Calor y más calor: ¿Buenos Aires tropical? No, pero más lluviosa

Con una sensación térmica que llegó a los 45 grados, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires se convirtieron esta semana en una de las regiones más calurosas del país.

La Dra. Carolina Vera, investigadora principal del CONICET, explica las razones de las altas temperaturas:

“Este periodo húmedo y caluroso es consecuencia del desarrollo de un patrón que en general afecta al verano de nuestro país. La intensificación del flujo de aire cálido y húmedo que viene desde el norte, desde el Amazonas, el atlántico tropical, aumenta las temperaturas y genera el caldo de cultivo para que se desarrollen las tormentas” explica la Dra. Carolina Vera, investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA, CONICET-UBA), y agrega: “Las condiciones locales son influenciadas por patrones climáticos de gran escala que se extienden desde el pacífico sur y que generan condiciones de presión más baja de lo normal hacia el sudoeste de nuestro país. Estas variaciones del clima del país pueden desarrollarse tanto por la variabilidad interna de la atmósfera como forzados por la variabilidad del clima del Pacífico tropical, por ejemplo”.

El cambio climático producto de la emisión de gases de efecto invernadero por las actividades humanas, tampoco puede descartarse como promotor de episodios cálidos frecuentes.

El equipo de Vera ha publicado trabajos que demuestran que el calentamiento global ha sido condición necesaria en la ocurrencia de eventos recientes, como por ejemplo las temperaturas extremas de diciembre del 2013,

Vera explica: “el cambio climático modula la variabilidad natural favoreciendo la ocurrencia de eventos extremos de lluvia y de períodos más húmedos. También ha aumentado la frecuencia de las olas de calor”.

Si bien el calentamiento global tiene un impacto directo en las condiciones climáticas no es correcto afirmar que nos estemos convirtiendo en un país tropical. “En un clima tropical llueve la mitad del año si y la otra no, mientras que las temperaturas no cambian mucho. Esto es típico en las regiones cercanas a las líneas del Ecuador. En Argentina tenemos en cambio estaciones con diferencias térmicas muy marcadas”, explica la investigadora y agrega: “lo que si podemos afirmar es que cambió la forma en que llueve. Actualmente existen mayores probabilidades para que llueva de forma más abundante y extrema que hace cincuenta años atrás”.

El grupo de investigación Dinámica de la Variabilidad Atmosférica sobre Sudamérica (DIVAR), dirigido por la Dra. Carolina Vera, se encuentra desarrollando nuevas herramientas de monitoreo y pronóstico climático, en colaboración con el Servicio Meteorológico Nacional y grupos nacionales e internacionales.

Fuente: Por Yasmín Noel Daus- VocAr/Conicet

«Los mercados ya ven la Argentina sin Macri, pero no sin el F.M.I.»

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El título de esta nota es traducción del que publicó hace una semana la revista Forbes. Partes de ese artículo han sido reproducidas por otros medios argentinos.

En AgendAR decidimos traducirlo y publicarlo íntegro. No es porque creamos que Forbes, o su columnista senior Kenneth Rapoza, especializado en mercados emergentes, sean infalibles. O que debamos seguir sus consejos.

El motivo es práctico. Los inversores y especuladores internacionales, y los directorios de las empresas transnacionales que operan en Argentina, leen a Forbes y a publicaciones de ese nivel. Ésta es la visión que tienen de la situación en nuestro país, y no la que publican los medios locales. Conviene que la conozcamos.

«Es difícil imaginar una situación más delicada en Argentina que ésta. El próximo presidente deberá hacer frente al pago del mayor préstamo del F.M.I. en la historia del Fondo. Si suspendiera los desembolsos, sería el cierre de Argentina; ningún acceso a crédito internacional, por cierto. La deuda va en aumento. La economía se está reduciendo este año una vez más, con quizás un parpadeo en el monitor cardíaco en 2020.

Los inversores están empezando a considerar la vida sin Mauricio Macri, el empresario de Buenos Aires que prometió salvar a Argentina del kirchnerismo, sólo para anunciar el regreso del Fondo Monetario Internacional, la institución más odiada de América, si no del mundo.

