En agosto voy a dar un taller de Arte Político en Medio Oriente los miércoles a las 19 horas.
— Ezequiel Kopel (@ezekopel) July 1, 2020
Desde el sionismo y el paranabismo hasta las monumentos construidos por Saddam Hussein y los graffitis de la Primavera Arabe
Se agradece difusión
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El arte politico en el Medio Oriente. Un taller de Ezequiel Kopel
Ezequiel Kopel, un periodista especializado en política internacional con amplia experiencia de campo en los países de Oriente Medio dará un taller sobre las expresiones artísticas que se inspiran y acompañan las luchas en la tierra que fue, hace algunos miles de años, la cuna de la civilización humana.
Rebrotes de coronavirus y «baby showers». Imprudencias peligrosas en Necochea, Alberti,…
Reproducimos esta valiosa nota de Nicolás Cassese y equipo. Porque refleja con precisión cómo la imprudencia y la inconsciencia producen estos episodios con los que tendremos que convivir, ahora y en la «nueva normalidad». Ayer mismo, 3 de julio, un bebe recién nacido y sus padres con síntomas de COVID-19 dejaron 70 personas aisladas en Alberti, una pequeña localidad del interior de la provincia de Buenos Aires.
“Si hubieran sido prudentes, los aislados serían 7 personas, en este caso fueron imprudentes y son 70”, enfatizó el intendente sobre la situación. “Las ganas de querer conocer al recién nacido traspasó los límites de lo permitido” y fue una “reunión social con el nacimiento de una criatura”.
«NECOCHEA.- “Tenemos a una mujer sin olfato”, avisaron por teléfono desde el container que, frente al Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra, oficia como espacio de atención exclusiva para pacientes con síntomas compatibles con coronavirus. El llamado se recibió en las oficinas de la Secretaría de Salud de la comuna y fue el disparador de una red que al cabo de un mes se pudo cortar en 32 contagios, pero que puso en alarma a esta comunidad.
Cortar ese brote en expansión, potenciado por una reunión social que generó más de la mitad del total de infectados, fue una tarea titánica para un reducido grupo de profesionales y trabajadores de salud, agentes municipales, policías y voluntarios. Un trabajo artesanal con dos enemigos para lidiar seguido en el camino: el miedo y la mentira.
Una carrera contrarreloj que implicó testear a casi 10 personas y aislar a otras 14 por cada uno de los infectados. Todo en un contexto que golpeó por igual a los casi 90.000 habitantes del distrito que, en menos de 24 horas y con el caso del “baby shower” en los medios nacionales e internacionales, tuvieron que dar varios pasos atrás para volver a la muy incómoda Fase 1. Eso significó aislamiento estricto, cierre de miles de comercios y solo habilitación para actividades esenciales.
El de Necochea, que se acaba de dar por cerrado, es un caso virtuoso y, quizás, modelo de la normalidad que se viene. Que será con recurrentes focos de mayor o menor dimensión, en distintos distritos, donde demandarán equipos, despliegue y líneas de trabajo alistados para controlar y contener nuevas redes de contagio. Imprescindibles y, por ahora, único recurso hasta tanto aparezca, y esté disponible, la tan esperada vacuna.
Hasta ese 26 de mayo, cuando se conoció el que luego sería confirmado como “Caso Índice”, Necochea solo había tenido tres casos de coronavirus, todos importados. Un matrimonio y otro residente que regresaron de vacaciones en el exterior. Desde entonces habían transcurrido dos meses de distrito sano, en avance paso a paso hacia la normalidad.
“Nos agarró relajados”, admitían en ámbitos municipales cuando todavía no tenían dimensión del alcance de esta cadena de contagios que sorprendió con aquella primera paciente, que por sí sola abría un doble abanico de riesgo: tiene tres hijos y su madre –adulta mayor- viviendo con ella y trabaja en una residencia geriátrica. Dos grupos que quedaron aislados y sometidos a test. Dieron positivo todos los primeros y una empleada y una abuela del hogar de ancianos. Ellos solos ya eran un problema gigante.
Cómo llegó el virus a esa mujer fue el primer gran enigma. No había indicios de presencia y mucho menos de circulación del coronavirus en el distrito y la zona. Hasta entonces, los controles sumaban entre tres a cinco hisopados diarios para test de Covid 19. Siempre negativos.
Allí el manual previsto para atender estas situaciones empezó a encontrar espacios en blanco. “El principal obstáculo en todo el proceso fue la mentira”, reconoce la secretaria de Salud de Necochea, Ruth Kalle. Pacientes confirmados y sospechosos que ocultaban o falseaban información por miedo. Un elemento con doble lectura que pronto empezaría a jugar a favor: si bien se esquivaba información para no afrontar posibles consecuencias judiciales, por la misma sensación de temor se la brindaba porque empezaban a sentir que estaba en riesgo su salud y las de sus cercanos.
La perseverancia e insistencia en cada interrogatorio se anotará como baluarte en el logro final. Era necesario quebrar la resistencia del sospechoso para que blanqueara en detalle movimientos y contactos. Solo así se podía cerrarle paso al virus, que se podía propagar como un hilo de pólvora hacia una verdadera bomba sanitaria.
Sin dormir
Entonces la ambulancia “sucia”, como en la jerga denominan al móvil dispuesto para atender casos posibles de coronavirus, no tuvo descanso. “Ya no dormimos más”, aclara Kalle sobre el inicio de un esfuerzo que puso a todo el personal a disposición, casi sin horarios.
