Diego Armando Maradona era fan de los Pumas, de la Selección Argentina de Rugby. Aquí los alentaba en su vestuario, en 2015, antes de su partido con TsongaA special gesture from the All Blacks to Argentina before tonight's Haka.
— All Blacks (@AllBlacks) November 28, 2020
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El homenaje de los All Blacks a Maradona
Gambito de ajedrez: desde hace 7 años un joven noruego es campeón mundial
(El lunes pasado publicamos una nota sobre Claudia Amura, Gran Maestra del ajedrez argentino. Y tuvo muchas visitas. Queremos saber si fue por Claudia, por el ajedrez o por ambos)
El 22 de noviembre de 2013 -este mes se cumplieron siete años- un joven noruego llamado Sven Magnus Øen Carlsen, de apenas 22 años, 11 meses y 13 días (esta precisión no es ociosa, ya verán porqué) se coronó como campeón mundial de ajedrez al vencer al anterior titular, el indio Viswanathan Anand por 6 ½ puntos a 3 ½ en un match disputado en Chennal, India, durante el cual obtuviera tres victoria resultando tablas las otras siete partidas.
Desde entonces defendió en tres oportunidades la corona. La primera de ellas ante el propio Anand, imponiéndose en 2014 por 6 ½ a 4 ½ (tres ganadas, siete tablas y una perdida); en 2016 ante el ruso Serguéi Kariakin, donde debió jugar un desempate rápido por haber igualado el match inicial 6 a 6 para ganar luego 3 a 1; y en 2018 frente al italiano Fabiano Caruana, oportunidad en la que también tuvo que ir a un desempate ya que originalmente el match había terminado 6 a 6, con 12 tablas, para luego imponerse en el juego rápido por 3 a 0.
Carlsen en 2009
Ese año también participó en las eliminatorias de las que surgiera el desafiante del campeón mundial; fue el más joven entre 128 contendientes y fue eliminado en la primera ronda. En el Campeonato de Noruega de 2006 compartió el primer lugar con Simen Agdestein, el mismo que fuese su mentor. En 2009 y 2010 se estuvo entrenando con Kaspárov.
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De niño y adolescente desarrolló un juego de ataque con continuos sacrificios y más tarde sus planteos lo llevaron a concentrarse en el medio juego. Según Kaspárov con el tiempo desarrolló un estilo posicional que resulta similar al de grandes campeones del pasado como Capablanca, Kárpov y Smyslov, pero en los últimos años retomó una forma más ofensiva cuando a partir de 2018 centrara sus estudios en el sistema AlphaZero de inteligencia artificial.
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Fernando Del Corro
Los anuncios del Presidente: fin de la «cuarentena», y plan de vacunación. No será obligatoria
El presidente Alberto Fernández dio ayer en un mensaje en vivo los que son probablemente los anuncios más importantes que pudiera hacer entre aquel momento en marzo que dispuso la primer cuarentena, y el día, todavía en el futuro, que los organismos científicos correspondientes, entre ellos nuestra ANMAT, certifiquen la eficacia y seguridad de una o varias vacunas. Pero la muerte de Maradona y su velorio han conseguido opacarlos en los medios. Resumimos:
El dato clave en el que Fernández basó las decisiones anunciadas es la situación sanitaria actual de la Argentina. Afirmó: «En las últimas dos semanas la cantidad de contagios han caído sensiblemente, aproximadamente 30%. Eso nos da muchas expectativas de que si seguimos cuidándonos y priorizando el distanciamiento social y los cuidados podremos, más rápido que tarde, ir terminando esta etapa de la pandemia». A pesar de ello, señaló que «el trabajo no ha concluido» y que «la pandemia esta lejos de haber sido erradicada».
A partir de esto, anunció que en esta nueva etapa -que durará al menos hasta el 20 de diciembre, solo dos ciudades -Bariloche y Puerto Deseado- se mantendrán con aislamiento sanitario, las medidas que se conocieron como «cuarentena». El resto del país, incluso el Área Metropolitana Buenos Aires- estará en distanciamiento, DISPO.
(Desde AgendAR debemos decir que, en la formalidad legal, ya con el decreto 875, del 6 de noviembre, se dio la condición de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio para quienes viven en el AMBA. Y en la realidad, la cuarentena ya había pasado a ser para la mayoría de las personas. una decisión personal de cuidarse. Pero tal vez esta decisión, si es acompañada por una campaña adecuada de comunicación, pueda promover esas medidas de precaución que son la esencia del DISPO).
