«BUENOS AIRES (Associated Press) — Argentina anunció anoche una mejora a las condiciones del canje de su deuda, un esfuerzo para que sus acreedores internacionales acepten su cuarta oferta para reestructurar títulos de deuda por más de 66.000 millones de dólares .
A través de un comunicado de presidencia, el gobierno argentino hizo pública su “decisión de mejorar los términos y condiciones de la invitación de la República a ciertos tenedores de bonos externos en moneda extranjera para canjear dichos instrumentos por nuevos bonos” del país. Esta sería la cuarta y última propuesta del gobierno a los acreedores.
El gobierno planteó aumentar la contraprestación que se recibe por el canje de los denominados Bonos Elegibles mediante reducciones de capital, aumento de cupones y vencimientos más cortos a través de bonos en dólares o euros con vencimiento en 2030, que compensarán por intereses tardíos o impagos hasta el 22 de abril de 2020, un día después de que el país presentó la primera propuesta de renegociación.
Además, permitirá a los tenedores de estos Bonos Elegibles en euros o francos suizos elegir una modalidad en dólares, entregar bonos por intereses devengados en el período del 22 de abril al 4 de septiembre de 2020 en ciertos casos, ajustar las condiciones de la cláusula sobre Derecho de Ofertas Futuras, permitir a los tenedores de Bonos de 2005 canjearlos por nuevos e incluye umbrales de participación mínima.
Las medidas incentivan un mayor beneficio en los montos a algunos de los primeros acreedores en aceptar la propuesta.
El país sudamericano, que se encuentra en impago técnico o selectivo desde finales de mayo, cuando no pagó un vencimiento de intereses de bonos por 500 millones de dólares, fijó ahora el 4 de agosto como la fecha límite para aceptar la oferta y un mes más para concluir las negociaciones con los tenedores de títulos bajo ley extranjera.
“Junto con los 1.900 millones de dólares de pagos de interés desembolsados por la República entre diciembre de 2019 y abril de 2020 los compromisos adicionales propuestos por Argentina dejan en evidencia la voluntad y buena fe” del país por permanecer comprometido con la comunidad financiera internacional, que puede tener “un papel importante en la recuperación económica de Argentina”, afirmó el comunicado.
Según declaró el presidente Alberto Fernández, se trata del “máximo esfuerzo que podemos hacer”, y aseguró que no habrá más ofertas.
“Es un esfuerzo enorme el que hemos hecho para cumplir con nuestra palabra, que era hacer un acuerdo que le permita a la Argentina cumplir con los acreedores y que le permita a los argentinos no postergar más a los que están postergados”, añadió.
La estrategia del gobierno argentino sería tratar de captar a los bonistas minoristas, que el gobierno cree tienen la mayor parte de la deuda, ya que se anticipa el rechazo a la propuesta de algunos grupos de grandes fondos que no han querido mover su postura inicial en las negociaciones que arrastran desde abril, cuando el gobierno presentó su propuesta de renegociación.
La oferta intenta evitar que el impago argentino vaya a un proceso judicial en Nueva York.
El monto de la deuda bajo ley extranjera que Argentina está renegociando es de 66.238 millones de dólares.
La oferta original del gobierno de Fernández a los acreedores consistía en una quita en los intereses de 62% -equivalente a 37.900 millones de dólares- y de capital de 5,4%, unos 3.600 millones de dólares, así como un periodo de gracia hasta 2023 con una tasa de interés de 0,5% que irá aumentando.
La propuesta no tuvo el nivel de adhesión necesaria de los acreedores, por lo que Argentina tuvo que seguir negociando.
Desde entonces el valor de la oferta se fue ajustando y tanto el gobierno como los bonistas han ido cediendo posiciones.»
En las últimas semanas la mayoría de los argentinos se sorprendió con la amenaza de Alfredo Cornejo, presidente del Comité Nacional de la UCR, diputado nacional por Mendoza y reciente ex gobernador «la provincia debe pensar si no hay que separarse de la Nación«.
Cornejo no es un hombre prudente – en 2007 fue uno de los dirigentes radicales que negoció su apoyo a la fórmula Cristina-Cobos, separándose de la de su partido, Lavagna-Morales -, pero sería un erro creer que expresó un delirio personal. El localismo mendocino es muy fuerte, y una gran parte de los que habitan en esa provincia se ven a sí mismos como trabajadores y serios, en contraste con los que viven de «sus» impuestos. Una versión muy reducida, y sin un idioma propio, de lo que piensan muchos catalanes en España. Fíjense que la oposición peronista en su provincia no salió a denunciarlo, por lo menos en voz muy alta. No quieren quedar «pegados» a los porteños, en la mirada de sus votantes.
También sería un error creer que es un proyecto político deliberado, como el separatismo catalán lo era en parte de su dirigencia. Más allá que la separación sea política y jurídicamente imposible, la economía provincial no puede sobrevivir sin los recursos nacionales, y Cornejo y el resto de los mendocinos, cuando se detienen a pensar, lo saben.
Pero Alfredo Cornejo, y no sólo él, está dispuesto a usar todas las herramientas a su alcance para presionar por el auxilio de la Nación a un proyecto que ve como «la obra del siglo», y que por cierto significa una gran inversión -de fondos en su mayoría nacionales- y muchos puestos de trabajo para su provincia.
El Proyecto hidroeléctrico Portezuelo del Viento es una central hidroeléctrica a construir sobre el río Grande, el principal afluente del río Colorado. Este río marca el límite entre Mendoza y Neuquén, y luego entre La Pampa y Río Negro, para desembocar finalmente en la provincia de Buenos Aires. A lo largo de todo ese curso, el Colorado atraviesa regiones áridas, lo que lo convierte en un recurso muy valioso para todas esas provincias.
El enemigo central del proyecto Portezuelo es la provincia de La Pampa, que a lo largo de siglo y medio ha visto como Mendoza, aguas arriba, usaba para el riego de sus cultivos el agua que así no llegaba a su territorio.
Ahora, la represa proyectada reducirá aún más el caudal del Colorado, que según el gobierno pampeano registra los caudales más bajos de los últimos 100 años. La Pampa se niega a darle el control del grifo a Mendoza. Pero esta vieja pelea esta vez trasciende a las dos provincias en pugna.
