«Este esquema económico equivale a regar sembradíos en el desierto»

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En estos días la atención de los medios, y la del sector más politizado de la población, estuvo concentrada en las listas de candidatos. Plausible: entre ellos están los que van a gobernar. Pero un dato decisivo es si la relativa estabilidad del tipo de cambio -en un marco de recesión- que se ha conseguido en estas semanas es durable. O no. Si no lo es -los políticos de ambas coaliciones lo tienen claro- cambia todo, inclusive el escenario electoral.

Walter Graziano es un economista de sólida formación técnica, y no está comprometido políticamente en ninguna de esas dos coaliciones. Es cierto que hace tiempo que emite diagnósticos pesimistas. Pero en AgendAR creemos que se está incubando, nomás, lo que él señala aquí.

«Mientras siguen entrando los dólares de la cosecha gruesa y se estabiliza el mercado de cambios surgen algunos interrogantes económicos. ¿Ha encontrado el mercado de cambios la tan ansiada estabilidad? ¿Vamos hacia una reducción en la tasa de inflación que con el tiempo puede perforar el 2% mensual e instalarse en algún momento más cerca del tan ansiado “un dígito anual” que al principio de este gobierno se buscaba denodadamente para el año 2017? La calma con el dólar ha generado expectativas. El desarrollo de los acontecimientos que los oficialistas más optimistas piensan y desean viene a ser el siguiente: los dólares del campo siguen entrando, con la calma en los mercados y la baja progresiva en la tasa de inflación el Gobierno gana el ballotage, con cuatro años más de gobierno se despeja el horizonte político, con el mismo se reduce por partida doble la tasa de riesgo país y la tasa de interés bancaria, y, a medida que ello ocurre se va reponiendo el nivel de actividad, mejorando la industria, los servicios, el empleo y los salarios. Todo ello en el marco de una gran estabilidad.

Esta vendría a ser la gran ilusión de quienes hoy manejan el país y la economía. Pero la pregunta atinente es: ¿es posible? La respuesta más probable es que estamos frente a un problema “de naturaleza” y otro “de magnitudes”. El problema de naturaleza tiene que ver con dos hechos a la vez. El primero de ello es que en ese análisis no entra ningún componente de estímulo fiscal ni monetario más allá de las bajas de tasas. Las bajas de tasas podrían reavivar algo el alicaído consumo, pero sería insuficiente para que el mismo crezca de manera sostenida en el tiempo. El segundo factor -y esto es crucial- es que este análisis pierde de vista la necesidad perentoria de generar un superávit comercial mucho más abultado del actual, de manera tal que se generen los dólares que luego habrá que reciclar para el pago de la deuda.

Y la economía hoy está en un estado tal que el superávit comercial, exiguo y en torno a los u$s1000 millones al mes en promedio de lo que va del año, se debe casi exclusivamente al recorte en las importaciones. Por lo tanto, apenas la economía se recupere algo, las importaciones volverían a subir rápidamente y desaparecerían así los exiguos dólares genuinos generados volviendo las angustias financieras para poder repagar la deuda pública. Esos son los problemas que podríamos llamar “de naturaleza”.

Hay además un tema de magnitudes: las elevadas tasas de riesgo país y de interés no se deben solo a factores electorales: a inicios de 2018, con un reciente triunfo del macrismo en las elecciones legislativas de fines de 2017 y expectativas de “barrer” a la oposición en las presidenciales de este, año tanto el dólar, como las tasas de interés y el riesgo país se fueron, en cuestión de unos pocos meses, literalmente al demonio.

Ello marca a las claras que hay graves problemas de consistencia económica. Vale decir que el esquema que se había elegido era inconsistente y por ello había que soportar tasas del 30% anual e índices de riesgo-país del orden de los 350 puntos. Con esos niveles, mucho más cercanos a variables compatibles con la estabilidad, resultó imposible converger a la misma. ¿Puede pensarse entonces que con tasas de interés interbancarias del 67% e índices de riesgo-país de más 800 puntos hay alguna posibilidad de converger a la misma? El camino es demasiado, diríamos extremadamente sinuoso y prolongado como para pensar que estamos en una senda compatible con alguna convergencia a la estabilidad. Más bien habría que pensar que hay que reducir ambos guarismos de un fuerte “sablazo” para que haya chances de convergencia a valores compatibles con lo que es un equilibrio. Más bien podría decirse que por este camino no es posible salir del “ahogo financiero”. Y sin salir del “ahogo financiero” no hay convergencia posible al equilibrio estable.

Ahora bien, el problema del ahogo financiero no es solo un problema argentino. Son pocas las emisiones que en los últimos meses los países latinoamericanos vienen realizando en los mercados internacionales de capitales. Si ello no ha resultado en grandes titulares es porque ningún país, excepto Argentina, está en situación de riesgo de impago de la deuda. La relación entre vencimientos de compromisos de deuda y reservas es en todos los casos mucho mejor que en el caso argentino y además, muchos de ellos como Brasil tienen la fortuna de poder endeudarse domésticamente, con muy poca deuda externa. En ningún caso la deuda externa subió de la manera que lo hizo aquí en la primera parte del régimen macrista.