Luego, Fernández dio detalles sobre la campaña de vacunación, comenzando con una precisión: «La vacuna será gratuita, pero no obligatoria, cada uno decide tomarla o no».
Señaló que la segunda ola de la pandemia que se registra en estos días en el hemisferio norte, indica que «es muy posible que América Latina y la Argentina deban enfrentar una segunda ola cuando el otoño se inicie». Por eso, «el total de personas que deberíamos vacunar entre enero y marzo es de 13 millones. Eso significa alrededor del 25% de los habitantes de la Argentina».
«Si logramos ese objetivo podremos afrontar esa segunda ola, de tal modo de que los que tienen factores de riesgo o corren el riesgo de contagiarse por la actividad que realizan estén inmunizados al momento de llegar el otoño«.
«Ese es el propósito del Comando Estratégico de Vacunación -creado en articulación con el Pami, varios ministerios y los gobernadores. En todos los casos lo que estamos viendo es cómo construir junto a los gobernadores la infraestructura necesaria para pensar en vacunar a todas las personas en riesgo, entre enero y febrero».
El primer mandatario indicó que se necesitarán «alrededor de 20.000 voluntarios para llevar adelante el plan de vacunación» de la manera en que lo idearon y que «la Argentina, con mucho esfuerzo, puede calcular vacunar por mes entre 4,5 y 5 millones de argentinos».
Las vacunas que se usarán:
El Presidente también detalló el número de dosis que el gobierno nacional acordó con los distintos proveedores. «Con Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través del programa Covax, serán más de 30 millones de dólares para prepagar las vacunas. Calculamos que las de Covax estarán en marzo, seguramente serán las vacunas de Oxford y AstraZeneca, de Pfizer y otras que Covax pueda comprar». «A su vez, estamos en negociaciones con Pfizer, AstraZeneca y Oxford. Estas vacunas estarían disponibles en la Argentina en marzo. Y estamos trabajando a todo vapor con la Federación Rusa, tratando de contar con la vacuna Sputnik para que entre enero y febrero podamos vacunar a alrededor de 10 millones de argentinos». «Las vacunas que estamos recibiendo requieren una temperatura de 18 grados bajo cero y eso solo lo podemos garantizar con freezers adecuados que puedan llegar a todos los rincones del país. Hay que cuidar que en el traslado no se pierda la cadena de frío».La población a inmunizar
«La prioridad estará en el personal sanitario, el personal de Seguridad y de las Fuerzas Armadas, el personal docente, los mayores de 60 años y las personas que, teniendo menos de 60 años, tengan alguna enfermedad prevalente, o sus condiciones físicas los pongan en riesgo frente al contagio». «Quisiera que al culminar febrero tengamos 10 millones de argentinos ya vacunados. A partir de allí vamos a poder pensar en cómo se retoman las clases, aunque esto es materia de cada jurisdicción, pero si les damos certeza a los docentes al ser inmunizados, todo va a ser más fácil». «Les pido a todos que colaboren, lo que estamos buscando es salir del riesgo que la pandemia nos provoca lo más rápido posible, inmunizar a la mayor cantidad de argentinos. Les pido la colaboración de todos, el esfuerzo mancomunado de todos«.Una reunión previa con los gobernadores
Durante la tarde, Fernández mantuvo una videoconferencia con los gobernadores para evaluar las nuevas habilitaciones o la necesidad de restricciones, en los distintos territorios. Se comunicó desde la Casa Rosada, acompañado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro de Salud, Ginés González García; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, y la directora ejecutiva de PAMI, Luana Volnovich.El precio de la soja en la política argentina. Y una «yuanización» en el horizonte
Una de las novedades de los últimos dos meses fue el aumento del precio de la soja. Un dato clave de la historia argentina contemporánea.
