jueves, 28 mayo, 2026 - 5:34 pm

Argentina Vuela 2023: renuevan el mega festival al que el año pasado asistieron 4 millones de personas

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  • El evento, organizado por la Fuerza Aérea, durará tres días y se realizará durante las vacaciones de invierno. Habrá propuestas interactivas y exhibición de aviones. En 2022 fue visitada por cuatro millones de personas.
La Fuerza Aérea Argentina abre las puertas de la Base Aérea Militar Morón para ofrecer un festival aéreo para toda la familia: la nueva edición de Argentina Vuela durará tres días y se llevará adelante el próximo viernes 21, sábado 22 y domingo 23 de julio, durante las vacaciones de invierno, en la comuna del Oeste bonaerense. Se contará con una gran exhibición de aeronaves y habrá actividades para toda la familia. Se trata del festival aéreo más importante de la aviación civil y militar, donde se realizan desfiles aéreos y pasadas de aviones, saltos en paracaídas, exhibiciones y muestras. Con una enorme concurrencia, el evento contará con puestos de gastronomía, foodtrucks y un patio de comidas. También se podrán visitar puestos de información de instituciones y empresas comerciales de aviación. Con entrada libre y gratuita, la jornada se realizará los días 21, 22 y 23 de julio de 2023 en la Base Aérea de Morón, ubicada sobre la Avenida Eva Perón al 2200, en ese partido del Oeste. Comenzará a las 10 y finalizará alrededor de las 17. También se llevará adelante un desfile multitudinario dado que en esta ocasión se celebrarán los 110 años del mencionado predio de Morón. La noticia fue dada a conocer por la Fuerza Aérea mediante un flyer y un video compartidos en sus redes sociales, donde cuentan cómo se preparan para la emocionante jornada. “Los queremos invitar a todos para el próximo mes, a partir del 21 al 23 de julio en la Base Aérea de Morón para disfrutar una nueva edición de Argentina Vuela 2023”, adelantó el Teniente Russo. El mismo militar adelantó que estarán involucrados aviones de la III Brigada Aérea, ubicada en la ciudad de Reconquista, Santa Fe.   De este modo, los entusiastas de la aviación podrán disfrutar de un evento único en el que se apreciará una gran exhibición de aeronaves de manera estática y de pasajes aéreos junto a pilotos de distintas brigadas. “Los esperamos a todos. Es un fin de semana ideal para pasarlo en familia”, afirmaron desde Morón al adelantar que habrá propuestas para todas las edades.
  Según lo informado, se espera que ese día se puedan apreciar vuelos de aviones caza A-4AR Fightinghawk, Hércules C-130, helicópteros Bell 412, Hughes 500 y muchos más. Además, los asistentes podrán visitar el Museo Nacional de Aeronáutica que protege a más de 50 aeronaves que formaron la historia de la aeronáutica nacional, guardadas en los hangares históricos de Morón.
Llega a Morón nueva edición de Argentina Vuela: cuándo será el festival de la Fuerza Aérea
En la jornada del 2022 se conmemoraron los 40 años de la Guerra de Malvinas.

Argentina Vuela: cómo fue el festival de la Fuerza Aérea en Morón el año pasado

Con la visita de más de cuatro millones de personas, el evento de 2022 contó con los tradicionales pasajes aéreos (con los Hércules y Pitts), globos aerostáticos, lanzamientos de paracaidistas, exhibiciones estáticas y numerosos stands vinculados al mundo de la aeronáutica. Se espera que la jornada de este año sea como la anterior y aumente la concurrencia.
Las grandes ofertas de los mercados populares de Morón, con descuentos de hasta 40%: dónde encontrarlos
Además, el evento realizado en la Base Aérea de Morón contó con propuestas para todas las edades: hubo actividades deportivas, culturales y educativas tales como ferias de ciencias. Numerosos colegios de la zona participaron de la jornada y disfrutaron de una interesante exposición en el Museo Nacional de la Aeronáutica (MNA). También hubo espectáculos artísticos y shows de música en vivo.

Y-TEC proyecta tener listas las primeras baterías de litio para septiembre en su planta de La Plata

 
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A lo sumo, se plantea que existen posibilidades muy reales para desarrollas los servicios industriales de infraestructura que exigen las explotaciones mineras modernas.
Este razonamiento es forzado. No hay ninguna contradicción entre la minería y la industrialización del mineral. Argentina puede y debe desarrollar sus capacidades técnicas, porque la deslocalización de las industrias hoy está en retroceso en todo el mundo.
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Los países están privilegiando tener las industrias cerca, el llamado nearshoring, sobre «cadenas de valor» globales que, dado el estado calamitoso de la navegación comercial y el resurgimiento del proteccionismo aduanero, se han mostrado inseguras.
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El presidente de Y-TEC, Roberto Salvarezza, adelantó que en septiembre próximo la compañía fabricará las primeras baterías de ion-litio, parte de su plan precursor para el sector minero en Argentina. “La planta está prácticamente terminada. Es una obra civil, en la que estamos proyectando las primeras celdas en la fábrica para fines de agosto y septiembre. Ése es el momento en el que se pondría en marcha la planta para la producción”, dijo el directivo en una entrevista con Ajuste Semanal, programa de AM Con Vos.
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Salvarezza afirmó que solo faltan algunas conexiones eléctricas en el parque donde se encuentra ubicada la planta: “Estaremos produciendo las baterías de litio este año, y será con carbonato de litio catamarqueño en este caso”, enfatizó el directivo, quien recordó que ya se vienen produciendo celdas de ion-litio en etapa de pruebas.

“La etapa de planta piloto ya la hemos superado. Venimos produciendo celdas a escala piloto. Estamos en una etapa de baja escala industrial, que en la instancia actual podría dotar de baterías a unos 300 vehículos por año”, describió.

El presidente del brazo tecnológico de la petrolera argentina recordó que la empresa está construyendo en Santiago del Estero una planta que “es cinco veces más grande”.

En medio del debate del desarrollo del litio en Argentina, uno de los países del mundo con mayor disponibilidad de este recurso minero, consideró que, en el plano político, “hay una decisión de los gobernadores de agregar valor” en el contexto de desarrollo de estos recursos.

Salvarezza destacó la necesidad de avanzar en las licencias sociales en las provincias que están explotando el litio o tienen proyectos en desarrollo para evitar tensiones en un contexto de la producción del recurso.

“Es imposible pensar en la minería en general y en el litio en particular, sin licencia social. Es necesario que las comunidades vean que esto va a traer un desarrollo humano y social. Cualquier intento de hacerlo de otra manera, es un intento fallido. Lo hemos vivido con emprendimientos mineros en Mendoza y Chubut, con el offshore. Las licencias sociales hay que ganarlas y en el tema del litio es fundamental”, manifestó.

Acerca de la necesidad de un marco legal nacional que imponga condiciones para el desarrollo del litio, Salvarezza afirmó que, al margen de que se trata de un recurso que es de las provincias, “debería haber una referencia legal” que proponga condiciones para la llegada de inversiones e incentivar el valor agregado.

En diciembre del 2022 YPF e Y-TEC firmaron un convenio marco de colaboración para crear en la provincia de Catamarca una planta de fabricación de celdas, baterías de ion-litio y material activo. La firma de convenio marco establece crear dos plantas en Catamarca para desarrollar el material activo para las baterías y empezar a producir celdas para la generación de energía estacionaria.

En el caso de Santiago del Estero, se conformó el Consorcio de Cooperación para la fabricación de celdas y baterías de Ion-Litio, integrado por la provincia, el Centro de Investigación y Desarrollo provincial (CIID), la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) e Y-TEC, con el objetivo de construir una segunda planta piloto para la fabricación de celdas y baterías de ion-litio.

AgendAR añade: El suministro de carbonato de litio para la planta piloto de baterías en La Plata, llamada UniLIB, lo da la minera estadounidense LIVENT, que ya opera en zona. No es imposible que el acuerdo alcance también la futura planta en Santiago del Estero. La construcción de esta unidad marcaría, por fin, el momento en que el litio deja de ser lo que los economistas heterodoxos llaman «una maldición del recurso» para el país y se vuelve una fuente de empleo calificado y duradero, capaz de enraizarse en el mercado interno, además de exportar valor agregado. Por ahora, para las mineras, a diferencia de México, donde el recurso fue nacionalizado, y de Chile, donde toda exportación sin valor agregado local debe pagar hasta el 40% de impuestos, el marco legal e industrial del litio en Argentina es el del Far West: pase y sírvase. En revancha, el desarrollo de industrias de servicios a pie de salar es fragilísimo: transportes de gente y de cargas, catering, mantenimiento de algunos equipos, el equivalente de lustrarle los zapatos (eso sí, por pago) a uno que te los puso en la nuca para vaciar, muy tranquilo, tu caja de ahorro en el cajero automático. Vale la pena por eso destacar el tipo de batería al que apunta UniLIB. No es la de su celular ni la de su computadora, lector/a. Tampoco la de su auto eléctrico o híbrido, si Ud. es uno de esos poquísimos argentinos dueños de un vehículo total o parcialmente eléctrico. Ahí hay demasiada competencia. Por el contrario, la batería a la que apunta UNILIB es un producto de nicho, pero también de base. Para ser claros, son dos productos. Uno es una batería grande, para camiones o colectivos. El otro es una batería gigante estática, capaz de almacenar los excesos de producción de recursos intermitentes, como el solar y el eólico; para venderlos luego en la red eléctrica cuando ésta tiene demanda insatisfecha. No son una novedad. Los australianos le vienen comprando baterías del tamaño de containers a TESLA para poner a pie de sus granjas eólicas costeras, o en sus enormes parques solares. Cuando esa batería entrega corriente a la red, será electricidad de la muy cara, sin duda, pero más cara es su falta. Y para nosotros los argentos, con bastante sobreinstalación eólica en el Sistema Interconectado Nacional, estas baterías son un modo de acumulación. Permitirá levantar un poco el techo actual de las fuentes intermitentes, en lugar de seguirlas subsidiando, entre muchos modos, con prioridad de despacho. Prioridad de despacho significa quemar gas natural al cuete como «reserva caliente» porque justo hay buen viento en -ponele- Miramar, pero no sabés cuánto va a durar. Sin embargo, la legislación obliga a CAMMESA, que dirige el mercado eléctrico spot, a comprarle al eólico en Miramar, y debido a ello tenés una honesta turbina de gas o de ciclos combinados en las cercanías funcionando y caliente, pero sin entregar electricidad. Tiene que estar lista para salir y tomar la posta si se cae el viento, que además de intermitente es impredecible. Es decir, el estado está perdiendo un recurso finito (el gas) y el dueño de esa turbina está perdiendo plata y contaminando… de puro ecologistas que somos. Ahora UniLIB va a dar la posibilidad de acumular a pie de turbina, y vender en la hora pico de consumo, y dejar trabajar en paz a los proveedores de electricidad de base, no intermitente. Ud. me dirá: si, pero ¿con una plantita de 1500 unidades/año como UniLIB le vas a hacer competencia a las fábricas gigantes de baterías gigantes de TESLA? La respuesta: sí. Hay con qué. Somos un país lleno de ingenieros químicos, no sólo de salares. ¿Y cuánto litio propio tiene Elon Musk? Hasta hace poco se sentía el dueño del litio boliviano, tras haber contribuido al golpe de estado que derribó a Evo Morales y fanfarronear de ello por Twitter: «Le daremos un golpe a quien se nos cante, bánquensela». Pero con el nuevo gobierno de Arce, por ahora gastó plata al cuete. ¿Y cuánto le costaría el flete a Musk para poner sus monstruos en, supongamos, los parques solares del NOA? ¿Y este muchacho cree que para sus productos no valdrán las tarifas aduaneras extrazona del Mercosur? Ahora, si quiere instalar alguna de sus «Megafactories» de baterías de litio en Argentina, le damos un banquito y nos sentamos a negociar. ¿Tomará mate, el Elon? ¿Compramos bizcochitos? Son alternativas inteligentes frente a un cuadro de minería -el actual- muy malo para el país y para el NOA. Daniel E. Arias

Un derivado del «revientacaballos», un yuyo cordobés, podría tratar cuatro cánceres

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Especialistas del Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, ambos dependientes de la Universidad Nacional de Córdoba y del CONICET, identificaron y modificaron la solanocapsina, una molécula del «revientacaballos», un yuyo serrano. Este alcaloide puede bloquear la división de células de tumores tipo BRAC2, los que tienen una mutación en los genes BRAC que empeora los pronósticos de tratamiento. El revientacaballos podría ser el origen molecular de armas nuevas para añadir al arsenal de los quimioterápicos usados en ciertos cánceres de colon, mama, ovarios y próstata. Todo nuevo quimioterápico es bienvenido: con tumores BRAC2 es frecuente tener que librar luchas largas, y saltar de un protocolo quimioterápico a otro cuando las células cancerosas hacen mutaciones y adquieren resistencia. Y frente a la excusa habitual de las obras sociales y prepagas de que un citotóxico nuevo «no está en los libros», es excelente que por una vez los libros se escriban en el país. La planta, conocida por su toxicidad con el poco sutil nombre de ‘revientacaballos’, es habitual en las Sierras Pampeanas, pero es tan regional que llega hasta México. Casi todos la hemos visto, con sus flores chicas y blancas de cinco pétalos, y su indolente buena facha de plantita de tomates cherry, y hemos sido aconsejados, con suficiencia mediterránea, de no comerla ni dejarla comer, aunque eso no figurara en planes. La advertencia no es mala, porque los humanos vivimos comiendo solanáceas, o partes de solanáceas, y máxime en Sudamérica. Como ejemplos, la papa (Solanum tuberosum), el tomate (Solanum lycopersicum), la berenjena (Solanum melongena) y los ajíes, o pimientos para los chilenos, o chiles, para los mexicanos (capsicum). Pero, hay solanáceas psicotrópicas que te hacen pegar unos viajes que te los cuento (como las daturas), y otras que te pueden dar el viaje de ida. Como ésta del título. El arbusto revientacaballos crece en la sombra y ama los suelos nitrogenados: rara vez está lejos de los corrales de las vacas, que si llegaron a grandes le tienen merecida desconfianza. Su nombre científico es Solanum pseudocapsicum, lo que la denota parentela de género con las inocua planta de papa, y un cierto «look» de planta de ají. A diferencia de éstas, es venenosa. Muy decorativa, eso sí. Tras miles de horas de trabajo sobre 60 distintas moléculas de distintos tejidos del yuyo revientacaballos, se identificó a la solanocapsina como alcaloide capaz de matar selectivamente a las células con el gen BRAC2 mutado. Al parecer, este alcaloide bloquea una enzima humana que en los tumores BRAC está muy activada, la desoxicitidina quinasa (dCK). Sin esta enzima disponible, las células tumorales dejan de dividirse y mueren. Lejos de patentar una molécula natural, algo que la legislación estadounidense permite pero sencillamente carece de toda ética o sentido, ya que nadie respetará esa patente, las investigadoras cordobesas desarrollaron un derivado de la solanocapcina que resulta más activa y selectiva, es decir menos tóxica para células no mutadas. La solanocapsina no es una revolución conceptual, pero sí un arma más en un arsenal que se vacía rápido. Ya existen tratamientos de inhibición de la desoxicitidina quinasa, llamados genéricamente «inhibidores de PARP», pero típicamente, en más de un paciente generan la aparición de células tumorales resistentes. Obviamente esto puede sucederle también al derivado cordobés de la solanocapsina. Éste podría transformarse en una opción más en una lucha antitumoral que puede ser larga, pero se acaba -y mal- cuando se acaban los planes alternativos. La solanocapsina fue elegida por los investigadores entre más de 60 compuestos que se probaron para células mutadas. Otras buenas noticias: los estudios mostraron que el alcaloide derivado tiene acción antibacteriana y además inhibe una vía enzimática típica del mal de Alzheimer. Pero todo esto hay que demostrarlo. La farmacología vive soñando con panaceas, esas moléculas que son soluciones a la búsqueda de problemas. Y de vez en cuando se tropieza con alguna. Todo esto abre vías divergentes a nuevas investigaciones «in vitro», preclínicas (con animales), y luego la larga y demoledora prueba de atravesar estudios de fase I, II y III con seres humanos. Pero si se atraviesan con éxito, viene el licenciamiento y el despliegue clínico.

Comentario de AgendAR:

Éste es un desarrollo importante. ¿Cómo es que no hay farmacológicas nacionales haciendo cola para encargarse del licenciamiento? Si las hay, ¿cómo no se informa?