Así se llegó al Caso 0, un amigo de la mujer Caso Índice. Un hombre “difícil”, reconocerían las autoridades locales porque en principio mezquinó y modificó datos de sus movimientos. Entre ellos, que acompañado de su yerno había estado en Capital Federal, donde se sometió a un cateterismo en el Sanatorio Güemes. Semanas después se conocerían allí contagios de 36 de sus trabajadores.
La policía se sumó al esfuerzo del personal sanitario para indagar profundo, en pos de más precisiones. ¿Dónde estuvo? ¿Cuándo? ¿Con quién/es? ¿Se cuidaron? Una catarata de preguntas para definir el mapa de movimientos de cada sospechoso. Así se podía tener reconocidos a posibles futuros contagios.
Definir esa red de contactos estrechos y familiares de cada uno fue una verdadera odisea. Sobre todo por esa escasa colaboración inicial de cada posible infectado. Con el Caso 0 identificado también llegaron más positivos: hija, nietos y otro familiar. Otra línea en la red de contagios que ameritó aislamiento y pudieron convertir en el primer compartimiento estanco.
El foco de contagio
A partir del Caso Índice se abrió el principal problema. Ya con malestar en garganta y nariz, en vísperas de pedir asistencia médica, terminó de preparar souvenirs el agasajo a una pareja de futuros padres. Presentes que hizo llegar por medio de sus dos hijos.
Las reuniones sociales eran una violación a la cuarentena. Aun así se organizó este baby shower que, según la anfitriona, reunió a 16 personas en la cocina comedor de su casa. Un espacio que no da a la calle de poco más de 15 m2. Allí compartieron mate y vajilla durante algo más que un par de horas. Fue el caldo de cultivo otros 20 casos positivos de coronavirus. Unos directos y otros de personas con las que se cruzarían días después.
El dato de esta reunión llegó casi de manera fortuita a los funcionarios. Mientras se trabajaba sobre el Caso Índice, por otra fuente llegó a oficinas de la comuna que se había realizado esta fiesta donde habría estado un empleado municipal. Así lograron unir al baby shower con la primera paciente de esta larga lista.
Reconstruir ese escenario y sus protagonistas, más sus movimientos durante los cuatro días que ya habían transcurrido, fue el nuevo y más enorme desafío de los responsables sanitarios. Nombre, apellido, teléfono y llamado a cada uno. Primero para que no se muevan de sus casas. Segundo para una primera consulta médica. Luego, con o sin síntomas, para avanzar con los test.
Embarazo de riesgo
La primera enorme preocupación era la presencia en ese grupo de una joven embarazada, a días ya de dar a luz. Un foco de especial seguimiento mientras se trataba de cerrar el cerco sobre el resto de los participantes y sus contactos. La otra es que se trataba de familias humildes y con muchos integrantes viviendo en hogares pequeños.
Cada uno de ellos abrió una vía más de investigación. Familia y trabajo. Así llegó se aislar y testar a todo el personal de una empresa de logística del puerto, donde trabajaba uno de los asistentes que había dado positivo. También a los compañeros de uno de los hijos del Caso Índice, albañil y con cinco colegas en el obrador. En ambos ámbitos laborales había una vía directa para el virus: las cotidianas rondas de mate. Creer o no, en ninguno de estos dos grupos hubo contagio.
Aparecieron entonces los que negaron estar en ese baby shower y después lo reconocieron, ya preocupados por la presencia de la enfermedad y el temor a ser un paciente más. También los que, culposos, contaron algo más. Por ejemplo, una asistente que casi una semana después admitió que tras aquella reunión había festejado su cumpleaños con otras 20 personas. Otra dosis amplia de aislamiento e hisopado para todos.
En el equipo de Salud de Necochea destacan el valor de los datos recabados con aquellos llamados telefónicos. “No teníamos la experiencia, pero se trabajó rápido y en equipo”, admite Kalle sobre una receta a la que dieron forma sobre la marcha. Hicieron y modificaron según necesidad.
Aislar, dicen, fue vital. Con apoyo de personal de los centros de atención primaria se hizo seguimiento de cada caso sospechoso y su entorno. Llamados diarios, guía de limpieza preventiva del hogar y manipulación de residuos. También contención psicológica. Toda la artillería de salud al servicio de esta causa que puso a Necochea en boca de todos durante varias semanas.
Mucho testeo
Hisopar, aún más de lo recomendado, creen que fue determinante para cortar la red en un plazo no muy extenso. Habían completado 121 análisis en tres meses. A partir de este caso, completaron 275 en menos de tres semanas. “Si no se hisopa, no se contiene”, aseguran. En un solo día llegaron a tomar 70 muestras y hasta dieron un paso más de lo habitual: también hisoparon al bebé recién nacido antes de ponerlo en brazos de su mamá.
En esa vertiginosa carrera, acompañada por el trabajo del Instituto Nacional de Epidemiología de Mar del Plata creen que estuvo el secreto del éxito. Se hicieron más test de los que el protocolo recomendaba pero se ganó tiempo valioso para cortar la red de contagios.
Un verdadero fusible fue la ex pareja de uno de los tres hijos del Caso Índice. Era el punto de encuentro entre la red de contagios ya conocida y un segundo caso, también confirmado el 26 de mayo, de una enfermera de otro geriátrico.