En un año electoral, los inversionistas en el mercado de bonos de alto rendimiento de Argentina están mirando quién podría reemplazar al presidente Macri si no es la propia Cristina Kirchner. Las posibilidades están parejas. Pero una cosa es cierta, no importa quién gane, el FMI se queda. Si Cristina gana y los echa en un default, la economía de Argentina vuelve a caer en recesión en 2020. Por ahora, el FMI pronostica un crecimiento para el próximo año y una contracción para este 2019.

Los votantes están divididos en aproximadamente un tercio pro-Macri, otro tercio pro-Cristina y el resto quiere una cara nueva.

 Hay muchos candidatos potenciales fuera de la dupla Macri-Cristina, incluyendo a María Eugenia Vidal del partido Cambiemos de Macri. Vidal es la gobernadora de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, no ha manifestado interés en competir.

Entre los otros sectores peronistas, todos parecen canibalizarse entre sí. El ex candidato presidencial Sergio Massa es el más popular, y su índice de popularidad se sitúa en torno al 23%.

Últimamente ha habido mucho ruido sobre el surgimiento del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, como el potencial candidato de compromiso. Tiene una imagen favorable de alrededor del 49% contra una negativa del 35%, lo que lo hace en este marco un gran candidato potencial.

«Es demasiado pronto para preocuparse por si es una verdadera posibilidad, ya que tendría que consolidarse entre un grupo competitivo de candidatos y convencer a todos de que no solo es el mejor candidato peronista moderado, sino también una mejor opción que Cristina», dice Siobhan Morden, directora general de Nomura Securities. «Los peronistas moderados no son la peor alternativa (a Macri), ya que la mayoría aceptaría la realidad económica de un programa del FMI», dice ella.

El peso argentino se va a debilitar

BNP Paribas espera que el peso argentino comience a deslizarse hacia abajo considerablemente, a medida que la incertidumbre electoral crezca en los próximos meses. No hay crecimiento en la economía este año, lo que junto a tasas de interés de un 25% real (N. de la R.: calculadas en moneda dura) hacen que la deuda del gobierno sea insostenible.

«Fuimos bajistas en el 4° trimestre de 2017 contra el consenso general, y vemos que la situación actual nos recuerda a 2018. Mantenemos nuestra perspectiva bajista», dice Gabriel Gersztein, jefe global de estrategia de mercados emergentes para BNP Paribas en Sao Paulo, Brasil. «Se protegen del riesgo argentino», dice sobre los inversores que cubren sus apuestas contra el peso.

Argentina está sobreviviendo con el soporte vital del FMI. En la primera mitad del año, le debe a los prestamistas u$s 45 mil millones. De este total, u$s 19,6 mil millones corresponden a pasivos del sector público. No hay posibilidad de renovación con la banca pública nacional. El costo exponencial de las renovaciones hace que los pagos de la deuda sean insostenibles.

Según el BNP, Argentina necesitará entre 2020 y 2023, en el segundo mandato de Macri o el primero de un nuevo presidente, contraer nueva deuda pública por no menos de u$s 50 mil millones, hasta un máximo de u$s 98 mil millones.

Quien sea presidente en 2020 tendrá que lidiar con este paquete sin precedentes del FMI, un paquete que es aproximadamente 20 veces más grande que el préstamo del FMI de $ 3 mil millones en default en 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia.

Argentina tendrá que recortar los gastos del gobierno de alguna manera, sin afectar las políticas sociales para aquellos aplastados por una recesión de dos años. También tendrá que bajar las tasas de interés. Por suerte para esto último tienen espacio. Pero debido a que la confianza en el peso es tan baja, hay una disminución en el crédito.

La demanda crediticia se contrajo 15% interanual en términos reales. La economía se contrajo casi el 3% el año pasado y se espera que se contraiga alrededor de un 2% nuevamente este año.

También hay presiones fiscales altas e insostenibles sobre la economía, equivalentes a aproximadamente el 42% del PIB, y una carga de deuda equivalente al 95% del PIB a partir de septiembre de 2018. Alrededor del 79% está en dólares.

