Turismo interno: en Carnaval 2 millones 300 mil argentinos gastaron $18.038 millones

El Carnaval 2020, primer fin de semana largo del año, registró cifras récord con 18.038 millones de pesos de consumo y el traslado de 2.280.000 de personas hacia algún destino turístico de la Argentina, informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
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Esta cifra refleja un incremento del turismo interno de 3,6% respecto del año pasado y un gasto directo por $15.595 millones. A esta cifra se le suma el gasto de 3,9 millones de excursionistas, totalizando $18.038 millones.
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En el décimo año consecutivo en que Argentina festeja el Carnaval luego de más de 30 años en que se eliminó esta celebración del calendario de feriados nacionales, «el gasto directo total de los turistas creció 55,8% frente al mismo fin de semana del año pasado. Si se quita el efecto inflación, sube 1,9% frente a los carnavales 2019», informó CAME.
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El comunicado de la identidad también refiere que «la estadía media del turista fue de 3,8 días, con un desembolso promedio diario que rondó los $1.800 por persona, 46,3% arriba del año pasado para ese mismo fin de semana ($1.200).»
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Los destinos más elegidos fueron aquellos con mayor tradición de carnaval, liderados por Gualeguaychú, en que la ocupación hotelera fue de casi el 100%, Corrientes, Tucumán, Jujuy, Misiones; las localidades de la costa bonaerense y Bariloche, que registró una concurrencia histórica con más de 20 mil turistas.
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SAOCOM 1B: Encendido

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El segundo satélite SAOCOM -los satélites argentinos que miran hacia la Tierra- está siendo preparada para su lanzamiento.