Ambas mujeres tenían un punto en común: a la vez trabajaban en un hogar para chicos con discapacidad. ¿Todos tenían el mismo Caso 0? La primera dio negativo y entonces luego se confirmaría que la otra positivo de Covid-19 había contraído la enfermedad durante un contacto con extranjeros.
El modelo Necochea deja otros elementos para análisis. Además de las mentira y el temor, la estigmatización. Estar infectado fue, para muchos, convertirse blanco de una condena social. A veces ametrallados por las redes sociales. Otras, con protestas en vivo. Aun inocentes o ajenos al caso, como un vecino de Quequén que soportó casi una semana de protestas frente a su domicilio. Se llamaba igual que uno de los contagiados de verdad.
Sin dormir
Entonces la ambulancia “sucia”, como en la jerga denominan al móvil dispuesto para atender casos posibles de coronavirus, no tuvo descanso. “Ya no dormimos más”, aclara Kalle sobre el inicio de un esfuerzo que puso a todo el personal a disposición, casi sin horarios.
Así se llegó al Caso 0, un amigo de la mujer Caso Índice. Un hombre “difícil”, reconocerían las autoridades locales porque en principio mezquinó y modificó datos de sus movimientos. Entre ellos, que acompañado de su yerno había estado en Capital Federal, donde se sometió a un cateterismo en el Sanatorio Güemes. Semanas después se conocerían allí contagios de 36 de sus trabajadores.
La policía se sumó al esfuerzo del personal sanitario para indagar profundo, en pos de más precisiones. ¿Dónde estuvo? ¿Cuándo? ¿Con quién/es? ¿Se cuidaron? Una catarata de preguntas para definir el mapa de movimientos de cada sospechoso. Así se podía tener reconocidos a posibles futuros contagios.
Definir esa red de contactos estrechos y familiares de cada uno fue una verdadera odisea. Sobre todo por esa escasa colaboración inicial de cada posible infectado. Con el Caso 0 identificado también llegaron más positivos: hija, nietos y otro familiar. Otra línea en la red de contagios que ameritó aislamiento y pudieron convertir en el primer compartimiento estanco.
El foco de contagio
A partir del Caso Índice se abrió el principal problema. Ya con malestar en garganta y nariz, en vísperas de pedir asistencia médica, terminó de preparar souvenirs el agasajo a una pareja de futuros padres. Presentes que hizo llegar por medio de sus dos hijos.
Las reuniones sociales eran una violación a la cuarentena. Aun así se organizó este baby shower que, según la anfitriona, reunió a 16 personas en la cocina comedor de su casa. Un espacio que no da a la calle de poco más de 15 m2. Allí compartieron mate y vajilla durante algo más que un par de horas. Fue el caldo de cultivo otros 20 casos positivos de coronavirus. Unos directos y otros de personas con las que se cruzarían días después.
El dato de esta reunión llegó casi de manera fortuita a los funcionarios. Mientras se trabajaba sobre el Caso Índice, por otra fuente llegó a oficinas de la comuna que se había realizado esta fiesta donde habría estado un empleado municipal. Así lograron unir al baby shower con la primera paciente de esta larga lista.
Reconstruir ese escenario y sus protagonistas, más sus movimientos durante los cuatro días que ya habían transcurrido, fue el nuevo y más enorme desafío de los responsables sanitarios. Nombre, apellido, teléfono y llamado a cada uno. Primero para que no se muevan de sus casas. Segundo para una primera consulta médica. Luego, con o sin síntomas, para avanzar con los test.
Embarazo de riesgo
La primera enorme preocupación era la presencia en ese grupo de una joven embarazada, a días ya de dar a luz. Un foco de especial seguimiento mientras se trataba de cerrar el cerco sobre el resto de los participantes y sus contactos. La otra es que se trataba de familias humildes y con muchos integrantes viviendo en hogares pequeños.
Cada uno de ellos abrió una vía más de investigación. Familia y trabajo. Así llegó se aislar y testar a todo el personal de una empresa de logística del puerto, donde trabajaba uno de los asistentes que había dado positivo. También a los compañeros de uno de los hijos del Caso Índice, albañil y con cinco colegas en el obrador. En ambos ámbitos laborales había una vía directa para el virus: las cotidianas rondas de mate. Creer o no, en ninguno de estos dos grupos hubo contagio.
Aparecieron entonces los que negaron estar en ese baby shower y después lo reconocieron, ya preocupados por la presencia de la enfermedad y el temor a ser un paciente más. También los que, culposos, contaron algo más. Por ejemplo, una asistente que casi una semana después admitió que tras aquella reunión había festejado su cumpleaños con otras 20 personas. Otra dosis amplia de aislamiento e hisopado para todos.
En el equipo de Salud de Necochea destacan el valor de los datos recabados con aquellos llamados telefónicos. “No teníamos la experiencia, pero se trabajó rápido y en equipo”, admite Kalle sobre una receta a la que dieron forma sobre la marcha. Hicieron y modificaron según necesidad.
Aislar, dicen, fue vital. Con apoyo de personal de los centros de atención primaria se hizo seguimiento de cada caso sospechoso y su entorno. Llamados diarios, guía de limpieza preventiva del hogar y manipulación de residuos. También contención psicológica. Toda la artillería de salud al servicio de esta causa que puso a Necochea en boca de todos durante varias semanas.
