Para que los argentinos no ahorren en dólares. Una propuesta «por la positiva»

«Por la positiva» no es una alusión a la reciente campaña electoral en Uruguay. Es una forma coloquial de referirse al hecho que -aunque los controles del movimiento de divisas, que son un recurso escaso de la Argentina hoy, sean necesarios- conviene que nuestros compatriotas tengan otra opción para ahorrar. Esta propuesta ha sido hecha en un blog personal. Por lo tanto, es tentativa e informal. Léanla, mejor, como una invitación a pensar nuevos caminos.

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«En estos días estuvo sonando muy fuerte la campana de alarma tradicional en la Argentina: los precios de todos los “dólares no oficiales” se han disparado. El “blue”, el “contado con liqui”, el MEP… Las distintas formas encontradas por los argentinos -que tienen muchos, o pocos, pesos que no necesitan ya para vivir- para cambiar esos pesos por dólares y sacarlos del sistema productivo o del bancario: guardarlos en el colchón, en cajas de seguridad, en cuentas en el exterior… Esto también vale, por supuesto, para las empresas -nacionales o no- que operan en nuestro país, que manejan montos mucho más grandes que los individuos. Y que por eso le provocan un agujero más grande a la economía nacional. La campana de alarma no ha empezado a sonar hoy, claro. Está sonando desde bastante antes de 1969, cuando la ley 18188 le sacó por primera ves 2 ceros al viejo peso moneda nacional (ahora vamos por 13 ceros borrados). Pero en esas décadas, hasta más o menos la del ’80, la inflación alta, es decir, la desvalorización de la moneda propia, era una característica común a todos los países “en vías de desarrollo” (así se decía entonces). Hoy es un fenómeno no exclusivo de nosotros, pero bastante poco común. Lo que acentúa el impulso de salir de nuestro peso. El tema inflacionario en general, y la inflación argentina, han sido muy estudiados y debatidos. Hasta, por lo que valga, en este blog. Hay bibliotecas enteras de sesudos volúmenes, con distintas conclusiones, y los que manejan hoy las palancas estatales de la economía las conocen. No valdría la pena volver sobre el asunto en un posteo, sino fuera porque quiero transmitir la urgencia, y hacer un llamamiento. Empiezo aclarando mi opinión sobre esta coyuntura. Reiterándola, porque ya la había planteado, hace 20 días en este blog (citándome a mí mismo en AgendAR): El factor central de esta «tormenta cambiaria» -más allá de las previsibles operaciones- es la huida del peso; la decisión de los que tienen fondos, grandes o pequeños, de cambiarlos por dólares, hasta arriesgando sanciones legales. Aunque, ya lo dijimos hace poco, no es un buen momento para la divisa norteamericana. No se trata entonces -estimamos- de «presiones inflacionarias causadas por la emisión». No hay ninguna presión del consumo sobre los precios, salvo en pequeños sectores de insumos médicos y artículos de limpieza. Pero si las autoridades económicas no consiguen que los poseedores de pesos no corran a cambiarlos por dólares, habrá dos consecuencias negativas e inevitables: los exportadores no querrán vender al cambio oficial, y esta devaluación desordenada se trasladará, más temprano que tarde, a los precios.” El gobierno está consciente de lo que está pasando, obvio, y toma medidas para controlar y dificultar el acceso al dólar, por fuera del sistema legal. Pero la continuidad y aceleración de esta “tormenta” me hacen pensar que lo que está ocurriendo es el reflejo de la destrucción del peso como reserva de valor. Una situación que ya lleva muchas décadas, como dije recién, pero que las circunstancias actuales: la pandemia, la renegociación en curso de la deuda externa, la hostilidad de importantes intereses vinculados al sistema financiero,… la agravan al paroxismo. Tratar de manejar o aminorar estas circunstancias no alcanza, en mi opinión, porque algunas de ellas están fuera de las posibilidades del Estado. Si es así, resulta necesario y urgente enfrentar el problema de la ausencia en nuestro país de una reserva de valor fungible -es decir, que se pueda adquirir, transferir o gastar con facilidad- que no sea el dólar. Vale la pena, me parece, hacer una pausa para explicar algunos términos a los no economistas. Simplificando mucho, el dinero sirve como medio de pago (lo más usual y evidente); como unidad de cuenta, para comparar el valor de cualquier bien; y como reserva de valor, es decir que no se gasta sino se retiene para gastos futuros o para invertir. Es evidente que nadie, desde hace muchos años, ahorra en pesos, salvo como un sacrificio patriótico o cobrando intereses altísimos -lo que antes llamaban usurarios- para cubrirse de la inflación esperada (siempre muy alta, por larga experiencia). También se ha reducido su función como unidad de cuenta: los