«No apostaría a la alza en Argentina», dice Fernando Pertini, socio y CIO de Milennia Costa Rica, un administrador de riqueza privado. «Esto no se trata del regreso de Cristina. Se trata del fracaso de las políticas económicas de Macri. La actividad económica está casi muerta y la inflación ni siquiera está cerca de ser derrotada», dice.

Mucha gente ve la crisis argentina como la culpa de Cristina Kirchner. Que usó la desaceleración de la economía también como una forma de capturar a los votantes, haciendo que millones dependan de su Partido Justicialista para llegar a fin de mes. Macri recortó muchos de esos subsidios, haciéndolo impopular. En tiempos difíciles como estos, la gente quiere recuperar esa protección. Puede que eso no sea suficiente para regresar a Cristina al poder.

Un candidato alternativo a Macri y a Cristina enfrentaría el desafío de convencer al electorado de que el gobierno está básicamente en quiebra. No puede permitirse lo que una vez se hizo, tomar préstamos y mantener una cotización sobrevaluada del peso.

Todo esto sugiere incertidumbre política hasta que la segunda ronda de las elecciones finalice el 24 de noviembre.

El peso es susceptible a los titulares relacionados con las elecciones y a las dudas de los inversionistas argentinos sobre las posibilidades de Macri.

«La obstinación del gobierno para manejar la inflación a través de tasas de interés ultra altas impidió que el peso se debilitara, pero esto no es sostenible», dice Pertini. «La parte increíble de esta historia es que Macri tiene una posibilidad real de ganar. Ya sea que gane o pierda, Argentina necesitará reestructurar su deuda a corto plazo».

Reducen subsidios en Vaca Muerta. Techint enfrenta la medida

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Pasa algo curioso con el «sentido común» de la economía, tal como se procura imponer no sólo en los ciudadanos comunes; también en empresarios y políticos. La herramienta de los subsidios es criticada con dureza en los medios masivos; se señala el peligro de favoritismo por parte de los que los distribuyen -lo que es cierto- y que desnaturaliza la función de los precios en cualquier economía: fijar costos y asignar recursos.

Pero esta demonización se dirige exclusivamente hacia los subsidios al consumidor, o al usuario de los servicios públicos. Los que benefician a grandes empresas… de eso no se habla. Parece que no forman parte de la economía…

Sucede que sí forman parte de la economía. Y, en un nivel muy importante, de los gastos del Estado. Por eso, en estos tiempos de sequía financiera y baja de la recaudación, se producen novedades como la de esta semana.

La Secretaría de Energía encabezada por Gustavo Lopetegui comunicó a las empresas la limitación a los subsidios a la producción de gas en Vaca Muerta. El Estado seguirá pagando un diferencial entre el precio de gas del mercado y el obtenido por las empresas que se acogieron a la resolución oficial de marzo de 2017. Pero, sólo para los «planes originales» presentados por las compañías cuando se adhirieron. Significa que las empresas que producen más de lo estimado recibirán menos dinero que en la actualidad. Además, no incorporarán proyectos adicionales a los ya aprobados.

Esta medida no significa que el gobierno abandona su apuesta a Vaca Muerta: sigue siendo su única esperanza de mostrar un resultado positivo de su gestión. Especialmente ahora que los productores agrarios se están quejando cada vez más fuerte. Pero no está en condiciones de mantener el nivel de subsidios al que se había comprometido.

Y las consecuencias se hicieron sentir de inmediato, de la misma forma que cuando se cancelan los subsidios al consumo popular. Pero con abogados más caros.

La compañía Tecpetrol, que pertenece al grupo Techint, envió un comunicado a la Comisión Nacional de Valores (CNV) en la que reclama una deuda al gobierno de $ 5.655 millones por el 2018 y amenaza con revisar su plan de inversiones.

En ese comunicado, la empresa señala que «no encuentra sustento jurídico al criterio que actualmente adopta la Secretaría de Gobierno de Energía, por lo cual hace expresa reserva de sus derechos, y se encuentra analizando los cursos de acción a seguir».

Ahí alertó que revisará «los términos del Plan de Desarrollo del área Fortín de Piedra oportunamente aprobados, a fin de readecuar el flujo de fondos al nuevo escenario y mejorar sus indicadores financieros», anticipando que revisará sus inversiones en el yacimiento neuquino.