Mucho testeo
Hisopar, aún más de lo recomendado, creen que fue determinante para cortar la red en un plazo no muy extenso. Habían completado 121 análisis en tres meses. A partir de este caso, completaron 275 en menos de tres semanas. “Si no se hisopa, no se contiene”, aseguran. En un solo día llegaron a tomar 70 muestras y hasta dieron un paso más de lo habitual: también hisoparon al bebé recién nacido antes de ponerlo en brazos de su mamá.
En esa vertiginosa carrera, acompañada por el trabajo del Instituto Nacional de Epidemiología de Mar del Plata creen que estuvo el secreto del éxito. Se hicieron más test de los que el protocolo recomendaba pero se ganó tiempo valioso para cortar la red de contagios.
Un verdadero fusible fue la ex pareja de uno de los tres hijos del Caso Índice. Era el punto de encuentro entre la red de contagios ya conocida y un segundo caso, también confirmado el 26 de mayo, de una enfermera de otro geriátrico.
Ambas mujeres tenían un punto en común: a la vez trabajaban en un hogar para chicos con discapacidad. ¿Todos tenían el mismo Caso 0? La primera dio negativo y entonces luego se confirmaría que la otra positivo de Covid-19 había contraído la enfermedad durante un contacto con extranjeros.
El modelo Necochea deja otros elementos para análisis. Además de las mentira y el temor, la estigmatización. Estar infectado fue, para muchos, convertirse blanco de una condena social. A veces ametrallados por las redes sociales. Otras, con protestas en vivo. Aun inocentes o ajenos al caso, como un vecino de Quequén que soportó casi una semana de protestas frente a su domicilio. Se llamaba igual que uno de los contagiados de verdad. Los 135 municipios de la provincia de Buenos Aires: en qué fase del aislamiento está cada uno
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, en el Anexo II de la Resolución 679/2020, detalla la situación actual de cada una de las 135 municipalidades que la componen.
En la primera columna están los alcanzados por las disposiciones del DNU 576/2020 del gobierno nacional, que establece las normas más estrictas del aislamiento obligatorio, que están en vigencia hasta el 17 de este mes.
En las siguientes columnas figuran los Municipios en «FASE 3», con circulación local; en «FASE 4», los Municipios del interior con casos en los últimos 21 días; y los de FASE 5, Municipios del interior sin casos en los últimos 21 días.
Para acceder al listado completo, cliquear aquí.
Una apuesta por la movilidad eléctrica: la nación y Córdoba entre los primeros clientes de Volt Motors
Como informó el mes pasado AgendAR, cuando se conoció la homologación de Volt Motors E1 y W1 -autos eléctricos cordobeses- para circular en calles, rutas y autopistas, hasta una velocidad máxima de 105 km/h y el comienzo de su producción en serie, el ministro de Desarrollo Productivo Kulfas afirmó:
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«Desde el Estado queremos potenciar proyectos estratégicos y sustentables, como el de la empresa nacional Volt Motors, que diseña, produce y fabrica vehículos 100% eléctricos en Córdoba. La electromovilidad es uno de los ejes rectores de nuestra política industrial.»
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En esa dirección, de las primeras treinta unidades, el Gobierno nacional ha comprado diez, la provincia de Córdoba otras diez, la Municipalidad de Córdoba cinco y la Empresa Provincial de Energía Eléctrica (EPEC), tres. Las otras dos fueron adquiridas por privados.
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Con precios entre 12 mil y 20 mil dólares (sin IVA), Volt Motors produce los modelos Z1 (sin puertas y sin homologación para la vía pública) y las variantes E1 y W1, con puertas y homologadas bajo la nueva categoría L7e, que les permite circular en calles, rutas y autopistas hasta una velocidad máxima de 105 km/h. El modelo más conocido hasta ahora es el E1, utilizado hasta ahora en Córdoba Capital.
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Este modelo mide 2,8 metros de largo, 1,7 de ancho y su altura es de 1,5. Para su construcción se utilizan compuesto de resinas, fibras de carbono y kevlar.
Tiene capacidad para dos ocupantes, pesa 400 kilos y tiene una capacidad para transportar hasta 300 kilos. La variante W1, pensada más como vehículo de carga, puede llevar hasta 500 kilos.
Está equipado con un paquete de baterías de litio que le dan una autonomía máxima de 300 kilómetros. Su sistema de propulsión eléctrica funciona como cualquier otro modelo de este tipo, ya que aprovecha las fases de frenado para recargar las baterías.
Eso permite una conducción utilizando un solo pedal, ya que a medida que se afloja la presión en el pedal del acelerador, el vehículo se va frenando hasta detenerse por completo.
La homologación lo obliga a estar equipado con elementos de seguridad como cinturones de seguridad, frenos ABS y airbags frontales para el conductor y el pasajero.
A través de una aplicación que se instala en el teléfono celular, se puede localizar el vehículo, consultar el nivel de batería, acceder sin llave, encender remotamente y conocer el estado general de la unidad.
Viene equipado con una pantalla táctil de 16 pulgadas en la consola central (de 10″ en el modelo W1) que concentra la mayoría de las funciones del vehículo.
Incluye también aire acondicionado, radio, radio AM/FM, puerto USB y conexión bluetooth. También se lo dotó con un head-up display, un dispositivo que proyecta información referida a la conducción sobre el parabrisas. Y cuenta con la ayuda de cámaras de estacionamiento que permiten recrear una imagen compuesta y tener una vista de 360º alrededor del vehículo.