Por lo tanto, si la economía no estuviera conectada al verdadero pulmotor que es el préstamo stand by del FMI habría que desconectar a este plan económico y decretar su defunción. Es fácil comprender lo que pasaría. Un default actuaría secando completamente el sistema financiero a través de un proceso de fuga descontrolada de capitales en un proceso desordenado de suba de tasas y de tipo de cambio concluyendo de manera caótica este auténtico experimento que resulta el Plan Doble Cero.

Por eso, mejor no marearse con el espejismo que se vive estos días en los mercados. Los dólares del agro y una buena dosis de expectativas de que el oficialismo se salga con la suya no solo en las elecciones sino también en los mercados ha generado la creencia –falsa por cierto- de que lo ha ocurrido las últimas semanas puede “eternizarse”. Sin embargo, la lógica y los datos económicos marcan que no está demasiado lejano en el tiempo el momento en que los mercados comenzarán a “despertarse”. No es una cuestión de quien gana o quien pierde las elecciones. Es un problema de inconsistencia económica. Estamos hablando de no demasiado tiempo. Se mide en unos pocos meses o en semanas. El renacimiento del atraso cambiario marca la clara inconsistencia de seguir privándose de generar dólares genuinos de manera abundante cuando estamos a años luz de conseguir abundantes dólares financieros que provengan de otra fuente que no sea ese organismo. Lo que se hace no tiene ni guarda lógica económica. Es como regar sembradíos en el desierto.»

El pago de intereses de la deuda en dólares sobre la recaudación aumentó 144%

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El pago de intereses de la deuda pública pasó de representar el 6,6% de los recursos tributarios –recaudación de impuestos– en el primer trimestre de 2015, a sumar el 16,1% en el mismo período de este año. La cuenta está hecha en base a los últimos datos informados por el Ministerio de Hacienda de la Nación, y publicadas por el Centro de Economía Política Argentina (Cepa).

Sólo los intereses de la deuda acumulados, en el lapso considerado y en relación a los ingresos del Estado nacional, se dispararon un 144% en lo que va del actual mandato presidencial.

La publicación del Cepa destaca que “el creciente peso del endeudamiento en moneda extranjera contribuye a presionar sobre las necesidades de divisas y en consecuencia, sobre la estabilidad cambiaria”.

La deuda pública en divisas –principalmente dólares– también muestra un fuerte crecimiento como porcentaje de la recaudación: pasó de representar el 64.3% en el primer trimestre de 2015, a escalar al 77.9% en igual lapso de 2019. Una expansión del 21 por ciento.

Cepa insiste que el problema de estas abultadas deudas es que el Estado argentino incrementa la vulnerabilidad de su capacidad de repago ante movimientos adversos en el tipo de cambio. La recaudación es en pesos, y hay devolver dólares. Una devaluación implica la necesidad de recaudar más para hacer frente a los vencimientos en divisas.

Otras de las consecuencias, agrega el centro de estudios, es que el combo de inestabilidad cambiaria –parcialmente enmascarada por el drenaje de los dólares prestados por el FMI por parte del banco Central– y el creciente stock de deuda en moneda extranjera hacen que el mentado ajuste fiscal que pregona como eje de sus políticas la gestión de Cambiemos “se vaya por la canaleta del pago de intereses”.

Estos números refuerzan el diagnóstico alarmado del economista Walter Graziano en otra nota de hoy de AgendAR. Para los que no son economistas, puede ser necesario señalar que cuando el gobierno y los medios hablan de «superávit primario», es el que se calcula antes de descontar el pago de los intereses de las deudas. Que lo transforman en un abultado déficit fiscal.

Bajó la cobertura de vacunas en Argentina

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En estos años, el porcentaje de niños vacunados contra diferentes enfermedades bajó en la Argentina. Es el caso de la cobertura contra la tuberculosis, la polio, la difteria, el tétano, el sarampión, la rubéola y la hepatitis, entre otras, de acuerdo con los datos oficiales de la Secretaría de Salud de la Nación.

En los últimos días se conoció el segundo caso de rubéola en la Argentina en lo que va de 2019, una enfermedad que fue eliminada del país en 2009. Se trata de un chico de siete años en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que no estaba vacunado.

En el caso de la vacuna quíntuple, que protege contra la difteria, el tétano, la tos convulsa, la hepatitis B y hib y se debería dar a los seis meses, la cobertura en la tercera dosis pasó del 93,9% en 2013 al 88% en 2017 (último dato disponible). La vacuna que combate el sarampión, por otro lado, pasó de una cobertura del 93,6% al 90,2% en la primera dosis, y una de las mayores caídas se registra en la vacuna contra la hepatitis A, que pasó del 97% al 87.5% en esos mismos años.

La caída en los niveles de vacunación es preocupante, dado que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es tener a más del 95% de la población de una comunidad cubierta. Los niveles de la Argentina en muchos casos están por encima del 80%, pero hay provincias en las que algunas vacunas sólo llegan al 50% de cobertura, como es el caso de la vacuna para la tuberculosis (BCG) que en Corrientes y Entre Ríos tiene una cobertura del 50,4% y 53,2%, respectivamente.