Daniel E. Arias

Inversion china en un complejo hidroeléctrico conjunta entre Catamarca y Tucumán

El embajador argentino en China anunció que capitales de ese país se encuentran interesados en desarrollar un complejo hidroeléctrico entre Catamarca y Tucumán: Parque Potrero del Clavillo-El Naranjal. Se trata de la proyección de una obra que prevé la construcción de dos embalses para mejorar los recursos hídricos en el límite entre ambas provincias, y la puesta en marcha de un sistema de energía hídrico. Se trata de un proyecto del que se hablaba ya en la década de los ’50 como un modo de desarrollar el sector Este Catamarqueño, limítrofe con Tucumán.
De acuerdo con Vaca Narvaja, el proyecto está dentro de una cartera «de 20 proyectos de energía renovables que se encararán con financiamiento de ese país, de acuerdo con lo establecido en el Plan de Cooperación de la Franja y la Ruta». El embajador explicó que los fondos destinados para el financiamiento (previstos entre 2027- 2030) serán en yuanes en más del 80% del monto total de la obra (aunque no se informó de ese monto final). El embajador dijo: «Nuestra cooperación en materia de energía limpia con China es sumamente amplia». Este proyecto entre Catamarca y Tucumán siempre fue un ítem pendiente (entre anuncios y posibilidades que no se concretaron), desde la decada de los ’50. La cuestión tomó un impulso mayor con el llamado «Plan Belgrano» de revitalización del norte grande, que se lanzó durante la presidencia de Mauricio Macri en 2017. Sin embargo, nunca hubo mayores avances sobre estudios ambientales y de factibilidad en la región. De hecho, con el anuncio del Plan Belgrano, grupos ambientalistas de ambas provincias habían señalado que poco beneficiarían los embalses a Catamarca en particular. En un informe publicado en La Gaceta de Tucumán entonces, se destacó: En Catamarca «se origina sólo el 15% del agua en juego y en su parte de la cuenca no hay posibilidades de embalses de retención de agua a excepción de Potrero del Clavillo en el límite de ingreso a Tucumán, pero estas descargas no pueden ir en otra dirección que a Tucumán, donde se encuentran las áreas de posible aprovechamiento para riego, industrias y agua potable». «Catamarca -señalaron- no tiene posibilidad física de aprovechar los caudales (…). Su única posibilidad de aprovecharlos sería con derivaciones sin regulación en su territorio, con obras ajenas al complejo Potrero del Clavillo (…) o bombeando desde el embalse «hacia atrás», hacia el valle de Las Estancias». Al momento del Plan Belgrano, se estimó un emprendimiento que «contempla la construcción de dos represas sobre los ríos Las Cañas, Gastona y Medina +Potrero del Clavillo y El Naranjal), y se estima que demandará una inversión de 1.000 millones de dólares». Entre los beneficios futuros se destacaron la producción de energía eléctrica, el almacenamiento de agua para riego; la morigeración de las inundaciones con control de las crecidas del río Medina; la recuperación de hectáreas de tierra productiva; y el fomento del turismo y la pesca. Sin embargo, la mayor beneficiaria sería Tucumán y no Catamarca, la principal impulsora en llevar adelante inversiones para obras. Pese a este contexto, desde la embajada argentina en China reiteraron la importancia de fomentar obras en el Norte para «continuar desarrollando industrias verdes y ecológicas y promover el desarrollo coordinado en los campos económico, social y ambiental, para afianzar la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas».

La UBA, entre las 100 mejores universidades del mundo según especialistas en educación

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Como cada año el ranking mundial de universidades que evalúa la calidad en educación y desempeño volvió a destacar a la Universidad de Buenos Aires (UBA) como una de las 100 mejores casas de estudio a nivel global. El listado, que cada año elabora QS (Quacquarelli Symonds) se basa en el trabajo de especialistas que evalúan la calidad de la educación superior. En 2023, el clásico ranking cumple su 20° aniversario.
Aunque en los primeros puestos no hubo grandes sorpresas, algunos centros de estudio de reconocida fama mundial han tenido cambios en las posiciones. Predominan en el top ten universidades de Estados Unidos y Reino Unido.
En el relevamiento anual se toman en cuenta variables como reputación académica, reputación del empleador y relación Profesor/Alumno. En esta edición se sumaron otros ejes como sostenibilidad, resultados laborales y red internacional de investigación, como indicadores para saber qué tan buena es una universidad. Por duodécimo año consecutivo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Estados Unidos mantiene su hegemonía como la mejor casa de estudios. La Universidad de Cambridge (Reino Unido) se mantiene firme en el segundo puesto, mientras que la Universidad de Oxford (Reino Unido) ocupa el tercero.

El reconocimiento a nivel mundial de la UBA

En cuanto a la UBA, el ranking de universidades la ubicó en la edición 2023 en puesto 67, es decir, entre las 100 mejores del mundo. Los puntos del relevamiento destacaron que la UBA “cuenta con clases reducidas y un buen nivel de recursos dedicados a la enseñanza”, según el indicador Profesor/Alumno. Además resaltaron como punto débil “las métricas relacionadas con la investigación”. Sin embargo, el gran avance de este año fue el rol de dicha casa de estudios en su relación con el mundo empresarial y académico a nivel global. Los especialistas han evaluado que la UBA como una “universidad de primera línea que goza de una reputación excepcional entre empresarios y académicos de todo el mundo”. Es decir, a la hora de ver antecedentes laborales y de formación académica, la casa de estudios argentina que cumplió 200 años en 2022 suma un plus en la calificación.
Según el informe de QS, la UBA dio un salto enorme en sus perspectivas como casa de estudio al asegurarse una posición entre las 20 mejores universidades de renombre mundial según los empleadores internacionales. Además sigue creciendo su reputación entre los académicos internacionales. Esta métrica se basa en la opinión experta de 98.000 empleadores de todo el mundo. También obtiene excelentes resultados en el rango de la “reputación académica”, que tiene en cuenta las respuestas de 144.000 académicos de todo el mundo, situándose en el puesto 36 a nivel mundial. Sin embargo, es la única universidad argentina que se sitúa entre las 100 mejores del mundo en cualquiera de las dos métricas. El trabajo de los especialistas determinó que la UBA “aún puede mejorar en áreas como el impacto de la investigación y la diversidad internacional”. Para ello, el diagnóstico mostró que si logra superar esos obstáculos “puede ayudar a la UBA a fortalecer su posición en futuras clasificaciones y consolidar su posición como institución líder a nivel mundial”. El vicepresidente QS, Ben Sowter, dijo que “si bien el increíble respeto que los empleadores mundiales tienen por la UBA es sin duda un testimonio de la preparación laboral de sus graduados, Argentina en su conjunto tiene mucho por delante si quiere afirmarse como un destino de estudios de primer orden». En cuanto al panorama académico de las casas de estudio locales, Sowter dijo que «Argentina debe mejorar su agenda de investigación, sus colaboraciones académicas y sus esfuerzos en materia de sostenibilidad”. Por eso “la mejora de la producción académica centrada en los retos contemporáneos pertinentes, el fomento de las asociaciones mundiales y con la industria, y las medidas específicas para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible ayudarán a elevar su educación superior», expresó el vicepresidente de QS.

«Vuelven los trenes de la línea Mitre a Retiro»

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«Los precios suben en Argentina, no importa cuándo leas esto»

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Reproducimos un fragmento del nuevo libro de Juan Manuel Telechea, «Inflación». A mediados del 2020, en plena pandemia, empecé a escribir un newsletter semanal para el medio Cenital, con el objetivo de analizar la economía argentina. Mi idea era tratar de transmitir los conocimientos de la manera más sencilla, honesta y pedagógica posible, no solo por mi gaje como docente (hace más de 10 años que dicto distintas materias de la carrera, desde las más introductorias hasta las más avanzadas), sino porque sentía, con mucha frustración, que las discusiones económicas estaban cada vez más alejadas de nuestros problemas, dominadas más por argumentos dogmáticos que por lo que mostraban los datos o las investigaciones empíricas. No había diálogo ni puntos de conexión entre los distintos enfoques económicos. Todo lo contrario, se alejaban cada vez más. No les interesaba lo que dijeran los datos, lo importante era aferrarse y defender la posición. Paradójicamente, de ambos lados estaban convencidos de que tenían razón, mientras que los otros estaban completamente equivocados. Un absurdo. Si esto solo afectara al plano de las ideas, no sería tan grave. El problema es que la ciencia económica es un área fundamental de las políticas de cualquier gobierno y, por lo tanto, un factor que incide directamente en el bienestar económico de las personas. La expresión más evidente del fracaso de ambos enfoques, tanto para diagnosticar correctamente los problemas como para brindar soluciones, es una inflación en alza que ninguna de las últimas tres gestiones de gobierno pudo controlar. Este libro no busca ser fatalista, pero sí un llamado de atención. No hace falta ser economista para advertir que si la inflación mantiene esta trayectoria creciente terminará desembocando en una nueva crisis hiperinflacionaria. Este es, sin dudas, el nudo gordiano de nuestra economía.
Si examinamos desde 2010 en adelante, hubo solo dos países en el mundo que durante todos los años presentaron una inflación anual superior al 20%: Argentina y Venezuela. Ojo, eso no significa que sean los casos más críticos. Por ejemplo, Líbano -que en 2010 tenía una inflación del 4%- tuvo una crisis económica en 2019 (con corralito incluido) que llevó a que la inflación fuera del 155% en 2021; Sudán presentó una escalada inflacionaria prácticamente ininterrumpida, que pasó del 11% en 2010 al 383% en 2021; Zimbabue, cuya inflación había sido prácticamente nula en toda la década, fue afectada por una sequía histórica que hizo que la inflación superara el 550% en 2020.
¿Sabés cómo se financia Cenital? El principal sostén de nuestro medio son sus lectoras y lectores. Eso nos pone orgullosos y nos da la tranquilidad necesaria para hacer el periodismo en que creemos. Si te gusta lo que hacemos, sumate vos también a nuestra comunidad.
Lo que distingue a la Argentina de estos países es que acá no se observó ninguna catástrofe económica, política o climática. Como iremos desarrollando a lo largo de este libro, la gran diferencia es que en nuestro caso la inflación es un problema persistente que, para peor, se va agravando con el correr del tiempo. Y, lo que es más llamativo de todo, es que a lo largo de toda esta década la inflación -como problema- prácticamente desapareció en todo el mundo. Recién ahora con el impacto que tuvo el COVID-19 en las cadenas globales de suministros, combinado con el aumento en los precios de la energía y los alimentos que provocó la guerra entre Rusia y Ucrania la inflación volvió a aparecer como una potencial amenaza, aunque todavía lejos de ser algo grave y con valores lejísimos de los que muestra nuestra economía. Como para tener una referencia, en Estados Unidos pasó del 1,8% anual en 2019 al 8,1% en 2022, en Alemania del 1,3% al 8,5%, en Brasil del 3,7% al 9,4% y en Chile del 2,3% al 11,6%. ¿Por qué sucedió esto en Argentina? Seguramente la primera respuesta que se les venga a la cabeza es por una mala gestión. De acuerdo, no hay dudas. ¿Pero alcanza con eso para explicar por qué fuimos uno de los pocos países con este problema? ¿Todo el resto del mundo hizo bien las cosas y nosotros no? Por lo general, no me resulta adecuada la categoría ¨excepcional¨ para clasificar el comportamiento de las distintas variables de la economía argentina, porque muchas veces se lo cataloga de esta manera cuando, en realidad, los datos muestran algo distinto. Pero para la inflación argentina parece una categoría apropiada. Si tomamos los 93 países con lo que contamos con datos para la evolución de los precios desde 1970 a la fecha y utilizamos como corte una inflación anual del 20%, vemos que Argentina lidera el ranking: es el país que más años convivió con una inflación anual igual o superior al 20% Esto sucedió en 37 de los últimos 53 años, es decir, exactamente el 70% del tiempo. Tenemos un problema crónico. En el ranking le siguen la República Democrática del Congo y Sudán (32 años), Turquía (29), Uruguay (25) y Ghana (24). Dada la cercanía, es dable aclarar que en la actualidad no hay similitud con el caso uruguayo, ya que no presenta una inflación superior al 20% desde 1998. Por otro lado, para Venezuela solo hay datos a partir de 1980, pero durante ese período convivió con una inflación elevada el 74% del tiempo, superando a la Argentina. Al margen de que seamos el país de mayor inflación o no, evidentemente tiene que haber algo más -aparte de la mala gestión- que explique este problema recurrente. Ese es el objetivo principal de este libro. Y hago énfasis en la palabra ¨explicar¨, porque esa es la premisa que atraviesa al libro. Brindar todas las herramientas a mi alcance para que, al terminar de leerlo, comprendan cómo funciona la economía argentina. O, mejor dicho, puedan sacar sus propias conclusiones acerca de cuáles son las causas que hacen que no funcione correctamente. Este libro no busca convencerlos de nada. En las páginas que siguen no van a encontrar bajadas de línea, calificativos o argumentos estirados. El manejo de la economía de un país está muy ligado a la política, así que indefectiblemente es un ámbito donde la famosa ¨grieta¨ está muy presente y eso, en mi opinión, es parte del problema. Porque últimamente para juzgar si una medida es apropiada o no prestamos más atención al adjetivo (si es ortodoxa o heterodoxa, kirchnerista o macrista, populista o neoliberal) que al argumento o a lo que muestra la evidencia empírica. Si bien la objetividad en las ciencias sociales no existe (el análisis siempre está atravesado por nuestras experiencias), a lo que sí se puede aspirar es a que sea lo menos sesgado posible. Eso requiere de varias cuestiones. En primer lugar, presentar los argumentos del modo más claro que se pueda, para que se entienda; es imposible evaluar algo sin antes comprenderlo. En segundo lugar, advertir sobre posibles problemas en los razonamientos o críticas que hayan ido surgiendo con el correr de los años. Por último, mostrar qué sugieren los datos de la economía argentina (porque vamos a ver que, en algunos casos, estos también pueden tener más de una interpretación) y, de ser necesario, contrastarlos con lo que muestran las investigaciones empíricas realizadas por la comunidad científica hasta la fecha. Este método de exposición es, para mí, el rasgo distintivo de este libro porque busca (y espero que logre) un balance equilibrado entre el desarrollo de los conceptos -de modo de presentarlos con el nivel de detalle necesario para que se entiendan- y la profundidad de los mismos, sin perder rigurosidad ni que se vuelva tedioso. Además, este método aporta algo que, para mí, es fundamental. La interpretación y el diagnóstico de los problemas que sufre la economía argentina plasmados en este libro pueden ser correctos o no (eso quedará a interpretación de ustedes), lo que puedo asegurarles es que fueron elaborados con la mayor honestidad intelectual posible. Desde ya, eso no quita que haya cuestiones que no les cierren o que les resulten equivocadas. La discusión y el intercambio de opiniones son la mejor manera de aprender y de mejorar la calidad de los argumentos aquí presentados, así que siempre son bienvenidos. El libro fue pensado para todo público, así que no se requieren conocimientos previos sobre economía, más que las ganas y el interés por profundizar en estos temas. Pero debo advertir que, por la complejidad del asunto, el libro comienza analizando las cuestiones más generales de la economía (y probablemente las más familiares), para luego ir de a poco adentrándose en las cuestiones más específicas, que son las que van a demandar un poco más de atención y concentración. Así, en el primer capítulo vamos a hacer una presentación general de la economía argentina: cómo se comporta, cuáles son los principales problemas que se observan y los rasgos distintivos que nos diferencian del resto de los países. Una especie de diagnóstico a partir de los síntomas más superficiales que podemos advertir a simple vista. A partir de eso, en los siguientes capítulos vamos a desarrollar cada uno de esos componentes, de modo de entender cómo funcionan y cómo se vinculan entre sí. En el capítulo 2 vamos a meternos de lleno con la inflación. Veremos cuáles son los distintos elementos que pueden provocar un alza generalizada de los precios, sus argumentos a favor y en contra, y qué tan bien se ajustan a los datos de la economía argentina, con el objetivo de identificar cuáles son las causas por detrás de la inflación. El capítulo 3 va a estar dedicado al tipo de cambio, la variable central de nuestra economía. Allí veremos cómo se determina su precio, los factores que pueden desestabilizarlo y las herramientas que tiene el Banco Central para tratar de evitarlo. El capítulo 4 es, probablemente, el más desafiante de todos. Ahí hablaremos de un tema que se escucha mucho, pero que se explica poco: el papel que juega la cantidad de dinero. Eso implica adentrarnos en el proceso de creación del dinero, el rol que tienen los bancos comerciales, los distintos mecanismos por medio de los cuales el Banco Central puede expandir o contraer los pesos en circulación y el vínculo con el déficit fiscal. El capítulo 5 tiene por objetivo identificar y explicar los elementos que llevan a que la inflación tenga ¨memoria¨ y presente una tendencia alcista. Ahí veremos el rol que tienen los shocks externos, la volatilidad y cómo las decisiones de las empresas y los sindicatos se van adaptando en un entorno inflacionario. Por último, el capítulo 6 recoge las cuestiones centrales de los capítulos anteriores para lograr un diagnóstico más elaborado y, a partir de ello, ver qué herramientas se podrían implementar para atacar el fenómeno inflacionario. Para eso, vamos a examinar cómo hicieron otros países para solucionar este problema. Eso nos va a llevar a estudiar los distintos programas de estabilización que se aplicaron en el pasado, analizando los aciertos y los fracasos, de modo de identificar cuáles deberían ser los lineamientos para el diseño de un plan que permita bajar la inflación de manera sostenida en el tiempo.