Fabricación:
El desarrollo de este proyecto se inició en 2015 y demandó desde su creación, una inversión aproximada cercana a los 500 millones de pesos de ese momento.
La planta producción del Volt Motors está en la Ciudad Empresaria de Córdoba, pero también se establecerán talleres de ensamblado (llamados “Hubs”) en las provincias de Misiones, Mendoza y Buenos Aires. La idea es que Córdoba abastezca a estos “hubs” con piezas, para que ellos se encarguen del armado final de los vehículos.
La planta en Córdoba tiene 30 empleados. Cada nuevo “hub” demandará un desembolso de 3.5 millones de dólares y podrá emplear a 100 operarios para producir 3.000 vehículos anuales. Según un acuerdo firmado por los empleados de Volt Motors, la representación gremial correrá por cuenta de SMATA.
Daniel Parodi, CEO de Volt Motors asegura: “La Nación está muy interesada en incentivar la electromovilidad y en esto Volt puede hacer punta. Esto marca un hito en la historia de la provincia, porque después del Rastrojero es el primer vehículo pensado, desarrollado y fabricado en Córdoba”.
Este proyecto, ya en vías de concreción, junto al que se desarrolla en San Luis, y al Sero Electric, que se lanzó en septiembre de 2019 y está limitado a sólo 50 km/h., son pequeños pasos en la movilidad eléctrica, comparados con, por ejemplo, Tesla. Pero en AgendAR estamos convencidos que existe un «nicho» importante en el mercado local y en la región para la producción nacional de modelos económicos.
Investigadores patagónicos diseñan un sistema de desinfección para colectivos y trenes
Investigadores del IPATEC, del CONICET y la Universidad Nacional del Comahue, fabricaron un sistema de desinfección portátil y de bajo costo para los medios de trasporte público.
La necesidad de usar medios de transporte grupales en un contexto de pandemia genera preocupación tanto en los usuarios como en los trabajadores de los servicios. Desde el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio se han tomado disposiciones como restringir el traslado de pasajeros a los que viajen sentados y en trenes se han implementando sistemas de turnos para evitar aglomeraciones. Sin embargo, al aumentar la circulación de personas, las medidas parecen ser insuficientes. ¿Cómo reducir al mínimo las posibilidades de contagio? Para aportar una solución a este problema, investigadores del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (IPATEC), perteneciente al CONICET y a la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), fabricaron una mochila para desinfección de medios de transporte público portátil, de bajo costo y fácil implementación. El dispositivo fue realizado en colaboración con investigadores de la empresa estatal INVAP y utiliza luz ultravioleta C (UV-C) como método para inactivar virus, bacterias y otros patógenos. “Es una mochila compacta, liviana y económica. Nuestro objetivo es terminar su construcción, probarla en condiciones de trabajo, certificar su rendimiento y liberar el conocimiento para que cualquier empresa pueda fabricarla. Los usuarios serían, en principio, las empresas de transporte del país pero también puede tener aplicaciones en otros espacios”, dijo el doctor en Ingeniería Nuclear Luis Juanicó, a cargo del proyecto junto con el doctor en Bioquímica Diego Libkind y el ingeniero Martín Ducos. La mochila posee diez tubos fluorescentes de 30 watts de potencia y 90 centímetros de largo. Son similares a los que se usan en las casas pero utilizan luz UV-C, que tiene la capacidad de inactivar gérmenes pero puede dañar la piel y las retinas si una persona se expone a ella. Por eso, el operador que utilice la mochila debe estar protegido. El equipo se completa con los ingenieros Pablo Weder, Martín Brizuela, Emiliano Rubbi, Sandra Matzkin y Roberto Venturino, y el diseñador industrial Martín Romero, de INVAP. “Hemos tenido la colaboración de INVAP desde el primer día, tanto en el diseño como en la parte de calibración, que estamos haciendo actualmente. Además, si bien la mayoría somos ingenieros, tuvimos el aporte de colegas del IPATEC del área de Microbiología”, cuenta Juanicó.COMO NACIO LA IDEA
La idea surgió observando las soluciones que se están implementando en otros lugares y cómo podrían adaptarse a los medios de transporte locales. Por ejemplo, hay robots que emplean luz UV-C y que se utilizan para desinfectar quirófanos en 15 minutos. El problema es que los colectivos suelen tener escaleras y otros recovecos donde el robot no llegaría a irradiar. Por eso, diseñaron un sistema portátil que un operador pueda colocarse como una mochila y usarlo mientras camina sobre el vehículo. Este método, además, es más rápido y eficiente que la utilización de productos químicos como la lavandina, que debe permanecer más tiempo en las superficies y secarse correctamente para generar el efecto buscado.
La mochila posee diez tubos fluorescentes de 30 watts de potencia y 90 centímetros de largo. Son similares a los que se usan en las casas pero utilizan luz UV-C, que tiene la capacidad de inactivar gérmenes pero puede dañar la piel y las retinas si una persona se expone a ella.
Por eso, el operador que utilice la mochila debe estar protegido con un traje, casco y guantes, y debe utilizarse solo cuando el medio de transporte está vacío. El dispositivo funciona con un cable de alimentación de 220 voltios, al menos en el caso de los colectivos, ya que los trenes, al ser más grandes, requerirían una batería.