bienes con precios altos, como los inmuebles, entre nosotros se valoran en dólares. El hecho es que ahora detener la escalada inflacionaria es absolutamente necesario, o entraremos en la fase en que la inflación se alimenta de sí misma de forma exponencial. Ya estamos cerca: para los que tienen pesos, ningún valor del dólar aparece demasiado alto. Una de cuyas consecuencias es que ningún empresario puede estar seguro del valor de reposición de lo que vende. Esta no es una inflación de demanda, resulta evidente, porque salvo para algunos insumos médicos, la demanda no creció o ha caído. La brusca reducción de la oferta de muchos bienes es sí un factor significativo, pero a en mi opinión el factor dominante es la huida del peso. Nuestro gobierno, como casi todos en el mundo, está tomando medidas “keynesianas” (las pongo entre comillas porque no estamos frente a la situación que inspiró a Keynes su producción intelectual más importante: no hay un “déficit de demanda”. En todo caso, es de demanda y de oferta. Por eso mismo, plantearse reducir la demanda -la receta de siempre de los economistas “ortodoxos”, a través de devaluaciones o ajuste del gasto público, es un planteo absurdo. Ya la pandemia, y la cuarentena, han reducido la demanda a límites insostenibles en el tiempo. ¿Qué sería entonces, en las condiciones actuales, un plan antiinflacionario eficaz? Una pregunta difícil, entre otras cosas, porque el último intento -el modelo de metas de inflación que se aplicó durante el gobierno anterior- terminó en un fracaso patético. Y aquel que funcionó durante diez años -la Convertibilidad implantada en 1991- lo logró a partir del aumento del desempleo desde 1996 y terminó en una catástrofe en 2001. Pero ese es el desafío que, creo, deben plantearse los economistas argentinos. En especial, los del “campo nacional”, ajenos a la superstición monetarista, pero que por lo general han encontrado difícil enfrentar la inflación. Prefieren decir o sugerir que el problema es que nuestros empresarios aumentan los precios porque son codiciosos. Y evitan preguntarse si los empresarios que en otros países no los aumentan todos los meses son generosos. Si me dirijo, en general, a todos los que se interesan en la política económica, es porque los que están ocupando los puestos de conducción en este momento, no tienen tiempo, ni probablemente la tranquilidad para imaginar nuevos expedientes. En la primera línea del Estado -especialmente hoy en el que tenemos- hay que resolver problemas y tomar decisiones cada día, cada hora. Como le gusta decir a mi mujer, están “atajando penales”. Por mi parte, y sin demasiada seguridad, adelanto que las ideas que se me ocurren pasan por la creación de una nueva unidad monetaria para el ahorro, como tienen desde hace décadas Brasil y Chile. Cuyas economías tienen problemas graves, por cierto, pero no inflación altísima ni tasas de interés enloquecidas. Esta unidad de reserva de valor no tiene que reemplazar al peso como moneda de cambio. En realidad, la única condición clave es que aquel que la recibe no sienta que se le está desvalorizando a cada momento. Ahora, la solución no es que gane intereses, porque cuando se fijan, se está fijando también un piso a la inflación. Sí se puede decidir que ese instrumento gane un interés pequeño, para estimular el ahorro. Pero se debe fijar un valor de referencia para ese instrumento, claro, conocido por todos y que no se desvalorice con la inflación. El incentivo principal para conservar esa “unidad de valor” no sería el rédito, sino la liquidez. El problema clave, si la que sugiero es una respuesta válida, es hallar el valor de referencia adecuado. El experimento de Cavallo en 1991 que mencioné se aferró al valor del dólar, y dejó muy malas memorias para los argentinos. Además, la moneda estadounidense no parece un ancla muy sólida en medio de esta pandemia. Y si se llegara a valorizar, sería peor. Ya nos pasó. El patrón oro… al que se aferró Inglaterra en los ´20 del siglo pasado con malas consecuencias de desempleo y caída de sus exportaciones, fue deflacionario. Hoy probablemente volvería a serlo. Tiendo a inclinarme -repito, con dudas- por una canasta de los productos de exportación argentinos. Suena lógico, aunque, reconozco, sería vulnerable a las oscilaciones de los mercados. El caso es que tiene que ver con nuestra realidad. Nuestros “fundamentals”. Descartada la fantasía macrista de una “lluvia de inversiones”, que llegarían porque había un presidente “business friendly“, y la de las inversiones atraídas por la Vaca Muerta, el sector competitivo de la producción argentina, que produce divisas -y cuyos capitales sólo pueden emigrar muy poco, porque la tierra no es trasladable- es el agropecuario. Como se dan cuenta, esto es “pensando en voz alta”, el lema de mi blog desde hace algo más de 12 años.

