El boom productivo de Vaca Muerta se refleja también en los salarios de los trabajadores que se desempeñan en la industria petrolera. Un informe de la consultora Adecco detalló cuánto cobran de acuerdo a su categoría y los valores oscilan entre un mínimo de 2,7 millones de pesos para un oficial instrumentista de una firma pequeña (unos 1930 dólares) y un máximo de 10 millones de pesos para un ingeniero en proyectos de una compañía grande (unos 7000 dólares).
Los salarios de acuerdo al puesto de trabajo
Un puesto de oficial instrumentista requiere estudios técnicos completos con un sólido conocimiento teórico práctico de equipos e instrumentos de medición y comunicaciones. A su vez, entre sus responsabilidades se destaca el desarrollo de soluciones aplicadas a operaciones dependientes de instrumentación analógica y digital. Ese perfil hoy percibe en una firma chica o mediana un mínimo de 2,7 millones de pesos y un máximo de 4,7 millones de pesos, mientras que en una compañía grande el mínimo es de 3,6 millones y el máximo de 6,3 millones de pesos.
En el caso de los maquinistas deben tener conocimiento demostrable en conducción de vehículos, pilotaje y manipulación de la máquina, mecánica, electricidad, hidráulica y neumática aplicada al mantenimiento de máquinas. Su tarea consiste en la operación de maquinaria especializada utilizada para la manipulación de paletas y cargas en obra, levantamiento y elevación de elementos constructivos y tolvas, pequeños desplazamientos de tierras y levantamiento de personal mediante plataformas de trabajo móviles. Para este segmento los salarios oscilan en una firma pequeña o mediana entre un mínimo de 3,2 millones y un máximo de 5,9 millones de pesos, mientras que en una compañía grande esos valores van de 5,2 millones a 7,4 millones de pesos.
Por último, los ingenieros de proyectos deben tener estudios universitarios completos en Ingeniería, preferentemente en Petróleo. Sus tareas abarcan desarrollo de proyectos de obras de Ingeniería y análisis e interpretación de planos de proyectos, efectuando los cálculos y realizando cómputos métricos y memorias descriptivas, a fin de aportar la información necesaria para el desarrollo. También suelen coordinar ocasionalmente grupos de trabajo para la ejecución de proyectos asignados, elaboran y presentan informes técnicos de las actividades realizadas. El salario de estos profesionales en firmas pequeñas y medianas oscila entre 4,3 millones y 7,4 millones de pesos, mientras que en una compañía grande esos valores van de 6,5 millones a 10 millones de pesos.
Fuente: Adecco.
Las diferencias salariales por región
En Vaca Muerta es donde mejor se pagan estas tareas. Si bien el informe presentado este jueves por Adecco no compara con otras regiones, en la Guía Salarial que publicaron a fines de 2025 ese detalle figura por región y ahí pueden verse las diferencias, más allá de que las cifras quedaron desactualizadas.
Un ingeniero de proyectos de una firma chica o mediana cobraba el año pasado en la Patagonia entre 56% y 71% más que en el NEA y NOA y en las firmas grandes esa brecha iba de 70% a 127%. Si la comparación es con la región de Cuyo, en una firma chica o mediana, la diferencia oscilaba entre 36% y 41% y en las firmas grandes entre 29% y 45%.
Si se compara con lo que cobra ese mismo profesional en Buenos Aires, en una firma chica o mediana la brecha se ubica entre 8% y 16%, mientras que en las compañías grandes varía entre 18% y 28%, siempre a favor de los salarios de la Patagonia.
Adecco aclara en su informe que los salarios contemplados son sobre la compensación base, es decir el salario base nominal mensual: “Consideramos el sueldo percibido, más toda otra forma de compensación mensual de dinero en efectivo definida para ese puesto. Se expresan en pesos argentinos y en forma bruta mensual. No incluye el sueldo anual complementario (SAC)”.
Qué factores explican esos salarios
Carlos Stegmann, Key Account Manager de la división Oil&Gas de Adecco aseguró que hay tres causas que explican ese nivel de salarios en Vaca Muerta: alto poder de negociación de los sindicatos, mayor costo de vida de la Patagonia y el tipo de tarea que se realiza.
“Es un tipo de trabajo exigente desde el punto de vista físico y la mayoría de las personas que trabajan en los campos lo hacen de manera diagramada. Si hacen permanencia, suelen trabajar uno por uno. Es decir, hacen un día de trabajo y un día de descanso. En general, los diagramas son de 7 por 7. Están 7 días en el campo y luego tienen 7 días de descanso o 14 por 14. Naturalmente, bajo este esquema hay un montón de componentes que hacen que los salarios sean más altos”, remarcó Stegmann.
La falta de recursos humanos calificados también presiona los salarios al alza. El ejecutivo destacó que, según un informe de IAPG, para 2030 se necesitarían entre 30.000 y 43.000 puestos de trabajo directos adicionales en la industria para acompañar el incremento de la producción, solo para perforación, condicionamiento de pozos y operaciones.
En ese escenario, la falta de recursos humanos calificados es uno de los principales cuellos de botella que enfrenta la industria, junto con los déficits de infraestructura. “Si una compañía decide invertir en un yacimiento, contratan a una empresa de servicio que necesita entre 40 y 60 personas para gestionar cada equipo torre. Ahí es cuando empiezan a aparecer las restricciones de recursos humanos porque la capacitación de personal puede demandar entre 3 y 6 meses y eso supone una inversión muy alta”, sostiene Stegmann.
Ante la falta de recurso humano calificado, las empresas antes solían traer empleados de sus filiales de otros lugares del mundo, pero ahora no resulta tan conveniente. “Pasaba sobre todo con empresas de servicios como Schlumberger –hoy SLB-, Halliburton, Weatherford o Baker, pero en la actualidad los salarios en Argentina son carísimos en dólares para lo que se está cobrando en Estados Unidos. Entonces a las empresas no les conviene o les conviene mucho menos traer recursos de afuera”, destacó.
Durante décadas, los libros de texto de biología han consagrado una regla sencilla: el ADN se forma copiando una plantilla. Después de que una enzima desenvuelve una doble hélice de ADN en hebras separadas, otra llamada polimerasa construye una secuencia complementaria, base por base, para cada hebra. ¡Listo!: dos copias del ADN original. Sin embargo, una nueva investigación sobre cómo las bacterias se defienden de los virus demuestra ahora que esta regla de síntesis no es absoluta. Hoy en Science, un equipo de la Universidad de Stanford describe una enzima bacteriana que sintetiza ADN sin una plantilla de ácido nucleico, utilizando su propia estructura como guía.
«La investigación es innovadora», afirma Philip Kranzusch, bioquímico de la Facultad de Medicina de Harvard que estudia las defensas bacterianas. «¡Bastante genial!», añade Adi Millman, biólogo computacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts. El uso de una proteína como molde para la síntesis de ADN, dice, «es un cambio conceptual significativo del dogma central clásico», en el que la información fluye en una dirección desde los ácidos nucleicos como el ADN a la proteína. Los científicos esperan que la nueva forma de síntesis de ADN pueda adaptarse como una herramienta para la investigación biológica básica, de forma muy parecida a como el potente editor del genoma CRISPR se desarrolló a partir de otro sistema de defensa bacteriana.