Desde la Secretaría de Salud de la Nación reconocen la baja en la cobertura, que atribuyen a diferentes causas, pero destacan que en otros casos hubo un aumento. En una comparación entre 2016 y 2017 muestran algunas mejoras (como el caso de la vacuna triple bacteriana a los seis años, entre otras). La Secretaría destaca también el resultado de las campañas nacionales de seguimiento para la vacuna que protege contra el sarampión, la rubéola y el síndrome de rubéola congénita, con mejoras entre 2014 y 2018, aunque los datos de este último año aún se están procesando y no son públicos.

“Las vacunas son víctimas de su propio éxito, gracias a ellas desaparecieron enfermedades y eso genera una baja percepción de riesgo, sobre todo en las generaciones más jóvenes que no vivieron las epidemias que se controlaron justamente gracias a la vacunación, entonces pueden decidir no vacunar a sus hijos y eso impacta en forma negativa en los niveles de vacunación”, explica Carla Vizzotti, directora nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles hasta 2016 y hoy presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) y consultora de la Fundación Huésped.

De hecho hay enfermedades para las que es necesario vacunarse, aunque ya no están presentes en la Argentina. Es el caso de la polio, el sarampión y la rubéola. Esto quiere decir que no hay casos que se originen en la Argentina, pero sí pueden llegar del exterior.

Hay otros factores que influyen, de acuerdo con la especialista. “Las personas tienen otras obligaciones y preocupaciones; existen barreras en el acceso a los vacunatorios; que están abiertos cuando la gente trabaja; la fragmentación del sistema de salud y el desafío de gestionar en un país federal, que hace más compleja la coordinación; el recurso humano es un cuello de botella muy importante -el aumento en la cantidad de vacunas del calendario, que pasaron de ocho vacunas en 2003 a las 20 actuales, no fue acompañado por un aumento en el personal que está a cargo de implementar esta política pública-; la falta de más campañas públicas de comunicación y el rol rector articulador del Estado nacional. A eso se suman los mitos y desinformaciones sobre las vacunas”.

Los tipos de vacunas y las edades a las que deben administrarse también influyen en su cobertura, señala Carlota Russ, de la Sociedad Argentina de Pediatría y parte la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn), un organismo técnico que asesora al Gobierno: “Cuando se trata de niños menores a un año, casi todos los meses deben aplicarse vacunas, lo cual puede hacer que una persona se atrase con el calendario. Cuando los chicos son más grande, hay menos controles, y en el caso de las vacunas que necesitan varias dosis hay más posibilidad de que se olviden”.

“En ese contexto, y con todos los factores que pueden influir, lo que no puede ocurrir, es que cuando una persona vaya a vacunarse o vacunar a un menor a su cargo no haya vacunas. Eso es responsabilidad del Estado nacional”, explicó Vizzotti.

Sobre este tema, integrantes de CoNaIn señalaron en la última reunión con representantes del Gobierno “que la falta de transparencia en la información, sumada a la discontinuidad en la entrega, provoca pérdida de credibilidad y genera decenas de miles de oportunidades perdidas de vacunación”.

La Secretaría de Salud de la Nación, consultada sobre este tema, admitió que “se han producido faltantes temporarios de algunas vacunas el año anterior (por ejemplo: antimeningocócica, varicela, dpta, las dos primeras con dificultades de los laboratorios productores de la misma) que se han ido subsanando en este año continuando con el compromisos total del calendario de vacunación durante el año 2019, salvo antimeningococo que aún persisten las dificultades en el laboratorio”.

El desafío de lograr altas tasas de cobertura no es sólo de la Argentina, se han conocido casos en países como los Estados Unidos y en algunos de Europa de brotes de sarampión, que se expandieron por la baja cobertura en ciertas comunidades. “Por eso es importante la voluntad política para avanzar con la vacunación -explicó Russ- para hacer campañas públicas, articular con los colegios y trabajar con la comunidad para generar más conciencia sobre su importancia”.

Científicos argentinos descubren mutación genética que causa el Alzheimer temprano

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El avance parece pequeño pero consolida un nuevo escalón en el largo trecho que la medicina tiene por delante para entender, prevenir y tratar el Alzheimer: un grupo de investigadores argentinos acaba de identificar, por primera vez, una mutación genética asociada al desarrollo de esta enfermedad. Se trata de una variante del ADN, que hasta ahora no se conocía, y que un grupo de expertos del CONICET y de FLENI encontraron analizando el genoma de una familia que comparte el diagnóstico de esta patología.

El gen que analizaron en detalle se denomina PSEN1 y quienes poseen la variante con la nueva mutación -que hasta ahora no había sido reportada- tienen una altísima probabilidad de desarrollar -con el paso de los años- la Enfermedad de Alzheimer (EA).

«Identificamos esta forma genética en tres miembros de una misma familia. Pero, además, se dio en un contexto particular de cómo y cuándo se desarrolló su EA. Y esa particularidad puede ayudarnos a encontrar, en el mediano plazo, nuevas opciones para crear, afinar -o descartar- los tratamiento para hacerle frente», detalló el doctor Ezequiel Surace, investigador del Conicet que trabaja en el Laboratorio de Enfermedades Neurodegenerativas de FLENI.