A. B. F.

El 85% de los trabajadores de la salud sufre de ansiedad y depresión, por temor a contagiar a su familia

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Casi 9 de cada 10 trabajadores de la salud que atienden casos de Covid-19 manifiestan síntomas de ansiedad y depresión por el temor a contagiar a sus familiares. El dato surge de un trabajo realizado por investigadores del Conicet y cuatro universidades orientado a relevar y evaluar cómo afecta la pandemia de coronavirus el bienestar psicológico del personal sanitario. El objetivo es diseñar procedimientos de apoyo psicosocial que puedan ayudar en su contención, sobre todo cuando se produzca el pico de casos.
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Más de 800 médicos, enfermeros, camilleros y kinesiólogos de todo el país respondieron en los últimos 20 días el cuestionario que permitió arribar a un primer diagnóstico (el sondeo continúa abierto y se puede acceder desde aquí).
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Los primeros resultados arrojan que la principal amenaza al bienestar psicológico del personal de salud es la posibilidad de transmitir el virus a sus seres queridos (84%), aún más que las chances de infectarse ellos mismos (65%) y en tercer lugar la posibilidad de tener que decidir sobre a quién atender y a quién no (36%).
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En Argentina, de acuerdo a los últimos datos oficiales, el 14% de los casos confirmados de coronavirus correspondía a personal de salud, una cifra que varía entre los países, pero que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ubica en torno al 10%.
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Según el sondeo realizado por un equipo de investigadores del Conicet y de las Universidades de Buenos Aires (UBA), Universidad Adventista del Plata (UAP), Universidad Austral (UA) y Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES), el 65% de los consultados considera que no cuenta con equipo adecuado, menos de uno de cada tres (29%) tiene un grupo de contención psicológica en su trabajo y tres de cada cuatro creen que esa herramienta podría ayudarlos.
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«El personal de salud constituye un grupo de riesgo especial, ya que no sólo sufre la ansiedad de cuidar a los enfermos, sino que también, muchas veces, enfrenta una grave falta de equipo de protección personal y se encuentra con protocolos hospitalarios que cambian rápidamente. A veces, renuncian a la compañía de su familia por temor a contagiarlos. Es un nivel completamente diferente de soledad del que enfrenta la mayoría. Por lo tanto, no debería sorprender que el bienestar mental de los trabajadores de la salud esté en grave peligro», afirman los autores del primer informe de avance del proyecto dirigido por María Cristina Richaud, investigadora superior del Conicet, asesora científica de la UAP y directora de maestría en la UA.
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En el informe, sostienen que tanto quienes temen contraer el virus, como a los que los atemoriza transmitírselo a sus seres queridos, así como aquellos que tienen miedo a la posibilidad de tener que decidir a quién se atiende y a quién no, presentan más indicadores de depresión, ansiedad, intolerancia a la incertidumbre, a la vez que desarrollan un afrontamiento más disfuncional que quienes no informan ninguno de estos temores.
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Los indicadores más marcados de depresión en los más temerosos son «me siento triste» y «no duermo tan bien como antes», precisan. Mientras que los marcadores de ansiedad que más aparecen son «siento miedo» (ansiedad cognitiva), «mi cuerpo está tenso» (ansiedad fisiológica) y «lloro o me conmuevo fácilmente» (ansiedad comportamental).
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Este no es un problema estrictamente local, ni siquiera nuevo. Un estudio realizado en China durante esta pandemia –apuntan los autores- señala que durante el brote de SARS de 2003, los trabajadores de la salud temieron infectar a sus familiares o amigos y se sintieron estigmatizados, por lo que experimentaron un estrés​ significativo a largo plazo.
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¿El temor puede afectar la atención de los pacientes? «Sí, porque puede producir descontrol (ira y violencia), evitación (consumo de sustancias o automedicación para desconectarse psíquicamente de lo que les toca vivir) o incluso paralización, entre otras respuestas. Y estos mecanismos bajan la eficiencia en la realización de sus tareas. El estrés sostenido no solo baja las defensas, sino también afecta los niveles de atención y concentración disminuyendo nuestra capacidad de trabajo y afectando la toma de decisiones», responde Richaud, licenciada en psicología y doctora en filosofía y letras.
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El diagnóstico coincide con la apreciación de Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y uno de los integrantes del comité asesor del Gobierno en el manejo de la pandemia, quien afirma que el personal de salud está «muy angustiado». «Somos parte de esta sociedad, estamos todos involucrados en la respuesta. Pero el personal de salud también está sintiéndose responsable de lo que tiene que hacer, muchos están muy angustiados por infectarse y llevar esa infección a su casa. En tercer lugar, por no estar trabajando en las condiciones óptimas en algunos momentos”.
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Pese a los repudiables actos de discriminación que sufren algunos profesionales de la salud, sólo el 14% de los encuestados se siente estigmatizado. Pero entre los estigmatizados, los síntomas se agudizan. «Muestran indicadores más altos de depresión que los que no se sienten estigmatizados. También muestran mayores indicadores de ansiedad y presentan valores mayores en intolerancia a la incertidumbre», apunta Richaud.
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La conclusión a la que arribaron los investigadores es que, en todos los casos, el personal de salud abocado al tratamiento de pacientes con Covid-19, presenta valores aumentados en los índices de depresión, ansiedad e intolerancia a la incertidumbre y desarrollan estrategias disfuncionales de afrontamiento, ya sea en forma de descontrol («Estallo por cualquier cosa») o de evitación («No quiero ver cómo son las cosas»). Estos deberían ser atendidas por especialistas de la salud mental, es decir, psiquiatras y psicólogos.
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El trabajo en el cine argentino. Video