En la replicación canónica del ADN, las reglas del emparejamiento de bases son supremas: las polimerasas ensamblan su cadena de ADN complementaria emparejando adenina con timina y guanina con citosina en la plantilla. La replicación también puede proceder con el ARN como molde, gracias a las polimerasas llamadas transcriptasas inversas que utilizan ese ácido nucleico para guiar la fabricación de ADN monocatenario.
El nuevo hallazgo se centra en DRT3, un sistema de defensa que protege a las bacterias de los virus, conocidos como fagos, que las infectan. Los investigadores descubrieron que el DRT3 elude la lógica del emparejamiento de bases. Se basa en dos transcriptasas inversas: una convencional que construye ADN monocatenario a partir de una plantilla de ARN, y una segunda, inusual, que ensambla su complemento a partir de su propia plantilla incorporada. Esta inusual enzima, denominada Drt3b, posee en su sitio activo aminoácidos que imitan una hebra de ARN molde.
«La proteína en sí misma sirve como modelo para la secuencia de ADN», afirma el bioquímico de Stanford Alex Gao, autor principal del estudio. «Fue toda una sorpresa», dice. «Esta es una forma fundamentalmente nueva en que la vida produce ADN».
El DRT3 parece estar muy extendido entre las bacterias, lo que sugiere que no es una curiosidad bioquímica. Sin embargo, la forma en que frustra a los fagos sigue siendo un misterio.
Una posibilidad, según Gao, es que las hélices de ADN creadas por este método de replicación único actúen como esponjas moleculares que se adhieren a los componentes del fago, ya sea obstaculizando directamente al fago o permitiendo que otros elementos inmunitarios bacterianos reconozcan la infección. Si esa idea se confirma, dice Kranzusch, la DRT3 complementaría los recientes descubrimientos de proteínas similares a polimerasas en otros sistemas de defensa bacteriana que producen polímeros de ácido nucleico para detectar e inhibir la infección por fagos.
La DRT3 también representa otro papel alucinante para las transcriptasas inversas, asociadas desde hace mucho tiempo con retrovirus como el VIH, que utiliza una para sintetizar una copia de ADN de su genoma de ARN y deslizarse en los cromosomas de una célula. En los últimos años, se ha descubierto que estas enzimas son actores clave en algunos sistemas de defensa bacteriana CRISPR y en la generación de genes bacterianos completamente nuevos. Ahora se reconoce que las RT son «andamios altamente adaptables que han sido cooptados repetidamente» para funciones más allá de la replicación del ADN, dice Gao.
Al igual que CRISPR, DRT3 podría tener aplicaciones prácticas. «La DRT3 representa una máquina molecular «todo en uno» para la síntesis de ADN específica de secuencia, lo cual es un hallazgo poco común en la naturaleza», afirma Gao. Drt3b produce una secuencia de ADN específica. Si los científicos pudieran averiguar cómo diseñarlo para producir otras secuencias, dice, podrían fabricar hebras de ADN personalizadas, por ejemplo, para crear biomateriales avanzados como los hidrogeles de ADN.
En un sentido más amplio, el descubrimiento subraya lo mucho que aún permanece oculto en la biología microbiana. Gao afirma que el DRT3 debe considerarse «un catalizador para reexaminar la materia oscura del mundo microbiano». Y con numerosos sistemas de defensa bacteriana aún sin caracterizar, añade Aude Bernheim, microbióloga del Instituto Pasteur, «es fantástico imaginar que muchos de ellos codifican funciones bioquímicas exóticas como la descubierta aquí».
Martín Alfie, uno de los fundadores de Misión Productiva, reconoce virtudes en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero también sus limitaciones. El economista pone el foco especialmente en la falta de una política de desarrollo de proveedores locales, los excesivos beneficios fiscales y en la fragmentación económica que se está consolidando en un país donde solo un puñado de sectores productivos, con la minería y los hidrocarburos a la cabeza, parecieran estar en condiciones de escaparle a la crisis.
“Si alcanzara solo con promover inversiones, habría cien países desarrollados en el mundo”, sostiene Martín Alfie, uno de los fundadores de Misión Productiva, red de profesionales que busca aportar una mirada de largo plazo sobre los desafíos económicos que enfrenta la Argentina. Este economista que también se desempeña como jefe del área de Desarrollo Federal del Consejo Federal de Inversiones, destaca las virtudes del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), pero también sus limitaciones, poniendo foco especialmente en la falta de una política de desarrollo de proveedores locales, los excesivos beneficios fiscales y en la fragmentación económica que se está consolidando en un país donde solo un puñado de sectores productivos, con la minería y los hidrocarburos a la cabeza, parecieran estar en condiciones de escaparle a la crisis.
“El riesgo de apostar excesivamente a la minería y Vaca Muerta y no darle tanto espacio a otros sectores productivos que podrían desarrollarse, nos acerca más a una economía como la peruana y menos a economías como las de Canadá y Australia que utilizan sus recursos naturales como una base para desarrollar el resto de los sectores”, sostiene. “Incluso en el escenario más optimista no va a alcanzar solamente con exportar recursos naturales para los 50 millones de argentinos. Hay que desarrollar algo más”, agrega. El próximo martes 2 de junio Misión Productiva organiza en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires el Segundo Congreso Productivo para el Desarrollo, con la intención de poner en debate estos temas sobre los que Alfie aceptó conversar a modo de adelanto.
–Misión Productiva se presenta como una red de profesionales que busca promover el desarrollo productivo porque no hay una mejora sostenible en las condiciones de vida sin producir más y mejor, ¿los incentivos que otorga el gobierno de Javier Milei para promover la inversión a través del RIGI van en esa dirección?
En cierto sentido sí y en otro no. Era necesario un régimen que incentive las inversiones, sobre todo teniendo en cuenta el historial de Argentina y las restricciones macroeconómicas. Establecer un incentivo que otorgue seguridad jurídica era necesario. Ahora bien, nosotros lo que vemos es que hay algunos puntos, en particular lo que tiene con el desarrollo de proveedores, que limitan que ese incremento de la producción de minería, hidrocarburos y otros sectores tenga otro tipo de derrame sobre la economía. ¿Cómo aprovechamos el boom de la minería y Vaca Muerta para desarrollar toda la economía y no solamente ciertos enclaves productivos? Por otro lado, lo que nos parece preocupante es que se consolida una tendencia a la fragmentación porque vamos a tener pocos sectores con mucho dinamismo en exportaciones y en producción, mientras que todo el resto del entramado productivo va a seguir con las mismas dificultades que ya viene arrastrando, como la falta de acceso al crédito, una estructura impositiva distorsiva, problemas de logística y acceso a la energía. Las inversiones son súper necesarias, pero con eso sólo no alcanza.
–¿El gobierno confunde promover inversiones con promover desarrollo?
Claramente no es lo mismo. Vamos a un caso cercano. Perú recibe miles de millones de dólares de inversión en minería y no está transitando un camino hacia el desarrollo. Lo mismo ocurre con otros países de la región. En Argentina tuvimos tantos años de falta de crecimiento y falta de dólares, que generar dólares y exportaciones, nos parece correcto, pero hay que plantear este problema. No es solo con estas inversiones que Argentina va a ir hacia el desarrollo. Tenemos numerosos ejemplos de países que tienen una macroeconomía estable, exportan recursos naturales, la economía crece, pero bajo ningún punto de vista uno podría decir que se están desarrollando. Hay algo más que tenemos que discutir, sobre todo en un país como Argentina que tiene un entramado productivo industrial y de servicios. Hay que aprovechar eso y no soltarle la mano porque sino es una oportunidad que se pierde. Si alcanzara solo con promover inversiones, habría cien países desarrollados en el mundo.