‘Porteadores’: trabajo duro y precario en las montañas de la Patagonia argentina

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«En busca de un ingreso, jóvenes en el sur trasladan en sus espaldas provisiones de hasta 30 kilos, que dejan en diferentes refugios turísticos ubicados en la cima de los cerros. Las duras condiciones laborales hacen que hoy quieran organizarse y defender sus derechos Los omóplatos se contraen. La espalda se tensa recta y el cuerpo se endurece por completo. Su respirar es discontinuo cuando avanzan sobre los riscos y superficies pedregosas, pero en los tramos llanos aceleran el paso al ritmo de una liebre perseguida. Inhalan: «uhfffff». Exhalan: «ouhffff». Son las 5:30 de la madrugada y en la aguja Frey, no muy lejos de Bariloche, el cielo aún es un manto negro que envuelve a la naturaleza. «Sí, está fresco, pero ya entramos en calor», dice Juan Carbajal, de 25 años, tras encender la linterna que lleva en su casco y sacarse la campera. «Hay que tener cuidado con las telarañas. Se te pegan en la cara si no las ves», agrega el joven. Por detrás, lo acompaña Agustín Ochiando, de 24 años, que le sigue el rastro entre la maleza. Esta madrugada, ambos tienen un mismo objetivo: trasladar 25 kilogramos en latas de cerveza en sus espaldas (unas 50 unidades en total) hasta el refugio ‘Frey’, ubicado en la cúspide de la montaña, a unos 1.700 metros sobre el nivel del mar. En ese sitio descansan turistas de todas partes del mundo que esperan ansiosos beber una lata fría por la tarde, momento en que el sol de enero arde en la montaña y las temperaturas superan los 30 grados. A cada ‘porter’, como se apoda a los que realizan este trabajo, se le pagarán 19 dólares por siete horas de travesía (cuatro para subir y tres para bajar). Cada cerveza, allí arriba, se comercializa a unos 4 dólares. Es decir, su salario equivale al valor de solo cinco latas vendidas. «Sí, claro que nos gustaría que nos paguen mejor, pero así son las cosas. Yo estoy construyendo la casita para mis hijos y mi pareja. Necesito el dinero para los materiales», confiesa Juan, que además de ‘porter’ también hace malabares en las calles céntricas de Bariloche. Su compañero de sendero opina igual. Los precios ya están estipulados así desde hace varios años entre quienes practican la actividad y los diferentes refugios. «Nosotros amamos la montaña. Subirla con mucho peso nos hace entrenar para otros caminos más complicados y estar en forma para porteos más largos, pero tampoco hay que regalarse. Estamos expuestos a lesiones y fatigas musculares todo el tiempo», explica Agustín y remarca: «El cuerpo te pasa factura». Amanecer ‘porteando’ Son las seis de la mañana en la montaña y todavía no amanece, apenas unos lienzos naranjas buscan penetrar las nubes. Los ‘porter’ avanzan a un ritmo constante y sin pausa. Dicen que subir en este horario les permite luego aprovechar el resto del día y el sol no se vuelve una molestia; además, no hay «turistas que interrumpan el paso». «Tenemos la montaña para nosotros solos», sostiene con una sonrisa Juan, mientras avanza por una pendiente inclinada y repleta de rocas. Él pesa 60 kilogramos y en su espalda lleva una mochila con casi la mitad de su masa corporal, pero parece que solo cargara aire, dada la naturalidad con que se mueve. «Los primeros porteos son los que más cuestan, después uno se acostumbra. Algunos hacen hasta dos envíos el mismo día para ganar más plata». La manera de conectar con un ‘porter’ es a través de mensajes directos a su celular. El refugio coordina con la persona para subir determinados insumos (desde cervezas hasta cualquier tipo de alimento). Algunas travesías son más extensas que otras, y con senderos más dificultosos, pero la paga es la misma. El monto cambia solo por la cantidad de peso trasladada (casi un dólar por kilo). Asimismo, los equipos de montaña, desde las mochilas hasta las zapatillas y palos de ‘trekking’, son puestos por los propios trabajadores. Los viáticos también son un problema en la actividad. Los caminos donde comienza el ascenso hacia algunos refugios se encuentran muy alejados y deben tomar un colectivo para llegar. «Es un gasto más que sale de nuestro bolsillo», agrega Agustín, que es profesor de educación física en una escuela. A las 7:00 de la mañana y, tras dos horas de senderismo arduo, los jóvenes hacen su primera parada. Liberan sus hombros aprisionados por las mochilas y se detienen a contemplar el ‘Frey’, uno de los cerros más convocantes de la ciudad. «En invierno se cubre todo de nieve y el camino se vuelve más difícil, pero se disfruta más», afirman ambos. Pero la paz del plácido momento se estropea cuando Juan detecta algo en el piso que lo perturba: es el envoltorio de una barrita de cereal. «Crecimos al lado de esta montaña y nos molesta que el turista venga a arruinarla», dice mientras saca una bolsa plástica de residuos para juntar el papel. «Si me pagaran por cada vez que junto basura acá, no tendría que portear», bromea, y ambos vuelve al camino, mientras el sol amenaza en el horizonte. «Tenemos que organizarnos» Daniel Denaro tiene 24 años, vive en Bariloche y desde los 20 que es porteador. El máximo peso que llevó por la montaña, recuerda, fueron hormas de queso de 44 kilogramos. «Es un ejercicio de alta intensidad. Los músculos comienzan a fatigarse tras cada subida. Las articulaciones se desgastan, al igual que el equipo utilizado», explica. Las preocupaciones por las pésimas condiciones del trabajo llevaron al joven a elaborar un proyecto para poner en relieve estas cuestiones y proponer soluciones en conjunto. «Tenemos que juntarnos y organizarnos por nuestros derechos. Los debates con diferentes porteadores en cuanto al pago de nuestro trabajo son moneda corriente, con lo cual la preocupación es la misma», asegura Denaro. Además, aclara que la delicada situación económica de la ciudad «hace que todo sea más difícil. Cada vez es más difícil conseguir un empleo estable, por lo que siempre va a haber otro dispuesto a ofrecer el cuerpo por menos dinero«. El primer paso, explica, es crear la Asociación de Porteadores de Bariloche para que legitimen sus reclamos. «La idea es replicar la experiencia de la provincia de Mendoza, donde hace tiempo funciona una organización de porteadores sólida. Poder juntar la mayor cantidad de trabajadores acá y armar algo similar», detalla el escalador. Asimismo, el joven destaca que esto beneficiará el funcionamiento de la montaña: «un ‘porter’ con mayor salario tendrá mejores condiciones para transitar los senderos. Desde una mejor alimentación, hasta mejores equipos. Los refugios podrán estar tranquilos de que el servicio se cumplirá sin problemas», sostiene Denaro.