Juan Manuel Telechea

Viaje al Centro de Medicina Nuclear de Formosa

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El objetivo de este centro, como el de los similares que se han abierto en otras provincias, es dejar de asociar el cáncer con la muerte y empezar a asociarlo con la vida

Para este hombre que se llama Fernando Trachta –al que todos nombran “Dino”–, director médico del Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Pdte. Dr Néstor Kirchner (Cemenurnk) de Formosa, caer es bajar la guardia, sacarse la armadura un rato, entregarse a la emoción y la alegría, aún (y sobre todo) en este lugar que atiende a pacientes con cáncer. “Todos los fines de tratamientos lloramos”, cuenta Trachta, mientras oficia de guía turístico por este centro, el más moderno del norte del país dedicado al servicio de radioterapia y braquiterapia. Después explicará el ritual: “Cuando un paciente termina las sesiones tiene que tocar la campana. Y es una fiesta. Nos disfrazamos, ponemos música, los familiares traen comida y bebidas. Gente que no había dicho ni una sola palabra durante el tratamiento, ves cómo se suelta y larga todo. Es la idea de todo esto, dejar de asociar a esta enfermedad con la muerte y empezar a asociarla con la vida”.
Foto: Eduardo Sarapura

Más modernidad, menos invasivo

El Cemenurnk se levanta en el predio del Hospital de Alta Complejidad Pte. Juan Domingo Perón, en la capital formoseña, y está integrado al sistema de salud pública a través del Plan Nacional de Medicina Nuclearque incluye desde 2015 aportes millonarios para la construcción, equipamiento y capacitación de recursos humanos en centros de última tecnología distribuidos a lo largo del país, y de un convenio firmado entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el gobierno provincial. La aparatología del Cemenurnk incluye dos aceleradores lineales (el Versa HD es, en palabras de Trachta, “el equipo de radioterapia más completo que hay en una institución pública de Argentina”) que permiten un tratamiento menos invasivo, reduciendo la cantidad de sesiones y protegiendo los órganos sanos cercanos al tumor. También destacan un tomógrafo modernísimo que se adapta a la posición específica del paciente; y el quirófano de braquiterapia que se usa, por lo general, para tumores ginecológicos, urológicos y mamarios. Además, es inminente el arribo del ciclotrón, un equipo de alta precisión y velocidad capaz de producir el radioisótopo –un elemento radiactivo que funciona como fármaco– que necesita la persona. “Para mí, como formoseño, este centro es como respirar, así que imaginate lo importante que es –asegura Trachta–. Si algo le faltaba a la medicina de la provincia era la pata de la radioterapia. Antes los pacientes se tenían que ir a Buenos Aires, a un mundo totalmente distinto, con tratamientos largos de tres o cuatro meses. Ahora vienen al centro y hasta traen a sus hijos. Las familias sufrían ese desarraigo, a nadie le gusta irse de su casa. Por eso digo que este lugar es absolutamente necesario, no solo para Formosa, sino para toda la región”.

Otra forma de mirar

Para Mariela Posse, técnica radióloga especialista en radioterapia, trabajar en el Cemenurnk es una “bendición”. Ella se ocupa del inicio del tratamiento, recibe a los pacientes y los acomoda en el tomógrafo de la manera más meticulosa posible: seleccionando los movilizadores adecuados, explicando en detalle el procedimiento y, no menos importante, seleccionando la música que ayude a la relajación de la persona. “El vínculo con el paciente es inevitable –subraya–. Nosotros sabemos que recibimos pacientes oncológicos y por eso mismo el trato debe ser diferente. Los que elegimos trabajar en salud debemos tener esa empatía con nuestros pacientes porque el día de mañana podemos ser nosotros. A mí particularmente me ha tocado tener a mi madre con cáncer, entonces trato al paciente como si fuera un familiar, como me gustaría que me trataran a mí el día de mañana. Todos los que trabajamos acá tenemos muy en claro eso”. Las y los profesionales, trabajadores y directivos del centro coinciden en que el tratamiento humano es tan importante como el médico. Con esa misión se creó el Servicio de Bienestar y Calidad de Vida orientado a la salud mental, la alimentación saludable y los distintos aspectos de la vida, buscando “disminuir el nivel de sufrimiento del paciente y las familias, y también promover el bienestar”.
Foto: Eduardo Sarapura
Miguel Ángel Martínez tiene 66 años. Es jubilado y desde hace unos meses es también un paciente diagnosticado con cáncer de próstata. “En ese momento sentí miedo, bronca, de todo un poco. Se te viene el mundo abajo”, recuerda. Miguel ya se imaginaba viajando a Resistencia, Chaco, buscando alojamiento, extrañando a sus hijos, hasta que supo que podía iniciar el tratamiento a solo tres cuadras de su casa. “Llego a la mañana y te saluda la administrativa, la enfermera, el médico, con el que te cruzás te saluda; hay mucha humanidad y eso es algo bueno para los pacientes. Después me dan de tomar agua, espero unos minutos y me pasan a Radioterapia. Durante unos diez minutos te ponen música suave para estar mentalmente tranquilo, para que te duermas y te relajes. Por suerte ya lo estoy superando y hoy en día estoy bien. Los médicos me dicen que no es grave, que voy a vivir varios años más”. Posse acepta que más allá de la gratificación que otorga el trabajo también tiene, como todos, días malos. El reto entonces es reponerse rápido. “Estamos en un lugar donde no te podés ir triste a tu casa porque hacemos todo lo posible, y los pacientes nos devuelven eso: se sienten contenidos y acompañados. Los que trabajamos acá tenemos otra forma de mirar a la enfermedad, sin sacarle importancia, pero sabiendo que estamos dando todo lo que está a nuestro alcance para que el paciente pueda llevarlo de la mejor manera. Sabemos que trabajamos con una enfermedad complicada, pero esta carrera que elegimos es una bendición de Dios porque estamos colaborando para que el tratamiento sea mejor y tal vez llegar a la cura”. «
Foto: Eduardo Sarapura

Números

Hasta el 1 de junio de 2023, el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia “Pdte. Dr. Néstor Kirchner” atendió a 272 pacientes (179 mujeres y 93 varones): 266 son de Formosa, cinco de Chaco y uno de Corrientes. Casi el 40 por ciento no tiene obra social. En detalle, 36 personas recibieron tratamiento de braquiterapia; 22 de IMRT (Radioterapia de Intensidad Modulada); 107 con imágenes 3D y 108 de VMAT (Arcoterapia Volumétrica de Intensidad Modulada). En el 2022, 109 pacientes terminaron su tratamiento. Hasta junio de este año fueron 75. De acuerdo a una encuesta realizada entre 160 pacientes 155 contestaron que la atención recibida por su médico o médica fue “excelente”. Cuatro la calificaron como “muy buena” y solo uno la consideró “regular”. Los encuestados también respondieron sobre el servicio de Calidad y Bienestar de Vida que recibieron durante el tratamiento. Al respecto, 65 pacientes contestaron que les fue de “mucha ayuda”. Del total, 149 recibieron apoyo en nutrición, 102 concurrieron al taller grupal y 163 tuvieron atención de psicólogos.

Comentario de AgendAR:

El manejo humanitario de los pacientes en este país es tan novedad como un buen acelerador lineal en una provincia pobre. Lo de tocar la campana cuando terminás un protocolo de terapia radiante es una buena idea yanqui: una amiga acaba de tocar la campana en el Dana Farber Cancer Institute de Boston, Massachusetts, EEUU, donde nació la idea. La diferencia es que en Formosa la campana y el tratamiento son gratis. Hay 14 centros de medicina nuclear en las provincias, abiertos por la Comisión Nacional de Energía Atómica y gobiernos locales.

Daniel E. Arias

Pampa Energía adquirio el total del bloque Rincón de Aranda en Neuquén

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La petrolera Pampa Energía anunció la adquisición del 45% del bloque Rincón de Aranda en Neuquén que poseía Total Austral, alcanzando de este modo el 100 por ciento de participación en el bloque. Como parte de la misma operación, Pampa le vende a Total el parque eólico Mario Cebreiro ubicado en Bahía Blanca. No se informaron las cifras de la operación. Rincón de Aranda tiene una concesión para la explotación convencional de hidrocarburos, sobre la que se solicitará su reconversión a una Concesión de Explotación No Convencional de Hidrocarburos. Actualmente, Pampa y Total se encuentran asociados en este bloque y luego de esta operación, Pampa tendrá el 100% de los derechos sobre el área, lo que le permitirá incrementar tanto sus reservas como su producción de crudo. “Con esta incorporación, Pampa sigue diversificando su presencia en el sector energético y refuerza su apuesta al desarrollo de Vaca Muerta”, aseguró la empresa a través de un comunicado. Pampa es el tercer productor de gas de la cuenca neuquina, tiene una participación equivalente al 8% de la superficie de Vaca Muerta, y completará inversiones por más de 1.100 millones de dólares en el período 2021-2023 para ampliar su capacidad de producción de gas y de petróleo.

Parque eólico

En lo que refiere a la venta del parque eólico Mario Cebreriro, Pampa aclaró que “a pesar de la disminución de potencia eólica que se da con esta venta, la compañía se encuentra desarrollando las dos primeras etapas del Parque Eólico Pampa Energía VI que permitirán en el corto plazo, que la compañía sume 140 MW, alcanzando una potencia total de 427 MW”. De esta manera, las inversiones realizadas por la empresa en el sector renovable suman más de US$1.000 millones de dólares.

25 frigoríficos exportadores avanzan en medir su impacto ambiental

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El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en un trabajo conjunto con los Institutos Nacionales de Tecnología Agropecuaria (INTA) y de Tecnología Industrial (INTI), avanza con el proyecto para lograr una “declaración ambiental de producto” para la carne argentina de exportación. En el marco de una jornada organizada por el IPCVA en un establecimiento de Jesús María (Córdoba), el experto del INTA Manfredi, Rodolfo Bongiovanni, que coordina la Plataforma Huellas Ambientales del Instituto a nivel nacional, explicó que no se trata solo de medir la huella de carbono sino también otros impactos adicionales que se generan en el proceso de producción de la carne, como el consumo de agua y la eutrofización. La iniciativa está inspirada en el informe desarrollado por el INTA y el INTI para el frigorífico Logros de Río Segundo (Córdoba), que en 2021 se convirtió en el primero del país en lograr su certificación ambiental de producto. Bongiovanni recordó que, en el proceso de investigación, “se mide todo lo que ingresa y sale del sistema”; es decir, desde los insumos que se utilizan para los granos y forrajes que alimentarán a los animales (agroquímicos y fertilizantes, por ejemplo); hasta cuánto kilo gana el animal por día dependiendo si es una cría pastoril o un feedlot; y también cuánto combustible gasta el transporte de hacienda al frigorífico y desde allí luego el corte para ser exportado. Como un parámetro, Bongiovanni señaló que un feedlot impacta menos en su emisión de metano, porque los animales al ganar peso más rápido están menos días emitiendo gases hasta que llega la faena; pero tienen mayor contaminación por el volumen de estiércol, salvo que se destine a generar bioenergía. “Lo que medimos se llama también ciclo de vida: tiene en cuenta incluso desde antes de que el animal nazca y llegue al establecimiento ganadero, a la madre que estuvo gestando durante al menos cinco años para obtener cuatro o cinco crías”, completó el especialista.

UN CAMINO HACIA LA SUSTENTABILIDAD

De manera complementaria a lo expresado por Bongiovanni, el economista del INTA Manfredi, Martín Giletta, centró su exposición en la “reconfiguración” del mercado de la carne a nivel global, apuntando precisamente a las demandas ambientales que surgen de la mano de los nuevos consumidores. Para Giletta, una falencia es que en Argentina este tipo de trabajos, como el impulsado por el IPCVA, “se hacen más por iniciativa privada que por política pública”, cuando nuestro país está muy bien posicionado en términos de su huella ambiental y es una ventaja competitiva que se debería aprovechar más. Como ejemplo, recordó las nuevas normativas que impuso la Unión Europea de que toda la proteína que llegue a ese mercado debe provenir desde orígenes libres de deforestación, y Brasil está en desventaja al respecto porque su gigantesco crecimiento en la producción de carne fue a costas de un gran pasivo ambiental. “Hoy el mercado europeo es el más exigente; China impone más que todo volumen, pero en pocos años también se va a sumar a la tendencia. Por eso va a ser imperioso generar información precisa, confiable y demostrable sobre que la producción argentina de carne es sustentable”, cerró Giletta.

Dos discapacitados desarrollaron en Argentina un acople que transforma sillas de ruedas en bicicletas

