuario bobo de tecnología nuclear, del diseñador, constructor, fabricante y exportador.

Son los miles de secretos de cocina tecnológicos que nos permitieron ganar plata y prestigio. La investigación pura se publica en revistas y se vuelve conocimiento público. La tecnología no, y menos que menos la que es estratégica. Se vende. Y cara. Y no siempre.

Dice el Poder Ejecutivo que entregar secretos industriales gratis es (textual) «reducir el financiamiento estatal directo en áreas científicas y fomentar modelos de negocios transversales gestionados por el sector privado».

El negocio nuclear no es la venta de fierros sofisticados. El negocio nuclear es la venta de tecnología.

¿Y cómo vamos a hacer para que nos paguen la tecnología que regalamos?

No me alarma la imbecilidad de esa idea. No me sorprende lo vendepatria que hay que ser para haber imaginado, escrito y firmado ese procedimiento administrativo.

Lo que me espanta es que esto no se sepa.

Me espanta que a los que sí saben les resulte soportable.

Daniel E. Arias

Columna: Los CEOs confiesan lo que ya sospechábamos de la IA

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Un informe recién publicado por Dataiku y Harris Poll encuestó a 900 CEOs de empresas con más de 500 millones de dólares de facturación, distribuidos entre Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Emiratos Árabes, Japón, Corea del Sur y Singapur. El formato es provocador: se llama «Global AI Confessions Report», y la idea es que los ejecutivos digan en voz baja lo que no dicen en el escenario de un evento de tecnología. Lo que sale es bastante más revelador que el típico reporte optimista de consultora.

La primera confesión es la más brutal: el 80% de los CEOs encuestados dice que su puesto está en juego si no logra demostrar resultados concretos de IA antes de que termine 2026. No resultados prometidos: resultados medibles, auditables, defendibles frente al directorio. Y el 77% cree que es probable que algún CEO sea despedido este año por una estrategia de IA fallida o por una crisis generada por la propia tecnología. La IA dejó de ser la iniciativa del área de innovación. Es el examen final del liderazgo corporativo.

Usan la IA todo el día, pero no la dejan decidir

La segunda confesión es más sutil y, para quien trabaja con estas herramientas, más interesante. Los CEOs reportan que la IA influye en un promedio de 40 decisiones de negocio por año. El 94% se sentiría cómodo diciéndole a su directorio que la IA influyó en una recomendación estratégica. Pero al mismo tiempo, más de la mitad mantiene humanos en el circuito para cualquier decisión crítica, y el 80% pide explicaciones o justificaciones detrás de cada recomendación que sale de un sistema de IA. Solo el 4% no pide nunca esas explicaciones.

Es decir: la IA ya está en la mesa del directorio, pero no tiene voto. Informa, sugiere, analiza. No decide. Y esa brecha entre lo que puede hacer y lo que le dejan hacer tiene un costo operativo creciente. Cada recomendación revisada, cada output verificado manualmente, cada decisión que pasa por un checkpoint humano es tiempo y recursos que no escalan. Es la paradoja de la adopción a medias: se invirtió lo suficiente para depender de la herramienta, pero no lo suficiente en gobernanza como para confiar en ella.

Un dato que captura bien esa tensión: en 2025, el 41% de los CEOs se describía como «extremadamente confiado» en su capacidad para desplegar agentes de IA en producción a escala. En 2026, esa cifra cayó al 31%. La confianza no se derrumbó, pero se recalibró. Cada vez más líderes se ubican en una zona intermedia: convencidos de que la IA es necesaria, menos seguros de que la están usando bien.

El miedo cambió de dirección

Hasta 2025, el miedo dominante era quedarse afuera: no invertir, no adoptar, perder terreno frente a la competencia. En 2026, el miedo se dio vuelta. Casi dos de cada tres CEOs (65%) dicen estar más preocupados por sobreinvertir en la IA equivocada que por quedarse cortos. El problema ya no es gastar poco: es gastar mal, atarse al proveedor equivocado y arrastrar esa decisión a escala durante años.