¿En que consiste el contexto especial de este hallazgo?

«Es que la mutación que identificamos en este grupo familiar dio origen a los dos tipos de EA que hoy tienen identificados los neurólogos: tanto el de comienzo tardío -la enorme mayoría de los casos-; como el de comienzo «temprano», que es una forma hereditaria del Alzheimer muy poco usual», amplió la bióloga Tatiana Itzcovich, becaria en FLENI y primera firmante del «paper» que detalló el hallazgo y que se publicó en la revista especializada «Neurobiology of aging».

«Que esta mutación esté presente en ambas formas de EA es clave para pensar nuevas investigaciones significativas», detalló el neurólogo Patricio Chrem-Méndez, otro de los expertos que participó del estudio. «Porque a estas tres personas se les diagnosticó a los 49, a los 54 y a los 71 años de edad. O sea que esta mutación en particular está relacionada con los dos tipos en que puede manifestarse esta enfermedad».

¿Y porqué esto es importante?

Según las estadísticas epidemiológicas, en el mundo hay hoy 47 millones de personas con EA, y en Argentina unos 500 mil. «De ese total, el subtipo poco frecuente, que conocemos como «forma autosómica dominante» y que se da en forma hereditaria, representa, apenas, el 1 al 2 % de todas las personas con Alzheimer», le explicó a PERFIL el doctor Ricardo Allegri, Jefe de Neurología Cognitiva en el Instituto FLENI. Y agregó: «en este grupo la enfermedad se desarrolla de otra manera y los síntomas se manifiestan alrededor de los 50 años, es decir dos décadas antes de lo que ocurre en la forma usual».

Pero además, como por medio de estos estudios genético es posible saber quienes desarrollarán la patología de manera precoz -aunque todavía no tengan síntomas- «esos pacientes se convierten en candidatos ideales para permitirnos estudiar y entender mucho mejor que hoy la biología de la enfermedad, en todas sus variantes», agregó Surace. «Es que si sabemos, con años de antelación, que personas van a desarrollar si o sí la enfermedad podemos también ir probando nuevos tratamientos y, aprovechando los biomarcadores que muestran la evolución de la patología, ajustarlos o mejorarlos, sin tener que esperar, «a ciegas» el periodo de al menos dos décadas que nos lleva hoy antes de saber si el tratamiento funciona o si no resulta efectivo».

En definitiva, según los expertos, tratando a las personas que, sabemos, tendrán la forma precoz de Alzheimer podemos saber, por ejemplo si las nuevas moléculas terapéuticas sirven, en la mitad del tiempo que nos llevaría ese mismo estudio si lo hiciéramos con pacientes que desarrollan la forma tradicional del Alzheimer.

Una red para hacer mejores estudios
A tal punto este raro grupo de pacientes con la forma de Alzheimer «hereditaria» es extremadamente valioso para poder hacer avanzar la ciencia, que un grupo internacional de investigadores fundó, hace ya una década, DIAN (Dominantly Inherited Alzheimer Network). «Se trata de una red dedicada a la investigación del Alzheimer familiar con herencia autosómica dominante», explicó el neurólogo Eric McDade, coordinador de esa organización, durante una reciente visita a la Argentina.

McDade le explicó que «poder estudiar y seguir la evolución cerebral de las personas con estas forma de Alzheimer nos permite ensayar nuevas ideas terapéuticas y constatar la efectividad de los nuevos tratamientos actuales y futuros». Hoy DIAN agrupa 1500 personas de todos el mundo, pero eso es apenas el 10 % de las personas que tienen esta forma rara de la patología. «Y estamos buscando sumar a la red más pacientes de este subtipo».

De hecho, su reciente visita a la Argentina tuvo la finalidad de ampliar el número. «DIAN ya tiene identificados grupos familiares y pequeñas poblaciones con esta patología en EE.UU, Canadá, Australia, Europa y Asia. Por ahora, en América Latina, hay un grupo de Colombia. Pero a partir de estudios hechos en FLENI -la única entidad argentina que integra la red- identificamos una pequeña población del norte argentino donde vive un grupo de cerca de cuarenta familiares que tienen estas características en su ADN. Y pensamos que son personas que podríamos integrar, con beneficios para todos, a nuestra red. De hecho, ya hay una veintena de ellos que nos cedieron muestras de sangre y estamos terminando los estudios para ver si califican para sumarlos. Encontrar una comunidad de estas características en Argentina sería un aporte importante para poder mejorar los ensayos de nuevos tratamientos que logren detener la enfermedad de Alzheimer».

Trump, el empresario

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Hace dos días, el jueves 20 de junio, el mundo -la parte del mundo que no estaba absorbida en sus problemas locales- contuvo el aliento: la República Islámica de Irán anunció que había derribado «un dron espía estadounidense» que «había violado su espacio aéreo».

De inmediato, Washington confirmó que uno de sus aviones de inteligencia sin piloto había sido abatido por Irán, pero negó que el aparato hubiese violado el espacio aéreo iraní. La aeronave se hallaba «en el espacio aéreo internacional» y «las informaciones iraníes según las cuales sobrevolaba su territorio son falsas», afirmó el Pentágono.