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Dos amigos con discapacidad motriz desarrollaron un acople que transforma sillas de ruedas en bicicletas y brinda libertad y autonomía a personas con movilidad reducida. Enrique Plantey (40 años) es oriundo de Neuquén y practica esquí adaptado, disciplina en la que ha representado a la Argentina en tres ediciones de los Juegos Paralímpicos de Invierno: Sochi 2014, PyeongChang 2018 y Beijing 2022, donde consiguió el mejor resultado para nuestro país obteniendo dos diplomas paralímpicos por primera vez. Mariano Tubio (45) es vecino de Berazategui y también se destaca en el deporte adaptado: es golfista y participó en torneos en Estados Unidos y Europa. Entre varios logros, en el 2018 se consagró Campeón Mundial de Golf Adaptado en Mallorca, España. Más allá del deporte, ambos amigos tienen otra cosa en común: los dos se movilizan en silla de ruedas debido a accidentes de tránsito. Y comparten algo más: el deseo de ayudar a que otros usuarios de sillas de ruedas cuenten con más facilidades para desplazarse en el día a día. Para eso fundaron 3PI Mobility, una empresa que fabrica acoples que transforman las sillas de ruedas en bicicletas. Además de brindar un producto que mejora la movilidad y la autonomía de las personas con discapacidad, en el sitio web de la empresa cuentan: “Buscamos un cambio de percepción no sólo en nuestros usuarios sino también en quienes no cuentan con una discapacidad, generando así una revolución integradora y del movimiento urbano”. Origen La iniciativa comenzó a desarrollarse en 2014, luego de que Tubio le prestara a Plantey un dispositivo similar fabricado en Estados Unidos. El producto consiste en una rueda delantera y un manubrio que se puede acoplar y quitar de manera muy rápida y sencilla a una silla de ruedas. El uso de este tipo de acople les permite a los usuarios de silla de ruedas transitar sin tanto esfuerzo, evitando ensuciarse y lastimarse las manos al impulsar las ruedas y previniendo lesiones de hombros que suelen generar los desplazamientos sobre veredas y calles, que suelen presentar barreras de accesibilidad, como escalones, pendientes o terrenos irregulares.
Plantey pensó en fabricar algo similar en la Argentina, pero con un menor costo económico, para que más personas pudieran comprarlo
“3Pi Mobility nació de casualidad. Mariano y yo tenemos algo en común y es que ambos queremos optimizar lo más posible nuestra movilidad. Cuando nos conocimos, yo tenía muchas ganas de andar en bicicleta y a pesar de que había opciones acá de bicicletas adaptadas (triciclos que no eran funcionales ni prácticos) ninguna me convenció. Mariano me prestó por unos días el acople que había conseguido en Estados Unidos, lo probé en la Ciudad de Buenos Aires y me encantó: es muy práctico, se podía poner y quitar de forma rápida y te permitía guardarlo en el auto. La gente me paraba en la calle y me preguntaba dónde lo había comprado o dónde lo podían conseguir”, recuerda el esquiador. Producto industria argentina “El acople que fabricamos —describe Plantey— permite elevar las ruedas delanteras de las sillas y lograr así un mejor rodaje. En general, con las sillas de ruedas pasa como con los cochecitos de bebés, que suelen trabarse, y como consecuencia la silla se voltea hacia adelante produciendo caídas. Con el acople esto se puede evitar ya que las ruedas traseras de las sillas y la rueda del acople quedan como apoyo para un mejor traslado”. La estructura del producto que lograron desarrollar Plantey y Tubio es 100 % producido en la Argentina, salvo por sus baterías, que son traídas de Japón, ya que tienen una mejor calidad y duración (hasta un 50 % más de autonomía que otros modelos). Desde que tuvieron la idea de desarrollar este dispositivo e hicieron el lanzamiento del producto final pasaron cinco años y cuatro prototipos distintos. “Pasamos por diferentes etapas. Subestimamos al producto porque pensamos que era algo fácil de fabricar en la Argentina. Nos pusimos como objetivo fabricar un producto de calidad, pero que a la vez se acercara al bolsillo de la gente. Y que fuera universal: que se pudiera acoplar a cualquier tipo de silla de ruedas que exista”, narra Plantey. Lo primero que hicieron fue recurrir a un herrero de la zona norte del Gran Buenos Aires. “Nos hizo un prototipo que era funcional, pero no acoplaba con todo tipo de sillas de ruedas. Luego invertimos más en lo que era el proceso y contratamos ingenieros, con los cuales también fracasamos en distintos intentos, ninguno nos convenció por distintos motivos. Queríamos un acople que le sirviera a una persona con paraplejia, cuadriplejia, a alguien amputado, niño o adulto mayor”, agrega Plantey. Finalmente, se asociaron con dos diseñadores Gregorio Newman y Tomás Lopez, del estudio de diseño Pivot, con quienes alcanzaron la versión deseada. “Teníamos muy en claro el producto que queríamos comercializar, por eso íbamos rebotando los productos que salían de los diseñadores previos. En este estudio supieron interpretar lo que queríamos a partir de nuestra experiencia como usuarios”, señala Plantey. En 2018 salió a la venta el acople en su versión manual (la Toruk M1), que cuenta con pedales a la altura del manubrio para moverlos con las manos. Un año más tarde lanzaron el acople eléctrico (la Toruk E1), que no tiene pedales. De ambos modelos, tanto del manual como del eléctrico (su fabricación y armado se produce en Buenos Aires), ya sacaron dos versiones. En cuanto a la Toruk manual, produjeron y vendieron 70 bicicletas en la primera versión, mientras que para la segunda produjeron 150 y vendieron más de 100 unidades. Con respecto al modelo eléctrico, en su primera versión, vendieron las 75 que fabricaron, mientras que en una segunda instancia produjeron 300, de las cuales vendieron la mitad. “De la Toruk 1 a la Toruk 2 hubo muchos cambios: con la práctica nos dimos cuenta de cosas a mejorar del primer modelo”, aclara Plantey. Cambios como una luz integrada, la posibilidad de que se pliegue, una mejor batería y que el acople fuera apto para personas con cuadriplejia. El modelo manual se vende hoy a 1.500 dólares, mientras que el modelo eléctrico está a 2.000 dólares. Dispositivos similares de Estados Unidos o Europa cuestan aproximadamente el doble. Aunque lograron un modelo que se adapta a la mayoría de los usuarios, Plantey aclara que “existen modelos antiguos de silla de ruedas que no permiten que se acoplen las bicicletas, debido a que se requiere de un mínimo de fuerza que ejerce el acople sobre la silla”. En contrapartida, destaca que el producto cuenta con un volante regulable y un diseño que permite guardarlo en lugares pequeños. A su vez, los emprendedores trabajan en una bicicleta híbrida que permita tener la opción del uso manual como eléctrica en el mismo acople. Impactos positivos Los creadores de 3PI Mobility destacan que para todos los usuarios de silla de ruedas estos dispositivos son una gran herramienta que les brinda libertad e independencia, ya que facilitan la movilidad, al contar con apoyos en sus partes trasera y delantera, lo que permite recorrer la ciudad sin depender de otras personas que los ayuden. Además, las bicicletas de este tipo ayudan a los usuarios a ejercitarse y a mejorar la respiración. También contribuyen a una mayor inclusión de personas usuarias de silla de ruedas. Por ejemplo, en el caso de Romeo, un niño de 11 años con discapacidad motriz. Su padre destaca que gracias a este acople, puede salir a andar en bicicleta junto con sus hermanos, como uno más del grupo. Mariano (40) tiene una lesión en la médula espinal y obtuvo la Toruk E1 a través de su obra social. Hoy en día sale a pasear por su barrio y disfruta de ir a todos lados con autonomía. “Voy a dar una vuelta y a disfrutar del paisaje con la bici que te lleva a todos lados, ¡la recomiendo!”, exclama desde Sierra de Los Padres, en la provincia de Buenos Aires. Por su parte, Manuel, quien es tenista y viaja por el mundo para competir, utiliza la Toruk manual hace dos años. “Nunca pensé que podría andar en la nieve”, cuenta orgulloso desde Italia, con la nieve de fondo. Nora usa desde hace dos meses una Toruk eléctrica, la cual cuenta que le brindó libertad y autonomía. Dice que ahora puede transitar lugares que con la silla de ruedas son muy difíciles de recorrer. “Me cambió la vida. El ahorro de energía es importantísimo, y ahora puedo pasear por caminos sinuosos como lo son los bosques, que de lo contrario no podría», cierra feliz para continuar su recorrido por el bosque energético de Miramar, donde vacaciona junto a su familia. En busca de financiación Desde 3PI Mobility buscan permanentemente alianzas que permitan brindar facilidades de pago a sus clientes (por ejemplo, contactaron a un banco provincial, sin éxito hasta ahora). De todas maneras, según cuenta Plantey, “la mayoría de las personas obtiene el acople mediante las obras sociales, que en general cubren en 100 % de su costo total”. A su vez, quienes no tienen obra social o prepaga y abonan en efectivo reciben un 30 % de descuento. Para desarrollar sus productos, la empresa recibió un crédito para pymes otorgado por el Ministerio de Trabajo de la Nación. Para cubrir ese crédito, necesitan vender cinco unidades por mes. (Franco Nieva) 

Verónica Garea, física nuclear, rockera, feminista y Presidenta de la Fundación INVAP

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Es cierto, Verónica Garea es física nuclear y rockera. Además, está dotada en varias artes y hace muy bien su trabajo en la fundación INVAP: ligar culturalmente con el país a una firma que en Argentina resulta más rara que un perro verde, INVAP. Es una empresa pública, hoy muy exitosa en el mundo, y donde casi todo el mundo es ingeniero nuclear, aeroespacial, informático o químico. Y eso en una época en que el nivel educativo está para atrás y el país vive resignando industrias y primarizando su economía. Es decir, lo de Garea no es fácil. Pero lo hace bien. Aquí reproducimos esta entrevista que le hizo la Agencia Paco Urondo. Los periodistas se entienden fácil con Garea. Y es que el Programa Nuclear necesita una cara visible, alguien que sepa plantarse frente a una cámara o una sala con público, incluso hostil, y explicar las cosas con claridad técnica, sin solemnidad al cuete y sin versear. El Programa Nuclear tuvo una persona así hasta 1987. Fue el físico nuclear Mario Mariscotti, exjefe de Investigación y Desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y por défault, su comunicador no designado pero eficaz. Hoy Mariscotti dirige su empresa de gammagrafía de estructuras de hormigón armado y escribe «la segunda temporada» de su historia nuclear argentina, tras haberse hecho célebre con la primera, «El misterio de la Isla Huemul». Así las cosas, desde 1987 que el puesto de comunicador oficioso del área nuclear argentina está vacante. Y pasaron cosas, como dijo alguno…

Daniel E. Arias

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Nuestra entrevistada vive en una casa en medio de un bosque, en Bariloche, como las hadas de los cuentos. Lo que ella emplea por amor al arte es su voz y un micrófono. Y, por amor a la ciencia, dispone del conocimiento de una ingeniera nuclear, porque esa es su profesión. La magia aparece cuando canta con la Banda Sonora de Películas que no Existen y en su trabajo de diseño y creación de reactores nucleares en el Instituto INVAP, una organización civil cuyo nombre de fantasía proviene de Investigación Aplicada, y cuya empresa preside.

Junto a Sebastián Lema, Leo Cesana, Guillermo Andreani y Tomás, Theo y Marcos Radicella, Verónica juega todos los viernes a crear la textura musical de películas imaginarias, con una base de rock bastante ecléctica. Durante los ensayos, el grupo fue inventando discos como Juanito, el rey del Pacífico (2017) y Motor Ranch (2019). Para el primero, imaginaron la historia de un narco que lidera un pueblo en Guatemala a través de favores, pero los gringos lo persiguen y termina entre las rejas. Para el otro disco, Banda Sonora construyó a Matías quien en un intento desesperado por darle sentido a su vida porteña escapa en la combi de su abuelo y procura mantener el sol del atardecer en la butaca del acompañante para asegurarse que, a través de rutas infinitas, se dirige hacia el sur. Ya se presentaron en la ciudad de la nieve y los chocolates. También en Buenos Aires y acaban de sacar un nuevo disco, S.A.R.A.H. , que se basa en una película imaginaria de ciencia ficción sobre una joven con una identidad irreal. Transcurre en un pasado ucrónico y ya estrenaron un primer videoclip, que presentaron en el festival Bariloche Resuena.

“Tengo el privilegio de ser parte desde 2015 de Bandas Sonoras, un grupo de amigos con el que componemos pensando en un mini guión para que la música acompañe las escenas imaginarias. Empecé a cantar de grande, cuando era chica me dijeron que tenía nódulos en las cuerdas vocales, así que no podía pertenecer al coro de la escuela parroquial a la que fui en mi barrio de origen, Saavedra. Más adelante, estudié canto lírico y popular”, dice Garea.

Cuando se menciona la ingeniería nuclear, hay una asociación inevitable con la fabricación de bombas atómicas. Sin embargo, el tema abarca un espectro mucho mayor que el de las fuerzas destructoras que se iniciaron con los ataques contra las ciudades japonesas de Nagasaki e Hiroshima. “Hay muchas teorías que hablan de que lo nuclear tiene todos los ingredientes para que la percepción de riesgo sea lo más compleja y difícil posible. ¿Qué es la percepción de riesgo? Es lo que hace tengas más miedo de viajar en avión que de subirte a tu auto, cuando viajar en el avión es mucho más seguro que viajar en auto”, señala.

“Si se comparan las emisiones de la energía nuclear a lo largo del ciclo de vida, con todas las tecnologías limpias de producción de electricidad, la construcción o fabricación, siempre es la que emite menos dióxido de carbono o gases de efecto invernadero. El hormigón que se usa para construir una central nuclear tiene una huella de carbono enorme, entonces uno pensaría que tiene más aún que la energía eólica o la solar, y sin embargo no. Entonces, es muy limpia desde el punto de vista de gases del efecto invernadero y la realidad es que, lo que se suele plantear cómo un problema -los accidentes y los residuos- al mirarlo desde un punto de vista técnico, sacándole el debate emocional, se ve que ninguno de los aspectos es un problema realmente grave. Lo que pasa es que va a contramano de lo que se instaló como sentido común”.

El prejuicio también supone que, históricamente, la ingeniería nuclear es un campo del saber restringido a los hombres. Error: las mujeres estuvieron presentes desde el comienzo. En la Argentina, La Comisión Nacional de Energía Atómica se creó en 1950 y en el área radioquímica había mujeres, “la química siempre fue bastante permeable al ingreso de nuestro género, por supuesto con poca actividad muy específica y en baja proporción. Hoy estamos presentes en casi todo el sector nuclear, aunque es cierto que no llegamos a ser el cincuenta por ciento”, cuenta.

Si bien el mandato de estudiar fue muy fuerte para ella, que haya elegido Ingeniería no causó la mejor sensación en su familia de origen. “Mis abuelos, con quienes viví un tiempo cuando iba al Lenguas Vivas, estaban horrorizados. Mi abuela se consolaba pensando que, como había muchos chicos, iba a conseguir novio, aunque le fue a rezar a la Virgen del Carmelo para que no aprobara el examen de ingreso al Instituto Balseiro, muy gracioso. Después, cuando me recibí, estaba chocha”.

En el universo de la ciencia y la tecnología argentinas, un profesional de la materia trabaja para garantizar el abastecimiento eléctrico, con la ventaja de que la energía nuclear no libera gases tóxicos o emisiones contaminantes, es decir: puede ser una aliada de la descarbonización para frenar el cambio climático. También, la ingeniería nuclear se aplica para desalinizar el agua de mar, calefaccionar ciudades, realizar estudios médicos.

INVAP es una empresa que lleva adelante proyectos de desarrollo e integración de tecnología compleja y estratégica. Es propiedad de la provincia de Río Negro y del estado nacional, que participan en su gobierno a través de representantes en el directorio. “Operamos como una empresa privada, vivimos de lo que vendemos. Nuestros proyectos son de tecnología compleja: pueden ser satelitales, nucleares, de radares y son estratégicos porque se vinculan con la soberanía del país y tienen un principio y un fin, se entregan como producto al final. Son proyectos de tecnología compleja, no de consumo.

“Ingresé por primera vez en el 97 como analista de seguridad, una de las ramas de la ingeniería nuclear, cuando volví de Estados Unidos. Allá cursé una maestría en matemática y un doctorado en física de la ingeniería. En aquel momento estuve un año porque tenía a Muriel, mi hija, y con mi pareja, Fabián Boneto (docente e investigador) queríamos tener también a Leonardo. Me tuve que ir porque en el trabajo no había jardín de infantes y tenía que ocuparme de las tareas de cuidado”.

Desde 2014 hasta 2021, Garea fue directora ejecutiva de INVAP impulsando el traslado de la experiencia en desarrollo de proyectos complejos a un terreno comunitario, social, con un impacto más acotado: radares que permitan controlar el tráfico aéreo, reactores para la producción de radiofármacos, satélites para telecomunicaciones que permitirán el acceso a Internet en muchas zonas del país que se encontraban fuera de las redes tradicionales.

Además de “rodearme de verde y de afecto”, le gusta salir a caminar con su perro Byron y sus amigas a la montaña. “Soy muy curiosa, escucho podcasts, experimento recetas de distintos países y, un infaltable, amaso pasta los domingos. La ingeniería y la música son actividades profundamente creativas. Soy una señora de 57años que se educó en los 80 con rock nacional e internacional. Soy muy fan de Charly, Pink Floyd, las mujeres del jazz. Me crié con folclore, tango y bolero. La ópera y el repertorio barroco cantado también me dan mucho placer”.

“Mi relación con los hombres con los que trabajo es interesante”, advierte. “Les digo que no quiero ser su conciencia feminista. Pero hay de todo: señores que tienen mucha dificultad en transitar procesos de deconstrucción, otros con voluntad, aunque no les resulta fácil y algunos que hacen el esfuerzo. En la actualidad hay más perspectiva de género. Yo soy feminista, no lo oculto y lo llevo a todos lados, como compañera de una pareja sexoafectiva, como hija, madre e ingeniera”.

Aunque no se considera una experta en inteligencia artificial, “me preocupa que las consideraciones éticas y el impacto en las personas sea algo que vemos después del primer entusiasmo, como ha pasado con la mayoría del despliegue de tecnología durante el siglo pasado y lo que va de éste. En el uso de hidrocarburos para producir energía eléctrica y en el transporte estamos pagando un precio muy alto: la crisis climática. No parece que encontremos la voluntad política para solucionarla. Dicho sea de paso, la energía nuclear es una herramienta importante para que salgamos del problema”.