El comunicado describe como la secretaría de Energía modificó el cálculo de los pagos «de las compensaciones económicas previstas en la Resolución 46/2017, para el desarrollo de Vaca Muerta, imponiendo un límite a los mismos en función de volúmenes de producción estimados inicialmente por esta empresa en su presentación de agosto de 2017 y no acorde al total de la producción del área, tal como había sido pautado originalmente».

Tecpetrol alega que el cambio de la política oficial «implica hasta septiembre 2018 un menor pago de $1.994 millones y, si se mantuviera para todo el 2018, el impacto total del año ascendería a $5.655 millones».

La compañía petrolera señaló que invirtió u$s2.300 millones, de los cuales ya lleva ejecutados u$s1.800 millones en 18 meses, en su área gasífera Fortín de Piedra, en el yacimiento de Vaca Muerta.

En un año se perdieron 172.200 empleos «en blanco»

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Según los datos al 30 de noviembre del Ministerio de Producción y Trabajo -los más recientes- en los 12 meses desde el 1/12/17 se registra una baja de 172.200 empleos en blanco.

La mayor caída interanual corresponde a los asalariados del sector privado, con 117.700 ocupados menos, de los cuales el grueso son de la industria (61.800), el comercio (30.800) y la construcción (18.800). En cambio hubo aumentos en agricultura (+7.600), la minería (3.900), servicios sociales y salud (1.600) y enseñanza (7.100).

En noviembre pasado los salarios brutos de los trabajadores formales privados en promedio fueron de $ 35.063, con un aumento interanual de 34,5%, unos 10 puntos por debajo de la inflación. En tanto, la mitad de esos trabajadores formales percibieron menos de $ 28.652, con un incremento interanual del 36,4%.

Por regiones, el empleo asalariado registrado interanual se redujo en la provincia de Buenos Aires (-47.000), en la Ciudad de Buenos Aires (-25.800), en Córdoba (-10.000), Santa Fe (-8.500), Chaco (-5.200), entre otros, mientras aumentó en Jujuy (2.100), Neuquén (5.000) y Mendoza (400).

En la comparación con otros períodos recesivos, el informe laboral señala que en 11 meses de recesión este año el empleo se redujo a una tasa anualizada del 2,7%, superior a las de las recesiones de 2016 ( -1,4%) , 2014 (-0,5%) y 2012 ( -1,7%).

La disminución del empleo registrado es la señal más significativa de lo que anda mal en la economía y en la sociedad. Más que cualquier índice financiero.

A partir de este viernes, 1° de febrero, suben las tarifas de Edenor y Edesur hasta en un 32%

Este aumento estaba previsto en el cuadro tarifario que había anunciado el ex secretario de Energía, Javier Iguacel, un día antes de su renuncia; y corresponde al precio mayorista. Para marzo está dispuesto otro aumento, para las distribuidoras. Ambos recaen en las facturas que paga el consumidor.

De cualquier forma, parece una medida poco oportuna, menos de 48 horas después que los afectados por las interrupciones en el servicio eléctrico sumaron 389.153 (188.922 en el área de Edenor y 200.231 en la de Edesur), de acuerdo a las cifras suministradas, hasta ahora, por las empresas.

AgendAR ya dijo anoche que con bajas tarifas no hay inversión. Pero aumentarlas no la garantiza, especialmente cuando se trata de monopolios naturales como el servicio eléctrico.

La Guerra Fría volvió a la región, con Venezuela

La foto que encabeza esta noticia es del asesor de Seguridad Nacional de los EEUU, John Bolton. Lleva bajo el brazo un anotador, con dos líneas manuscritas. En la ampliación -que reprodujeron enseguida los medios norteamericanos- se puede leer fácilmente (3) Afganistan – Welcome talibans y también 5000 troops to Colombia. La primera frase se refiere, sin duda, a las negociaciones en curso con los talibanes. La segunda… en castellano es «5000 soldados a Colombia».

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca para anunciar sanciones contra la petrolera estatal venezolana PDVSA, Bolton, que acompañaba al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dejó ver esas líneas escritas.