El Gobierno nacional debe desembolsar 18 millones de dólares, que se sumarían a los 37 ya recibidos por Mendoza (de un total de 1.023 millones comprometidos). «No voy a financiar una obra cuestionada por cuatro de las cinco provincias«, advirtió el presidente Alberto Fernández el mes pasado. A la resistencia de La Pampa se sumaron esta vez las objeciones de Neuquén, Río Negro y Buenos Aires, las otras integrantes del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco).
A pesar del duro revés nacional contra «la obra del siglo», la provincia de Mendoza puso en marcha la semana pasada la licitación internacional con el sueño de construir el megadique. Eso sí, en medio del complejo escenario hacia el futuro, no hubo gran interés empresario. Sólo apareció un oferente, liderado por un grupo chino y la reconocida firma mendocina IMPSA, que hoy está controlada por sus bancos acreedores, el más importante de los cuales es el Banco Nación.
IMPSA fue la más cuestionada durante todo el proceso por los competidores que querían ingresar al juego, pero finalmente desistieron de comprar pliegos.
De esta manera, la Unión Transitoria de Empresas (UTE), integrada por IMPSA, Ceosa, Oasa y Sinohydro, con la cooperación de CGGC (la gigantesca China Gezhouba Group Company) y de más de 50 pymes, fue la única que dijo presente en la licitación por el megaproyecto hidroeléctrico que se proyecta erigir en Malargüe, en el sur provincial.
Como se darán cuenta, este conflicto va para largo. Pero en AgendAR queremos señalar un factor estratégico y decisivo, que lo agrava aún más, especialmente para los mendocinos. Es el tan mencionado y poco estudiado «calentamiento global». Que sus consecuencias negativas más notorias, en el territorio argentino, aparecen en la región de los Andes Centrales.
Las lluvias, y las consiguientes nevadas, están disminuyendo en esas montañas, año tras año. Y el territorio de la provincia cuyana es en su mayor parte desierto. La fertilidad del oasis mendocino depende de las aguas del deshielo, y de un cuidadoso y esforzado sistema de riego. El megadique del Portezuelo no solucionará el problema, porque el Río Grande también se alimenta del deshielo.
Mendoza puede llegar a ser, en una década o menos, tan árida como el oeste de La Pampa. Y tan dependiente del empleo público y del turismo como otras provincias andinas. O volcarse a la minería, como hizo la provincia de San Juan.
Este problema debe ser estudiado muy seriamente por los organismos nacionales y provinciales, para determinar si esa es la situación que Mendoza tendrá que enfrentar en algunos años. El forcejeo por el presupuesto nacional no es una solución.
A principios de marzo el municipio de San Antonio de Areco, aun sin infecciones de coronavirus, comenzó a preparar un plan para afrontar la pandemia. Además de reforzar el número de camas y conseguir respiradores, con el asesoramiento de investigadores de la ONG de salud Mundo Sano, diseñaron un plan de vigilancia y control epidemiológico que incluyó desde análisis de riesgo personalizados a testeos usando “pools” y se apoyaron en una eficaz campaña de rastreo de contactos para identificar posibles portadores asintomáticos y aislarlos. Con esfuerzo lograron controlar los brotes y -pese a estar a unas decenas de kilómetros del AMBA- disfrutaban, hasta hace pocos días, de la Fase 5 de cuarentena, cercana a una vida normal.
Damos el detalle de las medidas tomadas porque es un ejemplo de lo que puede lograrse con los recursos de un municipio mediano, con apoyo provincial y nacional. Y también de sus límites, hasta que se cuente con una vacuna eficaz. Como estamos señalando en AgendAR, esta es la «nueva normalidad».
“El programa lo empezamos a diseñar en marzo, con el equipo de salud de San Antonio de Areco y las ONGs Mundo Sano y la Asociación para el Desarrollo Sanitario Regional (AdeSaR). Luego sumamos al Laboratorio de Virología del Hospital de Clínicas de la UBA”, explicó el médico infectólogo Favio Crudo, miembro de Mundo Sano. “Y pensamos en un abordaje integral: desde el tratamiento clínico de los pacientes, a lo epidemiológico, armando procedimientos para hacer seguimiento y “apagar” los brotes en el menor tiempo posible”.
Como el objetivo era evitarcasos o, eventualmente, enlentecer al máximo los contagios, decidieron hacer vigilancia epidemiológica intensiva, especialmente en los grupos de riesgo de contagio. Entre ellos el personal de salud y quienes atienden en geriátricos y hogares. “Nos concentramos en trazar, identificar y aislar los denominados “eslabones invisibles” de la cadena de contagio que son los portadores asintomáticos“, detalló. Esto se vuelve esencial ya que muchas veces ese personal es “pluriempleado” y trabaja en varias instituciones lo que los vuelve vectores ideales.
“Como también hay limitaciones de recursos tuvimos que hacer una selección de a que profesionales controlar y finalmente armamos un grupo de 170 personas a las que se les hace un hisopado semanal, y se los testea tengan, o no, síntomas“, detalló Crudo.
Si bien lo ideal sería hacerlo diariamente ese objetivo es imposible. Pero al hacerlo en forma semanal, aislarlos rápidamente y testear a sus contactos estrechos, aún los asintomáticos, en términos estadísticos lograron, pudieron disminuir los contagios. “Logramos dar con muchos “eslabones transparentes”, resumió el infectólogo.
Otro punto clave fue el rastreo y testeo de todos los contactos de cada caso. “Esto fue básico, ya que es una patología en la que, en el 80% de las personas no percibe los síntomas”.
Recordó que en un momento un verdulero dio positivo: “De inmediato pusimos un equipo para rastrear a todas las personas que habían comprado en la verdulería o estado con esa familia en las dos semanas anteriores. Rastreamos 250 clientes y caracterizamos su riesgo. Si pasaba ciertas especificaciones, también lo hisopábamos. Con esa búsqueda sistemática rastreamos 18 casos, los aislamos y pudimos apagar el brote”.
El rastreo no es un tema menor: las preguntas se hacen en forma ordenada y repetida, y las repiten al menos tres trazadores diferentes. En el caso de San Antonio en estos equipos incluyeron a médicos y personal de salud que, por razones particulares (edad, enfermedades) no atienden público. De esa manera optimizaron recursos.