CNEA, INVAP y la comunidad nuclear sentirán la pérdida de José Pablo Abriata

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  El Doctor José Pablo Abriata fue Doctor en Física egresado de la Universidad de Cuyo en 1970, Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Fue gerente y profesor del Instituto Balseiro, vicepresidente del Directorio de INVAP S.E. miembro del Consejo Directivo de la Fundación José A. BALSEIRO y jefe de la División Fisicoquímica de Materiales del Centro Atómico Bariloche (CAB). Fue también autor de numerosos trabajos Científicos publicados en revistas internacionales, la mayor parte dedicados al análisis de la estabilidad, metaestabilidad y propiedades termodinámicas de fases condensadas de materiales complejos, metálicos y no metálicos. Fue el primer graduado universitario que no siendo Ingeniero ingresó como miembro de Número en la Academia Nacional de Ingeniería, en un reconocimiento a sus condiciones y antecedentes como investigador, docente, hombre de consejo y también realizador. El Intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso, lo despidió «Es importante destacar y reconocer su gran labor en nuestra comunidad, habiendo sido Presidente de la CNEA, Vicepresidente del Directorio de INVAP y Gerente del Centro Atómico. Gran profesional, dueño de reconocimientos nacionales e internacionales.»

Afirman que la producción de Vaca Muerta obligara a construir 6 gasoductos como el Néstor Kirchner

El gasoducto Néstor Kirchner tendrá un fuerte impacto en sustituir importaciones de energía, bajar el gasto en subsidios y que el país avance hacia el autoabastecimiento energético. Sin embargo, la obra, de 573 kilómetros, es tan solo una parte de los al menos 3.000 kilómetros de ductos que se requerirán para aprovechar las enormes cantidades de reservas de Vaca Muerta.
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Por que el yacimiento tiene una ventana acotada de tiempo, producto de la transición energética.
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Por este motivo, desde la constructora Sacde, una de las empresas que participó de la construcción del gasoducto, duplicaron la inversión en tecnología y desembolsaron u$s 32 millones durante el último año para sumar maquinaria para mejorar la productividad y acelerar la obra. Para eso también pusieron en marcha una escuela para capacitar a los trabajadores en soldadura automática, que con los bienes de capital importados permite hacer un primer cordón de soldadura en un minuto y medio.
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Durante una recorrida por la nueva escuela que realizó Ámbito, Pablo Brottier, director de comercial de Sacde, explicó el motivo de las inversiones: “Estamos incorporando tecnología para los cambios que se vienen. Se prevé que Neuquén supere el millón de barriles en petróleo y duplique la producción de gas. Y para eso, se va a necesitar infraestructura”, afirmó.
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“Los consumos están lejos de los centros de producción, y por los niveles productivos se va a poder exportar a Chile, y cuando haya GNL, a cualquier país. Para eso se van a necesitar más ductos, que es lo más limpio, seguro y sustentable. Hoy son insuficientes”, agregó Brottier.
Por ese motivo, Carlos Coletto, gerente de la unidad de negocios de gas y petróleo, explicó cuáles fueron las inversiones, mediante las cuales Sacde pasó de un promedio anual de u$s 16 millones a u$s 32 millones en el último año. “Para lo que viene, tenemos que estar a la vanguardia”, afirmó. La constructora sumó equipos de soldadura automática, curvadoras, biseladoras y acopladores internos de última generación.
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En el 2019, año en que el gobierno anterior tenía previsto iniciar la licitación para el gasoducto, Coletto viajó a Europa a analizar las últimas tecnologías. En 2022, cuando finalmente comenzó la obra, Sacde rentó equipos de Estados Unidos. Finalmente, ante las necesidades de infraestructura que esperan para los próximos años, avanzaron con la compra de la máquina de soldadura automática, importada desde Europa, siendo de momento la única constructora en contar con esta tecnología. Actualmente, Oil & Gas representa alrededor del 30% de los negocios para Sacde, pero esperan que esto vaya en aumento.
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Ante la consulta de este diario de qué necesidad de infraestructura requerirá el boom de Vaca Muerta, Brottier realizó estimaciones preliminares: “Si hay que evacuar 1,2 millones de barriles de petróleo, hay que construir unos 1500 kilómetros de oleoducto. En gas, si hay que llegar a Brasil, hacer la reversión del Norte, y en el caso de que se desarrolle el GNL, podrían ser otros 3.000 kilómetros de gasoductos”. Además, agregó que los ductos no son solo para trasladar el petróleo y gas a los puertos o centros de consumo, sino también dentro de Vaca Muerta se les necesita en los yacimientos.En Sacde resaltan que una de las “claves” para que se pudiera realizar el gasoducto en 10 meses, contra 2 años que se estimaba inicialmente, fue la incorporación de la tecnología. La soldadura automática redujo los tiempos y garantizó mayor calidad, dado que incorpora un equipo de ultrasonido que realiza las pruebas de seguridad, según explicaron desde Sacde.

Faltante clave

Sin embargo, pese a que el Banco Central habilitó los dólares para las importaciones de la maquinaria (todo lo relacionado al gasoducto tenía un tratamiento excepcional), en Sacde detectaron un faltante clave: los soldadores con especialización en estas nuevas tecnologías, que no se usaban en la construcción. “Se necesitaban 250 soldadores altamente calificados y no había”, contó Maia Chmielewski, directora de finanzas de Sacde. Por ese motivo es que en el gasoducto Néstor Kirchner trabajaron soldadores que vinieron desde Turquía. Así, hace un mes, Sacde inaguró en Ciudadela una escuela de soldadura automática, donde actualmente hay 24 personas que realizan pruebas. “Las máquinas no reemplazan el trabajo, porque no se usan solas, sino que las operan los colaboradores calificados”, aclaró Chmielewski. Además, la compañía firmó un convenio para avanzar con capacitaciones junto a la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

La obra más reciente de Oliver Stone: «Nuclear Ahora!»

«Siempre se dice que si hay un accidente que involucra a lo nuclear, será el fin del mundo. Pero eso es pura mierda, afirma sin contemplaciones Oliver Stone. El tema de la energía nuclear está en el centro de la más reciente película del realizador, el documental Nuclear Now. El multipremiado director  ha construido su reputación en el cachetazo visual y el exceso: la violenta odisea criminal de Scarface (donde fue guionista); el visceral drama bélico Pelotón; la insaciable sátira de los ochenta Wall Street; JFK, el thriller de tres horas de duración guiado por teorías de la conspiración. Su proyecto más reciente, sin embargo, exhibe una convicción sin mayores adornos.
El encuentro con Stone y Fernando Sulichin, productor argentino de Nuclear Now, se produce en el bar de un hotel del centro londinense. Están en el país para presentarse en un par de proyecciones privadas, y por ello empiezan con algunas reflexiones del evento realizado la noche previa. De manera inusual, nada de la charla se dirige a cómo fue recibida la película en términos cinematográficos, sino más bien a cuán receptivo fue el público presente con respecto a sus argumentos. Tiene sentido: Nuclear Now es una realización audiovisual como manifiesto. El documental tiene un mensaje ardiente, y no pierde demasiado tiempo en entretenerse con puntos de vista alternativos. La energía nuclear, coinciden los dos hombres, es el único camino práctico a un futuro verde, y a la supervivencia de nuestra especie.
«Yo era un jovencito en los ’70 y ’80», explica Stone. «Creí en lo que estaba diciendo Jane Fonda, y lo que decían Ralph Nader y Bruce Sprinsgteen. Eran héroes, con lo que no me costó coincidir con ellos. Pero a medida que pasaron los años y la situación se fue profundizando… han pasado veinte años desde el año 2000, y aún hoy el 84% de la energía del mundo proviene de combustibles fósiles.» Por supuesto, Stone ya no es un jovencito -tiene 76 años, para ser exactos-, y lo rodea un aire de estar hastiado del mundo. Cuando habla, de todos modos, lo hace con una intensidad de oso. «Obviamente, no estaré por aquí en el 2050», dice. «Pero mis hijos, y espero que mis nietos, sí estarán.» Los defensores de lo nuclear enfatizan lo relativamente económico de su tecnología y su confiabilidad: a diferencia de la energía eólica o solar, su producción no está sujeta a patrones del clima o del ciclo día/noche. «No estamos diciendo que estas energías limpias sean malas», asegura Sulichin. «Pero por ejemplo, tomando el tendido eléctrico de Inglaterra, con el viento que hay, se necesita prácticamente rodear toda la isla de Gran Bretaña con turbinas». Esto no es estrictamente verdad. Como isla del Atlántico Norte, Gran Bretaña tiene las mejores fuentes naturales para viento y mareas generadoras de energía de Europa. Actualmente provee alrededor de un cuarto de sus necesidades energéticas con el viento, y está comprometida a elevar su capacidad a 50 gigawatts para el año 2030 (el pico de demanda actual está apenas por encima de los 60 GW). Pero el Reino Unido no es el ejemplo típico. Sonriendo cortésmente junto a Stone, Sulichin compone una imagen marcadamente menos intimidatoria que el veterano de la guerra de Vietnam. Pero no está menos dedicado a las argumentaciones sobre lo nuclear. «Esperamos estar creando una pequeña abolladura en las opiniones de la gente», dice. «El cambio climático está en todas partes. Hay temperaturas elevadas, hay inundaciones en Italia, huracanes… está por aquí y está por allá. Y la gente sigue bailando en el Titanic.» Esta no es la primera colaboración de Sulichin con Stone: el productor argentino ya trabajó para él en proyectos sobre Edward Snowden, Hugo Chavez, Fidel Castro y -de manera aún más notoria- Vladimir Putin. «Soy la clase de persona que tiene que apoyar la visión de Oliver y hacerla realidad», dice. Stone se sintió atraído al tema nuclear tras leer A Bright Future («Un futuro brillante») de Joshua Goldstein y Steffan Qvist, un libro de no ficción que eventualmente terminaría adaptando para Nuclear Now. Su primer pensamiento fue si podía hacer una ficción con ello, e incluso llegó tan lejos como para encargar un tratamiento previo. «Mi idea era hacerla alrededor de una científica, una mujer, porque son populares en estos días. Una científica mujer con un lacayo masculino, o algo así». Stone sonríe de manera un poquito maníaca. «Y en el sentido de salvar la energía nuclear, ella tiene que hacer básicamente los mismos trucos que un Tom Cruise.» De manera nada sorprendente, esa idea no llegó a realizarse. Mientras el armagedón nuclear ha probado ser un febril artefacto narrativo en películas catástrofe como Dr. Insólito: O como aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba o Síndrome de China (ambas mencionadas al paso en Nuclear Now), la estéril, prosaica realidad de todo eso no es un material muy adecuado para el entretenimiento pochoclero. Entonces, finalmente los realizadores optaron por lo que Stone llama «un documental no convencional», «porque usamos un montón de metraje de archivo descuidado, bastante feo. Teníamos que hacerlo. No hay ninguna otra cosa, nada. Con lo que intentamos incorporar entrevistas, y fragmentos de filmaciones hermosamente viejas, pero algunas de esas cosas eran difíciles de ver.» Nuclear Now también incorpora algunas modestas florituras gráficas, algunas apariciones del mismo Stone y casos de estudio, incluyendo una mirada de primera mano a la infraestructura nuclear de Rusia.
Un rato después de iniciada la entrevista, Stone empieza a irritarse por una conversación que llega desde una mesa unos cinco metros más allá («¡Odio el sonido de la voz de ese tipo!»). Nos vamos a una habitación más privada. Aquí, los sofás están algo distanciados; él se retuerce y estira el cuello en un esfuerzo por escuchar las preguntas. Soy, como diría Jerry Seinfeld, algo así como «un susurrador». Por un momento considero preguntarle a Stone por Seinfeld -que se burló de manera memorable de JFK- pero no, el clima en el salón es de puros negocios, y una parte de mí teme que me arranque la cabeza con el ceño fruncido. Más o menos le grito la siguiente pregunta: ¿Y qué hay de los riesgos de una fusión nuclear, el peor escenario posible? ¿Es un riesgo con el que tenemos que hacer las paces? «El peor escenario posible ya sucedió», responde. «Tuvimos una explosión nuclear en Chernobyl, y los efectos se diseminaron por todo el norte de Europa. ¿Pero cuánta gente murió por eso?». Da un número de aproximadamente 4000 personas, aunque algunos hacen estimaciones sustancialmente más altas: calcular el daño a largo plazo a través de un continente, incorporar una miríada de otros factores, es un trabajo inherentemente nebuloso. Comparado con las bajas de la industria del carbón, señala, es minúsculo. Sulichin, mientras tanto, tiende a distanciar la imagen de la energía nuclear de la idea de nubes en forma de hongo y bombas. «La gente confunde la energía nuclear con las armas nucleares, y no tienen nada que ver una con la otra. Vienen del mismo origen, pero no son lo mismo. Una cosa provee energía, la otra crea destrucción en masa.» Stone habla elogiosamente de la inversión nuclear rusa, su compromiso de construir nuevos reactores y exportarlos a «países del Tercer Mundo». Para Stone, los «problemas políticos» de Occidente con Rusia (y China, que también muestra signos de un desarrollo nuclear) son obstáculos para el progreso. «Todas las disputas políticas del mundo son complicadas», dice. «Nosotros realmente estamos mirando la imagen general. Estamos tratando de decir, miren, estamos en esto juntos.» En noviembre del año pasado, el Reino Unido prometió 700 millones de libras para respaldar la nueva y gigantesca planta nuclear Sizewell C en la costa del Mar del Norte, empujando fuera del acuerdo a China, que previamente había sido una inversionista considerable. Tras el lanzamiento de The Putin Interviews en 2017, Stone fue marcado como un apologista de Putin; ha elogiado al dictatorial líder ruso en múltiples ocasiones, aunque  desde la guerra en Ucrania ha criticado algunas de sus acciones. «En ese momento, Putin era señalado como el enemigo», dice Stone. «Nuestra teoría fue ir a conocer a ese enemigo». Describe a la serie en cuatro partes, estructurada en base a 30 horas de entrevistas con el presidente ruso, como una fuente «invaluable» para estudiar al hombre. «Hicimos la primera serie angloparlante que realmente dejó a Putin hablar con su propia voz», dice Stone, orgulloso por el logro. «Si mirás las cosas estadounidense que hacen sobre él, siempre está doblado como el mal cine italiano de los años ’50. Consiguen un actor que hace de su voz una especie de gruñido de oso ruso, que no es él, más bien lo opuesto. Es un individuo muy refinado que habla pausada y razonablemente.»
Conseguir la financiación inicial de Nuclear Now, y más tarde la financiación, fue un proceso arduo. El daño que The Putin Interviews le hizo a la reputación de Stone en Occidente fue considerable. Es justo asumir que esto fue parte de la razón por la cual Stone y Sulichin tuvieron problemas para hacer despegar el documental. Pero no fue ni por asomo la única razón. Ellos argumentan que el dominio de las series «true crime» al estilo Netflix está sofocando el ecosistema audiovisual, dejando fuera a más pesos pesados de la no ficción. «Los asesinos son populares», dice Stone. «Cosas como la serie Tiger King. Pero no abordan la clase de temática que es geopolíticamente importante. Creo que hay un blindaje, y pienso que están preocupados por el valor del entretenimiento en temas nucleares. Se sabe: ‘¿Dónde está la estrella?'». Para los defensores de la energía nuclear, de todas maneras, hay raptos de optimismo. Sulichin apunta a una nueva ola de celebridades ecoconscientes que parecen menos hostiles a las causas nucleares, como Leonardo DiCaprio. «Creo que la opinión pública está empezando a cambiar», dice. «Cuando estábamos haciendo la película fue muy difícil conseguir la financiación, por la mala reputación de lo nuclear y la información perdida. La gente no quería ni siquiera escuchar lo que teníamos para decir. Pero ahora, gracias a la evidencia científica, las cosas están empezando a inclinarse.» Nuclear Now es convincente, pero escépticos de ambos lados del espectro eco-político han discutido algunas de sus aseveraciones. Para algunos sectores de la población, cuando se trata de energía nuclear, el veredicto aún está en manos del jurado. Pero el tiempo para la deliberación se está escurriendo por los dedos de todos.