El cambio climático, las lombrices y el agro

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(Este trabajo, publicado hace pocos días en la página del CONICET, puede parecer un ejemplo emblemático de los temas abstractos en que la ciencia moderna emplea vastos recursos: una investigación en casi 7 mil sitios, en 57 países, para estudiar la distribución de las lombrices!
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Pero las comunidades de ese humilde animalito están íntimamente relacionadas con la temperatura, la humedad y sus variaciones. Este estudio nos da valiosas indicaciones sobre el cambio climático. Y advierte lo que puede pasar con las cosechas, porque las lombrices juegan un rol clave en la fertilidad del suelo).
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«Un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista Science, en el que colaboraron investigadores del CONICET, revela que los patrones de distribución de las lombrices a escala global dependen principalmente de variables climáticas como la temperatura y las precipitaciones y en menor medida de las propiedades del suelo. Según los especialistas, estos resultados sugieren que el cambio climático podría tener serias consecuencias para las comunidades de lombrices y los servicios que ellas proveen a los ecosistemas.
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El trabajo contempló datos de 6928 sitios repartidos en cincuenta y siete países distintos de cinco continentes (no se incluyo la Antártida) y tomó en cuenta tres variables relacionadas con la distribución de las lombrices: biodiversidad, abundancia y biomasa, las cuales fueron correlacionadas a su vez con diferentes mediciones ambientales.
“La novedad de este trabajo es que revela, a partir de una inmensa base de datos, que a nivel global las variables que mejor explican la distribución de la diversidad de las lombrices son las climáticas, principalmente la temperatura y las precipitaciones”, afirma José Camilo Bedano, investigador del CONICET en el Instituto de Ciencias de la Tierra, Biodiversidad y Ambiente (ICBIA, CONICET-UNRC), especialista en ecología del suelo y uno de los colaboradores del trabajo. Además de Bedano, por parte del CONICET participó del trabajo la investigadora Anahí Domínguez, también del ICBIA.
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La importancia de las comunidades de lombrices para los ecosistemas de los que forman parte reside principalmente en su participación en distintos procesos biológicos del suelo, vinculados a la formación de su estructura y al reciclado de nutrientes, que son cruciales para la productividad de las tierras destinadas a usos agrícolas. Estas contribuciones dependen de su abundancia, biomasa y biodiversidad.
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“Por un lado, mediante la excavación de túneles y galerías, las lombrices mejoran la estructura del suelo al facilitar tanto el ingreso del aire y el agua como el crecimiento de las raíces. Además, reciclan nutrientes al alimentarse de residuos orgánicos que están sobre la superficie del suelo (rastrojos y hojarasca) y luego reincorporarlos a nivel subterráneo en forma de unos grumos fecales ricos en carbono, a los que se denomina agregados biogénicos”, explica Bedano.
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De acuerdo, con el investigador estos procesos también pueden afectar al clima: “Sabemos que una de las estrategias para contrarrestar el calentamiento global es disminuir las concentraciones de dióxido de carbono que hay en la atmósfera y que una de las formas de hacerlo es la incorporación carbono al suelo, que está regulada entre otras cosas por el trabajo de las lombrices. Al mismo tiempo, la actividad de las lombrices, al aportar nutrientes, reduce la necesidad de recurrir a fertilizantes químicos, cuyo uso implica también la liberación de gases de efecto invernadero. En este sentido, podríamos afirmar que entre las lombrices y el clima existe una relación bidireccional”.
El trabajo destaca que, a escala global, los patrones de distribución tanto de la biodiversidad como de la abundancia de lombrices son opuestos a los que presentan las especies que viven sobre la tierra, como las plantas, que suelen mostrar mayor riqueza de especies en los trópicos. Es en los sitios ubicados en zonas templadas (como la región Pampeana), en cambio, donde se puede encontrar más riqueza de lombrices y mayor cantidad de individuos por metro cuadrado.
“Esto significa que en las regiones templadas hay más cantidad de especies a escala local (de cada sitio), mientras que en los sitios tropicales hay mayor endemismo – las especies se distribuyen en áreas geográficas limitadas, dentro de las que son predominantes. De todos modos, hay que aclarar que si se mira la biodiversidad total de lombrices a nivel regional es más elevada en los trópicos”, explica Bedano.
Según los investigadores, esta particular forma de distribución de las lombrices a nivel mundial podría ser en parte efecto de la actividad humana, así como de las glaciaciones en la última edad de hielo.
“En los trópicos no hubo glaciación, lo que llevó a que hoy presenten mayores endemismos. En las zonas templadas, en cambio, las glaciaciones implicaron a la extinción de muchísimas especies de lombrices, permitiendo que sean repobladas por otras nuevas con gran capacidad de dispersión. Eso explicaría que sean áreas con alta diversidad local, pero relativamente baja biodiversidad regional”.
De acuerdo con los científicos, los resultados de este estudio son indicativos de que los cambios en el clima podrían afectar a las comunidades de lombrices y de esta a forma tener un efecto cascada sobre el resto de los ecosistemas de los que forman parte. Por tal motivo, destacan la necesidad de incorporar los organismos subterráneos en los estudios sobre biodiversidad.
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Efectos del manejo del suelo a nivel local
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Aunque a nivel mundial los patrones de distribución de las lombrices revelan un mayor peso del clima que de otros factores ambientales, a escala local los manejos de la tierra adquieren mayor importancia.
“Más allá de la influencia de la temperatura y las precipitaciones, lo cierto es que un manejo inadecuado de la tierra produce una disminución en la abundancia y diversidad de las lombrices que lleva a reducir la calidad de los suelos. Prácticas agrícolas como el monocultivo repercuten de forma negativa sobre la productividad del suelo y vuelven necesario recurrir a insumos externos -que también son dañinos para las lombrices- sin que sea suficiente con los procesos biológicos naturales en los que intervienen los organismos subterráneos”, indica Bedano.
De acuerdo con Bedano, los manejos de la tierra que más afectan a la abundancia y biodiversidad de lombrices son aquellos que no les ofrecen rastrojos en cantidad y diversidad para que puedan alimentarse, producen una compactación del suelo que no les permite moverse o recurren en exceso al uso de agroquímicos.»