En los años ´90 el precio de la tonelada de soja estuvo por debajo de los 300 dólares. Y a finales de esa misma década y principios de siglo, coincidiendo con nuestra depresión y posterior colapso económico, cayó por debajo de los 200. Los años de Menem y De la Rúa fueron malos para el campo argentino. Pero luego, como sabemos, el precio del «yuyito» pegó un giro ascendente de magnitud a mediados de los 2000, hasta superar los 600 dólares en 2008. Eso último se transformó en una puja distributiva fiscal, protagonizada por el gobierno cristinista y las organizaciones de productores, que recordamos por la resolución 125 y la posterior «crisis del campo». Que fue una de las madres de la grieta contemporánea. Tras ese pico la soja cayó bastante en los años 2009 y 2010, y no casualmente el kirchnerismo parecía derrotado a los ojos de enemigos y analistas varios, unos cuantos peronistas le daban la espalda y el denarvaísmo se postulaba para la sucesión. Hasta que el yuyito vuelve a subir entre los años 2011 y 2013, acompañando favorablemente la cómoda reelección de CFK con el 54% de los votos. Desde entonces la soja se estabilizó en precios bastante más bajos que los del lustro dorado, sin el cual es difícil imaginar la trayectoria del kirchnerismo. En estos últimos seis años de estancamiento económico la tonelada osciló en una franja por debajo de los 400 dólares, en especial en los últimos dos, que estuvo en una media cercana a los 350. Con el agravante de que nuestro sector público creció y necesita más ingresos. Hoy, mientras redactamos esta nota, la soja cerró a 430, el precio más alto en seis años. Convergentemente, también subió el precio del cobre, que llegó a su mejor nivel en tres años y es seguido muy de cerca en Chile. Alberto Fernández y Sebastián Piñera deben estar contentos. Con entusiasmo moderado, claro, porque el panorama financiero y sanitario no es nada bueno y tal vez un aumento de 10% no cambie demasiado las cosas. Pero no dejan de ser cotizaciones que deciden destinos sociales y políticos, sobre todo si el alza es sostenida. Sabemos que Piñera hizo varias consultas con especialistas en futuros de minería para estimar qué iba a suceder con el precio del metal antes de confirmar su candidatura presidencial. Y parece que terminó haciéndolo con incomodidad, porque todo lo que le dijeron era incierto. En Argentina sucedió algo parecido, porque las élites dirigentes se convencieron de que esos superprecios kirchneristas nunca volverían. Así de influyentes son los precios de la soja y el cobre en el cono sur. El vacío de ideas y propuestas de la dubitante Argentina contemporánea se lo podríamos adjudicar a la falta de horizontes en materia de ingreso de dólares vía exportaciones. No sabemos aún si estas subas son tendencia, o si solo forman parte de un subibaja de corto plazo. Pero hay razones para creer algo de lo primero. Un poco, al menos. La pandemia y el parate global consecuente derivaron en caídas de producción de agroalimentos y minerales en diferentes lugares de Asia, y desde hace varios meses se preveía que el fin de la coronacrisis venía con recuperación de precios y cantidades demandas. Aunque nadie sueña con la tonelada a 600 dólares -ahí sí se confirmaría la hipótesis del Dios argentino y peronista-, la franja por encima de los 400 tiene verosimilitud. Animémonos a imaginar un valor intermedio entre los precios de la recesión y los de la euforia por un buen rato. ¿Sería una vuelta atrás a los años de la “década ganada”, repitiendo un modelo de devaluación competitiva y superávit comercial? No es tan sencillo. Entre aquella realidad y la actual pasaron varias cosas. Destacamos dos. En primer lugar, que los productores rurales ganaron poder e influencia política en todos los países. En los tres grandes sojeros, que son Brasil, Argentina y Paraguay, los ruralistas ingresaron a la política. En Paraguay, fortalecieron su presencia en el Partido Colorado y el presidente Mario Abdo los considera un aliado estratégico. En Brasil aumentaron su bancada legislativa y son un núcleo duro de la diversa y heterogénea coalición bolsonarista. Y en Argentina son un grupo activo de Juntos por el Cambio, frente electoral al aportaron una importante dotación de dirigentes y votos. Pese a que muchos productores esperaban más del gobierno de Macri. El otro cambio proviene del gran comprador, que es China. El gigante sale fortalecido de la pandemia, disparando por ello un sinfín de teorías conspirativas. Es el país que se recupera más rápido y mejor, y por esa razón empieza la tercera década del siglo representando una porción cada vez más grande de la torta del PBI mundial. Y a los países que exportamos los recursos naturales nos promete más volumen a mejores precios. Con otras condiciones, naturalmente. La China de 2020, a diferencia de la de 2005, está interesada en globalizar su moneda, el yuan. Razón por la cual nos ofrecerá, en algún momento, comprarnos soja en yuanes. Yuanes que podremos luego utilizar para comprar cosas de China, o pagarle deudas denominadas en dólares. Un cambio enorme en los términos de nuestra economía. Hoy, las posibles consecuencias de una yuanización argentina son intelectualmente inasimilables para nuestros economistas, acostumbrados por generaciones a pensar en verde. Es una idea que hay que masticar de a poco, y dosificarla. Ambos fenómenos tienen algo en común: los protagonistas de la política del “yuyito”, los que producen y los que consumen, aprendieron a hacer pesar mejor sus intereses a lo largo de estos años. Y tienen herramientas para jugar. Al gobierno argentino le costará un poco más “regular” una posible primavera verde. Así y todo, sería una gran oportunidad.Julio Burdman
El CAREM -el proyecto nuclear «de bandera» de Argentina- se ha vuelto a poner en marcha
Este martes 24 de noviembre se realizó el montaje del módulo 10 del liner de la contención, la pieza de acero que complementa la estructura de hormigón armado y garantiza la estanqueidad de todo el recinto donde se ubica el reactor y los principales equipos de seguridad.