El presidente Trump dispuso un alerta militar. En EE.UU., como en todos los países con fuerzas armadas serias, están preparados planes para los varios niveles de represalia que el poder político disponga. De acuerdo a las versiones, los aviones iban a despegar en minutos, y tenían definidos tres blancos en Irán.

Pero Donald Trump decidió que no. Según contó en una entrevista con la cadena NBC «Lo pensé por un segundo y dije, ¿sabés qué? derribaron un avión no tripulado, un dron, como quieras llamarlo, y acá estamos, sentados con 150 personas muertas (las bajas civiles estimadas del ataque previsto) probablemente media hora después de que yo dijera ‘adelante’. Y no me gustó. No pensé que fuera proporcional«.

Se puede creer, o no, en estos escrúpulos de Trump. Es cierto que ha bombardeado mucha menos gente que el presidente anterior, Obama. Es cierto también que sus aliados locales en el Medio Oriente, Netanhayu en Israel y Salmán bin Abdulaziz​ en Arabia Saudita han quedado desconcertados ante su inesperada «blandura» con Irán.

Es también notoria aunque no expresada, la desilusión de los sectores más ultras de la oposición venezolana y sus aliados en Latinoamérica, ante la renuencia de los EE.UU., hasta ahora, a la intervención militar en ese país.

Por supuesto, se trata de casos muy distintos. Irán, aunque empobrecido, es una potencia regional importante y extensa, con fronteras comunes con Rusia. Si EE.UU. estuviera dispuesto a ir a la guerra, como lo hizo hace 16 años con Irak, podría destruirlo, pero no ocuparlo. Se convertiría en una larga pesadilla, como Afganistán. O antes, Vietnam.

En todo caso, no hay que pensar que el presidente de los EE.UU. se ha hecho pacifista, u objetor de conciencia. No corresponde a su cargo, especialmente en temas de seguridad. Trump lo deja claro con su habitual estilo: «No tengo ninguna prisa, nuestro ejército está rearmado, es nuevo y está listo para ser, por mucho, el mejor del mundo. Las sanciones están mordiendo y más fueron añadidas anoche. ¡Irán NUNCA puede tener armas nucleares, no contra los Estados Unidos, y no contra el MUNDO!«.

Este presidente ya hizo evidente que prefiere negociar a pelear, en el caso de Corea del Norte y su difícil amigo Kim Jong-un. También está claro que emplea la exageración y el fanfarroneo -viene del negocio inmobiliario, después de todo- y no se priva de presionar muy duro a quienes percibe débiles. Eso sí, con los fuertes negocia muy duro, como pueden atestiguar su otro amigo, Xi Jinping, y los ejecutivos de Huawei, entre otros.

Pero más allá del estilo personal de Donald Trump, este humilde columnista está convencido que el dato geopolítico clave sigue siendo, desde hace 74 años, lo que al comienzo se llamaba el «Equilibrio del Terror». El peligro de escalada de un enfrentamiento directo entre Grandes Potencias cuando existen armas nucleares, y nuevas amenazas como los misiles hipersónicos, y el potencial de los drones que pueden servir como misiles de crucero, es un riesgo demasiado alto en cualquier cálculo racional. Hay que esperar que la racionalidad se mantenga.

Mientras, Donald Trump sigue pensando como empresario. Como informamos en otra nota de AgendAR, plantea reunir 50.000 millones de dólares para financiar la paz en Medio Oriente, un plan que llama con su habitual modestia el Acuerdo del Siglo.

A. B. F.

Trump propone reunir 50.000 millones de dólares para financiar la paz en Medio Oriente

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La Casa Blanca reveló ayer la propuesta económica en la que ha estado trabajando el presidente de Estados Unidos para allanar el camino hacia un proceso de paz en Medio Oriente. La primera fase del llamado Acuerdo del Siglo y que será el tema central del Foro Económico de Manama, que se celebrará mañana y pasado en Bahrein, tendrá como objetivo recaudar 50.000 millones de dólares para el desarrollo de la región.

Según el documento «Paz para la Prosperidad» que fue publicado en la web del gobierno estadounidense, la inversión se realizará en un período de 10 años. “Es el esfuerzo internacional más ambicioso y amplio para el pueblo palestino hasta la fecha”, dice el texto oficial. De ese dinero, más de la mitad, 27.813 millones de dólares estarán dedicados al desarrollo de Gaza y Cisjordania, 9.167 son para Egipto, 7.365 a Jordania y 6.325 al Líbano.

El plan económico incluye la puesta en marcha de 179 proyectos empresariales destinados a la mejora de infraestructuras, instalaciones médicas y el desarrollo del turismo. De ellos, 147 se llevarán a cabo en Gaza y Cisjordania, 15 en Jordania, 12 en Egipto y cinco en el Líbano. Entre las prioridades, figuran renovar la red eléctrica de suministro a Gaza y desarrollar zonas industriales fronterizas con Egipto para fomentar el comercio.