El dengue en la ciudad de Buenos Aires

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El coronavirus, o COVID-19, está en todos los medios. Vale. Es una amenaza seria, y también le hemos dedicado espacio y análisis en este portal. Pero también insistimos en el tema del dengue. Es una amenaza más cercana y más extendida en el Cono Sur. Y ahora está avanzando en Buenos Aires, como informamos aquí. Ampliamos: «Ya son 70 casos en lo que va del 2020. Especialistas alertan sobre la posibilidad de una epidemia. En tanto, en la Provincia falleció un hombre de 73 años y se convirtió en la primera muerte por el virus desde 2016. Cruces por la responsabilidad del Ejecutivo porteño en la prevención. «Todo pinta para que sea una situación grave y que estemos en el marco de una epidemia«, advierte el director del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Nicolás Schweigmann. En Capital Federal se confirmaron 70 casos de dengue, 62 de los cuales presentaron antecedente de viaje. Paraguay fue el origen de la mayoría de estos; los restantes corresponden a personas que no viajaron a una zona con circulación viral reconocida fuera del territorio porteño. Según Schweigman, hay que pensar que hay «entre 10 y 100 casos más» de los notificados oficialmente por el gobierno porteño ya que «hay gente que tiene dengue y no tiene una afección muy grave y no va al sistema de salud y nadie se entera, como también hay casos que no se notifican sea porque los médicos no los anotan o por hay una decisión política para que ello ocurra». Si bien todavía no puede considerarse como una epidemia, la ex jefa del servicio de Infectología del Hospital Italiano, Laura Barcan, remarca que «el dengue en Buenos Aires está desde el 2009, nunca fue muy alto el número de casos salvo en 2016 y este año esperamos que haya más casos». «El dengue ya es endémico en Argentina y ya hay bastantes casos autóctonos. Tenemos el mosquito y tenemos el virus, es cuestión que se junten ambos para empezar a ver casos clínicos, está la presencia del mosquito prácticamente en la mayoría de los barrios de la ciudad». Barcan precisa que «este año la Organización Mundial de la Salud (OMS) había hecho una advertencia de que el número de dengue iba a ser mayor que el de otros lados en las Américas en general por el tema del cambio climático. Hay más humedad, hace más calor y hay más inundaciones». Según información publicada por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la subregión de las Américas durante el 2019 ocurrieron 3.076.287 casos de dengue y 27.893 casos de dengue grave, con 1.523 fallecimientos. Entre junio de 2019 y enero de 2020 se registraron 51 casos positivos (incluyendo confirmados y probables) de dengue en el país sin antecedentes de viaje, principalmente en la provincia de Misiones. Además, se registraron 9 casos probables distribuidos en las provincias de Buenos Aires, Chaco y Tucumán. En el mismo período se notificaron 73 casos importados (principalmente de Paraguay, y en menos medida, México, Cuba y Bolivia): 41 confirmados y 32 probables, distribuidos principalmente en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, pero también en Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Jujuy, Mendoza y Río Negro. Este viernes el ministro de Salud, Ginés González García, confirmó el primer caso de muerte por dengue desde 2016. Se trata de un hombre de 73 años, oriundo de Avellaneda. «Fue un hombre que llegó ya en estado crítico y requirió terapia intensiva. Le hicimos los análisis, acá nos dio reactivo y lo enviamos para confirmar y realmente es dengue. El dengue grave es la inmensa minoría de los casos de dengue pero a veces ocurre. Por ahora la experiencia no va ni de lejos a lo que es hoy en día Paraguay donde la gente está con suero en los pasillos de los hospitales», explica Barcan, que diferencia la situación de la ciudad de Buenos Aires respecto a provincias como Corrientes