Esta pieza es el último módulo de gran porte de los componentes que forman este liner. Abarca desde el nivel +8,80 metros hasta el nivel +14,00 metros del recinto que albergará al reactor (nivel en el que se ubicará la tapa metálica superior). La construcción y el montaje estuvo a cargo de la empresa CONUAR.
El CAREM es el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina. Con este desarrollo nuestro país se perfila como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores modulares de baja y media potencia (SMR, por sus siglas en inglés).
Esta clase de reactores tienen una gran proyección para el abastecimiento eléctrico de zonas alejadas de los grandes centros urbanos o de polos fabriles e industriales con alto consumo de energía. Su prototipo está siendo construido en Lima, provincia de Buenos Aires.
La estructura que se montó consta del propio módulo 10 más la estructura de rigidización interna, necesaria para garantizar la geometría durante la operación de montaje. La misma pesa aproximadamente 145 toneladas y tiene una altura de 5,5 metros y un diámetro de 19 metros, por lo que para su traslado se utilizó una grúa con una capacidad de 750 toneladas que se ubicó a 54 metros de distancia del centro de la contención.
Dado el peso de la estructura, la grúa y la proximidad al talud de la excavación para la construcción del edificio, se utilizó una fundación especialmente diseñada para soportar este tipo de grúa, lo que permitió realizar la maniobra garantizando la seguridad tanto del personal involucrado como de las instalaciones aledañas.
Sobre el liner
La instalación de cada módulo del liner es realizada en forma previa al hormigonado, por lo que adquiere la característica de ‘encofrado perdido’: se monta el módulo correspondiente, se realiza la conexión con el módulo anterior mediante un preciso y delicado proceso de soldadura (estrictamente controlado para garantizar una perfecta unión de las partes) y luego se realiza la siguiente etapa de hormigonado, con lo que el liner queda embebido en las paredes de 1,20 metros de espesor de la contención.
El objetivo de esta integración es que la capa de acero complemente la función de soporte estructural que cumple el hormigón reforzado, garantizando que además de la integridad requerida, la contención quede totalmente hermética, minimizando cualquier posible filtración.
En lo referido al diseño del liner, se sigue una secuencia constructiva establecida en las siguientes etapas:
- M1: Estructura inferior de piso de -12,10m.
- M2: Estructura inferior de piso de -10,10m y liner de TCI.
- M3: Liner de contención entre -12,10 y +0,20m y recubrimiento de PS.
- M4: Liner de piso de -12,10m (se instala en una etapa posterior, no correlativa).
- M6: Liner de piso de -10,10m (ídem anterior).
- M8: Liner de contención entre +0,20 y +8,80m.
- M10: Liner, entre +8,80m y +14,00m. Finaliza en la tapa metálica de la contención.
- M12: Estructura inferior de piso de +10,00m.
- M16: Liner de piso de +10,00m.
Covid-19: ¿cuándo termina la pandemia? Las perspectivas globales para el 2021
Expertos mundiales en vacunología y epidemiología analizan el escenario que viene con las vacunas.