Estabilidad económica en aras de conseguir la paz. Una fórmula que sigue sin convencer a la Autoridad Nacional Palestina, que no estará presente en la cita del golfo Pérsico. “Mientras no haya un acuerdo político, no negociaremos ningún acuerdo económico”, ha sentenciado desde Ramala el presidente palestino, Mahmud Abbas, durante una reunión del Comité Central del partido Fatah. El rais también le auguró una corta vida al Acuerdo del Siglo, que en su opinión nunca llegará a ver la luz. “No se aprobará porque supone el final de la causa de la palestina”.

Desde Fatah, se hizo un llamamiento “a toda la nación árabe” a salir a las calles y protestar contra la reunión de Manama para denunciar “el terrorismo sionista y norteamericano” que “pretende enterrar las aspiraciones políticas palestinas con el dinero árabe” de los que califican como “traidores”.

Se espera que Egipto y Jordania envíen delegaciones de perfil bajo al Foro Económico de Manama el próximo martes. Pero muy pocos apuestan porque esa reunión de trabajo pueda llegar a buen puerto. Israel también estará presente pero, hasta la fecha, lo único que ha trascendido es que lo hará a través de una delegación de empresarios. Algunas fuentes aseguran que en Manama habrá empresarios palestinos en el exilio, opositores al presidente Abbas, y cercanos al polémico político palestino Mohamed Dahlan.

Un encuentro descafeinado —en el marco de lo que para los palestinos es “la gran bofetada del siglo”— que ha cosechado numerosas críticas que han forzado al asesor de la Casa Blanca y yerno del presidente de EE UU, Jared Kushner, a explicar por qué la cita no tiene el nivel de una conferencia. “Queremos retroalimentarnos y con suerte finalizarlo [el foro] de forma que podamos coordinar los grandes esfuerzos de ayuda e inversión que realmente nos conduzcan a ese resultado”, ha dicho este sábado Kushner en declaraciones a Reuters.

Por su parte, el embajador de EE UU en Israel, David Friedman, ha asegurado que en el clima actual, Estados Unidos no apoyaría la independencia política de los palestinos. “Lo último que necesita la región, ya sea Israel, Jordania o Egipto, es un estado palestino fallido entre Israel y el río Jordán. Esa es una amenaza existencial para el Estado de Israel y una amenaza existencial para Jordania. Vemos lo que está pasando en Gaza”, ha declarado Friedman a la cadena Al Jazeera.

En Rosario presentan el 1° trolebús eléctrico fabricado en el país

En la ciudad de Rosario, dentro del Programa Bio Bus, se presentó el primer prototipo 100% eléctrico desarrollado en Santa Fe, el Bio Bus Eléctrico.

El desarrollo de su ingeniería mecánica y software lo aportaron los emprendedores locales de INVENTU Mobility, y el carrozado fue construido por la Empresa San Carlos. El motor fue provisto por Czerweny, una tradicional empresa de la industria de motores eléctricos ubicada en la ciudad santafesina de Gálvez.

El diseño también fue obra de un rosarino: Juan Manuel Díaz, reconocido diseñador automotriz que actualmente trabaja en la división de competición de Audi.

El desarrollo del primer bus eléctrico argentino demandó 8 meses de trabajo y su costo aproximado fue de 150.000 dólares. Se trata de una apuesta conjunta de las empresas ENERFE (Empresa provincial de Energías Renovables y Gas) y MOVI (Empresa de Movilidad de la ciudad), dado que invirtieron para la investigación y el desarrollo de este vehículo con la idea de que forme parte de su línea de trolebuses. En estos días el bus eléctrico comenzará a realizar el recorrido habitual de la línea K.

Rosario continúa con su compromiso con la movilidad sustentable. Una línea de colectivos está alimentada casi al 100% con biodiesel, un biocombustible obtenido de la soja. Además, Rosario es una de las tres ciudades del país, junto a Córdoba y Mendoza, con una amplia trayectoria en el servicio de trolebuses.

Desde 1959, la ciudad santafesina presta este servicio como alternativa de transporte público, actualmente con dos líneas: K y Q, cuyas unidades están alimentadas por energía solar y baterías de iones de litio (Bio Bus Solar).

Exportando una marca: un nuevo modelo de negocio

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En 2009, Ronnie Mazzei regresó a nuestro país luego de pasar unos años en España, y se le ocurrió vender un skate (para los alérgicos al deporte: una tabla con ruedas sobre la que uno se desliza, y si es muy ágil hace acrobacias) que había traído. «Lo llevé a un skate shop en zona norte y al otro día se vendió al precio publicado».

Luego importó 300 unidades, pero se diversificó y comenzó a licenciar marcas de ropa como O’Neill, bajo el control de la distribuidora Town Connection, que fundó en 2009.

«En ese momento había que fabricar en la Argentina porque la importación estaba cerrada; arrancamos con un empleado en un garaje y, ahora, tenemos mil metros cuadrados, 60 personas y siete locales con cobertura en todo el país», repasa el dueño de la planta ubicada en la localidad de Beccar, en el partido de San Isidro, Buenos Aires, y estima que de forma indirecta se generan más de 200 empleos.