Finalmente, para seguir a todos los enfermos con sintomatología respiratoria leve habilitaron una línea telefónica y una app de auto-seguimiento de salud para smartphones, que se conecta por Internet a una central que automatiza el seguimiento. “Si se dispara alguna alarma por algún síntoma, nuestros médicos llaman al paciente para ver que pasa”.
“Con todo esto logramos permanecer en fase 5, o sea normalidad con algunas limitaciones, pese a estar a pocos kilómetros del AMBA”, resumió Crudo. Y concluyó: “por ahora tenemos una vida casi normal y estamos ganando tiempo y salvando vidas, mientras avanzan los nuevos tratamientos o se acerca la vacuna”.
Innovación en el testeo en “pool”
“Hacer test sumando muestras en “pools“ -un procedimiento que se había descripto en esta nota de AgendAR– es una técnica antigua que puede usarse para ahorrar en costos, reactivos, o tiempo de laboratorio. O sea, los recursos escasos”, explicó Crudo. “Nosotros lo hacemos para hacer rendir más el tiempo de los técnicos y cuadruplicamos su rendimiento. Pese a la distancia hoy estamos identificando cada caso positivo y comenzando a buscar eslabones “transparentes” en menos de 36 horas”.
“Para trabajar con los profesionales de San Antonio de Areco validamos un protocolo en el laboratorio de Virología del Hospital de Clínicas que fue innovador: incluye tomar muestras de boca y nariz de cada persona usando un único hisopo. Esto permitió ahorros interesantes ya que son elementos importados y difíciles de obtener”, explicó el doctor Marcelo Rodríguez Fermepín, profesor de Microbiología Clínica en la Facultad de Farmacia de la UBA.
“Pero además, para eficientizar el tiempo de los técnicos, extraemos el ARN una sola vez y procesamos en simultáneo muestras de cuatro personas. Eso disminuye costos, sin alterar sustancialmente la sensibilidad de cada detección”, detalló. Estos aprendizajes son básicos porque “para extender estos programas de vigilancia masivamente hay que subdividir las zonas geográficas e incrementar mucho la capacidad de testeo”.
Enrique Garabetyan
(Debemos señalar que, pocos días después de este reportaje, se detectaron nuevos contagios en San Antonio de Areco -aparentemente vinculados al suministro de productos de huerta- y se llegó a pensar si se debería volver por un tiempo a la Fase 1. Finalmente, por decisión del Gobierno de la Provincia se ingresó nuevamente a fase 4: continúan restringidas las reuniones sociales y se suspenden las actividades deportivas. La actividad comercial y salidas recreativas continúan autorizadas. Esta es la «nueva normalidad» a la que nos tendremos que adaptar).
Estos conceptos del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, los expuso en el marco de una extensa entrevista realizada desde Washington para el «think thank» Wilson Center, que AgendAR reprodujo en dos notas con sus respectivos videos, aquí y aquí.
Pero lo que Kulfas dijo sobre la visión del mercado aerocomercial que tiene el gobierno nacional, despertó un interés especial en el sector de la aviación, especialmente después del cierre de la filial local de LATAM Airlines. Aquí reproducimos por separado sus conceptos:
El ministro expresó: «Nos interesa el desarrollo de un mercado aerocomercial competitivo, en expansión, y que «pensamos en un crecimiento económico basado en el turismo» porque «Argentina ha demostrado que tiene gran capacidad para atraer turismo internacional».
En línea con eso, agregó: «nos interesa muchísimo que compañías aéreas, incluyendo las low-cost, se puedan seguir desarrollando», aunque «hay cuestiones de regulación aerocomercial que sería necesario revisar», pero que serán discutidos post-pandemia.
«Es un tema que está en análisis. He conversado mucho con las provincias porque el tema low-cost incide muchísimo en el turismo, y encontré de todo; provincias que han estado muy conformes con su ingreso porque les permitió mejorar las frecuencias de vuelos, y otras que decían ‘aquí no han llegado’«, prosiguió Kulfas.
«Si hay un sector afectado por la pandemia es el de la aeronavegación. En el escenario post-pandemia nos interesa muchísimo conversar con todas las empresas, porque con un buen marco regulatorio pensamos que hay espacio para todas, en beneficio de mayor turismo, mayor transporte de personas y carga, dentro de Argentina y a nivel internacional», concluyó el funcionario.
El caso LATAM
En relación al cierre de LATAM Argentina, Matías Kulfas comentó que la aerolínea ya venía de una crisis previa a la pandemia que no se le puede atribuir al gobierno de Alberto Fernández.
«En Argentina lo que encontramos fueron balances con resultados muy negativos en 2018 y 2019. No es que les iba genial y vino Fernández y les empezó a ir mal. A veces pretenden adjudicarles a este gobierno, que lleva apenas seis meses, la mitad de ellos bajo pandemia, situaciones en los que no tiene nada que ver.»
Usualmente cuando publicamos un tuit en AgendAR -y lo hacemos a menudo, porque son breves trozos de información- elegimos una imagen distinta a las que aparecen en él. Pero esta vez no había una imagen más elocuente que la que ponemos arriba…
Una observación: el número de casos registrados no es el mejor índice para medir la situación sanitaria. Sería mejor contar con el número de pacientes internados, o el de fallecimientos. Pero no hay motivos para suponer que el registro de casos en Argentina es significativamente más impreciso que en los otros países de la región. También hay que señalar que Uruguay y Paraguay tienen mejores números que nosotros.
Comparto los casos por millón de habitantes acumulados a la fecha en Latinoamérica ? y en AMBA ??.
Pocas veces recordamos que CABA tiene casi 3 veces menos población que el Conurbano Bonaerense y 5 veces menos que la Provincia de Buenos Aires. pic.twitter.com/P4OiisBDVq
A partir del 13 de julio –y hasta fin de agosto– se lanzará una convocatoria para financiamiento de empresas de base tecnológica (EBT) que puedan dar soluciones que tengan que ver con los cambios que trajo la pandemia
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El martes pasado, 30 de junio, se inició el ciclo de charlas virtuales de la Agrupación Rolando García“¿Qué posibilidades tiene el desarrollo científico tecnológico en la Argentina de hoy?”, con un encuentro en el que expusieron Fernando Peirano, presidente de la Agencia I+D+i, y Sergio Romano, gerente de Vinculación Tecnológica del CONICET.