y Misiones donde «hay un número muy alto» de casos de infectados por el virus. «El dengue y el sarampión están acá y deberíamos darle más importancia a estas dos infecciones en este momento que al coronavirus que está lejos», señala la médica infectóloga del Italiano. ¿Qué quiere decir que haya dengue? En palabras de Schweigmann, «significa que hay presencia de Aedes aegypti en cantidades suficientes en una región donde hay dengue ya que el mosquito es la única forma de que el virus se transmita a los humanos. La transmisión se genera a través de personas que llegan con el virus en sangre, que todavía quizás no tienen síntomas, y llegan a una manzana urbana donde hay Aedes aegypti entonces esas personas infectan a los mosquitos locales de esa manzana y después de un tiempo de latencia en ellos los mosquitos empiezan a transmitirle a los vecinos. Como esos vecinos se infectan antes de tener síntomas se mueven a otra manzanas de la ciudad e infectan a los mosquitos de las otras entonces en cada manzana se produce un brote y el conjunto de los brotes produce una epidemia». La responsabilidad del gobierno porteño Schweigmann es crítico de la tarea del gobierno de la Ciudad en materia de prevención del dengue. En 2016 se diseñó el Plan estratégico-operacional integrado Prevención, control y vigilancia de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti para desarrollar un conjunto de actividades articuladas para minimizar la morbimortalidad, disminuir el riesgo de propagación de brotes y prevenir la endemicidad de dengue en la Ciudad de Buenos Aires. El biólogo del Conicet argumenta que «en el plan estratégico se planteaba trabajar integralmente con un programa y no con una campaña como hablan hoy, que es a corto plazo». De esta forma considera que «no hay suficiente difusión, sólo algo tibio por las redes pero por la calle y la televisión no se ve» por lo que «las autoridades del gobierno deberían responder por qué no se cumplió con el plan». «Son decisiones políticas, Qué era lo que le preocupaba más al gobierno propagandizar en desmedro de participar de un plan para prevenir enfermedades transmitidas por mosquitos. El Estado debería estar presente para atender al público y cumplir con el rol de avisarte y explicarte qué hacer y dónde ir si tenés alguna duda. Si no te digo nada, te agarrás una sorpresa. ¿Cómo llegan estos boletines al público?», agrega Schweigmann. En ese punto coincide Barcan, que señala que «algunas acciones están haciendo, pero que otras no, no hay mucha campaña gráfica o escrita sobre el dengue en los medios» y la médica infectóloga remarca que «lo importante es que la gente ayude, que haya el descacharramiento, que consulte al tener fiebre, dolores musculares, manchitas rojas, que consulte de forma precoz». Desde el Ejecutivo porteño rechazan esas acusaciones. «Desde la Ciudad empezamos el plan anual de contención y disminución del mosquito en los meses de invierno, trabajando con las instituciones públicas en actividades barriales junto a la comunidad. En la segunda etapa, que es la que está ocurriendo en este momento, trabajamos fuertemente en evitar que las larvas puedan llegar a mosquito adulto, para eso el descacharreo y la eliminación del agua acumulada con larvas son elementales», cuenta Ferrante. El subsecretario de planificación sanitaria señala que «la forma de contener o disminuir la cantidad de mosquitos tiene que ver con la activación comunitaria y sobre todo el Estado comunicando, acompañando, fortaleciendo y facilitando la participación social puertas adentro del ámbito privado ya que es un mosquito de vuelo corto y el ordenamiento socioambiental es un componente esencial». De esta forma, indica que «la estrategia de comunicación y transparencia de la información es un punto fundamental» al referirse a la publicación del boletín epidemiológico. «La comunidad es un componente esencial en la disminución de casos año a año».