En unas semanas, cuando se anuncien los resultados de la fase 3 de varias vacunas que en tiempo récord ya están en el tramo final de su desarrollo, la ciencia le dará a la humanidad una herramienta valiosa para combatir al nuevo coronavirus. ¿Será suficiente para terminar con la pandemia?
Desde que se notificó el primer brote, el 31 de diciembre pasado en Wuhan, China, 214 laboratorios de distintos países comenzaron a trabajar en vacunas y 500 hospitales, a ensayar posibles terapias.
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Algunos retomaron investigaciones que tenían sobre los coronavirus SARS-CoV y MERS-CoV, que –al igual que el SARS-CoV-2, el coronavirus nuevo, responsable de esta pandemia– provocan síndromes respiratorios agudos. Por eso pudieron avanzar rápido, en menos tiempo del que demandaría usualmente un desarrollo común, que podría demorar hasta 10 años. Otros experimentaron con nuevas tecnologías que demandan menos tiempo de elaboración.
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“Los tiempos se acortaron de un modo excepcional porque la situación de pandemia es única, por presión de la población y también de los gobiernos, pero ninguna vacuna se aplicará si antes no cumplió con la fase 3 y fue aprobada”, explica Emilio Malchiodi, director del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (UBA-Conicet).
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Hoy existen 45 vacunas, basadas en distintas plataformas (es decir, el modo en que están hechas), que se encuentran en etapas clínicas, de ensayos en humanos; 11 están en fase 3 (la última antes de solicitar una aprobación); y 6 de ellas: la de Oxford/AstraZeneca, la rusa Sputnik V, las chinas Sinopharm y CanSino Biologics, la de la empresa estadounidense Pfizer asociada con la alemana BioNtech y la china Fosum Pharma, y la de Moderna, de los Estados Unidos, son candidatas para completar su última fase hacia fin de año o en principio de 2021.
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“No vamos a tener vacunas suficientes para todos en 2021, ni siquiera para todos los individuos de alto riesgo.”
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“Están avanzadas, y tres de ellas –la rusa Sputnik V, la de Pfizer/BioNtech/Fosum Pharma y la de Moderna– dieron hace unos días resultados preliminares alentadores, de entre 90 y 95 por ciento de eficacia, pero no van a estar listas para aplicarse enseguida. Si sus resultados finales son buenos, iniciarán otro paso: pedir las aprobaciones a organismos de regulación internacionales y locales. En nuestro país, la Administración Nacional de Medicamentos , Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Eso es parte de un protocolo ineludible”, dice Malchiodi.
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Después vienen otras etapas complejas: fabricación (la mayoría propone dos dosis), distribución y aplicación. Un operativo que, por el volumen de personas a vacunar, miles de millones, nunca se hizo en la historia.
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“No vamos a tener vacunas suficientes para todos en 2021, ni siquiera para todas las personas con alto riesgo de formas graves de Covid-19 o riesgo ocupacional. Por eso, grupos de expertos en vacunas, salud pública y ética están elaborando recomendaciones para que los gobiernos maximicen los beneficios de la vacunación y la contención de la pandemia. En 2021, y hasta que se logre una inmunidad razonable, debemos mantener las medidas de protección”, comenta Carlos Alberto Guzmán, un referente global en vacunología, jefe de Investigación en Vacunas del Centro de Estudios de Enfermedades Infecciosas Helmholz, en Alemania.
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“Las vacunas, aún con el nivel de eficacia esperado, no pondrán fin a la pandemia”, asegura Gregory Poland, director de Investigación de Vacunas de Mayo Clinic, en los Estados Unidos.
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Y plantea dos escenarios: “Si nos sorprenden gratamente y resultan ser muy efectivas y logran proteger a un porcentaje muy alto de la población, podremos empezar a manejar esto. Pero si eso no sucede, continuaremos con tapabocas y tendremos que esperar a la segunda generación de vacunas”, advierte.
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¿Rápidas y seguras?
La seguridad, las procedencias, la rapidez de su fabricación. Varios elementos crean dudas sobre las primeras vacunas que saldrán a enfrentar al coronavirus. A eso, además, hay que pasarle el tamiz de las comunicaciones contradictorias de autoridades sanitarias. Entonces: ¿Es segura la rusa? ¿Las nuevas, basadas en ARNm, son mejores? ¿No les faltarán más pruebas? ¿Serán obligatorias?