La charla, que puede verse completa en el video al pie de esta nota, fue moderada por la doctora en Química Ana Clara Carro, quien sostuvo que “desde la Agrupación Rolando García discutimos en torno a la fuerte tradición «ofertista» de la comunidad científica nacional. El flujo de la información no debería ser unidireccional y tendría que incluir otras voces más allá de la comunidad científica”.
Durante el encuentro, hubo especial énfasis en la convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, a través del Programa de Articulación y Fortalecimiento Federal de las Capacidades en Ciencia y Tecnología COVID-19, que buscó financiar proyectos de investigación y desarrollo en el marco de la pandemia.
“Hoy lo digital nos permite ser más federales”, dijo Peirano, y Romano coincidió con que la virtualidad hizo que la ubicación de las oficinas tuviera menos importancia, por lo que se perdió un poco la centralidad de Buenos Aires, favoreciendo la federalización del sistema.
“La virtualidad nos permitió tener un seguimiento más cercano de los proyectos y las oficinas de vinculación tecnológica de todo el país. Eso fue un aprendizaje muy importante y nos permitió estar más cerca de los investigadores. El CONICET tenía la costumbre de esperar a que el investigador viniera a pedir ayuda y hoy hacemos un seguimiento más personalizado. Tenemos un mapa con el estado de cada proyecto para poder empujarlo si se traba en algún punto”, sostuvo Romano.
La emergencia planteada por la pandemia obligó a que la convocatoria para la presentación de proyectos tuviera que lanzarse en poco tiempo y también a presentar resultados muy pronto. En este sentido, Peirano afirmó: “Queremos una agencia que tenga dos miradas, en la que lo central sea dar financiamiento y certidumbre a los investigadores, grupos de investigación y pymes, pero en la que también un porcentaje de los fondos estén orientados a problemas más puntuales y la segunda convocatoria apuntará a la pospandemia”.
En cuanto a los caminos de innovación que podrían ayudar a desarrollar la economía del país cuando pase la emergencia actual, Peirano dijo: “Hay vectores desde los que podemos ayudar para desarrollar el país. Agregar valor en los recursos naturales, en especial en alimentos; en energía tenemos una transición energética en marcha por el paradigma socioproductivo que nos engloba; en la salud; y en lo ambiental, donde la ciencia y la tecnología tienen mucho para dar. También podemos aportar desde lo digital, y la Ley de Economía del Conocimiento es importante para eso. Así como hace 20 años se pusieron reglas claras para que surja un sector de software, ahora necesitamos reglas para que este sector se vincule con las máquinas, con el valor agregado y nuevos servicios. Ahí nos jugamos la construcción del futuro, de tener un país con oportunidades de inclusión y una economía sustentable. Tenemos que aprovechar esta pandemia para construir una nueva economía con una visión mucho más federal y será lo que discutiremos en la segunda parte del año”.
Con respecto al lugar que tomó la ciencia en la crisis sanitaria y económica, Peirano dijo: “Si la prioridad hubiera sido solo preocuparse por la economía, la ciencia no tenía nada que hacer”.
En el mismo sentido, Romano explicó: “Este trabajo tiene que ver con la voluntad política de de dar una solución científica a la pandemia. Nos permitió acelerar algunos tiempos y queremos mantenerlo cuando pase la pandemia, porque se viene un desafío importante desde lo económico. Habíamos empezado con el plan de la lucha contra el hambre y será más importante cuando todo esto pase”.
“La OMS definió 64 productos esenciales para la lucha contra este virus, de los cuales la Argentina produce 63, menos guantes de látex se hace todo, desde kits de diagnóstico hasta respiradores y barbijos. Tener ciencia y tecnología es un plus que ayuda a solucionar el problema”, señaló Peirano.
A partir del 13 de julio –y hasta fin de agosto– se lanzará una convocatoria para financiamiento de empresas de base tecnológica (EBT) que puedan dar soluciones a problemáticas más generales y que tengan que ver con los cambios que trajo la pandemia, como distanciamiento físico, diagnóstico, dispositivos de protección personal y la digitalización en ámbitos como los de la educación, el trabajo y el comercio.
Desde la Gerencia de Vinculación Tecnológica del CONICET también se está pensando en cómo mejorar el diálogo entre investigadores y empresarios. Entre otras iniciativas, se anunciará un programa de pasantías de verano para que becarios puedan hacer sus aportes al sector privado o al de la administración pública, con el objetivo de mejorar la dinámica entre estos sectores. En este sentido, Peirano explicó la situación del sector privado en cuanto a esfuerzos de innovación hoy en día: “En la Argentina, hubo durante los últimos 20 años en promedio unas 600.000 empresas. De ellas, 6000 hacen innovación, 600 hacen algo de investigación y 60 explican el 80% de la I+D en el sector privado. En este escenario tan estrecho, las posibilidades de que un investigador pueda llevar adelante su proyecto en el ámbito empresarial son muy reducidas”, dijo Peirano.
Y concluyó: “Tenemos que empezar a buscar un camino que redefina el concepto de EBT, en el que los investigadores sean parte de ellas. El concepto de emprendimiento no nos alcanza. Empresas como Chemtest y Neokit tienen diez años de historia. Hay que tener más empresas de este tipo y también debemos resolver temas como el de la propiedad intelectual o qué hacer en caso de que una empresa de estas características sea adquirida por una firma extranjera o por un fondo de inversión. Deben ser un medio para el desarrollo, para tener soberanía sanitaria y para una matriz productiva más diversificada”.
AgendAR publicó regularmente encuestas en tiempos electorales. No porque creíamos que pronosticaban el futuro (no lo hacen) sino porque lo que la población cree y espera en un momento dado es un dato importante en sí mismo. Ahora no hay elecciones, pero la actitud de nuestros compatriotas hacia las medidas de aislamiento, y hacia el gobierno que las establece, es un factor decisivo para el éxito o el fracaso de esas medidas.