¿Un descuido? Es posible; ha habido otros casos. Más probable, es que sea una presión más sobre el gobierno de Maduro, en la línea de la afirmación de Trump (en Twitter) «Todas las opciones están sobre la mesa«.

De cualquier modo, no hay una diferencia real entre ambas posibilidades. El gobierno de Donald Trump está emitiendo señales explícitas que quiere el derrocamiento del gobierno chavista, y que ha encontrado en la -alentada- autoproclamación de Juan Guaidó como «presidente encargado» lo que considera la ocasión propicia. Además de alentar a la oposición venezolana, que -resultaba evidente- estaba por lo menos desanimada con la dirigencia anterior.

En esa línea, ha anunciado que confiscará los fondos de PDVSA -y otras agencias gubernamentales, si los hubiera- en EE.UU. y los pondría a disposición de la embrionaria «administración Guaidó». También afirma que «habrá consecuencias graves para quienes intenten subvertir la democracia y lastimar» a quien reconoce como el «presidente interino».

Por su parte, el gobierno de Maduro mantiene una posición firme. Y su fiscal general solicitó que se prohibiera a Guaidó salir de Venezuela y que se congelaron sus cuentas.

Y por su parte, Guaidó sube la apuesta. Nombró una lista de embajadores ante diversos países, entre ellos la Argentina.

¿Llegarán los EE.UU. a una intervención militar directa? Es difícil decirlo, tan lejos del Potomac. Pero aparece poco probable. Trump, tras una fachada agresiva, ha desescalado en Corea del Norte, en Siria y ahora está en camino de hacerlo en Afganistán. Por lo (poco) que se sabe de los análisis del Pentágono, sus generales no son entusiastas. Su apoyo al ejército colombiano en la lucha antiguerrillera sirvió para mostrarles que son guerras largas y desgastantes.

Y Venezuela no es una amenaza posible a su seguridad, más allá de la boutade de Obama. Vladimir Putin no es Nikita Kruschev; no se le ocurriría instalar cohetes en el Orinoco. Y Xi… sus intereses son otros.

Las especulaciones sobre el interés en el petróleo venezolano son exageradas. El país de Chávez tiene reservas inmensas, pero de un petróleo de alta viscosidad, casi como el canadiense. No hay tanta demanda por ese tipo de petróleo en el mundo. No la hay en los EE.UU., que gracias al fracking ha dejado de ser el gran importador global.

Todo esto no es una garantía, ni siquiera un pronóstico. El odio que puede verse y oírse en muchísimos venezolanos contra el gobierno actual puede ser la chispa de una guerra civil abierta, y ahí si intervendrían casi con seguridad los ajenos. El Papa Francisco ha manifestado su temor por el derramamiento de sangre en Venezuela, y la iglesia católica tiene buena información.

El aspecto inmediato que nos concierne directamente a los argentinos está aludido en el título de esta nota: como en la Guerra Fría, los países latinoamericanos toman posiciones, que dividen a sus sociedades.

Ahora, sería un error pensar que el gobierno argentino fue arrastrado por simple seguidismo de la política exterior de los EE.UU. Mauricio Macri ha estado vinculado, desde antes de ser presidente, a los sectores más enconados de la diáspora venezolana. La esposa del destacado opositor Leopoldo López tuvo un lugar de honor en el festejo de su victoria electoral, en octubre 2015. Ayer recibió a una embajadora nombrada por Juan Guaidó, que también es funcionaria de Cambiemos en la legislatura bonaerense.

No es necesario abundar sobre la posición de Jair Bolsonaro.

México y Uruguay, se mantienen, con distintos matices, en la tradicional defensa latinoamericana de la no intervención. Pero el encono que despierta el chavismo en sus oponentes. hace que no reconozcan la legitimidad de esa actitud.

Entonces, como en los tiempos de la Guerra Fría, la región está dividida ideológicamente. Es imposible no recordar el costo que esa división causó a nuestras naciones y a sus pueblos.

A.B.F.

Con esta política del Central, se puede ganar hasta 30% en dólares! Pero sin garantía

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Ayer comentamos a nuestros lectores, el tema del carry trade, que ha vuelto a estar de moda. Invertir en activos en pesos para obtener rentabilidad en dólares.