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Trabajo sobre trabajo es una muestra virtual con idea, guión y dirección de Florencia Eva González y diseño y edición de Biby Aflalo, que se expone en el Centro Cultural Kirchner. Cada una de sus cinco piezas diseña, con un pulso distinto, una estética que guarda relación con un momento histórico en referencia al mundo laboral. Este sábado mostramos el primero de los videos, con imágenes de clásicos del cine argentino de la década de 1940.
Acerca de las realizadoras Florencia Eva González es documentalista y ensayista. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA), se desempeña como docente en el CBC y en la Carrera de Artes Combinadas (UBA), entre otras instituciones desde hace más de 20 años. Dicta cursos gratuitos de cine, arte y filosofía, y coordina ciclos de cine en la Biblioteca del Congreso. Escribe para diversos medios sobre cine y estética. Trabaja en realización de documentales desde la década del ’90 y formó parte del «Movimiento de documentalista». Publicó los libros ´Desajustes. Sobre arte y política en Argentina´ (Ed. Paradiso, 2014). ´1989. Cine y muro de Berlín. La memoria de las ruinas´ (Ed. Caterva, 2019), y ´Fantasmal´. Inventario crítico del cine argentino 1897-2018´ (Ed. Colihue, 2019). Biby Aflalo trabaja combinando las artes plásticas, gráficas y escénicas desde los años ’80. Integrante en la década del 2000 del equipo artístico MUTE (Música y Teatro), grupo que participa en diferentes convocatorias teatrales vinculadas a la tecnología y a la música electroacústica: ´El fin del Espacio´, Tecnoescena´; ´La voz que guarda el silencio, Ciclo historias CCRR´; entre otras. En mayo del 2012 realiza la dramaturgia y puesta en escena del Arte de la Fuga de J. S. Bach, en el Centro Experimental del Teatro Colón (CETC), de la Ciudad de Buenos Aires, junto a la pianista Silvia Dabul.

Frente al aumento de los casos de coronavirus: algunas preguntas, pocas respuestas