Eso se nota en cómo cambió la forma de medir el éxito. El crecimiento de ingresos como métrica de éxito de IA pasó del 16% al 28% en un año, casi empatado con la productividad (25%). La IA ya no se justifica con pilotos lindos ni con demos de innovación. Se justifica con la línea de resultados.

Y mientras tanto, el 76% reconoce que su empresa depende excesivamente de pocos proveedores de IA, lo que genera una exposición estructural al riesgo. Un dato que debería resonar en cualquier empresa argentina que adoptó un stack de herramientas de IA de un solo vendor sin preguntarse qué pasa si ese vendor cambia de modelo de precios, de política de datos o directamente de estrategia.

El que firma la estrategia no es el que la ejecuta

Hay una cuarta confesión que merece atención: el 70% de los CEOs dice ser el principal responsable de la estrategia de IA. Pero solo el 60% participa en más de la mitad de las decisiones vinculadas a IA, y apenas el 6% está involucrado en casi todas. La estrategia la firma el CEO, pero la ejecutan capas intermedias — CIOs, equipos técnicos, proveedores externos — con sus propios criterios, limitaciones y agendas.

Eso genera una brecha que el informe llama accountability gap: los CEOs son responsables de resultados que no controlan operativamente. Y cuando eso falla, la responsabilidad igual sube. Dos tercios de los encuestados admiten haber cuestionado decisiones de plataforma o vendor tomadas por su CIO u otros equipos. La selección de proveedores de IA dejó de ser una decisión técnica. Es una apuesta estratégica con consecuencias financieras, operativas y reputacionales.

Lo que escala más rápido que todo: la IA que nadie autorizó

Quizás el dato más incómodo de todo el informe es este: el 96% de los CEOs cree que sus empleados están usando herramientas de IA generativa sin aprobación formal. Y el 42% estima que más de la mitad de su plantilla lo está haciendo. Es la shadow AI — la IA en las sombras — que se despliega fuera de los sistemas de gobernanza, sin control de datos, sin estándares de calidad, sin supervisión.

Es un fenómeno que cualquiera que trabaje en una organización mediana o grande en Argentina ya conoce. Gente usando ChatGPT para responder mails, armar informes, preparar presentaciones, sin que nadie haya definido qué herramientas están autorizadas, qué datos se pueden cargar, qué outputs se deben verificar. El informe lo confirma a escala global: la adopción informal ya superó a la adopción formal. Y eso convierte al gobierno de la IA — no a la adopción — en el factor limitante del éxito.

No es casualidad que cuando les preguntan qué factor es el más importante para el éxito de la IA, los CEOs pongan gobernanza (39%) por encima de personas (34%) y orquestación (28%). El cuello de botella ya no es la tecnología. Es la capacidad de controlarla.

¿Y Argentina?

Hay que hacer la aclaración habitual: la encuesta no incluye América Latina. Las 900 respuestas vienen de economías grandes de América del Norte, Europa y Asia-Pacífico. Pero las tensiones que describe no son exclusivas de esos mercados. Son inherentes a cualquier organización que adoptó IA sin construir al mismo tiempo las capacidades de gobernanza para gestionarla.

La diferencia es de escala, no de naturaleza. Una pyme argentina que armó un pipeline de atención al cliente con un modelo de lenguaje sin definir políticas de datos enfrenta, en miniatura, el mismo problema que una corporación de 500 millones de dólares que desplegó agentes de IA sin supervisión centralizada. La shadow AI no distingue entre un holding multinacional y un estudio contable de Bahía Blanca.

Y la pregunta de fondo es la misma que atraviesa todo el informe: ¿quién es responsable cuando la IA se equivoca? En las corporaciones globales, esa pregunta ya tiene consecuencias sobre carreras y mandatos. En Argentina, todavía no llegó. Pero la IA que estamos usando es la misma.

Quizás la confesión más honesta del informe sea la que está entre líneas: los que más apostaron a la IA son los que más inseguros se sienten sobre si la apuesta fue correcta. Y si eso pasa en empresas con presupuestos de millones de dólares y equipos dedicados a gobernanza de datos, vale la pena preguntarse cómo estamos parados los que adoptamos estas herramientas con menos recursos y menos estructura.

Columna de IA por Esteban Terranova