La cuarta marca que comercializó Town Connection en la Argentina fue Fallen, especializada en calzado diseñado para skateboarding, fundada en 2004 en California por dos skaters profesionales, Jamie Thomas y Chad Foreman, quienes lograron posicionarla entre las cinco más importantes de la industria. «En 2016 -recuerda Mazzei-, nos llegó el comunicado acerca del cese de la marca que había sido comprada por el fabricante en Asia, y como teníamos contacto y muy buena reputación, decidimos iniciar la negociación con los chinos».

Ese proceso, que duró más de un año, se concretó a mediados de 2017 por US$ 300.000, en cuotas, y les permitió relanzar la marca para volver a posicionarse en los mercados más competitivos del mundo. Las redes sociales se activaron en febrero cuando el producto estaba por llegar y «explotaron», cuenta Mazzei y señala que generó un efecto de nostalgia: «Había muchos fans esperando que volviera la marca; recibimos apoyo de 440.000 seguidores distribuidos por todo el mundo».

Con ese impulso, en lo que va del año alcanzaron acuerdos con 25 países, entre ellos, Canadá, China, Rusia, Indonesia, Filipinas y Colombia, «países que decidieron probar con 500 pares, pero en unos años pueden representar miles».

La comercialización se realiza a través de distribuidores locales, pero además la marca cuenta con tres plataformas online en la Argentina, Estados Unidos y Europa. «La fuerza se les da a los distribuidores con descuentos comerciales importantes, financiación, soporte de ventas, para que puedan operar directamente a través de su web o locales en su país», afirma Mazzei. A partir de este nuevo modelo de negocio, Fallen espera vender 125.000 pares de zapatillas durante los primeros 12 meses, alcanzar una facturación de US$ 2.500.000 en todo el mundo y mantener un crecimiento de 20% durante los tres primeros años.

«Pese a que todo este dinero ingresa a la Argentina, como es en un modo no convencional, no somos reconocidos como exportadores», reclama el empresario y ex skater argentino.

El negocio que se está dando con el resto del mundo consiste en crear marcas, crear propiedad intelectual, diseños, valores agregados para, finalmente, producir en cualquier país del mundo que sea realmente competitivo», explica y afirma que para mantener el nivel del producto que se fabrica en China, «en la Argentina no da la calidad, el precio, ni la estructura impositiva para ser competitivos y exportar». «El sistema de exportación crudo y duro para la Argentina es un formato totalmente obsoleto, y por algún motivo esto no se ve o no se sabe cómo superar. Hoy producir en el país para exportar al resto del mundo es muy difícil, al menos para todo lo que no es alimento o productos derivados de los granos», señala el empresario. Y destaca que «tener base en la Argentina, con costos laborales competitivos para operar internacionalmente, es un modelo viable en el largo plazo».

En ese sentido, destaca que mientras un diseñador de calzado en Estados Unidos cobra 4000 dólares, en la Argentina cobra US$ 800. «Entonces -insiste-, ¿por qué no exportar la mano de obra, la propiedad intelectual, el conocimiento desde acá, pero produciendo en el país más competitivo del mundo, que hoy es China?». «Después de todo el entusiasmo que ponemos los emprendedores, viene el financiamiento, un paso clave que nos hizo ceder a licenciatarios extranjeros, porque no recibimos acompañamiento de las entidades bancarias», lamenta Mazzei, pero no pierde la esperanza de acceder a alguna línea de crédito productiva en el futuro.

Las listas de candidatos

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AgendAR no va a informar sobre las idas y vueltas y subidas y bajadas. No es que no sean importantes. Lo son. Se trata de los hombres y mujeres que van a legislar para la Nación, las provincias y los municipios. Pero ese tema ya ocupa mucho espacio en los medios. Mucho más del interés que despierta en la mayoría de nuestros ciudadanos. Es sobre eso que queremos hacer un breve comentario.

Ante todo, tomemos en cuenta que la confusión y el «revoleo» de nombres, y algunas anécdotas picarescas sobre figuras que saltan de un partido a otro, y también algunos, no muchos, ejemplos de lealtad a las convicciones frente a maniobras poco defendibles, todo eso son olitas en la superficie. Las opciones en el escenario político argentino son claras y coherentes. Más que en muchos otros países, incluso los europeos.

En este año electoral 2019 se enfrentan dos grandes coaliciones políticas. Una de ellas, Cambiemos, que ahora se llamará Juntos por el Cambio, ha estado gobernando por los últimos 3 años y medio, y el actual Presidente aspira a la reelección. Esto en un país presidencialista. A favor o en contra, es difícil tener dudas sobre lo que puede y no puede hacer.

En la principal, por lejos, coalición opositora, el Frente de Todos, hay un claro predominio, por su peso electoral y por la historia de sus principales dirigentes, del peronismo. Una fuerza política con una realidad compleja y diversa, es cierto, pero que durante 14 años, después del derrumbe de la Alianza, desde comienzos del 2002 a fines de 2015, gobernó la Argentina. De esos 14 años, 12 y medio corresponden a los sucesivos mandatos de Néstor y Cristina Kirchner. Y su actual candidato a Presidente, Alberto Fernández, fue Jefe de Gabinete durante esos gobiernos por 5 años y 2 meses. También, los juicios sobre ese período pueden ser positivos o negativos, pero permite tener una idea sobre las posibilidades y límites de esa coalición.