La pesca que perdemos en el Atlántico Sur

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El tiempo pasa, la pesca no duerme, comenzó temporada de calamar loligo desde Malvinas, la flota extranjera se dividió mas al sureste sobre aguas cercanas a la isla y un solo factor común: los buques portacontenedores refrigerados están en Puerto Argentino o en Montevideo

Cada día Islas Malvinas se hace mas fuerte en permisos de pesca y desembarques en Puerto Argentino

 

El SAOCOM 1B ya está en Cabo Cañaveral. Avance de tareas

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Guerra en Medio Oriente: Bombardean a las fuerzas turcas en Siria

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Un bombardeo aéreo ruso o sirio mató anoche a docenas de soldados turcos en la provincia siria de Idlib. El gobernador de la provincia fronteriza de Hatay, donde un hospital recibía a las víctimas, reconocía a última hora de ayer jueves más de una treintena de muertos. Pero otros observadores dan cifras más abultadas. El presidente Recep Tayyip Erdogan convocó una reunión de emergencia en Ankara y lo mismo hizo el principal partido de la oposición. A diferencia de otras ocasiones, la circunspección de todos ellos daba cuenta de la gravedad de lo sucedido. Un secretismo que dio pábulo a todo tipo de rumores en las redes sociales, casi de inmediato bloqueadas en Turquía. Las consecuencias para el desarrollo de la guerra en Siria serán graves. Aunque a medianoche había noticia de por lo menos dos explosiones cerca de Latakia, feudo de Bashar al Asad y cerca de las bases rusas, el objetivo del ataque parece claro: las fuerzas turcas deberían abandonar territorio sirio. Posiblemente vinculado a esto: anoche un alto funcionario turco advirtió que su país reaccionará abriendo las puertas de ­Europa a los desplazados ahora retenidos junto a su frontera con Siria. Horas antes, la televisión del Kremlin informaba de que “los rebeldes y especialistas turcos ­están usando sistemas antiaéreos portátiles” contra la aviación rusa y siria. Un desafío con pocos precedentes fuera del Afganistán de los ochenta, excepto el inderribo de un caza ruso por la misma fuerza aérea turca, hace cinco años, no lejos de Idlib. Las fuertes represalias rusas de entonces fueron económicas. Aparentemente no esta vez. Ayer, además, los rebeldes apoyados por Turquía habrían cruzado otra posible línea roja para Vladímir Putin y su aliado Bashar al Asad, al recu­perar la localidad de Saraqib, volviendo a cortar así la autopista M5, que une Alepo con Damasco. Esta columna vertebral de la Siria útil hacía pocas semanas que había sido recuperada por el Ejército Sirio, con apoyo aéreo ruso. Tambíen es necesario tener en cuenta que hoy a medianoche ex­piraría el ultimátum de Erdogan a Al Asad para que retire sus tropas de la difunta zona de «tregua» de Idlib. Pero a pesar de la pérdida de la estratégica Saraqib, las tropas leales al presidente sirio siguen avanzando en otros frentes. Por su parte, hace pocas horas Turquía bombardeó la madrugada del viernes posiciones del régimen de Bashar al Assad en represalia. El enfrentamiento entre Rusia y Turquía en Siria y en Libia, ha sido mantenido bajo control por ambas partes durante meses. Si escala, o si terceras fuerzas intervienen, puede ser más peligroso que el coronavirus. La pregunta que aparece espontánea es ¿que hará el imprevisible Trump?

Advierten que el aire que van a respirar los chicos argentinos en 2030 estará entre los peores del mundo

La Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la revista científica The Lancet alertan que el futuro de todos los niños y adolescentes del mundo está «bajo amenaza inmediata». En un ranking de 180 países, Argentina ocupa el puesto 117 en sustentabilidad, tomando como indicador el exceso de emisiones de dióxido de carbono (CO2) por persona.
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«Ningún país tiene buenos resultados en el índice», concluyó el estudio realizado por una comisión de más de 40 expertos en salud infantil y adolescente de todo el mundo. «Ningún país está protegiendo en forma adecuada la salud de los niños, su medio ambiente y su futuro», insistió.
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Titulado ¿Un futuro para los niños del mundo?, el informe presiona para que haya un replanteo radical de la salud infantil. Porque, tal como titula en su editorial, «no hay excusas y no hay tiempo que perder».
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Algunas causas de las «amenazas climáticas y comerciales» que señala son la degradación ecológica, el cambio climático y las prácticas de marketing «explotadoras» que impulsan en los niños al consumo de comida rápida, bebidas azucaradas, alcohol y tabaco.
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La comisión armó un índice de 180 países y comparó su desempeño. Con los resultados, hizo un ranking de sustentabilidad, tomando como indicador el exceso de emisiones de dióxido de carbono (CO2) que tiene cada país en relación a los objetivos para 2030. Este exceso «refleja una amenaza para futuros niños», asegura.
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Argentina quedó en el puesto 117 y figura en rojo en el mapa mundial. Nuestras emisiones de CO2 son de 4,62 toneladas métricas por persona y exceden en un 70% al objetivo para el 2030 (que es de 2,7 toneladas métricas por persona).
Quedamos levemente por encima de Chile (puesto 120), pero mucho peor posicionados que otros países latinoamericanos como Paraguay (53), Colombia (73), Bolivia (79), Uruguay (82), Perú (83), Brasil (89) y Ecuador (91). Países como Estados Unidos, Australia y Arabia Saudita se encuentran entre los diez peores emisores. Mientras que los más sustentables son los africanos Burundi, Chad y Somalia.
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¿Por qué emitimos tanto dióxido de carbono? Consultado por Clarín, Enrique Maurtua Konstantinidis, experto en negociaciones de Cambio Climático de Naciones Unidas y asesor senior de política climática en la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) explica que Argentina se posiciona, a nivel mundial, entre los 25 primeros emisores de gases de efecto invernadero.
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«En Argentina la emisión de gases de efecto invernadero, y en particular de dióxido de carbono, está principalmente asociado a las emisiones del sector energético, incluyendo el transporte. La mitad de todas las emisiones que hay en el país, el 56%, es de todo lo que es producción y consumo de energía», señala.
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«Otra parte importante de las emisiones de nuestro país, un 37%, viene de todo lo que implica los usos de la tierra, entre ellos lo que tiene que ver con la deforestación, la agricultura y la ganadería. Después quedan algunas porciones más pequeñas vinculadas a algunos procesos industriales y a la basura», continúa.
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«Este no es el único ranking que habla de que el nivel de esfuerzo de Argentina para el 2030 tendría que duplicarse, aproximadamente. Hay varias metodologías internacionales que también hablan de que Argentina, para estar en línea con los objetivos del Acuerdo de París, tendría que ir a casi la mitad de lo que hoy por hoy son los compromisos climáticos de nuestro país», cierra Kostantinidis.
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Un segundo ranking que armó la comisión convocada por la OMS, UNICEF y The Lancet evalúa la «prosperidad» de los niños y adolescentes basada en indicadores como la supervivencia y bienestar infantil, la salud, la educación y la nutrición.
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En este caso, Argentina quedó en el puesto 86. En comparación con otros países latinoamericanos, estamos peor posicionados que Chile (53) y Uruguay (66), aunque mejor que Brasil (90) y Perú (97).
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Este ranking concluyó que los chicos de Noruega, Corea y los Países Bajos tienen las mejores posibilidades de supervivencia y bienestar infantil, mientras que en la República Centroafricana, Chad y Somalia enfrentan las peores.
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«Los países necesitan revisar su enfoque de la salud infantil y adolescente para garantizar que no solo cuidemos a nuestros hijos hoy, sino que protejamos el mundo que heredarán en el futuro», concluyó Clark.
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Qué piensan los chicos argentinos
El informe incluyó datos de dos focus group realizados en febrero de 2019 en el barrio El Mercadito de La Plata. El espacio fue facilitado por la Biblioteca de las Puertas Rojas, un proyecto de extensión universitaria de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
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Fueron consultados 17 chicos platenses de entre 12 y 17 años, que discutieron sobre el derecho a la salud, el acceso a la atención médica, y las amenazas que perciben para su bienestar.
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«En Argentina, los adolescentes mencionaron perros y ratas como amenazas para su salud, y se vieron afectados por los basureros», indica el informe. También salió a la luz la prevalencia de robos: “Si te conocen, generalmente no hay violencia contra vos. Cuando las personas se conocen, hay menos violencia».
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Los chicos consultados hablaron de su deseo de participar para «mejorar al país» y comentaron que la escuela les dio la información que necesitaban para hacer las elecciones correctas en la vida y mejorar su salud mental a través del arte y la música.
 

Argentina tiene 11 «Vaca Muertas». Pero el precio del petróleo se desploma

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Nos gusta pensar que la posición de AgendAR en relación a Vaca Muerta es equilibrada. Creemos que debe ser explotado ahora, como una posible fuente genuina de divisas, antes que los combustibles fósiles sean considerados incompatibles con la conservación del ambiente. Pero esto es válido si es una fuente genuina -es decir, que la rentabilidad de las inversiones no dependa de que los argentinos paguemos precios demasiado altos por la energía. Así, reproducimos esta nota de Victoria Terzaghi, que detalla la riqueza potencial en hidrocarburos de nuestro país. Y deja clara la necesidad de un plan de explotación realista, teniendo en cuenta el desplome actual en los precios del petróleo, generado -entre otros factores- por el brote de coronavirus. El fracking no es rentable con estos precios.