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Reproducimos este agudo reportaje de Nora Bär. También, para completar el cuadro del momento actual para nuestros lectores, los invitamos a leer estas notas recientes: Coronavirus en Argentina: Los casos en la Capital crecen más que los de la provincia de Buenos Aires  y  La provincia de Buenos Aires monitorea el coronavirus en los barrios populares. «Desde el martes, cuando las cifras de casos confirmados del nuevo coronavirus en el país llegaron en un solo día a 316 – ayer miércoles se registraron 255 nuevos contagios y 24 fallecimientos- el gobierno nacional encendió la alerta. Sobre todo, porque el 90% de los infectados se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires. En la mañana del martes, en la conferencia de prensa en el Ministerio de Salud de la Nación, se comunicó que en solo 24 horas los muertos por Covid-19 en el país sumaban 23, un número récord de fallecidos desde la aparición del primer paciente con la enfermedad el 3 de marzo pasado. Frente a esta situación, varios especialistas responden sobre las razones del crecimiento de los casos y, sobre todo, el momento en el que es posible que se genere el pico de los contagios. -¿Cuándo será el pico de la epidemia en la Argentina? Es difícil pronosticarlo. Primero porque el mapa epidemiológico presenta diferencias muy marcadas en las distintas provincias. Dos no tuvieron casos nunca. Una (La Pampa) solo tuvo casos importados y otras cinco (Jujuy, La Pampa, San Juan, San Luis y Santa Cruz) no tienen casos desde hace 14 días. De acuerdo con los datos de los últimos días, alrededor del 90% de los casos del nuevo coronavirus se registran en el Área Metropolitana de Buenos Aires, el mayor conglomerado poblacional del país. Pero además, el número de casos y la propagación del virus dependen de las medidas que se tomen: distanciamiento, aislamiento, búsqueda de casos y rastreo de contactos. -¿Cuándo podrá calcularse? -Para el Ministro de Salud de la Nación, Ginés González García , habrá que evaluarlo dentro de 10 o 12 días. Fernán Quirós , su par del gobierno de la Ciudad, anticipa que entre mayo y junio vamos a tener un aumento significativo de casos y descontó que si el aumento se acelera habrá que volver a un aislamiento más estricto, como ocurre desde ayer en Santiago de Chile. -¿A qué se debe el aumento abrupto de casos que se está registrando en la ciudad de Buenos Aires? -Es una pregunta de difícil respuesta. El azar puede jugar un papel en el inicio de un brote, pero la multiplicación de los casos se vincula con condiciones ambientales, y depende de la rápida reacción en el testeo y rastreo de «sospechosos», y su aislamiento para evitar que siga propagándose. Es la estrategia que emplearon los países que «aplastaron la curva» y también las provincias argentinas, como Córdoba y Santa Fe, que redujeron su número de nuevos casos casi a cero. -¿Cómo se puede evitar que haya casos que pasen «por debajo del radar» del sistema sanitario? -Para afinar la detección, el Ministerio de Salud de la Nación modificó esta semana la definición de «caso sospechoso» . Ahora, todo aquel que tenga 37,5 grados de temperatura, tos, dolor de garganta, dificultad para respirar, alteraciones del olfato o el gusto, neumonía o cuadro respiratorio agudo grave de causa desconocida, y que en los últimos 14 días haya estado en contacto con casos confirmados o tenga un historial de viaje fuera del país, resida o haya viajado a zonas de transmisión activa del virus, o presente dos o más de esos síntomas y sea personal del equipo de salud, o trabaje en instituciones cerradas o de internación prolongada, sea integrante de las fuerzas armadas, o resida en barrios populares y pueblos originarios, o brinde asistencia a adultos mayores, deberá ser aislado y testeado al tercer día de la aparición de los síntomas. -¿Se aceleró la transmisión o solo se detectan más? -Según los modelos que desarrollan Rodrigo Castro, director del Laboratorio de Simulación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y su equipo, hubo un incremento notorio en lo que se denomina «número de reproducción» (a cuántas personas, en promedio, le transmite el virus alguien que da positivo en el análisis de PCR: actualmente está oscilando alrededor de 2,3, prácticamente duplicando el valor que tenía después del inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio, 1.2). «Con esto, de no haber una intervención decisiva en la situación de los aglomerados de mayor fragilidad social y sanitaria, los modelos indican que podría darse una duplicación de casos en plazos del orden de 10 a 15 días», afirma Castro. El físico Jorge Aliaga agrega que el aumento de la positividad (que en los barrios populares llega hasta el 60%) también indica que habría un cambio en la pendiente de la curva y en la velocidad de la transmisión.»