Nos han hecho llegar una encuesta nacional de Ricardo Rouvier & Asociados, una de las encuestadoras serias que trabajan en nuestro país. Aquí volcamos un resumen de sus conclusiones, y los invitamos a acceder al trabajo completo cliqueando aquí.
Conclusiones
# Crece en la población, el porcentaje de ciudadanos que prefiere que las medidas deaislamiento se flexibilicen y por otro lado, la mayoría no cree que la cuarentena concluya en la fecha indicada en el último anuncio presidencial. Las continuas prolongaciones del período especial de aislamiento provoca incredulidad en la ciudadanía.
# Siguen decreciendo las expectativas de un mejoramiento económico para este año, a la vez que se considera que la inflación va a continuar alta. No se verifica en la población aún el impacto de la desaceleración del índice de inflación que señalan las mediciones al respecto. Hay esperanzas de que la situación económica mejore con respecto a la actualidad, cuando la situación de pandemia sea superada.
# La prolongación de la cuarentena hasta el 17 de julio, continuó erosionando la imagen del Presidente y del Gobierno. Se mantiene la tendencia descendente, aunque sigue siendo el dirigente político con mejor imagen. Hoy, la brecha entre su imagen positiva y su imagen negativa es 27 puntos (descendiendo 7 desde la medición anterior que era de 34 puntos).
# No hay ninguna objeción sobre el manejo de la crisis sanitaria, pero el hartazgo creciente de la población por el aislamiento y la cuestión económica, empieza a jugar en forma más significativa.
# La imagen de la Vicepresidenta y la del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta se mantienen relativamente estables, con leves variaciones. El Gobernador Axel Kicillof desciende un poco desde la última medición realizada.
# En relación a la medida del Gobierno Nacional de intervenir la empresa Vicentin, las opiniones están divididas, pero hay un 40% de posturas contrarias y un 37% de opiniones a favor.
# También está dividida la opinión sobre la motivación que llevó al Gobierno a tomar la decisión de la intervención; un 33% cree que la empresa le debe mucho dinero al Estado y ha mostrado irregularidades en su gestión, mientras que el 36% ve una intención del Estado en interceder en el mercado de granos. Un cuarto de la población no conoce lo suficiente el conflicto como para opinar al respecto.
# El tiempo de aislamiento es un factor que va agudizando la relación de la Opinión Pública y el Gobierno. Es creciente la necesidad de flexibilizar la cuarentena, en momentos en que el índice de infectados está en camino a su pico. Esta situación, más la recesión económica, marcan la tendencia decreciente de la imagen presidencial, pero Alberto Fernández aún cuenta con un margen importante de ventaja en su popularidad.
DATOS METODOLÓGICOS: Monitoreo sistemático de opinión pública a nivel nacional. Del 26 de junio al 2 de julio de 2020 se realizaron 1200 entrevistas telefónicas, sobre una muestra representativa de la población, tomando en cuenta la distribución de los habitantes y la estructura social del área, considerando además las cuotas de edad y sexo del universo poblacional y la sección electoral a la que pertenecen. El diseño muestral fue probabilístico. El nivel de confianza es de 95,5% y el margen de error es de +/-2,8 para el total de casos.
El proyecto de ley de Teletrabajo tiene media sanción y genera loas y críticas.
Con 214 votos positivos, uno negativo y 29 abstenciones, el proyecto de ley para dotar de un marco regulatorio al teletrabajo obtuvo media sanción el jueves pasado en la Cámara de Diputados.
La discusión sobre las condiciones del trabajo a distancia se intensificó con la virtualización forzosa producto del aislamiento social preventivo y obligatorio. Sin embargo, esta modalidad laboral se viene desarrollando hace tiempo en la Argentina, sobre todo en los sectores de actividad ligados a la informática y la llamada «economía del conocimiento».
En sus 20 artículos, la ley que espera ser tratada en el Senado la próxima semana, establece, entre otras cosas, que los trabajadores bajo esta modalidad gozarán de los mismos derechos y obligaciones y de la misma remuneración que las personas que trabajan bajo la modalidad presencial, y que los convenios colectivos de cada actividad, «deben prever una combinación entre prestaciones presenciales y por teletrabajo».
Además, establece el derecho a la desconexión digital fuera de la jornada laboral y durante los períodos de licencia, indicando que «el empleador no podrá exigir a la persona que trabaja la realización de tareas, ni remitirle comunicaciones, por ningún medio, fuera de la jornada laboral».
El teletrabajo durante el aislamiento
La ley contempla en su artículo sexto la disponibilidad de tiempo para las «tareas de cuidado» de los trabajadores, cuyas pautas podrán establecerse mediante negociación colectiva y la «voluntariedad» del paso de una posición presencial a la modalidad de trabajo.
También establece que «el empleador debe proporcionar el equipamiento -hardware y software-, las herramientas de trabajo y el soporte necesario para el desempeño de las tareas, y asumir los costos de instalación, mantenimiento y reparación de las mismas, o la compensación por la utilización de herramientas propias de la persona que trabaja» y que «tendrá derecho a la compensación por los mayores gastos en conectividad y/o consumo de servicios que deba afrontar». Esa compensación «operará conforme las pautas que se establezcan en la negociación colectiva, y quedará exenta del impuesto a las Ganancias».
En su artículo 8, la ley señala que «el consentimiento prestado por la persona que trabaja en una posición presencial para pasar a la modalidad de teletrabajo podrá ser revocado por la misma en cualquier momento de la relación».
Este último artículo fue uno de los puntos cuestionados desde las cámaras empresarias, que alegan que va contra los artículos 64 y 65 de la Ley de Contrato de Trabajo, que le otorgan al empleador la facultad de organización y dirección de la empresa.
«Si un trabajador decide revertir su situación de un viernes para un lunes, ¿cómo hacés para organizarte? Tendrías que tener tantos escritorios como empleados tengas para prever esta situación. Y ¿qué pasa si no se lo podés ofrecer? ¿Qué pasa si se va a un retención de tareas o a un conflicto?», cuestiona Esteban Mancuso, coordinador de Asuntos Laborales de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios.
Teletrabajo: efectos positivos
El artículo indica que, ante el pedido de reversibilidad de un trabajador el empleador le deberá otorgar tareas en el establecimiento «salvo que por motivos fundados resulte imposible la satisfacción de tal deber». Según Mancuso, «es una laguna sujeta a interpretación de un juez. Es una ley que nos acerca más al conflicto que al acuerdo».