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«En las cuencas hidrocarburíferas del país existen formaciones shale que van desde Salta hasta Tierra del Fuego. Cuáles son, porque solo una está en desarrollo y cuáles podrían sumarse. A grandes rasgos, podría decirse que cada cuenca hidrocarburífera del país tiene como origen de sus hidrocarburos a una Vaca Muerta: una roca madre o roca generadora de la cual con el paso de millones de años migró el gas y petróleo que se extrae en las formaciones más superficiales, pero que bajo miles de metros de tierra sigue teniendo en su interior múltiples recursos shale. En total son once las grandes rocas madres que se conocen en el país, pero de ellas sólo Vaca Muerta se encuentra en desarrollo y concentra la atención de las petroleras tanto nacionales como del resto del mundo. En el país son seis las cuencas hidrocarburíferas en actividad: la Cuenca del Golfo San Jorge donde comenzó la historia del petróleo, la Cuenca Neuquina, la Paleozoica y Cretácica comúnmente llamadas como Cuenca Noroeste, la Cuyana y la extrema Cuenca Austral. Cada una de estas cuencas cuenta con, al menos, una roca generadora que la formó, dado que por ejemplo en la Cuenca Neuquina son tres las rocas: la más famosa es Vaca Muerta, pero también están presentes Los Molles y Agrio. En la Cuenca Cuyana la roca generadora shale es Cacheuta. En la Cuenca del Golfo se identificó a la Formación Pozo Diadema 129 o D 129, y a por debajo de ella a Neocomiano. En lo que se conoce como la Cuenca del Noroeste, la roca generadora de la Cuenca Paleozoica es la enorme Los Monos, que se estima que cubre también buena parte de Bolivia, mientras que en la Cuenca Cretácica la roca generadora es Yacoraite. En la Cuenca Austral la roca madre son Inoceramus, también conocida como Palermo Aike, y Serie Tobífera. Qué es una roca madre A pesar de que Vaca Muerta es reconocida en todo el país, aún muchos siguen refiriéndose a ella como un yacimiento, cuando en realidad se trata de una roca madre, una formación geológica en la cual se generaron los hidrocarburos. Las once rocas madres o formaciones shale del país no son todas iguales. Las particularidades de cada una de estas «vacas» difieren a partir de su data y manera de formación. Mientras más profundo se ubiquen se infiere que son más antiguas y por ende que el proceso de formación o cocción de los hidrocarburos fue más extenso y por eso sólo contienen en su interior hidrocarburos livianos, es decir que sólo poseen gas. Si, por ejemplo, la formación de los hidrocarburos se dio a partir de agua dulce, se estima que los hidrocarburos en su interior serán más pesados, como ocurre con Cacheuta, en donde se requieren calentadores de fondo para poder hacer fluir el petróleo que contiene. Es que el mito de que el petróleo se formó con los huesos de los dinosaurios, es sólo eso, un mito, dado que los hidrocarburos se crearon a partir de depósitos de materiales orgánicos ya sea debajo del agua dulce o el lecho del mar que fueron aprisionados por capas de sedimentos rocosos durante millones de años. En el caso de Vaca Muerta, por ejemplo, sus sedimentos son de origen marino, pues al momento de su creación estos 36.000 kilómetros de tierras en su mayoría neuquina estaban debajo del océano Pacífico. La ventaja de Vaca Muerta A estas condiciones se suma un tercer factor que es lo que determina el mayor o menor interés que pueda generar una formación no convencional: su superficie, grosor y contenido orgánico. Estas son las condiciones que potenciaron el desarrollo de Vaca Muerta en detrimento de las demás rocas madres. Se trata de una formación que posee un alto contenido de hidrocarburos en su interior, tiene un espesor importante – de hasta 450 metros- que permite que se pueda aprovechar mejor la superficie a estimular, cuenta con una extensión enorme, en cuatro provincias y posee en su interior tanto gas como petróleo liviano. Pero además hay otro factor que hace que las inversiones se concentren hoy en esta formación y que no está determinado por el capricho de la geología. Se trata del conocimiento que los cerca de 1500 pozos perforados hacia esta roca madre aportan, a diferencia de lo que ocurre con las demás rocas generadoras apenas estudiadas, y al cual se suman miles de pozos que durante décadas atravesaron Vaca Muerta para llegar a otros objetivos. Esta “curva de aprendizaje”, como se denomina en la industria, es la que permite no sólo reducir riesgos en las operaciones, sino también ajustar mejor los costos al conocerse de antemano las particularidades y necesidades de cada zona de Vaca Muerta. Los recursos estimados para cada formación y su contenido orgánico El hecho de que Vaca Muerta sea la roca madre en plena actividad responde también a la cantidad de recursos que se estima que posee. Es por lejos la roca madre más grande del país y también la que tiene más recursos. Un estudio de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA por su sigla en inglés) marcó en 2013 que la formación posee 307 TCF (trillones de pies cúbicos) de gas de los 801 que se recuentan en todas las formaciones del país. Y agregó también unos 16.200 millones de barriles de petróleo. Para los geólogos Luis Stinco y Silvia Barredo, Vaca Muerta acumularía un poco menos de gas, unos 220 TCF, lo cual la ubica de todos modos como la más rica seguida por Los Molles con 190 TCF y Palermo Aike con 160. D 129 se estima que posee 100 TCF recuperables, mientras que Los Monos podría llegar a los 40 TCF. Los menores recursos están en Yacoraite, Precuyano y Serie Tobífera con sólo 5 TCF estimados. Estas estimaciones deben además cruzarse con lo que es el contenido orgánico pues sucede en casos como Los Monos, en donde para que una fractura genere el mismo caudal que en Vaca Muerta las punciones deberían ser decenas de veces más grandes y más costosas. Es por esto que luego de Vaca Muerta, la atención se centra en D 129, Palermo Aike, Agrio y Los Molles.