Con el precio del dólar contenido (hasta bajando un poco, en algunos días) y con la tasa de interés en pesos en niveles altos -en torno al 57%-, esta especulación tienta a mucha gente. Gerentes financieros de empresas y CEOs de fondos de inversión, por ejemplo.

Se calcula que quienes aceptaron tomar el riesgo (de una devaluación imprevista) en los últimos meses obtuvieron rendimientos de dos dígitos en dólares.

“Desde fines de septiembre, el tipo de cambio retrocedió 8% y potenció la rentabilidad en dólares de los bonos en pesos. La LECAP, que acumuló un rendimiento de 17,6% en pesos, generó una ganancia de carry trade de 28,1% en el mismo lapso. De la misma forma, los plazos fijos minoristas registraron un rendimiento de 24,7% en dólares y los mayoristas (BADLAR), de 26,7%. Pero el retorno total con bonos ‘Badlares’ y ajustados por inflación fue aún mayor”.

Gracias a que el tipo de cambio dejo de subir y comenzó un proceso de lateralización, desde la asunción de Guido Sandleris en el Banco Central la divisa muestra una baja del 8,2% permitiendo que distintos bonos en pesos arrojen ganancias en dólares significativas. Para poner otros ejemplos, los bonos de la Provincia de Buenos Aires 2025 (PBA25) rindieron un impresionante 37,3% en moneda dura mientras que el bono que ajusta por Cer, el Discount en pesos (DICP), y el Gatillo 2019 (AF19) permitieron una ganancia de 32,5% en dólares.

Justo ayer, el dólar subió. Como decían nuestras abuelas, no se gana (ni en dólares) para sustos.

Un detector de rayos cósmicos en la Antártida Argentina

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Un grupo de científicos argentinos desarrolló el primer detector antártico nacional de rayos cósmicos. Servirá para aprender más sobre la estructura del universo, y, en el plano de utilidad inmediata, para prevenir fallos en los sistemas de geoposicionamiento (GPS) y en los satélites de comunicaciones.

El detector funcionará en la base Marambio, y fue bautizado Neurus, por el dibujo animado de García Ferré. Fue desarrollado por investigadores del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y el CONICET, junto a científicos Instituto Antártico Argentino (IAA) y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Está previsto que empiece a operar dentro de 30 días.

Los rayos cósmicos son partículas de alta energía provenientes del espacio profundo y bombardean a la Tierra desde que ésta existe, hace 4.600 millones de años. Interactúan con el medio interplanetario, con el campo geomagnético y con las partículas de la atmósfera antes de alcanzar la superficie de nuestro planeta”, explica Sergio Dasso del IAFE-Conicet, director científico y encargado del desarrollo de Neurus junto con Adriana Gulisano del Instituto Antártico Argentino.

Sergio Dasso, Matías Pereira, Adriana Gulisano y Omar Areso, los 4 científicos que están instalando Neurus en la base Marambio

Cuando chocan con el campo magnético de la Tierra, crean infinidad de partículas secundarias que pueden interferir en el funcionamiento de algunos dispositivos electrónicos.

“La variabilidad de los rayos cósmicos es clave para caracterizar las condiciones de la Meteorología del Espacio. Estos eventos pueden afectar sistemas de geo-posicionamiento, comunicaciones en radio-frecuencias o producir daños en satélites. Además, la organización internacional de aeronáutica civil puede utilizar los datos del detector para la toma de decisiones en el sistema”.

El proyecto se enmarca dentro de una red colaborativa latinoamericana para observar rayos cósmicos llamada LAGO (Latin American Giant Observatory). Esta colaboración surgió como un sub-producto de los detectores de superficie (detectores Cherenkov) del Observatorio Pierre Auger, situado en Malargüe, Mendoza.

Neurus fue construido para detectar muones y otras partículas con carga eléctrica que se generan en la atmósfera durante la lluvia de rayos cósmicos. Estos rayos pueden proceder de fuera del sistema solar y portar una mayor carga energética; o tener origen solar, poseer menor energía y ser detectados en sitios ubicados en altas latitudes. Esto se debe a que el campo geomagnético, y la atmósfera, operan como un escudo en regiones ecuatoriales o latitudes medias”, puntualiza Dasso.