Ciberdelito: crecen los robos de cuentas y la clonación de tarjetas en Argentina

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Aunque no suelen ocupar la primerísima plana en el fárrago de información diaria, crece la cantidad de noticias de estafas digitales: usuarios a los que les desvalijaron su billetera electrónica o les hicieron una tarjeta “melliza” para hacer compras online a grandes entidades, como la CNV, a las que les robaron miles de datos de sus clientes. Estos delitos crecen a tal punto que una encuesta reciente reveló que el 11% de los argentinos consultados sufrió en carne propia que su cuenta bancaria o tarjeta de crédito fuera robada, clonada y abusada por ciberdelincuentes. El trabajo de campo publicado en mayo fue elaborado por las consultoras WIN y Voices! y mostró que este problema está empeorando, dado que, en investigaciones similares hechas antes de la pandemia, la gente que reconoció haber sido víctima de estos formatos llegaba al 8%. Puesto en cifras, los expertos mencionan que, globalmente, en 2021, el monto “facturado” por robos, fraudes y estafa con tarjeta de crédito fue de US$ 33 mil millones. Pero ya para 2022 ascendía a US$ 36 mil millones. Esta misma situación se refleja en otras formas. Por ejemplo, en otro estudio que publicaron los responsables de Google Argentina a principios de este año: según las estadísticas del portal, la búsqueda “seguridad online” creció un 20% durante 2022, lo mismo que las palabras “seguridad de contraseña”. Otras, aún más específicas, como “administrador de contraseñas”, triplicaron consultas. “Todo esto refleja el interés de los argentinos por conocer, entender y acceder a herramientas disponibles para protegerse y adquirir mejores hábitos de seguridad digital”, concluyeron desde la empresa. Consolidación “Nosotros creemos que 2023 es el año en el que ciberdelito se está consolidando como una verdadera industria profesional”, aseguró Gabriel Zurdo, CEO de la firma BTR Consulting, especializada en ciberseguridad. Las razones del crecimiento de este ámbito delictual son varias: “Desde la pandemia muchísimas personas se sumaron –por diversas razones– a hacer trámites y transacciones digitales. Desde las apps que había que mostrar con permisos para salir del barrio a el aumento de las compras online. Y también recibir dinero y pagar por algún trabajo usando una, o varias, de las muchas billeteras digitales disponibles. Este fenómeno implicó sumar al mundo de las transacciones online una gran masa de gente, muchas veces sin experiencia digital, y que se convierten en posibles blancos muy expuestos a este tipo de delitos”, comentó Zurdo. Según este experto, hoy una persona “promedio” dispone, en su dispositivo móvil, de tres o más apps que sirven como plataformas de pago. A esto se le suma otra estadística que sugiere que –en la zona del AMBA– se roban alrededor de nueve mil dispositivos cada día, y que muchos de ellos tienen nulas, o mínimas, medidas de seguridad implementadas. “Así empezamos a entender la magnitud del problema del ciberdelito económico, tanto en lo personal como en lo corporativo”, dice Zurdo. Y su pronóstico es triste: “Esta tendencia delictual seguirá empeorando”. Entre las razones que explican el agravamiento hay varias. Por un lado, muchos desarrolladores y compañías que lanzan apps para hacer transacciones y que guardan información “sensible” no están al día con las mejores prácticas del software seguro. Según el experto de BTR, alrededor de una de cada cuarenta apps disponibles en los stores no supera el estándar mínimo de seguridad. Pero, por otra parte, aun las que sí lo cumplen, suelen ser vulneradas porque el propio usuario no las “setea” en forma adecuada. En otras palabras, “aún hay demasiadas personas que ni siquiera le ponen un PIN a su smartphone. Y los datos registrados por las compañías de seguridad consultora muestran que el 61% de las personas recurre a una misma –y única– clave para entrar a las diferentes apps. “Si ese password es robado, todas sus cuentas se verán comprometidas”. Además, este tipo de cibercrímenes se están haciendo cada más fáciles de “ejecutar”. En parte porque las herramientas necesarias para intentarlo se han popularizado y se vuelven más fáciles de usar, incluso sumando técnicas de inteligencia artificial y verdaderos servicios de alquiler de “malware” que pueden ser contratados y usados hasta por “aprendices” de hackers. Zurdo también advierte que ahora todos los usuarios de smartphones son blancos atractivos y no solo los “ricos”. “Hay bandas criminales sofisticadas que apuntan a vulnerar bancos pero hay otras que apuntan a clientes, otras que se especializan en subrubros industriales. Lo cierto es que hoy todos, desde el CEO hasta el cadete de una organización pueden ser un objetivo interesante para la ciberestafa”. Por otra parte, según los expertos también las grandes empresas de tecnología proveedoras de servicios populares tienen muchos deberes por hacer. Desde mejorar el uso inseguro de algunos marketplaces gratuitos, a estafadores que montan fácilmente una tienda virtual falsa y venden, vía Instagram. Y también pueden sumar seguridad nuevas acciones hechas por los buscadores populares que muestran, en un lugar prominente de los resultados, avisos de sitios falsos, lo que facilita el flujo de incautos que hacen click y empiezan a ser víctimas de una estafa real.   Tienes un email (de tu banco) A principios de este año ESET Latinoamérica, una compañía especializada en seguridad digital, realizó una encuesta en países de la región, incluyendo Argentina, donde preguntó a los usuarios con qué frecuencia reciben intentos de engaños y desde dónde los contactaron los estafadores. El 81% de los participantes aseguró que en los últimos 12 meses recibió al menos un intento de engaño, pero logró detectarlo a tiempo, mientras que el 6% de las personas admitió haber caído en esa trampa. Varios de estos intentos se realizan desde supuestas casillas de correo oficiales tanto de bancos públicos como privados. “En cuanto a las consecuencias para las víctimas, el 11% perdió información personal, el 7% dinero y el 4% el acceso a sus cuentas”, le detalló Camilo Gutiérrez Amaya, jefe del Laboratorio de Investigación de ESET. Y confirmó que la cantidad de estafas vienen incrementándose desde hace años, pero la pandemia aceleró estas situaciones. Pero, además, “ahora son estafas más dirigidas y sofisticadas. Y se aprovechan de que una gran cantidad de usuarios simplemente se sienten seguros y que ellos no van a ser blanco de este tipo de ataques, y que todos podemos ser un objetivo de hacking». La primera forma de prevenir está en ese punto: darse cuenta que todas las personas, incluyendo al lector de esta nota, también pueder estar siendo blancos de un fraude digital.

Enrique Garabetyan

Argentina, un pais de «mitad de la tabla para arriba» que hace 50 años que crece mas lento que sus pares

El sociólogo Daniel Schteingart es director de Planificación Productiva de Fundar, una ONG que piensa políticas públicas para el desarrollo. Ex integrante del Ministerio de Economía, donde coordinó el plan Argentina Productiva 2030, conversó con la Agencia Paco Urondo sobre los desafíos que tiene Argentina en su camino hacia el desarrollo. Agencia Paco Urondo: ¿Cómo aporta el desarrollo productivo a la soberanía de un país? Daniel Schteingart: Los países desarrollados tienen menos necesidades que satisfacer, eso ya te da un grado de libertad bastante alto a la hora de tomar decisiones políticas. En segundo lugar, los países que se desarrollan suelen ser aquellos que tienen mucho más recursos, de distintos estilos. Recursos fiscales, capacidad productiva, tecnológicas. Y todo eso, en definitiva, es Soberanía. Si nos ponemos a pensar cuáles son los países soberanos del mundo, se tiende a pensar en los países desarrollados y viceversa. Por supuesto que hay distintos grados de libertades y pueden coincidir otros factores. Hay países desarrollados que no tienen tanta autonomía y viceversa. Pero es difícil pensar en países subdesarrollados que sean soberanos, realmente, en todo sentido, o a qué precio de bienestar. APU: ¿Qué pasa con Argentina? D.S.: Hay 3 cosas que son ciertas para Argentina. No es un país de mierda, como muchas veces se piensa. En cualquier métrica que tomes de desarrollo económico o productivo está muy de mitad de tabla para arriba. Índice de desarrollo humano, esperanza de vida, escolarización de la población, riqueza, términos per cápita, diversificación productiva y en otros tantos indicadores. En segundo término, los últimos 50 años sí fueron bastante una mierda, muy negativos. Fue de los países que menos creció en el mundo, se volvió mucho más desigual, algunas métricas te muestran que se volvió más pobre cuando el resto del mundo siguió mejorando. Argentina sigue estando entre los mejores de la región, pero no ya en un claro lugar de liderazgo. La tercera cuestión es que nuestro país tiene un gran potencial para volver a crecer fuertemente y desarrollarse, dejando atrás ese largo estancamiento de las últimas décadas, en el trazo grueso. Lo digo así, porque hubo momentos de crecimiento, pero en la película larga, es un sendero de bajo crecimiento.
Minería en San Juan
APU: ¿Ves posibilidades de crecimiento, entonces? D.S.: En un país como el nuestro, sí. Eso no significa que todo crecimiento sea desarrollo. Países como Noruega, Alemania o Francia, tienen PBI per cápita alto, 2 o 3 veces el que tiene Argentina. Son más igualitarios, pero particularmente, mucho más ricos. El crecimiento es lo que te permite ir incrementando tu capacidad de generación de riqueza. No es suficiente, porque podés crecer de modo excluyente como pasó en los 90. El país creció, pero la pobreza subió. Es una rara avis lo que pasó, en la gran mayoría de los procesos de desarrollo suelen ir de la mano. Crecer es una condición necesaria, no suficiente, es importante que ese crecimiento venga acompañado de una distribución del ingreso suficientemente progresiva, sobre todo si partís de estándares desiguales como tenemos. Para desarrollarnos necesitamos crecer, pero no alcanza sólo con eso. APU: ¿Pueden los países periféricos desarrollarse? D.S.: El desarrollo, para un país periférico, es como jugar al truco con 3 cartas medio malas. ¿Estás condenado a perder para siempre? No, porque sería un determinismo total. Ahora, es cuesta arriba y depende de tu ingenio si robás un par de puntos. Si mirás la historia del desarrollo, algunos países pudieron mejorar su situación relativa y muy pocos pasaron del tercer al primer mundo. Corea del Sur, por ejemplo, donde la geopolítica incidió, por supuesto. No es menos cierto que muchos de los países de la región, hoy viven mejor que hace 50 años, si bien sigue siendo tercer mundo, tienen mejor calidad de vida. Argentina, en algunos de esos, también. No es que estemos en todos peor. Crecer no es tan difícil, sino converger con el primer mundo, pasar a tener el mismo nivel de calidad de vida. Corea del Sur, Taiwán, Singapur, lo hicieron por cuestiones geopolíticas, pero también por condiciones locales que jugaron a favor. EEUU apoyó, pero hubo política productiva local, de desarrollo nacional, en parte ligados a la seguridad nacional. Hubo otros países que Estados Unidos apoyó y no se desarrollaron. APU: ¿Dónde están las posibilidades para Argentina? D.S.: El mundo que se viene, de la transición energética, va a tener grandes oportunidades para Argentina. Si lo sabemos aprovechar, podemos volver a reencauzar ese tren del desarrollo que tanto nos costó arrancar.  En el proceso de transición, Vaca Muerta puede servir a nivel global, una gran fuente de generación de divisas, además de ayudarte en la soberanía energética. La generación de divisas es soberanía, porque te volvés menos dependiente de “manguearlas” a otros países. Además, al generarlas, podés ir ganando otro tipo de capacidades productivas. Que no brotan por arte de magia, pero podemos desarrollar, por ejemplo, las máquinas que se utilizan para Vaca Muerta, la industria petroquímica, que le agregaría valor. La transición nos encuentra bien parados porque, además de Vaca Muerta, tenemos un extraordinario potencial en las energías renovables, como la solar y la eólica, que te da pie a una industria incipiente como es la del hidrógeno verde. Y también nos encuentra bien parados con respecto a los minerales: litio, cobre y otros que Argentina está en condiciones de producir.
APU: ¿Dónde pondrías el punto? D.S.: La clave para que no sea una típica economía extractivista es desarrollar toda una cadena de proveedores asociada. Todo esto te puede cambiar la ecuación económica, si hacés bien las cosas. Por supuesto que hay sectores que van a seguir siendo relevantes, como el agro, que hoy significa el 60% de las exportaciones. Tenemos que encarar el desafío de expandir la producción sin expandir la frontera agropecuaria, desforestando, como se hizo en las últimas décadas. Ni hablar de la industria manufacturera que sigue teniendo un rol importante como proveedora de estos sectores que van a ser los que lideren la generación de divisas. Y, por supuesto, el servicio, que incluye al turismo, a la economía del conocimiento, software. El mundo que se viene es uno que, si hacemos bien las cosas, le podemos sacar provecho. APU: ¿Qué balance podemos hacer del sector minero y sus posibilidades de desarrollo? D.S.: El balance es agridulce. Veamos el vaso medio lleno: la minería era marginal hasta los años 90, hoy es casi el 1% del PBI y en algunas provincias tuvo un impacto realmente bueno. San Juan es una provincia que tenía 10 puntos más de pobreza que la media nacional antes del auge de la minería y ahora tiene 3, 4 puntos menos que la media. Pasó de ser la más pobre de Cuyo a la menos pobre. Santa Cruz es otra provincia que pudo desarrollar la minería sin mayores conflictos, donde buena parte de los empleos lo da la minería y con muy altos salarios. Junto al petróleo es la actividad mejor paga de toda la economía. Y se convirtió en un complejo exportador considerable, sin llegar a ser mayoritario, con un 4%. APU: ¿Y el vaso medio vacío? D.S.: Las expectativas que se habían generado en cuanto al desarrollo de la actividad no se cumplieron. La minería está a media máquina. Chile exporta 18 veces más minerales que nosotros con la misma cordillera. También sucedió que el desarrollo de proveedores se fue dando, pero no en la magnitud que uno querría. Hace 25 años, cuando empieza la minería en gran escala, con La Lumbrera en Catamarca, hasta el catering era importado de Chile. Hoy eso no ocurre más, ese tipo de proveedores los fuiste desarrollando. Lo que pasa es que la parte más complejas de esos insumos siguen siendo importados. Creo que los incentivos no fueron del todo buenos. La ley es muy generosa para fomentar la importación de bienes terminados y ahí tenés un espacio de política industrial para calibrar mejor. Por otro lado, también es cierto que pueden no haberse desarrollado porque la minería es mucho más chica que el petróleo y el agro, por ejemplo. Eso hace que se dificulte tener un entramado grande de proveedores, básicamente, porque no tenés demanda suficiente. Si la minería crece en los próximos años, contás con la posibilidad de que esos proveedores puedan emerger y, para eso, necesitás políticas productivas. Los recursos naturales han sido palancas del desarrollo de países, van a seguir siendo importantes y siempre es determinante, cuando se los extrae, sacarle el mayor provecho posible. Que te sirva para industrializar el país, para generar divisas que permitan a otros sectores crecer, que el Estado pueda capturar parte de esa renta. Y, por supuesto, la extracción tiene impactos ambientales: que puedas contenerlos con buena capacidad de fiscalización y control. Mina Veladero
APU: ¿El Estado no estaría interviniendo correctamente para promover el desarrollo de este sector? D.S.: El Estado es muy heterogéneo en su interior. Tenés áreas que funcionan tipo la NASA, muy bien, y otras donde falta capacidad. Me encontré con esa experiencia. Recordemos la pandemia, ahí las empresas no podían producir. El gobierno saca un paquete de ayuda, que tenía el IFE y el ATP. Este programa de Asistencia al Trabajo y la Producción estaba centrando en el segmento formal de la economía, pagándole la mitad del sueldo, evitando que las empresas quebraran y los empleados pudieran seguir teniendo ese ingreso. El ATP, bajo esa modalidad, sale un 20, 23 de abril de 2020. A las 2 semanas estabas pagando 3 millones de sueldos. Eso lograste que funcionara muy rápidamente. INVAP, que es una empresa pública, de renombre, que exporta reactores nucleares de investigación a otros países, que puede producir radares, satélites. Y a la vez, tenés áreas donde las capacidades de análisis, de gestión, de control son más débiles. La clave es fortalecerlas, no es desmantelarlas. Después, podemos discutir si el Estado tiene más gente de la que necesita, si esa gente está bien paga o no. La discusión sobre el mismo está mal enfocada. Los libertarios dicen que es el problema, la casta, el choreo; y por el otro, una contrarreacción de sectores más nacionales progresistas donde el Estado es todo lo bien. Y no es cierto que el Estado, todo bien. Depende de cuál. Los lugares que lograron desarrollarse tuvieron uno fuerte, con capacidades. Funcionarios reclutados en base al mérito en lugar del amiguismo. Gente idónea. Donde esos funcionarios pueden pensar una carrera a largo plazo, donde se juegan la reputación frente a sus pares y eso los disuade de corromperse o trabajar mal. En nuestro Estado es muy difícil construir esa carrera, todo el tiempo tenés «barandazos» políticos, cambia la orientación y vivís dentro de una incertidumbre. No por eso hay que dejar de buscarlo, y hay algunos organismos que han logrado cosas interesantes. Un ejemplo es el Consejo Federal de Inversiones.