Al contrario, para Hugo Yasky, dirigente de la CTA y diputado del Frente de Todos e impulsor de la norma, «es una ley que cubre un vacío legal: hace prácticamente 20 años que la modalidad del teletrabajo se aplica de distintas maneras y esta ley establece un piso de derechos sobre una cuestión que no estaba legislaba».
Sobre el artículo en cuestión, Yasky opina que «las empresas plantean una casuística arbitraria, exagerada. Los casos de reversibilidad son casos excepcionales: hablamos de un trabajador a quien por algún motivo se le modifican las circunstancias en las que vivía y de pronto necesita replantearse la situación de trabajo desde el hogar, sin perder el empleo. Es más, la experiencia indica que en el caso de los hombres la mayoría no hace uso de la apelación a la reversibilidad, y en el caso de las mujeres, suele haber más situaciones de ese tipo, pero de todas formas son situaciones excepcionales. Y siempre se trata de aquellos lugares donde el trabajo presencial existía o existe. En una empresa donde nunca hubo trabajo presencial, no hay reversibilidad», asegura.
«El artículo 8 es el punto más complejo, lo demás podríamos discutirlo», dice, por su parte, Sergio Candelo, presidente de la CESSI, que reúne empresas de software y servicios informáticos. «El problema es que, cuando las reglamentaciones son excesivas, las empresas terminan por no dar ese beneficio, y al no darlo te quedás sin teletrabajo. Lo que vemos en general como empleadores es que es una ley muy pro-empleado», señala.
Del lado de los trabajadores, según Ignacio Lonzieme, secretario general de la Unión Informática (en CGT) «la madre de todas las discusiones es la desconexión, los límites de la jornada laboral. Muchas veces en nuestra actividad hay guardias pasivas: hay que estar disponible por si se cae alguna aplicación, proceso, servidor o cuestiones de redes. Muchas veces se paga un importe fijo por todo el fin de semana, pero es muy bajo y no tiene ningún tipo de referencia. Eso también va a suceder en múltiples actividades. Por eso, la ley es un buen puntapié para empezar a incluir otros debates y aprovechar la oportunidad para anticiparse», opina.
Para Luis Galeazzi, director ejecutivo de Argencon, una entidad conformada por empresas prestadoras de servicios basados en el conocimiento, «es obvio que puede haber prácticas abusivas y la legislación tiene que proteger que la jornada de trabajo sea la pactada, que no se trabajen horas marginales, que los costos del teletrabajo estén a cargo del empleador. Pero esta no es una situación binaria, o se trabaja en la oficina o en la casa. El hecho de que la ley no fije ninguna variación de acuerdo a la porción de trabajo que vos hagas, indica que está escrita desde la experiencia de la cuarentena, una situación claustrofóbica, que es difícil que se repita», argumenta.
En este sentido, asegura, la ley no diferencia las obligaciones de la empresa para un trabajador que teletrabaja todos los días y otro que recibe el beneficio de medio día por semana de jornada laboral en su casa. «Si un empleado tiene más del 50% de su tiempo de trabajo en su casa, es lógico que tiene derechos específicos, pero la ley debería establecer algún umbral», dice.
La bioquímica chascomunense Ana Romo hace casi tres años que vive en Shanghai, China, y en charla virtual contó cómo se está viviendo la pandemia en el gigante asiático y qué visión tienen en Oriente de lo que sucede en Occidente con el COVID-19.
Luego de cerca de 3 años en China, en Shanghai precisamente, la chascomunense Ana Romo está en condiciones de dar la versión oriental de la pandemia de COVID-19, esa que arrancó a fines del año pasado justamente en otra localidad del gigante asiático, Wuhan.
La bioquímica que experimenta en los laboratorios de la Universidad Jiao Tong de Shanghai, para su tesis doctoral, que dirige Ricardo Dewey, investigador del INTECH Chascomús, se asentó en la megalópolis china más cosmopolita (más de 40 millones de habitantes, entre ellos cientos de miles de extranjeros) ante una oportunidad laboral de su marido.
“Nos vinimos cuando a Juan, que es veterinario, le surgió la posibilidad de trabajar en Asia para el laboratorio argentino Biogénesis Bagó, que abrió una filial justamente en Shanghai. Recién nos estábamos adaptando nuevamente a Chascomús, pero decidimos venirnos, no sin antes conseguir un laboratorio que me asegurase la continuación de mi doctorado”, comentó Ana en diálogo virtual, para lo cual debe utilizar tecnología VPN, ya que las redes occidentales están bloqueadas.
“Ya son casi tres años, mucho tiempo. Una gran experiencia y en una ciudad con una diversidad cultural inmensa, con cerca de 400.000 extranjeros como residentes habituales.»
«Actualmente habrá unos 100.000, ya que muchos se fueron para el Año Nuevo Chino y luego, con la pandemia, no pudieron volver, quedando incluso muchas familias divididas. Si bien se habla bastante inglés, hay un montón de limitaciones y no solo por el idioma, también, por ejemplo, en la forma de resolver los problemas. Es complejo para nuestra forma de pensar. Te agota. El contexto chino es súper agotador, pero sin lugar a dudas la experiencia intercultural es superadora”, adelantó Romo.
El coronavirus en China
Yendo al andar del virus por China, la investigadora chascomunense, que antes de pasar al sector público había hecho carrera en Biogénesis Bagó, recordó: “El primer brote, el de diciembre, se vivió con mucho miedo por parte de la población y con mucha responsabilidad por parte del Estado. Pudieron contenerlo y tomaron todas las medidas para resolverlo en tres o cuatro meses. La inversión realizada fue enorme. Los chinos tuvieron pánico, y la pasaron muy mal. El rebrote reciente en Beijing los asustó. El gobierno actuó con mucho criterio, solo sobre los barrios afectados. En Shanghai volvieron los controles, desde tomar la temperatura, hasta la aplicación de los Códigos QR para la circulación”.