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A grandes rasgos, lo que tienen en común estas vacunas es que buscan enseñar al sistema inmune a reconocer al nuevo coronavirus y, con distintas estrategias y mecanismos (en eso se diferencian), frenarlo. Y ese objetivo requiere un proceso y un tiempo. ¿Su aceleración conlleva riesgos?
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“Los tiempos están siendo acortados y eso genera ciertos riesgos inevitables, como lo ha dicho bien claro la European Federation of Pharmaceutical Industries and Associations en sus notificaciones. Ese es el argumento esgrimido para pedir inmunidad (legal) contra procesos civiles o una indemnización si eso ocurriese”, comenta Guzmán.
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Y cita algunos ejemplos de lo que podría pasar: “Ese acortamiento de tiempos provocaría, tal vez, no poder detectar efectos adversos tardíos o que requieran algún tipo de concomitancia. Tampoco vamos a saber la duración de la respuesta de protección. El riesgo potencial podría ser mayor para tecnologías nuevas que nunca se utilizaron para ninguna otra vacuna”, detalla.
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Un enigma ruso
“La vacuna rusa se basa en una idea única e interesante, pero que aún no ha sido ampliamente probada, por lo que no tenemos ningún dato sobre su eficacia o seguridad. No sabemos qué sucede cuando se administra a un gran número de personas. No estoy a favor de pensar que podría ser obligatoria, no debería serlo esta o ninguna otra. Hay que esperar los resultados completos de la fase tres”, sentencia Poland, de Mayo Clinic.
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Kirill Dmitriev, CEO del Fondo Ruso de Inversión Directa, organismo que financia el desarrollo de esa vacuna, sin embargo, se anima a picar en punta. “Nuestra ventaja clave es que nos basamos en adenovirus humanos, una tecnología ya probada. Estamos confiados; en mi caso, mi familia, mi mujer y mis padres, ya fueron vacunados. Y la Argentina será uno de los primeros países en ser protegidos”, dice, como para despejar las dudas que se instalaron cuando el 2 de noviembre el gobierno argentino anunció que compraría 25 millones de dosis sin haber visto aún resultados de la fase 3.
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Denis Logunov, director adjunto del Centro Nacional de Investigación en Epidemiología y Microbiología Gamaleya, donde nació la Sputnik, también quiere un voto de confianza. Comenta que en diciembre se publicarían esos esperados resultados en la revista médica The Lancet. Y cuenta detalles de la vacuna que vendría al país.
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“La vacuna que llegará a la Argentina será elaborada, mediante la transferencia de nuestra tecnología, en India, Corea del Sur y China, con nuestra supervisión y protocolos. En nuestro país planeamos hacer de 5 a 6 millones de dosis por mes durante el año que viene. Y también estamos dispuestos, si la Argentina lo desea, a que ustedes la produzcan en su territorio”, dice.
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Sobre la inmunidad que permitiría alcanzar, sólo comenta que espera que “sea muy duradera”.
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Otro obstáculo en el camino hacia el fin de la pandemia es la inmunidad. ¿Qué porcentaje de la población debería estar inmunizada para que el coronavirus perdiera fuerza (si es que no lo hace antes naturalmente)?
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“Si las vacunas que están en última fase de desarrollo son exitosas, aproximadamente entre un 60 y 70 por ciento de la población mundial debería inmunizarse para garantizar el fin de la pandemia”, calcula Soumya Swaminathan, científica jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Ese sería el porcentaje ideal, pero el objetivo para 2021 es alcanzar por lo menos un 20 por ciento”, agrega su colega Kate O’Brien, directora del departamento de Inmunización de la OMS.
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“Hay que tener en cuenta que no sabemos cuánto va a durar la protección de las primeras vacunas. Se asume que va a ser por lo menos uno o dos años, pero no hay certeza: no hubo tiempo durante el desarrollo clínico para evaluarlo. En el peor escenario, habría que producir vacuna para inmunizar a los que no fueron inmunizados y vacunas para refrescar la inmunidad de los que se vacunaron en el primer año”, comenta Guzmán.