–El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó en algún momento el caso peruano. ¿No terminan de ver esas limitaciones o no les importan?
Para ser justos, lo que destaca Caputo y los que ven de manera positiva el modelo peruano, es la cuestión macroeconómica. Perú es un país que de la mano de una política macro prudencial y, sobre todo, una fuerte independencia del Banco Central, logró estabilidad macroeconómica y baja inflación. Los presidentes cambian, van presos, y el riesgo país y la macroeconomía siguen bien. Lo que yo planteo es la otra parte del modelo peruano, que es su modelo productivo y social. El modelo productivo de Perú muestra un alto crecimiento de ciertas actividades, sobre todo la minería, pero un 80% de informalidad laboral y una estructura social que está muy fragmentada. No hay una calidad de vida que nos lleve a decir que es un modelo a seguir. En nuestro caso, el riesgo de apostar excesivamente a la minería y Vaca Muerta y no darle tanto espacio a otros sectores productivos que podrían desarrollarse, nos acerca más a una economía como la peruana y menos a economías como las de Canadá y Australia que utilizan sus recursos naturales como una base para desarrollar el resto de los sectores.
–¿Lo que usted sostiene es que apostar por el desarrollo hidrocarburífero y minero no necesariamente nos convierte en una economía de enclave, sino que eso depende de cómo se lleve adelante esa apuesta?
Exactamente. Nosotros lo que planteamos es que en la medida en que Vaca Muerta y la minería crezcan, que es algo súper positivo, se abren dos caminos. El camino de la Argentina extractiva, con una economía fragmentada que combina actividades basadas en recursos naturales que crecen mucho y el resto de las actividades cayendo, que es lo que pasó el año pasado y lo que está pasando ahora, o el camino de los países que en base a sus recursos naturales pueden desarrollar otros sectores y otras actividades. Además, es importante señalar algo: cuando uno ve los números de exportaciones, incluso las proyecciones más optimistas, se puede ver que Argentina va a exportar muchos recursos naturales, pero va a estar lejos de los niveles de Arabia Saudita o incluso de Australia. Esto lo plantean muy bien los estudios de Juan Carlos Hallak y Andrés López de la UBA. Incluso en el escenario más optimista no va a alcanzar solamente con exportar recursos naturales para los 50 millones de argentinos. Hay que desarrollar algo más.
–El RIGI se anunció originalmente para promover inversiones en actividades donde no las había, como el cobre o la exportación de GNL, pero ahora los beneficios se extienden a actividades productivas con altísimas tasas de ganancia como la extracción de petróleo no convencional. ¿Qué opinan sobre esa medida?
Es un punto muy importante el que señala, porque cuando uno promueve ese tipo de regímenes con tantos beneficios, siempre tiene que estar viendo dónde se está generando adicionalidad. Es decir, dónde se están dando beneficios y qué van a aportar. En el caso de la promoción del upstream, no está claro que esos beneficios estén disparando nuevas inversiones. Me parece que es una cuestión a discutir. El arte de la política productiva siempre es encontrar el equilibrio entre los beneficios que se otorgan y lo que se exige a cambio. Nosotros creemos que esa cuenta en el upstream no da del todo bien y que debería revisarse.
–Si el gobierno actual finalmente aprueba esos RIGI, el incentivo es por 30 años.¿Qué herramientas puede tener un gobierno de otro signo político que asuma en el futuro para revertir esos beneficios sin arriesgarse a ser demandado en un tribunal internacional?
Es una pregunta más para un abogado que para un economista. Argentina tiene que apuntar a sostener los contratos, a no romper reglas de juego y después se verá qué margen de acción hay. Siempre hay márgenes de acción que tienen que ver con plantear mecanismos de diálogo y articulación. Cuando se observan los casos de Australia, Canadá y Noruega, hay muchas políticas para desarrollar proveedores sin exigencias de compre local, sino planteando articulación. Incluso a las mismas empresas les interesa porque si un proveedor local puede garantizar precio, calidad y servicios de postventa, lo van a preferir ya que la cercanía es algo positivo. ¿Qué mejor para una empresa que tener un proveedor cerca en tiempos de guerra? Lo que tenemos que discutir es cómo generamos las condiciones para que esos proveedores estén y eso es lo que hoy no se está discutiendo. Las cámaras de proveedores nacionales plantean que en la actualidad están jugando con la cancha inclinada, no tienen acceso al crédito y tienen problemas para proyectar. Es importante plantear también que la torta de la minería y de la energía va a ser muy grande en los próximos años. Va a haber espacio para todos. Para las operadoras, para los proveedores locales, para los proveedores nacionales y para que el Estado recaude impuestos. Tenemos que pensar cómo ensanchamos la base de los que pueden acceder a esos beneficios y no cómo quitar beneficios o romper contratos, que no sería el camino ideal.
–Milei le permitió a quienes ingresaron al blanqueo pagar por adelantado Bienes Personales correspondiente a varios años futuros con una alícuota reducida y congelar su situación tributaria. Eso supone otro condicionamiento para un futuro gobierno y son pocos los que parecen preocuparse por ese tipo de medidas.
Sí, hay medidas que establecen una especie de irreversibilidad, por lo menos en el corto y medio plazo. Son decisiones que fueron aprobadas por el Congreso. La discusión de la cuestión tributaria hay que pensarla de manera más integral, respetando las condiciones que se establecieron, hay que tener una estructura tributaria menos distorsiva, más amigable con la producción y más redistributiva. Es un tema clave, sobre todo pensando en la cuestión productiva y en qué hay que hacer para que los sectores que no están recibiendo beneficios por el RIGI también pueden tener una estructura impositiva más adecuada, porque sino, estamos reconociendo que los impuestos son un problema y le damos solución sólo a ciertos sectores. Discutamos cómo podemos modificar eso.
–El gobierno sostiene que heredó una situación macroeconomía muy complicada, con inflación muy alta, déficit fiscal y un Estado sobredimensionado. ¿Coincide con ese diagnóstico?
Los diagnósticos en torno a los problemas macroeconómicos y la falta de eficiencia del gasto del Estado, e incluso su tamaño, eran diagnósticos correctos y compartidos por la mayoría de los que seguimos las discusiones económicas y políticas en el país. Hay que generar ciertos consensos en tormo a cuestiones básicas, como un escenario fiscal sostenible, una macroeconomía estable y la necesidad de no tener inflación porque la inflación es un problema enorme para los negocios, para los trabajadores y para la gente en general. Ahora bien, hay que discutir cómo se hacen esos arreglos porque en la actualidad la actividad económica crece, pero se destruyen empleos y se destruyen empresas permanentemente. Hay que discutir qué costos está teniendo esa estabilización macro en términos de actividad. Nosotros siempre ponemos el foco en lo productivo, sin perder de vista la macroeconomía, pero entendiendo que la estructura productiva no es neutral a lo que pase con esa macroeconomía.
–¿A qué sectores cree usted que se debe incentivar más allá de aquellos en los cuales el país ventajas comparativas naturales?