La vida cotidiana en tiempos de cuarentena

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La vida en cuarentena, que comenzó el 20 de marzo ante la pandemia del COVID-19, se convirtió en el objeto de estudio de un grupo de sociólogos y sociólogas del CONICET que integran el Grupo de Estudios Culturales y Urbanos (GECU) del Instituto Gino Germani. Su objetivo fue registrar –entre los y las residentes de la Región Metropolitana de Buenos Aires- los cambios en los usos, percepciones y valoraciones del espacio público y cómo comenzaron a habitarse nuevos espacios en las viviendas privadas, como balcones y terrazas.
Los investigadores armaron una encuesta online que llegó a tres mil personas entre el 8 y el 21 de abril: en la tercera y cuarta semana de aislamiento.
Resultados: * El nivel de acatamiento de la medida fue del 94 %. * El 51 % de la muestra dijo estar atravesando el aislamiento en una casa o PH y el 48 % en un departamento. * El 19 % transita el aislamiento solo, el 32 % convive con una persona más, el 20 % con dos personas más y el 15 % con tres personas más durante el aislamiento, es decir que la mayoría de los hogares fueron pequeños o unipersonales. Otro de los datos relevados mostró una sorpresa contraria a la idea que circula de que el coronavirus no discrimina y afecta a todos y todas por igual: la realidad que se vive en cada vivienda es que el género y las condiciones habitacionales tienen una gran incidencia en cómo se distribuyen las tareas de cuidado al interior del hogar. También, que el grado de hacinamiento que se vive en cada hogar incide en las actividades -estudios, actividades artísticas, físicas o lectura- que se llevan adelante durante la cuarentena. “No todos llegamos igual a esta situación, y esa desigualdad preexistente se reconfirma a la hora de poder tener ocio, recreación, formación o responsabilidades”, vislumbra Martín Boy, uno de los investigadores del CONICET que encabezó el proyecto. La pandemia, entonces, no pareciera haber traído un nuevo orden social, como se vaticina en ciertos análisis, sino que vino más bien a profundizar las diferencias que ya prevalecían a nivel social. Lo que se extraña Un dato «patriarcal» que se desprende de la encuesta es que durante el aislamiento las mujeres siguen siendo las principales responsables de las tareas domésticas. Entre las actividades más extrañadas, figuraron:
  • – Ir a restaurantes y boliches (35 % )
  • – Practicar deportes (32 % ).
El 63 % de las y los encuestados dijo que cocina más, y el 61 % que limpia más desde que se instauró la cuarentena. El 44 % dijo que come más y el 43 % que duerme más. Más películas y menos sexo Las actividades de ocio más elegidas están siendo ver películas y series (59 % ) y realizar actividad física (48 % ). En cuanto a las prácticas sexuales, entre el 50 % de las y los encuestados la frecuencia sexual no se modificó. En el 40 % de los casos decayó y solo en un 10 % de los casos aumentó. El 43 % de las y los entrevistados pidió menos comida por delivery que antes y un 51 % está realizando más cursos virtuales. También se vio cómo en las primeras semanas de aislamiento, acompañadas por el calor, muchas personas comenzaron a hacer uso de los espacios exteriores de las viviendas, muchas veces condenados al olvido: los balcones y las terrazas, principalmente. El futuro llegó A futuro, según indicaron los entrevistados las nuevas costumbres que se podrían perpetuar son el lavado de manos (82 % cree que sí), y la práctica de toser en el pliegue del codo (79 % ), no así saludar con un beso (el 72 % aseguró que no dejaría de hacerlo) ni dejar de compartir el mate (el 70 % de la muestra seguiría compartiéndolo). El 88 % de las y los encuestados dijo que lo que más extraña es el vínculo con familiares, amigos y amigas y pareja. Una novedad del aislamiento son las videollamadas: el 91 % de las y los encuestados las está utilizando, y el 54 % no las realizaba antes de la cuarentena. Y el 37 % de la muestra comenzó a relacionarse con vecinos y vecinas a través de terrazas, balcones, patios o ventanas. Desde hace ocho años, el GECU releva la vida urbana y la producción sociocultural de los espacios de la ciudad. Las y los investigadores que lo conforman en paralela están realizando entrevistas en un panel de control. Esto significa que se entrevistará a un mismo grupo de personas cuando la cuarentena se flexibilice –en el período de transición- y luego del levantamiento del aislamiento social, para comparar así la experiencia vivida a lo largo del tiempo. La realización de estas entrevistas en profundidad complementan los resultados de la encuesta y pretenden medir las formas de sentir y experimentar los espacios exteriores e interiores de las viviendas y el espacio público durante el aislamiento. El equipo de investigación lo integra Juliana Marcús, Martín Boy, Joaquín Benitez, Martina Berardo, Agustina Márquez, María Agustina Peralta y Diego Vazquez.

Avanza un test argentino capaz de detectar el coronavirus en muestras de saliva

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Aún falta ponerlo a punto, pero los integrantes de una empresa de base tecnológica del CONICET ya han iniciado las pruebas en humanos.