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Para Poland, también es un problema no contar aún datos certeros: “No tenemos datos de durabilidad. En 2021, los estudios recopilarán datos de eficacia. ¿Qué sucederá en el otoño o el invierno siguientes? No lo sabremos hasta que lleguemos a 2021 y a 2022. Mi sentido común indica que si estas vacunas resultan ser seguras y eficaces, será en los años 2022-2023 cuando finalmente podremos lograr dominar esta pandemia. Y eso es porque creo que vamos a descubrir que vamos a necesitar dosis de refuerzo”.
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¿Se vienen más olas?
Miguela Caniza es directora del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Investigación pediátrica St. Jude, de los Estados Unidos, y una entusiasta de las prospectivas.
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“Hay que enfrentar esta pandemia con información. A nivel personal, uno debe saber cuál es su verdadero nivel de riesgo frente a Covid-19 y actuar en consecuencia. Y a nivel global, continuar elaborando modelos que nos permitan vislumbrar qué se puede esperar y prepararnos”, dice, y comparte datos vitales, especialmente sobre Sudamérica.
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“Según estudios publicados en Science, en este año, debido a la alta transmisibilidad del virus (incluso por aire en espacios cerrados), existe una alta probabilidad de continuar la infección de individuos susceptibles. Además, no se conoce completamente la duración de la inmunidad y las personas pueden tener segundas infecciones. Por eso se predice más de una ola de brotes de Covid-19 en cualquier región, incluida Sudamérica, a menos que exista una vacuna eficaz y antivirales efectivos. Por ahora no tenemos estas intervenciones farmacológicas implementadas, de modo que seguiremos teniendo brotes durante los próximos 3 a 4 años”, detalla.
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Como pediatra, asume que “la salud del niño sano ya está resentida por la pandemia” y recomienda que no se descuiden los calendarios de vacunación.
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“Millones de niños no recibieron sus vacunas pediátricas en este 2020, y las consecuencias las veremos recién en los próximos años”, revela Guzmán. Otra razón más para preguntarse cuándo termina esto.
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El grupo santafesino Olio está operando las plantas de Vicentin
A días de cumplirse un año del anuncio oficial de default, la agroexportadora Vicentin sigue pagando sueldos y manteniendo sus plantas mayormente operativas. No es un dato menor, teniendo en cuenta el antecedente de muchas empresas que tuvieron sus fierros oxidados y cientos de trabajadores en la calle a poco de iniciar sus crisis. La fórmula que le permite seguir a flote tiene varios elementos, pero hay uno que se destaca sobre el resto: los contratos a fasón con el Grupo Olio, una firma que viene experimentando un meteórico crecimiento que deja perplejos a propios y extraños.
Grupo Olio es el nombre de un conglomerado que tiene en el rosarino Ariel Olio su principal referente. Dedicado históricamente al agronegocio, el empresario tuvo su primer gran hito en 2016, cuando se hizo cargo de la operación del puerto de Barranqueras, en Chaco, con una inversión de U$S 40 millones. Ya en 2019 anunció una serie de novedades: en marzo informó el lanzamiento de una marca propia para comercializar productos premium de exportación (desde carnes hasta vinos, pasando por aceitunas y garbanzos), la apertura de una oficina en Madrid y una emisión internacional de deuda en la Bolsa de Viena.
Meses más tarde, se hizo cargo del 50% del paquete accionario del frigorífico Alberdi –ubicado en la localidad entrerriana de Oro Verde– para potenciar las exportaciones cárnicas, una jugada que implicó U$S 3 millones.
Y este año, a través de la operación de las plantas de Vicentin, el grupo alcanzó cifras récord de exportación: según revelaron los investigadores Alejandro Gaggero y Gustavo García Zanotti, en un informe encargado por el Banco Nación, para julio de 2020 ya acumulaban U$S 212 millones exportados, 50 veces más que lo registrado en todo 2019.
La apuesta de Olio es ambiciosa. El juez de la convocatoria de Vicentin ya autorizó nuevos contratos de fasón para 2021 y 2022, que le permitirán a la malograda exportadora ingresos por entre U$S 80 y 100 millones por año. El piso que establece el acuerdo es de 3 millones y medio de toneladas de soja y medio millón de toneladas de girasol por todo concepto (crushing y molienda). Asimismo, aunque supeditado a la coyuntura, Grupo Olio podrá sumar la tarea de refinado para su posterior venta en el mercado doméstico.