En todos los sectores, incluso en los que uno cree que Argentina no tiene tantas ventajas, tenemos empresas de primer nivel que pueden competir en el mundo y que en otro contexto podrían ser jugadores muy importantes. Pero más allá de esto, hay algunos sectores en particular que deben incentivarse y que tienen que ver con el entramado industrial. Por ejemplo, Argentina tiene una industria farmacéutica que es muy destacada a nivel regional y global, que produce, que invierte, que innova y que tiene un potencial muy grande. También está todo lo que es el entramado de bienes de capital, como maquinaria agrícola y proveedores de oil&gas y minería. Argentina tiene muchas empresas que exportan, que son muy intensivas en ingeniería, en conocimiento y que tienen mucho potencial para seguir creciendo. También destaco al sector automotor argentino. Hay muchos sectores competitivos, pero a mí lo que me interesa plantear es lo siguiente: no queremos desde Misión Productiva plantear la vuelta al pasado, la vuelta a la sustitución de importaciones, la vuelta a la protección indefinida. Los sectores los tenemos que pensar con una lógica competitiva, exportadora, con empresas dinámicas. Ese es el foco. Y hay veces no es tanto elegir sectores, si bien obviamente uno prioriza sectores, sino establecer las condiciones para que las empresas que pueden competir en el mundo, más allá de los sectores, lo puedan hacer mejor. Hay que pensar más en tipos de empresas y de comportamientos empresariales.
–Lo que falló muchas veces en el caso argentino fue la estrategia de la zanahoria y el palo. Corea del Sur en su momento otorgó fuertes incentivos para apuntalar el desarrollo, pero cuando las empresas no cumplían se los retiraba. En Argentina los incentivos terminaron siendo independientes de los resultados y terminaron sirviendo para proteger a empresas ineficientes por tiempo indeterminado.
Sí, es así. Muchas veces la política industrial sostuvo regímenes que no tenían resultados positivos, pero por una cuestión de intereses políticos o de inercia, del Estado sosteniendo por sostener, no se revisaron. Lo que nosotros planteamos desde Misión Productiva es que tiene que haber una política industrial moderna, y la política industrial moderna implica un control estricto de qué beneficios se otorgan y a cambio de qué requisitos. Hoy con la inteligencia artificial eso se podría hacer de una manera mucho más eficiente que antes. También planteamos que hay que saber aceptar cuando algo salió mal y dejarlo ir. Muchas veces es difícil eso, y es una discusión importante para dar, una discusión difícil pero importante para dar, porque muchas veces los que hicieron política industrial no lo tuvieron en consideración.
–El gobierno acaba de anunciar un Súper RIGI para incentivar el desarrollo de energías renovables, infraestructura digital, inteligencia artificial, semiconductores y biotecnología avanzada. ¿Lo ven como algo positivo?
Es un exceso la cantidad de beneficios que tiene, y no termina de estar del todo claro cuál es la verdadera búsqueda. Como hablábamos antes, están yendo a encontrar nichos y atajos y a fomentar esa fragmentación de la economía. Algunos pocos sectores o empresas con grandes beneficios y con mucho potencial de crecimiento, y el 80% o 90% del resto de la economía, que son las pymes, que siguen con los mismos problemas que venían arrastrando antes. En ese sentido, es un paso más hacia la consolidación de una fragmentación económica. Ahora bien, como decía al principio, sí creo que los incentivos a la inversión, y sobre todo en sectores que obviamente necesitan cierta estabilidad jurídica para invertir, son necesarios. La estabilidad cambiaria y el acceso al MULC tienen sentido, pero los beneficios fiscales son más controversiales: discutamos cuánto. Además, que no haya políticas para el desarrollo de proveedores, es una oportunidad perdida.
En un escenario crítico para el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), producto de las amenazas de cientos de despidos y el vaciamiento del organismo por parte del Gobierno nacional, profesionales y mandos medios de la principal institución de asistencia a la industria nacional organizaron el pasado miércoles 13 de mayo una jornada con empresarios en su sede central, en el partido de San Martín. La convocatoria, bautizada “Argentina productiva, con el INTI de pie”, debió realizarse en la entrada debido a que las autoridades del instituto impidieron el uso del auditorio y demás instalaciones, además de rodear con Gendarmería el área.
La eliminación de casi mil servicios que el INTI brinda a la industria, el cierre del Servicio Argentino de Calibración, la disolución del Sistema de Metrología Legal y la amenaza de más de 600 despidos –que podrían llegar a 1700 según cómo se dirima una interna en el propio Gobierno– tiene a los trabajadores del organismo en una situación de alerta e incertidumbre, pero no son solo ellos quienes se ven perjudicados. El INTI, que perdió un 30% de su planta desde que asumió el actual Gobierno nacional, es fundamental para muchas pymes que sin poder recurrir a este organismo pierden la posibilidad de mejorar procesos productivos, cumplir con estándares que les permitan exportar u obtener determinadas certificaciones de calidad, entre muchas otras funciones que desempeña este instituto creado en 1957.
Fue por eso que más de 100 empresarios y cámaras industriales como la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), Empresarios Nacionales, Industriales Pymes Argentinos y el Movimiento Productivo 25 de Mayo respondieron a la convocatoria realizada bajo la consigna de pensar el presente y el futuro de la industria argentina, pero que no pudieron ingresar al organismo, con lo que se ubicaron sillas y un escenario en el ingreso que da a la avenida General Paz. “No es el acto que habíamos pensado; queríamos elaborar un diagnóstico, recibir a los empresarios para pensar el futuro dr todo esto que nos está pasando pero nos encontramos con una situación irregular y violenta”, fueron las palabras que abrieron la jornada, que estuvo a cargo de profesionales y mandos medios del INTI. Y agregaron: “Estamos convencidos de que sin industria argentina no hay patria”.
La convocatoria, bautizada “Argentina productiva, con el INTI de pie”, debió realizarse en la entrada debido a que las autoridades del instituto impidieron el uso del auditorio y demás instalaciones, además de rodear con Gendarmería el área.
Entre los oradores no solo hubo empresarios sino también académicos, como el economista estadounidense Paul Seegal, profesor de Economía del IAE Business School, quien resaltó el rol de organismos como el INTI en las capacidades de desarrollo de cualquier país. “Hace 20 años que estudio este país y hace dos años que vivo acá. A esta altura, los argentinos saben que el orden macroeconómico es necesario para el desarrollo pero que con eso no alcanza. Un país necesita construir capacidades productivas, tecnológicas e institucionales porque las empresas no operan en el vacío. Si miramos ejemplos como el de Estados Unidos y otros países también, gran parte de la la innovación privada se apoya en financiamiento público en I+D, y lo podemos ver en casos como el desarrollo de Internet, el GPS o la microelectrónica”, explicó.
En este sentido, Seegal resaltó el rol del INTI, “que transforma necesidades concretas en soluciones y por ahí es donde corre el desarrollo, en la mejora de problemas tecnológicos que permitan competir y exportar, porque los recursos naturales no desarrollan por sí solos capacidades productivas”.
Posteriormente, un panel reunió a empresarios de diversos sectores como Aldo Lo Russo, director de la metalúrgica Baigorria; Marco Meloni, vicepresidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA) y empresario textil socio de Empresarios Nacionales (ENAC); Luciano Galfione, dueño de Textil Galfione y presidente de la Fundación ProTejer; Fernanda Mettini, directora técnica suplente de El Balancero SRL; y Juan Cruz Hamdam, fundador y CEO de Cultura Cárnica & Cultura Smash, además de director de Producción Ganadera Argentina.