“Cuando el colectivo finaliza un recorrido, el chofer tiene un breve descanso antes de comenzar la siguiente vuelta. Nuestra idea es que se use en ese lapso, con el colectivo vacío. Sube el operador, camina lentamente y realiza el proceso de desinfección en no más de cinco minutos. Con eso, se logra el 99% de esterilización de patógenos, incluyendo el SARS-COV-2. Apuntamos a llegar al 99,9%, aunque cada virus tiene una sensibilidad diferente a la luz UV-C”, dijo Juanicó.
Los investigadores pensaron en un diseño sencillo para que sea fácil de usar pero también de replicar. Además, implementaron un sistema de reflectores que hace que la luz salga concentrada hacia los costados, a la altura de los asientos y pasamanos. La idea del reflector surgió de la experiencia de haber diseñado cocinas y colectores solares.
Sus diseñadores estiman que el costo de producción sería de unos 30.000 pesos.
“Nuestra mochila es grande pero liviana, pesa 14 kilos. Se puede hacer de forma sencilla: se ponen cinco tubos de cada lado, una placa grande en la espalda y otra atrás, que pueden ser placas de fenólico. Los tubos no son caros y hay de muchas marcas. Además, suelen durar varios años aunque hay que tratarlos con cuidado. Nosotros le hicimos una protección lateral para que no estén tan expuestos a posibles golpes pero si se rompe un tubo es sencillo cambiarlo”, afirmó el ingeniero. Recientemente, el proyecto obtuvo un subsidio por 480.000 pesos del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, a través del Programa de Articulación y Fortalecimiento Federal de las Capacidades en Ciencia y Tecnología COVID-19. Este monto les permitiría continuar con un desarrollo que, hasta el momento, abarcó ensayos de laboratorio y en un colectivo, con buenos resultados. El próximo paso es enviarlo al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para su certificación. “Para la transferencia, se podría generar una empresa proveedora del servicio. Ya hemos recibido varios llamados para analizar la posibilidad de fabricación”, finalizó Juanicó.En Hungría Rosatom construirá dos reactores nucleares de generación III+
El 30 de junio la empresa Paks II Ltd., cliente del proyecto, solicitó la licencia para la construcción de dos nuevas unidades de potencia tipo VVER-1200 de generación III+ para la central nuclear Paks. La solicitud fue presentada ante la Autoridad de Energía Atómica de Hungría (HAEA).
El ministro responsable del diseño, construcción y puesta en marcha de las dos nuevas unidades de potencia de la central Paks, János Süli comentó: “La presentación de la documentación para la licencia conformada en 283 mil páginas es un hito importante para el camino hacia la construcción de la central nuclear Paks II. La documentación preparada confirma que las nuevas unidades de potencia responden a todos los estándares húngaros y europeos para el uso pacífico de la energía nuclear. La seguridad fue un aspecto de vital importancia en el diseño de la central nuclear Paks II. Además de los sistemas de seguridad activos que requieren de suministro eléctrico, las nuevas unidades también estarán equipadas con sistemas de seguridad pasivos capaces de realizar funciones sin intervención humana o técnica”.
La HAEA revisará la solicitud durante 12 meses con la posibilidad de extender este período por 3 meses más. La autoridad nuclear húngara también cooperará con expertos internacionales para el proceso de la evaluación de la solicitud de licencia a través del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Según la decisión de la Comisión Europea, luego de los 3 meses después de la presentación de la solicitud para la obtención de la licencia para la construcción, el cliente húngaro -la empresa Paks II Ltd.- puede solicitar al regulador un permiso para la realización de los trabajos de excavación en el sitio.
El Director General de la Corporación Estatal Rosatom, Alexey Likhachev comentó: “Ha finalizado la etapa preparatoria más importante para la construcción de la central nuclear Paks II, una planta nuclear moderna de generación III+. Junto con los socios húngaros se realizó un gran trabajo para la preparación de toda la documentación al respecto. La construcción de una nueva central nuclear húngara atestigua el creciente papel de la energía nuclear que es capaz de proporcionar la generación de energía libre de carbono y que, por lo tanto, ayudará a alcanzar los objetivos de protección del medio ambiente”.
La Corporación Estatal de Energía Atómica de Rusia Rosatom es el proveedor de tecnología para Paks II. El contratista general es la empresa de ingeniería ASE EC JSC perteneciente a Rosatom.
El equipamiento para la isla de turbinas es suministrado por la empresa General Electric, y el consorcio de las empresas Framatome y Siemens es responsable por el suministro de sistemas de control de procesos automatizados.
Noticias del SAOCOM1B. El satélite argentino para la observación de la Tierra
Tenemos novedades sobre el #SAOCOM1B! ? Comienza una nueva campaña de lanzamiento ?
— INVAP (@invapargentina) July 3, 2020
Se prevé que el lanzamiento sea a fines de este mes, previa cuarentena del equipo de ingenieros y técnicos que estarán viajando.
Vamos equipo! ?? @CONAE_Oficial @ciencia_ar @CasaRosada t.co/vv1zofMKQA
La propuesta de la Unión Industrial para la reactivación. Una mirada crítica
La Unión Industrial Argentina (UIA) presentó ayer jueves al Poder Ejecutivo sus propuestas mediante un documento con el título (tentativo) «Hacia una nueva normalidad: propuestas para la reactivación productiva». Allí se postulan la necesidad de contar con más financiamiento, promoción de exportaciones, creación de incentivos tributarios para la inversión, consolidación de una política PyME y la profundización del desarrollo regional.Y, más allá de las medidas concretas, se pide un plan económico basado en un consenso sobre impuestos, precios y regulaciones, y un arreglo de la deuda.