Agua pesada: un insumo estratégico para el futuro argentino

Parece exactamente igual a la común: no tiene color, olor ni sabor. Pero el precio de un litro de agua pesada puede valer 700 dólares o más. El motivo es que se trata de un insumo producido por muy pocos países, cuya fabricación requiere mucha energía y que es imprescindible para el funcionamiento de los reactores nucleares que utilizan uranio natural como combustible. La Argentina tiene tres centrales nucleares: Atucha I, con una potencia de 362 megavatios; Atucha II, de 745 MW, y Embalse, de 656 MW. Las tres usan uranio natural como material de fisión y, por lo tanto, necesitan agua pesada para funcionar. Para asegurarse el abastecimiento y no depender de otros países, en los años ’70 la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) desarrolló un plan para producir este insumo estratégico. Como parte de este plan se levantó la Planta de Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Arroyito, provincia de Neuquén. La inauguraron en 1993. A tres décadas de ese hito, la CNEA ahora trabaja para reabrir esta planta, que quedó paralizada en 2017. La idea es que vuelva a producir en 2025. El objetivo es recuperar la independencia y volver a dominar el ciclo de combustibles para la operación de las centrales nucleares del país.
Qué es el agua pesada y por qué es esencial para los reactores nucleares de uranio natural
El agua pesada no es tóxica ni radiactiva, pero es un 10% más densa: un litro pesa 1.105 gramos, contra los 1.000 gramos de igual volumen de agua común. Es que las moléculas del agua pesada se componen de dos átomos de deuterio y uno de oxígeno, mientras que las del agua natural tienen dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Otra diferencia es que esta última se congela a 0° C y hierve a 100°, y la pesada a 3,8° y 101,4°, respectivamente.  
Primera muestra de agua pesada grado reactor producida en la Planta Industrial de Agua Pesada
Primera muestra de agua pesada grado reactor producida en la Planta Industrial de Agua Pesada
  El deuterio es un isótopo del hidrógeno, pero es más pesado. Los isótopos son átomos con el mismo número de protones que los átomos normales, pero diferente número de neutrones. Por eso, aunque su comportamiento químico es similar, su comportamiento físico es diferente. Tanto el hidrógeno como el deuterio tienen un solo protón en su núcleo. Pero el átomo de deuterio además tiene un neutrón, que es el que determina las propiedades del agua pesada. En los reactores nucleares alimentados con uranio natural, el agua pesada se usa como moderadora. Durante una reacción nuclear en cadena, se desprenden neutrones de los núcleos que se desplazan a gran velocidad y chocan con los núcleos de otros átomos, provocando su fragmentación o fisión y la liberación de energía en forma de calor y más neutrones con elevada energía cinética. A su vez, estos últimos impactan y fisionan otros núcleos. El agua pesada reduce la velocidad y la energía de esos neutrones sin absorberlos. La común no sirve, porque es 40 veces más absorbente que la pesada y no permitiría mantener la reacción en cadena. En cambio, sí es apta cuando el combustible es uranio enriquecido. El agua pesada también se usa como refrigerante y como transmisora del calor generado en la fisión. Porque para que el reactor funcione bien, hace falta un fluido que transfiera ese calor y evite que se llegue a temperaturas excesivamente elevadas. Además, el fluido sirve para recuperar ese calor con el fin de generar energía. Según el tipo de central nuclear, hace falta un inventario inicial de entre 0,8 y 1 tonelada de agua pesada por megavatio eléctrico de potencia instalada. Durante su funcionamiento, el reactor consume un 1% de esa agua por año. El agua natural contiene un solo átomo de deuterio por cada 7.000 átomos de hidrógeno. Para fabricar un litro de agua pesada, hay que tratar 10.000 litros de agua común en grandes y costosas instalaciones, además de la requerida para refrigeración y consumo. Para que sirva para una central nuclear de uranio natural, el agua pesada debe tener un nivel de pureza superior al 99,8% o “grado reactor”.
La creación de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) y el plan para reactivarla
Así como en enero de 1958 la CNEA inauguró el primer reactor experimental de América Latina, construido con tecnología y especialistas propios, en los años 70 también se propuso tender hacia la independencia tecnológica en materia de reactores de potencia. “La Argentina siempre deseó tener una tecnología nuclear independiente, lo que entre las décadas del 70 y del 80 significaba producir energía eléctrica de origen nuclear con centrales instaladas en el país que no dependieran de insumos de otros países. Esto involucraba los combustibles nucleares y todo lo necesario para que funcionara el reactor”, explican desde el área de Control de la Tecnología y la Infraestructura, una división de la gerencia de Producción de Materias Primas de la CNEA. Había que elegir entre dos tecnologías disponibles para los reactores destinados a la generación eléctrica: la de uranio enriquecido y agua común o la de uranio natural y agua pesada. Nuestro país no tenía la tecnología para enriquecer uranio, pero se evaluó que sí era factible desarrollar la necesaria para fabricar agua pesada o comprar una planta. Por eso se optó por la segunda alternativa. En 1974, se conectó al Sistema Eléctrico Nacional la Central Nuclear Atucha I, el primer reactor de potencia de América Latina. En aquel momento, el agua pesada fue comprada como parte integral del reactor. En ese mismo año, un hecho internacional generó dificultades para conseguir insumos relacionados con la energía atómica. La India accedió a tecnología nuclear a través de Canadá y utilizó parte de ella para desarrollar una bomba que hizo explotar para mostrar su poderío a Pakistán y otros países vecinos. Esto le puso un freno al suministro de este tipo de tecnologías e insumos y complicó el plan argentino para adquirir una planta de agua pesada. También en 1974, se empezó a construir la segunda central nuclear del país: la de Embalse, de tipo CANDU (Canadian Deuterium Uranium), que inició su operación comercial diez años después. Para su funcionamiento hubo que rentarle 600 toneladas de agua pesada a Canadá, que era el vendedor del reactor, las cuales fueron devueltas luego con producción nacional. El plan nuclear argentino contemplaba originalmente la construcción de diez centrales antes de 2000, pero se hicieron solo dos y la tercera se completó recién en 2014. Todas iban a necesitar agua pesada y comprarla significaba depender de otros países. Pero después de lo ocurrido con India, tampoco era fácil que le vendieran a la Argentina una planta para fabricarla. En este contexto, la CNEA armó su estrategia. Mientras buscaba comprar una planta llave en mano, a fines de los 70 planificó la construcción de una piloto de poca capacidad, con el fin de demostrar que la Argentina podía desarrollar esta tecnología. La Planta Experimental de Agua Pesada (PEAP) fue instalada en el predio de Atucha. Era un prototipo basado en el intercambio de agua con ácido sulfhídrico, con una capacidad de producción de 2 toneladas anuales. El objetivo era usar la experiencia para llevar adelante el proyecto de ingeniería de una planta de agua pesada de escala industrial llamada “Módulo 80”, porque produciría 80 toneladas al año, escalables luego a mayor producción. La PEAP no llegó a operar, pero su desarrollo abrió las puertas para que le vendieran una planta de agua pesada a la Argentina, porque el país pudo demostrar que dominaba esa tecnología. Así nació la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito, Neuquén, con una capacidad de producción de 200 toneladas anuales. A principios de los 80, la CNEA firmó un contrato con la empresa suiza Sulzer Brothers, ganadora de una licitación internacional para el diseño, construcción y montaje de la planta. En 1989 se creó la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería Sociedad del Estado (ENSI), conformada por la CNEA y el Gobierno de la Provincia de Neuquén, con el objetivo de finalizar la planta, ponerla en marcha y producir y comercializar agua pesada. La PIAP fue inaugurada en 1993 y era la más grande del mundo. En 2017 quedó paralizada, y desde entonces se importa agua pesada de Rumania. En mayo, la CNEA y ENSI firmaron un acuerdo específico para el mantenimiento, acondicionamiento y una nueva puesta en marcha de la PIAP, con una inversión inicial de 20.000 millones de pesos. En la actualidad, se está acondicionando una de sus dos líneas de trabajo para que vuelva a funcionar en 2025, con una producción de 80 toneladas anuales. Parte de esa producción será para cubrir la demanda de las tres centrales nucleares argentinas hasta el fin de su vida útil. La sobrante será exportada porque en los últimos años el agua pesada se ha convertido en un insumo muy demandado a nivel mundial. Además, contar con ella facilita que la Argentina pueda sumar una cuarta central nuclear de uranio natural. Por otra parte, en el marco de un acuerdo firmado por la CNEA, la Provincia de Neuquén, ENSI e YTEC (YPF Tecnología) en 2022, en la segunda línea de producción de la PIAP se podrían fabricar amoníaco y urea para ser utilizados como fertilizante.
Cómo se fabrica el agua pesada
Las plantas de producción deben ubicarse en lugares con mucha disponibilidad de agua. La de Arroyito está 54 kilómetros al sur de la ciudad de Neuquén y bombea la del río Limay. Después de filtrarla y desmineralizarla, la transforma en agua pesada con el método de intercambio isotópico monotérmico amoníaco-hidrógeno, que consiste en la extracción del deuterio, su enriquecimiento y su oxidación. El agua natural contiene 145 partes por millón de deuterio. Para su extracción, se lo captura con moléculas de vapor de amoníaco. El agua sobrante recibe varios procesos de tratamiento para cumplir con todos los cuidados medioambientales y es devuelta al río. En la etapa de enriquecimiento, se reemplazan todos los átomos de hidrógeno del amoníaco por deuterio. Este amoníaco pesado ingresa a un horno de craqueo o cracking, donde se obtiene un gas de síntesis (una mezcla gaseosa de nitrógeno y deuterio o ND3). Parte de esta corriente gaseosa se deriva a la etapa final del proceso y el resto vuelve a la columna de enriquecimiento para intercambiar deuterio con el amoníaco a enriquecer. Mientras tanto, del tope de esta columna sale gas empobrecido en deuterio, que en el reactor de síntesis es reconvertido en amoníaco para volver al comienzo y reiniciar el ciclo de extracción. Al mismo tiempo, una pequeña corriente de gas rica en deuterio se deriva para su procesamiento en la etapa de oxidación. El deuterio de ese gas es oxidado con aire seco en presencia de un catalizador para generar óxido de deuterio, es decir agua pesada. Finalmente, esta se envasa en tambores o tanques especiales de acero inoxidable, bajo atmósfera de nitrógeno.

Júbilo en el Astillero Aloncar de Quequén, botaron el buque Virgen de Itatí II

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Una buena noticia. Casi no hay flota argentina de altura en nuestra ZEE, y la existente tiene más de 40 años. Botan un nuevo barco en instalaciones del astillero Aloncar en Quequén. Destacaron el gran trabajo y la generación de puestos de trabajo locales. El Buque Pesquero “Virgen de Itatí II”, generó alegría y emoción por la demostración del potencial de la industria naval, sobre todo en tiempos difíciles como han manifestado desde el propio astillero. Esta embarcación es la tercera de una serie de tres que se han desarrollado en el astillero debido al éxito conseguido, ya se encuentra en etapa de evaluación de una nueva serie. El “Virgen de Itatí II” fue diseñado específicamente para la pesca artesanal, contando con las regulaciones que exige la Autoridad Marítima, contando con una eslora de 9,9 metros, pero amplias comodidades operativas y una manga que da capacidad hasta 550 cajas de pescado/marisco. La potencia del motor que se le ha instalado, le permite a la embarcación contar con energía eléctrica tanto de 220v y 380v, algo que no es habitual en este tipo de barcos que habitualmente están abocados a la pesca de langostino en la zona de Rawson. Hugo Obregozo, responsable del astillero, resaltó que el diseño del buque se realizó en forma conjunta con un grupo de ingenieros navales de la ciudad de Mar del Plata, los cuales hicieron que se colocaran tanto la planta propulsora como la caja con elementos importados. Para la construcción Aloncar debió ocupar a 110 trabajadores, representando un importante impulso para la economía necochense, ya que la inversión realizada es cercana a los 600 mil dólares. De la misma manera Obregozo expresó su alegría ya que en el corto plazo podría instalarse un nuevo astillero en Quequén, destacando que no constituye una competencia en sí, sino un crecimiento para la industria naval del lugar y dar más fuerza a la región ya que se van a generar nuevas oportunidades de trabajo. No extrañan este tipo de arquitectura de pensamiento del Ing. Obregozo, quien privilegia el trabajo en equipo antes de intereses personales, un gesto que se ve en lo cotidiano en las gradas del astillero, generando la mística de la cual goza esa institución. Uno de los Ingenieros Navales que participó en el diseño del buque es el Ing. Alejandro Vaccari, también se mostró satisfecho por un nuevo logro para la industria naval, destacando que estas posibilidades de trabajo son las que hacen que el sector continúe en crecimiento, demande más empleos y a su vez exija de alguna manera a la capacitación y formación de quienes trabajan en el proceso constructivo de embarcaciones. Participaron de la ceremonia el propietario del buque Ramón Sovak, quien estuvo acompañado por el propietario del astillero –Hugo Obregozo- , como así también autoridades de la Prefectura Naval Argentina, representantes del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, la Secretaria de Transporte de la Nación María Jimena López, del mismo modo que lo hizo el párroco quequenense Gonzalo Domenech quien fue el encargado de dar la bendición al buque. De esta manera el pujante astillero puso en el agua el cuarto buque pesquero construido íntegramente en sus instalaciones, siendo el segundo que consiguen botar en el presente año, calificado como un buque cómodo, versátil, de maniobras simples y con una capacidad de bodega de acuerdo a las normativas vigentes. Vale destacar que en el mes de marzo último, el mismo astillero botó el “Natanael II”, una embarcación perteneciente al empresario Claudio Manríquez, barco que pertenece a la flota pesquera artesanal de la provincia del Chubut.