Para la ciencia, tanto los rayos cósmicos como las ondas gravitacionales son multi-mensajeros que nos traen información de objetos lejanos del universo.

En las palabras de Dasso: “Los rayos cósmicos están compuestos principalmente por núcleos atómicos (protones, partículas alfa, núcleos pesados energéticos), neutrinos, o bien por rayos gammas. Los rayos gammas se observan desde hace mucho tiempo, son fotones de altísima energía, y pueden ser descriptas como oscilaciones del campo electromagnético. Mientras que las ondas gravitacionales han sido observadas recientemente por primera vez, y básicamente son vibraciones del campo gravitatorio tal como describe la teoría general de la relatividad de Einstein, sería como hacer vibrar las cuerdas del espacio-tiempo”.

Controlar la presión arterial reduciría, también, el riesgo de Alzheimer

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Se ha encontrado una posible nueva herramienta para luchar contra el alzheimer. Según un estudio de la Escuela de Medicina Wake Forest (EE.UU.), tener controlada la presión arterial en personas mayores reduce significativamente el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve, un precursor de la demencia temprana. Los resultados se publicaron en el «Journal of the American Medical Association».

«En el estudio, encontramos que el control de la presión arterial, sólo durante tres años, no solo ayudó de manera espectacular al corazón, sino que también al cerebro», señala el investigador principal, Jeff Williamson.

El objetivo del estudio SPRINT fue evaluar el efecto del control intensivo de la presión arterial sobre el riesgo de demencia. La hipertensión, que afecta a más de la mitad de las personas mayores de 50 años y más del 75% de las personas mayores de 65 años, se ha identificado como un factor de riesgo potencialmente modificable para el deterioro cognitivo leve y la demencia en estudios observacionales anteriores.

El ensayo clínico, que reclutó a 9.361 voluntarios, se realizó en 102 localidades de EE.UU. y Puerto Rico. Los voluntarios eran adultos de 50 años o más con hipertensión, pero sin diabetes ni antecedentes de accidente cerebrovascular.

Los científicos advierten que los datos todavía no permiten hablar de una incidencia mayor al 15% en el riesgo. Pero el estudio continuará, financiado por la Asociación Americana de Alzheimer.

Cortes de luz en Capital y Gran Buenos Aires: ayer alcanzaron a más de 130 mil afectados

El servicio eléctrico que prestan Edenor y Edesur en el Área Metropolitana a un tercio de la población argentina es fuente de quejas desde hace largo tiempo. Pero ayer, martes 29, en el pico de la ola de calor -la sensación térmica en C.A.B.A. llegó a 44.9°- alcanzó un límite; de acuerdo al Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), alrededor de 52 mil usuarios de la distribuidora Edesur y 80 mil de Edenor estuvieron sin suministro eléctrico a lo largo del día.

También ayer hubo cortes en algunos barrios de Córdoba Capital y el Gran Mendoza.

Y como siempre sucede, la falla afectó a sectores muy vulnerables: Se cortó la luz en el área de neonatología del hospital San Martín de La Plata, los respiradores dejaron de funcionar y tuvieron que atender manualmente a los bebés.

Pero el aspecto a tomar en cuenta es que no se trató de un problema específico, como el 9 de agosto del año pasado que llegó a haber más de 300 mil afectados por una falla en líneas de alta tensión.

En este caso, se trata de las demandas de energía provocadas por el calor agobiante que exceden la capacidad del sistema. Y el consenso de los meteorólogos es que el aumento promedio de la temperatura llegó para quedarse.

El gobierno deberá entender que con bajas tarifas no hay inversión. Pero aumentarlas no la garantiza, especialmente cuando se trata de monopolios naturales como el servicio eléctrico. Hace algunos años lo comprobaron los californianos. Y ahora nosotros.

El otro punto, muy de coyuntura, es que con el calor, los cortes y ahora la tormenta, el humor de los bonaerenses no pasa por su mejor momento. Probablemente la gobernadora Vidal acierta al no adelantar las elecciones en la provincia.