En opinión de AgendAR, este trabajo no debe verse como un simple listado de pedidos, acompañados de generalidades, algo que sí podría decirse de muchos textos preparados por entidades del ámbito empresario o de la producción. Es cierto que trata de hacer equilibrios entre distintos reclamos, pero eso es inevitable en una asociación que reúne a grandes empresas exportadoras con otras que dependen del mercado interno, industrias integradas con otras que tercerizan en un entramado de pymes. Esa es la economía argentina, real después de todo.
Reintroduce algunos conceptos que habían sido demonizados o ignorados durante largos años, como el «Compre Nacional» y el direccionamiento prudente del gasto público. Sobre todo, confirma aunque sea en las palabras, la voluntad industrial del país. No es poco, si observamos lo que está pasando en nuestros vecinos del Mercosur.
También apoyamos el llamado al consenso. En la práctica, al Diálogo Social, declamado y siempre aplazado. No porque creamos que de ahí saldrán las soluciones concretas, sino porque ahí se expresarán los distintos intereses y se verá quiénes tendrán que ceder en algo.
Es en ese punto, precisamente, que encontramos una debilidad conceptual. Se piden estímulos y apoyos al Estado, y al mismo tiempo rebaja de impuestos y cargas. Es necesario enfrentar el hecho que de algún lado tienen que salir los recursos. La actual emisión alta no ha tenido consecuencias inflacionarias, o no más de las que ya existían. Pero eso se debe a la caída brutal de la demanda que provocó la pandemia y la cuarentena. Hay que prever cómo se financiará el Estado cuando finalicen estas circunstancias excepcionales.
Reproducimos a continuación los anticipos que se han facilitado al periodismo.
Según la versión preliminar del trabajo llamado , el plan contiene cinco ejes para la «reactivación», pero con miradas que también incluyen la contención en la actual coyuntura: el fomento de nuevas inversiones y empleo, el financiamiento para la producción, la recuperación de exportaciones industriales, la inversión para reactivar la demanda y la Industria 4.0 y nuevas tecnologías.
«La pandemia del Covid-19 dejará fuertes secuelas a nivel global y local, en un contexto internacional inédito con dos rasgos distintivos», indica la introducción del documento de la entidad que dirige Miguel Acevedo. «Por un lado, se trata de una recesión comparable a la que se produjo luego de la Segunda Guerra Mundial. Por otro, el mundo se encuentra atravesando importantes transformaciones en los modos de producción y de consumo, con una pronunciada aceleración en los procesos de automatización y digitalización de las economías».
«Para la economía argentina, esta crisis agrava los problemas preexistentes. La transición hacia la ‘nueva normalidad’ estará atravesada por el impacto económico de la pandemia y la vulnerabilidad económica que se arrastra de la fase previa. Además, la convivencia con el virus en el presente y futuro inmediato seguirá afectando los procesos productivos, hasta la llegada de una vacuna o de un tratamiento efectivo».
El documento de propuestas tiene dos grandes pilares, según la UIA. El primero es «la construcción de consensos e instituciones para el desarrollo». Ahí se reclaman más mesas sectoriales, diálogo económico y social, consensos macroeconómicos, y que se incentive la economía circular y el trabajo de género. El segundo se basa en las medidas productivas concretas «para sostener la producción generando las condiciones para la posterior reactivación e iniciar un proceso de crecimiento».
Se reclama un plan económico. «Frente a una situación sin precedentes, es fundamental avanzar en la construcción de consensos e instituciones para lograr políticas duraderas y previsibles. Es urgente consolidar una estrategia macroeconómica integral que tenga como objetivo central la agregación de valor, la generación de divisas y la creación de empleo».
En ese marco, la UIA pide: una política monetaria que fomente el ahorro en moneda local y busque gradualmente salir de los controles y regulaciones cambiarias; una política cambiaria previsible que sustente la agregación de valor en la producción; una política tributaria que promueva la inversión y el empleo con políticas e incentivos focalizados, y una política de ingresos que reduzca la nominalidad de la economía y establezca precios relativos estables que brinden mayor previsibilidad para todos los sectores. «Además de estos ejes, alcanzar un acuerdo favorable con los acreedores de deuda es fundamental para la estabilidad macro y la reducción de las tasas de financiamiento internacional».
En relación con las políticas productivas, la UIA distingue dos fases sobre lo que viene: la coyuntura y la pospandemia. «En la primera, mientras persista la fuerte caída de las ventas, harán falta medidas para sostener la producción: será clave mantener y ampliar las medidas fiscales y monetarias anunciadas, brindar incentivos para sostener las exportaciones y aliviar la presión impositiva del sector productivo. Es central en este marco que no se creen nuevos impuestos que afecten más la sostenibilidad de las empresas».
«Para la reactivación y recuperación se plantean una serie de incentivos para la inversión, el empleo y el desarrollo de las economías regionales y empresas de todos los tamaños. Se trata de medidas enfocadas en la creación de incentivos tributarios a la inversión y el empleo, la ampliación del financiamiento productivo en los canales bancarios y del mercado de capitales, la recuperación de exportaciones industriales, la reactivación de la demanda, el desarrollo de la industria 4.0 y la incorporación de nuevas tecnologías y la consolidación de una política pyme y la profundización del desarrollo regional».