La firma rosarina ya dejó trascender un plan para quedarse con Vicentin: según reveló el portal Punto biz, el proyecto incluye la llegada de fondos chinos. En ese marco de proyección internacional, la compañía acaba de abrir una oficina en Miami, como paso previo para cotizar en Wall Street.
Preguntas
Frente a este panorama, no son pocos los que se preguntan cómo hizo una empresa que hasta hace poco era una más en el universo agrícolo-ganadero para hacerse lugar en un mercado dominado por multinacionales. Estas últimas no parecen haberla recibido muy bien: el CEO de Grupo Olio, Fernando Jurado, declaró al portal Rosario3 que «hubo actores de la competencia que se encargaron de hacernos sufrir bastante». Según dijo, esas compañías preferían ver cerradas las plantas de Vicentin.
La incursión del grupo rosarino en la agroexportadora se dio a través de una de las tres firmas que lo componen –Díaz & Forti SA, especializada en el negocio granario–. Las otras dos son Los Reartes SA (ganadería) y el mencionado Frigorífico Alberdi SA. A ello debe sumarse que, a título personal, Ariel Olio participa en varias sociedades más, como la financiera Compañía Bursátil SA y la metalúrgica Iron Concept SA. En estas dos tiene como socio a Gabriel Adrián Guglielmino, quien a su vez preside MG Group SA, una financiera especializada en la comercialización digital de créditos prendarios.
Según los registros públicos del Banco Central, entre las fuentes de financiamiento nacional a las que acudió Díaz & Forti en el último tiempo aparece la Asociación Mutual 18 de Julio, una entidad que estuvo suspendida en 2018 y 2019 por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) por relaciones irregulares con MG Group SA. Tanto esta última, como la mutual y las dos sociedades anónimas en las que participan Olio y Guglielmino, funcionan en un mismo edificio del microcentro rosarino, aunque en diferentes pisos.
La información provista por el BCRA también indica que actualmente Díaz & Forti no utilizan los bancos tradicionales como alternativas principales de financiamiento. En los últimos meses incrementó su pasivo con dos «proveedores no financieros» –según la terminología oficial– emplazados en la city porteña: Crediserv SA y la Cooperativa de Crédito, Consumo y Vivienda Fincredit Ltda.
El respirador y la vacuna
Según revelaron los integrantes del actual directorio de Vicentin –tras el recambio autorizado por la última asamblea del 15 de octubre–, gracias al fasón con Grupo Olio, la compañía ya tiene cubiertas las necesidades de todo 2021. «Tenemos comprometido el 70% de la capacidad en soja y el 50% de girasol. El resto lo tenemos disponible para nuevos operadores que quieran acercarnos una propuesta», dijo Omar Scarel, el histórico contador de la empresa que hoy encabeza el management.
Más allá de esa afirmación, aún nadie sabe dar precisiones sobre qué pasará con la compañía, que necesita millones solo de capital de trabajo para volver a operar con normalidad. Mientras la empresa juega con los tiempos del concurso preventivo, las plantas siguen funcionando con respirador artificial, a la espera de una vacuna que, siendo optimistas, podría ser realidad recién a lo largo de 2021.
«Los centros de CONICET en la Ciudad de Buenos Aires siguen sin abrir»
Otro mes más y los centros de CONICET en CABA siguen sin abrir. @GobiernoCABA ?? @CONICETDialoga ?? Los investigadores y becarios queremos volver a los laboratorios. En agosto presentamos los protocolos. t.co/9G5hXMxzVX
— Fernando Stefani (@FernaStefani) November 26, 2020
SABIAMAR – Satélites Argentino-Brasileños para Información del Mar
La Misión SABIA-Mar, constelación de dos Satélites Argentino-Brasileños para Información del Mar, es un proyecto de cooperación entre la CONAE y la Agencia Espacial Brasileña (AEB), en el marco del Acuerdo de Integración y Coordinación Bilateral Argentina-Brasil.?¡Otro Webinar! ? Viernes 27/11 ?18:00 hs.
— CONAE (@CONAE_Oficial) November 26, 2020
Invitada por la @unmdp, Carolina Tauro, presentará a la CONAE y la próxima misión#SabiaMar en el ciclo:
¿Qué Ciencia para qué País?
?Canal de YouTube de @ProaCiencia
?t.co/ccgnn6VU75
No te lo pierdas. ¡Te esperamos! pic.twitter.com/HDKiefsgO4