“Cuando controlaron el COVID-19, empezaron a volver los extranjeros que se habían ido por el Año Nuevo Chino y que habían demorado su retorno por la epidemia. Pero el virus ya había llegado a Europa y Estados Unidos y entre la gente que volvía había muchos infectados. Por eso, desde el 28 de marzo, no entró ningún extranjero más, cerraron casi todos los aeropuertos internacionales del país y redujeron los vuelos comerciales, pero en ningún momento cerraron completamente las fronteras como hizo Argentina. En ese momento ya no había casos de transmisión comunitaria, pero sí importados.»
«Empezaron entonces a testear a todos los pasajeros en los aeropuertos y, desde allí los mandaban directo a hoteles a hacer 14 días de cuarentena o al hospital en caso de estar infectados. Todo ese circuito controlado por el gobierno a través de personal sanitario aseguraba la contención de los casos positivos evitando un rebrote. Al día de hoy, pese a las restricciones, aparecen tres o cuatro positivos importados por día, en su mayoría chinos que viven en el exterior porque los extranjeros aún no pueden volver”, añadió la bioquímica.
Discriminacion
“Lo que sucedía en Occidente, que discriminaban a los chinos por el COVID-19, comenzó a pasar con los extranjeros en China. Me pasó en un par de lugares, como el subte o restaurantes, que los chinos al vernos se levantaron y alejaron. Mi marido, que viajaba por trabajo a Tailandia o Vietnam por ejemplo, no pudo hacerlo más por la restricción de no poder volver a entrar. Hoy además de la limitación para salir del país también hay limitaciones para viajar dentro de China. Muchos hoteles no aceptan extranjeros y si te aceptan tenés que presentar muchísimos papeles, incluído el test de coronavirus negativo que es válido solo por 14 días. Cada vez que iba a subirse a un avión, se lo tenía que hacer. Al extranjero le piden más que al chino, a pesar de que desde el 28 de marzo no ingresan extranjeros al país, con lo cual las posibilidades de estar infectados son las mismas para un extranjero que para un chino. Entre los controles y papeleo, te desalientan a que viajes”, prosiguió la asesora tecnológica de la start up biotecnológica RADBIO.
Los cambios en la ciudad
La metropólis de Shanghai, según detalló Ana, “volvió en gran parte a la normalidad. La gran diferencia es las limitaciones en los parques públicos, que son muchos, ya que es una ciudad súper verde. La capacidad de gente que puede entrar ahora es limitada y hay que sacar una entrada anticipada para ir a tomar mate por ejemplo. Y el otro día fui al teatro y tenía que dejar dos espacios entre la persona que me acompañaba y yo. Lo mismo sucede en los cines, que tardaron en abrir, pero lo hicieron. Se limitó la cantidad de gente en los espectáculos, en los espacios cerrados y públicos de entretenimiento”.
“La otra diferencia social son las clases, que recién se acomodaron en parte la primera semana de junio, recordando que la emergencia arrancó a fines de enero. En cambio, el jardín de infantes retomó sus actividades pero de manera opcional, y muchas familias deciden no mandarlos todavía. Fue un gran problema porque los padres volvieron a trabajar, pero no tenían con quien dejar los chicos. Muchos no pueden acceder a niñeras. Las clases en las universidades siguen virtuales, más teniendo en cuenta que en China la vida universitaria transcurre en campus, donde se instalan los estudiantes. Abrir las universidades implica un movimiento interno de 10 millones de personas, innecesario ahora que arrancan las vacaciones de verano, destacándose que estos estudiantes habían emigrado a sus hogares previo a la pandemia por el Año Nuevo Chino”, informó Romo, que hace 6 meses está haciendo home office, aprovechando el tiempo para escribir su tesis y papers, usando los huecos que le dejan los trabajos de laboratorio.
“Y también hay mayor caos en los accesos a la ciudad. La gente redujo el uso del transporte público, que es maravilloso, tanto los trenes, subtes y colectivos. Ahora muchos prefieren moverse en auto. En cuanto a bares y boliches, hay total normalidad”.
Luego, Ana subrayó que “es sorprendente el manejo pobre que tuvo Occidente del coronavirus. Desde el brote de SARS en 2003 se sabía que podía haber otra epidemia. Occidente tuvo el tiempo que no tuvo China. A mi criterio, la diferencia radica en el miedo con el que la sociedad china vivió la situación que condujo al cumplimiento generalizado de las recomendaciones del gobierno, no solo por tratarse de un sistema autoritario, también por tener confianza en sus autoridades. Todo lo contrario sucede en Occidente, donde nos creemos los más vivos y cuestionamos hasta las recomendaciones de los mejores epidemiólogos e infectólogos. Los chinos actuaron con mucha responsabilidad, de hecho le hicieron ganar mucho tiempo a Occidente. Afrontaron tres meses solos con el virus, mientras desde Occidente se burlaban mostrando que comían sopa de murciélago y las violaciones de los derechos de los ciudadanos”.
El post pandemia
Pasando a cómo será la post pandemia, la investigadora del INTECH opinó: “Todo dependerá de si hay vacuna o no; si viviremos para siempre contagiándonos naturalizando la posibilidad de infectarnos o si será posible inmunizar a toda la población. Respecto a la obtención de una vacuna, soy muy precavida y optimista a la vez. El desarrollo de una vacuna lleva su tiempo, en el caso de COVID-19 se está avanzando muy rápido y en menos de 6 meses ya hay varios candidatos en fase 2 de desarrollo. Si los resultados siguen favorables como hasta el momento, quizás para fin de año o principios del que viene podamos tener la vacuna.
Y una vez que la tengamos, hay que inmunizar a toda población y eso también llevará su tiempo. Por la complejidad de todos estos procesos, hay que destacar que cuando surgió el virus y no se sabía nada, los chinos manejaron la crisis sanitaria muy bien, a nivel científico-tecnológico, sanitario y gubernamental. Lo contuvieron mucho tiempo. Los manuales de manejo epidemiológico que utiliza hoy todo el mundo salieron de China. Estuvieron a la altura”.
En el mismo sentido, Romo profundizó: “La realidad luego del COVID-19 dependerá mucho de la idiosincrasia de cada país. La situación en Asia fue acompañada por la implementación de mucha tecnología, el código QR que indica tu status sanitario, el traqueo de la localización de las personas a través de la antena del teléfono, que en China es todo, es tu DNI, es donde tenés toda tu documentación. Esto no se dio sólo en China, ya que con el traqueo también Corea controló el brote. En cambio, en Alemania, donde las libertades individuales son importantísimas, no se pudo aplicar porque es inconstitucional. Cada país tendrá un post pandemia diferente”.