Las personas y las fuerzas políticas cambian, y más aún el mundo que las rodea. Las realidades de la economía internacional y la geopolítica de 2019 no son las que el PRO esperaba cuando se lanzó a la aventura de construir Cambiemos. Y están aún más lejos del mundo en que se movieron esos gobiernos peronistas. Resulta bastante evidente que los últimos despliegues políticos significativos -la candidatura presidencial de Alberto Fernández, la a vice de Miguel Pichetto- tienen que ver con esos cambios en el entorno global. Pero podemos reiterar que la identidad de esas dos coaliciones está bastante definida, para lo que es la política moderna.

Las «terceras fuerzas» pueden cumplir un rol importante, especialmente si ambas grandes coaliciones quedaran cerca de un empate. Pero la polarización ha tendido a debilitarlas y disolverlas. Es un fenómeno tradicional en Argentina. No tiene nada de nuevo.

Si esto es así ¿cuál es el sentido de ese baile de nombres y de egos, que culmina hoy sábado 22 a las 24 horas, cuando «se cierra el sport»? Sucede que la política es una actividad absorbente, en tiempo y en dedicación, y la hacen los políticos. Que se profesionalicen es inevitable -la política en serio no puede ser «part time»-, pero, en contraste con la mayoría de las profesiones, cada dos o cuatro años se juega su carrera, casi su misma identidad.

(Ese prejuicio, bastante hipócrita, en buena parte de nuestro pueblo contra los «políticos profesionales» hace que es frecuente que muchos lleguen a esos cargos electivos porque no son políticos. Se han hecho conocidos por otros motivos. Pero… si se los toman en serio, están obligados a profesionalizarse. A convertirse en políticos, bah).

Además de una reflexión general, este comentario tiene que ver con las PASO, las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias para las que hoy es el cierre de las candidaturas.

Como ninguna fórmula presidencial se decide en ellas, aparece la conclusión fácil que sólo son «una gran encuesta». Un derroche gigantesco de recursos y esfuerzos. No es así; aún en esta versión muy imperfecta -y manipulada desde las conducciones políticas nacionales y provinciales- permite la expresión de realidades locales, en los niveles más cercanos a los problemas e inquietudes de los ciudadanos «de a pie».

Por supuesto que las PASO se originaron en las necesidades políticas de ese momento de un gobierno. Toda legislación electoral fue impulsada por gobiernos que esperaban beneficiarse, o al menos no perjudicarse por ella. Y es cierto también que son el escenario para pequeñas vanidades y ambiciones. Es que ellas también son la materia prima de la política, además de proyectos e ideales. Es una actividad de seres humanos.

Lo que propongo a mis compatriotas es que en lugar de suprimir las PASO, las mejoremos. Para conseguir eso, no hay que redactar proyectos. Se empieza por dedicar un poco de tiempo y esfuerzo -sin llegar a profesionalizarse- a participar en las fuerzas políticas.

Termino con una frase atribuida a Toynbee «Los que no se interesen en la política, tendrán su merecido castigo. Serán gobernados por gente que se interesa en la política«.

A. B. F.

Paolo Rocca quiere retirar a Tenaris de la Bolsa local

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ras un año de fuerte inestabilidad y pérdida de valor por la crisis de la Argentina, Paolo Rocca dio un golpe sobre la mesa: plantea sacar a Tenaris, nave insignia del Grupo Techint en la Argentina, de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde empezó a cotizar en 1958.

Una acción de Tenaris valía 493 pesos en junio de 2018. Alcanzó los 709 pesos en octubre en plena crisis cambiaria, dado que este papel siempre fue un refugio de valor para los inversores bursátiles, pero no se pudo mantener.

En un escenario de alta volatilidad y especulación, el precio de la acción de esta gigantesca compañía descendió hasta los 395 pesos en diciembre. Y desde entonces inició una nueva remontada que la posicionó en los actuales 522 pesos. En dólares su valor es mucho menor.

A lo largo de un año el papel de Tenaris subió 5,88% en términos nominales, contra una inflación del 56%, según el Índice de Precios al Consumidor del Indec, y una suba del 68% en el tipo de cambio (contra el dólar estadounidense).

Esta empresa, la mayor productora global de tubos de acero sin costura para la industria petrolera y que es controlada por el grupo Techint, había dado a conocer una ganancia de 243 millones de dólares en el primer trimestre de 2019.

Desde hace más de 60 años, Tenaris es un importante protagonista en el desarrollo del mercado del petróleo y gas en Argentina a partir del establecimiento de la planta de Siderca en la ciudad de Campana en 1954. Actualmente, la planta es considerada una de las más eficientes e integradas de su tipo en el mundo, con una capacidad de producción anual de más de 900.000 toneladas de tubos sin costura.

Además, produce una amplia gama de productos para el mercado energético, automotriz, para aplicaciones agro-industriales y exporta más del 70% de sus productos de alto valor agregado a todo el mundo.

Pero en medio de la inestabilidad, Rocca –el empresario ítalo argentino que es el alma mater de esta compañía- anunció su deseo de abandonar el listado que cotiza en bolsa y llamó a una reunión de directorio para proponer su decisión.