“Parece que hay un gran problema con el conocimiento porque esto no solo ocurre acá en el INTI, sino también en el desfinanciamiento del INTA, de las universidades, de las escuelas técnicas. Pero no es solo un ataque al conocimiento académico, sino al que se genera en distintos lugares, y el conocimiento no va a fluir si no están las instituciones y las personas. Yo espero que otros empresarios sean capaces de evaluar lo que se perdería con el cierre del INTI”, dijo Lo Russo, quien además de su rol en la metalúrgica tuvo un paso por la gestión del organismo en el pasado. Y agregó: “La empresa donde trabajo fabrica bulones y tuercas. Tengo amigos y colegas de China y Brasil que producen mucho más, entonces lo que hicimos fue elegir un nicho de mercado y hoy exportamos a 14 países. Fabricamos una pieza de seguridad que sujeta la rueda en autos y camiones. Obviamente, tiene muchas regulaciones de seguridad y entonces tuvimos que ir adaptando la producción para cumplir con ciertas normas, y ahí es donde entra el INTI, que me enseñó a trabajar en mi laboratorio de calidad y me ayuda a que mis empleados estén actualizados. Ese tipo de cosas son las que verdaderamente derraman en la producción industrial”.
Seegal resaltó el rol del INTI, “que transforma necesidades concretas en soluciones y por ahí es donde corre el desarrollo, en la mejora de problemas tecnológicos que permitan competir y exportar, porque los recursos naturales no desarrollan por sí solos capacidades productivas”.
El empresario textil Galfione comenzó diciendo que lo sorprendía “que no podamos entrar a un organismo público que es nuestro, que es de todos. Vinimos a hablar de industria, de competitividad, de exportaciones, me cuesta entender por qué no podemos hablar del futuro del país acá”. Galfione también puso como ejemplo las dificultades que genera la crisis actual del INTI. “Es imposible ir a ciertos mercados del mundo si organismos como el INTI no dan una garantía técnica sobre los productos. El INTI acaba de suspender los ensayos de las fibras de camélidos y entonces no puedo exportar más porque lo primero que me piden es un ensayo validado por un organismo con certificación internacional. Se nos ha dicho que el INTI no es necesario porque lo podemos hacer en un laboratorio privado pero no es lo mismo, porque puede ser más caro o hasta que no los haya y que, por ejemplo, tenga que mandarlo a Brasil y esperar para exportar, es un disparate”.
Otro de los testimonios fue el de Hamdam, quien además de ser tercera generación de productores ganaderos lleva adelante un emprendimiento de snacks de carne seca con la idea de agregar valor a la producción de carne y exportar. “Nos acercamos al INTI sin tener idea y el organismo nos acompañó y ayudó en el desarrollo de un producto desde cero, montamos una planta y empezamos a producir y vender”. Actualmente, están adaptando el desarrollo para lograr un producto exportable al mercado estadounidense. “El INTI me apoya y me brinda el conocimiento y toda su estructura para hacer pruebas. Todo esto, para alguien que además no viene del sector industrial, es muy importante”, agregó.
Entre los testimonios también se resaltó el rol que cumplían áreas que sufrieron grandes recortes, como la de Metrología. “Esto afecta la confianza de las empresas que exportan, se pierde credibilidad institucional y se pone en riesgo el comercio exterior”, dijo Mettini, de El Balancero.
El rol de la industria como generadora de puestos de trabajo de calidad fue una coincidencia entre quienes hablaron y reflexionaron sobre el lugar que ocupa el INTI para las empresas, especialmente aquellas que no tienen laboratorios o no pueden acceder a uno privado ya sea por costos o localización geográfica. “No alcanza en la Argentina con dedicarnos a solo tres sectores de la economía como el campo, la minería y el petróleo. La industria es la que desarrolla innovación, la que genera trabajo y futuro”, dijo Galfione.
El mercado automotor argentino atravesó en mayo uno de sus momentos más complejos del año. Con una demanda retraída y consumidores cada vez más cautelosos, los patentamientos de vehículos 0km marcaron una caída significativa que confirma el enfriamiento del sector.
De acuerdo con datos de ACARA, durante el mes se registraron 41.921 unidades, lo que representa una baja del 25% interanual frente a las 56.319 del mismo período de 2025. En la comparación mensual, también se evidenció una contracción del 12,2% respecto de abril.
En el acumulado de los primeros cinco meses del año, el panorama tampoco resulta alentador: se patentaron 247.187 vehículos, un 9,7% menos que en igual período del año pasado.
A pesar del contexto adverso, el ranking de los modelos más vendidos dejó movimientos interesantes, con cambios en el podio y una fuerte presencia de vehículos producidos en el país.
Uno de los datos más relevantes es que 6 de los 10 modelos más vendidos son de producción nacional, mientras que los SUV compactos continúan ganando terreno dentro de las preferencias del público.
Los 10 autos más vendidos en mayo
1. Toyota Hilux
Se patentaron 2.309 unidades, con 12.500 acumuladas en el año (-16,2%).
2. Ford Ranger
Alcanzó 1.672 unidades en el mes y suma 8.594 en el año (-26,6%).
3. Fiat Cronos
Con 1.627 unidades, vuelve al podio. Acumula 10.101 en 2026 (-35,4%).
4. Ford Territory
Registró 1.589 patentamientos y acumula 8.983 unidades (+59,5%).
5. Peugeot 208
Cayó al quinto lugar con 1.279 unidades y 10.324 en el año (-36,4%).
6. Volkswagen Amarok
Sumó 1.172 unidades en mayo y 6.830 en el acumulado (-42%).
7. Chevrolet Onix
Con 1.156 unidades, acumula 6.115 y crece 18,1%.
8. Toyota Yaris Cross
Alcanzó 1.034 unidades y suma 3.385 desde su lanzamiento.
9. Chevrolet Tracker
Registró 1.006 unidades y acumula 6.457 (-18,6%).
10. Volkswagen Tera
Cerró el ranking con 987 unidades y 7.082 en el año.
Chevron lleva 26 años en la Argentina y más de US$10.000 millones invertidos. Ahora volvió a hacer una apuesta de magnitud. La compañía presentó una solicitud bajo el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) para un nuevo proyecto de desarrollo upstream en el área de El Trapial, en Neuquén, con una inversión estimada de US$13.800 millones. Es la aplicación más grande presentada hasta ahora bajo ese esquema y la más ambiciosa de la historia de la empresa en el país.
“Chevron reconoce los esfuerzos del Gobierno argentino por los importantes avances logrados para el desarrollo de los recursos energéticos de la Argentina. Marcos como el RIGI, que contribuyen a la previsibilidad regulatoria e incentivan las decisiones de inversión a largo plazo, son pasos clave para la industria energética”, dijeron en un escueto comunicado.
El anuncio es la culminación visible de una relación que comenzó en 1999, cuando Chevron desembarcó en el país al comprar la empresa San Jorge por US$1000 millones de ese entonces. En ese momento, San Jorge era el segundo exportador de crudo del país, con una producción de 78.000 barriles diarios de petróleo y 40 millones de metros cúbicos de gas.