Por el lado de la economía, la científica comentó: “Fueron dos meses y pico de cuarentena obligatoria y otro mes y pico de cuarentena laxa, flexible, pero donde no andaba nadie en la calle. En definitiva fueron cuatro meses de poca actividad económica, y tuvo sus consecuencias, pero en menor grado. La intervención del Estado fue eficiente, ayudando a pagar los sueldos a las empresas y estando presente con los pequeños comerciantes. Los esfuerzos del gobierno estuvieron enfocados en el sector productivo”.
Occidente con ojos orientales
Ahondando en la visión oriental sobre lo que sucede en Occidente, Ana continuó: “Los chinos no pueden entender la desobediencia. No pueden creer lo que pasó en Italia o España. No les entra cómo no se quedaron en casa, cómo no se dieron cuenta que se iban a morir, cómo no dimensionaron la gravedad del asunto. Para ellos siempre fue cuestión de vida o muerte. Escuché por ahí que los chinos eran muy solidarios porque no quería infectar al prójimo; yo los respeto mucho, acepto las diferencias culturales y me enojo cuando se los juzga con una mirada de desconocimiento occidental, pero en este punto no quiero ser hipócrita, los chinos no actuaban así por solidarios con el otro; solo les importaba su bienestar y salud. Sin la preocupación de no tener para comer, de quedarse sin laburo, es más fácil hacerlo. Su único problema era no infectarse”.
Respecto a las diferencias en el manejo de la pandemia, Ana refirió que “en China, los médicos/as, enfermeros/as, el personal de salud, no volvió a vivir en sus casas. Se quedaron en habitaciones, carpas armadas para la ocasión. Se despidieron de sus familias por meses. Muchos fueron enviados a Wuhan. Fue muy emocionante ver partir los aviones y colectivos con el personal de salud que se iba sabiendo que en eso se le iba la vida; como luego verlos volver y ser recibidos como héroes. Repudio la discriminación hacia el personal sanitario que sucede en Argentina y en otros países, pero este aislamiento fue clave, porque el personal de salud es un vector de contagio muy importante.
Otra diferencia fue el control de precios, acá no hubo abusos en el precio del alcohol, lavandina o barbijos que fue lo primero que sucedió en Argentina. Por otro lado casi no hubo faltante de insumos, salvo barbijos en un momento en el cual tuvieron que limitar la compra a una x cantidad de unidades por persona hasta que incrementaron la producción. Y fue más fácil la adopción del uso del tapaboca. Esto se logró desde el inicio porque los chinos ya están acostumbrados a usarlos por la polución”, añadió la bioquímica de Chascomús.
Jorge Tisera es docente en la Escuela de Educación Técnica Nº 3161 de Chicoana, pueblo distante 48 kilómetros de la ciudad de Salta. En ese lugar vio que muchas familias campesinas no tienen acceso a servicios esenciales, como la energía eléctrica, y la conectividad digital, una herramienta indispensable en estos días para realizar algunas actividades, como participar con éxito en la educación formal.
En ese contexto, Tisera elaboró un proyecto para proveer de energía eléctrica a las casas de sus estudiantes con un panel solar, una batería para acumular la energía y, de paso, proveer también conectividad digital, con un modem router wifi que tome la señal desde un edificio público con conexión a la red.
La iniciativa fue tomando forma desde el año pasado, cuando su Escuela fue invitada a participar del encuentro educativo Innova Técnicas Salta 2019, organizado por el gobierno provincial y donde se presentó un prototipo.
Ese proyecto inicial estaba basado en el concepto Litro de Luz. «Hicimos una casita con la botella de Moser (por el mecánico Alfredo Moser), que ilumina con la refracción solar, por medio del agua», recordó Tisera. Como es radioaficionado y tiene predilección por las energías alternativas, le agregó «un mástil con un panel solar con un modem router wifi y un handy”. Con esos elementos los visitantes de la muestra en el Centro de Conveciones de Salta podían conectarse al wifi ahí mismo y también podían hablar por radio desde el equipo que estaba en el mástil a otro que estuviera en cualquier parte del Centro.
Este año, el proyecto se presentó en el concurso Mentes Transformadoras, y salió elegido dentro de los 20 del NOA, «y ahí empezamos a trabajar ya mucho más compenetrados de las necesidades del lugar y de la gente.»
Tisera destacó que, más allá del premio, los concursos “permiten hacerse conocer, conseguir alianzas estratégicas con empresas, voluntarios o gobiernos para que se impulsen los proyectos».
Además de ser docente, Tisera se desempeña como inspector de la Secretaría de Ambiente de la provincia, y destacó que investigando para el proyecto surgieron datos sobre la desigualdad que afrontan quienes viven en la ruralidad: «cinco de cada diez chicos de zonas rurales abandonan la escuela secundaria”.
Además, investigadores de la Universidad Nacional de Salta elaboraron un índice de pobreza energética, a partir de información del INDEC. Da cuenta de que los niveles más elevados de pobreza energética se ubican en Salta, Formosa, Santiago del Estero, Misiones y Jujuy. «El 30% de las casas rurales tienen deficiencia de energía eléctrica», destacó Tisera y añadió su experiencia: «parte del abandono de los chicos, es lo que me pasa con mis alumnos», es que en horas diurnas tienen que salir a trabajar con sus mayores y cuando regresan a sus casas ya no tienen luz y no pueden realizar sus tareas.»
En la Escuela Técnica 3161, «de una matrícula de 60 alumnos que se inscriben en el primer año del ciclo básico, solo llegan al último año, (…) un total de 10 alumnos, y de éstos solo terminan de cursar solo 6».
“Entonces la idea de llevar luz eléctrica por medio de paneles solares, llevar el wi fi, llevar las comunicaciones es que el alumno estudie, pueda presentar los trabajos en tiempo y forma, que no se atrase, que no pierda la promoción de cada materia y que no termine abandonando, porque yo tengo alumnos que tienen casi 20 años que repitieron tres o cuatro veces en la secundaria”.