Una tira reactiva similar a las que se usan en los test de embarazo podría detectar material genético (ARN) del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 a partir de muestras de saliva, aseguran los científicos argentinos que trabajan en su desarrollo. “Queremos llevar nuestra solución a hospitales y salas de baja complejidad lo antes posible, tanto a nivel nacional como mundial”, afirmó Guillermo Repizo, integrante del equipo de Caspr Biotech, una empresa de base tecnológica del CONICET e investigador del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR). El test rápido y portátil en desarrollo se basa en la tecnología CRISPR de edición genética. “Es un sistema de detección rápido de material genético. Veníamos trabajando con esta metodología para otros patógenos, pero al irrumpir la pandemia lo adaptamos para el nuevo coronavirus”, afirmó el investigador del IBR, que depende del CONICET. Aún falta ponerlo a punto, pero los investigadores probaron de manera exitosa el test en muestras de saliva provenientes de 10 pacientes infectados y 10 personas sanas que previamente habían sido diagnosticados con el método clásico de PCR, pero que implica procesos más largos, equipamiento de mayor complejidad y reactivos importados más costosos. “Nuestro test permite detectar el ARN del virus en una baja concentración en menos de una hora y sería portátil y económico”, indicó Repizo, un doctor en biología que se especializó en bioinformática y también es docente de la Universidad Nacional de Rosario. La tecnología CRISPR podría servir para diagnosticar la infección del nuevo coronavirus desde que el paciente comienza con las manifestaciones clínicas e incluso antes de presentar síntomas. “Tratamos de tener el kit de detección para julio, optimizado, validado con muestras, y aprobado por la autoridad reguladora de medicamentos de Estados Unidos (FDA) en formato de emergencia”, afirmó Repizo, quien trabaja en un equipo integrado por más de 25 personas y está asesorado por colegas argentinos que realizan sus posdoctorados en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. Los resultados de las primeras validaciones del test fueron publicados en BioRxiv, un repositorio de preimpresión de acceso abierto para las ciencias biológicas.

El BCRA obligará a los bancos a ofrecer una tasa mínima de 26,6% para todos los plazos fijos

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El Banco Central decidió que los bancos deberán ofrecer una tasa nominal anual (TNA) no inferior al 26,6% para todos los plazos fijos, ya sea de individuos o de empresa, cualquiera sea el monto del depósito. ,  Y desde el Central remarcaron que dada la inflación mensual informada ayer jueves por el INDEC para el mes de abril, así se garantiza que los depósitos siguen teniendo rentabilidad positiva. Esta nueva tasa para todos los plazos fijos significa una tasa efectiva mensual de 2,22%, lo que supera por 0,7 puntos porcentuales a la inflación de abril, que se ubicó en 1,5%. Es una mirada optimista sobre la deceleración de la inflación. Esta medida se toma dos semanas después de fijar un rendimiento mínimo equivalente al 70% de la tasa de las Leliq para los plazos fijos de hasta $ 4 millones. La intención de la autoridad monetaria es ofrecer algún incentivo a los gerentes financieros de las empresas para que dejen los fondos no utilizados en plazos fijos y no se «vayan al dólar».

Bolivia incorpora semillas genéticamente modificadas para triplicar su producción de granos

El gobierno de Bolivia autorizó la «evaluación del maíz, la caña de azúcar, algódón, trigo y soja, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa». Esto permitiría triplicar en pocos años la producción de granos actual en ese país, estancada en poco más de 4 millones de toneladas (un 3% de la cosecha total argentina). Es un paso histórico en la política agropecuaria de Bolivia, luego de más de una década de gestiones para que se abra la posibilidad del uso legal de todos los eventos de la biotecnología disponible en semillas. La larga demanda de los agroindustriales se habilita en medio de la emergencia sanitaria por el coronavirus, que tiene a ese país en cuarentena desde hace 52 días. En el decreto se invocan cuestiones de seguridad alimentaria y la intención de promover el desarrollo socioeconómcio a través de las organizaciones productivas rurales. La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) calificó la decisión de «acertada» porque permitirá mejorar la productividad y competitividad, garantizar la seguridad alimentaria y aumentar la exportación para afrontar la crisis provocada por la pandemia. En oposición, una veintena de organizaciones agrupadas en la Plataforma Agroecológica lanzaron un manifiesto de rechazo y pidieron la derogación de la norma que «pone en riesgo la diversidad biológica de especies nativas, atenta contra la naturaleza y activa un debate inoportuno» Y acusaron a Áñez de «aprovechar la pandemia». Según los agroindustriales, el tercer rubro en importancia en Bolivia después del gas natural y los minerales, la biotecnología «incrementará la producción, cuidará los recursos naturales y reducirá el uso de agroquímicos». Hasta ahora sólo estaba permitido el uso de un tipo de soja resistente a la sequía y las plagas. La constitución aprobada en 2009 por el entonces presidente Evo Morales obligaba a concertar una ley específica para el uso de semillas genéticamente modificas. Sin embrago, fue el propio Morales quien en abril del año pasado amplió por decreto el uso de transgénicos de la soja destinada a la producción de biodiésel con el objetivo de reducir la importación de gasolina.