El salto decisivo de la compañía en la Argentina, sin embargo, llegó en 2013, cuando firmó un acuerdo con YPF para iniciar la exploración y producción en Loma Campana, en Vaca Muerta, cuando no había certezas sobre la productividad que tiene hoy. Ese yacimiento es el mayor campo no convencional del país, con una producción de 100.000 barriles diarios, y Chevron tiene el 50% de participación.
Actualmente, además de su posición en Loma Campana, la empresa opera de manera directa El Trapial —el área donde ahora busca aplicar el RIGI—, con una producción mínima de 7000 barriles diarios, y tiene actividad de exploración en Narambuena y Loma del Molle. En total, es la mayor empresa internacional inversora en la Argentina.
Las señales desde Houston y Nueva York
La solicitud al RIGI no llegó sin aviso. En marzo pasado, en la apertura de CERAWeek —la conferencia de energía más importante del mundo, celebrada en Houston—, Mike Wirth, CEO de Chevron, destinó elogios a la Argentina.
“En el caso de la Argentina, el verdadero desafío ha radicado más bien en el entorno externo, concretamente en el clima de inversión: las rigideces de la legislación laboral, las restricciones a la importación de equipos y las limitaciones a la exportación de la producción. Bajo la administración del presidente Milei, estos aspectos se han abordado de manera sistemática y ya estamos observando un progreso tangible”, dijo Wirth.
Mike Wirth, CEO de Chevron, había anticipado en CERAWeek que la «invertibilidad» de la Argentina estaba mejorando; la solicitud RIGI de US$13.800 millones es la respuesta concretaCERAWeek
Y fue directo sobre el futuro: “Estamos sumamente satisfechos con las condiciones geológicas y preveo que, si persisten estas mejoras, la producción experimentará un crecimiento sostenido”. El ejecutivo no ahorró calificativos para Vaca Muerta: la describió como un “increíble subsuelo”.
En Nueva York, Mark Nelson, vicepresidente de Chevron Corporation, fue en la misma dirección durante la Argentina Week. “La Argentina es y será un actor clave en el esfuerzo de satisfacer la creciente demanda mundial de energía”, sostuvo en un discurso en la sede del JP Morgan, donde elogió la agenda de reformas de la administración Milei.
“El enfoque en la disciplina fiscal, la desregulación y las políticas orientadas al mercado envían un mensaje importante a todos los inversores”, dijo. Y sumó una lectura sobre el momento: “Si se busca previsibilidad y reglas de juego a largo plazo, la Argentina se encuentra en un punto de inflexión”.
Nelson también fijó condiciones. “Las inversiones energéticas a largo plazo dependen no solo de la calidad de los recursos, sino también de la estabilidad regulatoria, la competitividad de costos y la capacidad de mover capital libremente. Mantener las reformas a lo largo del tiempo será esencial para convertir el impulso actual en flujos de inversión duraderos”, advirtió. En ese marco, mencionó el RIGI como una iniciativa con “potencial de fortalecer aún más la confianza de los inversores, siempre que se aplique de forma consistente y duradera para apoyar proyectos a gran escala y a largo plazo”.
Con la presentación formal ante el RIGI, Chevron convierte en acción lo que sus principales ejecutivos venían anunciando en los foros internacionales más relevantes del sector.
Un hombre de 53 años declarado clínicamente muerto se ha convertido en la primera persona en recibir dos riñones y un hígado completo de un cerdo genéticamente modificado. La función de los órganos del hombre se mantuvo durante casi cinco días con el consentimiento de su familia, y no hubo signos de rechazo de los órganos en las primeras 24 horas, según un estudio publicado hoy en Med.
La mayoría de los procedimientos en los que se trasplanta un órgano de cerdo a una persona —conocidos como xenotrasplante— implican un único órgano. Un pequeño número de personas ha recibido órganos de cerdo —incluidos corazones, riñones, fragmentos de hígado y pulmones— y se están llevando a cabo ensayos clínicos en personas vivas en Estados Unidos y China. Hasta ahora, solo se habían trasplantado partes de un hígado de cerdo a una persona, afirma Xuyong Sun, médico investigador que dirigió el procedimiento más reciente en el Segundo Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Guangxi, en Nanning (China).
Trasplantar riñones de cerdo y un hígado en el mismo procedimiento también es algo único, afirma Leonardo Riella, médico e investigador del Hospital General de Massachusetts en Boston, quien en 2024 lideró el equipo que realizó el primer trasplante de un riñón de cerdo a una persona viva. Trasladar varios órganos es más complejo que trasladar uno solo; los procedimientos llevan más tiempo, lo que aumenta el riesgo de complicaciones, y las personas que necesitan múltiples trasplantes suelen estar más gravemente enfermas, añade.
El estudio demuestra que los xenotrasplantes multiorgánicos son posibles, afirma Wayne Hawthorne, cirujano e investigador en trasplantes de la Universidad de Sídney, en Australia.
Ya se realizan trasplantes multiorgánicos con órganos humanos, pero existe escasez de órganos de donantes, motivo por el cual equipos de investigación están estudiando el uso de riñones de cerdo.
Operación complicada
El hombre que recibió los órganos de cerdo padecía una enfermedad renal crónica grave y presentaba una hemorragia cerebral antes de que los médicos confirmaran su muerte cerebral. Su hígado estaba sano, por lo que fue trasplantado a una persona viva, dice Sun.
El hombre recibió órganos de un cerdo cuyo genoma había sido objeto de seis modificaciones. Se añadieron tres genes humanos para reducir el riesgo de problemas de coagulación sanguínea y se eliminaron tres genes de cerdo para evitar el rechazo de los órganos.
En un plazo de 19 horas tras el trasplante, el hígado de cerdo comenzó a secretar bilis y mostró signos de funcionamiento normal, según informa el equipo. Los niveles de los productos de desecho creatinina y urea del hombre —que habían estado elevados debido a su enfermedad renal— volvieron a la normalidad tras recibir los riñones de cerdo, lo que sugiere que estos también estaban funcionando.
Sin embargo, 36 horas después de la operación, el equipo observó signos tempranos de que los órganos de cerdo estaban siendo rechazados. Por ejemplo, las células de cerdo en el hígado y los riñones estaban siendo reemplazadas gradualmente por células humanas, lo que sugería que el sistema inmunitario del hombre había detectado que los órganos eran ajenos. También había pequeñas áreas de muerte tisular y coagulación sanguínea en el hígado del cerdo.
Los autores observaron que los órganos trasplantados presentaban niveles elevados de un tipo de célula inmunitaria denominada S100A12+, que interviene en la inflamación. Sugieren que estas células podrían ser el objetivo de fármacos para reducir el riesgo de rechazo de órganos a largo plazo.
¿Tratamiento futuro?
Riella afirma que es poco probable que los xenotrasplantes multiorgánicos se vuelvan habituales en el futuro inmediato, ya que los trasplantes de múltiples órganos humanos son de por sí complejos y de alto riesgo.
Pero el procedimiento podría beneficiar a las personas con insuficiencia hepática, la cual también puede provocar que los riñones dejen de funcionar, afirma.
Sun afirma que él y su equipo realizarán más procedimientos en personas clínicamente muertas y en monos vivos antes de poder operar a personas vivas. También deben confirmar que no existe riesgo de que las personas se infecten con virus o bacterias procedentes de los órganos de cerdo, añade.
Hace cuatro años, Estados Unidos intensificó las restricciones a las ambiciones tecnológicas de China imponiendo limitaciones a la exportación de chips avanzados, conocidos como semiconductores, usados en inteligencia artificial (IA), centros de datos y defensa nacional.