Para sostener la producción en medio de la pandemia y vinculado al foco «inversiones y empleo», la UIA reclamó no sumar nuevos impuestos, ampliación de la moratoria y planes de facilidades; reprogramación de vencimientos impositivos; mantenimiento del ATP, la adopción de una cuenta corriente única tributaria; cómputo del impuesto al cheque como pago a cuenta de otros impuestos. Con relación a la pospandemia, se proponen: incentivos fiscales para la inversión productiva, amortización acelerada de inversiones, incentivos diferenciales a la creación de empleo y la generación de parques industriales y ley de hidrocarburos y energías alternativas.
Para el financiamiento en la coyuntura del coronavirus, la entidad propone ampliar las líneas de capital de trabajo, una «línea puente» de redescuentos, instrumentos para la inversión y creación de cobertura. De cara al futuro, la idea es más promoción de instrumentos de mercado de capitales y mayor inversión de fondos institucionales, líneas de financiamiento para la inversión y las exportaciones y un banco de desarrollo.
Con relación a las exportaciones, proponen una «mesa nacional para la promoción», la readecuación del esquema de retenciones y reintegros y la resolución de «temas burocráticos y administrativos del comercio exterior»-¿una alusión al llamado «supercepo» cambiario?- que traba las importaciones y a las demoras en las licencias. Con vistas al futuro de las ventas al exterior, los industriales pidieron capacitación e incentivos para la promoción y recuperación de las exportaciones; negociaciones internacionales «inteligentes», el fortalecimiento de la infraestructura, el transporte y la logística; y la formación de consorcios exportadores.
Con relación a la inversión en tiempos de pandemia, pidieron implementar el plan de «Compre Nacional» en planes de infraestructura; promover el acceso al mercado de compras públicas de pymes, emprendedores y empresas regionales; e infraestructura vial con «mirada estratégica». Para el mediano plazo, reclamaron «planificación y coordinación de gasto de ministerios y empresas públicas», la consolidación de un mercado integrado de compras públicas de todos los niveles federales y ser parte de la infraestructura estratégica del país.
La UIA también suma pedidos vinculados con la industria 4.0 (donde se incluye el teletrabajo, un capítulo polémico dentro de la entidad por la media sanción a un proyecto en el Congreso) y medidas de estímulo para las economías regionales y específicamente para las pymes.
Subrayamos un párrafo del documento: «Argentina cuenta con el tercer entramado industrial de América Latina y con mucho potencial para avanzar en su desarrollo. Los recursos naturales en agro, energía y minerales, la calificación de los trabajadores, las capacidades científicas y del sector de servicios basados en el conocimiento son algunos de los activos de los que el país dispone para encarar esta nueva etapa».
Exportaciones argentinas: cae Brasil, sube Asia
El intercambio comercial Argentina-Brasil alcanzó a u$s 1.100 millones durante junio, según datos oficiales del gobierno de Jair Bolsonaro. Esto significa una contracción interanual del 35% y el nivel más bajo para el mes de junio desde el año 2003, cuando se contabilizaron u$s 712 millones.
En un marco de fuerte caída en la actividad económica local, agravada por la llegada del coronavirus, las importaciones desde el país vecino cayeron un 30,8% y totalizaron los u$s 603 millones. Las exportaciones se derrumbaron un 39,5% y sumaron u$s 501 millones.
En esta forma, el comercio bilateral arrojó durante junio un déficit de u$s 103 millones para Argentina, más del doble del rojo observado en igual mes del año pasado, según un análisis de la consultora Ecolatina.
Si bien era esperable una caída, ya que la economía brasileña sufre una fuerte recesión, nuestras ventas a ese mercado cayeron casi el doble que el resto de las importaciones que hizo Brasil (-18,5% i.a.)», agrega Ecolatina.
Hay una explicación: «el frente cambiario fue clave. El real brasileño se devaluó casi un 33% en el primer semestre de 2020, en una economía sin inflación, y el peso argentino se depreció solo 17,6%, mientras que la suba de precios habría rondado el 13% en Argentina».
También «la parálisis de la industria automotriz -un rubro decisivo en el intercambio entre los dos países- contribuyó a esta caída».
Al mismo tiempo, y en medio de la pandemia, los países asiáticos ganaron terreno entre las exportaciones argentinas. De cada 10 dólares que vendió el país, 4 fueron a Asia. A tal punto que en mayo en el podio de los cinco principales destinos, tres puestos los ocupó ese continente con China, Vietnam e India.
En mayo las exportaciones argentinas habían sumado US$ 5.061 millones, una caída de 16,3% interanual. China acaparó el 19% de esas compras y así llegó al primer lugar, con US$ 963 millones. Brasil, el histórico principal comprador, ya había quedado relegado al segundo puesto con US$ 389 millones, una caída del 52%. Vietnam le sigue con US$ 342 millones y luego India, con US$ 258 millones. Si se computa a todo el continente, Asia englobó el 42% de las exportaciones argentinas.
La «mala onda» con Bolsonaro es coyuntural. Todos los gobiernos lo son. Y no es una buena noticia, más allá de la coyuntura, que el comercio de Argentina se aleje de sus vecinos, casi como en el siglo XIX.