Cómo obtener el Certificado Único para circular

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El Certificado Único Habilitante para Circulación (CUCH) es el único permiso válido para transitar por la vía pública para quienes ejercen las actividades y servicios declarados esenciales durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio, decretado ante la pandemia del coronavirus. Desde este lunes 11 de mayo, la mayoría de las provincias argentinas entraron en la fase cuatro de la cuarentena , denominada «de reapertura progresiva», y se dispuso una habilitación parcial de actividades industriales y comerciales en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Quienes realizan tareas comprendidas en las actividades que se flexibilizaron por decreto deberán gestionar el permiso de circulación correspondiente de manera online. La app CuidAR será de descarga obligatoria y funcionará como el permiso para circular durante la cuarentena. Y será válida exclusivamente para ellos. La idea del gobierno es que la mayor parte de la población continúe en cuarentena, al menos hasta el 24 de mayo, como lo aconsejó el Comité de Expertos. Así se busca mantener aplanada la curva de contagios y evitar la propagación del virus. El nuevo permiso de circulación reemplaza al emitido por la Ciudad de Buenos Aires y por las provincias, salvo excepciones especificadas. Además del permiso para transitar, en la Capital rige el uso obligatorio de barbijos caseros para viajar en transporte público y para ingresar a los comercios, de acuerdo a lo establecido por el Gobierno de la Ciudad. También continúa la medida de distanciamiento social para aminorar los riesgos de contagio. En cuanto a la circulación por la Ciudad, las autoridades porteñas dispusieron que 14 accesos queden disponibles para autos particulares, transporte público y de cargas, y otros 24 exclusivos para transporte público, y personal de la salud y de la seguridad. Permiso de circulación 2020: quiénes pueden tramitarlo Las personas que ejerzan las siguientes actividades deberán tramitar online la Declaración Jurada para la circulación en esta página: Servicios funerarios, entierros y cremaciones. No se autorizan actividades que signifiquen reunión de personas. Personal afectado a la obra pública. Supermercados mayoristas y minoristas, y comercios minoristas de proximidad. Farmacias, ferreterías, veterinarias. Provisión de garrafas. Industrias de alimentación, su cadena productiva e insumos; de higiene personal y limpieza; de equipamiento médico, medicamentos, vacunas y otros insumos sanitarios. Reparto a domicilio de alimentos, medicamentos, productos de higiene, de limpieza y otros insumos de necesidad. Servicios de lavandería. Servicios esenciales de vigilancia, limpieza y guardia. Guardias mínimas que aseguren la operación y mantenimiento de yacimientos de petróleo y gas; plantas de tratamiento y/o refinación de petróleo y gas, transporte y distribución de energía eléctrica, combustibles líquidos, gas, petróleo, estaciones expendedoras de combustibles y generadores de energía eléctrica. Este listado de servicios fue ampliado por el Gobierno nacional, mediante la Decisión Administrativa 450/2020. Nuevas actividades exceptuadas de la cuarentena: Venta de insumos y materiales de la construcción provistos por corralones Actividades vinculadas con la producción, distribución y comercialización forestal y minera Curtiembres, aserraderos y fábricas de productos de madera, fábricas de colchones y fábricas de maquinaria vial y agrícola Actividades vinculadas con el comercio exterior: exportaciones de productos ya elaborados e importaciones esenciales para el funcionamiento de la economía Exploración, prospección, producción, transformación y comercialización de combustible nuclear Servicios esenciales de mantenimiento y fumigación Mutuales y cooperativas de crédito, mediante guardias mínimas de atención, al solo efecto de garantizar el funcionamiento del sistema de créditos y/o de pagos Inscripción, identificación y documentación de personas También se pueden, y deben, obtener permisos para circular para el cuidado de adultos mayores y niños, niñas y adolescentes, presentando una Declaración Jurada online. Éstas son las actividades exceptuadas de tramitar el nuevo Certificado Único Habilitante para Circulación: Podrán continuar brindando servicios con los documentos preexistentes: DNI, autorización de los empleadores, y la Decisión Administrativa 446/2020. Personal de Salud. Fuerzas de seguridad. Fuerzas Armadas. Actividad migratoria. Servicio Meteorológico Nacional. Bomberos. Control de tráfico aéreo. Autoridades superiores y trabajadores/as del sector público nacional, provincial, municipal y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que sean convocados para garantizar actividades esenciales requeridas por las respectivas autoridades. Personal de los servicios de justicia de turno, conforme establezcan las autoridades competentes. Personal diplomático y consular extranjero acreditado ante el Gobierno argentino y al personal de los organismos internacionales acreditados ante el Gobierno argentino, de la Cruz Roja y Cascos Blancos.