El objetivo de la administración Biden era limitar la capacidad de Pekín para desarrollar tecnologías que pudieran impulsar su poderío militar y financiero.
Esto hizo que Pekín acelerara su apuesta por la autosuficiencia. Con su plan «Hecho en China 2025» (Made in China 2025), el Gobierno chino ha invertido sumas millonarias en el desarrollo de la producción nacional de semiconductores.
Los chips y el plan de autosuficiencia chino
Pekín concedió enormes subvenciones, exenciones fiscales y otras medidas para ahorrar en costos, a fin de fomentar el desarrollo de empresas locales similares a NVIDIA ―la compañía estadounidense responsable del innovador chip de IA Blackwell― y a la taiwanesa TSMC, el principal fabricante mundial de chips por contrato para semiconductores avanzados y desarrollador de la tecnología de fabricación de chips N2.
SMIC, pilar fundamental del plan de autosuficiencia chino, registró ingresos récord de 9.300 millones de dólares (7.800 millones de euros) el año pasado, mientras que HuaHong, la segunda mayor fundición de chips del continente, ha estado operando al 106 % de su capacidad operativa debido a la demanda, según su informe de resultados del cuarto trimestre de 2025.
Pero si bien China se ha esforzado mucho por alcanzar a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, Ryu Yongwook, profesor adjunto de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew, de la Universidad Nacional de Singapur, cree que ese progreso a menudo se exagera.
«Pekín quiere lograr la autosuficiencia en chips, pero el nivel actual está muy lejos de eso», dijo a DW Ryu, experto en la rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China. Y añadió que China está por detrás de EE. UU. en cuanto a investigación, diseño e innovación, y también va a la zaga con respecto a Taiwán y Corea del Sur en términos de producción.
Ascenso de fabricantes de chips chinos en el mercado mundial
A pesar de ello, China ha logrado significativos avances en los últimos años. Según Rhodium Group, un centro de investigación enfocado en China, ese país ha conquistado aproximadamente el 30 % del mercado mundial de chips tradicionales, los pilares de la economía actual.
Estos semiconductores no son los más rápidos o los más avanzados, pero son esenciales para vehículos, equipos industriales y electrónica. La producción china a gran escala genera preocupación entre sus competidores globales.
«La expansión de la producción china hará bajar los precios [de los chips] a nivel mundial y ejercerá presión sobre los proveedores no chinos», predice John Lee, director de la consultora de investigación East-West Futures, con sede en Berlín.
«Esto ya está ocurriendo en algunos sectores, como el de las obleas de carburo de silicio», un material fundamental utilizado para chips de alta potencia, afirma.
Avances en chips de última generación
China también ha avanzado en el desarrollo de chips más sofisticados, produciendo con éxito procesadores de 7 nanómetros que ahora impulsan los últimos teléfonos inteligentes de Huawei.
Estos chips son comparables a los lanzados por TSMC en 2018 para clientes estadounidenses y de otros países occidentales. Sin embargo, aún van por detrás de los chips de 3 y 5 nanómetros en velocidad, eficiencia energética y costos de producción.
«No se puede hacer mucho sin tener acceso al chipset más avanzado de Estados Unidos», declaró a DW Tim Rühlig, analista sénior de Global China en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, añadiendo que China podría necesitar «una década aproximadamente» para ponerse al día.
El nuevo Plan Quinquenal del Partido Comunista resta importancia a objetivos anteriores y destaca la IA, estableciendo un marco de «modelo chip-nube-aplicación», con chips avanzados como parte de un ecosistema informático más amplio.
El «Plan B» de China despierta nueva rivalidad
Ahora China se está centrando en la IA práctica y orientada a tareas para la industria, que requiere menos potencia de cálculo, algo que los chips nacionales pueden gestionar fácilmente.
Aunque los chips y sistemas chinos de IA no son de última generación, tienen un rendimiento sólido a un costo mucho menor. Esto está impulsando su rápida adopción en el sur global, lo que supone una amenaza para el dominio global de Microsoft, Google y otros gigantes tecnológicos estadounidenses. Estos, según el banco de inversión Goldman Sachs, tienen previsto gastar la cifra récord de 700.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA.
Liderazgo de EE. UU. enfrenta desafíos concretos
Uno de los obstáculos para el sueño de Silicon Valley de crear sistemas de IA más inteligentes que el cerebro humano es la limitación que representa la sobrecarga de la red eléctrica estadounidense, según el proveedor de inteligencia de mercado ICIS.
Con una capacidad de reserva estimada de 400 gigavatios para 2030, según las proyecciones de ICIS, China, en comparación, puede desplegar centros de datos a gran escala, incluso si sus chips son menos eficientes que sus homólogos estadounidenses.
ICIS prevé tres posibles escenarios:
Estados Unidos mantiene el liderazgo al reparar su red eléctrica.
Estados Unidos continúa liderando la investigación en IA con chips avanzados, mientras que los sistemas de IA de China se extienden por el sur global.
O bien, si las tensiones comerciales y geopolíticas se intensifican, podrían prevalecer dos ecosistemas de IA distintos.
Como sea, y aunque la meta aún está lejos, concluye John Lee, de East-West Futures, la industria de los chips «se enfrenta a un futuro en el que los competidores chinos no solo ofrecen precios más bajos, sino que también reducen rápidamente la brecha en sofisticación y fiabilidad de sus productos»..
Argentina se consolidó como el principal productor de gas natural de América Latina y el Caribe, impulsada por el crecimiento de Vaca Muerta y la expansión de los desarrollos no convencionales en Neuquén. Así lo reflejó un informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLADE), que ubicó al país al tope del ranking regional durante enero de 2026.
Según el reporte del organismo, la producción regional de gas natural alcanzó los 28.000 millones de metros cúbicos en enero, un 27% más que en el mismo mes de 2025. En ese contexto, Argentina explicó el 21% de toda la oferta regional, por encima de Trinidad y Tobago (20%) y Brasil (13%).
El liderazgo argentino se explica principalmente por el crecimiento de Vaca Muerta, que en los últimos años transformó el perfil energético del país. La formación shale no solo permitió reducir importaciones de gas y desplazar compras de GNL, sino que además empezó a posicionar a Argentina como proveedor regional de energía, con exportaciones crecientes hacia Chile y Brasil.
El 64% de los 131 millones de metros cúbicos diarios que produjo Argentina provino de Vaca Muerta. Ese volumen representó una suba del 1,9% respecto al 2024.
El informe de OLADE remarcó que el crecimiento regional del gas natural mostró incluso mayor dinamismo que el petróleo al inicio de 2026. Además del salto interanual, la producción gasífera de América Latina registró un aumento mensual del 22% respecto de diciembre, reflejando una aceleración de la actividad en distintos países productores.
Sin embargo, detrás del crecimiento argentino también empieza a observarse un cambio en la composición de la producción de Vaca Muerta. De acuerdo con un análisis de la consultora Economía & Energía, durante 2025 el avance del shale gas estuvo explicado principalmente por la expansión del gas asociado al desarrollo petrolero, mientras que la producción de shale gas en la ventana de gas seco mostró una leve caída.
La consultora señaló que la producción de shale gas asociado aumentó cerca de 7 millones de metros cúbicos diarios durante el último año, impulsada por el crecimiento del shale oil en Vaca Muerta. En paralelo, la producción de gas seco cayó cerca de 1 millón de metros cúbicos diarios.