Diego Hurtado habla sobre politica cientifica

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Diego Hurtado es el actual secretario de Planeamiento y Política de Ciencia, Tecnología e Innovación del MINCyT. También es docente en la Universidad Nacional de San Martín e investigador del CONICET, espacio en el que investiga sobre la historia de la CyT en América Latina y la historia política e institucional. Fue presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear hasta su regreso a la academia en 2015.
El ámbito científico y el ámbito académico fueron lugares que siempre convergieron en la vida de Hurtado hasta llegar a ser un funcionario público, lugar desde el cual, ahora, impulsa el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología 2030 que tiene como objetivo convertirse en Ley para “darle un status superior” a la ciencia.  En diálogo con Soberanía Científica, Diego Hurtado se refirió a las principales agendas del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología que se trabajó de manera plural y federal durante dos años y medio. ¿Qué busca el Plan? Acordar que “no se tocan” las políticas científicas a mediano y largo plazo porque es uno de los sectores “que más padecen la inestabilidad política, económica e institucional”, señala. Además, el experto reflexiona sobre la “despolitización” de las científicas y científicos, propone desnaturalizar militancia y ciencia, y afirma: “pareciera ser que estar comprometido políticamente supone perder calidad científica”.  ¿Cuáles son los lineamientos principales del Plan Nacional de Ciencia y Tecnología 2030? Lo primero que hay que tener en claro es que Argentina tiene que tener un Plan Nacional para el sector de Ciencia y Tecnología. Así lo establece la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación del año 2001. Nuestro país tuvo el Plan Bicentenario cuando había una Secretaría de CyT. Cristina Fernández crea el MINCyT en noviembre del 2008 y en el periodo 2011-2012 se presenta el Plan Argentina Innovadora 2020, pero el gobierno de Macri lo discontinúa en el año 2017-2018. Cuando se vuelve a crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a partir del gobierno de Alberto Fernandez, lo que nos propusimos desde el minuto uno fue realizar e impulsar el proceso de planificación a escala nacional. ¿En qué instancia está hoy el Plan? Fue presentado al Congreso porque tenemos la esperanza de que pueda ser aprobado como Ley. Hoy tiene media sanción del Senado por 59 votos contra uno y tuvimos un contratiempo. Pensamos que iba a estar aprobado a fines del 2022 y, sin embargo, el Congreso dejó de sesionarCuando volvió a hacerlo, logramos que la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados hiciera una primera reunión para discutir el Plan. Fue una discusión muy positiva porque hubo 10 oradores de la oposición y nueve oradores del oficialismo, de los cuales 17 incluyendo ocho de la oposición tuvieron una mirada positiva del Plan. Y sin embargo, lo que vemos son maniobras de obstrucción para que no llegue a la Cámara de Diputados. Nosotros queremos que sea Ley porque supondría darle a un Plan Nacional un estatus superior. Entendemos que esto nos acercaría al ideal de que la CyT alcance o se aproxime al estatus de política de Estado; porque si hay un plan aprobado con el consenso de la oposición y del oficialismo no importa quién gobierne en el 2024, el plan va a ser asumido como parte de las políticas públicas. Al día de hoy está en la mitad del río.  Si no lograra llegar a Ley, de todas maneras es un Plan que está siendo aplicado como política pública para nuestro país. ¿Cuáles son los puntos fuertes del Plan? El Plan está estructurado en función de cuatro agendas, pero tiene dos dominantes: una es la que define las agendas estratégicas para la Ciencia y la Tecnología que deben acompañar un proyecto de país democratico, que genere mayor equidad, ampliación de derechos, que esté preocupado por la generación de empleo, mayor valor agregado a la producción, que acompaña el proceso de transformación de nuestra matriz productiva, nuestras políticas exteriores, entre otras. La primera agenda son estos sectores estratégicos que definimos a través un trabajo de planificación concertada con sectores institucionales de la sociedad civil, de la producción, del mundo del trabajo, como la CGT, las dos CTA, asociaciones empresariales como la UIA, como ADIMRA o la Central de Entidades Empresariales Nacionales, con foros de Ciencia y Tecnología, y los ministerios. Fue un trabajo de dos años y medio. La segunda agenda, que llamamos agendas territoriales, para nosotros es crucial. Esta incluye una agenda de CyT para cada una de las 23 provincias y CABA, y entendemos que es un aporte original que hoy tiene una recepción muy positiva por parte de las provincias, quienes ayudaron a definir qué necesita cada una para acompañar los planes de desarrollo que hacia el futuro se tienen que desplegar. ¿Qué rol cumple la provincia de Buenos Aires dentro de este Plan entendiendo que es la que tiene más investigadoras e investigadores, universidades, centros de investigación, etc?  La provincia de Buenos Aires es un núcleo importantísimo, primero porque concentra el mayor porcentaje de recursos humanos, infraestructura y equipamiento. No importan los índices que se miren, queda posicionada en primer lugar. Por otro lado, es la provincia que aporta el mayor porcentaje al PBI de nuestro país, eso supone también las capacidades industriales. Si yo tomara como botón de muestra el sector nuclear que forma parte de uno de los 10 lineamientos estratégicos nacionales en transición energética, sólo en la provincia de Buenos Aires está el Centro Atómico de Ezeiza, el Centro Atómico Constituyentes y el Centro Tecnológico Atucha donde están Atucha I y Atucha II y donde se está construyendo el Reactor Carem, que probablemente sea uno de los principales emprendimientos tecnológicos de nuestro país ya que sería el primer reactor de potencia 100% nacional. Si tomara otro botón de muestra como las universidades públicas, tenemos el mismo escenario: un despliegue de universidades con perfiles muy complementarios, un despliegue enorme de capacidad y potencialidades vinculadas al territorio, algo complejo en la Provincia por la extensión territorial, la diversidad de sus cadenas de valor y el componente industrial que es lo que necesita nuestro país. Me parece que la provincia de Buenos Aires tiene una agenda propia para desplegar hacia adentro en subniveles que van más hacia cómo la CyT en la Provincia tiene que potenciar las políticas sociales y las políticas productivas. Hay algo que me interesa mucho de la Provincia, y lo miramos como un caso testigo de aprendizaje, donde el Ministerio de Producción incluye Ciencia y Tecnología. ¿Por qué la ciencia y la tecnología deben ser parte de una política de Estado? Pensar en esto es importantísimo sobre todo si tenemos en cuenta, primero, la inestabilidad política, económica e institucional, ya no de la Argentina sino de la región, porque acá el componente regional es muy importante. Necesitamos una política exterior que sea capaz de proteger aquello que nuestro país define como sus sectores estratégicos, en particular los procesos de generación de capacidades tecnológicas, productivas, autónomas, crecientes e incrementales. Esto nunca es algo que se gana de un día para otro, son trayectorias de evolución donde la Argentina puede mostrar algunos poquitos casos exitosos y otros casos dramáticos de desarrollo en capacidades para vacunas o aeronáuticas. Argentina se propone desarrollar estas capacidades desde hace más de 50 años y, sin embargo, hoy no exportamos vacunas, no exportamos aviones, ¿qué pasó ahí? Falló. Ahí tenemos casos que deberíamos volver a reformular y es lo que estamos haciendo hoy. ¿Por qué víncular la capacidad de nuestro país de producir de forma incremental, autónomas y con una política exterior que proteja esos procesos de evolución de aprendizaje, con la posibilidad de ubicar a las políticas de CyT como política de Estado? Se correlaciona con la inestabilidad política institucional que, puesto de manera muy esquemática, se puede pensar como la colisión de dos proyectos de país que se autoexcluyen. Uno de estos proyectos necesita producir mayores capacidades productivas, valor agregado en sus exportaciones, generar puestos de trabajo para procesos de mayor equidad e inclusión y ampliación de derechos. Además  necesita CyT con mirada de mediano y largo plazo y ser sostenido con políticas públicas incrementales. El  otro es un proyecto de país de corte -si quieren- neoliberal, pero un tipo de neoliberalismo que podríamos calificar de periférico, casi lumpen, que condena a Argentina a la financiarización y extranjerización de su economía, al endeudamiento, a culturas empresariales de aversión al riesgo, que no invierten en investigación y desarrollo y que cuando hay excedentes en lugar de invertirlo en capacidades, fugan esos capitales. Esa historia disruptiva que algún economista llamó el “Péndulo Argentino”. Lo decía de manera impaciente en el año 82 Marcelo Diamant. Decía el Péndulo Argentino ¿hasta cuándo? Bueno, hoy habría que decirle a Marcelo Damant: “mirá, tené paciencia que nos quedan por lo menos 40 años de Péndulo Argentino”. Ahí lo que nosotros entendemos es que posicionar las políticas de CyT como políticas de Estado pueden ayudar a darle estabilidad para pensar en el mediano y largo plazo e incluso en esta colisión de dos proyectos de país viendo que la oposición se sienta en el Senado y acuerda un Plan: por qué no la CyT ayudando a acercar estas dos visiones a una mirada un poco menos radical, desde lo neoliberal y en algún sentido más negociadora desde la fuerza política nuestra, y tratar de encontrar algún sendero por el cual acordemos que la ciencia y la tecnología en lo que hace la definición de algunos sectores estratégicos no se tocan. La ciencia y la tecnología es una de los sectores que más padecen la inestabilidad política, económica e institucional. Por ejemplo: cuando se desarman políticas para el desarrollo satelital el país desaprende a hacer satélites; el país desaprende a hacer vacunas cuando se desfinancian a las ciencias biomédicas. Eso no se recompone cuando viene un gobierno como el nuestro, porque perdimos los recursos humanos, porque migraron aquellos científicos y científicas que sabían. Hay que volver, como en el Juego de la Oca, 20 casilleros hacia atrás. Estamos a un paso de las elecciones, ¿qué crees que va a pasar en lo discursivo con respecto a la CyT?  Es muy interesante analizar lo que pasó en la campaña electoral en el año 2015 donde aparece una derecha, como la derecha macrista, que es antikirchnerista fervorosa y casi radical, demonizadora o estigmatizadora de lo que fue el ciclo de gobiernos kirchneristas y que, sin embargo, el propio Macri dice en campaña “vamos a conservar aquello que se hizo bien” de lo que parecía que era una calamidad que le había ocurrido a nuestro país. De esa calamidad algo que había ocurrido bien, según el propio Macri, eran las políticas de CyT. Bueno, fue una promesa falsa de campaña. Cuando llegaron se desentendieron de todo aquello que habían prometido y desde el minuto uno degradaron las instituciones de CyT, desfinanciaron al sector y empezaron a desmantelar los proyectos estratégicos tecnológicos. ¿Por qué tuvieron que mentir? Porque en la sociedad argentina hay una percepción positiva de la CyT. Si no hablan bien de la ciencia y la tecnología o dicen que le van a hacer daño, pierden votos. Ahora ¿nos podemos quedar con esto? No, nos van a volver a mentir en campaña. Los candidatos a presidentes de la oposición no hablan de CyT con lo cual tenemos todo el derecho de pensar que si no está en el discurso de campaña, entonces obviamente lo están relegando a un segundo o tercer plano y podemos esperar lo peor, porque además tenemos el ejemplo de lo que pasó entre 2016-2019. Creo que nosotros -desde el oficialismo o quienes entienden que nuestro país necesita Ciencia y Tecnología- deberíamos lograr garantías formales e informales y compromiso de aquello que un político o una política promete en campaña electoral. Un candidato o una candidata no puede decir cualquier cosa y después no cumplirlo o no puede ignorar en su discurso el componente científico tecnológico de lo que puede ser un programa de gobierno para los próximos cuatro años. Tu campo de estudio es la historia de la ciencia Argentina. ¿Cuál fue el mejor momento que atravesó la CyT en el país?  Permítanme contarles la experiencia del 2007. Néstor Kirchner había hecho muchísimo para recuperar las políticas de CyT de lo que había heredado: un Estado devastado. Cristina pudo darle una mirada un poco más estratégica y tomó iniciativas sistémicas: crea Tecnópolis, Canal Encuentro, puesta en órbita de los satélites, además de crear un Ministerio de Ciencia y la creación de un Plan. Yo les aseguro que fue a pasos agigantados cómo la Argentina logró posicionar a la CyT en la primera línea de las políticas públicas y en llegar a la sociedad para generar conciencia social de su importancia para un proyecto de país. Ahí tenemos un ejemplo muy positivo que me parece que en estos cuatro años no logramos reproducir por la pandemia y por otras deficiencias. Sí, se avanzó en el campo científico tecnológico y mucho. Les aseguro que lo que encontramos en diciembre del 2019 fue un desastre. Entonces, tomando como punto de partida esto y también lo que quedó del 2015, la respuesta a la pandemia no se puede explicar de otra manera. Piensen que el sector de Ciencia y Tecnología es parte del Estado porque las inversiones privadas son ínfimas y esa es una de las tareas que tenemos por delante, traccionar inversión privada.
Diego Hurtado
Diego Hurtado.
¿Qué pasa cuando desde dentro del ámbito científico las investigadoras y los investigadores se muestran despolitizados?  Si uno piensa en cierto grado de despolitización del sector de Ciencia y Tecnología la reacción más fácil es decir “tenemos un sector desinteresado por el país” y ubicar ahí un pecado original en la comunidad científico tecnológica Argentina. Creo que es más complejo. No hay un pecado original. No me quedo del todo conforme con el concepto de “despolitización”. Esto que llamamos “despolitización” se puede pensar como autoprotección o una actitud cauta respecto de las políticas públicas que prometen algo, pero después, cuando cambia el gobierno o cuando hay algún problema económico, nos dejan en la mitad del río. Permítanme sacar cuatro fotografías: volvemos a la democracia en diciembre de 1983 con el gobierno de Raúl Alfonsín. Heredó un sector devastado por la dictadura, por políticas de terrorismo de Estado y de autoritarismo al interior de las dinámicas institucionales de CyT. Hizo lo que pudo el gobierno de Alfonsín. Tuvo metas ambiciosas, pero tenía un país endeudado, al FMI tratando de intervenir o condicionando su política económica y una capacidad de financiamiento escasìsima. ¿Qué pudo hacer para las políticas de CyT? Si tuviera que sintetizar diría que recuperó las instituciones de CyT para las dinámicas de una democracia incipiente. Estableció algunos sectores estratégicos como las telecomunicaciones. Creó la Escuela Latinoamericana de Informática que fue un caso exitosísimo, pero que clausuró el menemismo en sus primeros años. La economía se siguió desindustrializando. ¿Qué hizo el INTI que fue creado para colaborar en la industrialización de un país, pero que el país se desindustrializaba? Fue un barco fantasma, a la deriva. En los 90 hubo algunas excepciones, pero fue por iniciativa propia de la comunidad científica. En términos sistémicos las políticas de CyT fueron también desfinanciadoras y privatizadoras. Un documento del FMI proponía privatizar el CONICET. Lo leí hace 15 años y aún hoy estoy tratando de pensar qué sería un CONICET privatizado. Durante los 90 se llegaron a decir esos disparates de la ciencia y la tecnología. La crisis del 2001 termina y los gobiernos de Néstor y Cristina comienzan un proceso inédito de recuperación. Creo que para la CyT fue lo mejor que le pasó desde 1810, pero viene el gobierno de Macri. Ahí uno se pregunta qué podemos esperar en términos de acompañamiento de las políticas de CyT: ¿una actitud militante de la comunidad científico tecnológica? La comunidad científico tecnológica de la Argentina, igual que la de cualquier país latinoamericano, no sólo debe preocuparse por su actividad profesional en el laboratorio, en la en la rutina cotidiana de producción de conocimiento científico tecnológico que necesita el país, sino que además debe reservarse parte para concientizarse de lo que este país necesita y de cómo debe defender al sector porque lamentablemente hay fuerzas políticas que cuando asumen e inician una gestión de gobierno atentan contra él. Y la respuesta es: “pero yo me dedico a la ciencia y la tecnología, mi vocación está en la ciencia y la tecnología, no quiero ser un militante político”. Ahí hay todo un trabajo que me parece que tiene que ver con un nivel de batalla cultural en el cual la comunicación pública de la ciencia, la ciencia en las escuelas primarias y secundarias, la propia actividad que generamos dentro de las universidades y los institutos de CyT se tiene que trabajar esta dimensión. Cómo protegemos, cómo blindamos el sector de CyT de gobiernos de derecha que vienen a degradar las instituciones científicas. Estoy sintetizando mucho algo que es muy complejo y muy controvertido. Esto lo trabajo desde hace muchos años desde mi rol de docente, de mi rol de militante, de mi rol de funcionario y las respuestas son muy diversas. Hay gente que entiende, milita y que a la vez tiene una actitud proactiva y a veces son científicas, científicos, tecnólogas, tecnólogos de primera línea que ganan premios internacionales. Hay que desnaturalizar el prejuicio de que si es un militante político seguramente no es un buen científico o científica. Pareciera ser que estar comprometido políticamente supone perder calidad científica. Error. Horror pensar esto. Yo creo que es al revés. Hay evidencias de que incluso gran parte de los muy buenos científicos y científicas que entienden la coyuntura Argentina tienen la actitud militante que tienen -y cuando digo militante no me refiero a adherir a una fuerza política, sino a la defensa política del sector o a la defensa de las políticas científicas con miradas de mediano y largo plazo para un proyecto de país- que coinciden muchas veces con el Frente de Todos, pero también coinciden con la izquierda. Es un tema muy complejo y controvertido que hay que seguir trabajando. ¿Por qué te parece que es controvertido? Es controvertido por los prejuicios que supone pensar que la militancia atenta contra la calidad de producción de conocimiento científico tecnológico y por no entender el contexto de un país en desarrollo, sobre todo en la coyuntura de América Latina y en la coyuntura del capitalismo global actual donde hoy tenemos procesos de devastación de las políticas. En Brasil con Temer y Bolsonaro o el gobierno de Macri en la Argentina realmente hicieron estragos y ahí me parece que estos gobiernos generan una actitud más comprensiva a un llamado a la defensa política de los sectores de CyT. Durante el gobierno de Macri hubo actividades de resistencia y fueron creciendo en adhesiones dentro de la propia comunidad científica. Para poner un caso paradigmático: recuerdo que en 2016-2017 se firmó un documento para defender al sector de las políticas devastadora del macrismo por parte de directores y directoras de centros del CONICET, y fueron menos de cien el primer documento de adhesiones; y cuando hubo un segundo documento, en 2018-2019, se duplicaron los directores de centros de CyT que adhirieron a un posicionamiento político de defensa del sector. Esta charla también demuestra que desde las ciencias sociales hay muchísimo material para trabajar sobre el impacto de las políticas de gobierno de derecha, conservadora o neoliberal, en este sentido de neoliberalismo periférico como el gobierno de Macri o el propio impacto de las políticas de CyT del ciclo de gobiernos kirchneristas respecto de las políticas públicas, la matriz productiva y la actitud de las propias comunidades de ciencias y tecnología o de investigadoras e investigadores. Hay mucho para trabajar.

Por Mariana Hidalgo/ Alejandro Armentia