El crecimiento gasífero argentino comienza a depender cada vez más del avance del petróleo no convencional. A medida que las empresas aceleran el desarrollo de shale oil para aprovechar mejores precios internacionales y mayores exportaciones de crudo, también aumenta la producción de gas asociado que surge junto al petróleo.
Detrás de Argentina, el mapa regional muestra una oferta relativamente concentrada. Trinidad y Tobago continúa consolidado como uno de los principales exportadores de gas y GNL de América Latina, mientras que Brasil sostiene el crecimiento de su producción offshore asociada a grandes desarrollos petroleros marítimos.
En un segundo grupo aparecen Perú, con el 11% de la producción regional; Venezuela, con el 10%; y Bolivia, con el 9%. Colombia aportó el 5% y Ecuador alrededor del 1%.
El informe de OLADE también destacó el creciente nivel de integración energética regional. Durante enero de 2026, el 59% de las importaciones totales de gas natural de América Latina y el Caribe correspondieron al comercio intrarregional, reflejando una mayor interdependencia entre países productores y consumidores.
Producción de petróleo en América Latina
En petróleo, en cambio, Argentina todavía se mantiene detrás de las principales potencias regionales. La OLADE ubicó al país en el cuarto lugar del ranking latinoamericano, por detrás de Brasil, México y Venezuela, los tres productores que concentraron el 70% de la oferta petrolera regional en enero.
La producción petrolera regional alcanzó los 361 millones de barriles en el primer mes del año, con un crecimiento interanual del 11%. Aunque Vaca Muerta también explica gran parte del crecimiento argentino en crudo, el país aún se encuentra lejos de la escala productiva de los grandes líderes regionales.
Aun así, el escenario energético latinoamericano empieza a mostrar una nueva configuración: mientras Brasil y Venezuela continúan dominando el mercado petrolero, Argentina emerge cada vez con más fuerza como la principal potencia gasífera de la región.
Pongamos un número concreto, porque ayuda. Una misma tarea de desarrollo web —generar código, procesar tablas— cuesta 46 centavos de dólar en Claude Opus 4.8, el modelo premium de Anthropic. La misma tarea, en DeepSeek, cuesta un centavo. En el modelo de Xiaomi, una fracción de centavo. El promedio del mercado ubica a los modelos chinos en torno a 29 veces más económicos, pero en tareas pesadas la brecha se dispara hasta 92 veces. Pagar de más por inercia, sin comparar, dejó de ser un descuido: pasó a ser una decisión de plata que cuesta explicar.
La pregunta obvia es cómo se sostiene eso sin que el resultado sea peor. Y la respuesta no es un truco comercial ni un subsidio temporal. Es ingeniería.
El truco está en cómo leen
Hasta ahora, los modelos de lenguaje trabajaban de una manera bastante bruta. Imaginá que les preguntás algo sobre un libro de mil páginas. El modelo, para responderte, «fotocopiaba» y leía las mil páginas enteras, cada vez, para cada pregunta. Funciona, pero es carísimo: cada palabra del contexto suma cómputo y memoria.
Lo que hicieron los chinos —con una técnica que llaman Compressed Sparse Attention— es enseñarle al modelo a armar un índice inteligente en lugar de fotocopiar todo. Ante una consulta, el sistema no relee el libro entero: identifica las páginas que importan y lee solo esas. El salto de eficiencia es enorme. Donde antes hacían falta 100 unidades de memoria, ahora alcanzan 10. Donde había 100 operaciones, quedan 27. Mismo resultado, una fracción del esfuerzo.
Y no es que bajen la calidad para bajar el precio. En pruebas exigentes —como generar una simulación interactiva del sistema solar— los modelos baratos no solo aguantan: el de Xiaomi llegó a superar a Opus en detalles finos como el texturizado de las manchas solares. La idea de que lo más caro es necesariamente mejor empieza a hacer agua.
El otro desacople: los fierros
El software eficiente es la mitad de la historia. La otra mitad es dónde corre.
Durante años, hacer IA de frontera significaba comprar chips de NVIDIA, los H100, el «Ferrari» de la industria. Estados Unidos lo sabía y por eso le restringió a China el acceso a esos chips. La apuesta era contener. Salió al revés: ante el bloqueo, China dejó de competir por fuerza bruta y pasó a competir por eficiencia. DeepSeek V4 fue optimizado para correr sobre chips de Huawei, de fabricación nacional, que hoy rinden a un nivel comparable a los de NVIDIA pero a menos de la mitad del costo.
El día que quedó claro que un modelo de primer nivel podía funcionar entero fuera del ecosistema NVIDIA, la empresa perdió 589.000 millones de dólares de valor en una sola jornada —la mayor caída bursátil de una compañía en un día de la historia. El propio Jensen Huang, CEO de NVIDIA, lo definió como un «resultado horrible». China alineó las tres piezas —el modelo, el chip y la política industrial del Estado— en una sola pila vertical. Ya no le pide permiso a Silicon Valley.
Lo que esto significa para el que decide
Acá es donde la cosa baja a tierra, y vale tanto para una pyme de Bahía Blanca como para un estudio contable o un equipo de desarrollo. Cuando pensar deja de costar, la ventaja ya no está en qué modelo usás. Está en qué hacés con cada tarea.
La regla que se está imponiendo es sencilla de enunciar y difícil de aplicar con disciplina: barato para lo público, fiable para lo sensible, local para lo crítico. Un resumen, una consulta general, redacción de borrador: ahí el modelo chino barato hace exactamente el mismo trabajo y tirar plata en uno premium es difícil de justificar. Datos de clientes, documentos legales, información sujeta a normativa: ahí el precio del token importa menos que el contrato, la jurisdicción y a quién le estás confiando el dato. Y para lo verdaderamente crítico —secretos del negocio, propiedad intelectual— la única garantía real es correr el modelo en infraestructura propia, donde el dato nunca sale de tu red.
Hay una advertencia que conviene no saltear. Estos precios chinos pueden ser, en parte, una estrategia de penetración: vender por debajo del costo para generar dependencia y, una vez desmantelada la competencia, mover las reglas. Construir todo encima de un solo proveedor barato es cómodo hoy y peligroso mañana. La defensa no es desconfiar de la herramienta, sino no quedar cautivo de ninguna.
Lo que viene
Hay un detalle de esta historia que en Argentina deberíamos mirar con atención, y es geográfico. Todo este análisis —los precios, los chips, las pilas verticales— se juega entre Estados Unidos y China. El dato latinoamericano, sencillamente, no aparece. No porque no nos afecte, sino porque todavía no somos actores en esa mesa.
Y sin embargo el desenlace nos toca de lleno. Si el razonamiento de las máquinas se vuelve casi gratis, lo único que conserva valor es lo que no se puede copiar: los datos propios, situados, locales. Los precios del Matba-Rofex, los ciclos de la Pampa Húmeda, la jurisprudencia argentina. Eso no lo tiene ningún modelo de Pekín ni de California por más barato que sea.
La pregunta, entonces, no es cuál de estos modelos conviene contratar. Es si vamos a usar esta abundancia repentina para construir algo propio con los datos que sí tenemos, o si vamos a limitarnos a ser, una vez más, los que alquilan la inteligencia que otros fabrican.